• Share
  • Email
  • Embed
  • Like
  • Save
  • Private Content
Aristóteles
 

Aristóteles

on

  • 7,473 views

 

Statistics

Views

Total Views
7,473
Views on SlideShare
7,465
Embed Views
8

Actions

Likes
0
Downloads
8
Comments
0

2 Embeds 8

http://pichiya61.blogspot.com 5
http://www.slideshare.net 3

Accessibility

Categories

Upload Details

Uploaded via as Microsoft PowerPoint

Usage Rights

© All Rights Reserved

Report content

Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
  • Full Name Full Name Comment goes here.
    Are you sure you want to
    Your message goes here
    Processing…
Post Comment
Edit your comment

    Aristóteles Aristóteles Presentation Transcript

    • Francisco Pichiyá 6to. BIPC Presentación de Aristóteles
    • Aristóteles Aristóteles (383-322) tuvo para la escuela de occidente todavía mayor importancia que Platón. Este fue creador, aquél maestro de filosofía. Aristóteles había sido durante veinte años discípulo de Platón hasta que por fin un día con cierta ostentación abandono la Academia. Más de una vez criticó a su maestro. Platón es mi amigo, pero todavía más la verdad. El contraste entre los dos grandes maestros fue luego exagerado a menudo ya en sus respectivas escuelas, la Academia y el Peripato, después en la edad media y hasta en los tiempo modernos. Hoy día la investigación va descubriendo que lo que unía a los dos filósofos es más que lo que los separaba.
      • El lógico:
      • La lógica es la ciencia del pensar y del hablar (logos, en griego, de legein = hablar). El hombre había poseído ya durante mucho tiempo lenguaje y pensamiento sin darse cuenta de los elementos y reglas que en ellos entran en juego, así como camina por praderas y bosques, ve y conoce plantas y animales, sin tener idea de cómo el botánico y el zoólogo pueden ordenar esta variedad en sistemas científicos. Algo parecido hizo Aristóteles con el pensar y el hablar humanos. Mostró que este mundo sin fronteras del espíritu pensante utiliza siempre tres elementos fundamentales sumamente sencillos: el concepto, el juicio y el raciocinio. El concepto es la varilla mágica del espíritu. El ojo gira de una parte a otra, debe ver cada cosa en particular, debe mirar una infinidad de cosas; en cambio, el concepto piensa innumerables .
    • Cosas a la vez. Debemos ver las casas una por una, pero el concepto de casa implica todas las casas sin distinción. El concepto es por tanto un enorme alivio para el espíritu humano. Las cosas mismas se mudan, a cada momento son distintas, dado que existen en el tiempo y van deslizándose con él; en efecto, en este mundo espacial y temporal nada se mantiene siempre del todo idéntico consigo mismo. En cambio, el concepto piensa de un golpe y a la vez a este mundo, aunque esté en continuo flujo. Para ello destaca lo universal, lo que es igualmente propio de todos los individuos y seres concretos dentro de un género o de una especia. Claro que esto no es ya exactamente la cosas individual, singular, si no sólo una parte de ella, pero una parte que le es esencial o que al menos aparece al hombre como esencial. Sócrates había puesto ya en práctica el pensar por conceptos; Platón lo había elevado a sistema filosófico, puesto que sus ideas habían nacido de los conceptos socráticos.
    • Aristóteles no le acompaña en este vuelo audaz. En cambio viene a ser el científico especialista del concepto y de sus funciones en el pensar humano, y con ello el fundador de la lógica. Aristóteles descubre que el concepto se puede reducir a ciertos tipos, a las llamadas categorías. Categoría quiere decir literalmente forma de enunciación. En un análisis de nuestro hablar tomemos un modelo tan sencillo del pensar y hablar humano como: Sócrates es pálido aparecen ya a Aristóteles dos clases de elementos: en primer lugar tenemos algo sobre lo que emitimos enunciados, el sujeto o sustancia (ousía), lo que late en todos los enunciados y que no se puede enunciar de otros, por ejemplo, Sócrates mismo; en segundo lugar tenemos predicados, que se adhieren a este sujeto, que acaecen en él, los llamados accidentes. Son modalidades, que pueden ser cualidad, cantidad o relación, o designaciones de lugar, de tiempo o de situación, o un modo de haberse, una acción o una pasión.
    • A la historia del espíritu pasó también lo que prescribió la lógica aristotélica para la correcta formación de un concepto, sus reglas de la llamada definición: Se determina el género inmediatamente superior de un concepto y se restringe por adición de la diferencia específica, mediante la cual se distingue la especie de este concepto de las otras especies que esta comprendidas en el mismo género. Para el hombre, por ejemplo, el genero inmediatamente superior, o género próximo, es animal. La diferencia específica que lo distingue de los otros animales es la razón. En efecto, por la razón se distingue de todas las demás especies comprendidas en el g´nero animal. Como son las bestias brutas. Por eso la definición del hombre reza: animal racional. El concepto con ser tan precioso en la vida humana del espíritu, tiene también sus peligros. Cabe que el mundo conceptual de ciencias enteras, y aun de culturas enteras, se petrifique, se anquilose y se cubra de polvo se haga ajeno .
    • b) El metafísico: ¿Qué es, en definitiva, metafísica?. Como la lógica estudia la mente, sus elementos y sus funciones, así la metafísica inquiere el ser en cuanto tal y lo que le corresponde esencialmente. Esta definición delinea algo completamente nuevo y específico. En efecto, no existen sólo seres de una especie determinada y concreta, como, por ejempli, seres de la forma de los minerales, del mundo vegetal y animal, del hombre o de determinadas cualidades, como los valores vitales, morales, estéticos o religiosos, sino que existe también un significado generalísimo de ser, en el que participan esos casos especiales, un ser que forma la base de todos ellos y que éstos manifiestan en su forma peculiar. Ahora bien, Aristóteles se dice: Así como lo que es puede en determinados segmentos ser objeto del saber, por ejemplo, en la medicina, en la biología o en la física.
    • Así también se puede considerar científicamente el ser generalísimo en cuanto tal. Esto lo emprende Aristóteles en la obra que más tarde recibió el nombre de metafísica. Así pues, metafísica no significa propiamente en Aristóteles la ciencia de lo que hay detrás de las cosas, como con frecuencia se oye decir, sino que, como se ha demostrado últimamente, quiere decir la ciencia que se ha de estudiar después (detrás) de la física. (ciencia de la naturaleza en general), y esto porque la metafísica penetra más profundamente que la física. La física se ocupa sólo de un caso especial de ser: el que se manifiesta a los sentidos; la metafísica, en cambio, se ocupa de ese ser más profundo, que precede al otro y se da a conocer en la manifestación. Es como el fundamento de este otro ser, que viene a ser su consecuencia. Así con andaba del todo descaminada la antigua interpretación de las metafísica; detrás de las cosas podía significar detrás de las manifestaciones de los fenómenos.
    • Pero en el sentido de aquello en que se fundan éstos. No significaba, pues, un trasmundo inaccesible, que no tiene nada que ver con este nuestro mundo espacial y temporal, sino que trataba de poner en claro los fundamentos internos del se que se nos presenta a nosotros, ponerlos en claro como algo que constituye el núcleo esencial de estos fenómenos. Como estos fundamentos internos son lo primero y primordial en los seres, lo que hace posibles o salva los fenómenos, por eso se da también a la metafísica el nombre de filosofía primera. Y como los fundamentos mismos están también fundados, a la postre y en definitiva, en un fundamento de todos los fundamentos, del que procede absolutamente el ser, al que luego se llama Dios, por eso de Aristóteles a esta ciencia también el nombre de teología. Es lo que más tarde se llamará doctrina natural de Dios, teología natural o teodicea. Al comienzo de la metafísica aristotélica se halla un principio que va dirigido contra Platón:
    • Ser, en sentido primigenio, no es la idea, sino la cosa singular concreta, perceptible por los sentidos, la llamada sustancia primera (substancia prima); por ejemplo. Sócrates o cualquier otro esto de la naturaleza viva o muerta, como también de la esfera técnica y artística. La idea platónica es algo general, suprasensible, espiritual que se ofrece a dar la razón de este nuestro mundo suprasensible, espacial y temporal, de modo que nuestro mundo real haya de vivir por gracia de la idea. Aristóteles piensa en sentido contrario: Primero existe este mundo espacial y temporal, y existe como un mundo de cosas singulares. Esto es lo que forma la realidad propiamente dicha, y la idea vive sólo por gracia de esta realidad espacial y temporal. Lo que Platón considero como verdadero ser es, según Aristóteles, un puro pensamiento, idea, lo que más tarde se llamará el universal (concepto universal), que Platón halló como mero duplicado de este nuestro mundo terrestre.
    • c) El ético: El hombre que trata de escudriñar lo verdadero y el ser, se interesa también igualmente por el bien. Se entiende en primer lugar el bien del que hablan los hombres cuando se alaban o se censuran, cuando importen estima o desprecio, y a esto se llama generalmente buenas costumbres o moralidad. Esto lo reduce Aristóteles a una pocas reglas, que por lo demás son típicamente griegas. ¿Cuándo es uno bueno? Aristóteles responde: cuando procede como hombre inteligente. ¿Y cómo procede éste? Como lo exige la recta razón. Pero ¿qué es la recta razón? Respuesta: Esta se halla presente siempre que nuestro proceder es bello, el cual es bellos cuando observa el justo medio entre lo demasiado y lo demasiado poco. Valentía, por ejemplo, es el justo medio entre demasiado valor (temeridad) y demasiado poco valor (cobardía); economía es el justo medio entre prodigalidad y avaricia.
    • Para tal proceder se requiere naturalmente una vista de conjunto de diversas virtudes humanas, algo así como una tabla de valores. Aristóteles dio también en la ética a Nicómaco una orientación de este género, enumerando y describiendo en detalle las virtudes humanas esenciales, que son sabiduría, producensia, valor, justicia, dominio de sí, generosidad, magnanimidad, grandeza de alama, pundonor, mansedumbre, veracidad, cortesía, amistad. En un conjunto encarnan estos valores el tipo ideal del hombre, su propio y mejor yo. No se derivan e él, sino que se nos presentan por si mismas inmediatamente en una como visión de los valores y de las esencias, como algo debido, bellos recto y razonable. Son algo previamente dado. Por ellas se nos revela la verdadera naturaleza humana. Considerada antológicamente, esta naturaleza humana es algo anterior. Es principio moral y constituye el fundamento metafísico en que radican estos valores. Con esto responde al mismo tiempo.
    • Aristóteles a a la pregunta de qué es la eudemonía. De este concepto arranca toda ética griega. Y desde entonces no ha cesado la ética de preguntar: ¿Qué es la felicidad? (suele traducirse eudemonia por felicidad; la palabra significa posesión de un espíritu bueno) Aristóteles responde: La felicidad no reside en el placer en el goce, ni en las posesiones materiales, como tampoco en el prestigio y en la influencia política, sino en la obra típica del hombre, en la perfecta actuación de la naturaleza esencial del hombre. En que consiste esto se expresa en la doctrina de las virtudes. Con ello no se excluyen los bienes exteriores, el prestigio e incluso el placer. Pero no son principios, no constituye lo propio del bien moral. La propio es la recta naturaleza humana, la recta razón, el espíritu recto. Si esto existe, todo lo demás se añade de por sí. También aquí domina la forma sobre la materia. El hombre moralmente recto no hace el bien porque le proporcione placer.
    • Sino por el bien en si mismo. Entonces sobreviene la felicidad como algo añadido. Conste, pues, que a cada uno le cabe tanto de felicidad cuanto posee de virtud e inteligencia, y en cuanto proceda conforme a ellas. Como prueba invoco por testigo a Dios, que es feliz y bienaventurado, pero no gracias a ningún bien exterior, sino por si mismo y por su propia naturaleza. Y así, por el camino de la ética ha llegado una vez más Aristóteles al principio del que penden del cielo y la naturaleza entera. El tipo ideal del hombre moralmente perfecto es el sabido. Ahora bien, la sabiduría sin restricción se halla en Dios, que en cuanto espíritu es pensamiento del pensamiento, que se piensa a si mismo porque es la perfección suma. Platón había dicho. Debemos asemejarnos a Dios en cuanto nos es posible. Aristóteles dice: debemos ser sabios, mas la sabiduría absoluta es Dios.
    • También en ética es Dios el que todo lo mueve, como lo amado. Las consumación de la moralidad terrestre debiera ser el estado: Aristóteles no tiene idea de la moderna antinomia entre política y moral. El bien en gran escala sólo puede organizarse en la comunidad. Con ley es el hombre el ser más noble, sin ley, la fiera más salvaje. Así pues, quien por primera vez estableció el Estado, fue creador de los más grandes valores. El estado sirve naturalmente también a las necesidades de la Existencia física, de la economía y de la potencia exterior e interior, por razón de la seguridad de la extensa, pero su verdadero que hacer es la vida buena y perfecta, es decir, la noble humanidad cultivada moral y espiritualmente. El estado surge por razón de la vida, pero existe por razón de la endemonia, es decir, de una grandeza moral nosotros trabajamos, reza un principio de Aristóteles no por razón del trabajo y del dinero, sino por razón del ocio, y hacemos guerra por razón de paz.