San Martín de Muñatones: el Castillo, el Palacio, la Ermitael Castillo el Palacio la Ermita                      San Marti...
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San Martin                                                                                                         de Muna...
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J       avier de Ybarra Bergé publicó hace más de cuarenta años una breve mo-         nografía titulada Castillo de Muñato...
periodísticas. Conocido por su espíritu filantrópico, tuvo relación, a través del    Tribunal de Menores, con la problemát...
El asunto es que algunas de estas industrias metalúrgicas, concretamente las de                                           ...
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Juan e Inés tuvieron un hijo, Juan Sánchez de Salazar, que unificó el patrimonio     de los Salazar-Muñatones y construyó ...
García de Salazar de San Martín y Muñatones no es menos sorprendente teniendoen cuenta que escribió su obra magna mientras...
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que, en campo de gules (rojo), lucen diez estrellas de oro de ocho puntas, si bien     en el escudo original del linaje la...
Parece lógico pensar que estas armas, que pertenecen a los linajes del Cronista LopeGarcía de Salazar de San Martín y Muña...
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1970                                2012     Por otra parte, compró los terrenos que separaban el castillo del camino prin...
Durante los mayorazgos de Juan el Moro (hijo del Cronista) y de su hijo Ochoael Mozo –éste ayudado por su madre, Catalina ...
El hecho de que Juan el Moro reforzara solamente los muros delantero y trasero     (frente al camino y frente a la ría) da...
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Pero, con toda seguridad, el cambio más radical llevado a cabo por don Lope     consistió en modificar el sentido del edif...
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D           on Lope García de Salazar escribió, además de           los ya citados 25 libros que componen sus Bie-        ...
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La reproducción del original de este libro se inició poco después de la muertede su autor. Efectivamente, Ochoa de Salazar...
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En 1493, Ochoa, ya adulto, inició en Portugalete la construcción de una nueva     torre, maniobra con la que, según parece...
destruido parcialmente, lo que provocó su abandono y paulatino deterioro hasta       que en 1958, por encargo de María de ...
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E         l palacio se construyó en los primeros años de la XVIª centuria probable-         mente sobre los restos de una ...
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Se puede decir, por otra parte, que el inmediato uso público que se dio al edi-ficio desde el momento mismo de su adquisic...
Desde su adquisición en 1949 por parte de la Diputación provincial de Vizcaya –y     tras las primeras obras de restauraci...
Salazar-Salcedo. Del mismo modo, es nuevo el escudo de Bizkaia que corona la en-trada principal del palacio. Es asimismo r...
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Bibliografia     YBARRA BERGÉ, J.: Castillo de Muñatones – Diapositivas comentadas, Hijos     de Santiago Rodríguez, Burgo...
San Martinde Munatonesel Castilloel Palaciola Ermita               Archivo Municipal de Fotografías Antiguas de Muskiz.   ...
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San Martín de Muñatones. Instalaciones de Petronor en Muskiz
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San Martín de Muñatones. Las instalaciones de Petronor en Muskiz albergan el castillo, el palacio y lo que fue la ermita de Muñatones.

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  1. 1. San Martín de Muñatones: el Castillo, el Palacio, la Ermitael Castillo el Palacio la Ermita San Martin de Munatones
  2. 2. Edita / Argitatzailea:PETRONORTextos / Testuak:FIDEL PRESA EZQUERRAFotografía / Argazkiak:VISUAL NATURARealización y Diseño / Egitea eta Diseinua:TRIÁNGULO PUBLICIDAD Y MARKETINGImprime / Inprimatzailea:SACAL1ª Edición / 1. Argitalpena: 2012© PETROLEOS DEL NORTE, S.A.D.L.: BI-1150-2012
  3. 3. San Martin de Munatones el Castillo el Palacio la ErmitaPRESENTACIÓN ................................................................................................................................ 7INTRODUCCIÓN ............................................................................................................................... 11EL CASTILLO DE SAN MARTÍN DE MUÑATONES ............................................................. 17LOPE GARCÍA DE SALAZAR, EL CRONISTA ......................................................................... 25LOS ESCUDOS .................................................................................................................................... 29EL CERCO EXTERIOR DEL CASTILLO DE MUÑATONES .............................................. 33LA CERCA INTERIOR ...................................................................................................................... 39LA TORRE CENTRAL DEL CASTILLO DE MUÑATONES ................................................ 43ALMENAS Y VENTANAS EN AJÍMEZ DE LA TORRE CENTRAL .................................. 49LAS BIENANDANZAS E FORTUNAS ........................................................................................ 53LA TORRE DE SALAZAR EN PORTUGALETE ...................................................................... 57EL PALACIO DE LOS SALAZAR ................................................................................................... 61BIBLIOGRAFÍA – DOCUMENTACIÓN ..................................................................................... 68
  4. 4. 6
  5. 5. J avier de Ybarra Bergé publicó hace más de cuarenta años una breve mo- nografía titulada Castillo de Muñatones – Diapositivas comentadas, en laque de manera sucinta y a la vez didáctica ofrece una visión global de los orígenes,evolución y demás vicisitudes del complejo de San Martín de Muñatones, com-puesto, además de por el castillo, por el palacio de Salazar y por la desaparecidaermita de San Martín. Como Ybarra subraya desde el título, la obra se completacon una colección de 12 diapositivas que sirven de apoyo visual a las explicacio-nes que el autor desgrana a lo largo de otros tantos apartados. Las diapositivas,hoy en desuso, fueron en los años 60 y 70 del siglo pasado un recurso audiovisualmuy en boga, especialmente valorado en el ámbito educativo. La concisión deltexto, su sencillez y carácter divulgativo, más el concurso de la colección de imá-genes nos empujan a pensar en esa intención pedagógica que atribuimos al autor.Javier de Ybarra Bergé, nacido en Bilbao en 1913, cursó estudios de derecho enla Universidad de Deusto y, tras la Guerra Civil, ocupó cargos políticos (fue pre-sidente de la Diputación provincial de Vizcaya, alcalde de Bilbao, etc.) y puestosde responsabilidad en las empresas donde, en diversos grados, tenía peso espe-cífico la influyente familia de la que procedía. Los Ybarra son una de las gran-des dinastías empresariales nacidas en el País Vasco a partir de finales del sigloXVIII, y Javier, adecuadamente preparado, ocupó cargos en el Banco de Vizcaya,en Iberduero, en la Babcock Wilcox, etc. También fue presidente de la editorade El Correo Español-El Pueblo Vasco de Bilbao y participó en otras empresas 7
  6. 6. periodísticas. Conocido por su espíritu filantrópico, tuvo relación, a través del Tribunal de Menores, con la problemática de la protección de la infancia. Murió a manos de un comando de los llamados “bereziak”, de ETA político-militar, el 18 de junio de 1977 tras pasar treinta días secuestrado en una cueva en las faldas del monte Gorbea. Más allá de su trágico final y de su faceta empresarial, Javier de Ybarra es conoci- do por su extensa labor de investigación y de difusión en los ámbitos de la histo- ria y del arte, centrada, aunque no exclusivamente, en Bizkaia. Sus publicaciones se cuentan por decenas, abarcando temas como la Edad Media en Bizkaia, la mi- nería, los fueros, la educación, heráldica, arte, etc. Escribió catálogos, biografías y estudios sobre un sinfín de asuntos, aunque, por ceñirnos al tema que nos ocupa, citaremos tres: su Torres de Vizcaya, de 1946, el Catálogo de monumentos de Vizcaya, de 1958, y Escudos de Vizcaya, de 1968. Si nos viéramos obligados a señalar qué otros motivos (aparte del conocido in- terés que estos asuntos despertaban en él, como se ha dicho) llevaron a Javier de Ybarra a escribir esta obrita centrada en el castillo que durante siglos dominó el Valle de Somorrostro, podríamos lanzar una hipótesis aventurada –y probable- mente errónea–, que nos ayudará, sin embargo, a conocer otro detalle interesante de los Ybarra. Esta poderosa familia tiene sus orígenes en la persona de un hu- milde arriero, Juan Bautista de Ybarra y Rementería, que, procedente de Getxo, se estableció en 1746 en Somorrostro para ocuparse del transporte del mineral, la leña y el carbón que precisaban las ferrerías del Valle, y del hierro elaborado que posteriormente salía de ellas. Juan Bautista llegó a Somorrostro para quedarse y, de hecho, fue admitido como vecino de pleno derecho del Concejo de Musques el último día del año 1751.8
  7. 7. El asunto es que algunas de estas industrias metalúrgicas, concretamente las de Vilochi y El Pobal, eran propiedad del marqués de Villarías, con palacio en San Juan de Somorrostro, y, lo que son las cosas, la relación entre marqués y arriero terminó, pasado el tiempo, siendo algo más que comercial dado que ambas fami- lias se emparentaron al matrimoniar sus biznietos respectivos. Es decir, una parte muy importante de las raíces de los Ybarra están en lo que hoy es Muskiz, muni- cipio que alberga el castillo de Muñatones, y esa puede ser la razón de la especial atracción que estos lugares ejercieron siempre sobre Javier. Esta publicación es un homenaje a Javier de Ybarra, amante como pocos de nuestro patrimonio y precursor en el estudio de los vestigios de nuestra historia. Que sus hallazgos y conclusiones se hayan visto superados a posteriori por los de otros estudiosos otorga mayor valor a su trabajo, dado que éste ha sido el punto de partida de las nuevas generaciones de investigadores y la base sobre la que se han desarrollado los modernos métodos y técnicas de investigación. Por eso decimos que la figura de los pioneros, sea cual sea la faceta en la que destacan, es trascendental. En su memoria, esta publicación respeta escrupulosamente el esquema que Yba- rra siguió en su trabajo, y utiliza los datos que recoge, bien es verdad que corregi- dos y aumentados dado que, como se dice más arriba, la restauración del castillo y las campañas de arqueología que paralelamente se vienen practicando en su entorno han servido, como suele suceder, para ratificar, desdecir y/o aumentar (según los casos) la información de que se disponía cuando Javier redactó su1 La más completa corresponde a monografía. Cierto es, sin embargo, que, siguiendo su espíritu, se intenta aquí di-GONZÁLEZ CEMBELLÍN, J. M. en su Torres vulgar y animar a su conocimiento, más que ofrecer un exhaustivo tratado sobrede las Encartaciones. Ver en Bibliografía. el castillo, que, como se indica en la bibliografía, ya existe1. Fidel Presa Ezquerra 9
  8. 8. 10
  9. 9. E l castillo de San Martín de Muñatones está enclavado en lo que fue el Concejo de San Julián de Musques, uno de los cuatro que formaron el Valle de Somorrostro, en el Territorio Histórico de Bizkaia. El lugar, un leve cerro que dominaba los prados circundantes y las marismas resultantes del encuentro del río Barbadún con el mar, pertenece hoy al municipio de Muskiz. El castillo actual es el resultado de una reconstrucción llevada a cabo a finales del siglo XV sobre los restos de una torre anterior, propiedad de los Muñatones, y de otras reformas posteriores. Los Muñatones tienen sus orígenes más lejanos en la Casa Real de Asturias y León, y, según cuenta el Cronista Lope García de Salazar en su obra Las Bienandanzas e Fortunas 2, el título de primer señor de Muñatones corresponde a don Gimeno de Muñatones, hijo de Galindo Gastón de Noreña, heredero a su vez del conde de Noreña, noble asturiano que se vio obligado a dejar sus tierras tras enemistarse con el rey de León. Los Salazar, por su parte, procedían de Burgos y, como en el caso anterior, de-2 GARCÍA DE SALAZAR, Lope: bieron huir de sus dominios relegados por los Velasco, sus enemigos ancestrales,Las Bienandanzas e Fortunas, 4 vols., ed. afines al rey Enrique de Trastamara. Los Salazar se asentaron primero en SopuertaA. Rodríguez Herrero, Bilbao, Diputaciónforal de Vizcaya, 1984. y uno de ellos casó a su hijo Juan López de Salazar de San Martín con Inés de Mu-De otras ediciones se da cuenta en otro ñatones, con lo que se estableció la alianza Salazar-Muñatones en el solar de Sancapítulo de este libro. Martín donde el mismo Juan López construyó en 1339 la primera torre. 11
  10. 10. Juan e Inés tuvieron un hijo, Juan Sánchez de Salazar, que unificó el patrimonio de los Salazar-Muñatones y construyó la primitiva muralla defensiva de mam- postería entre 1353 y 1399, período durante el que fue pariente mayor. Un biz- nieto de Juan e Inés, Lope García de Salazar de San Martín y Muñatones (1399- 1476), banderizo y Cronista, se casó en 1425 con Juana de Butrón y Mújica, hija del señor de Butrón, por lo que, en su honor, remodeló la antigua torre de Mu- ñatones derribando la primitiva cerca y añadiendo al conjunto un doble muro amurallado, por lo que la fortificación pasó a recibir la consideración de castillo, adquiriendo el aspecto con el que, modificaciones al margen, ha llegado hasta nuestros días. Estudios más fiables aseguran, sin embargo, que la rehabilitación se debió a la necesidad de defenderse adecuadamente del castillo que los Ayala y los Velasco habían construido en el cercano enclave de Lutxana. Ocupado en las luchas de bandos –por ello fue incluso desterrado–, famoso guerrero, su renombre le viene, como se ha dicho, por su obra literaria, de la que es preciso resaltar su Crónica de Siete Casas de Vizcaya y Castilla, que contiene entre otros el relato de la leyenda de Jaun Zuria, y las citadas Bienandanzas e Fortunas, escrito entre 1471 y 1476, un magnífico tratado de historia, en 25 libros, que nos permite conocer, además de otros asuntos, la vida y otras circunstancias de Bizkaia durante los siglos medios. Su hijo Juan, uno de los que lo envenenó, al que apodaban el Moro, sometió la fortaleza a nuevas reformas interviniendo sobre la torre, el patio y la muralla du- rante el período 1476-1503, e iniciando así una transformación del conjunto para, una vez perdido el interés como construcción militar, hacer de Muñatones una residencia. Sin confundirlo con un antepasado del mismo nombre –otro don Lope que pasó a la historia por su longevidad, por sus hazañas guerreras y por haber sido padre de más de cien vástagos–, merece la pena resaltar que la vida del Cronista Lope12
  11. 11. García de Salazar de San Martín y Muñatones no es menos sorprendente teniendoen cuenta que escribió su obra magna mientras permanecía preso en su castillo deSan Martín de Muñatones por decisión de dos de sus hijos, en desacuerdo con lasdisposiciones del padre en el asunto del mayorazgo tras el prematuro fallecimien-to del primogénito, de nombre Ochoa. De estos hijos conspiradores y levantiscosdejó escrito: “Preso de los que engendré, crié y acrecenté, e temeroso de mal bebedizo(…)”. Huido del castillo, don Lope fue a refugiarse en su torre de Salazar, en lavilla de Portugalete, donde no pudo evitar morir por envenenamiento a manos de 13
  12. 12. 14
  13. 13. aquellos descendientes que ya no eran sino sus enemigos. Hombre recto, tambiénescribió de sí mismo con palabras certeras: “Nunca cometió guerra contra personadel mundo, a su entender y creer, por soberbia ni contra la razón, sino por salvar suhonra y la de su linaje, ni rompió indebidamente tregua ante sus adversarios, ni matóni hizo matar a nadie en el mundo (…) y despreció a ladrones y robadores y siemprefue sincero con todos en la medida de lo posible, y quien me lleve la contraria, miente”.Situado sobre terrenos propiedad de Petronor, el conjunto monumental forma-do por el castillo de San Martín de Muñatones, el hospital o palacio de Salazar yla desaparecida ermita de San Martín, es Monumento Histórico-Artístico segúnDecreto de 22 de abril de 1949, expedido por el Ministerio de Educación Nacio-nal (B.O.E. 5-5-1949) sobre protección de los castillos. En 1984, según Decreto265/1984 del Gobierno vasco, de 17 de Julio, es declarado Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional. En 1990, según la Ley 7/90 de 3 de julio sobrePatrimonio Cultural Vasco, es declarado Bien Cultural Calificado del pueblo vasco.En 2000, Inmueble de protección especial en el marco del Decreto 14/2000, de 25de enero, por el que se califica como Bien Cultural, con la categoría de ConjuntoMonumental, el Camino de Santiago. En 2001, mediante Resolución de 10 demayo del viceconsejero de Cultura, Juventud y Deportes, para adaptación a lasprescripciones de la Ley 7/90, se abre expediente para establecer un régimen deprotección específico aplicable al castillo. 15
  14. 14. 16 1998
  15. 15. E n la actualidad (año 2012) el castillo está siendo sometido a una meticulosa restauración por cuenta de la Diputación foral de Bizkaia, actual propie- taria, en un proceso que comenzó en 1993 y que se ha prolongado en eltiempo mediante la puesta en marcha de sucesivos proyectos parciales llevados acabo según diversas fórmulas o modelos de colaboración interinstitucional. Porejemplo, entre 1996 y 1998, en colaboración con el Ayuntamiento de Muskiz,funcionó la III Escuela Taller castillo de Muñatones que, entre otras cosas, seocupó de la restauración de la muralla exterior. Grabado 1882 17
  16. 16. 1950 Como en tantos otros casos, esta construcción ha soportado decenios de abando- no, algo que es fácilmente verificable observando los testimonios gráficos de que disponemos. Primeramente, porque, cuando las luchas de bandos llegaron a su fin, desaparecieron las razones de carácter defensivo-militar que la justificaron; luego, prácticamente desde el siglo XVIII, por razones de herencia o porque sencillamen- te la vida era más cómoda en el palacio aledaño, el hecho es que el castillo quedó deshabitado y en el más absoluto de los abandonos. Hay imágenes que muestran la torre parcialmente destruida y otras en las que aparece cubierta con un tejado a cuatro aguas que, pese a su altura, le da un aspecto más de caserío de labranza que de lo que realmente fue y es. Durante el siglo XX, las penurias económicas derivadas de la Guerra Civil y un más que general desprecio por el patrimonio histórico fueron razones suficientes para que la situación no variara, hasta que las nuevas corrientes culturales, el incremento de la conciencia del valor de la propia historia y de sus tes- timonios materiales, además de la situación de bonanza económica, hicieron posible que en Muskiz y en otros muchos municipios, empresas e instituciones lideraran la restauración de los mejores elementos de nuestro patrimonio común.18
  17. 17. En 1949 el castillo pasó a manos de la Diputación pro- vincial de Vizcaya, lo que dio lugar a los primeros trabajos de restauración consiguien- do, cuando menos, ponerle freno al deterioro de tantos decenios de abandono. Así lo describía un viajero a su paso por Muskiz en esas fechas: “[22 de septiembre de 1949] En medio de este risue- ño paisaje, nos detenemos, al fin, al pie de una altura, ante los restos del que fue poderoso castillo de Muñatones, o de San Julián de Musques. Son las primeras ruinas de una fortaleza que veo en mi vida, y todos lamentamos la desidia que deja3 ALEMPARTE ROBLES, J.: Andanzaspor la vieja España, Ed. Andrés Bello, desmoronarse y perder estos bellos testigos del pasado. Sólo parte de la fachada,Santiago de Chile, 1961 con su puerta gótica, que ostenta tres escudos, se conserva bien”3. El castillo de San Martín de Muñatones es, según los expertos, el paradigma de las fortalezas guerreras que abundaron en Bizkaia du- rante el período de las luchas de bandos. Conviene tener en cuenta que estamos ante un modelo de fortificación, con torre central y doble muralla circundante, única en todo el territorio de Bizkaia y merecedora en exclusiva, por tanto, del apelativo de “castillo”. Quienes citen como castillos más acreditados los de Butrón y Ar- teaga, deben saber que el primero, ubicado en el municipio vizcaíno de Gatika, es una construcción ajena a la tradición de esta tierra, levantada a finales del siglo XIX con la intención de recrear las for- tificaciones medievales, recogiendo además las influencias de los castillos-palacio del romanticismo alemán. El de Gautegiz Arteaga, por su parte, conocido como el castillo de la emperatriz Eugenia de 19
  18. 18. Montijo, esposa de Napoleón III de Francia, se erigió también a finales del siglo XIX por encargo de los emperadores (aunque nunca llegaron a pisarlo), a partir de los planos de un arquitecto francés que consiguió plasmar en su obra el estilo de otras residencias reales de su país –en esa época se llevaba el neogoticismo impuesto por los románticos–, obviamente sin la más mínima referencia a los usos de esta región. Es cierto que ambos se construyeron sobre torres genui- nas (la de Butrón y la de Arteaga) de las que no quedan rastros visibles; como también lo es que los antepasados de Eugenia de Montijo emparentaron con el linaje de Arteaga. 190020
  19. 19. 1950 21
  20. 20. 197022
  21. 21. 2012 23
  22. 22. 24
  23. 23. D on Lope García de Salazar de San Martín y Muñato- nes, nacido en 1399, vivió 77 intensos años, una cifra alta para lo que en aquellos tiempos era común, aun-que no tan exagerada como la de su antepasado homónimo, delque, realidad o leyenda, se dice que vivió 120 años. Envenenadoa manos de sus hijos Juan y Pedro, como se señala en la intro-ducción, la muerte del Cronista tuvo lugar exactamente el 9 denoviembre de 1476 en la torre de Salazar, en Portugalete, y segúnrelata un testigo en una declaración posterior con ocasión de unpleito entre varios hijos de don Lope, éste le dijo en plena agonía:“Aprietes en la mi mano, que me quiero morir (…) y teniéndolede la mano falleció, y aquel mismo día lo llevaron a enterrar a laiglesia de San Martín; y lo sabe porque estuvo presente”.En 1948, fuera de uso la ermita de San Martín y en ruina absoluta,la Diputación vizcaína encargó unas excavaciones con la intenciónde rescatar los restos de don Lope García de Salazar, caso de en-contrarlos. Los pocos que se encontraron en el entorno del altarhicieron suponer que el lugar se reservaba a personas importantesdado que en el exterior aparecieron más restos y en bastante canti-dad. Del análisis de los huesos hallados en el interior de la iglesia se 25
  24. 24. 26
  25. 25. deduce que pertenecieron a un hombre de gran estatura (más de 2 metros) y de edadavanzada, datos que concuerdan con lo que se sabe de don Lope. El “Informe médicolegal sobre los restos mortales encontrados en las ruinas de la ermita de San Martín deMuñatones” que Ybarra Bergé mandó elaborar a tal fin así lo acredita.Durante la búsqueda, también en lugar preferente, descubrieron huesos que, porsus características, correspondían a una joven adolescente, dato que concuerdacon el hecho de que junto a don Lope falleció, también envenenada, una hija na-tural suya que probaba previamente los alimentos que su padre ingería, temerosoante la posibilidad de una intoxicación irreparable. Los testigos relatan el falleci-miento simultáneo, siempre por las mismas causas, del perro del cronista.Los despojos allí localizados fueron depositados en una caja de zinc que se encuentradesde entonces en la iglesia parroquial de San Juan Bautista de Muskiz “hasta poderlesdar decorosa sepultura en la capilla de San Martín cuando ésta se reconstruya o puedaacondicionarse el enterramiento”, como propone el mismo Ybarra Bergé en el opús-culo que redactó al respecto en colaboración con Esteban Calle Iturrino en 1956.Otros hallazgos vinieron a corroborar lo que Ybarra Bergé daba por hecho. Juntoa los huesos descubiertos aparecieron diversas monedas en un muy variado estadode conservación. Una de ellas, de vellón, con la inscripción “1454-1474”; otra más,real de plata, con la leyenda “Enrique IV”. Todas ellas, por tanto, fechadas duranteel reinado del último monarca de la casa de Trastamara, contemporáneo de Lope.La ermita, muy deteriorada, se desmanteló con ocasión de los primeros trabajosllevados a cabo en el complejo tras su adquisición por parte de la Diputación foral.Las mejores piedras de San Martín se conservan en los almacenes de esa institución. 27
  26. 26. 28
  27. 27. E l Cronista Lope García de Salazar de San Martín y Muñatones reformó la fortaleza entre 1439 y 1446 porque, además de a las habituales luchas intestinas propias de casi todos los linajes –comúnmente relacionadascon el mayorazgo–, hubo de hacer frente a un período muy violento (puede queel más grave) de las luchas banderizas. La reforma, como se verá, fue total aunqueaquí analizaremos uno de los elementos que incorporó a la muralla interior, la másimportante, que protege el espacio en cuyo centro se erige la torre central.El acceso a ese espacio interior se realiza, atravesando la muralla interior, poruna única puerta ojival –situada a la izquierda de la fachada principal–, fabricadaen sillería rojiza, sobre la que corre un friso con los escudos del linaje: Salazar,Muñatones y Butrón. La puerta es importante: con 1,3-1,6 metros de luz por2,4 metros de flecha, el paso tiene 2,8 metros de profundidad. Los tres blasonesconforman un friso con guardapolvos, que es una especie de sencillo tejadillovoladizo o alerón tallado en la misma piedra con el fin de proteger los escudosdel agua de lluvia.El escudo central corresponde a los Muñatones y, si lo describiéramos conformea lo que dicta la ciencia heráldica, habría que decir lo siguiente: en campo de sino-ple (verde), consta de 10 panelas de plata, en tres palos de tres, cuatro y tres. Enheráldica, una “panela” es una hoja de álamo puesta como mueble en el escudo. Ala derecha de las armas de Muñatones, según se miran, aparecen las de los Salazar, 29
  28. 28. que, en campo de gules (rojo), lucen diez estrellas de oro de ocho puntas, si bien en el escudo original del linaje las estrellas son trece. En este caso se reparten en tres palos de tres, cuatro y tres respectivamente. A la izquierda, las armas de los Butrón. En campo de gules, dispone de una cruz flordeliseada en plata, cargada de cinco lobos pasantes, de sable. El escudo original presenta los elementos ante- riores más cuatro buitrinos o buitrones de oro. El adjetivo “flordeliseada” relativo a la cruz se refiere al remate de los cuatro brazos, en forma de flor de lis. Por otro lado, los buitrinos o buitrones son una especie de redes o artes de pesca en forma de cono alargado, en cuya boca hay otro más corto, dirigido hacia adentro y abier- to por el vértice para que entren los peces y no puedan salir. 197030
  29. 29. Parece lógico pensar que estas armas, que pertenecen a los linajes del Cronista LopeGarcía de Salazar de San Martín y Muñatones, y de su esposa Juana de Butrón yMúgica se colocaron con ocasión de la primera gran reforma de la torre, llevada acabo durante su mayorazgo, que dio lugar a la construcción de la muralla en la quese encuentran. Hay, sin embargo, indicios para suponer que no, que se trata de unañadido posterior. El principal es el erróneo número de estrellas reproducidas en elescudo de los Muñatones, dato incomprensible en el caso de un señor como LopeGarcía de Salazar, estudioso y, por tanto, preocupado por este tipo de detalles. Segúnlos expertos, un error de tal calibre es incongruente con el valor simbólico que cual-quier caballero medieval atribuye a su escudo de armas o al de su consorte. 2012 31
  30. 30. 32
  31. 31. C onstruida, como se viene diciendo, entre 1439 y 1446 bajo el mayorazgo de don Lope García de Salazar, la muralla exterior fue en sus inicios una tapia bastante elemental de medio metro de grosor y 1,65 m de altura, fabricada en mampostería4 y soportada sobre un zócalo de sillares (piedras labra- das). En su primer formato careció de almenas, troneras o cualquier otro elemen- to arquitectónico de carácter defensivo capaz de albergar o permitir el paso de personas o artefactos de guerra. La cerca se vio reforzada en tres de sus lados por un pequeño foso de naturaleza disuasoria. El cuarto lado del rectángulo exterior, la cara izquierda, no precisó de tal foso por dar a un pronunciado talud. El conjunto de la importante obra emprendida por don Lope García de Salazar de San Martín y Muñatones (el doble cerco más la torre) precisó para su cons- trucción de 3.000 m3 de piedra, acarreados desde distintas canteras: la de sillería, de Los Vados (Muskiz); la mampostería, de Baltezana y de El Arenao (Galdames). Asimismo compró casas en Jiba y Memerea (Muskiz) para aprovechar la piedra4 Mampostería: obra hecha con mam-puestos (piedras poco o nada labradas) obtenida tras su destrucción. La cal se fabricó en caleros del entorno, como el decolocados y ajustados unos con otros sin Montaño; y la arena, traída en barcazas hasta el puerto de San Martín, se extrajosujeción a determinado orden de hiladaso tamaños. de las proximidades de Pobeña. 33
  32. 32. 1970 2012 Por otra parte, compró los terrenos que separaban el castillo del camino principal, eliminó los viñedos existentes en el lugar y plantó árboles con el fin de ennoblecer la casa y, a la vez, aislarla de la calzada próxima. En resumen, 6 ó 7 años de obras para las que, además, pudo disponer de mano de obra casi gratis: unos por obligación, otros voluntariamente, y los más forzados por las circunstancias, el hecho es que una gran parte de los vecinos del entorno pusieron su fuerza, sus herramientas y sus animales y carros al servicio del señor sin obtener nada a cambio.34
  33. 33. Durante los mayorazgos de Juan el Moro (hijo del Cronista) y de su hijo Ochoael Mozo –éste ayudado por su madre, Catalina de la Puente– (1476-1503), la cercaexterior sufrió una importante revisión consistente en dar mayor grosor a la muralla,añadirle cubos y torres circulares, y ampliar el foso existente. El aspecto definitivotras las obras es el que podemos ver en la actualidad: engrosamiento de los murosdelantero y posterior, abertura de saeteras y troneras y construcción de almenas,colocación de cuatro torres cilíndricas de 5 m de diámetro y más altas que la murallaen las cuatro esquinas de la cerca, y dos cubos de planta cuadrada –también alme-nados–, fabricados en magnífica sillería rojiza, que refuerzan los dos únicos accesosal castillo. Al contrario que las torres cilíndricas, estos cubos no se integran en lacerca, sino que se apoyan en ella, poniendo en evidencia que se trata de dos añadidosposteriores. Las puertas, de madera, estaban reforzadas, como era costumbre, porun entramado de barras de hierro y clavos de forja. En cuanto al foso, aunque másprofundo, siguió siendo seco y recorriendo tres de las cuatro caras de la muralla. Elfoso se salvaba mediante un pontón fijo de madera. La muralla exterior es un rec-tángulo formado por cuatro lienzos de mampostería de 1 – 1,20 metros de espesor. 35
  34. 34. El hecho de que Juan el Moro reforzara solamente los muros delantero y trasero (frente al camino y frente a la ría) dan a entender que la finalidad de la obra fue más propagandística que castrense, buscando sobre todo dar realce al linaje y transmitir una imagen de poderío económico, cuestión capital si se tiene en cuenta la importancia estratégica del camino y, sobre todo, del cercano puerto. El espacio comprendido entre la cerca exterior y la primera muralla se utilizó – fundamentalmente mientras la muralla no fue más que una sencilla tapia y, por tanto, tenía escaso valor defensivo–, para recluir y proteger los animales domésti- cos que pertenecían al castillo.36
  35. 35. 19702012 37
  36. 36. 38
  37. 37. L a muralla más cercana a la torre es de mayor altura que la exterior y todo su perímetro se ve recorrido por un paso de adarve, que es un camino prac- ticable situado en lo alto de una muralla, tras las almenas, con la finalidad de recorrerla y realizar desde ella operaciones de vigilancia, defensa o ataque. La muralla, fabricada en mampostería, con 7,5 metros de altura hasta el paseo y 2,85 metros de grosor, soporta un importante muro almenado de otros dos metros de altura con 66 aspilleras repartidas en sus cuatro caras. Las aspilleras son aberturas largas y estrechas en un muro que permiten disparar desde ellas. También se lla- man saeteras. La altura de este muro hace que sea imposible asomarse a él, pero otorga importancia defensiva a la muralla dado que ésta se alza en total hasta los diez metros. Tras la reforma de don Lope García de Salazar (prácticamente como la vemos hoy), la cerca interior formaba un rectángulo de aproximadamente 55 x 45 metros y, hasta el adarve, estaba compuesta de dos paredes de mampuesto con un relleno de piedra de poca calidad. Una y otra paredes se reforzaban interiormente me-5 Tizón: piedra destinada a servir detrabazón en paredes estructurales. diante tizones5 que daban consistencia a la construcción. 39
  38. 38. 1970 201240
  39. 39. Siempre con la intención de proteger el núcleo del castillo, esta muralla se abre enun único acceso, de tamaño más bien reducido, que, además, se encuentra despla-zado hacia la izquierda del eje que, uniendo las dos entradas de la cerca exterior,divide el castillo en dos partes casi simétricas. Entrando por la puerta sur de lamuralla exterior (la principal), el caminante o caballero no encuentra frente a sí elpaso que le permita atravesar la muralla interior, por lo que debe circular en dia-gonal hacia la puerta en cuestión. Construida en arco escarzado, aún conserva losgoznes y los huecos que sostenían la doble tranca de protección. Esa operaciónde “desenfilar” la puerta de su eje natural –poco práctica y nada armónica– tieneun incuestionable carácter defensivo, como se ha dicho.Sobre el arco ojival que corona esa puerta corre un friso con los escudos del linaje(Salazar, Muñatones y Butrón), de los que se habla en otro capítulo. La ausenciade otros indicios hace pensar que, en tiempos de don Lope, el acceso al adarveque transita por el interior de la muralla se realizaba mediante escaleras de mano.Juan el Moro, su hijo, resolvió el problema añadiendo unas escaleras de obra, perotampoco quedan vestigios de tal actuación. 41
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  41. 41. L a primitiva torre y el foso que la rodeaba datan, probablemente, de los tiempos de Juan López de Salazar (1339). A esta primera construcción se le añadieron en ese mismo siglo, fundamentalmente de la mano de suhijo Juan Sánchez de Salazar (1359-1399), las primeras protecciones exteriores. Laprimitiva torre, tenía no más de 20 metros de altura y cuatro fachadas bastanteherméticas fabricadas con muros de 1,10 metros de grosor.Esta torre primera fue la base sobre la cual, un siglo después, se construyó la que,con ligeras modificaciones estructurales, ha llegado hasta nuestros días. La reali-dad es que la vieja torre sigue ahí, cumpliendo el papel de armazón o esqueleto,embutida en la nueva, que la superó en perímetro y altura.El Cronista Lope García de Salazar, nieto de Juan Sánchez de Salazar, empujadopor la virulencia de las luchas banderizas y por los enemigos que tenía dentro desu propia familia, forró la vieja torre, la recreció con una terraza entre 1439 y 1446y mejoró las defensas exteriores. Además, en el recinto interior, y adosadas a losmuros de la torre, construyó varias estancias (que entonces denominaban “pala-cios”) con fines residenciales.La transformación llevada a cabo en la torre por don Lope puede calificarse deradical: su altura se incrementa en cinco metros; el acceso principal –que nuncaestuvo a ras del suelo– se traslada a una fachada hasta entonces lateral, como luegose verá, alcanzándose mediante escalera de madera; los muros pasan a tener 2,80 43
  42. 42. 1970 201244
  43. 43. metros; se emplea parcialmente piedra de sillería; al crecer, la construcción ganados plantas; una escalera interior de caracol recorre el zaguán y los tres pisos prin-cipales hasta la terraza, que se refuerza con cuatro torrecillas esquineras; y en tresde sus caras se abren otros tantos pares de ventanas para asegurar la iluminación.La azotea descansa sobre un entramado de 80 vigas; y un aljibe y dos desagüescompletan la reforma. El prolongado asedio a que se vio sometido por sus hijosllevó a don Lope a realizar otras modificaciones (por ejemplo, derribó los pala-cios para dificultar un posible asalto) hasta que finalmente Juan el Moro tomó lafortaleza en 1476. 45
  44. 44. Pero, con toda seguridad, el cambio más radical llevado a cabo por don Lope consistió en modificar el sentido del edifico llevando la fachada (antes en el frente oeste) a la cara sur orientando el castillo entero, torre más defensas, en esa dirección y dotándolo con ello de una peculiaridad reseñable: siendo de base rectangular, la fachada del edificio se trasladó a una de sus caras menores, algo absolutamente infrecuente en este tipo de arquitectura. El desplazamien- to del eje principal en esa dirección tenía un sentido o razón de ser porque al sur circulaba el camino de Castro Urdiales, al sur recibía la mejor luz solar, y hacia allí podía ampliar sus propiedades y aportar prestancia y señorío a un castillo que, además, también era la residencia de un linaje principal.46
  45. 45. San Martinde Munatonesel Castilloel Palaciola ErmitaCon el acceso de Juan el Moro al mayorazgo, él, su hijoOchoa y la viuda de aquél introducen nuevas modificacio-nes a lo largo del período que va desde 1476 hasta 1503.Reordenan y sanean las distintas dependencias y desmantelanla terraza sustituyéndola por una estructura de madera conun tejado a cuatro aguas que da lugar a un nuevo camarote.También construyen una nueva escalera exterior (patín) enpiedra de acceso a la primera planta de la torre. Si en un pri-mer momento don Lope había construido diversos palaciosadosados a la torre y con acceso a ella (luego los desmante-ló), su hijo Juan retomó la idea de las estancias anexas, aho-ra apoyadas en la cerca interior. Allí hace sitio para instalarlas trojes, un molino manual, el horno, la bodega, el establoy la rementería (fragua o herrería). Análisis posteriores, handemostrado que, dado que las luchas de bandos decayeronhasta su fin en tiempos de los Reyes Católicos, muchas de lasobras que, tanto en la torre como en las cercas, llevó a caboJuan el Moro fueron más ficticias que reales, es decir, hechascon la única intención de dar la imagen de un linaje podero-so, más que por la necesidad de defenderse de potencialesataques exteriores. 47
  46. 46. 48
  47. 47. L a fachada sur, en la que se encuentra una de las puertas ojivales de acceso a la torre que don Lope mandó construir a la “medida de su altor” (siete pies y medio; más de dos metros), posibilita la observación de la línea de canecillos que corre sobre esta puerta y que permitía apoyar la plataforma de madera del piso interior. Los canecillos son bloques de piedra que sobresalen a ambos lados del muro y soportan las vigas a partir de las cuales se crea una planta o piso. En la zona alta de la misma fachada sur se mantienen las gárgolas esquineras; tam- bién hay dos aspilleras o ventanas de vano estrecho cuya función, como se ha ex- plicado, era permitir realizar disparos desde dentro sin exponer el cuerpo; y, sobre ellas, una línea de ocho almenas cuadrangulares rematadas en punta de diamante. Bajo las aspilleras destaca, sin embargo, la ventana en ajimez6, similar a otras dos que se encuentran en otras tantas caras laterales. Este ventanal, que se desvía lige- ramente del eje de la fachada, está coronado por una breve repisa o guardapolvos6 Se llama ventana en ajimez o germinada que, a modo de alerón, evita la entrada del agua que se escurre muro abajo en casoa aquella que se compone de dos arcos de lluvia. Un recurso similar al empleado con el friso de escudos de armas queidénticos enlazados por una estrechacolumna denominada parteluz o mainel. corona la entrada de la cerca interior. 49
  48. 48. La ventana –que en realidad son dos, apuntadas y ger- minadas, separadas por un mainel– permitía iluminar la planta superior de la torre, el segundo piso residencial, el más seguro, inmediatamente por debajo de la terraza y del camarote con tejado que la coronaron en épocas consecutivas.50
  49. 49. 19702012 51
  50. 50. 52
  51. 51. D on Lope García de Salazar escribió, además de los ya citados 25 libros que componen sus Bie- nandanzas e Fortunas, una obra menos volumi-nosa y sin la repercusión de aquélla, titulada Crónica de lasSiete Casas de Vizcaya y Castilla.En cuanto a las Bienandanzas e Fortunas, redactado du-rante su prisión entre 1471 y 1476, don Lope relata ensus páginas la memoria de los linajes de Bizkaia y de lastierras colindantes, además de la historia de la creación delmundo. En lo que respecta a las fuentes literarias, todoslos autores coinciden en que Lope García de Salazar uti-liza una mezcla de tradiciones populares y de narracionesde origen variado para escribir la historia de los diversospueblos de Europa, un trabajo que hace sin establecer unadivisoria clara entre los hechos verdaderos y los imagina-rios. En esta narración la leyenda es el hilo conductor, elrío sobre el que discurren simultáneamente y sin límitesmatizados la fábula, el pasado impreciso y los hechos his-tóricos conocidos. 53
  52. 52. 54
  53. 53. La reproducción del original de este libro se inició poco después de la muertede su autor. Efectivamente, Ochoa de Salazar, nieto de don Lope, lo mandócopiar a Cristóbal de Mieres en 1492, por lo que el documento resultante –elllamado Códice de Mieres–, que se conserva incompleto, es la copia más an-tigua del original del Cronista. Entre el siglo XV y el XIX se hicieron abun-dantes réplicas –no siempre de la totalidad–, así que la cifra de las que seconservan supera las cuarenta. Como el Códice de Mieres refiere en la últimapágina, “Aquí se acaban los XXV libros que hizo Lope García de Salazar es-tando preso en su casa de San Martín. Lo escribió y acabó Cristóbal de Mieres.En el año del Señor de mil cuatrocientos noventa y dos. En el mes de abril,pasados dieciséis días de dicho mes. A Dios sean dadas muchas gracias porsiempre, sin fin. Amén”.Con posterioridad, se han realizado seis ediciones impresas, tres de ellas in-completas. No todas titulan la obra de manera similar: en las tres de ÁngelRodríguez Herrero, hechas por cuenta de la Diputación provincial de Vizcaya,se denomina Las bienandanzas e fortunas; la edición más antigua, de 1884 enMadrid, obra de Maximiliano Camarón, restaurador de la Biblioteca nacional,tiene un encabezamiento más largo: Las bienandanças e fortunas que escribióLope García de Salazar en la su torre de San Martín de Muñatones. Ana MaríaMarín Sánchez la editó en 1992, en Zaragoza, bajo el título de Istoria de lasbienandanzas e fortunas de Lope García de Salazar. La última, de 2004, enBilbao, es una edición crítica del Libro de las buenas andanças e fortunas quefizo Lope Garçía de Salazar, obra de Mª Consuelo Villacorta Macho. 55
  54. 54. 56
  55. 55. L a vieja torre de Salazar en Portugalete fue, como se ha dicho, el escenario donde se puso fin a la tragedia que vivió durante los últimos años de su vida don Lope García de Salazar y Muñatones, el Cronista, acosado porunos hijos disconformes con las decisiones que su padre había tomado en lo re-ferente a la sucesión en el mayorazgo. Huyendo del castillo de Muñatones, dondepermanecía preso por orden de sus hijos, se refugió en la torre de Portugalete paramorir envenenado tras ser nuevamente apresado por éstos.Se habla aquí de “la vieja torre de Salazar” para indicar el lugar en que ocurrieronlos hechos que se acaban de relatar: detención y más que probable asesinato deLope García de Salazar a manos de sus hijos en el verano de 1476. Esta torre, queya no existe, había sido construida por Juan López de Salazar hacia 1400, pasandoa ser propiedad de su sobrino nieto Lope García de Salazar tras la muerte sin des-cendencia de aquél. Ésa fue, por tanto, la primera y principal torre de los Salazaren Portugalete.A la muerte de don Lope, el linaje quedó dividido en dos ramas: la que encabezóJuan el Moro, que recibió propiamente el mayorazgo y se quedó en la torre deSan Martín de Muñatones; y la presidida por el niño Ochoa el Preboste –hijo delprimogénito fallecido y heredero legítimo según don Lope–, que se instaló en lade los Salazar en Portugalete. 57
  56. 56. En 1493, Ochoa, ya adulto, inició en Portugalete la construcción de una nueva torre, maniobra con la que, según parece, no estaba de acuerdo el pueblo. Tampo- co la villa de Bilbao, cuya denuncia hizo que la corona ordenara la investigación del proyecto y, eventualmente, su paralización. Del análisis de la documentación generada tras aquella denuncia (y otras posteriores) se deduce que las obras tenían como propósito final la construcción de la torre que hoy conocemos. Por lo tan- to, se puede afirmar que, por un tiempo, Ochoa tuvo en Portugalete dos torres, separadas por un cantón que él mismo salvó comunicándolas mediante un pasaje. Problemas de propiedad aparte, el conjunto se transformó en una “lujosa man- sión” a finales del siglo XIX, si bien mantuvo la planta original y el volumen útil. En 1934, con ocasión de la “revolución de octubre”, el edificio fue incendiado y58
  57. 57. destruido parcialmente, lo que provocó su abandono y paulatino deterioro hasta que en 1958, por encargo de María de Chavarri y Salazar (viuda de su último pro- pietario), fue restaurado por el arquitecto Joaquín de Yrízar, que aplicó al proyecto un concepto nada contrastado de tal manera que nos está permitido hablar de “re- creación” más que de otra cosa. Recreció la torre en casi cuatro metros, se inventó una escalera de piedra exterior y abrió ventanas para adecuar el edificio a las cuatro alturas que según él había tenido (la torre original tuvo dos más un camarote). Cedido al Ayuntamiento, el edificio fue sometido por éste a una nueva restaura- ción en 2001 con la intención de instalar en él distintos servicios municipales de carácter cultural (museo, sala de exposiciones, etc.), así como un restaurante.1970 2012 59
  58. 58. 60
  59. 59. E l palacio se construyó en los primeros años de la XVIª centuria probable- mente sobre los restos de una torre, de nombre “torrecilla de San Mar- tín”, que, según los testimonios de la época, se situaba delante del castillo.Aquella torre es, con seguridad, el punto de partida del actual edificio palaciego–horizontal y abierto en contraposición al hermetismo y verticalidad del castillo–,presentando una altura más en ese espacio y convirtiéndose así en eje visual entorno al cual gira el inmueble.Este noble edificio ha pasado por distintos usos hasta que, ya propiedad de Petro-nor, se reformó en 1975 para acoger las oficinas centrales de esta empresa. Anti-guo hospital y palacio de los Salazar, en 1964 fue destinado a “hostal de ruta” porla Diputación provincial de Vizcaya, que era propietaria del edificio desde 1949,tras comprárselo a Mariano de Mazarredo –cuarto marqués de Fregenal tras elfallecimiento de su padre Javier en 1935–, su último propietario por la vía delos descendientes de don Lope. Cuatro años después, en 1968, la Diputación locedió al Estado, pasando a formar parte de la red de Paradores Nacionales hasta1973, año en que, tras escasos cinco años de actividad, cerró la instalación paraser restituido a la institución propietaria. El cierre del Parador, llevado a caboexactamente el 16 de enero de ese año, supuso el fin de un proyecto que nuncacuajó del todo teniendo en cuenta su proximidad a la capital y a otros munici-pios con mayores y más evidentes atractivos turísticos, y su escasa rentabilidad. 61
  60. 60. 1970 201262
  61. 61. Se puede decir, por otra parte, que el inmediato uso público que se dio al edi-ficio desde el momento mismo de su adquisición por la Diputación vizcaínapermitió su conservación, pese a los riesgos evidentes de intervenciones pocoortodoxas que su decidido destino hostelero pudo conllevar. Baste decir queotros edificios, caso de la ermita cercana, desaparecieron sin opciones en esamisma época. Los folletos turísticos editados a finales de los 60 por ParadoresNacionales para promocionar la nueva instalación decían cosas como éstas:“Desde el Parador se pueden emprender interesantes y sugestivas excursionesque, con regreso en el mismo día, descubrirán panoramas, villas y paisajes desumo pintoresquismo y belleza. A su lado una carretera comarcal conduce, trascuatro kilómetros de recorrido, a la playa de La Arena, visible desde el mismoParador”, a la vez que pregonaba las excelencias de la cocina vasca.El actual edificio, por efecto de tanta reconversión, dista mucho del primitivoobservándose añadidos y transformaciones de muy diversa procedencia y va-lor. Por ejemplo, en su mejor época, cuando los Salazar se trasladaron desde elcastillo (principios del siglo XVI), el palacio disponía de algunos elementos ar-quitectónicos de carácter defensivo pese a que los conflictos banderizos habíanconcluido. Tales elementos desaparecieron en la reforma de la década de los 60. 63
  62. 62. Desde su adquisición en 1949 por parte de la Diputación provincial de Vizcaya –y tras las primeras obras de restauración– el edificio fue objeto de debate a propósito de sus posibles usos y, antes de su conversión en hostal de ruta, se barajaron otras opciones: primero se pensó en instalar una Escuela-Hogar (1955), luego un centro municipal de salud y, más tarde, una residencia de especialización para maestros. El palacio de los Salazar daba fe de los apellidos de sus propietarios mediante la presencia de los escudos de Salazar y Muñatones en el dintel de varias de sus ven- tanas. Quienes en su momento realizaron las obras de adaptación para convertirlo en hostal se permitieron añadir otros sobre las puertas, como el de Butrón o el de64
  63. 63. Salazar-Salcedo. Del mismo modo, es nuevo el escudo de Bizkaia que corona la en-trada principal del palacio. Es asimismo reseñable el hecho de que en el soportal oclaustro que recorre tres de las cuatro caras del patio se sustituyeron los primitivosapoyos de madera que soportaban los tres cuerpos de tejado por las columnas cilín-dricas de piedra que hoy podemos contemplar. La puerta de acceso al patio y el patíno escalera exterior de piedra que lleva a la primera planta son originales. En la actua-lidad destaca el discreto cierre acristalado que, recorriendo toda su cuerda, aísla elsoportal y lo protege de la intemperie, una actuación que ha permitido vestir ese es-pacio con una parte de los muebles y utensilios de época que componen la coleccióndel palacio y que también podemos admirar engalanando otras estancias del mismo. 65
  64. 64. 66 1970
  65. 65. 2012 67
  66. 66. Bibliografia YBARRA BERGÉ, J.: Castillo de Muñatones – Diapositivas comentadas, Hijos de Santiago Rodríguez, Burgos, 1971. GONZÁLEZ CEMBELLÍN, J.M.: Torres de las Encartaciones, Diputación fo- ral de Bizkaia, Bibao, 2003, vol. I y II. AREITIO, Darío de: De la prisión y muerte de Lope García de Salazar, Revista Internacional de los Estudios Vascos, 1926, (17), pags. 9-16. El Castillo de Muñatones. Colección Patrimonio Itinerarios. DFB/BFA, 2006. GONZÁLEZ CEMBELLÍN, J. M.: El Castillo de San Martín de Muñatones. Kobie Nº IX. DFB/BFA 1992/93. VILLACORTA MACHO, Mª C.: Edición crítica del Libro de las buenas an- danças e fortunas que fizo Lope Garçía de Salazar, en Oihenart, 2006, (21), pags. 521-536. YBARRA BERGÉ, J. y CALLE ITURRINO, E.: La tumba de Lope García de Salazar en San Martín de Muñatones, Junta de Cultura de Vizcaya, Bilbao, 1959.68
  67. 67. San Martinde Munatonesel Castilloel Palaciola Ermita Archivo Municipal de Fotografías Antiguas de Muskiz. La imagen del libro de Las Bienandazas e Fortunas corresponde a una copia origi- nal del siglo XVII, propiedad de don José María Arriola Arana, gernikarra, lekei- tiarra, Cónsul de Bilbao, notario y bibliófilo. SALAZAR Y ZUBÍA, Enrique (Bilbao, 1861-1922). Medalla de Oro en la Expo- sición Provincial de Vizcaya celebrada en Bilbao en 1882 con su obra Lope García Salazar escribiendo el libro de las Bienandanzas. Reproducido en Euskal-Erria, revista vascongada, nº 1.179, San Sebastián, 1917. LARROQUE ECHEVERRÍA, Ángel (Bilbao, 1874-1961). Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao, de la que después fue profesor. Su obra se expone en los principales museos de Euskal Herria. El óleo Lope García de Salazar se conserva en el Museo de Euskal Herria de Gernika (Bizkaia). BALLÓ VELLÉS, Fernando (Portugalete, 1914 - Madrid, 1995). Impresor, pintor y sacerdote, en 1948 realizó por encargo del consistorio cuatro cuadros para el salón de plenos del Ayuntamiento de Portugalete. El correspondiente a Lope García de Salazar es uno de ellos. Actualmente se expone en el Museo Casa Torre Salazar Dorretxea. 69
  68. 68. San Martín de Muñatones: el Castillo, el Palacio, la Ermitael Castillo el Palacio la Ermita San Martin de Munatones
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