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  • Historia de la DermatologíaLatinoamericana bajo la dirección de Ricardo Galimberti Adrián Martín Pierini Andrea Bettina Cervini
  • HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍALATINOAMERICANA
  • Historia de la Dermatología Latinoamericana, bajo la dirección de Ricardo Galimberti, Adrián Martín Pierini y Andrea Bettina Cervini.Este libro ha sido realizado por iniciativa del Comité Organizador del XXI Congreso Mundial de Dermatología, Buenos Aires, 2007.Redactado por 73 autores que representan a la comunidad dermatológica de América Latina, constituye el regalo oficial del XXI Congreso Mundial de Dermatología, realizado en Buenos Aires del 1º al 5 de octubre de 2007. La Historia de la Dermatología Latinoamericana se publica gracias a un fondo educativo irrestricto de Laboratorios Pierre Fabre Dermo-Cosmétique.Coordinación editorial: Andrea Bettina CerviniRevisión de contenidos: Andrea Bettina Cervini, Amelia Laterza y Adrián Martín PieriniEdición técnica: Margarita PieriniDiseño de interiores: Petits Papiers, en Toulouse (Francia)Composición tipográfica, armado y corrección: Rafael CentenoDiseño de portada: Mariana Nemitz© 2007, Éditions Privat 10, rue des Arts BP 38028 31080 Toulouse Cedex 6ISBN: 978-2-7089-5864-7Depósito legal: abril 2007En tapa: Estatuillas prehispánicas con lesiones de la piel
  • Bajo la dirección de RICARDO GALIMBERTI , ADRIÁN MARTÍN PIERINI , ANDREA BETTINA CERVINI HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍALATINOAMERICANA LABORATOIRES PIERRE FABRE
  • AUTORES DEL LIBRO HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA LATINOAMERICANA QUE ASISTIERON AL CÓCTEL REALIZADO EL DÍA 17 DE NOVIEMBRE DE 2005EN CARTAGENA, COLOMBIA, EN EL MARCO DEL XIV CONGRESO IBERO-LATINOAMERICANO DE DERMATOLOGÍA (CILAD)Alfredo Abreu Daniel (Cuba); Gilberto Adame Miranda (México); Danielle Alencar-Ponte (Colombia); Claudio Arias Argudo (Ecuador);Ma. Isabel Arias Gómez (México); Eduardo Baños (El Salvador); Antonio Barrera Arenales (Colombia); Zuño Burstein Alva (Perú); AndreaBettina Cervini (Argentina); Mauricio Coello Uriguen (Ecuador); Paulo R. Cunha (Brasil); Luis Flores-Cevallos (Perú); Elbio Flores-Cevallos (Perú); Ricardo Galimberti (Argentina); Pedro García Zubillaga (Argentina); Jaime Gil Jaramillo (Colombia); Flavio GómezVargas (Colombia); Rubén Guarda Tatín (Chile); Enrique Hernández Pérez (El Salvador); Alfredo Lander Marcano (Venezuela); FranklinMadero Izaguirre (Ecuador); Fernando Magill (Perú); Graciela Manzur (Argentina); Aldo Edgar Martínez Campos (Nicaragua); José A.Mássimo (Argentina); Jairo Mesa Cock (Colombia); Martha Miniño (República Dominicana); Isaac Neira Cuadra (Nicaragua); LeónNeumann Scheffer (México); Yolanda Ortiz (México); Adrián Martín Pierini (Argentina); Jaime Piquero Martín (Venezuela); LeanaQuintanilla (El Salvador); Roberto Rampoldi (Uruguay); Antonio Rondón Lugo (Venezuela); Amado Saúl (México); Eduardo Silva-Lizama(Guatemala); César Iván Varela Hernández (Colombia); Mirta Vázquez (Argentina); Alberto Woscoff (Argentina)
  • LISTA DE AUTORESABREU DANIEL, ALFREDO (Cuba). Profesor Consultante. Presidente de la Sociedad Cubana de Dermatología. Jefe del Grupo Nacional de Dermatología del Ministerio de Salud Pública de Cuba.ADAME MIRANDA, GILBERTO (México). Dermatólogo. Práctica Privada. Presidente de la Academia Mexicana de Dermatología (2006-2007).ALENCAR-PONTE, DANIELLE (Colombia). Especialista en Dermatología y Clínica Médica. Diplomada en Programación Neurolingüística. Dermatóloga. Servicio Médico de la Universidad del Valle.ALMODÓVAR, PABLO I. (Puerto Rico). Catedrático Asociado; Departamento de Dermatología de la Escuela de Medicina, Universidad de Puerto Rico.AMOR GARCÍA, FRANCISCO (Uruguay). Jefe del Servicio de Dermatología. Ministerio de Salud Pública. Montevideo.ARENAS, ROBERTO (México). Presidente del Colegio Ibero-Latinoamericano de Dermatología (2003-2007).ARIAS ARGUDO, CLAUDIO (Ecuador). Presidente de la Academia Ecuatoriana de Medicina. Ex Profesor de las Cátedras de Medicina Interna y Dermatología de la Universidad de Cuenca y de la Universidad Católica.ARIAS GÓMEZ, MA. ISABEL (México). Dermatóloga. Práctica Privada.BAÑOS, JULIO EDUARDO (El Salvador). Presidente de la Asociación Dermatológica de El Salvador.BARRERA ARENALES, ANTONIO (Colombia). Presidente de la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica. Ex Presidente de la Asociación Colombiana de Dermatología Pediátrica. Ex Presidente de la Asociación Colombiana de Dermatopatología.BORES, AMALIA M. (Argentina). Médica Dermatóloga. Docente Pedagógica en Ciencias de la Salud y Carrera Docente. Orientación Dermatología e Historia de la Medicina.BORES, INÉS A. (Argentina). Médica Dermatóloga. Docente Pedagógica en Ciencias de la Salud y Carrera Docente; Orientación Dermatología e Historia de la Medicina.BURSTEIN, ZUÑO (Perú). Profesor Emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Dermatología y Medicina Tropical). Académico de Número de la Academia Nacional de Medicina, Perú. Investigador Permanente del Instituto de Medicina Tropical Daniel A. Carrión, UNMSM (Dermatología Sanitaria).CÁCERES, HÉCTOR (Perú). Médico Dermatólogo Pediatra. Instituto de Salud del Niño, Lima. Profesor de Dermatología. Universidad Peruana Cayetano Heredia. Presidente de la Sociedad Latinoamericana de Dermatología Pediátrica.CAMPOS MACÍAS, PABLO (México). Departamento de Dermatología, Hospital Aranda de la Parra, León, Gto. Facultad de Medicina, Universidad de Guanajuato.CÁRDENAS UZQUIANO, FERNANDO (Bolivia) (✝). Profesor Emérito, Universidad Mayor de San Andrés. 7
  • LISTA DE AUTORES CERVINI, ANDREA BETTINA (Argentina). Médica Dermatóloga. Médica Asistente del Servicio de Dermatología del Hospital de Pediatría Prof. Dr. Juan P. Garrahan, Buenos Aires. Docente adscripta orientación Dermatología de la Universidad de Buenos Aires. COELLO URIGUEN, MAURICIO (Ecuador). Médico Dermatólogo. Sociedad Ecuatoriana de Dermatología Núcleo del Azuay. CORREA, JULIO (Paraguay). Médico Dermatólogo. Miembro activo de la Sociedad Paraguaya de Dermatología. CUNHA, PAULO R. (Brasil). Profesor Autónomo de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo. Profesor Titular de Dermatología de la Facultad de Medicina de Jundiaí. Posdoctorado en The New York University. DE LEÓN G., SUZZETTE (Guatemala). Jefe de la Unidad de Docencia Instituto de Dermatología y Cirugía de Piel. DÍAZ ALMEIDA, JOSÉ G. (Cuba). Profesor de Mérito. Doctor en Ciencias Médicas. Jefe de la Cátedra de Dermatología de la Facultad de Ciencias Médicas General Calixto García. DIEZ DE MEDINA, JUAN CARLOS (Bolivia). Jefe de enseñanza e investigación de la Fundación Piel, Bolivia. FAIZAL GEAGEA, MICHEL (Colombia). Coordinador, Unidad de Dermatología, Universidad Nacional de Colombia. Profesor Asociado, Unidad de Dermatología, Universidad Nacional de Colombia. Director del Departamento de Medicina Interna de la Universidad Nacional de Colombia. FALABELLA, RAFAEL (Colombia). Profesor Emérito. Jefe del Servicio de Dermatología, Universidad del Valle, Cali. FLORES-CEVALLOS, ELBIO (Perú). Profesor de Cirugía Humana de Cabeza y Cuello, Facultad de Medicina de San Fernando, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima. Fundador y Ex Jefe del Servicio Docente y Asistencial de Cirugía de Cabeza y Cuello del Hospital General Nacional Dos de Mayo, Lima. FLORES-CEVALLOS, LUIS (Perú). Profesor de Dermatología, Facultad de Medicina de San Fernando, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima. Fundador del Servicio Asistencial y Docente de Dermatología del Hospital Edgardo Rebagliati Martins y Ex Director. GALIMBERTI, RICARDO (Argentina). Jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Italiano de Buenos Aires. Profesor Regular Adjunto de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Profesor Adjunto de la Escuela de Medicina del Hospital Italiano de Buenos Aires. GARCÍA ZUBILLAGA, PEDRO (Argentina). Pediatra-Dermatólogo Universitario. Docente Adscripto a Dermatología, Facultad de Medicina UBA. Dermatólogo Pediatra del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. GIL JARAMILLO, JAIME (Colombia). Profesor del Servicio de Dermatología, Universidad Libre de Cali. Dermatólogo. Instituto de Seguros Sociales de Cali. GÓMEZ VARGAS, FLAVIO (Colombia). Ex Presidente de la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica. Ex Profesor Titular, Servicio de Dermatología, Universidad de Antioquia. GONZÁLEZ ROJAS, Carlos Horacio (Colombia). Ex Presidente de la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica. Ex Presidente de la Asociación Colombiana de Dermatología Pediátrica. Ex Presidente del Colegio Iberoamericano de Criocirugía. GREENBERG CORDERO, PETER A. (Guatemala). Director Médico del Instituto de Dermatología y Cirugía de Piel. Miembro de la Academia Guatemalteca de Dermatología. GUARDA TATÍN, RUBÉN (Chile). Ex-Presidente de la Sociedad Chilena de Dermatología y Venereología (1986-1990). Ex-Profesor Asociado de Dermatología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. GUTIÉRREZ ALDANA, GUILLERMO (Colombia). Ex Jefe, ex Profesor Titular y Profesor Emérito del Servicio de Dermatología de la Universidad Nacional de Colombia. Ex Presidente de la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica.8
  • Historia de la Dermatología latinoamericanaHALPERT, EVELYNE (Colombia). Jefe de la Sección de Dermatología Pediátrica de la Fundación Santa Fe de Bogotá. Médica Dermatóloga de la Universidad de Antioquia y Dermatóloga Infantil del Instituto Nacional de Pediatría DIF de México.HERNÁNDEZ PÉREZ, ENRIQUE (El Salvador). Director del Centro de Dermatología y Cirugía Cosmética de San Salvador. Presidente de la Mesoamerican Academy of Cosmetic Surgery y Miembro del Grupo de Actualidades Terapéuticas Dermatológicas.ISA ISA, RAFAEL (República Dominicana). Médico dermatólogo, epidemiólogo y micólogo. Director General del IDCP–DHBD. Vicepresidente del CILAD.LANDER MARCANO, ALFREDO (Venezuela). Presidente de la Sociedad Venezolana de Dermatología y Cirugía Dermatológica.MADERO IZAGUIRRE, FRANKLIN (Ecuador). Médico Dermatólogo. Profesor del Posgrado de Dermatología Universidad de Guayaquil. Jefe del Servicio de Dermatología Pediátrica Hospital del Niño Dr. Francisco de Ycaza Bustamante. Dermatólogo Pediatra del Hospital de Niños Dr. Roberto Gilbert E.MADERO IZAGUIRRE, MAURO (Ecuador). Profesor Principal de Historia de la Medicina, Inmunología Básica e Inmunología Clínica, Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. Profesor de Posgrado de Dermatología, Universidad de Guayaquil. Jefe del Servicio de Alergia del Hospital Dr. Teodoro Maldonado Carbo, IESS, Guayaquil.MAGILL, FERNANDO (Perú). Presidente del RADLA 2004.MANZUR, GRACIELA (Argentina). Pediatra-Neonatóloga. Dermatóloga Universitaria. Dermatóloga Pediatra del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.MARTÍNEZ CAMPOS, ALDO EDGAR (Nicaragua). Médico Dermatólogo. Profesor Titular de la Cátedra de Dermatología, Facultad de Medicina, Universidad Americana.MÁSSIMO, JOSÉ ANTONIO (Argentina). Doctor en Medicina. Pediatra-Dermatólogo Universitario. Director de la Carrera de Dermatología Pediátrica de la Facultad de Medicina UBA. Jefe del Servicio de Dermatología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.MESA COCK, JAIRO (Colombia). Ex Jefe del Servicio y Profesor Titular de Dermatología. Servicio de Dermatología de la Universidad de Caldas. Director de la Página Web de la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica.MINIÑO, MARTHA (República Dominicana). Médica Patóloga, Dermatóloga y Dermatopatóloga. Editora de la Revista Dominicana de Dermatología y en el IDCP / DHBD.MONTENEGRO LÓPEZ, GALO (Ecuador). Médico Dermatólogo. Servicio de Dermatología, Hospital Carlos Andrade Marín, Quito.NEIRA CUADRA, JORGE ISAAC (Nicaragua). Médico Dermatólogo. Profesor Auxiliar de la Cátedra de Dermatología, Facultad de Medicina, Universidad Americana. Profesor Auxiliar de la Cátedra de Posgrado de Dermatología, Facultad de Medicina, Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Managua.NEUMANN SCHEFFER, LEÓN (México). Ex Presidente Sociedad Mexicana de Cirugía Dermatológica y Oncológica.ORTIZ, YOLANDA (México). Profesora de Dermatología IPN. Jefa del Servicio del Hospital Juárez de México.PIERINI, ADRIÁN MARTÍN (Argentina). Jefe del Servicio de Dermatología del Hospital de Pediatría Prof. Dr. Juan P. Garrahan. Profesor Adjunto de Dermatología, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires.PIERINI, LUIS DAVID (Argentina). Ex Jefe de los Servicios de Neurología de los Hospitales Torcuato de Alvear e Ignacio Pirovano, Buenos Aires. Ex Docente de Neurología de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro Titular del Tribunal de Honor del Colegio Argentino de Neurólogos Clínicos.PIQUERO MARTÍN, JAIME (Venezuela). Jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Vargas de Caracas. Instituto de Biomedicina.QUINTANILLA SÁNCHEZ, LEANA (El Salvador). Secretaria de la Asociación Dermatológica de El Salvador. 9
  • LISTA DE AUTORES QUIÑÓNES, CÉSAR (Puerto Rico). Catedrático Asociado Ad Honorem, Departamento de Dermatología de la Escuela de Medicina Universidad de Puerto Rico. RAMPOLDI BESTARD, ROBERTO (Uruguay). Médico Dermatólogo. REYES FLORES, OSCAR (Venezuela). Miembro Honorario de la Sociedad Venezolana de Dermatología y Cirugía Dermatológica. RONDÓN LUGO, ANTONIO (Venezuela). Jefe de Cátedra de Dermatología de la Escuela de Medicina José M. Vargas, UCV. RUIZ MALDONADO, RAMÓN (México). Profesor Titular de Dermatología y Dermatología Pediátrica, Universidad Nacional Autónoma de México. Investigador Nacional nivel III del Sistema Nacional de Investigadores. Investigador en Ciencias Médicas “F” de los Institutos Nacionales de Salud. SAÚL, AMADO (México). Profesor de Dermatología UNAM e IPN. Consultor Técnico del Servicio Dermatología del Hospital General de México. SILVA-LIZAMA, EDUARDO (Guatemala). Jefe de la Unidad de Dermatología, Centro Médico Militar, Guatemala. Coordinador de la Cátedra de Dermatología, Facultad de Medicina, Universidad Mariano Gálvez. Miembro de la Asociación Guatemalteca de Dermatología, de la Sociedad Centroamericana de Dermatología, CILAD, de la Internacional Society of Dermatology y de la American Academy of Dermatology. TRUJILLO REINA, BENJAMÍN (Venezuela). Vicepresidente de la Sociedad Venezolana de Dermatología y Cirugía Dermatológica. URQUIZU DÁVILA, PABLO HUMBERTO (Guatemala). Jefe de la Unidad de Dermatología, Departamento de Medicina Interna, Hospital Roosevelt. Ex Presidente de la Asociación Guatemalteca de Dermatología. Miembro de la Sociedad Centroamericana de Dermatología, del Colegio Ibero Latinoamericano de Dermatología y de la American Academy of Dermatology. VALDIVIA BLONDET, LUIS (Perú). Profesor Principal de Dermatología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. VALLE, LIDIA E. (Argentina). Dermatóloga Universitaria. Docente Adscripta en Dermatología, UBA. Profesora Universitaria en Medicina, UCS. VARELA HERNÁNDEZ, CÉSAR IVÁN (Colombia). Profesor Ad Honorem Servicio de Dermatología, Departamento de Medicina Interna, Universidad del Valle. Presidente-Fundador de la Asociación de Historia de la Dermatología Colombiana. Ex Presidente de la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica, Capítulo Valle del Cauca. VARGAS MONTIEL, HERNÁN (Venezuela). Jefe del Servicio de Dermatología del Hospital de Maracaibo. VÁZQUEZ, MIRTA (Argentina). Médica Pediatra del Servicio de Pediatría del Hospital Pirovano, Buenos Aires. VELÁSQUEZ BERRUECOS, JUAN PEDRO (Colombia). Ex Presidente de la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica. Ex Jefe del Servicio de Dermatología de la Universidad de Antioquia. Ex Profesor Titular del Servicio de Dermatología de la Universidad de Antioquia. VIGLIOGLIA, PABLO A. (Argentina). Profesor Emérito, Universidad de Buenos Aires. VIGNALE, RAÚL (Uruguay). Profesor Emérito de la Cátedra de Dermatología de la Facultad de Medicina. Jefe del Servicio de Dermatología, Ministerio de Salud Pública. WOSCOFF, ALBERTO (Argentina). Profesor Consulto Titular, Universidad de Buenos Aires.
  • ÍNDICEPRÓLOGO: EL INICIO DE UN CAMINO (RICARDO GALIMBERTI, ADRIÁN MARTÍN PIERINI,ANDREA BETTINA CERVINI) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .17HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA EN LAS CULTURAS INDÍGENAS ARGENTINAS(LUIS DAVID PIERINI) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .19Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .19Los grupos indígenas: botánica médica, geografía médica, patologías . . . . . . . . . . . .20Los grupos brasilio-guaraníes y Chaco Litoral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .20Grupos del Noroeste . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .26El grupo andino y de las Sierras Centrales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .27Pampas, querandíes y puelches . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .28Patagones o tehuelches . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .28Extremo sur magallánico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .29Epílogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .29Conclusiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .30Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .30HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA ARGENTINA (PABLO A. VIGLIOGLIA, ALBERTOWOSCOFF) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .31La época colonial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .31Los albores de la Dermatología argentina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .31La época de Baliña y Greco . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .32La época de Pierini y Quiroga . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .33La era actual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .35La federalización de la Dermatología argentina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .38La actividad internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .41Las distintas subespecialidades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .43Revistas de la especialidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .45Libros de la especialidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .45Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .47DERMATOLOGÍA: ARTE Y CULTURA (AMALIA M. BORES, INÉS A. BORES, LIDIA E. VALLE) 49La Dermatología en la literatura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .49La medicina popular. Los curanderos y la magia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .50Los moldes de cera. La fotografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .53Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .54 11
  • ÍNDICE HISTORIA DE LA ASOCIACIÓN ARGENTINA DE DERMATOLOGÍA PEDIÁTRICA (JOSÉ ANTONIO MÁSSIMO, PEDRO GARCÍA ZUBILLAGA, GRACIELA MANZUR, MIRTA VÁZQUEZ) . . . .55 Un poco de nuestra historia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .55 RESEÑA HISTÓRICA DE LA SOCIEDAD BOLIVIANA DE DERMATOLOGÍA (FERNANDO CÁRDENAS UZQUIANO, JUAN CARLOS DIEZ DE MEDINA) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .63 Antes de su fundación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .63 Desde la fundación hasta fines de 1985 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .64 Desde 1986 hasta la fecha . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .66 LA DERMATOLOGÍA Y LOS DERMATÓLOGOS EN EL BRASIL (PAULO R. CUNHA) . . . . .69 El Brasil y la Dermatología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .69 Primera etapa: las bendiciones de los payés . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .69 La etapa pre-científica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .69 La etapa científica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .74 Personalidades históricas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .77 La Dermatología en los estados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .84 La Sociedad Brasileña de Dermatología (SBD) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .85 La historia de la RADLA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .108 Algunas enfermedades y sus tratamientos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .108 Los desafíos de la Dermatología en el nuevo milenio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .110 Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .111 HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA EN COLOMBIA (CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ) (COLABORADORES: DANIELLE ALENCAR-PONTE, ANTONIO BARRERA ARENALES, MICHEL FAIZAL GEAGEA, JAIME GIL JARAMILLO, FLAVIO GÓMEZ VARGAS, CARLOS HORACIO GONZÁLEZ ROJAS, GUILLERMO GUTIÉRREZ ALDANA, JAIRO MESA COCK, JUAN PEDRO VELÁSQUEZ BERRUECOS) . . . .113 La Dermatología precolombina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .113 La Dermatología desde el descubrimiento de América hasta la Colonia. La influencia de la Conquista y las nuevas enfermedades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .117 La Dermatología desde la Colonia hasta la actualidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .118 Historia de la investigación, la infectología y las subespecialidades . . . . . . . . . . . . .126 Instituciones dermatológicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .133 Publicaciones científicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .137 Actividades científicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .139 La enseñanza de la especialidad: escuelas-servicios de Dermatología . . . . . . . . . . .139 Dermatología, arte y cultura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .144 Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .149 RESEÑA HISTÓRICA DE LA DERMATOLOGÍA EN CUBA (JOSÉ G. DÍAZ ALMEIDA, ALFREDO ABREU DANIEL) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .153 Período Colonial (1509-1902) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .153 Período de la República Liberal Burguesa (1902-1958) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .154 Período de la Revolución Socialista (desde 1959) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .158 Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .163 BOSQUEJO HISTÓRICO DE LA DERMATOLOGÍA CHILENA (RUBÉN GUARDA TATÍN) . .165 La Dermatología como especialidad en Chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .165 La enseñanza de la Dermatología en Chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .170 Reseñas de algunas disciplinas dermatológicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .177 Historia de la Sociedad Chilena de Dermatología y Venereología . . . . . . . . . . . . . . .181 Publicaciones dermatológicas en Chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .18512
  • Historia de la Dermatología latinoamericanaReuniones científicas nacionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .185La Dermatología chilena en el concierto internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .187Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .189HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA ECUATORIANA (MAURO MADERO IZAGUIRRE,FRANKLIN MADERO IZAGUIRRE, GALO MONTENEGRO LÓPEZ, MAURICIO COELLO URIGUEN,CLAUDIO ARIAS ARGUDO) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .191I. La Dermatología en la región costa o litoral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .191 Aspectos históricos: Época prehispánica. La Conquista. Época colonial. La Inde- pendencia (1820-1830). Época Republicana (1830-1900). Primera mitad del siglo XX (1900-1950). La Dermatología como especialidad (1950-2005). Fundación de la Sociedad Ecuatoriana de Dermatología. La Dermatología ecuatoriana en el presente. Grandes dermatólogos ecuatorianos. Referencias bibliográficasII. La Dermatología en Quito . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .203III. La Dermatología en el Azuay . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .206 La Dermatología en la época prehispánica. La Dermatología en la época hispánica y pre-republicana. La Dermatología en la época republicana. Fundación oficial de la Universidad de Cuenca. Reseña histórica de la Socie- dad Ecuatoriana de Dermatología-Núcleo del Azuay. Referencias bibliográficasLA DERMATOLOGÍA EN EL SALVADOR (JULIO EDUARDO BAÑOS, ENRIQUE HERNÁNDEZPÉREZ, LEANA QUINTANILLA SÁNCHEZ) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .221HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA EN GUATEMALA (EDUARDO SILVA-LIZAMA, PABLOHUMBERTO URQUIZU DÁVILA, PETER GREENBERG CORDERO, SUZETTE DE LEÓN G.) . . . . . . . . .227La Dermatología precolombina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .227La Dermatología durante la Conquista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .235La Dermatología desde la Colonia hasta la actualidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .236Sociedades dermatológicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .243Enseñanza de la Dermatología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .244Instituto de Dermatología y Cirugía de Piel (INDERMA) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .247La Dermatología en la literatura. La Dermatología popular, los curanderos, la magia . .249Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .259HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA EN MÉXICO (GILBERTO ADAME MIRANDA, MARIA ISABELARIAS GÓMEZ, ROBERTO ARENAS, PABLO CAMPOS MACÍAS, LEÓN NEUMANN SCHEFFER, YOLANDAORTIZ, RAMÓN RUIZ MALDONADO, AMADO SAÚL) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .261Época prehispánica o precolombina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .261Época colonial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .264Época independiente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .267Época contemporánea . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .268Conclusión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .270Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .271HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA PEDIÁTRICA EN MÉXICO(RAMÓN RUIZ MALDONADO) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .273HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA NICARAGÜENSE (ALDO EDGAR MARTÍNEZ CAMPOS,JORGE ISAAC NEIRA CUADRA) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .277Desarrollo de la especialidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .277Personalidades destacadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .279La Asociación Nicaragüense de Dermatología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .283 13
  • ÍNDICE El Centro Nacional de Dermatología Dr. Francisco Gómez Urcuyo . . . . . . . . . . . . . . .283 La actividad docente dermatológica en Nicaragua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .284 Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .286 APUNTES SOBRE LA HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA EN PARAGUAY (JULIO CORREA) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .289 A manera de prólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .289 La población de América. El hombre americano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .290 El territorio del Paraguay. Descubrimiento. Colonia. Independencia. Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .292 Los guaraníes: la medicina empírica y su aplicación a las enfermedades generales y de la piel . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .294 Aspectos históricos de la medicina en el Paraguay. Relación con la Dermatología . .301 Reseña histórica de la Sociedad Paraguaya de Dermatología . . . . . . . . . . . . . . . . . .303 Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .305 HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA EN EL PERÚ (ELBIO FLORES-CEVALLOS, LUIS FLORES-CEVALLOS, ZUÑO BURSTEIN) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .307 Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .307 Primera parte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .308 La Dermatología en la época precolombina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .308 La Dermatología en la época de la Conquista y del Virreinato . . . . . . . . . . . . . . .313 La Dermatología durante los cien primeros años de la República . . . . . . . . . . . .316 Segunda parte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .317 Historia de las instituciones dermatológicas en el Perú . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .317 Historia de las publicaciones científicas dermatológicas en el Perú . . . . . . . . . . .320 Algunos precursores de la Dermatología en el Perú . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .321 Historia de la enseñanza de la Dermatología en el Perú . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .323 La Escuela Dermatológica del Prof. Aizic Cotlear en el Hospital Dos de Mayo . . .335 Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .337 Tercera parte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .337 Historia de la formalización legal de la especialidad en el Perú . . . . . . . . . . . . .337 El primer programa universitario de especialización dermatológica en el Perú . .340 Aspectos históricos de los institutos de Medicina Tropical y de la investigación científica dermatológica en el Perú . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .344 Breve historia de algunas enfermedades: la leishmaniasis tegumentaria en el Perú; la enfermedad de Carrión (verruga peruana); la lepra y su control en el Perú . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .346 Legislación peruana para el control de las ETS. Historia de las disposiciones legales vigentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .359 Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .362 APUNTES SOBRE LA HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA PERUANA (LUIS VALDIVIA BLONDET) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .365 Época precolombina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .365 Conquista, Virreinato y primeros años de la República . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .366 La educación dermatológica en la República desde 1856 hasta nuestros días . . . . .367 Las Sociedades Científicas de la especialidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .372 Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .377 HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA EN PUERTO RICO (CÉSAR QUIÑONES, PABLO I. ALMODÓVAR) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .37914
  • Historia de la Dermatología latinoamericanaLa medicina precolombina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .379De la llegada de Colón al cambio de soberanía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .380La Dermatología académica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .381La investigación científica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .383La lepra en Puerto Rico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .383Asociaciones de dermatólogos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .384Comunicación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .384HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA EN REPÚBLICA DOMINICANA (MARTHA MINIÑO,RAFAEL ISA ISA) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .385La Dermatología precolombina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .385La Dermatología de la Colonia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .386La Dermatología en tiempos de la República . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .387La Dermatología en el siglo XX . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .388Desarrollo de las subespecialidades de la Dermatología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .390Publicaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .391La enseñanza de la Dermatología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .392Finalizando el siglo XX y entrando al siglo XXI . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .393Dermatología y arte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .394Dermatología y magia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .394Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .394LOS INDÍGENAS DEL URUGUAY Y SU RELACIÓN CON LA DERMATOLOGÍA(ROBERTO RAMPOLDI BESTARD) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .397Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .397Los viajes al Paranaguazú (Río de la Plata) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .400El Uruguay indígena . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .401Prácticas curativas generales y dermatológicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .403Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .408HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA EN EL URUGUAY (RAÚL VIGNALE)(COLABORADOR: FRANCISCO AMOR GARCÍA) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .411Prólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .411La primera asistencia hospitalaria en la ciudad de Montevideo . . . . . . . . . . . . . . . .412Semblanzas de las figuras más relevantes de la Dermatología del Uruguay,siglos XIX y XX . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .413Hospitales con Servicios de Dermatología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .417 Hospitales dependientes del Ministerio de Salud Pública con policlínicas dermatológicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .417 Hospitales no dependientes del Ministerio de Salud Pública ni de la Facultad de Medicina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .419Historia de las publicaciones dermatológicas de los siglos XIX y XX . . . . . . . . . . . . .420Congresos, simposios y jornadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .422La Sociedad de Dermatología del Uruguay . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .423Historia y evolución de la lucha contra las enfermedades de transmisión sexualen el Uruguay . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .424Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .426HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA EN VENEZUELA (ALFREDO LANDER MARCANO, JAIMEPIQUERO-MARTÍN, ANTONIO RONDÓN LUGO, OSCAR REYES FLORES, BENJAMÍN TRUJILLO REINA,HERNÁN VARGAS MONTIEL) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .427Primera etapa: desde los indígenas hasta 1904. Concepción . . . . . . . . . . . . . . . . . . .427 15
  • ÍNDICE Segunda etapa: 1905 a 1946. Nacimiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .430 Tercera etapa: desde 1946 hasta el presente. Desarrollo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .433 Subespecialidades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .434 Historia de la Sociedad Venezolana de Dermatología y Cirugía Dermatológica . . . .435 Historia de la Dermatología en la provincia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .438 Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .440 EL COLEGIO IBERO-LATINOAMERICANO DE DERMATOLOGÍA (CILAD) (ROBERTO ARENAS) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .441 REUNIÓN ANUAL DE DERMATÓLOGOS LATINOAMERICANOS (RADLA) (FERNANDO MAGILL) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .445 DESARROLLO DE LA DERMATOLOGÍA PEDIÁTRICA EN AMÉRICA LATINA (EVELYNE HALPERT, RAMÓN RUIZ MALDONADO, HÉCTOR CÁCERES) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .449 EL FUTURO DE LA DERMATOLOGÍA EN LATINOAMÉRICA (RAFAEL FALABELLA) . . . .451 EPÍLOGO (LOS EDITORES) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .457 ÍNDICE DE NOMBRES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .459
  • PRÓLOGO EL INICIO DE UN CAMINO RICARDO GALIMBERTI , ADRIÁN MARTÍN PIERINI , ANDREA BETTINA CERVINIR egresamos en julio de 2002 de París y en las valijas, en nuestras mentes y corazo-nes traíamos no sólo el recuerdo de lo aprendido en el Congreso, sino la enorme alegríay responsabilidad de ser los encargados de organizar el XXI Congreso Mundial de Der-matología en Buenos Aires. Por primera vez, un país de Sudamérica iba a ser el anfitrión del evento más impor-tante de la Dermatología Mundial. El sueño de nuestros maestros se hacía realidad. Para este logro habíamos contado con todo el apoyo de las Sociedades Dermatológi-cas de Latinoamérica, que continúa y se acrecienta cada día. La espléndida Historia de la Dermatología Francesa nos impactó y ahí vislumbramosel inicio de un camino. Desde el primer momento, Pierre Fabre Dermo Cosmétique apoyó la realización deeste libro que hoy presentamos: Historia de la Dermatología Latinoamericana. Esta obra no hubiera sido posible sin el compromiso de las Sociedades Dermatológi-cas de Latinoamérica, y es nuestro deber destacar, por lo invalorable, el entusiasmo y larapidez con que respondieron todos los coautores, quienes sin ninguna duda no sólo fa-cilitaron nuestro trabajo sino que aumentaron nuestra responsabilidad ante semejanteparticipación. Y si hablamos del inicio de un camino es porque creemos que esta Historia de la Der-matología Latinoamericana es, en cuanto demuestra un espíritu de colaboración sinmezquindades ni prejuicios, el acto inaugural para el más preciado de nuestros objeti-vos en tanto que dermatólogos de este continente: la unión de la Dermatología Latinoa-mericana, respetando nuestras diferencias que, en lugar de alejarnos, nos asombran ynos unen, para aprender los unos de los otros. Contamos con dos hechos favorecedores para esta unión: 1. Nuestra pasión por la Dermatología, por el estudio y el cuidado del órgano de ex-presión por excelencia, no solamente de los sucesos de nuestro organismo, sino y en es-pecial de nuestra calidad de vida. 2. Nuestros orígenes comunes, ya que todos compartimos las raíces latinas, lo quenos facilita la comprensión de nuestros problemas, nuestras investigaciones, nuestrosobjetivos. América Latina tiene una historia muy rica desde la época precolombina, en las cul-turas indígenas cuyas trazas aún perduran en las costumbres de nuestros pueblos. 17
  • RICARDO GALIMBERTI , ADRIÁN MARTÍN PIERINI , ANDREA BETTINA CERVINI La colonización trajo la modernidad, no siempre favorecedora del bienestar del hombre, pero a la postre enriquecedora de la salud de nuestras poblaciones. La casi totalidad de las Sociedades Latinoamericanas de Dermatología se expresan en esta Historia, mediante el recuerdo de sus raíces, sus investigadores y maestros, en un esfuerzo que será valorado por las generaciones futuras. Vivimos este libro como el inicio del camino de la unidad latinoamericana. No perdamos el rumbo. Unamos esfuerzos para profundizar el conocimiento de nuestras patologías regionales. Unamos esfuerzos para realizar investigaciones en conjunto. Unamos voluntades para realizar actividades científicas compartidas que estimulen la participación de todos y que hagan más eficaz el costo de realización. Unamos capacidades en pos de objetivos que mejoren la salud de nuestra población y que lleven a optimizar integralmente su calidad de vida. Gracias a todos los colaboradores directos e indirectos y gracias a Laboratorios Pierre Fabre Dermo Cosmétique, y en especial al Sr. Jacques Fabre, a la Sra. Colette Arrighi y al Sr. Philippe Constant, por su sensibilidad y generosidad para apoyar este proyecto de la Dermatología latinoamericana. ■
  • HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA EN LAS CULTURAS INDÍGENAS ARGENTINAS LUIS DAVID PIERINI A la memoria de mi padre, Luis E. Pierini, quien se alegró de que mi especialidad estuviera relacionada con el ectodermo. ■ Introducción «Los imperios del futuro se construirán sobre el conocimiento». Albert Einstein «El libro es el más sorprendente entre los múltiples instrumentos del hombre. Los otros son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son ex- tensiones de su vista, el teléfono, una extensión de su voz; pero el libro es otra cosa; el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación. Es una de las posibilidades de felicidad que tenemos los hombres». Jorge Luis BorgesL a Dermatología argentina comienza a surgir cuando arriban los conquistadores his-pánicos. Ellos contagian sus males, aportan esclavos enfermos y a su vez, desarrollan en-fermedades cutáneas endémicas. La medicina aborigen, con sus luces y sombras, cubrió las necesidades de importan-tes grupos poblacionales. Con magia, religión y empirismo, ellos crearon sistemas asis-tenciales que mejoraron enfermedades y epidemias crónicas. Los españoles expresaron su admiración por ciertas técnicas y modalidades de los in-dígenas, aprovechando muchas veces las propiedades terapéuticas de especies vegetalesvaliosas que luego enviaron a España. En este aspecto, es reconocida la labor desempe-ñada por Nicolás Monardes con su clasificación de plantas de uso farmacológico, utiliza-das con gran éxito en Europa luego de la empresa colónica. Se considera a Nicolás V. Greco y a Marcial Ignacio Quiroga como los primeros historia-dores de la Dermatología argentina. Ambos impulsaron el conocimiento de la especialidad,sus características docentes y sus cultores, así como el estudio de la lepra en nuestro país. 19
  • LUIS DAVID PIERINI Nicolás V. Greco, en su universal análisis crítico de 1944, refiere los avatares de la Dermatología en nuestro país, que se inicia cuando Baldomero Sommer presenta en 1884 su tesis de doctorado. Aclaremos que Sommer fue el primer catedrático que ense- ñó en la Argentina las enfermedades cutáneas a partir de 1892. Marcial Ignacio Quiroga, personalidad polifacética, académico de Medicina y de His- toria, describió con decantada madurez la evolución de la lepra en la Argentina.■ Los grupos indígenas: botánica médica, Aspectos generalesgeografía médica, patologías El vocablo aborigen deriva del latín aborigines, compuesto de ab: ‘desde’ y origo: ‘orí- genes’, y éste de oriri, ‘nacer’. Por lo tanto, “desde los orígenes” se llama aborígenes a los originarios del suelo en que se vive. El aluvión inmigratorio desencadenó horribles epidemias en el seno de estas agrupa- ciones primitivas. Una de las primeras enfermedades que se difundieron en forma epi- démica fue la viruela. Los indígenas la llamaron mal o enfermedad de los españoles, pues, según su tradición, acaso no mal fundada, no conocieron las viruelas hasta que los españoles arribaron a América. “Es indecible el horror que les tienen estos indios, y con razón, pues entrando en sus toldos, mueren tantos que sus poblaciones quedan desier- tas”, escribía un cronista. Al igual que la viruela, la lepra y la tuberculosis –según tradiciones orales– eran en- fermedades desconocidas antes de la Conquista. Siguiendo a Fiz Fernández, con leves modificaciones de nuestra parte, ubicamos a nuestros aborígenes en los siguientes acápites: I. Brasilio-guaraníes y grupo Chaco Litoral, integrantes del conjunto guaraní. Com- prende además de los mismos guaraníes, a los guaycurúes (tobas, mocobíes o mocovíes, abipones, pilagáes), matacos, wichis y charrúas, estos últimos vinculados a los pampas. II. Grupos del Noroeste: abarcan los omahuacas, los apatamas de la Puna y los dia- guitas calchaquíes, con poderosa influencia incaica. III. El grupo andino y de las Sierras Centrales está integrado por los pehuenches, los huarpes, los comechingones de Córdoba, los sanavirones del Río Dulce o del Río Negro, los tonocotés de Santiago del Estero, los lules y vilelas de Tucumán y los peri- cordillera- nos, todos ellos con enculturación incaica. IV. Pampas: comprenden los querandíes, los pampas y los puelches. V. Patagones o tehuelches. VI. Extremo sur magallánico: onas, yaganes y alacalufes. Grandes naturalistas y excelentes empíricos, guiados por reconocidos herbolarios, es- tos aborígenes aplicaron la botánica, que formaba parte del paisaje, a las necesidades de su época. En las páginas siguientes expondremos en forma sumamente sucinta las ca- racterísticas de estos grupos.■ LosBrasilio-guaraníes y grupo Chaco Litoral Chaco Litoral I. grupos brasilio-guaraníes y Constituían el grupo aborigen más numeroso del país. El historiador Pedro de Angelis cree que guaraní proviene de Gua: ‘pintura’, Ra: ‘manchado’ y Ni: signo de plural. Es de- cir, eran los manchados de pintura o sea, aquellos que se pintan. Escribe: “Se cubren el cuerpo con pintura negra, roja y amarilla, para protegerse de los rigores del sol, a guisa de los actuales filtros y protectores solares”. Lo agreste de su hábitat hizo que España, al perder sus colonias, no hubiera llegado20
  • Historia de la Dermatología en las culturas indígenas argentinasa conocer siquiera la existencia de algunas de estas tribus esparcidas en la inmensidadde la selva virgen, de modo que el exterminio casi total de muchas de ellas no se debiótanto a la acción “conquistadora” como a las desastrosas consecuencias de las epidemiasque tuvieron que soportar desde la llegada de los europeos. Recordemos que la etimología del vocablo Chaco indica la multitud de naciones quepueblan esta región.1. Guaraníes Practicaban el tatuaje*, no sólo como ornato, sino con fines curativos para pacientescon determinadas afecciones, a través de incisiones en la piel en la región dorsal y glú-tea. Cuando se realizaban como alivio del cansancio, luego de marchas agobiantes, talestatuajes se nominaban como “higiénicos”. Muchas tribus practicaron este ritual ancestral. Son oportunas las expresiones del an-tropólogo Rubén Palavecino, quien a propósito de los naturales chaqueños dice: “El ta-tuaje del rostro es un hábito extremadamente difundido, que se inicia en el púber yprogresa con la edad. La operación es casi siempre practicada por las viejas de la tribu,mediante el trazado de un dibujo guía. La punción de la piel se efectúa con espinas decactus o de pescado, o con agujas de hueso, seguidas de introducción de materia colo-rante por fricción enérgica”. Sin embargo, el adorno masculino por excelencia fue el tembetá, de forma y materia-les diversos, como por ejemplo: plomo con incrustaciones de turquesa o madera de paloborracho. Significaba valentía, coraje, agresividad y era signo distintivo de jóvenes gue-rreros y cazadores.BOTÁNICA MÉDICA El rico reservorio fitogeográfico tropical y subtropical fue empleado en la curación deafecciones, supeditándose su aplicación a virtudes mágicas de la flora o a la concepciónteúrgica de la enfermedad. Copaiba (Copaifera officinalis) (palo de aceite): da un óleo resina que se utilizó en he-ridas, ulceraciones y después en enfermedades venéreas. Se considera uno de los medi-camentos más antiguos del Nuevo Continente. Zarzaparrilla (Zarzaparrilla smilaxsifilítica): en cocimiento o en solución –macera-ción en vino–, gozó de prestigio terapéutico en afecciones dermatológicas, tales comosarna y venéreas, difundidas por los españoles. Poseía también acción sudorífica. Salvia: aplicada a la superficie cutánea, servía para ahuyentar insectos. Mangle (Conocarpus erecta o Bucia erecta): se empleaba la raíz asada en personasque habían sufrido picaduras de raya. Carqueja (Yaguareté Caá) (Baccaris chispa): indicada aún hoy en infusión teiformepara aliviar disquinesias biliares, era aplicada en ulceraciones venéreas y en pacientesportadores de lepra. Anguay, copal o benjuí (Styrax leprosus): árbol de madera incorruptible e imputres-cible, utilizado para construir las primitivas iglesias. Se extraía de él un bálsamo al quese atribuían virtudes curativas, aplicado en heridas, ulceraciones y lesiones óseas. Los hechiceros payé adoptaron su aromática resina para sahumar, a modo de incien-so, el lugar donde cumplían sus rituales, de ahí la denominación de iberá payé, vocesguaraníes que literalmente significan “árbol de los hechiceros”. Contrahierba (Dorstenia contra hierba): se utilizaba en baños tibios y en sahumerio,para rehabilitar formas de parálisis. Era utilizada en el tratamiento del sarampión y de* La palabra tatuaje es originaria de las islas de Oceanía, de los canacos polinesios. Tatahu deriva de ta: ‘dibujo’,y designa de un modo general las marcas y señales hechas sobre el cuerpo. 21
  • LUIS DAVID PIERINI la viruela. Se aplicaban sus hojas y raíces machacadas para curar úlceras tórpidas y pi- caduras de víboras. Ceibo, “chop” (Erythinia cristagalli): de gran profusión en las costas del Paraná y afluentes, los indígenas se valieron de su corteza, cogollos y brotes para preparar coci- mientos y bálsamos, que aplicaban en heridas ocasionadas por garras o dientes de ya- guaretés. Urucú (Bixia orellana): árbol de 2 a 5 m de altura, cuya difusión se extiende desde México hasta Chaco, siempre al oriente de la Cordillera. Especie de vistosas flores, cuyas semillas contienen dos sustancias colorantes: una amarilla, la orellina, y otra, rojo cina- brio. Esta última se usaba para proteger la piel, pues el ungüento atemperaba los rayos ultravioletas. La urucuización consistía en untarse todos los días con aquella sustancia para mantenerse libre de las proteiformes picaduras de insectos. Por su indisolubilidad, resistía la acción del baño y del sudor. Moisés Bertoni apunta en su Memoria que todo el cuerpo y la cara de los indígenas presentaban un tinte colorado especial, pálido lustroso, que les daba un aspecto extra- ño, pero no desagradable a la vista ni al tacto, pues se borraba toda marca o cicatriz, quedando el cutis satinado. El color rojo que exhibían hizo nacer el errado concepto de la existencia de una raza roja entre los aborígenes sudamericanos. Los indios yaguas y los guerreros xikriu, habitantes de la gran cuenca del Amazonas y Orinoco, siguen empleando el urucú, como sus antepasados, para ahuyentar los insec- tos y teñir su vestuario. Tabaco (Nicotiana tabacum): esta especie botánica es la primera mencionada en las referencias literarias europeas inmediatamente posteriores al Descubrimiento, que son los diarios de navegación de Cristóbal Colón. En los albores del Nuevo Mundo, el tabaco se usaba para ser fumado y aspirado a modo de rapé. Era común chupar su jugo y beber el agua de sus hojas maceradas. Existían claras relaciones entre el culto y la medicina, pues antes de ciertas ceremonias, como la iniciación de los adolescentes, se bebía jugo de tabaco y se lo aspiraba por vía nasal. Se menciona, ade- más, su empleo en forma de aspersión y de solución tintórea para decoración cutánea. Antes de la era precolombina, se lo empleaba también como principio activo en dolo- res y picaduras, sarna y erisipela. La documentación disponible no nos permite aseverar que en ese período se cultivara en el actual territorio argentino. El tabaco es la única planta dañina que hemos heredado de nuestros aborígenes. GEOGRAFÍA MÉDICA Juan Carlos Boudin diría que el hombre no nace, no vive, no sufre ni muere de la mis- ma manera en las distintas partes del mundo. La concepción, el nacimiento, la vida, la enfermedad y la muerte varían según el clima y el suelo, según las estaciones y los me- ses, la raza y la nacionalidad. Las crónicas registran una incidencia manifiesta de las patologías tropicales y subtro- picales entre los indios guaraníes. Enteritis, enterocolitis, anquilostomiasis, disentería, paludismo, necatoriasis y otras parasitosis conforman el haber de estas infestaciones por vermes, nematelmintos y platelmintos. Artrópodos venenosos, como miriápodos, escor- piones y arañas, provocaban no pocos accidentes por su ponzoña. También los insectos transmisores y vectores de enfermedades, tales como moscas, mosquitos, pulgas y pio- jos, contribuyeron a mantener un significativo índice de morbilidad. Debemos recordar, además, enfermedades importadas, como la tuberculosis, la vi- ruela y –según algunas teorías– la sífilis, provocadoras de innumerables defunciones. 2. Guaycurúes Los guaycurúes son una extensa familia que según Salvador Canals Frau era de origen22
  • Historia de la Dermatología en las culturas indígenas argentinaspatagónico y estaba compuesta por los tobas, mocovíes, abipones, pilagáes, payaguas ymbayes. Los dos últimos grupos desaparecieron hace mucho tiempo. Como rasgo general, los hombres, en vez de usar vestido, se pintaban el cuerpo.A)TOBAS La medicina nativa tradicional de los tobas posee una polifacética farmacopea aplica-da a heridas, fracturas, esguinces, ulceraciones, mordeduras y parasitosis. Diversas sus-tancias pertenecientes a los otros dos reinos de la naturaleza enriquecen el vastoanaquel farmacológico de estas primitivas poblaciones, donde el ritual, los cánticos, lamonotonía de los tambores, el humo del tabaco, los conjuros e invocaciones a agentessobrenaturales, dramatizados por el médico-brujo, crean el contexto terapéutico ade-cuado a las estructuras sociales de la comunidad.B)MOCOBÍES O MOCOVÍES Según un cronista, “curan las heridas con sólo atarlas, como también las quebradu-ras de los huesos, y tienen una carnadura tan sana que en breve se suelda y poco se hin-cha. Y aún han llegado a ver un indio, rasguñado de un tigre cuyas uñas son venenosas,sanar de ello sin producir hinchazón”.Tatuajes, adornos Como sus vecinos territoriales, los abipones se aplicaron al arte del tatuaje. En el ca-so de las niñas, se les hacían grabados en el busto. Según la descripción del Padre Ma-nuel Canelas, esta operación se realizaba con ciertas espinas untadas en diversoscolores, en especial el negro y el azul. “El dolor e hinchazón que padecían encerradaspor cerca de un mes, sufriendo hasta parecer monstruosas, [era] para quedar, sólo a suparecer, hermosas”. Otros lugares preferentemente elegidos eran las zonas lagrimales,los ángulos externos del ojo y el entrecejo.Medicina Aunque los pequeños, por el hecho de deambular desnudos, se hallaban acostumbradosa los embates telúricos, no pudieron evitar las picaduras de insectos, en especial mosquitos,pese a que sus mayores se ingeniaban para atenuarlos. Para esto apelaban a la grasa de ñan-dú o de pescado, que mezclada con resinas, se friccionaba sobre toda la superficie corporal. También se hallaban torturados por el “pique”, nombre vulgar dado en la Argentina yParaguay a la nigua (Sarcopsylla penetrans). Este agente es una pulga de la América tro-pical y subtropical que ataca al hombre, penetrando debajo de la epidermis de los pies,en especial de las uñas. Sus huevecillos son de color amarillo, no salen al exterior y se de-sarrollan en los planos subtegumentarios. Forman pequeños abscesos, que en ocasionesexigen drenaje quirúrgico. Esta dolorosa afección, acompañada de prurito y otras derma-tosis, era tratada por preparados que tenían como vehículo grasa y polvo de cantárida. Las micosis cutáneas, la sífilis, las reacciones dermatológicas de probable origen alér-gico y la leishmaniasis eran tratadas con grasa fosforada, como el almizcle de yacaré. En los testimonios históricos correspondientes a diferentes períodos del nomadismo y se-dentarismo mocovíes, las primeras descripciones coinciden en afirmar que por la misma se-lección natural existían pocas enfermedades fuera de las epidémicas. Cuando se difundíanestas patologías, todos los indígenas huían; no se conocía una calamidad mayor. Así, la ma-dre o el padre se alejaban, dejando a los niños afectados en el mayor desamparo. Sólo co-locaban a la cabecera del lecho un cántaro con agua, carne asada y frutos silvestres. En el año 1745, una asoladora epidemia atacó 30 poblaciones del Paraguay y adya-cencias, segando la vida de 72.000 naturales de todas las edades. En 1760, en la reduc-ción mocoví de San Javier, provincia de Santa Fe, hubo un nuevo recrudecimiento delgenio epidémico que diezmó a 800 aborígenes. 23
  • LUIS DAVID PIERINI En cuanto a la medicación –la vacunación antivariólica de Edward Jenner se difundi- rá como profilaxis a partir de 1796– el suministro de agua de cebada y de lino, de agua azucarada con pepitas de sandía o de melón como bebida refrescante y calabazas ma- chacadas representaban los recursos farmacológicos de esa época. Herboristería Mencionaremos algunos especímenes: Mistol: conocido también por otras etnias, este árbol de precioso porte es muy común en los montes santafesinos y santiagueños. Posee un fruto dulce, rojo, con el cual se ha- ce la aloja; sus hojas se emplean para el tratamiento de las heridas. Cebil: pertenece a la familia de las mimosas; sus hojas y cortezas maceradas fueron aplicadas a modo de emplasto en las lesiones mutilantes de la lepra. Guayacán: además de aliviar las enfermedades reumáticas y las algias de la gota, se empleó su resina para neutralizar las complicaciones del tercer período de la sífilis. Nues- tros indígenas bebían en infusión sus hojas y cortezas como reconstituyente general. Palmera pindo o palmera grande (Coco Romango flianum): especie muy apreciada para la techumbre de los ranchos, se utiliza también en la fabricación de múltiples tre- bejos y sus cogollos se emplean como alimento. Esta variedad alberga un gusano blanco del tamaño de un dedo, que los naturales lla- man tombú. Refiere el doctor Esteban Laureano Maradona que este verme –verme espe- luznante– puesto al fuego, segrega un aceite que los indígenas utilizan para tratar las heridas. Su cuerpo así frito o ensartado es comestible, como si fuera un chicharrón. Ortica dioca (Ortiga mayor): en medicina popular y aborigen posee indicaciones pa- ra casi todos los sistemas y aparatos. Era ensalzada por su función galactagoga y diuré- tica, así como su acción sobre el folículo piloso. Solimán o colmillo de víbora: fue empleado por los aborígenes como antiofídico. Las zonas que frecuentaron los autóctonos pertenecen a una dilatada zona de ofidismo donde pululan la víbora de coral (Elaps corallino), la serpiente de cascabel (Crotalus terrificus) y la víbora de la cruz o yarará (Lachesis alternatus), cuyas picaduras pueden ser letales. Mastuerzo: se lo empleó en cocimientos para neutralizar afecciones dermatológicas, escorbuto y diversas formas de tuberculosis pulmonares. C) ABIPONES Herboristería La policroma variedad botánica permitió a los naturales del Gran Chaco crear una suerte de farmacopea donde se aunaban conocimientos empíricos y de hechicería cha- mánica. Mencionaremos algunas variedades: Abariguay: con ella preparaban un bálsamo empleado en la curación de heridas. Cre- ían que su aplicación bucal detenía las hemorragias y los accesos de tos. Ambay: ha sido mencionado como tratamiento antivenéreo y como elemento de fric- ción para la obtención del fuego. Quinoa: leguminosa que además de servir de alimento se aplicaba como cataplasma sobre la parte herida o traumatizada. Zarzaparrilla: contra mordeduras y picaduras de animales ponzoñosos. Patologías A pesar de la privilegiada contextura de los abipones, las enfermedades surgidas de la ecología regional, los insectos y parásitos, las guerras internas y exteriores, unidas a las afecciones transmitidas por el blanco, devinieron en la casi extinción de esta raza. Las epidemias también hicieron sentir sus efectos; en 1734, la viruela diezmó a 30.000 habitantes, entre adultos y niños.24
  • Historia de la Dermatología en las culturas indígenas argentinas Otra plaga que hallamos mencionada la constituyó el “pique”, “bicho de pie” o “agra-ni”, vocablo abipón que significa “mordaza”. Estos grupos reconocieron la acción hematófaga de la vinchuca, a la que denomina-ban “sanguijuela con alas”, así como las complicaciones provocadas por picaduras deavispas, arácnidos y escorpiones.Símbolos de belleza La perforación de las orejas era realizada con trocitos de hueso, astillas o cuernitosde venado, introduciendo luego una hoja de palmera arrollada que por distensión agran-daba el orificio, pudiendo llegar el lóbulo hasta el hombro. El tatuaje, difundido entre las culturas americanas, mostraba su refinada expresiónentre los abipones, escarificando la piel del rostro, pecho y brazos. El primitivo cincel erauna espina rígida que fijaba en la dermis tinturas vegetales, hollín y cenizas. Las filigra-nas de este sello indeleble constituyeron un blasón de diferenciación tribal. Casi todos los pueblos de Paracuaria* se tatuaban. Los abipones reconocieron este ar-te con el nombre de likinranala. Preguntados sobre el significado o la causa de aquellabárbara costumbre, los aborígenes respondían que la habían heredado de sus ancestros.Aquel suplicio duraba cinco días, durante los cuales la adolescente permanecía encerra-da en su choza, cubierta con una piel, privándose de algunos alimentos como la carne yel pescado. Las sesiones repetidas y cercanas encendían el rostro, con edema y tumefac-ción. Desde temprana edad, las niñas se depilaban cejas y pestañas, rasurándose par-cialmente la cabellera como elemento de identificación tribal.D) PILAGÁESAdornos Peinaban el cabello, muy abundante, con peines de palillos y usaban pendientes fa-bricados con los mismos elementos. Nos detendremos en la perforación de las orejas: es-tas mutilaciones parciales se practicaban en ambos sexos, introduciendo botones demadera u hojas de palmeras arrolladas. El agujero se dilataba hasta permitir el pasajede un disco, de cuatro o cinco centímetros. Practicaban la depilación y decoraban la piel con diversas pinturas. Casi siempre an-daban descalzos.Tatuajes El taraceo estuvo muy difundido entre los pilagáes del río Pilcomayo. Este mágico y di-fícil arte se practicaba con agujas de cardón, frotando sobre la piel punteada diversas sus-tancias, entre ellas, hollín. Los niños eran tatuados con dibujos que mostraban figurasgeométricas: óvalos, círculos y rombos, divididos por diámetros, diagonales y rectángulos. Las respuestas que daban acerca de las motivaciones de los diversos tatuajes eran:“es marca pilagá”, o “para que no tengan la peste” o “para adquirir inmunidad”.3. MatacosBotánica médica Los naturalistas que se internaron en la intimidad de la espesura amazónica o arri-baron a la vera de sus ríos recopilaron excepcionales observaciones fitológicas. Mencio-naremos algunas especies:* Paracuaria: amplia zona de Sudamérica, donde se situaron las misiones jesuíticas; su capital era Córdoba delTucumán. 25
  • LUIS DAVID PIERINI Palo santo (o palo bendito o guayacán): empleado en diversas afecciones por todas las tribus del nordeste. El hermano jesuita Pedro de Montenegro, reconocido cirujano y herbolario del Paraguay, resumió en su Materia Médica, escrita a principios del siglo XVIII, todas las aplicaciones de esta variedad arbórea. Conocido en Europa como impor- tante curalotodo, se lo empleó en el tratamiento de la sífilis, en las artropatías y en los trastornos circulatorios. Sus preparaciones utilizaban la resina de la corteza; se le atri- buían propiedades diuréticas, diaforéticas y catárticas. La resina, unida con grasa de avestruz o de pescado, aplicada sobre la piel ahuyentaba los mosquitos. En la actuali- dad, el palo santo se utiliza con el mismo fin en la composición de los espirales. Ceibo o seibo: la corteza machacada fue utilizada como cataplasma sobre las morde- duras provocadas por animales; en forma de cocimiento aún persiste en las prescripcio- nes populares para tratamiento de úlceras, rectitis, hemorroides y vaginitis. Yetibay o jalapa: el jugo de sus flores, recién exprimidas, fue empleado en las otitis infantiles y en las erupciones herpéticas. Ayuy o laurel: árbol de madera resistente, sus frutos fueron utilizados en trastornos digestivos infantiles y en la escrofulosis; triturado con miel se aplicaba en ulceraciones crónicas. En forma de linimento se recetaba para la flogosis reumática, las neuralgias y el prurito de la sarna. Oruzuz: además de emplear la infusión en los cuadros catarrales y en las afonías, se usaba en las erisipelas a modo de sinapismo o en forma de pasta. Canchalagua: se administraba en forma de infusión, además de servir como atenuan- te de los dolores de los reumáticos y también en los portadores de enfermedades venéreas. Totora: sus flores se aplicaban en las quemaduras, y el cocimiento de sus raíces se utilizaba en el lavado de úlceras y tumores. Tusca: se bebía en forma de cocimiento, luego de tostar y hervir su fruto. Se indica- ba su ingestión en ayunas y se la recomendaba en infecciones gonocóccicas. Tabaco: el doctor Esteban Laureano Maradona, destacado médico formoseño e inves- tigador de la flora del Chaco central, relata en su libro A través de la selva que los indí- genas, en caso de picaduras de víbora, succionan la parte afectada a manera de ventosa, previa masticación de hojas de tabaco. Además, se suele emplear en otras afecciones di- versas partes de la planta, como raíces y semillas, con grasa o sin ella, con o sin resinas y con polvo de valva. 4. Wichis o wichís y charrúas La palabra wichi significa ‘hombres verdaderos’ u ‘hombres de vida plena’, es decir, que participan de las plantas, de los árboles, de los peces y de las aves. Los españoles los llamaban incorrectamente “matacos”, término que en castellano antiguo significaba “animal de poca monta” o “animal sin importancia”. A los primeros que conocieron, hacia 1623, los denominaron mataguayos. Se puede decir que es una de las comunidades más antiguas del mundo. Aún hoy, ais- ladas en el norte de la República Argentina, luchan por subsistir en el mundo moderno. Las enfermedades que diezmaron a estas comunidades fueron la tuberculosis, la des- nutrición, el Chagas, las venéreas, el cólera y la brucelosis, todo lo cual se vio potencia- do por la dieta mal balanceada, basada fundamentalmente en maíz, zapallo, carne de cabrío, pescado y frutas, pero escasas verduras.■ Grupos del Noroeste II. Grupos del Noroeste Este grupo conocía las aguas termales. Los espejos de agua, las temperaturas propicias, el tapiz de vegas y mallines y la proliferación de ejemplares arbóreos, como el molle,26
  • Historia de la Dermatología en las culturas indígenas argentinascrearon un paisaje bucólico en el que la vida de las familias nativas se deslizó sin lasangustias y sobresaltos de otras etnias. América indígena tuvo en cuenta el mito universal de la fuente de Juvencio, y el cono-cimiento y la valoración de los efectos terapéuticos de las aguas que Pachamama (Madretierra) brindaba generosamente a sus hijos fueron incorporados por sus habitantes protohis-tóricos en distintas épocas. Frecuentaron las fuentes termales, con fumarolas bullentes, ma-nantiales cálidos, efluvios azufrados que formaban un espejo de agua cálida y vivificante. Desde el período preincaico eran conocidos en la región de Cuyo el baño de Uyurmi-re y el del Inca, en el templo de Wiracocha (o Viracocha). Otra fuente unida a la devoción indígena, por su riqueza legendaria y por la virtud desus vertientes, es la que surge en el paraje La Laja. Aquí el amante huarpe Yahue, lue-go de matar a la dulce Tahue y al seductor de ésta, murió en los pedregales sanjuaninoscomo redención de aquella tragedia; después de su muerte, cual fuente de esperanza,brotarían tres milagrosos manantiales. Otros nativos de nuestro territorio concurrieron igualmente a diversos baños y fuen-tes. Los araucanos visitaban Copahue y Futalauquen y también conocieron Cullu-co(aguas ácidas) y Laguen-co (aguas calientes). Los indios que transitaban por la provinciade Buenos Aires conocieron la laguna de Epecuén. Según Tomás Falkner, a este lugar detonificantes aguas concurrían desde tiempo inmemorial los jefes indios con su familia.Cuentan las tradiciones vernáculas que el cacique puelche Carhué (Corazón Puro), apa-sionado por Epecuén, curó de una extraña parálisis al sumergirse en la gran laguna queformaron las lágrimas de amor de su bella amada. También los diaguitas de Talacasto dejaron su pena indiana a través de las calcina-das tierras de sus antepasados en una aguada surgida del llanto incesante de un apues-to joven, que viera fenecer a su amada por el odio atávico hacia los invasores Incas.Inti-Yacu (agua del sol) llamaron los nativos mediterráneos a la actual zona de Río Hon-do (Santiago del Estero), cuyos cursos surgentes afloraban como vivificantes de vertede-ros. Los pobladores vinculaban las bondades de Yacuru-pay (agua caliente), con los rayosflamígeros del astro sol, al cual adoraban. Alonso Ovalle, en un libro publicado en Roma en 1646, hace referencia al calor, salo-bridad y mineralización de las aguas de Puente del Inca, sin revelarnos la explicacióncientífica. Su reseña es una descripción paisajista de este monumento enclavado en laprecordillera, en la que el autor exalta aquella curiosa expresión de la naturaleza. Según Michel Horst von Brand, el primer análisis de aguas termales argentinas lo efec-tuó el físico y químico Michel Faraday, en 1827, sobre muestras tomadas en aquel lugar. Villavicencio, según testimonios de viajeros, fue visitada por el célebre naturalistaCharles Darwin en 1839. Ya desde 1800, lugareños y vecinos de Mendoza acudían enbusca de sus cualidades benéficas. ■ El grupoIII. El grupo andino y de las Sierras Centrales andino y de las Sierras Centrales Está integrado por los pehuenches, los huarpes, los comechingones de Córdoba, lossanavirones del Río Dulce o de Río Negro, los tonocotés de Santiago del Estero, los lulesy vilelas de Tucumán y los araucanos peri-cordilleranos, todos ellos con enculturaciónincaica.Botánica médica Canelo: (Drymis winteri) pertenece a la familia de las magnoliáceas. Tiene cerca deocho metros de altura y suele desarrollarse en terrenos húmedos. Fue introducido en Eu-ropa por John Winter, médico del pirata inglés Francis Drake, de allí su denominación 27
  • LUIS DAVID PIERINI técnica. La corteza de este árbol se usó en infusiones y también en aplicaciones exter- nas. Planta sagrada de los mapuches, se utilizaba en alteraciones del aparato digestivo, en las parasitosis (sarna) y reumatismo. La flor de la ceniza de este árbol, mezclada con grasa a modo de excipiente, también se utilizaba como depilatorio; por esta costumbre se atribuyó erróneamente a los jóvenes mapuches la ausencia de vello. Su acción por in- flujo simpático era imprescindible en todas las ceremonias mágico-evocativas. La machi cuidaba en el bosque un canelo predilecto y, según la creencia araucana referida por Ra- món Pardal, si alguien descubría y cortaba esta planta, la machi languidecía y moría. Lafo (Rumex romasa): poligonácea. Muy utilizada por los araucanos chilenos, se la consideraba una de las más preciadas hierbas. Por sus múltiples cualidades farmacoló- gicas gozaba de gran prestigio en la curación de heridas, ulceraciones tórpidas, otitis y “lepras que nacen a los niños, dejando el casco limpio”. Ñincuil (Heliantus thurífera): según Martín Gusinde, era reconocida como maravilla del campo y se le adjudicaba acción antiluética. Jarilla: entre otras aplicaciones terapéuticas, este arbusto se utilizó en forma de ca- taplasma, para resolver abscesos y flemones. Al finalizar la presente selección botánica hacemos un reconocimiento a los invalora- bles méritos que le cupieron al profesor Juan. A. Domínguez, quien realizó importantes estudios analíticos sobre la composición de fármacos vegetales, logrando desentrañar la síntesis fármaco-dinámica del vivero araucano.■ Pampas, querandíes puelches IV. Pampas, querandíes y y puelches Se denomina pampas a un conglomerado humano de origen mixto con los que se halló Sebastián Gaboto en la desembocadura del Carcarañá, dándoles el nombre de querandíes (hombres con grasa). Frente a la viruela, en caso de ántrax o abscesos estos aborígenes provocaban su ma- duración aplicando cataplasmas de estiércol muy caliente. “Cuando están a término ex- tirpan el germen por medio de una crin doblada y lo comen enseguida entre dos bocados de carne cruda, pretendiendo así conjurar toda recaída”. Los puelches guenakén, que habitaban la parte norte de la Patagonia eran, según ex- presó José Sánchez Labrador, “de naturaleza fortísima y de tal condición que sin medicina se restablecían muchas veces de enfermedades y heridas que para otros serían mortales”. Herboristería Grandes naturalistas y excelentes empíricos, guiados por reconocidos herbolarios, aplicaron la botánica que formaba parte del paisaje a las necesidades de su época. Se cuenta con poca información sobre los elementos naturales que usaban los aborí- genes de esta etnia para los problemas dermatológicos; solamente se sabe que usaban una variedad de yang, que aplicaban en ulceraciones y aftas bucales.■ Patagones o tehuelches V. Patagones o tehuelches La zona al sur del río Colorado, límite natural de las provincias de La Pampa y Río Negro –la planicie más austral de América–, es internacionalmente conocida con el nom- bre de Patagonia, que alude a los míticos “gigantes patagones”, descriptos en 1520 por Antonio Pigafetta, cronista de la circunnavegación de Hernando de Magallanes.28
  • Historia de la Dermatología en las culturas indígenas argentinasNacimiento y crianza Poco después del nacimiento, los reciénnacidos eran untados con yeso húmedo. Se-gún Ludwig Karsten (1926), este procedi-miento tenía por finalidad proteger al niñocontra los malos espíritus. El mismo autormenciona otras prácticas como la aplica-ción de pintura roja, aceitado y fumigacio-nes con tabaco, efectuadas con el mismoobjeto. Al cumplir el cuarto año, se realizaba laceremonia de la perforación de una o dosorejas, según el sexo, introduciendo cerdasde caballo en las incisiones, para evitar lacicatrización. Conocieron el carácter epidémico de lasenfermedades, aunque éstas eran innomi-nadas, y trataban de neutralizar su carác-ter infeccioso dispersando los toldos en loslugares donde habitaban. En general los patagones gozaban debuena salud y sus heridas curaban con ra-pidez; el brujo, mediante las ceremoniasdescritas, indicaba la preparación de bre-bajes, con propiedades médico-curativas.Conocían la práctica de la sangría y sabíanabrir una vena con un trozo de concha o depedernal.Ectoparasitosis Los niños y adultos fueron portadores depulgas y piojos, debido a la utilización de lalana de guanaco y las plumas de avestruzen su vestimenta y enseres domésticos. Distribución de la poblaciónVI. Extremo Sur Magallánico ■ Extremo sur magallánico indígena en la Argentina a fines Las enfermedades venéreas sellaron un horizonte sin esperanzas tanto en los alaca- del siglo XXlufes como en los onas y los yaganes. Se supone que desconocieron las hierbas y los Fuente: Institutoderivados animales y minerales para la curación de las enfermedades. de Cultura La transculturación fue otro mecanismo negativo para la sobrevivencia de estas Popular (Incupo-etnias, así como la despiadada exhibición a que fueron sometidos en el siglo XIX en Endepa)diversas ciudades europeas.Epílogo ■ Epílogo El autor coincide con los destacados genealogistas Diego Herrera Vegas y Carlos Jáu-regui Rueda en que el tronco fundacional de nuestro país deriva de tres etnias: la aborigen, 29
  • LUIS DAVID PIERINI la africana y la del colonizador español. Estas etnias se unieron a través de dos generaciones y se completaron hace ciento cincuenta años con la inmigración.■ Conclusiones Conclusiones Los tesoros de la naturaleza se brindaron con toda la generosidad de la madre tierra, y el espíritu intuitivo de los nativos se sirvió de ellos para superar sus dolencias. En es- ta exposición hemos seleccionado, en apretada síntesis, algunos de los elementos de su arsenal botánico. ■ Septiembre, 2005 ■ Referencias argentino. Buenos Aires: Galerna; 1992. selva. Buenos Aires: Talleres Gráficos de la Penitenciaría bibliográficas Furlong G. Los jesuitas y la Nacional;1937. cultura rioplatense. Buenos Moreno FP. Viaje a la Patagonia Cantón E. Historia de la medicina Aires: Univ. del Salvador; Austral 1876-1877. Buenos en el Río de la Plata desde su 1984. Aires: Solar; 1969. descubrimiento hasta García Terán M. Acercan la salud Nazar F. Formosa, un pueblo nuestros días, 1512 a 1925. y la educación a los cautivo. Criterio. Mar 2004; Madrid: Imp. G. Hernández y aborígenes del Chaco. La año LXXVIII;(2291):70. Galo Sáez; 1928. Nación. 5 ag 2001; Pastrana CF. Los indígenas Centro educativo para mapuches. Información general, p.21. americanos piden espacio La Nación. 30 jun 2002; Sec. Greco NV. Historia y desarrollo para sus prácticas Opinión, p.20. de la Dermatología y tradicionales. Primer Codazzi Aguirre JA. La medicina Sifilografía en la República Congreso de Aborígenes del de los aborígenes en la Argentina. Sem Med. Tomo Mercosur. La Nación. 3 ag República Argentina. Actas del Cincuentenario. 2001; Supl. Ciencia y Salud, del 1º Congreso Nacional de 1944;(I):357-453. p.10. Historia de la Medicina Guerrino AA. La medicina en la Pérgola F. Brujos y cuasi médicos. Argentina. Buenos Aires; Conquista del Desierto. Buenos Aires: Edimed; 1986. 1968. Buenos Aires: Círculo Militar; Pierini LD. Culturas aborígenes en Díaz Trigo A. Antecedentes 1984. la medicina argentina. históricos y características de Ibarra Grasso DE. Argentina Buenos Aires: Dunken; 2004. la medicina de los pobladores indígena y prehistoria Rudgley R. Los pasos lejanos. Una indígenas argentinos. Rev americana. Buenos Aires: nueva interpretación de la Soc Venez Hist Med. TEA; 1971. prehistoria. Grijalbo; 2001. 1961;23:563-570. Juárez FN. Recorridos de un Seggiaro LA. Medicina indígena El Libro del Pueblo de Dios. La naturalista inquieto. La de América. Buenos Aires: El Biblia. 21ª ed. Madrid: Nación. 9 dic 2001; Supl. Ateneo; 1979. Ediciones Paulinas; 1999. Enfoques. Sopeña G. Monseñor Patagonia. Fernández CA. Cuentan los Magrassi GE. Los aborígenes de Buenos Aires: El Elefante mapuches. Buenos Aires: la Argentina. Ensayo socio- Blanco; 2001. Nuevo Siglo; 1995. histórico cultural. Buenos Fernández AF. Antropología, Aires: Galerna-Búsqueda de cultura, medicina indígena de Ayllú; 2000. América y arte rupestre Maradona EL. A través de la
  • HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA ARGENTINA PABLO A . VIGLIOGLIA , ALBERTO WOSCOFF1. LA EPOCA COLONIAL ■ La época colonialE n 1780, poco después de creado el Virreinato del Río de la Plata, se proclama en unaReal Cédula: “Informado del desarreglo y abusos con que se ejercita la Medicina, Ciru-gía, Farmacia y Flebotomía a ellas anexas, con especialidad en las provincias distantesde esta capital, he resuelto, por ahora, establecer y crear en ella un Tribunal de Porto,como lo hay en las ciudades de Lima y Méjico, con las mismas facultades, prerrogativasy excepciones, para que por este medio, que tanto se conforma con las leyes, se corrijay extirpe el desorden, y he venido en elegir y nombrar al Dr. D. Miguel O’Gorman, enquien concurren las partes y calidades necesarias para Protomédico y Alcalde mayor detodos los respectivos profesores...”. A partir de este momento contamos con el primermédico y decano en lo que luego sería la Argentina. En 1803 se expide “un auto contra los curanderos” y en diciembre del mismo año seotorgan los cargos de médicos y cirujanos habilitados para ejercer la profesión. ■ Los albores de la Dermatología argentina2. Los albores de la Dermatología argentina Tres décadas más tarde, en 1835, el Dr. Tiburcio Fonseca publica una tesis sobre “Es-tructura, función y vinculación en la patología general y terapéutica del órgano cutáneo”.En sus 35 páginas enfoca científicamente las enfermedades de la piel, con lo cual, al pa-recer, la Argentina se convierte en pionera entre los países latinoamericanos en este as-pecto. En 1874, la Academia de Medicina que regía la Facultad incluye en su currículo al-gunas especialidades, entre ellas “Clínica de las enfermedades de piel y sífilis”, y desig-na en 1875 como profesores titular y adjunto a los Drs. Leopoldo Montes de Oca y L.Meléndez; posteriormente, al ser designados éstos para otra asignatura, la especialidadsiguió formando parte de Patología Externa. En el Hospital de Clínicas de Buenos Aires, donde se concentraba toda la actividad do-cente, funcionaba un Servicio de Sifilografía y Dermatología. El 18 de marzo de 1892 eldecano de la Facultad de Ciencias Médicas M. González Catán funda la cátedra de En- Figura 1. Prof.fermedades Venéreas y Piel, que se dictaría en el 4° año de la carrera de Medicina. El Baldomero Sommerprimer profesor fue Baldomero Sommer (figura 1), quien formó su cátedra en el Hospital 31
  • PABLO A . VIGLIOGLIA , ALBERTO WOSCOFF San Roque (hoy Ramos Mejía) y continuó su obra docente hasta su fallecimiento en 1918. Sommer, inspirado en la escuela vienesa de Von Hebra (1816-1880) e influido por dermatólogos franceses de la jerar- quía de Gaucher, Fournier, Darier, Gougerot y Civatte, enseñaba con pacientes y con moulages del Museo de Modelados de Cera, único en su género en América Latina por aquellos años. Entre los discípulos de Sommer figuran los brillantes médicos Aberastury (figura 2), Gre- co, Baliña, Ragusin, Jonquières, Uriburu y Fidanza (figura 3). Recordamos como anécdota a una anciana dama que concurría se- manalmente a la Cátedra del Hospital de Clínicas y permanecía algunosFigura 2. Prof. minutos frente al retrato de Sommer. Al preguntarle una vez, en el año 2000, por su iden-Maximiliano tidad, nos emocionó con su respuesta: “Soy la nieta de Sommer. Antes venía con mi madre”.Aberastury Fue aquélla una época de oro de la Dermatología argentina, que incluía la sífilis yFigura 3. Prof. otras venéreas y también la lepra. Todo ello fructificó en 1907, con la fundación de la lla-Enrique Fidanza mada entonces Sociedad Dermatológica Argentina, con sede en el Hospital San Roque. El primer presidente fue Sommer, acompañado por los demás miembros fundadores: M. Aberastury, P. Díaz, P. Baliña, Cisneros, Greco, Seminario, J. Uriburu, A. Giménez, Loche, E. Polito, M. Moyano, J. Farini, F. Mario, J. Arce y Almanza y N. Ragusin. En 1908 se inicia la publicación del órgano de difusión de la Sociedad, la Revista Der- matológica Argentina, luego Revista de la Asociación Argentina de Dermatología y Sifi- lilogía, primera publicación dermatológica editada en Latinoamérica. A Sommer lo sucedieron en la cátedra Pacífico Díaz y Maximiliano Aberastury, este último autor de la ley argentina contra la lepra que lleva su nombre (1926). En 1927 la Sociedad cambia su nombre por el de Asociación Argentina de Dermatología y Sifilogra- fía; su presidente es el Profesor Pedro Baliña, reemplazado luego por Neocle Ragusin. En 1934, un grupo de dermatólogos encabezados por Nicolás Greco, discípulo de Sommer, decidió fundar una nueva entidad que se denominó Sociedad de Dermatología, Sifilografía y Venereología y se incorporó a la Asociación Médica Argentina. La tradición oral no es pródiga al referirse a los motivos que condujeron a esta escisión –incluso es contradictoria–, pero no cabe duda, dada la jerarquía moral y científica de los directivos e integrantes de una y otra agrupación dermatológica, de que primaron principios y con- cepciones sobre apetencias personales. Otros miembros fundadores de esta nueva Sociedad fueron: C. Orol Arias, M. A. Maz- zini (secretario), A. A. Fernández, A. Bigatti, S. Rosner, D. Biagini, L. Trepat, A. Muschiet- ti, R. Wernicke, E. Otahz, C. Bancalari, J. R. Houler, A. Schneidewind, S. Sovin, O. Camaño, J. Capurro, E. Cortelezzi, F. de Biase, E. Solari, S. Ponce de León y E. del Vec- chio. Más tarde fue denominada Sociedad Argentina de Dermatología. Desde entonces (1934) existen dos sociedades representativas de la Dermatología ar- gentina: la Asociación Argentina de Dermatología, con su órgano oficial, Revista Argen- tina de Dermatología (fundada en 1908) y la Sociedad Argentina de Dermatología (desvinculada de la Asociación Médica Argentina a partir del año 2001) con su órgano oficial Dermatología Argentina (fundada en 1995). Ambas agrupaciones cuentan con so- ciedades filiales, secciones y adherentes en todas las provincias. ■ La3.época de Baliña Greco La época de Baliña y y Greco La escisión de las agrupaciones dermatológicas produjo una rivalidad científica, dan- do lugar en cada una de ellas a la formación de dermatólogos brillantes que signaron épocas destacables de la Dermatología argentina. La Asociación Argentina de Dermatología, instalada en la Cátedra de Dermatosifilo- grafía de la Universidad de Buenos Aires, con sede en el Hospital Ramos Mejía, estuvo 32
  • Historia de la Dermatología argentina Figura 4. Prof. Luis E. Pierini Figura 5. Prof. Marcial Quiroga Figura 6. Prof. Miguel A. Mazzini Figura 7. Prof. Aarón Kaminskydirigida por el Prof. Pedro Baliña, titular entre los años 1925 y 1946. Allí se formaron fu-turos profesores titulares como Luis E. Pierini (figura 4), Marcial Quiroga (figura 5), En-rique Fidanza y Miguel A. Mazzini (figura 6), así como José M. Puente, Juan Pessano,Ceferino Orol Arias, Emilio Fernández Blanco, José L. Carrera, Ludovico Facio, Guiller-mo Basombrío, Fernando Noussitou y Aarón Kaminsky (figura 7). La mayoría fueron je-fes de los servicios de Dermatología más acreditados de la época. En 1934 se constituye una filial en Rosario, seguida por Córdoba (1938) y Mendoza(1952). La Sociedad Argentina de Dermatología, con sede en la Asociación Médica Argentina,es dirigida por Nicolás Greco, profesor titular de Dermatología de la Universidad de LaPlata y adjunto y luego honorario de la de Buenos Aires (1943). Esta época se caracterizó por el centralismo de Buenos Aires y por una marcada di-ferencia numérica entre los integrantes de ambas sociedades.4. LA EPOCA DE PIERINI Y QUIROGA ■ La época de Pierini y Quiroga Desaparecidos Baliña y Greco surgen dos discípulos del primero, que signan tres dé-cadas de la Dermatología argentina proyectándola en el plano internacional: Marcial I.Quiroga y Luis E. Pierini. En 1946 habían publicado su libro Introducción al estudio dela dermatosifilología, cuya semiología y descripción de las lesiones elementales perma-nece vigente. La obra evidencia la marcada influencia de las escuelas europeas, princi-palmente la francesa, adonde concurrían los dermatólogos que se perfeccionaban en elexterior. Marcial I. Quiroga poseía una personalidad aristocrática y carismática. Descendien-te de selectas familias de la sociedad argentina, poseía un decir fluido y entretenido. Ma-nejaba correctamente el francés y viajaba casi anualmente a Europa, en especial aFrancia. Recibió las principales distinciones. En el plano internacional, fue el primer ar-gentino designado como miembro del Comité Internacional de Dermatología; tambiénfue miembro honorario de numerosas Sociedades Dermatológicas, y en el plano nacio-nal, miembro, Presidente y Presidente Honorario de la Academia Nacional de Medicina. En el plano dermatológico, fue profesor titular de la Primera Cátedra de Dermatolo-gía y jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Ramos Mejía, donde estaba su sede.La visita a su cátedra era una atracción para los dermatólogos de las provincias y los vi-sitantes extranjeros. Su calidad académica quedó evidenciada en varios libros y trabajoscientíficos. Los discípulos de Quiroga fueron los maestros de la siguiente generación: AlejandroA. Cordero (figura 8) y Pedro H. Magnin (figura 9). También fueron notables profesores:Luis Ambrosetti, Enrique Jonquières, Arturo Mom, Rodolfo Corti, E. Molina Leguizamón,Narciso Vivot, Gisella Dhum, Carlos F. Guillot, H. J. Sánchez Caballero, Manuel Seoane, 33
  • PABLO A . VIGLIOGLIA , ALBERTO WOSCOFFFigura 8. Prof.Alejandro CorderoFigura 9. Prof.Pedro H. MagninFigura 10. Prof.J. E. CardamaFigura 11. Prof.Julio Martín Borda Luis Curia, Oscar Bonafina, Nélida Franco, Antonio Raimondo, E. Blasi, Hans Botrich, Manuel Olchansky y Natan Gotlib entre otros. La mayoría fueron jefes de distintos y pres- tigiosos servicios de Dermatología en Buenos Aires. La Asociación Argentina de Dermatología continuó con la publicación de su Revista Argentina de Dermatología, a la vez que organizaba anualmente congresos nacionales y sostenía su biblioteca dermatológica, la más antigua del país. La Asociación estuvo pre- sidida por M. A. Mazzini, G. Basombrio, F. Noussitou, R. Garzón (Córdoba), A. Cordero, A. Kaminsky, J. L. Carrera, F. Ambrosetti, E. Jonquières, R. N. Corti, P. Viglioglia, M. Seoane, P. Magnin, J. E. Cardama (figura 10), N. Sánchez Caballero, L. M. Baliña y C. Pa- rra (Mendoza), M. Marini, L. Valle y J. L. lribas. Luis E. Pierini fue el maestro por antonomasia. Sencillo, humilde en su accionar, res- petuoso, poseía una personalidad deslumbrante por sus conocimientos dermatológicos y su cultura general. Italiano de origen, no pudo alcanzar por esa razón la titularidad de la Primera Cátedra. Su pensamiento se expresó cabalmente en su artículo “Cincuenta años de Dermatología” (Arch Argent Dermatol. 1973; 23:1-9), donde se responde a un di- lema común en las nuevas generaciones: ¿por qué elegimos la Dermatología? Pierini se desempeñó en los hospitales Fernández, Muñiz (donde elaboró su tesis de doctorado sobre “Tratamiento de la lepra” y describió la clásica prueba con histamina que lleva su nombre), y Casa Cuna (hoy Pedro de Elizalde). Fue jefe de servicio de los Hospitales Fiorito, Italiano y finalmente, a partir de 1949, del Rawson, donde alcanzó el grado de profesor titular de la Segunda Cátedra. Cabe consignar que durante veinte años trabajó con el Prof. Pedro Baliña quien lo designó Jefe de Trabajos Prácticos en el Hos- pital Ramos Mejía. La cátedra a su cargo fue un semillero de importantes especialistas que se enorgullecían de ser discípulos del Maestro Pierini. Entre ellos, en primer término Julio Martín Borda (figura 11), hombre de extraordi- nario valor científico, moral y humano, que sumaba su accionar al de Pierini en el estu- dio de muchas dermopatías. En su Hospital Privado de Piel realizaba ateneos mensuales a los que concurrían numerosos dermatólogos jóvenes, especialmente de las provincias. En esta institución, así como en el Hospital Rawson, se formó un buen número de espe- cialistas latinoamericanos. En el plano nacional se destacan Abraham Man, José Casas, Raúl Rodeiro, Augusto Casalá, Santiago Mosto, Alberto Carvalho, Raúl Mazzini, lsmael Pomposiello, Gregorio Álvarez, Luis Trepat, Pacífico Díaz, Eduardo Lacentre, algunos de ellos ya desaparecidos y otros que merecen párrafo aparte. La sagacidad de Borda le permitió plantear hipótesis y relacionar cuadros clínicos que en la actualidad se aceptan mundialmente. David Grinspan descolló entre sus pares. Semiólogo de excepción, con un amplio co- nocimiento dermatológico, se orientó hacia la hasta entonces pobremente estudiada es- tomatología. Fundó y dirigió el Centro de Tumores de Piel y Estomatología del Hospital Rawson, pionero en Latinoamérica, legando sus enseñanzas en su Tratado de Estomato- logía que consta de seis voluminosos tomos y es un clásico en la materia. 34
  • Historia de la Dermatología argentina Jorge Abulafia se dedica a la dermopatología. Colabora en los principales trabajos pu-blicados sobre la especialidad y conoce a fondo la clínica de la histopatología que describe.Su laboratorio congrega a dermatólogos latinoamericanos y argentinos que con reverentecuriosidad e interés se asoman al mundo de la microscopía. En las discusiones dermatoló-gicas es frecuente escuchar como cierre de toda polémica: “... y lo dijo Abulafia”. En 1943 se inicia una sucesión de avatares político-institucionales que durante mu-chas décadas paralizaron los concursos, con lo cual se vieron postergadas brillantes per-sonalidades que en otras circunstancias hubieran alcanzado las máximas posicionesacadémicas. En 1978 se cierra el hospital Rawson y la pléyade de destacados dermatólogos queintegraban su servicio se distribuyen en distintos hospitales municipales. 5. Comienzo de la era actual ■ La era actual Paralelamente a los integrantes de las cátedras van surgiendo otras personalidadesque marcan hitos en esta historia. Aarón Kaminsky es el padre de la cosmiatría argentina. Anecdótico, singular, de ava-salladora personalidad, gozó de extraordinario prestigio popular. Jefe de los Servicios deDermatología de los hospitales Israelita y Alvear, congregó a su alrededor a un buen nú-mero de médicos y a una legión de pacientes. Se orientó especialmente al aspecto tera-péutico, dominando el arte de la fórmula magistral. Formó discípulos de la talla de suhijo Carlos, Ana Kaminsky y León Jaimovich. Los tres serían profesores titulares, ade-más de J. Kriner, P. Bumaschny, S. Braunstein, H. A. Kaplan, B. Sevinsky y A. Aufgang. Alfredo Chouela tiene una notable trayectoria en la Sociedad de Dermatología. En ci-rugía dermatológica se destaca A. Segers y en alergia dermatológica, M. Asrilant. Pablo Viglioglia, formado en esta escuela, alcanzó la jefatura del Hospital Álvarez yla jerarquía de profesor titular. Dotado del privilegio de aunar a su vasto conocimientoclínico el poder leer y diagnosticar preparados histopatológicos, su amplio saber está re-flejado en numerosos libros y artículos. Con sencillez y autoridad científica exponía susclases a las que otorgaba un carácter cordial y afectuoso, integrándose fácilmente con elauditorio.* Enrique Jonquières, caracterizado por su versatilidad en leprología, trabajaba a su lado. Miguel A. Mazzini es otro importante dermatólogo de este período. También fue pro-fesor titular. Elegante, con un aire innato de caballerosidad, modesto y afable, fue jefedel Hospital Fernández antes de asumir su cátedra en el Ramos Mejía. Su DermatologíaClínica, escrito en su primera versión con Fernández Blanco y luego de su exclusiva au-toría (1977), fue la obra obligada de estudio y consulta de los dermatólogos de toda esaépoca. Se producen por entonces distintas circunstancias que marcarían rumbos en el futu-ro de la Dermatología argentina. El Dr. Raúl Fleischmajer, discípulo de Kaminsky, se traslada a Estados Unidos e iniciauna trayectoria excepcional hasta alcanzar el profesorado y la jefatura de Dermatologíaen el Hospital Mount Sinai de Nueva York. Sus aportes sobre la fisiopatología del coláge-no y en particular la esclerodermia son de relieve internacional. Visita casi anualmentela Argentina donde prodiga sus conocimientos. En los Estados Unidos comparte activida-des con el Dr. León Jaimovich –discípulo de Kaminsky y luego de Pierini–, quien, una vezde regreso al país, comienza una brillante trayectoria hasta alcanzar el grado de profe-sor titular.* Este párrafo ha sido redactado por el Dr. A. Woscoff. 35
  • PABLO A . VIGLIOGLIA , ALBERTO WOSCOFF Arturo Mom concurre también a Estados Unidos donde inicia la investigación derma- tológica; otro asiduo concurrente es el Prof. Alejandro Cordero. Así comienza la etapa de “norteamericanización” de la Dermatología argentina que, sin perder la influencia fran- cesa, toma rumbos más amplios, en especial en fisiopatogenia y terapéutica. Pedro Horacio Magnin permanece un tiempo en Estados Unidos colaborando en la in- vestigación con el pionero Stephen Rothman. De vuelta en la Argentina principia una destacada carrera: sucede a Quiroga y a Mazzini como profesor titular, es presidente du- rante varios períodos de la Asociación Argentina de Dermatología y dirige durante déca- das la Revista Argentina de Dermatología. Estudioso apasionado, sus jornadas comienzan a la madrugada; escribe libros y artículos, investiga diversos tópicos, entre ellos porfirias y cáncer de piel. Organiza ateneos, jornadas y congresos y forma un nú- cleo cerrado de discípulos que lo siguen en su tarea. Jefe de los Hospitales Británico y Ramos Mejía –este último continúa como asiento de la Cátedra–, posee una personalidad particular, severa y exigente. Imparte sus conocimientos ayudado por una capacidad de memoria excepcional, pero demanda también una entrega casi total a los que compar- ten sus tareas. Sucedió a Marcial Quiroga en la Academia Nacional de Medicina. Alejandro A. Cordero continuó la serie de brillantes maestros. Trabajó con Quiroga, de cuya cátedra fue adjunto y luego jefe de servicio de los Hospitales Tornú, Rawson y Clínicas, llegando a ser profesor titular en los dos últimos. Cordero era un ser y un cien- tífico de excepción. Modesto, afable, protector, fue maestro de numerosos dermatólogos.* Viajaba de continuo a diversos países del mundo, acompañado por su culta esposa. A la mañana concurría a centros hospitalarios, por la tarde visitaba la ciudad y sus museos y al anochecer compartía la comida con los principales dermatólogos del país mientras... seguía hablando de Dermatología. En los congresos, a la manera de un aplicado alum- no, anotaba en un cuadernito todo lo visto y oído que a su regreso y con gran generosi- dad comunicaba en sus clases. Las principales sociedades dermatológicas del mundo lo designaron miembro honorario. Como Quiroga, fue miembro de la Liga Dermatológica Internacional. Su memoria es perpetuada por todos los que lo conocimos. Las cátedras. En los años que transcurrieron entre Pierini y Quiroga no hubo con- cursos. Los profesores adjuntos ya designados ocupaban interinamente el cargo de titu- lar durante un año; ello motivó que notables dermatólogos no pudieran concursar para el cargo de profesor titular. Normalizada la situación después de más de una década, llegan a ser designados pro- fesores titulares Cordero y Magnin. Al retirarse por razones de edad (en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires el límite son los 65 años) le suceden Viglio- glia y Jaimovich por un corto período. Se amplía el número de cátedras a cuatro y asu- men Alberto Woscoff, Ana Kaminsky, Hugo Cabrera y Carlos Kaminsky –este último tempranamente fallecido. Ana Kaminsky, de reconocida trayectoria internacional, es designada, como antes Quiroga y Cordero, miembro de la Liga Internacional de Sociedades Dermatológicas, con lo cual la Argentina tiene su representante; ha sido invitada por numerosos países a dic- tar conferencias y es honrada en ellos como Miembro de Honor. Hugo Cabrera, formado con Gatti y Cardama, se desempeñó como jefe en el Hospital Posadas y luego en el Hospital de Clínicas donde instaló su cátedra. De amplísimos cono- cimientos dermatológicos, ha publicado numerosos trabajos, en muchos de los cuales ha descrito patologías inéditas en el país. Se destaca su libro Nevos, escrito en colaboración con Sandra García, y que es obra de consulta obligada en el tema. Alberto Woscoff fue profesor titular y jefe en el Hospital de Clínicas, además de profesor consultor de la Armada Argentina y jefe de servicio del Hospital Naval Pedro Mallo. * Entre los que me cuento (AW).36
  • Historia de la Dermatología argentinaPreviamente ejerció la jefatura del Hospital Durand. Entre su abundante produccióncientífica cabe mencionar Orientación Dermatológica en Medicina Interna, texto de con-sulta y estudio para el pregrado y posgrado inmediato (con los Drs. A. Kaminsky, M. Ma-rini y M. Allevato) y Principios de Inmunodermatología (con los Drs. P. Troielli y M. Label)completa obra de este género en español. Fundó y fue director, durante una década, deDermatología Argentina, órgano oficial de la SAD. Llegada la hora de su retiro, la Universidad de Buenos Aires designó Profesores Emé-ritos a los Drs. Viglioglia y Cordero y Profesores Consultos Titulares a los Drs. AlbertoWoscoff y Ana Kaminsky. En la actualidad (2004) continúa como titular el Dr. Cabrera. En las cuatro cátedrasse cubre por riguroso concurso el cargo de titular, para lo cual han sido designados Mer-cedes Hassan en el Hospital Ramos Mejía, Edgardo Chouela en el Argerich y Mario Ma-rini en el Británico. Los tres cuentan con calificados antecedentes y su laboriosidad einteligencia permiten vaticinar que conservarán e incrementarán el prestigio de la Der-matología argentina.Asociación Argentina de Dermatología (AAD) Figura 12. Prof. Reúne a la mayoría de los integrantes de los servicios hospitalarios porteños, con una L. M. Baliñaintensa actividad científica y societaria, reflejada en la Revista Argentina de Dermatolo-gía. Realiza reuniones que cuentan con una numerosa concurrencia del interior y del ex-tranjero. Anualmente organiza el Congreso Argentino de Dermatología en diversasprovincias del interior. Durante la presidencia de Magnin trasladó su tradicional sede delHospital Ramos Mejía a una propia, con biblioteca y salón de conferencias. Sus presidentes fueron los Drs. M. A. Mazzini (1950), G. Basombrio (1952), F. Nous-sittou (1953), R. Garzón (p) (1955), A. Cordero (1957-58), A. Kaminsky (1959-60), J. L.Carrera (1961-62), F. Ambrosetti (1963-64), E. Jonquières (1965-66), M. I. Quiroga(1967-68), R. N. Corti (1968-71), M. A. Mazzini (1972-1975), P. Viglioglia (1976-77), M.Seoane (1978-79), P. Magnin (1980-81), J. E. Cardama(1982-83), N. Sánchez Caballero(1984-85), L. M. Baliña (1986-87) (figura 12), P. Magnin (1988-89), C. Parra (1989-1991),M. Marini (1992), P. Magnin (1993–95), L. Valle (1995-2004), J. L. Iribas (desde 2004).Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) Figura 13. Prof. Hasta 1973 efectuaba sesiones mensuales teóricas para graduados en la sede de la D. GrinspanAsociación Médica Argentina. Sus adherentes no eran numerosos y la presidencia eraocupada alternadamente entre pocos profesionales. Agrupaba mayoritariamente a losdiscípulos de Kaminsky y Pierini. Bajo la presidencia de Abulafia (1973-74) se modifica sustancialmente la Sociedad.Una nueva y moderna organización, junto con la sucesión de reuniones y congresos, mo-tivan la incorporación de numerosos dermatólogos. A partir de esta época ocuparon lapresidencia A. Casalá (1975-76), O. Mángano (1977-78), D. Grinspan (1979-80) (figura13), A. Cordero (1981-82), J. C. Gatti (1983-84) (figura 14), S. Stringa (1985-86), J. E.Cardama (1987-88), A. Woscoff (1989-90), H. N. Cabrera (1991-92), H. G. Crespi(1993-94), Ana Kaminsky (1995-96), A. Cordero (1997-98), C. F. Gatti (1999-2000), M.Larralde (2001-2002 ), H. Cabo (2003-2004), E. Saraceno (desde 2005). Sus congresos se efectúan cada dos años en distintas ciudades de las provincias y enBuenos Aires. En 1995 comenzó a editar su órgano oficial, Dermatología Argentina, conla dirección de Alberto Woscoff (actual Director Honorario) y a partir de 2004, de Lilia-na Olivares. Figura 14. Prof. Durante algunos años la AAD y la SAD trabajaron en conjunto, realizando reuniones J. C. Gatticomunes. La integración más significativa fue la Comisión Mixta de Enseñanza Dermato- 37
  • PABLO A . VIGLIOGLIA , ALBERTO WOSCOFF lógica (COMEDE). Existían anteriormente cuatro cursos de posgrado de especialización dermatológica con contenidos y exigencias disímiles; estaban a cargo de León Jaimovich (por la Sociedad) Pedro Magnin (por la Asociación), Fernando Stengel y Hugo Cabrera. Los cuatro resignaron sus cursos a favor del COMEDE, inaugurado bajo la presidencia de Mario Marini en la Asociación, Alberto Woscoff en la Sociedad y con Luis Ferreira como decano de la Facultad de Medicina. El curso, reconocido por la Universidad de Buenos Ai- res, tenía una duración de tres años y expedía el titulo de Especialista Universitario en Dermatología. En su dirección se alternaban anualmente un representante de la AAD y uno de la SAD. Al cabo de diez años la AAD se retiró del COMEDE, creando un curso pro- pio. Pero la experiencia de la labor conjunta de ambas agrupaciones despertó el anhelo de una única agrupación, sobre todo entre los dermatólogos jóvenes.■ La6.federalizaciónde la Dermatología argentina argentina La federalización de la Dermatología Al comenzar la actividad dermatológica en la Argentina, la mayoría de los dermató- logos ejercía en la ciudad de Buenos Aires. Con el tiempo, en las provincias se ha ido de- sarrollando una intensa y fructífera actividad científica, con centros de gran jerarquía instalados por lo general en las cátedras de la especialidad. La Dermatología en Córdoba Sus inicios datan del siglo XIX. En 1889 se crea la primera cátedra de la especialidad en la Argentina (anterior a la de Buenos Aires) con sede en el Hospital de Clínicas. Su primer profesor fue Hugo Stemphelman, sucedido por Manuel Freyre, Tomás Garzón, Rafael Garzón (padre), Ramón Argüello (interino), Luis Argüello Pitt, Enrique Tello y Ra- fael Garzón (hijo). La labor del Dr. Garzón (h), designado en 1983, es de mucho valor, lo mismo que sus publicaciones y sus contribuciones científicas a congresos y cursos, en los cuales ha da- do gran proyección a la cirugía dermatológica. Ha editado varios libros para pregrado, a la vez que ha escrito artículos y libros con gran relevancia para la historia de la Der- matología argentina. En 1975 se crea la segunda cátedra con sede en el Hospital Córdoba; sus profesores fueron Ignacio Segundo Toledo y Augusto Magnani. La tercera cátedra, creada en el mis- mo año en el Hospital San Roque, tuvo como profesores a Pedro Guillot y luego a la Dra. Belia de Oviedo. La Universidad Católica de Córdoba fue dirigida por Ignacio Toledo y luego por Carlos Consigli. Constituye uno de los centros privados más prestigiosos del país. Tanto Car- los Consigli como su hermano Javier son notables dermatólogos y leprólogos que han efectuado importantes aportes a la especialidad. Córdoba se destaca particularmente en dos temas: la lepra y el hidroarsenicismo cró- nico regional endémico (HACRE). En el primer caso, hay que mencionar la existencia de un lazareto ya en el año 1621; otro es fundado en 1884; en 1939 se inaugura en San Fran- cisco del Chañar el sanatorio J. J. Puente y el dispensario Prof. Guillermo Basombrío, mo- delos en su género. Se destacaron en este campo Luis Argüello Pitt y Carlos Consigli. El HACRE es descrito meticulosamente por Ramón Argüello y Enrique Tello. Este úl- timo es autor del libro HACRE, referencia obligada en el tema. Estos estudios son conti- nuados en Salta por Roberto Biagini, quien precisa su epidemiología y la vinculación con el carcinoma visceral. La Reunión Dermatológica de Córdoba tiene más de medio siglo de existencia y ha si- do presidida por los dermatólogos cordobeses más notables, entre los cuales se destacan en la actualidad Miguel A. Orozco, Luis Flores González y Alejandro Ruiz Lascano.38
  • Historia de la Dermatología argentinaLa Dermatología en Rosario (Santa Fe) En el año 1922 se crea en la Universidad Nacional del Litoral la cátedra de Dermato-logía; su primer profesor es Enrique Fidanza, de sólo 38 años pero con una amplia ex-periencia adquirida en Buenos Aires y Europa. Inicia sus actividades en el HospitalItaliano y luego traslada la cátedra al tradicional Hospital Centenario de la UniversidadNacional del Litoral. Forma, entre otros, a José María Fernández, Salomón Schujman,Alberto Nudenberg, Francisco Carrillo y Amadeo Campos. Lo sucedieron en la cátedra J.M. Fernández, E. Carboni, V. Pecoraro y B. Nudenberg. En la Dermatología rosarina existieron profesionales de relieve internacional. José María Fernández queda grabado en la Dermatología mundial por ser autor de lareacción en lepra que lleva su nombre, así como por su decisiva participación en la cla-sificación sudamericana de la lepra (La Habana, 1948) y la utilización de la BCG en laprofilaxis de la enfermedad. Salomón Schujman acompaña a J. M. Fernández en sus investigaciones sobre lepra.Fundamenta la forma polar tuberculoide y es, al decir del brasileño Rabello, “el prime-ro que caracterizó la fisiopatogenia de la enfermedad”. Su fama trasciende las fronteras;como ejemplo baste decir que en 1957 fue invitado durante un año a dar cursos de le-prología en China, donde formó discípulos que siguen sus concepciones. Alberto Nudenberg, perfeccionado en Francia y Alemania, se dedica con ahínco a la ve-nereología. Al regresar de su etapa de formación, dirige y legisla sobre la materia, con unalabor incesante e inalterable a pesar de los poderosos intereses que se movían tras la pros-titución. Al promulgarse la Ley Nacional de profilaxis antivenérea se estableció que “Rosa-rio era la ciudad mejor preparada en el país por su conocimiento de esas plagas sociales”. Vicente Pecoraro, así como J. M. Barman e I. Astore, se destacan en el estudio del pe-lo, anexo poco estudiado hasta entonces. El primero inventa un microscopio original ydesarrolla la técnica del tricograma, empleada en la actualidad a nivel mundial. La mi-nuciosidad de sus observaciones permanece inalterable. Bernardo Nudenberg, profesor titular desde 1983, imprime a la cátedra una nuevaorientación, destinada a integrar la Dermatología como un capítulo importante de la Clí-nica Médica. Publica estudios sobre esclerodermia y mucinosis. Es invitado obligado detodos los congresos nacionales y asiste y participa activamente en las principales reunio-nes internacionales. De fina sensibilidad, escribe libros de relatos y poesía que son elo-giados por la crítica literaria. Ramón Fernández Bussy, perfeccionado en Europa, se destaca en sus estudios sobreinmunología. Gravita en las sociedades dermatológicas de Buenos Aires y Rosario y esautor de diversas obras y organizador de numerosos cursos. Dirige el curso de especia-listas en Dermatología de la Universidad Nacional de Rosario. Otras figuras destacadasson Augusto Mercau, Fernando Feijóo, Sebastián González del Cerro, Carlos Lurati, Ri-cardo Arpini, y en dermopatología, Augusto Serial y Juan Monti. La Asociación Derma-tológica, filial de la Asociación Argentina de Dermatología, fue creada en 1935 ypresidida entre otros por Edgard Romano Boix. Actualmente es Sección de la SociedadArgentina de Dermatología.La Dermatología en Mendoza Los primeros dermatólogos que ejercieron en Mendoza en los años 30 fueron Everar-do Godoy y León Boaknin, a quienes se sumó en 1939 el Prof. Gerónimo López González.La labor asistencial se desarrollaba en los hospitales Central y Luis Lagomaggiore. En 1950 se funda en Mendoza la Facultad de Ciencias Médicas, dependiente de la Uni-versidad Nacional de Cuyo, y se contrata a Joao Ferreyra Márquez, de Portugal, comoprofesor titular de Dermatología. En 1965 es sucedido por Gerónimo López González y 39
  • PABLO A . VIGLIOGLIA , ALBERTO WOSCOFF luego por Sebastián Pons, Alberto Torres Cortijo (como interino) y en 1987, por Cristóbal Parra. La escuela mendocina ha descollado por la importancia de sus contribuciones y el prestigio de sus integrantes. Gerónimo López González identificó el prurigo solar. Sebastián Pons fue, además de profesor titular, decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo; entre su prolífica producción cabe mencionar el trabajo “Manifestaciones cutáneas de la enfermedad de Chagas”. Alberto Torres Cortijo, formado en España con Gómez Orbaneja y en Buenos Aires con Pierini y Borda, se dedica con ahínco a la criocirugía. Es notable su trabajo “Acro- patía úlcero-mutilante de Bureau y Barrière. Estudio de ciento cincuenta casos. Su aso- ciación con pelagra”. En 1986 es designado profesor titular el Dr. Cristóbal Parra. Su trayectoria se distin- gue por la cantidad y calidad de trabajos originales, publicados por las más calificadas revistas norteamericanas y europeas. Introduce el conocimiento de la Dermatología ar- gentina en Alemania, país donde se perfeccionó. Varios de sus trabajos se publican en alemán, idioma que habla y escribe a la perfección. Se distinguen en esta escuela Elías Bittar, Olga Bocanegra, José F. Leonforte, Emilce Ri- varola, Narciso Driban y dos brillantes dermatólogas integrantes de la familia Parra: Néli- da Pizzi de Parra, que se destaca en Dermatología Pediátrica, y Viviana Parra de Cantú. La histopatología estuvo a cargo de Aníbal Ortiz Medina, discípulo de Abulafia y co- autor de varias publicaciones nacionales e internacionales. Además de la Facultad Nacional de Cuyo, fundada en 1950, existen dos facultades privadas: la Facultad de Ciencias Médicas del Aconcagua, fundada en 1997, y la Facul- tad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Mendoza, en 1998. Las asociaciones dermatológicas locales son la filial Cuyo de la Asociación Argentina de Dermatología (1958), la primera sección de la Sociedad Argentina de Dermatología y el Ateneo de Dermatología “Profesor Joao Ferreira-Marques” (1966). La Dermatología en La Plata (Provincia de Buenos Aires) Comenzó en 1918 con el Dr. Emilio Cortelezzi quien fue el primer profesor titular de la cátedra de Dermatología, creada en 1930. Lo suceden Nicolás Greco, Ernesto L. Othaz y Alcides Conti, entre otros. Fue la época de mayor trascendencia de la Dermatología pla- tense. Luego son nombrados profesores titulares Jorge Cueto, Juan Fuertes (interino), Flora Stoichevich y Raúl E. Balsa, quien poseía un conocimiento enciclopédico y dejó a la posteridad un voluminoso Manual de Dermatología Clínica (1998). Roberto Castelleto es un anatomopatólogo de destacada actividad. En 1973 se inicia la Sociedad de Dermatología de La Plata –luego filial de la Sociedad Argentina de Dermatología–, presidida por L. T. Mirande, Stella Maris Ingrata y Luis H. Pedemonte. La Dermatología en Tucumán Norberto Olmos Castro y Pascual B. Arcuri incorporaron a la leprología la lectura de la leprominoreacción que lleva su nombre. En la Facultad de Medicina fue profesor titu- lar Luis Vallejo y Vallejo, sucedido por Eudoro H. de los Ríos –a cuya escuela pertenecen la mayoría de los dermatólogos tucumanos–, quien aportó interesantes conocimientos en micosis profundas. En el estudio de las patologías regionales se destacan Ana María Lorenz, N. Cartage- na, L. Iturre de Aguirre y Ben Ami Alperovich. Desde el año 1970 existe la Agrupación Dermatológica de Tucumán –filial de la Asociación Argentina de Dermatología– y la filial de la Sociedad Argentina de Dermatología.40
  • Historia de la Dermatología argentinaLa Dermatología en el Nordeste En el Chaco trabajó ardua e ininterrumpidamente en el campo de la lepra Manuel Gi-ménez (padre). Su apasionada lucha contra la epidemia está reflejada en las institucio-nes y dispensarios creados por su iniciativa. Fueron profesores titulares Manuel Iglesias y Félix Scappini. Cuando se crea la Uni-versidad Nacional del Nordeste es designado Manuel Giménez (h) quien imprime a su cá-tedra una incesante actividad de investigación y estudio que lo destacan entre losprofesores de las recientes generaciones.Otros centros dermatológicos relevantes En Salta fueron importantes dermatólogos Andrés Cornejo y luego Roberto Biagini,quien aportó trascendentales conocimientos epidemiológicos y clínicos sobre el estudio ydifusión del HACRE y la tuberculosis cutánea. En Entre Ríos el primer dermatólogo fue José Maria Roque D´Angelo (1943). En 1985Abraham Man se convierte en la figura más notable de la Dermatología del Litoral y for-ma especialistas en Entre Ríos –sede del Hospital cuya Jefatura ejerce–, Corrientes y Mi-siones. Es uno de los más destacados representantes de la escuela de Borda.Desempeñó en varios períodos importantes cargos en la Sociedad Argentina de Derma-tología de Buenos Aires. La Unidad Docente de Paraná, dependiente de la UniversidadNacional de Rosario, comienza a funcionar en 1991, siendo designado como docenteresponsable el Dr. Abraham F. Man y como jefes de Trabajos Prácticos los Drs. RubénRuberto y Diana Mauro. En diciembre de 1978 se funda la Asociación de Dermatología del Centro del Litoral,con la presidencia del Dr. Ricardo Cusanelli y la participación de profesionales de SantaFe, este de Córdoba y Entre Ríos. Bajo la presidencia del Dr. Alejandro Campos Carlésesta Asociación se incorpora a la Sociedad Argentina de Dermatología. Entre los numerosos encuentros científicos que se realizan en la región cabe destacarla reunión anual “Prof. Dr. José M. Fernández”, integrada por Entre Ríos, Santa Fe y Cór-doba. Las IV Jornadas Internacionales de Dermatología Pediátrica, con sede en Paraná,fueron encabezadas por Susana Block, Diana Mauro, Analía Svartz y Carlos Cargniel. En Mar del Plata, donde la especialidad está estrechamente vinculada con la Derma-tología porteña, se destacaron Raúl Rodeiro, Juan F. Caino, Carlos Cancio, Carlos de Na-tale. Actualmente son figuras de referencia Carlota Jaimovich, Jorge Brusco, AlfredoAmdur y Jorge Clara. El Hospital Regional de Mar del Plata tiene un elevado nivel académico y la ciudad escon frecuencia sede de Congresos nacionales e internacionales.Actividad internacional ■ La actividad internacional Durante muchos años fueron clásicas las Jornadas Rioplatenses de Dermatología, queagrupaban anualmente a dermatólogos de Argentina y Uruguay, alternándose como se-des cada uno de los países; se realizaron bajo el estímulo de Bartolomé Vignale en Uru-guay y de Quiroga, Mazzini, Pierini y Grinspan en la Argentina. El Colegio Ibero-Latinoamericano de Dermatología (CILAD) efectuó en 1963 el V Con-greso Internacional, con la presidencia de Luis Pierini y la secretaría general de DavidGrinspan. El acontecimiento congregó a toda la Dermatología argentina e iberoamerica-na (figuras 15, 16, 17, 18). En 2003 Buenos Aires fue sede del XV Congreso del CILAD, en esta oportunidad conla presidencia de Ana Kaminsky y la secretaría general de Miguel A. Allevato. Asistieron 41
  • PABLO A . VIGLIOGLIA , ALBERTO WOSCOFFFigura 15. VCongreso Ibero más de 3.000 dermatólogos, quienes coincidieron en que fue el congreso más brillante yLatinoamericano de fructífero de los realizados hasta entonces.Dermatología, En 1973 Sebastião Sampaio, Pablo Viglioglia, Juan Carlos Gatti y Osvaldo MánganoBuenos Aires, fundaron la Reunión Anual de Dermatólogos Latinoamericanos del Cono Sur (RADLA);noviembre 1963. en sus comienzos y hasta el 8° Congreso, Argentina y Brasil se alternaban como sedes deActo Inaugural la reunión anual. A partir de entonces las sedes se extendieron a los demás países, con-Figura 16. Asamblea virtiendo a la RADLA en el más significativo congreso regional, tanto por la calidad deOrdinaria del CILAD su labor científica como por la cantidad de asistentes. En 2005 en la reunión de BuenosFigura 17. Aires fue presidente el Dr. Edgardo Chouela, bajo cuya decidida y ardua gestión se am-Presentación de plió el espectro de países intervinientes a Colombia, Venezuela, Ecuador y México; seenfermos en el prevé la próxima incorporación de la colectividad hispanohablante de Estados Unidos.Hospital Rawson También se efectuaron reuniones internacionales de leprología bajo la dirección deFigura 18. Tema Gatti y Cardama; el Congreso Mundial de Cáncer Cutáneo con la presidencia de León Jai-Oficial Cáncer movich y secretaría de Fernando Stengel; periódicamente se realizan reuniones interna-cutáneo. Relatores: cionales de Dermatología Pediátrica.Prof. Jorge Abulafia Estos significativos antecedentes justifican y anticipan el brillo del Congreso Mundial(2º desde la derecha) de Dermatología que, con la presidencia de Ricardo Galimberti y la secretaría de Adriány David Grispan (3º M. Pierini, se efectuará en Buenos Aires en el año 2007.desde la derecha) La Asociación Argentina de Dermatología y la Sociedad Argentina de Dermatología son instituciones representativas de toda la República Argentina. En un principio la labor dermatológica estaba centralizada en Buenos Aires; más ade- lante, reconociéndose la capacidad y prestigio de los dermatólogos de las distintas provin- cias, se comienzan a establecer filiales y secciones. Las secciones de la Sociedad Argentina de Dermatología, que agrupa a más de 2.500 dermatólogos, son las de Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, Comahue, Córdoba, Corrientes, Chaco, Chubut, Jujuy, La Plata, Litoral, Mar del Plata, Mendoza, Misiones, Rosario, Salta, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán; son delegaciones Catamarca, San Luis, Santa Cruz y Tierra del Fuego. La Sociedad Argentina de Leprología también forma parte de la SAD. 42
  • Historia de la Dermatología argentinaLas distintas subespecialidades ■ Las distintas subespecialidades Dermatopatología. En un principio ejercida sólo por Pablo Box y Eugenio Forman,amplía el número de sus especialistas a partir de la actuación de Jorge Abulafia, maestrode futuras generaciones. José G. Casas, especialista de renombre internacional, es profe-sor titular de Patología de la Facultad de Medicina de Buenos Aires y presidente de la In-ternational Academy of Pathology, regional americana. Otros reconocidos patólogos sonRoberto G. Schroh, Oscar Bianchi, Ignacio Calb, Maria Cristina Kien, Gabriel Magariños,Graciela Sánchez, Eduardo Lacentre, Alicia Kowalczuk, Javier Anaya, Alberto Carril y Os-car Sanguinetti. En Rosario, Jorge Monti y Adriana Bergero; en La Plata, Roberto Caste-lleto y Jorge Cueto (h). En Mendoza, Aníbal Ortiz Medina. En Salta, Susana Romero. La Sociedad Argentina de Dermopatología (SADEPA) efectúa cursos y reuniones pe-riódicas, a las que invita a dermopatólogos del exterior. La Sociedad Argentina de Der-matología dicta el Curso Bianual de Dermatología Óptica Básica, bajo la dirección deOscar Bianchi y Roberto Schroh. Dermatología Pediátrica. Algunas figuras sobresalientes: el Prof. Héctor Crespi, degran seriedad y prestigio; Dagoberto Pierini (figura 19), Maestro de la especialidad;Adrián M. Pierini, Presidente del Vll Congreso Internacional de Dermatología Pediátrica;Margarita Larralde de Luna (próxima presidenta del Congreso Latinoamericano de Der-matología Pediátrica); Rita García Díaz, José A. Massimo; Silvia Pueyo, Zulema Piccone,Nélida Pizzi de Parra, Jorge Laffargue, entre otros. En diciembre de 1989 se funda la Sociedad Argentina de Dermatología Pediátrica,que luego sería la Asociación Argentina de Dermatología Pediátrica (ASADEPE). En la actualidad se dicta un Curso Universitario de Dermatología Pediátrica que otor-ga el respectivo título, a cargo de J. A. Mássimo, M. Larralde, A. M. Pierini y L. Valle. Figura 19. Prof. Cirugía dermatológica. Cobra un decidido impulso con el Prof. Norberto Grinspan Dagoberto PieriniBozza, fundador de la Sociedad de Cirugía Dermatológica. Cuenta con competentes ciru-janos dermatológicos como Abel González (experto en cirugía de Mohs), Rafael Garzón,Horacio Costa Córdova, Daniel Ballesteros, Gilberto González Rescigno. El Curso Anualde Cirugía Dermatológica y Estética de la Sociedad Argentina de Dermatología tiene co-mo directores a Horacio Costa Córdova, Eduardo De Carli y Lidia Inés Villalba. Estomatología. Como ya se señaló, tuvo como iniciador a David Grinspan, cuyo mo-numental tratado cubre todas las facetas de la especialidad. Son sus continuadores JoséKriner, Samuel Blaustein, Julio Díaz, S. Belin, E. Mc Adden, Graciela Fernández Blancoy Silvina González. Cosmiatría. Iniciada en la Argentina bajo el estímulo del Prof. Aarón Kaminsky, asu-mió relieve internacional. Se realizan en el país frecuentes cursos de la especialidad alos que asiste un gran número de dermatólogos latinoamericanos. Entre sus figuras no-tables están Alejandro Cordero (h), Ana Kaminsky, Graciela Cuomo, Rosa Flom. En cadaservicio de Dermatología existe una sección de dermatocosmiatría a cargo de un jefe der-matólogo y con personal técnico en cosmiatría (antes cosmetólogas). Hay sociedades dela especialidad que cuidan y mejoran los aspectos éticos de la práctica. Son clásicos loslibros Cosmetología Dermatológica Práctica, de M. I. Quiroga y C. F. Guillot (1973) y Cos-miatría de P. Viglioglia y J. Rubin. Leprología. Su historia es paralela a la de la Dermatología. Según algunas teorías, lalepra fue introducida en América por los descubridores y los primeros conquistadores,quienes probablemente alistaron como soldados y navegantes a algunos enfermos. Otrofactor que contribuyó a la expansión de esta enfermedad en el continente fue el comer-cio de esclavos negros traídos de África desde principios del siglo XVI. En la Argentinala llegada de esclavos fue más limitada, por lo cual es probable que la enfermedad in-gresara en el país proveniente de zonas vecinas, como Paraguay, Brasil y Perú. En 1760 se toma conocimiento en Buenos Aires de los primeros pacientes, que son 43
  • PABLO A . VIGLIOGLIA , ALBERTO WOSCOFF retirados de la ciudad y enviados a Lima. En 1792 el protomédico Manuel Rodríguez rea- liza el primer reconocimiento de un foco de cuatro pacientes de lepra en Santa Fe. De- bido a las guerras de la Independencia los focos se diseminan hacia el noreste, noroeste y región pampeana . En 1883 se funda la Casa de Aislamiento (actual Hospital Muñiz) donde ese mismo año ingresa el primer enfermo de lepra. La atención de estos pacien- tes estuvo a cargo del Prof. Aberastury y del Dr. Farini. En 1903 se realiza la primera Conferencia Nacional de la Lepra. En 1926 se vota en el Congreso la Ley de Profilaxis Antileprosa que redactara el Prof. Aberastury y defendiera con perseverancia el Prof. P. Baliña. Entre 1927 y 1929 se lleva a cabo el primer censo de enfermos de lepra, que arroja un total de 2.300 enfermos. En 1930 se funda en el Hospital Muñiz el Patronato del Enfermo de Lepra de la República Argentina. En años subsiguientes se inauguran una serie de sanatorios-colonia en Posadas (Misiones), isla del Cerrito (Corrientes) y San Francisco del Chañar (Córdoba). En 1941 se crea un sanatorio-colonia en General Rodrí- guez (Pcia. de Buenos Aires) y en 1948 otro en Diamante (Entre Ríos). En 1929 el Prof. Fidanza con sus discípulos J. Fernández y S. Schujman organizan el servicio de Leprolo- gía en Rosario que en 1946, durante la Segunda Conferencia Panamericana de Leprolo- gía realizada en Río de Janeiro, fue encargado de preparar la lepromina standard. Posteriormente se destacaron Eduardo Carboni y Augusto Mercau. En agosto de 1954 se reunieron en Asamblea en la sede de la Asociación Médica Argen- tina –en la ciudad de Buenos Aires– un grupo de 41 médicos interesados en la leprología para fundar la Sociedad Argentina de Leprología (SAL). La primera Comisión Directiva, presidida por J. M. Fernández, estaba integrada por L. Llano, E. Capurro, G. Basombrío, F. Wilkinson, S. Schujman y L. Argüello Pitt. Entre los fundadores figuraban ilustres leprólo- gos como P. Arcuri, L. M. Baliña, E. Carboni, J. E. Cardama, C. Consigli, J. C. Gatti, M. Gi- ménez, E. Jonquières, R. Manzi, A. Mercau, H. Sánchez Caballero, J. Scappini, A. Serial y E. Tello, entre otros. El órgano oficial de la sociedad fue la revista Leprología, fundada en enero de 1956 y editada durante veinte años. Luego se interrumpió su edición por razones económicas. A partir de mayo de 1988, por decisión de una Asamblea Extraordinaria, la SAL pasó a ser una sección de la Sociedad Argentina de Dermatología. Los profesores J. C. Gatti y J. E. Cardama publicaron un Tratado de Leprología y L. M. Baliña el libro Temas de Leprología. En la actualidad se destacan en esta especialidad R. Valdez, G. Pizzariello, L. Oliva- res, A. M. San Martín y N. Vaquero. Micología. Estudiada por Pablo Negroni, que publicó diversos libros sobre la especia- lidad, es continuada en forma brillante por Ricardo Negroni, figura de consulta interna- cional. Otros micólogos de sólida formación son Ricardo Galimberti –cuyos aportes figuran en revistas extranjeras–, Vicente Madeo, Susana Carabelli y Leonardo Amante. Criocirugía. Tuvo cultores destacados como E. Turjansky y G. Stolar quienes escribie- ron un libro de consulta obligada. Otros pioneros fueron Alberto Torres Cortijo, Carlos Ka- minsky y en la actualidad Luis Sevinsky y Eduardo Rodríguez. La Sociedad Argentina de Criocirugía efectúa reuniones periódicas en la sede de la Asociación Médica Argentina. Infecciones de Transmisión Sexual (ITS). Durante más de 20 años los países latinoa- mericanos fueron miembros de la Unión Latinoamericana de Enfermedades de Transmisión Sexual (ULACETS), fundada por Brasil y Argentina, la cual desarrolló una intensa labor en el control de distintas dermatosis vinculadas. Entre sus presidentes se contaron los argen- tinos Alberto Woscoff, Juan Carlos Flichman y Mario Ambrona. Actualmente la Unión Ar- gentina contra las ETS (UACETS) está integrada por Ricardo Casco, Alcira Bermejo, Mario Oxilia y Luis Belli. UACETS promovió que la Organización Sanitaria Panamericana reconociera a la sífilis congénita como una de las patologías prioritarias en América. Los libros de refe- rencia del tema son el Tratado de Venereología, de Viglioglia y colaboradores, ETS y SIDA de P. Viglioglia y A. Woscoff y Las ETS en tiempos del SIDA de M. Marini y M. Oxilia.44
  • Historia de la Dermatología argentina En la actualidad, las ETS siguen constituyendo un grave problema sanitario en lasprovincias que cuentan con profesionales y servicios dedicados al tema. Fototerapia. En el equipamiento terapéutico de numerosos servicios se cuenta conaparatos de PUVA y UVB. Entre los pioneros y docentes destacados de la técnica se en-cuentran Edgardo Chouela, Fernando Stengel, J. Ubogui y Luis Sevinsky. Es imposible, sin exponerse a un imperdonable olvido, mencionar a todos los profesiona-les que estudian y se destacan en las distintas patologías. Mencionaremos a algunos comoHoracio Cabo, en diabetes y piel, Esteban Saraceno en Medicina Interna y Piel, Sergio y Os-valdo Stringa, Patricia Troielli, Maria Bibiana Leroux y Cristina Pascutto en colagenopatías. La Sociedad Argentina de Dermatología y la Fundación del Cáncer de Piel, presididapor Fernando Stengel, organizan campañas anuales nacionales de control de la enfer-medad, cuyos resultados son analizados y sirven de guía en otros países que emprendenla misma tarea.Revistas de la especialidad ■ Revistas de la especialidad Hay cuatro revistas de aparición periódica en nuestro país (figuras 20-23): • Revista Argentina de Dermatología, órgano oficial de la Asociación Argentina deDermatología, data de 1908; sus últimos directores son P. Magnin, J. Abulafia, L. Valle,N. Gotlib y A. Palacios. • Archivos Argentinos de Dermatología, iniciada en 1951 y dirigida sucesivamentepor Luis Pierini, Dagoberto Pierini, Santiago Mosto, Adrián Pierini, Fernando Stengel yAndrés Politi. • Dermatología Argentina, órgano oficial de la Sociedad Argentina de Dermatología,fundada en 1994 y dirigida por Alberto Woscoff (Director Honorario) y Liliana Olivares. • Actualizaciones terapéuticas dermatológicas, dirigida y editada por León Jaimovichy Miguel Allevato; tiene gran predicamento en Latinoamérica y cubre con criterio actua-lizado la faceta terapéutica de la especialidad. Figura 20. Revista Argentina de Dermatología Figura 21. Archivos Argentinos de Dermatología Figura 22. Dermatología Argentina Figura 23. Actualizaciones Terapéuticas DermatológicasLibros de la especialidad ■ Libros de la especialidad • Dermatomicosis. P. Negroni, 1942. • Micosis cutáneas y viscerales. P. Negroni, 1944, 1961. 45
  • PABLO A . VIGLIOGLIA , ALBERTO WOSCOFF • Dermatología y sifilología. M. Fernández Blanco y M. A. Mazzini, 1945. • Porfirinas y porfirias. J. M. Borda, 1946. • Introducción al estudio de la dermatosifilología. L. E. Pierini y M. Quiroga, 1946. • PH cutáneo. C. F. Guillot, 1949. • Eczema. M. Quiroga y col., 1949. • Compendio de Dermatosifilografía. F. Noussitou, A. Cordero y A. M. Mom, 1949. • Tuberculosis de piel. R. Garzón, 1950. • Sarcomatosis de Kaposi. D. Grinspan, 1950. • Rosácea. P. H. Magnin, 1953. • Dermatomiositis. J. M. Borda y S. Stringa, 1955. • Dermatología Geriátrica. M. Quiroga, C. F. Guillot y A. Woscoff, 1963. • Manual de Dermatología. J. C. Gatti y J. E. Cardama (varias ediciones desde 1963 a 1989). • Historia de la lepra en la Argentina. M. I. Quiroga, 1964 • Porfirias. P. A. Viglioglia y E. F. Saraceno, 1968. • Sífilis: clínica y laboratorio. P. A. Viglioglia y E. Gaya Noya, 1968. • Dermatología infantil. A. M. Mom y A. Chouela, 1968. • Úlceras de pierna. R. Garzón (h), 1969. • Las hipodermitis. L. E. Pierini, J. Abulafia y S. Wainfeld, 1969. • Temas de Dermatología. Ts. I a V. P. H. Magnin y col. • La lepra: pasado y presente. M. Quiroga, 1974. • Polidisplasia con hipoplasia dérmica focal. P. Magnin, J. G. Casas, M. Marini y E. Garrido, 1974. • Dermatología Pediátrica en la práctica clínica. H. G. Crespi, 1978. • Tumores de piel. P. Magnin y J. G. Casas, 1978. • Porfirinas y porfirias. A. Batlle, P. Magnin y E. Wider, 1981. • Urticaria. A. Cordero y A. Woscoff, 1981. • Las disproteinemias en dermatología. B. Nudenberg, 1982. • Manifestaciones dermatológicas de enfermedades internas. P. Viglioglia, 1982. • Terapéutica dermatológica en la infancia. N. A. Vivot y col., l983. • Dermatología elemental. P. Viglioglia,1985. • El eccema infantil. A. Cordero y H. G. Crespi, 1985. • Conceptos prácticos de farmacología dermatológica externa. J. C. Gatti, J. E. Carda- ma, J G. Machargo y L. Olivares, 1986. • Terapéutica dermatológica actualizada. L. Jaimovich, 1986. • Mucinosis. Nuevas aproximaciones a la clínica. B. Nudenberg, 1986. • Dermatología médico-quirúrgica. R. Garzón (h), 1987. • Dermatología Pediátrica. A. Cordero y H. G. Crespi, 1987. • Tumores cutáneos de los tejidos blandos. P. Magnin y R. Schroh, 1989. Algunos libros del último decenio • Introducción a la inmunodermatología. A. Woscoff y P. Troielli, 1994. • Dermatología neonatal y pediátrica. M. Larralde de Luna, 1995. • Citogenética en el pregrado. R Garzón (h), Savia, Bornetto, 1996. • Manifestaciones cutáneas de la diabetes. H. Cabo, 1996. • Ictiosis. Estados ictiosiformes. A. Cordero, 1997. • Manifestaciones cutáneas de las enfermedades sistémicas. A. Cordero, M. Cobre- ros, M. Allevato y L. Donati, 1997. • Nevos. H. Cabrera y S. García, 1998. • Manual de Dermatología Clínica. R. E. Balsa, 1998. • Dermatología infantil en la clínica pediátrica. S. Pueyo y J. A. Mássimo, 1999. • Urticaria. A. Woscoff y P. Troielli, 1999.46
  • Historia de la Dermatología argentina • Atlas Fotográfico de Dermatología. A. Kaminsky y G. Fernández Blanco. • Dermatoscopía H. A. Cabo. • Dermatopatología. J. G. Casas, G. Magariños y G. Casas. • Temas de Dermatología. P. y M. Viglioglia. • Orientación dermatológica en Medicina Interna. A. Woscoff y A. Kaminsky, 2002. • Dermatología de Gatti Cardama, H. Cabrera y F. Gatti, 2003. • Dermatología en Medicina Interna. A. Woscoff, A. Kaminsky, M. Marini y M. Alleva- to, 2003. • Principios de inmunodermatología. A. Woscoff, P. Troielli y M. Label, 2004. • Dermatología en el pregrado. P. Magnin y col. (varias ediciones). • Manual básico de Dermatología. R. Garzón (4 tomos).Maestros de la Dermatología argentina (SAD) Los siguientes profesionales fueron nombrados “Maestros de la Dermatología Argen-tina” por la Sociedad Argentina de Dermatología: Alejandro A. Cordero, Miguel ÁngelMazzini, David Grinspan, Pablo A. Viglioglia, Enrique D. Jonquières, Enrique E. Tello,León Jaimovich, Jorge Abulafia, Vicente Pecoraro, Sergio Stringa, Carlos Consigli, Au-gusto Casalá, Gerónimo López González, Osvaldo Mangano, Bernardo Nudemberg, Ro-berto Biagini, Alberto Carvalho, Alberto Woscoff. ■ Septiembre, 2005.■ Referencias Man A. Referencias dermatológicas en el Litoral Parra C, Pizzi de Parra N. Referencias dermatológicasbibliográficas [comunicación personal]. en Mendoza [comunicación Nudenberg B. Tres héroes de la personal].Grinspan D. Sinopsis histórica de lucha contra la lepra y las la Dermatología argentina. enfermedades venéreas en Editado con motivo del 10º Rosario. Edición del autor; Congreso Argentino de 1985. Dermatología. Buenos Aires; Olivares L. Historia de la lepra 1990. [comunicación personal].
  • DERMATOLOGÍA: ARTE Y CULTURA AMALIA M . BORES , INÉS A . BORES , LIDIA E . VALLE Agradecemos la dirección de este trabajo al profesor Dr. Federico PérgolaE l concepto de cultura es muy vasto y permite interpretaciones diversas. Si adheri-mos a la definición de Gordon Childe1 es el conjunto de elementos materiales e inmate-riales con que el hombre se desenvuelve en la sociedad2. Cada grupo humano poseepautas propias y únicas que lo caracterizan3. En la formación del médico es imprescindible la cultura de la libertad espiritual queprivilegie el valor ético antropológico y en la cual tenga primacía el ser. Las humanida-des médicas (Historia de la Medicina, Lingüística Médica, Antropología Médica, Sociolo-gía Médica, Ética Médica, Epistemología Médica, Comunicación Médica, EstéticaMédica), permiten encuadrar la concepción del hombre en lo sociocultural. A través deellas se logra generar el espíritu crítico, la actitud de duda metódica y racional. Este an-tidogmatismo nos liberará de rasgos negativos como la deshumanización de la medicinay el reduccionismo biológico4. En su obra Filosofía y medicina afirma Loudet: “No es impropio hablar de clínica y fi-losofía. Los grandes médicos de todos los tiempos y todas las escuelas fueron médicos yfilósofos de su ciencia. No contemplaron únicamente los efectos, sino que buscaron las cau-sas, no se perdieron en el mar movedizo de los síntomas y buscaron la explicación íntimade los mismos, no fueron recetadores impresionistas, sino prácticos experimentados; nodejaron de respetar la acción curativa de la propia naturaleza y no la perturbaron con im-pertinencias terapéuticas; fueron clínicos prudentes antes de ser audaces innovadores”5.1. La dermatología en la literatura ■ La Dermatología en la literatura Puede entenderse por arte aquella obra humana que expresa simbólicamente, me-diante materiales diversos, un aspecto de la realidad entendida estéticamente. Existen numerosos ejemplos de médicos dermatólogos cuya sensibilidad les inclinó alcultivo de las artes (música, pintura, literatura, escultura). No se limitaron a la prácticarutinaria de su profesión sino que, para tratar de entender plenamente la condición hu-mana, se abocaron a lograr un saber integral. Destacaremos entre todos a Carlos Fede-rico Guillot y Marcial Quiroga. Carlos Federico Guillot (1917-1984), brillante dermatólogo, fue miembro fundadordel Colegio Ibero-Latinoamericano de Dermatología y de las Sociedades Argentinas deGerontología y Geriatría, de Antropología e Historia. 49
  • AMALIA M . BORES , INÉS A . BORES , LIDIA E . VALLE En Marcial Quiroga (1899-1993) encontramos otro ejemplo de personalidad polifacé- tica. Destacado dermatólogo, fue profesor titular de la Cátedra de Clínica Dermatosifilo- gráfica en el Hospital Ramos Mejía (1947-1965). Mereció la designación de miembro de las Academias Nacionales de Medicina y de la Historia y los doctorados honoris causa de las Universidades de Madrid y Complutense; fue nombrado Maestro Extraordinario de Dermatología por la Municipalidad de Buenos Aires en 1965 y Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires en 1977. Como historiador médico destacaremos entre sus obras: Historia de la lepra en la Ar- gentina; La lepra. Pasado, Presente; Manuel Moreno, biografía; La Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires. Mencionaremos además su libro Paremiología Médica y otros refranes en la Argentina y la vasta miscelánea Un libro y seis lectores6, 7, 8. En las últimas décadas se ha producido el incremento del uso de la informática en la vida cotidiana; ello permite un intercambio mundial interactivo y carente de límites físi- cos, facilitándose así el manejo de tiempo y espacio. Como señala Marcelo Sosa Ludicis- sa9, en el mundo virtual de internet se puede acceder a la información de manera concurrente por distintos medios. Así, por ejemplo, al ver un artículo escrito por un au- tor puede accederse a información adicional; este interaccionar produce una mayor ca- pacidad para asociar ideas permitiendo multiplicar la capacidad de aprendizaje. Según Berlim, en la actualidad “la información es esférica, dinámica, con múltiples puntos de acceso y de enlace y básicamente cada uno construye su información. El papel es reem- plazado por imágenes electrónicas transmitidas por telecomunicación”. El desarrollo de una sociedad informatizada permitirá la construcción de nuevos pa- trones culturales.■ La2.medicina popular. Los curanderos y la magia Lamedicina popular. Los curanderos y la magia Expresa Pérgola: “Se ignora si la palabra magia se origina en el nombre de una de las tribus medas llamada magos o bien si procede –etimológicamente así parece– de vie- jas voces latinas cuyo significado se vincula con la superioridad espiritual”. El autor se- ñala tres tipos de magia: la teurgia, de forma secreta y religiosa; la magia blanca, que se aplica al bien, y la magia negra, que recibe la ayuda del demonio10. Se la interpreta como la creencia de que todo fenómeno natural, como lo es la enfer- medad, se halla determinado por entidades o fuerzas invisibles y superiores, que pueden en alguna forma dominarse mediante ceremonias o ritos ejecutados por el hechicero, mago o chamán (magia blanca). El chamán es un hombre con capacidad de caer en trance extático (vuelo mágico o viaje del alma). Es vidente, curandero y maestro de vida. La formalidad del rito comprende ensalmos, conjuros, encantamientos*, gestos y dan- zas. Se realizan en lugares especiales de difícil acceso, como fuentes, islas, cimas de montañas, abismos. Para la concepción mágica, el medicamento es eficaz por el rito con que se adminis- tra, por el poder personal del hechicero y por el lugar en donde se lo aplica11. Esta idea de la medicina es característica de los pueblos naturales, es decir, de aquellas unidades sociales o tribus de limitados recursos técnicos12. De acuerdo con su interpretación de la realidad hay cinco mecanismos de la nosogénesis: el hechizo nocivo, la infracción de un tabú, la penetración mágica de un objeto en el cuerpo, la posesión por un espíritu ma- ligno y la pérdida del alma. * Ensalmos: modo supersticioso de curar con palabras mágicas y medicamentos empíricos; conjuros: imprecación o sortilegio de los hechiceros; encantamiento: acción de encantar, obrar maravillas por arte sobrenatural.50
  • Dermatología: arte y cultura Muchos pueblos naturales han desaparecido por las epidemias que les ocasionó elchoque con otra civilización, las hambrunas, la emigración y la transculturación*. En nuestro país, los matacos habitaron el territorio del Chaco, donde aún subsisten al-gunos grupos. Sus hechiceros utilizaban la succión de la zona enferma y simulaban extraerel mal mediante vómitos, piedras, espinas, insectos o puntas de flecha ocultos en su boca.Se acompañaban de cantos y bailes. En la herboristería utilizaron el Yetabay o Jalapa; eljugo obtenido de sus flores se indicaba en afecciones herpéticas y en otras dermatosis. Los guaraníes pertenecientes al grupo Tupi Guaraní habitaron las islas del Paraná; suhabitat se extendía hasta el Amazonas. Utilizaron la ostra, ita, concha bivalva pulveriza-da o molida que era espolvoreada sobre heridas o abcesos para acelerar su curación. La piel del cuervo (urubu) era aplicada sobre las heridas. Para las afecciones vené-reas tenían la resina de copaiba (Copaifera officinalis o palo de aceite); la zarzaparrilla(Zarzaparrilla smilaxsifilitica) en cocimiento y maceración en vino, que tiene la propie-dad de estimular el sudor, también era indicada en sarna. Con igual finalidad utilizaban la zarza blanca (Bytneria o Punttneria cartagenesis)mientras que la salvia (Saevia officinalis) era indicada en la reepitelización de úlceras.Fue muy interesante el empleo del urucú (Bixia orellana); las semillas de este árbol con-tienen dos colorantes: uno amarillo -la orellina- y otro rojo cinabrio, llamado bixina. Es-te último, que es insoluble en agua, era aplicado por los aborígenes sobre la pielcombinado con grasas, resinas y ceras para repeler insectos y atemperar la acción de losrayos ultravioletas. La urucuización era resistente al baño y al sudor. En la era precolombina el tabaco (Nicotiana tabacum) se usaba en las escabiosis, eri-sipela y picaduras. Los mocovíes habitaron desde el Río Bermejo y las fronteras de Tucumán hasta San-ta Fe. Utilizaron el cebil –perteneciente a la familia de las mimosas–, en forma de em-paste para las lesiones mutilantes de la lepra. En el sur de Mendoza, Santa Fe, San Luis, Córdoba y Noroeste de Buenos Aires se ubi-caron los pampas, quienes emplearon el yang en la terapéutica de las aftas bucales13. Las formas pretécnicas de la medicina nos han legado algunas prácticas que se incor-poraron a la medicina popular (folk Medicina). El empirismo (es decir, el recurrir a un remedio o práctica que en casos similares fuebeneficioso) y la magia se fusionaron en el empleo de algunas drogas que pasaron delmundo primitivo o natural al “civilizado”. Tales son los ejemplos de la quina, el opio y labelladona, entre otros11. El método para inducir la curación empleado por los hechiceros es la sugestión14. Elchamán ocupa una distinguida situación en la esfera social; es respetado por su etnia,que cree que es conocedor del misterio de la vida y de la muerte y poseedor de la facul-tad de curar o de producir, a su voluntad, la enfermedad. La medicina es arte (tekne) cuando quien la ejerce conoce racionalmente qué es laenfermedad y cuál es el remedio que en cada caso se emplea. Este doble saber se refie-re al conocimiento, también racional, de la “naturaleza” de la enfermedad y de la cura. El cambio de paradigma se debe a la genialidad de los médicos griegos, expresado enun texto de Alcmeon de Crotona hacia el año 500 a.C.11. A partir del descubrimiento de América se produjo el arribo de médicos europeos quese ubicaron en los centros más poblados y resultaron escasos para atender las necesida-des de los pobladores que solían recurrir a los curanderos. Ésta fue una de las causas que llevó al protomédico Miguel O’Gorman a solicitar al virreyVértiz la instauración del Protomedicato del Río de la Plata (1777). El Protomedicato era* Transculturación: proceso de difusión o de influencia de los rasgos culturales de una sociedad, cuando entra en contacto conotra que se encuentra bastante menos evolucionada. 51
  • AMALIA M . BORES , INÉS A . BORES , LIDIA E . VALLE una institución creada en España y se hallaba a cargo de médicos designados por el rey. La autorización, otorgada en 1780, sentó las bases de la enseñanza de la ciencia médica y farmacológica en nuestras tierras. Yankilevich señala sobre estos funcionarios: “Desempeñaban la triple función de la dirección de la enseñanza y de los problemas del gobierno en cuestiones de medicina, ci- rugía y farmacia. Administraban justicia, constituyendo un tribunal especial para casti- gar faltas y excesos cometidos por los facultativos. Perseguían a los curanderos. Fijaban los aranceles para exámenes y visitas de boticas”15. Posteriormente, el 9 de abril de 1822, durante el gobierno del General Martín Rodrí- guez (1820-1824) se dictó la ley de Arreglo de la Medicina. Contaba con 98 artículos que, bajo la inspiración de Rivadavia, encuadraba las atribuciones del nuevo tribunal de me- dicina, que reemplazaría al Protomedicato. Establecía la forma y condiciones de la asis- tencia médica y de la farmacia y creaba las escuelas respectivas, disponiendo en breves artículos los procedimientos judiciales de profilaxis e inspecciones sanitarias para pre- venir la transmisión de las enfermedades infecciosas. Establecía las atribuciones de los médicos de policía, del puerto y de la campaña. El título IX se ocupaba de la administra- ción de la vacuna y por el título X se creaba la Academia de Medicina. El peligro que entraña el curandero reside en que, al desconocer la medicina, recu- rre a arbitrariedades para convencer a su cliente de que puede curarlo, y su accionar va acompañado muchas veces de afán de lucro y mesianismo. Todavía en la actualidad, la escasez de facultativos en relación con la densidad demográfica gravita en la dificultad de erradicar el curanderismo. En cuanto a los charlatanes, Nerio Rojas los define como “todo profesional diploma- do (médico, dentista o partera) que autorizado a ejercer el arte de curar, promete cura- ción a término fijo o por medios secretos o infalibles”. El accionar de curanderos y charlatanes se ve favorecido actualmente por la difusión de anuncios en los medios de comunicación16. Magrassi y Radovich interpretan que en el éxito de los curanderos es muy importante “la relación personalizada con su paciente. Esta personalización de la interacción se debe a que el saber y el lenguaje del curador son casi siempre el saber y el lenguaje del enfer- mo”. Además, los factores culturales encuentran su correspondencia tanto en la enferme- dad como en su tratamiento14. Al mismo tiempo, la clandestinidad les otorga un factor sugestivo que potencia su gravitación en la clientela; la persecución de que son objeto ge- nera una corriente de simpatía en quienes los consultan. Existen ciertas condiciones que determinan la idoneidad del curandero, como día y lugar de nacimiento, herencia familiar y orden de natalidad en el seno de la familia. El haber nacido en Jueves Santo, la noche de Navidad o el día de San Judas, entre otros días del santoral cristiano, son marcas favorables. Intrigaron a Baudouin los resultados positivos que obtenían a veces los curanderos; dedujo entonces que se debían a su reputación y a las “prácticas bizarras cuya bizarría y falta de lógica dan la impresión de lo maravilloso y ponen al enfermo en el estado de emoción que facilita la autosugestión espontánea; en esas condiciones la fe cura”. Este autor analizó los efectos de la autosugestión en la curación de las verrugas vulgares17. Un trabajo con los indios apaches efectuado en el estado de Nuevo México permitió a los investigadores Boyer y Boyer concluir que esa etnia compaginaba en el adulto lo his- térico y lo compulsivo. Sobre este tipo de personalidad tendría resultados favorables el hechicero, actuando sobre enfermedades predominantemente psicógenas18. En 1838 toma consistencia un concepto novedoso al publicar Max Jacobi el artículo “Nueva disquisición sobre los fundamentos de la medicina psicosomática”. En ese año aparece la obra del barón Ernesto Von Feuchtersleben titulada Psicología Médica, en la cual expresa: “El miedo causa especialmente enuresis, diarrea, poluciones, erisipela y erupciones en los labios; facilita la recepción del contagio y las miasmas; perturba las52
  • Dermatología: arte y culturacrisis y agrava todos los trastornos”. De esta forma se incursiona en la neuroinmunología14. Para Guerra19, la sugestión interviene en el acto médico en la curación de la enfer-medad; es el proceso más importante y lo es por el acto en sí. Según Laín Entralgo11 esen sí mismo todo un sistema terapéutico; tiene valor como vehículo de catarsis. Se ha registrado el hecho de que en múltiples ocasiones se observa la mejoría del pa-ciente en forma inmediata al interrogatorio o a las maniobras semiológicas. Por su par-te Pérgola afirma que “el acto médico encierra todo un contenido ritual que desde laantigüedad equiparó al médico con dioses, santos, reyes legendarios capaces de curarcon la sola imposición de manos”14. En un texto posterior este autor expresa que “la presencia del médico es medicina.Pone en marcha el pensamiento mágico de la autocuración, aspecto inherente a la rela-ción médico-paciente. ¿Cuál es la clave? El médico clínico en su relación de manteni-miento –según la clasificación de P. Schneider– está más cerca de su paciente, corre supropio riesgo, se “funde” con él en las maniobras semiológicas clásicas: observación, pal-pación, percusión, auscultación. Establece un contacto y ese contacto genera el más ele-vado sentido de solidaridad. Cuando el paciente aprecia deshumanización en el trato, lohace percibiendo la falta de acercamiento semiológico”3. El mismo autor señala que no debemos asustarnos al comparar médico y hechicero; ycitando a Sigerist agrega que el curandero primitivo es mucho más que el antepasado delmédico moderno: lo es también de la mayoría de nuestras profesiones. “Sabe más que otrasgentes acerca del mundo trascendental, hasta el punto de que tiene poder sobre éste”20. Robinson21 ha dicho que el candidato a hechicero debía poseer alguna característicapoco común, extraordinaria fuerza o sabiduría, ser deforme o sufrir ataques epilépticos,tener predisposición para caer en trance, ser torpe en el manejo de las armas, ser ventrí-locuo, que los mayores hubiesen soñado con él o que sintiera una manifiesta inclinacióna la meditación y los paseos solitarios por el bosque. A veces algún joven con aptitudesnaturales, prefiriendo la ciencia a las cacerías, optaba por enrolarse como alumno de uncurandero renombrado. El estudio era extenso, duro y costoso; era necesario aprendermuchas artimañas, conocer muchas hierbas, infinidad de ritos y un preciso método de ca-becera. El curandero no podía ser como los demás, debía ser un hombre aparte. Sus ves-timentas, hábitos y pensamientos tenían que diferenciarse de la generalidad. No podíacompartir la rutina de vida de sus semejantes, siempre tenía que ser un hombre miste-rioso. A medida que las ceremonias se volvían más complicadas y consagradas por la tra-dición, el hechicero se iba convirtiendo en el profeta y sacerdote de su gente.3. Los moldes de cera. La fotografía ■ Los moldes de cera. La fotografía El 18 de marzo de 1892 se creó la Cátedra de Enfermedades Venéreas y Piel; el pri-mer profesor titular fue el Dr. Baldomero Sommer, formado en la escuela vienesa –don-de recibió la enseñanza de Kaposi–, y luego influenciado por la escuela francesa(Gaucher, Fournier, Darier)6. Su lugar de trabajo fue el Hospital San Roque (actual Ra-mos Mejía). Creó el museo de modelados de cera, confeccionados por el maestro Walter S., querepresentaban la morfología de enfermedades cutáneas para facilitar su aprendizaje. Enel inventario realizado en 1915 se registraron 116 piezas, entre las cuales se enumeran:esporotricosis, blastomicosis, picadura de araña, esclerodermia, sífilis, pitiriasis lique-noide crónica, lepra, liquen, sarcoma de Kaposi, psoriasis, granuloma venéreo. Con finespedagógicos utilizaba láminas de atlas dermatológicos22, 23. Asimismo, Sommer reco-piló fotografías que registraban enfermedades de sus pacientes6. Posteriormente, el pro-fesor Pedro Baliña enriqueció el material iconográfico de la Primera Cátedra deDermatología24. 53
  • AMALIA M . BORES , INÉS A . BORES , LIDIA E . VALLE La técnica fotográfica permitió reconocer objetivamente las dermatosis. En sus ini- cios, las fotografías se coloreaban manualmente. Sin embargo, fue la fotografía realiza- da en blanco y negro, que en los comienzos se positivizaba en sepia, el gran recurso en el libro de texto dermatológico. En 1865 Squire, cirujano del Dispensario Libre del Oes- te de Londres, publicó un Atlas de Dermatología y Venereología totalmente ilustrado con fotografías. Doce de ellas estaban coloreadas a mano a toda página con un breve resu- men del caso. En Dermatología es cardinal el identificar las enfermedades según el aspecto externo del área afectada, por ello las ilustraciones de los libros de texto requieren gran fideli- dad. En la enseñanza de la Dermatología se aplicaron todos los métodos que fueron in- novadores en su tiempo, desde “el dibujo a las acuarelas hasta la fotografía en color y desde las primeras xilografías hasta la moderna impresión off set color”25. ■ Octubre, 2004 ■ Referencias 9. Oliveri N, Sosa Ludicissa M, Gamba C. Internet, Francisco Beltrán; 1922. 18. Boyer LM, Boyer RM. Un bibliográficas telemática y salud, Buenos aporte mixto antropológico y Aires: Ed. Panamericana; psicoanalítico al folklore. 1. Childe G. ¿Qué sucedió en la 1997. Cuadernos del Instituto Historia? Buenos Aires: 10. Pérgola F. Brujos, magos y Nacional de Antropología. Crítica; 1965. habladores. Jano. Medicina y Buenos Aires. 1968- 2. Malinowski B. Magia, ciencia y Humanidades. Buenos Aires. 1971;(7):68-71. religión. Barcelona: Planeta May 1983;(27):30-40. 19. Guerra F. Las medicinas Agostini; 1993. 11. Laín Entralgo P. Historia de la marginales. Madrid: Alianza; 3. Pérgola E. Cultura, Medicina. Barcelona: Salvat; 1976. globalización y medicina. 1978. 20. Pérgola F. Brujos y cuasi Buenos Aires: El Guión 12. Pérgola F, Okner O. Historia médicos en los inicios Ediciones; 2002. de la Medicina. Buenos Aires: argentinos. Buenos Aires: 4. Kohn Loncarica A, Outomuro Edimed; 1986. Edimed; 1986. D. editores. Bioética hoy. 13. Depalma D. La Pediatría en 21. Robinson V. La Medicina en Implicancias en educación, las culturas aborígenes la historia. Buenos Aires: clínica, investigación y argentinas. Buenos Aires: Editorial Del Tridente; 1947. políticas de salud. Buenos Fundasap; 2000. 22. Greco N. Baldomero Sommer Aires: Facultad de Medicina; 14. Pérgola F. Autosugestión y y su obra. Sem Med. Buenos 2003. charlatanismo. Médicos y Aires. 1942;(21):3-55. 5. Loudet O. Filosofía y medicina. Medicina en la Historia. 23. Mazzini MA. Pasado y Buenos Aires: Emecé; 1977. Buenos Aires. 2003;II(7). presente de la primera 6. Grinspan D. Sinopsis histórica 15. Yankilevich A. Hospital y cátedra de Dermatología. 75 de la Dermatología Argentina. Comunidad. De la colonia a aniversario de su fundación Editado con motivo del 10º la independencia y de la 1892–1967. Rev Argent Congreso Argentino de constitución a la república Dermatol. 1967;(3-4);146- Dermatología. Buenos Aires; corporativa. Buenos Aires: 147. 1990. edición del autor; 1999. 24. Mazzini MA. Clase inaugural 7. Marcial Ignacio Quiroga. 16. García Puga A. Venturas y del Profesor Miguel Ángel Curriculum Vítae resumido. desventuras de los médicos Mazzini. Rev Argent La Prensa Médica Argentina. en la Historia. Historia. Dermatol. 1965;49:138. 1980;67: 33-35. Buenos Aires. 2002;(88):72- 25. Ehring F. Ilustración científica 8. Murió ayer en ésta el Dr. 92. en Dermatología, cinco siglos Marcial Quiroga. La Nación. 17. Baudouin C. Sugestión y de historia. Barcelona: Edika 23 oct 1993; p.15. autosugestión. Madrid: Med; 1997.
  • HISTORIA DE LA ASOCIACIÓN ARGENTINA DE DERMATOLOGÍA PEDIÁTRICA JOSÉ ANTONIO MÁSSIMO, PEDRO GARCÍA ZUBILLAGA , GRACIELA MANZUR , MIRTA VÁZQUEZ Un poco de nuestra historia ■ Un poco de nuestra historiaE n la Argentina, la Dermatología Pediátrica es una especialidad que existe desde ha-ce mucho tiempo, pues en los grandes e importantes hospitales dedicados a la atenciónde los niños con que cuenta el país, los servicios de Dermatología dieron siempre res-puesta a la demanda de los pequeños pacientes con enfermedades de la piel. En ese ám-bito desarrollaron su especialidad dermatólogos argentinos muy reconocidos, comoPacífico Díaz, Luis Trepat y Dagoberto Pierini, los cuales difundieron sus conocimientosdentro y fuera del país. Sin embargo, pese a lo destacado de su actividad en cantidad y en calidad, los der-matólogos que asistían niños no tenían un lugar común donde volcar sus experienciasy discutir sus problemas, sino que llevaban sus inquietudes y enseñanzas al ámbito delas dos agrupaciones dermatológicas existentes dedicadas a la Dermatología general.En ese contexto, no había ninguna posibilidad de realizar congresos o alguna otra acti-vidad académica de alcance nacional, ni mucho menos internacional, con un programaque tratara específicamente las enfermedades cutáneas de los niños. Esto no era muy diferente a lo que ocurría en otras partes del mundo; pero a partirde la década de 1970 se inició un movimiento para nuclear a los dermatólogos especia-lizados en niños, lo cual dio lugar finalmente al nacimiento de la Sociedad Internacionalde Dermatología Pediátrica, que impulsaría los primeros congresos de la especialidad. Acompañando este movimiento, en la Argentina comenzó a germinar la idea de fun-dar una agrupación nacional que congregara a los especialistas en el campo pediátrico;el 29 de diciembre de 1989 un grupo de ellos, impulsados por el doctor Adrián Martín Pie-rini, decidió dar comienzo a las actividades que llevarían a la constitución de la SociedadArgentina de Dermatología Pediátrica (SADEPE). En los primeros tiempos de la flamante institución se realizaron reuniones científicasdos o tres veces al año en distintos hospitales, y se comenzó a pensar en trabajar paraconseguir que la Argentina pudiera ser sede de un congreso mundial de la especialidad.Finalmente, en 1994, luego de arduas gestiones, recibió su primera responsabilidad: ser 55
  • JOSÉ A . MÁSSIMO, PEDRO GARCÍA ZUBILLAGA , GRACIELA MANZUR , MIRTA VÁZQUEZ el país organizador del VII Congreso Mundial de Dermatología Pediátrica, con la presi- dencia del Dr. Adrián M. Pierini. La SADEPE le dio al Congreso un adecuado marco institucional. Se fijó entonces un objetivo más ambicioso: congregar en su seno a todos los especialistas dedicados a la Dermatología Pediátrica. Una vez finalizado el congreso, con la fortaleza que le dio a la institución el éxito ob- tenido en su organización, con más de 900 asistentes de todo el mundo y con la proyec- ción alcanzada dentro y fuera del país, se iniciaron las gestiones para conseguir su oficialización. Este proceso comenzó a gestarse durante una asamblea realizada en el Hospital de Pediatría Prof. Dr. Juan P. Garrahan, en la cual se otorgó mandato a las entonces auto- ridades provisorias para tramitar la creación de una entidad oficial independiente de las ya existentes. Las gestiones ante el organismo gubernamental que regula la existencia y desenvol- vimiento de las asociaciones civiles culminaron felizmente el 14 de agosto de 1995, cuan- do en una asamblea celebrada en el Hospital de Pediatría Prof. Dr. Juan P. Garrahan se reunió un grupo de dermatólogos dedicados a la salud infantil, dando comienzo a las ac- tividades científicas de la Sociedad Argentina de Dermatología Pediátrica (SADEPE). La asamblea aprobó el proyecto de estatuto de la nueva institución y designó la prime- ra comisión directiva, que quedó integrada por los doctores Adrián Martín Pierini (presi- dente), Eva Golberger de Mora (vicepresidenta), Silvia Anselmi (secretaria general), Rita García Díaz (secretaria científica), Rebeca Rubinson (tesorera), Alicia Rositto y Zulema Pic- cone (vocales titulares) y Silvia Pueyo y Alejandro Campos Carlés (vocales suplentes). El ór- gano de fiscalización estuvo integrado por Amalia Campo y Jorge Savoia como revisores de cuentas titulares y Lidia Valle como revisora de cuentas suplente. La personería jurídica de la institución se obtuvo por resolución 00191 del 17 de noviem- bre de 1995. El 27 de abril de 1996 se realizó en el Hospital de Pediatría Prof. Dr. Juan P. Garrahan una asamblea societaria que resolvió la renovación de la comisión directiva, designando a los nuevos integrantes: presidente, Jorge Savoia, vicepresidenta, Silvia Pueyo, secreta- rio general, Alberto Lavieri, secretaria científica, María Rosa Cordisco, tesorera, Viviana Kislansky, vocales titulares José Antonio Mássimo y Adrián Martín Pierini y vocales su- plentes, Zulema Picone y María Ranalletta. Se designó también el órgano de fiscalización, integrado por María del Carmen Boente y Nélida Pizzi de Parra, como revisoras de cuentas titulares, y Gisella Delfino como revisora de cuentas suplente. La siguiente gran tarea que se propuso la nueva comisión directiva fue la organiza- ción y realización de un congreso argentino de la especialidad. Dos años después de haber sido reconocida como una asociación científica individual con personería jurídica propia, la SADEPE organizó, entre el 13 y 16 de agosto de 1997, el Primer Congreso Argentino de Dermatología Pediátrica en los salones del Palais Rou- ge de la Ciudad de Buenos Aires, con un importante programa científico y una concu- rrencia numerosa, compuesta por pediatras y dermatólogos. Este Primer Congreso fue presidido por el Dr. Jorge Savoia; participaron como invita- dos especiales los Drs. John Harper de Gran Bretaña, Moise Levy, Neil Prose y G. Gold- berg de Estados Unidos y Ramón Ruiz Maldonado de México, entre otros invitados de prestigio internacional, comenzando así un fructífero camino de eventos científicos de al- tísimo nivel. Al finalizar el congreso, el 16 de agosto se designó en asamblea extraordinaria la nue- va Comisión Directiva, integrada por Silvia Pueyo (presidenta), Nélida Pizzi de Parra (vi- cepresidenta), José Antonio Mássimo (secretario general), María Rosa Cordisco (secretaria científica), Viviana Kislansky (tesorera), Zulema Piccone y Alberto Lavieri56
  • Historia de la Asociación Argentina de Dermatología Pediátrica(vocales titulares), María Amelia García y María del Carmen Boente (vocales suplentes),María Teresa González y Carmen Margulis (revisoras de cuentas titulares) y María ElsaGiovo (revisora de cuentas suplente). La renovación de la Comisión Directiva generó nuevos proyectos, como la implemen-tación de una actividad científica más regular durante todo el año, la ampliación del re-gistro de socios y la compra de una sede propia. Una de las primeras tareas que puso en marcha la nueva comisión fue la de abrir unasuscripción de socios y organizar una sostenida actividad científica, proyectando tresreuniones anuales en distintos hospitales, de los muchos que cuentan con servicios deDermatología Pediátrica. En cumplimiento de ese objetivo, durante el año 1998 se realizaron tres reunionescientíficas en los hospitales Prof. Dr. Juan P. Garrahan y Pedro de Elizalde, de la ciudadde Buenos Aires, y Sor María Ludovica, de La Plata. La convocatoria a incorporar nuevos socios tuvo inmediata respuesta con una importan-te suscripción; éste fue el fundamento para que la institución, en pleno crecimiento, pasaraa llamarse Asociación Argentina de Dermatología Pediátrica (ASADEPE), asociación civil. En abril de 1998 se dio un paso importante en el desarrollo de la institución, al fundarel Dr. José Antonio Mássimo la revista Dermatología Pediátrica Argentina (DPA), órganooficial de la ASADEPE. Esta publicación se constituyó en la primera de la especialidad enlengua española, de aparición trimestral y con un tiraje de 8.000 ejemplares. En junio del mismo año se formalizó también un convenio entre ASADEPE y la em-presa productora de pañales Procter & Gamble, el cual sería la base que permitiría ad-quirir una propiedad destinada a ser sede social. En el mes de septiembre, la ASADEPE apoyó y avaló la iniciativa de los Drs. José An-tonio Mássimo y Silvia Teresita Pueyo, para que, desde el Hospital de Niños Ricardo Gu-tiérrez, fundaran la carrera de Especialista en Dermatología Pediátrica en la Facultad deMedicina de la Universidad de Buenos Aires, ocupando los cargos de director y subdirec-tora respectivamente. Se avanzó así decididamente hacia la consolidación de esta joven y pujante discipli-na, con mucho campo de acción en la Argentina, país con una gran población infantil ycon una fuerte demanda de atención para las enfermedades de la piel. En el año 1999 se realizaron tres reuniones científicas: la primera el 27 de marzo enel Hospital Privado de la Comunidad, en Mar del Plata; la segunda el 7 de agosto en el Cír-culo Militar de Olivos; y la tercera el 20 de noviembre en el Hospital Houssay de VicenteLópez, provincia de Buenos Aires. Entre el 23 y el 25 de agosto de ese año se llevó a cabo el Segundo Congreso Argen-tino de Dermatología Pediátrica con la Dra. Silvia Pueyo como presidenta y los doctoresJoseph Morelli y Amy Nopper de Estados Unidos, como invitados extranjeros, que enri-quecieron el elenco de prestigiosos invitados nacionales entre una concurrencia que su-peró los 600 asistentes. El 18 de septiembre de 1999 se dio otro paso trascendente en la consolidación de lainstitución, al adquirir una casa en Honduras 5770, en el barrio de Palermo, para insta-lar la sede social de la ASADEPE (figuras 1 y 2). A partir de su inauguración oficial (fi-guras 3 y 4) comenzaron a proyectarse numerosas actividades docentes de laespecialidad para los asociados. El 25 de septiembre de ese año se renovaron las autoridades de la Comisión Directi-va para el período 1999-2001, la cual quedó integrada por Silvia Teresita Pueyo (presi-denta), José Antonio Mássimo (vicepresidente), María Amelia García (secretaria general),Pedro García Zubillaga (secretario científico), Antonio Pignataro (tesorero), Ricardo Ko-han y Pedro Rovere (vocales titulares), Anita Rossi y Araceli Rodríguez (vocales suplen-tes) y, en el órgano de fiscalización, Guillermo Ilho y Carlos Lorenzano (revisores decuentas titulares) y Jorge Díaz Saubidet (revisor de cuentas suplente) (figura 5). 57
  • JOSÉ A . MÁSSIMO, PEDRO GARCÍA ZUBILLAGA , GRACIELA MANZUR , MIRTA VÁZQUEZFiguras 1 y 2.Sede social dela ASADEPE.Vista interior(1) y vistaexterior (2) Con la renovación de la Comisión Directiva tomó un fuerte impulso la actividad aca- démica al implementarse un programa científico anual regular, consistente en tres reu- niones científicas y un evento de mayor convocatoria, dedicado sucesivamente una vez a la Dermatología del neonato, una vez a la Dermatología Pediátrica y una vez a la Der- matología del adolescente. Las reuniones científicas anuales salieron del ámbito de los hospitales para realizar- se en salones de convenciones con mayor capacidad y se puso en marcha el programa anual de tres reuniones, con numerosos médicos ávidos por escuchar y comunicar dis- tintas experiencias. En el año 2000 se realizaron por primera vez las reuniones científicas fuera de los hospitales. La primera tuvo lugar el 29 de abril en los salones del Palais Rouge de la ciu- dad de Buenos Aires, la segunda el 24 de junio en el mismo lugar y la tercera el 9 de di- ciembre en la ciudad de La Falda, provincia de Córdoba.Figuras 3 y 4.Inauguración oficialde la Sede social Entre los meses de abril y noviembre, con la inestimable ayuda de la Subcomisión de Difusión conducida por la Dra. Mirta Vázquez, se encaró un ambicioso plan para hacer conocer la institución en distintos hospitales de la Capital Federal y el Gran Buenos Ai- res, mediante la realización de cursos y talleres de la especialidad, que congregaron a más de 1.300 médicos. El 25 y 26 de agosto de 2000 tuvo lugar exitosamente el Primer Congreso Argentino de Dermatología Neonatal, bajo la presidencia de los Drs. Silvia Teresita Pueyo y José 58
  • Historia de la Asociación Argentina de Dermatología PediátricaAntonio Mássimo, con la presencia del doctor Lawren-ce Schachner, de Estados Unidos (figura 6), y conoci-dos especialistas de nuestro medio, y con laconcurrencia de más de 500 asistentes entre pedia-tras, dermatólogos y neonatólogos. En el año 2001 se implementó un programa quepermitiría el acercamiento de la institución a la comu-nidad, por medio de convenios con distintas empresascomerciales que solicitaron a la ASADEPE el aval desus productos para niños. Estos convenios permitieronorganizar distintas reuniones destinadas a difundirconocimientos que hacen al cuidado de la piel, algu-nas dirigidas a los médicos y otras abiertas al públicoen general. El 31 de marzo de 2001 se realizó la primera reunión científica del año en el museo de Figura 5. Comisiónla Reconquista de la ciudad de Tigre, provincia de Buenos Aires. El 23 de junio tuvo lugar Directiva (períodola segunda reunión científica en los salones del Palais Rouge de la ciudad de Buenos Aires. 1999-2001): Silvia Entre los meses de marzo y julio de 2001, siguiendo un programa diseñado por la Teresita Pueyo, JoséSubcomisión de Difusión a cargo de la Dra. Mirta Vázquez, se realizó un segundo ciclo Antonio Mássimo, María Amelia García,de talleres de Dermatología Pediátrica, en distintos hospitales de la Capital Federal y el Pedro GarcíaGran Buenos Aires, con asistencia de numerosos colegas pediatras y dermatólogos. Zubillaga, Antonio Los días 7 y 8 de septiembre, con la presidencia del Dr. José Antonio Mássimo se rea- Pignataro, Ricardolizó con pleno éxito el Primer Congreso Argentino de Dermatología del Adolescente, con Kohan, Pedro Rovere,las Dras. Anne Lucky y Elaine Siegfried de Estados Unidos como invitadas especiales y Anita Rossi, Aracelicon la presencia de numerosos especialistas argentinos. Participaron en esta ocasión Rodríguez, Guillermomás de 600 asistentes. Ilho, Carlos Lorenzano Finalizado el Congreso, se renovó el 25 de septiembre la Comisión Directiva para el y Jorge Díaz Saubidetperíodo 2001-2003, y quedó integrada de la siguiente manera: presidente José AntonioMássimo, vicepresidenta María Teresa Zabala, secretario general Pedro García Zubilla-ga, secretario científico Pedro Rovere, tesorero Carlos Lorenzano, voca-les titulares Graciela Manzur y Grete Bloch, vocales suplentes NancyLeston y Jorge Verges y como miembros del órgano de fiscalización, re-visores de cuentas titulares Anita Rossi y Ana María Lorenz y revisora decuentas suplente, María A. García. Esta nueva comisión dio un impulso decidido al equipamiento de lasede social con la incorporación de útiles y elementos para desarrollaradecuadamente su actividad científica y social. Se inauguró la bibliotecaequipada con dos computadoras para hacer búsquedas bibliográficas, seinstaló una tercera computadora para la realización de trabajos y se in-corporó una secretaria con carácter permanente. Con el crecimiento de la actividad, aumentó rápidamente en la ASA-DEPE el número de asociados, pediatras y dermatólogos interesados eneste nuevo movimiento de la Dermatología Pediátrica. Figura 6. Primer De las tres reuniones científicas anuales establecidas, se decidió realizar dos en la ciudad Congreso Argentinode Buenos Aires y la tercera en distintos lugares del país, para llevar la especialidad a los lu- de Dermatologíagares más alejados. Neonatal (2000) Drs. En el mes de octubre, la ASADEPE participó activamente en el programa científico del José Antonio MássimoIX Congreso Mundial de Dermatología Pediátrica realizado en Cancún, con una delega- y Lawrence Schachnerción de doce especialistas. La actividad científica del año se cerró el 1º de diciembre en el Aula Magna del Hos-pital Privado de la Comunidad de Mar del Plata, con una actividad científica que sirvióde lanzamiento a la Campaña de Fotoeducación en las playas. 59
  • JOSÉ A . MÁSSIMO, PEDRO GARCÍA ZUBILLAGA , GRACIELA MANZUR , MIRTA VÁZQUEZ En el año 2002 la subcomisión de Difusión y Eventos, bajo la conducción de la Dra. Mirta Váz- quez, organizó una red de difusión que permitió hacer llegar las actividades de la institución y la revista DPA a los sitios más alejados de Argentina. La actividad científica de ese año comenzó el 20 de abril, fecha en que se realizó la primera reunión en los salones del Palais Rouge de la ciu- dad de Buenos Aires. En el mes de junio, se puso en marcha en Tucu- mán el plan para difundir la Dermatología Pediá- trica en las provincias argentinas; los días 15 y 16 se desarrollaron las Primeras Jornadas de Derma- tología Pediátrica del Noroeste Argentino, con la presencia de los más destacados especialistas del país y la concurrencia de numerosos asistentes.Figura 7. II Congreso Entre el 29 y el 31 de agosto del año 2002, se realizó con gran éxito en los salones delArgentino de Palais Rouge el Tercer Congreso Argentino de Dermatología Pediátrica, bajo la presiden-Dermatología cia del doctor José Antonio Mássimo, y con la visita de los Drs. Ernesto Bonifazzi de Ita-Neonatal (2003) lia y Amy Nopper de Estados Unidos, en un importante marco de asistentes. Para esa fecha, se completó la construcción del segundo piso de la sede social; la inauguración oficial se realizó el día 30 de agosto, con la presencia de los invitados ex- tranjeros y numerosas autoridades académicas del ámbito local. El año científico se cerró el día 30 de noviembre con la realización de la tercera reu- nión en la ciudad de Luján, provincia de Buenos Aires, con un importante programa científico y la asistencia de numerosos colegas. El 12 de abril se inauguró la actividad científica del año 2003, realizando la primera reunión en los salones del Palais Rouge de la ciudad de Buenos Aires. El 28 de junio, continuando con la iniciativa de llevar la especialidad fuera de la ciu- dad de Buenos Aires, se realizó la segunda reunión científica del año en el Hospital de Ni- ños de La Plata, con una numerosa concurrencia que se trasladó desde Buenos Aires y la asistencia de una gran cantidad de colegas de la ciudad de La Plata y sus alrededores. Entre los días 11 y 13 de septiembre del año 2003 se realizó el Segundo Congreso Ar- gentino de Dermatología Neonatal, con la presidencia del doctor José Antonio Mássimo, la presencia como invitados especiales de los doctores Carlo Gelmetti (Italia), Joseph Mo- relli (Estados Unidos) y Marcelo Ruvertoni (Uruguay) y una concurrencia que superó los 800 asistentes (figura 7). Al finalizar el congreso, la asamblea de los socios resolvió ratificar para un nuevo pe- ríodo de dos años a la Comisión Directiva, la cual quedó integrada de la siguiente mane- ra: presidente, José Antonio Mássimo, vicepresidenta María Teresa Zabala, secretario general Pedro García Zubillaga, secretaria científica Graciela Manzur, tesorero Carlos Lorenzano, vocales titulares Grete Bloch y Nancy Leston, vocales suplentes Susana Grees y Silvina Bruey y como miembros del órgano de fiscalización, revisores de cuentas titu- lares Ricardo Kohan y Guillermo Ihlo y revisor de cuentas suplente Pedro Rovere. Los días 6 y 7 de diciembre de 2003 finalizó la actividad científica del año en la pin- toresca ciudad de La Falda, Córdoba, con la realización de las Primeras Jornadas de Der- matología Pediátrica del Centro Argentino. Fueron disertantes invitados los profesores Drs. Ricardo Negroni y Héctor Lanfranchi, de la ciudad de Buenos Aires, Eudoro de los Ríos, de San Miguel de Tucumán, y Miguel Tregnaghi de la ciudad de Córdoba. Para la primera reunión científica del año 2004, el 27 de marzo se volvió a visitar el museo de la Reconquista de la ciudad de Tigre, en la provincia de Buenos Aires, desa- rrollando un atractivo programa que fue disfrutado por una nutrida concurrencia. 60
  • Historia de la Asociación Argentina de Dermatología Pediátrica Figura 8. II Congreso Argentino de Dermatología del Adolescente (2004) Desde comienzos de ese año el comité científico de la ASADEPE, bajo la conducciónde la Dra. Graciela Manzur, dio un impulso grande a la actividad docente en la sede so-cial, con el dictado de distintos cursos (Estética, Inmunología, Terapéutica, Genética, En-fermedades exantemáticas) y la instauración del Ateneo Docente mensual, con laparticipación de especialistas y médicos en formación pertenecientes a la residencia y lacarrera de Dermatología Pediátrica de la Facultad de Medicina. En el mes de mayo, se firmó un convenio de cooperación científica entre la ASADEPEy la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica, para trabajar conjuntamen-te en el estudio de las enfermedades alérgicas. Los días 20, 21 y 22 de mayo del año 2004, la ASADEPE decidió incursionar en elcampo de la telemedicina, apoyando una iniciativa del Dr. José Antonio Mássimo y elHospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Con este objetivo dio su marco institucional al pri-mer COVIDEP (Congreso Virtual de Dermatología Pediátrica), organizado conjuntamen-te por los servicios de Dermatología Pediátrica de los Hospitales Gutiérrez y Garrahancon la dirección de los Drs. José Antonio Mássimo y Rita García Díaz, más la inestimablecolaboración del Dr. Moise Levy desde Houston, Texas. Esta iniciativa permitió compar-tir pacientes y conocimientos con muchos colegas en numerosas provincias argentinas,desde Jujuy hasta Tierra del Fuego. Entre los días 7 y 10 de julio de 2004, la ASADEPE envió una delegación de cincomiembros que participó activamente en el programa científico del X Congreso Mundialde Dermatología Pediátrica, realizado en Roma. Los días 26, 27, y 28 de agosto se realizó el II Congreso Argentino de Dermatología delAdolescente, bajo la presidencia del Dr. José Antonio Mássimo y la participación como in-vitados especiales de los Drs. Antonio Torrelo (España), Roberto Arenas (México), JairoVictoria (Colombia), María Isabel Herane (Chile) y Griselda de Anda (Uruguay) (figura 8). Los días 11 y 12 de diciembre, coincidiendo con la tercera reunión científica del año,se organizaron en la ciudad de Mar del Plata las Primeras Jornadas de Fotoeducación,con el apoyo del Grupo de Fotoeducación de la ciudad de Bahía Blanca, conducido porla Dra. María Isabel Caferri; se contó con la participación simultánea de especialistas devarias provincias argentinas, merced a la utilización del sistema de videoconferencia. En esa oportunidad, se realizó una asamblea extraordinaria para llevar adelante unviejo anhelo de la Comisión Directiva: ampliar el número de sus miembros con la 61
  • JOSÉ A . MÁSSIMO, PEDRO GARCÍA ZUBILLAGA , GRACIELA MANZUR , MIRTA VÁZQUEZ incorporación de nuevos representantes. Se agregaron así siete nuevos miembros, con el fin de dar representación a las provincias argentinas con mucha población y un número importante de asociados. Esta ampliación de la Comisión Directiva contribuyó a otorgarle un carácter nacional, con la participación de los siguientes integrantes: José Antonio Mássimo como presiden- te, María Teresa Zabala, de la provincia de Córdoba, vicepresidenta primera; Rita García Díaz, vicepresidenta segunda; Pedro García Zubillaga, secretario general; Graciela Man- zur, secretaria científica; Carlos Hugo Escudero, secretario legal y técnico; Carlos Loren- zano, tesorero; Jorge Laffargue, pro-tesorero; como vocales titulares los doctores Grete Bloch, Nancy Leston, Alicia Carrillo, de la provincia de Jujuy, Antonio Castillo, de la pro- vincia de Salta y Cecilia Farrero, de la provincia de San Luis; vocales suplentes los Drs. Susana Grees, María Elsa Giovo de la provincia de Córdoba y Luis Pedemonte de la ciu- dad de La Plata; revisores de cuentas titulares los Drs. Ricardo Kohan y Gabriel Magari- ños; y como revisor de cuentas suplente el Dr. Pedro Rovere. Esta breve reseña es un testimonio argentino de cómo la Dermatología Pediátrica se ha ido imponiendo paulatinamente en el mundo, siendo en la actualidad una especiali- dad con peso propio. Los dermatólogos pediatras argentinos sintieron la necesidad de tener una asociación que los congregara y les permitiera desarrollar una actividad científica y social acorde con sus necesidades; así nació la ASADEPE. Sus principales objetivos fueron y son intensificar la labor científica y docente y esti- mular la interrelación entre dermatólogos, dermatólogos pediatras, inmunólogos, alergis- tas y pediatras, con el fin de mejorar y elevar la calidad de atención de nuestros pacientes. Para cumplir con esos objetivos, permanentemente ha tomado nuevas responsabili- dades y aceptado nuevos desafíos, concretando realizaciones, brindándole al asociado actividades docentes, cursos, soporte bibliográfico y el acceso a una red informática de la especialidad. Hasta aquí un poco de la historia de nuestra institución, que es también un poco de la historia de todos y cada uno de los muchos que ayudaron a su crecimiento. En sus diez años de existencia, la ASADEPE se ha ganado un espacio propio merced al trabajo de todos aquellos que creyeron en el camino trazado por la institución, que se- guirá buscando empeñosamente el crecimiento de la Dermatología Pediátrica, para con- tinuar escribiendo su historia que, como hoy, será también un poco de nuestra historia. Nuestros diez años de historia son el mejor aval del esfuerzo realizado, con la ética profesional, la pasión por nuestro trabajo y el compromiso con la sociedad como princi- pales valores. ■ Septiembre, 2005
  • RESEÑA HISTÓRICA DE LA SOCIEDAD BOLIVIANA DE DERMATOLOGÍA FERNANDO CÁRDENAS UZQUIANO, JUAN CARLOS DIEZ DE MEDINAA l considerar la historia de la Sociedad Boliviana de Dermatología es necesario di-vidirla en tres etapas: Antes de su fundación, Desde la fundación hasta fines de 1985,Desde 1986 hasta la fecha.I. Antes de su fundación ■ Antes de su fundación Para referirnos a los inicios de la Historia de la Dermatología boliviana tenemos quebuscar sus antecedentes en la historia misma de la medicina en nuestro país. Por ello,hemos recurrido al asesoramiento de la Sociedad Boliviana de Historia de la Medicina.En esta reseña podemos acotar algunos rasgos que, desde luego, no serán completos, in-curriendo tal vez en omisiones involuntarias. Nada nace por generación espontánea, ciertamente; pero también es cierto que, a ve-ces, los progresos se dan “en saltos”; así sucedió con la Dermatología en nuestro país. Tradicionalmente, la Dermatología se dictaba en cátedras de la especialidad en lastres facultades de Medicina del país (Sucre, La Paz y Cochabamba). Desde hace muchotiempo han existido servicios de internación destinados a las enfermedades de la piel; enLa Paz, se disponía de 40 camas para ese uso en forma exclusiva (30 para la sección va-rones y 10 para mujeres). Cada uno de estos servicios contaba con practicantes rentados(internos), los cuales, sin embargo, concurrían allí solamente cuando no tenían cabidaen otras salas. En épocas recientes, estos servicios estuvieron dirigidos por los Drs. Jor-ge Suárez y Enrique Vergara. El Dr. Suárez tuvo el mérito de haber hecho posible la pu-blicación de una Revista Médica durante más de 10 años, con artículos sobre micología,leprología y otros. En la etapa previa a la fundación de la Sociedad Boliviana de Dermatología encon-tramos médicos dermatólogos que mantuvieron la práctica de la especialidad; entreellos, podemos citar a los Drs. Jorge Suárez, Alexandrowich Ferdin Humboldt, E. Ver-gara, A. Caro, L. Nava, L. Piérola, Hartmann, junto con los Drs. L. López Ballesteros, No-rah Siles, Jaime Brianson, Fernando Cárdenas, Omar Villagomez y muy poco después elDr. Fabio Prado. 63
  • FERNANDO CÁRDENAS UZQUIANO, JUAN CARLOS DIEZ DE MEDINA Las actividades científicas empezaron a realizarse en forma individual, participando en algunos eventos nacionales junto con otras Sociedades –de Pediatría, Cirugía, Ateneo de Medicina, etc. Por esta época, juega un rol importante el Dr. P. Sangüeza quien apor- ta su renovación y tonifica las charlas o conferencias con su participación en histopato- logía cutánea, complementando la presentación de casos clínicos con excelentes diapositivas de fotomicrografías. Un espacio importante para la formación de especialistas fueron las escuelas derma- tológicas de Argentina, Brasil y Colombia; especialmente la primera propició vínculos efectivos con el exterior y sentó las bases para la creación de nuestra Sociedad. Se des- tacan en ella tres nombres importantes: los Profs. Julio Martín Borda y Jorge Abulafia y el Dr. Jaime Rubin contribuyen a la formación de nuevos especialistas; su ayuda se ex- tiende en algunos casos hasta nuestros días, en que se cuenta también con el Prof. Juan Carlos Gatti. Ante el desarrollo alcanzado, se consideró como una imperiosa necesidad la creación de una organización científica dermatológica que agrupara al creciente número de espe- cialistas. Es así como se decide fundar la Sociedad Boliviana de Dermatología.■ Desde Desde la fundación hasta fines de 19851985 II. la fundación hasta fines de La mañana del 20 de abril de 1968, en el Servicio de Dermatología, Sección Varones, del Hospital de Clínicas de La Paz, reunidos los Drs. Jorge Suárez, Enrique Vergara, Fer- nando Cárdenas, Ferdin Humboldt, Pastor Sangüeza, Apolinar Caro y Fabio Prado Ba- rrientos, se funda la Sociedad Boliviana de Dermatología; en esa misma fecha se decide considerar a los Drs. Omar Villagomez, Luis F. Piérola, Luis Nava, Eduardo Saracho, Jai- me Brianson y Norah Siles como co-fundadores. La Mesa Directiva quedó conformada de la siguiente manera: Presidente, Dr. Jorge Suárez; Vicepresidente, Dr. Enrique Vergara; Secretario, Dr. Fernando Cárdenas. Una semana después, el 27 de abril, se hace una nueva reunión en la que se decide redactar un reglamento; mientras tanto se adopta el de la Federación Boliviana de Der- matología. Se sugiere conformar una comisión para elaborar el proyecto de estatuto. Durante un lapso de aproximadamente tres años, la Sociedad como tal no funcionó activamente; sin embargo, en 1969 vuelve a reunirse en La Paz, esta vez con la presen- cia de la Dra. Norah Siles. En esta ocasión se funda la Sociedad Boliviana de Leprología (1969), cuya primera mesa directiva estuvo integrada de la siguiente manera: Presiden- te, Dra. Norah Siles; Vicepresidente, Dr. Fernando Cárdenas; Secretario, Dr. Omar Villa- gomez; Asesor, Dr. Jorge Suárez. Si bien esta Sociedad de Leprología no tuvo reuniones como tal, sus miembros juga- ron un papel relevante en la Leprología Boliviana inicialmente dirigida por el Dr. Suárez. Aquí cabe una mención especial para los Drs. N. Siles y R. Amonzabel por su participa- ción activa en congresos y presentación de trabajos, así como en la dirección de los le- prosarios o Institutos de los Negros en Jorochito y Candúa. A principios de 1971, se decide reorganizar la Sociedad Boliviana de Dermatología y se renueva la mesa directiva con las siguientes autoridades: Presidente, Dr. Fernando Cárdenas; Vicepresidente, Dr. Ferdin Humboldt. A los pocos días se recibe una carta del Dr. J. Brianson en la que comunica su inten- ción de formar una Asociación Boliviana de Dermatología; pero, al enterarse de la reor- ganización de la Sociedad, le brinda todo su apoyo. Se sientan entonces las bases para la realización de un congreso que sería precedido por encuentros dermatológicos; como se verá luego, esta idea será llevada a la realidad. En 1973 se vuelve a reunir la Sociedad Boliviana de Dermatología y se proyecta rea- lizar un congreso internacional; pero frente a las dificultades económicas que implica su64
  • Reseña histórica de la Sociedad Boliviana de Dermatologíarealización se acude a la asociación con otras organizaciones científicas, como la Socie-dad de Bioquímica Clínica y la Asociación de Estudio e Investigación Odontológica, ade-más de contar con el auspicio del Colegio Ibero-Latinoamericano de Dermatología(CILAD). El Congreso se realizó entre el 13 y el 17 de julio de 1974, teniendo como sedela Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, y con la importante cooperación de lasautoridades universitarias y otras instituciones. El evento, que recibió el título de “Pri-mer Simposium Internacional de Patología Médica, Odontológica y de Bioquímica Clíni-ca” estuvo presidido por los Drs. F. Cárdenas y C. Borja en cooperación estrecha con elDr. Juan Guerra Mercado. Esa vez nos visitaron grandes personalidades: Julio MartínBorda, Jorge Abulafia, Sergio Stringa, Luis Belli, Gilberto González Resigno, Juan CarlosFlichman, Leopoldo Eguren, Ramón Baros y Jaime Rubin. Por razones de fuerza mayorno pudieron hacerse presentes el Prof. David Grinspan (que nos visitó posteriormente) yel Dr. Pablo Viglioglia. Se creó en esa ocasión el símbolo o logotipo de la Sociedad Boliviana de Dermatologíaque nos acompaña hasta ahora y que por primera vez se imprimió en un programa de lu-jo. Se nombró miembros de honor a los Profs. Luis F. Piérola, Luis Nava y Jorge Suárez. Lassesiones se realizaron en cuatro salas, disponiéndose además de un espacio para exposi-ción de fármacos y cosméticos. También se dieron charlas sobre cosmetología científica. Pasado este Simposium, se acordó realizar el Primer Encuentro Nacional de Dermato-logía en la ciudad de Cochabamba, en 1975. Prácticamente todos los dermatólogos delpaís acudieron a la cita para presentar sus trabajos. Esta reunión estuvo presidida por losDrs. F. Cárdenas y J. Brianson. Como hecho digno de mención, se señala la presencia delDr. Phillippe Desjeux, colaborador infatigable hasta nuestros días, al que se nombró So-cio de la Institución. La delegación de Sucre estuvo encabezada por el Dr. F. Echeverría.El hecho más sobresaliente fue la decisión de redactar los Estatutos, tarea que por una-nimidad fue encomendada a la delegación de Cochabamba, bajo la dirección del Dr. J.Brianson y en estrecha cooperación con los Drs. Q. Amaya, N. Trigo y H. Maldonado. El Segundo Encuentro de Dermatología tuvo lugar al año siguiente (1976) en la ciu-dad de Trinidad, teniendo como sede la Universidad Beniana, con la cooperación unáni-me de todos los médicos trinitarios y el decidido respaldo del Dr. J. Hurtado, paraquienes va nuestro reconocimiento. En el transcurso del Encuentro, la Delegación de Co-chabamba entregó puntualmente el Proyecto de Estatuto. A partir de esta fecha, en el Servicio de Dermatología del Hospital de Clínicas se co-menzaron a celebrar reuniones anátomo-clínicas en forma más o menos regular; paraello se habilitó primero una oficina y luego un aula pequeña que, gracias al aporte de lacuota de los socios, fue adaptada para la proyección de diapositivas. En 1978 se realiza el Tercer Encuentro Nacional de Dermatología, esta vez con sede enTarija y con la cooperación del Dr. Luis Michel y de todo el cuerpo médico de esa ciudad.Surgió la duda sobre denominarlo Tercer Encuentro o Primer Congreso y los afiches, letre-ros y carpetas se confeccionaron bajo el nombre de Tercer Encuentro, pero, ante la magni-tud del acontecimiento, se decidió finalmente considerarlo Primer Congreso Boliviano deDermatología. El evento se realizó bajo la dirección de los Drs. F. Cárdenas y L. Michel. Dado que la reunión adquirió el carácter de Primer Congreso Nacional y siguiendo laorientación de los Estatutos en estudio, se procedió a la renovación de la Mesa Directi-va, la cual quedó conformada así: Presidente, Dr. P. Sangüeza; Vicepresidente, Dr. F.Humboldt; Secretario, Dr. F. Cárdenas; Tesorero, Dr. L. Valda. Entre las principales conclusiones, se acordó realizar dos veces por año sesiones ana-tomo-clínicas en Cochabamba; creación de filiales; mantener la publicación de boletinesmensuales –hasta esa fecha se habían emitido dos boletines informativos y una circular–;también se presentó el ambicioso proyecto de crear una Revista Dermatológica. Se fijó como sede del II Congreso la ciudad de Sucre pero, por diversos impondera-bles, se cambió posteriormente a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra donde tuvo lugar 65
  • FERNANDO CÁRDENAS UZQUIANO, JUAN CARLOS DIEZ DE MEDINA en 1979, bajo la presidencia de los Drs. P. Sangüeza y O. Villagomez; alcanzó un gran éxito, con la concurrencia de delegaciones del país y del exterior. Tanto el III como el IV Congreso Nacional se realizaron en la Ciudad de La Paz en 1980 y 1981 respectivamente. En 1981 el Congreso Nacional coincidió con la realización del V Congreso Bolivariano de Dermatología. Ambos eventos se efectuaron en el Hotel Plaza; asistieron delegados de los países bolivarianos así como de Argentina, Brasil, Uru- guay y Estados Unidos. A partir de este Congreso se adquiere el Sistema de Terapéutica PUVA, se alquila una oficina para sede de la Sociedad y se financian algunos muebles (escritorio, estantería, etc.); en este lugar se instala la Biblioteca Regional del Colegio Ibero-Latinoamericano de Dermatología (CILAD). Los gestores principales de la adquisición y funcionamiento de la biblioteca mencionada fueron los Drs. Pastor Sangüeza y Jorge Abulafia; la Sociedad Bo- liviana de Dermatología tiene a su cargo asegurar su mantenimiento. Estos eventos fue- ron presididos por el Dr. P. Sangüeza. A partir de 1978 se realizaron tres sesiones anatomo-clínicas en Cochabamba, duran- te las cuales, además de la presentación de trabajos, se revisaron los estatutos hasta lle- gar a la redacción final. También se hicieron dos cursos de Actualización Dermatológica. En 1983 se realiza la última Sesión Anatomo-Clínica en Cochabamba, con el objeto de presentar un informe y fijar la sede para el V Congreso, en el que se procedería a la re- novación de la Mesa Directiva. Debe recordarse aquí el hecho de que, desde 1981 y hasta promediar 1985, el país fue presa de una inflación galopante que apenas permitía continuar con las actividades científicas, con lo cual se alejaban las posibilidades de realizar congresos. A pesar de ello, la delegación de Santa Cruz asumió la gran responsabilidad de organizar el V Con- greso Boliviano de Dermatología. El encomiable esfuerzo de los colegas cruceños logró llevar adelante el evento científico que se realizó en octubre de 1984, tal como estaba previsto. Se procedió entonces a la Renovación de la Mesa Directiva que quedó confor- mada como sigue: Presidente, Dr. Luis Valda; Vicepresidente, Dr. Guido Monasterios; Se- cretario, Dr. Alfredo Zeballos; Vocal, Dr. Raúl Lara. Esta joven Mesa Directiva significó un impulso de energía para la Sociedad; continúa con las realizaciones de gestiones anteriores, y en un lapso breve ha sido pródiga en la ejecución de actos y obras; el vínculo con el exterior es ahora más intenso y amplio, se dictan muchos cursos, sus miembros tienen activa participación con el Colegio Médico Nacional y Departamental, se mantiene relación constante prácticamente con todos los colegas dermatólogos del interior y en forma permanente, se propicia el acercamiento de nuevos valores jóvenes. En la sede de la Sociedad, se realizan ateneos, semanalmen- te y con gran regularidad, alternando la presentación de casos con sesiones administra- tivas y de actualización de temas; además se propicia la proyección a la comunidad a través de los medios masivos de comunicación. En el plano del equipamiento, se adquie- ren diversos bienes, como una máquina de escribir y un proyector; también, una casilla de correo para la Secretaría. Entre los hechos más destacables se debe reconocer el haber logrado la reagrupación efectiva de todos los colegas en el país y la aprobación de la personería jurídica de la So- ciedad; esta gestión, juntamente con la Filial Sucre, ha tenido a su cargo la organización del VI Congreso Boliviano de Dermatología.■ Desde 19861986 hasta lafecha III. Desde hasta la fecha Dados todos los antecedentes señalados, podemos considerar que la Sociedad ha lle- gado a su mayoría de edad en menos de 20 años de existencia. La creación del posgra- do marca esta culminación.66
  • Reseña histórica de la Sociedad Boliviana de Dermatología Después de unos dos años de gestiones, en 1985 fue aprobada su creación después decumplir los numerosos requisitos exigidos por la Comisión Nacional de Posgrado, que en-tre otros solicitaba: infraestructura adecuada, biblioteca, planta docente, programas ins-pirados en su utilidad para el país. Finalmente, el 3 de febrero de 1986 recibimos a lostres primeros residentes en Dermatología: W. Magariños, S. Calderón y M. Loredo. Con respecto a la infraestructura del Área Hospitalaria (Hospital de Clínicas), su am-pliación y remodelación pudo ser posible gracias a las gestiones de una joven dermató-loga boliviana residente en Caracas, la Dra. Ana G. Miranda. En el momento actual, elSistema de Residencia está a cargo de los Drs. Fernando Cárdenas y Luis Valda y para elpróximo año participarán en la planta docente todos los integrantes de la Sociedad Bo-liviana de Dermatología. En términos generales, la especialización dura tres años; el pri-mero corresponde a Medicina Interna. Como una modalidad única de este posgrado, hayque señalar que entre los requisitos se exige la formación en Dermatología Tropical. Pa-ra ello, contamos nuevamente con el apoyo de Santa Cruz, sede de dos centros asisten-ciales y de investigación: Jorochito y CENOTROP (Centro Nacional de EnfermedadesTropicales) de prestigio ya internacional, con una excelente planta de profesionales y quecuenta además con un órgano de publicaciones de aparición regular. Para terminar, insistimos en que la relación anterior es una apreciación muy sucintade lo que ha sido y es la Sociedad Boliviana de Dermatología; faltan numerosos detallesy nombres de personas que a través de ella cooperaron con el país. Existen muchas proyecciones para el futuro, que podrán realizarse si seguimos cons-tituyendo un grupo compacto, propiciando el trabajo en equipo y abriendo las puertas ala juventud en una constante motivación e incentivación. ■ Noviembre, 2004
  • LA DERMATOLOGÍA Y LOS DERMATÓLOGOS EN EL BRASIL PAULO R . CUNHAEl Brasil y la dermatología ■ El Brasil y la DermatologíaE xisten estudiosos que consideran que la Dermatología brasileña, en lo que se refie-re a la teoría y práctica concebidas dentro del concepto de la especialización, surgió enel inicio del siglo XX, coincidiendo con una fase más dinámica de descubrimientos en lasinvestigaciones que precedieron y acompañaron la fundación de la Sociedad Brasileñade Dermatología en 1912. Podríamos decir que son tres las etapas que delimitan nuestra historia dermatológi-ca: 1. La etapa de las bendiciones ofrecidas por los payés, que precedieron la implanta-ción de la enseñanza secundaria en el país; 2. La etapa pre-científica, iniciada con lafundación de las escuelas de medicina de Bahía y de Río de Janeiro; 3. La etapa científi-ca, a partir de las investigaciones realizadas desde el inicio del siglo XX y del desarrollode la especialidad. ■ Primera etapa:1. Primera etapa: las bendiciones de los payés las bendiciones de los payés Este período duró más de doscientos años, dominados por la intuición y el puro empi-rismo. El tratamiento de las enfermedades consistía en el uso de pociones hechas con ho-jas, frutas, semillas y raíces, esencias, bálsamos y resinas disueltas, maceradas o cocidaspara que los enfermos tomasen, aspirasen, friccionasen o se aplicasen en cataplasmas. Algunas de las substancias de la fitoterapia aborigen que después se incorporaron ala farmacopea mundial fueron: ipeca, jaborandi, quenopodio, copaiba y ratania; ipeca-cuana, quina, coca, jalapa, podófilo. Solamente a partir del Gobierno General comenzaron a instalarse en el país algunosmédicos llegados desde Europa, como Jorge Valadares y Jorge Fernandes.2. La etapa pre-científica ■ La etapa pre-científica Esta etapa comprende la mayor parte del siglo XIX, transcurridos ya tres siglos deldescubrimiento de Brasil. En el inicio sirvió de base un acontecimiento fortuito: las ventajas 69
  • PAULO R . CUNHA colaterales derivadas de la expulsión del suelo portugués de la Casa Real de Braganza, causada por la invasión de Napoleón. Entre los beneficios producidos por la llegada de la Familia Real al Brasil, en 1808, se puede considerar la creación de las dos primeras escuelas de cirugía del país, en Salvador y en Río de Janeiro, denominadas “Academias Médico-Quirúrgicas” (1815). Aun cuando su calidad pedagógica en los primeros años fuese discutible, los alumnos que allí se graduaron fueron ocupando paulatinamente las posiciones que hasta ese mo- mento estaban en manos de profesionales extranjeros, otorgando a la enseñanza médi- ca de base lusitana cierta impronta tropical. Desde 1822, independientemente de la situación política, el modelo pedagógico adoptado fue el francés. El 3 de octubre de 1832 esos establecimientos ampliaron su estructura, conservando el curso médico, el farmacéutico y el de partos. Las primeras investigaciones La mayor parte de los primeros trabajos con alguna base científica emprendidos en Dermatología no tuvieron como escenario a ninguna de las dos facultades, pero se valie- ron del clima propicio a la investigación promovido por ellas. El médico Meirelles, de Pernambuco, promotor y fundador de la actual Academia Nacional de Medicina, escribió en 1827 sobre la Elephantiasis graecorum, la actual Hanseniasis. El tratamiento de la enfermedad conocida como lepra por medio de las aguas termales de Goiás, que preco- nizó João Maurício Faivre, fue recusado por De Simoni después de minuciosos exáme- nes. Ambos médicos fueron fundadores de la Academia Nacional de Medicina. A pesar de los cuestionamientos recibidos, Faivre fue designado por el Emperador Don Pedro II para tratar a los leprosos en el Hospital de los Lázaros, en São Cristovão, Río de Janeiro. En 1838, Abreu e Lima comprobó que la lepra no era hereditaria pero sí contagiosa, y que podía llegar a afectar a todas las clases sociales. Entre 1861 y 1869, el naturalista y químico T. Pecolt introdujo para el tratamiento de varias dermatosis el uso del aceite de sapucaína –Carpotroche brasiliensis– que según se comprobó posteriormente, contenía también azufre. A partir del uso de este aceite se de- cidió elaborar una emulsión para el tratamiento de los enfermos con escabiosis y derma- tofitosis. En este período se presentaron varias tesis de doctorado relativas a la medicina de la piel; la mayoría de ellas no pasaba de meras disertaciones, sin aportar nuevas contribu- ciones científicas. Más de veinte trabajos fueron igualmente dedicados a la lepra, la sífi- lis, tumoraciones y dermatosis. Entre ellos hay que señalar varios estudios sobre lasFigura 1. Dr. Adolfo bubas –considerada la más temible enfermedad de la época colonial e imperial–, entreLutz (1855-1940) ellos: “Buba”, de Bernardo Clemente Pinto (1835), F. B. Fiúza (1856) y Gama Lobo (1858); “Memoria sobre la enfermedad vulgarmente llamada bubas”, de Joaquim Je- rônimo Serpa (1842-44); “El origen del nombre bubas, variedad, tratamiento; extirpa- ción”, de João Alves de Moura (1849); “Breves consideraciones sobre la buba y su diagnóstico diferencial”, de Gregorio Pereira de Miranda Pinto (1866); “Las bubas, su naturaleza y tratamiento”, de Eusébio de Martins Costa (1884). Sobre la enfermedad de origen africano denominada ainhum o Dactilosis esponta- nea existen otras tesis de doctorado como: “Un caso de ainhum”, de Carlos Moncorvo de Figueiredo (1875); “Ainhum. Estudio sobre la enfermedad conocida con esa deno- minación”, de Domingos de Almeida Martins Costa (1875), “Un caso de ainhum”, de José Pereira Guimarães (1877) y “Del ainhum”, de Antônio Pacheco Mendes (1880). El profesor Luiz Chaves de Faria publicó, en 1887 y 1904, dos trabajos de mérito: “Compendio de enfermedades cutáneas” y “Enfermedades venéreas”. Entre 1888-1899 aparecen las notables contribuciones de Adolfo Lutz (1855-1940) en el campo de la nosología tropical (figura 1). Siendo practicante en el famoso 70
  • La Dermatología y los dermatólogos en el BrasilDermatologium de Hamburgo, bajo la orientación del Dr. Unna, describió con el maestroalemán las formas cocoides del bacilo de Hansen (1886)1.Bruno Chaves En 1887, el Dr. Bruno Chaves, graduado en Bahía, publicó una tesis de doctorado so-bre “El mercurio y sus compuestos”, indicándolo para el tratamiento de las sífilis. Estetrabajo fue publicado en el Medical and Surgical Reporter, de Filadelfia, y en los Anna-les de Dermatologie et Syphilographie. Como consecuencia de estos estudios, fue desig-nado como miembro extranjero de la Societé Française de Dermatologie etSyphilographie, la cual serviría como modelo para la fundación de la Sociedad Brasile-ña de Dermatología. No es de extrañar que Bruno Chaves, en ese momento ya radicado en Pelotas, RíoGrande do Sul, se convirtiese en uno de los cinco dermatólogos brasileños invitados aparticipar en el Primer Congreso Mundial de Dermatología y Sifilografía, realizado en1889 en París, en el Hospital Saint-Louis.El primer servicio Gradualmente el país fue perfeccionando su medicina gracias a la inclusión de las dosfacultades y a los trabajos aislados de los médicos. Este proceso fue acelerado entre 1882y 1884 por las reformas de Leôncio de Carvalho y el Vizconde de Sabóia, que moderni-zaron la enseñanza adaptándola a las últimas tendencias dictadas por Europa. Llamó la atención en el nuevo currículum la introducción de una asignatura que re-flejaba la importancia creciente que adquirían las enfermedades de la piel en el país yen el resto del mundo. Se creó la asignatura Clínica de las Enfermedades Cutáneas y Si-filíticas, desarrollada en Bahía por Alexandre Evangelista de Castro Cerqueira y en Ríode Janeiro por João Pizarro Gabizo. En Río de Janeiro el curso se creó en 1883, un año después de la fundación del pri-mer gran Servicio Clínico de Enfermedades de la Piel en Brasil, en el Policlínico Generalde Río de Janeiro. Su director e iniciador, Antônio Pereira da Silva Araújo, oriundo de laEscuela Tropical de Bahía y en ese momento radicado en la capital del país, fue el pri-mero en describir una enfermedad dermatológica y también en participar de la cirugíapionera de la especialidad en el país. “Silva Araújo fue el primer profesor libre docente de Dermatología en Brasil, ofre-ciendo en su Servicio de Dermatología y Sifilografía una enseñanza impregnada de lasideas de Pasteur”2. Según Joaquim Mota, “desde 1875 el Dr. José Antônio Pereira da Silva Araújo veníarealizando interesantes exposiciones en las célebres Conferencias de Glória, donde diser-taba con maestría sobre asuntos de parasitología y de microbiología. Creado el serviciode enfermedades de la piel de la Policlínica, comenzó a dar clases sobre la especialidad,promoviendo exitosamente cursos muy concurridos”2. Silva Araújo era un médico brillante, investigador y autor de importantes trabajos,que en los años siguientes publicaría el Atlas de las enfermedades de la piel, con colori-dos dibujos y textos en francés (1883), así como conferencias sobre la ReglamentaciónSanitaria de la Prostitución (1883) y la Profilaxis Pública de la Sífilis (1891). La Academia de Medicina había cumplido ya 53 años de existencia cuando se instalóen 1882 la cátedra de Dermatología, constituyéndose en el primer Servicio de Dermato-logía del país. En el mismo año, como informa Rubem David Azulay, Silva Araújo fuenombrado el 127º miembro titular de la entidad. “De esta forma la nueva especialidadque surgía en el país pasó a integrarse a la Academia. Su intensa actividad lo llevaría en1889 a ocupar la Primera Secretaría, la Presidencia en 1897 y más tarde el lugar de 71
  • PAULO R . CUNHA Presidente Perpetuo. También le fue solicitada la creación del Museo de la Academia Na- cional de Medicina”2. A mediados del siglo XX, la Academia Nacional de Medicina tendría otros dos presi- dentes de la especialidad, Rubem David Azulay y Jarbas Porto, que también dirigirían la Sociedad Brasileña de Dermatología. La Escuela Tropicalista de Bahía La asignatura de Dermatología fue creada en la Facultad de Medicina de Bahía en una época en que esta escuela se disputaba con la de Río de Janeiro el primer lugar en el estudio de las enfermedades de la piel. Alexandre Cerqueira, su titular, que había sido profesor de la escuela superior y se- cundaria en 1865 y catedrático universitario un año después, identificó la Tinea nigra en 1891. Sus observaciones sobre el tema no fueron publicadas. A su hijo, Antônio Gentil de Castro Cerqueira Pinto, le correspondería utilizarlas en 1916 en su tesis de graduación denominada Keratomycose nigricans palmar. Allí describió la forma en que su padre ob- tuvo la reproducción experimental de la enfermedad, mediante la inoculación de esca- mas extraídas de una lesión en un voluntario. Ambos dermatólogos, padre e hijo, estaban vinculados con una escuela famosa que introdujo el estudio de la patología tropical en el país. Según F. E. Rabello, “fueron pre- cisamente J. Adeodato, en 1888, y Juliano Moreira, en 1896, los primeros en hacer la identificación clínica del Botón de Bahía de la Leishmaniasis tegumentaria, denominada en Oriente Medio con diversos términos”2. Debemos a lo que se llamó con toda justicia la Escuela Bahiana de Medicina la apa- rición de un creciente interés por nuestros problemas de nosología tropical. Fue también un ciudadano de Bahía, Silva Lima (1826-1910), quien por primera vez realizó una clá- sica descripción de la curiosa afección denominada ainhum. Silva Lima se encontraba en una posición privilegiada para hacerlo, ya que durante mucho tiempo fue Bahía la capi- tal del país y el gran centro de ingreso de los esclavos africanos. Se trata de una de las raras enfermedades realmente raciales, propia del negro puro o full-blood, generalmen- te asociada a un cierto grado de hiperqueratosis plantar. La Escuela Tropicalista de Bahía surgió y se desarrolló a pesar de las relativas difi- cultades de la enseñanza oficial, suministrada en la época por la Universidad de Salva- dor. De cualquier manera, la capital de Bahía entusiasmaba al medio especializado por su interés por la medicina cutánea. Por esa razón, los profesionales del exterior o vincu- lados a la facultad se reunían en grupos de estudio, con lo cual se constituyeron en los auténticos predecesores, nacionales y extranjeros, de la etapa científica de la medicina brasileña. Eran ellos: el portugués Silva Lima, el inglés John Patterson, el alemán Otto Wucherer y varios brasileños, como Maria Pires Caldas, Ludgero Ferreira, Antônio José Alves y Antônio Januário de Faria. João Francisco da Silva Lima, diplomado en la Facultad de Medicina de Salvador, donde trabajó toda la vida como investigador infatigable, enriqueció el acervo científico brasileño con valiosas contribuciones sobre temas de patología tropical, destacándose especialmente con sus trabajos sobre las bubas y el ainhum. Otto Wucherer se había establecido como clínico en la capital de Bahía en 1843 y co- menzaba a examinar sistemáticamente las heces de los opilados, encontrando en ellas los huevos del Ancylostomum duodenale y determinando así la etiología de la enferme- dad causada por ese parásito. Más tarde identificó las microfilarias responsables de la elefantiasis, cuyo agente, en su homenaje, recibió la denominación de Wuchereria. John Patterson, de Edimburgo, llegado a Salvador en 1842, se destacó enseguida por sus trabajos sobre la fiebre amarilla y el cholera morbus que en ese momento se propa- gaban en forma epidémica.72
  • La Dermatología y los dermatólogos en el Brasil El trabajo de mayor repercusión de Silva Araújo, otro integrante de la Escuela de Ba-hía, fue el Estudio del Demodex folliculorum, por el cual fue escogido para integrar laAcademia Imperial de Medicina. Por esta razón se trasladó a Río de Janeiro; posterior-mente sería designado para dirigir el primer Servicio de Enfermedades de la Piel del re-cién creado Policlínico General, donde en el futuro se destacarían otros maestros comoParreiras Horta y Ramos e Silva.La Gazeta Médica y su exhortación a la ciencia En 1866 correspondió al grupo de Salvador la creación de la primera publicacióncientífica brasileña, la Gazeta Médica de Bahía, bajo la dirección de Virgílio Clímaco Da-mazio; allí se presentaban las discusiones y conclusiones sobre los casos médicos desa-rrollados por aquellos pioneros de la ciencia brasileña “con la presentación de lospacientes y los datos suministrados por el microscopio y por la anatomía patológica”2.Ya en su primer año de vida, la publicación registraba importantes estudios en el cam-po de la Dermatología. En la edición del 10 de noviembre de 1866, su director señalabala ausencia de médicos brasileños en un Congreso Médico de París, reflejando el ideal dela Gazeta y de su grupo de integrantes de implantar en el país una ciencia médica delmás alto nivel. Veintitrés años pasarían hasta que, en agosto de 1889, en las conmemoraciones delcentenario de la Revolución Francesa y en vísperas de la Proclamación de la Repúblicaen nuestro país, fuese realmente considerada la exhortación efectuada por la Gazeta. Enesa fecha, una delegación de cinco especialistas brasileños participó activamente en Pa-rís de los trabajos del Primer Congreso Mundial de Dermatología y Sifilografía: SilvaAraújo, João Pizarro Gabizo, Adolfo Lutz, Oscar de Bulhões y Bruno Chaves.João Pizarro Gabizo La cátedra de Dermatología fue institucionalizada en Brasil en 1883 al ser nombradoJ. P. Gabizo (1845-1904) para dar clases en la Clínica de Enfermedades Cutáneas y Sifilí-ticas de la Facultad de Medicina de Río de Janeiro. Durante casi cien años, hasta 1978,esta Clínica impartiría sus clases prácticas en la multisecular Santa Casa de Misericordiade Río de Janeiro, donde también estuvo localizada, entre 1912 y 1988, la primera sedede la Sociedad Brasileña de Dermatología (SBD). En las instalaciones de esa Clínica serealizaron, en el mismo período, las reuniones mensuales de la SBD, en las cuales variasgeneraciones de médicos de todas las regiones convivieron y se perfeccionaron, y dondese iniciaron las bases para la modernización de la especialidad en el país. Francisco Eduardo Rabello informa que Gabizo hizo sus prácticas en Viena, en la fa-mosa Escuela de Ferdinand Hebra y M. Kaposi. Candidato único en la disputa por el tí-tulo de profesor de la Facultad de Medicina de Río de Janeiro, Gabizo, después dedesempeñarse brillantemente en los exámenes, fue designado por la institución y pues-to en funciones por el gobierno imperial; supo desempeñar con talento su cargo, ya queconocía profundamente la especialidad sobre la cual discurría con gran elocuencia. Agrega Joaquim Mota: “No fue Gabizo fértil en publicaciones científicas, dejándonosapenas un trabajo sobre la reglamentación de la prostitución, una conferencia sobre lalepra y otras sobre enfermedades venéreas”2. A partir de esta época dos escuelas dermatológicas con filosofías opuestas se enfren-taron en la capital de la República: la cátedra oficial de J. P. Gabizo, que defendía lasideas de la Escuela de Viena, y la cátedra sin reconocimiento oficial de Silva Araújo, cen-trada en el eclecticismo racional y prudente defendido por la Escuela Francesa. Veinte años después, la influencia de las dos escuelas en la naciente especialidad setraduciría en la representación de los discípulos de ambas en la lista de los fundadores 73
  • PAULO R . CUNHA de la Sociedad Brasileña de Dermatología que, como veremos, es el producto directo de la tercera y última etapa de la Historia de la Dermatología Brasileña.■ La3.etapa científica La sociedad científica La tercera etapa de la Dermatología brasileña se inició oficialmente en 1883 con la crea- ción de la cátedra de Clínica de Enfermedades Cutáneas y Sifilíticas en las Facultades de Medicina de Río de Janeiro y de Salvador. En realidad, antes de que João Pizarro Gabizo (Río de Janeiro) y Alexandre de Castro Cerqueira (Salvador) tomasen posesión de la cáte- dra obtenida en concurso público, el Dr. Antônio José Pereira da Silva Araújo, originario de la Escuela Bahiana de Tropicología, ya había institucionalizado en 1882 la enseñanza libre de la Dermatología, en un curso particular dictado en la primera Clínica de Enfermedades de la Piel del país, creada en ese mismo año en la Policlínica General de Río de Janeiro. Joaquim Mota afirma que, sin lugar a dudas, hasta esa época, “salvo por algunos es- critos, podría afirmarse que en Brasil se ignoraba por completo la Dermatología, de tal forma que la creación de una cátedra oficial, en realidad, marcó el inicio de estos estu- dios en el país”2. En el mismo año de 1883, se efectuaron los concursos públicos para elegir profeso- res adjuntos, cargo creado por la Reforma Sabóia. En Río de Janeiro, en la 11ª sección, que correspondía a la cátedra de enfermedades cutáneas, fue designado el Dr. Luiz da Costa Chaves Faria, quien debido al fallecimiento de Gabizo, en 1904, sería nombrado catedrático de la Clínica Dermatológica y Sifilográfica, denominación otorgada a la asig- natura desde el año 1892. Como resultado de la dinámica inducida por la enseñanza de la nueva especialidad en el país, la década de 1880 se destaca por el impulso otorgado por el Instituto Oswaldo Cruz a la investigación microbiológica. En el inicio del siglo XX, la Sociedad Brasileña de Dermatología surgió para apoyar y ampliar el proceso de formación, cohesión y valoriza- ción de la categoría profesional, priorizando el estímulo a la investigación científica y fa- voreciendo la implantación de una escuela nacional creativa e influyente en el país, a la vez que vinculada con el exterior y respetada en ese ámbito. Los Drs. Fernando Terra y Eduardo Rabello En 1906 se realizó el concurso para profesor sustituto de la Clínica Dermatológica, en el que obtuvieron el primer lugar, con el mismo número de puntos, Fernando Terra y Eduardo Rabello. Terra, por ser el de mayor edad y por haber sido asistente de la cátedra desde el año 1891 fue el escogido por el Gobierno de Alfonso Pena. En 1910, con el fallecimiento de Chaves Faria, ascendió como titular de la cátedra, cargo quel ejerció durante quince años más. El surgimiento de la SBD se explica también por el inicio de la investigación científi- ca que caracterizó –principalmente en los primeros años del siglo XX– el panorama de la Dermatología naciente; este proceso fue provocado por el desarrollo de las cátedras y por la actuación del Instituto Oswaldo Cruz, que sería estimulado por la Sociedad Brasi- leña de Dermatología en lo que respecta a la fuerza, organización y divulgación técnica de la nueva especialidad. El escenario inspirador A fines del siglo XIX, el estudio y la práctica de la Dermatología habían llegado en Europa a un grado elevado de desarrollo, permitiendo el debate sobre los grandes problemas de74
  • La Dermatología y los dermatólogos en el Brasilla patología y de la clínica entre los maestros de las diversas escuelas. Ferdinand Hebra,jefe de la Escuela de Viena, lanzó las bases definitivas de la especialidad, otorgándole lasistematización y el cuerpo de doctrina que inspiraron a los continuadores de su obra:Kaposi, Auspitz y Neuman. La Dermatología llegó al Brasil con cierta dificultad, ya que los estudios y los traba-jos fueron incrementándose recién durante los años que marcaron el final del siglo XIX yel comienzo del siglo XX. Incluso algunos autores no reconocen ninguna contribución enese sentido antes de 1900. Lo cierto es que podemos comenzar a hablar tanto de una medicina como de una Der-matología brasileña a partir de los inicios del siglo XX. El trabajo desarrollado por las dosEscuelas (Salvador y Río de Janeiro) fue la semilla que hizo germinar el espíritu científi-co en las primeras generaciones de médicos graduados en el país. Muchos de ellos par-tieron para Europa en busca de perfeccionamiento; al mismo tiempo que seactualizaban, procuraban aplicar lo que aprendían a la realidad de Brasil. Algunos autores destacan el papel de Oswaldo Cruz y del Instituto Manguinhos en es-te escenario, sobre todo en el desarrollo de la nueva especialidad médica relacionadacon las enfermedades cutáneas. La producción académica fue dejando de ser una sim-ple reproducción de bibliografía, característica fundamental de la fase pre-científica, pa-ra asumir el carácter de investigación y de estudio de laboratorio, contribuyendo demanera decisiva a la identificación de enfermedades anteriormente desconocidas, así co-mo sus causas, diagnósticos y tratamientos. El Instituto Manguinhos nació bajo el nombre de “Instituto SoroterápicoFederal” para preparar sueros y vacunas contra la peste. Transformadodespués por Oswaldo Cruz (figura 2) en el Instituto de Medicina Experimen-tal, recibió en 1908 la denominación actual; se privilegió la investigación enDermatología debido a la influencia que Cruz recibió de Raymond Sabou-raud, el verdadero fundador de la micología médica, con quien había traba-jado en París. Junto con Oswaldo Cruz, un grupo de maestros eminentes y jóvenes cien-tíficos que pasaron por Manguinhos se constituyó en la primera generaciónde dermatólogos brasileños, provocando un período efervescente de estu-dios e investigaciones científicas en el ámbito de esa especialidad. Entreellos se destacaron: Adolfo Lutz, Adolpho Lindemberg (figura 3), ParreirasHorta, Gaspar Viana, Rocha Lima, Henrique de Beaurepaire Aragão, ArêaLeão, Armínio Fraga, Eduardo Rabello, Fernando Terra (figura 4) y Olympioda Fonseca Filho. Adolfo Lutz (1855-1940), genial investigador brasileño, descubrió en1908 en São Paulo una nueva enfermedad, actualmente denominada para-coccidioidomicosis o Enfermedad de Lutz-Splendore-Almeida. La cumbre de esa actividad paralela y simultánea fue indudablemente laClínica de Dermatología y Sifilografía de la Facultad Nacional de Medicina. Allí se suma- Figura 2. Dr. Oswaldo Cruzron, además del interés de Fernando Terra, la participación de Eduardo Rabello, invita-do, en un gesto hidalgo del titular, para integrar el equipo de la cátedra. Como resultado,Terra y Rabello crearon un gran centro de investigación dermatológica, atrayendo aotros especialistas en parásitos y patólogos del Instituto Oswaldo Cruz que iniciaron laépoca de oro de la naciente especialidad. En el transcurso de cuatro años se produjeron trabajos fundamentales. En 1908, co-mo ya se señaló, la paracoccidioidomicosis fue descubierta en São Paulo por Adolfo Lutz.Adolpho Lindemberg (1872-1944) expuso en 1909 el descubrimiento del agente etiológi-co de la leishmaniasis, posteriormente denominado Leishmania brasiliensis. También en1909 describió un nuevo tipo de micetoma y su agente etiológico con el nombre de Dys-comices brasiliensis (actualmente Nocardia brasiliensis). 75
  • PAULO R . CUNHA Eduardo Rabello publicó en 1910 una pequeña e histórica monografía sobre Dermatomicosis, en la cual reproducía en la práctica brasileña y con las técnicas de Sabouraud lo que el ge- nial francés había dejado confirmado sobre la materia. En 1911 Paulo Parreiras Horta (1884-1961) publicó un trabajo sobre la piedra negra que también se tornaría un clásico, dándose al pa- rásito de la enfermedad el nombre del eminente especialista (Piedraia Hortai). El año de 1912 fue relevante por varias razones: - Eduardo Rabello inició las investigaciones que hallaron, por primera vez en Brasil, los corpúsculos de Donovan, agente cau- sal de la donovanosis (que en esa época era un granuloma ulce- roso o venéreo); este estudio sería continuado en 1917 con una tesis clásica de Souza Aranha. - Gaspar Viana (1885-1914) descubrió el tratamiento y la cu- ra de la Leishmaniasis tegumentaria por medio del antimonio, en la forma del antiguo tártaro emético, usado al 1% en inyec- ciones intravenosas. Más tarde, el mismo Viana descubriría la cura de las lesiones de la donovanosis por la aplicación del mis-Figura 3. Dr. Adolpho mo compuesto.Lindemberg (centro) Francisco Eduardo Rabello señala respecto de estos trabajos relevantes: “No es sor-en su clínica de prendente que en medio de esa febril y tan fértil actividad de investigación fuese creadaDermatología de la en la misma época, en 1912, la Sociedad Brasileña de Dermatología”2.Santa Casa de SanPablo El ideal de Fernando Terra Fernando Terra (1865-1947), fluminense, tercer catedrático de la Facultad de Medi- cina de Río de Janeiro, autor del proyecto y primer Presidente de la Sociedad Brasileña de Dermatología, ejerció su mandato de 1912 a 1925. La consulta de los documentos de la Sociedad Brasileña de Dermatología permite afir- mar que él fue verdaderamente el alma, la inspiración y la fuerza que precedió a la fun- dación de la SBD. Fue él quien articuló esfuerzos, invitó a la participación y escribió el borrador de los estatutos. Fue considerado como una fuerza omnipresente en la funda- ción y en los trabajos de los primeros trece años de la entidad; se retiró de su cargo por la única razón de que, al jubilarse en 1925 como catedrático de Dermatología y Sifilo- grafía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Brasil, prefirió mantener la tra- dición de que su sucesor en la cátedra fuese también el presidente de la Sociedad. Terra había nacido el 25 de diciembre de 1865 en Niterói y falleció en Juiz de Fora en 1947. Graduado en 1887 en la Facultad Nacional de Medicina, se dedicó enseguida a la Der- matología efectuando sus prácticas médicas junto al Profesor João Pizarro Gabizo en la 19º Enfermería de la Santa Casa. En los registros también consta que pasó por Manguin- hos. En 1891 se convirtió en asistente de la Clínica de Dermatología y Sifilografía, y enFigura 4. Dr. Fernando 1906 concursó públicamente para el cargo de profesor asistente, que obtuvo por las ra-Terra (1865-1947) zones que se expusieron anteriormente. Al asumir como titular en 1910, sucediendo a Chaves de Faria, tuvo la actitud gene- rosa de llamar a Eduardo Rabello para la Clínica; con él llegó también el grupo del Ins- tituto Oswaldo Cruz para unirse a los dermatólogos clásicos, dando lugar a una interacción válida para ambos sectores. No satisfecho con su actividad como conductor del Instituto, Fernando Terra marcó los principios de una entidad capaz de congregar a los dermatólogos y dirigirlos cada vez más hacia la actividad científica. 76
  • La Dermatología y los dermatólogos en el BrasilEl modelo francés El modelo francés de la Sociedad de Dermatología y Sifilografía, que funcionaba des-de 1889 en el Hospital Saint-Louis de París junto a la Clínica del mismo nombre, fue elescogido para regir la entidad brasileña, pero curiosamente, Terra y el grupo fundadorde la SBD no incluyeron inicialmente el estudio de la sífilis en la denominación de la nue-va entidad. Durante trece años, es decir, durante la gestión de Fernando Terra, la enti-dad se llamaría Sociedad Brasileña de Dermatología. Solamente en 1925, al asumirEduardo Rabello la presidencia, se alteraría el estatuto para pasar a denominarse Socie-dad Brasileña de Dermatología y Sifilografía (SBDS), igual que la entidad francesa, conuna leve pero significativa diferencia, porque la SBDS optó por el término usado por losanglosajones, sifilografía y no por el francés, sifilología. Años después de la 2ª GuerraMundial, con la introducción de la penicilina, la entidad retornaría en 1962 a la denomi-nación original, después de treinta y siete años de llevar el nombre de Sociedad Brasile-ña de Dermatología y Sifilografía. El cambio de denominación sería implementado reciénen 1965, completándose, por lo tanto, 40 años de permanencia de la segunda razón so-cial y de la sigla SBDS.4. Personalidades históricas ■ Personalidades históricasSebastião de Almeida Prado Sampaio Cuando se pide a una figura notable de la especialidad, como el paulista LuizHenrique Camargo Paschoal, que indique quién debería figurar en el Panteón de laDermatología, la respuesta es la siguiente: “Yo colocaría en el pedestal a SebastiãoSampaio. Ud. que va a escribir sobre la Historia de la Dermatología brasileña tieneque considerar dos épocas: antes y después de Sampaio. Él fue y continúa siendo unmarco de referencia. Tremendamente inteligente y preparado, trajo de los EstadosUnidos la escuela terapéutica de aliviar y curar las enfermedades, en contraposicióna la postura de la escuela francesa, dominante en Brasil, mucho más preocupadapor describir las enfermedades de la piel. Sampaio, un hombre muy trabajador, te-nía un conocimiento médico espectacular y una postura humanística fuera de serie.Sampaio era un hombre de gran cultura. Imagínese mi suerte, yo fui su primer dis-cípulo”2. Sebastião Sampaio (figura 5) nació en el interior del estado de São Paulo y estu- Figura 5. Dr. Sebastiãodió en su capital. Su preferencia inicial era la ingeniería, porque era un alumno excelen- Sampaiote en matemática. Pero su madre, que siempre había querido tener un hijo médico, loinfluenció para que ingresara en 1938 en la carrera de Medicina, en la Universidad deSão Paulo (USP), donde se graduó en 1943. Ya desde su época de estudiante, Sampaio trabajó en la Liga de Lucha contra la Sífi-lis, en una época especialmente grave por la precaria situación financiera de la familia.Se presentó al concurso del Departamento de Profilaxis de la Lepra, y al aprobarlo fuecontratado como auxiliar académico. “Cuando terminé la Facultad de Medicina, ya ha-cía dos años que trabajaba con enfermos de lepra y de sífilis, de modo que la Dermato-logía se tornó el camino natural a seguir”. Ese camino fue ampliándose de forma progresiva, a tal punto que Sebastião Sampaiopasó a constituir el tercer gran referente de la Dermatología en São Paulo (los otros dos fue-ron Adolpho Lindemberg y Aguiar Pupo). “La cátedra era Dermatología y Sifilografía. Alprofesor Pupo también le gustaba mucho trabajar con leprosos. Cuando terminé la carrerade medicina, y como no existía todavía la práctica obligatoria, el profesor decidió que yo de-bería frecuentar el ambulatorio de Dermatología, y así fui aprendiendo la especialidad”. 77
  • PAULO R . CUNHA Con cinco años de experiencia dermatológica, Sampaio fue docente y consiguió una beca para asistir a la Clínica Mayo en los Estados Unidos, en esa época el mayor centro médico de ese país; allí hizo sus prácticas médicas entre 1951 y 1952, y luego continuó sus estudios en Europa. En la Clínica Mayo Sampaio vio que los enfermos eran visitados todos los días y reci- bían una atención médica eficaz, práctica que aplicó en São Paulo a su regreso, influyen- do sobre varias generaciones de dermatólogos brasileños. “Fui formando discípulos y mis discípulos formaron otros discípulos”, decía. Fue Presidente de la Asociación Médica Brasileña, del Colegio Ibero-Latinoamerica- no de Dermatología y del Consejo Regional de Medicina y miembro del International Committee of Dermatology. Desde su cátedra en la USP Sebastião Sampaio formó discípulos que se distribuyeron en todo el Estado de São Paulo, varios estados brasileños y el exterior; la mayoría de sus discípulos mantuvo su vinculación con el maestro, a quien invitaban durante decenas de años para dar conferencias y asistir a encuentros y jornadas, además de prestigiar con su presencia diversas reuniones creadas por él mismo. Bernardino Antônio Gomes Autor del primer libro de Dermatología en lengua portuguesa, estuvo dos veces en Brasil: en 1797 y 1817. José Francisco da Silva Lima José Francisco da Silva Lima, portugués de Vilarinho, llegó a Salvador en 1840 y se doctoró en la Facultad de Medicina de Bahía. Junto con Wucherer y Paterson, implanta- ron en Bahía los primeros estudios de las enfermedades tropicales. Adolpho Lindemberg Fluminense de Cabo Frío, se graduó en la Facultad de Medicina de Río de Janeiro en 1896 y se especializó en Dermatología en París. Fue uno de los pioneros en la especiali- dad, creando en la Santa Casa de Misericordia el primer Servicio Dermatológico de São Paulo. Paulo Parreiras Horta El carioca Paulo de Figueiredo Parreiras Horta nació en 1884, fue farmacéutico an- tes de cursar medicina en Brasil y después microbiología en París. Fue uno de los mayo- res micólogos brasileños. João de Aguiar Pupo Paulista de Itatiba, graduado en 1912, en la Facultad de Medicina de Río de Janeiro, fue quien más estimuló la creación del Instituto de Medicina Tropical de São Paulo. João Ramos e Silva Graduado en 1918 en la Facultad de Medicina de la Praia Vermelha, en Río de Janei- ro, Ramos e Silva adquirió notoriedad en las enfermedades venéreas y la hanseniasis. Promovió la primera reunión de dermatólogos sifilógrafos en Brasil.78
  • La Dermatología y los dermatólogos en el BrasilJoaquim Mota Fue uno de los mayores sifilógrafos brasileños. Se graduó en la Universidad del Bra-sil en 1916 y trabajó en el Instituto Oswaldo Cruz, en el Servicio Médico del Ejército y enel Departamento Nacional de Salud Pública, así como en la Inspectoría de Profilaxis dela Lepra y Enfermedades Venéreas.Oswaldo Costa Dermatólogo de Minas Gerais, dedicó su tesis (1962) al estudio de las queratodermiaspalmo-plantares; efectuó su práctica médica en el Hospital Saint-Louis, en París.Domingos Barbosa da Silva En 1955 fue designado Profesor Titular de la cátedra de Dermatología de la Facultadde Medicina y Cirugía de Pará. Fueron importantes sus estudios en Dermatología tropi-cal y formó varias generaciones de especialistas.Eduardo Rabello Nacido en Barra Mansa, Río de Janeiro, en 1876, el segundo presidente de la SBD sedoctoró en 1903 en la Facultad de Medicina de Río de Janeiro. Discípulo de la Escuela Fran-cesa, Rabello frecuentó el Servicio de Curieterapia del Hospital Necker, bajo la dirección deDegrais, adquiriendo experiencia en la materia. Al retornar a Brasil fundó en 1919, juntocon Fernando Terra, el Instituto de Electro-radiología de la Facultad de Río de Janeiro, quefue después incorporado a la Clínica Dermatológica. Falleció el 8 de agosto de 1940.Francisco Eduardo Rabello Sucedió a su padre, Eduardo Rabello, en la Cátedra de Dermatología y Sifilogra-fía de la Facultad Nacional de Medicina. Hizo contribuciones originales en las áreasde leishmaniasis tegumentaria, hanseniasis y sarcoidosis (figura 6).Hildebrando Portugal Graduado en la Facultad de Medicina de Río de Janeiro, su gran realización fuela creación del Laboratorio de Histopatología de la Clínica, en 1926.Jorge de Oliveira Lobo Nació en Recife, en 1889. Recibió su diploma en la Facultad de Medicina de Río de Ja- Figura 6. Dr. Francisconeiro. Trabajó con Olympio da Fonseca Filho y Arêa Leão en Manguinhos y fue asisten- Eduardo Rabellote de Eduardo Rabello. Al retornar a su tierra natal, trabajó en la Clínica Dermatológicaen el Hospital de Santo Amaro, dando inicio a la Dermatología de Pernambuco. Jorge de Oliveira Lobo utilizó su nombre para identificar una enfermedad provocada porel hongo denominado Paracoccidioides loboi. También describió una nueva forma de blas-tomicosis, cuyas lesiones particulares fungosas tienen como nicho ecológico la Amazonia.Glynne Leite Rocha Natural de Alagoas en Maceió, se graduó en la Facultad de Medicina de Pernambucoen 1930. Fue Jefe del Servicio de Dermatología del Hospital de IASERJ durante décadas. 79
  • PAULO R . CUNHA Demétrio Peryassú Nacido en Belém do Pará, se graduó en 1937 en la Facultad Nacional de Medicina. Varios síndromes dermatológicos fueron estudiados por él; también poseía grandes co- nocimientos de radioterapia y hansenología. Anuar Auad El paulista Anuar Auad se graduó en la Facultad de Ciencias Médicas de Río de Ja- neiro, en 1951. Realizó vastos estudios en el área de pénfigo foliáceo, asumiendo en 1954 la dirección del Hospital de Pénfigo en Goiânia. Antônio Carlos Pereira Júnior Natural de Minas Gerais, de Juiz de Fora, graduado en 1963 en la Facultad Nacional de Medicina de la Universidad de Brasil, efectuó sus prácticas médicas en el Hospital Saint- Louis, en París. Es coautor de un libro sobre herpes y de la clasificación de las ETS adoptada en el país y en el exterior. Norberto Belliboni Natural de Camposapiero, Italia, llegó a Brasil en 1934. Se graduó en Medicina en 1949, en la Universidad de São Paulo. Durante diez años fue el coordinador de la asignatura de Dermatología del Curso Experimental de Medicina de la Universidad de São Paulo. Raymundo Martins Castro Se graduó en la Facultad de Medicina de la USP; fue docente libre en la FMUSP, hizo un curso de especialización en Medicina Tropical en Alemania y fundó en 1986 el Cen- tro de Estudios “Nicolau Maria Rossetti”. Guilherme V. Curban Profesor Libre Docente de la FMUSP, es autor, junto con Luiz M. Bechelli, del Compen- dio de Dermatología, libro de consulta de la especialidad. Carlos da Silva LacazFigura 7. Dr. Carlos daSilva Lacaz Historiador de la Dermatología brasileña, Lacaz fue profesor de Micología y Microbio- logía en la USP y fundó en 1959 el Instituto de Medicina Tropical, sien- do dos veces director de la Facultad de Medicina de la USP. Es considerado uno de los mayores micólogos del mundo (figura 7). Clóvis Bopp Nació en Santa Maria (RS) el 17 de octubre de 1913. Fue Jefe del Servicio de Dermatología de la Universidad Federal de Rio Grande has- ta 1984. Antar Padilha-Gonçalves Graduado en 1937 en la Facultad Nacional de Medicina, profundizó 80
  • La Dermatología y los dermatólogos en el Brasillos estudios sobre leishmaniasis y micología. Trabajó en el Servicio de Dermatología delHospital Gaffrée Guinle y después en el laboratorio de Raimundo Aragão.Abrahão Rotberg De proyección mundial por la doctrina de la Margen Hansen en su forma anérgica ydel Factor N en la hanseniasis, Rotberg estudió en Río de Janeiro y se graduó en 1933en la Facultad de Medicina de São Paulo. Se destacó por su contribución a los conoci-mientos en la hansenología.Alexandre Mello Filho Graduado en la Escuela Paulista de Medicina, ingresó en la Clínica Dermatológica delHospital del Servidor Público Municipal en 1948. Fue profesor en la Facultad de CienciasMédicas de la Santa Casa de Misericordia durante 20 años.Antonio Delfina Se graduó en 1942 en la Escuela Paulista de Medicina, dedicándose durante 45 añosa la institución; es autor de diversos trabajos científicos de la especialidad.Antônio Souza Marques Nacido en Río de Janeiro, se graduó en 1960 en la Facultad Nacional de Medicina ehizo su posgrado en el Hospital del Cáncer de Filadelfia, Estados Unidos.Aurélio Ancona López Se graduó en 1937 en la Facultad Nacional de Medicina de Río de Janeiro. En 1945creó el Servicio Dermatológico del Hospital del Servidor Público Municipal. En la Cruza-da Pro-Infancia fundó un Centro de Educación de Dermatología.Jarbas Porto Natural de Pernambuco de Caruaru, se graduó en la Facultad Nacional de Medicina.Asistente de Rabello y de Rubem David Azulay, Porto ingresó en el Hospital de los Servi-dores del Estado y realizó su posgrado en Michigan. Fue Presidente de la Academia Na-cional de Medicina.Luiz Henrique Camargo Paschoal Graduado en la USP en 1960, dirige la cátedra de Dermatología de la Facultad de Me-dicina del ABC, y es el actual Director de esa Facultad.Luiz Marino Bechelli Graduado en la Facultad de Medicina de la USP en 1933, fue designado médico espe-cialista del Departamento de Profilaxis de la Lepra. Fue Director Clínico del SanatorioCocais y docente libre de la Facultad de Medicina de la USP. Durante diez años, fue se-cretario del sector de Lepra de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Suiza. 81
  • PAULO R . CUNHA Márcio Lobo Creó el posgrado en Dermatología en la Universidad Federal de Pernambuco. Una de sus líneas de investigación fue la Donovanosis. Nelson Guimarães Proença En 1970, el profesor Nelson Proença fundó el Anuario Dermatológico Brasileño con la intención de reunir trabajos publicados en revistas de otras áreas. Fue director de la APM y la AMB (Asociación Paulista de Medicina y Asociación Médica Brasileña) y direc- tor de la Clínica de Dermatología de la Santa Casa de São Paulo. Neuza Dillon Graduada en la Facultad de Medicina y Cirugía de Belém do Pará, se especializó en Dermatología en la USP. En 1966 fue designada profesora en la recién creada Facultad de Ciencias Médicas y Biológicas de Botucatu. Ejerció brillantemente el cargo de Profe- sora Titular de Dermatología en esa escuela hasta su jubilación. Ney Romitti Graduado en 1958 en la Facultad Nacional de Medicina, hizo su práctica en Alema- nia, donde publicó 20 trabajos científicos. Fue Profesor Titular de la Facultad de Medici- na de Santos. Posee una notable cultura general y dermatológica. Renée Garrido Neves Graduado en 1953 en la Facultad Fluminense de Medicina, fue durante trece años asistente voluntario de João Ramos e Silva. Trabajó en el Servicio de Leprología. Asiduo participante de las reuniones de la SBD; fue el responsable de la compra de la sede de la entidad. Maurício y Alice Casal Alchorne Mauricio nació en Pesqueira, Pernambuco; se trasladó a Recife para estudiar el ciclo se- cundario y la carrera de Medicina en la Facultad de Ciencias Médicas de Pernambuco. Su formación dermatológica y su inicio en la carrera académica se desarrollaron en el HC/F- MUSP. Desde 1994 es Profesor Titular de UNIFESP/Escuela Paulista de Medicina. En el HC conoció a la alumna Alice, de São Paulo, con quien se casó; tienen dos hijos y cuatro nietos. Alice hizo su práctica de Medicina en el HC/FMUSP y es actualmente profesora adjun- ta y docente libre de la UNIFESP/ Escuela Paulista de Medicina, desde 1997. Ambos ocuparon diferentes cargos en la SBD, entre ellos la Presidencia de la Regio- nal de São Paulo (Alice y Maurício) y de la SBD (Maurício). Rubem David Azulay Nacido en Belém do Pará, en 1917, se graduó en Medicina en la Facultad Fluminen- se de Medicina y en el Servicio de Dermatología del Prof. Parreiras Horta. Fue titular de la cátedra de Dermatología de varias Universidades, en cargos obtenidos por concurso público: Pará, UFF, UERJ y UFRJ. Fue también el responsable de continuar con las acti- vidades del histórico Pabellón São Miguel, cuando la Cátedra y el Servicio de Dermatolo- gía de la UFRJ se trasladaron al Hospital Universitario, en la Ilha do Fundão.82
  • La Dermatología y los dermatólogos en el Brasil En los inicios de su carrera, llegó a trabajar con Eduardo Rabello. Vinculado a la SBDdesde que era estudiante, frecuentó el Pabellón São Miguel (financiado en el inicio de losaños 30 por la Organización Mundial de la Salud para cursos internacionales de lepra, pe-ro inmediatamente transferido para la Clínica Dermatológica de la Universidad de Bra-sil). Era presidente de la SBD cuando se cumplieron 50 años de su creación, y como talresolvió cambiar muchas cosas: “Ya existían las reuniones, pero todas se realizaban enRío de Janeiro. La gran mayoría de los socios era natural de Río. Cuando asumí la Presi-dencia, hice modificar los Estatutos y empecé a promover las reuniones en otros Estados,ya que entendía que la Dermatología era nacional y no solamente de Río de Janeiro”. También fue en dos oportunidades editor jefe de los Anais Brasileiros de Dermatolo-gia, donde introdujo varias innovaciones. Fue también Presidente de la Asociación Bra-sileña de Leprología, del Colegio Ibero-Latinoamericano de Dermatología, de laInternacional Society of Dermatology y de la Academia Nacional de Medicina. Por susméritos personales y la calidad de sus trabajos científicos fue agraciado con trece pre-mios: medalla de oro Oswaldo Cruz, Antonio Pedro (tres veces) y Gaspar Viana, premioJorge Lobo, varias plaquetas –tres nacionales y una de la North American Clinical Der-matological Society. Azulay es uno de los autores más destacados de la Historia de laDermatología Brasileña.Rui Miranda Pilar de la dermatología paranaense, fundó en 1960 el Centro de Estudios de la Le-pra Souza Araújo en la Universidad Federal de Paraná y en 1990 la Fundación Pro-Han-sen. En el ámbito de la Dermatología describió cinco nuevas patologías y dentro de lahansenología contribuyó al mejor conocimiento de la enfermedad.Lucio Bakos Nacido en 1942, en Zadar –actualmente Croacia, entonces territorio italiano–, segraduó en 1966, en la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS). Fue VisitingScholar de la Cambridge University durante los años 1972-73, trabajando en el Adden-brooke’s Hospital de Cambridge, dirigido por el Dr. Arthur Rook. Es Profesor Titular deDermatología de la UFRGS desde 1991.Sylvio Fraga Se graduó en 1953 en la Facultad de Medicina de la antigua Universidad de Brasil.Entre 1955 y 1956 efectuó su práctica médica en Filadelfia (Estados Unidos). Hizo el cur-so de especialización en Dermatología y Patología en el Armed Forces Institute of Patho-logy, en Washington. Fue cofundador del Instituto de Dermatología de la Santa Casa.João y Bernardo Gontijo De Minas Gerais, la familia Gontijo (el padre, João B. Gontijo Assunção y el hijo, Ber-nardo Gontijo) son personalidades distinguidas en la Dermatología. Joao se graduó en1947 en la UFMG y realizó su práctica médica en París en el Hospital Saint-Louis duran-te los años 1948-1949. Por concurso público obtuvo el título de profesor adjunto y docen-te libre de la UFMG. Publicó 24 trabajos en forma individual o en colaboración, ypresentó cerca de 200 ponencias en congresos y reuniones en Brasil y en el exterior. Ber-nardo, el hijo, se graduó en la UFMG y completó su práctica médica de Dermatología enel Hospital de Clínicas de la USP; y es actualmente profesor de la Facultad de Medicinade la UFMG. Ambos fueron miembros participantes y presidentes de la SBD. 83
  • PAULO R . CUNHA Mário y Márcio Rutowitsch Márcio Rutowitsch es hijo del dermatólogo Mário Rutowitsch, que fuera Presidente de la SBD en 1960. Márcio se graduó en la Universidad Federal Fluminense y es actualmen- te Jefe del Servicio de Dermatología del HSE. Jorge José de Souza Filho Nacido en Florianópolis en 1937, se graduó en la Universidad Federal de Paraná en 1964 y fue admitido en 1965 como practicante con beca del Hospital de Clínicas de São Paulo. En 1967 volvió a su tierra natal y se presentó en el concurso para auxiliar de en- señanza en la UFSC, donde llegó a profesor titular en 1990. Fue uno de los fundadores de la Regional SC de la SBD y el primer Presidente de la Reunión Sur-Brasileña de Der- matología, realizada en Florianópolis en 1981.■ La5.Dermatologíaen los estados La Dermatología en los estados Estas generaciones pujantes, con sus ansias de nuevos caminos, fueron el resultado del estímulo a la investigación científica propiciado por la educación dermatológica re- novada, por la llegada de nuevas especialidades a otras regiones del país y por la acción sinérgica de la SBD. Efectivamente, la Dermatología se ampliaba. En las décadas de 1920 y 1930, de acuerdo con Rabello Júnior, “la cátedra de Belo Horizonte, de Antonio Aleixo (1884- 1943), marcaría la llegada de un nuevo centro de estudios en el país, con trabajos y pu- blicaciones novedosas en los sectores gemelos de la venereología y de la hansenología, destacándose Orsini de Castro (1892-1970) en Dermatología y O. Diniz (1902-1966) en hansenología. Trabajos originales de gran envergadura fueron desarrollados por O. de Castro, Oswaldo Costa (Cátedra de la Universidad Federal) y Tancredo Furtado (Cátedra de la UFMG)”3. Costa fue el autor de una notable tesis sobre las acroqueratosis (1960), mientras Furtado haría lo mismo en 1955 sobre la frambesia. En Juiz de Fora se instaló igualmente un gran centro dermatológico, con Antônio Car- los Pereira y Carlos Adolfo Pereira. Entre 1922 y 1940 se publicaron importantes traba- jos brasileños sobre el pénfigo foliáceo, entre ellos los de J. P. Vieira(1927) y Orsini de Castro (1940). Fundada en 1916, la Facultad de Medicina de São Paulo contó enseguida con una cá- tedra de Dermatología, cuyo titular fue Adolpho Lindemberg (1872-1944), autor de tra- bajos pioneros en leishmaniasis tegumentaria y pénfigo foliáceo. Su discípulo Nicolau Rossetti (1894-1956) fue más tarde el titular de la Cátedra de Dermatología en la Escue- la Paulista de Medicina, donde tuvo como sucesor al leprólogo y dermatólogo Abrahão Rotberg, autor de trabajos notables sobre la reacción de Mitsuda, la reacción de Monte- negro y las angeítis necrotizantes. Informa Rabello: En la década de 1930, J. Aguiar Pupo, discípulo predilecto de Eduardo Rabello, asu- miría la cátedra de Dermatología de la Universidad de São Paulo, donde enseguida formó una gran escuela. En la línea de la tradición brasileña, Aguiar Pupo dominó con igual superioridad la hansenología, con trabajos pioneros en ese sentido. Le su- cedería en 1957 Sebastião Sampaio, un joven profesor de buena formación histológi- ca que daría gran impulso a los trabajos en el campo de la estructura y funciones de la piel, de la genética y de la patología inmune. En São Paulo se destacarían otros va- lores como H. Cerruti en Sorocaba, L. M. Bechelli y W. Pimenta en Ribeirão Preto, to- dos de la escuela de Aguiar Pupo. Una mención especial merecen los jóvenes, entre84
  • La Dermatología y los dermatólogos en el Brasil ellos Ney Romitti, discípulo de Ramos e Silva, Marchionini y Raimundo Martins de Castro, inicialmente profesor en Campinas, que tuvo como maestro a su ilustre pa- dre, A. Martins de Castro (1885-1968), especialista versado en micología, histopato- logía y roentgenterapia2. Mencionamos aquí solamente algunos de los dermatólogos nacionales que estudiaroncon los grandes Maestros del exterior: 1. Olympio da Fonseca Filho, Nicolau Rossetti y Abílio Martins de Castro trabajaroncon Raymond Sabouraud, en el Hospital Saint-Louis de París. 2. J. Luiz Miranda fue practicante en la Duke University, con N. F. Conant. 3. Eduardo Rabello frecuentó el Servicio de Curieterapia del Hospital Necker, bajo ladirección de Degrais y al volver al Brasil fundó con Fernando Terra el Instituto de Elec-troradiología, incluido posteriormente dentro de la Clínica Dermatológica de la FacultadNacional de Medicina. 4. Adolfo Lutz hizo sus prácticas en Suiza con Paul Gerson Unna (1850-1929), el fun-dador de la Dermatología moderna. 5. Ney Romitti trabajó en Munich con Alfred Marchionini. 6. Sebastião de Almeida Sampaio efectuó sus prácticas médicas en la Clínica Mayo,en Rochester, Estados Unidos. 7. Newton Guimarães trabajó en Barcelona con Xavier Vilanova. 8. Joaquim Pereira da Mota (1894-1952) trabajó en París con Pautrier. 9. Valdir Bandeira (Recife) y René Garrido Neves (Niterói) hicieron sus prácticas mé-dicas en Buenos Aires, en los servicios de los Profs. Julio Borda y Jorge Abulafia. ■ La Sociedad Brasileña6. La Sociedad Brasileña de Dermatología (SBD) de Dermatología (SBD) La sesión de fundación de la Sociedad Brasileña de Dermatología se inició a las diezhoras de la mañana del domingo 4 de febrero de 1912, en el Pabellón Miguel Couto, dela Santa Casa de Misericordia de Río de Janeiro. Estaban presentes dieciocho médicos,de los cuales sólo diez eran dermatólogos. Tres de ellos formaban parte de la ComisiónOrganizadora: Fernando Terra, Eduardo Rabello y Werneck Machado. Los otros funda-dores eran los Drs. Moncorvo Filho, Alfredo Porto, Eduardo Magalhães, Adolfo Lutz, Víc-tor de Teive, Caetano de Menezes, Gaspar Viana, Leal Júnior, Oscar da Silva Araújo,Juliano Moreira, Paulo Parreiras Horta, Zopyro Goulart, Miguel Salles, Eduardo Jorge yFranco de Carvalho. La SBD es la segunda mayor entidad de la especialidad en el mundo en número de aso-ciados. En el año 2000 fue aprobado el 5 de febrero para la conmemoración anual del Díadel Dermatólogo. En los trece primeros años de actuación de la SBD predominó, al lado de la discusióncientífica de la mayor seriedad, el estímulo a la investigación –luego extendido a las nue-vas generaciones que cursaban Medicina–, así como el conocimiento y la divulgación delas actividades dermatológicas realizadas en las demás regiones del país; el espíritu aco-gedor y atento de los dirigentes y la preocupación por fijar las bases para la construc-ción de algo definitivo para el futuro. La SBD tuvo en su historia dos gestiones prolongadas: la de Fernando Terra que durótrece años y la de Eduardo Rabello, quien la presidió por quince años sin interrupción.Los presidentes de la SDB Los dermatólogos que ejercieron la Presidencia de la SBD fueron: Fernando Terra(1912); Eduardo Rabello (1925); Oscar Silva Araújo (1941); Joaquim Mota (1942); João 85
  • PAULO R . CUNHA Ramos e Silva (1944); A. F. Da Costa Jr. (1946); Hildebrando Por- tugal (1948); Francisco Eduardo Rabello (1950); Demétrio Peryas- su (1951); Edgard Drolhe da Costa (1953); Luis Campos Mello (1955); Antar Padilha-Gonçalves (1957); Mário Rutowitsch (1959); Rubem David Azulay (1961); Glynne Leite Rocha (1963); J. Aguiar Pupo (1964); João Ramos e Silva (1965); Domingos Barbosa da Sil- va (1966). Antônio Carlos Pereira (1967); Rui Noronha Miranda (1968); Jorge Lobo (1969); Anuar Auad (1970); Clóvis Bopp (1971); Rubem David Azulay (1972); Tancredo Furtado (1973); Sebastião de Almeida Prado Sampaio (1974), Jarbas Anacleto Porto (1975); José Pessoa Mendes (1976); Walter Moura Cantídio (1977); João Batista Gontijo (1978); Newton Guimarães (1980); RaiymundoFigura 8. Comisión Martins Castro (1981); Márcio Lobo Jardim (1982); José SerryaDirectiva de la SBD (1983); Jorge José de Souza Filho (1984); Luiz Carlos Cucé (1985); Divino Rassi (1986);(2000-01): De izq. a René Garrido Neves (1987); César Bernardi (1988); Luiz Henrique C. Paschoal (1989); Or-der. (sentados): María canda Andrade Patrus (1990); Antonio Carlos Pereira Junior (1991); Jesús Rodrígues San-Lourdes Viegas, tamaría (1992); José Eduardo Costa Martins (1993); Arival Cardoso de Brito (1994); Saritasecretaria general; Martins (1995); Iphis Campbell (1996); Clarisse Zaitz (1997); Alberto Eduardo Cox Cardo-Fernando Augusto de so (1998); Maurício Mota de Avelar Alchorne (1999); Bernardo Gontijo (2000); FernandoAlmeida, presidente; Augusto de Almeida (2001) (figura 8), Márcio Rutowitsch (2003), Sinésio Talhari (2005).Márcio Santos En la década del 90 tres mujeres presidieron la Sociedad Brasileña de Dermatología: Or-Rutowitsch,vicepresidente. De pie: canda Andrade Patrus (1990-1991), Sarita Martins (1995-1996) y Clarisse Zaitz (1997-1998).Macedo Paschoal,segundo secretario; La sede de la SDB. Los Anais Brasileiros de Dermatologia.Beatriz Moritz Trope, La biblioteca. El primer congresotesorera, y PauloRowilson, secretario En 1932, la SDB, junto con varios sectores de la Clínica Dermatológica y Sifilográfica, fue trasladada al Pabellón São Miguel, donde el 20 de octubre de 1933 se inauguró la bibliote- ca de la Clínica. A mediados del siglo XX esta biblioteca era ya considerada como la posee- dora del mayor acervo de la especialidad en América Latina. En 1987 René Garrido Neves llegó a la Presidencia de la SBD con una misión: dotar a la entidad de una sede propia, la cual fue adquirida en la Av. Nilo Peçanha, dejando la antigua sede del Pabellón São Miguel. La primera edición de la revista bimestral Anais Brasileiros de Dermatologia (figura 9) tuvo como editor jefe a Eduardo Rabello, en 1925. En 1985 vuelve a surgir el boletín de Noticias SBD, sustituido en 1996 por el Diario de la Dermatología Actual, y finalmente, por el Diario de la SBD. Del 26 a 28 de septiembre de 1944 se realiza la primera de las reuniones de los espe- cialistas brasileños en Dermatosis Sifilográficas, en el Pabellón São Miguel, de la Santa Casa de Misericordia de Río de Janeiro; a partir de 1969 estas reuniones recibieron el nombre de Congresos (figura 10). El cincuentenario de la SDB Conmemorando el cincuentenario de la SBD en 1962, bajo la presidencia de Rubem David Azulay, se efectuó la declaración pública de reconocimiento a la expansión de la Dermatología en todo el Brasil, y así se dejó abierto el camino para que los profesiona- les de otros Estados pudieran ocupar la Presidencia. Otro hecho destacado de la década fue la designación de Ramos e Silva como miembro del CID (Comité Internacional de Der- matología). Posteriormente, Antar Padilha-Gonçalves, Sebastião Sampaio y Márcia Ra- mos e Silva fueron también designados miembros del CID. En 1971, durante el Congreso Brasileño de Dermatología realizado en Porto Alegre, bajo la presidencia de Clóvis Bopp, se amplió el radio de acción de la SBD para cuidar 86
  • La Dermatología y los dermatólogos en el Brasil Figura 9. Anaisde los intereses éticos, sociales y económicos de los dermatólogos brasileños. Bopp fue Brasileiros detambién el principal organizador de las reuniones regionales denominadas “Líneas Sur Dermatologia. Añode la Dermatología Brasileña”, actualmente llamadas “Jornadas Sud-Brasileñas”, que 1940congregan a los especialistas de Río Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná. Figura 10. II Reunión Anual de Dermato-El 90º aniversario de la SDB sifilógrafos brasileños en Belo Horizonte. (1945) Le correspondió conmemorar el 90º aniversario de la fundación de la SBD a quien erasu presidente electo en ese momento, el Prof. Fernando Augusto de Almeida, destacadoespecialista cuya tesis de doctorado en la USP trató sobre “Prurito de Hebra”, y es unode los mayores conocedores de tumores cutáneos, principalmente el melanoma; es ade-más uno de los fundadores y el primer presidente del Grupo Brasileño de Estudio del Me-lanoma (GBM). Bajo su dirección se impulsó el Proyecto Pro Memoria, coordinado por elProf. Dr. Paulo Cunha (figura 11), cuya finalidad es conservar la historia de la Dermato-logía en Brasil a través de libros, documentos e imágenes. El primer trabajo realizadofue la edición de la Historia de la Dermatología en Brasil, un primoroso rescate de fotosy textos desde los inicios de la especialidad en el país. También se destacaron en su gestión la manera profesional de administrar y el im-pulso financiero dado a la SDB.La SBD 2003/2004 En los últimos años, la Sociedad Brasileña de Dermatología centralizó las accionesinstitucionales y políticas apuntando a la valorización de la especialidad. Junto a la Aso-ciación Médica Brasileña, participó activamente del movimiento nacional para la imple-mentación de una nueva y más justa lista de honorarios médicos que está siendoutilizada en todo el país. También participó en los encuentros de repudio a la creaciónde nuevas escuelas de medicina y en las reuniones sobre el proyecto de Ley sobre laPráctica Médica, y envió especialistas para que integrasen la Cámara sobre Productos yProcedimientos Estéticos del Consejo Federal de Medicina. En el ámbito interno, trabajó intensamente a través de sus departamentos especiali-zados en la creación de Manuales de Conducta para orientación sobre técnicas y proce-dimientos utilizados en la especialidad. Las comisiones especializadas mantuvieron la 87
  • PAULO R . CUNHAFigura 11. Prof. Dr.Paulo Cunha rutina de visitar los servicios acreditados para la residencia, lo que garantiza la calidadFigura 12. Primera de enseñanza de la Dermatología en el país. De gran importancia fue la tarea desarro-mesa examinadora de llada por un grupo de trabajo integrado por las jefaturas de Servicios acreditados y co-acreditación del TED misiones de enseñanza, científicos y especialistas que redefinieron el programa mínimo(28 de octubre de de enseñanza de Dermatología Brasileña, enunciaron nuevas normas para la acredita-1967) en Juiz de Fora. ción de los servicios especializados al ofrecer este programa de formación y formularonDe izq. a der: Rubem propuestas para la búsqueda del perfeccionamiento de los criterios de evaluación paraD. Azulay, Rui obtener el título de especialista.Miranda, Sebastião Para conocer el escenario donde actúan los dermatólogos brasileños, así como la realSampaio, Tancredo situación de los especialistas en las diferentes regiones brasileñas, la Sociedad Brasile-Furtado y Clóvis Bopp ña de Dermatología concluyó una investigación que delineó el perfil de los dermatólogos en Brasil. Con base en los datos recolectados, el presidente de la SBD, Dr. Marcio Ruto- witsh, realizó una serie de encuentros con los jóvenes con menos de diez años de forma- ción para discutir las perspectivas de la profesión, impulsando así la actuación de la SBD en la defensa del mercado de trabajo. Al mismo tiempo, la SBD está promoviendo una revisión en la revista Anais Brasilei- ros de Dermatologia con el fin de conseguir la reorganización de la base de datos, Índex Medicus/Medline. El título de especialista en Dermatología Desde 1950, la SBD, a través de la ley nº 1.270, fue considerada de utilidad pública. Veintitrés años pasaron entre la realización de la primera reunión de los especialistas en dermatología-sifilógrafía brasileños, en 1944, y otro gran evento de la historia de la en- tidad, en 1967; el examen de los primeros profesionales para obtener el título de espe- cialista en Dermatología, realizado en Juiz de Fora. Los profesores que se sometieron a ese primer examen fueron: Tancredo Furtado, Clóvis Bopp, Rubem David Azulay, Rui No- ronha de Miranda y Sebastião Sampaio (delegado ante la AMB) (figura 12). En el año 2005 tuvo lugar el 39º examen del título de especialista de la SBD, bajo la presidencia del Profesor Dr. Paulo R. Cunha. Servicios acreditados por la SDB El universo de los Servicios acreditados en todo el país por la Sociedad Brasileña de Dermatología está constituido por sesenta unidades que demuestran el buen nivel de la 88
  • La Dermatología y los dermatólogos en el Brasilespecialidad en el país, ofreciendo una amplia asistencia a millones de pacientes con en-fermedades cutáneas, además de 204 vacantes anuales para la práctica médica, espe-cialización, grado de maestría y doctorado en sus cursos de posgrado.Unidades regionalesNORTE-NORDESTEBahía Bahía, cuna de la dermatología en el país, cuenta actualmente con dos Servicios ha-bilitados por la SBD: el del Hospital de Clínicas (UFBA) y el del Hospital Santa Isabel dela Escuela de Bahía de Medicina y Salud Pública. La cátedra de Clínica de las Enfermedades Cutáneas y Sifilíticas fue fundada en 1884,teniendo como regente a Alexandre Evangelista de Castro Cerqueira. En 1893, pasó a de-nominarse Clínica Dermatológica y a partir de 1915 estuvo a cargo sucesivamente de Arturda Silva Leitão, Flaviano da Silva, Otávio Garcez de Aguiar, Newton Alves Guimarães, Nei-de Ferraz y Ênio Ribeiro Maynard Barreto. El Servicio de Dermatología del Hospital de Clínicas se compone de tres salas paraatención al público y una sala de cirugía ambulatoria. En la enfermería dispone de cua-tro camas y de una sala anexa para reuniones. A pesar del ambiente reducido, el consul-torio externo de la especialidad es el segundo en atención en el hospital, posición quepodrá cambiar con la transferencia de Dermatología al Pabellón Prof. Magalhães Neto. Enlos últimos tres años, la aprobación de los residentes llegó casi al 100%. La investigaciónen el Servicio se ha focalizado principalmente en el área de enfermedades tropicales.Amazonas Por estar localizado en el Estado de Amazonas, el Instituto de Dermatología Tropicaly Venereología Alfredo da Matta es el centro de referencia en enfermedades sexualmen-te transmisibles (ETS) y hanseniasis, trabajando desde 1955 en la educación, investiga-ción, prevención y tratamiento de las enfermedades dermatológicas. Su jefe es elPresidente de la SBD gestión 2005/2006, Prof. Sinésio Talhari. Inicialmente destinado a la asistencia de los pacientes con lepra, el Instituto Alfredoda Matta extendió su acción sobre otras dermatosis a finales de 1970. Desde 1981 rea-liza en su propio laboratorio la serología para la detección de HIV. El Hospital Universitario Getúlio Vargas, de la Universidad de Amazonas también es elhospital de referencia para los servicios habilitados, bajo la coordinación del Dr. Jonas Ribas.ParáEl Instituto Evandro Chagas y la Dermatología El Instituto Evandro Chagas (IEC) fue creado el 11 de noviembre de 1936, por Decre-to 2346 del Gobierno del Estado de Pará. En 1942 se vinculó con el Servicio Especial deSalud Pública de la época, la Fundación Oswaldo Cruz, la Fundación Nacional de Salud,la Secretaría de Vigilancia de la Salud y el Ministerio de Salud. Los objetivos básicos del IEC se dirigen a: a) investigaciones en ciencias biológicas,medicina tropical y medio ambiente; y b) acciones de vigilancia en salud. Las investigaciones que se encuentran en desarrollo, relacionados con agentes etio-lógicos cuyas enfermedades presentan manifestaciones cutáneas son: – Virología: rubeola, sarampión, parvo virus B19, herpes simples (1 y 2), herpes vi-rus 6, 7 y 8, virus de Epstein-Barr, HTLV y enterovirus (coxsackie y echo). – Arbovirología: fiebres hemorrágicas, dengue, Oropouche, Mayaro y el síndrome he-morrágico de Altamira; los tres primeros agentes están asociados a cuadros exantemáticos. 89
  • PAULO R . CUNHA – Bacteriología y Micología: Mycobacterium leprae y (en pequeña escala) las investi- gaciones que comprenden los dermatofitos. – Parasitología: leishmaniasis y agentes determinantes de “patologías exóticas” (ver la descripción más adelante). En la década de 1970 se describió una enfermedad nueva para el mundo, el síndrome hemorrágico de Altamira, esencialmente, la púrpura trombocitopénica asociada a la pi- cadura del mosquito Simulium amazonicum o pium. El estudio, realizado por un equipo dirigido por el Dr. Francisco Pinheiro, mereció la publicación en una revista médica bien conceptuada como es The Lancet. En los primeros años de la década del 2000 se produ- jo la implementación de estudios de laboratorio y epidemiológicos incluyendo los herpes virus humanos tipos 7 y 8: el exantema súbito y sarcoma de Kaposi, respectivamente. Es- tas iniciativas estuvieron bajo la coordinación del Dr. Ronaldo Barros de Freitas. La cátedra de la Clínica Dermatológica y Sifilográfica fue creada en 1922 para el 4º año del curso médico de la entonces Facultad de Medicina y Cirugía de Pará, con el Pro- fesor Manuel Ferreira dos Santos Bastos en la dirección de la especialidad. En 1951 fue designado Titular de la cátedra el Prof. Domingos Barbosa da Silva, confirmado en 1955; también estuvo durante varios años a cargo de la dirección del Departamento de Derma- tología, en el cual se educaron varias generaciones de especialistas. El Departamento de Patología Tropical, Servicio de Dermatología de la Universidad Federal de Pará –cuyo jefe es un ex presidente de la SBD, el Dr. Arival Cardoso de Bri- to– desarrolla su actividad en dos turnos, en edificios localizados en las dependencias de la Fundación Santa Casa de Misericordia de Pará. Son ocho salas de ambulatorio, audi- torio, mini-auditorio del posgrado, laboratorio de dermopatología, laboratorio de mico- logía, dos salas quirúrgicas, sala para curaciones, sala de enfermería, sala de entrega de medicamentos, biblioteca, secretaría y dos salones de espera para los pacientes. El cuadro actual de profesores de Dermatología de la UFPA está constituido por 13 docentes. Se realizan investigaciones sobre diversos temas, como los tratamientos de los nuevos quimioterápicos de la enfermedad de Jorge Lobo, hanseniasis y leishmaniasis así como micosis superficiales y profundas con imidazólicos y la utilización de nuevos com- puestos en ectoparasitosis. Pernambuco En Pernambuco, los servicios habilitados por la SBD corresponden al Hospital de las Clínicas de la Universidad Federal, que tiene como jefe de Servicio al Prof. Josemir Belo dos Santos; el Hospital Santo Amaro, que tiene como jefe de Servicio al Profesor Itamar Belo dos Santos, y el Hospital Universitario Oswaldo Cruz, que tiene como Jefe de Servi- cio al Prof. Dr. Emmanuel Rodrigues de França. Ceará Fundado en 1975, el actual Centro de Dermatología Dona Libânia, de la Secretaría de Salud del Estado de Ceará, es el centro de referencia estatal y el macro-regional en han- seniasis. Durante veinte años desarrolló actividades de control de hanseniasis y tubercu- losis; actualmente realiza además actividades de asistencia, investigación y educación; reúne los sectores de hansenología, leishmaniasis, cáncer de piel, ETS, alergia cutánea, dermatología pediátrica, cirugía dermatológica, tuberculosis y otras dermatosis. Su direc- tor general es el Dr. Heitor de Sá Gonçalves, segundo secretario de la SBD en la gestión 2005-2006; la Jefa del Servicio es la Dra. Maria Araci Pontes Aires. En el año 2003 la SDB otorgó una nueva certificación al Hospital Universitario Wal- ter Cantídio, que tiene como Jefe del Servicio al Dr. José Wilson Acioly Filho. Rio Grande do Norte El Servicio de Dermatología vinculado a la Facultad de Medicina, localizado en el90
  • La Dermatología y los dermatólogos en el BrasilHospital Onofre Lopes, de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte, bajo la coordi-nación del Dr. Pedro Bezerra da Trindade Neto, dispone de un área propia dentro del Hos-pital con seis consultorios para la atención del ambulatorio, dos salas equipadas paracirugía y criocirugía, sala de cosmiatría, un laboratorio de micología, una sala para reu-niones, una unidad de fototerapia, una sala para curaciones y enfermería con seis lechos.Habilitado en 1999 por la SBD, se dicta la asignatura de Dermatología, cursos prácticosy teóricos a los alumnos del curso de medicina, del 7º período y entrenamiento teórico-práctico para médicos que estén efectuando su práctica médica en la clínica y para losalumnos del Doctorado de Medicina. El servicio admite anualmente dos vacantes de prác-tica autorizadas por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC). En los últimos cinco añosla aprobación de los practicantes en el examen para obtener el título de especialista de laSBD llegó al 91%. En este servicio se desarrollan proyectos de investigación y trabajos científicos en elárea de la genodermatosis ampollar, específicamente el pénfigo crónico familiar benig-no, tema de la tesis de doctorado del Prof. Pedro Bezerra da Trindade Neto. También serealizan estudios relacionados con la epidemiología del melanoma en Rio Grande do Nor-te y con la citología aplicada al diagnóstico de enfermedades cutáneas, tema de la tesisdel Prof. Thomas de Aquino Paulo Filho.Sergipe En Sergipe, el Hospital Universitario es el único habilitado por la SBD, y tiene comojefe de Servicio al Prof. Pedro Menezes Portugal.Alagoas A partir de la acción pionera de los jóvenes médicos Aldo de Sá Cardoso (alumno deJorge Lobo en Recife, graduado en 1938) y Aderbal Loureiro Jatobá, la Dermatología co-menzó a ser practicada como clínica privada en 1940. Años después, Jorge Duarte Quintela Cavalcanti también comenzó a ejercer la espe-cialidad en Maceió. El 5 de marzo de 1951 se estableció la enseñanza médica en el Es-tado, y fue el Dr. Aldo Cardoso el escogido para ser profesor de la cátedra deDermatología y Sifilografía. Una vez creada la Facultad, se graduaron otros dermatólo-gos, como Zirelli Valença –quien describió la señal de Zirelli– y Nehemias de Alencar. Con la creación de la Escuela de Ciencias Médicas de Alagoas, el 15 de marzo de1970, la Cátedra de Dermatología fue implantada por el Prof. Aldo Cardoso, cuyo asis-tente, el Dr. Alberto Eduardo Cox Cardoso, fue posteriormente titular de la cátedra.Brasilia En 1980, el actual Servicio de Dermatología del Hospital Universitario de Brasilia(HUB) nació de la fusión del Servicio de Dermatología del Hospital de los Servidores dela Unión (HSU), IPASE, que posteriormente pasó para el INAMPS, y del Servicio de Der-matología del Hospital Escuela de la Unidad Integrada de Salud de Sobradinho (UISS), dela Universidad de Brasilia. En ambas instituciones, en los servicios originarios se destacan los nombres de los Drs.Iphis Campbell y Gladys Campbell (iniciadores), Roberto Doglia Azambuja, Rosicler Álva-res y Carmélia Matos Reis (HSU) y la Prof. Raimunda Nonata Ribeiro Sampaio (iniciado-ra), así como Rosicler Aíza Álvares (UISS). En el HUB se puede citar a los Drs. Antônio dePádua, Ana Maria Costa Pinheiro, Ribeiro de Paula y Gerson Pena –éste último investiga-dor asociado del núcleo de investigación de la UNB y Presidente del 60º Congreso de Der-matología de la SBD (Brasilia 2005). Actualmente hay diez dermatólogos del HUB. El ambulatorio de investigación en leishmaniasis tegumentaria americana, que fun-cionaba desde 1975 en la UISS-UNB, creado por la Prof. Raimunda (también jefa de ser-vicio) bajo el estímulo del Prof. Philip Davis Marsden (in memoriam) fue transferido al 91
  • PAULO R . CUNHA HUB manteniendo la línea de investigación. Poco tiempo después, la Prof. Rosicler y el Dr. Iphis crearon el ambulatorio de pénfigo, mientras que los de hanseniasis, criocirugía, micosis; psoriasis, envejecimiento cutáneo, dermatología pediátrica y tumores cutáneos fueron instituidos y/o coordinados por las Dras. Rosicler Álvares, Carmélia, Gladyz, Izel- da y Ana. En febrero de 1999, por iniciativa de la Prof. Raimunda Nonata Ribeiro Sam- paio, fue creada la Unidad de Enfermedades de Transmisión Sexual, de carácter multidisciplinario, con la participación de los servicios de Ginecología, Proctología y Uro- logía. En total, anualmente son atendidos 14.400 pacientes con enfermedades de piel. La asignatura de Dermatología fue creada oficialmente en 1971 por la UNB, pero só- lo a partir de 1974 funcionó independientemente de la Clínica Médica. Esta asignatura tiene un total de horas correspondiente a cuatro créditos. La residencia médica, creada según el modelo del HSE de Río, se inició en 1974, teniendo a la Dra. Izelda Costa como primera residente. En este servicio se han graduado hasta este momento 34 residentes y 19 practicantes. La práctica médica del actual HUB está también orientada hacia la in- vestigación, y la presentación de una monografía al final del curso constituye un requi- sito para obtener el certificado. Todos los residentes presentan trabajos en los anales de los Congresos; el 90% publica uno o más trabajos científicos durante el ejercicio de la re- sidencia. En la década de 1990, con la creación de la carrera de posgrado en Ciencias de la Salud, la Dermatología comenzó a participar en la orientación de las maestrías y doc- torados, teniendo ya 8 graduados de la Maestría, ocho alumnos cursándola y uno cur- sando el Doctorado. Actualmente hay proyectos en curso para perfeccionar la asignatura de Dermatología, la Práctica Médica y la posgraduación stricto sensu. Goiás La cátedra de Dermatología fue iniciada en la Universidad Federal de Goiás por los Profs. Anuar Auad, Rodovalho Mendes Domenici y Vanderli Dutra, ya fallecidos. En 1967 ingresaron Divino Miguel Rassi y Paulo Cezar Borges, que se jubilaron en los años 90. En la década del 70 ingresaron Aiçar Chaul, Lia Cândida Miranda de Castro y Hugo Junqueira. En 1978 se creó la residencia en Dermatología, que fue enseguida autorizada por la SBD; ocuparon la dirección de la institución los Drs. Anuar Auad, Divino Miguel Rassi y Paulo Cezar Borges, y, desde 1997, Aiçar Chaul. Hasta el año 2002 han terminado los dos años de residencia o aprendizaje 80 médicos, la mayoría de ellos con diploma de Espe- cialistas en Dermatología por la SBD. Del servicio de Dermatología del Hospital de las Clínicas de la Universidad Federal de Goiás salieron tres presidentes de los congresos de la Sociedad Brasileña de Dermatolo- gía: Anuar Auad (1970), Divino Miguel Rassi (1987) y Lia Cândida Miranda de Castro, los dos primeros también presidentes nacionales de la entidad, de acuerdo con las normas de la época, que no separaban las atribuciones de la SBD y del Congreso. Minas Gerais La Santa Casa de Misericordia de Belo Horizonte suministró los servicios clínicos pa- ra la Facultad de Medicina de la Universidad Federal de Minas Gerais, fundada en 1914. La Clínica de Dermatología era entonces conducida por Antônio Aleixo, quien en 1917 fundó la Enfermería y la Clínica de hombres, mientras Olyntho Orsini era jefe de la Clí- nica de mujeres. A partir de 1944, con el ambulatorio trasladado a un edificio propio, la Clínica Der- matológica pasó a ser dirigida por Josefino Aleixo, teniendo como asistentes a Oswaldo Costa y José Mariano. La Clínica Dermatológica de la Santa Casa tiene actualmente 15 asistentes –nueve de los cuales se graduaron en el mismo servicio– y 12 colaboradores, todos con TED (Título de Especialista en Dermatología). La dirección del servicio está a cargo del Dr. Jackson92
  • La Dermatología y los dermatólogos en el BrasilMachado Pinto. Dos de los integrantes de la Clínica hacen actualmente su práctica mé-dica en la University of Colorado y otros en la Argentina y en Austria. Se dispone dentro del hospital de un área propia con 12 camas, 5 ambulatorios, 2 sa-las para pequeñas cirugías, sala de clase, sala de reuniones con biblioteca y modernosequipos. Se atiende un promedio anual de 200 pacientes internados y cerca de 16 mil pa-cientes externos en Dermatología General, Sanitaria, Pediátrica y Cirugía Dermatológi-ca. En diciembre de 2001 se adquirió una unidad de fototerapia con UVA y otra de UVB311 nm. Desde su fundación se han realizado diversos trabajos científicos en la Clínica Derma-tológica, destacándose las tesis del grado de maestría y doctorado en leishmaniasis te-gumentaria americana y en enfermedades ampollares, especialmente el pénfigo foliáceoendémico.Servicio de Dermatología de la UFMG Al Prof. Antonio Aleixo (1884-1943), uno de los fundadores de la Facultad de Medici-na de Belo Horizonte (1911) y su primer profesor de Dermatología, le corresponde el mé-rito de ser considerado el creador de la escuela dermatológica de Minas Gerais. Susprincipales áreas de interés científico eran: hanseniasis, pénfigo, enfermedades de trans-misión sexual y micosis. Fue el primer jefe de la enfermería de Dermatología de la San-ta Casa de Belo Horizonte, que hasta el día de hoy sigue siendo una referencia para losdermatólogos. Después de su fallecimiento en 1943, asumió interinamente la cátedra el docente libreOlyntho Orsini, natural de Minas Gerais, de Sabará, graduado en la Facultad de Medici-na en 1917, quien había presentado su concurso en 1927 con la tesis “Contribución al es-tudio del pénfigo foliáceo”, donde llamó la atención sobre las lesiones en vespertilio, sinconocer el trabajo de Senear & Usher presentado anteriormente sobre el tema (1926). En 1945 fue titular de la cátedra, también como interino, otro docente libre, Oswal-do Costa, aprobado en concurso público en 1944 con la tesis “Dermatofibromas progre-sivos y recidivantes de Darier-Ferrand”. Al final del año 1945 se convirtió en catedrático el Prof. Olyntho Orsini (1891-1970), cu-yo tema de tesis fue “Aspectos epidemiológicos y clínicos del pénfigo foliáceo en Minas Ge-rais”. Riguroso cumplidor de sus deberes, dirigió la cátedra y la enfermería de las mujeresde la Santa Casa con gran competencia, dedicación y responsabilidad, atrayendo la simpa-tía de la comunidad dermatológica. Además de ser un notable especialista en pénfigo, siem-pre estimuló la colaboración entre su servicio y el Departamento de Lepra del Estado deMinas Gerais, dirigido en esa época por el Dr. Orestes Diniz. Entre sus asistentes estuvieron los profesores Oswaldo Costa, José Mariano (compe-tente hansenólogo y ex-jefe del Servicio Nacional de Lepra) y Josephino Aleixo. Este úl-timo, además de haber trabajado como docente libre en 1946 (su tema de tesis fue“Aporte al estudio de la cromomicosis”), fue profesor adjunto de la UFMG y profesor dela Facultad de Medicina de Uberaba-MG. En 1962, el Prof. Oswaldo Costa (1905-1996), nacido en São João del-Rei-MG, obtuvola cátedra en concurso memorable con su tesis monumental sobre “Acroqueratosis (Que-ratodermias palmoplantares)”, una verdadera “Biblia” de 577 páginas con detalles com-pletos sobre el tema. Con verdadera pasión por la especialidad y su enseñanza, eméritoespecialista en diagnósticos, muy estudioso –acostumbraba estudiar hasta la madruga-da–, Oswaldo Costa conquistó una gran cantidad de pacientes para su clínica particular,fue excelente profesor, frecuentador de congresos y, principalmente, un publicador insa-ciable y perspicaz de cientos de trabajos científicos. Tuvo además el mérito de describiren 1954 una nueva entidad, la Acroqueratoelastoidosis, actualmente reconocida en elmundo entero. En el ámbito de la enseñanza fue fundador de la cátedra y primer profe-sor de Dermatología de la Facultad de Ciencias Médicas de Minas Gerais. 93
  • PAULO R . CUNHA Mantuvo el equipo de asistentes del Prof. Orsini, que aumentó con la llegada del do- cente Tancredo Furtado, del profesor adjunto Cid Ferreira Lopes –que también fue Jefe de la Enfermería de Dermatología de la Santa Casa, organizador y primer Director de la Escuela de Salud Pública de Minas Gerais, miembro titular de la Academia de Medicina de Minas Gerais y miembro correspondiente de la Academia Nacional de Medicina–; y del Dr. João Gontijo, que era también Jefe de la Clínica Dermatológica del Hospital Munici- pal. Se jubiló en 1975. Su hijo, Paulo Uchôa Costa, siguió brillantemente el ejemplo del padre, tornándose eximio dermatólogo y profesor adjunto de la Facultad de Medicina de la UFMG. El Prof. Tancredo Furtado (1923), natural de Carmo do Paranaíba-MG, fue el sucesor de Oswaldo Costa, y pronunció un bello discurso en 1975 al exponer su tesis “Tumor grá- nulo-celular de Abrikossoff (Schwannoma gránulo-celular)”. En 1955 había defendido el cargo de docente libre con la tesis “Manifestaciones tardías de la frambesia”. En 1963 se había presentado a concurso público para optar a la cátedra de la Facultad de Ciencias Médicas de Minas Gerais, defendiendo la tesis sobre “Queratoacantoma y procesos afines”. Desde 1975 hasta 1993, cuando se jubiló en forma compulsiva, Tancredo Furtado lle- vó la Dermatología de la UFMG a un elevado grado de prestigio con sus innumerables publicaciones, participación en congresos, en mesas examinadoras, orientación de tesis etc. A partir de 1975 tornó más dinámico el Servicio de Dermatología de la Facultad de Medicina, al ser transferido desde la Santa Casa al Anexo de Dermatología del Hospital de las Clínicas. Inauguró la Práctica Médica en 1976 y el grado de maestría en 1977. Fue Director de la Facultad desde 1982 hasta 1986. Durante su gestión, el profesor adjunto João Gontijo Assunção se convirtió en docen- te libre en marzo de 1978 con la tesis “Pénfigo foliáceo en la infancia. Algunos aspectos epidemiológicos y clínicos” y ejerció el cargo de Jefe del Servicio de Dermatología duran- te el período comprendido entre 1982 y 1986. Tancredo Furtado fue uno de los creadores de la Reunión Triangular de Dermatolo- gía, Presidente de la Sección de Minas Gerais de la SBD y Presidente de la Nacional en 1973; miembro emérito de la Academia Mineira de Medicina, miembro honorario de la Academia Nacional de Medicina y socio correspondiente u honorario de varias socieda- des extranjeras de Dermatología. Toda esta fulgurante carrera profesional y universitaria se basó en una sólida for- mación humanística y en una esmerada carrera médica (fue uno de los dos mejores alumnos de su clase de 1946) con posgrado en los Estados Unidos: cursos y prácticas médicas en las Universidades de Kansas City, Chicago, Nueva York, Washington y Los Ángeles. La Profesora Orcanda Andrade Patrus (1941), natural de Juiz de Fora, que ejerció las funciones de profesora asistente desde el período del Prof. Oswaldo Costa, hizo el docto- rado y en 1980, defendió la tesis “Antígenos de histocompatibilidad, inmunocomplejos y complemento en el pénfigo foliáceo”, con la cual llegó a ser profesora adjunta. En 1991 fue nombrada Profesora Titular en concurso público y dirigió con gran visión, competen- cia y desprendimiento el servicio de Dermatología, introduciendo mejoras, implantando la informatización y manteniendo el alto nivel de trabajo del equipo y el reconocido mo- delo de enseñanza de grupo. Después de su jubilación, asumió la dirección del Servicio el Profesor Adjunto Dr. An- tonio Carlos Martins Guedes, que realizó muy buena administración, reformando y mo- dificando el Anexo de Dermatología del Hospital de Clínicas, sin perjudicar por eso su antigua, competente y dedicada responsabilidad en la sección de Histopatología. Al finalizar su mandato, fue sustituido por el profesor adjunto Bernardo Gontijo, an- teriormente director del posgrado en Dermatología y presidente de la sección de Minas Gerais. Entre 2000-2001 dirigió la SBD (nacional) con valor, dedicación, desprendimien- to y competencia.94
  • La Dermatología y los dermatólogos en el Brasil Otros servicios habilitados en Minas son la Universidad Federal de Juiz de Fora (suJefe es el Prof. Aloísio Gamonal) y la Universidad Federal de Uberlândia (Jefa del Servi-cio, la Dra. Sônia Antunes de Oliveira).Espíritu Santo El Servicio de Dermatología del Hospital Cassiano Antônio Moraes, del Hospital de Clí-nicas de la Facultad de Medicina de la Universidad Federal de Espírito Santo, podría ha-ber sido habilitado mucho tiempo antes por la SBD, pero la propia unidad quisopostergar la habilitación: “Era necesario que el Servicio estuviese convencido de que suaprobación vendría con la nota máxima, como debe ser todo lo que implica respeto alejercicio de la Medicina”2. Señala la revista de la SBD: “Algunos aspectos llaman la atención en ese Servicio: lasimplicidad y la armonía entre todo y entre todos, la informalidad en las relaciones delas personas y en la ejecución de las tareas; el espíritu de sacerdocio que se traduce enlos proyectos y en la capacidad de ser osado. Los Profs. Carlos Cley Coelho y Délio DelMaestre (este último Jefe del Servicio) forman la dupla del magisterio integrado, dentrode un programa seleccionado de común acuerdo”2. Si bien el espacio del Servicio no es muy grande, los siete consultorios impresionanpor su luminosidad, lo que también acontece en la sala de reuniones y en otra dedicadaa pequeñas cirugías, así como en el almacén. Habilitado en 1999 –en la reunión del Con-sejo Deliberativo realizada durante el 54º Congreso Brasileño de Dermatología, en BeloHorizonte–, el servicio médico, aprobado con nota máxima, es la referencia estatal enhanseniasis, tuberculosis extra-pulmonar y leishmaniasis. Atiende un promedio de 150personas por día, extendiendo su acción hasta los límites de Bahía, Minas Gerais y Ríode Janeiro. Se han realizado allí estudios estadísticos nosológicos de las enfermedades dermato-lógicas, otros sobre pacientes trasplantados, psicodermatosis, afecciones cutáneas de pa-racoccidiodomicosis, tuberculosis extra-pulmonar, hanseniasis y leishmaniasis. También la Santa Casa de Misericordia de Vitória fue habilitada por la SBD. Tuvo co-mo Jefe de Servicio al Prof. João Basílio de Souza Filho.SERVICIOS DE RÍO DE JANEIRO Sede del Reino y del Imperio del Brasil, en los primeros tiempos, y de la Repúblicahasta 1960, Río de Janeiro siempre fue uno de los principales núcleos de desarrollo mé-dico del país, de la Dermatología y de sus entidades médicas, entre las cuales se desta-ca la SBD. “Única en Brasil en conseguir la calificación 4 en la evaluación del Ministerio de Edu-cación, la Facultad de Medicina de la Universidad Federal de Río de Janeiro ofrece uncurso de posgrado, grado de maestría y doctorado en Dermatología, que, de acuerdo conla evaluación del CAPES, viene manteniendo la clasificación “A”, desde 1986”2. Los grados de maestría y de doctorado en Dermatología de la UFRJ son los más anti-guos del país. Creado en 1970 por Sylvio Fraga, el primer egresado de la Maestría fue elProf. Carlos Cley en 1974; en ese mismo año el curso fue el primero en ser reconocido yvalidado por el MEC para la especialidad. En Niterói, el primero en obtener el título de maestría en la Universidad Federal Flu-minense fue Sinésio Talhari, actualmente Jefe del Servicio de Dermatología del Institutode Dermatología Alfredo da Mata. El Dr. Absalom Lima Filgueira, coordinador, señala que el posgrado en Dermatologíafue creado a comienzos de los años setenta, casi en el mismo momento de la extinciónde la Cátedra: “Necesitábamos formar profesores para la educación superior y el cami-no debía pasar por el grado de maestría y de doctorado. La principal característica delposgrado brasileño, en el área médica, es que tiene que darse en el ámbito de cada 95
  • PAULO R . CUNHA especialidad. No existe, o por lo menos no existía en la época, otro curso igual en el mundo, ya que en los otros países los cursos se desarrollaban en las áreas básicas: física, biología, biología molecular, química”. Dos aspectos contribuyeron al éxito del posgrado en Dermatología de la UFRJ: la transferencia al Hospital Universitario, en 1978, dejando las instalaciones seculares de la Santa Casa de Misericordia, y la vecindad con el Centro de Ciencias de la Salud que contiene el famoso Instituto de Biofísica, organismo de investigación básica de fama in- ternacional. La integración entre las dos áreas fue gradual y total. Las asignaturas, has- ta ese momento conocidas como Biofísica y Bioquímica, se tornaron asignaturas de órganos, dando origen a los laboratorios de tejido conjuntivo, de hormonas, de endocri- nología y de fotobiología. El primer catedrático de Dermatología de Río de Janeiro fue João Pizarro Gabizo en la Academia Médico-Quirúrgica, que recién en 1932 recibiría la denominación de Facul- tad de Medicina de la Universidad de Brasil. A Gabizo lo sucedieron Luiz da Costa Cha- ves Faria y los ya conocidos Fernando Terra, Eduardo Rabello y Francisco Eduardo Rabello (que conservó el puesto hasta su jubilación, en 1975, por aplicación del princi- pio del derecho adquirido). Ejercieron la dirección de Dermatología todavía en la Santa Casa (figura 13) los Profs. Sylvio Fraga y Antônio de Souza Marques. En la Ilha do Governador, después de la transferencia al Hospital Universitario, el encargado de la organización y primer Jefe de Servicio de Dermatología fue el Prof. Absalom Figueira (1978-1980), sucedido por los Profs. Rubem David Azulay (1980-1985), Antônio Carlos Pereira Junior (1986-1997) y Celso Tavares Sodré. Dotado de enfermería propia, con 14 camas, la atención del ambulatorio del Servicio se hace de manera integrada junto a los demás sectores del Hospital Universitario. De este modo, tanto los alumnos de grado como los del pos- grado no pierden la visión de todos los aspectos médicos. En este último nivel de graduación, el curso es suminis- trado lato o stricto sensu. Lato sensu, el posgrado funcio-Figura 13. Clínica de na en dos niveles: Curso de Perfeccionamiento I y Curso de Perfeccionamiento II, con seisla Facultad de vacantes cada uno. La cantidad de horas del curso es compatible con la especializaciónMedicina de la SantaCasa, Río de Janeiro, y el programa se superpone con la práctica médica. El interés por los cursos es tal quePabellón San Miguel. todos los años más de un centenar de candidatos se presenta para disputar alguna de las ocho vacantes ofrecidas. IASERJ (Instituto de Asistencia a los Servidores del Estado de Río de Janeiro) Uno de los más respetados órganos de la especialidad del país es el Servicio de Der- matología del Instituto de Asistencia a los Servidores del Estado de Río de Janeiro, que fue proyectado y organizado por su fundador, Glynne Leite Rocha, a quien suceden Ma- noel Sternick y Arlindo Ferraro. En 1970 fue implantada la Residencia Médica, habilita- da por la SBD, que hasta el año 2001 contaba entre sus graduados con un total de 70 médicos especialistas de todo el Brasil, siete masters y dos doctores en Dermatología. En el servicio del IASERJ, que no está vinculado al sistema universitario, se gradúan dos médicos al año. Su producción científica se identifica con la del Prof. Glynne Rocha, “uno de los más firmes y eficientes pilares de la Historia de la Dermatología brasileña”, siendo necesario destacar la publicación, en los Anales Brasileños de Dermatología, de dos revistas dedicadas a los trabajos exclusivos del Servicio. En el primer año de la práctica médica, los alumnos desempeñan actividades de am- bulatorio y de enfermería. En el segundo año los practicantes atienden en su propia 96
  • La Dermatología y los dermatólogos en el Brasilclínica a los pacientes del servicio y realizan aprendizajes en unidades especializadasfuera del hospital, por ejemplo, Dermatología Pediátrica en el Hospital Jesús, hanseniasisy enfermedades infecciosas en el Fiocruz y oncología cutánea en el INCA. En forma permanente los residentes preparan casos clínicos para presentarlos en lasreuniones tradicionales mensuales de la SBD-RJ, en congresos y diversas publicaciones.Se realizan anualmente los cursos de dermopatología y micología médica. Las activida-des, según informa el Profesor Sérgio Quinete, jefe del Servicio, comprenden el Club dela Revista, los martes; la sesión de diapositivas, los miércoles, la reunión clínico-patoló-gica (presentación de pacientes con discusión y proyección de láminas histopatológicas)los jueves; y la discusión de asuntos dermatológicos, los viernes, así como las pruebas deevaluación mensual.Gaffrée-Guinle El Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Gaffrée-Guinle, de la Escuelade Medicina y Cirugía, tuvo como primer titular en Dermatología al Prof. Ramos e Silvay como asistentes a los Profs. Demétrio Peryassu y Antar Padilha-Gonçalves. La base fí-sica era la Policlínica General de Río de Janeiro. En los años 60, según refiere la Prof.Gabriela Lowy, “se obtuvo una gran victoria al adquirir la Facultad el Hospital Gafrée-Guinle, donde pasó a ser dictada la asignatura”. La dirección de las clases de Dermatología continuó a cargo de la dupla Peryassu/Gon-çalves, teniendo como colaboradores a los Drs. Aldy Barbosa Lima, Gabriela Lowy y DaniloVicente Filgueiras, hasta el final de 1972, aun después de la realización del concurso públi-co para profesor titular que designó a los dos; sin embargo, poco después una enfermedadprovocó el fallecimiento de Demétrio Peryassu. Bajo la dirección de Antar Padilha-Gonçalves se lograron dos grandes avances: la ins-talación de la enfermería de Dermatología y la creación del curso de especialización enDermatología, con autorización, apoyo y aprobación de la SBD. En esa misma época hubouna expansión física del Servicio con la creación de nuevas salas de clase y mejores como-didades para la atención del ambulatorio. Su sucesor, Prof. Aldy Barbosa Lima, creó posteriormente el Servicio de Cirugía Der-matológica. En 1998 se jubiló el segundo titular y las responsabilidades de la asignatu-ra y del servicio de Dermatología pasaron a la Prof. Gabriela Lowy. El cuerpo docente seamplió con la integración de José Alvimar Ferreira, Carlos José Martins, Coaracy Melloy Ricardo Barbosa Lima. El Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Gafrée-Guinle patrocinó varioseventos científicos, destacándose las Reuniones Triangulares, que innovaron sus presen-taciones con la exhibición de casos clínicos en video. La presencia de sus especialistas esconstante en reuniones, jornadas, congresos nacionales e internacionales, con una abun-dante contribución científica.Hospital Antônio Pedro La historia del servicio de Dermatología del Hospital Universitario Antônio Pedro, deNiterói, de la Universidad Federal Fluminense, siempre estuvo vinculada con la enseñan-za. Fue creado en la década del 30 por el Prof. Paulo de Figueiredo Parreiras Horta, ca-tedrático de la Clínica Dermatológica y Sifilográfica de la Facultad Fluminense deMedicina, y en los comienzos se instaló en el Hospital São João Batista, en la localidadde Valonguinho. En 1953 fue transferido al Hospital Antônio Pedro por el sucesor de Hor-ta, el Prof. Rubem David Azulay, No obstante las dificultades encontradas, Azulay desa-rrolló las actividades de la enseñanza de la Dermatología, culminando con la creacióndel curso de posgrado stricto sensu. Es interesante relatar que, al ser transferida la Facultad de Medicina de Pará a Niterói,y cuando todavía cursaba la carrera universitaria, el nordista Rubem David Azulay encaró 97
  • PAULO R . CUNHA como un desafío la duda que le planteó la secretaria de la Facultad fluminense: ¿consegui- ría mantener las excelentes notas que traía de su tierra natal? “El primer examen le fue aplicado por el Prof. Pedro da Cunha, a quien se consideraba muy exigente; el 10 obtenido por Azulay aumentó su repercusión con la lectura de su examen ante los demás alumnos y médicos del entonces Hospital São João Batista”2. En 1971 el curso de Maestría fue pionero en el país; su primer alumno fue el Dr. Si- nésio Talhari, Profesor Titular de la Universidad Federal de Amazonas. Cursaron la Maestría, realizando trabajos de investigación científica y obteniendo su título, 87 alum- nos, de los cuales 58 son actualmente profesores de diferentes escuelas médicas del país y 5 realizan trabajos de investigación científica, en tanto que 19 continúan sus activida- des vinculados a cursos de doctorado. Son profesores titulares, por concurso público, tres exalumnos: René Garrido Neves, Sinésio Talhari y Neide Kalil Gaspar. En 1967, creada la Residencia Médica, el primer alumno fue el Prof. Antônio Pedro Gaspar, contratado en el año siguiente como profesor de esa disciplina. En septiembre de 1977 fue reglamentada por Decreto, y en 1981 por ley, siendo a partir de ese momen- to regida por el Ministerio de Educación y Cultura. Hasta el año 2002 hicieron la Resi- dencia en la UFF 80 dermatólogos, muchos de los cuales actualmente ocupan cargos en las universidades públicas y privadas brasileñas. En la década de 1970, después de la jubilación del Prof. Rubem Azulay, asumió la di- rección del Servicio y la coordinación de la asignatura de Dermatología, hasta el año 1992, su exalumno el Prof. René Garrido Neves, autoridad tanto en hansenología como en oncología. Su destacada carrera lo llevó a realizar investigaciones, orientar tesis y pu- blicar numerosos artículos en revistas y libros, además de ocupar cargos de relevancia en la UFF y UFRJ, así como la Presidencia de la Sociedad Brasileña de Dermatología, pa- ra la cual adquirió la primera sede. Durante su período fue también creado, en diciem- bre de 1989, el curso de posgrado latu sensu (especialización en Dermatología) que hasta el año de 2002 tenía ya 172 graduados. A partir de 1992 la dirección del servicio fue ejercida por la Prof. Neide Kalil Gaspar, quien nos dio la siguiente información: Durante el tercer año de la carrera, teniendo que realizar un trabajo sobre fármaco- cosméticos, buscamos a quien después sería para nosotros modelo y motivo de orgu- llo profesional, el Prof. Rubem David Azulay. Bajo su orientación, alegre, proficua y competente, que respondía a nuestras ansiedades científicas, trabajaríamos durante veinte años más. Nuestro servicio ocupaba medio piso de la antigua ’Policlínica de Valonguinho’ y al comienzo nos transfirieron a un espacio de tres metros cuadrados en el Hospital Antônio Pedro... De la Policlínica nos quedaron muchos recuerdos; fue un ambiente simple y tranquilo donde aprendimos a enseñar y a investigar. De allí partimos para el Fiocruz, donde investigamos aspectos esenciales de la fibra elásti- ca en una paciente de seis años de edad con tejidos de sesenta. Ya pertenecíamos al cuerpo docente de la asignatura; como era común en la época, trabajábamos por el placer de aprender, sin ninguna remuneración, pero honrados con lo que hacíamos. Creo que actualmente en nuestro país lo que falta es la valorización del individuo por el trabajo que ejecuta. Quien tiene esa retribución sabe cuánto es capaz de hacer pa- ra superar las dificultades. Del Servicio de Dermatología del Hospital Antônio Pedro surgió la iniciativa de la unificación de la nomenclatura dermatológica, tomando co- mo base el trabajo del Prof. Francisco Eduardo Rabello. Le correspondió al Prof. An- tônio Pedro de Andrade Gaspar, en colaboración con el Prof. Neide Kalil Gaspar, reunir e identificar los diferentes y numerosos sinónimos que dificultaban el enten- dimiento de la Dermatología. Eran cerca de 10.000 términos. Esos autores agrupa- ron siete mil términos en la Nómina Dermatológica, señalizando la nomenclatura sugerida por el Prof. Rabello. Este libro representó un hito fundamental para la98
  • La Dermatología y los dermatólogos en el Brasil Dermatología brasileña, y es utilizado en todas las universidades y servicios del país. Los Profs. Antônio Pedro y Neide ofrecieron también otros cinco libros de actualiza- ción terapéutica dentro de la especialidad, reuniendo los términos codificados por la Organización Mundial de la Salud en el CID de la Dermatología, para facilitar su uso en el país. Además, orientaron 28 trabajos de investigación científica que fueron uti- lizados en tesis defendidas y aprobadas en el nivel de Maestría y Doctorado”2. Actualmente el Servicio de Dermatología permanece como sede de las actividades di-dácticas de los cursos de grado y posgrado de la Universidad Federal Fluminense. Poresta razón se encuentra también vinculado al Departamento de Medicina Clínica, inte-grado por 122 profesores. El Servicio está compuesto por trece profesores y dos médicosresponsables de las actividades de la carrera de grado, incluyendo los aspectos teóricosy prácticos, internado, práctica médica, especialización y actividades asistenciales. Laactuación en el área de investigación se realiza a través de los proyectos de IniciaciónCientífica, coordinados por las Profs. Neide Kalil Gaspar y Jane Marcy Neffá Pinto. A par-tir del año 1995 la Dra. Neide Kalil Gaspar ejerce el cargo de Profesora Titular de Der-matología. La parte administrativa del servicio, así como la coordinación de la cátedra,después de 2001 volvieron a ser ejercidas anualmente por los diferentes profesores, sien-do electa para la gestión actual la Prof. Jane Marcy Neffá Pinto. Los demás servicios habilitados de Río de Janeiro son: Santa Casa de Misericordia (Je-fe del Servicio, Rubem David Azulay), Servicio de Dermatología y Sifilografía do HSE (Je-fe del Servicio, Márcio Rutowitsch), Hospital Universitario Pedro Ernesto (Jefa delServicio, Isabel Succi), Universidad Federal de Río de Janeiro (Jefa del Servicio, MárciaRamos e Silva), Hospital de la Lagoa-Instituto de Posgraduación Médica Carlos Chagas(Jefa del Servicio, Andrea Gurfinkel), Policlínica General de Río de Janeiro (Jefe del Ser-vicio, Marcius Peryassú), Hospital General de Bonsucesso (Jefe del Servicio, José AnselmoLofêgo Filho) y el Hospital Naval Marcílio Días (Jefe del Servicio, Cláudio Lerer).LA DERMATOLOGÍA PAULISTA La dermatología paulista tuvo su inicio el 3 de mayo de 1907, al crearse en la SantaCasa de Misericordia de la capital un Servicio de Enfermedades de la Piel bajo la direc-ción de Adolpho Lindemberg, uno de los pioneros de la especialidad en el Estado, en elpaís y en la SBD. El 29 de febrero de 1916 Lindemberg dio la primera clase como catedrático de Der-matología de la Facultad de Medicina y Cirugía de São Paulo. Se jubiló en 1929 y fue su-cedido por el Prof. João de Aguiar Pupo; éste ejerció el cargo hasta 1960, transfiriéndoloal jubilarse al Prof. Sebastião Almeida Prado Sampaio, a su vez jubilado en 1989 y suce-dido por el Prof. Evandro Rivitti, actual Profesor Titular. El Servicio de Dermatología de la Facultad de Medicina funcionaba en la Santa Casa.Por el elevado número de pacientes, mantenía un ambulatorio excelente que ocupaba to-do un piso del Pabellón de Lara y dos enfermerías, masculina y femenina, cada una concapacidad para 40 camas. En 1945, al instalarse el Hospital de las Clínicas, la cátedra setrasladó a ese lugar. Una serie de dificultades prácticamente desactivó la Dermatologíade la institución multisecular, hasta que en 1975 el Prof. Nélson Proença sucedió al Prof.Humberto Cerruti como titular de Dermatología de la Facultad de Ciencias Médicas,creándose a partir de entonces un importante núcleo de la especialidad en São Paulo.Santa Casa La base de acción de la Clínica de Dermatología de la Santa Casa de Misericordia deSão Paulo, según uno de sus antiguos jefes, “es la asistencia al enfermo, de manera efi-ciente y calificada, la capacitación de nuevos profesionales y la investigación científica”2.El ambulatorio atiende por día a 200 personas, de las cuales 50 son pacientes nuevos, lo 99
  • PAULO R . CUNHA que resulta en 4.000 pacientes por mes y 40.000 por año, sin que haya filas de espera. “La inauguración reciente del Centro Quirúrgico vinculado a la Clínica, con todos los apa- ratos necesarios, tanto para dictar las clases como para la atención del ambulatorio y el desarrollo de los estudios y pesquisas, es una innovación en términos de Brasil”2. La pro- ducción científica sigue la tradición establecida por Lindemberg y Pupo. Los trabajos del equipo actual han obtenido el reconocimiento nacional y muchos de ellos constituyen una referencia en el ámbito internacional. La estructura básica de la Clínica de Dermatología de la Santa Casa de São Paulo se inició en la década del 70 al asumir el Prof. Nelson Proença la dirección de la clínica. Su equipo inicial contaba con los dermatólogos Fausto Alonso y Marcus Maia; con el tiem- po, se asociaron Humberto Frucchi, Clarisse Zaitz, Ida Duarte, Sylvia Souto Mayor, Ro- sana Lazzarini, Thais Proença y Valéria Souza. Además de los profesores contratados, el servicio médico cuenta con muchos voluntarios. La clínica está dividida en varios sectores de sub-especialidades como oncología, ci- rugía dermatológica, medicina interna, fototerapia, micología, dermatología y pediatría. Actualmente, la profesora Ida Duarte, ex-residente de la clínica, es la responsable de su dirección que tiene como principal objetivo la atención asistencial, la enseñanza y la in- vestigación en Dermatología. Hospital de Clínicas El Servicio de Dermatología del Hospital de Clínicas de la USP fue el núcleo de la ex- pansión de la especialidad paulista. En 1975, por el Decreto Nº 5837 del 12 de marzo, fue creado el Instituto de Dermatología del Hospital de Clínicas y el 24 de Junio de 1986 el De- partamento de Dermatología de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo. El Departamento tiene un equipo de 70 profesionales: 23 funcionarios técnicos, bió- logos, y administradores, 14 médicos asistentes, tres médicos comisionados, siete docen- tes, dos psicólogos, dos enfermeras y 19 auxiliares. En el edificio del ambulatorio, inaugurado en 1979, hay 30 salas para atender a los pacientes y servicios auxiliares. Además de la atención a consultas dermatológicas gene- rales –donde llegan pacientes del Brasil y de toda América Latina–, hay grupos dedica- dos a patologías específicas bajo la responsabilidad de los profesores del cuerpo docente. En la unidad ya se graduaron 300 dermatólogos, y actualmente cuenta con 26 prac- ticantes. En el posgrado se graduaron (hasta 1999), 30 por el curso de Maestría, 45 doc- tores y 17 docentes libres. Las prácticas de perfeccionamiento reciben candidatos a médico-observador, médico-colaborador, médico-investigador. El departamento también recibe médicos visitantes y realiza un curso de especialización para extranjeros. Entre 1991 y 1998 los profesionales del departamento presentaron cerca de 76 artí- culos científicos en publicaciones nacionales, 42 en internacionales y editaron cinco li- bros: Terapéutica dermatológica, de José Eduardo Costa Martins y Luiz Camargo Paschoal; Clasificación general de hongos y sistemática, de Carlos da Silva Lacaz; Ma- nual de Dermatología, de Luíz Carlos Cucé y Cyro Festa Neto; y Dermatología, de Sebas- tião Sampaio y Evandro Rivitti. Seis equipos permanentes realizan investigación sistemática en las áreas de inmunodermatología, oncología cutánea, dermatosis infeccio- sas y parasitarias, dermatología pediátrica, cirugía dermatológica, inmunodeficiencia e inmunomodulación, histopatología, psoriasis y fotobiología. Desde 1989 la dirección del servicio médico es ejercida por el Profesor Titular Evandro Rivitti, quien se graduó en Medicina en 1965 en la USP, obtuvo el título de doctor en Dermatología y docente libre en la FMUSP; su área de especial interés es la inmunidad en Dermatología. Escuela Paulista de Medicina Nicolau Rossetti inició en 1936 las actividades en Dermatología en la Escuela Paulista de Medicina de la Universidad Federal de São Paulo y fue su primer titular, cargo en el que100
  • La Dermatología y los dermatólogos en el Brasilpermaneció durante veinte años. Le sucedieron los Profs. Newton Alves Guimarães, Abra-hão Rotberg, Antônio Francisco Defina, Raymundo Martins Castro y Maurício Mota de Ave-lar Alchorne; actualmente la dirección es ejercida por la Prof. Jane Tomimori Yamashita. Durante la gestión del Prof. Raymundo Martins Castro, en 1990, se desdobló la asig-natura de Dermatología en Dermatología General y Dermatología Infecciosa y Parasita-ria. Nueve profesores enseñan la especialidad en la Escuela Paulista de Medicina. Lademanda de atención médica procede predominantemente de la población de menor po-der adquisitivo, en su mayoría portadora de enfermedades infecciosas, dermatitis ecze-matosas y eritemato-escamosas. El ambulatorio funciona diariamente en dos turnos enel Hospital São Paulo. Existen, además, un laboratorio para exámenes micológicos y bac-teriológicos, un sector quirúrgico dermatológico y otro de alergias. Entre los nuevos grupos de estudios hay que mencionar los referentes a hanseniasis,micosis y leishmaniasis, colagenosis, dermatología pediátrica, enfermedades ampollares,tumores, cosmiatría, alergia dermatológica y dermatología ocupacional. Un Servicio deETS tiene bajo su cargo la supervisión y orientación docente, con la participación de aca-démicos del Curso de Medicina. El elemento diferencial del Servicio es la búsqueda de calidad en la capacitación deespecialistas. Además del curso de graduación para los alumnos de 3º y 4º años y de laespecialización en la Residencia Médica, con seis vacantes anuales y una duración detres años (uno en clínica médica y dos en la especialidad), el Departamento de la Escue-la Paulista de Medicina ofrece un curso de posgrado strictu sensu y tres cursos de espe-cialización: Dermatología para extranjeros, Dermatología avanzada y Dermatología delas áreas selectivas.Facultades En la década de 1950, según el Prof. Sebastião Almeida Prado Sampaio, fue fundadala Facultad de Medicina de Ribeirão Preto y en 1963 la Facultad de Medicina de Botuca-tu, de la UNESP, cuya asignatura de Dermatología estuvo desde 1967 bajo la dirección dela Prof. Neuza Dillon; actualmente se encuentra bajo la dirección del Prof. Silvio Marques. Entre los años 60 y 80 se crearon numerosas escuelas médicas en otras ciudades pau-listas, entre ellas las facultades de Medicina de Rio Preto, Unicamp, Santos, ABC, SantoAmaro, Jundiaí, PUCs de Campinas y Sorocaba, Taubaté, Bragança, Marília y Catandu-va. Actualmente existen 19 escuelas médicas en el Estado de São Paulo; en su mayoría,los titulares de Dermatología son oriundos de la USP, como los Profs. Luíz Carlos Cucé,Luiz Henrique Camargo Paschoal, Alice Avelar Alchorne, Neuza Dillon, Nelson Proença,Maurício Alchorne y otros. Entre los profesores de otro origen cabe destacar a João Ro-berto Antônio, de Rio Preto, y Ney Romitti, de Santos. Los núcleos importantes de formación de dermatólogos son el Hospital del ServidorMunicipal y el Hospital del Servidor Público Estatal. El primero, dirigido por el Dr. Auré-lio Ancona López y después por el Dr. Alexandre de Mello, se encuentra actualmente ba-jo la dirección del Dr. Ival Peres Rosa; el segundo, que fue dirigido por el Dr. J. PessoaMendes, actualmente está bajo la dirección del Dr. J. Alexandre Sittart. El Prof. Sebastião Almeida Prado Sampaio se destaca entre los dermatólogos que máshan contribuido a la formación de los nuevos especialistas. Podemos mencionar ademáslos nombres de João Bicudo Junior, Argemiro Rodrigues de Souza, Vinicio Arruda Za-mith, Estevão Almeida Neto, Norberto Beliboni, Guilherme V. Curban y, entre las institu-ciones, la Sección Regional de la Sociedad Brasileña de Dermatología, creada en 1970.Hospital del Servidor Público Estatal Dentro del universo de usuarios del Hospital del Servidor Público Estatal de São Pau-lo, que comprende 3 millones de personas, el Servicio de Dermatología atiende un pro-medio de 2.500 pacientes por mes. Proporciona las facilidades de un internado, con 101
  • PAULO R . CUNHA convenios con las Facultades de Medicina, y recibe todos los años tres practicantes. El proceso de formación requiere de la elaboración obligatoria de una monografía bajo la orientación de los preceptores. Entre los logros del Servicio se cuentan importantes trabajos publicados en el país y en el exterior, la participación en encuentros y la edición de un libro titulado Dermatolo- gía para el Clínico, ya en su 3ª edición. El Centro de Estudios Dermatológicos Dr. José Pessoa Mendes (que fue director del servicio médico hasta 1987 y Presidente de la SBD nacional y regional) contribuye activamente a fomentar la investigación científica en esa unidad autorizada por la Sociedad Brasileña de Dermatología. La dirección del servicio médico es ejercida por el Profr. Alexandre Sittart, que también forma parte de la direc- ción de la AMB. Hospital Heliópolis El Servicio de Dermatología del Hospital Heliópolis, de São Paulo, creado hace casi treinta años, se convirtió en un centro de referencia en el tratamiento de las micosis pro- fundas, vasculitis, enfermedades ampollares y enfermedades graves de la piel, de difícil diagnóstico y tratamiento. La responsable de su creación fue la Dra. Alice Alchorne, quien estuvo a su cargo du- rante 22 años consecutivos. Actualmente, el Prof. Jacob Levites es el jefe del Servicio de Dermatología. Desde 1984, la práctica médica en Dermatología está autorizada por el MEC y por la SBD. Cuenta con una enfermería especializada con diez camas y presta asistencia continua a la comunidad local, incluyendo la región de Ipiranga y del ABC Paulista. Ha capacita- do hasta la fecha a numerosos dermatólogos y está presente en todos los eventos de la especialidad. Hospital del Servidor Público Municipal La Clínica Dermatológica del HSPM fue inaugurada en 1945. A lo largo de sus casi 60 años de existencia ejercieron la dirección los Drs. Aurélio Ancona López, Alexandre Me- llo Filho, Ival Peres Rosa, Yassubonu Utiyama y Bogdana Victoria Kadunc. En 1972, aún bajo la dirección de Alexandre Filho, el Dr. Ival Peres Rosa introdujo la cirugía dermatológica que practicó, difundió y enseñó; así se constituyó en la primera clí- nica en Brasil en realizar procedimientos quirúrgicos sin el auxilio de cirujanos plásticos o generales. Los asistentes del Hospital Municipal se han destacado tanto dentro como fuera del país, publicando libros y artículos sobre el tema. Existen 5 salas quirúrgicas –una de las cuales está equipada para la realización de la cirugía de Mohs–, laboratorio de micología, centro de estudios y 10 consultorios. Se atienden 200 pacientes por día y se realizan cerca de mil intervenciones quirúrgicas por mes. El Servicio de Jundiaí Relata su actual Jefe, el Prof. Paulo Rowilson Cunha: “Los primeros años del Servicio de Dermatología de la Facultad de Medicina de Jundiaí fueron maravillosos y difíciles, abriendo acciones y frentes de trabajo (residentes, laboratorios, clínica, pacientes y co- munidad)”. Bajo la dirección del Prof. Fernando Augusto de Almeida, que convocó a trabajar con él a personalidades brillantes como Carlos Machado, Vítor Reis, Célia Riscalla, Agenor Silveira, todos de la Universidad de São Paulo, Benedito Corrêa (micología) y Câmara Lo- pes (patólogo), se dio inicio a un proyecto piloto perfecto, que tenía como objetivos cla- ros la enseñanza, la investigación y la atención médica. El Servicio de Dermatología de la FMJ fue creciendo a partir de esos objetivos y algu- nos de sus primeros residentes se tornaron profesores competentes: Célia Antonia Xa- vier, Iza Maria Bottene, Jacqueline Calvo, Mônica Bulizani, Otávio Moraes, junto con102
  • La Dermatología y los dermatólogos en el Brasilnuevos miembros que se unieron al equipo, como las Profs. Lucía Helena Arruda y Den-se Steiner. Al cumplir 25 años, en 2002, el Servicio celebró la capacitación de 50 resi-dentes, en su mayoría aprobados en el TED y algunos incorporados al magisterio de lapropia unidad. El Prof. Dr. Paulo R. Cunha es profesor titular de Dermatología de la Facultad de Medi-cina de Jundiaí. En 1988, con la tesis “Estudio del suero epidemiológico en foco del Pénfi-go Foliáceo endémico (Fogo selvagem) en el Estado de São Paulo”, obtuvo el título dedoctor en Dermatología en la FMUSP. Hizo el posdoctorado en la New York University. En1997 obtuvo el título de docente libre de la Facultad de Medicina de la USP con la tesis “Es-tudio comparativo sobre la sensibilidad de las pruebas de inmunofluorescencia indirecta eImmunoblotting o Western Blotting para la detección de anticuerpos intercelulares en lasdiferentes formas y fases evolutivas de la enfermedad del Pénfigo Foliáceo o Fogo Selva-gem”. Fue director de la Facultad de Medicina de Jundiaí durante los años 1996-2000. El servicio de Dermatología de la Facultad de Medicina de Jundiaí se destaca en elcampo de la investigación, principalmente en relación al Fogo selvagem. Sus integrantesconsideran relevante haber participado en el progreso y en el prestigio nacional que elservicio consiguió.El ejemplo de Rio Preto ¿Cuántos serán los especialistas y graduados de la Maestría que puedan decir, comoel Prof. Dr. João Roberto Antônio, que todos los médicos graduados que recibieron capa-citación y son especialistas en Dermatología, desde el año 1971 al año 2004, fueron y sonsus alumnos? El Servicio de Dermatología de São José do Rio Preto, Estado de São Paulo, se inició apartir de su designación como Profesor Regente de la Facultad de Medicina. Nacido en Ca-tanduva y radicado en Rio Preto desde los dos años de edad, el Prof. João Roberto Antô-nio se graduó en la Facultad Nacional de Medicina en 1964, haciendo la residencia enDermatología en la Santa Casa de Misericordia de Río de Janeiro, en el Servicio del Profe-sor Sylvio Fraga, seguida por varios cursos de perfeccionamiento en Brasil y en el exterior. Después de recibir el título de especialista en Dermatología en el curso realizado enla SBD en 1967, retornó a Rio Preto para dedicarse a la Facultad y especializarse en Der-matología; en 1971 impartió el primer curso de la especialidad en el 4º año de la carre-ra. Las clases prácticas se dictaban inicialmente en el ambulatorio de la Santa Casa local,pero después se transfirieron al Hospital de Base. Con el pasar de los años, varios alum-nos de la institución se especializaron en Dermatología y de esta forma se formó el cuer-po docente que gradualmente alcanzó el nivel de que goza en la actualidad. Entre sus integrantes se cuentan los Drs. João Roberto Antonio, Eurides Pozetti, Vâ-nia Rodrigues, Ana Maria Nogueira, Tânia Regina Barbon, Margareth Lima, Rosa MariaSoubhia y Carlos Alberto Antonio. Son autores de innumerables artículos científicos enrevistas médicas nacionales e internacionales, realizados individualmente o en grupo,han recibido premios por trabajos presentados en congresos, han colaborado con capí-tulos en libros de Dermatología del país y del exterior y realizan conferencias en congre-sos, jornadas y cursos en Brasil y otros países. Desde el año 1974, el Servicio de Dermatología del Hospital de Base y la asignaturade Dermatología de la FAMERP realizan los Cursos de Práctica Médica y Aprendizaje pa-ra la formación de especialistas en Dermatología, según informa el Prof. João RobertoAntonio.Complejo de Hospitales Padre Bento de Guarulhos A la institución inicial, Inaugurada el 5 de julio de 1931 para atender a los pacientesportadores de hanseniasis, se anexó en 1972 el Hospital Adhemar de Barros, dando asíorigen al Complejo de Hospitales. 103
  • PAULO R . CUNHA El 23 de agosto de 1933 fue fundada la Sociedad Paulista de Leprología, con sede en el Sanatorio Padre Bento; poco después se creó la Revista de Leprología de São Paulo, que más tarde se convirtió en la Revista Brasileña de Leprología. En 1972, el Hospital Adhemar de Barros, que trataba a los enfermos del fogo selva- gem, fue transferido a las instalaciones del Hospital Padre Bento. El primer jefe del Servicio de Dermatología fue el Dr. Mário Luís Macca, seguido por la Dra. Thais Romero Gatti; en 1989, el Dr. Vitor Manoel Silva dos Reis asumió como je- fe del Servicio. En 1991 fue otorgada la autorización de la SBD. En 1996, al crearse el cargo, el Dr. Vitor fue designado director de Dermatología, hasta septiembre de 2000. El Servicio de Dermatología, inaugurado en 1998, lleva el nombre del Prof. Sebastião de Almeida Prado Sampaio y posee siete salas para la atención al público, un centro qui- rúrgico, una sala para curaciones, sala de extracción de sangre, laboratorio de micolo- gía, micoteca, laboratorios de dermopatología, archivo de láminas y auditorio, con 62 camas exclusivas para Dermatología. Su director es el Prof. Dr. Mario Cezar Pires. El ambulatorio atiende 2.500 consultas por mes y realiza 150 cirugías mensuales. Cuenta con ambulatorios de subespecialidades como enfermedades ampollares, cosmia- tría, crioterapia, alergia dermatológica, dermatología pediátrica y micología. Hospital Lauro Souza Lima En 1989, en reconocimiento por sus trabajos de investigación y actividades asisten- ciales referentes a las áreas de la Dermatología, así como al entrenamiento del personal especializado, el Instituto Lauro Souza Lima, de Bauru, SEP, fue designado oficialmente como Centro de Investigación. Su servicio de Dermatología, creado en 1977, tuvo como fundador y primer jefe al Prof. Milton Wladimir Araújo Opromolla. Sus estudios se concentraron especialmente en hanseniasis; en esta área constituye el Centro de Referencia de la Secretaría de Salud del Estado de São Paulo y de la OMS para los países de habla portuguesa. A partir de su creación se han graduado 82 derma- tólogos; actualmente se reciben doce profesionales por año en los cursos de especializa- ción. La residencia médica se realiza en un lapso de tres años. Mantiene un convenio con la Facultad de Medicina de Botucatu, además de dos titulares en el posgrado de la USP y de la Escuela Paulista de Medicina. Trabajo pionero en Botucatu Creada en julio de 1962 con el nombre de Facultad de Ciencias Médicas y Biológicas de Botucatu y habiendo iniciado sus actividades en abril de 1963, la Facultad de Medici- na local, actualmente integrada a la Universidad Estadual Paulista (UNESP), enfrentó en un inicio dificultades que, de acuerdo con las palabras del Prof. Sílvio Alencar Marques, jefe del Servicio, “forjaron el espíritu guerrero y perseverante de la Escuela en esa tra- dición, ajustándose a la personalidad de quien fue la pionera del Servicio de Dermatolo- gía, la Dra. Neuza Lima Dillon”. En 1966, la Dra. Dillon integró el grupo de docentes y médicos de la USP que llegó a Bo- tucatu para impartir el curso pionero de Semiología Dermatológica a la primera clase de la Facultad. Tras radicarse en la ciudad, se tornó la responsable de la asignatura de Derma- tología del Departamento de Clínica Médica. “Todo era escaso y difícil, pero la Dra. Neuza contó con la ayuda inestimable de los Profesores Sebastião Sampaio, Norberto Belliboni, Raymundo Martins Castro y Dilton Opromolla, para consolidar el curso. No dudaba en uti- lizar dinero de su propio bolsillo para proveer permanentemente el material y los artículos necesarios para la asignatura. Percibió de inmediato que colocar las camas de la enferme- ría a disposición de la Dermatología, estar presente en la graduación y pretender crear con suprema osadía la residencia en Dermatología constituían el medio de afirmarse y crecer”. Entre 1971 y la década de 1980 fueron contratados nuevos docentes como: Marta Cassoni Habermann, Sílvio Alencar Marques, Joel Carlos Lastória, Hamílton Ometto104
  • La Dermatología y los dermatólogos en el BrasilStoff, Sílvia Regina Barraviera, Vidal Haddad Júnior y Maria Regina Silvares (es necesa-rio recordar que en Botucatu los docentes cumplen el régimen de tiempo completo y de-dicación exclusiva). Con la creación de la UNESP en 1976 fueron constituidos nuevosdepartamentos, uniéndose la Dermatología a la radiología y a las enfermedades infeccio-sas y parasitarias; en 1994, surgió el Departamento de Dermatología y Radioterapia, locual resultó ser una solución mejor, aunque continuaba sufriendo las contingencias de laprohibición de nuevas contrataciones. En 1970, con la disponibilidad de cuatro camas y una fuerte demanda de la atenciónambulatoria se inició la Residencia Médica, que pasó por un proceso de consolidaciónlento y difícil hasta 1978, cuando comenzó a crecer; entre 1970 y 2001 se graduaron 82residentes. Desde 1994 hasta la actualidad se ofrecen seis vacantes. En cuanto al Servi-cio, de las dos camas que poseía en 1968, Dermatología dispone actualmente de 16. ElAmbulatorio General y Especial funciona diariamente en los dos turnos, con siete luga-res para consulta, dos salas quirúrgicas y la sala de curaciones. Existen servicios de mi-cología, documentación fotográfica, inmunología alérgica, fotobiología y telemedicina.Hospital y Maternidad Celso Piero (PUC Campinas) El Servicio de Dermatología de la PUC Campinas fue constituido en 1979 por el Prof.Dr. Walter Belda, quien estuvo a su frente hasta finales de los años 80. Los primeros asis-tentes contratados fueron el Dr. Antônio Francisco Bastos, Maria Elizabeth Nanni y pos-teriormente el Dr. João Roberto Pupo Neto. La residencia médica fue aprobada por elMEC en 1987 para dos vacantes de un año o dos vacantes de dos años en Dermatología,situación que permanece hasta el día de hoy, con el prerrequisito de dos años de clínicamédica. Después de atravesar serias dificultades en el Servicio de Dermatología, la Dra. LúciaArruda asumió su dirección en 2002 con el propósito de reestructurarlo. Actualmente es-tán contratadas por el Hospital Celso Piero, las Dras. Mariana Zaniboni, Sylvia Ipiranga,Márcia Mayko Kobayashi, Cláudia Valéria Braz y Valéria Pereira Santos. También pres-tan colaboración como médicas voluntarias la Dra. Rilde Veríssimo en el Servicio de Ana-tomía Patológica; la Dra. Glória Sasseron y el Dr. Antonio Bastos Filho en el ambulatoriode Dermatología, y la Prof. Magali Soares en la enseñanza de la Micología. Las reunio-nes del Servicio se realizan los días martes, y cada primer martes del mes concurre unprofesor invitado.Servicio de Dermatología del ABC El Servicio de Dermatología del ABC fue iniciado por el Prof. Luis Henrique CamargoPaschoal, pionero en la cirugía dermatológica, y se encuentra hoy bajo la dirección delDr. Carlos Machado Filho. Actualmente el Centro de Cirugía Dermatológica es conside-rado como uno de los mejores de América Latina. El Dr. Luis Henrique Camargo Paschoaly sus discípulos Carlos Machado, Mário Marques, Eliandre Palermo y Francisco Levocci,se destacan a nivel nacional en el campo de esta subespecialidad. El Prof. Francisco Ma-cedo Paschoal también fue uno de los pioneros en la dermatoscopía clásica y digital. Además de los señalados anteriormente, São Paulo posee los siguientes servicios ha-bilitados: el Hospital Universitario Wladimir Arruda (jefe del Servicio, Dr. Luiz Cucé); elHospital Guilherme Álvaro; la Fundación Lusíadas (jefe del Servicio, Prof. Dr. Ney Romit-ti), la Universidad de São Paulo; la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto (jefe del Ser-vicio, Profa. Norma Foss), Unicamp (Jefe del Servicio, Dr. Elemir Macedo de Souza), laFacultad de Medicina de Marília (jefe del Servicio, Dr. Spencer Sornas) y el Hospital Uni-versitario de Taubaté – UNITAU (jefe del Servicio, Dr. Samuel Mandelbaum)3. 105
  • PAULO R . CUNHA DERMATOLOGÍA DE PARANÁ Curitiba En el majestuoso Hospital de Clínicas de la Universidad Federal de Paraná, que tiene 49.196 m2 de área construida, 191 consultorios, 374 ambulatorios y 635 camas distri- buidos en 45 especialidades, se encuentra uno de los más prestigiosos servicios habilita- dos de la SBD, dirigido por el Prof. Jesús Rodrigues Santamaría, ex-presidente de la entidad nacional. Fundado en 1961, cuando era catedrático el Prof. Rui Miranda, el Servicio Dermato- lógico del HC tiene ya más de cuatro décadas de existencia. Funciona en dos edificios; una parte está ocupada por los servicios administrativos y en la otra se encuentran los ambulatorios y el centro quirúrgico ambulatorio para todas las especialidades. En este último, el servicio tiene también siete salas para atender al público, siete consultorios, una sala para pequeños procedimientos y una para el equipo. El promedio de atención al público es de 70 pacientes por día provenientes de Paraná, Mato Grosso y Santa Ca- tarina. En Curitiba predominan las enfermedades de tipo europeo que corresponden a la formación étnica de la mayoría de la población, como cáncer de piel, lupus, colagenosis, psoriasis, diabetes, arteriosclerosis e insuficiencia vascular. Fuera de los muros del HC, el Servicio de Dermatología mantiene el Centro Souza Araú- jo, creado por Rui Noronha de Miranda, que atiende diariamente de 40 a 50 personas, ac- tuando principalmente en Dermatología sanitaria y en onco-dermatología. El Servicio, que sirve de referencia para todo el Sistema SUS, recibe por semestre cien alumnos del curso de Medicina, además de los estudiantes del internado, los residentes de Clínica Médica que pasan un mes en Dermatología y los alumnos del internado selectivo que han escogido la especialidad para pasar los últimos ochenta días de entrenamiento en la institución. En lo que se refiere a la producción científica, el servicio del HC de Curitiba ha mar- cado su presencia en los Anais Brasileiros de Dermatología y en las publicaciones ex- tranjeras, con trabajos sobre hanseniasis y pénfigo. Dermatología de Londrina Fundada en 1967, la Facultad de Medicina del Norte de Paraná, localizada en Lon- drina, inició tres años después la enseñanza de la Dermatología, con los Profs. Drs. José Schweinden (titular) y Lorivaldo Minelli (asistente), seguidos por sus colegas los Drs. Ro- berto Piraino y Roberto Schnitzler. Al final del año 1979, la Facultad de Medicina se unió a otras para constituir la Uni- versidad Estatal de Londrina. En esa ocasión, por tener que retornar a Curitiba el titu- lar se hizo cargo de la asignatura el Dr. Minelli, quien permanece hasta hoy. Tres años atrás, en 1976, los Drs. Minelli y Piraino habían defendido sus tesis de doctorado, obte- niendo el cargo de profesores asistentes. La tesis del Dr. Minelli titulada “Geografía mé- dica del pénfigo foliáceo sudamericano en el Estado de Paraná”, fue dirigida por el recordado Prof. Raymundo Martins Castro, mientras que la del Dr. Piraino, titulada “Po- roqueratosis de Mibelli”, fue orientada por el Prof. Dr. José Kriner, de la Argentina. En 1998, el Dr. Minelli fue promovido a profesor asociado en concurso público presi- dido por el Prof. Dr. Sebastião de Almeida Prado Sampaio. En las décadas del 70 y 80 varios residentes se especializaron en la Clínica de Der- matología de la Universidad y, a partir de los años 90, se inició la Residencia oficializa- da por la Sociedad Brasileña de Dermatología, donde numerosos exalumnos obtuvieron sus respectivos diplomas de Especialistas. Hospital Universitario Evangélico de Curitiba El Servicio de Dermatología se inició en 1974 al crearse la Facultad Evangélica de Medicina. Su primer profesor titular fue el Dr. Fernando Laynes de Andrade, quien106
  • La Dermatología y los dermatólogos en el Brasiljuntamente con el Dr. Álvaro Schiavi Jr. y la Dra. Clarisse Furtado fueron integrantes dela cátedra de Dermatología hasta 1989. Actualmente la dirección del Servicio está a cargode la Dra. Analise Roskamp Budel. Se encuentran conectadas entre sí la red de atención de la Intendencia y la del Esta-do, que reciben cerca de mil pacientes por mes. Paraná posee también el Servicio de laSanta Casa de Misericordia, PUC, como servicio habilitado, que tiene como Jefe del Ser-vicio al Dr. Luiz Carlos Pereira.Gaúchos en la Dermatología Fue el Dr. Ernst von Bassewitz, un alemán diplomado en Berlín en 1890, quien ejer-ció por primera vez en Rio Grande do Sul la especialidad dermatológica. Después de pa-sar por São Paulo, llegó en 1894 a la pampa gaúcha de Rio Grande do Sul, y trabajó enremotas localidades del litoral y de la campaña. En 1927 publicó en los Anales de Medi-cina de Rio Grande do Sul un informe sobre la incidencia de la lepra en la colonia ger-mánica. El primer profesor de Dermatología y Sifilografía de la Facultad de Medicina de Por-to Alegre, creada en 1898, fue el Dr. Modesto José de Souza, sucedido por el Dr. RodolfoMasson y después, por concurso público, por el Dr. Ulisses de Nonohay, quien además in-tegraría la columna revolucionaria que marchó hacia Río de Janeiro con Getúlio Vargas. En 1942 se creó en la Facultad de Medicina de Porto Alegre el Curso Equiparado deClínica Dermatológica y Sifilográfica, dirigido por José Gerbase, oriundo de Alagoas, dis-cípulo de Ramos e Silva. En 1946 se incorporó el Prof. Clóvis Bopp, catedrático desde1959 con la tesis “Cromoblastomicosis: contribución para su estudio”. En 1992 el Prof.Lúcio Bakos fue nombrado profesor titular de Dermatología de la Universidad Federal deRio Grande do Sul, también por medio de concurso público.Ciencias Médicas La Fundación de la Facultad Federal de Ciencias Médicas de Porto Alegre fue creadaen 1960 con el nombre de Facultad Católica de Medicina, junto a la Hermandad de laSanta Casa de Misericordia. Cuatro años después, el Prof. Enio Candiota de Campos, des-tacado maestro y científico, fue designado primer titular de la asignatura de Dermatolo-gía, juntamente con los Profs. Achyles Hemb, Gisela Del Pino y Aída Schafranski.Después del fallecimiento del primero, asumió la titularidad el Prof. Dr. Armin Bernhardy, posteriormente, el Prof. Cláudio Bartelle. El Servicio de Dermatología de la FFFCMPA se localiza en el complejo de hospitalesde la Santa Casa de Porto Alegre, donde se dicta el curso curricular y el de posgrado alos residentes y sus alumnos. Tiene como profesores a Érika Geier, Walmor Bonatto, Re-nan Bonamigo, Irene Menezes, Aída Schafranski, Carolina Feijó, Raquel García y otroscolaboradores.El Servicio de la UFRGS El Servicio de Dermatología del Hospital de Clínicas de Porto Alegre tiene tres profe-sores de la UFRGS: un titular, Lúcio Bakos, y dos adjuntos: Tânia Cestari y Luiz Fernan-do Bopp Muller. También tiene cinco médicas dermatólogas, Ane K. Simões Pires, IsabelC. P. Kuhl, Márcia S. Zampese, Marlene L. Weissbluth y Mirian Pargendler, dos residen-tes y tres alumnos, además de dos alumnos del curso de Maestría y un alumno del Doc-torado por año. Además de dictar estos cursos, los integrantes del Servicio se dedican ala asistencia y a la investigación (ésta muy estimulada en todos los niveles). Considerado como centro de referencia en SIDA para Rio Grande do Sul, el Serviciode Dermatología del HC de Porto Alegre dispone de un sector de dermatoscopía digital,con video-dermatoscopía y análisis de imágenes; un sector de fototerapia y fotobiología,para atender a pacientes fotosensibles. También presenta un sector de Salud Pública, ya 107
  • PAULO R . CUNHA que recibe médicos cedidos por la Secretaría de Salud que actúan en SIDA, ETS y Han- seniasis. La actividad se realiza en dos turnos, en días hábiles, con guardias los días fe- riados y los fines de semana. Por ser un hospital de referencia, el Servicio recibe numerosos pacientes para la atención de nivel terciario, concentrando patologías sisté- micas y de manejo más difícil. Ambulatorio de Dermatología Sanitaria Fue creado en 1975 por el Dr. César Duílio Varejão Bernardi, discípulo del Prof. Cló- vis Bopp y profesor de la asignatura de Dermatología de la Universidad Federal de RS. Bajo la dirección de la Secretaría de Salud del Estado, fundó este Servicio de capacita- ción de nuevos dermatólogos, teniendo como prioridad las enfermedades dermatológicas de interés sanitario, con énfasis en las sexualmente transmisibles y hanseniasis. Sin em- bargo, en 1987, por disposición gubernamental, el área del hospital usada para interna- ción de los pacientes fue donada al sector ETS/SIDA para que fuese utilizada en la asistencia a los portadores de HIV, con lo cual las actividades de la residencia médica fueron provisoriamente interrumpidas. Sin embargo, en 1997 se retomó el Programa de Residencia, que al año siguiente fue aprobado por la SBD. Actualmente, el Servicio tiene el apoyo del gobierno del Estado como Centro de Capacitación en Dermatología, con ca- pacidad para dos vacantes por año. La Dra. Cecilia Cassal Corrêa es la dermatóloga coor- dinadora del Servicio. Rio Grande do Sul tiene, además, los servicios habilitados de la Policlínica Santa Cla- ra, cuyo jefe de Servicio es el Prof. Cláudio José Bartelle. Santa Catarina Santa Catarina posee la habilitación del Hospital Universitario de la Universidad Fe- deral (Jefe del Servicio, Prof. Jorge José de Souza Filho).■ La7.historia de la RADLA (Reunión Anual deAnual La Historia de la RADLA (Reunión los Dermatólogosde los Dermatólogos Latinoamericanos) Latinoamericanos del Cono Sur) A partir de una conversación entre los Drs. J. Gatti, P. Viglioglia, O. Mangano y S. Sampaio surgió la idea de realizar la primera Reunión de Dermatólogos Latinoamerica- nos del Cono Sur, la cual tuvo lugar en la Argentina en 1973. Se resolvió también que la reunión sería anual, excepto en los años que coincidiera con el Congreso Ibero-Latinoa- mericano de Dermatología (CILAD). En 2001, en Foz do Iguaçu, Brasil, el Prof. Júlio César Empinotti presidió la XXI RADLA, en la que participó la mayor cantidad de médicos que hasta entonces se congregara en toda la historia del evento [Nota del editor: véase en este volumen el capítulo “Reunión Anual de Dermatólogos Latinoamericanos (RADLA)”].■ Algunas enfermedades y tratamientos 8. Algunas enfermedades y sus sus tratamientos Lepra y enfermedades venéreas Antiguo compañero de Carlos Chagas en el Instituto Oswaldo Cruz, Eduardo Rabello re- cibió, alrededor del año 1920, como Inspector General de la Lepra, la misión de elaborar la primera legislación brasileña de profilaxis de las enfermedades venéreas, afecciones que hacían sufrir a los pacientes, además de las consecuencias de la enfermedad, los efec- tos negativos de la desinformación pública y del atraso de la mentalidad predominante. A la inmigración negra se la responsabilizó por la introducción de la lepra, como108
  • La Dermatología y los dermatólogos en el Brasilseñala Manoel Santos, al referirse a las calamidades de Pernambuco de 1707 a 1715.Sin embargo, según su opinión, la lepra de los negros fue adquirida ya en Brasil, posi-blemente traída por los portugueses que la habrían contraído en los lugares de inciden-cia de la enfermedad en el siglo XVI: la isla de Madera, las Azores, las posesionesmarroquíes y las Indias Lusitanas. Un médico portugués, Aleixo Guerra, escribió en suHistoria de la Lepra en Portugal: “No hay dudas de que los portugueses introdujeron lalepra en Brasil en el año 1500, como la habían introducido en Madera, donde era des-conocida antes de su llegada”. A principio del siglo XX, esta enfermedad continuaba siendo un gravísimo problemapara la salud pública: “Alrededor de 1920, todavía predominaban los preconceptos mi-lenarios que tornaban al pobre lázaro víctima temerosa de un mal que no perdona, pa-ria de la sociedad, sin patria y sin familia, despreciado y condenado sin piedad a un exilioperpetuo para garantizar la seguridad de sus semejantes, que en compensación por elsacrificio impuesto, lo trataban con desprecio y a veces hasta le daban una limosna quehumilla y disminuye”. Eduardo Rabello, en 1933, clausuró la tesis del aislamiento en hansenología, previen-do que en el futuro sería fácil estancar la enfermedad en la fase macular. En esos años se unen Río de Janeiro y São Paulo (con Emilio Ribas, Aguiar Pupo y Sa-lles Gomes) para iniciar campañas sobre el problema, buscando no solamente de huma-nizar el tratamiento, sino también establecer elementos de prevención para los hijos delos hansenianos. Nelson Souza Campos pudo mostrar en 1937 los curiosos infiltrados tu-berculoides precoces que denominó “lepra nodular infantil”, y que en la tesis de RabelloJunior, en 1941, fue interpretada como un lepra-infeckt. A su vez, Abrahão Rotberg de-mostró en 1934 el valor del pronóstico de la reacción de Mitsuda y, en 1937, la nocióndel factor N como responsable de las formas de resistencia de la hanseniasis. En 1940, Aguiar Pupo fue el primero en mostrar la importancia epidemiológica de lasformas no características de la enfermedad. Estas ideas serían consagradas en Río deJaneiro en la Conferencia Panamericana de 1946; poco después, en La Habana, en 1948,se obtuvo el reconocimiento en el plano internacional de la noción de polaridad postula-da por Rabello (Jr) desde 1938.El Fogo selvagem El Fogo selvagem (FS) es una enfermedad endémica en ciertas regiones del Brasil conun número total de enfermos aproximadamente de 15.000, prevaleciendo entre las per-sonas jóvenes que viven en las áreas rurales del país. En São Paulo, en la década de1930, el aumento del número de casos llevó al gobierno estatal a crear un hospital ex-clusivo para esos enfermos; más tarde, se abrieron otros hospitales en Goiânia y CampoGrande. En 1970 se estimaba que había por lo menos 10 mil casos conocidos de FS enlos estados endémicos del Brasil. En 1983, gracias a la visión de Sebastião Sampaio, deSão Paulo, y de Luíz Díaz, de los Estados Unidos, se creó el Grupo Cooperativo Brasil-Es-tados Unidos para la investigación del Fogo selvagem, que produjo decenas de trabajoscientíficos y contribuyó a un gran adelanto en el conocimiento de la patogénesis de la en-fermedad y en el desarrollo de las técnicas de diagnóstico. Durante las décadas de 1950 a 1990 la incidencia del FS disminuyó en São Paulo; elProf. Paulo R. Cunha informó en su tesis de doctorado en la USP sobre el último foco enel Estado, localizado en los municipios de Franco da Rocha y Mairiporã. Las caracterís-ticas epidemiológicas de la enfermedad muestran fuertes evidencias de que el FS es in-fluenciado por factores ambientales; los esfuerzos de los investigadores están puestos endeterminar el agente etiológico ambiental que produce el desencadenamiento de esa en-fermedad en Brasil. 109
  • PAULO R . CUNHAFiguras 14 y 15.Campaña de Prevencióndel Cáncer de Piel (24de noviembre de 2001) Campaña de Prevención del Cáncer de Piel La denominada “epidemia silenciosa”, es decir, la creciente incidencia del cáncer de piel en todo el mundo, constituye también en Brasil uno de los más graves problemas de salud pública. Debido a esto, la SBD amplió en 1999 la campaña, antes regional, a la es- fera nacional, con el objetivo de que la población tome conciencia de las terribles conse- cuencias de la enfermedad que ocasiona cien mil casos nuevos todos los años. Más de 30 mil personas son atendidas anualmente por esta campaña (figuras 14, 15). Fue creado el Programa Nacional de Control del Cáncer de Piel, bajo la coordinación del Prof. Marcus Maia, con el fin de dar información y concientizar sobre la necesidad de producir cambios en las actitudes, creencias y conductas relacionadas con los riesgos que corre la población. El programa está compuesto por cinco módulos: 1. Centro de Diagnóstico y Tratamien- to; 2. Programa de educación de los profesionales del Área de la Salud; 3. Programa de educación para la protección solar; 4. Programa de educación en los medios; 5. Campa- ña anual para el examen de la población. En el año 2000, la SBD y la Universidad Federal de Río de Janeiro se unieron para inaugurar un servicio permanente de previsión diaria del índice de riesgo de la quema- dura solar. El Índice Ultravioleta (IUV) es suministrado por medio de internet o por telé- fono; también es suministrado a las capitales de los estados a través de los periódicos, radios y televisión de alcance nacional. ■ Los Los desafíos dela Dermatología para elen el milenio milenio 9. desafíos de la Dermatología nuevo nuevo La regionalización de la SBD tuvo su inicio después de la conmemoración de sus 50 años, al abrirse la participación a todos los estados brasileños. Actualmente, las regio- nales tienen una extraordinaria influencia en los emprendimientos de la SBD, fortale- ciendo la nacionalización de la entidad, procurando la integración y actuando en las unidades como auténticas delegaciones de la entidad mayor, sin perder las característi- cas de las organizaciones locales. En el campo científico, la Dermatología dejó de ser una especialidad puramente clí- nica y evolucionó como especialidad clínico-quirúrgica. Así como se amplió el concepto de salud, que pasó de ser “la ausencia de enfermedades” a convertirse en sinónimo de bienestar físico, moral, social y mental, también la Dermatología agrupó novedades que 110
  • La Dermatología y los dermatólogos en el Brasilactualmente atraen a numerosos profesionales y pacientes, con su atención concentradaespecialmente en la cosmiatría. Más allá de la revolución experimentada con la llegada de los antibióticos, corticos-teroides y retinoides, los desafíos de la Dermatología todavía se concentran en las enfer-medades infecciosas como el SIDA, la leishmaniasis y las ETS. Bajo la óptica de labiología molecular surgirán nuevos conceptos, y estos estudios sin duda traerán extraor-dinarios beneficios para la dermatología brasileña y mundial. ■ Octubre, 2005■ Referencias Visão Panorâmica. Rio de Janeiro: Medsi Editora 3. Forgerini E, Rossini C, editores. Mestres da Dermatologíabibliográficas Medica e Cientifica; 1999. Paulista, Sao Paulo: Editora 2. Carneiro G. História da JSN; 2002.1. Campbell I, Zaitz C, Teixeira JE, Dermatología no Brasil, Rio de editores. História da Janeiro: Ed. Sociedade Brasileira Dermatología Brasileira. Uma de Dermatología; 2002.
  • HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA EN COLOMBIA CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ COLABORADORES : DANIELLE ALENCAR - PONTE , ANTONIO BARRERA ARENALES , MICHEL FAIZAL GEAGEA , JAIME GIL JARAMILLO, FLAVIO GÓMEZ VARGAS , CARLOS HORACIO GONZÁLEZ ROJAS , GUILLERMO GUTIÉRREZ ALDANA , JAIRO MESA COCK , JUAN PEDRO VELÁSQUEZ BERRUECOS I. La Dermatología precolombina ■ La Dermatología precolombina Jaime Gil Jaramillo-César Iván Varela HernándezS e estima que los primeros pobladores de Colombia llegaron en busca de nuevas tie-rras y mejores condiciones de vida en una etapa paleoindígena (15.000 a 10.000 a.C.)procedentes de Oceanía y Asia, por el Estrecho de Behring, aprovechando las glaciacio-nes; o también posiblemente, según Méndez Correa, por la Antártida y el mar Pacífico1. La baja densidad demográfica, la dispersión de los asentamientos y la ausencia deanimales domésticos favorecieron la poca diseminación de las enfermedades y hay evi-dencias antropológicas de sano crecimiento poblacional en los chibchas2; no obstantesufrieron padecimientos genéticos, autoinmunes, traumáticos, degenerativos e infeccio-sos, que los llevaron al desarrollo de medidas preventivas y de algunos tratamientos, asícomo al descubrimiento de medicamentos. Los habitantes prehispánicos del continente americano consideraron sabiamente queel ser humano era uno más dentro del cosmos y que no podían romper el equilibrio dela naturaleza sin recibir un castigo en su salud. Nuestros indígenas clasificaron a las en-fermedades en varios grupos. Los nukak del sur-oriente del país las dividían en: 1) bro-tes y granos asociados con “dardos mágicos” lanzados por “seres enemigos” y/o comoparte de un castigo, ya fuera por la infructuosa caza o pesca o por su exceso; 2) asocia-das con espíritus del bosque (EbEp) y picadura de los truenos (takuEji), muy peligrosas,podían ocasionar la muerte; 3) asociadas con el incumplimiento de normas; 4) enferme-dades menores que no implicaban la muerte, como las picaduras y las pequeñas heri-das3. Entre los huitotos del Putumayo la enfermedad era producto de ataques“chamanísticos” (brujos) de otras tribus. Los paeces las clasificaban según provinierande visiones del “duende”, del “cacique” y del “arco”; en esta última incluían a los hijoscon rasgos físicos de animal y los granos en la piel. Otras tribus las clasificaron en 113
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ calientes –como la fiebre– y frías –como el reumatismo– o simplemente como accidentes (fracturas). Entre los emberas la enfermedad era producida y curada por los jais, que eran “la esencia de las cosas, considerada como una energía, como algo vital”4. Los mo- tilones tuvieron ciertos conceptos de contagio y dieron menor valor a la brujería. Los chibchas definieron palabras relacionadas con las enfermedades de la piel, como soju- sua (acné y forúnculo), sinua (caspa), gacha, bimi (úlcera), iza (úlcera, sarna y viruela)5. Enfermedades dermatológicas autóctonas En los tiempos prehispánicos debieron existir muchas enfermedades, pero la pérdida de los tejidos blandos en los restos humanos que se conservan ha impedido su constata- ción. No obstante, algunas han sido categóricamente definidas. Así, el carate, causado por el Treponema caratenum, llamado puru-pururú en la región de Guainía, era frecuen- te en el Chocó6; según el padre Rivero, “padecían de carate que les afectaba las manos y la cara con manchas azules y blancas, de lo que se enorgullecían, hasta el punto que las mujeres jóvenes que no tuvieran carate, no eran solicitadas en matrimonio”. Las bu- bas (frambesía o pian), causadas por el Treponema pertenue, han sido muy bien docu- mentadas en estudios paleontológicos por José Vicente Rodríguez Cuenca y Carlos Armando Rodríguez en restos encontrados en el Valle del Cauca6. La bartone- losis (verruga peruana) –cuyo vector es el Phlebotomus, Lutzomía colombiana– y de la cual hay evidencias arqueológicas que atestiguan su presencia en el sur del país7 (figura 1). El carbón bacteriano, llamado “maraña”, era frecuen- te en la península de la Guajira; según Pineda Giraldo, “el hombre se conta- gia cuando abre el animal y una gota de sangre cae sobre algún punto de la piel, o cuando se hace una pequeña herida al abrirlo, o cuando come la car- ne mal cocida del animal muerto de tal enfermedad”. El tokelao (tiña imbri- cada), enfermedad de la costa del Pacífico de los indios del Chocó. Las fiebres petequiales y las bubas que causaron estragos en los conquistadores al ingre- sar por la región del Patía desde el Perú. La sarna, las picaduras de mosqui- tos, abejas, avispas, garrapatas, pulgas, arácnidos y mordeduras de grandesFigura 1. Cerámica lagartos como los caimanes, de serpientes de los géneros bothrops, Lechesis mulamutaJama-Coaque. (pudridora) y Crotalus dirussus terrificus (cascabel), y de murciélagos, especialmenteBartonelosis. Colección Desmodus rotundos, que trasmitieron arbovirus y causaron anemias6. La nigua (Tungaprivada de Hugo A.Sotomayor T. penetrans) y el gusano de monte (nuche, miasis), eran totalmente desconocidos por los europeos; según Safari, “se ha calculado que los insectos de las regiones cálidas ocasio- naron más víctimas entre los españoles durante la conquista que todas las flechas enve- nenadas de los indios. Para la nigua no conocían remedio y para librarse de los mosquitos se veían obligados, a menudo, a sepultarse en la arena”. La filariasis por Manzonella ozardi, aún presente en nuestras selvas del Vaupés2, 6. Se considera también la leishma- niasis, que dedujo José del Carmen Rodríguez Bermúdez de una escultura prehispánica encontrada en Cundinamarca. Las evidencias en coprolitos demuestran la presencia de varios parásitos intestinales como strongiloides, áscaris y tricocéfalos6. En cuanto a la sífilis venérea, mucho se ha discutido sobre su origen americano o eu- ropeo, pero hay testimonios escritos antiguos por los que se deduce su existencia en nuestras tierras en épocas prehispánicas; estudios paleontológicos recientes como los realizados por el profesor José Vicente Rodríguez Cuenca (Universidad Nacional de Co- lombia) y por Gonzalo Correal Urrego, quien encontró huellas en tejido óseo en los res- tos de Aguazuque (Cundinamarca), que datan de más de 3.000 años a.C., parecen confirmarlo6, 10. El médico español Rodrigo Ruiz de Isla, en su obra Tratado llamado fruto de todos los santos contra el mal serpentino venido de la isla Española (1509), afir- ma que “fue traída de Haití en las naves de Cristóbal Colón, dándose los primeros casos en Barcelona en 1493”. El mismo concepto se expresa en la Historia general y natural 114
  • Historia de la Dermatología en Colombiade las Indias del cronista Gonzalo Fernández de Oviedo (1535): “Así pues, el llamado‘mal francés’, ‘mal napolitano’, ‘mal serpentino’, ‘mal lazarino’ o ‘enfermedad de las cor-tesanas’ era en realidad la enfermedad de naturaleza americana”; y anota también elcronista en comunicación dirigida al Rey de España sobre la expansión de la sífilis en lasnuevas tierras y su llegada a la Península Ibérica: “En las Indias... es muy notorio el pa-lo santo, que los indígenas llaman guayacán... La principal virtud de este madero está encurar el mal de las bubas... del palo de él toman astillas delgadas... y sus limaduras cué-cenlas en cierta cantidad de agua… y desde que ha desmenguado el agua con el coci-miento..., quítanla los dolientes y bébenla ciertos días por las mañanas en ayunas... ysanan sin ninguna duda muchos enfermos de aqueste mal. Puede Vuestra Majestad te-ner por cierto que aquesta enfermedad vino de las Indias a España”. Es posible que elTreponema haya sufrido mutaciones al actuar masivamente en Europa, incrementandosu patogenicidad en un medio ambiente y una población virgen hasta 14932. La presencia de la tuberculosis en la América prehispánica está hoy ampliamente do-cumentada por técnicas de ADN; se han encontrado lesiones óseas en restos de la cultu-ra Muisca en número relativamente alto de casos, lo que hace suponer que afectó demanera importante a las comunidades6. La enfermedad de Chagas, producida por el Tripanosoma cruzi y transmitida por tria-tomineos, es exclusiva de América. Además de estas enfermedades, afectaron la salud de la población nativa las heridaspor flechas envenenadas con hierbas (Ogendeia terstroeniflora, una Moracea y Strychnostoxicaria) y venenos de animales como ranas (Dendrobates), arañas (Migale) y serpientes.Estuvieron también presentes otras enfermedades no infecciosas como el hipotiroidismocongénito, el bocio, el labio leporino, el albinismo, el enanismo y la pilimicción (quiste der-moide de la vejiga) observada en Popayán.Plantas medicinales y métodos terapéuticos Los indígenas clasificaron las plantas de diferentes formas, que podríamos resumiren: plantas del conocimiento (psicotrópicas), amargas (energéticas), purgantes, estimu-lantes, preventivas y medicinales en sentido estricto11. La herbolaria indígena aportó demanera significativa al desarrollo de la terapéutica; plantas que se consideraban sagra-das y medicinales son por ejemplo el achiote (Bixa orellana), utilizado para prevenir lasquemaduras solares; la chica (Bignonia chica), como repelente de insectos y preventivade mordeduras de serpientes y murciélagos; la otoba (Miristicacea), para la sarna y elcuidado del cabello, uso que permanece aún inalterado; entre los cubeo y los macuna, elají (Capsicum) fue utilizado como tratamiento para el acné “para mantener la cara librede barros y de manchas; se absorbe por la nariz mediante un tubo de hojas el jugo delají para que la piel exude la grasa natural”; para curar el nuche, ponían un parche dediaquilón con lo que moría la larva y luego la exprimían; la coca (Erythroxylon coca), quemasticada (mambeo) “proporcionaba resistencia extra al organismo”; el palo santo y elguayacán usados para las bubas; el coralito cuya fruta “mojada y estregada en las lepraso manchas que brotan del cuerpo, que unos llaman empeine, otras carate y otras seme-jantes, muy inmundas y asquerosas, las quita y destruye y deja la carne y cutis limpio sinseñal de enfermedad...”12; el tabaco fue quizás el que más influencia tuvo durante la Co-lonia, usado para mordeduras o heridas por flechas envenenadas, como cicatrizante, he-mostático y cauterizante3, 13; la caraña (resina de palma), para las llagas purulentas oheridas recientes y las yerbas de las bubas, con cuyo polvo lograban la epitelización enlas heridas; la acedera para el tabardillo y la quina para los hematomas9. Además de las plantas, los indígenas utilizaron en los tratamientos sustancias y ele-mentos animales, como por ejemplo, una mezcla de masa de sebo, cardenillo y harina demaíz tostada o polvos de cáscaras de cangrejos y de bencenuco para curar las llagas; los 115
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ huesos de manatí se utilizaron como hemostáticos y la miel de abejas como antiséptico local. Los dientes, colmillos y garras de animales fueron empleados como amuletos para prevenir las enfermedades. Para las picaduras de gusanos y algunos alacranes, según re- lata Aguado, “extraen las tripas y con el herbaje que dentro de ellas se halla, se unta la picadura”. Si no era posible encontrar el animal que había picado y el lugar afectado era “el dedo o parte semejante, métenla en el sexo de la mujer y con aquesto ataja la furia de la ponzoña”9. Algunos de los remedios usados en la actualidad ya eran utilizados por nuestros indí- genas, quienes habían alcanzado cierto grado de desarrollo en medicina y terapéutica. Evidencias, aunque fragmentarias, del importante aporte de la farmacopea de las nue- vas tierras están recopiladas en valiosas descripciones realizadas durante la Conquista y la Colonia. Entre ellas, las obras de Nicolás Monardes, que en 1574 publicó su tratado Primera, segunda y tercera parte de la historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias y que sirven de medicina, así como el Tratado de las drogas y medicina de las Indias, de Cristóbal de Acosta. Otros tipos de tratamientos incluyeron la hidrote- rapia, la termoterapia y la balneoterapia en pozos de aguas termales, las dietas, las pur- gas y los sahumerios. En cuanto a cirugía, los nativos realizaron drenaje de abscesos y extracción de niguas con espinas o fíbulas, así como trepanaciones craneales y craneo- plastias obturadas con arcilla. Fundamentos de la medicina indígena La medicina indígena tuvo dos fundamentos: el primero, de tipo preventivo tanto in- dividual como colectivo, que se manifestaba de diversas maneras: en el abandono de en- fermos graves para mantener la supervivencia del grupo; en el traslado de asentamientos cuando se reunían grandes cantidades de basuras y desechos en el lugar; en la actitud de prevención frente a los factores desencadenantes de enfermedades, el aislamiento de las mujeres menstruadas, la construcción de viviendas sobre árboles y el dormir en hamacas y con toldillos; el segundo, de tipo sintomático, mediante la ingestión, inhalación, masticación o untura de diversas plantas, en las dietas y sangrías, encami- nadas a aliviar afecciones orales, epidérmicas y traumatismos. El extremo lo representóFigura 2. Templo Solar. la costumbre del infanticidio, que se practicaba con los nacidos con defectos físicos y conSan Agustín 300 d. C. algunas genodermatosis como el albinismo14. Nuestros indígenas sufrieron durante el Descubrimiento y la Conquista un grave deterioro orgánico, junto con la disminu- ción o pérdida de sus valores espirituales ancestrales, sentimiento de inferioridad y casi la desaparición de su concepción del mundo, como consecuencia de la imposi- ción de los drásticos, rápidos y forzados cambios culturales, que los llevaron muy cerca de su total extinción15. Estas breves pero sentidas líneas rin- den homenaje y tributo perenne de admi- ración y respeto a nuestros indígenas, que en el pasado y el presente siguen dándo- nos lecciones de bonhomía, convivencia armónica y amor por todos los seres ani- mados o inanimados que la madre natu- raleza nos ha obsequiado prolijamente (figura 2). 116
  • Historia de la Dermatología en Colombia ■ La Dermatología desde el descubrimientoII. La Dermatología desde el descubrimiento de América hasta la Colonia. La influenciade la Conquista y las nuevas enfermedades de América hasta la Colonia. La influencia de la Conquista y las nuevas enfermedades César Iván Varela Hernández-Jaime Gil Jaramillo En 1499, Alonso de Ojeda, Américo Vespucio y Juan de la Cosa tocaron tierras colom-bianas en Coquibacoa –hoy Cabo de la Vela, península de la Guajira– iniciándose así elperíodo de la Conquista de nuestro territorio, que se extendió hasta el año 15501. Du-rante este período fue fundada Santa Fe de Bogotá (hoy Bogotá) por Don Gonzalo Jimé-nez de Quesada, el 6 de agosto de 1538. La llegada de los colonizadores españoles trajoun cambio radical para las poblaciones indígenas, en su forma de vida, alimentación,costumbres y creencias, amenazadas además por la imposición de una nueva religión.La alta vulnerabilidad orgánica de nuestros aborígenes estaba determinada por la mal-nutrición debida a su alimentación basada en carbohidratos y escasas proteínas, por lasenfermedades propias de América y por la ausencia de inmunidad contra las importadasde Europa. Estos factores, sumados a la dominación de los colonizadores, causaron unenorme desastre demográfico en las comunidades aborígenes. Se estima que en el sigloXVII había desaparecido el 90% de la población nativa; no obstante, el encuentro de losdos mundos fue benéfico por el mestizaje entre los importantes aportes que nuestros in-dígenas hicieron a la humanidad con sus vastos conocimientos en la herbolaria y el apor-te científico del otro lado del océano.Los primeros protomédicos y médicos Álvarez Chanca fue el primer médico europeo que llegó a América en el segundo via-je de Colón y hasta las tierras del Darién en 1514. Con los conquistadores llegaron tam-bién charlatanes, empíricos y algunos protomédicos militares como el capitán AntonioDíaz Cardozo en 1538 y el soldado Martín Sánchez Ropero9, 16; también arribaron Pe-dro Fernández de Valenzuela, personaje popular y controvertido que escribió el Tratadode medicina y modelo de curar en estas partes de Indias; Mendo López del Campo, Lo-pe Sanjuán de los Ríos y, como cirujano, Esteban González; en Santa Marta, en 1528 semenciona la presencia de Luis de Soria y de cuatro barberos (cirujanos); en Cartagenaejercía en 1547 Martín Rodríguez. Durante la Conquista no hubo en Colombia enseñanza de la Medicina.Los primeros hospitales Como el descubrimiento y la colonización se iniciaron por las costas del océano Atlán-tico, fueron los asentamientos de esta región los primeros en poblarse y en consecuen-cia fue allí donde se inició la atención hospitalaria. Según Andrés Soriano Lleras, el reyFernando el Católico ordenó en 1513 la creación de un hospital en el Darién –el Hospi-tal de Santa María la Antigua del Darién–, trasladado en 1524 al territorio de lo que hoyes Panamá. En 1535 se inició en Cartagena la construcción del hospital San Sebastián,luego de Santa Clara, también llamado de La Caridad, que atendía a todo tipo de enfer-mos; en el mismo año se inició el Hospital de San Lázaro, constituyéndose en el primerLazareto; más adelante se fundó el hospital del Espíritu Santo para enfermos incurables.En 1528 se fundó el Hospital de Santa Marta2, 16. 117
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ Las nuevas enfermedades importadas de Europa Muchas enfermedades dermatológicas trajeron los conquistadores españoles, entre las cuales merecen destacarse la lepra y las exantemáticas, en especial la viruela y el sa- rampión. Por su parte, los esclavos africanos llegaban diezmados por el escorbuto, la gangrena, la viruela, el tifo y especialmente la lepra; así, el mercado y la trata de escla- vos fueron también factores determinantes para la propagación y contagio de muchas enfermedades. La fiebre amarilla, según Soriano Lleras, encontró en el mosquito Aedes aegyptii el vector para trasladarse a los centros urbanos. El Aedes viajó en los barcos con los escla- vos africanos, llegó a las costas del Atlántico y se internó por el río Magdalena, causan- do múltiples epidemias desde 15098. El tabardillo (tifus exantemático) ocasionó muchas epidemias desde el siglo XVII; esta Rikettsiosis causante de gran mortalidad llevó a los españoles a prohibir a los indígenas bañarse diariamente6. Según Pedro de Aguado, la primera de las múltiples epidemias de viruela se produjo en 1558; el virus llegó por la Española al litoral Caribe y se internó en tierra firme por el río Magdalena: “Así una ne- gra que venía tocada de este mal contagioso de la costa del mar, según común decir ha sido causa de esta calamidad y desventura”16. Las epidemias de viruela que se presen- taron posteriormente, así como las del sarampión, causaron gran mortalidad entre los indígenas, los esclavos negros y los propios españoles. Otras enfermedades dermatológi- cas o afines que llegaron fueron la brucelosis, la gonorrea, las micobacteriosis, el cóle- ra, la difteria, la peste negra o bubónica y las treponematosis; rubéola, gripe y dengue; malaria, esquistosomiasis, “elefantiasis árabe” causada por la filaria Wuchereria ban- crofti y la “ceguera de los ríos” por la Onchocerca volvulos6. También llegaron la pedi- culosis, nuevos vectores como el mosquito (Aedes aegypti), la pulga (Xenophylla cheopis) y huéspedes de zoonosis como los equinos, caprinos, bovinos, cerdos, el gato doméstico y los ratones2, 6.■ La Dermatología desdela Colonia hasta la desde la Colonia hasta la actualidad III. La Dermatología actualidad César Iván Varela Hernández La medicina en la Colonia tuvo como marco la combinación de los conocimientos eu- ropeos con la sabiduría y la magia de los indígenas, el mestizaje de sustancias y prácti- cas terapéuticas con doctrinas e ingredientes psico-religiosos. Jugó un importante papel la “medicina espiritual” caracterizada por la construcción de catedrales y ermitas y por la llegada de las imágenes de las vírgenes como la de Chiquinquirá en 1598, considera- das como mediadoras ante el médico supremo, sumado a la asistencia espiritual ofreci- da a indios y esclavos por clérigos misericordiosos como el apóstol de los negros, San Pedro Claver, quien murió en 1650 por la fiebre amarilla2, 3. Las enfermedades que caracterizaron la época de la Colonia fueron la viruela, el ta- bardillo (tifus exantemático), el sarampión, la lepra, las bubas y el escorbuto. Múltiples epidemias se presentaron por todo el territorio; las de viruela fueron las más graves, afectando a varias ciudades. En Tunja, en 1587 “fallecieron los ciudadanos y españoles como ratas acosadas por la flauta de Hamelín”. No había boticas ni cementerios civiles; habrían muerto entre 400 y 1000 de los 3000 habitantes. El Hospital Convento de San Juan de Dios tenía solamente dos camas para ricos y dos para pobres; allí atendía des- de 1586 el médico empírico Pedro Juan Ruiz Delgado. Dos décadas más tarde se exten- dió la epidemia a todo el Reino de Nueva Granada; “los indios, atemorizados por la gran mortalidad, huyeron a los bosques y montañas dejando abandonadas las poblaciones”.118
  • Historia de la Dermatología en Colombia La sífilis estuvo también muy presente en esta región, debido a la promiscuidad de loscolonizadores; así puede deducirse de lo escrito por Juan Rodríguez Freyle en su obra ElCarnero acerca del oidor don Luis Tello de Erazo, residente en Santa Fe y funcionario delpresidente del Nuevo Reino, Diego Gómez de Mena. El oidor habría ido a morir en Sevi-lla “del mal francés”, después de “trocar la garnacha por las aventuras con damiselaspromiscuas”. En 1630 se inició en Santa Fe la epidemia de tabardillo que se difundió en cuatro añospor todo el país; aparte de las epidemias de viruela, ninguna otra se extendió tanto ni fuetan devastadora; según el historiador Groot “dio muerte a las cuatro quintas partes de losindios de la sabana”; fallecieron además arzobispos, clérigos, religiosos, alcaldes, nobles,plebeyos y esclavos. Esta epidemia fue conocida como la “peste de Santos Gil”, por el nom-bre del notario que hizo la mayoría de los testamentos de los nobles moribundos, quienesle donaban sus bienes ante la muerte de todos sus descendientes por la misma peste2.Médicos, hospitales y cátedras de Medicina El primer médico titulado que llegó a Santa Fe fue Don Álvaro de Aunón en 1579, yel primer criollo graduado en España fue Don Juan López en 1584. El Hospital de San Pedro, en Santa Fe, abrió sus puertas en 1569, luego de que en1564 el Obispo Fray Juan de los Barrios y Toledo donara una de sus casas con el propó-sito de fundar “un hospital en el cual vivan y se recojan y curen los pobres que a estaciudad ocurrieren y en ella hubiere así españoles como naturales”. En 1635, el manejodel hospital fue encargado a la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Dios; se le lla-mó Hospital de Jesús, María y José, aunque desde entonces se le conoce como HospitalSan Juan de Dios16. Durante la Colonia se crearon 25 hospitales, entre otros el de SanSebastián en Cartagena, el de Popayán en 1577, el de Honda en 1600 y en 1789 el deSan Gil (Leprosario). La primera botica que existió en Santa Fe fue la de Pedro López deBuiza, en 1630. Durante los siglos XVI y XVII prácticamente no hubo enseñanza médica; los pocosmédicos servían exclusivamente a la realeza y a las autoridades colonizadoras; las pri-meras cátedras de medicina en el Colegio Mayor de San Bartolomé en 1641 y en el Co-legio Mayor del Rosario, en Santa Fe, se clausuraron por falta de alumnos, debido enparte a que “la carrera de médico era considerada indigna y apropiada sólo para perso-nas de baja condición social”9 y además porque regía para los españoles la pro-hibición de estudiar fuera de su país. A comienzos del siglo XVIII, con la llegada de los Borbones a la Corona Es-pañola, renacieron los estudios médicos en España, y en consecuencia tambiénen sus colonias; así, la cátedra de medicina se consolida en 1753 con José Vi-cente Román Cancino, en la Universidad de Santo Tomás, donde en 1764 segradúa su primer médico, Juan Bautista de Vargas Uribe. En 1760 regresa deEspaña José Celestino Mutis trayendo las ideas de la Ilustración; en función deellas difunde la vacuna contra la viruela y la construcción de cementerios enlas afueras de las ciudades, marcando los primeros pasos de la medicina de sa-lud pública en el país; “descubre” la quina utilizada ancestralmente por los in-dígenas, y como educador médico forma como discípulo a Miguel de la Isla,quien sería el fundador de la primera Escuela de Medicina en Santa Fe (1802)(figura 3). Juan Gualberto Gutiérrez, médico y abogado, atendió en 1810 el asilo de vi-rulentos de Santa Fe y a los soldados enfermos el 5 de agosto de 1819, dos días antes de Figura 3. Miguel de lala batalla del Puente de Boyacá, que dio la libertad a Colombia; estuvo a la cabecera del Islaprócer Antonio Nariño durante su agonía, dejando consignado hasta el momento de sumuerte en el diario que se conserva en la Casa Museo de Nariño en Villa de Leyva12. 119
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ Las dificultades producidas por las guerras de Independencia en las primeras décadas del siglo XIX hicieron desaparecer casi totalmente la enseñanza médica en el país. La ma- la nutrición, la carencia de servicios básicos y de medidas de saneamiento determinaron una alta morbi-mortalidad en ese siglo16. Se presentaron varias epidemias de fiebre amarilla, viruela, sífilis, tuberculosis, sarampión, bartonelosis, parasitosis, fiebre tifoidea y tifus exantemático; se recomendaba: “hay que estar en contacto con el pueblo e ir va- cunándose lentamente con las aguas infectadas, con las cortezas sucias de las fru- tas...”17. La lepra y el paludismo fueron algunos de los principales problemas del siglo. Con la República, iniciada en 1810, surge también la medicina moderna en Colombia. La historia de las facultades de medicina comienza con la de la Universi- dad Nacional de Colombia, en marzo de 1826, cuando el general Francisco de Paula Santander promulga la ley que organiza la Universidad Central de la Re- pública, primera manifestación gubernamental de la universidad pública. En 1864, Antonio Vargas Reyes funda en Bogotá una facultad de medicina de ca- rácter privado, en tanto que José María Samper presenta al Congreso de la República un proyecto sobre la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia –inspirada en la de Santander– que será creada tres años después, en 1867, bajo el gobierno de Santos Acosta. A ella se le incorporan la facultad de medicina de Vargas Reyes y el Hospital San Juan de Dios18. Por esa época, algunos médicos estudian bajo la tutoría de sus maestros y otros en el exte- rior, particularmente en París. En 1850 se abren camino el empirismo y char- latanismo al permitirse por ley el ejercicio médico sin licencia. Los prohombres de la medicina en la época fueron Antonio Vargas Reyes (figura 4), quien describió magistralmente la fiebre amarilla y es considerado el pa- dre de la cirugía en Colombia16, 19. Acerca de la medicina de la época, la fi- gura más destacada en Medellín, Manuel Uribe Ángel, escribió en 1881: “CreoFigura 4. que matamos no pocos infelices con esa precaria y deplorable medicina. Dios nos per-Antonio Vargas done el mal por el intento”.Reyes A partir de entonces comenzaría el desarrollo de la medicina hospitalaria de la es- cuela francesa. A finales del siglo XIX floreció con Epifanio Combariza la cátedra de bac- teriología, que sumada a la medicina de laboratorio, la micrografía y la sifilografía darían origen a la Dermatología. La enseñanza de la especialidad se inició en la Univer- sidad Nacional en 1886 con Gabriel José Castañeda como primer profesor. En el siglo XX, el desarrollo general de los Estados Unidos de Norte América, donde se integraron las grandes mentalidades médicas modernas –la fisiopatológica, la etiopa- tológica y la anatomoclínica– con la investigación y la tecnología, desplazó a la influen- cia de la escuela francesa sobre la medicina colombiana16. Se afianzó la medicina de laboratorio, llegaron las nuevas técnicas quirúrgicas y la farmacología y así desde 1910, con José Ignacio Uribe en la Universidad Nacional de Colombia, la Dermatología adqui- rió carácter de verdadera especialidad18. En 1930 se creó el Ministerio de Trabajo, Higiene y Previsión con departamentos pa- ra la lucha contra la lepra, las venéreas y la tuberculosis. En 1946 se creó el Ministerio de Higiene; más tarde se fundaron las facultades de medicina en Cali, Popayán y Mani- zales, se iniciaron las especializaciones y las residencias médicas y se crearon las aso- ciaciones de médicos especialistas. En las últimas décadas del siglo XX, el rápido desarrollo de la genética, la biología molecular, la inmunología, la farmacología y la tec- nología sistematizada conducen a la apertura y evolución de todos los campos de inves- tigación en Dermatología, con progresos extraordinarios. 120
  • Historia de la Dermatología en ColombiaPrecursores y pioneros de la Dermatología hasta el año 1970 El conocimiento de la historia nos permite ejercer con entusiasmo y dignidad el legado de nuestros precursores y pioneros. En el siglo XIX nos dejaron su herencia Ricardo de la Parra, autor de La elefantiasisde los griegos y su verdadera naturaleza (1838); Juan de Dios Tavera, que en su Estu-dio sobre la lepra recomendó su tratamiento con aceite de chalmugra (leprol); José Joa-quín García describió las alteraciones sensitivas y motoras en la lepra (1842); MarcelinoS. Vargas estuvo convencido de la curación de la lepra, mal del cual sufría; Federico Ri-vas Mejía prestó invaluables servicios en 1840 durante la epidemia de viruela; LibradoRiva fue autor de un trabajo sobre La Pelagra; Abraham Aparicio publicó su obra Bañosfríos en el tratamiento de la fiebre tifoidea; Evaristo García escribió Acción de la Otobaen las enfermedades de la piel y Variedad de lepra llamada Mal de San Antón; Policar-po Pizarro, venereólogo; Juan de Dios Carrasquilla, investigador de lepra y pénfigo; An-drés Posada Arango, con su obra La rana venenosa del Chocó, e Ignacio Pereira,recordado por sus publicaciones sobre enfermedades parasitarias. Gabriel José Castañe-da fue el primer profesor de Dermatología en la Universidad Nacional de Colombia(1886-1898), enfocada hacia las enfermedades tropicales. El comienzo del siglo XX continuó marcado por la especial atención dedicada a la le-pra y la sífilis. Se inició la era de los laboratorios que permitió la realización de investi-gaciones originales y el desarrollo intelectual de ilustres médicos17. En Bogotá ejercieron Pablo García Medina, el padrede la higiene en Colombia, nacido en Tunja en 1857, mé-dico egresado de la Universidad Nacional en 1880; logróla promulgación de leyes para que los leprosarios seconvirtieran en colonias de enfermos; fue el primer pre-sidente honorario de la Oficina Sanitaria Panamericanay Secretario Perpetuo de la Academia Nacional de Medi-cina. Eliseo Montaña Granados (figura 5), padre de lahistología en Colombia, profesor de esa cátedra en1904, la convirtió de materia teórica en práctica con laintroducción de nuevos microscopios y la microfotogra-fía. Roberto Franco (figura 6) creó la cátedra de enfer-medades tropicales en 1905 e invitó a su laboratorio aFederico Lleras Acosta. Este profesional, nacido en Bo-gotá donde estudió veterinaria y también bacteriología, se destacaría por sus investiga- Figura 5. Eliseo Montañaciones sobre el carbón bacteriano y su vacuna, y más adelante sobre lepra; describió laReacción de Lleras y fundó el Instituto de Investigaciones en Lepra. En 1910, con José Figura 6. RobertoIgnacio Uribe en la Universidad Nacional, la Dermatología adquirió rango de especiali- Francodad. Manuel José Silva (1892-1980), dermatólogo egresado de la Universidad de París,académico, fue titular de la cátedra en la Universidad Nacional, maestro por excelenciay fundador del Museo de Cera de Dermatología en la misma Universidad. Gonzalo ReyesGarcía estudió Dermatología en París y Viena; fue connotado profesor de la UniversidadNacional –de donde había egresado– desde 1930 hasta 1962, además de fundador de laSociedad Colombiana de Dermatología y de la Academia Nacional de Medicina. Se des-tacaron también Miguel Serrano Camargo, Carlos Cortés Enciso e Ignacio Chala Hidalgo.En 1936, Alfonso Gamboa Amador inició el curso de sifilografía; en esta época se desta-can también Alfredo Laverde, Tomás Henao Blanco y Guillermo Pardo Villalba (figura 7),quien siendo presidente de la Sociedad de Dermatología presidió en Bogotá el primerCongreso Nacional (1960). Hacia 1957, Fabio Londoño González se convierte en punto de referencia obligado en 121
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ el estudio de la lepra, la inmunología cutánea y las en- fermedades relacionadas con el sol; en especial se des- tacan sus aportes memorables al conocimiento y tratamiento del prurigo actínico; su cultura general, amabilidad y su calidad docente y humana fueron ini- gualables. En sus primeros años tuvo como brillantes discípulos a Guillermo Gutiérrez Aldana, dermatólogo y oncólogo, Profesor Emérito de la Universidad Nacio- nal, hombre de excelsas virtudes, con capacidad do- cente y organizativa sin igual, quien rescató y restauró el Museo de Cera de la Universidad; su estímulo para con quien escribe estas líneas es incomparable; a Víc- tor Manuel Zambrano; y a Mariano López, otra lumi-Figura 7. GuillermoPardo naria de nuestra historia, el primer dermatólogo egresado del Instituto Federico Lleras Acosta. Luis Alfredo Rueda Plata estudió en Barcelona y se especializó en dermatopato-Figura 8. José logía con Degos y Civatte en el Hospital Saint-Louis de París; fue uno de los pioneros enPosada el ramo al regresar a Colombia en 1963; hizo importantes aportes con sus estudios so- bre los papovavirus15, 20. En Medellín (Antioquia), el primer dermatólogo fue Gustavo Uribe Escobar, quien es- tudió en París, Barcelona y Bruselas; en 1920 inició la cátedra en la Universidad de An- tioquia, de la que fue rector, así como fundador del Instituto Profiláctico para las Enfermedades Venéreas y de la Cruz Roja. Bajo sus orientaciones se formó José Posada Trujillo (figura 8), quien lo sucedió en la cátedra en 1936 y tuvo como colaborador a Car- los Enrique Tobón; se formaron en la misma Escuela: Juvenal Gaviria, quien ejerció pri- vadamente en esa época; Fabio Uribe Jaramillo, quien falleció mientras escribíamos este capítulo. Flavio Gómez, al informarme sobre la lamentable noticia, me escribió estas pa- labras: “Era el dermatólogo de mayor edad en Colombia, bueno como el agua, sencillo como el pan, suave y delicado como las cañas del Valle, humilde, caballero, sincero, buen amigo, estudioso, nunca conoció el orgullo, la ventaja ni la arrogancia”. Jorge López de Mesa e Iván Rendón Pizano se formaron en la escuela argentina y Aníbal Zapata Gutié- rrez en la española. Más adelante llegaron graduados de la Universidad de Michigan: en 1955 Gonzalo Calle Vélez, jefe del Servicio de Dermatología de la Universidad de Antio- quia hasta su fallecimiento, impulsor de la micología en el país; en 1959 Alonso Cortés, la biblia viviente, connotado maestro, políglota, historiador, memorista sorprendente y bueno por excelencia; y Mario Robledo Villegas, el segundo dermatopatólogo del país, quien profundizó el estudio de las micosis. Especial reconocimiento merece la micóloga Ángela Restrepo Moreno, como pionera en la década de 1960 y hasta la actualidad má- xima y eximia figura de la investigación micológica. De la escuela mexicana llegaron Hu- go Espinal Múnera y Libardo Agudelo Alzate seguidos por los egresados de la Universidad de Antioquia: en 1964, Enrique Saldarriaga Arango y Víctor Cárdenas Jara- millo; en 1965, Flavio Gómez Vargas, quien además estudió cirugía dermatológica en la Universidad de Río de Janeiro, constituyéndose en pionero de esta subespecialidad; en 1967, Juan Pedro Velásquez Berruecos, los dos, insignes profesores, caballeros y dilec- tos amigos, respecto de los cuales dejo constancia de mi profunda admiración y gratitud por su desinteresada colaboración en el desarrollo de la totalidad de este trabajo, y Jor- ge Mesa Restrepo15; en 1969, Myriam Mesa de Sanclemente y Stella Prada de Castañe- da fueron pioneras en inmunodermatopatología. En Pasto (Nariño), en las décadas de 1920 y 1930, los médicos Efraín Solares Alava y Jorge García prestaron grandes servicios en el control de focos de lepra y la epidemia de bartonelosis; hacia 1950, José María Delgado Riascos, quien estudió en la Sorbona, tra- bajó allí por unos años y luego se radicó en Cali15, 21. En Cartagena (Bolívar) iniciaron la Dermatología Rubén Marrugo Ramírez, quien fue 122
  • Historia de la Dermatología en Colombiael primer director del leprosario de Caño del Oro, en Tierra Bomba, bahía de Cartagena;Moisés Pianeta Muñoz, quien estudió en la Universidad de Cartagena de la que más tar-de fue decano (1946), “el modernizador de la Facultad de Medicina”; “multiespecialista ypedagogo de alma”22; Carlos Alberto Garzón Fortich, quien estudió Dermatología y lepro-logía en Brasil y Estados Unidos, se radicó definitivamente en Cartagena en 1953, siendoel primer dermatólogo titulado, profesor de la Universidad de Cartagena, director de loslazaretos de Caño del Oro y Agua de Dios, jefe de la campaña nacional antileprosa del Mi-nisterio de Salud, portador de la Gran Cruz de Damian de Brasil y la Gran Cruz “JorgeBejarano” de Colombia; Nayib Ambrad Domínguez, formado en la Argentina donde en1950 hizo cursos de endocrinología con Carlos Galli Mainini, E. B. Del Castillo y Guiller-mo Di Paola; en investigación endocrina fue colabora-dor y discípulo del premio Nobel, Bernardo AlbertoHoussay; en Dermatología fue discípulo del Prof. Cordi-biola y autor de la “Coloración de contraste para lasreacciones de Galli Mainini”; Enrique Alonso Osorio Ca-macho (figura 9), estudió en la Universidad NacionalAutónoma de México, fue profesor de la Universidad deCartagena (1972-1992), presidente de la Asociación Co-lombiana de Dermatología de la cual es actualmenteEmérito y Miembro Honorario y ejerce con excelenciaen Cartagena; y Diego Fernando Gómez Pérez, quien en1960 se graduó de dermatólogo en la Argentina; docen-te y dirigente político15. En 1939 llegó a Cali (Valle del Cauca) Julio CésarBarreneche Mesa, quien estudió Dermatología y anestesiología en Suiza; también ejer- Figura 9.cían allí, aunque sin ser especialistas, Carlos Salcedo Cabal y Jaime Kelber. En 1954, Enrique A.Hernán Tobón Pizarro, del Skin and Cancer Hospital de Nueva York, con estudios en Bue- Osorionos Aires realizados con el Prof. Luis Pierini, fue pilar de la especialidad hasta su falle- Figura 10. Jaimecimiento en 1985; en 1956 llegó Jaime Betancourt Osorio (figura 10), gloria viva de la Betancourtespecialidad, quien estudió en Madrid en 1955 y perfeccionó su saber con el profesorPierini en Buenos Aires; con el doctor Tobón fueron los primeros profesores de Derma-tología de la Universidad del Valle. Además, Jaime Betancourt ha cultivado la pintura, laescultura y la poesía. Profeso por él mi mayor cariño y respeto. En 1960, Ernesto CorreaGalindo, pionero dermatopatólogo formado en la Ar-gentina bajo la tutela de Pierini, Borda y Abulafia, sen-tó cátedra en el Hospital San Juan de Dios; en 1965,Antonio José Torres Muñoz (figura 11), discípulo deldoctor Correa, perfeccionó sus estudios en Buenos Ai-res con Aarón Kaminsky; es ejemplar profesor ad hono-rem en la Universidad del Valle; consumado lector,dotado de incomparable memoria y una vasta culturageneral; en 1966 llegó Rafael Falabella, graduado porla Universidad de Iowa, quien creó en 1970 con JaimeBetancourt y Nelson Giraldo el Servicio de Dermatolo-gía de la Universidad del Valle, siendo desde entoncessu Jefe; sus investigaciones han dado grandes avancesal estudio y tratamiento del vitiligo. En 1967 inició suejercicio Cecilia Moncaleano de Lasprilla (figura 12), ladama de la Dermatología vallecaucana, la primera mujer que ejerció la Dermatología en Figura 11.Colombia, médica egresada de la Universidad Nacional y dermatóloga por la Universidad Antonio Torresde São Paulo, desarrolló importantísima labor en el Hospital San Juan de Dios, el dispen- Figura 12.sario de lepra y los Ferrocarriles Nacionales hasta 1991 cuando se jubiló. Ese mismo año Cecilia Moncaleano 123
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ regresó Nelson Giraldo Restrepo, quien estudió dermatopatología en Buenos Aires con el Prof. Abulafia y fue profesor excelente en la Universidad del Valle15, 21. La historia de la Dermatología en Santander se inició con Álvaro Sabogal Rey, quien llegó a Bucaramanga en 1958, nombrado por el Ministerio de Salud para dirigir los pro- gramas de lepra en compañía de Virgilio Rodríguez. Alejandro Villalobos Fernández lle- gó en 1960, graduado en Buenos Aires y luego de ejercer unos años se trasladó a Estados Unidos. En 1961, luego de estudiar en España, llegó Luis Felipe Moreno, quien inició el tratamiento de las úlceras de miembros inferiores y en 1964, Jaime Acevedo Ballesteros, los dos actualmente en ejercicio. En el eje cafetero, a Manizales (Caldas) llegó en 1965 Heriberto Gómez Sierra, de la Universidad de Antioquia, fundador y titular de la cátedra en la Universidad de Caldas; lamentamos profundamente su muerte ocurrida mientras preparábamos esta obra; en 1968 tuvo en Jairo Mesa Cock su primer discípulo, quien fue luego docente durante muchas décadas y Jefe del Servicio (1980-1985); en la actualidad Mesa Cock es el pilar de la comunicación y educación dermatológica continua por Inter- net en el país. Bernardo Giraldo Neira estudió Dermatología en Estados Unidos, se espe- cializó en alergias y desde 1967 ejerce en Pereira y Manizales. A Pereira (Risaralda) llegó en la misma época Adolfo Ormaza Hinestrosa, quien había estudiado en la Argentina. En Armenia (Quindío) el pionero fue Fabio Rivera. En Cúcuta (Norte de Santander) y Arauca, el maestro Pedro Miguel Román Suárez (figura 13), formado en le- prología en 1966 en el Instituto Federico Lleras, fue quien inició la especialidad y durante casi cuatro décadas llevó bienestar a sus pacientes. En Barranquilla (Atlánti- co) los primeros fueron: Blas Retamoso, quien estudió medicina en Cartagena y se dedicó a la Dermatología; Luis López y Carmelo Castillo Porto, ya fallecidos, y Alí Tajan Calvo, gran hombre, autodidacta y poeta, actual- mente en ejercicio exitoso. En el departamento del Cau- ca, los pioneros fueron José María Delgado Paredes (figura 14), dermatólogo de la Universidad de South Ca- rolina y sanitarista de la Universidad de Harvard, jefe deFigura 13. Pedro Morfología y profesor de Dermatología de la Universidad del Cauca; Mario Ernesto Gon-M. Román zález, dermatólogo de la Universidad de Buenos Aires, profesor de Dermatología en laFigura 14. José M. Universidad del Cauca por más de 30 años y José Félix Zambrano Payán, entrenado enDelgado el Hospital Federico Lleras, profesor colaborador de la Universidad del Valle en lepra y leishmaniasis15. En Córdoba, el primero en llegar a Montería en la década del 60 fueFigura 15. Hugo Corrales Lugo, formado en el Instituto Federico Lleras, quien manejó los progra-María Mélida mas de lepra, seguido de Albio Puche. En Sincelejo (Sucre) el primero fue Hugo CorralesDurán Merchán Medrano, quien es además médico internista. En Boyacá Antonio Morales inició el ejer- cicio de la especialidad a partir de 1968, cuando llegó de la Universidad de Salaman- ca, España; sigue en ejercicio con competencia y éxito15. MARÍA MÉLIDA DURÁN MERCHÁN He considerado pioneros a aquellos que iniciaron su ejercicio antes de 1970; aun- que María Mélida Durán Merchán (figura 15) lo hizo en 1976 al graduarse en la Uni- versidad Javeriana, quiero rendirle tributo por la gloria que dio a la Dermatología colombiana. Dijo de ella Adriana Arrunátegui Ramírez: [Era] una preciosa mujer, maestra y viajera incansable, el glamour era su sello; se movía con elegancia y delicadeza en todos los ámbitos. La Dermatología colombiana tenía en ella su más importante embajadora, siendo miembro destacado [...] de la Organización Mundial de la Salud, de la Liga Internacional de Sociedades de Dermatología [...], 124
  • Historia de la Dermatología en Colombia de la Internacional de Dermatología Pediátrica [...], de la Ibero Latinoamericana [...]; co-editora de la revista de la International Society of Dermatology, sociedad de la cual fue vicepresidente y secretaria ejecutiva [...]. Organizó congresos en Colombia, la India, Australia, y Egipto. Su vida fue una búsqueda constante, la excelencia era su meta y la consiguió siempre exigiéndose a sí misma. Hasta el último momento de su existencia pensó en sus compromisos con la vida y la vimos inaugurar y clausurar el XVIII Curso de Actualización para Dermatólogos de la International Society en Bo- gotá. En ese momento estábamos lejos de pensar que un día después, el 26 de junio de 2000, se iría para siempre. Sonreía dulce y cálidamente, era toda serenidad; nada hacía prever tan rápido desenlace.Descripciones clínicas originales Desde la época de la Conquista encontramos en nuestro país testimonios de descrip-ciones de enfermedades dermatológicas, así como de técnicas diagnósticas y quirúrgicascomo las que a continuación referimos: Picaduras: “Cierta manera de arañas o mosquitos... que picando en la carne alzan laroncha y queda en ella gran dolor y escocimiento por tres o cuatro horas” (Padre Agua-do, Sabandija, cerca de Neiva)9. Nuche (Miasis): “Pues de diaquilón un parche hecho sobre la hinchazón y carne fla-ca, hace la fuerza y el gusano saca: el duro torondón queda deshecho, la pena quita y eldolor aplaca” (Juan de Castellanos)9. Alteraciones sensitivas y motoras en la lepra: “La falta de sensibilidad en el Lázaro,es el verdadero síntoma de la enfermedad y lo que indica su existencia”. “El examen delos pacientes lazarinos debe hacerse sin que el enfermo lo conozca; hiriéndole con uninstrumento agudo sin que lo vea y no siente la herida; mandándole coger una monedacon los dedos, sin callo y al parecer sanos y no puede cogerla, porque careciendo de lafacultad de tocar, no percibe el cuerpo la moneda. Si van caminando y se les arranca undedo del pie no lo conocen cuando no lo ven” (José Joaquín García, 1842)23. Fiebre amarilla: “La enfermedad acometía bruscamente... Los ojos se inyectaban ylagrimeaban... Una ansiedad profunda, suma postración de fuerzas, manchas en la piel,epistaxis, sangre por las encías, sudor frío, suma lentitud del pulso, hipo y al fin la muer-te...” (Antonio Vargas Reyes)19. Demostración del piojo como agente etiológico del tifus y diferenciación con la fie-bre tifoidea (Luis Patiño Camargo, 1922)17. Reacción de Lleras (lepra): reacción de fijación de complemento (Federico Lleras Acosta)24. Vacuna para carbón bacteriano: Federico Lleras Acosta. Positividad serológica del carate (descripta por Gustavo Uribe Escobar, Alfredo Co-rrea Henao, José J. Escobar y Jesús Peláez Botero en Medellín). Injertos epidérmicos y su aplicación en áreas acrómicas y de granulación (RafaelFalabella, 1971)25. Coloración de contraste para la reacción de Galli Mainini y Ambrad Domínguez(Nayib Ambrad Domínguez). Fitofotodermatitis de los pies y de las piernas por la ruda después del parto (FabioLondoño González). Contribución a la descripción de las características clínicas y denominación delprúrigo actínico (Fabio Londoño González). Manejo del prúrigo actínico con talidomida (Fabio Londoño González)26, 27. Descripción de los efectos citopáticos del virus papova en la epidermodisplasia ve-rruciforme (Luis Alfredo Rueda Plata). Repigmentación de vitiligo segmentario por miniinjertos autólogos (Rafael Falabe-lla, 1983)28. 125
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ Hipomelanosis en gotas idiopática (Rafael Falabella, 1983)29. Leucodermia punctata (Rafael Falabella, 1984)30. Parámetros clínicos de anestesia tumescente en cirugía reconstructiva de cáncer de piel (Álvaro Acosta de Hart, 1997)31. Erupción eosinofílica, polimorfa y pruriginosa asociada con radioterapia (Ricardo Augusto Rueda Plata, 1999)32. ■ Historia de la la investigación, la infectología Historia de investigación, la infectología y las subespecialidades y las subespecialidades HISTORIA DE LA LEPRA Se dice que la enfermedad llegó a Colombia en el siglo XVI con los conquistadores y los esclavos africanos, y encontró en las dificultades sociales y sanitarias el medio pro- picio para aposentarse, propagarse y mantenerse. A partir de entonces se desarrollaron, en diferentes esferas, una serie de prácticas, como la creación del primer laboratorio, las medidas gubernamentales sanitarias, la investigación y la estadística, así como el reco- nocimiento del derecho del enfermo frente al prejuicio. Correspondió a Cartagena de Indias en 1610 la creación del primer lazareto, el Hos- pital de San Lázaro, el cual, debido a las quejas de los vecinos, sufrió varios traslados y tuvo que ser cercado con muros de piedra. Vendría más adelante la creación de los le- procomios de Caño de Loro –para otros, Caño del Oro– (1808), Contratación y Agua de Dios. Parte de su sostenimiento económico se obtuvo con impuestos al licor, los tejidos y la carne. En 1646 se registró el primer paciente con lepra en Santa Fe, Santibáñez Bro- chero, cura de la catedral. En el siglo XVII, la lepra abundaba en la costa caribeña y el leproso era considerado un paria al que se separaba de sus familiares sanos y de la so- ciedad hasta el final de sus días para enviarlo, con todas las precauciones de rigor y con sus propios muebles, al lazareto de Cartagena –convertido en cementerio de vivos. En el siglo XVII, José Celestino Mutis tuvo idea clara de la enfermedad, diferencian- do los enfermos en poco o muy contagiantes. En el siglo XVIII, entró la lepra en los de- partamentos de Antioquia y los Santanderes; en la población de Socorro proliferó tanto en 1775 que los pobladores huyeron del lugar y las casas de los enfermos fueron ape- dreadas9. A finales de ese siglo el virrey Caballero y Góngora escribió: “Al instante que un paciente es declarado lazarino, se le conduce al Hospital de Cartagena, se le señala su pequeña porción de terreno y se le entrega su casa o habitación para pasar el resto de sus días... con que vienen a estar condenados estos desventurados a una cárcel per-Figura 16. Juande Dios petua”2. En el siglo XIX, José Joaquín García describió las manifestaciones sensitivas yCarrasquilla motoras de la enfermedad; Ricardo de la Parra postuló que la lepra era contagiosa, he- reditaria y curable; Evaristo García, al presentar su pieza sobre el “Mal de San An- tón” en el museo Dupuytren, inició en París la polémica sobre artropatía y lesión ósea por compromiso neural. En ese siglo se utilizaron como tratamiento la estricni- na, los arsenicales, la aspirina, los venenos de serpientes y el aceite de chalmugra (leprol). Gabriel José Castañeda logró, a partir de su obra La lepra en Colombia. Etiología, nosología, profilaxis y tratamiento, que se sancionara la Ley de los Lazaretos. Juan de Dios Carrasquilla (figura 16), buscando las primeras manifestaciones de la enfer- medad, describió el “chancro leproso”, investigó y produjo una antitoxina que reco- rrió el mundo en 1890; consideró que la pulga podría ser un vector; diseñó su propio método para encontrar el bacilo en la linfa33, 34; defendió el origen infeccioso de la lepra causado por un microbio aun en contra de las teorías hereditarias35. Pablo Gar- cía Medina logró que a fines del siglo XIX se promulgaran leyes para que los leprosa- rios se convirtieran en colonias de enfermos2. 126
  • Historia de la Dermatología en Colombia En las décadas de 1920 y 1930 Federico Lleras Acosta (figura 17) realizó múlti-ples investigaciones sobre bacteriología y especialmente sobre lepra; describió laReacción de Lleras –prueba de fijación de complemento con sensibilidad de 97% yespecificidad de 99,7%– que se probó en más de 7.000 pacientes, pero cayó en desu-so al no poderse confirmar su especificidad24. En la década de 1950 se inició el ma-nejo de la lepra con sulfona, pero debido a la resistencia, a partir de 1981 se utilizala poliquimioterapia. En el pasado reciente y en el presente han contribuido a la his-toria de la lepra importantes instituciones y prestigiosos dermatólogos como FabioLondoño, Luis Alfredo Rueda, Mariano López, Gerzaín Rodríguez, Antonio Torres,Luis Hernando Moreno, Adriana Arrunátegui, Gustavo Corredor, Efraín Solares Ala-va, Jorge García, Rubén Marrugo, Carlos Garzón Fortich, Álvaro Sabogal, Pedro Mi-guel Román, José Félix Zambrano y Antonio Morales, entre otros. En 1998 existían 2.933 enfermos registrados en el país. No obstante las innumerables investigaciones, las medidas de saneamiento ambien- Figura 17.tal y el desarrollo tecnológico, a lo largo de los tiempos la lepra continúa siendo un fla- Federico Llerasgelo para la humanidad. A las nuevas generaciones les corresponderá realizar lasinvestigaciones genéticas y de biología molecular tendientes a lograr la erradicación delmal de los siglos.HISTORIA DE LA SÍFILIS Y OTRAS TREPONEMATOSIS Es probable que las infecciones por treponemas se iniciaran en el África ecuatorial co-mo pian; con las migraciones a las zonas secas del trópico africano, las lesiones se locali-zaron en partes más húmedas del cuerpo (alrededor de la boca) convirtiéndose en formasde sífilis no venérea y quizás de esta forma viajaron con los primeros migrantes al NuevoMundo, para pasar a ser nuevamente pian en el trópico americano. En América se ha en-contrado mayor número de restos óseos con secuelas de trepanomatosis que en Europa, yse los ha interpretado como pian y sífilis venérea; llaman la atención las lesiones de Cariessicca en el cráneo, que parecen ser atribuibles exclusivamente a esta última. Quienes com-parten la teoría del origen unitario de las treponematosis consideran que éstas se desarro-llaron simultáneamente en varias poblaciones en el viejo y nuevo continente. La sífilisvenérea, la endémica no venérea, el pian y el carate “serían cuatro síndromes dentro deun gradiente biológico causado por el Treponema pallidum”6. La sífilis endémica llevadaa Europa por los españoles luego del contacto con los indígenas surgió posiblemente debi-do a factores como las diferencias en el estilo de vida (por ejemplo, el uso de ropa), lo quellevó a cambiar el modo de transmisión del Treponema pallidum a una forma sexual; así,el pian se convirtió en sífilis venérea, que luego regresó a América llevada por los mismosespañoles. Importantes aportes al estudio del origen de las treponematosis fueron realiza-dos por José Vicente Rodríguez, Carlos Armando Rodríguez, Gonzalo Correal Urrego y Hu-go Armando Sotomayor Tribín en Bogotá, a partir del análisis de restos óseos encontradosen los departamentos de Cundinamarca y el Valle del Cauca. La presencia de la treponematosis desde los primeros años de la conquista está regis-trada en numerosos relatos de los cronistas de la época, y fue desde entonces motivo deestudio. La sífilis venérea se convirtió en problema sanitario desde la irrupción de los co-lonizadores españoles; la pobreza y la prostitución jugaron un importante papel para sudiseminación. La alta incidencia de la sífilis a finales del siglo XIX e inicios del XX llevóal gobierno a reformar y fortalecer los programas de medicina y a establecer la sifilogra-fía como cátedra en las universidades17. El carate, que llegó a ser un elemento de iden-tidad étnica entre los nativos, luego se convirtió en un problema de salud pública, comolo fue el pian desde el siglo XVI y hasta mediados del XX. Para bien de todos, la llegadade la penicilina marcó un hito en la historia de la treponematosis y gracias a ella Gerar-do López Narváez trató a los enfermos en la costa occidental del país durante 14 añoshasta erradicar el pian. 127
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ HISTORIA DE LA INVESTIGACIÓN, BACTERIOLOGÍA E INMUNOLOGÍA CUTÁNEA En 1760, José Celestino Mutis trajo desde España las ideas ilustradas de la época; en 1842, José Joaquín García realizó los primeros estudios de investigación sobre la lepra basado en la observación; en 1865, la cátedra de Farmacia dio sus primeros pasos en la investigación con el médico Osorio, en la Facultad de Medicina de Bogotá36; pero fue a finales del siglo XIX y comienzos del XX cuando se inició la tradición de investigación experimental y la bacteriología se convirtió en un medio de difusión del pensamiento científico. Entre 1880 y 1904, durante el período que se extiende entre los gobiernos de Ra- fael Núñez y Rafael Reyes, se sentaron las bases para el desarrollo científico en Co- lombia. Se crearon las cátedras de bacteriología, histología, microbiología y sifilografía; Epifanio Combariza y Liborio Zerda (figura 18) desempeñaron un impor- tante papel, marcando la época de la bacteriología y la micrografía; en 1900, Fran- cisco Tapia creó un laboratorio en la Universidad Nacional en Bogotá, que luego pasó al Hospital San Juan de Dios17. Juan de Dios Carrasquilla buscó en la serología la posibilidad de tratamiento de la lepra, para lo que usó en caballos sangre de pacien- tes; su suero recorrió el mundo en 1896 llevando a la creación de Instituto de Sero- terapia35. Roberto Franco fundó la cátedra de enfermedades tropicales y con la ayuda del filántropo Santiago Samper montó el laboratorio del Hospital San Juan de Dios donde Jorge Martínez Santamaría y Gabriel Toro Villa hicieron importantes es- tudios sobre la fiebre amarilla y enfermedades tropicales. En 1904 Eliseo Montaña Granados inició la era de la histología; Laurentino Muñoz lo definió como “uno de los creadores de la Medicina Científica en Colombia”2.Figura 18.Liborio Zerda En 1913 se crearon el Laboratorio Bacteriológico y el del Hospital San Vicente de Paúl en Medellín. En 1917 se creó en Bogotá el Laboratorio Privado Samper Martínez, que marcó un hito con la producción de sueros inmunes y vacunas convirtiéndose en 1946 en el Instituto Nacional de Salud17; en la década de 1920, algunas universidades de Es- tados Unidos abrieron cátedras de Dermatología Tropical y laboratorios privados, donde fueron a entrenarse médicos colombianos que al regresar al país fortalecieron la inves- tigación; también jugó un importante papel la creación de la cátedra de Farmacia en la Universidad Nacional en 1927 por parte de Andrés Bermúdez. Por esos años, Gustavo Uribe Escobar hizo importantes estudios en Medellín sobre la positividad serológica en el carate. En 1922 Luis Patiño Camargo, luego de exhaustiva investigación, demostró en Bogotá que el tifus y la fiebre tifoidea eran enfermedades diferentes, aislando al piojo co- mo vector de la primera17. Federico Lleras Acosta fundó en Bogotá su propio laborato- rio e inició su contribución a la investigación con los estudios para la vacuna del carbónFigura 19. bacteriano y los intentos para cultivar el bacilo de Hansen. Intentó tratamientos para laAlonso Cortés lepra con diferentes preparados inmunológicos y describió la reacción que lleva su nom- bre buscando el diagnóstico temprano mediante método específico35. Su laboratorio se convirtió en el Centro Dermatológico que lleva su nombre37 y que tendría brillan- tes exponentes como Fabio Londoño González, quien durante más de tres décadas fue el motor de importantes investigaciones en muchas enfermedades junto con Luis Alfredo Rueda Plata26, 27, 38, 39. A partir de la década de 1950 se inicia una nueva era de la investigación en Co- lombia, con figuras como Alonso Cortés (figura 19) y Gonzalo Calle Vélez en la Uni- versidad de Antioquia, que inician investigaciones basadas en estudios prospectivos de pacientes y desarrollan importantes estudios clínico-epidemiológicos, terapéuti- cos, diagnósticos e histopatológicos. Un poco más adelante vendría la distinguidísima micóloga Ángela Restrepo Moreno, quien continúa hasta hoy. En Manizales, en la dé- cada de 1960, Heriberto Gómez Sierra inició la aplicación de técnicas de inmunofluo- rescencia. En 1969, en la Universidad de Antioquia, Gonzalo Calle Vélez creó el Laboratorio de Inmunodermatología y llamó para ello a Myriam Mesa de Sanclemente 128
  • Historia de la Dermatología en Colombiay Stella Prada de Castañeda (figura 20), quienes iniciaron el estudio e investigaciónde técnicas de inmunofluorescencia para enfermedades ampollosas y más adelantelas de inmunoterapia tópica, inmunohistoquímica, biología molecular e inmunointer-vención. Desde 1999 trabajan también en el laboratorio de cultivo de tejidos y mere-cen reconocimiento los Drs. Mary Ann Robledo Prada, Ana María Abreu, MargaritaVelásquez y Juan Carlos Wolf. En la década de 1970, en Cali, Rafael Falabella, con el apoyo de Nelson Giraldo yCarlos Escobar, inició importantes estudios sobre alteraciones pigmentarias, espe-cialmente el vitiligo, diseñando métodos quirúrgicos de repigmentación de la piel,cultivos e implante de melanocitos. En la década de 1980 se unieron al equipo LuisHernando Moreno, Adriana Arrunátegui, María Isabel Barona, Claudia Covelli y LucyGarcía21. En 1975 en la Universidad de Antioquia se creó bajo la jefatura de AlonsoCortés el Laboratorio de Dermatopatología “Gustavo Uribe Escobar”, dirigido por eldermatopatólogo Walter León Hernández. En 1976, incursiona en investigación en Bogo- Figura 20. Stellatá María Mélida Durán, la connotada e inolvidable maestra de fina estampa, quien se lle- Pradavó al cielo nuestro amor y nos dejó su legado en sus múltiples estudios sobre el prurigoactínico en comunidades indígenas15, 40, 41. En la década de 1980, Guillermo Gutiérrez Aldana inició la investigación en Derma-tología oncológica42, la cual se afianzó en 1992 al crearse la subespecialidad en el Ins-tituto Nacional de Cancerología en Bogotá. Allí, Álvaro Acosta de Hart comenzóimportantes investigaciones en cirugía de cáncer y técnica tumescente31. En las mismasfechas Felipe Jaramillo Ayerbe inicia en Manizales importantes estudios sobre tumorescutáneos, que continúa en la actualidad. Notables han sido también las investigacionesen foto-quimioterapia desarrolladas a partir de los años 1980 en las universidades deAntioquia y Nueva Granada, así como las de Blanca Lilia E. Lesmes Rodríguez en Bogo-tá sobre etiopatogenía del acné. También en Bogotá Jaime Soto Mancipe inició en la dé-cada de 1990 la realización de relevantes estudios sobre fármacos, enfermedadestropicales y comportamiento del cáncer cutáneo43, 44. En 1993, Michel Faizal, junto consus residentes César Burgos y Guillermo Jiménez, asociados con el Instituto de Inmuno-logía dirigido por Manuel Elkin Patarroyo, desarrollan un método de diagnóstico de latuberculosis cutánea basado en técnicas de biología molecular45. Más adelante, EvelyneHalpert, junto con Elizabeth García, desarrolla una línea de investigación sobre inmuno-patogénesis del prurigo estrófulo causado por picadura de pulgas. El grupo de investiga-dores del Instituto de Ciencias de la Salud de Medellín recibe el reconocimiento deinstituciones gubernamentales, a través de la distinción otorgada a Ángela Zuluaga. Desde finales del siglo XX, nuevas y brillantes figuras inician su aporte a la investiga- Figura 21.ción, como Rodolfo Augusto Trujillo Méndez en Cali y Gloria Sanclemente Mesa en Me- Gonzalo Calledellín, entre otros. Actualmente las diferentes escuelas de Dermatología del país Vélezdesarrollan innumerables líneas de investigación.HISTORIA DE LA MICOLOGÍA Los primeros estudios sobre micología fueron realizados por José Posada Trujilloen la Universidad de Antioquia, en la década de 1930. A la misma universidad llegóen 1954 Gonzalo Calle Vélez (figura 21), el primer gran impulsor de la micología,quien se entrenó en Ann Arbor, Michigan, y trajo al país la primera colección mico-lógica, que sirvió de base para el estudio y la investigación. Se reforzó esta área conÁngela Restrepo Moreno, quien se inició como tecnóloga médica y llegó a convertir-se en la más destacada micóloga del país con innumerables investigaciones; entre lasprimeras y memorables se cuentan las realizadas sobre histoplasmosis y paracocci-dioidomicosis, que llevaron a innovaciones en técnicas diagnósticas, estudios clínicosepidemiológicos y terapéuticos. En 1956 se destaca el valioso aporte del médico JulioSánchez Arbeláez. El doctor Calle logró incluir el estudio de las micosis como parte 129
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ del programa de medicina. A partir de 1960, se inició la investigación enfocada a la his- toplasmosis y la paracoccidioidomicosis, con estudios prospectivos de pacientes; el pató- logo Mario Robledo Villegas jugó un papel preponderante en esta labor. Por aquella época se fusionaron los departamentos de Dermatología, Patología y Micología en la mis- ma universidad. Desde entonces la Micología es materia de estudio e investigación en las diferentes escuelas de Dermatología del país. HISTORIA DE LA DERMATOPATOLOGÍA Alfredo Correa Henao, especializado en los Estados Unidos, el primer patólogo en Co- lombia, inició la cátedra en la Universidad de Antioquia y trabajó en el Instituto Pro- filáctico, fundado en 1924 en Medellín por Gustavo Uribe Escobar. En la década de 1950, regresó de Michigan el primer dermatopatólogo, Mario Robledo Villegas, quien ha hecho grandes aportes al estudio de las dermatomicosis; es un hombre lleno de sabiduría en su noble sencillez. En 1960 llegó a Cali Ernesto Correa Galindo, derma- topatólogo formado en la Argentina, quien dio inicio a la cátedra en el Hospital San Juan de Dios; su legado y su condición humana fueron incomparables. A su lado se formó Antonio José Torres Muñoz, quien también perfeccionó sus estudios en Bue- nos Aires; en 1967 llegó Nelson Giraldo Restrepo (figura 22), quien se formó al lado del profesor Abulafia en Buenos Aires; con el doctor Torres fundaron la cátedra en la Universidad del Valle en la década de 197021. En Bogotá en 1963, Luis Alfredo Rueda Plata, quien había estudiado dermatopatología con los profesores Degos y Ci- vatte en Francia, inició su importante contribución universal en especial al estudio de los virus papova15, 20. En 1975, Alonso Cortés creó en la Universidad de Antio-Figura 22. Nelson quia el laboratorio de dermatopatología “Gustavo Uribe Escobar”, bajo la dirección deGiraldo Walter León Hernández, connotado dermatopatólogo y excelente pedagogo. Se destaca también por sus aportes el patólogo Aníbal Mesa Cock. En Bogotá, en las décadas de 1970 y 1980, Fernando García Jiménez, Jefe del Servicio de Dermatología de la Universidad Nacional, le imprime a éste un importante enfoque dermatopatológico; desde el Instituto Nacional de Salud el patólogo Gerzaín Rodríguez Toro inicia una importantísima colabo- ración que continúa hasta el presente. Hacia 1989, con el ingreso de Luis Fernando Pal- ma, la subespecialidad cobra aún mayor rigor en esa Escuela con observaciones precisas, de criterio estricto, que se suman a la noble condición humanística y voluntad docente del especialista. A finales de la década de 1980 regresó a Manizales desde la Universidad de Nueva York Felipe Jaramillo Ayerbe, quien se constituyó en pilar en la región cafetera. En la década de 1990, otros dermatopatólogos llegaron a diferentes ciudades a expandir la subespecialidad: Mabel Yaneth Ávila Cama- cho a Bucaramanga y Ricardo Augusto Rueda Plata a Cali; este último describió la erupción polimorfa y eosi- nofílica asociada con radioterapia21, 32. El 22 de junio de 1996, en Bogotá, Antonio Barrera, Patricia DeCastro, Felipe Jaramillo, Leonor Molina, Luis Fernando Palma, Gerzaín Rodríguez, Luis Alfredo Rueda y Ricardo Rueda fundaron el Capítulo Colombiano de Dermatopatología y eligieron como primer presidente a Antonio Barrera Arenales (figura 23).Figura 23. HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA ONCOLÓGICAAntonio Barrera Desde 1934 se realizó la atención a los pacientes con cáncer en la piel en el InstitutoFigura 24. Nacional de Radium en Bogotá: pero fue a partir de 1978 cuando Guillermo Gutiérrez Al-Guillermo dana (figura 24) desde la Universidad Nacional en Bogotá extendió sus conocimientos alGutiérrez Instituto Nacional de Cancerología, diseñó la historia clínica oncodermatológica e inició la 130
  • Historia de la Dermatología en Colombiapráctica y enseñanza, que se consolidaron bajo sus directrices en 1992 con la creación delposgrado en Dermatología oncológica, cuyo diseño encargó a Michel Faizal Geagea y quecontinuó Álvaro Acosta de Hart. En la década de 1990, Claudia Marcela Covelli Mora y Car-men Helena de la Hoz Ulloa iniciaron la atención especializada en la Universidad del Va-lle en Cali. Varios colegas formados en el exterior y egresados del posgrado del InstitutoNacional de Cancerología han llevado la subespecialidad a diferentes ciudades del país.HISTORIA DE LA DERMATOLOGÍA PEDIÁTRICACOLABORADOR: Antonio Barrera Arenales En las décadas de 1970 y 1980, la Dermatología pediátrica dio sus primeros pasos, si-guiendo el naciente y progresivo interés mundial por profundizar en el estudio de la Der-matología infantil, con inquietos dermatólogos ligados con la docencia. Entre ellos sedestacan: en Bogotá, Mariano López y Manuel Forero en el Hospital Pediátrico La Miseri-cordia, Enrique Suárez Peláez y Jaime Soto Mancipe en la Clínica Infantil Colsubsidio yAntonio Barrera Arenales en el Hospital Infantil Universitario Lorencita Villegas de San-tos; en Medellín, Evelyne Halpert Ziskiend (figura 25), dermatóloga de la Universidad deAntioquia y primera dermatóloga infantil de Colombia, graduada en el Instituto Nacionalde Pediatría en México en 1981, quien creó el servicio en el Hospital Universitario San Vi-cente de Paúl, posteriormente a cargo de Amparo Ochoa, Martha Sierra y Gabriel Ceba-llos; en Cali, Guillermo González Rodríguez, Rafael Isaza Zapata y Jairo VictoriaChaparro, y en Manizales, Josefina Danies en el Hospital Infantil. En Cali, se iniciaron losSeminarios Internacionales de Dermatología Pediátrica; el primero (1989) fue coordina- Figura 25. Evelynedo por Guillermo González y Rafael Isaza. Halpert En 1992, al cierre del XIX Congreso Colombiano de Dermatología en San Andrés, ba-jo la presidencia de Flavio Gómez Vargas, se realizó un simposio sobre “La enseñanza dela Dermatología en Colombia”, en cuyo transcurso dijo Antonio Barrera: “La insospecha-da dimensión y la complejidad de la Dermatología, la diversidad de hechos patológicos,son razones que nos impulsan a considerar la urgente prioridad de incrementar, ampliary profundizar en el estudio e investigación de la especialidad en sus diferentes tópicos,sin estar propiciando una fragmentación inútil y sin estar proponiendo algo nuevo... Laconveniencia de crear e impulsar programas y servicios subespecializados en algunos delos campos de la Dermatología son tareas para un futuro próximo [así como] las consi-deraciones sobre dermatología pediátrica, dermatopatología, cirugía dermatológica,dermatología oncológica entre otras... como programas sub-especializados con posibili-dad de realizarse en algunas escuelas de Dermatología del país”. En 1992, Antonio Barrera, Josefina Danies, Manuel Forero, Guillermo González,Evelyne Halpert, Mariano López, Amparo Ochoa, Enrique Suárez Peláez, Jaime Soto yJairo Victoria fundaron en Bogotá la Asociación de Dermatología Pediátrica, eligiendocomo primer presidente al Dr. Suárez y como secretario al Dr. Barrera. La subespeciali-dad continúa creciendo y expandiéndose en los diferentes servicios con la llegada denuevos especialistas.HISTORIA DE LA CRIOCIRUGÍACOLABORADOR: Carlos Horacio González Rojas Gilberto Castro Ron, Presidente del American College of Cryosurgery, abrió un cursode criocirugía para dermatólogos en el Instituto de Oncología Luis Razetti en Caracas alque asistieron en 1988 Carlos Horacio González Rojas y Sergio Cáceres Orozco, iniciandola criocirugía moderna en Colombia. El doctor González fundó la Unidad de Criocirugíaen Armenia, dedicada a la enseñanza y práctica de la técnica, con atención, sin ánimode lucro, a enfermos sin recursos. Bajo su orientación se entrenaron los dermatólogos 131
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ Luis Hernando Moreno, Ángela Seidel Arango, Rafael Isaza y Danilo Álvarez Villegas, y el cirujano maxilofacial Carlos Enrique Mora. Más tarde, se unirían los dermató- logos María Bernarda Gáfaro Barrera, Yamil Alberto Du- que Ossman, Joaquín Eliécer Berrio Muñoz, Gema Esther Revelo Hernández, y los odontólogos Diego Arango y Julio César Torres. El equipo incorporó más adelante a colegas de otras ciudades, como Fabio Londoño, Juan Pedro Ve- lásquez, Gustavo Acevedo Merino y María Mélida Durán y recibió la colaboración de Gerzaín Rodríguez para la lec- tura de biopsias. El 3 de diciembre de 1991, en Guadala- jara, México, durante el Congreso del CILAD se fundó por iniciativa de seis dermatólogos el Colegio Iberoamericano de Criocirugía (figura 26); fue elegido presidente el doctorFigura 26.Fundación del Castro Ron, sucedido por el doctor González, quien en la segunda reunión del Colegio enColegio Cartagena (1999), a la que asistieron 270 dermatólogos nacionales y 70 del exterior,Iberoamericano logró dar el mayor impulso a la técnica. Muchos otros destacados colegas han contribui-de Criocirugía do a la historia de la subespecialidad, como Virginia Palacios Bernal y Luis Fernando Balcázar Romero. El 25 de enero de 1999, día gris para Colombia y para la criocirugía, un devastador terremoto arrasó con el 60% de la ciudad de Armenia y con su Unidad de Criocirugía; por aquellos días, César Iván Varela era visitante permanente los días viernes. De entre los escombros, un año más tarde renació la Unidad bajo la dirección de la excelentísima Ángela Seidel Arango, con la colaboración de todos los colegas de Armenia, ampliando su campo de acción y manteniendo la filosofía de su fundador en cuanto a la enseñanza y la atención a los más necesitados. (Nota: lamentamos profundamente el fallecimiento del doctor Castro Ron pocos días después de haber terminado de escribir este capítulo.) HISTORIA DE LA CIRUGÍA DERMATOLÓGICA Los primeros pasos los dieron nuestros indígenas con sus procedimientos para cura- ción de heridas, drenajes y extracciones. Durante la Conquista actuaron los protomédicos y barberos, y más tarde los médicos y cirujanos. En 1965 Flavio Gómez Vargas estudió ci- rugía dermatológica en la Universidad de Río de Janeiro y al regresar a Medellín introdu- jo las técnicas quirúrgicas; un poco más adelante, en 1967, Juan Pedro Velásquez Berruecos se convirtió en experto en las nuevas técnicas y en el manejo de equipos con tecnología de punta. Pionero en radiocirugía, ha diseñado y enseñado múltiples técnicas simples y efectivas de procedimientos en el consultorio. En Cali, en la década de 1970, Ra- fael Falabella diseñó novedosas técnicas para el manejo quirúrgico del vitiligo con miniin- jertos25, 28; más adelante Carlos Escobar fundó la cátedra en la Universidad del Valle. En Montería la cirugía dermatológica se inicia en 1983 con la llegada de Adolfo Gómez Agámez, entrenado en México y formado en dermocosmiatría en la Argentina con los Drs. Cordero; lo secundaron en su labor Rómulo Vitar Zapa y Víctor Otero Marrugo. En 1992 se inicia la nueva era de la cirugía dermatológica en Bogotá con Guillermo Gutiérrez Al- dana, al crearse el posgrado en Dermatología oncológica en el Instituto Nacional de Can- cerología. Los primeros cirujanos dermatólogos –Michel Faizal Geagea, quien estudió en Brasil, y Álvaro Enrique Acosta Madiedo de Hart, en España– fueron los encargados de organizar y poner en marcha los programas y la aplicación de la cirugía de Mohs31, téc- nica quirúrgica introducida en Cali por Claudia Marcela Covelli Mora y Carmen Helena de La Hoz Ulloa. La doctora Covelli introdujo la liposucción, seguida por Pablo Alonso Tró- chez Rodríguez. El Instituto de Ciencias de la Salud creó en 1994 en Medellín el primer programa de subespecialidad en cirugía dermatológica. La mayoría de los dermatólogos 132
  • Historia de la Dermatología en Colombiaactualmente en ejercicio en el país realizan la cirugía dermatológica rutinariamente y sela enseña de manera regular en las diferentes escuelas.Instituciones dermatológicas ■ Instituciones dermatológicas César Iván Varela HernándezHISTORIA DE LA ASOCIACIÓN COLOMBIANA DE DERMATOLOGÍAYCIRUGÍA DERMATOLÓGICA; SUS CAPÍTULOS, FILIALES Y REGIONESLa Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica En el Club Médico de Bogotá, el 27 de junio de 1948, a las 18:00 horas, se reunieroncon el fin de crear la Sociedad Colombiana de Dermatología y Sifilografía los Drs. ManuelJosé Silva, Gonzalo Reyes García, Carlos Cortés Enciso, Mi-guel Serrano Camargo, Guillermo Pardo Villalba, AlcibíadesCorreal, Álvaro Medina, Tomás Henao Blanco, Gustavo Cas-tellano M, Alberto Medina Pinzón, Alberto Caballero, RafaelLópez Ruiz, Luis A. Díaz y Alfredo Laverde. Designaron co-mo Presidente a Gonzalo Reyes García (figura 27), Vicepre-sidente a Carlos Cortés Enciso y Secretario a GuillermoPardo Villalba. La sociedad se creó con los propósitos depropender al desarrollo de la especialidad, la docencia, lainvestigación, la profilaxis de la sífilis y las enfermedadestropicales y velar por los intereses de los asociados, entreotros. Con el fin de cumplir con su verdadero carácter denacional, el 27 de junio de 1959 Gonzalo Calle Vélez, FabioLondoño González (figura 28) y Hernán Tobón Pizarro soli-citaron a los fundadores que se suprimiera la obligatoriedad de vivir en Bogotá para per- Figura 27. Flaviotenecer a la Sociedad, lo cual fue aprobado. Un año después, la Sociedad realizó en Bogotá Gómez Vargas ysu primer Congreso Nacional, del 8 al 10 de diciembre de 1960, siendo Presidente de la Gonzalo ReyesJunta Guillermo Pardo Villalba y Vicepresidente Carlos E. Cortés; en 1961 se obtuvo la per- Garcíasonería jurídica; en 1998, durante la presidencia de Mercedes Flórez, cambió su razón so-cial a Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica. En 2002 Arturo C.Argote Ruiz impulsó la compra de la sede actual. Han presidido la Asociación Gonzalo ReyesGarcía, Guillermo Pardo Villaba, José PosadaTrujillo, Hernán Tobón Pizarro, Álvaro SabogalRey, Fabio Londoño González, Gonzalo Calle Vé-lez, Heriberto Gómez Sierra, Luis Alfredo Rue-da Plata, Fuad Muvdi Chaín, Rafael Falabella,Adolfo Ormaza Hinestrosa, Guillermo GutiérrezAldana, Alfonso Rebolledo Muñoz, EnriqueAlonso Osorio Camacho, Juan Guillermo Chale-la Mantilla, María Mélida Durán Merchán, Ma-riano López López, Flavio Gómez Vargas, JuanPedro Velásquez Berruecos, Mercedes FlórezDíaz Granados, Carlos Horacio González Rojas,Ángela Zuluaga de Cadena y Evelyne Halpert Ziskiend. Figura 28. Jaime A la fecha, la Asociación agrupa a 448 miembros de número, 20 honorarios, 25 co- Betancourt, Fabiorrespondientes, 34 internacionales y 54 residentes de Dermatología, con un total de 581 Londoño, Miguelasociados. Ha desarrollado 24 congresos nacionales, múltiples simposios y cursos nacionales Serrano 133
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ e internacionales. Agrupa a 10 capítulos regionales y tiene 5 filiales. Su órgano de difusión es la Revista de la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica. Car- los Horacio González, Ángela Zuluaga y Evelyne Halpert han consolidado los capítulos regionales y fortalecido la participación gremial con la coordinación nacional de César Iván Varela y César Burgos, con miras a los cambios en las políticas de salud impuestos por la Ley 100 de 1993. Los capítulos regionales a) Capítulo Centro, Bogotá y Distrito Capital, Cundinamarca. El primer evento realizado como capítulo fue la fundación de la Sociedad Colombiana de Dermatología y Sifilogra- fía, pero el desarrollo de las escuelas y de la propia Sociedad Nacional no le permitió, durante muchos años, tener figuración. En 1990 se revivió el capítulo y tuvo como pre- sidente a Antonio Barrera Arenales, seguido de Juan Guillermo Chalela Mantilla. En noviembre de 2002, por iniciativa de Evelyne Halpert se inició la etapa actual con la integración de los colegas de Cundinamarca y Boyacá y la elección como Presi- dente de Héctor José Castellanos Lorduy. Agrupa a 144 dermatólogos. b) Capítulo del Valle del Cauca. Fue creado en Ca- li en 1963 por Hernán Tobón Pizarro, Jaime Betan- court Osorio –primer Presidente– y Ernesto Correa Galindo; agrupa a 66 miembros de número, 5 ho- norarios y 8 aspirantes. Han sido también presi- dentes Rafael Falabella, Martha Helena Campo, Jairo Victoria, Luis Hernando Moreno, Myriam Jaz-Figura 29. César I. mín Vargas, César Iván Varela Hernández (figura 29) y Rodolfo Augusto Trujillo. El doc-Varela tor Varela presidió el capítulo de 1996 a 2004, realizando importante gestiónFigura 30. Jaime administrativa y obteniendo trascendentales logros gremiales; el vicepresidente, JaimeGil Gil Jaramillo (figura 30), ha realizado labor pionera en la difusión de temas dermatoló- gicos por los medios de comunicación. En 2003 se conmemoró el 40º aniversario de su fundación, oportunidad en la cual se rindió homenaje a los miembros honorarios Jaime Betancourt, Antonio Torres, Rafael Falabella, Daniel González Bermúdez y Cecilia Mon- caleano y el doctor Varela presentó su libro Historia de la Dermatología Vallecaucana 1939-2003. En reconocimiento a la labor desarrollada, el Capítulo y el Dr. Torres fueronFigura 31. J. condecorados con la Orden al Mérito Vallecaucano por la gobernación departamental21.Ignacio Gómez c) Capítulo de Antioquia. La Sociedad Antioqueña de Dermatología fue creada en Me- dellín en 1977, inspirada por su primer Presidente Flavio Gómez Vargas, con Fabio Uribe, Juan Pedro Velásquez, Diego Jaramillo, Myriam Mesa, Beatriz Sierra, Gonzalo Gómez, Stella Prada, José Ignacio Gómez y los colegas fallecidos Iván Rendón, Jorge López, Jorge Mesa, Aníbal Zapata, Enrique Saldarriaga y Libardo Agudelo. Han pre- sidido también la Asociación Jorge Mesa, Juan Pedro Velásquez, Diego Jaramillo y en la actualidad José Ignacio Gómez (figura 31). Cuenta con 80 miembros de número, 8 honorarios, 19 adherentes y 3 miembros adjuntos. En 2002, al cumplirse los 25 años de fundación, se brindó un reconocimiento al profesor Alonso Cortés y se hizo honor a la memoria de José Posada, Carlos E. Tobón y Gonzalo Calle. d) Capítulo del Atlántico. Fue fundado en Barranquilla en 1987 por Antonio Jaller, Ál- varo Correa, Bernardo Huyke (figura 32), Jairo Fuentes, Lesbia De León Ternera, Dubys 134
  • Historia de la Dermatología en ColombiaCharris y Amín Ariza. En 1993 afilió a dermatólogosde otros departamentos del Caribe colombiano; se hacaracterizado por su excelente organización y su lu-cha permanente por el bienestar laboral y social desus miembros. Ha realizado cuatro exitosos Simpo-sios del Caribe por iniciativa de Álvaro Correa, Espe-ranza Meléndez y Bernardo Huyke.e) Capítulo de Nariño. Alfonso Rebolledo Muñoz (fi-gura 33) creó en 1977 el Servicio de Dermatologíadel Hospital Departamental de Nariño en Pasto,brindando docencia en el programa de pregrado deMedicina de la Universidad. En 1990 fundó con Cé-sar Gregorio Arroyo Eraso el Capítulo, que agrupa a los 10 dermatólogos de la región y Figura 32.continúa presidido por su fundador. Bernardo Huyke Figura 33. Alfonsof) Capítulo de Bolívar. El 3 de marzo de 1993 fundaron el Capítulo Erick Álvarez, Nayib RebolledoAmbrad, Francisco M. Camacho, Miguel Camacho Sánchez, Germán Enrique Covo, Car-los Alberto Garzón, Víctor Isaza, Gonzalo Marrugo Guardo (figura 34), Luz Marina Lara,Guillermo Alejandro Mundi, Julio César Naar y José Pretelt; como presidente se designóa Alfonso Navarro César, cargo que hoy ocupa LuisMiguel Covo Segrera.g) Capítulo de Santander. Álvaro Sabogal Rey (fi-gura 35) fue el pionero y decano de la Dermatolo-gía regional seguido por Virgilio Rodríguez,Alejandro Villalobos, Luis Moreno y Jaime Acevedo;Andrés Torres, Juan F. Hernández y Hernando Mos-quera; Evencio Saza, Miguel Zárate, Zulma Plata,Pablo Rey, Donaldo Ortiz, Miguel F. Duarte y LuzStella Montoya; Armando Vásquez, Jairo Sabogal,Alfinger Celi y su esposa Lourdes Eid, Ricardo Fla-minio Rojas, Edgar Moreno, Mabel Ávila, CarolinaChávez, Sandra O. Martínez, Martha S. Ramírez yLuisa H. Díaz. En junio de 1994 se fundó el Capítulo que presidió brillantemente hasta Figura 34.2002 Luz Stella Montoya de Bayona, a quien sucedió Armando Vásquez Lobo. Gonzalo Marrugo Figura 35. Álvaroh) Eje Cafetero-Caldas, Quindío y Risaralda. Los primeros en ejercer en Manizales fue- Sabogalron Heriberto Gómez Sierra, en 1965, secundado por su discípulo Jairo Mesa y por Ber-nardo Giraldo; más adelante ejercieron Felipe Jaramillo, Lucía Van den Enden y JohnHarvey Gaviria. En Pereira el pionero fue Adolfo Ormaza; en Armenia, Fabio Rivera, Ma-ría Bernarda Gáfaro, Julio César Vélez, Silvia Ferrer, Rafael Isaza y Carlos Horacio Gon-zález. El capítulo se constituyó el 4 de octubre de 2003 y actualmente es presidido porGermán Santacoloma Osorio. Agrupa a 32 dermatólogos y dos miembros honorarios,Adolfo Ormaza Hinestrosa (figura 36) y Jairo Mesa Cock, quien es al presente la princi-pal figura nacional en el campo de la educación continua por medios virtuales.i) Capítulo Centro-Oriente. Fue fundado en septiembre de 2003 en Bogotá por Michel Fai-zal Geagea; está integrado por los colegas de los departamentos de Boyacá, Meta, Toli-ma, Huila y Caquetá y los municipios de Cundinamarca diferentes a Bogotá.j) Capítulo Morrosquillo-Córdoba y Sucre. Hugo Corrales Lugo fue el primero en ejercer 135
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ en Córdoba, seguido por Albio Puche. En 1983 se ini- ció la nueva era de la especialidad con la llegada del primer dermatólogo de escuela, Adolfo del Cristo Gó- mez Agámez (figura 37) quien estudió en México y Argentina y fue catedrático de la Facultad de Medici- na de la Corporación Universitaria del Sinú (CUS). Más adelante llegaron Rómulo Bitar, Víctor Otero, Jo- sé Joaquín Meza, Catalina Zárate y Samira Acosta. En Sucre, Hugo Corrales Medrano fue el pionero; en la actualidad ejercen Mufith Salaiman, Jorge Vargas y Gabriel Rey. El Capítulo se conformó en 2004 y es presidido por Catalina Zárate.Figura 36. AdolfoOrmaza k) Capítulo Norte-Santandereano. Pedro Miguel Román Suárez fue el pionero e impulsóFigura 37. Adolfo la Dermatología en la región hasta su fallecimiento en 2003. En abril de 2004 fue oficia-Gómez lizado el Capítulo en Cúcuta por Matilde Llanos Campo, Pablo Colmenares Porras, Emi- ro Andrade Chaparro y Sergio Cáceres Orozco, con la presidencia de Álvaro Arévalo Durán. l) El Departamento del Cauca. Fueron los pioneros José M. Delgado, Mario E. González y José F. Zambrano. A partir de 1983 ejercen en Popayán Edgar Ricardo Altuzarra Ga- lindo (figura 38), dermatólogo y epidemiólogo, profesor y Jefe de Dermatología Sanitaria Departamental; desde 1992, Germán Velasco Cárdenas (figura 39), egresado de la Uni- versidad de Barcelona y en 1999, José F. Ospina Alzate, de la Universidad de Caldas y profesor universitario. En 2002 los dermatólogos se integraron al Capítulo del Valle.Figura 38. EdgarAltuzarra m) Departamento de Boyacá. El pionero fue Antonio José Morales Segura (figura 40) des-Figura 39. Germán de 1968, quien al regresar de España inició sus actividades con dedicación y gran com-Velasco petencia, que continúa hasta la actualidad; desde 1986 ejerce Doris Stella León RomeroFigura 40. Antonio (figura 41) de la Universidad Nacional, quien con su esposo, el médico historiador JoséJ. Morales Miguel Gaona, ha sido una importante colaboradora en este trabajo; Aldo Fajardo Palen-Figura 41. Doris S. cia, de la Universidad del Valle, ejerce la Dermatología desde 1990.León Quisiera destacar a todos los colegas que han ejercido y ejercen en diversas ciudades del país aportando al engrandecimiento de nuestra especialidad, pero me lo impiden lógi- cas razones de espacio. 136
  • Historia de la Dermatología en ColombiaLas Filialesa) Asociación Colombiana de Dermatología Pediá-trica. El 12 de diciembre de 1992 fue creada en Bo-gotá por Antonio Barrera, Josefina Danies, ManuelForero, Guillermo González, Evelyne Halpert, Ma-riano López, Amparo Ochoa, Jaime Soto, EnriqueSuárez y Jairo Victoria. Se eligió presidente a Enri-que Suárez Peláez (figura 42) y secretario a Anto-nio Barrera Arenales. La Asociación tiene comoobjetivos el estudio, la enseñanza, la investigación yla promoción de nuevos servicios; actualmente espresidida por Mariela Tavera. El Primer CongresoNacional se realizó en 1994 en Bogotá, bajo la presidencia del doctor Suárez; en total se Figura 42. Enriquehan realizado seis congresos nacionales, tres de ellos presididos por la Dra. Halpert. Suárez Figura 43. Luis A.b) Capítulo Colombiano de Dermatopatología. Fue fundado el 22 de junio de 1996 en Bogo- Ruedatá por Antonio Barrera –quien fue elegido Presidente–, Patricia DeCastro, Felipe Jaramillo,Leonor Molina, Luis Fernando Palma, Gerzaín Rodríguez, Luis Alfredo Rueda Plata (figura43) y Ricardo Rueda. Tiene entre sus objetivos promover e impulsar el estudio, la enseñan-za y la investigación de la especialidad y fomentar la formación de dermatopatólogos.c) Asociación Colombiana de Dermatología Oncológica. Fue fundada en Bogotá en agos-to de 2002 por Álvaro Acosta, Guillermo Gutiérrez, Xavier Rueda, Elkin Peñaranda y Gui-llermo Jiménez; los tres primeros fueronelegidos presidente, vicepresidente y secretario,respectivamente. A pesar de ser una asociacióncreada recientemente, sus gestores han desa-rrollado una muy importante labor educativa yde servicio a la comunidad.d) Asociación de Historia de la Dermatología Co-lombiana. Fue fundada el 12 de junio de 2004por iniciativa de César Iván Varela Hernández yMichel Faizal Geagea, con Antonio Torres, Jai-me Gil, Danielle Alencar-Ponte, Jairo Mesa,Juan Pedro Velásquez, Evelyne Halpert, FlavioGómez y Jaime Soto. Se eligió como Presidente aVarela, a Faizal como Vicepresidente y Alencar-Ponte como Secretaria. Los principales objetivosde la institución son velar por la conservación dela memoria de los acontecimientos y las figurasde la especialidad, así como difundirlos a través Figura 44.de la enseñanza (figura 44). Sentados (izq. a derecha), Jairo Mesa, César I.Publicaciones científicas ■ Publicaciones científicas Varela, Danielle Alencar-Ponte. Desde el siglo XVII en Colombia se realizaron numerosas publicaciones sobre temas De pie, D. Jaimemédicos, así como sobre Dermatología, a partir del desarrollo de la especialidad en nues- Soto, Juan P.tro país, como puede verse en la bibliografía de este trabajo. Aquí nos limitamos a hacer Velásquez, Jaimeuna breve reseña de dos de las principales publicaciones actuales. Gil, Antonio Torres 137
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ Revista Colombiana de Dermatología COLABORADOR: Flavio Gómez Vargas La Revista Colombiana de Dermatología es el ór- gano de expresión de la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica, sus filiales y capítulos regionales; su contenido es básicamente de tipo científico aunque eventualmente se publican informaciones de carácter gremial o informativo. Su misión principal es la educación médica continua. La Revista nació por iniciativa de Flavio Gómez Var- gas (figura 45) durante su presidencia de la Asocia- ción (1990-1992), el cual contó con la colaboraciónFigura 45. Flavio del señor William Sánchez, directivo del laboratorio Essex Farmacéutica división deGómez Schering Plough S.A. El doctor Gómez ofreció la edición de la revista a Carlos EnriqueFigura 46. Carlos Escobar Restrepo (figura 46); le sucedieron Diego E. Jaramillo, Jaime Soto y Juan JaimeE. Escobar Atuesta; en 1998 regresó Carlos Escobar como editor; a su fallecimiento (1999) fue su- cedido por María Isabel Barona y Lucy García; a partir de 2002, el editor es Luis Fernan- do Balcázar Romero. El primer número apareció el 1º de julio de 1999. La Revista es de aparición trimestral y tiene un tiraje de 1.000 ejemplares. La página web de la Asociación <www.asocolderma.org> COLABORADOR: Jairo Mesa Cock Jairo Mesa Cock (figura 47), quien ha dedicado su vida a la docencia en la Uni- versidad de Caldas en Manizales, al jubilarse en 1994 pensó que “la tecnología de las computadoras y el Internet serían unas herramientas que podrían ser utiliza- das para muchos objetivos y entre los dermatólogos... con fines educativos”. Des- de 1998 fue organizando una base de direcciones electrónicas de dermatólogos a quienes periódicamente enviaba resúmenes y comentarios sobre artículos de dife- rentes publicaciones, lo cual dio lugar al Club de Revistas. En el año 2000 Mario Linares Barrios, quien dirige el Foro Dermatológico en Cádiz, España, comenzó a hacerle difusión al Club de Revistas; en 2002, otro brillante e inquieto colega es- pañol, Paco Russo, inició en la web un espacio análogo, el Foro Bibliográfico e in- vitó al doctor Mesa a participar en él. La página web de la Asociación se creó en septiembre de 2001, durante la pre-Figura 47. Jairo sidencia de Ángela Zuluaga de Cadena; en 2002 empezó a ser patrocinada por Labora-Mesa torios Aldoquín, gracias a su gerente Gabriel Peña. En octubre de 2002, Jairo Mesa Cock le expresó a la nueva presidenta, Evelyne Halpert, su deseo de crear una página en In- ternet destinada a los dermatólogos con fines educativos, tarea que inició el 1º de enero de 2003. Desde entonces ha dirigido la página con excelencia, imprimiéndole su perso- nalidad, desarrollando innovaciones, enseñando y sembrando el sentido de pertenencia a la comunidad científica; actualmente dispone de espacios para información general, comunicados, eventos académico-científicos, asociados, lista de correos, residentes, his- toria, capítulos regionales, club de revistas, minicasos semanales, perlas dermatológicas, foro gremial, la Revista electrónica y proyección a la comunidad entre otros, con múlti- ples enlaces. La página es visitada por colegas de Iberoamérica constituyéndose en refe- rente de unidad, información y enseñanza. 138
  • Historia de la Dermatología en ColombiaActividades científicas ■ Actividades científicas COLABORADORA: Danielle Alencar-Ponte La Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica, así como sus fi-liales, capítulos regionales, servicios y escuelas de Dermatología, han realizado múltipleseventos académicos. Por razones de espacio, se destacan aquí solamente los que han te-nido carácter nacional e internacional. La Asociación ha realizado 24 congresos nacionales, el primero en Bogotá (8-10 dediciembre de 1960), el segundo en Medellín (1961), el tercero en Cali (1963), con las pre-sidencias de Guillermo Pardo Villalba, José Posada Trujillo y Hernán Tobón Pizarro, res-pectivamente. Los siguientes han tenido lugar en Bucaramanga, Bogotá, Barranquilla,Manizales, Pereira, Paipa, Pasto, Cartagena, San Andrés, Santa Marta y Bogotá (2004). Se han realizado también seis congresos nacionales de Dermatología Pediátrica (des-de 1994, en forma bianual); tres congresos nacionales de Cirugía Dermatológica (desde1999, bianual). En 1979 tuvo lugar en Medellín el IX Congreso Ibero Latinoamericano, bajo la presi-dencia de Alonso Cortés. Algunos otros eventos realizados por escuelas y capítulos son: - diez simposios internacionales de Dermatología, Instituto de Ciencias de la Salud (CES); - un simposio internacional de Dermatitis de Contacto (Pontificia U. Bolivariana) y dossimposios internacionales (ciudad de Medellín, Universidad de Antioquia, CES y U. Pon-tificia Bolivariana, en Medellín); - cuatro seminarios internacionales de Dermatología pediátrica; - siete simposios de terapia dermatológica; - dos cursos de la International Society of Dermatology, U. del Valle; - 18 cursos de la International Society of Dermatology, organizados por María MélidaDurán, Bogotá; - múltiples jornadas dermatológicas de la Costa, Sociedad Bolivarense. - dos seminarios y un curso de dermatología oncológica, Escuela de Dermatología On-cológica, Instituto Nacional de Cancerología; - cuatro simposios dermatológicos del Caribe, Asociación de Dermatólogos del Atlántico. - XV Congreso Bolivariano 2000 y IV Encuentro Colombo-Venezolano, Pereira; - Ateneo dermatológico “Pedro Miguel Román Suárez”, Capítulo Norte-Santandereano; - un curso de Avances en Dermatología, un curso de Medicina Tropical y Jornadas de“Prevención del Cáncer de Piel”, Hospital Militar Central, Universidad de Nueva Granada; - cuatro cursos de actualización y talleres, Asociación Santandereana. ■ La enseñanzaEnseñanza de la Dermatología: escuelas-servicios de Dermatologíade la especialidad: escuelas-servicios de Dermatología En Colombia la enseñanza de la especialidad se ha realizado en los diferentes serviciosde Dermatología, en el marco de la academia y la investigación y teniendo como base deacción los hospitales universitarios cuyo aporte ha sido fundamental para la atención der-matológica de la comunidad. Existen nueve servicios con programas de posgrado en Der-matología en diferentes universidades de Bogotá, Medellín, Manizales y Cali, un programade subespecialidad en Dermatología oncológica en Bogotá y uno de subespecialidad en ci-rugía dermatológica en Medellín. Además, en muchas ciudades funcionan varios serviciosde Dermatología que ofrecen educación en pregrado de medicina. Desde sus inicios en el siglo XIX, los servicios se han constituido en verdaderas escuelasde Dermatología que han acompañado el desarrollo de la especialidad: en sus primeros 139
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ años, siguiendo los lineamientos de las escuelas europeas, en especial la francesa que dogmatizó el mundo médico, y en los inicios del siglo XX, bajo la influencia de la escuela norteamericana que continúa hasta nuestros días. Desde mediados del siglo XX han reci- bido también el aporte de las escuelas latinoamericanas, especialmente de la argentina, brasileña y mexicana, pues muchos dermatólogos han viajado a esos países a realizar sus entrenamientos. Esta variada influencia, sumada a la impronta personal de los ilustres colegas que han dirigido las diferentes escuelas, ha dado a cada una identidad propia. Servicio de Dermatología de la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá La enseñanza de la Dermatología se inició en 1886. Su primer profesor, Gabriel José Castañeda, orientó la cátedra hacia la enseñanza de la patología tropical hasta 1898. Ju- lio Escobar regentó la cátedra desde 1901 hasta 1903. Luis Cuervo Márquez continuó en ella la enseñanza, ahora bajo el nombre de Clínica de Dermatología y Sifilografía; desde 1908 participó Luis J. Uricochea y desde 1910, José Ignacio Uribe; a partir de él, la Der- matología es catalogada como especialidad. En 1927 Manuel José Silva, uno de los mayo- res baluartes de todas las épocas, implementó la asistencia de los estudiantes al Lazareto de Agua de Dios y creó el Museo de Cera de Dermatología. El ilustre profesor Gonzalo Re- yes García ejerció la docencia desde 1930 hasta su retiro en 1961; colaboraron en ese lap- so los profesores Miguel Serrano Camargo, Carlos Cortés Enciso, José Ignacio Chala Hidalgo, Alfredo Laverde, Guillermo Pardo Villalba y Tomás Henao Blanco. En 1936 se ini- ció como profesor Alfonso Gamboa Amador, quien dictó el curso de sifilografía. Al final de la década de 1950, ingresó a la docencia Fabio Londoño González, quien en 1958 inició el programa de posgrado en el marco de las nuevas tendencias norteameri- canas; se desempeñó en la jefatura hasta su retiro en 1966. Su primer residente, gradua- do en 1961, fue Guillermo Gutiérrez Aldana, gran entusiasta y colaborador de este texto, quien llegó a la jefatura en 1965, reemplazando a Miguel Serrano Camargo. El Dr. Gutié- rrez actualizó el servicio en lo locativo, administrativo y académico; restauró el Museo de Cera y reformó el programa de posgrado en 1973; en 1978 extendió su fuerza crea- dora al Instituto Nacional de Cancerología, donde creó en 1992 el posgrado en on- cología dermatológica, cuyo diseño encargó a Michel Faizal Geagea y que fue puesto en marcha por Álvaro Enrique Acosta Madiedo de Hart. Se dio inició así a la era de la cirugía y oncología cutánea. El segundo egresado fue Víctor Manuel Zambrano. De 1978 a 1984 desempeñó la jefatura Fernando García Jiménez, re- cordado por su enfoque diagnóstico y patológico. Por esa época se vinculó al De- partamento de Patología Gerzaín Rodríguez Toro, en el Instituto Nacional de Salud. Víctor Manuel Zambrano continuó la jefatura hasta 1990; en esos años se vinculó Manuel Forero, quien inició la labor en Dermatología pediátrica. En 1989, se vin- culó Luis Fernando Palma, patólogo de la Universidad Nacional y dermatólogo for- mado en México y Estados Unidos; su inigualable preparación académica y sus cualidades humanísticas lo llevaron a constituirse en un inestimable apoyo histo- patológico; su ejercicio es ejemplo de saber académico y de vida. En 1992 ingresóFigura 48. Michel a la docencia Héctor José Castellanos Lorduy, quien ocupó la jefatura del Servicio entreFaizal 1994 y 1998 y reformó el programa académico. Le sucedió de 1999 a 2002 José Rómulo Villamizar Betancourt, de grandes cualidades humanas y pedagógicas. En 1991 ingresó como docente Michel Faizal Geagea (figura 48), exalumno, quien estudió además cirugía dermatológica en la Universidad de San Pablo y Dermatología tropical en la Universidad de Amazonas (Brasil). Fue jefe del servicio desde 2002 y desde 2004, director del Depar- tamento de Medicina Interna; desde su ingreso inició la práctica y la enseñanza de la ci- rugía dermatológica, oncológica, reconstructiva y estética, así como la cirugía de Mohs. En 1999, reinició la atención en el Sanatorio de Agua de Dios; en 2000 cofundó el Centro de Telemedicina y creó el Servicio de Teledermatología que ofrece docencia y aporta so- luciones a problemas dermatológicos en la Amazonia colombo-brasileña-peruana. 140
  • Historia de la Dermatología en Colombia A finales de la década de 1990, el gobierno, con una lamentable decisión, decretó elcierre del Hospital San Juan de Dios, crisis que fue sorteada con altura por directivos, pro-fesores y residentes; por sugerencia de Luis Fernando Palma el Servicio se trasladó a loshospitales La Victoria y Carlos Lleras; a finales de 2002, desarrolló también actividadesen la Clínica Santa Rosa de Lima; en 2003 se iniciaron las labores en el Hospital La Sa- Figura 49.maritana. El Servicio ha sido baluarte en academia e investigación y muchos de sus egre- Fernando Vallejosados son docentes en diversas instituciones. Figura 50. Myriam MesaServicio de Dermatología de la Universidad de Antioquia, Medellín Figura 51. La cátedra de Dermatología y Sifilografía se inició en 1920 con Gustavo Uribe Escobar, Heriberto Gómezquien desempeñó su cargo por cerca de 20 años y tuvo como sucesor a su discípulo JoséPosada Trujillo, quien lo reemplazó en la cátedra (1936-1960) e hizo importantesaportes al estudio de la esporotricosis, teniendo a Carlos Enrique Tobón como sugran colaborador. En la década de 1950 se abre campo a la medicina norteamerica-na, se introduce la enseñanza de las ciencias básicas y llega el desarrollo tecnológi-co. En 1955 regresó de Michigan Gonzalo Calle Vélez quien impulsó la micología,trajo la primera colección de hongos e inició la investigación en esa materia; en 1959regresó Alonso Cortés, hombre privilegiado en intelecto y corazón, maestro consu-mado, cuyas clases de semiología embelesaban a sus discípulos; su incansable sed deconocimiento mantiene incólume su saber. Con ellos se dio inicio en 1959 al progra-ma de especialización en Dermatología, que en 1963 recibió la aprobación oficial.Sucedieron al Profesor Cortés en la jefatura Juan Pedro Velásquez Berruecos, DiegoElías Jaramillo y Fernando Vallejo Cadavid (figura 49). En 1959 se estableció la uniónentre los servicios de Dermatología, Patología y Micología, en la que jugó un impor-tante papel el primer dermatopatólogo, Mario Robledo Villegas, carente de orgullo ypresunción por su incomparable sabiduría, quien facilitó el estudio de las micosis. Lainvestigación micológica se reforzó de manera fundamental en la década de 1960,con la destacada micóloga e investigadora Ángela Restrepo Moreno. Sus aportes alconocimiento de esta ciencia, en especial a la paracoccidiodomicosis, son incalcula-bles; su espíritu investigador la lleva hasta el presente a realizar los más complejosy especializados estudios en el ámbito nacional e internacional. En 1969, Gonzalo Ca-lle, junto con Myriam Mesa de Sanclemente y Stella Prada de Castañeda, brillantes yacuciosos, introdujeron en el país la inmunofluorescencia. En 1975 se fundó el labo-ratorio de dermatopatología “Gustavo Uribe Escobar” dirigido por el eximio derma-topatólogo y pedagogo Walter León Hernández. La Escuela ha graduado a 63 dermatólogos. Fueron los primeros: LaureanoGuerrero, Enrique Saldarriaga Arango, Mario Henao, Heriberto Gómez, Víctor Cár-denas, Fabio Rivera, Fernando García, Juan Pedro Velásquez, Jorge Mesa y FlavioGómez Vargas –íntegro, estricto en su enseñanza y lleno de cordialidad, uno de losmás destacados docentes hasta su jubilación. En 1971 se graduó la primera der-matóloga en el país, Myriam Mesa de Sanclemente (figura 50). Más de la mitad delos egresados de la Escuela han hecho carrera docente y varios se han destacadoademás en la función pública como senadores, gobernadores, alcaldes, rectores,embajadores y ministros. La Escuela se ha adecuado al desarrollo científico moder-no, consolidando la investigación y ha tenido siempre como norte la búsqueda dela excelencia académica y su articulación con el desarrollo regional y nacional.Servicio de Dermatología de la Universidad de Caldas, Manizales La Escuela fue fundada en 1965 en el Hospital Universitario de Caldas por Heri-berto Gómez Sierra (figura 51), dermatólogo de la Universidad de Antioquia, a su re-greso de Michigan, donde estudió inmunofluorescencia. El primer egresado fue JairoMesa Cock, en 1968, excelso docente durante muchas décadas, jefe del servicio y 141
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ decano, invaluable colaborador de este texto. En 1967 se unió al grupo el dermatólogo y alergólogo Bernardo Giraldo Neira, quien estudió en Cleveland y Minnesota. Han sido jefes del servicio Heriberto Gómez (1965-1980 y 1986-1994), Jairo Mesa (1980-1985); desde 1994, ocupa ese cargo Felipe Jaramillo Ayerbe, egresado de la Universidad Nacional y der- matopatólogo discípulo de Bernard Ackerman; como profesor titular desde 1988, vinculó como docentes a Lucía Van den Enden, Ana María Hoyos, Martha Cecilia Bernal y Germán Santacoloma, brillantes ex alumnos, y a John Harvey Gaviria; también fue docente Josefina Danies. El Servicio, con los doctores Gómez Sierra y Mesa Cock a la cabeza, impulsó en 1965 la creación de la Federación Bolivariana de Dermatología. La Escuela, que se carac- teriza por su alto nivel científico, humanístico y cultural, ha graduado a 22 dermatólogos. Centro Dermatológico Federico Lleras Acosta-Universidad Javeriana de Bogotá En la década de 1920 Federico Lleras Acosta fundó en Bogotá su laboratorio Instituto de Investigaciones en Lepra, que a partir de 1934 se llamó Laboratorio Central para Investigaciones en Lepra y a su fallecimiento, en 1938, por decreto nacional se denominó Instituto Federico Lleras Acosta. Esta institución, pionera en investigación biomédica en Colombia, desarrolló la cátedra de leprología. En 1956 se convirtió en Instituto de Investigaciones y Estudios Especiales sobre Dermatolo- gía y Lepra. El brillante discípulo Luis Patiño Camargo sucedió en 1938 en la direc- ción del Instituto a su maestro fundador. Desde la década de 1950, fue invaluable la participación de Fuad Muvdi Chaín. En 1957, siendo director Jorge Arenas Ra- mírez, Fabio Londoño llegó espontáneamente a hacer consulta de Dermatología. La enseñanza de la especialidad se inició en 1967, dirigida en un comienzo a estudian- tes de pregrado de medicina de la Universidad Javeriana y ampliada luego a los delFigura 52. Fabio Colegio Mayor del Rosario. El 1º de agosto de 1968 se creó el posgrado en DermatologíaLondoño en convenio con la Universidad Javeriana; a su fundador, Fabio Londoño González (figura 52), le correspondió el tránsito de instituto de investigación a centro asistencial. El Dr. Londoño ejerció la jefatura hasta 1989, reemplazado durante ocho meses (entre 1984 y 1985) por María Mélida Durán Merchán. En esos años, junto con la del Dr. Muvdi, fue fun- damental la colaboración docente de Luis Alfredo Rueda, Rafael Uribe, Jorge Humberto Reyes y más adelante Alfonso Quintero. De 1989 a 1993, desempeñó la jefatura el ilustre profesor Mariano López, seguido por Luisa Porras de Quintana. El hoy Centro Dermatológico Federico Lleras Acosta ha sido un espacio de enseñan- za para estudiantes de pregrado y posgrado de diferentes universidades. Ha formado 108 dermatólogos, a partir de su primer egresado, Mariano López López, en 1970. Va- rios de los egresados han sido docentes, fundadores y jefes de escuelas de Dermatología. Desde sus inicios, la escuela se ha preocupado por fomentar en sus estudiantes habilida-Figura 53. Rafael des clínicas, terapéuticas y de investigación; a partir de 1993, se ha puesto énfasis en laFalabella formación humana integral, con conciencia de responsabilidad social, en el desarrollo de competencias pedagógicas, comunicativas, administrativas y de liderazgo. Servicio de Dermatología de la Universidad del Valle, Santiago de Cali En 1956, Hernán Tobón y Jaime Betancourt iniciaron la cátedra y la enseñanza de la Dermatología en pregrado en la Universidad del Valle. En 1970, Rafael Falabella (figura 53) invitó a Jaime Betancourt Osorio y a Nelson Giraldo Restrepo a fundar el Servicio de Dermatología en el Hospital Universitario del Valle “Evaristo García”, don- de iniciaron el posgrado en 1971. Hipólito González, panameño, fue el primer egre- sado en 1973. Más adelante se unirían como docentes Antonio Torres y Carlos Escobar, el genio de la Dermatología y de la vida, quien fue en 1975 el tercer egresa- do; de él se dijo que “era simplemente un hombre fuera de lo común por su simplici- dad, bondad, erudición y sabiduría”21. Sin su aporte la Escuela no sería lo que es hoy. Nelson Giraldo, Antonio Torres y Ricardo Rueda han sido pilares de la investigación 142
  • Historia de la Dermatología en Colombiay la dermatopatología. Carlos Escobar inició la era de la cirugía dermatológica, con-tinuada en la década de 1990 y enriquecida con la técnica de Mohs por Claudia Co-velli y Carmen De La Hoz y Pablo Tróchez en cirugía dermocosmética. En 1990Rafael Falabella creó el Fondo de Promoción y Desarrollo Dermatológico (PRODER-MA) que constituye un importante sustento para el desarrollo académico, la investi-gación y la asistencia a pacientes; más adelante se vinculó Jairo Victoria. La Escuelacuenta con 22 profesores, en su mayoría ad honorem como Luis Hernando MorenoMacias (figura 54) –quien es además magister en microbiología y se destaca como pi-lar de la docencia desde hace más de dos décadas–; Martha Campo y María IsabelBarona apoyan la investigación; Adriana Arrunátegui, magnífica docente; Lucy Gar-cía, investigadora y magister en microbiología; Luis Fernando Balcázar, Myriam Var-gas, César Iván Varela y Doralda Castro, entre otros. El servicio, liderado por su Jefe, Figura 54. Luis H.ha profundizado la investigación de las enfermedades del pigmento, sobre todo la del vitili- Morenogo, desarrollando técnicas quirúrgicas para su tratamiento. Cuenta con 46 egresados; am-plió el programa de postgrado a cuatro años a partir de 2004. Desde su creación ocupa lajefatura Rafael Falabella, cuyo nombre lleva el Servicio a perpetuidad desde el año 2000.Servicio de Dermatología del Hospital Militar Centralde la Universidad Militar, Nueva Granada, Bogotá El Servicio se inició en 1969 como adscrito al Departamento de Medicina Interna conlos profesores Alberto Medina y Luis Alfredo Rueda; hacia 1975 se vincularon Julio CésarMedellín y María Teresa Palacios, y en 1980 el patólogo Gerzaín Rodríguez. En 1983 fun-dó el Servicio el brillante y connotado maestro Juan Guillermo Chalela Mantilla (figura55), ocupando la jefatura hasta 1991; le sucedió otra luminaria de la Dermatología nacio-nal, Jaime Soto Mancipe (de 1992 a 1994); a continua-ción María Claudia Torres (entre 1995 y 2003), y desdeentonces Olga Patricia Escobar Gil. El servicio ha desa-rrollado eventos académicos en Dermatología y enferme-dades tropicales e importantes jornadas de prevenciónde cáncer. En investigación ha sido pionero en la terapiaPUVA y el manejo de la micosis fungoide. Ha graduado 39especialistas, siendo la primera Nancy Castro en 1984.Servicio de Dermatología del Instituto de Ciencias de laSalud (CES), Medellín La Facultad de Medicina del CES se fundó en 1978;José Ignacio Gómez, Jorge Mesa y posteriormente DiegoElías Jaramillo fueron los primeros profesores de la cá-tedra de pregrado en Dermatología y quienes organiza-ron el programa y el primer archivo fotográfico. Ángela Zuluaga de Cadena (figura 56) Figura 55. J.fue la primera profesora nombrada en propiedad en 1984, seguida por Amparo Ochoa. Guillermo ChalelaEl programa de posgrado en Dermatología, aprobado en 1988, fue redactado por Ánge-la Zuluaga –desde entonces jefa y profesora titular–, Amparo Ochoa y Myriam Mesa. In- Figura 56. Ángela Zuluagategran, además, el cuerpo docente Laureano Osorio, Olga Lucía Castaño, Claudia Uribe,Sol Beatriz Jiménez, Guillermo Jiménez e Isabel Cristina Vásquez. Sus residentes hanrealizado rotaciones en España, Guatemala, Estados Unidos, Canadá, México, Argentinay Francia. Ha graduado 24 dermatólogos, a partir de la primera egresada, Luz StellaAbisaad, en 1991. En 1994 el servicio fue pionero al crear el programa de subespeciali-dad en cirugía dermatológica, siendo el primer egresado Guillermo Jiménez Calfat en1995. Ha organizado eventos académicos y científicos, posee un excelente archivo foto-gráfico y ha desarrollado múltiples investigaciones con reconocimiento nacional e inter-nacional. 143
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ Servicio de Dermatología de la Universidad El Bosque, Bogotá El ilustre profesor Mariano López (figura 57), quien se desempeñaba como director del Centro Dermatológi- co Federico Lleras, inició en 1989 el programa en Der- matología de la Escuela Colombiana de Medicina, hoy, Universidad El Bosque, aprobado en 1992. De 1994 a 2003 fue dirigido por Juan Guillermo Chalela Mantilla, sucedido por Adriana Motta Beltrán. Ha graduado 21 dermatólogos; Eduardo Salcedo y Mónica Rivera fueron sus primeros egresados en el año 1997. Servicio de Dermatología de la Universidad PontificiaFigura 57. Bolivariana de MedellínMariano López En 1995 Guillermo Jiménez Calfat, dermatólogo-oncólogo, Rodrigo Restrepo Molina,Figura 58. Luz patólogo y Luz Marina Gómez Vargas (figura 58), dermatóloga de la Universidad Jave-Marina Gómez riana de Bogotá, elaboraron el proyecto para el posgrado en Dermatología que fue apro- bado en 1996. Ha graduado 10 dermatólogos; la primera egresada fue Paula Alexandra Mejía en 1999. Sus residentes han hecho rotaciones en Barcelona, Londres y Buenos Ai- res; han participado en la organización de eventos científicos y de educación continua. Este grupo de jóvenes figuras está desde su inicio bajo la jefatura de Luz Marina Gómez Vargas, quien le imparte el dinamismo y exitoso crecimiento propios de su región. Escuela de Dermatología Oncológica, Instituto Nacional de Cancerología de Bogotá Tuvo su origen en 1934 en el Instituto Nacional de Radium, que cambió su nom- bre por Instituto Nacional de Cancerología en 1953. Desde 1979 fue dirigido por el dermatólogo oncólogo Guillermo Gutiérrez Aldana, quien creó en 1992 la subespe- cialidad de Dermatología oncológica, encargando su diseño a Michel Faizal Geagea. En ese mismo año, Álvaro Enrique Acosta Madiedo de Hart (figura 59) asumió como jefe de la escuela. La primera egresada fue María Bernarda Durango en 1993, segui- da por Guillermo Jiménez, Elkin Peñaranda, Gustavo Pérez y Ana Francisca Ramí- rez. Residentes de otras escuelas realizan rotaciones en el Instituto durante su último año. En 1995 la Universidad Javeriana de Bogotá comenzó a otorgar el título de especialista en Dermatología Oncológica a los egresados de la Escuela, donde se realizan exitosamente seminarios y cursos de la subespecialidad.Figura 59.Álvaro Acosta ■ Dermatología, arte y cultura Dermatología, arte y cultura C ÉSAR I VÁN V ARELA H ERNÁNDEZ Dermatología, literatura y arte Importantes escritores colombianos han hecho referencia en sus obras a enfermeda- des de la piel. A título de ejemplo: “Mientras llevaba el compás con sus grandes pies ca- minadores agrietados por el salitre” (Gabriel García Márquez en Cien años de soledad)46. Otros se han inspirado en la belleza de la piel: Busco una piel de mujer: Blanca o morena, no importa el color. Tibia, aunque la prefiero ardiente. 144
  • Historia de la Dermatología en Colombia Que permita todas las caricias... (Juan Jaime Atuesta en “Clasificado I”). La medicina y en particular la Dermatología tienenen su esencia la sensibilidad hacia el arte y por ello mu-chos dermatólogos son cultores de sus diferentes ra-mas. Entre ellos se destacan: en pintura, Mary AnnRobledo, Ángela Londoño, Melba Labrada y SergioMartínez; en dibujo, Milton Mejía; en talla en madera, Figura 60.Norma González; en vitral, Jaime Betancourt; en arte- “Homenaje a misanía, Lucia Van den Enden y Claudia Lozada; en escul- padre”, óleo detura, Jaime Betancourt y Hugo Espinal; en poesía, Mary AnnJaime Betancourt, Luis Hernando Moreno, Adriana RobledoArrunátegui, José Librado Vásquez, Martha Valbuena, Figura 61. DetalleLuis Arturo Gamboa, César Iván Varela y Blanca Lilia de espejo deLesmes; en composición musical, César Iván Varela; en fotografía, Juan Pedro Velásquez, figura 60 (MarioFernando Botero, Carlos Escobar, Jaime Gil, Carmen Alicia Martínez, Juan Jaime Atues- Robledo Villegas)ta, Xavier Rueda y Mabel Ávila (figuras 60, 61, 62, 63). Figura 62. “Ventana al África”, óleo de Sergio Martínez Figura 63. Vitral. Jaime Betancourt Hoy miré una flor, y en sus pétalos tu rostro dibujado hoy olí una flor, y en su aroma tu aliento reflejado hoy toqué una flor, y en la suavidad de ella sentí tu piel hoy bebí de una flor, y en su néctar el aroma de tus labios hoy observé una flor, y en su brillo el reflejo de tu tierno y puro mirar hoy escuché el vaivén de una flor, y en él percibí tu dulce voz... (César Iván Varela Hernández, en “Pensamientos”). Hoy una lágrima perdí, se escapó sin que lo notara cuando pensaba en ti. Era una lágrima furtiva que ágil descendió por mi mejilla y puso en evidencia mi nostalgia... (Carlos Aníbal Niño Calero, en “A Tania”). 145
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ ... Y yo también les digo con los ojos llorosos, y dolor en mi alma, que aquí no pasa nada que sigan adelante buscando pajaritos cantando entre las ramas… (Jaime Betancourt Osorio, en “Ilusiones”). ... Violines del crepúsculo en tu hablar embriagador luceros centelleantes de garzo cual la mar el nácar de tu piel esculpido en las nubes inspiran sin igual, mi ser, mi luz, mi amor. El trino en tus labios preludia el laurel llevando nuestro viaje al vaivén de lilas cámbulos paterno es mi romance, ofrenda al gran creador. (César Iván Varela H., en “Camila”). ... Cuando tu preocupación te agobie piensa en las buenas cosas, en los bellos momentos y en las personas amadas. Busca en el fondo de tu corazón y encontrarás el camino de las estrellas. Sueña, ten esperanza y paciencia, son las tres lunas que iluminarán la noche de los imposibles... (Martha Cecilia Valbuena Mesa, en “Cuando”) Cada pueblo ha tenido como ideal de belleza, como es obvio, un tipo diferente de piel; el color níveo, ebúrneo, plateado lunar en los europeos; el dorado, mies, para los in- doamericanos; el negro como ‘noche diamantina’, o de ébano para los africanos… (Jaime Gil Jaramillo, en “La piel”, ensayo). El asombro de mirarte aunque no pueda verte. Ante ti la pequeñez de mi propia ma- teria me asombra. Quisiera conocerte, descubrir todos tus secretos. Pero creo que en ese instante mi sueño encantado se rompería en mil pedazos y perdería toda su ma- gia… (Luis Arturo Gamboa Suárez, en “Al universo”). Cual lucero resplandeciente en lo alto del cenit, llegaste con tu brillo iluminando mi sentir, tus ojazos cual sabana en primavera, tu boca pincelada, tu piel cual la canela, tu gracia es un encanto, tu hablar es un poema. (César Iván Varela H., en “Natalia”). La medicina popular. Los curanderos. La magia COLABORADOR: Juan Pedro Velásquez Berruecos (figura 64) Nuestra historia médica se basa en el desarrollo cultural de las sociedades aboríge- nes, en las cuales los mitos y las creencias se trasmitían por la información ancestral de146
  • Historia de la Dermatología en Colombiageneración en generación. En las culturas primitivas, la religión, la magia y trata-miento médico debían ser totalmente inseparables. El paciente y el curandero primi-tivos buscaban orígenes sobrenaturales para muchos sucesos, incluyendo lasenfermedades, y estaban psicológicamente dispuestos a aceptar la efectividad de lamagia47. Los chamanes debían ser privilegiados y respetados médicos-sacerdotes que se-guían la línea de conducta de la medicina chibcha. El término tegua apareció a la lle-gada de los españoles, pese a tratarse de un vocablo indígena muisca. En las tierrasdel cacicazgo de Quemuenchatocha, en el municipio boyacense de Campohermoso,existía y existe la comunidad Teguas, donde los indios mantenían un centro para laeducación, desde la adolescencia, de los futuros zaques, caciques, sacerdotes y cha-manes. Con la variada flora que allí se daba, los elegidos practicaban y aprendían laspropiedades terapéuticas de las plantas. Cuando los españoles tuvieron conocimien-to de estas prácticas, comenzaron a llamar teguas a los curanderos, hierbateros, brujos Figura 64. J. Pedroy nativos con capacidad para curar enfermedades2. Velásquez Curanderos, chamanes, teguas y “hombres medicina” han sido considerados indistin- Berruecostamente en los pueblos primitivos, a pesar de que cada uno de ellos tenía diferentes pe-culiaridades. Los chamanes, poseedores de un conocimiento milenario, utilizabandiferentes plantas psicotrópicas, algunas estimulantes como la coca o el tabaco, otrasalucinógenas como el yagué, Banisteropsis caapi o el yopo, Virola sp; estas plantas sir-ven para producir o acelerar estados alternos de conciencia, por medio de los cuales sepodía curar y establecer contacto con el mundo sobrenatural. Algunos grupos de colonosmestizos admitieron dentro de su tradición religiosa el uso de las plantas psicotrópicas yel chamanismo indígena como alternativa de curación. “Los chamanes, intérpretes de loshechos naturales, cumplen una función política, social y religiosa primordial dentro delos contextos culturales a que corresponden, en tanto brindan protección a su grupofrente a las agresiones de seres y fuerzas, e incluso frente a los ataques rituales y cha-manísticos procedentes de otros grupos”3. El conocimiento, manejo y uso de las plantasy de otros elementos de origen animal y mineral constituyen parte fundamental del po-der del chamán y por supuesto, de la eficacia de sus prácticas en busca de las causas delas enfermedades. Durante el Descubrimiento y en los inicios de la Colonia, la aparición de curanderosque actuaban como médicos y de barberos que lo hacían como cirujanos, fue productode la urgencia de atención médica en las poblaciones ante la escasez de médicos titula-dos. El primer curandero de quien se tiene noticia fue Diego de Montes en 15359. Loscuranderos fueron criticados duramente por su falta de conocimientos; no obstante ju-garon en determinadas circunstancias un decoroso y/o necesario papel en la historia. Del libro La Dermatología en Francia, que nos fue obsequiado a los asistentes al últi-mo Congreso Mundial en París (2002), he recogido el siguiente párrafo que interpretaadecuadamente mi forma de pensar sobre el tema tratado: “En pocos años, la dermato-logía ha sufrido una evolución demasiado extraordinaria como para mantenerse en lasombra. Siglos de creencias en los que la práctica médica no se alejaba mucho de lasprácticas empíricas de una medicina popular que sólo podía recurrir a los remedios na-turales o a las concepciones no probadas. El desarrollo de una investigación científica yclínica rigurosa y la generación de ensayos terapéuticos fortuitos han revolucionado elprogreso de las curaciones, en beneficio de la eficacia. Sin embargo, la historia de Fran-cia nos enseña que el espíritu no siempre acepta enfermar en la razón, todo el mundotiene derecho a creer en lo irracional. Ante lo que hoy denominamos el ‘efecto placebo’y que podría haberse llamado hace años ‘misterio’, cada uno será libre de recurrir a lascreencias, espiritualidad, imaginación o convicciones”48. 147
  • CÉSAR IVÁN VARELA HERNÁNDEZ Los moldes de cera: el Museo de Cera de Dermatología de la Universidad Nacional de Colombia COLABORADOR: Michel Faizal Geagea En la década de 1930 Manuel José Silva creó en la Universidad Nacional en Bo- gotá el Museo de Cera de Dermatología, con el propósito de que sirviera como ma- terial de estudio en la Facultad de Medicina. Junto con otros profesores de la época, encomendaron la elaboración de las piezas en cera a los escultores Lisan- dro Morero Parra y al maestro G. Restrepo, quienes realizaron un entrenamiento previo en Francia, que ya poseía magníficos museos. Los maestros elaboraron más de 300 esculturas de enfermedades tropicales, infecciosas y venéreas, en escala 1:1, guardando en secreto el método del trabajo con la cera y logrando un sorpren- dente realismo (figura 65). Transcribo partes de una comunicación de Guillermo Gutiérrez Aldana a Michel Faizal Geagea, Jefe del Servicio de Dermatología y del Departamento de Medicina Interna, que ilustra la belleza de la obra: “El profesor Guillermo Pardo Villalba, quien presenció en muchas ocasiones la elaboración de estas piezas, me contaba que el artista practicaba una limpieza estricta con antisépticos de la época; poste-Figura 65. Pieza encera: Sífilis pápulo- riormente les aplicaba una masilla en yeso que él mismo preparaba secretamente, la de-costrosa jaba secar y la retiraba cuidadosamente. En ella se vertía la parafina de un color semejante al del color del paciente. Obtenida la mascarilla la coloreaba delante del pa- ciente con tinturas escogidas de acuerdo con las características clínicas de la lesión se- leccionada, dándole un realismo verdaderamente sorprendente. Las figuras así obtenidas las colocaban y fijaban en tablillas, las rotulaban, clasificaban y llevaban a vi- trinas para su exhibición y docencia”15. Las esculturas, ubicadas en los pabellones del Hospital San Juan de Dios, sirvieron durante muchos años para el deleite de profesores y estudiantes durante las clases de Dermatología; pero el modernismo, la creación de los álbumes fotográficos y más ade- lante las diapositivas, hicieron caer en desuso académico las piezas del Museo de Cera. En 1960, el profesor Gutiérrez Aldana lo rescató y lo trasladó al pabellón San Pedro del Hospital San Juan de Dios, pero al retirarse del servicio en 1979, el museo fue nueva- mente abandonado. En 1995, ante el cierre del hospital, fue trasladado al lugar que ocu- pa hoy en el Museo de Historia de la Medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, bajo los cuidados del director Emilio Quevedo y el estudiante de medicina Alaín Alexander Camacho. El doctor Faizal realiza en la actualidad con dedi- cación la restauración y recuperación de tan valiosa joya histórica. Si este breve recuento histórico de la Dermatología en Colombia, desde la sabiduría mi- lenaria de los indígenas hasta la de los contemporáneos, ha recreado sus momentos de lec- tura y aportado al conocimiento de nuestra especialidad en América Latina, estaremos satisfechos todos quienes hemos contribuido de una u otra forma a su desarrollo. ■ Septiembre, 2005 Agradecimientos Agradecimiento a los colegas dermatólogos Alfonso Rebolledo Muñoz, Álvaro Arévalo Durán, Álvaro Correa Sánchez, Álvaro En- rique Acosta Madiedo de Hart, Ángela Zuluaga de Cadena, Armando Vásquez Lobo, 148
  • Historia de la Dermatología en ColombiaBlanca Lilia E. Lesmes Rodríguez, Catalina Zárate Ortiz, Doris Stella León Romero, Ed-gar Ricardo Altuzarra Galindo, Felipe Jaramillo Eyerbe, Fernando García Jiménez, Fer-nando Vallejo Cadavid, Germán Santacoloma Osorio, Germán Velasco Cárdenas, GonzaloMarrugo Guardo, Héctor José Castellanos Lorduy, Jaime Acevedo Ballesteros, Jaime Be-tancourt Osorio, Jaime Soto Mancipe, José Ignacio Gómez Uribe, José Rómulo Villamizar,Luis Arturo Gamboa Suárez, Luis Felipe Moreno, Luis Hernando Moreno Macías, Luis Mi-guel Covo Segrera, Luisa Porras de Quintana, Luz Marina Gómez Vargas, Luz Stella Mon-toya de Bayona, Martha Cecilia Valbuena Mesa, Mary Ann Robledo Prada, RafaelFalabella Falabella, Ricardo Flaminio Rojas López, Sergio Martínez Lecompte, Stella Pra-da de Castañeda, Víctor Otero Marrugo y Ximena Sánchez Angarita.Agradecimiento a colaboradores especiales Doctora Evelyne Halpert Ziskiend, Presidenta de la Asociación Colombiana de Derma-tología y Cirugía Dermatológica. Doctor Zoilo Cuéllar Montoya, Presidente de la Academia Nacional de Medicina de Co-lombia. Doctor Hugo Armando Sotomayor Tribín, Secretario de la Asociación de Historia dela Medicina Colombiana. Doctor Emilio Quevedo, Director del Centro Histórico de la Medicina, Universidad Na-cional de Colombia; estudiante Alaín Alexander Camacho, Monitor. Doctor Jaime Gómez-González, Coordinador del Círculo Biográfico Médico Hispanoa-mericano. Señorita Diana María Martínez Renza, comunicadora social-periodista. Señora Dilia Franz Valencia, correctora gramatical final. Doctora Claudia Juliana Díaz Gómez, residente del Servicio de Dermatología. Universidaddel Valle. Señora Nelly Pinzón, secretaria de la Asociación Colombiana de Dermatología y Ciru-gía Dermatológica. Doctor José Miguel Gaona R, médico e historiador. Señor Fernando Joel Moreno, fotógrafo.■ Referencias Schering Plough - Nomos; 1997. en una máscara ecuatoriana precolombina. Medicina.bibliográficas 4. Vasco LG. Jaibanás los Academia Nacional de verdaderos hombres. Bogotá: Medicina. Abr 1994;36:28-9.1. Ocampo LJ. Historia básica de Biblioteca Banco Popular; 8. Soriano Lleras A. La Medicina Colombia, 3ª ed. Bogotá: 1985:77-101. en el Nuevo Reino de Bibliográfica Internacional; 5. Zubiría R de. La medicina de la Granada, durante la 2000. cultura muisca. Bogotá: Conquista y la Colonia.2. Martínez ZA. Fosas y Bronces. Universidad Nacional de Bogotá: Imprenta Nacional; La Medicina en la ciudad de Colombia; 1986. 1966. Tunja. Su evolución histórica. 6. Sotomayor Tribín HA. 9. Gutiérrez V. Trasfondo Academia Boyacense de Arqueomedicina de Colombia histórico. Triple legado en la Historia. Bogotá: Kelly; 1989. prehispánica. 2ª ed. Bogotá: Medicina tradicional3. Sotomayor Tribín HA, Restrepo Universidad Militar Nueva colombiana. Bogotá; 1983. ZE, Gómez LJ, Pérez GM. El Granada. Edifarni;1999. 10. Rodríguez Cuenca JV. La medicamento en la historia 7. Sotomayor Tribín HA. A antropología forense en la de Colombia. Bogotá: propósito de la bartonellosis identificación humana. 149
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  • RESENA HISTÓRICA DE LA DERMATOLOGÍA EN CUBA JOSÉ G . DÍAZ ALMEIDA , ALFREDO ABREU DANIELE ste trabajo presenta una cronología que abarca los siguientes períodos de la histo-ria de Cuba: Período Colonial (1509-1902), Período de la República Liberal Burguesa(1902-1958) y Período de la Revolución Socialista (desde 1959).Período colonial (1509-1902) ■ Período colonial (1509-1902) La historia de las enfermedades de la piel se remonta a los albores de la civilización.En los siglos XVI y XVII ya se tenía conocimiento de numerosas enfermedades que se tra-taban empíricamente mediante preparaciones de sustancias de variadas naturalezas,apoyadas en plegarias religiosas e invocaciones a los dioses. Al igual que el resto de la humanidad, los primeros habitantes de Cuba (siboneyes,taínos y guanahatabeyes) padecieron de enfermedades cutáneas. Según Fray Bartoloméde las Casas y otros cronistas, los nativos cubanos que no habían sido influenciados porla cultura europea eran personas saludables; no obstante, hacen referencia a algunasenfermedades de la piel que observaron en la población, como las bubas, que los aborí-genes llamaban bipas o buaynara; también mencionan las lesiones producidas por el Pu-lex penetrans, conocido como nigua. Gonzalo Fernández de Oviedo, citado por Pardo Castelló1, refiere que aparte de losmales señalados por el Padre Las Casas, los primeros habitantes padecieron también demolestas afecciones, tales como las dermatitis venenatas causada por el látex de los ár-boles conocidos con el nombre de guao y manzanillo2. Las observaciones de los conquis-tadores resultan de extraordinario valor, ya que fueron hechas cuando los nativos aúnno habían recibido la influencia de la cultura europea. Por otra parte, S. Picaza en su monografía “Estudio médico del indio cubano” expo-ne con absoluta claridad las principales afecciones que aquejaban a nuestros aboríge-nes, citando la frambesia o pian y otras avitaminosis3. Gordon (1894) menciona entre las enfermedades de la piel padecidas por siboneyes ytaínos una que llamaban “caracol”, que algunos autores identificaron con la pelagra.También estuvieron presentes entre nuestros pobladores el acné, las úlceras, casos dealbinismo, lesiones por picaduras de insectos y otras. El 17 de enero de 1613 aparece el primer documento que indica el comienzo de la en-demia leprosa en nuestro país. El Acta del Cabildo celebrado en La Habana en esa fecha 153
  • JOSÉ G . DÍAZ ALMEIDA , ALFREDO ABREU DANIEL dice literalmente: “Los Señores Regidores o vecinos de ella dijeron que a su noticia ha venido que en esta ciudad hay cuatro o seis personas tocadas del Mal de San Lázaro, que han venido de fuera, las cuales se andan paseando por las calles en gran daño o perjui- cio de esta ciudad a vecinos de ella por ser enfermedad contagiosa”4. La incidencia de la lepra comienza a aumentar y aparecen nuevos enfermos entre los vecinos de la ciudad, así como entre los españoles y esclavos africanos recién llegados, lo cual preocupa a las autoridades. En actas del Cabildo posteriores al 10 de marzo de 1662 aparece el Acuerdo de “destinar un buhío” para recoger a los que padecen el con- tagioso Mal de San Lázaro. Ya en el siglo XVIII, se celebra en 1793 en la Sociedad Económica de Amigos del País la primera sesión científica sobre la lepra en Cuba, teniendo como conferencista al médi- co italiano Fernando Rivas, quien expuso su “Disertación sobre el Mal de San Lázaro”5. En 1840 comienza la publicación de las revistas médicas de La Habana donde apare- cen numerosos artículos sobre Dermatología. En 1873 se produce la primera iniciativa oficial que demuestra la preocupación de las autoridades sanitarias de la época por las enfermedades venéreas: se funda el llamado Hospital de Higiene y, ante la alarma por el número de prostitutas existentes en La Habana, se dicta la primera regulación sobre la prostitución, un Reglamento Especial de Higiene Pública6. En noviembre de 1879, en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana el sabio cubano Carlos Juan Finlay participa de un profundo debate so- bre el contagio y el aislamiento obligatorio de los enfermos de lepra7. Durante el siglo XIX la sifilografía se unió definitivamente a la Dermatología gra- cias a los insuperables trabajos de Ricard y Fournier, fundadores de la sifilografía clínica8. En las postrimerías del siglo (1899) el Dr. Raimundo G. Menocal fue nombrado profesor de Clínica Quirúrgica de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Ha- bana; en su asignatura se encontraba lo que es hoy la especialidad de Dermatología donde se incluyen la lepra y la sífilis9 (figura 1).Figura 1.Raimundo G.Menocal ■ Período de la República Liberal Burguesa (1902-1958) La República Liberal Burguesa(1856-1917) En 1901, en plena intervención norteamericana, el Prof. Raimundo G. Menocal fue nombrado responsable de la Cátedra de Dermatología y Sifilografía que se acababa de crear, al ponerse en ejecución la reforma de la enseñanza conocida con el nombre de Plan Varona. El Prof. Menocal había nacido en 1856 en San Felipe, San Antonio de las Vegas. Es- tudió en la Universidad de Madrid y se licenció en la Facultad de Medicina de Zarago- za en 1876, doctorándose el mismo año en la Universidad de La Habana. Su experiencia en la Dermatología estaba avalada por su desempeño en el Hospital Saint-Louis de Pa- rís, junto a destacados profesores de la época gloriosa de la Dermatología francesa del siglo XIX. Colaboró con la independencia de la patria fundando el Club Revolucionario “Oscar Primelles” en la ciudad de Nueva York. Inició la docencia de Dermatología en el año 1903, impartiendo cursos complementarios de tres meses de duración para los alumnos de Medicina, en lo que podría considerarse la primera actividad docente dermatológica de que se tiene noticias en Cuba10. Hombre de gran maestría pedagógica y de vasta cul- tura médica, se lo considera entre los pioneros de la Dermatología latinoamericana. Desarrolló sus actividades docentes en el antiguo hospital Nuestra Señora de las Mer- cedes (fundado en 1886), heredero del Real Hospital de San Felipe y Santiago, conocido también como San Juan de Dios (fundado en 1598)11 (figura 2). Creó en el Hospital 154
  • Reseña histórica de la Dermatología en CubaMercedes el primer laboratorio de Micología que existió en Cuba yorganizó un museo de modelados de cera donde se exhibían repro-ducciones de distintas enfermedades dermatológicas de gran fideli-dad al original. En 1906 se inauguró en el Hospital Nº 1 (actual Hospital Univer-sitario General Calixto García) la primera sala para la atención de losenfermos de lepra, dirigida por el Dr. Matías Duque Perdomo, primerSecretario de Sanidad y Beneficencia de Cuba, clínico y cirujano es-tudioso de esta enfermedad11 (figura 3). En 1907, después de impartir numerosos cursos a los alumnosde Medicina, el Prof. G. Menocal vio la necesidad de editar un tex-to que sirviera de ayuda para la comprensión de las enfermeda-des dermatológicas. Con este objetivo publicó el libro Nociones deEnfermedades de la Piel y Sífilis, seguido en 1911 por el Manualde Enfermedades de la Piel y Sífilis. Entre sus méritos estuvo el de despertar en sus alumnos el in-terés por las enfermedades cutáneas. Los más distinguidos fueronlos Drs. Braulio Sáenz y Vicente Pardo Castelló, sus continuadores,que completaron su formación dermatológica con becas de estu-dio obtenidas como alumnos eminentes de la Universidad de LaHabana. El Dr. Sáenz (figura 4) se graduó de doctor en Medicina en 1909 y pronto se decidió Figura 2. Hospitalpor la especialización en Dermatosifilografía, realizando estudios en Filadelfia, París, Nuestra Señora de lasViena y Berlín. Regresó a Cuba en 1914 y fue nombrado ayudante graduado en el Servi- Mercedes (1886)cio de Dermatología y Sifilografía del Prof. Menocal9. Figura 3. Hospital Nº 1, El Dr. Pardo, graduado en 1914, adquirió los primeros conocimientos dermatológicos actual Hospitalcomo interno del Prof. Menocal. En 1915 viajó a Estados Unidos donde trabajó con im- Universitario Generalportantes dermatólogos (figura 5). Calixto García (1896) El Maestro Menocal falleció en 1917; un año después, el 4 de septiembre de 1918, elDr. Sáenz obtuvo por concurso de oposición la plaza de profesor titular. A partir de esemomento la Dermatología se individualiza como especialidad y se constituye la cátedracon sede en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes. Por su parte, en 1924, al poner-se en vigor la Reforma Universitaria, el Dr. Pardo obtuvo laplaza de profesor auxiliar jefe de la Clínica de Dermatosifi-lografía. En 1925 se inaugura el Servicio de Dermatología del Hos-pital Calixto García, constituido por las secciones de Micolo-gía, Dermatopatología, Laboratorio Clínico, Radioterapia,Cirugía, Lepra y Sífilis, Servicio Social y otras; como jefe esdesignado el Prof. Pardo. Atendiendo los criterios de los Profs. Sáenz y Pardo, eldecano de la Facultad de Medicina dividió el curso en dosgrupos, quedando uno a cargo del Prof. Sáenz en el HospitalMercedes y el otro con el Prof. Pardo en el Hospital CalixtoGarcía10; a partir de ese momento la docencia dermatológi-ca comenzó a impartirse en los dos centros hospitalarios de Figura 4. Brauliomayor nivel del país. Sáenz Ricard En 1925 fue creada, como un emprendimiento de acción social privada, la Liga de Hi- (1886-1961)giene Social, que tuvo una vida efímera y fue sustituida en 1928 por la Liga Cubana de Figura 5. VicenteProfilaxis Social, la cual desarrolló actividades de propaganda y divulgación. Pardo Castelló En 1927 el Prof. Pardo publicó su libro Nociones de Dermatología y Sifilografía, ree- (1892-1967)ditado en 1941, 1945 y 1953 con el título Dermatología y Sifilografía. En estas reediciones 155
  • JOSÉ G . DÍAZ ALMEIDA , ALFREDO ABREU DANIEL colaboraron destacados dermatólogos de Brasil, México, Perú y El Salvador, así como 21 autores cubanos. En 1928, como parte del crecimiento del Hospital Mercedes, se construyó el pabellón destinado al Servicio de Dermatología —dotado con todas las secciones propias de un ser- vicio docente asistencial— y se le dio el nombre de Raimundo Menocal. En 1934 se cons- truye la planta alta del pabellón, subvencionado por el Prof. Sáenz en memoria de su esposa e hijos desaparecidos trágicamente en el desastre marítimo del Morro Castle12. Otros hechos relevantes de este período El 26 de febrero de 1917 fue inaugurado el Hospital San Lázaro en la localidad del Rincón o Santiago de las Vegas, después de un largo peregrinar de los enfermos por dis- tintas instalaciones inhóspitas e inhumanas. Su primer director fue el Dr. José A. Clark, sustituido poco después por el Dr. Benjamín Primelles. En 1920 se creó el Dispensario de Profilaxis Venérea de la Secretaría de Sanidad, que fue desapareciendo paulatinamente por problemas económicos. Seguidamente se insta- ló una consulta para la atención de enfermedades venéreas en la Casa de Socorros del Cerro dirigida por el Dr. Matías Duque. Este Servicio, junto con los que funcionaban en el Hospital de Emergencias desde 1921, fueron el origen del Instituto Municipal de Pro- filaxis Venérea Joaquín Albarrán6. El 26 de junio de 1928 se funda la Sociedad Cubana de Dermatología y Sifilografía, con el objetivo de propiciar intercambios científicos mediante la presentación de casos para la discusión y la exposición de trabajos que permitieran desarrollar los vínculos en- tre los dermatólogos nacionales y extranjeros9. La primera comisión directiva estuvo presidida por los Profs. Sáenz y Pardo. En junio de 1929 se presentó el primer número del Boletín de la Sociedad Cubana de Dermatología y Sifilografía; la publicación desapareció en el tercer trimestre de 1930 de- bido a la grave situación política que estremecía al país, para reaparecer en 1946 bajo la dirección de los Drs. Ovidio de la Osa y J. R. Morales Coello. En este mismo año se fun- da el Instituto de Profilaxis Venérea Joaquín Albarrán, institución que reúne a destaca- dos dermatólogos de Ciudad de La Habana y que alcanza gran relevancia en la atención a pacientes con enfermedades venéreas. Antes de la inauguración del referido Instituto, existían solamente los servicios de Dermatología de los Hospitales Mercedes y Calixto García, así como los servicios de Piel y Sífilis de los dispensarios Tamayo y de la Cruz Roja. Como se puede apreciar, los servi- cios estatales eran escasos e insuficientes, pues sólo existían en la Ciudad de La Habana y en capitales de provincias, con recursos muy limitados. En 1936 se funda la Liga Antileprosa de Cuba, institución de carácter privado, sub- vencionada en parte por el Gobierno de la provincia de La Habana. La Liga realizaba campañas de divulgación a través de la prensa escrita y radial, a lo que se agregaba una publicación que se denominó Boletín de la Liga Antileprosa de Cuba. Por el Decreto Presidencial del 5 de diciembre de 1938 se creó el Patronato para la profilaxis de la lepra, sífilis y enfermedades cutáneas (PLESC) cuya dirección fue enco- mendada al Prof. Pardo13. Dirigido por una Junta de Patronos, no dependía de la admi- nistración estatal. Hasta ese momento no existía un organismo oficial para la atención y control de estas enfermedades. El Patronato gestionó la adquisición de terrenos en San- tiago de Cuba para la edificación de un hospital para los enfermos de lepra e inauguró dispensarios en todas las provincias del país. Al mismo tiempo, se inició en Cuba la pri- mera Campaña Nacional contra la Lepra y la Sífilis, cuyos resultados se dieron a cono- cer en la 1ª Conferencia Nacional de Leprología, celebrada en Santa Clara en 194414. El 3 de agosto de 1936 tiene lugar un hecho de gran relevancia para la ciencia y en especial para la Dermatología cubana: se realiza en el Hospital Mercedes el descubrimiento156
  • Reseña histórica de la Dermatología en Cubadel Treponema productor de la pinta, obtenido en la linfa de las lesiones cutáneas segúnuna técnica personal de los Drs. José Alfonso Armenteros y Juan Grau Triana15. La tras-cendencia de este descubrimiento fue reconocida desde la primera comunicación por lasinstituciones dermatológicas de más alto nivel de América y Europa. En 1941 es identificado por primera vez en Cuba el hongo causal de la Cromomicosispor parte de investigadores de los Servicios de Dermatología de los hospitales CalixtoGarcía y Mercedes16. En 1942 se realiza un censo de lepra donde se registra la cifra de 1900 enfermos. En 1943 se funda la Revista del PLESC —Revista de Sifilografía, Leprología y Derma-tología—; el primer número aparece un año más tarde. También en 1943, siendo direc-tor del Hospital San Lázaro del Rincón el Dr. Fernando Trespalacios, se aplica en esecentro el tratamiento para la lepra con sulfona (aparecida en el año 1941) en sustitucióndel aceite de Chaulmoogra. El 24 de febrero de 1944 se inaugura el Hospital Nacional San Luis de Jagua, en el tér-mino municipal de Alto Songo, provincia de Oriente, destinado a la atención de los enfermosde lepra; su primer director es el Dr. Miguel A. González Prendes. Los días 1 y 2 de abril secelebra en Santa Clara la 1ª Conferencia Cubana de Leprología, durante la cual el Dr. Enri-que Ríos León, destacado dermatólogo de esa localidad, inaugura un dispensario del PLESC. En 1946, el Dr. Victoriano Bermúdez aplica por primera vez en Cuba, en el Serviciode Dermatología del Hospital Calixto García, el tratamiento con BAL, antídoto específicode la intoxicación por metales pesados como el arsénico y el mercurio que se aplicabanpara el tratamiento de la sífilis17. En 1947 los Profs. Pardo Castelló, Francisco Tiant y Raúl Piñeiro sostuvieron en dis-tintas publicaciones que las lesiones de los troncos nerviosos periféricos en la lepra eranuna constante en cualquier forma clínica de la enfermedad, aseveración aceptada por lamayoría de los autores18. En 1948 tuvo lugar en La Habana, del 3 al 11 de abril, el V Congreso Internacionalde la Lepra, organizado por la Sociedad Cubana de Dermatología en colaboración con laAsociación Internacional de la Lepra. Anteriormente, por Decreto Presidencial No. 4500del 18 de diciembre de 1947, el Gobierno de Cuba había creado la Comisión Nacional Or-ganizadora del V Congreso, designando a los Drs. Alberto Oteiza e Ismael Ferrer comoPresidente y Secretario respectivamente18. La Asociación Internacional de la Lepra es-tuvo representada por su Presidente H. W. Wade y por el Dr. Ernest Muir, Vicepresiden-te del Congreso13. En este evento se adoptó la Clasificación Panamericana comoClasificación Internacional y se aprobó la inclusión del grupo “Incaracterístico” (denomi-nado “Indeterminado”) propuesto por el Prof. Latapí. Esta clasificación se aplicó prime-ro en América y posteriormente a nivel internacional19. La celebración de este importante Congreso fue recordada con la emisión de un selloconmemorativo por parte del Gobierno de la República de Cuba, puesto en circulación eldía 9 de abril de 1948. Al terminar las actividades del Congreso, el 11 de abril, reunidos bajo la presidencia delDr. Pastor Fariñas y teniendo como secretarios a los Drs. Guillermo González Pérez y Ovi-dio de la Osa, los dermatólogos ibero-latinoamericanos presentes decidieron fundar unaorganización con el fin de reunir a los especialistas de todos los países de habla españolay portuguesa. Así nació el Colegio Ibero-Latinoamericano de Dermatología (CILAD), cuyopropósito principal fue fomentar el intercambio científico entre los dermatólogos de am-bos continentes. En el acto de constitución se aprobaron los estatutos y se eligió la primera comisión,integrada por el Dr. José Aguiar Pupo de Brasil en el cargo de presidente y con tres vi-cepresidentes: los Drs. Braulio Sáenz Ricard de Cuba, José Gay Prieto de España y Mar-cial Quiroga de Argentina. Fue designado secretario el Dr. Humberto Cerruti de Brasil.El primer congreso se celebró en Río de Janeiro en el año 195020. 157
  • JOSÉ G . DÍAZ ALMEIDA , ALFREDO ABREU DANIEL El 4 de mayo de 1951 en el Salón de Actos del Servicio del Hospital Mercedes se crea la Sociedad Cubana de Leprología, que reúne a los dermatólogos dedicados principal- mente a la atención de los enfermos de lepra. En mayo de 1954 se reúne en La Habana un grupo de dermatólogos dedicados al vas- to campo de la Cosmetología, bajo la presidencia del Prof. Carlos Castanedo, y crean la Sociedad Cubana da Cosmetología (figura 6). Los días 26 y 27 de marzo de 1955 se celebra en La Ha- bana la II Conferencia Nacional de Leprología, auspiciada por la Sociedad Cubana de Leprología, bajo la presidencia del Dr. Pastor Fariñas. Se expone detalladamente en este foro el alcance de la Clasificación Sudamericana de la Le- pra, aprobada en el V Congreso Internacional. En 1955, el Dr. Horacio Abascal, director del Servicio de Profilaxis Venérea, publica un interesante trabajo sobre la pelagra y la frambesia, estableciendo una pauta definitiva en la cuestión filológica planteada21.Figura 6. Carlos En 1956 el Gobierno de la República de Cuba emite unCastanedo Pardo sello conmemorativo del centenario del nacimiento del pionero de la Dermatología Lati-(1913-1998) noamericana Prof. Raimundo G. Menocal.Figura 7. Guillermo En junio de 1958 los Drs. Guillermo Fernández Hernández-Baquero (figura 7) y Fer-Fernández Hernández- nando Trespalacios publicaron una nota preliminar sobre el primer caso de Piedra queBaquero (1920-1987) se observa en Cuba producido por Trichosporum beigoli22. En diciembre, los Drs. José Alfonso Armenteros y Oscar Romero dan a conocer una nueva forma clínica de la Cro- momicosis a la que denominan Seudoqueloidea23. ■ Período dede la Revolución Socialista (desde 1959) Período la Revolución Socialista El 1º de enero de 1959 tiene lugar el triunfo de la Revolución, acontecimiento histó- rico que dará lugar a profundas transformaciones políticas, económicas y sociales en nuestro país. La etapa anterior se había caracterizado por la ausencia de una política sanitaria, es- caso desarrollo de instituciones de salud pública estatales, ausencia de atención médica a la población rural e inexistencia de un programa de formación de especialistas. El país se encontraba en una situación precaria, donde predominaban la corrupción administra- tiva y el abandono social, con altos índices de miseria, analfabetismo, desempleo y para- sitismo, entre otros, con escasos servicios de salud y altos índices de morbimortalidad por enfermedades prevenibles, así como elevadas tasas de mortalidad infantil. El reconocimiento de la salud como un derecho del ser humano y una obligación del Estado ha dado lugar a la eliminación de todos los vicios y factores negativos que se opo- nían a este derecho inalienable. Las primeras medidas revolucionarias se encaminaron a llevar la atención médica de forma gratuita y accesible a todo el país y a desarrollar actividades curativas con mar- cado acento preventivo para disminuir y erradicar enfermedades mediante el desarrollo de un sistema nacional de salud, con la importante participación de las masas populares organizadas. En junio de 1959 fue designado Ministro de Salud Pública el Dr. Serafín Ruiz de Zá- rate, destacado dermatólogo de la provincia de Villa Clara24 (figura 8). En los primeros años de este período se produce un éxodo notable de médicos al ex-Figura 8. Serafín Ruiz terior, por lo cual queda en el país un número limitado de dermatólogos, que asumen conde Zárate (1923- honor la asistencia médica a nuestro pueblo y contribuyen a la formación de las nuevas1991) generaciones de médicos y especialistas, ante la imperiosa necesidad de dar respuesta 158
  • Reseña histórica de la Dermatología en Cubaal desarrollo de los programas sociales y de salud que la dirección del país se propusodesde los primeros tiempos. Al ser depurados los profesores de la Cátedra de Dermatología por la Reforma Uni-versitaria, en el segundo semestre de 1960 ingresan por concurso nuevos docentes queya venían trabajando como adscriptos, instructores, asociados o residentes; de esta ma-nera se van normalizando todas las actividades. En 1960 desaparece el PLESC, dando lugar a la creación de la Sección de Lepra (mástarde Departamento de Dermatología) bajo la dirección de Atención Hospitalaria del Mi-nisterio de Salud Pública. Por Ley 723 del 22 de enero de 1960, se crea el Servicio Médico Rural, lo cual resul-ta de la mayor importancia para las poblaciones situadas en las zonas más apartadas delpaís, sobre todo en las regiones montañosas donde nunca había llegado un médico. Entre los años 1961 y 1962 el Consejo Universitario nombra profesores titulares a losDrs. Raúl Piñeiro y Guillermo Fernández Hernández-Baquero y profesores auxiliares alos Drs. Andrés Valdés Alvariño, Bartolomé Sagaró y Carlos Castanedo, más adelantepromovidos a titulares. Se establece el primer Programa de Control de la Lepra dirigido por el Prof. Bartolo-mé Sagaró (figura 9), que se ha ido actualizando de acuerdo con los nuevos conocimien-tos científicos y el desarrollo del Sistema Nacional de Salud del país. En la primera mitad de la década del 60 se crean los internados obligatorios para to-dos los alumnos y la residencia de Dermatología; el internado se cursaba en el sexto añode la carrera y la residencia en un posgrado de dos años de duración. En 1966 se nombran los primeros Instructores de la Cátedra de Dermatología del pe-ríodo: Drs. José Díaz Almeida, Alfredo Abreu, José Díaz de la Rocha, Fernando Fernán-dez y Pedro Regalado Ortiz; en 1969 son promovidos a profesores auxiliares y en 1977 a Figura 9. Bartolométitulares. Sagaró Delgado A lo largo de este proceso, la docencia de la Medicina, y con ella la de la Dermatolo- (1919-2001)gía, se extiende a todo el país. En 1966 se inaugura la actividad docente en Santiago de Cuba y es designado Profe-sor el Dr. Miguel Ángel D´Alessandro, destacado dermatólogo de esa provincia. En la provincia de Camagüey es nombrado profesor el Dr. Enrique Llanos, acredita-do dermatólogo camagüeyano. En la provincia de Santa Clara es nombrado profesor el Dr. Serafín Ruiz de Zárate,prestigioso especialista de la región central del país. Al inaugurarse en 1969 la docencia en la provincia de Matanzas es designada profe-sora la Dra. Zobeida Lovio, dotada de relevantes cualidades docentes y asistenciales. En la Provincia de Pinar del Río es designado para asumir la actividad docente el Dr.Luis Ruqué, que venía desempeñándose como dermatólogo. En la estructura administrativa del Ministerio de Salud Pública se constituyen los gru-pos nacionales y provinciales, integrados por profesionales de alto nivel científico y re-conocido prestigio para asesorar en las diferentes especialidades médicas. El Dr.Bartolomé Sagaró es designado Jefe del Grupo Nacional de Dermatología; a partir de1972 lo reemplaza el Dr. Alfredo Abreu, en el cargo hasta la actualidad. En esta etapa se publican más de 20 libros y monografías, entre las que destacan:Propedéutica Dermatológica del Prof. Hernández Baquero, Dermatología para estudian-tes y el médico práctico, del Prof. Carlos Castanedo, Historia de la lepra en Cuba, delProf. Miguel A. González Prendes, Histomorfología de la piel, del Dr. Darío Argüelles, Mi-cología, del Dr. Alfonso Armenteros y el primer libro de texto oficial para los alumnos re-dactado por el Colectivo de la Cátedra de Dermatología. Al finalizar la primera década la especialidad está más fortalecida, con un númeromayor de especialistas graduados, mejor organización de los Servicios y una coberturaasistencial que abarca todas las provincias del país. 159
  • JOSÉ G . DÍAZ ALMEIDA , ALFREDO ABREU DANIEL En octubre de 1970 el Dr. José Arvelo, consultor de la OPS, realiza una visita de asesoría sobre “Preven- ción y rehabilitación de la incapacidad física en enfer- mos de lepra” durante la cual se imparte el I Curso Internacional de Prevención y Rehabilitación de Inca- pacidades de Lepra (figura 10). En el mismo año se realiza el estudio y reestructu- ración del Hospital Nacional “San Luis de Jagua”, con vistas a su desactivación, siguiendo los criterios mo- dernos sobre la epidemiología de la lepra en cuanto a rehabilitación de pacientes y proscripción del inter- namiento obligatorio. En 1972 el Prof. Carlos Castanedo publica el libroFigura 10. De izquierda Alergia, Dermatología y fenómenos asociados, donde expone sus propias experiencias.a derecha: Andrés En 1973, el Prof. José Díaz Almeida (figura 11) realiza el primer estudio hecho en nues-Valdés Albariño, José tro país por microscopia electrónica de la Lepra en macrófagos peritoneales de la rata.Díaz de la Rocha, José En diciembre de 1975 se celebra en Matanzas la II Jornada Provincial de Dermatolo-Díaz Almeida, José de J. gía, durante la cual se constituye la Filial de la Sociedad Cubana de Dermatología en esaArvelo, Vicente provincia y se clausura el II Seminario Provincial de Entrevistadoras-Encuestadoras.Menéndez García, Del 14 al 19 de junio de 1976 se efectúa en el Hospital Clínico Quirúrgico “AmbrosioAlfredo Abreu Daniel Grillo” de Santiago de Cuba un curso de adiestramiento a los dermatólogos sobre reha- bilitación y prevención de incapacidades de enfermos de lepra, bajo la coordinación del Dr. José M. Pereira. A finales de 1976 se efectúa el II Seminario Nacional de Epidemiología y Control de las Enfermedades Venéreas, de gran trascendencia para la Dermatología por la temáti- ca de los talleres efectuados; participan dermatólogos y epidemiólogos de todo el país. En 1977 se pone en vigor el nuevo Programa de Control de la Lepra donde se inclu- ye la rifampicina como droga principal para el tratamiento de la enfermedad. En 1977 el Dr. Alfredo Abreu es designado Consul- tor de Lepra de la Organización Mundial de la Salud (OMS), asesorando a países asiáticos y africanos en sus programas de control de la enfermedad. Posteriormen- te es designado miembro del Panel de Expertos de Le- pra de la OMS. En 1979, durante la celebración del I Congreso Na- cional de Dermatología en la ciudad de Cienfuegos, los Drs. Carlos Miyares Cao y Manuel Táboas dieron a co-Figura 11. José G. nocer sus investigaciones sobre el estudio experimen-Díaz Almeida tal y clínico del efecto pigmentante epidérmico delFigura 12. extracto placentario humano, conocido con el nombreDermatólogos de Melagenina para el tratamiento del vitiligo (figuraasistentes a 12).actividades científicas El 12 de mayo de 1980 se celebra la entrega de la medalla “Aniversario 250 de la Uni- versidad de La Habana” a los profesores de Dermatología Guillermo Fernández Hernán- dez-Baquero, Bartolomé Sagaró, José Díaz Almeida y Fernando Fernández. En junio el Dr. Alfredo Abreu es electo Presidente de la Sociedad Cubana de Dermatología. En 1982 se inaugura el Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras en la Ciudad de La Habana con un Servicio de Dermatología dirigido por el Prof. Bartolomé Sagaró. El II Congreso Nacional de Dermatología se celebra en 1983 en la Provincia de San- tiago de Cuba; el Dr. Abreu es reelecto Presidente de la Sociedad. En 1984 se crea un nuevo modelo de atención médica, que incorpora en todos los con- sultorios al médico y la enfermera de la familia; esto aporta modificaciones positivas en 160
  • Reseña histórica de la Dermatología en Cubala forma, contenido y práctica de la atención médica, y en este plano la preparación der-matológica de estos profesionales tiene una gran importancia por la incidencia y preva-lencia de las enfermedades cutáneas en la población. El 24 de julio de 1984 se inaugura en la localidad de Santa María del Mar la Clínica dela Psoriasis, fundada por el Prof. Baquero. Su primera directora es la Prof. Marta Cortés. En 1985 la Comisión de Grados Científicos del Ministerio de Educación Superior otor-ga el grado de doctor en Ciencias a los Profs. Fernández Hernández-Baquero y Bartolo-mé Sagaró. Posteriormente lo reciben los Profs. José Díaz Almeida, Pedro RegaladoOrtiz, Julián Manzur y Rafael Grillo. En 1986 el Ministerio de Salud Pública, a través del Instituto Superior de Ciencias Mé-dicas de La Habana, pone en vigor el programa de la asignatura de Dermatología paratodo el país, estableciendo como estrategia docente la actividad por estancias —una deellas en Dermatología Pediátrica— con una duración de tres semanas. También en este año sale a la luz una nueva edición del libro de texto de la asignatu-ra del Prof. Baquero y colaboradores. En julio la Prof. Marta Cortés obtiene la categoríade Doctora en Ciencias Médicas en el Instituto Dermatológico de Moscú, siendo la prime-ra dermatóloga que defiende un grado científico en el extranjero. En el mismo año aparece en Cuba el primer caso de SIDA. Debe destacarse que ya en1983 el Ministerio de Salud Pública, conociendo la importancia de la pandemia, ya ha-bía creado la Comisión Nacional con la responsabilidad de elaborar un programa paraevitar la diseminación de la enfermedad en el país. En 1988 se pone en vigor un nuevo programa de control de la lepra en Cuba, con locual se consolida el tratamiento estandarizado de la poliquimioterapia recomendada porla OMS para la prevalencia e incidencia. En 1988 se celebra en la provincia de Camagüey el III Congreso Nacional de Derma-tología al cual asisten como profesores invitados los Drs. Amado Saúl, Roberto Arenas,Lourdes Tamayo y Juan Manuel Garibay. En septiembre de 1989 tiene lugar en el Palacio de las Convenciones de La Habana elVII Congreso Latinoamericano contra las enfermedades de transmisión sexual, evento degran importancia que permitió el intercambio científico entre cubanos y participantes deotras latitudes. Al terminar la década de 1980 el país mostraba estabilidad socioeconómica, se man-tenía la cobertura dermatológica y se incrementaba el número de especialistas gradua-dos en dermatología, formados en todas las provincias del país. Los programas de lepray de infecciones de transmisión sexual se desarrollaban exitosamente. A partir de 1990 se agudiza en el ámbito internacional la crisis del campo socialistahasta llegar a su desaparición, lo cual significa un duro golpe para nuestro país por lasgraves consecuencias que provoca en todos los sectores y ramas de la economía y espe-cialmente en la salud y la educación; todo ello se ve potenciado por el recrudecimientodel bloqueo impuesto a Cuba por el gobierno de Estados Unidos desde hace más de cua-tro décadas. En los primeros años de este período de crisis económica la Dermatología se veráafectada, al igual que otras especialidades, principalmente en lo que se refiere a medi-camentos y equipos; no obstante, la atención médica a la población se mantuvo al nivelalcanzado en los últimos años, lo mismo que el desarrollo de los planes de formación demédicos y especialistas en todas las Facultades del país. La Sociedad Cubana de Dermatología ya contaba con filiales en todas las provincias.En esta nueva etapa, las actividades científicas se organizaron de forma territorial y lasprovincias se agruparon en occidentales, centrales y orientales, alternando las sedes pa-ra la celebración de eventos. Durante el año 1990 se producen promociones de categorías docentes y se obtienengrados científicos por parte de nuestros dermatólogos; entre ellos, alcanzan el grado de 161
  • JOSÉ G . DÍAZ ALMEIDA , ALFREDO ABREU DANIEL doctor en Ciencias Médicas la Dra. Damisela López Osorio, el Prof. Ramón Daniel Simón y la Prof. Myra Guerra Castro. Del 19 de octubre al 7 de noviembre de 1991 se celebra en la ciudad de La Habana el Curso de Administración y Epidemiología del Control de ETS, cuyo propósito es capa- citar y actualizar a dermatólogos y epidemiólogos en los elementos básicos –administra- tivos y epidemiológicos– para la elaboración y perfeccionamiento de un programa de control de las ETS. En 1993, como resultado del desarrollo del Programa de Control de la Lepra basa- do en la aplicación de la poliquimioterapia, el país exhibe valores inferiores a la cifra de 1 x 10 000 habitantes. En el segundo semestre de 1993 se inaugura la docencia de Dermatología para pre- grado en el Hospital Clínico Quirúrgico Luis Díaz Soto de La Habana del Este para alum- nos de la carrera de Medicina Militar; se nombra jefe de Servicio al Prof. Santiago Alfonso. El 31 de enero de 1994 la Dirección de Docencia del Ministerio de Salud Pública pu- blica el nuevo Reglamento para la Residencia de Dermatología. El 7 de julio de 1995 se celebra la I Jornada Interna de Dermatología del Hospital Ca- lixto García y IX Provincial de Dermatología en conmemoración del centenario de esa institución, auspiciadas por el Prof. Díaz Almeida y la Prof. Fernanda Pastrana, Jefa del Grupo Provincial de Dermatología de Ciudad de La Habana, con la coordinación de la Prof. Adis Abad. En las nuevas elecciones para integrar la Junta Directiva de la Sociedad Cubana de Dermatología es electo Presidente el Dr. Alfredo Abreu (figura 13), como Vicepresi- dente el Dr. José Díaz Almeida, Secretaria la Dra. Zobeida Lovio y Tesorera la Dra. María Antonia Díaz. En 1996 se celebra en el mes de julio la Jornada Territorial de Dermatología de Santa Clara —Jornada de Cienfuegos—, con la asistencia de dermatólogos y epide- miólogos de todas las localidades del territorio, bajo la coordinación del Dr. Roberto Seife. Los días 8 y 9 de noviembre de 1996 se realiza en Santiago de Cuba la XIII Jor- nada Provincial y II Territorial de Dermatología auspiciada por la Sociedad Cubana de Dermatología-Filial Santiago de Cuba y el Grupo Provincial de la Especialidad; la coordinadora es la Dra. Yolanda Columbié. El 28 de noviembre tiene lugar en la Ciu- dad de Camagüey la Jornada Científica “Aniversario 37 del Hospital Clínico Quirúrgi-Figura 13. Alfredo co Amalia Simoní” durante la cual el Prof. José Rodríguez Machado, Jefe del ServicioAbreu Daniel de Dermatología, se refiere a la aplicación de la criocirugía introducida en su servicio desde 1991, con el gran mérito de utilizar instrumentales diseñados por su Colectivo y fabricados por la industria mecánica de la provincia. El 30 de noviembre se celebra en el Hospital Clínico Quirúrgico Miguel Enríquez de Ciudad de La Habana la I Jornada Lu- so-Cubano-Española del Grupo Dermatológico del Atlántico; durante el evento se realiza una interesante sesión sobre casos para diagnóstico. Del 3 al 7 de febrero de 1997 se celebra en Ciudad de La Habana la I Conferencia In- ternacional de Dermatología Cubano-Italiana; participan como expositores profesores cubanos e italianos. En este año el Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana otorga la categoría de Profesores Consultantes a los Profs. José Díaz Almeida, Alfredo Abreu, Julián Manzur y Pedro Regalado Ortiz. Los días 2 y 3 de septiembre de 1998 se celebra en la Ciudad de La Habana, en el Hospital Miguel Enríquez, la I Jornada Luso-Cubana de Dermatología y Clínica General donde queda evidenciado el desarrollo de la Dermatología de ambos países. Los días 17 y 18 de diciembre se realiza la Jornada FOTOTER 98 auspiciada por la Universidad de La Habana, en la cual la Lic. Esperanza Furones, promotora de este procedimiento, y los Profs. José Díaz Almeida, Adis Abad, Victoria Fundora y Pedro Balaguer, dermatólogos del Hospital General Calixto García, presentan numerosos trabajos relacionados con la aplicación del Fototer en Dermatología. 162
  • Reseña histórica de la Dermatología en Cuba Así arribamos al año 2000 con una sustancial mejoría en la situación socioeconómi-ca del país, que se viene produciendo en forma sostenida a partir de la segunda mitadde la década de los 90. Como principales indicadores destacamos: • Se desarrolla la educación en todos los niveles. • Se incrementa el número de especialistas graduados en Dermatología hasta alcan-zar el número de 546 para una población de 11.229.688 lo que hace un promedio de1 dermatólogo X 20.567 habitantes. • Se desarrollan los institutos superiores de Ciencias Médicas del país y se incremen-ta el número de facultades de Medicina hasta llegar a 22, incluyendo la Escuela Latino-Americana de Ciencias Médicas (ELAM). • La Dermatología se encuentra presente en todos los policlínicos del país. • Un colectivo de profesores de los institutos superiores de Ciencias Médicas de La Ha-bana, Villa Clara y Santiago de Cuba concluye el más reciente libro de texto de la asig-natura para alumnos y residentes en dermatología. • Se incrementan los cursos de posgrado en Dermatología en todas las Facultades. • Continúa la capacitación y especialización de los docentes y se eleva el número deprofesores con grado científico. • Se han celebrado importantes reuniones nacionales y provinciales de discusión yanálisis de los programas de lepra y ETS. • La lepra deja de constituir un problema de salud pública al alcanzar una tasa deprevalencia de 0.2 x 10.000 habitantes. • La sífilis congénita está prácticamente erradicada. • En cuanto al VIH/SIDA, se perfecciona el programa de prevención y promoción conuna atención integral a todos los enfermos. • Se incrementa la ayuda internacional aportada por nuestros dermatólogos. ■ Septiembre, 2005■ Referencias Medicina Tropical en Cuba. En: Kourí P, Lecciones de la Dermatología. Rev Cub Med. 1971;10(3):259-278.bibliográficas Parasitología y Medicina 11. Delgado García G. Hospital Tropical. La Habana: El Siglo Clínico Quirúrgico Docente1. Pardo Castelló V. Skin Diseases XX; 1948. General Calixto García. in the New World. Arch Derm 6. Ferrer I, Pardo Castelló V. Recuento histórico en su and Syph. 1933; 28:22-28. Profilaxis de la sífilis. centenario. Boletín2. González Prendes MA, Ibarra Patronato para la Profilaxis Epidemiológico del Hospital Reig R. Origen e introducción de la Lepra, Enfermedades General Calixto García. de la lepra en la isla de Cuba. Cutáneas y Sífilis. La Habana: 1996;XI-XII(1-2):4-20. 5º Congreso Internacional de CARASA; 1940. 12. Argüelles Casals D. Braulio la Lepra. La Habana: CENIT; 7. González Prendes MA. Finlay Sáenz. Bol Soc Cub Derm y 1949:623-633. ante la lepra. Rev Sif Lep y Sif. 1961; XVIII(1-2):5-18.3. Gordon A. Medicina indígena Derm. 1957;13(2):5-43. 13. González Prendes MA. de Cuba y su valor histórico. 8. Pardo Castelló V. La Historia de la lepra en Cuba. La Habana: Anales de la Dermatología del pasado, del Publicaciones Museo Academia de Ciencias; 1894. presente y del futuro. Bol Soc Ciencias Médicas Carlos J.4. González Prendes MA. Cub Derm y Sif. 1951; Finlay. La Habana: CENIT; Bosquejo histórico del VIII(1):1-11. 1963. Hospital San Lázaro hasta 9. Fariñas P. Breve historia de la 14. Fariñas P. 2ª Conferencia mediados del siglo XVIII. La Dermatología en Cuba. Arch. Nacional de Leprología. Bol Habana: CENIT; 1952. del Hosp. Univ. 1958;X(1):23- Soc Cub Derm y Sif.5. Beato Núñez V. Historia de la 31. 1955;XII(3):121-125. Parasitología y de la 10. Ortiz González PR. Historia de 15. Alfonso Armenteros J. Reseña 163
  • JOSÉ G . DÍAZ ALMEIDA , ALFREDO ABREU DANIEL histórica de la pinta en Cuba Internacional de la lepra. La 22. Fernández Baquero G, Tres y descubrimiento del germen Habana: CENIT; 1949. Palacios F. Piedra: primer productor. Rev Cub Med. 19. Rodríguez O. Clasificación de caso observado en Cuba. 1967;VI(6):643-651. la lepra. Derm Rev Mex. Nota preliminar. Bol Soc Cub 16. Alfonso Armenteros J. 1972;XVI(1):73-81. Derm y Sif. 1958;XV(2):73. Micología médica. Micosis 20. Colegio Ibero- 23. Alfonso Armenteros J, observadas en Cuba. La Latinoamericano de Romero Jordán O. Una nueva Habana: Editorial Científica; Dermatología. Estatutos. forma clínica de la 1965. Breve Historial. Med Cut ILA. cromoblastomicosis. Bol Soc 17. Bermúdez AV. El BAL en el 1974;2(3):239-246. Cub Derm y Sif. 1958;XV(3- tratamiento de las 4):152-58. 21. Abascal H. Reseña histórica y intoxicaciones por sinonimia de la frambesia y 24. Bush Rodríguez LM. Gobierno preparados arsenicales y de la pelagra. Cuaderno de revolucionario cubano: áuricos. Bol Soc Cub Derm y Historia Sanitaria. La génesis y primeros pasos. La Sif. 1949;VI(2):45-62. Habana: Publicaciones del Habana: Ciencias Sociales; 18. Pardo Castelló V, Piñeiro R. Ministerio de Sanidad y 1999. Memoria del 5º Congreso Asistencia Social. 1955;1-35.
  • BOSQUEJO HISTÓRICO DE LA DERMATOLOGÍA CHILENA RUBÉN GUARDA TATÍNE ste trabajo representa un estudio preliminar de algunos de los principales aspectosde la Dermatología en Chile, según los documentos que hemos logrado recoger y los testi-monios orales de numerosas personas. Por tanto, esta reseña dista mucho de ser exhaus-tiva y deberá ser revisada y completada en los años venideros. Hemos dejado aquí de tratar varios temas de gran interés en virtud del apremio porescribir este bosquejo para el XXI Congreso Mundial. Entre ellos: 1) una investigaciónhistoriográfica de ciertas facetas de la Dermatología durante el Chile precolombino, co-lonial y republicano (incluyendo el Chile indígena diacrónico) hasta mediados del sigloXX, por ejemplo, las patologías dermatológicas prevalentes, la práctica y el ejercicio mé-dico y paramédico, los cambios en el manejo terapéutico en cada época y los aportes in-dividuales de figuras prominentes; 2) la evolución de las políticas de entes públicos yprivados respecto de aspectos preventivos, curativos y de rehabilitación en diversas der-matosis y enfermedades de transmisión sexual (ETS); 3) un estudio del Hospital San Luisde Santiago (hoy desaparecido), incluyendo su origen, desarrollo e impacto en la Derma-tovenereología chilena; 4) estudios de algunas otras disciplinas dentro de la Dermatolo-gía, incluyendo dermatopatología, dermatosis ocupacionales, oncología cutánea ypatologías regionales de impacto cutáneo (por ejemplo, hidroarsenicismo crónico); y 5)el ejercicio médico privado de la Dermatología en consultorios y grandes clínicas delpaís, incluyendo su impacto en el control de las afecciones dermatológicas y ETS. ■ La DermatologíaI. La Dermatología como especialidad en Chile como especialidad en ChilePrimera mitad del siglo XX Tanto el desarrollo evolutivo de la Dermatología en Chile como su reconocimiento co-mo especialidad han sido afectados por la influencia de la medicina europea, por la crea-ción tardía y numéricamente limitada de escuelas de medicina en Chile respecto deEuropa, Estados Unidos y varios países latinoamericanos, y por el especial aislamientogeográfico del país en el orbe. En las primeras décadas del siglo XX, la Dermatovenereología comenzó a insinuarseen Chile como una especialidad necesaria de la medicina debido tanto a la complejidadde las afecciones dermatológicas y venéreas como a la dificultad de los médicos generales 165
  • RUBÉN GUARDA TATÍN e internistas para manejar estas patologías. Ello fue reforzado por el reconocimiento de la Dermatología como especialidad por parte de la medicina francesa, a la sazón recto- ra general del conocimiento y la práctica médica en Sudamérica. Alrededor de 1914, la Universidad de Chile (UCH) introdujo la enseñanza de la Dermatología para sus alumnos de medicina, seguida por la Universidad de Concepción, la Pontificia Universidad Católi- ca (PUC) y otras. Dos centros de atención dermatológica lideraron no sólo la atención de pacientes dermatológicos y venéreos, sino también la docencia y la legitimación de la es- pecialidad. Ellos fueron: el Hospital San Luis, fundado a finales del siglo XIX para la atención de enfermedades dermatológicas y venéreas, y la Clínica de Piel y Sífilis en el Hospital General San Vicente de Paul, creada a comienzos del siglo XX en una fecha no determinada. No cabe duda de que la crudeza visual de las enfermedades dermatológicas, la reti- cencia social ante las afecciones venéreas y la carencia de recursos terapéuticos contri- buyeron al poco atractivo de la Dermatología para los médicos jóvenes. Cualquiera fuese el mecanismo para acceder a ella, fue siempre una elección secundaria en Chile. De los que finalmente la ejercieron, muchos llegaron a ella accidentalmente y, por cierto, la gran mayoría no se incluía entre los mejores egresados de las escuelas de medicina, sal- vo honrosas excepciones como la de Hernán Hevia Parga, el mejor alumno de la promo- ción 1938 de la PUC. El acceso a la especialidad tuvo entonces, por falta de competencia por los puestos de trabajo, un trámite relativamente fácil. Consistía en afiliarse, con o sin salario, a los ser- vicios de Dermatología existentes en Santiago, Valparaíso o Concepción, para adquirir, mediante la práctica por semanas, meses o años, una formación variada que permitiera atribuirse el rol de dermatólogo. A pesar de ello, el escaso atractivo de la Dermatología creó siempre una falencia importante de especialistas en todo Chile, muy aguda sobre todo en las provincias. Era común el comentario entre los médicos no-dermatólogos de que la Dermatología era una especialidad fácil, poco seria y poco científica; esta imagen desacreditada se avivaba con la opinión extendida de que llegaban a ser dermatólogos quienes fracasaban en otras opciones. De esta manera, nunca hubo en Chile, ejerciendo en forma simultánea, más de un par de docenas de dermatólogos con preparación sufi- ciente, casi todos en Santiago y unos pocos en Valparaíso y Concepción. La falencia men- cionada, especialmente en las provincias, hizo que algunos médicos generales o urólogos, por razones humanitarias o económicas pero sin mayor preparación, atendie- ran a los pacientes con dermatosis y/o ETS rechazados por otros colegas, constituyéndo- se así en los dermatólogos de sus regiones. Después de 1952 En 1952 la creación del Servicio Nacional de Salud (SNS) mediante la Ley 10.076 sig- nificó establecer una política de cobertura obligatoria de atención de salud para todos los habitantes del país, para lo cual se fundieron en una sola estructura todos los hospi- tales y policlínicos de Chile con atención comunitaria, cualquiera fuese su jerarquía. Co- mo resultado, se puso de manifiesto en las acciones del SNS una importante falencia cuantitativa y/o cualitativa de médicos de varias especialidades, incluyendo la Dermato- logía, tanto para acciones preventivas (materno-infantil, tuberculosis, ETS, otras) como curativas. Las causas de esta falencia fueron, por un lado, la inequidad en la distribu- ción de los especialistas, quienes preferían trabajar en Santiago, y por otro, la ausencia de una política de estímulos a los médicos jóvenes para obtener una diversificación de especialistas y un número mínimo suficiente para las necesidades del país. Además, el reducido número de médicos egresados determinaba una elección de especialidad basa- da sólo en la decisión personal de cada médico relacionada por lo general con una ofer- ta puntual de trabajo en un centro hospitalario.166
  • Bosquejo histórico de la Dermatología chilena Esto cambió radicalmente para todas las especialidades —menos para la Dermatolo-gía— cuando en 1958 se inició el sistema de médicos generales de zona: éstos son médi-cos recién egresados enviados a provincias (principalmente en áreas carentes de médicos)como parte de los programas nacionales de salud pública del país, con excelente remu-neración durante tres a cinco años. Al término de este período ellos pueden acceder, co-mo premio, a formarse en la especialidad y centro hospitalario de su elección, con sueldo.Sin embargo, estos médicos mostraron casi nulo interés en elegir la Dermatología por suescaso atractivo. La falencia de dermatólogos en Chile llegó a ser notoria: en 1970 habíaalrededor de 30 dermatólogos calificados y otra veintena no calificada. El drama de lospacientes era triple: el rechazo de sus cuerpos dañados por sus grupos comunitarios, ladifícil obtención de suficiente y regular atención médica y la falta de medicinas efectivaspara sus patologías debido al limitado progreso de la ciencia médica dermatológica has-ta entonces. Esto conducía a la cronicidad y agravamiento de sus lesiones, con mayor re-chazo aún de su grupo familiar o comunitario y, lo que resultaba más grave, unareticencia de los médicos generales a su manejo terapéutico. Sólo después de 1980 llega-ría el despertar de un interés consistente por la especialidad en los médicos jóvenes.Cambios en la preferencia por la Dermatologíay reducción de la falencia de especialistas En los últimos 15 años del siglo XX y en los primeros de este siglo el interés de losmédicos jóvenes por la Dermatología ha crecido notablemente. En este período, la de-manda creciente ha sobrepasado los cupos de residentes en formación en los grandescentros dermatológicos. Este cambio tuvo varias causas: 1) la creación de un programanacional de formación de posgrado rigurosamente ordenado en materias teóricas y prác-ticas y con el apoyo docente de los principales dermatólogos del país; 2) el ascenso es-pectacular del estatus científico de la Dermatología en el concierto de las especialidadesmédicas, debido a la notable penetración de las ciencias básicas (genética, bioquímica,inmunología, fisiología) en el conocimiento de la piel y sus patologías; 3) el significativoprogreso en tratamientos efectivos (antibióticos, corticosteroides); 4) la reducida deman-da de atenciones de urgencia y con ello una atención en horarios acomodables, un atrac-tivo especial para mujeres médicas; 5) un ingreso económico estable por vía de laatención privada de pacientes, y 6) en los últimos cinco años, la considerable atracciónde la cirugía dermatocosmética. Las consecuencias de este giro fueron: a) la Dermatolo-gía como una de las cinco especialidades preferidas por los médicos recién egresados delas escuelas de medicina con mejores puntajes, b) una franca reducción de la falencia dedermatólogos en el país y c) una mejoría franca en la asistencia dermatológica de los pa-cientes en las grandes ciudades. Sin embargo, subsiste el serio problema de una persistente inequidad en la distribu-ción de los dermatólogos; quedan así grandes sectores de nuestro extenso país con esca-sa presencia de especialistas. Varias causas contribuyen a esta inequidad: no sólo lanatural preferencia por la calidad de vida en los centros urbanos (especialmente Santia-go) y la calidad de progreso médico en los grandes hospitales, sino también la pobrezade medios del Ministerio de Salud y los servicios de salud regionales para estimular eco-nómicamente a los egresados para hacer la especialidad o para facilitarles recursos ma-teriales y humanos para la atención de pacientes y acciones preventivas.La Dermatología chilena como una especialidad joveny con predominio femenino Hacia 1970 se produjo en Chile una enorme brecha generacional: por un lado, der-matólogos casi todos mayores de 50 años de edad; por otro, un tímido asomar de jóvenes 167
  • RUBÉN GUARDA TATÍN menores de 30; y muy pocos ocupando la brecha entre ambos extremos. Dado el explo- sivo aumento reciente del número de jóvenes dermatólogos y el retiro o deceso de los an- tiguos, la inmensa mayoría es actualmente menor de 50 años y representa un capital potencial para el progreso de la Dermatología chilena. Por otra parte, mientras que antes de 1960 no había profesionales mujeres en la es- pecialidad, en el presente, una franca mayoría de los dermatólogos son mujeres, no sólo porque suelen aventajar a los varones en las calificaciones de pregrado para así acceder a los cupos de beca/residencia (varias han sido las mejores alumnas de sus respectivas es- cuelas de medicina), sino además porque, como ya se señaló, el ejercicio de la especiali- dad es muy compatible con sus responsabilidades familiares. Muchas se han destacado en diversas áreas de la Dermatología y también en roles directivos: cuatro de los últimos seis presidentes, seis de los últimos siete vicepresidentes y los últimos ocho secretarios ge- nerales de la Sociedad Chilena de Dermatología y Venereología (SCDV) fueron mujeres. La legitimación estimativa como especialista en el pasado mediato La carencia de normas jurídicas para definir las especialidades médicas y su ejerci- cio es común en los países sudamericanos y ciertamente también en Chile. Cualquier mé- dico puede atribuirse una especialidad, aun cuando cada día le resulte más difícil sostenerla ante sus pares, los pacientes y la comunidad. Hoy los derechos de los pacien- tes y ciertas razones jurídicas (demandas por mala práctica o errores por cualquier ra- zón) justifican y reclaman una formación consistente y sólida en una especialidad. Como en Dermatología no hubo una formación de posgrado en becas/residencia hasta 1966 ni tampoco otro sistema nacional de acreditación confiable hasta 1991, la califica- ción de un médico como dermatólogo capaz e idóneo fue esencialmente sólo estimativa e informal. Su legitimación estuvo hasta entonces mediada por su antecedente de afiliación, rentada o no, a un servicio o unidad de Dermatología de hospitales públicos o universita- rios, en un sistema que en Chile se ha denominado “adiestramiento en práctica”. Fueron de facto aceptados como dermatólogos calificados todos aquellos que habían trabajado por varios años en unidades de Dermatología de grandes centros hospitalarios como los hos- pitales San Luis, San Vicente de Paul (luego José Joaquín Aguirre), San Juan de Dios, Ba- rros Luco, Regional de Concepción y otros, mejor aún si éstos estaban asociados a la docencia médica. Sin embargo, en algunos casos, el tiempo de permanencia en centros dermatológicos para poder autocalificarse como dermatólogo llegó a ser sólo de uno a seis meses y, en otros casos —poco frecuentes—, sólo se realizaban visitas ocasionales a esos centros. Como ya se mencionó, otros médicos se autolegitimaron como dermatólogos sólo por atender afecciones dermatológicas o ETS en provincias o barrios metropolitanos. La acreditación formal como especialista en el pasado inmediato Varios pasos directos e indirectos han sido dados para la acreditación de un médico como especialista de Dermatología y Venereología en Chile. El primer paso lo constituyó la fundación de la Sociedad Chilena de Dermatosifilología (SCDS), después llamada So- ciedad Chilena de Dermatología y Venereología (SCDV) en 1938. Sus socios fueron enton- ces naturalmente legitimados ante sus pares y ante los miembros de la Sociedad Médica de Santiago, de la cual la SCDS fue filial al nacer. Sin embargo, ante el resto de las ins- tituciones y la comunidad nacional, tal afiliación representó sólo una estimación por con- senso (pero no normatizada) del carácter de especialista. Desconocemos los requisitos para ser socio de la SCDS (luego SCDV), durante su primera fase histórica (1938-1980) (vide infra). El segundo paso lo constituyó la iniciación del programa de formación de postítulo de especialista en Dermatología conferido por la UCH desde 1966. Sin embargo, al menos168
  • Bosquejo histórico de la Dermatología chilenahasta 1990, sólo una minoría de los dermatólogos que ejercían en Chile egresaron de es-te programa; en los últimos años, en cambio, su número es significativo. El tercer paso fue dado por una intensa tarea de la SCDV que, en ausencia de regis-tros de socios afiliados a la SCDV desde su fundación, comenzó en 1986 una rigurosa re-visión de antecedentes, conforme a los estatutos de 1985, para una validación demédicos como dermatólogos y por ende socios de la SCDV, lo cual finalizó en noviembrede 1987 con un listado oficial de 130 socios titulares. Con ello, los socios se reconocieronformalmente como pares. El cuarto paso se dio en 1988 cuando la SCDV aceptó una invitación de la CorporaciónNacional de Acreditación de Especialidades Médicas (CONACEM) –una corporación autóno-ma de derecho privado formada por el Colegio Médico de Chile, las diferentes sociedadesde especialidades médicas chilenas y la Asociación de Facultades de Medicina de Chile(ASOFAMECH)– para iniciar un proceso formal de acreditación de médicos en Dermatolo-gía y Venereología basado en las pautas generales fijadas por CONACEM, sumándose aotras sociedades médicas que ya habían iniciado tal acreditación. Para tal efecto, se cons-tituyó una comisión específica de cinco miembros conformada por Rubén Guarda como pre-sidente, designado por el directorio de CONACEM, Juan Honeyman y Daniel Villalobos,designados por ASOFAMECH y Manuel Melis y Julia Oroz, designados por la SCDV. En 1990, después de varias propuestas y modificaciones, la comisión y el directorio deCONACEM acordaron el documento final de requisitos para tal acreditación en “Dermato-logía y Venereología”. Los problemas principales del trabajo de esta comisión fueron: 1)adecuación a la realidad nacional de una limitada formación regular de especialistas; 2) laincorporación de la palabra “Venereología” a la especialidad (dado que médicos de otrasespecialidades trataban pacientes con ETS); 3) la calificación como “especialidad prima-ria” de la Dermatología y Venereología; 4) la formulación de requisitos que permitieran laacreditación de médicos con un largo ejercicio digno e idóneo de la especialidad (sobre to-do en provincias) pero sin educación formal en la misma, y al mismo tiempo impidieran laacreditación inmerecida de médicos con preparación insuficiente. En resumen, se deter-minó que calificarían para la acreditación: a) los profesores ordinarios acreditados de Der-matología de la Facultad de Medicina reconocida; b) los titulados de programas oficialesde postítulo de Dermatología y Venereología de las facultades acreditadas; c) los médicosque hubieran tenido un adiestramiento en práctica por 5 años en centros dermatológicoschilenos que cumplieran ciertos requisitos estipulados; y d) los médicos formados en la es-pecialidad en facultades de medicina extranjeras con programas similares a los de las fa-cultades de medicina chilenas. Los médicos que calificaban para los dos últimos gruposeran sometidos sólo a un examen práctico de cinco días, hasta que en 2002 se agregó unexamen teórico para pre-calificar para el examen práctico. El proceso de certificación de especialistas en Dermatología y Venereología por CO-NACEM se inició en 1991 y sigue vigente hasta ahora. Se efectúa a través de un organis-mo técnico llamado Comisión de Dermatología y Venereología que analiza laspostulaciones voluntarias de los médicos que desean acreditarse enviadas por el direc-torio de CONACEM. Esta comisión está conformada por cinco miembros: uno (el presi-dente) designado por el directorio de CONACEM, dos por la SCDV y dos por ASOFAMECH.Tres dermatólogos han integrado esta comisión desde su inicio hasta ahora: Rubén Guar-da como presidente, Manuel Melis por la SCDV y Juan Honeyman por ASOFAMECH. Losotros dos miembros han rotado y han sido, por la SCDV, Julia Oroz y Félix Fich, y porASOFAMECH, Daniel Villalobos, Mirtha Cifuentes y María Luisa Pérez-Cotapos. Hastaseptiembre de 2004 esta comisión había acreditado a 179 médicos como especialistas enDermatología y Venereología. Como no existe ley de especialidades en Chile, la acreditación por CONACEM es laúnica instancia legitimada ante las instituciones de salud privadas, las universidades ylas asociaciones médicas gremiales y científicas. Sólo el Ministerio de Salud ha sido 169
  • RUBÉN GUARDA TATÍN renuente a legitimar estas acreditaciones y a exigirlas para cubrir los cargos de especia- listas en hospitales públicos, debido básicamente a una política contingente, esto es, retener la posibilidad de nombramientos médicos por razones no estrictamente técnicas. De esta forma, la legitimación de especialistas no está aún completada en Chile y no representará un instrumento verdaderamente eficaz hasta que todas las instituciones nacionales concuerden en un proceso único.■ LaII. La enseñanza dela Dermatología en Chileen Chile enseñanza de la Dermatología Introducción La actividad docente con relación a la Dermatología se limitó hasta 1966 sólo a la en- señanza de la disciplina a los alumnos de pregrado de las escuelas de medicina existen- tes y a la enseñanza de algunos tópicos seleccionados relacionados con la higiene social a alumnos de otras escuelas. No existen datos fidedignos (fechas y circunstancias) acer- ca del inicio de la enseñanza de la Dermatología como disciplina aislada en los estudios de pregrado. La Dermatología ha sido en Chile tradicionalmente considerada una disci- plina subordinada y menos relevante en el currículo general de estudios. Hasta hoy se asignan a los alumnos sólo dos semanas a tiempo completo para actividades prácticas y curso teórico, lo que se estima insuficiente por el impacto y la prevalencia de las derma- tosis en la práctica diaria de médicos generales y pediatras. Escapa a los objetivos de este compendio extenderse en la vida y el aporte de los pro- fesores más relevantes de Chile (con algunas excepciones) como también en la mención de todos los dermatólogos que trabajaron en los servicios y cátedras vinculados a la en- señanza de pregrado y posgrado. La enseñanza de pregrado en Santiago La UCH fue la pionera y única responsable de esta enseñanza hasta 1983. Los inicios de la incorporación de la Dermatología al currículo de estudios para los alumnos de me- dicina de la UCH y sus primeros profesores son aún difusos. El primer nombre de la dis- ciplina fue “Piel y Sifilografía” y el primer profesor fue Mamerto Cádiz, médico epidemiólogo, pero se desconocen su cargo, su lugar de trabajo y sus referencias perso- nales. Las clases se dieron al inicio exclusivamente en el Hospital San Luis hasta la crea- ción de otra cátedra en el Hospital San Vicente de Paul. Luis Puyó Medina, formado en París, fue quien fundó –aparentemente– la primera cátedra formal, y quien imprimió a la enseñanza el sello de la Dermatología francesa, ampliamente dominante en los países de América del Sur en la primera mitad del siglo XX; sin embargo, no disponemos de da- tos fidedignos respecto del lugar de trabajo y el período de ejercicio del Dr. Puyó. Por otra parte, desconocemos cuándo se crearon los grados de profesor titular y profesor extraor- dinario de Dermatología. Si bien sabemos que en la mayor parte de la primera mitad del siglo XX funcionaron dos cátedras de pregrado (hospitales San Luis y San Vicente de Paul) con sus respectivos profesores o encargados de cátedra, desconocemos la importancia relativa de estas cá- tedras en términos de absorción de alumnos, presupuestos y planta docente; en 1938 coexistían un profesor titular (Luis Prunés Risetti) y un profesor extraordinario (Roberto Jaramillo Bruce), ambos prohombres de la Dermatología chilena y con rivalidad recono- cida. Estos cargos aparentemente se ganaban por concurso de antecedentes y clases ma- gistrales. En una fecha no precisada se estableció que el profesor titular debía estar en el San Vicente de Paul, mientras que los profesores extraordinarios podían estar en cual- quiera de los dos hospitales.170
  • Bosquejo histórico de la Dermatología chilenaLa enseñanza de pregrado en los hospitales San Vicente de Pauly José Joaquín Aguirre El Hospital San Vicente de Paul, en el área norte de Santiago, fue asiento de la pri-mera cátedra de Dermatología autónoma del país en el seno de la Facultad de Medicinade la UCH. Esta cátedra estuvo a cargo de Luis Montero Rivera entre 1914 y 1938, y deLuis Prunés Risetti entre 1938 y 1954. Se desconocen otros datos del doctor Montero. Eldoctor Prunés (1883-1970) se formó durante tres años en el Hospital Saint-Louis de Pa-rís después de la Primera Guerra Mundial, al lado de los profesores Darier, Brocq, Civat-te y Sabouraud. Al volver a Chile ingresó, en la década de 1920, en el Hospital San Luisde Santiago donde llegó a ser jefe de la sección B y profesor extraordinario de Dermato-logía hasta que en 1938 fue llamado a asumir la jefatura y el cargo de profesor titularde la entonces llamada “Clínica Universitaria de Piel y Sífilis” del Hospital San Vicente dePaul. Esta clínica tenía dos salas de 30 camas cada una (hombres y mujeres) y un con-sultorio externo. El doctor Prunés es recordado como una figura ilustre de la Dermatología chilena; en1938 lideró, junto a Roberto Jaramillo, la fundación de la Sociedad Chilena de Dermato-sifilología, de la cual fue su primer presidente; introdujo en Chile los métodos diagnósti-cos de la sífilis (ultramicroscopía y serología) y el uso de arsenicales para su tratamientoy preconizó la importancia diagnóstica de la biopsia cutánea. Fue un humanista/mora-lista de alto vuelo y un admirado educador; llegó a ser presidente de la Sociedad Médi-ca de Santiago y Ministro de Salubridad de la República, con una destacada labor en lahigiene social y el control de las ETS. Falleció en 1970. En 1952, al cerrarse el Hospital San Vicente de Paul, la Clínica Universitaria de Piely Sífilis se trasladó al recién fundado Hospital José Joaquín Aguirre de la UCH, cambian-do su nombre por el de Servicio de Dermatología, que aún se conserva. Al jubilarse el Dr.Prunés en 1954, fueron nombrados dos nuevos profesores titulares de Dermatología,ambos provenientes del Hospital San Luis: Florencio Prats González en el Hospital Agui-rre y Mauricio Weinstein Rudoy en una nueva cátedra creada en el Hospital San Juan deDios. El Dr. Prats (fallecido en 1960) provenía del Hospital San Luis donde era ya jefe dela sección B y profesor extraordinario de Dermatología. El Dr. Prats editó en 1960, me-ses antes de fallecer, el primer texto de Dermatología chileno, el que fue multiautoral ydestinado al pregrado, aunque por sus dimensiones resultó ser más un libro de consul-ta para dermatólogos o médicos generales. La lista de los más destacados dermatólogosdocentes en los Hospitales San Vicente de Paul y Aguirre hasta 1970 incluye, además delos mencionados, a Roger Lamas, Ignacio González Díaz, Eugenio Robles, MauricioWeinstein, Federico Pescetto, Oscar Klein, Raúl Alarcón y Marco Antonio de la Parra. Enla cátedra del Hospital Aguirre (Área Norte), hubo casi siempre nueve médicos de plan-ta hasta 1970. En la década de 1960-1970 la enseñanza de la medicina en la UCH se dividió en cin-co sedes en diferentes áreas de Santiago: norte, oriente, central, sur y occidente; cadasede adquirió independencia de cátedra para Dermatología. Se presenta a continuacióna los principales protagonistas de estas cátedras. Hernán Hevia Parga sucedió al Dr. Prats como profesor titular, cargo que desempeñóentre 1961 y 1969. El Dr. Hevia (1914-1997) trabajó desde sus inicios como dermatólogoen el Hospital San Vicente de Paul; previamente, en 1951, había sido nombrado profesorextraordinario. Es considerado unánimemente la gran figura de la docencia dermatológi-ca chilena de la segunda mitad del siglo XX. Aunque no fue muy prolífico en artículoscientíficos clínicos o de investigación (escribió preferentemente sobre sífilis), fue el proto-tipo del insigne profesor médico distinguiéndose por su gran dedicación a los pacientes dehospital público y alumnos hasta el final de su carrera. Fue un infatigable lector de revistasde la Dermatología mundial, transmisor del interés bibliográfico como el mejor método 171
  • RUBÉN GUARDA TATÍN para la actualización en Dermatología de generaciones de médicos en este rincón del mundo, notable clínico que planteaba críticos diagnósticos diferenciales, experto histopa- tólogo cutáneo, bondadoso consejero y estimulador de médicos jóvenes. Por sobre todo siempre enseñó: en clases de pregrado a lo largo de su carrera docente, en pasillos, con- sultas y reuniones clínicas, en escritos personales para cada tópico de la Dermatología de entonces dirigidos a una mejor comprensión de los alumnos; pero no toleraba la desidia de los alumnos o de los dermatólogos docentes. Después de su jubilación en 1969, siguió trabajando y enseñando a los jóvenes en el Hospital Aguirre hasta su muerte en 1997 a los 83 años, mientras se encaminaba a la reunión clínica de los martes en el hospital. Fue designado miembro honorario post mortem de la Academia Chilena de Medicina del Ins- tituto de Chile en 1998 por su relevante aporte a la ciencia médica en Chile. Lo sucedió Oscar Klein Kohn –quien ocupó el cargo entre 1969 y 1971–, notable pro- fesor clínico y entusiasta líder gremial (llegó a la vicepresidencia del Colegio Médico de Chile). Desde 1971 hasta 1973 fue profesor titular Marco Antonio de la Parra Enríquez, dermatólogo y microbiólogo, quien fuera un dedicado organizador de la enseñanza de pregrado. A raíz del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 y por motivos políticos, fue injustamente separado de la jefatura de servicio por el interventor militar del Hospi- tal Aguirre (aunque más tarde fue reincorporado con otras funciones al mismo servicio de Dermatología). A los pocos días de aquel suceso, fue designado interinamente jefe de servicio y cátedra Juan Honeyman Mauro, más tarde confirmado en estas funciones y nombrado profesor titular en 1975, jerarquía que conserva hasta ahora en actividad. Con motivo de reformas estructurales universitarias se creó en 1991 el Departamen- to de Dermatología de la Facultad de Medicina de la UCH para centralizar la enseñanza de pregrado y postítulo de Dermatología en los hospitales de Santiago asociados a esa universidad, separándose de las funciones asistenciales del servicio de Dermatología del Hospital Aguirre. El Dr. Honeyman fue entonces elegido director de dicho Departamen- to y María Elsa Maira nombrada jefe de servicio, cargos que aún conservan. Aunque se interesó poco en la enseñanza personal y directa hacia los alumnos de pregrado y postí- tulo, el Dr. Honeyman ha tenido un rol muy relevante en la Dermatología chilena. La coordinación de la enseñanza de pregrado estuvo a cargo de Marco Antonio de la Parra y Raquel Nahuel hasta 1983, María Elsa Maira desde 1983 y Rodrigo de la Parra desde 1987. La lista de destacados dermatólogos docentes desde 1970 en adelante, en la enseñanza tanto de pregrado como de posgrado, además de los ya mencionados incluye a René Wolf, Raquel Nahuel, Ana María Cabezas, Gonzalo Eguiguren, Rubén Guarda, Leonardo Sánchez, María Teresa Molina, Tirza Saavedra, Pilar Valdés, Iván Jara, Raúl Cabrera, Walter Gübelin, Emilia Zegpi, Hilda Rojas y Orietta Gómez. La enseñanza de pregrado en los hospitales San Luis y del Salvador El Hospital San Luis, en el área oriental de Santiago, inició sus actividades en el cam- bio del siglo XIX al XX para atender pacientes de todo el país con enfermedades de la piel y venéreas; con el tiempo fue absorbiendo a los pacientes crónicos con úlceras de cualquier origen (preferentemente vasculares), grandes quemaduras y sus secuelas, pa- raplejias y otras patologías no relacionadas con la piel. Alrededor de 1950 era habitual un número de 300 pacientes hospitalizados, una atención ambulatoria de más de 100 pa- cientes diarios y una planta de 10 a 15 médicos. Poseía dos sec