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    La crisis del capitalismo global La crisis del capitalismo global Document Transcript

    • “La crisis del capitalismo global” de George Soros “La crisis del Capitalismo Global” de George Soros Por Raúl E. Arias Sánchez () ACERCA DEL AUTOR GEORGE SOROS George Soros (12 de agosto de 1930, Budapest) es un especulador financiero, inversionista y filántropo de origen húngaro y nacionalizado estadounidense. Se hizo famoso por el hecho conocido como “miércoles negro”, es decir, por provocar la quiebra del Banco de Inglaterra el 16 de septiembre de 1992. Con una fortuna neta valorada en unos 22.000 millones de dólares en septiembre de 2011, está considerado por la revista Forbes como la séptima persona más rica del mundo. Por otra parte, es conocido por su apoyo a diversos movimientos sociales dentro de una filosofía de sociedad abierta, muy influida por el liberalismo de su amigo y filósofo Karl Popper. Fue miembro de la junta del Councilon Foreign Relations. Durante la década de los 80, respaldó el movimiento sindical polaco Solidarność, así como la organización Carta 77 en la entonces Checoslovaquia, con la finalidad de contribuir al fin del dominio político de la Unión Soviética en esos países. BIOGRAFÍA Familia  Centro de Investigación y Promoción Rural PAKARY Este artículo debe ser citado así: ARIAS SÁNCHEZ, Raúl E. (2014) “La crisis del capitalismo global” de George Soros. CIPR PAKARY. Perú. Correo electrónico: raul.ariass@hotmail.com Centro de Investigación y Promoción Rural “PAKARY” 1
    • “La crisis del capitalismo global” de George Soros Su padre fue el abogado judío Tivadar Soros. Tivadar, entonces llamado Theodor, es conocido en los medios relacionados con el idioma internacional esperanto como editor y escritor. De hecho, George es citado a menudo como uno de los pocos hablantes nativos de esperanto aunque realmente su idioma nativo como tal es el húngaro, fue una parte importante de su padre y de su juventud. Su padre en la obra en esperanto "Modernaj Robinzonoj" relata su cautiverio como prisionero de guerra durante y después de la Primera Guerra Mundial, su fuga atravesando Siberia y su salida de Rusia para reunirse de nuevo con su familia en Budapest. La familia cambia su apellido en 1936 de Schwartz a Soros, en respuesta al creciente antisemitismo con el auge del fascismo. A Tivadar le gustó el nuevo nombre porque es un palíndromo y porque tiene un significado. En idioma húngaro, "soros" significa el "siguiente en la línea, o sucesor designado", y en esperanto es "se elevará". Aunque la familia era de origen judío, su observancia religiosa era reducida. Infancia y adolescencia Cuando George tenía trece años, la Alemania nazi tomó el control militar de Hungría (marzo de 1944) y comenzó a exterminar judíos húngaros. El padre de Soros organizó un complicado esquema para ocultar la identidad de toda la familia y de otros judíos, lo cual les permitió sobrevivir al Holocausto. La experiencia la contó posteriormente en un libro llamado "Maskerado ĉirkaŭ la morto", editado por primera vez en esperanto por la editorial Stafeto del profesor canario Juan Régulo Pérez. El libro ha sido posteriormente traducido a otros idiomas. La familia Soros sobrevivió también a la batalla de Budapest, donde las fuerzas soviéticas y nazis peleaban casa por casa dentro de la ciudad. Los primeros pasos de George en las finanzas fueron durante la hiperinflación que sufrió Hungría entre 1945 y 1946. En 1946, George escapa de la ocupación soviética participando en un congreso juvenil de esperanto en Suiza. Soros emigró a Inglaterra en 1947 y trabajó en oficios diversos, mientras estudiaba en la London School of Economics, donde se graduó en Filosofía en 1952, tras estudiar con Karl Popper, su influencia intelectual más permanente. Actividad financiera Tras graduarse, George Soros comenzó a trabajar en finanzas en Londres. En 1956, emigró a los Estados Unidos, donde comenzó a trabajar con F. M. Mayer en temas de arbitraje (1956–59) y después como analista financiero con Wertheim & Co. (1959–63). Durante estos años elaboró el concepto de reflexividad como forma de análisis en economía y ciencias humanas. Soros comenzó una época de inversiones. Entre 1963 y 1973, trabajó en Arnhold and S. Bleichroder, donde alcanzó puestos de alta dirección (vicepresidente), y fundó diversos fondos de cobertura, de gran éxito. En 1973 se estableció por su cuenta y fundó el Quantum Fund, que con diversas reestructuraciones y actualmente gestionado por sus hijos, continúa siendo su principal vía de operación. Sus actividades en el ámbito de las divisas le han dado una gran fama, en general negativa, como especulador. Él ha defendido sus actuaciones como una Centro de Investigación y Promoción Rural “PAKARY” 2
    • “La crisis del capitalismo global” de George Soros forma de encontrar las diferencias entre las valoraciones reales y percibidas de los activos financieros. Una de sus máximas es “encuentra una tendencia cuya premisa sea falsa, y apuesta tu dinero contra ella”. Actividad política Sus actividades filantrópicas han sido muy diversas, generalmente centradas en el apoyo a regímenes liberales, en línea con las ideas de sociedad abierta que ha defendido. Ha apoyado el movimiento Solidaridad en Polonia, así como a la organización de derechos humanos Carta 77 en la República Checa, contribuyendo al fin de la intervención rusa en esos países. Su financiación y organización de la Revolución de las Rosas en Georgia fue considerada por los observadores rusos y occidentales como crucial para su éxito, aunque Soros afirma que su rol ha sido exagerado. Soros es el dueño del antiguo edificio más alto de Latinoamérica, la Torre Mayor, en la Ciudad de México. Actualmente es el presidente de la Soros Fund Management y del Open Society Institute así como también miembro del consejo directivo del Council on Foreign Relations. En Estados Unidos es muy conocido por su apoyo a causas liberales (izquierdistas). Entre sus más conocidas se encuentra haber donado grandes sumas de dinero en un esfuerzo fallido por conseguir la derrota de George W. Bush en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2004 (a pesar de cierto apoyo anterior). El 12 de noviembre de 2007 manifestó su apoyo a Barack Obama para la candidatura demócrata en la elección de 2008. Recientemente ha apoyado los movimientos favorables a la legalización de la marihuana. En octubre de 2011, Financial Times publica una carta abierta dirigida a los líderes de la zona euro, pidiéndoles que respondan a la crisis de la moneda única con más Europa. La carta también ha sido firmada por otras 95 personalidades europeas entre las que se encuentran Javier Solana, Daniel Cohn-Bendit, Andrew Duff, Massimo D'Alema, y Emma Bonino. Libros, artículos y declaraciones públicas Además de su papel en las finanzas internacionales, Soros ha aparecido también como escritor. Su título La crisis del capitalismo global da una idea más amplia sobre el personaje. Admirador del filósofo Karl Popper, especialmente de su obra La sociedad abierta y sus enemigos, se refiere a él constantemente y utiliza el término "falacias fértiles" para referirse a situaciones que, siendo objetivamente falsas, se comportan como si fueran verdaderas. En 1999, predijo en su libro La crisis del capitalismo global los problemas económicos estructurales que en 2008 se vieron cumplidos. De hecho, en Centro de Investigación y Promoción Rural “PAKARY” 3
    • “La crisis del capitalismo global” de George Soros su último libro publicado en mayo de 2008, The New Paradigm for Financial Markets: The Credit Crisis of 2008 and What It Means, describe la situación de crisis financiera actual como la más grave que ha vivido en toda su vida. En su último artículo, que escribió para el Financial Times, George Soros explica la importancia de capitalizar a los bancos lo más pronto posible, y pronostica que mucho dinero se encuentra a la espera de que el gobierno tome las riendas y comience a estabilizar la situación. El 13 de noviembre de 2008, George Soros y otros cuatro conocidos gestores de hedge funds fueron a declarar al Congreso de los Estados Unidos, donde presentaron su punto de vista sobre la influencia de los hedge funds en la actual crisis financiera. RESUMEN DEL TEXTO: Este libro es una exposición clara y sintética de décadas de experiencia en el mundo de las finanzas. Su autor, George Soros, es mundialmente conocido por su capacidad para ganar dinero en los mercados financieros. Sólo por esta razón sus reflexiones sobre el funcionamiento del mercado, en general, y del financiero, en particular, merecen ser escuchadas con atención. Pero este libro es doblemente interesante porque presenta con claridad y rigor un tema que, sobre todo en Estados Unidos, es bastante impopular: los límites del mercado. De una persona que ha alcanzado dinero y fama en el mercado se espera las mayores alabanzas; no una visión de la economía que englobe tanto lo bueno, como lo malo. Además, si la tesis del libro es que los mercados financieros internacionales tienden a generar inestabilidad su lectura es obligada. Porque este libro va contracorriente de la línea mayoritaria que propugna la extensión del mercado a toda realidad humana. Y es la afirmación de una persona que conoce a la perfección dicho mercado. A lo largo de sus páginas explica con sencillez y claridad la situación financiera actual. Su argumento es el siguiente: la liberalización del capital ha generado unos volúmenes ingentes de crédito a corto plazo dispuestos a prestarse a cualquier país, siempre que siga las recomendaciones del FMI. Ahora bien, a la mínima señal de alarma, sea fundada o inducida, dicho dinero cambia de emplazamiento en cuestión de días. Así, cualquier país que esté financiando su desarrollo con estos capitales con plazo inferior al año se puede encontrar con la desagradable realidad de quedarse sin financiación y afrontar un brusco parón en su proceso económico. Soros nos detalla las crisis de Asia (Corea, Tailandia, Indonesia), Rusia e Hispanoamérica (México y Brasil). Esta situación es el resultado de una posibilidad real del capitalismo que él denomina el “fundamentalismo” del mercado. Una posibilidad que libera a la economía de su fundamento social y erige al beneficio monetario en el final del proceso. De esta manera, la función de la economía, que es ser medio para los fines humanos, se convierte en un juego cuyo objetivo es ganar el máximo posible. Así, la economía pasa de ser un juego de suma positiva, es decir, una relación en la que ganan ambas partes, a un juego de suma cero, es decir, la ganancia de uno es la pérdida del otro. Soros nos relata su papel en la crisis de la libra esterlina de 1992: “cuando era un anónimo actor de los mercados financieros, nunca tuve que sopesar las consecuencias sociales de mis Centro de Investigación y Promoción Rural “PAKARY” 4
    • “La crisis del capitalismo global” de George Soros acciones. Era consciente de que en algunas circunstancias las consecuencias podían ser perjudiciales, pero me sentía justificado al ignorarlas por entender que jugaba de acuerdo con las reglas. Era un juego muy competitivo y si me imponía limitaciones adicionales a mí mismo terminaría perdiendo... Incorporar mi conciencia social al proceso de toma de decisiones no marcaría diferencia alguna en el mundo real. Gran Bretaña habría devaluado de todos modos. Si yo no fuera decidido en la búsqueda del beneficio, sólo se verían afectados mis resultados” (pág. 228) No aboga Soros por introducir un control de capitales, ni asume postulados socialistas. Afirma: “los controles sobre el capital son una invitación a la evasión, la corrupción y el abuso de poder” (pág. 224). Se define a sí mismo como “criatura de los mercados y disfruto de la libertad y de las oportunidades que ofrece” (pág. 238). Su análisis se centra en la discrepancia entre una economía global y una organización política y social cuyo alcance sigue siendo básicamente nacional. Y nos ofrece las medidas que permitirían dar estabilidad al sistema financiero; medidas encaminadas a constituir una Corporación Internacional de Seguro de Crédito. Como afirma nuestro autor: “hay maneras sutiles de desincentivar la especulación monetaria que distan mucho de ser controles sobre el capital” (pág. 225). De igual forma Soros indaga en las razones que han llevado al incipiente triunfo en Estados Unidos de una visión economicista de la vida. Analiza la pérdida de los valores humanos que cohesionan la sociedad y los riesgos que entraña la sustitución de los valores intrínsecos por el dinero. En un mundo donde triunfa el relativismo en los principios y las costumbres, “los valores sociales son inferiores a los valores de mercado. No pueden ser cuantificados; no pueden ser siquiera identificados. No pueden reducirse a un común denominador, el dinero” (pág. 235). Soros demuestra su fino olfato de empresario al ofrecernos su visión del mundo. Apuesta por llamar la atención sobre puntos importantes de controversia y, en mi opinión, lo consigue. La economía global, de la que el mundo depende hoy más que nunca, está en crisis. La economía rusa se ha desplomado, provocando una inflación galopante y graves dificultades económicas. Numerosos bancos japoneses están en quiebra, mientras el gobierno japonés va capeando el temporal y el país se hunde en una recesión cada día más profunda. Las boyantes economías de Tailandia, Malasia e Indonesia han implosionado. Brasil y el resto de América Latina ha comenzado a asomarse al precipicio, o incluso en Europa y América del Norte los mercados sufren violentas convulsiones que eliminan beneficios cada semana que pasa. En “La crísis del capitalismo global”, Soros disecciona la crisis actual y la teoría económica en general, desvelando como los supuestos teóricos se han unido al comportamiento humano para llegar al embrollo actual. Soros muestra cómo la fe ciega en las fuerzas del mercado nos impide ver inestabilidades decisivas, y cómo esas inestabilidades han generado una reacción que ha causado la crisis actual, una crisis que Centro de Investigación y Promoción Rural “PAKARY” 5
    • “La crisis del capitalismo global” de George Soros puede llegar a ser mucho peor. Pero hay una salida, que pasa por adoptar el concepto de sociedad abierta. Y de ese modo podremos salvar no sólo nuestro sistema financiero, si no también nuestra civilización. Introducción A partir de los años setenta, como dice George Soros, se inicia realmente un monumental capitalismo global. Occidente impulsa un gran bombeo de dinero, tecnología y nuevas mercancías a la periferia mundial, después de que su extraordinario crecimiento productivo y acumulación de capital superaron todos los requerimientos de sus mercados nacionales. Simultáneamente, los países del llamado tercer mundo, no habían desarrollado sino una pobre economía doméstica compuesta básicamente por pequeñas unidades productivas sin capacidad de acumulación. El desarrollo tardío del capitalismo nativo de estos países, a partir de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX –que fue impulsado casi exclusivamente desde el exterior, a través de una pequeña clase de intermediarios y el Estado, y no desde sus propios niveles locales como los países hoy industrializados– determinaron su atraso histórico. En las últimas tres décadas, al chocar estas dos grandes olas como diría Alvin Toffler, la economía desarrollada, trastocando los patrones culturales y de consumo de las no desarrolladas, por superioridad competitiva, ha dominado casi por completo todos los mercados locales del mundo. Por tales razones, las economías básicas de autosuficiencia incipiente de los países rezagados, aquellas que ocupan a la gran mayoría de la PEA del mundo, han colapsado. Este colapso ha originado el gran subempleo de las amplias capas de la población mundial. Sobre tal situación se levanta la crisis general de la sociedad contemporánea que todos percibimos, y que muchas veces concebimos como si tuviera vida propia. En medio de esta extraordinaria convulsión, hay un pequeño conjunto de grandes fuerzas estructurales que tienen una relación especialmente importante con los análisis más serios y responsables del gran desequilibrio mundial que vivimos. El desarrollo económico por automatización La fabricación industrial que antes requería los esfuerzos de centenares de trabajadores, puede realizarse ahora en mucho menos tiempo y con mucha más precisión mediante el uso de sistemas automatizados y sólo unos cuantos operarios capacitados. La economía moderna puede sostener los más altos niveles de producción de la historia humana con menos personas que nunca. Los puestos de trabajo tradicionales se vuelven obsoletos en forma masiva. Desgraciadamente, no somos tan hábiles para encontrar empleo productivo a las personas que este proceso desplaza. No nos equivoquemos entonces, cuando hablamos de desempleo o subempleo, estamos hablando de un cambio estructural permanente, no Centro de Investigación y Promoción Rural “PAKARY” 6
    • “La crisis del capitalismo global” de George Soros de un problema económico temporal. Los puestos de trabajo se pierden por centenares de millones y no volverán. La sustitución de trabajo por tecnología, sin crear nuevos puestos de trabajo, es el fin del sistema que conocemos, de aquél basado en el par indesligable capital y trabajo. El desarrollo por competencia total El desarrollo económico del mundo por competencia total, donde sólo ganan los líderes industriales más competitivos, y la concentración consecuente de la producción y el capital en pequeñas áreas y pequeños grupos finalmente, sólo ha traído cierto grado de prosperidad al 10% de la sociedad mundial. La competencia económica ha existido siempre, pero en forma limitada por barreras geográficas, aduaneras, culturales y políticas. Pero éstas, a partir de la década del setenta empiezan a caer de pronto a gran velocidad. Se está formando a partir de esos años una poderosa economía global que no cesa de absorber a todos los mercados locales del mundo. En los países rezagados, tal situación, ya es devastadora. El verdadero gran enemigo de la economía mundial es el mismo desarrollo económico por competencia total. Los mercados locales son asaltados. Ninguna empresa está a salvo. Esto crea el colapso empresarial en cadena y millones de puestos de trabajo son destruidos. Consecuentemente, caen los ingresos de la población y se reducen los mercados. El consumo mundial, el motor del crecimiento, se paraliza. En la guerra competitiva nadie saldrá ganando al final. ¿Con más del 80% de subempleo en los países atrasados, quién podría ganar?. Sin embargo, esta guerra todavía sólo afecta al 20% de la producción mundial. A fines de esta década, si no cambiamos el sentido del desarrollo económico, afectará al 90% de la misma. Y posiblemente no tengamos la suficiente sabiduría y humildad para hacerlo, sino cuando estemos en medio del desastre y tengamos mucho, pero mucho miedo y terror, y no encontremos la salida según los viejos preceptos económicos y políticos que pesan sobre nuestras cabezas. El desarrollo económico por concentración El capitalismo global ha creado una estructura empresarial que ha ido concentrándose y modernizándose cuanto más ha ido destruyendo las estructuras empresariales de menor equipamiento y tecnología. Millones de empresas, atrapadas en veloces procesos de obsolescencia productiva, no tienen acceso al mercado de la competitividad. No venden, no pagan sus acreencias, no tienen acceso al crédito, a la tecnología, y mueren. Simultáneamente, ha ido formándose una extraordinaria infraestructura productiva y de servicios en todo el mundo. Grandes ciudades llenas de edificios inteligentes y confort. Vías férreas, súper autopistas, espacios aéreos y redes de telecomunicaciones, que transportan cosas, personas y señales a grandes y más grandes velocidades a la vez. Una capacidad industrial robotizada, una poderosa capacidad financiera, un mundo de alta tecnología. Todo ello, el pequeño mundo social de las grandes corporaciones, y toda Centro de Investigación y Promoción Rural “PAKARY” 7
    • “La crisis del capitalismo global” de George Soros la gran capacidad industrial construida, permanecen hoy, pero sólo como una gran cubierta que disimula los profundos problemas económicos que aquejan a la humanidad. Debajo de esta coraza hay un sistema empresarial moderno operando a pérdida, con balances que van de mal a peor. Y más abajo aún hay una gigantesca economía de pequeñas empresas familiares que quiebran en masa, y miles de millones de personas desarraigadas de sus orígenes rurales que han perdido sus empleos. Sin embargo, muchos líderes políticos se niegan a entender esta crisis estructural. Están demasiado instalados en sí mismos, en su imagen y los siempre próximos comicios electorales, que no ven más allá de las cosas corrientes. Sólo estos graves problemas estructurales en la economía, y los fallos en la política, pueden explicar la gigantesca autoaceleración de las pérdidas empresariales y fiscales en todo el mundo. La deuda mundial del sistema empresarial global y los gobiernos es simplemente impagable ya. Todo el sistema económico se está hundiendo y no se le puede salvar. Y mientras más hacen sus líderes estructurales para tratar de eludir y aplazar la crisis, más la empeoran. Mientras tanto hay una crisis de confianza política en todo el mundo. Así que estas dos crisis están en marcha al mismo tiempo. La gente tiene que aprender a ver y liderar ambas (Lindon Larouche. Pre candidato Demócrata. EE.UU). La guerra económica del capital global El desarrollo del capitalismo global por automatización, competitividad y concentración, establece un marco de guerra económica que ocasiona todo lo contrario a la "asignación eficiente del ahorro mundial para la estimulación del crecimiento económico de todos los pueblos". En esta guerra sólo ganan muy pocos, la gran mayoría pierde. Es una competencia ciega frente a las aspiraciones de miles de millones de personas no competitivas, que se transforma en irracionalidad y saqueo. Crea exclusión social, pobreza y muerte, en proporciones gigantescas y generacionalmente irremediables. Es una guerra desigual de precios contra todas las economías domésticas del mundo. Principalmente contra las economías de los países atrasados que sólo cuentan con una formación nacional primaria de infraestructura productiva y capital, por lo que sus costos y precios internacionales son cada vez más elevados. La falta de competitividad de nuestra economía, no es un problema de eficiencia de sus empresarios o de falta de apoyo a los mismos por parte de sus gobiernos nacionales, tan pobres y endeudados. Ninguna economía nacional del mundo, menos la nuestra, puede competir con la economía de dinámica global y sus estructuras empresariales de gran poder financiero, equipamiento de renovación continua y tecnología de punta, de costos y precios cada vez más bajos consecuentemente. Las propias economías internas de los países ricos, a pesar del extraordinario apoyo que reciben de sus respectivos estados, sufren las consecuencias. Los campos de batalla de los gigantes del mercado, definitivamente, no son los campos de batalla del desarrollo. Centro de Investigación y Promoción Rural “PAKARY” 8
    • “La crisis del capitalismo global” de George Soros Es una guerra por estandarización contra la diversificación natural de las economías nacionales, condición básica e imprescindible del desarrollo de todo país. El sistema de las grandes corporaciones estandariza la producción y obliga al mundo a consumir lo que ellas producen. En esas condiciones los países más pobres no podrán desarrollar nunca un mercado de productos básicos en expansión. Están prohibidos de formar su propio capital y limitados tan sólo a ser productores de materias primas. No tienen acceso a un verdadero desarrollo. No hay nada más importante que una economía nacional diversificada. Los países deben capitalizar sobre las bases de su propia diversificación, para que esta capitalización sea relevante y pueda atender todas las áreas del desarrollo nacional. Ningún globalismo puede sustituirla. Más bien es la única posibilidad de establecer las nuevas bases de un sistema mundial no adverso al desarrollo nacional. Es la única vía para pasar del globalismo de grandes corporaciones a uno de economías nacionales cooperantes. El grito general no debe ser pues el de urgir a los países e instituciones multinacionales más fuertes a que establezcan un nuevo orden mundial. La exigencia de nuestro tiempo es que cada país establezca su nuevo orden nacional. Así y sólo así, todas las personas pueden servir realmente, de abajo hacia arriba, a poner una empresa, un prototipo local, o una base nacional de una nueva coexistencia internacional. Los ambientes bélicos del capital global La humanidad vive hoy una realidad insoslayable, el 90% del mundo no recibe los beneficios y compensaciones de la "distribución de recursos del capital global". A pesar de ello, las teorías preeminentes de la economía política siguen considerando al capital global como la exclusiva vía del desarrollo. Sin embargo, la desesperación y lo indigno del subempleo, la pobreza y el hambre, no pueden ser sepultados por las montañas de tecnicismo teórico que produce la tecnocracia, precisamente obviando los problemas más profundos y tan visibles de la sociedad. Sólo un ciego tecnicismo productivista, un arrogante competitivismo selectivo, un burocratismo acomodadizo, propio de civilizaciones en obsolescencia, pueden haber creado un ambiente intelectual e institucional que se niega a ver la tremenda realidad que está ante sus ojos. El gran problema es la falta de desarrollo en la gran mayoría de la sociedad. Sin desarrollo la gente se muere o se crean grandes olas migratorias. La gente teme más al infierno del desempleo que al infierno del doble turno de los ilegales en los EE.UU. De lo contrario se dedica al pillaje y al saqueo, y después a la guerra. Finalmente, el factor escaso en el mundo no son las armas; muchas empresas y países están dedicados a producirlas. La comida, los textiles y el calzado ya no son negocios rentables. El consumo de los países atrasados ya se detuvo. Los americanos están obligados a consumir más productos de los europeos y los japoneses, y cada uno de estos dos últimos tiene que hacer lo mismo con los otros dos. Si esto no sucede, el sistema del capital global se hundirá. En ese sentido, el atentado terrorista del 11 de Setiembre en New York ha llenado de malos augurios al mundo. Ha creado todo lo contrario a lo que Centro de Investigación y Promoción Rural “PAKARY” 9
    • “La crisis del capitalismo global” de George Soros generó la Segunda Guerra Mundial, la Guerra del Vietnam y el Terremoto de Los Ángeles: la reactivación de la economía norteamericana. El atentado ha afectado como nunca antes la psicología y el consumo de los EE.UU. Se ha iniciado una vorágine de cambios y crisis imprevisibles. La situación se caracteriza por tal incertidumbre que ni siquiera se puede saber cómo será esta década. Expone un futuro que sólo se atreven a pronosticar los hechiceros. Plantea problemas que sólo se arreglarán en un sistema totalmente diferente al que vivimos. Después de los hechos de New York, catástrofe que nadie imaginaba, no sabemos lo que va a pasar. Lo único que podemos hacer es analizar las tendencias estructurales y las correlaciones de fuerzas, y actuar de inmediato, buscando resultados en el corto plazo. Sin embargo, no todo en el mundo es malo. Tengamos en cuenta que la guerra es la manifestación más alta de un proceso terminal. Indica que viejos tiempos terminan y que comienzan nuevos, superiores. Esa es la esencia del contexto mundial, aunque no lo podamos ver o percibir todavía. Tengamos en cuenta que los viejos paradigmas del capitalismo global se han hecho trizas, y que esto nos obligará a repensar todo lo que tiene que ver con el desarrollo humano. Todo ello abrirá el paso a un nuevo tipo de globalismo de cooperación y responsabilidad, donde los principios y valores de todas las doctrinas humanas se volverán una gran realidad. A un mundo donde los liberales y socialistas, los musulmanes y cristianos, y todos, no vivirán compitiendo, sino cooperando en un ambiente de paz, democracia y desarrollo. La Guerra Los terribles actos terroristas del 11 de Setiembre en New York, y la violenta respuesta a los mismos, no son hechos aislados o fortuitos que encuentran explicación en el "fanatismo religioso de un grupo de personas irracionales encabezadas por Ben Laden", ni han sido "provocados por satán en la persona de Bush y su gobierno salido de las tinieblas del pecado". No. Los actos de guerra que vivimos no son "hechos delictivos comunes" o simplemente "obra de la perversidad humana". Aunque sea difícil admitir, tenemos que aceptar que son hechos esencialmente políticos, sistémicos, sino no les podremos dar solución. Son parte y consecuencia de dinámicas mayores, cuyas variables y procesos subyacentes, los líderes estructurales, están en la obligación de descubrir y dominar. La sociedad mundial está compuesta por una infinidad de fuerzas que entretejen sus estructuras. De todas estas fuerzas destacan dos conjuntos de tendencias estructurales: las que se desarrollan en torno al sistema del capital global y las que se desarrollan en torno a los sistemas económicos nacionales. La confrontación de estos dos grandes campos de fuerzas es lo que irá definiendo el panorama mundial. Y los problemas que plantee tal situación, serán los problemas más importantes a resolver. Centro de Investigación y Promoción Rural “PAKARY” 10
    • “La crisis del capitalismo global” de George Soros El problema principal del mundo no radica en la diferencia existente entre países ricos y países pobres, de tal forma que los gobiernos de los mismos no solucionan los problemas mundiales declarándose la guerra y lanzándose bombas. El problema más importante se encuentra en la falta de defensa y desarrollo de los mercados, la producción, la capitalización y el trabajo, de las economías de dinámica interna de todos los países, frente al crecimiento empobrecedor del capital global. El "globalismo" no crea nuevas economías locales modernas sobre los escombros de las frágiles economías de elemental formación de capital y trabajo que destruye. No. Es destructivo pero no es creativo. No crea nueva riqueza sino en pequeñas áreas y en pequeños grupos. Su lógica destruye el consumo natural de las economías domésticas, y no las sustituye sino por el consumo destructor de la industria de la guerra finalmente. Sin embargo, el consumo de productos básicos de miles de millones de personas, que es lo único que puede ser sustentable, no puede ser suplido por el consumo de armas. La alta tecnología, las ideologías y las armas, podrán crear grandes poderes económicos, pero todos ellos serán efímeros sin el consumo de masas, porque sólo éste es el que hace la historia económica mundial. El sistema capitalista global no es algo monolítico, dentro de él existen niveles de competitividad y concentración, y fracciones que se desarrollan en condiciones económicas y políticas diferentes. La poderosa fracción del capital global, cuyo sustento económico es la alta tecnología y cuya esencia política es la tecnocracia globalista, se desarrolla en pugna con otras fracciones, como con aquella cuyo sustento económico son las fuentes de energía petrolera, que todavía mueven el mundo, y cuya naturaleza política es la teocracia. La superconcentración de capital global y la saturación de los mercados de inversión tradicionales, y la impotencia de los líderes mundiales de crear nuevos mercados de inversión productiva en las grandes capas productoras del mundo, ponen a la orden del día otro de los grandes mercados consumidores de capital: los mercados de la guerra. Ya sean guerras santas o computarizadas, éstas, son un excelente ambiente rentable para el capital mundial sobrante; aquél que la tecnocracia, la teocracia y las otras expresiones políticas del capitalismo global, no pueden convertir en riqueza para toda la humanidad. Centro de Investigación y Promoción Rural “PAKARY” 11
    • “La crisis del capitalismo global” de George Soros Centro de Investigación y Promoción Rural Contacto: cidr.pakary@hotmail.com Centro de Investigación y Promoción Rural “PAKARY” 12