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Saga dark one 01 a girl's guide to vampire, recopilaci+¦n

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  • 1. KATIE MACALISTER FORO AD 1
  • 2. KATIE MACALISTER FORO AD 2 SinopsisTodo lo que Joy Randal desea es un pequeño y anticuado romance, peroparticipa en una ceremonia de "Evocar a la Diosa" con su amiga Roxy, Joydescubre que su futuro verdadero amor es un hombre con el potencial de ponersu inmortal alma en peligro. Al principio la siempre práctica Joy está lista paradesestimar sus visiones como un producto de demasiado gin y muchos librosde romances vampíricos, pero mientras viaja por la República Checa con Roxy,Joy comienza a tener algunos pensamientos sobre el misterioso amor porque depronto está plagada de visiones de un extraño mortalmente apuesto. Luego,cuando ella y Roxy asisten a un local GothFaire, Joy conoce a Raphael Griffin St.John, Director de seguridad, y se vuelve aún más desconcertada porque eloscuro y peligroso Raphael parece estar muy cerca de sus sueños para suconsuelo.
  • 3. KATIE MACALISTER FORO AD 3 TOP 5 Consejos para Cazadoras de Vampiros de Joy Randall1. Ubicación, ubicación, ubicación. Recuerden, si ustedes no estuvieran ahí,nadie sería un chupasangre. Ellos no serían hallados muertos (¡ja!) en lugarescomo discos, diez minutos en tiendas por lubricantes, o en Suiza. Revisen laRepública Checa.2. Confíen en sus ojos. ¿Saben lo apuestos, fastidiosamente arrogantes, segurosde sí mismos que son en las sombras con cabello largo y un hoyuelo en lamejilla? Él es su vampiro.3. No importa cuán tentador pueda ser, NO ADQUIERAN“ACCIDENTALMENTE” UNA HERIDA CON UN PAPEL Y LE SUGIERAN ASU VAMPIRO BESAR SU DEDO PARA HACER QUE SANE. Lo que estánofreciendo es una merienda, él puede tomarlo como una comida en cuatrotiempos.4. De aquí en adelante, vayan con calma. No se ofrezcan acompañar a supríncipe de la noche en un circuito de programa de entrevistas y LO QUE SEAQUE HAGAN, NO LE OFREZCAN SU CORAZÓN.5. Y más que nada, recuerden: Ser vampiro no es algo para reírse.
  • 4. KATIE MACALISTER FORO AD 4 ¿Un encanto de vampiro?Los ojos de Raphael brillaban perversamente hacia mí en cuanto bajó su cabezaentonces él podía fulminarme con su mirada directamente a mis ojos.—Muy bien, olvidaremos lo de anoche, pero eso no explica el hecho de que tesientas atraída por mí ahora.—¡No lo estoy! —dije, indignada con semejante idea, rehusando a admitir quemi cuerpo estaba temblando como una cuerda rasgueada.—Lo estás. Prácticamente me estás rogando para que te bese. Si eso no es estaratraída hacia mí, no sé qué es lo que es.Su respiración acariciaba mi rostro, distrayéndome por un momento. Mebañaba en la luz de sus ojos de fuego, sintiéndome tibia y femenina y muy, muyexcitada. Maldito.—Si quisiera que me besaras, 606, estaría revisando tus amígdalas ahora mismo.—¿Es así?Él estaba muy cerca, podía sentir el calor de su pecho como si rozara contra mí.Sus ojos encendían los míos, nuestros labios solo estaba a una fracción depulgada de distancia como si yo reconociera que él estaba en lo correcto: queríaque él me besara, más que nada de lo que podía pensar.
  • 5. KATIE MACALISTER FORO AD 5 Capítulo 1 Traducido por Blog shadowsidebydana Corregido por Xiamara—El gin me volvió brillante.—No, Joy, tú crees que el gin te volvió brillante. El gin te volvió borracha. Loschocolates te vuelven brillante.Miré el reflejo en la puerta acristalada de la mujer de cabello oscuro sentada ami lado en un círculo de velas encendidas, y moví mi cabeza con unasolemnidad que esperaba que no diera la impresión de la susodicha borrachera.Mi reflejo movió su cabeza como si estuviera advirtiéndome. Decidí hacer casoa la advertencia, y cuidadosamente bajé mi vaso.—El chocolate tiene muchos poderes, la mayoría particularmente en el área deañadir peso a mis caderas, pero de hecho el gin, me vuelve brillante.Nuestra compañera vagaba por el salón encendiendo más velas aromáticas,deteniéndose para levantar sus cejas al ver a nuestra amiga mutua resoplandocon risas en su vaso de vodka Martini.—No hay más tragos de cualquier tipo de vodka para ti, Roxanne —advertíaMiranda antes de encender la última vela y desplegar una hoja marrón y verdeen el tapete entre nosotras—. La Diosa no otorgará sus bendiciones haciaaquellos que están borrachos. Joy, ¿qué es lo que te hace brillante?Arranqué la cuña de la lima de mi gin tonic y sorbí la pulpa remojada,mentalmente lamentando mi estatura amazónica, mientras Miranda, con lagracia de una gacela que había tomado lecciones de ballet desde que nació,arrastraba sus largas y delgadas piernas en una posición de loto. Dediqué unmomento para criticar mis genes vikingos que me dejaron más alta que lamayoría de las mujeres, y varios hombres.—Este plan de Roxy de encontrarnos un par de chicos atractivos. He decidido,después de una debida consideración y muchos, muchos pensamientosbrillantes inspirados por el gin, permitirte presentar mi caso ante tu Diosa. Siella deseara apuntarme en la dirección de un chico que es la perfectareencarnación de todo lo varonil y bueno, entonces, es conveniente que laescuche. Ahí, en pocas palabras, está mi brillantez.
  • 6. KATIE MACALISTER FORO AD 6Roxanne resopló en su bebida otra vez.—En otras palabras, tú has roto con Bradley otra vez.Me encogí de hombros. Mi novio intermitente tenía bastantes puntos buenos,cualidades como fidelidad, devoción, paciencia, y una alegre y optimistanaturaleza.—El problema con Bradley es que él no es “el único”, el hombre que hace quemi corazón lata a mil por hora solo por estar cerca de él, el hombre que me hacecreer en cosas maravillosas como enamorarse a primera vista. Él es solo…Bradley.—¡Ese es mi punto, Joy! Estás tan metida en tu camino que no puedes siquieramolestarte en mirar a un hombre que merezcas, no el viejo aburrido de BradleyBarlow, quien no se excitaría si lo mordieras en el punto muerto en el trasero.No podía evitarlo pero me ericé con el sentencioso tono de su voz. Conocía aRoxy desde que estábamos en el jardín de niños, pero eso no quería decir quepodía escaparse con cada comentario sarcástico que ella lanzaba en midirección.—Debería hablar, “Señorita-aún-virgen-a-los-veinticuatro”. Lo que tú sabessobre relaciones con hombres se podría escribir sobre la cabeza de un vibrador.Arrojó su Martini por la nariz.—No puedo llevarte a ninguna parte, ¿ah? —dije, limpiando el vodka arrojado.Había salpicado por todo su pantalón y el adorable piso de madera en el queestábamos sentadas.—Cielos Louise —exclamó dándose golpes y respirando con dificultad ysonándose la nariz. Tomó el paño de Miranda ofreciendo disculpassilenciosamente, limpiando su blusa antes de fulminarme con la mirada—. ¡Nohagas eso conmigo de nuevo!—Lo siento. Fue el gin que me hizo decir eso. Te dije que me volvía brillante.—Entonces ¿así es como lo llamas?Le saqué mi lengua.Ella hizo su mirada de superioridad.—En cuanto a lo que estaba diciendo cuando sacaste groseramente el asunto deartículos sexuales, que, solo para el registro, no tengo, necesito o jamás esperousar, a diferencia de algunas personas que podría mencionar. De todos modos,
  • 7. KATIE MACALISTER FORO AD 7me gustaría señalar que tengo el buen juicio para guardarme para alguienrealmente importante. —Se detuvo para limpiarse la nariz nuevamente—.Espero que notes el contraste entre mis acciones —aún responsable delcandidato realista en lo que concierne al hombre destinado a ser mi futuroesposo— y las tuyas, quien se ha establecido con un tipo que no te puede darnada más que una buena fo…—¡Señoritas! —gritó Miranda, cortando fríamente a Roxy. Las dos la miramos.Ella nos fulminó con la mirada—. Me rehúso a ayudarlas si discuten entreustedes. Honestamente, ¿cómo puede llamarse cada una la mejor amiga de laotra?, pero a pesar de eso, no quiero desacuerdos en mi casa. La Diosa no tienecaridad con sentimientos mezquinos o de mala voluntad, Roxanne, y desde quepediste la ayuda de la Diosa, deberías estar preparada para acercarte a ella enuna forma penitencial con un corazón puro y un alma sin manchas.Dirigí una petulante sonrisa a Roxy. Ella me ignoró y luchó para quitar lamirada de “terca-como-una-mula” de su rostro.—Lo siento —dijo entre dientes, estrechando sus manos y bajándolas en unacercana aproximación de recato y penitencia.—Lo mismo va para ti también —dijo Miranda frunciendo el ceño. Abrí misojos e intenté parecer inocente de toda fechoría, pero era difícil hasta pensarencubrir la verdad cuando los inquietantes ojos gris claro de Miranda estabanposados sobre mí.—No vine aquí desesperada para que me encontraras un hombre −señalé con lamayor dignidad posible—. Roxy me rogó que viniera.—¡No lo hice! —dijo bruscamente, su expresión ya no era recatada—.Simplemente dije que si Bradley era lo mejor que podías hacer por ti misma, note vendría mal echar un vistazo a la Diosa y ver si ella podía encontrar a alguienun poco mejor. Eso difícilmente es rogar. Dios del cielo, creo que deberías estaragradecida por la oportunidad de encontrar lo que la mayoría de las personasjamás tienen, una oportunidad para encontrar -su verdadera alma gemela.Abrí mi boca para discutir su afirmación, pero avisté a un gato negroextremadamente gordo con bigotes blancos y una pata blanca que estabadesenroscándose de una silla de mimbre con cojín contigua. Estiré una manocon aroma a lima, pero el gato, con la actitud que haría a un rey orgulloso, medio el equivalente a una expresión de desprecio y se movió dejándose caer allado de Miranda.
  • 8. KATIE MACALISTER FORO AD 8—Lo que sea. —Hice caso omiso a los comentarios de mi amiga, pensando quela tarde correría más rápido si mantenía mi escepticismo para mí misma. Enrealidad no creía en toda ese abracadabra que Miranda afirmaba explotar consus hechizos e invocaciones a la Diosa, pero luego, hubo unas cuantas cosas quesucedieron en su presencia que fácilmente no podía explicar. Aunque Roxy selo tragó todo, y a pesar de lo que ella dijo, me pidió que me sentara con ellacomo apoyo. Creo que era lo menos que podía hacer por alguien que habíaestado conmigo en las buenas y en las malas.—Miranda, ¿no crees que sea hora de poner a Davide en dieta? Está casi tangrande como el Rottweiler que vive al final de mi calle.—Estamos listas para comenzar. —Miranda me miró para que me quedaracallada, le envió a Roxy una mirada de advertencia para mantenerse lo mástranquila posible, luego cerró sus ojos y comenzó a respirar profundamente,murmurando una pequeña melodía un poco disonante. Una suave brisa azotóla ventana cercana, enviando hacia nosotras los conocidos perfumes de lashierbas que Miranda usaba en sus velas de invocación. Un poco culpable,recordé que se suponía que iba a tener mi mente abierta y receptiva, y pasé unmomento haciendo un punto de respiración y tarareo, hasta que me cansé deaplastar todos esos pequeños pensamientos que seguían estallando en micabeza cuando se suponía que debía ser un lienzo sin pintar solo esperando queel destino me marcara una pincelada, o lo que sea que Roxy haya leído de lasinstrucciones de Miranda. No podía recordarlo exactamente, esa parte de laconversación fue antes de la parte del gin tonic de la tarde.En vez de eso miré a Davide, ahora ocupado haciendo una buena ronda en lahigiene personal sobre sus patas traseras.—Es realmente gracioso que tengas un gato negro.Roxy, quien estaba emulando a Miranda, abrió un ojo y miró hacia Davide.—¿Por qué es tan gracioso que ella tenga un gato negro?Miranda continuó murmurando suaves e indistinguibles palabras,balanceándose ligeramente de un lado al otro mientras su voz aumentaba y sesentía fluir en el aire de la tarde. Elevé mi voz un poco para que pudiera seroída por sobre el llamado a la Diosa.—Porque ella es una bruja, idiota. No creo que la mayoría de las brujas tuvieranun gato negro, pero tienes que admitir que Davide se ajusta al rolperfectamente.
  • 9. KATIE MACALISTER FORO AD 9El murmullo se volvió un poco más pronunciado, aunque Miranda manteníasus ojos firmemente cerrados.Roxy le envió una mirada un poco preocupada, luego se acercó hacia mí y mesusurró:—No creo que a ellos les guste mucho la palabra “bruja”, Joy. Se supone queahora debes llamarlos Wiccan.Susurré de vuelta.—¿Por qué? ¿Qué hay de malo con “bruja”?Ella se sentó derecha nuevamente y cerró sus ojos.—No es políticamente correcto —dijo entre dientes por un lado de su boca—.Por otro lado los Wiccans están más cercanos con la naturaleza. ¿No puedessentir el poder en su llamado?Miré al círculo de la verdad que Miranda había trazado alrededor de nosotras, ysentí un pequeño escalofrío de entusiasmo bajando por mi espalda.Quizás era escéptica, pero no era una boba. Había algo en el aire, una cargaeléctrica que tenía los vellos de mis brazos en movimiento. Recordé queMiranda no tenía a nadie con quien practicar su magia, e intenté vermeagradecida.—Esto es un poco angustioso —dije entre dientes a Roxy varios minutosdespués en una voz baja para no molestar a Miranda mientras conversabaíntimamente con la Diosa. Saqué un cubo de hielo de mi trago y me lo eché a laboca—. No es que piense que funcionará conmigo, pero aun así, es un pocoestresante estar solo sentada aquí esperando por un espíritu de arriba para queme muestre el curriculum vitae del amor de mi vida.—Es hora de que seas un poco proactiva con el amor de tu vida —murmurabaRoxy—. Quizás aún sea virgen, pero al menos estoy intentando encontrar al Sr.Maravilloso. Tú ni siquiera sales a citas. ¿Cómo esperas encontrar la felicidaddivina de la clase de hombre creada solo para ti si ni siquiera lo buscas?—Bueno —dije mascando el hielo—, está Bradley.—Eso no es la felicidad divina, Joyful. —Roxy sonrió, tomando el aguijón fuerade su comentario con el uso de mi apodo de la infancia—. Eso es el purgatorio.—Tienes un punto —concedí haciendo una mueca al ver que Davide volvió suatención a su área rectal. Esperaba fervorosamente que no fuera un comentario
  • 10. KATIE MACALISTER FORO AD 10sobre el éxito de la intervención de Miranda—. Aunque no es que no lo hayaintentado o algo por el estilo, Dios sabe que lo he hecho, pero tú hasexperimentado la escena individual afuera; hay pruebas de sangre y revisión deantecedentes y referencias y “Por favor orine en este vaso antes de quesalgamos a una cita”, todo clínicamente despojado de cualquier romance.—Cierto —asintió Roxy.—Lo que sea que suceda al bueno y anticuado modo de enamorarse a primeravista. Eso es todo lo que pido, un pequeño romance y luz de velas y mirarnos alos ojos del otro de modo significativo, sabiendo que conociste a tu medianaranja al segundo que lo viste.—Hay demasiados cretinos por ahí estos días —respondió Roxy—. El amor aprimera vista ha sido reemplazado por una extensa revisión de crédito.El murmullo suave de Miranda tomó un decidido tono estridente. Escuché porun momento las palabras que murmuraba, pero no podía hacer nada con ellas.—Shhh. —Pellizqué a Roxy—. Vas a despilfarrar tu oportunidad con la Diosa sisigues moviendo tus labios cuando se supone que tienes que estar concentrada.—Tú eres la que se supone debe estar concentrada. —Roxy me pellizcó devuelta.—Ya sé qué cualidades quiero en mi hombre perfecto. Apuesto que no haspensado sobre qué es lo que buscas en un hombre.—Se supone que las dos deben estar concentradas —entonó Miranda entre susmurmullos.Roxy y yo nos mirábamos culpando a la otra.—Es realmente dulce de tu parte pasar tu tarde en esto, desde que tuviste quecerrar tu tienda para el ritual de limpieza y todo —sonrió Roxy.Asentí.—Eres una verdadera amiga, Miranda —Roxy continuó—. Espero que sepasque no te hubiese pedido que vinieras a todo este trabajo si no hubiera sido unaemergencia, pero con esa cita de anoche con el Sr.-Manos-de-pulpo, bueno, unachica tiene que hacer algo cuando alcanza la cita número 250 sin siquiera unnovio para mostrarle sus problemas. Y, por supuesto, Joy necesita toda la ayudaque pueda tener.—¡Oye! —fulminé con la mirada a Roxy. Ella solo me sonrió burlonamente.
  • 11. KATIE MACALISTER FORO AD 11—De hecho, he estado preocupada por ella durante algún tiempo. Tiene untrabajo sin perspectivas, un exnovio que parece un cubo de hielo, y no leinteresa estar fuera de la biblioteca. Si no tomamos el asunto en nuestraspropias manos, ella terminará soltera y casta el resto de su vida, viviendo enuna pequeña casa rosada con treinta y siete gatos todos llamados Kevin, sinnadie con quien hablar más que con sus exitosos y felices amigos gatunos.—Eres fantasiosa −dije con una gran dignidad—. Y para tu información, tienesel mismo trabajo sin perspectivas que tengo yo.—Entonces si no ves su alma gemela en el futuro inmediato —continuó Roxy,ignorando mi interrupción—, apreciaría que mintieras y digas que lo viste. Ellase desesperaría, si sabes a lo que me refiero.Y solitaria. Estaba dispuesta a aceptarlo. Muy solitaria. Giré el hielo en mi vasoy medité sobre mi soledad.—No estoy desesperada, Rox, solo estoy… disponible.—Bueno, siempre está Alemania si no podemos encontrar a un hombreamericano apuesto.Miranda abrió sus ojos para echarle una mirada interrogativa a Roxy.—Alemania —le recordé—. Roxy y yo somos parte del equipo que irá alFestival del Libro en Frankfurt. Tengo que admitirlo, no había pensado en unode esos apuestos hombres rubios alemanes. ¿Crees que alguno de ellos puedausar pantalones de cuero? ¡Bravo, bravo!Miranda abrió la boca para decir algo, lo pensó bien, y movió su mano. Ellacontinuó el cántico suave, una oración, de acuerdo con el folleto que Roxy mehabía entregado antes, una oración a la Diosa para obtener fuerza eiluminación.Le arrojé cubitos de hielo a Davide por unos minutos hasta que Miranda abriósus ojos y me dio una mirada que podría arrancar las rayas de un tigre.—Ahora es momento de que ambas concentren su atención en imaginarse a suhombre ideal. Deben abrirse a la imagen grabada en sus corazones y almas.Concéntrense en esa imagen, permítanle ajustarse a sus conciencias, restrinjansus pensamientos hasta que solo estén enfocados en ella.—¡Oooh, yupi, tiempo de fantasía! —Froté mis manos y pensé en el hombreideal hecho de las mejores partes de Colin Firth, Alan Rickman, y Oded Fehr,todo enrollado en un exquisito, paquete digno para caerse la baba.
  • 12. KATIE MACALISTER FORO AD 12—¡Yo primero! —dijo rápidamente Roxy.Le di una mirada maléfica. Cuando Miranda suspiró y asintió, Roxy se levantótan alta como una persona que apenas alcanzaba un metro con cincuentacentímetros, cerró sus ojos, y comenzó a marcar puntos en sus dedos.—OK, aquí está mi orden: alguien no muy alto, ese es el punto número unoimportante. El Señor sabe que he estado en suficientes citas con hombres altos.¿Sabes cuán desconcertante es encontrarte mirando fijamente a un hombredirecto a las tetillas? Me gustaría alguien de altura media, por favor. Y solo parahacerte las cosas más fáciles, no seré quisquillosa sobre el color de cabello o elcolor de ojos, o hasta cuan apuesto sea el hombre, siempre que tenga manosrealmente lindas, que sepa cómo cocinar, y que deseé muchos hijos.Miranda sonrió mientras se puso de pie y comenzó a espolvorear pétalosalrededor del círculo, aún cantando, deteniéndose para hacer gestos deprotección a los cuatro puntos cardinales.—Y debe tener buen sentido del humor. Con eso quiero decir que debe tenerlo;tendré que devolver cada posible prospecto que resulte sin sentido del humor.La vida simplemente es demasiado corta para estar atascada con un tipo que nopuede hacer una tontería en algún momento.—Entiendo. ¿Joy?Fulminé con la mirada a mi amiga.—Cielos, Rox, deja algo para el resto de nosotras, ¿lo harás?Me sonrió. Miranda levantó una ceja en una forma que inmediatamente despejémi mente e intenté imaginar al hombre perfecto.—Ehm, bueno… alto, moreno, y apuesto va sin decirlo. Roxy estaba en lo ciertosobre una cosa, el sentido del humor es bueno, preferiría a un hombre que leguste reír.Roxy enrolló sus ojos.—Y… ehm… bueno… yo… ehm… me gustaría alguien que sea bueno con losanimales.—¡A-bu-rri-do!—Y que le guste leer.—Entonces en pocas palabras, ¿tú quieres a un Beaver Cleaver padre?
  • 13. KATIE MACALISTER FORO AD 13Ignoré los comentarios de Roxy, decidiendo que si iba a hacer esto, lo haríabien.Pensé por un largo momento sobre qué quería en un hombre, lo que realmentequería, qué anhelos secretos se escondían dentro de mí. Lentamente, fuera de laconfusión de todos los días en mi mente, una imagen temblaba ante mí,volviéndose más sólida mientras la agradable esencia a hierba de la brisanocturna se posaba sobre mí. Con la imagen brillando vinieron las palabras,insegura y cargada con una extraña sensación, era como si no fuera realmenteyo hablando.—Él me provocará escalofríos de placer en mi espalda con la oscura capa deintriga que lo envuelve. Me cautivará, me fascinará, me llevará al aire demisterio y aventura que lo rodea, haciendo cantar a mi sangre de deseo. Menecesitará, dependerá de mí, confiará en mí donde no ha confiado en ningúnotro. Iluminará mis horas de oscuridad, y su amor brillará como un faro que meguiará entre las sendas más retorcidas. Él es mi fuerza, mi fe, y no comenzaré avivir realmente hasta que sepa que su corazón es mío.—Ooooh —suspiró Roxy—. ¡Eso es tan romántico! Deberías ponerlo por escrito.Parpadeé mientras la imagen en mi mente se convertía en neblina y seevaporaba. Me sentí un poco mareada, como si hubiera dado volteretas haciaatrás en una larga colina. Estaba más que un poco extrañada por toda la cosahasta que recordé el gin tonic que estaba bebiendo. Aunque el alcohol nuncaantes me había provocado ese tipo de visiones, había una primera vez paratodo.—¡Quiero todo eso en mi lista también!—Demasiado tarde, es mía —le dije a Roxy con una sonrisa atontada. Ella medio un puñetazo en el brazo.—¿Eso es todo? —Miranda nos preguntó a las dos, completando el círculo yvolviendo a su sitio.—Lo es por mí, desde que la antigua glotona no compartirá las cosas buenas desu lista —dijo Roxy malhumoradamente.Revisé mi lista mental. Sip, estaba todo ahí, todo menos el último punto…—Tengo un último pedido —dije.Miranda se detuvo en el acto de prender la larga vela situada ante ella.
  • 14. KATIE MACALISTER FORO AD 14—Gran parte privada —le dije—. Eso es importante, ¿no lo creen? O sea, eltamaño importa, sin importar lo que se diga, ¿cierto? Y desde que estamoshablando del hombre para mí, mi alma gemela, el único con el que duerma porel resto de mi vida, entonces creo que debe tener un material bastante bueno,algo memorable… La frase “que cuelgue como un caballo” viene a mi mente.—¡Joy Martine Randall! —Roxy se atragantó.Le hice una mueca inocente a ella.—¿Qué hay de malo? ¿Enojada por no haberlo pensado primero?Sus ojos avellana me dieron una mirada de advertencia. Me reí socarronamente.Ella estaba furiosa de que le hubiera ganado con genitales grandes.Miranda me dio una mirada de martirio que me hizo callar mi risa a una másadecuada.—Está bien, no tienes que incluir ese último punto en la lista oficial depeticiones. Puedo vivir con un hombre con un par de cojones regularesmientras el resto de los puntos estén ahí. Si cumple con los otros requisitos,estaré feliz.Miranda suspiró y sacudió su cabeza.—Eres tan frívola, las dos lo son, no sé como esperan que las ayude a encontraral hombre que están buscando si en lo único que están pensando es en eltamaño de su entrepierna y que probablemente se ría de sus bromas. Esto esserio; el poder de la Diosa no es nada para tomar ligeramente. Deberían estarestirando sus manos con sus corazones y almas para encontrar al hombre, norepitiendo como loro ideas tontas que han absorbido de esos romances queambas leen.Roxy y yo nos unimos instantáneamente contra su condena de nuestrosqueridos romances.—No son tontos u horribles; el romanticismo es optimista y divertido de leer—protestó mi compañera de pechos.—Sí —agregué, arrojando otro trozo de hielo a Davide. Él me dio un siseosilencioso que elevó los pelos de mi nuca. Podía ser escéptica, pero no habíarazón para ser estúpida y tentar poderes que no estaba segura de que noexistieran.Miranda dijo tranquilamente.
  • 15. KATIE MACALISTER FORO AD 15—¿Qué hay sobre esos libros de vampiros a los que ambas son adictas?Algo en el aire entre nosotras se espesó. Me preguntaba si una tormentaeléctrica iba en camino.—¿Qué hay con ellos? —pregunté.—Son peligrosos.—¿Peligrosos? ¿Cómo pueden ser peligrosos unos libros? Sólo son una serie dehistorias sobre héroes que resultan ser vampiros, Miranda. No es que aboguepor el consumo de sangre o algo por el estilo.—Algunas personas —me dijo, sin dejar de mirar a Roxy—, creen que son unaguía a su destino.Miré a ella y a Roxy. La última estaba sentada tranquilamente, tomando lacorrea de cuero de su sandalia, sin encontrarse con nuestras miradas.—Algunas personas creen que cada palabra escrita en ellos es verdad.Sacudí mi cabeza.—Nadie cree realmente en el Libro de los Secretos de los Oscuros —le dije aMiranda—. Ellos solo son realmente héroes oscuros y melancólicos que excitana montones de mujeres, me incluyo, pero no estoy tan horriblementeavergonzada de decirlo. Solo porque nos gusten las historias no quiere decirque realmente creamos que existen los vampiros.—Yo sí —dijo una voz suave.Miré boquiabierta a mi amiga por diecinueve años.—Yo sí —dijo más fuerte, con más confianza, un tenaz movimiento de sumandíbula que conocía muy bien—. Realmente creo que existen. C.J. Dante, elautor de la serie del Libro de Secretos ha hecho una extensiva investigación enMoravian Highlands, el área donde los Oscuros viven. Incluso se mudó allí yentonces pudo acercarse a ellos, pudo estudiarlos y aprender sus formas. Creoque ellos existen.Ella debió sentir el peso de dos pares de miradas incrédulas, porque elevó susmejillas aún más.—Bueno, ¡lo creo!—Roxy… —Sacudí mi cabeza—. Cariño, sé que es un pensamiento tentadorcreer que esas cosas existan, pero ¡vamos! ¿Vampiros? ¿Hombres que beben
  • 16. KATIE MACALISTER FORO AD 16sangre y se queman en el sol y deambulan atormentados y angustiados porqueno han encontrado a la mujer correcta para salvar sus almas? Admitiré quealgunos de los chicos con los que has salido puedan reunir algunas de esasclasificaciones, pero tendremos que tener una laaaaarga conversación si vas acomenzar a creer en fantasmas y demonios y cosas que salgan de noche.Había olvidado en la casa de quién estaba sentada.—Hay más cosas entre el cielo y la tierra, Horacio, de las que se sueñan en tufilosofía —dijo Miranda tranquilamente.—Sí, pero no creo que Shakespeare haya tenido a los Oscuros Moravian enmente cuando escribió eso —sostuve.Ella sólo me miro con sus ojos gris claro que me recordaban una luna llena entodo su esplendor. Su creencia era algo que me hacía dudar incómodamenteconsciente de lo que estaba haciendo sentada en un círculo de velas.—Mira, ¿por qué no seguimos con esto? El Dr. Miller quiere que recataloguétoda la colección de biología antes que nos vayamos a Alemania, y me gustaríadormir antes de ver un montón de libros sobre hongos, esporas y moho en lamañana.—No —dijo Roxy obstinadamente—. Quiero escuchar por qué Miranda cree enlos buenos poderes que ella usa, pero no admite la posibilidad de un ladooscuro del mismo poder.Miranda sacudió su cabeza, sus rizos rojos un derroche de carmesí y dorado enla luz de la vela.—Nunca he dicho que no crea en un poder oscuro, Roxanne. Lo hago, másprofundamente. Hay cosas que he visto que espero no volver a ver nunca más,pero ese tipo de peligro no es del que estoy hablando. Estoy hablando del poderde la persuasión, la intención del autor de incluir en su ficción ideas peligrosaspara tu alma.—Dante las escribió como ficción, correcto —discutió Roxy—, pero todos susseguidores saben que las historias están basadas en realidades que él harevelado durante su investigación. Deberías ver los sitios web dedicados a lagenealogía sobre las personas que Dante ha escrito…—Son novelas para las masas, glorificando el culto de los asesinos chupasangre.—¡Oh! —interrumpió Roxy, levantándose de un salto. Estiré el brazo paraagarrar su pierna, pero me esquivó rápidamente hasta que estaba casi fuera del
  • 17. KATIE MACALISTER FORO AD 17círculo—. ¿Asesinos chupasangre? Sabrás que cada Oscuros soltero estáatormentado, muy, muy atormentado por la horrible verdad de su vida, yninguno de ellos mata gente. Sólo toman un poco de sangre de vez en cuando.¡No veo que hay de malo con eso!—Roxanne, si no te sientas, romperás el círculo de la verdad, y la invocaciónserá inútil.Ella se sentó.—Retráctate, Miranda.—Ese Dante es culpable de lavarles el cerebro, de seducir inocentes comoustedes para pensar que en la oscuridad hay hombres para ser forzados con…—Luke, cuidado con el lado oscuro —entoné en mi mejor voz de Obi WanKenobi.Ambas me miraron estupefactas. Les di una sonrisa débil y subí mis manos.—Lo siento, pensé que sería gracioso. Ya sabes, Miranda, no es que quiera serquisquillosa, pero algo de lo que tú crees puede pensarse que es un poco…bueno, fuera de ahí.Ella elevó una ceja.—Mis creencias no son el punto, es la ridiculez de esos libros, esas novelas quetú y otros insisten en creer que son reales que me preocupa mucho.—No creo que sean reales —dije al mismo tiempo en que Roxy murmuró—;—Ellos son mucho más reales que algunas cosas que puedo nombrar.—Solo los tontos se entrometen en la oscuridad de las almas del hombre —advirtió Miranda.—¡Los Oscuros no son demonios, solo aparecen de ese modo al comienzo! —dijo Roxy bruscamente.Ambas se fulminaron con la mirada hasta que decidí tranquilizarlas.—¿Las dos podrían relajarse un poco? Me da escalofríos con toda estaconversación sobre los poderes oscuros de las almas de los hombres y esascosas.Miranda estaba sacudiendo su cabeza otra vez, antes que terminara de hablar.—El poder oscuro dentro de cada uno de nosotros no es nada para bromear,Joy.
  • 18. KATIE MACALISTER FORO AD 18—Cierto. Lo siento. Entonces… ¿Por qué no olvidamos las diferencias? —pregunté, haciéndoles gestos a las dos—. Roxy continuará creyendo que hayOscuros Moravian deambulando y buscando una mujer para salvar sus almas,y tú continuarás creyendo que ese famoso autor C. J. Dante es un chifladotorcido en la dominación del mundo por lavar cerebros a millones de frustradasamas de casa. ¿Está bien? ¿Estamos felices ahora?—¡No lo estaré hasta que ella se retracte de lo que dijo sobre los Oscuros!Miranda suspiró mientras hacía dramáticos gestos con sus manos para reforzarlos límites del círculo.—Muy bien, me retracto. Ellos son inofensivos libros que te dan a ti y a millonesde otros placer, y mientras te des cuenta que son ficción, totalmente ficción, yno una guía para explorar fuerzas oscuras, estaré retirando mis objeciones.Imaginé que eso sería más que una disculpa para lo que iba a dar. Roxyevidentemente decidió lo mismo, porque ella asintió.—Aunque quiero advertirle a las dos —agregó Miranda mientras movía unlargo y elegante dedo a nosotras—, aquellos que juegan con fuego debenesperar consumirse por él.—Consumirse por el fuego de la pasión. —Sonreí mientras movía con el dedo elhielo restante en el vaso—. ¡Suena como uno de los libros de Dante! Estoydispuesta a apostar que hay peores caminos que seguir, ¿eh?Davide me dio otro siseo silencioso.
  • 19. KATIE MACALISTER FORO AD 19 Capítulo 2 Traducido por Blog shadowsidebydana Corregido por Xiamara—¿Tú crees que Miranda esté enojada con nosotras?Roxy rodó sus ojos y cambió a tercera marcha, un rápido movimiento en sumuñeca enviando su antiguo MG hacia lo que se veía como Metro y medio dedistancia entre dos semis. Una vez que dejé de gritar y despegué mis manos demis ojos, me volteé para mirarla enfurecida.—No, no creo que Miranda esté enojada con nosotras.—Oh, bien. Si hay alguna regla para intentar vivir mi vida, es no hacer enfadara una bruja.—Creo que está enfadada contigo.—No lo está —dije con indignación, intentando meter mis piernas en elpequeño auto, mis dedos estaban lo bastante abarrotados bajo mi barbilla. Hasido mi experiencia que personas que miden uno ochenta y dos centímetros ytienen complexión como una casa de ladrillo no quepan bien en pequeñísimosautos deportivos—. Tú fuiste la que ha estado parloteando sobre cómo crees enlos Oscuros.—Bueno, lo hice. Tú lo hiciste también.—No lo hice.—¡Ja! Sólo la semana pasada cuando terminaste el Libro de los Secretos XII dijisteque Xavier era el pedazo de Moravian más guapo de todos, y que si hubiesesestado por ahí, él nunca tendría que haber enfrentado la decisión por sí mismoporque tú hubieses estado ahí para salvarlo antes de que él se desesperara.Continúa, dime que no dijiste eso. Dime que no lo pediste antes que yo pudierahacerlo.—No creo en nada de ese abracadabra, y lo sabes.—Si no creyeras, ¿por qué lees las runas a las personas, mmm?Le di una sonrisa hastiada.—Porque son lindas. Sabes lo bastante bien que sólo es un truco de magia, nadamás.
  • 20. KATIE MACALISTER FORO AD 20—¡Ja! Un truco de magia no explica…—¡CUIDADO! Caramba, Roxy, ¿puedes mirar por dónde conduces? ¡Por pocome causas un infarto!Ella tocó la bocina y esquivó al conductor del camión virando bruscamentealrededor de este, zumbando a través de la larga, y curva autopista tancaracterística de las salvajes y vírgenes carreteras secundarias de Oregon.Le arrojé la reprimenda sobre intentar matarnos por un conducirdescuidadamente, a la cual ella respondió con un silencio ofensivo. Tomé laventaja del silencio para pensar en los eventos de la tarde. Evidentemente, Roxyestaba haciendo lo mismo.—¿Joy?—¿Qué?No dijo nada por un minuto.—Ya sabes, no tienes que ir a Checoslovaquia conmigo.—Ahora es la República Checa.—Oh.Un búho flirteaba con las fuertes luces del auto, un destello de un alafantasmagóricamente blanca agarró mi visión periférica antes de desaparecer enla oscuridad.—Como sea que lo llamen ahora, aprecio la oferta de acompañarme, pero dadolo que Miranda dijo…Conté hasta diez y mordisqueé mi labio, intentando recordar que no creía enninguna de las cosas que Miranda dijo que podía hacer, o ver, o manifestar. Lamayoría eran coincidencias que podrían haber sucedido sin importar si ellaestaba o no buscando un consejo de algún ser más noble. Era una personasensible. No creía en Pie Grande, o fantasmas, o vampiros, o incluso en lospoderes que tenían las brujas blancas.—… Bueno, solo quiero que sepas que no voy a tomar en cuenta tu oferta demantenerme fuera de problemas después de la Feria del Libro. Puedesderrochar tus dos semanas de vacaciones rondando por Europa y viendo Pariscomo originalmente lo habías planeado. Estoy segura que no tendré ningúnproblema en ir a la República Checa sola. —Ella me dio una sonrisa débil. Lemostré mis dientes en lo que esperaba fuera una apariencia de sonrisa, y volví a
  • 21. KATIE MACALISTER FORO AD 21mirar por la ventana a la noche de paso e intentando frotar la carne de gallinade mis brazos.La sesión de Roxy con Miranda terminó bien, no es sorpresa para mí ya quetodos tenían simpatía por Roxy. Ella es pequeña, tiene el cabello negro y crespoy ojos azules que la hacen verse como un elfo o un duendecillo o uno de esoshermosos pequeños munchkin1. Los hombres generalmente se sentían todomasculinos y protectores con ella, y erróneamente asumían que ella era tímida ydelicada a pesar del hecho de que tenía la constitución y la fuerza de voluntadde un buey. Ella iba a tenerlo todo, la Diosa le dijo a través de Miranda. Iba aconocer a su hombre perfecto antes que la luna salga y se ponga otra vez; ellaentregaría su corazón y recibiría uno devuelta; haría realidad el destino puestoante sus pies. Prácticamente podía oír el coro Disney de las criaturas del bosqueentrando en la canción, con toda la dulzura y luz que envolvía la sala de estarde Miranda… hasta que ella adivinó mi futuro.El viento parecía predecir mi condena a medida que entraba como una ráfagapor la sala, apagando la mitad de las velas del círculo, y enviando elpulverizador de pétalos de rosa alrededor de nosotras bailando hasta una de laslejanas esquinas de la sala. Roxy se levantó de un brinco para cerrar las puertasacristaladas mientras Miranda encendía rápidamente las velas. Una veztranquilizada, movió su mano hacia mí para comenzar a recitar mi parte de lainvocación. Me sentí un poco idiota, pero sabía que no había forma de que Roxyme dejara salir de ahí sin darle un vistazo mío a la Diosa.—El poder de la tierra para mover sus pies entre las montañas, aquí para mí. El poderdel agua para dilucidar las profundidades de la tormenta arrojada por el mar salado. Laimagen del verdadero amor, invoco a los Poderes del aire, y el ardiente fuego rojo; unopara quemarlo con mi mirada, uno para estacar mi corazón de deseo. Siete nudos amarrodobles a la luna y en el camino de la luz de las velas, siete nudos para mí y el amor.Enredando corazón con corazón para quedarse así.—¿Y qué viste? —pregunté impacientemente unos minutos después mientrasMiranda miraba atónita a la fuente de agua.—¿Viste al Sr. Correcto? ¿Es apuesto? ¿Se ve como si estuviera realmentecargado en la región de la ingle?—¡Joy!1 Munchkin: raza de hombres pequeños que parecen niños.
  • 22. KATIE MACALISTER FORO AD 22Le di una mirada a Roxy y me volteé a Miranda. Sus ojos habían perdido suconcentración como lo hicieron cuando ella predijo el futuro de Roxy, peroahora había algo diferente en su demora, algo tenso e implacable que estaba encontraste directo para la postura relajada que ella tenía con Roxy. Davide sesubió en sus pies y comenzó a acosarme, su cabello en su lomo estaba paradomientras se me acercaba.—Dios Santo, eso es un poco espeluznante —dije entre dientes, teniendo unserio caso de inquietud mientras el gato se detenía a metro y medio en frente demí, sus ojos amarillos nunca se alejaban de mí.Miranda comenzó a hablar, tan bajo que ambas tuvimos que inclinarnos paraoírla mejor. Su bajo tono monocorde, muy diferente de la voz normalmentecálida, agregado a la espeluznante atmósfera, tomó unos cuantos minutos antesque pudiera entender sus palabras. Afuera, el viento de pronto se elevó,golpeando la casa, pequeñas marcas y ruidos sordos indicaban que escombros ypiñas de pino estaban siendo arrastrados con el viento.—Todo lo que necesitamos es un relámpago y una figura fantasmagórica conun cuchillo de carnicero teñido de rojo apareciendo de pronto en la ventana —dije en un bajo tono de voz a Roxy. Lo que pretendía ser un ligero tonobromista salió como una premonición. Ella me miró con una larga y seriamirada.Un escalofrío bajó de pronto por mi espalda, los pasos de alguien viejo sobre sutumba, como la sensación de la que mi abuela solía hablar. Mis brazos estabancon piel de gallina hasta mis hombros a pesar de la noche cálida. Si solo el gatopudiera dejar de mirarme como si fuera una culebra de tres cabezas, estaríabien.La voz de Miranda se volvió fuerte, pero parecía no estar hablando en inglés. Leeché un vistazo a Davide. Él parecía haberse convertido en una estatua depiedra que estaba sentada mirándome.—¿No se supone que los gatos ven fantasmas? —le pregunté a Roxy.Ella asintió, levantó una mano para agarrar la mía. Intenté decirme a mí mismaque me relajara, que esto era para divertirme, que simplemente estabasiguiéndole la corriente a mi amiga, pero el aire adentro de la sala era casi azulcon electricidad estática. Cuando los vellos de mi brazo de pronto estuvieronparados hasta el final, decidí que el escepticismo era para los perros, y queestaba lista y dispuesta para creer lo que sea para salir a salvo de esta situación.
  • 23. KATIE MACALISTER FORO AD 23—Vas a hacer un viaje.Las palabras, dichas claramente en la tranquilidad de la sala, nos hicieron saltara ambas. Miranda aún estaba mirando su fuente con agua, su rostro estabapálido y demacrado. Mientras asimilaba sus palabras, me relajaba y soltaba mimano de la de Roxy, dándole una pequeña palmadita en el proceso.—Sí, eso es correcto. Te dije que íbamos a ir a Alemania.—Harás un viaje diferente de cualquier otro que hayas hecho.Me relajé aún más, un ligero balbuceo de alivio me acumuló de risa por dentro.Después de esta extraña situación, todo lo que iba a obtener era lo habitual“cruza mis manos con plata”, “lectura de la suerte”. ¡No hay problema! Seguiréla corriente. “Dos por dos, nunca he estado en Europa”.—Viajarás por agua, sujetada firmemente por el útero de la Diosa, protegidapero no protegida, en peligro pero no en peligro.—Ehm… OK. —Intenté recordar si era necesario algún viaje por barco parallegar a Frankfurt. No había ninguno que pudiera recordar. ¿Y de qué se tratabatodo eso de ser sujetada en el útero de la Diosa? No sonaba como algoparticularmente agradable o una forma cómoda de viajar a menos que hayabastante espacio para las piernas.—Un hijo de la oscuridad se cruzará en tu camino. —Quedé boquiabiertamientras Roxy se enderezaba a mi lado, agarrando firmemente mi mano otravez. ¿Un hijo de la oscuridad? ¿Miranda estaba hablando de un Moravian? ¿UnOscuro? No, no puede ser, ella no cree que ellos existan…. ¿O sí?... Ella nuncareveló ni dijo que no existían, solo advirtió cuán peligroso era jugar con laoscuridad, y todo ese asunto. Ella no podía estar diciendo realmente lo quepensaba que estaba diciendo, ¿o sí? Le eché un vistazo a Roxy. Sus ojos estabanhundidos en cuanto ella me miró de vuelta y moduló con los labios:—Vampiro...—El hijo de la oscuridad tomará tu destino en sus manos, pero tú no debescegarte con su atracción profana, hacia el camino que se encuentra con la nocheeterna.Bueno, eso no sonó bien...—Ehm. —De mi voz salió un chillido profundo en mi garganta. Me aclaré,mirando nerviosamente a Davide. Él continuó su maratón de mirar fijo—.Cuando dices hijo de la oscuridad, ¿a qué te refieres exactamente?
  • 24. KATIE MACALISTER FORO AD 24—Su alma está desesperada. Una gran energía aúlla dentro de él, pero no debesser tentada para salvar su alma, pero el suyo es un camino que no debes tomar.—Oh Dios mío —susurró Roxy, sus uñas se enterraban en mi brazo—. O Diosmío, Joy, ¿sabes lo que está diciendo?Oh, seguro, sabía lo que estaba diciendo. Estaba a punto de caminar directo alos brazos de algún asesino del hacha maniático.—Este hijo de la oscuridad que ves —preguntó Roxy, perdiendo su agarrecuando intenté quitar sus dedos de mi muñeca—. ¿Este hombre es el almagemela de Joy? ¿Es el hombre que ves como parte de su futuro?¡Oh mi Señor, qué horrible pensamiento! Tuve un rápido destello de mí estandoen una prisión antiséptica casándome con un hombre con tatuajes en toda sucabeza.—El lleno con desesperación es parte de eso, pero él está separado,manteniéndose a un lado. Hay un segundo hombre, una sombra, que estádetrás del hijo de la oscuridad.¡Genial! ¡Dos asesinos con hacha! Iba a cometer bigamia con dos homicidasmaniáticos. ¡Oh que suerte la mía!—Gark —dije.Roxy me hizo callar.—Quédate callada o te tendrás que ir. Estoy intentando comprenderlo para ti.Miranda, o quien sea que esté hablando ahora, ¿podría ser un poco másespecífica sobre esos dos hombres que ve, por favor? No comprendo del todocómo ellos pueden ser su futuro y a la vez ser una amenaza para ella.Miranda sacudió su cabeza lentamente, sus ojos giraban ciegamente alrededorde la sala como si estuviera buscando algo sin poder encontrarlo. Su mirada sesituó en mí mientras alcanzaba el cristal colgando de cuello.—No puedo verlo claramente, la visión está nublada. Puede ser que ese hijo dela oscuridad está intentando crear una ilusión, o puede ser la sombra arrojadapor el segundo que está contaminando la imagen. Lo que está claro para mí esel peligro, el peligro mortal para tu alma cuando estés ante la presencia del hijode la oscuridad. Debes ser cuidadosa con el hombre que elijas, decidirimprudentemente entre ambos arrojará tu alma en la noche eterna.
  • 25. KATIE MACALISTER FORO AD 25De pronto los ojos de Miranda se enfocaron y el color volvió a su rostro. El pesode su mirada gris me dejó sentir como si ella hubiese peinado sus dedos contrami piel. Ella pestañeó un par de veces y nos observó.—¿Por qué están las dos mirándome con la boca abierta?—Oh, por nada —dije en una voz tensa y sofocada—. Por nada, a menos quecuentes tu predicción de que voy a terminar sin alma, atormentada sabiendo loque es vivir la vida del no-muerto en la noche eterna, como una razón.Miranda miró a Roxy.—¿Dije eso?Ella asintió lentamente, relajando su apretón en mi mano.—Aunque no fuiste demasiado clara, lo que dijiste fue bastante vago. No pudeentender si era el Moravian que era el hombre perfecto de Joy, o algún demoniodetrás de él.—De cualquier forma, suena como que si me casara con alguno de los doschicos que mencionaste, estoy segura para terminar como una mujer zombi,vagabundeando por la tierra para siempre en búsqueda de un alma. Eso no eraexactamente uno de los requerimientos en mi lista de mi hombre perfecto, ¿eh?Miranda abrió su boca, luego la cerró bruscamente. Se veía agotada, exhausta, yde pronto yo estaba abrumada con culpa de tomar a la ligera algo que ellatomaba seriamente, especialmente cuando estaba intentando hacernos un favor.—Lo siento, no quise que eso sonara tan a la ligera. Sinceramente no quería quepensaras que no lo tomaba seriamente, o que estaba desaprovechando tustalentos. Puedo ver que este tipo de ceremonia te desgasta demasiado. Ambaste lo debemos, por este enorme tiempo.—Habla por ti —dijo Roxy repentinamente, sonando más como ella mientrascomenzaba a apagar las velas que aún ardían a nuestro alrededor—. No soy labestia malagradecida que eres tú. Le di a Miranda esa vieja hierba que encontréen la feria estatal.—Ah. —Pensé por un momento en una forma de pagarle a Miranda sinimplicar dinero, algo que sabía que ella sentía como tabú. Hice sonar mis dedosmientras se me ocurría una idea—. ¡Ya sé! Donaré mi tiempo en el próximoFestival de Magia para Mujeres. Puedo levantar un puesto y lanzar las runasotra vez….
  • 26. KATIE MACALISTER FORO AD 26—¡No!, que la Diosa nos ayude.Pestañeé ante el arrebato. Los rizos caoba de Miranda sobresalieron enperturbación como si ella hubiese estado pasando ambas manos entre ellos.Sus pálidos ojos grises brillaron con una fuerte emoción mientras se inclinabahacia adelante, evadiendo las llamas de las velas que aún ardían en frente demí, cuidadosamente tomé sus dos manos con las mías. Miré por encima de suhombro. Roxy estaba asintiendo con mojigatería y acariciando a Davide.—¡Prométeme… no, júrame que jamás lanzarás tus runas en público otra vez!¡No después de la última vez!Mire de vuelta a la bruja.—Pero…—¡Júralo!—Miranda, eso solo fue de chiripa. No puede volver a suceder otra vez.—¡JÚRALO!—Al menos no soy tan psíquica, ¿recuerdas? Tú me dijiste que todos tenían unaespecie de habilidad psíquica, incluso si estaba enterrado profundo donde lapersona no podría reconocerlo. Todos menos yo. ¡Tú me dijiste eso! Dijiste queni siquiera tenía un átomo de habilidad psíquica, ¡entonces posiblemente tú nopuedes culparme de… de… mis sucesos y mis inocentes runas!—¡Jura que no volverás a lanzarlas otra vez o le pediré a la Diosa que te quite suprotección! Sin su bendición, no serás exitosa en ninguna tarea que asumas.Alejé mis manos de las de ella.—Bueno, no creo que eso sea muy lindo de tu parte, y puedo apostar que a tuDiosa no le gusta ser usada como una puerta giratoria. Por otro lado, no sé dequé te estás quejando. Ese temblor de tierra no tuvo nada que ver con milanzamiento. Sólo fue una coincidencia bastante extraña que las piedras lesugirieran a Lydia que bajaría la ira de Odín si ella continuaba ignorando lasadvertencias que le enviaba.—Tú dijiste que la tierra temblaría con la ira de Odín si ella no prestabaatención a las advertencias —señaló Roxy. Le fruncí el ceño.—No me estás ayudando, dulzura. Lo que le dije a Lydia fue la charla habitualde la lectura de runas. Todos dicen cosas como esa. Está todo en los libros.
  • 27. KATIE MACALISTER FORO AD 27—Joy, predijiste que el coraje de Lydia sería sacudido si ella no cambiaba sucurso; no dijiste que la tierra temblaría bajo toda la costa del norte de California.—Miranda se veía severa.—Bueno… Odín era bastante fuerte. Creo que su ira era una manera de soltar…—¿Y el fuego? ¿Qué hay con el fuego? ¡Miranda, pregúntale sobre el fuego!Levanté una ceja y las ignoré a ambas para mirar por la ventana en unasilenciosa contemplación de las nubes negras azuladas corriendo por el rostrode la luna creciente. Había momentos en que lo mejor era simplemente no decirnada.—Loreena. —Roxy le dio un codazo a Miranda. Le envié una señal de semáforoamarilla con mis cejas la cual ella ignoró sumariamente.—No he olvidado eso —dijo Miranda detenidamente, su mirada sostenía lamía.—Esa fue tu primera lectura, ¿no es así? Predijiste que Loreena Bronze renaceríajusto como lo hizo el fénix… levantándose entre las cenizas.No pude ayudarme. Fruncí mis labios y retorcí mis dedos juntos. Había sidouna extraña coincidencia que haya visto fuego en la líder del aquelarre deMiranda. Aun así…—Cosas más extrañas han sucedido.Miranda tomó un respiro profundo calmadamente, extendiendo sus brazos alos lados mientras inhalaba, cruzando sus muñecas con elegancia una sobre laotra mientras exhalaba. Roxy tiró una almohada al suelo a su lado y cayóencima.—No olvides la tormenta, la que iba a golpear a North Shore. ¿Recuerdas a esahermosa pareja que predijiste que irían a tomar una larga jornada en el agua?—Bueno, lo hicieron. —Miré a mis dedos. De pronto ellos parecían fascinantes yhubo un enorme mundo de entretenimiento para ser encontrado en lascutículas.—¡Su casa se deslizó fuera del acantilado hacia el océano!—Esa es una jornada de agua en mi libro. Como ambas pueden culpar de unatormenta a mi lectura de runas.—Joy, lanzaste tus piedras a once personas ese día, y en esas once tiradas vistedesastre en diez, cuatro que estaban envueltos en desastres naturales que se
  • 28. KATIE MACALISTER FORO AD 28manifestarían dentro de tres semanas —dijo Miranda con firmeza—. ElConsulado del Festival de Magia te ha prohibido para siempre lanzar tuspiedras dentro de su dominio. Ellos te habrían prohibido completamenteexcepto que saben lo mucho que ayudaste en la tienda.—Y lo mucho que donas cada año en apoyo al Consulado —dije entre dientes.Miranda movió una mano.—Exactamente. ¡Entonces no hay runas! Quizás fui un poco precipitada ensugerirte que no tenías ninguna habilidad psíquica. Pareces tener una.Levanté la mirada de mi observación de cutícula, lanzando una miradapetulante a Roxy para asegurarme de que ella estaba escuchando.—¿Oh? ¿Qué tengo? ¿Presentimiento? ¿Clarividencia? ¿La habilidad para saltaredificios altos de un solo brinco?Ella ignoró mi intento de humor.—No. Creo que eres una cataclista.—¿Eh? ¿Cataclista? ¿Es una palabra?—¿Qué quiere decir? —preguntó Roxy.Miranda cerró sus ojos, respiró profundamente la esencia de las hierbasvinculadas en la invocación con las velas, y trazó un antiguo símbolo deprotección a mi dirección.—Quiere decir que cuando lanzas tus runas tienes una peligrosa ydescontrolada habilidad para llamar los cataclismos.Roxy rió. Estaba atónita con la insolencia de Miranda, y su alegato claramentefalso. Me levanté diciendo:—Tú estás inventando eso. No hay tal palabra como cataclista, e incluso si lahubiera, no calzo en ella. Solo soy una mujer normal intentando hacerte unfavor, y me ofendo por el hecho de que puedes estar pensando algo tan ridículosobre mí. ¡Rayos!—Oh, no lo sé —comenzó a decir Roxy. Le modulé que se las iba a ver despuésconmigo. Ella solo sonrió y continuó—: Hay algo sobre ti que llama al desastre.Creo que Miranda dio en el blanco.—Te gustaría.—¡Señoritas!
  • 29. KATIE MACALISTER FORO AD 29Dejamos de golpearnos y miramos a nuestra amiga. Ella nos movió las velas deinvocación.—No sé qué eligió exactamente la Diosa para revelarles, pero sé esto: estántomando su obsequio demasiado a la ligera. Hay un propósito detrás de todo loque ella revela, y si no tienen cuidado de sus advertencias, sufrirán.—¿Estás intentando asustarnos? —le pregunté.—Si lo está haciendo, está haciendo un buen trabajo —dijo Roxy murmurandoen voz baja.Estuve completamente de acuerdo.—Sí, lo hago, si eso logra volverte a tus cinco sentidos. La Diosa no comparte suvisión de tu futuro conmigo, Joy, pero esto es lo que siento: si continúas bajo elcamino que has comenzado, tu lugar de vida, tu alma, está en peligro. Por favormantén las palabras de la Diosa cerca de tu corazón, y no tomes decisionestontas.No era tanto las palabras de Miranda, sino el sentido casi tangible del miedorodeándolas que se quedaba conmigo, aún palpable casi una hora despuésmientras conducíamos entre el camino serpenteante hacia el pequeño pueblo alsur de la costa de Oregon donde vivimos.—¿Qué vas a hacer? —preguntó Roxy.—¿Sobre qué?Ella me dio un vistazo rápido por la esquina de su ojo mientras doblábamos porla calle donde vivimos en un pequeño estudio.—Sobre nuestro viaje. Sé que piensas que soy una idiota para derrochar mis dossemanas en Europa persiguiendo a un Oscuro, pero esperaba que vinierasconmigo porque creo que tendremos un montón de diversión. Ahora… bueno,ahora que tienes una verdadera buena razón para ir a Paris en vez de…Me encogí de hombros.—Ya sabes, me encanta Miranda, ella es muy amable y generosa, pero debodecirte: duele cuando alguien me dice que no haga algo. Eso me hace másdeterminada a hacerlo. Y todo este asunto con el “hijo de la noche”, y unextraño desalmado, bueno, tienes que admitir que suena como si saliera de unlibro; y uno no muy bien escrito.Roxy se puso en el camino de entrada que lleva a mi apartamento.
  • 30. KATIE MACALISTER FORO AD 30—¿Entonces vas a ir conmigo? Me ayudarás a encontrar al Oscuro Moravian?—No. —Hice palanca para salir del auto, haciendo otra promesa mental quejamás volvería a subir a ese auto sin primero perder nueve kilos—. No teayudaré a buscar a una fantasía que no existe en ninguna parte más que en elmundo de ficción; como sea, iré contigo a la República Checa, pero sólo porquees un área histórica que suena interesante, y porque absolutamente no tienesninguna habilidad con idiomas extranjeros. No estoy dispuesta a vivir conmigomisma si terminas en una de esas prisiones Checas porque sin querer lepropusiste a algún policía algo más que preguntarle dónde está el baño máscercano. Iré contigo, pero no esperes que te consienta en tu imbecilidad sobrevampiros y otros de su especie.Ella sonrió, sus ojos hicieron sombra en el brillo plano de la luz.—El castillo de Dante está al lado del pueblo al que voy a ir, sabes. Dijiste quequerías ver algunos castillos mientras estábamos en Europa, y si merodeamos losuficiente donde Dante, podremos verlo. Voy a llevar todos mis libros en casoque podamos acorralarlo.—Ese pobre hombre —dije fingiendo pesar, sacudiendo mi cabeza mientrasrecuperaba mi bolso desde el asiento de atrás.—¿Por qué es un pobre hombre?—Estoy segura que la última cosa que él se imaginó cuando comenzó a escribirlibros fue la multitud de mujeres que se volverían acosadoras solo para obtenersu autógrafo. —Le di una rápida sonrisa antes de cerrar la puerta encima de susindignadas protestas.Moví la mano y apunté arriba de las escaleras hacia mi apartamento ático, unvago sentimiento de preocupación aún me tenía agarrada a pesar de mideterminación para despreciar los eventos de la tarde.Las predicciones de Miranda no eran reales, no podían serlo, me dije. Al menos, noeran reales en cualquier sentido de la normalidad, una mujer con los pies en latierra y moderada inteligencia lo reconocería.Entonces… ¿por qué me sentía como si estuviera siendo arrastrada lentamente,pero inexorablemente, hasta el borde de un negro abismo del cual no habíaregreso?
  • 31. KATIE MACALISTER FORO AD 31 Capítulo 3 Traducido por Mais020291 Corregido por Xiamara—¿Entonces, cuáles consideras que son los monumentos recomendados paraver en Blansko?—Oh, hay muchos monumentos magníficos para turistas —contestó el señoralto, sentado frente a nosotras, empujando sus lentes hacia arriba hacia sunariz—. Están los karst2, por supuesto: la Cueva Catherine, la Cueva Sloupsko-Sosuvske y la Cueva Balcarka, son algunos de los ejemplos más conocidos. Y nose puede olvidar del abismo Macocha; sabes, tiene 138 metros de profundidad.No lo sabía, de hecho fue por eso que cuando encontré a un hablante inglés, exnacionalizado Checo, en el tren yendo hacia el norte de Brno, regresando a suhogar para la boda de su hermano, lo llené de preguntas, para obtenerinformación del área.Roxy levantó la vista de una de las novelas del Libro de Secretos quesecretamente yo había releído antes del viaje, secreto porque no quería queRoxy pensara que lo estaba leyendo más como una guía del área que como unaficción, como ella lo estaba haciendo.—¿Un abismo? ¿Hay uno? ¿Es oscuro, misterioso y sin fondo? ¿Hay cosas alacecho escondidas en las profundidades, cosas a las que los hombres no hanpodido sobrevivir para contarlas?—Ignórala —le dije al hombre y a su acompañante—. Se rehúsa a leer los librosde guía, prefiriendo ser sorprendida. —Saqué mi propio libro de guía y volteélas páginas hasta encontrar el abismo mencionado.—El abismo Macocha es famoso por su formación geológica —le dije a Roxy—.Y, la figura muestra que no solo no es oscuro o misterioso. Hay un camino pordonde puedes caminar, hacia la cueva Punkevní.—Oh —dijo ella, claramente desilusionada. Observó por la ventana hacia elescenario: la tierra cubierta por bosques, alzándose mientras nos encaminamoshacia las Colinas Moravian y al pequeño pueblo de Blansko. Sabía, por habermirado el mapa, que el Castillo Drahanská, se situaba cerca de Blansko,colocado y escondido en el bosque del lado este de Bohemia.2 Karst: Meseta de piedra caliza.
  • 32. KATIE MACALISTER FORO AD 32—Cuevas suena divertido, ¿pero, cuál es la otra cosa que mencionaste? —pregunté. El hombre se veía confundido por mi pregunta—Creo que está preguntando que es un karst, Martin.Asentí a la esposa de Martin, una rubia americana llamada Holly.—En la nariz. No tengo ni idea de qué es un karst.—¡Ah! —respondió Martin, sonriendo y frotándose las manos. Resultó que leestaba preguntando al hombre correcto, desde que Martin era un experto engeofísica que me dijo más de lo que quise saber sobre los cañones, gargantas, ymás de cuatrocientas grandes y pequeñas cuevas que ondulaban alrededor delárea. Incluso Roxy quitó la nariz de su libro y prestó atención una vez que éldescribió algunas de las cuevas más espectaculares, unas que tenían ríossubterráneos corriendo a través de los mismos. Busqué en mi libro guíainformación sobre las que estaban abiertas al público.—Suena divertido. —Sonreí, intentando cortar el flujo de información sobre elmaquillaje bioquímico de la caliza y el efecto que tenía en la mesa de agua quelo rodeaba.—¿Y, qué hay con el castillo? —Roxy quiso saber—Oh, sí, el castillo. Drahanská es el nombre. Muy impresionante pero noabierto al público ya que es de propiedad privada, pero los suelos son muyfinos y abren cada año. Deberían visitarlo; las esculturas fueron hechas porSchweigl.Me hice la impresionada.—¡No, el mismo Schweigl! —La miré asintiendo, esperando que nuestra fuentede información ilimitada no entre en detalle acerca de la composición químicadel suelo en los jardines decorados de Schweigl.—El castillo en sí es de caliza, por supuesto.—Por supuesto —acordé y me apresuré en realizar otra pregunta antes queMartin continuara con su particular conversación—. Mi amiga está interesadaen un poco de folklore3, el cual entiendo, es particularmente rico en esta área.—Sí, lo es —Holly respondió por Martin—. Muy rico. ¿Sabes? Moravia fue unestado separado por siglos, y tenía una historia fascinante. Mucho de su folkloreha sido tallado desde las raíces oscuras de su pasado.3 Folklore: Expresión de la cultura de un pueblo.
  • 33. KATIE MACALISTER FORO AD 33Ella debió de haber notado la mirada en Roxy y yo me metí entre las dosporque ella dio una risa pequeña y explicó:—Tengo un grado en historia del Este de Europa. Así fue como conocí a Martin,yo estaba estudiando en la Universidad Ostrava cuando él estaba terminandosu grado de geofísica. Esta área es un verdadero nido de folklore, todo desdecuentos heroicos de caballeros hasta ejemplos tradicionales de lo queconocemos como cuentos clásicos de hadas que involucran princesas yencantos.—Fascinante —dijo Roxy, inclinándose hacia adelante—. Cuéntanos más. Estasraíces oscuras que mencionaste suenan emocionantes, ¿Quieres decir cuentos deterror? ¿Quemar brujas y todas esas cosas?—Oh no, algo más oscuro que eso —rió Holly—. Supuestamente —por si acasoesto sólo es folklore— esta área es la segunda, seguida de Transylvania, en tenerpoblación con gente sobrenatural. Vampiros y nigromantes4, sociedadessecretas practicando sacrificios de sangre, híbridos, familias malditas, peleas desiglos de antigüedad entre familias con poderes aparentemente profanos. Esaclase de cosas.—Tonterías —resopló Martin, sacando un periódico de Praga—. Nací a no másde treinta kilómetros de esta área, y esas historias sólo eran utilizadas paramantener a los niños pequeños fuera del bosque en la noche.—Sí, claro, tonterías —sonreí brillantemente, pinchando a Roxy en la muñecapara mantenerla alejada de la discusión del tema. Ella me miró y enojada sesobó el brazo, pero no dijo nada más cuando cambié el rumbo de laconversación hacia temas menos interesantes.Una hora después, llegamos hacia nuestro destino, la “animada ciudad deBlansko”, como la llamaba el libro guía. Miré por encima del libro y alrededor.—No hay mucho bullicio —Roxy comentó con amargura, colgándose la correade una de sus bolsas sobre su hombro mientras sostenía las otras dos—. Másbien como flojo, si me preguntas. Ni siquiera hay un portero o alguien que seanime a cargar nuestro equipaje. ¿Qué clase de lugar es este?—Exactamente lo que querías, señorita, así que deja de lloriquear. Si nohubieses insistido en traer tres maletas, no estarías buscando a alguien que telas lleve.4 Nigromante: Gente que se puede comunicar con los muertos.
  • 34. KATIE MACALISTER FORO AD 34Por suerte, para mantener en calma mi mente, había un taxi en el pequeñopueblo, pero ya estaba llevando a alguien a su destino. Conversé por unosminutos con el jefe de estación en el idioma alemán que había aprendido en micolegio de secundaria, y luego fui donde Roxy que estaba sentada encima desus maletas, al costado de la parada de taxis. Ella se puso de pie y vagó por lapared de la estación para leer todos los letreros pegados, anunciando las bandaslocales que tocarían en tabernas, servicios de limpieza, los días de tour paravarias cuevas, etcétera.—Hans, el jefe de la estación, dice que el chico del taxi debería estar de regresoen quince minutos, así que si nos quedamos aquí sentadas, no tendremos quecargar nuestro equipaje por esa colina. Brrr, hace algo de frío aquí afuera, noes…—Oh, Dios mío, ¡Joy, ven aquí!—¿Qué?Ella saltó hacia arriba y abajo en su lugar, su aliento congelándose frente a ellamientras me hacía señas hacia un lugar en la pared.—¡No vas a creer esto! ¡Mira! ¡Sólo ponte de pie en frente de mí y lee eso, ydime que Miranda lo previó!—¿Qué? —pregunté de nuevo, esta vez con cautela mientras me acercaba algran poster negro y rojo—. No tiene nada que ver con los asesinos maniacosdel hacha, ¿verdad?—¡Deja de ser tan mierda, y léelo! ¡Oh, qué glorioso, glorioso momento quetendremos! —Se abrazó a sí misma con felicidad, y dio vueltas hasta que elborde de su chaqueta se salió.—¡Lo sabía, lo sabía! —cantó para sí misma. Miré alrededor rápidamente,esperando que nadie nos viera en la oscuridad de la tarde. Estaba lista pararechazarla si es que iba a estar en un país extranjero y actuar como una idiota.—¡Léelo! —demandó, apuntando con su dedo al poster.—Deja de actuar como una tonta, y puede que lo haga.—¡Léelo!Lo leí. Estaba impreso en inglés, alemán y francés. ¡GOTHFAIRE! Proclamabaen letras rojas y en negrita. TOMA UN VIAJE HACIA LA OSCURIDAD QUERESIDE EN TODOS, EXPERIMENTA PASIONES Y PECADOS OSCUROS.
  • 35. KATIE MACALISTER FORO AD 35DISFRUTA DE TUS MÁS PROFUNDOS, MÁS SECRETOS DESEOS GÓTICOSMIENTRAS INGRESAS A UN MUNDO LLENO DE LO MACABRO, LOBIZARRO Y A UNA NOCHE SIN FIN. BOLETOS disponibles desde el 24 deOctubre.—Suena como un carnaval o algo así como esas ferias renacentistas, solo queestá inclinado al escenario gótico. ¿Qué opinas? ¿No planeas ir, verdad?—Mira abajo —cantó Roxy, dando vueltas alrededor de su equipaje—. ¡Miraabajo, mira abajo!—Necesitas medicina seria —murmuré antes de inclinarme hasta casi el doble yachicando los ojos para leer la pequeña letra roja impresa.GOTHFAIRE ESTÁ ORGULLOSO DE AUSPICIAR LA VÍSPERA DE TODOSLOS SANTOS, EL FESTIVAL DE LA OSCURIDAD, 31 DE OCTUBRE EN ELCASTILLO DRAHANSKÁ, BLANSKO, REPÚBLICA CHECA. LOS BOLETOSPARA EL FESTIVAL ESTARÁN DISPONIBLES DESPUÉS DE…—Oh, Señor. —Justo lo que necesitaba, una gran fiesta celebrando un cultoficticio de vampiros. No era tan malo que Roxy hubiera planeado para nosotraspasar cada tarde limpiando el área por cualquier posible Oscuro que podía estarvagando por las calles en busca de presas; no, ahora ella me llevaría a una feriade una semana y a un festival con un montón de adolescentes que eran en granmedida de la escena gótica.—¡No, no, no! —gruñí—¡Sí, sí, sí! —cantó Roxy mientras bailaba para mí—. ¿Lo ves? ¿Ahora crees enlos poderes de Miranda? Ella dijo que conocerías a un Oscuro, ¡y tan solo mira!¡Habrá toda una feria llena de ellos! ¡Por no mencionar los que encontremos enel festival!—Oh, por Dios santo, Rox, ¡no existen tales cosas como los vampiros!Mis palabras cayeron en oídos sordos, pero antes de poder hacerla reaccionar,un pequeño y azul Peugeot que se veía como si hubiese pasado por un par deguerras, frenó a nuestro lado. Agarré a Roxy y la empujé hacia el auto.—El taxi está aquí. Coge tu equipaje mientras le digo al chofer en qué hotel nosvamos a quedar. Y por el amor de Dios, ¡deja de bailar! ¿Quieres que todospiensen que los americanos son lunáticos?El Hotel Dukla no estaba realmente tan lejos de la estación de tren, pero sesituaba arriba de una colina, y fuera de la plaza principal en el borde de la
  • 36. KATIE MACALISTER FORO AD 36ciudad. Una hora y media después de haber llegado a Blansko, habíamosingresado al hotel, arrastrado nuestro equipaje por los tres pedazos de escalerastorcidas e irregulares hacia nuestras habitaciones asignadas y rápidamentecambiado nuestra ropa arrugada del viaje por algo un poco más decoroso.Roxy me llevó hacia el baño comunal, así que tuve que esperar hasta queterminara antes de poder lavarme.—Te veo en el bar —me dijo unos minutos después, mientras saltaba por lasescaleras. Hice una mueca por la manera en que bajaba, esperando que no serompa el cuello en las escaleras desiguales, y tratando de verme presentablepara el pueblo local. Tenía esta imagen de Audrey Hepburn en mi cabeza decómo quería verme: sofisticada, elegante, y espléndida. Cuidadosamentedesempaqué mi vestido largo de terciopelo negro que me hacía ver másdelgada, levanté mi cabello liso marrón que gentilmente un estilista una vez serefirió a él como un castaño, y me eché un poco de perfume.—Estás muy lejos de Audrey Hepburn, —arrugué la nariz hacia el reflejo delpequeño espejo encima de la mesa de roble—. Pero, lo harás.Realmente no sé bien a quiénes me había imaginado como los clientes del bardel hotel, el más popular de la ciudad de acuerdo al orgulloso dueño de hotel,pero la vista que mis ojos captaron no era aquella. Me imaginé personas ensombreros de tweed y dirndl5 y esas cosas, pero lo que vi fue una habitacióncon un techo bajo de vigas oscuras y ahumadas, cruzando en un patrón deespina de pescado. Las pocas personas que ya se encontraban en el bar estaban,la mayoría, en jeans y sudaderas, y no había ni una dirndl para ver.Al lado opuesto de la habitación, había dos grandes ventanales que iban hastael suelo, con vistas a un balcón que daba a un prado cubierto de hierba querozaba la oscura cuesta púrpura de las montañas Moravian. Asomándose entrelos oscuros árboles, podía ver parte de una torre del Castillo Drahanská. El cielose estaba profundizando en un color índigo que coincidía con las suaves líneasde las montañas situadas contra la ciudad. Había algo acerca de los ricosmatices azules, negros y morados que tocaron la fibra sensible dentro de mí,pero antes que pudiera mirar por la ventana para observar el escenario, mellamaron.Roxy me convocaba desde una larga mesa pegada a uno de los lados de lapared. Estaba sentada en el medio de la misma, con dos mujeres una a cada5 Dirndl: Vestido femenino bávaro y austriaco.
  • 37. KATIE MACALISTER FORO AD 37lado. Al menos adiviné que eran mujeres; podían ser hombres vestidos demujer. Era difícil de decir, con las capas de polvo, el delineador de ojos y ellápiz de labios rojo que cubría sus bocas en líneas duras e inflexibles. Estabanvestidas casi igual, ambas en negros vinilos con corpiños de encaje sobre unablusa de chiffon de color rojo. Aunque sus partes bajas estaban escondidas porla tabla delgada que servía de mesa, asumí que también tenían agudas botas detacón alto de cuero negro, y probablemente pequeñas faldas con ligueros quemuchas mujeres jóvenes pensaban que se veía sexy.—Mierda. Ella ha encontrado algunos góticos —juré para mí misma, mirandoalrededor de la habitación en busca de un escape. No había ninguno, así quepuse una sonrisa agradable en mi rostro y me dirigí hacia las sillas y mesasdonde Roxy estaba saludándome vigorosamente.—Ahí estás. Pensé que nunca llegarías. Joy, estas son Arielle y Tanya. Ambasson brujas.Mi sonrisa se curvó un poco hacia los lados, mientras le daba la mano a Tanya,sentada cerca de mí. Ella examinó mi mano como si tuviera lepra, luego me diouna mirada de pocos amigos y me consideró como poca cosa para perder sutiempo. Góticos: los presumidos del inframundo. ¿Dónde estaríamos sin ellos?—De hecho, estoy de aprendiz de Tanya —dijo la chica llamada Ariellemientras se ponía de pie y se inclinaba en la mesa para sacudir mi mano. Ellatenía un débil acento eslavo mezclado con un grueso francés. Sus amigablesojos azules eran un lindo contrapunto a comparación de la mirada hostil de suamiga—. No soy una bruja todavía, pero espero ser tan poderosa como mihermana en unos cuántos años.—¿Tu hermana? —pregunté, sacando una silla frente a Roxy.—Son hermanas —dijo Roxy, sonriéndole a Tanya. Ella nos ignoró, sus ojosmoviéndose por la habitación, mirando frecuentemente entre las largasventanas y la puerta opuesta—. Te traje una cerveza. Espero que no te importepor esta noche. Eso es todo lo que parece que toman aquí.Roxy empujó una taza grande hacia mí. Adiviné que los checos debían de tenervejigas de hierro si eran capaces de tomar tanto en una dosis regular.—¡Nunca vas adivinar en dónde trabajan Tanya y Arielle! ¡En el GothFaire! ¿Noes eso increíble? Arielle dice que tienen todo tipo de atracciones como lectores
  • 38. KATIE MACALISTER FORO AD 38de palma, lectores de cartas del tarot y clarividentes 6, un mago, y muchosvampiros.Me atraganté con el sorbo tentativo que estaba tomando de cerveza colormarrón oscuro, apenas evitando que este se subiera por la nariz.—¿Disculpa? —pregunté, lamiendo la espuma de mi labio superior.—Vampiros —Roxy dijo feliz—. Muchos de ellos. ¿No es eso emocionante?—Muchos de ellos —repetí, mirando lejos de Roxy hacia Tanya y Arielle—.¿Cuánto es mucho?Aunque estaba curiosa sobre los llamados vampiros conectados a la feria, noestaba realmente completamente sorprendida escuchar que estaban presentes.Tenía una amiga que había coqueteado brevemente con la sociedad gótica enSan Francisco, y me dijo que vampirismo, en su forma presente, era muypopular entre ellos. Algunos de ellos realmente se insertaban en la imagen, conlos dientes caninos estéticamente mejorados, tomando sangre animal obtenidade los mataderos (algo que era más común que lo que me importaba pensar), yviviendo, en general, la vida vampírica sin estar muerto.—Dominic y Milos, los dueños de GothFaire, son Vampyrs —respondió Tanyacon una voz ronca y fuerte acento. Ella pronunció la palabra vampiro de unamanera afectiva y casi artística que no fallaba en darme una picazón en losdientes.—¿Lo son? Qué interesante —dije brillantemente—. Y qué emprendedores parahacer un negocio. No me imaginaba que los vampiros necesitaban dinero, perosupongo que los precios de las capas y cuidado dental han subido.Los ojos cargados de maquillaje de Tanya se levantaron para observarme conuna mirada que hubiese tenido más impacto en mí si es que sus pupilas nohubieran estado dilatadas. Drogas, sin duda, pensé para mí misma. Habíaescuchado que las drogas alucinógenas eran particularmente populares en losgrupos góticos, desde que mejoraban las habilidades de las personas para tenervisiones.—Duh —dije.6Clarividente: Persona dotada de facultades paranormales de percepción extrasensorial que lepermiten actuar de mediador en la consecución de fenómenos parapsicológicos ocomunicaciones con los espíritus.
  • 39. KATIE MACALISTER FORO AD 39—Hay casi veinte de nosotros en la Feria —Arielle dijo rápidamente—.Viajamos por toda Europa y Dominic nos paga, compartiendo los beneficios, sinquedarse con nada para él o para Milos.—Ah. —Asentí, deseando que cambie el tema. Estaba consciente de una ligerasensación de nerviosismo que consideraba que era por estar en un país extrañocon gente extremadamente rara. Miré fuera de la ventana de nuevo, mis ojos sedirigieron hacia la línea de la montaña de ébano, recostada contra el cielo yaoscuro. Algo no se sentía bien, pero no podía decir qué era. Después de estar enFrankfurt por una semana, Roxy y yo nos habíamos ajustado a la diferencia detiempos, así que ese no era el problema…Roxy miró su reloj y le preguntó a Arielle cuándo abría la feria.—Una hora después de la puesta de sol —dijo con una pequeña y tímidasonrisa. Ella era realmente linda; y me pareció muy triste que alguien le hubierahablado de teñir su cabello de un plano y aburrido color negro, además de usardemasiado maquillaje. Me imaginé que tendría unos diecisiete años y esperabaque esta fuera una fase experimental que asumiría rápidamente.—Bien. Bueno iremos apenas cenemos, ¿verdad, Joy?El sentimiento de nerviosismo creció. Miré de nuevo hacia las montañas. ¿Quéera lo que intentaban decirme?—¿Eh? Claro, si quieres. Podemos ver los monumentos. Dejar que nos lean laspalmas y mirar el espectáculo de magia, y clavar una estaca en el corazón de unvampiro o dos.—¡Joy!Los ojos de Tanya se abrieron ante mis palabras, sus orificios de la narizaleteando de una manera que me hicieron acordar de un caballo, unaobservación que sabiamente mantuve para mí misma. Sus uñas eran largas,puntiagudas y pintadas de negro. Era completamente posible que ella hubierasumergido las puntas en veneno.—Lo siento. —Ofrecí una sonrisa cursi como un pacto de amistad. Tanya larechazó con un bufido impaciente. Una vez más su mirada se posó en la puerta.Decidí ofrecer mi rama de olivo a Arielle.—Así, que ¿ustedes están aquí para tomar antes que abra el espectáculo oquisieran cenar con nosotras? El dueño dijo que la comida del pub estaríabastante buena.
  • 40. KATIE MACALISTER FORO AD 40—¿Comida del pub? —Arielle se veía confundida—La comida que sirven aquí, en el bar —Roxy dijo con dulzura, lanzándomeuna mirada amonestadora—. Son bienvenidas de acompañarnos; nos encantaríasaber todo sobre la feria y lo que hacen ahí, y por supuesto, cómo es trabajarcon dos vampiros, digo, Vampyrs.Rodé mis ojos.—Ya hemos cenado —Arielle dijo rápidamente, lanzando una mirada nerviosaa su hermana—. Sólo estamos aquí esperando a los hombres. Siempre nosjuntamos en un local público antes de abrir la feria. Dominic dice queimpresiona a las personas y las vuelve curiosas sobre la feria.—Me imagino que sirve como una especie de Cattle Call7, también. —Ante lamirada en blanco de Arielle, elaboré—: Ya sabes, permite que vean la cantidadde personas que tienen sangre disponible para donar. Heh, heh, heh.Ella le lanzó otra mirada a Tanya, y me dio una pequeña y preocupada risa.Roxy dejó de sonreír y me lanzó una mirada de advertencia que ignoré.Conversó feliz con Arielle sobre los monumentos en la feria, cuál era su rol (ellaleía las cartas del tarot), y cómo disfrutaba de viajar por toda Europa, todomientras yo estaba sentada e inquieta. El sentimiento de incomodidad de quealgo siniestro venía hacia mí, crecía y se fortalecía. Tenía una imagenmomentánea en mi mente sobre una sombra acechando en el bosque, la esenciade pino tan fuerte que casi me hacia picar la nariz. Retiré la sensación y me frotéla parte de atrás de mi cuello mientras intentaba enfocar mi atención en lo queArielle estaba diciendo.—... fue muy lindo, pero justo después que llegamos, alguien fue horriblementeasesinado en el pueblo contiguo, y la policía de Heidelberg cerró todas laspistas por el día así que llegamos tarde a un espectáculo en Aufsdajm.—Oooh, un asesinato —arrulló Roxy—. Qué emocionante. ¿La policía teinterrogó?Una ola de presentimiento chocó contra mí, casi haciéndome jadear con suintensidad. Miré alrededor de la habitación, intentando decidir si era alguienmirándome que estaba teniendo el efecto sobre mí, pero nadie estaba mirandohacia nosotras. Tal vez estaba cansada del día que había pasado en el tren.7 Cattle Call: Una audición con un gran número de actores sin experiencia.
  • 41. KATIE MACALISTER FORO AD 41—¿Interrogar? Ellos querían saber si habíamos visto a la mujer que había sidoasesinada. —La voz de Arielle se apagó mientras tomaba cerveza de su vaso.—¿Y, tú? —preguntó Roxy, más curiosa.Arielle tragó fuerte, su mirada se pegó en la parte de arriba de la mesa.—Sí, yo sí. Ella vino a la feria unos días antes. Le leí las cartas.—Un montón de gente vino a la feria esa semana, Arielle —dijo Tanya—.Te he dicho antes que no debes sentir culpa de nada.—Pero no vi el peligro —se lamentó Arielle, sus ojos azul pálido nadando enlágrimas repentinas—. No lo vi. No vi nada. ¡La dejé ir sin advertirle de nada!Tanya se inclinó hacia adelante, a través de Roxy, quién se apoyó contra la partealta de atrás de la silla de madera en un intento de salirse del camino.—Tú… no… hiciste… nada… malo. —Las palabras salieron duras y cortas,distrayéndome por un momento de la oscuridad que podía sentir que seacercaba.—Sé que dijiste eso, pero pude haber visto, debí saber… —Arielle buscó suservilleta y limpió las lágrimas que caían de sus ojos.Tanya dijo algo en un lenguaje que no entendí. Sea lo que sea, fue efectivo.Arielle asintió, balbuceando una disculpa hacia nosotras mientras se limpiaba.Roxy inmediatamente pasó a su modo de confortación, poniendo su brazoalrededor de la joven mujer y golpeando suavemente su hombro.—No sucede todos los días donde conoces a alguien que ha leído las cartas deltarot para una víctima de asesinato —comenté amigablemente, recibiendo pormi esfuerzo miradas idénticas tanto de Roxy como de Tanya.—No solo fue una —dijo Arielle, sonándose la nariz delicadamente—. Hubootra mujer asesinada en Le Havre, justo después que nos fuimos, y una enBordeaux tres meses antes, ¿te acuerdas, Tanya? Ella te compró un encanto deamor la semana anterior. Vimos su foto en el periódico. Fue la última víctima,hasta Heidelberg.La habitación se llenó de un remolino gris de confusión mientras la imagen deun hombre se insertó con asombrosa claridad en mi mente. Estaba de negro, susrasgos a la sombra, recortada contra la noche, caminando con pasos largos yesforzados. El viento golpeaba contra él mientras se movía entre el bosque,conducido por una necesidad que no podía entender. Fui empujada hacia él, me
  • 42. KATIE MACALISTER FORO AD 42mezclé con él hasta que pude sentir su sangre a través de sus venas y su alientoen sus labios al tiempo que se acercaba al pueblo, acechando en la noche conuna arrogancia que estaba hecha a la medida por siglos de existencia. A travésde sus ojos pude ver las luces del pueblo mientras parpadeaban a través de lasramas del pino; cuando su respiración aumentó al tiempo que inhalabaprofundamente para coger los olores del pueblo, la mía también lo hizo.Las imágenes en su mente llenaron la mía, pensamientos de humanos, cálidos yvivos, su sangre cantando una suave canción de sirena que no podía resistir.Saltó por encima de una zanja de drenaje, moviéndose rápida y poderosamentepor una colina hacia las afueras del pueblo, músculos y tendones trabajandocon elegante eficiencia. El olor a sangre era fuerte en nuestros orificios de lanariz ahora; el sabor de esta hizo que nuestras bocas se hicieran agua. Sabía pornuestra memoria que la sensación de esta no se comparaba con nada, caliente ydulce, corriendo por mi garganta…—¡JOY!Salté mientras las horribles sensaciones empezaron a desvanecerse, dejándomemareada y temblando, agarrando la mesa al tiempo que la habitación se movíay daba vueltas a mi alrededor. Era como la experiencia que había tenido unassemanas atrás en lo de Miranda, pero cien veces más intenso, cien veces másterrible. No solo acababa de ver a un hombre esta vez, me había mezclado conél, había sido parte de él, me había unido mientras él acechaba a su presa.Mi mente estaba gritando demandas de información y advertencias con igualconfusión, y aun así, en todo el caos una pregunta se repetía una y otra vezhasta que me consumía.¿Qué demonios me estaba pasando?
  • 43. KATIE MACALISTER FORO AD 43 Capítulo 4 Traducido por Dana Corregido por LuciiTamy—¿Estás bien? Parece como si estuvieras a millones de kilómetros de distancia,y estás respirando divertido. ¿Es por tu asma? ¿Quieres que vaya a buscar tuinhalador? —La voz de Roxy era tensa por la preocupación.Negué con mi cabeza para aclarar los retazos de... no había otra palabra paraeso más que visión… y empujé lejos el vaso de cerveza con mi mano temblorosa.Aún me sentía enferma y mareada, pero comenzaba a atenuarse.—Lo siento. No, estoy bien. Solo me perdí un par de minutos. Supongo que noquerré beber más alcohol.Roxy me dio una mirada curiosa, en parte preocupada, y en parte exasperada,pero no dijo nada más. Ella charlaba con Arielle mientras yo intentabacalmarme, intentando analizar qué juegos mi mente estaba jugando conmigo.Tenía que ser la cerveza, nunca había sido el tipo de persona para experimentaralgo tan espeluznante como eso. Ni siquiera en la infortunada lectura de runasen el Festival de Magia de Womyn me había hecho sentir como si fuera un títerede una fuerza que no entendía, y mucho menos creía. Tampoco estaba teniendouna especie de reacción a la cerveza, o estaba demente.Quizás eso era, quizás estaba volviéndome loca. Eso parece casi un destinopreferible que pensar que la visión había sido real. Pasé la lengua por mis labiossecos. Aún podía sentir la mordida metálica de sangre mientras fluía por milengua y bajaba por mi garganta.—¿A qué te refieres con “última víctima”? —las palabras salieron de mi bocaantes que me diera cuenta. Las tres mujeres se me quedaron mirando. Algo queArielle había dicho de pronto pareció ser importante—. Mencionaste otrasmujeres que habían ido a tu feria, mujeres que murieron después, y dices unafue la última víctima. ¿A qué te refieres?—Nada —espetó Tanya—. Ella no quiso decir nada. No hay conexión, como loha probado la policía alemana para su satisfacción, así que tus acusaciones noservirán para el caso.
  • 44. KATIE MACALISTER FORO AD 44Eché a un lado la preocupación por mi demencia potencial, sorprendida por laintensidad del ataque verbal de Tanya.—Mira, Tanya, lamento si crees que te estoy acusando de algo, pero no lo hago.Solo estoy interesada en lo que dijo Arielle sobre que ha habido más de unavíctima.—Arielle no dijo nada de interés —dijo de pronto Tanya y miró a su cerveza.Apreté mis labios y miré a Roxy. Ella se encogió de hombros. Me volví a sentar,ignorando la oscuridad moviéndose cautelosamente por mi mente paraconcentrarme en el pequeño trozo de información que Arielle había presentado.Siempre me han encantado los misterios de asesinatos, y este parece lo idealpara ocupar mi mente mientras espero a los chicos de traje blanco para queaparezcan y me lleven.—Entonces… ¿había más de un cuerpo? —pregunté a Arielle. Tan pronto comolas palabras dejaron mis labios, mi mente estaba inundada con la inmensasatisfacción encontrada en actos de dominio y conquista, el calor de otro cuerpopresionado fuertemente contra el mío, la esencia de su shampoo, la suavidad desu piel contra mi boca, la calidez corriendo a través de mí, llenando los lugareshelados, tranquilizando a la bestia que aullaba dentro de… abrí mis ojos deforma inmediata, tosiendo y ahogándome para aclarar mi boca de la horriblesustancia. Sangre.Él estaba alimentándose.Era demasiado para mí. Me puse de pie, usando la mesa para apoyarme.—Creo… creo… —Un hoyo rojo se abrió ante mí. Me agarré de la mesa para nocaerme dentro.—¿Joy?Roxy estaba ahí en un instante, sus brazos alrededor de mí, regresándome a lasilla.—Pon tu cabeza abajo entre tus rodillas. Pasará en un minuto.Hice lo que me ordenó, incapaz de detener el temblor que me atormentaba. Mimente chillaba, gritaba con la necesidad de saber qué estaba sucediendo, quéme pasaba de malo, por qué de pronto estaba viendo cosas que no tenía deseosde ver, y mucho menos creer.Vampiro susurró el viento. Sacudí mi cabeza vehementemente, golpeando minuca contra la parte inferior de la mesa. Me apreté con la sensación, acogiendo
  • 45. KATIE MACALISTER FORO AD 45el dolor que era real, no imaginario. Realmente, desesperadamente necesitabaalgo verdadero.—Joyful, ¿estas bien?Abrí mis ojos y giré mi cabeza cautelosamente. Roxy estaba en cuclillas a milado, aplicando un paño mojado en mi nuca.—Cielos, me asustaste hasta la mierda. Tu rostro se puso absolutamente pálido,y tus ojos estaban vacíos como si no hubiera nada ahí. No me vuelvas a hacereso otra vez, ¿de acuerdo?—De acuerdo —consentí, mostrando un fantasma de sonrisa.Ella me abrazó fuerte por un momento, susurrando:—No hagas ponerme severa contigo, hermana. —Antes de echarse hacia atrás.Di una temblorosa risa ante su orden y me puse de pie lentamente. Arielleestaba a mi otro lado entregándome un vaso de agua, el camarero al lado de ellahablaba rápidamente en checo. Tragué un poco de agua y en alemán le aseguréal hombre que estaba bien.—Retraso del jet lag —le dijo Roxy a él—. El avión se retrasó muuuuuchotiempo —repitió fuerte en un extraño inglés rudimentario que variosamericanos adoptan en el extranjero.—Él es checo, Rox, no sordo —señalé, limpiando mi rostro con el paño húmedoantes de entregárselo al camarero. Tomé un sorbo más de agua mientras todosregresaban donde estaban sentados, como si nada hubiese sucedido. Froté mifrente y me preguntaba por qué mi mente había elegido ese momento parapartirse, y qué iba a hacer para armarla de nuevo. Qué pasa si necesitaba algúntiempo para mí con un gran bote de súper pegamento para cerebro.—Creo que debes acostarte en vez de ir a la GothFaire —declaró Roxy,evidentemente diciendo lo que me recordó mi mente—. Pareces patéticamenterecalentada.—Muchas gracias. —Me esforcé para apartar la sensación de peligro que surgíadentro de mí hasta que aullara como el viento en una tormenta. Apreté misdientes mientras Roxy charlaba, incapaz de ceder a la sensación, agarrando losbrazos de la silla en un intento para enfocarme en qué era real, no es que mimente lo esté generando. La madera, eso era real. Era dura y suave debido aaños de lustra mueble, el complicado rollo tallado en los brazos era profundo,
  • 46. KATIE MACALISTER FORO AD 46los bordes despuntados por el uso. Luché para controlar mi respiración,negando la necesitad de jadear mientras la negrura se acercaba.Él se acercaba una voz susurraba en mi cabeza.¡No hay nadie! grité de regreso. Me preguntaba si de alguna forma Tanya mehabría dado una de sus drogas alucinógenas. Quizás la puso en mi cervezaantes que llegara, intentando hacer una pequeña travesura. De ser así, no loentendería, pero al menos serviría para relajarme en una forma extraña. Siestaba sufriendo los efectos de una droga, no me estaba volviendo loca. O peor.Agarré el vaso de agua y me ahogué con un trago, incapaz de oír laconversación alrededor de mí por el aullido del viento. Estaba sorprendida deque nadie más lo comentara, pero una mirada lenta alrededor del lugarconfirmó que todo era normal. Personas charlando, riendo, fumando, ybebiendo justo como si no fueran agarrados en la mitad de la fuerza del vientodel huracán. Un hombre de rostro agradable y cabello oscuro en un abrigo degamuza entró por la puerta, deteniéndose para saludar al camarero y varios delos hombres se agruparon antes de aceptar un vaso de vino y disfrutar de ungrupo alegre. Una mesera paseó por la multitud con una bandeja de cervezas.Alguien sacó un set de cartas. Todo era completamente normal.El viento aumentó en una cantidad insoportable, chillando y gritando palabrasde tormento y dolor, pero justo cuando pensé que iba a gritar, justo cuando elhoyo rojo se abrió ante mí otra vez, de pronto todo se calmó.Él había venido.—¿Joy? ¿Oíste lo que dijo Arielle? Su lectora de runas renunció la semanapasada.—¿Ah? —Volteé mi cabeza lentamente, mi mirada tocaba a cada persona en ellugar mientras me volteaba a ver a la puerta. Nadie se veía fuera de loordinario. ¿Como es que nadie podía sentir el peligro que estallaba en el aire?—Ella dice que Dominic está buscando a alguien para tomar su lugar. Puedespreguntarle a él para tomar el trabajo por unos días mientras ellos están aquí enBlansko. ¡Eso sería genial!—¿Dominic? ¿Runas?—Ella es genial prediciendo desastres naturales. —Roxy le presumía a Arielle.La puerta se abrió de golpe mientras ella hablaba, la negrura del vestíbulo másallá intacta por las luces dentro de la sala. Me congelé, mi respiración era un
  • 47. KATIE MACALISTER FORO AD 47sólido bulto en mi pecho mientras esperaba verlo, esperaba ver qué horriblecriatura mi mente había invocado. ¿Sería un jorobado? ¿Sería retorcido ymutilado, con la carne rancia colgando de él en tiras? ¿Sería algo peor?Con un remolino de material negro, un hombre pasó por la puerta,deteniéndose dramáticamente para inspeccionar el lugar antes de seguircaminando. Tenía el cabello rubio oscuro que se asomaba desde un pico deviuda pronunciado, ojos oscuros, y un rostro tan atractivo que haría llorar a unángel. Era seguido por otro hombre, más alto que el primero, probablementeunos buenos diez u once centímetros más alto que yo, también vestido denegro. Él no era particularmente apuesto, y ciertamente estaba vestido másconvencionalmente que el primero, pero había algo en él que atrapó mi mirada.—Ahí está Dominic —dijo Arielle felizmente.—¿Qué? —preguntó Roxy, su cabeza giró rápidamente—. ¿Dónde? Oh Diosmío, ese es él, ¿el chico con la capa? ¡Dios todopoderoso!Me senté en mi silla en silencio, mi cabeza me daba vueltas con la repentinaausencia de sonido, mi piel me picaba por la anticipación.—Si, es él —confirmó Arielle. Mi mirada regresó al primer hombre. Él habíaesperado hasta que todas las miradas estuvieran en él, luego se sacó la capanegra de sus hombros, lanzándola a un perchero antes de voltearse y sonreírle atodos en el lugar. Sus colmillos estaban alargados, puntiagudos, y se veíanbastante afilados.Y ellos eran tan falsos como lo era él, estaba tan segura de eso como lo estaba demi propio nombre. Segurísima. Lo que quería decir, si no me estaba volviendoloca y no me habían dado ninguna droga…Mis ojos se voltearon hacia estaba el hombre alto en la sombra de la entrada. Surostro estaba marcado con líneas nefastas, en severos ángulos y planos, sus ojosde un curioso café claro, ámbar, supongo, aunque era difícil estar seguraestando al otro lado del lugar. Pero lo que me cautivaba era el aura de podersilencioso y confiable que parecía llevar tan naturalmente como él usaba esaoscura chaqueta de cuero y vaqueros negros.Vampiro la voz susurró otra vez en mi cabeza.—¿Quién es el otro hombre? ¿Es el otro propietario? —preguntó Roxy en unentusiasta susurro que apenas penetraba el enredo de mis pensamientos.
  • 48. KATIE MACALISTER FORO AD 48Vampiro. La palabra era tan suave en mi mente, rozando todos los bordes.Intenté aplastar esa insidiosa voz de una buena vez, pero el problema era, queél se veía justo como siempre me había imaginado a uno de los Oscuros deDante: masculino, elegante, arrogante, y tan sensual que quería arrancarle suropa y hacerle cosas con un par de palillos y una larga botella de oliva. Mispensamientos contestaron bruscamente desde donde estaban deambulando conuna molesta exclamación. ¿Qué estaba pensando? ¿Un vampiro? ¿Un verdaderovampiro? Él no era más vampiro que su amigo con los dientes adheridos ysonrisa falsa de actor.—No, Milo está por asuntos de trabajo. Él tiene varias empresas. GothFaire essolo una de ellas. Ese es Raphael. Dominic lo contrató después de Le Havre. Élestá a cargo de nuestra seguridad.El hombre llamado Raphael observaba con un rostro impasible mientras Tanyasaludaba a su empleador. Lentamente él se movió hacia adelante, asintiendocon su cabeza cuando el camarero lo saludó a gritos, aceptando un largo vasode cerveza.Vampiro.—Puedes irte al infierno, porque no te estoy escuchando —dije entre dientes ala voz.—¿Qué? ¿Dijiste algo? —preguntó Roxy.—No.Ella levantó una ceja hacia mí, pero rápidamente se volteó a los dos hombresque estaban dominando el lugar con su sola presencia. O al menos un hombre:Dominic no estaba despejado con el rapé de Raphael.—Entonces, este Raphael… ¿es vampiro también? —preguntó Roxy a Arielle.Arielle estaba preocupada por su jarra de cerveza.—No estoy segura. No creo que lo sea, pero se mueve muy silenciosamente, y aveces tengo la sensación de que está observándome….¿Era o no? Solo su peluquero lo debe saber. Sonreí nefastamente ante mi pobrebroma, e intenté decidir de una vez por todas si estaba A) volviéndome loca, B)teniendo una experiencia alucinógena, o C) en la presencia de algo que no creíaque existía, pero dada mis experiencias de la noche, ¿quién era yo paracualquier especie de juicio de qué era real y qué no? Miré nuevamente aRaphael. Él estaba apoyado en la pared al lado de una gran maceta de palmera,
  • 49. KATIE MACALISTER FORO AD 49asintiendo con su cabeza mientras el camarero le hablaba continuamente.Cuando el hombre se marchó por un minuto para tomar una orden, Raphael semovió, accidentalmente derramando la mitad de su cerveza en la planta. Afinémis labios. ¡A nadie le gusta un vampiro borracho!—Oh Dios, ¡él es taaaaaaan apuesto! ¡Sabía que se vería así! Joy, ¿lo estásviendo?Dije entre dientes que lo estaba mirando. Dominic y Tanya aún estaban jugandocon el grupo, ella sonriendo tontamente mientras él la manoseaba en una formaque estoy segura que él pensaba que era escandalosa y erótica, pero realmenteera solo apenas de mal gusto mientras él mordisqueaba con esos dientes falsossu largo cuello blanco, generalmente sobreactuando. Los deseché por aburridosy enfoqué mi atención en el hombre que se había movido más lejos en el barpara reanudar su conversación con el camarero. Raphael se había sacado lachaqueta, y la larga línea de su espalda me dejó maravillada mientras él seinclinaba hacia adelante para hablarle al camarero en el oído. Como Dominic, éltambién estaba de negro, pero en él se veía elegante y fascinante y…—Viril. —Respiré.—Puedes decir eso de nuevo —acordó Roxy, con sus ojos hacia Dominic.Toda la atención estaba en el espectáculo que Dominic y Tanya estabanrealizando mientras él de pronto comenzó a girar con ella en un vals alrededordel lugar, su piel era blanquísima en comparación al negro de sus pantalones ysu camisa de seda, despreocupadamente desabrochada para exponer la mitadde su pecho.—Probablemente use un panqueque en el rostro. Y se afeita su pecho —dijesuavemente.—¿Tu crees? —preguntó Roxy, con ojos ardientes mientras la pareja pasabaentre nosotras, los dientes de Dominic bloqueaban el efecto completo. Ella dioun suspiro de lujuria—. Te aseguro que se ve bien en él. Me pregunto siMiranda habrá mezclado los mensajes de la Diosa, y se suponía que encontraríaa un Oscuro como mi hombre perfecto. ¡Podría ir por un hombre como ese!Estaba en la punta de mi lengua decir que Dominic no era siquiera tanremotamente fascinante como su compañero, y mucho menos un vampiro, peromientras mis ojos se volteaban hacia Raphael, yo estaba asombrada al descubrirque me estaba observando. Él sostenía un trago en su manodespreocupadamente, con su cabeza aún inclinada hacia el camarero, pero sus
  • 50. KATIE MACALISTER FORO AD 50extraños ojos estaban apuntando hacia mí. Nuestras miradas se encontraron yse trabaron.Instantáneamente estaba inundada de emoción: furia contenida pero aun asíuna fuerza enorme con la cual lidiar; soledad, una gran soledad que hacía caerlágrimas de mis ojos en respuesta comprensiva; y finalmente desesperación,grandes olas que me daban vuelta y me aspiraban. Casi tan pronto como lasemociones me pasaban por encima, se habían ido, dejándome curiosamenteprivada de confusión extrema.—Oh, Dios, estoy en problemas, serios problemas —me quejé, arrastrando misojos lejos del hombre que tenía todo lo que Miranda me advirtió, y mucho más.Mi piel hormigueaba y ardía donde estaba expuesta, como si solo su miradatuviera el poder de quemarme.—¿Qué sucede? ¿Te sientes mareada otra vez? —Roxy me estudió con unamirada de preocupación.Negué con mi cabeza.—No. Solo estoy sufriendo episodios delirantes. Nada del otro mundo.Ella frunció el ceño.—¿De qué estás hablando ahora? ¿Te sientes bien o no? Si quieres que te lleve atu dormitorio, solo házmelo saber.—Estoy bien —le aseguré y miré a Arielle que estaba envuelta en unaaterradora sonrisa demente—. Quizás solo un poco cansada, pero bien. Soloignórame mientras tenga mi colapso.Ella se apoyó en su silla y me dio una mirada “espero entenderte más tarde”. Suatención rápidamente cambió a otra cosa más interesante cuando Dominic sepavoneaba con Tanya en su brazo. Quería voltear mi cabeza para ver si Raphaelestaba en nuestro camino, pero no podía hacerlo. No necesitaba más episodioscompasivos o lo que sea que sentía alrededor de él.—Roxy —me incliné en la mesa y dije algo entre dientes mientras Dominichacía una producción de mover la silla de Tanya con (qué más) un pañuelonegro.—¿Ah? —Ella se volteó a regañadientes para mirarme—. ¿Qué?—¿Está mirando hacia acá?
  • 51. KATIE MACALISTER FORO AD 51Sus ojos deambulaban sobre Dominic, quien se había volteado para contestaruna pregunta a alguien en una mesa cercana.—No, no él, el otro. El grande. —Casi dije el verdadero, pero me detuve atiempo. No creía en vampiros.La mirada de Roxy recorrió el lugar, luego se situó en mí.—¿Por qué lo preguntas?Intenté encogerme de hombros, pero mi piel aún se sentía quemada.—Por ninguna razón en particular.—Es alto.—¿Y?—Tú también eres alta.—¿Te tomaste todos tus medicamentos esta mañana? —preguntésarcásticamente.Ella sonrió.—Solo decía. Pensé que quizás podías tener algo con él.¿Yo? ¿Con un posible monstruo chupasangre?—No en tu ferrotipo, ¡Nelly! ¡Ni siquiera lo conozco!Su sonrisa se amplió.—Terriblemente vehemente, ¿no?—Para.—Está bien.Ella siguió sonriéndome. La fulminé con la mirada.—Oye, ¿Joy?Decidí ignorarla. Miré de reojo, un muy pequeño vistazo y ver si él aún estabamirándome. Si la quemadura de piel era una señal, lo estaba.No estaba. No estaba en la barra del bar, no estaba en ninguna parte quepudiera verlo.Maldición.—¿Joy?
  • 52. KATIE MACALISTER FORO AD 52Casualmente me volteé a mirar en la otra dirección. Dominic estaba repartiendofolletos a las mesas cercanas a nosotras, pero no había señales de un grande, yoscuro hombre quien podía ser potencialmente, si es que no estaba demente odrogada, un vampiro. Vampiro, mi mente hizo eco de esa palabra en una formaextremadamente molesta.Decidí que demencia era la mejor opción.—¡Joy!—¿Qué? —dije bruscamente, mirando hacia atrás.—Está justo detrás de ti.Salté tan rápido que di vuelta a la silla, conmigo incluida, golpeando en elproceso mi cabeza contra el suelo. La última cosa que recuerdo antes dehundirme en una piscina completamente negra fue el grupo de gente queestaba rodeándome. Un par de ojos destacaban sobre el resto; eran ámbar, claro,ámbar brillante.—Tremendo —suspiré, y deje que la negrura me reclamara.La inconsciencia no era para lo que estaba hecha para ser, entonces hice corta lavisita y recuperé mi inteligencia lo más pronto posible. Una vez que me dicuenta dónde estaba, sentí una punzada de nostalgia por el estado deinconsciencia. Hice una rápida inspección de mi cuerpo, y descubrí que estabasentada sobre el suelo helado, apoyada contra algo duro y tibio. Algo querespiraba. Lentamente volteé mi cabeza para mirar quién era. Los ojos ámbar deRaphael se toparon con los míos.Vampiro.Cerré mis ojos, apoyándome en el hombro que me sostenía, incapaz de detenerla respiración de su esencia. Era una mezcla embriagadora de un olor picante deun hombre sano, y la débil esencia persistente de jabón. Vampiro o no, no podíahacer más que estar agradecida que no haya sido de esos tipos que les gustaempaparse en colonias y loción para después de afeitarse.—¿Joy? Sus ojos estaban abiertos, ¿ciertos? —preguntó Roxy. A regañadientescomencé a alejarme del cuerpo tibio que había detrás de mí. Un brazo mebloqueó alrededor de mi cintura evitando alejarme de él. El gesto entibió micorazón de una manera extraña.—Oh, bien, está despierta. Arielle, puedes bajar ese balde de agua; estádespierta ahora.
  • 53. KATIE MACALISTER FORO AD 53Rostros me miraban preocupadamente dando vueltas hasta que pensé que iba avomitar sobre todos.—Oh-oh, te estás poniendo verde. Eso no es bueno.—Se ve enferma. ¿Le traigo más agua?—Heinrich, llama al doctor. No quiero que ella nos culpe por este accidente.—Es hora de irse, Dominic. ¿Seguramente no puedes querer quedarte? —Lasvoces gritaban en mis oídos, dando vueltas y vueltas de la calidez, yempalagosa oscuridad que se sostenía sobre mí, incrementando las náuseashasta que estaba segura que estaba a punto de vomitar. El brazo que mesostenía firmemente alrededor de mi cintura tan firme como yo me agarraba aél, aferrándome desesperadamente con la esperanza que ese lugar —y miestómago— volviera a la normalidad.—Creo que tal vez debamos darle a la señorita un poco de aire. —Me volvíhacia la voz que se abría paso en mi pesadilla. Los rostros alrededor de mí seretiraban hasta que uno entró en el centro. Era uno de los dueños del bar, unhombre de buena presencia con prominentes pómulos, y oscuros eincomprensibles ojos. Una ola de bilis me ahogó mientras luchaba porcontenerla. Apreté mi agarre sobre el brazo que me sostenía.—Estarás mejor en un momento. —El hombre sonrió y corrió su mano sobre mifrente. Su voz era hermosa, grave, pero aterciopelada en su suavidad. Meenvolvía como una tibia y suave capa, cómoda y tranquilizadora.Instantáneamente las náuseas se desvanecieron y el lugar disminuyó susgiros—. No estás acostumbrada a nuestra cerveza. Los extraños a menudo laencuentran demasiado fuerte para sus paladares. Te aconsejaría que la próximavez pruebes nuestro vino.Solo había tomado un sorbo de la cerveza, entonces sabía demasiado bien queeso no era lo que me afectaba, pero me encontré extrañamente reacia a discutirlo que el hombre decía. Palpé con cautela en mi nuca, un chichón del tamaño deuna ciruela enana.—Tienes una pequeña hinchazón —me aseguró el hombre, sus dedos pasabandelicadamente sobre el doloroso chichón. Detrás de mí, Raphael se movióligeramente.—¿Es doctor? —le pregunté al hombre con una suave voz.
  • 54. KATIE MACALISTER FORO AD 54Sus ojos se volvieron negros con pena por un momento. Quería alargar mimano y tomarlo en mis brazos, para consolarlo y aliviar su dolor.—No soy doctor, aunque he tenido entrenamiento en medicina alternativa. Tuherida no es grave y no debería ser problema más allá de esta noche.El dolor que había florecido en mi nuca disminuyó, desvaneciéndose con lasnáuseas. Jamás había sido una persona que tiene demasiada fe en las técnicas demedicina alternativa, pero tenía que admitir que este hombre tenía algoextremadamente tranquilizador.—¿Quién eres? —No podía hacer más que preguntar. Sus ojos eran interesantes,tan expresivos y llenos de emoción, me encontré a mí misma queriendo correr asu lado, para mirar dentro de esos ojos.—Mi nombre es Christian —contestó, otra sonrisa burlona en sus labiosmientras las voces alrededor de nosotros incrementaban en aprobación.¿Acaso nadie de por aquí creía en usar sus apellidos?—Creo que sería mejor si te sacamos del suelo y te llevamos a tu cama —unavoz retumbó en mi oído. Me agarroté en respuesta. Donde la voz de Christianera tan suave como el agua corriendo sobre la arena, la de Raphael eraprofunda, ligeramente áspera, y levantaba la resonancia más increíble dentro demí. ¿No se suponía que los vampiros eran capaces de hacer magia con sus vocesy ojos? Antes de poder reflexionar sobre esto, me habían levantado. Raphael meliberó, luego me agarró rápidamente cuando el lugar comenzó a dar vueltasotra vez.—Bueno, al menos ya no está verde —dijo Roxy entre dientes, retorciendo susmanos—. Creo que estás en lo correcto en llevarla a la cama. Estamos en el pisode arriba, aunque ella se ve un poco delicada para mi opinión.Raphael no contestó, solo puso un brazo debajo de mis rodillas y me levantó.—Um —dije, volteando mi cabeza y estremeciéndome solo un poco mientras laluz del vestíbulo me llegó directo a los ojos. Mi nariz rozaba su mejilla. Nopodía creer que él me estuviera subiendo tres tramos de empinadas escaleras, yni siquiera respiraba con dificultad. Si probablemente no hubiese sido lo queera, un miembro sediento de sangre de los no muertos, lo habría besado.Una brillante ceja chocolate se levantó mientras él me miraba hacia abajo.—¿Um?
  • 55. KATIE MACALISTER FORO AD 55—Me estás llevando —dije, sintiendo lo necesidad de decir algo inteligente,pero carecía de ingenio para sacar algo inteligente del barullo que tenía en micerebro. Primero demencia, luego drogas, ahora estaba en los brazos de unhombre que podía ser un vampiro, y todo lo que podía pensar era en lo rico queolía y lo tibio que estaba.Por supuesto que está tibio, acaba de comer.Aplasté esa voz interior sin gracia y miré sus ojos ámbar sin estremecerme.Demasiado.—Sí —asintió él, su voz vibrando dentro de mí. Tenía un acento inglés, dándolea su voz una sonoridad que me recordaba la antigua caoba. Era muy sensual.Me gustaba. Demasiado.—Subiré las escaleras.—Tu dormitorio está en el piso más alto —contestó.—Pero no estás ni resoplando o haciendo demasiada presión o estallando ensudor.Ambas cejas se levantaron ante eso.—¿Debería estarlo?—No tengo un peso insignificante —señalé—. La mayoría de los hombres seresisten a llevarme en brazos por el lugar sin mencionar tres tramos deescaleras.—No soy como todos los hombres —indicó, poniéndose en marcha.Puedes decir eso de nuevo, estaba en el borde de mi lengua, pero lo contuve,diciendo en lugar:—A pesar de su obvio estado físico, soy muy pesada. Te saldrá una hernia. Sime bajas, estaré feliz de caminar el resto del camino.—No pesas tanto.Lo miré como si tuviera un dedo extra perdiéndose en su oreja.—¿De qué planeta eres? En caso de que se te haya escapado notarlo, mido unoochenta y mi complexión es como un ladrillo, como mi madre suele decir.—Ocurre que creo que la silueta de una mujer se ve mejor con curvas —dijo sinpreocupación, mirándome de arriba a bajo—. Las tuyas se ven bien en ti.
  • 56. KATIE MACALISTER FORO AD 56Bueno, ¿un hombre que tiene bastantes músculos para llevarme en sus brazos yaun así decir cosas lindas sobre mi sobreabundancia de curvas? Si solo no fueraun muerto andante, le hubiese propuesto matrimonio en el mismo lugar. Perola probabilidad era que si yo estaba demente, él era lo que no debería ser,entonces el matrimonio estaba descartado. Lo que era una lástima, en serio,porque mientras más cerca lo tenía, mejor se veía. Él era casi diez centímetrosmás alto que yo, era ancho en todas esas áreas que los hombres se ven biensiendo amplios ahí, tenía un duro y angular rostro y cabello oscuro rizado, peroeran esos ojos que enganchaban mi atención. Ámbar, ámbar profundo, puro yclaro y con salpicaduras de dorado y café. Él comenzó el segundo tramo deescaleras.Los vampiros pueden cautivar con sus ojos.—Um.—¿Vamos a volver a eso otra vez?Intenté mirarlo por encima de mi nariz, no era algo fácil de hacer cuando erasllevado por alguien.—Me disculpo por la lamentable escasez de conversación brillante, señor, perorecientemente he estado inconsciente y algunas concesiones se van a tener quehacer.—Ya veo.—Por ejemplo, no hemos sido presentados.Iba terminando el último tramo, viéndose ligeramente sobresaltado por mispalabras.—Pensé que las presentaciones siguieron el camino de los casetes y discoscompactos.—No están del todo extintos —contesté—. Soy Joy Randall.Se detuvo en los últimos escalones, deteniéndose en la cima para mirar mis ojos.—Raphael.—¿Solo Raphael?Él se encogió de hombros.—La mayoría de las personas tienen dos o más nombres.—¿Ah, sí?
  • 57. KATIE MACALISTER FORO AD 57—Sí. —Esperé. Él me miraba con esos hermosos ojos como si estuvierarecordando mi rostro. Estaba cansada de esperarlo, y decidí darle unempujoncito en la dirección correcta. Ustedes pensarán que alguien que havivido por siglos ha adoptado una habilidad social en el tiempo—. Mi segundonombre es Martine. Era el nombre de mi abuela. Joy Martine Randall.Él sonrió abruptamente con rareza desde la esquina de sus labios.—Mi nombre se debe a mi tatara-abuelo.—¿Tatara-abuelo Raphael?—Griffin. Mi nombre es Raphael Griffin St. John.—Encantada de conocerte, Raphael. —Arriesgué una sonrisa antes de darmecuenta lo que estaba haciendo. ¡Flirteando con un vampiro! ¿Qué seguía ahora,besar a un hombre lobo? ¿Baile prohibido con un zombie?—. Por si acaso, creoque tus padres hicieron lo correcto.Adoraba sus cejas. Adoraba la forma en que se levantaban y bajaban y eran tanexpresivas sin decir una palabra.—Tu nombre —le dije a la ceja arqueada en señal de pregunta—. Es diferente.Nunca he conocido a un Raphael. Es bastante romántico. Dramático, también.Me gusta.Mentalmente gemí para mí misma en cuanto las palabras salieron de mis labios.Estaba parloteando de cuánto me gustaba su nombre.—Es una tradición familiar. Todos los hombres de nuestra familia se llamanRaphael o Grifin.—Y tú tienes ambos.—Sí.—Entretenida la tradición —comenté. Él hizo un pequeño gesto de disgusto.—Está a par con la otra tradición familiar.—¿De verdad? ¿Cual es esa? No incluye sindactilia8, ¿o sí? Porque si es eso, noquiero saberlo.Sus cejas se arquearon mucho más.8 Sindactilia (del griego συν- = "junto" más δακτυλος = "dedo") es la fusión congénita oaccidental de dos o más dedos entre sí. Ocurre normalmente en algunos mamíferos comoel siamang, siendo inusual en los humanos.
  • 58. KATIE MACALISTER FORO AD 58—No es sindactilia, gracias por preguntar. La tradición familiar a la que merefiero es mucho más desconcertante: un hombre St. John sabe de la mujer conla que se casará la primera vez que la ve.Parpadeé.—Oh. Eso es algo diferente. Los hombres usualmente no se enamoran a primeravista. Aun así, Raphael es un nombre genial, así que supongo que lastradiciones familiares no están del todo mal.—Yo, por otra parte, intensamente no me gusta el nombre y preferiría si todosme llamaran Bob.—¿Bob? —¿Un vampiro llamado Bob? ¿Estaba permitido?—.¿Bob? ¿Por quéBob?Sus hombros se encogieron elegantemente a pesar del hecho de que aún meestaba sosteniendo en brazos.—¿Por qué no Bob?Me atrapó.—Pero Raphael es un lindo nombre. Es exótico. Es inusual. Es…—Suena como si perteneciera a un prostituto —interrumpió.—Bueno, creo que te combina —dije mientras caminaba por el corto pasillo.Él me miró por la esquina de sus deliciosos ojos.—¿Crees que me veo como un hombre que recibe dinero a cambio de satisfacerel placer femenino?—Creo que un montón de mujeres te pagarían para que les entregues placer—dije—. Sé que en realidad lo haría si tuviera algo más de efectivo.Él se detuvo ante mi puerta, dándome una mirada curiosa.—No sé si estar alagado o insultado. ¿Estás diciendo que te gustaría tener sexoconmigo?—Bueno, no está escrito en piedra, pero debo admitir que ahora, contigososteniéndome en brazos y todo eso, está en mi lista, aunque debo advertirteque descubrí que mi mente es bastante lanzada, así que tal vez no sea la mejorjuez.Él cuidadosamente me puso de pie, sosteniéndome de la cintura mientrasesperaba para ver si la habitación dejaba de dar vueltas. Se detuvo.
  • 59. KATIE MACALISTER FORO AD 59—Creo que el mejor rumbo para mí será tomar esa declaración como uncumplido. —Sus manos estaban tibias en mi cintura, sus dedos haciendo unaspequeñas caricias que hacía que mis rodillas se derritieran.—Ahora te he ofendido. Lo siento. Es solo que las mujeres en mi familia tiendena decir las cosas tal como la perciben. Olvidé que no todos están contentos deescuchar mis opiniones.Sus ojos brillaron fuertemente dentro de los míos. Quería zambullirme en susprofundidades ámbar y disfrutar de la calidez contenida dentro de ellos.—Por el contrario, me encuentro extrañamente obligado a alentarte a compartirtus opiniones.Si él no fuera tan condenadamente sexy hubiese estado bien, pero se quedó ahíabsolutamente provocativo con su sensualidad. Luché con las indecorosasganas de lanzarme a sus brazos, y retrocedí.—Creo que es mejor que te vayas. Soy capaz de lanzarme a tu cabeza si no lohaces, y no te ves como el tipo de hombre que le gusta que se le abalancen porun beso.Sus ojos se adentraron en una mirada tan traviesa que me dejó sin aire.—Te sorprenderías al saber cómo soy.¡Oh cielos, oh cielos, oh cielos! Lo miré boquiabierta. Afortunadamente, él noesperó una respuesta y se apiadó de mi dispersa inteligencia.—¿Tienes la llave de tu dormitorio? —preguntó, estirando su mano.—Yo la tengo —dijo una alegre voz detrás de él—. Cielos, esas escaleras sondifíciles para mis pies. Allá voy, háganme espacio. Joy, el dueño del hotel quieresaber si quieres llamar a un doctor. Al menos, creo que eso fue lo que dijo. —Roxy se detuvo en el otro lado de Raphael y me dio un vistazo—. Realmente tehan dado una paliza, ¿cierto? Te ves horrible. Muchas gracias, Raphael, lallevaré a su cama. No te molesta que te diga Raphael, ¿cierto? ¿Estarás en laferia mañana?Una oleada de disgusto brotó a la vista de mi mejor amiga bateando suspestañas en la que probablemente era la única persona existente que podríallevarme tres tramos de escaleras, y aún decirme que le gustaban mis curvas.Sonreí con mi mejor sonrisa estafadora, y estiré el brazo para pellizcarle el brazoa Roxy.
  • 60. KATIE MACALISTER FORO AD 60Ella chilló y sacudió su brazo, fulminándome con la mirada.—¿Entonces así es la cosa?—No.—Mrmm. —Se masajeó su brazo mientras abría mi puerta.—Gracias, Bob —le dije graciosamente a Raphael.—El placer es mío —contestó, sus ojos brillaban peligrosamente.—¿Bob? ¿Pensé que su nombre era Raphael? —Dejé que Roxy me llevara a midormitorio y se preocupara por mí, poniéndome una compresa de hielo en michichón que ya no dolía. Me acosté en la cama y la dejé que me sermonearasobre ser más cuidadosa cuando estamos en un país donde el cuidado de lasalud puede ser incierto, sin mencionar mi estupidez en caer literalmente decabeza al primer chico atractivo que vi.La última parte me hizo querer sentarme.—¿Qué? ¿Estás loca? Me caí, Roxy, no quise lanzarme a propósito sobre elhombre. Lo haces sonar como si me hubiese enamorado instantáneamente de élen el minuto en que entró al lugar.Ignoré la voz interior que me decía que su acusación estaba más cerca de laverdad de lo que yo quería admitir, especialmente si el mundo se había puestodel revés y él era un… Puse una mordaza mental en mi cerebro y no lo dejedecir la palabra.—Bueno, tienes que admitir que estabas interesada en él. Y ciertamente él noestá nada mal, una vez que superas esos ojos raros.—No son raros, son hermosos —dije bruscamente, retirando la bolsa de hielo—.No, no necesito una aspirina; mi cabeza se siente mucho mejor.—Bien. Descansa y te sentirás como nueva en la mañana. ¿Quieres algo decomer? —Roxy arregló mis ropas y me trajo un vaso de agua y el libro que echéen el equipaje.—No, gracias. Aunque es mejor que tú tomes algo. Te volverás maniática si elazúcar de tu sangre baja demasiado. —Me hundí nuevamente en la cama deplumas y me rendí ante el lujo de ser mimada.—Sí, mamá. Vete a dormir. Hablaremos por la mañana.
  • 61. KATIE MACALISTER FORO AD 61—¿Sobre qué? —pregunté, frunciéndole el ceño mientras estaba en la entrada—.Si vas a insistirme sobre ese tipo…—Su nombre es Raphael —dijo con una detestable coquetería.—… puedes pensar de nuevo porque no hay nada que discutir.—Vete a dormir —repitió con una sonrisa de suficiencia—. Mañana tienes ungran día por delante.Decidí intentar uno de los movimientos de ceja de Raphael para ver cuan bienfuncionaba conmigo.—La feria —ella contestó mi pregunta silenciosa—. ¡Querrás verte genial para laferia! ¡Vas a conocer a tu Oscuro ahí!¿Qué pasa si ya lo conocí?—¡Qué grandioso!—¡Al hombre al que le salvarás su alma!—Realmente eres el colmo, ¿lo sabías?—Él te sujetará en su pecho varonil, y mirará profundamente a tus ojos, y tedirá que eres de él y que está solo, ¡y ni siquiera puedes querer que él haga esosi te ves como ahora!—Estoy aquí para declararte demente. Tendré la placa lista en la mañana.—Y luego él completará el ritual de la unión, y vivirás feliz para siempre con tuamante vampiro, justo como en los libros de Dante.Tomé un respiro profundo.—¡NO HAY TAL COSA COMO LOS VAMPIROS!Ella sonrió.—Buenas noches, no dejes que las chinches te piquen. Querrás guardar esegusto para él.El lanzamiento de la bolsa de hielo falló, pero hizo un ruido muy satisfactoriomientras golpeaba la puerta.
  • 62. KATIE MACALISTER FORO AD 62 Capítulo 5 Traducido por ¿???? Corregido por LuciiTamy—Es simplemente malo que Raphael no sea un Oscuro —Roxy anunció la tardesiguiente cuando nos arrastramos tres pisos escaleras arriba a nuestrashabitaciones. Un día gastado en vagar por el Macocha Abyss nos había dejado,tanto con las piernas cansadas como con la necesidad de un largo baño—. Si lofuera, entonces sabrías que era lo que Miranda estaba hablando sobre él.La fulminé con la mirada.—Mira el reloj —respondió mi acusación tácita—. Son las tres pasadas. Esperécuatro minutos adicionales.—Cuán rápido vuela el tiempo cuando no estas hablando de míticas,supuestas, inventadas, criaturas totalmente ficticias —mascullé cuando saqué lallave de mi habitación y abrí la puerta. Roxy me siguió a mi habitación, ya queera más grande que la de ella y había una silla adicional.—No creas que voy a permitirte aplazar las cosas de las que quiero hablartodos los días. La única razón por la que estaba de acuerdo en no mencionar alos Oscuros hasta que volviéramos fue porque te veías tan horrible estamañana.Por extraño que parezca, no me había sentido mal. Mi cabeza estaba sóloligeramente sensible en el área donde me golpeé, y mi mente estabaextrañamente tranquila. Eso se debió enteramente a la pequeña charla deánimo que me había dado durante la ducha esta mañana. Aunque no eranormalmente uno con la introspección profunda sentí que era necesario. Eraeso o administrarme una terapia de electroshock.—La mente humana es un lugar extraño y maravilloso —le había dicho a miesponja cuando me enjabonaba con mi jabón de jazmín favorito—. Es altamentesusceptible a la sugestión, y puede ser fácilmente engañada para percibir algoque realmente no está presente. La tensión en particular, puede hacer cosasextrañas en el cerebro, causando que se defienda liberando la tensión en formade sueños vividos y visiones.
  • 63. KATIE MACALISTER FORO AD 63La esponja se negó la oportunidad de comentar sobre mi teoría, por lo que lause para continuar con el resto de mi teoría. El episodio con Mirandaprovocado por el par de gin-tonics que había tomado, obviamente habíamarcado mi mente entonces impresionable. Una vez llegué a una zona dondesupuestamente contiene los elementos de fantasía que había mencionadoMiranda, mi cerebro decidió aliviar un poco la tensión de estar a mitad delmundo en un país extranjero plagado por imágenes afines y presentarlo comola realidad.No hice caso de esa vocecita que señaló que no estaba especialmente estresadaacerca de nada, menos por las vacaciones largamente soñadas por Europa,asintiendo con la cabeza mientras salía de la bañera y agarraba una toalla. Elepisodio con Miranda podría ser explicado por la bebida, mientras que losfuegos artificiales de la noche anterior se debían a la ilusión y al inocentepequeño engaño de parte de mi mente. Tenia mucho sentido, y además detener la ventaja adicional de ser totalmente razonable. Mucho más razonableque mi cínico pensamiento de que podría haber sido arrastrada lejos comoDorothy y haber caído en mi propia versión paranormal de Oz.Una mente recientemente restaurada y tranquila y un día explorando losasombrosos fenómenos geológicos de la zona había hecho mucho por restaurarmi buen humor. Un par de veces en el día pensé en traer a colación el tema delas extrañas ideas delirantes que había experimentado la noche anterior, perome mostraba reacia a hablar de ello incluso a mi amiga mas intima. Erandemasiado personales… Una vez que regresamos al hotel decidí, ya que Roxyse había abstenido de mencionar a sus vampiros todo el día, era justo que ladejara tener el turno. Haría de abogado del diablo para ella, que siempredisfrutaba y ahora que tenía las cosas en orden en mi mente, no me haría dañoen lo más mínimo seguirle el juego.—OK, voy a picar. ¿Cómo sabes que Raphael no es un vampiro? —le preguntécuando me quite la sudadera sucia y agarre la bata del baño.—¿Eh? Oh, eso es fácil. Bebía.—¿Qué?Asintió con la cabeza y comenzó a desatarse sus botas de montaña.—En la barra anoche. Había una cerveza. Todo el mundo y tu tía Fanny sabenque los Oscuros no beben nada más que sangre. Has leído los libros, ya sabesque es sólo después de la Unión que pueden ingerir algo más que sangre.
  • 64. KATIE MACALISTER FORO AD 64—Estas demasiado familiarizada con esos libros para mi tranquilidad. —Mequité los pantalones vaqueros y tome la ropa interior limpia de un pequeñocajón.Ella sonrió y pateó una bota para quitársela.—Tienes que entender los hábitos de la presa, para cazarla ¿o no? Además, nodebes quejarte. Todo mi conocimiento va a ser muy útil para cuando nosencontremos con tu moravo. ¿Tú... er ... no crees que sea Dominic, verdad?La dejé comentando sobre la búsqueda de mi vampiro cuando me iba, y meestremecí ante la idea de tener algo que ver con el farsante de Dominic.—Ick. No. Dudo seriamente si es algún tipo de vampiro, Roxy, excepto en tupropia mente. Los dientes son definitivamente falsos. —Mantuve un estrictocontrol sobre mi mente cuando la memoria compartida de los colmillosmordiendo la carne brillaba a través de ella. Imaginación, sólo era miimaginación fértil, nada más. Me quite la ropa interior y me deslicé en mi batade baño.—Oh, no tienes más que prejuicios. Prométeme que mantendrás la menteabierta esta noche en la feria.Yo no quería tener una mente abierta. Una mente abierta conducía a lasvisiones, y eso definitivamente no era bueno para la cordura. Sin embargo,siempre me enorgullecía de mi capacidad para juzgar imparcialmente todos loshechos en una situación, por lo que supuse que sería justo no ser demasiadocrítica antes de sopesar todas las pruebas y la conclusión de que de hecho nohabía tal cosa como los vampiros.Además, me señale a mí misma, sabía que tenía razón y que ella estabaequivocada, por lo que no me haría el más mínimo daño tener una menteabierta. Si todo el mundo en la feria era como Dominic, no tenia nada de quépreocuparme. Agarré mis cosas de baño y me volvió hacia Roxy.—Bien, voy a tener una mente abierta.—Prométeme que no te meterás con Dominic.Levanté la mano.—No voy a meterme con Dominic.—Y serás agradable con cualquier vampiro que conozcas.—Claro. ¿Quieres ser la primera en bañarte?
  • 65. KATIE MACALISTER FORO AD 65—No. —Se quitó la otra bota y salió cojeando hacia la puerta—. Parece que lonecesitas más que yo. Te veré a las seis en la planta baja para la cena, y despuéspodemos ir a la feria. ¡No te olvides de tomar una siesta! Siempre te enfadas siestas hasta tarde sin dormir una siesta, y quiero ver todo en el GothFaire. Nopuedo esperar para ver a Dominic de nuevo. ¡Es tan apuesto!Y él lo sabía.—Rox, una palabra de advertencia. —Se detuvo en la puerta, con la cabezaladeada.—¿Qué?—Tanya parecía tremendamente posesiva con él. No sugiero que estén liados.Ella no parece del tipo que tolerase una invasión de su terreno. —Ella sonriócon una de sus patentadas “para mí, los hombres caen como los árboles con unhacha”, sonrisas—. No te preocupes por mí. Ve a tu baño. Ah, y Joy, ponte algosexy. Aunque Raphael no sea el hombre de tus sueños, es el único que conozcoque podría llevarte tres tramos de escaleras sin detenerse para descansar. Esposible que desees comprobarlo un poco. Es demasiado malo que no sea unvampiro... —Salió de la habitación.Vi la puerta al cerrarse detrás de ella, pero no fue lo que vi sino el bar de abajo.La imagen estaba fresca en mi mente: de pie al final de la barra estaba Raphaelhablando con el camarero, con los ojos en mí mientras sostenía una jarra decerveza en sus manos.Si tomaba un enorme pellizco de sal mental y estaba dispuesta a admitir laposibilidad de que los vampiros existían y estaban controlados por las leyesestablecidas en los libros de Dante, ¿no requiere la auto-conservación pretenderencajar en la sociedad humana?Me parecía que si un vampiro de verdad quería mantener su secreto, podía ir aun bar y pedir una bebida, y después de aparentar haber bebido parte, entoncesohh, la derramaba accidentalmente en un lugar donde nadie se diese cuenta.Como en una palmera.Tuve mi baño y tome una breve siesta. Me duele admitir que Roxy tenía razónacerca de mí, no era una persona noctámbula y ya que el GothFaire estabaabierto hasta las dos cada noche, sabía que no había manera de que pudieraaguantar sin tomar una siesta antes. Me levanté dos horas más tarde y me puseun pantalón de lana marrón y un jersey de pescador voluminoso, negándome
  • 66. KATIE MACALISTER FORO AD 66firmemente a vestirme con cualquier cosa que pudiera ser confundido con algosexy. Raphael, estaba segura, era un hombre muy agradable además de serexcepcionalmente fuerte, pero a pesar de todas las esperanzas de Roxy y losplanes para mí, no estaba realmente cazando a un hombre. Bueno, está bien, talvez estaba un poco interesada, pero realmente no tenia tiempo para empezaralgo, así que era el mejor que me limitara al plan de “se mira, pero no se toca”. Cuando empecé a bajar la escalera de caracol, oí cerrarse una puerta detrás.Había dos habitaciones y un baño en el piso superior, por lo que Roxy y yoteníamos el baño para nosotras solas. Por curiosidad, me detuve en la curva deldescansillo y espere para ver quién había invadido el piso superior.Un par rígidas botas negras con suela gruesa apareció a la vista, seguido demallas a rayas blanca y negra, visible a través de la cursi falda negra que rozabalos escalones tras de ella, coronada por un corpiño de terciopelo con bandasrojas y negras y... la cabeza de Tanya. Se detuvo cuando me vio.Parpadeé a su cabello.—No creo que jamás haya visto a nadie con el pelo carmesí. Agradable color.Combina con la parte superior. No tenía idea que te alojabas aquí. Asumí quetodas las personas relacionadas con la feria vivían en los tráiler estacionados asu alrededor.—Vivimos allí —dijo con su ronca voz ronca de acento grueso. Sus ojosbrillaban, su rostro maquillado con blanco y sus labios realzados por el teatrallabial negro tan querido por los góticos.—¿Ah, sí? ¿Simplemente comprobabas la vista desde aquí arriba?Ella se dirigió hacia mí. La escalera, como ya he mencionado, era estrecha ysinuosa y debido a su edad tenia los escalones desiguales. Tanya no me dejóotra opción que dar la vuelta y bajar delante de ella.—Estaba buscando el baño —le dijo a mi espalda.—¿Oh, realmente? —Me detuve un momento cuando llegué al segundo piso—.Hay uno en la planta baja, ¿sabes? Es muy práctico para el bar.La forma en que sus ojos brillaban en la escasa luz de la escalera me recordó auna serpiente que acababa de descubrir a un ratón especialmente jugoso.Decidí que no esperaría para ver si saltaba, y comencé a bajar el siguiente tramoaferrándome a la pared. Cuando estas a casi dos metros de altura y tienes los
  • 67. KATIE MACALISTER FORO AD 67pies grandes, eso suele significar problemas en un edificio con escaleras detrescientos años.—El baño estaba ocupado. —Las palabras eran entrecortadas y punzantes. Yoestaba dispuesta a apostar que estaba escupiendo contra mí, pero de espaldas aella, no lo sabía.—Hasta donde sé —le grité por encima del hombro—, también hay un baño enel segundo piso.—Estaba también ocupado.—Ah. —¿Por qué no le creí? ¿Tal vez porque me sonaba de forma incorrecta?¿Tal vez porque estaba arruinando a Arielle haciéndola una copia de sí misma?¿O podría ser porque las únicas habitaciones de la planta superior era la deRoxy y la mía, y eso significaba que la querida Tanya podría haber estadofisgoneando?—Sabes, he escuchado que las cárceles checas no son lugares muy agradablespara estar adentro.—¿Por qué me dices eso? —Ella debe fumar cinco cajetillas al día paraconseguir el tono rasposo afilado como cuchillas de afeitar.—Oh, por ninguna razón. Estaba pensando lo terrible que sería para cualquieraque fuese sorprendido robando, en particular para alguien que no seaciudadano checo. El turismo es Dios en esta área. Si, por ejemplo, alguienirrumpiese en una habitación de hotel y se enredara con las pertenencias de unturista, me imagino que la policía iba a procesar a esa persona con más dureza.Me tropecé en un escalón especialmente retorcido cuando empecé a bajar elúltimo tramo y me aferré a la pared con más fuerza.—Debes tener cuidado cuando estabas bajando las escaleras —Tanya gruñódetrás de mí en una parodia repugnante de dulzura—. Si te caes, te puedesromper el cuello, y sería tan trágico.La miré y descubrí los dientes en una sonrisa. Ella los descubrió a cambio.Cuando estaba en el último giro, algo impactó en la parte posterior de mirodilla, barriendo la pierna debajo de mí. Grité y me caí, golpeando la primeravez en la pared de la escalera, entonces reboté fuera de ella y a toda velocidadcaí directamente hacia el piso de madera del estrecho pasillo.No terminé en el suelo, aunque me sentí como si golpease contra un muro deladrillo. Cuando me estaba cayendo de las escaleras, Raphael salió de la
  • 68. KATIE MACALISTER FORO AD 68oscuridad y me agarró, sujetándome contra su cuerpo dio una impresionantemedia vuelta por lo que fue su espalda en lugar de la mía la que se estrellócontra la pared con paneles de roble. Me incliné borracha contra él,aferrándome a su abrigo y jadeando por el shock, mi corazón latiendolocamente por la descarga de adrenalina. Conseguí poner mis pies debajo de míy me levanté despacio, mirando hacia arriba para encontrar a sus ojos oscurosde color ámbar preocupados.—Muchacho, tienes buenos reflejos. ¿Estás bien? —le pregunté.Una ceja de color chocolate brillante se levanto como sabía que lo haría.—Yo iba a preguntarte lo mismo. Debes tener más cuidado en la escalera. Estosedificios antiguos pueden ser peligrosos si no miras por donde andas.Sus brazos todavía me rodeaban, pero no me quejaba, él podría haber parecidotan fuerte como el acero cuando me estrellé contra él, pero estaba agradecida deque estuviera allí. También era muy cálido, tenía ese olor atractivo de jabón yde hombre del que me di cuenta anoche y estaba tan cerca que pude ver elpulso latiendo en su cuello.Quería desmayarme, pero logré separarme de sus brazos en su lugar.—De hecho estaba mirando por dónde iba, ese fue el problema. No podía mirarmis pasos y a la diablesa detrás de mí al mismo tiempo.—¡Cherie! ¿No está acusando a Tanya de hacer fechorías? —preguntó una vozdesde la izquierda. Dominic estaba de pie delante de la puerta del bar, conTanya acurrucada contra él con una mirada satisfecha en su rostro. Quise tirarde su pelo rojo sangre hasta arrancarle las raíces, pegárselo con pegamento yhacerlo nuevamente.—¡Claro que la estoy acusando a ella! Me empujó por las escaleras porque laamenacé con la policía cuando la encontré en donde no tenía derecho a estar.—Miente —Tanya susurró en el oído de Dominic.—¡Cómo el infierno que lo hago! Me diste una patada en la parte posterior dela pierna. Apuesto a que voy a tener un golpe enorme allí por esos zapatos demonstruo que llevas.—¡Zapatos de Monstruo! —Los ojos de Tanya decían mucho y todo era sobrelos métodos de destripamiento—. Ustedes los estadounidenses no saben nadade lo que está de moda.
  • 69. KATIE MACALISTER FORO AD 69—¡Basta! —Dominic gritó y empujó a Tanya alejándola. Se paseó hasta dondeRafael y yo estábamos y se me quedo mirando de arriba a abajo de una maneraque puso mis pelos de punta.—Dominic. —Tanya parecía tan loca como para escupir fuego, pero Dominic leprestaba poca atención. Hizo una mueca chasqueando la lengua y me vio frotarla señal de mi muñeca en donde me golpeé contra la pared. Me tomó la muñecaen su mano, apartando mi otra mano para frotar pequeños círculos sobre elhueso de la muñeca.—¡Pero… usted se ha lastimado! —dijo con voz melosa. Tenía los dedossorprendentemente cortos para un hombre que parecía largo y delgado, algoque noté cuando se inclinó sobre mi muñeca, lamiéndose los labios, cuando lalevanto para inspeccionarla—. Este no parece ser un día que le traiga muchasuerte. Aún.—Déjala, Dominic. —Raphael parecía aburrido como el pecado apoyado en lapared, pero había una orden en su voz, y sus ojos brillaban con algo queesperaba que Dominic encontrara amenazante.—Sí, déjame ir Dominic.Tanya empujó su brazo, pero hizo caso omiso antes de que me diera unasonrisa con colmillos.—¿Y si no puedo, pequeña?¿Pequeña? Me quedé casi cara a cara con él. ¿A quién pretendía engañar?—¿Qué agonía padecerías si retiro mi atención de ti? —Con la mano libre metomó la barbilla y echó mi cabeza hacia atrás, con los dedos posados en micuello. Moví la cabeza fuera de su alcance, pero su mano apretó mi muñeca. Eldolor se disparó a través de mi brazo.—¡Suéltame, hipócrita falso y arrastrado!—Dominic. —Tanya tiraba de su brazo, tratando de llamar su atención, pero élsiseo entre dientes y la empujó a un lado, sujetándome a mí por la muñeca.—Deja que se vaya, Dominic. —La voz de Raphael era baja y profunda aunqueretumbó en todo el estrecho pasillo. Algo cálido y agradable dentro de mícomenzó a tararear en respuesta a ella. Aún estaba apoyado contra la pared,viéndose más aburrido si eso fuera posible.
  • 70. KATIE MACALISTER FORO AD 70La mirada agradecida que estaba a punto de enviarle se seco. Lo fulminé con lamirada en su lugar.—¿Vas a quedarte allí y sujetar la pared, o vas a ayudarme?—Raphael está a mi servicio —Dominic ronroneaba mientras llevaba mimuñeca a su boca, separando los labios y enseñando los colmillos falsos—. Élsabe bien las fuerzas oscuras que puedo controlas si intenta enfadarme.Sentí que estaba en medio de una telenovela Gótica mal escrita, algo a lo largode las líneas de Dark Shadows reúne a los Ministros.—Tú eres el más sobreactuado actor que he conocido —le dije a Dominic. Unmúsculo en su párpado tembló.—¡Dominic, insisto en que pares inmediatamente! —Tanya era una verdaderahoguera de furia, pero se retractó de inmediato cuando su amante se dio lavuelta tirando dolorosamente de mi muñeca en el proceso, y escupió una seriede invectivas en francés.—Que Dios te ayude si no me dejas ir, ¡voy a demandarte por asalto en un ladoy en otro! —Tire de la muñeca—. ¡Y no creas que no pueda hacerlo! ¡Mi madrees abogada!Sus dedos se cerraron dolorosamente alrededor de mi muñeca.—¡Cherie! ¡Tan impaciente! Me gusta una mujer que sea exigente. También megusta que tenga espíritu. Pelea conmigo, mon petit chat. Me complace verteluchar.Le miré fijamente durante un instante con incredulidad, y luego me volví paramirar ceñuda a Raphael.—¡Maldita sea, ya que es tu jefe has algo!Se encogió de hombros y se enderezó.—¿Qué quieres que haga?—¿Es admisible la castración?—Esta noche serás mía, mon ange —prometió Dominic, que me atraía más y seaseguraba de que lo viese lamer sus colmillos—. Pero creo que necesitas unapequeña lección de modales en primer lugar. —Mientras hablaba, llevo mimano a sus labios.
  • 71. KATIE MACALISTER FORO AD 71—¡Raphael! —Juro que sus ojos brillaron por un momento en respuesta a miexigencia.Cuando la lengua de Dominic serpenteaba para lamer el punto de mi pulso,hice un puño con la mano libre y me preparé para darle un rodillazo en lossacos felices, pero antes de que pudiera, se desató el caos. Un grito de furia sinpalabras resonó en mi cabeza cuando la puerta al exterior se abrió de golpe poruna repentina ráfaga de viento, haciendo vibrar las ventanas y enviando unaráfaga de aire frío y una lluvia de hojas secas por la puerta abierta. Al mismotiempo, cuando Raphael se abalanzaba sobre Dominic, Roxy y Christian, elhombre de la voz bonita que había visto la noche anterior, llegaron corriendodel bar. Dominic gritó como si hubiera sido golpeado, y me soltó la mano,tambaleándose hacia atrás. Tanya aullaba y se dirigió hacia mí con sus garras aldescubierto saltando, pasando más allá de Roxy, que agarró a Christian yvalientemente gritó:—¡Aidez-moi! ¡Aidez-moi! —Con el peor acento francés que nunca hubiese oído.—Aidez-moi? —le pregunté mientras evitaba empalarme en las uñas deTanya—. ¿Quieres que alguien te ayude? ¿Y yo qué?Con un movimiento demasiado rápido para que lo siguiera, Raphael agarró aDominic por la camisa de poeta con volantes de fantasía que llevaba y loestrelló contra la pared del bar. Tanya vino hacia mí de nuevo con un grito defrustración, pero le agarré ambos brazos y golpeé.—¡Acuérdate de tu posición! —Dominic gritó cuando Raphael le gruñó y lolevantó del suelo con una mano. Christian saltó y peleó con Tanya para alejarlade mí, separándola y sujetándola hasta que se calmó.—¡Recuerda quién soy, St. John! ¡No tendrías nada sin mí, nada! ¡Puedoromperte con sólo una palabra!Valientes palabras, considerando que era Raphael quien sostenía a Dominicimpotente con una sola mano, pero para mi inmensa decepción, las palabrasparecían eficaces. Lentamente Raphael dejó deslizar a Dominic por la paredhasta que vez estuvo sobre sus pies. Dominic lucía una sonrisa completamenterepugnante llena de regocijo, y con gestos exagerados se ajustó la camisa y elchaleco de rayas.—Un hombre sabio reconoce a su maestro —Dominic cantó, volviéndose pararecuperar a una furiosa Tanya de Christian.
  • 72. KATIE MACALISTER FORO AD 72Empleador o no, yo esperaba que Raphael lo golpeara, pero aparte de flexionarlos dedos, no hizo nada. Su rostro estaba tenso y sin expresión, y de mala ganale di la máxima calificación para el control.La mirada de Dominic se posó sobre mí cuando estaba al lado de Roxy. Élsonrió y dejó caer los párpados en lo que estoy segura que él creía que era muysexy, pero que en realidad sólo le hacía parecer tonto.—Y tú, mon angel. Te veré esta noche, ¿eh? Te lo prometo, voy a cumplir todastus fantasías más oscuras, no importa cuán extremas sean.Tanya hizo un ruido de protesta sin palabras.—Oh, genial —le dije con ironía cosa que dudaba que pudiera apreciar—. Hanpasado eones desde que vi una ejecución de calidad de un vampiro. Me alegrode que te hayas ofrecido voluntario.El músculo en el ojo tembló de nuevo, pero se aferró a su mirada torcida. Conuna llamativa reverencia hacia mí, mostró sus colmillos a todo el mundo y saliópor la puerta.—Raphael. —Dominic se detuvo en la puerta, pero no se molestó en tener lacortesía de darse la vuelta y enfrentar a Raphael cuando le habló—. Espero quese encuentre en la feria antes de la apertura.—Voy a estar ahí —respondió Raphael, cruzando los brazos sobre el pechoancho y le envío a Dominic una mirada que pedí al cielo que nadie me dirigieraa mí. Dominic se arremolino la capa sobre el hombro y barrió la puerta con ungran floreo, con Tanya siguiéndolo tristemente detrás.—Apuesto a que él aprendió en Salidas Dramáticas 101 —murmuré a Roxy.Ella rió a cambio. Le di a Raphael una sonrisa de gratitud—. Me parece que tedebo una.Apretó la mandíbula. No sonrió a cambio. De hecho, parecía enojado como elinfierno.—Eso parece —reconoció con un gesto poco conciso de su cabeza.Sentí como mis labios se afinaban con todos los pensamientos para darle lasgracias evaporándose bajo la mirada de esos ojos malvados de color ámbar.—Vamos a no ser demasiado amables acerca de esto, ¿de acuerdo?Dio un paso adelante, un gran paso, el hombre tenía las piernas hasta las axilasy frunció el ceño hacia mí. Tengo que admitir que era una figura muy
  • 73. KATIE MACALISTER FORO AD 73intimidante, pero me niego a dejar que nadie me intimide con nada más que unmontón de músculos, un rostro hermoso, y los ojos que podría hacer caer a uncaballo a diez pasos.—Podría haber perdido mi trabajo porque insististe en coquetear con Dominic.¿No hay una expresión que dice que si no puedes soportar el calor, mejorpermanece fuera de la cocina?Me quede boquiabierta. Miré a Roxy para ver si ella estaba escuchando lamisma acusación indignante que yo. Parecía que no, ya que tenía una mano enla boca y estaba tratando claramente de no reírse. Los ojos oscuros de Cristianbrillaban con interés por mí, pero no parecía estar horrorizado. Levanté labarbilla, me di la vuelta para hacer frente a Raphael, y dejarle caer los doscañones.—¿Coqueteo? ¿Calor? ¿Cocina? ¿Estás loco? ¡Chocar contra la pared como quedebe haberte revuelto el cerebro, señor, porque no hay manera de que nadie enla verde tierra de Dios puede afirmar que estaba coqueteando con el viejocolmillos!Raphael dio un paso más hasta que estuvimos dedos con dedos de los pies, y lanariz con barbilla.—Le permitió sostener su mano, y me di cuenta de que no estaba luchandomuy duro para escapar. Por no hablar de que en repetidas ocasiones agito suspestañas hacia mí en un claro intento de darle celos. En otras palabras, quemostraba todos los signos de una mujer que estaba deseosa de la atención de unhombre haciendo un espectáculo de indiferencia para despertar su interés. Eso,Joy Martine Randall es coqueteo. Le agradecería que tuviese a bien dejarmefuera de sus planes la próxima vez que deseé jugar sus pequeños juegossexuales.—¡Oh!— Resoplé, incapaz de creer lo equivocado que había estado él. Megustaba más como chupa sangre muerto viviente de lo que lo hizo como elauto-centrado, congestión nasal, simplemente el hombre pedante que era—.¡Para tu información, el Sr. Tan-Palo–en-el-culo-que-tu-probablemente-atraigas-moscas, no estaba coqueteando! ¡Yo no juego juegos! ¡Y ciertamente no estabaagitando mis pestañas hacia ti, para que puedas obtener la idea correcta en loque pasa por tu cerebro de pudín!—¿Pudín? —Me gritó, con la indignación erizándose por todos los poros.—Vainilla. ¡Y con grumos! —grité de nuevo.
  • 74. KATIE MACALISTER FORO AD 74Tomó una respiración profunda, flexionando los dedos mientras se esforzabapor mantener el control de sí mismo. Curiosamente, el hecho de que él era másgrande y más fuerte que yo no era una amenaza. De algún modo lo supe,aunque no pudiera, que no era el tipo de hombre que me haría daño.—Eres la mujer más desesperante que he conocido —gruñó a través de susdientes apretados. Sus ojos eran cosas bellas para contemplar, pero no estuve apunto de decírselo, no señor, no yo. Un piropo sería la última cosa que salierade mi boca para un hombre que era tan testarudo que podía ser servido en unluau—. No dudaría ni un momento en que planeaste todo este fiasco para queyo perdiera mi trabajo. Te marqué como problemática en el momento en que tevi adulándolo a él. —Señaló a Cristian.Me quedé mirando a Cristian con la boca abierta por la sorpresa, de tan atónitaque no podía pensar en nada qué decir. Christian dio a Raphael una miradaextraña que mezclaba la sorpresa con la ira. Me pregunté brevemente por quétenía que estar enojado, no era él al que se calumniaba de una manera tan atroz.Mi pasmo duró unos tres segundos.—¡Tienes un desequilibrio mental enorme! ¿Primero estoy coqueteando conDominic y luego estoy adulando a Cristian? ¿Eso es lo que piensas? ¡Porque silo haces, estás loco, cien por cien loco! ¡Has de tener una especie de obsesiónpor el sexo, ese es tu problema!—A diferencia de una mujer que se lanza por tres hombres con lo que se reunióen el espacio de un solo día, no tengo una obsesión con el sexo.—¿Tres? ¿Tres? —Me enfadé con él.—Yo soy el tercero. ¿Has olvidado lo de anoche?—Eso fue diferente. Cambié de idea hace mucho —afirmé empujándolo en elpecho y echando mi cabeza hacia atrás para que pudiera fulminarle con lamirada mejor—. Conozco a los de tu tipo, todos son fuertes y silenciosos y muysexy, y creen que todas las mujeres dentro de un radio de kilómetro y medioestán locas por ellos. Apuesto a que crees que estoy loca por ti.—Tú eres la que dijo que me pagaría por tener sexo contigo.— ¡Joy! —Roxy quedó sin aliento.—Fue una broma —le dije, mintiendo a través de mis dientes. Me volví aRaphael—. Simplemente me golpeé la cabeza. Y, obviamente no era yo.
  • 75. KATIE MACALISTER FORO AD 75Sus ojos brillaban con maldad hacia mí, cuando dejó caer la cabeza paramirarme ceñudo a los ojos.—Muy bien, vamos a olvidar la noche anterior, pero eso no explica el hecho deque te sientes atraída por mí ahora.—¡No lo estoy! —dije, indignada ante semejante idea, negándome a admitirque mi cuerpo zumbaba como una cuerda pulsada en reacción a su cercanía.—Tú lo estas. Estabas prácticamente pidiéndome que te besara. Si eso no essentirse atraído por mí, no sé lo qué es.Su aliento rozo mi cara, lo que me distrajo un momento. Me bañaba en lacálida luz de sus ojos, sintiéndome caliente y femenina y muy, muy excitada.¡Maldita sea!—Si yo quisiera que me besases, Bob, estaría comprobándote las amígdalasahora.—¿Eso es así?Estaba tan cerca de mí, que podía sentir el calor de su pecho al rozar contra mí.Sus ojos brillaban en los míos, la boca apenas una fracción de un centímetro dedistancia cuando reconocí que tenía razón, que quería que me besara más quenada que se me ocurriera.—Sí, es así. Creo que tú eres el que me quiere besar a mí. ¿Por qué no loreconoces y terminas con eso?—Tú primero.—Nunca.—No voy a ceder —advirtió poco antes de su boca rozara la mía.Me ahogaba en sus ojos y entreabrí los labios preparándome para la entregatotal, pero fue brutalmente arrastrada de nuevo a la realidad cuando Roxy seaclaró la garganta y dijo en voz alta:—Eh, chicos, en realidad no van a tener relaciones sexuales, pagadas o no, aquíen el pasillo, ¿verdad? Porque seguro que todos los miraran y yo no quieroverlo y por otro lado dudo que resultaría ser la experiencia que quieren que sea,con toda la gente entrando y saliendo del bar.Con un esfuerzo, arranque mis labios lejos de Raphael y tragué. Duro. Menegué a mirarlo y me volví para dar Roxy y a Cristian una sonrisa temblorosa.
  • 76. KATIE MACALISTER FORO AD 76—Lo siento, Christian, estoy segura de que no te gusta ver eso, pero comosabes, él empezó.—Tú eres la que se ha echado sobre mí. Dos veces. —La voz de Raphaelretumbo detrás de mí.—Lo que veo es algo que requiere un poco de investigación —Christianrespondió neutral, su voz sedosa era reconfortante—. Sugiero que nosreunamos en el comedor. Roxanne muy amablemente me invitó a unirme austedes, y ¿tal vez a este señor le gustaría hacer lo mismo?—Ya he comido —respondió Raphael, recogiendo mi bolso de donde habíacaído cuando Tanya me envió volando. Lo limpio y me lo entregó.Que me lo cobraran, y aunque me daba vergüenza admitirlo, no quería que sefuese. Así que hice lo único que podía.—¿Tienes miedo de no ser capaz de mantener tus manos fuera de mí si cenascon nosotros?Juro que salió vapor por la parte superior de su cabeza.—¿Estás tratando de picarme?Sonreí.—Bien —soltó, entrecerrando los ojos—. Puesto que no puedes soportar estarlejos de mí —hice un indignado “¡Oh!” de protesta—, voy a acceder a su tácticade mujer débil y unirme a ustedes, aunque como he mencionado, ya cené.—Eso está bien —dijo Roxy tomándolo del brazo y yendo con él en dirección alcomedor—. Puedes sentarse y observarnos comer. Si miras a Joy el tiemposuficiente, está obligada a derramar algo. Eso es siempre divertido.Los vi desaparecer en la pequeña habitación que rara vez se utilizaba comocomedor ya que la mayoría de los clientes del hotel prefieren tomar suscomidas en el bar, y miré a Christian.—¿Alguna vez has visto algo como el enfado en ese hombre?—Nunca —respondió, tomando mi mano y masajeando suavemente mimuñeca. Una vaga sensación de calidez y confort me llenó a su contacto. Sonreía los ojos de color marrón oscuro, pero no me devolvió la sonrisa. Solo mantuvomi mirada capturada en la de él por un momento, luego levantó mi mano parabesarla. Nunca un hombre me había besado la mano antes, y siempre habíapensado que es un gesto bastante tonto, pero con la mirada de sus ojos oscuros
  • 77. KATIE MACALISTER FORO AD 77atrapándome, el roce de sus labios contra los nudillos era cualquier cosa menostonta. Poco a poco volvió mi mano su boca a un centímetro de mi punto depulso.La sala de repente se puso gris cuando una ola de hambre profunda se estrellócontra mí, chupándome, tirándome hacia abajo en su dominio helado. Estabaatrapada por ella, poseída por ella, ahogándome en una necesidad que no podíacomenzar a entender. Tan abruptamente como empezó, terminó, me dejó sinaliento cuando Cristian me dio un casto beso en la muñeca. Retiré mi mano conganas de gritar, queriendo saber lo que me estaba pasando, necesitandocomprender por qué mi mente de repente estaba haciendo cosas que no deberíahacer. Algo está mal contigo, una voz asustada grito en mi cabeza. Me di lavuelta, desesperada por huir, escapar de la salvaje imaginación de mi mentefracturada.Raphael estaba en la puerta del comedor mirando a Cristian. Sus ojos estabanencapuchados, brillando con la emoción tácita, dura y reluciente y tan llenos derabia que los pelos de la nuca se me erizaron. Poco a poco trasladó su miradahacia mí, luego hizo un gesto hacia el comedor y me tendió la mano.—¿Nos vamos?Estaba de pie enferma al comprender lo que era verdaderamente volverse loco,y luchando por controlar el latido de mi corazón. Dentro de mi cabeza estabagritando y rogando que alguien me explicara lo que estaba pasando, pero mequedé en silencio, incapaz de moverme para no romper la calma y no fuera quela locura descendiera sobre mí de nuevo.Tienes visiones de vampiros. Algo está mal contigo.—¿Joy? Parece que necesitas comer. Vamos a cenar.La voz de Christian era un oasis de calma, pero no tenía ninguna posibilidaden la turbulencia salvaje que llenaba mi mente. Él también me tendió la mano.Me quedé mirándolo, incapaz de moverme.Vampiros o locura. ¿Quería una explicación? Mi mente se fracturó un poco mástratando de decidirse. Puse mis manos en mi cabeza, con ganas de mantenerlajunta, aterrada de perder el control en todo lo importante para mí. ¿Vampiros olocura? ¿Qué era real, y cuál fue mi imaginación? ¿Cómo puedo saber cuál escuál? ¿Puedo confiar en mí misma para reconocer la realidad, y si no podía,quién me ayudaría?
  • 78. KATIE MACALISTER FORO AD 78Tu mente no puede reconocer lo que es real y qué no dijo la voz en mi cabezasusurró. Algo está mal contigo.—Joy.La voz de Raphael brillaba como un faro en el torbellino de mis pensamientosgirando. Luché para controlar el aumento del pánico que se apoderó de mí,traté de enfocar mis pensamientos para que no me arrastraran hacia abajo conellos, ahogándome en un mar de confusión y miedo. Desesperada me aferraba ala idea de que si sólo pudiera tener un poco de tiempo, podría entender lascosas y dar sentido a todo el desorden.No hay esperanza. ¡ALGO ANDA MAL CONTIGO!—Joy.—¡No hay nada malo conmigo! —le grité a Raphael—. ¿Así que tengo visiones?¿Y qué? ¿Quién no? ¡Me niego a volverme loca!Las palabras resonaron en el pasillo largo y estrecho, sólo turbado por el ruidosordo del bar. Sorprendida de haber gritado en voz alta, miraba sin decir nadaa Raphael.Apretó los labios.—Creo que vas a ser más problemática de lo que anticipé en primer lugar.
  • 79. KATIE MACALISTER FORO AD 79 Capítulo 6 Traducido por ¿???? Corregido por LuciiTamyLa cena fue una prueba. A pesar de mi grito declarando que no me iba apermitir volverme loca, estaba preocupada por la desaparición de un sonidomental previo, aunque no demasiado claro. Como yo lo veía, la vida me estabaofreciendo dos caminos: O podía creer en vampiros y vivir feliz para siempre, opodía volverme una loca no-tan-silenciosa y hacer que me encerraran. Tomandoesas opciones, no había realmente ninguna lucha. Tomé una profundarespiración mental y me dije a mi escéptica yo que sólo estaba haciendo esto porel bien de la cordura.Creería en los vampiros.Durante la cena ni Christian ni Raphael hicieron mención del episodio en elvestíbulo, un hecho que dejó que me preguntara con inquietud si trataban decomplacerme para impedir que me subiera por las paredes de nuevo.No me gustó la sensación.—Oh, vamos, toma un poco de cena. Te digo una cosa, será mi distracción—suplicó Roxy a Raphael unos pocos minutos más tarde.—No, gracias. Te dije que ya he comido.—Sí, ¿pero seguramente puedes comer algo extra? Eres un tipo grande, estoysegura de que hay espacio ahí para un poco de carne de cerdo y chucrut, ¿eh?—Roxy le sonrió, golpeándome bajo la mesa con los dedos de su pie.Le levanté una ceja.—¿Sí? ¿Quieres algo? —Impulsé, mientras idealizaba al hombre sentado frentea mí en la mesa.—No, gracias.—¿Qué hay del postre? El strudel aquí es muy bueno.—No, gracias. No quiero nada.—Roxy, déjalo en paz.
  • 80. KATIE MACALISTER FORO AD 80—¿Aperitivo?—No.—¿Un vaso de vino?—No bebo vino.—¡Roxy!—¡No puedo sentarme aquí y comer mi carne de cerdo rellena y bolas de masaguisada, si él no va a comer nada! —declaró Roxy, frunciéndole el ceño aChristian en una manera significativa, hasta que, obediente, dirigió su atenciónal menú. Se volvió hacia Raphael e iba a tentarlo más, pero entrecerré los ojospara terminar con todas con las miradas torcidas en ella, y por la queprobablemente fue la primera vez en su vida, se echó para atrás.—Caray, chicos no tienen que mirarme de esa manera, simplemente estabaexpresando un interés amable. ¿No estaba expresando un interés amable, Joy?—No, estabas siendo ofensiva y agresiva. Te mereces ser reñida.—Oh, claro, te pones de su lado. No hay sorpresa, teniendo en cuenta que casitenías tu lengua en su garganta hace unos minutos.—¡ROXY!—Bueno, aquí viene la camarera. ¿Todo el mundo menos aquí el Estirado hadecidido lo que quiere?Recé para que un terremoto abriera la tierra a mis pies y me tragara entera.Desde la expresión de martirio en el rostro de Raphael, que estaba rezando lomismo.—Entonces, ¿vives por aquí? —preguntó Roxy a Christian, una vez quehabíamos pedido nuestras órdenes.Él asintió con la cabeza, sus dedos trazando el borde de la copa de vino.—Lo hago. Sobre un kilómetro al oeste de aquí.—¿De veras? ¿Qué es lo que haces?—¡Roxanne! —Le di una palmada en la mano mientras ella estaba a punto deenganchar el último pedazo de pan.—¿Qué?
  • 81. KATIE MACALISTER FORO AD 81—No es cortés interrogar a la gente. Te dije que es así para casi todos, pero losestadounidenses ven ofensivo que anden preguntando sobre sus vidas.Ella sonrió, su sonrisa de duende hacia él.—Lo siento, no quise ser grosera.Él sonrió y tomó el trozo de pan que ella le ofreció. Roxy se volvió hacia mí conlas cejas bajas.—¿Se me permite hablar sobre mí misma, o eso también es grosero?Le lancé a Raphael una mirada de “¿qué puedo hacer con ella?”. A cambio éllevantó ambas cejas de una manera que parecía sugerir que una mordazapodría ser eficaz. Me vi obligada a aceptar que tenía un punto.Christian rió ante la pregunta de Roxy, el sonido cálido rodando por lahabitación y cubriendo todo en una manta suave de seda.—No estoy nada ofendido por tus preguntas, aunque me gustaría mucho másoír hablar de lo que trae dos mujeres tan hermosas a un pequeño rincón de laRepública Checa.—Una búsqueda inútil —murmuré.Roxy me ignoró.—¿Has oído hablar de un autor local llamado Dante? —preguntó a Raphael y aChristian. Él primero sacudió la cabeza.Christian frunció el ceño ligeramente mientras jugaba con su pan, frotandomigajas fuera de la corteza.—Sí, lo he oído.—Pensé que podrías, vive en esta área —continuó Roxy, hurgando en suconsiderable bolso por un ejemplar del libro que estaba leyendo—. Escribe loslibros más deliciosos sobre Moravians, vampiros, ya sabes, y nos estamosmuriendo por encontrarlo. Los libros son fabulosos, absolutamente,absolutamente fabulosos, con misterioso, oscuros, melancólicos héroes paramorirte. Realmente debes leerlos, no es que tú encontrarías a los héroes paramorirte, ya que eres hombre, a menos que seas... —Miró a Christian y aRaphael, a continuación, volvió a mirar en su bolso— Deberías leerlos. Haydoce libros por ahora, y se supone que habrá otro en unos pocos meses.Caramba, debo haber dejado el libro en mi habitación.
  • 82. KATIE MACALISTER FORO AD 82Las cejas de Christian se elevaron al mirar de Roxy a mí. Le di un cinco por elesfuerzo, era bueno, pero no podía sujetar una vela hacia el Maestro-Cejassentado frente a mí. Raphael estaba recostado en su silla, los brazos cruzados,una expresión de dolor en su rostro. No pude averiguar si estaba aburrido conla conversación o la compañía. Ciertamente no contribuyó mucho a laconversación. Me preguntaba por qué, si era tan infeliz, había accedido asentarse con nosotras, y luego me pregunté por qué me importaba. El hecho deque yo fuera la insignificante atraída por el hombre no significaba que tenía quegustarle a él.Le lancé una mirada por debajo de mis pestañas. Me miró a través de los ojosmedio cerrados, su expresión hacía correr la sangre a todo tipo de puntos deinterés sobre mi cuerpo. Mi pregunta de por qué se estaba molestando connosotras fue respondida por el interés que estalló en lo profundo de las rendijasbrillantes de color ámbar.Christian escuchó como Roxy hacía una recapitulación de la trama del últimolibro, continuaba jugando con lo que quedaba del pan, pareciendo un pocoreceloso del entusiasmo de Roxy. Raphael miró su reloj, lo que me impulsó ahacer callar a Roxy y cambiar la conversación a algo que pudiera interesarle.—Realmente no creo que les importen los libros, Rox.—Por el contrario —Raphael habló—. Estoy encontrando esto una fascinantemirada a lo que las mujeres sienten que falta en sus vidas.—¿Lo que falta? ¿Qué quieres decir, qué falta? —le pregunté.Frotó un dedo a lo largo de su mandíbula, sus labios pusieron un aspectoinsoportablemente engreído.—Por lo que Roxy dice, las mujeres son las principales lectoras de estos libros.—Sí, ¿y?—¿Y ellos muestran protagonistas masculinos que son dominantes y agresivos,especialmente hacia las mujeres?—Se llaman machos alfa, y ¿qué?Una ligera sonrisa curvó sus labios.—No necesitas estar tan a la defensiva, simplemente estaba señalando que esoslibros cuyos lectores son predominantemente femeninos, ofrecen personajes
  • 83. KATIE MACALISTER FORO AD 83masculinos agresivos e incluso lo que asumo, numerosas escenas de carácterlujurioso.—¿Lujurioso? —exclamé. ¿Cómo se atrevía a decir eso acerca de los fabulososrománticos y sensuales libros eróticos de Dante?—Apuesto a que eres uno de esos hombres a los que les gusta sentirsesuperiores a las mujeres —dijo Roxy con recelo.Christian volvió a reír en una tos. Raphael y yo no hicimos caso de ellos.—Sólo puedo indicar que esos libros hacen vibrar a sus lectores, satisfaciendouna necesidad, si quieres, no cubierta en sus vidas cotidianas.—Bueno, mira quién tiene una licenciatura en psicología —resoplé, ycondenando las calorías, unté mantequilla fresca en mi pedazo de pan.—Universidad de Bristol, 1992 —confirmó él.—Oh. Lo siento. —Comí un cuervo en la forma de mi pan.—Yo no. —Roxy le lanzó una mirada feroz—. Creo que es uno de los machosalfa tan rápido para condenar.—Tú me dirás, entonces. —Raphael ofreció, inclinándose hacia atrás sobre laspatas traseras de la silla, las manos entrelazadas detrás de su cabeza—. ¿Qué eslo que ambas encuentran tan atractivo en estos libros?Miré entre él y Christian, preguntándome si estaba sólo complaciéndome otravez.—Por favor —dijo éste último, quitando las migas de pan de su camisa, ydándome una sonrisa alentadora. Pensé que algo brillaba en sus ojos, perorápidamente se había ido—. Estoy tan interesado como Raphael. ¿Son loshombres como los que describes el tipo que te interesa a ti, personalmente?—¿Un hombre como uno de los héroes de Dante? —preguntó Roxy.Él asintió.—Ooooh —chilló ella—. ¡Sí, sí!—Nunca en la vida —le respondí, al mismo tiempo—. Son divertidos en laficción, pero me imagino que los machos alfa reales son absolutamente difícilespara vivir con ellos. Tienen todos los problemas de la arrogancia y ladominación, por no mencionar que son obstinados, tercos, y decididos a
  • 84. KATIE MACALISTER FORO AD 84gobernar la vida de todos. Los machos alfa no son lo que las mujeres estánbuscando en un hombre. —Sonreí mirando fijamente a Raphael.—No le hagas caso, ella no tiene ningún espíritu. Tienes que entender, que estoshéroes no son sólo machos alfa, son Moravians. Oscuros. Vampiros.Raphael rodó sus ojos. Christian sonrió, esperando hasta que la camarera dejónuestra comida antes de continuar.—Yo habría pensado que la mayoría de la gente encontraría el vampirismo unaexperiencia que no desean explorar en cualquier profundidad, y mucho menosconsiderarlo un activo en una pareja.—Estás totalmente equivocado ahí —dijo Raphael antes de que Roxy pudieracontradecir a Christian—. He estado con la Feria-Goda sólo cuatro semanas,pero he hecho una pequeña fortuna en cada una de sus paradas. Algunaspersonas vienen por las bandas que contratan, otros vienen por la novedad deuna feria ambulante, pero la mayoría son jóvenes que quieren ser parte de lacomunidad goda.—¿Goda? —Christian le preguntó.—Es sinónimo de estilo gótico, supuestamente, una sociedad dedicada al ladooscuro de la vida. Vampiros, nigromantes, poesía mórbida y fuerte, músicachirriante... todo lo que puede calificarse de extraño e inusual. Desde lo que hevisto, la persona o cosa más extraña e inusual, más exitoso será en la feria.—Farsantes —dijo Roxy.—Dominic —le ofrecí yo.—Exactamente —estuvo de acuerdo con las dos.—¿No crees que Dominic y compañía son lo que dicen, entonces? —Christianpreguntó.Raphael resopló en negación, y se sentó de nuevo, mirando su reloj.—¿Y qué sobre ustedes? —Christian nos preguntó a Roxy y a mí.Roxy miró a Raphael de cerca por un minuto.—Bueno... Dominic no puede ser un vampiro, pero creo que existen. Estoybastante segura de que Dante no pudo haber formado toda la raza deMoravians basándose únicamente en un poco de folklore. Tiene que haber algode verdad.
  • 85. KATIE MACALISTER FORO AD 85—Ah. ¿Y la dama que se niega a estar loca? ¿Eres una escéptica o una creyente?Un rubor subía por mis mejillas mientras me decía a mí misma que no estabamolesta. Había querido que pararan de andar con cuidado a mi alrededor, yChristian había hecho justo eso. Encontré su oscura mirada y me encogí dehombros, no dispuesta a comprometerme a mí misma verbalmente. A pesar dela decisión de hacer lo que fuera para mantener mi mente oculta, estabateniendo dificultades para admitir en voz alta que creía en algunas cosas tanextremas como los vampiros.—Algunas personas podrían considerar insensato esto de ver a un vampiro,estos Oscuros, como una fuente de entretenimiento —comentó Christian aRoxy.—Y si los vampiros existieran, serían correctos —interrumpió Raphael—. Nocrees que Dominic sea un vampiro real, ¿verdad?Los ojos de Christian se oscurecieron. Me preguntaba si era fácil de hacer. Hiceuna nota mental para practicar frente a un espejo para ver si podía hacerlo.—No. Creo que simplemente está representando un papel.—Y no está haciendo un trabajo muy convincente, tampoco —le dije con ironía.—Estoy de acuerdo, pero me temo que los otros no son clarividentes. ¿No hasvisto el prado norte hoy?—¿El prado norte? ¿Te refieres a la gran zona abierta más allá del hotel? No,nos fuimos en la otra dirección hoy. ¿Por qué? ¿Qué está pasando ahí? —preguntó Roxy.—La gente viene a esta área cada año en esta época. La Fiesta de la Vendimiaatrae a algunos de ellos a Brno, otros vienen aquí para la celebración deHalloween.—Oh, hemos escuchado acerca de eso. El GothFaire está patrocinando unfestival en el castillo Drahanská. —Se volvió a Raphael para su confirmación.Él miró su reloj otra vez.—Es un festival para celebrar el culto a los muertos, como demuestranparticularmente el tipo fuerte de música, el consumo excesivo de alcohol, y lasatracciones más populares de la feria, todo ello equivalente a una pesadillasegura. Y hablando de eso, debo dejarlos. Estamos esperando un aumento
  • 86. KATIE MACALISTER FORO AD 86significativo de los asistentes esta noche, y como han oído, mi presencia ha sidosolicitada.Se levantó, nos saludó con la cabeza, y agarrando su chaqueta, se dirigió a lapuerta sin mirar atrás.—¡Bueno! —Roxy inhaló, entonces me dio una mirada compasiva—. Creo quepuedes hacerlo mejor, Joyful.Resistí las ganas de rodar de nuevo mis ojos.—¿Quieres dejarlo?Ella sonrió, luego le preguntó a Christian si quería unirse a nosotras en la feriaesa noche.—Debe ser divertido. ¡Habrá un montón de vampiros para ver!—¿Habrá? —preguntó él con una mueca en sus labios.—Claro que habrá. Crees en los vampiros, ¿verdad?Las dos le miramos. Estaba hurgando en su estofado, pero miró hacia arriba ynos dio otra de sus agradables sonrisas.—Hay más cosas en el cielo y la tierra, Horacio…—¡Muy extraño! —Roxy interrumpió—. Oh, lo siento, yo no quiseinterrumpirte, pero alguien dijo eso a Joy sólo hace unas semanas, y pareceextraño que tú lo repitieras ahora. ¡Casi como si fuera una señal! —Ella meenvió una mirada que lo decía todo.Le mandé una que le decía que estaba escribiendo el libro equivocado.—Sí, cómo muy extraño que un oscuro y desconocido autor como Shakespearepudiera ser citado dos veces en un mes. Sólo permítanme hacer una nota de lafecha y el tiempo. Voy a querer incluir una mención a este fenómeno raro en midiario.—Sería feliz de unirme a ustedes esta noche en la feria —Christian cortó antesde que Roxy pudiera responder.—¡Fabuloso! —cantó ella—. Ahora, déjame decirte los argumentos básicos delduodécimo volumen del Libro de los Secretos, para que sepas qué buscar en losOscuros cuando estamos en la feria. En primer lugar, los vampiros son siemprehombres.Levantó las cejas ante eso.
  • 87. KATIE MACALISTER FORO AD 87—¿De veras? Qué interesante. ¿Por qué es eso?Roxy se encogió de hombros y metió un bocado de carne de cerdo y repollo ensu boca.—Algo que ver con la forma de su castigo, creo —dijo indistintamente—. Detodos modos, no pueden comer ni beber nada, pero la sangre no tiene por quéser humana, aunque no pueden tolerar la luz del sol, por supuesto, y tienengrandes poderes de hipnotismo. También pueden cambiar sus formas enanimales, y son difíciles de matar o herir. Un Oscuro no puede nuncaconvertirse en humano de nuevo, pero una vez que ha finalizado la Unión consu amada, la mujer que es su alma gemela, él puede hacer muchas más cosascomo tolerar un poco la luz del sol. Pero la mejor parte es que todos son, sinexcepción, unos amantes fantásticos.Me detuve frunciendo el ceño a mi ensalada y le di una mirada exasperada.—¡Oh, por Dios, Roxy…—¡Bueno, lo son!—Los Oscuros son personajes de ficción…—¡Personajes de ficción condenadamente sexy!—¿Qué es esa Unión de la que hablabas? —preguntó Christian, en su mayoría,yo sospechaba, para mantener la paz entre Roxy y yo.Ella sacudió su tenedor hacia él mientras masticaba.—Eso es realmente genial. Existen siete pasos para una Unión exitosa.Miré el pequeño reloj de madera en un estante cerca de la puerta.—Roxy, son casi las seis. En realidad, deberíamos irnos si quieres tener máximoentretenimiento en la feria.—Esto no va a tardar un minuto. Christian está interesado, ¿no?—Fascinado —dijo, empujando su plato a un lado. Fruncí el ceño por unminuto. Estaba vacío del todo, excepto por unos pocos pedazos de guarnición.Él comía incluso más rápido que Roxy, y si a ella no le concedieron el título delque come más rápido del mundo por la gente que mantiene los records, no fuepor falta de intentarlo.
  • 88. KATIE MACALISTER FORO AD 88—Los siete pasos son: primero, el Oscuro marca a la heroína como suya, ensegundo lugar, la protege desde lejos, en tercer lugar, él lleva a cabo el primerintercambio-…—De fluidos corporales —le interrumpí—. Tales como sangre, saliva, ese tipode cosas. Sé que suena repulsivo, pero tengo que admitir que la manera en queDante lo escribe, en realidad no lo es. Normalmente, el primer intercambio esun beso muy húmedo.—Seguido de la cuarta etapa, donde él confía su vida a la heroína dándole losmedios para acabar con él, luego está el segundo intercambio. —Roxy movió lascejas hacia él—. Dejaré que adivines qué tipo de fluidos corporales seintercambian ahí. El sexto paso tiene al Oscuro buscando la ayuda de la heroínapara superar su propia oscuridad, y, finalmente, el último paso es elintercambio supremo, sus vidas-sangre. La heroína redime el alma oscura de él,ofreciéndose a sí misma como un sacrificio para que pueda vivir. Él no la dejamorir, por supuesto, ¡pero es todo muy romántico!—Y totalmente ficción —murmuré. Roxy no me oyó, pero Christian lo hizo—.Eso es todo, Rox, ya está hecho. Come tu bola de masa y vamos a dar un paseo.La feria está a punto de comenzar, y estás aburriendo a Christian para llorar.—Mmmm —dijo Roxy con una sonrisa de complicidad, engullendo la última desus bolas de masa—. El hecho de que cierto tipo caliente estará pasando por ahíno tiene nada que ver con tu deseo de inspeccionar fuera, ¿eh?Me levanté y cogí a mi más querida amiga en el mundo entero y murmurégraves amenazas en su oído si continuaba con el hilo de la conversación. Ellasólo aguantó su nariz en el aire, y graciosamente permitió a Christian pagar pornuestra cena.Corriendo escaleras arriba para recoger nuestros abrigos ya que las nochesestaban comenzando a ser frías. Cuando cerré mi habitación de hotel detrás demí, llegué a una decisión rápida.—Rox —le dije mientras trotaba fuera de su habitación—. Quiero decirte algo,pero no quiero que alucines.Me miró por un momento.—Bueno, te he visto desnuda, así que sé que realmente no eres un hombre.¿Cuál es el problema?
  • 89. KATIE MACALISTER FORO AD 89Me aclaré la garganta con nerviosismo y tratando de pensar en cómo decirlo sinque sonara más loco de lo que lo estaba sintiendo.—¿Te acuerdas de la última noche en el bar, cuando me mareé?Asintió, mirando con impaciencia hacia las escaleras, tomando mi brazo ytratando de tirar de mí en esa dirección.—Sí. Dijiste que fue a causa de la cerveza, no es que tomaras mucha.—Bien —le dije, recordándome a mí misma que era mi antigua y queridaamiga, y si no me comprendía y apoyaba en un momento de necesidad, nadie loharía—, eso no era exactamente la verdad.Sus ojos se abrieron y dejó de tratar de empujarme hacia las escaleras.—¡Oh, Dios mío! No querrás decir... Joy, ¿por qué no me lo dijiste?—No sabía muy bien cómo —le dije con tristeza, jugando con los botones de miabrigo—. No es exactamente algo que quiero que todos sepan.—¡Qué diré! Caray, esto pone una luz completamente nueva sobre las cosas,¿eh? ¿Para cuándo esperas?—¿Esperar?—El bebé. ¿Cuándo lo esperas? ¿Y qué le vas a decir a Bradley?Le pegué en su brazo.—¡No estoy embarazada, boba!—Oh. —Parecía un poco decepcionada—. Si no es un bebé lo que te hizo sentirdébil, ¿qué era?Eché un vistazo por las escaleras para asegurarme de que nadie se movía fuerade la vista.—Tengo, por falta de una palabra mejor, visiones.—¿Visiones?—Sí. ¿Has tenido alguna vez?—¿Te refieres a las visiones de la Virgen María, ese tipo de visión?—No, no de esas. Mis visiones son sobre... un hombre.—¡Ooooh, ahora eso suena como mi tipo de visión! ¿Está desnudo? ¿Estás tú?¿Están en contacto el uno con el otro? ¿Tiene un paquete realmente grande?
  • 90. KATIE MACALISTER FORO AD 90—¿Quiere arrastrar tu mente de la cuneta por un momento, mientras te estoyexplicando cómo me vuelvo loca de remate? ¿Crees que podrías hacerme lacortesía común de estar PREOCUPADA por el hecho de que estoy teniendovisiones?—¿Por qué? —preguntó ella, su cabeza poniendo en duda la cuestión.—¿Por qué? —Me quedé boquiabierta ante ella con incredulidad—. ¿Por qué?¿Por qué? ¿Te preguntas por qué?—Un por qué, no cuatro.Agarré su oreja y miré detenidamente en ella. Trató de retorcerse lejos.—¿Qué estás haciendo?Solté el lóbulo de su oreja.—Mirando a ver si puedo ver hasta la otra parte. ¿No me oyes? ¡Estoy viendovisiones! ¡Visiones! Extraños, fenómenos inexplicables por los que estoy poseídapor las emociones y los sentimientos y la vista de otra persona. En este caso,estoy sintiendo las cosas de alguien que es...No me atrevía a decirlo.—¿Alguien que es qué?—Un vampiro —murmuré, deseando ahora no haber sacado el tema. Eramucho mejor estar loca en silencio por mi cuenta, que sufrir la vergüenza deadmitir que estaba siendo utilizada por una criatura cuya existencia habíanegado larga y enérgicamente.—¿Qué? No pude oírte.—Un vampiro —dije un poco más fuerte, mirándola por debajo de las pestañas.Ella parpadeó hacia mí. Dos veces.—Está bien.Arrugué los labios hacia ella.—¿Está bien? ¿Eso es? Te digo —es de mí de quién estamos hablando, laescéptica— que estoy teniendo visiones que vienen de un verdadero, te lo juro,con carné de vampiro, y todo lo que puedes decir es ¿está bien? ¿No te vas a reíro burlarte de mí o decirme que debí imaginármelo?—¡Idiota! —dijo con cariño, agarrando mi manga y tirando de mí hacia laescalera—. Es porque te conozco que sé que debes de estar pasando por un
  • 91. KATIE MACALISTER FORO AD 91infierno experimentando algo que está mucho más allá de tu control. Vamos,Christian ha esperado bastante. Vamos a ver si podemos encontrar el Oscuro,que te da tantos problemas.—¡Espera un minuto! ¿No te vas a cuestionar ni siquiera si realmente estoy o noteniendo visiones? ¡Pensé que me estaba volviendo loca antes de que decidieracreer en ellos! ¡Lo menos que puedes hacer es apreciar lo duro que es para mí!—Oh, yo sé que es difícil para ti. Sé que debes estar sacando eso, y retorciéndotede vergüenza porque ahora tienes que admitir que yo tenía razón acerca devampiros todo el tiempo, pero voy a reservar mi regocijo para más tarde.—Estoy enormemente agradecida por tu sensible compasión. Aparte de eso,¿cómo sabes que el que me está afectando estará en la feria? —le pregunté,siguiéndola escaleras abajo, más que un poco confundida por su rápidaaceptación de algo que todavía me daba escalofríos al pensarlo.—Tiene que estar —gritó por encima de su hombro—. Te ha marcado. Ese es elprimer paso en la Unión, y todo el mundo sabe que no puede Unirse contigo amenos que estén físicamente cerca.Miré mis manos mientras bajábamos el segundo tramo de escaleras.—No estoy marcada.—Eso es lo que las visiones son, su marca. Si fueran como las que se describenen los libros, estarías experimentando las cosas que él ve y siente, básicamente,todas sus emociones fuertes. Los Oscuros sólo pueden hacerlo con su verdaderacompañera del alma, así que si él está proyectándose en ti, eso quiere decir quete ha marcado como suya.Al instante pensé en Raphael.—¿Cuántas visiones has tenido? —preguntó mientras doblamos el rellano.—¿Hmm? —Saqué de mi mente los pensamientos que me estabanpersiguiendo—. Bueno, la de Miranda se debió a la ginebra, estoy segura, asíque eso me deja un par, la de anoche en el bar, y una justo antes de cenar.Hizo una pausa y se volvió hacia mí.—¿Tuviste una antes de la cena? ¿Cuándo?—Cuando estaba de pie en el pasillo con Christian.—¿Christian?—Ella pensó por un minuto, luego movió la cabeza—. No, nopuede ser, lo hemos visto comer y beber. ¡Hey!
  • 92. KATIE MACALISTER FORO AD 92Sus ojos se encontraron con los míos. Un escalofrío por mi espalda. Tragué.—Raphael.Asintió.—La última visión pasó cuando Christian estaba besando mi mano. Raphaelestaba de pie en la puerta, mirándonos.—¡Genial! —suspiró.—No es eso —le solté, empujándola para conseguir que caminara. Se quedódonde estaba.—Cuando las primeras visiones vinieron en el bar, ¿dónde estaba Raphael?La sensación de la sangre fluyendo por mi garganta, sometía los aullidos dehambre dentro de mí, destellos vinieron a mi mente.—Él estaba, uh... alimentándose.Sus ojos se agrandaron hasta que pensé que iban a estallar hacia fuera.—¡Oh, eso es genial! ¿Compartió su alimento contigo? ¡Wow! ¿Qué se siente?¿Qué hizo? ¿Podías verlo todo?Cerré los ojos por un minuto y di un par de respiraciones profundas paralibrarme de las imágenes recordadas.—Sí, y realmente no me gustaría recordar eso, si no te importa.—Está bien. —Ella pensó por un momento—. ¿Así que tuviste una visión antesde que Raphael entrara en el bar? ¿Justo antes?Asentí.—¡Bien, entonces, ahí está tu respuesta! —Ella comenzó a bajar las escaleras.—¡Espera un minuto! —Corrí detrás de ella. Christian nos estaba esperando enla puerta—. Roxy, espera, ¿qué quiere decir, que ahí está mi respuesta? ¿Quérespuesta?—Lo siento, Joy está teniendo un pequeño problema vampiro —le dijo aChristian en un tono confidencial que me hizo querer morirme allí mismo, en elsitio.No es de extrañar, que pareciera sorprendido por la noticia.—¿Es cierto?
  • 93. KATIE MACALISTER FORO AD 93—¿Tienes que contárselo a todo el mundo? —le susurré, pellizcando su brazocon una sonrisa tranquilizadora a Christian. Él sólo me miró ligeramenteconfundido, el ceño fruncido entre las cejas, sin duda tratando de calcularcuántos problemas serían para meterme en el manicomio local.—Está bien, Christian cree en los vampiros. ¿Recuerdas el “más cosas en elcielo y la tierra, Horacio”? Joy está teniendo visiones —añadió—. Ha sidomarcada por un Moravian. Le estaba explicando a ella que debe ser Raphael, yaque se negó a comer frente a nosotros.—Espera un minuto —dije, recordando algo que ella había dicho esa mañana—.Dijiste justo esta mañana que no podía ser uno porque tenía una cerveza en elbar.—Ah —dijo astutamente, abriendo la puerta y saliendo a la noche—. Pero,¿realmente le vimos beber la cerveza? Vamos a mover las piernas, gente. Quieroexaminar a Raphael de cerca. ¡Imagínense sentados junto a él y ni siquiera saberlo que era!Agarré a Christian de la mano y lo llevé conmigo mientras corría detrás deRoxy.—Pero, ¿qué querías decir cuando dijiste algo de que ahí estaba la respuesta amis visiones?Se detuvo justo más allá de la extensión de la zona de grava que servía comoestacionamiento del hotel.—Piensa en ello. Tienes visiones viendo a Raphael acercarse al bar.—Un hombre. No le vi la cara. Podría ser cualquiera.Ella me lanzó una mirada condescendiente.—Apenas. Está bien, así que ves a este hombre acercarse al bar, proyectando suspensamientos y sentimientos en ti mientras él se acerca, ¿no?Le lancé una mirada rápida a Christian, dándome cuenta de que aún sostenía sumano, y la dejé caer con un gesto de disculpa.—Debes pensar que realmente estoy loca.—Por el contrario, lo encuentro fascinante —dijo—. ¿Quién sabía que habíatales oscuras profundidades en Raphael? Parecía un hombre completamentenormal para mí.Eso puso el pelo de mi nuca un poco erizado.
  • 94. KATIE MACALISTER FORO AD 94—Es cualquier cosa menos normal.Sus cejas se levantaron.—Efectivamente.—¿Quieres oír esto o no? —Roxy interrumpió. Yo asentí—. ¿Dónde estaba yo?Oh, está bien. Así que, estás teniendo estas visiones de lo que Raphael o quiénsea está viendo y haciendo cuando se acerca. ¿Se recibe peor justo antes de queél llegue?Asentí con la cabeza de nuevo, mi piel picando con el recuerdo de la sensaciónde peligro inminente. Fruncí el ceño un momento, examinando esepensamiento. ¿Por qué era que, cuando Raphael se acercó al bar, sentí el peligrodibujándose más cerca, pero cuando se enfadó conmigo antes esta noche mesentí totalmente segura con él? Le pregunté a Roxy.—Fácil —dijo, haciendo un gesto de impaciencia con las manos—. Él no eraconsciente de ti antes de verte, pero fue rechazado después. Un Oscuro nuncaharía daño a su Amada, lo sabes tan bien como yo. Volviendo a tus visiones,una vez que entró en el bar y te vio, él debe haberte reconocido como sucompañera del alma, viendo que estabas recogiendo estos pensamientos, y loscerró para mantenerlos, no preocupándote más.Retorcí mis manos cuando lo pensé.—Tiene sentido, ¿no? —preguntó Roxy a Christian.—Parece que sí.—Pero esta noche... —Lanzó una mirada para evaluar a Christian—. LosOscuros son notoriamente celosos acerca de sus compañeras del alma. Sugeriríaque en el futuro mantuvieras tu coqueteo con Joy al mínimo, a menos quequieras meterte con un vampiro realmente enojado.Le dio una leve sonrisa.—Eso, lo admito, sería una experiencia única.Ella asintió.—¿Alguna pregunta más? ¿No? Bueno. Vamos, quiero echar un vistazo a laferia y ver cuántos vampiros están ahí, y luego acorralaremos a Raphael ytomaremos todo lo erótico de él.—No vamos a hacer nada por el estilo —le dije con firmeza mientras acechabadetrás de ella, Christian a mi lado—. Estoy dispuesta a conceder, ya que la
  • 95. KATIE MACALISTER FORO AD 95única otra explicación es que me estoy volviendo muy, muy loca, que estoyteniendo visiones, y la fuente de las visiones es un vampiro, pero no sabemos sies Raphael o no. El pobre hombre puede estar simplemente en el lugarequivocado en el momento equivocado.—Hrmph. —Ella aspiró, ralentizando hasta que caminaba al otro lado deChristian—. ¿Qué tan probable es que haya otro Oscuro acechando que no hasvisto? Tú misma has dicho que Dominic es falso, y él es el único otro tipo poraquí que encaja en el papel, ¿no?—Quizás. A pesar de eso, no quiero que le digas nada a Raphael.—Estás siendo testaruda. No hay otra explicación que encaje. ¿Qué te parece?—le preguntó a Christian.Levantó las manos en un gesto de neutralidad.—Creo que voy a dejar este debate para los expertos.—Te daré algunas de las novelas del Libro de los Secretos por la mañana —dijo—.Tú léelos. Verás que tengo razón. ¡Siempre tengo razón cuando se trata de losOscuros!Tras quince minutos andando desde el hotel, estábamos en un amplio campoabierto. El extremo norte del mismo revelaba el GothFaire, una colección deremolques en forma de círculo, pequeñas tiendas y stands de madera, y unagran estructura de la tienda principal en un extremo, donde las bandasactuaban. Recordaba mucho a un pequeño circo ambulante, hasta el olor ahumo rancio y palomitas de maíz. El extremo sur del campo, vacío cuando lohabía visto antes por la mañana, estaba empezando a llenarse de tiendasindividuales, camiones, automóviles, y baños portátiles. Más allá de la carpaciudad, elevada una línea oscura de árboles marcando el borde de un bosque, através del cual se podía ver una torre del Castillo Drahanská, el resto oculto porlos árboles.—¿Cuál es el plan de juego, Rox?—Lectura de cartas del Tarot, Fotografías del Aura de Kirlian, lecturas de lapalma y de runas, Arielle está haciéndolas desde las palmas/runas dejando laslecturas- hechizos y encantamientos...—Suena como una de esas ferias psíquicas que acamparon abajo en la sala debingo —protesté.
  • 96. KATIE MACALISTER FORO AD 96—Esto es mejor. El GothFaire está a cargo de vampiros reales, así sabes quetodo el mundo que trabaja para ellos debe ser verdadero, también.—¿Por qué conformarse con la imitación de los vampiros cuando se puedetener la cosa real? —Me burlé, buscando a Christian por simpatía. Se encogió dehombros.No hice caso del ceño fruncido de Roxy.—Está bien, vamos a empezar por la parte superior de tu lista. ¿Quién estáhaciendo la lectura del tarot?—Tanya.—Gracias por avisarme. Yo me quedo lejos de ese puesto. ¿Qué pasa con lasFotografías del Aura?—Hecho por una pareja de nombres Reynaldo y Deméter —respondió ella,leyendo el folleto de la feria que pusieron en nuestras manos después de pagarla cuota de admisión—. Apuesto que Reynaldo es un vampiro. ¡Oh, esto suenainteresante! Hay una mujer que hace regresiones a vidas pasadas. A las ocho,Dominic está haciendo su espectáculo de Magia Macabra, y luego, a las diez, lamúsica comienza. Esta noche hay dos bandas, Seis Pulgadas de Babas es laprimera, seguida a las once y media por una banda local llamada Rychlovka.—Miró a Christian—. ¿Qué significa eso?Se atragantó.—Tan malo, ¿eh?—Me temo que sí.—¿De verdad? —le pregunté cuando Christian me agarró del codo y mecondujo alrededor de un grupo de adolescentes encajados en una estrecha seriede zapatos anticuados, y más vinilo negro de lo que puedes sacudir con unpalo—. ¿Es una palabrota? Si me pongo muy molesta con Roxy, ¿puedo soltarlerychlovka a ella?Se echó a reír.—No es una palabrota, no. Eso significa participar en un acto sexual rápido.—Sinvergüenzas. Supongo que tendré que conformarme con hacer prdele.Se atragantó de nuevo. Me sonrió y miró cuando Roxy apuntó a una pequeñacarpa negra con una multitud reunida alrededor de ella.
  • 97. KATIE MACALISTER FORO AD 97—¿Qué hay ahí?La multitud se separó a medida que nos acercábamos. Uno de los adolescentesvestidos de vinilo se dobló sobre una cubeta. Miré hasta un cartel colgado en latienda detrás de ellos.—Piercings. Recuérdame evitar esta tienda.—Tú y yo, las dos, hermana —Roxy dijo con una mirada oscura en eladolescente vomitando. Volvió su atención hacia el folleto—. —Oigan, estosuena como que será ciertamente apropiado para nosotros, una Mazmorra!Interesante, ¿eh?Le hice una mueca a su sugerencia y continué con lo que había estado haciendodesde que habíamos llegado, explorando la multitud por un hombre alto,guapo, con anti-naturales ojos de color ámbar, y lo que yo temía que fueranunos hábitos alimentarios aún más anti-naturales.—Encontré la mazmorra —Christian habló con una voz que era tan suave comoel chocolate con leche—, no cumplen, en general, las expectativas que se tienende ellas. ¿Cuál crees que es la atracción de esta mazmorra en concreto?—Mmm... déjame ver si lo dice. —Roxy volteó el folleto—. Sólo dice “Entra enel Mundo-Sombrío y cumple con tu oscuro destino”. ¿Qué crees que significa?Me detuve mirando en torno a la multitud el tiempo suficiente para sonreírle aella.—Creo que significa que mejor que te quedes fuera de ella a menos que quierasexperimentar el escozor de los azotes sobre tu tierna y joven carne.—Tú tienes esclavizado el cerebro. —Guardó el folleto y se agarró del brazo deChristian, dándole una de sus sonrisas traviesas—. Apuesto a que Christian notiene miedo de un destino un poco oscuro. Irás conmigo a la mazmorra,¿verdad? Joy, mientras puedes sencillamente mirar, es demasiada caca tener unpoco de diversión en una mazmorra.—Claro, adelante. —Los espanté hacia la carpa rojo-sangre que se alzabadelante de nosotros—. Iré a hacer que Arielle lea las runas para mí mientrasestás jugando a la Viuda Alegre.Roxy rodó sus ojos y arrastró a Christian hacia la carpa roja.—Eso es Iron Maiden.
  • 98. KATIE MACALISTER FORO AD 98—No juguetearía con una dama de hierro —Christian protestó—. Ahí dentro nohabrá espacio para el baile o el Palo de Mayo9.Roxy se detuvo y le miró fijamente durante un minuto. Me reí. Él sonrió.Ella se volvió hacia mí.—Sólo recuerda que no puedes dejar que Raphael tome el tercer paso de laUnión hasta que yo esté allí para ver.—¿El tercer paso?—¿Qué estaba diciendo?—. ¿Qué pasó con el segundo paso?Soltó la mano de Christian y con un gran suspiro exagerado corrió a donde yoestaba, contando con sus dedos, mientras decía:—El primer paso es la marca, ¿no?—Cierto. Dices que son las visiones.—¿Y quién conoce los libros de Dante, mejor que nadie en este planeta?—Tú —reconocí.—Bien. Confía en mí, las visiones son su marca, el primer paso. El segundo pasoes…—La protección desde lejos.—Exactamente. ¿Y quién fue el que agarró a Dominic y lo estrelló contra lapared con una mano cuando estaba a punto de morder tu muñeca?—Bueno… eso no era protección desde lejos, sin embargo.—De lejos, de cerca, mismo resultado. —Se encogió de hombros—. Fueprotección, y eso es lo que importa. Y si no los hubiera interrumpido, élprobablemente habría tomado el tercer paso.El recuerdo de su cuerpo contra el mío no era uno que había desechado. Lollevaba todo, escondido en un rincón de mi mente como un pequeño tesoro,algo que podría sacar y examinar en privado. No dije nada.—Solo prométeme que él no cerrará los labios contigo hasta que yo esté aquípara verlo, ¿está bien?—Vete. Lejos.Ella sonrió y se lanzó de nuevo a Christian, agarrando su mano y arrastrándoloa la carpa de la mazmorra.9 Palo de Mayo: Danza alrededor de un poste con cintas atadas.
  • 99. KATIE MACALISTER FORO AD 99Él me envió una mirada triste sobre su hombro. Le lancé un beso.
  • 100. KATIE MACALISTER FORO AD 100 Capítulo 7 Traducido por ¿??? Corregido por MayelieDebido a que la atracción principal, las Bandas góticas, no estaban programadaspara que empezaran hasta dentro de un rato, las personas que estabanpresentes desde las primeras horas de la feria, lucían casi normales. Sí, habíaPVC10 y vinilo, gruesos y pesados zapatos negros, y negro, negro por todaspartes, pero también habían muchas parejas, pequeños grupos de gente jovencaminando, riéndose tontamente y señalando las rarezas de los demás, e inclusoalgunas familias, aunque pude notar que la admisión a la mayor parte de lasatracciones estaba limitada a aquellos que superaran los doce años.Checo, Alemán y Francés eran los idiomas predominantes que escuché, conalgunas palabras en inglés por aquí y allá, dando la razón a Christian sobre lode que gente de toda Europa se encontraba visitando el área para celebrar “LaNoche de Todos los Santos”.Me abrí paso a través de la espesa muchedumbre, hacia el puesto con una granmano pintada en azul adornada con una Mannaz dorada, uno de los símbolosde las runas usadas en adivinación. Felizmente para mí, el siguiente puesto “Elpuesto de Tarot de Tanya” estaba vacío. Aunque no tenía duda de que nosenfrentaríamos de nuevo, no quería propiciar otra escena como la que habíamostenido antes. Me imaginé que Tanya debía estar lanzando hechizos y moliendoverrugas para sus pociones de amor, lo cual me venía muy bien.Arielle estaba sentada en una mesa baja cubierta con la típica tela de lunas yestrellas que uno podía ver en cualquier tienda de ocultismo, tomando la manode una rubia de veintitantos mientras sus dedos trazaban líneas en su palma.—Su línea de la vida es muy larga y fuerte. Eso es una buena señal —le dijo a lamujer en alemán. Ella le dio una débil sonrisa al hombre que permanecía a susespaldas—. Tiene una sola línea de matrimonio.La rubia se rió disimuladamente y se volvió de nuevo para dirigir modestasmiradas bajo sus pestañas, a su compañero.10 PVC: Poli cloruro de vinilo, utilizado en tela.
  • 101. KATIE MACALISTER FORO AD 101—Su línea corazón se une con la línea de la cabeza, de modo que en susrelaciones, su cerebro controla a su corazón.La mujer sonrió para sí misma muy complacida. Saludé a Arielle y me coloquédetrás de la pareja. Lo que escuché hasta entonces era la típica letanía,generalidades y vagos conceptos que pretendían enviar al cliente fuera con unasensación cálida y feliz.—Tienes una infinitesimal línea del destino. Esto quiere decir que el destino notendrá un papel muy importante en su vida. Eso es bueno, ¿lo comprende?Significa que tendrá el control de su vida.—Oh, sí, muy claro —la mujer estuvo de acuerdo, empezando a participar de lalectura—. Me gusta estar al mando.Su acompañante bufó en obvio desacuerdo. Ella lo ignoró, acercándose para versu palma mientras Arielle señalaba a alguna saliente en su mano.—Su Monte de Marte interno indica agresividad, pero su Monte de Marteexterno indica auto control, entonces algunas veces te encuentras tratando desacar a alguien de su camino, pero te mantienes a prueba a ti misma.La mujer asentía a todo lo que Arielle decía, sus cejas casi juntas mientras lamiraba apuntando con las yemas de sus dedos y describiendo que ella era unapersona creativa y artística. Cinco minutos después, Arielle concluyo que lamujer tendría dos hijos, viajaría extensamente, y tendría una frecuente suerte alo largo de su vida. La mujer alemana, sonrió después de la lectura, la retribuyópor los servicios, añadiendo un par de Korunas como propina para Arielle,antes de avanzar hacia el hombre de perforaciones con el que parecía tener algo.(¿Orificios de nariz? ¿Pezones? Mi Alemán no estaba listo para un estremecedordiálogo anatómico).—Buenas noches, Joy —Arielle me saludó es su suave acento inglés—. ¿Cómo seestá sintiendo tu cabeza?—Mucho mejor. Quisiera que me leas las runas, pero primero… —Mordí milabio inferior y mire alrededor. Como la feria se acababa de abrir, aún no habíatantas personas hacienda fila para una lectura y nosotras teníamos bastanteprivacidad al estar al final de la hilera de tiendas—. Me preguntaba si mepodrías decir donde podría estar Raphael.Ella me dio un guiño de complicidad.—Él es muy guapo ¿verdad?
  • 102. KATIE MACALISTER FORO AD 102Mis mejillas empezaron a sonrojarse. Solo esperaba que la luz de las bombillaspudieran ocultarlo para que ella no pudiera verme sonrojar como si fuera unavirgen.—Um… Supongo. ¿Sabes dónde está?Me dio uno de esos elocuentes encogimiento de hombros que solo los francesessabían hacer.—No lo sé. Él generalmente comprueba cómo lo estoy haciendo después delespectáculo de Dominic, cuando mira toda la muchedumbre en la tiendaprincipal. O sino, está paseándose por la feria a la vez que controla al personal.—Ah. Está bien. Voy a mantener mis ojos abierto para cuando él pase. —Ondeéla mano señalando una bolsa de tela aterciopelada colocada al final de lamesa—. ¿Me harías una lectura?—Con mucho gusto —respondió, sacando una tela llamativa, muy llamativaroja y dorada—. Aunque soy muy nueva en esto, y la lectura aún no es muyfuerte dentro de mí.—No hay problema. A decir verdad, solo estoy matando el tiempo hasta queRoxy y Christian se cansen de jugar a la tortura.Ella se detuvo antes de alcanzar una bolsa.—¿A la tortura?—Nada. Continua, no quise interrumpirte.Ella esparció varias piedras negras de hematite, las cuales tenían pintado endorado las runas, y me preguntó con su voz profesional y elocuente si estabafamiliarizada con las piedras de runas, de repente se percató de algo y dijo consu voz normal—. Oh, pero Roxy dijo que leías runas. Por favor perdóname, noquise insultarte.—No lo hiciste en lo más mínimo —le aseguré.De nuevo puso su cara profesional y continuó, indicándome que pensara enuna pregunta o asunto del que quisiera una respuesta.—Cuando tengas tu pregunta firmemente constituida en tu mente, por favorescoge cinco piedras que prefieras.Miré a las piedras esparcidas en la tela bordada. Nunca había hecho una lecturade esa forma, pero pensé que era bueno aprender algo nuevo, entonces cerrémis ojos y tomé cinco piedras.
  • 103. KATIE MACALISTER FORO AD 103—Muy bien —dijo, juntando las piedras restantes y colocándolas en la bolsa,entonces colocó las cinco piedras formando una cruz—. Hago la cruz expandidade Thor para ti.Asentí. Yo prefería las nueve piedras del esquema del martillo de Odín,sintiendo que mientras más grande mejor, pero pensé que tal vez la regla en laferia era dar al cliente una lectura rápida y fácil, generalizando la lectura ysacándolo rápido.—La primera piedra es Dagaz, y es la runa del presente. Dagaz significa luz deldía o luz de la divinidad. Esta es la runa del alba o mediodía, y es símbolo deiluminación.—Ah. Iluminación. —Sentí algo, pero ella dio una vaga interpretación de lapiedra, antes de que pudiera preguntarle sobre qué indicaba para ella lailuminación, ya estaba en la siguiente piedra.Ella avanzo con la lectura en un orden muy rápido, dándome predicciones paralos obstáculos y cualquier tipo de ayuda, tanto para mi pasado como para mifuturo, todo en relación a mi pregunta. Todo era muy positivo, muy genérico ycompletamente nada inspirador. Cuando acabó, dudé por un momento antes demirar detrás de mí para asegurarme de que nadie estuviera esperando por unalectura, luego me giré hacia Arielle.—Espero que no te ofendas por lo que voy a decirte, pero no pude evitar notarque estás usando la interpretación estándar de runas.—Sí —aceptó, su rostro era un cuadro de miseria—. Lo siento pero no soy muybuena en esto. Claude, nuestro quiromántico11, leía las runas también. Él erabueno, muy bueno. Me enseño a leer las palmas, pero no aprendí las runascuando se fue, y ellas aún son muy populares, entonces… —Ella me dio otropequeño encogimiento de hombros.—No eres del todo mala —la tranquilicé, no quise herir sus sentimientos—. Yestoy lejos de ser una experta en el tema, pero el libro de “Runas en piedra” queleí decía que si vas a hacer una lectura para alguien, deberías de hacerlapersonal. Decía que cualquiera, incluso una computadora, te puede dar unainterpretación estándar, pero el verdadero poder en una lectura, es el libro elque está hablando, no yo, porque en realidad no creo en estas cosas como…er…olvídalo. El libro decía que el verdadero poder en una lectura viene de lapersona que interpreta la lectura.11 Quiromántico: Persona que practica la adivinación a través de la lectura de las líneas de las manos.
  • 104. KATIE MACALISTER FORO AD 104—Ah, sí, ya veo —Arielle parecía confundida—. ¿Qué quieres decir conpersonal? No le pido a la gente que estoy hacienda una lectura que me digan supregunta, entonces, no entiendo cómo puedo hacerlo personal.Lo pensé por un momento.—Bueno, las pocas veces que he realizado lecturas, trato de mirar más allá delas interpretaciones estándar, usando los significados de las piedras comoalguna clase de autoayuda. Por ejemplo, la primera piedra, Dagaz, que no soloes la piedra de la luz del día y la iluminación, es una piedra que indica undescubrimiento, un gran cambio, un despertar, si lo quieres así. En esta posicióndel presente, indica que la persona a la cual le estas realizando la lectura estáatrapada en un punto del cual no puede retroceder. La parte de la iluminaciónentra porque la luz destierra la oscuridad, borrándola completamente con unaluz brillante. Ahora con respecto a las otras piedras —agité mi mano sobre lacruz—, puedo sugerirle a la persona, que está empezando un nuevo capítulo ensu vida, y aunque las páginas estén vacías, por sí mismas dictan lo que seescribirá en ellas. En otras palabras, es algo muy bueno, tomar al toro por loscuernos y obtener lo mejor de la vida.—Eso es muy interesante. ¿Qué te dice esta piedra? —Ella golpeó la piedra queindicaba las fuerzas actuando contra mí, una cuya definición particular, ellahabía dejado de lado.—Mannaz invertida, para nada una buena piedra por su posición, ¿eh? —Lesonreí abiertamente.Ella me respondió con una débil sonrisa.—Está bien, bueno, interpretaría a esta runa como una advertencia deconcentrarse en uno mismo y dejar de lado todo lo referente a los demás. Estapiedra me dice que es muy seguro que varias personas estén alineándose paraseguirte a ti. En otras palabras, que las mismas pasiones y opiniones que hacende ti lo que eres ahora, afectan de mala manera a otras personas. Entonces en laposición de obstáculo, la piedra actúa como un recordatorio de que esimportante tomar la responsabilidad por nuestras propias acciones y noconsentir actos de desprecio por aquellos que te rodean, los cuales piensas queson inferiores, porque desvalorarlos te hará caer al final.—Oh, eso es verdad —dijo hiperventilando, sus ojos abiertos de asombro—.Eres muy buena. ¿Has hecho esto por mucho tiempo?
  • 105. KATIE MACALISTER FORO AD 105Me reí y reuní las cinco frías piedras de hematite, recogiéndolas paradevolvérselas.—De hecho solo he realizado una lectura en público, y no resultó del todo bien.—Deberías leer de forma profesional —insistió—. Tienes fuerza dentro de ti,puedo verla. Tú tienes el don verdadero. No todos son bendecidos con él.—Bueno —dije modestamente, no quería que empezara a medio tramar algocon Roxy, la cual vería muy bien la idea de mí leyendo las runas en la feriamientras aún permanecía en la ciudad—, no veo a nadie que esté dispuesto apagarme por leerle las runas. A decir verdad, no tengo mucha fe en su poder, séque es una herramienta de auto conocimiento y de verdad, no sé lo suficientesobre ellas.—Eso es bastante obvio —una voz chillona gruñó detrás de mí.—Hola, Tanya. —Me levante y le sonreí a la mujer que frunció furiosamente elceño en respuesta—. Espantando a la clientela, ¿verdad?La pude ver trabajando en digerir el insulto, y cuando finalmente lo consiguiófrunció su labio y me escupió.Literalmente. Tuve que saltar a un lado para evitar ser golpeada.—Con los modales de toda una dama, como siempre —espeté, mirando porencima de su hombro. Roxy y Christian estaban caminando hacia nosotros, peroal ver a Tanya, Roxy huyo como una gacela, Christian la siguió a un ritmo másdecoroso.—Escupir, gritar en público, dar puntapiés a las personas bajando algunaescalera… tsk, tsk. ¿Qué será lo siguiente? ¿Hurgarse la nariz? ¿Rascarse laentrepierna en público?Arielle se apresuró alrededor de la mesa y sujetó el brazo de su hermana. Ledijo algo en una voz intensa y baja. No parecía que tuviera mucho efecto sobreella, ya que Tanya la empujó y me miró con los puños apretados y los ojosllameantes. Arielle le hecho una mirada a esos ojos y se apresuró hacia algúnlugar. Solo esperaba que fuera en busca de ayuda, y era una vergüenza admitirque esta viniera en forma de un hombre de uno noventa centímetros de alturacon oscuros ojos ámbar.—No eres bienvenida aquí.Saqué mi boleto y se lo mostré.
  • 106. KATIE MACALISTER FORO AD 106—Esto dice que sí.—Estás probando mi paciencia demasiado seguido, connasse12.Mi francés no era demasiado bueno pero aun así podía entender lo quesignificaba esa palabra, y no era para nada un cumplido. Mi sonrisa se tenso unpoco en los extremos, pero juguetonamente me mantuve así. Me condenaría sifuera arrastrada a otra escena. Una vez que se diera cuenta de que no obtendríauna respuesta por mi parte estaba segura que se marcharía.—Crees que estas a salvo de mí, pero no es así. La protección de Dominic sedesvanecerá tan pronto como él se dé cuenta de cómo eres en verdad, yconsecuentemente los demás también lo harán. —Sacudió su cabeza y chasqueólos dedos—. Él no es nada, un hombre débil contratado para mantener a laspersonas como ustedes lejos de nosotros.—Como sea. —Pretendí bostezar mientras Roxy se acercaba a nosotros, conChristian pisando sus talones—. Supuestamente aprecio que me describascomo una feme fatal13 que seduce a cualquier hombre que ve, pero la verdad esque no estoy tratando de levantarme a nadie. Estoy aquí para ver la feria conmis amigos.—Sí —confirmó Roxy—. Estamos aquí solo para ver la feria, no por nadie enespecial, aunque eso no estaría tan fuera de tema si fuese la persona correcta.—No estas ayudando —le susurré—. Si nos disculpas Tanya, continuaremosnuestro camino.—Empujas y empujas tus acciones para llamar su atención —gruñó, tomandoun paso para bloquearme la salida—, pero esta vez te digo que ninguno de tustrucos va a funcionar. Voy a lanzar un hechizo de protección a Dominic paratenerlo a salvo de ti.Bien. Si ella quería pelear y gruñir, podía hacerlo para sí misma.—Te divertiste en el calabozo, ¿verdad? —le pregunte a Roxy ignorando a lamujer furiosa frente a mí.—Bastante. Christian quería comprar unas esposas de piel de tigre, pero le dijeque era demasiado grueso.—¿Las esposas?12 Connasse: En francés puta estúpida.13 Mujer fatal
  • 107. KATIE MACALISTER FORO AD 107—La piel.Miré de forma especulativa a Christian. Él me dio una cálida sonrisa enrespuesta.—Pensé que podría darle intensidad a ciertas experiencias.¿Quién lo hubiera pensado? Estaba a punto de argumentar qué tan profundaspodían ser las cosas para Christian, pero Tanya atrajo toda mi atención, no legustaba para nada ser ignorada.—¡No te desharás de mí! ¡No podrás apartarme como si fuera una molestaabeja! —Me dio un pequeño empujón mientras hablaba. Roxy silbó por lo bajoy tomó mi brazo. Me aguante las ganas de empezar a darle algunos puntapiésen su espinilla, determinada a no permitirle ganar.—Voy a hablar y vas a tener que escucharme. Tu plan para hacerte pasar poruna lectora de runas en piedra, va a fallar. No tienes habilidades, no importaqué tan grande sea tu deseo de hacerlas aparecer.Fruncí el entrecejo ante esa frase enigmática, antes de encogerme de hombros,percatándome que Tanya no era la única obsesionada con Dominic y suparanoia sobre que yo estaba planeando algo, ella también estaba perdiendo suacento inglés mientras más enojada se ponía.—No eres nada, ¡sino insignificante para Dominic! No tendrás éxito.Intenté alejarme, de verdad lo hice, entonces dije:—Te estas repitiendo. Ha sido encantador hablar contigo Tanya, realmente lo hasido, y no permitas que nadie te convenza de lo contrario. —Tomé a Roxy delbrazo y traté de alejarnos, pero Tanya no me dejaba.—¡Salope14! —Sonrió con desprecio, probando nada menos, que tenía unexcelente uso de la jerga francesa—. Arrástrate lejos, eso sería bueno. Tu débilintento de atraer la atención de Dominic ha fallado, tú no tienes talento para laadivinación. Dominic está buscando solo a aquellas personas que de verdad lotengan, no farsantes. Regresa a tu hotel y recuerda quién ha salido victoriosaesta noche.—¿Farsante? Eso suena algo irónico viniendo de ti —dije muy lentamente,girándome hacia Tanya. Roxy se precipitó a mi lado, sus ojos rabiando de14 Salope: Puta
  • 108. KATIE MACALISTER FORO AD 108indignación por mí. Agarre la parte de atrás de su chaqueta tratando de evitarque se enredara con la gran mujer afrentosa, pero ella solo se apartó.—¿Estás insinuando que mi amiga solo está actuando para Dominic? Estás enun grave aprieto hermana, si en verdad piensas eso. Ella piensa que él es undegenerado, un gran viejo degenerado. ¿Y sabes qué? ¡También yo lo hago! ¡Asíque pon eso en tú pipa y fúmatelo de una vez!—Roxy, detente. No te rebajes a su nivel.—Eres tan mala como ella —replicó Tanya a Roxy, sus manos apretadas—. Tútambién estás tras el favor de Dominic, pero tampoco lo tendrás. ¡Voy a lanzarun hechizo en contra de ustedes dos!Roxy hizo un sonido de frustración y deliberadamente malinterpretó a Tanya.—¡Cómo si yo quisiera tu atención! Estás loca, ¿lo sabías? Y otra cosa más… Nollames a mi amiga farsante. Ella es muy buena haciendo lecturas de las runas enpiedra, algo que puedo apostar tú no lo puedes hacer. Si no tuvieras tu cabezapegada al culo, estarías sobre tus rodillas rogándole a ella que te ayude a salircon chicos.—Roxy —dije inquietamente. Christian apareció junto a mi hombro, sus ojosentrecerrados mientras miraba a Tanya con tanta intensidad que me dioescalofríos.—Moriría antes de pedirle a esa vache que se una a la feria —gruñó.¿Vaca? ¿Me había llamado vaca? ¡Bien! Ahora iba a buscar en mi mente algunasobscenidades francesas. Lo más fuerte en lo que podía pensar era decirle que sudiscurso era peor que el de una pescadera. Quizás eso la picaría un poco.—¡Bien! No creo que haya manera de que pudiera considerar trabajar a tu lado—dije, mientras avanzaba y empujaba gentilmente a Roxy a un lado —. No enesta u otra vida.—La putain de ta mère15 —me soltó.—¡De nuevo al ataque, baby! —respondí, demasiado exasperada por suincesante ataque, por no mencionar lo que dijo de mi madre, podíamosenfrentarnos algunos rounds más.—¿Están tratando de hacer que su conversación sea parte del espectáculo deesta noche? —una voz pregunto por detrás de mí—. Si es así, quisiera que me lo15 La putain de ta mère: La puta de tu madre o hija de puta
  • 109. KATIE MACALISTER FORO AD 109dijeran. Tengo un espacio libre antes del show de magia y después de la lecturade poesía, podría servirles. ¿Quizás hasta podríamos abrir algunas apuestas porel resultado?Arielle estaba directamente detrás de Raphael mientras él daba la vuelta desdela esquina de la tienda con una rápida caminata. Mi corazón dio un pequeñosobresalto cuando lo vi, como un pez cuando es sacado del agua. Una súbitanecesidad aplastante arraso todo mi cuerpo, haciéndome desear estar más cercade él, percibirlo, resbalar mis manos por debajo de su camisa y sobre los planosde su pecho. Parecía muy importante que lo tocara, de hecho había avanzadodos pasos hacia él antes de que recordara que había cosas más importantes quemis propios deseos.Qué, no podía recordarlo, pero estaba segura que eran más importantes.Tanya se volvió a Raphael y soltando una serie de palabras en un idioma que yono conocía, continuó apuntándome varias veces y yo estaba segura de que medifamaba a mí, mis antecesores y probablemente a mis predecesores también.Capturé su mirada y le di una ligera disculpa.—Qué podía hacer, yo solo estaba parada aquí cuando ella se acercó y empezóla pelea, soy totalmente inocente de todo. —Sonreí. Él arqueó una ceja, sus ojosse tornaron flameantes, seductores y magnéticos, y de nuevo sentí la necesidadde tocarlo, y hacer cualquier número de cosas de las cuales estaba seguralograría que él levantase sus dos cejas, además de otras cosas, una vez y otravez y otra vez.—Es suficiente —ordenó Raphael, levantando una mano para que Tanyadetuviera el flujo de veneno que salía de su boca—. Estás empezando a llamarla atención, y dudo de que sea la del tipo que le agrade a Dominic. ¿Por qué noestán en su tienda?—Ella se quedó sin testículos de murciélago y sin anos de liebre —solté. Unaesquina de su boca se levanto bruscamente y mis rodillas temblaron enrespuesta. Yo estaba concentrada en contenerme y no arrojarme sobre él cuandode repente sucedió, ahora lo sabía, él estaba haciendo trampa. Él estaba usandotrucos mentales sobre mí, haciéndome enardecer y molestándome a largadistancia, seduciéndome con sus habilidades de vampiro, uniendo su mentecon la mía, y ¡maldición, no podía seguir permitiéndolo! Tenía que aceptar elhecho de que el único chico que me había cortejado era un desalmado nomuerto que pertenecía a la oscuridad y tenía elecciones de bebidas poco
  • 110. KATIE MACALISTER FORO AD 110ortodoxas, pero me condenaría si le permitía jugar con mi mente y hacermelucir como si fuera la única excitada. ¡No señor! Si quería seducirme tenía queser a la antigua.—¿Eran anos o ani? —Roxy preguntó a mi lado, luciendo perpleja—. Dijistepulpo, ¿verdad? ¿No era el ano de una liebre un ani?—¡No me quede sin nada! —estaba diciendo Tanya—. Pensé en inspeccionar aArielle, y me encontré a esta malvada con ella, hablando estupideces sobre lasrunas.—Esa es una buena pregunta —respondí a Roxy, disfrutando a lo grande de lamirada furiosa que Tanya nos dirigía a las dos. Me giré hacia Christian—. ¿Afavor de cual estás, anos o ani?Él abrió la boca para contestar, pero Tanya lo detuvo con un chillido que pudohaber cortado la leche.— ¡Se están burlando de mí! ¿No ves cómo se burla? ¡No voy a soportarlo!¡Insisto en que la eches de este lugar inmediatamente!—No —dijo Raphael, sus ojos se estrecharon mientras suspiraba y le daba unamirada dura e inflexible—. Sugiero que regreses a tu puesto, y hagas unesfuerzo para no volver a hablarle de nuevo. —Clavé en Tanya una miradadesafiante antes de que ella me devolviera una igual—. Y tú podrías ayudarpermaneciendo lejos de los miembros de la feria, quiénes parecen tener algúnrencor contra ti.—Quizás sería mejor si nos moviéramos a la siguiente distracción —sugirióChristian, pero antes de que pudiéramos movernos, fuimos detenidos por unavoz de policía.—¿Rencor? ¿Alguien tiene algún rencor contra mon ange16? No puedo creerlo.¿Quién podría sentir algo así por la alegría17 que ha capturado mi corazón?Rodé mis ojos mientras Dominic encontraba su camino entre Christian y Roxy,deteniéndose para mostrar una rápida sonrisa que mostraba sus colmillos. Unhombre pequeño de cabello negro, con los ojos grises como platos másinexpresivos que jamás haya visto, se encontraba detrás de él. Le dirigí una16 Mon ange: Angel mío.17Alegría: Who could wish ill for Joy who has captured my heart? Juego de palabras Joy enespañol es alegría
  • 111. KATIE MACALISTER FORO AD 111mirada, preguntándome quién podría ser, hasta que volvió hacia mí susescalofriantes ojos de asesino en serie.—¡Dominic! —Tanya agarró el brazo de Dominic y lo miró fijamente con ojosllenos de dolor, quise retroceder—. ¿Cómo puedes insultarme? ¿Cómo puedesdecir esas cosas en frente de esa vache?—Saben —dije a nadie en particular— Realmente me estoy cansando de serllamada vaca.Raphael levanto ambas cejas, dándome una mirada que podría cocer lospliegues de una pasa. Contemplé arrancarle todas sus ropas y abusarsexualmente de él en este ligar, antes de recordara que quizás estaba siguiendoalguna idea que él había plantado en mi cabeza, nada que haría por mí misma.Lo fulminé con la mirada en su lugar.—Estás enojado conmigo —continuo Tanya como si yo no hubiera dicho nada—. No quisiste decir eso. Lo pasaré por alto esta vez, pero no debes permitirteinfluenciar por sus esfuerzos de despertar tu interés.Despertar su interés… ¡Oh sí, esa sí era una buena frase! Miré a Raphael, él memiro a la vez. Varias partes de mí que no estaban en público, sacaron suspompones y empezaron a animar.—Estoy empezando a encontrarte fastidiosa, ma petite18 —dijo Dominic a Tanyamientras se deshacía de su agarre. Se volvió hacia su acompañante —. Como notengo ningún propósito con ella, ella es toda tuya si lo desea, Milos.Entonces ¿ese era el socio de Dominic? Tomé en cuenta ese hecho y sin quererlome acerqué un paso hacia Raphael. Sus músculos se movieron como si quisieraacercarse a mí, pero no podía permitírselo a sí mismo. Agarré mis caderas yordené a mis piernas que dejaran de obedecer a sus silenciosas llamadas.—¿Estás bien? —preguntó Christian en un tono bajo que se sintió como uncálido toque aterciopelado contra mi piel.—Bien —susurré por lo bajo—. Solo estoy tratando de controlar un pequeñoasunto con un vampiro que está tratando de meterme entre sus pantalones.Nada de qué preocuparse.Parecía sobresaltado. Yo le sonreí en respuesta.18 Ma petite:Mi pequeña
  • 112. KATIE MACALISTER FORO AD 112—Yo no tomo las sobras de otros hombres, mi hermano, ni siquiera las tuyas.—Milos miro a Tanya con una cara implacable—. Dudo que ella me interese losuficiente.—¡Connard19! —le escupió Tanya, y se lanzó hacia Dominic. Milos no parecíadesconcertado por la opinión de ella sobre el status marital de los padres de él.De hecho, parecía que no sentía nada, ni siquiera aburrimiento. Él era lapersona más inexpresiva y controlada que había visto jamás. Raphael podíamostrar ahora y siempre una cara impasible, pero yo sabía que era solo unamáscara que ocultaba todo un río hirviendo de emociones. Sin soportarlo, mimirada vago hacia atrás para observar su perfil.—¿Qué sucede? —susurró Roxy en mi oído—. Pareces divertida de repente.—Es Raphael —le susurré de regreso—. Me está haciendo algo. Algo con sumente. Es malvado.Sus ojos se agrandaron.—No me castigues de esta manera —Tanya lloró a Dominic, aferrándose a sucapa. Él le respondió en otro idioma y desprendió su capa de ella.—¿Quieres decir que él se está uniendo contigo? ¿Justo ahora? ¿En esteinstante? —Roxy susurró sus preguntas, uno de sus ojos siguiendo la escenaentre los dos hombres y Tanya, el otro en Raphael—. ¿Qué esta haciendo?Aparté mi mirada de Raphael, determinada a no permitirle entrar en mi mentesin mi permiso, concentrando mi atención en el angustiado rostro de Tanya.Incluso sabiendo que ella había tratado de herirme pateándome en las escaleras,no pude evitar sentir una pequeña punzada de simpatía por la horrible maneraen la que Dominic la estaba tratando.—¿Sobre qué están susurrando? —Christian se acercó para preguntarnos.—Es Joy. Su Oscuro está hacienda algo a su mente.—¿En serio? —preguntó, examinado mi rostro—. Ella no luce diferente. ¿Qué leesta hacienda el vampiro?—¡Todo es su culpa! —chilló Tanya, dirigiendo toda la atención que habíalogrado, hacia nuestro pequeño grupo. Ella dio la vuelta y me apuntódramáticamente—. ¡Ella ha lanzado un hechizo sobre ti! ¡Eres débil al haber19 Connard: Pendejo.
  • 113. KATIE MACALISTER FORO AD 113sido afectado por él y no puedo revertirlo. ¡Yo sola, no tengo el poder parasalvarte de ella!Moví mis dedos hacia ella.—¡Boogedy-boogedy-boo!Ella se puso roja de furia.—Ella está teniendo visiones como antes, ¿verdad Joy? —Roxy jaló mi manga,atrayendo mi atención hacia ella.—No, no es como las visiones —susurré por un lado de mi boca, demasiadoavergonzada para admitir que Raphael podía tener semejante efecto en mí consolo plantar algunos pensamientos lujuriosos en mi cabeza.—Ma petite, estás yendo demasiado lejos. Mon ange no tiene una presenciamaligna en su alma. Lo dice, quien sabe lanzar hechizos.—No estás ayudando en tranquilizarla —le dijo Raphael al mismo tiempo queyo comentaba:—¡Ooooh, golpe bajo Dominic!Dominic solo me sonrió e hizo una cursi reverencia.Raphael sacudió su cabeza, levantando sus manos en señal de derrota mientrasavanzaba un par de pasos hacia mí, concentré mi atención en él, sonriendovictoriosamente conforme se acercaba. Dos podían jugar este pequeño juego deseducción mental. Yo había deseado que él se acercara a mí, y ahora él lo estabahaciendo.—Entonces, ¿qué es lo que está haciendo ahora? —susurró Roxy en mi oído,demasiado bajo que casi no pude escucharla entre los chillidos de enojo deTanya, las cuáles se podían oír en los intervalos en que ella reclamaba aDominic por sus comentarios desagradables.—¿Joy? ¿Qué te esta hacienda Raphael?—Seduciéndome —respondí, avanzando un paso y haciendo que mis ojosmirasen suavemente a Raphael. Pensé que necesitaría una pequeña recompensapor aceptar venir hacia mí una vez que se dio cuenta que yo tenía una voluntadde acero, que no podía ser vulnerable a un poco de seducción mental. Sus ojosambarinos se abrieron ampliamente en respuesta. Tomé un profundo respiro einhalé la encantadora esencia que rodeaba a Raphael. El equipo de animadorasen mi parte inferior se aceleró.
  • 114. KATIE MACALISTER FORO AD 114Raphael, dedicándome una última mirada, la cual yo estaba segura convertiríaen harina todos mis huesos, se volvió hacia Dominic. Tanya estaba de rodillasfrente a él, esperando que la escuchara.—Si tener una pelea nocturna de gatas, se puede considerar una nueva atracción—le dijo Raphael—, deberías considerar cobrar más por la entrada. —Él señaloal grupo de personas que se estaban acumulando detrás de Dominic y Milos.Me volví para agarrar a Roxy y Christian y escapar mientras pudiéramos, peroChristian había desaparecido.Dominic se tensó y dio a Raphael una de sus miradas pseudo-orgullosas.—No deberías hablar sobre mon ange de esa manera.—¿Vas a dejarlo así? —Fruncí el entrecejo a Dominic, interrumpiendo larespuesta que Raphael estaba a punto de dar—. No soy un ángel, y ciertamenteno soy tu ángel. Si fuera el ángel de alguien, sería el suyo. —Mi dedo señalo aRaphael por su propia cuenta. Yo golpeé mi boca una fracción de segundodespués de que las palabras dejaran mis labios.Las cejas de Raphael se alzaron en una expresión de sorpresa, de pura sorpresa.—¡No estás jugando limpio! —lo acusé—. ¡Tú me hiciste decir eso! ¡Estáshaciendo creer a todos que yo soy la única obsesionada contigo! ¡Te agradeceríaque te mantuvieras fuera de mi mente, y que dejes de seducirme!—¿Seducirte? —me preguntó, ignorando a Dominic que me estaba frunciendo elentrecejo—. ¿Yo te estoy seduciendo?—Sí, así es, y no necesitas tratar de hacerte el inocente, ambos sabemos lo queeres y lo que estás haciendo, así que simplemente olvida el hecho de que no séqué está sucediendo y qué es lo que quieres, ¡mantén tus pensamientos para timismo! Si me quieres en tu cama, tendrás que hacerlo todo apropiadamente, ¿loentendiste?—Ciertamente. Aunque podrías decirme dónde y cómo prefieres que teseduzca. Odiaría abordarte desprevenida en un momento inoportuno, oproceder de una manera que no sea de tu expresa aprobación.—Mon ange —Dominic se separó de Tanya, tomando mi mano antes de quepudiera impedírselo—. Estás afligida y te dejas llevar por el calor de la pasión.¿A qué se refiere Tanya con esto de las runas en piedra? —Le dio la vuelta a mimano y presiono un beso de labios rojos en la palma. Yo la envolví en un puño.—¿Quieres un emparedado de puño, amigo?, solo espera.
  • 115. KATIE MACALISTER FORO AD 115Dominic sonrió y se dirigió a Milos.—Ella es encantadora, ¿verdad? ¿No me envidias por mi buena fortuna dehaberla encontrado?—Oh, por amor de Dios, voy a plantarle un… —Pensé abalanzar mi puño haciaél, y lo hice, pero solo paso un nanosegundo antes de que Raphael agarrase mimano, y mi puño quedase envuelto firmemente por su mano. Me estremecí alcontacto y traté de mantener a raya las animadoras en mis partes femeninas quesaltaban de alegría.—Tiene espíritu. Será una excelente esposa para mí —continuó Dominic, unamano sosteniendo a Tanya abajo, pegada a sus piernas y gritando obscenidades.—Eso no es espíritu, es solo una respuesta —dijo Roxy, sus brazos cruzados.Miré hacia ella. Había algunas veces en las que realmente no necesitaba de suayuda—. Lo cual, si lo piensa detenidamente, es una respuesta bastanterazonable para usted, ¿no lo cree?—Leerás las runas para mí —dijo Dominic, liberando mi mano cuando di untirón lo suficientemente fuerte para que me tambaleara algunos pasos—. No, no—Él levantó sus manos cuando vio que iba a protestar—. Tienes que hacerlo.¿No escuchaste a Tanya? Ella te ha desafiado. Debes vengarte por los insultosque ha hecho contra tu honor.Agarré a Roxy del brazo.—Gracias y no gracias. Nos tenemos que ir. Los veré luego —dije la últimaparte más para Raphael mientras jalaba a Roxy por delante de él.Él pestañeo.—¿Lo harás?Dominic me llamó de alguna manera. Tanya chilló en respuesta. Los ignoré aambos para mirar fijamente a los ojos más amorosos que haya visto.—Supongo. Aún no hemos resuelto nuestros asuntos, ¿verdad?Él miro mis labios. Tuve la fuerte necesidad de lamer los suyos.—Sí —contestó, sus ojos derritiéndose. Mi respiración se atoró en mi gargantacuando levantó una mano y colocó en su lugar un mechón de cabello quecruzaba mi mejilla—. Creo que tenemos asuntos sin resolver.—Bien. —Tragué, de repente, ciertas partes de mi cuerpo picaban deseando unainmediata introducción de algunas partes de su cuerpo en el mío. Intenté forjar
  • 116. KATIE MACALISTER FORO AD 116una barrera entre su mente y la mía, pero no funcionó. Las animadoras en miingle, estaban planificando un lavado de coches para financiar un viaje a suingle.—¡Hey! ¡No quiero irme todavía! Solo porque encontraste una bruja todaenojada y un extraño que te reclama como esposa, sin mencionar a un vampiroque se muere por clavar sus dientes en ti, eso no quiere decir que tenemos queregresar al hotel y jugar con mis pulgares. ¡Quiero estar donde ocurre la acción!Solté la chaqueta de Roxy.—No hay problema. Podrías ir a buscar a Christian y disculparte por la formaen que noche terminó. Pobre chico, debe pensar que todos por aquí son unoslunáticos.—Estoy seguro que él no duda de que algunas personas sí lo son —murmuróRaphael. Forcé mis ojos a mirarlo, solo en caso de que estuviera hablando demí. ¿Era esa una manera en la que un Oscuro hablase de su Amada?—Después. —Asentí hacia él.Me dirigió una inclinación y sus fuertes y masculinos labios se contrajeron enuna pequeña sonrisa.Ignoré la demanda de Dominic de permanecer donde estaba, y me sumergí alláafuera, en la noche. Cuando miré atrás, Raphael sostenía a Dominic, y lehablaba con vehemencia al oído.Corrí hacia el hotel, regresando mi vista al frente, impresionada por la promesaoscura que vi en los ojos de Raphael.
  • 117. KATIE MACALISTER FORO AD 117 Capítulo 8 Traducido por Luxsi Corregido por MayelieUna cosa era prepararse para una cita pensé mientras caminaba rápidamente através de las personas que llegaban a la feria, pero otra muy distinta es cuandola cita para la que te estás preparando es con un vampiro, y es muy probableque sienta un poco de hambre en algún momento de las acciones. Trataba dedecidir si yo era el tipo de mujer que permitía que bebieran mi sangre en unaprimera cita, y después de sopesar las visiones de mí en las que aparecía a lamañana siguiente cubierta de vendas en contra de las descripciones eróticas dehacer el amor en los libros de Dante, decidí que simplemente improvisaría.—Estoy aceptando tranquilamente esto de creer-en-vampiros —me elogiémientras pisoteaba una ladera cubierta de hierba hacia el hotel—. No es tandifícil, de verdad. Sólo tienes que llevar un lote muy grande de sal en todomomento.Para el momento en que llegué a mi habitación, tenía mi plan de juego enmente. En primer lugar, me gustaría tomar un largo baño en la bañera. Sabíaque Raphael no sería capaz de seducirme correctamente hasta después de lasdos de la mañana, ya que sus funciones en la feria lo mantendrían ocupadohasta entonces, por lo que tiempo para remojarme no era un problema. Despuésde eso, me pondría una muy sexy y pequeña ropa de dormir, y me recostaría enla cama practicando poses provocativas y miradas seductoras hasta queRaphael llegara.Una hora más tarde, después de haber tenido mi baño, hice una pausa mientrasme cepillaba el cabello y me miraba al espejo con el ceño fruncido. ¿Por qué nopensé antes en el empleo de Raphael? ¿Por qué no te has preguntado por quéun vampiro, un hombre que debe tener varios cientos de años, estabatrabajando para ganarse la vida? Sin duda, los vampiros eran todos ricos eindependientes. Sabía que los Oscuros en los libros de Dante lo eran. Ellosnunca parecían preocuparse por dinero.—Es mi suerte—le dije a mi reflejo mientras me cepillaba el cabello hasta quecrujió con estática—. Me quedo con el único vampiro pobre de la ciudad. Laeternidad con un presupuesto... oh, feliz día.
  • 118. KATIE MACALISTER FORO AD 118Si tengo que admitir que tengo una debilidad en la vida —y en verdad, notengo muchas, además de mi reacción hacia un determinado Drácula de ojoscolor ámbar— es que me encanta la ropa de dormir ceñida. Admito plenamenteser una experta en negligés, he de confesar que tengo más de una docena deellos, de seda y satén, con montones de encaje. Sin embargo solamente habíatraído dos conmigo a Europa, por lo que mi decisión de qué ponerme paraRaphael no fue difícil, pero aun así me tomé mi tiempo.—¿Quiero ponerme el Tómame soy tuya rosado con los lazos de capullo de rosaque le harán pensar que soy tímida e inocente, o el Tócame y te quemarás azulnoche que le dirá que voy a evaporar las arrugas de sus calzoncillos? ¡Oh,decisiones, decisiones!Como no estaba segura de lo que quería que sucediera entre nosotros —sinduda quería que sucediera algo— no estaba segura de hasta dónde quería ir, medecidí por el rosa tímido e inocente. Revisé mi cabello, me puse un poco deperfume detrás de las rodillas, y me instalé en la cama con un misteriosoasesinato, pensando que leería un poco antes de que Raphael se presentara.¿Qué hace con sus colmillos cuando no los está usando? Esa molesta voz en micabeza preguntó mientras estaba leyendo. La ignoré y seguí leyendo. ¿Dóndeduerme? ¿En un ataúd, como en las películas, o en una cámara oscura, como lo hacenlos Oscuros en los libros de Dante?Apreté los dientes y leí cada palabra con deliberada lentitud. Si duerme en unataúd, ¿tiene un ataúd construido para dos? Me di por vencida y bajé mi libro. Estábien, volveré a jugar una ronda de veinte preguntas a mí misma si eso es lo queme toma aclarar mi mente.Pregunta número uno: ¿Quiero dormir en un ataúd? Sabía por los libros deDante que, aunque la Amada Oscura se hace inmortal, no era vampiro, por lomenos yo no tendría que preocuparme de beber sangre, pero ¿puedo decirhonestamente que quiero pasar el resto de mis días durmiendo en un ataúd?—Mmm... creo que eso un no —decidí. ¿Y el sexo? mi interior quería saber. Sabíaque los Oscuros eran totalmente capaces de tener hijos, lo que significa quecualquier intercambio de fluidos corporales más allá de la tercera etapa tendríaque llevarse a cabo con las partes pertinentes de él vestidas con el trozoapropiado de látex. Hice una nota mental para comprar un paquete decondones al día siguiente.
  • 119. KATIE MACALISTER FORO AD 119—Sólo para estar en el lado de la seguridad —le dije a mis dedos de los pies, quese estremecieron de placer al pensar en las partes pertinentes de Raphael—. Noes que me esté anticipando a que voy necesitarlos pronto, puede ser que él meintrigue y que derrita mis rodillas y que me haga querer hacerle cosas malascon un par de esas esposas forradas de piel de las que Roxy estaba hablando,pero eso no significa que voy a hacerlo de inmediato. Tengo algunas normas.¡No salto a la cama con el primer vampiro de ojos ámbar que me hace sentirtoda femenina en el interior!Mis dedos de los pies no parecieron creerme, lo cual, pensé con un suspiro, eraprobablemente porque mis protestas no eran particularmente convincentes.Bien. —Fruncí el ceño hacia mis dedos de los pies—: Estoy suelta como unganso20 cuando se trata de Raphael. ¿Están felices porque me han avergonzadoal haberlo admitirlo? Ahora que lo pienso, probablemente ni siquiera tengo laculpa. Es probablemente un efecto secundario de su mente-seductora. ¡Sólo soyun espectador inocente, atrapada en sus imaginaciones obscenas!Me callé después de eso. Fue un final triste cuando me vi obligada a defendermi virtud con los dedos de mi pie, sobre todo cuando ni los dedos de mis pies,ni yo nos comprábamos la historia. Acomodé mi cabello, miré el reloj, y apoyémi libro para leer. Cuatro horas no eran nada. Simplemente leería hasta queRaphael llegara para barrerme hasta los dedos de los pies.Amada, la voz hizo eco a través de mi cabeza. Me desperté cuando me di cuentade que había estado durmiendo. Mi cuerpo estaba pesado, bañado en unacalidez lánguida tan placentera que parecía una lástima incluso tratar demoverme. Una brisa se agitó sobre mí, casi como si manos invisibles meacariciaran y estuvieran acariciando el aire por encima de mí.Un rostro brillaba, y luego se solidificó en el ojo de mi mente. Raphael. Él habíavenido a mí. Traté de abrir los ojos, traté de levantar los brazos para saludarlo,pero me sentí arrastrada hacia la blandura de la cama de plumas, mi cuerpo noquería responder a mis demandas.Amada, repitió la voz, el mundo temblaba con la anticipación de su llegada. Melo imaginaba más allá de mi puerta, vestido con sus vaqueros negros habitualesy chaqueta de cuero, su cuerpo musculoso que se movía con poderosa eleganciaque mandaba un cosquilleo de alegría a través de mi espina dorsal. Su dolor20 Suelta como un ganso: Loose like a Goose – se utiliza rimando. Traducción literal.
  • 120. KATIE MACALISTER FORO AD 120llenó mi mente mientras se acercaba, aprovechando mi conciencia de sunecesidad desesperada para que yo calmara la oscuridad dentro de él.Raphael. Conocía todos los ángulos y planos de su rostro, conocía el poder ensus ojos. Sentí que se filtraba a través de la puerta de mi habitación, cargando elaire con su presencia, convirtiendo la pequeña habitación en un santuarioacogedor e íntimo. Luché por abrir mis ojos para que pudiera mirar en su fuegode color ámbar, pero no podía hacer que se movieran mis párpados. Obligada aconfiar en los sentidos que no sabía que poseía, me estremeció un escalofríodelicioso de anticipación, mientras las mantas se derretían, y me dejabanexpuesta a su mirada.Raphael. El calor me cubrió conforme él se cernía sobre mí, sus manos de largosdedos rozándome en un susurro de necesidad. Él abrió su mente a mí, me llenóde imágenes de nostalgia y de cruda necesidad sexual, las imágenes eróticas semezclaban con el conocimiento de que había sido creada sólo para él. Mi cuerpopedía a gritos su toque. Me volví a ciegas para atrapar su esencia escurridizaque se hundía en mi sangre, pero no pude encontrarlo. Una sombra cruzó pormi mente cuando el hambre repentina se apoderó de él, un hambre de algo másque el sustento, el hambre de que mi alma se uniera con la de él, una mezcla denuestras fuerzas de vida que nos unieran de una manera que pudiera resistir lasfronteras del tiempo.¿Raphael?Entrégate a mí. Su demanda sonó en mi cabeza mientras que su boca se cerrabasobre la mía, reclamándome como suya, instándome a rendirme, inundándomecon las prisas de su hambre. Una voz sin alma gritó en mi cabeza con unaintensidad alarmante, haciéndome responder. Algo no iba bien, algo andabamuy mal de repente.Entrégate a mí. La sombra de su pensamiento giraba en mi mente conforme yotrataba de luchar contra él, presa del pánico cuando la sombra creció y tomóforma. Peligro. Yo estaba en peligro mortal.—¡Raphael! ¡Détente! —le grité mi plegaria, pero él no lo oyó. Su boca se movíasobre mi cuello, dirigiéndose directamente a donde mi pulso era más fuerte.Sabía lo que iba a hacer, y por instinto sabía que no debía, que hacerlo seríacondenarnos a los dos. Me esforcé en serio, tratando de mover mi cuerpo coninstrucciones para que yo pudiera negarme.
  • 121. KATIE MACALISTER FORO AD 121Sus ojos, estaba segura, estaban ardiendo con un fuego más caliente quecualquier otro en el mismo infierno. Casi podía sentir el tacto de su miradacomo podía sentir su boca. Luché duro, peleando para empujarlo de mí,desesperada por abrir los ojos para que yo pudiera alegar con él.Debo de hacer esto. Sus palabras estaban destinadas a ser reconfortantes, pero yoestaba en modo de pánico total, exclamando gritos silenciosos de frustración yterror. Sentí sus labios sobre mi pulso en mi cuello, su aliento caliente en mi pielmientras se preparaba para tomar lo que no era mío para darle.—¡Raphael! —grité, pidiendo una última vez que parara, pero el grito sonaba enmis oídos como un sollozo de débil plegaria.Su aliento se quedó donde estaba por un momento, luego, de repente ya noestaba, y me dejó fría y temblorosa, mareada, con miedo, pero segura. Me sentímal del estómago, justo como cuando tuve las visiones antes, pero más que eso,yo estaba enferma del corazón. ¿Por qué Raphael quiere hacerme daño? ¿Porqué yo estaba segura con cada molécula de mi cuerpo que estaba en peligro demuerte con él? ¿Por qué quería hacerme daño si yo era su Amada?La conciencia lentamente se deslizó de nuevo a mi cuerpo, mis ojos se abrierony me encontré sola en la habitación, la lámpara de noche derramando un suaveresplandor de oro sobre la cama.—¿Qué demonios? —me pregunté, tirando de las mantas a lo largo de misbrazos con piel de gallina.Me quedé así durante una hora, temblando de frío y escuchando cada ruido enel edificio antiguo, mi mente dando vueltas y vueltas, ya que trataba de analizarla amenaza que representaba para mí Raphael.Me quedé dormida con la luz encendida, no porque esperara que regresara,pero sí debido a que sucumbí al temor infantil de la oscuridad.El suave golpe en mi puerta me despertó con el corazón en la boca. Me lotragué, y con voz ronca le dije a Roxy que estaría allí en un segundo, mirando elreloj mientras me deslizaba de la cama. Eran tan sólo diez minutos después delas dos. Ella debe haberse quedado a ver a las bandas.—Tú debes estar perdiendo la cabeza —le dije mientras abría la puerta, decididaa darle una conferencia por quedarse fuera para bailar con un grupo deadolescentes con piercings.
  • 122. KATIE MACALISTER FORO AD 122—Probablemente —respondió Raphael, llenando la puerta—. Pero fui invitado.—Sus ojos se agrandaron cuando viajaron de mi cara hacia los dedos de mispies, y de nuevo hacia arriba.Su nuez se balanceó un par de veces. Tenía una mirada un poco sorprendidaalrededor de sus ojos que le habría encantado a mi parte femenina en exceso si,pocas horas antes, no hubiera estado preparando mi maldito infierno eterno,con sus deseos sedientos de sangre.—Aléjate de mí —advertí, dando un paso hacia atrás y haciendo el signo de lacruz con los dedos—. No me importa lo mucho que me quieras seducir y hacertodas esas cosas salvajes, eróticas que estuviste pensando en hacer conmigo ycomo estoy en el tema, tengo que decir que algunos de ellos simplemente noson físicamente posibles, aunque debo admitir que uno o dos me parecieronparticularmente interesantes, aun así, no vas a hacerlas. ¡Eres malo! Tú eres elmal, hombre malo, malo, y yo he cambiado de opinión acerca ti.Rafael permaneció en la puerta por un momento, luego entró en la habitación,dejando la puerta abierta. Me hice hacia atrás para encontrar algo paraprotegerme de él, pero me detuve cuando él levantó las dos manos. Habíaalgo... diferente. Él era diferente. Allí estaba yo, atrapada sin poder hacer nada,en una pequeña habitación con un hombre que un par de horas antes me habíamatado del susto, un hombre que quería llevarse mi alma y chuparme lasangre, y sin embargo... se sentía bien. Bueno. Deseable.¿Tal vez fue sólo una pesadilla? ¿Tal vez había conjurado el Raphael malo paracalmar la culpa que sentía por haber caído locamente enamorada de un hombreque no conocía?Tal vez en realidad me había vuelto loca, pero el hombre que estaba delante demí, mirándome con ojos de color ámbar en cuestión, no era un hombre quequería hacerme daño. Me froté la frente, demasiado confundida como paraentenderlo, sabiendo sólo una cosa: confiaba en él. A pesar de la advertencia dela visión, a pesar de la posibilidad de que él era un vampiro, confiaba en él.—Bueno, ¿qué será? ¿Debería irme? —preguntó, con una mano en la puerta.—Yo... eh... —Tragué saliva y tomé un par de pasos hacia él, esperando a ver simi sistema de alerta interno iba a estallar. No lo hizo. Las porristas sedespertaron, sin embargo—. Lo siento. Yo tuve un… una cosa. ... Puedes entrar.Cerró la puerta, el ceño fruncido uniéndole las cejas un poco.
  • 123. KATIE MACALISTER FORO AD 123—Nunca he conocido a una mujer que pueda ser tan caliente y tan fría como tú.Un momento me estás desvistiendo con los ojos…—¡Oh! —Di un grito ahogado, lleno de indignación—. ¡Nunca te he desvestidocon mis ojos! Bueno, está bien, tal vez sólo una vez, pero tú estabas mirando enotra dirección, así que no me digas que me viste haciéndolo!—… y al siguiente, estás retrocediendo como si yo fuera un pelo en la sopa.¿Podrías por favor decirme qué es lo que quieres de mí? —Se pasó una manopor sus rizos oscuros a medida que hablaba. Mis dedos se morían de ganas dehacerlo por él, pero le dije a mis dedos que se ocuparan de su propio negocio.—¿Qué quieres decir con qué es lo que quiero de ti?Empezó a rodar los ojos, pero se detuvo, pasándose la mano por el cabello porsegunda vez. Mis dedos se estremecieron en respuesta. Por lo demás, tambiénlo hizo el resto de mi cuerpo. Este definitivamente no era el mismo Raphael queapareció en mi visión, este Raphael estaba cansado, y un poco de mal humor, ysexy como el infierno—. No es una pregunta tan difícil. Me dices que sabesquién soy y lo que estoy haciendo, y me invitas a tu habitación en medio de lanoche. Puesto que tú estás usando una prenda de vestir que se amolda a tucuerpo de una manera que es ilegal en tres países, supongo que quieres algo demí.—No sé lo que quieres decir —le dije con dignidad, cruzando los brazos pordebajo de mis pechos. Eso sólo sirvió para que actuaran como un sostén push-up, un hecho que Raphael notó, y expresó su aprecio al permitir que sus ojosvagaran libremente por la gran cantidad de piel expuesta.Dio un paso hacia mí. Di un paso hacia atrás. No podía plantear la amenaza queme hizo pasar en la visión, pero eso no significaba que iba a dejar aflorar a miprostituta interior y me iba a tirar sobre él en la forma en que mi cuerpo estabaexigiendo.—¿Qué es lo que te pasa? —Frunció el ceño mientras yo continuabaretrocediendo, de repente se lanzó hacia mí.Grité y salté hacia atrás, fuera de su alcance, pero llegó a mí primero. Agarrómis brazos y me llevó un poco hacia adelante.—Estabas a punto de estrellarte contra el buró —explicó, con los dedosextendidos a lo ancho de mis brazos—. ¿Por qué te estás alejando de mí? Sé queno puede ser porque tú no sientes la atracción entre nosotros…
  • 124. KATIE MACALISTER FORO AD 124Su mano rozó mi mejilla. Yo temblé como respuesta. ¿Atracción? ¿Es eso todo loque él pensaba que estaba pasando? Y aquí estaba yo pensando que era uninfierno que me consumía con necesidades de querer y de deseo, coronada poruna porción saludable de amor. Hmm. Tal vez dejar a mi prostituta interiortomar el control no sería tan malo después de todo.—… porque aparentemente tú te sientes de la misma manera que yo.Él me jaló hacia él hasta que estuve contra él, todas mis suaves curvaspresionando contra sus planos duros. Era el momento de la verdad. Apretadacontra él, no pude dejar de recordar la horrible sensación de peligro que mehabía provocado en la visión, pero ese sentimiento se disolvió en una sensaciónde tirantez que yo disfrutaba con el glorioso deseo que calentaba sus ojos,respirando el olor maravilloso que ponía mi sangre a hervir.—¿Qué es lo que quieres de mí? —repitió, con los labios casi tocando los míos.Me incliné más hacia él, noté algo, y miré hacia abajo.—Wow —dije, deseando poder tocarlo pero a sabiendas de que probablementeno debería hacerlo. Por lo menos no hasta que me invitara a hacerlo —. Por lomenos Miranda consiguió esa parte correctamente.—¿Qué?—Nada, no importa que he cambiado de opinión, y como ya no siento que estoyen peligro, parece que estamos en la misma pista juntos, así que si quieresavanzar a la tercera etapa y dame un beso, no me opondré. —Le ofrecí mislabios y deslicé mis manos hacia abajo, abriendo su chaqueta de cuero hacia elsuéter negro que llevaba debajo. Incluso a través de él podía sentir sumaravilloso calor.—Ah —respondió él, y me hizo a un lado para sentarse en la silla sin brazosjunto al buró. Cruzó las piernas, hizo una mueca, y los descruzó—. Tal vez antesde llegar a la etapa de los besos, puede que me digas qué es lo que quieres demí a cambio de mantener mi información para ti misma.¿Qué? ¿Quería saber lo que yo quería a cambio de mantener en secreto el hechode que era un vampiro? ¿Acaso no tenía fe en mí y que yo nunca iba a revelarquién era él? Bueno, es cierto, a Roxy se le iba a ir la lengua para darle la noticiaa Christian, pero yo estaba segura de que era digna de confianza, y me gustaríaadvertir a Roxy de que no le dijera a nadie más.
  • 125. KATIE MACALISTER FORO AD 125Las Amadas no entregan a sus Oscuros. Seguramente conoce cómo funcionanlas cosas.Decidí que el tiempo para la prostituta interior era ahora. Rafael teníaclaramente la impresión de que lo que teníamos no era nada más que unaatracción menor. Soy una mujer —la que está más en contacto con lasemociones— por lo que, obviamente, tengo el deber de aclararle ese punto, y yaque las acciones dicen más que las palabras, me lancé a su regazo para poneralgunas cosas en claro. Gruñó cuando mi muslo conectó con su ingle.—Lo siento —me disculpé, deslizándome por su cuerpo un poco—. No quiseaplastar nada importante. ¿El gran Jim y los gemelos están bien? Bueno. Ahora,¿dónde estábamos?Antes de que pudiera contestar, deslicé mis manos a través de sus rizos y sujetésu cabeza, usándola como un ancla mientras dejaba que mi lengua navegara enel maravilloso mar de su boca. Se puso rígido con la sorpresa, y pensé por unmomento que iba a protestar por mi acción descarada, pero se relajó en la silla,gimiendo en mi boca mientras agarraba mis caderas y me jalaba hacia adelante.Moví la parte inferior de mi cuerpo lejos de él, mi boca seguía presionado lasuya, el gusto y el olfato y el tacto de él me hacían sentirme mareada conformeme ajusté, así que tenía sus caderas entre mis rodillas.—Mucho mejor —gemí, chupándole el labio inferior en mi boca para quepudiera roerlo un poco.—¡Me estás volviendo loco! —respondió él, con las manos cavando en miscaderas mientras me tiraba hacia su erección, y luego recuperaba la posesión demi boca. Levanté la bandera de rendición y di la bienvenida al grupo deabordaje.—Tú sabes eso, ¿o no? —Sus manos se lanzaron a mis caderas y comenzó aempujar a la seda del vaporoso camisón de mis muslos, dejando rastros defuego, donde sus dedos bailaban sobre mi carne—. ¡Me estás volviendo loco deatar! Todo acerca de ti me empuja hasta el borde. Nunca he conocido a unamujer como tú, que me afecte tanto…Lo interrumpí con un movimiento particularmente eficaz de mi lengua. Él seunió a mí en guardia, su lengua lamiendo fuego en la mía cuando se detuvo, yse lanzó de una manera que hizo que todo mi cuerpo quisiera ponerse de pie ygritar: ¡Eh, amigo!
  • 126. KATIE MACALISTER FORO AD 126—Hablamos demasiado —le dije cuando saqué mi lengua e hizo una pausa pararespirar por un segundo o dos.—Mmm. —Él estuvo de acuerdo, moviendo su mano desde mi muslodeslizándose hacia arriba por mis caderas, hacia la cintura y a mis dos pechosque gritaban por su tacto.Tiré de su cabello hasta que inclinó la cabeza hacia atrás, dejando al descubiertola fuerte columna de su garganta, que necesitaba desesperadamente ser besada.Mordí en ese lugar delicioso justo detrás de la oreja, y comencé a besar elcamino del cuello. Era difícil mantener la concentración en él, debido al infiernoque sus dedos comenzaban a medida que tejían un camino hasta el muslo, perohice un esfuerzo.—Si vale la pena hacer algo —murmuré, mientras el pulso de su cuello, corríabajo mis labios.—Vale la pena hacerlo bien —respondió él, deslizando su mano hasta el centrode mi universo.—Oh, Dios —gemí, chupando la carne tierna debajo de su oreja mientras susdedos acariciaban la seda de mi ropa interior.—No Dios, es el cielo —corrigió él, su otra mano apretando alrededor de mipecho.—Lo siento, mi error —dije mientras me arqueaba hacia atrás bajo las llamasque sus manos estaban creando. Sus dedos se deslizaron debajo de mi ropainterior, encrespándose en mí al mismo tiempo, él me levantó hasta que pudocapturar mi seno en su boca, succionando a través de la seda hasta que yoestaba segura de que las sensaciones me iban a hacer perder el conocimiento.Besó un camino hacia el valle entre mis pechos, los dedos debajo acariciando yprobando, imitando el movimiento de su mano en mis pechos. Su boca estabacaliente y húmeda y totalmente erótica, y la sensación en mi cuello, mientras sedetuvo sobre mi pulso me puso frenética. Lamió el ritmo salvaje de mi pulso,con un movimiento lento y largo de su lengua. Traté de reunir una objeción a loque iba a hacer, pero esta vez era diferente, estaba en lo cierto. Yo era para él.—Adelante —suspiré, inclinando la cabeza hacia atrás para darle un mejoracceso a mi cuello—. Muérdeme. Aliméntate de mi sangre. Quiero que lo hagas.Déjame darte mi vida.
  • 127. KATIE MACALISTER FORO AD 127Sus dedos se calmaron mientras esperaba sin aliento por la sensación de susdientes perforando mi carne, las descripciones eróticas del acto en los libros deDante derritiéndome mi mente, y volviéndome loca de deseo.Él se apartó de mí con deliberada lentitud. Yo lo miré con sorpresa. Sus ojos,hace unos momentos brillantes de deseo, se veían entrecerrados.—No había pensado que fueras alguien a quien le interesaran ese tipo de cosas—dijo lentamente.—¿Qué tipo de cosas? —le pregunté, confundida. ¿Por qué no estabalanzándose de la misma forma que antes? Estaba segura de que iba aalimentarse de mí, ¿qué lo detiene ahora?—No voy a morderte.Parpadeé en la desaprobación en sus ojos.—¿No vas a hacerlo?—No.—¿Ni siquiera un pequeño bocado? ¿Un aperitivo? ¿Postre?Él sólo me miró por un momento, su respiración entrecortada cuando retiró lasmanos de las zonas de diversión de mi cuerpo y los dejó colgando al lado de lasilla.—Joy, no sé lo que quieres…Me retorcí contra su entrepierna.—Está bien, sé lo que quieres, pero no sé por qué lo quieres, ni por qué te estásguardando todo lo que has averiguado sobre mí, pero sí sé esto.Mi corazón dio un bajón hacia mis pies. ¿Él no iba a morderme y hacerme suAmada? ¿Ni siquiera después de que pasé por toda la angustia de creer en loque era, confiar en él a pesar de la perturbadora visión?—Yo sé que no va a ser físicamente posible para mí, quitarte de tu posiciónactual —continuó, con la voz ronca de repente. Lo que acababa de agregar unnuevo elemento de atractivo a un hombre que ya estaba en la parte superior delmedidor de cosquilleos—. Pensé que yo podría ser capaz de hacerlo, pero esofue antes de que aspiraras mi cerebro nada más sacándolo de mi cabeza conbesos tan calientes que podrían fundir el acero. Mi abuelo tenía razón.—¿Huh?
  • 128. KATIE MACALISTER FORO AD 128—Cuando me dijo que un hombre St. John sabe desde el primer encuentroquién es la mujer con la que va a pasar el resto de su vida. Estaba en lo cierto.Lo sé.Me senté inmóvil cuando mi corazón dio un salto mortal feliz.—No creo que esa frase es gramaticalmente correcta, pero es sin duda la máshermosa cosa que nunca nadie me ha dicho.Se movió en respuesta a mis palabras. Ambos miramos hacia abajo a la partecon espasmos. Los labios adorables Raphael se torcieron en una sonrisa.—¿Lo ves? Incluso mi cuerpo lo sabe. Y si sólo de pensar que tienes este efectosobre mí, ¿cómo se supone que voy a quitar esos largos y gloriosos muslosdesde donde están quemando cada centímetro de mis piernas, y alejarme?Simplemente no es posible. —Sacudió la cabeza para dar énfasis.Yo desenterré los dedos de su cabello y me senté sobre sus muslos. Seestremeció y sus dedos comenzaron a temblar, pero no me sujetó.Yo no entendía muy bien lo que estaba pasando aquí, pero estaba decidida aaveriguarlo.—Déjame ver si tengo la secuencia de eventos correcta aquí.Él asintió con la cabeza, sus ojos por un momento devorando las partesexpuestas de mis senos antes de que tragara una bocanada de aire, y volviera aasentir.—Primero vienes a mi habitación y haces cosas extrañas en el aire, y luego mebesas y estabas a punto de alimentarte de mi sangre cuando te pedí detenerte.—¿Qué? —preguntó, entrecerrando los ojos—. ¿De qué estás hablando?—Entraste en mi habitación —le contesté, un poco molesta con esta pretensión,obviamente, que insistía en mantener. No era necesario, desde luego no teníaninguna necesidad de temer que expusiera lo que realmente es.—Tú me invitaste —protestó—. Tú me diste miradas calientes, y estás usandoese poco sutil casi nada de negligee , y si eso no es una invitación, entonces sinduda te agradecería que me digas lo que es.—No, no, ahora mismo, más temprano. Tú mordiste mi cuello y estabas a puntode hundirme los colmillos.Me miró fijamente, su mandíbula floja por un momento.
  • 129. KATIE MACALISTER FORO AD 129—Entonces, cuando te rechacé, te fuiste, sólo para regresar un par de horas mástarde y negarte a hacer lo que querías antes.—Joy. —Raphael puso ambas manos sobre mis muslos. Se movió de nuevo —.Quiero que escuches con mucha atención lo que digo, porque no estoy segurode cuánto tiempo puedo sentarme de esta forma contigo toda cálida yacogedora, y más caliente que el purgatorio sin tener que volverme loco, peroyo no entré en tu habitación esta tarde.Me detuve mirando a su entrepierna y parpadeé.—¿No lo hiciste?Sus ojos sostuvieron los míos en una mirada solemne.—No, no lo hice.—¿Está seguro?—Absolutamente"—¿Tal vez lo olvidaste? —Realmente no quiero pensar que mi visitantenocturno no había sido él.—Joy. —Me moví en su regazo y gimió, con el rostro lleno de tensión —. QueDios me ayude, mujer, ¡deja de atormentarme así! Voy a decir esto una vez más,y luego vas a retirar tu delicioso ser de mi regazo y me vas permitir volver a mipropia cama. No vine aquí antes y te toqué.—Lo haces sonar como si tocarme fuera algo repugnante —le dije indignada,tirándome hacia atrás.—¿Parece que siento repulsión por ti?No parecía, especialmente las partes protuberantes de él.—Bueno, no…Sus ojos ardían en los míos mientras sus dedos apretaban mis caderas.—Soy un hombre, sólo un hombre, pero un hombre con límites de qué tipo detorturas puede soportar, y si tú te mueves sólo una vez más, me voy a morir yentonces tendrás que explicarle a la policía por qué tienes un inglés muerto entu habitación.Me resistí a la tentación de moverme de nuevo. Realmente parecía que estaba alfinal de su cuerda. Decidí dejar el tema de que me había visitado anteriormentey hacer frente a algo más que él había dicho.
  • 130. KATIE MACALISTER FORO AD 130—¿Qué fue exactamente lo que querías decir cuando me preguntaste lo quesabía acerca de ti? ¿Estabas dando a entender que te estaba chantajeando poralgo? ¿Tienes algún secreto profundo y oscuro que no me estás diciendo?Él gruñó de dolor cuando me incliné hacia delante, para ver mejor en sus ojosentrecerrados.—Olvida que lo he mencionado. Simplemente estaba siendo demasiadocauteloso. No es importante.Toqué las arrugas de expresión que se formaron entre sus cejas.—¿Estás en algún tipo de problemas?Cogió mi mano y la miró por un momento antes de besar las puntas de misdedos, su lengua chasqueando contra mi piel repentinamente sensibilizada.—Joy, quiero hacer el amor contigo, pero no creo que ahora es el momentoadecuado. Obviamente, estás afligida por algo que sucedió antes, y... bueno,tanto como me gustaría aceptar tu oferta, no creo que esta noche sea el mejormomento para cualquiera de nosotros. Creo que sería mejor si me fuera.Toqué sus labios con mis dedos por un momento, la decepción en guerra con elconocimiento de que estaba siendo prudente cuando yo no lo estaba siendo.—¿Tú no me quieres?Puso mi mano en su ingle. La evidencia era irrefutable.—¿Tú me quieres?—Tanto es así que estoy dispuesto a esperar hasta el momento en que te puedademostrar que con nosotros, hacer el amor será más profundo que sólo el sexo,sí.—¿Vamos a ser profundos juntos? —Vaya, yo estaba llena de preguntas.Él torció un mechón de mi cabello alrededor de su dedo.—Oh, sí, nena. Vamos a ser muy profundos juntos.Asentí con la cabeza y pensé en lo que dijo por un momento, luego me bajé desu regazo.—¿Estás seguro de que no eras tú antes?—Muy seguro —dijo, de pie, haciendo una mueca mientras se ajustaba lospantalones.
  • 131. KATIE MACALISTER FORO AD 131Traté de juntar el rompecabezas para ver cómo el Raphael de hace unas horas yel actual Raphael encajaban entre sí, pero no encajaban. Parpadeé un par deveces en un intento de aclarar mi mente.—Bueno, si no fuiste tú quien llamó a mi puerta, entonces, ¿quién era?Que, como se vio después, era de hecho la pregunta.
  • 132. KATIE MACALISTER FORO AD 132 Capítulo 9 Traducido por Dana y Belen Corregido por Xiamara—¿Entonces quién entró en tu habitación en la noche si no era Raphael?—preguntó Roxy varias horas después, mientras nos sentábamos juntas en lapálida luz del sol de una mañana de Octubre.—No estoy segura.—¿Pero tienes alguna idea?—Posiblemente. —De hecho, quería evadir mi idea. Era bastante desagradable.—Bueno, volveremos a eso en un minuto —dijo Roxy mientras comía un panuntado en mantequilla y jalea. Maldije su metabolismo por un momento antesde voltearme a mi tostada sola y fruta—. Primero quiero escuchar qué tesucedió a ti.Fruncí el ceño.—¿A qué te refieres con qué me sucedió?—¡Ya sabes! —Recogió otra larga cucharada de mermelada y cubrió su pan conella.—Te dará diabetes haciendo eso —predije amargamente, asintiendo al pan. Ellasolo sonrió y se lamió los dedos—. Supongamos que no sé de qué estáshablando y lléname con palabras de una sílaba o menos.—Estoy hablando de lo que sucedió anoche después que Raphael te dijera queno podía quitarte de su regazo. Ustedes… ya sabes… ¿O conversaron, o televantaste y cordialmente le deseaste buenas noches y pasaste el resto de lanoche tocándote fingiendo que era él tocándote?—¡Roxanne! —Me ahogué, tosiendo y escupiendo mi tostada hasta que teníalágrimas en mis ojos. Respiré con dificultad y resoplé mientras bebía un poco decafé, intentando parar el acceso de tos.—¡Yo no he dicho que conseguiste animarte, solo pregunté si lo hiciste!No lo hice, pero el pensamiento se me pasó por la mente.
  • 133. KATIE MACALISTER FORO AD 133—No, no, no, puedo añadir que no es tu problema. No es que sea problematuyo lo que haga o deje de hacer con Raphael. Puedes estar segura que tecontaré algo que tenga importancia.—Puedo decirte que no conseguiste nada anoche —dijo santurronamente,lamiendo la jalea del cuchillo—. Siempre estas malhumorada en la mañanacuando estás frustrada.Le di a esa declaración toda la atención que merecía: ninguna.—Entonces si no era Raphael a punto de hacer el asunto de la sangre contigomás temprano en la noche, ¿quien es tu principal sospechoso?Me serví otra taza de café y me incliné en mi silla, disfrutando la calidez de laluz del sol. Era tarde en la mañana, éramos las únicas en el pequeño comedor.—No lo sé, Rox, ese es el problema. Me parece que el campo está restringidopara solo un par de tipos.—Bueno, aún pienso que es Raphael —Olfateó, tomando un sorbo fuerte de suchocolate caliente. Lamió la crema batida de su labio superior y añadió—: Poralguna razón, él no quiere que sepas que es él. Sólo tenemos que averiguar esarazón, y luego puedes decirle que se deje de tonterías y continúe con el pasocuatro.—Eso no tiene sentido —dije, dejando a un lado lo que quedaba de midesayuno—. ¿Alguna vez has leído sobre un Oscuro mintiéndole a su Amada?Ella frunció el ceño mientras pensaba.—Mmmm. Es posible que tengas un punto.—No, creo… —Mordí mi labio inferior mientras sacaba los recuerdos de lanoche anterior—. Creo que Raphael decía la verdad. No se sentía como laprimera vez.—Pero dijiste que viste sus ojos, lo viste de pie más allá de la puerta antes deque él pasara por ella, lo que tengo que decir es algo totalmente increíble paraver.Estaba sacudiendo mi cabeza antes de terminar.—No, te digo que no podía moverme, ni siquiera podía abrir mis párpados. Lacosa que vi, bueno, pudo ser solo mi imaginación. Pude haber imaginado que via Raphael ahí, que él estaba tocándome en lugar de quienquiera que haya sido.
  • 134. KATIE MACALISTER FORO AD 134—¿Pero entonces quién lo hizo? —preguntó ella por tercera vez. Solo la miré envano en respuesta.—Está bien, veamos esto sistemáticamente. —Ella sacó una hoja y comenzó aescribir—. Uno: dices que el Oscuro no es Raphael.Asentí.—Al menos, el Oscuro que vino a mi habitación anoche no era Raphael. Creíque lo era hasta que me besó; luego supe que algo estaba mal, que no era él.—Revisado. Ya que es imposible para más de un Oscuro reclamar una Amada,eso quiere decir que el primer grupo de visiones que tuviste eran también denuestro hombre misterioso, para el caso, no Raphael.Asentí, luego sacudí mi cabeza, luego asentí de nuevo.—¿Qué? —preguntó ella, chupando la punta de la pluma.—No lo sé, me parece que era Raphael la primera noche. Lo sentí aproximarse,lo sentí alimentándose, y luego, ¡pum! él estaba con Dominic.Roxy golpeó su barbilla con la pluma un momento antes de tomar otra nota.—Está bien, ese es el punto dos: ¿quién llegó con o justo siguiendo a Raphael?—Dominic —dije—. Pero él no es un vampiro, lo sé. Puedo sentirlo.Ella sonrió e inclinó su cabeza hacia el lado.—Has recorrido un largo camino en solo un par de días. Una vez era “Oh, no,Roxy, no hay tal cosa como los Oscuros”, y ahora sabes con un presentimientosi alguien es vampiro o no. La próxima cosa que voy a saber, es que crees en losduendes y en el Monstruo del lago Ness.No me dio gracia. No era su cuello el que era atractivo para los vampiros dellugar.—Esto es serio, Roxy.—Nada es tan serio que no puedas tener un poco de diversión a expensas de tuvieja amiga. Así que, si no es Dominic, ¿entonces quién? ¿A quién has conocidodesde que llegamos?—Tanya y Arielle —conté con mis dedos—, pero son mujeres, así que no entranen discusión. Luego está Dominic y Raphael, pero ya los tachamos en la lista.—Lo hiciste —dijo Roxy oscuramente—. Yo no lo haré hasta que tenga pruebascontundentes.
  • 135. KATIE MACALISTER FORO AD 135Le dejé ir esa.—Luego apareció Christian.La miré. Ella levantó sus cejas por un momento mientras se daba golpecitos conel lápiz en sus labios.—No, no puede ser. —Ella negó con su cabeza—. Él comió con nosotras,¿recuerdas? y no estaba antes en el bar, antes de que Dominic y Raphaelllegaran.Cerré mis ojos así podía concentrarme mejor en el recuerdo de esa noche.—Eso creo, sí, recuerdo verlo con un vaso de vino mientras se unía a una mesadonde algunos hombres jugaban ajedrez.—Correcto. Así Christian está fuera de la lista.—A pesar de que desapareció la noche anterior —señalé.—¿Desaparecer? No, él sólo necesitaba ir al baño. Me encontré con él justodespués de dejarte. Iba a mover su coche, y luego estuvimos juntos hasta quelas bandas llegaron a él.Hice una mueca. Yo no era una devota de la música que sonaba fuerte por elhecho de ser fuerte.—No lo culpo.—¿Eran malas las bandas?—Horribles —respondió, mordiendo la pluma. Miró a su papel—. Entonces,¿con quién nos quedamos? ¿Hay alguien más que estuvo aquí la primera nocheque podría ser un Oscuro? ¿El camarero?Sacudí la cabeza, mirando por la ventana y viendo como algunos cuervospicoteaban las manzanas que se pudrían en el árbol.—¿Se te ha ocurrido que tal vez no vi al Oscuros inmediatamente después delas visiones? Tal vez sólo estar relativa cerca fue suficiente para hacerlo, sintener que estar físicamente cerca uno del otro.—Mmmm —Roxy murmuró, considerando eso—. Supongo que no hay nadaque diga que tenía que estar en la misma ubicación que tú. Hay varios casos enlos libros de los Oscuros en los que sabían que sus amadas estaban acercándosemucho antes de que lo hicieran, así que supongo que tendría sentido. Pero si esees el caso, ¿quién es?
  • 136. KATIE MACALISTER FORO AD 136—Hay un hombre al que vimos anoche que, siento muchísimo decir, se adaptaal proyecto de vampiro extremadamente bien.Ella me miró fijamente.—¿Quién?—Milos.—¿Milos? Oh, Milos. ¿Tú crees?Asentí.—Lo creo. ¿Has visto sus ojos? Son planos, totalmente planos, como si nohubiera nada detrás de ellos salvo el espacio vacío. Él me da escalofríos de unamanera que Dominic ni siquiera está cerca de lograr.—Pero… pero Joy, él es tu Oscuro del que estamos hablando. El hombre hechopara ti, el que Miranda predijo que encontrarías aquí. Es tu alma gemela, tuotra mitad.—Bueno, no lo quiero —dije con más que un poco de petulancia—. Quiero aRaphael en su lugar. Él es... es el correcto. Huele bien y se siente bien, y Diossabe que sabe bien.Ella me miró con horror.—¡No puedes decir eso! ¡Apenas conoces a ese hombre! ¿Cómo me puedes decirque es el que deseas cuando apenas lo conoces un par de días?Le hice un gesto a la camarera para que limpiara la mesa.—Has sido feliz como una lombriz pensando en mí siendo el apretón principalde un vampiro, ahora me estás diciendo que porque él no suena como loschupadores de sangre caminantes nocturnos, ¿estoy apresurando las cosas?—Bueno, por supuesto —ella resopló—. Todo el mundo sabe que ser la Amadade un Oscuro es para siempre, pero una relación con un simple hombrehumano... eso puede irse a pique más rápido que un pez de coloressobrealimentado.—Algún día voy a entenderte, Roxy, y luego te vas a arrepentir.Ella sólo me sonrió.—De acuerdo. Por lo tanto, tenemos a Milos como un posible, Christian noposible, y Dominic y Raphael como posibles pero probablemente no-van. Creoque el siguiente paso es eliminar los posibles.
  • 137. KATIE MACALISTER FORO AD 137—¿Cómo lo hacemos? —le pregunté con recelo.—¡Simple! —dijo levantándose y estirándose antes de alcanzar su chaqueta—.Tenemos al león en su guarida. O en este caso, al vampiro en su guarida. * * *—Me siento estúpida —dije una media hora más tarde cuando Roxy y yomerodeábamos por el exterior del remolque en el que vivía Raphael mientrastrabajaba en la feria—. Sé que Raphael no es un vampiro, no tengo necesidad deverlo dormir para demostrarlo.—Sí, lo sabes. Todavía hay demasiadas coincidencias para hacerme feliz. —Probó el pomo en la puerta del remolque. Estaba cerrada. Suspiré de alivio.—¿Como qué?—Por un lado, duerme durante el día y está levantado toda la noche.—Al igual que todo el mundo en la feria —señalé.—Por otra parte, dijiste que lo viste abandonando su bebida, y no lo he vistocomer todavía. Comida normal, me refiero. Una de nosotras podría haberlovisto alimentarse de otra cosa —añadió mientras me lanzaba una miradasignificativa. Buscó alrededor en su bolso de gran tamaño antes de detenerse—.Um... tienes que ir en círculo alrededor del remolque asegurándote de quenadie nos está mirando, ¿está bien?—¿Por qué? —le pregunté con recelo—. La puerta está cerrada, no podemosentrar, ¿Cuál es el motivo de quedarnos? ¿Y qué buscas en tu bolso?—Chicle. Ahora sigue adelante. No quiero que nadie nos vea.Murmuré un surtido de comentarios sobre lo que yo quería, pero me rendí y meescabullí nerviosa alrededor del remolque para comprobar que nadie estabamirando. Aparte de varias urracas volando, no había nada que nos rodeara,salvo hojas que vuelan y algunas piezas de escombros que se habían escapadodel cubo de la basura. El ruido de un generador saliendo de la ciudad detiendas retumbaba inquietantemente en el fondo.—Roxy, esto es estúpido —dije en voz baja cuando terminé el circuito—. Estásbasando tu hipótesis en dos piezas endebles de pruebas circunstanciales.
  • 138. KATIE MACALISTER FORO AD 138—Hay más —dijo mientras se quedó con la mano en la puerta—. ¿Recuerdas lareacción de Raphael, cuando te atrapó a solas con Christian? Dijiste que estabafurioso.Me permití recordar de nuevo las emociones compartidas para regodearme.Furioso era una palabra pálida en comparación a lo que yo había sentido. Meencogí de hombros.—No es diferente de las otras visiones que el Oscuro me envió a muchadistancia. Tal vez él podría ver las cosas que vi, y él se enojó con Christian. Nosé exactamente cómo pasó eso, pero sé que estamos perdiendo el tiempo aquí.La puerta está cerrada con llave, así que vamos a dejarlo.Ella sonrió cuando el cierre del remolque se abrió.—No debes haber girado la manivela suficientemente fuerte.La miré fijamente, susurrando con furia, para no despertar a los ocupantes de lacaravana.—Roxanne Mathilda Benner, si pensara por un minuto, que trajiste tus ganzúascontigo a un país extranjero y abriste la cerradura de Raphael, debería…—Ahora, ahora —ella me calmó—. Abrir la cerradura de Raphael estáreservado exclusivamente para ti, si sabes lo que quiero decir.—Sí, y eso no es lo que quería decir, como bien sabes. Allanamiento de moradaes…—¡Shhh! —dijo entre dientes, empujando la puerta abierta y subiendo los tresescalones metálicos para que pudiera meter su cabeza por la puerta—. La costaestá despejada —susurró antes de desaparecer en el remolque—. ¡Vamos!Debatí quedarme donde estaba, permanecer firme por razones éticas, pero laidea de que ella estaría encerrada en los confines del remolque únicamente conRaphael fue suficiente para subir mi cuenta de celos fuera del gráfico. Subí losescalones tan sigilosamente como pude, vacilando cuando el remolque hizo loshabituales crujidos y ruidos de alguien moviéndose alrededor. Dentro estabaoscuro, casi negro azabache con excepción de la luz procedente de la puertaabierta, que fue extinguida tan pronto como entré en el remolque.—¿Rox? —Me quedé inmóvil donde estaba, sin poder ver nada una vez que secerró la puerta.
  • 139. KATIE MACALISTER FORO AD 139—Justo detrás de ti —me susurró al oído—. Creo que la cama está en el otroextremo. Camina en línea recta hasta llegar a una puerta.—Más fácil de decir que de hacer —mascullé caminando hacia adelante, mismanos extendidas delante de mí. No podía ver otra cosa más que el leveresplandor en torno a lo que supuse eran las persianas tensas sobre lasventanas. Me di un golpe en la espinilla con algo duro, deteniéndome paraagarrar mi pierna y jurando soezmente, pero en silencio hasta que lo peor deldolor se fue, después, cojeé hacia adelante.—Si Raphael no nos hace detener y encerrar en la cárcel por allanamiento demorada, te juro por todo lo sagrado que voy a matarte por esto, Roxy.Podía sentir su sonrisa, aunque no podía verla.—Sólo recuerda que debo ser tu dama de honor.Cojeé mi camino pasando lo que sentía como una pequeña mesa de fórmica a laizquierda, y un lado de armarios y las encimeras a la derecha.—Área de cocina —susurré de regreso a ella.—Bien. La puerta de la habitación es derecho.Cuatro pasos más y mis dedos buscaban la puerta. Estaba cerrada.—Si la puerta de su dormitorio está cerrada, ¿Por qué no podemos abrir unapersiana y tener un poco de luz? —pregunté.Ella chasqueó la lengua.—¿Y si es un Oscuros? ¡La luz lo freirá cuando abras la puerta! ¿Quieres teneruna oportunidad de eso?—No.—Yo no lo creo. ¿Estás en la puerta? Ábrela y vamos a ver si él es de sangrecaliente y respira, o frío y sin vida.Le murmuré un improperio mientras cuidadosamente giré el pomo, rezandopara que estuviera cerrada.No fue así.—¿Y ahora qué? —le dije casi en silencio en lo que supuse que era el oído deRoxy.Ella me empujó hacia adelante, hacia la cama.
  • 140. KATIE MACALISTER FORO AD 140Desafortunadamente, ninguna de nosotras se dio cuenta de que el dormitorioconsistía en un espacio para la cama, y eso es todo. Cuando ella me empujóhacia adelante, mis rodillas golpearon el extremo del colchón, y me caí haciaadelante sobre él, en el espacio que comúnmente ocupan las piernas. Al mismotiempo, las luces de la pequeña habitación se encendieron, y me encontréacostada en las espinillas de Raphael, mirando abajo del cañón de lo queparecía un arma extremadamente eficiente.—Ustedes dos son las peores asaltadoras de casas que he encontrado —nos dijocon calma, metiendo la pistola bajo la almohada. Murmuré una disculpa, micara roja y caliente, y me empujé fuera de la cama, confiando contra todaesperanza, encontraría una manera de explicarle lo que estábamos haciendo allí.Fue entonces cuando me di cuenta de Roxy. Estaba de pie en la puerta mirando.Me volví para ver que hacía qué sus ojos saltaran como lo hacían, y sentí a mimandíbula golpear el suelo.Raphael estaba tendido sobre su cama; simplemente no hay palabras para lagracia masculina que mostraba cuando yacía allí, totalmente, completamente,enteramente desnudo. Dejé a mis ojos ir salvajes, festejando en una orgía deplacer mientras miraba toda esa carne, desde los pies (largos, agradables yestrechos), haciendo mi camino arriba de los músculos de las pantorrillas y losfuertemente musculosos muslos para hacer una pausa por un largo, largomomento en esa parte de él que muchas partes de mí estaban aún ahorapidiendo a gritos. Me tragué unos buenos cuatro litros, más o menos, de lasaliva que estaba amenazando con fluir como baba y forcé a mi evaluación asubir hasta su estómago, donde me detuve a admirar un tatuaje de un radiantesol apenas por debajo de su ombligo.Era del tamaño de una moneda de medio dólar, y estaba formado por un solcon rayos ondulados que emanan de él. Nunca había visto nada igual, y aunqueno era una fanática de los tatuajes, este hizo que me lamiera los labios.Arranqué mis ojos de él y dejé que mi mirada continuara hasta un tórax anchocon pezones despreocupados que pedían a gritos atención, teniendo dos ladosde excursiones a los brazos que eran musculosos sin ser obscenamente grandes,deteniéndome finalmente, cuando mis ojos encontraron los suyos.—Tienes tanta suerte —me dijo Roxy con una voz llena de asombro.Parpadeé.—¿Quieres que me gire para que puedas ver mi otro lado? —preguntó Raphael.
  • 141. KATIE MACALISTER FORO AD 141—¿Lo harías? —Roxy suspiró con optimismo.—No, no lo hará —espeté, empujándola hacia fuera de la puerta.Empujó de regreso para mirar lascivamente a Raphael cuando comenzó a salirde la cama.—¡Un gusto verte! ¡Y quiero decir eso literalmente!—¡Roxy!Estiró la cabeza hacia mí otra vez.—Eso es un tatuaje realmente genial, por cierto. ¡Sexy! Apuesto a que vuelve alas mujeres salvajes.—¡Roxy!—Lo siento. Voy a ir a sentarme ahí fuera, mientras realizas la prueba.—¿Qué prueba? —le pregunté en voz baja.Ella hizo mímica como si tirara de las persianas, se volvió y desapareció en laoscuridad de la caravana.Me enfrenté a Raphael, ahora tirando de un par de vaqueros.—Yo... um... supongo que te gustaría saber lo que estamos haciendo aquí.Se rascó el pecho y se sentó en el extremo de la cama. Yo quería empujar sumano a un lado y rascarle por él, pero los círculos oscuros bajo sus ojos merecordaron que él sólo había dormido un poco.—Siento mucho esto —dije llena de remordimientos por permitir a Roxyarrastrarme al idiota plan—. Es que anoche...Se tapó la boca mientras bostezaba.—¿Qué sobre anoche?—Bueno, anoche... esto es, necesito asegurarme de que eres quien dices ser. —Su espalda se puso rígida con mis palabras. Me apresuré para tratar deexplicarme—. No es que no te crea, pero como Roxy señaló, es mejor asegurarseasí te podré eliminar de la lista, y... bueno... no puedo hacer eso a menos que medejes abrir las persianas.Sacudió la cabeza y se pasó una mano sobre los ojos cansados.
  • 142. KATIE MACALISTER FORO AD 142—No entiendo nada de esto, al menos no lo que piensas que soy, por lo que sipudieras explicar por qué era tan importante meterte en problemasirrumpiendo en mi remolque para hablar conmigo, te lo agradecería.Me acerqué a lo largo del espacio de un metro en el extremo de la cama hacia laventana.—¿Puedo abrir esta?Miró por la ventana.—¿Por qué? ¿Tienes un equipo de cámaras ahí fuera? ¿Eres parte de uno deesos programas de la tele, donde graban a la gente sin saberlo? ¿Hay unhombre con un traje de gorila que va a saltar fuera de mi armario?—No, no, honestamente, no es en absoluto nada como eso, solo quiero abrir laspersianas. ¿Estás de acuerdo?Se frotó los ojos de nuevo.—Por favor, tu misma.Puse la mano en las cuerdas de la persiana.—¿Estás seguro? ¿No te... uh... dañará de alguna manera?Entrecerró los ojos sobre mí.—¿Dañarme? Mujer, estás constantemente pasando de la confusión a loincomprensible.Esperé.—No —dijo—. No me hará daño.Tiré de la cuerda y dejé que el pálido baño de sol entrara en la pequeñahabitación, cubriéndola con una neblina de oro.Levantó las cejas.—¡Guauu! —grité, saltando y dando vueltas con la alegría de todo eso—. ¡Noeres un vampiro! ¡Eres un hombre agradable y normal, con agradables ynormales hábitos alimenticios y no tienes capacidad para combinar tu mentecon la mía!Raphael sacudió sus adorables rizos.—Creo que, por el bien de mi salud mental, voy a dejar de tratar de entendertey sólo te seguiré la corriente.
  • 143. KATIE MACALISTER FORO AD 143Me agarró mientras me hacía girar de nuevo y me tiró hacia abajo sobre lacama, inclinándose sobre mí para que su pecho apretara contra el mío, suslabios perfectamente colocados para besar.—Agradable —dije, no pude dejar de sonreír mientras acariciaba su pecho—.Me gusta un hombre con pelo en el pecho.—Curiosamente… —Me devolvió la sonrisa—, Me gusta una mujer a la que legusta un hombre con pelo en el pecho. Y, hablando de pechos... —Su cabezacayó a un lado mientras acarició el cuello de encaje de mi blusa.—¡Hey! ¡Ustedes no pueden hacer eso mientras yo estoy aquí! ¡Puedo verlotodo!, ¿saben?—Ratas. Me olvidé de Roxy.Levantó la cabeza de mi pecho y la puso de nuevo en la posición de besar.—Me resulta difícil creer que cualquiera pudiera olvidarse de Roxy.—¡Escuché eso!Sonreí ante su sonrisa y de buena gana me entregué cuando mordisqueó miboca, separando los labios cuando su lengua exigió entrar. Su piel era cálida ysuave cuando acaricié con mis manos por su pecho, arrastrando mis dedossobre sus costillas para poder envolver mis brazos alrededor de su espalda,tirando de él encima de mí. Su lengua bailó un tango para dos personas,haciendo girar mis sentidos y sumergiéndome con cada golpe. Él gimió en laparte posterior de su garganta cuando chupé su lengua, entrelazándolaalrededor de la mía mientras trataba de combinarme a mí misma con él. Sabíacaliente, exótico y masculino. Mis dedos bailaban sobre los músculos de suespalda, barriendo hacia arriba hasta que acaricié a lo largo del contorno de sushombros.Sus besos eran todo lo que quería, pero de repente no eran suficientes. Queríamás, quería todo de él.—Sabes que apenas nos conocemos en absoluto —solté una exclamacióncuando su boca dejó la mía y exploró en el área sensible debajo de mi oreja.—Es cierto —dijo poco antes de chupar el lóbulo de mi oreja por muy pocotiempo. Sus dedos abiertos sobre mi pecho izquierdo, ahuecándolo a través dela lana gruesa de mi suéter—. Tu corazón se acelera.
  • 144. KATIE MACALISTER FORO AD 144—Un montón de cosas en mí están aceleradas —ronroneé mientras él chupabauna línea hasta mi clavícula, mientras deslicé mis manos por el maravillosopaisaje de su espalda hasta la curva de su trasero. Incluso con los pantalonesvaqueros era muy agradable—. Pero la verdad es que acabamos de conocernoshace unos días, por lo que alguien podría decir que estamos acelerando lascosas un poco.—Mmm… —Besó el lado opuesto de mi cuello, estallando pequeños fuegos dedeseo en todo mi cuerpo—. ¿No crees que estemos acelerando las cosas?—¡Yo lo hago! —dijo Roxy desde el otro extremo de la caravana.—Ignórala, a ella le gustabas más como un vampiro.Paró de besarme, una tenue línea de desconcierto entre las dos deliciosas cejaschocolate. Caí en la tentación y besé a lo largo de cada una. Esperó hasta queterminé para decir:—Primero lo primero. ¿Te estoy apresurando?Sonreí.—No. Es cierto que no nos conocemos extremadamente bien, pero eso sóloañade un poco de garra a todo, ¿no te parece? Descubriendo lo que nos gusta ydisgusta y descubrir quiénes somos y exponer los secretos...Se puso rígido cuando dije la última palabra, tirando hacia atrás de mí,apoyándose en un codo, un completo ceño fruncido en su cara ahora. Alcancémi mano para suavizar las líneas, pero me agarró los dedos antes de quepudiera tocarlo.—Esa es la tercera vez que has mencionado secretos para mí. Sólo puedosuponer que por tu constante referencia a ello, tienes alguna información que tegustaría discutir conmigo.—¿Información? ¿Qué tipo de información? ¿Quieres decir el secreto que meacusaste de conocer anoche? Ahora sé que no eres un Oscuro, por lo que nopuede ser eso. ¿Qué estás ocultando?Me miró por un segundo, y luego se empujó a sí mismo hasta sentarse. Me diun momento para admirar la vista de su espalda, y luego me senté también.—No trates de confundir el problema con toda esta charla del Oscuro. ¿Quésabes sobre mí y qué piensas hacer al respecto?Parecía furioso ahora, no era algo que nos agradara a ninguno de nosotros.
  • 145. KATIE MACALISTER FORO AD 145—¿Estoy confundiendo el problema? ¿Qué pasa contigo? Raphael, no tengo lamenor idea de lo que estás hablando cuando me acusas de conocer algo acercade ti. Aparte de saber que obviamente has estudiado besar con los mejores, ytienes unas estupendas... dotes físicas, que me gustas, no sé ninguna otra cosasobre ti y quiero estar contigo. Allí. —Lo admití primero—. ¿Estás contentoahora?Sus ojos buscaron mi cara, luego desvió la mirada y se frotó la mandíbula.—Debo estar loco, esa es la única explicación. Me he vuelto loco y no se hanmolestado en decírmelo, y ahora estoy viviendo la vida de un loco dondemujeres hermosas piensan que soy un vampiro y hablan enigmáticamente ytratan de seducirme en cada momento.—¿Mujeres hermosas? —le pregunté, presionando su brazo—. ¿Qué mujeres?Me doy cuenta de que acabamos de conocernos y todo, y no es como que estoypidiéndote que te cases conmigo ni nada, pero debo insistir en los derechosexclusivos ya que nunca aprendí a compartir mis juguetes con otros.—Estaba hablando de ti —dijo con una extraña mirada de sus ojos.—Oh bueno, entonces, eso está bien, aunque me gustaría señalar que no hetratado de seducirte todas las veces.—No —estuvo de acuerdo aunque todavía me miraba raro—. No lo hiciste.Acepto la corrección. —Dudó un minuto antes de hacer una muecaavergonzada—. ¿Realmente pensaste que era un vampiro?Era mi turno para parecer avergonzada.—Parecía la única explicación en el momento —murmuré. Él me levantó labarbilla y se inclinó para mirar mis ojos.—¿Y es por eso que me pediste que te mordiera anoche?Asentí, mi cara ardiendo. Era una idiota, realmente una idiota por no haberdescubierto la verdad antes, pero Raphael era suficiente para que los sentidosde cualquier chica dieran vueltas.Sus labios temblaron, y luego esbozó una sonrisa lenta y sexy.—Pensé que estabas en prácticas sexuales desviadas.Tuve un momento difícil pretendiendo fruncir el ceño bajo la influencia de esasonrisa.
  • 146. KATIE MACALISTER FORO AD 146—¿Yo? ¿Pensaste que estaba en el equipo de las pervertidas? ¡Señor no!, soyestrictamente de la clase de chica básica cuando se trata de sexo. La mayoría deltiempo, de todos modos.Sus labios rozaron los míos cuando las últimas palabras salieron de mi boca.—¿Qué estás escondiendo, Raphael?Se quedó paralizado sobre mí.—Por favor —dije en voz baja, acariciando la línea de su mandíbula apretada—.Es obvio que estás preocupado de que alguien vaya a averiguar algo acerca deti. Quiero ayudar, si puedo. No tienes que decirme tu secreto, sólo dime si estásen peligro de algún tipo.Sus ojos iban del ámbar líquido a la dura piedra brillante.—No hay peligro —dijo, su aliento humeante en mis labios—. Yo... hay unasituación con mi último jefe, Joy. No puedo decirte nada al respecto, peromientras yo esté aquí, todo está bien.Asentí, comprendiéndole mejor de lo que pensaba. Había algo en su pasado quetemía que fuera expuesto, algo bastante malo que él creía que sería un chantaje.Acaricié sus brazos hacia abajo con mis manos. Sus músculos estaban tirantes,con la tensión, una señal de que no estaba tratando de ser ofensivo al acusarmede conocer su secreto y usarlo en su contra, él claramente sospechaba de todo elmundo. Me preguntaba qué habría sucedió en su último trabajo que le llevara aenterrarse en una compañía itinerante de artistas.Empujándolo a abrirse a mí no haría ningún bien, así que hice lo que pude paraasegurarle que yo no era ninguna amenaza. Provoqué los bordes de sus labios ygemí cuando se abrieron para mí, su lengua rápidamente asumiendo el controly estableciendo un ritmo que me hacía desear que Roxy se hubiera quedado enel hotel.—¿Están empezando eso otra vez? ¡Mira, Joy, tengo cosas que hacer y la genteve, así que si puedes terminarlo, yo realmente lo apreciaría!—Ella tiene razón —murmuré contra sus labios, dándole un último besodulce—. Necesitas completar tu siesta, y Roxy y yo tenemos que ir a haceralgunas cosas.—¿Qué cosas? —preguntó mientras mese deslizaba de la cama y me colocababien el suéter por donde sus errantes manos se habían deslizado debajo de él.
  • 147. KATIE MACALISTER FORO AD 147Tuve la extraña sospecha de que no aprobaría que nosotras fuéramos a echar unvistazo a Milos, así que hice un desdeñoso gesto con las manos.—Oh, sólo cosas. Creo que nos vamos a las cuevas hoy, ¿no, Rox?Ella apareció en la puerta.—Cuevas. Sí. Cuevas. Cierto. Gotcha. Cuevas.Raphael no parecía como que lo creyera por un momento. Deslizó una mano enmi cintura y tiró de mí hacia él para poner sus labios en mí una última vez.—Asuntos pendientes —me recordó mis palabras del día anterior.—Asuntos pendientes. —Yo estaba de acuerdo, y con un esfuerzo del que nopensé que fuera capaz, me arranqué del remanso de su cuerpo y empujé a laloca sonriente Roxy delante de mí mientras caminábamos hacia el exterior de lapuerta.Raphael encendió una luz que iluminó la caravana completa, y luego se apoyóen el marco de la puerta para ver mientras nos íbamos. Me detuve en mi caminohacia la puerta.—Esta cosa por la que estás preocupado... ¿es por lo qué duermes con unapistola bajo la almohada?Por un momento, no contestó, sus ojos ardientes, con una luz extraña, cuando élasintió.—Uno nunca sabe quién va a venir llamando a cualquier hora del día... y de lanoche.Yo asentí también, entonces nos despedimos, cerrando la puerta sin hacer ruidodetrás de mí.—¿Estás bien? —Roxy me preguntó cuando me apoyé en la puerta y cogí elaliento que me había eludido desde que entré en el remolque—. Eso fue el besoque te dio, ¿eh? Caray casi doblo los dedos de mis pies, y yo ni siquiera estabaen el extremo receptor.—Mmm —dije, no pensando en los besos de Raphael, maravillosos ydobladores-de-dedos como lo fueron, pero sí en la mirada en sus ojos cuandome acusó de conocer un secreto sobre él. ¿Qué estaba haciendo, prácticamenteprometiéndome a un hombre que podría tener algún tipo de secreto en supasado? ¿Un hombre que tenía una pistola debajo de la almohada cuandodormía? ¿Un hombre que estaba aparentemente bien educado, y sin embargo,
  • 148. KATIE MACALISTER FORO AD 148trabajaba por lo que probablemente era un insignificante salario en unapequeña feria ambulante?Yo no sabía nada de él, nada, y sin embargo aquí estaba contemplando laposibilidad de iniciar algo serio con él, algo importante y significativo. Nopodía concebir lo que significaría desarraigar mi vida para quedarme con él, ysin embargo, eso era exactamente lo que estaba pensando seriamente en hacer.Cambiar mi vida no me molestaba mucho, lo que sí, era el hecho de que aunqueestaba loca por Raphael, realmente no lo conocía.¿O sí? Tal vez lo conocía mejor de lo que yo pensaba. Entonces otra vez... ¿quéera eso con lo que Dominic lo había amenazado la primera noche que llegamos?“Puedo destrozarte con una palabra”. Eso me sonó como a Dominic haciendouna consideración de Raphael, y no estaba por encima de usarlo paramantenerlo a ralla.Lo que me hizo confundirme más que nunca.—¿Joy? No estás teniendo una de esas visiones, ¿verdad?Sacudí mis preguntas y le di una sonrisa débil.—Nop. Sólo me preguntaba a qué hora se levantaba ArielleElla parecía cuestionarme.—Quiero preguntarle algunas cosas —le dije mientras la agarré del brazo ycaminé en dirección al hotel en un paso rápido.—¿Qué clase de cosas? —preguntó Roxy preocupada.—Cosas acerca de Raphael. Pienso que Dominic le está chantajeando, y con elfin de ayudarle, tenemos que saber cuál es su secreto. Espero que Arielle puedaarrojar alguna luz sobre el tema. —Empecé a trotar—. Vamos, si nos damosprisa, podemos dar un paseo con esa pareja canadiense a las cuevas Punkevní.—¿Quieres ir a una cueva ahora? ¿Ahora? ¿Cuando hay que encontrar a unvampiro y capturar a un chantajista? Caray, yo hablando como alguien de unmal libro de aventuras. ¡Hey, espera!, no tengo piernas de jirafa como tú.—Nadie estará en la feria hasta esta tarde, y la cueva está a sólo media hora dedistancia. Nos preocuparemos sobre el Oscuro después. Ahora quiero ver esacueva.—Está bien, pero cuando volvamos, me recuerdas decirte algo.Me detuve.
  • 149. KATIE MACALISTER FORO AD 149—¿Qué?Ella echó a correr delante de mí.—Algo que ver con la feria.Troté detrás de ella, atravesando el prado, evitando la ciudad de tiendas queapenas estaba empezando a entrar a la vida.—¿Qué? —la llamé, tomando un poco de aliento cuando recorrí la colina hastael hotel. Aumentó su velocidad y me gritó algo de regreso a mí que sonabacomo piedras rúnicas.—¿Qué? ¿Qué pasa con las piedras rúnicas? Roxy, ¡quieres dejar de huir de mí yme dices lo que sea que es! —Empecé a notar una puntada en mi costado, y fuimás lento.Tenía una buena ventaja de veintisiete metros sobre mí, maldita sea su “correrocho kilómetros todos los días, llueva o truene”. Ella se detuvo y se volvió haciamí, ahuecando las manos alrededor de la boca y gritando:—¡Piedras rúnicas! Tanya dijo que no tenías habilidad para leer las runas, y ledije que tú lo hacías, y de alguna manera terminó como una apuesta. Apostétodo lo que tengo por ti, así que si no quieres que pierda los ahorros de toda mivida, vas a tener que responder al desafío de Tanya. He puesto todo conDominic: vas a hacer una lectura esta noche para demostrar que tenemos razóny que ella se equivoca.Me tambaleé arriba de la colina, apretando mis dientes. Yo iba a matarla.—No me mires así. No podía dejar que ella te maldijera, decía toda clase decosas desagradables sobre ti. Sólo será una pequeña lectura, puedes hacerlo.Después de eso, bueno, Dominic dijo que estaría encantado de ofrecerte elpuesto de lectora de runas si querías unirte a la feria.Agarré mi costado y traté de ignorar el dolor. Realmente la iba a matar.—Por supuesto, él dijo que eso significaba que tendrías que ser su esposa y todoeso, pero estoy dispuesta a apostar que esa parte es opcional. Probablementepuedes negociar los contratos.—¡Eres una mujer muerta! —le grité cuando saludó y se dio la vueltaesprintando el resto de la colina como si no tuviera freno—. ¡Lo sé, porque yovoy a ser la que te mate!
  • 150. KATIE MACALISTER FORO AD 150—¡Apúrate o te perderás a los canadienses! —llamó al doblar el hotel, endirección al vestíbulo—. ¿Crees que es demasiado tarde para cambiar la apuestaa doble o nada? ¡Realmente podríamos limpiarlos!—¡Hazlo ahora, lo vas a necesitar! —grité.Sus palabras retrocedieron a través del aire de la noche.—Me pregunto si debo advertir al propietario del hotel para sacar un seguroadicional, sólo en el caso de que Miranda tenga razón acerca de que eres unacataclista.Sonreí con una sonrisa triste mientras seguía mi camino escalonado hasta lacolina, preguntándome si en la República Checa había pena de muerte por elasesinato de una turista estadounidense.
  • 151. KATIE MACALISTER FORO AD 151 Capítulo 10 Traducido por Dana y Belen Corregido por XiamaraA pesar de afirmar que lo último que quería era pasar el día en las entrañas dela tierra, Roxy disfruto de la visita a la Cueva Punkevní tanto como yo. Puestoque no teníamos tiempo para hacer la caminata de media hora, tomamos lagóndola para realizar el paseo de cinco minutos hacia el abismo Macochapasando por el Castillo Drahanská en la entrada de la cueva. Caminamos unpoco por la cueva en un camino bien iluminado, admirando las extrañasformaciones, luego subimos a bordo de los barcos de rojos y blancos que nosllevaron en un paseo de media hora al interior de la cueva por el río Punkva.Las cuevas fueron más o menos lo que esperaba; húmedas y oscuras, pero enestas cuevas en particular también había fantásticas formaciones que parecíanenormes conos de piedra hechos de trigo batido.—Estalactitas —Roxy dijo.—Estalagmitas —la corrigió la guía, apuntando hacia el techo cuando entramosen un amplio espacio abierto con puntas terriblemente afiladas goteando desdearriba—. Esta es la cúpula de Masaryk. Esas son estalactitas.Roxy se calló después de eso, lo que para todos aquellos de nosotros que laconocemos indicaba que estaba tramando algo. ¿El qué? No lo sabía, ya queoficialmente no me hablaba con ella. No fue sino hasta tres horas más tarde,cuando regresamos al hotel, que levanté la moratoria de no hablar. Nuestrosamigos canadienses fueron a pasear en bicicleta por el campo, y Roxy y yo nostambaleamos escaleras arriba para cambiarnos la ropa por algo que oliera unpoco menos como una cueva de piedra caliza húmeda y mojada.—Espero que hayas utilizado bien tu tiempo de meditación —le dije cuandoabrí la puerta de mi habitación—. Espero que hayas elaborado, perfeccionado ypulido tus disculpas para mí hasta el cierre de la feria.—¡Oh!, ¿me estás hablando a mí? Bien. Tengo mucho que decirte. Acerca deMilos; creo que sé una manera en que podemos decir si él es un Oscuro o no.Ella me siguió a mi habitación. Levanté la mano y la detuve antes de que sepudiera sentar en la silla donde Raphael y yo retozamos la noche anterior.
  • 152. KATIE MACALISTER FORO AD 152—Espera un minuto, señorita. Antes de tratar de hablar conmigo acerca de otrode tus planes descabezados me puedes pedir disculpas.—¡Oh, déjalo estar! —se burló y se sentó en la silla, quitándose las botas ymoviendo los dedos de los pies con alivio—. ¡Sabes que no es gran cosa! ¡Sólo esuna lectura de runas, por amor de Dios! Christian dijo que no se lo perdería pornada del mundo.—Oh, grandioso, ¿ahora has preparado una multitud para verla? Me jurasteque todo lo que tenía que hacer era un par de lecturas rápidas, y mi orgullo, queme gustaría señalar una vez más no fue en lo más mínimo afectado por lamaldad de Tanya, y tu cuenta bancaria insignificante podrían ser salvados. Estoera lo acordado, sólo un par de lecturas. ¿Verdad?—Claro —dijo—. Sólo un par de lecturas para una o dos personas. ¡Vaya! Esofue un paseo en bote, ¿eh? Es una lástima que te marearas. Espero que el paseoen barca por el río no dañara a alguna especie de delicado ecosistema.Me dejé caer sobre mi cama y la miré.—¡Oh, no! Cambiaste de tema demasiado rápido para mi gusto. ¿Para que unao dos personas haré las lecturas?Ella evitaba mis ojos.—Christian se ofreció para ser uno de tus conejillos de indias.Hice una mueca.—¿Cómo? Te gusta él.—Sí. —Hice un gesto con la mano y me recosté en la cama, agradecida de que elmareo fuera de corta duración—. Vamos, ¿quién es el otro?—Son otros dos, en realidad.Me senté de nuevo. Tuve una desagradable sospecha de qué otros dos eran.—No me digas… ¿Dominic y Milos?—¡Lo ves! —dijo mientras se levantaba de la silla y agarró las botas,encaminándose a la puerta—. ¡Eres psíquicamente positiva! No tendrás ningúnproblema en absoluto para realizar la lectura de las runas para ellos.—No. —Estuve de acuerdo—, No hay problema en absoluto.Se detuvo en la puerta y esperó a que terminara.
  • 153. KATIE MACALISTER FORO AD 153—No tendré ningún problema porque no voy a leer para ellos. Christian, sí.Arielle, seguro. Raphael, puedes apostar. Pero no para la horripilante pareja, noseñor.—¡Joyful!Me apoyé lo suficiente como para ofrecer una mirada de verdadera calidad.—¡NO!—Está bien, lo que sea, estoy segura de que podemos arreglar algo. ¿Quieres oírmi idea acerca de cómo averiguar quién es el verdadero Oscuro de todos ellos?Me acosté y agité una mano lánguida hacia ella.—Adelante.Ella sonrió.—Vamos a llamar a un experto.—Un experto —repetí, cerrando los ojos y preguntándome si tenía tiempo parauna siesta corta. No pude dormir mucho la noche anterior, y si tenia quequedarme hasta tarde leyendo las runas en la feria, iba a necesitar algo detiempo para tomar unos pocos ronquidos—. ¿Qué tipo de experto? ¿Unsacerdote?—No, un verdadero experto. La única persona que sabe más de los Oscuros quenadie en el mundo, excepto tal vez los Oscuros mismos.Pensé en sus palabras durante unos segundos antes de entender sobre lo queestaba hablando. Me senté.—¿Quieres decir…?—Pues sí, el hombre en persona. Voy a llamar a Dante y ver si esta tarde esbuena para que le hagamos venir hasta aquí.Estaba demasiado cansado hasta para mirarla con los ojos como platos. Meconformé con una mirada de mal humor.—¡Roxy, es un famoso gran autor! Estoy segura de que no apreciaría que unatrastornada fan como tú lo llamase. Oh, no sé de lo que me preocupo, noconseguirás llegar a él.—¡Eso es lo que tú piensas! —Sonrió con una sonrisa triunfante y agito un trozode papel hacia mí—. ¡Tengo su número privado! Resulta que Teresa, lacamarera, era una sirvienta del castillo. Me costó un montón conseguirlo de ella,
  • 154. KATIE MACALISTER FORO AD 154pero estoy segura de que valdrá la pena. Voy a arreglar con el hotel para que eltaxi este abajo en… digamos una hora. Ponte algo agradable. ¡No todos los díaste encuentras con el famoso y recluido autor CJ Dante!Me caí sobre la cama. Tal vez Rafael tenía razón después de todo. Tal veztodos estábamos locos, y vivíamos en un mundo loco.Resultó ser una buena idea obligar a Roxy a llamar a la residencia de Danteantes de salir hacia el Castillo Drahanská.—El ama de llaves dice que está fuera, pero va a dejar un mensaje para él —dijoRoxy cuando surgió de un vaporoso cuarto de baño con aroma a jazmín pocotiempo después—. Ella dice que no ve a mucha gente, por lo cual nuestrasposibilidades no parecen demasiado buenas para obtener una audienciaprivada con él.—No le culpo. Si tuviera todo tipo de fans femeninos babeando sobre misheroicos sementales yo tampoco las querría llamando a la puerta de mi castillo—le dije—. Si no tenemos que salir corriendo, me voy a tomar una siesta. Voy anecesitar una, ya que me ofrecieron para ser el entretenimiento de la noche.Despiértame a tiempo para ir al bar.—¡Ajá! —Me miraba de soslayo, moviendo las cejas—. ¿Vas a pasar el rato en elbar con la esperanza de que cierto vampiro fornido haga acto de presencia enél?—Bueno, por supuesto que sí. Si fueras tú, ¿no lo harías?—No. —Sacudió la cabeza.—¿Tú no lo harías?—No tendría que esperarlo, porque si hubiera sido yo me habría echado apatadas de su casa rodante y pasaría el resto del día montándolo como a unpotro salvaje. Toma una buena siesta. Creo que voy a tomar una yo. Tengoechado el ojo a Enrique, el tipo que opera la mazmorra, y voy a tener quedormir un poco si quiero bailar toda la noche con él.Tres horas más tarde desperté a Roxy para decirle que había recibido unmensaje telefónico del misterioso señor Dante.—Vaya manera —murmuró ella, negándose a salir de debajo de la máscara paradormir.
  • 155. KATIE MACALISTER FORO AD 155—Vamos, Rox, ¡tienes que despertarte! El secretario de Dante llamó y nos haninvitado a un té de tarde. ¡Si no te pones en marcha, vamos a llegar tarde!—¿Cómo? ¿Dante? ¿Él llamó?Me moví en torno a su armario, sacando el vestido que había insistido en llevarconsigo para cualquier evento de lujo al que pudiéramos asistir.—Aquí, ve a lavarte la cara y ponte esto. ¿Quieres tener buen aspecto cuando tereúnas con Dante, no?Ella levantó una esquina de la máscara y me miró.—Esto no sería una broma cruel, ¿verdad?Me puse las manos en las caderas y la miré.—¿Te parece que estoy bromeando?—No, tú llevas tu vestido bueno.—Correcto. Ahora, vístete. El taxi estará aquí en quince minutos. * * *Treinta y cinco minutos más tarde pasábamos por la puerta de entrada delCastillo Drahanská por un camino de grava. Las antorchas estaban encendidasen el camino, antorchas de verdad no de luz eléctrica. Roxy y yo nos quedamosimpresionados.—Debe ser agradable tener los suficientes criados para mantener las antorchasencendidas —reflexioné.Roxy gruñó su acuerdo, con la cara pegada a la ventana del taxi mientrasmiraba hacia la oscuridad creciente. Yo sabía por mi guía que a lo largo de laparte frontal del castillo, con los céspedes perfectamente arreglados y lo queparecía un jardín formal, era donde la GothFaire celebraría su festival del Díade Todos los Santos. Cuando el camino de grava realizo una curva alrededordel castillo hacia la parte trasera, pasamos toda clase de negras formasvoluminosas que indicaban otras construcciones.—Mira eso —susurró Roxy, con temor evidente en su voz al pasar por elcementerio familiar. Las antorchas ardían en un pequeño edificio abovedadode piedra. La luz de las llamas enfocando claramente a los intrincados
  • 156. KATIE MACALISTER FORO AD 156grabados en la repisa de la chimenea de piedra que formaba un arco sobre lapuerta, coronada por dos águilas de piedra con las alas extendidas y la cabezainclinada hacia atrás para gritar su eterna agonía al cielo—. ¿Qué crees que es?—Un mausoleo por su aspecto —le respondí, molesta al encontrar que tambiénestaba susurrando. Me aclaré la garganta—. Si piensas que eso es algo, mirahacia delante.Ella se volvió hacia donde estaba señalando. La silueta de la parte principal delcastillo se dibujaba contra el cielo azul oscuro, la aguja puntiaguda de unatorreta de un lateral se equilibraba en la torre de dos aguas en el otro. Todo ellugar apestaba positivamente a historia, lo que no era sorprendente puesto quehabía sido la sede de los señores de Perštejn; una familia gobernante durantevarios siglos, entre los siglos XIV y XVI.Las ventanas, eran altas y estrechas, enmarcadas en la piedra blanca local quehabíamos visto en todas partes.—¡Glorioski! —Roxy respiró cuando el taxi se detuvo delante de las dos puertasoscuras empotradas en la pared del edificio, flanqueadas por antorchasencendidas—. ¿Qué crees que cuesta mantener todas las antorchas encendidas?—No preguntes —le contesté, estirando la cabeza hacia atrás para tratar de vertodo hasta el piso superior.Roxy entregó al conductor un puñado de moneda local, y nos dirigimos hacia lapuerta. Antes de que pudiéramos llamar, fue abierta por una mujer pequeña,ordenada con el pelo rubio liso.—¿Señorita Randall? ¿Señorita Benner?Nosotras asentimos. Ella sonrió con una sonrisa que no le toco los ojos y sevolvió para que pudiéramos entrar en el edificio. Roxy izó su bolsa con las docenovelas de Libros de los Secretos, y me dirigió una sonrisa.—Recuerda tus modales —le susurré.Fuimos escoltadas por un laberinto de pasillos oscuros, iluminados con luzeléctrica, que me alegré de ver, imaginando que un edificio tan antiguo comoeste sería un peligro de incendio. Subimos por una escalera negra y salimos a loque supuse que era la gran sala del castillo, pasando bajo los arcos abovedadosde madera desde lo cuales se balanceaban suavemente en el aire banderasdesiguales. Paneles de madera revestían la mayoría de las paredes, aunque devez en cuando entreví galerías de piedra oscura que supuse que conducían a
  • 157. KATIE MACALISTER FORO AD 157partes más viejas y no remodeladas del castillo. La mujer tomo nuestrosabrigos y nos dijo que Gertrud era su nombre, y que era el ama de casa deDante.—Él estará con usted en un momento —nos informó cuando fuimos conducidasa una acogedora sala forrada de estanterías de caoba con frontales de vidrio.Miré asombrada a mí alrededor con interés.—¿Alguna vez has visto a tantos libros antiguos en tu vida?Roxy dio una pequeña vuelta y abrazo su bolso contra ella.—¡No puedo creer que realmente estamos aquí! ¡No puedo creer que realmentevayamos a encontrarnos con él! Me pregunto cómo será él, cómo será enrealidad. ¿Crees que será viejo o joven? ¿Crees que le gustaran las mujeresamericanas, especialmente una pequeña con cabello oscuro y rizado, y de unamanera seductora?Yo me reí y me incliné para mirar en una campana de ambiente controlado unapágina abierta de un manuscrito iluminado.—Honestamente, Rox, creo que es un hombre como cualquier otro. Si actúascomo tú misma y no lo molestas con muchas preguntas, estoy segura de que legustaras bastante.—Las palabras más verdaderas rara vez se han dicho —una cálida vozencantadora, dijo desde la puerta. Christian nos sonreía, con un pequeñovolumen encuadernado en cuero en su mano.—¿Christian?—Joy. Te ves hermosa con ese vestido. El granate te favorece. —Se volvió haciaRoxy—. Y tú estas muy atractiva con un vestido a pesar de decirme que nosentías cariño por ellos.—¿También estás aquí para conocer a Dante? —Roxy preguntó confusa.La bombilla se encendió finalmente en mi cabeza.—Tu segundo nombre no será algo que comience con la letra J, ¿verdad? —lepregunté.Puso el libro a un lado y entró en la habitación, tomándome ambas manos parabesarlas.—Es Johann.
  • 158. KATIE MACALISTER FORO AD 158—¿Conoces a Dante? —Roxy preguntó—. Podrías habernos dicho que loconocías. ¡Caray, yo te lo hubiera dicho si estuvieras en mi lugar!—Rox —le dije, separando suavemente las manos de las de Christian—. Conocea Christian Johann Dante, el famoso y recluso autor de Libro de los Secretos.Christian hizo una reverencia formal hacia Roxy, quien le miró en silencio,aturdida durante un minuto, y luego arrojó su bolsa lejos, y lanzando un gritose arrojó sobre él, envolviendo sus brazos y piernas a su alrededor mientrasbalbuceaba acerca de lo tonta que había sido. Christian miró hacia arriba alcielo cuando Roxy le agarró la cara y comenzó a besar sus mejillas. Me reí de laexpresión de angustia en su rostro cuando Roxy chilló de nuevo. Él de dio unavuelta vez mas y luego suavemente la dejó sobre sus pies.—¡OhDiosmío! ¡OhDiosmío! ¡OhDiosmío! —Dio brincos por un momento,después agarró su bolso y se arrojó a sus pies, escarbando entre sus libros,murmurando algo acerca de encontrar una pluma digna de los dedos del granDante.Le sonreí con una de mis mejores sonrisas de superioridad y le di unaspalmaditas en la cabeza.—Tanto para recordar sus modales.A Roxy le tomó un poco de tiempo calmarse, pero al final lo hizo, con la ayudadel añejo brandy de Christian. Que pasó una buena cantidad de tiempodisculpándose por engañarnos en cuanto a su identidad, pero ambas leaseguramos que no estábamos en absoluto molestas.—Como si pudiéramos estar molestas contigo —Roxy dijo con adoración en losojos. Se sentó junto a Christian en un sofá con bordados, su lenguaje corporalera el de un acólito ante su ídolo.Se rió, un sonido suave y agradable, que hizo eco en la habitación.—Anoche me dijiste que era una bestia, porque no me tatuaría tu nombre en minalga, y hoy no puedo hacer nada malo. —Sacudió la cabeza y me sonrió—.Creo que hubiera preferido ser una bestia.Tuve un tiempo difícil disuadiendo a Roxy de monopolizar la conversacióndándole la brasa con los libros pasados y futuros, pero después de otra copa,finalmente permitió que la conversación girara en la dirección que yo quería.
  • 159. KATIE MACALISTER FORO AD 159—Joy me está dando esa mirada que dice que va a pellizcarme hasta hacermeun moretón en el momento en que te des la vuelta, así que supongo que serámejor que lleguemos a lo que vinimos a hablar contigo.—Estoy destruido —dijo suavemente, pareciendo cualquier cosa menos eso—.Asumí que el disfrute de mis libros fue tal que sólo querían reunirse conmigoen persona, pero ahora veo que no es cierto, que soy un diente en una ruedamás grande. ¡Ay, cómo han caído los poderosos!—Eres casi tan grande como un jamón de Dominic —le dije.Sus labios se arquearon, pero se las arregló para mantener controlada su sonrisacuando se puso una mano sobre el pecho y nos dio una burlona reverencia.—¿Cómo puedo ser de ayuda para mis dos estadounidenses favoritas?—Es el vampiro de Joy —Roxy dijo.Christian se acomodó y cruzó las piernas, los dedos elegantes toqueteandorítmicamente su rodilla.—¡Ah, el admirable señor St. John!—No —Roxy dijo—. Resulta que él no es un Oscuro. Es por lo que quería verte.Necesitamos tu ayuda.—¿Yo? —preguntó, su ceño fruncido mientras miraba de Roxy hacia mí—.¿Cómo puedo ayudar?—Roxy está esperando que tu experiencia y la investigación nos ayuden aaveriguar quién es el Oscuro —dije—. Sabemos que debe estar cerca, porqueesta compartiendo visiones conmigo y aunque había asumido que era Raphael,resulta que estaba equivocada.—¿De veras? Yo había asumido que el que tuvieras preferencia por Raphael erabueno. ¿Debo deducir que algo ha ido mal en su camino hacia el romance?Roxy resopló.—No es probable. Difícilmente pueden mantener sus manos lejos uno del otro.—Raphael no es el problema —le dije con la cara un poco roja ante la idea dehablar de mi relación floreciente con Raphael. Me sonrojo con facilidad, unhecho que me molesta más que un poco, pero todavía tengo que encontrar unacura—. El punto es que si él no es el Oscuro, debe serlo alguien más.
  • 160. KATIE MACALISTER FORO AD 160—Tenemos una lista —anunció Roxy, hurgando en su bolso. Me acordé de loque estaba en la lista y traté de llamar su atención para disuadirla de leerla envoz alta, pero no me dio tiempo—. Aquí está. Vamos a ver… Dominic es un no,tú eres un no, Raphael es un probablemente no y Milos es el favorito.Mi rubor aumento algunos grados cuando Christian me dio una miradapresumida que me evaluaba.—No tenía ninguna intención de ofenderte —le expliqué—. Más o menos cadahombre que he conocido ha estado en la lista. Te sacare de ella de inmediato.—Estoy agradecido por las pequeñas misericordias.—Sin embargo… —Roxy intervino—, ya que eres el rey vigente de los Oscuros,calculamos que debe ser un pedazo de la torta para ti averiguar quién es elhombre que ha marcado a Joy.—Según la tradición de Moravia —dijo Christian lentamente, frotándose con eldedo el labio inferior—, una vez que una mujer ha sido marcada por un Oscurocomo su Amada, ella no busca ningún otro compañero. Pero Joy parece infelizcon la idea de vivir su vida con un hombre que la adore eternamente. Me pareceinteresante este conflicto.—Dudo que te pareciera tan interesante si estuvieras en mis zapatos —lecontesté—. Entiendo lo que dices acerca de la tradición de Moravia, pero lo quequiero saber es si es o no verdad. Tú dices que cada Oscuro tiene una mujer ysólo una mujer que es su alma gemela. ¿Nunca ha habido un acontecimientodonde los dos no se llevaran bien, o que hubiera dos hombres para una mujer oviceversa?Christian sacudió la cabeza.—No que yo sepa. Siempre ha habido una mujer por cada hombre.—¿Qué sucede si un Oscuro marcado como Amado no deseara unirse a ella?Christian se encogió de hombros.—Él continúa como lo ha hecho todos los años anteriores. Tinieblas, luchaeterna, y condena sin posibilidad de encontrar algún día la salvación, eltormento simplemente continúa. El Oscuro puede tomar la decisión de ponerfin a su tormento exponiéndose al sol, un último paso drástico en ladesesperación. No es raro.Roxy se estremeció.
  • 161. KATIE MACALISTER FORO AD 161—Pobre Oscuro. Yo nunca lo dejaría así. Joy, deberías estar avergonzada de timisma.—No estoy diciendo que abandone a este tipo, sea quien sea. —Me opuse,sintiéndose totalmente culpable y más arrastrada que la panza de un gusano.¿Qué clase de mujer era la que maldecía a la eterna oscuridad a un hombre sóloporque no le hacía sentir las cosas que le hacían sentir los dorados ojos de suLotario?—. Pero primero quiero saber quién es el Oscuro. Tal vez entoncespueda entender algo. Tal vez haya sido una confusión cósmica o algo así,cambiando los compañeros del alma entre dos grupos de personas.—No creo que eso sea posible. ¿Y tú, Christian?Me miró con consideración.—Nunca he oído hablar de que esto ocurra, no.—Hay más cosas en el cielo y la tierra —le cité en voz baja.Él sonrió.—Muy cierto.—¿Así que piensas que puedes encontrar al Oscuro esta noche en la feria?—Roxy empujo—. Joy va a leer las runas y puedes llegar a ser una de susvíctimas.—Gracias —dije secamente.—No estoy seguro —respondió a la pregunta de Roxy—. Conozco poco a losrelacionados con la feria.—Te reuniste con Milos anoche —señalé—. ¿No has sabido si era de Moraviatampoco?—Posiblemente —admitió.—Entonces, ¿era él? ¿Qué piensas sobre Milos? —Roxy preguntó.Miró a Roxy por un momento, y luego centro su atención en la chimenea dondeardía un brillante fuego.—Creo que Milos es un hombre que puede ser peligroso para las mujeres queestán sin escolta. En cuanto a si se trata de un Oscuro o no… una segundamirada no estaría mal.—Peligroso, ¿eh? —Roxy asintió con la cabeza y se metió un caramelo de limónen la boca. Ofreció el paquete antes de meterlo de nuevo en el Agujero Negro
  • 162. KATIE MACALISTER FORO AD 162que resulto ser su bolso—. Estoy de acuerdo al cien por cien. Se ve como un tipoque podría abusar de una mujer.—Creo que el posible peligro va más allá de eso —Christian respondió.Miré el reloj.—Bueno, peligroso o no, vamos a tener que irnos ya que Roxy me inscribiócomo el entretenimiento de la noche. Gracias por responder a nuestraspreguntas —dije mientras me levantaba.Sus labios se fruncieron en una sonrisa, pero sus ojos estaban atentos ypreocupados.—Yo sería feliz de escoltarte de nuevo, si no estas cansada de mi presencia.Roxy casi se desmaya ante la idea, pero me las arreglé para revivirla con lapromesa de que podía sentarse junto a él en el asiento delantero de su coche.Llegamos a la feria un rato más tarde, sorprendidos de ver cómo muchaspersonas se estaban reuniendo.—Muy bien me chantajeaste con esto, pero si voy a hacerlo va haber algunasreglas en el juego —le dije a Roxy cuando estábamos en la fila esperando paracomprar las entradas.Ella miro a su alrededor.—Muchacho, no bromeabas cuando dijiste que la gente acudiría toda la semana—dijo a Christian—. Tiene que ser el doble de la gente que estaba aquí ayer.—Rox, ¿podemos esforzarnos por atener la cuestión que nos ocupa, es decir, mifelicidad?—Tú eres una persona muy egoísta —contestó Roxy, y luego me dio la espalday sonrió a Christian.—Las reglas son estas —seguí, ignorando su intento de hacerme caso—. Enprimer lugar, tengo que tener mi propio conjunto de piedras rúnicas. No quierotomar prestado las que Arielle estaba usando. No tengo una buena sensación enellas.—No creerías que ella era la mayor escéptica del mundo entero la semanapasada, ¿verdad? —Roxy preguntó a Christian—. Muchacho, ¡ella cambio demelodía!
  • 163. KATIE MACALISTER FORO AD 163—Sí, ahora creo en seis cosas imposibles antes del desayuno —le contesté,dándole una mirada que debería haberla advertido—. Era eso o volverme loca.Elegí la cordura. En segundo lugar, puedo elegir a quién leer.—Dominic dijo que tendrían que ser tres lecturas.—Bien —dije—. Entonces voy a leer para Raphael, Christian y Arielle.La fila avanzo unos pocos pasos.—Sí, sí, mon capitaine —respondió ella, todavía sonriéndole a Christian. Esteme lanzó una mirada martirizada.—Y por último pero no menos importante, no quiero a un montón de gentemirándome. Me pongo nerviosa ante una multitud, y todos sabemos lo quepasó la última vez que me puse nerviosa cuando leía las runas.—¿Qué pasó? —Christian preguntó.—Terremotos, inundaciones, incendios, lo que fuera. Es una cataclista, es decirpredice los desastres naturales.—Yo no soy una cataclista, no existe tal cosa, así que puedes dejar de decirles atodos que soy una. Sólo fue una coincidencia, Christian. Un grupo de wiccansme prohibió volver a leer de nuevo, eso es todo. Pero aun así, el obligarmehacer lecturas públicas probablemente no sea una idea muy brillante. No quieroque nada salga mal.Avanzamos un metro o así. Roxy gesticuló cataclista a Christian.—Lo más importante es encontrar un conjunto de piedras rúnicas —decidí—.Afortunadamente, he visto algunos ayer en una de los puestos que vendencristales y cosas así.Pagamos nuestra cuota de entrada y nos abrimos paso entre la muchedumbrecada vez mayor hasta llegar a la tienda. Estudié cuidadosamente su selecciónlimitada de piedras, tratando de decidir entre el rosado del cuarzo rosa y elvioleta profundo de la amatista. Una vez que el vendedor me dijo que lasamatistas eran runas de la alegría (cuarzo rosa eran runas de amor), tome ladecisión.Cuando estaba entregando el dinero de las piedras, el pelo de la nuca se meerizo y grito una advertencia de peligro. Me di la vuelta y me encontré con losojos fríos y planos de Milos. Él asintió con la cabeza, le dio a Christian el mismosaludo impersonal y se volvió para salir. Se puso rígido por un momento,
  • 164. KATIE MACALISTER FORO AD 164mientras miraba a algo más allá del borde de la tienda, a continuación, diomedia vuelta y se encaminó en dirección opuesta.—Ese tipo me da escalofríos —dijo Roxy desde donde estaba ocupada mirandocollares.Miré a Christian. Estaba mirando la salida de Milos, con sus dedos acariciandodistraídamente una de las runas de cuarzo rosa.—En realidad no deben tocar las piedras —le advertí, dando un toque a susdedos.Miró a su mano.—¿No debería?—No, se supone que debe ser malo para el que las lee si alguien más las toca.Las marca o algo así. Me dijeron que nunca dejara que nadie tocara mis piedrasrúnicas. No es que realmente crea en estas cosas, pero... —Sonreí sinconvicción—. Creo que si puedo creer en los vampiros, puedo creer en piedrasrúnicas delicadas.Rápidamente puso la piedra hacia abajo y me sonrió.—Vamos, hermosa —llamé a Roxy que se estaba mirando en un espejoadmirando un collar de cristal—. Quiero terminar con esto lo más rápidamenteposible.—Simplemente quieres que todo acabe para que puedas jugar otro partida debesa caras con Raphael —dijo, volviéndose un poco para comprobar la vistalateral.—Eso no es por eso que quiero terminar con esto —le dije indignada, nonegando en absoluto la verdad en su declaración.—Siento mucho oír eso —dijo Raphael un poco más allá de la tienda—. Odiodescartar la idea de jugar una ronda de besa cara, pero decepcionado yofendido como estoy, voy a cumplir con mi deber lo mejor que pueda. Supresencia, señora, ha sido solicitada.Me tendió la mano. Sonreí y la tomé, deleitándome en el calor de su tacto,como sus dedos se cerraron en torno a los míos.—Te darás cuenta, decepcionado y ofendido como estas, que no descarte la ideade jugar a besa cara.—Me di cuenta —respondió él, dándome un breve movimiento de sus cejas.
  • 165. KATIE MACALISTER FORO AD 165Christian apareció a mi lado, dándole un vistazo neutral a Rafael.—St. John —dijo, mirando como Raphael sostenía mi mano. Apretó los labioscuando tomó mi otra mano y se la guardó en el hueco de su brazo.—Dante. —Rafael asintió con la cabeza hacia atrás, dándole una miradaarrogante que le evalúo. Algo elemental y masculino pasó entre ellos, algo quepude sentir ya que no fue privado. Estaba a punto de sugerirles que dejaran deactuar como cavernícolas, cuando Roxy con su compra completa paso pordelante de nosotros y le echo un vistazo a la situación.—Me recuerdan a dos perros con sus pelos de punta peleando por el mismohueso —gritó por encima del hombro—. Es mejor que tengas cuidado, Joy. Losiguiente que sabrás es que han empezado a marcar su territorio, ¿y sabes loque eso significa? ¡Qué estarán meando por todas partes!Para mi sorpresa, Raphael y Christian, no me acompañaron a la tienda delectura de manos de Arielle. En su lugar, marcharon por la avenida flanqueadapor tiendas para ir directamente hacia la carpa principal, el lugar utilizado paralos grandes eventos. Asumí que Dominic no quería interrumpir el flujo declientes en la tienda de lectura de manos por invitarme a hacer mi demostraciónallí.—¿Cuánto tiempo hace que sabes quién era Christian? —le pregunte a Raphaelmientras caminábamos—. ¿Y por qué no nos lo dijiste? Podías haber evitado aRoxy y a mí el ridículo de decirle a Christian todo sobre sus libros.Christian murmuró con su rica y sedosa voz que nunca me considero una tonta.Raphael se encogió de hombros.—Anoche. Alguien en el bar me lo dijo. Pensé que él te lo había dicho, ya queparece que pasan bastante tiempo con él.—Oh, basta —le dije a Raphael cuando continuamos nuestro camino a travésde la multitud de personas que merodeaban entre las tiendas. En frente de lade Arielle había un grupo grande, estaba feliz de notar. Tanya, con el rostrosombrío y los ojos hundidos, también tenía una gran multitud en frente de sustand de hechizos—. Lo haces sonar como si Christian estuviera interesado enmí de una manera romántica, y él no lo está, solo quiere ser cortés. Nunca heentendido por qué los hombres son tan territoriales sobre lo de una mujerteniendo una relación platónica con otro hombre.Raphael se detuvo, obligándonos a Christian y mí a detenernos también.
  • 166. KATIE MACALISTER FORO AD 166—Estás hablando en serio, ¿no?—¿Sobre qué? —le pregunté—. ¿Acerca de hombres que actúan como asnosalrededor de otros hombres? Sí, lo digo en serio. Ya lo he visto antes—No, eso no. —Su hermosa mirada ámbar cambió hasta que se detuvo enChristian—. ¿Estás hablando en serio sobre lo de que piensas que él no estáinteresado en ti de la misma manera que yo, es correcto?Miré a los dos hombres, los dedos de mi mano derecha entrelazados con los deRaphael, que se mantuvo firme y seguro, y la mano izquierda metida bajo elbrazo de Christian.—Para de avergonzarme —le dije en voz baja a Raphael—. Por supuesto que noestá interesado en mí de esa manera.Rafael fijo su mirada en Christian.—Díselo.Christian frunció los labios, mirando fijamente a Raphael.—En su momento.—¡Díselo ahora!—¿Decirme el qué? ¡Maldita sea, no me gusta sentirme como en una fiestadonde todo el mundo sabe el chiste y yo no! ¿Qué es lo que quiere que medigas? —le pregunté a Christian—. No soy completamente estúpida. He salidocon chicos antes, por lo que conozco todas las señales de cuando uno esta unpoco celoso, así que sí, por favor, dime lo que sea que aquí el Sr. Posesivopiensa que necesitas decirme.—Muy bien —dijo Christian, colocando su mano sobre la mía—. Si insistes.Con un movimiento demasiado rápido como para verlo, sacó la mano deRaphael y me rodeo con ambos brazos abrazándome contra su pecho, al igualque intento capturar mis labios con los suyos. Me quede aturdida por unmomento con la sorpresa hasta que me di cuenta de lo que estaba haciendo ytrate se separarme de su pecho.—Suéltala. —Raphael gruñó detrás de mí.Los brazos de Christian me sujetaban fuertemente, tanto que no cedieron ni uncentímetro cuando me retorcí entre ellos. Estaba empezando a asustarmecuando de repente me dejo ir. Me quedé mirando a Christian boquiabierta porla sorpresa. Sus ojos estaban negros, totalmente negros como si sus pupilas se
  • 167. KATIE MACALISTER FORO AD 167hubieran dilatado tanto que parecía como si el iris no existiera, negros ybrillantes, llenos de algo que me aterrorizo.Raphael me empujó detrás de él, haciendo frente a Christian gruñéndoledirectamente en su cara.—Tócala otra vez y tendrás que responder ante mí.—¡Oye! —dije, dándole a Raphael un empujón en la espalda—. No meimportaba un poco de una actitud posesiva, pero estas llevando las cosas unpoco demasiado lejos.—¿Qué pasa? —Roxy llego desde detrás de mí, corriendo—. Todo el mundoestá esperando en la tienda principal. ¿Por qué están perdiendo el tiempo estostipos?—Hans y Franz, están intentando pelearse a puñetazos solamente.—Yo respondo ante ningún hombre, St. John —dijo Christian con una voz tansuave como la seda que sólo magnificó la amenaza implícita en ella—. Si Joy nodesea recibir mis avances, me lo dirá.—¡Oooh! ¿Se pelean por ti? ¡Cool! Imaginé que tomaría un par de días másantes de que las cosas llegaran a ese punto.—Yo digo que ella no los quiere —dijo Raphael, su voz bajando de tono. Si bienno fue tan buena como la tacita amenaza de Christian, no me gusto el modo enque la conversación se estaba desarrollando. Era muy halagador para mí todoeso de que estuvieran peleando por mí, pero también era muy estúpido. Sólohabía actualmente un hombre que quisiera conocer mejor.—Está bien, ustedes dos, deténganse —dije, empujando a Raphael hasta quepude pasar entre ellos. Él no dio marcha atrás en absoluto, lo que significabaque estaba pegada contra un Christian igualmente inmóvil. Volví la cabezahacia Raphael—. Para que lo sepas, estoy tan cerca de él que mis pechos estánapretados contra él.De inmediato Raphael retrocedió un par de pasos pero se aseguro de llevarmecon él cuando lo hizo.—Mira, esto es una tontería —apelé a Christian—. Estoy muy halagada con esode que quieras darme un beso y todo, pero la verdad es que estascompletamente sólo en eso. Supuse que sabrías que Raphael y yo, a falta de unadescripción mejor, estamos interesados el uno en el otro.
  • 168. KATIE MACALISTER FORO AD 168—Él lo sabe —Raphael gruñó detrás de mí.—De modo que puedes simplemente dejar tu postura de gruñir y fingir que nosoy más que una estúpida, pelusa boba, que estará feliz de irse con quien ganeeste concurso de meadas, y volver al trabajo a mano.Las manos de Raphael apretaron dolorosamente mis brazos cuando Christian seacercó tomando mi mano en la suya y la acerco a sus labios para besarla. Fue elmismo movimiento que Dominic había echo, pero el de Christian no me dejocon el deseo de lavar mi mano.—Como tú has pedido, no forzare mi juego. Todavía.—Bien. Ahora que todos somos amigos de nuevo, ¿podemos terminarrápidamente con esas estúpidas lecturas para que pueda disfrutar del resto dela noche?Christian sonrió y metió de nuevo mi mano en el hueco de su brazo. Raphael sequejó para sí mismo, pero tomó la otra mano.—Siento que debería cantar “Nos vamos a ver al Mago” —les dije mientras nosdirigimos a la tienda principal.Ningún hombre se echó a reír, a pesar de que Roxy, aceptando la oferta deChristian a tomar su otro brazo, rompió el silencio con un comentario sobreque le gustaría saber qué perfume usaba para tener tres hombres babeandosobre mí desde el momento en que llegue al país.—Nadie está babeando sobre mí —le dije con una mirada que prometía uncastigo mucho más detallado en un futuro próximo—. Me haces sonar como sifuera un pedazo de carne selecta. Me gustaría simplemente dejar pasar el tema,si podemos. ¿Le dijiste a Dominic que quería escoger a la gente a la querealizaría las lecturas?—No, pensé que estabas detrás de mí, no de pie en medio de la feria con unconcurso de testosterona.Me reí. Raphael frunció el ceño. Mi risita murió cuando me quedé atrapada enla trampa de sus ojos, cuando el calor en ellos envío una cálida ola a través demí que encendió una reacción ardiente en varios puntos clave de mi anatomía.Las porristas se despertaron y empezaron a congregar a la multitud para elevento principal. Si tuve alguna duda antes, el vapor en la mirada seductora deRaphael no me dejó ninguna duda de que esta noche no me pediría que meretirase de su regazo.
  • 169. KATIE MACALISTER FORO AD 169—Ohhh —suspiré y le permití que me alejara del ajetreo de la tienda principal.
  • 170. KATIE MACALISTER FORO AD 170 Capítulo 11 Traducido por Dana Corregido por Xiamara—No.—Vamos, Joy.—¡No!—Mon ange…—Me dices eso una vez más, y te juro que voy a Mon ange a ti tan fuerte quecaminarás gracioso por una semana. ¡Y deja de babear en mi mano!—Estás afligida, mon ange.—¡RAPHAEL!—¡Dominic!—Joyful…—¡De acuerdo, deténganse, todos! —Arranqué mi mano de la de Dominic yfulminé con la mirada a la compañía reunida—. Esto está comenzando aparecerse a un circo. ¡Tú! —Apunté a Roxy—. ¡Siéntate! ¡Tú! —Apunté aRaphael—. Deja de mostrarle tus músculos a Christian y observa a Dominic.¡Tú! —Apunté a Christian—. Deja de mirar a Raphael, siéntate al lado de Roxy,y mantenla en línea. Siéntete libre de sentarte sobre ella si necesitas hacerlo.Ahora, en cuanto a ti, Dominic, quiero dejar perfectamente en claro que voy ahacer esto contra mi mejor juicio, y sólo porque mi amiga tontamente apostócada centavo que tenía a que yo lo haría. A si que leeré las runas para trespersonas, y solo tres personas: Raphael, Christian, y Arielle.—¡No! —chilló Tanya desde donde estaba sentada huraña y enojada detrás deDominic.—Esa no es una prueba justa. Ella elije a tres personas que mentirían por ella.¿Quién diría que lo que sea que ella diga de ellos sea verdad?—¡Oh! —jadeé, indignada—. Jamás le pediría a alguien que mienta por mí. ¡Yciertamente ninguna de estas tres personas que he mencionado pensaría enhacerlo!
  • 171. KATIE MACALISTER FORO AD 171—¿Por qué no? Te has acostado con los dos hombres, y he visto la forma en queobservas a mi hermana. Incluso una inocente como ella no está a salvo de tuapetito lujurioso.—¡Bruja! —vociferé, saltando de mi silla y me dirigí al escenario donde estabasentada Tanya.Ella dio un brinco y se dirigió hacia mí.—Es cierto, soy una bruja, y haces bien en recordarlo ya que para ti creé mihechizo más poderoso. Nos libraremos de tu presencia no deseada…¡permanentemente!Raphael agarró mi brazo y me mantuvo de lanzarme casi un metro hacia losasientos. Milos agarraba a Tanya y la jalaba hacia atrás, nada muy gentil queestuviera contenta de ver.—Joie —Dominic me acercó y tomó mi mano otra vez, tirándome hacia atrás dela mesa que él había establecido para la lectura—. Haces que mi corazón duelacuando insistes en trastornarte en esos asuntos tan triviales. Esta apuesta, es unasunto menor, uno que es mejor olvidar cuando lo comparo con tu felicidad. Lerestaré importancia y eximiré a tu amiga de su responsabilidad.Lo miré cautelosamente.—¿Lo harás? ¿Cual es la trampa?Él se puso más cerca de mí, sus ojos medio abiertos mientras inclinaba sucabeza a la mía.—Si estuviera dentro de mi poder hacerte feliz, mon ange, treparía a la montañamás alta para verte así. Nadaría por el océano más profundo, movería…—Sí, sí, sí, ve al punto. ¿Qué quieres a cambio de suspender toda esta cosa?Él se inclinó aún más para ver mi escote.—Creo que pasar una noche en los brazos de mon ange no es demasiado pedir.—Piensa en otra cosa —dije bruscamente, y me volteé a la mesa.Él agarró mi mano y me levantó hasta su pecho.—¡Raphael! —Me volteé hacia él con una mirada significativa.—Dominic —le advirtió con un destello en sus ojos ámbar, en dirección deDominic.
  • 172. KATIE MACALISTER FORO AD 172—Mon ange —suplicó Dominic, con un ojo sobre Raphael mientras él seacercaba.—Ahí van de nuevo —dijo Roxy a Christian—. Es como ver un episodio de TheWaltons, ¿cierto?Él le levantó las cejas. Ella le adulaba.—Esto ha ido demasiado lejos —dijo Raphael, tirando mis dedos liberándomede los de Dominic, masajeando la parte de arriba de mi mano con su pulgarmientras me llevaba de regreso a mi silla. Hubiese permitido un hormigueo quegeneraba su toque para que recorriera mi cuerpo, pero dado a la compañíapresente, supongo que es mejor mantener presente todo mi ingenio yreportando—. ¿Por qué no dejamos de perder el tiempo? ¿Para quién quieresque lea, Dominic?Dominic se veía molesto al tener su juguete despegado de su agarre, pero frotósus manos juntas y me dio una mirada lasciva que me quitaba por completo miadorado vestido granate.—Yo, por supuesto, Milos y Tanya. Creo que los tres nos ofrecemos a estaamplia oportunidad para que Joie pruebe más allá de la sombra de la duda queTanya clama que es falsa.—No, no, y sobre mi cadáver. Me importa un pepino lo que Tanya diga —dijeentre dientes—. La apuesta era solo que haría tres lecturas.—No puedo permitirle que manche tu honra de tal manera —contestó—.Desgraciadamente, es mi desafortunada obligación recordarte que la apuestadecía que llevarías a cabo exitosamente tres lecturas. Por lo tanto no solo haráslas lecturas, sino que debes ser certera.—No puedes obtener precisión con las runas —reclamé.—Dentro de la duda razonable —añadió.—De acuerdo —dije, infeliz pero sin muchas opciones—. Pero no hay razónpara que tenga que leerles a ustedes tres. Arielle ciertamente está por encima desospecha de complicidad, Christian es neutral, y Raphael es tu propioempleado. ¡Por el amor de Dios! No puede haber objeción a mi lectura paraellos.Evidentemente podía haber. Tanya escupía una ráfaga de comentariosininteligibles hacia Dominic, quien se encogía de hombros y se volteaba haciamí.
  • 173. KATIE MACALISTER FORO AD 173—Debes leer para tres empleados justos para satisfacer a Tanya, mon ange —dijoél con una pizca de inamovilidad.Discutí continuando con la polémica hasta que lo agoté, pero creo que tambiéncedí y acabé con el maldito asunto.—Bien. Leeré para Raphael, Arielle, y Milos. ¿Contento?—Con un ligero ajuste, cambiarás a Milos por Tanya.Miré entre los ojos fríos de Milos y la furia de Tanya e hice un encogimiento dehombros mental.Uno tenía que ser tan malo como el otro.—Bien, pero ella es la última si mi lectura invoca cualquier acto de Dios, quieroser capaz de irme rápidamente.Ignoré la mano de Dominic y me senté en la mesa, haciendo una mueca a lallamativa tela puesta en la mesa. La tiré y grité a Roxy.—Dame tu bufanda roja, ¿quieres? —Ella me la acercó y lo acomodé mientrasestaba tendida sobre la mesa, luego miré a la gente reunida. Estaba en el bordede una esquina del escenario, sentada detrás de una pequeña mesa,derritiéndome bajo el brillo de las luces del escenario que alguien habíaencendido.Tanya y Milos arrastraron dos sillas desde la sección de asientos para unirse alsemicírculo de personas sentadas al frente de mí. La ironía de la situación, tenerque probar algo en lo que no creía, no se me escapaba. Si esto continuaba así,sería como Alice Lewis Carroll’s, creyendo seis cosas imposibles antes deldesayuno.—Está bien. Estoy lista. Vamos primero con Arielle.Arielle, quien estaba sentada tranquilamente al lado de Roxy, me dio unamirada indecisa, dio una rápida mirada a su hermana, y tomó la silla de mi ladoopuesto.Sonreí para tranquilizarla. Ella claramente estaba incómoda, ya éramos dos.—Sabes la rutina, Arielle —dije en una voz que esperaba sonara confidente—.Me gustaría que pienses en una pregunta y te concentres en ella.Ella retorció sus manos y asintió.
  • 174. KATIE MACALISTER FORO AD 174—Bien. En la distribución de Nueve de Odín, el primer lugar de la runa parainfluencias escondidas en tu pasado, la segunda para tus actitudes presentes enlos eventos pasados, la tercera para influencias escondidas en el presente, lacuarta para tu actitud en el presente, la quinta en retrasar u obstáculos quepueden prevenir las consecuencias de tu búsqueda, la sexta es las consecuenciaso resultado de tu pregunta, y la séptima a la novena indica lo que ya tienes, onecesitarás, para influenciar tu pasado, presente, y futuro respectivamente.¿Entiendes todo eso?Ella asintió nuevamente.—Está bien, aquí vamos. —Metí la mano dentro de la bolsa y comencé a sacarpiedras, dejándolas en la distribución de Nueve de Odín, nombrando cadapiedra como lo hacía—. Urus invertida. Raidho invertida. Gebo. Eihwaz. Isa.Sowulo. Nauthiz. Berkana. Pertho.Ella se movió en su asiento, mirando las piedras cautelosamente.—Ya que sabes cómo hacer esto, voy a prescindir de las explicaciones delsignificado de cada piedra e iré directo al grano. Las influencia pasadas de tupregunta son indecisión, juicio personal dañado, tareas agobiantes, y baja autoconfianza.Ella miró un poco espantada por mi escueta valoración de su pasado, pero noestuvo en desacuerdo. Fulminé con la mirada a Tanya, quien se sentabasonriendo petulantemente hacia mí como si supiera un secreto que yo no.Basado en el hecho que Arielle pudo haber tenido una vida lejos de la malainfluencia de su hermana, pensé eso en el momento que mi lectura le dio alblanco.—Las presentes influencias de tu pregunta indica que estás en un momentodecisivo de tu vida donde estás a punto de entrar en una sociedad, pero sesiente como si fueras empujada en dos direcciones. Puedes estar segura que esasociedad prosperará.—Oh —dijo ella alegremente, viéndose mucho más alegre al pensar en supresente. Mentalmente crucé mis dedos para que eso significara que ella habíaencontrado a alguien que se la llevaría lejos de la influencia de Tanya—. Esosuena bastante bien. Por favor continúa.—Las influencias futuras indican que debes despojarte de tus viejos hábitos yrelaciones amargas en orden para seguir adelante con tu vida. Con este despojovendrá claridad y paz interior, el poder para conseguir lo que más quieres. Esta
  • 175. KATIE MACALISTER FORO AD 175última piedra… —Toqué Pertho—. Dice que aunque habrá obstáculos en turecorrido, todos los caminos te llevarán a donde quieres ir.Me volví a sentar, satisfecha que las piedras estuvieran cooperando y nohaciéndome ver mal en frente de todos.—¡Eso es ridículo! —farfulló Tanya, dando un brinco y apuntándome mientrasse volteaba a gritarle a Dominic—. ¡Ella no está haciendo la lecturacorrectamente! ¿Cómo podemos juzgar si tiene todos los poderes de la mente?—Arielle —pregunté gentilmente—. ¿Te importaría decirnos cuál era tupregunta?Ella se ruborizó pero inesperadamente levantó su barbilla y miró a su hermanaa los ojos.—No, no me importa. Mi pregunta era sobre Paal, si me iba a pedir unirme a élcuando regrese de Noruega en la primavera. Paal era mon petit ami desde el añopasado, comprenderán, pero a mi hermana no le gusta y me convenció de queél no es bueno para mí. Por eso me separé de él, pero ahora todo me haquedado claro. Tanya estaba equivocada acerca de Paal, y no estaremos másseparados —añadió ella con una mirada militante en sus ojos—. Lo amo.Deseo estar con él, y no te permitiré que lo apartes de mí otra vez.—¡Vamos, Arielle! —dije suavemente, luego más fuerte mientras Tanya estaba apunto de decir algo mordaz a su hermana—, así que ese es el juicio dañado y laindecisión en el pasado cuando Tanya estaba intentando que rompieras conPaal, una nueva relación y momento decisivo en el presente, y un futuro quepuede ser logrado felizmente solo si tú te despojas del fango de tu vida. —Mirédeliberadamente a Tanya—. Bueno, eso parece ser tres de tres para el equipoJoy.—¡Yay! —aclamó Roxy.Tanya gruñó una obscenidad y se sentó, pero no sin antes enviarle una mirada asu hermana que no presagiaba nada bueno para ella. Arielle se sentó lo máslejos de Tanya que podía. Hice una nota mental para tener una conversacióncon Raphael sobre cuidarla en el futuro.—¿Siguiente? —Incliné mi cabeza a Raphael. Él puso sus ojos en blanco como siestuviera rezando por paciencia, pero tomó asiento ante mí de buena gana.Tanya estaba susurrando con vehemencia en el oído de Dominic, pero él
  • 176. KATIE MACALISTER FORO AD 176parecía ignorarla. Él me dio otra de sus pseudo-seductivas sonrisas. Devolvímis ojos para una vista más placentera.—¿Tienes una pregunta en mente? —pregunté.—Sí —Raphael asintió.—Gracias a Dios, él ya está diciendo sus votos de la boda y ni siquiera hanestado juntos en la cama —Roxy dijo entre dientes en voz baja, pero no casi tanbajo.Raphael curvó los labios hacia mí. Fulminé con la mirada a Roxy.—¿Si pudiéramos hacer esto sin comentarios desde el gallinero? Gracias. Estábien, ahora, Raphael, quiero que te concentres en tu pregunta mientras saco laspiedras para ti.—¡No! —Tanya gritó sin querer directamente en la oreja de Dominic. Él perjuróy saltó, frotándose su oreja y disparando obscenidades a Tanya. Ella ni siquierase disculpó, solo siguió hacia adelante, diciendo—: ¡Eso no es equitativo!Primero él debe decirle a alguien su pregunta, para determinar cuán exacta es lalectura.Miré a Raphael.—¿Tienes alguna objeción para decirle tu pregunta a alguien?Él vaciló por una fracción de segundo.—Ninguna.—Está bien. Puedes decirles a dos personas que sean neutrales en todo estecaos, Arielle y Milos.Raphael tuvo una momentánea charla con ellos, luego regresó a su silla.—Concéntrate en la pregunta. Oooh, interesante. No he visto esta piedra en esaposición antes. ¿Tienes una historia de combustión espontánea en tu familia?Sus ojos se abrieron en sorpresa.Sonreí.—Bromeaba. Veamos que tenemos aquí. Mmm. Las influencias pasadas dicenque tienes varios misterios sin resolver de los cuales buscas desesperadamentesoluciones. Un trastorno es prominente en relación a tu pregunta; sufresverdaderas tormentas de fuego de angustia intentando aguantar, pero al finalno encuentras la respuesta que buscas.
  • 177. KATIE MACALISTER FORO AD 177Miré arriba de las piedras para encontrarlo observándome intensamente. Eratentativo preguntarle si la experiencia traumática de la cual sobreviviórecientemente estaba conectada a su secreto, pero luego pensé que era unapregunta que debía dejar para después.—Las influencias en el presente, hmmm. Esta piedra, Mannaz, dice quedeberías buscar ayuda a los más cercanos. —Lo miré nuevamente, me encontrécon su mirada, y rápidamente miré de regreso las piedras—. Junto con estapiedra, Dagaz, indica que solo uniendo fuerzas con alguien más, darás un pasoadelante a lo que necesitas para resolver la pregunta que te molesta.No miré hacia arriba. Quería hacerlo, quería ofrecerle mi ayuda con la tarea quesea que las runas decían que tenía que asumir, pero no lo hice. Saqué la imagende sus ojos ámbar de mi mente y mantuve mi mirada concentrada en laspiedras amatista mientras continuaba con las que indicaban el futuro.—Las influencias que actúan en el futuro son consecuencias de tu pregunta; sonmentira, traición, y desorientación intencionada. Con el fin de superar esosobstáculos, debes abrirte a una relación que se te está ofreciendo. Lacomunicación es vital con tu compañera. Jera, la última, dice que tu arduotrabajo será recompensado.Arriesgué una mirada. Él estaba mirando pensativo, pero nada más.—Entonces, ¿cómo estuve?—¿Cuál era la pregunta? —Tanya exigió saber.Milos dio un ligero encogimiento de hombros.—Su pregunta era si encontraría la solución al problema que lo estabadesconcertando.Me dio un escalofrío mientras la mirada de Milos me tocó por unos segundos.No pude definir qué pasaba con él, pero él me dio un caso sin fin de inquietud.—¡Ja! —gritó Tanya, saltando.—Siéntate —refunfuñó Roxy—. ¿Qué eres, una liebre?—¡Falló! la charla de tormenta de fuego y trastorno es solo una suposición.—De hecho —dijo Raphael mientras se puso de pie—, ella está increíblementecerca de la situación. —Él miró a Dominic—. Como mi jefe no dudará en estarfeliz de contarte, las recientes circunstancias me han lanzado injustamente bajo
  • 178. KATIE MACALISTER FORO AD 178una nube de sospecha. La situación es la esperanza de encontrar una soluciónpara las raíces que la originaron.—¡Yay! —aclamó Roxy—. Nuestro equipo va adelante dos a cero. ¿Aún creesque ella es un fraude, Tanya?Tanya frunció el labio en una verdadera sonrisa aterradora y fue hacia la mesa.—Ahora lo veremos. Harás una lectura para mí. No seré tan fácil para enredarcomo los demás.—Las mismas reglas se te aplican como a Raphael. Debes decirle tu pregunta ados personas, Arielle y Roxy.—¡No! —gritó Tanya, apuntando a Roxy—. A ella no.—Bien —dije, queriendo terminar con esto. Aunque no tenía mucha fe en elpoder de adivinación de las runas, me encontré que hacer lecturas tiende a serun poco agotador—. Arielle y Milos de nuevo, si nadie lo objeta.Nadie lo hizo. Una vez que Tanya susurró su pregunta a ellos, se sentó. Devolvílas piedras a la bolsa de terciopelo, las agité, y comencé a sacarlas.—Mmmm. Sólo mira todas esas piedras invertidas.Tanya se inclinó hacia adelante para mirar las piedras.—¡Estás haciendo eso a propósito!—¿Tú crees? No lo estoy haciendo, pero te diré qué. Comenzaré y puedesobservarme sacarlas de la bolsa.—Sí —dijo entre dientes—. Te observaré más cuidadosamente.Levanté un par de piedras, las lancé a la bolsa, agité de nuevo, y saqué laspiedras, una a la vez, cuidadosa de dejarla ver mis dedos mientras cada piedraabandonaba la bolsa.Casi todas las piedras salieron invertidas. Fruncí mis labios mientrasconsideraba las piedras invertidas en la distribución de Nueve de Odín.—Mmmm. No se ve muy bien, ¿cierto? Veamos, las influencias del pasadodicen que un ciclo ha sido completado, esas relaciones que mantienes en elpasado han llegado a su fin debido a descuido y abandono. Demasiadaconfianza y problemas en las relaciones han jugado una mayor parte en formartu situación presente.
  • 179. KATIE MACALISTER FORO AD 179—¡Mentiras! ¡Estás mintiendo! ¡No ves todo eso en las piedras; apenas dices esopara intentar ganar la apuesta!—Podemos poner a Arielle para que interprete las piedras también, si quieres.Arielle se puso de pie. Tanya le gruñó algo, y ella se sentó inmediatamente.Miré a Tanya.—¿Continúo?—¡No! ¡No has probado nada, no estás leyendo nada! No tienes el poder queclamas tener. Estás manipulando las piedras para que digan lo que quieres quedigan.Miré por sobre su hombre donde los demás estaban sentados.—¿Debo finalizar o no?—Termínalo, mon ange —dijo Dominic mientras se paseaba sobre el lugar allado de Tanya. Esperaba que su presencia tuviera algún efecto calmante en ella,aunque no había notado que lo hubiera tenido en el pasado.—Está bien. Las influencias en el presente en consideración con tu pregunta,una sociedad está a la vista, pero no será lo que buscas. Esta piedra, Perthoinvertida, indica un final, así que la sociedad te traerá solo perdidas, noganancias. Para evitar esto, no debes tratar de emprender cualquier nuevaaventura ahora, especialmente aquellas que te pondrían en una posición dealguna vulnerabilidad.—¡Esto es una idiotez! Ella no sabe…—Déjala terminar —ordenó Dominic, con la mano sobre su hombro. Por elmodo en que Tanya se estremeció, deduje que su agarre no era gentil.—Lo último, entonces terminaremos. Las influencias en tu futuro. —Estudié lastres piedras indicando el futuro, confundida por la combinación de piedras.—¿Y bien? —exigió Tanya—. ¿Qué mentiras me quieres decir ahora?Toqué las piedras mientras pensaba en la mejor forma de explicar lo que decían.—Esta piedra, Jera, actúa como advertencia. Dice básicamente, lo que hayalrededor, lo que viene. Esta piedra, Fehu invertida, dice que no tendrás laganancia material que esperas tener a menos que des pasos para alterar tucamino. La última piedra, Othala invertido, indica que algo merecidamentetuyo te será quitado. Leídas juntas, las runas muestran una fuerte advertencia
  • 180. KATIE MACALISTER FORO AD 180de que debes abandonar los planes que tienes, y en lugar usar tus talentosnaturales para determinar un resultado más feliz. Si no lo haces… —Me encogíde hombros.—¿Si no lo hago, qué? —preguntó en esa escalofriante dulce voz. Me encogí dehombros nuevamente. No quería decirle que sus piedras combinadaspresagiaban desastres en un nivel catastrófico si no tomaba su futuro en susmanos y lo cambiaba.—Las piedras dicen que te arrepentirás de seguir el camino que estás siguiendoactualmente.—¡Bah! ¿Tú crees que tus amenazas harán alguna diferencia para mí? ¡Pues no!—Golpeó la mesa con su mano, esparciendo las piedras. Las recogí y las metí asalvo en la bolsa. Si bien no creía necesariamente que nadie más que el lectordebe tocar las piedras, las amatistas eran preciosas, y no quería perder alguna.—¿Cuál era su pregunta? —le preguntó Roxy a Arielle.—Ella preguntó si sería exitosa en deshacerse de una amenaza para su felicidad.Ambas miramos a Tanya. Ella me sonrió.—No encontré adecuada tu demostración —dijo ella—. Perdiste la apuesta.Deberás pagar el dinero que tienes y nunca más volver a poner un pie aquí.—Ahora, espera —dije al mismo tiempo mientras Roxy gritaba:—¡Gran tramposa! ¡Ella gano la apuesta! —Justo mientras Raphael interveníaentre nosotras.—Dominic, si no puedes controlar mejor a tu gente, estaré feliz de darte unoscuantos trucos en cómo mantenerlos tranquilos. —Él esperó hasta que Tanyaarrancó su brazo del agarre de Dominic y se masajeaba arriba y abajovigorosamente—. Joy ganó la apuesta. Ella probó que podía leer con unrazonable nivel de exactitud. Fin del espectáculo. Ven, pequeña alborotadora —dijo él ofreciéndome su mano—. Me gustaría hablar contigo en privado.Dejé que mis labios se torcieran en una sonrisa ante la mirada de sus ojos. Eraparte exasperación, parte deseo, y parte algo que no podía leer.—Estoy de acuerdo que ella ganó la apuesta —dijo Dominic mientras se movíahacia adelante—. Pero ella irá conmigo. Soy yo quien desea hablar con ella. Enprivado.
  • 181. KATIE MACALISTER FORO AD 181El modo en que él dijo las dos últimas palabras hizo que se me pusiera la piel degallina.—Lo siento, Raphael lo pidió primero —dije mientras tomaba su mano—.Incluso si no lo hubiese hecho, él me agrada más. Gracias por toda la diversión,chicos. Roxy, no olvides recolectar tus ganancias.Seguí a Raphael fuera del escenario, con mi mano aún agarrada a la de él, y porel pasillo hacia la abertura de la carpa antes que Tanya explotara. Ella gritó sufuria a Dominic en al menos tres idiomas, arremetiéndole mientras gritabaobscenidades y amenazas hasta que Dominic se retiró y le dio una bofetada.Ciertamente no soy una de las grandes admiradoras de Tanya, pero jamás hepensado que es correcto cuando un hombre siente que puede golpear a unamujer. Emprendí el camino de regreso hacia Dominic.—Déjalos —advirtió Raphael en mi oído mientras sus dedos se aferrabanalrededor de los míos.—Él la está golpeando —susurré, tirando con mi mano libre—. Ella no meagrada, pero no voy a estar de pie mientras él le da una paliza.—Ella está casi histérica con rabia y fuera de control —dijo Raphael—. Él deverdad no intentó lastimarla.Los miré. Tenía que admitir que Tanya estaba sobre el límite. Ella aún estabadespotricando y desvariando a Dominic, pero aparte de defenderse de susgarras, él no estaba golpeándola. Él le dio unas miradas infelices a nuestrocamino mientras Raphael me sacaba deprisa de la carpa, pero él estaba lleno detrabajo para quedarse para lidiar con Tanya. Christian y Roxy estaban cerca denuestros talones, seguidos por el silencioso pero espeluznante Milos.—Oye, te diste cuenta, ¡sin catástrofes! —Roxy gritó mientras Raphael estaba apunto de llevarme lejos de la carpa—. Supongo que tendrás que decirle aMiranda que estaba equivocada sobre eso después de todo. Por supuesto, lamayoría de las cosas que presagiaste el último tiempo no sucedieron por unoscuantos días, así que ya sabes, quizás ahora sería buen momento para sacar elseguro contra terremoto.—Oh, ja-ja. ¿A donde van ahora? —Había estado preocupada sobre qué hacercon Christian. No podía entender el hecho de que él tuviera un interés en mí —no de esa forma— y estaba más que lista para creer que su interés era falsocomo el de Dominic, excepto que había algo escueto en sus ojos que tenía unapequeña parte de mi credibilidad de que era sincero. Si eso era, quería aclararle
  • 182. KATIE MACALISTER FORO AD 182a él que no teníamos un futuro juntos, pero al mismo tiempo hacerle saber quele deseaba bien y quería que fuera feliz. Sé que suena trillado, pero realmentequería que fuéramos amigos.—Vamos a ir a la mazmorra —dijo Roxy rápidamente, escabulléndose a un ladomientras Milos se resbalaba detrás de ella. Ella agarró el brazo de Christian y leenvió una mirada adoradora—. ¿Qué dice, Sr. Dante, sir? ¿Va a otro revolcónconmigo en la mazmorra? Puede que no sea la mujer por la que ha estadoviendo a Raphael toda la noche, pero no soy queso ahumado tampoco.Christian estaba observándome con una mirada oscura e impenetrable. Meresistí al impulso de mirar a otro lado y en lugar de eso levanté mi barbilla,esperando que lo entendiera. Él se volteó a Roxy y se rió a pesar del sarcasmode su comentario.—Efectivamente no eres queso ahumado, más aún, te encuentro completamentedeliciosa. Sería un placer acompañarte a la mazmorra de nuevo, pero solo condos condiciones.—¿Quieres que te amarre y te haga cosas malas con mi lengua? —preguntó conoptimismo.Él se rió nuevamente.—No. Debes permitirme mostrarte las mazmorras en el Castillo Drahanská.—Oooh, verdaderas mazmorras —chilló Roxy.—Y es mi turno de controlar el látigo en el stand de castigo.Roxy se rió tontamente y se lo llevó hacia la sección de la feria con los más rarosofrecimientos. Estaba agradecida que él no me haya dado otra de sus miradasmártires mientras se iba; me sentía lo suficientemente mal al ser la fuente deinterés romántico no correspondido.—Me pregunto si es algo en el agua —reflexioné mientras me volteaba aRaphael mis dedos aún estaban entrelazados con los suyos—. Te digo, quejamás he tenido a tantos hombres cayendo a mis pies. ¡Es embriagador estepoder que tengo sobre los simples hombres mortales!—Cuánto debes estar sufriendo —dijo, empujándome más cerca. Él no tuvo quetirar muy fuerte. Desenredé mis dedos para poder hacer lo que estabaesperando hace días, correrlos por sus rizos.
  • 183. KATIE MACALISTER FORO AD 183—Así que, cuéntame —dije, inclinándome en el fuerte largo de su cuerpo—.¿Para qué me querías ver? Sólo puedo esperar que vayas a sugerir que vayamosa algún lugar privado para que pueda arrancarte la ropa e investigar ese tatuajeen tu vientre en detalle.—Tengo trabajo que hacer —contestó, sus ojos se fundían mientras yo deslizabauna mano bajo su sweater y acariciaba su pecho—. Las aglomeraciones estánalcanzando el máximo número al que podemos dar cabida, y tengo queasegurar que el equipo asignado a controlar la multitud esté haciendo sutrabajo.Un pezón era la recompensa para mi dedicada exploración. Lo provoqué ydisfruté del modo que su respiración de pronto fue irregular.—Muchos hombres no son aficionados a los pezones —comenté, moviendo miscaderas para rozarlas contra él de una forma que esperaba lo hiciera olvidar lode las aglomeraciones—. Me alegra ver que lo seas, porque siempre he pensadoque es un lugar extremadamente erótico en el cuerpo de un hombre.Él cerró sus ojos por un momento, se le escapó un quejido mientras lamía lasesquinas de su boca; luego de pronto sus manos estaban encima de mí. Ahuecóuna mano alrededor de mi nuca y la retiraba al mismo tiempo mientras su bocadescendía sobre la mía. Él invadía, dominaba, exigía respuesta y no se calmaríapor nada más que una completa rendición. Capitulé felizmente, derritiéndomeen él e inhalando esa maravillosa esencia de Raphael, pasión disparando dentrode mí con cada caricia de su lengua. Gemí mi placer y estaba a punto dedeslizar mi segunda mano bajo su sweater así realmente podía satisfacermecuando él rompió el beso.—¡Oye! —dije, extremadamente infeliz cuando se detuvo.—Más tarde —dijo con una promesa en sus ojos que hacía debilitar misrodillas—. No puedo hacer esto ahora, pero…después.—¿Tu lugar o el mío? —pregunté, corriendo mi dedo sobre la exuberante curvade su labio inferior. Sus ojos estaban tan cálidos, que pensé que su miradadejaría quemaduras donde me tocó.—Honestamente no me interesa mientras estés ahí desnuda.—Me gusta un hombre que se acomoda fácilmente —dije con un pequeño besoen la punta de su nariz—. Diviértete observando a los niños jugar.
  • 184. KATIE MACALISTER FORO AD 184Él me detuvo mientras me volteaba para irme, arrancando una llave del llaveroy entregándomela. Le hice la venia con ella, dándole una lujuriosa mirada solopara hacerle saber que él era el hombre más sensual en la faz de la tierra, y mefui para encontrar a Roxy y Christian. * * *Roxy me echaba la culpa de cualquier desastre de la noche, afirmando que mispoderes cataclistas estaban vueltos locos.—Sabía que no debías leer esas runas —refunfuñaba mientras lavaba sus manossucias en un balde de agua que estaba bajo un grifo—. Sabía que algo asísucedería. ¡Lo sabía! ¡Puedes quedarte con tus catástrofes! ¡No eres cataclista,eres una catamaniática!—¡No soy responsable de ese fuego! Y si recuerdas, tú fuiste la que me organizópara leer las runas. Me lo rogaste, me lo suplicaste, apostaste cada centavo quetenías en mí, así que si incluso por alguna extraña casualidad de la vida milectura es responsable por el fuego en el fotomatón Kirlian, toda la situaciónsería tu culpa, no mía.—Señoritas —dijo Christian haciendo su ya conocida mirada mártir—. Creo queel origen del fuego probará ser los cables conectados entre la cámara de aura yla computadora. No pude hacer más que notar mientras estábamosextinguiendo el fuego, que los cables estaban carbonizados más allá de lo quedeberían estar en un incendio simple.—No hay tal cosa como un simple desastre en lo que concierne a Joy —dijoRoxy entre dientes, tomando la toalla que le entregó Christian para secarse lasmanos.—Estaría agradecida si dejaras de insinuarme que todo lo que va mal es miculpa —dije apretando los dientes—. No he tenido más que ver con el incendioque con los otros eventos esta tarde.—¡Golpeaste en el rostro al vocalista de Six Inches of Slime y rompiste su nariz!—¡No lo golpeé! ¡No a propósito! Me tropecé con un cable y caí encima de él.Solo sucedió que su nariz estaba justo donde aterrizó mi puño. Por otro lado, selo merecía. ¡Él estaba seduciéndome y no tomaría un no como respuesta! ¿Quése suponía que debía hacer, dejar que me violara? Sabes, estoy cansándome un
  • 185. KATIE MACALISTER FORO AD 185poco de que cada hombre a mi alrededor ande asumiendo que soy un juegomás de la feria.—¡Ja! ¡Hablando de ser engreída! ¿Cada hombre? ¿Qué, crees que eres algunaespecie de diosa sexual que ningún hombre puede resistirse?—Señoritas, por favor…Los ignoré, a Christian y a Roxy.—Y en cuanto a romperle la nariz a ese idiota, si él no hubiese esquivado, lohubiese golpeado en el ojo en lugar de su nariz, y podría haber continuado consu estúpida banda en vez de gritar por un doctor. ¿Quién iba a saber que seríatan nenita por un poco de sangre? ¡Pensaba que a los góticos les gustaba lasangre y el dolor y sufrimiento! Mi golpe involuntario en la nariz debió habersido totalmente de su gusto.—Oh, ya veo —dijo Roxy con detestable inocencia. Machaqué mis dientes másy más—. ¿Así que no era tu culpa que la muchedumbre se descontrolara yrompiera la carpa principal cuando Six Inches no continuó porque estaba rotasu nariz? ¿Y no fue tu culpa que Raphael no estuviera controlando lasaglomeraciones como se suponía iba a hacer, porque él estaba ocupadollevando a tu víctima al hospital, por lo tanto dejando a Dominic a cargo? ¿Unhombre que claramente no tiene idea de cómo mantener en control a lasmultitudes?—Es su feria; ¿crees que él no tomaría precauciones para asegurarse que todosesos góticos no se salieran de control?—Joy, Roxanne, entiendo que estén enfadadas, pero esto no es…Terminé de secarme las manos y empujé la toalla en las manos de Christian.Roxy se volteó y me enfrentó, con sus manos en las caderas.—Él tomó precauciones; contrató a Raphael, quien habría estado aquí de no serpor tu ataque al pobre cantante.—Roxy, lo juro, si me dices una vez más que soy responsable por…—¡Joy!—¿No se suponía que ibas a estar buscando a mi Oscuro? —le dije bruscamentea Christian—. ¿No se supone que debes estar observando a Milos para ver si esel muerto andante?
  • 186. KATIE MACALISTER FORO AD 186—¡No le grites! —gritó Roxy, lanzándose en frente de él y moviendo sus brazosde una manera alborotada—. ¡Él es un escritor famoso! ¡No puedes gritarle aescritores famosos así como así! Por otro lado, él es inocente. Él no es quien…—No lo digas —advertí, moviendo mi dedo hacia ella—. ¡No lo digas! ¡Te lojuro, entre las runas y Tanya y Dominic saltándome toda la tarde intentandoacorralarme y ese pequeño idiota con la nariz de vaso y combatiendo unincendio con extinguidores que rociaban cualquier cosa menos el fuego, estoyen mi límite!—¡No me interesa, no puedes gritarle a Christian!—¡Le grito a quien quiera!— ¿Quieres gritar? Bien. ¡Grítale a ella! —Roxy apuntó sobre mi hombro. Mevolteé para ver a Tanya acercándose de forma acusativa, una mirada de furia yodio en su rostro que era claramente visible a veinte pasos.—Oh, Dios —juré, sabiendo que ella se acercaba a golpearme, y estabaindefensa sin Raphael para alejar a esa rabiosa de mí.Christian estaba en mi lado en un destello.—Me encargaré de ella —dijo él en esa hermosa voz que sonaba amenazadora,tan amenazadora que enviaba desagradables escalofríos por mi espalda.—No —dije tranquilamente, intentando colocar una sonrisa en mi rostro. Nofue exitosa—. Está bien. Ella es solo ladrido y no muerde. No se atrevería ahacer nada tan idiota como para agredirme en frente de testigos. Estoy seguraque lanzará una maldición o dos, pero puedo vivir con eso. No me hará dañodejarla descargar su rencor si la hace sentirse mejor.—¡Tú! —gruñó Tanya mientras se acercaba, sus ojos negros como carbón. Adiferencia de más temprano en la tarde cuando estaba sin duda tirando espumapor la boca con rabia, ahora tenía la apariencia de calma, pero estabadesorientada. Había una curiosa irritabilidad en ella, como si estuviera llena deenergía atorada que amenazaba con explotar en cualquier momento—. Esta vezhas ido demasiado lejos. Serás castigada, por eso, te lo prometo. No hayescapatoria en tu destino.—Siempre creí que el concepto de gente siendo indefensa contra el destino erauna carga de brujas —dije suavemente—. Prefiero hacer mi propio futuro,gracias.
  • 187. KATIE MACALISTER FORO AD 187El labio de Tanya se movió nerviosamente. Un temblor corrió por ella. Empuñósus manos.—No lamentaré en nada lo que te espera —escupió.—¿Sabes que tu inglés se echa a perder cada vez que te disgustas? —pregunté,mi cabeza inclinada a un lado mientras daba golpecitos con el dedo en mislabios—. Debe haber alguna especie de correlación directa entre el estrés y lahabilidad del lenguaje en una parte de tu cerebro.Ella se inclinó hacia adelante hasta que estaba a escasos centímetros de mí. Elviento traía su largo cabello rojo hacia adelante hasta que me rosaba. Retrocedí,incómoda con cualquier parte de ella tocándome. Sus labios se curvaron en unadespiadada y deleitosa sonrisa que me hacía cuestionar su cordura, su voz, unáspero susurro que era solo para mis oídos.—Morirás esta noche. Espero que hayas dicho tus oraciones.—No me asustas para nada, Tanya —susurré de vuelta. Christian se movióinquietantemente detrás de mí, pero retuve una mano para evitar queinterfiriera—. ¿Sabes que honestamente no siento nada por ti más que lástima?Estás consumida por la rabia y el odio que me tienes porque crees que estoyusurpando tu posición, pero la verdad es, no estarías feliz si me fuera mañana.Creo que debes mirar dentro de ti para las respuestas que te hacen tanmiserable. Como dijeron las runas, echarle la culpa a otros por desgracias quehas provocado tú, no es el modo de conseguir la felicidad.—Seré feliz solo cuando estés muerta —prometió, esta vez lo dijo losuficientemente fuerte para que Roxy y Christian escucharan, como tambiénuna media docena de otras personas cercanas a nosotros. Varias personas sevoltearon ante sus palabras, justo a tiempo para ver como arrancaba la cubetade agua sucia y me la lanzaba.—Que mier… —grité, asombrada por el agua fría azotándome en todo el rostro.Me miré hacia abajo para encontrarme cubierta de agua sucia vertida en michaqueta, sobre mi precioso vestido de terciopelo, haciendo un charco en miszapatos.Tanya ya estaba caminando para cuando terminé de farfullar lo suficiente paragritarle una amplia gama de palabrotas. La gente que estaba alrededor denosotros rápidamente se volteó como si se avergonzaran de haber presenciadotal escena. Roxy agarró mi brazo y evitó que corriera tras Tanya y restregara surostro en el lodo.
  • 188. KATIE MACALISTER FORO AD 188—Cielos, estás hecha un desastre. Vamos, Rocky, te llevaremos a casa ysecaremos tus ropas antes de tu siguiente round con la Bruja de las Tierras Altasde Moravian.Christian me entregó su pañuelo para limpiar mi rostro, mientras murmurabasuavemente cosas tranquilizadoras.—No, gracias —dije, limpiándome e intentando sacar lo peor del lodo. Le sonreía Christian—. Tendré esto limpio antes de devolvértelo. Creo, si no te importa,que iré a sacarme esta ropa mojada.—Iré contigo —ofreció Roxy desinteresadamente. Le di un pequeño apretón asu mano.—No es necesario. No voy a regresar al hotel todavía. Usaré el remolque deRaphael para secarme —le dije las palabras a Roxy, pero mis ojos estaban enChristian. Él se puso tenso por un momento, su inescrutable mirada buscaba mirostro.—¿Estás segura? —preguntó Roxy, mirando entre Christian y yo.Asentí.—Estoy segura. Los veré mañana en la mañana, ¿Está bien? Christian, ¿sigue enpie lo del paseo por tu mazmorra mañana?Él estaba callado por un momento, sus ojos cubiertos como si no quisierarevelar nada de él; luego hizo un elegante gesto de capitulación con su mano.—Estaría encantado. Tengo algunos asuntos que atender en la mañana, pero siestán libres en la tarde, estaré feliz de mostrarles los alrededores del castillo.—Genial. —Sonreí, dándole una mirada de advertencia a Roxy para que secomportara—. Entonces nos veremos mañana. Gracias por tu ayuda. Realmentete lo agradezco. —Sólo porque me daba la gana lo besé en la mejilla. Sus manosagarraron mis brazos por un momento antes de soltarme.Comencé a caminar en dirección del remolque de Raphael, escondiéndome dela espesa multitud.—¡Joy! —Me volteé cuando Roxy gritó mi nombre.Ella corrió hacia mí, fulminando con la mirada a un par de adolescentes queestaban mirando boquiabiertos mi empapada persona hasta que miraron a otrolado, y dijo entre dientes:—¿Estarás bien esta noche, cierto?
  • 189. KATIE MACALISTER FORO AD 189—¿BIEN? ¿Eh? ¿Qué?Ella me retiró del tráfico de la multitud y comenzó a rebuscar en su bolso.—Esta tarde. Más tarde. Tú y Raphael. Toma, ten esto.Me empujó un puñado de condones a mi mano.—¡Roxy! —dije, horrorizada—. ¿Qué haces con condones? ¿Pensé que estabasguardándote para el Sr. Indicado?—¡Duh! Miranda dijo que lo conocería dentro de un mes, así que los trajeconmigo en caso de. Pero no he visto a nadie aquí que sea remotamenteindicado, excepto Christian, y está interesado en ti.—Él no está interesado en mí, es solo uno de esos hombres que creen quequieren algo que otro tiene. Lo de él no es verdadero.—Mmmm. Me reservo el juicio en eso. Ten. —Me arrebató los condones de mimanó y los metió en mi bolso—. Úsalos con mi aprobación.Ignoré su mirada lasciva y me metí en la multitud, sintiéndome como unsalmón nadando corriente arriba mientras me alejaba de la feria hacia losremolques que estaban en la curva al final del prado.Imaginé que a Raphael no le importaría si usaba su alojamiento para secarme.Él me había dado su llave; claramente esperaba encontrarme en su remolquecuando hubiera terminado de trabajar. Era mejor esperarlo aquí que en mipequeña habitación de hotel, o deambulando alrededor de la feria donde podíatoparme nuevamente con Tanya. Sin mencionar a Dominic y sus manos depulpo. O el ultra espeluznante de Milos.Una media hora después estaba sentada en el remolque de Raphael tibia y secaen una de sus sudaderas. Mi vestido colgando de la silla, secado con la toalla lomejor que pude. Mi abrigo colgando sobre una pila de periódicos. Mi ropainterior estaba metida discretamente en mi bolso. Había discutido el dilema“con ropa interior/ sin ropa interior”, finalmente decidiendo que aunque sinropa interior podía llevar a que Raphael creyera que soy el tipo de mujer sueltaque estaba anticipando el tipo de acción que la ropa interior podría impedir, eramejor que estar con ropa interior húmeda y empapada, o peor, que éldescubriera que tuviera la ropa interior húmeda y mojada. ¡Asqueroso!Asunto arreglado, me acurruqué con una manta y un libro sobre la cama deRaphael, resistiendo las ganas de buscar entre sus pertenencias para ver quépodía descubrir de él. Parte de lo picante en nuestra relación —lo que había por
  • 190. KATIE MACALISTER FORO AD 190el momento— era el sentido del misterio que lo envolvía. Yo era buenaesperando y destapando todas las piezas interesantes y añadiéndolas a unaperitivo de hombre extremo.Ese pensamiento me recordó los condones que Roxy me había puesto en elbolso. Aunque estaba segura que Raphael estaría equipado con su propiosuministro, no había sentido en tomar precauciones. Miré alrededor para verdonde podía esconder un condón, esconderlo de la vista solo en caso que lascosas no resulten como esperaba que lo hicieran, y cerca por si resultaban.—¡Almohada! —dije alegremente, volteándome para poner un condón bajo unade las almohadas de su cama. Mi mano se detuvo cerca, luego mi manoretrocedió cuidadosamente del borde.No había ningún arma bajo la almohada.—Mmmm. —Miré bajo la otra almohada. También estaba libre de armas. Puseel condón debajo y me incliné, poniendo mis rodillas arriba para poderdescansar mi barbilla mientras pensaba.Había sentido su pecho, me había apoyado contra él, y no tenía un arma sujetabajo su axila, ¿entonces donde estaba? Miré por la puerta abierta bajo el largodel remolque, preguntándome si la habría escondido en alguna parte, o si lahabía movido a otro lugar.—Y esto me hace pensar… ¿En primer lugar por qué tiene un arma? —Mi vozera áspera mientras hacía eco por la habitación, un intruso en un pequeñosantuario privado. Me escabullí bajo las mantas, llevando el libro conmigo, yenterrando mi rostro en su almohada mientras me rendía a la maravillosaesencia de Raphael que jamás fallaba en hacerme sentir toda una chica tonta pordentro.Comenzó de la misma forma como había sido antes.Amada. La voz hizo eco en mi cabeza. Luché para despertar, luché para despojarlas cadenas de seda que me mantenían dormida y que me manteníanconsciente. Otra vez mi cuerpo parecía tener una pesada y extraña cosa que norespondía a mis demandas.Amada, no luches conmigo. Él me estaba tocando, acariciando mi cuerpo aunquesabía que no estaba físicamente presente. ¿Cómo podía luchar con un hombrecuyos pensamientos se sentían como delicado toque sobre mi piel? Me quejéprofundo en mi garganta mientras luchaba por escapar de las caricias de sus
  • 191. KATIE MACALISTER FORO AD 191dedos. Está mal, mi mente chillaba. ¡Cada toque de su mente en la mía estabamal! Tenía que hacerlo entender que lo que él quería no era mío para dárselo.Nunca podría hacerte daño. Eres mi Amada. No debes negar tu destino.¡No! grité dentro de mi cabeza. Él se estaba acercando, podía sentirlo moverseentre la noche, elegante, poderoso, un eterno cazador lleno de furia, detormento eterno, llamando entre la noche a una persona que él creía que podíasalvarlo. Yo.No soy ella le supliqué. No te pertenezco. Está mal. Ambos sufriremos si no te detienesahora.Jamás podría lastimarte, Amada.Sollocé el nombre de Raphael, luchando por liberarme del poder del Oscuro,desesperada por escapar y recuperar el control de mi cuerpo. Mi piel searrastraba con el pensamiento de qué sucedería una vez que él llegara. Estaríamaldita como él lo estaba, Lo sabía tanto como que el sol se elevaría cadamañana para desterrar el terror de la noche.Eres más bella que cualquier mujer que he visto. El calor me cubrió, me llenó, astillasde deseo dentro de mí, dentro de él.Amada.¡Raphael! respondí, luchando con cada gramo de fuerza que me quedaba.Una calidez, una presencia que no había sentido en la visión de la otra nocheme rodeó.Hueles a flores, pero sabes a cielo. Llamas lamían mi espalda, quemando mi cuello,prendiéndome fuego. Luché por escapar de las flamas, pero el Oscuro mesostuvo demasiado bien.He pensado en ti toda la tarde, en esto. Nunca estuviste fuera de mi mente. Eres paramí. Cada centímetro de ti es perfecto, perfectamente hecha para mí. Eres mía.Él se acercaba. Estaba casi sobre mí.Estaremos juntos por siempre, Amada.¡Noooooooo!Dilo. Di las palabras. Quiero escucharlas. El fuego consumía mi parte delantera,quemaba pasando la carne y músculo y hueso, hirviendo mi sangre hasta queno quedaba más que mi esencia. Lo que quedaba era amor.
  • 192. KATIE MACALISTER FORO AD 192—¡Raphael!—Mmmm. Pensé que jamás despertarías.Abrí mis ojos. La mirada ámbar de Raphael me quemó segundos antes que suboca clamara la mía. Me entregué a él, le entregué todo lo que había de mí y loacepté de regreso.Un conmovedor aullido de agonía rasgaba la tela de la noche, llevando lágrimasa mis ojos incluso comprendiendo que no había nada que pudiera hacer para elOscuro.—¿Joy?Abrí mis ojos otra vez y sonreí ante la preocupación de los hermosos ojos deRaphael.—Hola, Bob.—Te pusiste rígida por un momento.Dejé que mi sonrisa fuera traviesa y me froté contra él.—No soy la única cosa que está rígida.—Pícara. —Sonrió, agachando su cabeza para otra probada de mis labios. Lasensación de la calidez de su piel tocando la mía, su sabor, su cuerpopresionando el mío hacia el colchón, reafirmando el saber que esto estaba bien,que estaba destinado a pasar. Su presencia hacía olvidar la pesadilla que casituve. Una pequeña chispa de culpabilidad estallaba con el pensamiento de queno debería estar celebrando con Raphael mientras otro estaba sufriendo, pero laparte honesta de mi mente echaba afuera la culpabilidad con el reconocimientode que algunas cosas estaban bajo mi control.Chupé la lengua de Raphael mientras él revisaba mis dientes, deslizando mismanos bajo los músculos de sus hombros hasta su espalda.—Estás desnudo —dije, pausando nuestro beso para respirar.Él se inclinó y me miró, rastreando un dedo por mi cuello, bajo el medio de miesternón, aún más abajo de mi vientre, terminando con una cosquilla en laentrada de mi paraíso personal.—Ah, nena, tú también.Me fundí en un gran charco de baba. Nena. No era la palabra, era el modo enque lo dijo.
  • 193. KATIE MACALISTER FORO AD 193—Estaba esperándote. De alguna forma pensé que preferirías que me vistiera deesta forma.Él se inclinó hacia adelante para unir su mejilla a mi pecho. La pizca desnudade la barba de unos cuantos días agregaba una dimensión de hormigueo que nohabía sentido antes. Di un respiro de placer.—Eres positivamente psíquica.—¿Y ahora lo descubres? —Me reí, mi risa pasó a un jadeo mientras su boca secerraba en mi pezón—. Bien, me gusta eso —admití, preguntándome por quémi voz estaba una octava más alta de lo normal.Raphael lavó mi pecho con largas caricias de su lengua antes de soltarlo.—A mi también —gruñó, su voz era profunda mientras se inclinaba en mi otropecho—. Mira, uno de repuesto.—Sí —gemí, intentando conseguir algo de aire para mis pulmones. Eraimposible respirar mientras su boca estaba en mi carne, así que cedí ante la ideay sólo me concentré en lo que él estaba haciendo—. Lo guardo paraemergencias. Nunca se sabe cuando necesitaras un seno de repuesto, mi madresiempre lo decía. Y estaba en lo cierto. Estoy extremadamente feliz en estemomento que tuve la previsión de traer mi repuesto conmigo en este viaje.—Y está en una condición deliciosa —dijo Raphael antes de que sus dientes secerraran delicadamente en mi pezón. Ronroneé y curvé mi espalda para que élpudiera darse más festín de eso—. Redondo y firme y completamenteenvasado.—Ves… demasiada… televisión… —jadeé mientras él besaba el rastro caliente alo largo de mi vientre. Tenía una idea de a dónde se dirigía, y aunquedisfrutaba los pequeños mordiscos y besos que estaba repartiendo a lo largo delcamino, creo que es mejor detenerlo antes que vaya demasiado lejos—. ¿Ehm,Raphael? ¿No vas a… no estás planeando hacer… ehm… ya sabes, tango con lalengua ahí abajo, cierto?Él frenó en mi cadera, besando y clavando mientras separaba mis inseguraspiernas y se acomodaba entre ellas.—Ciertamente lo haré. ¿Me imagino que no tienes alguna objeción?Su cabeza oscura se agachó para besar la línea caliente sobre mi muslo.—Bueno, de hecho la tengo.
  • 194. KATIE MACALISTER FORO AD 194Él alzó la mirada.—¿La tienes?—Sí. —Asentí—. No es nada personal, pero no me gusta. Así que podemossaltar el aperitivo y seguir con el plato principal, eso estaría bien para mí. —Metí la mano bajo la almohada y saque el pequeño paquete plástico—. Traje losmíos en caso que no tengas alguno.Él frunció el ceño ante el condón que le entregué, luego me lo devolvió.—¿Qué quieres decir con que no te gusta?Hice un indefinible gesto de encogimiento de hombros con el condón.—No me gusta, a eso me refiero. Lo he intentado, y no me gusta, y ya que esono puede ser todo pintoresco para ti ahí abajo, estoy segura que no te importaráque lo saltemos.Él negó con su cabeza, sus rizos rozaban mis muslos de un modo que los hacíasentir como si fueran lamidos por llamas.—Me importa. No entiendo como puedes decir que no te gusta cuando no lohas intentado.Le fruncí el ceño.—¡Lo he intentado!—¡No conmigo!—Bueno, no tengo que hacerlo, ¿cierto?, o sea, es casi lo mismo que concualquiera, ¿no?Ahora él estaba frunciendo el ceño.—No, no lo es. Sucede que soy bastante bueno en esto, o eso me han dicho. Asíque si solo dejaras de detenerme diciéndome que no te gusta y dejar hacer mitrabajo, verás por ti misma.Tomé un respiro.—Mira, ¿tú crees que podrías venir aquí a discutir esto? Siento que estoyhablando con mi ginecólogo cuando estás ahí cara a cara con todas mis partesfemeninas. O sea, ese no es el lugar más atractivo de mi cuerpo, y preferiría quede verdad no te sientes ahí y mires esa parte mía.Él miró las partes en cuestión. Agarré su cabeza y lo tiré hacia arriba.
  • 195. KATIE MACALISTER FORO AD 195—¡No MIRES ahí! ¡Te dije que no miraras ahí, y ahora lo haces!Él levantó una ceja y gentilmente soltó mis manos de su cabeza.—Nunca antes conocí a una mujer que tuviera un complejo de inferioridad consus genitales.—No tengo un complejo de inferioridad —dije bruscamente, perdiendorápidamente la paciencia con su insistencia para ver mi entrepierna. Lo estabahaciendo ahora, él estaba mirándome como si esperara que saliera Bugs Bunnyy comenzara a bailar—. Simplemente no me gusta que establezcan uncampamento en mi entrepierna y se dediquen a admirar la vista, ¿está bien?—Joy.—¿Qué?—Acuéstate y cierra tus ojos.—No.—Sí.—No confío en ti. Tomarás ventaja de eso y mirarás.—También cerraré mis ojos.—¿Lo prometes?Él suspiró, su respiración era una ráfaga de hormigueo cálido en todas esasencantadoras aunque no pintorescas partes.—Sí, lo prometo. Ahora haz lo que dije. No haré nada que no quieras. ¿Estábien?—Te tomaré la palabra —advertí, acostándome otra vez, tensa como una monjaen casa de putas.Él no me respondió, solo frotó sus mejillas en mis muslos. Justo como lo hizo enmis pechos, la abrasión era lo suficientemente áspero para que mi pielhormigueara.—¿Te gusta la sensación de eso? —preguntó.—Sí. ¿Tienes tus ojos cerrados?—Sí. —Frotó su mejilla contra mi muslo nuevamente antes de besar un caminoserpenteante hacia arriba—. También me gusta. Sabes dulce, y tu piel es tansuave, es como la seda. —Él besó el otro lado, lamiendo y mordisqueando un
  • 196. KATIE MACALISTER FORO AD 196camino hacia el norte. Mis piernas se tensaron por lo cerca que llegó de labase—. Relájate, nena. Te gustará, lo prometo. Eres tan ardiente, sé que debesestar quemándote por dentro.Agarré largas cantidades de las mantas mientras fácilmente metió un dedodentro de mí.—Eres ardiente. Eres ardiente y sedosa y casi lista para mí.—¿Vas a estar narrando todo esto? —pregunté, echándole un vistazo sobre mivientre—. ¿Debemos comentar la versión del sexo oral?Él sonrió mientras depositaba un beso muy detenidamente en el centro exacto.—Pensé que podía ser más tranquilizador para ti si sabías lo mucho que loestoy disfrutando también.—Oh. Bien. Está bien. Solo estaba revisando en caso de que hubiera algúninterrogatorio después.Él sonrió de nuevo, retirando su dedo, solo para devolverlo con un amigo.—Oh, mi… —gemí, preguntándome cuanto tiempo podía estar una persona sinrespirar. La sensación de sus dedos acariciándome, forzándome, era algo quejamás había sentido. Era tibio e intimo y, junto con el pequeño beso que ahoraestaba presionando sobre un área bastante sensible, perfectamente agradable.—¿Te gusta, cierto? —Sus dedos salieron despacio, luego empujaron rápido. Mearqueé y estaba jodidamente cerca de ponerme a cantar el himno nacional—.Ah, nena, solo estamos empezando. Tenemos mucho que intentar. Veamoscomo te gusta esto…Agachó su cabeza hasta que presionaba contra el calor en mí, su lenguaremplazando sus dedos mientras acariciaba y provocaba y chupaba las capas demi piel a un lado mientras alcanzaba el lugar caliente.—Sabes como el cielo —gemía dentro de mí, sus dedos deslizándose adentro yafuera en un ritmo creciente. Su lengua igualaba el ritmo, haciendo que todo micuerpo vibrara mientras él levantaba el ritmo más rápido, haciéndome girarmás alto hasta que estaba segura que no había más allá donde ir, pero ahíestaba, y me tocó ahí.—Eso es, nena, déjate ir. Estoy justo aquí contigo.Y también estaba él. Él estaba en mi corazón y mi alma, en mi sangre, en cadarespiro que tomaba, en cada pensamiento y cada deseo. Un orgasmo tan fuerte
  • 197. KATIE MACALISTER FORO AD 197que me sacudió hasta mi corazón se azotó por mi ser, estallidos de éxtasisreventando detrás de mis párpados mientras me arqueaba y gritaba su nombrea los cielos.Cuando volví a la tierra, cinco o seis horas después por mi mejor estimación, élestaba apoyado entre mis piernas con una inmensa sonrisa petulante de hombreen su rostro. Una ceja levantada.—Así que, ¿entiendo que no te importó eso?—Tú —le dije mientras él se arrastraba por mi cuerpo y se estiraba a mi lado—,vas a sufrir por ese comentario.—¿Es una promesa o una amenaza? —preguntó.—Ambas —le dije mientras lo empujé sobre su espalda y me incliné parabesarlo—. Mmmmm. Diferente.—Me gusta del modo que sabes. —Sonrió—. Eres ardiente y dulce y mejor queuna paleta de todo el día.Mordí la punta de su nariz, mi mano examinaba los planos de su pecho.—Estoy segura que seré capaz de devolver el cumplido.—Espero que lo hagas, pero no creas que puedo esperar por eso ahora. —Extendió la mano a la mesilla de noche y tiró del cajón, sacando una caja azul.—Mi trato —le dije, recuperando el condón de donde había resbalado bajo sucadera. Le di una pequeña mordida de amor similar a la que él me había dado,luego me escabullí y cedí al deseo que me había plagado desde que lo videsnudo.—Tatuajeeeeee —arrullé, lamiéndolo. Su vientre se contrajo. Sonreí con una demis sonrisas traviesas, y bajé mi cabeza para chupar sus rayos, deleitándome enla forma en que su respiración aumentaba mientras mi cabello rozaba contra suerección.¡Y oh rayos!, estaba erecto. Me golpeó en la oreja. Dejé de chupar su tatuaje y diuna buena, y larga, mirada crítica. De cerca y personal, por decirlo así.—Um —dije.—Toma. —Me dio un golpe con la caja en mi hombro—. ¿Te importaría hacerlos honores, o preferirías que lo hiciera yo?Continué mi exploración visual.
  • 198. KATIE MACALISTER FORO AD 198—Um.—Nena, me excita tenerte mirándome de esa forma, soy rápido acercándome alpunto de reventar, y está comenzando a ser doloroso.Le di la última mirada, luego comencé a abrir mi condón.—Lo siento. Pondré esto y podrás zambullirte. —Miré a la parte en cuestión—.Eso es asumiendo que encajarás.—Joy, usa este. Tu condón se romperá si intentamos usarlo.—¿Ah? —Leí la caja que empujaba bajo mi nariz. “L’Homme Grande: para elcaballero que necesita espacio personal extra”. Miré su pene, intentando medirlo conmis ojos—. Sabes, creo que quizás necesitamos hablar de esto un poco. Parecesser más grande que cualquier otro chico con el que he estado. Mucho másgrande. Sé que he dicho que más grande es mejor, pero hay un límite a todo.Tienes alguna regla cerca, ¿cierto?Raphael gruñó y dijo palabrotas, sus ojos fuertemente cerrados.—Joy, por favor, solo pon el condón, o déjame hacerlo. Honestamente no creoque pueda soportar más de esto.Saqué uno de sus condones y abrí el paquete, luego comencé a desenrollarlo enél. Se desenrollaba y desenrollaba y desenrollaba. Con cada giro que daba elcondón me ponía más y más preocupada. Raphael se movió y gruñó oracionespara por favor poder sobrevivir a la experiencia.—Ya está —dije finalmente. Raphael tomó un respiro profundo, luego con unmovimiento suave, me volteó y se ubicó entre mis piernas, apoyándose en suscodos lo suficiente para despedir mi ingenio.—¡Espera un minuto! —grité en cuanto sentí la punta de él comenzando apresionar dentro de mí.—¿Ahora? ¿Quieres que espere ahora? —preguntó, con un toque desesperado,creo.—Sí, ahora. Hay algo que quiero decirte.—¿No puede esperar? —Empujó un poco más dentro de mí—. ¿No puedesguardarlo para después? Estaré feliz de escucharte entonces. Puedes decirme loque sea que quieras entonces.—¡No! ¡Ahora! —Me retorcí ligeramente—. ¡Lo tienes demasiado grande! Losiento, Raphael, odio hacerte esto desde que estás vestido y todo, pero es solo
  • 199. KATIE MACALISTER FORO AD 199que lo tienes demasiado grande. Tienes que confiar en mí sobre esto, conozcomi cuerpo, y no va a ser capaz de…Con un gruñido que sonaba como si viniera directo de su alma, se deslizódentro de mí.—¡Santa María y todos los santos! —chillé mientras él lo sacaba ligeramente,luego lo volvía a meter.—Ah, nena, eres tan apretada. Tan ardiente y apretada.—¡Aaaaaiiiiiiiiiiiieeeeeeeeee! —cantaba mientras él se hundía aún más. Suslabios provocaban los míos hasta que lo hice entrar en mi boca, mis caderasempujaban para encontrarse con las suyas mientras él empujaba más adentro—.Dios mío. ¿Está todo adentro?—Solo un poco más —gruñó, su respiración caliente y embravecida en mislabios mientras mordisqueaba y provocaba; luego agarró mis caderas, su lenguarecorría mi boca mientras embestía hacia adelante, llenándome,completándome, fusionando nuestros cuerpos hasta que éramos una entidad.—Nena, no puedo durar más —gruñó Raphael en mi boca—. Dime que estásaquí conmigo. Dime que estás casi ahí. ¡Ah, cristo, estás tan apretada!—¡Ahora, amor, ahora! —Mordisqueé su hombro y apreté mis caderas haciaadelante y él atacó violentamente dentro de mí, gruñendo con cada empuje.Envolví mis piernas alrededor de sus caderas y arrastré mis uñas bajo suespalda, mordiendo su cuello donde su pulso palpitaba intensamente—. Venconmigo ahora, mi amor.Él se arqueó, sus dedos enterrados en mis caderas mientras él me empujabahacia arriba, atacando violentamente dentro de mí una y otra vez hasta queestaba segura que iba a desmayarme con el asombro de nuestros cuerposunidos. Su cabeza retrocedió bruscamente mientras vibraba y palpitaba sucalor dentro de mí, su grito de victoria rugió a los cielos donde se mezclaba conmis sollozos de placer.Él colapsó dentro de mí, ambos cubiertos en sudor, jadeando por aire, nuestroscorazones latiendo salvajemente. Este era el hombre que estaba esperando, pensémientras presionaba delicados besos en sus rizos oscuros. Estaba hecha para élcomo seguramente él lo estaba para mí. No podía haber duda de eso. Acariciésu humedad, saboreando la sensación de mi cuerpo amortiguando el suyo.Encajábamos tan perfecto, que era como si fuéramos dos mitades de un todo.
  • 200. KATIE MACALISTER FORO AD 200—¿Te estoy aplastando? —preguntó un poco después, su voz queda desde quehablaba en mi hombro.—Sí —dije, acariciando las maravillosas curvas de su retaguardia—. Pero es unaespecie de aplaste bueno. Me gusta. Me gustan nuestros cuerpos apretados deesta forma. Aunque, es bueno que sea tan grande. Creo que hubieses aplanadoa alguien pequeño como Roxy.—Hazme saber cuando me vuelva demasiado pesado para ti —dijoindistintamente—. No creo que tenga la fuerza para moverme, aunque tengouna pregunta.—¿Mmmm? —pregunté, besando su hombro salado.Él se apoyó sobre un codo y sonrió con una lenta y perezosa sonrisa.—¿Qué querías decir sobre yo siendo demasiado grande?—¡Tú gran patán! —dije con una rabia fingida, y lo empujé hacia atrás. Él gimiómientras se deslizaba fuera de mí, poniéndose de espalda, empujándome con élhasta que estaba acurrucada a su lado. Le hice cosquillas a su tatuaje delvientre, riéndome cuando lo hacía gemir ante mi toque. Él besó mi espalda ensumisión, dejándome momentáneamente mientras él se sentaba para sacar elcondón.—Maldición —dijo él, palabra suficiente para dejar de frotar mis piernas contraél.—¿Qué sucede? —Me senté para mirar. Él se volteó hacia mí con un rostro llenode consternación, avergonzado, y un dejo de ¿qué hago ahora?—Explotó la punta del condón.Pestañeé.—Supongo que eso me enseñará a ser más cuidadosa con lo que deseo.
  • 201. KATIE MACALISTER FORO AD 201 Capítulo 12 Traducido por Isabella y Qwely Corregido por ConnieIncluso en reposo, las partes colgantes de Raphael eran una vistaimpresionante. Me sorprendió de nuevo que encajaran en mí, pero ya que lohacía y ambos habíamos disfrutado el proceso de adaptación, no iba aquejarme. Miré hacia arriba para ver si mi movimiento lo había molestado, peroél permaneció de espaldas, tendido en la cama, con un brazo torcido bajo lacabeza y el otro hacia la pared. Su pecho subía y bajaba con regularidad, eltatuaje del vientre me recordaba que había ciertas partes ocultas del hombreque había capturado mi corazón.—Tu propietario no ronca, pero definitivamente es un cerdo en la cama —ledije a su pene, acariciándolo la suave y aterciopelada longitud con mis dedos.No suelo pasar la noche con un hombre, pero las veces que lo he hecho, no meencontraras durmiendo debajo de mi compañero de cama, con sus brazos ypiernas encima de mí y abrazada por su calor—. No es una mala forma dedormir, fíjate —añadí, decidida a ser justa—. Ciertamente me siento segura,protegida de los merodeadores o lobos o lo que sea. Sin embargo, no se puedenegar que es un cerdo en la cama. Pero luego, hay muchas cosas en él, supongoque no es ninguna sorpresa.Le di unas palmaditas a Sr. Feliz y le eché un poco hacia un lado para poderobservar la larga línea de las piernas de Raphael, acariciando el muslo. Su pielse sentía como el más suave terciopelo que cubre el acero. Me incliné haciaadelante, colocándole una línea de besos castos a lo largo de la cara interna delmuslo, deteniéndome cuando él murmuro en sueños y cambio su pierna.—Oh, no, no lo hagas —susurré mientras se reducía mi espacio de trabajo. Mealivio que su pierna volviera a donde yo quería, subiéndome encima de élhasta que mi vientre estuvo entra las piernas, los pies balanceándose encima demi trasero, mientras contemplaba la vista—. ¿Muslo uno, muslo dos, o Gran Jimy los gemelos? Ja! Suena como una especie de versión clasificación X del Dr.Seuss.Decidí que lo que funciono para mí, es probable que funcionara para él, así queacaricié mi boca contra el calor de terciopelo de los muslos, besé y mordisqueé
  • 202. KATIE MACALISTER FORO AD 202mi camino de la pierna hasta llegar a un callejón sin salida. Raphael dijo algointeligible mientras se movía de nuevo en un sueño, pero yo me quedé en laspiernas donde yo quería, sonriendo con mala intención al objetivo frente a mí.Me escabullí hasta sentarme de rodillas, una mano acariciando un sendero quesube por la pierna y me incliné hacia delante y le di un poco de aliento para quese despertara.Y lo hizo. Todo él.—Ah, bebé, pensé que estaba soñando —se quejo, los músculos de sus piernasse pusieron rígidos mientras pasaba mi lengua por la parte inferior sensibleque ya no colgaba para nada. Levanto la cabeza para ver cómo me movía arribay abajo, aplicando más presión de la que yo pensaba que podía soportar—.Estoy soñando —graznó, con los ojos en blanco de nuevo, mientras con lascaderas empujaba hacia mí.—Tú no eres el único bueno en esto —le dije con un poco de autocomplacenciaen mi voz.—¡Nnnnnnnang! —estuvo de acuerdo, su cuerpo brillaba con una ligera capade sudor, mientras me dedicaba a hacerle perder el control.Puntualicé luego, lo dedicada que estaba en hacer un trabajo bien hecho.—Muy profesional —dijo desde el suelo del pasillo donde estaba en un lío demantas jadeando grandes cantidades de aire.Me di la vuelta y me asomé por el extremo de la cama.—¿Cómo has terminado allí mientras yo estoy aquí? ¿No hemos empezado enel mismo lugar?—Magia —resoplo, pequeñas replicas pasaron a través de él. Sonreí y comentéqué clase de magia había usado conmigo, pero me fijé en el reloj de alarma enel suelo junto a él.—¡Mierda! Tengo que irme. Le prometí a Roxy que desayunaría con ella y luegoiríamos a visitar un museo popular que alguien me recomendó y tenemos unacita para ver las mazmorras de Christian.Raphael estaba con los ojos cerrados hasta el último momento, y los abrió degolpe y me miró de forma dudosa.—¿Sola?
  • 203. KATIE MACALISTER FORO AD 203Sonreí mientras pasaba cuidadosamente por encima de él para agarrar mi ropa.Siempre he creído que algo de celos vienen bien en un hombre.—Roxy estará allí conmigo, así que deja de verte como si fueras a hacer algoestúpido como seguirme, porque no haré nada malo y solo acabara en discusióny luego tendremos mas argumentos con sexo salvaje, indomable y si lo hacemosme perderé el museo. Así que vuelve a dormir ahora, estarás perfectamente ydescansado más adelante.—¿Más adelante? —Sus cejas se juntaron en un ceño fruncido.Mi respuesta fue ahogada mientras hablaba poniéndome el vestido por lacabeza.—Pensé que podríamos ir juntos al bar, antes de que vayas a trabajar y Roxy yyo nos encontremos con Christian para ver mazmorras.—¿Qué está mal con que me encuentres aquí? —pregunto, aún con el ceñofruncido. Me puse los zapatos y me acerqué a él, sentándome encima de suestómago.—Mírate, estas drenado y tan seco como un trapo —le dije, arrastrando losdedos por los músculos ondulados de su pecho inclinándome hacia adelantepara provocar la punta de un pezón insolente. Sus manos estaban calientes,mientras empujaba mi falda hacia arriba por mis piernas—. Si piensas ser elamor de mi vida, vas a tener que ganar fuerza. Vamos a trabajar un programacompleto de cómo hacer el amor sin parar lentamente. Hoy duerme, esta nocheharás sociedad conmigo en público, y más tarde, después de que la feria cierrepor la noche... —Le di mi mejor imagen.Sus manos apretaron mis muslos mientras me inclinaba para besarlo. Él sabíacomo un hombre saciado, cálido y feliz, absolutamente delicioso.—¿Soy yo? —pregunto, mientras las manos abandonaban mis piernas paraenvolver mi cintura, tirando de mí hacia abajo sobre su pecho para que pudieraprofundizar el beso. Su lengua se apareó con la mía, bailando una danza deseducción que me hizo querer hacer de nuevo todo lo que me acababa de hacer.—Muchacho, me estas dando un infierno de beso de despedida —murmuré,acariciando mis dedos por su cabello—. ¿Eres tú qué?La mirada que me dio podría haber abierto una almeja al vapor.—El amor de tu vida.
  • 204. KATIE MACALISTER FORO AD 204Me fundí sobre él y le di un beso que debería haber dicho todo, pero solo por siacaso, añadí:—Sí, estoy muy segura de que lo eres.La complacencia bailo por su cara mientras me dejaba ir.—Me gusta una mujer que piensa rápidamente.Decidí escaparme de su inflado ego masculino y fui a recoger mis cosas.—¿Bebé?De cualquier otro hombre, ese término sería amargarme la vida, me irrita losuficiente como para señalar que yo no soy ni una niña ni alguien a quien legustaría ser tratada como tal, pero la manera en que Raphael dijo la palabradesató un incendio dentro de mí.—¿Qué pasa, Bob?Rodó sobre el costado y apoyé su cabeza sobre su mano.—¿Recuerdas ese beso de despedida cuando tú estabas con Dante?Le mostré el deseo en mis ojos.—¿Como si pudiera olvidarlo? * * *La mañana era brillante después del cielo nublado de anoche, pero el vientoseguía siendo fuerte batiendo las hojas del suelo haciéndoles dar volteretas. Lasaves peleaban ruidosamente por la basura de los cubos cercanos a los puestosde comida. El olor acre y persistente de lona y madera quemada flotaba en elaire de la mañana al pasar junto al stand de Fotografía del Aura de Kirlian, perome complacía ver que la nueva madera se había clavado en el marcocarbonizado y ennegrecido del stand. Evidentemente, Raphael y su equipohabían estado ocupados mientras yo dormía las últimas dos horas de la feria. Latienda principal se había restablecido a su estado anterior, me di cuenta alpasar, aunque había algunas lágrimas en la lona y algunas palabras pintadasque pensé que eran mejor dejar sin traducir. Miré a mi derecha, hacia la ciudadde tiendas de más allá de la feria y casi me detuvo lo que vi.
  • 205. KATIE MACALISTER FORO AD 205—¡Es una explosión de gente! —La mitad de la pradera dedicada a las tiendasde campaña era ahora una masa solida de cuerpos, tiendas de campaña,vehículos, mesas, sillas y todo, en este momento de la mañana, estabaextrañamente tranquilo. Saludé con la mano a un hombre sentado con laspiernas cruzadas, envuelto en una manta que servía comida para perros en unrecipiente para un perro negro y me dirigí hacía el hotelUna hora mas tarde había lavado la esencia de Raphael y de nuestrasactividades y estaba vestida con pantalones vaqueros y suéter. Roxy me miromientras le sonreía a la camarera, y se sentó en una mesa junto a la ventana.—Caray, creí que nunca ibas a llegar —dijo Roxy con una mirada amarga—. Séque te dije que te divirtieras, pero no esperaba que tuvieras tanta diversión. Mesorprende ver que todavía puedes caminar.Esperé hasta haber ordenado el desayuno y tomé unos cuantos sorbos de lavida, un café revitalizante, antes de responderle.—Ya sabes, voy a ser tan feliz cuando encuentres al hombre perfecto y puedamolestarte por tu cambio.—Estas sonriendo —me acusó, frunciendo el ceño—. Deberías haberme partidola cabeza por este comentario, pero no lo has hecho, solo sonríes. ¡Oh señor!¿No me digas que has caído en algo más que solo su entrepierna bonita?Bebí de mi café, admirando la vista de las montañas y los bosques en ladistancia.—¿No es maravilloso estar aquí? Me gusta esta zona.—Maldita sea, lo has hecho, ¿o no? ¡Te has enamorado de él!—Es un poco rápido en esta época del año, pero a veces una brisa ligera esbuena. Me gusta la sensación del aire cayendo.—Joy, idiota, ¿no sabes que eres solo una aventura para él? ¡Los romances devacaciones no duran!—Y la gente es muy amable aquí. ¿No crees que lo es? Creo que la gente esagradable.—Una vez el festival termine aquí, él se ira a Italia con el resto de la feria, y túvolverás a casa. ¿Has pensado en el futuro?—Pensé que el idioma sería un problema, pero ya sabes, en realidad no. Todo elmundo habla alemán o francés.
  • 206. KATIE MACALISTER FORO AD 206—¡No sabes nada de él! No puedes tirarte a alguien del que no sabes nada.¿Cómo puedes pensar en ir enserio con un hombre que tiene secretos contigo?¿No te molesta lo poco que lo conoces?—Es una zona romántica, también, con toda la historia que nos rodea.Roxy levantó las manos en gesto de derrota.—Me doy por vencida. Solo sigue adelante. Voy a tratar de recoger los pedazosde lo que quede de tu corazón después de que Raphael las esparza por todaspartes. No voy a decir ni una palabra más sobre el hecho de que estascometiendo el mayor error de tu vida.—Gracias. Eres una muñeca.—Sin embargo…Gemí y tomé un rollo de la cesta, de mantequilla y mermelada.—… si yo tuviera que decir algo, probablemente seria señalar que, aunquehayas tenido más experiencia en relaciones físicas que yo, siempre has tenidopeor gusto en hombres que yo.—Mmmmf mmf mmmf mweamfam moo.—¿Qué?Me trague mi bocado de rollo.—La, la, la, no te oigo.—Claro que puedes, eres demasiado terca para admitir que tengo razón.Ustedes dos se merecen. ¡Hey! ¿Te das cuenta que tú y Raphael acaban detomar la quinta etapa de la Unión?—¿Quinta? —Pensé en ello. Roxy tenía razón, si el tercer paso fue el primerbeso apasionado que compartimos, el cuarto hubiera sido que Raphael merevelara su secreto, solo…—. Él no me dijo su secreto —objeté—. Así que elcuarto paso se anula, incluso si hizo el quinto paso, repetidamente. Con muchoplacer.—¡Él te dijo que tenía un secreto! Eso es casi lo mismo que decirte lo que era.—No, no lo es.—¡Claro que lo es! Créeme, cuenta como el cuarto paso.—No importa, el punto es discutible. Raphael no es Oscuro.
  • 207. KATIE MACALISTER FORO AD 207—¡Mi punto exactamente! Deberías pensar un poco más en esta relación antesde tirar todo por la borda por él.Y así fue. Lamentablemente, Roxy no cumplió su palabra, teniendooportunidades periódicas para señalar la estupidez de enamorarse de unhombre del que no sabía nada. Cuando le recordé que ella había estado muycontenta por mí cuando me uní a él, ya que pensaba que era un chupasangressin alma, me dijo que un Oscuro nunca dejaría a su Amada embarazada y sinun centavo en una tierra extrañaTuve que admitir que tenía un punto, pero no reducía la fuerza de misemociones. No era una roca solida aún, pero estaba convencida de que Raphaely yo habíamos tomado medidas para encaminarlo hacia algo más serio que unaaventura de vacaciones. En cuanto a la sabiduría de enamorarse de un hombredel que sabía poco... bueno, aplasté la insistente preocupación al recordar quetodo lo importante sobre Raphael, su carácter, sus costumbres, el hecho de queno es un no muerto, ya lo tenía claro.Roxy y yo visitamos el museo, vimos los pueblos cercanos y regresamos alhotel para una siesta en la tarde.—Las trasnochadas en la feria y tu insistencia en ser una turista está jugandouna mala pasada a mi belleza —se quejó Roxy una hora y media más tardecuando la desperté.—Tú no tienes que quedarte fuera hasta las dos de la mañana todas las noches,ya sabes. ¿Qué hacen Christian y tú todo el tiempo?Ella gimió y se frotó los ojos con sueño.—Se fue a la una. Estuve con un grupo de personas de Portugal. ¿Sabías quehabía góticos portugueses? Existen. Son una especie de lindos. Ninguno de elloshablaba inglés, pero tuvimos un buen rato de baile. Creo que tal vezdeberíamos ir a Portugal antes de ir a casa.Yo no dije nada, solo miré por la ventana a los tejados de los edificios cercanos.—Joy, sé que empezaras el la, la, la de nuevo, si empiezo de nuevo, ¿pero le haspreguntado a Raphael cuáles son sus planes después de este fin de semana?Suspiré y me volví hacia ella.—No. Es demasiado pronto. Solo hemos estado juntos. No puedo pedirle quedebe hacer el esfuerzo por permanecer juntos o si no tiene un lugar en su vidapara mí.
  • 208. KATIE MACALISTER FORO AD 208—Vivir con él… ¿qué pasa contigo? —preguntó Roxy suavizando el edredón—.¿Tienes espacio en tu vida para el? ¿Dejarías todo en casa por él? ¿Quieres viajarpor todas partes con la feria solo para estar con él?Me dirigí a la puerta.—¿Por qué siempre haces preguntas difíciles?—Alguien tiene que hacerlo. Joy, la feria tiene que irse en cuatro días. Si esto estan serio como tú crees que es, ¿no deberían estar hablando de un futuro másallá de unos pocos días de saltarse uno encima del otro?Me detuve en la puerta durante unos minutos, pasando la mano por los planosfrescos de madera.—Si me estás preguntando si he pensado en lo que significaría dejar todo atrás,la respuesta es sí, lo he hecho. Si me estás preguntado si me voy a ir con él,bueno, la respuesta depende de Raphael. Si vas a seguir así, nos vemos en elbar. El caballero en cuestión dijo que iba a tratar de pasar unos minutos antes deque tenga que ir a trabajar.—No eres estúpida, Joy —gritó al cerrar la puerta—. Si tú crees que realmentees diferente, si él es el que has estado buscando, que lo pruebe.Nuestro vecino del otro lado del pasillo, salió del baño compartido, lo que meimpidió responderle a Roxy. Me sonrió, murmuré educadamente en mi mejoralemán y bajé por las escaleras hasta la barra donde yo esperaba que Raphaelestuviera esperando.Él estaba, pero se sentaba contra una pared con tres mesas puestas juntas,rodeado por siete empleados, en su mayoría chicos que hacían todo el trabajopesado en la feria. Una hoja grande de papel estaba justo en el centro de la mesay Raphael delimitaba las zonas que supuse eran los puntos calientes. Él mehabía dicho antes que la forma se alteraba por la forma en que la feriacambiaba, así que deduje que había pedido una reunión de estrategia paraalertar a todo el mundo de la mejor manera de manejar el enjambre de personasque se esperaban para los últimos días.Arielle se sentaba en frente de los chicos, un vaso de cerveza sin tocar en frentede ella. Le soplé un beso a Raphael cuando levantó la vista y me sonrió y luegofui a sentarme con Arielle.—Buenas tardes Joy —dijo en su cuidado inglés. Me apresuré a sentarmeenfrente de ella y me incliné para acariciar su mano.
  • 209. KATIE MACALISTER FORO AD 209—Hola Arielle. ¿Qué pasa? Parece que has estado llorando. ¿Estás molesta poralgo? ¿Pasa algo?Ella me dio una sonrisa patética.—Me veo como si hubiera estado llorando porque he estado llorando. Algo estámal, pero no estoy enfadada.Levanté ambas cejas.—¿No?Su mirada cayó en sus manos.—Tal vez solo un poco.Mi corazón fue hacia ella. Estaba segura de que su hermana había estado endesacuerdo con su decisión de seguir con su novio. Miré alrededor de la barrapara ver si Tanya estaba al acecho en un rincón. Era el atardecer, la nocheapenas comenzaba a tomar el cielo y había un flujo constante de personas queentraban al bar, pero afortunadamente Tanya no.Supuse que con las hordas enormes de tiendas en la ciudad, todos los baresestarían funcionando a plena capacidad. Un bar siempre está lleno no haylugar para que Arielle se descargara de la forma en que estaba claro queríahacerlo.—Oye , si quieres llorar, te invito a usar mi habitación. No es genial, pero tedará un poco de intimidad.—No, no voy a llorar más —dijo con firmeza, dando un pequeño toquedesafiante a la nariz—. Paal dijo que no es necesario llorar ya que todo seresolverá. —Ella dio una gran aspiración y envió una mirada de adoración a unvikingo prematuramente calvo sentado al final de la mesa de Raphael. Paal ledio una breve inclinación de cabeza y volvió su atención a las órdenes deRaphael—. Es Tanya, ¿sabes? Dominic tuvo que discutir con ella anoche, unagran pelea. Gran parte de ella por mí, pero una vez terminaron, Dominic dijoque era porque Tanya y él ya no eran compatibles y la dejaba porque causabamuchos problemas.—¿Problemas? ¿Te refieres a otro problema aparte de la escena de cuando leí lasrunas?Arielle asintió.
  • 210. KATIE MACALISTER FORO AD 210—Sí. Dominic estaba muy enfadado con ella y Milos dijo que era responsabilitéde la feria y que ella tenía que irse.—¿Responsabilité? Oh, ¿quieres decir que era una responsabilidad? ¿Debido aque está enojada por la forma en que Dominic la trato? Tengo que decir queaunque no haya amor entre Tanya y yo, estoy de acuerdo con ella sobre esacuestión. Dominic es un ejemplo clásico de egocentrismo y debe ser golpeadopor la misma moneda.—No, no es por su relación que han terminado tan mal, sino par las otras espor las que Milos está enfadado.Me senté erguida.—Espera un minuto, me he perdido. Milos. ¿Qué tiene que ver con la historiaentre Tanya y Dominic?—Milos es propietario de la feria con Dominic. ¿Sí?Yo asentí.—Dominic es para los clientes, el... mmmm, ¿líder de pista?—¿Lider de pista? Es un término de circo, pero creo que sé lo que quieres decir.¿Él es el que llama la atención del espectáculo para los asistentes a la feriamientras que Milos es el socio silencioso?—No, él no está en silencio, habla muchos idiomas muy bien, mejor que yo.Pero él es el hombre de negocios. Encuentra las bandas y hace los arreglos paradonde vamos a ir. Él es quien nos paga.—Ah, él es el ricachón. Lo tengo. Entonces, ¿qué hizo Tanya para molestar aMilos lo suficiente para que se enojara con ella?—Ella amenazó con ir a la policía local con información acerca de violacionesdel permiso concedido a la feria —dijo Raphael mientras se deslizaba a mi lado.Me distraje un segundo al notar el contacto de su pierna cálida contra la mía.Raphael era un hombre grande, pero incluso teniendo en cuenta ese hecho, élno sólo se sentó sino que domino todo lo que estaba en el medio ambiente,haciendo que los espacios que antes parecían adecuados de pronto parecieraníntimos. ¿Iba a quejarme porque ocupara casi todo el stand, aplastándomecontra el? No lo haría. Acababa de respirar ese maravilloso olor a limpio quesiempre parecía aferrarse a él y tomé nota mental para comprar acciones decualquier compañía que produjera el jabón que usaba.
  • 211. KATIE MACALISTER FORO AD 211—Ella también amenazó con decir la verdad acerca de Dominic a los periódicosa no ser que mantuviera su promesa de hacerla socia de la feria. Eso fue despuésde que le acusara de acostarse contigo, con Roxy y aproximadamente la mitadde la población femenina de Europa del Este —dijo Rafael arrastrando laspalabras, señalando al camarero.—¿La verdad? ¿Qué tipo de verdad? ¿La verdad de que no es realmente unvampiro? Eso no vale la pena como material de chantaje —dije.Se encogió de hombros.—No creo que sea eso de lo que estaba hablando, pero como nadie eligióiluminarme con la verdad, sólo puedo especular acerca de lo que pensabahacer.Yo meditaba acerca de esto cuando vi a Teresa, una de las hijas de lospropietarios que hacia de camarera, trotando hacia Rafael comiéndoselo con losojos a pesar de que yo estaba pegada a su lado.—Raphael, cómo me alegro de verte otra vez —susurró ignorándonosdescaradamente a Arielle y a mí—. ¿Estarás libre después? Hay muchas cosasque me gustaría enseñarte. —Se humedeció los labios. Le puse una manoposesivamente en su muslo y le di una mirada para hacerle saber que no eranbienvenidas cazadoras furtivas. Ella le lanzó una mirada que podrían poner lascortinas al vapor—. Muchos lugares de interés en la ciudad, por supuesto.Oh bien, vamos a levantar la mano los que estén de acuerdo en que era turismolo que tenía en mente.—Gracias, voy a estar ocupado más tarde —dijo Raphael suavemente.Teresa hizo un mohín mientras Raphael le dictaba nuestro pedido pasando susdedos por mi cabello y la parte posterior de mi cuello.—Y pensabas que estaba actuando territorialmente —dijo en voz baja.—No te importa si te pongo el sello de “TOMADO” en la frente, ¿verdad?—pregunté, sintiendo un escalofrió por la espalda con su contacto.Él sonrió en respuesta.—Sólo si me prometes llevar una túnica y velo a cambio.Le pasé la mano por el muslo sólo para hacerle saber el efecto que estabateniendo en mí. Cuando me volví hacia Arielle, ella sonreía con deleite y unguiño en los ojos.
  • 212. KATIE MACALISTER FORO AD 212—No te atrevas a decir lo que quieres decir —le advertí tan de repente quepareció disgustarse—. Eres tan mala como Roxy.Su sonrisa volvió.—Es que estoy muy contenta de verte feliz. A los dos. Es bueno encontrar aalguien que te corresponda, ¿no?—Mmm. —Me volví hacia Raphael—. Entonces, ¿qué ocurrió después de queTanya amenazara a Dominic? ¿Milos le dijo que empacara sus cosas ydesapareciera?—Más o menos. —Le dio unas monedas a Teresa cuando trajo nuestrascervezas. Ella derramo algo de la mía delante de mí, pero aparte de darme otramirada no me dijo nada.—Conseguir información de ti es como pedirle peras al olmo —me quejé,limpiando mi cerveza derramada—. Por cierto, ¿tienes la intención de bebértelao vas a echarla en una planta cuando nadie este mirando?Él se quedo perplejo por un momento antes de que sus ojos se volvieran ámbaroscuro.—La primera noche —me expliqué—. Te vi derramar la cerveza en la planta. Esuna de las razones por las que Roxy creía que eras un… —Miré a Arielle y lesonreí—… es una de las razones por las que creía que eras otra persona.—Tengo la intención de tomarme esta —dijo con los ojos apagados—. Esta esuna cerveza clara. La otra era una cerveza oscura y demasiado fuerte.—¿Demasiado fuerte?—No me gusta beber mucho antes de abrir la feria. Esa noche, el camarero sejactaba conmigo sobre la fuerza de su brebaje local y no quise herir sussentimientos si no bebía.Le di un apretón en el muslo un poco para mostrar mi agradecimiento por suconsideración hacia los demás y luego otro sólo porque me gustaba apretar sumuslo. Me fue recompensado cuando se movió inquieto. No hacia falta ser ungenio para darse cuenta de que mi mano tan cerca de Tierra Feliz estabateniendo un efecto predecible. Me resistí al impulso de atormentarlo aún más yretiré la mano.—Fue una mala noche la de ayer —Arielle interrumpió mis pensamientosobscenos—. Estaba presente también y no hay nada que decir que Tanya estaba
  • 213. KATIE MACALISTER FORO AD 213muy enfadada con Dominic, y cuando Milos hablo con ella y le dijo que debíaabandonar justo después de la fiesta, ella lloraba y regresó a nuestra caravana.—Su mirada cayó en esas últimas palabras, las lágrimas llenando sus ojosazules—. No fui tras ella como debería. Paal lo había arreglado, yo iba a estarcon Paal esa noche y no volvería al remolque hasta mucho más tarde. ¡Y ahorase ha ido!—¿Ido? —pregunté , mirando de ella a Raphael—. ¿Ella ha dejado la feria ya?—No —dijo Arielle antes de que Raphael pudiera responder—. Sus cosas estántodavía en el remolque, pero no ha sido vista durante muchas horas.Miré a Raphael.—Creo que se ha ido a alguna parte a lamer sus heridas —respondió a mipregunta no dicha—. Si ella no vuelve esta noche a más tardar, Arielle podrácontactar con la policía.El labio de Arielle tembló con la ultima palabra.—¿Arielle puede contactar con ellos? Tú eres el tipo de seguridad, ¿no crees quedebes hacerlo?Él aparto la vista.—No. Es mejor si lo hace ella.¿Mejor para quién? me pregunté. ¿Por qué Raphael estaba tan reticente a hablarcon la policía? Estaba segura de que tenía algo que ver con su secreto. La ideade él haciendo algo malo, muy malo, era impensable, por lo que rápidamenteimprovisé otra explicación. Tal vez los cargos en su contra eran falsos,acusándolo de algún crimen ilegal que no cometió, pero que salía en su historialpolicial. Eso explicaría su deseo de ocultarse en una pequeña feria que nunca sequedaba en un lugar fijo. Una aspiración de Arielle me hizo salir de ese caminode pensamientos y regresar a su problema.—No creo que… —Dudé en exponerlo frente a ella, pero no me gustaba la ideade Tanya desapareciendo sin llevarse sus cosas. Pellizqué el muslo de Raphaelhasta que me miro—. ¿No crees que le podría haber ocurrido algo verdad?¿Qué pasa con el reciente evento de Heidelberg?Sus ojos brillaron intensamente, señal de que entendió mi pregunta noformulada.
  • 214. KATIE MACALISTER FORO AD 214—Dudoso —dijo echando una mirada a Arielle, su mano apretando la mía.Debajo de ambas manos su piel estaba tensa. Es evidente que estaba máspreocupado por Tanya de lo que estaba dispuesto a dejar ver.—¿Heidelberg? —preguntó ella. Sus ojos se abrieron peligrosamente cuandoentendió lo que había querido decir—. Te refieres a que Tanya podría ser comoesa pobre mujer…—No, por supuesto que no. Estoy segura de que está escondida —le aseguréacariciándole la mano de nuevo—. Estoy dispuesta a apostar que está encerradacon alguien en el campamento. Debe de haber al menos tres centenares depersonas allí. Volverá esta noche, ya lo veras. El asesinato de Heidelberg fuesolo un incidente aislado, uno que no tiene nada que ver con la feria. Sientohaberlo mencionado.Miré a Raphael buscando apoyo, pero sorprendentemente, no dijo nada.—Espero que este bien —dijo Arielle con otra mirada rápida a su vikingo calvoque estaba sentado riendo con el grupo de trabajadores de la feria.Roxy entró en el bar, nos saludó y volvió a salir para llamar a alguien. Raphaelse puso rígido mientras Christian entraba.—Ahí están. ¿Tenemos tiempo para una cerveza? Hola, Raphael. Te vessorprendentemente descansado considerando los apetitos lujuriosos de Joy.—Roxy detuvo su broma en cuanto vio la cara de Arielle. Se puso a su ladorápidamente y me echó una mirada acusatoria—. ¿Arielle, qué pasa? ¡Pareceque has estado llorando!—No nos mires, no le hemos hecho nada —le dije antes de girarme haciaChristian y lo saludara. Él tomó una silla y se sentó al final de la mesa,saludando con la cabeza a Raphael. Raphael asintió hacia él. En un movimientosuave que los hombres han practicado durante millones de año, dejo caer subrazo sobre mis hombros y me acercó más hacia su costado.Las cejas de Christian subieron.—La sutileza es su fuerte —le dije.—¿Quieres que me vaya a buscar un velo ahora? —Raphael me gruñó. Mepellizcó el muslo.—Oh Dios mío —dijo Roxy, habiendo escuchado la historia completa deArielle—. ¿Tanya desapareciendo? Wow. Karma malo. Supongo que entracomo otro de los desastres de Joy, ¿eh?
  • 215. KATIE MACALISTER FORO AD 215—No, no lo hace.—Claro que sí. Está a la altura del de la casa de la pobre pareja comida por elocéano.—¡No metí su casa en el océano, la tormenta lo hizo!—Es lo mismo.Me trague la replica, negándome a discutir con ella delante de todos. Roxy leaseguro a Arielle que estaba segura de que Tanya aparecería pronto.—Bicho malo y todo eso —dijo sabiamente. Por suerte, Ariell no entendió a quése refería.Media hora después nos dirigimos a nuestros respectivos destinos: Roxy,Christian y yo a su castillo para ver las mazmorras y los demás hacia la praderapara prepararse para la multitud. Raphael abrió la puerta para mí cuando salídel hotel, caminando a mi lado con su mano apoyada posesivamente sobre mibaja espalda mientras nos acompañaba al estacionamiento.—Puedes colocarle una etiqueta en la oreja y un collar con radio alrededor desu cuello —sugirió Christian por detrás de nosotros—. Te puede informar dedónde esta.Raphael apretó la mano en mi espalda.—Pero no con quién está —le espetó sin volverse.—Muchachos si van a hacer un concurso de mear, por favor háganlo a favor delviento —dije con mi mejor voz de mamá, mirando a Raphael. Me miró y depronto me dio un beso extremadamente duro y dominante. Su boca estabacaliente y exigente mientras la lengua era agresiva con la mía, comportándosecomo si fuera la dueña del lugar. Pensé en pedirle a Raphael y a su lengua quesalieran, luego admití en secreto vergonzoso que me encantaba cuando sucuerpo mandaba sobre el mío. Suspiré y le permití saquear a su antojo.—Si así son sus besos de despedida, me pregunto cómo…—¡Es suficiente! —Rompí el beso y miré a Roxy sentada en el asiento delanterodel coche de Christian. Ella le devolvió la sonrisa.—Veo lo que quieres decir acerca de que la sutileza es una de sus virtudes —dijo Christian con un toque de tersura en su voz—. Si han terminado... —Teníala puerta abierta para mí.
  • 216. KATIE MACALISTER FORO AD 216Raphael me dio una mirada que me dijo que me portara bien. Le di una que leinformó de que siempre me portaba bien y que mejor que no encontrara escusaspara volver al hotel para otra cerveza , al menos no mientras la descaradaTeresa estuviera de guardia, si no quería que cortara una parte de su anatomíacon un cuchillo de mantequilla.Él hizo rodar los ojos.Dungeon Drahanska no era lo que yo esperaba. Pensé que los calabozos decastillos estaban obligados a ser húmedos y oscuros, con los recuerdos delsufrimiento y el horror, la podredumbre, instrumentos de tortura olvidados enun rincón y el aire contaminado con el susurro de las ratas que corrían.Christian, me daba cuenta, era hombre de muchas sorpresas, y su calabozo erafiel a su estilo. Los escalones que conducían hasta el nivel mas bajo del castilloestaban cortados con piedra pero iluminados con luz eléctrica en la pared. Alllegar a la parte inferior de la escalera, me preparé para la suciedad y las ratas.Christian oprimió un interruptor. Me quedé completamente sorprendidacuando una línea de luces empotradas en el techo de piedra se encendió,iluminando una larga fila de estatuas de mármol, cada una en un pedestal demármol a juego.—¿Estatuas? —preguntó Roxy, pasando delante de mí para mirar la estatuamás cercana—. ¿Guardas estatuas en tu calabozo?—¿Puedes pensar un lugar mejor para ellas? —preguntó Christian moviéndosemas allá de ella a su vez.—Son hermosas —le dije, tocando suavemente la piedra de una mujerprácticamente desnuda. Realmente eran impresionantes obras de arte. Lacalidad del museo, adiviné. Las líneas de la cara de la mujer estaban hechas condelicadeza, con exquisito detalle, casi tan realista como el barrido de material dedeslizamiento de los hombros. No podía dejar de tocar los pliegues,maravillada por el talento del escultor.—¿Dónde están todos los instrumentos de tortura? ¿Dónde está tu estante?—preguntó Roxy, con la decepción abundando en su voz mientras deambulabapor la línea de estatuas.—Esa es venus —me dijo Christian. Su voz era tan suave como la piedra pulidabajo mis dedos.—Nunca había visto nada como esto —dije.
  • 217. KATIE MACALISTER FORO AD 217Se puso junto a mí, mirando con ojos de satisfacción al contemplar la estatua. Lamujer estaba recostada en la pared contra una columna, una mirada seductoraen el rostro mientras jugaba con los pliegues de la tela que la cubríaparcialmente.—Tengo una o dos piezas italianas pero el resto son santos patrones de laRepública Checa.—¿Dónde están las paredes manchadas de sangre de miles de hombrestorturados durante siglos? ¿Dónde están los esqueletos colgando de una jaula?¡Estaba segura de que habría esqueletos! —la voz quejumbrosa de Roxy hizoeco en la larga sala.—¿Ella es hermosa , verdad? —Christian acarició con un dedo la pantorrillaexpuesta de la mujer, terminando donde mi mano se posaba delicadamente enun pie. Sus dedos tocaron brevemente los míos, pero yo sabia que no habíanada de casual.Retiré mi mano.—Sí, muy hermosa.—Tiene quinientos años. —Inclinó la cabeza y me miró. Bajo los reflectores, susojos eran negros e insondables—. Creo que tú y ella comparten una calidadintemporal en su belleza.—¿Dónde están las espadas oxidadas y grilletes , y el gato de nueve colas? ¿Noes el equipo standar de una mazmorra? Estoy segura de que lo es.—Christian… —dudé de cómo parar sus avances hacia mí. Me sentía bastantemal por él sin ser grosera, el hombre estaba en su propia casa, pero yo no queríaque pensara que podía continuar.—Tú has elegido —dijo con calma, con el rostro de una mascara, sus ojosintensos e ilegibles.—Sí, lo he hecho, lo siento si te duele, pero si realmente no estás interesado enmí, estás a punto de meterte en un juego macho intentando superar a Raphael,te darás cuenta de lo tonto que es todo esto.—Tú no crees que seas la única que me importa.—No, no lo creo —le dije suavemente, tratando de alejarme.—Estás equivocada —dijo simplemente—. Puesto que no me crees, tendré quedemostrártelo.
  • 218. KATIE MACALISTER FORO AD 218—No, espera —protesté, sintiéndome preocupada por el aspecto de sus ojos—.No hay ninguna razón para probar nada.La negrura se abrió a mis pies mientras yo me equilibraba en el borde,consumida por el hambre, un ataque de aire caliente de angustia que despojo deaire mis pulmones. Recuerdos de noches oscuras, interminables, solitarias, unatras otra abarcando siglos, llenando mi mente con la desesperación incesantedestrozando mi alma, hasta que no quedó nada, sino el recuerdo de una visiónmás allá de esta pesadilla. En medio de los tormentos estaba una pequeña llamade esperanza, de la salvación que una persona podía llevar, el retorno a la vida,de poner fin a la soledad eterna... y la tan esperada promesa de amor.Me aparté de la oscuridad, apartándome de Christian hacia el frío mármolglacial en mi espalda. Me quede mirándolo, sacudiendo la cabeza mientras lomiraba, incapaz de comprender todo lo que estaba viendo mi mente.—No —susurré, apretando la estatua y poco a poco evitándolo, quería ponerdistancia entre los dos—. Tú no. No puedes ser tú.Roxy dijo algo más allá de las estatuas, pero las palabras no me llegaron. Nohabía nada más que la hermosa voz de Cristian y sus ojos. Venía lentamentehacia mí, usando su voz para calmarme.—Amada, no huyas de mí. No te haré daño.—No —dije incapaz de quitar mis ojos de él, dispuestos a creer en la evidenciadelante de mí. Retrocedí un par de pasos—. ¿Cómo pudiste hacerme esto?Pensé que eras mi amigo, ¿cómo pudiste hacer esto?Dio un paso hacia mí, con las manos extendidas con las palmas hacia arriba,como para demostrar que no quería hacerme daño.—No tenía la intención de que sufrieras, Amada. Me di cuenta que me habíaencontrado, no sabía que fueras capaz de leer mis pensamientos tan fácilmente.Una vez que te vi, una vez me di cuenta de que estabas en peligro, hebloqueado mi mente a la tuya.—No del todo —le dije, frotando mis brazos y temblando por el frío que parecíapenetrar en mí con el recuerdo de sus visitas íntimas. Algo frío me presionó enel trasero mientras seguía alejándome de él. Di la vuelta a la estatua a todaprisa—. Tú... me has tocado.Dio otro paso hacia adelante.—Es mi derecho. Tú eres mi Amada.
  • 219. KATIE MACALISTER FORO AD 219—No es tu derecho —le corregí, aferrándome a la estatua de apoyo mientraspasaba junto a ella—. No soy tu Amada. Amo a Raphael, no a ti. Nada de lo quedigas cambiara eso.Dio un paso al frente. Me solté de la estatua y noté detrás de mí la siguiente.—El amor que crees que sientes por él es una ilusión —dijo—. Tu mente noquiere aceptar su destino por lo que crea una vía de escape para ti. Una vez quehayamos dado el paso hacia la Unión, te darás cuenta de la verdad de tusemociones.—¿Joy? ¿Christian? ¿Qué están haciendo?—Me traicionaste. Fui a ti en busca de ayuda, pensé que eras mi amigo y metraicionaste. —Miré los ojos fríos y sin vida de un santo muerto hace muchomientras pasaba junto a él.—Hey, ¿muchachos? ¿Qué está pasando? —la voz de Roxy se hizo más fuertemientras se acercaba.Christian de repente se abalanzó sobre mí, tomándome con la guardia baja,envolviéndome en un abrazo inflexible.—¿Muchachos?—No hagas esto —le rogué a Christian—. Estás equivocado, sé que estásequivocado, lo siento en mis huesos. No estábamos destinados a estar juntos.De alguna manera, en algún lugar tienes algo mal. No soy la mujer quenecesitas.—¿Joy? —Roxy apareció a mi lado, pero Christian no la volteó a ver. Teníamiedo de quitar mis ojos de él, seguro que si lo hacía, su control se rompería.—He vivido casi novecientos años —dijo en voz baja, los brazos como el acero ami alrededor. Escuché el aliento de Roxy pero no dijo nada—. He visto ainnumerables Oscuros entregarse al monstruo que vive en su interior, porqueya no podían esperar encontrar a su Amada. Nunca ha habido un caso en queun Oscuro haya elegido a la mujer equivocada. Es imposible.—Nada es imposible —dije en voz baja, permitiendo que mi peso descansaracontra sus brazos—. Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Shakespeare losabía y sé que es así. Me gustaría poder aliviar tu dolor, pero la verdad es queno puedo ser tu Amada. Amo a Raphael. Necesito a Raphael. Le quiero a él ysolo a él. Él es mi otra mitad. Si tratas de hacer de mí algo que no soy, nos vas adestruir a los dos. ¿Eso quieres Christian? ¿Quieres destruirme?
  • 220. KATIE MACALISTER FORO AD 220Sus ojos se cerraron por un momento, pero tan cerca de él, podía sentir la olade dolor sobre él, aunque mantuviera bloqueada su mente de la mía. Me dicuenta en ese momento que no se estaba engañando a sí mismo, realmente creíaque yo era su Amada, la mujer que iba a rescatarlo y dar significado a su vida.Y con ese conocimiento, sentí mucho, mucho miedo.—No estoy muy segura de lo que está pasando aquí —dijo Roxy, con susenormes ojos mientras nos miraba a los dos—. Pero cualquier cosa, estáempezando a ponerme los pelos de punta y Joy no se ve muy feliz tampoco, asíque tal vez será mejor que demos la vuelta ya, ¿eh?—No voy a hacerte daño —dijo Christian, su voz cayó como terciopelosusurrada contra mi piel—. Nunca te haré daño, te lo juro.—Gracias —dije. Tuve una desagradable sospecha de que si no podíaconvencerlo de que no era su alma gemela, estaría llamada a reclamar esapromesa como mi propia salvación.Sus ojos buscaron los míos un segundo antes de liberarme de su dominio dehierro. Empecé a respirar de nuevo, sorprendida al darme cuenta que habíaestado aguantando la respiración. Christian dio un paso atrás, luego hizo unaleve inclinación a Roxy.—Estás en posesión de una verdad que muy pocas personas han conocido a lolargo de los siglos. Espero que no abuses de mi confianza con su discreción.—Oh, no —le aseguró Roxy. Su rostro estaba pálido, sus ojos cautelososmientras él tomaba su barbilla y la veía a los ojos—. Te lo juro Christian. Nuncale diré a nadie tu secreto.Él la miro un poco más y luego dejo su barbilla e indicó la escalera con la mano,en un gesto elegante.—Como ninguna de ustedes desea ver más la mazmorra, podemos volver a lospisos superiores y continuar la gira.Yo quería largarme de allí y lanzarme en brazos de Raphael, pero el recuerdode la angustia de Christian era fuerte. Le di una sonrisa débil a Roxy enrespuesta a su mirada inquisitiva mientras se sacudió el sentido de apego de lapesadilla, subiendo por la escalera hacia el brillo de la realidad.
  • 221. KATIE MACALISTER FORO AD 221 Capítulo 13 Traducido por ShadowEri Corregido por Connie—Entonces, ¿qué se siente al beber la sangre de alguien? —preguntó Roxy.Christian me observó por el retrovisor y me dirigió una mirada tan apenadaque me provocó la risa. Esta era la primera vez que me reía en toda la noche, apesar de sentirme tensa e insegura en su presencia, pero me di la máximapuntuación por ser capaz de reírme con un hombre cuya esperanza de vida nose media en décadas sino en siglos.—¿Pueden quedarse entre tus dientes los coágulos de sangre? ¿Y si alguien esanémico; te vuelve a dar hambre una hora más tarde? ¿Te han mordido algunavez? ¿Al tener poca sangre, te arrugas como una naranja rancia?—¡Roxy!—Está bien, ahí va una fácil. ¿A qué se debe que tú puedas comer y bebercuando otros Oscuros no pueden?—¿Qué te hace pensar que yo puedo? —preguntó Christian, con su vista haciala carretera.—¡Te vimos!Él la observó.—En el hotel —agregó Roxy—. Cenaste con nosotras, ¿lo recuerdas? Y estuvisteen la barra más temprano. Te vimos bebiendo… ¿me estás diciendo que… no escierto?Sus ojos se encontraron con los míos en el espejo.—Con tus habilidades manuales tú deberías estar haciendo el papel de mago,no Dominic —dije.Él sonrió.Roxy lo dedujo finalmente.—¡Bien, eso no es justo! Si me hubiera dado cuenta que solo era un espectáculo,hubiera sabido quién eras. Está bien, siguiente pregunta.
  • 222. KATIE MACALISTER FORO AD 222—No tengo idea de si podrás hacer cualquiera de esas habilidades de controlmental que los héroes de tus libros hacen Christian, pero si puedes, apreciaríaque le ordenaras a Roxy que se calle.Él se rió.—¿Podría continuar con mi lista de preguntas? —preguntó Roxy con unamirada enfurecida hacia mí—. ¡Esta es una situación única en la vida y no voy adesperdiciarla! De hecho, tú has sido la única en hacer preguntas mientrasveíamos el castillo. Ahora es mi turno.—Preguntas sobre el origen de la Galería Conspiración no son tan ofensivascomo preguntar a alguien sobre lo que recoge entre sus dientes. Deja de ser tangrosera.—¿No te molestan las preguntas personales, verdad? —preguntó ella.Christian le dirigió una mirada que decía que sí le molestaban, pero ella loignoró.—¿Ves? A él no le importa. Ahora, sobre esta eterna condena que sufres…—Oh, por el amor de Dios… ¡Roxy, déjalo ya! —Ella se dio la vuelta en suasiento para fulminarme nuevamente con la mirada antes de volverse hacia laventana poniendo pucheros, pero nada de eso me desconcertó. Miré la parteposterior del cuello de Christian en tanto él conducía unos cuantos kilómetrosde vuelta a hotel. Era difícil reconocer al amigable y admirable Christian quehabía conocido, con el ahora atormentado inmortal que me veía como su únicomedio de salvación.Y eso me hacía sentir más culpable que nunca.Me recliné contra el suave asiento de cuero y cerré mis ojos, rememorandotodas las veces en que su mente había tocado la mía, tratando de ajustar miimagen mental de él con la emocional que su mente había dejado en la mía.Sentí que era él quien se había acercado al bar la primera noche. Sentí suhambre cuando se inclinó para besar mi mano, mientras Raphael sólopermanecía vigilante. Fue su desesperada necesidad la que me asustó la nocheque Raphael entró a mi habitación. Y fue su silencioso grito de angustia lo queme irrumpió la noche en que me entregué a Raphael.Christian estaba equivocado sobre mí, sabía que lo estaba. ¿Pero, cómo sesuponía que tenía que hacerle entender eso?
  • 223. KATIE MACALISTER FORO AD 223Permití a mi cuerpo relajarse en el asiento, tratando de aclarar mi mente yenfocarme, siguiendo las reglas de Miranda con respecto a la meditación. Meextendí y lo alcancé con mi mente.¿Christian?Inmediatamente él estaba allí con sus cálidos y tranquilizadores pensamientos.O lo habrían sido ya que sentí cualquier cosa menos la tranquilidad por lafacilidad con la que invadió mi cabeza.¿Mi Amada? ¿Me Llamaste?¡Oh, no! ¿Qué he hecho? ¿Qué pasa si sólo su Amada iba a ser capaz decomunicarse mentalmente con él? Mi mente se apresuró a tratar de recordar loque había leído en los libros de Christian sobre la comunicación entre la Amaday su Oscuro. ¿Y si sólo la Amada era capaz de comunicarse mentalmente con él?Recordé haber leído sobre que él podía hablar con otros de esa manera, ¿pero ysi estaba equivocada? De ser así estaba realmente frita. Resistí la tentación decomprobar si me miraba a través del espejo, decidiendo que por el momento,tenía prohibido toda comunicación mental con Christian.—Lo siento, no pensé interrumpirte. Sólo quería que sepas lo mal que me sientopor cómo han resultado las cosas. Sé que aún no me crees, pero voy a probartede alguna forma que no soy la única que puede salvarte. Mejor que eso, teprometo que voy a encontrarla. No quiero que sufras más, Christian, de verdadno quiero.Sus ojos se ensombrecieron.—Esto es quizás, un tema del que sería mejor discutirlo en otro momento.Yo negué con la cabeza.—No, no lo es. No tienes que preocuparte por Roxy, ella no dirá nada. Ya le hedicho lo que pasó en las mazmorras. Ella lo comprende.Él miró a Roxy. Ella sólo sonrió.—No es que haya mucho que decir. Ya lo he dicho todo.—Yo sin embargo, no lo he dicho todo —respondió él apaciblemente, y regresósu mirada a la carretera.Fulminarlo con la mirada me ayudó un poco; también lo hizo llamarlomentalmente con cada variación del término terco y obstinado. Al menos por unrato. Cuando nos dejó en el hotel para descansar, me resigné al hecho de tener
  • 224. KATIE MACALISTER FORO AD 224que multiplicar mis esfuerzos para hacerle entender que yo no era quien élesperaba que fuese.—¿Tenemos que enfrentarnos a toda la multitud? —preguntó Roxy en cuantose detuvo en el estacionamiento del hotel, mirando a su alrededor.—¿Tienes que preguntar? —Me giré para sonreír a Christian—. Puedes unirte anosotras si no tienes nada más que hacer. Es decir, si no te importa estarrodeado de un montón de gente. Si no te molesta, quiero decir. Con tantagente… a tú… alrededor. —Dejé la oración en el aire por la mirada decomplicidad que me devolvió, mis mejillas se encendieron por la vergüenza deno poder decirlo.—Ella quiere saber si ya te has alimentado —soltó Roxy—. No es que supongaque me dejarías mirar… —Él volvió su mirada a ella—. No. Tienes razón. Esuna mala idea.—Si me lo permiten, creo que me uniré a ustedes más tarde en la feria.—Bien dicho —dije radiante, tratando de parecer ignorante al hecho de que ibade cacería—. Nos vemos. Estaremos por allí. En algún lado.—Bon appétit —dijo Roxy.La agarré por el brazo y la llevé a través de la colina en dirección al festival.—Por el amor de Dios. ¡Roxy, no puedes decirle a un Oscuro bon appétit! ¡Eso esestúpidamente insensible!—¿Por qué? —preguntó ella, dando un traspié—. Quiero que tenga una buenacomida. ¿Qué pasaría si eligiera a alguien que nació en un mal año? ¿Alguiencon enfermedades sanguíneas? Tú no tendrás planes con él más tarde, pero yosí por eso me gustaría que estuviera de buen humor. Quiero escuchar todas lascosas que nunca ha escrito en sus libros, toda la letanía sobre los Oscuros.Además es mi turno en el cuarto de tortura de la mazmorra, él lo prometió.Miré hacia atrás sobre mi hombro al llegar a la parte inferior de la colina. Podíaver la silueta de Christian contra la luz del hotel, con su largo abrigo ondeandoal viento en torno a sus piernas inmóviles, mientras nos miraba.—Raphael no puede haber llegado demasiado pronto por mí. De verdad deseoque nada salga mal esta noche en la feria —musité por lo bajo.Roxy me escuchó.
  • 225. KATIE MACALISTER FORO AD 225—¿Qué podría ir mal? No has leído ninguna runa, por lo que el mundo está asalvo de desastres, catástrofes, y en general cualquier tipo de calamidades queDios manda cuando haces una lectura.Había veces en que Roxy no era particularmente intuitiva.Encontré a Raphael en una de las dos tiendas que servían comida envasada ybebidas calientes. A pesar de que el festival no estaba autorizado para serviralcohol, muchos compradores traían el suyo. Con la muchedumbre de comprasen el gran festival, desde hace días Raphael estaba particularmente obligado areprender a personas indulgentes que se volvían problemáticas. Él seencontraba escoltando a dos mujeres y un joven alto y esquelético a través delos recorridos, indicándoles que podrían regresar cuando estuviesen sobrios.—Por la manera en que se están tambaleando —sin mencionar los retazos decanciones que condenadamente estaban repitiendo— Apuesto a que sequedaran dormidos antes de volver más tarde.—Bueno, esa es la idea. —Raphael sonrió al girarse hacia mí. Las marcas deestrés eran evidentes en su boca, además sus bellos ojos se veían confusos ydistraídos. Descarté mis planes de envolverlo en mi frenesí de pensamientoslujuriosos, y en vez de eso traté de aliviar el enojo que cruzaba por su mente.—¿No ha sido una buena noche?—No, ha sido peor de lo que esperábamos. —Él tomó mi mano y le plantó uncálido beso en la palma—. ¿Cómo ha estado tu noche con Dante?Digerí de vuelta el horrible recuerdo del tormento de Christian.—Está bien. Te lo contaré luego. —Mucho después. Tal ves, cinco o seis añosdespués.Un estallido de estática y una ininteligible voz vino de la radio sujeta a sucinturón. Sin embargo él pareció comprender, porque ladro una orden enrespuesta por la radio, y me asió de regreso hacia la tienda.—Aquí. Toma esto. —Sacó de su bolsillo la llave de su remolque y la puso enmi mano—. Estaré allí tan pronto como acabe. Rico necesita ayuda con unapelea cerca de la tienda principal. Quédate lejos del lugar hasta que loresolvamos.—No hay problema. No te preocupes por mí. Iré a buscar a Arielle y veré comose encuentra.
  • 226. KATIE MACALISTER FORO AD 226Comenzó a marcharse corriendo hacia la tienda principal, pero luego cambió deparecer y me enredó en un breve y profundo beso.—¿Te he dicho ya lo maravillosa que luces hoy? —soltó contra mi boca.—No, pero planeo recibir tus explicaciones por semejante negligencia mástarde. —Pellizqué su barbilla y sentí una luz de felicidad dentro de mí ante laacalorada mirada que me dio antes de ponerse en marcha.—Ten cuidado —no pude evitar decirle.Él alzo su mano en comprensión, y se abrió paso entre la espesa multitud.Arielle estaba en las últimas.—¡Joy! —me llamó tan pronto como me asomé por su tienda, contenta de ver lainmensa cola de gente en espera para la lectura de su mano. Ella se levantó, sedisculpó con el cliente sobresaltado, y me alcanzó, para después asir mis manosentre las suyas—. Oh, Joy, estoy tan feliz de verte. He mandado a Roxy a que tebuscara, Por favor, tienes que ayudarme. Estoy en una situación muydesesperada.Yo sonreí y estreché sus manos.—Por supuesto que te ayudaré. ¿Qué necesitas?Ella empezó a llevarme hacia su tienda donde la fila de gente —progresivamente en aumento por la mayor cantidad de gente en la feria—empezaba a verse malhumorada.—Tanya no va a realizar la lectura. Ella vino temprano y rehusó la orden deDominic de leer las cartas del tarot.Me di cuenta de a dónde iba todo esto.—Me alegra que ella esté vivita y coleando, lamento oír que no hará lecturas,pero me temo que yo no puedo ayudarte. No se ni la primera regla de la lecturade cartas…—No, no —dijo ella, moviendo su cabeza con vehemencia en tanto continuabadirigiéndome dentro de la tienda—. Todo está arreglado. Yo leeré el tarot, yRenee, la esposa de Bastian, ¿la conoces? Es muy afín con los niños. Ella leerálas palmas, pero tú deberás leer las runas, ya que para Renee es algo bohémienne,una gitana como verás, y no tiene la habilidad de sentir las runas dentro de ella.Tú leerás las runas con más éxito. Y así me sentiría muy agradecida.—Pero, pero…
  • 227. KATIE MACALISTER FORO AD 227—Está todo arreglado —repitió Arielle, colocándome en su silla—. Me iré alpuesto de Tanya para leer el tarot. Renee está usando la tienda de té para lalectura de mano. Tú haces una lectura de tres piedras por 150 korumas o cincoeuros. Puedes guardar las propinas, por supuesto. Aquí están tus piedras. Roxylas trajo de tu cuarto. ¿Es todo lo que necesitas? ¿Sí? Excelente. —Arielle diounas palmadas y anunció, por lo que se entendía que una gran lectora de runashabía venido desde el otro lado del mundo para leer las runas para ellos.Ninguno pareció particularmente impresionado ni por aquellas palabras ni pormi apariencia con vaqueros descoloridos y suéter de Bavaria, aunque tampoconadie lo desaprobó: entonces recogí mi bolsa de piedras y le dirigí una sonrisaa la mujer en el lado opuesto.—Debe pensar en una pregunta sobre la que quiera información —le dije enalemán, rogando por que todos en la fila se cansaran de esperar y optaran por ira otra tienda. * * *Tres horas y veinticuatro minutos más tarde, le deseé a una joven sueca unabuena noche en tanto depositaba unas pocas monedas en la caja de dinero deArielle, y ponía el dinero de las propinas de un jarrón dentro de un bolso queasumí que era usado para ese propósito y lo guardé en la caja de dinero deigual forma, luego me puse de pie y estiré mi cansado cuerpo.Además del constante desfile de personas que querían una lectura de runaspara su propio beneficio, tuve otros clientes también. Dominic apareciódramáticamente, dándome una de sus seductoras sonrisas en cuanto meagradecía por la ayuda. Acepté sus agradecimientos, ignoré su mirada lujuriosa,y le dije en voz alta que tomara su gestito y se lo llevara a otro lado a menos quequisiera que me levantara y me fuese. Él echo una mirada a la larga fila degente, tomó mi mano del lugar de la mesa en que se aferraba, e hizo unaostentosa reverencia, besando mi muñeca asegurándose de que todos vieran suscolmillos.—Sobreactuado —refunfuñé.—Mon ange —rezumó él.
  • 228. KATIE MACALISTER FORO AD 228Raphael fue un visitante mucho más bienvenido, pero a pesar de que vino tresveces, parecía distraído y no hizo nada más que preguntar si todo estaba bien.Roxy y Christian saludaron dos veces al pasar mientras hacían las rondas,parando la segunda vez por una botella de agua fría y un gran pretzel.Incluso Milos llegó para mostrar su agradecimiento por la ayuda la primera vez—en una voz que apenas pude oír— y la segunda para vaciar la caja del dinero.Para cuando me tocaba la última lectura de runas con el último cliente, estabatoda dolorida y cansada por el estrés de hacer lecturas para más de cincuentapersonas. Saqué la llave de Raphael, para encontrarnos allí, aunque pensándolomejor, un baño caliente en el hotel sonó como el canto de las sirenas para midolorido cuerpo.Rechiné en mi camino hacia donde se encontraba Arielle, aún haciendo lecturasde cartas.—Terminé mi trabajo, podría llamarlo el de una noche entera. ¿Has visto aRoxy?Ella negó con la cabeza.—No importa. ¿Y a Raphael?—Estuvo aquí hace unos minutos. Dijo que iba a revisar un problema del que leinformaron, pero regresaría directamente aquí después.—Ah. Bueno si lo vez de nuevo, ¿le podrías decir que fui a tomar un baño, peroque estaré de regreso?Ella asintió, sus cálidos ojos agradecidos. Le dejé la caja de dinero e hice elnadar contracorriente del salmón otra vez entre la muchedumbre y alcancé ellímite de la feria. El ruido detrás me indicaba que la primera banda estaba portocar, lo que hacía que la mayor parte de las personas se dirigieran en esadirección. Caminé sobre las señales usuales que dejaban las personas que seestaban divirtiendo —un charco de vómito, botellas de vino vacías, envolturasde condones desechas, y basura de misceláneas volando por el césped— yalejándome del ruido y las luces, hacia la tranquilidad exterior.Las voces ruidosas de una canción hicieron que me detuviera mientrasavanzaba por mi camino habitual más allá de la tienda central. Ocho o nuevepersonas estaban bailando, mostrando varios signos de desnudes, girandoalrededor de un barril en llamas, claramente miembros del grupo deintoxicados que Raphael había acompañado antes hacia la salida. A pesar del
  • 229. KATIE MACALISTER FORO AD 229riesgo de que llamase su atención, giré rápidamente a la izquierda, jadeé yresoplé en mi camino hacia una colina empinada y resbaladiza debido a laspuntas de pino, después me encontré en un pequeño espacio, entre algunosárboles de abeto y justo al final de la propiedad del hotel. Era oscuro, íntimo yolía a paraíso, pero me inquieto un poco que estuviera aislado. Después de laexperiencia en el calabozo de Christian, quería la seguridad de luces y estarrodeada de gente.Mientras rodeaba un enorme pino, de pronto me detuve. Delante de mí, alguienestaba escondido entre dos árboles al extremo de mi posición. Pensé queprobablemente era un solitario gótico borracho, que había tomado demasiadovino barato. Pero cuando intente en silencio alejarme de él, pude ver que esapersona no era un gótico pasado de copas para nada y no estaba solo.Podía ver su silueta recortada contra el hotel distante, alta, musculosa yextremadamente familiar. Pero lo que llamó mi atención, y lo que me impidiógritar de alegría, fue percatarme de la persona a sus pies.Incluso si estaba casi oscuro, podía reconocer el cabello castaño que se extendíapor toda su cabeza.Si Raphael estuviera haciendo un CPR21, o tratando de ayudar a Tanya para quedespertase, o incluso si hubiera estado hablando con ella, yo hubiera corrido aayudarlo, pero el silencio en el que se mantenía, los disminuidos pero eficientesmovimientos para registrar a Tanya, me mantenían congelada detrás del árbolque me escondía parcialmente de su vista. Raphael tomo algo que estaba en elsuelo cerca de Tanya, examinándolo por un momento para después guardarloen su bolsillo y volver su cabeza lentamente para examinar el área. Me agachédetrás del árbol, mi corazón latiendo como loco, insegura de por qué me estabaescondiendo de él pero sin dejar de hacerlo. Cuando me asomé, un momentodespués, él se había ido.Sin embargo, Tanya ya no vivía.—Por favor, solo déjala dormir. O inconsciente. O descansando. O en unestupor por drogas. Por favor, oh por favor, oh por favor no permitas que estem… —Ni siquiera podía decir la palabra, lo cual era estúpido porque estabaclaro que estaba muerta. El lenguaje corporal de Raphael lo decía a gritos,Tanya, de alguna forma también lo afirmaba, y cada cabello en mi cabezaerizado por todo lo que estaba viendo también lo gritaba.21 CPR: Reanimación Cardiopulmonar.
  • 230. KATIE MACALISTER FORO AD 230Ella estaba muerta, descansando sobre sí, encogida como una pelota, recostadasobre un colchón de puntas de pino con su cabello desparramado alrededor deella, como si fuera un halo rojo. Sus ojos cerrados. No podía ver ningún indicióde que estuviera respirando, pero mejor debía revisar para asegurarme de queno estuviera gravemente herida en vez de muerta.Me incliné hacia delante para poder mirar a Tanya, sentí un cosquilleo deadvertencia en mi nariz, el cual me hizo retroceder rebuscando algunospañuelos en mi bolso y los conseguí. Me senté sobre mis rodillas, rezandoporque no tuviera un mal karma por estornudar sobre una persona que estabaposiblemente muerta. Ella sí que parecía muerta. Me aguanté la repulsión antesde estirar mi mano hasta tocarla, aparté el cuello de su chaqueta y toqué sumejilla, aún se podía sentir cierta calidez.—Pulso, idiota. No puedes saber si está viva sólo tocando su mejilla. Revisa elpulso. —Razoné. Avancé hasta que pude apoyarme contra ella, moviendo sucabeza sutilmente hasta que encontrará el punto preciso para sentir su pulso.Mi mano se congeló.Un grito rasgo la espesa noche, sobresaltando a los pájaros que anidaban en losárboles a mí alrededor. Ignoré el grito, incapaz de quitar mis ojos de la horriblemarca, de creer lo que estaba frente a mí. Una lejana parte de mi mente deseoque quienquiera que estuviera gritando, se callara de una vez, entonces podríapensar más claramente, pero el resto de mi mente, la parte que estaba mirandofijamente el cuello de Tanya, estaba demasiado aturdida para pensar qué hacer.Una forma oscura salió rápidamente desde la oscuridad y me agarró,pegándome de golpe contra una pared caliente y confortante, que silenciomisteriosamente al que había estado gritando.—Silencio, nena. Todo está bien, ya estoy aquí.Me estremecí contra la calidez que me estaba llamando, aferrándomedesesperadamente a Raphael, presionándome contra él en un intento dealejarme lo más posible de la horrible cosa que permanecía detrás de mí.—Es Tanya. —Me estremecí contra su cuello.—Lo sé, nena.—Está muerta.—Lo sé.
  • 231. KATIE MACALISTER FORO AD 231La horrible imagen de su cuello desgarrado, su sangre derramada lleno mimente. Trate de apretarme más firmemente a Raphael.—Sé quién la mato —susurré.Sus brazos se apretaron alrededor de mí mientras presionaba sus labios contrami sien.—También yo, nena, También yo.
  • 232. KATIE MACALISTER FORO AD 232 Capítulo 14 Traducido por Karina_Matthew Corregido por Lover_Killer—No eres tú —le dije a Raphael tan pronto como pude reponerme de él.—¿Qué no soy yo? —me preguntó mientras miraba a nuestro alrededor.—La persona que mató a Tanya.Poco a poco se volvió a mirarme.—Estoy encantado de saber que no crees que tenga una naturaleza asesina.—Yo no he dicho eso. Creo que probablemente podrías matar a alguien sihubiera una razón, pero sé que no mataste a Tanya.Caminó los pocos pasos hacia mí, agarrándome los dos brazos y mirándomefijamente a los ojos.—¿Cómo sabes eso? ¿Qué has visto?—No vi quién la mató, si eso es lo que estás pidiendo.Suspiró con alivio y dejó de lado mis brazos, sin dejar de buscar en el áreainmediatamente.—Pero vi su cuello. Sé quién es el único que puede haberla matado. Con todo eldaño... que le hizo, y el hecho de que no se pueda ver una gota de sangre, elúnico que podría haberla matado es un...—¿Vampiro?—preguntó, en cuclillas para examinar algo en el suelo.Asentí con la cabeza, se dio cuenta de que no me estaba mirando, y añadió:—Sí. Sé que no creen en ellos, Dios sabe que yo no creía antes de venir aquí y hainvadido mi mente, pero hay que admitir que su muerte se parece a lo queesperarías de un vampiro.—Sí, lo es —estaba de acuerdo mientras examinaba el suelo alrededor del árbol.No tenía ni idea de lo que esperaba encontrar, ya que el blando lecho de agujasde pino no era propicio para las huellas u otras pistas útiles, pero aun así lohacía.
  • 233. KATIE MACALISTER FORO AD 233Y de repente, me pareció extraño.—¿Qué estás haciendo exactamente?Hizo caso omiso de mi pregunta, dando golpecitos con el dedo en la barbillapor un momento antes de poner las dos manos sobre mis hombros, sus ojosiluminados por la preocupación.—Sé que es pedir mucho de ti, pero ¿podrías quedarte aquí solo por unosminutos hasta que llegue la policía?Parpadeé.—¿La policía?Él asintió.—Ellos deberían estar aquí dentro de poco.—¿Les llamaste?—Por supuesto. Sé que no será agradable que tú permanezcas aquí, pero metengo que ir, la policía llegará hasta aquí. Yo... eh... tengo que dejar queDominic sepa lo que está pasando. —Las palabras eran rígidas y vacilantes—.No vas a estar en peligro, sólo serán unos minutos.Me miró fijamente durante un momento, luego miró el cuerpo de Tanya. Yorealmente no quería estar a solas con ella, pero estaba claro que Raphael queríaevitar el contacto con la policía. Aunque no creo que huir del problema sea larespuesta, no era el tiempo para dar una conferencia acerca de enfrentarse a supasado. O lo que fuera que le estaba molestando.—Está bien. Me quedo.Él parecía un poco sorprendido por mi fácil aquiescencia.—¿No te importa? ¿No vas tener miedo?Negué con la cabeza.—No. Tanya no me va a hacer ningún daño, y sin duda su asesino tampoco lohará. —Después de todo, él había jurado antes de la noche que nunca me haríadaño—. Ve. Voy a esperar aquí a la policía.Raphael abrió la boca para decir algo, la cerró, la abrió de nuevo con unapequeña sacudida de la cabeza.—Tú y yo vamos a tener una conversación muy larga, tan pronto como puedahacerlo.
  • 234. KATIE MACALISTER FORO AD 234—Bien —dije yo, envolviendo mis brazos alrededor de su cintura y dándole unabrazo—. Tengo un montón de preguntas que me gustaría que respondieras.Él negó con la cabeza, me dijo qué decir a la policía cuando llegara, y se alejó enla noche.Mientras lo veía alejarse, las preguntas siguieron corriendo por mi mente.¿Qué estaba haciendo aquí en lugar de ver más cosas en la feria? ¿Qué sacó dela tierra cerca de Tanya? ¿Qué estaba ocultando sobre su pasado? ¿Y cómo seenteró del pobre Christian?Pobre Christian. Las palabras resonaron en mi cabeza, miré al cuerpo sin vidade Tanya. El Pobre Christian le había hecho esto a ella. El Pobre Christian habíaarrancado violentamente la garganta dejándosela abierta y la había dejado seca.Me estremecí al pensar en ella, me estremecí ante la idea, asqueada