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A match made in highschool (kristin walker)

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Matrimonios falsos, chicos idealisados idiotas, amigas, chicos idiotas buenos y porristas emocionales

Matrimonios falsos, chicos idealisados idiotas, amigas, chicos idiotas buenos y porristas emocionales

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  • 1. Kristin Walker Purple Rose
  • 2. A Match Made in Highschool Kristin Walker 2 Purple Rose
  • 3. A Match Made in Highschool Kristin WalkerAgradecimientos:Moderadora:CyeLy DiviNNaTraductoras: CyeLy DiviNNa Simoriah ZAMI Sheilita Belikov lalaemk rihano kathesweet clau12345 karoru Susanauribe dark&rose Vannia Xhessii LizC vettina 3 dark heaven Mari NCCorrectoras:Nanis Lola_20 NatyºDangereuse_ Curitiba KolxiRecopilación y Revisión:NanisDiseño:CyeLy DiviNNa Purple Rose
  • 4. A Match Made in Highschool Kristin WalkerContenidoSinopsis Pág 5 Capítulo 18 Pág 115Capítulo 1 Pág 6 Capítulo 19 Pág 123Capítulo 2 Pág 15 Capítulo 20 Pág 127Capítulo 3 Pág 18 Capítulo 21 Pág 130Capítulo 4 Pág 25 Capítulo 22 Pág 137Capítulo 5 Pág 29 Capítulo 23 Pág 143Capítulo 6 Pág 36 Capítulo 24 Pág 148Capítulo 7 Pág 42 Capítulo 25 Pág 152Capítulo 8 Pág 53 Capítulo 26 Pág 157 4Capítulo 9 Pág 57 Capítulo 27 Pág 160Capítulo 10 Pág 63 Capítulo 28 Pág 163Capítulo 11 Pág 70 Capítulo 29 Pág 166Capítulo 12 Pág 75 Capítulo 30 Pág 172Capítulo 13 Pág 86 Capítulo 31 Pág 177Capítulo 14 Pág 92 Capítulo 32 Pág 182Capítulo 15 Pág 96 Capítulo 33 Pág 188Capítulo 16 Pág 103 Capítulo 34 Pág 193Capítulo 17 Pág 109 Kristin Walker Pág 202 Purple Rose
  • 5. A Match Made in Highschool Kristin WalkerSinopsis Traducida por CyeLy DiviNNa Corregida por Nanis C uando el Director anuncia que cada Senior debe participar en un obligatorio programa de Educación Matrimonial de un largo año, Fiona Sheehan cree que su vida no puede empeorar más. Entonces ella‖ se‖ casa‖ con‖ su‖ “esposo”‖ el‖ súper‖ atleta‖ Todd,‖ cuya‖ novia‖ y‖porrista, Amanda, la ha traído con Fiona desde el primer día del segundogrado. ¿Qué es peor? Amanda está emparejada con el flechazo a largo plazo deFiona, Gabe. Al menos Fiona lo está haciendo mejor que su mejor amiga, 5Marcie, quien está emparejada con el muy tranquilo y misterioso JohnnyMercer.Bromas, peleas, malos entendidos y reconciliaciones se producen en unacomedia casi Shakesperiana con errores acerca de erróneas primerasimpresiones, complicados acoplamientos y flechazos ocultos. Purple Rose
  • 6. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capitulo 1 Traducido por clau12345 Corregido por NanisD ebí haber sabido. Debía haber sabido en el momento en que iría a buscar mis cintas blanqueadoras favoritas con sabor a té de menta, que no las encontraría en el cajón, sino temporalmente olvidadas en el fondo de mi armario, enrolladas en una bola crujiente. Una cubierta de hace dos semanas, una explosión de sirope que sehabía disparado de la botella rebotando en mi waffle y salpicado como una bolade pintura dulce.Debería haber sabido, que cuando bajara las escaleras encontraría a mis padres 6degustando las amígdalas del otro frente al fregadero de la cocina, y casivomitaría en mis zapatos.O‖que‖mi‖mejor‖amiga,‖Marcie‖―en‖realidad‖ella‖es‖mi‖única‖amiga,‖lo‖cual‖est{‖muy‖bien,‖sólo‖necesitas‖uno―‖llamaría‖para‖decir‖que‖se‖estaba haciendo tardey no podía pasar a recogerme. Así que tendría que ir en una carrera en mibicicleta hasta la escuela en mi primer día del último año.Debería haber sabido en ese momento que estaba pedaleando hacia el desastre.Pero solo llamo a toda esa porquería mi muy normal, mala suerte de todos losdías.Me monté en mi bicicleta y rodé las cinco calles hasta la escuela. Vivo en elactual centro de East Collumbus, no en el que tiene los desarrollos inmobiliariosde vainilla que han ido surgiendo los últimos diez años, rodeando al pueblo porcasi kilómetro y medio hasta los campos de maíz. Muchos de los chicos de laEscuela Secundaria East Columbus viven allí. Los chicos más pudientes. No esque mi familia sea pobre. Es solo que a nosotros nos gustan las casas viejas conlinda arquitectura, como las de los pueblos. Mucha gente vive en desarrollosinmobiliarios y subdivisiones pensando que nuevas construcciones son dinero,y dinero es status social. Tontos. Purple Rose
  • 7. A Match Made in Highschool Kristin WalkerVivir en la ciudad es mejor. Puedo caminar o ir en bicicleta casi hasta cualquierparte. Bueno, está bien, quizás no al centro comercial Prairie View. Pero labiblioteca, la cafetería y la tienda de música quedan a solo unas calles de micasa. Lo cual es realmente práctico cuando quiero estar lo más lejos posible demis padres.Además, las calles de la ciudad están todas alineadas con estos magníficos ymacizos árboles de roble y arce que han estado creciendo por, como, un siglo. Ydesde que el sol ese día estaba insanamente caliente a las siete y media de lamañana, me quedé en el lado sombreado de la calle mientras rodaba a laescuela. Llegué allí, aseguré mi bicicleta y ventilé un poco las axilas de micamisa en un inútil intento de secar el sudor cuando Marcie entró en elestacionamiento. Ella torció el espejo retrovisor para ver su cara, se secó su labioinferior y se bajó del coche.―Mar‖―le‖dije―.‖¿Qué‖pasó‖que‖no‖me‖buscaste?Ella medio corrió hacia mí mientras sonaba la campana. —Lo siento, Fee. Se mehizo tarde. No podía arreglar bien mi cabello.Su cabello estaba recogido en una coleta, justo como las dos lo usamos todo elaño pasado. Siempre en una cola de caballo o una trenza. Nos llamábamos loscabellos gemelos, aun cuando su cabello era de un liso y sedoso marrón oscuro 7y el mío era casi negro y con esta onda extraña y aburrida llena de frizz. Luego,justo antes de empezar las clases Mar se cortó el cabello hasta los hombros y sehizo rayitos y sombras. Así que incluso en una cola de caballo, su pelo hacíaque la trenza que yo llevaba luciera como una turba erizada. No es que a mírealmente me importara. Yo sólo mantenía mi pelo lo suficientemente largocomo para poder ponerlo lejos del camino. No tenía paciencia para lospeinados. O el maquillaje. Mar seguía tratando de hacerme usar brillo de labiosporque‖según‖ella‖tengo‖"labios‖carnosos‖y‖sensuales”.‖Personalmente,‖creo‖que‖mis labios sensuales tenían menos que ver con la belleza y más que ver con elmal humor.Mientras subíamos las escaleras de concreto de la escuela, casi le pregunté aMar cuanto tiempo le podía tomar una cola de caballo. En su lugar sólo dije: —Se ve bien. —Ella me miró boquiabierta como si yo fuera un enfermo mental.Claramente, la cola de caballo era su último recurso. Pero lo dejé pasar. Yosabía cómo de loca se ponía en relación a su aspecto y esas porqueríasúltimamente. Antes, acostumbraba a echarse solo loción en su rostro, recoger sucabello para atrás y listo. Pero este verano había trabajado como consultor en uncampamento. Cuando regresó a casa, estaba metida de lleno en el asunto delcabello‖ y‖ el‖ maquillaje‖ ―ojos,‖ mejillas,‖ labios―.‖ Incluso‖ arregló‖ citas‖ para‖ los‖ Purple Rose
  • 8. A Match Made in Highschool Kristin Walkerprimeros y terceros lunes de cada mes en un salón del centro comercial PrairieView para arreglarse las uñas (lo cual me pareció ridículo, pero prometíacompañarla de vez en cuando para hacerle compañía). Imagino que ella debiótener alguna clase de reacción después de haber pasado dos meses y mediocorriendo entre los bosques.Entramos y nos dirigimos hacia el auditorio. La habitual asamblea de primerdía de clases. Pero apenas llegamos a las puertas dobles, alguien chocó contraMarcie.Ella se tambaleó hacia delante y dejó caer su bolso, derramando un paquetede lápices delineadores por todas partes. Antes de que me diera cuenta dequién‖era,‖me‖volteé‖y‖dije:‖―¡Cuidado‖idio-Oh! ¡Hola Gabe!Gabe‖Webber‖―mi‖amor‖secreto‖desde‖tercero de primaria, cuando me torcí eltobillo durante el día de campo y él colocó su brazo a mi alrededor y me ayudótodo el camino hasta la enfermería. ¿Cómo podría no enamorarme de un chicoque me rescató? Fuerte y tranquilo. Pelo castaño y ojos heridos. Totalmentecaliente.Totalmente cool. Siempre decía lo correcto. Nunca actuaba como un tonto.Básicamente, todo lo contrario a mí. El tipo de chico con el que imaginas quepodrías pasar los fines de semana acampando en un bosque tropical o algo. Al 8menos eso hacía en mis fantasías.―Lo‖siento,‖Marcie‖―dijo‖Gabe.‖Se‖lanzó‖hacia‖el‖suelo‖para‖ayudarla‖a‖recoger‖sus cosas. Cuando cada uno de los delineadores fue encontrado y guardado deforma segura en el bolso de Marcie, Gabe se levantó y le ofreció su mano. Ella latomó y él la haló suavemente‖coloc{ndola‖sobre‖sus‖pies―.‖No‖quise‖golpearte‖―dijo―.‖Alguien‖me‖empujó.Yo‖espeté:‖―¡No‖te‖preocupes‖por‖eso!‖Ella‖es‖dura.‖―Y‖le‖di‖una‖palmada‖en‖la‖espalda para probarlo. Marcie tropezó de nuevo hacia delante y Gabe la agarródel brazo. Oops. Esperaba que Marcie cayera sobre mí o me diera su últimamirada, pero no lo hizo. Ella debía haber estado escondiéndolo para que yo noquedara como un matón frente a Gabe. Ella sabía lo que sentía por él. Porsupuesto, le había hecho jurar su más absoluto secreto. Nadie más sabía.(Bueno, está bien, le había contado a Samantha Pickler, la niña de once años deedad‖ a‖ la‖ que‖ suelo‖ cuidar.‖ Pero‖ fue‖ durante‖ un‖ “verdad‖ o‖ reto”‖ no‖ tuve‖ otra‖opción. O contaba o tenía que trepar por el árbol de cornejo en su jardín yesperar que pasaran coches para gritar: "¡bollos frescos a la venta!").Ahora, voy a admitir que los años de amor no correspondido han entibiado miobsesión por Gabe un poco. No consumía tanto de mí ahora como lo habíahecho en el octavo grado. Ese fue el último año en que la escuela tomó las fotos Purple Rose
  • 9. A Match Made in Highschool Kristin Walkerde la clase y él y yo estábamos en el mismo salón. Compré un medallón con midinero de niñera, corté la pequeña carita de Gabe y la mía de la foto y las peguéallí dentro. Usaba el medallón por debajo de mi ropa cada día. Pero no habíasido nada más grave que eso.También he escuchado cada canción de amor cursi en la radio, convencida deque estaban cantando acerca de mí. Incluso escribí la letra de una que habíaplaneado dejar caer en el casillero de Gabe de forma anónima.Me miras, pero nunca ves el amor que siento por ti.Pero en tus ojos veo el cielo,La infinitud del tiempo y el azul,Como olas que atraviesan el mar embravecido,Y rompen en el banco de arena de tu corazón.Por supuesto, él no tiene ojos azules, sus ojos son de color marrón, pero noimportaba. La canción expresaba perfectamente mis sentimientos por él ycuando él descubriera quién se la había envidado, seguramente iría más allá delas palabras y se habría enamorado perdidamente de mí. Por suerte, Marcie medetuvo antes de que se la diera y quedara como una absoluta tonta. Es decir, 9¿bancos de arena de tu corazón? Santa mierda. Gracias a Dios por Mar.Gabe‖tocó‖el‖brazo‖de‖Marcie.‖―¿Est{s‖bien?―Estoy‖bien‖ahora‖―le‖dijo―.‖Est{‖bien.‖Gracias.Le‖palmeó‖el‖brazo‖a‖Mar‖y‖me‖miró.‖―¿Y‖tú,‖Fiona?Él lucía incluso mejor que en la primavera pasada. Bronceado. Musculoso. Perocon la cantidad justa de músculo en tan sólo los lugares correctos. La forma enque su camiseta se aferraba un poco sobre sus hombros y pectorales... Yum. Noquiero parecer demasiado psicótica medio-acosadora, por lo que dije: —Estoybien. Totalmente junta.Entonces‖ Gabe‖ dijo:‖ ―Las‖ mujeres‖ totalmente‖ juntas‖ son‖ mi‖ tipo‖ favorito. ―Yluego se giró y caminó hacia el auditorio.Mis ojos desorbitados. Agarré la mano de Mar y la apreté. ¿Yo era del tipofavorito de mujer de Gabe? ¿Qué? No podía creer que él me hubiese hecho talcumplido. La primera mañana de escuela.Al‖verlo‖―wow― reanimó mis sentimientos. Tenía que encontrar una manerade lograr que se fijara en mí. No, no sólo notarme. Más. Tenía que llegar a unlugar donde pudiera alcanzar y acariciar esa mandíbula bronceada sin queGabe tuviera que conseguir una orden de restricción, o llamar a un hospitalpsiquiátrico para que me internaran. Este sería el año. Último año. Ahora o Purple Rose
  • 10. A Match Made in Highschool Kristin Walkernunca. Mientras Mar y yo nos abrimos paso en el congestionado auditorio yencontrábamos un par de asientos en la parte posterior, hice una promesa. Estesería el año en que llegaría a tocar a Gabe Webber. Me gustaría encontrar unaforma para conectar con él. De alguna manera.―Bienvenidos,‖ estudiantes‖ ―dijo‖ la‖ Directora‖ Miller‖ en‖ el‖ micrófono‖ desde‖ el‖escenario―.‖ Y‖ una‖ bienvenida‖ especial‖ a‖ nuestros‖ estudiantes‖ de‖ primer‖ año.‖―Llevaba‖ el‖ mismo‖ traje‖ cansado de falda beige que usaba en cada eventoespecial en la ECHS. Lo bueno es que era Afro-americana. Si hubiera sidoblanca, tendría que parecer desnuda en ese conjunto pastoso.Metí el pie en el asiento de vinilo verde en frente de mí y traté de mantenermedespierta mientras la Directora Miller zumbaba una y otra vez sobre qué tanlocamente-fantástica era nuestra escuela. Uno de los colegios más privilegiadosen Illinois. Bla. Bla. Nosotros teníamos la suerte de estar aquí. Bostezo. Reglasde la escuela. Sin trampas. No robar. No mentir. Bla, bla, bla, bla. Roncar.Recorrí el auditorio y me concentré en la parte posterior de la cabeza de Gabe,siete filasy tres asientos más allá. Entonces traté de averiguar de qué era la goma demascar que olía, si de sandia o de manzana verde.La‖Directora‖Miller‖dijo:‖―La‖siguiente‖pizca de excitantes nuevas noticias está 10relacionada con los graduandos de‖este‖año.‖―¿Qué‖era?‖¿Un‖sistema‖de‖juegos‖en el salón senior? ¿Eliminación de la clase de gimnasia? ¿Viernes libres?Oh, no. Eso no iba a pasar.—La junta directiva de la escuela y yo hemos formulado un plan para hacerfrente‖a‖un‖problema‖creciente‖en‖nuestro‖país.‖―La‖Directora‖Miller‖hizo‖una‖pausa‖para‖revisar‖sus‖notas―.‖La‖tasa‖de‖divorcios‖ha‖superado‖un‖asombrosocincuenta por ciento. Uno de cada dos matrimonios se divorcia. La unidad de lafamilia‖se‖separa.‖El‖matrimonio‖se‖disuelve‖y‖quedan‖solos.‖―Ella‖nos‖miraba.‖Escaneando‖la‖habitación.‖Tomó‖una‖respiración‖superficial―.‖Completamente‖solos. Sin nadie. En tus‖cuarenta.‖Mucho‖m{s‖all{‖de‖tus‖inicios.‖―Ella‖sostuvo‖su cuerpo tembloroso contra el podio.Nosotros nos congelamos, con miedo hasta de respirar en dirección a laDirectora Miller. Ella también se congeló y luego, lentamente retiró su mano yla pasó por su cabello. Suavizó su falda, tomó una respiración profunda, aclarósu garganta y comenzó a hablar de nuevo. —Obviamente con estas estadísticasenfrentándonos, nosotros, como educadores, no podemos ignorar la urgentenecesidad de instruirlos en el ámbito del matrimonio. Así que, como nuevorequisito para graduarse, los alumnos deben completar un curso de un año eneducación para el matrimonio. Purple Rose
  • 11. A Match Made in Highschool Kristin WalkerNos descongelamos bastante rápido aquí. Es decir, se trataba de un nuevofondo para ECHS. Pensé que la comida de la cafetería con sabor a pelusahúmeda de ombligo era bastante mala. O el hedor de las alcantarillas de losbaños de niñas del tercer piso. O los uniformes de gimnasia que se veían comosi fueran restos de una película porno de 1970. ¿No era eso lo suficientementehumillante? Al parecer no. Nuestros gemidos llenaron el auditorio como unanube de tormenta. Pero no fue hasta que dijo la siguiente cosa que el rayo cayó.—Cada‖chico‖y‖chica‖de‖último‖año‖ser{‖emparejado‖y‖“casado”‖por‖todo‖el‖año.¿QUÉ DEMONIOS SANTO?Casi todo el mundo lo perdió. Las chicas comenzaron a gritar y llorar. Loschicos se levantaron y abuchearon a la Directora Miller. Personas en todaspartes gritaban y se retorcían en sus asientos. Excepto Gabe, quien se quedóperfectamente encantador y compuesto, como de costumbre. Mar y yo tampoconos movimos, pero sólo porque estábamos completamente aturdidas. Esto eratotalmente injusto. ¿Por qué no habíamos sido consultados sobre esta terribledecisión? ¿Qué pasó con la democracia? ¿Qué pasó con la voluntad de la gente?Aparentemente la Directora Miller era descendiente de Mussolini. ¿Era nuestraculpa que su marido la dejara por su bobalicona niñera de veintiún años? Hey,es una ciudad pequeña. Las noticias aquí viajan más rápido que la gripe. 11―Tranquilos.‖ ¡TRANQUILOS!‖ ―graznó‖ la‖ Directora‖ Miller‖ en‖ el‖ micrófono.‖Todo el mundo dejó de gritar sus protestas indignadas y mantuvo el ruido auna‖ queja‖ mínima―.‖ No‖ tienen‖ elección‖ en‖ esta‖ materia.‖ Si‖ desean‖ recibir‖ un‖diploma al final del año, deben completar este curso. Eso es todo. Ahora, aquíestá cómo va a funcionar, así que presten atención.No había necesidad de decir eso. Estábamos clavados en nuestros asientos contornillos de hierro de puro terror.La Directora Miller chasqueó sus papeles, ajustó sus lentes y empezó a leer.―Hemos‖comprado‖un‖plan‖de‖estudios‖llamado‖“Probando el Nudo”,‖para‖lo‖cual recibirán un material en su salón de clases. La computadora de registro fueprogramada para unir al azar a los chicos y chicas del último año en parejas. Enel primer período, la mañana del viernes, tendremos una boda simuladauniéndolos en matrimonio, con un baile esa misma tarde. La asistencia esobligatoria.Cada término, el marido o la mujer deberán escoger una actividad de unsemestre de duración en la cual participar. Juntos. Le será asignado unpresupuesto simulado de los gastos que deben cubrir con el dinero real queganarán como pareja. Purple Rose
  • 12. A Match Made in Highschool Kristin WalkerUn montón de idiotas empezaron a gritar: “¿Qué?”‖ y‖ “¡Al‖ Infierno‖ queno!”‖y‖“De‖ninguna‖manera”.Yo grité: —¡Muérdeme!—¡Ahora esperen! ¡Antes de que se quejen, escuchen! El dinero que cada unogane será recolectado aquí en la escuela. Al final del año, la pareja con elmatrimonio más exitoso obtendrá la mitad del total del dinero recaudado.Los idiotas y yo hicimos algunos cálculos rápidos en nuestras cabezas y noscallamos de inmediato. Eso podría ser un montón de monedas.―La‖otra‖mitad‖del‖dinero‖ser{‖donado‖a‖una‖organización‖benéfica‖de‖elección‖de la pareja ganadora. Además, cada mes, la pareja que gane la mayor cantidadde dinero real para ese mes recibirá un premio patrocinado por una empresalocal. Los premios incluyen artículos tales como tarjetas de regalo del centrocomercial, entradas para conciertos, y una limo gratis para ir al baile degraduación.Un grupo de porristas chilló como conejillos de indias con eso.—Algunas veces al azar durante el año, es posible que reciban un asunto devida con el cual deban tratar, tal como un embarazo sorpresa, o una promociónen el trabajo, o una lesión debilitante o un golpe de suerte de la lotería. Van aescribir a diario sus pensamientos y sentimientos privados sobre el matrimonio. 12Para ayudarles en este viaje juntos, asistirán a sesiones semanales dehabilidades matrimoniales guiadas por nuestra consejera la Sra. Klein.―Maggie‖ Kleinse levantó de su asiento al frente y dio una de esas falsas oleadas de dedos hacianosotros. Lucía su habitual falso aspecto de desorden calculado: un vestidoamarillo suelto acentuado con pulseras de oro y aretes de oro colgantes, el pelorecogido de nuevo cuidadosamente con un pañuelo blanco. Definitivamente,extraño, pero limpio y cómodo. Siempre me recordaba a las mujeres que salenen la ducha en los comerciales de tampones.La‖Directora‖Miller‖continuó:‖―Ella‖y‖yo‖estamos‖totalmente‖de‖acuerdo‖en‖que‖ahora‖es‖el‖momento‖perfecto‖para‖que‖ustedes‖puedan‖aprender...‖―Cerró‖los‖ojos‖ por‖ un‖ segundo.‖ Los‖ abrió―.‖ Para‖ mantener‖ y‖ sostener‖ una‖ posible...‖retadora... relación.La Directora enderezó los hombros, se inclinó hacia el podio y escaneó lahabitación‖de‖nuevo.‖―Me‖siento‖obligada‖a‖dejar‖claro‖que‖de‖ninguna‖manera‖toleraremos la consumación física de estos matrimonios.Bueno, casi todo el mundo se quebró al escuchar eso. Todd Harding comenzó aaullar como un perro y levantó el puño en el aire. Qué idiota. Él y su noviaBarbie Estrella Porno, Amanda Lowell, habían estado "consumando" como Purple Rose
  • 13. A Match Made in Highschool Kristin Walkerlocos por más de un año y medio. Era de conocimiento público. Esparcido porTodd, por supuesto.Mientras que Todd abucheaba, Amanda se inclinó y le hizo cosquillas. Él pasóel brazo alrededor de ella y aspiró su cara como una manguera de vacío, o comoun zombie succionándole la tapa de los sesos por la boca. Eso sería si Amandatuviera un cerebro. Lo cual era dudoso. La única vez en la historia que habíademostrado la más mínima inteligencia, fue cuando en segundo grado me mojélos pantalones en un paseo a caballo en la fiesta del séptimo cumpleaños deCallie Brooks y Amanda comenzó a llamarme Pee-ona en lugar de Fiona.Entonces decía, tuapellido debe ser Pony. Entonces sería Pee-ona Pony. ¿Lo entiendes? ¿Pee-on-a pony?Sí, lo tengo. Hi-loco-larante.Ella todavía me llama Pee-ona, también. En diez años no había sido capaz depensar en algo más original. Pero como sea, por lo menos ahora era sólo ella yno toda la clase de segundo grado.Hice una cara de asco hacia el aspira-beso de Todd y Amanda y rodé los ojoshasta Marcie, pero ella no lo notó. Se sentó, blanca como un papel, con los ojosfijos en la Directora Miller. Ella pellizcó su completamente nueva manicurafrancesa.‖Le‖di‖un‖codazo.‖―¿Est{s‖bien?‖―susurré. 13Marcie‖ volvió‖ sus‖ ojos‖ de‖ insecto‖ hacia‖ mí,‖ se‖ sacudió‖ y‖ dijo:‖ ―Uh,‖ sí.‖ ―Ella‖parecía como si pudiera vomitar. Yo misma tampoco estaba sintiéndome muybien. La idea de educarnos para el matrimonio había conseguido que mis axilascomenzaran a sudar otra vez. A continuación, mi estómago comenzó a batirse.Entonces, en el fondo de mi mente parpadeó el más mínimo pensamiento.Quizás, sólo quizás, quedaría emparejada con Gabe.Y ese fue el momento. Justo entonces.El momento en que dejé de tener la más mínima esperanza de que tuvierasuerte y las cosas salieran bien para mí.En ese momento yo debería haber sabido.La Directora Miller levantó sus manos sobre su cabeza e hizo un gesto para quetodo el mundo volviera a sentarse. Una vez que estuvieron relativamentetranquilos,‖ dijo:‖ ―El‖ Sr.‖ Evans‖ me‖ ha‖ indicado‖ que‖ la‖ lista‖ de‖ parejas‖ y‖ sus‖respectivos salones ha sido publicada en el tablón de anuncios fuera delauditorio.‖Los‖alumnos‖del‖último‖curso‖tienen‖permiso‖de…Probablemente, dijo más, pero había tal avalancha de gente y ruido, que nopude escuchar ni una palabra. Los alumnos del último año se revolvieron sobresus asientos, se derramaron en los pasillos y se hacinaron a través de las puertasdel auditorio. Marcie y yo quedamos atrapadas detrás de Johnny Mercer, que Purple Rose
  • 14. A Match Made in Highschool Kristin Walkermedia más de 1.80 de altura y era del tamaño de una pala mecánica. No podríamoverse rápido si la vida de un burrito dependiera de ello. Además, estabaescuchando su reproductor de MP3, como siempre, así que estoy segura de queno podía oír los chillidos y gritos que provenían desde el pasillo cuando todo elmundo leía el nombre de su... cónyuge.Marcie y yo finalmente nos dirigimos a las puertas del salón y hacia el tablón deanuncios. La frente de Marcie brillaba con el sudor y no dejaba de soplar esasrespiraciones cortas con su boca entreabierta. Revisé la lista ordenadaalfabéticamente hasta los apellidos por S. Allí estaba el mío: Sheehan, Fiona.Oréporque al menos por una vez en mi miserable vida, tuviese sólo un poco desuertey luego deslicé mis ojos al nombre junto al mío. Harding, Todd.Mis‖piernas‖casi‖se‖cae‖de‖debajo‖de‖mí.‖―Hijo‖de‖puta.Marcie me agarró del brazo y tiró de mí hacia los lados. Yo en serio pensabaque no podía ser peor hasta que mis ojos pasaron por la W. Me solté del agarrede Marcie sólo el tiempo suficiente para leer Webber, Gabe—Lowell, Amanda.Malditamente-in-creíble. 14 Purple Rose
  • 15. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 2 Traducido por clau12345 Corregido por NanisM arcie me jaló de nuevo y me llevó a rastras hasta el baño de las chicas.‖―¿Viste‖eso?‖―lloré. ―Lo‖siento,‖Fee‖―dijo‖Marcie―.‖No‖puedes‖quejarte‖conmigo. ―¿Todd‖Harding?‖¿Cómo‖se‖supone‖que‖pueda‖pasar‖el‖año‖con‖ese‖ Neanderthal‖ sin‖ cuello?‖ ―Me‖ incliné‖ sobre el lavabo, deseando que mesuccionara el cerebro. La luz fluorescente zumbaba sobre nosotras.Marcie‖ dijo:‖―Él‖tiene‖ cuello.‖Y‖culo‖ y‖abdominales.‖Lindos.‖Y‖aún‖ si‖tú‖ no‖lo‖has‖notado,‖muchas‖de‖las‖otras‖chicas‖sí‖lo‖han‖hecho.‖―Ella‖sacó‖un‖tubo‖de‖brillo‖labial‖y‖comenzó‖a‖aplic{rselo―.‖Adem{s,‖en‖caso‖de‖que‖te‖lo‖perdieras,‖él no es tres veces de tu tamaño, como el chico que me tocó a mí. 15―Johnny‖Mercer‖no‖es‖tres‖veces‖de‖tu‖tamaño‖―disparé‖de‖vuelta―.‖Okey,‖tal‖vez dos. Pero al menos es una buena persona.‖―Mar‖me‖ofreció‖el‖brillo‖labial.‖Lo rechacé con la cabeza. Ella arrojó el brillo de regreso a su bolso.―¿Cómo‖ lo‖ sabrías?‖ ―lloró―.‖ Él‖ ha‖ ido‖ a‖ la‖ escuela‖ con‖ nosotros‖ por‖ años.‖¿Has tenido alguna conversación con él?Yo revisé el cabello quebrado de las puntas del final de mi trenza por unsegundo,‖ me‖ di‖ por‖ vencida‖ y‖ sólo‖ miré‖ a‖ Mar‖ acicalarse.‖ ―No,‖ pero‖ él‖ se‖reserva para sí mismo. Usa sus audífonos todo el tiempo. Podría ser agradable.―Y‖también‖podría‖ser‖un‖asesino‖en‖serie‖―dijo.‖Ajustó‖y‖reajustó su cola decaballo ante el espejo y colocó un mechón destacado con rayitos por detrás desu oreja.Yo volteé mis ojos y revisé por debajo de los cinco cubículos del baño paraasegurarme‖de‖que‖nadie‖estuviera‖allí.‖Estaba‖limpio,‖así‖que‖dije:‖―¿Viste quela loca de Amanda Lowell tiene a Gabe? ¡Qué injusto! ¿Crees que tendremosoportunidad de negociar? De cualquier manera, ella nunca negocia. Además, yonunca jamás le preguntaría, porque ella sabría que a mí me gusta Gabe. O,¡espera! Podría decirle que sería agradable que ella tuviera a Todd. ¡Oh!Olvídalo. Eso me haría aún más sospechosa. No puedo creer que consiguiera aGabe. Típico. Ella lo tiene todo. Purple Rose
  • 16. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Por‖ Dios,‖ Fiona.‖ Tomate‖ un‖ descanso‖ ―dijo‖ Marcie―.‖ No‖ es‖ la‖ vida‖ real.‖Déjalo ir.―Hey,‖ tú‖ eres quien está en shock por haber sido emparejada con JohnnyMercer.Me quité los lentes para lavarlos en el lavabo. Los sequé con mi camisa y me lospuse de nuevo. Muchas chicas entraron al baño. Porristas. Vomito. Iniciaron talfrenesí de risitas y aplicación de maquillaje que ni siquiera noté que su AltezaPorrista Real, Amanda, había llegado detrás de mí.―Escucha‖Pee-ona‖―dijo.‖Yo‖me‖giré,‖pero‖ella‖pasó‖su‖mirada‖de‖largo‖viendo‖su‖reflejo‖en‖el‖espejo‖y‖se‖arregló‖su‖ya‖perfecto‖cabello‖rubio―.‖Supongo quepiensas que alcanzaste el anillo dorado consiguiendo a Todd.Me‖ cambié‖ de‖ posición‖ bloqueando‖ su‖ reflejo‖ en‖ el‖ espejo.‖ ―Antes‖ de‖ que‖empecemos, Amanda, por favor, limpia tus metáforas. ¿Estás tratando de decir“Ticket‖dorado”‖o‖“anillo‖de‖bronce”?Ella‖chasqueó‖su‖mandíbula.‖―¿Qué?―Solo‖ quiero‖ entender‖ completamente‖ las‖ complejidades‖ de‖ tu‖ locución‖ y‖léxico.Ella‖parpadeó‖hacia‖mí‖como‖tratando‖de‖mover‖sus‖engranajes‖mentales‖―los‖dos‖ que‖ tiene―‖ para‖ juntarlos.‖ Puede‖ que‖ Dios‖ no‖ me‖ diera‖ belleza,‖ pero me 16hizo más inteligente que Amanda Lowel, y eso era suficiente la mayoría de losdías.―Escucha‖ perdedora.‖ Déjame‖ dejarte‖ claro‖ que‖ si‖ tú‖ piensas‖ que‖ solo‖ porque‖conseguiste‖ ‖ ―Hizo la seña de comillas con sus pálidos dedos con uñaspintadas de esmalte rosado―‖ “casarte”‖ con‖ Todd‖ él‖ estar{‖ contigo‖ y‖ no‖conmigo, estás muy equivocada.―¿Ves‖cuanto‖mejor‖te‖va‖si‖te‖quedas‖con‖sílabas‖simples?‖―le‖dije.Amanda‖ sonrió.‖ ―Aquí‖ hay‖ una‖ sílaba‖ simple‖ para‖ ti.‖ ―Ella‖ me‖ mostró‖ su‖dedo del medio, se volteó y caminó fuera del baño. El resto de las porristas sefueron detrás de ella.―¿Por‖qué‖amas‖tanto‖provocarla?‖―preguntó‖Marcie‖a‖través‖de‖su‖reflejo‖en‖el espejo. Ella lamió su pulgar y limpió un rastro de máscara debajo de su ojo.―Solo‖ trato‖ de‖ equilibrar‖ las‖ balanzas‖ del‖ universo‖ ―le‖ dije―.‖ Mantener‖ la‖Homeóstasis1. ¿Por qué ella tendría toda una vida de tanta perfección sin tenerque dar el más mínimo pago a cambio?―¿Por‖ qué‖ sientes‖ que‖ es‖ tu‖ responsabilidad‖ nivelar‖ el‖ campo?‖ ―dijo‖ Marcie‖imaginándose una terapeuta novata. Yo era su paciente favorita.1 Homeóstasis: Conjunto de fenómenos de autorregulación que intentan mantener equilibradas lascomposiciones y las propiedades del organismo. [Faltó justificarlo] Purple Rose
  • 17. A Match Made in Highschool Kristin Walker―No‖lo‖hago‖―dije―.‖Es‖solo‖por‖diversión.―Trata‖ de‖ enfocarte‖ en‖ lo‖ positivo‖ Fee‖ ―dijo‖ Mar―.‖ Al‖ menos‖ estamos‖ en‖ el‖mismo salón. Vámonos.Eso era verdad. Las dos teníamos a Mr. Tambor, quien era muy decente, inclusocuando todas sus oraciones terminaban luciendo como si todo fuera unacuestión empática. Debió ser la buena suerte de Marcie la que lo consiguió, yaque de seguro no era por la mía. Mi suerte había dado como resultado queTodd también fuera nuestro compañero. Mar y yo lo vimos con Amanda afueradel salón del Sr. Tambor, recostado en su casillero. Cuando pasamos, los dos―justo‖al‖mismo‖tiempo―‖‖me‖miraron‖como‖si‖yo‖tuviese‖una‖llaga‖drenando‖pus por cada uno de los orificios de mi cuerpo.Abrí mi boca para‖ decir‖ algo‖ justamente‖ cuando‖ el‖ Sr‖ Tambor‖ dijo:‖ ―Okey‖gente. Tomen sus asientos.Marcie‖me‖agarró‖el‖brazo‖y‖me‖jaló‖hacia‖adentro:‖―Déjalo. 17 Purple Rose
  • 18. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 3 Traducido por Mari NC Corregido por Nanis¡B ienvenido a Probando el Nudo! ¡Felicitaciones! Su escuela le ha invitado a participar en un revolucionario curso en educación para el matrimonio. Esta carpetacontiene todos los materiales que necesitará. A continuación se muestra unalista‖ de‖ “reglas”‖ que‖ debe‖ seguir‖ para‖ obtener‖ el‖ m{ximo‖ beneficio de estecurso.1. Actividades CompartidasCada semestre, uno de los miembros de la pareja va a seleccionar una actividaden la que ambos participarán, (una persona escoge el primer semestre, la otra 18escoge el segundo semestre). La actividad debe tener una duración de al menostres meses, y debe reunirse al menos una vez por semana. Por supuesto, ¡más esmejor!2. El PresupuestoCada mes, cada pareja debe ganar dinero real en efectivo realizando un trabajo(¡o trabajos!) juntos. Además, por sorteo, recibir{n‖ un‖ “Factor‖ de‖ Ingreso”‖ que‖es el número por el cual todas las ganancias en efectivo en el mundo real seránmultiplicadas. La cifra resultante será los ingresos de la pareja para el mes. Porejemplo: si selecciona un Factor de Ingreso de 50, usted y su pareja ganarán $20ese mes lavando automóviles juntos, entonces sus ingresos totales para el meses 50 x $20. O $1,000. Esos $1,000 son lo que usted debe usar para crear unpresupuesto‖desde‖el‖“menú”‖de‖opciones‖a‖continuación.‖(Recuerde,‖¡todos‖losgastos son mensuales!) Así entre más dinero real gane, ¡más tiene que gastar! Alfinal de cada mes, la pareja deberá entregar un presupuesto equilibradoutilizando las hojas de presupuesto incluidas, así como el dinero ganado, y lavalidación por escrito de que ese dinero se obtuvo en un trabajo. (¡No hagatrampas con su propio dinero!)GASTOS DE VIVIENDA (elija uno): Purple Rose
  • 19. A Match Made in Highschool Kristin WalkerHOGAR ACuatro habitaciones, casa de dos baños principales y uno de visitas en unacomunidad privada. Excelente distrito escolar y sin crimen.Hipotecas y seguros: $2,000Utilidades: $500HOGAR BTres dormitorios, casa de un baño principal y uno de visitas en un vecindarioya establecido. Decente distrito escolar y bajo nivel criminal.Hipotecas y seguros: $1,500Utilidades: $400HOGAR CDos dormitorios, apartamento de un baño en un edificio de apartamentos.Distrito escolar de calidad marginal y nivel moderado de delincuencia.Renta: $1,000Utilidades: $300 19EXTRAS (seleccione una o varias):Televisión por cable: $75Teléfono celular: $50Internet: $30PAGO DEL AUTOMÓVIL (elija dos):Híbrido de lujo completamente nuevo: $400Semi-nuevo de tamaño medio: $250Compacto usado: $150GASTOS DE ALIMENTACIÓN (elija uno):Gourmet; todo orgánico; frecuente comida para llevar: $600Abarrotes promedio; ocasional comida para llevar: $500Abarrotes sin marca; infrecuente comida para llevar: $300ENTRETENIMIENTO (elija uno):Membrecía del club campestre, tres películas al mes, etc.: $350Una película por mes, alquiler de video, etc.: $150 Purple Rose
  • 20. A Match Made in Highschool Kristin WalkerSólo alquiler de video, etc.: $50AHÓRRALO O GÁSTALO:Cualquier ingreso restante puede ser gastado en un artículo de lujo o envacaciones, o puede ser incluido en AHORROS y se reservarán para el siguientemes.3. El DiarioIncluido, usted encontrará un diario en el que escribir sus pensamientos ysentimientos‖sobre‖el‖“matrimonio”.‖¡Puede‖ evaluar‖al‖curso,‖a‖su‖cónyuge‖o‖a‖usted mismo! Trate de hacer una entrada al menos una vez a la semana, ¡o mássi le apetece!4. Sesiones SemanalesCada semana, usted y su pareja asistirán a una breve sesión de consejería conun consejero escolar para abordar los problemas en el matrimonio, como las tresC: Comunicación, Compromiso y Colaboración. ¡Pero no se preocupen! Todo loque digan será una cuarta C: Confidencial. 20Suena fácil, ¿verdad? Bueno, sólo para mantener las cosas interesantes, ustedespueden o no recibir un problema altera-vida (que va desde una enfermedadrepentina hasta ¡un embarazo de gemelos!), junto con un nuevo costo mensual oun menor Factor de Ingreso dirigido a su presupuesto. Por supuesto, ustedpuede obtener premios de la lotería o una repentina herencia, ¡y puede compraresa nueva casa o automóvil! Depende de ustedes como pareja decidir cómomanejar estas situaciones. Su consejero escolar ofrecerá asistencia en sussesiones de consejería semanales.¡No lo olvide! Su escuela mantendrá un recuento actualizado de todo el dineroreal ganado. Cada mes, la pareja que gane más puede ganar un premio.Además, al final del curso, el matrimonio más exitoso determinado por suconsejero (en términos de comunicación efectiva, presupuesto exitoso,resolución de conflictos y crecimiento personal) ¡GANA LA MITAD DELDINERO RECAUDADO, PARA SER DIVIDIDO ENTRE USTEDES!Buena suerte y diviértanse ¡Probando el Nudo!―¿Diviértanse?‖ ―grité―.‖ ¿Quiere‖ esto‖ realmente‖ decir‖ DIVIÉRTANSE?‖ Estas‖personas‖ son‖ unos‖ s{dicos.‖ ―Metí‖ el‖ paquete‖ edición‖ matrimonio‖ en‖ mi‖mochila mientras Marcie y yo nos dirigíamos a almorzar. No había sido capaz Purple Rose
  • 21. A Match Made in Highschool Kristin Walkerde soportar leer la maldita cosa hasta ese momento. Ahora había más o menosperdido mi apetito. El hedor en el pasillo afuera de la cafetería no ayudabatampoco. No había manera de decir lo que estaban sirviendo. Podría serespagueti. Podía ser pañal de bebé hervido. Gracias a Dios siempre teníanperros calientes.―¿No‖has‖hablado‖con‖Todd‖todavía?‖―Marcie‖preguntó.―Él‖huye‖cuando‖lo‖veo.‖¿Qué‖hay‖sobre‖ti‖y‖Johnny‖Mercer?Ella no respondió, porque justo en ese momento Johnny dobló la esquina yarrastró‖ los‖ pies‖ hacia‖ nosotras.‖ Se‖ arrancó‖ su‖ auricular‖ izquierdo.‖ ―HolaMarcie‖ ―murmuró.‖ Miró‖ por‖ una‖ fracción‖ de‖ segundo‖ hacia‖ mí―.‖ Hola‖Fiona…‖ ―Tiró hacia arriba la pretina de sus grandes pantalones cortos colorcaqui y tiró de un lado de su chaqueta de mezclilla. No creo que todavía lashagan. Pero de cualquier forma, esta no se veía muy nueva.―Hola‖Johnny.‖¿Cómo‖va‖todo?‖―preguntó‖Marcie.Él era casi treinta centímetros más alto que yo, por lo que mantuvo su cabezabaja‖ y‖ un‖ tipo‖ de‖ mirada‖ de‖ arriba‖ abajo‖ a‖ Mar‖ y‖ a‖ mí‖ desde‖ allí.‖ ―Uh,‖ bien‖―dijo.‖Su‖voz‖era‖profunda―.‖ Yo, uh, quería hacerte saber que se supone quedebemos‖cumplir‖con‖la‖orientación‖el‖Viernes‖después‖de…‖uh…‖la‖ceremonia‖de‖la‖boda.‖A‖las‖diez‖y‖quince.‖―Lanzó‖sus‖ojos‖hacia‖mí‖desde‖debajo‖de‖un‖ 21mechón‖ de‖ cabello‖ rubio‖ arenoso―.‖ Todo‖ el‖ mundo‖ tiene‖ un‖ horario. Estánpublicadas en el tablón de anuncios. ―Sus ojos volvieron a‖Mar―.‖No‖sabía‖si‖ya‖lo‖habías‖visto.‖Pensé‖sólo…‖tú‖sabes…‖hacértelo‖saber.―Gracias‖―dijo‖ella―.‖Nos‖vemos‖allí.―Por‖supuesto.‖Nos‖vemos.‖―Me‖miró‖una‖vez‖m{s.―Adiós‖ ―dijimos‖ Marcie y yo a la vez. Él se deslizó entre nosotras y avanzópesadamente hacia la cafetería.―¿Ves?‖Él‖es‖genial‖―susurré.―Tal‖vez.―Voy‖a‖ir‖a‖ver‖nuestro‖horario‖―le‖dije‖a‖Mar.‖Pero‖realmente‖iba‖a‖ver‖a‖qué‖hora estaba Gabe. En el caso de que pudiera hacer arreglos para encontrarmecon‖él‖en‖el‖pasillo―.‖Gu{rdame‖un‖asiento‖―le‖dije.―Claro.‖―Mar‖fue‖a‖ la‖cafetería,‖ y‖ yo‖me‖dirigí‖al‖tablón‖de‖anuncios.‖Llegué‖allí justo cuando un par de chicas se escabullían alejándose de él, riéndose. Porun segundo, me pregunté de qué se estaban riendo. Entonces lo vi.Allí mismo estaba el papel con la hora de asesoramiento de todos en él. Justo allado de las 9:45 a.m. el nombre de Todd y el mío. Y justo al lado de mi nombreestaba una flecha apuntando a un dibujo de una chica con gafas, sentada en un Purple Rose
  • 22. A Match Made in Highschool Kristin Walkercaballo, con pis corriendo por sus piernas y encharcándose en el suelo. Pordebajo, decía: Pee-ona Caballo.La buena vieja Amanda. Es evidente que este era su trabajo. Se había olvidadoque era Pony, no Caballo. Extendí la mano y arranqué la imagen junto con elresto de la hoja de papel. Increíble. El primer día de clases, y yo ya era unabroma.Caminé por el pasillo de la cafetería, pensando en una docena de diferentesinsultos para lanzarle a Amanda. Abrí la puerta y me encontré cara a cara conGabe Webber cuando salía.―¡Oh!‖Hola‖Fiona‖―dijo―.‖¿Cómo‖te‖va?Estrujé‖la‖imagen‖y‖la‖metí‖en‖bolsillo‖trasero‖de‖mis‖jeans.‖―Genial.‖Bien.‖¿Qué‖hay de ti?Su‖sonrisa‖de‖porcelana‖brillaba.‖―Mejor‖cada‖día.‖―Sostuvo‖la‖puerta‖abierta‖para‖mí,‖y‖me‖deslicé‖junto‖a‖él―.‖Nos‖vemos‖pronto‖―dijo.―Est{‖ bien,‖ seguro‖ ―le‖ dije―.‖ Nos‖ vemos,‖ Gabe.‖ ―Me‖ encantaba‖ decir‖ su‖nombre en voz alta. Lo vi dando zancadas por el pasillo hasta que la puerta secerró sobre mi punto de visión. Entonces me volví y busqué por el comedor aAmanda. Miré la cafetería más de tres veces, pero no la veía por ninguna parte.Sin embargo, vi a Marcie sentada con un montón de gente y que había olvidado 22al parecer guardarme un asiento. Perfecto. Lo que sea. Sólo iba a sentarme solay leer. No era buena en conversaciones de chicas de todos modos, incluso sihubiera habido espacio para mí en esa mesa. Ropa de diseño, empalagosamúsica pop, celebridades rompecorazones…‖ soy‖ una‖completa‖ignorante. Sólodame mi perro caliente y Jane Austen, y estoy bien.Me puse en la fila para decir perro caliente y sacar Orgullo y Prejuicio. Pretendíaleer mientras trataba de calmarme. Me dije que la imagen era sólo una broma.Podría tratar. Probablemente nadie lo había visto, de todos modos. Y si lohubieran hecho, tal vez no lo habían entendido. O no recordaban el segundogrado. Por supuesto, la mirada furtiva que Johnny Mercer me había dado más omenos disparó esa teoría al infierno. Lo había visto con certeza. ¿Pero a quién leimportaba lo que él pensaba, de todos modos? No hay problema.Acababa de convencerme a mí misma de que la estúpida imagen no merecía nimi atención, cuando me di cuenta de Todd Harding haciendo fila unas cincopersonas‖detr{s‖de‖mí.‖Metí‖mi‖libro‖en‖mi‖ mochila,‖tomé‖una‖“respiración‖ de‖limpieza”,‖como‖diría‖Mar,‖y‖decidí que iba a decir hola. Solo para estar segurade que él sabía acerca de la cita del Viernes y todo. Me enorgullezco de mimadurez. Purple Rose
  • 23. A Match Made in Highschool Kristin WalkerCuando llegué al mostrador de entradas, di un paso atrás, como si no supiera loque‖quería.‖―Adelante‖―le‖dije‖a‖la‖siguiente‖chica‖de‖la‖fila.‖Y‖a‖la‖siguiente―:‖Ve,‖ todavía‖ estoy‖ decidiendo.‖ Adelante.‖ ―Hasta‖ que‖ Todd‖ estaba‖ a‖ mi‖ lado.‖Entonces di un paso adelante―.‖Perdón‖―le‖dije‖suave‖como‖la‖crema―.‖Sólo‖necesito‖tomar‖un‖perro‖ca…‖oh,‖hola‖Todd.‖―Al‖igual‖que‖no‖había‖reparado‖en él.―Sí.‖Uh,‖Fiona,‖¿verdad?Me‖reí‖entre‖dientes.‖―Uh-Fiona. Sip, esa soy yo. Por lo tanto, creo que estamoscasados, ¿eh? ―Exprimí‖ un‖ poco‖ de‖ kétchup‖ en‖ mi‖ perro‖ caliente.‖Esparciéndola por toda mi bandeja.Todd‖hizo‖esa‖cara‖de‖pus‖de‖nuevo‖y‖dijo:‖―Mira,‖nada‖personal‖―Lo que porsupuesto‖siempre‖significa‖algo‖personal―,‖pero‖no‖estaré‖gastando‖mi‖último‖año saliendo contigo. No está ocurriendo.―Um,‖¿no‖lo‖est{?―Nop.‖Perdón‖por‖arruinar‖tus‖sueños‖húmedos.―Uhhh…‖¿disculpa?Él‖ sonrió.‖ ―Quiero‖ decir,‖ estoy‖ seguro‖ de‖ que‖ necesitas‖ el‖ dinero‖ y‖ todo.‖―Inclinó‖la‖cabeza‖hacia‖un‖lado‖y‖miró‖de‖arriba‖abajo‖mi‖atuendo―.‖Para‖unpar de calcetines que combinen, tal vez. O un sostén, una vez que tus pechos 23comiencen a crecer. Pero yo no lo necesito. Estoy bien.Me quedé allí, blanda y rígida al mismo tiempo. Al igual que una muñeca detrapo con un palo de escoba pegado en el culo.El estúpido amigo de Todd se burló junto a él y lo empujó a lo largo de la fila. Amedida que pasó junto a mí, Todd se inclinó hacia su amigo y le susurró:―Pobre‖caballo.Luego relinchó.Y fue entonces cuando lo supe. Todd había dibujado la imagen. Ese era el porqué el Pony estaba mal: porque Todd pensó que era un caballo. Amanda no lohabía hecho. Fue Todd. Sólo para humillarme públicamente.Ese imbécil.Tomé mi perro caliente y lo arrojé en la parte posterior de su rubia-blanquecinacabeza de niño bonito. SPLAT. Ketchup en todas partes y una salchichagrasienta cayendo por su espalda. En el Blanco.―¿Qué‖dem…?‖―Todd‖giró‖alrededor.―Eso‖fue‖por‖tu‖pequeña‖pedazo-de-mierda‖obra‖de‖arte‖―le‖dije.Todd‖dio‖dos‖pasos‖gigantes‖hacia‖mí,‖se‖acercó‖a‖mi‖cara‖y‖gruñó:‖―¿Quieres‖jugar, Princesa Pantalones con Pis? Bien. Vamos a jugar. Te veo el viernes por la Purple Rose
  • 24. A Match Made in Highschool Kristin Walkermañana.‖Bienvenida‖al‖matrimonio‖infierno.‖―Entonces‖él‖se‖alejó,‖dej{ndome‖allí de pie con un pensamiento en mi cabeza.Juego iniciado. 24 Purple Rose
  • 25. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 4 Traducido por ZAMI Corregido por Dangereuse_E sa noche durante la cena cuando le dije a mis padres sobre el curso de educación matrimonial mi mamá dijo: ―Eso es absolutamente ridículo. Cortó un trozo de Pollo picante.―¿Por qué? —preguntó papá.―¿Qué podrían posiblemente esperar ganar forzando a estos chicos a estarjuntos cuando apenas se conocen? No es como si tuvieran que elegir a suscompañeros.―¿Y?Mamá colocó el cuchillo y el tenedor en el plato de cerámica que había 25comprado en una feria de arte el año anterior.―¿Cómo se aplica eso en la vida real? ¿Cómo les enseña esto a elegir a unabuena pareja cuando no pueden hacer la elección ellos mismos? ―preguntó.Papá se inclinó hacia adelante. ―¿Y cómo sugieres tú que el curso deberíatrabajar?Ahora, déjenme tomarme un momento para explicarles algo sobre mi padre.Él es profesor de ciencias políticas en la Universidad de Illinois, y le gustaenseñar usando el método Sócrates, que consiste básicamente en sólo preguntar.Eso es todo. Lo que sea que un estudiante diga, mi papa lo da vueltas y se lodevuelve al pobre inocente en forma de pregunta. Puede pasarse una larga horade conferencia enseñando sólo con las palabras: ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Y? o ¿Quépiensas?A veces me pregunto si realmente sabe algo sobre ciencias políticas. Sinembargo es uno de los profesores más populares del campus.Desafortunadamente a veces tiende a traer sus métodos de enseñanza a casa, loque no lo hace muy popular para mamá o para mí.―No me hables como si fuera uno de tus alumnos ―dijo mamá―. Puedo darmi opinión sin necesidad de defenderla.―De acuerdo, si quieres tener una opinión sin fundamentos. Adelante, tenla. ―Pinchó un bocado de ensalada de espinacas y se la metió en la boca. Purple Rose
  • 26. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Mi opinión sí tiene fundamentos, es sólo que no te incumben ―dijo ella.―Lo hiciste de mi incumbencia cuando lo dijiste en voz alta ―murmuró através de la espinaca masticada.―¿Estás bromeando? ―preguntó mamá―. Porque de veras me estás haciendoenfadar.Papa tragó, esbozó una sonrisa y tomó la mano de mi mamá.―Claro que bromeo. No te enojes― —Se inclinó sobre la mesa y la besó―. Sóloestaba jugando.Eso es lo que mis padres llaman jugar. Es algo retorcido, pero al parecer lesencanta. Al menos es lo que funciona para ellos.―Mamá tiene un buen punto ―dije―. Estos emparejamientos al azar son undesastre.―¿Por qué? ―preguntó papá―. ¿Que sucedió? ¿Te tocó con algún fracasado?Lentamente giré el cuchillo en la mesa.―No un fracasado. Lo opuesto. Un tipo extremadamente popular e idiota. Nohay nada en él que encuentre atractivo.―Hey, vamos. No seas cruel. Los chicos populares también tienen sentimientos―bromeó.―No éste. A menos que cuentes "sentir" los senos de su novia en los pasillos 26antes de entrar a clases.―Sentir los pechos de una chica siempre cuenta ―dijo.Mama, los golpeó con una servilleta de tela.―Ethan.―Es verdad. Yo siempre lo cuento. ―Y les juro por Dios que extendió unamano y le apretó un pecho justo enfrente de mí―. Seis mil doscientos ocho.Me eché hacia atrás alejándome lo más que pude de mis padres.Grité: ―Estamos cenando.Papá agachó la cabeza. ―Perdón, su señoría.Mi madre luchó para recobrar la compostura.―Fiona, ¿estás segura que la Directora Miller dijo que no podrías graduarte amenos que hagas este curso? ¿Y la junta escolar estuvo de acuerdo con eso?―Eso es lo que dijo.―Creo que eso se puede objetar ―dijo mamá.―Por primera vez estamos de acuerdo ―dije. Empujé los granos de arrozalrededor de mi plato con el tenedor. Los alineé en una pequeña T de Todd, yluego los volví a juntar. Purple Rose
  • 27. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Bueno, no me quedaré sin hacer nada ―dijo mamá―. Mañana llamaré a laDirectora Miller. Y luego a la junta escolar. Puede que incluso escriba una cartapara el periódico. ―Se bebió hasta el fondo su copa de vino.―Es ridículo.―Uh, oh ―dijo papá―. Escondan a sus hijas. Viv va al ataque.Mamá volvió a golpearlo con la servilleta.―Sí, mamá eso es todo muy bueno pero no cambia nada. Mientras tanto deboseguir lidiando con este idiota.Mamá levantó su plato y lo llevó hasta el fregadero.―Fiona. Creo que este curso es absurdo. Pero por el momento vas a tener queseguir el juego. Intenta encontrar algo sobre este chico que te guste, que puedasrespetar o que al menos puedas soportar. Sólo una cosa. Eso es todo lo quenecesitas. Concéntrate en esa cualidad rescatable, en esa cosa que te guste y vasa ver por cuanto tiempo podrás aguantarlo.―¿Así es como papá y tú permanecen juntos?―¿Qué puedo decir? Prepara una malteada de chocolate increíble.―Y ella realmente sabe cantar ―dijo papá.―Soy una cantante terrible ―dijo mamá.―¿Lo eres? Bueno en ese caso supongo que deberemos terminar. ―Se encogió 27de hombros―. Hmmmm, ¿me pregunto quién cantará bien?―Tu madre canta bien. Tal vez deberías irte a vivir con ella.―Al menos ella me deja sentirle los pechos.Me puse de pie.―Eso es todo. Ya fue suficiente. Ni siquiera voy a pedir permiso paralevantarme de la mesa, por que ustedes están enfermos y son unos depravados.Ya no tienen ninguna autoridad sobre mí. Estaré en mi cuarto.Dejé mi plato en el fregadero y los dejé riéndose detrás de mí.Arriba me tumbé sobre mi cama y saqué el paquete de educación matrimonial.Agarré una lapicera y el diario. Supuse que podría dejar registrado este horribledía.Miércoles 4 de septiembreCreí que este día iba a ser un fantástico primer día en el último año.Por el contrario, apestó. Ahora, tendré que pasarme el resto del año encadenadaa una persona (que no nombraré, pero cuyas iniciales son TOOD HARDING) aquien desprecio. Me aconsejaron buscarle una cualidad remediable en la cualconcentrarme. Hasta ahora la única que he podido pensar es que respira. Pero Purple Rose
  • 28. A Match Made in Highschool Kristin Walkerincluso eso es cuestionable, porque probablemente sea un zombie o alguna otraforma de muerto viviente.Seriamente preferiría pasar el resto de mi vida siendo solterona virgen quepasarlo con Todd Harding. Sería perfectamente feliz viviendo como la loca delos gatos.Tengo un tío (Tommy) que era por completo la versión masculina de la mujerloca de los gatos, y era feliz.En realidad, pensándolo bien, no lo era tanto.Como esa vez que hace tres años, cuando celebramos el cumpleaños 75 de laabuela. Comimos en un restaurante, y me tocó sentarme junto al tío Tommy.Intenté entablar una conversación amable pero bruscamente comenzó ahablarme sobre dos de sus gatos que estaban enfermos. Un problema renal oalgo así. Me preguntó si tenía mascotas. Respondí que no, y dijo:―Bien. Son unos rompecorazones. Compré a Sarsaparrilla y a Knee Hi para miscuarenta años. Sólo sirvieron para recordarme lo viejo que soy. Y ahora Knee Hiestá enferma. No sé que hará Sarsaparrilla sin su hermana.Dije que lamentaba oír eso, y dijo: ―Bueno, es la historia de mi vida. ¡Diosprohíba que tenga una sola pequeña cosa que no sea una desilusión!De acueeeeeeerdoooo. 28¿Qué demonios podía responder a eso?Afortunadamente, los aperitivos llegaron, y pude así de pronto desarrollar uninterés absorbente en la construcción de bocaditos de camarón.Ese era el tío Tommy hace tres años. Solo puedo imaginar lo amargado yaterrador que deber ser ahora. Realmente espero que el gato no haya muerto.No tengo idea de que tiene que ver eso con la Educación matrimonial, pero almenos sirvió para llenar un par de hojas del diario. Purple Rose
  • 29. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 5 Traducido por dark heaven Corregido por Dangereuse_L a mañana del viernes. Primer período. Los seniors estaban reunidos en el auditorio. En el escenario todavía estaba ese asqueroso arco blanco que había quedado de la producción Much A do About Nothing del añopasado que estaba cubierto con flores falsas de color rosas e iluminada con unaluz central.Los dedos de la Directora Miller revolotearon por su pelo y cuello mientrascaminaba hacia el podio junto al arco. ―Está bien, seniors. Acomódense, ahora.Pasemos a través de esta ceremonia así pueden ir a clase. Me gustaría que lasjóvenes mujeres se alineen al lado derecho del auditorio de acuerdo al orden 29alfabético de sus apellidos. Los jóvenes hombres, alinéense en el lado izquierdodel auditorio contrarios a su pareja.Esto llevó varios minutos, ya que muchas de los chicas seniors aún nodominaban las complejidades del alfabeto. Además, ninguno de nosotros estabamuy apurado por llegar a la parte real de la boda. La Directora Miller trató deayudarnos lo mejor que pudo.―No, Maja, Bjorkman viene antes que Bloomberg. Catherine, ¿es McHenry oMacHenry? Bueno, eso significa que estás después de Juliana. Rhiannon, sé quetú y Joscelin tienen el mismo apellido. Alinéense de acuerdo a su primernombre, entonces. No, eso quiere decir que estás detrás de Joscelin, no enfrente. Ahí vas. No, Elizabeth, no se tienen que besar. De hecho, no deberías.¡Sin besos! ¿Me escucharon, todo el mundo? ¡Sin besarse! ¡Rashmi Kapoor,vuelve aquí! Bueno, mala suerte, tiene que mantenerse.Hay un dicho acerca de los gatos pastores. Como de cuan imposible es. Pero esohabría sido un pedazo de pastel en comparación con esto. Finalmente, nospusimos en nuestros lugares, y lo mismo hicieron los chicos. Miré toda laextensión de asientos verdes de vinilo a la línea de ellos pegados a la pared. Seveían como animales de caza que habían sido enviados a una caceríacontrolada. Algunos ajenos a su destino. Algunos corcoveando y pateando Purple Rose
  • 30. A Match Made in Highschool Kristin Walkercontra el recinto. Algunos resignados a su inminente desaparición. Sinembargo, todos atrapados.Escanee la línea. Johnny Mercer estaba en frente, apoyado contra la pared conlos brazos cruzados sobre su estómago. Él estaba completamente inmóvil aexcepción de su bota negra derecha, que se mantenía tocando y tocandofuriosamente el piso.Gabe estaba en la mitad de la línea. Su camisa mandarina hacía que su piel seviera como bronce. Conversó con el chico a su lado y se echó a reír casualmente,mostrando sus perfectos dientes blancos. Me recordó cómo había tratadohacerme reír de camino a la oficina de la enfermera en tercer grado para que yono pensara en el dolor de mi tobillo. Su sonrisa seguía siendo la misma.De repente, Gabe se dio vuelta y miró a través del auditorio hacia las chicas.Podía ver sus ojos transitando por la línea. En un segundo estaría mirándome.¿Debo dejar que vea que lo observaba? ¿Lo sorprendería? ¿O debo mirar haciaotro lado y parece tímida y deliciosa? ¿Debería saludarlo? ¿Tratar de mantenersu mirada? ¿Trataría de enviarle un mensaje psíquico?Cedí. Me dejé caer y fingí atar mis zapatillas Chuck Taylor. No sabía qué hacer.Qué cobarde. Y como recompensa por mi cobardía, cuando me paré, mi miradase posó en alguien mucho menos agradable. Toady Todd. (Estaba probando 30nuevos apodos para él. Hasta ahora había rechazado Todd El Terrón, Cabeza-Dura Harding, y "TH" pronunciado en la forma de un raspado de frambuesa. Élno era lo suficientemente inteligente como para tener ese.) Todd se dirigió a suamigo y le susurró algo. Al menos, parecía que él susurraba. Todd se inclinó yme miró. Y entonces lo miré con miedo mientras él me miraba y me señalaba, yluego se echó a reír. Su amigo también se rió, y sentí toda mi sangre drenarse amis pies. Todd estaba tramando algo.Me vio observándolo, negó con la cabeza, y sonrió con esa sonrisa siniestrasuya. Traté de no parecer asustada, ¿pero qué podía hacer? No podía decirlenada; estaba del otro lado a través del auditorio. Hice lo único en lo que podíapensar. Le enseñé el dedo.Bueno, eso sólo complació a Todd sin extremo. Lo incité.Había logrado el equivalente social de meter a un oso en un palo afilado.―¿Están todos listos? ―dijo la Directora Miller, ajustándose sus lentes―. ¿Todoel mundo? Bueno, vamos a comenzar. Cuando diga su nombre, por favorvengan al escenario, conozcan a su pareja detrás del arco, tómense de lasmanos, y pasen por el arco y por las bandas en frente del escenario. Despuéspueden continuar por el pasillo central y salir a sus clases. ¿Todo el mundoentiende? ¿Sí? Bien. ―Le hizo gestos a alguien en la parte posterior del Purple Rose
  • 31. A Match Made in Highschool Kristin Walkerauditorio―. Por favor, traigan a los chicos de clases inferiores. Ah... y a lasmujeres.De repente, las puertas dobles se abrieron y una ola de estudiantes lleno elauditorio. A juzgar por las expresiones en los rostros de los seniors, se puedesuponer que ninguno de nosotros había soñado que tendríamos una audienciapara esto. Pero allí estaban. Primero, segundo, tercero…‖testigos de la ejecución.Sophia Sheridan me dio un codazo. ―¿Para qué están ellos aquí?―No lo sé ―dije―. Tal vez la Directora Miller quiere asustarlos para quecambien de escuela así el próximo año la facultad se ira a Buenos Aires.Ella soltó un bufido. ―Lo dudo. Quiero decir, ¿quién querría retirarse aMéxico?Culpo al sistema educativo, lo hago. No era la culpa de la pobre Sophia quenunca le hubiesen enseñado la geografía de América del Norte y del Sur. O talvez la tenía, pero la información había conseguido de alguna manera perderseentre los labios de la maestra y el cabello lleno de spray quema cerebro. Decualquier manera, decidí dejarlo pasar. Era evidente que había perdido elpunto, de todos modos.La Directora Miller batió sus manos sobre el podio. ―Tomen asiento, por favor.Tomen asiento. ―Cuando la habitación se calmó, ella se aclaró la garganta, echó 31la cabeza hacia atrás, y dio una sonrisa torcida―. Nos hemos reunido hoy aquípara unir. —Se detuvo. Parpadeó un par de veces. Obligó una sonrisa másamplia―. Para unir a estos jóvenes y estas jóvenes en… —Tragó. Suspiró―.Matrimonio ―Inhaló. Exhaló―. El matrimonio no es algo para tomarse a laligera. Es el compromiso hecho entre dos personas. Un compromiso que es… —Echó la cabeza hacia atrás y resopló―. Bien, que se supone que perdure… —Suvoz vaciló. Se detuvo de nuevo y se secó los ojos. Luego tomó el podio―.Ustedes deben pegarse a él a través de la adversidad. No sólo escaparse a laprimera tentación como un niño que acaba de descubrir un caramelo. Claro, elcaramelo es dulce. Sin embargo, el caramelo no ofrece sustancia. Mientras tanto,la sólida y nutritiva papa con la que se casaron se pudre en el armario. ¡Haganla elección antes de hacer el compromiso, señoras y señores! No elijan la papa silo que realmente quieren es un caramelo. ¿Entienden?Era bastante claro que ninguno de nosotros lo hacía. A pesar de que estudiónuestras caras de piedras por una respuesta. Una lágrima goteo por debajo desu mejilla. Se la secó.―Así que. Matrimonio. Sí. El matrimonio es un compromiso entre dospersonas... un compromiso que... que... Oh, ustedes saben las reglas. Vamos aseguir adelante con esto. Cuando los llame por su nombre, subirán al escenario, Purple Rose
  • 32. A Match Made in Highschool Kristin Walkerunirán la mano con su pareja, y solemnemente los declararé unidos por elpropósito de la educación matrimonial para el año. El final, adiós. ¿SeñorEvans? Música, por favor. Carla Adams y Peter Hauser.Canon de Pachelbel en D comenzó a todo volumen en el sistema de sonidomientras Carla y Peter subían los escalones del escenario. Ellos unieron lasmanos, caminaron bajo el arco, y se retiraron bajo las bandas en la partedelantera del escenario. Mientras pasaban por el pasillo, los de clase inferiorcomenzaron a aplaudir y abuchear. Ahora entendía por qué estaban allí. Eranun pozo de humillación.Dos a dos subimos a la horca. Dos a dos descendimos al infierno. Bueno, tal vezestoy sobre-dramatizando un poco, pero te puedo decir esto: me solía gustarCanon en D. Solía sonar como la esperanza y la belleza y la pureza y la alegría,todo en uno. Pero, de repente, y desde este momento, Canon en D sonaba comouna marcha de muerte. Un canto fúnebre. Un lento, inevitable espiral hacia latumba. Sin lugar a dudas, nunca me gustaría, jamás Pachelbel de nuevo.Vi a Marcie y Johnny cruzar el escenario cada uno hacia el otro. Marcie llevabaesos tacones de cuña, de modo que caminaba lento. Johnny la esperó con lamano extendida.La tomó y avanzó a través del arco. Cuando caminaron a las bandas de 32aluminio, el metal crujió bajo el peso de Johnny un poco más fuerte que lohabitual. Algunos de los de clases inferiores se rieron, pero Johnny siguió sucurso, sin perder el ritmo. Me pareció ver a Marcie darle un pequeño apretón asu mano, lo que era probable, porque es ese tipo de persona.Me acerqué hacia adelante en la línea, tratando de mantener un ojo en Todd. Nosabía lo que había planeado, pero no podía ser bueno. Cuando Gabe y Amandasubieron al escenario, miré hacia atrás y adelante entre Gabe y Todd, para ver siTodd tenía alguna reacción viendo a su novia poniéndose toda amistosa con unchico que estaba bueno. Pero a Todd parecía no importarle. Yo estaba máscelosa de lo que él parecía estar. Incluso cuando Gabe no sólo ofrece su mano,sino su musculoso brazo, el cual Amanda tomó, riéndose tontamente. Era unaprofesional en ser tímida, le doy eso. Hizo de coquetear una religión, y ahoraera la adoración en el altar de Gabe. Pero Todd no batió una pestaña.Yo, en cambio, no era tan genial. De hecho, había empezado a sudar como unareina de belleza en el último minuto de una prueba de embarazo. Cerré los ojosy traté de imaginar cubos de hielo en las axilas, y agua fría goteando por micuello y brazos. Casi había logrado que mi ritmo cardíaco se redujera desde mifrenético ritmo de ansiedad cuando la Directora Miller llamó: ―Fiona Sheehany Todd Harding. Purple Rose
  • 33. A Match Made in Highschool Kristin WalkerOh Dios. Hasta ahí llegué.Subí los escalones y me di vuelta hacia Todd. Caminamos uno hacia el otro,mirándonos a los ojos. No quería tropezar, pero no quería romper su mirada,tampoco.Cuando llegamos al alcance del brazo, le tendí la mano, tratando de ser digna.Pero Todd rompió mi mirada y se fue derecho delante de mí a la cortina a unlado del escenario. Llegó a la cortina de terciopelo y retiró... una muñeca. Unamuñeca inflable. Una muñeca inflable sexual con una peluca negra y gafas decolor marrón como las mías, y una tiara de plata de plástico pegada a la cabezacon cinta adhesiva. La muñeca tenía pantalones cargo, como los que uso. Sóloque la entrepierna de los cargo estaba empapada. Goteando el interior de laspiernas. En cuanto a la parte superior no tenía nada. Las tetas habían sido rotasy tapadas con cinta adhesiva para que la muñeca tuviese pecho plano. Perohubo un par de pezones muy atractivos negros dibujado con marcador mágicoen la cinta adhesiva. En aras del mantenimiento de la corrección anatómica,estoy segura.El auditorio estalló en la histeria. Todd tomó la muñeca, se sentó a horcajadas, ygalopó por todo el escenario como si fuera un caballo, con latigazos y todo.Entonces corrió a través del arco a la parte delantera del escenario (esquivando 33a la Directora Miller, que parecía sorprendida en la inmovilidad de todosmodos).‖ Llevó‖ la‖ muñeca‖ tan‖ alto‖ como‖ pudo‖ y‖ gritó:‖ “¡Presentando a laPrincesa Pantalones con Pis! ―Un puñado de los de clases inferiores se rieron.Luego se unieron más. Luego el cabeza dura del compañero de Todd empezó acantar, "Princesa Pantalones con Pis, Princesa Pantalones con Pis", y prontotodo el mundo estaba levantado o cantando.La Directora Miller dijo: ―¡Está bien! Cálmense. ―Pero nadie realmente lohizo. Todd se marchó por las bandas con la muñeca en sus brazos y desfilandopor el pasillo mientras todo el mundo aplaudía.Me quedé sola en el escenario. Bueno, yo y la Directora, que me arrastró hasta elborde y me espantó fuera. Evidentemente, se había convertido en muy hábilpara fingir no darse cuenta de las cosas.Di unos pasos por las bandas y me quedé helada en el fondo. Todo el mundoestaba gritando más fuerte que nunca. Y se reían. Y me señalaban. A mí. Notenía ni idea de qué hacer o a dónde ir. De repente, vi a Marcie caminando haciamí. Tomó mi brazo y me llevó por el pasillo. Johnny se reunió con nosotras amitad del camino y alguien gritó: ―¡Ooh, un trío! ―Pero yo estaba más allá deimportarme. Todo lo que quería era salir de allí. Bueno, eso y encontrar lamanera de hacerle pagar a Todd. Purple Rose
  • 34. A Match Made in Highschool Kristin WalkerLlegamos a las puertas del vestíbulo de afuera del auditorio, y Johnny mepreguntó: ―¿Estás bien?―No, no estoy bien ―le dije―. Ese hijo de puta de mierda. ―Y miré alalrededor del vestíbulo por él, pero no estaba en ninguna parte. Hijo de putacobarde.―Todd Harding es un imbécil total -―dijo Marcie―. No puedo creer lo quehizo.―Yo puedo ―dijimos Johnny y yo al mismo tiempo. Una risita salió de mí.―Jinx ―le dije―. Me debes una cerveza. ―Johnny se ruborizó y se pasó losdedos por su grueso y esponjoso cabello.Me quedé mirando el tablón de anuncios con las listas de matrimonios en él.Saqué una de las chinchetas y lo metí a través del nombre de Todd. ―EscuchaMar ―le dije―. Voy a conseguir hacerlo pagar por esto, y voy a necesitar tuayuda. Estoy pensando en esta noche, en el baile. ¿Estás dentro?Marcie me chasqueó la lengua. ―Vamos, Fee. Sé mejor persona.―¿Mejor persona? Lo que quieres decir es que caiga bajo. De ninguna manera.No me voy a esconder de él. Entonces, gana.―Sí, pero esto no es una batalla. Se supone que están casados.―A la mierda con eso. 34Ella cruzó sus brazos de marfil. Incluso después de estar al aire libre durantetodo el verano, se las arregló para evitar daño solar. ―Está bien, pero nos gusteo no, ésta es la forma en que es, si quieres graduarte y salir corriendo fuera de laescuela secundaria.―Marcie, ¿vas a ayudarme o no?Suspiró y dejó caer sus brazos. Haciendo tintinear sus pulseras. ―Sí, te ayudo.Sabes que lo haré.―Gracias.―Uh... sabes, yo podría... ayudar también ―dijo Johnny―. Quiero decir... si lonecesitas.―¿En serio? ―le pregunté.Johnny movió la cabeza. ―Por supuesto. No puedo bailar de todos modos.¿Qué más hay que hacer?Extendí la mano y le di una palmada en su fornido hombro. ―Fantástico,Johnny. Gracias.Miré el reloj por encima de las puertas del auditorio: ocho cuarenta y cinco.Exactamente una hora para planear lo que le iba a decir a Todd en nuestrasesión de consejería. No podía esperar a que fuera reprendido por Maggie Purple Rose
  • 35. A Match Made in Highschool Kristin WalkerKlein. Nunca la había visto como una fiera antes, por lo que esto iba a ser unplacer.Y después, tendría el resto del día para planear mi venganza. 35 Purple Rose
  • 36. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 6 Traducido por dark&rose Corregido por Nanis or favor entra, Fiona. Todd está ya aquí.―P Maggie Klein había sido la consejera escolar en el East Columbus desde que yo era estudiante de primer año. Ella no podría haber sido más de ocho o nueve años mayor que yo, pero se comportaba como una mujer demediana edad ex-hippie. Insistía en que todos en la escuela la llamaran Maggie,y todo lo que decía sonaba como un mantra de meditación. Siempre llevababufandas y olía a almendras tostadas y a vainilla. Nunca había estado casada,así que no estaba segura de lo que pensaba que podía enseñar acerca del 36matrimonio. Pero tal vez había recogido algunos consejos de la cadena dehombres con la que había sido vista por toda la ciudad durante los últimosaños.―Toma asiento, Fiona ―dijo Maggie Klein. Yo lo hice. Pero no antes de enviarun aluvión de miradas asesinas a la parte posterior del cráneo de Todd―. Muybien. Bienvenida, Fiona. Bienvenido, Todd. Creo que es obvio que tenemos queempezar a abordar en esta sesión lo que pasó antes en la ceremonia de la bodasimulada. Todd, ¿te gustaría empezar?―¡Ha! ¿Por qué va a empezar él? ―espeté.Maggie Klein volvió la cabeza hacia mí de la forma exacta en que un búho hacecuando alcanza a su presa.―Ya que Todd estaba aquí primero, Fiona. ―Su cabeza giró de regreso aTodd―. Ahora, dime, Todd. ¿Por qué crees que fue aceptable traer esa muñecaa la boda?¿Por qué lo hizo? ¿Aceptable? Um, ¿hola? ¿Dónde estaba la parte donde ella legritaba y él estaba en problemas?―Bueno, Maggie ―susurró―, me di cuenta de que algunos de mis compañerosde clase estaban un poco... digamos, tensos sobre el curso de educación para elmatrimonio. Así que me encargué de añadir un poco de ligereza a lo que era sin Purple Rose
  • 37. A Match Made in Highschool Kristin Walkerduda un momento estresante para muchos de mis compañeros de cursossuperiores.Sostén el teléfono. ¿Qué estaba haciendo Todd? Me quedé sentada allí en misilla mullida y lo observé.―Todd, entiendo tu deseo de ayudar a tus compañeros de estudios ―dijoMaggie Klein, extendiendo una mano para ajustar un florero de margaritas ensu escritorio antiguo―. Y a pesar de que tus motivos puede que fueranhonorables, debes entender que tus acciones fueron perturbadoras. ¿Puedes vereso?Solté un bufido. Alto.―¿Fiona? Tendrás tu turno para hablar en un momento. Ahora, Todd.¿Entiendes cómo tus acciones en el auditorio podrían ser tomadas como algodiferente a divertido?Todd frunció el ceño y asintió con la cabeza. ―Lo entiendo. Créame; tenía unobjetivo totalmente diferente.Sí, apuesto a lo tenías, eres un imbécil. Por un segundo me imaginaba agarrando elbuda de madera de la estantería de Maggie Klein y usándolo para darle a lacara de Todd con un objetivo totalmente diferente.Pero, por supuesto, no lo hice. Me enorgullezco por mi moderación. 37Maggie Klein continuó: ―¿Y te das cuenta de que una muñeca como esarepresenta la objetivación de la mujer de la forma más despreciativa?Aha. Está bien. Finalmente iba a perder los nervios. Ella debe haber sido una deesas que dan un rodeo por el infierno. Del tipo que te engaña para que te sientasen una posición cómoda y pienses que la soga es una corbata. Hasta que seubica detrás de ti y tira de la cuerda.Todd negó con la cabeza y se inclinó hacia Maggie Klein.―¿Mujer objeto? ¿Yo? Vamos, Maggie, ¿de verdad crees que soy el tipo depersona que considera a la mujer como un objeto? ―Él deslumbró su sonrisafalsa hacia ella.Maggie Klein se derritió delante de mí.―No, por supuesto ―dijo ella, devolviéndole la sonrisa, y lanzando unapequeña risa femenina. Todd había escapado de la horca―. Me alegro quehayamos aclarado eso. ―Ella juntó las manos y dijo―: ¡Está bien! Creo quepodemos realmente comenzar esta sesión desde un lugar de paz ahora.Todd levantó la mirada hacia mí y sonrió. Su encanto de mierda lo hacía salirimpune, y él lo sabía.Wow.Parecía que había subestimado el comportamiento Neanderthal. Purple Rose
  • 38. A Match Made in Highschool Kristin WalkerApreté mis manos en los brazos de la silla y grité: ―¿Qué demonios?Maggie Klein emitió un suspiro condescendiente y dijo: ―Fiona, en mi oficina,no hay gritos ni maldiciones. Toda la comunicación se hace de una maneramadura y constructiva. ¿He sido clara? —Ella me dirigió lo que supongo queestaba destinada a ser una mirada severa. Se parecía más a los efectossecundarios de estreñimiento severo.―No ―dije―, no fue clara. Nada de lo que ha dicho tiene ningún malditosentido. ¿Cómo es que este cara de idiota puede humillarme delante de todo elcuerpo estudiantil entero, y ni inmutarse? ¿Pero si digo la palabra maldita en suoficina, luego se enoja? No, Maggie Klein, no es clara en absoluto.Maggie Klein parpadeó un par de veces y dijo: ―¿Humillarte? ¿Qué te hacepensar que las pequeñas travesuras de Todd estaban dirigidas a ti?Todd se inclinó sobre el brazo de su silla. ―Sí, Fiona. ¿Por qué habrías depensar que era sobre ti? ¿Hmmmm?Yo estaba sentada allí con mis quejas. Maggie Klein nunca había conectado quela muñeca era yo. ¿Y cómo podría explicar que era? ¿Obviando los detallesjugosos de la fiesta de Callie Brooks de su séptimo cumpleaños? ¿De hace diezaños? ¿Y frente a Todd?De ninguna maldita manera. Nop. Estaba atrapada. Estaba jodida. 38Froté juntas las suelas de mis zapatillas de deporte.―Bueno, yo sólo... imaginé que…‖fue‖así‖―murmuré.Maggie Klein dijo: —Ahora, Todd. No hay duda de que la muñeca no eraapropiada. Pero no tenías intención de que representara a Fiona, ¿verdad? Esosería muy poco apropiado. Por no hablar de un claro caso de acoso sexual.Me di cuenta de la sonrisa de Todd extendiéndose cuando se enteró de eso. Secruzó de brazos, miró hacia el suelo, y empezó a rebotar una pierna hacia arribay hacia abajo.Maggie Klein continuó: ―Y estoy segura de que fue mucho más allá delalcance de sus intenciones para su pequeña travesura. ¿Estoy en lo correcto?Todd se encogió de hombros. ―Claro.―Porque eso sería un delito grave que requiere una acción disciplinaria.Todd asintió con la cabeza, pero guardó silencio. Tal vez no era la horca, peroMaggie Klein estaba sin duda colgándola delante de él. Me imaginé que era lomás cercano a la resolución que yo iba a conseguir. La venganza, sin embargo,se acercaría mucho más.―Bueno, vamos a seguir adelante. En primer lugar, tenemos que averiguar cuálserá su actividad compartida durante el semestre. ¿Quién va a elegir esta vez?Todd y yo gritamos a la vez: ―Yo lo haré. Purple Rose
  • 39. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Bueno, ambos no pueden elegir. Vamos a tratar de hacerlo con Piedra-Papel-Tijera. Quien sea que gane elige este semestre. La otra persona puedeseleccionar el trabajo en el mundo real.Todd y yo nos pusimos uno frente al otro. Era un tiroteo en el corral de MK.Pensé que lo tenía bastante calado.Él era macho. Pseudo-chico duro. Definitivamente iría por roca.Apretamos nuestros puños. Golpeamos nuestras palmas de las manos tresveces diciendo: ―Piedra, papel, tijera, disparo.Lancé mi mano, como papel.Todd había lanzado Tijeras. Maldita sea. Debería haberlo sabido.Las tijeras cortan. Las tijeras pueden apuñalar. Las tijeras eran brillantes yafiladas, como Todd.―¿Qué será, Todd? ―canturreó Maggie Klein.―Bueno, Maggie, para nuestra primera actividad del semestre, Fiona y yocompartiremos la experiencia de porristas.Permítanme hacer una pausa para dar una breve historia de Todd Harding y lasporristas. Es una historia legendaria en ECHS.Primer año, Todd se mudó al Este de Columbus y jugó al fútbol. Él era unaespecie de prodigio o una estrella o lo que sea. De todos modos, a medio 39camino a través del partido contra el Instituto de Lincoln, Todd impactó y sefracturó cuatro costillas. Estuvo fuera de la temporada. La madre de Todd sepone como loca y le prohíbe jugar al fútbol nunca más.Avance rápido hasta el segundo año. Todd y Amanda han estado saliendo porun tiempo. Ella es una porrista y le convence para entrar en el equipo deinvierno, para que puedan pasar más tiempo juntos. Vomitivo, lo sé. Pero lohace, y, porque es fuerte, pueden hacer estas exhibiciones locas y acrobacias ypirámides más grandes y todo eso ahora. Así que las porristas lo aman. Pero undía, Brendan Jackson, que era el quarterback del equipo universitario, llama aTodd friki porque es un porrista. Y Todd dice (y esta es la parte más famosa)“Déjame‖aclararte‖esto‖Brendan,‖me‖paso‖toda‖la‖tarde‖con‖las‖manos‖entre‖los‖muslos de una porrista sexy, mirando hacia arriba a su falda mientras lamantengo por encima de mí. Mientras tanto, tú estás inclinado, metiendo tusdedos‖en‖el‖culo‖de‖algún‖hombre‖gordo‖una‖y‖otra‖vez.‖¿Pero‖yo‖soy‖el‖gay?”,eso calló a Brendan y a cualquier otra persona que hubiera pensado en dar aTodd un momento difícil. Pero eso no me iba a callar.―De ninguna manera. No voy a tomar parte en ninguna exhibición disfrazadamoviendo las tetas defendiendo algún falso espíritu escolar y se hace pasar Purple Rose
  • 40. A Match Made in Highschool Kristin Walkercomo un deporte. —Esa era mi pequeña manera de ocultar el hecho de que uno,no tengo tetas, y dos, no podía hacer deportes.―No te preocupes ―dijo Todd―. No tendrás que hacer ningún baile devítores. ―Balanceó su cabeza de lado a lado―. Puedes ser la chica del agua delequipo. ―Hizo que sorbía de una botella de agua invisible.Abrí la boca para oponerme, en voz alta, pero Maggie Klein me interrumpió.―¡Está arreglado, entonces! Porrista pues. ―Ella lo escribió en el estúpidoformulario de matrimonio―. Fiona, ¿has pensado cuál es el trabajo que tegustaría compartir con Todd para ganar tu dinero en el mundo real?No, por supuesto que no. Había bloqueado este curso maldito de mi mentetanto como fuera posible.―Sí ―mentí. Sin embargo, sólo un puesto de trabajo me vino a la cabeza…‖el‖que ya tenía. Dije―: Cuidar de una niña de once años de edad. Tendría queconsultarlo con sus padres, pero si dan el visto bueno, entonces Todd y yopodemos cuidarla juntos.En el instante en que estas palabras salieron al aire, me di un golpe mental en lacabeza. Acababa de perder mi única fuente de dinero durante todo el semestre.Ugh. Esperaba, esperaba, esperaba que Todd se opusiera. Entonces podríahacer algo más. Rastrillar hojas, tal vez. ¡Rastrillar hojas habría sido perfecto! 40Pero Todd agitó su mano en el aire, diciendo: ―Pshhh, sin problemas.―Espera, he cambiado de opinión ―dije―. Rastrillar hojas. Barreremos lashojas.―No, no ―dijo Todd―. Dijiste servicio de niñera. Haremos de niñeras. ―Mesonrió y parpadeó varias veces―. Nos dará más calidad de tiempo juntos.―Oooh, observación agradable, Todd ―dijo Maggie Klein.Traté de objetar. ―Pero…Maggie Klein garabateó en la hoja. ―Ya lo he escrito. Bueno, ustedes dos sonniñeras. Genial.Maldita sea.―Ahora, vamos a seguir con el presupuesto. ―Maggie Klein ofreció una bolsade terciopelo rojo con una tapa acordonada―. Todd, me gustaría que metierasaquí la mano y seleccionaras una moneda.Todd extendió su mano. Me pareció ver rozar los suyos al llegar a su interior.Yo estaba casi segura de que vi su muñeca rozarse contra sus pulgares mientrasél juguetonamente metía su mano dentro de la bolsa. Sin duda la vi sonrojarse.Sacó una moneda con el número 150 en ella.—¡Bien hecho, Todd! Uno cincuenta es el factor más alto de ingresosdisponibles. Hay sólo dos de ellos en la bolsa. Muy bien, multiplica todo lo que Purple Rose
  • 41. A Match Made in Highschool Kristin Walkerganes por 150, y eso es lo que tienen para gastar en los gastos mensuales de sugrupo. Decidan juntos en qué gastarlo, y entréguenmelo al final de cada mes.―Se acercó más a Todd y puso la voz más cantarina―. Apuesto a puedencomprar la casa bonita. ―Juro que ella agitó las pestañas hacia él.Él se inclinó hacia ella. ―Y el coche híbrido de lujo. ―Ambos se rieron.—Una cosa más ―dijo ella―. A pesar de que realicen su trabajo juntos, debendecidir quién en el matrimonio es teóricamente el sostén de la familia. ¿Es sólouno de ustedes? ¿Ambos contribuyen a la casa? Puede entrar en juego mástarde en el curso, por lo que decidan con cuidado. ¿Preguntas?Me enorgullezco de mi habilidad para mantener la boca cerrada, así que neguécon la cabeza.Todd dijo: ―No, Maggie, lo has explicado muy bien.Maggie Klein volvió a sonrojarse. Todd era una especie de erudito con carisma.Un hipnotizador sexy para mujeres solteras y entradas en años.Una madurita total.―Bien, entonces. Recuerden que deben escribir en sus diarios. Y tengan encuenta en sus horarios que tenemos un sesión de quince minutos de consejería...―Ella agarró una hoja de papel―. Martes a las once. Así que los veré a ambosentonces, ¿de acuerdo? ―A ella realmente le gustaba asegurarse de que las 41cosas estuvieran bien.―Mirando hacia delante ―dijo Todd, extendiendo su mano. Ella la apretósuavemente y las sacudieron. ¿Cómo es que los chicos guapos pueden salir contanta basura? Purple Rose
  • 42. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 7 Traducido por Mari NC Corregido por NanisE l arte de gastar bromas es algo que nunca he dominado. De hecho, ni siquiera puedo contar chistes. Siempre mezclo las palabras, o me río demasiado fuerte conmigo misma, o llego a la línea de golpe sólo paradarme cuenta que había olvidado una pieza clave de información. (‚Espera,espera, ¿mencioné que él llevaba un traje de neopreno? Me olvidé de decir que llevabaun traje de neopreno. Pretende que dije eso‛.) Así que era una cosa buena quetuviera a Mar y Johnny para ayudar a idealizar un plan para vengarse de Todd.Por el momento tenemos todo unido y llegamos al gimnasio esa noche, el baile 42ya había comenzado. Nos detuvimos en el vestíbulo a las puertas del gimnasiopara hacer una doble comprobación. La Música golpeó en el interior.―Bien, ¿entonces todos saben lo que ellos están haciendo? ―pregunté.Mar y Johnny asintieron con la cabeza.Johnny cambió su peso y se subió los pantalones vaqueros. ―¿Lo tienes todolisto? ―me preguntó.Palmeé el bolsillo de mi sudadera con capucha Connells. ―Bloqueado ycargado.―No es demasiado tarde para irse, Fee ―dijo Marcie.―De ninguna manera. ―Apreté mi cola de caballo―. Muy bien, vamos aentrar, separarnos, y hacer un barrido de reconocimiento alrededor de lahabitación. Nos encontraremos de nuevo por la entrada. ¿Suena bien?Ambos dijeron sip, por lo que entramos.Las paredes y el techo del gimnasio estaban cubiertos de cintas plateadas yblancas, globos plateados, y blancas campanas de boda de papel de seda. Seveía como si un pastel de boda gigante hubiera explotado allí. Las luces estabanapagadas a excepción de estas luces danzantes de colores y algún tipo deaccesorio de efecto flash. Me separé del grupo hacia la derecha, mientras queJohnny y Mar fueron hacia la izquierda. Purple Rose
  • 43. A Match Made in Highschool Kristin WalkerLes dije que estábamos buscando a Todd. Lo que no les había dicho era que yoestaba también en busca de Gabe. No había estado en muchos bailes(impactante, lo sé), por lo que la anticipación de ver a Gabe en uno era una grandistracción. Esa fue la razón principal por la que no había sido capaz decentrarme en la planificación de una broma. Por suerte, Johnny había llegadocon una idea bastante retorcida y divertida para vengarse de Todd. Peroprimero, tenía que encontrarlo.Una vez que mis ojos se acostumbraron a la poca luz en el interior del gimnasio,vi a Todd y Amanda sobre las gradas. Ella dejó caer su bolso hacia la banca másbaja, y él lo cubrió con su chaqueta, presumiblemente para que nadie robara suescondite de brillo de labios, mentas para el aliento, y las píldorasanticonceptivas. Yo sabía que estaba tomando la píldora, ya que ella habíahecho una gran cosa de decirle a todo el mundo un día en clase de gimnasia, enel segundo año. Sus periodos menstruales eran irregulares, había dicho. ElMédico de su madre la hizo tomar la píldora. Sí, claro. Creo que fue sólo unacoincidencia que había empezado a salir con Todd unas semanas antes. Encuanto al brillo de labios y mentas para el aliento, bien, eran pura especulación.Sus labios siempre parecían como si hubiera estado besando con lengua unenvase de margarina. Y yo esperaba por su bien que tuviera algunas mentas 43para el aliento. Ella las necesitaba.Todd se giró en mi dirección y di un salto hacia atrás por el costado de lasgradas para que no me viera. Justo cuando me asomé para ver si la costa estabalimpia, de quién ¿el calor pasa justo en frente de mí? Lo has adivinado. Gabe.Hice una nota mental: camisa de color negro, jeans azules. ¿Cómo consiguióesos rizos castaños que caen tan perfectamente? Él comenzó a caminar a lo largode las gradas, así que hice la única cosa lógica, me metí debajo de las gradaspara seguirlo desde allí. Sólo podía ver pedacitos de él a través de los listonesen las gradas mientras caminaba. Entonces se detuvo. Estaba hablando conalguien, pero no pude ver quién. Se sentó en la fila inferior. No tenía másremedio que en mis manos y rodillas gatear hacia él.Ahora, no sé si alguna vez has estado bajo las gradas en un gimnasio de laescuela secundaria, pero déjame decirte, no es un paseo en carrusel. En nuestrogimnasio, hay solamente cierta distancia donde los trapeadores puedenalcanzar bajo las gradas. Así que, aunque era la primera semana de clases, elsuelo debajo de los niveles más bajos era repugnante. Recubierto con pegajosasoda seca e incrustado con polvo e insectos muertos, envoltorios de caramelos,todo tipo de migas y cabello, y probablemente algunos fluidos corporalesinnombrables. Pero no me inmuté. Era una chica en una misión. Hice arcadas Purple Rose
  • 44. A Match Made in Highschool Kristin Walkercuando la suciedad se pegó a mis manos, pero continué. Finalmente, llegué aldonde alcanzaba escuchar.―Pero necesito verte ―dijo.Entonces una chica dijo una sola palabra. ―Gabe…Él no estaba solamente hablando con alguien, estaba hablando con una chica.Necesitaba verla. Traté de tragar, pero mi garganta se cerró. Estiré el cuello paraver a través de las grietas entre las gradas, pero sólo tuve un vistazo del culo deGabe. No una mala vista, realmente.―Dijiste que estaríamos juntos esta noche ―dijo―. Quiero estar contigo.Me esforcé por escuchar más, pero de repente, algo de música muy fuertecomenzó a sonar. No podía oír nada. Pero había oído lo suficiente. Después deunos segundos más, Gabe se puso de pie y se alejó. Nunca vi a la chica. Peroestaría condenada si no iba a averiguar quién era.En primer lugar, yo tenía un trabajo que hacer, sin embargo. Salí, me froté lasmanos, y me encontré con Johnny y Mar en la entrada del gimnasio. Tiré deMar hacia mí y susurré: ―Tengo que decirte algo. Más tarde.―¿Uh, Fiona? ―dijo Johnny―. Mi amigo Noé está ejecutando el sonido. Dijoque a las ocho y media, se supone que debe detener la música. Ellos van aencender las luces para que la Directora Miller pueda hacer un discurso o algo 44así. Podría ser un buen momento para hacerlo. Con las luces encendidas. Así lagente puede ver.―Ooooh, me gusta cómo piensas, Johnny Mercer ―le dije. También me dicuenta de que si nos esperamos un poco, iba a tener una oportunidad de decirlea Mar sobre Gabe. Pensé que probablemente debería lavar la hepatitis C fuerade mis manos, de todos modos, así que le dije―: Voy a correr a las damas 2.¿Quieres venir, Mar? ―Realmente no le di una opción, por supuesto. Laarrastré por el codo. Llegamos al cuarto de baño y comprobé alrededor para versi alguien por el que daba una mierda estaba allí. Nadie estaba, así que dije―:Así que, ¿adivina qué? Gabe está viendo a alguien.Marcie esponjó su cabello en el espejo. ―¿Lo está? ¿Cómo lo sabes?Conseguí un poco de jabón y comencé a lavarme las manos. A la luzfluorescente del cuarto de baño, pude ver que era bastante desagradable. Asíestaban las rodillas de mis cargos. Giré un poco mi espalda hacia Mar, pero creoque podría haberse dado cuenta de todos modos. ―Lo escuché hablar con ella―le dije.2 Correr a las damas: Expresión que quiere decir ir al baño de mujeres. Purple Rose
  • 45. A Match Made in Highschool Kristin Walker―¿Quién era? ―Ella sacó un brillo de labios de su bolsillo y comenzó aaplicarlo.―No podía ver.Marcie enarcó las cejas hacia mí en el espejo. ―¿Qué quieres decir con que nopodías ver?―Estaba un poco escondida. ―Excluí dónde.Marcie se volvió y me miró. ―Estabas espiando.―¿Sí, y qué?Ella golpeó el lavadero y miró al techo. ―Fiona. Dignidad. Vamos. ―Pude leerla pena en su rostro. Ella estaba tan por encima de este tipo de maquinaciones.Ella siempre había sido correcta, bien educada. Pero estable y confortable. Enrealidad, esas fueron algunas de las razones por las que me gustaba.Probablemente porque yo no era ninguna de esas cosas.―No tienes idea de quién es, ¿verdad? ―le pregunté.Marcie se volvió hacia el espejo. ―¿Qué te hace pensar que lo sé?―Apuesto a que Amanda sabe. Me pregunto si se trata de una de las porristas.¿Crees que podría ser Tessa Hathaway?―¿Tessa Hathaway? Su novio comenzó la universidad este año. ¿De verdadcrees que lo va a soltar para volver a los chicos de la escuela secundaria? 45―Tal vez se siente sola.―Déjalo ir.―Tengo que averiguarlo.Marcie suspiró. ―Mira, vamos a volver allí. Johnny está esperando pornosotras. ―Enderezó las pequeñas piedras negras en su collar. Comprobadosus aretes de amatista.―Sí, está bien. ―Sequé mis manos y nos fuimos.Encontramos a Johnny sentado en las gradas a través del gimnasio. Mar y yonos sentamos a cada lado de él. Sus hombros inclinados mientras se deslizóhacia el borde del asiento y miró su reloj. Él dijo: ―Veintisiete minutos hasta eldiscurso.―Tenemos que matar el tiempo ―le dije.Marcie dio un paso atrás y ajustó la cinta en su camiseta lavanda. ―Voy abuscar algo de beber. ¿Ustedes quieren algo?Negué con la cabeza. Johnny dijo: ―No, gracias.―Está bien. Estaré de vuelta. ―Ella se dirigió hacia la esquina del gimnasiodonde los aperitivos estaban.―No llegues tarde ―dije, bromeando. Pero no. Purple Rose
  • 46. A Match Made in Highschool Kristin WalkerMarcie me sonrió falsamente por encima del hombro. ―No me lo perdería pornada del mundo. ―Luego desapareció entre la multitud de bailarines girandoalrededor del piso del gimnasio.―Ella no parece muy entusiasmada con todo esto, ¿verdad?Johnny se encogió de hombros. ―No mucho.Me quité mis gafas y apreté mi mano en mi manga para poder limpiar loscristales con esta. ―No es culpa de ella. Las bromas no son lo suyo. Ella vienede un escalón social totalmente diferente. La familia de su madre tiene dineroviejo. Hecho de uno de los originales mataderos de Chicago. No sé cuántoqueda, pero la Señora Beaufort todavía enseña a Marcie a sentarse con laespalda recta, usar el tenedor correcto, escribir notas de agradecimiento.Modales. Ya lo sabes.―Oh ―dijo, entrecerrando los ojos a una de las unidades de luces multicoloresque cuelgan de la canasta de baloncesto.Deslicé mis gafas de vuelta. ―No es que yo no tenga modales. Los tengo. Peromis padres no están locos sobre ellos como la mamá de Marcie. Cuando estoyen su casa, ya sabes, tengo que ser muy cuidadosos de no beber agua delinodoro. ―Johnny se rió. Yo dije―: Su mamá está bien, pero puede ser bastantesnob. Hubo una vez, los padres de Marcie nos llevaron a Chicago a una cena en 46Alinea, este restaurante de gastronomía molecular.Johnny me miró y arrugó la cara. ―¿Es eso comida? Suena asqueroso.―Oh, no, es un buen restaurante loco. Ganó todos esos premios. Y es bueno, merefiero a servilletas de lino, el verdadero arte en las paredes, los nueve metros.Y los hombres tienen que llevar una chaqueta, ¿verdad? Así que este hombreentra, y no sólo no tiene una chaqueta, lleva una gorra de béisbol. Cuando lamadre de Marcie le ve sobre la puerta, se pone toda malhumorada y le susurra,“NNCQ”,‖a‖Mar.―¿Qué es NNCQ?―No es de Nuestra Clase, Querida. Marcie explicó más adelante. AlguienNNCQ está claramente por debajo del estatus social de la familia Beaufort, deacuerdo a su mamá. Ella dijo que su mamá usa NNCQ como una especie decódigo. Al igual que un espía snob secreto o algo.Johnny se rascó la patilla y se pasó los dedos por el pelo. Trató de conseguir queun mechón sobre su ojo derecho se quedara atrás, pero se caía hacia adelante.―No entiendo ―dijo―. Si el hombre no puede oírla, ¿por qué utilizar uncódigo? Purple Rose
  • 47. A Match Made in Highschool Kristin WalkerMe eché hacia atrás en el banco detrás de nosotros y estiré mis pies por delantede mí. ―De acuerdo a la mamá de Marcie, sólo la gente con ninguna claserealmente usa la palabra clase. Si la tienes, entonces nunca hablas de ella.―Oh. ―Johnny asintió con la cabeza lentamente―. Al igual que el herpes.Solté una carcajada. Quiero decir que realmente solté una carcajada. Me reítanto que tuve un calambre en mi costado, y tuve que darme la vuelta. Entoncesme enderecé y golpeé el brazo de Johnny con el dorso de mi mano. ―Tengo querecordar ese.Johnny sonrió al suelo. Dio unos golpecitos con las puntas de sus botas negrasde arriba abajo.―¿Son esas Doc Martens? ―le pregunté.―Sip. ―Él se inclinó hacia abajo para atar la derecha.Asentí con la cabeza. ―Genial.Nos sentamos sin hablar mientras una canción techno dance interminablepulsaba por el gimnasio. Me limpié una uña. Johnny cruzó y descruzó susbrazos. Golpeó su pie un poco más al ritmo.Él dijo: —Así‖que…‖¿te‖gusta‖la‖música?Era una pregunta bastante estúpida. Quiero decir, ¿a quién no le gusta lamúsica? Bueno, tal vez a algún fanático puritano afuera en Hicksville. Pero en 47realidad. Era algo así como preguntar: ‚¿Te gusta la comida?‛ ‚¿No es el oxígenogenial?‛ ‚¿Tienes piel? Yo tengo‛. Sabía que lo que quería decir, sin embargo.―Sí.‖Pero‖este‖tipo…‖no‖tanto‖―le dije―. ¿Te gusta?―Nah —dijo. Luego echó la cabeza hacia atrás y hacia adelante―. Está bien. Aalgunas personas les gusta.―Supongo que tu amigo Noah lo hace.Johnny negó con la cabeza. ―Oh, él no escoge la música. Sólo opera el equipo.―Huh ―le dije. Traté de abrir y cerrar los ojos lo suficientemente rápido paracontrarrestar la luz estroboscópica―. Hace que te preguntes quién elige lamúsica.—Bueno, en realidad…‖ ―Johnny se enderezó y se aclaró la garganta―…‖ ya‖que lo mencionas... soy yo. Yo lo hago.Miró boquiabierta a Johnny. ―¿Qué? ¡De ninguna manera!―Sí, he estado poniendo juntas las listas de reproducción para cada baile desdeel primer año. —Él apuntó su barbilla hacia mi sudadera con capucha―. ¿Tegusta The Connells?Empujé su hombro. ―Oh, Dios mío, ¿conoces a The Connells? Los amo.―¿Conocerlos? ―dijo Johnny―. Personalmente, creo que son una de lasbandas de indie pop tintineante más olvidada del movimiento post-punk. Purple Rose
  • 48. A Match Made in Highschool Kristin WalkerParpadeé. ―Wow. Uh. Sí, estoy totalmente de acuerdo. —Tiré de mi sudaderaestirándola para leer a pesar de que estaba al revés y rellena de municiones debromas—. No entiendo por qué no son más grandes.―‘74-‘75 lo hizo bastante bien en Europa. ―Johnny enarcó las cejas―. ¿A quiénmás te gusta escuchar?Me di vuelta y puse mi rodilla en el banco. ―Soy una loca fan psicópata de losWhite Stripes.―Totalmente comprensible. Están más allá de innovadores. Jack White es unmúsico brillante.―No es broma. ¿Y los Raconteurs?Johnny se giró para mirarme. ―Oh, Dios mío, su trabajo con ellos es una locura.Salute Your Solution viene más adelante en la mezcla.―Impresionante.Nos sonreímos y asentimos con la cabeza el uno al otro.‚I’ll Be Your Mirror‛ de The Velvet Underground & Nico comenzó a sonar, y yo ledije: ―Wow, buena opción. Dios, si hubiera sabido que estabas armando laslistas de reproducción de todos estos años, podría haber venido a más bailes.―Johnny abrió la boca como si estuviera a punto de decir algo, pero cuando lasletras comenzaron, sólo se giró hacia adelante y se encorvó sobre sus rodillas. 48―¿Estás bien? ―le pregunté.―Súper. ―Él me lanzó una señal de‖ “bien”‖ sin‖ mirar‖ hacia‖ arriba―. No hayproblema.Busqué en la pista de baile a Gabe. No lo vi por ninguna parte. Pero vi a Todd yAmanda pegados juntos, flotando en la música. Ella arrastraba sus garras dearriba a abajo por la parte de atrás de su camisa polo mientras bailaban.Johnny levantó la cabeza y miró a la multitud también. Un hombre envolvióuna serpentina de plata alrededor de su novia y mantuvo los extremos mientrasella bailaba lentamente frente a él.―¿Te gusta bailar? ―preguntó Johnny.Oh Dios. Esto fue difícil. ¿Me estaba pidiendo bailar? Mi boca cayó abiertamientras meditaba el significado más profundo de su pregunta. Él debió sentirmi aprensión, porque gritó: ―No me gusta bailar. Quiero decir, no lo odio.Sólo... soy terrible. Estoy totalmente en la música, pero realmente no puedobailar.Uf. Alivio. ―Sí lo dijiste esta mañana. Yo tampoco. —Apunté mi pulgar a lasparejas en la pista de baile.-. No es que yo llamaría a eso danza.―Je. Sí.―A veces me gustaría vivir tiempo atrás cuando la gente tenía pelotas. Purple Rose
  • 49. A Match Made in Highschool Kristin WalkerOh Dios. Eso no salió bien.Le dije: ―Quiero decir atrás cuando tenían fiestas elaboradas y bailes y todo elmundo se disfrazaba y conocían todos los bailes formales y todo eso.―Je. Sí.Nos sentamos sin hablar durante varias canciones. Había uno o dos previsiblesgrupos que agradan, pero también algunas gemas oscuras. Un poco de Chairlift.Hubo un poco de The Killers. Algo de Plain White Ts (Tienen que tocar a Thehometown boys). E incluso esta otra banda local que me encanta llamada KickedOff Edison. Fue suficiente para demostrar que el gusto de Johnny Mercer en lamúsica, básicamente, rokeó.Yo tamborileaba los dedos en las gradas. ―¿Cuánto tiempo?Johnny miró su reloj. ―Ocho minutos.Estiré mis brazos sobre mi cabeza y arqueé mi espalda. ―¿Dónde fue Mar?―No sé.―Tal vez debería ir a buscarla. ―Mientras me ponía de pie, sin embargo, lamúsica se detuvo de repente y la Directora Miller sonó a través del micrófono.Su reloj debe haber estado corriendo rápidamente. Tal vez eso era cómo ellaatrapó a su marido infiel. Las luces iluminaron, y vi a Mar ondeando ydándome un visto bueno del otro lado del gimnasio. Era casi hora del 49espectáculo.La Directora Miller dijo: ―¡Seniors! ¡Seniors! Señoritas y señors3. —Hizo unapausa para reírse de su propia mala broma―. Permítame que les interrumpapor un momento. Bueno, ¡estamos aquí para iniciar el año con estilo! ¡Sí! ¡Y paracelebrar el aprendizaje sobre el matrimonio y las asociaciones! Para comenzarlas cosas bien, me gustaría que cada uno de ustedes baile la próxima pieza consu pareja de educación matrimonial. Después de eso, ¡diviértase! ¡Y disfruten dela noche!Nadie se movió.A excepción de Johnny, Mar y yo. Hice una seña a Mar y ella se dirigió directo aAmanda. Johnny y yo nos dirigimos hacia Todd. Sabíamos que sólo teníamossegundos antes de que las luces se apagaran. Mar llegó a Amanda primero yempezó a señalar a su rostro, distrayéndola con la charla de maquillaje, supuse.A continuación, Johnny se dirigió justo en frente de mí. Dio la vuelta a laderecha,‖se‖volvió‖y‖“accidentalmente”‖se‖encontró‖con‖Todd‖desde‖atr{s.‖Todd‖cayó hacia delante. Johnny lo cogió, pero continuó golpeando y tanteando,disculpándose profusamente. Mientras Todd se inclinó, casualmente caminé3 Señoritas y señors: En español en el original. Purple Rose
  • 50. A Match Made in Highschool Kristin Walkerhacia él, saqué nuestra arma secreta de la bolsa de plástico en el bolsillo de misudadera con capucha, y di una palmada en el culo de sus pantalones de colorcaqui. Con todos los golpes y toqueteos de Johnny, Todd no lo había sentido.Sólo cuando se puso de pie y Amanda gritó Todd se dio cuenta de que llevabapuesto un pañal para adultos lleno de budín de chocolate, residuos de popó, ycarne para tacos. Las pestañas adhesivas ayudaban, pero los residuos de popórealmente hicieron que se pegaran.―¿QUÉ DEMONIOS? ―gritó. Se dio la vuelta y me vio.Me crucé de brazos y sonreí. ―Oh, pobrecito ―le dije―. ¿Acaso mami olvidócambiar tu pañal?Todd quitó el pañal de su trasero y cometió el error fatal de sostenerlo. CallieBrooks gritó como si fuera la cabeza cortada de su deidad, Martha Stewart.Todo el mundo alrededor de nosotros se volvió y miró. Amanda exhaló, secubrió la boca, y se fue corriendo en la dirección del cuarto de baño.―Santo…‖¿Qué‖ de…?‖ Oh,‖est{s‖tan‖muerta,‖PRINCESA‖ PANTALONES CONPIS ―dijo Todd. En voz alta. Así todo el mundo escucharía mi nombre.Excepto que yo tenía un nombre para él, también. Yo había obtenido la idea dela Directora Miller, de hecho. Respiré hondo y dije: ―Me alegro que te guste, 50SEÑOR MIERDA FLOJA.Unas pocas personas se echaron a reír. Un par más se unieron. Entonces alguiengritó: ―¡Hola, Señor Mierda Floja! ―Y todo el mundo estalló en la histeria.Entonces Todd Smith me miró con una expresión en su cara que medesbalanceó por completo. Yo pensé que estaría con el ceño fruncido. Furioso.Pero no fue así. Estaba sonriendo. Y había algo en sus ojos. Al principio, penséque debía ser malicia. Tuvo que ser odio, ¿no? Pero te juro por Dios, mientrassostenía mi mirada, me di cuenta.Fue admiración. Había pensado que era genial.Mi mente se amplió. ¿Estaba él aprovechándose de mí? ¿Tratando de atraermecon su encanto falso, sólo para tenderme una trampa de nuevo? Me quedé allícomo un robot con un corto circuito. Creo que en realidad me moví. De repente,la Directora Miller ―quien, o bien se había perdido la broma total o habíadecidido no darse cuenta de ella― fue de nuevo el micrófono.―¡Vamos, vuelvan a apagar las luces! ¡Encuentren a sus parejas y golpeen lapista de baile! ¡BAJEN Y DIVIÉR-TANCE!Todd miró a la Directora Miller y murmuró: ―Ella está totalmente borracha.―Y yo ―lo siento, pero no podía ayudarme a mí misma― me reí.Todd dijo: ―Yo no bailo contigo Princesa Pantalones con Pis. Purple Rose
  • 51. A Match Made in Highschool Kristin WalkerYo dije: ―Yo no bailo contigo Señor Mierda Floja. Tu culo huele a tacos dechocolate.Todd me miró, miró a Johnny, negó con la cabeza, y caminó con las piernasarqueadas hacia el cuarto de baño, manteniendo el pañal lejos de sí mismo.Cuando pasó junto a Callie Brooks, lo empujó hacia su cara y ella volvió agritar. Qué cobarde.Las luces se apagaron y la música llegó de nuevo.Johnny aplaudió tres veces. ―¡Eso fue increíble!Marcie, vino. ―Bueno, Fee, ¿te sientes mejor ahora? Ya sabes, tienes una venaseriamente malvada, chica.¿Vena malvada? ¿Yo? Nunca me consideré malvada antes. ¿Era una venamalvada algo de lo que debería estar orgullosa? Debería haber estado orgullosade que había humillado a Todd al igual que él me humilló. Debería haberestado orgullosa de que habíamos ejecutado el plan sin ningún problema.Debería haber estado muy contenta de que todo el mundo vio que yo era laresponsable.Pero extrañamente suficiente, estaba algo menos que extasiada. ―Sí, fue genial.Ustedes chicos estuvieron geniales. Gracias por ayudarme. ―Choqué la manocon ambos. 51―Eso es por lo que estamos aquí, Fee ―dijo Mar.―Así es. Nada dice amistad como la dulce, dulce, venganza ―dijo Johnny.Traté de reír la broma de Johnny, pero a decir verdad, la reacción de laadmiración general de Todd se había metido por completo en mi cabeza. Y laidea de Gabe escabulléndose con una chica justo me exprimía como un traposucio. ―¿Sabes qué, Mar? ¿Qué dices si nos esfumamos de aquí?La frente de satén de Marcie, se arrugó. ―¿Ya?―Sí, yo sólo... no sé. Realmente no tengo ningún deseo de quedarme. Hicimoslo que vinimos a hacer, ¿sabes? Ya terminé.Marcie, me dio la rutina de la cabeza-meneada-con-una mano-en el-cadera.―Bueno, yo soy tu transporte, y no me quiero ir.―Mar-cie ―le dije. Al igual que en, ¿Uh tú eres mi mejor amigo o qué?Pero Marcie, o bien no lo entendió o no le importó. ―Fiona. Yo te he ayudado.¿Por qué no te quedas conmigo?―¿Vamos, por favor? Sólo necesito acurrucarme y descansar ―le dije.―Yo…‖ yo‖ podría‖ llevarte‖ ―dijo Johnny, y después a Mar―: Podía llevarla yvolver.Yo no dije una palabra a Mar, pero mis ojos dijeron No estás seriamentehaciéndome regresar a casa con Johnny Mercer, ¿verdad? Purple Rose
  • 52. A Match Made in Highschool Kristin WalkerMar no se inmutó.―Gracias de todos modos, Johnny, pero ¿sabes qué? ―Agité mi mano delantede él y Mar―. Olvídenlo. Puedo caminar. ―Me di vuelta y me dirigí hacia lapuerta. Di cinco pasos antes de que Mar dijera:―Bueno, espera, Fee. Yo te llevaré. ―Ella me alcanzó y salimos juntas. Miré porencima del hombro, le di a Johnny un movimiento de gracias, y nos fuimos. 52 Purple Rose
  • 53. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 8 Traducido por rihano Corregido por KolxiE sa noche no pude dormir. Mi cama de latón antiguo crujió mientras daba vueltas, tratando de ponerme cómoda. Seguí reproduciendo la escena de la broma una y otra vez en mi cabeza, tratando de averiguar por qué nohabía sido tan satisfactoria como me había imaginado. No lo entendía. En algúnmomento alrededor de las dos y media, tomé mi iPod, puse White Blood Cells, yescuché música hasta que finalmente caí dormida.Me desperté el sábado en la mañana sintiéndome como si hubiera sidoarrastrada detrás de un autobús circulando a través de un campo de minas.Esperaba que no hubiera contraído algo así como la fiebre tifoidea o el ébola 53bajo esas gradas. Además de no querer tener una enfermedad contagiosamortal, tampoco quería cancelar el servicio de niñera para Sam esa noche. Tuveque preguntarles a sus padres si Todd podía venir, también. Maravilloso. Nopodía esperar para eso.Me di la vuelta para hacer frente a la ventana al lado de mi cama. Afuera, el soltenía la transparente y descolorida apariencia que era el signo de un díahúmedo. Cerré los ojos y traté de volver a dormirme. Cuando eso no funcionó,decidí, a la vez, que necesitaba cafeína. Me quité las cobijas y bajé por laestrecha escalera trasera de la cocina.Mi madre y otras mujeres estaban sentadas amontonadas alrededor de la mesade la cocina, conspirando sobre sus tazas de café. Una de las mujeres era lamadre de Marcie. Mientras ella se quedaba viendo mi camisa de dormirrasgada y mis pantalones de pijama de alce, un destello de horror iluminó surostro. Yo dije: ― Hola Señora Beaufort. ¿Eh, mamá?Mamá se sorprendió. ―Oh, Fiona, justo estábamos hablando de ti. De tu cursode matrimonio, es decir. Este es el Comité Ejecutivo de la PTA. Señoras, esta esmi hija, Fiona.Ellas hicieron una seña de asentimiento hacia mí, y yo salude con la mano sinhacer contacto visual directo con nadie. Parecían un grupo de mafiosos Purple Rose
  • 54. A Match Made in Highschool Kristin Walkerplanificando un golpe. Me acerqué a la cafetera, que estaba vacía, por supuesto,así que empecé a hacer una nueva jarra. Normalmente, solo habría agarradouna Coca-Cola, pero uno, necesitaba una mega dosis de cafeína, y dos, queríaescuchar.―Vivian, ¿la Directora Miller dijo exactamente cuándo consiguió la aprobacióndel consejo escolar? ―preguntó una mujer que tenía una masa de rizado cabellonegro con una banda de raíces de color gris, de cinco centímetros, en la raya delpelo. Parecía que un zorrillo electrocutado había muerto sobre su cabeza.―Todo lo que ella dijo ―respondió mi madre―, fue que apeló a ellos duranteel verano, y ellos llamaron a una votación de emergencia justo antes decomenzar la escuela.―Y todos sabemos lo conservador que es el consejo escolar ―dijo el Zorrilloelectrocutado―. Pero hay conservadores, y luego hay locos. Sin ánimo deofender, Michelle.La Señora Beaufort compuso una sonrisa y levantó una mano como para decir“no‖se‖preocupen”.―¿Apelar a ellos? ―dijo una mujer con pendientes de oro con formademasiado grande y llamativos para las 10:23 am―. Más bien lloró sobre sushombros. Crecí con Barbara Miller. También lo hizo la mitad del consejo. No me 54sorprendería escuchar que Bárbara les dijo alguna triste historia acerca de tratarde criar a dos hijos y trabajar a tiempo completo, mientras que el bastardo de sumarido revolotea alrededor del mundo, gastando la cuenta de ahorros de ellacon alguna joven y atractiva vagabunda.La Señora Beaufort se estremeció. ―Bueno, sin embargo, ella podría haberlodicho, es obvio que su divorcio está afectando su juicio. El matrimonio es unsacramento y no un requisito previo de la universidad.Mamá se levantó y llevo un plato de pastel de café a la mesa. ―Me siento muymal por lo que ella está pasando, pero retener los diplomas de nuestros hijossobre sus cabezas, eso es demasiado.El Zorrillo electrocutado torció su dedo en el asa de la taza. ―¿Y qué hay de loschicos que ni siquiera son heterosexuales? Es cruel, si me preguntan.―Y lo siento ―dijo Grandes pendientes―, pero ¿cómo es que algún curso lesva a enseñar cómo funciona el matrimonio? He estado casada tres veces, y no lohe resuelto todavía. ―Soltó un bufido―. Aunque, averigüe cómo llamar a unabogado. ―Alzó la mano, y Zorrillo electrocutado chocó los cinco con ella.Una mujer en un mono color crema que había guardado silencio hasta ahorabajó su taza con un golpe fuerte. ―Como Presidente de la PTA, propongo quecomprometamos nuestra ayuda a Vivian en su oposición al curso de educación Purple Rose
  • 55. A Match Made in Highschool Kristin Walkermatrimonial. ―La señora Beaufort secundó la moción―. ¿Todas aquellas afavor?Cuatro manos se alzaron en el aire.Mamá sonrió. Se había aliado exitosamente con el grupo más poderoso demujeres en nuestra pequeña ciudad. Amas de casa con problemas de ira,muchos ingresos disponibles, y de alguna manera demasiado tiempo libre.Mamá estaba establecida. ―Gracias, Cybil. Gracias, Comité. Creo quedeberíamos comenzar con una petición ―dijo.Tomé una taza de café y subí las escaleras. Saqué mi diario de matrimonio dedebajo de mi cama para hacer una entrada. Con los años, había aprendido quedebajo de la cama era el mejor lugar para guardar cualquier cosa que no queríaencontrar, porque había tanta basura, periódicos, revistas, calcetines sucios,bolsas de supermercado, que nadie podría sospechar siquiera que algo de valorestaba allí. Algo así como oculto a plena vista.No que pensara que el diario tenía valor alguno o lo que sea.Sábado, 7 de septiembreEl‖baile‖de‖anoche‖fue…‖Bueno,‖solo‖digamos‖que memorable.No es que me haya quedado por mucho tiempo. Luego de haber pasado algún 55"tiempo de calidad" con Todd (ahora conocido como el Señor Mierda Floja), mefui. Pobre Mar, la saqué de allí. Pero yo estaba frita. La planificación deantemano, además de la tensión de la espera, y luego el hecho en sí. (A pesar deque Johnny Mercer me hizo compañía, lo que estuvo realmente bien. O él esmuy tonto o tiene un extraño sentido del humor. Sospecho que es lo segundo.Por ejemplo, cuando él, Mar y yo estábamos en la tienda antes del baile, leshablé de cómo tuve que conseguirles a las porristas su preciosa agua, como siellas ni siquiera rompieran a sudar. Y Johnny dijo: —Oye, mira el lado bueno.Siempre puedes escupirla. ―¿No es gracioso?)Pero volviendo a la broma. Tengo que decir, que realmente esperaba terminarenergizada y hasta divertida por toda la cosa. No me malinterpreten, estabahistérica, mientras estaba ocurriendo. Pero una vez que estuvo hecho, y todo elmundo‖volvió‖a‖lo‖que‖estaban‖haciendo…‖No‖lo sé. La calma no duró muchotiempo. Me di cuenta que no tenía ningún deseo de quedarme. Bizarro. Mehabía imaginado, totalmente, a mí misma pasando el resto del baile en el modocompleto de recreación. Lo cual, de acuerdo, no dice mucho de mi personaje,pero de nuevo, al final, solo me fui. Así que, tal vez, no soy una idiota completa.Ah, y una cosa más. Este diario puede convertirse pronto en reciclaje, porquemi madre tiene este curso del matrimonio en su punto de mira. Una de las cosas Purple Rose
  • 56. A Match Made in Highschool Kristin Walkerque puede hacer de mi mamá un enorme dolor en el culo, a veces, es quecuando hunde sus dientes en un nuevo proyecto (como este, o decir... que meobligó a tener un corte de pelo horrible cuando yo tenía doce años), ella más omenos se cuelga hasta que la víctima se estremece en derrota. Si no crees quesea cierto, entonces echa un vistazo a la foto del anuario de mi séptimo grado.La compañía del anuario cambió mi nombre a Frank Sheehan porque estabanseguros de que el niño con el corte de pelo en la foto no podría ser una niña. Esoes lo que dijeron cuando mamá llamó al respecto, de todos modos. Nunca mefastidió sobre mi pelo otra vez. 56 Purple Rose
  • 57. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 9 Traducido por karoru Corregido por KolxiH abía estado observando a Samantha Pickler desde que su familia se mudó a Arborview Estates hace cuatro años atrás. Vi a Sam transformarse desde una chica habladora en una chica brillante ydescarada de once años de edad. Ella estaba divertida, hermosa, y mucho,mucho más fresca que yo. Nunca me sentí desafortunada cuando estabaalrededor de ella. Es más, ella me hace reír.―Ven aquí, Fiona ―dijo el Sr. Pickler cuando llegue ahí.Entré en su inmaculado vestíbulo. Normalmente, no me gusta las casas en auge,pero la Sra. Pickler tiene un aceptable buen gusto, una decoración prudente, 57aun si ella era una maniática de la limpieza. La pintura del vestíbulo era de eseorgánico cobre, adornada por unos accesorios negros, un piso de maderacaramelo, y un gigante florero de vidrio llenado de ramas verdes oscuras deeucalipto. El lugar completo tenía ese picante, liberador olor de eucalipto.―Gracias ―dije―, ahora, Sr. Pickler, tengo una pregunta que hacerle. Nosotrosestamos haciendo este proyecto en la escuela... ―No podía resignarme a decirque era un curso de educación matrimonial. Estaba lo suficientementehumillada sólo con hablar demasiado―… y mi compañero y yo tenemos queganar algo de dinero juntos.―Oh, ¿este es un proyecto de economía?―Uh, un poco. No importa, me preguntaba si estaría bien si vengo con él aquí,para que haga de niñera conmigo.El Sr. Pickler se irguió. ―¿Espera un minuto… tu pareja es hombre?―Uh, sí. ¿Es eso un problema?―Tú sabes que la madre de Sam y yo tenemos una estricta política de no-novios, Fiona.Literalmente me ahogue. ―Oh, de ninguna manera, Sr. Pickler. Todd Hardingno es mi novio. Por favor. Nooo.―¿Todd Harding? ¿El que se hirió jugando futbol hace años atrás? ¿Es tucompañero de proyecto? Purple Rose
  • 58. A Match Made in Highschool Kristin WalkerUh-oh. ―¿Lo conoce?―Vive calle abajo. Se mudó en la misma época que nosotros.―Oh, genial ―dije sin sonar como si fuera genial en todo. ¿Qué puedo decir?Soy una pésima mentirosa.―No tengo problema con Todd viniendo a ayudarte a cuidar a Sam. ―Élcambio de dirección y me apuntó―. ¡No voy pagar doble, sin embargo! ―Él serió de sí mismo.‖Yo‖reí‖también,‖porque‖tenía‖que… él es el chico que me paga.―De hecho, hace calor ―dijo él―, tú y Sam pueden caminar por ahí así ella sepuede encontrar con él, si está en casa.―¡Que terrorífica idea, Sr. Pickler! ―dije alegremente con total sarcasmo. Él nopodía distinguir la diferencia, creo―. Bueno, haremos eso.―El número de su casa‖ es….‖ ―Golpeó sus dedos como contando las casa―.319, esta tiene que ser. A la derecha, calle abajo, quinta casa a la derecha.―¡Genial! ¡Gracias!Sam vino galopando escalera abajo. ―¡Fiona! Finalmente estás aquí. Te heestado esperando por siempre. ―Ella se lanzó a abrazarme y una hebra de sucabello rubio fresa fue atrapada en mis gafas―. ¡Ay! —Ella lloró. Me saqué misgafas y cautelosamente jalé el cabello del armazón. Sacó la hebra de su cabeza,pero no era muy notorio, ya que el resto de su pelo era un lío también. Sam 58odiaba que le cepillaran su cabello, excepto que ella olvidaba cepillárselo lamayoría de las veces. Volvía loca a su madre. Pero lo que realmente molestaba asu madre eran las elecciones de moda de Sam, que no se diferencian de la mía.Nuestro lema era: Si está limpio y se ajusta, la usamos. En realidad, limpio esopcional a veces. Hoy debe de haber sido un día opcional, porque Sam teníauna mancha de baba roja frente de su camisa de color melocotón. Un helado decereza fue mi suposición.El papá de Sam comenzó a tirar fuertemente de los puños de su camisa yenderezo su corbata. ―La mamá de Sam y yo deberíamos estar de regresoalrededor de las once. ―Él llamó por la escalera―. ¡Victoria! ¡Es hora! ―Él besóa Sam en la cabeza―. No metas en muchos problemas a Fiona. Niña-mono.―Claro que sí, hombre-mono ―dijo Sam―, no mucho. Sólo un poco. Lo tengo.―¿Adivina qué? Fiona va a presentarte a un amigo suyo. ¿Eso no seríaagradable?―¡Oooh! ¿Quién? ¿Quién, Fiona?Antes de que pudiera responder, la Señora Pickler se paseó escalera abajo en unvestido de coctel, cantando: ―Aaadiós Sammy. Teee Amoo. ―Ella paso susmanos sobre el pelo de Sam para aplanarlo y luego la besó en la frente, dejando Purple Rose
  • 59. A Match Made in Highschool Kristin Walkertras de sí un conjunto de huellas labiales de color burdeos. Ella me saludó y elpadre de Sam salió por la puerta―. Hola Fiona. Adiós Fiona.―Que tengas una buena… ―Cerró la puerta―…‖ noche.‖ Bueno.‖ Lo‖ que‖ sea…‖―Limpié las marcas de labios de la cabeza de Sam con mi pulgar.Ella dio un manotazo a mi mano. ―¿A quién voy a conocer? ―Ella demandó.―Ya lo veras. Ponte tus zapatos.―¿Por qué?―Nosotros‖daremos‖un‖pequeño‖paseo.―¿Un paseo? Nunca me has llevado a un paseo en toda tu vida ―ella dijo.Abrió la puerta del armario de los abrigos y pescó sus zapatos―. Eso esejercicio. Tú odias el ejercicio.―Cierto ―dije―, será mejor que vayamos muy despacio entonces. Lentamente,incluso.―Podemos caminar lentamente. ―Se sentó en la escalera del fondo y se pusosus zapatillas de lona púrpura sin desatarlos.―Caminar lentamente, sí. ¡Bien hecho! ¡Vamos a caminar tranquilamente!Ella saltó. ―Esta es una tarde preciosa para una tranquila caminata.―¿Lo haremos? ―Le ofrecí mi codo.―Lo haremos. ―Ella resbaló su brazo en el mío. 59Aún había luz afuera, pero el sol estaba apunto de colocarse. Era la hora del díadonde el sol brillaba lateralmente, así que todo se ve como si tuviera su propiofoco especial. Era la hora del día que siempre es silencioso. Me gusta pensar quees como un gran bostezo del planeta antes de ir a dormir por la noche.―¿A dónde vamos a ir caminar? ―preguntó Sam.―No muy lejos ―dije. Si tenía suerte, Todd estaría fuera haciendo estragos conAmanda en algún lugar, y no en casa. Pero, por otra parte, la suerte no era lomío.Puse mi mano sobre los hombros de Sam y la conduje en zig-zag por la acera.―Entonces, ¿cuál es nuestro plan para más tarde?Sam dio la vuelta para mirarme a la cara y caminó hacia atrás con una mano enla cadera y una mano revoloteando por el aire entre nosotras. —Bueno, nopodía decidirme entre una película de terror y una película romántica, así quetengo mis cartas del tarot, y las saqué. Pero no sé cómo leerlas, así que dije,olvídalo, y las arrojé al suelo. Y ¿adivina qué? El uno de corazón aterrizó en lacima de todos lo demás, así que dije, ¡Eso es todo! Así que será una películaromántica. Sixteen Candles. Nuestra favorita. ¿Está bien para ti?―Por supuesto. Purple Rose
  • 60. A Match Made in Highschool Kristin WalkerLe daría a ella cualquier cosa. No tengo ni hermanos o hermanas, así quesupongo que pienso en Sam como una. Además, cuando se enoja, es como ungato mojado. Sólo he visto su temperamento un par de veces, pero nuncadirigido a mí. A mí me gusta hacerla feliz.Ella parloteaba. —¿Deberíamos hacer nuestras uñas también? Mi mamá tieneun nuevo color. La pasión del ciruelo. Es algo púrpura, y sabes cómo amo elpúrpura. Pero en realidad no es púrpura, sólo algo morado, ¿sabes?―Seguro. ―A pesar de la apariencia de marimacho, Sam ama pretendervestirse. Siempre estaba tratando de pintarme de color de rosa. Una vez habíainsistido en darme un cambio de imagen completo con un esmalte de uñas rojobrillante, lápiz labial rojo a juego, delineador de ojos negro y rímel negro. Ellapensó que me veía hermosa. Yo pensé que me veía como un vampirodemasiado entusiasta después de comer.―¿Puedo quedarme levantada hasta medianoche? ―ella preguntó.―Nueve.―¿Cómo hasta las once?―Diez.―De acuerdo, trato. ―Nosotras hacíamos negociaciones todo el tiempo, a pesarde que siempre la deje quedarse levantada tanto como quiera. Usualmente se 60queda dormida en el sofá por las nueve y media o poco más o menos de todasformas―. Solo no les digas a tus padres.―¡Nunca! —Ella rió.―¿Juramento del meñique?―¡Juramente de meñique! ―Ella pasó su dedo meñique por el mío y lo apretó.Nos presentamos en la entrada de Todd. ―Este es el lugar ―dije. Sam saliódisparada y tocó el timbre. No fui lo suficientemente rápida para detenerla. Miplan había sido llamar a la puerta suavemente y andar de puntillas. Pero Sammartilló el timbre de la puerta al menos media docena de veces.Cuando nadie respondió, pensé que me estaba librando de la responsabilidad.Echamos andar de regreso al camino de entrada al mismo tiempo que llegabauna minivan plateada. El Señor Mierda Floja estaba al volante. Me di cuenta porla mirada en su cara que estaba uno, tratando de armar el rompecabezas de porqué estaba allí, y dos, saber si me había propuesto, posiblemente, poner algunosexplosivos sobre su porche. Lentamente abrió la puerta y salió. Nunca quitó susojos de mí ni por un segundo.―Un ligero paseo ―dije cuando él llego alrededor de la van.―¿Agotada de caminar, pueblerina?―¿Cómo sabes que era una pueblerina? ―dije, como toda una sabelotodo. Purple Rose
  • 61. A Match Made in Highschool Kristin WalkerTodd se rió ahogadamente. ―Me lo acabas de decir.Pshhh. Le hice señas para que se alejara.‖ Había‖ sido‖ la‖ “pueblerina”‖ toda‖ mi‖vida, pero nunca me molestó. Los niños que venían a mi casa siempre secallaban cuando vieron nuestra escalera de atrás escondida, o tomábamos unpaseo en nuestros montacargas.―Por lo menos no contaminé el universo, como tú ―dije.—Nah, tú estás muy ocupada abrazando árboles. Mejor dicho, besuqueándosecon ellos. Te digo, tú en realidad deberías apegarte a aparearte dentro de tuespecie, sea lo que sea.―Podría ―dije―, pero desafortunadamente, no hay dioses primorosos,omnipotentes, omniscientes por aquí. Incluso me conformaría con un semidiós.Es un retroceso, lo sé. Pero ¡ay de mí!, no hay nada sino un diminuto cerebromortal aquí. Y medio cerebro, como tú.Todd bufó. Él inclinó la cabeza hacia Sam. ― ¿Quién es esta?Sam fue hacia adelante, se posicionó entre Todd y yo, y puso los puños en lashuesudas caderas. —Mi nombre es Samantha Louise Pickler, no es que sea tuasunto, porque eres un grosero, fea cara de pedo.A pesar que Sam estaba de espaldas a mí, me tapé la enorme sonrisa con lamano. Sabía que tenía que corregirla, pero no pude. Ella era malditamente 61adorable también.Todd estaba sonriendo también. Puso sus puños en sus caderas como ella.―Bueno, creo que es grosero llamar a alguien fea cara de pedo.―Bueno, no me importa lo que tú creas.―¿De verdad? Deberías.―¿POR QUÉ?Todd se humedeció los labios y se cruzó de brazos. ―Porque tengo la sensaciónde que tú y yo vamos a llegar a conocernos. ―Él me miró a mí―. ¿Eso escorrecto, Princesa? ¿Es esta la niña?Yo dije: ―Sí, Señor.Me acerqué a Sam y envolví mis brazos alrededor de sus hombros desde atrás.Ella no se movió un ápice de su postura de guerrero. Señalé a Todd. ―Este,Sam, es Todd Harding. Tenemos que hacer este proyecto de la escuela juntosdonde ganamos dinero. No me gusta. Pero por ahora tenemos que hacerlo. Asíque Todd va a ayudarme a cuidar de ti. Tus padres lo aprobaron. Todd, Sam.Sam, Todd.Sam inclinó su cabeza hacia la mía. Mantuvo sus ojos taladrando a Todd ysusurró suavemente: ―Él no debería decir tales cosas de ti, Fiona. Esverdaderamente de mal gusto. Purple Rose
  • 62. A Match Made in Highschool Kristin WalkerSusurré de regreso: ―Créeme, lo sé. Pero necesito que te quedes por aquí, ¿deacuerdo? ¿Como un favor hacia mí?Todd se mantuvo ligeramente girando su cabeza a la izquierda y la derecha,tratando de escuchar.―¿Por favor? ―susurré―. Voy a necesitar toda la ayuda que pueda conseguiren esta situación.Sentí la postura de Sam suavizarse debajo de mis brazos. ―Bien. ―Ella dejócaer sus brazos, se encogió a sí misma fuera de mi agarre, y marchó hastaTodd―. Hola. Mi nombre es Samantha Louise Pickler. —Ella sacó su manoderecha y sacudió su cabeza—. Tú me puedes llamar Sam.Todd le dio la mano. ―Encantado de conocerte, Sam. Mi nombre es Todd. Túpuedes llamarme Todd. ―Sam miró hacia mí y puso los ojos en blanco. Le hiceun gesto para que siguiera.―Encantada de conocerte, Todd. ―Ella dejó caer su mano, giró sobre sustalones y me pasó de una zancada.Pronuncié, “Gracias”.―Entonces, planeabas trabajar sin mí esta noche, ¿no? ―dijo Todd―. Esextraño que hayas olvidado mencionarlo. ¿Tratabas de quedarte con lo mejorpara ti sola? 62―No ―dije―, solamente no había tenido la oportunidad de preguntarte acercade eso aún.―Tú solo dijiste que ellos lo aprobaron.―Sí, Todd, lo hicieron, quince minutos atrás. Les pregunté hace quinceminutos, y dijeron sí. Lo siento, no podía enviarte una Bati señal o algo por elestilo.Todd golpeó las manos una vez e hizo un gesto a la calle. ―Genial. Entoncesvamos.―Uhhh…‖¿Disculpa?‖―dije. Mierda santa, Todd iba a caer de visita y hacer deniñera ahora mismo. Debo detenerlo. Código Rojo―. ¿Vamos? Nononono. ¿Noest{s‖ocupado?‖¿No‖tienes‖que‖sacar‖a‖Amanda‖para… algo?―Nope. Nope.―¿No tienes plantes? ¿Salir con tus amigos? ¿Noche de los chicos grandes?―Nope. Nada. Mi horario esta completamente despejado. Tengo toda la nochelibre para estar con dos encantadoras damas.Él‖ dijo‖ “encantadoras‖ damas”‖ sarc{sticamente,‖ pero‖ lo‖ dejé‖ pasar.‖ Estoy‖orgullosa de mi autocontrol. Y podía decir que él no iba a ceder. ―Bien. Lo quesea ―murmuré―, vamos. Purple Rose
  • 63. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 10 Traducido por Simoriah Corregido por NatyºV olvimos a la casa de Sam. Todd se quedó atrás para llamar a sus padres para decirles qué sucedía. Sostuve la mano de Sam y salté sobre las grietas de la vereda. Una rana toro comenzó a croar en alguna parte, yel sol se sumergió detrás del horizonte y se apagó. El cielo se volvió salmón, y elaire tenía ese húmedo frío que viene con las tardes del verano tardío.―¿Sobre qué es tu proyecto? —preguntó Sam.―Es una larga historia —dije.―Cuéntame.Nunca pude mantener algo en secreto de Sam. 63―Debemos pretender que estamos casados. Hacer cosas juntos. Averiguarcómo ganar dinero y gastarlo. Es estúpido.―¿Por qué te casaste con él? ¿Por qué no te casaste con ese tipo que te gusta,cuál es su nombre? ¡Oh, Gabe! ¿Por qué no te casaste con Gabe?Sam se evadió cuando intenté presionar una mano contra su boca.―Shhhhh ―siseé―. Por favor no digas nada sobre esto frente a Todd―susurré.―De acuerdo. Lo lamento, Fiona ―dijo Sam―. ¿Crees que oyó?Miré hacia atrás para ver si Todd mostraba algún signo de haber estadoescuchando. Ya no estaba al teléfono, pero tampoco estaba tan cerca.―Espero que no ―dije.―¿Dónde está el lugar? ―exclamó Todd con bastante fuerza, así que pensé quequizás estaba demasiado lejos para habernos oído.―Justo aquí —dijo Sam, alejándose de mi alcance y yendo hacia la puerta.Cuando entramos, ella corrió hacia la cocina. Todd y yo la seguimos. Fui haciala alacena y tomé un tarro de popcorn.―¿Dónde vamos a ir esta noche? ―pregunté.―¿Ir? ¿Qué quieres decir? ―preguntó Todd. Purple Rose
  • 64. A Match Made in Highschool Kristin WalkerLe expliqué a Todd que cada vez que Sam y yo mirábamos una película (queera cada vez que la cuidaba), hacíamos popcorn saborizado con alguna especiao salsa extranjera. Maíz Internacional, lo llamábamos. A veces teníamos suerte,como la vez que habíamos preparado popcorn con sésamo y aceite de maní y losaborizamos con polvo chino de cinco especias. Pero otras veces teníamos quetirar el bol. Como cuando quisimos visitar Alemania, así que preparamos elpopcorn con salchicha y col fermentada seca. Demasiado vomitivo.―Estaba pensando en Italia ―dijo Sam, haciendo girar la bandeja giratoria enla alacena de la esquina donde su madre mantenía las especias―. Tenemos unpaquete de salsa italiana por aquí en algún lado. Aquí está.―Mmmm ―dije―. ¿Sabes qué iría genial con eso? Mini pizzas. Podemos usarpan para la corteza. ¿Tienes queso?Sam abrió el refrigerador y reviso el estante de charcutería.―No. Espera, hay queso cottage.Me encogí de hombros.―Podríamos intentarlo. ¿Hay salsa de pizza?Sam revolvió la alacena.―No. No hay salsa de pizza.―¿Salsa de spaghetti? ―sugirió Todd. 64―No.―¿Pasta de tomate? ―pregunté.Sam abrió el refrigerador una vez más.―Tenemos ketchup.Hice una breve pausa para considerar lo apetitoso del pan con ketchup y quesocottage. Dudoso.―Tendremos que ponerle montones de sal de ajo y orégano. Tú prepara laspizzas. Yo prepararé el popcorn. ―Saqué la sopera y vertí aceite de oliva en elfondo. Agregué una capa de granos de maíz, puse la tapa, y puse la soperasobre un calor medio. Todd se inclinó sobre la mesa y miró. Tan típico de él noayudar a cocinar―. Hey, Sam, ¿cómo fueron tus primeros días de escuela?―pregunté.―Bueno. Primero que nada, Ginny y yo ya no somos mejores amigas.―¿Qué? ―Ginny Genovese era la mejor amiga de Sam. Su verdadera amiga.Ginny era la Marcie de Sam―. ¿Qué sucedió?Sam puso tres piezas de pan blanco en la bandeja para hornear del horno. Lespuso ketchup y comenzó a esparcirlo con una cuchara.—Bueno. Hay una chica nueva, Olivia Purdy. Y ella tiene una casa enorme conuna piscina y un televisor de pantalla grande y todo. Es realmente rica o algo, Purple Rose
  • 65. A Match Made in Highschool Kristin Walkersupongo. Así que Ginny decide que quiere ser la mejor amiga de esta chica parapoder usar la piscina y todo. Así que va con Olivia y le dice que todas las otraschicas, incluida yo, somos imbéciles. Y que le mostrará el lugar a Olivia y todo.Y que no sea amiga de nadie más y que ella tampoco lo será. Que serían mejoresamigas.―¿Cómo oíste todo esto? ―preguntó Todd. Como si le importara.Ella le dio una mirada encolerizada y finalmente le respondió.―Ginny me lo dijo. ―Roció el ketchup con sal de ajo y orégano.―¿Ella te lo dijo? ―exclamé―. ¿Ella te dijo que había dicho que todas las otraschicas eran imbéciles?―Bueno, no. Esa parte la oí de Dominick Mancuso. Él oyó a la hermana mayorde Olivia en el bus. Pero Ginny me contó sobre la parte donde Olivia y ella ibana ser mejores amigas y todo. ―Sam se pasó la parte trasera de la mano por losojos y luego se paró junto a la mesa con los brazos cruzados. Estaba llorando.Dejé el recipiente y la envolví con mi cuerpo.―Lo lamento tanto, cariño ―dije.Oí el aceite del popcorn crepitar y explotar los primeros granos. Antes de quepudiera volver al horno, Todd avanzó y comenzó a deslizar el recipiente haciaadelante y atrás. Los estallidos alcanzaron un feroz crescendo, y cuando 65finalmente cedieron, movió el recipiente a una hornilla fría y apagó laencendida.Besé a Sam en la parte de atrás de su cabeza y fui hacia la cocina. Crucé losbrazos y golpeteé el piso con un pie hasta que Todd salió del medio. Abrí elrecipiente y rocié el aderezo italiano seco sobre el popcorn caliente. Volví aponer la tapa, sacudí el recipiente y dije: ―No puedo creer que Ginny te dijeraeso.Sam se enderezó y metió una cuchara en el contenedor de queso cottage.―Fue verdaderamente de mal gusto. ―Dejó caer grandes gotas de queso sobrelas pizzas y las metió en el horno para asarse.―Fue verdaderamente de mal gusto ―dije―. Y cualquiera que haga eso no esdigno de la amistad de Samantha Pickler. ―Ella se encogió de hombros.―Hey, ¿sabes qué deberías hacer? ―dijo Todd―. Deberías ponerle unamaldición.Puse los ojos en blanco, pero Sam se volvió hacia Todd y sonrió.―¿En serio?―Seguro ―dijo él―. Envíale un poco de mala onda.El rostro de Sam se encendió.―Sí, estilo vudú. ¿Sabes cómo hacerlo? ¿O tú, Fiona? Purple Rose
  • 66. A Match Made in Highschool Kristin WalkerMe encogí de hombros. Luego le di a Todd una mirada desagradable. Noconfiaba en él ni por un segundo.Todd dijo: ―Podemos hacerlo sin saber. ¿Tienes algo que le pertenezca?―No ―dijo Sam―. Espera, ¡sí! Me prestó un brazalete hace un par de semanas.¿Eso funcionará?―Bien podríamos intentar ―dijo Todd.Sam tropezó en su camino por las escaleras a buscar el brazalete.―¿Tienes velas? ―preguntó Todd.Giré para enfrentarlo.―¿Por qué estás siendo tan agradable?―No estoy siendo agradable ―dijo―. Sólo estoy aburrido, Princesa.Llevé mi dedo hasta el rostro de Todd.―Escúchame, Señor4 Mierda Floja. Si haces algo que disguste a esa chica, te voya castrar personalmente.―Deja de hablar de mis bolas. Me estás excitando.―Eres repugnante.Él aparto mi dedo de un golpe.―Sólo trae una vela ―dijo―. ¿Hay papel por algún lado? ¿Y un marcador oalgo? 66Señalé el cajón de porquerías pero mantuve mis ojos fijos en él.―Allí. ―Lo miré furiosamente mientras iba hacia el comedor para revolver elcajón buscando velas. La única que pude encontrar fue una con aroma a canelay‖ar{ndano‖llamada‖“Hogar‖Cordial”.‖No‖era‖precisamente‖material para vudú.Oh, bueno. No éramos precisamente sacerdotes y sacerdotisas vudú tampoco. Obrujas. O sabíamos echar el mal de ojo. O lo que fuera.Todd encontró un pedazo de papel y un marcador negro y dibujó un grancírculo con una estrella de cinco puntas dentro. Sam bajó corriendo las escalerashacia la cocina.―Aquí. ―Le entregó el brazalete a Todd. Una cadena de plata con pequeñaspiedras púrpuras colgando como dijes.―Es bonito ―dije.―Bueno, no me lo voy a quedar. Echémosle una maldición a ella y al brazaletey luego se lo devolveré y ella tendrá una dosis doble de maldad.―Me gusta la manera en que piensas ―dijo Todd.Encendí la vela y Sam apagó las luces. Los tres nos sentamos en el suelo con laestrella de cinco puntas entre nosotros. Puse la vela en el medio de la estrella.4 Señor: En español en el original. Purple Rose
  • 67. A Match Made in Highschool Kristin WalkerNo tenía idea de lo que estaba haciendo, pero lucía lo suficientementeespeluznante.Todd extendió la mano con el brazalete.―Todos tómenlo ―dijo. Lo sostuvimos sobre la llama―. Ahora inclinen suscabezas. ―Luego dejó salir toda la porquería-―. ¡Atención, espíritus del otromundo! Los llamamos en este momento de necesidad. La joven Samantha hasido agraviada por otra persona, la dueña de esta mundana posesión.―Levantamos el brazalete aún más.Sam intervino.―¡Viva, dioses de la amistad y la lealtad!―¡Sí, dioses! ―exclamó Todd―. Humildemente solicitamos que ejerzan sudevastador poder sobre... ¿cuál es su nombre?―Ginny Genovese ―murmuré entre dientes apretados.―¡Sobre Ginny Genovese! ¡Y hagan que caiga de rodillas!―¡Dénselo! ¡Dénselo bien! ―exclamó Sam.Estiramos nuestros brazos tan alto como pudimos, suspendiendo el brazaletesobre nuestras cabezas. Todd comenzó a bajarlo, y Sam y yo seguimos. Decidíintervenir.―Desaten sus poderes, oh, grandes ―dije―. Hagan caer sobre Ginny Genovese 67el dolor que causó a nuestra querida hermana Samantha. Usen este brazaletecomo un vehículo para llevar su maldición y toda su ira. Entréguenselo a Ginnycomo nosotros le entregamos este brazalete.―¡Sin piedad! ―exclamó Sam.Todd dijo: ―Por los poderes de todo lo que es bueno, leal y verdadero, por estemedio declaramos este brazalete y su dueña, Ginny Genovese, maldita paratoda la eternidad.―O hasta que decidamos liberarla ―agregó Sam. Pusimos el brazalete laestrella de cinco puntas y apagamos la vela juntos.―Está hecho ―dije.―¿Qué creen que le sucederá? ―preguntó Sam.Me reí de forma estridente y froté mis manos.―El tiempo dirá.El horno emitió un ding. Las pizzas estaban hechas. Sam suspiró y sonrió.―Miremos la película.Pero en la mitad de la película, oímos una llave entrar en la cerradura de lapuerta frontal. La Sra. Pickler corrió hacia arriba por las escaleras. Un brevetiempo después, el Sr. Pickler entró, sacando billetes de su billetera. Purple Rose
  • 68. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Lo lamento, Fiona. Oh, hola, ¿Todd, verdad? ―Todd se puso de pie y le diola mano―. Jake Pickler. Oye, la mamá de Sam tiene una migraña. No tenecesitaremos esta noche. ―Él sacó los billetes de mi alcance, así que tuve queponerme de pie para tomarlos. Pequeño indicio de que debía irme―. Hay unpequeño extra por la molestia.―Pero papá, estamos mirando una película ―gimoteó Sam.―No esta noche, Sam. Ve a la cama.―Pero...―Sam ―ladró él―. A la cama.Sam caminó pesadamente hacia las escaleras. La seguí mientras me dirigíahacia la puerta.―Adiós, Hermana Bruja ―susurré cuando se giró y subió el primer escalón.Pero no pareció alegrarla en lo más mínimo.―Nos vemos ―masculló y subió subrepticiamente―. Adiós, Todd.―Nos vemos, Squirt 5 ―dijo Todd mientras salíamos. Tan pronto como lapuerta se cerró detrás de nosotros, Todd me ofreció la mano abierta―. Entregael dinero, Princesa.―¿Qué? ¡No! ¿Por qué tendrías que quedártelo?―Porque el hombre gana el dinero, por eso. 68―¡Ja! Al demonio con eso ―dije, caminando rápidamente hacia mi bicicleta―.Yo seré la que tenga el trabajo. Este era mi verdadero trabajo en primer lugar.Todd me siguió.―Trabajo de verdad, quizás. Pero teóricamente, yo soy el que se gana el pan.Teóricamente, tú eres gorda y perezosa y te quedas en casa mirando TV todo eldía, engordando más y haciéndote más perezosa.Giré de repente.―Teóricamente, tú eres un cavernícola imbécil... oh, lo lamento, ¿dijeteóricamente? Quise decir en realidad.Él comenzó hablar con un acento exageradamente provinciano.―Ninguna mujer... o lo que sea que seas... va a ganar dinero en mi casa.Lo miré con la boca abierta. ―¿Realmente eres tan machista?―Hmmm... ―Él acarició su mentón dramáticamente―. Quizás no en la vidareal. ―Provinciano de nuevo―. Pero como tu marido falso... sí, creo que lo soy.Lo miré de arriba a abajo.5 Squirt: Mocosa. Purple Rose
  • 69. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Necesito llamar al Libro Guiness de los Récords o a Greys Anatomy o algo,porque estoy de pie aquí mirando al pendejo más grande conocido por elhombre.Él hizo sonar los dedos y extendió su mano una vez más.―Sólo dame el dinero, cariño.¿Cariño? ¿En serio me había llamado cariño? Estaba a punto de regañarloduramente cuando me di cuenta de que realmente no me importaba nada si yoganaba o no dinero falso en un matrimonio falso con un idiota al que odiaba enla vida real. Que el pobre bastardo se lo quede.―Está bien. ―Le puse el dinero en la mano. Bruscamente―. Pero más vale quetodo esté ahí cuando lo entregues el martes.Todd contó los billetes.―Ciento cincuenta por veinticinco... maldición, ya tenemos $3,750.―Dime que acabas de hacer eso mentalmente.―¿Qué? Fácil. Divide ciento cincuenta por cuatro, luego multiplícalo por cien:3,750. Duh. ―Todd rió―. Pobre Amanda. Gabe y ella obtuvieron cincuenta.Tendrán suerte si hacen en todo el mes lo que hicimos esta noche.―Oh, que vergüenza ―dije. Tomé el manubrio y pateé el soporte―. Supongoque salir con ella significa que estás codeándote con los marginales ahora, 69¿huh?Todd metió el dinero en el bolsillo.―¿Debería contarle a Gabe que acabas de decir eso?Me congelé con un pie en el pedal. Maldición. Él lo había oído. Sentí sangrecaliente pulsando en mi cuello y en mi rostro. Intenté reír con ligereza, perosalió como una metralleta aguda.―¿Qué? ¿Por qué? No me importa.Todd golpeteó sus dedos.―¿Oh, no?―No ―insistí con demasiada fuerza.―De acuerdo. ―Él guiñó el ojo―. Como digas. Me voy. Nos vemos, PrincesaPantalones con Pis. ―Se fue por el camino de entrada con grandes zancadas.Mientras estaba allí parada en un pie, mi cuerpo entero vibraba como si alguienhubiera sacado mi entrañas y hubiera llenado mi piel vacía con abejas. Nopodía moverme. Ni siquiera podía responder a los insultos. No que realmenteimportara. Porque una cosa era segura: ser llamada Princesa Pantalones con Pisno era nada comparado con que Todd Harding supiera sobre Gabe. Purple Rose
  • 70. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 11 Traducido por Vannia Corregido por NatyºE l martes por la mañana estaba afuera de la oficina de Klein, esperando para entrar a nuestra sesión de consejería. No había señales de Todd todavía. Qué bien. Saqué Orgullo y Prejuicio para leer hasta que el SeñorMierda Floja llegara. Debía haber estado bastante metida en el libro, porqueestuve cerca de golpear el techo cuando Johnny Mercer me tocó el hombro.―¡Santa mierda, Johnny!Él movió la cabeza y se sonrojó.―Lo siento. No quería asustarte. Sólo quería saber si te estás sintiendo mejor.Cerré mi libro. 70―Sí, gracias. ¿Cómo estuvo el resto del baile?―Aburrido. Oh, excepto cuando la Directora Miller comenzó a bailarprovocativamente con el Señor Evans.El Sr. Evans era el conserje. Chapado a la antigua. Él no permitía que lellamaran de otra forma más que conserje, ningún título marica como ingenierosanitario o custodio. Corría el rumor de que había trabajado en la escuela desdeel día en que se graduó hace treinta años. Era uno de eso tipos que parecía quehabía nacido con el cabello con corte militar, músculos, y un Malboroencendido colgando de la boca. Pero él haría cualquier cosa por un estudiante,especialmente si eso significaba poner a uno en la administración. Así queimaginarlo frotándose con la Directora‖ Miller‖ era,‖ bueno…‖ forzar laimaginación, por decir poco.―¿El Sr. Evans? ―pregunté.Johnny se rascó una de sus largas patillas.―Bueno, sólo era un baile. Parte de un baile, en realidad. Ella como que loagarró y comenzó a bailar y él fue adelante. Muy divertido.―Tal vez debí haberme quedado.―La próxima vez —dijo Johnny.De pronto, la oficina de Maggie Klein se abrió. Purple Rose
  • 71. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Oh, Fiona. Me pareció escuchar voces.Me despedí de Johnny con la mano. Él me dio un cabeceo, se puso susauriculares, y se fue.Maggie Klein dijo: ―Vamos, entra. Todd ya está adentro. Él y yo hemos tenidouna‖pequeña‖charla‖acerca‖de‖sus…‖interacciones‖la‖semana‖pasada.¿Interacciones? Correcto. Intentar juegos de guerra. ¿Y qué estaba haciendo élaquí tan temprano? Persuadiendo a Maggie Klein, sin duda.―Ahora, entiendo‖ que‖ ustedes‖ dos‖ hayan‖ estado…‖ digamos,‖ ¿en‖ desacuerdo?‖Creo que tenemos que hacer frente a la situación. ―Me miró esperando que yorespondiera―. ¿Fiona? ¿Te gustaría comenzar esta vez?Argh. Rodé los ojos. Me encogí de hombros. Le di todas las pistas que le dijeranque no quería hablar, pero ella simplemente se me quedó viendo con unaexpresión absoluta de compasión y persistencia. Bien.―Él comenzó ―dije.―Yo no.Miré boquiabierta a Todd.―¿La boda simulada?―Tú me lanzaste el hot dog primero.―Después de tu pequeño dibujo sobre el tablón de anuncios. 71―Eso fue una broma.Solté un bufido.―Sí, bueno, no le encontré la gracia.―¿Qué hay de lo que hiciste en el baile?―Te lo merecías.Maggie Klein dio dos palmadas.―Todd, Fiona, esto es serio. Comprendo que haya cierta resistencia a estecurso. Sin embargo, creo firmemente en su finalidad, y lo mismo piensa elconsejo escolar. Y hasta que ellos no digan lo contrario, este curso continuará.Ustedes deben encontrar un terreno en común. Les guste o no, están casados.Ahora, quiero que se miren el uno al otro. Mirarse de verdad. Y luego megustaría que cada uno diga algo positivo sobre la otra persona. ―Todd y yosuspiramos y nos movimos en nuestros asientos. Miré más allá de Maggie Kleiny observé a una ardilla con una bellota en la boca subiendo el árbol afuera de laventana―. Vamos ―dijo―. Giren y véanse a la cara. Ahora Todd, tú primero.Todd me recorrió con la vista de arriba abajo.―Ella parece tener todos los dientes.―Ooh, esa es buena, Todd ―susurré. Me giré hacia Maggie Klein y sonreí condulzura―. Y Todd casi no huele a un montón de mierda de cabra. Purple Rose
  • 72. A Match Made in Highschool Kristin WalkerMaggie Klein negó con la cabeza.―Chicos…―Fiona tiene la suficiente autoestima como para no preocuparse por lacondición de su guardarropa.―Y Todd tiene la amabilidad suficiente para ofrecer su tiempo a estudiantescon deficiencias mentales. Como su novia, Amanda.―A ella déjala fuera de esto.―¿Cómo podría? Prácticamente está unida quirúrgicamente a tu ingle.―Chicos.―Al menos yo tengo novia. Oh, espera. Me había olvidado de tu amantelesbiana, Marcie.―En tus sueños.―Querrás decir mis pesadillas.―¡TODD! ¡FIONA! ¡ES SUFICIENTE! ―Maggie Klein se frotó la cara ysuspiró―. De acuerdo. Miren. ―Entrelazó sus dedos como si estuviera rezandopor que nos detuviéramos―. Sé que ninguno de los dos está feliz con estasituación. Pero este curso es importante. El encontrar, elegir y mantener uncompañero de vida no es fácil, lo saben. Créanme; puede ser aterrador. Algunaspersonas…‖―Se calló y sacudió la cabeza―. Lo que quiero decir es que esto es 72una habilidad que se puede aprender y debe ser aprendida, por su propio bien.¿Lo ven?Nosotros respondimos con un silencio de muerte.Ella echó los brazos al aire.―Está bien, mírenlo de esta manera ―dijo―. Si quieren graduarse y lograrentrar a la universidad y alejarse lo más que se pueda el uno del otro, necesitanfinalizar este curso, ¿entienden? ―Nos miró a cada uno mientras nosotrosponíamos mala cara como una pareja de treinta años de edad―. De acuerdo.Ahora, ¿cuál es el estado de su presupuesto y de su actividad compartida?¿Están en la misma página?Todd buscó en su bolsillo trasero y sacó el dinero de la noche del sábado. Se loentregó a Maggie Klein.―Aquí tienes. Veinticinco de los grandes que hicimos este fin de semana.Ella miró el dinero como si estuviera a punto de prenderse en llamas en susmanos.―¿Ya han comenzado con el trabajo de niñera? ―Todd y yo asentimos―.¿Cómo les fue? ―Miró de nuevo entre nosotros como un perro labrador en unlanzamiento de huevos. Imaginé que a Todd le gustaría aprovechar estaoportunidad para hacer la barba, y no decepcionar. Purple Rose
  • 73. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Todo salió muy bien, Maggie ―canturreó él―. Ella es un encanto.―¿Fiona lo es?Todd soltó un bufido y se dobló como si fuera demasiado gracioso que dolía.―No. La niña. La niña es un encanto.Abrí la boca para decir algo, pero Maggie Klein me interrumpió.―Bueno, bueno, aun así es bastante alentador. ―Tomó uno de los lápicesidénticos que mantenía en una limpia maceta de terracota en su escritorio, yescribió en nuestro archivo―. He hecho una nota de que ustedes son la primerapareja que ha entregado algunos ingresos. Bien hecho. Pero no olvidenconseguir una nota de los padres para validar su pago. Pueden entregarlo conel presupuesto a fin de mes. ¿Y cómo es la ganancia teórica de los ingresosdivididos? ¿Ambos hicieron el trabajo? ¿Uno de ustedes?―Yo soy el que hizo el trabajo ―dijo Todd. Maggie Klein lo miró como unaadolescente grupie después de su primera cerveza.―Oh, Todd, lo imaginaba ―entonó ella.Yo fingí toser.Todd se acomodó en su asiento.―Sí, me gusta cuidar de mi mujer. Mantenerla en casa. Descalza en la cocina,donde pertenece. Diría que descalza y embarazada, pero desafortunadamente, 73mi esposa es frígida y estéril.Le di una patada a Todd en la espinilla.―Eres un idiota.―¡Fiona! ―exclamó Maggie Klein.―¿Yo? ―chillé―. ¿No le vas a gritar a él?Ella inclinó la cabeza hacia Todd y lanzó una risita sofocada.―Bueno, nosotros sabemos que él está bromeando.―Oh, ¿en serio? ―dije.Maggie Klein suspiró.―Fiona, deberías ponerte al tanto con la personalidad de tu pareja. De suscaprichos y peculiaridades.Todd murmuró: ―Sí, Princesa, deberías ponerte al tanto de mis caprichos.Me obligué a callarme, pero Maggie Klein ignoró la insinuación lasciva deTodd.―Ahora, ¿qué hay de la actividad compartida? ¿Cualquier noticia al respecto?―No la hemos comenzado todavía ―dije, mirando de reojo a Todd.Él puso su dedo en el aire.―En realidad, Maggie ―dijo―, las audiciones de porristas comienzan hoydespués de la escuela. Purple Rose
  • 74. A Match Made in Highschool Kristin WalkerMe giré.―¿Audiciones? ¿Por qué tengo que ir a las audiciones?Todd simuló beber a través de un popote otra vez.―Podríamos estar sedientos, Chica del Agua.―No me llames Chica del Agua.―Tienes‖razón.‖Tu‖nombre‖es‖Princesa‖P…―Cállate.Maggie Klein se levantó disparada de su asiento y abrió bruscamente la puertade su oficina.―Bueno, me parece que el tiempo se acabó. Pueden regresar a clases. Noolviden escribir en sus diarios y trabajar en su presupuesto. Hasta luego.Nos levantamos y salimos de su oficina. Me desconecté sin decir una palabra,pero Todd me llamó.―No lo olvides. Campo de fútbol. Tres en punto. Te veo ahí, Princesa. ―Lelevanté el dedo medio por encima del hombro. Él se rió y se fue.Mi único consuelo era que esto iba a ser un tremendo ensayo para aplicar a launiversidad:‖ “Cómo‖ Aprendí‖ Sobre‖ la‖ Diplomacia‖ Gracias‖ al‖ Señor‖ MierdaFloja,‖el‖Neandertal‖Sin‖Cuello”. 74 Purple Rose
  • 75. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 12 Traducido por CyeLy DiviNNa Corregido por Lola_20D espués de la escuela llamé a mi mamá para dejarle saber que llegaría tarde, y luego me dirigí hacia el campo de fútbol para las audiciones de porristas. La entrenadora de porristas oficial era la profesora dehistoria antigua, la Señora OToole. Y no me refiero a que la historia fuera laantigua, la Sra. OToole lo era. Comenzó como entrenadora de porristas enECHS a finales de 1950, cuando las porristas llevaban zapatos estilo boliche ydecían‖cosas‖como‖“entusiasmo‖aterciopelado”,‖pero‖a‖medida‖que‖pasaban‖las‖décadas no pudo subir a bordo con todas las nuevas monturas y habilidadesque se necesitaban, por lo que se convirtió en una entrenadora cada vez menos 75práctica. Ahora, mayormente se sentaba en algún lugar y dormitaba entre laspruebas o prácticas. Supongo que la administración no tenía el corazón paradespedirla después de tantos años. O tal vez ella no había pensado en pedir unaumento‖ en‖ medio‖ siglo,‖ por‖ lo‖ que‖ su‖ “entrenamiento”‖ era‖ increíblemente‖barato. En cualquier caso, para las pruebas la Señora OToole no hace más quesentarse al final de la banca de fútbol con un paraguas en la cara para darsesombra. Si estaba despierta o dormida era una incógnita. Diablos, ella podríahaber muerto y nadie se daría cuenta hasta que las moscas comenzaran arondar.Me hundí en una de las gradas y abrí mi copia de Orgullo y Prejuicio. Estaba enla parte donde el Señor Darcy reconoce primero sus sentimientos por Elizabeth.No llegué muy lejos, sin embargo. No podía dejar de soñar que yo era Elizabethy‖ Gabe‖ el‖ Sr.‖ Darcy,‖ luchando‖ contra‖ sus‖ sentimientos‖ floreciendo‖ por‖ mí…‖descubriendo que su pasión estaba fuera de control y encontrándome más ymás deseable cada vez que nos veíamos. Yo, por supuesto, era tímida y graciosay dije todas las cosas correctas en los momentos adecuados, y llenaba la partesuperior de mi vestido estilo imperio muy bien. Tocaba el piano mientras él meescuchaba y me miraba con ojos sensuales. Era un amor que crecía a pesar de lanegativa de ambas partes, a pesar de la oposición de los demás. Erasimplemente irrefutable. Pero habría que esperar. Esperar. Porque no se puede Purple Rose
  • 76. A Match Made in Highschool Kristin Walkerapurar al amor. Sólo tienes que esperar. El amor no viene fácil. Es un juego dedar y tomar.Oh, maldita sea. Ahora tenía una canción de mierda de discos viejos de vinilode mi padre pegada en mi cabeza.Dejé mi libro y observé a Todd, Amanda, y un grupo de chicas graznandoalrededor. Había incluso un par de chicos esperando para hacer la prueba,también. Creo que Todd había hecho increíble el ser porrista y eso era suficientepara‖ ellos.‖ O‖ tal‖ vez‖ todo‖ lo‖ de‖ “mirar‖ debajo‖ de‖ las‖ faldas‖ de‖ las‖ chicas”‖ los‖había atrapado finalmente. Jamar Douglas estaba allí. Y Oskar Leahy. ¿Y quiénera el chico en las gradas opuestas? ¿Era. . .? Agarré el teléfono.Me‖levanté‖y‖“casualmente”‖paseé‖un‖poco‖m{s‖cerca.‖Parpadeé‖mis‖ojos‖por‖el‖sol. No podía ser, ¿podría? Pero lo era.Gabe.¿Por qué estaba aquí? No podía estar en la prueba. Estaba allí sentado.Mirando. Con los ojos sensuales como Darcy. Y de repente me di cuenta. Laschicas. Una de las chicas era con la que estaba saliendo. Tenía que ser. Acontinuación, Amanda se acercó y se sentó junto a él, y me di un golpe mentalen la cabeza. Por supuesto. Él estaba allí sólo porque eran un falso matrimonio.Eso era todo. ¿No? Pero había una chica, en algún lugar, a quién estaba viendo. 76Tal vez ella estaba aquí. Espera un minuto, ¿le acaba de sonreír a SonjaPressman?―Ya sabes, si vas a acechar a alguien, debes ser menos evidente.Me di la vuelta. Era Todd. Me había atrapado.―Para empezar, trata de no estar de pie en medio del campo, embobada con tupresa ―dijo.Le di una patada a un grupo de hierba polvorosa.―¿Embobada?‖ Yo…‖ Yo… No estoy embobada. Estaba mirando a tu noviacoquetear con otra persona. ¿Celoso?―¿De Gabe Webber? ―Rió Todd―.‖Uh…‖no.Protegí mis ojos del sol.―¿Por qué? ¿Qué pasa con Gabe Webber?―Nada. Eso exactamente. Nada, no hay nada allí. Tiene la personalidad delpan tostado.¿Cómo se atreve a insultar a mi Gabe?―Oh, sí. Lo olvidaba. Prefieres la compañía de imbéciles y cretinos. Como sesuele‖decir,‖“Dios‖los‖cría…”―Debe ser por eso que estás alrededor. Purple Rose
  • 77. A Match Made in Highschool Kristin WalkerAbrí la boca para devolverle un silbido, pero no podía pensar en nada quedecir. En blanco. Me quedé con mi chillido colgando.Todd sonrió y negó con la cabeza. ―¿Ya no tienes nada?Hice la única cosa que podía. Cerré la boca, me encogí de hombros y dije: ―No.Nada.Todd se rió de nuevo. Una risa real, sin embargo. No una malvada osospechosa. Una real, del tipo de abundante carcajada con la cara suelta ybrillante.―Tomate tu tiempo. Ya se te ocurrirá algo ―dijo. Comenzó a caminar de nuevohacía la multitud, pero dijo por encima de su hombro—. Voy a esperar.Me quedé de piedra, aún en el campo cuando las pruebas comenzaron. El solquemó la parte superior de mi frente, pero no me moví. Necesitaba toda laenergía en mi cuerpo para encontrar algo mejor. Algo que me resultabafamiliar.‖Algo‖en‖la‖forma‖en‖que‖Todd‖me‖miró‖y‖me‖habló‖me‖recordó…‖¿qué?Entonces hizo clic.Mis padres. La pelea verbal. Eso es lo que hicieron. A ellos les gustaba, pero¿por qué?Porque era emocionante. Y probablemente a Todd le gustaba por la mismarazón. Por eso no se había asustado realmente en el baile. Y por qué había 77venido a la casa de Sam. Fue divertido para él. Le gustaba pelear, pero lo peorera que parecía que le gustaba pelear conmigo. Oh, asco. Me escabullí de vueltaa las gradas y me senté con la cabeza entre las rodillas. Sentí un ligero golpe enel hombro, y miré hacia arriba.―¡Mar! ¿Johnny? ¿Qué están haciendo aquí chicos?―Tenemos una hora para matar antes de la clase de baile ―dijo Mar. (Marhabía podido elegir su actividad compartida. Lecciones de baile de salón. Todolo que pude decir fue, pobre Johnny.)―Hemos venido aquí para darte apoyo moral ―dijo Johnny―. O escupir extraen su agua. Lo que sea.Una ligera brisa soplaba en el campo de fútbol.―Gracias ―dije. Me acomodé a mi derecha y tiré de Mar por un poco deprivacidad―. Necesito hablar contigo ―le susurré. Johnny debe de haberlocaptado, porque se sentó a unos metros de distancia, sacó su reproductor deMP3, y se metió los auriculares.Mar se sentó. ―¿Qué pasa?Tomé una respiración profunda. ―Tengo un problema. Creo que Toddrealmente disfruta de mi compañía. Purple Rose
  • 78. A Match Made in Highschool Kristin WalkerMar extendió la mano y jugueteó con un mechón de mi cabello. —¿Y eso es unproblema‖porque…?―Debido a todo esto del matrimonio, debemos seguir con nuestro odio el unopor el otro. Esa es la única cosa que tenemos en común. Constante despreciomutuo.Ella puso sus manos de forma ordenada en su regazo. ―Pero acabas de decirque le gustas.―No, dije que disfruta de mi compañía. Es decir, le gusta odiarme. O pretenderque me aborrece. No sé. Pero me resulta difícil tener antipatía por completo poralguien que obtiene placer de estar a mi alrededor.El viento se calmó y sentía el sudor que se acumulaba bajo la visera del yelmode mis gafas. Una gota también corría por mi escote. Busqué en mi mochila ytomé mis gafas de sol de broche y un pañuelo de papel. Puse las gafas de sol debroche sobre mis gafas y empujé hacia abajo el tejido de la camiseta. Mar hizouna mueca, por supuesto, pero no me importaba, prefiero estar cómoda.―Así que a él le gusta ser malo contigo ―dijo―. Y te gusta que le guste sermalo contigo.―Y me gusta ser mala con él, también, no te olvides.―Por supuesto que no. El placer de la maldad. Hay un nombre para él: 78Sadomasoquismo.―Muchas gracias —le dije, apretando mi vientre con ambas manos―. Eso esjusto lo que necesito. Una imagen mental de Todd Smith atado en un traje decuero negro con un látigo en una mano y su pene en la otra.―Espero que te esté golpeando con el látigo.La golpeé en su muslo. ―Lo digo en serio, Mar, no sé cómo actuar en torno a élahora. No puedo ser agradable, porque él odia eso. Pero no puedo ser mala sólopara ser agradable.―Realmente necesitas medicación.―Estoy en un dilema. Una trampa al tú por tú. Estoy jodida. Ayúdame, Mar,por favor.Marcie levantó el cabello de la parte de atrás de su cuello durante unossegundos y luego lo dejó caer.―Está bien, te gusta luchar con él también, tú misma lo dijiste. Así que sigueluchando con él.Negué con los puños hacía ella. ―¿Cómo?―Mira, no te gusta el chico. Hay un montón de razones para odiar a ToddSmith. Elige una. Purple Rose
  • 79. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Sí, sí ―dije―. Sólo tengo que encontrar una cosa. Una cosa acerca de él queodio y centrarme en eso. Pero, ¿qué?Marcie dio un vistazo a las pruebas de porristas. ―¿Qué tal su gusto por lasmujeres?Miré hacia donde Amanda enganchaba con los brazos la cintura de Todd, tanfuerte que en realidad parecía ahogarse bajo sus brazos.―Brillante, Mar ―le dije―. Voy a canalizar toda mi aversión por Amanda enTodd. Eres un genio. Es refrescante ver que estás utilizando tus habilidades dela psicología tanto para el bien como para el mal. Añade carácter. ―Me puse depie―. Espera aquí. Estaré de vuelta.Caminé elegantemente hacia Todd y Amanda. Sin soltar su agarre de muerte enla cintura de Todd, Amanda se burló de mí y dijo: ―Hola, chica del agua. ¿Odebería decir, perra del agua?La ignoré completamente. En su lugar me dirigí a Todd, pero incliné la cabezapara señalar a Amanda.―Ya sabes, deberías consultar a un médico y conseguir que te quiten esa cosa.Se está poniendo de un aspecto bastante repugnante.Los ojos de Todd se estrecharon. Su labio se curvo hacia arriba y dijo: ―Y túdeberías conseguir que esa cosa tan fea sea quitada de tu cabeza. Oh, espera, esa 79es tu cara.Amanda soltó un bufido y se carcajeó. Pero me di cuenta de que Toddsutilmente quitó los brazos de su torso y caminó apenas unos centímetros.Bingo.Me acerqué de nuevo a las gradas, con ganas de presumirle a Mar, pero sehabía ido. Estiré la mano y arranqué uno de los auriculares de Johnny.―¿A dónde fue Mar? ―le pregunté.Johnny se frotó la nuca, donde era de color rosa por el sol.―Tuvo que correr adentro por algo ―dijo. Arrugó su rostro―.‖ Uh…‖ ¿Algún‖tipo de brillante brillo o algo así? Dijo que volvería enseguida. ―Agarró denuevo el auricular y configuró el reproductor MP3 en su regazo.Me senté junto a él.―Oh, Dios, ¿se olvidó de su brillo Joico Brillantina en aerosol? ¿Cómo puedeposiblemente sobrevivir sin él?―¿Qué es?―Este producto para el cabello al que es adicta. Hace que su pelo sea brillante ypulido o algo de basura así. Sigue tratando de conseguir que lo use. Pagó algoasí como dieciséis dólares por una botella. Le dije que preferiría mantener losdieciséis dólares y escupir en mi propio pelo de forma gratuita. Purple Rose
  • 80. A Match Made in Highschool Kristin Walker―¿Puedes escupir sobre tu propio cabello? ―preguntó Johnny. Casi no estabasegura si era una broma al principio. Pero luego dijo―: Wow, eres talentosa. Talvez podrías unirte a un espectáculo de carnaval o algo con eso.Me eché a reír. No parecía que hubiera nada más que decir, así que Johnnyregresó a su reproductor de MP3, y yo volví a mi libro. Era difícil concentrarseen la lectura, sin embargo, con todos los gritos y aplausos procedentes de losaspirantes a porristas rebotando en el césped. Eran una especie fascinante, deverdad. Observé durante un minuto y luego vi a Mar sorteando su camino deregreso a través de las pruebas. Todd la detuvo por un segundo antes de queella se acercara.―Todd quiere verte ―dijo.Di una palmada a mi libro cerrándolo. ―¿Para qué?―No lo sé.Solté un bufido, me levanté y caminé de regreso a la zona de pruebas. Toddestaba parado al lado de esta decrépita heladera amarilla de agua del tamaño deun niño pequeño. La acarició con la mano.―Esta es tu gran jarra, Princesa. ―Se acarició su barbilla―. A menos quetrajeras una ya. ¿Tienes alguna jarra grande propia?Suspiré por su tono. ―No. 80―No ―dijo, mirando directamente a mi pecho―. Veo que no. ―Se rió de símismo. No le hice caso de una manera digna―. Bueno, no te preocupes―añadió―. No es tan grande por dentro como por fuera. Aquí, un vistazo.Debería haberlo sabido mejor, antes de hacer cualquier cosa que el SeñorMierda Floja dijera. Y en cualquier otro momento lo habría hecho, pero estabaalterada por el momento eureka que había tenido cuando me di cuenta de queen realidad podría gustarle, en un modo retorcido y odioso, así que me acerquéa la nevera y levanté la tapa.En su interior había un montón de cosas retorciéndose con humedad, de colorverde. Ranas. Docenas de ellas. Algunas grandes, saltando por todo el lugar.Grité y salté un metro y medio hacia atrás. Todd se echó a reír de formahistérica. También lo hizo Amanda y el resto de los aspirantes a porristas, juntocon el amigo hueco de Todd de la cafetería (quien, a juzgar por el barro en suspiernas era el secuestrador de ranas.).Mierda, ¿qué había sucedido con Gabe? ¿Lo había visto? No estaba más en lasgradas. La Señora OToole no había notado nada, eso seguro. Quizás Gabetampoco. Pero no, allí estaba él, caminando al margen de menos de treintametros‖de‖distancia.‖Riendo.‖Oh‖Dios,‖no.‖Pero‖entonces… Purple Rose
  • 81. A Match Made in Highschool Kristin WalkerGabe me guiñó un ojo y me dio un pequeño saludo. Lo juro, no lo imaginé.Gabe Webber me guiñó un ojo.Todd gritó: ―¿Qué te pasa? ¡Pensé que a las Princesas les gustaban las ranas!De hecho, odio las ranas. Odio todo acerca de ellas. Sus ojos saltones, la formaen que se mueven. Son como gigantes mocos vivientes, saltando. No habíamanera de que Todd pudiera haber sabido eso, pero le tiré la tapa con fuerza enel estómago de todos modos. Él la atrapó, pretendiendo que lo dejé sin aliento.Se reía. Y después de un segundo me di cuenta de que, a pesar de que Gabe lohabía visto, la broma era algo buena. Muy divertida. Así que empecé a reírmetambién.Ahora, si todo hubiera terminado ahí, con todos nosotros riendo, entonces lascosas hubieran estado bien. Pero tan pronto como Amanda vio que me estabariendo junto a Todd, decidió cambiar el juego. Caminó sutilmente a la nevera, lalevantó con sus brazos, se echó hacia atrás, y lanzó su contenido directamentehacía mí. Sólo tuve un segundo para agacharme y caer y gritar de nuevo antesde que una masa viscosa de vientres y patas palmearan y abofetearan micuerpo.―¡Amanda! ―En un instante, Todd le quitó la nevera―. ¿Qué demonios estáshaciendo? 81Momentos más tarde, alguien estaba a mi lado, sacándome suavemente de miposición encogida en cuclillas. Por un dulce segundo, pensé que era Gabe. Perono era así. Era sólo Johnny Mercer.―¿Estás bien? ―preguntó.Mientras él me levantaba sobre mis pies, su rostro estaba tan cerca que pude vercuán largas eran las pestañas sobre sus ojos hundidos. Me estremecí con lasranas saltando en todas direcciones alrededor de mí, pero asentí con la cabeza,estaba bien.Johnny dijo: ―Quédate aquí. ―Tomó la nevera de Todd, la puso en el suelo, yempezó a recoger las ranas fuera de control con sus grandes manos y a ponerlasen su interior—―. Las llevaré de vuelta a la corriente ―dijo.No me moví. No podía. Pero lo escuché, a Todd regañando a Amanda. Y a ellano le gustó ni un poco. Se refirió a mí como un sinónimo de genitales femeninosy luego abandonó el campo. Todd fue tras ella.Marcie vino detrás de mí, caminando de puntillas entre las ranas que quedabany Johnny las estaba persiguiendo. Ella quiso limpiar algunas babas de mimejilla, pero no acababa de decidirse a tocarla.―No puedo creer que hizo eso. No fue muy genial.―Esa es Amanda ―la espeté con voz áspera. Purple Rose
  • 82. A Match Made in Highschool Kristin Walker―¿Vas a estar bien? ―preguntó.Me froté una mancha de rana en mi camiseta, pero simplemente se untaba más.―Hubiera preferido que Gabe Webber no me hubiera visto conseguir babas,pero aparte de eso... ―Suspiré―. Estoy fantástica. ―Exhalé un suspiro másgrande―. Hey, al menos, me guiñó un ojo. ¿Qué te parece? Tengo un guiño yun saludo de Gabe.―¿Sí? Genial. ―Mar gritó y saltó fuera del camino cuando una rana saltó haciasus sandalias de tiras rosa―.‖ ¿Uhm…‖ tú… vas a quedarte aquí? ¿De esamanera? ―preguntó.Pensé que no tenía motivos para quedarme ya que uno, estaba cubierta deAnfibi-eww, y dos, Todd y Amanda se habían ido. Las pruebas no podíanhacerse sin ellos, habían sido los co-capitanes del equipo universitario el añopasado, por lo que se garantizaban un lugar, y también la posibilidad de juzgarlas pruebas. Y yo no iba a pasar el rato hasta que se arreglaran.―De hecho, Mar, ¿crees que tú y Johnny me podrían dejar en casa en su caminoa las clases de baile? ―pregunté.Mar logró recoger una hoja de hierba húmeda del pantano de mi hombro.―Claro, Fee. No hay problema.Bien por Mar, sabía que podía contar con ella. 82Miércoles, 25 de septiembreNo he escrito en un par de semanas, así que supongo que será mejor que lohaga bien. Todd y yo hemos llegado a una especie de tregua retorcida en la quenos odiamos entre nosotros, pero no. No estoy muy segura de cómo funciona,pero en el fondo, nos hace hacer lo que hay que hacer, pero de una maneratotalmente hostil, que en realidad no es hostil en absoluto. (Acabo de leer eso yno tiene ningún sentido. Bueno.)He aquí un ejemplo. La semana pasada jugamos contra Fallbrook. Fue unpartido fuera de casa y yo, como chica del agua, tenía que llenar la descomunalcosita nevera/termo (una nueva, naranja, no el bote de las ranas), excepto que elúnico lugar para llenarlo era de un grifo en el costado de la patética escuela,alrededor de kilómetro y medio alrededor de la esquina del campo de fútbol.Así que, estoy arrastrando esto que ahora pesa una tonelada, ya que está llenode agua, y no puedo llevarlo tan lejos. Es demasiado pesado. Todas las porristasme ven y se echan a reír porque estoy pasando un momento muy difícil. Asíque, por supuesto, les muestro el dedo. Purple Rose
  • 83. A Match Made in Highschool Kristin WalkerEntonces Todd dice: ―¡Vamos! ¡Levántalo! ¡Usa los pectorales! ¡A lo mejor vana crecer! ―Y entonces saca la parte delantera de su uniforme para mover supecho.Las chicas se ríen y van saltando a la cancha de fútbol. Sin embargo, Todd seacerca, recoge la nevera, y la lleva todo el camino a las gradas por mí. No diceuna palabra más. Raro, lo sé. Pero lo más extraño fue que en el momento en quelo vi mirándome luchar con la nevera, sabía que me iba a ayudar.No creo que esto sea lo que llaman una relación sana. No es que nadie separealmente lo que es. Y, sin embargo, la gente todavía se encuentra el uno al otro.Es un maldito milagro, cuando se piensa en ello.Por ejemplo, mi tío Tommy. Lo vimos la semana pasada cuando fuimos avisitar a Nana para la cena. Durante el aperitivo que siempre sirve, tallos deapio y pequeños Smokies (Pequeños Smokies, si no lo saben, son mini perritoscalientes en un charco de salsa como barbacoa. Se ven como un cuenco lleno depequeños penes cortados), Nana anunció que el tío Tommy se uniría a nosotrosy que traía a una amiga. Una buena amiga. Nos dijo que el tío Tommy habíaconseguido su licencia de bienes raíces y se había mudado a un apartamentonuevo, así que tal vez esta mujer sería el siguiente paso.De todos modos, sonó el timbre, y cuando mi padre abrió, tuve que mirar 83realmente dos veces, como un dibujo animado. Era el tío Tommy, por supuesto,pero se veía diferente. Se veía genial. Su pelo estaba peinado, su cara estabaafeitada. Llevaba una camisa de vestir y pantalones caqui. Pero era algo másque‖sólo‖una‖mejor‖preparación.‖Estaba‖como…‖brillante.Nana le preguntó: ―¿Dónde está tu amiga?Tío Tommy dice: —―Justo afuera. Pero primero, quiero anunciar que somosalgo más que amigos. Estamos juntos. Estamos enamorados.Nana se volvió loca en el buen sentido.―¡Oh, Tommy! ¡Una amiga! Estoy tan feliz por ti. ―Etc.Pero el tío Tommy se puso muy silencioso. Luego dijo: —El nombre de estapersona es Alan. ―Se hizo a un lado, y este absolutamente maravilloso hombrede pelo negro entró por la puerta. Juro por Dios que sus ojos eran del colorexacto de este colgante de jade que mi mamá tiene. *Desmayo*.Entonces Nana dice: ―¿Este es otro amigo? ¿Dónde está Ellen?El maravilloso chico ahogó una risa.El tío Tommy dijo: ―No, mamá. Ellen no. Alan. Ma, soy gay.Nana se escapó llorando, pero regresó cinco minutos más tarde y bombardeó depreguntas a Alan de pies a cabeza. Ella dijo: ―Bueno, no eres Ellen. ¿Tienes untrabajo? Purple Rose
  • 84. A Match Made in Highschool Kristin WalkerAlan: ―Sí, Señora. Soy arquitecto.Nana: ―¿Tienes alguna de estas enfermedades?Alan: ―No, Señora. Totalmente limpio.Nana: ―Vamos a dejar dos cosas claras, Sr. Arquitecto totalmente limpio. Sialguna vez dañas a mi niño, en cuerpo o alma, te romperé las rótulas. Y ensegundo lugar, nadie me llama Señora. Me hace sentir como una vieja. Puedesllamarme Agnes.Alan: ―Gracias, Agnes.Nana: ―Ve y disfruta de un pequeño Smokie, allí, Ellen.Papá se echó a reír. Alan se echó a reír también, pero dijo: ―No, gracias.―Porque él es vegetariano.―¿Vegetariano? ―exclamó Nana―. ¡Eso es demasiado! —―Se volvió hacia eltío Tommy―. Tú no eres vegetariano ¿verdad?―No, Ma ―dijo―. Yo como carne.Papá murmuró: ―Apuesto a que sí. ―Y mamá lo golpeó en el brazo.El tío Tommy dijo: ―Ma, lo siento si te hice daño.―¿Hacerme daño? ―ella dijo―. Por cuarenta y tres años te he visto vivir unavida de miseria y he sufrido contigo, eso era herirme. Ahora, luego de todo esetiempo…‖finalmente‖ no‖estoy‖herida,‖Thomas‖Daniel‖ Sheehan.‖No‖herida.‖No.‖ 84Aliviada. Sólo deseo que no te hubiera tomado cuarenta y tres años. ―Ellaabrazó al tío Tommy y susurró―: Mi niño. Mi niño.Hubiera sido un perfecto (aunque retorcido) momento de película, si papá nohubiera murmurado: ―Espera un minuto. ¿Estás diciendo que todo este tiemposabías que era gay?Ella dijo: ―Una madre conoce a su hijo.El tío Tommy beso su mejilla. ―Gracias, Ma.Papá dijo: ―Necesito un trago. ―Se sirvió un gran vaso de whisky y sedesplomó en el sofá. Mamá se sentó junto a él, agarró su bebida, tomó un grantrago de ella, y luego se la devolvió. Él puso su brazo alrededor de ella, y laacerco hacia él. Era como si tuvieran una conversación sin tener que deciralguna‖ palabra.‖ Como‖ si‖ pap{‖ hubiera‖ dicho:‖ “No‖ sé‖ cómo‖ lidiar‖ con‖ esto”,‖ y‖mam{‖ dijera:‖ “Lo‖ sé.‖ Esto‖ es‖ difícil.‖ Pero‖ estoy‖ aquí‖ para‖ ti”.‖ Y‖ pap{‖respondiera:‖“Gracias.‖Te‖amo‖por‖eso”.Bizarro.¡Pero espera! Se pone mejor. Varios whiskys después, papá y yo estuvimossolos en la mesa. Él estaba absolutamente... alegre…‖Voltea‖hacia‖mí‖y‖me‖dice:‖―Tú no eres gay, ¿o sí, Fiona?―¿Qué? Purple Rose
  • 85. A Match Made in Highschool Kristin WalkerPapá borracho: ―Me refiero a que tú nunca has tenido un novio. Y no eresexactamente…‖femenina.Yo: ―Uh, muchas gracias por eso, papá.PB: ―Nononono. No creo que haya nada malo con la manera en que eres.Yo: ―De acueeerrdo.PB: —No quisiera que creyeras que no puedes ser quien realmente eres y queno te amaríamos por ser quien quiera que fueras y tuvieras que convertirte enalguien que no quieres sólo por nosotros, porque no es lo que queremos para ti,¿sabes?Nop. No, en ningún sentido de la palabra, lo sabía.―Papá, ¿de qué demonios estás hablando?Bebió algo más de whisky.―Sólo no quiero que seas infeliz por cuarenta y tres años. Eso es todo.―Papá. Papá. ―Golpeé la mesa para que me mirara―. No soy gay, papá. Sólono soy popular.Papá jadeo. ―Gracias a Dios. Estoy muy feliz de oír eso. ―Y luego se desmayósobre su plato con la cena.Ni que decirlo, mamá condujo a casa.Supongo que lo que trato de decir es que no puedes saber con quién vas a 85terminar. Puedes pasar toda tu vida soñando con un tipo de persona, sólo paraencontrar la felicidad con alguien completamente diferente. Alguien con quiencreías no tener nada en común podría terminar siendo tu chico soñado. Y sabesque es él porque te conviertes en una mejor persona. Él saca esas magnificascosas en ti que no sabías o creías que estaban ahí. Y si eres muy afortunada,harás lo mismo con él.Hace incluso mucho más increíble que las personas se hallen los unos a losotros, considerando que la mayoría de ellos, al principio, está buscando en loslugares equivocados. Purple Rose
  • 86. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 13 Traducción SOS por CyeLy DiviNNa Corregido por Lola_20P ara cuando Halloween se acercaba, Todd y yo ya habíamos ganado un total de cuarenta dólares, lo que nos daba un presupuesto de seis mil dólares para octubre, además de los veinte dólares que habíamosdepositado en el presupuesto de septiembre. Seis mil veinte era mucho más quenuestros costos de septiembre, por lo que me ofrecí a llevar a Sam a pedirdulces y a cuidarla después de forma gratuita, sólo para obtener algo de tiempocon ella sin el Señor Mierda Floja allí. Marcie dijo que quería venir, así quedecidimos‖ hacer‖ una‖ “noche‖ de‖ zombie-chicas‖ fuera”.‖ ¿Lo‖ captas?‖ Bueno,‖ eso‖fue malo. En realidad, decidimos ser princesas zombis. Mar y yo fuimos a 86comprar el loco maquillaje y tiaras, y brillo para la oscuridad, joyas y esabasura. Nos comprometimos demasiado, probablemente debido a que habíapasado un tiempo desde que cualquiera de nosotros se había vestido paraHalloween.Cuando llegamos a la casa de los Picklers, los oímos en la calzada. Los gritosprocedentes de la ventana del dormitorio principal estaban probablementeviajando a través de todo el vecindario. Ella gritó que él no tenía ningún respetopor ella. Él gritó que tenía una reacción exagerada para todo y nunca le daba unmomento de paz. Mar y yo no estábamos seguras de qué hacer. Los gritos sedetuvieron en el instante en que sonó el timbre.Medio minuto más tarde, la puerta se abrió.―Oh, Fiona. ―La señora Pickler vaciló. Sus ojos se movían detrás de mí―.Vamos, entra, Sam está en la habitación familiar. ―La seguimos adentro―.¿Sam? Fiona y Marcie están aquí.Sam estaba sentada acurrucada en un rincón del sofá, leyendo. Ni siquieralevantó la vista. Tenía ojeras bajo sus ojos y su cabello estaba desordenado,incluso más de lo habitual. Me di cuenta de que se había masticado el esmaltede uñas de los dedos. La Señora Pickler volvió a subir, por lo que Mar y yo nossentamos al lado de Sam.―¿Estás bien? ―le pregunté. Purple Rose
  • 87. A Match Made in Highschool Kristin WalkerSam se quedó callada y se encogió de hombros. Entonces murmuró: ―Supongo.―¿Qué estás leyendo? ―le pregunté.―La isla de los delfines azules.―Oh, me encanta ese ―dije.―¿De qué trata? ―preguntó Marcie.Sam inhaló con voz temblorosa. ―Una niña cuyos padres la dejan en una isla yvive allí sola y la pasa realmente bien. Sólo ella y su perro. ―Sam no levantó lamirada de su libro. Vi una mancha oscura aparecer en la página. Una lágrima.Me acomodé cerca de ella y puse mi brazo alrededor de su hombro.―Oye hermana-bruja, no te enojes. Todo irá bien. La gente pelea a veces.―Se pelean todo el tiempo.―Bueno, quizás a veces la gente se pelea todo el tiempo, pero no quiere decirque no se lleven bien. En el fondo.―No ―murmuró.―¿Cómo lo sabes?Sam volvió los ojos hinchados hacia mi cara.―Porque‖ellos‖dicen:‖“Te‖odio”‖y‖“te‖odio‖también”.‖Los‖he‖oído.‖―Lágrimas sederramaban por sus perfectas mejillas. No podía soportarlo. Envolví mis brazosalrededor de ella y la apreté. 87Marcie dijo: ―La gente dice todo tipo de cosas que no quiere decir. Sobre todocuando están peleando.Sam pareció suavizarse un poco. ―¿Ellos lo hacen?―Absolutamente ―dijo Marcie.Levanté la cara de Sam.―Escucha, seca tus ojos. Si te ven llorar, no podrás salir y no vamos a sercapaces de tener nuestra noche increíble juntas. Ahora, vamos a hablar de otracosa hasta que se hayan ido. ¿Trato?Se secó las mejillas con una sonrisa forzada.―Trato. ¿Puedo quedarme hasta la medianoche?―Nueve.―¿Once y media?―Diez.―Trato.Los padres de Sam finalmente se fueron, y empezamos a ponernos el vestuario.Deslicé un vestido de encaje rallado sobre Sam. Dibujé círculos aún más oscurosbajo sus ojos con algo de delineador, y clavé una sangrienta tiara de diamantesde imitación en su cabeza.―Eres una hermosa princesa de los muertos vivientes ―le dije. Purple Rose
  • 88. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Gracias ―dijo.―Todo lo que necesitas es un príncipe ―dijo Marcie.La cara de Sam se volvió de color rosa brillante. Se agachó para ajustar susmedias blancas rotas, a pesar de que se veían bien.―¿Estás ruborizada? ―me burlé―. ¿Por qué te escondes? ―Ella comenzó a reíry sacudió la cabeza―. ¡Samantha Louise Pickler! ¡Suéltalo! ¡Ahora!Comencé a hacerle cosquillas en las costillas. Ella se retorció y se echó a reír, yfinalmente dijo: ―¡Está bien!Así que la libere. ―¿Cuál es su nombre? ―exigí.Sam sonrió. ―Logan Clarke. Está en mis clases de matemáticas y ciencias.―¡Lo sabía! ―grité―. Entonces, ¿cómo es? ¿Le gustas también?Sam se encogió de hombros tímidamente.―No lo sé. Tal vez. Él es agradable. Súper lindo.Marcie y yo chillábamos como lo hacíamos en la escuela secundaria cuandoveíamos a nuestra banda de chicos favorita en la televisión. Empujamos a Samen el piso entre nosotros y salpicamos con preguntas. ¿Desde hace cuantotiempo le gustaba? (Sólo un par de semanas.) ¿Alguna vez habló con él?(Algunas veces.) ¿Alguna vez habló él con ella primero? (Algunas veces.) ¿Sabíaque si hablaba él primero, que significaba que probablemente le gustaba? (¿Lo 88hacía? Oh, por Dios.) ¿Alguna vez parece nervioso a su alrededor? (No, peroella estaba nerviosa a su alrededor.) ¿Alguna vez mencionó hacer algo juntos?(En realidad, sí dijo que tal vez podrían hacer la tarea juntos alguna vez.)―¡Oh, por Dios, totalmente le gustas! ―dije.―¿Eso crees? ―dijo Sam.―Totalmente ―dijo Mar.Las tres chillamos en ese momento. Estábamos tan hiperactivas. Sam agarró labolsa del truco o trato y salimos de la casa riendo y saltando como idiotastotales. Fue impresionante.Estábamos de tan buen humor, que incluso decidí caer en la casa de Todd porcaramelos. Sam tocó el timbre, y cuando abrieron, esta horrible cara demonstruo de goma rugió contra nosotros. Sam lanzó un grito. Todd empezó areír y se quitó la máscara.Yo grité: ―¡Póntela de nuevo! ¡Póntela de nuevo! ¡Eres terriblemente repulsivo!Todd hizo un falso puaj, puaj, puaj a mi broma.―¿Qué se supone que son chicas? ¿Masacre en la Noche de Graduación o algoasí?Sam suspiró ante la obvia estupidez de Todd. Purple Rose
  • 89. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Somos princesas zombies, Todd. ¿No te das cuenta? ―Puso los brazos haciael frente y dijo―: ¡CEREBROS! ¡CEREBROS!Le di una palmadita a Sam en la cabeza y dije: ―Lo siento, Sam. Estásperdiendo el tiempo con esto.Todd puso los ojos en mí.―Princesas Zombies, ¿eh? ―Él nos miró de arriba abajo―. Ya veo. Buentrabajo, Squirt. Hey, Marcie.―Hola, Todd.Él le dio a mi mitad inferior una mirada extra larga. ―Hey, espera. Bueno, mireusted, princesa. ¡Se mantuvo seca! ¡Felicitaciones! ―Llegó con el cuenco decaramelo, y al mismo tiempo que dejó caer un puñado en la bolsa de Sam, mecoloqué directamente detrás de ella y le mostré el dedo a Todd para ella no loviera.―¿Por qué sigues mostrando tu coeficiente intelectual de esa manera? ―dijoTodd.Le di el mismo puaj, puaj, puaj de regreso.―Por cierto, Princesa ―dijo Todd―. Nuestro presupuesto es para mañana. ¿Lohiciste?―¿Yo? No. ¿No lo hiciste tú? 89―No.―Mierda.―¿Hasta cuándo van a estar fuera? ―preguntó.―No lo sé. ¿Una hora?―Voy a pasar a casa de Sam y lo vamos a negociar. ¿Te parece bien, Squirt?―Me parece muy bien ―dijo ella, examinando el contenido de su bolso.Todd puso un puñado extra de caramelo. ―Nos vemos luego.Sam sonrió a Todd.―Gracias, Señor ―dijo―. Sayonara.Todd levantó una ceja, pero dijo: ―Que se diviertan en truco o traro, Squirt.Asegúrate de que Fiona tenga un montón de idas al baño. ―Saludó y cerró lapuerta antes de que tuviera la oportunidad de devolver el ataque.―¿Qué quiso decir con eso? ―preguntó Sam.―Olvídalo ―dijimos Marcie y yo a la vez. Enganchamos nuestros brazos a Samy nos pusimos en marcha.―Todd no es tan malo ―dijo Sam.―Tú no estás falsamente casada con él ―le dije.―¿Tiene uno que ser realmente novio o novia de la persona del falsomatrimonio? ―Pateó una flor de crisantemo naranja decapitada por la calle. Purple Rose
  • 90. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Dios, no ―dije―. No me hagas vomitar.―Además ―dijo Marcie―, algunas personas ya tienen novios o novias, pero noquedaron emparejados entre sí.―Ustedes no tienen novio, ¿verdad?―No―dije.―Sin embargo Todd tiene una novia ―dijo Marcie.―¿Está falsamente casada con otra persona también? ―preguntó Sam.―A que no adivinas con quién ―le dije.―No me imagino, entonces ―dijo Sam―. Dime.Susurré: ―Gabe Webber.―¿Gabe? ―Sam dijo. La hice callar. Ella bajó la voz hasta un susurro―. ¿Marcieno sabe de él? ―Saludó a algunos otros pidiendo dulces que pasábamos, undinosaurio, un esqueleto, y una sirena.―Sí, ya sé sobre Gabe ―dijo Marcie con un suspiro. Supongo que después denueve años, estaba enferma de la materia. Oh, bueno. Es una pena.Sam dijo: ―¿No sería estupendo si pudieras cambiarlo?―¡Eso es lo que he dicho! ―grité―. Pero no se nos permite.―Bueno, mira el lado bueno ―dijo Sam―. Tal vez Gabe no es tan genialdespués de todo. 90―Oh sí, él lo es ―dije―. Él es perfecto. ¿Cierto Mar? Díselo.Marcie dio una patada a algunas empapadas hojas amarillas y asintió con lacabeza. ―Sí,‖Gabe‖est{‖bien.‖De‖hecho…―¿Está bien? ―la corté―. Él está más que bien. Primero, es magnífico.Segundo, es totalmente dulce. ¿No te acuerdas cuando te levantó después deque accidentalmente te derribó, Mar?―¿Cómo podría olvidarlo? Sigues hablando de ello ―dijo.―Oye, no puedo hacer nada si tengo un punto débil por su flagrante valentía.Hablando de un tipo ideal. Él derrocha simpatía. Es tan seguro de todo. Nuncase asusta. Eso lo he visto, de todos modos. Nunca lo he visto ni una vez con malgenio. ¿Y tú, Mar?Marcie se encogió de hombros.―Suena perfecto ―dijo Sam.―Lo es. ―Yo estaba de acuerdo.Marcie suspiró muy fuerte esta vez. ―Fiona. Por favor. No puedo soportarlomás.Le di un codazo. Purple Rose
  • 91. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Está bien, lo sé, lo sé. Lo siento. Sigo y sigo hablando de él contigo. Estoysegura de que estás cansada del tema. Bien, de acuerdo, no lo voy a mencionarde‖nuevo…‖esta‖noche. ―Me reí. Sam se rió conmigo.―Vamos a tratar con esta casa ―dijo Marcie.En el momento en que terminamos de pedir truco o trato, la bolsa de Sam erademasiado pesada para ella. La llevaba por encima del hombro y les dijo atodos que había un par de cabezas de repuesto en caso de que quisieran unbocadillo. Demasiado lindo.Acabamos de regresar a su casa, y ella tiró el botín en una enorme pila en laalfombra‖de‖la‖sala‖de‖la‖familia.‖Decidimos‖ver‖“Dieciséis‖velas”‖de‖nuevo,‖ya‖que no habíamos conseguido verla antes. Marcie y yo hicimos PalomitasMexicanas con Sabor Internacional (condimento para tacos y aceite de maíz), ySam alternaba entre un puñado de palomitas de maíz y puñados de caramelos.A mitad de la película, sonó el timbre. Todd. Por supuesto. Maldita sea. Nuncaiba a terminar de ver esta película. Por otra parte, la había visto tantas veces queme sabía cada línea de memoria. Subí hasta llegar a la puerta. 91 Purple Rose
  • 92. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 14 Traducido por: Xhessii Corregido por Nanis ruco o trato ―dice Todd.―T ―Deseo que sea un truco, porque verte no es un trato ―dije. Todd me dio una bolsa de plástico del supermercado. ―Nuestrodulce sobrante ―dijo él―. Es para Sam. No para ti.―Sabes, incluso cuando haces algo lindo te las arreglas para ser un idiota―dije―. En realidad, es notable. Si sólo hubiera una manera para explotar estetalento.Me empujó hacia la casa. Nos quedamos en el comedor. Nos sentamos uno en 92cada‖lado‖de‖la‖mesa‖con‖el‖paquete‖de‖Todd‖“Probando el‖Nudo”‖propagado‖entre nosotros. ―Vi el artículo de tu madre en el Dialy Ledger ―dijo él.―¿Qué? ¿Cuándo estuvo ella en el periódico?―Esta mañana. ¿No lo viste? Oh, está bien, lo siento. Me olvide que eresanalfabeta.―Muy gracioso, Señor Mierda Floja. ¿Qué decía?―Hablaba de su campaña contra el curso de matrimonio, y cómo el consejo dela escuela insiste en mantener el curso, incluso cuando lo están debatiendo, bla,bla.Entre ir a la escuela, comprar las cosas de Halloween, y estar con Sam, no habíaido a casa en todo el día. Pero eso no hacía sentirme menos que una tonta porno saber del artículo de mamá. Tenía que revisarlo tan pronto llegara a casa.―Bien, Princesa, pongamos manos a la obra ―dijo Todd, jalando la hoja delpresupuesto―. Ganamos cuarenta dólares en dinero verdadero, así quetenemos seis mil dólares. Más los veinte que pusimos en el banco enSeptiembre. Demonios, este mes seremos ricos.―Tú haces las matemáticas; yo lo pongo en la hoja ―dije―. Empieza con losgastos de vida.―Ya tenemos la casa grande del mes pasado, así que no la vamos a cambiar. Purple Rose
  • 93. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Está bien para mí. ―Lo escribí―. Casa A. Hipoteca dos mil. Utilidadesquinientos.―Eso nos deja $3,520 ―dijo Todd―. Ahora tomemos los extras. Celular,Internet y cable. Odié no tener cable.―Lo que sea. ―Lo puse en la hoja. Escuché a Mar y a Sam sonar algo en la otrahabitación. Probablemente a Largo Pato Dong―. ¿Cuánto queda? ―pregunté.Todd restó en su cabeza. ―Serían 3,365.―¿En serio? ―dije―. Bien.―Ahora carros. Uno híbrido de lujo para mí, y nada para ti.―¿Por qué no tendré un carro? ―lloré.―Eres una pueblerina. Manejas tu bicicleta.―Olvídate de eso ―dije―. Somos ricos. También quiero un híbrido de lujo.―Escribí los dos híbridos―. ¿Cuándo queda ahora?―Veinticinco, sesenta y cinco.―¿Todavía tenemos mucho?Revisó de nuevo las cuentas. ―Aparentemente.Miré en lo que quedaba para presupuestar. ―No creo que podamos gastarlotodo.‖Incluso‖si‖vamos‖al‖tope‖de‖comida‖y‖entretenimiento…‖¿Deberíamos?―Claro. 93―Todavía nos quedan otros mil seiscientos.Él habló por un micrófono invisible. ―¿Qué es lo que nuestros participantesescogen? ¿Meterlo al banco o gastarlo? ―Idiota.―Deberíamos meterlo al banco ―dije.―Yo creo que gastarlo.―¿En qué? ―pregunté.―En la TV de plasma de cuarenta y dos pulgadas, cariño.―¿Para qué necesitamos eso?Se inclinó hacia atrás y puso sus dedos detrás de su cabeza.―Por el dulce paquete de cable que ahora tenemos. Por todos los canales dedeporte. No miraré mis juegos en una basura de diecinueve pulgadas.―Eres un lunático. Esto es falso. Bien. Toma la mitad y gástalo en lo quequieras ―dije.―¿En rameras?―En algo que ambos usemos.―¿En rameras?―Para la casa. ¡Ugh! ¿Por qué haces esto tan difícil?―¿Por qué no? Purple Rose
  • 94. A Match Made in Highschool Kristin WalkerLo ignoré e hice la división por mí misma. ―Pondremos $807.50 en la nueva TVy lo mismo en ahorros. Listo. Apenas vale el esfuerzo.Todd reunió todo pero menos la hoja de presupuesto y caminó rodeando lamesa. ―Me voy de aquí ―dijo.―Así que vas a registrar el presupuesto, ¿verdad? ―Me dio palmaditas en lacabeza―. Gracias, mujercita. Qué buena esposa.Quité su mano. ―Besa mi trasero.―Te gustaría.―Sólo si fuera un perro, como tú.―No estás tan lejos de eso ―dijo, y se fue.Cuando regresé a la sala, Sam estaba dormida en el sofá con una pieza deregaliz a medio comer en su puño. ―Ella se quebró ―dijo Mar―. Creo queestaba literalmente alta en azúcar.―Seriamente ―dije―. Pensé que iba a empezar la conversión en base libre PixyStix.―¿Ya se fue Todd? ¿Terminaron?―Sip. Es un idiota. No entiendo por qué hace un esfuerzo extra para ser unamolestia. De otra manera, podría ser un chico decente.―Hablando de chicos decentes, ¿recuerdas el baile del mes pasado cuando tú, 94yo y Johnny hicimos esa travesura?―Oh, sí, Johnny. Lo sé, es de hecho un chico bien. Aunque, algunas vecestambién causa disturbios. ¿Ya te diste cuenta de eso?―Lo‖sé,‖pero‖Fiona…―¿Adivina qué me dijo esa noche? Dijo que la gente con clase es como gentecon herpes.―Escucha‖Fio…‖espera,‖¿qué‖dijo?―Espera…‖no,‖no‖era‖eso.‖Eso‖no‖pudo‖ser.‖¿Qué‖dijo?‖Estaba histérico.―Dime después. Escucha, Fiona, necesito hablar contigo de algo.―¡Oh! ¡Ya recuerdo lo que era! Si tienes clase, no hablas de eso, justo como situvieras‖ herpes.‖ Eso‖ era.‖ OhporDios…‖ ―Junté mis manos―. ¡Tengo la mejoridea para hacerle una travesura a Todd! Oh, esto no tiene precio. Pero necesitouna bocina para mi iPod. Tú no tienes, ¿o sí? Tiene que tener alguna función dealarma. Y probablemente tendré que descargar algún software.Marcie golpeó el sofá con su puño. ―¡Maldita sea, Fiona! ¡Estoy intentandodecirte algo, pero no te callas ni por cinco segundos para que lo pueda decir!Estoy harta de escuchar tu bla, bla una y otra vez sobre Todd, y de hacerletravesuras, y de qué tan miserable tu vida es, y de todo. ¡No puedo soportarlo!Las otras personas también tienen vidas y problemas. Pero nunca te das cuenta Purple Rose
  • 95. A Match Made in Highschool Kristin Walkerporque estás tan herida por tu propio drama. Estás últimamente tandesconsiderada y absorta en ti misma. Lo siento, Fiona, pero no puedomanejarlo. Necesito alejarme de ti por un tiempo. Me debo ir a casa.Agarró sus cosas y había cruzado la puerta antes de que sus palabras dejaran dehacer eco en mi cerebro. Una vez que lo hicieron, sentí el golpe al darme cuentaque mi mejor amiga —mi única amiga— simplemente me había gritado y sehabía ido.Nunca en mi vida pensé que Mar pudiera ser tan cruel. Nunca me habíahablado así. Así que no tenía la menor idea de qué debía hacer. Sólo me quedéaturdida, esperando que ella se calmara pronto.Jueves 31 de Octubre.Tengo unas cuantas cosas que decir sobre el matrimonio, de cómo lo veo.Primero, ¿cuál es el punto? ¿Hay alguna razón para pasar por la tortura ―opara torturar a los de tu alrededor― sólo para decir que estás casada? ¿Dóndeestá la retribución? Y segundo, si te casas sólo para tener hijos, olvídalo. Ellos losabrán y realmente te joderán. Así que, otra vez, ¿cuál es el punto?El sexo no puede ser la razón, porque si me preguntas, tienes mejoresoportunidad de echar un polvo si tienes disponible a toda la población de la 95Tierra para ti, que a UNA sola persona. Y por cierto, ¿qué tan aburrido serátener sexo con la misma persona por cincuenta años?Para mí, el matrimonio parece una institución arcaica que quedó de las erasdonde lo importante era la supervivencia de las especies, y la gente no pasabalos treinta y cinco años de vida.Es tiempo que el matrimonio siga el camino del dodo: apenas recordado, perodefinitivamente extinto. Purple Rose
  • 96. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 15 Traducido por Lalaemk Corregido por NanisD arle un poco de espacio a Mar no era tan difícil, no tanto como manejar en mi bicicleta a la escuela el día siguiente. Y sentarme sola en el salón de clases. Sólo me escondí en la parte trasera y leí O y P. Al final deldía, la Directora Miller se acercó al PA para hacer los anuncios del viernes.―Buenas tardes, estudiantes ―dijo―. Primero, quiero desearle al equipo deajedrez suerte en su torneo. Esperando que hagan unos movimientos tamaño-real. Segundo, me gustaría anunciar que los estudiantes casados de último añoque juntaron más dinero real para el mes de octubre son Todd Harding y FionaSheehan. Ustedes dos han ganado dos kilos de salchichas de cortesía de la 96tienda de embutidos Steuben, localizada en la esquina de la calle principal yDover.‖“La tienda de embutidos de Steuben. Con sólo una caliente, salchicha decarne‖ podr{‖ satisfacer…‖ ven‖ por‖ un kilo de Steuben‛. ¿Qué?‖ Oh,‖ Dios‖ Chri…‖―El PA chilló mientras apagaba el micrófono para que no pudiéramosescucharla maldiciendo. No es que pudiéramos; estábamos riendo demasiadofuerte.Después de unos pocos segundos de retroalimentación de PA, ella volvió yanunció que no tendríamos sesiones de consejería. (¡Yay!) En cambio, los deúltimo año se tenían que reportar en el gimnasio en el primer periodo del lunespara los juegos de confianza de matrimonio. (¿Qué rayos?) Los rumores decíanque los juegos de confianza habían sido idea de Maggie Klein. Parecía quevarias parejas no tenían mucho vínculo. Así que querían hacer alguna basuraridícula de equipo para hacer que las parejas se llevaran bien. Sí, buena suertecon eso.Me imaginé que Mar se habría enfriado un poco para ese entonces, así que talvez podríamos hacer una gran broma sobre esto. Decidí que los juegos deconfianza eran un regalo del cielo, porque todos los de último año estarían enun solo lugar, dándome la perfecta oportunidad de hacer mi última excelentebroma a Señor Mierda Floja. Purple Rose
  • 97. A Match Made in Highschool Kristin WalkerPero llegó el lunes, y Mar no me recogió para la escuela otra vez. Debía estartodavía enojada. Así que fui en mi bici, lo que no era fácil con un nuevo altavozde iPod/alarma en mi mochila. Me senté otra vez sola en el salón de clases.Luego vino el primer periodo, y todos los de último año se dirigieron algimnasio.El Sr. Evans estaba secando con el trapeador alrededor del perímetro, y se quejócuando caminamos sobre el área que ya había limpiado. Dejé caer mis cosasbajo la clavija del reloj y los altavoces del PA. Conecté los altavoces de mi iPod,y programé la alarma para que comenzara en cuarenta y cinco minutos. Locubrí con mi sudadera gris y miré alrededor por Mar. Ella ya estaba al otro ladodel gimnasio. Debió caminar junto a mí pero nunca dijo una palabra.Maggie Klein se lanzó y comenzó a ladrar como un perro Chihuahua. Lo dabatodo y algo más; diría que mucho de ella.―Muy bien, vamos a empezar con la caída de confianza ―gritó una vez quenuestras quejas disminuyeron―. Todo mundo haga un círculo con sucompañero a su lado. En este ejercicio, un compañero caerá hacia atrás. El otrolo atrapará. La idea es confiar en que tu compañero no te dejará caer.Ahora, Maggie Klein era suficientemente inteligente para darse cuenta que lamayoría de los chicos, como Johnny Mercer, era mucho más grande que su falsa 97esposa. Así que dio la instrucción de que sólo las chicas tenían que dejarse caer,y los chicos atrapar. Lo que habría estado bien. Excepto por Zoë Kovac, quien,además de su nombre Europeo, también tenía complexión Europea. Habíatenido ofertas de becas completas para jugar hockey en tres universidadesdiferentes. Su compañero, Izzy McCully, por otro lado, parecía que no habíatenido una verdadera comida en una década. Este chico era carne en un palo. Ycerca de 10 centímetros más bajo que su falsa esposa.―Bueno, muévanse alrededor de la habitación, una pareja a la vez. ―gritóMaggie Klein.Una por una, la chicas cayeron hacia atrás y sus parejas las atraparonsosteniéndolas bajo las axilas.―¡Muy bien! ¡Bien hecho! ―dijo. Nos hizo aplaudir a cada pareja.Justo antes de nuestro turno, le susurré a Todd: ―Más te vale que no trates detocarme cuando caiga.―Ha ―dijo―. ¿Tratar de tocar qué?―Sólo no me dejes caer.―No puedo prometerte nada.Cuando me atrapó, miré a Mar para ver si estaba aplaudiendo. No sólo noestaba aplaudiendo, ni siquiera estaba mirando. Estaba viendo a la pared. Tenía Purple Rose
  • 98. A Match Made in Highschool Kristin Walkerque ser deliberado. Johnny estaba aplaudiendo como un mono de cuerda, sinembargo. ¿Cuál era su problema?Cuando fue el turno de Mar y Johnny, no miré, tampoco. O aplaudí. Dospodían jugar, como dicen. Sólo miré un poco para ver si veía que no estabamirando. No sé si lo hizo. Pensé que Johnny pudo haberlo notado, así que talvez le dijo a ella.Definitivamente miré a Gabe atrapando a Amanda, con sus hermosas manos. Yjuro que lo vi tocar sus pechos. Por la mirada de Todd, él vio lo mismo que yo.Luego fue el turno de Zoë Kovac.Pude notar que Maggie Klein vio el problema en el último segundo, porquehizo esta gran inhalación. Pero era demasiado tarde. Zoë cayó hacia atrás hacialos temblosos brazos de Izzy McCully, y continuó cayendo con él debajo de ella.Se volcaron en el suelo, y todo lo que se pudo ver de Izzy fueron sus delgadosbrazos y piernas agitándose desde el suelo desde los costados de Zoë,haciéndola lucir como la diosa hindú en su espalda.Los amigos del cabeza hueca de Todd se perdieron en la risa. Zoë se giró paraque el pobre de Izzy se levantara, y lo pateó en su costado. El Sr. Evans seapresuró y puso a Izzy de pie. Izzy todavía no podía recuperar el aliento,además su cabeza dolía, así que Maggie Klein lo envió a la enfermería. 98―Bien, bien, hay que tratar con algo más ―dijo por encima de la histeria―.Tengo cuerdas de un metro para cada uno de ustedes. Cada pareja. Cada parejadebe tomar una cuerda y luego alinearse con la cuerda tensa entre los dos.Todd y yo fuimos por la soga en el momento exactamente igual que Amanda yGabe. Pensé, perfecto, porque probablemente Amanda hablaría con Todd, y talvez Gabe me hablaría a mí. Así que empecé a inventar cosas ingeniosasciegamente acerca de los juegos lame-culo de confianza. Pero entonces Amandase apresuró hacia Todd, y Gabe me miró como si fuera mi culpa que Toddestuviera babeando por la falsa esposa de Gabe.Decidí superarlo y preguntar: ―¿Algo está mal?Gabe miró hacia otro lugar y respondió: ―No lo sé. ¿Hay algo malo contigo?Estaba ahí parada como una idiota, tratando de darme cuenta qué demonioshabía querido decir con esa afirmación, cuando me di cuenta de que Todd yGabe habían agarrado uno de los extremos de la misma cuerda. Ahora estabanviéndose a muerte para ver quien tenía la maldita cosa.―Tengo esta ―dijo Todd.―No lo creo ―dijo Gabe.―Déjalo ir, Webber ―dijo Todd.―La tomé primero. Purple Rose
  • 99. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Como el infierno lo hiciste.Mientras tanto, Johnny Mercer se acercó y trató de saludarme, pero no estabaprestando atención porque quería ver si Todd y Gabe se iban a pelear.Finalmente, Amanda intervino, agarro una cuerda totalmente diferente, y lametió en el pecho de Gabe para llevárselo. Gabe lanzó su extremo y se fue conAmanda detrás de él. Johnny murmuró algo que no pude entender. Todd medio el extremo de la cuerda que Gabe había arrojado y me llevó de nuevo alcentro del gimnasio. Él se colocó al lado de‖Amanda.‖¿Lo‖que‖significaba…? Sip,estaba al lado de Gabe. Sophia Sheridan se alineó al otro lado de él con Mar yJohnny a su lado.Luego, Sophia dijo: ―¡Estoy totalmente emocionada por hacer esto!Y‖Gabe‖―entiéndanlo‖bien―‖dijo:‖―Una‖mujer‖totalmente‖excitada‖es‖mi‖tipo‖favorito.¿Qué?Pensé‖que‖un‖“totalmente‖juntas”‖mujer‖(es‖decir,‖yo)‖¡era‖su‖tipo‖favorito!‖Pero‖oh, no. Había sido una total y absoluta idiota. Gabe no tenía un tipo favorito.Gabe‖tenía‖una‖frase‖favorita… para alimentar a sus niñas. Qué tan idiota habíasido. Me volví de espaldas a él, y le di un tirón a la cuerda. Todd se rió y tiró dela cuerda más duro. Tiré hacia atrás. Luego, tiró de nuevo. Luego yo. Tratamos 99de quitarnos el balance el uno al otro.Bueno, Gabe debió tratar de hacer enojar a Todd, porque jaló la cuerda tanfuerte que la cuerda salió de la mano de Amanda y casi golpea su cara. Ellamiró de reojo a Gabe y se acercó hacia delante, tomó el extremo de la cuerda delsuelo, y tiró tan fuerte como pudo.Gabe perdió su balance, y casi cayó, y Sophia Sheridan soltó una carcajada.Luego comenzó a tirar de su propia cuerda. Muy pronto, otras parejas estabanhaciendo la misma cosa, y antes de supiéramos, estábamos en un maratón detira-y-afloja.Fue en ese momento que la Directora Miller apareció para ver las cosas. MaggieKlein parecía no haberlo notado, porque ella estaba gritando pocoprofesionalmente: ―Deténganse. ¡Simplemente sostengan la cuerda! Recogeruna cuerda, alinearse y quedarse quieto. ¿Qué tan difícil es eso? Sostengan losextremos. ¡Basta ya!―¿Cómo va todo? ―la Directora dijo sobre el caos.Maggie Klein dio la vuelta ―¡Oh! ¡Genial! Quiero decir, ¡bien!―¿El estudiante que acabo de pasar por el pasillo fue una casualidad?―Sí. Bueno, fue un accidente. Estoy segura de que Iggy estará bien.―Izzy ―la Directora la corrigió. Purple Rose
  • 100. A Match Made in Highschool Kristin Walker―¿Él qué? ¿Está bien? Estoy segura que lo está ―Maggie Klein tartamudeó.―No. El nombre del joven es Izzy. No Iggy.Maggie Klein se sacudió. ―Por supuesto. Por supuesto. Quise decir eso. Sabíaeso. ―Sus ojos se estrecharon y su cara se iluminó―. ¿Le importaría unírsenos?―Tan‖fuerte‖que‖a‖la‖Directora‖Miller‖no‖le‖quedó‖otro‖remedio‖que‖aceptar.La Directora estuvo a punto de salirse cuando ninguno de los chicos se ofreció aser su compañero, pero entonces, el Sr. Evans dejó caer su trapeador y se acercó.Tomó una de las cuerdas de un metro y le ofreció un extremo a la Directora conuna ligera inclinación. Ella soltó una risa pequeña, y la tomó, e hizo unareverencia hacia atrás.―El objetivo de este juego ―gritó Maggie Klein demasiado alegremente―, esla creación de un nudo y luego trabajar juntos como compañeros y como grupopara deshacerlo. Así, sin dejar ir su soga, todos tendrán que moverse alrededordel espacio; pasar por encima de las otras cuerdas o pasar por debajo de ellas.Lo que sea. Sólo no la dejen ir.Una vez más, Maggie Klein no había previsto lo que setenta y algo de alumnospodían hacer. Amanda se giró en torno a Todd, que por desgracia lo puso aúnmás cerca de Gabe. Hice lo mejor que pude para anudar junto a Mar para queme hablara, pero ella seguía retorciéndose lejos, Johnny se tiró en mi cara. 100Dentro de treinta segundos, habíamos hecho un nudo, claro. Sin embargo, Gabey Todd se encontraban casi en una pelea, (sólo casi porque estaban atados),Amanda estaba allí de pie con aire aburrido, Callie Brooks estaba llorando, yoestaba tratando de acercarme a Johnny para acercarme a Mar, y el Sr. Evans fueatado inexplicablemente a la Directora Miller con su cara contra sus pechos.―¿Señorita Klein? ―La Directora Miller, todavía anudada, gritó sobre losllantos, gritos, y chillidos de risa―. Creo que he llegado al final de mi cuerda.Todo mundo rió ante eso, y en ese momento me di cuenta de que la DirectoraMiller estaría ahí para mi broma a Todd. No era bueno. Tratédesesperadamente de salir del maldito nudo para así poder correr hacia miiPod, pero estaba atascada. Y era muy tarde.Un bocinazo ensordecedor venía en dirección de los altavoces de PA. Era mijuego de altavoces a todo volumen en mi intento de imitar el timbre de PA.Brevemente esperé que nadie lo hubiera escuchado y que siguieran hablando ygritando. Pero fue tan fuerte, que todo el mundo se calló. Me quedé helada. Mivoz distorsionada electrónicamente salía de los altavoces. ―Atención. ToddHarding. La oficina del Doctor llamó para decir que tu examen de herpes saliópositivo. Por favor repórtate con la enfermera inmediatamente. Otra vez, ToddHarding, repórtate a la oficina de la enfermera. Tienes herpes. Gracias. Purple Rose
  • 101. A Match Made in Highschool Kristin WalkerUn grupo de personas comenzó a reír, pero no por mucho tiempo, porque laDirectora Miller dijo: ―¿Quién hizo eso? ―gritó. Giré lo mejor que pude paraver a Todd. Yo sabía que me iba a tirar debajo del autobús. Si no era él, entoncesAmanda seguro lo haría. Pero no sólo Todd no dijo nada. Lo vi empujar y callara Amanda cuando abrió su boca para delatarme. Y ella obedeció. Cómo al azar.Debieron darse cuenta que Todd conseguiría ser arrastrado dentro de todo estode las bromas, así que se mantuvieron en silencio.―Nadie se irá hasta que averigüe quién fue el responsable de esta alteración.―La Directora Miller comenzó a retorcerse de su posición pseudo-esclavitudcon el portero. Todo mundo dejó caer sus cuerdas y se comenzaron a desatar.Todd y Amanda salieron de la cuerda enredada como si no estuviera ahí. Yosalí del embrollo, mirando hacia atrás y adelante entre mis altavoces y dondeGabe estaba sosteniendo los brazos de Mar para mantenerla balanceadamientras Johnny deshacía un gran nudo alrededor de su rodilla. Después deunos pocos minutos, todos finalmente estábamos sueltos. La Directora Milleracechando mis cosas y encontró mi juego de altavoces.―¿De quién son estas cosas? ―demandó. Era demasiado obvio que podíaidentificarme por mi mochila, así que levanté mi mano.―Mías ―dije. 101—―Fiona Sheehan. ¿Este es tu equipo electrónico?Comenzaba a responder. Pero Johnny Mercer gritó: ―¡No! Eso es mío.La Directora Miller lo miró. ―¿Jonathan Mercer? ―Ella comprobó la etiquetade la sudadera―. ¿Voy a creer que esta sudadera de mujer le pertenece a usted?Trate de reclamar, pero Johnny se interpuso entre yo y la Directora Miller, ydijo: ―Es mi equipo, pero son las cosas de alguien más. No sé de quién. Sólo loutilicé para cubrir mis altavoces. ―Él caminó hacia la Directora Miller con lasmanos en sus bolsillos―. Sólo estaba bromeando con Todd. Tratando de sergraciosos.―¿Piensas que es gracioso difundir mentiras escandalosas sobre la vidapersonal de alguien y su salud?Johnny se detuvo en seco. ―No señora. Supongo que no.―No, no lo es. Voy a confiscar este equipo electrónico hasta el momento en quecrea que su comportamiento justifique su devolución.―Um…‖bien ―dijo Johnny―. Lo siento.―La persona con la que tienes que disculparte es con Todd Harding. Adelante.Johnny sacó las manos de sus bolsillos y golpeó con los puños en sus muslos. Sedio la vuelta y miró hacia Todd. ―Lo siento Todd ―dijo. Purple Rose
  • 102. A Match Made in Highschool Kristin WalkerTodd asintió. ―No hay problema Mercer. ―Y ellos estrecharon las manos.Todo era tan convincente, que no estaba segura si Todd realmente sabía quehabía sido yo o no. Pero tan pronto como dejó la mano de Johnny, él me miró yme guiñó un ojo. Él sabía. Juzgando por el ceño de Amanda, también lo sabía.La Directora Miller declaró el fin de los juegos de confianza, instruyó a MaggieKlein para limpiar el gimnasio, y nos ordenó volver a clase. Agarré mis cosas.Quería agarrar a Johnny a solas para agradecerle, pero la Directora Millerseguía hablando con él, así que lo dejé para más tarde. Cuando me volteé parairme, Amanda repentinamente estaba en mi cara. ―¿Por qué siempre tienes queser una perra? ―ella preguntó.Me incliné hacia ella. ―No lo sé. Cuando se trata de perras, tú eres la experta,así que tú dime. ―Amanda se irguió y empujó su falso cabello amarillo.―Sólo deja en paz a Todd, Princesa Pantalones con Pis.―Dile que me deje en paz ―grite―. Él comenzó todo esto. Lo que esasombroso, teniendo en cuenta la profundidad de tus garras en él. Mesorprende que pueda hacer algo sin tú te-lo-dije.La empujé con mi hombro cuando pasé junto a ella y deje el gimnasio. Fuera enel pasillo, Mar me estaba esperando. Gracias a Dios. Finalmente. ―Mar―dije―. Me siento terrible acerca de Johnny. 102―Bien. ―Ladró―. Deberías sentirte terrible. ¿Ahora ves cómo las personastienen que pagar por tu egoísmo, Fiona? ¿Finalmente lo estás entendiendo?―Antes de que pudiera responder, se dio la vuelta y salió.Estaba bastante segura que las preguntas eran retóricas de todos modos. Purple Rose
  • 103. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 16 Traducido por LizC Corregido por Dangereuse_D espués de la escuela, busqué por todas partes a Johnny Mercer para poder pedirle disculpas. Finalmente lo encontré fuera de las oficinas administrativas hablando con su amigo Noah.―¡Johnny!‖ ―dije‖ mientras‖ corría‖ para‖ alcanzarlos.‖ Noah‖ saludó‖ con‖ la‖ mano,‖dijo―:‖Nos‖vemos. ―Y se fue.―Mira‖―dije―,‖siento‖mucho‖lo‖de‖esta‖mañana.‖No‖tienes‖que‖cargar‖con‖ la‖culpa de eso.Johnny encogió sus anchos hombros y se meció sobre sus talones.―Nunca‖ me‖ meto‖ en‖ problemas‖ ―dijo―,‖ así‖ que‖ pensé‖ que‖ muy‖ bien‖ podría‖ 103decir que fui yo, ya que probablemente me dejaría salir con la mía.―¿Lo‖hizo?‖―pregunté.Le quitó importancia con un gesto de su mano.―Todo‖ est{‖ bien.‖ No‖ hay‖ problema.‖ ―Parecía‖ desarrollar‖ una‖ fascinación‖repentina con el suelo de linóleo blanco y azul.―Oh,‖¡uff,‖menos‖mal!Él se acercó a una de los casilleros junto a nosotros y giró la cerradura.―Y‖voy‖a‖conseguir‖tu‖equipo‖de‖vuelta‖también.‖No‖te‖preocupes.―Vaya,‖est{‖bien.‖Genial.‖Gracias.‖―Le‖di‖un‖puñetazo‖amistoso‖en‖el‖brazo.―Si‖hay‖cualquier‖otra‖cosa‖que‖necesites,‖avísame‖―dijo.‖Miró‖directamente‖a‖mis‖ojos―.‖Cualquier‖cosa.‖‖―dijo.Ese‖ cargado‖ “cualquier‖ cosa”‖ flotó‖ en‖ el‖ aire‖ el‖ tiempo‖ suficiente‖ para‖ que‖varios cualquier cosas posibles se deslizaran a través de mi mente. Tomar uncafé. Ver una película. Llorar. Salir.―Me‖tengo‖que‖ir‖―solté.‖Empecé‖a‖caminar‖hacia‖atr{s―.‖Voy‖muy‖tarde‖a‖la‖práctica. Es posible que haya una emergencia de agua para ahora. Pero graciasde nuevo.Dio‖un‖paso‖hacia‖mí.‖―Escupe‖un‖poco‖de‖mi‖parte.Reí falsamente y me despedí con la‖mano.‖―Por‖supuesto.‖Lo‖siento‖de‖nuevo.‖Nos vemos. Purple Rose
  • 104. A Match Made in Highschool Kristin WalkerÉl‖me‖devolvió‖la‖despedida.‖―Nos‖vemos,‖Fiona.Me di la vuelta, y medio corrí hacia el gimnasio.Me detuve en el vestuario para llenar el termo de agua, y luego lo arrastré fueraa la cancha de baloncesto. Pero en lugar de las rutinas de porras animadas,había un silencio total en el gimnasio. El equipo se había agrupado y estabanviendo algo en el piso acolchado. Hasta la vieja Sra. OToole había salido de suhabitual siesta en la silla para hacerse cargo. Me acerqué y vi a una de lasporristas, Judith Norton, de espaldas, con un par de paramédicos inclinadossobre ella. Pusieron uno de esos collares grandes de plástico alrededor de sucuello y una férula de plástico en su pierna. Luego, poco a poco la rodaronsobre un entablado. Levantaron la tabla sobre una camilla y la sacaron.―¿Qué‖pasó?‖―le‖pregunté‖a‖Simone‖Dawson.―Jamar‖la‖lanzó‖pero‖no‖logró‖capturarla.‖Dicen‖que‖se‖rompió‖el‖tobillo.‖Pero‖tienen que comprobar su espina dorsal también.―Oh,‖Dios‖mío‖―dije―.‖¿Hay‖alguien‖m{s‖herido?―No.‖Aunque,‖Jamar‖est{‖bastante‖preocupado.―Apuesto‖que‖sí. ―Después‖de‖un‖par‖de‖compases,‖dije―:‖Así‖que,‖¿supongo‖que‖ la‖ pr{ctica‖ se‖ cancela,‖ entonces?‖ ―No‖ estaba‖ siendo‖ egoísta.‖ Simplemente‖me vino a la cabeza. Lo juro. 104―De‖ ninguna‖ manera‖ ―dijo‖ Simone,‖ enderez{ndose―.‖ El‖ próximo‖ viernes‖ es‖la bienvenida. Tenemos el rally de porristas antes en la hoguera. Se supone quedebemos mostrar Atrapa la Fiebre. Lo has visto. Ya sabes, ¿aquella con la baseen el extremo? ¿El truco de la gran pirámide? Bueno, era una pirámide. Ya no,supongo. Vamos a tener que encontrar algo mejor.―Qué‖ pena‖ ―le‖ dije―.‖ Pero‖ estoy‖ segura‖ de‖ que‖ lo‖ solucionarán.‖ ―Ladeé‖ el‖termo en su borde, lo rodé por las gradas, lo ondeé sobre el banco, y me sentéjunto a él. No había necesidad de vasos. Las porristas sólo rellenaban susbotellas de agua.Una vez que la ambulancia se fue, la Sra. OToole murmuró algo acerca delmaldito peligro en los modernos montajes hoy día y salió cojeando a llamar alos padres de Judith y a la Directora Miller.Todo el mundo comenzó a lanzarse alrededor de la cancha de baloncesto,graznando y farfullando sobre qué hacer acerca del rally de animación debienvenida. Necesitaban los doce cuerpos para hacer el truco al final de Atrapala Fiebre. Les había llevado toda la temporada hacerlo bien.Takisha‖King‖dijo―:‖¿Qué‖hay‖de‖jalar‖a‖alguien‖de‖JV?―No‖podemos‖―dijo‖Amanda―.‖Junior‖Varsity‖tiene‖un‖partido‖fuera‖de‖casa‖esa noche. Purple Rose
  • 105. A Match Made in Highschool Kristin WalkerTodd se acercó al centro del grupo y les hizo seña para entrar en un abrazogrupal. Todos se reunieron alrededor de él. Pude ver a Todd hablando, pero nopodía oírle. Sin embargo, lo que sea que les dijo debe haber sido muy divertido,porque todo el mundo de repente estalló en histeria. Colas de caballo y senosrebotaron por todo el lugar; graznidos e incluso algunos relinchos resonaron enel gimnasio. Entonces Todd dijo algo más que tuvo el mismo efecto que un cubode nitrógeno líquido siendo arrojado sobre ellos. Las chicas se quedaron tanquietas como el hielo y les dieron a Todd miradas desconcertadas.Luego, una por una, se dio la vuelta y me miraron.Mierda. ¿Qué estaban haciendo?Amanda se veía visiblemente molesta. Bueno, horrorizada e indignada seríamás exacto. Pataleó y sacudió la cabeza hacia atrás y hacia adelante. Todd lesusurró algo a su oído rosa alegre y se calmó un poco.Lanzó las manos al aire como si se rindiera a los invasores extraterrestres y semarchó a los vestuarios.Todd se acercó a mí con el equipo detrás de él como una pandilla de matonesenojados con senos. Se puso de pie frente a mí y puso sus manos en sus caderas.Como si fuera el momento justo, y en perfecta sincronía, las otras porristaspusieron sus manos en las caderas también. Un montón de pavos robot 105animatrónicos.Me habría reído, pero algo en la escena volvió de repente el aire en mispulmones en pegamento.―Bienvenida‖al‖equipo,‖Fiona ―dijo‖Takisha.―¿Eh?‖—chirrié. Mi mente corría deprisa, y la terrible verdad de lo que queríadecir‖se‖filtró‖de‖todas‖las‖posibles‖interpretaciones―.‖No.―Sí‖―dijo‖Todd―.‖Eres‖el‖remplazo de Judith.―No,‖no‖lo‖soy.―Lo‖eres.Ésta era una broma. Algún tipo de trampa. Sin duda, esto tenía que ser unaelaborada broma que Todd estaba haciendo. Una que involucraba a JudithNorton rompiéndose el tobillo. Había ido tan lejos sólo para llegar a mí,¿verdad? ¿Verdad?Mal.―Has‖estado‖observando‖durante‖toda‖la‖temporada‖―dijo‖Takisha―.‖Te‖sabes‖las porras.Era cierto. Lo hacía. De hecho, a menudo tenía problemas para dormir por lanoche porque cosas monstruosas como: ¡Lo! ¡Lo tenemos! ¡El fuego en elinterior‖ es‖ el‖ orgullo‖ del‖ Αguila!‖ ¡Sí, lo! ¡Lo tenemos! ¡Ustedes los otros punks Purple Rose
  • 106. A Match Made in Highschool Kristin Walkerdeberán apartarse! Se repetían y repetían en mi cabeza hasta que oraba por lamuerte. Pero saberme las porras y, de hecho saberlas realizar eran dos bolasdiferentes de cera. Bueno, uno era una bola de cera. La otra era una granada demano que acababa de aterrizar en mis pies.Di un salto y empecé a agitar las manos, sobre todo para ocultar el hecho de queestaban‖temblando.‖―Olvídalo.Todd dijo: —Vamos, Princesa, no tienes que hacer ninguna escalada. Puedes serun observador de tiro o incluso una base y Takisha tomará el lugar de Judith.Todo lo que necesitamos es un cuerpo caliente. Pero el tuyo tendrá que servir.―Algunos‖de‖los‖pavos‖robot‖se‖rieron.―Ja,‖ja‖―le‖grité‖a‖él‖con‖el‖mayor‖sarcasmo‖que‖las‖dos‖sílabas‖podían‖llevar.Todd dio un paso más cerca de mí. Los pavos robot le siguieron al unísono denuevo y juro por Dios, pensé que estaban a punto de comenzar a aplaudir ycantar, Uno de Nosotros. Uno de Nosotros. Las Águilas nunca hacen un jaleo, yluego me rodearon y desgarraron mi carne con sus perfectamente rectos, yblanqueados con productos químicos, colmillos.Todd encendió su encanto por lo general reservado para Maggie Klein y gorjeó:—Por favor, Fiona.Recorrí las caras maquilladas-empastadas cuyos ojos pequeños y brillantes 106miraban a todas partes, excepto a mí. Deduje que tenía una única salida.―Sólo‖ lo‖ voy‖ a‖ hacer‖ ―dije,‖ ya‖ mentalmente‖ felicit{ndome‖ por‖ mi‖ fuga‖brillante―,‖si‖Amanda‖me‖lo‖pide.‖Amablemente.Allí está. Sabía que no había ninguna maldita manera que Amanda pudierareunir la civilización suficiente para pedirme que la ayudara. Era libre.―Oh,‖vamos…‖―Todd‖empezó‖a‖objetar.‖Pero‖yo‖lo‖interrumpí.―No,‖Todd.‖Se‖trata‖de‖un‖ultim{tum.‖¿Ella‖es‖la‖co-capitana y dónde está? Nisiquiera pudo soportar estar aquí para preguntarme. ―Entonces,‖ me‖ decidí‖ a‖dar un paso más, que, en retrospectiva, probablemente fue demasiado lejos. Meincliné‖y‖ le‖dije―:‖¿Cómo‖puedo‖saber‖que‖esa‖perra‖ no‖va‖a‖tratar‖de‖que‖me‖rompa mi tobillo? ¿O el cuello?Una ola de rabia se apoderó de la cara de Todd de una manera tal que no habíavisto desde el incidente del perro caliente. Tiró de mi brazo y me arrastró haciala puerta vaivén que lleva al resto de la escuela. Tuve visiones de élarrojándome como si hubiese sido botada de un bar por estar borracha y serrevoltosa.Pero no lo hizo. Sólo me sacó al pasillo y me puso contra la pared. Purple Rose
  • 107. A Match Made in Highschool Kristin WalkerLo que sucedió después, no lo puedo explicar. Tal vez estaba abrumada por elasalto de los pavos robot. Tal vez tenía miedo de que Todd estuviera a punto dematarme.Todo lo que sé es, que sin ninguna advertencia, me puse a llorar.―¿Qué‖ demonios?‖ ―dijo‖ Todd,‖ claramente‖ sorprendido‖ por‖ mi‖ explosión‖ de‖l{grimas.‖Se‖apartó‖de‖mí―.‖¿Qué‖demonios?―Oh,‖ por‖ favor‖ ―le‖ dije,‖ apartando‖ las‖ l{grimas‖ de‖ mis‖ mejillas‖ con‖ mis‖palmas―.‖ No‖ me‖ digas‖ que‖ nunca‖ has‖ visto a una chica llorar antes. Estássaliendo con la reina del melodrama.La mención de Amanda trajo de vuelta a Todd.―¿Qué‖demonios‖pasa‖contigo‖y‖ella,‖de‖todos‖modos?Sollocé y me limpié mi mocosa nariz con la manga de mi sudadera.―Siempre‖me‖est{‖atacando. Yo sólo me defiendo.―Oh,‖ tonterías.‖ Das‖ tanto‖ como‖ recibes.‖ Adem{s,‖ ¿no‖ se‖ te‖ ocurre‖ pensar‖ que‖puede haber una razón por la que se siente obligada a atacarte?―Bueno,‖he‖considerado‖la‖posibilidad de que tiene la rabia ―dije.Todd puso los ojos en‖blanco.‖―Tu‖simpatía‖es‖abrumadora.―Tu‖sarcasmo‖est{‖sobrevalorado.―Vamos.‖ Olvídate‖ de‖ Amanda.‖ Necesito‖ que‖ hagas‖ esto‖ por‖ mí.‖ Ayuda‖ al‖ 107equipo. Por favor.―¿Por‖qué?‖―pregunté,‖totalmente‖explotando‖mi‖estado‖sensual.―Porque,‖Princesa‖―dijo―.‖Porque‖te lo estoy pidiendo.Y eso fue todo. Aquí estaba el Señor Mierda Floja, el Neandertal Sin Cuello, depie frente a mí pidiéndome un favor bajo ninguna base más que el hecho de queestábamos unidos en un matrimonio falso.Y aquí estaba yo diciendo que sí.―Bien‖ ―murmuré―.‖ Lo‖ haré.‖ Pero‖ tienes‖ que‖ hacer‖ que‖ Amanda‖ sea‖ amable‖conmigo. Decente, de todos modos.Todd‖cerró‖sus‖ojos‖azules‖y‖volvió‖a‖abrirlos.‖―Hecho.‖Gracias.Saqué un pañuelo de papel medio usado de mi bolsillo y me soné la nariz. Ledije:‖ ―Que quede claro que tampoco pienso seguir llevando alrededor esemaldito termo de agua naranja nunca más.―No‖hay‖problema.―Y‖ oye,‖ no‖ quiero‖ sólo‖ estar‖ de‖ pie‖ allí,‖ mirando‖ como‖ un‖ matón‖ en‖ un‖uniforme. Quiero que me enseñes los pasos o movimientos o lo que sea que lesllame entre las porritas.―¿Crees‖que‖puedes‖hacerlo? Purple Rose
  • 108. A Match Made in Highschool Kristin WalkerRecordé las clases de ballet a los cinco años que había tenido cuando era niña.No era una Anna Pavlova. Me encogí de hombros.―No‖tengo‖ni‖idea.Todd sostuvo abierta la puerta vaivén en el gimnasio.‖ ―Bueno,‖ vamos‖ a‖averiguarlo.Metí de nuevo mi pañuelo empapado en el bolsillo.―Qué‖día‖―dije―.‖No‖creo‖que‖pueda‖tener‖una‖mañana‖mucho‖peor‖que‖la‖de‖hoy. Dios, me siento como una imbécil por meter a Johnny en problemas.―Mercer‖es‖un‖niño‖grande‖―dijo‖Todd―.‖Él‖puede‖manejarlo‖por‖sí‖solo.―Igual‖me‖siento‖como‖una‖idiota.―Bueno,‖ acostúmbrate‖ a‖ ello‖ ―dijo―,‖ porque‖ la‖ pr{ctica‖ est{‖ a‖ punto‖ de‖comenzar.―Perfecto ―dije.―Y‖de‖todos‖modos,‖¿esa‖broma‖del‖anuncio‖que‖hiciste?―¿Sí?―Buena‖esa.Caminamos de regreso al gimnasio juntos.Después de la práctica, apenas llegué a casa en mi bicicleta. Todos los músculos,ligamentos, y tendones en mi cuerpo quemaban. Al igual que mi garganta. Al 108igual que mi cerebro. La decencia humana básica y el instinto de conservaciónme evitaron revelar más detalles de esa primera práctica de porristas. Los pavosrobot habían hecho que pareciera tan fácil. Después de todo, la animación debeser una obviedad, si ellos podían hacerlo.Bueno, no lo era. Y eso es todo lo que voy a decir acerca de ese día. Purple Rose
  • 109. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 17 Traducido por kathesweet Corregido por Dangereuse_U na semana después, todavía estaba adolorida más allá de lo creíble. No tenía idea de lo mucho de fuera de forma que estaba. Sabía que no hacía ejercicio aparte de montar bicicleta. Aun así, había esperadotener un poco más de resistencia que, digamos, mi abuela artrítica. Lo primeroque hacía cada mañana cuando iba a la escuela era sacar mi botella deibuprofeno de la parte de abajo de mi casillero y me tomaba unos. Sin embargo,tomaba un rato que hicieran efecto. El martes no fue hasta mi sesión deconsejería con Maggie Klein que pude verdaderamente sentarme en una silla 109sin sentir como si alguien me hubiera golpeado en el trasero con un puñado decuchillos.―Bienvenido, Todd. Bienvenida, Fiona. Muy bien. ¿Cómo van las cosas?―Maggie Klein cruzó sus piernas, inclinó su cabeza a la derecha, y juntó susmanos en su regazo. La pose clásica de consejera. Todd y yo nos encogimos dehombros. No me molesté en hacer contacto visual. Francamente, estabadistraída por las envolturas de dulces vacíos esparcidas cerca a la papelera. Ylas pilas de papeles por todas partes, que parecían ser fotocopias de lo mismo.―¿Esos encogimientos de hombros significan que todo bien? ¿O significan quelas cosas van demasiado mal para siquiera hablar de ellas? ―Su cabeza seinclinó aún más. Por un segundo la imaginé cayendo y rodando por el suelo,recogiendo las envolturas de dulces en su camino.Estaba bastante segura que Maggie Klein esperaba que dijéramos que las cosasapestaban, porque cuando Todd dijo: ―Todo está bien. ―Sus cejas selevantaron hacia el cielo.―¿De verdad? ―preguntó. Di un solo encogimiento de hombros y asentí unavez.―¡Bien! ―Maggie Klein juntó sus manos en frente de su cara y puso su cabezaderecha, por fin. Me dolía el cuello de sólo mirarla. Claramente estabacomplacida por la idea de que de alguna manera había traído paz a dos partes Purple Rose
  • 110. A Match Made in Highschool Kristin Walkeren guerra. Por supuesto, ella no había tenido absolutamente nada que ver conesto―. Esa es una buena noticia. ―Esperó que nosotros dijéramos algo. Gracias,supongo. No lo hicimos.Maggie Klein se tambaleó de su subidón inducido de consejería. ―Entonces.Primero, quiero felicitarlos por ganar el premio mensual en octubre. Aquí estásu cupón‖para‖Steuben’s.‖―Lo extendió, pero ni Todd ni yo lo tomamos.Finalmente, Todd arrebató el cupón, diciendo: ―Puedo tomar esto. Sé que aFiona no le gusta la salchicha.Respondí al instante. ―Todd,‖ sin‖ embargo…‖ una‖ vez‖ envuelve‖ sus‖ manos‖alrededor de una salchicha larga y gruesa, no puede meterla en su boca losuficientemente rápido.―Muy bien vamos a cambiar de tema ―dijo Maggie Klein. Mientras seempujaba más alto en su silla, accidentalmente se apoyó en su bufanda rosada ymedio se estranguló. Agarró la bufanda, la desenrolló de su cuello con furia, yla tiró sobre su escritorio. Tomó una respiración de limpieza, adentro yafuera―. Muy bien. El segundo punto del asunto es hacerles saber que eldinero real recogido en los últimos dos meses asciende a $2.464. Recuerden quela pareja ganadora se dividiría la mitad de la cantidad, y la otra mitad va acaridad. Así que justo ahora, cada uno obtendría $616. Nada mal, ¿huh? 110Todd y yo contestamos con encogimientos de hombros de nuevo. Pero no pudeevitar pensar en todas las maneras en que podría gastar ese dinero. Pobre Todd,probablemente tendría que entregar todo el dinero a Amanda para cubrir sutinte de cabello y bronceado falso.―Muy bien, entonces. Ya que no completamos todos los juegos de confianza lasemana‖ pasada…‖ ―La voz de Maggie Klein titubeó. Se aclaró la garganta―.Intentaremos completarlos hoy con un ejercicio de visualización. Sólo unpequeño truco para ayudar a una pareja a construir la confianza y atadurassubconscientes.Todd dijo: ―Lo siento, Maggie, pero no me gusta el bondage 6. Incluso el que essubconsciente.Yo medio reí.Maggie Klein suspiró. ―Simplemente cierren sus ojos e imaginen un lugardonde los dos podrían disfrutar como una pareja. Sólo háganlo.6 Bondage: una práctica erótica que implica el uso de ataduras sobre el cuerpo de unapersona, ya sea vestida o desnuda. Purple Rose
  • 111. A Match Made in Highschool Kristin WalkerCerramos nuestros ojos, pero alguien golpeó la puerta, así que abrí los míos.Los ojos de Todd siguieron cerrados, y él estaba hundiéndose en su silla suave.Estaba bastante segura que planeaba quedarse dormido.―¿Quién es? ―exigió Maggie Klein a la puerta.Ésta se abrió un poco, y una nariz se asomó. —¡Maggie, necesito hablar contigo!No sé qué hacer. Aaron me dijo que va a dejarme y que va a llevarse todo eldinero y a los gemelos. Él no puede hacer eso, ¿verdad, Maggie? No haydivorcio, ¿cierto? Por supuesto, dice que no va divorciarse de mí, que todavíaseguiremos casados, que simplemente se va. Dice que lo fastidio demasiado quesoy una loca por el control. ¿Eso es verdad? No lo soy, ¿cierto? Oh, lo siento,¿estás en medio de algo? Puedo volver después. ¿O debería esperar? ¿Qué tal sisimplemente espero?―Sophia ―dijo Maggie Klein a través de sus manos apretadas sobre su cara―.Aprecio tu…‖ entusiasmo…‖ considerando‖ el curso pero como dije ayer en lasesión, esto no es real. Por favor, simplemente completa tu presupuesto, escribetu diario, y vive tu vida.Sophia Sheridan pegó toda su cabeza en la puerta. ―Pero‖Aaron‖dice…Maggie Klein echó su cabeza atrás. ―Sophia. ―Sophia se detuvo. Maggie Kleinsuspiró―.‖Espera‖afuera.‖Terminaremos‖aquí‖pronto.‖Luego‖tú‖y‖yo‖podemos…‖ 111hablar.―Muy bien, gracias, Maggie. Estaré afuera. ―Sophia cerró la puerta, y MaggieKlein dejó caer su frente sobre su escritorio.Vi sus omoplatos levantarse y caer con su respiración profunda. Después detres respiraciones, se enderezó y dijo: ―Muy bien. ¿Dónde estábamos? Todd,¿estás durmiendo?Pateé a Todd y él fingió despertar de un sueño profundo. ―Oh, ¿huh? Estabatan concentrado en mi visualización que debo haberme quedado dormido.―Eres una visualización desagradable ―murmuré.―No vamos a empezar eso de nuevo, Fiona.Dios, ¿no podía entender que estaba bromeando?―Todd ―dijo―, ¿por qué no describes lo que visualizaste?―Bueno, Maggie, Fiona y yo estamos en una playa de arena blanca en una islatropical ―dijo Todd.―¿Y qué están haciendo los dos juntos? ―preguntó Maggie Klein.―Fiona acababa de entregarme una piña colada.―Sin alcohol, asumo. Bien.―Y ahora ella está recogiendo una concha de ostra.―Muy bien. ¿Qué está haciendo con la concha? Purple Rose
  • 112. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Está usándola para limpiar la piel muerta de mi piel. Pero es difícil, porqueestá en cuatro así que su trasero puede ser una mesa para mi taza de coco.Me giro y golpeó a Todd en el hombro. ―¿En cuatro? Escucha, si tuviera unaconcha que pudiera cortar piel, mejor creerías que no sería tu piel lo quecortaría.―¡Fiona! ―chasqueó Maggie Klein.La ignoré. ―Simplemente diremos que tu bebida no sería lo único loco7 que tedaría.―Fiona ―bramó Maggie Klein―. ¡Por favor! ―No fue una petición. Tomó unarespiración profunda y la dejó salir en una pequeña ráfaga. Luego lo hizo denuevo. Tomó una tercera respiración y cerró los ojos. Mientras exhalabalentamente, hizo un movimiento hacia abajo con sus manos como si estuvieraexpulsando las malas vibras de su cuerpo. Abrió sus ojos y sonrió falsamente―.Fiona, tu hostilidad está impidiendo seriamente cualquier esperanza deprogreso aquí.―¿Mi‖hostilidad?‖No‖soy‖la‖que…―Me temo que nuestro tiempo está terminado. ―Se levantó para abrir lapuerta antes de que siquiera pudiera terminar. Totalmente injusto. Era muyparcial hacia Todd. Además, era obvio que ahora me culpaba por el activismo 112de mi madre contra su curso, pero como sea. Siempre que eso nos sacara deconsejería más temprano, no me importaba―. Mantengan el buen trabajo consu presupuesto y diarios ―dijo. Cuando salimos, Sophia Sheridan nos pasó yentró en la oficina.―Te veo en la práctica, Princesa ―dijo Todd, y se fue.―Sí, Señor. Adiós ―dije detrás de él.En mi camino a clase, giré una esquina y me encontré en un rumbo de colisióndirecta con Johnny Mercer. (Impacto cerca de T menos quince segundos). Noquería tener otra conversación incómoda. (Ahora son doce segundos). ¿Por quéverlo me agitaba tanto? (Ahora son nueve segundos). Él simplemente estabatratando de ser una persona agradable. (Seis segundos). ¿Entonces por quéquería evitarlo? (¡Tres segundos!). No podía soportarlo. Agaché mi cabeza yentré en el baño. Mala elección.No sólo Marcie estaba allí, sino que estaba hablando casualmente con Amanda.Naturalmente, ambas se giraron para ver quién había abierto la puerta. Por unsegundo agonizante, nos quedamos congeladas, mirándonos. Luego,7 Loco: Juego de palabra entre coconut (coco) y nut (algo o alguien loco) Purple Rose
  • 113. A Match Made in Highschool Kristin Walkeragradecidamente, millones de años de evolución vinieron a mi rescate. Luchar ohuir se hizo presente y me metí en uno de los cubículos.Por supuesto, en realidad no tenía que orinar. Sólo había entrado en el bañopara escapar de Johnny Mercer. Así que me sentí ridícula simplemente paradaallí en el baño. No pude evitar recordar el mantra de Marcie: Dignidad, Fiona.¿Pero qué opción tenía? Y por cierto, ¿estaban jodidamente bromeando?¿Marcie y Amanda ahora eran amigas? Eso parecía encajar con la manera enque mi vida iba, así que realmente, no debería haber sido una sorpresa tangrande como lo fue.Gracias a Dios, ellas no parecieron querer continuar su conversación mientrasyo estaba a una puerta de aluminio de distancia.‖ Dijeron,‖ “Nos‖ vemos”,‖ y‖escuché el baño de la puerta abrirse y cerrarse. Miré bajo el cubículo y no viningunos, bien, así que adiviné que era seguro salir.¿Ya he mencionado que nunca he sido afortunada?Amanda todavía estaba allí. ―¿Un consejo? ―dijo. Como si tuviera algunaopción en si o no quería escucharlo. Me preparé para algunos consejos demierda sobre qué hacer si tu mejor amiga repentinamente te odia, algo en lo queAmanda sin duda tenía experiencia―. Podrías querer considerar conseguirlentes de contacto ―dijo―.‖En‖acrobacias‖y‖ esas‖cosas,‖las‖gafas‖pueden‖ser…‖ 113peligrosas o lo que sea.―Oh ―dije estupefacta.―Toma un poco acostumbrarse a ellos, así que deberías conseguirlos pronto.―Levantó sus pechos, abrió la puerta, y desapareció.Esta vez fui la que se quedó parada en el baño con mis engranajes mentalesmoliéndose. Mi pobre cerebro no podía tratar con Amanda no sólo siendocortés, sino mostrando una aparente preocupación por el bienestar de otro serhumano. ¿En verdad Todd había logrado que fuera amable conmigo? ¿Y porqué repentinamente estaba toda amistosa con Marcie? Mi mente se arremolinóen lo absurdo de todo esto. Volví a la realidad cuando el timbre sonó. Mierda.Iba tarde. Mala suerte típica. Pero al menos eso significaba que todavía era yo.Miércoles, Noviembre 13No sólo debería tener todo el dinero recogido del curso de educaciónmatrimonial, sino que también debería tener una jodida Medalla de Honor delCongreso. Si parte del matrimonio es sacrificar toda tu dignidad y auto-respetopor tu pareja, entonces estoy en ello. Por cerca de una semana ahora, me hehumillado, brutalizado mi cuerpo, y forzado mi cerebro solamente porque mifalso esposo me pidió hacerlo. Debí haberme vuelto loca por un segundo Purple Rose
  • 114. A Match Made in Highschool Kristin Walkercuando acepté ser porrista. Olvidé que se suponía que odiaba a Todd. Muybien, supongo que ya no lo odio.Amanda, por otra parte, es una historia diferente. No importa lo mucho que lointente (lo que, para ser honesta, no es mucho), simplemente no puedo sacar arelucir ningún cariño por ella. Incluso cuando en realidad fue medio decenteconmigo ayer en el baño. (Otra razón por la cual debería tener el dinero delcurso: reponer lo que tuve que gastar para los lentes de contacto). Cuanto másconozco a Todd, menos entiendo por qué esos dos están juntos. Pero te diré unacosa: si yo fuera la esposa de Todd en la vida real, tendría que suicidarme.Porque‖ si‖ ser‖ su‖ “tipo”‖ significa‖ ser‖ en‖ algo‖ parecida‖ a‖ Amanda,‖ entonces‖preferiría estar muerta.Muy bien, quizás estoy siendo un poco dramática. No me suicidaría. Perodefinitivamente me volvería lesbiana, al menos. 114 Purple Rose
  • 115. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 18 Traducido por Susanauribe Corregido por NanisL os días antes del espectáculo de porristas pasan demasiado rápido. No me había medido un uniforme hasta el día anterior. Me siento como una loca en esa minifalda roja-y-blanca de poliéster y chaleco de cuello en V. Como payaso putón. Debería también mencionar que la tela y el tejido de los uniformes deporristas prohíben la evaporación de cualquier transpiración en absoluto. Parael momento que llego a la escuela en la noche del viernes, estaba empapada consudor, incluso aunque estuviéramos sólo a 40 grados. Cada vez que pienso 115sobre pararme frente a todas esas personas, me siento toda débil, y el sudor sólosale de mí.El espectáculo de porristas estaba previsto para las seis treinta, justo antes deljuego de bienvenida contra nuestros archirrivales, Lincon. Se supone quedebemos hacer toda una rutina de porristas —terminando con Atrapando laFiebre— frente a una fogata mientras todos los demás se emborrachan asípueden actuar como imbéciles durante el juego. En el medio tiempo, HannahFortis y Zack Branden van a ser coronados reina y rey de la bienvenidamientras la banda toca Bohemian Rhapsody. Entonces en verdad, nuestra granpresentación era en la fogata.Justo después de las seis, llego al campo donde vamos a encender la fogata. LaDirectora Miller y el Sr. Evans estaban reunidos con el jefe local de bomberossobre la gigante pila de madera. La Sra.‖ O’Toole‖ estaba‖ en‖ una‖ silla‖ de‖ jardín‖junto a la escuela. Todd, Amanda, y el resto del equipo están calentando. Noestaba segura de si necesitaba calentar o no, porque estaba con calor ytemblando al mismo tiempo. Mis gafas se siguen deslizando hacia abajo,porqué mi nariz estaba sudando. Fui la Oftalmología Zinnman en el Mall PrairieView el día antes para examinarme y conseguir lentes de contacto. Resultó que Purple Rose
  • 116. A Match Made in Highschool Kristin Walkeryo tenía una prescripción extraña, así que los lentes no iban a estar listos por unpar de semanas.―Llegas tarde, Princesa ―Todd dice.―Cinco minutos ―dije―. ¿Qué, vas a hacer que haga flexiones o correr vueltaso algo así?―El equipo está esperando ―dice él―. Alinéate.Nos pusimos en formación y corrimos por Vapor, Éxito, y Águila Orgullosa, loscuales tienen unas pequeñas proezas parejas y un montón de volteretas. Yo sólogrito y hago manos de Jazz. ¡Brilla!Luego es tiempo para correr por Atrapa la Fiebre. Estaba un poco ida por lasgafas resbalándose durante el giro, y las empujo mientras se supone que deboestar aplaudiendo. Ellos aplauden tarde y Amanda nos detiene. —Fiona, no sési he dicho esto antes, pero la idea de hacer porra es hacer todo al mismotiempo.Le respondo alzando una pierna, moviéndome hacia atrás, y sacando el gigantecalzón de mi trasero de los cortos pañales-pantalones que tenemos que usardebajo de la falda.Amanda arruga su nariz. —Oh, muy femenino. En verdad representas lo mejoren animación. 116Pretendo meter mi dedo en mi nariz y excavar alrededor. ―¿Que dijiste?El pavo robot dice: ―¡Ew!Amanda dice: ―Eres asquerosa.Resoplé fuertemente por mi nariz y carraspeé un escupitajo falso. El pavo robotgritó. Me recosté como si fuera a escupir, y Todd dijo: —¡Fiona! —Lo miré ehice una pantomima de tragar―. Sólo intentemos de nuevo.Nos alineamos de nuevo y esta vez hicimos la rutina e incluso fuimos capacesde hacer la forma de pirámide. Todo mi trabajo era arrodillarme en una rodillamientras Simone se para con un pie en mi otra pierna y un pie en la espalda deTakisha mientras ella se agachaba. Otra, una cosa más complicada sucedió, perotodo lo que yo tenía que hacer era quedarme quieta y agarrarme de la pierna deSimone. Pero tuve otro calzón atrapado, así que la dejé ir por un segundo parasacarlo. Cuando alcancé lo que quería detrás de mí, supongo que medio perdími equilibrio, porque mi rodilla tiembla un poco. Y Simone tiembla un poco. Ytodos los demás tiemblan un poco. Agarro la pierna de Simone de nuevo. Ellada un pequeño chillido y agarro su equilibrio. Entonces todos los demás lohicieron. Así que estuvo bien. Pero me hice una nota para mí misma de ignorartodos los calzones. Purple Rose
  • 117. A Match Made in Highschool Kristin WalkerNos desmontamos y practicamos los aplausos falsos, los gritos y los puños alaire.Genial, genial.Para entonces las personas estaban comenzando a aparecer para la fogata.Antes me dirigí al gimnasio con el equipo para esperar nuestra entrada, le dirigíuna mirada rápida a Gabe en la multitud. No lo vi, pero vi a Marcie caminandohacia mí. Si pensaba que ella iba a regañarme justo antes de que hiciera lapresentación, estaba loca. Pretendí no verla y me volteé.―¡Fiona! ―gritó ella.La ignoré.―¡Fiona, espera!No escuché esa tampoco.―¡Fee! ―la escuché trotando. Me puso una mano en el hombro.Puse mi mejor cara de me-importa-una-mierda y me volteé. ―¿Sí?Ella se detuvo un segundo para recuperar su aliento. ―Hola. Escucha. Sóloquiero decirte que creo que es genial que lo que estas haciendo por el equipo deporristas. Ayudarlos de esta manera, dice mucho.Medio me encojo. Miro a la bombilla encima de la puerta de metal. ―Gracias.―Abrí la puerta y camine dentro del gimnasio. Mar me siguió. 117—Lo dije en serio ―dijo ella. Podía decir por su expresión que lo hacía. Era miantigua Mar.―Gracias ―dije. Y lo decía en serio, también.Mar sonrió. ―Wow, luces bizarra en ese uniforme.―Dímelo a mí. ―Me incliné para susurrarle―. Mi único consuelo es que tal vezGabe pensará que es caliente. ¿Está ahí afuera? ¿Lo viste? ¿Con quién está?Mar dio un paso hacia atrás y cruzó sus brazos. ―Fionna, ¿no es por eso que teuniste al equipo, verdad?Como si pensara mi respuestas, agarre un pedazo de pintura amarilla de lapared de carboncillo con mi uña del pulgar. ―No, no fue mi primerpensamiento cuando Todd me pidió que me uniera al equipo. Pero había sidomi segundo. Tal vez el tercero. Quiero decir, ¿Mar? especialmente con todas lasveces que Gabe se detiene a practicar para hablar con Amanda sobre las cosasdel matrimonio u otras.―¿Entonces estás haciendo esto para impresionar a Gabe Webber?―No. Bueno, tal vez. No completamente. Pero supongo que puedes decir quefue un extra. Un gran extra. Un enorme extra. Pero en serio, ¿puedes culparme?Marcie se volteó 360° mientras dirigía una pequeña risa hacia las vigas delgimnasio. ―No puedo creerte, Fiona. Eres algo. Qué gran pieza de trabajo. No Purple Rose
  • 118. A Match Made in Highschool Kristin Walkerpuedo creer que estés enmascarada como un decente ser humano sólo parallenar tu propia agenda personal.―¿Qué? ―¿A dónde se había mi Mar? ¿Hola?―. ¿De qué demonios estáshablando, Marcie?Alguien abrió la puerta y una ráfaga de aire con humo de la fogata entró.Marcie movió su pelo exactamente como Amanda lo hacía. ―Pensé que tal vezfinalmente te diste cuenta que has sido una egoísta idiota, y habías hecho algorealmente generoso para compensarlo. Pero no. Eres tan egoísta como siempre.Claro. Esta vez se había quitado los guantes. De ninguna manera iba a aceptaresto. Me incliné hacia Mar y dije: ―¿Quién demonios crees que eres? Tangrande y poderosa. Juzgando a todos los pobres NDNCQ. ¿Qué diferencia tehace si hago algo para lucir bien frente a Gabe Webber, huh? ¿Cómo demonioseso tiene cualquier impacto en tu vida?Ella pestañeó. ―¿Impacto en mi vida?―Sí. Tu vida. ¿Cómo algo de esto es de tus jodidos asuntos?―¿Mis asuntos? ―Ella chilló.―Sí. ¿Cómo lo que siento por Gabe Webber tiene relación en lo que seacontigo?Su rostro se volvió blanco. Lágrimas encharcaron sus ojos. Cada músculo en su 118rostro tembló. ―Ha estado molestándome ―dijo ella―, porque yo soy la noviade Gabe Webber. Yo. Soy la chica misteriosa de la que has estado hablandopestes todo el semestre. Gabe y yo comenzamos a salir en el campamento deverano. Él trabajó allí también. No tenía el corazón para decírtelo antes, porquesabía que te mataría. Pero ahora, simplemente no me importa. Así que ahítienes, Fiona. Eso es.Ella limpió sus lágrimas con el dorso de su mano y manchó de rímel su mejilla.―Y para ser honesta, no puedo ver cómo no lo notaste. ¿Recuerdas cuandoGabe dijo que le gusta una mujer completamente junta? Quería decir que erayo, no tú. Soy a la que le estaba guiñando y saludando en las pruebas deporristas. ―Ella alejó otra lágrima y dio un paso hacia mí―. De hecho, nosestábamos besando debajo de las gradas mientras estabas hablando con Todd.¿Qué te parece eso? Y también nos escapamos juntos del baile. Soy a la queescuchaste hablándole a él. Gabe me ama a mí, no a ti. De hecho, él casi que teodia después de todo lo que he dicho sobre la forma que has estado actuandoúltimamente. Así que tal vez deberías rendirte con él, porque nunca va asuceder. Ahora, si me perdonas, Gabe me está esperando.Ella giro en sus brillantes botas de tacón y salió disparada lejos de mí.De ninguna manera. Purple Rose
  • 119. A Match Made in Highschool Kristin WalkerTenía que estar imaginando esto.Estaba en la cama, dormida, y esto en verdad no estaba sucediendo.Mi mejor amiga simplemente no había convertido todos los mejore momentoque habíamos compartido este año en mentiras. Mi dulce Mar no era unatraidora apuñala espaldas. Ella no sería así de egoísta. Ella no haría eso. Ella nohubiera hecho eso.Pero lo había hecho.Ahora estaba caminando lejos. Fuera en la noche y hacia los brazos en los queyo quería ser sostenida. El cuerpo en el cual quería recostarme. El rostro quequería tocar. Él era de ella. Ella iba hacia él. Yo nunca lo haría. Y nunca latendría a ella tampoco. Había perdido a Marcie. Había perdido a Gabe. Mimejor amiga. Mi amor. Mis corazones. Idos.Sentí una mano en la parte trasera de mis hombres impulsando mi cuerpo haciaadelante. Mi s pies temblaron debajo de mí y corrí. El equipo corrió hacia milado. Nuestra entrada había llegado. Era tiempo para actuar.Sólo que no podía respirar. No podía ver. No podía sentir mis manos o pies. Lafogata prendida detrás de nosotros. La multitud animó y yo estaba pasando porla rutina. Una animación tras otra. Pasé por las emociones como una máquina.Sin palabras. Sin sonrisa. No. No cuando mi cara estaba vidriosa con lágrimas. 119No cuando mis gafas estaban moteadas y rayadas. Cuando mis piernas no erannada excepto esponjas para que Simone se parara en ellas. Mis brazosconduciendo plomo. Incapaces de sostenerla. Incapaces se agarrarla mientrasella se inclinaba y caía. Y todos los demás cayeron alrededor de ella. Brazos ypies torcidos en todas las direcciones. El sonido de gritos construyéndose, comovolumen subiendo. Luego un codo duro en mi mejilla, enviando mis gafas avolar. Yo volando después de ellas. Y estaba tendida en el suelo duro junto contodo el resto del escuadrón.Nadie se movió por unos cuantos segundos. Luego todos lo hicieron. Dos DocMartens negros como la tinta aterrizaron frente a mi rostro. Fuertes manosdebajo de mis hombros me levantaron. Gentilmente limpiaron el desastre demis lágrimas y polvo de mis ojos. Ojos que podían concentrarse ahora y ver elrostro de Johnny Mercer delante de mí. Con una semblante preocupado debajode su gorra de básquetbol, y rápidos ojos avellana buscando cada centímetro enmí por daños.Él preguntó en su voz profunda: ―¿Estás bien, Fiona?―Lo arruiné ―dije.—―Olvídate de eso. Sólo agradece que nada esté roto. Purple Rose
  • 120. A Match Made in Highschool Kristin WalkerTraté de poner las piezas de la escena juntas en mi cerebro. ―¿Todos los demásestán bien? ―No veía sangre. No veía huesos. Todos estaban moviéndose.Levantándose. Limpiándose.Amanda la cargó conmigo. ―¿Qué demonios te sucedió?Toqué mi mejilla. Sentía mis gafas faltando. ―Lo siento, Amanda. No pudesostenerla.―¿No pudiste sostenerla? ¡Colapsaste totalmente debajo de ella! Ni siquieraintentaste. Además, estabas haciendo tarde todas las marcas, tus aplausosestaban fuera de lugar, tus brazos estaban torcidos, ¡y ni siquiera gritaste lasporras en absoluto! Ni siquiera sé por qué alguna vez pensaste que sería buenaen esto. ¡Dejarte unir al equipo fue un enorme error!Los gritos de Amanda atrajeron la atención de algunos estudiantes cerca. Seagruparon para vernos en la luz frenética de la fogata. Miré a Amanda, y todaslas emociones que había sentido en la última media hora habían comenzado ahacer espiral hacia adentro.Volteando, y volteando hasta que formaron un punto fino y altamentepresurizado en ella.Luego se liberaron.―¿Dejarme unir? grité―. ¿Crees que me dejaste unir? ¿Cómo si ser parte de tu 120jodido espectáculo de locos era algo que alguna vez hubiera querido? ¡Joder, no!El equipo me pidió que me uniera. ¡Yo no quería! Dije que no. Le dije a Toddque de ninguna manera en el infierno me uniría. Pero él me rogó. ¡Él rogó! Élme necesitaba. Ustedes me necesitaban. Nunca quería estar aquí en primerlugar, ¡así que no me hables mierda sobre brazos torcidos y marcas perdidas!Me importa una mierda las estúpidas marcas. ¿Crees que el mundo va aterminar porque no aplaudí correctamente? Consigue una puta perspectiva,Amanda. Saca tu cabeza de tu trasero y mira a tu alrededor. El planeta no va aestallar si tus porras no son perfectas. O tu maquillaje no está perfecto. O tuvida amorosa no es perfecta. ¡El destino del mundo no depende en cadapequeña cosa que hagas! ¡No eres el centro del jodido universo!Amanda se quedo quieta como si estuviera muerta a través de toda mi diatriba.Cuando finalmente terminé, esperé su respuesta. Su réplica. Su respuesta defuego.No hubo ninguna.En cambio, Amanda comenzó a llorar. Suave al principio, luego con grandes yfuertes sollozos y lágrimas aumentando. Sus manos volaron a su rostro, y sushombros moviéndose con cada aliento tembloroso. Todd estuvo a su lado en unsegundo, habiendo escuchado todo el intercambio desde unos metros de Purple Rose
  • 121. A Match Made in Highschool Kristin Walkerdistancia. Él puso el rostro empapado de ella en su pecho, la rodeó con susbrazos, y la sostuvo. Después de unos momentos, le susurró en su oído, y ella sedeslizó de sus brazos y corrió por la multitud hacia el gimnasio.Luego Todd se volteó hacia mí. ―¿Qué demonios fue eso?Más personas se acumularon alrededor. Dije: ―¡Ella la cargó conmigo primerosobre la porrista de mierda que soy y cómo fue un error tenerme en el equipo!―Una ráfaga de viento dirigió las llamas de la fogata hacia arriba y sopló unalluvia de brasas.Todd gritó: ―Lo que sea que ella dijo, no se merecía ser gritada en frente detoda la escuela. Sácalo conmigo, ¡está bien! Házmelo a mí, ¡puedo soportarlo!Pero déjala en paz. Ella no puede soportarlo. Es extremadamente sensible.―¿Sensible? ―chillé―. Por favor, Amanda es tan sensible como el asiento deun retrete.Un par de chicos en camisas de ECHS comenzaron a reírse por lo bajo.Imbéciles.―¡Ella es condenadamente mucho más sensible que tú! ―Todd dijo―. Erescompletamente insensible.Me moví hacia atrás. ―¿Qué? ¡No soy insensible!―Oh, por favor, Fiona. Eres la persona menos sensible que conozco. 121―¿Cómo puedes decir eso? ―El viento cambió, y humo sopló hacia mi rostro ehizo arder mis ojos. Entrecerré los ojos y pestañeé de nuevo.―Porque es cierto, Fiona. Pones tu actitud de me-importa-una-mierda, luego tesientas y juzgas a todos los demás.Juzgar a todos los demás. Eso es exactamente lo que le había dicho a Marcie.Esperaba que le hubiera escocido tanto como a mí.Todd siguió: ―Crees que sabes todo sobre las personas, pero no lo haces. Si tedetuvieras por un segundo, sólo por un segundo, y consideraras cómo las cosaspodrían ser para otros aparte de ti, podrías no ser tan snob.―¿Snob? ¿Soy insensible y snob? ¿Por qué demonios eres tan malvado? ¿Quédemonios está mal contigo?Todd dio una risa sarcástica. ―¿Ves? Ahí vas de nuevo. Tiene que ser algo maloconmigo. No podía ser posiblemente algo mal contigo.Él también podría haberme golpeado en el rostro. ―Jódete, Harding. ―Chillé.Me giré y caminé. Giré alrededor y dije―: ¿Qué quieres, Johnny? ―lo dije comoun insulto, no como una pregunta.―Olvidaste estas. ―Él resopló. Extendió mis gafas.Había estado tan enojada y llorando tan fuete, que ni siquiera había notado queno podía ver bien. Se las arrebaté de su mano. Purple Rose
  • 122. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Gracias. ―Me volteé para irme.―Él está equivocado, tú sabes ―Johnny dijo. Me detuve.Él dijo: ―¿Todd? Está equivocado.Dije por encima de mi hombro: ―Lindo que digas eso, Johnny. Gracias. Nosvemos.―¡Fiona!Dios, ¿qué quiere este chico? Suspiró y me volteó para mirarlo por última vez.―¿Qué?Él se para más cerca de mí. ―No eres insensible. Espero que sepas eso. No eresuna‖ snob,‖ tampoco.‖ No‖ lo‖ escuches.‖ Eres… ―Él movió las esquinas de suchaqueta de cuero y las enrolló en sus dedos―. Increíble. Eres una personaincreíble, Fiona. Y sólo pensé que necesitabas escuchar eso, después de lo queTodd dijo. No eres lo que dijo. Creo que eres genial. Bastante genial. Me gustasmucho, Fiona. Mucho.Mierda santa. ¿Hablaba él en serio? ¿Johnny Mercer había escogido estemomento para declarar su amor por mí?¿Podría esta noche ser peor?Todo lo que quería hacer era llegar a casa, meterme a la cama, y arrastrarmedebajo de las cobijas tan pronto como fuera posible. Estaba dispuesta a usar 122cualquier maldad para adelantar eso. Puse mi mano en el aire entre nosotros.―Lo aprecio y todo, Johnny, ¿pero sabes qué? Soy buena. Y realmente.―Negué con mi cabeza así no malinterpretaría el mensaje—. No estoyinteresada.Caminé lejos de él tan rápido como pude. Luego corrí. Tenía que salir de allí.Lejos de Johnny Mercer. Lejos de la fogata. Lejos de las porristas. Todd yAmanda. Marcie y Gabe. Lejos de la escuela. Al diablo la escuela. Al diablo elmatrimonio. Al diablo la graduación. Al diablo la vida. Sólo quería llegar a casa.Así que corrí hacia ella en la noche fría. Purple Rose
  • 123. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 19 Traducido por Sheilita Belikov Corregido por NanisN o salí de la cama hasta casi las once de la mañana siguiente. Mis ojos estaban lagañosos por haber llorado y tenía un dolor de cabeza horrible. Había pasado la mitad de la noche pensando en Marcie, y uno: había estado saliendo con Gabe, y dos: me habíamentido sobre ello durante meses. Cuanto más dejaba que esas dos cosasentrechocaran en mi cerebro, más me daba cuenta de que Marcie había elegidoa Gabe sobre mí. Traición absoluta.Fui a la planta baja y me tomé un par de ibuprofenos. Agarré una taza de café yme encorvé sobre ella en la mesa mientras mi papá leía un libro frente a mí. 123Escuché un portazo. Mi mamá entró corriendo agitando un periódico. ―¡Estáaquí! ―dijo alegremente.Gemí, y murmuré: ―¿Qué está dónde?Mamá desplegó el periódico frente a mí, diciendo: ―Cybil Hutton, lapresidenta de la APM8, le pidió un favor a alguien que conoce en el Tribune enel centro de la ciudad, e hicieron una historia sobre nosotros. Y mira, ¡enprimera página!No sólo estaba en la primera página, era el titular: MUJER SUBURBANAPROTESTA CONTRA LA EDUCACIÓN MATRIMONIAL: APM y 300 ESTÁNDE ACUERDO. Y este no era un periódico pueblerino, tampoco. No era el DailyLedger lame-culos. Este era el Tribune. El periódico de la ciudad de Chicago. Yallí, en primera página estaba la cara de mi madre, junto a un artículo de doscolumnas que describían sus esfuerzos por acabar con el curso. Este avance osería fenomenal, porque oye, tal vez tendría éxito; o sería terrible, porqueseamos sinceros: mi madre estaba en la primera página del Trib. Las lenguashablarían.8 APM (Asociación de Padres y Maestros) en inglés PTA (Parent-Teacher Association) Purple Rose
  • 124. A Match Made in Highschool Kristin Walker―¿Tienes trescientos nombres en tu petición? ―pregunté―. Pero ni siquierahay tantos seniors.Mamá recogió el periódico en sus brazos. ―No sólo me dirigí a los padres delos seniors; me dirigí a todos los padres en la escuela. Primero la petición.Luego la campaña de envío de cartas, la cual ha sido un gran éxito hasta ahora.Y ahora esto. ―Miró el artículo otra vez, y luego se lo mostró a papá―. ¿Quépiensas, Ethan?Papá cerró su libro y le echó una ojeada al periódico. Puso una sonrisa tonta ycursi en el rostro como un chico tímido al acaban de invitar a bailar. Se inclinó ybesó a mamá. ―Elizabeth Cady Stanton estaría orgullosa.Los ojos de mamá se pusieron como platos. Luego brincó arriba y abajo. ―¡Oh!¡Qué gran idea! ―Volvió a besar con fuerza a papá en la boca y dijo―: Gracias,cariño. Tengo que llamar a Cybil. Iré arriba.Gracias a Dios que se fue. Si hubiera tenido que verlos chuparse la cara más,habría sufrido graves daños cerebrales.Tan malo como era pasar el rato con mis padres, lo habría preferido a ir a laescuela el lunes. Cuando llegué allí, mantuve mi cabeza agachada y evité elcontacto humano tanto como fue posible. El salón de clases era un desastre. Mesenté sola en la esquina de atrás, manteniendo tanta distancia como pude de 124Marcie y Todd. Tenía una clase con Johnny, cálculo. Era bastante fácil ignorarloallí. Por supuesto, me salté las prácticas de porristas. Amanda había sidobastante clara sobre cómo se sentía de tenerme en el equipo. Y me imaginabaque ya había registrado el tiempo suficiente para cumplir con el requisito delmatrimonio. Cada día, sólo fui a la escuela y a casa. En mi maldita bicicleta.Bajo la helada lluvia de noviembre.Luego vino cálculo el jueves. Ahora, por lo general, las matemáticas me parecenfascinantes. Me encanta su universalidad. Cómo las matemáticas trascienden elidioma, la política y la religión. Cómo las leyes que rigen las matemáticas sonabsolutas. Estoy impresionada por cómo deben pensar los matemáticos. Cómoabren sus mentes a las posibilidades dentro de estas leyes rígidas y sepreguntan: ¿Qué pasa si? Y de repente todo un nuevo sistema deprestidigitación se presenta ante ellos como un laberinto. Y descifran su caminohacia una verdad completamente nueva que se encuentra en el centro dellaberinto. Es como magia.Pero no me podía concentrar el jueves. Por lo tanto, mientras mi maestro decálculo explicaba funciones, yo garabateaba en la portada de mi libreta. Estabaponiendo un par de senos voluminosos en mi dibujo mal representado del Sr.Tambor cuando sentí algo deslizarse bajo mi brazo. Era una nota doblada en un Purple Rose
  • 125. A Match Made in Highschool Kristin Walkerbalón triangular con mi nombre en un lado. Eché un vistazo alrededor para verquién la había pasado, pero nadie expresó reconocimiento, así que la desdoblé.Querida Fiona:Siento mucho lo que pasó en el espectáculo de porristas.Olvida todo lo que te dije. No quise decir eso. Pretende que nunca dije nada. Ycualquier cosa que esté pasando con Marcie y contigo, espero que lo resuelvan.―Johnny MercerBueno, aparte del hecho de que acababa de recibir mi primera nota desde elséptimo grado, estaba bastante sorprendida. ¿No había querido decir lo quedijo?‖ En‖ otras‖ palabras,‖ ¿pensaba‖ que‖ yo‖ era‖ una‖ snob‖ insensible?‖ O‖ espera…‖¿quería que olvidara que me había dicho que le gustaba. . . mucho? Tenía laesperanza de que fuera eso lo que quería decir la nota. Esa era la opciónpreferible, ¿verdad? No quería "gustarle" gustarle. Pero tampoco quería quepensara en mí como una snob insensible. Por otra parte, la nota decía queolvidara todo lo que dijo, así que tal vez se refería a las dos cosas. Tal vezpensaba que era una snob insensible y no le gustaba. Wow. Qué fea nota.La hice bola y la metí en mi mochila. Cuando sonó el timbre, salí de allí tan 125rápido como pude. La idea de tener una conversación con Johnny Mercer en esemomento hizo que todas estas emociones se avivaran en mí: ira, entusiasmo,alivio, miedo, cualquier otra. Pensaba que debía tener un poco de síndromepremenstrual agudo.Por alguna razón, no pude dejar de pensar en Johnny toda la semana. ¿Quéhabía querido decir esa nota? ¿Qué pensaba de mí? ¿Y por qué me importaba?En un momento dado, casi perdía el control y lo llamaba. Porque tambiénquería saber si Mar estaba alterada. Mejor que no hubiera estado sintiéndosebien y maravillosa por apuñalarme por la espalda después de años de mejoresamigas. Pero de todas formas, ¿cómo podía preguntarle a Johnny por eso? Él notenía ni idea de mi enamoramiento de toda la vida con Gabe.¿O sí?¿Qué si Marcie le había contado? No, ella no habría hecho eso. ¿O sí? Pero, quédiablos, ya había hecho algo mucho peor. ¿Podría haberle contado?La idea de que Johnny Mercer supiera acerca de mis sentimientos por GabeWebber me encendía el pecho. ¿Pero por qué? ¿Por qué me importaba unamierda lo que Johnny Mercer pensara de mí? No tenía idea. Todo lo que sabíaera que sentía que si él se enteraba de que había estado enamorada de GabeWebber, nunca podría enfrentarme a Johnny de nuevo. Nunca. Purple Rose
  • 126. A Match Made in Highschool Kristin WalkerEso no tenía ningún sentido.Tenía que ser el síndrome premenstrual. 126 Purple Rose
  • 127. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 20 Traducido por dark&rose Corregido por NanisP or suerte, la siguiente semana fue corta en la escuela, debido a Acción de Gracias. Y le dije a mamá que tenía calambres asesinos, así que ni siquiera fui el miércoles. El jueves, el tío Tommy y Alan trajeron a Nanahasta nuestra casa para la cena de Acción de Gracias. Comimos mucho,bebimos demasiado (bueno, mi padre lo hizo de todos modos), y escuchandodiscos viejos de mi padre en el antiguo sistema estéreo de discos el cual insistióen mantener justo en la sala de estar. La casa era acogedora y olía a pavo asado,pero el tiempo parecía llamar a la nieve. Papá estaba tendido en el sofácantando‖ "Ob―La―Di,‖ Ob―La―Da",‖ cuando‖ el‖ tío‖ Tommy‖ anunció‖ que‖ era‖ 127hora de volver a casa.Mientras él y Alan tomaban sus abrigos y se despedían de papá y mamá, Naname llevó a un lado en la sala de estar.―Tengo‖algo‖para‖ti‖―susurró.‖Abrió su bolso acolchado de Paisley y sacó unapequeña‖ caja‖ de‖ cuero‖ rojo.‖ Levantó‖ la‖ tapa‖ y‖ me‖ la‖ ofreció―.‖ Quiero‖ que‖tengas esto.Dentro había un anillo solitario de diamantes y una banda de oro condiamantes que lo rodeaba. Los reconocí de inmediato.―Nana‖―dije―,‖no‖puedo‖aceptarlo. Son tus anillos de boda.―Y‖tú‖eres‖mi‖única‖nieta.Negué con la cabeza.―Pero‖son‖tuyos.‖Todavía‖puedes‖querer‖llevarlos‖puestos.―No‖ ―dijo.‖Extendió su rechoncha mano para tocar mi pelo. A continuaciónmi‖mejilla.‖Después,‖el‖hueco‖de‖su‖propio‖cuello―.‖Ya‖no‖estoy‖casada.―Pero‖tú‖y‖el‖abuelo‖no‖firmaron‖el‖divorcio.Los ojos de Nana se humedecieron y parpadeó.―Nos‖separamos‖en‖la muerte.No lo entendí. Siempre había pensado que a pesar de que el abuelo habíamuerto, Nana todavía estaba casada con él en su corazón. Habían estado Purple Rose
  • 128. A Match Made in Highschool Kristin Walkercasados casi cincuenta años. Siempre imaginé que no llevaba los anillos debidoa sus nudillos hinchados. ¿Cómo podía simplemente descartarlos después detodo ese tiempo juntos?¿No había sido feliz?―¿No‖los‖quieres?‖―pregunté.Nana cerró con fuerza a los ojos.―No necesito estos anillos para recordar a tu abuelo. Él está conmigo todos losdías.‖―Cerró‖los‖ojos‖y‖colocó‖su‖mano‖en‖su‖corazón―.‖Cada‖día.‖―Abrió‖los‖ojos‖de‖nuevo―.‖Para‖mí,‖estas‖son‖sólo‖recuerdos.‖Quiero‖que‖los‖tengas‖para‖que pienses en nosotros.Así que habían estado enamorados. Durante cincuenta años. Medio siglo.Ese era un período de tiempo que no pude envolver en mi mente del todo.―Pero‖yo‖no‖los‖necesito‖para‖recordarlos,‖tampoco,‖Nana‖―dije.Podíamos oír el tío Tommy y Alan en el pasillo, listos para marcharse. Nanapresionó la caja en mi mano.―Tómalos.‖Son‖tuyos‖ahora.Me estremecí. Yo no quería llorar, pero se sentía como si Nana se estuvieradespidiendo. Cerré mi mano alrededor de la caja y le di a Nana un abrazosuave. 128―Gracias‖―le‖dije‖al‖oído.‖Olía‖a‖rosas.Justo antes de acostarme esa noche, metí la caja de los anillos de Nana en laparte de atrás del cajón de mi mesilla. Todavía podía oler su perfume en mí.Metí la mano bajo mi cama para buscar mi diario y escribí a la luz de milámpara de noche. Cuando terminé, deslicé el diario de nuevo debajo de lacama y apagué la lámpara.En el exterior, la nieve comenzó a caer de las nubes esponjosas, así que mequedé tumbada en mi cama y la observé en la oscuridad. La ventana deescaleras abajo arrojaba una luz sobre los copos, dándoles una sensación debailar en su caída. Abrí el cajón de mi mesita y saqué la caja de los anillos deNana. Incluso en la penumbra, los diamantes absorbieron un rastro de luz ybrillaron. Saqué los anillos de la caja y los mantuvo en alto en dirección a laventana y la nieve.Le di vueltas en el cielo, y luego me lo puso en el dedo anular de mi manoderecha, y me quedé dormida con mis gafas todavía puestas.Jueves, 28 de noviembreEsto es lo que he aprendido sobre el matrimonio esta semana: Purple Rose
  • 129. A Match Made in Highschool Kristin Walker1. Deberías casarte con alguien a quien le gusten las cualidades que posees, nocon alguien que piensa que esas cualidades apestan.2. Deberías casarte con alguien que te permita ser el tipo de persona que erespor dentro, no con alguien que te obliga a ser una persona que no eres.3. Deberías sentirte de esa misma forma con respecto a la persona con la que tecases.4. Si encuentras a una persona que se ajuste a 1, 2 y 3, entonces estás listo parala vida. Pero estate preparado para cuando ellos mueran, porque ellos sellevaren parte de ti con ellos.5. Pero dejan parte de sí mismos detrás de si, también. Lo que, supongo, que esuna cosa buena. 129 Purple Rose
  • 130. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 21 Traducido por dark heaven Corregido por NanisN evó por dos días. Del tipo húmedo y pegajoso. Para el sábado por la noche, todo estaba cubierto con una capa grumosa de glaseado blanco. Con el fin de semana de vacaciones, más el hecho de queestaba enojada con casi todos los que conocía, no tenía planes para esa noche.Así que me fui a la cama, escuchando Shelter of Your Arms alrededor de milveces en mi estéreo (ya que no tenía más mi iPod), y tuve otra buena lloraderapor Marcie. Luego volví a llorar sobre las cosas que Todd me había dicho. Nopodía creer que hubiera sido tan malo. Realmente malo, no sólo pretendo-ser-malo. Él no era así. Cuando enfrente esto, la única conclusión a la que podía 130llegar era que tal vez había estado en lo cierto.¿Podría ser yo una snob insensible?Bueno, tal vez había alejado a Marcie porque no pude reconocer sussentimientos por Gabe. Y tal vez nunca ni siquiera consideré que a Gabepudiera simplemente no parecerle atractiva. Nunca. Esas cosas podrían serclasificadas como insensibles.Y supongo que se podría decir que era una especie de snob con Amanda. Si latrataba como a una rubia tonta. Una persona puede decir que actuó superior asu alrededor. Como una snob. Una insensible, prejuiciosa, maliciosa snob. Esaera yo. Me elevé y me golpeé como un dos-por-cuatro en la parte posterior de lacabeza, y mis lágrimas comenzaron de nuevo.Después de que terminé de llorar, miré los pesados copos caer fuera en laoscuridad. Eran sólo como las diez en punto, así que me levanté y me arrastrépor las escaleras de atrás para evitar a mis padres en la sala de estar. Me pusemi abrigo y las botas de papá, y salí al patio.El cielo estaba en calma. Sólo el suave sonido de copos tocando la tierra o lasramas de los árboles o del techo.Mis gafas se empañaron al instante, así que me las quité. Inhalé el limpio,nevado aire y dejé que me enfriara mi roja nariz y ojos. Cerré los párpados y Purple Rose
  • 131. A Match Made in Highschool Kristin Walkerdejé que los copos se reunieran en mis mejillas, pareciendo como lágrimas amedida que se derretían. Me imaginé que me hundía en la tierra, con raícescreciendo como un árbol. Y mis brazos ramificados extendidos hacia el cielo.Pensé que si tan sólo pudiera permanecer allí, inmóvil, la transformaciónrealmente iba a suceder. Me convertiría en un inmovible, sólida, parte viva de lanaturaleza. No algún vacilante, organismo perdedor. Parte de absolutamentenada. Contuve la respiración, y por un momento, lo sentí. Entonces, un ruidodel cobertizo me trajo de vuelta a mi apestosa realidad.Busqué para limpiar mis gafas y me las puse de nuevo.Mi primer instinto fue correr y traer a papá, pero entonces habría preguntas depor qué mi cara estaba tan roja e hinchada, como si hubiese estado llorando. Locual había estado haciendo.Además, al mirar de cerca a la tierra, vi un conjunto de pequeñas pisadas casicubiertas por la nieve, las cuales llevaban directamente al cobertizo. Junto a lashuellas había una lapicera rosa con una flor morada en la parte superior. Lareconocí de inmediato. La agarré, me acerque al cobertizo, y abrí la puerta.Samantha Pickler se cayó de la maceta en la que había estado de pie.―Sam ―le dije―. ¿Qué estás haciendo?―Tratando de enganchar esta pala de vuelta en el gancho ―dijo―. La tiré al 131suelo.―Quiero decir ¿qué estás haciendo en nuestro cobertizo?―Oh, eso. ―Ella colgó la pala y se sentó en la maceta―. Me escapé. Pero no selo podes decir a nadie, Fiona. No lo harás, ¿no? Tú eres la única persona en laque puedo confiar. Hey, mi lapicera.Consideré la posibilidad de que uno o ambos de mis padres podrían echar unvistazo por la ventana y verme hablando con el cobertizo, así que me metí ycerré la puerta. Por suerte, Sam tenía una linterna. Me puse en cuclillas delantede ella. ―¿Por qué huiste?Sam suspiró y garabateó en la pierna del pantalón con la lapicera. Luego arrojóla lapicera a sus pies. ―Ellos se están divorciando ―dijo―. Papá se estámudando.―Oh, no. ―Puse mis manos sobre las suyas y apreté―. Sam, lo siento mucho.Pero cariño, ¿cómo el huir te va ayudar?―No me va a ayudar ―dijo―. Esto los va a ayudar a ellos. No me quieren. Noquieren ningún niño. Si estoy fuera de la foto, entonces no se pelearan tanto.Entonces tal vez se quedarán juntos.―¿Qué te hace pensar que ellos no te quieren? Purple Rose
  • 132. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Los escuché pelear por mí. Mamá dice que criar a un hijo toma muchaenergía. Y no tiene tiempo para sus propios sueños, dice ella. Papá dice quetener un hijo es un compromiso. Y ellos tienen una obligación conmigo. Así quecomo yo lo veo, todo lo que soy para ellos es una obligación. Alguien que seinterpone en el camino. Así que me fui.―Sam, no eres una obligación. Tus padres te aman.―No, no lo hacen. Tal vez lo hicieron cuando era un bebé lindo, pero ya no.Ellos me odian. ―Lágrimas corrían por sus mejillas―. Y además, yo los odiotambién.Envolví mis brazos alrededor de Sam y ella sollozó.―Oh, hermana bruja ―le dije―. Por favor, déjame que te lleve adentro.Ella me apartó. ―No. Y si tratas de hacerlo, o si le dices a alguien que estoyaquí, voy a salir corriendo a otra parte.Lo decía en serio, también. Nunca había visto a Sam tan molesta. Y estoy seguraque no quiero que vaya a ningún otro lugar en esta tormenta de nieve. Así quedije: ―Está bien. No le voy a decir a nadie o tratar de hacer que vayas aninguna parte. Pero te vas a congelar aquí. ―Yo casi esperaba que ella tirarauna manta de la mochila a sus pies, o moviera la cabeza en su maneradramática y se abrazara a sí misma por el frío. 132Pero ella dijo: ―No me importa. ―Mortalmente seria.―Entonces déjame ir adentro y conseguirte una manta y un poco de sopa oalgo de comer. Yo pinky-juro que no voy a decirlo. ―Levante mi meñiquederecho.Ella pasó su dedo meñique en el mío con medio esfuerzo. ―Lo que sea. Perosólo me estoy quedando aquí hasta que la nieve pare un poco. Entonces me voy.Ahora, yo no era un genio en ningún aspecto, pero sabía que no era casual queSam estuviera en mi patio trasero. No era como si estuviera de paso cuando lanieve se volvió pesada y corrió a nuestro cobertizo en busca de refugio. No,había decidido venir aquí. No tenía a dónde ir. Pero eso no puede impedirletratar de encontrar otro lugar. No quería agitarla de ninguna manera, así quedije que sí. Salí del cobertizo y me colé en la casa.Me las arreglé para sacar a escondidas un poco de sopa instantánea en un termocuando sonó el teléfono. Mamá respondió en la sala de estar. Escuche un pocode charla ahogada y luego ella gritó mi nombre desde la escalera principal.―Estoy en la cocina ―grité. Ella corrió con su mano sobre la boquilla delteléfono.―Es Victoria Pickler. Samantha está perdida. Ellos están desesperados. No hasescuchado de ella, ¿verdad? Purple Rose
  • 133. A Match Made in Highschool Kristin WalkerPor desgracia, no estaba preparada para este asalto directo. Era, por lejos, unamentirosa abominable cuando las apuestas eran altas. Me quedé helada. Misojos se abrieron. Mi boca abierta. Me las arreglé para pronunciar: ―No. ―Queera obviamente bastante falso.Mi mamá gruñó: ―Señorita, usted me dice lo que está pasando ahora mismo.Cedí.Le susurré: ―Necesito hablar contigo. ―Y ella le dijo a los Picklers que yoestaba en el baño y ella les iba a llamar.―Mamá, Sam está en el cobertizo.―¿Qué? ―Ella tomó el teléfono y empezó a marcar. Lo agarre de ella.―No, no. Ella está realmente molesta. Dijo que si les decía, iba a huir. Hablabaen serio, mamá. ―Ella vaciló. Le dije―: Por favor, sólo quiero hablar con ella.―Fiona, ellos han llamado a la policía. Tengo que decirles que está aquí.Sabía que tenía razón. Pero yo amaba a Sam más que a nadie fuera de mifamilia. No podía soportar la idea de traicionarla. ―Tiene que haber unamanera de hacer esto ―le supliqué.Mamá suspiró. ―Está bien. Toma algunas mantas y quédate con ella. No ladejes ir. Voy a hacer que sus padres vengan y nosotros nos encargaremos delresto. Sólo pretende que no sabes nada de que nosotros sabemos. Tal vez papá 133pueda inventarse algo. ―Ella se dirigió de nuevo a la sala de estar, marcando elteléfono y diciéndole a papá―: Ethan, tenemos un problema...No era un gran plan, pero la temperatura estaba bajando. Agarré el termo, unpaquete de galletas, y algunas mantas, y me dirigí hacia la parte de atrás.Samantha estaba sentada estremeciéndose en la maceta. Doblé una manta paraque se sentara arriba y le envolví otra sobre los hombros. Entonces vertí unataza llena de sopa y me senté en el suelo delante de ella. Ella sopló el vaporantes de tomar un sorbo. ―Fideos y pollo, yum.Necesitaba hacer un poco de conversación inocente para mantenerla distraídapara esperar por cualquier plan que mis padres estuvieran armando.―Entonces, ¿está funcionando la maldición de Ginny todavía?―Oh, somos amigas de nuevo ―ella soltó.Parpadeé. ―¿En serio? ¿Cómo?―No lo sé. Se enfermó de Olivia Purdy. Dijo que estaba siempre presumiendode cosas. Así que somos amigas de nuevo ahora.―Pero, ¿qué con las cosas que Ginny dijo sobre ti?Sam encogió uno de sus hombros. ―No importa.No lo entiendo. Ginny había totalmente apuñalado a Sam en la espalda. ¿Y Samsimplemente podía dejarlo pasar? ¿Cómo era posible? Purple Rose
  • 134. A Match Made in Highschool Kristin Walker―¿Cómo que no importa? ―le pregunté, tratando de bajar el tono de misdudas para que no la sacara de quicio.Sam me miró como si fuera una idiota. ―¡Porque somos amigas!¿Porque eran amigas? No podía ser así de simple. ¿Podría? Quiero decir, eranamigos sólo porque Sam había perdonado a Ginny. Pero Sam la habíaperdonado sólo porque Ginny era su amiga. Era como uno de esos problemasde álgebra donde es necesario tener una A para encontrar B. Pero paraencontrar A, necesitas tener B. Esos eran tan difícil de entender.Pero Sam lo había hecho.Ella sabía que si sólo usas una variable para asignar un valor a la otra variable,entonces descubres ambas. Sam reconoció que la amistad contiene el perdón,entonces usó ese perdón para resolver la amistad. Ella parecía saber mucho másacerca de esas dos cosas de lo que alguna vez lo hice. Hasta entonces.Todavía no había señal de nadie afuera. Tenía que entretenerla por más tiempo.―¿Qué pasó con ese chico? ―pregunte―. ¿Cómo se llamaba? ¿L-algo?―Logan Clarke ―dijo―. Fuimos una especie de pareja.―¿Si?―Terminé con él la semana pasada. No dejaba de querer copiar mi tarea. Lodejé al principio, pero después de un tiempo, me di cuenta que era lo único que 134realmente quería. Él fue realmente vulgar.Claro, a los once, Logan Clarke había estado detrás de la tarea. Pero dale unoscuantos años, y él va a estar detrás de algo completamente diferente. Tuve unasensación súbita de que si Logan Clarke hubiese estado en este cobertizo,podría haberse encontrado de repente con una pala insertada entre sus costillas.―Bueno, estoy orgullosa de ti por no ceder, Sam. Porque créeme, estás mejorsin un tipo como él.―Hablando de eso. ¿Cómo está tu matrimonio? ―preguntó.Sam no se mostró preocupada de que me estuviese quedando ahí con ella. O talvez lo había esperado.―No tan caliente ―le dije―. Tuvimos nuestra primera pelea. Una gran cosa.―Incluso mientras decía eso, me di cuenta de lo absurdo que eran toda lasluchas que Todd y yo pretendíamos tener, que la noche en la hoguera habíasido nuestra primera verdadera.―¿Sobre qué?No tenía ni idea de por qué estaba a punto de derramar mi alma a una niña enun cobertizo. Pero era Sam, así que lo hice. ―Él piensa que soy una snobinsensible. Dice que juzgo a todo el mundo. Purple Rose
  • 135. A Match Made in Highschool Kristin WalkerSam resopló. ―Está equivocado. Tú eres demasiado sensible. Siempre sabescuando estoy triste por algo. Y todo el mundo juzga. Son mentirosos si dicenque no lo hacen. Pero no todo el mundo tiene las agallas para decir lo quepiensan en voz alta. Tú lo haces. Y no das un hoo-ha sobre lo que piensan losdemás. Eso es lo que más me gusta de ti. ―Buscó en las galletas y se metió unaen la boca.―¿Eso es? ¿Crees que eso es algo bueno?Ella levantó un dedo mientras masticaba y tragaba. ―Por supuesto. Eres unapersona verdadera, Fiona. No dejes que los falsos y engañosos se salgan con lassuya, ¿y qué? Si no les gusta, mala suerte.Mis piernas estaban muertas por el frío. Cambié de posición a arrodillada. ―Sí,bueno, a casi nadie le gusta.Ella masticó y tragó otra galleta y dijo: ―A mí me gusta. Y a Marcie le gusta.―Marcie y yo no somos más amigas ―me quejé.―¿Qué? ―dijo con la boca llena de una galletita a medio masticar―. ¿Quéquieres decir?―¿Te acuerdas de Gabe? ¿El chico que me gustaba?―Uh-huh.―Ella ha estado saliendo con él desde el verano. 135Los ojos de Sam se abrieron enormes. Tragó su galleta. ―Ella ¿qué?―Y ella me mintió totalmente sobre eso.―Ella te dijo que no estaba saliendo con él, ¿pero lo estaba?―Bueno, no. No me dijo acerca de él.Sam torció la boca y ladeó la cabeza hacia los lados. ―Eso no es una mentira,Fiona.―Sí, lo es.―No, no lo es. Nunca dijo que no estaba saliendo con él. Simplemente no tedijo que lo estaba haciendo. Porque no quería hacerte daño, ¡obviamente!―¡Si no quería hacerme daño, no debería haber salido con él en primer lugar!Sam golpeó el paquete de galletas. ―Fiona, ¿que pasa si él es su único yverdadero amor? ¿Que si ella y Gabe estaban destinados para estar juntos?¿Dejarías que Marcie tirara todo eso? ¿No la dejarías ser feliz? ¿Qué clase deamiga te hace eso?¿Qué podía decir a eso? Ella estaba totalmente en lo correcto. Había clavado enla verdad. Una vez más. De repente me dio la impresión de que estaba derodillas a los pies de una niña Buda. Una profeta de la sabiduría adolescenteque repartía pedazos de conocimiento mientras estaba sentada entre un bancode encapsulamiento y una vieja bolsa de fertilizante. Purple Rose
  • 136. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Sam ―le dije. Estaba a punto de decirle lo grandiosa que era cuando escuchéla voz de mi padre cada vez más y más cerca.―Claro, Jake ―gritó extra alto―. Puedes pedir prestada la pala de nieve. Es acámismo, en el cobertizo. ―La puerta se abrió y ahí estaban papá y el SeñorPickler con aspectos falsos de incredulidad en sus rostros. Pero esta vez,mantuve mi boca cerrada acerca de las falsedades y los engaños. Jugué como siestuviera en shock como ellos lo estaban.―Samantha ―exclamó el Sr. Pickler―. ¡Aquí estás! ¡Hemos estado buscándotepor todas partes! ―Él me empujó a un lado mientras alcanzaba a abrazar a suhija. Ella luchó contra él un poco, pero no con demasiada convicción.―¿Oh, sí? ―dijo―. Bueno, si estabas buscándome con tanta fuerza, entonces¿por qué está aquí para tomar prestada una estúpida pala?El Sr. Pickler le acarició el cabello y le mintió. Por lo menos pensé que deberíaser una mentira. ―Porque tu madre está muy preocupada, está caminando porla acera frente a nuestra casa con los pies descalzos. Se niega a entrar. Queríaquitar la nieve para ella. Luego iba a volver a salir a buscarte.―¿Tú ibas? ¿Ella estaba? ―Sam parecía comprarlo. O tal vez sólo queríahacerlo.―Por supuesto, Niña-Mono. ―Él la abrazó con más fuerza―. No podríamos 136vivir sin ti.Como la proclamada reina de la detección de falsos y engañosos, me di cuentade eso no era una mentira. Sam también lo sabía, porque abrazó a su padre devuelta.―Por favor, vuelve a casa ―dijo él.―¿A la casa de quién? ―preguntó―. ¿La de Mamá o la tuya?―¿Sabes qué? Donde quiera que estés es casa. Tú la haces casa. ¿Ahora vas avenir?Sam echó el cabello hacia atrás. Dramático. Una buena señal. ―Tal vez sólo poresta noche. Hombre-Simio.Por supuesto todos sabíamos ―Sam, probablemente, también― que no era sólopor una noche. Pero dejamos que Sam tuviese la última palabra. Ella necesitasaber que su mensaje había sido escuchado fuerte y claro.Nos amontonamos fuera del cobertizo. Sam se dirigió a través de la nieve consu padre, su brazo acercándola. Mi padre hizo el mismo movimiento en mí ynos fuimos hacia la casa. ―Eres una buena persona, Fiona ―dijo. No locompraba totalmente. Pero para mi sorpresa, no lo negué, tampoco.Progreso, pensé. Purple Rose
  • 137. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 22 Traducción SOS por CyeLy DiviNNa Corregido por NatyºE l lunes por la mañana, justo después del primer período, escuché ese ensordecedor chillido de los comentarios de fuera, alguien gritando por un megáfono. No era un error, esa era la voz de mi madre. Corrí a laventana. Afuera, un grupo de personas marchaban alrededor en un círculo.Portando carteles. Pancartas. El megáfono gritó de nuevo y oí a mi madre gritar:―¡Hey, oh! ¡Hey, oh! ―Y luego el resto de los pancartistas, quienes esperaba enel infierno fueran otros padres, gritaron―: ¡El matrimonio tiene que irse!Esto, evidentemente, era su Elizabeth Cady Stanton inspirada "gran idea". Unahuelga llena de estilo, pancartistas protestando en la nieve. Si no hubiera sido 137mi madre, podría haber pensado que era algo genial. Pero. . .―¿Es esa tu madre? ―Callie Brooks estaba de repente a mi lado con su labiosuperior curvado con evidente disgusto.No estaba dispuesta a exponer mi hirviente humillación ante ella.―¡Sí, lo es! ¿Donde está la tuya? ¿Por qué no está ella por ahí para ayudar?Callie me miró de reojo y se alisó la parte delantera de su suéter de rombos.―Ella trabaja ―murmuró―. Pero firmó la petición. Envió una carta.―Oh ―dije, porque no había nada más que decir, hostil o de otra manera.La línea de pancartistas siguió su camino todo el día. Cuando la DirectoraMiller trató de hacer anuncios por la tarde, se podían escuchar en los altavocesal aire libre, así que los pancartistas subieron el volumen a los megáfonos hastadiez y se dejaron de escuchar. Después de la última campana, mamá y laPresidenta de la Asociación de Padres, Cybil Hutton, se quedaron atrás pararevivir los buenos tiempos, así que monté mi bicicleta de regreso a casa.Cuando llegué allí, había un correo de voz de Oftalmología Zinnman diciendoque mis lentes de contacto estaban listos. No es que los necesitara más con lasporristas. Pero ya había pagado por ellos, así que pensé que también podríarecogerlos. Papá fue a casa temprano de la UNI, así que tomé el coche paracorrer hacia el centro comercial. Purple Rose
  • 138. A Match Made in Highschool Kristin WalkerEntré en un lugar de estacionamiento y me deslicé a través de la nieve sucia dela entrada. En el interior del vestíbulo de cristal, pateé la porquería sucia de miChuck Taylors. Cuando miré hacia arriba, vi a Marcie de pie en el otro lado delas puertas interiores. Me miraba.Oh, mierda. Primer lunes de cada mes. Cita para el arreglo de uñas. No podíacreer que me había olvidado.No había manera de evitarla. Respiré hondo y abrí la puerta. Me golpeó el aireperfumado a canela en una tienda de pretzels cercana.―Hey Mar ―le dije. Quería decir "Marcie".―Hey Fee. ¿Qué pasa?A pesar de que estaba dentro del centro comercial cálido, brillante y no fuera enel lodo congelante, me puse mi abrigo apretado alrededor de mí.―Sólo recogiendo unos lentes de contacto.―Oh ―dijo. Ella subió la bolsa más alta en su hombro―. Pensé que te gustabanlas gafas.Me volví una palma hacia arriba.―Los pedí hace un par de semanas para lo de porrista. Tengo que recogerlos detodos modos.―Sip,‖Ga…‖—Se detuvo, y luego comenzó de nuevo―. He oído que no estabas 138haciendo más lo de porristas. ―Miró a mi lado, encima de mí. . . en cualquierlugar, pero no a mí.Resoplé.―No creo que podrías llamar a lo que yo hice hacer algo de porristas.Silencio. El único sonido entre nosotras era la música instrumental de Navidadsonando por los altavoces del centro comercial. Me di cuenta que no sabía si reíro no. Eso me rompió. La vieja Marcie se habría reído conmigo o me habríadicho que me callara porque yo era grandiosa sólo por intentarlo. De repente,toda la pelea fue drenada fuera de mí. Ya lo había hecho.―Marcie, escucha. Acerca de Gabe. . .Alargó la mano y dio un paso hacia mí.―No sabes cuánto lo siento por hacerlo a tu espalda. Y lo siento por habertellamado egoísta. Estaba tan frustrada porque no podía decirte sobre Gabe.Di un paso hacia ella.―No, Mar yo soy la que lo siente. Estaba siendo egoísta. Fui una egocéntricatotal, tú tenías razón. No tenía ningún derecho sobre él. Todo era una fantasía.Sólo lo imaginaba. Gabe Webber nunca dio una mierda por mí y nunca lo haría,tampoco. Pero él se preocupa por ti. Debería haber sido feliz por ti. Sé que sóloestabas tratando de protegerme. Purple Rose
  • 139. A Match Made in Highschool Kristin WalkerLas lágrimas llenaron los ojos de Marcie y rodaron por sus perfectas mejillas dedurazno.―Yo lo hacía, Fiona. No quería hacerte daño. Lo siento.Le dije: ―¡Yo también lo siento! ―Entonces grité y nos abrazamos.Los compradores apresurados nos miraban mientras andaban por la puerta.Cuando Marcie y yo estuvimos finalmente lloriqueando, nos decidimos a pasarel tiempo por el resto de la tarde. Su cita no era sino en otra media hora. Así quese sentó a mi lado, mientras que el Doctor me mostraba cómo poner y sacar mislentes de contacto y me dijo cuánto tiempo podía usarlos todos los días.Luego nos fuimos al salón de belleza, donde Marcie quería tratar con unamanicura francesa como una ofrenda de paz. Y como una ofrenda de paz a ella,yo estaba de acuerdo en conseguirla. Tuve que admitir que, a pesar de que misuñas habían sido arrancadas y eran rechonchas, el técnico les daba un aspectomágico. . . así, femenina, como mi papá me decía.Mientras nuestras uñas se secaban bajo una luz ultravioleta púrpura, le dije aMarcie de papá emborrachándose y preguntándome si yo era gay. Ella se rió envoz alta como si fuera una cosa más divertida que las bombas fétidas.Mar estaba de vuelta. Maldita sea, la echaba de menos.Cuando terminamos en el salón, se acercó a la plaza de comidas. Ella consiguió 139una Coca-Cola Light. Yo una regular. Nos sentamos en la mesa menos sucia queencontramos.―Tengo que decirte algo ―dijo entre sorbo y sorbo.Me burlaba con la sorpresa.―¿Estás saliendo con Gabe Webber? ¿Cómo pudiste?Ella ladeó la cabeza y levantó una ceja.―Ja, ja. Muy divertido. No, algo más.―¿Qué? ―Yo no podía apartar mis ojos de mis uñas de fantasía. Se veían tanadultas sosteniendo mi vaso de plástico y el popote. Fingí que era una taza decristal, alcé los meñiques y tomé un sorbo de mi bebida como la Reina deInglaterra para hacer reír a Mar.Pero en lugar de reírse, dijo: ―Johnny Mercer quiere golpearte, y fuerte.Me quedé helada a mediados de sorber como la Reina y tragué. A continuación,me atraganté y escupí. Coca-Cola salía de mi nariz, lo que, si nunca has tenidoel placer, en realidad mata. Las burbujas son como hojas de afeitar haciendopequeños cortes a las membranas mucosas. Agarré mi nariz y un par deservilletas, al mismo tiempo. Marcie se quedó allí sentada riéndose de mí.Me limpié la cara y la mesa. Y la camiseta. Y el suelo.―Oh por Dios Mar, eres tan MALA. Purple Rose
  • 140. A Match Made in Highschool Kristin Walker―En realidad él es un tipo muy dulce. ¿Qué piensas?―¿Pensar de qué?―Acerca de salir con él.Miré a Marcie como si acabara de pedirme unirme a su culto, porque la navemadre volvía de pronto.―No hablas en serio. ―Fue más una cuestión de preguntar que unadeclaración, de verdad. Pensé en Johnny diciéndome que yo le gustaba en lafogata. A continuación la nota. Y a pesar de que me encontré alegre de saberque no podría odiarme―. Realmente no estoy interesada ―le dije.―Una llamada telefónica, entonces. Sólo dale una llamada. Te lo digo, Fee, esun gran tipo. ¿Sabes que él tomó la culpa de la broma que hiciste? ¿El anuncio?¿Sabías que se metió en problemas enormes para eso?―¿Qué? ¡No! Dijo que todo estaba bien.―Bueno, por supuesto que no te va a decir que se metió en problemas. Legustas, Fiona.Fue la segunda persona a la que traté como basura después de que habíatratado de protegerme. En primer lugar Mar, ahora Johnny.―¿Qué tantos problemas? ―le pregunté.―Ha tenido que quedarse después de clases todos los días durante un mes, 140archivando documentos para la Directora Miller para conseguir de regreso tuiPod y altavoces. En realidad, creo que hoy era su último día.Dejé caer mi taza.―¿Qué?―Y eso no es todo. Ella hace que vaya a este taller interpersonal, de habilidadesde manejo de la ira durante las vacaciones de invierno. Y él tiene que pagar porello. ¿Puedes creer eso?Apoyé los codos sobre la mesa y mantuve la frente en mis manos.―No, no puedo. Oh, Mar, me siento horrible. ―Me paré―. Pagaré por esetaller. Y él puede tener mi iPod y los altavoces.Mar negó con la mano.―No los va a tomar. Sé que él no lo hará. Es ese tipo de persona, Fee. Ahora,¿Gabe? Gabe sí tomaría tu dinero. Pero no Johnny. De ninguna manera.Agarré una servilleta y comencé a triturarla lentamente.―¿Cómo es que yo oigo sobre esto ahora? ¿Esto ha estado ocurriendo duranteun mes?―Me hizo jurar que no le diría a nadie al respecto. Y tú y yo no estábamoshablando, así que. . . No le digas que te he dicho algo, ¿de acuerdo? Sólo medijo, ya que nos encontramos en nuestra clase de baile de salón. De lo contrario, Purple Rose
  • 141. A Match Made in Highschool Kristin Walkerapuesta que nadie lo sabría. Nunca se ha quejado una vez, Fiona. Creo querealmente lo disfruta, porque es para ti.Tengo la misma sensación de la piel llena de abejas que tuve cuando Todd seenteró que me había enamorado de Gabe. Al igual que todos los nervios de micuerpo en una hebra de las bolas de luz de fibra óptica que podemos encontraren la tienda de novedades junto a las lámparas de lava, y alguien estabarecorriendo su mano sobre mí. Lo más parecido a lo que podía pensar era enabsoluto, puro terror amenazando la vida. Solamente, que no de miedo.Estrujé los jirones de la servilleta en un bulto duro.Marcie se inclinó hacia mí.―Vamos, una conversación telefónica con él no te va a matar. Una llamada. Túmisma has dicho que crees que él es un alborotado. Si es su tamaño lo que temolesta ―dijo Marcie―, entonces, honestamente, me sorprende. ―Bebió unsorbo de Coca-Cola Light. Yo sabía que ella estaba haciendo una pausa paraque me atreviera a negarlo.No lo hice.Ella picaba su hielo con su popote.―Tú sabes, Fiona, a veces los chicos más guapos son los que tienen la mayoríade la parte inferior alimentada por la mentalidad de las niñas. Parecen sólo ir 141tan lejos. Confía en mí.Espera un momento. Ese fue el segundo comentario sombrío que había hecho.¿Hubo problemas en el paraíso con Gabe Webber? ¿Debo seguir esta obviainvitación para investigar? Nah. Decidí dejarlo para otro momento. Me llené demi cuota de drama para el día.―Sí, pero parece que te consiguen en el primer camino.―¡Johnny no está mal para mirarlo! Él es solo. . . fornido. Tiene ojos magníficos,ya sabes. Y hay que admitir que su voz es sexy. Pero sobre todo es sólo un buentipo, Fee. Es reflexivo, sensible. Es divertido y súper inteligente.Levanté la broma obvia.―Si te gusta tanto, ¿por qué no le pides matrimonio?―Yo estoy casada con él, que es como lo sé ―respondió ella silbando.―En serio ―le dije―, ¿te gustaría salir con él? Quiero decir, ¿si estuvierasdisponible? ―Estaba tratando de no decir el nombre de Gabe en voz alta.Marcie levantó la barbilla y dijo: ―Claro. Por supuesto. En un instante.Casi parecía como si fuera sincera. Casi como si realmente quisiera salir conJohnny Mercer. Purple Rose
  • 142. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Pero el hecho es que tú le gustas, Fiona ―dijo―. Oh, bueno. Por lo menosvoy a aprender a bailar. Ya sabes, Johnny en realidad es bastante bueno. ―Suscejas bailaban arriba y abajo.―Muy bien ―le dije―. Capté el mensaje. Johnny Mercer es totalmente dignode un enamoramiento. Muy bien. Me siento como una estudiante de quintogrado. Tal vez deberías pasarle una nota por mí. ¿Sabes que en realidad mepasó una nota en Calc? Doblado como una pelota de fútbol, nada menos.¿Hemos accidentalmente caído en el tiempo de la secundaria o algo así? ¿Dequé estás sonriendo?―La dama protesta demasiado, creo.Tiré de mi Coca-cola y la llené de pedacitos de servilleta, perdiendo elpropósito, por supuesto.―Que miedo, Suzy Shakespeare.Ella se rió y sorbió lo último de su refresco.―Realmente estás disfrutando de torturarme, ¿no? ―dije―. ¿Qué es esto, algúntipo de retorno de la inversión?Ella se tranquilizó y dejó la taza sobre la mesa.―Nah. Nunca.―¿Cómo puedes ser una persona decente conmigo? ―le pregunté. 142―Dado que somos amigas.Lo dijo exactamente de la misma manera en que Sam lo dijo en el cobertizo. Yasí fue como supe que había resuelto el problema correctamente. Purple Rose
  • 143. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 23 Traducido por rihano Corregido por NatyºA la mañana siguiente, Mar me recogió para ir a la escuela como siempre. Pero pasó todo el tiempo antes de entrar al aula arreglándose con Gabe. Los vi besarse, y francamente, era un asco. Él le estaba dando la accióndel Roto-Rooter con su lengua tan hondo que pensé que iba directo a enterrarseprofundo en su garganta y levantar una tienda de campaña ahí. Hablar sobreNOCD.Me escapé al salón de clases y decidí aprovechar esta oportunidad paradisculparme con Todd. ¿Qué puedo decir? Me sentía humilde. Lo vi sentado enla parte posterior junto a la ventana. Caminé zigzagueando a través de las filas 143y me senté de golpe en la silla a su lado. Deslicé mi mochila sobre escritorio yme incliné sobre éste con el codo.―Así que, Marcie y Gabe están saliendo.Todd garabateaba en la portada de su cuaderno de notas y no levantó lamirada.―Eso he oído ―dijo.―Me enteré justo antes de la cosa de la hoguera ―dije.―¿Y?―Así‖ que…‖ ―Tamborileaba mis dedos sobre el escritorio. Me imaginé que élpodría llenar los espacios en blanco. Al parecer no.Dejó de dibujar, pero todavía no me miraba.―¿Qué quieres, Fiona?Me llamó Fiona. No me gustaba nada.―Estoy tratando de disculparme ―le dije.Todd resopló y comenzó a garabatear de nuevo.―¿Ah, sí? Bueno, trata un poco más. Por lo general, las disculpas contienen laspalabras "lo siento" en alguna parte.Me senté, respiré hondo, y lo dejé salir fuera lentamente como Maggie Kleinhizo. Respiré de nuevo, miré alrededor para ver quién estaba a punto de Purple Rose
  • 144. A Match Made in Highschool Kristin Walkerescuchar esto, y dije: ―Lo siento. Lo siento por gritarte. Lo siento por insultar aAmanda delante de todos, y voy a decírselo cuando la vea. ―Cerré los ojos ytomé otra larga respiración. ―Abrí los ojos―. También lo siento por lo mal quelo hice en la animación. Especialmente por joder la montada al final. Marcie meacababa de decir acerca de Gabe el segundo antes de que pasáramos, y yoestaba…‖molesta.Todd dejó de dibujar y se sentó, los ojos grandes y aún como una piedra.―Así que es eso ―le dije―.‖Yo…‖en‖verdad‖lo‖siento.Todd no se movió.―¿Todd? ―le dije―. ¿No hay nada? ¿Ninguna respuesta en absoluto?Se sacudió.―Lo‖ siento,‖ ¿dijiste‖ algo‖ después‖ de‖ “joder" y "montada"? Tuve una imagenmental de ti teniendo sexo, y mi cerebro se apagó.Sonreí. Eso, sabía, quería decir que la disculpa era aceptada.Él dijo: ―Creo que, probablemente, no debería haberte insultado tampoco.Levanté la mano para detener cualquier disculpa hacia la que él se estuvieraencaminando.―No, yo me los merecía.―Sin‖embargo…‖(Quiere‖decir:‖Él‖lo‖sentía.) 144―Lo‖que‖sea…‖(Quiere‖decir:‖Yo‖lo‖acepto.)Tiempo para un cambio de tema. Más o menos.―Así que, ¿ya sabías que Marcie y Gabe habían estado juntos? ―Tenía queaveriguar si él había sabido de ellos desde el principio.―No, no hasta la concentración. Después que tú te ibas, él estaba todo sobreella. Abrazándola como si fuera un oso pardo. Yo los vi y pensé que tu amantelesbiana había cambiado de equipo, y que debe haber sido el motivo de tupresentación de animación de la Noche de los Muertos Vivientes.―Eso fue ―dije.―Todavía no te excusa para que la tomaras con Amanda.―No, no lo hace. No fue mi mejor momento ―le dije. Pasé mi dedo de ida yvuelta en la esquina de mi escritorio―. Por lo menos ella debe habersedivertido con esto. Al verme humillada por mi mejor amiga. ¿A quién se lo dijoella? ―Como si yo aún tuviera que preguntar. A toda la escuela. Si soltara todolo que sabe, esa chica podría ser un arma de destrucción masiva.Todd se inclinó hacia un lado y dijo: ―¿Es ésta tu idea de crecimiento personal?Me quedé helada. Mordí ambos labios durante unos segundos. Entonces dije:―Lo siento. Viejos hábitos. Purple Rose
  • 145. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Hummm ―dijo, dándome una mirada escrutadora. Volvió a hacer garabatos.Un par de chicas desfilaron en el salón de clases. Algunos chicos con cara desueño entraron. Él dijo―: Bueno, como sucede, Amanda no sabe que quieresextender tu cremosa mantequilla caliente por todo el pan tostado de GabeWebber.Me incliné hacia Todd y bajé la voz.―Bueno,‖uno,‖quería,‖no‖quiero.‖Dos,‖eres‖un‖cerdo.‖Y‖tres…‖¿qué‖es‖lo‖quieres‖decir, que no sabe? ¿Nunca le dijiste?Todd sacó la lengua y lanzó un soplido.―Nunca surgió en la conversación.Me incorporé.―¿Nunca surgió en la conversación?Se encogió de hombros y siguió dibujando.―Decidí que no era interesante. No es como si fueran noticias de última hora.―Él inclinó la cabeza y me miró―. No me gusta hacer añicos tus sueños, perola escuela no se preocupa por tu falta de vida amorosa. No eres popular.―Volvió a hacer garabatos.Esta vez, mis engranajes mentales llegaron a un punto muerto y explotaron enllamas. ¿Por qué Todd dejaría pasar una oportunidad perfecta para 145humillarme? Especialmente después de que yo había descargado de nuevo aAmanda. Pero él lo había hecho. Eso no tenía sentido. Sin embargo, todas lasseñales‖apuntaban‖a‖la‖posibilidad‖absurda‖de‖que‖Todd‖ hubiera…‖¿qué?‖¿Me‖hubiera protegido, también? ¿Eso era una locura?La primera campana sonó. El Sr. Tambor entró y comenzó a golpear cosas de unlado de su escritorio. Uno de los amigos de Todd saludó con la mano y se sentóunas filas más arriba.Hablé hacia el piso.―Gracias, Todd ―dije―, por no contarle.Se volvió hacia mí.―Bueno, puedes agradecérmelo. ¡No! No con un trabajo manual, que sé que eslo que estás pensando.―Acabo de ponerlo en mi boca ―le dije.Él me dio un codazo en el brazo con el borrador de su lápiz.―Quiero que vuelvas al equipo de porristas.Me eché hacia atrás.―Prefiero hacer el trabajo a mano.Él hizo la pantomima de pensar. Purple Rose
  • 146. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Humm…‖tentador‖aunque‖no‖es‖eso,‖pasaré.‖Mira,‖tenemos‖competencias‖de‖distrito una semana después del sábado, y necesitamos doce personas.―Encuentra a alguien más.―Tratamos de encontrar a alguien más, pero todos apestan. Y ahora no haytiempo suficiente para entrenar a alguien nuevo.―Judith Norton estará fuera de su yeso para entonces.―No. No será sino hasta la semana siguiente. Además, Princesa, para sersincero, a algunas de las chicas les gustas. No lo entiendo, pero tienes que ir.―A Amanda no le gusto. Amanda me odia.Él me hizo un gesto con la mano.―Amanda no te odia.―Bueno, pues hace una buena caracterización de eso, entonces.―Amanda no te odia ―dijo él―. Está celosa de ti.Me enderecé de pronto y miré asombrada hacia Todd.―¿Qué? Escucha, Todd. Las drogas son malas, amigo. No deberías probarlas aprimera hora de la mañana. Espera hasta después del almuerzo por lo menos.Todd bajó la cremallera de la mochila y empezó a sacar su lápiz y un cuaderno.―Piensa en ello. Amanda está programada para ser perfecta. Nunca puededejarse mostrar con un defecto. Siempre tiene un aspecto perfecto y actúa 146perfecto. ¿Puedes imaginar lo estresante que eso debe ser? Quiero decir, sé quepara ti es forzado, pero dale una oportunidad.―Sólo te estás volviendo más y más gracioso ―le dije totalmente inexpresiva.―Pero‖tú,‖por‖otro‖lado…Señalé con mi dedo a su cara.―Observa a dónde vas a parar aquí.Subió la cremallera de su mochila y la dejó caer de nuevo en el piso.―Tú, en cambio, no te preocupas por lo que la gente piense de ti. No te importauna mierda si te ves rara o actúas extraña. Y no me refiero a esas cosas como losinsultos. ¡Lo sé! Eso me sorprende también. Pero no. Tú dices lo que quieres.Haces lo que quieres. Amanda te ve y no puede procesarlo. No puede entendercómo tú puedes ser tan relajada acerca de las cosas. En el interior, creo que lemolesta que ella no pueda ser de esa manera, también. Ser así de libre. Así quela toma con la fuente: tú.Hablando acerca de no ser capaz de procesarlo. Nunca en mis más salvajes,raros y retorcidos sueños hubiera imaginado que Amanda Lowell estuvieracelosa de mí.―Si eso es cierto ―le dije―, entonces he perdido un montón de tiempohaciendo preciosas muñecas vudú. Purple Rose
  • 147. A Match Made in Highschool Kristin WalkerTodd soltó un bufido.―Algo me dice que no tendrás ningún problema en encontrar a alguien parautilizarlas.―Buen‖ punto.‖ Hablando‖ de‖ eso…‖ ―Alcancé y arranqué unos pocos pelosrubios de la cabeza de Todd.―¡Ay! ―dijo él.―Voy a necesitar estos. ―Los metí en mi bolsillo.Todd se frotó el cuero cabelludo.―Mira, yo me encargaré de Amanda. Vamos, regresa al equipo. Sabes que lodeseas. Además, me debes.―¿Te debo? ¿Por qué?Él sonrió.―El presupuesto del matrimonio ed. Lo hice y resultó la semana pasada. Todopor mí mismo. Sin tu ayuda. Ergo, me debes.Me había olvidado por completo del maldito presupuesto. Cuan extraño que elSeñor Mierda Floja lo hubiera hecho por su cuenta.―Sabes, en realidad estás acercándote peligrosamente a ser una buena persona―le dije.―Gracias por la advertencia. Voy a poner remedio a esta situación de 147inmediato ―dijo.Marcie bordeó el aula justo mientras la campana final sonaba. El Sr. Tamborgritó: ―¿Instalados? ¿Tomen sus asientos?Me puse de pie y colgué la mochila en mi hombro.―Voy a pensar en el equipo, y te haré saber después de la consejería ―dije―.Nos vemos luego. ―Empecé a caminar hacia Marcie.―No si te huelo primero —―dijo Todd detrás de mí.Pero yo realmente no necesitaba tiempo para pensar en ello. La verdad seadicha, él me tenía con‖el‖“Princesa.” Purple Rose
  • 148. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 24 Traducido por karoru Corregido por Lola_20D ado que era martes, Todd y yo tuvimos nuestra sesión de asesoramiento más tarde esa mañana. Llegamos a la oficina de Maggie Klein al mismo tiempo. Estoy orgullosa de mi cortesía, así que le hiceun gesto a Todd para que pasara por la puerta primero, pero él me sonrió y mehizo el mismo gesto. Así que di un paso adelante, y lo mismo hizo Todd,cargándome al hombro en el marco de la puerta.―Terriblemente gracioso ―dije, y lo codeé en las costillas. Empujé la puerta yme senté en una silla. Él se dejó caer en otra.―Bienvenidos, Todd. Fiona ―canturreó Maggie Klein. Se veía un poco mal 148vestida. Bueno, muy mal vestida. Su piel se arrugaba en las esquinas de sus ojos.Ya no había brillo en su piel, era sólo gris. Y su oficina olía a ramen 9.Lentamente había estado deslizándose fuera de los ámbitos de la moda ehigiene en las últimas semanas. Normalmente, no estoy en posición de criticarel guardarropa de nadie, pero incluso yo pensé que la selección actual depantalones marrones y una camiseta de Hoover era patética. Una pila depapeles fotocopiados que había visto antes cubría la oficina. Recogí un par queestaban a mis pies, y justo antes de que Maggie Klein me los arrebatara de lasmanos, alcancé a ver qué eran. Copias de las cartas de campaña de mi mamá.Copias firmadas.―Supuse que sabías todo acerca de esto ―dijo Maggie Klein.―Yo… er…Todd elevó la voz y empezó a rebuscar en un montón cerca de él.―¿Mis padres enviaron una? Dijeron que la enviarían. En realidad, me dijeronque‖estaban‖enviando‖una‖cada‖uno,‖así‖que‖debería‖haber‖dos…Maggie Klein sacudió su mano hacia los papeles que Todd estaba agitando.―Sí. Las tengo. La Directora Miller ha tenido la amabilidad de remitirlos todos.―Trató de enderezar una pila pero se le deslizó hasta el suelo, y los dejó allí,9 Ramen: Comida japonesa. Purple Rose
  • 149. A Match Made in Highschool Kristin Walkerentre envolturas de dulces y pañuelos usados―. Comencemos. En primer lugar,quiero hacerles saber que el total en el mundo real en efectivo recaudado hastael momento es de $4.846. Con la mitad para la caridad, ahora mismo, cadaganador recibiría... ―rebuscó entre los trastos viejos en su escritorio, encontrósu calculadora, y comenzó a golpear en los números.―Es $ 1,211.50 —dijo Todd.Maggie Klein resopló y se burló de Todd. Hasta que le pegó al botón de igual.Entonces su rostro se volvió tres tonos de rojo.―Eso. . . eso es, eh. . . correcto, Todd. Bien hecho.Reí nerviosamente y choqué los cinco con él.Maggie Klein deslizó la calculadora de regreso bajo el desorden y setranquilizó. Trató de hacer algunos ejercicios de respiración, pero terminósilbando como un globo desinflado. Deslizó nuestro archivo de educación dematrimonio delante de ella, pero no se molestó en abrirlo.―Está bien. No he tenido la oportunidad de repasar el presupuesto queentregaron la semana pasada. He estado un poco. . . ocupada. Pero de todosmodos. Me temo que tengo unas pequeñas malas noticias. A partir de hoy,Todd, ha sido despedido de su trabajo. Por suerte, encontró un trabajo a tiempoparcial en una tienda de zapatos para mujeres. Su factor de ingreso ha bajado a 14950.Todd dijo: ―¿Tienda de zapatos para mujeres?Justo cuando yo decía: ―¿Se redujo a cincuenta?―Interesante reacción ―dijo Maggie Klein, como si fuéramos una especie deexperimento distorsionado de la ciencia―. Saben, a menudo en esta situación,es la mujer la que se preocupa por la caída de los ingresos. Mientras que elhombre se preocupa por la caída en el estatus. Bien hecho.¿Bien hecho? Maggie Klein era una idiota, me decidí. Tres meses de terapia y hallegado a la conclusión sorprendente de que Todd era, de hecho, hombre, y yoera una mujer. Eu-maldita-Reka. Llamaré al Comité del Premio Nobel.―Desafortunadamente, desde que decidieron que como pareja Todd sería elúnico asalariado, no tienen los ingresos de Fiona para recurrir a ellos. Si lohubieras hecho, la mitad del dinero que ganó este mes mantendría el factor deingreso. ―Levantó una ceja peluda y agitó su cabeza varias veces antes deconcluir―. Algo en qué pensar, ¿eh?Todo lo que podía "pensar" es si debería o no investigar más a fondo ladepilación definitiva de cejas, porque Maggie Klein, obviamente, nunca lo hizo.Parecía que tenía un par de orugas de osos lanudos en la cara tratandodesesperadamente de besarse. ¿Cómo nunca me di cuenta de eso? Purple Rose
  • 150. A Match Made in Highschool Kristin WalkerTodd se volvió en su silla y puso una mano en mi hombro.―No te preocupes, cariño. Vamos a encontrar una manera a través de todoesto. ¡No! ¡No! No quiero oír hablar de renunciar a tu pasión por tallar elefantesde jabón. Sé lo mucho que significa para ti.¿Qué demonios?... Espera. Ya lo tengo. Tiempo de jugar.Lo miró y golpeó su mano de mí.―¿En serio? ―dije―. ¿En serio?―¿No te dejé ir a la convención de los talladores de jabón? ―dijo, fingiendopreocupación.―¿Dejarme ir? Prácticamente tuve que ponerme de rodillas y suplicarte.―Bueno, Dios sabe que no estás mucho de rodillas, pero no se puede decir queno me hayas apoyado.Maggie Klein se estremeció.―Está bien, Fiona y Todd. Es suficiente.No perdí ni un segundo.―¿Ah, sí? ¿Y qué hay acerca de Bobo? Seis semanas pasé trabajando con él. Seissemanas.‖ ¡Y‖ tú…tú lo usaste para lavar tu culo! ―Enterré mi rostro en mismanos y fingí llorar.―¡Fiona! ¡Todd! ―ladró Maggie Klein. 150Todd levantó las manos en el aire.―¡Una vez! Una vez que cometí un error, y nunca me dejas olvidarlo.Me di vuelta para enfrentarme a Todd, pero él tenía una mirada hilarante dehostilidad exagerada en su cara. Era demasiado. Una carcajada gorgoteaba enmi garganta. Apreté los labios para reprimirla, pero se me subió rápidamente através de mi nariz e hice un resoplido retrasado. Eso puso a Todd al borde y sedisolvió. Ambos sufrimos una crisis de risa incontrolable.A Maggie Klein no le hizo gracia. Empujó sus estiradas mangas y se cruzó debrazos.—Muy divertido. —Seguimos riendo. Ella se acomodó en su silla—. Ustedesdeben audicionar para la obra de la escuela. —Nos reímos un poco más—. Estábien. Esto es suficiente. —Finalmente nos calmamos. Maggie Klein pellizcó elpuente de su nariz y suspiró profundamente.Justo en ese momento, escuchamos a mamá de nuevo en un megáfono de fuera.Al parecer, esta protesta iba a ser una cosa cotidiana.Mamá gritó: ―¡Hey, oír! ¡Hey, oír!‖ ―Seguido por el resto de los padres—.¡Educación para el matrimonio se debe ir!Maggie Klein voló a la ventana, abrió las persianas, y gruñó. Literalmentegruñó como un perro rabioso. Nunca había visto a un adulto hacer eso antes. Purple Rose
  • 151. A Match Made in Highschool Kristin WalkerSólo a un niño malcriado, de mal humor, una vez. Sus manos temblaban. Luegolo hizo su voz.―Nue… nue… nuestro tiempo se terminó por hoy. ―Cruzó su oficina en dospasos y abrió la puerta―. Cumplan con su presupuesto. Escriban en sus diarios.Adiós.Apenas habíamos pasado a través de la puerta cuando la cerró de un golpe.―Es tu madre afuera, ¿no? ―dijo Todd―. La reconocí por la foto en elperiódico.―Sí ―dije, preparándome para la descarga inminente de insultos. Pero no llegóninguno.―Genial. Por lo tanto, ¿te decidiste acerca del equipo y los distritos?No podía creer que uno, no me había dado ninguna mierda sobre mi madre, ydos, estaba a punto de perder mi oportunidad de escapar de una vergüenzapública de tamaño global.―Está bien. Lo haré ―dije―. Infiernos, ya tengo los lentes de contacto de todosmodos.―Siempre y cuando tus motivos estén claros ―dijo―, nos vemos en la práctica,Princesa.―No, si yo lo huelo en primer lugar, Señor10. 15110 En español original. Purple Rose
  • 152. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 25 Traducido por Simoriah Corregido por Lola_20D espués de la escuela, los megáfonos finalmente se apagaron. Estaba yendo a la práctica, disfrutando del silencio cavernoso, cuando oí mi nombre desde el lado opuesto del corredor. Johnny Mercer caminabahacia mí. Sentí un pequeño, tibio revuelo dentro de mí, supongo que por lo queMar había dicho en el centro comercial. Quiero decir, no todos los días que teencuentras‖ con‖ alguien‖ que‖ quiere‖ “quiere golpearte, y fuerte”,‖ aun‖ cuando‖estaba bastante segura de que eso no era verdad en el caso de Johnny.Especialmente después de haberlo rechazado en la hoguera.El sonido de sus botas negras hacía eco en el corredor con cada paso y se hacía 152más y más fuerte cuanto más se acercaba. Mientras caminaba a grandes pasos,me miraba con sus hundidos ojos color avellana. Sus mejillas brillaban con porpaso que llevaba, y mostraba el más ligero trazo de áspero y nuevo vello facial.―Hola,‖Johnny‖―dije―.‖¿Cómo‖te‖va?En un movimiento limpio, él sacó su mochila del hombro y la dejó en el suelo.La abrió y sacó mi conjunto de iPod y bocinas. Se enderezó y llevó hacia atrás elmechón de cabello desordenado que había caído sobre su ojo. Me entregó elequipo.―Ten.‖Conseguí‖estos‖para‖ti.‖―Levantó‖su‖ mochila,‖la‖cerró,‖y‖la‖colgó‖de‖su‖hombro.‖Elevó‖su‖mentón‖hacia‖mí―.‖Bueno,‖nos‖vemos.―¡Espera!‖ ―dije.‖ Toqué‖ el‖ brazo de su chaqueta de cuero negro. Me puse enpuntas‖ de‖ pie‖ por‖ un‖ segundo‖ para‖ mirar‖ su‖ rostro―.‖ Johnny.‖ Espera.‖ Oye,‖gracias por esto. Y lamento haber sido una perra tan grande en la hoguera.Estaba de muy mal humor.Él deslizó sus dedos a través de su cabello color miel y esa misma parte volvió acaer sobre su ojo.―No‖hay‖problema.‖Nos‖vemos.―Johnny... Purple Rose
  • 153. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Tengo‖que‖irme,‖Fiona.‖Adiós.‖―Se‖alejó‖a‖grandes‖pasos‖por‖el‖corredor.‖Lo‖miré todo el camino hasta que dobló la esquina. El pequeño y tibio revoloteodentro de mí se congeló hasta convertirse en un frío dolor. Una cosa era segura:Johnny Mercer definitivamente no quería golpearme. Maldición, ni siquieraquería charlar conmigo. Mar debe haber estado equivocada. O quizás yo habíasido tan dura en la hoguera que él no podía dejarlo atrás. De cualquier manera,apestaba.Pensé en Johnny todo el camino hacia el vestuario. Sobre todo, en lo que habíahecho por mí. Cuantas veces me había defendido. Cuantas veces se habíaasegurado de que estuviera bien. Y sentí esta abrumadora sensación de que mehabía perdido de algo. O que había perdido algo. De valor.Y lo quería de vuelta.Pero por ahora, estaba enfrentada a un tipo diferente de expiación. Me puse mislentes de contacto y me escabullí dentro del gimnasio. No quería tener quedisculparme con Amanda. Intenté esconderme detrás de las gradas, peroSimone Dawson me vio y vino hacia mí.―¡Fiona!‖Me‖alegra‖tanto‖que‖hayas‖vuelto.‖―Me‖dio‖un‖abrazo,‖pero‖me‖quedé‖de pie allí como una tonta porque no lo había estado esperando. Cuandofinalmente me di cuenta de lo que ella estaba haciendo fui a abrazarla pero ya 153se había alejado. Así que terminé en una de esas maniobras incómodas mitadabrazo, mitad palmada en la espalda... la marca registrada de los sociópatas yfóbicos de los gérmenes.―Gracias,‖Simone‖―dije.―¡Oh!‖¡Ya‖no‖tienes‖tus‖gafas!‖¿Conseguiste‖lentes‖de‖contacto?‖¡Lucen‖geniales!‖¿Son tintados?―Uh,‖sí,‖sí,‖gracias,‖y‖no,‖son‖claros.―¿Ese‖es‖tu‖color‖de‖ojos‖natural?‖¡Oh,‖son‖de‖un‖marrón‖tan‖rico!―Gracias, Simone.―Realmente‖podrías‖hacerlos resaltar con la sombra y el rímel apropiados.―Quiz{s‖―dije―.‖Pero‖sería‖difícil‖ver‖si‖me‖saco‖el‖ojo.Simone soltó una risita.―Fiona,‖eres‖tan divertida.―Luzco‖divertida‖―dije.Simone rió un poco más.―Oh,‖ no‖ lo‖ haces.‖ ―Ella‖ tomó‖ mi‖ mano‖ con‖ las‖ suyas‖ y‖ caminó‖ hacia‖ atr{s‖mientras‖ me‖ arrastraba‖ hacia‖ adelante―.‖ Vamos...‖ todos‖ est{n‖ felices‖ de‖ que‖estés de vuelta. Purple Rose
  • 154. A Match Made in Highschool Kristin WalkerSí, claro. Estaba tan segura de que Amanda daría un espontáneo salto haciaatrás ante mi retorno. Pero cuando llegué al grupo, ella no gritó ni maldijo ni sefue ni nada. De hecho acusó recibo de mi existencia en una forma no hostil.Aclaré la garganta en una manera exagerada y dije: ―Escuchen,‖ quiero‖disculparme públicamente con Amanda, y con todos, por mi ataque en elencuentro. Había dejado temporalmente el Planeta Salud Mental, y algún clonimbécil‖de‖Fiona‖estaba‖en‖mi‖lugar‖siendo‖una‖completa‖idiota.‖―Miré‖a‖Todd.‖Él cruzó sus brazos y ni siquiera esbozó la más pequeña sonrisa. Suspiré ydije―: De acuerdo, no era un clon. Era yo. Yo fui la idiota. Dije algunas cosasdesagradables y lo lamento. Y lamento haber arruinado todo también en Atrapala Fiebre. Espero que nadie haya salido lastimado. Físicamente. O de otramanera. Y... eso es todo.Todos miraron a Amanda para ver su reacción. Se quedó allí parada por unsegundo y luego asintió una vez hacía mí. Aplaudió y dijo: ―De‖ acuerdo,‖comencemos con Orgullo Águila.Y luego el equipo se puso en formación para la práctica. Encontré mi lugar en elsuelo y nos pusimos a trabajar.Tanto como odié admitirlo, Amanda había tenido razón acerca de conseguirlentes de contacto. No sólo no se caían de mi rostro como lo hacían los anteojos, 154sino que de hecho podía ver mejor. Así que hice la mayor parte de mis ejerciciosy mi rutina sin causar mucho daño corporal. Está bien, accidentalmente le di uncodazo a Tessa Hathaway en un pecho, golpeé a Takisha King con la cabeza, ypisé los dedos de Simone. Pero eso fue todo en una rutina. Más allá de eso,mayormente sólo me caí en mi propio trasero.En un momento, estaban intentando enseñarme este salto llamado el Ruso, otocarse la punta de los dedos, donde un humano comenzando de pie,teóricamente se supone que debe saltar en el aire, abrir sus piernas, mostrar suentrepierna al mundo, estirarse hasta tocar los dedos de sus pies en el aire (consus piernas todavía abiertas, hay que tener en cuenta) y luego caer de nuevo atierra, ostensiblemente en sus pies. Esa última parte era donde estaba teniendoproblemas.Podía saltar y abrirlas, bien. Pero para el momento en que estaba en un lugarcercano a mis dedos, mi trasero ya estaba en la colchoneta.No estaba teniendo la suficiente elevación vertical, decían. Lo que fuera que esosignificara. Sonaba demasiado como aerofísica para ser charla de porristas.―Necesitas‖ apretar‖ tus‖ músculos‖ abdominales,‖ ponerte‖ en‖ cuclillas,‖ y‖ saltar‖desde‖ aquí‖ ―dijo‖ Takisha,‖ dando‖ una‖ palmada‖ a‖ mi‖ muslo―.‖ No‖ tu‖ pecho.‖Aquí. Tus tendones y cuádriceps. Purple Rose
  • 155. A Match Made in Highschool Kristin WalkerTendones y cuádriceps eran dos grupos de músculos que se habían vueltodolorosamente familiares desde que comenzara con las porristas. También loslaterales, deltoides, bíceps, tríceps, abdominales, glúteos y cualquier músculomalvado que fuera responsable de calambres de espinilla. Creo que se llaman“Belcebubícpes”11.―¡Estoy‖saltando!‖¡Estoy‖saltando!‖―insistí.‖Demostrando‖el‖hecho,‖me‖puse‖en‖cuclillas como si estuviera a punto de orinar en un baño público, apreté cadamúsculo de mi torso (y desgraciadamente, también de mi rostro) salté en el aire,abrí mis piernas, di una palmada salvaje a mis espinillas, y luego caí arrugadaen el suelo en un montón torcido.―Creo‖que‖eso‖estuvo‖mejor,‖de‖hecho‖―ofreció‖Simone‖Dawson‖dócilmente.―Mira‖ ―dijo‖ Todd‖ mientras‖ caminaba‖ a‖ grandes‖ pasos‖ hacia‖ nosotras―.‖Necesitas alguien que te sirva de referencia para que puedas sentir el salto.―Me‖ofreció‖una‖mano‖para‖levantarme―.‖No‖est{s‖entendiendo‖el‖ritmo.Lo dejé tirar de mí hasta ponerme de pie, pero le di una mirada desagradable.―¿Ritmo?‖―Resoplé‖con‖dificultad―.‖No‖sólo tengo que desafiar la gravedad,¿sino que además tengo que tener ritmo mientras lo hago?―El‖salto‖tiene‖un‖ritmo‖―dijo―.‖Arriba‖y‖afuera‖y‖abajo.‖Uno‖y‖dos y tres. Túlo estás haciendo arriba y afuera y adentro y abajo. Toma demasiado tiempo y 155te golpeas‖en‖el‖piso.‖Aquí.‖―Me‖hizo‖girar‖y‖puso‖sus‖manos‖en‖mi‖cintura―.‖Déjame‖servirte‖de‖referencia‖y‖lo‖sentir{s.‖Ahora‖ponte‖en‖cuclillas‖―dijo,‖y‖lo‖hice―.‖ Y‖ salta. ―Me‖ lancé‖ hacia‖ arriba‖ de‖ nuevo,‖ pero‖ esta‖ vez‖ sentí‖ a‖ Todd‖levantándome y sosteniéndome en lo alto un milisegundo más de lo que yopodía.‖ Toqué‖ mis‖ dedos‖ mientras‖ él‖ coreaba―.‖ Dos.‖ ―Se‖ detiene—. Y tres —Todd me había guiado a mis pies—.‖¿Lo‖sentiste?‖―preguntó.―Creo‖ que‖ sí‖ ―dije,‖ de‖ hecho‖ un‖ poco‖ mareada―.‖ Antes,‖ estaba‖imaginándome yendo hacia arriba, abriéndome, cerrando, y bajando. Pero estavez fue como: arriba, aplasta,‖abajo.‖―Cuando‖dije‖“aplasta”,‖me‖encorvé‖y‖lancé‖mis manos hacia afuera como si fuera un árbitro marcando una falta. O quizáslucía como un pterodáctilo delgado, porque todos rieron. Pero no meimportó―.‖Déjame‖intentarlo.Me‖ puse‖ en‖ cuclillas,‖ salté,‖ grité‖ “aplasta”‖ mientras‖ tocaba‖ mis‖ dedos,‖ y‖ luego‖bajé, no en mis pies exactamente, pero en un tipo torpe de posición en cuclillas.Aun así, era una mejora de caer sobre mi trasero.―¡Muy‖bien,‖Princesa!‖―exclamó‖Todd.11 Belcebubícpes: Una‖mezcla‖entre‖“Belcebú”‖(un‖demonio)‖y‖“bíceps”. Purple Rose
  • 156. A Match Made in Highschool Kristin WalkerEl equipo chilló y estalló en un aplauso. Por mí, en parte, pero también porqueahora había una chance de que pudiéramos hacer Espíritu Máximo, una rutinaque exhibía las habilidades gimnásticas de las chicas. El problema era que habíaun Ruso en el medio de la rutina que todos tenían que hacer simultáneamente.Era una de las mejores rutinas del equipo, y no teníamos una oportunidad sinella.―Ahora‖lo‖har{s‖―gorjeó‖Simone‖Dawson.Amanda no burbujeaba exactamente con optimismo, pero sí dijo: ―Mejor.‖Sigue trabajando. Tienes una semana y media para hacerlo perfecto.‖ ―Ella‖anunció‖al‖grupo―: Terminamos.Y‖juntos‖coreamos‖“¡Vamos‖Águilas!”‖y‖aplaudimos‖una‖vez...‖el‖acostumbrado‖ritual de final de práctica. Nos separamos, yendo hacia la tarde menguante.Tomé mi botella de agua y vertí un trago victorioso en mi boca. Salté en mibicicleta y pedaleé tan rápido como pude; quería intentar el Ruso de nuevo enmi cuarto. Reconocía totalmente que era una completa tonta, pero no meimportaba. Porque ahora era una completa tonta que podía desafiar lagravedad. Y eso tenía que contar para algo.Cuando llegué a casa, Mamá me entregó siete mensajes de Marcie. (Mi celularhabía estado apagado durante la práctica). 156―Sonaba‖desesperada‖―dijo‖mam{.Tomé las notas y el teléfono, corrí a mi cuarto, y marqué.―¿Mar?‖―pregunté‖cuando‖oí‖un‖“hola”‖ahogado.―Oh,‖Fee.‖Él‖rompió‖conmigo.‖―Podía‖oírla‖llorar.―Voy‖para‖all{‖―dije. Purple Rose
  • 157. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 26 Traducido por Vannia Corregido por CuritibaD oce minutos después, estábamos sentadas con las piernas cruzadas sobre la cama con dosel de Marcie. Una tarde de llanto había convertido su rostro en una zona de guerra. Su máscara de pestañascorría por sus mejillas en hilos negros. Su nariz generalmente delicada estabacongestionada y goteando. Manchas rojas cubrían su piel como un camuflajecarmesí. Abrazó una de sus almohadas blancas de encaje estrechamente contrasí.―¿Qué pasó? ―pregunté.―Bueno, básicamente, no soy lo suficientemente bonita para él ―dijo 157abruptamente.―¿Él dijo eso?Se limpió la nariz con su manga. ―No, lo que dijo fue que me había convertidoen alguien demasiado plástica. Demasiado cabello, uñas, maquillaje y esamierda. Dijo que él siempre se había imaginado a sí mismo con una…‖ ―Surespiración se estremeció cuando trató de contenerlo—. Una belleza natural.―Marcie rompió en llanto. Envolví mis brazos a su alrededor. Ése hijoputa,pensé. Luego lo dije en voz alta.―Marcie, tú eres toda una belleza natural ―dije―. Siempre lo has sido ysiempre lo serás. Gabe es un culo de caballo ciego si no lo puede ve. Y ¿sabesqué? ¿Incluso si pudiera verlo? Él es una mierda por pensar que el físico es todolo que importa. Lo sabes. ―La abracé y acaricié su cabello exactamente comohabía hecho el Sr. Pickler con Sam.―Lo sé ―sollozó―. De todas formas, creo que la verdadera razón de querompiera conmigo es porque no me acosté con él.―Bueno, ¿quién lo haría? ―dije, contando todas las veces que había fantaseadocon ello―. Asqueroso ―añadí para mayor credibilidad.―Últimamente, parecía que era todo lo que quería ―dijo Mar―. Nunca dejabade hablar de ello.―Él no te forzó a nada, ¿verdad? Purple Rose
  • 158. A Match Made in Highschool Kristin Walker―No.―Bien ―dije.―Bueno, no del todo.La aparté de mí para verla a los ojos. ―¿No del todo? ¿Qué diablossignifica eso?Ella jugueteó con el listón lila del borde de la almohada. ―Oh, nada terrible.Bueno, nada demasiado terrible. Sólo‖ se‖ puso‖ un‖ poco…‖ agresivo‖ algunas‖veces. Pero nada ilegal ni nada.―No se tiene que hacer algo ilegal para estar mal, Mar. No lo defiendas.―Ya lo sé. No lo defiendo. Simplemente es difícil determinar exactamente loque hizo. Simplemente consiguió ser insistente a veces. Y se enojaba cuando nohacía lo que él quería. Pero luego, después, me decía que me amaba, lo queahora sé que es una completa mierda, pero cuando lo decía, todo era perfectootra vez. Realmente pensé que me amaba, Fee. Y que yo lo amaba.No podía creer que él hubiera roto su corazón de esa manera. Todd tenía razón.Gabe Webber estaba muerto. Calcinado. Iba a arder. Me gustaría verlo.Ella se dobló sobre la almohada y gimió: ―¿Cuándo va a dejar de doler?―Todo va a estar bien ―dije. Froté su espalda―. Olvídate de él. ¿Sabes qué?Simplemente pretende que nada de esto pasó. 158Se irguió y alegó: ―¿Cómo podré hacerlo?Ella quería una respuesta. Estaba sentada ahí sobre su prístina colcha blancacon volantes esperando a que yo le diera la solución que sanaría su corazón yrestauraría su dignidad. Porque eso sería genial justo ahora, Fiona. Olvidarlosería genial. Y tú le has hecho creer que es posible. Así que, ¿cómo?Pensé en Nana sobreviviendo a cuarenta años de dolor por el tío Tommy. Penséen la Directora Miller luchando por un discurso sobre el matrimonio, mientrasque el suyo se había derrumbado. Pensé en el lento deterioro de Maggie Kleinen un trabajo que una vez la había hecho sentir completa. Y fue entoncescuando supe la respuesta.―No puedes ―susurré―. No puedes olvidar las cosas malas, y no puedespretender que nunca pasaron.Marcie cerró sus ojos y los apretó, al igual que sus labios. ―Pero quiero hacerlo―chilló.Puse mi dedo índice alrededor de un mechón de su cabello y lo quité de sufrente. ―No. Tienes que adueñarte de ello. Tienes que hacerlo tuyo, Mar.Porque una vez que sea parte de ti, entonces podrás construir sobre ello. Seconvertirá en una parte de la base de lo que eres. Y de en quién te convertirás. Purple Rose
  • 159. A Match Made in Highschool Kristin WalkerAbrió los ojos y asintió ligeramente. ―No es exactamente una solución a cortoplazo ―dijo.―Me gustaría tener una para ti. ―Realmente me gustaría. Lo que me dio unaidea―. Pero apuesto a que puedo animarte un poco.Hizo una mueca y sacudió la cabeza. ―Ja. Dudoso.―Bueno, mira esto. ―Salí de la cama y me quedé en medio de la habitacióndelante de ella. Puse mis manos en mis caderas y grité—: ¿LISTA? BIEN.―Palmadas en mis muslos―. TENEMOS EL ESPÍRITU, SÍ. TENEMOS ELESPÍRITU EN ALTO. DEBERÍAS VERTE A TI MISMA, PORQUE CUANDOANIMAMOS VAS A ESCUCHARLO. NO UN POCO —un paso y giro—, NOMUCHO. —Me estiro y salto—. ES —sentadilla—, ESPÍRITU EN ALTO.―Sentadilla y patada―. Y LO SABES —saltitos-y-movimiento-de-brazos,saltitos-y-movimiento-de-brazos―, ¡ES CANDENTE! —Lamo-dedo-pulgar-y-lo-coloco-en-el-trasero—. TSSSSSS.―Oh. Por. Dios. ―Marcie se cubrió el rostro y rodó hacia atrás, riendo―.‖¡Ohpordiosohpordiosopordios! ―Se sentó de pronto―. ¡Fee! Realmente eresbuena.―Obviamente estás delirando por haber llorado.―No, definitivamente no eres mala. Aunque admito que la visión de ti 159animando fue una de las cosas más raras que he visto en mi vida.―Tengo que trabajar en los saltos ―dije.―Como sea. Me encantó. ―Me dio una sonrisa radiante―. Gracias, Fee.―Sí, bueno. Sólo tú tienes el espectáculo privado, Mar.Llamé a mis padres para decirles que me iba a quedar para cenar. Después decenar, llamé para preguntarles si me podía quedar a pasar la noche. Dijeron quesí, así que Mar y yo nos contamos la una a la otra los detalles que nos habíamosperdido‖durante‖nuestra‖“discordia‖temporal”‖como‖le‖decíamos.Le hablé sobre Samantha Pickler. Ella re-enumeró todos las puntos más buenosde Johnny Mercer. Le hablé del tío Tommy y le mostré el anillo de Nana quehabía estado usando. Me dijo todo lo que pasó entre Gabe y ella. Escuché, apesar‖de‖que‖se‖trataba‖de…‖Gabe.Casi‖ se‖ sentía‖ como‖ si‖ la‖ “discordia‖ temporal”‖ nunca‖ hubiera‖ pasado. Peroambas sabíamos que sí.Sólo que ahora, nos adueñamos de ella. Purple Rose
  • 160. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 27 Traducción SOS por Vannia Corregido por Curitiba ntonces, había arreglado las cosas con Mar. Había arreglado las E cosas con el Sr. Mierda Floja. Incluso había forjado una vacilante tregua con Amanda. La única persona a la que todavía tenía que hacerle frente era Johnny Mercer. Oh sí, también tenía que matar a Gabe Weber, pero había bastante tiempo para eso. Primero, teníaque hacer que Johnny ya no me odiara. Traté de hablarle en calc, pero élsiempre llegaba justo antes de la campanada y desaparecía justo después.El viernes se me escapó de nuevo, y no podía soportar que eso colgara sobre mítodo el fin de semana, así que decidí que simplemente le llamaría. Conseguí su 160número gracias a Mar, y después de la escuela, me metí a mi habitación, toméuna profunda respiración a la Maggie Klein, y marqué.Una mujer contestó: ―¿Hola?―Sí, hola. ¿Podría por favor hablar con Johnny? ―Me enorgullecen mismodales en el teléfono.―¿Puedo preguntar quién llama, por favor?―Fiona Sheehan ―dije.Pude decir que ella puso su mano sobre la boquilla del teléfono para gritarle aJohnny. Luego pude escuchar algunas conversaciones. Y después másconversaciones amortiguadas. Y más. Entonces finalmente escuché la vozprofunda y achocolatada de Johnny al teléfono. ―Hola, Fiona.Repentinamente quise incluso mayor privacidad, así que me metí en miarmario, cerré la puerta, y me puse en cuclillas en el lugar oscuro sobre una pilade ropa sucia. ―Hola Johnny. Uhm, ¿todo está bien? ―pregunté, refiriéndomea toda esa charla amortiguada, lo que probablemente no debí haber hecho, perocomo sea―. No te metí en problemas por llamar, ¿cierto?―Nah ―dijo―. ¿Qué pasó?Otra profunda respiración. Me imaginé que podría estar bien si sacaba todo almismo tiempo ya que tenía la oportunidad. ―De acuerdo, no te enfades con Purple Rose
  • 161. A Match Made in Highschool Kristin WalkerMar y no te enfades conmigo, pero me contó toda esa mierda que la DirectoraMiller te causó por la broma, y quería decir que lo siento y te lo agradezco, yespero que no me odies por ello, ni por lo de la fogata, ni porque arrugué tunota, lo cual hice porque pensé que estabas diciendo que soy una snobinsensible y que no te gustaba, y espero que me dejes recompensarte dándotemi iPod y las bocinas, o por lo menos déjame pagar por tu seminario o algo,porque realmente no soporto que estés enojado conmigo, sé que lo estas, y melo merezco totalmente, pero desearía que no fuera así, así que por favor dimeque me perdonarás.Silencio.―¿Es todo? ―dijo Johnny.―Creo que sí.Silencio.Dije: ―¿Estás enfadado?―Nah.―Realmente lo siento.―Yo también ―dijo.―¿Por qué?―Por evitarte. 161―No te culpo ―dije.Silencio.―¿Entonces estamos bien? ―pregunté.―Sí ―dijo―. ¿Amigos?―Uhm…‖sí.‖Amigos.―Te veo el lunes ―dijo.―De acuerdo. Bye.―¿Oye Fiona?―¿Sí?―Gracias por llamar.―Gracias por escuchar.―Okey. Adiós.―Adiós.Clic.Silencio.Me senté ahí en la oscuridad.Amigos. Él estaba bien con ser amigos. Escuchar eso debería haberme hechosentir feliz, ¿cierto? Debería haberme hecho sentir fabulosa con el hecho de que Purple Rose
  • 162. A Match Made in Highschool Kristin WalkerJohnny Mercer quisiera ser mi amigo. Así que ¿por qué me sentía como alguienque acababa de ser golpeado en el estómago?Sábado, 07 de diciembreMe he disculpado más veces la semana pasada que un político con una pipa decrack y adicción al sexo. Todo era demasiado duro antes de que lo hiciera. Yhacerlo no fue nada malditamente fácil. Pero haberlo hecho se siente muy bien.Estoy‖pensando‖en‖Mar,‖y‖me‖pregunto…‖¿cómo‖puedes‖saber‖si‖es‖verdadero‖amor? No puedes guiarte de lo que pasa en televisión, porque todo mundo sabeque eso es una mierda. Pero incluso una mentira se basa en alguna verdad,¿cierto?Así que ¿realmente hay un verdadero amor para todos? ¿Y cómo sabes cuándolo has encontrado? ¿Te hace sentir todo feliz cuando lo estás? ¿Y totalmentedestruido cuando no lo estás? Si las emociones del verdadero amor realmentefueran tan intensas, entonces ¿no sería fácil de identificar el verdadero amor?Nunca sería una cuestión de si se trataba del verdadero asunto.Pero no es fácil de identificar. Y me pregunto si el verdadero amor es más sutil.Si se cuela y simplemente se queda junto a ti, y tú no te das cuenta de que esamor verdadero hasta que te das la vuelta y miras eso que ha estado justo ahí 162contigo todo el tiempo, y te das cuenta de que no quieres estar sin ello.¿Eso suena totalmente como a pastel de frutas?No responder a eso. Purple Rose
  • 163. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 28 Traducido por Xhessii Corregido por NatyºP asé todo el fin de semana practicando las porras y mi ruso. El lunes en la escuela, mamá y su grupo activista, Padres que se Oponen a la Educación Matrimonial Obligatoria, POEMO, como se habían apodadoa sí mismos, se alinearon para manifestar de nuevo. (Pensé que era irónico quesu acrónimo fuera la palabra‖ francesa‖ para‖ “manzana”,‖ un‖ símbolo‖ de‖ la‖educación,12 pero sólo los nerds como yo se daban cuenta de esas cosas). Laconsigna‖de‖POEMO‖para‖esta‖semana‖era:‖“La‖clase‖de‖Educación‖Matrimonial‖¡no‖puede‖decidir‖qué‖chicos‖la‖pasar{n!”‖Sólo‖esta‖semana,‖han usado más decuatro consignas, así que las palabras eran inconfundibles y francamente un 163modo de distracción.Pero pasé el día y me encaminé al gimnasio a practicar. Me deslicé a lahabitación de los casilleros para cambiarme para el sudor. Luego caminé a laligera hacia el gimnasio. Sólo ahí ―cuando‖ vi‖ a‖ la‖ Sra.‖ O’Toole‖ parada,‖hablando y apuntando, y cuando vi las miradas frenéticas en los rostros de lasporristas— me di cuenta.La competencia entre distritos era la próxima semana.Teníamos unas escasas tardes para pulir nuestra rutina de competición yponerla en forma. Pero enfrentémonos: no era la rutina lo que tenía que ponerseen forma; era yo. Era el eslabón débil por el cual la fuerza de la cadena podríaser medida. Lo sabía. El resto del equipo lo sabía.Así que entonces hice un propósito: no importaba cuanto necesitaba estudiarpara los finales de la próxima semana, no importaba cuanto quería terminarOrgullo y Prejuicio, no importaba quien me sacara de mis casillas y me debierauna‖disculpa…‖por esta semana, yo era UNA porrista.Bien, está un poco por arriba. Pero es divertido pretender ser una mártir-heroína. Tanto como odiaba admitirlo, aunque, no había ningún noble12 POEMO: En inglés es Parents Opposing Mandatory Marriage Education, y su acrónimo esPOMME, por lo que tiene sentido. Purple Rose
  • 164. A Match Made in Highschool Kristin Walkersentimiento de obligación que me motivara; era el prospecto de unahumillación pública en un nivel épico. Te diré, que muy épico.―Vamos, Princesa ―llamó Todd―. Vas tarde.¿Lo estaba? Revisé mi reloj. Debí haber perdido unos cuantos minutos muylargos en la habitación de los casilleros.―Lo siento ―grité y corrí al grupo.―Empecemos. Alinéense para Atrapa la Fiebre ―ordenó Amanda. Chistoso.Debía contarle a Mar esa. Comandante Amanda. Amanda Demanda. Amandala‖Pan…―¡Fiona! ―ella gritó.Ups. Bien. Enfócate. Brinca a la línea.Luego me tiré a ella, completamente. Reté a todos a resistirse a Atrapar la Fiebrede los Águilas. Porque como los Águilas eran tan sexys, la fiebre no podíadetenerse. Así que si no atrapabas la fiebre, era mejor que te cayeras.Así que apreté las palabras en mi diafragma como me habían enseñado. Sonreícomo una loca. Rompí mis marcas, no tiré a Simone, y terminé prosperando.¡Ta-rán!Así que imagina mi sorpresa cuando‖ la‖ Señora‖ O’Toole‖ gritó:‖ ―¡Eso apesta!¡Señorita Sheehan, necesita apegarse al programa! 164―¿Qué? ―lloriqueé. Pensé que le había dado al clavo.―Ella tiene razón ―dijo Todd―. Volaban pedazos. Estás camino abajo, Fiona.Todd debía estar bromeando. Pero otra vez, había usado mi nombre.Él dijo: ―Tus piernas estaban torcidas. Tus muñecas estaban flojas. Estuvistelenta en el salto y en el aplauso de nuevo.―Hice mi mejor esfuerzo ―bramé. El silencio sepulcral que siguió me dijo laobvia realidad: mi mejor esfuerzo no estaba ni cerca a lo suficientemente buenopara este equipo.―Lo sabemos ―murmuró Simone Dawson.Ouch.Amanda suspiró.―Bien, mira. ―Ella miraba al techo como si estuviera esperando encontrarinspiración divina entre las pancartas de básquetbol―. Fiona, ven a lahabitación de los casilleros. Trabajaremos en frente de los espejos. Ustedeschicos, continúen.Cuando estaba en tercer grado, este niño había sido sacado de la clase dematemáticas porque no podía comprender las fracciones. La maestra lo habíasentado afuera, en el pasillo para que pudiera trabajar en cosas alternativas. En Purple Rose
  • 165. A Match Made in Highschool Kristin Walkerel momento, pensé que tenía suerte porque lo estaban sacando de clases. Ahorame daba cuenta de lo vergonzoso que debió haber sido.Seguí a Amada a la habitación de los casilleros como un perrito travieso. Ella separó en frente de mí en un espejo de cuerpo completo y me dijo que hiciera laporra. Lo hice. Y Todd tenía razón.Volaban pedazos.―No tengo un espejo grande en casa ―murmuré.Como si fuera una excusa. Si contaba la verdad, nunca madrugaba por usar unespejo. Qué idiota.―Inténtalo de nuevo ―dijo Amanda―. Me pararé en frente de ti y haremos lasmovidas en cámara lenta. Trata de hacerlo exactamente igual que yo.Hicimos Atrapa la Fiebre a la velocidad uno sobre ochenta.―Siente realmente la posición ―dijo Amanda una y otra vez―. Convierte tusmúsculos en concreto. ―Lo que fuera en el infierno que eso significara.Ella explicó que mis músculos recordarían donde deberían ir. Alguna clase dememoria sensorial. Estaba dudosa, pero me fortalecí tanto como pude.Después de Atrapa la Fiebre, hicimos Steam. Luego el que seguía.Para el momento en que habíamos hecho cada porra al menos unas mil veces, lapráctica había terminado. Una vez más, todo lo que Amanda dijo fue: ―Mucho 165mejor.Me enorgullecí en agradecimiento, así que dije: ―Gracias.Me refería a dar gracias por el ―aunque fuera pequeño― cumplido.Amanda debió haber pensado que le daba las gracias por la ayuda personal.Porque dijo: ―No hay problema. ―Y luego agregó―. Así es como yo tambiénaprendí. Tenía el mismo problema que tú. ―Ella ni siquiera me proyectó unasonrisa atrasada mientras se iba al gimnasio a buscar a Todd.Me sentí de manera extraña, casi-honrada. Amanda Lowell me había pasadosecretos de la hermandad de las porristas a mí. Y había tirado un pequeñosecreto sobre ella en la mezcla. Además, había notado, que ni siquiera me habíainsultado una sola vez. De seguro me había trasladado al universo paralelo.Agarré mis cosas y me encaminé a la puerta para irme a casa.Pedaleé a casa a través del frío, en el atardecer pensando que si era suertuda, miuniverso paralelo sería uno de los decentes.Pero me refería a, en serio, ¿a quién quería engañar? Purple Rose
  • 166. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 29 Traducido por Lalaemk Corregido por NatyºC uando Todd y yo fuimos a la oficina de Maggie Klein la mañana siguiente para el asesoramiento, nos detuvimos en la puerta. Su oficina se parecía a una escena de un crimen violento. Basura esparcida por elsuelo. Una de las luces fluorescentes se había quemado. Cartas de campaña demi‖ madre‖ estaban‖ apiladas‖ en‖ las‖ superficies.‖ Y‖ Maggie‖ Klein‖ parecía…‖ así,‖para‖ser‖ honestos…‖olorosa.‖Entramos‖con precaución y nos sentamos. Ella nodijo,‖ “Bienvenidos”.‖ Ni‖ siquiera‖ dijo‖ nuestros‖ nombres.‖ Todo‖ lo que dijo fue:―Es acerca del último presupuesto que entregaron.Le lanzó una mirada de reojo a Todd. Él había completado el presupuesto por 166su cuenta, y nunca se me había ocurrido preguntar lo que había hecho. MaggieKlein levantó tres hojas de papel de su regazo como si cada una pesara cincokilos.―Vamos a ver si lo entiendo. En septiembre, su presupuesto les habíapermitido ahorrar veinte dólares. ―Ella golpeó una hoja hacia abajo—. Enoctubre, ganó por encima de sus costos, así que compraron un televisor de lujo,y ahorraron $807.50 para llevar noviembre… ―Azotó la segunda hoja haciaabajo. Sostuvo la tercera—. Que es el presupuesto que tengo aquí. ¿Estoy en locorrecto?Yo dije: —Sí. ―Viendo otra vez a Todd para alguna indicación de lo que estabasucediendo. Él se mantuvo duro como una roca con sus labios presionados paraimpedirse sonreír.Oh, mierda. ¿Qué había hecho?―Ahora, en el mes de Noviembre, ganaron. —Ella pegó el papel a su cara―,cero dólares del dinero del mundo real. ―Nos miró por encima del papel―.Pero‖en‖lugar‖de‖disminuir‖sus‖gastos‖para‖alcanzar‖los‖ochocientos…‖y‖lo‖que‖tengan de dólares de sus ahorros, ustedes lo han gastado en su totalidad. ―Ellamiró el papel otra vez―. Un viaje todo incluido de cinco días en Jamaica.―Maggie Klein soltó el brazo como si fuera de piedra―. Y luego se declaran enbancarrota. Purple Rose
  • 167. A Match Made in Highschool Kristin WalkerTodd enterró su boca en su mano y trató sin éxito de no reírse.―¿Cómo explican eso? ―preguntó.No me moví. Todd iba a tener que llenar esto por su cuenta.Se acercó y tomó mi mano.―Mi esposa y yo nunca tuvimos una luna de miel ―dijo―. Toda esa pláticaacerca de playas de arena blanca y las islas tropicales nos puso en humor parauna, así que finalmente fuimos. Pero para el tiempo en que volvimos, noteníamos suficiente dinero para pagar las cuentas. Así que decidimos que lamejor cosa para nosotros sería declararnos en bancarrota y empezar de nuevo.―Todd presionó mi mano y me miró amorosamente.―Libre de deuda. ―Maggie Klein apretó la mandíbula. Y luego sus ojos. Llevósus palmas hacia sus cuencas con ambas manos. Fuera, suenan los megáfonosde ¡La Clase de Educación de Matrimonio no puedo decidir que chicos pasarán!Deslizándose a través de las paredes de bloques de concreto. Maggie Kleinraspando con sus uñas hacia arriba y hacia abajo sobre su cabellera, y luegollevando las manos hacia su cara, tirando de su piel a lo largo.―¿Por qué? ―demandó. No era una pregunta; era una acusación―. ¿Ustedescreen que esto es divertido para mí? ¿Piensan que disfruto sentarme aquímientras sus pequeñas mierdas convierten mi trabajo en un chiste? ―La cara de 167Todd cayó―. Por tres meses, he tratado de darles a niños un mano a manosobre la zona de combate que están a punto de enfrentar en el futuro. ¿Creenque es fácil encontrar a alguien? ¿Creen que sólo aparecerán en su puerta y losamarán, y todo será perfecto y se convertirá en un cuento de hadas? ¡Ha! ¡Comosi eso pasara! ¡Es terrible ahí afuera! ¡Les comerán sus almas! Y aquí estoy,tratando de ayudar para que no tengan que pasar por esto, pero todo lo queobtengo es sarcasmo y bromas. Bueno, ¿saben qué? Al diablo con ustedes.Dense cuenta ustedes mismos. ―Se levantó y caminó hacia la puerta―. Fuerade aquí. Lleven su pequeña inteligencia abajo hacia la oficina de la Directora.Déjenle lidiar con ustedes. ―Abrió la puerta y se quedó ahí―. He terminado.Todd no se movió, y seguí su ejemplo.―¡Fuera! ―gritó Maggie Klein.Los dos nos levantamos y nos retiramos por la puerta. Ella cerró de golpe lapuerta detrás de nosotros, y el sonido hizo eco por el pasillo vacío.―Bien, entonces ―dijo Todd.―¿Ella acaba de sacarnos del matrimonio? ―pregunté.―Parece de esa forma. Ahí va todo ese dulce dinero.―Al diablo con el dinero. ¿También significa que no nos graduaremos?Todd golpeó juguetonamente mi brazo. Purple Rose
  • 168. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Mira, Maggie Klein no puede detenernos de graduarnos. Es sólo unaconsejera. Y no hicimos nada mal, de todas formas. Nos quedamos sinpresupuesto. Fuimos a consejería. Hicimos la actividad compartida. Hiciste tuestúpido diario, ¿cierto?Asentí.Todd dijo: ―Entonces no puede tocarnos. ―Me agarró y tiró de la manga―.Vamos. ―Me llevó por el pasillo hacia las oficinas de la administración.La recepcionista, la Señora DelNero, una mujer de sesenta-algo con una pasiónpor aplicar chalecos de jersey y jabón líquido de Jean Nate, picoteó en suteclado.Todd se inclinó sobre el mostrador y dijo: ―Hola ahí. Estamos aquí para ver ala Directora Miller.―¿Hay algo que necesites, cariño? ―Uno de los megáfonos fuera sonó conretroalimentación. La Señora DelNero saltó y se inclinó sobre su taza de plumasmulticolores.―No realmente ―dijo sin ningún tipo de urgencia en su voz―. Maggie Kleinsólo sugirió que viniéramos a verla.Ella tomó el auricular del teléfono y dijo: ―Veré si tiene un minuto paraustedes. ―Presionó tres botones con el dedo regordete y dijo al teléfono―: 168¿Directora Miller? Dos del último grado están aquí para verla. ―Hizo unapausa y después colgó el teléfono―. Entra cariño. —Y guiñó hacia Todd.Aparentemente me había vuelto invisible. Todd tenía ese efecto.Hicimos nuestro camino a través de la recepción hacia la oficina de la DirectoraMiller. Se sentó encorvada sobre un lío de papeles repartidos en su escritorio.Pancartas de manifestaciones POEMO pasaban delante de su ventana enintervalos regulares, pero no dio ninguna indicación de darse cuenta.―Señorita Sheehan, joven Harding. Buenos días. Tomen asiento. ―Nossentamos en las dos sillas color naranja frente a ella―. Acabo de recibir unallamada de la Señorita Klein. ―Ella dejó que la declaración flotara en airedurante unos segundos. Una obra típica de los Directores―. Ustedes dosparecen haberla molestado bastante. Explíquense.Dejé que Todd lo explicara. Encantar a mujeres mayores era claramente sudepartamento. Dios le dio un talento y fuerte, incluso. Debería usarlo.―Fue un gran malentendido, Directora Miller, créame ―ronroneó. Ella nomostró señales de debilitamiento. Todd se inclinó hacia delante―. Todo lo quehicimos fue empujar un poco el sobre, en términos del presupuesto delmatrimonio. No rompimos ninguna regla.‖ Pero‖ parece‖ que‖ Mag…‖ uh,‖ la‖ Purple Rose
  • 169. A Match Made in Highschool Kristin WalkerSeñorita Klein no le importan nuestras elecciones. Espero que usted puedaverlo desde nuestro punto de vista.La Directora Miller se apoyó en su silla y cruzó sus brazos. No estabacreyéndonos. Parecía enviar dagas láser de sus ojos a los nuestros a través delos bordes rojos de sus gafas.―Por lo que he visto a través‖de‖estos‖pocos‖meses,‖su‖“punto‖de‖vista” no hasido otra cosa menos que hostil y perturbadora. Pero me haré hacia atrás ydejaré que los dos traten de resolverlo.―Y nosotros lo hacemos ―solté―. Mírenos. Estamos sentados aquí juntospresentando un frente unido.―Veo eso. Sin embargo, la Señora Klein siente que ustedes han hecho una burlade este curso entero, y del trabajo de ella también. No se feliciten a ustedesmismos, sin embargo, ya que no son los únicos. Varios de sus compañeros handemostrado la misma falta de seriedad.―¡Pero lo tomamos en serio! ―argumenté―. Hicimos todo lo que pidió.Mantuvimos nuestras tareas. Fuimos a la consejería. No es justo que no nos dejegraduarnos por lo que los demás hicieron.Se inclinó hacia adelante en su escritorio y entrelazó sus dedos juntos. Nosexaminó a uno y después al otro. De ida y vuelta, como una leona explorando 169en la sabana por una presa.―No, no es justo. ¿No? ―gruñó―. No es justo pasar mucho tiempo trabajandoen algo, sólo para que algún error de alguien más de juicio, una mala elección,un error, lo destruya todo.Todd y yo retrocedimos aún más en nuestros asientos. Traté de descifrar lo queespecíficamente, estaba hablando la Directora Miller. ¿Éramos Todd y yo y losotros estudiantes en el curso? ¿Era la traición y la desilusión que sentía en supropio matrimonio? ¿Era deshacer la carrera de Maggie Klein?―Directora Miller ―dijo Todd en una voz completamente desprovisto dealmíbar―. Esta no es culpa de Fiona. Ella no sabía acerca del presupuesto. Lohice por mí mismo. No tuvo nada que ver con ello. Ella debería graduarse.La Directora Miller se dirigió a él y disparó.―Yo decidiré quién se gradúa y quién no. ―No podía creer que ésta era lamisma mujer que podía hacer un baile sucio con el Sr. Evans y descomponersefrente a todo el alumnado. La mujer frente a mí y a Todd era dura como unaroca. Impenetrable. Invulnerable.―Por favor ―dijo Todd―. Si yo no me gradúo, bien. Pero deje a Fiona.Ella suspiró y se recostó en su silla. Su rostro se suavizó un poco. Esperaba queTodd hubiera hecho una pequeña fisura en su exoesqueleto. Pero estaba Purple Rose
  • 170. A Match Made in Highschool Kristin Walkerpreocupada de que estuviera a punto de acceder con su negociación, pero nopodía dejar que eso pasara.―Espera ―dije―. Esto no es culpa de Todd. Soy la que empezó con todo. Letiré un hot dog. Seguí provocándolo. Lo hice difícil para Maggie Klein. Toddmerece graduarse más que yo.La Directora Miller inhaló y su cara se iluminó poco a poco, como un amanecer.De hecho, para el momento en que finalmente habló, pude haberle dicho a laDirectora Miller que iba a convertirme en una monja y dedicar mi vida a laoración y al celibato, y su expresión no se hubiera aproximado a la mirada desorpresa que había desarrollado.―Rayos. ―Suspiró―. Funcionó.―¿Perdón? ―tartamudeó Todd.Alejó la pregunta.―No importa. Muy bien, chicos, esto es lo que va a suceder. Sucomportamiento, a pesar de ser negativo y destructivo, no ha, de hecho, violadolos parámetros impuestos en el curso de matrimonio. Por lo tanto, sigueninscritos en el programa y son candidatos a la graduación, y siguencompitiendo para ganar el premio en efectivo. Con una condición: ustedes dosdeben escribir una carta de disculpa por su comportamiento a la Sra. Klein. ―Se 170inclinó hacia nosotros, sus ojos se estrecharon con hendiduras oscuras detrás desus lentes bifocales―. De lo contrario, reprobarán.Todd y yo nos retorcíamos y gemíamos en objeción.―Y deben decirlo a primera hora del lunes ―dijo.Ahora teníamos unas quejas que hundir en nuestros dientes.―Pero tenemos exámenes parciales la próxima semana ―chillé.―Y los distritos este fin de semana ―añadió Todd.―Sí, ¡los distritos! ―repetí―. ¿Sabe que haremos los distritos el sábado?―Sí, Sra. Sheehan. Estoy consciente de la competición de porristas esta semana.Lo que tiene que ver con su situación está más allá de mí.Todd y yo la vimos boquiabiertos. Luego el uno al otro. Luego de nuevo a ella.Como dos personajes de cómic. Las burbujas de texto sobre nuestras cabezas seleería: ¿Cómo ella puede decir eso? ¿Está ciega? ¿Sorda? ¿No nos ha vistotrabajar todo el semestre? ¿Literalmente no hemos estado trabajando juntoscomo‖ un‖ maldito‖ equipo?‖ ¿Es‖ una‖ total‖ dictadora,‖ énfasis‖ en‖ “maldita”?‖ ¿Hay‖duda?―Ahora. Sr. Sheehan, Sra. Harding. Deberían regresar a clases.Un megáfono apareció en la ventana. Purple Rose
  • 171. A Match Made in Highschool Kristin Walker―La clase de educación de matrimonio, no puede decidir que chicos pasarán.―Todd y yo estiramos el cuello para ver quien estaba ahí. La Directora Millerllegó tras la ventana y cerró las cortinas―. Vuelvan a clases.No esperamos a escucharla de nuevo. Todd y yo clavamos las uñas sobre lassillas naranjas y salimos de la oficina.―Esto es ridículo ―dijo Todd.Yo dije: ―Sólo hay que enfocarnos en los distritos. Veremos qué hacer después. 171 Purple Rose
  • 172. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 30 Traducido por Vettina Corregido por NatyºA pesar de la distracción de los azotes verbales de la Directora Miller, la práctica de las porristas por el resto de la semana fue bien. No era coincidencia‖ que‖ esta‖ “buena”‖ semana‖ terminara‖ el‖ viernes‖ trece.‖Pregunta a quien quiera que no tiene suerte cual es el día cuando tienen suerte,y apuesto a que dirán viernes trece. Y este viernes trece lo prueba. Me encontréa mí misma uno, siendo mejor amiga de Mar de nuevo; dos, sin combate manoa mano ni con Todd o Amanda; y tres, un día para dejar mi sentencia de prisióncomo porrista. Y si eso no te convence que el viernes trece es de mi suerte,entonces estás loco. Es ciencia sólida. 172Todo el equipo vestía nuestros uniformes de la escuela del viernes parapreparar a todo el mundo para la competencia del sábado. Callie Brooks vio midesastre de poliéster del color de un bastón de dulce, y tuvo esta expresión ensu rostro que parecía como si estuviera pasando una piña en sentido contrario através de sus intestinos. Le mostré el dedo mientras caminaba. Para la prácticadespués de la escuela, hicimos una clase de ensayo de vestuario.Tengo que decir que, cuando hicimos la rutina de la competencia en perfectasincronía, era genial. Todos nos movíamos juntos. Y yo era parte de ello. Partede un equipo. Nunca había sentido eso antes. Tuve un tiempo difícil poniendomi dedo sobre el nombre exacto de la sensación. Pero finalmente lo descubrí.Orgullo. Oh Dios. En realidad tenía orgullo Águila. ¿No es la ironía unamolestia?Finalmente, nos separamos y acordamos reunirnos fuera del gimnasio a lasocho de la mañana para subir al autobús que nos llevaría a Stonemount High, laescuela sede de la competencia.En casa, mordisqueé en la cena. Traté de forzar algunos carbohidratos por migarganta para tener energía al día siguiente. Hablé por teléfono con Mardurante unos minutos. Le rogué que no se presentara a la competencia. Me Purple Rose
  • 173. A Match Made in Highschool Kristin Walkerquité mis lentes de contacto y miré por la ventana al borroso cielo nocturnocomo por cien horas.Finalmente me quedé dormida y sueño con porras. No exactamente lo quellamarías una noche de descanso.Mi alarma sonó a las 7 de la mañana. Me bañé, me coloqué mis lentes decontacto, sujeté mi cabello en una cola de caballo, y me coloqué mi uniforme.Papá me llevó a la escuela para que no tuviera que ir en bicicleta con las piernasdesnudas.La‖ Señora‖ O’Toole‖ estaba‖ bastante‖ animada‖ mientras‖ inspeccionaba‖ nuestros‖uniformes y revisaba nuestros nombres en una tablilla sujeta papeles. Para lasocho con doce, todos estábamos en el autobús, inhalando los gases del motorque se filtraban en el sistema de calefacción y tratando de olvidar que en treshoras estaríamos o en nuestro camino a las regionales o en nuestro camino acasa como perdedores. Bueno, yo no iría a las regionales, Judith Norton lo haría.Estaría ahí pero con las hieleras naranjas. Eso es, a menos que mamá en realidadtuviera éxito matando el curso de matrimonio. Probablemente iría de cualquiermanera. Sólo para ver.―¿Qué estás pensando Princesa? ―Todd se había girado en su asiento paramolestarme. Amanda se sentaba junto a él pero hacia caso omiso de mi 173existencia. Estaba bien con eso.―Me‖ estoy‖ dando‖ cuenta‖ del‖ hecho‖ que‖ éste‖ es‖ mi‖ último‖ día‖ de‖ mi‖ carrera‖como porrista.―Di‖lo‖que‖quieras,‖pero‖sé‖que‖vas‖a‖extrañar‖esa‖pequeña‖falda‖―dijo.―No‖te‖preocupes ―dije―,‖la‖tendr{s‖de‖regreso‖hoy.‖Espero‖que‖te‖quede.―Al menos no estiraste el suéter.―A diferencia del pobre suéter que estás usando, tus pechos de hombre sonmucho más grandes que los míos.―¿Tienes pechos de hombre?Amanda miró en nuestra dirección. Todd se puso frente a ella y se inclinó paraacariciar su cuello color marfil. Encendí mi iPod, me puse los audífonos yapagué todo lo demás.Cuando llegamos a Stonemount una hora después, estaba medio dormida. Lamúsica, el balanceo del autobús, y la falta de sueño la noche anterior me habíadejado dispersa. De hecho todos parecíamos estar en modo zombi mientrasbajábamos del autobús y nos enfilábamos al gimnasio de la escuela. Luego todocambió.La teoría de la relatividad de Einstein propuso la idea de que masa y energíason intercambiables. Pobre Albert, pasó años analizando y refinando sus Purple Rose
  • 174. A Match Made in Highschool Kristin Walkerecuaciones para llegar a esa conclusión. Años pasados encorvado sobre un libroo escribiendo en una pizarra. Todo lo que necesitaba hacer era ir a un concursode porristas.La energía en el gimnasio era palpable. De hecho podía sentirlo espeso yespinoso a mi alrededor. Los átomos en forma de porrista pasando por elespacio con velocidades cegadoras, dejando la tela de una realidadestremecedora en sus estelas. En todas partes colas de cabello se balanceaban,faldas daban vueltas, puños golpeados, piernas separadas, y cuerpos cubiertosde color aventados, volando y cayendo en un frenesí cinético. Desgarrando através del caos había sonidos de porras, aplausos, fuertes pisadas, y gritos. Elsonido se balanceaba y rebotaba en cada superficie sin perder un decibel.Cada equipo agrupado en un lugar en el suelo para practicar. Hicimos nuestrocamino serpenteando a través hacia la mesa de registro. Mientras, nuestracompetencia nos miraba de arriba abajo como rivales de bandas callejeras. Leshicimos lo mismo. Amanda era bastante experta en esto. Nunca quitó la miradaprimero. Juro que podría haber mirado fijamente a un toro en Pamplona sindejar caer una pestaña. Le dio una mirada especialmente fría a la capitana delequipo de Lincoln. La rivalidad entre East Columbus y Lincoln se remontabatan atrás de lo que recordábamos. 174No ayudaba que su equipo de fútbol fuera quien lastimara a Todd, tampoco. Yel año pasado, Lincon había vencido a East Columbus por un pelo en estacompetencia. Así que Amanda y el resto del equipo estaban listos para larevancha. Les di la más malvada mirada que podía hacer, pero creo queprobablemente lucía como si estuviera imitando a un pirata.La‖Señora‖O’Toole‖nos‖registró‖y‖mantuvimos‖en‖vigilancia‖un‖lugar‖en‖el‖suelo.‖Calentamos y repasamos toda nuestra rutina dos veces y con medio esfuerzo. Elpropósito de esto era doble. Uno, no queríamos gastar energía, y dos, noqueríamos delatarnos. Si el equipo junto a nosotros sabía que estábamoshaciendo cierta acrobacia complicada, quizás cambiarían una de las suyas parasubir la apuesta inicial.Tan pronto como terminamos, mis tripas comenzaron hacer ruido. Me di cuentaque la próxima vez que hiciera la rutina, estaría afuera en medio del piso, frentea una multitud que estaba creciendo a un ritmo exponencial.Simone Dawson debía saber que estaba perdiendo el control por dentro, porqueme llevó a las gradas y me sentó.―¿Nerviosa? ―preguntó.―No ―mentí.―Yo sí ―dijo―. Oye, ¿podrías hacerme un favor? Purple Rose
  • 175. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Depende ―le dije.La cara de Simone brilló.―¿Me dejarías hacerte un cambio de imagen?―¿Un qué? ―le pregunté, a pesar de que sabía exactamente lo que quería decir.―Tú sabes. Hacer tu maquillaje. Quita mi mente de cosas. Me calma.Bueno, nada más lejos de mí que dejar a la pobre Simone desconcentrarse juntoa mí.―Supongo ―dije. Así que me senté mientras Simone abrió algo que parecíauna caja de pesca morada llena de maquillaje y procedió a pintar mi cara. Mehizo pensar en los cambios de imagen de Sam. De verdad quería ver a Sam otravez. Saber qué estaba haciendo. Deseaba que estuviera aquí para verme, porqueella entendía la ridícula hilaridad de esta situación como nadie más. Exceptoquizás Marcie. Incluso, recé que Mar no apareciera.―Relaja tu cara ―Simone susurró.Cerré mis ojos y dejé que las brochas en mis mejillas barrieran la tensión. Tratéun poco de meditación. Zen y el arte de la aplicación del maquillaje.Escuche una voz decir: ―¡Buena suerte, Fee! ―Abrí un ojo. Luego mi estómagose contrajo de nuevo. Ahí estaba Mar. Parado junto a ella estaba Johnny Mercer.Traté de hablar mientras Simone cubría mis labios con rosa opalescente. 175―Oh Dios, ¿por qué vinieron a someterse a esta tortura?―Si crees que me lo perdería, estás loca ―dijo Mar―. Johnny y yo hicimosnuestro trabajo de educación de matrimonio esta mañana, así que le pregunté siquería venir conmigo a la competencia después. ¿Cierto?―Sip ―Johnny dijo. Corrió sus dedos a través de su cabello y después metiósus manos en los bolsillos de su chaqueta de cuero negra. Movió sus rodillasdentro y fuera una por una. Pero cuando atrapé su mirada, se detuvo y meguiño el ojo. Sonreí, y Simone me picó en el diente con la varita de brillo labial.Mar me atrapó por el codo.―Johnny incluso trajo su cámara de video. Vamos a poner toda la cosa en línea.Me tensé como si alguien me hubiera hecho un examen rectal sorpresa.―¡Está bromeando! ―espetó Johnny.―¿Sólo hazme un favor? ―rogué―. Siéntate donde no pueda verte.Mar se echó a reír de la manera más indigna.―Poco probable ―dijo. Traté de golpear sus lados.―¿Cuántas escuelas hay aquí? ―preguntó Johnny―. ¿Cuando les toca?―No estoy segura ―dije. Miré a Simone buscando una respuesta.―¿No sabes? Purple Rose
  • 176. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Hay diez equipos ―dijo ella―, y cada uno hace una rutina de cinco minutospresentando sus mejores porras. Las primeras rondas son duras, porque losjueces mantienen un puntaje bajo, en caso que mejores equipos vengan después.Las rondas del medio son mejores porque la multitud está entusiasmada y laenergía es buena. La peor ronda es la última, porque todos están cansados, yusualmente el equipo se ha puesto nervioso por la competencia.―¿Cuál somos? ―susurré titubeando.―La‖Señora‖O’Toole‖nos‖saco‖últimos.Mi estómago se levantó, al menos hasta la mitad en mi esófago. Me amordacé ytraté de tragar, pero terminé semi-convulsionando. Marcie y Johnny se alejaron.―Uh, vamos a conseguir algunos asientos ―Mar dijo demasiado amable―. Túsólo…‖rel{jate‖y…‖diviértete. Vamos, marido.―Buena suerte ―Johnny dijo. Los dos se escabulleron.¿Buena suerte? ¿Diviértete? ¿No era eso lo que decía el maldito paquete delmatrimonio decía?Maldita educación del matrimonio. Si no hubiera sido por ese estúpido curso,no estaría aquí posicionada en el borde de la eterna desgracia. Y, ¿por qué teníaque venir Johnny Mercer?¿Por‖qué‖Mar‖lo‖había‖traído?‖Sabía‖que‖quería‖que‖“llegara‖a‖conocer”‖mejor‖a‖ 176Johnny, pero ¿por qué aquí? Necesitaba enfocarme en las porras, pero todo enlo que podía pensar era en Johnny Mercer ahí en algún lugar, sobre verme hacerel ridículo de mí misma. No podía soportar el pensamiento de lucir idiota frentea él.Envolví mis brazos alrededor de mi afligido estómago, me balanceé, y descansémi cabeza en el regazo de Simone. Comenzó a acariciar mi cabello.―Está bien, Fiona. Lo harás bien.No pensé que siquiera la alegre Simone lo creyera. Purple Rose
  • 177. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 31 Traducido por ZAMI Corregido por Curitiba na hora después, ya estábamos esperando. El penúltimo equipo ―elU de Stonemount en realidad― ya estaba saliendo a la pista. Yo estaba cagada de los nervios. Casi literalmente. Ya había ido al baño unas tres veces, hasta ahora. Al parecer mi cuerpo desesperadamente hacía un último esfuerzo para liberarme de mi condena. Al igual quede todo el contenido de mi intestino delgado.Pero ahora solo quedaban cinco minutos para salir. La competencia había sidomás tensa que los músculos de mi cuello. El equipo de Lincoln claramente habíasacado lo mejor de sí. Consiguieran el quinto mejor espacio, por supuesto. Nohabían fallado ningún salto ni voltereta, y también hicieran ese truco que los 177hacía ver como flores en plena floración, o fuegos artificiales explotando o algoasí. Aun así me imagine que todavía teníamos una oportunidad. Si hubieraestado Judith en vez de mi, estaría segura que el ECHS se llevaría el título. Miréa Todd. Él me miraba a mí. Se acercó y me susurró: ―Algo se ve distinto.El equipo de Stonemount estaba por la mitad de su segunda rutina.―Simone me puso un poco de maquillaje ―susurré.Presionó los labios. Movió la cabeza de un lado al otro para poder ver todos losángulos. —Se ve bien.―Ahórramelo 13.―¿Qué significa eso? Me pareció oír que‖dijiste‖“l{nzate‖sobre‖mí.”―¿De qué demonios hablas,‖“lánzate‖sobre‖mí”?Todd levantó los brazos sobre su cabeza entrelazando los dedos por detrás, conuna enorme sonrisa de mierda en el rostro. ―Sí, me imaginé que querías que tecogiera.Se me cayó la boca. No podía creer que estaba diciendo esto a tan solo unosminutos de salir. ―Eres un cavernícola asqueroso y depravado, Señor Mierda13 En inglés encontramos un juego de palabras, entre spare y spear. Purple Rose
  • 178. A Match Made in Highschool Kristin WalkerFloja, y preferiría ser golpeada hasta la muerte con un palo lleno de uñas que―hice comillas con mis dedos―, ser cogida por ti.―¿Ves? ―dijo con una sonrisa en el rostro.―¿Qué?―Palo, uñas, golpes. Vamos, lo quieres duro.Le‖di‖a‖Todd‖la‖mirada‖de‖“intento‖tragarme‖mi‖propio‖vomito.”―No es que yo te lo fuera a dar ―continuó―, porque sé que a ti te gustan lasdamas. Y no quisiera estropearte eso.Bueno, eso fue suficiente.Puse mi mejor actitud de gata en celo, y me paré. Acerqué mi rostro a tan solounos centímetros de él y susurré: ―¿Sabes? De cierta forma tienes razón.Porque preferiría acostarme con Amanda que dormir contigo.Todd fingió una expresión de dolor y se llevó la mano al corazón. —¡Oh, Ouch!―Es verdad ―dije enderezándome, y suavemente pasando las manos sobre micuerpo, como si en realidad fuera sexy. El equipo de Stonemount terminó―.Por mucho que me gustara continuar con esta repugnante conversación, tengoque ir a patear algunos traseros de porristas. ―Me alineé detrás de Simone y elresto del grupo.Todd se colocó detrás de mí. ―Hey Princesa ―susurró―.‖ Tú‖ y‖ Amanda…‖ 178¿puedo mirar?Resoplé y comencé a dar trotecitos hasta la pista con todos los demás. Típico deTodd. Cualquier otra persona me hubiera dado alguna palabra de aliento, oalguno de esos falsos ánimos. Llegué a mi marca en la pista y me coloqué en miposición inicial. Todd estaba muy lejos de ser normal, eso era seguro. Peroentonces, él había sacado la competencia de mi cabeza por un minuto. Amandadijo: ―¿Están listos?―¡Ok! ―grité. Y me di cuenta de que lo había hecho a propósito. Para que nome pusiera nerviosa.El equipo y yo nos lanzamos a la posición Steam. Mantuve mis brazos tanrectos como pude, y aplaudí y sonreí como una lunática. Entonces rodamos enAtrapa la Fiebre. En la enorme pirámide del final, la cual desafiaba todas lasleyes de la gravedad, todo lo que yo tenía que hacer era arrodillarme sobre unarodilla a un costado, sostener a Simone y levantar una mano. Hecho. Nosdesmontamos y nos posicionamos para la última aclamación: Máximo Espíritu.El problema, yo debía estar un paso o dos fuera de mi marca.Comencé bien. Entonces vino el Ruso. Di un salto, me salió bien, pero de algunaforma me moví más hacia la derecha. Ahora, la próxima parte era dondeAmanda, Takisha y Tessa Hathaway hacían doble volteretas hacia atrás. Todd y Purple Rose
  • 179. A Match Made in Highschool Kristin WalkerJamar Douglas hicieron el giro Ruso. Kendall Armstrong, Hillary Larchmont,Ainsley Finn y Marissa Yee, hicieron el mortal hacia atrás. Simone ejecutó trespliegues hacia el frente y el centro. Christine Loving y yo apenas levantábamoslas piernas a un costado. Christine solo lo hacía para lograr algo de simetríaconmigo en la pista. Ella en realidad era bastante buena haciendo volteretas yotras acrobacias.Pero como dije, yo estaba fuera de mi marca.Así que cuando Amanda se acercó a mí, en el medio de un salto hacia atrás, ymi pierna iba para arriba para comenzar con la serie de poco memorablespatadas, de alguna manera ―y‖hasta‖ahora‖no‖puedo‖culpar‖a‖otra‖cosa‖que‖no‖sea la pura coincidencia y la poca comprensión espacial― mi pie conectó justocon la parte de atrás de la cabeza de Amanda.Fuerte.Su brazo izquierdo también se llevó una buena parte del golpe, pero no habíaduda de que sentí como los huesos de mi pie, golpeaban contra su cráneo. Mirodilla se torció con el frenazo, y la inercia me lanzó hacia delante. Amanda selas arregló para colocar las manos en el piso, pero un instante después, el dolordebe haberla alcanzado porque colapsó como un acordeón, y se agarró lacabeza. Me lancé hacia ella, descansando su cuerpo en el piso de madera lo 179mejor que pude con mi balance descentrado.Había arruinado todo. Lo sabía. Todo lo que podía hacer era control de daños.Busqué en el rostro de Amanda alguna pista sobre qué hacer. Me gruñó: —Arriba. ―Y obedecí. Enganché mis brazos en sus axilas y la levanté sobre suspies, mientras el resto de los tumblers14 terminaban. Alcanzamos la posiciónfinal exactamente en el mismo momento que todos los demás del equipo.―¡TSSSSSSSSS!La multitud explotó. Silbidos y aplausos resonaron por todo el gimnasio.Supongo que más impresionante que una rutina perfecta, es una que resucita.Los aplausos parecían animar al equipo. Sin embargo, estaba segura que noshabía hecho perder la competencia. Lincoln había sido impecable y nosotrosdefinitivamente habíamos fallado.Trotamos de regreso a las gradas y esperamos a los jueces. En cuanto nossentamos, Amanda se llevó las manos a la cabeza. Todd se sentó junto a ella y lesusurró al oído. Un tipo de primeros auxilios trajo una bolsa de hielo.Rogaba que hubiera algo así como un premio por simpatía.14 Tumblers: En los equipos de porristas, son los que realizan saltos hacia atrás y adelante. Purple Rose
  • 180. A Match Made in Highschool Kristin WalkerFinalmente el juez principal se posicionó en el centro del gimnasio.Nadie se movió.Dio unos golpecitos al micrófono.Anunció los resultados.Lincoln se llevaba el título.Nosotros salimos segundos. Otra vez.De regreso a casa, me senté sola en el autobús. Justo como lo había esperado.Me lo merecía. Pero cuando nos detuvimos en el estacionamiento de la escuela,me paré al frente y dije: ―Realmente lo siento. Siento haberla cagado. ―¿Quémás podía decir? Últimamente me había convertido en la Reina delarrepentimiento.Mientras la gente pasaba junto a mí al bajar del autobús, algunos me sonrieron,otros me palmearon los hombros, y algunos solo mantuvieron la mirada en elpiso. Takisha me dio una media sonrisa y me guiñó un ojo. Simone me abrazó.No puedo probarlo, pero estoy bastante segura de que la Señora Otoole memiró con asco.Finalmente, Amanda y Todd eran los últimos en quedar.Amanda se paró de su asiento y caminó hacia mí. Aun sostenía la bolsa de hielosobre su cabeza. Se puso frente a mí y me dio su fría mirada de corrida de toros. 180Inhalé y me preparé para el peor azote verbal de la vida.―Salimos segundos ―dijo. Eso fue todo. Me golpeó el hombro al pasar junto amí, y descendió del autobús.Me quedé parada ahí, estupefacta por su críptica declaración. Se refería a que elsegundo lugar apestaba ¿verdad? ¿O quería decir que el segundo lugar estababien, y que yo les había ayudado a llegar ahí? ¿O significaba que apestaba peroque a pesar de todo habíamos al menos sacado el segundo lugar? No lo podíadescifrar.Todd se paseó por el pasillo. Lo miré en busca de algún esclarecimiento oabsolución, no estaba segura de cual. ―¿Está enojada? ―pregunté.―Ella quería ganar ―dijo Todd―, y la pateaste en la cabeza.―Yo‖no‖quise…―Déjame terminar. Quería ganar, pero sabía que no lo haríamos. Para serhonestos ella ni siquiera esperaba sacar nada. Pero la pateaste en la cabeza yaun así salimos segundos. No está enojada Fiona.No pude evitarlo, de pronto se me llenaron los ojos de lágrimas. El por quédemonios lloraba por haber o no decepcionado a Amanda, era un concepto quesimplemente no tenía energías para analizar. Pero lo estaba haciendo. ―Hice lomejor que pude ―susurré. Purple Rose
  • 181. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Todos saben eso ―dijo Todd―. Ella lo sabe. Lo hiciste genial Princesa.Entonces Todd Harding, el Señor Mierda Floja, el Neanderthal sin cuello, merodeó con sus brazos y me abrazó.Eso fue demasiado.―Tu cuello huele como a queso ―dije.―Oh ―dijo―, esa es mi colonia de queso. Tengo toda la colección Chedar,American, Swiss.―Fromunda15.Se‖rió‖y‖nos‖separamos.‖Lo‖miré.‖Me‖miró.‖Y‖yo‖sentí…‖nada.Todd Hardin era gracioso, inteligente, valiente, compasivo y mi amigo. Eso eratodo. Y nunca sería más. Pero honestamente esperaba que sí lo fuera paraAmanda. En eso se había convertido mi vida. De hecho, quería que le sucedieraalgo a Amanda que no involucrara, volverse calva, llenarse de granos, ocontraer una solitaria. Que extraordinario.Todd y yo bajamos del autobús, y el disparó a buscar a Amanda. Busquéalrededor a mi papá pero aún no estaba ahí. Uno a uno, los demás se subieron asus carros y se fueron. Me quedé en el medio del estacionamiento. Sin nadie queme llevara a mi casa. Completamente sola.Entonces el autobús se alejó. 181Johnny Mercer estaba al otro lado, apoyado sobre su auto sonriéndome. Mi pielse llenó de abejas otra vez. Le devolví la sonrisa.―¿Necesita que te lleven? ―dijo.15 Tipos de quesos. Purple Rose
  • 182. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 32 Traducido por Susanauribe Corregido por CuritibaE nganché mi abrigo alrededor de mi cuello y traté de lucir tan linda como fuera posible caminando por el frígido estacionamiento hacia Johnny. ―¿Qué estás haciendo aquí? ―pregunté.―Vi el autobús. Y pensé que tal vez te animarías por un poco de pizza. ―Elsonido de su voz calentó el frío aire de la tarde de diciembre.―Suena genial. ¿Dónde está Mar?―Tuvo que ir a casa. Tenía una cosa que hacer.―Oh. Ok. ―No estaba segura de‖que‖clase‖de‖“cosa”‖Mar‖podría‖hacer‖que‖yo‖no supiera, pero no lo pensé mucho. Estaba muriendo de hambre y pizza 182sonaba fantástico. Saqué mi móvil y llamé a papá para decirle que no seapresurara en ir por mí, ya que él obviamente lo había olvidado.Johnny‖abrió‖la‖puerta‖del‖auto‖para‖mí,‖y‖entré.‖Su‖auto‖olía‖como‖a… canela.¿Y‖ qué… duraznos? Pero no durazno real: del tipo falso dulce. ¿Y eso eranclavos de olor? Extraño. Tal vez a Johnny Mercer le gusta hornear. En su auto.―Lo‖siento… huele un poco… afrutado‖―dijo cuando entramos, como si leyeramis pensamientos. Tal vez había olfateado fuertemente sin darme cuenta.―No es malo ―dije―. Es un poco provocativo.―Mi mamá vende velas ―dijo. Señaló con un pulgar hacia atrás. Ocho o nuevecajas estaban apiladas en el asiento―. Es su auto.―Eso es un montón de velas ―dije.―Eso no es nada. Esas son sólo sus muestras. Deberías ver el cuarto dehuéspedes. Está repleto. Todo el piso de arriba apesta como una tienda detarjetas.Silencio mientras abrochábamos nuestros cinturones y Johnny encendía elmotor. El estéreo se encendió, y su mano se disparó para bajar el volumen.Debía haber estado escuchando una estación de músicas viejas porque lacanción‖“Come Sail Away”‖de‖los‖Styx estaba sonando. Sabía esto porque Styx esla banda favorita de los tiempos de papá. Pone sus vinilos todo el tiempo. Asíque me sabía ‚Come Sail Away‛ bastante bien. Comienza como una balada sobre Purple Rose
  • 183. A Match Made in Highschool Kristin Walkerlanzar el manto de la responsabilidad todos los días por una vida de aventura ylibertad, pero de alguna forma termina en un secuestro alienígena. Lo queseaaaa.Johnny mueve su cabeza y desliza un CD de Radiohead. Tamborilea sus dedossobre el volante. Me pregunté si estaba nervioso porque estábamos solos. ¿Perosabes la cosa extraña? Yo me siento un poco nerviosa. Lo cual fue extraño.Quiero decir, no es como si fuera una cita o algo así. Sólo estábamos tomandouna vuelta en su auto.―Podría ser peor que velas ―dije.―Supongo. —Nos detuvimos en el estacionamiento de la escuela. Una vezestuvimos fuera de sus terrenos, nuestro césped social, lejos de nuestrocompartido y familiar ambiente, todo el humor cambió. Estábamos fuera. Fueraen el mundo. Juntos.Después de unos minutos, dije: ―Por ejemplo, tú mamá podría estar vendiendoguano de murciélago como fertilizante. Ese sería peor que velas.Johnny se mofó. ―Sí. ―Nos detuvimos en un semáforo. Johnny se quedócallado.Oh mierda, había tratado de aligerar el ánimo un poco, pero podría tambiénhaber eructado fuertemente. Era una idiota. ¿Por qué siempre tenía que volver 183cada situación incómoda en una broma? ¿No podía simplemente dejarlo enpaz?Sólo para hacer la cosa más inquieta, ‚Creep‛ comenzó a sonar. Perfecto. Esacanción me resumía. ¿Qué demonios estaba haciendo aquí, de todos modos?Usando un uniforme de porrista. Y maquillaje. Un coche con un chico. Sola.¿Quién pensaba que era yo? No era nada más que una rara, y no pertenecía aaquí.Luego Johnny dijo: ―¿Sabes qué sería peor?Inhalé incierta y dije: ―¿Qué?―Podría vender sobras para cerdos de granja.Me reí, aliviada. Él estaba siguiendo el juego. Asegurándose de que estuvierabien. Y me di cuenta que tal vez Johnny había estado pensando lo mismo sobreél cuando esa canción sonó. Bueno, no la parte del uniforme y el maquillaje,pero el resto. Y podrían haber sido bananas, pero encontré la idea de quefuéramos solamente dos raros juntos extrañamente confortable.―¿Sabes que sería peor? ―dije―. Podría vender bolas de búhos. ―Calenté mismanos encima del calor que salía del tablero de mandos.―¿Bolas de búhos? Purple Rose
  • 184. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Bultos de vomito de búho. Lleno de huesos de aves y ratones. La escuela losusa para la clase de ciencias.―No lo hacen.―Lo hacen.―Eso es asqueroso.Le dirigí miradas de reojo. Su pelo rojizo tenía esa clase de aspecto largo ydesordenado que colgaba justo por encima de sus patillas. Estaba viendo suslargas pestañas parpadear cuando se volteó y me miró directamente.Rápidamente me giré hacia el frente así no me pillaría viéndolo, pero erademasiado tarde. Sabía que me había visto.Una cuadra después, él dijo: ―¿Sabes que sería peor? Podría vender ranasmuertas.Me reí un poco demasiado fuerte y asentí. ―Ewww, sí. Para disecciones, porsupuesto.―Por supuesto.Sonreímos y pasamos el resto del viaje tratando de igualar al otro en las cosasm{s‖asquerosas‖que‖su‖madre‖podría‖vender.‖Pensé‖que‖lo‖tenía‖con‖un‖“balde‖de‖ cebo”‖ pero‖ él‖ dijo‖ “piel‖ de‖ cerdo‖ podrida”‖ justo‖ cuando‖ llegamos‖ a‖ Gino‖East. 184Cuando salimos del auto, traté de tirar de mi abrigo sobre mi trasero con minifalda. ―Desearía tener algo más que usar. Me siento como una idiota en miuniforme.Johnny mantuvo la puerta del restaurante abierta para mí. ―¿Estásmolestándome? Luces caliente. Además, ¿sabes las ventajas de un chico comoyo siendo visto con una porrista? Eres afortunada de que te deje usar eseabrigo.Me reí y dije: ―¿Dejarme? ¡Por favor! ―Pero lo que estaba pensando realmenteera,‖ ¿él‖ cree‖ que‖ me‖ veo‖ caliente?‖ ¿Y‖ qué‖ quiso‖ decir‖ con‖ “ser‖ visto”?‖ ¿Quería‖decir que esto era una cita? ¿Johnny Mercer y yo en una cita? ¿Y dime esto, seríatotalmente bizarro, extraño y loco para mí por querer que lo fuera? No es que lohiciera. ¿Sólo quiero decir, lo sería? En un sentido filosófico. Eso es todo lo queestoy diciendo. ¡Hipotéticamente! Lo que sea.Ambos nos sentamos en una cabina cerca a la ventana y ordenamos una pizzade pepperoni y dos Coca Cola. Johnny dijo: ―Estuve totalmente impresionadode ti hoy.―¿Qué? ―indagué, pensando que debería mantener las cosas casuales, sólo encaso de que no fuera una cita. Lo cual probablemente no era. Quiero decir, sabíaque no lo era―. ¿Quieres decir mis brillantes manos de jazz? ―Le concedí su Purple Rose
  • 185. A Match Made in Highschool Kristin Walkerpropio espectáculo personal de manos de jazz. Él las tomó y las bajó a la mesa.Su contacto hizo sentir mi garganta tensa y peluda. La mesera trajo las CocaCola y quité mis manos de las suyas. Recogí mi pajita y lentamente comencé aquitar el final del envoltorio de papel.―En serio, Fiona ―dijo―. Deberías estar orgullosa de ti misma. Saliste de lacaja, y viviste.―Desafortunadamente, mientras salía de la caja, mi pie aterrizó en el cráneo deAmanda. Estoy bastante segura de que eso significa que fallé espléndidamente.―No, no lo hiciste. Quiero decir, sí, le diste un puntapié a Amanda en lacabeza. Pero no fue un desperdicio, porque no te echaste para atrás. Estaba ahíafuera. No todos pueden hacer lo que hiciste. Toma un poco de valentía.Cuando Johnny terminó de hablar, puse el final abierto de la pajita en mi boca ysoplé. El papel se disparó fuera de la pajita y sonó contra la frente de Johnny.Traté de no reírme, pero no intenté muy fuerte.Johnny tocó su cabeza donde el papel había golpeado. Reí por lo bajo. Él fruncióel ceño, se inclinó y dijo: ―¿Por qué no puedes tomar un cumplido, Fiona?Estoy tratando de hablar en serio, aquí. ¿Por qué siempre tienes que convertirtodo en una broma?La misma pregunta me había hecho yo en el auto. Dejé de reírme. Ladeé mi 185cabeza y examiné mi pitillo. ―Lo siento ―dije―. Es sólo que es con lo queestoy cómoda. No lo sé. Supongo que es mecanismo‖de‖defen….Sonido.El papel de la pajita de Johnny me había golpeado en la cabeza. Miré haciaarriba, y él sentado ahí sonriendo, con la pajita saliendo de su boca. No podíacreerlo.Me había gastado una broma.Johnny me había puesto seria sólo así podría atacarme con su pajita. Brillante.Extendí mis brazos para agarrar la pajita de sus dientes perfectos, y en elmomento‖ preciso‖ cuando‖ la‖ agarré…‖ ese‖ fue‖ el‖ momento‖ en‖ que quise quefuera una cita. Fue el momento en el que, desde ese punto hacia adelante, lovería, y pensaría al respecto, y me sentiría diferente respecto a Johnny Mercer.Incluso aunque él había estado junto conmigo, todo el tiempo.O tal vez por eso.Y estaban las abejas de nuevo. Más de ellas. Grandes. Del tamaño de carrospequeños. Zumbando en mis mejillas. Zumbando en mi pecho. Zumbando enmis dedos. Le entregué de vuelta la pajita a Johnny y muy concentrada endoblar el envoltorio de papel en un acordeón. Doblar y doblar. Adelante y atrás. Purple Rose
  • 186. A Match Made in Highschool Kristin WalkerDoblar y doblar. No pienses. Sobre el hecho. DE QUE TE GUSTA. JOHNNYMERCER. SÓLO SIGUE DOBLANDO. SIGUE DOBLANDO.―Líquido para embalsamar ―dijo Johnny.Mis dedos se congelaron en el medio. ―¿Huh? ―Soné como si tuviera una faltade aire.―Eso sería peor. Si ella vendiera líquido para embalsamar.Y, como un truco de magia, las abejas desaparecen. Vuelan lejos para zumbarlea otra chica. Crujo el papel entre mis dedos y señalo al aire. ―Intestinos depescados. Para granjas de camarones.―Buena ―dijo él. Sus ojos avellana brillaron mientras sonrió―. Bien jugada.La pizza llegó y la dividimos. Comí tanto como Johnny, lo cual lo impresionópor alguna razón. Supongo que pensó que se suponen las chicas sean delicadascomedoras o algo así.La mesera vino con una canasta de papas fritas, y Johnny dijo: ―¿Sabías que sifiltras aceite de freír viejo, puedes usarlo como motor de diesel en vez decombustible a diesel?No exactamente lo que llamarías una conversación dulce. No exactamente untema apetitoso para un restaurante. Pero total y completamente genial. ―¡Deninguna manera! ―dije. 186―Sí. Lo vi en un espectáculo de ciencia. Esos chicos consiguieron un tanque deaceite de freír viejo de algún restaurante, filtraron la suciedad y lo metieron enel tanque de combustible diesel del auto. Funcionó tan bien como si fueradiesel. Muy mal que no funcione en autos que usan gasolina, sin embargo.―Sí, sino tu mamá podría tener tanques de aceite de freír viejo en la habitaciónde huéspedes. Eso sería peor.Johnny rió. Amaba hacerlo reír. Y parecía tan fácil de hacer. Hablarle a él eratan diferente de hablarle a Todd. Era toda la diversión sin el esfuerzo demantenerla. Sólo totalmente orgánica. Johnny me hacía sentir como si yo fuerainteligente sin tratar de serlo. Y Hermosa. Y valiosa. Él hacía que todo parecieramás especial.Como, digamos que yo era una canción. Bueno, Johnny me hacía sentir como siyo hubiera sido una nueva versión. La melodía no cambiaba, pero ya no era lamisma secuencia unidimensional de notas nunca más. En cambio, él sacaba aflote todas estas armonías ―estas notas altas y bajas― que hacían la músicamás completa. No más discordia o disonancia. Alrededor de Johnny, yo era lamejor interpretación mía posible.Cuando la cuenta llegó, él pagó por la pizza, incluso aunque me hubieraofrecido a pagar la mitad. Normalmente, me habría sentido mal por no pagar, Purple Rose
  • 187. A Match Made in Highschool Kristin Walkerpero el hecho de que él pagó proporcionó más evidencia de que esto podría seruna cita, así que estaba bien con eso.Jugamos‖ “¿Qué‖ sería‖ peor?”‖ todo‖ el‖ camino‖ de‖ regreso‖ a‖ mi‖ casa.‖ Johnny seestacionó en la entrada pero dejó el motor encendido.―Gracias por la pizza ―dije―. Y el aventón.―No hay problema ―dijo él―. En cualquier momento.Ahora, si esto hubiera sido una cita en una película romántica, entonces esehabría sido el momento donde nos inclinábamos hacia el otro y nos besábamos.Pero esto no era una película romántica. Y aparentemente no era ni siquiera unacita. Porque esto fue lo que sucedió: me senté ahí por unos segundos y él nohizo absolutamente ningún movimiento hacia mí. Así que salí de su auto. Él memiró caminar hacia la puerta y movió su mano diciendo adiós. Entré y azoté lapuerta detrás de mí. No fue una cita. No era una película romántica. Sólo mipropia vida asquerosa y desafortunada. 187 Purple Rose
  • 188. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 33 Traducido por kathesweet Corregido por Nanis asé el resto de la tarde leyendo. Terminé Orgullo y Prejuicio y P decidí que Elizabeth Bennett era una tonta. Se había enamorado de Darcy sólo porque él hacía cosas buenas a escondidas. ¿Eso arreglaba el hecho de que había sido un imbécil con ella todo el tiempo?Ella debería haberse casado con el hombre que se estaba apoderando de lapropiedad de su padre. De acuerdo, él era su primo. Eso era un poco asqueroso.Pero era un hombre agradable. Probablemente no demasiado feo. Cortés. Y, alfinal, lo suficientemente bueno para la amiga de Elizabeth. Para mí parecía que 188Elizabeth era un poco esnob. Ella y Darcy eran un poco tontos.Pero quizás ese era el punto. Que se dieran cuenta del error de sus esnobismostontos justo a tiempo. Y Darcy arreglando todo por la hermana de Elizabeth sinque nadie lo supiera fue muy genial. De acuerdo, quizás fue un poco románticodespués de todo. No podía culpar exactamente a Jane Austen por ser unaromántica. ¿Qué diablos podía hacer en aquel entonces para divertirse?El domingo, aplacé el llamar a Todd sobre nuestra carta de disculpa tanto comopude. Cuando finalmente decidí hacerlo, mamá apenas estaba colgando elteléfono en la cocina mientras revolvía una olla burbujeante de albóndigas ysalsa para la cena. Pasta y albóndigas eran mis favoritos. Sería una concesiónagradable haber tenido que hacer esa estúpida carta. Mamá dijo: ―Genial,Cybil. Todo está listo. Te veo mañana. ―Y colgó. Le pedí el teléfono y lo llevé ami habitación por privacidad. No le había dicho a mis padres sobre estar enproblemas en la escuela, y no planeaba hacerlo.Marqué el teléfono de Todd. Él contestó. ―¿Hola?―Hola, Señor.―Hola, Princesa. ¿Llamando por la carta?―Sip.―Oye, escuché que estuviste con Mercer ayer ―dijo. Purple Rose
  • 189. A Match Made in Highschool Kristin Walker―¿Cómo supiste?―Tengo espías por todas partes ―dijo―. ¿Están saliendo?Mi estómago se encogió en una nuez cuando me di cuenta que no podía decirsí. —No‖lo‖sé.‖Quiero‖decir…‖no.‖No‖lo‖sé.‖Supongo‖que‖no.‖No.―Deberías ―dijo Todd―. Mercer es un buen chico. Mucho mejor que eseidiota de Webber.―Sin bromas ―dije.―Traté de advertirte. Amanda no puede soportarlo. Dice que él es un bastardoegoísta.―Eso he oído ―dije.―Escucha, ¿qué vamos a escribir para esta carta?―No sé. Cada vez que pienso en disculparme, me enojo. No hicimos nada mal.Técnicamente.―Entonces no vamos a escribir eso ―dijo.―¿Qué? ¿Simplemente lo dejamos?―Sí. Que se joda la carta. ¿Cómo pueden evitar que nos graduemos? Nuestrospadres aumentarían aún más el infierno. Dios, tu mamá probablemente lograríaque la Directora Miller fuera despedida y ella lo sabe. No doy ni una malditacosa si fallo educación matrimonial. No me arrepiento de nada de lo que 189sucedió. Ellos fueron los que nos forzaron a hacer esto.―Y creo que hicimos un maldito buen trabajo considerando lo mucho que nosodiamos ―agregué―. Tampoco me arrepiento de nada.Todd rió. ―Realmente no me arrepiento por la muñeca inflable.―Y no me arrepiento por el perro caliente. O tus pantalones embarrados. Estoyun poquito arrepentida por el anuncio falso, pero sólo porque Johnny se metióen problemas.―Sí, pero esa fue buena. Definitivamente no deberías arrepentirte por esa.―Muy bien, entonces, no me arrepiento.―Y no me arrepiento porque tuvieras que entrar en el equipo.―Y no me arrepiento porque tuvieras que tomarte tanto tiempo en enseñarme aanimar.Simplemente nos sentamos allí por unos segundos. Sin ningún arrepentimiento.―Muy bien, ¿entonces no hacemos la carta? ―dijo Todd.―Nop. Pero creo que deberíamos hacerles saber por qué. Resistiremos, y todoeso.―Suena como un plan ―dijo Todd―. Te veo mañana―No si te huelo primero.Clic. Purple Rose
  • 190. A Match Made in Highschool Kristin WalkerNo dormí mucho esa noche, tratando de pensar en lo que íbamos a decirles a laDirectora Miller y a Maggie Klein. Incluso la pasta y las albóndigas no mehicieron sentir mejor. Pero cada que pensaba en encerrarme y escribir la malditacarta, me sentía peor. Así que supe que Todd y yo estábamos haciendo locorrecto.Lo esperaba, de todas maneras. * * *Lo primero la mañana siguiente, fue que Todd y yo caminamos a la oficina de laDirectora Miller. Todd golpeó el contador, y la Sra. DelNero saltó y apretó supecho tan violentamente que la nariz roja encendida de reno en su suéter dejóde brillar. ―Muy bien, cariño. Tómense un descanso, ahora. ―Sus dedos largostemblaron sobre el teclado del teléfono―. Directora Miller, los chicos están aquípara verla ―dijo con voz entrecortada al teléfono. Ella colgó―. Sigan.Maggie Klein ya estaba en la oficina, parada detrás del escritorio de la DirectoraMiller.La Directora Miller se sentó en la silla al lado de ella. —Hola, Srta. Sheehan y Sr.Harding. Asumo que están aquí para entregar su carta de disculpa esta 190mañana.Maggie Klein bufó. Extendió su mano con la palma abierta para tomar la carta.―No exactamente ―dije.Todd dijo: ―No hay carta.Maggie Klein curvó sus dedos en un puño y lentamente retiró su mano. LaDirectora Miller se irguió en posición vertical. —Explíquense —dijo. Afuera, losmegáfonos de POMME empezaron a sonar a todo volumen con su cantosemanal: “¡El matrimonio es una elección! ¡Dele a nuestros hijos una voz!”―No hemos hecho nada malo ―dije. Maggie Klein resopló su desacuerdo en lamanera más indigna. La ignoré—. Participamos en este curso. Seguimos lasreglas. Hicimos todo lo que nos pidieron porque nos amenazó con los diplomassobre nuestras cabezas. Y sí, nos burlamos de éste. Pero vamos, ¿realmentecreyó que iba a ahorrarnos rompimientos futuros por hacernos fingir elprimero? ―La Directora Miller apartó mi mirada y miró sobre mi cabeza―.Porque, de lo que he visto en algunos matrimonios y relación, no hay reglas.Lidias con lo que viene, como con todo lo demás en la vida. No hay guías. Nohay jodidos esquemas. Y eso es lo que hace que las relaciones sean interesantes,¿no? El elemento sorpresa.Todd agregó: ―Como encontrar el amor en el armario del conserje. Purple Rose
  • 191. A Match Made in Highschool Kristin WalkerMi estómago cayó. No podía creer que había dicho eso, pero no retrocedí. Loque sea que dijo Todd, lo seguí. Miré a la Directora Miller, esperando que seenfureciera. Pero su cara no estaba molesta. Era algo más. Algo más suave.Sin embargo, no Maggie Klein. Ella se sacudió. Apretó su mandíbula, sus ojoscrispados. Luego escupió. ―¿Cómo te atreves a hacer tales acusaciones? ¡Losdos no han sido nada más que insolentes y juveniles!La Directora Miller levantó una mano y cerró sus ojos. ―Maggie, es suficiente.―¿Suficiente?‖¿Qué‖quieres‖decir‖con‖“es‖suficiente”?‖¿Por‖qué‖nadie‖est{‖de‖milado? ¿Cuándo mis sentimientos empiezan a importar? ¿Qué hay de mí? ¿Porqué todos me odian?La Directora Miller susurró: ―¡Maggie! Suficiente. ¡Ve a tu oficina y terecompones!Maggie Klein claramente no quería ser ahogada. Tenía alguna presión seria quenecesitaba liberar. Resopló, chilló y finalmente se fue. Me di cuenta que lo queprobablemente necesitaba era ir a la cama.La Directora Miller abrió sus ojos, y luego su boca para hablar, perorepentinamente, un tambor en pleno auge resonó sobre el megáfono monótono.La Directora se movió alrededor y abrió la persiana.Dejé de respirar. 191Un enorme grupo de protestantes con camisetas de colores de POMME,liderados por mi mamá, la Srta. Beaufort, y la Presidente PTA Cybil Huttonestaban marchando, bueno, realmente bailando, y ondeando banderas dearcoíris y pancartas de arcoíris. Justo detrás de mamá, papá estaba tirando deun carrito pintado como arcoíris que sostenía su equipo de sonido con unacuerda‖larga:‖un‖remix‖tecno‖de‖“It’s Raining Men”‖sonaba‖por‖los‖altavoces.“!Te veo mañana!” había dicho mamá ayer. “Todo está listo”.No tenía idea.Tanto como tenía que admitir, esto era algo valiente de mi madre y mi padrepor hacer, tan altruista como era, simplemente no había manera de que pudieralograr borrar esto. ¿Cómo sobrevives socialmente a que tus padres lideren undesfile de orgullo gay en frente de tu secundaria?Todd puso su mano sobre mi hombro y dijo: ―Bueno, al menos ahora sé dedónde lo sacaste.La Directora Miller se estiró y cerró la persiana de nuevo. ―Fiona y Todd, estánescusados. Por favor regresen a su salón de clases. La campana para clases va asonar. Purple Rose
  • 192. A Match Made in Highschool Kristin WalkerTodd y yo caminamos como zombies fuera de la oficina., a través del área derecepción, y por el pasillo. En cada salón que pasábamos, los estudiantes yprofesores estaban pegados a las ventanas como calcomanías.Nos movimos hacia el salón de clases sólo mientras la campana sonaba y el Sr.Tambor empezó a gritar para que todos se alejaran de la ventana y se sentaran.Me dejé caer al lado de Mar. Todd se sentó con sus amigos. Pasé por lossusurros y miradas sobre el espectáculo raro de mi familia. Cuando no sucedió,me‖di‖cuenta…‖muchos‖de‖los‖padres‖de‖todos‖estaban‖allí‖afuera.‖Incluso‖creo‖que la mamá de Callie Brooks estaba.Quizás sobreviviría esto después de todo.Después de la asistencia, la voz de la Directora Miller salió del sistema dealtavoces.—Buenos días, estudiantes. Primer, un recuerdo de que el viernes en la noche esel baile formal de invierno para último año, y espero ver a todos los estudiantese invitados presentes. ―Se detuvo, y el sonido sonó y chilló mientras loapagaba y prendía―. En una materia relacionada, tengo decidido cancelar elprograma de educación matrimonial. Me ha llamado la atención que el curso esalgo…‖redundante‖en‖su‖desarrollo‖de‖habilidades y estrecho en su alcance. Porlo tanto, declaro los matrimonios de último año anulados. Todo el dinero 192recogido para la bolsa de premios, serán regresados completamente.Un grito se levantó a través de la escuela que podía haber elevado el techo.Éramos presos condenados a muerte sólo bajo palabra. Un campo deprisioneros detenido finalmente liberados. Un pez retorciéndose hasta salir delenganche y tirado al mar agitado. Y, porque el PA también se transmite en elexterior, los protestantes también animaron.Éramos libres. Miré a Todd. Él me guiñó un ojo. Le guiñé, sonreí y le di el dedodel medio. Él rió. Purple Rose
  • 193. A Match Made in Highschool Kristin Walker Capítulo 34 Traducido por Vettina Corregido por Nanis omo dije, por aquí, las noticias viajan más rápido que la mono, y alC final del día, todo el colegio había oído hablar de Todd y mi confrontación con la Directora Miller y Maggie Klein. Para el momento que la historia circuló y volvió a mí, yo había aparentemente bofeteado a Maggie Klein y luego bromeé con Toddfrente a la Directora Miller.Ah, y mi mamá era una antigua corista en una revista de todo-gay. Todo sevolvió una leyenda. Una historia inventada, claro, pero la mayoría de lasleyendas lo son. 193Mar me dijo que Johnny se excusó de su interpersonal-habilidades/taller demanejo de la ira. Esperaba que me lo dijera él mismo. También esperaba que meinvitara al baile de invierno. Pero ni una de esas cosas ocurrió. Una vez más, lasuerte no estaba de mi lado.Así que Mar y yo decidimos ir al baile juntas. Decidí que si Johnny estaba en elbaile, y pasaba que me veía caliente, bueno, esa era una coincidencia que nopodía evitar.El problema era, la noche del formal, estaba teniendo un tiempo difícilponiendo‖“caliente”‖junto.‖Eran‖siete‖treinta.‖El‖baile‖comenzaba‖en‖media‖hora.‖Y estaba completamente desnuda. Lo cual hubiera hecho hacerlo una nocheinteresante, pero la última vez que revisé no era ni una estrella porno ni unaprostituta. Así que tenía que vestirme. En algo. Sí, ahí estaba el malditoproblema. Ya había probado cada conjunto medio decente. Lim‖ƒ(decent)‖=‖∞ Decent→0Nada dice: Ropa que Usar Cuando Quieres Impresionar a un Chico QueInicialmente Rechazaste, Pero Ahora Te Das Cuenta Te Gusta y Lo Quieres deRegreso. ¿Donde estaba el conjunto para eso? Llame a Marcie para pedirle quetrajera todo lo que tenía, pero estaba tardándose demasiado. Purple Rose
  • 194. A Match Made in Highschool Kristin WalkerFinalmente, escuché sonar el timbre, y sus pasos sonando raídamente por lasescaleras. Marcie voló a través de la puerta, usando un vestido negro contirantes delgados y tacones. Lucía como salida directo de una pasarela deNueva York. Totalmente elegante. Y no de una manera modesta. Su madredebió haberse puesto furiosa. Llevaba una bolsa de compras llena de ropa.―¡No estás usando nada! ―gritó.―Brillante observación, Einstein ―respondí―. Además, eso no es cierto. Estoyusando mis lentes de contacto.‖Y‖algo‖de‖maquillaje.‖Lo‖sé…‖no te desmayes ninada.―Fiona, podrías haberte puesto bragas y un sostén. ―Sacó unos conjuntosextravagantes fuera de la bolsa y los puso en mi cama.―Lo hice ―dije en el mismo tono condescendiente que ella uso―. Unos viejosde abuelita. ¿Pero luego pensé que lo que sea que trajeras requería bragas debajo corte? O, Dios lo prohíba, ¿una tanga? Sólo tengo una, lo sabes.―Sí, Fiona, lo sé.―¿Y que si necesito un sostén sin tirantes? ¿O uno sin espalda?―Está bien, está bien, lo entiendo. Caray, Fee. Solo es un baile.―Bueno,‖ solo‖ quiero‖ verme…‖ bien. ―Si Mar sabía que me estaba arreglandopara impresionar a Johnny, nunca se callaría sobre eso. Eché un vistazo entre su 194ropa―. ¿Qué hay acerca de este? ―Alcé un vestido verde con un pequeñodiseño floral y un suéter de crochet sobre él.Marcie sacó su lengua. ―Nah.Tiré el vestido‖y‖tomé‖una‖blusa‖azul‖y‖una…‖¿Qué‖era‖esto?‖―¿Una minifalda?―chille―. ¿Estás bromeando?―¡Mira, tomé lo que pude y corrí! ¡Relájate!Ella tenía razón. Estaba totalmente fuera de control. ―Lo siento ―dije y me tirésobre la ropa y enterré mi cara en mis brazos.Marcie tiró una manta sobre mí. ―¿Por qué no admites que te gusta?No levanté mi cabeza, así que no podía leer mi cara. Sólo mascullé: ―¿Quéquieres decir?―Johnny Mercer. Sabes que apestas en esconder cosas.Miento terriblemente. ―No sé de qué estás hablando.―Dame algo de crédito, Fee.Suspiré y la miré. ―Sólo quiero darle todos los incentivos para que le guste.Ella sonrió. ―Le gustas.―¿Él dijo eso? Purple Rose
  • 195. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Bueno, no en esas palabras, exactamente. Pero puedo decir estas cosas.Ahora, aquí, ponte este. ―Ella me dio un no-muy-mini vestido-sin espalda deun rojo profundo―. Pero tendrás que entrar en la tanga.―Más bien como forzar la entrada. Todavía tiene la etiqueta. ―La saqué de lasprofundidades de mi cajón de ropa interior y la agité como una bandera fibrosa.Marcie arrugó la cara. ―¿No la has lavado todavía?Me quedé helada a medio camino. ―No. ¿Necesito hacerlo? ―Un pánicodesproporcionado empezó a crecer en mí por usar una tanga sin lavar. Marciedebió leerlo en mi cara.―Nop. No importa ―señaló, arrebatando la tanga y arrancando la etiqueta enun solo movimiento―. Está bien. ―Ella sonrió y me la entregó. Sabía queestaba llena de mierda, pero me puse la tanga de todos modos. No tenía tiempopara disfrutar de la germofobia de Marcie en ese momento, en cualquier caso.Me torcí en un sostén relleno sin espalda y me metí en el vestido. Terminé mipelo en un moño y lo mantuve en su lugar con un par de palillos esmaltados.Marcie revolvió mi armario y sacó mi par de zapatos negros de tacón, los quemamá insistió en que tuviera.―¿Tacones? ¿Quieres que use tacones? ―grité.―¿Qué vas a usar, zapatillas de deporte? Ahora ponte estos y cierra la boca. 195Ponte unos pendientes y brillo de labios, y luego nos iremos.Me quedé inmóvil durante dos segundos, y luego hice exactamente lo que medijo.Llegamos al baile como a las ocho y quince. Estaba triste porque Johnny no mehabía pedido ir al baile. Pero sabía que si se presentaba, entonces había todavíauna oportunidad de que tenía sentimientos por mí. Así que mi corazón latía ymi aliento se puso todo movedizo, cuando lo vi sentado en las gradas. No sóloeso, sino una canción de The Connells sonaba, y estaba bastante segura de que lahabía elegido para mí.Mar me dio un empujón por la espalda, y me dirigí hacia Johnny. Traté de hacercaso omiso de la tanga montando mi trasero, porque sabía que estaba haciendolucir a mi trasero estupendo. No que él pudiera verlo; él estaba mirando a lagente bailando en el centro del piso del gimnasio. Traté de pensar en algointeligente y sexy que decirle si no me notaba, pero todo sonaba estúpido en micabeza. Me puse justo al lado de él y todavía no me había visto. Entonces penséen la cosa perfecta que decir.―Sonda rectal lubricante.―¿Qué? ¿Qué rectal? ―Johnny parpadeó varias veces y se puso en pie―.Santo…‖Yeow. Wow, Fiona. Te ves muy bien. Purple Rose
  • 196. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Gracias ―dije―. Tú también. ―Y, a decir verdad, lo hacía.Había encogido su cabello color miel con algún tipo de producto. Masilla, creoque es como Mar lo llama. Le daba a su pelo el mejor aspecto desordenado consu adorable pequeño mechón sobre el ojo derecho. El corte de su chaqueta devestir a través de sus anchos hombros le daba un aspecto fuerte. Llevaba unacorbata, pero también tenía sus pantalones vaqueros y sus Doc Martens. Contodo,‖ se‖ veía‖ m{s‖ o‖ menos…‖ peligroso. Como que podría patear el culo dealguien, en grande, pero con estilo. Como un suave, tipo duro súper espía.Me gustaba.―Sonda rectal lubricante ―dijo―. Muy buena. Eso definitivamente sería peor.Voy a tener que volver a ti con la mía, sin embargo. Estoy teniendo dificultadespara pensar en algo desagradable ahora.De repente no sabía qué hacer con mis manos. ―Um… gracias por la canciónde los Connells ―le dije―. ¿Era para mí?Él asintió.Traté de inhalar sin lucir como si estuviera tratando de inhalar. ―Así que, ¿tú yMar van a mostrar sus nuevos pasos de baile de salón?Johnny chasqueó los dedos. ―Maldita sea ―dijo sarcásticamente―. Me olvidéde poner un vals o un foxtrot en la lista de reproducción de esta noche. 196―Bueno, difícil. Quiero verlo. Creo que es genial que ustedes aprendierón ahacer el Baile extravagante.―Sí, claro.―¡Lo hago!―Oh, eso es correcto ―dijo Johnny―. Me olvidé de tu anhelo secreto por bolas.Sonreí y le di un puñetazo en el brazo. Me agarró la mano y la sostuvo mientras"What a Good Boy" por Barenaked Ladies comenzó a sonar. Me atrajo hacia él yrodeó mi cintura con su brazo derecho, colocando su mano sobre la pieldesnuda de mi espalda. Tomó mi mano derecha con su izquierda, y colocó sudedo índice por debajo de los anillos de mi abuela. Lo miré y vi sus suaveslabios moverse mientras hablaba.―Esto se llama posición de baile ―dijo―. Ahora, sigues. Yo dirijo. ―Él seadelantó y me condujo alrededor de un círculo imaginario. No podría haberprotestado si quisiera, porque el hecho de que me tenía contra él ahuyentaba midominio del idioma inglés. Pero ser sacudido a la sumisión también mepermitió avanzar en fluidez total con él.Él me llevó hacia atrás en un giro rápido. Su boca estaba justo al lado de mioído, así que cuando habló en voz baja, su voz de terciopelo era aún más Purple Rose
  • 197. A Match Made in Highschool Kristin Walkerprofunda. ―¿Recuerdas el último baile? ―preguntó, refiriéndose a la broma delpañal de Todd, pensé.Dije suavemente: ―¿Recordarlo? Tengo cada momento grabado en mimemoria.―Quería bailar contigo bastante entonces ―dijo.Tomamos unos pasos más y dije: ―¿Por qué no me preguntaste?Me hizo girar en un círculo y suavemente me inclino hacia atrás. ―Porque nopodía bailar.Tomamos un par de pasos más. Me presioné ligeramente contra él y levante micara. ―¿Pero ahora puedes?Detuvo nuestro baile y me miró. ―Sí ―dijo―. Creo que me acabo de darcuenta de que ahora puedo. ―Y sabía que él no estaba hablando del baile enabsoluto. Estaba hablando de sus sentimientos por mí. Y mis sentimientos porél. Y lo que iba a hacer con ellos.―Me alegro de que finalmente te dieras cuenta ―dije.Entonces Johnny deslizó su mano derecha encima de mi espalda desnuda yrozando sus manos cálidas sobre el pelo en la nuca de mi cuello. Él se quedó allípor un segundo, luego ahuecó su otra mano detrás de mi cabeza, también, y jalómi cara hacia la suya. 197Nos besamos.Era, sin lugar a duda, el momento más sexy que haya experimentado.Cuando nos separamos, miré en sus profundos, brillantes ojos color avellanacon motas doradas. Sentí su respiración contra mí y sentí el calor de sus manosen mi cuerpo.Dijo: ―Si alguien me hubiera dicho hace un año que estaría besando a unaporrista en un baile formal, tendría. . . oh, no lo sé. Golpearlos en la cara y salircorriendo.Tomé lo que parecía ser mi primer respiro en una hora. ―¿Golpearlos en lacara?Me miró, y empezamos a reír.―Jonathan Mercer, me partes de risa.Atrapamos la mirada de otro y la mantuvimos. ―La vida es extraña, ¿no?―dijo.Asentí. ―Uh-huh.―Oye ―agregó ligeramente―. Me gusta que me llames Jonathan. Suena sexycuando lo dices.Yo sonreí. ―Ah,‖¿si?‖Entonces‖te‖queda…‖Jonathan.―Dilo otra vez ―dijo suavemente, inclinándose hacia mí. Purple Rose
  • 198. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Jonathan ―ronroneo, inclinándome hacia él.Nos reunimos en el centro.Después, vi a Callie Brooks por el rabillo del ojo mirándonos como si acabara devernos mudar nuestra piel, revelando nuestra verdadera identidad comopersonas-lagarto. Le di el dedo detrás de la espalda de Johnny. Callie miró a laizquierda y la derecha para ver si alguien estaba mirando, y luego me enseñó eldedo. Me reí, y le di pulgares arriba. Le dije a Johnny: ―Probablementedeberíamos ir a buscar a Marcie. Ella es mi cita.Johnny tomó mi mano y dijo: ―Ella era tu cita.Encontramos a Mar de pie contra la pared cerca de la mesa de los refrescos. Elladijo: ―Saben, si los dos me hubieran escuchado en primer lugar, podríamoshaber evitado toda esta dificultad.Johnny y yo dijimos: ―Sí,‖sí‖―al‖mismo‖tiempo.Entonces los dos dijimos: ―Mala suerte. Me debes una cerveza. ―Juntos. Yluego―: En cualquier momento. ―Entonces nos reímos juntos, también.Mar dijo: ―¿No se ve caliente Fee?Johnny se ruborizó, pero vine a su rescate. Le dije: ―Debería. Es tu vestido.Mar sonrió. ―Sí, pero es tu trasero el que está debajo.Johnny giró lejos de nosotras diciendo: ―Y esa es mi señal para conseguir las 198bebidas. ―Él vagó hasta el extremo de la mesa.Le dije a Mar: ―Tal vez si tienes suerte, incluso te permita bailar con tu exesposo.Mar se rió y dijo: ―Eres muy amable. ―Miró detrás de mí y su sonrisa sedisolvió. Su rostro palideció. Me volví para ver por qué.Gabe Webber contoneándose hacia nosotras, listándose al lado con sus brazosagitándose como si no pudiera mantener su equilibrio. Tenía los párpadosmedio cerrados y su boca abierta. Su camisa blanca estaba fuera del pantalón ymanchada por la parte delantera.―Hey Marshie. ―Arrastrando las palabras. Se inclinó delante de mí, apestandoa cerveza―. Te ves caliente. ―Se volvió hacia mí―. Fiona. Escucho anhelandoamor conmigo.Retrocedí ante el hedor de su aliento. Al parecer, algo de la cerveza había hechouna aparición repetida, porque su aliento también olía a vomito. ―Vete a lamierda, Gabe. Eres un asco. ―Agarré la mano de Marcie y traté de alejarla, peroél se colocó justo entre nosotras.―Vamos, Marshie. Tú sabes quieres volver conmigo. ―Su cabeza se balanceabade lado a lado. Marcie se congeló. Traté de alejar a Gabe con el codo, pero él sevolvió y me empujó duro y luego agarró a Marcie. Purple Rose
  • 199. A Match Made in Highschool Kristin WalkerJohnny estaba a mi lado en un instante y me agarró antes de caer. Me enderezóy, a continuación en un solo movimiento, giró a Gabe alrededor y lo inmovilizócontra la pared de bloques de concreto. ―Detente, Webber.―¿Qué vas hacer al respecto, tontón?El rostro de Johnny se endureció. Inspiró y se inclinó hacia Gabe. ―¿Quieressaber?Extendí la mano y sostuve el brazo de Johnny. ―Sólo déjalo ir. Está borracho.Es un desperdicio. ―Sentí el brazo de Johnny relajarse debajo de mi tacto. Pocoa poco, retrocedió de la pared.Gabe salió a trompicones de debajo del brazo de Johnny y murmuró: ―Marica.Johnny agarró el hombro de Gabe, lo hizo girar, y tiró hacia atrás con unenorme, puño cerrado. Agarré su muñeca y esperé. No quería ser expulsada deeste baile. No había usado tacones por nada. ―No ―dije―. Por favor solodéjalo. No vale la pena. ―Podía sentir los músculos en el brazo de Johnny,duros como una roca y temblando. Pero no se abalanzó.Empujó a Gabe lejos, pero Gabe se tambaleó hacia atrás hacia nosotrosdiciendo: ―Quieres saber ¿quién no vale la pena? ―Enganchó con el pulgar aMarcie―. Tratando de llegar a ninguna parte con esa maldita mojigata. ―Cerrósus ojos y se rió. 199Y entonces algo se llenó dentro de mí. Perdí el control total sobre mi cuerpo. Eracomo si estuviera fuera de mí, mirando. Me vi a mí misma cerrando mis dedosen un puño, tomar mi mano derecha hacia atrás, dar un paso adelante con el pieizquierdo, y golpear a Gabe en la mejilla con toda mi fuerza. La cabeza de Gabevoló hacia los lados y hacia atrás, su cuerpo siguiendo, y un segundo después,yacía en el piso del gimnasio.Dolor como una hoja de cuchillo se disparó a través de mis nudillos, sobre todoen mi dedo anular. Agité mi mano para tratar de conseguir que dejara depalpitar. Sólo entonces me di cuenta que yo era la única persona que se movíaen todo el lugar.Hasta que la Directora Miller se abrió paso entre la multitud y pidió que lamúsica se detuviera. ―¿Qué pasó? ―exclamó.―¿Quién hizo esto? ―El Señor Evans estaba con ella. Se agachó sobre Gabe,quien estaba reaccionando. La sangre fluía de un rasguño en la mejilla de Gabedonde el diamante de Nana había atrapado su piel. El Señor Evans se inclinópara ver mejor, pero cuando recibió una bocanada del aliento de Gabe, hizo sucabeza hacia atrás y dijo―: ¡Uf! Está borracho, Bárbara.Las manos de la Directora Miller fueron a su cabello. ―Um,‖gracias,‖Jero…‖uh. .. Señor Evans. ¿Se desmayó, entonces? Purple Rose
  • 200. A Match Made in Highschool Kristin WalkerMiró a su alrededor por una respuesta.―Sí ―dijo Johnny―. Sólo se desmayó.―Eso es lo que vi ―dijo Marcie.La Directora Miller escrutó la multitud. ―¿Alguien más puede confirmar esto?―Sus ojos se movían de cara a cara.―Yo lo vi caer ―dijo una voz. La multitud se separó y Amanda dio un pasoadelante con Todd al lado de ella. Ella levantó la barbilla hacia Gabe―. Élestaba de pie ahí, luego se cayó ―dijo.―Eso es lo que pasó ―Takisha King dijo desde el otro lado de la multitud delcírculo.―Síp ―sonó Simone Dawson―. Sólo se cayó. Golpeó su rostro en el suelo.―Ella me sonrió y me guiñó un ojo. Yo no podía dejar de sonreírle.El Sr. Evans levantó a Gabe. Gabe se tambaleó hacia delante unos cuantos pasosy vomitó sobre los zapatos de gamuza de la Directora Miller. Ella se quedó sinaliento y se estremeció y volvió la cabeza, pero no movió sus pies uncentímetro. ―Jerome, ¿podría ver que los padres de este muchacho seanllamados, y permanecer con él hasta que lleguen?―Yo lo haré ―retumbó el Sr. Tambor. Marchó hacia delante, tomó a Gabe porla parte posterior del cuello, y lo condujo a través de la multitud y por la puerta. 200El Señor Evans fue a la Directora Miller y dijo: ―Vamos. Vamos a limpiarte.―Le tomó la mano con cuidado entre las suyas y la llevó a los vestidores. Unosminutos más tarde, regresó con un trapeador y un balde y limpio el vómito. Novimos a la Directora Miller otra vez.La música regresó. Le pedí a Johnny bailar con Marcie para levantarle el ánimo,y me acerqué a Todd y Amanda. ―Gracias ―dije―. No tenían que hacer eso.Quiero decir, estoy feliz de que lo hayan hecho, pero sé que no tenían quehacerlo. Así que gracias. ―Sonreí.Amanda puso los ojos en blanco y sacudió su pelo. ―Gabe Webber es un idiota,de todos modos.―Oye ―le dije―, ¿sabes qué es gracioso? Y un poco desagradable ahora, ¿perosigue siendo divertido? Juré que tocaría a Gabe Webber al final del año.Supongo que técnicamente lo hice.―Tan seguro como el infierno, que lo hiciste ―dijo Todd―. Arrastrar esahielera debió construir algunos músculos. ―Su rostro resplandecía. Si yo nohubiera sabido mejor, habría dicho que se veía orgulloso. Sólo un poquito.Callie Brooks me dio un golpecito en la espalda. ―Mira eso ―dijo, señalando ala pista de baile. Johnny y Marcie pisaron y dieron vueltas y sumergían yagitaban mientras una multitud de gente se quedó mirando. Purple Rose
  • 201. A Match Made in Highschool Kristin Walker―Echa un vistazo a Mercer ―dijo Todd.Callie suspiró. ―No puedo creer que estés con un chico que puede bailar así.Tienes mucha suerte.Me eché a reír. ¿Tenía suerte?Ahora esa era una sorpresa.Pero en realidad,‖cuando‖se‖piensa‖en‖ello…Para entonces debería haber sabido. Fin 201 Purple Rose
  • 202. A Match Made in Highschool Kristin Walker Kristin WalkerKristin Walker ha saltado a la fama gracias a Un 202emparejamiento en la Secundaria (A match madein Highschool). Vive junto a su esposo, quien leda el apoyo que necesita para escribir, celebra suslogros, y la anima a escribir; así como sus hijos,gracias a los cuales su casa siempre es un desastre.Ha escrito libros sobre romance adolescente, loscuales no han sido publicados así como diversospoemas. Purple Rose
  • 203. A Match Made in Highschool Kristin Walker I 203 Purple Rose www.purplerose1.activoforo.com Purple Rose