El E-Commerce como estrategia de distribución (El Economista)
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El E-Commerce como estrategia de distribución (El Economista) El E-Commerce como estrategia de distribución (El Economista) Presentation Transcript

  • 20 OPINIÓN Alimentación ‘E-commerce’ como estrategia de distribución Juan Ignacio Alonso Socio de Dentons Antes de empezar a operar como un comercio electrónico, las empresas deben tener en cuenta numerosas obligaciones formales y materiales establecidas por las leyes en dicho ámbito n el contexto actual de caída generalizada del consumo en España, el e-commerce se ha posicionado como una estrategia de distribución complementaria con un amplio potencial de crecimiento. Según datos de un estudio sobre comercio electrónico en el 2013, elaborado por Online Business School, el número de compradores online no ha dejado de crecer desde 2008, experimentando un crecimiento del 15 por ciento entre los años 2011 y 2012. Entendemos por ecommerce o comercio electrónico aquellos intercambios financieros, generalmente con ocasión de la compraventa de bienes y servicios, realizados a través de la red por medio de sistemas de pago electrónicos. Para las empresas dedicadas al sector de la alimentación, el comercio electrónico ofrece interesantes oportunidades de negocio como estrategia de distribución. Antes de empezar a operar como un comercio electrónico, no obstante, las empresas deben tener en cuenta numerosas obligaciones formales y materiales establecidas por las leyes en dicho ámbito. Para empezar, la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de la Información obliga a las empresas del sector a proporcionar cierta información mínima que permita a los usuarios de las páginas web, por un lado, identificar al titular de la misma y, por el otro, conocer con detalle las “condiciones generales de la contratación” a las que se sujeta su compra. Asimismo, una vez finalizada la contratación, existe la obligación de confirmar al usuario que su compra o expresa aceptación de las condiciones particulares ha sido recibida correctamente, ya sea mediante acuse de recibo por correo electrónico o generando una confirmación de la aceptación recibida. Otro aspecto a tener en cuenta en la realización de actividades de comercio electrónico es el tratamiento de aquellos datos de carácter personal que los usuarios o clientes puedan proporcionar durante el proceso de contratación o registro en la página web, que se regula por medio de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal (en adelante, LOPD). La LOPD establece que es imprescindible contar con el consentimiento expreso de los interesados para recabar sus datos y para cederlos a terceras empresas. En la página web también debe presentarse una información mínima obligatoria en forma de un aviso legal sobre la política de E
  • 21 OPINIÓN Juan Ignacio Alonso Socio de Dentons Las empresas de ‘e-commerce’ dedicadas a la distribución minorista, en la medida que venden a consumidores, deben tener en cuenta las obligaciones legales que les impone la ley respecto a la protección de sus clientes Alimentación privacidad de la empresa, siempre visible en el momento de la cesión de datos. Además, la creación de ficheros sobre clientes y usuarios donde se recojan datos personales deberá notificarse previamente a la Agencia Española de Protección de Datos. La empresa también debe garantizar un nivel de seguridad adecuado al tipo de datos personales almacenados, y es muy recomendable conservar la acreditación del consentimiento del usuario a la cesión de los datos durante todo el tiempo que estén a disposición de la empresa para que sirva de prueba ante eventuales futuras reclamaciones de los usuarios o eventuales inspecciones. Hay que tener en cuenta que la LOPD establece sanciones, que pueden llegar a ser muy elevadas, en caso de incumplimiento de sus disposiciones. Las obligaciones expuestas anteriormente afectan prácticamente en igual medida tanto a las empresas del sector de la distribución mayorista como a las de la distribución minorista. Sin embargo, las empresas de e-commerce dedicadas a la distribución minorista, en la medida que venden directamente a consumidores, deben tener en cuenta también las obligaciones legales que les impone la ley por lo que respecta a la protección de sus clientes. Les resulta de aplicación la Ley 7/1996, de Ordenación del Comercio Minorista, puesto que se entiende que las ventas efectuadas por medios telemáticos son ventas a distancia sujetas a su regulación, así como la Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios. Esta última establece que los usuarios tendrán derecho a desistir del contrato durante un plazo de siete días hábiles tras la recepción del bien, sin que el ejercicio de dicho derecho pueda tener ningún coste o penalización para el consumidor. Las empresas de e-commerce deben informar apropiadamente a los consumidores de su derecho de desistimiento en las condiciones de contratación, aunque hay que tener en cuenta que no existirá este derecho en relación a determinados productos, como productos perecederos o aquellos que caduquen con rapidez. No obstante, en la actualidad se encuentra en tramitación el nuevo Proyecto de Ley para la defensa de consumidores y usuarios que pretende armonizar nuestra legislación con la normativa europea que, entre otras cosas, obligaría a ampliar la información que las empresas deben ofrecer a los consumidores antes de formalizar un contrato y extendería el derecho de desistimiento hasta 14 días naturales. También obligaría a clarificar las modalidades de pago a disposición de los usuarios, así como limitar las cargas relacionadas con su uso -por ejemplo, los recargos por pagos con tarjeta de crédito-. El correcto cumplimiento de las obligaciones legales existentes y el respeto al principio de legalidad, permitirán a las empresas dentro del ámbito del e-commerce posicionarse como empresas sólidas, aumentando así la confianza que generen en los clientes.