EXPOSICIÓNA LOS PROGRESOS  DE LAS ARTESReal Academia de Bellas Artesde la Purísima Concepción de Valladolid               ...
EXPOSICIÓN:     A LOS PROGRESOS DE LAS ARTES                Real Academia de Bellas Artes                de la Purísima Co...
EXPOSICIÓNCOMISARIOJESUS URREACOORDINACIÓNELOISA WATTENBERGMANUEL ARIASTEXTOSJESUS URREAJAVIER LÓPEZ DE URIBE Y LAYACOORDI...
De una institución que ostenta entre sus fines la defensa yconservación del patrimonio histórico-artístico es lógico esper...
Presentación     Por Jesús UrreaPresidente de la Real Academia
La Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción es unainstitución cultural de interés público y duración indefi...
y de un número indeterminado de académicos que se clasificaban enMeritorios y Honorarios, elegidos respectivamente por sus...
que en 1948, siendo Director General de Bellas Artes el Marqués deLozoya, y recuperado su castizo nombre de Real Academia ...
colaboración para este fin o encargaba su adquisición, al tiempo quealgunos ejercicios de alumnos, merecedores del beneplá...
Cabría imaginar que, después de tantos años de existencia, laAcademia poseyera un abultado fondo de dibujos. No obstante, ...
Sebastián Garrote Sapela (1915), Casimiro González García-Valladolid(1919) y Francisco de Cossio y Martínez-Fortún (1920);...
BenlliurePapel e importancia de las Reales         Academia en el siglo XXI          Por Javier López de Uribe y Laya
En una de sus sesiones, esta Real Academia se planteó laconveniencia de promover la realización de una escultura en algúnl...
manos violentas en el pintor Mariano Salvador Maella, sacudiéndoleun garrotazo a la salida de la Academia» (Julián Gallego...
comprendan que el trabajo, remunerado o no -como sucede en lasAcademias-, es un valor que da sentido a su vida. Cuenta Ant...
Quien manifiesta esto no es un pintor realista, sino que está ligadocomo fundador al grupo El Paso, junto a Canogar, Milla...
del individualismo, del interés económico y del relativismo moral eintelectual. ¿Qué pueden hacer las Academias ante este ...
Administraciones, en materias de su competencia, sea o nosolicitado su dictamen, absteniéndose de contestar a consultas de...
ambiente, pero conocedores de la importancia de la misión desalvaguarda del patrimonio que tienen encomendada y de la ques...
A. Miguel Nieto. Concha LagosOBRAS EN LA EXPOSICIÓN
I.- La Real Academia- José Vergara (1726-1799)Inmaculada Concepción, h. 1770O/l. 1 x 0,80 m.-Ricardo Pastor ÁlvarezLas Bel...
- AnónimoModelo humano, h.1890Yeso. 1,17-Aurelio Rodríguez Vicente Carretero (1863-1917)Juan Bravo, 1886Yeso. 0,75 m.- Fra...
-Antonio Maffei (1885-1961)Las tenerías, 1947Ó/l. 1,21 x 0,90 m.-Anselmo Miguel Nieto (1881-1964)Concha LagosÓ/l. 0,60 x 0...
-Joaquín Roca Carrasco (1997-1981)Tarde gris en el bosque.1922Ó/l. 1,06 x 1,11 m.-Eduardo García Benito (1891-1981) Alfons...
Historia de la Academia
En 1779 un grupo de aficionados a las Matemáticas, presididopor el joven Pedro Regalado Pérez Martínez, tuvo la idea decre...
Los concursos supusieron un formidable aliciente para elalumnado de la escuela académica. Un alumnado que crecíapaulatinam...
Estatutos y Reglamentos        que se han dado   a esta Real Academia
1783. Real Cédula en que S. M. aprueba la erección de laAcademia, sus primeros Estatutos y la admite bajo su RealProtecció...
Relación de Académicos
La primera Lista de Académicos se publicó en 1783, incluida enla Distribución de los premios concedidos por la Real Academ...
-Ignacio González-Carlos ReconchoACADÉMICOS DE EJERCICIO O NUMERARIOS O DE MÉRITO(1779-1849)-Andrés Neyra, 14-XI-1779, de ...
de San Carlos de Valencia; de Honor en la de San Luis deZaragoza; 27-XI-1803, de mérito-Pedro Arnal, Arquitecto de S.M. Di...
San Fernando; 25-IV-1843, de mérito por Arquitectura; 4-XII-1843, Teniente Director de Arquitectura-Pedro González Soubrié...
D. Juan Sacristán y Galiano, Racionero de la Sta. Iglesia Catedralde esta ciudad, Doctor en Sagrados Cánones en estaUniver...
D. Sebastián de Gálvez López Mercier, Dignidad de Chantre enla Colegial de Aranda de Duero, Dignidad de Prior de la Colegi...
Presidente de la Rl. Chancillería; 7-VIII-1803Ilmº Sr. D. Vicente Soto y Valcárcel, Obispo de esta ciudad; 22-XI-1803Excmº...
Comandante General de esta Provincia; 13-XI-1821, de honorD. José Colsa y Saso, del Consejo de S.M. Regente de laChancille...
Exposicion los progresos de las artes Real Academia de Bellas Artes Sala Municipal de Exposiciones de las Francesas Ocio y...
Exposicion los progresos de las artes Real Academia de Bellas Artes Sala Municipal de Exposiciones de las Francesas Ocio y...
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Exposicion los progresos de las artes Real Academia de Bellas Artes Sala Municipal de Exposiciones de las Francesas Ocio y Rutas Valladolid

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Exposicion los progresos de las artes Real Academia de Bellas Artes Sala Municipal de Exposiciones de las Francesas Ocio y Rutas Valladolid

  1. 1. EXPOSICIÓNA LOS PROGRESOS DE LAS ARTESReal Academia de Bellas Artesde la Purísima Concepción de Valladolid (1783-2012) ---------- Del 31 de agosto al 14 de octubre de 2012 ---------- SALA MUNICIPAL DE EXPOSICIONES DE LA IGLESIA DE LAS FRANCESAS C/ Santiago, s/n VALLADOLID ----------
  2. 2. EXPOSICIÓN: A LOS PROGRESOS DE LAS ARTES Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid. (1783-2012)INAUGURACIÓN: Día 31 de agosto a las 20,00 h.LUGAR: Sala Municipal de Exposiciones de LA Iglesia de las Francesas C/ Santiago, s/n VALLADOLIDFECHAS: Del 31 de agosto al 14 de octubre de 2012HORARIO: De martes a sábados, de 12,00 a 14,00 horas y de 18,30 a 21,30 horas. Domingos, de 12,00 a 14,00 horas. Lunes y festivos, cerradoINFORMACIÓN: Museos y Exposiciones Fundación Municipal de Cultura Ayuntamiento de Valladolid Tfno.- 983-426246 Fax.- 983-426254 www.fmcva.org Correo electrónico: exposiciones@fmcva.org
  3. 3. EXPOSICIÓNCOMISARIOJESUS URREACOORDINACIÓNELOISA WATTENBERGMANUEL ARIASTEXTOSJESUS URREAJAVIER LÓPEZ DE URIBE Y LAYACOORDINACIÓN DE LA EXPOSICIÓN EN LA SALAMUNICIPAL DE EXPOSICIONES DE LAS FRANCESASJUAN GONZÁLEZ-POSADA M.SEGUROAONTRANSPORTEANDRÉS MARTÍNMONTAJEFELTRERODOSSIER DE PRENSAMUSEOS Y EXPOSICIONES.FUNDACIÓN MUNICIPAL DE CULTURA. AYUNTAMIENTO DE VALLADOLID
  4. 4. De una institución que ostenta entre sus fines la defensa yconservación del patrimonio histórico-artístico es lógico esperar quecustodie celosamente, a pesar de sus más de 230 años de vida, loque durante tanto tiempo ha producido o reunido, bien sea suarchivo, su biblioteca o sus colecciones artísticas. Y, en efecto, enbuena medida así ha sido aunque a lo largo de su historia se hayancambiado o diversificado buena parte de sus funciones originales.A pesar de que con el paso del tiempo el papel pedagógico queoriginalmente desempeñó ha variado su vocación didáctica no se haalterado. Prueba de ello es la exposición que ahora se presenta comoresumen de la actividad desempeñada y del patrimonio reunido porsucesivas generaciones de académicos que han ofrecido a la sociedadsu desinteresado esfuerzo y sus conocimientos técnicos o artísticos.Tratar de explicar su historia y el papel cultural representado asícomo enseñar una parte de sus colecciones, en las que se mezclanobras de alumnos, profesores y académicos, o las funciones quedesarrolla esta corporación, constituyen todo un propósito deapertura y justificación social al tiempo que evidente expresión de suvoluntad en continuarEmpeñada en la empresa que justifica su lema “A los progresos de lasartes”.Para algunos el contenido de la muestra será un reencuentro paraotros muchos todo un descubrimiento lo cual bastará para considerarque esta oportunidad cumple con los objetivos que la Academia tienemarcados desde 1779, cuando comenzó a desempeñar sus trabajosen unas salas de las antiguas casas consistoriales del municipiovallisoletano. El mismo que hoy le abre las puertas de su sala deexposiciones de las Comendadoras de Santa Cruz (“las francesas”)para dar cumplida cuenta de lo realizado desde aquella fecha por lainstitución.
  5. 5. Presentación Por Jesús UrreaPresidente de la Real Academia
  6. 6. La Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción es unainstitución cultural de interés público y duración indefinida que tienesus antecedentes en la establecida en Valladolid en 1779 por ungrupo de aficionados a las matemáticas y a la enseñanza del dibujo.Aprobadas sus constituciones, fue admitida por Carlos III bajo su realprotección en 1783. Carlos IV le concedió en 1802 los mismos privilegios y exencionesque disfrutaban las academias de San Carlos de Valencia y San Luisde Zaragoza. Por Real Decreto de Isabel II, en 1849 fue consideradade 1ª clase entre las provinciales. Como corporación con personalidad jurídica propia, desde sucreación ha desarrollado sus actividades en bien de la cultura,contribuyendo de manera eficaz a la salvaguarda del patrimoniohistórico artístico de Valladolid y su provincia, con hechos tanseñalados como la custodia y conservación de los pasos de SemanaSanta, la dirección del Museo Provincial de Bellas Artes, la fundaciónde la Galería Arqueológica, y la enseñanza en las Escuelas de BellasArtes y de Música, además de elaborar numerosos informes técnicosen cumplimiento de los fines que ha tenido asignados. Actualmente, su función primordial radica en velar por laconservación de los monumentos y obras de arte de Valladolid y suprovincia; el fomento de las Bellas Artes, su estudio, enseñanza ydifusión; como organismo consultivo, colaborador / asesor, en laemisión de informes destinados al Gobierno, Junta de Castilla y León,Corporaciones e Instituciones locales; el acrecentamiento de supropia colección con obras de pintura, escultura, dibujos, grabados,partituras, documentos y libros relacionados con las Bellas Artes; elfomento de la investigación y publicación de monografías de temashistórico-artísticos; y la organización de sesiones científicas, asícomo exposiciones de arte y conciertos musicales (O.M. 31-VII-1998). La Academia está formada por 32 miembros de número, que sedividen en cuatro secciones: Arquitectura, Escultura, Pintura yMúsica. Para su dirección, gobierno y representación, dispone de unPresidente, cuatro Consiliarios, un Tesorero, un Bibliotecario y unSecretario. Desde su creación hasta la actualidad ha contado con 373académicos de número; mientras quela categoría de honor la hanostentado 361 y la de correspondientes 142. Pero si la institución hoy tiene encomendadas estas funcionesconsultivas, de protección y difusión del Patrimonio Cultural, enorigen fue exclusivamente la enseñanza artística la que constituyó eleje de su existencia, de ahí la necesidad de contar con localesadecuados para el desarrollo de esta actividad. La Academia, que había nacido en la sala de juntas de la cofradíapenitencial de Nuestra Señora de la Piedad y después tuvo albergueen la propia casa consistorial de la ciudad, en la Plaza Mayor, carecióde medios económicos suficientes para su mantenimiento y hasta1804 lo hizo gracias a los propios académicos. En 1818 se alojó enun caserón junto al templo de San Felipe Neri y en 1824 en el palacioque el conde de Salvatierra poseía en la calle Fray Luis de León, hastaque en 1856 se instaló en el edificio del Colegio de Santa Cruz,compartiendo espacio con la Biblioteca Universitaria y el entoncesMuseo Provincial de Bellas Artes. Pendiente en un principio de losingresos procedentes de la casa-teatro de la ciudad o dedeterminados arbitrios de puertas (cacao y bacalo), posteriormentedependería de las subvenciones municipales y provinciales. Las enseñanzas que ofrecía la institución se ampliaron en 1794,impartiéndose clases de Arquitectura y algo más tarde de Pintura yEscultura. Para cumplir tan reducido y al mismo tiempo ambiciosoprograma, la Real Academia, a cuyo frente estuvo -hasta 1849- lafigura del Protector, dispuso de un cuadro de personal docente(Director general, Directores y Tenientes de las distintas enseñanzas)
  7. 7. y de un número indeterminado de académicos que se clasificaban enMeritorios y Honorarios, elegidos respectivamente por sus méritosartísticos o relevancia social. La Academia dirigía la Escuela de BellasArtes y sus funciones pedagógicas se incrementaron de nuevo en1852 con la creación de la Escuela de Maestros de Obras, Directoresde Caminos vecinales y Agrimensores, habilitando mediante examen,durante un breve tiempo, a los que deseaban ejercer la arquitecturay, hasta 1869, a los que aspiraban a obtener los títulos de Maestro deObras, Agrimensor y Aforador. En 1849 todas las Academias del Reino sufrieron unareestructuración importante, procediendo el Gobierno a sureglamentación y clasificación. A partir de 1850 la vallisoletanaperdió su denominación castiza y pasó a titularse "AcademiaProvincial de Bellas Artes", considerándose como de 1ª clase. Elnúmero de sus miembros se fijó en 24 (20 académicos, Presidente y3 consiliarios) y sus enseñanzas se estructuraron en elementales ysuperiores (suprimidas éstas en 1869). El alumnado crecía paulatinamente según pasaban los años. En elcurso 1872-1873 se matricularon 648 estudiantes, mientras que en1890-1891 el número aumentó a 1.144, siendo la matrícula del curso1883-1884 la más elevada: 1.238. Además, a partir del añoacadémico 1875-1876, se permitió el ingreso de alumnas, con lo quese convirtió en una de las escuelas más avanzadas y concurridas dela nación. Su sostenimiento era soportado por el Ministerio deInstrucción. También la Academia se hizo cargo del recién creado Museo dePintura y Escultura, formado con las obras de arte procedentes de losconventos desamortizados y en cuyos trabajos preparatorios y deinventarios algunos de sus miembros desempeñaron un papeldecisivo. Además de las Bellas Artes, igualmente fue preocupación dela corporación la reunión y conservación de las antigüedades yobjetos arqueológicos, de ahí que en 1875 procediese a la formaciónde una Galería de Objetos Arqueológicos que se constituiría en labase del museo que con este contenido se creó en 1879. Cuando en 1892 se reorganizaron por Real Decreto las Escuelas deBellas Artes, se asestó un duro golpe a la Real Academia, que tuvoque desprenderse de aquélla. Sin embargo, muchos de sus miembrossiguieron impartiendo sus enseñanzas en la Escuela, que variaría denombre titulándose, sucesivamente: de Artes e Industrias (1900), deArtes Industriales (1907) y de Artes y Oficios (1910). Algunosacadémicos también formaron parte del cuadro de profesores de laEscuela de Música que creó en 1918, la cual se convertiría enConservatorio profesional. A partir de 1808 los proyectos artísticos o arquitectónicos quepretendían realizarse en la región, bien fuese por particulares o porcorporaciones, eran inspeccionados por la Academia. De esta manerase reforzaba la vigilancia que en estos asuntos desplegaba la RealAcademia de Bellas Artes de San Fernando, garantizándose mejor launificación estética del país. Después sería su Comisión deArquitectura la que puntualmente informase a la denominada Juntade Policía del Ayuntamiento sobre reformas y obras en todo tipo deedificios. Muchos de sus miembros compusieron la ComisiónProvincial de Monumentos e igualmente pertenecieron a otras realesacademias. La elaboración de ponencias y la emisión de informesoficiales solicitados por distintos organismos locales o nacionalessobre monumentos, conservación de patrimonio histórico-artístico,etc. constituye desde entonces otra de sus funciones más notables. Por diversas circunstancias, en 1935 la Universidad reclamó latotalidad del uso del Colegio de Santa Cruz y la Academia hubo dedesalojar sus locales, lo cual sucedió dos años después de producirseel traslado y nueva instalación del museo, convertido en Nacional deEscultura, en el Colegio de San Gregorio. A este último fueron a pararprovisionalmente en 1939, después de una breve estancia en elColegio de San José, sus fondos artísticos y allí permanecieron hasta
  8. 8. que en 1948, siendo Director General de Bellas Artes el Marqués deLozoya, y recuperado su castizo nombre de Real Academia de laPurísima Concepción, consiguió instalar sus dependencias ypatrimonio artístico en una vivienda de la llamada Casa de Cervantes,propiedad del Estado, entonces bajo el patronato de la FundaciónVega Inclán. A pesar de haber atravesado duras vicisitudes, contar con escasosmedios y sufrir reiterados cambios de domicilio, la Academia halogrado formar y conservar una colección muy notable que procede,en su mayor parte, de los concursos que organizó a partir de 1863 ycon los que comenzó a crear en 1875 una Galería de autoresmodernos que pusiera de manifiesto la utilidad de la institución y losprogresos de su alumnado. Posteriormente, su contenido se fueincrementando mediante donaciones u obras entregadas por losacadémicos artistas el día de su ingreso en la corporación. Sinembargo, hasta 1989 la Academia no dispuso de unas condicionesmuseísticas apropiadas para sus colecciones. En el área destinado a su exhibición estable, en su domicilio, semuestran únicamente aquéllas que presentan mayor interés o calidady, con su distribución, condicionada por el espacio y suscaracterísticas, se resume la historia de la Institución a través de lasobras más singulares conservadas de su profesorado académico, alque se recuerda también mediante retratos o gracias a las creacionesde sus alumnos más destacados, no faltando tampoco objetos ymuebles que contribuyen a ambientar agradablemente este pequeñomuseo. La colección se encuentra distribuida de acuerdo con los asuntos delas cuatro secciones que integran la Academia. A la de Arquitecturaaluden varios retratos de profesores de esta disciplina, planos yproyectos de exámenes de arquitectos y maestros de obras, así comolibros correspondientes a estas materias. Las salas dedicadas aEscultura reúnen obras del riosecano Aurelio Rodríguez Carretero,Dionisio Pastor Valsero, Darío Chicote, Ángel Díaz, Mariano Benlliure,Ramón Núñez, José Cilleruelo, José Luis Medina, Antonio Vaquero,Lorenzo Frechilla o Luis Jaime Martínez del Río. La sección de Músicaestá presente mediante diversas piezas que ofrecen en sus temáticasalusiones musicales, con pinturas originales de Isidro GonzálezGarcía-Valladolid, Mario Viani, Pedro Anca Santarén o con alguna obradel escultor Ignacio Gallo. La Pintura, gracias al espléndido legado que hizo el pintorvalenciano José Vergara Ximeno y a los numerosos fondos de quedispone la colección, es la sección académica mejor representada.Del primero se exponen diez lienzos, incluido su autorretrato, todosmuy característicos de su estilo dieciochesco. De los antiguosprofesores de la Academia se exhiben lienzos originales de LucianoSánchez Santarén, Pedro Collado, Antonio Maffei o Eugenio Ramos;de los que fueron en su día alumnos existen trabajos, entre otros, dedistintos periodos de Eduardo García Benito, Francisco Prieto, JoaquínRoca o Anselmo Miguel Nieto.. Dentro de la colección de cuadros entregados por los autores el díade su recepción académica se hallan representados, con diferentesobras: Aurelio García Lesmes, Sinforiano del Toro, Mercedes del ValTrouillhet, Félix Cano, Adolfo Sarabia, Félix Antonio González oSantiago Estévez. Entre pinturas y esculturas la colección se componeaproximadamente de 200 obras, a las que hay que añadir la menosconocida de dibujos y grabados, cuya génesis y contenido, por sumayor novedad, merecen una mención más detenida. Las enseñanzas impartidas por la Academia se auxiliaron, desde susinicios, de los denominados dibujos de principios (extremidades,ojos, bocas, etc.) facilitados por los profesores o académicos,presentándose al alumnado como modelos a imitar. Unas veces eranlos miembros de la Academia quienes, voluntariamente, entregabansus trabajos (el escultor Felipe de Espinabete, los pintores DiegoPérez Martínez, Joaquín Canedo, Leonardo Araujo, o el arquitectoPedro García González); otras, la dirección de los estudios solicitaba
  9. 9. colaboración para este fin o encargaba su adquisición, al tiempo quealgunos ejercicios de alumnos, merecedores del beneplácito de susprofesores, comenzaron a guardarse en el archivo de la institución.Tampoco faltaron las aportaciones espontáneas de jóvenesaficionados e incluso, en fecha temprana, señoras atraídas por eldibujo remitieron a la Academia pruebas de sus cualidades artísticasque fueron recompensadas con nombramientos honoríficos. Muy importante fue el legado testamentario que en 1840 realizó D.Vicente Mª Vergara y Ballester, integrado por pinturas de su padre,así como estampas y apuntes para uso de la Academia vallisoletana,de los que afortunadamente se conserva un total de treinta y cuatro,doce de ellos en calidad de depósito en la antigua Escuela de Artes yOficios. Aquel legado vino a ser continuación de la donación de otroscuarenta dibujos que, en 1828, hizo a la corporación de Valladolid lade San Carlos de Valencia. Como medio para fomentar el estímulo, los mejores trabajos seremitían a la Academia de San Fernando para que ésta verificase losadelantos que lograban los alumnos vallisoletanos, convirtiéndose enacicate que aumentaba el esfuerzo de los que destacaban en lasclases. Pero, sin duda, el mejor método para compensar a los másbrillantes fue la concesión de premios y accésit que se otorgabananualmente en las diferentes categorías y materias (dibujo lineal,dibujo de figura, dibujo modelado y vaciado de adorno, etc.). Laorganización de concursos, a partir de 1863, supondría la definitivadistinción de aquellos que obtuvieron alguno de los premios enmetálico convocados. Las bases del programa especificaban que lasobras premiadas quedarían en propiedad de la Academia. Otra fórmula inteligente destinada a reunir los mejores resultadosdel trabajo de sus alumnos fue promover la dotación de becas,costeadas con los presupuestos de la Diputación Provincial o delAyuntamiento. Los pensionados, controlados por la Academia, debíanjustificar la correcta inversión de sus bolsas de estudio remitiendopuntualmente los asuntos reglamentarios que exigía la convocatoria.Los pintores Gabriel Osmundo Gómez, Marcelina Poncela Ontoria yMariano de la Fuente Cortijo cumplieron con sus obligaciones y susdibujos –además de sus óleos- enriquecieron también la colección demodelos a imitar por los más jóvenes. Pero junto a los dibujos de quienes estudiaban en la Academia, a losde aquellos otros cuyo esfuerzo se premiaba anualmente y a laspruebas del adelantamiento para el goce de pensiones, vinieron asumarse los planos y dibujos que presentaban los individuos queaspiraban a conseguir en la Academia vallisoletana, previos losejercicios reglamentarios, el título de Arquitecto, Maestro de Obras,Director de caminos vecinales o Agrimensor. Posteriormente, al cambiar el reglamento de la reválida de Maestrode Obras, el aspirante debía entregar los dibujos de su “prueba derepente” así como el proyecto final, conservándose por ello unainteresante colección de planos con los que respondían a los temasque, en suerte, les tocaba realizar. Lamentablemente, y si que sesepa la verdadera razón, sólo se archivó una mínima parte de estosejercicios. Dentro de esta misma categoría de pruebas de examenhabría que situar los procedentes de la oposición, celebrada en 1893,a la plaza de Profesor de dibujo que, finalmente, obtuvo LucianoSánchez Santarén. Por último, la Academia intentó crear una colección de dibujoscontemporáneos, “de los principales maestros de España”, con el finde establecer una exposición de carácter permanente “en los localesde la misma”, decidiendo en 1939 escribir a numerosos creadorespara solicitarles “la donación de algún trabajo hecho por sus manos:si bien un apunte, composición de alguna obra, una cabecita, unropaje, un detalle que nos acuse su personalidad”. Sin embargo, delas 51 cartas que se enviaron a otros tantos artistas rogándoles sucolaboración en este proyecto, tan sólo contestaron 7;verdaderamente, aquellos no eran tiempos ni para regalar ni tampocopara hacer exposiciones.
  10. 10. Cabría imaginar que, después de tantos años de existencia, laAcademia poseyera un abultado fondo de dibujos. No obstante, lacircunstancia de que muchos se hicieron o adquirieron para serutilizados como modelos, es decir, usados en clase y, porconsiguiente, sometidos a fácil deterioro, y los sucesivos traslados dedomicilio que ha tenido la institución, han favorecido pérdidas yextravíos, especialmente durante la precipitada salida del antiguoColegio de Santa Cruz. A ello se suma que muchos de estos dibujosse han extraído de los legajos del archivo, en donde se hallabandoblados y en condiciones poco apropiadas para su conservación,por lo que la colección académica alcanza ahora un total de 250, delos que 30 corresponden al depósito establecido en la Escuela deArtes y Oficios, ya que la Academia nunca ha cedido su propiedad,incluidos los 16 que donó el pintor Miguel Jadraque. Su consulta, enun tanto por ciento elevado, puede efectuarse a través de la base dedatos disponible en la página web de la institución Sin duda, la tarea académica quedaría muy limitada si notrascendiera a la sociedad, de ahí que la difusión sea objetivoimprescindible para hacer efectivo el papel cultural que desempeña lainstitución. Además de la convocatoria de conferencias públicas ycursos especializados, la edición de sus trabajos constituye el mejormétodo para llegar al mayor número de personas interesadas ymanifestar públicamente el cumplimiento de sus fines. La vocación editorial de la Real Academia viene de atrás, aunque seaescasamente conocida por los limitados medios con que siempre hacontado para su transmisión. Desde un principio quiso dejarconstancia de su actividad mediante la edición de las Actas de susjuntas, siguiendo el modelo adoptado por la Real Academia de BellasArtes de San Fernando, para dar más notoriedad a los alumnospremiados por su aplicación en las diferentes disciplinas en las queimpartía docencia, incluyendo el discurso leído en aquellasolemnidad pública, así como la lista de los individuos quecomponían la institución. A esta primera publicación siguió la de los Estatutos con que se dotóa la corporación, editados en 1789 por Manuel Santos Matute, que seconvierte durante algún tiempo en impresor oficial de la Academia,siendo también el responsable de la edición de otra nueva entrega deActas, correspondientes al año 1803 y de la que existe tiradafacsimilar. Su actividad editora se reanudó en 1872, periodo quepodría considerarse como 2.ª época, cuando se publican lasmemorias de sus trabajos, redactadas por el Secretario general,además de)los discursos leidos en la ceremonia de distribución depremios ordinarios y extraordinarios a los alumnos más distinguidosdurante las solemnes Juntas Públicas que se celebraban, a principiosdel mes de octubre, en el gran salón de actos de su sede en elColegio de Santa Cruz. Se publicaron regularmente hasta el año 1891 y en ellas se incluíainformación sobre la Escuela, los alumnos, la biblioteca, el Museo ylos académicos que componían la institución. Los discursos anualeseran la parte más extensa y tienen todos ellos una clara orientaciónfilosófico-estética aunque no falten tampoco los de carácter histórico.La edición de las mencionadas Juntas corría a cargo de la Imprenta ylibrería Nacional y Extranjera de Hijos de Rodríguez, que se titulabanlibreros de la Universidad y del Instituto. De aquellos mismos años se puede también recordar la edición de loque hoy se estima como curiosidad bibliográfica: los tres folletosdedicados a referir las semblanzas biográficas de Mariano MiguelReinoso (1876), Pablo Alvarado (1876) y Vicente Caballero (1879),dadas a conocer con motivo de su fallecimiento por haberseconsiderado que sus particulares personalidades y merecían tansingular distinción. Fue en la segunda década del siglo XX cuando se inaugura lo quepodría denominarse 3.ª época editorial, que tuvo como consecuenciala publicación regular de los Discursos de ingreso en la corporaciónde sus nuevos miembros. En 1913 Narciso Alonso Cortés dio ejemplocon la edición del suyo, aclarando en él que tal práctica había estadointerrumpida durante algún tiempo. Le siguieron los redactados por
  11. 11. Sebastián Garrote Sapela (1915), Casimiro González García-Valladolid(1919) y Francisco de Cossio y Martínez-Fortún (1920); desdeentonces y hasta nuestros días se han publicado un total de 60discursos cuya edición, que debe presentar idéntico formato, hacorrido por cuenta de los mismos académicos, aunque sudistribución la realiza la Academia. Trabajos originales de Martín Abril, Cortejoso, Luelmo o Pino,expresan la inclinación poética que marcó la vida de la institucióndurante las décadas 50 y 60; otros de carácter histórico redactadospor García Chico, Arribas, Rodríguez Valencia, o Prieto Cantero,constituyen aportaciones muy sobresalientes a los temas sobre losque versaron; no faltan tampoco los dedicados a la temática musical,como los de Álvarez Taladriz o Barrasa; ni los de índole filosófica,como el caso de Díez Blanco. A partir de la década de los 80, noescasean tampoco los de naturaleza biográfica ni los redactados porlos propios artistas académicos, en los que vierten sus experienciascreadoras, y son muy numerosos los que abordan temas relacionadoscon las materias por las que sus autores sienten predilección –arquitectura, escultura, pintura o música –, bastando ojear elcatálogo de los publicados para comprender el valor científico de suscontenidos. Hay que aclarar que no todos se publicaron de manera unitaria, y aeste respecto jugó un papel importante la decisión de contar con unórgano oficial de difusión con el que se pudiera demostrar lacapacidad cultural de la Academia. Creado en 1930, el Boletín seedita ininterrumpidamente, salvo el intervalo de la guerra civil, hasta1948; suspendido este último año, no se reanuda hasta 1970,volviéndose a interrumpir de nuevo en 1973 y entre los años 1975 y1990, momento en que se inicia una nueva etapa. Su publicación es anual y el número 45 es el último aparecido,correspondiente al año 2010. Con el paso del tiempo su calidadformal ha ido mejorando notablemente, si bien es cierto que desdeun principio se pretendió que contara con ilustraciones gráficas yhasta se incluyó una edición facsímil del Diario Pinciano, publicaciónque con este mismo carácter entregó por primera vez a prensas lapropia Academia en 1933. Tras sucesivos modelos, ha adoptado undiseño en el que se han recuperado las señas de identidad de lapropia institución. Con la edición de este Boletín se contribuye además a darcumplimiento a uno de los mandatos que tiene encomendados: la dedifusión y defensa del Patrimonio histórico artístico de Valladolid y suprovincia, reflejándose también en él las comunicaciones públicasque sus miembros imparten anualmente como desarrollo de sucometido cultural fundacional o aquellos trabajos de investigaciónque por su temática tienen cabida en él. El papel social de la Academia se cumple también con laorganización de exposiciones o con la participación de sus obras enotras preparadas por distintos museos e instituciones culturales. Así,en la década de los 80 del siglo anterior sus colecciones formaronparte de las muestras que se dedicaron a: Pintores vallisoletanos delsiglo XIX, El escultor ángel Díaz (1859-1938), Gabriel OsmundoGómez (1856-1915), La escultura en Valladolid (1850-1936), Pintoresde Valladolid (1890-1940) o El pintor Luciano Sánchez Santarén(1864-1945), aprovechándose aquellas oportunidades para restaurarprácticamente la totalidad de su patrimonio; incluso se celebró otra,monográfica, consagrada a la propia Academia. La que ahora sepresenta, bajo el lema de la misma institución, “A los progresos delas Artes”, se anticipa unos meses a la celebración del 230aniversario de que Carlos III la admitiera bajo su protección. En estaocasión es el Ayuntamiento de Valladolid el que reconoce sutrayectoria histórica. Jesús Urrea Presidente de la Real Academia
  12. 12. BenlliurePapel e importancia de las Reales Academia en el siglo XXI Por Javier López de Uribe y Laya
  13. 13. En una de sus sesiones, esta Real Academia se planteó laconveniencia de promover la realización de una escultura en algúnlugar público que recordase la memoria de determinadospersonajes. El tema dio lugar a un debate en el que se llegó acuestionar la oportunidad de seguir erigiendo monumentosurbanos aislados y surgidos como consecuencia de «plantar» unaescultura en un lugar determinado, olvidándose del contexto.¿Sigue siendo una referencia válida en nuestros días este modo deproceder?; ¿no debería pensarse, más bien, en actuacionesglobales, para un ambiente concreto, que resuelvan la totalidad delespacio en el que se van a situar, para que se produzca un diálogocon el entorno? ¿Se debe seguir anclado en el modo de procedertradicional, por temor a comprometerse con solucionescontemporáneas? Pueden ser varias las respuestas a tales preguntas. Con una ciertaprudencia, incluso ciudades como Bilbao, Barcelona o Valencia, losmunicipios españoles que, quizás, más riesgos asumen, hanadoptado una política que cabría calificar «de fronteras» y así,mientras los escultores convencionales toman los centroshistóricos, artistas más vanguardistas actúan en la periferia. En cualquier caso, como opina Miquel Navarro —uno de losescultores españoles más innovadores y con más personalidad dela segunda mitad del siglo XX—, «lo que es inadmisible es que lagente que no está preparada se ponga a hacer esculturas. Es comosi a mí, a estas alturas de la vida, me da por querer levantarpuentes». Navarro concluye afirmando que «en estos tiempos quecorren, donde todo el mundo está acelerado, se debería imponer lareflexión antes de ejecutar una obra». Menciono este suceso, porque nos da tres claves para conocer elcometido principal de las Reales Academias: el diálogo; lapreparación profesional de sus miembros y la tarea de combinaruna mirada respetuosa al pasado con el reconocimiento de lasnecesidades y preocupaciones del tiempo actual. La conjunción detodas ellas será la que nos lleve a un futuro, futuro querápidamente se convierte en presente. Una Real Academia no es, o no debe ser, un cenáculo cerrado aunos pocos expertos. Decía Su Majestad el Rey Don Juan Carlos 1en el discurso de apertura de curso de las Reales Academias enMadrid, en 1997, refiriéndose al status de los académicos, que suelección «supone el reconocimiento social de unos méritos quedeben ser ensalzados y estimulados, pero también unaresponsabilidad y el deber de velar por la conservación, elenriquecimiento y la difusión de nuestro patrimonio cultural». «LasAcademias no son —continuaba Don Juan Carlos— claustroscerrados absortos en la contemplación de las glorias del pasado,sino instituciones vivas, que han de participar activamente en lavida de la sociedad española, atentas a los problemas que leafectan y dispuestas a dejar oír su voz cuando las circunstancias lorequieran».Las Academias como ámbito de diálogo En primer lugar, he señalado al diálogo como consustancial a laAcademia. Desde sus orígenes más remotos, cuando Platónestablecía en el jardín del héroe ateniense Academo su lugarpreferido para filosofar, el debate es el constitutivo esencial de lavida académica. En sus comienzos, la Academia era una tertulia enla que, eso sí, se reservaba el derecho de admisión a personas decapacidad probada. Además del nombre, las Reales Academiastoman del discípulo de Sócrates el espíritu de la argumentación deideas. Sabemos que a lo largo de la historia los debates intelectuales oartísticos no han sido necesariamente pacíficos. Afortunadamentequedan lejanos aquellos tiempos en los que el apasionamientoprovocaba que algún académico arremetiera físicamente contra uncolega discrepante, como sucedió en noviembre de 1806, segúnqueda reflejado en el libro de Actas de la Real Academia de BellasArtes de San Fernando, cuando «el académico Cosme Acuña puso
  14. 14. manos violentas en el pintor Mariano Salvador Maella, sacudiéndoleun garrotazo a la salida de la Academia» (Julián Gallego, «LasReales Academias de Bellas Artes en el pasado», Academia, 75, 19). Muy lejos de ese talante, recuerdo que, cuando ingresé comoacadémico, hace ya casi treinta años, encontré un ambientegeneralizado de cordialidad; personas que intercambiabanopiniones e información con un espíritu abierto, que escuchaban ydiscutían, sin dejarse llevar por tópicos o modas, sometiendo lostemas a unos análisis que, por proceder de personas conocedorasde la materia y con la madurez correspondiente a su edad, setraducían en un positivo enriquecimiento intelectual. Pienso que ese flujo de opiniones, esa corriente de afinidades o dedesacuerdos hasta llegar a unas conclusiones, es un elementofundamental de la vida académica y continuará siéndolo en el sigloXXI. Mantener ese espíritu de contraste de opiniones suponeademás una responsabilidad de notable trascendencia porque,como luego veremos, concluye en razonadas propuestas oadvertencias a los poderes públicos en temas problemáticos, lo queconstituye uno de los más preciados servicios que las Academiaspueden prestar a la sociedad.El perfil de los académicos Además del diálogo, la preparación profesional constituye una delas más importantes señas de identidad de las Academias. EnEspaña nace el movimiento académico en el siglo XVIII, bajo elimpulso decisivo de los Borbones. Quedan las Academiasconstituidas por literatos, historiadores, artistas y científicos,dedicados al estudio y difusión de sus respectivas áreas deconocimiento. Al principio los cargos de dirección se encomiendana destacados personajes de la nobleza, que muy pronto se venreemplazados por personas cualificadas capaces de profundizar enel desarrollo y la investigación de sus respectivos campos. Ellosenseñan y otorgan títulos de sus especialidades y se sustituye así laenseñanza en la sociedad gremial por la intelectual. Hastacomienzos del siglo XX continuará esa función docente, quedespués pasaría a las Universidades. Desde el primer momento, existe en la Academia un doble signo,cultural y consultivo, que se ha mantenido a través de las múltiplesreformas estatutarias: sus funciones más importantes serán laformación de científicos y artistas, la celebración de conferencias ycursos, la emisión de dictámenes e informes para diversosorganismos públicos, las convocatorias de premios, laspublicaciones sobre las materias propias de cada Academia, y lareunión, exposición y propagación de los bienes de interés cultural. Las personas que las constituyen tienen el prestigio y laconsideración en sus respectivos ambientes profesionales yartísticos. Forman, en palabras de Pemán, el «superior Senado de lavida intelectual española para su representación ante el poderpúblico y ante la vida académica extranjera». Es importante que las Academias sean lugar donde se acoge a losmejores, a los que más lejos lleguen en el trabajo artístico,científico, intelectual o creativo. Sus miembros deben ser personasque, por su trabajo esforzado y su rigor de planteamientos, seconviertan en consejeros desinteresados e indispensables para losGobiernos y las Administraciones en materias de su competencia.Es difícil que un dictamen elaborado por la voz serena de laexperiencia, con la acumulación de ese potencial cultural ycientífico proporcionado por sus miembros, resulte de escasointerés. Pero si no se estudian y fundamentan bien los informes,pasan a ser opiniones más o menos interesantes. Por eso es tan importante para las Academias el acierto en laelección de los candidatos a ocupar puestos en ellas. Prescindiendode cualquier otro tipo de afinidades, deben ser elegidas personasque además de tener un pasado tengan un futuro, y que
  15. 15. comprendan que el trabajo, remunerado o no -como sucede en lasAcademias-, es un valor que da sentido a su vida. Cuenta Antonio Díaz-Cañabate, en su crónica del discurso deingreso de Gerardo Diego como académico, lo siguiente: «Un buenseñor, literato concienzudo, autor de copiosos volúmenes sobretodo lo humano y parte de lo divino, soñaba con ser académico. Osus fuerzas eran pocas, o sus méritos escasos. Lo cierto es que seproducían vacantes y nuestro hombre fracasaba en su tenazempeño. En esto, se le murió su mujer. La adoraba. Grande,inmenso fue su dolor Se temió por su salud. Entonces, un amigo,un día, llegó a él y le dijo:-Bueno, mira, es preciso sobreponerse.-No puedo, es más, no quiero. ¿Para qué la vida sin ella?-Para ser académico.-Mano de santo. Reaccionó. Vivió. Se murió sin lograr el sillón». Ciertamente, aunque sea una ilusión de muchos formar parte de laAcademia, hemos de procurar que las Academias tengan el máximoprestigio y se conviertan en la voz de la sabiduría y del buen juicio,en beneficio de la sociedad a la que sirven. Ayuda también el hechode que ese prestigio personal les haya hecho alcanzar a susmiembros una situación en vida que les permita poder eludircualquier intento de presión política o de compromisos interesadosen el cumplimiento de su misión. Recordemos que no siempre ha sido así. Por ejemplo, yremontándonos a fina les del siglo XVIII, el académico Juan deVillanueva acusaba a los arquitectos de la Comisión de Arquitecturade la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando «de rechazarproyectos, para que después se los encargaran a ellos mismos,percibiendo así más trabajo y ganancias». Una institución tiene el prestigio que tienen sus miembros. Losfuturos integrantes de la Academia deben ingresar con la ilusión yel convencimiento de que en su trabajo deben resaltar el esfuerzopersonal, la honestidad, el rigor intelectual o artístico y laconvicción de una tarea a cuyo servicio merece la pena consagraruna parte importante de su vida. La misión del intelectual, resumía acertadamente Julián Marías,consiste en «mirar, ver la realidad y decir la verdad pase lo quepase». Esas personas son las que debemos buscar: las que son mássobresalientes; las que mejor conocen su oficio; las que viven másde proyectos que de recuerdos; aquellas personas que, además,probablemente nos superen en talento y capacidad.Las nuevas formas artísticas Además del diálogo y de la preparación profesional, se hacíareferencia al comienzo de esta disertación a que era necesario, entercer lugar, la mirada respetuosa al pasado que nos lleva a unfuturo. Luis Feito, con motivo de su ingreso en la Real Academia de BellasArtes de San Fernando, decía que «hoy se le llama artista acualquier cosa. Antes no se hacía pintura sin saber pintar. Habíaun oficio. Lo mínimo que un pintor debe hacer es dominar el oficio.Hoy se ha abandonado y, por eso, se ve lo que se ve. Se haproducido una degeneración de la libertad que se consiguió con larevuelta de arte contemporáneo. Lo que se impone hoy en elmercado son emborronamientos pedantes con pretensiones de arte.Se ha puesto de moda que un cuadro parezca que no está bienpintado, que tenga goterones, manchas... Eso queda muy bien, muyde vanguardia, una palabra absurda y aberrante en el arte. El artenunca es original. Siempre viene de una evolución anterior. Escomo coger la antorcha. Sin esa continuidad de la tradición, el arteno existe. Voy al Prado en peregrinación a beber de nuevo en lasfuentes. Eso es pintar eso es tener un dominio maravilloso deloficio. Entrar en la sala de Velázquez es como entrar en San Pedrode Roma. Te da moral, porque dices: eso existe».
  16. 16. Quien manifiesta esto no es un pintor realista, sino que está ligadocomo fundador al grupo El Paso, junto a Canogar, Millares, Saura,Rivera y otros, que representan lo mejor del arte abstracto español. Ciertamente, la base de la cultura radica en la tradición. Escribiónuestro querido Francisco Javier Martín Abril, con su sencillezhabitual, que la cultura es lo que queda después de olvidar el piede la letra, un perfume, un airecillo, que no se exhibe, que manasin que se note. De una manera menos poética pero más precisapodría definirse la cultura como el conjunto de conocimientos quela humanidad ha ido acumulando a lo largo de los siglos, dandoorigen a un patrimonio intelectual común a los hombres de todaslas épocas. Es importante definirla así, porque hoy la palabra «cultura»empieza a estar desgastada, o a perder parte de su significado, porel abuso que se realiza de ella, inundándonos con pretendidosproductos culturales; la inflación de la cultura conduce a laindiferenciación y a la confusión de los criterios que sirven paraver, juzgar, seleccionar y elegir. No todo lo que se ofrece tienevalor o interés cultural. Y bueno será recalcar, una vez más, que,sobre todo en el mundo del arte, existe hoy mucha cultura-basura,que no transmite valor alguno. Y cultura equivale a contenido. Además, se está produciendo en estos tiempos una cristalizaciónde la cultura: las ideas se renuevan en muy escasa medida, en lasúltimas décadas. Faltan intelectuales y faltan artistas. Vamos tandeprisa por la vida que no contemplamos ni reflexionamos, con loque estamos contribuyendo a poner en peligro los fundamentoséticos, morales, culturales y sociales sobre los que se hadesarrollado el progreso desde tiempos inmemoriales. LasAcademias tienen el deber de custodiar esos fundamentos yponerlos en valor. El estudio del pasado y el pensamiento avanzadoson propios de la labor de las Academias a lo largo de su historia.Los académicos reciben un legado, tanto en lo material como en elmundo de las ideas, que tienen que conservar y aumentar en lamedida de lo posible. Las Academias son, por lo tanto,conservadoras por un lado, y creadoras de nuevas actividades ytendencias por el otro. Siempre deben ser un factor de renovacióncultural. Representan, de algún modo, como dijo Juan Manuel ReolTejada, Académico de la Real Academia de Farmacia, «la miradaque vislumbra los grandes objetivos y horizontes. Las RealesAcademias no son sólo un arca en la que se guardan tesoros deciencia y cultura para la memoria viva y permanente de lospueblos, sino, también, foco para iluminar la actualidad con tantacapacidad de análisis y discriminación como ausencia desectarismos y de modas». En este siglo XXI puede decirse que está naciendo una nuevacultura humana, cuyos símbolos más destacados son el arte y laciencia. Se trata de una cultura que tiene sus luces y sus sombras.Por un lado, asistimos a un vertiginoso despliegue de la tecnología,que modificará el modo de vivir y de pensar. La informática y laautomatización van a proporcionar un giro cultural tan importante,que el mundo en un plazo de 50 años o, incluso, mucho menos,será muy diferente al que ahora conocemos. En definitiva, el cambio permanente caracteriza a la sociedadelectrónica contemporánea, y las Academias tienen queencontrarse en situación de investigarlo para dar respuestas válidasa sus interrogantes, y para mostrarse también en alerta antecualquier amenaza. Porque esta nueva cultura tiene también sus sombras. La másimportante de ellas es la crisis de valores que se está produciendoen la sociedad contemporánea. La armonía que debía existir entrela ciencia, la moralidad y el arte, está siendo arrollada por lasociedad tecnológica, que parece cuestionar algunos de los valoresfundamentales para la vida social. La fidelidad, la lealtad, elrespeto, la abnegación, el servicio a los demás, el sentido de laresponsabilidad, la solidaridad: en fin, todo un conjunto de valoresque dan sentido a nuestra vida, parecen estar en peligro dedesvanecimiento o de desaparición, por la presión del utilitarismo,
  17. 17. del individualismo, del interés económico y del relativismo moral eintelectual. ¿Qué pueden hacer las Academias ante este estado de cosas? Larespuesta es clara: las Academias deben contribuir a que el serhumano sea cada vez más digno. La dignidad espiritual del hombreradica en que puede pensar y tomar decisiones libres. LasAcademias, uno de los lugares donde reposa la cultura, debenmejorar la calidad de vida de la sociedad, ayudando a entender elmundo en que vivimos, proponiendo y transfiriendo modelos a esasociedad mediática que necesita de ellos, porque está anegada defalsas presencias. No están realmente en crisis los valores, pero síla apreciación que hacemos de ellos. Probablemente más quebuscar valores nuevos, nuestra tarea consista en redescubrir laactualidad de los mismos: la dignidad inviolable de las personas,que lleva al respeto de sus derechos fundamentales; la búsquedapositiva del bien común, el sentido de la trascendencia en elhombre. Es ésta una tarea necesaria para la vida social porque unademocracia sin valores se transforma con facilidad en totalitarismo,visible o encubierto, que no respeta la libertad y los derechos delas minorías. La verdad no puede sustituirse cómodamente por un consensodescomprometido de esfuerzo o responsabilidad. Ante quieneshacen caricatura fácil y tópica de virtudes acrisoladas, entiendo queno se puede interpretar rectamente nuestra historia, ni nuestraliteratura, ni nuestro lenguaje, ni nuestro arte, prescindiendo de lasmanifestaciones culturales y vitales del cristianismo. Ellas formanparte de nuestra herencia y -siguiendo la reflexión de Julián Maríasacerca de que «el cristianismo consiste en la visión del hombrecomo persona»- opino que no es sensato despreciar su nobleconcepción del hombre y del bien común, que son respectivamentelos principios antropológico y metafísico que deben informar todoslos valores. Las Academias, entrando en el juego de la sociedad multicultural ala que nos encaminamos, deben proyectar sus convicciones sobrela vida pública, con propuestas que sean fruto de la reflexiónmadura, para conseguir que la sociedad sea más humana. Ellaspueden aportar elementos muy positivos para conocer mejor alhombre, y realizar la síntesis adecuada del saber y de la ética,armonizando lo que Kant definió como las tres formas de la razón:la razón teórica (es decir, la ciencia), la razón estética (el arte) y larazón práctica (esa ley moral interior que maravillaba al filósofo deKönigsberg). En la antigua Atenas, aquellos que permanecían silenciosos eranconsiderados inútiles. No es momento tampoco el actual depermanecer silenciosos. La tolerancia, valor emergente ycompartido, no puede entenderse como simple indiferencia ante laverdad, sino como el exquisito respeto a la persona y a su libertad,compatible con la discrepancia en las convicciones. Tolerancia noes permisividad como tampoco lo es la actitud de quienespropugnan relegar las convicciones éticas al ámbito de lo privado.A éstos se les podría recordar que supone una discriminaciónimpedir que una persona aporte sus convicciones éticas. Laverdadera tolerancia debe traducirse en la posibilidad de un debateque permita argumentar y razonar para poder convencer. Otro valor clave es la solidaridad. Nadie puede permitirse el lujode ser egoísta, y mucho menos las Academias que carecen desentido si no son relevantes para la sociedad. Las Academias debenponer, al servicio del hombre, sus múltiples capacidades, conplanteamientos globales pluridisciplinares, innovadores yanticipatorios, sin olvidar, claro está, sus propias e inmediatasfunciones, señaladas en sus Estatutos respectivos.La activa participación de los académicos Antes ya se hizo referencia al hecho de que las Academias debenvalorar el presente y plantear ideas de propuestas hacia el futuro,dando su comprometida opinión y consejo al Gobierno y a las
  18. 18. Administraciones, en materias de su competencia, sea o nosolicitado su dictamen, absteniéndose de contestar a consultas departiculares. Las Academias son, también se ha dicho, institucionesconsultivas de la Administración del Estado, y tienen la facultad dedirigirse al Gobierno para exponer las iniciativas que considerenoportunas. Este es precisamente el mejor servicio que puedenprestar a la sociedad, para el que están, además, especialmentepreparadas, por sus conocimientos acumulados y biensedimentados, y por su total independencia. Por eso no basta con una presencia testimonial de los académicosen sus sesiones reglamentarias: es preciso su activa intervención.El trabajo sigue siendo, en nuestra cultura occidental, un modo departicipación en la obra de la creación y, por lo tanto, tarea de lamáxima importancia en la construcción del mundo; lo que seopone frontalmente a esa corriente contemporánea que trata deconvencer al ser humano de que no es capaz de heroísmo, sólo decomodidad. Y comodidad equivale a mediocridad, lo que esincompatible con el espíritu académico, promotor constante de laciencia y del saber. Sin esfuerzo es imposible llevar a cabo un trabajo bien hecho. Sóloasí, con su trabajo, conseguirán las Academias acrecentar suprestigio, aumentar su credibilidad y conseguir que la tareaconsultiva que desempeñan vaya a más. Porque no puede olvidarseque en la actualidad han proliferado organismos intermedios,especializados en diferentes áreas del conocimiento. Las Academias deben lograr «incitar colectivamente a los poderespúblicos para que éstos hagan uso de las ventajas que ofrece eltener organismos constituidos suficientemente capaces», comosostenía el científico Ángel Martín Municio. Que se nos utilice, quese nos exija; no sólo que se nos tolere. Tampoco pueden las Academias hacer dejación de derechos quelegalmente les corresponden, incluso vindicarlos por la víacontencioso-administrativa. Aunque no sea ésta la vía habitual,tampoco pueden las Reales Academias dejar de acudir a ellacuando las circunstancias lo exijan y exista una razónproporcionada. Desde Sócrates la cultura siempre tiene algo deincómodo para lo políticamente correcto.Presencia en la sociedad Pero la finalidad de las Reales Academias de Bellas Artes noconsiste sólo en defender el patrimonio artístico por todos losmedios a su alcance, sino también en divulgar y extender el apreciosocial por las Bellas Artes, porque no es la suya una contribución«reivindicativa», sino fundamentalmente contributiva: «Existentareas que ninguna otra corporación puede desempeñar y lasAcademias de cada país necesitan ponerse a punto pararealizarlas», dice el punto 1.0 de la Declaración Académica emitidatras la Reunión de Academias Europeas en Madrid, en 1991. Ese esel reto, esa es la esperanza. Cada Academia debe dinamizar supropia institución para adecuar su funcionamiento a lasnecesidades y planteamientos que hoy en día se demuestranprioritarios. Otro problema importante a resolver por las Reales Academias, esel de la comunicación externa, o, mejor dicho, el de su pocacomunicación. Y para que la sociedad conozca lo que hacen lasAcademias, deben encontrarse los cauces oportunos para hacerlellegar los planteamientos teóricos, humanos, estéticos e históricosque presiden ese «buen hacer» de las Academias, porque nosiempre se han conseguido transmitir adecuadamente los trabajosrealizados. Por lo tanto, las Academias deben reconocer elimportante papel de los medios de comunicación para contribuir auna mayor sensibilización de la sociedad por los temas queestudian. Precisamente porque es consciente de esa realidad, y estáconstituida por personas que trabajan y se mueven en ese
  19. 19. ambiente, pero conocedores de la importancia de la misión desalvaguarda del patrimonio que tienen encomendada y de la queson responsables ante futuras generaciones, es por lo quepermanece alerta ante posibles atropellos y aconseja, trasdetenidos estudios multidisciplinares, las medidas a tomar encasos concretos. Todo esto, y mucho más, forma parte del apasionado yapasionante trabajo que el académico puede ofrecer a la sociedad.«La belleza salvará al mundo» dice con profunda intuición unpersonaje de Fedor Dostoievsky, comentado oportuna mente porJuan Pablo II en su «Carta a los artistas». «España -decía S. M. el ReyD. Juan Carlos 1 en su citado discurso- necesita sus artistas y susintelectuales, sus científicos y sus escritores, pues ellos son partesustancial de nuestra conciencia colectiva y su actividad resultainsustituible en la enunciación de nuestros problemas y en labúsqueda de soluciones». Este es el horizonte de trabajo de las Reales Academias para elsiglo XXI. La bella tarea para la que, sin duda, podemos esperar lacomprensión y el afecto de todos.
  20. 20. A. Miguel Nieto. Concha LagosOBRAS EN LA EXPOSICIÓN
  21. 21. I.- La Real Academia- José Vergara (1726-1799)Inmaculada Concepción, h. 1770O/l. 1 x 0,80 m.-Ricardo Pastor ÁlvarezLas Bellas Artes, 1882.Madera. 0,42 x 0,61 m.- Diego Pérez Martínez (1750-1811)Carlos III, 1785 O/l. 1,23 x 0,96 m.- Valentín Carderera (1796-1880)Pedro González Martínez ,1836O/l. 0,59 x 0,43 m.- Blas González García-Valladolid (1839-1919)Lázaro Rodríguez González, 1885Ó/l. 1,22 x 0,94 m.- José Martí y Monsó (1840-1912)César Alba Garíca-Oyuelos, 1890 Ó/l. 1,25 x 0,94 m.-Luciano Sánchez Santarén (1864-1945)José Muro LópezÓ/l. 1,21 x 0, 93 m.- Julio BarreraÁngel Díaz y Sánchez, 1929 Ó/l. 1,22 x 0,99 m.II.- La Enseñanza, Concursos, Premios y Becados- José Martí y Monsó (1840-1912)José Fernández Sierra, 1855Ó/l. 1,21 x 0,94 m.-Epifanio Martínez de Velasco (1799-?)Aduana para Valladolid. Examen de arquitecto, 1833Papel, tinta negra y aguada-Tomás de La Plaza y FernándezCasa consistorial. Examen de maestro de obras, 1846Papel, tinta y aguada-Pedro José de AstarbeCasa de baños. Examen de maestro de obras, 1851Papel, tinta y aguada-Mariano Diez AlonsoCasa de baños. Examen de maestro de obras, 1867Papel, tinta y aguadaMiguel Sánchez Pinillos (1847-?)Círculo de recreo. Examen de maestro de obras, 1868Papel, tinta y aguada- Luciano Sánchez Santarén. (1864-1945)El fauno del cabrito, 1893Dibujo a lápiz- AnónimoModelo de capitel jónico, sg. XVIIIMadera
  22. 22. - AnónimoModelo humano, h.1890Yeso. 1,17-Aurelio Rodríguez Vicente Carretero (1863-1917)Juan Bravo, 1886Yeso. 0,75 m.- Francisco Fernández de la Oliva (1854-1893)Alrededores de Canencia (Madrid), 1877Ó/l. 0,41 x 0,61 m.- Mario Viani (1861-1931)La fiesta del barrio, 1880Ó/l. 0,50 x 0,61 m.- Francisco García de la Cal (m. 1899)Sevillana, 1886Acuarela. 0,65 x 0,48 m.-Gabriel Osmundo Gómez (1856-1915)Viva la Virgen! 1886Ó/l. 0,50 x 0,94 m.-Marcelina Poncela (1867-1917)Cercanías de Vriesland (Holanda), 1887Ó/l. 0,54 x 0,80 m.-Dario Chicote (1862-1951)¿Será aquél? 1888Barro cocido. 0,57 m.-Mariano de la Fuente Cortijo (1856-?)Crepúsculo, 1889Ó/l. m. 0, 22 x 0,36 m.-Mariano de la Fuente Cortijo (1856-?)En tierraÓ/l .0,32 x 0,67 m.-Mariano de la Fuente Cortijo (1856-?)En tierra, 1889Ó/l. 0,22 x 0,36 m.-Aurelio García Lesmes (1884-1942)La vuelta de la siega, 1904Ó//l. 1,10 x 1,36 m.-Victoriano Chicote Recio (1874-1961)Boceto de techo para el palacio municipal, 1904Ó/l. 0,70 x 0,95 m.-Francisco Prieto Santos (1884-1967)Danzando al santo en Amusquillo, 1904Ó/l. 1,10 x 1,50 m.- Eduardo García Benito (1891-1981)Academia, 1911Ó/l. 0,80 x 1 m.III.- Académicos artistas-Pedro Collado Fernández (1874-1957)Las hormigas, 1934Ó/l. 1,10x1,60 m.
  23. 23. -Antonio Maffei (1885-1961)Las tenerías, 1947Ó/l. 1,21 x 0,90 m.-Anselmo Miguel Nieto (1881-1964)Concha LagosÓ/l. 0,60 x 0,49 m.-José Cilleruelo (1889-1956) Narciso Alonso Cortés, 1947Madera. 0,32 m.-Antonio Vaquero (1910-1975)Cabeza de joven, 1958Piedra. 0,27 m.-José Luis Medina (1909-2003)Cabeza femenina, 1959Bronce. 0,31 m.-Mercedes del Val Trouillhet (1926-2012)Cepas y lomasÓ/l. 0,84 x 1,02 m.-Félix Cano Valentín (1930)El marqués de la Vega Inclán, 1990Ó/l. 0,62 x 0,51 m.-Félix Antonio González (1921-2009)Paisaje castellano, 1993Ó/l. 0,63 x 0,80 m.-Elvira Medina de Castro (1911 - 1998)Naturaleza viva,1979Ó/l. 0,33 x 0,52 m.-Santiago Estévez (1940) Calle Núñez de Arcegrabado-Lorenzo Frechilla del Rey (1927-1990)Columna quebrada, 1985Hierro y acero. 0,75 x 0,62 x 0,30 m.-Luis Jaime Martínez del Río (1946)Sin título, 1986Barro cocido. 0,37 m.IV.- La colección-Isidro González García-Valladolid (1843-1879)Las Majas (copias de F. Goya),1878Ó/l. 0,96 x 1,89 m.-Eugenio Oliva (1857-1925)El escultor Ángel Díaz, 1896Ó/l. 0,61 x 0,42 m.-Ignacio Gallo y RosEl violinista Julián Jiménez.1912Yeso. 0,64 m.-Mariano Benlliure (1862-1947)Mi nieto, 1922Mármol. 0,43 m.
  24. 24. -Joaquín Roca Carrasco (1997-1981)Tarde gris en el bosque.1922Ó/l. 1,06 x 1,11 m.-Eduardo García Benito (1891-1981) Alfonso XIII jugando al polo en Deauville, 1922Ó/l. 2,70 x 3,30 m.-Eduardo García Benito (1891-1981)El museo soñado, 1954Dibujo a tinta sobre papel-Eduardo García Benito (1891-1981)El paseíllo, 1955Ól. 0,77 x 0,96 m.
  25. 25. Historia de la Academia
  26. 26. En 1779 un grupo de aficionados a las Matemáticas, presididopor el joven Pedro Regalado Pérez Martínez, tuvo la idea decrear en Valladolid una academia para enseñar matemáticas ydibujo a la juventud interesada. Las primeras constituciones para el funcionamiento de lainstitución pedagógica fueron revisadas por la SociedadEconómica Matritense y aprobadas en 1783 por el monarcaCarlos III, que admitió a la Corporación bajo su real protección.Tres años más tarde se redactaron nuevos Estatutos, fijándosela denominación académica como "Real Academia de la PurísimaConcepción de Matemáticas y Nobles Artes", y Carlos IV leotorgó en 1802 los mismos privilegios y exenciones quedisfrutaban las Academias de San Carlos de Valencia y San Luisde Zaragoza Los fines que se propuso la Academia vallisoletana fueron enun principio la promoción y fomento de las artes mediante laenseñanza de las matemáticas y el dibujo; la conservación delos monumentos y obras de arte existentes en la región, y lavigilancia para preservar la pureza de los cánones artísticosestablecidos. Tenía un ideario y unos fines absolutamente"ilustrados". Para cumplir tan reducido y al mismo tiempo ambiciosoprograma la Real Academia, a cuyo frente estuvo -hasta 1849- lafigura del Protector, dispuso de un cuadro de personal docente(Director general, Directores y Tenientes de las distintasenseñanzas) y de un número indeterminado de académicos quese clasificaban en Meritorios y Honorarios, elegidosrespectivamente por sus méritos artísticos o relevancia social. Las enseñanzas que ofrecía la Institución se ampliaron en1794, impartiéndose clases de Arquitectura y algo más tarde dePintura y Escultura. Al mismo tiempo la Academia habilitaba,mediante examen, a los que deseaban ejercer la arquitectura uobtener el título de Maestro de Obras, Agrimensor y Aforador,inspeccionando igualmente, a partir de 1808 todos losproyectos artísticos o arquitectónicos que se pretendían realizaren la región, bien fuese por particulares o por corporaciones.De esta manera se reforzaba la vigilancia que desplegaba laReal Academia de San Fernando, garantizándose mejor launificación estética del país. En 1849 todas las Academias del Reino sufrieron unareestructuración importante, procediendo el Gobierno a sureglamentación y clasificación. La vallisoletana a partir de 1850perdió su denominación castiza y pasó a titularse "AcademiaProvincial de Bellas Artes", considerándose como de primeraclase, fijándose el número de sus miembros en 24 (20académicos, Presidente y 3 consiliarios) y estructurando susenseñanzas en elementales y superiores (suprimidas éstas en1869). Además se hizo cargo del recién creado Museo dePintura y Escultura, formado con las obras de arte procedentesde los conventos desamortizados y en cuyos trabajospreparatorios desempeñó la Academia un papel decisivo, altiempo que continuó velando por el buen gusto de las obras oreformas que se llevaban a cabo en su jurisdicción. La nueva vida académica se reforzó en 1852 con la creaciónde la Escuela de Maestros de Obras, Directores de Caminosvecinales y Agrimensores (suprimida en 1869), el inicio de laformación en 1875 de la Galería de Objetos Arqueológicos, basedel futuro Museo de Antigüedades o Arqueológico (1879) y unacrecida emisión de informes oficiales solicitados por losdistintos organismos locales o nacionales sobre monumentos,oportunidad de reformas, conservación del patrimoniohistórico-artístico, etc. En 1863 la Academia tuvo la idea de convocar un concursopara premiar las cualidades artísticas de sus alumnos mássobresalientes. Sin embargo el proyecto no se consolidó hastael año 1875, institucionalizándose a partir de entonces yengrosando con las obras premiadas los fondos artísticos de laInstitución, que pretendía formar una Galería de artistascontemporáneos.
  27. 27. Los concursos supusieron un formidable aliciente para elalumnado de la escuela académica. Un alumnado que crecíapaulatinamente según pasaban los años. En el curso 1872-1873se matricularon 648 alumnos, mientras que en 1890-1891 elnúmero aumentó a 1.144, siendo la matrícula del curso 1883-1884 la más elevada: 1.238 alumnos. Además a partir del añoacadémico 1875-1876 se permitió el ingreso al alumnadofemenino, convirtiéndose en una de las escuelas más avanzadasy concurridas de la nación. La Academia, que había nacido en la sala de juntas de lacofradía penitencial de Nuestra Señora de la Piedad, sin másmedios económicos, costeada y mantenida hasta 1804 por lospropios académicos no tuvo nunca una vida económica fuerte.Pendiente en un principio de los ingresos procedentes de lacasa-teatro de la ciudad o de determinados arbitrios de puertas,dependió posteriormente de las subvenciones municipales yprovinciales hasta que el entonces Ministerio de Instrucción sehizo cargo del costo de las enseñanzas que impartía. La necesidad de disponer de espacio suficiente para albergarel crecido número de alumnos, los museos y la propiaCorporación representó un verdadero problema. Los trasladosde domicilio fueron continuos (Ayuntamiento, diversas casas enlas calles de Teresa Gil y Fray Luis de León) y se puede decir queno tuvo adecuado establecimiento hasta 1856 en que se instalóen el antiguo Colegio de Santa Cruz, del que fue desalojada en1935, trasladando entonces sus enseres y colección a losalmacenes del Museo Nacional de Escultura. Cuando en 1892 por Real Decreto se reorganizaron lasEscuelas de Bellas Artes, se asestó un duro golpe a la RealAcademia, que tuvo que desprenderse de aquélla. Sin embargomuchos de sus miembros siguieron impartiendo susenseñanzas en la Escuela, que variaría de nombre titulándosesucesivamente: de Artes e Industrias (1900), de ArtesIndustriales (1907) y posteriormente de Artes y Oficios (1910).Ciertamente la Academia continuó rigiendo la vida artística de laciudad y todavía en 1904 y 1912 convocó dos importantesconcursos y exposiciones de obras de arte, creándose tambiénen 1911, gracias a sus gestiones, la Escuela de Música, llamadamás tarde Conservatorio de Música. En 1936 la Academia volvió a denominarse con su antiguotítulo de la Purísima Concepción y en 1948 se instaló en la Casade Cervantes (c/ del Rastro, s/n), entonces bajo el patronato dela Fundaciones Vega Inclán. Por fin en 1989 pudo ver cumplidosu antiguo anhelo de instalar dignamente sus coleccionesartísticas en su propio Museo ocupando para ello la segundaplanta de la vivienda en la que tiene su sede. Desde 1994 forma parte de la Confederación Española deCentros de Estudios Locales (CECEL) y desde 1996 se encuentraasociada al Instituto de España. BIBLIOGRAFíA Jesús María Caamaño Martínez, "Datos para la historia de la Real Academia de la Purísima Concepción de Valladolid. 1786-1797", Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, 1963, pp. 86-151. Celso Almuiña, Teatro y Cultura en el Valladolid de la Ilustración, Valladolid, 1974, pp. 36-46. Amalia Prieto Cantero, Historia de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid, Valladolid, 1983. Jesús Urrea, La Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, Valladolid, 1984. Mariano Esteban Piñeiro y M. Jalón Calvo, "Una Academia de Matemáticas en el Valladolid Ilustrado", en Ciencia, Técnica y Estado en la España Ilustrada. Zaragoza, 1990, pp. 303-319. Jesús Urrea, "Los Académicos de la Purísima Concepción 1779-1849", Boletín de la Real Academia de la Purísima Concepción, 28, 1993. Jesús Urrea, "Los primeros pasos de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción", Academia, 1993. pp. 297-316. Jesús Urrea, Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción. Pinturas y Esculturas, Valladolid, 1998. Jesús Urrea, "Las ediciones de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción", Argaya, 28, 2004, pp. 50-52.
  28. 28. Estatutos y Reglamentos que se han dado a esta Real Academia
  29. 29. 1783. Real Cédula en que S. M. aprueba la erección de laAcademia, sus primeros Estatutos y la admite bajo su RealProtección (El Pardo,16 de febrero de 1783).1786. Estatutos de la Academia aprobados por S. M. (SanLorenzo, 28 de octubre de 1786). Se imprimieron en 1789 porD. Manuel Santos Matute, impresor de dicha Real Academia.1802. Real Orden (30 de julio) y1807. Real Cédula (San Lorenzo, 9 octubre). Dotación yconcesión de los mismos privilegios que gozan las de SanCarlos de Valencia (Real Orden 14 de febrero de 1768) y SanLuis de Zaragoza (Real Orden 18 de noviembre 1792). Impresasen 1808 por Pablo Miñón, impresor de dicha Academia.1849. Reglamento (Real Orden 31 de octubre 1849). Impreso en1882 por Hijos de Rodríguez, libreros de la Universidad.1946. Reglamento interior, publicado en Boletín Oficial delMinisterio de Educación Nacional (9 y 23 de septiembre de1946).1998. Estatutos de la Real Academia (Orden Ministerial 31 dejulio de 1998), publicados en el Boletín Oficial del Estado (12 deagosto 1998).Objetivos de la AcademiaSe encuentran definidos en sus Estatutos(Orden Ministerial de 31-VII-1998):Artículo 1Su fin principal es el fomento, defensa y difusión de las BellasArtes de Valladolid y su provincia.Artículo 2Esta tarea abarca las siguientes actividades:a) Velar por la conservación de los monumentos y obras de arte.b) Emitir informes destinados al Gobierno, Junta de Castilla yLeón y Corporaciones e Instituciones locales.c) Mantener contacto con las Reales Academias, para hacer máseficaz su labor.d) Acrecentar su propia colección con pinturas, esculturas,planos, dibujos, grabados, partituras, documentos y librosrelacionados con loas bellas artes.e) Fomentar la investigación y publicación de monografías detemas histórico-artísticos.f) Organizar sesiones científicas de contenido histórico-artístico.g) Organizar exposiciones de arte y conciertos musicales.
  30. 30. Relación de Académicos
  31. 31. La primera Lista de Académicos se publicó en 1783, incluida enla Distribución de los premios concedidos por la Real Academiade la Purísima Concepción de Valladolid a sus individuos ydiscípulos hecha en la junta pública de 7 de diciembre de 1783;se publicó nuevamente en 1827 dentro del Catálogo de losseñores individuos de la Real Academia de Matemáticas yNobles Artes de la Purísima Concepción.En 1822 se empezó a formar un "libro registro" en el que seanotaron los nombres de todos los individuos pertenecientes ala Academia entre los años 1779 y 1849 (Archivo Universitariode Valladolid, Libro 565), extrayendo la información de loslibros de actas de juntas ordinarias y de gobierno, quecompletaba otro libro anterior en el que se anotaron lasrecepciones de académicos desde 1779 a 1818. La lista novolvió a editarse hasta 1872, cuando se empiezan a publicar lasMemorias anuales de la Corporación que siguieron apareciendoregularmente hasta 1891.La Guía de Valladolid y su provincia de J. Alvarez del Manzano(Valladolid, 1900) incluyó la lista de los académicos numerariosy también lo hizo la Guía-Anuario de Valladolid y su provinciaoriginal de Napoleón Ruiz (Madrid, 1914) así como la Guía-Anuario de Francisco Antón (Valladolid, 1922) y la de Franciscode Cossío (Valladolid, 1926). El Boletín de la Academia,publicado por vez primera en 1930, inserta la composición deesta Institución, publicándose por última vez en elcorrespondiente al año 1932.En 1991 se editó por primera vez el Anuario, preparado yredactado por el Secretario de la Corporación D. Jesús Urrea, enel que se recogen las listas de Protectores y Presidentes de laInstitución desde su fundación y las de Consiliarios, Secretariosgenerales, Tesoreros, Bibliotecarios y Académicos. En él seaportan las mayores precisiones cronológicas posibles,incluyéndose también la lista de los señores correspondientesdesde 1930, año en que se creó esta clase de académicos, asícomo el catálogo de temas de los discursos de recepción leídosen las juntas públicas por los Académicos de Número de los quese tiene noticia por haber sido editados o por figurar suenunciado en los libros de actas.En el Boletín de la Academia (BRAC), cuya edición también sereanudó en 1991, en su nº 28 correspondiente a 1993, elmismo autor dio a conocer la lista de académicos de laCorporación desde 1779 hasta 1849, especificando susdistintas categorías así como los cargos que ostentaron. En elAnuario de 2001 se incluyó la totalidad de los señoresacadémicos que han compuesto esta Institución desde sucreación, así como los académicos Correspondientes y los quelo han sido o lo son de Honor.ACADÉMICOS QUE LO HAN SIDO DESDE 1779 A 1850DE PRIMERA CREACIÓN (28-X-1779)-Pedro Regalado Pérez Martínez, Director de Matemáticas (31-X-1779)-Gregorio de Miranda, platero; 2º Director de Matemáticas (31-X-1779), Director Dibujo, 1º Director de Matemáticas (10-XII-1780)-Manuel de Angulo, Tesorero (31-X-1779), Director particular deMinas, Director General (1784)-Manuel de Trigueros, Señor de Espinosa de la Cuesta, Fiscal(31-X-1779), Vicedirector general (1786)-Manuel Gutiérrez de Cárdava, maestro de Ceremonias (31-X-1779), Director de Aritmética (1784), 1º Director General (1786)-Diego Pérez Martínez, pintor; Director perpetuo de Dibujo,Director General-Hipólito Bercial del Valle, platero-Gregorio Izquierdo, platero-José Raimundo de Ara, Teniente Director de Aritmética (1786)-Francisco Sánchez-Segundo Fernández-Marcelino Calvo de la Cantera
  32. 32. -Ignacio González-Carlos ReconchoACADÉMICOS DE EJERCICIO O NUMERARIOS O DE MÉRITO(1779-1849)-Andrés Neyra, 14-XI-1779, de mérito; Director de Aritmética;29-XI-1795, Director General-Nicolás de las Mulas Nieto, 21-XI-1779; 1784, Tesorero-Manuel Miguel Pérez; 28-XI-1779, de mérito-José Joaquín Castaños, 8-XII-1779, de mérito; 10-XII-1780, 2ºDirector de Matemáticas; 1784, Director de Geometría-Francisco Luis de Victoria, Alférez del Regimiento provincial deesta ciudad; 6-I-1780, de mérito-Juan Izquierdo, 16-I-1780, de mérito; 18-V-1820, TenienteDirector de pinturaJuan Recio, 3-V-1780, de mérito; 10-XII-1780, 2º Director deDibujo-Francisco Javier de la Rodera, 1-IV-1781-Anastasio Chicote, 27-I-1782, de mérito, 27-I-1782; 18-VII-1784causa baja-Pedro González Ortiz; Académico Supernumerario de la Real deSan Fernando; 12-XII-1783, de mérito por Arquitectura; Directorde Arquitectura-Blas de Olmedo Gutiérrez, 12-XII-1783, de mérito; 12-XII-1783,Director de Geometría-Pablo Álvaro, 12-XII-1783, de mérito; 1786, Teniente deArquitectura-Miguel García, 12-XII-1783, de mérito-Agustín Carnicero, 1786, Director Honorario; 1789, de mérito-José Joaquín de Castaños, 18-VII-1784,causa baja-Ramón Canedo, 14-XII-1784, de mérito-Joaquín Canedo, 14-XII-1784, de mérito; 1786, Tenientedirector de Pintura-Pelipe Espinabete, escultor; 14-XII-1784, de mérito-Juan López, escultor; 14-XII-1784, de mérito-Francisco Álvarez Benavides, 14-XII-1784, de mérito-Pedro León de Sedano, 2-I-1785, de mérito-Francisco Valzanía, 23-I-1785, de mérito; 1786, Director deArquitectura-Santiago Izquierdo, 13-XI-1785, de mérito-Félix Martínez de la Vega, presbítero; 19-XII-1785, de mérito enMatemáticas-Joaquín Cabezas, 19-XII-1785, de mérito; 24-XI-1786, TenienteDirector de Geometría-Manuel de Escalada González, 25-II-1787, de mérito-José Rodríguez Gayón, 11-V-1788, de mérito-Pedro Nicasio Álvarez Benavides,5-XII-1790, de mérito; 29-XI-1795, Teniente Director de Arquitectura; 16-X-1814, Director-Leonardo de Araújo Sotomayor, 20-II-1791, de mérito, 20-II-1791; 8-V-1791, Teniente Director de Pintura-Pedro García González, de mérito de la Real de San Fernando;2-XII-1792, de mérito por Arquitectura; 27-XII-1802, Director deMatemáticas; Director General 2 veces; 8-II-1805, Director deArquitectura-Félix Martínez López, Catedrático de Prima en Medicina en estaUniversidad; 25-XII-1794, de mérito-Ramón de Santillana, 17-XII-1796, de mérito; Secretario hasta28-II-1803-Miguel de Santillana Díez, del Cuerpo de Ingenieros; 13-VI-1797, de mérito en matemáticas-Justo Pellón Morante, Arquitecto; De mérito en Matemáticas;1798 Teniente Director.-Isidoro López, 1802, de mérito-María Eugenia Miñano y Ramírez, 7-IV-1799, de honor y méritopor la Pintura-María Antonia Montalvo y Dávila, 7-V-1802, de honor y méritopor la Pintura-Dámaso López Ferreiro, 27-II-1803, de mérito-Mariano Salvador de Maella, Pintor de Cámara de S.M.; Directorde Pintura de la Rl. Academia de San Fernando; de Mérito en la
  33. 33. de San Carlos de Valencia; de Honor en la de San Luis deZaragoza; 27-XI-1803, de mérito-Pedro Arnal, Arquitecto de S.M. Director de Arquitectura de laRl. Academia de San Fernando; de mérito en la de San Carlos deValencia; 27-XI-1803, de mérito-Isidro Carnicero, Director de Escultura en la de San Fernando.;27-XI-1803, de mérito-Manuel Martín Rodríguez, Arquitecto de S.M. Director deArquitectura de la Rl. de San Fernando; 27-XI-1803, de mérito-Domingo Velesta, Brigadier del Real Cuerpo de Ingenieros, 27-XI-1803, de mérito-José Berdonces, Presbítero; Bibliotecario por S.M. de la Rl deesta ciudad; 13-II-1803; 11-XI-1821, Consiliario (m. 1-XI-1843)-María del Carmen Churruca., 2-III-1806, de mérito por laPintura-Ceferino Araújo; 25-V-1806, de mérito; 19-X-1806, TenienteDirector de Pintura; 2-XI-1814, Director; 18-X-1818, DirectorGeneral-Cipriano García; de mérito por Matemáticas, 9-X-1814, TenienteDirector de Matemáticas; 6-VIII-1815, Director honorario; 18-V-1820, Director-Jacoba Guiráldez, 10-X-1814, de mérito por la Pintura-Pedro González, 16-X-1814, de mérito por la de Pintura; 21-XII-1814, Teniente Director; 2-XI-1826, Director; 15-V-1827 y 8-XII-1844, Director General-Blas Vegas, 8-XI-1816, de mérito por Arquitectura-Julián Sánchez García, 26-VI-1810 aprobado de Arquitecto; 27-IX-1816, de mérito por Arquitectura; 15-X-1820, TenienteDirector de Matemáticas; 31-X-1820, Teniente Director deArquitectura; 28-V-1832, Director de Arquitectura; 25-III-1849,Director General-Mariano Miguel Reinoso, 9-XII-1818, de mérito porMatemáticas; 24-VI-1821, Teniente Director; 11-XI-1821,Vicesecretario; 29-XI-1828, Director de Matemáticas; 21-V-1832.Director General; 5-XII-1839, Director General; 30-XI-1844,Director honorario por renuncia-Manuel ODonell y Clavería, 30-V-1828, de mérito por la Pintura-Ramón Sainz Gil, 16-XI-1828, de mérito por Matemáticas; 29-XI-1828, Teniente Director de Matemáticas; 28-V-1832, Director-Rafaela ODonell y Clavería, 24-I-1829, de mérito por la Pintura-Demetrio Duro Ayllón, 22-II-1829, de mérito por Matemáticas;10-III-1829, Teniente Director de Matemáticas-María González, 27-V-1829, de mérito por la Pintura-José Fernández Sierra y Arderius, arquitecto de San Fernando;26-X-1828, de mérito por Arquitectura; 4-III-1830, TenienteDirector de Arquitectura; 8-IV-1832, Académico de mérito deSan Fernando; 22-IV-1837, Director de Arquitectura; 11-VI-1837,Vicesecretario; 24-XII-1837, Director General-Ricardo González, 21-V-1832, de mérito por Matemáticas; 14-VII-1834, Teniente Director de Matemáticas; 22-IV-1837,Director de Matemáticas-Francisco Saco, 28-III-1833, de mérito por la Pintura;.14-VII-1834, Teniente Director de Pintura; 21-I-1845, Director dePintura-Atilano Sanz, de mérito por Arquitectura en San Fernando, SanCarlos y San Luis; 30-XI-1833, de mérito por Arquitectura-José de Yarza y Miñana, de mérito por Arquitectura en la Rl. deSan Fernando; 7-XII-1839, de mérito por Arquitectura-Antonio Vicente, de mérito en San Fernando, San Carlos y SanLuis y Director de Arquitectura de esta última; 14-VII-1840, demérito por Arquitectura-Juan Manso, agrimensor; 30-VIII-1840, de mérito porMatemáticas puras; 5-VIII-1842, Teniente Director; 4-XII-1843,Director-Félix Sagau, Director de grabado de San Fernando, de mérito deSan Carlos y San Luis; 13-II-1842, de mérito de grabado enhueco-Manuel Rico, 6-IX-1840, de mérito por Matemáticas; 4-XII-1843,Teniente Director; 18-III-1845, Director-Matías Rodríguez Hidalgo, arquitecto y académico de mérito de
  34. 34. San Fernando; 25-IV-1843, de mérito por Arquitectura; 4-XII-1843, Teniente Director de Arquitectura-Pedro González Soubrié; abogado; 11-XII-1846, de mérito porPinturaACADÉMICOS DE HONOR (1781-1849)Los Estatutos de 1789 prescribían que en la Academia habrátantos Académicos de honor como tenga por conveniente y parala designación de "esta clase (el Presidente) proponga personasde distinguido caracter, amor a las artes, y celosas del bienpúblico, ya sean seglares, o ya eclesiásticos".D. Juan Antonio Herrero, del Consejo de S. M., Oidor en la RealChancillería; 25-II-1781, ProtectorD. Domingo de Villanueva y Rivera Ramírez de Vargas, Condedel Alba Real; académico de la Real Geográfico-Histórica de estaciudad; socio de la de Amigos del País; 1-X-1783, ProtectorExcmº Sr. D. Manuel Joaquín de Cañas y Trelles, Duque delParque, Marqués de Valle Zerrato, Gentilhombre de Cámara deS.M. con ejercicio, Primero Director de la Sociedad Económicade Amigos del País de esta ciudad; 30-XI-1783D. Juan Antonio García Herreros, del Consejo de S.M. y Oidor enla Real Chancillería; 30-XI-1783D. Bernardo Pablo de Estrada, Comisario Ordenador de losEjércitos de S.M; Intendente y Corregidor de esta ciudad; 30-XI-1783D. Josef Montalvo y Bohorques, Marqués de Torreblanca,Caballero de la Orden de San Juan, Maestrante de Granada; 30-XI-1783D. Bernardo de Sarria y Garma, académico de la Real Geográfico-Histórica de esta ciudad; 30-XI-1783, de honor; 5-XI-1786,Consiliario; 8-XI-1789, ViceprotectorD. Josef Berdes Montenegro, Caballero de la Orden de Santiago,Oidor en la Real Chancillería; 30-XI-1783, de méritoD. Josef de Córdoba y Mendoza, Marqués de Canillejas,Maestrante de Ronda. 30-XI-1783D. Francisco de Paula Villanueva y Cañas, Teniente Coronel delRegimiento Provincial de Valladolid; 30-XI-1783, de honor; 5-XII-1790,Viceprotector; 6-V-1792, ProtectorD. Germano Salzedo Somodevilla, Marqués de Fuerte Híjar, delConsejo de S.M. y su Juez Mayor de Vizcaya en la RealChancillería. Consiliario de la Academia de San Fernando; 30-XI-1783, de honor; 6-VI-1784, electo ViceprotectorD. Joaquín Gómez de Tejeda, Marqués de Gallegos de Huebra,Maestrante de Ronda; 30-XI-1783, de honor; 13-VI-1794,Consiliario; 13-III-1816, Viceprotector; 11-XI-1821, ProtectorD. Antonio del Hierro y Rojas, Sr. de la villa de Villamiel,Maestrante de Ronda, Vizconde de Palazuelos; 30-XI-1783, dehonor; 6-V-1792, Consiliario; 13-VI-1794, Viceprotector; 21-III-1802, ProtectorD. Francisco Fausto de Castaños y Salazar, Marqués de Bargas,Maestrante de Ronda; 30-XI-1783D. Ignacio Cabeza de Baca y Berdugo, Maestrante de Ronda; 30-XI-1783D. Joaquín de Rojas y Arrese; 30-XI-1783D. Baltasar Carlos de Miñano Rui de Bucesto, Tesorero deRentas de esta ciudad; 30-XI-1783, de honorD. Fernando de Barrenechea y Castaños, Capitán del RealCuerpo de Artillería; 30-XI-1783D. Josef Pérez de Sorarte y Sarabia, Abogado de los RealesConsejos; 30-XI-1783D. José Mariano de Beriztain y Romero, Académico de la RealGeográfico Histórica, Doctor en Sagrada Teología, socio de laReal Vascongada y de la de Amigos del País de esta ciudad; 30-XI-1783, de honor; 5-XI-1786, ConsiliarioD. Manuel García Zahonero, Dignidad de Chantre y Canónigo deesta Santa Iglesia, 14-XII-1783; 5-XI-1786, ConsiliarioD. Martín Sancho Miñano, Canónigo de la Sta. Iglesia Catedralde esta ciudad, Doctor en Sagrados Cánones de esta RealUniversidad y Rector de la Universidad de Valladolid; 14-XII-1783
  35. 35. D. Juan Sacristán y Galiano, Racionero de la Sta. Iglesia Catedralde esta ciudad, Doctor en Sagrados Cánones en estaUniversidad; 14-XII-1783, de honor; 5-XI-1786, ConsiliarioD. Félix Pérez Miñano y Casas, 14-XII-1783D. Bernabé de Muzquiz, Arcediano de Alcira, Dignidad de la Sta.Iglesia de Valencia; 17-III-1784Excmº Sr. D. Antonio Valcárcel Pío de Saboya, Conde deLumiares; 17-III-1784Rvdº P. Maestro Fray Atilano Martínez, Procurador General de laOrden de San Bernardo, 9-VI-1784D. Juan de Dios de Nuebas, Caballero de Carlos III, Comisario deGuerra, Tesorero de la Real Renta de Tabacos en esta ciudad; dehonor de la de San Carlos de Valencia; 9-VI-1784 8-XI-1789,ConsiliarioD. Manuel de Estefanía, Alguacil Mayor de esta Corte; 9-VI-1784D. Manuel Manso, socio de la de Amigos del País de esta ciudad;9-VI-1784D. Juan Bautista Razeto, 9-VI-1784D. Manuel Gómez de Salazar, del Consejo de S.M. Inquisidor delSanto Tribunal de la Inquisición de esta ciudad, Obispo de Avila;12-XII-1784P. Maestro D. Rodrigo de Orellana, Catedrático de la RealUniversidad de esta ciudad, Canónigo Reglar de San Norberto;12-XII-1784D. Agustín Caminero, Ayudante del Regimiento Provincial; 12-XII-1784D. Vicente de Cañas Portocarrero, Duque del Parque, Grande deEspaña de 1ª clase, Consiliario de la R. Academia de SanFernando; 23-I-1785 (?)D. Diego de Sierra, 23-I-1785D. Antonio de Hermosa y Espejo, Marqués de Olías, Caballerodel Orden de Santiago, Coronel de Infantería y del RegimientoProvincial de esta ciudad, socio de la de Amigos del País de ella;23-I-1785D. Domingo de Colmenares, Conde de Polentinos, Marqués deOlivares; 23-I-1785D. Conde de Cancelada, 23-I-1785D. Francisco Javier de Angulo, Pensionista de S.M. sobre elestudio de la Historia Natural. Director General de Minas delReino; 23-I-1785Rvdº P. Maestro Fr. Agustín de Torres, de la Orden de Ntra. Sra.del Carmen, Doctor en Sagrada Teología y Catedrático de Primaen esta Real Universidad, Teólogo Consultor de S.M., socio de lade Amigos del País en esta ciudad, Electo Obispo de Albarracín;23-I-1785D. Francisco Antonio de Castillo y Carroz, Marqués de Valera yFuente Hermosa, del Consejo de S.M. Canciller Mayor del RealSello de Cera, Doctor en Ambos Derechos, Viceconsiliario de laAcademia de San Carlos, etc.; 23-I-1785D. Manuel de Pino, Deán y Canónigo de esta Santa Iglesia,Doctor en Sagrada Teología de esta Real Universidad,Subcolector de expolios vacantes y medias annatas en estaObispado y Juez de Cruzada; 23-I-1785D. Josef Seferd, Rector en el Real Colegio de San Albano deIngleses en esta ciudad, socio de la de Amigos del País de ella;23-I-1785, de honor; 13-VI-1792, ConsiliarioD. Juan Matías de Azcárate, Caballero de Carlos III, Presidentede esta Real Chancillería; 17-VI-1785D. Pedro Joaquín de Murcia, Colector General de Reales expoliosdel Reino; 17-VI-1785Sr. D. Pedro Antonio Colmenares, Capitán de navío; 9-X-1785Rvdº P. Maestro Fr. Lorenzo del Campo, del Orden de Ntrº P. S.Francisco, Catedrático de Prima de Teología en esta RealUniversidad; 30-X-1785D. Manuel Joaquín Morón, Obispo de esta Diócesis; 12-II-1786D. Pedro de Alcántara Téllez Girón, Duque de Osuna, Conde deBenavente, Grande de España de 1ª clase, Teniente General delos Reales Ejércitos; 7-IX-1786Excmª Srª D. Josefa Pimentel, Duquesa de Osuna, Condesa deBenavente; 7-IX-1786
  36. 36. D. Sebastián de Gálvez López Mercier, Dignidad de Chantre enla Colegial de Aranda de Duero, Dignidad de Prior de la Colegialde Peñaranda de Duero; 19-XI-1786D. Josef de Mena y Junguito, Prebendando en esta Santa Iglesia.Canónigo de Zamora; 19-XI-1786D. Pedro Andrés Burriel, del Consejo de S.M. Presidente de estaReal Chancillería; 9-IX-1787D. Josef Santos Calderón de la Barca, Presbítero, Exdirector delReal Cuerpo de Ingenieros, etc. 11-IV-1788, de honor y deMéritoRvdº P. Fray Manuel de Santa Gertrudis, Predicador Mayor en elColegio de Mercenarios Descalzos de esta ciudad; 23-XI-1788Dª Vicenta Galiano y Dávila; 23-XI-1788, de honor y de MéritoExcmº Sr. D. Vicente de Cañas y Portocarrero, Marqués deCastrillo y Conde de Belmonte; 8-III-1789D. Francisco de Cañas y Riaño, Conde de Villariezo; 8-III-1789,de mérito y de honorIlmº Sr. D. Josef Cregenzán y Montez, del Consejo de S.M.Presidente de esta Real Chancillería; 4-XII-1789D. Francisco Javier de Azpiroz, Caballero de Carlos III,Corregidor de esta ciudad e Intendente de su provincia; dehonor; 5-XII-1790, Consiliario; 6-V-1792, Viceprotector; 21-III-1802, ProtectorIlmº Sr. D. Ignacio Luis de Aguirre, Caballero de Carlos III,Presidente de la Real Chancillería; 7-IX-1794D. Antonio Montújar y Milla, Intendente de la provincia yCorregidor de Valladolid; 7-IX-1794Excmº Sr. D. Patricio Martínez de Bustos, Caballero Gran Cruzde Carlos III, Comisario General de Cruzada, Arcediano deTrastamara; 5-XII-1795Rv. P. M. Fr. Manuel Villodas, Mercedario calzado, Catedráticode Teología; 9-VI-1797D. Cayetano de Urbina, Intendente del Ejército de Valencia; 15-V-1798D. Pedro Gómez Ybar Navarro, Del Consejo de S.M. en el deCastilla; 7-X1798D. Francisco Javier de Villanueva y Barradas; 21-X-1798D. Vicente Díaz de la Quintana, Regidor; 21-X-1798, de honor;1-I-1804, ConsiliarioD. Juan Andrés de Themes, Catedrático de Prima y Oidor; 21-X1798, de honor; 14-X-1814, ConsiliarioD. Bernardo José de Roa, del Consejo de S.M. Oidor de la R.Chancillería; 3-II-1799, de honor; 2-IV-1802, ConsiliarioExcmº Sr. D. José Arteaga, Caballero de Santiago, CapitánGeneral; 18-II-1801D. Juan Antonio González Carrillo, del Consejo de SM. en el Realde Castilla; 21-II-1802D. José María Tineo, Señor de Noceda. Caballero de Carlos III; 2-IV-1802D. Juan Antonio Hernández Pérez de Larrea, Obispo de estaciudad; 1802D. José de la Mata Linares, Canónigo de Santiago; 8-VIII-1802D. Ignacio Guernica, Caballero de Santiago, Brigadier; 8-VIII-1802D. Luis Ginés de Funes, Canónigo de Santiago; 8-VIII-1802D. Pascual Vallejo, del Consejo de S.M., Intendente del Ejército yCorregidor; 10-X-1802Excmº Sr. D. Pedro Ceballos y Guerra, Secretario de Estado y delDespacho, Gentilhombre de Cámara de SM.; 10-X-1802D. Isidoro Bosarte, Del Consejo de S.M. y su Secretariohonorario, Secretario de la Real de San Fernando, Académico dela Historia; de honor en la de San Luis de Zaragoza; 10-X-1802D. José Berdonces, Prior y Canónigo de la Catedral; 13-II-1803,de Honor; SecretarioD. Josef Jalón, Marqués de Castrofuerte, Coronel de Infantería ydel Provincial de esta ciudad; 27-II-1803D. Diego de Sierra, Señor de Paradilla; 27-II-1803P. Maestro Fray Andrés del Corral, Agustino Calzado,Catedrático de esta Universidad; 5-VI-1803Excmº Sr. D. Francisco Horcasitas, Capitán General de Castilla y
  37. 37. Presidente de la Rl. Chancillería; 7-VIII-1803Ilmº Sr. D. Vicente Soto y Valcárcel, Obispo de esta ciudad; 22-XI-1803Excmº Sr. Duque del Infantado, Grande de España; 27-XI-1803D. Mariano Caballero. Abogado de la Audiencia; 22-XII-1813, deHonor; 10-VII-1814, Vicesecretario; 11-XI-1821, SecretarioD. Antonio María Peón y Heredia, Mariscal de Campo de losReales Ejércitos, Comandante General y Jefe Político de estaprovincia; 22-XII-1813, de honor y ProtectorD. Francisco López Petite, Abogado del Ilustre Colegio de la RealChancillería y Mayordomo de Propios y Arbitrios de la Ciudad deValladolid; 22-XII-1813D. Mariano Caballero y Campero, Abogado del Ilustre Colegio dela Rl Chancillería de Valladolid, socio de número de la RealSociedad Económica; 22-XII-1813, de honor; 10-VII-1814,vicesecretario;11-XI-1821, Secretario;12-IV,1835,Consiliario; 11-VI-1837, ViceprotectorD. José Miguel Carbajal y Bargas Manrique de Lara ChavezSotomayor Carrillo de Albornoz Fernández de Córdoba Hurtadode Mendoza Silva Guzmán y Quesada, Duque de San Carlos,Conde del Castillo y del Puerto, Alcaide del castillo y fortalezade Montánchez, Patrono de la provincia de los Santos 12Apóstoles de S. Francisco en el reino del Perú, Encomendero delRepartimiento de Hichoquari, Correo Mayor perpetuo de lasIndias,Islas y Tierra Firme del mar Oceáno descubiertas y pordescubrir, Grande de España de 1ª clase, etc. Caballero delToisón de Oro, Gran Cruz de Carlos III, Comendador deEsparragosa, de Lares en la de Alcántara, Mayordomo mayor ygentilhombre de Cámara con ejercicio, Teniente General de losReales Ejércitos, Consejero de Estado, Conservador de laUniversidad de Salamanca, Académico de las Reales AcademiasEspañola y de la Historia, Superintendente general de Correosterrestes y marítimos y de las Postras y Rentas, Estafetas deEspaña y los caminos reales y transversales, posadas y canales yde los bienes mostrencos vacantes y abintestados y de la RealImprenta; 10-VII-1814, de mérito y ProtectorD. José Palafox y Melzi, Marqués de Lazán, Caballero de CarlosIII, Teniente General de los Reales Ejércitos, Gobernador yCapitán General del Ejército y Reino de Castilla la Vieja, León yPrincipado de Asturias, Presidente de la Real Chancillería de estaciudad y de la Real Junta de Policía; 7-IX1814, de honor; 11-IX-1814, ViceprotectorD. Manuel María Gasca de la Vega, Marqués de Revilla, AlférezMayor del Ayuntamiento de Valladolid; 7-IX1814D. José Anacleto Pérez, Contador General del Reino de Castilla lavieja; 7-IX-1814D. Manuel Tarancón, Canónigo Doctoral de la Sta. IglesiaCatedral de esta ciudad; 7-IX1814, de honor; 16-X-1814,Consiliario; 11-XI-1821, Viceprotector; 5-XII-1829, ProtectorD. Agustín Cabello, Canónigo de la Sta Iglesia Catedral; 7-IX-1814, de honor; 15-V-1827, ConsiliarioD. Benito Salinas, Auditor de Guerra del Reino de Castilla lavieja; 7-IX-1814, de honorD. Manuel Gil Reinoso, Regidor de esta ciudad; 7-IX-1814D. Pablo Salinas, Regidor perpetuo de esta ciudad; 7-IX-1814D. José María Entero, Relator de lo civil de la Real Chancillería; 7-IX-1814D. Tiburcio Añíbarro; 7-IX-1814, de honor; 16-X-1814, TesorerointerinoD. Pedro Pablo Urquidi; 7-IX-1814D. Casto García de Castro, Maestrante; 19-I-1815D. Manuel Gómez, del Consejo de S.M. Alcalde del Crimen,Oidor; 26-V-1815Sr. Bernardo Etenard. Barón de Castiel (o Castier), Oficial 1º dela Secretaría de Estado; 13-III-1816Excmº Sr. D. Carlos ODonell, Capitán General de Castilla laVieja; 4-XII-1818, de honor; 11-XI-1821, ConsiliarioD. Pedro Clemente Lignés, Jefe Político Superior de estaProvincia; 30-XI-1821D. Carlos Espinosa, Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos,
  38. 38. Comandante General de esta Provincia; 13-XI-1821, de honorD. José Colsa y Saso, del Consejo de S.M. Regente de laChancillería; 13-XI-1821D. José Goicoechea, Intendente del Ejército de Castilla; 13-XI-1821D. Pedro Pascasio Calvo, Abogado; 13-XI-1821D. Antonio Umbría, Electo obispo de Valladolid; 13-XI-821D. Manuel María Junco, del Consejo de SM. en el Supremo deOrdenes; 13-XI-1821D. Fernando Macho, Canónigo Lectoral de Valladolid; 13-XI-1821D. Tomás Araújo, Catedrático de Física de la Universidad; 13-XI-1821D. Antonio Apellániz, del Consejo de S.M. Alcalde de Casa yCorte; Oidor de la Chancillería; 13-XI-1821D. Vicente Olmedilla, Maestrante de Sevilla; 13-XI-1821D. Luis Rodríguez Camaleño, Abogado; 13-XI-1821D. Juan Ramón.; 13-XI-1821D. Luis Francisco de Luis, Contador y Comisionado del CréditoPúblico; 13-XI-1821D. José Cabeza de Vaca, Maestro Baylio; Brigadier del Ejército;13-XI-1821D. Manuel Santiago Orbaneja y Coca, Canónigo; 13-XI-1821D. Pablo Alonso Domínguez, Cartujo; 13-XI-1821D. Vicente Bayón, 13-XI-1821D. Plácido Ugena, Canónigo; 13-XI-1821D. José Guerrero, Contador del Crédito Público; 13-XI-1821D. Santiago Antón Guerra, 13-XI-1821D. Vicente Valero, Oficial de la Contaduría del Ejército; 13-XI-1821D. Anacleto de la Torre; 13-XI-1821D. Agustín Mayo; 13-XI-1821D. Juan Nepomuceno González, vecino de Curiel; 13-XI-1821D. Tomás Barrasa; 13-XI-1821D. Juan Díaz de la Quintana; 13-XI-1821D. Manuel Díaz de la Quintana; 13-XI-1821D. Valentín Cabezas Castañón; 13-XI-1821D. Tomás González, Canónigo de Plasencia, 13-XI-1821D. Miguel Tarancón, Canónigo de Valladolid; 15-V-1827D. José ODonell, Capitán General de esta provincia; 15-V-1827Excmº Sr. D. Juan Pontuos (?) y Múgica, Mariscal de Campo; 15-V-1827D. Antonio de la Parra, Regente de la R. Chancillería; 15-V-1827D. Juan Baltasar Toledano, Obispo de esta Ciudad; 15-V-1827D. Pedro Domínguez, Intendente de Valladolid; 15-V-1827, dehonor; 15-V-1827, Consiliario; 5-XII-1829, ViceprotectorD. José Reguera, del Consejo de SM., Oidor de la Chancillería;15-V-1827D. Andrés Román, Canónigo; 15-V-1827D. Diego María Nieto; 15-V-1827, de honor; 15-XII-1829,ConsiliarioD. Joaquín de Cengotita y Bengoa, del Consejo de SM., Alcaldedel Crimen de la Chancillería; 15-V-1827D. Joaquín María López de Tejeda, Marqués de Gallegos; 15-V-1827D. Joaquín Magaz, Catedrático de Prima de Cánones; 15-V-1827D. José Joaquín de Isla; 15-V-1827Excmº Sr. D. Mariano Guillamas, Marqués de San Felices; 15-V-1827D. Pedro Pumarejo, Intendente de Policía; 15-V-1827D. Miguel de los Santos Teijeiro, Marqués de Villasante, 15-V-1827D. Ignacio Romero, del Consejo de SM. Oidor de Chancillería;15-V-1827D. Justo Pastor Pérez.,Intendente del Ejército; 15-V-1827D. José Romero, Doctor de esta Universidad; 15-V-1827D. León Gil de Palacios, Teniente Coronel del Real Cuerpo deArtillería; 30-V-1828Fr. Francisco Acebedo de Santa Lucía, Mercedario Descalzo;Lector de Arte en su convento; 9-XII-1828

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