Historia de la monja de alferez

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Historia de la monja de alferez

  1. 1. DE L A aD.*CATALPNA DE E E S C R I T A POR ELLA MISMA, fi ILUSTRADA COY NOTAS Y DOCUMENTOS, ? B* J. M.D.F. D. BARCELONA :IMPRENTADE ~OSÉ TAULÓ, CALLE DEL - HOSPITAL NÚM. 63. 1838.
  2. 2. DE LA o
  3. 3. PRQLOGO DEL EDITOR - S los que acusan 6 la naturaleza ide uniformidad, ó monotonía en su ac-cion la estudiasen en sus portentos, sinnecesidad de apelar á las asfinges y loshipogr~yos, admitir los cuentos pue- niriles que adoptó la credulidad de JulioObsecuente, y Virgilio Polidoro, ha-Ilarian que aquella ha consignado ensus obras la prueba de l contrario, y ocon ella el testimonio de todos los atri-butos de su divino Autor, que apenasacierta conciliar E debilidad de nues- atra razon. Verian que si reproducien-do en general, y en un periodo deter-minado los mismos fenómenos parecedecirnos, su fuerza no envejece sus le-yes son inmutables á sus frecuentes
  4. 4. 6 PROLOCO.aberraciones si no es permitido darleseste nombre: vinculó la prueba de laZiberdad ds su accion, Z de s w omnipo- atencia mostrándonos que si el univer-so es por s u eleccion l que vemos, ha- obria podido ser de mil millones de ma-neras diyerentes. y que obrando sinotro obstáculo que el de reproducirseasí propio, cuantas nosotros podemosconcebir y espresar por una serie in-rnensa de cifí.*as numéricas ningunade ellas estaria fidera de Z posibilidad ade szt accion. Y si el órden fisico de la natura-leza se presta á estas observaciones¿que diiwnos del órden moral en queZ s anoinalias los prodigios son tan awtult@licados que mas de una vez pa-recen hacerequivoca y dudom la re-gla general? Para cada mónstruo condos cabezas que la naturaleza ha pro-ducido icuanto.c millares de fenimenosanálogos no prcswta la historia moralde2 honabrre! i Cuántas teniun cí juzgar
  5. 5. Pnomrto. 7 por su vusta.capacidacl, por la subli- midad de su inteligencia Aristóteles y Newton ,Lope de Vega y el filósofo de Ferney? Y en otro sentido, si los nnales re- ducidos de ZG virtud noso recen héroes, f que parecen mas que hombres; [que de tigres bajo la misma f o r m a no pre- senta la crónica voluminosa del criinen! L a naturaleza en este órden moral abunda en ejemplos aun de lo mismo de que en e2 órden físico no ha queri- do hasta ahora dar ninguno. Los acé- falos y los andrdginos ó hermafrodi- tas, quimeras del naturnlista son por decirlo así en la historia moral de d a especie humana un acontecimientd co- mun. En cuanto á los primeros, tribus sin nlimero naciones enteras cubren la tierra cuyo esceso de estupidez jus- tijcaria por analogía e2 uso de aquel dictado. pues que tanto vale no tenerE un drgano, como tenerle paralítico ó en un estado de completo rnarasrnoi y
  6. 6. R PROT.OFO.-en cuarito ri lo,< segundos, la historia a.& Z s mugeres hombres. que tanto han a escrito, coa ser inmensamente mas re- reducida qup la de los hombres muge-r e s que nadie ha querido escribir, no.deja duda de la certeza de aquella ver-dad; A esta historia ya de suyo inte-r asentisiina me propongo y o aiiadir al-gunas páginas no indijierentes r. dandoú luz la presente obra. Quisiera y o en verdad que mi he-roína hcibiese merecido este nombrepor sus virtudes ;que hubiera utiliza-do las grandes calidades de que Zdotó aLZanaturaleza; que de su claro enten- dimiento, de aquellas disposiciones f e -Zices con que,en las. variadas situacio- iaes de su vida mostró toda la estencion de su capacidad hubiese hecho un uso acertado y noble, ilusirando su sexopor la superioridad de su. razon ;.que su ánimo esforzado y varonil exento.de las manchas de los delitos, renun- ciundo Ú la triste celebridad de jaques,
  7. 7. pnncodn. 9e.spa@achines y perdonavidas, se Au-&era esclusicramente empleado sobre eZ campo del honor. en añadir nuevos tiinbres á las .glorias de SLL patria. Maspor desgracia l Dona Catalina de aErauso esta huy distante de ser un modeZo de imifiacion. Mezcla estraña de grandeza y de funestas inclinacio-nes, su valor es las mas veces irascibi-lidad ciega y feroz su ingenio travesu- r a , y sin merecer el nombre de gran-de tiene que contentarse con el de mu-ger estraoidinar*ia y peregrina ,y nopuede reclamar aquetla admiracion,aquella especie de culto que Zas gene-r*aciones reconocidas tributan solo alempleo útil de los talentos, al uso justoy benejcio de l f u e r z a , al heroismo ade la virtud. Sn embargo yo he creido que su ihistoria debe ser publicada j su memo-ria trasmitida á la posteridad, coinoun nuevo ejemplar que aumenta la co-leccion de estos fenómenos raros, yue
  8. 8. 10 . PROtbGO.mi merecen escitar la curiosidad d e l j -siólogo .y delJlósofo, como la del hom-bre público. Al notar por ejemplo queen esta rnuger asombrosa la fuerza deszls músculos, l rigidez y dureza de as u organizacion, sus calidades varoni-les llevan consigo la estincion absohtude las pasiones y deseos propios d e s usexo (4) el primero podrá examinar,si estos en la economía animal estánvinculados á la con formacion esternaó interna de ciertos órganos; si enellos debe localizarse su accion, 0 s iteniendo en otro su residencia primiti-va, los estímulos que por lo comun enaquellos aparecen y sentimos son pu- (I) Su castidad es en mi dictámen el punto masincontestable de su historia, y sin embargo DO es crei-ble que la que tan constantemente observó, fue porrespeto á los preceptos del Decálogo. iCdrno por prin-cipios de moralidad pndia respetar el que la prescribesquien con tan poco escrópulo infriogia los que le sigueny preceden? No habia nacido Catalina. de Erauso pararefrenar sus pdsiuiies. La que 110 pareció fué porque nola tuvo.
  9. 9. PROLOGOJ 11 ramente simp áticos, en términos que, por decirlo asi, un individuo de la es-pecie humana, con todas las aparien- cias esteriores de su sexo, pueda rea2y verdaderamente pertenecer á otro ; mientras que e lfilósofo observando que esta muger ;estraordinaria no solo se olvida delsuyo en las acciones comu- nes á los dos, sino en aquellas en que esencialmente consiste la diferencia de entrambos, y que Zlega hasta adqui- rir, y sentir Zas inclinaciones y deseos del sexo opuesto (4) deducirá de estefenómeno ideológico y moral, hasta quépunto la i-fluencia de nuestros juicios habituales, y por consecuencia la ac- cion de ta educacion, es decir la de los ejemplos y hechos repetidos son capa- ces de modi$carnos ,de alterar y tras- tornar tos movimientos menos depen- r 1: Resulta de la vida que le guitaba no los hom-bres sino las mugeres, y entre estis 14s boiiitai y 110ida ftd).
  10. 10. 12 PROLOGO.&entes al parecer de nuestra voluntud,Zas Zeyes mas mecánicas de nuestra or-ganizacion : deponiendo entrambos ene l santuario del Zegisludor e2 fruto detales y tan interesantes observaciones,que de justicia reclaman su primeraatencion iQué de virtudes malogradasen la sociedad, que de crímenes no des-honran la historia de la humanidadpor los viciosos sistemas, ó el nbando-no de Z educacion! E heroisrno y la a 2atrocidad no son acaso en su orígensino una disposicion á .todo l que es ogrande y desmesurado ; .m problemaque la educacion resuelve en un sentidoó en otro. iCuántos de aquellos queejercitaron á su funesta cegacidad encorromper la moral pública, en vidarlas Zeyes á fuerza de dolosa d¿simula-cion, de rateras trampas y ardides, yque hubo de estigmatizar a l j n el hier-ro de la infamia, clirijido su ingeniopor una buena educacion Jzabrian ser-vido con sus talentos a2 triunfo de la
  11. 11. PROLOGO. 13justicia y de2 órden ,al Gen de la hu- manidad!i Cudntos de los que termina- ron en un patíbulo s u aciaga existcn- cia no habrian concluido su honrosa carrera ,d triunfando en el Capitolio, U ocupado la cural de Temis! i Legisladores ! la educacion , la educacion debe ser elasunto mas serio d vuestras meditaciones, como el pri- e mer interés de la sociedad, como la única base de las leyes, que no pueden . tener otra.que lus costumbres p&bZicas, como el único medio de sustraer los hombre$ á las ciegas injluencias del erkeno movedizo y mal seguro que segun 20s primertos ejemplos decide de s u suerte. Aun en las cosas mas pe- queñas seria indigno de vosotros aban- donar á la casualidad lo que la pru- dencia debe dirqir, pero en materia de educacion es un crimen verdadero. Ellu es la que da ú los estados ó miembros útiles y vigorosos cuya vitalidad se co- munica al todo, ó miembros inertes y
  12. 12. ti PROLOCO. corz’omnpidos que ó enervan su ac- cion , ó los .aniquilan y disuelven, y asi es com>o ó funda ó destruye la prosperidad de los .imperios. Sobre ella en j n puede únicamente eregirse, hacerse justa ó injusta vuestra autori- dad sobre Ia iiewa, pues es evidente que no podeis . tener derecho á exigir de la que cultivais lo que no habeis sa- bido sembrar. N¿ basta 6 .ratisfacer á vuestra au- gusta y deZicada mision e2 que malpa- gando la mitad de la deuda ‘OS hayais ocupado todos cual mas, cual menoj del hombre, si os olvidais, si ,cérndenais por decirlo a s í á la nulidad y al des- precio la mas Jzchaosa mitad ,del géne- PO humano. Esta + m e sobre la otra la influencia mas decidida y poderosa. Sin perfeccionar á entrambas cada una de las dos quedará muy imperfecta. i Que‘ error funesto ha hecho adoptal. comoe por una especie de maxima ó aforismo incontestable que l estupidez y Z de- a a
  13. 13. PROLOGO. 15bilidad sean el triste patrimonio de lasnaugeres? No es la naturaleza quienlas ha dado esa aecedad, que en la cii-da doméstica las hace desde el princi-pio insipidas, y que con grme dañode las costumbres y de Z tranquilidad a p&blica acaba por hacerZas insoporta- bles ,cuando con Z edad desaparece el aimperio de las ilusiones:esos achayrm, esas enfermedades habituales , que agravan la suerte y d paZanca las econvierten en peso de las familias. Lasmas veces iodos estos efectos no sonsino 20s frutos amargos del abandonode toda educacion ,de Z inmovilidad de a un ocio eterno, de la inercia de una vi- da sensual, que dejando las fLlerzas fí- sícas é intelectuales sin aquel ejercicio que las aumenta y vigoriza, vienen á presentar por resultado una triste combinacion : espíritus apocados tími-dos y para nada, en cuerpos en fermdosdébiles y para poco. Digala por lo menos en cuanto á l a ,
  14. 14. 16 PROLOGO. parte JCísica Doña CatMlhu de Eru&o, ú quien Z f k e r z a de la neceqidad e c h a n có ,p o r decirlo así, de otra manera, d quien In serie de los sucesos á 4 c 7r arrasti% .TU primer. estravio hiciwora~ contraer hÚbitos duros y con e teinperamento de acero.i Que hombre no pusaria por esforzado y f u e r t e o p ~ niendo ~ ~ resistencia igual al hierro n a del enemigo, ú la hambre, á E sed, J a ú la intemperie ? Estocadas, jlechscaos, naufragios , lanzadas, trescientás te -guas atravesadas por la cordillem deíos Andes sin ten que comer ni he-bcr, donde no efic ntra sino cadúver&yertos por la intensidad delf i i o , trw-bajos y fatigas á que no lzabria sob~e-vivido en el estado de educacion ’ actualuna millonésima parte de tsw srxo,’ a p erias d+n en ella vestigios de su trún-sito ;1‘q7~ehabria sido de.esta mugcr,que seria de todas dirigidas por unacducacion conveniente ? i Cual seria ¿a ,Ize?*nzosiwa,el vigor de ¿a especie entc-
  15. 15. PROLOGO. 17 r a vaciada por tales moldes? ¿La veria. mos acaso afeada con esas genera- ciones escuálidas y raquiticas que naci-das para el su i-imimto , af’rastran fhasta el f i n una existencia no inenos inútil qtze dolorosa, y son en las f a m i - Zm un motivo de una ufliccion cons- i tante? ¿seria tan reducido el período de la vida del hombre? i Y quien sabe, bajo de otro aspec- t o , y en cuanto á la energía, de lasfacultades intelectuales y en el órdere moral s i Doña Catalina de Erauso en cuya vida, cdn no haber tenido otra escuela que ranchos y gnritos , apare- cen multiplicadas pruebas de s u nzrscha agudeza y vasta capacidad, en cuyapluma al traves de la llaneza de su de- sen fadado estilo se drscubren soZtfrw’a, propiedad, concision; claridad, las pri- meras dotes de i ~ n abuena narracion. iQuien sabe repito ,si cultivado s u ingenio por la educacion no habria si- do dirigida por la piedad una santa 2
  16. 16. 1s PROLOCO.TerPsa de JPSILS, inclinada á la elo-caencia y lq politica ulza Aspasia,exaltada par e l entusiasmo patriáticouna Porcin, tí ctada á lu literatura unaStael? i Qisé de graves consideracionesp a r a el Legidador que con este espirituezninina las hechos, los materiales quele suministra la historia de tales fenó-m2enos Para promover este exámen, y !llamar sic atencion, harto mas que pa-r a contentar una curiosidad estéril, Ópara ofrecer un pasatiempo á los lec-tores frívolos y ociosos Ize creido con-veniente dar ci luz estu obrilla que f e -lices casualidades unidas al deseo de serútil, de mostrar á mi patria cuanto meinteresa lo que puede aumentar sus glo-rias 0 contribuir á su instruccion, mehan puesto en estado y estimuludo ápublicar. con los documentos y notasque la uconapañan. X
  17. 17. 1 A DE LA CAPITULO PRIMERO.SU PATRIA 1 PADRES 1 NACIMIENTO 1 EDUCAClON, FUGA Y CORRERíAS POR VARIAS PARTES DE ESPAÑA.Nací YO DONA CATALINA ERAUSO la DE envilla de San Sebastian de Guipuzcoa, en elaño de 1585: (1) hija del capitan D Miguel . (1) Consta por su partida bautismal (riúmero I delApéndice) que nació en el de 1592. Despuec de recibi-do este documento, notando, una diferencia d e sieteaños, que el manuscrito se lleva adelante en todas lascitaciones hasta el ailo de 1603, traté de salir de lasospecha que iieg6 á causarme, si estaria dicha parti-da equivocada, haciéndola reconocer de nuevo en e[libro primero d e bautizados de la parroquia d e san Vi- *
  18. 18. 30 RISTORI-4 DE LAde Eraiiso y c e cloíia María kerez de Galar- lraga y Arce, naturales y vecinos cle dicha vi-lla (1). Cririroriine mis padres en su casa con ~ ~~ -cente MBrtir de la ciudad de san Sebastian, que se ha-lla a l folio 2 1 ;y habiéndose encontrado que es en efec-to la trigé5ima-séptima d e dicho año de 1592, es vis-t o que no hay conformidad entre ia relacion d e laMonja Alferez y este documento auténtico ,que apare-ce sin enmienda ni tcstadura alguna que autorize l aduda. Por el reconocimiento escrupuloso que se hizoesta segunda vez del referido libro, que siendo el pri-mero de bautizados desde que se erigió dicha parro-quia, dió principio en el afio de 588; resulta que fue-ron bautizados en ella, en 1590,Juanes de Erauso, en159i, Isabel de Erauso, y en f592, Catalina de Erau-so: todos hijos de Miguel d e Erauso y d e Maria Perezd e Galarraga su Muger ,y d e consiguiente hermanoscarnales. No aparecen en éi las partidas d e otros her-manos qur tirvo Dofia Catalina , y sefialadamrnte Ma- ría Juana y Jacinta de Erauso; d e cuya existencia nose puede dudar sin embargo, por constar en el librode profesiknes 7 asientos del convento del Antiguo; sinduda porque fueron bautizados en otra pila, como su-cedió c o su hermano Miguel. ~ ~ (1) La ciudad actua: de San Sebastian se tituló villadesdetiempo ifimemoria1,hastaque el aiiode 1660pasd5 ella el Seiior Don Felipe I V con su hija Doiia MaríaTeresa de Austria, con motivo de 10s desposorios quese iban á celebrar entre ella y Don Luis XiV de Fran-cia despues d e la paz del Pirineo, y agradecido elmonarca á los muchos obsequios que recibió del ve-cindario, de miitu propio la honró con el título d r Ciudad. Sin embargo no fue hasti 7 de Marzo d e 166%que espidid el diploma correspondiente.
  19. 19. MONJA ALFEREZ., 21otros mis hermanos hasta tener cuatro aííos.En 1589, me entraron en el convento de SaySebastian,el Antiguo de dicha villa ( 1 ) ; quees de motijas, dominicas con ini tia Doña Ur-sula de Uiiza, y Sarasti, prima hermana demi madre, priora de aquel convento ( 2 ), don-de me crié hasta tener quince aíios, y enton-ces se trató de mi profesion. E s t a d o en elaño de noviciado ?a cerca del f i p se me ofre:ció unareyerta com una monja profesa llaina- da Doíía Catalina de Aliri 3 ) 7, qqe viuda en;; ? ( (11 Este convento, que se halla @unido A la parro-. quia de San Sebastian el Antiguo, como se dirá mas adelante, se llama asi por ser tradiciso en aquel pais, que alli fde el sitio donde estuvo 1 cion de este nombre. (2) E manuscrito se llama esta monja Doña Ur- l sula de Sarauste,,en C U ~ O apellido, asi corno en ha- ber sido priora y hay precisamente ,guivocacion. La única monja,& este nombre que se encuentra en los libros y asientos de este conventq, es Dofia Ursula de ünza y Sarasti, que profesó en el alío de 1581: pero no consta que jamas hubiese sido priora. Lo que pudo suceder es, que en el tiempo que la cita Doña Ca- talina estuviese tal vez siendo presidenta, por ausen- cia 6 enfermedad de la priora y supriora, 6 causa de alguna enfermedad que reirlase, como sucedió en el alío de iho3, e que por esta causa salieron fuera del n eonvento muchas religiosas. a ( 3 ) En e l manuscrito se llama esta monja Dofia Ca- tdliilsl Alizi : pero esto es un error conocido del cbpibta
  20. 20. 22 EISTORIA DE LAtró y profesó, la cuai era ro~)usta, ~ f niu- y "chacha, me maltrató de manos, y yo lo sentí.A la noche del 1 de marzo dc 1600 (i), vís- spera de san José, levantandose la comunidadá tnedia nochl: 5 maitines, ehtré en el coro,y hallé allí arrodillada 6 mi tia, la cual mellamó, y ddhdoine la llave de su celda, me reviario. Y o fui por él,abrí y tomdlo, vide aiii en u n clavo colga- del convento: dejéme la celdaabierta, y volvile 6 mi tia la llave y el Bre-viario. Estando las monjas eii e coro y l os maitines con solemnidad, á no habiendo dudade que su apellido era Aliri, segun resulta del libro de profesiones del convento. Profesó esta monja en el afio de 1605 y failecid en 1657 ha-biendo sido priora qbince años, como se puede ver enel documento iiSirnero 2 del Apéndice. (1) Una vez establecido el afio del nacimiento d el a monja Alferez en t58.5, era preciso que toda la re-lacion se llevase adelante este error, como sucede en e lcaso presente: pero habiendo nacido indudablementenuestra heroina en 1592,no teoia en la fecha á que serefiere este suceso mas que ocho afios, cuando por otraparte nos asegura la misma ~ o r i aCatalina que tenia quince y que estaba Ceicana a procsar. Ademas deesto tenemos un documento iticontesfable en el librode caja del convento, en el que consta su existencia en41, hastd marzo de 1607, segun puede verse en el nú- mero 2 del Apéndice.
  21. 21. MOYJA ALFEREL. 23la primera leccioti llegué & mi tia y le pedílicencia porque estaba mala. Mi tia, tocándomecon la mano en la cabeza, me dijo: anda. , ,aciiéstate. Salí del coro torné una luz fuíriieá la celda de mi tia, y allí cogi unas tijeras,hilo y una aguja: tomé unos reales de á ochoque allí estaban, las llaves del convento y salí,fuí abriendo puertas y emparejándolas, y enla última que fue la de la calle, dejé mi esca-pulario y me salí á la calle sin haberla vistoni saber por donde echar, ni & donde irine : tiré no sé por donde, y fuí & dar en un cas-taíiar que estii fuera, y cerca á las espaldasdel convento, y acojíme allí, estuve tresdias trazando acomoddndome y cortando devestir. Corté é liiceme de una hasquiíia depaco azul con que me hallalxi, unos calzones:de un fandallin verde de perpetuan que traia ,debajo una ropilla y, polainas : el hábito rnelo dejé por allí, por no ver que hacer deél. Cortemé el cahello y lo tiré por allí,partí la tercera noche y eché no se por don-d e , /y fui calando camitios y pasando lugares por alejarme y vine á dar á Vitoria, que dis- t a de San Sabastian cerca de veinte leguas, á pic y cansada, sin Iiaher comido mas que yerbas que topaba por el carnitio. Entré en Vitoria sin saber & donde aco-
  22. 22. 24 UISTORIA DE L Agerme: b pocos dias me Iiallé con el doctorDon Francisco cle Cerralta catredbtko de allí :el cual ine recibió kilinente sin conocerme, yine vistió: era casado con una prima her-l l l l l l d de mi madre, segnri h e p entendí, perono me aí á couocer. Estuve con é cosa de ltres meses, eu los cuales él vidndome leerbieii el latiii se me inclinó mas, y meqiiiso dar estudio ; viéiidome reusarlo meporfi6 , y me instaba hasta ponerme las ina- iios. Yo con esto determiiié dejarle, y 1 hí- 0 ce asi: cogíle alguiios cuartos, y conoertán- dome con uii arriero que partia para Valla- dolid eii doce reales, partí con él, que dis- ta cuarenta y ciiico legoas. Etitratido en Valladolid, doiide estaba en- tonces la corte, me acomodé eii breve por page cle D m Juan d e Idiquez , Secretario , da1 Rey ( i ) el cual me vistió luego bien, y llarnéme alli Francisco Loyola estuve , f I i Don J u a n de Idiaqurz hijo de Don Alonso, dequien sr hablará en otra parte, era natural de estaciudad, y fué secretario de estado de los reyes Felipe11 y 111, comendador de Lean, presidente del consejode órdenes, y ernbaJador cerca de las repliblicas de G6-nova y Vriiecia, varoii de niuchn providdd y arre-gladas costumbres. Murió en Segovia el 1 2 de octubre
  23. 23. MONJA AWEREZ, 25alli bien .hallado siete meses. Al cabo de ellosestando ima kioclie ri la p é r t a con otro pa-gebompaiieio, llegó iiii padre y nos pregun-tó si estaba en casa el Sr. Don Juan j Respon-dió m compaiiero que sí: dijo m padre que i ile avisase que estaba alli: sitbió el page ,quedándome yo con mi padre sin ha-blarnos palabra ni él mnbcerme. Volvió eldetras de él: salió Don Jiian á la-escalera?y abrazándolo dijo: seúor Gapitan i québuena venida es esta ! M padre habló de im o d o que 61 lo conoció que traía disgusto,entró y despidió una visita con que estaba,y volvió y Asentáronse, le prdgiintó qué ha-bia de nuevo, y mi padre dijo, como se lehabia ido del convento aquella mucliacha,y eso lo traia por los contornos en su hus-cpeda. Don Jiian mostró sentirlo mucho pordisgusto de mi padre, y porque á ini merperia Mucho, y por l a parte de aqhelconvento, de donde era $1 patrono por fun-de 1 6 1 4 ,y su cuerpo fuP trasladado en el convento deS i n Telmo de San Srbastian, donde descansa en unaurna de marniol al lado de la cdpilla mayar en frentede l a de su padre Don Alotiso.
  24. 24. 26 B f S l O R I I DE LAdacion de sus pasados (i), y por parte de aquel liigar de donde era él natural. Yo queoí la conversacion y sentimientos de mi padre,salime atras y fuíme á mi aposento, cogí m iropa y me salí, llevándome cosa de ocho do-.hlonec con que me hallaba, y fuíme á unmeson donde dormí aquella noche, y don-de entendí de rrn arriero, que partia por larnaiiana para Bilbao; y ajustándome con élpartimos-á la maiiana, sin saberme yo cinehacer ni adonde ir, sino dejarme llevar delviento corno una pluma. i Pasado un largo camino, me par ece co-mo de cuarenta leguas, entré en Bilbao don-de no hallé albergue ni comodidad , ni sabiaque hacerme. Dieronine allí entre tauto ,unosinucbachos en reparar p cercarihd Jiadta vermefastidiado, hube de hallar unas pkdTaS y tirar-las, y hube á uno de lastimar, no sé donde porque 110 lo v i prendiéronme, y me tuviéronen’la carcel un largo mes hasta que él hu- ir) Este convento de monjzs Dominicas que estáunido i la parroquia de San Sebastian el Antiguo, lef’iiiidaron en el año de 1546 Don Alonco de Idiaquezdi1 consrjo de estado y secretario del emperador C5r-10s V, comendador de Estremera del Órdrn de Santia-g o , y su muger Dofia Engracia de Olazabal. Ambosyaceti Sepultddos eu UII lddu del altar mayor.
  25. 25. MONJ.4 ALFEREZ. 27ho de sanar y me soltaroa, cpedáiidoseme por alla unos cuarto$, si& mi gasto preciso. Deallí luego Balí, y iiieqmc á ,Estella de Na-varra, qire distará unasveinte lagaas á lo queme parece. Entré en Estella donde< ine aco-modé por page de Don Carlíx de Arellano,del hábito de &dagQ$ en cuya casa y ser-vicio estuve dos anos ,bien tratailo y vesti-do. Pasado este tiempo, sin mas causa quemi gtisto, dejé aquella conlodidad y me pa-sé B San Sebastian mi patria, diez leguasdistante de allí, y me estuve sin ser de bien vestido y galan; undia oí misa en mi convento, la cual oyótamlrien mi madre, y ví que me miraba yno me conoció, acabada la misa unas mon-jas me llamaron al coro, y yo no~dándomepor entendido, les hize muchas cortesías yluego me fui. E r a esto entrado ya el aíío de1603. (1). Paséme de alli en el puerto del Pasage que dista una legua: me hallé allí el Capitan Miguel de Borroiz de parti- da con un navío suyo para Sevilla: le pedí (11 E manuscrito dice l 1602, pero drbe ser 1603puesto que segun la relacioii de Alferez, id$ M « I I J ~ vancorridos trcs aííoc desde que salió del convento, segum5e puede ver en el cómputo del Apéndice rtumero 7.
  26. 26. 28 XIISTORIA DE L Aque ine llevase y ajustéme con él por cua-renta reales, me cinbarqué y partimos, bieneli breve llegaínos á San, Lucar. Desembar-cado en Saii Lucar, partí, á ver á Sevilla, y convidaha á detenerme, estuvealli solos dos dias, y lilego me volví 5 San!Lucar. Hallé alli el capitair Miguel de Echa-zarreta, natural de m iun patache de galeoneDon Luis Ferhaiidezarmada .Dbn Luis Fajardo, aíio de 1603,(1) que partia para la punta de Arhya. Sen-t é I plaza de grumete en un galeon. del copi-!tan Estevan Eguiílo, tiono de mi madre, que vipltanes de su tiempo, hizo en e l año de x605, unacspedicion á las Silinas de A r a ya y quemó diez y nue-ve navíos holandeses que robaban la sal, y tenian enconsterndcion todo aquel Dais, y pasó á cuchillo todasu gudriiicion. SAEAV y BLANCO, Tah. crorc. de tu H i s t . de ñtpaña.
  27. 27. MONJA ALFEREZ. 29 CAPITULO 11.PARTE DE SAN LUCAR PARA PUNTA DE A R 4 Y 4 CAR- TAJENA, NOMBRE DE DIOS, Y PANAMÁ. Pasé algunos trabajos en el camino porser nuevo en el oficio. Inclinóseme mi tiosin conocerme y liaciame agasajos, oído dedonde era y los nombres supuestos de inis ,padres que yo di no me conoció y tuve eiiél algun arrimo; Llegamos á la Punta deAkaya , hallamos una arinadilla enemiga fortificada en tierra, y nuestra armada laechó de alli. (1) Llegamos finalmente eri Car-tagena de las Indias, y estiiviinos alli ochodias. Híceine alli borrar l a plaza de grume-te y pasé á servir al dicho capitan Egui-50 mi tio: pasamos á Nombre de Dios, (1) Araya. Punta de tierra en la costa de la NuevaAndalucía gobierno de Cumaná. E n e1 tiempo q u e $ehizo esta espedicion existian alli unas famosas salina,para cuyo resguardo y defensa se construyó u n ca~tilloqiie despues se mand6 destruir por haberse cubieirode agua las referidas salinas..
  28. 28. 50 HISTORIA DE LAy estuvimos alli nueve dias, muriendosenos en ellos inucha gente: lo cual hizo dar mu- clid prisa á partir. Estando ya embarcada la plata y apres-tado todo para partir la vuelta de Espaiia, yo le hice 1111 tiro cuantioso á mi tio co- gienclole quinieiitos pesos: á las diez de la noche cuaiido él estaba clormiendo, salí y dije á los guardas que me enviaba el ca-pitan á un iiegació á tierra: dejáronme lle-nairieiite pasar como me conocian: salté eri tierra, y nunca me vieron mas. De alli 6uiia hora diipararon pieza de leva, y zar-paron echos á la vela. M i , levada ya la armada, me acomodecon el capitan Juan de Iharra, factor de lascajas reales de Panamá, que hoy vive. Dealli á cuatro 6 seis dias nos partimos paraPanamá donde él vivia. Estuve con él,cosa cle tres meses ; haciame poca comodidadque era escaso, y hube alli de gastar cuan-to de m tio hahia traído, has ta no qiiedar- ime u11 cuarto, con lo cual me hube de des-pedir para buscar por otra parte mi re-medio. Haciendo m diligencia descubrí B iJuan de Urquiza niercader de Trugillo y aco-modéme con é l , y me fue muy bien, estu-vimos alli en Panamá. tres meses.
  29. 29. MONJA ALFEREZ. 3ñ CAPITULO 111.DE PANAMÁ PASA CON SU AMO URGUIZA, MERCA- DER DE TRUJILLO, AL PUERTO DE PAITA, P DE ALLI Á LA VILLA DE SANA. De Panamá partí con m amo Juan de iUrquiza en una fragata para el puerto dePaita, donde él tenia una gran cargazon. (1)Llegando al puerto de Manta nos cargó untiempo tan fuerte que dimos al traves, ylos que supimos nadar como y o , mi amoy otros salimos á tierra, y los demas pere- (11 La pequefia ciudad y puerto d e Paita situado sácia los grados Sur en la costa del P e r ú , es el masfrecuentado por los buques costeros del tráfico. Distad e Lima por tierra como unas doscientas leguas. ESpais en que nunca llueve, lo propio que en Lima y suscostas iomediatas : pero habiendo sucedido el fe06- meno raro de f a l t a r á esta regla e l año de 1728, noestando sus edificios preparados para defenderse de lasaguas del cielo se arruind la mayor parte d e la ciu- dad.
  30. 30. 3s .HISTORIA DE L Acieron. (1) En el dicho puerto de Maiita nosvolvimos á embarcar en uii galeori del Reyqiie alli liallamos, y nos costó diiiero en 61 ,partimos de alli ,E y llegamos al dicho puer-to de Paita. Alli halló r i amo toda su ha- ncieiida como esperaba, cargada en una naodel capitaii Aloiiso Cerrato: y dáiidome 5ii ordeii de que toda por sus números nla fuese descargando, y toda por sus iiúme-ros se le h e s e allá remitido, partió. Y opiise luego por obra lo que ine mandó; fuidescargaiido la hacienda por sus ntíineros :íuíla por ellos remitiendo: mi amo eii Saiiapor ellos fue recibiendo, la cual villa de Sa-Tia dista de Paita unas sesenta leguas, y iilo úitiino con las iíltimas cargas, yo partíPaita y llegué á Saiia (2) Llegado, me reci- (1) Este es un puerto del mar de? Sur situado 5ciaUD grado latitud, que toma este nombre por la abun-dancia que hay de mantas. Pez fiero que tiene la figu-ra de una manta redonda de tres 6 cuatro varas delargo, do^ de ancho y una cuarta de alto, tan enerni-go del hombre, que al instante que este cae al agua lecubre y ciíie de tdl manera que ie mata, sin dejarlevaler dP sus pies ni de sus manos para salvarse. ( 2 ) Sena villa del Períi situada á. la orilla de la cos-ta Bcia los 7 grados de latitud S u r , en un territoriofkrtii y ameno. El pirata Eduardo David la saqueó en
  31. 31. MOXSA ALFEREZ. 33 mi amo con gran cariíio, mostrdndomecontento de lo bien que lo habia hecho: hí-zome luego al punto dos vestidos muy bue-nos, uno negro y otro de color, con todo buentrato. Púseme en una tienda suya entregán-dome por géneros y por cuenta mucha ha-cienda, que ,importó mas de ciento treintamil pesos, ponidndome por escrito en un li-bro los precios á como habia de vender ca- la cosa: dejóme dos esclavos que me sir4e- sen, y. una negra que guisase; y tres pesos seiialados para el.gasto de cada dia: hecha esto, cargó él con la demas hacienda, y se fues con ella de alli á la ciudad de Tru- .. jil10, distante unas treinta y dos leguas. , Dejóine tamhien escrito en el dicho li- bro, y advertido,de*las personas á quienes PO dia fiar la hacienda que pudiesen y quisiesen llevar, por ser, de s u satisfaccion y seguras, pero con cuenta y razon, y asentado cada partida en el libro. Y especialmente me ad- el afio de 1685, y desde entonces pasó A establecerse la mayor parte del vecindario a l pueblo de Larnba- yeque. La provincia de Safiñ es abundante de ganado, granos, frutas, y tabaco, del cual se surten el Perúy Chile. 3
  32. 32. 34 UlSTORlA Dk LA virtió esto para en cuanto á iíii Señora Beatriz de Cárdenas, persona dk toda tisfacciein y obligacioii, y se fue á Trri$Il6. Yo me quedé en Saiía con mi tienda: fuí vendiendo conforme á la pauta que me que- dó: fui cobrando y asentando ed mi libro, día, mes y año, género, var compradores y precios; y de te lo fiado. Comenzó mi Seííora Doíía B trii De Cárdenas á sacar ropa: iprosjguió yh e s a c a d o tan largamente, qiie yo Ilegaé á dudar: y sin dárselo á ella á entender, Selo escribí todo por estenso á mi amo en Tru-jillo. Respondióme : que estaba muy bien to-do, y q e an este particular de esta. Seiio- ur a , si toda la tienda entera i d la pidiese,se la podia entregar: con lo cual, y guar-dando yo esta carta proseGí. ;Quien m e dijera qite esta serenidad m edurase tan poco, y que presto de ella h a K ade pasar á grandes trabajos ! Estábame un di%de fiesta en la comedia en mi asiento q u ehabia tomado, y.sin mas atencion, un fulanollamado Reyes vino, y me piiso otro tan de-lante y tan arrimado que me impedia lavista. Pedíle que lo apartase un poco, res-pondió desabridamente, y yo á él : y dijomeque me fuese de alli, que me cortaria la I
  33. 33. MONJk ALFEREZJ 35 carat Po1 me1 ,bailé* sin arma6 *mas que 111ia daga,! salíine de a l h con seiitimiento : enteii-ditlo por unos amigos me siguieron y sose- garon, E1 limes por la maííana siguiente, es- taiiclo yo en rni tienda vendiendo pasó, por y volvió , pasar. Yo i ~ m tieiicta,.tomé un CU- 1ichillo, ,fuíim á ubl barbero 6 hícele amolary pieai. el <filo como tina sierra: piísetrre una a p a d a , que fue la riniera c p e miií; videri Rey& delante de la iglesia. paseandosecon otrb, fuíme á él por , , y le díje-le i ah seííor , Reyes! Volvi dijo: i Quequiere? Dije yo:.esta es la aara qne se cor-ta,, y dile con el4 cuchillo , un refilon cleque le dieron diez puntos ~ ( i ) acndici 41con las mams Ci. su herida: su amigo sac6la espada y vinose á mi, yo , 61 con la mia: itiramos los dos, y yo le entré una puntapor el lado izqriierdo, que lo pasó y cay6.Yo al punto me entré en la iglesia que es- (Í) Esta clase de heridas que los jaques y rufianes:llaman cortar ó rayar la cara y los marineros pintar u11 ,javeque se tienen entre ellos por afrentosas. Lo propiosueede en algunas otras naciones de Europa, dondp envez de cuchillo de sierra, como el que usó en este casola Monja Alferez, se sirve la gente baja de una rnone-da d e cobre afilada. *
  34. 34. tara, y me sacó arrastrando, me llevá Q lacárcel, la primera que trive, (1) me echó gri-llos, y me metió en un cepo. Yo avisG á mi amo Juan de Urqiiiea queestaba en Trujillo , treinta y dos leguas delSaiia. Vino al punto: hablrj al Corregidor,hizo otras buenas diligencias, con que alcan-.:zó el alivio de las prisiones., F u e siguiendol a causa: fui resituido á la iglesia de don-de f u i ; sacado despnes de tres meses de plei- 9to y procediiniento del 8eñor obispo (Z), Es~itando esto enpeste estado, dijo m amo, ique &sciirria que para salir de este COnfiiC-to y no perder la tkrra y salir del sobre-tes presa un largo m e s , segun refiere en e l capítulo.primero. rzi Sin duda reclamaria inmunidad eclesiásticapor medio de1 obispo. Mas adelante la veremos valer-se de ella en otros lances apretados. Esta inmucidadque en aquellos tiempos era ilimitada e n España yAmérica, ha sido reducida á mas justos límites desdee1 memorable reiwdo de nuestro buen monarca Carlos111, de este virdadero padre de la patria que tantosbienes hizo a la nrcion espaliola.
  35. 35. MONJA ALFEREZ 57cosa conveniente,. que era que me casase yocon Doiía Beatriz de Cárdenas, coa cuya so-brina era casado aquel fulano Reyesá quiencorté la cara, y que con eso se sosegariatodo. E s de saber que esta Doiia Beatriz deCárdenas, era dama de mi amo, y él mirabaá tenernos seguros, á m para servicio, y á iella para gusto, parece que este tratadoentre los dos lo acordaron, porqtie despuesque fui á la iglesia restituido, salia de 110- ,che iba á casa- de aquella SeÍiora , y ella me acariciaba mucho, y con son d e temor de la justicia me pedia que no volviese á la iglesia de noche, y me quedase allá; unanoche me encerró y se declaró. en que ápesar del diancho habia de dormir con ella, y me apretó ci esto tanto, que hube de alar-gar lo mano y satirme: dije luego á miamo: que de tal casamiento no habia que tratar,porque por todo el mundo YO no lo haria:6 lo cual él porfió, y me prometió montes de oro, representcindome la hermosurá y preii- das de la dama, y la salida de aquel nego- cio pesado y otras conveniencias : sin emhar- go d e lo cual persisti en lo dicho. Visto esto trató mi amo de pasarme á Trujillo con la misma tienda y comodidad, y convineen 0 1 . 10
  36. 36. . 38 RISLORIA DE L& sufragciiieo cle Liilia, á donde me tenia tieii- da mi amo : éntré en ella, fui despachando en la misma eonformidbd que en Saiia, y con otro I¡brol+ como elcpasado, con razoii del , modo de precios y iiados. Serian pasados dos meses, cuando una i-naiiana, como tí las ocho, paganda yo en m tienda una lihran- i za de mi amo de una$ veinte y cuatro mil pesos, ;errtr¿>uu negro y, me dijo : que esta- a han en* la puerta nnos hombres que $areb cían traer<h-aquoles :a dióme cuidado : despa- ché al caJmadar tomada éarta de pago: en- vié 8 ,ltamar tí Franciséo Zerain que vino~ y -lii~b;o, rccoiiociib al entrar tres homhres que aili cstahan que eran p i e n en SaBa derribé de una es- otro. Salimos á la calle, encaqy- dn P)wgrn en cerrar la piierta, y luego nl PLliitQ se nos arrojaron : recibiruoc1ns.s y
  37. 37. MONJA ALFEREZ. 59fuímos bregando, á poco rato qiiiso mi ma-la suerte que el amigo de Reyes le entréuna punta, no sé por donde J” cayó: fuí-mas batallando dos i dos con’ sangre deambas partes. A este tiempo llegó el corregidor DonOrdoiio de Aguirre con dos Ministros, yechóme mano: Francisco Zeraiii se valió de los pies, y entró en sagrado. Llevándome él propio á la cárcel, que los ministros se ocuparon con los otros, íbame preguntandoquién era y de donde; y oído que era Viz- caíno (1) me dijo en vascuence: que al pa- sar por la iglesia mayor le soltase la p.re- tina por do me llevaba asido y me cogiese: yo tuve buen cuidado é hícelo asi: entréme en la iglesia mayor, y él quedó brabeando. Acogido allí, avisé á mi amo que estaba eii , Saíia: él vino en hrevo fue tratando de m despacho, y no se halló camino, porque i (I) En Amdrica llaman generalmetite Vizcainos, asicomo en algunas provincias de Espafia A todos losnaturales de las tres provincias exentas y Navarra, enrazou de que todos ellos hablan en vascuence, idiomaque les es comun, asi como á los Labortanos y Navar-ros franceses, y por esta razon suelen pwar por uacio-nales, cuando les acomoda, en Espaiia 6 Indias.
  38. 38. 40 BISTORIA D6 L’A.” al homicidio agregaron no sé qtié cosas cow , que hubo de resolverse ed que pasase en Lima. D kis mentas: hízoine dos vestid i dióme dos mil seiscientos pesos 5 ’ c d t a de re- ’ <, i” c 1 1 ‘ PARTE DE TRUJIWO Á i i M A . J ,‘ f ‘ i 1_^__ ’” Partido de Trnjillo y andad& mas ‘de ochenta leguas, entré en la ciudad de Lima; cabeza del opulento Reyrio del P e r d , que comprende ciento y dos cikdacles de Espa- Soles, sin muchas villas ,’vdidté y ’ odio obis- pados y arzohipados, cientb ’tre’inta’y’ seis cor- regidores : las audiencias reales de Valladolid, , Granada Charcas, Quito , Chile y la Paz : , tiene obispo, iglesia catedral, parecida á la de Sevilla, aun que no tan grande, con cin- co dignidades, diez canónigos , seis racidnes enteras, y seis medias; cuatro curas: siete parroquias: doce conventos de. frailes y de , inoiijas ocho hospitales, una Iiermila ( iriqiii-
  39. 39. ñkdNJA ALFEREZ. 41 sicioii y otra en Cartageiia ) y universidad:tiene virrey y audiencia real que gobierna e lresto de1 P e r ~ , y otras grandiosidades (1)D í mi carta á Diego de Solarta mercadermuy rico, que es ahora cónsul mayor deLima, ¿í quien me remitió mi alno Juan deUrquiza: el caal luego me recibió eu sucasa con mucho agrado y afabilidad, y ápocos dias me<entregó su tienda, y me se-Caló seiscientos pesos el aíio: y alli 10 fuihaciendo muy á s u agrado y contento. $1 cabo de hueve meses me dijo que bus-case mi vida en otra parte: y fué l a causaque tenia en casa dos doncellas hermanas d esu muger, con las cuales y sobre todo conuna que mas se me inclinó, solia yo mas ju-gar y triscar: un dia estando en el estra-do (peinandome acostado en sus faldas, ytal Cual le describe aqui la Monja Alferez, se dividiódespues en tres vireinatos y una presidencia indepen-diente. Los vireinatos. son el del Perili, Santa Fe yBuenos Aires, y la presidencia la del reino de Chile,que tarnbien se hizo mas tarde independiente del go-bierho de Lima, á escepcion de la plaza de Valdivia éislas de Chiloe y Juan Fernandez que recibiao en ladltirna época de la denuminacian espaíiola socurrob y situados de Lima.
  40. 40. 42 RISTORIA DE LArndándole eii las piernas, (1)lleg6 acaso A tlnareja por donde nos rió y oyó á ella que medecia que fuese al potosí , y buscase dinero yDOS casaríamos. Retiróse, de alli á poco me , ,llamó me pidió cuentas, despidióme y ine ,fuí . Hallibame desacomodado y muy remotode favor. Estahanse alli entonces levantandoseis compaiiias para Chile: yo me llegue áuna, se& plaza de soldado y recibí lue-go dos cientos ochenta pesos que me dieronde sueldo. M amo Diego de Solarte que i , ,lo supo lo sintió mncho que parece no lodecia por tanto. Ofreciórne hacer diligenciascon los oficiales paraque me borrasen la pla-za, y volver el dinero que recibí; y no vineen ello, diciendo era mi inclinacion á andary ver mundo. E f i n , asentada la plaza en nla compaiiia del capitan Gonzalo Rodriguez,parti de Lima en tropa de mil seis cientoshombres, de que iba por inaestre de cam- ,p o Diego Braba de Sarabia para la Ciudadde la Concepcion, que dista de Lima unasquinientas cuarenta legnas . ( i i No es, como se verá mas adelaiite, la iiltima vezen que esta rnuger singular tiene el capricho de ena-morar doncellas, seese porque llego hacerse ilusioo queera hombre, 6 ya sea que se valia de este ardid pararecatar mas á las gentes su verdadero sexo.
  41. 41. MONJA ALFEREE 43LLEGA Á L A GONCEPCION DE HAZLA ALLI - SU kHERMANO : PAS4 Á >PPICABI , E EN L A BATALLAD E VALDIVIA, GANA UNA BANDERA ; RETIRASE AL NACIMIENTO : VA A L VA5LE DE PUREN-VUELVE h LA COECEPCION, MATA DOS) Y Á Su PROPIO iIERHAN0. Llegamos al puerto deveinte dias que se tardó en el camino: escindad razonable, con título de noble y leal:tiene obispo. Fuímos bien recibidos por lafalta de gente que habia en Chile. Llego lue-go órdeii del gobernador Alonso de Ribera(1) para desembarcarnos, trAjola su secreta-- (1: Ese célebre gobernador era, como aseguran,Ovalle, Funec y otros bistoriadorec de América, un sol-dado valiente, aguerrido y esperimentado en las guer-ras de Flandes y de Italia, por cuyas relevantes pren-das fue mandado desde Espafia á gobernar el reinode Chile, en las apuradas circunstancias en que se ha-llaba y ácia el año de 1605 en que llegó: mas habiétr-
  42. 42. 44 lfIS?ORfA DE LArio el capitan Miguel de Erauso. Luege q u eoí su nombre me alegré, y vi que era mihermano: porque aun no le conocia, ni ha-bia visto, porque partió de San Sehastian pa-r a estas partes siendo yo de dos afios, te-nia noticia de é l , y no de su residencia. To-móla lista de la mente, fue pasanao y pre- (0giintando d cada uno su nombre y patria;dose casado sin re~allicencia en aquel pias con una se-ñora Aquilera, fué destituido de su empleo, y rnanda-do ri aobernar la provincia de Tucaman. sucediéndoleen el gobierno de Chile ,su antecesor,Don Alonso Gar- cia Remon. MantiiveseRfbera en el TuCarirah hasta 1611.De$fun¿ada la ciudad de S, ]bao de l Ribera en el valle ade Londres, 6 incorporada 3a de Madrid de las Juntasá la de Esteco, que trasladó A mas ventajoso sitio. Estegrande hombre fue tambien elh a n &1 servicio personal de los IndCos, y el)que fundóel d6legio conciliar de Loreto, primer establecimientoliterario que tuvo aquel Dais, cuyo mando dejó con g e -neral sentimiento de sus naturales, por el tiuo,aciertoy jwtificacion con que los gobernó. No fue hasta el afiode 1612 que tomó por segunda vez las riendas del go-biernb de Chile, que mantuvo hasta su muerte. No sesabe á cual de estas dos épocas de Ribera se refiereaqui la Monja Alferez, pero es de creer sea 6 la de 1605,por cuanto veremos mas adelante citar al gobernadorGarcia Remon, el c u a l , como se ha dicho, gobernótambieo dos veces en Chile: una antes que Ribera Jotra despues del primer gobierno de &e
  43. 43. MONJA ALFEREZ. 45 ,llegando 4 mi y 1oyendo (mi nombre y ya-,tria, soltó lacpluma y metabrazó, me f &haciendo preguntas jpor su padre, madre,hermanas, y por su hermanita Catalina la.monja: frii á todo respondido como podia,,sin descubrirme ni caer él en ello, Fué,pro,siguiendo la lista3 y en acabando me lleyó& comer á j sü casa, y m e senté á cbmer,Díjome que aquel preside Paicabíiera de maldos (1) : que éL hahlariaque mes mudase la plazá, .Subió al gober- ,nador en comiendo llevándome consigo : lqdi6 menta de la gente que venia, y pidióle,por merced que mudase á su cornpacía á un ue venia alli de su tierra, qae sto otro de allá desde que salió.Mandóme entrar el gobernador,, y viendo- m e , no sé porqué, dijo qPe no me podia,mudar. Mi ,hermano lo sintió y salióse. Dealli á un rato llamó á m hermano el go-, i bernado, y le dijo que fuese como pedia. j Asi yéndose las compaiiias, quedé yo con , mi hermano , por s u soldado comiendo á su ( 1 ) Pueblo de Indios situado en la costa de laboca del rio Tucapel, cerca de doode dieroo muerteJos Araucaoos d Pedro de Valaivia conquistador delreino de Chile.
  44. 44. 46 IIISTORIA DE T, s mesa casi tres aííos i sin haber da& e ~ ,ella. i Faí con 61 a@nast vecesirlrrbasaideiiina cla- tenia; y d e I ia;hí,algunas otras, sin 1&l G i él, alnanzci tí saberlo, al+ dijome que alli no entra- me cogi6 otra Yez! + espero- 1 * embistió al1@ ciiitarazos inam : ~fiieine,, f6szcaso de7 ído wpdió el, capitali Don} n , y inzttió *paz!:pero yo i1né hube d e - e h t d en. San.. Franciscotemor dP,i goheriiadtm,. que e&* fuerteld estuvo en esto, aunque m a s mi) herma-:no<intercedió, hasta qab vino. t b kiestwrantd,eii Paieabi p esttwe alli ltres)ra6dr Hribe def.salik 6 Paicahí , 3nalmente el gobernador Alohso de Sarabia,.(1) con todas las compaiiias ,del Chile X ! X (1) No consta este gobernador en la iista que po-ne Alcedo en su Dicciouario Geográfico de America,ni suena por este tiempo en la historia de Chile deOvalle. Es pues de suponer que esté equivocado e lnombre, y sea Alonso Garch Remoo ,5 quien ha-llaremos nombrado mas adelante eu esta historia.
  45. 45. 1(16XXA A L F E R ~ Z 47támos otros ciiantos con 61 y alojamonos en ,los llanos de Valdivia en campafia rasa, ciirco mil hombres, con harta incornodidacl. Toma-ron y asolaron los Indios la dicha Valdivia: sa-limos á ellos, y batallamos tres 6 cuatro vecesmaltratándolos siempre y destrozando : perollegadoles la vez iiitima Socorro, nos fue,mal, nos mat aron mucha genie, capitanes, yá mi alferez, y se llevaron la bandera. Vien-dola llevar p a r timos tras ella yo y dos-sol-dados de á caballo por medio de la gran ,multitud, atropellando matando, y reci-biendo daiio: en breve capó muerto uno delos tres: prosegriimos los dos : llegamos á labandera, cayó de un bote de lanza mi com-pañero: yo recibí un mal golpe en una pier-,na, maté al cacique que la llevaba y qui-tésela, apretando con mi caballo, atropellan- d o , matando, é hiriendo á una infinidad, pe: ro mal h e r i d a , pasado de tres flechas y de una lanza al hombro izquierdo, que s e d a mucho. E n fin llegué á mucha gente, y caí luego del caballo: acudieron algunos y entre ellos mi hermano á quien no habia visto, y me fiie de consuelo. Curaronme, y quedamos alli alojados nueve meses. Al cabo de ellos mi hermano me sacd del goberna- dor la baiidera que yo gané, y quedé Al-
  46. 46. 48 . TYICTORIA DE %A ferez de (14 oompaiiía d e p D reno, l a cual poco tiempQ dgpnes se di6 au y Bfaiih, en la Continua- paiia , liegandoql afio de 1608,dice losiguiente ,, Los, ,% Araucaoos se al de ellas se did en el val%@,, de Puren, en la cual los indios mandados por Cau-!,, polican (el Segundo), acometiero,, los Españoles que los hicieron fe , ron muchos de ellos, hasta que a , , cisco Perez Wávarrete capitan d e mucho valor, quiui ,,, tóia vida de una lanzada al general de IQS enemigop,,,.,, y les arrancó la victoria de entre las manos PO-. niendolos en huída , y dejando ,el campo sembra-,, do de muertos. En todas estas batallas se halló Cá -”,,talina de Erauso natnral de San’seb’astian en la pr@,, vincia de Guipuzcoa, la cual militaba vestida de s o i ~ ., dado, y llegó a l grado de Alferez,%y ) desp,, vid A Madrid á pedir el grado de Capitan.,, timonio de sus gefes justificó haberse hallado s i e d,, pre en los primeros encuentros, y hab?r acome tidb, a l enemigo con la mayor intrepidez y valor. Las ,,~ heridas que tenia en todo su c w r p o justificaban ple-,, namente estas relaciones , Resulta de aqui que esta ,batalla fue, A ’lo que se c r e e , en el año de r608,l cual está de acuerdo con el Órden cronoldgico qu% n
  47. 47. MONJA ALFEREZ. 49 batalla de P u r e q donde rnurió ,el, dicho mi ca- ~ t a i i ,y qde& .yo conrfieis meses tenieiido eii ell6s vatias ericuen- tros con losfeiiemigios, con varias heridas de flec;has; *en uno. de, los cuales me topé con qn capitan ,de Indios, ya cristiano, llamado- I h n Frapcisco Qu?spiguanc que #nos traia biwi iriquietos mas que nog to &x+rihé del ,caballo 3 .me,trindió., flothi- ce al puhto colgar despuec sintió pnuclio e l gohembdar,que de-iseal~al Eiabei.lo,qisto vivo, $ d" to. qo me di6 la,,co,wpaiíia, ,; pitan Casadevante reformán.tiéndoineia para la primera ocasimi. D e alii se retiró la gentq, cada compafiia ri. su pre- y yo ,pasé al Nacimiento4 buena solo n lo demas una muerte, a hora ea, la mano. (1) se sigue desde el priiicipio en el r n a ~ ~ u ~ c r i t o esta de historia j si bien gp )o está con la fé del bautismo y entró á la edad-de cuatro años, y no salió de él hasta los quioce. ( I ) El pueblo y fortaleza del Nacimiento , situa- do á la otra parte del rio Biobio, fue quemado y destruido por los indios Araucanos en el año de 4
  48. 48. 50 Alli estuv&pocos <dias, porcpe t8ino luegb: dl maestre de campo Don Alvaro Nuíiez de Pineda, con &den del gobernador otros presidios hasta 0c1 de fi caballo para el ~a los cuales .fiii yo, con otros oficialcs y ca- p¡ tanes ; & donde fuimos e hicimos muchos da, -Tios, taIas y quemas en sembrados, en seis espnes el gobernador Don Alohso de Ribera ni@ di6 licencia para volver á la Con.cepcion, y volví con m plaza en la compa- i-fria de Don Francisco Navarrete , y alli estuve. Jugabs conmigo la fortuna las dichas en-azares. Estábame quieto en l a Concepcion y hallándome un dia en el cuerpo de guardia, entréme con otro amigo alferez en una ca- sa de juego alli junto : pusímonos d jugar, fue corriendo el juego, y en una diferen- cia que se ofreció, presentes muchos al re- dedor, me dijo que mentia como un cor- nudo: yo saqué la espada y entrésela por el pecho: cargaron tantos sobre m i , y tan- tos que entraron al ruido, que no pude mo- verme: teníanie en p a r t i c ~ l a r asido un ayu-1601.Colo existian en el tiempo que habla l a Mon-ja Alferez algunas barracas para la tropa defendidasde un foso coi1 uwa estacada.
  49. 49. MONJA ALFEREZ. 51 dante: entró el auditor general Don Francisco de Perraga y asióme tambien fuertemente, y zamarreábame haciéndome no sé c p é pregun- tas; y yo decia que delante del gobernadordeclararia : entró en esto ini hermano, y di-jo,e en vascuence, qrie procurase salvar la vida: el auditor me cogió por el cuello de la ropilla, yo con la daga en la mano le dije que me soltase : zamarreóme: tiréle ungolpe, y le atravesé los carrillos: teniame aun: tiréle otro, y me soltó ; saqué la espada, car-garon mnchos sobre m i , me retiré ácia lapuerta, habia algun embarazo, y salí, en-tréme en San Francisco que es allí cerca, ysupe que quedaron muertos el alferez y elauditor. Acudi6 luego el gobernador DonAlonso Garcia Reino11 (1): cercó la igle- si? con soldados, y asi la tuvo seis me-ses. Echó bando prometiendo premio á quienme diese preso, y que en ningun puerto se ,me diese embarcacion y avisó á los presidiosy plazas, 6 hizo otras diligencias: hasta que ( I ) Esta segunda cita del gobernador Doo AlonsoGarcia Rernoo, que como se ha espresado ya sucedió áRibera, prueba que l a primera vez que nombró 6.este la Monja Aiferez, se referia á id época de sup i e gobierno. rmr *
  50. 50. 52 I I I S T O ~ Inc IA ~ lo ciira todo: Tue tern-I e irii tercesiones, y sc yiiitaron las párdias, fne de= sando el sohi-esaito y fue quecl~iidoiiiemas qcie cleshaogdclo, iiie fiii hallando amigos que nic visitaron, se file cayendo en la urgente pro- vocacioii cleadc el principio, y el aprieto eiicadenado del lance. A rste ticiripo, y entre otr día Don Siiati de Silva iiii amigo, alferez vivo, y me dijo cpe Eiabia tenido unas pa- labras con Don Francisco de Rojas, del hB- hito de Santiago, y 1 Eiabia desifiado para 0 aquella noche a las once, Iirvando cada iit10 ri un amigo, y IJIT~ él 110 tenia otro para eco sino á mí: yo quedé u h poco -suspen-5 0 , recelando si Iiabria alli forjado algunat r e t a para prenderilie. Éi, que lo advirtió, me dijo: si no o$ parece, no sea: yo me iré solo, que Li otro yo no Iie de fiar mi:lado: yo dije i que en qué reparaba ? yacepte. E n dando l a Oracion, salí del convento y-ine f u í á su casa: cenainos y IiaBlamos[basta las diez, y en oyendolas tomamos las espadas y ctpac, salimos luego al puesto se- ríalado. Era la oscuridad tan suma, que no nos veíaiilos las manos: y advirtiendolo yo )
  51. 51. MONJA ALFEREZ 5, 3hice con m amigo, que para no descono- icernos en lo que se pidiese ofrecer, nos pu-siésemos cada uno en el brazo atado su len- 05 dos, y dijo el uno, cono- E por Don Francisco de Ilojas,i Don Jrian de Silva ! Don Juan respondió:q u i estoy, Metieron aiiihos niano á las es-padas, y se einbistieroa, mientras estábamosparados el otro y yo: heron brc.gando, yi poco rato sentí que SP sintió mi amigo tde puntal que le Jiabia entrado : piasenie lue-go á su lado, y a1 punto el otro al ladode Don Franckco: tiramos dos h dos, J ibreve rato cayeron Don Francisco y DonJuan. Proseguimos yo y mi contrario bata-llando; eiitréle yo una punta por bajo, ce-gun pareció de la tetilla izquierda, pasan-dole segun sentí coleto cle dos antes, y ca-yó. i hh traidor, dijo, cine me has muer-to ! Yo quise iheconocer el habla de quienyo no conocia; le pregunté quien e r a ; dijo:el capitaii. Miguel de hrauso: yo me que& , atónito. Perlia á voces confesion y pedíanla los otros fui corriendo á San Francisco, y envié dos religiosos: los confesaron á todos: los dos espiraron lucgo. A ini hcrinano lo llevaron casa del gobernador, de yuieil
  52. 52. 54 RtCTORIA DE L Aera secretario de guerra : acudieron ttn md-dico y cirujano d la ciiracion, hiciemn cuan-to alcanzaron: en breve Eiízose la judicialpreguntándole el hoinicicla : él claina ba pmun poco de vino, el doctor Robledo se loiiegaba, diciendo que no convenia, 61 por-fió: el doctor negó: dijo 61: mas cruel andausted conmigo que el alferez Dirrz, y deahi á un rato espiró. - + Acudió en esto el gohernador á cercarel convento, y arrojóse adentro con su guar-dia: resistieron los frailes con su provincialfray Francisco de Otalora, que hoy vive enLima : altercose mucho sobre estó, hasta cle-cirlcs resueltos unos frailes, yue mirase bien,que si entraba, no habia de volver á salir,con lo cual se reportó y retiró, dejando lasguardias. Muerto el dicho capitan Miguel deEraiiso, lo enterraron en el dicho conventode San Francisco, viendolo yo desde el coroi sabe Dios con qu6 dolor ! Estúveme alliocho meses, siguiéndose entre tanto la cau-sa en rebeldia, no dáildolne lugar el nego-cio para presentarme. Hallkine ocasion conel emparo de Don Juaii Poiice de Leoh, qiieme dió caballo y armas, y avi6 para saEirde la Coticepcioii, partí ci Valdivia y 2 Tu-caman.
  53. 53. U U M A ALFEREZ, 55. CONCEYCIOX Á TUCAMAN. 1 mar, pasando grandes trahajagua, que no hallé en todo aquello por allí,topéme en el camino con otros dos soldados Ade mal andar (i)> y seguimos los tres elmino, determinados á morir antes. que de-jarnos prender. Llevábamos nuestras -caballos,armas blancas, y de fuego, y la alta pro-ridencia de Dios. Seguimos la cordillera ar-xiba por suhida mas de tretopar en ellas ni en otras trduvidimos, un bocado de pan, y rara vesagua, algunas yerbezuelas y animalejos al- ,guna raizuela de que nos mantener, Y ( I ) Esto e s , fugitivos como ella por alguna fe-churía de mane pesada.
  54. 54. 56, RICTORIA DE Z.4 :tal ó cual Indio que hnia (1). Hubimos dematar uno de nuestros caballos y hacerlo-tasajos, pero hallimosle solo huesos y pelle-jos : de la mis?! su poco caminan-d o , fuimos h$&ndo &e los otros,quedándonos á pie y si!i podernos tener. E n -tramos en una. tierra fria, tanto, que noshelihamos : topamos dos hoinl>res arrimadosen una peiia, y nos alegramos : fuimos iellosparte de Am6iii3i, era Buenos kircs quien surtia : d eellos á Chile del Perii , hacibodoios pasar por ladillera de los Andes. Algunos de los que morianen esta penoia jornzda, quedaban de un afio paraotro en la posicion que describe á esto6 dos muertosDofia Catalin? ,como yo mismo he visto algunos enel afin de 1809, en que hice por tierra el viage deBuenos Aires á Chile para pasar á Lima.
  55. 55. idONJA ALFEREZ. 57 ,riiiiíM&nos a una pesa .ei rriio de nosotrosno $ d o masqi y espir&. Seguimos 10s dos,y el &a &@ente, como%*& cnatro de‘ las mi wmpaiiero llorando se dejcicaer ‘sin poder mas andar, y espiró. Lehallé ew la *faltriquera oc seguí mi camino sin v e r ’del arcabuz y> del pedazoquedaba., *esperando lo mi a seve mi aflccion, cansada, des-calsada y laqtimada de los, pies. Arriindme5 un Qrbol llorE pienso fue la primera vez:rezé el rosario,’ eiicomendindome Q l a San-tísima Virgen,’ y al glori José su es-.poso: descansé un poco: á levantar’y’; eaminar, parece salí del reino de Chi- il e , y entré en el de Tacaman, segun el tem- reconocí. ( ) 1;árboles, debid sentir una diferencia notable en.el t p - abia ya atravesado la cordilkra i mas desde este pnrage ácia el itd-’ amente buen temple, sino tambienc a l o r , que es lo que aqui qiiiere dar A entender. Enl a s faldas de las cordilleras de Ametica, se encuen-tran en muy corta distancia t r e ~ cuatro t m p e r a - dmeotoc distintos, como sucede en l a s inmediacionesdel célebre cerro del Potosí.
  56. 56. 58 HISTORIA DE LA F u i , caminando, y , la maiiaaa siguien- te rendida en aquel suelo del cansacio y Iiam- Me, vi venir dos hombres á caballo :,ni supe si afligirme, ó si alegrarmej no sabiendo si eran caribes, ó s de paz: preveiií mi arca-% i birc sin poder con sél. LlegaTon, y me pre-ri guntaron á donde iba por alli tan apartado. Conocíles cristianos, y vi el cielo abierto. Díjoles que i b a perdido, y I no sabía donde estaba, y que +me hallaba rendido y muer-to de hambre, y sin fuerzas para levahtar- nie. Dolieronse de verme, y apeáronse die- ,ronme de comer lo que llevaban: me su-biércin en un caballo, y me llevaron á unaheredad tres leguas de allí, donde dijeron estal~a su seiiora, y llegamos como á ,las cin- co tle la tarde. I E r a la seííora una mestiza, hija de E -S ,paíiol y de India viuda, buena inuger que ,vieiidome y oyendo mi derrota y desampa-+o, se condolici y me recibió bien, com-padecida ine hizo luego acostar ea razonablecama, me di6 bien de cenar, me dejóreposar y dormir, con lo que me restauré.L a mañana sigriiente me di6 bien de almor4zar, y me di6 u n vestido razonable depaiio viéndome totalmente falto fue asi tra-,~tandome muy hieu y regalándome mucho.
  57. 57. MONJA ALFEREZ. 0 59 comodada, y tenia rniichas bestias y ganatlos;#y bonio parece alli pocos Espaííoles, iparec ció para una hija. / c Al cabo de ocho dias quealli estuve,me dijo la buena rnuger, que me quedasealli para gobernar su casa. Yo mostré gran-de 4estimacion de la merced que me haciaen mi descarkío, ytofrecime á servirla cuan-tabien yo alcansase. A pocos mas dias, medió 16entender que tendria á bien que * mecasase con s hijas que alli consigo tenia, ,la ucual bra inuy negra.*y fea como un diablo,inuy contrariafdel mi gusto , qiie fue siem-pre de buenas caras (1). Mostréle grande ale-gda de tanto bien sin merecerlo yo, ofrecién-dome sus pies para que dispusiese de m ,i dquirida en clerrata: Faí que supe: vistióme muy francamente cti casa y .* . t (I 1 Ya en otra nota se ha manifestado esta incli-nacion singular de esta rara muger , qiie aun hablan-do de buena fe cno sus lectores, parece quiere llevaradelante su mania de pasar por hombre, afectandouna pasioii decidida por el bello sexo.
  58. 58. 60 BISTOBIA~DE LA *fy alli estri+e otros dos rolesbs, dilatando elefecto cba varios pretestwj hasta que no bpu-.de mas, p toipando una Aula me parti?no me han visto mas. . S u c e d i h e en,este tiempocaso á esta manera: y f u e , que alli estuve entreteniendo á miIndia, me amisté casualmenke *aon el secreta-rio del obispo, el cual me festejó y llevóá * su casa varias. veces, y d *jugamos, y vine i 16 ititi*otlti&í.rute allí tamhim con Don -Antoj ,160 de Cervantes canúiiigo d$ aquella igle- 1 ,sia y provisor del chispo, * e l cual t a m]Gen se 1110; inolinó, me ,convidó, varias ve-ces * a ,.oomer, g ruitfc) fiiialincnte á !,de-,elararse, dioiddome, quci tenia una sobrinaen casa, mocita de iiii edad, de muy rele-,vantes prendaq<.ycon htren dete , y q u e , !eahabia pareaiclo bien desposada conmigcs que tanibien l h h i a agradad e muy renddo al favor y:& y.parecióme bien, ine envió un ves- tido de terciopelo bueno , doce camisas, seis pares de-mlzones de m a s , unos cuellos , clr: holanda, una docena ,de lenzuelos y dos cientos pesos en una fuente, esto de regalo y giianteria, no entendiéndose nada de dote. Yo lo recihícon maclio agrado y estimacion,
  59. 59. MONJA ALFEREZ. 61 ptiesta lo $mejorqtie stipe, re- ¡ida" á besarle la mano ,.y PO- es.*:Oculté 10 que pude á la ,Itdia y en lo demas le Sdí á entender. que erapara solemnitar *!el casamiento con su bija,de cpíe aquel cabaklero habia sabido, y esti-maba mucho habiéndoseme inclinado. Y has- Particlo de Tucafian,. com9 cTije; enderecé ácia el Potosí que dista de allifcomo unas qui--nientas cincuenta leguas, en que tardé mas detres meses , caminando por tierra fria , despo- hlada por lo mas. Topé, á poco andado, un , soldado que tiraba ácia allá , y me alegré y nos fuimos juntos. D e alli á poco, de unos baíios q u e estaban en el camino, nos salieron tres holibres con monteras y escopetas, pidiendo
  60. 60. 62 .BISTORTA DE Wlo que llevdsamos ; no h u h o ~ m d ode detener- acerles creer queno llevábamos "3: : hribiinos de apear y hacerles cara,tirámotios unos á otrosi ellos erraron, y.caye* otro partió huyendo : volvi-mos á montar i cabacadno.. Finahente andando mucho y pasadobcvaripsafanes, llegamos pasados mas de tres meses, alPotosí, entramos sin conocer nadie, y cadauno ech6 por su lado haciendo su diligencia.de los Charcas, acomodér a las Charcas, y fuese alli tambien m amo. iA poco da .negados,.se le ofreció á mi,amodisgusto1 y ciertas contiendas con unos horn-bres , en que, hubo reyertas ,<*prisionesy ,em- Vnelto al Potosí, acontecid alli poco despvesel alzamiento de Don MOOSO Ihaííez, siendo cor- ,regidor 8Don Rafael Ortiz del hábito de SanJuan, el cual juntó gente para contra los al-
  61. 61. MONJA ALFEREZ. 63-irados 1qne%eranmas de ciento 1 entre la cual fui y o , y saliendo á ellos los encontramos en la calle de Santo Domingo una noche: pre-guntándoles el corregidor en voz alta i quiere vive ! no respondieron, y se retiraban : vol-vi6 á pi-eguntar lo mismo: y respondieron algunos :. La Libertad : dijo el corregidor, ymuchos otros con el, Viva el R e y , y avan-zó B ellos, signiendole nosotros á cuchilla-das y balazos, defendiendose ellos, al mis-mo tiempo : fuimoslos apretando en una ca-lle, cogidas las espaldas por la otra boca, ycargám Q S ~ O Sde manera, que se rindieron : yescapados algnnos prendimos treinta y seis yentre ellos el Ibaiiez: hallamos mnertos C ~ Cellos siete, y de los nuestros dos : heridos mu-chos de ambas partes. Dióse tormento al- ,gunos cTe los api-ehendidos y confesaronpretender alzarse con la ciudad aquella no-che. Lev antáronse luego tres ,compaiiias de ,gente vizcaína ,y de las montaíias para guar-da de la ciudad : pasados unos quince dias sedi6 horca á todos ellos, y c p d 6 quieta laciudad. De aqui por algo q u e acaso hube de ha-c e r , 6 acaso por. algo antes hecho, se me di6el oficio de ayudante de sargento major, queestuve sirviendo por dos aiios. Alli en el Po-
  62. 62. 64 UTSTORIA DE. Ziltosí estando Grviefido , di6 órclew el$igobern+ dor Don Pedro de Legui, del hábito de Santia-go, para levantar gente para los Cbiuiicas y elDorado, polhcioii de Iiidios de guerra, qni-nieiita3 leguas c k i Potosí, tierra rica d e oro. y deipedreria. (1 1E r a maestre de campo Don Bar- .tolome de Alba > puso en éjecadiob aL apres-to y l a partida., y aviado todo nos partimosdel Potosí á los ,veinte diasBorado.de que aqui Qabla. De contaho no parece tra-tar delrpaiv derMaqua 6 Conp? d e s l a Nueva Ebtrema;LBs relacidnes irna2inakias de Don Juan Blarrinez y lag orgues. LosChuncos det barbara de la*grovincia a prirviriclá de €ara?ia$aéii el P e r h En estas inmediaciones fundaron los Es-paíioles fugitivos de los pdrtidos. t o h de Mendwa,, en i.553, pasarm algunos a Espa- nores y mercedes del empe- sdndo de elloa, voivkron á ar bandos y partidos, con que se destrltyeron;y la fioreaeiite villa que conrdba mds de tres, mil
  63. 63. CAPITULO IX. PARTE DEL POTOSi Á LOS CIIUNCOS. Partidos del Potosí á los Chuncos, llega-mos & un pueblo llamado hrzaga, que era deIndios de paz, donde estuvimos ocho dias ; to-mamos guias para el camino, y nos perdimos ,.sin embargo y nos vimos en harta confusionsobre unas lajas, de donde se despeiiaron cin-cuenta mulas cargadas de bastimentos y muui- ,ciones con doce hombres.habitantes, quedó reducida á la nada, Su posiciongeográfica debe ser ácia los 1 4 grados latitud sur,y 62 grados longitud occidental de Cadiz. Las iome-diaciones de este rio han producido mucho oro en to-dos tiempos, y en uno de sus lavaderos se ha116 la fa-mosa y mayor pepita de oro qqe tal vez ha y r o d wcido la naturaleza; la cual se envió á España en e1reinado de Cárlos V, y pesó cuatro arrobas y libras,Todo parece que inclina 4 c r e e r , que esta sea latierra 4 que se dirigió la espedicion que refiere Do-Ca Cataliua. Solo en la distaucia hay alguna e q u h - i ,cacion la cual podra pertenecer al copista, poco es-crupuloso en eso de,cantidades y nombres propios. 5
  64. 64. 66 BICTORIA DE LA Pasando á la tierra adentro descubrimosunos llanos, llenos de una infinidad de almen-dros como los de Espaíia, de olivares y frutas.Queria el gobernador sembrar allí para suplirla falta que llevál~amos de bastimentos, y 110vino la infanteria en ello, diciendo que allíno ibamos á sembrar, sino á conquistar y co-ger oro, y que el sustento lo buscariainos. Pa-samos adelante, y al tercer dia descubrimos1111 pueblo de Indios, los cuales luego se pu- ,sieron en arma : llegamos y sintiencio ellos elarcabuz huyeron desatinados, quedando muer-tos algun~s.Entrarnos en el lngar sin haberpodido coger un Indio de quien saber el ca-inino. Al salir, el maestre de campo D.Bartoloméde Alba, fatigado de la celada, se la quitó paralimpiarse el sudor, y un demonio de muchacho,como de doce aííos, que estaba en frente i la ,salida encaramado en un árbol le disparó unaflecha, y se la entró por un ojo, y lo derribó,lastimado de tal suerte, que espiró al tercerdia. Hicimos al muchacho diez mil aÍiicos. Habíanse entre tanto los Indios vuelto allugar en iiúinero mas de diez mil: volviinos dellos coi1 tal corage, é hicimos tal estrago, quecorría por la plaza abajo un arroyo de sangrecomo un rio, fuíinosloc siguiendo y matando
  65. 65. MONJA ALFEREZ. 67ha&t pasar el rio dorado. Aquí nos mandó e1gobernador retirar, é hicímoslo de mala gana,porque en las casas del lugar se habian halla-do unos, mas de sesenta mil pesos en polvo deo r o ; y en la orilla del rio hallaron otros infi-nito , llenaron los sombreros, y supimos des-pues que la menguante suele dejarlo allí en masde tres dedos (1): por lo cual, despues muchospedimos licencia al goherriador para conquis-tar aquella tierra, y como é l , por razones quetendria, no la diese, muchos, y yo con ellos,nos salimos de noche y nos fuimos, llegados ápoblado de cristianos, fuimos tirando cada unopor su cabo. Y o me fui B Cenhiago ( 2 ) y dealli á la provincia de las Charcas con alguncsrealejos,,que poco B poco y en breve vineperder (5).- ( I ) Hay alguna exageracioti en esto de que dejabala menguante tres dedos de alto de oro en polvo poraquel suelo; pero todo conspira á hacer creer que Secogia en gran cantidad por aquellos tiempos, segiinlas relaciones fidedignas que se conservan en los ar-chivos del Perii. ( 2 ) Puede ser Santiago, pueblo d e la provincia deCiucúitos, por donde, viniendo del rio de Oro, teniaque pasar carninayd.) ácia la Plata. ( 3 ) Sin duda que perdió estos realejos que dice aljuego, que Dofia Catalina fue siempre apasionada1como lo manifiesta ella misma en e l curso de esta re-lacion histórica de su vida. *
  66. 66. 65 WCTOAIA DE LA-. - - CAPITULO X. PAS.4 L A CIUDAD DE LA PLATA. Pase á la ciudad de la Plata y acoiiiod&wcon el capitaii Doii Francisco de Aganumen ,vizcaino minero muy rico , con quien estuvealgiiiios dias , y clcsacoinodéme por cierto dis-gusto que con otro vizcaino amigo del amo se ,me ofi<ecib; acogiine entre tanto que me avia-ha casa de una seííora viuda, llamada DoiiaCatalina de Chaves, la mas principal y califi-cada, segun deciaii, que habia por alli, lacual, por medio de un su criado con quienacaso me amisté, me prometió acogerme en-tre tanto allí. Succdi6 pues que el jueves san-to yendo a las estaciones esta seiiora, se topóen San Francisco con Doíía Francisca Mar-inolcjo, muger de Don Pedro de hndrade,sobrino del Conde de Lemos, y sobre luga-res, (1) se trabaron de palabras, y pasó Doiia ( 1 ) Quiere decir, sobre lugares de preferenciaen la iglesia.
  67. 67. MOIiJA ALFEREZ. 69Francisca á darle á Doíia Catdliiia con unchapin, leváritandose cle aquí un c i d 0 yagolpamiento de gente. Fuese Doíia Catalina 6su casa, y allí acudieron parientes y coiioci-dos, y se trató ferozmente del caso. L a otraseíiora se quedó en la Iglesia con el inismoconcurso de los suyos sin atreverse á salir,hasta que vino Don Peclro su marido ya en-trada la noche, acompaííaclo de ,Don RafaelOrtiz de Sotomayor, corregidor ( que hoy ,está eii Madrid), caballero dc Malta y cle los ,alcaldes ordinarios ministros con hachas en-cendidas, y la sacaron para su casa.- Al ir por la calle que va cle San Fran-cisco á la plaza , sonó un ruido cle cu-chilladas, al cual e l corregidor partió los al- caldes y ministros, qriedando sola la seíiora coi1 su marido. A. cste tiempo pas6 corriendo un Indio hácia el ruido cle cuchilladas, y a1 pasar por junto á la sefiora Dofia Francisca Marmolejo le tiró un golpe A la cara con cu- chillo ó navaja, se le cortó de parte á par- , te y prosiguió corriendo : lo cual fue tan re- pentino, que el marido Don Pedro por luego 1 0 lo entendió. Entendido, fue grande el al- 1 , boroto, el ruido, la confusion el conciirso, las cuchilladas de nueyo, las prisiones, y to- do sin entenderse.
  68. 68. 70 HISTORIA DE LA Entre tanto fiie el Indio á la casa de la se-fiora Doiia Catalina, y dijo G su merced dentrar: ya está hecho. Fue prosiguiendo lainquietud, y los temores de grandes daíios:hubo de las diligencias de resultar algo, y altercer dia el coregidor se entró *en casa deDoiia Catalina, la ha116 sentada eii su estrado : ,recibióie juramento, y le preguntó si sabiap i e l l era el que hahia cortado la cara á DoiiaFrancisca hlarmolejo, y respondió que sí-Preguntóle quien fne : respondió, nna navajay esta mano: y con esto se salió dejándolaguardias. F u é examinando á la gente de la Casa : lle-g6 á un Indio, atemorizóle con el potro, y e1menguado declaró que me vió salir de casacon aquel vestido y cahallera de Indio queme di6 su seíiora, y que la navaja la trajoFrancisco Ciguren, barbero vizcaino, y queme vi6 volver, y oyó decir, ya eski hecho-Pasó me prendió á mí, y al barbero, nos cargóde prisiones, bien separados y retiiados. Asi pasaron algunos dias, cuando una noche unalcalde de la real audiencia, que habia reco-gido la causa, y preso á ministros, 110 sé porqué, entró en la cárcel y di6 tormento al har-.bero, en el cual él luego declaró lo suyo y lo ageno, con esto el alcalde pasó a mí, y me
  69. 69. MONJA ALFEREZ 71recibi6 confesion: yo negué totalmente saberdel caso: luego pasó á mandarme desnudar yponer en el potro, entró un procurador ale-gando ser yo vizcaino, y no haber lugar portanto á darme tormento por razoii de privi-legio. El alcalde no hizo caso, y prosigui.6.(i).. Empezaron las vueltas: yo estuve firmecomo un roble : iban prosiguiendo las pregun-tas y vueltas, cuando le entran un papel, se-gun entendí despues, de Doíía Catalina deChaves, que se le dió en su mano, le abrióy leyó, estuvo despues mirándoine parado UIIrato, y dijo: quítase ese mozo de ahí. Qui-taronme: y me volvieron á m prisioii, y él ise volvió á su casa. ( I ) Que un alcalde ordinario lego, d e malas en-trañas, y sin asesolarse, cometiera un atentado seme-jante, pase: pero que un juez togado atropellase deun modo tan violento, condenando A la bárbara prue-ba de la tortura, á dos personas esceptuadas por 1 s ley por razon de privilegio de !nobleza, no se com-prende facilmente , sin suponer un interes poco dig-no de un magistrado recto. Que esto no lo era loprueba ciertamente la relacion de la Monja Alferez:pues pudo mas con é l una esquela de Doña Catalina de Chaves que iria acompafiada de alguna fuerte dá-diva, que la ley favorecia en esta parte á los reos.
  70. 70. 72 ktISTORíA DE LA El pleito se fué siguiendo, no sabré >&- cir cómo, hasta que salí sentenciado en diez aiíos de Chile sin sueldo, y el barbero en do-cientos azotes y seis aiíos 4 las galeras. Deeso apelamos agenciando paisanos, y se fué si-pieiidn, no sabré decir Como, hasta que sa-lió un dia sentencia en la real audiencia, e11que me cliero n por libre, y á la seriora DoiiaFrancisca condenaron en costas, y salió tain-bien el barbero: que estos milagros Suelenacontecer en estos conflictos, y mas en Indias,gracias á la bella industria.
  71. 71. MONJA ALFERE s, x PASASE Á LAS CHARCAS. Salido de este aprieto no pude iiienos qiieausentarme de la Plata : paséme á las Charcas( 1;) distante diez y seis leguas de allí. Volvi-me á hallar allí al ya dicho Don JiiaiiLopez de Arquijo, entregóine diez mil ca-bezas de carmros de la tierra ( 2 ) ( x ) La provincia de Chaqianra, que se llama tam-bieh de Charcas, es un corregimiento del Alto Perdque confina por e l norte c o n , l a provincia de Cocha-bamba, por el noroeste con el corregimiento de Oru-ro, por el este con la provincia de Yamparaez, por e 1sueste y sur con la de Porco , y por el oeste con la deParie. Su capital, que tambien. se- llama Chayanta,dista u& diez y seis leguas de l a ciudad de la Plata. ( 2 ) El carnero de la tierra es la Zlania, cuadrúpe-do iiidigeno de la America meridional, muy pareci-do al Camello, aunque mucho menor, cubierto el cuer-po con una especie de lana muy larga. Es animal decarga muy manso, y e l Bnico que los naturales del Pe-rú habian do mesticado antes de la conquista. La as-
  72. 72. 74 HISTORIA BE LApara con ellos, traginar con ciento y tantosIndios. Eutregóme una gran partida de dineropara que fuese á 10s llanos de Cochabamba ycomprase trigo, y moliendolo lo llevase alPotosí á vender, donde habia falta. F u í ycompré ocho mil fanegas á coatro pesos : car-guélas en los carneros: vineme á los mdinosde Guilcoinayo : molí tres mil quinientas, ypartí con ellas al Potosí, veiidiias luego allíá panaderos á quince pesos y medio: volvimeá los molinos: hallé allí molido parte del res-to j y compradores para todo : vendilo todoá diez pesos, y volviine con el dinero en con-tado á las Charcas á mi amo: el cual, vista labuena ganancia, me volvió 6 mandar á lo m s i-mo & Cochabamha. Entre tanto á las Charcas un dia domingono teniendo que hacer, me entré á jugar enuna casa de D. Aiitonio Calderon, sobrino delobispo. Estaban allí el provisor, el arcediano,y un mercader de Sevilla allí casado; sen-pereza de las sierras del Perú y la falta de pastos,hacen á este animal sufrido y frugal, necesario paralos trasportes, á pesar de que apenas carga mas quetres arrobas de peso, y de que hace jornadas muycortas é irregulares.
  73. 73. MONJA ALFERBZ. 75t érne á jugar con el mercader, fue corrieiicloel juego, y á una mano dijo el inercü der queestaba ya picado, envido : dije yo : i qué envi-da! volvió á decir: envido: volvile á ricciri qué envicla ? di6 u olpe con un clohlon tli-ciendo : envido un cuerno : digo y o , qiiierh previro el otro que le queda : arrojó los naipesy sacó ia daga, yo la rnia: asierounos los pre-sentes y nos apartaron, fue mudando dc con-versacion hasta bien entrada l a iioche , salí pa-ra irme á casa, y á poco andado, al volver unaesquina, doy con é l , que saca la espada, y seviene á mí:yo saqué la mia, y nos embestimos:tiramonos un poco, y ‘i poco rato le entréuna punta, y cayó. Acudió gente al ruido,acudió justicia que me quiso prender, yo re-sistime , recibí dos heridas, y retirándomevine á coger iglesia, la mayor. Allí me estuveunos dias, advertido de mi amo que me gnar-dase, hasta que una noche, bien reconocicla larazou y el camino, me partí para Piscobariiba.
  74. 74. 76 HISTORIA DE LA CAPITULO XII. PARTE DE LAS CHARCAS A PICCOBAPBA (1). Llegado á Piscobamba, me acogí ,en casade un amigo, Juan Torrizo de Zaragoza, don-de estuve unos pocos dias; una noche en ce-nando, se arinó juego con unos amigos que ( x ) Hay dos pueblos de este mismo nombre en elPerii. E primero está en el corregimiento d e Anda- lhuailas , y el segundo en el de Conchucos. N o pareceprobable que sea ninguno d e estos dos que se trataaqiii , mrdiante 5 que la distancia que marca d e laciudad de la Plata es de doce leguas, cuando e l pri-mero d e aquellos hay mas d e dos cientas. Lo natu- ral es que e pueblo que nombraba la Monja Alferez lsea Pomabamba, capital d e la provincia y corr egimiento d e este nombre, que linda con los indios chiriqua-nos, v que dista unas veinte leguas d e la P l a t a , de-biendo creerse que el copista ha equivocado su nombreque parece compuesto de puma y pampa, que en len- gua quieliua, cuyo alfdbcto carece d e la letra b quie- , re decir campo del leon.
  75. 75. MONJA ALFEREZ. 77entrarou : sentéme con un portugués, Fernaii-do de Acosta, qrie paraba largo: paró una ma-no á catorce pesos cada pinta: eché cliez y seis .pintas contra él: y viéndolas, se di6 una bo-fetada en la cara; diciendo : i válgame la encar-nacion del diablo ! .YOdije : i hasta ahora quelía perdido usted para desatinarse ? Alargó las manos hasta cerca de mis barbas, y dijo : h eperdido los cuernos de mi padre, Tiréle la ba-raja á las suyas, y saqtié la espada: él la suya:acudieron los presentes y nos detuviéron; se ,compuso todo celebrando y riendo los piquesdel juego: él pagó, y fuese, al parecer bientranquilo. De allí á tres noches viniéndomepara casa, como á las once, en una esquinadivisé un hombre parado : tercié la capa, sa-qué la espada, y proseguí mi camino ácia é1:llegando cerca se me arrojó tirándome, y di-ciendo pícaro cornudo: conocido ee la voz,fuímos tirando, á poco rato lo entré una pun-ta y cayó muerto. Quedéme un poco pensando que haria:miré por allí y 110 sentí quien nos hubiesevisto: fuíme á casa de mi amigo Zaragoza ca-llando mi boca, y acostérne. A la maiiana viiio el corregidor Don Pedro de Menesoc bieii temprano, me hizo levantar y se me llevó. Entré eii la cdrcel y nie echaron prisiones. A
  76. 76. 76 XiISTORIA DE LA cosa de una hora, volvió con un escribano y me recibió deciaracion : yo ncgué saber ta! co-. sa : despiies nie recibieron conlesion ,y negub. Púsnse acusacion, rccibiúse á prueba, hice ini pro!~anea: hecha publicacioii , vi testigos que no COIiOCí. Salió sentencia de inrieite: apelé y niaiidose ejecutar sin e i n b q o . Nallerne a&$- do: entró un fraile & corifesarine: yo me resictí : dl porfió : y" fuerte : fueron lloviendo frailes que me hundiaii : yo hecho un Lotero: visti6ronme con u n hábito de tafctan, y me subieron en n n cabnilo , porque el corregidor , se resoiviú resporidieiicto á los frailes que ie instaban, que si yo queria irme al infierno zi él no le tocaba. Sacáronme de la cárcel ,Ile- váodomc por calles 1 0 conocidas aii acostuiii- 1 hradas por recelo de los frailes : llegué á la horca: cpitrironme los frailes el juicio á gritos y ; rempttjones : hiciéronnie subir cuatro es- í calones, y cl que inas me afligia era un domi- niao , fray Andrls de San Pablo, iquien ha- brá UEI aíio v í , y hable en Madrid en el cole- gio (le Atocha. Hube de subir mas arriba: echáronme el voletin, que es el cordel delgado con que ahorcan, el cual el vercliigo no ine poriia bien, y le dije, borracho poninelo bien, 6 q~iítainelo que estos padres bastan. Estando etr este caso entra corrieiido un
  77. 77. MONJA ALFEREZ. 79posta de la ciudad de 1a.Plata despachadopor el secretario, por mandado del presiden-te Don Diego de Portugal, ( 1 ) á instan-cia de Martin de Mendiola, vizcaino, queque supo el pleito en que yo estaba, y entre-gó en su mano al corregidor nn pliego anteun escribaco, en que le mandaba la audiencia ,suspender la ejecucion de la justicia y remitiral preso y los autos i la real audiencia, quedista doce leguas de allí. La causa de esto fuerara, y manifiesta misericordia de Dios. Pare-ce que aquellos testigos qrle depusieron de vis-ta contra mí en el homicidio del Portugués,cayeron en manos de la justicia de la Platapor no sé que delitos, y fueron condenados &horca: y e s t a d o en ella al pie, declararon,sin saber el estado mio, que inducidos y pa-gados sin conocerme, que hahian jurado falsocontra mí en aquel homicidio: y por esto laaudiencia instando Martin de Mendiola, se con-movió y remitió. Llegado este despacho a talpunto, fue grande la alegria del pueblo com-pasivo. Mandónie el corregidor quitar de la ( I ) Este es el sexto presidente que tuvo la realaudiencia de Charcas, y por lo tanto parece probableque este ciIceso hubiese triiido lugar ácia el año de1613 6 16i4.
  78. 78. 80 RFSLORIA DE L 4horca y llevar á la cdrcel, y remitióme conguardias á la Plata. Llegado allí y visto elproceso, anulado por aquellos hombres al piede la horca, y no resultandc por tanto otracosa contra mi, fuí mandado soltar á los vein-i e y cuatro dias, y estúverne allí otro poco.3 C4PITULO XIllIe PASA d LA CIUDAD DE COCiiABAMBA, Y VUELVE d LA PLATA. De la Plata me pasé á la ciudad de Cocha-bamba, ri fenecer allí unas cuentas del dicho D,Juau Lopez de hrquijo, cou D.Pedro de Chavar- ,ria natural de Navarra, alli residente, casadocon Doiia Maria Davalos, hija del capitan JuanDavalos ya difunto, y de Doiia Maria de Ulloa,inonja de la Plata, en convento que ella allí fuii-dó. Ajostáinoslas y resultó alcance de mil pe-sos contra el dicho Chavarria, á favor del di-cho Aryuíjo mi amo, los cuales luego me en-tregó cop mucha bondad y agrado, me coavi-dó á comer, y me hosped6 dos dias; lnego
  79. 79. 1IONSA ALFEREZ. $1me despedí y partí éndo eucargado de sumuger de visitar de su parte á su madre mon-ja en la Plata, y clarle muchos r e c a d o s ( i ). Partido de allí, Eiiíbeine de detener en co-sillas que se me ofrecieron, hasta Ya el cabo de la tarde, con amigos : en fin parti, y hube de volver á pasar para mi camino por la puer, ta del dicho Chavarria : al pasar, v i gente en el zaguan , y ,sonaba ruido dentro : paréine á entender que fttose, y en esto ine dice Doiia María Davalos desde la ventana: sdiior capi- tan lléveme iisted#consigo, quesquiere inatar- me m marido: y diciendo esto, se arroja i abajo.: á esto llegaron dos frailes, p me dije- r6n :llévela usted, que la halló su marido coii Don Antonio Calderon, sobrino del obispo y , lo ha mQerto, á ella la qniere matar y la tiene encerrada ; diciendo esto me la pusieron á las ancas, y yo partí en ini mula que llevaba. No par6 liasta que á las doce de la noche ],legué al rio de la Plata. Habia topado en el camino á u n criado del dicho Chavarría que venia de la Plata, y nos hubo de conocer por mas qne yo me procuré retirar y encubrir, que avisó á su amo segun la cuenta. Llegado ( 1) VOZ anticuada que equivale 9 mensaje Ó re- cado. L 6

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