• Share
  • Email
  • Embed
  • Like
  • Save
  • Private Content
Historia de la monja de alferez
 

Historia de la monja de alferez

on

  • 996 views

Fuente: http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0000004.pdf

Fuente: http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0000004.pdf

Statistics

Views

Total Views
996
Views on SlideShare
996
Embed Views
0

Actions

Likes
0
Downloads
0
Comments
0

0 Embeds 0

No embeds

Accessibility

Categories

Upload Details

Uploaded via as Adobe PDF

Usage Rights

© All Rights Reserved

Report content

Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
  • Full Name Full Name Comment goes here.
    Are you sure you want to
    Your message goes here
    Processing…
Post Comment
Edit your comment

    Historia de la monja de alferez Historia de la monja de alferez Document Transcript

    • DE L A aD.*CATALPNA DE E E S C R I T A POR ELLA MISMA, fi ILUSTRADA COY NOTAS Y DOCUMENTOS, ? B* J. M.D.F. D. BARCELONA :IMPRENTADE ~OSÉ TAULÓ, CALLE DEL - HOSPITAL NÚM. 63. 1838.
    • DE LA o
    • PRQLOGO DEL EDITOR - S los que acusan 6 la naturaleza ide uniformidad, ó monotonía en su ac-cion la estudiasen en sus portentos, sinnecesidad de apelar á las asfinges y loshipogr~yos, admitir los cuentos pue- niriles que adoptó la credulidad de JulioObsecuente, y Virgilio Polidoro, ha-Ilarian que aquella ha consignado ensus obras la prueba de l contrario, y ocon ella el testimonio de todos los atri-butos de su divino Autor, que apenasacierta conciliar E debilidad de nues- atra razon. Verian que si reproducien-do en general, y en un periodo deter-minado los mismos fenómenos parecedecirnos, su fuerza no envejece sus le-yes son inmutables á sus frecuentes
    • 6 PROLOCO.aberraciones si no es permitido darleseste nombre: vinculó la prueba de laZiberdad ds su accion, Z de s w omnipo- atencia mostrándonos que si el univer-so es por s u eleccion l que vemos, ha- obria podido ser de mil millones de ma-neras diyerentes. y que obrando sinotro obstáculo que el de reproducirseasí propio, cuantas nosotros podemosconcebir y espresar por una serie in-rnensa de cifí.*as numéricas ningunade ellas estaria fidera de Z posibilidad ade szt accion. Y si el órden fisico de la natura-leza se presta á estas observaciones¿que diiwnos del órden moral en queZ s anoinalias los prodigios son tan awtult@licados que mas de una vez pa-recen hacerequivoca y dudom la re-gla general? Para cada mónstruo condos cabezas que la naturaleza ha pro-ducido icuanto.c millares de fenimenosanálogos no prcswta la historia moralde2 honabrre! i Cuántas teniun cí juzgar
    • Pnomrto. 7 por su vusta.capacidacl, por la subli- midad de su inteligencia Aristóteles y Newton ,Lope de Vega y el filósofo de Ferney? Y en otro sentido, si los nnales re- ducidos de ZG virtud noso recen héroes, f que parecen mas que hombres; [que de tigres bajo la misma f o r m a no pre- senta la crónica voluminosa del criinen! L a naturaleza en este órden moral abunda en ejemplos aun de lo mismo de que en e2 órden físico no ha queri- do hasta ahora dar ninguno. Los acé- falos y los andrdginos ó hermafrodi- tas, quimeras del naturnlista son por decirlo así en la historia moral de d a especie humana un acontecimientd co- mun. En cuanto á los primeros, tribus sin nlimero naciones enteras cubren la tierra cuyo esceso de estupidez jus- tijcaria por analogía e2 uso de aquel dictado. pues que tanto vale no tenerE un drgano, como tenerle paralítico ó en un estado de completo rnarasrnoi y
    • R PROT.OFO.-en cuarito ri lo,< segundos, la historia a.& Z s mugeres hombres. que tanto han a escrito, coa ser inmensamente mas re- reducida qup la de los hombres muge-r e s que nadie ha querido escribir, no.deja duda de la certeza de aquella ver-dad; A esta historia ya de suyo inte-r asentisiina me propongo y o aiiadir al-gunas páginas no indijierentes r. dandoú luz la presente obra. Quisiera y o en verdad que mi he-roína hcibiese merecido este nombrepor sus virtudes ;que hubiera utiliza-do las grandes calidades de que Zdotó aLZanaturaleza; que de su claro enten- dimiento, de aquellas disposiciones f e -Zices con que,en las. variadas situacio- iaes de su vida mostró toda la estencion de su capacidad hubiese hecho un uso acertado y noble, ilusirando su sexopor la superioridad de su. razon ;.que su ánimo esforzado y varonil exento.de las manchas de los delitos, renun- ciundo Ú la triste celebridad de jaques,
    • pnncodn. 9e.spa@achines y perdonavidas, se Au-&era esclusicramente empleado sobre eZ campo del honor. en añadir nuevos tiinbres á las .glorias de SLL patria. Maspor desgracia l Dona Catalina de aErauso esta huy distante de ser un modeZo de imifiacion. Mezcla estraña de grandeza y de funestas inclinacio-nes, su valor es las mas veces irascibi-lidad ciega y feroz su ingenio travesu- r a , y sin merecer el nombre de gran-de tiene que contentarse con el de mu-ger estraoidinar*ia y peregrina ,y nopuede reclamar aquetla admiracion,aquella especie de culto que Zas gene-r*aciones reconocidas tributan solo alempleo útil de los talentos, al uso justoy benejcio de l f u e r z a , al heroismo ade la virtud. Sn embargo yo he creido que su ihistoria debe ser publicada j su memo-ria trasmitida á la posteridad, coinoun nuevo ejemplar que aumenta la co-leccion de estos fenómenos raros, yue
    • 10 . PROtbGO.mi merecen escitar la curiosidad d e l j -siólogo .y delJlósofo, como la del hom-bre público. Al notar por ejemplo queen esta rnuger asombrosa la fuerza deszls músculos, l rigidez y dureza de as u organizacion, sus calidades varoni-les llevan consigo la estincion absohtude las pasiones y deseos propios d e s usexo (4) el primero podrá examinar,si estos en la economía animal estánvinculados á la con formacion esternaó interna de ciertos órganos; si enellos debe localizarse su accion, 0 s iteniendo en otro su residencia primiti-va, los estímulos que por lo comun enaquellos aparecen y sentimos son pu- (I) Su castidad es en mi dictámen el punto masincontestable de su historia, y sin embargo DO es crei-ble que la que tan constantemente observó, fue porrespeto á los preceptos del Decálogo. iCdrno por prin-cipios de moralidad pndia respetar el que la prescribesquien con tan poco escrópulo infriogia los que le sigueny preceden? No habia nacido Catalina. de Erauso pararefrenar sus pdsiuiies. La que 110 pareció fué porque nola tuvo.
    • PROLOGOJ 11 ramente simp áticos, en términos que, por decirlo asi, un individuo de la es-pecie humana, con todas las aparien- cias esteriores de su sexo, pueda rea2y verdaderamente pertenecer á otro ; mientras que e lfilósofo observando que esta muger ;estraordinaria no solo se olvida delsuyo en las acciones comu- nes á los dos, sino en aquellas en que esencialmente consiste la diferencia de entrambos, y que Zlega hasta adqui- rir, y sentir Zas inclinaciones y deseos del sexo opuesto (4) deducirá de estefenómeno ideológico y moral, hasta quépunto la i-fluencia de nuestros juicios habituales, y por consecuencia la ac- cion de ta educacion, es decir la de los ejemplos y hechos repetidos son capa- ces de modi$carnos ,de alterar y tras- tornar tos movimientos menos depen- r 1: Resulta de la vida que le guitaba no los hom-bres sino las mugeres, y entre estis 14s boiiitai y 110ida ftd).
    • 12 PROLOGO.&entes al parecer de nuestra voluntud,Zas Zeyes mas mecánicas de nuestra or-ganizacion : deponiendo entrambos ene l santuario del Zegisludor e2 fruto detales y tan interesantes observaciones,que de justicia reclaman su primeraatencion iQué de virtudes malogradasen la sociedad, que de crímenes no des-honran la historia de la humanidadpor los viciosos sistemas, ó el nbando-no de Z educacion! E heroisrno y la a 2atrocidad no son acaso en su orígensino una disposicion á .todo l que es ogrande y desmesurado ; .m problemaque la educacion resuelve en un sentidoó en otro. iCuántos de aquellos queejercitaron á su funesta cegacidad encorromper la moral pública, en vidarlas Zeyes á fuerza de dolosa d¿simula-cion, de rateras trampas y ardides, yque hubo de estigmatizar a l j n el hier-ro de la infamia, clirijido su ingeniopor una buena educacion Jzabrian ser-vido con sus talentos a2 triunfo de la
    • PROLOGO. 13justicia y de2 órden ,al Gen de la hu- manidad!i Cudntos de los que termina- ron en un patíbulo s u aciaga existcn- cia no habrian concluido su honrosa carrera ,d triunfando en el Capitolio, U ocupado la cural de Temis! i Legisladores ! la educacion , la educacion debe ser elasunto mas serio d vuestras meditaciones, como el pri- e mer interés de la sociedad, como la única base de las leyes, que no pueden . tener otra.que lus costumbres p&bZicas, como el único medio de sustraer los hombre$ á las ciegas injluencias del erkeno movedizo y mal seguro que segun 20s primertos ejemplos decide de s u suerte. Aun en las cosas mas pe- queñas seria indigno de vosotros aban- donar á la casualidad lo que la pru- dencia debe dirqir, pero en materia de educacion es un crimen verdadero. Ellu es la que da ú los estados ó miembros útiles y vigorosos cuya vitalidad se co- munica al todo, ó miembros inertes y
    • ti PROLOCO. corz’omnpidos que ó enervan su ac- cion , ó los .aniquilan y disuelven, y asi es com>o ó funda ó destruye la prosperidad de los .imperios. Sobre ella en j n puede únicamente eregirse, hacerse justa ó injusta vuestra autori- dad sobre Ia iiewa, pues es evidente que no podeis . tener derecho á exigir de la que cultivais lo que no habeis sa- bido sembrar. N¿ basta 6 .ratisfacer á vuestra au- gusta y deZicada mision e2 que malpa- gando la mitad de la deuda ‘OS hayais ocupado todos cual mas, cual menoj del hombre, si os olvidais, si ,cérndenais por decirlo a s í á la nulidad y al des- precio la mas Jzchaosa mitad ,del géne- PO humano. Esta + m e sobre la otra la influencia mas decidida y poderosa. Sin perfeccionar á entrambas cada una de las dos quedará muy imperfecta. i Que‘ error funesto ha hecho adoptal. comoe por una especie de maxima ó aforismo incontestable que l estupidez y Z de- a a
    • PROLOGO. 15bilidad sean el triste patrimonio de lasnaugeres? No es la naturaleza quienlas ha dado esa aecedad, que en la cii-da doméstica las hace desde el princi-pio insipidas, y que con grme dañode las costumbres y de Z tranquilidad a p&blica acaba por hacerZas insoporta- bles ,cuando con Z edad desaparece el aimperio de las ilusiones:esos achayrm, esas enfermedades habituales , que agravan la suerte y d paZanca las econvierten en peso de las familias. Lasmas veces iodos estos efectos no sonsino 20s frutos amargos del abandonode toda educacion ,de Z inmovilidad de a un ocio eterno, de la inercia de una vi- da sensual, que dejando las fLlerzas fí- sícas é intelectuales sin aquel ejercicio que las aumenta y vigoriza, vienen á presentar por resultado una triste combinacion : espíritus apocados tími-dos y para nada, en cuerpos en fermdosdébiles y para poco. Digala por lo menos en cuanto á l a ,
    • 16 PROLOGO. parte JCísica Doña CatMlhu de Eru&o, ú quien Z f k e r z a de la neceqidad e c h a n có ,p o r decirlo así, de otra manera, d quien In serie de los sucesos á 4 c 7r arrasti% .TU primer. estravio hiciwora~ contraer hÚbitos duros y con e teinperamento de acero.i Que hombre no pusaria por esforzado y f u e r t e o p ~ niendo ~ ~ resistencia igual al hierro n a del enemigo, ú la hambre, á E sed, J a ú la intemperie ? Estocadas, jlechscaos, naufragios , lanzadas, trescientás te -guas atravesadas por la cordillem deíos Andes sin ten que comer ni he-bcr, donde no efic ntra sino cadúver&yertos por la intensidad delf i i o , trw-bajos y fatigas á que no lzabria sob~e-vivido en el estado de educacion ’ actualuna millonésima parte de tsw srxo,’ a p erias d+n en ella vestigios de su trún-sito ;1‘q7~ehabria sido de.esta mugcr,que seria de todas dirigidas por unacducacion conveniente ? i Cual seria ¿a ,Ize?*nzosiwa,el vigor de ¿a especie entc-
    • PROLOGO. 17 r a vaciada por tales moldes? ¿La veria. mos acaso afeada con esas genera- ciones escuálidas y raquiticas que naci-das para el su i-imimto , af’rastran fhasta el f i n una existencia no inenos inútil qtze dolorosa, y son en las f a m i - Zm un motivo de una ufliccion cons- i tante? ¿seria tan reducido el período de la vida del hombre? i Y quien sabe, bajo de otro aspec- t o , y en cuanto á la energía, de lasfacultades intelectuales y en el órdere moral s i Doña Catalina de Erauso en cuya vida, cdn no haber tenido otra escuela que ranchos y gnritos , apare- cen multiplicadas pruebas de s u nzrscha agudeza y vasta capacidad, en cuyapluma al traves de la llaneza de su de- sen fadado estilo se drscubren soZtfrw’a, propiedad, concision; claridad, las pri- meras dotes de i ~ n abuena narracion. iQuien sabe repito ,si cultivado s u ingenio por la educacion no habria si- do dirigida por la piedad una santa 2
    • 1s PROLOCO.TerPsa de JPSILS, inclinada á la elo-caencia y lq politica ulza Aspasia,exaltada par e l entusiasmo patriáticouna Porcin, tí ctada á lu literatura unaStael? i Qisé de graves consideracionesp a r a el Legidador que con este espirituezninina las hechos, los materiales quele suministra la historia de tales fenó-m2enos Para promover este exámen, y !llamar sic atencion, harto mas que pa-r a contentar una curiosidad estéril, Ópara ofrecer un pasatiempo á los lec-tores frívolos y ociosos Ize creido con-veniente dar ci luz estu obrilla que f e -lices casualidades unidas al deseo de serútil, de mostrar á mi patria cuanto meinteresa lo que puede aumentar sus glo-rias 0 contribuir á su instruccion, mehan puesto en estado y estimuludo ápublicar. con los documentos y notasque la uconapañan. X
    • 1 A DE LA CAPITULO PRIMERO.SU PATRIA 1 PADRES 1 NACIMIENTO 1 EDUCAClON, FUGA Y CORRERíAS POR VARIAS PARTES DE ESPAÑA.Nací YO DONA CATALINA ERAUSO la DE envilla de San Sebastian de Guipuzcoa, en elaño de 1585: (1) hija del capitan D Miguel . (1) Consta por su partida bautismal (riúmero I delApéndice) que nació en el de 1592. Despuec de recibi-do este documento, notando, una diferencia d e sieteaños, que el manuscrito se lleva adelante en todas lascitaciones hasta el ailo de 1603, traté de salir de lasospecha que iieg6 á causarme, si estaria dicha parti-da equivocada, haciéndola reconocer de nuevo en e[libro primero d e bautizados de la parroquia d e san Vi- *
    • 30 RISTORI-4 DE LAde Eraiiso y c e cloíia María kerez de Galar- lraga y Arce, naturales y vecinos cle dicha vi-lla (1). Cririroriine mis padres en su casa con ~ ~~ -cente MBrtir de la ciudad de san Sebastian, que se ha-lla a l folio 2 1 ;y habiéndose encontrado que es en efec-to la trigé5ima-séptima d e dicho año de 1592, es vis-t o que no hay conformidad entre ia relacion d e laMonja Alferez y este documento auténtico ,que apare-ce sin enmienda ni tcstadura alguna que autorize l aduda. Por el reconocimiento escrupuloso que se hizoesta segunda vez del referido libro, que siendo el pri-mero de bautizados desde que se erigió dicha parro-quia, dió principio en el afio de 588; resulta que fue-ron bautizados en ella, en 1590,Juanes de Erauso, en159i, Isabel de Erauso, y en f592, Catalina de Erau-so: todos hijos de Miguel d e Erauso y d e Maria Perezd e Galarraga su Muger ,y d e consiguiente hermanoscarnales. No aparecen en éi las partidas d e otros her-manos qur tirvo Dofia Catalina , y sefialadamrnte Ma- ría Juana y Jacinta de Erauso; d e cuya existencia nose puede dudar sin embargo, por constar en el librode profesiknes 7 asientos del convento del Antiguo; sinduda porque fueron bautizados en otra pila, como su-cedió c o su hermano Miguel. ~ ~ (1) La ciudad actua: de San Sebastian se tituló villadesdetiempo ifimemoria1,hastaque el aiiode 1660pasd5 ella el Seiior Don Felipe I V con su hija Doiia MaríaTeresa de Austria, con motivo de 10s desposorios quese iban á celebrar entre ella y Don Luis XiV de Fran-cia despues d e la paz del Pirineo, y agradecido elmonarca á los muchos obsequios que recibió del ve-cindario, de miitu propio la honró con el título d r Ciudad. Sin embargo no fue hasti 7 de Marzo d e 166%que espidid el diploma correspondiente.
    • MONJA ALFEREZ., 21otros mis hermanos hasta tener cuatro aííos.En 1589, me entraron en el convento de SaySebastian,el Antiguo de dicha villa ( 1 ) ; quees de motijas, dominicas con ini tia Doña Ur-sula de Uiiza, y Sarasti, prima hermana demi madre, priora de aquel convento ( 2 ), don-de me crié hasta tener quince aíios, y enton-ces se trató de mi profesion. E s t a d o en elaño de noviciado ?a cerca del f i p se me ofre:ció unareyerta com una monja profesa llaina- da Doíía Catalina de Aliri 3 ) 7, qqe viuda en;; ? ( (11 Este convento, que se halla @unido A la parro-. quia de San Sebastian el Antiguo, como se dirá mas adelante, se llama asi por ser tradiciso en aquel pais, que alli fde el sitio donde estuvo 1 cion de este nombre. (2) E manuscrito se llama esta monja Doña Ur- l sula de Sarauste,,en C U ~ O apellido, asi corno en ha- ber sido priora y hay precisamente ,guivocacion. La única monja,& este nombre que se encuentra en los libros y asientos de este conventq, es Dofia Ursula de ünza y Sarasti, que profesó en el alío de 1581: pero no consta que jamas hubiese sido priora. Lo que pudo suceder es, que en el tiempo que la cita Doña Ca- talina estuviese tal vez siendo presidenta, por ausen- cia 6 enfermedad de la priora y supriora, 6 causa de alguna enfermedad que reirlase, como sucedió en el alío de iho3, e que por esta causa salieron fuera del n eonvento muchas religiosas. a ( 3 ) En e l manuscrito se llama esta monja Dofia Ca- tdliilsl Alizi : pero esto es un error conocido del cbpibta
    • 22 EISTORIA DE LAtró y profesó, la cuai era ro~)usta, ~ f niu- y "chacha, me maltrató de manos, y yo lo sentí.A la noche del 1 de marzo dc 1600 (i), vís- spera de san José, levantandose la comunidadá tnedia nochl: 5 maitines, ehtré en el coro,y hallé allí arrodillada 6 mi tia, la cual mellamó, y ddhdoine la llave de su celda, me reviario. Y o fui por él,abrí y tomdlo, vide aiii en u n clavo colga- del convento: dejéme la celdaabierta, y volvile 6 mi tia la llave y el Bre-viario. Estando las monjas eii e coro y l os maitines con solemnidad, á no habiendo dudade que su apellido era Aliri, segun resulta del libro de profesiones del convento. Profesó esta monja en el afio de 1605 y failecid en 1657 ha-biendo sido priora qbince años, como se puede ver enel documento iiSirnero 2 del Apéndice. (1) Una vez establecido el afio del nacimiento d el a monja Alferez en t58.5, era preciso que toda la re-lacion se llevase adelante este error, como sucede en e lcaso presente: pero habiendo nacido indudablementenuestra heroina en 1592,no teoia en la fecha á que serefiere este suceso mas que ocho afios, cuando por otraparte nos asegura la misma ~ o r i aCatalina que tenia quince y que estaba Ceicana a procsar. Ademas deesto tenemos un documento iticontesfable en el librode caja del convento, en el que consta su existencia en41, hastd marzo de 1607, segun puede verse en el nú- mero 2 del Apéndice.
    • MOYJA ALFEREL. 23la primera leccioti llegué & mi tia y le pedílicencia porque estaba mala. Mi tia, tocándomecon la mano en la cabeza, me dijo: anda. , ,aciiéstate. Salí del coro torné una luz fuíriieá la celda de mi tia, y allí cogi unas tijeras,hilo y una aguja: tomé unos reales de á ochoque allí estaban, las llaves del convento y salí,fuí abriendo puertas y emparejándolas, y enla última que fue la de la calle, dejé mi esca-pulario y me salí á la calle sin haberla vistoni saber por donde echar, ni & donde irine : tiré no sé por donde, y fuí & dar en un cas-taíiar que estii fuera, y cerca á las espaldasdel convento, y acojíme allí, estuve tresdias trazando acomoddndome y cortando devestir. Corté é liiceme de una hasquiíia depaco azul con que me hallalxi, unos calzones:de un fandallin verde de perpetuan que traia ,debajo una ropilla y, polainas : el hábito rnelo dejé por allí, por no ver que hacer deél. Cortemé el cahello y lo tiré por allí,partí la tercera noche y eché no se por don-d e , /y fui calando camitios y pasando lugares por alejarme y vine á dar á Vitoria, que dis- t a de San Sabastian cerca de veinte leguas, á pic y cansada, sin Iiaher comido mas que yerbas que topaba por el carnitio. Entré en Vitoria sin saber & donde aco-
    • 24 UISTORIA DE L Agerme: b pocos dias me Iiallé con el doctorDon Francisco cle Cerralta catredbtko de allí :el cual ine recibió kilinente sin conocerme, yine vistió: era casado con una prima her-l l l l l l d de mi madre, segnri h e p entendí, perono me aí á couocer. Estuve con é cosa de ltres meses, eu los cuales él vidndome leerbieii el latiii se me inclinó mas, y meqiiiso dar estudio ; viéiidome reusarlo meporfi6 , y me instaba hasta ponerme las ina- iios. Yo con esto determiiié dejarle, y 1 hí- 0 ce asi: cogíle alguiios cuartos, y conoertán- dome con uii arriero que partia para Valla- dolid eii doce reales, partí con él, que dis- ta cuarenta y ciiico legoas. Etitratido en Valladolid, doiide estaba en- tonces la corte, me acomodé eii breve por page cle D m Juan d e Idiquez , Secretario , da1 Rey ( i ) el cual me vistió luego bien, y llarnéme alli Francisco Loyola estuve , f I i Don J u a n de Idiaqurz hijo de Don Alonso, dequien sr hablará en otra parte, era natural de estaciudad, y fué secretario de estado de los reyes Felipe11 y 111, comendador de Lean, presidente del consejode órdenes, y ernbaJador cerca de las repliblicas de G6-nova y Vriiecia, varoii de niuchn providdd y arre-gladas costumbres. Murió en Segovia el 1 2 de octubre
    • MONJA AWEREZ, 25alli bien .hallado siete meses. Al cabo de ellosestando ima kioclie ri la p é r t a con otro pa-gebompaiieio, llegó iiii padre y nos pregun-tó si estaba en casa el Sr. Don Juan j Respon-dió m compaiiero que sí: dijo m padre que i ile avisase que estaba alli: sitbió el page ,quedándome yo con mi padre sin ha-blarnos palabra ni él mnbcerme. Volvió eldetras de él: salió Don Jiian á la-escalera?y abrazándolo dijo: seúor Gapitan i québuena venida es esta ! M padre habló de im o d o que 61 lo conoció que traía disgusto,entró y despidió una visita con que estaba,y volvió y Asentáronse, le prdgiintó qué ha-bia de nuevo, y mi padre dijo, como se lehabia ido del convento aquella mucliacha,y eso lo traia por los contornos en su hus-cpeda. Don Jiian mostró sentirlo mucho pordisgusto de mi padre, y porque á ini merperia Mucho, y por l a parte de aqhelconvento, de donde era $1 patrono por fun-de 1 6 1 4 ,y su cuerpo fuP trasladado en el convento deS i n Telmo de San Srbastian, donde descansa en unaurna de marniol al lado de la cdpilla mayar en frentede l a de su padre Don Alotiso.
    • 26 B f S l O R I I DE LAdacion de sus pasados (i), y por parte de aquel liigar de donde era él natural. Yo queoí la conversacion y sentimientos de mi padre,salime atras y fuíme á mi aposento, cogí m iropa y me salí, llevándome cosa de ocho do-.hlonec con que me hallaba, y fuíme á unmeson donde dormí aquella noche, y don-de entendí de rrn arriero, que partia por larnaiiana para Bilbao; y ajustándome con élpartimos-á la maiiana, sin saberme yo cinehacer ni adonde ir, sino dejarme llevar delviento corno una pluma. i Pasado un largo camino, me par ece co-mo de cuarenta leguas, entré en Bilbao don-de no hallé albergue ni comodidad , ni sabiaque hacerme. Dieronine allí entre tauto ,unosinucbachos en reparar p cercarihd Jiadta vermefastidiado, hube de hallar unas pkdTaS y tirar-las, y hube á uno de lastimar, no sé donde porque 110 lo v i prendiéronme, y me tuviéronen’la carcel un largo mes hasta que él hu- ir) Este convento de monjzs Dominicas que estáunido i la parroquia de San Sebastian el Antiguo, lef’iiiidaron en el año de 1546 Don Alonco de Idiaquezdi1 consrjo de estado y secretario del emperador C5r-10s V, comendador de Estremera del Órdrn de Santia-g o , y su muger Dofia Engracia de Olazabal. Ambosyaceti Sepultddos eu UII lddu del altar mayor.
    • MONJ.4 ALFEREZ. 27ho de sanar y me soltaroa, cpedáiidoseme por alla unos cuarto$, si& mi gasto preciso. Deallí luego Balí, y iiieqmc á ,Estella de Na-varra, qire distará unasveinte lagaas á lo queme parece. Entré en Estella donde< ine aco-modé por page de Don Carlíx de Arellano,del hábito de &dagQ$ en cuya casa y ser-vicio estuve dos anos ,bien tratailo y vesti-do. Pasado este tiempo, sin mas causa quemi gtisto, dejé aquella conlodidad y me pa-sé B San Sebastian mi patria, diez leguasdistante de allí, y me estuve sin ser de bien vestido y galan; undia oí misa en mi convento, la cual oyótamlrien mi madre, y ví que me miraba yno me conoció, acabada la misa unas mon-jas me llamaron al coro, y yo no~dándomepor entendido, les hize muchas cortesías yluego me fui. E r a esto entrado ya el aíío de1603. (1). Paséme de alli en el puerto del Pasage que dista una legua: me hallé allí el Capitan Miguel de Borroiz de parti- da con un navío suyo para Sevilla: le pedí (11 E manuscrito dice l 1602, pero drbe ser 1603puesto que segun la relacioii de Alferez, id$ M « I I J ~ vancorridos trcs aííoc desde que salió del convento, segum5e puede ver en el cómputo del Apéndice rtumero 7.
    • 28 XIISTORIA DE L Aque ine llevase y ajustéme con él por cua-renta reales, me cinbarqué y partimos, bieneli breve llegaínos á San, Lucar. Desembar-cado en Saii Lucar, partí, á ver á Sevilla, y convidaha á detenerme, estuvealli solos dos dias, y lilego me volví 5 San!Lucar. Hallé alli el capitair Miguel de Echa-zarreta, natural de m iun patache de galeoneDon Luis Ferhaiidezarmada .Dbn Luis Fajardo, aíio de 1603,(1) que partia para la punta de Arhya. Sen-t é I plaza de grumete en un galeon. del copi-!tan Estevan Eguiílo, tiono de mi madre, que vipltanes de su tiempo, hizo en e l año de x605, unacspedicion á las Silinas de A r a ya y quemó diez y nue-ve navíos holandeses que robaban la sal, y tenian enconsterndcion todo aquel Dais, y pasó á cuchillo todasu gudriiicion. SAEAV y BLANCO, Tah. crorc. de tu H i s t . de ñtpaña.
    • MONJA ALFEREZ. 29 CAPITULO 11.PARTE DE SAN LUCAR PARA PUNTA DE A R 4 Y 4 CAR- TAJENA, NOMBRE DE DIOS, Y PANAMÁ. Pasé algunos trabajos en el camino porser nuevo en el oficio. Inclinóseme mi tiosin conocerme y liaciame agasajos, oído dedonde era y los nombres supuestos de inis ,padres que yo di no me conoció y tuve eiiél algun arrimo; Llegamos á la Punta deAkaya , hallamos una arinadilla enemiga fortificada en tierra, y nuestra armada laechó de alli. (1) Llegamos finalmente eri Car-tagena de las Indias, y estiiviinos alli ochodias. Híceine alli borrar l a plaza de grume-te y pasé á servir al dicho capitan Egui-50 mi tio: pasamos á Nombre de Dios, (1) Araya. Punta de tierra en la costa de la NuevaAndalucía gobierno de Cumaná. E n e1 tiempo q u e $ehizo esta espedicion existian alli unas famosas salina,para cuyo resguardo y defensa se construyó u n ca~tilloqiie despues se mand6 destruir por haberse cubieirode agua las referidas salinas..
    • 50 HISTORIA DE LAy estuvimos alli nueve dias, muriendosenos en ellos inucha gente: lo cual hizo dar mu- clid prisa á partir. Estando ya embarcada la plata y apres-tado todo para partir la vuelta de Espaiia, yo le hice 1111 tiro cuantioso á mi tio co- gienclole quinieiitos pesos: á las diez de la noche cuaiido él estaba clormiendo, salí y dije á los guardas que me enviaba el ca-pitan á un iiegació á tierra: dejáronme lle-nairieiite pasar como me conocian: salté eri tierra, y nunca me vieron mas. De alli 6uiia hora diipararon pieza de leva, y zar-paron echos á la vela. M i , levada ya la armada, me acomodecon el capitan Juan de Iharra, factor de lascajas reales de Panamá, que hoy vive. Dealli á cuatro 6 seis dias nos partimos paraPanamá donde él vivia. Estuve con él,cosa cle tres meses ; haciame poca comodidadque era escaso, y hube alli de gastar cuan-to de m tio hahia traído, has ta no qiiedar- ime u11 cuarto, con lo cual me hube de des-pedir para buscar por otra parte mi re-medio. Haciendo m diligencia descubrí B iJuan de Urquiza niercader de Trugillo y aco-modéme con é l , y me fue muy bien, estu-vimos alli en Panamá. tres meses.
    • MONJA ALFEREZ. 3ñ CAPITULO 111.DE PANAMÁ PASA CON SU AMO URGUIZA, MERCA- DER DE TRUJILLO, AL PUERTO DE PAITA, P DE ALLI Á LA VILLA DE SANA. De Panamá partí con m amo Juan de iUrquiza en una fragata para el puerto dePaita, donde él tenia una gran cargazon. (1)Llegando al puerto de Manta nos cargó untiempo tan fuerte que dimos al traves, ylos que supimos nadar como y o , mi amoy otros salimos á tierra, y los demas pere- (11 La pequefia ciudad y puerto d e Paita situado sácia los grados Sur en la costa del P e r ú , es el masfrecuentado por los buques costeros del tráfico. Distad e Lima por tierra como unas doscientas leguas. ESpais en que nunca llueve, lo propio que en Lima y suscostas iomediatas : pero habiendo sucedido el fe06- meno raro de f a l t a r á esta regla e l año de 1728, noestando sus edificios preparados para defenderse de lasaguas del cielo se arruind la mayor parte d e la ciu- dad.
    • 3s .HISTORIA DE L Acieron. (1) En el dicho puerto de Maiita nosvolvimos á embarcar en uii galeori del Reyqiie alli liallamos, y nos costó diiiero en 61 ,partimos de alli ,E y llegamos al dicho puer-to de Paita. Alli halló r i amo toda su ha- ncieiida como esperaba, cargada en una naodel capitaii Aloiiso Cerrato: y dáiidome 5ii ordeii de que toda por sus números nla fuese descargando, y toda por sus iiúme-ros se le h e s e allá remitido, partió. Y opiise luego por obra lo que ine mandó; fuidescargaiido la hacienda por sus ntíineros :íuíla por ellos remitiendo: mi amo eii Saiiapor ellos fue recibiendo, la cual villa de Sa-Tia dista de Paita unas sesenta leguas, y iilo úitiino con las iíltimas cargas, yo partíPaita y llegué á Saiia (2) Llegado, me reci- (1) Este es un puerto del mar de? Sur situado 5ciaUD grado latitud, que toma este nombre por la abun-dancia que hay de mantas. Pez fiero que tiene la figu-ra de una manta redonda de tres 6 cuatro varas delargo, do^ de ancho y una cuarta de alto, tan enerni-go del hombre, que al instante que este cae al agua lecubre y ciíie de tdl manera que ie mata, sin dejarlevaler dP sus pies ni de sus manos para salvarse. ( 2 ) Sena villa del Períi situada á. la orilla de la cos-ta Bcia los 7 grados de latitud S u r , en un territoriofkrtii y ameno. El pirata Eduardo David la saqueó en
    • MOXSA ALFEREZ. 33 mi amo con gran cariíio, mostrdndomecontento de lo bien que lo habia hecho: hí-zome luego al punto dos vestidos muy bue-nos, uno negro y otro de color, con todo buentrato. Púseme en una tienda suya entregán-dome por géneros y por cuenta mucha ha-cienda, que ,importó mas de ciento treintamil pesos, ponidndome por escrito en un li-bro los precios á como habia de vender ca- la cosa: dejóme dos esclavos que me sir4e- sen, y. una negra que guisase; y tres pesos seiialados para el.gasto de cada dia: hecha esto, cargó él con la demas hacienda, y se fues con ella de alli á la ciudad de Tru- .. jil10, distante unas treinta y dos leguas. , Dejóine tamhien escrito en el dicho li- bro, y advertido,de*las personas á quienes PO dia fiar la hacienda que pudiesen y quisiesen llevar, por ser, de s u satisfaccion y seguras, pero con cuenta y razon, y asentado cada partida en el libro. Y especialmente me ad- el afio de 1685, y desde entonces pasó A establecerse la mayor parte del vecindario a l pueblo de Larnba- yeque. La provincia de Safiñ es abundante de ganado, granos, frutas, y tabaco, del cual se surten el Perúy Chile. 3
    • 34 UlSTORlA Dk LA virtió esto para en cuanto á iíii Señora Beatriz de Cárdenas, persona dk toda tisfacciein y obligacioii, y se fue á Trri$Il6. Yo me quedé en Saiía con mi tienda: fuí vendiendo conforme á la pauta que me que- dó: fui cobrando y asentando ed mi libro, día, mes y año, género, var compradores y precios; y de te lo fiado. Comenzó mi Seííora Doíía B trii De Cárdenas á sacar ropa: iprosjguió yh e s a c a d o tan largamente, qiie yo Ilegaé á dudar: y sin dárselo á ella á entender, Selo escribí todo por estenso á mi amo en Tru-jillo. Respondióme : que estaba muy bien to-do, y q e an este particular de esta. Seiio- ur a , si toda la tienda entera i d la pidiese,se la podia entregar: con lo cual, y guar-dando yo esta carta proseGí. ;Quien m e dijera qite esta serenidad m edurase tan poco, y que presto de ella h a K ade pasar á grandes trabajos ! Estábame un di%de fiesta en la comedia en mi asiento q u ehabia tomado, y.sin mas atencion, un fulanollamado Reyes vino, y me piiso otro tan de-lante y tan arrimado que me impedia lavista. Pedíle que lo apartase un poco, res-pondió desabridamente, y yo á él : y dijomeque me fuese de alli, que me cortaria la I
    • MONJk ALFEREZJ 35 carat Po1 me1 ,bailé* sin arma6 *mas que 111ia daga,! salíine de a l h con seiitimiento : enteii-ditlo por unos amigos me siguieron y sose- garon, E1 limes por la maííana siguiente, es- taiiclo yo en rni tienda vendiendo pasó, por y volvió , pasar. Yo i ~ m tieiicta,.tomé un CU- 1ichillo, ,fuíim á ubl barbero 6 hícele amolary pieai. el <filo como tina sierra: piísetrre una a p a d a , que fue la riniera c p e miií; videri Rey& delante de la iglesia. paseandosecon otrb, fuíme á él por , , y le díje-le i ah seííor , Reyes! Volvi dijo: i Quequiere? Dije yo:.esta es la aara qne se cor-ta,, y dile con el4 cuchillo , un refilon cleque le dieron diez puntos ~ ( i ) acndici 41con las mams Ci. su herida: su amigo sac6la espada y vinose á mi, yo , 61 con la mia: itiramos los dos, y yo le entré una puntapor el lado izqriierdo, que lo pasó y cay6.Yo al punto me entré en la iglesia que es- (Í) Esta clase de heridas que los jaques y rufianes:llaman cortar ó rayar la cara y los marineros pintar u11 ,javeque se tienen entre ellos por afrentosas. Lo propiosueede en algunas otras naciones de Europa, dondp envez de cuchillo de sierra, como el que usó en este casola Monja Alferez, se sirve la gente baja de una rnone-da d e cobre afilada. *
    • tara, y me sacó arrastrando, me llevá Q lacárcel, la primera que trive, (1) me echó gri-llos, y me metió en un cepo. Yo avisG á mi amo Juan de Urqiiiea queestaba en Trujillo , treinta y dos leguas delSaiia. Vino al punto: hablrj al Corregidor,hizo otras buenas diligencias, con que alcan-.:zó el alivio de las prisiones., F u e siguiendol a causa: fui resituido á la iglesia de don-de f u i ; sacado despnes de tres meses de plei- 9to y procediiniento del 8eñor obispo (Z), Es~itando esto enpeste estado, dijo m amo, ique &sciirria que para salir de este COnfiiC-to y no perder la tkrra y salir del sobre-tes presa un largo m e s , segun refiere en e l capítulo.primero. rzi Sin duda reclamaria inmunidad eclesiásticapor medio de1 obispo. Mas adelante la veremos valer-se de ella en otros lances apretados. Esta inmucidadque en aquellos tiempos era ilimitada e n España yAmérica, ha sido reducida á mas justos límites desdee1 memorable reiwdo de nuestro buen monarca Carlos111, de este virdadero padre de la patria que tantosbienes hizo a la nrcion espaliola.
    • MONJA ALFEREZ 57cosa conveniente,. que era que me casase yocon Doiía Beatriz de Cárdenas, coa cuya so-brina era casado aquel fulano Reyesá quiencorté la cara, y que con eso se sosegariatodo. E s de saber que esta Doiia Beatriz deCárdenas, era dama de mi amo, y él mirabaá tenernos seguros, á m para servicio, y á iella para gusto, parece que este tratadoentre los dos lo acordaron, porqtie despuesque fui á la iglesia restituido, salia de 110- ,che iba á casa- de aquella SeÍiora , y ella me acariciaba mucho, y con son d e temor de la justicia me pedia que no volviese á la iglesia de noche, y me quedase allá; unanoche me encerró y se declaró. en que ápesar del diancho habia de dormir con ella, y me apretó ci esto tanto, que hube de alar-gar lo mano y satirme: dije luego á miamo: que de tal casamiento no habia que tratar,porque por todo el mundo YO no lo haria:6 lo cual él porfió, y me prometió montes de oro, representcindome la hermosurá y preii- das de la dama, y la salida de aquel nego- cio pesado y otras conveniencias : sin emhar- go d e lo cual persisti en lo dicho. Visto esto trató mi amo de pasarme á Trujillo con la misma tienda y comodidad, y convineen 0 1 . 10
    • . 38 RISLORIA DE L& sufragciiieo cle Liilia, á donde me tenia tieii- da mi amo : éntré en ella, fui despachando en la misma eonformidbd que en Saiia, y con otro I¡brol+ como elcpasado, con razoii del , modo de precios y iiados. Serian pasados dos meses, cuando una i-naiiana, como tí las ocho, paganda yo en m tienda una lihran- i za de mi amo de una$ veinte y cuatro mil pesos, ;errtr¿>uu negro y, me dijo : que esta- a han en* la puerta nnos hombres que $areb cían traer<h-aquoles :a dióme cuidado : despa- ché al caJmadar tomada éarta de pago: en- vié 8 ,ltamar tí Franciséo Zerain que vino~ y -lii~b;o, rccoiiociib al entrar tres homhres que aili cstahan que eran p i e n en SaBa derribé de una es- otro. Salimos á la calle, encaqy- dn P)wgrn en cerrar la piierta, y luego nl PLliitQ se nos arrojaron : recibiruoc1ns.s y
    • MONJA ALFEREZ. 59fuímos bregando, á poco rato qiiiso mi ma-la suerte que el amigo de Reyes le entréuna punta, no sé por donde J” cayó: fuí-mas batallando dos i dos con’ sangre deambas partes. A este tiempo llegó el corregidor DonOrdoiio de Aguirre con dos Ministros, yechóme mano: Francisco Zeraiii se valió de los pies, y entró en sagrado. Llevándome él propio á la cárcel, que los ministros se ocuparon con los otros, íbame preguntandoquién era y de donde; y oído que era Viz- caíno (1) me dijo en vascuence: que al pa- sar por la iglesia mayor le soltase la p.re- tina por do me llevaba asido y me cogiese: yo tuve buen cuidado é hícelo asi: entréme en la iglesia mayor, y él quedó brabeando. Acogido allí, avisé á mi amo que estaba eii , Saíia: él vino en hrevo fue tratando de m despacho, y no se halló camino, porque i (I) En Amdrica llaman generalmetite Vizcainos, asicomo en algunas provincias de Espafia A todos losnaturales de las tres provincias exentas y Navarra, enrazou de que todos ellos hablan en vascuence, idiomaque les es comun, asi como á los Labortanos y Navar-ros franceses, y por esta razon suelen pwar por uacio-nales, cuando les acomoda, en Espaiia 6 Indias.
    • 40 BISTORIA D6 L’A.” al homicidio agregaron no sé qtié cosas cow , que hubo de resolverse ed que pasase en Lima. D kis mentas: hízoine dos vestid i dióme dos mil seiscientos pesos 5 ’ c d t a de re- ’ <, i” c 1 1 ‘ PARTE DE TRUJIWO Á i i M A . J ,‘ f ‘ i 1_^__ ’” Partido de Trnjillo y andad& mas ‘de ochenta leguas, entré en la ciudad de Lima; cabeza del opulento Reyrio del P e r d , que comprende ciento y dos cikdacles de Espa- Soles, sin muchas villas ,’vdidté y ’ odio obis- pados y arzohipados, cientb ’tre’inta’y’ seis cor- regidores : las audiencias reales de Valladolid, , Granada Charcas, Quito , Chile y la Paz : , tiene obispo, iglesia catedral, parecida á la de Sevilla, aun que no tan grande, con cin- co dignidades, diez canónigos , seis racidnes enteras, y seis medias; cuatro curas: siete parroquias: doce conventos de. frailes y de , inoiijas ocho hospitales, una Iiermila ( iriqiii-
    • ñkdNJA ALFEREZ. 41 sicioii y otra en Cartageiia ) y universidad:tiene virrey y audiencia real que gobierna e lresto de1 P e r ~ , y otras grandiosidades (1)D í mi carta á Diego de Solarta mercadermuy rico, que es ahora cónsul mayor deLima, ¿í quien me remitió mi alno Juan deUrquiza: el caal luego me recibió eu sucasa con mucho agrado y afabilidad, y ápocos dias me<entregó su tienda, y me se-Caló seiscientos pesos el aíio: y alli 10 fuihaciendo muy á s u agrado y contento. $1 cabo de hueve meses me dijo que bus-case mi vida en otra parte: y fué l a causaque tenia en casa dos doncellas hermanas d esu muger, con las cuales y sobre todo conuna que mas se me inclinó, solia yo mas ju-gar y triscar: un dia estando en el estra-do (peinandome acostado en sus faldas, ytal Cual le describe aqui la Monja Alferez, se dividiódespues en tres vireinatos y una presidencia indepen-diente. Los vireinatos. son el del Perili, Santa Fe yBuenos Aires, y la presidencia la del reino de Chile,que tarnbien se hizo mas tarde independiente del go-bierho de Lima, á escepcion de la plaza de Valdivia éislas de Chiloe y Juan Fernandez que recibiao en ladltirna época de la denuminacian espaíiola socurrob y situados de Lima.
    • 42 RISTORIA DE LArndándole eii las piernas, (1)lleg6 acaso A tlnareja por donde nos rió y oyó á ella que medecia que fuese al potosí , y buscase dinero yDOS casaríamos. Retiróse, de alli á poco me , ,llamó me pidió cuentas, despidióme y ine ,fuí . Hallibame desacomodado y muy remotode favor. Estahanse alli entonces levantandoseis compaiiias para Chile: yo me llegue áuna, se& plaza de soldado y recibí lue-go dos cientos ochenta pesos que me dieronde sueldo. M amo Diego de Solarte que i , ,lo supo lo sintió mncho que parece no lodecia por tanto. Ofreciórne hacer diligenciascon los oficiales paraque me borrasen la pla-za, y volver el dinero que recibí; y no vineen ello, diciendo era mi inclinacion á andary ver mundo. E f i n , asentada la plaza en nla compaiiia del capitan Gonzalo Rodriguez,parti de Lima en tropa de mil seis cientoshombres, de que iba por inaestre de cam- ,p o Diego Braba de Sarabia para la Ciudadde la Concepcion, que dista de Lima unasquinientas cuarenta legnas . ( i i No es, como se verá mas adelaiite, la iiltima vezen que esta rnuger singular tiene el capricho de ena-morar doncellas, seese porque llego hacerse ilusioo queera hombre, 6 ya sea que se valia de este ardid pararecatar mas á las gentes su verdadero sexo.
    • MONJA ALFEREE 43LLEGA Á L A GONCEPCION DE HAZLA ALLI - SU kHERMANO : PAS4 Á >PPICABI , E EN L A BATALLAD E VALDIVIA, GANA UNA BANDERA ; RETIRASE AL NACIMIENTO : VA A L VA5LE DE PUREN-VUELVE h LA COECEPCION, MATA DOS) Y Á Su PROPIO iIERHAN0. Llegamos al puerto deveinte dias que se tardó en el camino: escindad razonable, con título de noble y leal:tiene obispo. Fuímos bien recibidos por lafalta de gente que habia en Chile. Llego lue-go órdeii del gobernador Alonso de Ribera(1) para desembarcarnos, trAjola su secreta-- (1: Ese célebre gobernador era, como aseguran,Ovalle, Funec y otros bistoriadorec de América, un sol-dado valiente, aguerrido y esperimentado en las guer-ras de Flandes y de Italia, por cuyas relevantes pren-das fue mandado desde Espafia á gobernar el reinode Chile, en las apuradas circunstancias en que se ha-llaba y ácia el año de 1605 en que llegó: mas habiétr-
    • 44 lfIS?ORfA DE LArio el capitan Miguel de Erauso. Luege q u eoí su nombre me alegré, y vi que era mihermano: porque aun no le conocia, ni ha-bia visto, porque partió de San Sehastian pa-r a estas partes siendo yo de dos afios, te-nia noticia de é l , y no de su residencia. To-móla lista de la mente, fue pasanao y pre- (0giintando d cada uno su nombre y patria;dose casado sin re~allicencia en aquel pias con una se-ñora Aquilera, fué destituido de su empleo, y rnanda-do ri aobernar la provincia de Tucaman. sucediéndoleen el gobierno de Chile ,su antecesor,Don Alonso Gar- cia Remon. MantiiveseRfbera en el TuCarirah hasta 1611.De$fun¿ada la ciudad de S, ]bao de l Ribera en el valle ade Londres, 6 incorporada 3a de Madrid de las Juntasá la de Esteco, que trasladó A mas ventajoso sitio. Estegrande hombre fue tambien elh a n &1 servicio personal de los IndCos, y el)que fundóel d6legio conciliar de Loreto, primer establecimientoliterario que tuvo aquel Dais, cuyo mando dejó con g e -neral sentimiento de sus naturales, por el tiuo,aciertoy jwtificacion con que los gobernó. No fue hasta el afiode 1612 que tomó por segunda vez las riendas del go-biernb de Chile, que mantuvo hasta su muerte. No sesabe á cual de estas dos épocas de Ribera se refiereaqui la Monja Alferez, pero es de creer sea 6 la de 1605,por cuanto veremos mas adelante citar al gobernadorGarcia Remon, el c u a l , como se ha dicho, gobernótambieo dos veces en Chile: una antes que Ribera Jotra despues del primer gobierno de &e
    • MONJA ALFEREZ. 45 ,llegando 4 mi y 1oyendo (mi nombre y ya-,tria, soltó lacpluma y metabrazó, me f &haciendo preguntas jpor su padre, madre,hermanas, y por su hermanita Catalina la.monja: frii á todo respondido como podia,,sin descubrirme ni caer él en ello, Fué,pro,siguiendo la lista3 y en acabando me lleyó& comer á j sü casa, y m e senté á cbmer,Díjome que aquel preside Paicabíiera de maldos (1) : que éL hahlariaque mes mudase la plazá, .Subió al gober- ,nador en comiendo llevándome consigo : lqdi6 menta de la gente que venia, y pidióle,por merced que mudase á su cornpacía á un ue venia alli de su tierra, qae sto otro de allá desde que salió.Mandóme entrar el gobernador,, y viendo- m e , no sé porqué, dijo qPe no me podia,mudar. Mi ,hermano lo sintió y salióse. Dealli á un rato llamó á m hermano el go-, i bernado, y le dijo que fuese como pedia. j Asi yéndose las compaiiias, quedé yo con , mi hermano , por s u soldado comiendo á su ( 1 ) Pueblo de Indios situado en la costa de laboca del rio Tucapel, cerca de doode dieroo muerteJos Araucaoos d Pedro de Valaivia conquistador delreino de Chile.
    • 46 IIISTORIA DE T, s mesa casi tres aííos i sin haber da& e ~ ,ella. i Faí con 61 a@nast vecesirlrrbasaideiiina cla- tenia; y d e I ia;hí,algunas otras, sin 1&l G i él, alnanzci tí saberlo, al+ dijome que alli no entra- me cogi6 otra Yez! + espero- 1 * embistió al1@ ciiitarazos inam : ~fiieine,, f6szcaso de7 ído wpdió el, capitali Don} n , y inzttió *paz!:pero yo i1né hube d e - e h t d en. San.. Franciscotemor dP,i goheriiadtm,. que e&* fuerteld estuvo en esto, aunque m a s mi) herma-:no<intercedió, hasta qab vino. t b kiestwrantd,eii Paieabi p esttwe alli ltres)ra6dr Hribe def.salik 6 Paicahí , 3nalmente el gobernador Alohso de Sarabia,.(1) con todas las compaiiias ,del Chile X ! X (1) No consta este gobernador en la iista que po-ne Alcedo en su Dicciouario Geográfico de America,ni suena por este tiempo en la historia de Chile deOvalle. Es pues de suponer que esté equivocado e lnombre, y sea Alonso Garch Remoo ,5 quien ha-llaremos nombrado mas adelante eu esta historia.
    • 1(16XXA A L F E R ~ Z 47támos otros ciiantos con 61 y alojamonos en ,los llanos de Valdivia en campafia rasa, ciirco mil hombres, con harta incornodidacl. Toma-ron y asolaron los Indios la dicha Valdivia: sa-limos á ellos, y batallamos tres 6 cuatro vecesmaltratándolos siempre y destrozando : perollegadoles la vez iiitima Socorro, nos fue,mal, nos mat aron mucha genie, capitanes, yá mi alferez, y se llevaron la bandera. Vien-dola llevar p a r timos tras ella yo y dos-sol-dados de á caballo por medio de la gran ,multitud, atropellando matando, y reci-biendo daiio: en breve capó muerto uno delos tres: prosegriimos los dos : llegamos á labandera, cayó de un bote de lanza mi com-pañero: yo recibí un mal golpe en una pier-,na, maté al cacique que la llevaba y qui-tésela, apretando con mi caballo, atropellan- d o , matando, é hiriendo á una infinidad, pe: ro mal h e r i d a , pasado de tres flechas y de una lanza al hombro izquierdo, que s e d a mucho. E n fin llegué á mucha gente, y caí luego del caballo: acudieron algunos y entre ellos mi hermano á quien no habia visto, y me fiie de consuelo. Curaronme, y quedamos alli alojados nueve meses. Al cabo de ellos mi hermano me sacd del goberna- dor la baiidera que yo gané, y quedé Al-
    • 48 . TYICTORIA DE %A ferez de (14 oompaiiía d e p D reno, l a cual poco tiempQ dgpnes se di6 au y Bfaiih, en la Continua- paiia , liegandoql afio de 1608,dice losiguiente ,, Los, ,% Araucaoos se al de ellas se did en el val%@,, de Puren, en la cual los indios mandados por Cau-!,, polican (el Segundo), acometiero,, los Españoles que los hicieron fe , ron muchos de ellos, hasta que a , , cisco Perez Wávarrete capitan d e mucho valor, quiui ,,, tóia vida de una lanzada al general de IQS enemigop,,,.,, y les arrancó la victoria de entre las manos PO-. niendolos en huída , y dejando ,el campo sembra-,, do de muertos. En todas estas batallas se halló Cá -”,,talina de Erauso natnral de San’seb’astian en la pr@,, vincia de Guipuzcoa, la cual militaba vestida de s o i ~ ., dado, y llegó a l grado de Alferez,%y ) desp,, vid A Madrid á pedir el grado de Capitan.,, timonio de sus gefes justificó haberse hallado s i e d,, pre en los primeros encuentros, y hab?r acome tidb, a l enemigo con la mayor intrepidez y valor. Las ,,~ heridas que tenia en todo su c w r p o justificaban ple-,, namente estas relaciones , Resulta de aqui que esta ,batalla fue, A ’lo que se c r e e , en el año de r608,l cual está de acuerdo con el Órden cronoldgico qu% n
    • MONJA ALFEREZ. 49 batalla de P u r e q donde rnurió ,el, dicho mi ca- ~ t a i i ,y qde& .yo conrfieis meses tenieiido eii ell6s vatias ericuen- tros con losfeiiemigios, con varias heridas de flec;has; *en uno. de, los cuales me topé con qn capitan ,de Indios, ya cristiano, llamado- I h n Frapcisco Qu?spiguanc que #nos traia biwi iriquietos mas que nog to &x+rihé del ,caballo 3 .me,trindió., flothi- ce al puhto colgar despuec sintió pnuclio e l gohembdar,que de-iseal~al Eiabei.lo,qisto vivo, $ d" to. qo me di6 la,,co,wpaiíia, ,; pitan Casadevante reformán.tiéndoineia para la primera ocasimi. D e alii se retiró la gentq, cada compafiia ri. su pre- y yo ,pasé al Nacimiento4 buena solo n lo demas una muerte, a hora ea, la mano. (1) se sigue desde el priiicipio en el r n a ~ ~ u ~ c r i t o esta de historia j si bien gp )o está con la fé del bautismo y entró á la edad-de cuatro años, y no salió de él hasta los quioce. ( I ) El pueblo y fortaleza del Nacimiento , situa- do á la otra parte del rio Biobio, fue quemado y destruido por los indios Araucanos en el año de 4
    • 50 Alli estuv&pocos <dias, porcpe t8ino luegb: dl maestre de campo Don Alvaro Nuíiez de Pineda, con &den del gobernador otros presidios hasta 0c1 de fi caballo para el ~a los cuales .fiii yo, con otros oficialcs y ca- p¡ tanes ; & donde fuimos e hicimos muchos da, -Tios, taIas y quemas en sembrados, en seis espnes el gobernador Don Alohso de Ribera ni@ di6 licencia para volver á la Con.cepcion, y volví con m plaza en la compa- i-fria de Don Francisco Navarrete , y alli estuve. Jugabs conmigo la fortuna las dichas en-azares. Estábame quieto en l a Concepcion y hallándome un dia en el cuerpo de guardia, entréme con otro amigo alferez en una ca- sa de juego alli junto : pusímonos d jugar, fue corriendo el juego, y en una diferen- cia que se ofreció, presentes muchos al re- dedor, me dijo que mentia como un cor- nudo: yo saqué la espada y entrésela por el pecho: cargaron tantos sobre m i , y tan- tos que entraron al ruido, que no pude mo- verme: teníanie en p a r t i c ~ l a r asido un ayu-1601.Colo existian en el tiempo que habla l a Mon-ja Alferez algunas barracas para la tropa defendidasde un foso coi1 uwa estacada.
    • MONJA ALFEREZ. 51 dante: entró el auditor general Don Francisco de Perraga y asióme tambien fuertemente, y zamarreábame haciéndome no sé c p é pregun- tas; y yo decia que delante del gobernadordeclararia : entró en esto ini hermano, y di-jo,e en vascuence, qrie procurase salvar la vida: el auditor me cogió por el cuello de la ropilla, yo con la daga en la mano le dije que me soltase : zamarreóme: tiréle ungolpe, y le atravesé los carrillos: teniame aun: tiréle otro, y me soltó ; saqué la espada, car-garon mnchos sobre m i , me retiré ácia lapuerta, habia algun embarazo, y salí, en-tréme en San Francisco que es allí cerca, ysupe que quedaron muertos el alferez y elauditor. Acudi6 luego el gobernador DonAlonso Garcia Reino11 (1): cercó la igle- si? con soldados, y asi la tuvo seis me-ses. Echó bando prometiendo premio á quienme diese preso, y que en ningun puerto se ,me diese embarcacion y avisó á los presidiosy plazas, 6 hizo otras diligencias: hasta que ( I ) Esta segunda cita del gobernador Doo AlonsoGarcia Rernoo, que como se ha espresado ya sucedió áRibera, prueba que l a primera vez que nombró 6.este la Monja Aiferez, se referia á id época de sup i e gobierno. rmr *
    • 52 I I I S T O ~ Inc IA ~ lo ciira todo: Tue tern-I e irii tercesiones, y sc yiiitaron las párdias, fne de= sando el sohi-esaito y fue quecl~iidoiiiemas qcie cleshaogdclo, iiie fiii hallando amigos que nic visitaron, se file cayendo en la urgente pro- vocacioii cleadc el principio, y el aprieto eiicadenado del lance. A rste ticiripo, y entre otr día Don Siiati de Silva iiii amigo, alferez vivo, y me dijo cpe Eiabia tenido unas pa- labras con Don Francisco de Rojas, del hB- hito de Santiago, y 1 Eiabia desifiado para 0 aquella noche a las once, Iirvando cada iit10 ri un amigo, y IJIT~ él 110 tenia otro para eco sino á mí: yo quedé u h poco -suspen-5 0 , recelando si Iiabria alli forjado algunat r e t a para prenderilie. Éi, que lo advirtió, me dijo: si no o$ parece, no sea: yo me iré solo, que Li otro yo no Iie de fiar mi:lado: yo dije i que en qué reparaba ? yacepte. E n dando l a Oracion, salí del convento y-ine f u í á su casa: cenainos y IiaBlamos[basta las diez, y en oyendolas tomamos las espadas y ctpac, salimos luego al puesto se- ríalado. Era la oscuridad tan suma, que no nos veíaiilos las manos: y advirtiendolo yo )
    • MONJA ALFEREZ 5, 3hice con m amigo, que para no descono- icernos en lo que se pidiese ofrecer, nos pu-siésemos cada uno en el brazo atado su len- 05 dos, y dijo el uno, cono- E por Don Francisco de Ilojas,i Don Jrian de Silva ! Don Juan respondió:q u i estoy, Metieron aiiihos niano á las es-padas, y se einbistieroa, mientras estábamosparados el otro y yo: heron brc.gando, yi poco rato sentí que SP sintió mi amigo tde puntal que le Jiabia entrado : piasenie lue-go á su lado, y a1 punto el otro al ladode Don Franckco: tiramos dos h dos, J ibreve rato cayeron Don Francisco y DonJuan. Proseguimos yo y mi contrario bata-llando; eiitréle yo una punta por bajo, ce-gun pareció de la tetilla izquierda, pasan-dole segun sentí coleto cle dos antes, y ca-yó. i hh traidor, dijo, cine me has muer-to ! Yo quise iheconocer el habla de quienyo no conocia; le pregunté quien e r a ; dijo:el capitaii. Miguel de hrauso: yo me que& , atónito. Perlia á voces confesion y pedíanla los otros fui corriendo á San Francisco, y envié dos religiosos: los confesaron á todos: los dos espiraron lucgo. A ini hcrinano lo llevaron casa del gobernador, de yuieil
    • 54 RtCTORIA DE L Aera secretario de guerra : acudieron ttn md-dico y cirujano d la ciiracion, hiciemn cuan-to alcanzaron: en breve Eiízose la judicialpreguntándole el hoinicicla : él claina ba pmun poco de vino, el doctor Robledo se loiiegaba, diciendo que no convenia, 61 por-fió: el doctor negó: dijo 61: mas cruel andausted conmigo que el alferez Dirrz, y deahi á un rato espiró. - + Acudió en esto el gohernador á cercarel convento, y arrojóse adentro con su guar-dia: resistieron los frailes con su provincialfray Francisco de Otalora, que hoy vive enLima : altercose mucho sobre estó, hasta cle-cirlcs resueltos unos frailes, yue mirase bien,que si entraba, no habia de volver á salir,con lo cual se reportó y retiró, dejando lasguardias. Muerto el dicho capitan Miguel deEraiiso, lo enterraron en el dicho conventode San Francisco, viendolo yo desde el coroi sabe Dios con qu6 dolor ! Estúveme alliocho meses, siguiéndose entre tanto la cau-sa en rebeldia, no dáildolne lugar el nego-cio para presentarme. Hallkine ocasion conel emparo de Don Juaii Poiice de Leoh, qiieme dió caballo y armas, y avi6 para saEirde la Coticepcioii, partí ci Valdivia y 2 Tu-caman.
    • U U M A ALFEREZ, 55. CONCEYCIOX Á TUCAMAN. 1 mar, pasando grandes trahajagua, que no hallé en todo aquello por allí,topéme en el camino con otros dos soldados Ade mal andar (i)> y seguimos los tres elmino, determinados á morir antes. que de-jarnos prender. Llevábamos nuestras -caballos,armas blancas, y de fuego, y la alta pro-ridencia de Dios. Seguimos la cordillera ar-xiba por suhida mas de tretopar en ellas ni en otras trduvidimos, un bocado de pan, y rara vesagua, algunas yerbezuelas y animalejos al- ,guna raizuela de que nos mantener, Y ( I ) Esto e s , fugitivos como ella por alguna fe-churía de mane pesada.
    • 56, RICTORIA DE Z.4 :tal ó cual Indio que hnia (1). Hubimos dematar uno de nuestros caballos y hacerlo-tasajos, pero hallimosle solo huesos y pelle-jos : de la mis?! su poco caminan-d o , fuimos h$&ndo &e los otros,quedándonos á pie y si!i podernos tener. E n -tramos en una. tierra fria, tanto, que noshelihamos : topamos dos hoinl>res arrimadosen una peiia, y nos alegramos : fuimos iellosparte de Am6iii3i, era Buenos kircs quien surtia : d eellos á Chile del Perii , hacibodoios pasar por ladillera de los Andes. Algunos de los que morianen esta penoia jornzda, quedaban de un afio paraotro en la posicion que describe á esto6 dos muertosDofia Catalin? ,como yo mismo he visto algunos enel afin de 1809, en que hice por tierra el viage deBuenos Aires á Chile para pasar á Lima.
    • idONJA ALFEREZ. 57 ,riiiiíM&nos a una pesa .ei rriio de nosotrosno $ d o masqi y espir&. Seguimos 10s dos,y el &a &@ente, como%*& cnatro de‘ las mi wmpaiiero llorando se dejcicaer ‘sin poder mas andar, y espiró. Lehallé ew la *faltriquera oc seguí mi camino sin v e r ’del arcabuz y> del pedazoquedaba., *esperando lo mi a seve mi aflccion, cansada, des-calsada y laqtimada de los, pies. Arriindme5 un Qrbol llorE pienso fue la primera vez:rezé el rosario,’ eiicomendindome Q l a San-tísima Virgen,’ y al glori José su es-.poso: descansé un poco: á levantar’y’; eaminar, parece salí del reino de Chi- il e , y entré en el de Tacaman, segun el tem- reconocí. ( ) 1;árboles, debid sentir una diferencia notable en.el t p - abia ya atravesado la cordilkra i mas desde este pnrage ácia el itd-’ amente buen temple, sino tambienc a l o r , que es lo que aqui qiiiere dar A entender. Enl a s faldas de las cordilleras de Ametica, se encuen-tran en muy corta distancia t r e ~ cuatro t m p e r a - dmeotoc distintos, como sucede en l a s inmediacionesdel célebre cerro del Potosí.
    • 58 HISTORIA DE LA F u i , caminando, y , la maiiaaa siguien- te rendida en aquel suelo del cansacio y Iiam- Me, vi venir dos hombres á caballo :,ni supe si afligirme, ó si alegrarmej no sabiendo si eran caribes, ó s de paz: preveiií mi arca-% i birc sin poder con sél. LlegaTon, y me pre-ri guntaron á donde iba por alli tan apartado. Conocíles cristianos, y vi el cielo abierto. Díjoles que i b a perdido, y I no sabía donde estaba, y que +me hallaba rendido y muer-to de hambre, y sin fuerzas para levahtar- nie. Dolieronse de verme, y apeáronse die- ,ronme de comer lo que llevaban: me su-biércin en un caballo, y me llevaron á unaheredad tres leguas de allí, donde dijeron estal~a su seiiora, y llegamos como á ,las cin- co tle la tarde. I E r a la seííora una mestiza, hija de E -S ,paíiol y de India viuda, buena inuger que ,vieiidome y oyendo mi derrota y desampa-+o, se condolici y me recibió bien, com-padecida ine hizo luego acostar ea razonablecama, me di6 bien de cenar, me dejóreposar y dormir, con lo que me restauré.L a mañana sigriiente me di6 bien de almor4zar, y me di6 u n vestido razonable depaiio viéndome totalmente falto fue asi tra-,~tandome muy hieu y regalándome mucho.
    • MONJA ALFEREZ. 0 59 comodada, y tenia rniichas bestias y ganatlos;#y bonio parece alli pocos Espaííoles, iparec ció para una hija. / c Al cabo de ocho dias quealli estuve,me dijo la buena rnuger, que me quedasealli para gobernar su casa. Yo mostré gran-de 4estimacion de la merced que me haciaen mi descarkío, ytofrecime á servirla cuan-tabien yo alcansase. A pocos mas dias, medió 16entender que tendria á bien que * mecasase con s hijas que alli consigo tenia, ,la ucual bra inuy negra.*y fea como un diablo,inuy contrariafdel mi gusto , qiie fue siem-pre de buenas caras (1). Mostréle grande ale-gda de tanto bien sin merecerlo yo, ofrecién-dome sus pies para que dispusiese de m ,i dquirida en clerrata: Faí que supe: vistióme muy francamente cti casa y .* . t (I 1 Ya en otra nota se ha manifestado esta incli-nacion singular de esta rara muger , qiie aun hablan-do de buena fe cno sus lectores, parece quiere llevaradelante su mania de pasar por hombre, afectandouna pasioii decidida por el bello sexo.
    • 60 BISTOBIA~DE LA *fy alli estri+e otros dos rolesbs, dilatando elefecto cba varios pretestwj hasta que no bpu-.de mas, p toipando una Aula me parti?no me han visto mas. . S u c e d i h e en,este tiempocaso á esta manera: y f u e , que alli estuve entreteniendo á miIndia, me amisté casualmenke *aon el secreta-rio del obispo, el cual me festejó y llevóá * su casa varias. veces, y d *jugamos, y vine i 16 ititi*otlti&í.rute allí tamhim con Don -Antoj ,160 de Cervantes canúiiigo d$ aquella igle- 1 ,sia y provisor del chispo, * e l cual t a m]Gen se 1110; inolinó, me ,convidó, varias ve-ces * a ,.oomer, g ruitfc) fiiialincnte á !,de-,elararse, dioiddome, quci tenia una sobrinaen casa, mocita de iiii edad, de muy rele-,vantes prendaq<.ycon htren dete , y q u e , !eahabia pareaiclo bien desposada conmigcs que tanibien l h h i a agradad e muy renddo al favor y:& y.parecióme bien, ine envió un ves- tido de terciopelo bueno , doce camisas, seis pares de-mlzones de m a s , unos cuellos , clr: holanda, una docena ,de lenzuelos y dos cientos pesos en una fuente, esto de regalo y giianteria, no entendiéndose nada de dote. Yo lo recihícon maclio agrado y estimacion,
    • MONJA ALFEREZ. 61 ptiesta lo $mejorqtie stipe, re- ¡ida" á besarle la mano ,.y PO- es.*:Oculté 10 que pude á la ,Itdia y en lo demas le Sdí á entender. que erapara solemnitar *!el casamiento con su bija,de cpíe aquel cabaklero habia sabido, y esti-maba mucho habiéndoseme inclinado. Y has- Particlo de Tucafian,. com9 cTije; enderecé ácia el Potosí que dista de allifcomo unas qui--nientas cincuenta leguas, en que tardé mas detres meses , caminando por tierra fria , despo- hlada por lo mas. Topé, á poco andado, un , soldado que tiraba ácia allá , y me alegré y nos fuimos juntos. D e alli á poco, de unos baíios q u e estaban en el camino, nos salieron tres holibres con monteras y escopetas, pidiendo
    • 62 .BISTORTA DE Wlo que llevdsamos ; no h u h o ~ m d ode detener- acerles creer queno llevábamos "3: : hribiinos de apear y hacerles cara,tirámotios unos á otrosi ellos erraron, y.caye* otro partió huyendo : volvi-mos á montar i cabacadno.. Finahente andando mucho y pasadobcvaripsafanes, llegamos pasados mas de tres meses, alPotosí, entramos sin conocer nadie, y cadauno ech6 por su lado haciendo su diligencia.de los Charcas, acomodér a las Charcas, y fuese alli tambien m amo. iA poco da .negados,.se le ofreció á mi,amodisgusto1 y ciertas contiendas con unos horn-bres , en que, hubo reyertas ,<*prisionesy ,em- Vnelto al Potosí, acontecid alli poco despvesel alzamiento de Don MOOSO Ihaííez, siendo cor- ,regidor 8Don Rafael Ortiz del hábito de SanJuan, el cual juntó gente para contra los al-
    • MONJA ALFEREZ. 63-irados 1qne%eranmas de ciento 1 entre la cual fui y o , y saliendo á ellos los encontramos en la calle de Santo Domingo una noche: pre-guntándoles el corregidor en voz alta i quiere vive ! no respondieron, y se retiraban : vol-vi6 á pi-eguntar lo mismo: y respondieron algunos :. La Libertad : dijo el corregidor, ymuchos otros con el, Viva el R e y , y avan-zó B ellos, signiendole nosotros á cuchilla-das y balazos, defendiendose ellos, al mis-mo tiempo : fuimoslos apretando en una ca-lle, cogidas las espaldas por la otra boca, ycargám Q S ~ O Sde manera, que se rindieron : yescapados algnnos prendimos treinta y seis yentre ellos el Ibaiiez: hallamos mnertos C ~ Cellos siete, y de los nuestros dos : heridos mu-chos de ambas partes. Dióse tormento al- ,gunos cTe los api-ehendidos y confesaronpretender alzarse con la ciudad aquella no-che. Lev antáronse luego tres ,compaiiias de ,gente vizcaína ,y de las montaíias para guar-da de la ciudad : pasados unos quince dias sedi6 horca á todos ellos, y c p d 6 quieta laciudad. De aqui por algo q u e acaso hube de ha-c e r , 6 acaso por. algo antes hecho, se me di6el oficio de ayudante de sargento major, queestuve sirviendo por dos aiios. Alli en el Po-
    • 64 UTSTORIA DE. Ziltosí estando Grviefido , di6 órclew el$igobern+ dor Don Pedro de Legui, del hábito de Santia-go, para levantar gente para los Cbiuiicas y elDorado, polhcioii de Iiidios de guerra, qni-nieiita3 leguas c k i Potosí, tierra rica d e oro. y deipedreria. (1 1E r a maestre de campo Don Bar- .tolome de Alba > puso en éjecadiob aL apres-to y l a partida., y aviado todo nos partimosdel Potosí á los ,veinte diasBorado.de que aqui Qabla. De contaho no parece tra-tar delrpaiv derMaqua 6 Conp? d e s l a Nueva Ebtrema;LBs relacidnes irna2inakias de Don Juan Blarrinez y lag orgues. LosChuncos det barbara de la*grovincia a prirviriclá de €ara?ia$aéii el P e r h En estas inmediaciones fundaron los Es-paíioles fugitivos de los pdrtidos. t o h de Mendwa,, en i.553, pasarm algunos a Espa- nores y mercedes del empe- sdndo de elloa, voivkron á ar bandos y partidos, con que se destrltyeron;y la fioreaeiite villa que conrdba mds de tres, mil
    • CAPITULO IX. PARTE DEL POTOSi Á LOS CIIUNCOS. Partidos del Potosí á los Chuncos, llega-mos & un pueblo llamado hrzaga, que era deIndios de paz, donde estuvimos ocho dias ; to-mamos guias para el camino, y nos perdimos ,.sin embargo y nos vimos en harta confusionsobre unas lajas, de donde se despeiiaron cin-cuenta mulas cargadas de bastimentos y muui- ,ciones con doce hombres.habitantes, quedó reducida á la nada, Su posiciongeográfica debe ser ácia los 1 4 grados latitud sur,y 62 grados longitud occidental de Cadiz. Las iome-diaciones de este rio han producido mucho oro en to-dos tiempos, y en uno de sus lavaderos se ha116 la fa-mosa y mayor pepita de oro qqe tal vez ha y r o d wcido la naturaleza; la cual se envió á España en e1reinado de Cárlos V, y pesó cuatro arrobas y libras,Todo parece que inclina 4 c r e e r , que esta sea latierra 4 que se dirigió la espedicion que refiere Do-Ca Cataliua. Solo en la distaucia hay alguna e q u h - i ,cacion la cual podra pertenecer al copista, poco es-crupuloso en eso de,cantidades y nombres propios. 5
    • 66 BICTORIA DE LA Pasando á la tierra adentro descubrimosunos llanos, llenos de una infinidad de almen-dros como los de Espaíia, de olivares y frutas.Queria el gobernador sembrar allí para suplirla falta que llevál~amos de bastimentos, y 110vino la infanteria en ello, diciendo que allíno ibamos á sembrar, sino á conquistar y co-ger oro, y que el sustento lo buscariainos. Pa-samos adelante, y al tercer dia descubrimos1111 pueblo de Indios, los cuales luego se pu- ,sieron en arma : llegamos y sintiencio ellos elarcabuz huyeron desatinados, quedando muer-tos algun~s.Entrarnos en el lngar sin haberpodido coger un Indio de quien saber el ca-inino. Al salir, el maestre de campo D.Bartoloméde Alba, fatigado de la celada, se la quitó paralimpiarse el sudor, y un demonio de muchacho,como de doce aííos, que estaba en frente i la ,salida encaramado en un árbol le disparó unaflecha, y se la entró por un ojo, y lo derribó,lastimado de tal suerte, que espiró al tercerdia. Hicimos al muchacho diez mil aÍiicos. Habíanse entre tanto los Indios vuelto allugar en iiúinero mas de diez mil: volviinos dellos coi1 tal corage, é hicimos tal estrago, quecorría por la plaza abajo un arroyo de sangrecomo un rio, fuíinosloc siguiendo y matando
    • MONJA ALFEREZ. 67ha&t pasar el rio dorado. Aquí nos mandó e1gobernador retirar, é hicímoslo de mala gana,porque en las casas del lugar se habian halla-do unos, mas de sesenta mil pesos en polvo deo r o ; y en la orilla del rio hallaron otros infi-nito , llenaron los sombreros, y supimos des-pues que la menguante suele dejarlo allí en masde tres dedos (1): por lo cual, despues muchospedimos licencia al goherriador para conquis-tar aquella tierra, y como é l , por razones quetendria, no la diese, muchos, y yo con ellos,nos salimos de noche y nos fuimos, llegados ápoblado de cristianos, fuimos tirando cada unopor su cabo. Y o me fui B Cenhiago ( 2 ) y dealli á la provincia de las Charcas con alguncsrealejos,,que poco B poco y en breve vineperder (5).- ( I ) Hay alguna exageracioti en esto de que dejabala menguante tres dedos de alto de oro en polvo poraquel suelo; pero todo conspira á hacer creer que Secogia en gran cantidad por aquellos tiempos, segiinlas relaciones fidedignas que se conservan en los ar-chivos del Perii. ( 2 ) Puede ser Santiago, pueblo d e la provincia deCiucúitos, por donde, viniendo del rio de Oro, teniaque pasar carninayd.) ácia la Plata. ( 3 ) Sin duda que perdió estos realejos que dice aljuego, que Dofia Catalina fue siempre apasionada1como lo manifiesta ella misma en e l curso de esta re-lacion histórica de su vida. *
    • 65 WCTOAIA DE LA-. - - CAPITULO X. PAS.4 L A CIUDAD DE LA PLATA. Pase á la ciudad de la Plata y acoiiiod&wcon el capitaii Doii Francisco de Aganumen ,vizcaino minero muy rico , con quien estuvealgiiiios dias , y clcsacoinodéme por cierto dis-gusto que con otro vizcaino amigo del amo se ,me ofi<ecib; acogiine entre tanto que me avia-ha casa de una seííora viuda, llamada DoiiaCatalina de Chaves, la mas principal y califi-cada, segun deciaii, que habia por alli, lacual, por medio de un su criado con quienacaso me amisté, me prometió acogerme en-tre tanto allí. Succdi6 pues que el jueves san-to yendo a las estaciones esta seiiora, se topóen San Francisco con Doíía Francisca Mar-inolcjo, muger de Don Pedro de hndrade,sobrino del Conde de Lemos, y sobre luga-res, (1) se trabaron de palabras, y pasó Doiia ( 1 ) Quiere decir, sobre lugares de preferenciaen la iglesia.
    • MOIiJA ALFEREZ. 69Francisca á darle á Doíia Catdliiia con unchapin, leváritandose cle aquí un c i d 0 yagolpamiento de gente. Fuese Doíia Catalina 6su casa, y allí acudieron parientes y coiioci-dos, y se trató ferozmente del caso. L a otraseíiora se quedó en la Iglesia con el inismoconcurso de los suyos sin atreverse á salir,hasta que vino Don Peclro su marido ya en-trada la noche, acompaííaclo de ,Don RafaelOrtiz de Sotomayor, corregidor ( que hoy ,está eii Madrid), caballero dc Malta y cle los ,alcaldes ordinarios ministros con hachas en-cendidas, y la sacaron para su casa.- Al ir por la calle que va cle San Fran-cisco á la plaza , sonó un ruido cle cu-chilladas, al cual e l corregidor partió los al- caldes y ministros, qriedando sola la seíiora coi1 su marido. A. cste tiempo pas6 corriendo un Indio hácia el ruido cle cuchilladas, y a1 pasar por junto á la sefiora Dofia Francisca Marmolejo le tiró un golpe A la cara con cu- chillo ó navaja, se le cortó de parte á par- , te y prosiguió corriendo : lo cual fue tan re- pentino, que el marido Don Pedro por luego 1 0 lo entendió. Entendido, fue grande el al- 1 , boroto, el ruido, la confusion el conciirso, las cuchilladas de nueyo, las prisiones, y to- do sin entenderse.
    • 70 HISTORIA DE LA Entre tanto fiie el Indio á la casa de la se-fiora Doiia Catalina, y dijo G su merced dentrar: ya está hecho. Fue prosiguiendo lainquietud, y los temores de grandes daíios:hubo de las diligencias de resultar algo, y altercer dia el coregidor se entró *en casa deDoiia Catalina, la ha116 sentada eii su estrado : ,recibióie juramento, y le preguntó si sabiap i e l l era el que hahia cortado la cara á DoiiaFrancisca hlarmolejo, y respondió que sí-Preguntóle quien fne : respondió, nna navajay esta mano: y con esto se salió dejándolaguardias. F u é examinando á la gente de la Casa : lle-g6 á un Indio, atemorizóle con el potro, y e1menguado declaró que me vió salir de casacon aquel vestido y cahallera de Indio queme di6 su seíiora, y que la navaja la trajoFrancisco Ciguren, barbero vizcaino, y queme vi6 volver, y oyó decir, ya eski hecho-Pasó me prendió á mí, y al barbero, nos cargóde prisiones, bien separados y retiiados. Asi pasaron algunos dias, cuando una noche unalcalde de la real audiencia, que habia reco-gido la causa, y preso á ministros, 110 sé porqué, entró en la cárcel y di6 tormento al har-.bero, en el cual él luego declaró lo suyo y lo ageno, con esto el alcalde pasó a mí, y me
    • MONJA ALFEREZ 71recibi6 confesion: yo negué totalmente saberdel caso: luego pasó á mandarme desnudar yponer en el potro, entró un procurador ale-gando ser yo vizcaino, y no haber lugar portanto á darme tormento por razoii de privi-legio. El alcalde no hizo caso, y prosigui.6.(i).. Empezaron las vueltas: yo estuve firmecomo un roble : iban prosiguiendo las pregun-tas y vueltas, cuando le entran un papel, se-gun entendí despues, de Doíía Catalina deChaves, que se le dió en su mano, le abrióy leyó, estuvo despues mirándoine parado UIIrato, y dijo: quítase ese mozo de ahí. Qui-taronme: y me volvieron á m prisioii, y él ise volvió á su casa. ( I ) Que un alcalde ordinario lego, d e malas en-trañas, y sin asesolarse, cometiera un atentado seme-jante, pase: pero que un juez togado atropellase deun modo tan violento, condenando A la bárbara prue-ba de la tortura, á dos personas esceptuadas por 1 s ley por razon de privilegio de !nobleza, no se com-prende facilmente , sin suponer un interes poco dig-no de un magistrado recto. Que esto no lo era loprueba ciertamente la relacion de la Monja Alferez:pues pudo mas con é l una esquela de Doña Catalina de Chaves que iria acompafiada de alguna fuerte dá-diva, que la ley favorecia en esta parte á los reos.
    • 72 ktISTORíA DE LA El pleito se fué siguiendo, no sabré >&- cir cómo, hasta que salí sentenciado en diez aiíos de Chile sin sueldo, y el barbero en do-cientos azotes y seis aiíos 4 las galeras. Deeso apelamos agenciando paisanos, y se fué si-pieiidn, no sabré decir Como, hasta que sa-lió un dia sentencia en la real audiencia, e11que me cliero n por libre, y á la seriora DoiiaFrancisca condenaron en costas, y salió tain-bien el barbero: que estos milagros Suelenacontecer en estos conflictos, y mas en Indias,gracias á la bella industria.
    • MONJA ALFERE s, x PASASE Á LAS CHARCAS. Salido de este aprieto no pude iiienos qiieausentarme de la Plata : paséme á las Charcas( 1;) distante diez y seis leguas de allí. Volvi-me á hallar allí al ya dicho Don JiiaiiLopez de Arquijo, entregóine diez mil ca-bezas de carmros de la tierra ( 2 ) ( x ) La provincia de Chaqianra, que se llama tam-bieh de Charcas, es un corregimiento del Alto Perdque confina por e l norte c o n , l a provincia de Cocha-bamba, por el noroeste con el corregimiento de Oru-ro, por el este con la provincia de Yamparaez, por e 1sueste y sur con la de Porco , y por el oeste con la deParie. Su capital, que tambien. se- llama Chayanta,dista u& diez y seis leguas de l a ciudad de la Plata. ( 2 ) El carnero de la tierra es la Zlania, cuadrúpe-do iiidigeno de la America meridional, muy pareci-do al Camello, aunque mucho menor, cubierto el cuer-po con una especie de lana muy larga. Es animal decarga muy manso, y e l Bnico que los naturales del Pe-rú habian do mesticado antes de la conquista. La as-
    • 74 HISTORIA BE LApara con ellos, traginar con ciento y tantosIndios. Eutregóme una gran partida de dineropara que fuese á 10s llanos de Cochabamba ycomprase trigo, y moliendolo lo llevase alPotosí á vender, donde habia falta. F u í ycompré ocho mil fanegas á coatro pesos : car-guélas en los carneros: vineme á los mdinosde Guilcoinayo : molí tres mil quinientas, ypartí con ellas al Potosí, veiidiias luego allíá panaderos á quince pesos y medio: volvimeá los molinos: hallé allí molido parte del res-to j y compradores para todo : vendilo todoá diez pesos, y volviine con el dinero en con-tado á las Charcas á mi amo: el cual, vista labuena ganancia, me volvió 6 mandar á lo m s i-mo & Cochabamha. Entre tanto á las Charcas un dia domingono teniendo que hacer, me entré á jugar enuna casa de D. Aiitonio Calderon, sobrino delobispo. Estaban allí el provisor, el arcediano,y un mercader de Sevilla allí casado; sen-pereza de las sierras del Perú y la falta de pastos,hacen á este animal sufrido y frugal, necesario paralos trasportes, á pesar de que apenas carga mas quetres arrobas de peso, y de que hace jornadas muycortas é irregulares.
    • MONJA ALFERBZ. 75t érne á jugar con el mercader, fue corrieiicloel juego, y á una mano dijo el inercü der queestaba ya picado, envido : dije yo : i qué envi-da! volvió á decir: envido: volvile á ricciri qué envicla ? di6 u olpe con un clohlon tli-ciendo : envido un cuerno : digo y o , qiiierh previro el otro que le queda : arrojó los naipesy sacó ia daga, yo la rnia: asierounos los pre-sentes y nos apartaron, fue mudando dc con-versacion hasta bien entrada l a iioche , salí pa-ra irme á casa, y á poco andado, al volver unaesquina, doy con é l , que saca la espada, y seviene á mí:yo saqué la mia, y nos embestimos:tiramonos un poco, y ‘i poco rato le entréuna punta, y cayó. Acudió gente al ruido,acudió justicia que me quiso prender, yo re-sistime , recibí dos heridas, y retirándomevine á coger iglesia, la mayor. Allí me estuveunos dias, advertido de mi amo que me gnar-dase, hasta que una noche, bien reconocicla larazou y el camino, me partí para Piscobariiba.
    • 76 HISTORIA DE LA CAPITULO XII. PARTE DE LAS CHARCAS A PICCOBAPBA (1). Llegado á Piscobamba, me acogí ,en casade un amigo, Juan Torrizo de Zaragoza, don-de estuve unos pocos dias; una noche en ce-nando, se arinó juego con unos amigos que ( x ) Hay dos pueblos de este mismo nombre en elPerii. E primero está en el corregimiento d e Anda- lhuailas , y el segundo en el de Conchucos. N o pareceprobable que sea ninguno d e estos dos que se trataaqiii , mrdiante 5 que la distancia que marca d e laciudad de la Plata es de doce leguas, cuando e l pri-mero d e aquellos hay mas d e dos cientas. Lo natu- ral es que e pueblo que nombraba la Monja Alferez lsea Pomabamba, capital d e la provincia y corr egimiento d e este nombre, que linda con los indios chiriqua-nos, v que dista unas veinte leguas d e la P l a t a , de-biendo creerse que el copista ha equivocado su nombreque parece compuesto de puma y pampa, que en len- gua quieliua, cuyo alfdbcto carece d e la letra b quie- , re decir campo del leon.
    • MONJA ALFEREZ. 77entrarou : sentéme con un portugués, Fernaii-do de Acosta, qrie paraba largo: paró una ma-no á catorce pesos cada pinta: eché cliez y seis .pintas contra él: y viéndolas, se di6 una bo-fetada en la cara; diciendo : i válgame la encar-nacion del diablo ! .YOdije : i hasta ahora quelía perdido usted para desatinarse ? Alargó las manos hasta cerca de mis barbas, y dijo : h eperdido los cuernos de mi padre, Tiréle la ba-raja á las suyas, y saqtié la espada: él la suya:acudieron los presentes y nos detuviéron; se ,compuso todo celebrando y riendo los piquesdel juego: él pagó, y fuese, al parecer bientranquilo. De allí á tres noches viniéndomepara casa, como á las once, en una esquinadivisé un hombre parado : tercié la capa, sa-qué la espada, y proseguí mi camino ácia é1:llegando cerca se me arrojó tirándome, y di-ciendo pícaro cornudo: conocido ee la voz,fuímos tirando, á poco rato lo entré una pun-ta y cayó muerto. Quedéme un poco pensando que haria:miré por allí y 110 sentí quien nos hubiesevisto: fuíme á casa de mi amigo Zaragoza ca-llando mi boca, y acostérne. A la maiiana viiio el corregidor Don Pedro de Menesoc bieii temprano, me hizo levantar y se me llevó. Entré eii la cdrcel y nie echaron prisiones. A
    • 76 XiISTORIA DE LA cosa de una hora, volvió con un escribano y me recibió deciaracion : yo ncgué saber ta! co-. sa : despiies nie recibieron conlesion ,y negub. Púsnse acusacion, rccibiúse á prueba, hice ini pro!~anea: hecha publicacioii , vi testigos que no COIiOCí. Salió sentencia de inrieite: apelé y niaiidose ejecutar sin e i n b q o . Nallerne a&$- do: entró un fraile & corifesarine: yo me resictí : dl porfió : y" fuerte : fueron lloviendo frailes que me hundiaii : yo hecho un Lotero: visti6ronme con u n hábito de tafctan, y me subieron en n n cabnilo , porque el corregidor , se resoiviú resporidieiicto á los frailes que ie instaban, que si yo queria irme al infierno zi él no le tocaba. Sacáronme de la cárcel ,Ile- váodomc por calles 1 0 conocidas aii acostuiii- 1 hradas por recelo de los frailes : llegué á la horca: cpitrironme los frailes el juicio á gritos y ; rempttjones : hiciéronnie subir cuatro es- í calones, y cl que inas me afligia era un domi- niao , fray Andrls de San Pablo, iquien ha- brá UEI aíio v í , y hable en Madrid en el cole- gio (le Atocha. Hube de subir mas arriba: echáronme el voletin, que es el cordel delgado con que ahorcan, el cual el vercliigo no ine poriia bien, y le dije, borracho poninelo bien, 6 q~iítainelo que estos padres bastan. Estando etr este caso entra corrieiido un
    • MONJA ALFEREZ. 79posta de la ciudad de 1a.Plata despachadopor el secretario, por mandado del presiden-te Don Diego de Portugal, ( 1 ) á instan-cia de Martin de Mendiola, vizcaino, queque supo el pleito en que yo estaba, y entre-gó en su mano al corregidor nn pliego anteun escribaco, en que le mandaba la audiencia ,suspender la ejecucion de la justicia y remitiral preso y los autos i la real audiencia, quedista doce leguas de allí. La causa de esto fuerara, y manifiesta misericordia de Dios. Pare-ce que aquellos testigos qrle depusieron de vis-ta contra mí en el homicidio del Portugués,cayeron en manos de la justicia de la Platapor no sé que delitos, y fueron condenados &horca: y e s t a d o en ella al pie, declararon,sin saber el estado mio, que inducidos y pa-gados sin conocerme, que hahian jurado falsocontra mí en aquel homicidio: y por esto laaudiencia instando Martin de Mendiola, se con-movió y remitió. Llegado este despacho a talpunto, fue grande la alegria del pueblo com-pasivo. Mandónie el corregidor quitar de la ( I ) Este es el sexto presidente que tuvo la realaudiencia de Charcas, y por lo tanto parece probableque este ciIceso hubiese triiido lugar ácia el año de1613 6 16i4.
    • 80 RFSLORIA DE L 4horca y llevar á la cdrcel, y remitióme conguardias á la Plata. Llegado allí y visto elproceso, anulado por aquellos hombres al piede la horca, y no resultandc por tanto otracosa contra mi, fuí mandado soltar á los vein-i e y cuatro dias, y estúverne allí otro poco.3 C4PITULO XIllIe PASA d LA CIUDAD DE COCiiABAMBA, Y VUELVE d LA PLATA. De la Plata me pasé á la ciudad de Cocha-bamba, ri fenecer allí unas cuentas del dicho D,Juau Lopez de hrquijo, cou D.Pedro de Chavar- ,ria natural de Navarra, alli residente, casadocon Doiia Maria Davalos, hija del capitan JuanDavalos ya difunto, y de Doiia Maria de Ulloa,inonja de la Plata, en convento que ella allí fuii-dó. Ajostáinoslas y resultó alcance de mil pe-sos contra el dicho Chavarria, á favor del di-cho Aryuíjo mi amo, los cuales luego me en-tregó cop mucha bondad y agrado, me coavi-dó á comer, y me hosped6 dos dias; lnego
    • 1IONSA ALFEREZ. $1me despedí y partí éndo eucargado de sumuger de visitar de su parte á su madre mon-ja en la Plata, y clarle muchos r e c a d o s ( i ). Partido de allí, Eiiíbeine de detener en co-sillas que se me ofrecieron, hasta Ya el cabo de la tarde, con amigos : en fin parti, y hube de volver á pasar para mi camino por la puer, ta del dicho Chavarria : al pasar, v i gente en el zaguan , y ,sonaba ruido dentro : paréine á entender que fttose, y en esto ine dice Doiia María Davalos desde la ventana: sdiior capi- tan lléveme iisted#consigo, quesquiere inatar- me m marido: y diciendo esto, se arroja i abajo.: á esto llegaron dos frailes, p me dije- r6n :llévela usted, que la halló su marido coii Don Antonio Calderon, sobrino del obispo y , lo ha mQerto, á ella la qniere matar y la tiene encerrada ; diciendo esto me la pusieron á las ancas, y yo partí en ini mula que llevaba. No par6 liasta que á las doce de la noche ],legué al rio de la Plata. Habia topado en el camino á u n criado del dicho Chavarría que venia de la Plata, y nos hubo de conocer por mas qne yo me procuré retirar y encubrir, que avisó á su amo segun la cuenta. Llegado ( 1) VOZ anticuada que equivale 9 mensaje Ó re- cado. L 6
    • a2 HISTORIA DE LAa l rio m e afligí, porque iba grande y me pa-reció imposible de vadear ; dijo ella : adelante,pasar, que no hay otro remedio, y ayude Dios: ,apeéme procuré descuhrir vado, y resolvimeal que me pareció: volví á montar con m afli- igida a las ancas, y entré : fuimos entrando :ayudó Dios, y pasamos. Llegué á una venta ,que topé allí cerca : desperté al ventero quese espantó de vernos á tal hora, y pasado elrio : cuidé de m mula que descansase: diónos iunos huevos, pau , y frutas? procuramos tor-c e r y esprimir l a ropa, volvimos á partir yandar, y al romper el alha, á cosa de cincoleguas descubrirnos la ciudad de la Plata. Ibainos de ello algo consolados, cuando derepente Doiia María se ase mas fuerte de mídiciendo : i ay seíior ! mi marido: volví, y lo vique venia en un caballo, al parecer cansado.No se, y me admira, como pudo ser esto: por-que yo partí de CocliaDamba primero, que-dando él dentro de su casa, y sin detenermeun punto, anduve hasta el rio: lo pasé y llegué ,á la venta me detuve allí como una hora, yvolví li partir. Fuera de’eso, aquel criado quetopé en el camino se lo hubo de decir, algotardó en llegar, y- algo tardó 61 en montar á caballo y partir. ¿Pues como 61 en el caminome sali6 al encucntro ? No sé como: si 110 sea
    • MONJA ALFERFZ, 83qne traje y" mas rodeos 110 sabiendo el camino,y él menos. E fin, desde como treinta pasos nnos dispar6 una escopeta, y nos erró, pasan-do las balas < t a n cerca, que las oiinos silvar.Yo apreté á mi mula, y bajé un cerro embre-fiado sin verlo mas: que á la cuenta SZI caba-llo se le hubo de rendir. Corridas como cua-tro leguas largas desde aquí, llegué á la Platabien fatigado y:cansado: fuíme al c o n v n t o de San Agustin á la portería y eiítregué alli $ Doíía María Davalos á su madre. Volvime á tomar mi mula, cuando topé COI# Pedro de Chavarsía, que con la espada en la ma- iu) se arrojó á mi, sin dar lugar á razones: dióme gran cuidado verle, por el repente, y el cansancio con que me cogió, y, la coinpasion al engaíio con que me tenia por ofensor: SB- qué mi espada, y hube de procurar la defen- sa: entrámonos en la iglesia coi1 la brega: allí me entró dos puntas en los pechos sin haber- , lo yo herido que hahia de ser r as diestro: n sentíme, apreté, y fuílo retirando hasta el al-, tar: tiróme allí un gran golpe rf la cabeaa, lo reparé con la daga, y entréle un palmo de espada por las costillas. Acudió ya tanta gente? que no pudo mas: acudió la justicia, J cpería- 110s sacar de la iglesia: en esto dos frailes de , , San Fraucisco que es allí en freiite me p s q - *
    • 84 HISTORIA D? LA iron y entraron a115i ayudando á ello disimiiia-damente Don Pedro Eellran, alguacil mayor,cuíiado de m amo Juan Lopez de Arquijo. E n iSan Francisco recogido con caridad, y asistidoen la curacion por aquellos santos padres, es-tuve retraido cinco meses. Chavarría se estuvo tambien curando de suherida muchos dias : clamando siempre sobreque le entregasen su muger, sobre lo cual sehi-cieron autos y diligencias, resistiéndose ella conel manifiesto riesgo de la vida. Aquí acudieronel arzobispo y el presidente con otros seiiores,y ajustaron que ambos entrasen en religion yprofesasen: ella donde estaba y él donde qui-siese. . Quedaba mi particular, y querella dada:vino mi amo Juan Lopez de Arquijo, 15 infor-m6 al Arzobispo Don Alonso de Peralta, ( 1 ) ,al presidente y seriores, en la verdad y ca-sualidad sana sin malicia con que obre en elcaso, tan diferente de lo entendido por aquelhombre, y que no habia mas que haber so-- !1 Don Alonso de Prralta fue e l duodécimo ar-zobisF0 de Charcas, natural de Arequipa , arcediano6 iI1quisidoe de MéJico. Murid CII aquella ciudad, AQse sabe a plinto filo en que ado, pero se presume queera el de 1616.
    • 1 M O N j A ALFEREZ. s5borrido repeiitinamente á aquella muger quese me arrojó huyendo de la muerte, pasándo-l a al convento de su madre, como ella lo pidió.Lo cual verificado y reconocido se satisfizo ycesó l a querella, prosiguió la entrada en reli-gion de los dos. Salí de l a reclusion, ajust6mis cuentas, visité muchas veces á m monja, i; su madre, y otras seiíoras de alií, las cua- i les agradecidas me regalaron mucho. CAPITULO XIV.P.4SA DE LA PLATA Á PISCOBAMBA Y Á LA MIZQUE. Traté de buscar alguna ocupacion en queentender. M seííora Doíía Maria de Ulloa iafecta por lo que l a serví, me alcanzó del pre-sidente y audiencia una cornisioii para Pisco-bamba ( 1 ), y los llanos de Mizque para la ave- ( I ) Nos hallarnos aqui otra vez con PiscoSambs,provincia y pueblo que dista mucho de los llanos deRlizque, que estan cerca de la ciudad de la Plata.Esto 110s hace sa.,pechar d e que esta equivocado en
    • $6 kISrORfA BE 2.4riguacioii y castigo de ciertos delitos de allí denunciados: para lo cual me seíialaron escri- , hano, algaacil y salimos. F u í A Piscohamha, escribí y prendí a l alferez Francisco de Esco- b a r , residente allí y casado, contra quien re-eultó haber muerto & dos liidios alevosamente por robarlos, y enterrarlos dentro de su casa en una cantera, donde hice cavar y los hallé. F u i sustanciando la causa por todos sus te+ miiios hasta tener estado ; conclusa y citadaslas partes, dí seiiiencia coiidenando al reo á inuerte : él apelú : otorguéle la apelacioii, h e &proceso i la audiencia de la Plata, con el reo: , allí se confirrnú y lo ahorcaron ( 1 Pasé á ).uno y otro CASO el nombre de este pueblo en el ma-nuscrito, confundiéndole tal vez con el de Pomabambaií otros pueblos d e los varios que terminan en bamlrup pueden hallarse en un radio de diez y seis A vein-te leguas d e la Plata, y mas cerca dP Mizque , e lcual se halla á igual distancia de su capital. ( I ) No debe estraiiarse esta delegacion, si se tie-be presnte que en aquellos paises son indispensablesen ciertos casos, particularmente teniendoce que for- mar una causa criminal d e esta naturaleza á u n Es-pafiol, en un pueblo de Indios, como seria este, cu- yo alcalde ordinario se consideraria iiicapaz de lle- varla á cabo. Lo úiiico que admira es la disposicion é inteligencia d? esta rnuger eqtraordinaria, para re- prrsrntar cofi tanta propiedad, tantos y tan diferentes pepeles en el nihado.
    • MONJA ALFEREZ. 97los llanos de Mizque, ajusté lo á qt19 iba ( í 1volví 6 la Plata, dí razon de lo o b r h o eiitre-gando los autos de Mizque, y me estúve des-pues allí algunos dias. - CAPITUEQ xv. PASA Á L A CIUDAD DE LA P A Z : MATA d UNO. Paséme á la Paz, donde me estuve qnietoalgunos dias: bien ageno de disgusto me paréun dia á l a puerta de Don Antonio Barraza,corregidor, para hablar con un criado suyo, yaventando la brasa el diablo, vino ello a pa-r a r en desmentirme, y darme con el sombreroeii la cara : yo sayae la daga, y allí cayó miier- ( i ) Es de presumir q u p la comision de los Ilaiiosde Mizque seria alguna visita de recuento dP Indios, hotra relativa a Irl real hacietida, i d S C U ~ ~ C o l i d n s?C SSm u y iiicrativas p d r n los ccirnisioiiados, v por lo f d R t 0se ddbari a prr.uiids á quienes los rriagibtrddos de-seaba n fa vos ecr-r .
    • 85 HISTORIA DE LAto. Cargaron sobre mi tantos, que herido in&prendieron y entraron en la cárcel. Fuéroamecurando y siguiendo la causa al mismo paso,la cual sustanciada y en estado acumaladasotras, me condenó el corregidor á muerte.Apelé, y mandóse sin emhargo ejecutar. Estuve dos dias confesando: el siguiente sedijo misa en la cárcel, y el santo clerigo ha- ,biendo consumido, volv;ó, me comulgó, yvolvióse á SLI altar : yo al punto volví la formaque teiiia en la boca, y recibíla en la palma ,de la mano dercclia dando voces : iglesia mellñino , iglesia me liaino Alhorotóse todo,dicieiidoiiie todos hercje. Volvió el sacerdotea l ruido, y inandó que nadie llegase zí mi.Acahó su misa, y á esto entró el sefior obispoDon fray Domingo de Valderrama , dominico,con el gobernador ( 1) : jnntáronse clérigos y mucha gente : encendieronse luces : trajeron palio, y rrie llevaron en procesion : llegados al sagrario, todos arrodillados , me cogió un d é - rigo revestido la forma de l a mano y la entró - ~~ _ _ ~ ( 1 ) Don fray Domiiigo d e Valderrama, del drdernde Canto Domingo , natural de Q u i t o , fue célebrepredicador y cattdrático de la universidad de Lima9obispo de la P d i e n e1 aíio de 16c6, y promovido airzubispadu de &+iiiu Domingo en 1 C n ~ .
    • MONJA ALFEREZ. 89 en*el sagrario’: DO reparé en que la puso : des- pues ine rayaroa la mano, me la lavaron dife- reiites veces,. y me la enjugaron, despejaiido luego la iglesia y los seríores principales, me quedé allí; esta advertencia me la di6 un santo , religioso francisco que en la ‘cárcel liabia, dáiidome consejos ; y últimamente me confesó. Cerca cle ZIII mes tuvo el gobernador ccrcada aquella iglesia ,* yo allí guarecido : al cabo 9 del cual qaitú las guardas, un santo clérigo cle allí segnb yo presumí, por órclen del se- ñor obispo, reconociclo el alrededor y el ca- mino, ixe dió una mula y diueros, 4 partí al cuzco. -- CAPaTULo XVI. PARTE A LA CLUDAD DEL CUZCO. Llegué al Cuzco, ciudad que no recoiioce ventaja á Lima eu vecinos ni riquezas, cabeza de obispado, dedicada su catedral la Asuii- cioa de Nuestra Seiiora, servida por cinco %
    • 90 ñIC1ORIb DE L A ,ilignidades : ocho canónigos ocho parroquias!cuatro conventos de religiosos : franciscos, do-minicos, mercenarios, agustinos ; cuatro cole-jios: dos conventos de monjas, y tres hospi-tales. Allí estando, me sucedi6 B pocos dias otrofracaso bien pesado, en realidad y verdad nomerecido, porque me hallé ageno totalmente ,de culpa, si bien mal opina do y sucedió allíuna noche irnpensadamente la muerte de DonLuis de Godoy corregidor del Cuzco, caba-llero de grandes prendas, y de lo mas califi-cado de por allí. Lo mató, segun se descubrió ,despues, un fulano Carranza por ciertos pi-ques largos de contar; y como por luego nose descubriese, m e lo echaron á m í , y meprendió el corregidor D. Fernando de Guzman,y rne tuvo preso cinco meses, bien afligidohasta que quiso Dios, pasado ese tiempo, quese descabriese la verdad, y mi total inocencia enello: con que salí libre y partí de allí.
    • MONJA ALFEBEZ. 91 - __I CAPITULO XVILPASA Á L I M A : DE A L L i SALE CONTRA E L HOLANDESPIERDESE T ACÓGESE Á su ARMADA : ÉCILANLE Á LA C O S T l DE P A I T A : Y B E ALLI VUELVE Á LIMA. Paséme á Linia en el tiempo en cpe eravirrey del Perrí Don Juan de Meiidoza y Lu- ,iia marques de Montes-Claros ( 1 ). Estaba en-tónces el Plolaiides hatieiiclo á Lima coi] ocliobajeles de guerra que allí tenia, y ia ciudad ( I ) Don J u a n de Mendoza y Luna, tercer mar- ,ques de Montes-Claros décimoquinto virey del Perú,pasd del vireynato de Nbeva España al del Perú elaño de 1607. Fue ei que estableció el tribunal delconsulado del comercio de Lima, libertó á los indiosdel servicio personal y mandó coostruir sobre el Ri-mac el gran puente de piedra que comunica la ciudadcon el arrabal de San Lazaro. Durd su acertado go-bierno hac:ta el año de 1615, en que le cntrego A SUsuceior el princiye de Esquilache.
    • 92 HISTORIA DE tkestaba en arma ( 1 ) Salimos contra él del piier- ,to del Callao con cinco bajeles y embestímos-l , por un gran rato nos iba bien, pero cargó esobre nuestra Aliniranta de^ forma, que la ( 1 ) As¡ dice el manuscrito: pero estando la ciu-dad d e Lima dbs leguas distante del puerto, mal pudodecir Dofia Catalina que la escuadta holandesa batiaaquella capital. Lo mas cierto será que el original di-ria batiendo el Callao d e Lima, puerto de mar princi-pal, y ciudad fuerte, rica y poblada d e treinta mil ha-bitantes, que estaba situada la orilla del m a r , elCual habiendose retirado mucho, horas antes del ter-remoto del año de 1746, volviendo repentiriamentetse lo tragó con todos sus habitantes, sin que escapasecasi ninguno. La ola que hizo este horrible estrago erat a n grdnde, y venia con tanta fuerza,que ames d eIlrgar 6 la ciudad, chocó con la isla d e san Lorenzo9que es bastante alta y d e una estension d e dos leguas;y ta dividió en dos partes fcia el tercio de un lado detierra, en donde quedó y se conserva desde entónces,uo canalizo, por el cual pueden pasar hoy buques muygra tides. A una legua de L i m a , en el camino del Callao,se halla frente una capilla una cruz, que se llama d e¿o Legua, en comemoracion d e haber arrojado el golped e mar hasta aili, navios de ochocientas toneladas,que se hallaban fondeados en el puerto del Callao.Sobre parte d e las ruinas de la antigua ciudad de estenombre que se conocen todavia perftctamente, estahoy situada la fortaleza del Callao, que es un pentá-gono irregular que defiende aquel rnganifico puerto.
    • MbNJA hLFEBl% 95echd 6 pique, sin que pudiesen escapar mas quetres hombres, que nadando nos acogimos á unnavío enemigo q n e nos recogiú: erarrios yo, anfraile francisco descalzo y un soldado, á los cma-les ellos nos hicieron mal tratamiento con bur-las y desprecios: toda la deinas gente d e laAlmiranta pereció ( 1 ). , A la maiiana vueltas al puerto del Calhonuestras cuatro naos, de que era gen eral DonRodrigo de Mendoza, se hallaron menos nue-ve cientos hombres, entre los cuales me con-taron á m que iba en la Almiranta. Estuve íen poder de los enemigos veinte y seis dias,temiendo yo que me llevarian tí Hólanda. L I I ) Habimadose dado este combate naval en tiem-po que gobt=rnaba- el marques de Montks-Ciaros, por elórden que van narrados hasta aqui diferentes sucesos.era preciso que hubiera tenido lugar 5 t h el fin de sugobierno, esto es en i6r5. Y con efecto, en la Histo-ria general de viages del abate Prevost, nueva edi-cion de la Haya, del afio de 1757, bajo la dirccsioo d eJ Vander Scheley, diccipulo distinguido del célebre .Picatt e l Romano, tomo 15, se haila U R estracto delviage de Jorge Spilberg en 1614,á las Molucas, por rl estrecho de Magallanes que dice asi. " Despues d e , haber entrado dichosamente en e l mar del Sur, Spil- ,,, berg se hizo en 41 terrible por mucho tiempo 6 i) los Espaholes. Alli batió una flotkireai comandada
    • 94 IHSTO-RI.4 DE LA Al cabo .de ellos A mí y 6 mis do%cumjjafi12rósnos echaron en la costa de Paita, cosa de cienleguas cle Lima : de dónde unos dias despaes ypasados muchos trabajos , uii buen hombre,que compadecido de xiuestra desnudeE nos vis-, por Don Radrigo de Mendaze; y no habiendo ,, cesado de esparcir el espanto por todas las costas de, Chile y del Perii, no se apartó de ellas hasta el 26 ,, , d e Diciembre, para trasladarse á,,¶as islas Marianasy Filipinas. De aiii, para la isla de Java, de donde habiendo partido el ,,, 1 4 d e Diciembre ,dp 1616, entrá en et Teje1 el prime-,, rode Julio,de 1617. , El redactor añade una nota so- , , bre ei referido combate cuyo tenor es el siguiente. este combate que se diÓ en 1 8 de Julio de 161.5, ,,fue muyvieo. L a fl6ta real compuesta-de ocho bajeles o, y montada por tres n cuatro mil hombres de equipaje , fue muy mal tratada, y perdió tre.? navios y mas , , , de la mitad d e la tropa. Nuestros navios, cegug , la Monjd Alferez, eran c i n c o , de los que habiendo ido B pique la Almiianta, volvieron cuatro a l puertQ del Callao, y por consiguiente e l w t o r d e esta nota exageró nuestra, pérdida con el objeto d e ensalzar imiranre holandés Spilherg, d e este suceso hallamos que el as Filipinas, lray Joaquin Mar- tinez de Zufiiga, un tomo en 4.3 impreso en Sampa- QC en e l afio de 1803, por fray Pedro Argüelles de le C o ncepcion, reiigiosofsancisco, capit. 14, fol. 2 2 1 , hace mencioo de una,flotd holandesa recien veoida de Eu- ropa por el 4stqacho d e Magallanec, compuerta de
    • MONJA ALFEREZ. 95ti&, encamiiiá y aviG á Lima, ( 1) estii-veme eii Lima nnos siete meses ingeniandomeallí lo mejor que pude: comprk un caballo queCuatro navísentó á la boca de Mdriveles. puede dudar porla coíricidencia del tirmpo que esth escuadra fuese lamisma de Spilberg que se batid frente el Callao BeLima con la de Don Rodrigo de Mendoza; y tam-bien uiia de las varias de aquella nacion de que ha-bla el padre Marrana en su sumario de la Historiade Espaha en el ano 1617,cuando asegura que aIí«sz t h s fueron varios los hajrles holandeses a la Indiapot e l estrecho , d e Magallanes, é hicieron daños enel mar del Sur, y corrieron las costas del Perú y d el a Iuue va Espaiia sin parar hasta Rilipinas y las islasMolucas. I ) Parece estrafio que a: eoumerar sus serviciosal rey Felipe IV , omitiese e l haberse hallado en es- ;y mas estrafio tcdavia que no ha- de haberse hallado tambien en elmismo combate su heiniano Francisco: maxime cuan-do en apoyo de sus meritoc interpone en el memo-rial que presentó á aquel monarca, el ano de 1625.( apéndice núm. 3 ) los servicios del capitan MiguelErauso su padre, del alferez Miguel de Erauso, deFrancisco de Erauso que sirwid en l a armada de Lima00% Don Hodrigo de Mendoza, y Domiogo de Erau-so que se fue con la armada que salió para el Brasilry volviendo de allá fue uno de los que perecieronen l a Alniiranta de las cuatro villas que se quemó;que todos tres, afiade fueron hermanos suyos.
    • 96 IhSTORIA DE LA me salicí bueno y no caro, anddveme en él íiklos pocos dias tratando de partir para el, Ciizco. Estando de partida, pasé un dia por’la plaza, viiio & mi un alguacil y ine dijo que me lrarnaba el seiior alcalde Don Juan de Espino-sa, caballero del orden de Santiego: llegué ásil merced : estaban allí dos soldados: y asi quellegué dijeron : este es, seííor , este caballo es nuestro, nos ha faltado, y de ello daréinos luego bastante inforrnacion. Rodearonme mi- nistros, y dijo el alcalde: ¿que liemos de ha,cer en esto? Yo cogida de repente no sabiaque decir, vacilante y confiisa , que pareceriadelincuente: cuando ocurreme de repente qui-tarme la capa, y tjpole con ella la cabeza delcaballo y digo: seííor, suplico á vuestra mer-ced que ’estos caballeros digan ¿cual de 10s ojos le falta 5 este caballo? si el derecho 6 siel izquierdo, que puede ser otro, y equivo-carse estos caballeros. Dijo el alcalde: dicebien : digan ustedes un tiempo, 1de cual ojoes tuerto ese cal~alio? ellos se quedaron confu-sos. Dijo e1 alcalde: cligaii ustedes á u11 tiem-po. Dijo el uno: del izquierdo. Dijo el otro:del derecho, digo del izquierdo: á lo que di-jo el alcaide, mala razon han dado ustedes, ymal coiicordante. Volvieron ellos juntos á de-cir: del izquierdo 9 del izquierdo decimos sin-
    • MORfA ALFEREZ. 97hos, y no es mucho equivocarse. Dj yo : se- ieiior, aquí no hay prueba, porque uno dice e!uno, y el otro el otro. Dijo uno : no decimossino una misma cosa, que es tuerto del ojo iz-quierdo, y eso iba á decir, y me equivoquésin querer, pero luego me enmendé, y digo que del izquierdo. Paróse el alcalde y dije yo: seíior, i qué me manda vwestra merced? dijo e l alcalde: que si no hay mas prueba se vaya usted con Dios á su viage : entónces tiré de m i capa y dije: pues vea vuestra merced como ni uno ni otro estan en el caso, que mi caballo no e8 tuerto sino sano. El alcalde se levantó, llegó a l caballo, lo miró y dijo : monte usted y vayase con Dios, volviendose á ellos los prendió. Yo monté y me fuí, no supe en lo que par6 aquello, porque me partí para el Cuzco. 7.
    • CUZCO EL KUEVO CID pUEDAND0 UERIDA. Volvime B p8s.s" al Cuzco, Iiospeddine eacasa del tesorero D. Lope de Alcedo, y allí meestuve unos dias, entrd un dia en casa de noamiGo &jugar: sentciiiionos dos amigos, fue cor-riendo el juego: arriiriose i ií el nuevo Cid, nque era n n iioiiibre moreno, helloso, muy al-to, que con la prescticia espantaba, y le llama*ban el nuevo Cid. Prosegrií mi juego, gané unamano , y eritró la mano en mi dinero, sacóinetinos reales de j ocho, y fuese. De allí & un :rato volvió & entrar: volvió ; entrar la mano, isacó otro puiíado y púsoseme detris : previnela daga : proseguí el juego : volvióine á entrarlh mano al dinero: lo sentí venir, y COI] la da-ga le clavé la mano contra la mesa. Levaotéine, ,saqué la espada, sacáronla los presentes acu- ,dieron otros amigos del Cid apretAronme inu-cho y me dieron tres heridas: salí ti Ila calle
    • M O N J 4 ALFEREZ. 99y tuve ventiiral, que sino ine hacen pedazos:salió el priinero tras de mi el Cid : le tiré unaestocada, estaba armado con UII relox ( 1 ): sazIierori otrds y me hcron apretando. Acertaroná este tieinpa venturosamente á pasar dos Viz- ,cainnc acudieron Inego al ruido, se pusieroná mi lado viédoine solo y contra cinco, lleva-barnos los tres 1 peor, retirándonos toda tiriza 0calle hasta salir á lo ancho : llegando cerca deSan Francisco iae dió el Cid por detras conl a daga una puiialada, que me pasú la espaldapor el lado izqiaierdo de parte parte : otro: me entró un palmo de espada por el lado iz- quierdo, y caí eii tidrra e c h a d o un mar dé Sangre. Con esto, mios y otros se faei-ctif : h e le-" vanté con ansias de muerte, y vi al Cid á la puerta de la iglesia : fuíine 6 él : y é. se vino: l : mi diciendo : perro todavía vives ? ine tiro i una estocada y la aparté con la daga, y yo le tiré otra con tal suerte, que se l a entré por la boca del esttiinago atraveshndole y cayú, pidiendo corifesion : yo caí tanibieu : en el rui; ( I ) Sin duda quiere decir Doña Catalina que el tal Cid venia armado con peto, cotamalla, Ó cosa sed mejante, por 10 que no le pudo introducir la puntd de ia espada e n ri cuerpo. E (
    • 108 BlSTORIA DE LA do acudió gente, y algunos frailes, con el cor- regidor Don Pedro de Córdova, del hábito de Santiago; el cual viendo asirme los ministros les dijo : aquí i que hay que hace? sino confe- sarlo ? El otro espiró luego. Llevaronme cari- tativos á casa del tesorero, don de yo posaba: acost6ronme: DO se atrevió un cirujano á CLI- ra~ine hasta que confesara, por recelo de que espirase. Vino el padre fray Luis Ferrer de , Valencia, gran siigeto y me confesd ; viéndo-me yo morir, declaré mi estado (1). Él se ad-miró, me absolvió, y ine procuró esforzar yeoiisdar. Vino el viatico y lo recibí, desde allíme pareció sentir esfuerzo. Entró la curacion, y la sentl inucho, conlos dolores y el desaiigre perdí e l sentido, es-tuve así por ca tarce horas, y en todo aqueltiempo, aquel santo padre no se apartó de mí:Dios rie lo pague. Volví en mi llamando 6 SanJosé I tuve para todo grandes asistencias, queprovee Dios en la necesidad : fuéronse pasan-do los tres dias: 1uc:go & los cinco concibid-foase esperanzas. Luego me pasaron una no- (!) Como esta declaracion la hizo en confesion, nollego 6 divulgarse ni causar la admiracion que causó des-pues en Guamanga, cuando reveld este secreto tan biengua d a d o por taiitos arios el obispo de aquella diócesis.
    • MOffJA ALFEREZ. 101 che ti San Francisco á la celda del padre fray Martin de Arostegiii, pariente de r i amigo Al- n cedo, por recelo de la justicia: y allí estuve cuatro meses que me duró la enfermedad. Lo cual sabido por el corregidor braheó, puso guardas en los contornos, y previno los cami- nos. Ya mejor y con certidumbre de que en elCuzco no podia quedar, determiné, con ayu-da y concejo de amigos, mudar de tierra, re-celando el encono de ciertos amigos del muer-to. Diome el capitaii Don Gaspar de Carranzamil pesos: el dicho tesorero D.Lope de hlcedotres mulas y armas: Don Francisco de Arzagatres esclavos: con lo cual, y dos amigos viz-cainos de satisfaccion, parti del Cuzeo una no-che la vuelta de Guamanga. * CAPITULO XXX.PARTE DEL CUZCO ?9RA GUAMAXG.4, PASA POR El; PUENTE DE ANDAHUAILAS Y GUANCAVBLICA. Partido del Cuzco como digo, Ileguc! alpuente de Apuiimac ( 1 ) doiide topé á la jus- ( 1 ) E manuscrito dice d p i z e v r j u , pero debe en- ltenderse Apurimac. Llamase asi un rio caudaloso del
    • 1o2 R l S P O R I l DE iXticia, con amigos del muerto Gid- que me ec-tabaii esperando. Dijo el miiiistro sea ustedpreso, y fueine 3. echar mano asistido de otrospatio: desenvolvímonos nosotros cinco, y tra-hose de unos otros una fiera coiitieiida~ cayo s ábreve rato un pegro: quejose de rave rato otro: cayó el otro e un pistoletazo al iiiinisti-o: e su parte lieridos, y reco-nociendo armas do fuego cesaron, dejándose.allí tres t p d i d o s á donde volveriaii despues.Hasta el dicho puente dice que llega la jvirisdic-cion del CUZCO, que no pasa de allí, por es- yt o hasta allí me acompafiaron aqLiellos mis cacmaraclas. De allí se rolvieron y proseguí micamino. Llegué á hnclahu cqn el corregidor el cualP e r h , que viene unirse con el Marafion, y traviesael camino real que va desde el Cuzco á L i m a , el cualtiene u n puente colgado de cuerdas de unas ochentavaras de largo y tres de ancho, que toma su nombrepor donde pasan las personas y csballerías cargadas.E tal ve2 el que ha servido de modelo para los pueri- stcs suspendidos que vemos construir actualmente r nEuropa, á diferencia que estos SOR de fierro, y aquelde sogas hechas de bt-juco. Otro i g u a l , aunque nd tangrande, hay en Andahuailas, y otro en Caííetc, i vulote y tres leguas de Lima, en la costa del Sur.
    • MONSA ALFEREZ. , 103obrtee se me&frecih.cnaso casa y me convidó 6 llegeé iiha planuela que estácloctor. ~oioi?zaiio iicaidc c ~ e corte de Liina, to- begiiador Don Pecho 1 uii~algiiacil;qne su- Xiiarez, y él vol- sacó un papel l o y +vi luego partir x i l y%uii,negro ácia & mí,: 70 ine quite5de allí. coix~o.siiienidirclo, y con. mucho : crian*do .á poco ,aiidado posa .ad 8iiw qiiita el ,soi&rero,y ypor detrac y iiseme de la capa:. yo la suelto,Saco la espada y uiia pisdos coi1 ecpachs: decerraj . - (1) Llámase asi por s; f a ~ O S O i mineral d e este metal*dnico en toda aquella América : el cual se ha espiota-do, durante algunos a ñ o s , por cuenta del gúbierno,sin que S ~ J Sproductos hayan respondido 6 las lisonj~racesperaiizis que e n diferentes épocas se hibian cowe-bido, dando lugar á causas ruidosisimas coiitra los m a -nipulantes, que mas de una vez han abusüdc de Iqcaufianza pública depositada en ellos,
    • , 104 . iiISTORIA DE L-4.le tiro al negro, y en breve cae de estocada&parto y encuentro á un Indio que traia dediestro un caballo, que supe despues ser del al-calde, le quito, monto, y Iiiego parto de allí ,ii Guainanga distante caforceJéguas. “‘ ’ 4 8 Pasado el rio de Balsas mé’desinónté á des-’cansar un poco el caballo, y eata’atido así veo llegar al rio ‘tres $hombres B caballo; qúe lo: vadean hasta la mitad : no se qa6 me di6 elrazon, y les pregunté: i&doadese dirigeiivsds. caballeros ? Dice uno seriw c q i t a n a prender á usted : saqué mis a m a s , previne dos pisto- las, y dije: prenderme vivo & podrá ser: p mero me han de matar y iuegd prenderme, y-’ me acerquB á la orilla. Dijo otroicsedoy capitaii somos mandados, p no podemos escusar en ve- nir, pero con usted no .queremos mas qne ser- virle: y esto parados en el medio del rio: yo les estimé el buen tirrnino, les puse sobre una piedra tresrdohlones y monté, y con muchas cortesías partí á mi camino para Guamanga ( 1)* (rJ No se comprende porque, para ir del Cuzco 6, Guarnanga, fue primero á Guancavelica, para volver á desandar mas de veinte y cinco leguas de camino, á no ser que huyendo del camino real, por temor de no ser perseguido de la justicia, diese este rodeo por Can- gallo Y l a provincia de Angaraez, en cuyo caso tuvo que hacer doble camino mas del que hemos notado.
    • IIOXJA bLFEBEZ. 105 CAPITULO XX.EITRA EN GUBBlAYG4: Y LO QUE ALLI LI: BIJCEDl6 HASTA DESCCBRIRSE AL SENOR OBISPO. Entré en Giiamanga , me fuí á una posada:bailé allí unsoldado pasagero que se aficionú.al caballo, y lo vendí por doscientos pesos. SalíA ver la ciudad, me pareció Lien, y buenosedificios, los mejores que v í en el P e r ú : vitres conventos, de franciscos, mercenarios, ydominicos: un convento cle monjas, un hospi-tal : muchisimos vecinos Indios, y muchos E - spaiíoles: bello temple de tierra, fiindada en unllano, sin frio ni calor : de grande cosecha d etrigo, vino, frutas y ~seiiiillas: buena igiesia,con tres dignidades y dos canónigos, un santo obispo fraile agustino , Don fray Agustiii de Carvajal ( 1) que fué mi remedio, aunque falto ( r) Don fray Agustin de Carvajal, del drdsn de san Aguqtin, natural de Cáceres en Estremadurn, ha- hia sido prior de su convento en Valladolid, y asis- tente general de su órden. Fue promovido de la igle-
    • 186 HISTORIP DE thinnriciido de rcpeiite el aíio veinte: y decianque 1 hi)h sido allí desde el anío doce. 0 Estnvc a!lí tino3 dias,gidor U. Baitasar clc Qaiíioixes, y mirandoine,me pregnntó de d6nde era : dije que vizcaiiio.D:jo: i de d ~ n d e viene a?iorn !Dije del Cnzeo.Se suspendió uti poco mirhndomepreso (1). Dije de buena gana, sada r e t i r k l o m e á la piierta : éldiendo favor al rey: IiaM 6 l a puerta tal re-sistencia, que no pude salir, sarp! una pisto-l a d e tres bocas y sali, me desaparecí e wtFáiidorne en casa de 1111 amigohabia hallado. Partió el corre@embargó la mula y otras cosillala posada. Estúveme allí tinos dias, hahiendudescubierto que aquel ainigo era viicaino: ysia de Panamá .1 la de Guamanga en el abo de $61r,y fdileci6 e11 ella en el de 1620 A L C B D O , DlCCZOrkarZU GegSrJJSco de Amcrjca. (11 Sin dudd seria pJrqJe teiidria contra l a MonjaAlferez, que iinistaeotoncc*s era conocida b d j > ? l nombredel alferez Alonso Diaz R¿rnirez de Guzmao, alguciarrquisitoria de la josticia del Cuzco, a corisecueocia de hdbrr sabido su fuga.
    • MONJA ALTFREZ. f 07entre tanto no soiraba ruido del caso, ni soseiitia que la jasticia tratase de ello: pero :o-davía nos pareciú ser hrzoso mudar de tierci?p e s tenia allí lo misino que eii otra parte.Rcwelto eii ello, sali un clin por la noche, yi h e v e rato quiere mi ctcsgraciaVqaetopi condos alguaciles : me preguntaron i q a C gente?y respondo : amigos. Me piden el nombre, ydigo : el cliahlo , que uo d e b i decir : ine van Aechar mallo: saco la ecpacla, y se amia u ngran ruido : ellos dan voces diciendo, f2vor ála justicia : ya acudienclo -gente : sale el corre-gidor que estaba eii casa del obispo, rnoabarizari mas ministros : hállolne afligi&) , dis-paro una pistola, y derrilm :r imo: crece iiiaqel empeiio, me hailo al laclo aquel 1 izcaino mi amigo y otros paisanos con él: daba vo- ces el corregidor , que me matasen : sonaron mriclios traqiiidos de aml)as partes : s a l i j el obispo con cuatro hachas encendida.;, y se entró por el medio, lo eiicaiiiintí hácia mi su secretario Don Juan Bautista de ACtmga: llegh y me dijo: señioi. alferez, dame iiqited las arixs: dije yo, sefior , hay aqiií muchos contrarior: dijo, cléinelas, que segara esta coiiriiigo, y ie doy palabra de sacarle 6 salvo aimqiie me cueste cuarito soy: dije sebor iliistríciino , en estando.en l a Iglesia besaré 10s pies d V. S.
    • 108 BISTORIA DE L 4ilnstrísiina. E n esto me acometen cuatro es- ,clavos del corregidor y me aprietan tirán-dome ferozmente sin respeto á la presencia desu ilustrísima, de modo que defendiéndome,hube de entrar la mano y derribar á uno:acudió el secretario del seíior olispo con es-pada y broquel, con otros de la familia clan-do muchas voces, ponderando el descato enpresencia de su ilustrísima, y cesó algo la bro-ma. Asióme su ilustrísima por el brazo, meqnitó las armas, y poniéndome á su lado, mellevó consigo , y me entró en su casa : liizomeluego curar una pequeíía herida que llevaba,mandó dar de cenar y recoger, cerrhndomecon llave que se llevó. Vino luego el corre-gidor, y liuho con su ilustrísima larga con-versacion y alteraciones sobre esto con él, 10cual $despues por mayor entendí. A la maíiaiia, como á las diez, su ilustrí-sima me hizo llevar á su presencia, me pre- , ,guuttj quién era y de dónde hijo de quién,y todo el curso de mi vida, causas y cami-nos por donde vine á parar allí, fue en estodesmenuzando tanto, y mezclando buenos con-sejos, los riesgos de la vida, y espantos de la ,muerte , contingencias de ella y el asonibrode la otra si DO me cogia bien apercibido, procurándome sosegar y reducir á aquietar-
    • SlOiiJ.4 ALFEREZ. 1o9me, y arrodillarme á Dios, que yo me pusetamañito : me descúbro viendo tan santo va-r o n , y pareciendo estar yo en la presencia deDios, y le digo: seíior , todo esto que he re-ferido á V. S. iiustríaima no es así, la ver-dad es esta : que soy una muger, que nací ental parte, hija de fulano y sutaiia: que meentraron en tal edad en tal convento, con fu-laiia mi tia: que alli me crié: que tomé elhibito : que tuve noviciado : que estando paraprofesar, por tal ocasion me salí: que ine iuí , , tal parte , me desnridé ine vestí me cortéel cabello : partí allí y acullá, me embarquéaporté, tragin6, maté , h e r í , maleé, correte4hasta venir á parar en lo presente, y á lospies de su seíioría ilustrísima (1). El santo selior entre tanto que esta rela-cion duró, que fué hasta la una, se estuvo , suspenso ,sin hablar ni pestaíiear escuchán- dome : despnes que acabé , se quedó tambieii sin hablar, y llorando lágrima viva. Despues me envió á descansar y á comer: tocó una cain- (x) Estos iiltimos pocos renglones de la Monja Al- ferez, escritos cou suma facilidad y gracia, son u n verdadero epílogo de su vida, reducido á la menor ecpresion posible.
    • t 10 UISTORIA ,DE LAp u i i l a , Iiiao venir u11 capellaii anciano7 m r ~ eiivÍa A su oratorio, alli me pu-sicvoii la inrsa y un t r q o r t i n , i e eiicer- nyaron, me acostP y dormí. A la tarde, romo& las cuatro, me volvió ri llamar el seiior s p , y m e 1iahló con g ~ m ihoiidad de es-píritu, conctaciéiidoiiie ri dtr iiiuclias graciasri D i o s por la mcrcrd usada conmigo, dán-doiix 6 ver el camirio perdido que lleqalia clio d las penac eterilas: e.rhortóme ri re- rer iiii vi&, y hacer iiiia I ~ u e n aconfesioa,p r s ya por lo iiras la tenia hecha, y me se-i-ia ficil, y despua ayutlaria Dios para que-c;i&einos lo que se haLia de hacer; y en estoy eri cosas ocnrreiites se acabó la tarde. Meretiré, ciidroiiriie bien de cenar y me acosté. A la mafiaiia dijo misa el sefior obispo, yo la o i , despues di6 gracias: se retir6 ri 1111 drsayiirro, y ine Ilcvó consigo : fue rno&errdo y sigtiierido su cliscni*so, y viiio decir que t ~ i a i i i eqtc por el caqo mas iiotahle en este @- aiero qne hdhia oido eri SU vida, y reinatb diciendo: 2 eii i i ~ i esto es así? Dije si seíior. fkplicót DO se espante que inquiete la credii- , Eidnd s u rareza. pije , seíior cs así : y si quie- re salir de duda V. S. iiustrísima por espe- aieiicia de matronas, yo llana estoy. Dijo, pies ve:igo eu ello, p coiatéatame oirlo me
    • hlOK.4 ALFEREZ. 111retirrl por ser hora del despacho. A medio&a conií, clespues repose un rato. A la tarde,Corno á las cuatro, etitraron dos inatronas memiraron y se satisiacieroii , clec!araron des-pues ante el obispo CULI juranientu ? Iialeriiievisto y reconocido cuanto fue menester paracertificarse y liaberiiie Iiallado vírgeri intacta,como el dia en que nací. Su ilustrísiina se en- ,terneció, y despidió i las corhadres me hizo i ,comparecer delante del ca~iellan que vinoconmigo , ine abrazó eutcrneciclo , y cii pienie dijo: hija, ahora creo sin dnda lo que m edijisteis3 y cieeré en adelante caanto ine cli-réis; os veneio como una de las personas no-tables de este inundo, y os prometo asistirosen cuanto pueda, y cuidar de vuestra conve-niencia y del servicio de Dios. Me mandóponer cuarto decente y estnvc en él con co-modidad y ajustando mi confesion, la cual hi-ce en cuanto pude bien, y clespues su ilustrí-sima me di6 l a comunioii. Parece que el caso se divulg6, y era inmenso el concurso que allí acudió, sin poder escusar l a entrada 1 , yersonages por inas que yo lo seritia, y su ilustrísi rna t ainbi en. En fin, pasados seis dias acordó su ilus- trísiina eiitrarme en el convento de rnonja~ de santa Clara de Guainanga, que allí de red
    • 2€ 2 ursToni.4 DE t 4ligiosas no hay otro ( i ) , púsome el hábito: sa-lib su ilustrísima de casa llevándome á su la-do con iin concurso tan grande, que no hubode quedar persona alguna en la ciudad queno viniese, de suerte que se tardó mucho enllegar allá. Llegamos finalmente 6 la portena,porque á la iglesia, donde pensaba su iluctrí- &la antes entrar, no fue posible, porque entendido así se hahia llenada. Estaba allí to- da la comunidad con velas encendidas. Otor- g6se allí por la abadesa y ancianas, una es- critura en que prometia la comunidad volverme 6 entregar á su ilustrísirna 6 prelado sucesor, cada vez que me pidiesen. Abrazóine su ilus- trísima, me echó su bendicion y entré. Lle- v%ronme al coro en procesion, hice oracion alií: besé la inano á l a seíiora abadesa: fuí abrazando y me fueron abrazando las monjas y me lleváron á un locutorio donde su ilustrí- sima me estaba esperando. Allí me di6 bue- nos coi~sejos,y exhortó á ser buena cristiana, (1) Posteriormente á psta época deben haberse au- weorado los converitos, pues despues de euurnerar Al- cedo los d e re!igiosos d e santo Domingo, san Francisco? san Agustiii, la Merced, san Juan de Dios y el eolegio que fue de los jesuitzs, cuenta dos rnonasteriocde mon- j x , INO de Sama Clara y otro de Carmelitas.
    • >íONJA -4LrEREZ 113y dar gracias 5 nuestro seíior, frecuentar 16ssacramentos, dfreciéndose sn ilustrísima á venirár ello, como fino muchas veces, me ofreciólargamente todo cuanto habiese menester, yse fiie. Corrió la noticia de este suceso portodas partes, y los ytie antes me vieron,los que antes y despues supieroa mis cosas 6ernaradlaron en todas las Indias. Dentro dekinco meses, aíio de 1620, repentinamente sequedó muerto mi santo obispo, que me bizagran falta;- -- - CAPITULO XXIIPAS.4 DE GUAMANGA d LfMA, POR MANDAbO h?iJENOR ARZOBISPO, EN UÁBITO DE MONJA, Y ENTBA E& EL CONVENTO DE LA T R I N I D A ~SALE DE ALLI: VUELVE Á GUXdARGA, Y CONTINUA PARA SANTA FE DE BOGO$A Y TENERiFEs Muerto e1 ilustrísimo de Gbamanga luéga,bn breve envió por m el metropolitano ar- iEobispo de Lima el ilustrísimo Seiior DonBartolomé Lobo Guerrero, que dice lo era elafio de k607 y gnurió eii 12 de Enera de 8
    • 114 HISTORIA DE L A 1622. (1) Eutregáronme las monjas con mu- cho sentimiento: fuí en una litera, acoiiipa- fi8ndome seis clérigos, cnatro religiosos y seis hombres de espada. Entramos en Lima ya de noche y sin em- bargo ya no podiamos valernos de tanta gente curiosa que venia á ver á la Monja Alferez. Apeáronme en casa del seíior arzobispo, vi&- doine en las hieles para entrar. Eesé la manoa su ilustrísima, regal6me mucho y me 110s-pedé allí aquella noche. La inaíiana siguienteme llevaron al Palacio á ver el virey DonFrancisco de Eorja, conde de Mayalde prín-cipe de Esquilache, que asistió allí desde elafio de 1615 basta el de 1622, y comí aquel&a en su casa. A la noche volví á l a del se-fior arzobispo, donde tuve buena cena ycuarto acomodado. Me dijo su ilsstrísima el &a siguicnte, queviese y eligiese el convento donde quisiese es- ( T ) Fue este señor el cuarto arzobispo de Lima,natural de la ciudad de Ronda en Andalucia, Directordel colegio de Santa Maria de Sevilla, salió para fiscal6 inquisidor de Mcjicii; pasó á arzobispo de Santa Fedel Nuevo reino de Granada, y fue promovido á Li-ma el año de 1609,dnnde gobernó doce afioc y falle-ció en el de 1 6 2 2 . - - 4 ~ C ~ ~ O , Diccionario Geog. de Amer.
    • MONJA ALFEREZ 115tar: yo le pedí licencia para verlos todos yme l a concedid, fui entrando y viéndolos to-dos, estándome cuatro 6 cinco dias en cadatino : finalmente vine A elegir el de la Santí-sima Trinidad, que es de comendadoras deSan Bcrnardo , gran convento que sustenta ,cien religiosas de velo aegro cincuenta develo blanco, diez novicias, diez donadas ydiez y seis criadas (1). Allí me estuve cabalesdos aííos y cinco meses hasta que volvió deEsparia razon bastante de como no era yo nihabia sido monja profesa: con lo cual se meprometió salir del convento, con sentimientocomun de todas las monjas, y me puse en ca-mino para Espaiia. Partí luego ci Gnaiiianga 5 ver y despe-&me de aquellas seíioras del convento da ( I ) No es este, A pesar del numero de religiosasnovicias, donadas y criadas que se refiere, el mayord e los de su clase, entre los catorce de diferentes ór-denes que se cuentan hoy en aquella ciudad. General-mente dentro de una gran cerca de paredes que dan 6.cuatro calles, con un espacioso jardin en el centro, alrededor del cual tiene cada monja su casita, en la quevive Con su criada. Tal vez el temor de los tembloresqne alli son tan cornuoes, les ha hecho adoptar estemodo de vivir, para evitar e l riesgo que correrian tan-tas personas juntas, encerradas en un sola edificio. t
    • 116 RfSTORIA DE LhSanta Clara, las cnales me detravieron alilocho dias con iriuclio agrado, regalos y senti-miento en la partida. Proseguí mi viage á laciudad de Santa F e de Bogota, efl el ntiewreino de Granada: ví al seiior obispo Don Ju-lian de Cortazar (i), el cual me instó inuchd6 que me quedase alií en el convento de m iórden: yo le dije que no tenia Orden ni reli-gion , y trataba de volverme á mi patria, don-de Iiaria lo que me pareciese mas comeirientepara mi salvacion : y con esto y un buen re-galo qne ine hizo, me despedí. Pasé á Zara-goza por el rio de la Magdalena arriba: caíallí enferma, y me parecid mala tierra paraEspaíioles, llegud á pnnto de muerte: despuesde unos dias convaleciderme tener, me hiz f I ) Este arzobispo es e1 undécimo que se cuentae n esta metropolitana. Fue natural de Durarigo en Es-paña. ignoramos el afio que fue promovido & esta si-lla, porque no es probdbie lo fuese en 1626, como su-pone Alcedo en su Diccionario Geográfico de América:ni que tampoco hubiese sido antes, como afirma, ohis-po del Tucaman, ea cuya lista no se encuentra. Col0sabemos que falleció en Santa Fe de Eoogota el afio de1630.
    • M6NJ4 ALFEREZ. 117por el rio, p me fiií á Tenerife, ( 1) dondeen breve me recobré. CAPITULO XXIX.EMBÁRCASE EN TENERIFE Y PASA d CARTAGEYA, Y DE AQUI PARTE PARA ESPANA EN LA FLOTA. Allí hallandose la armada del general DonTomas de Larraspuru de partida para Espaiiame embarqué en su Cap;tana, aíio de 1624,dondeme recibió con mucho agrado, me regaló ysentó á su mesa, y me trató asi hasta pasadas:dos ciestas leguas mas acá del canal de Baha-ma. Alli un dia en el juego se armó una ra-perta, eri que hubo de dar á uno un nracbue-lo (2) en la cara con un cuchillo que tenia allí,y resultó mucha inquietud; el general se vi6obligado á apartarme de alli, y pasarme á la :I ) Villa de la provincia y gobierno de Santa Mar-ta en la oriila o r i b t a l del rio grande de la Magda-Ieria. ( a ) Lo propio que rasgufio.
    • 1ls, IIISTORIA DE LA ,Almiranta donde yo tenia paisanos : yo de eso110 gusté, y le pedí paso al patache San Tel-1110, capitrin Don Aiidres de Oton, que venia porAviso (1) , y pasóine, pero pasóse trabajo,porque hacia agua, y nos vimos en peligrade auegarnos. Gracias á Dios llegamos 1 Cadiz en primerode Noviembre de 1624: desembarcamos y es-tuve allí ocho dias: me hizo mucha merced elseíior Don Fddrique de Toledo, general de la armada , y teniendo en su servicio doshermanos mios, que conocí, y le dí 6 CO-riocer, les hizo de alii a delante por honrar-v e iniicho favor, teniendo el uno consigo en,sti servicio y dándole una baridera al otra. ( I ) Llamábanse Avisos en la carrera de Indids lasembarcaciones ligeras destinadas ; !levar d frder plie- igos del real serviciu, y teniariiab 14s tiotas que veiiiand e america, para despacharlos al gobirrno desde cier-ta altura, antes d e llegar a las C U S I ~ Sde Europd,efecto de avisar su próxima recalada, por si gustabdmandar á. b u ericueniir, fuerzas ridvdles que las prote- gieran.
    • XíOETJA ALFEREZ. 119 CAPITULO XXIIII.PARTE DE C l D I Z Á SEVILLA -j DE WVILLA Á MADRID,.PAMPLONA i Y Á ROMA : PERO HABIENDO SIDO RO- BADA EX EL PIAMONTE, VUELVE A ESPA*A. De Cadiz me fuí á Sevilla, y estuve alli puiuce dias, escondiéndome cuanto pude, hu- yendo de concurso que acudia á verme ves- tida eii liábito cle lioinhre. De alli pasé & Ma- drid, y estuve veinte dias sin descubrir- me. Alli me prendieron por mandado del vi- cario, no sé por qué, me hizo luego soltar el conde de Olivares. Acomodéme allí con el conde de Javier, que partia para Pamploita,fui y le asistí cosa de dos meses De Pamplona, dejando al conde de Javier,parti á Roma por ser el afio santo del grandejubileo. Tomé por Francia mi cainiiio, y paségraiicles trabdjos , porque pasando el Piarnonte,y I!egando á Tiiriii , achacándome ser espía deE p h , iiic prendieron , qaitiiidome el POCOdiiiero y vestidos que llevaba, me tiivieroii eii
    • l2Q RISTMI.4 DE LAuna prision cincuenta dias (i), al cabo de loscuales, hechas, preszimo por ellos, sus clili-gencias, y nQ resultaiido cosa contra m , me isoltaron, pero no me dejaron proseguir m iFamino que llevabq , inandándome mlver atraspena de galeras ; con que hube de volverine .con muclio trabajo, pobre, á pie y mendigan-do. Llegué á Toiosa de Fraiicia, ine presentéante el conde de Agrainonte, virey de Pau,gobernador de Bayona, para el cual á la idayo habia traido y entregado cartas de Espaíia,el cual biien caballero eii viéildoine se con-dolió, me mandú vestir, me regaló, y ine di6para el cainino cien escudos, un caballo, ypartí. (2) ( I ) En su memorial aL rey dice catorce dias. Puedetal vez ser este otro de los muchos errores del copkta. ( 2 ) Este seflor tan generoso era D. Antonio de Aufa>conde de Gramont, de Guichen y Lugvigni , Vizcoridede Aste, caballero de las órdenes de Santo Espíritu yde San Miguel, virrey de Navarra, y gobernddor p al-calde perpetuo por juro de heredad, de la ciudad deBayona de Fraocia.FuP hijo de Filiberto,condedeGra-p o n t , y de la hermosa Corizandra de Andoyns: lacual tuvo con el rey Enrique IV amores bastantesd.ecantadnc. Bicho conde Antonio nació ácia el aíiode 1 5 7 0 , y falleció en Agosto de 1643. Luis XIV lerpgracid con el título de dbque y par de Francia, ‘4tiempo en que esta dignidad era mas rara que al
    • MQNJ-4 ALFEBEq. 1 a1 Víneme á Madrid, me presenté ante S. M. syplicándole rne premiase inis servicios, que espesé en un inemorial que puse en su real maiio: me remitió S. M. al coiisejo de Indias: allí acriclí y preseiité los papeles que me ha- bian quedado de la derrota : viéronme aque- Ilos sefiores y favoreciéqdome cop coiisulta de S. M., me señal6 ocho cientos escudos de renta por mi vida, que fueron poco menos de lo que yo pedí. Lo cual f$ en e mes de l AgostQ de 1625. (1) Me sucedieron entre tanto en l a porte algunas cosas, que por leves aqni omito. Partió poco despnes S. M. para las , córtes de Aragon y llegó á Zaragoza á los-principios de Enero de 1626. I presente, y reputada en esta nacion ,como en la nues- tra la grandeza Ce Espaíia de primera clase: si bien siempre se ha considerado esta iiltima una dignidad superior A aquellq. (I ) En el espediente origioal que se halla en el ar- chivo de Indias de Sevilla, promovido á resultas de1 memorial que aquí a p r e s a , consta que el cpnwio de indias evacud su consulta á S. M. en 19 de Fcbrero $Q 1 5 2 6 , segun se puede ver en dicho docuniento que s e halla en el apéndice bajo el niímero 3. Asi que Do- fia Catalina quiso dcciraquí,que el memorial fue pre- sentadoal rey yremitido por S.R.1. al consejo en A p t o de r6-5,pursto que no fue dpspachadu definitivamen- te sinu eii el me3 d e Febrero def aiio siguiente.de 1626,
    • 122 BICTORI.4 DE LA--- CBPHTULQ XXIV. PARTE DE MADRID Á BARCELONA. Púseme eii camino para Barcelona coaútros tres amigos que partian para allá: Ile-gamos á Lérida: reposamos allí un poco, yproscguiinos nuestro camino jueves santo porla tarde. Llegando un poco antes de Velpuche?corno á las cuatro de la tarde, bien contentosy agenos de asar, dc una vuelta y brerial al ladodcreclmo del camino, nos salen de repente nuevehombres con sus eacopetas, los gatillos levaii-tados, nos cercan y inandan apear: no podimoshacer otra cosa, teriieiido a inerced apearnosvivos, desinontamos , nos quitaron las armas ylos caballos los vestidos y cuaiito llevabámos,siii ckjarrnos mas que los papeles, que les pecli-inos de inerced , y viéiidolos nos los dieroii sindejar otra liilaclia. Proseguimos nuestro cainirio A pie, clesiiu-dos, avcrgouzailos , y entrarnos en Barcelonascibado mito de 16% en Id noche, sin raber,
    • MONJA ALFEREZ. 123á lo menos yo, que hacer. Mis compiiiicrostiraron no sé por donde, 6 buscar SIL reincdici:yo, por allí de casa en casa plageando mi ru-130, aclyuirí unos malos trapajos, y tina malacapilla con que cubrirme, Acogíiiie entradamas la noche, debajo de tm portal, doiicle halléteiididos otros miserables, y llegue á entenderque estaba el rey allí, y que estaba e11 su ser-vicio el marques de &loiites-Claros, buen ca-ballero y caritativo, ci quieii coiiocí y hablé euMadrid. ( 1 ) A la inaiiaria me fuí ci d l , y l econté rnis desgracias, se dolió de verme, yluego me inaridó vestir, me hizo entrar ri S. IlI.agericicindoine el Jmen caballero la ocasion. Eiitré y referí á S. &1. suceso coino me inipaso: me escuchóy ino dijo: pues como os de-jasteis robar ? Respondí : seíior , no pude mas.Me preguntó : ciiaiitos eran ? dije: seíior, me-ve con escopetas, altos los gatillos, que noscogieron de repcnte al pasar una breiia. filos-tró S. NI. con l a mano querer el memorial: 1 0besé, y lo puse en ella, y dijo S. M. yo lo ve- ( 1 ) Tambien debió haberle conocido en Lima dev i r r e y , puesto que ie ndmbia co otra p d F I P , A noser que hubiese fdiieci.lo y d y fuese este su S U C ~ S O ~inmediato.
    • 124 IIIETORIA DE LA ré. Estaba entónces S. M. en pie, y sefué. Ya me salí, y en breve hallé el despacho, en que maiidaba S. M. darme cuatro raciones de alfe- rez reformado, y treinta ducados de ayuda de costa. Con lo cual me despedí del marques de. , Montes-Claros á quien tanto debí : y me em- , Isarqiié eii la galera San Martin la nueva de Sicilia, que de allí partia para Géiiova. CABXTULO XXV. PARTE DO BARCELONA d GBNOVA, Y DE ALM 4 ROM4. Fartidos de Barcelona en la galera, llega- mos en breve a Géiiova, donde estuvimos quin- ce dias. En ellos una maííana se me ofreció ver 8 Do11Pedro de Chavarría, del IiAbito de Santia- go, veedor general, y fuí 6 su casa. Parece que , era ternpratio y no iiahia abiertc, : andtíve por alli hacieiido hora: me senté en uiia peiia á la puerta del príncipe Doria: estando alli, Ile- g6 tarnbien 7 se sentó 1111 hoinbre bien vesti4
    • MONJA ALFEREZ. 125 do, soldado galan con una gran cabaliera, queconocí en el hablar ser Italiano. Nos saluda.- mos y trabamos conversacion , 1wgo me dijo, usted es Espaííol: le dije que sí: ine dijo : se- gun eso será usted soberbio, que los Espaiio- ies lo son, arrogantes, aunque 110 de tantas imanes como blasonan. Dije: yo 5 todos los veo muy hambres para todo cuanto Se ofrece- Dijo: yo los veo á todos que son una nzerdn. Le dije, levantándome : no hable usted de ese modo, que el mas triste Espaíiol es mejor que el mejor Italiano. Me dijo : i sustectará usted io que dice? si ha&. Dijo: pues sea luego: sea : salimos tras unas arcas de agua alli cer-ca, y él tras de mi: sacamos las espadas y empezamos á tirar: en esto veo á otro que se pone á SLI lado: ambos jugaroii de cuchillada, yo de punta : le entré al Italiano una estoca- d a , de que cayó. Me quedaba el otro y lo iba retirando: llegó en esto un liombre cojo con buen brio y se puso á: su lado, que de-J i a ser s ~amigo, y me apretaba. Vino otro i y se puso á mi lado, quiga POF verme solo, que no le conocí: acudieron tantos, que se hubo de confundir la cosa, de suerte, que buenamente, sin que nadie me entendiese, me retiré, me fuí á mi galera y no supe mas del caso. Alii me curé de una herida leve de una
    • 126 HISTORI.4 DE L Amano. Estaha entoiicec en Génova el marquescle Santa Cruz (1). P a r t í de Gt:nova á Roma: besé e l pie á lasantidad de Urbano VJII, le rererí en breve,y lo mejor c p e supe, mi vida y correrías, misexo y virginiclad: moctr6 s u santidad estra-iiar tal c a ~ o ,y con af&i idad me concediólicencia para proseguir ini vida en hábito dehombre, encargándome la prosecusion ho-Tiesta en adelante, y la abstinencia en ofen-der al prójimo, teniendo la ulcion (2) Dios desobre su maiidamiento, non occides: y mevolví. Se hizo alii ei caso notorio, y fue 110- !I Tmiendo el duque de Sabova, segun e histo- lriador Cabau y Blanco, en e1 año de 1625, ya con-quiipado todo el estado de G é , ova, no qupdaodo Ala rrp"iSiica sino la capital y la plaza de Savona: nohallando por otra parte el senado quien le prestased i n r r o , y viendo reducida su causa en un estadodebesperado, la Espaiia , por impedir el engrandeci-miriito de es:e p r i i x i p e , resolvi6 emplear una granparte de sus fuerzas, con las cuales y muchos socor-ros entrá el marquei de Santa Cruz en Génova conu n a poderosa escuadra, con la cual obligd á la quelos Frdncescs t r n i a n en aquel puerto A retirarse. Escon ebte motivo que se hallaba en Génova el año de 16.6, cuando la M m j i Alferez hace rnencion de él. (2 Voz tomada d e la latina ultio, que significavengsnza.
    • hIOYJh ALFEREZ. 127table el concurso de que me ví cercado, de , ,persouajes príncipes ol~ispos cardenales. y ,el lugar que me Iialld abierto donde iluei-ia,de suerte que en ines y medio que estuve enRoma, fue raro el dia en que no fuese con-vidado y regalado de príncipes; y especial-mente un viernes fuí convidado y regaladopor unos caballeros, por órden particular y ,encargo del senado roinano y me asmtaronen un libro por ciudadano romano. Y el dia ,de san Pedro 29 de Julio de 1626 , me en-traron en la capilla de san Pedro, donde ví10s cardenales con Ias ccremotiias que se acos-tumbran aquel dia: y todos ó los mas me ,mostraron notable agrado y caricia me ha-blaron muchos: y ; la tarde hallkndome en irueda con trcs cardenales, me dijo uno deellos, que fue el cardenal Magalon, que notenia mas €alta que ser Espaíiol : rí lo cual le dije: ri mi me parece, seiíor, debajo de la , correccion de vuestra seíioria ilustrísiina q u e no tengo otra cosa buena.
    • PLTULO XXVfiI+”/ DE ROMA VIENE Á ~ V Á P O ~ E S ~ Pasado mes y medio que estuve en Roms, me partí cle alli para Njpoles, el dia 5 de Julio de 1626 : nos einharcainos eii Ripa. E n Nápoles un clia paseándoiiie en el muelle, re- paré en las risaclas de dos dainiselas que ha- blaban con dos mozos, y me miraban, y mi& rhndolas, me dijo una: Seiiora Catalina idande es el cainino? íiesponcli: seiioras p.. á dar- ... les á, ustedes cien pescozadas, y cien cuchi- liadas ti qinieii las quiere defender. Callaron y se fueron de alli. FER DE L& HlSFORPki
    • AS FXRAkES* 9
    • NQTAS FINALES DEL MANUSCRITO DE %!!BQQWB&QBR ---dw-- No pasa de aquí un cuaderno que memostró el capitan Don Domingo de Urbieu,alguacil mayor de la contratacion de Sevilla:y otro impreso en Madrid aiio de 1625, queme mostró el veinte y cuatro Don BartoloméPerez Navarro : de suerte que la relacion has-ta aqui escrita, la deja en Nápoles en el mesde Julio de 1626. Despues la ha116 en Sevilla en 4 y 21 de ,Julio de 1630, y en Indias en la Veracruz,aiio de 1645. En 4 de Julio, en un manuscritoque tengo diario de cosas de Sevilla, que diceen dicho aZio asi. nJneves 4 de Julio estuvouen la iglesia mayor la Monja Alferez. Esta *
    • 130 NOTAS HNALES.(( , fue inonja en San Sebastian liiiybse, y pasó I( á Indias en hábito de hombre aíío de 1603. , Sirvió de soldado veinte aííos tenida por ca-(( po11. Volvió d Espaiia: fiie á Roina, y el pa- npa Urbano V 1 la dispensó, y di6 licencia I1 para andar en hábito varonil. E rey le di6 l(( título de ñlfercz, llamándola el alferez Doíía ((Catalina de Erauso, y el niismo nornlnw(( traía en los despaclios de Roma. El capitan D.«Mignel de Ecliazarreta la llevó por mozo en«silos pasados á Indias, y ahora va por ge-c( neral de flota, y la lleva por alferez. 1) El 21 de Julio, en una certificacioii que ine(lió Don D/laiiriel Fernaridez Pardo, contadorde l a aiidiemia de la contratacion de las In-dias, de Sevilla, de ocho de octubre de 1695,en c p e dicc. u Que en el libro del despachoU de los pasageros al folio iG0 parece que enala flota que se despachó á la provincia d eu Nueva Espaíía, aíío de 1630, (1) & cargo tr) En este aíío, sin duda Al tiempo deembarcar-s e , la retrato el d l e b r e pintor Pacheco segun resultapor 12 f w h z que está escrita en dicho retrato. Tam-bien le punr a un lado su edad de 52 afios, en lo cualse equivocd iridiidahlcmente, porque habiendo nacido,corno se ha visto, el aíio d e 1592, no podia tener e n1630 sino 38 afios: pero si nació,como supone la
    • NOTAS FINALEC. 131 a del general D. Miguel de Ecliazarreta, en 21 (( de Julio, se despaclió el alferez Dofia Cata- (clina de Erauso á la provincia de Nuevh Es- apaiia, y vino de las provincias del Perti: I( por cédula de S. M.) i . En Indias en l a Veracruz, aiio de 1645, en una relacion verbal hecha en 10 de Octu- bre de 1693 eri el convento de los Capuchi- nos de Sevilla por el padre fray Nicolas de Rentería, profeso de dicha orden, quc dicta- da la escríhió por su mano el padre fray Die- go de Sevilla del mismo órdcn , dice : «Que en el aiio de 1645, siendo seglar, «fué en los galeones del general Don Pedro ((de drsua : y que en la Veracruz halló [[diferentes veces á la Monja Alferez Doiia u Catalina de Erauso (que entonces allí se Ila- D. ~ m a b a Antonio de Erauso) y que tenia ((u~ia recua de mulas eii que conducia con nunos negros ropa á difereutes partes: y que « e n ella, y con ellos, le trasportó á Nícijico ula ropa que llevaba: y que era sugeto alliMonja Alferez, en 158.5, entonces tendria solos 45afios; por lo que en ambos casos le echó el pintor masahos de los que tenia ti no ser que este personage hu-biese nacido realmente en 1578.
    • 132 NOTAS FINALES.<(tenido por de mucho corazon p destreza: y«que andaba en hábito de hombre queU traia espada y daga cou guarniciones de pla-ii ta: y le parece que seria eiitonces como decicincuenta aíios, que era de buen cuerpo, ,u no pocas carnes, color trigueiio con aign-11 nos pocos pelillos por bigote. 9 ( 1 ) ) Pedro de la Valle el peregrino en sti todmo 5.0 de su viage escrito por 6 mismo eu 1letras fainiliares, e s lengua italiana á su ami-go Mario Schipano, impresa en Bolonia en 1677 en la letra 6 oarta 16 de Roma á 11de Julio de 1626, pág. 602 N . O 2, dice lasiguiente : A los 5 de Julio de 1626 vino á mi casa la primera vez el alferez Dona Catalina de Eraaso vizcaina venida de Espaíia, llegada á Roma e l dia antes. E r a esta una doncella de edad ahora c w o de treinta y cirico á cuarenta aiítoa: (2)) la (1) Habiendo nacido la Monja Alferez, segun surelacion, el ai5o de 1585, deberia tener á esta fecha60 afios de edad, y naciendo en 1592 solamente 53:lo cual se ajusta mas á la segunda época que á la pri-mera. ( 2 ) Si, como se ha observado ya en la nota ante-rior se toma sq edad por la que dice tener ella misma:
    • #dTAd FIY-ki E: S 133trral desde m u y nifia e n Vimya su patria,donde era bien iracida, se liahia criado en m~ ínonasteiro, y ya grande cpeo que vistib elhábito de monja; pero antesde profesar, dis-gustada de aquella vida encedada, y anto-jándosele vivir como hombre, se hnyó entre-vestida como de casa de SU padre, y se fue &la corte de Espaíia, donde en hábito de 1110-chacho se acom& y sirvió tinos dias de p ~ bge. Vinole decpues gana de irse á Sevilla, ypasar de alh á las Indias: y con ocasion &3cierta contienda se hubo d e aiisentar de ,lacorte, y se di6 á la vida dh soldado, inclinadenaturalmente 5 las armas y a ver inundo. Militó rfiucho en aquellas partes hallán-dose en diversas facciones, en que di6 siem-pre como buen soldadhabiendo nacido en 158540 aúos que aqui se ié dan en un caso: pero en rl deatenernos A la partldd bautismal, 1fecha sino 33 afios, y ya esto eraporqur es muy notable id diferencinuna persona de 33 años y otrd deedo e5 oecerario corifesdr que era muy dificil rcharaños á uua persona de fisononfa tati e q u l b x d pgr uoaparte, y tan mdltratada por nt05 trabaps,enfermedades, heridas, viages p y por marly padecimientos deespíritu.
    • 134 NOTAS FINALES,fama de valeroso: y como no ie asomaba 14barba, lo tenian y llamaban capon. IIallóse eii otra batalla peligrosa, en quesiendo desbaratados los suyos de gu compa-.íiia, y lleviiiidose la bandera los contrarios,eila coa sit valor retir6 á los enemigos, y ina-tando al que llevaba la bantbra la. recobró, ,rpedtíndose por alferez rlc la compaiíía nopor gracia sino ,por sti propio valor. ,Finalmente conienzándose á sospechar que , fuese muger se vino tí declarar en una grandependencia, en que despues de haber ella he-cho muchas sdeinostraciones de su valor, que-c ó mortalmente herida, y por salvarse de la ljusticia que la persegaia, se vi6 obligada 6 entregarse al obispo: al cual confesó lo que le pasaba de s u vida, y como era doncella : y que todo lo que habia hecho no hahia sido por mal fin, sino solo por natural inclina- cion con que se hallaba en la milicia: y para que le constase ser asi cierto, le suplicó la mandase reconocer: lo cual fue hecho asi; y fué reconocida por matronas y comadres y fue hallada doncella. El obispo l a puso en un monasterio, y por- que se supo ser monja, y se dudó si profesa, la detuvo alli hasta que de su pais vino cer- teza de que no habia sido profesa: con que
    • NOTAS FINALES. 133quedado en su libertad, y no queriendo ser ,riionja sino perseverar en s u vida militar,salió coi1 licencia del monasterio, y se vino 5Espaiia. En Espaiia pidió al rey reinurieracioii desus servicios, vii>se su causa en el consejo eujusticia, y mandole dar el rey al aiio en In-dias por su vida de entretenimiento ocho cien-tos escudos, nombrándola en la patente contftuto de alferez, y ddndole permiso para aii-dar como Varon eiihahito militar, y man- dando que en todos sus estados y sefioríos na-die la molestase, Con este se vino ii Italia corriendo dife-relites fortunas por los caminos. Vino á RO-m , suplicar á s u santidad, 110 sé que gra- i icias á su favor, las cuales ohtuvo con el fa-vor de muchos personages. Yo Iiabia tenido noticia de ella hallando- dome en la India Oriental, y de muchas eo- $as suyas y de su fama, y ii la vuelta deseaba saber de ella particularmente. Llegado ii Roma, el padre san Miguel, agustino descalzo, mi amigo, de quien muchas veces he hecho mencion , qiy sabia mi deseo, y liabia llegado allí por Ve- necia mucho antes que y o , y á él habia re- currido ella luego qne llegó, como á su pdi-
    • 136 ~OTAS FINALES. sano, luego me la llevó á mi casa, aIlí iazo- namos juntos dii buen rato: contdme diversas cosas y acaeciinientos suyos estraiios, de los cuales he referido aquí solamente los mas no- tables y ciertos, como de persona rara de nuestro9 tiempos. Yo despues en Roma la h e dado á cono- c e r á diferentes damas y seiíores, á cuya con- versacion ella es mas dada, que de damas. El señor Dod Francisco Crecencio, que es gran pintor, la ha retratado de su mano. Ella es de estatura grande y abultadhipa- , r a muger bien que por ella no parezck no.ser hombre. No tiene pechos: que desde mriy inuchacha me dijo haber hecho no sé que se- medio para secarlos y quedar llanos, C O ~ O lequedaron, el cual fué un ernplastro que le di6 un Italiano, que cuando se lo puso le cau-só un grau dolor: pero degpues sin hacerleotro mal, ni mal tratamiento salió el efecto. De rostro no es fea, pero no hermosa, yse le reconoce estar algirn tanto maltratada,pero no de mucha edad. Los cabellos son ne-gros y cortos como de hoinhre con un pocode melena como hoy se usa. E n efecto maseapon que muger. Viste de hombre á la es-paiiola: trae la espada bien ceííida, y asi lavida: la cabeza un poco agobiada, mas de sal-
    • NOTAS FINALES. 137dado valiente que de cortesano, y de vidaamorosa. Solo en las manos se le puede cono-cer que es muger, parque las tiene abultadasy carnosas, robustas y fuertes, bien que lasmueve algo como muger. Copia sacada de otra que en un torno en4 de papeles varios tiene DON " c m D i D o MARIATRIGUEROS, -Sevilla 34 de Mayo de 1784. MuiYoz. FIN D I LAS NOTAS FINALES.
    • PARTIDA BAUTJSMAL DE Yo el doctor Don Francisco Javier de Ma-rin, Vicario perpetuo y cura propio de laigksiaparroqdal de S. Vicente levita y már-tir de esta ciudad de San Sebastian. Certifico, que en el libro primero de bau-tizados de dicha parroquia, al folio veinte y ,uno partida cuarta, que es la trigesima sép-tima de las del aíio mil quinientos noventa ydos, se halla l a del tenor siguiente, % ~Bautizóse Catalina de Erauso en diez de€ebrero de dicho aiio hija lejítima de D. Miguelde Erauso, y de Doíia Maria Perez de Galar-
    • 142 APBKDIGE..raga. P a d h o k D. Pedro de Galarraga, y Do-Tia Maka vele2 de Aranalde. Ministro el Vica-rio Alvisila. Conforma esta copia con el original queohra en m i poder, á la que ine refiero. S. Se-bastian, diez de Octubre de m l ochocientos iveinte yssei _ " Doctor D. Francisco Javier de Marin.PARTIDAS COMPULC.4DASwDELOS LIBROS DEI, CORVEN- TO D E MONJAS ilOMINICAS DE S. SEBASTIAN dL ANTIGUO. o de las profesioiies de las relL as del convento de S. Sebastian Eiallao las partidas sipientes, En E pagina 24 a vuelta. E 23 de Abril del alio 1605, hizo profe- ns¡on solemne de Monja soror Mari Juan deErauso, liiju legítima de D.Miguel de Erausa, yDoiia María Perez de Galarraga, vecinos de la
    • aee*NDICE. 143villa de 9. Sebastian, en manos del R. P. frayGerónimo de Ercilla; prior del convento de S. , siendo priora la madre Joaiia de Laz-cano, la cual profesion se hizo priblicamenteeii la iglesia del Seíior 5. Scbastian el Antiguo.En fe de la cual lo firmaron de sus nombreslas infrascritas=Joatza de Lazcano, priora. =M r Juan de Erauso. ai Murió á 21 de Setiembre del aíio de 1655. En esta partida hay una nota marginal quedice así: Esta profesion se hizo sis tener edadcumplida, y asi le vale , y se contará su anti-güedad del 22 de Marzo del aiío de 1606. I * I E n l pagina 25. a :r i N6vEemh-e del aiío de 1605, 1í i.rolprofeesion sofor Catalina de Aliri, hija le-gítima del contador D.Juan Lopez de hliri, yDoíia Luisa Prieto de Navarrete, vecinos de lavilla de San Sebastian, en manos del R. P. ,fray Gerónimo de Ercilla prior del conven-:to de San Telmo, siendo priora la madre Joa-na cle Lazcano, la cual profesion de monja sehizo solemne y públicamente en la iglesia delSeiíor San Sehastian el Antiguo. E n fe de 1 9m a l lo firmaron de sus nombres lqs infrasv 10
    • 144 APBNDICE.eritas. Joma d e Lazcano, priora. Saror C &talinn de Jesus,y Aliri. Mtiri6 15 de Octubre del u60 1657. < - NOTA MARGINAL. Fue 15afioc priora en este convento, EODmucho ejemplo. - 1 En l pagina 26. a t i En 17 de. Diciernhre de 1606 hizo profe-$ion solemne de monja soror Isal,el de Erauso,hija legítiiiia de D. Miguel de Erauso, y DoiiajMaría Perez de Galarraga, vecinos de la villa deSan Sebestian, en manos del R. P. fray Ge-ri>nirno de Ercilla, prior del conveiito de SanTelino siendo priora la madre Joana de haz-cano, la cual profesioii se ,hizo piihlicamente.eii la iglesia del Seiior San Seliastian e1,Anti-guo. En fe de lo cual lo firmaron de SUSnombres las infrascritas.F;-Joana de Lazcano,priora.== Isabel de Erausg. A 8 de Enero de 1617, murid la c1ichL NOTA MARGINAL. Esta profesioii se hizo sin tener edad cum-
    • AP~ND~CI!. f 45plida, y así le vale, y se contar5 su antigüe-dad desde ? de Marzo di? 1608. , E n la pdginú 3 2 vuettd. ~ ~ ? omingo quince de Noviembre de estettiío de 1615 hizo prdfesion solenme soropJacinta ,de Erauso, hija legítima de D. Miguelde Eraus oiía María Perez de Galarraga,vecinos de, la, villa de San Sebastian. Se hizo laprofesioii solcmne eii manos del R. P .fray Mar- , i42qriana, y Bei-gara, ,prior del con- San Telino, y vicario de San Sebas-tian el Antiguo, siendo priora la madre Gra-cia de Alcega, 3 provincial de la provincia deEspaíia, el P, maestro fray Antonio de Soto-mayor, general de la órden el P. maestrofray Serafino de Pabia. Hízose la profesionsolemne, y en público. Y por la verdad fir-mamos de nuestros nombres la sobredicha ,‘madre priora y referida profesa. = Soror Gracia de Alcega, priora. =Soror Jacinta de Erauso. Murió,á ocho de Marzo del aíío de 16$9# E el libro de caja del mismo conventa n del Antiguo’ que principió el afio de 1572, se hallan las partidas sicuientes:
    • 146 , APÉYDICE. pÑo 1ml$. Mas, de D: Miguel de Erauso, y su mugeirDoiia María Perez de Galarraga recibimos cien-to veinte ducados por los alimentos de sus treshijas, del aiio de 1605. Mas, recibimos de D.Miguel de Erauso, gSU muger Doiia María Perez de Galarraga cien.:to veinte ducados por los alimentos de sus treshijas, del aiío 1604. En el libro de caja, que principih en elaiio de 1604, se hallan las partidas siguientes: ABRIL DE 1605. M a s , en 22 de Abril recibimos la dote desoror Mari Joaii de Erauso, quinientos ducados. Mas, por los alimentos de soror Isabel,y soroi Catalin Perez de Eraiiso recibimosocho cientos ochenta reales, y son por elafio de 1605. OCTUBRE DE 1606. Mas, recibimos de D. Miguel de Erausoveinte ducados para en parte de pago de losalimentos de su hija Isabel de Erauso.
    • NOVIEMBRE DE 1606. Mas, recibimos quiriientos ducados de ladote de Isabel Erauso. Rem, cuarenta ducados de la ofrenda de profesion. . . ENERO DE 1608. Mas, de D. Miguel de Erauso cuareiih du-cados eri cidra ciienta de los alirneiitos de suhija Cataliii Perez de Erauso, del aiío de1606 que se cumplió el mes de Marzo de1607. JULIO DE 1612. Mas, por los alimentos de soror Jaciiitade Erauso, novicia, recibimos cuarenta cluca-dos el ultimo dia del presente mes y aiio, ypor las propinas treinta, y otros veinte ducadospor el resto de una deuda, y por todos son no-venta. SETIEMBRE D E 1614. Mas, hemos recibido de Doíía María Perezde Calarraga cuarenta diicados por los ali-mentos de su hija soror Jaciuta de Erauso.
    • OCTUBRE DÉ 1614. e Dona Maria Perez de á h i e n a cuenta de los ali-rneiit~sde su hija, y va corrieiido. Primeramente recibimos de Boiia MaríaPerez de Galarraga sei clienta ducadosp o r la dote de su hija soroi. Jaciiita de Erau-so, es A saber: los seis cieiitos pOr la dote, cin-cuenta de aliiiieintos por un aiio y tres meses,y los treinta de propinas. NOTA. Se I i a registrado todo este libro,que di6 fin en Diciembre de 1659, pero no sehalla en é! partida alguna en que conste ha-ber recil-do el convento latalin de Eraiiso, por lo yllegó á profesar, iii falleció eii el convento iiipermaneció eii él desde Marzo de 1607.
    • ESPCDIEATE vo Á zoc MÉRI SERTDE DONA C E1 ALL EL ARCHIVO DE INDL4S DE S Don Josk de la Higiiera y Lara, archive- ,,ro del general de Indias en esta ciiidad. Certifico: que entiu: los legajos de indife-rentes de la secretaria del Perfi, se halla u nperlimento aconipafiaiido iin espediente con va-rios documentos testimoniados, cuyo teiio EDIMENTO. S E ~ O X l alferez Doíia C a t a h a de Erau- : E tiiral de la villa de Saii Sebas-tian, provihcia cle Ciiipuzcopo cle diez y,iirieve afioc : ice ha empleado e vicio de V. M. ea la;guerras del reino de Chile k Indios del Pir6,habiendo pasado A ayirellas partes en tiibitode varon por p r t i c u l a r inclinacion que tuvode ejercitar las armas eii cleteiisa de ia f e cath-lica, y emplearse en servicio de V. M., sin
    • 130 APÉNDIGE.piie en ei dicho reino de Chile todo el tienipoque asistió fuese conocida sino por hoinbre,hasta que algunos anos despes,, en los reinosdel Pirií, fue descubierta ser imiger, forxadñde 1111 acaecimiento que 110 hace A propúsito eldecir aquí; y con estar en coiiipaiiía del alfe-rez 1). Migacl de Erausa, su heriiiano legítiino,en FI reino de Chile nuiica se descubriú i élaun que ella l conocia por tal Iieriiiaiio, y eesto hizo p o r no ser descubierta, negando l aaficioii de sangre; y en todo el tiempo que sir-vió en l a guerra y eri la compaíiía del maes-t r e de campo Don Diego 13rahq de Sarabiaifrie con particular valor resistiendo á las inco-modidades de la iliilicia, corno el mas fuertevaron, sin que en accion ningiina fnese cono-cida sino por tal, y por sus echos vino 6 ine-recer tener bandera de V. M. ; sirviendo comosirvió de a l h e z de la compaíiía de iiiiariteríadel capitan Doii ,Coiizalo Rodriguez, con nom-h e que se puso liarnaiidose Aloiiso Diaz Ra- inirez de Guzmaii, -jen el dicho tiempo se seííald con muclio esfuerzo y valor recibien- do heridas, particularmente en la batalla de Puren; y habiendo sido reformado pasó á la coinpaíaía del capitan Don Giiilleii de Casano- va, castellario del castillo de Arauco, y fue entresacado de ella por valiente y buen sol&
    • AP~NDICE. 131dado, para salir á cainpear al enemigo; comotodo lo cual y mas, consta por las certifica-aiones y fées de Don Luis de Céspedes, gober-iiador y capitan general de Paraguay, que fuede iiifanteria ed Chile, de Don Juan Cort6sde MonrroJt, gobernador y capitan general de ,Veraguas que tambien fue de infantería enChile, y de Don Francisco Perez de Navarre-te asi bien de capitan de infantería en el di- , ,cho reino de Chile y en el del PerU que to-dos tres y otros caballeros que lian sido susoficiales y maestres de campo, se hallan hoyactualmente en esta corte, y le conocen muybien por haberle visto servir á V. Ni. Yademas de lo referido no queda su tragediaeii lo dicho, pues habiendo llegado 6 estosreinos de Espaíía el aiio pasado de 1624, tra-td de ir en el de 1625 A la corte romana a ,besar el pie á su santidad por ser el aíío san-t o , y caininaiido por el reino de Francia enPiamonte encontró con zina tropa de caballe-ría francesa, y coino ella iba 6 caballo conun criado y otros peregrinos espaiioles que iban en su compafiía, la prendieron 6 ella co- m o quien iba seiialado entre los demas en hahi- to de peregrino, uomhrandose el alferez An- tonio de Erauso, y luego que asieron de ella la tuvieron por espía de V. M. y dijeron
    • 152 APlhDíClf.iind cárcel doiide estuvo catorcu dia3 cargada ;de cadenas ; y porque habiendo oido algunasm$as hahia respoiidido eh decoro de*V.M. larlialtrataroii aisi cle p ras como de nzanos, ysi acaso la hubieran mido qÚ6 era mirger,confirmaron ser espía, con la ctiat sin duda lecpitarati l a vida, y despues qne Ia soitaroki nola quisieroir dar para Konia, y así havUeito ri esta cort e tainhien este partkn-lar parece pbr i acion Cbii tres testigoscontestes si11 otros de oidas. Por t h o y parLque aci bien interpode los gervicios de1.capitanD. Miguel de Eratiso su padre, y deldiclio alfe-,rez D..Miguel de Erauso, y de D. Francisco #deErauso, que sirvió eii 1 mada de Lima cunlD n Rodrigo de ivleiid o y D. D6ihingo deEratiso qué se fue eii la arrnada que salió pad~a el Btasil; f volviendo de allá fue lino dE a BlmIi-arita de las cua-1 6 , que todos tres<fue& 6roii sus heima I 2 . se sirva maiidar pre-miar SUS serv. largas peregrinaciones, , mostraudo en ella su%pandeea asi por lo que tiene merecido, co-
    • APERUICE. 155mo por la singularidad y procligio q u e viene d tener su discurso, teniendo atencioii ii quees hija de padres nobles hidalgosj J pepso-Das principales en i a villa de San( Stbastiari;y nias por la singularidad y rara limpiezacoii que h a vivido y vive, el testimonio d elo éual Se puede sacar delmismo tiempo;p r lo cual recibir5 merced del qrie se le ent~eteuimientode setenta pesos de á y dos qiiilales al mes en l a ciudad de randeza espera , etc. 1 DECRETO, El concejo en 1 9 dc febrero de 1626.Cuenta quinientos pcsos de 5 ocho reales enpension de encomienda, y remitir á S. M.t p e en cuanto al diudar hábito, iriaride lo " CERTIFICACION DE DON LUIS <DE GÉSPEDE~. Don Luis de Céspedes Xeria, gobernadory capitan general que al presente SOY de laprovincia de Paraguay en los Iiinlias, por el
    • 154 APÉNDICE. rey N. S. y oapitan de infantería españolaque he sido en el ejército del reino de Chi. l e etc. etc. Certifico y hago fe á S. M, que conozcoai Catalina de Erauso de mas de diez y ochoasos & esta parte que há qiie entró por sol-dado en hábito de homlire, sin que nadieentendiese, que era muger, en la compaíiiadel maestre de campo Don Diego Brabo d eSarabia, y sirvió 6 S. M. en el dicho ejér-cito y compaíiía, y de ella pas6 á la del ca-pitan Don Gonzalo Rodriguez que lo fue enet dicho reino de Chile, y por SUS bonra-dos y aventajados servicios fue nombrado poralferez de la dicha compaíiía con nombre deAlonso Diaz Rainirez de Guzmaii, y se ha-lló con ella en todas las ocasioiies que seofrecieron en aquel tiempo: y habiéndose re- formado la dicha su coiiiyaiíía, pasó & ser-vir á la del capitan Don Guillen de Casano- va, castellano del castillo de Arauco, y de los entresacados de ella fue uno por buen soldado para salir á campear, y la dejó el gobernador entre los demas que quedaron en el castillo de Paicabí CQtI el maestre de campo Dou Alvaro Nufiez de Fineda, donde quedaron cuatro capitanes á la órdeii de dicho maestre de campo, y allí se le hicieron al
    • APBMDEE. 155enemigo salidas en que recibió mucho daíío;J el gobernador Don Alonso de Ribera, quesucedió en aquel reino, visto lo bien que lasusodicha habia servido á S. M. mas de tre-c e aiios contínrios en aquellos ejércitos, Y quese habia seíialado como Si fuera hombre d emucho valor, le dió licencia para venir dlos reinos del PirU, y me consta se hall6en muchas batallas y en particular en la dePuren, donde salió rnal herida y he enten-dido que en el Pirú descubrió ser muger, y al presente está en esta corte, p me pidió la presente fe; y g o r cuanto me consta ser verdad todo lo referido la susodicha es &t+ na de que S. M. le haga merced por io bien qne ha servido; y de su pedimento y por constarme se le han pedido sus títulos y papeles, le doy esta certifkacion, firrna- da de mi mano y sellada con el sello de mis armas, que es fecha en la villa de Ma- , drid, corte de S. M. á dos dias del mes de Febrero de mil seis cientos veinte y cinco. Don Luis
    • 156 AP??NDiC% PEREZ DE RAVABREtan de idantería espaiiola que ha sido porS. M. y cabo de compaiíías, etc. Certifico y ,hago fe, que conocí A Cata-$iia de Erauso, que asi es *u noinbre aho-ra, en el reipw de hdhito de sol-.&do, servir á S. Mcapitaii D ~ IGonzalo ?de AlOnSg’.!&c&,,fiamirezde Cuxman, y cuan- no de Chile que fue ekaiio s ocho, le hallé sirviendo e ael estado. de Arauco en la coinpafiía del c ñ -pitaii Don Gillen de Casan nombre sido delcapitan Don Gonzalo Rodriguez, y se que&conmigo q n ei castillo d e , Paicabí que estu-VT, A cargo del iimestre de campo Don hl-varo Nuirez de Pineda, siendo yo uno , delos cuatro capitanes que quedaron aquellajnvernada para la defensa del dicho castilloque era en el riíion de la guerra, y siem-pre le ví servir como buen soldado, acu-&ido á lo que le era ordenado con granpiintualidad, y fue teuido por hombre poi.
    • $Pl3NEYI€~I 157md$trar siempre valor 1t y se. ;halló en mu-chas ocasiiqiies y rericiieiitrus que se tuvieroncon el eiiemigo, salid herido en l a batallaqne tuvimos en Pureri : siendo , yo crrpitande infanter.ía.&l presidio del Callao el afiopasado de i i seiscientos veiiife y tres, la -bí en xlLima, ciudad, de los Reyes c p q es t l o s ~ t l e ~ dicho presidio, en hábito de mu- h d i a desdubiertd, y esto ,fue Ilotoria que lhmaban la rnonjatde vino h . estos xeinos y me pitlih l ediese fe ,de lo referido; y, de .sn pediineiito ,$; esta eertificaciorr que 1villa de Madrid, corte *de ,S. ¡U., & los d e izy siete dias del mes de Dicjemlx-e de mil ~seis cieqtos veinte y cuatservicios es digna y rnerqcedara á que S. M.le $haga merced; y por yerdad lo firiné d emi nombre -y sellé con el sello de mis ar-mas, y me consta se le perdieron sus pape-,ls e. Don Francisco Perez de Itñvarrete.CERTTFICACION DE DON JUAN CORTÉS DE MO3YRBOS. Don Juan Cortés de Monrroy, gobernñ-dor y capitan general que al presente soy
    • 1s 5 APEYDICE.de la provincia de Veraguas, en las Indias,por el rey N. S. y capitan do infantería es-paiiola que he sido en el ejército del reinode Chile, etc. ili Certifico A S. M. que cónozcu Q Catali-na de Erauso, de mas de quince aíios á es-ta parte, qde entrú eii habito de hombrep o r soldado de la comyaiiía del maestre decampa Don Diego Bravo de Sarabia, connombre de Alonso Diez Ramirez de Guzinamy sirviú mas de dos aííos enlla dicha compa-ííía, y de ella pasó á servir ii la del capi-tan Don Gonzalo Rodriguez que lo fue enel reino de Chile, donde por lo bien que ó, el dicho capitan le nom-b r ó por su alferez y se ha116 en todas lasocasiones que se ofrecieron con la dicha sucompafiía y liabiéndola reformado pasú á ser-yir á la del capitan Don Guillen d e Casano-va, castellano del castillo de Arauco, y $asusodicha fue una de los entresacados de ellapara salir 6 campear y la dejó el goberna-dor en el castillo de Paicahí, en compaiiía d ealgunos capitanes que quedaron á la úrden delmaestre de campo Don Alvarc Nuiieii de Pi-neda, y de allí se le hicieron al enemigo sa-lidas en que recibió mucho daiio; y se ha-Jli> en muchas batallas y en particular e a
    • APBBDICE. 159la de Puren donde recibió algunas heri-das, despues de haber servido en aquel rei-no mas de catorce aiios continuos, seíialári-dose en las ocasiones como hoinbre de inu-cho valor, salió con licencia del gobernadorDon Alonso de Ribera, y se vino al reinodel Pirú donde he sabido que por unas he-ridas de muerte que tuvo, ella misma descubrióser muger ; y al presente se halla en esta cortecon el inismo hibito de Eionibre y por cuan-to me consta ser verdad todo lo referido, lasusodicha es digna y merecedora de cual-quier merced que S. M. fuese servido dehacerla, y de su pedimento doy esta certi-ficacion, firmada de mi mano y sellada conel sello de mis armas, que es fecha en lavilla de Madrid, corte del rey N. S., á vein-t e y cinco dias del mes de Enero de m l iseis cientos veinte y cinco. Don Juan Cortes de Monrroy. Aparece en el mismo espediente que fueronratificadas respectivamente las anteriores certi,ficaciones por los que las dieron en MadridA 1 y 17 de Febrero de 1625. 5
    • i 68 AP~~~~DIcE. INFOKMtlCIBN. En la ciudad de Pamplona veinteocho de Jiilio de i d seis cientm veinte ycinco, ante el seíior Do11 Bicolás de Plazaola,acalde de las guardas y gente de guerra dainfantería y cal>allería de este reino de Na-varra, por el rey N. S. y por presencia ytestimoirio de iiií el escribano de S. M. yde las dichas guardas, infrascrito, pareci6 enpersona el alferez Don Antonio cle Erauso,iiatural que dice es de la villa de San Se-bastiaii en la provincia de Guipuzcoa,.y pre-sentó tina pcticion pidiendo se reciba infor-rnacioii por su tenor, la cual dicha peticion15 inforinacion y los deinas autos en razonde los hechos, son del tenor sigaiente. PETIGICION. Ilustre Sefior: E alferez DQII l Antonio deErauso, iiataral de l a villa de San Sehastianfy residente al presente eii esta ciudad dePainplona, dice que el suplicante partió deesta &dad para l a de Roma, á negociosprecisos que teuiri (í el fin del ines de Ene-XQ de este presente aíio, por tierra, y por
    • APBNDICE. 161haber tomado esa derrota le fue forzoso irpor a Francia por ser el camino ordinario ¡para los que van por tierra, y Iiabieiicto pa-sado cerca de Leon de Francia, en el Pianion-t e , una geote de guariiicion que habia leprendió diciendo que era espía, y le tuvie-ron pres6 mas de catorce dias, y le cogie-ron los dineros vestidos y papeles que lle-vaba, dejándole en cainisa; y asi forzado dela necesidad se hubo de volver 5 Espaiía, yle conviene que conste de lo susodicho átiempos de venir, y porque tiene algunostestigos en esta ciudad. Suplica á viiesa merced mande que se re-ciba informacion de todo lo susodicho porante cualquier escribano real, y que se le entregue á el suplicante originalmente para en conservacion de su derecho que en ello recibirá merced con justicia, la cual pide el licenciado Aragoii. Antonio de Erauso. DECRETO. El alferez Don Antonio de Erauso dé lainformacion que ofrece ante cualquier escri-bario real á quien se da comision para ello,lo cual proveyó y inandó el seáior Don Ni- *
    • 162 APGSDICE.roiirs cle Plazada alcaide de guardas en Pain-ploiia, A veinte y ocho dias del mes de Juliode mil seis cientos veinte y cinco, y lo seiia- ,16 con su rúbrica. Aute mí, Herniro Luis de Escabur. Eii la c i o t l d de Pamploiia del reinoCIP Navaiia, d primero de Julio del afiade mil si; cientos vciiitc y cinco, yo el es- e.cribano iufrascrito, eii virtud cle la comi-sion prececlente d mi dada por el sefior alcallde de guardas de este presidio, recibí jura-meuto en ibmia cle derecho sobre una seíinlde cruz tai coi110esta .f. en que puso s u mano&t.eclia y palabras de los santos cuatro evan-gelios de Pedro del Rio, natural que dijo serde la villa de PJiarcilla de Pdavarra susodichaestante al preseiite en esta dicha ciudad, tes-tigo presentado por el alferez Do11 Antoniode Erauso, presentante, para eii prueba yaveiiguacioii de lo contenido eii su peticionpresentada en esta causa, de edad que dijowr de veiiitc y oclio afios, poco mas 6 me-nos, coiioce & ri t i i c h preseiitmte, y 110 es deu-do de él ni tdnipoco le ernyecen las clernas pre-
    • APENDlCl. 165guntas generales de la ley : habiendo sido pre- guntado por el tenor de la dicha peticion, dijo: que lo que de ella sabe es que este tes-tigo se halló presente por el nies de Enero último pasado de este prcscnte aiio en Pia-monte en Francia , cincuenta leguas poco mas6 ineno5 de Leon de Francia, que cae entreSaboya y Francia, en coinpaíiía del presen-tarite que iba COII él, y en s u compaiía yscrvicio hasta Roma por ser negocios que leimportaban Q el dicho Don Antonio de Erau-so, presentante, p cerca del Piarnonte encon-traron una caballería de guarnicion francesaque iba marchando, y en el mismo Piarnonteá una legua poco mas ó menos, pasada laraya del reino de Francia, L I I ~ capitan de ladicha caballería lo cogió preso á el dicho al-ferez, y le di6 de palos y lo trató muy malde palabras dicidndolc que era u n judío per-ro marrano y liitero, y que iba por espíadel rey de Espaíía N. S. ; y en órdeii de estole quitaron en presencia de este tmtigodos cientos doblones de veinte y seis á eldicho alferez, y todos 10s papeles y cartasque llevaba se las abrieroil y se los hicieronpedazos, y uo obstante de esto lo ccbaronpreso en el misino Piamonte en t i t i !upr guano se acuerda de su nombre don& 1 tuviels
    • 164 APBNDICF.ron catorce dias con grillos y cadenas padmciendo mucho trahajo, y estando en ella al-gunos Franceses de guarnicion habiendo en-trado á verle le dijeron qrie su rey era uninal homhre y mal cristianio, p habiendo ,vuelto el dicho alferez, como era razon porsu rey juntamente con este testigo, y dichoque su rey era muy fiel y católico mas que lo eran ellos, un soldado de ellos le sacudiá una bofetada de tal suerte que lo derribó entierra, y porque tadiien volvió este testigo por su rey y amo le dieron con un tizoa en la garganta diciéndole que le habian de abrasar como á traidor bellaco, y le dieronjusto con eso muchas bofetadas de que tam7 bien le maltrataron, de que finalmente des- pues que le reconocieron los dichos papeles, , visto que su viage era derecliio á Roma y no pudieron hallar vingnna otra cosa para s u próposito lo echaron fuera de la circel, de- jándole sin dinero n papeles, y despues qne i se vi6 libre de la prision pidió con encareci- miento i el dicho capitan con los demas que allí estaban, en que fuesen servidos de darle lugar para conseguir su jornada A Roma, por cuanto le importaba en estrema grado e ir 4 &, p jmias le quisieron dar lugar, dicién- dole volviese atrás á Espafia, y diese gracias
    • APPNDICrí, f 65d Dios de enviarle sin detrimento de su per-sona pues no le daban un garrote, y enton-ces fue foreoso volver á Espaiia, como entra-mos volvieron con trahajo y malos tratos qneen sas personas les hicieron los dichos Fraii-ceses á este testigo y á el dicho alferez pre-sentante hasta que entraron dentro del reinod e Navarra, y esta es la verdad y lo que pa-só por el juramento que lia Iieclio, y leídoleeste su dicho en él se afirmó, y 110 lo firmócon mí el dicho escribano porque dijo no sa-Bia, y en su presencia firmé yo el dicho es-cribaiio= Ante mí, Pedro de Eidocain, escribano. TESTIGO SEGUNDO. E el dia, mes p aiio y ciudad, suse- ndicho yo el dicho escribano en virtud demi ,clicha comision y para la causa snsodiclia,recibí juramento in verbo sacerdoíis de DonJuan Sanes de Cillero, presbítsro de la dichaciudad, y absolviendo de él prometi6 dedecir verdad, y que es de edad cle treintay seis aiios poco inas ó menos, conoce al pre-sentaiite, no es deiido cle él ni tampoco le em-pecen las deinas generales de la ley. Sienda
    • 166 APÉNDICE. , preguntado por la dicha peticion dijo : que 1 que sabe es que este testigo que conoce d 0 el presentante de estos siete meses de tiempo poco mas 6 meiios de vista, trato y comunica- cion cotidiana que con él ha tenido y tiene por haber estado todo este tiempo en una casa, y sabe por lo que el dicho alferez presentante le tenia comunicado, sus deseos han sido de pasar á Roma por negocios que le importaban en estremo grado, y para conseguir su jornada partió de esta ciudad el dicho alferez en coin- paiiía de este testigo y el precedente que lo llevaba por su criado á los primeros del mes de Febrero de este dicho y presente aiio, y fueron juntos desde esta dicha ciudad de Pam- plpna hasta San Juan del Pie del Puerto del reino de Francia , dos leguas y mas dentro de él donde lo de$ este testigo con su dicho cria- do, para conseguir su jornada para Roma, y habiénclolos dejado allá volvió este testigo pa- ra la dicha ciudad de Painplona,ay el dicho alferez desde que salió de esta ciudad siempre fae en IiAhito de peregrina, con el cual lo de, jó en el dicho San Juan, y despues partie- ron ellos para adelante y este testigo para su casa, como dicho es, y á los fines de Mar-, eo que fue vhpera de Ramos, volvió el dicho alferez á la dicha ciudad sin poder pasar SI.
    • hJ?NDICE. 167jornada diciendo que le habian tratado muy mal algunos so!dados que estaban de guarni-cion en el Piamonte, y que le Iiabian quitadoe dinero que llevaba, dándole muchos golpes len su persona, y rompiéndole los papeles quetraia, y que no le quisieron dejar pasar ade-lante, y que forzado de ellos volvió atras,conio al presente está en la dicha ciudad de locual sabe este testigo que el dicho alferez estámuy sentido y con alta pena, y esto es lo quesabe y la verdad, leídole su dicho en él seafirmó y lo firmó-Don Juan Sanes de Cillero. Ante m , Pedro de Erdocain, escribano. í TESTIGO TERCERO. En la dicha ciudad de Pamplona á tres diacdel sobredicho mes y ano, yo el dicho escriba-no en virtud de la dicha comision, recibí jura-mento en la dicha forma de Juan de Arriaga,soldado de la ciudadela de esta ciudad testigode informacion, presentada por el presentante,para en prueba de la causa susodicha de edadque dijo ser de treinta y seis anos poco mas ómenos, conoce al dicho presentante, no es dea-do de él ni tampoco le empecen las demas ge-nerales de la ley. Preguntado por la dicha pc-
    • 168 APEJDICE. ticioii, dijo: que Iia que conoce este testigo a1 presentante de mas de diez y seis aiíos esta parte, y asi sahe como persona que sirve á 5. M. en este presidio de Navarra, que 5 los últimos de Enero último pasado de este pre- sente aíio, partió de esta ciudad para la de Roma, el dicho alferez Don Antonio de Erau- so á negocios forzosos que allí tenia, y algunos de ellos se los tenia cornunicados, y este testi- go le vi6 partir de la dicha ciudad en compaíiía , d e Don Juan Sanes de Cillero presbítero, y Pedro del R i o , y sabe que habiendo llegado muy dentro de Francia le maltrataron algunos Franceses dandole muchos golpes en su per- sona quitándole los papeles que llevaba y mas d e dos cientos dobloiies en oro, y esto lo sahe por haberlo oido decir 6 personas muy fide- dignas de mucha fe y orédito, y que forzado de los malos tratos que le hacian y no le da- ban lugar para pasar y conseguir su jornada, volvió desde Francia á la dicha ciudad de Pamplona y hasta que entró en el dicho reino de Navarra siempre lo trataron muy mal , di-. ciéndole que era espía del rey N. S., le ta- vieron preso y le molestaron mucho, y que habiéndole reconocido los dichos papeles, CO- mo no le hallaron cosa de consideracioii, le soltdrou, con que como dicho hubo de volverse
    • APENDICE. 169atras: estcr es lo que sabe y la verdad, leí-dele su dicho en él se afirmó, y firmó-Juande Arriaga= Ante m i , Pedro de Erdocaffi,escribano. TESTIGO CUARTO. E la dicha ciudad de Parnploiia 6 nue- nve dias del mes de Julio del aiio snsodi-c h o , yo el dicho escrihqna en virtud de ladicha comision, y para en prueba de lo con-tenido en la dicha peticion recibí juramentoen forma de derecho de Martin Einbica,criado de la baronesa de Beonlegui, residenteen la dicha ciudad, de edad que dijo ser deveinte aíios, poco mas 6 meiios, conoce 5 elpresentante, no es deudo de él iii. tampoco leempecen las demas generales de la ley. Pre-guntado por la dicha peticios, dijo: que 10que sahe cerca de ello es que este testigo leha oido decir á el dicho presentante Wuchasveces que tenia necesidad de hacer una jornadari Roma, y que en órden 4 esto partió de estaciudad, i lo que parece, á los írltimos de Etie-r e ó principios de Fehrero Ultimo pasado deeste presente aíio, y que despues que asi par-tió, al cabo de v n mes poco inas 6 menos, y01-
    • 170 APENDICE.vió á esta ciudad: y preguntándole que en tanpresto hahia acabado su jornada de Roma?le respondió, que habia vuelto del caminocausa de que habiendo llegado en el Piarnonte,pasado Leon de Francia, marchando para SUjornada se topó con gente de á caballo, y lehabian prendido tratándole que iba por espíadel rey N. S. y que le tuvieron preso con mu-cho rigor con grillos y cadena algunos dias yle habian quitado todo lo que llevaba, asi dedinero como de papeles y otros recados quetenia, tratándole siempre de espía, y que su rey era rin mal hombre, y volviendo él porS. M. como tenia obligacion, que uno de losdichos Franceses le hahia dado una gran bo- fetada, y á un criado que llevaba, llamado Pe-dro del R i o , le quemaron la garganta con untizon de fuego que le dieron, y que iorzado yoprimido de las muchas vejaciones y malos tra-tos que le haciaii volvió á esta dicha ciudad dePamplona donde al presente esta, y lo mismoh e oido á decir á algunos Franceses; y que es-ta es la verdad y lo qae sabe por el jurainen-to qne ha hecho, leídole este s u dicho en élse afirmó, ratificá y firmó con m el dicho es- í cribano :=Martin Embica= / , Ante m í , Pedro de Erdocain escribano.
    • APBRDICE. 171 TESTiGO QUINTO. E n la dicha ciudad de Pamplona, Adiez y nueve dias del sobre dicho mes yaiio, yo el escribano en virtnd de la di-cha comision, recibí juramento en formade derecho de Juan Perez de Liquendi, ve-cino de esta ciudad, testigo de la informa-cion presentado por el dicho presentante paraen prueba d e lo contenido en su peticion, deedad que dijo ser de treinta y cuatro aíios,poco rnas ó menos, conoce á el dicho presen-tante, no es deudo de él ni tampoco le empe-ceo las demas generales de la ley. Habiendosido preguntado por la dicha peticion, dijo,que lo que en razon de el sabe es que este tes-tigo iba en compaíiía de un amigo natural d eBilbao, á ganar el jubileo del aiio santo á Ro- ma en hjbito de peregrino, en romería porFrancia & los principios de la cziaresma última ,pasada ,y toparon otro peregrino catalan en-tre Tolosa de Francia y Carcasona, á que tam, bien iba el mismo camino de Roma, y asi hicie-ron camarada entre los tres prosiguiendo su viage les alcanzó el dicho Don Antonio deErauso presentante que iba á caballo con uncriado j en la misma entrada de Leon de Fran-
    • 179 APBNDICE. d a , y pasado adelante junto á la ciudad de Piu de Francia ( 1 ) en un campo raso donde anda- ba una gran divisioa de gente á caballo y á pie, los prendi6ron asi este testigo coino sus compaíieros, y a el diclio alferez presentante con su criado, y ti todos los reconocieron ha5 ta quitarles los vestidos y 1,hbitos qiie llevaa han; y como no les huhiesed ha!lado nada a este testigo y sus compañeross:1 dejaron suel- tos, y á el alferez le quitaron todo el diner6q a e llevaba ; habiéndole desnudado, y tambien le quitaron todos los papeles que llevaba y Lmetieron preso en la misma ciudad, y le tu-vieron quince dias con una cadena, diciendoleque era espía del rey N. S. Don Felipe, y lemaltrataron de palabras como de obras ponien-clo manos en é l , y fisgaridose de él con rnucliarisa, que 5i iba como espía á reconocer aque-llas tierras, por manera que este testigo andu-vo á una con sus compaíieros en la misma ciu-dad buscando salida en cosa de doce dias pocoiiins ó menos, y como no le quisieron dejarpasar adelante á proseguir su jornada, volvie- (11 Sin duda está equivocado el nombre de estaciudad, que debe ser La Tour dfi F i n , siete y cua-t r o postas distante de Leon en el camino de Chamberi.
    • APÉNDICE, 173 PO^ atras, dejando á el alferez preso ; y fue- ron á el camino de Nuestra Sefiora de Monser- rate, p visitando aquella santa casa .c.olvieron cada uno á sus casas; y sabe este testigo que los dineros que le quitaron los Franceses, se- gnn los vió, era cosa de dos cientos dobloiiesi sin d e j d e cosa niiig~taa,diciendo muchos ma- les del rey N. S . ; y esto es lo que salre, y pa-. só en presencia c k este testigo y los demas sus compaííeros, y la verdad por el juramento q u e h a hecho, leídole este su dicho en él se afir- mó, ratiftcó y firm6 una con mí el dicho esa crihaiio-Tuaii Perez de Liquendi= Ante mí, Pedro de Erdocain, escribano. TESTIGO SEXTO. E la dicha cindad de Pamplona, 6 n Veinte y cuatro dias del sobredicho nies y afio, yo el dicho escribano, en virtud de la dicha comision, y para la causa susodi- , cha recibí juramento en fornia de dere- cho de Juan de Eclievarría, natural que dijo ser del lugar de Abadío, de l a provincia de Vizcaya, testigo presentado por el dicho alfe-* rez presentante, de edad que dijo ser de vein- te y ocho aiios paco mas 6 iiienos, y conoce ri
    • 174 APEIVDICE. e presentante, no es deudo de él, ni le ernpe- l cen las demar preguntas generales de la ley. Preguntado por la dicha peticion ; dijo : que lo que p u d e decir cerca de ello es que, como tiene dicho en las generales, conoce á el dicho preseutante clesde los principios de la cuares- ma iíltiina pasada de este aiio á esta parte, porhaberse encontrado con él en la ciudad deLeon de Francia, que eutraba en ella con uncriado, y este testigo iba con otros dos compa- fieros en romería para Roma, con intentos deganar el santo jubileo : que el uno era de estadicha ciudad, llamado Juan Perez, y el otroun catalan llamado Miguel, que entre los treshicieron compaiiía de que irian juntos hastaRoma, y despues que liicieron una noche enla dicha ciudad de Leon, el otro dia pasa-ron adelante prosiguiendo su jornada, y ca-minando para la ciudad de P i n , en un campo ,raso que hay encontraron una gente de á ca-ballo que inarchaba por el mismo camino queeste testigo y sus compafieros iban, y algunosde ellos se pararon por ver que gente era ylos prendieron asi á este testigo como á SUScoinpaiieros, y al dicho alferez con su cria,d o , y les hicieron muchas vejaciones tratándo-les mal de palabras, y en particular á el alfe-rez que le quitaron todo lo que tenia, recono-
    • AP8NDICE. 177ciéndo su persona hasta hacerle desnudar. demanera que le quitaron muchos doblones quellevaba consigo y papeles de consideracion, se-gun decia el alferez, por cnanto ilia d la ciu-dad de Roma i negocios que le importaban, yal fin los dejaron sueltos á este testigo p 6 suscompaíieros, por ver que no llevaban nada, yprendieron á el alferez y lo llevaron preso dl a cárcel con cadenas, diciéndole que era espíadel rey N. S . , y que como á tal iba á ver l oque por allá pasaba por manera qne en estaprision estuve mas de doce dias, durante loscuales yendo á verle este testigo y sus compa- ñeros sabe que un dia un Frances de aqriellos diciendo que era espía y m l hoinbi-e le di6 a un gran bofeton en la cara con que le derribh en tierra, volviendo por su r e y , como es de obligacion, y al f i u como tardaba s u prision quisieron pasar adelante prosiguiendo su jor- riada este testigo y sus compaíieros, no le qui- sieron dar lugar de ninguna manera, y asi de- jando á el preso volvieron atras y tomaron el camino de Nuestra SeEora de Monserrate, J con esto volvieron y fueron cada lino para su casa, y esto es lo que sabe y la verdad, leídole este su dicho en él se afirmó, ratificó y firmó con mi el dicho escribano:=Juan de Echevaríañ Ante m í , Pedro de Erdocain, escribana, 12
    • i 78 APPNDICC. * . CERTIFICACION D E DON JUAN RECIO DE I E O N . Don Juan Recio de Leon, inaestre de cam-po y teniente de gol~ernarlor, capitah gene-ral y justicia inayor de las provincias de T - ipoan p Chniiclios del reino de Paitit y Dora-do , desciilrridor y poblador de ellas, que sonen las Iudias del Pirú y capitan de infaiitepiaespíiola qoe he sido en diferentes provinciasdel Pirii por S. M., etc. P~C. Certifico que el aíio (fe mil seis cientosveinte, estando en los reinos de las Indias delPirú rn Nuestra Seiiora d e Copabana y lasprovincias circanvecinas d e Cliucuitos , &la-cuyo y otras, con cuatro capitanes agregan-do y coiidiiciendo gente para la entrada y po-hlacion de ellas, llegó A mí el alferez DonAlouso Diag Rhiiirez de Guzinan deseoso decontinuar sus servicios pididndome le admitie-se en mi coinpaiiía , y por ser justa su propo-sieioii le asenté plaza en ella, y en el tiempoque el príncipe de Escptilache; conde de Ma-yalde, virey p capitaii gencral de los dichosreinos de Indias del Piríl, me envió con el si-tuado y cnn otra3 comisiones secretas del ser-vicio de S. M. al reino de Chile, le conocí al
    • APEYDICE. 179dicho alferez en las guerras cle Chile, lncieii-do su deher, como cl mas valeroso y hoiira-do solclado , resistienclo á las incomodidadesde la inilicia corno el mas fuerte varon, y conestar en coinpaíiía del alferez Don Miguel deErauso, su hermano, no se descubrió con 61,que fue otro acto de fortaleza de los quc hausado hacer en su vida prodigiosa, y el dichoafio de mil seis cientos veinte, luego que asen-tó plaza en mi compañía en las dichas proviri-cias clel Pirú, conociendo su industria le ocu-pé en la conduccioii de juntar gente cle servi-cio p a r a la dicha poblacion, y asi mismo aca-di6 á hacer despachar ganados de carga conbastiinentos cle comida para la gente y muni-ciones, herramientas y otros petreclios p a r ala faccion y -efecto que allí era menester, en l cual y en todo lo demas acudió como o soldado honrado á ini satisfaccion; y asi ha- biendo necesitado de enviar persona cle coi- dado á Guancavélica con órden mia el capi- tan Don Francisco Velez de Guevara para. que al instante marchasc con s u cornpcifiíii i las dichas provincias, y le despaclié al di- cho alferez Don Alonso Diaz por ser uno de los mas confidentes de mi compafiía , dárido- le asi bien 6rden de que acudiese á otras cosas necesarias al servicio de S. M. que con- *
    • 180 AP~YDICE.venia hacer en la ciudad del Gnzco, y ha-biendo cumplido con todo lo qcie se le ordenótl mi voluntad; despues tuve noticia que seqiiedó en la ciudad de Guainanga, dondeque por causas que zi ello le movieron des-cubrió ser iiiuger al olJispo de la dicha ciu-dad de Guaiiianga, y que se llamaba DoiiaCatalina de Erauso, cosa que hasta enton-ces jaiiiis á mí noticia habia venido, de queen mi y en todo el reino causó estraiia ad-. ,miracion particularmente por haberle vistoacudir con esfuerzo varouil á todas las co-sas que se le encargaban en la milicia, SU-friendo las necesidades de ella, y haber-le conocido cou muclia virtud y limpieza,sin haher eiitendiclo cosa en contrario; portodo lo cual es merecedora que S. M. le ha- ga merced, y para que de ello conste, depedimento de la dicha Doíía Catalina de Erau- so, que al presznte está en esta corte, dí lapresente firmada de mi mano, y sellada con el sello de mis armas, fecha en Madrid á cin- co de Setiembre de mil seis cientos veinte y cinco. ( 1f Juan Recio de Leon. - (I >Por tenor de esta certificscion se descubre quePO fue por e1 motivo que se icdicd en la nota de la pk-
    • APEXDKE. 181 F u e ratificado en la anterior certificacionMadrid, á veinte y cinco de Qrtuhre de m l iseis cientos veinte y cinco. Lo relacionado es cierto, y lo inserto coi-responde con los documentos referidos á queme remito; y para que conste doy esta 4 virtudde real órden. J o s é d e la Higuera y Lara. E el manuscrito titulado Compendio histó- nrico de la provincia de Cuipuzcoa, escrito enel aíío de 1625 por el doctor D. Lopez Isasti,clérigo beueficiado del pueblo de Lezo, eii else seííalan las casas ilustres y salariegas deaquel pais, y las personas yne se han sefiala-do eii todas carreras de letrds , armas, nave-gacion, etc. etc. en la lista de los alferez selee lo que sigue . «D. Alonso Diaz Raiiiirez de Ciuznian ygina 104, haber ido de Guancavelica antes que á elGuamanga, sino por comisioo del real servicio, dela que l a MOriJa Alferez no hace mencion eii su rela-cion, en la cual omite muchas (rtras c o s b qce 110 pzgodigaas del conoriiiiieiito de 5ub lectores.
    • 1s.3 APJ~DICE. t<Eraiisa, iiatural de San Sehastian, alferez en (( el cjercito del maestre de campo D. Diego 6 Flores de Leon, en el ejercito del reino de Clii- (< le, A diez y odio aúos (1) que entró por sol- ( dado en la coi~ipaíiía ! del niciestre de cainpo D. N Diego Erabo de Sqrabia, i donde sirvió 6 S. M. u algun tiempo. P ~ S clespues en la compailíq Ó «del capitan D. Gonzalo Rodrigurz, en el a reino de Chile, y por sus honrados y aven- t~tajados seryicios a fue nombrado alferez de U aquella compaiiía , y habitindose reformado1 « l a compaiiía pasó 2 la del capitan ID. Gui- u lleii de Casanova, castellano del castillo de U Arauco, y <le los entresecados de ella para vsalir á cainpear fue tino de los buenos solda- <( dos, y le dzjó el gol3ernador entre los demas (( que quedaron cn el castillo de Paicabí con « e l maestre de campo D, Alvaro Nuiiez d e (( Pineda, de donde le hicieron al enemigo sa-, ((lidas, en que recibió inucho claiio, y el go- <( bernador I . Alonso de Ribera, que silcedió ) v eii aquel reino, visto lo bien que liabia ser- (1) Se ve clarameifiit que el hiGtoriador Isasti tuvo presoiite pjira 6 r m a r eatd rei,3clon, el memorial qrie D d l d Cd.ta1iii.i yrpaeiitti A el rey Duri Felipz I V , en nladrid, e11 el d u o de I L Z S , o alguna de Id5 certifica- c ! u i i t ~ que )<: meniiuusii eii el.
    • APBNDICE, 185 a-vido & C. M. mas de trece d o s continuos eix n aquellos ejércitos, y se Iiabia serialado s u va- c l o r , le dió liceiicia para venir 6 los reinos «del Pertí, y se halló en la batalla d e Poren; N cle donde salió m a l herida, y el aiio de 1625 N llegó á 1. corte de ilíadricl, sacú las certifi- 1 ucaciones de sus servicips de D. Luis de Cés-e u pedes Xeria, gobernador del Iaragu,iy y de F< otros. rn Nq u 3% s AEZACION DE ALGUYOS DOCUMCKTOS RELATIVOS d SOIiICITUDES 1iECHA.S AL REY POR Efi ALMIRBFTE D. TOMÁS PE LARRASPURU~ Y DE U X A CARTA SUYA ES- CRITA EN ALTA MAR, E N 1 DE O C T U B R E 1 IE 1624, WUIERBO CON L A FLOTA DESDE CARTAGENA DE ISDI.S. E alinirarite D. Tomjs de Larraspurii, l mn lecha en Madrid, a i de Febrero de 0 -14j15,dirigió un memorial al rey sohre las discordias que habia entre los generales de barlovento y flotas, no queriendo Feconocer a la Almiranta de la guarda de las Indias eir susenoia de si: Capitaiiü , arbolando cada uno de ellos y aun m s alniimites el estaiidai te el^
    • 184 APENDICA.concurrencia de la dicha Almiranta de la a r i ‘macia de la guarda de las’ Indias, pidibiiS. 1cí. se dignase declarar‘ sus preeminencias;asi como por su real provision de 23 cle Oc-tubre de 1608, lo hizo por lo respectivo á la’Capitana real de la armasu Aliniranta, eto. eto: 5 Memorial que dió al rey en la junta de guerra, en Madrid, á 26 de Eiiero cte 1607,el cdpitaii D. Tomas de Larraspuru diciendoque servia nueye aíios hacia de soldado, ca-bo cle escuadra, sargento, alferez y cabo dela gente de mar y guerra de un p a t a de la ,armada, ycapitan de iofantería y eii pdrtí-cular el aíío de 1603, siendo sargento crefor- mado con seis esmidos de ventaja, fue ernbar-cado en-el navío Delfiri de Escocia, uno de los de l a armada del cargo de D. Luis de Sil- va y peleando el seis de Mayo con seis navíos ingleses y l~olaiideses,el dicho navío abordá coi1 la Capitana inglesa y la rindió y el salió herido de u11 halaao que le pasó ia pierna de- recha de que padeci6 mmnclios meses. Al prín- cipio de 1606, estando’ en Jamaica sirviendo de alferez, habiendo llegado alli despues de la tormeiita de seis de Novjembre, se le or- denó que tiacienclo dejacion de l a hanclera fue- ra, como fué , por cabo de la gente de m a r J”
    • APfiiVDICE; I S3" guerra del patax Nuestra seíiora de la Espe- ranza, á reconocer los bajos de la Serraiia, Serranilla y Vivoras donde hahia sido la tor- menta, para que si alguno de los galeones que faltaban estuviera varado sacara de ellosla plata y oro, y lo llevara á la Haban2: etlcuya comision pasó muchos trabajos, For serentre bajíos y en lo mas recio del invierno.Desde i a Habana el general D. Francisco delCorral lo envió dos reces con su patax al Ca-bo de San Anton á reconocer aquella costa, yVer si eii ella habia eneinilid0 dicho general a perseguirlos el tres deJulio, solo él alcanzó con su patai á una urcaholandesa que la batió, la desaparcjó y muer-t a mucha gente la dejó sin Poderla seguir porsobrevenir la noche, desembocando el canal deBaliarna. Trasbordó despues de capitail de iii-fantería á la Capitana para disciplinar l a gen-t e , y que supiese defeuder ios caudales realesque jinieron el año anterior; solicitaba se lehiciese merced de una compaíiía para la ar=mada de la guarda de las Indias. .
    • i86 AP~~NDICJ~.CART.4 DEL GENERAL D. TOMAS DE LARRASPUWV,ESCRITA AL R E Y CON FECHA EN S U CAPITANA) Á 11 D E OCTUBRE D E ,1624, EN ALTA M A R , TREINTALEGUAS DISTANTE DEL CABO DE SAN V I C E N T E , ENQUE DA NOTICIA MUY CIRCUNSTANCIADA DEL SUCESODE SU VIAGE 7 CON DOCE GALEONES , DOS P A T A C H EDE GUERRA Y DIEZ Y SEIS BAJELES MBRCARTES QUETRAIA Á su C A R G O ; Y LO QUE EJECUTB DESDE su LLEGADA Á CARTAGENA D E INDIAS) ASí EN EL APRESTO D E DICHA ARMADA COMO EN VA- RIAS FACCIONES D E CORSARIOS, I$T(;. o U E SE OFRECIERON EN AQUE- LLAS PARTES. (1; I m p o r t a b R el tesoro que traia 12, 831, 501pesos poco mas 6 menos : esperaba asegurarlepresto eii San Lucar, y aiiticipaha ri S. M.este aviso. CJuéjase de los pocos pertrechos ymuniciones que traiaii los buques, con solomil tres cientos cuarenta y rtq soldado de iii- II 1 (1) Esta carta la escribid el general Larraspuru eoel prtache Sdri l e l i i i o , 5u capitrii Dori Aiidres de Otonrque teiiia de aviso, y Elegd A C a d h en I o de Noviem-bre de 16 z.1, en C ~ J J W buque veeia embarcadd D a i kC atiliria de Erauio.
    • APBNBICE. 187 fanteria, y el de la gente de mar, inclusoslos artilleros, mil tres cientos cuarenta y tres. I Se aprest6 la armada en Cartagena de In-dias, se deterininó ir á Portobelo para finde Majo, pero no pudo verificarse hasta el 15 de Junio. El gobernador de Jamaica leavisú baberse visto cuatro filibotes y tres lan-chas enemigas. Destacó á perseguir!os cuatrogaleones y un patachc á cargo del almiran-te Do11 Bernardino d e Liigo, para que irite-rin Larraspurq daba la yuelta á la Habanacon el tesora, buscase á los enemigos, y aun-que los encontró se le escaparon por su lige-reza. Recomienda 5 S. M. la construccionde navíos ligeros. Hubo chismes de que los,@leones no estabaii en buen estado cuando,salieron de Espaiia; y el general Larraspurusatisface á esto, esponiendo ademas las pre-cauciones que habia tomado para que estu-viese eq buen estado á la vuelta. L a feria dePortobelo iue la peor que se baliia visto portanta abundancia de ropa que iii con pér-dida de las costas liabid qiiies 13 quisierapor lo que los cargadores mas gruesos delwmercio cle Sevilla se qiicdaban allí parai r al Perú. Salió de Portohelo á 9 de Julio,llegó á Cartagena el 19, saliú para la IIaba- qa cl 24: y enti¿, en ella el 9 de Agosto. Qs=
    • 188 APJ?NDI¿X. tando para salir para Espaita recibió avisos de la pérdida de la Almiranta y el galeon Es- píritu Santo ; y órdenes del rey para repartir el tesoro en cuatro de los buques que traia. Hizojunta y el 18 salió con treinta y dos ve-las, desembocb el canal, y una fragata se se- paró para Araya y otra para Maracaibo, el 9 de Setiembre. Doce navíos enemigos parecieron en lamar del Sur á siete leguas de Lima, y luegosobre el Cillao, tres dias despues de haberpartido de allí la armada con el tesoro. Aviel virey que no habia recibido los despachosreales, pero sí los oficios de Larraspuru á CII-ya actividad se debió el salvamento de este te-soro. Receló el presidentede Panainri que elenemigo atacase aquel puerto, y Larraspuru le envió tropas y auxiiios para la defensa. Conesta seguridad deterininó s u vuelta ; supo del a costa del Brasil que los enemigos se habiaiiapoderado de la ciudad y puerto del EspirituSanto, y que meditaban pasar á Cartagena yesperai la plata., Auxilió tainbien á Portobelocon geiite y municiones, como en hraya, Puer-to-Rico, Cartagena y Panaiiiá ; y pide al reyle mande dar luego cuenta de estos auxilios ysocorros, que L s di6 tainbieii en dinero. Mien- a ,tras estuvo en C,irtagena 119 se le socorrió y
    • AP~NDICE. 189tuvo que buscar dinero á su crédito paramantener la gente. Quéjase de la falta que aiiihabia de pretrechos y municiones: de las po-cas perlas que recogió ; de los muchos eneiiii-gos que habia, y necesidad de asegurar lasflotas sucesivas: q u e el oro de Quito quedóen Guayaquil: recomienda á los que trabaja-ron en el apresto de la armada : dice que fa-bricó en la Habana con licencia de S. M. la ,Capitana que traia que era fuerte y buena, yque le tenia empeiiado su valor que era masde cuarenta y cinco mil ducados: hace memo-ria de varios sugetos que le ayudaron: quetraia su salud quebrantada y con necesidad derepararla en tierra; y pide una de las presi-dencias de Indias y una encomienda de su ór-den. Sigue una razon de la plata, oro, realesy frutos que traia de S. M. particulares deNueva Espaiia y Tierrafirme, é importaba do-c e millones ocho cientos treinta y un mil qui-nientos y un pesos de á ocho reales.
    • R E L A C i o ñ DEL SUCESO DE D. JUAS bE BGENERALD E LA FLOTA DE NUEVA ESPANA, DE QUE SE APVDCRARON LOS HOLANDESES E N E L PUERiO DE RIA4TArY%AS, E L 8 DC SETIEMBRE DE 1628, 1 DE S U PRtSiON Y MUERTE EN SEVI- * LLA, QUE SE E J E G U T ~EL JUEVES 18 DE^ MAYO DE 1634. ( 1) gi 20 de Mayo de 1628, salió de lospuertos de Holanda una eschadra de veintey nueve bajeles de guerra para las Indiasoccidciibles, con tres mil infantes, en hoscade los gaieoncs de Espaiiai Por allí a n d ~ v ocruzaiido hasta Setiembre, y di6 vuelta liá-cia la Habana; y COH noticia de que no se es- (I) Aunque el estracto de este documento no tienereldcion directa cun la historia de Dofia Catalina d eErauso, como la flota en que virio:con el general L a i -raspuril, depeidia de la flota de Nueva Espafia delmando drl general Don Juan d e Beriavides, se ha pues-to por esti razon r n el apéndice; asi como por dar no-ticia de piso d ~ desastre que le ocasionó al menciona- ld o geiizrrl Iu pérdidd de su cabeza en un patíbulo.
    • AP&TDiCE. 1i 9tperaba flota de Nueva Espaiia por haber ene-inigos, se rctiraron estos a l puerto de Ma-taiizas, Fue tal su suerte que aquella nochedescubrieron la flota, y al amanecer se ha-llaroti & barlovento de ella. Los Buques dela flota llenos da pavor vararon desordena-damente en el puerto de Matanzas para sal-var las personas; y allí desamparadas lasnaos, los Holandeses se aposentaron de cuan-to traian (mas de tres millones en plata yoro sin las mercaderías), ciento sesenta ycinco piezas de artillería, ctiatro galeones yocho ó diez navíos mercantes: sucedió el 8de Setiembre de 1628. Vino 6 Espaila con los galeones el gene-ral Benavides, se le puso preso en Carmo-na : se le formó causa: se le sentenció i pe-na capital, y se ejecutó en la plaza de SanFrancisco de Sevilla, el dia 18 de Mayo de
    • C t M P U T O DEL TIEMPO Q U E INVIRTIÓ f U SUS CORRERiASEN ESP.iic Jd4 MOXJA ALFEREZ, DONA CATALINA DEER+4USO, DEsDP, QUE FUG6 DEL CONVENTO DEL ANTI- GUO, H M T A ~ U E E M B A R C ~EN SAN LUCAR SE DE BARRAMEDA PARA AMBRICA. Saiió del convento y estiivo oculta eu un castcííar. ........Jiivirtiú eii su viage pie tivictoria.Estuvo en aquella ciudad eii casa del catedrático Cerralta. ....Iiivirtió e11 si1 viase en Valladolid.Estavo eii casa de Don Juaii de Idiaquez. ............ ..Iiivirtiú en su viage B Bilbao.Estiivo eii la cárcel de arpeiia villa.Invirtió en su viage á Esieila de Navarra. . . . . . . . . . . . .Est&o en casa de Dei* Carlos de Rrellaiio. ...... .....J .Iiivirtiú eii SLI viage á San Sehastiaii y su estada. ..........Idein al puerto de Pasages, y sn .... estada hasta eiiiharcarse.Idem en su viage por mar á San Lucar. .............Idern en su viage á Sevilla estada y vuelta. ...... ..... ;Idein hasta einharcarse para Amé- rica. .............. TOTAL. ...
    • XNDICE , DE LOS CAPITULOS COXTERIDOS EN B B 9 A @DBrna, 1 P.g. CAP.1 Su patria, padres, . nncfmiento, Pducacion ,fuga y correrías. por va- rias partes de España. . . . . . . . 19 CAP. 11. Parte de San Lucar para.Pun- , ta de A r a y a , Cartagerta Nombrede Dios, y Pananid. .......... 29 CAP.€11. De Pananta pasa con su amo Uzquiza, mercader de ~TriLjillo, al puerto de Paila, y de alli ci la v i l l a de Sana. ............... 51 CAP.IV. De Saña pdsa ci Trujillo :naa- taduno.. . . . . . . . . . . . . . . OS,CAP.V. Partr de Trujillo ú Limu.. .. 40 CAP.VI. L l ~ g nd la Concepeion de Chi- Ir, halla alli í; SIL Jwrninrm: pasa ú Paicabi, licillnse era l a Batalla de , Valdivia gana u n a bandera : reti- 13
    • 194 IYDICE. rase al Nacimiento: va al valle de Puren : vuelve d l a Concepcion : niata a dos, y d su propio hermano. ... 43CAP. VIL Parte de la Concepcion ci Tu- canaan. ................ 55CAP. VIII. Parte de .Tucanian Po- tosi.. . . . . . . . . . . . . . . . . . 61Cap. E Parte de€ Potosi á los Chun- . COS.. ................. 65CAP.X. Pasa d la ciudad de la Plata. 68C ~ P XL Pasase á las Charcas. . . . . . 73CAP. X11. Parie de las Charcas d Pis- cobaritba................ 76CAP. XIII. Pasa a da ciudad de €ochca- bamba, y vuelve d la Plato. . . . . 80C ~ P XIV. Pasa de la Plata d Pisco- . bamba y á da Mizque. . . . . . . . 85CAP. XV. Pasa a la ciudad dé l a Paz: niata ci uno. ............. 87CAP. XVI. Parte á E ciudad del Cuzco. 89 aCAP. XVII. Pasa á Lima: de alli sale contra et Holandes. Pierdase y acdge- se t i su* armada: echanle á ln costa de Paita: y de alli vuelve á Lima. 91CAP.XVIII. Mata en el Crizco e l nuevo Cid quedando herida. . . . . . . . . 98CAP. XIX. Parte tiel Cuzco para Gua- ntangn, pasa por el puente de An-
    • INDICE. 195 d~hunilas y GuancaveZica. . . . . . 101CAP,XX. Entra en Guamanga: y lo que alli l e sucedt6 hasta descubrir- se al señor obispo. ......... 105;CAP. XXI. Fusa de Guamunga d Lima, por mandado del señor arzoOi.rpo, en ladbito d f monja, y entra en el con- vento de la Trinidad. Sale de alli, vuelve á Guamanga, y coiziinun para Santa F e de Bogota y Tenerife. . . 115CAP.XXII. Enzbárcase era reneriye y pasa á Cartacena, y de nqui parte para España en la$ota. ...... 117CAP. XXIII. Parte de Cadiz a Sevilla, de Sevilla a Nadrid, a Panylona . y a Rmaa: pero habiendo sido robn- d a en el Piantozie, vuelve d Es- ......... paña.. . . . . . ? . 119CAP. XX1V. P4sq de Nadrid ct. Bai-ce- lona.................. 122CAP. XXV. Parte de Barcelona á Ge: ...... nova, y de alli d Roma. 124CAP. XXVI. De Roma viene a Ndpo- les................... 128 .-. -