Leonardo da vinci

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Leonardo da vinci

  1. 1. Leonardo Da Vinci Florencia1452- Castillo de Cloux, Amboise 1519 Leonardo Da Vinci es una de las figuras paradigmáticas de la historia de lacultura y especialmente del Arte. Como figura mítica, su actividad abarca elcampo de la investigación en general, ya que fue pintor, escultor,matemático, ingeniero militar y aeronáutico, proyectista, músico,anatomista, etc. Escribió un libro sobre pintura, Tratado de la pintura(1467), que recoge recomendaciones, consejos e instrucciones técnicas.Nacido en la Toscana, en la ciudad de Vinci, su vida discurre entreFlorencia y Milán, principalmente.Su influencia artística, doctrinal y práctica, en los grandes talentos delCinquecento y sus aportaciones adelantadas a su tiempo, permiten incluirloen el ámbito cronológico del pleno Clasicismo, aunque generacionalmentepertenezca al Quattrocento.A pesar de todo, son pocas las obras pictóricas que de él han llegado hastanosotros, algunas arruinadas precisamente por su afán experimental. Pero eséste precisamente el que añade aspectos más valiosos a su legado. Leonardoes consciente de que la naturaleza debe estudiarse a fondo, porque no hayque imitarla sino comprenderla.Su metodología se basaba en la observación directa de la naturaleza y delser humano. No patentiza un deseo de mejorar estos elementos. Encualquier caso, cuando se alude a “idealización” en la obra de Leonardo éstaproviene más de una noción del conjunto que de la transformación de larealidad. Sus personajes están dotados siempre de una psicología, y a travésde sus miradas, gestos y ademanes el espectador entra en contacto con losmás intimo de su ser. En sus rostros es fácil percibir la alegría, el dolor, elrecato, la angustia o la satisfacción. Pero Leonardo no se contenta conplasmar esos estados limitándolos a los seres humanos que representa;también los objetos y sobre todo, los paisajes están impregnados de esosmismos sentimientos.Se preocupa igualmente, de la anatomía y de la caracterización fisionómica,en relación con los estados de ánimo, como una consecuencia de laconexión de las figuras entre si y el espacio que las rodea.La homogeneidad y la unidad inherentes a cualquier realización deLeonardo resultan evidentes. Cada elemento es tratado de manera particularpor el artista y, sin embargo, ninguno queda nunca desligado de losrestantes. Así, sus obras ofrecen un aspecto unitario que no sólo se reflejaa través de la composición, sino, de modo especial, por medio de la luz ydel color.Fruto de esta experimentación propondrá un nuevo sistema de perspectiva:deduce en primer lugar que a) La perspectiva lineal falsea la visión naturalde las cosas; y b) Que todo en la naturaleza es mudable y fugaz, lo que debereflejarse también en la obra.La perspectiva aérea, que degrada a los objetos en tamaño y nitidez,sfumatto, en un intento por captar la “atmósfera”; la luz la concibe comouna fusión del negro y el blanco, el claroscuro; lo que se traduce en lapérdida de importancia del dibujo en beneficio del color.La consecuencia será una nueva fórmula de perspectiva aérea que tiene encuenta la bifocalidad de la visión humana y la existencia de aire entre losobjetos y el observador; y asimismo una pintura de aire misterioso,aparentemente inacabada y de perfiles difuminados (el famoso sfumato
  2. 2. leonardesco) que recrea ese aire de fugacidad antes mencionado. Suave modelado que funde los contornos con la atmósfera. Desde un punto de vista estrictamente pictórico la aportación de la nueva perspectiva aérea supondrá la utilización sistemática del sfumato; la difuminación de los colores; su variable cromática según se trate de primeros o segundos planos, y la acumulación de azules en los fondos, consecuencia de la existencia de aire entre los objetos; también, la utilización de una luz tibia y difusa en sus cuadros, de contrastes suaves, habitualmente de tono crepuscular, que contribuye a recrear el aire distante y misterioso tan peculiar de sus cuadros.Santa Ana, la Virgen y el Niño. Museo del Louvre.1510. Óleo sobre tabla.Esta pintura es el resultado de un proceso de trabajo comenzado años antes y quetuvo como antecedentes dos cartones con este mismo tema. En la presente obra lacomposición se basa en un esquema piramidal en el que Leonardo incluyesabiamente a los personajes. En ella se perciben las características típicamenteleonardescas.Ante un paisaje rocoso de lejanías más vaporosas que el de la Gioconda. Un niñoJesús juguetón intenta cabalgar sobre un cordero, mientras su madre trata con mimode impedirlo ante la complacida mirada de Santa Ana.La relación que se establece entre ellos tiene un carácter psicológico, es decir de tonoamable y afectivo que involucra al propio paisaje. De exquisita complejidadexpresiva y simbólica, cuyas tres figuras entrelazadas transmiten una apacibledulzura, acorde con la suave iluminación que modula el volumen y las tonalidades delos colores.La iluminación de la escena obedece al característico sfumatto de Leonardo, en elque la luz baña de manera suave a las figuras generando una transición suave entreluces y sombras dotando a las figuras un aire melancólico muy característico y querecuerda al rostro más famoso pintado por Leonardo, el de la Gioconda. Además, lautilización de finas capaz de pigmentos mezcladas con barniz y superpuestas, lo quese conoce como veladuras, contribuyen a ese efecto lumínico y poco definido de losrostros. Esta iluminación tan característica inunda un paisaje de bosques y montañasdesnudas cuyos límites se difuminan entre la bruma creando efectos de perspectivaaérea.En cuanto a la iconografía, el cordero representa el sacrificio de Cristo. La figura deJesús que parece querer cogerlo implica la aceptación de su pasión y muerte,mientras que la figura de la Virgen parece querer retenerlo para liberarlo de esesufrimiento en un gesto lleno de humanidad y amor maternal. La figura de SantaAna, consciente del hecho, retiene a su hija para que Jesús pueda cumplir su misiónredentora.Cada detalle está pintado con la misma delicadeza que la parte esencial del cuadro. Yesto hace que el conjunto ofrezca una armonía formal, cromática y lumínicaextraordinaria. De gran naturalidad y realismo idealizado, de sorprendenteequilibrio emana este grupo predominantemente dinámico, fugaz e incluso caedizo.Tiende a extremar la profundidad y espacialidad del cuadro, dando asimismo muchaimportancia al paisaje sutilmente neblinoso; para ello ha reducido el tamaño relativode las figuras y las ha adentrado con respecto al plano del cuadro. A su vez, ha
  3. 3. intentado concentrar todavía más la composición, perfeccionando el esquemageométrico triangular o cónico más que piramidal. Santa Ana, la Virgen y el Niño La Gioconda. Museo del Louvre. Óleo.1503-05 Tal vez el retrato más famoso de la Historia de la pintura, está dedicado según cuenta Vasari algunos años más tarde, a la esposa del florentino Francesco del Giocondo, Monna Lisa. Aunque también se han buscado otros modelos. Retrato a medio camino entre la idealización y el realismo. Más que una mera semejanza física, Leonardo intentó en este retrato recrear una presencia viva, que respirara, se moviera y cambiara delante del espectador, como si se tratara de un verdadero ser humano más que una representación (como metida en un espejo), y ante todo, captar la psicología de la dama, incluso que diera cuerpo a lo que podría haber sido su personal visión de la esencia de lo femenino. La precisión con que se representan las distintas calidades y texturas propias de las vestimentas y de la carnación es asombrosa. También los elementos paisajísticos se hallan captados de tal modo que permiten apreciar la capacidad de Leonardo para representar las plantas, el agua, la tierra y el propio aire con una fidelidad absoluta. En realidad es un típico retrato renacentista, es decir, de busto prolongado en los brazos; equilibrado en la composición, mesurado en la apariencia gestual. Lo que ocurre es que algunos elementos de la representación lo hacen muy distinto. En primer lugar el típico tratamiento leonardesco de a) la luz: el sfumato que rodea a la figura difumina sus perfiles contribuyendo a que quede envuelta en un aura de misterio. El factor esencial es la luz quedando el color supeditado a él. b)El paisaje montañoso de atmósfera vaporosa que la enmarca también es una consecuencia directa de la perspectiva aérea, incluyendo su lógica acumulación de azules al fondo. Su color y disposición, con su sendero serpenteante hacia un interior de aguas y rocas y unas lejanías que se pierden en la distancia, crean también un ambiente emocional empático y
  4. 4. marcan un itinerario, en paralelo, que podríamos seguir para adentrarnostentativamente en la intimidad psicológica de Mona Lisa.Pero, el paisaje, es también un elemento de inquietud formal. Primeroporque el paisaje parece independiente del rostro, si éste resulta de unaserenidad que llama la atención, el paisaje por el contrario, surge del fondocon cierta tensión; casi puede decirse que resulta irascible. No se trata de larepresentación de un jardín sino de un bosque en el cual imperan lo salvajey lo caótico. Son pues, dos mundos enfrentados los que propone en su obraLeonardo, pero sobre todo porque la línea del horizonte no es coincidente ala derecha y a la izquierda de la figura, lo que engaña la composición, creados planos de visión y aumenta su sentido enigmático. En consecuencia,cuando centramos nuestras miradas sobre el lado izquierdo del cuadro, lamujer parece más alta o más erguida que si tomamos como centro laderecha.Por último, hay que destacar de nuevo el dominio leonardesco de la c)expresión, que si esta vez alcanza su fama universal se debe en parte altrabajo preciso de claroscuro en los ojos y la comisura de los labios,elementos básicos de la expresión, que de esta forma quedan imprecisos ensu ambigüedad, como si el tiempo ciertamente se hubiera detenido en sumirada. De ahí su eterna universalidad. Unas veces parece reírse denosotros; otras cuando volvemos a mirarla nos parece advertir ciertaamargura en su sonrisa. A su enigmática mirada y su no menos misteriosa yatractiva sonrisa contribuye también la ausencia de pestañas y cejas.La idea leonardesca de la interdependencia de los colores y las formas sehan ampliado aquí hasta el conjunto dual de esta tabla simple y compleja ala vez: imagen de una mujer confiada y discreta, sensual y hospitalaria,encantadora y fría, abierta y elíptica, compuesta y sin adorno, de miradadirecta (que rompía con los convencionalismos de la época en materia dedecoro) y expresión enigmática, presencia individual y arquetipo universalde mujer.

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