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  • 1. Signo y PensamientoPontificia Universidad Javerianasignoyp@javeriana.edu.coISSN (Versión impresa): 0120-4823COLOMBIA 2006 Jesús Martín Barbero ESTÉTICA EN COMUNICACIÓN Signo y Pensamiento, julio-diciembre, año/vol. XXV, número 049 Pontificia Universidad Javeriana Bogotá, Colombia pp. 36-45 Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal Universidad Autónoma del Estado de México http://redalyc.uaemex.mx
  • 2. Aesthetics in communicationThe transits and transformations of art, as from the second Los tránsitos y transformaciones del arte a partir de lahalf of the 20th Century, have generated a new dynamic segunda mitad del siglo xx han generado nuevas dinámicasfor the relationships between tradition and modernity, en las relaciones entre tradición y modernidad, globali-globalization and fragmentation of the public, standardiza- zación y fragmentación de los públicos, estandarizacióntion and aesthetic innovation, rationalization and experi- e innovación estética, racionalización y experimentación,mentation, cultural forms and industrial formats; at the formas culturales y formatos industriales, y, a la vez, hansame time, they have also highlighted the cultural value of resaltado el valor cultural de las transformaciones tecno-technological transformations. This article considers the lógicas. El artículo plantea la muerte y reencarnación deldeath and reincarnation of art. In this new art, exchanges arte. Un nuevo arte en el que se aceleran los intercambiosspeed up thus producing the ‘in-materialization’ of space produciendo la inmaterialización de los espacios y la com-and the compression of time, leading also to the banality presión del tiempo; esto conlleva, también, la banalizaciónof aesthetics, the convergence of rationality and narrative, estética, la confluencia entre racionalidad y narración, elthe impoverishment of the aesthetic experience. Art is empobrecimiento de la experiencia estética.nowadays embedded in the culture but the boundaries of El arte está hoy inscrito en la cultura, pero se hancommon culture have been blurred and the meaning of art desdibujado los contornos de la cultura común y estáitself is being questioned. However, as an opening to the en cuestión el significado mismo del arte, sin embargo,issue, it is shown that the reading keys of the new friction como una apertura, se muestra que las claves de lecturapoints are closely related to the original art-communication- de las nuevas tensiones se encuentran en la relación arte-design scheme. comunicación y diseño.Keywords: art, aesthetic, communication, cultural indus- Palabras clave: arte, estética, comunicación, industriastries. culturales.Submission date: November 15 th 2006 Recepción: 15 de noviembre de 2006Acceptance date: December 6 th 2006 Aceptación: 6 de diciembre de 2006Origen del artículoEste artículo es el resultado de la experiencia del autor, quien durante diez y ocho años ha dictado los cursos de estéticaen la Licenciatura de Comunicación Social de la Universidad del Valle, en las maestrías y doctorados de Estados Unidosy en América Latina. Los sucesivos programas señalan ires y venires, horizontes de búsqueda donde la estética popularse hace presente.36
  • 3. Jesús Martín-Barbero* Estética en comunicación Tal y como ha venido ocurriendo a lo largo de toda la edad moderna es muy probable que también hoy los rasgos más relevantes de la existencia, y del sentido de nuestra época, se enuncien y anticipen, de manera particularmente evidente, en la experiencia estética. Es necesario prestarle una gran atención si se quiere entender no sólo lo que sucede en el arte sino más en general lo que sucede con el ser en la existencia de la modernidad tardía. G. Vattimo * Jesús Martín-Barbero Doctor en Filosofía de la Universidad de Lovaina, posdoctorado en Antropología y Semiótica, en París, y doc- tor honoris causa en Comunicación, de la Pontificia Universidad Javeriana. Profesor invitado de distintas universidades de Colombia, América Latina, Norteamérica y Europa. Profesor de la Universidad Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), en Guadalajara (México), y del Departamento de Comunicación de la Pontificia Universidad Javeriana, en Bogotá. Pertenece al grupo de investigación ‘Comunicación, Medios y Cultura’. Correo electrónico: jemartin@cable.net.co. 37
  • 4. Jesús Martín-Barbero | Signo y Pensamiento 49 · volumen xxv · julio - diciembre 2006Tanto para la crítica como para el debate cultural, pensar la tecnología como dimensión constitutiva delel arte está especialmente necesitado de entrelazar entorno cotidiano y fuente de nuevos lenguajes, y, porsu reflexión con la que viene del campo de la comu- el otro, nos avoca a desplazar la mirada de los efectosnicación, pues en la relación arte-comunicación se de los medios hacia el ‘ecosistema comunicativo’ que loshallan hoy algunas claves constitutivas de las nuevas medios configuran como mundo de representaciones,tensiones y dinámicas entre tradición y Modernidad, imaginarios y relatos.y también ahí muestran su envergadura cultural las Este texto se basa en la experiencia y el recorridotransformaciones tecnológicas, a la vez que encuentran de un curso de Estética dictado en la Licenciaturaun campo de conocimiento decisivo las ambigüedades de Comunicación Social de la Universidad del Valle,y anacronías de la cultura de masa y los procesos durante 18 años, y en maestría y doctorado durantede globalización-fragmentación de los públicos. La los últimos diez años, en diversas universidades, desderelación arte-diseño replantea el sentido de la inte- Bogotá hasta Buenos Aires, pasando por Pittsburg yracción entre estandarización e innovación estética, Guadalajara. Una larga fidelidad mantenida no a unentre racionalización y experimentación, entre formas tema, sino a la encrucijada experiencial y teórica dondeculturales y formatos industriales. También el enlace se encontraron una apuesta personal y un escalofríocomunicación-diseño nos está exigiendo, por un lado, epistemológico. El resultado fue la afirmación de una estética en lo popular, esto es, de una experiencia esté- tica no reducible a mero reflejo de, o resistencia a, la Estética [con mayúscula] que yo había estudiado como parte de la filosofía junto a la lógica, la epistemología y la ética. En los sucesivos programas de ese curso que, entre masoquismo y nostalgia, aún conservo, pueden seguirse los rastreos, llenos de tachaduras y subrayados, por los que buscaba hacer un curso donde no sólo tuvieran cabida, sino se entrecruzaran las muy diversas estéticas de lo popular, de lo masivo y de lo culto. Aventura-Avatares Los avatares del proceso vivido por el arte en la segunda mitad del siglo xx dieron al traste con la muy diversa gama de los optimismos. Tanto de los propiamente esté- ticos como de los sociológicos, tanto de los que creían en la insobornable capacidad emancipadora del arte –por su propia energía simbólica– como de los que creían en su capacidad de fundirse con la vida, de disolverse en ella transformando la sociedad. Esto no implica que el proceso vivido haya venido a dar razón a los apocalíp- ticos; el pesimismo frankfurtiano tampoco corresponde a la experiencia que el proceso nos ha dejado. Pensar el lugar y la función del arte en la sociedad de cambio de siglo implica hacernos cargo del ‘desencanto’ que acarrea su extremado desdibuja- miento, pues atrapado entre la experiencia alcanzada por el mercado en la valoración de la ‘riqueza’ de las obras, la presión de las industrias culturales por hacerlo accesible-consumible por todos y la reconfigu- ración tecnológica de sus condiciones de producción y difusión, el arte ha ido perdiendo buena parte de38
  • 5. Signo y Pensamiento 49 · volumen xxv · julio - diciembre 2006 | Estética en comunicaciónlos contornos que lo delimitaban. En esa ‘pérdida’hay también, sin embargo, no poco de ganancia: enla medida en que esa delimitación y ‘distinción’ fuehistóricamente cómplice de fuertes exclusiones sociales,una cierta disolución de su ‘aura’ ha resultado siendoingrediente e indicio de transformaciones culturalesprofundas en la democratización de la sociedad. libertad de creación, lo cual ha puesto en entredicho Pero en esa pérdida también se ha producido un las pretensiones de encontrar la ‘verdad del arte’ eninnegable empobrecimiento de la experiencia estética. el circuito que va de la ‘obra’ al ‘artista’ pasando porAsimilado a un bien cualquiera, banalizado en la pro- el ‘crítico’. La verdad de la obra hace tiempo dejó defusión y el eclecticismo de unas modas que devoran los remitir a valores puramente internos y perennes y haestilos, o confundido con el gesto provocador y la mera pasado a estar en función de posiciones y combatesextravagancia, el arte se halla amenazado de ‘morir’, (Bourdieu, 1979) por el logro de su legitimidad yesto es, de perder su capacidad de oponerse y cuestionar de las convenciones y pactos de lectura (Cfr. Jauss,‘lo real’ y, por lo tanto, de rehacerlo y recrearlo. Aun así, 1985, 1986 y 1995), que establece una sociedad en unel arte sigue constituyendo hoy un modo irremplazable momento dado.de lucha contra el ‘desgaste’ de la dimensión simbólica Las propias vanguardias han erosionado lay el crecimiento de la insignificancia en un mundo de estética moderna. El gesto de Duchamp donde exhibeobjetos e ideas desechables. un ‘inodoro firmado’ como obra de arte en una galería Otros dos retos tensionan la figura del arte inaugura la nueva mirada: ya no hay nada en la obraen este fin de siglo y que surgen de su contradictoria que pueda ser considerado estético por sí mismo, surelación con la ‘masificación estructural’ de una único fundamento en adelante será la legitimidad quesociedad en la que la homogeneización inevitable de la ‘autoriza’ a alguien a firmar un objeto como obra devivienda, del vestido, de la comida, se entrelaza con una arte. Pero ese gesto estaba dando forma anticipadacompulsiva búsqueda de diferenciación de los gustos a aquella nueva sensibilidad donde se encarna lay los estilos de vida. Por un lado, el nuevo ‘sensorium experiencia declinante de los valores-fuerza (Vattimo,tecnológico’ conecta los cambios en las condiciones 1990), que es la experiencia de desarraigo del hombredel saber con las nuevas maneras del sentir, y ambos en la ‘ciudad del flujo’ –informaciones, vehículos econ los nuevos modos de juntarse, esto es, con las imágenes– y de la contracción y compresión del tiemponuevas figuras de la socializad; con el consiguiente en el presente, que sigue el régimen general de laemborronamiento de las fronteras entre arte y ciencia, aceleración (Cfr. Virilio, 1988, 1989 y 1995).entre experimentación técnica e innovación estética. Hay una secreta complicidad entre la compul-Por el otro, la formación y expansión de una ‘cultura- sión de las vanguardias por lo nuevo en el arte y lamundo’, que replantea tanto el sentido de lo universal exaltación de lo efímero, que hace ahora una sociedadcomo de lo local. El movimiento de mundialización donde el régimen de aceleración exige la obsolescenciade las sensibilidades y, el contrario pero complemen- programada de los objetos, que dejan de estar hechostario, de fragmentación y liberación de las diferencias para durar y hacer memoria y pasan a ser, en númerohan hecho estallar el ‘horizonte cultural común’ que cada día mayor, desechables. La mutación estéticasostenía la dinámica de enraizamiento y proyección a la que alude el discurso posmoderno remite a ladel arte. Ahora esa dinámica está marcada por los transfiguración de la muerte del arte en estetizaciónritmos y lógicas que pone el mercado al regular las banalizada de la vida cotidiana y al éxtasis de la formarelaciones entre las culturas y proponer los modelos en la infinita proliferación de sus variaciones.de comunicación entre los pueblos. La ‘salida’ de esa estetización y de ese éxtasis no se vislumbra cercana, pero al menos hemos ido apren-Desarraigo-Aceleración diendo que ella pasa por abrir la estética a la ‘cuestión cultural’: esa que nos aboca al espesor de la heteroge-También la estética ha sufrido los efectos del des- neidad a que nos expone la diferencia de las etnias yencantamiento. Después de Freud y Nietzsche se los géneros, las regiones y las edades, los modos de vidahan apagado las ilusiones del “genio” y su absoluta alternativos y los nuevos movimientos sociales. 39
  • 6. Jesús Martín-Barbero | Signo y Pensamiento 49 · volumen xxv · julio - diciembre 2006Tecnicidades-Sensibilidades transforma, con el computador, en “aleación de cerebro e información” (Chartron, 1994). Un ‘cambio de sen-A quienes en más de una ocasión preguntaron a tido’ que convierte la simulación científica en ámbitoWalter Benjamin si la fotografía o el cine podían ser de experimentación estética: tanto de la poética comoseriamente considerados ‘arte’, él respondía afirmando de la entera sensibilidad de esta época.que el verdadero problema residía más bien en com- Desde otro ángulo, el arte señala –en este des-prender hasta qué punto la fotografía y el cine habían encantado cambio de siglo cuyo único encanto parece‘trastornado’ el arte, no sólo sus formas o su función ponerlo el “milagro tecnológico”– el mínimo de utopíasocial, sino las estructuras mismas de la percepción sin el cual el progreso material pierde el sentido de ladonde se basaba el estatuto de su especificidad estética. emancipación y se transforma en la peor de las aliena-Y, por lo tanto, los modos de pensarla. El arte aparece ciones. En su experimentación tecnológica, la creaciónasí, ya desde los primeros años del siglo xx, asociado artística actual hace emerger un nuevo parámetro decon una transformación profunda del mundo, cuya evaluación y validación de la técnica, distinto a sumediación clave era la tecnología. Mirando desde instrumentalidad y su funcionalidad al poder: el de suotro lado, Marinetti exaltaba por esos mismos años “capacidad de comunicar” (Barthes), que junto con lala belleza de las máquinas que hacían la Revolución “voluntad de creación” permiten al arte desafiar, y enIndustrial, desde las fábricas al ferrocarril. Hoy la cierto modo romper, la fatalidad destructiva de unaencrucijada arte-ciencia-tecnología ha encontrado en el revolución tecnológica cuya prioridad militar y cuyocomputador un punto de fusión sólo comparable al del carácter depredatorio están amenazando la existenciaCuattrocento y su invención de la ‘perspectiva’. Al ini- misma de nuestra planeta.ciar la era de las “tecnologías inteligentes” (Lévy, 1998),el computador transmuta el estatuto del ‘número’, que Racionalidades-Narrativasde signo del dominio sobre la naturaleza, pasa ahora aconstituirse en mediador universal del saber, y también América Latina ha vivido en forma especialmentedel operar, tanto técnico como estético. Esa mediación esquizofrénica las relaciones entre arte y ciencia.numérica acarrea, a su vez, el paso de la primacía de Durante largo tiempo –y con muy honrosas excepcio-lo sensorio-motriz a la sensorio-simbólico, y por ahí nes en coyunturas y enclaves positivistas de México,a un nuevo tipo de interacción entre lo sensible y lo Argentina o Puerto Rico–, se nos ha predicado queinteligible, entre los sentidos y la abstracción, hasta lo nuestro es el arte, mientras la ciencia o incluso laredefinir por entero las fronteras y los intercambios filosofía no corresponderían a nuestro ‘temperamento’.entre arte y ciencia. Sería en las artes y las bellas letras donde se encon- En buena medida, las ciencias teorizan siempre traría el ‘relato’ que puede dar cuenta de la identidadlos modos de percepción que el arte prefigura. Por eso de estos pueblos. Por talante y pobreza, lo propio deno podemos extrañarnos de que hoy el artista sienta Latinoamérica en el ámbito de las ciencias y las técnicasa su vez la tentación de ‘programar’ música o poesía. sería no el de inventar, sino el de aplicar; es decir, laLo cual, por escandaloso que suene al oído romántico, importación y la adaptación.es sólo indicador de la hondura del cambio que está En la superación de esa razón dualista desem-sufriendo la relación hombre-máquina cuando se peña un papel central la ‘crisis de una modernidad’40
  • 7. Signo y Pensamiento 49 · volumen xxv · julio - diciembre 2006 | Estética en comunicaciónque, al oponer progreso a tradición, nos impidió a los mente dominante que identificó de manera reductoralatinoamericanos pensar la diferencia por fuera de su la cultura con el arte, pues esa identificación redujo laidentificación con lo autóctono-exótico. Al aparecer cultura a un determinado y exclusivo tipo de prácticascomo incompatible con su razón y su sensibilidad, y productos valorados sólo por su ‘calidad’, lo que losla racionalidad moderna acabó tornando irracional alejaba irremediablemente de la apreciación y disfrutetoda diferencia que no fuera incorporable a la lógica de unas mayorías cuya capacidad de valorar se agotabainstrumental del ‘desarrollo’. La crisis de esa moder- en la ‘cantidad’.nidad hace hoy posible una nueva manera de pensar la Inscribir el arte en la cultura está implicandorelación entre racionalidad tecnocientífica y tradiciones cambiar el eje de la mirada para enfocar el arte noculturales, incluidas las artísticas. desde su capacidad de diferenciar sino, como propuso Por un lado, al responder a una epistemología Roland Barthes, desde su “capacidad de significar”; estoque no se limita a explicitar un orden preconstituido es, de permitirnos auscultar los signos que iluminan elen la naturaleza de ‘lo real’, sino que explora ines- opaco y contradictorio vivir de una sociedad, descifrartabilidades, acontecimientos y desórdenes, la actual las secretas corrientes que la irrigan y dinamizan. Elloconfiguración de la ciencia se hace más compatible con exigirá un discurso sobre el arte que sea específico,saberes tradicionales de estos pueblos, saberes articula- pero no narcisista ni circular. Un discurso que rompados sobre una ‘imaginación productiva’ que no separa aquella seudoautonomía con la que pretende ocultarni lo cognitivo ni lo estético de lo práctico. Pese a las sus densos lazos con los intereses y saberes del mercado,oposiciones tematizadas por Lyotard, lo narrativo no pues si Weber identificó la Modernidad con el movi-compite con lo científico, no lo hace hoy en las ciencias miento que autonomiza el arte, la ciencia y la moral,sociales –historia, antropología y sociología– y lo hace Adorno nos ha mostrado con creces el doble y costosocada vez menos en las ciencias ‘duras’. precio de esa autonomía: su desvinculación de la vida Por el otro, al ser pensada menos en términos y su inserción en la lógica mercantil.de aparatos y más en cuanto ‘organizador perceptivo’, Y mucho del discurso de la ‘crítica’ sigue presola tecnología adquiere una visibilidad cultural donde de un culturalismo que escamotea las interpelacionesemergen nuevas claves de comprensión de las racionali- que vienen del mundo de la vida, a la vez que –pesedades y narrativas que configuran nuestras modernida- a su mala conciencia– se hace funcional a los requeri-des. Me refiero en particular a la compleja complicidad mientos de un mercado que es hoy el más interesadoque entrelaza la oralidad, perdurable como experiencia en apreciar-rentabilizar ‘el valor de lo distinto’. Porcultural primaria de la mayoría de la población en estos ello la ‘crítica’ no puede usar ese nombre, en estospaíses, con la “oralidad secundaria” (Walter Ong), y tramposos tiempos que atravesamos, sin asumir lotejen y organizan las gramáticas tecnoperceptivas de la que ella implica de ‘debate cultural’. Entiendo porradio y el cine, la televisión y el video. Esta complicidad ello la explícita reubicación del ‘mundo’ de la obra,abre un nuevo y estratégico campo a la experimentación sus movimientos y estilos en el ‘terreno’ de los cam-estética, no sólo en el sentido de renovación de las artes, bios socioculturales que atraviesan la percepción ysino en cuanto exploración de las mutaciones culturales las identidades colectivas, donde se interrogan en susque atraviesa América Latina. secretas conexiones con los miedos y las esperanzas de las gentes. Así mismo, entiendo un debate culturalCrítica estética-Debate cultural que nos ayude a entender qué culturas alimentan las diferentes violencias que padecemos y qué violenciasInscribir el arte en la cultura significa, por paradójico sufren las diferentes culturas que nos conforman.que parezca, romper con aquella concepción larga- La relación del arte con la técnica sufre una profunda mutación cuando la ‘digitalidad’ y la conec- tividad cuestionan la ‘excepcionalidad’ de sus objetos –las ‘obras’– y emborronan la ‘singularidad’ del artista desplazando los ejes de lo artístico hacia las interaccio- nes y los acontecimientos (Machado, 2000; Lafargue, 2002). En alguna medida, hasta los museos son tocados por la confusión que afecta el ‘valor’ de los objetos y 41
  • 8. Jesús Martín-Barbero | Signo y Pensamiento 49 · volumen xxv · julio - diciembre 2006 el sentido de las prácticas artísticas; pero hay Más que en las obras, el “fin del arte” está en el que aclarar que aquí se trata no del acceso aire del tiempo: en la aceleración de los intercambios virtual a los museos –o de los museos en la que inmaterializa los espacios y comprime los tiempos. web–, sino “del arte que se hace desde la web, Aceleración y compresión que desdibujan los contornos con ella y para ésta, del net-art, del arte en y el significado del arte al disolver la cultura común una red de talleres abiertos” (Robert), y sobre que le daba a la vez enraizamiento y proyección. El todo, de la densa y fecunda complicidad entre cambio de época está en los cuerpos y en los trastornos ‘experimentación’ técnica y estética. que desde el cuerpo alteran los regímenes de lo sensible Todo lo anterior no puede, sin y lo inteligible. A la crisis de los mapas ideológicos, se embargo, invisibilizar que la creación no agrega también una erosión de los mapas cognitivos se confunde con el mero acceso, que inte- y de los expresivos. No disponemos de categorías de ractividad no es navegación programada y interpretación capaces de captar el rumbo de las verti- que la web representa una nueva modalidad ginosas transformaciones que vivimos. De ahí que las de cooptación que pone al arte de manera salidas combinen fascinación tecnológica con realismo mucho más sinuosa en manos de la indus- de lo inevitable, que es lo que permite la cultura del tria y el comercio. De esta manera, al hacer software, al “conectar la razón instrumental a la pasión pasar todo lo nuevo por la misma pantalla, personal” (Hoppenhayn, 1994), y cuyo complemento la web torna aún más difícil diferenciar y es la cultura de la privatización, esa que identifica la apreciar lo que de veras vale. Igualmente, la autonomía del sujeto con el ámbito de la privacidad instantaneidad del acontecimiento artístico –desde el cual defenderse de la masificación– y con comprime la ‘duración’ hasta el punto de el del consumo –desde el cual construirse un rostro volverlo irrescatable del flujo; es decir, ‘radi- socialmente reconocible. calmente’ efímero e insignificante. No obstante, en países de la periferia, como Sin embargo, todas esa realidades no los nuestros, son demasiado densas las paradojas anulan ‘la enorme posibilidad’ de ‘performa- que rodean esa salida: la convivencia del derroche tividades’ estéticas que la virtualidad abre no estético de los centros comerciales o de ciertos barrios sólo para el campo del arte en particular, sino residenciales con la fealdad insaluble e insoportable también para la recreación de la participación de los barrios de invasión, la opulencia comunicativa social y política que pasa por la activación con el debilitamiento de lo público, la creciente dispo- de las diversas sensibilidades y socialidades nibilidad de información con el palpable deterioro de hasta ahora tenidas como incapaces de inte- la educación, la enorme saturación de imágenes con ractuar con la contemporaneidad técnica, y, el empobrecimiento de la experiencia, la proliferación por tanto, de actuar y de crear. de los signos con el déficit de sentido. Estas paradojas que vienen a minar “los contextos de confianza” desde Muerte-Reencarnación del arte donde nuestras sociedades compusieron lenta y dolo- rosamente un cierto conjunto de valores, de normas La línea de cultura se ha quebrado defini- éticas y virtudes cívicas. tivamente y también lo ha hecho con ella el En el cruce de dispositivos de saber señalados orden temporal sucesivo. La simultaneidad por Michel Foucault –economía discursiva y opera- y la mezcolanza han ganado la partida: los tividad lógica– y por la propuesta de Vattimo sobre canales se intercambian, las manifestaciones el nuevo sentido de la tecnología es donde se sitúa la cultas, populares y de masas dialogan no en discursividad constitutiva de la nueva visibilidad y una régimen de sucesión sino bajo la forma de un nueva figura del fin del arte. Estamos ante la emer- improvisado cruce que las torna inextricables. gencia de ‘otra figura de la razón’ que exige pensar El anonimato no significa que la autoría sea la imagen desde su nueva configuración sociotécnica: comunitaria sino que la fuente se ha desper- el computador no es un instrumento con el que se digado, y a la postre se ha extraviado. producen objetos, sino un nuevo tipo de tecnicidad que posibilita el procesamiento de informaciones, y V. Sánchez Biosca cuya materia prima son abstracciones y símbolos, lo42
  • 9. Signo y Pensamiento 49 · volumen xxv · julio - diciembre 2006 | Estética en comunicaciónque inaugura una ‘aleación de cerebro e información’, a comunicar lo moderno con lo tradicional,que sustituye a la relación siempre exterior del cuerpo lo propio con lo otro, lo local con lo global.con la máquina. Esta capacidad de comunicar se enlaza con la También estamos ante un nuevo paradigma que “capacidad de significar” que Barthes le exi-rehace los vínculos entre el orden de lo discusivo –la gía al arte en cuanto medio de auscultaciónlógica– y de lo visible –la forma–, de la intelegibilidad y desciframiento de las secretas corrientesy la sensibilidad. La investigación se abre entonces a la que irrigan el opaco y contradictorio curso‘intervención constituyente de la imagen’ ahora perci- del vivir social.bida como posibilidad de simulación-experimentación, Para los más lúcidos de los apocalípti-que permite inéditos juegos de interfaz; esto es, de cos en los países del Centro, lo peor no es elarquitecturas de lenguajes. Virilio denomina ‘logística fin –de la historia, del arte–, sino “la ilusiónvisual’ a la remoción que las imágenes informáticas del fin” –pienso en Fukuyama (1992)– quehacen de los límites y funciones tradicionalmente vivimos como ausencia de futuro. Curvaturaasignados a la discursividad y la visibilidad, al instaurar invertida, y maléfica, del tiempo históriconuevas relaciones entre la dimensión operatoria y la que nos acerca incesantemente al punto deleficacia metafórica. que nos alejamos, negación de la irreversi- Estamos ante una nueva figura del fin del arte: bilidad de la historia que nos condena a unaaquella que, como en el Cuattrocento, se sirve del pro- historia sin fin. Antigravedad y turbulencia,yecto científico para dar por terminado un modo de ver torbellino de acontecimientos que girane iniciar un nuevo avatar en la historia de la mirada: alrededor de una actualidad vacía, sóloel de la perspectiva. Trasladado de signo de dominio abierta a un pasado fósil. ”La historia sólo sesobre la naturaleza a mediador universal del saber y ha desprendido del tiempo cíclico para caerdel operar técnico-estético, el ‘número’ introduce hoy en el orden de lo reciclable” (Baudrillard,la mediación que abre paso a la primacía sensorio- 1993, p. 21).simbólica sobre la sensorio-motriz, lo cual posibilita Para los más críticos en los paísesuna nueva forma de interacción entre la abstracción de la periferia, el desordenamiento de lay lo sensible y redefine por completo las fronteras historia lineal constituye más bien la posi-entre arte y ciencia. Si desde antiguo la ciencia ha bilidad de “formas inéditas de recombinarteorizado modos de percepción prefigurados por el tiempos y secuencias, de anticipar finales yarte, hoy menos que nunca podemos extrañarnos de saltar comienzos […] Un ir y venir por losque el artista sienta la tentación de programar música recovecos de una memoria-sujeto capaz deo poesía, pues por escandaloso que eso suene al oído formular enlaces constructivos entre pasadoromántico es sólo un indicador de la hondura del y presente para hacer estallar el tiempo-‘cambio de sentido’ que convierte la simulación técnica ahora” (Richard, 1994, s. p.). Esto, traído alen ámbito precioso de la experimentación estética, esa terreno que nos ocupa, equivale a otra figuraque da forma al desasosiego sensible del fin de siglo. del fin del arte: su disolución en el conjunto Frente a la ambigua utopía de la “sociedad de de dispositivos retóricos –reapropación, paro-la información”, el arte ofrece el último territorio a dia, doble sentido– que permiten burlar yuna experimentación tecnológica con sentido eman- subvertir la tramposa “realidad” de la culturacipador. Esto es, capaz de revertir el creciente déficit hegemónica. Esa ha sido históricamente lasimbólico, que producen combinadamente la presión forma como estos pueblos han construido sude las industrias culturales por hacer al arte accesible- arte más propio: exacerbando las máscaras,consumible por todos; el desencantamiento, que aca- las artimañas de simulación y disimulación,rrea la acelerada profusión de las modas que devoran sobreactuando la herencia colonial hastaeclécticamente los estilos, y el inevitable crecimiento de convertir el pastiche en sátira. Nuestrala insignificancia, que vivimos en un mundo de objetos heterogeneidad no es mera superposición dee ideas desechables. En la experimentación tecnológica, culturas diversas, sino el modo excéntrico,la creación artística hace emerger al primer plano el esquizoide de inclusión-exlusión de nuestrasparámetro de su ‘capacidad de comunicar’, de poner culturas en la cultura-mundo. 43
  • 10. Jesús Martín-Barbero | Signo y Pensamiento 49 · volumen xxv · julio - diciembre 2006 Por ahí pasa nuestro debate sobre el fin del arteo el arte en el fin del siglo: por las contradicciones deuna modernidad fuertemente cargada de componentespremodernos, pero que se hace experiencia colectiva delas mayorías, merced a dislocaciones sociales y percep-tivas de cuño claramente tardomoderno. Al efectuarfuertes desplazamientos sobre los compartimentos yexclusiones que la Modernidad instituyó durante másde un siglo; esto es, al generar hibridaciones entre loculto y lo popular, entre vanguardia y kitsch, entrelo autóctono y lo extranjero, categorías todas ellasincapaces de dar cuenta hoy del ambiguo y complejomovimiento que dinamiza el campo cultural en unassociedades donde: “el trabajo del artista y del artesanose aproximan cuando cada uno experimenta que elorden simbólico específico en que se nutría es rede-finido por el mercado, y cada vez pueden sustraersemenos a la información y la iconografía modernas, aldesencantamiento de sus mundos autocentrados y alreencantamiento que propicia el espectáculo de losmedios” (García Canclini, 1990, s. p.).44
  • 11. Signo y Pensamiento 49 · volumen xxv · julio - diciembre 2006 | Estética en comunicaciónReferencias desafio de las poéticas tecnológicas, Buenos Aires, Universidad de Buenos Aires-Libros del Rojas.Baudrillard, J. (1993), La ilusión del fin, Barcelona, Richard, N. (1994), La insubordinación de los signos, Anagrama. Santiago de Chile, Cuarto Propio.Benjamin, W. (1982), Discursos interrumpidos, tomo I, Sánchez Biosca, V. (1995), La cultura de la fragmenta- Madrid, Taurus. ción, Valencia, Filmoteca.Bourdieu, P. (1979), La distinction. Critique sociale du Sarlo, B. (1994), Escenas de la vida postmoderna, Buenos jugement, Paris, Minuit. Aires, Ariel.— (1992), Les tégles de l’art, Paris, Du Seuil. Sloterdijk, P. (2002), El desprecio de las masas. EnsayoChartron, G. (1994), Pour une nouvelle economie du sobre las luchas culturales en la sociedad moderna, savoir, Paris, Presses Universitaires de Rennes. Valencia, Pre-Textos.Deloche, B. (2001), El museo virtual, Gijón, Trea. — (2003), El sol y la muerte, Madrid, Siruela.Ellul, J. (1980), L’empire du non-sens. L’art et la societé Tomás, F. (2002), Formas artísticas y sociedad de masas. technicienne, Paris, PUF. Elementos para una genealogía del gusto en el entreFukuyama, F. (1992), El fin de la historia y el último siglos XIX-XX, Madrid, Machado Libros. hombre, México, Planeta. Vattimo, G. (1990), La sociedad transparente, Barcelona,García Canclini, N. (1990), Culturas híbridas, México, Paidós. Grijalbo. Virilio, P. (1988), Estética de la desaparición, Barcelona,Hopenhayn, M. (1994), “Repensando lo social en un Anagrama. mar de racionalidades”, en Ni apocalípticos ni inte- — (1989), La máquina de visión, Madrid, Cátedra. grados, Santiago, Fondo de Cultura Económica. — (1995), La vitesse de liberation, Paris, Galilée.Jauss, H. R. (1985), Apologia dell’esperienza estética, Xibillé Muntaner, J. (1995), La situación postmoderna Torino, Einaudi. del arte urbano, Medellín, Universidad Nacional— (1986), Experiencia estética y hermenéutica literaria, de Colombia. Madrid, Taurus.— (1995), Las transformaciones de lo moderno, Madrid, Visor.Lafargue, B. (ed.), (2002), Anges et chiméres du virtuel, Pau, PUP.Lévy, P. (1993), A ideografia dinamica numo a una imaginacao artificial, Sao Paulo, Loyola.— (1998), A inteligencia colectiva, Sao Paulo, Loyola.— (1999), Qu’est-ce que le virtuel?, Paris, La Decou- verte.Lyotard, J. F. (1985), Discours, figure, Paris, Klinck- sieck.Machado, A. (2000), El paisaje mediático. Sobre el 45