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ReencarnacióN Si O No

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  • 1. Reencarnación Dan Avraham H. “Mi nombre es Ovadias. Soy estudioso de Torá. Mi inquietud es la siguiente: Tengo dudas referentes a la reencarnación, existen muchas religiones orientales que manejan este concepto, esto lo escucho mucho y ellos no tienen como soportar esta ideología. Nosotros en nuestro pueblo ¿cómo podemos conocer y aclarar acerca de este concepto? Le pregunté a un rabino y me dio esta respuesta que le adjunto. Me gustaría conocer la suya”. RESPUESTA No. 1 (R’ Ben Israel) ”Las reencarnaciones existen, y en el judaísmo se lo asume totalmente. Observe que en los libros de kabala más populares como "Zohar" y otros, consta ese tema en forma amplia y explícita. Asimismo, en prácticamente todos los libros de oraciones -sidurim- en existencia, aparece la plegaria para antes de irse a dormir. En la mayoría de las ediciones, consta en el encabezado de tal plegaria, la declaración que uno debe recitar antes de acostarse: "En este acto perdono a todo el que me hizo enojar, o pecó contra mí, tanto contra mi cuerpo como contra mi dinero, tanto contra mi honor como contra con todo lo que tengo... tanto en esta encarnación como en cualquier otra encarnación...". “Literatura judía que describe los procesos de las encarnaciones hay en abundancia. Por citar un ejemplo, el reconocido sabio Ari´zal compuso una obra intitulada Kitbei Ari, compuesta de varios volúmenes. En la misma aparece el libro: "Shaar Haguilgulim" (Acceso a las reencarnaciones). Como este, hay muchos libros que hablan del tema. En los textos citados se describen y narran situaciones y vivencias interesantes y estremecedoras que acontecieron a lo largo de los años”. “Pero también en la actualidad, es posible apreciar casos realmente sorprendentes. Les contaré uno. Causalmente, el miércoles pasado (19-4-06), era el último día de la celebración de Pésaj. Como a las seis de la tarde, asisto a la Sinagoga de Musaiof, en Jerusalén. Ingreso a la sala de disertaciones, y se encontraba allí uno de los rabinos del lugar, sentado en la tarima especial para tal fin, explicando las leyes que conciernen a la prohibición de cobro de intereses entre judíos. Había cientos de personas escuchando. Pero se palpaba un clima de inquietud y asombro, los oyentes escuchaban la disertación, pero a la vez su atención parecía dispersarse en alguna otra cosa que llamaba su atención. Al contemplar ese clima poco común, pensé que algo extraño sucede. De pronto observo algo increíble. Sobre la mesa de disertación del rabino, había un cuervo que estaba frente a él, y prestaba atención a lo que decía. En ese momento pensé: "los cuervos por lo común no están entre la gente, no son aves mansas que busquen amistad humana. Más bien, al menos los que habitan en Jerusalén, hurgan en la basura en busca de alimento y se alejan del contacto con los hombres. Cada vez que uno se acerca, ellos levantan vuelo y se apartan. ¿Cómo es posible que este ejemplar actúe de modo tan disímil?". Permanecí en la sala y advertí que ante cada movimiento del ave, se producía una conmoción entre los presentes, principalmente los niños, que eran muchos. En un momento determinado, el cuervo subió al atril donde había un libro, y el rabino aprovechó para entregárselo a uno de los presentes, en un intento de deshacerse del ave que le molestaba (no lo tocó directamente con la mano por la regla denominada muktze, que prohíbe tocar un animal en Shabat o las festividades). El individuo que llevó el atril con el pájaro se desplazó unos metros y éste voló nuevamente hacia el rabino para posarse en su hombro. Este acto despertó una agitación generalizada, los ojos de los presentes estaban atónitos. El disertante se sintió muy incómodo con el cuervo sobre su hombre, por lo que como pudo, realizó movimientos con su cuerpo y se deshizo del ave. Este abandonó el disertante y se ubicó nuevamente en la mesa, frente al rabino. Exhausto, el rabino decidió que es
  • 2. momento de realizar el acto de rectificación para un caso de reencarnación. Dijo al cuervo: "¡majul laj, majul laj, majul laj!". Seguidamente la congregación imitó al rabino, y dijeron al ave: "¡majul laj, majul laj, majul laj!". El cuervo aun siguió en la mesa, y prestaba atención a la disertación. Pasados unos minutos, el rabino dio vuelta su rostro, y el cuervo aprovechó para subirse a su brazo. El disertante hizo un movimiento, y el ave volvió a su sitio, se situó como antes en la mesa, a centímetros del rostro del rabino. Finalmente llegó el momento de culminar la disertación, y el rabino que debía reemplazarlo, ingresa en ese momento a la sala. Caminó hacia la tarima, y vio el pájaro en la mesa. Esa escena hizo que se detenga y permanezca con su rostro atónito a mitad de camino. Entonces el disertante que debió soportar la presencia del cuervo durante toda la disertación, dice a su reemplazante que se encontraba aun a varios metros: ¡Encárgate tú ahora de éste! Y descendió de la tarima. Cuando el rabino bajó los escalones, se escuchó un rumor en toda la sala: "vas a ver como ahora el cuervo se va". En tanto, el reemplazante, con pasos dubitativos caminaba hacia el sitio donde debía disertar, y el rabino que lo había hecho se alejaba. Cuando dio unos pasos hacia la puerta de salida, el cuervo levantó vuelo y salió de la sala. Este hecho sucedió el miércoles 19-4-06, por la tarde, en la Sinagoga de Musaiof, en Jerusalén. Cualquiera que en los próximos años viaje a Israel, puede acercarse a tal Sinagoga, y preguntar detalles de lo sucedido a los lugareños. Seguro que no olvidarán por mucho tiempo este hecho. Como el citado, existen diversos casos que acontecen incluso en la actualidad. Son almas que reencarnan para rectificar algo que dejaron pendiente cuando estuvieron en la tierra. Pero si uno se conduce de acuerdo a los preceptos de El Eterno, no requiere de ningún tipo de reencarnación, ni otro sufrimiento. Aquel que hace Su voluntad, pasa directamente a habitar en el Jardín del Edén y disfrutar de los placeres divinos que hay allí dispuestos”. RESPUESTA 2 ( R’ Dan Avraham H.) Me alegro mucho por la pregunta, porque me permite clarificar el tema desde una perspectiva bíblica, histórica y hebraica. Si miramos cuidadosamente la respuesta dada por el Rav ben Israel, percibiremos inmediatamente que todas las fuentes que cita para probar la doctrina de la encarnación, son extra-bíblicas, es decir, no provienen de la Torah. Y esto en sí mismo presenta una seria debilidad, porque en los temas de la fe, nuestro fundamento debe estar firmemente enraizado en las Escrituras Hebreas, tanto como sea posible. Definición Primero, tratemos de definir qué entendemos por “re-encarnación”. En su sentido primario, “re-encarnación” significa que el alma de una persona es inmortal, y por tanto, a la experiencia de la muerte física, el alma sobrevive, en perfecto estado de conciencia, personalidad e individualidad. Solo que ahora, esa alma “no tiene cuerpo” que le sirva de “carne”, porque ella en sí misma, es “espíritu (¿“éter”?) puro”. Por tanto, re-encarnarse significa el acto por el cual el alma de un difunto vuelve a entrar en algún otro cuerpo, ya sea de otro ser humano, o un animal. En casos extremos podría ser hasta en una planta o una piedra. En todo caso, la idea es perpetuar la existencia del alma en algún cuerpo, para continuar su vida inmortal.
  • 3. Según el Hinduismo, si la persona fue buena, es decir, hizo cosas apropiadas (karma ¿bueno?), posiblemente re-encarne en un ser superior. Si hizo cosas malas, (karma ¿malo?) entonces vuelve a tomar carne en un animal inferior al hombre, incluso un cuervo. Al final de todos los casi interminables ciclos de re-encarnaciones y transmigraciones del alma, si todo sale bien, finalmente la persona es absorbida y unida para siempre a su “esencia primaria” (¿divinidad?), de la cual proviene. Esto es, en síntesis, el concepto de re-encarnación. ¿Cómo pasaron estas creencias al Judaísmo? En la respuesta dada por Rav Ben Israel afirma que “Las reencarnaciones existen, y en el judaísmo se lo asume totalmente”. Ante esta declaración debemos decir dos cosas: Primero, la frase, “el judaísmo lo asume totalmente”, carece de fundamento, porque ¿de cuál judaísmo estamos hablando? El Judaísmo bíblico no conoce tal cosa como re-encarnación o trasmigración de las almas. Algunas formas de judaísmo en nuestros días, sí lo creen y viven aferrados a eso. Un poco de historia Rastreando la historia, sabemos que Saadia Gaon[1], (siglo décimo) rechazó como válida dichas enseñanzas por considerarlas anti-bíblicas, anti-judías y anti-científicas. Para nadie es un secreto que el Gaón de Vilna ha sido una de las mentes judías más brillantes de todos los tiempos. Lo mismo puede ser dicho de Jedaiah Bedersi, gran maestro judío del siglo 14, quien se opuso a tales creencias por considerarlas no judías. Igualmente lo hizo Ḥasdai Crescas ("Or Adonai," iv. 7), y su discípulo Joseph Albo (“Iḳḳarim” iv. 29), quienes criticaron severa y radicalmente tales ideas por considerarlas espurias a la fe y espíritu judío y plagadas de supersticiones tomadas de otras culturas, especialmente las orientales (Hinduismo). En realidad, no fue a partir de la difusión de la Kabalá con el trabajo del Zohar que aparece en el siglo XII en adelante, que tales conceptos comienzan a introducirse en el Judaísmo, lentamente al principio y rápidamente después como modo de espiritualidad judía. Fue lento al principio porque los propios adherentes a la doctrina impiden la exposición del Kabalismo ante más de una persona, tal vez dos, pero no abiertamente al público en general. Fue rápidamente al final, porque con la invención de la imprenta, los libros de texto tanto del Zohar como sus comentarios, alcanzaron a muchos y el resultado fue la difusión de los principios de la Kabalá al vulgo. Entre las cosas que se difundieron con la Kabalá está la idea de la inmortalidad del alma, su re- encarnación y trasmigración. A partir de este momento, la doctrina de la re-encarnación ha formado parte del misticismo judío, pero no necesariamente del Judaísmo. En todo caso, según los cabalistas judíos, y siguiendo los principios del hinduismo y el helenismo, las almas tienen la obligación de retornar a su fuente original, la fuente Infinita de la cual emanó y descendió a este mundo para cumplir una misión. Esa misión incluye un proceso de purificación que de no obtenerse, requiere otras oportunidades, hasta 613 veces, para que pueda luego elevarse y fusionarse con la fuente Infinita (Divinidad). Tales oportunidades son las re-encarnaciones. Como vemos, no hay un fundamento bíblico para tales aserciones. Afirma el Zohar: “Todas las almas están sujetas a trasmigración; y el hombre no conoce los caminos del Santo, bendito es. Ellos no conocen que son traídos ante el tribunal antes de entrar en este mundo y al salir de este mundo.
  • 4. Son ignorantes de las muchas trasmigraciones y pruebas secretas que deben confrontar y la enorme cantidad de almas que entran en este mundo y que no pueden retornar luego al Palacio del Rey. No saben cómo las almas se mueven como una piedra lanzada por la honda. Pero el tiempo ha llegado para que estos misterios sean revelados” (Zohar II:99b). ¿Por qué Di-os permite a los malos una vida buena y a los buenos, muchas veces, una vida cargada de sufrimientos y privaciones, enfermedades y pobrezas? ¿Cómo justificar el sufrimiento de los niños inocentes que viven pocos años en la peor enfermedad o miseria? La respuesta que dan los re-encarcionistas es la justicia de Di-os. En otras palabras, cuando una persona sufre aquí, en esta edad presente, es para expiar cosas malas que hizo en vidas previas. Una vez que el pago ha sido hecho, el alma es quitada de la tierra para evolucionar a un estado superior. Eso puede ocurrir a los 10 días de nacido, o a los diez años de edad, o a las cuarenta. Por tanto, las muertes de los “inocentes” no es tal cosa, sino que el tiempo para su purificación de pecados pasados ha tenido ya lugar. Reencarnación y Expiación Revisemos lo que se dice: Primero: El argumento de la justicia divina, cuando analizado detenidamente, echa por tierra todo el concepto de la redención establecido en las Escrituras por el propio Di-os. Si para resolver el problema del pecado del hombre, sus malas acciones y transgresiones, la solución es la re-encarnación en otro cuerpo, ¿para qué el Eterno entonces nos dio el mandamiento del arrepentimiento y todo el sistema levítico para el perdón y la purificación del pecado? Y si decimos que hay pecados que no pueden ser perdonados por el sistema levítico, como el asesinato y el adulterio, por ejemplo, lo cual exige que se le de a la persona otra oportunidad de purificarse, ¿cómo garantizar que el nuevo cuerpo donde ingresa supuestamente el alma no sea peor que el primero y que la persona sea arrastrada a pecados aun peores en términos cuantitativos? ¿Qué puede prevenir a Di-os de castigar al trasgresor en su propia vida aquí y ahora? Cuando ponemos estas cosas en conjunto, nos damos cuenta que no resisten la prueba de la lógica en relación con la justicia divina que se pretende imponer. La solución de las Escrituras a los pecados del hombre, no es re-encarnación sino arrepentimiento y purificación de pecados mediante los recursos divinos que han sido dados para ello aquí y ahora. No luego y en otra vida. Pesos y medidas falsas El mismo Rav Ben Israel cuando trata el asunto de Yeshua, utiliza el argumento de la expiación levítica como evidencia para intentar demostrar que Yeshua no califica para ser el Mashiaj. Básicamente su argumento es como sigue: “Cuando un judío viola la Torah, debe presentarse ante el Cohen y ofrecer un sacrificio expiatorio por su pecado. ¿Cómo puede Yeshua expiar el pecado si él no es Cohen, descendiente de Aharón?”. Si Yeshua puede expiar el pecado, estaría destruyendo la Torah porque ella demanda que sea un descendiente de Aharón el que hace la expiación, no un descendiente de Judá o de la Casa de David. Entonces pregunta el Rav Ben Israel: ¿Podría Di-os ordenar la expiación del pecado por un medio diferente al que ha establecido en la Torah? Respuesta: Imposible, Di-os no puede destruir Su propia Torah. Por
  • 5. tanto, Yeshua no califica para ser el Mesías porque él no tiene autoridad para hacer expiación por los pecados, solamente los descendientes de la Casa de Aharón pueden”. Bien, ¿Qué vamos a decir a esto? Primero: Rav Shaul en su Carta a los Yehudim, afirma: “Por tanto, si en verdad la perfección fuese por medio del sacerdocio levítico (porque sobre esa base ha recibido el pueblo la Torah), ¿qué necesidad había de que se levantara otro Sacerdote según el orden de Malki-Tzédek y que no fuera llamado según la orden de Aharón? Porque aquél de quien se dicen estas cosa, es de otra tribu, sobre la cual nadie sirvió al altar. Porque fuera de toda controversia, nuestro Adón nació de Yehudá, tribu sobre la cual nada ordenó Moshé acerca de cohanim. Y esto es más evidente, si a semejanza de Malki-Tzédek, se levanta otro Cohen, que no ha llegado a serlo según la ley de un mandamiento dado a mortales, sino de una ley ligada al poder de una vida indestructible, pues se da testimonio diciendo: “Tu eres sacerdote para siempre, por la palabra de Malki- Tzédek”. “Porque ciertamente, hay aquí una alusión acerca de la revocación que vendrá de un mandamiento previo a causa de su debilidad e ineficacia, pues nada perfeccionó la ley sacerdotal, sino que fue dada como anticipo de una mejor esperanza por medio de la cual nos acercamos a Di-os”. “Y por cuando esta anticipación no fue dada sin juramento, mientras en verdad, los sacerdotes son sacerdotes que han llegado a serlo sin la intervención de juramento, de quien se habló en dicha alusión, es decir, el Mashiaj, fue establecido Cohen con juramento por medio del que le dice: “Juró el Eterno y no se arrepentirá: Tú eres Cohen para siempre”. “Por la superioridad de esto, Yeshua ha venido a ser el garante de una mejor alianza. Pues los otros cohanim llegaron a ser muchos debido a que, por la muerte, no podían continuar. Pero este, a causa de que permanece para siempre, tiene un sacerdocio permanente e intransferible. Es por ello que puede garantizar la vida eterna a los que por medio de él se acercan a Di-os, viviendo siempre para defender su causa. Y es evidente que tal Cohen Gadol nos convenía: santo, inocente, puro, separado de los pecadores y exaltado por encima de los cielos, que no tiene necesidad cada día, como los actuales sacerdotes, de ofrecer primero sacrificado por sus propios pecados y luego por los del pueblo, porque esto hizo una vez por toda, ofreciéndose a sí mismo. Porque la ley sacerdotal constituye sumos sacerdotes a hombres rodeados de debilidad, mas la palabra del juramento, dada después de la promulgación de la ley, al Mashiaj, quien ha sido perfeccionado para siempre”. (Ivrim 7:1-28) Esto quiere decir que el Mashiaj tiene un sacerdocio que no corre por la línea de Aharón, sino por la línea de Malki-Tzédek, consecuentemente el tipo de pecado que él expía no es el tipo de pecado que expía Aharón. Ya de esto hemos hablado. Aharón expía los involuntarios y voluntarios que no sean de muerte. Pero los pecados voluntarios de muerte, penados por karét, Aharón no los puede expiar. Esto solamente lo puede hacer el Mashiaj, el redentor que vendría a Tzión, como está escrito en los profetas. “Un redentor vendrá a Tzión a favor de aquellos de Yaakov que se arrepienten de pecados voluntarios (Peshá-pecados de muerte)”. (Is. 59:20) Segundo: Aclarado esto, la inconsistencia del argumento del Rav Ben Israel es evidente cuando llegamos al tema de la reencarnación. Él afirma que Yeshua no puede ser el Mashiaj porque para la expiación del pecado, hay que recurrir a Aharón y solamente a Aharón. ¿Cómo puede entonces admitir que por medio de la reencarnación, que no tiene nada que ver con Aharón, la persona puede expiar sus pecados? En el caso de Yeshua no sirve porque no es de la familia de Aharón. En el caso de la reencarnación, que tampoco tiene nada que ver con Aharón ¿por qué sí sirve?
  • 6. Como es evidente, se usan pesas y medidas desiguales, es decir, se aplica un principio en un lugar, pero no en otro, porque no conviene a mi argumento. Esto, mis amigos, es contrario a las leyes de interpretación de la Torah. Lurianismo Rav Issac Luria, (Ari'zal) de los místicos de Safed, Israel (siglo 16) enseñaba que todas las almas destinadas para la humanidad fueron creadas en un solo cuerpo compuesto originariamente por Adam HaRishón. En otras palabras, cada órgano y célula del primer hombre, contenían, potencialmente, todas las almas de la humanidad. Si las almas estaban colocadas en la parte superior de Adam, digamos, su cerebro, esas almas eran superiores. Si por el contrario, estaban situadas, digamos en los pies, eran almas inferiores. Por otro lado, cada alma humana es una chispa (“nizaz”) de Adám. El pecado de Adám causó una conmoción y estremecimiento de todas las almas humanas que estaban en su cuerpo y consecuentemente todas las almas, incluso las más elevadas y puras, se contaminaron con el pecado original. Esto produjo que en cada alma que nace, hay un impulso hacia el mal producto del pecado del primer hombre. Tal impulso o tendencia al mal, (yétzer hará – concupiscencia) solamente podrá ser erradicada de raíz con la venida del Mashiaj ben David, quien hará “tikun” o “rectificación moral” de toda la humanidad. Mientras tanto, debido a la mezcla con el mal que todas las almas han experimentado, no pueden retornar a su fuente original, y deben vagar en cuerpos humanos e incluso, en cuerpos inanimados, como las piedras. Si un alma logra elevarse mientras se encuentra en un cuerpo humano y superar todas las tentaciones, al ocurrir la muerte puede ir directamente al Gan Edén. Si por el contrario, no lo puede lograr, entonces debe re-encarnar en otro cuerpo, incluso de un animal o una piedra, para terminar su proceso de purificación y elevación espiritual. Dependiendo del tipo de trasgresión, especialmente las sexuales, así es el tipo de cuerpo donde el alma debe re-encarnar para su purificación. Por ejemplo, una persona que cometió incesto, al morir tendrá que re-encarnar en un animal considerado “impuro”, como el cuervo, el gavilán o el águila, por mencionar algunos. Si cometió adulterio, el alma re-encarnará como un asno. Si es orgullo espiritual, encarna en una abeja. Si la persona fue cruel y abusiva con los pobres, el castigo es encarnar en una vaca. Los “soplones” en un perro. El que engaña a un judío dándole una comida no kasher, encarnará en una hoja de un árbol sacudida por el viento. El que no se lava las manos antes de comer (netilát yadáim) puede encarnar en un río. Según Luria, si la persona encarna en otro cuerpo humano, no tiene conciencia de sus sufrimientos o penas previos. Pero si encarna en un animal, planta o cosa inanimada, por el tiempo que esté encarnado allí recuerda perfectamente su maldad y esto tiene la intención de provocar su arrepentimiento, amén de haberle ayudado a pagar por sus pecados. Además de esto, el concepto de impregnación de las almas forma parte del concepto de “encarnación”.
  • 7. Según Luria y su escuela cabalística, si un alma ha sido purificada pero solamente faltó en algunos deberes religiosos básicos, al morir, debe retornar a la tierra y unirse (impregnarse) en otra alma para elevar la falta que había cometido causando que el hombre que le sirve de cuerpo, cumpla lo que él olvidó. Además, es posible que un alma ya purificada, sea enviada a un cuerpo para ayudar a un alma más débil a superar sus pruebas. Según Luria, el profeta Samuel fue auxiliado en sus labores por el alma elevada de Moshé y de su hermano Aharón. Una persona puede recibir incluso, hasta tres almas al mismo tiempo, siempre y cuando pertenezcan al mismo órgano original de Adam HaRishón, o sea, compatibles. Almas que no provienen de un mismo lugar del cuerpo original de Adám no son compatibles y no pueden impregnarse para este servicio especial. La impregnación de las almas no tiene lugar sino hasta que la persona es mayor de edad según la ley judía (12 años un día las hembras, trece años un día los varones). Mardojai (Mardoqueo) no se postró delante de Hamán porque tenía el alma de Yaakov Avinu, el cual, por haberse postrado ante su hermano, no fue completamente purificado; pero al impregnarse en Mardojai, logró su completa elevación. Cuando el cohen Elí cayó y se desnucó y murió, en realidad estaba redimiendo el alma de Aharón que se le había impregnado por lo referente al pecado del becerro de oro cuya condenación es lapidación. Al morir Elí, se purificó el alma de Aharón. El Mesías contiene el alma completa del primer Adám y también de David, todo lo cual está escondido en el nombre ADAM (Alef-Dalet-Mem), donde la Alef es por Adam. La Dalet por David y la Mem por Mashiaj. ¿Qué pasa si un alma de un varón pasa a un cuerpo femenino? ¿O si un alma de una mujer pasa a un cuerpo masculino? Respuesta cabalística: En el primer caso, la mujer no puede tener hijos. En el segundo caso, el hombre puede tener tendencias homosexuales. Si vienen dos almas, una masculina y otra femenina, la persona puede tener tendencias bisexuales. Para resolver el problema, un alma compatible tiene que venir en ayuda o echar el alma adicional fuera de la persona. ¿Qué pasa si un mal espíritu se impregna del alma de una persona? Hay una posesión demoníaca. En este caso hay que sacar el espíritu inmundo de la persona. Para ello hay que saber invocar el Nombre Sagrado, pronunciar el Salmo 91 y hacer sonar el shofar. De no funcionar nada de eso, hay que combinar el Nombre Sagrado de tal manera que cause la fuerza necesaria para que salga el alma o espíritu inmundo que se ha impregnado de la persona. Tal acción debe hacerse en presencia de un minián. Para proteger el cuerpo de la persona, hay que tener un lugar donde enviar el alma que ha de salir o el espíritu sucio que ha de ser ordenado que salga. Esto es más o menos la posición cabalística luriana. El problema ético de la doctrina Uno de los grandes problemas de la doctrina de la re-encarnación viene dado por sus debilidades éticas.
  • 8. ¿Cómo vamos a ayudar a una persona enferma que sufre, a sanarse, si tal sufrimiento y enfermedad es el medio por el cual se está purificando de sus pecados? ¿Cómo vamos a ayudar a un pobre a salir de su pobreza, si esa es la forma en que está expiando sus pecados pasados? ¿Enseña la Biblia la re-encarnación? Si miramos las Escrituras veremos que ellas no apoyan tales ideas. Lo que la Escritura revela es la expiación por medio del sistema sacrificial establecido por Di-os mismo en la Torah y por medio de su Siervo Justo, así como la doctrina de la resurrección de los muertos. Estas dos cosas, expiación y resurrección son los dos recursos divinamente establecidos a los que el hombre, mientras vive aquí y ahora, responde con gratitud, humildad y arrepentimiento. Sin arrepentimiento no hay remisión de pecados. Y es la resurrección lo que causará que finalmente, los que hayan hecho el bien y buscado la vida y la inmortalidad tenga acceso al árbol de la vida, esto es, a una resurrección de vida; y los que hayan hecho mal y se hayan burlado de la verdad, a una resurrección de condenación y muerte eterna. Dice el profeta Daniel[2]: “La multitud de los que duermen en el polvo de la tierra (la tumba) se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la vergüenza y confusión eterna”. El Salmista, por Rúaj HaKodesh afirma[3]: “No confiéis en príncipes, ni en el hijo del hombre porque no hay en él salvación. Pues sale su aliento (espíritu), y vuelve a la tierra. En ese mismo día perecen todos sus pensamientos”. “Déjame y tomaré fuerzas antes que vaya y deje de ser (perezca espiritualmente)”. Y otros pasukim afirman lo mismo[4]: “Ahora que el niño ha muerto, ¿para qué ayunar? ¿Podré hacerlo volver? Yo voy a él, pero él no volverá a mí”. ”Todos moriremos y seremos como aguas lanzadas a la tierra que no pueden ser recogidas de nuevo”. “Cesa pues, y déjame, para consolarme un poco, antes que me vaya para no volver, a la región de las tinieblas y de las sombras” La esperanza del creyente no es la re-encarnación, ni la trasmigración e impregnación de almas, sino el arrepentimiento y la promesa de la resurrección para vida eterna y paz. Así murieron los grandes líderes de Israel, incluso, en los días posteriores a la conclusión de la profecía, como es evidente en esta cita de Macabeos, que aun cuando no es un libro contado entre los sagrados, refleja la creencia de nuestro pueblo judío desde tiempo antiguo[5]. Cuando el rey Antíoco IV de Siria trata de romper la resistencia espiritual y moral de siete hijos de una misma madre de Israel por medio de la intimidación y la tortura, demandando que renunciaran al monoteísmo y aceptando la cultura y creencias griegas, uno de los jóvenes dijo: “Tú nos privas de la vida presente, pero el Rey del Universo nos resucitará a una vida eterna”. Cuando le tocó el turno al último dijo: “Mis hermanos, después de haber soportado una corta pena, ahora descansan en la esperanza de la vida eterna”. La idea aparece por segunda vez en 2 Mac 7,9.
  • 9. El rey Antíoco IV [Epífanes] de Siria quiere obligar a siete hermanos fieles a la ley judía, por medio de tortura, a abandonar su fe. Al morir el segundo dijo al rey: “Tú nos privas de la vida presente, pero el Rey del mundo a nosotros nos resucitará a una vida eterna”. El séptimo al morir dijo: “Mis hermanos, después de haber soportado una corta pena, gozan ahora de la vida eterna” (2 Mac 7,36). Yeshua y la Reencarnación: Nuestro Santo Maestro habló de la resurrección y la defendió sin mencionar para nada tal cosa como la re- encarnación o impregnación de las almas de los difuntos. El promete la resurrección, no la re-encarnación[6]. “Los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; y los que practicaron lo malo, a resurrección de condenación”. Si los que hicieron lo malo tuvieran acceso a la re-encarnación, el Santo Maestro lo habría dicho, pero no lo hizo, en su lugar menciona solamente la resurrección. Objeción: Pero algunos afirman que Yeshua, indirectamente, dejó abierto el tema de la posibilidad de la re- encarnación cuando habló del profeta Eliyahu (Elías) y Yojanán (Juan el Inmersor). El texto usado afirma[7]: “Y si queréis creerlo, él (Yojanán ben Zekaryah) es el Eliyahu que habría de venir”. Los defensores de la re-encarnación usan esta frase de nuestro Santo Maestro para decir que Yojanán era la re-encarnación del profeta Eliyahu. Pero en realidad no tiene tal significado, sino el que fue dicho desde un principio por el ángel que habló del nacimiento de Yojanán. Esto fue lo que se dijo de Yojanán: “Y él mismo irá delante del Eterno en el poder y la mente espiritual de Eliyahu HaNaví, con esa misión: proclamar que ya es el tiempo…”. En otras palabras, que el espíritu y encomienda profética que le fue dada a Eliyahu, se le daría también a Yojanán, pero no que Yojanán era la encarnación de Eliyahu HaNaví. Esto es confirmado por Yojanán mismo cuando es preguntado, específicamente si era Eliyahu a lo que respondió diciendo: “No”. (Yojanán 1:21). ¿Cómo se explican entonces las palabras del Santo Maestro sobre Yojanán? Es una forma del lenguaje como cuando decimos: “Tiene la misma nariz de su padre”. ¿Qué significa eso? ¿Qué se le ha trasplantado la nariz del padre al hijo y el padre se ha quedado sin nariz? ¡En ninguna manera! Es una forma del lenguaje para hablar del parecido físico entre padre-hijo. Así también el Santo Rebe, para hablar del parecido entre la misión de Eliyahu y Yojanán, usó expresiones del lenguaje, que nada tiene que ver con la idea de la re-encarnación. Esto es evidente también en los escritos de Sus discípulos: Rav Shaul, por ejemplo, en nombre de nuestro Maestro afirma[8]: “Ha sido decretado que el hombre muera una sola vez y luego el juicio”.
  • 10. “Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en humillación resucitará en resplandor., Se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo celestial”. La reencarnación está contra la idea de morir una sola vez sustituyéndola por un ciclo cerrado permanente de muchas muertes, sin parar. Conclusión: La meta de Di-os para el hombre es la redención por medio de un plan de expiación claramente establecido en las Escrituras. La expiación tiene como fin la resurrección de entre los muertos para vida y paz eternas. Es la resurrección la esperanza de los justos. La re-encarnación se opone a la resurrección porque establece que el hombre tenga que vivir y morir cientos de veces para finalmente entrar en un estado de fusión con el “cosmos”, un concepto completamente extraño a la fe bíblica. La re-encarnación es inmoral, porque en la práctica cierra las posibilidades de identificación y ayuda a una persona en su dolor y tragedias sociales, pues de hacerlo, daría al traste con su proceso de purificación[9]. La re-encarnación niega el sistema expiatorio dado por el Eterno mismo en las Escrituras, hace a Di- os mentiroso, porque pretende establecer un programa de expiación y purificación paralelo al de las Escrituras y sin fundamento en ella. La reencarnación presenta una teoría cerrada, sin principio ni fin, un ciclo de vida-muerte-reencarnaciones- muerte-vida-reencarnaciones, que no tiene sentido bíblico. La Biblia nos habla de una historia que se dirige a un final extraordinario, no que somos atrapados en un ciclo interminable que no tiene esperanza alguna. La promesa y esperanza de la resurrección es tan decisiva, que sin ella, ni siquiera lo que vivió, enseñó e hizo por nosotros el Santo Rebe, tiene valor práctico alguno. Solamente la resurrección de los justos abre el camino para la vida eterna.

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