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SECRETARIA DE AGRICULTURA Y     RECURSOS HIDRAULICOS             COMISION DEL  PLAN NACIONAL HIDRAULICO
COMISION DELPLAN NACIONAL HIDRAULICOPresidenteFrancisco Merino RabagoVicepresidenteMario Highland GomezVocal EjecutivoFern...
COMISION DEL PLAN NACIONAL HIDRAULICO                                                                                     ...
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COMISI6N DEL PLAN NACIONAL HIDRAULICO     7.	   Las sequlas y la crisis en la agricultura                                 ...
CUADROS                                                                                                Pag. 1.	 Sequfas de...
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INTRODUCCION    A traves de la historia, las sequias han afectado las principales actividades del hombreocasionando graves...
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ANALISIS HISTORICO DE LAS SEQufAS                                            CAPITULO I                              LAS S...
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Historia de sequias en emxico (1)

  1. 1. ~ SARH ~;1 432~1 . ANALISIS HISTORICO C < 5 ~~ ;C--~~"f DE LAS SEQUIAS EN MEXICO,
  2. 2. SECRETARIA DE AGRICULTURA Y RECURSOS HIDRAULICOS COMISION DEL PLAN NACIONAL HIDRAULICO
  3. 3. COMISION DELPLAN NACIONAL HIDRAULICOPresidenteFrancisco Merino RabagoVicepresidenteMario Highland GomezVocal EjecutivoFernando J. Gonzalez VillarrealVocal SecretarioHumberto Luna NunezDirector General de Planeacion NacionalJaime Sancho y Cervera
  4. 4. COMISION DEL PLAN NACIONAL HIDRAULICO I PRESIDENTE I I VICE PRESIDENTE I I VOCAL EJECUTlVD I COMITE DE COORDINACION I I C.1.0 A COHSEJO CONSULTiVe I I VOCAL SECRETARtO I CENTRO DE INFORMACION I I ASESORIA TECNICA CENTRO DE COMUNICACIDN I I I DIRECCION GENERAL DE PLANEACIDN NACIONAl OlRECCIDN GENERAL DE PLAHEACIDN AEGIONAL I DIRECCION GEN~~ DE DESARROLLO TECHDLDGICO I DIRECCION GENERAL DE ADMINISTRACION I I I I I I I DIA£CCIDN I I I I I I I I I I QIRECCION QIAECCION DIRECCION DIRECCION DIAECCION OlA£CCION OIRtCCIDN DE DE DE LA lONA DIRECCION DE FOAMUlACIDN DIRECCIDN DIRECCION DE LA ZONA DIRECCION DIRECCION DE DE DIRECCION DE DE INVENTAFlIOS PACIFICO ANAlISIS ANAUSIS V DE LA lONA DE LA ZONA GOLFO Y DE DE RANSFERENCIA PROCEDIMIEN DE SERVICIOS DE AGUA NORTE v NORTE CENTRO DE TOS Y SOCIALES ECONOMIC as V SUELO VEAIFICACION CENTRO SURESTE INVESTIGACION CAPACITACION TECNOLOGIA NOAMAS FINANZAS AOMINISTAA TI vos DEl PLAN(J1
  5. 5. r>;--~r.,.,-~.~ .. .. _.~ -~ ~"O~ L~!,,,~ :.~: ri bL!~ t{;~ Lie. Guadalupe Castorena Lie. Elena Sanchez Mora Dr. Enrique Floreseano M. Guillermo Padillo Rios Ing. Luis Rodriguez Viqueira ANALISIS HISTORICO DE LAS SEQUIAS EN MEXICO documentaclon de la COMISION DEL PLAN NACIONAL HIDRAULICOLa coordinacion y revision final de este estudio estuvo a cargo del DR. ENRIQUE FLORES­CANO. Por parte de la Cornlslon del Plan Nacional Hidraulico, la coordinacion estuvo a cargodel ING. JAIME SANCHO y CERVERA, Director General de Planeacion Nacional.
  6. 6. IN D ICE Pag. INTRODUCCION 13CAPITULO I LAS SEOUIAS EN EL MEXICO ANTIGUO por Lie. Elena Sanchez Mora 15 1. Cronologfa, extensi6n y duraci6n 15 2. Efectos 16 3. Prevenci6n de las sequias en el area central. . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . 17 4. Prevenci6n de las sequias en el area maya 18 5. Prevenci6n de las sequias mediante obras hidrauiicas. fertilizantes y sistemas de almacenamiento 20CAPITULO II LAS SEOUIAS EN LAS ECONOMIAS PREINDUSTRIALES: EL CASO DE NUEVA ESPANA (1521-1821) por Dr. Enrique Floreseano M. . ,............................. 21 1. Cronologia, frecuencia, extension e intensidad de las sequfas 22 2. Consecuencias econornicas 25 3. De la politica de abastos a la critlca polltlca del monopolio y el lati ­ fundio 35CAPITULO III LAS SEOUIAS EN LA EPOCA MODERNA (1822·1910) Guillermo Padilla Rios e Ing. Luis Rodriguez Viqueira . 39 1. Clastficacion 39 2. Efectos 41CAPITULO IV LAS SEOUIAS EN EL SIGLO XX (1910-1977) Lie. Guadalupe Castorena 46 1. Cronologfa y clasificacion 46 2. Efectos en la produccion agrfcola 48 3. Efectos en la ganaderfa 59 4. Efectos sociales 62 5. Repercusiones pollticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63 6. Algunas acciones del Estado para aliviar el efecto de las sequias .... 63 9
  7. 7. COMISI6N DEL PLAN NACIONAL HIDRAULICO 7. Las sequlas y la crisis en la agricultura 64 Notas 70 APENDICES 1. Sequfas registradas en la epoca prehispanlca 73 2. Sequfas registradas en la Ciudad de Mextco y el Valle de Mexico. 1521-1821 79 3. Sequfas registradas en el Obispado de Mlchoacan, 1655-1800...... 93 4. Sequfas registradas en la Republica Mexicana, 1822-1910 . . . . . . . . . . .. 103 5. Sequfas regfstradas en la Republica Mexicana, 1917-1977 12310
  8. 8. CUADROS Pag. 1. Sequfas de mayor duraci6n. 23 2. Correlaci6n entre los rnaxirnos ciclicos de los precios del rnaiz y las sequias 24 3. Fanegas de rnaiz vendidas en la alh6ndiga de la Ciudad de Mexico en los aries de bue­ nas y malas cosechas. 26 4. Diferencias estacionales en los precios del rnaiz (arios no afectados por crisis agrico­ las). 28 5. Valor en pesos de los diezmos recaudados en el Arzobispado de Mexico y en los Obis­ pados de Puebla, Valladolid, Oaxaca, Guadalajara y Durango (1770-1790). 29 6. Sequias entre 1822 y 1910. 40 7. Sequfas por Estados agrupados en las regiones propuestas por Carrillo Arronte (1817­ 1910). 42 8. Producci6n agricola entre 1877 y 1908. 44 9. Cronologia de las sequias ocurridas en Mexico y en el mundo. 4710. Clasificaci6n de las sequias, sequn su intensidad, (1910-1977). 4811. Recurrencia de las sequias en los estados de la Republica Mexicana. 4912. Producci6n y superficie cosechada de seis grupos de productos agricolas, 1925. 5113. Producci6n y superficie cosechada de seis grupos de productos agrfcolas, 1935. 5214. Producci6n y superficie cosechada de seis grupos de productos agricolas, 1957. 5315. Producci6n y superficie cosechada de seis grupos de productos agricolas, 1960. 5416. Producci6n y superficie cosechada de seis grupos de productos agricolas, 1962. 5517. Producci6n y superficie cosechada de seis grupos de productos agricolas, 1969. 5618. Producci6n y superficie cosechada de seis grupos de productos agricoJas, 1977. 5719. Afios en que la ganaderia fue afectada por la sequia. 6120. Ritmos de crecimiento en la superficie cosechada y en el valor de la producci6n agricola (1965-1975). 65 11
  9. 9. r COMISION DEL PLAN NACIONAL HIDRAULICO 21. Tasas de crecimiento promedio anual en la producci6n, superficie cosechada y ren­ dimiento de maiz, frijol y trigo (1960-1974). 66 22. Importaciones totales de algunos productos aqricolas y participaci6n de las importa ­ ciones en la producci6n interna total de esos productos (1965-1975). 67 23. Agricultura y comercio exterior (1960-1975). 68 24. Indice de precios agrfcolas e indices generales de precios (1965-1975). 69 12
  10. 10. INTRODUCCION A traves de la historia, las sequias han afectado las principales actividades del hombreocasionando graves darios a las cosechas, al ganado y a otras actividades economicas. Debido al mayor grado de aprovechami ento que los recursos hidraulicos tienen tanto enMexico como en el mundo, los efectos de las sequias se han dejado sentir con mayor inten­sidad y frecuencia en los ultirnos arios. No obstante la magnitud de los darios que causan las sequias en el mundo, la investiga­cion, el estudio y conocimiento acerca de elias son inferiores en cornparaclon con otros feno­menos naturales que originan desastres. La falta de un mejor conocimiento de las sequias nopermite elaborar programas y acciones concretas encarnlnadas, por un lado, a mitigar sus efec­tos y, por otro, a prestar auxilio oportuno a los afectados. EI lnteres por el estudio de los cambios clirnaticos y sus efectos ha aumentado en losuitirnos aries, pero generalmente desde enfoques tecnicos que suelen minimizar el impacto deestos fenornenos sobre la economia y la sociedad. Hasta la fecha, no se ha realizado un es­tudio que anal ice las repercusiones de las se quias. sobre todo en la agricultura y en la vidade los campesinos, quienes son los mas afectados. Un aspecto de gran importancia para conocer la influencia de un fenorneno en las actlvi­dades humanas, es el estudio retrospectivo de sus efectos. Por tal motivo, se lnlclo una in­vestiqacion historica de las sequias en Mexico que, si bien no es exhaustiva, ha permitidoidentificar las manifestaciones mas extremas de estos fenornenos y los principales efectosque han tenido a traves de la historia del pais. Esta investiqacion abarca cuatro perfodos de la historia del pais: el periodo prehispanico,que comprende de el ana 1000 d.C. hasta la Conquista: la epoca colonial, de 1521 a 1821; elsiglo XIX, que abarca de 1822 a 1910; y final mente, el siglo XX, que comprende de 1910 hasta1977.5e recurrio a las mejores fuentes de informacion disponibles para cada uno de los perledos, y cabe mencionar que se dio un mayor enfasis al area central del pais, principal menteal Valle de Mexico, ya que sobre ella se encontro mayor informacion. 13
  11. 11. INTRODUCCION A traves de la historia, las sequfas han afectado las principales actividades del hombreocasionando graves dartos a las cosechas, al ganado y a otras actividades econornlcas. Debido al mayor grado de aprovechamiento que los recursos hidraulicos tienen tanto enMexico como en el mundo, los efectos de las sequfas se han dejado sentir con mayor inten­sidad y frecuencia en los ultirnos anos. No obstante la magnitud de los darios que causan las sequias en el mundo, la investiga­cion, el estudio y conocimiento ace rca de elias son inferiores en cornparacion con otros feno­menos naturales que originan desastres. La falta de un mejor conocimiento de las sequias nopermite elaborar programas y acciones concretas encaminadas, por un lado, a mitigar sus efec­tos y, por otro, a prestar auxilio oportuno a los afectados. EI lnteres por el estudio de los cambios clirnaticos y sus efectos ha aumentado en losultirnos afios, pero general mente desde enfoques tecnicos que suelen minimizar el impacto deestos fenornenos sobre la economfa y la sociedad. Hasta la fecha, no se ha realizado un es­tudio que anal ice las repercusiones de las se quias, sobre todo en la agricultura y en la vidade los campesinos, quienes son los mas afectados. Un aspecto de gran importancia para conocer la influencia de un Ienorneno en las activi­dades humanas, es el estudio retrospectivo de sus efectos. Por tal motivo, se inicio una in­vestlqaclon historica de las sequias en Mexico que, si bien no es exhaustiva, ha permitidoidentificar las manifestaciones mas extremas de estos fenornenos y los principales efectosque han tenido a traves de la historia del pais. Esta lnvestiqaclon abarca cuatro periodos de la historia del pais: el periodo prehtspanlco,que comprende de el afio 1000 d.C. hasta la Conquista; la epoca colonial, de 1521 a 1821; elsiglo XIX, que abarca de 1822 a 1910; y final mente, el siglo XX, que comprende de 1910 hasta1977. Se recurrio a las mejores fuentes de informacion disponibles para cada uno de los perfodos. y cabe mencionar que se dio un mayor enfasis al area central del pais, principalmenteal Valle de Mexico, ya que sobre ella se en contra mayor informacion. 13
  12. 12. ANALISIS HISTORICO DE LAS SEQufAS CAPITULO I LAS SEOUIAS EN EL MEXICO ANTIGUaAun cuando la informaci6n disponible no permite fijar con exactitud la recurrencia, extensi6ny caracterfsticas que tuvieron las sequias en esta epoca, los datos colectados indican queocurrieron con frecuencia y que sus efectos fueron devastadores en la economia agricola delos pueblos prehispanicos.Importa destacar que la dependencia de los agricultores prehispanicos del Valle de Mexico conrespecto al maiz, mas las caracteristicas propias de esta planta y las condiciones climatol6­gicas de la regi6n, hacian de la agricultura una actividad extremadamente debll ante las se­quias y heladas, dos fen6menos caracterfsticos de esta zona C).1. Cronologia, extension y duracionEI Valle de Mexico ofrece la mayor acumulaci6n de datos disponibles lI. en tanto que la in­formaci6n sobre otras regiones es muy escasa 0 confusa. Por ello, no puede tenerse una ideaclara de la extensi6n geografica de las sequi as en esta epoca, ni sefialar si fueron locales 0generales. Por ejemplo: sobre la sequia registrada hacia 1064 s610 se cuenta con el dato deque ocurri6 en Coatepec; la de 1287, en Otlaltepec; y la de 1328, en el lugar Ilamado "EIPefiolcillo". situado entre los barrios de Mexico y Santiago. Las sequias de 1460 a 1514 seregistraron en la ciudad de Mexico; las de 1347 y 1448, en Chalco. La sequia de 1502, enCocollan, Mexico y Atenchicalcan. La sequia de 1450 se registr6 en el mayor nurnero de lu­gares, pero todos ellos, como en los casos anteriores, se encuentran en el Valle de Mexico.Finalmente. la sequia registrada entre 1500 a. C. y 300 d. C. se extendi6 en todo el Valle, es­pecialmente en el area de Teotihuacan.Fuera del Valle de Mexico s610 se han encontrado referencias ados sequias: la de 1052 queafect6 a Tula y sus alrededores; Rosaura Hernandez apunta que "en -la epoca del fin de Tula yde las migraciones chichimecas, la sequia debe haber abarcado una zona extensa, ya que todaslas tribus peregrinantes recuerdan haber salido de su lugar de origen... buscando mejorestierras donde establecerse" (); Alva Ixtlix6chitl seriala que el motivo de estos desplazamien­tos "fue generalmente la seca y esterilidad de la tierra" (). La otra sequia se registr6 en elsiglo XII y parece haber abarcado la zona que hoy se conoce como el Bajio.De las sequias de 1064, del siglo XII y de los arios 1287, 1448 Y 1514, no se encontraron da­tos relativos a su duraci6n; sobre las otras, aunque se mencionan fechas, los datos impiden es­tablecer una duraci6n exacta. EI caso mas impreciso es el de la sequia comprendida entre1500 a. C. y 300 d. C., ya que las fuentes que la citan s610 dicen que tuvo una larga dura­ci6n. Acerca de la sequia de 1328, la fuente dice que los mexicas estuvieron cuatro ariesen el lugar Ilamado "EI Peiiolcillo" y que ahi todo estaba seco; por esa informaci6n se de­dujo que la sequia ocurri6 durante los cuatro afios que los mexicas permanecieron en esesitio. En cuanto a la sequia de 1332, Chimalpahin menciona dos afios durante los cuales noIIovi6 en Coyoacan, y cuatro en los que no lIovi6 en Chalco, pero su redacci6n es un tantoobscura n. Un estudio conternporaneo, aunque no menciona su fuente, dice que cuando losmexicas estuvieron en Coyoacan sufrieron una sequia de cuatro afios (). la cual pod ria coin­cidir quizas con la que menciona la fuente anterior.La sequia de 1502 fue localizada por la informaci6n que proporcionan tres fuentes, pero cadauna de las cuales Ie asigna una duraci6n diferente. Los Anales de Cuauhtitlan dan a enten­der que la sequia dur6 hasta cuatro aries II: Sahagun dice claramente que no lIovi6 durantetres afios (). y Clavijero habla de la sequedad de dos afios (). 15
  13. 13. COMISION DEL PLAN NACIONAL HIDMULICOUn ejemplo mas de los problemas que presenta el registro cronol6gico de las sequfas en estaepoca es. la sequfa de 1460. de la cual s610 se dice: "en este afio llovio fuego" CO). Con res­pecto a la sequfa de 1347. Chimalpahin hace referencia expresa a cuatro aries en que no 110­vi6 ("l. pero no se encontr6 otra fuente que corroborara esta informaci6n.Finalmente existieron dos sequfas de las cuales se confrontaron datos poco claros contenidosen las cr6nicas estudiadas recientemente. Tal es el caso de la sequfa de 1052. de la cual Her­nandez. citando a Alva Ixtlix6chitl, dice que los toltecas la sufrieron durante 26 afios y explicaa continuaci6n que este es un nurnero por excelencia rnaqico (2 veces 13) C). La sequfa de1450 esta sefialada en varias fuentes: EI C6dice Ramfrez situa esta sequfa en el afio 1454 yen los dos siguientes l"I. 0 sea que Ie da una duraci6n de tres aries. Diego Duran sigue estamisma fuente l"): Torquemada es un tanto mas vago, ya que menciona tres arios en que nohubo cosecha por causa de la sequfa, y un cuarto ario "muy avieso" ["]. Clavijero dice que en1450 no hubo cosecha por falta de agua; anade que en 1451 el tiempo fue "adverso" y queen el siguiente hubo hambre C"). Castillo Farreras, basandose en el C6dice en Cruz, da clara­mente la cifra de tres aries "I.2. EfectosSi se acepta que el registro cronol6gico de Ias sequfas es muy incierto y que las citadas enlos textos fueron seguramente las mas rigu rosas 0 de efectos mas considerables, es posi­ble tener una idea de la importancia de este fen6meno por sus efectos econ6micos, socialesy politicos. Fuentes indfgenas y cr6nicas antiguas sefialan que en esos afios en que "lIovfafuego", 0 no habfa suficiente precipitaci6n pluvial, se perdfan las cosechas de rnaiz. bajaba elnivel de la laguna, las chinampas quedaban encalladas en la tierra y los cultivos y cosechasse reducfan. Cuando la sequia se prolongaba por dos 0 mas afios, no habla simiente parasiembras y estos efectos se aumentaban y multiplicaban. La perdida parcial 0 total de lascosechas producia escasez, agotamiento de las reservas acumuladas en los graneros familia­res y estatales, y, en los casos mas graves, hambre.En los afios de sequia, las autoridades de los pueblos del Valle de Mexico disponian diversasmedidas para combatir sus efectos. Se prahi bra sacar rnaiz fuera del Valle de Mexico "so penade la vida" l"J. se rnandaba traer el mismo grano de otras provincias: "de Totonacapan se trafaa cuestas el rnaiz. porque habfa mucha harnbre" C"); en otros cases, los habitantes recurrfana otros alimentos: "echaban mana de las ralces de los tulares., pescado blanco, ranas y ca­rnarones de la gran laguna" ().En los casos de sequia severa, las fuentes indican que los efectos eran desastrosos, sobretodo para la poblaci6n de mas recursos, como los macehuales, quienes eran la mayorfa. So­bre la sequia registrada entre 1450 y 1454 S6 dice "que IIeg6 a tanto la penuria, que se ven­dfan los unos a los otros, por precio de maiz" n. Sahagun recogi6 esta informaci6n: "y (cuando acontecfa la dicha hambre, entonces se vendian por esclavos muchos pobres, hombres "y mujeres, y compraban los ricos que tenian muchas provisiones allegadas" (").Cuando el hambre afectaba amplios sectores de la poblacion campesina, grandes contingen­tes emigraban hacia los lugares donde la sequfa no se habfa manifestado: "viendo el rei la : Imortandad que avia ... dioles licencia y permiso, para que pudieran salir del reino, a buscarque comer ... y de esta vez dizen que salieron muchos que nunca mas bolvieron" (). Algu­nas fuentes mencionan tarnbien la aparici6n de epidemias y enfermedades como consecuenciadel hambre: "ernpezo la gente a desfallecer y a andar marchita y flaca con la hambre que pa­decfan y otras enferrnaron. comiendo cosas contrarias a la salud" CTLa sequia. adernas de afectar a la agricultura, que era la base de la economfa prehispanlca,tambien interrumpfa otras actividades importantes de esas sociedades. como la guerra. Cla­vijero dice que "en el tiempo que se hacia la guerra a la republica de Tlaxcala, se padeci6hambre en algunas provincias del imperio mexicano. ocasionada por la sequedad de 2 aries ...al afio siguiente ... se logr6 una buena cosecha y, libres ya de las angustias del hambre, sa­1ieron las tropas mexicanas a la guerra con tra Cuahuternallan ... " C). I 116
  14. 14. ANALISIS HISTORICO DE LAS SEQUIASPuede afirmarse que, a pesar de la escasa informacion acumulada, las sequias afectaban qra­vemente a las poblaciones prehispanicas. puesto que golpeaban el centro mismo de su sus­tento: la agricultura de granos. Por ello: sin duda, estas sociedades crearon una ciencia. laastronomia, dedicada a estudiar las relaciones entre los Ienomenos meteorclcqicos y el ci­cio aqrico}a: asimismo desarrollaron estrategias concretas para disminuir los efectos de lassequias: calendario agricola, obras hidraulic as. sistemas de cultivo por chinampas y terrazasirrigadas y sistemas de almacenamiento.3. Prevenci6n de las sequias en el area cen tralAstronomia, astrologia, sistemas calendarico s. ceremonias y practicas maqicas y religiosas,todos estos saberes y rituales estaban inti mamente ligados entre sl y a su vez estrecharnen­te relacionados con el cicio agricola y, por 10 tanto, con las sequias.EI estudio y observacion de los astros nacio de la necesidad de descubrir las tases. requlari­dades y rompimientos del cicio agricola ("). Palerm agrega: " ... Ia clase sacerdotal y la reli­gion estuvieron intimamente conectadas desde un principio con la agricultura. EI calendario,con usos ceremoniales y rnaqicos eminentes, como en todas partes, nacio tarnbien de la ne­cesidad de establecer el paso de las estaciones, los periodos de siembra, de cosecha, deIluvias y de sequia" (").La astronomia tenia funciones bien determinadas y formaba una sola rama con la astrologia.La importancia de la astronomia-astrologia en la vida de los mexicas se desprende de lasfuentes y codices. Castillo Farreras menciona que en el Cod ice Mendocino, al enumerarse lasdistintas ocupaciones, se encuentra la de "el que conoce el curso de los astros". Agrega elmismo autor que "el escrutinio e interpretacion del movlmiento aparente de los astros fuelabor exclusiva de los tlamatinime, es decir, los que ven, los que se dedican a observar elcurso y el proceder ordenado del cielo ... Ouienes observan como cae el ario, como sigue sucamino la cuenta de los destinos y los dias ".En r elacion con la agricultura, los tlamatinime tenian la funclon de coordinadores de las la­bores agricolas de la comunidad. Es decir, aunque el agricultor sabia cuando debia realizar ca­da una de las faenas agricolas, carecia de los conocimientos necesarios para sincronizar susactividades con el resto de la sociedad. Asi, el sacerdote fijaba con exactitud los dias del ario.y daba al campesino como puntos de referencias las festividades que se repetian invariable­mente ("). He aqui un ejemplo de como los aztecas aplicaron este calendario ritual:"La sucesion mensual de las fiestas establecidas por el calendario ritual giraba en torno albrote y crecimiento de la planta divina. EI T onalarnatl empezaba con las labores que pr epara­ban la siembra del maiz y terminaba en otorio con la cosecha. En la fiesta del primer mes,dedicada a las deidades del aqua, se pide a Tlaloc y Chalchiuhtlicue que las lIuvias sean co­piosas y puntuales; la del segundo rne s. consagrada a Xipe Totec, era la solemne ceremoniade la siembra del rnaiz: en la del cuarto se daba gracias por la germinaci6n de las sernillas:en la del quinto se agradecia a Tezcatlipoca y a Huitzilopochtli el comienzo de la tempera­da de lluvia: la de Xilomen que cae en el octavo mes era la fiesta del rnaiz tierno; en la delnoveno la comunidad expresaba al dios solar su gratitud por la fertilidad; la del undecirnomes era la de Ochpaniztli, fiesta de la cosecha que se celebraba en honor de Tlazolteot!" C),En relaci6n con las sequias, se sabe que habian ciertos signos calendaricos que las simboli­azban. Como tal Ienomeno habia acontecido en el pasado, se creta que, al volver ese mismosigno del calendario, se repetiria. Tal es el caso de Tochtli, que los toltecas recordaron arnar­gamente, pues en 7 Tochtli sufrieron hambre durante 7 arios, (). Dice Sahagun que antes queIlegase Tochtli, al que se temia mucho por el hambre, todos procuraban juntar y esconder en suscasas muchas provisiones para emplearlas en tiernpo de hambre, ("), Del mismo modo, el sirn­bolo pedernal estaba asociado a la esterilidad y a la sequia (). Una de las sequias ocurri­das bajo este signo fue la de 7 pedernal (1460); otra, la de 9 pedernal (1448).Por otro lado, en los Anales de Cuauhtitlan se dice como Ouetzalcoatl, convertido en estr e­Iia sequn la leyenda, se identificaba con diversos signos y como se tenia registrado cada cuan­ 17
  15. 15. r COMISION DEL PLAN NACIONAL HIDRAULICO do resplandecia su estrella. disparando sus rayos y mostrando su enojo. Por ejemplo. si caia en el sirnbolo de la lluvia, "flecha la Iluvia y no llovera": y si caia en el del agua. "todo se se­ ca", (l. Por ello eran venerados cada uno de los signos en que aparecia la estrella. Munoz Camargo dice que los cometas se concebian como malas sefiales: de mortandad, gue­ rra, hambre y otras calamidades l"). Como derivaci6n del culto a los astros y en especial al sol. apareci6 un culto dedicado a los cuatro rumbos del universo, en el cual cada direcci6n tenia adscrito un dios patrono, un sig­ no calendarico. un arbol. un animal y un color. cuya combinaci6n jugaba un papel importante en la adivinaci6n. "EI rnetodo consistia en combinar los colores. el numero y la fecha 0 signa calendarico. La principal deidad ilustrada representaba tal vez el aspecto sobre el cual se preguntaba; por ejemplo, si era una pregunta referente a las lluvias, se representaba a Tlaloc con los colores y los atributos de otros dioses ... " l"). Munoz Camargo menciona tarnbien que se "tornaban cosas y las com ian y bebian para con elias adivinar". EI mismo autor narra que cuando habia gran sequia se reunia una muchedum­ bre en alqun monte, en un dia sefialado, para cazar. Cuando obtenian una presa, Ie sacaban el coraz6n y luego los intestinos. Si hallaban en ellos yerbas verdes 0 granos de rnaiz 0 fri­ jol, decian que habria un mal afio y hambre ("). Dentro del cicio agricola se hacian tambien diversas ceremonias relacionadas con las se­ quias. Asl, al principio de la primavera se pedia agua para los sembrados que aun eran pe­ quefios: cuando ya estaban algo crecidos. en el mes de mayo, que era un mes que solia ser falto de aqua, se pedia por la conservaci6n de la cosecha. Duran dice que la fiesta celebrada en el mes de mayo se Ilamaba toxcatl, que significa "cosa seca y que influia sequedad" I"). En diciembre, cuando solia llover. se hacian ceremonias y ruegos para que no fuera a dejar de llover en el tiempo de la siembra I"). EI dios Tlaloc era el propiciador de las lluvias: vivia en un monte muy alto donde se formaban las lluvias: en su labor era ayudado por otros dio­ ses pequenos. los tlaloques ("). Cuando ocurri6 la gran sequia de 1454, Moctewma orden6 celebrar la fiesta dedicada a los dioses sustentadores del cielo para "aplacar la gran seca y esterilidad del tiernpo. para que viniese el verano y las aguas" (C). Sahagun cuenta que en el primer mes del ari o, que comenzaba en febrero, se celebraba una fiesta en la que se sacrificaban muchos nifios en las cumbres de los montes con el fin de honrar a los dioses del agua para que diesen lIuvias. "Cuando lIevaban a los nines a rnatar. si lloraban y echaban muchas laqrimas. aleqrabanse . .. porque tomaban pron6sticos de que ha­ bian de tener mucha agua ese ario" ("). Munoz Camargo menciona otra ceremonia para el tiempo seco, la cual consistia en grandes ayunos y penitencias y en una procesi6n de "gran cantidad de perros pelones que se ofre­ clan en sacrificio al dios de las aquas". Menciona tarnbien Camargo que decian los sacerdotes que, "aunque no Iloviese, si porfiaban, tenia que Ilover y entonces hacian sus ceremonias ... con mayor eficacia y fervor" ("). 4. Prevenci6n de las sequias en el area maya L6pez de Cogolludo. en su Historia de Yucatan, dice que antes de la Ilegada de los esparioles los indios ternan libros de corteza de arbol en los que pintaban la cuenta de las querras, inun­ daciones, huracanes, hambres y otros sucesos ("); sin embargo. estos libros no han Ilegado hasta nosotros. En el Popol Vuh hay un pasaje que narra c6mo las tribus que habian de po­ blar Yucatan hicieron un alto en su peregrinaci6n para esperar la salida del sol; pero. al apa­ recer este, "en seguida se seco la superficie a causa del sol" ("): esta narraci6n parece estar mas cerca de la leyenda que de la historia. Aunque no se ha encontrado alqun registro historico sobre sequias ocurridas en el area maya. puede deducirse la importancia de su presencia nor su constante rnenclon en los libros profe­ 18
  16. 16. ANALISIS HISTORICO DE LAS SEQUiASticos. En estos, los simbolos que indicaban las sequlas eran las cuerdas y la figura de un perrososteniendo antorchas encendidas en sus patas delanteras y cola, 0 bien en Chac con antor­chas en ambas manos (").Tanto en los mayas como en los mexicas hubo una estrecha relaci6n entre la astronomia. laastrologia, el calendario, la religi6n, las ceremonias rituales y la agricultura. En la civiliza­ci6n maya, Alberto Ruz analiza esta relaci6n y sus implicaciones sociales. "En una civilizaci6nesencialmente agricola en la que el sustento del hombre dependia en ultima instancia de lascondiciones atrnosfericas. una religi6n, que contaba con la ayuda de la astronomia y el calenda­rio, tenia que alcanzar un dominio ilimitado. EI sacerdote no s610 predecfa 10 que las obser­vaciones del cielo realmente anunciaban, sino que cre6 una verdadera astrologfa que tam­bien se tomaba en cuenta para todos los actos de la vida, empezando con las diferentes fa­ses de la agricultura" l"l.Acerca de la relaci6n astronomia-astrologia dice Erick Thompson que la astronornia era, en lacultura maya, la mana derecha de la astroloqia: ambas se fundian en la funci6n adivinatoria delcalendario. Hablar de profecias pod ria Ilevar a pensar en la importancia del tiempo futuro; perolos mayas estaban mas interesados en el tiernpo pasado, pues tertian la creencia de que lahistoria se repetia luego de haberse cumplido largos periodos de 260 aries. cuando los in­flujos divinos volvfan a estar en un mismo punta de equilibrio. De esta manera, si un sa­cerdote averiguaba que habia ocurrido en el decurso anterior de un determinado katun, es­taria en condiciones de saber 10 que ocurri ria al repetirse dicho katun: (un cicio 0 baktumequivalia a 144,000 dias 6 a 20 katunes; un katun a 7,200 dias 6 20 tunes; un tun a 360 dias6 18 uinales; un uinal a 20 dias 6 20 kines).Los mayas concibieron las divisiones del tiempo como pesos que cargaban los dioses a travesde la eternidad. La mala 0 buena fortuna de un ario dependia del aspecto benefico 0 male­volo del dios cargador de un dia, mes 0 ana; asi, la carga de un afio podia ser de sequia y lade otro de buenas cosechas. De alii la necesidad de ritos expiatorios y de alii tarnbien ladependencia del pueblo respecto de los conocimientos especializados del sacerdote ("). Porla cuenta de afios, el campesino sabla cuando tenia que rezar, esperar el aqua. sembrar l").Adernas de los Chacs, dioses de la Iluvia, el dios Itzam Na, quien moraba en el cielo, enviabalas Iluvias a la tierra. Este mismo dios, en su aspecto de Itzam Na tul. podia detener las lIu­vias provocando la sequia. En la gran ceremonia que se hacia en tiempo de sequia denomi­nada Chachac, cuyo significado era Ilamar a los Chacs, y en la que participaba toda la comu­nidad masculina, se amarraba un joven a cada una de las patas de un altar; estos muchachosrepresentaban a las ranas. intimamente relacionadas con los Chacs, pues anunciaban las Ilu­vias con su croar; del mismo modo, los chicos imitaban el croar de las ranas para atraer laIluvia. Un tipo de rana pequefia y negra lIamada uo, simbolizaba la resistencia del hombrecontra las fuerzas rnaleflcas de la sequia l").En el mes de Mae. la gente mas vieja ha cla una fiesta a los Chacs e Itzam Na, y dias anteslIevaban a cabo la ceremonia de "rnatar el fuego", consistente en destruir el fuego producidopor la quema de corazones de animales con los cantaros de agua de los Chacs ("). En estafiesta se celebraba un rito, el cual consist! a en untar con lodo fresco de un cenote el primerescal6n de una estructura, con la idea de que el lodo del cenote atraerla el agua.Con la adoraci6n de los Chacs se unian el sacerdote, el noble y el campesino, pues la sequiaafectaba a todos y era causa de angustia general. "La jerarquia -dice Thompson- necesitabaconciliarse al campesino, en cuyo trabajo y sustento se apoyaba el regimen"; los jefes y sa­cerdotes apeiaban al esfuerzo cornun para propiciar a los dioses de la Iluvia y asegurar la pros­peridad colectiva, que era una condici6n de la estabilidad politica. En cuanto al campesino,este dependia por completo de su cosecha, de alii que los ritos de invocaci6n a los Chacsfueran considerados vitales por la gran rnasa de campesinos. Entre otros ritos propiciatoriosse menciona tarnbien el culto al cenote que era una petici6n de Iluvia y que consistfa en arro­jar victirnas al Cenote de Chichen ltza (J. 19
  17. 17. r COMISION DEL PLAN NACIONAL HIDRAULICO 5. Prevenci6n de las sequias mediante obras hidraulicas, fertilizantes y sistemas de almacena­ miento Por su regimen de liuvias. la cuenca del Valle de Mexico presenta ciertas caracteristicas des­ favorables para la agricultura basada en el cultivo del maiz C"). Dichas desventajas obligaron a los pobladores de esta region a crear obras materiales, adernas de las ceremonias religio­ sas. dirigidas a disminuir los efectos de las sequias y del clima. La preciprtacion pluvial centro del Valle se concentraba en una sola estaci6n de IIuvias, que era muy irregular. La irrc;ularidad de las Iluvias resultaba especialmente cntlca con respecto del comienzo de 13 estacion. y se volvia angustiosa por combinarse con las heladas (). "De ­ bido a que el maiz es oriqinario de regiones de menor altitud con re specto a la cuenca de Me ­ xico, este tiene poca resistencia contra las heladas y es particularmente vulnerable en las fa­ ses crjtlcas de la germinaci6n y en la formaci6n de la espiqa, dos fases en las que los re­ querimientos de humedad son muy altos.. De ahi que, una estaci6n de Iluvias tar dia y he­ !adas tempranas resultaban fatales para la cosecha de maiz" ("}. En otras palabras, si las siern ­ bras se hacian en el cornienzo de la estaci6n de Iluvias, se presentaba el riesgo de enfren­ tarse a una sequia que destruia los sembr adios: pero si las siembras se retrasaban, el ries­ go eran las heladas (l Este problema era agudo especial mente en el centro y norte de la cuenca, donde la precipita ­ cion era menor y mas irregular que en el sur y donde adernas el manto del suelo tendia a erosionarse a las Iluvias torrenciales, por 10 que perdia su capacidad de retenci6n de hu­ medad C). Todo 10 anterior habla sobre un medio natural que hacia indispensable el manejo del agua para practicar la agricultura C). Los pobladores antiguos del Valle idearon y pusieron en prac ­ tica diversos sistemas hidr aulicos para combatir los efectos de su medio natural, como 10 han probado los estudios que se resumen a continuacion. 5.1. Tipos de obras hidraulicas utilizadas en la agricultura del Valle de Mexico 5.1.1 Riego de terrazas con aguas de manantial. Eran sistemas de irr iqacion relativamente pequenos, basados en el aprovechamiento de manantiales permanentes situados en 10 alto de las montarias. Alii el agua se captaba mediante un canal principal, conduciendose a tr aves de una red de distribuci6n de pequerios canales hacia las terrazas de cultivo, y final mente hacia caudales mayores. Parte de este sistema 10 constituian tarnbien los acueductos, que salva ban los grandes desniveles de terreno, y las pr esas de almacenamiento. Muchos de los cana­ les y depositos se impermeabilizaban con estuco calicanto. 5.1.2 Riego de rio en Ilanura. Eran sistemas mayores de irr iqacion. que utilizaban los rios permanentes y semi-permanentes para regar la superficie Ilana no cubierta por lagos, median ­ te presas, canales de desviaci6n y extensas redes de acequias. 5.1.3 Chinampas. Era un tipo de cultivo basado en los sistemas hidraulicos localizados en la zona lacustre, caracterizado por su mayor complejidad y por ser uno de los cultivos mas pro­ ductivos. Para su funcionamiento las chinampas requerian un constante aprovisionamiento de agua y una red de diques y canales para controlar el nivel del agua. De acuerdo con su tee­ nica constructiva se han distinguido dos tipos de chinampas: las de lagunas adentro, construi­ das en un medio lacustre mediante acarreo de tierra para formar parcelas sobre armazones de estacas apoyadas en el fondo del lago; y las de tierra adentro, construidas en un medio te­ rrestre mediante la apertura de canales para conducir agua C~). Este complejo sistema hidrau ­ lico permiti6 la agricultura intensiva, es decir, la maxima utilizaci6n de los recursos natura­ les disponibles. 5.2. Fertilizantes Sequn Sherburn Cook, poco despues del periodo de maxima poblaci6n del Valle de Mexico, en el siglo XV y principios del XVI, ocurri6 un profundo cambio en las condiciones del suelo, el 20
  18. 18. ANALISIS HISTORICO DE LAS SEQUiASel cual redujo su capacidad de conservaci6n del agua C"). Sanders afirma, por el contrario, quegran parte de la erosi6n se inici6 en el periodo colonial, debido, entre otras causas, a la substi­tuci6n de la coa por el arado y a la introducci6n del ganado ("].Sea como fuere, 10 cierto es que los antiguos mexicanos acudieron a diversos medios paramantener y restaurar la fertilidad del suelo. Una de estas tecnicas fue el usa de fertilizantes.La terminologfa aqro-hidraulica prehispanlca nahuatl habla del usa de excrementos, tanto deanimales (de guajolote, rnurcie laqo, izcuintlel. como humanos y vegetales, empleados como fer­tilizantes en). En el area de chinampas, la fertilizaci6n se hacia mediante la vegetaci6n acuati­ca y la tierra obtenida del fondo del lago.5.3. Sistemas de AlmacenamientoAdernas de las practices adivinatorias basadas en la astronornla, y de las obras hidraulicas.los pueblos mesoamericanos desarrollaron otros sistemas que no ternan como fin la previsi6nde las sequias. ni tampoco evitar que estas malograran las cosechas, sino que estaban diri­gidas a atenuar sus efectos sobre la poblaci6n. Nos referimos al almacenamiento de subsisten­cias, principal mente de cereales, en prevision de posibles sequias.EI Estado disponia de graneros con el objeto de socorrer las necesidades del pueblo cuandoel hambre se presentaba. La base de este almacenamiento eran los productos tributados porlos pueblos sometidos (). Por otro [ado, "los templos y los sacerdotes parecen haber asumi­do, desde sus comienzos, un cometido de seguridad 0 prevision comunal. Los excedentes delas cosechas fueron almacenados en epocas mas tardias no s610 para subvenir las necesida­des del culto y de los sacerdotes y sus sirvientes, sino tarnbien en previsi6n de malas cose­chas" (<J). CAPITULO II LAS SEOUIAS EN LAS ECONOMIAS PREINDUSTRIALES: EL CASO DE NUEVA ESPANA (1521-1821 rEn las antiguas sociedades preindustriales la economia y la vida entera de la poblaci6n gira­ban alrededor de la agricultura. La producci6n agricola dirigia el desarrollo econ6mico, or­ganizaba el territorio y establecfa las relaciones sociales entre los hombres del campo y laspoblaciones urbanas. A su vez, la producci6n agricola estaba determinada por la extensi6n detierra bajo cultivo y por la fuerza de traba]o dedicado a su explotaci6n (04). En la Nueva Es­pana de los siglos XVI-XVIII se repiten estas caracteristicas generales de las sociedades detipo antiguo, pero con variantes y modalidades especfficas que conviene destacar.La hacienda, el rancho y las propiedades comunales practicaban una econornia extensiva, unaagricultura cuyo rendimiento estaba determinado por el area cultivada. En el caso de las ha­ciendas y ranchos propiedad de espanoles, criollos 0 mestizos, el limite del area bajo cultivo10 establecfa la disponibilidad de brazos; en el caso de las propiedades comunales indiqe­nas, la extensi6n del fundo legal. En ambos casos el nurnero de brazos empleados en la explo­taci6n, definia el volumen de la producci6n agricola. 10 que explica la polftica de haceridadosy rancheros para atraer a una parte de los indigenas hacia sus propiedades, en calidad de peo­nes acasillados 0 permanentes, dejando el resto en sus propias comunidades, como reserva(trabajadores eventuales) para las epocas de siembra, escarda, deshierbe 0 cosecha. En ellargo plazo. la producci6n agricola de Nueva Espana aument6 por la progresiva colonizaci6ninterna del territorio, y por la explotaci6n forzada y extensiva de la fuerza de trabajo indigena,a la que se agreg6 en los siglos XVII y XVIII el grupo de las castas. que no tuvo. como los iri­dios, derecho a tierras de propiedad comunal. Estos factores, mas que el incremento en 1;.5 .,}Cl~: Para Ta localizaci6n de las sequias en 1a zona del Bajio se rccibi6 la colaboracion de Lyd ia Espinosa, a quien sc agradcce.i.su ayuda. "- ,
  19. 19. COMISION DEL PLAN NACIONAL HmRAULICOrendimientos de la tierra 0 el aumento en I a productividad de la mana de obra (aspectos has­ta la fecha muy poco 0 nada estudiados), p arecen haber sido los determinantes en el desarro­llo agricola de Nueva Espana a 10 largo de tres siglos.Pero en el corto plazo, cuando el volumen de la producci6n agricola estaba estrictamente se­rialado por la extensi6n del area sembrada y por los brazos dedicados a cuidarla, la magnitudde la cosecha la decidfan las fluctuaciones del clirna: la lIegada a tiempo 0 retardada de lasIluvias de primavera y verano. la presencia 0 no de heladas y granizadas, 0 la irrupci6n deprolongados periodos de sequia. La conjugaci6n feliz 0 desafortunada de estos factores "extra­econ6micos" producia una cosecha abundante. media 0 deficitaria. No hace mucho. cuandohistoriadores, economistas y agr6nomos desconocfan la frecuencia. intensidad y efectos deestos fen6menos sobre la producci6n agricola, les asignaron un papel "coyuntura!", epis6dico.sin consecuencias significativas en la econornia de las antiguas sociedades. Sin embargo, lapublicaci6n de los estudios de Ernest Labrousse sobre las fluctuaciones de la producci6nagricola de Francia (~), mostr6 la importancia capital de la desigualdad en las cosechas y enlos precios, originada por la intromisi6n de factores meteorol6gicos y clirnaticos en la produc­ci6n de las sociedades preindustriales. La aplicaci6n de tecnlcas estadisticas y cuantitativaspermiti6 construir largas series de precios y de producci6n agricola que, expresadas en qra­ficas, mostraron un comportamiento cicllco del movimiento de la producci6n y de los precios.Es decir, cada diez anos como prornedlo, la producci6n agricola iniciaba un movimiento de as­censo, alcanzaba una cuspide y volvia a caer, para recomenzar el mismo movimiento con ma­yor 0 menor intensidad. Lo mismo se observ6 que ocurria en el movimiento de los preciosde los productos agricolas ltrtqo. cebada, centeno), perc a la inversa: cuando el volumen dela cosecha lIegaba a su punto mas bajo los precios subian. y al contra rio, cuando habia unabuena cosecha, expresada en la magnitud de la producci6n, los precios de los cereales des­cendian a los niveles mas bajos.La desigualdad en las cosechas, provocada por la intervenci6n regular de facto res climatol6gi­cos, es hoy un hecho comprobado por la mayorfa de los estudios acerca de las sociedadespreindustriales en la Europa continental I"). En el caso de Mexico, la escasa investigaci6n de­dicada a la producci6n y a los precios agricolas de la epoca colonial ha mostrado, sin lugar adudas, la presencia del mismo cicio agricola observado en Europa y la intervenci6n de losfacto res cllrnatlcos en la variaci6n del volumen de las cosechas ("). EI siguiente analisis de las sequias, uno de los fen6menos climatol6gicos mas influyentes en la agricultura rnexicana. ofrece la oportunidad de hacer una evaluaci6n mas precisa sobre la intervenci6n de estos factores en la econom Ia y en la sociedad de la epoca colonial. 1. Cronologia, frecuencia, extension e intensidad de las sequias Para evaluar la significaci6n y efecto de las sequias se requiere establecer su recurrencia temporal. las zonas qeoqraficas que afect6 y la fuerza 0 intensidad de su presencia en per io­ dos y areas especificas. Tarea indispensable y preliminar, pero imposible de realizar con ri­ gor. dado el estado actual de los conocimientos. Con excepci6n del cuadro cronol6gico de la situaci6n agricola y de los precios en el Valle de Mexico, que public6 Charles Gibson ("), y de los estudios ya citados sobre la producci6n y los precios del rnaiz C;ll), se carece de estu­ dios hist6ricos acerca de las sequias. En los APENDICES II y III se han agrupado todos los da­ tos colectados sobre la presencia de las se quias en la epoca colonial, aunque s610 son abun­ dantes y representativos los registros de las sequias en el Valle de Mexico. Los registros de las mismas en el Bajio apenas cubren el periodo 1661-1785 y seguramente 5610 dan cuenta de las mas severas. Sobre el resto de las regiones de Nueva Espana no hay estudios fundados en series de producci6n 0 precios que permitan una recolecci6n amplia y continua de la se­ quia. De ahl pues que no existe una cronologia fundada y rigurosa que de cuenta de la recu­ rrencia temporal de las sequlas. Mas aun, no axiste un registro adecuado de la sequia en el territorio de Nueva Espana, que permita estudiar su concentraci6n geografico-temporal. Tam­ poco podemos conocer hoy con exactitud la duraci6n de las sequias, ni la intensidad 0 qra­ vedad que tuvieron. pues sobre esto las fuentes utilizadas aportan apreciaciones muy vagas.22
  20. 20. ANALISIS HISTORICO DE LAS SEQUiASTomando en cuenta estas limitaciones, las consideraciones siguientes sobre la frecuencia, ex­tensi6n e intensidad de las sequias tienen una base poco firme y deberan ser verificadas, ysobre todo ampliadas por la investigaci6n futura.1.1 Cronologia y frecuencia de las sequiasEn los APENDICES II y III de esta obra se anotaron cronol6gicamente las sequias registradasen tres siglos (de 1521 a 1821). Los datos reunidos prueban la presencia de 88 sequias, delas cuales 13 corresponden al periodo 1521-1600, 25 al siglo XVII y 50 al periodo que va de1701 a 1821. Dada la informaci6n disponibl e, este aumento progresivo en el ruirnero de se­quias puede ser resultado del nurnero mayor de datos y estudios que se .lenen sobre losdos ultlrnos siglos del vlrreinato.En el siglo XVI s610 las decadas de 1520-29 y 1560-69 no registraron sequias. en tanto que enlos period os de 1570-79 y 1580-89 se presentan dos sequias en cada uno de ellos. y en la de­cada de 1590-99 se registran cinco sequias.En el siglo XVII, en todas las decadas, menos la de 1600-09, se registra la presencia de se­qulas. Las decadas de 1630-39, 1650-59 Y 1670-79 s610 muestran la presencia de una sequia:en la de 1680-89 ocurren dos: en las de 1610-19, 1620-29 Y 1640-49 se presentan tr es: cuatro enla de 1660-69; y seis en la de 1690-99.En los 122 aries comprendidos entre 1700-1821, en todos los decenios se registran sequias.La decada 1750-59 es la mejor Iibrada, con una sequfa, asi como las de 1710-19, 1730-39 Y 1810­21, que s610 yen aparecer la sequia dos veces. Entre 1740 y 1749 ocurren tres sequfas, cua­tro en 1720-29,1780-89 Y 1970-99, cinco en la decada de 1760-69 y nueve en las decades de1770-79 y 1800-09.o sea que las decadas frecuentemente afectadas por la sequia fueron las siguientes: 1610-19 3 1660-69 4 1590-99 5 1690-99 6 1620-29 3 1720-29 4 1660-69 5 1770-79 9 1640-49 3 1780-89 4 1700-09 5 1801-09 9 1740-49 3 1790-99 4 1760-69 5Otra manera de apreciar la frecuencia y los efectos de las sequias es distinguir la secuen­cia en que se presentaron: unas ocurrieron aisladas, otras en forma alternativa y otras de ma­nera consecutiva. Estas ultimas eran muy temidas, pues sus efectos acumulativos solian cau­sar daiios tremendos en la poblaci6n desvalida del campo y la ciudad, para quienes sl un anamalo era terrible, dos, tres a mas seguidos significaban el desastre. De las sequias registradasen el periodo 1521-1821, las siguientes aparecen encadenadas durante dos 0 mas afios en elValle de Mexico y el interior del virreinato. Cuadro 1. Sequias de mayor duraci6n Sequfas Sequfas Sequfas consecutivas de dos arios consecutivas de tres alios consecutivas de cuatro y mas alios 1551-52 1597-98-99 1691-92-93-94-95-96 1620-21 1616-17 -18 (Bajfo) 1641-42 1701-02-03 1798-99-1800-01-02 1667-68 1725-26-27 (Yucatan) (Coahuila) 1746-47 1775·76-77 (Coahuila) 1804-05-06-07-08-09-10 1780-81 (Bajio) 1778-79-80 (CoahUila) 1784-85 1808-09-10 (General) 23
  21. 21. COMISION DEL PLAN NACIONAL HIDRAULICOLos datos anteriores son insuficientes para estudiar el ritmo y la periodicidad de las s equias,uno de los temas que mas ha preocupado a los investigadores Cl Se necesitaria una seriede registros mas completos de las sequias en los siglos XVI y XVII, para observar su regula­ridad y los ciclos 0 perfodos en que se presentaron. Sin embargo, el anal isis de una serie ho­rnoqeriea y continua de precios del maiz en el periodo 1708-1810, mostr o la presencia de ci­clos de precios cad a diez arios en promedio C), coronados por una punta ciclica de altos pre­cios que denominamos crisis, la cual presenta la siguiente corr elacron con las sequias ano­tadas en los APEIJDICES II Y Iii. Cuadro 2. Correlacion entre los maximos ciclicos de los precios del maiz y las sequias. Cicio de precios de rnaiz Ano del maximo nivel Sequias de precios registrado Cicio incomplete. 1708-11 1710 1708 Sequia en el Bajio 1711 Sequia Valle de Mexico Cicio i. 1720-27 1724-25 1725 Sequia Yucatan Cicio II, 1727-36 1730-37 1727 Sequia Yucatan Cicio 111,1736-44 1741-42 1739 Sequia Ballo Cicio IV, 1744-54 1740-50 1746-47 Sequia Bajio 1749 Sequia Centro, Bajio, Norte Cicio V, 1754-65 1759-60 Cicio VI, 1765-78 1772 1770-72 Sequia Centro y Bajio Cicio VII, 1778-84 1782 1780-81-82 Sequia Centro y Bajio Cicio VIII, 1784-91 1785-86 1784-85 Sequia Centro, Bajio, Norte Cicio IX. 1792-1804 1801-02 1801-02 Sequia Centro, Norte Cicio X, 1804-13 1810-11 1808-09-10 Sequia Centro, Bajio, Norte En la mayo ria de los casos en que el cicio de precios de maiz Ilega a su nivel mas alto, se registra la presencia de una sequia en el mismo ano 0 en los inmediatamente anteriores. Esta corr elacion esta ratificada por la informacion cualitativa que proporcionan las cronicas. efe­ mer ides y gacetas de la epoca, en donde se asienta que el origen de la escasez y carestia de cereales fueron las sequias. las heladas 0 una cornbinacion de ambos fenorneno s. como es el caso de las crisis agricolas de 1749-50, 1771-72 Y 1785-86. 1.2 Extension de las sequias Delimitar el area geografica afectada por las sequias es aun mas dtficil Las fuentes utiliza­ das en esta investiqaclon solo dieron datos abundantes sobre el Valle de Mexico en el periodo considerado, y acerca del Bajio en los arios 1661-1785. Sabre el norte y el sureste del pais s610 existen datos aislados que informan sobre casos de sequias en Coahuila y Yucatan. EI co­ nocimiento preciso de las zonas mas afectadas por las sequias 10 dar a en el futuro la investi­ qacion en los archivos, particularmente de los libros de diezmos que registran la produccion agricola e indican las causas de la disrninucion 0 aumento en su volumen. Por 10 pronto se pueden utilizar los resultados de la Investlqacion acerca de la extension de las sequias en ei siglo XX, para hacer algunas deducciones. EI estudio realizado por los inge­ nieros Jaime Sancho y Cervera y David Per ez-Cavilan Arias, sobre las sequias en los ulti­ mos anos C), seriala que las regiones que presentan una mayor var iacion en la pr ecipltacion pluvial anual y reciben menos cantidad de aqua. son las mas expuestas a las sequias. Un ana­ lisis estadistico de estas variables llevo a la conclusion de que las zonas mas propensas a las sequias son la Peninsula de Baja California, el norte de Coahuila y el area rnontariosa de Nuevo Leon y San Luis POtOSI. Las regiones menos expuestas resultaron ser la porcion sur de Sinaloa, el centro del pais y el sureste, incluyendo la Peninsula de Yucatan En medio de24
  22. 22. ANALISIS HISTORICO DE LAS SEQUIASlas zonas mas y menos propensas a las sequfas, esta el Altiplano Central del Norte, la costade Sonora, el area de las Sierras Madres y Yucatan. Las regiones mas expuestas correspondena las zonas clasiflcadas como ar idas 0 semiar.das. que abarcan una area muy extensa del pais.En otras palabras, las regiones mas propensas cubren una de las partes mas extensas del te­rritorio naciona I.Los datos colectados para el estudio de las sequias en la colonia serialan una incidencia fre­cuente de ese [enorneno en la Peninsula de Yucatan y el Valle de Mexico, durante el siglo XVI.En el XVII, la mayor parte de la informacion se refiere al Valle de Mexico, aunque en la se­gunda mitad del siglo se registra la presencia de una decena de sequias en el Bajio. En estazona fue muy intensa y frecuente la sequia en la decada de 1690, donde se observan seisaries de sequia consecutiva (1691-96). En el siglo XVIII otra vez la informacion se concentraen el Valle de Mexico, perc se registran pe riodos de sequia consecutiva en Yucatan (1725-27),en el Bajio (1767-73) y Coahuila (1775-77, 1798-1802 Y 1805-10).Las" sequias mas desastrosas fueron aquellas que afectaron slrnultaneamente a las zonas decereales: los Valles de Mexico, Puebla-Tlaxcala, el Bajio y partes del occidente (Nueva Gali­cia) y el norte. Las sequias de 1624,1692, 1740, 1750, 1785 Y 1807-10, por su extension e in­tensidad, provocaron crisis agricolas genera les. Puede observarse que, en varias de estas gran­des crisis, los efectos de las sequias se incrementaban por la presencia de heladas simul­tane as. como en 1749 y 1785.1.3 Intensidad de las sequiasLa intensidad 0 clasiflcacton de las sequia s por su gravedad, se mide. en la epoca contem­poranea, por la mayor 0 menor disrninucion en la precipltacion en relacion con la precipita­cion media que se ha establecido mediante la observacion de largos periodos, por la reduc­cion en las cosec has que provoca y por el area que afecta. Para la epoca colonial no es posi­ble hacer estas clasificaciones porque no hay datos sobre la precipitacion anual ni sobre elvolumen anual de la producclon, aunque es ta se puede obtener en los libros de diezmos, queproporcionan el volumen anual de las canti dades diezmadas por los pueblos n. La unicaforma de apreciar hoy la mayor 0 menor severidad de las sequfas la ofrece el anal isis delarea afectada y los efectos econornicos y sociales provocados por elias.2. Consecuencias economicasLos estudios hlstoricos y las investigacione conternporaneas sobre las sequias han probadoque estas tienen como causa una disrninucio n en la prectpltacton pluvial, que a su vez es COn­secuencia de perturbaciones en la circulaclon del aire en la atmosfera. Es decir, tienen unorigen clirnatoloqico sobre el cual no interviene el hombre, ni el sistema socioeconornico enque se halla inserto. Pero si bien las sequfas son desencadenadas por facto res externos alhombre, las mismas ocurren y se desarrollan en un medio social que ha establecido una deter­minada relacion con el medio natural, en una interaccion compleja y constante en la que elmedio natural es modificado por la organizaci6n social. al mismo tiempo que esta se adaptay modifica sequn la influencia del medio natural. Ni duda cabe que el estudio de las sequiasabarca una parte "natural", una clirnatica y una meteoroloqica: perc su cornprension cabal solola puede aportar el estudio combinado de los factores chmaticos que la originan y el analtsisde las estructuras econornicas, sociales y culturales que la transforman en un f enorneno so­cial. La desigualdad en las cosechas, resultado mayor de las sequfas y de las variaciones eli­rnaticas. adquiere una dimension, una siqnificacion y una intensidad diferentes sequn afectea sociedades antiguas, precapitalistas 0 industriales. En las paqinas que siguen se tratar a demostrar como un fenorneno originado por los "designios del cielo", como decfan los novohis­panos, se transforma en un fenorneno social, en un resultado de la estructura agraria, del sis­tema econornico. de las relaciones de clase y del sistema politico. 25
  23. 23. r COMISION DEL PLAN NACIONAL HIDRAULICO 2.1 La desigualdad en las cosechas y sus efectos sobre el mercado, la oferta, la demanda y los precios del rnaiz La desigualdad en las cosec has era resultado del cicio fatal que, desde los orfgenes de la agricultura, agobiaba a los hombres que vivian del fruto anual de la tierra: la sucesicn de aries de Iluvias abundantes y regulares que producfan buenas cosechas, alterada por otros en los cuales la falta de Iluvias, las heladas 0 el granizo esterilizaban los campos. Esta recu­ rrencia inexorable de los afios de "vacas gordas" seguidos por los afios de "vacas flacas" era tarnblen el problema mayor de los agricultores de Nueva Espana. Durante toda la epoca colo­ nial, agricultores, gobernantes y escritores no dejaban de repetir frases como estas: "hasta el dia nos hallamos entre estos dos terribles escollos: si la cose­ cha de maiz es escasa, todo es Ilanto, hambre, miseria y carestia general de todos los efectos comestibles, y aun de los de otras especies. .. y si la cosecha es abundantfsima ... el importante gremio de labradores sufre notable quebranto por 10 muy barato a que tiene que vender el maiz" (H). En otras palabras, el primer efecto del cicio agricola era, en el caso de los afios de buena cose­ cha, el incremento de la oferta de productos en los mercados y la caida de los precios. En el caso opuesto, cuando "el ario venia malo", la oferta de los productos agricolas se redu­ cia de inmediato y en la misma medida aumentaban los precios. Aries de cosechas abundantes significan en Mexico, como en todas partes, aries de precios bajos. Asi 10 prueban los afios de 1727-28, 1735-36, 1743-45, Y sobre todo, los afios excepcio ­ nalmente prodiqos de 1763-66. Pero al contrario de 10 observado en Europa en la misma epo­ ca, la abundancia y los precios bajos no provocaban un aumento en las ventas de maiz en el mercado principal de granos de la Ciudad de Mexico, la alhondiqa, sino al contrario, una re­ duccion. EI CUADRO 3 muestra esta desigua Idad entre las cantidades de rnaiz vendidas en aries de buenas y malas cosechas. Cuadro 3. Fanegas de maiz vendidas en la alh6ndiga de la ciudad de Mexico en los anos de buenas y malas cosechas. Aiios de buenas cosec has Alios de malas cosec has Diferencia Alio Fanegas Afio Fanegas 1763 35,280 1741 129,232 1764 36,416 1742 119,065 1765 43,441 1771 111,360 1766 41,610 1772 114,200 1767 25,478 1773 118,976 1784 37,859 1796 110,144 Media arltrnetlca: 36,680 Media arltmetica: 17,162 80,482 Fuente: Florescano, E. Precios del rnaiz y crisis agrlcolas, p. 89. Pero el hecho de que en tiempos de escasez se vendiera en la alhondiqa tres 0 cuatro veces mas de 10 que se vendia en aries de abundancia, no significaba que los habitantes de la ciu­ dad prefirieran comprar mas maiz en los aries de precios mas altos. Esas disparidades ex­ presan fenornenos estructurales en el consumo, en la oferta y en la demanda de rnaiz, que se agudizaban en tiempos de crisis. 26
  24. 24. r ANALISIS HISTORICO DE LAS SEQUIAS Dos hechos denunciaban el aiio bueno en la Ciudad de Mexico: el arribo de pequeiias pero constantes cantidades de maiz, y la reducci6n en las ventas en la alh6ndiga. Aun antes de que Ilegara el maiz a la ciudad, la buena cosecha producia la caida subita en la demanda y la reducci6n brutal en las ventas. La explicaci6n de este para violento en las ventas la encon­ tramos en la estructura de la propiedad que gobernaba a la poblaci6n indigena, en los pegu­ jaleros, arrendatarios y propietarios de parcel as minimas que habitaban la ciudad, que de pro­ ductores y consumidores de su propio maiz en los aries de cosecha abundante, se convertian en simples y desesperados compradores en los aries de mal as cosechas. En los aries de buena cosecha, al mismo tiempo que el indigena y los pequeiios cultivadores dejaban de comprar maiz en el mercado urbano, este se saturaba de grana abundante y ba­ rato. En esos aries. las necesidades largamente reprimidas, la euforia de las "vacas gordas" y la carencia de almacenes, empujaban al indigena y a la mayo ria de los pequefios cultiva ­ dores a la venta inmediata de gran parte de 10 cosechado, guardando apenas 10 indispensa ­ ble para el consumo y la simiente del pr6ximo afio. Y era esta pequeria producci6n, multipli ­ cada por el nurnero de los cultivadores y la abundancia de la cosecha, la que primero Ilega­ ba a los patios de la alhondiqa y hacia bajar los precios del maiz en los mercados urbanos. Las "vacas gordas" del indigena, del pequefio agricultor, de los pobres de las ciudades, eran pues las "vacas flacas" de los grandes y medianos agricultores, de los "reqatones" y especu ­ ladores. Pero no por mucho tiemepo, pues a los buenos afios seguian los malos, y entonces todo beneficiaba al gran propietario, a los especuladores y acaparadores. Cuando las cosec has eran abundantes, los precios bajos y las ventas minimas, los grandes ha­ cendados almacenaban el grana en las trojes colosales que habian edificado para resistir los afios de precios viles, como ellos lIamaban a los de precios bajos. Si los afios buenos conti ­ nuaban, los hacendados, criollos, mestizos y espaiioles en su mayorfa, hacfan oir sus voces pro­ clamando su ruina, perc no vendian el rnaiz acumulado sino en cantidades reducidas. Final­ mente lIegaban los aiios de cosechas mediocres 0 pesirnas, el tiempo en que los hacendados "experimentan alqun alivio" y podian "vender sus frutos a precios extraordinarios". Entonces cuando las sequias. las heladas u otras catastrofes azotaban los maizales, cuando el indigena, el pequeiio agricultor y los pobres de la ciudad agotaban sus reservas, cuando el maiz falta­ ba en los mercados urbanos y los precios y la demanda subian a gran velocidad, entonces se abrian las trojes de las grandes haciendas y el maiz comenzaba a fluir hacia las ciudades, muy rapido si los precios eran altos, lentamente si el alza era gradual. Tal era el juego de la oferta, la demanda y el consume de rnaiz en los afios de buenas y malas cosechas. Su indi­ cador mas fiel es el movimiento de los precios. EI movimiento en los precios del rnalz en la alh6ndiga de la Ciudad de Mexico sigue el mo­ vimiento estacional en la cosecha y reitera con fidelidad las caracteristicas de la oferta, la demanda y el consumo descritas arriba. En los afios de buena cosecha, que se recogia a fina­ les de octubre y durante todo el mes de novlernbre, los precios descendian abruptamente en noviembre, rnantenlendose bajos hasta marzo; en abril-mayo, meses en que la mayorfa de los pequefios y medianos cultivadores veian agotarse progresivamente sus reservas, se iniciaba un perfodo de ascenso gradual en los precios, que duraba hasta octubre. En aries de mala co­ secha, el ascenso en los precios comenzaba desde el mismo mes de noviembre y alcanzaba su punta mas alto en los meses de agosto, septiembre y octubre. Es decir que aun en los casos de afios de buena cosecha el movimiento estacional en los precios del rnaiz era poco equitativo para los consumidores pobres, pues los meses de precios bajos (noviembre-marzo) suman cinco, contra siete de precios altos (abril-octubrel. Pero en la realidad el movimiento estacional era aun mas inequitativo si consideramos que en la epoca de precios bajos los po­ bres de la ciudad y la mayorfa de los pegujaleros, pequefios cultivadores, arrendatarios eran vendedores, mientras que en la epoca de precios altos pasaban a ser compradores. EI sig­ nificado profundo de las variaciones estacionales en los precios solo se puede apreciar cuan­ do se comparan sus niveles en los perfodos de bajos y altos precios (CUADRO 4). 27
  25. 25. COMISION DEL PLAN NACIONAL HIDRAULICO Cuadro 4. Diferencias estacionales en los precios del maiz (Anos no afectados por crisis agricolas) Precia media men­ Precia media men­ Diferencia absaluta DiferenciaAfros sual mas bajo. sual mas alta. en reales/fanega. relativa % Fluctuaci6n esta cional minima1762-63 9 10.6 1.16 121765-66 8 9.33 1.33 161778·79 10 12 2 20 F1uctuaci6n estacional media1767-68 9.83 12.66 2.83 281783-84 10.16 13.33 3.17 311777-78 7.50 10 10 33 Fluctuaci6n estacional. maxima1766-67 9 12.5 3.50 381779-80 12 17 5 411775-76 11.16 18 6.84 61 Fuente: Fuente: Florescano, E. Precios del maiz y crisis agricolas, p. 102 En los arios de fluctuaci6n estacional minima el precio de la fanega de rnaiz aumentaba el 12% y hasta el 20% (diferencia porcentual del precio medio mensual mas bajo con el precio medio mensual mas alto); del 26% al 36% en los afios de fluctuaci6n media; y de 38% a 610,0 en los casos de maxima fluctuaci6n. Si en lugar de comparar el precio medio del mes mas bajo del afio con el mas alto, se relacionara el precio mas bajo del afio con el mas alto, las diferencias sedan mayores. Y fueron precisamente estas variaciones extremas, estas di­ ferencias absolutas entre el minimo y maximo estacional. las que padeci6 la poblaci6n en aque­ lIa epoca. Sin embargo, para el prop6sito aqui perseguido, las diferencias sefialadas ilustran suftcienternente la gran desigualdad en los precios que provocaba el movimiento estacional en las cosechas.Constitufan pues variaciones anuales muy acentuadas cuyos efectos, la desigualdad en los pre­cios, golpeaban a todos los consumidores, pero eran mas agudas a medida que se descend faen la escala de los ingresos. EI consumidor de ingresos altos y medios podia contrarrestary hasta eliminar la desigualdad estacional en los precios comprando mas mafz en el perfodode precios bajos. Es 10 que hacfan los propietarios de haciendas que no producfan cereales,quienes compraban en los meses siguientes el mafz destinado a sus trabajadores. As! tam­bien hacfan los duefios de tocinerlas y otros habitantes de la ciudad que requerian grandes can­tidades de mafz para el alimento y engorda de sus animales. Es 10 que podfa hacer el con­sumidor de ingreso medio para evitar las compras en el perfodo de altos precios. Era, en fin,la practica constante (prohibida por decenas de bandos, pero nunca erradicada) de los es­peculadores, "trajineros" y "reqatone s". que desde noviembre a rnarzo incrementaban suscompras en el campo y en la alh6ndiga para revender despues, Sin embargo, para los indiqenas. para las castas y esparioles miserables, para la mayoria de los consumidores en la ciudad, la desigualdad estacional en los precios era una fatalidad sin escapatoria posible. Ni aun en arios de cosecha abundantepodfan almacenar reservas para li­ brar la cuesta de los altos precios. Para todo el "cornun" de la ciudad los bajos precios de noviembre-marzo eran un respiro; la segunda mitad del afio, una pesadilla C"J, 2.2 La desigualdad en las cosec has y sus efectos sobre los propietarios y cultivadores EI ciclo implacable de alzas y baias en el volumen de la producci6n agrfcola generaba una dis­ minuci6n regional 0 general en las cosechas, 0 en SLi fase contraria, un aumento regional o general en el volumen de la produccion, sin embargo estas variaciones no afectaban de la28
  26. 26. II ANALISIS HISTORICO DE LAS SEQuiAS misma manera a los propietarios y cultivadores de la tierra. La desigualdad en las cosec has ampliaba sus efectos al intervenir la desigualdad en el reparto de la tierra, de la riqueza, del credito. de los recursos tecnicos y la situaci6n politica de los afectados. 2.2.1 Los receptores del diezmo ante la desigualdad en las cosec has La Iglesia, en su calidad de receptora de los diezmos agricolas, fue la instituci6n rnayormen­ te beneficiada por las fluctuaciones estacionales, ciclicas y de larga duraci6n de las cosec has y los precios. Este privilegio proporcion6 a la Iglesia ingresos mas constantes y altos, sin arriesgar nada en la aventura agricola. Arios buenos 0 malos, la Iglesia percibia el 10 por cien­ to de la producci6n bruta. EI diezmo afectaba a todos los productos de la tierra y debra pagarse sin descuento de "si­ miente, ni renta. n: otro gasto alquno": es decir, era un impuesto que gravaba a la producci6n bruta. En la lJueva Espana pagaban el diezmo todos los agricultores y ganaderos espariole s, criollos y mestizos, as! como los cleriqos y las 6rdenes religiosas que tenian propiedades. A los indios se les exent6 del pago del diezmo porque ya pagaban el tributo. pero luego fueron obligados a pagar el diezmo de los cultivos y crianzas europeas, manteniendose la excepci6n para lcs productos de la tierra (rnaiz. frijol. chile, etc.). La Iglesia tenia asegurada una renta fija, que no tenia ninqun agricultor, la cual adernas crecia en las epocas de mala cosecha y de crisis agricola. En esos aries. aun cuando el volu­ men de la cosecha disminuia considerablemente, esta reducci6n era mas que compensada por el altisimo precio que alcanzaban los granos en el mercado. Muy diferente, en cambro. era la situaci6n del productor indigena y de los pequerios. medianos y grandes cultivadores, pues todos tertian que deducir, de la magra cosecha obtenida, la simiente del ario proximo. el grano dedicado a la alimentaci6n familiar, el correspondiente a la alimentaci6n de los tr a­ bajadores y animales de carga y tracci6n y el 10 por ciento para el colector del diezmo. Es de­ cir, en tanto que todos los dernas propietarios y cultivadores de la tierra veian reducirse 0 es­ fumarse los excedentes para la venta. y aun los granos indispensables para la subsistencia, la Iglesia percibia la decirna parte de la producci6n total bruta en el ana en que sus precios eran mas altos. Esta parte se convertia en ventas, intercambios y alimentos para los miembros de la Iglesia que, a los precios del mercado, significaban una ganancia importante. En los ultirnos 30 aries del virreinato, sacudidos por frecuentes crisis y carestia del malz. la Iglesia incremento sus ingresos por concepto de diezmos (ver CUADRO 5). Cuadro 5. Valor en pesos de los diezmos recaudados en el Arzobispado de Mexico y en los Obispados de Puebla, Valladolid, Oaxaca. Guadalajara y Durango, (1770·1790). Ano Valor Ano Valor 1770 633,166" 1781 1728,283 1771 1193,852 1782 1737,150 1772 1197,994 1783 1820,484 1773 1252,655 1784 1824,445 1774 1241,805 1785 1825,707 1775 1263,487 1786 1934,476 1776 1282,202 1787 1931,122 1T17 1397,330 1788 1754,312 1778 1465,538 1789 1917,899 ~{ 1779 1518,917 1790 1039,946 1780 1642,650 .. No incluye las recaudaciones de Mexico, Oaxaca, Guada­ lajara y Durango. ;,,, No incluye las recaudaciones de Puebla, Valladolid. y Durango. Fuente: Florescano, E. Origen y desarrollo de los problemas agrarios de Mexico. p. 69. 29
  27. 27. COMISION DEL PLAN NACIONAL HIDRAULICO2.2.2 EI gran propietario ante la desigualdad en las cosechas.Como todos los propietarios de la tierra, el gran hacendado y los latifundistas que habian aparado extensas propiedades se habian habituado aver lIegar los afios portadores de cosec!abundantes, seguidos de los que solo daban cosec has magras. Pero los grandes propierios idearon una economia y una estrategia que les permitia enfrentar los vaivenes deproducci6n y sacar provecho de la regularidad del cicio agricola: disponian de tierras extesisimas, generalmente de varias calidades (de rleqo, de temporal, de pastoreo), con recurs.naturales multiples (rios. manantiales, bosques. canteras). que dedi caban a un policultivo (rigido a la autosuficiencia y a impedir las c ornoras en el mercado, todo 10 cual apoyaba ,concentraci6n en uno 0 dos cultivos comerciales (maiz y trigo), destinados al mercado. Er:como ha dicho Kula para el caso de Polonia, un policultivo al servicio de un monocultivo ccmercia! ("). De esta manera, al mismo tiempo que los hacendados aseguraban la existenci.de un excedente para la venta, evitaban, mediante la autosuficiencia, la compra de bienes erel mercado y obtenfan una venta estable que contrarrestaba las bruscas fluctuaciones en IEcosecha, en los precios y en la demanda.A la seguridad que les proporcionaba la poseslon de tierras extensas, fertlles y estrateqica­mente situadas en las cercanias de los centros de consumo (capitales administrativas, cen­tros mineros y ciudades medianasJ. los grandes hacendados agregaron un antidoto para losaries de buenas cosechas, precios bajos y demanda reducida: la construcci6n de grandes tro­jes donde guardar los granos y esperar la lIegada de los precios altos. Estas costosas cons­trucciones sirvieron para sacar el mejor pr ovecho del movimiento estacional y cicltco en lascosec has y en los pr ecios. pues su capacidad para acumular enormes reservas de grano per­mitia a los propietarios venderlo cuando era mas escaso, mas demandado y mas care. En lasepocas de crisis, cuando la carestia. el hambre y la desesperaci6n agobiaban a la mayor partede la poblaci6n, los graneros de los hacendados eran los unicos abastecedores del mercadourbane, y ellos, los principales beneficiarios de la crisis agricola. En tanto que eran los uni­cos poseedores de excedentes durante los aries males. los grandes hacendados monopoliza­ban la oferta y podian entonces manejarla para incrementar el alza en los precios y obtenerganancias mas altas.Los grandes hacendados tuvieron adernas acceso al credito, a los prestarnos que proporciona­ban la Iglesia y los conventos con garantia de la propiedad, y a los prestarnos y creditos quetarnbien otorgaban los poderosos comerciantes y mineros. quienes eran a menudo socios 0familiares del propietario de t.erras. Es decir. eran cultivadores de la tierra que podian resar­cirse de los desastres agricolas mediante la captacion de recursos extern os que se apl icabana la compra de simiente, ampliaci6n de cultivos. construcci6n de trojes. presas 0 adqulsicionde nuevas tierras. Los recientes estudios acerca de los grandes terratenientes, comerciantesy mineros, muestran que las poderosas familias hacendadas s610 pudieron perpetuarse y au­mentar 0 consolidar su rlqueza, cuando se unieron matrimonial, social y politicamente con elpequerio grupo de comerciantes. mineros y altos funcionarios, civiles y religiosos. con quie­nes tejieron una vasta y compleja red de intereses y relaciones que les proporcion6 el ac­ceso al credlto y al favor politico asi como el conocimiento y control de las redes comer­ciales que regian en el virreinato C).Entre los grandes hacendados, quienes mejor aprovecharon la tendencia estacional, el rnovi­miento ciclrco y los aries de crisis, fueron aquellos que. adernas de ser productores, se vincu­laron al comercio y a la distribuci6n de los productos Su intervenci6n directa en los procesosde circulaci6n y venta. 0 su asoclacion con cornerciantes. les deparo el control 0 el acceso alos principales centros de consumo. cuyos mercados estaban concesionados a poderosos co­merciantes que actuaban en estrecha relaci6n con funcronarios y miembros de los cabildos.Es decir, lograron que sus excedentes tuvieran una venta segura en los principales mercadosurbanos, y de esta manera Ie dieron impulso a sus propios sistemas de transporte. 10 que asu vez les permiti6 romper las barreras de los estrechos mercados reqionales y vender en loslugares donde habia los precios mas altos, como ocurria en los ario s de crisis agricola severa.La sum a de estas ventajas doto a los grandes hacendados de fuerzas suficientes para comba­tir a su principal enemigo (los pequerios y medianos cultivadores y el agricultor indigena, quie­30
  28. 28. ANJiLiSIS HISTORICO DE LAS SEQUIASnes vendian barato en los anos buenosl. y aumentar su control de los mercados. La expan­sion de las tierras de la hacienda a costa de las de los indios y pequerios propietarios, pro­dujo los siguientes resultados: una disminucion progresiva de las tierras de cultivo y por tan­to una reduccion en la oferta de grana indigena hacia las ciudades y las haciendas, que in­cremento y abarato a la vez la oferta de fuerza de trabajo y ensancho el mercado de consu­midores de productos de la hacienda.2.2.3 EI mediano y pequerio propietario ante la desigualdad en las cosechasLa desigualdad en las cosechas operaba de manera inversa a la antes descrita en el caso delos medianos y pequenos propietarios. Cuando las cosechas eran buenas 0 rnedianas. se veianforzados a vender en la epoca de bajos precios. Aunque no vendian inmediatamente despuesde la cosecha, como ocurria con los indigenas, pegujaleros, arrendatarios y medieros, lacarencia de trojes grandes y adecuadas les impedia jugar a fondo en la tendencia estacionalde los precios y vender en los meses en que estes atcanzaban su nivel mas alto. En el mejorde los cases. podian obtener pequerios ingresos en los mercados locales y conservar qra­no suficiente para la simiente, as. como para la subsistencia familiar y de sus animales du­rante e I resto del anoPero en los aries de malas cosechas su situacion se tornaba angustiosa. En primer lugarporque el efecto de ias malas cosechas no era el mismo en las tierras Fertiles. con buenos re­cursos tecnicos para su explotacion, que en las mediocres y trabajadas con utensilios rudimen­tarios. Las sequias. las heladas, el exceso de lIuvias 0 las plagas disminuian drasticarnente laproductividad de las tierras mas pobres. Esta reducclon mermaba criticamente el excedentededicado a la corneruiaiizacion, de manera que en muchos casas el mediano y el pequerio agri­cultor se convertian en meres consumidores en los aries de malas cosechas y muy frecuente­mente se volvian compradores de los productos ajenos. Esta situaclon se explica por las exi­gencias de la tierra pobre, que requiere una cantidad mayor de semilla para simiente, en tan­to que el propietario esta obligado, como en la epoca de buenas cosechas, a sustraer la mis­ma cantidad de grano para el pago de diezmo y la subsistencia de la familia y de los traba­jadores.EI movimiento estacional y ciclico de las cosec has y los precios eran pues poco favorablesal propietario de tierras medianas y pequenas. Esta fragilidad se convertia en desastre cuandoen el mediano y largo plaza intervenia una sucesion de an os de malas cosec has 0 un pesirnoano agricola. Entonces estos propietarios entraban a [or mar parte de las filas de comprado­res en la epoca de peor carestia y quedaban sin simiente y sin recursos para enfrentar losgastos de la siembra del afio siguiente. Recurrian por tanto a los prestarnos y a las hipotecas,a veces vedados a quienes carecian de las relaciones y contactos adecuados; pero la ma­yor ia no ten ian mas remedio que vender la propiedad 0 parte de ella (").2.2.4 Las comunidades indigenas ante la desigualdad en las cosec hasReducidos a sus 600 varas de diarnetro, los fundos legales de las comunidades indigenas seconvirtieron en unidades agricolas dedicadas a un policultivo de subsistencia fragil, que aun­que producia 10 indispensable para el consumo de la comunidad, obligaba a sus miembros aconseguir ingresos fuera de su ambito territorial, para pagar el tributo, las obvenciones reli­giosas y los articulos no producidos en su seno. Asi, por un lado las comunidades tenian queproducir para el can sumo y la reproduccion de la fuerza de trabajo, y por otro deb ian esforzar­se por obtener pequefios excedentes para adquirir los ingresos en moneda, que les negabansus tierras pobres, exiguas, aisladas y explotadas con tecnicas tradicionales. En tiempo debuenas cosechas, como ya se ha vista, la necesidad de adquirir esos ingresos Ilevaba a los in­dios a vender sus productos en la epoca de precios bajos, sin beneficiarse de la tendencia es­tacional. Y en los aries de crisis agricola sufrian el doble embate de la perdida de sus cose­chas y el desempleo. porque las haciendas y ranchos que los ocupaban no ten fan cosecha quelevantar y fomentaban el desempleo por el des pi do de los peones para ahorrar las racionesde rnaiz y los pagos en especie. Luego, la escasez, la exigencia de pagar la tasa fija del tribu­to. el hambre y las epidemias los lanzaban hacia los caminos y a las ciudades, formando esaslegiones de hambrientos y desesperados de que hablan las cronicas coloniales. Hambre, des­ 31

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