Bendición para los hijos

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Bendición para los hijos

  1. 1. Bendición para los Hijos<br />Yo declaro que mis hijos son bendecidos con la sabiduría sobrenatural de Dios.<br />Yo declaro que mis hijos son bendecidos con creatividad, valentía, habilidad, inteligencia y abundancia.<br />Yo declaro que mis hijos tienen una voluntad fuerte, autocontrol y buena disciplina.<br />Yo declaro que mis hijos son bendecidos con una magnífica familia, buenas amistades, salud perfecta y favor de Dios.<br />Yo declaro que mis hijos tienen éxito, ascensos, reconocimientos, protección divina ante cualquier accidente, o artimañas del enemigo.<br />Yo declaro que mis hijos tienen un corazón obediente, buena actitud, y cualquier maldición, o negatividad lo corto en el nombre de Jesucristo. <br />Yo declaro que mis hijos son bendecidos en el campo, en la ciudad, en sus salidas y entradas y en todo lugar.<br />Yo declaro que mis hijos son benditos, y todo lo que sus manos tocaren o hagan prosperará y todo les saldrá bien.<br />Yo declaro que a mis hijos ya los bendije y bendecidos serán y nadie podrá quitar esta bendición.<br />Yo declaro que mis hijos son fértiles, ricos y prósperos en el nombre de Jesucristo.<br />Amén.<br />Manera de vivir<br />Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡Cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir! 2 Pedro 3:11<br />Vivimos en un mundo materialista; las cosas espirituales parecen utopía.<br />Hay gente sincera que piensa que el cielo, la tierra nueva, las mansiones celestiales y la segunda venida de Cristo son cosas que están solo en la imaginación de gente fanática. Pero la Biblia está llena de escenas dramáticas, que muestran que en todos los tiempos hubo gente incrédula que en un día tuvo que enfrentarse con la realidad de las cosas.<br />En los tiempos de Noé, por ejemplo, muchos hombres llegaron al punto de considerar que Noé estaba loco. Nunca había llovido ¿Por qué tendría que llover ahora?<br />Pero, un día, el futuro que parecía irreal y distante llegó, y las puertas del arca se cerraron; el cielo se puso oscuro, y empezó a llover.<br />Muchos corrieron a pedir ayuda a Noé, pero él no pudo hacer nada, manos invisibles habían cerrado el arca; y solo Dios podría abrirla.<br />La Biblia afirma que, cuando Jesús se manifieste en las nubes de los cielos, habrá gente que, llorando, lamentara: “Pasó la ciega, se acabó el verano y nosotros no hemos sido salvos”. Dejaste pasar tu oportunidad, no tomaste las cosas espirituales con seriedad; te dejaste contagiar por la filosofía materialista de nuestros días; no fuiste capaz de mirar hacia el futuro; no fuiste capaz de valorizar las promesas divinas, la bendición, la salvación. Ahora, se acabó la oportunidad, ya es demasiado tarde, ya no hay más bendición.<br />Todos nosotros, un día, pasaremos por un momento dramático semejante a este. Gente que vivió como si el presente nunca fuese a terminar. Vivió sin mirar al cielo.<br />Por eso, el texto de hoy advierte: Todo lo que ves a tu alrededor acabará. Esta tierra no es eterna; Jesús vuelve para ponerle un punto final a la historia del pecado. Ya que esto es lo que va a suceder, ¿por qué no vivir con esa expectativa en el corazón y, así, marchar sabiendo que nuestro verdadero hogar se aproxima?<br />Haz de este un día de justicia y de santidad. La santidad cristiana no significa andar todo el tiempo con la Biblia debajo del brazo, y preocupado en descubrir lo que es pecado. Santidad es la maravillosa experiencia de andar con Jesús; todos los días, en todos los momentos. Y esa experiencia puede empezar para ti hoy.<br />No lo olvides: Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas. ¡”Como no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir!”<br />Prestar Atención<br />Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Hebreos 2:1<br />Seguramente, en algún lugar del mundo, alguien leerá estas líneas mientras el dolor de la derrota atormenta su alma. Alguien que consume, apresurado, las últimas frases de su propia historia seguramente querrá atesorar, en su corazón, el consejo de hoy. Alguna persona que desea borrar el pasado y empezar como si jamás hubiera terminado seguramente entenderá lo que Dios quiere decirle.<br />Pero seguramente también, alguien, alrededor de la tierra, leerá lo que estoy escribiendo, y será como si nunca hubiese leído nada.<br />No prestará atención mientras el otro lee en voz alta. Se olvidara, y será como si la semilla jamás hubiese caído en el terreno de su corazón.<br />Es la ley de la vida. No todas escuchan; y si escuchan, no oyen y si oyen no guardan. La semilla cae en terrenos diferentes. El propio Señor Jesucristo lo manifestó, en forma de parábola. Lucas 8:5<br />Pero, el consejo de hoy es: “Atiende con diligencia las cosas que has oído” ¿de qué sirve un mapa en las manos, si no estás dispuesto a obedecer sus instrucciones? La palabra de Dios contiene las instrucciones que llevan al puerto deseado de la felicidad. Nadie puede darse el lujo de ignorarla.<br />El camino hacia el fracaso esta alfombrado de vidas que conocieron las Escrituras, pero no les importo y las desobedecieron. Intentaron ser felices a su manera, siguiendo sus propios impulsos, y un día despertaron en las montañas frías de la infelicidad.<br />Nadie es feliz solo porque desea serlo. Todo el mundo anhela llegar al valle encantado de la prosperidad. Pero, es imposible hacerlo sin seguir las instrucciones.<br />Por eso, el consejo de hoy es; “Atiende con diligencia las cosas que has oído”. La diligencia requiere trabajo y esfuerzo. Ninguna instrucción conduce a la realización si la persona no está dispuesta a pagar el precio: Obediencia estricta a las instrucciones.<br />Has de este día un día de victorias y de conquistas. Sacude el polvo de la derrota, la indiferencia, la pereza; hecha la mediocridad a un lado.<br />No te conformes con lo que lograste hasta aquí. Existen montañas que todavía no fueron conquistadas; te aguardan a lo lejos. Sigue con fe, pero recuerda: “es necesario que con mas diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.”<br />

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