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Paternalismo Estatal y la Industrialización en Venezuela 1959-2009. Mario Samuel Camacho Rodríguez

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  1. 1. Paternalismo estatal y la industrialización en Venezuela Previo al descubrimiento de los yacimientos de petróleo en Venezuela, el país poseía una cantidad muy limitada de exportaciones en el marco de un mercado interno y externo reducido, básicamente dedicado a la producción agrícola y artesanal, en el cual, el sector mercantil nacional servía de intermediario entre el mercado internacional y la economía interna. Así, los excedentes de la escasa producción nacional contabilizaban el total de exportaciones de Venezuela que, históricamente se han utilizado para el consumo interno con productos importados. No obstante, en los inicios del siglo XX decaen los sectores tradicionales de la economía venezolana (básicamente café y cacao) tras el descubrimiento y posterior explotación del petróleo, abriendo paso al desarrollo de sectores capitalistas con base en capital foráneo. De este modo, se inicia aunque de manera incipiente un proceso sostenido de industrialización en el país apoyado por el sector petroquímico, el cual, impulsa el progreso de las industrias básicas nacionales en detrimento del sector agrícola que había sido el sostén de la economía venezolana hasta el momento. Por las razones aludidas, las características del aparato productivo nacional son modificadas sustancialmente dejando atrás su condición agrícola preindustrial y absorbiendo nuevas tecnologías para la naciente industria petrolera. La industrialización en Venezuela 1959-2009 Hasta la caída del régimen del General Marcos Pérez Jiménez, Venezuela se encontraba en un intenso proceso de transformación industrial reflejado mayormente en el aprovechamiento de los recursos naturales del país y en las grandes obras de infraestructura logradas con el incremento de la industria cementera que se empleó para la “transformación del medio físico” y modernización de las principales ciudades de Venezuela con construcciones
  2. 2. vanguardistas para la época, verbigracia, el Hotel Humboldt, las Torres del Silencio y diferentes autopistas a lo largo del país. Como resultado de estas políticas, se sentaron las bases para el desarrollo sistemático de la industria venezolana que tomó mayor impulso con la expansión de la educación superior y la urbanización heredada del régimen del General Marcos Pérez Jiménez. Sin embargo, es a partir de 1959 durante la administración del presidente Rómulo Betancourt que se consagra una compleja red institucional para fomentar la industria apoyada en el nuevo sistema científico y tecnológico liderado por el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y una serie de medidas políticas para reorganizar y promocionar la expansión industrial, lo cual provee mayor articulación, profundidad y orden al desarrollo industrial planteado en Venezuela. Más aún, la prolongación del proceso de industrialización en el inicio de la democracia partidista también promovió el deseo de obtener mayor independencia energética de las grandes compañías multinacionales que se responsabilizaban de la explotación de la materia prima venezolana bajo un régimen concesionario que incluía la industria petrolera y minerales como el hierro. El ímpetu por adquirir mayor soberanía sobre nuestra producción se constata en la iniciativa del Estado venezolano en fomentar la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1960 y despojar a las multinacionales petroleras de ciertas prerrogativas como ajustar unilateralmente los precios del petróleo y de este modo, iniciar la defensa de los intereses de Venezuela y tomar control total de las ganancias de la industria; aunque años después se perdieran los ideales nacionalistas que marcaron la etapa inicial de la democracia venezolana. En este orden de ideas, la industrialización del país fue planteada sobre la base de un modelo de desarrollo conocido sustitución de importaciones que buscaba incentivar la producción nacional sin necesidad de recurrir a los mercados internacionales para satisfacer de la demanda interna, debido a que
  3. 3. se paga un alto costo por los bienes de consumo que se producen en el extranjero. El modelo de sustitución de importaciones consistía en el desarrollo deliberado del parque industrial venezolano promovido por el Estado para dotar al mercado interno de bienes de producción nacional que compensaran la creciente demanda de productos en el país sin necesidad de recurrir a mayor número de importaciones, bajo el supuesto de que se cuenta con las posibilidades económicas y técnicas para viabilizar este desarrollo. En Venezuela, el proceso de sustitución de importaciones fue una política de Estado formal que se planteó en varias fases, iniciando la sustitución de productos estratégicos aunque manteniendo la importación de ciertas maquinarias y repuestos hasta iniciar una etapa de mayor complejización técnica que permitiese prescindir de bienes intermedios con una inversión intensiva del Estado en los sectores industriales débiles. Precisamente, la participación económica del Estado en el impulso del sector industrial fue clave en la modernización del sistema productivo nacional, fundamentalmente a través de grandes inversiones en el desarrollo de las industrias básicas (siderurgia y la petroquímica). En sincronía con los requerimiento energéticos de los países económicamente desarrollados, el Estado venezolano reconoce y asume la importancia estratégica del desarrollo industrial de la economía y se expresa claramente en la incesante inversión para la explotación petrolera, gasífera y de recursos minerales en la región de Guayana. En este sentido, se construye el sistema industrial nacional sostenido por los ingresos provenientes de las industrias básicas (especialmente de la industria petrolera) con miras a gestar una expansión industrial en diversos sectores productivos del país, igualmente sustentado con la inversión de capital privado y foráneo. Sin embargo, los aportes del Estado contabilizaban la mayor inversión como parte de su incentivo para fomentar la industrialización nacional, subvencionando a grupos privados mediante ayudas económicas y financieras brindadas a través de la Corporación Venezolana de Fomento y el
  4. 4. Banco Industrial de Venezuela, tales como: créditos a tasas de interés muy bajas y plazos de pago bastante amplios. Para la época, se estimaba oportuno incrementar el rendimiento de las unidades productivas con una amplia gama de políticas de protección arancelaria para desestimular la competencia internacional, conjuntamente con la aplicación de políticas de asistencia técnica y la exoneración de impuestos para la importación de insumos básicos para las industrias nacionales. A su vez, en los primeros años de la política de sustitución de importaciones (1960- 1965) se exhorta o se hace obligatorio en algunos sectores de la administración pública la adquisición de productos nacionales antes que los extranjeros para incentivar la producción endógena, resultando en un considerable ahorro de divisas, mayor empleo, demanda de productos manufacturados y aumento en la producción interna. De igual modo, cabe destacar que esta primera etapa de industrialización se enfocó en priorizar la industria ligera (bienes de consumo directo) y posteriormente, iniciar un proceso de industrialización de industrias intermedias (insumos para la fabricación de bienes finales) que se incrementa sin mayores complicaciones acelerando de manera desmesurada el proceso de industrialización en Venezuela sobre la base de los ganancias petroleras y capitales extranjeros que ingresaban al país. Por otro lado, es importante destacar que el proceso de industrialización en Venezuela crecía con una serie de desequilibrios estructurales, sobretodo, en los aspectos económicos y sociales que, paulatinamente ampliaron la brecha entre clases sociales produciendo mayor marginalización de los sectores populares. A la luz de estos problemas, las deficiencias en la repartición de los ingresos derivados de la renta petrolera se agudizó durante los años setenta, resultando en la privación de la mayoría de los requerimientos mínimos de alimentación, vivienda y sanidad en una población que presentaba una explosión demográfica creciente, mientras que otros sectores derrochaban los ingresos del país en la opulencia de la llamada “Venezuela Saudí”.
  5. 5. Este desequilibrio en la repartición de los ingresos extraordinarios de la nación también coadyuvó a la desmejora de la industria, ya que no se tomó en cuenta que al desatender los desajustes en la distribución del ingreso nacional, se excluía la mayor parte de la población que, a fin de cuentas, representa el mercado para la producción nacional, por lo que la capacidad de la industria venezolana estuvo muy por debajo de las posibilidades que ofrece el país. Si la distribución del ingreso nacional hubiese obedecido a una política de desarrollo equilibrado, se hubiera generado una población con suficiente capacidad adquisitiva y un mercado sustentable con consumidores duraderos para nuestra producción. A posteriori, estos desniveles sociales se evidenciarían con estallidos sociales como el ocurrido en el año 1989. Otras de las debilidades puntuales que arrastraba el proceso de industrialización durante los años sesenta y comienzos de los setenta se constatan en la vulnerabilidad del sector industrial por su dependencia en la tecnología, insumos y decisiones provenientes del extranjero, aunado a un bajo grado de integración con la población; cuyo resultado fue la gestación de pequeños oligopolios surgidos de compensaciones políticas. Pese a tratarse de deficiencias claras, afortunadamente, las fluctuaciones de los precios de la cesta petrolera durante la década de los setenta favoreció a la economía venezolana (periodo del boom petrolero de 1974-1975) que incrementó exponencialmente los ingresos fiscales e introdujo enormes excedentes de divisas en el país, lo cual, fue catalizador para la nacionalización de la industria del hierro (pasando de la potestad de empresas estadounidenses a la Corporación Venezolana de Guayana) en 1975 durante el gobierno del presidente Pérez conjuntamente a la nacionalización de la industria petrolera en ese mismo año. La reciente nacionalización del petróleo y su alta cotización en los mercados internacionales reavivó el impulso productivo del país, pero también el excesivo gasto público y lujos superfluos sin contemplar la sustentación propia del sector industrial posterior al periodo de bonanza petrolera. En efecto, el superávit generado por estos ingresos extraordinarios produjo un nuevo
  6. 6. standard de consumo interno que excedía por mucho la producción nacional y esta expansión extraordinaria de la demanda no pudo ser cubierta por la producción nacional (sólo era sostenible mientras los precios del petróleo se mantuvieran elevados), por lo que se empieza a recurrir a las importaciones, con el consiguiente gasto de divisas. Desafortunadamente, las oportunidades potenciadas por la nacionalización del hierro y el petróleo no obedecían a una política nacionalista, sino a una avidez por mayores bienes prefabricados generando un ingreso que se traduce en importaciones. A estos efectos, se desvirtúan los principios que motivaron el impulso inicial a la industria nacional que deviene en un mecanismo secundario para la adquisición de bienes, situación que forzó a desviar el desarrollo industrial venezolano relegándolo a un posición accesoria en el consumo de Venezuela. Por tanto, mientras se incrementaban las exportaciones petroleras la economía experimentó un acelerado ritmo de crecimiento que con el tiempo se hizo insostenible por la dependencia de la nación en las fluctuaciones de los precios del petróleo en los mercados internacionales. Además, como se mantenía la condición monoexportadora de la industria venezolana debido a la ineficiencia de aparato industrial (controlado por grupos económicos afectos al gobierno de la época que no tenían necesariamente las capacidades para conducir las industrias que les fueron otorgadas) y al retraso tecnológico en las industrias recién instaladas que dificultaba competir con los bienes importados, cuando merman los precios del petróleo en las bolsas internacionales también se desploma parte de la economía venezolana y las demandas de la población ahora sustentadas en nuevos hábitos de consumo queda insatisfecha. En resumidas cuentas, se detiene el dinamismo de la economía nacional como conjunto, justamente por su condición dependiente de los subsidios generados por la renta petrolera en el ámbito industrial-empresarial que contribuyeron a crear un sector industrial poco competitivo, acostumbrado a la protección de un Estado paternalista que proporcionaba créditos y un mercado seguro para su producción, mas su productividad operaba con altos
  7. 7. costos y no tenía capacidad ni calidad exportadora, lo cual, hacía vulnerable a la producción nacional frente a los productos importados. Adicionalmente, la inversión en la búsqueda de diversificar el sector industrial nacional excedía los ingresos de base petrolera, lo que fue suplido en gran parte con una enorme deuda externa, ya que la cotización del petróleo durante el primer período de la política de sustitución de importaciones se mantuvo elevado pero eventualmente inicia su descenso hasta producir importantes pérdidas que hubo que financiar con deuda pública y se le restaba fondos al gasto social. De igual forma, las políticas de endeudamiento con miras a privatizar prolongaron la condición de economía rentista y monoproductora del país que limita la diversificación a nivel nacional e internacional. “Paradójicamente, en tiempos de “bonanza fiscal” se acentuó la vulnerabilidad de la economía venezolana cada vez más dependiente de las exportaciones de hidrocarburos. En la medida en que los recursos internos eran insuficientes para cubrir la magnitud de las inversiones proyectadas, fue necesario acudir al financiamiento externo. Inmediatamente, cuando los precios petroleros comenzaron a descender, quedaron al desnudo las limitaciones estructurales del modelo, ya que no era posible sostener planes de inversión con estancamiento del ingreso petrolero y creciente déficit en la balanza de pagos”1 El descontrolado gasto público condujo a la crisis económica de 1988, la cual se tradujo en altos niveles inflacionarios y la caída de las reservas internacionales. Para hacer frente a las debilidades económicas, en 1989, el presidente Carlos Andrés Pérez acoge las medidas del Fondo Monetario Internacional (FMI) para refinanciar la deuda externa y al adoptar estas políticas se le restó importancia al papel del Estado en la economía por medio de la liberación de precios, tasas de interés, protecciones arancelarias, entre otras medidas; que terminan afectando a gran parte de la población venezolana ampliando más la brecha entre las clases sociales del país. La liberalización de la economía implicó el abandono de las medidas proteccionistas que gozaba la industria privada enmarcadas en el esquema de sustitución de importaciones. Así, cuando se implanta el nuevo programa económico que disminuye los niveles de protección de los bienes nacionales, abre el camino a la competencia de las importaciones, elimina los controles de 1 Documento en línea. Véase: http://www.usp.br/prolam/downloads/2007_1_6.pdf - 48k -
  8. 8. precios, privatiza las empresas estratégicas del Estado (por ejemplo, CANTV y Electricidad de Caracas), entre otras; se desintegra al aparato industrial venezolano y se obstruye la evolución del proceso de industrialización hasta detenerse por completo. La mayoría de esas empresas fracasaron al modificarse las condiciones económicas internacionales y al ser eliminado el proteccionismo del Estado a los productos nacionales, porque sería muy difícil competir en esos campos con los países desarrollados más aún tomando en cuenta que la ayuda económica y financiera aportada a los industriales se valía de en criterios como afiliación política y no en capacidad y conocimientos en la materia. La apertura comercial acabo con gran arte de las pequeñas y medianas empresas industriales nacidas y financiadas por el estado que, incapaces de sostenerse en virtud de su baja productividad, ceden terreno a las importaciones e industrias extranjeras dotadas de tecnologías que abarataban sus costos y eran más asequibles para la población.2 El plan económico del FMI adoptado en Venezuela, produjo mayor inflación de los precios y el estancamiento de los salario que disminuyeron el poder adquisitivo de la población venezolana, también contemplaba el aumento de las tarifas de los servicios públicos, especialmente de los precios de la gasolina, que a la postre, provocaron el estallido social del 27 de febrero de 1989. A fin de cuentas, las consecuencias de la abrupta liberalización de la economía venezolana fue el catalizador estallidos sociales y el planteamiento de una nueva estructura económica y social en el país. “Las políticas económicas aplicadas en Venezuela para el período 1959-1998 fueron producto de las corrientes estructuralistas y neoliberales, la aplicación de tales políticas condujo al país a una crisis estructural donde la mayoría de la población se encontraba no solo en niveles de pobreza extrema sino también excluida del aparato productivo y los beneficios sociales que este genera. Es así como a partir de 1998 se sientan las bases para la construcción de un modelo de desarrollo alternativo donde prevalecen la inclusión social y la participación ciudadana, todo ello enmarcado en la formulación e instrumentación de políticas económicas dirigidas al mejoramiento de los indicadores económicos propiamente dicho pero también a elevar los niveles de bienestar humano de los ciudadanos” 3 Es a partir del año 1999, con el agotamiento del modelo económico- político tradicional y la necesidad de un cambio en las políticas económicas y sociales, surge la necesidad de un viraje político para contrarrestar esta situación. En el año 2000, se comenzaron a sentar las bases de un nuevo modelo que permitiera la construcción de una economía más social, desvinculada de las políticas de los gobiernos precedentes, que atendiese las 2 Documento en línea. Véase: http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/ve/ 3 Idem
  9. 9. demandas de la población y que propicie un desarrollo en redes de la economía y con capacidades asociativas para una mayor inclusión social. Sin dilación, se conforman líneas de acción más detalladas, las cuales se especifican en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001- 2007 (contemplando puntualmente los aspectos económicos, sociales, políticos, territoriales e internacionales) que de cumplirse a cabalidad aseguraría el paso a un nuevo modelo de desarrollo económico y social para el país, enmarcadas dentro del proyecto de cambio que se vive en Venezuela. En consonancia con estas medidas, también se procura contrarrestar en la medida de lo posible la fuga de divisas, que se traduce en un masivo proceso de importaciones (como ocurrió durante las bonanzas petroleras de 1974-1975 y 2004-2006), mientras que la inversión en el aparato productivo nacional crece en proporciones muy inferiores. Para este propósito, en la actualidad se restringe la asignación de divisas preferenciales para importaciones innecesaria o bienes suntuarios y de este modo, incentivar la producción nacional, sobretodo, en sectores de alta dependencia importadora como por ejemplo: el sector agrícola, manufactura y automotor; los cuales, se espera sean impulsados con la aprobación de un mayor presupuesto en divisas para su funcionamiento, una acelerada entrega de certificados de no producción y la liquidación de deudas contraídas por CADIVI con las ensambladoras nacionales e importadores de ciertos rubros. En consonancia con estas medidas, actualmente se plantea la aplicación de nuevas leyes que regulen el otorgamiento de líneas de crédito por parte de la banca privada y pública al sector productivo para fomentar un mayor desarrollo industrial endógeno. Por tal motivo, superar la dependencia en cuanto a la importación masiva de bienes de consumo y de capital es una de las prioridades planteadas en esta etapa de transición que, mediante políticas que favorezcan un contexto apropiado para la producción venezolana se podría inducir la reorganización industrial y elaborar los bienes que requiera la población dentro del territorio nacional a la luz de las ventajas comparativas de Venezuela (a
  10. 10. través de la combinación de los recursos naturales venezolanos con un mayor desarrollo del talento humano a través de subvenciones a grupos sociales organizados). “Bajo el espejismo de la Venezuela rentista no se entendió una cosa sencilla: que la posibilidad real de garantizar en el futuro tasas sostenidas de crecimiento económico y bienestar social depende de la cantidad y la calidad del capital humano disponible. No se entendió que los recursos humanos calificados eran emisores y portadores de la capacidad tecnológica, de la capacidad innovadora y creadora de la sociedad” 4 En virtud de esta visión, la inversión en talento humano para la generación de conocimientos aunado a procesos de transferencia tecnológica deviene en mejores usos de los recursos naturales tradicionalmente explotados en Venezuela como el sector minero, siderúrgico o petroquímico. Para ejemplificar este caso, con mayores recursos humanos calificados en Venezuela, el país se movilizaría de la mera explotación y exportación de recursos naturales a un proceso industrial que igualmente genere valor agregado (capacidad innovativa) a la materia prima mediante la asimilación de las tecnologías foráneas fundamentados en las ventajas naturales que posee Venezuela en cuanto a reservas de petróleo y gas, además de un importante potencial hidroeléctrico, minero, agrícola, cementero, entre otros. En síntesis, desde los inicios de la industria venezolana el Estado ha sido el sostén de sus actividades, aunque no logra consolidar y diversificar con suficiencia el aparato productivo venezolano como consecuencia de la utilización de los excedentes de la renta petrolera en un mayor gasto público y endeudamiento, estimulado en menor medida el crecimiento del sector industrial. Este mecanismo alimentado por los ingresos petroleros extraordinarios, fortaleció una estructura comercial tendiente a suplir las necesidades de la población con importaciones, lo cual, ocasiona niveles ínfimos de demanda interna de los productos nacionales; sumado a las deficiencias comerciales, al modificarse las condiciones de la economía con la adopción de las medidas de libre comercio propuestas por el FMI, el aparato industrial de Venezuela es asfixiado al perder las ventajas que disfrutaba frente a la producción exógena, 4 Álvarez, Rodríguez, 1998: pág. 26
  11. 11. por lo que fracasa en sus intentos de lograr mayor soberanía tecnológica y productividad industrial. No obstante, ante la necesidad de concebir y aplicar un nuevo modelo económico y social, en la actualidad surge la búsqueda de una nueva estructura científica, tecnológica e industrial que favorezca la diversificación del parque industrial venezolano para lograr una economía menos dependiente de la renta petrolera y por ende, tener mayor control de los ingresos del país al cubrir la demanda interna de bienes que hoy en día se importan, producir aquellas materias primas y productos intermedios que son utilizados en fases ulteriores de producción y exportar los excedentes de la producción industrial. Por último, este giro en el devenir del desarrollo industrial de Venezuela se caracteriza por la búsqueda de transferencia tecnológica y apropiación del conocimiento científico y técnico por parte de la población para crear un desarrollo industrial endógeno sustentable. Así, el reordenamiento y recuperación de la industria venezolana supone el planteamiento de cambios estructurales en el contexto de un modelo de desarrollo industrial endógeno que garantice mayor productividad para sostener el crecimiento del país reforzando la industria automotriz, alumínica, siderúrgica, cementera, petroquímica, entre otras; en contraposición a las limitaciones del tradicional modelo sustitutivo viciado de políticas clientelares y motivos políticos.
  12. 12. Referencias Bibliográficas Álvarez, V y Rodríguez, D (1998) Hablemos… de la Sociedad Rentista a la Sociedad del Conocimiento. Maracaibo: Fundacite Zulia Banko, C (2007) Industrialización y Políticas Económicas en Venezuela Cuadernos PROLAM/USP (año 6 - vol. 1 - 2007), p. 129 - 147. Disponible en: http://www.usp.br/prolam/downloads/2007_1_6.pdf - 48k - Corredor C; Díaz G. (2008) Políticas económicas aplicadas en Venezuela durante el período 1959-2007. En: Observatorio de la Economía Latinoamericana Nº 105. Disponible en: http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/ve/

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