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Triguero palencia pedro el corsario del mediterraneo 2

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El Corsario Del Mediterraneo 2 Pdf …

El Corsario Del Mediterraneo 2 Pdf

Vivo en Utebo (Zaragoza) y añoro el mar. Nací en Cuenca, nada me une ya a la ciudad, salvo un amor platónico por ella. Escribir es para mi, una abstracción, un refugio feliz donde esconderse. Escribo relatos impregnados de contundente erotismo, relaciones extremas con pinceladas gastronómicas. Como un intento vano de sublimar la vida.

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  • 1. EL CORSARIO DEL MEDITERRÁNEO II Pedro Triguero Palencia
  • 2. CAPITULO PRIMERO Vuelve el pasado. A terminado abril. Hoy es uno de mayo, Día del Trabajo. Me sientocansado, algo apático y solo. Mis negocios están muy bien atendidos. Importantesproyectos ven la luz y me prometen grandes beneficios. Alex y Anna trabajanintensamente, absorbiendo cada vez mas a Helga, mi compañera. Las tres levantan misueño en la Cala Portinatx, de Ibiza. Estará todo el mes de mayo con ellas enAlemania. Estoy indeciso, comienza el verano y el mar me llama. Echo de menos a micompañera. Alline, mi ahijada, triunfa por todo el mundo. De concierto en concierto,de ciudad en ciudad. Sigo y diseño su carrera desde lejos. Afortunadamente, regresacon cierta frecuencia a nuestro mar. - Peter, voy a llamar a Mina por teléfono - me dice, desde Alemania Helga -. Talvez le apetezca pasar unos días contigo, hace tiempo que no sabemos nada de ella.Quizá nos necesita y no se atreve a llamar. - Esta bien Helga, habla con ella. Tomaba un Martini en el cenador de mi terraza, esperando a que mi fielEmilia me sirviera el almuerzo, cuando sonó el teléfono. -¿Sí? - pregunte escueto. - Soy Mina. ¿Me recuerdas? - respondió vacilante. - Cómo iba a olvidar a mi gran amor del 98 - bromeo tratando de elevar su tono.Te ha llamado Helga ¿Verdad? - Sí. Me ha dicho que estarás todo el mes solo. ¿Te agradaría que fuera averte? - pregunta con cierta timidez. - Desde luego. Claro que sí. ¿Cómo estás? ¿Qué tal tu familia? ¿Tu marido?Cuéntame.
  • 3. - Nos hemos separado. Los chicos bien y yo regular. Dudo que sea la compañíaque necesitas ahora, mi estado de animo es deplorable. - ¿Qué hay de la espléndida mujer que se marcho de mi lado? El esplendor duró pocos días, el tedio y la rutina volvieron con inusitada rapidez.Solo los recuerdos me mantuvieron un tiempo, pero hasta ellos empezaron avolatilizarse. Encontré a una buena amiga, le contaba mis historias, le fascinaban.Pero ahora también se ha separado y su tristeza nos inunda a las dos. Peter... - Dime Mina. - Necesito tu ayuda desesperadamente. Me debatía en dudas. No sabía sillamarte o no. Helga es una mujer fantástica, ha adivinado mi tristeza y me hadespejado el camino. Me urge una nueva vida, siempre recuerdo la felicidad de PapaTeo y su familia, en Benidorm, y como les ayudaste. Tú eres mi última esperanza, perono puedo abandonar a mi amiga. - ¿Cómo se llama? - Lola. Es algo mas joven, también sus hijos se han independizado. Estamossolas y desesperadas en esta trampa de ciudad, amigos, vecinos, ex maridos.Estamos atrapadas en la infelicidad. - Hay vestidos tuyos en mi vestidor, aguardando tu regreso. Pensé al no tenernoticias tuyas que por fin habías ganado tu libertad, y eras feliz. No quise turbarte,pero me decepciona tu falta de confianza. - Ahora al escucharte comprendo mi equivocación - solloza - debí decírtelo,comunicarte mis problemas, a ti o a Helga. Lo siento, me sentía poca cosa para tumundo, me daba vergüenza trasladarte mi desdicha. - ¿Vendrás con Lola? - Sí. ¿Si no te importa? No puedo dejarla sola, está tan mal como yo. - ¿Hay amor? ¿Sexo entre las dos?.
  • 4. - No nos atrevemos, aunque íntimamente ambas lo deseemos. Yo tengo unasola experiencia y ella está mas perdida que yo. Necesitamos mucha ayuda en todoslos sentidos, tendrás que tener mucha paciencia con nosotras, dado nuestrolamentable estado. - Sabes que soy un experto cuidando a mis amigos. - Lo sé muy bien. Eres mi única esperanza. Te he visto alguna vez en la tele conesa concertista. ¿Quién es? - Es hija de Alex y cuando llego a mí, estaba más perdida que tu puedas estarlo. - Es muy guapa y ¡tan joven!. - Mina, habla con Lola. Lavar vuestro cabello y dedicaros a vuestro cuidadopersonal durante este fin de semana. Quiero recibir a dos chicas guapas. Haced lasmaletas, solo lo imprescindible, o mejor nada. Un pantalón y una camiseta seránsuficiente, quemaremos toda vuestra vida anterior y naceréis a una nueva. El lunes idal Aeropuerto de Zaragoza, a las diez de la mañana. Allí os recogerán, lo demás esasunto mío. - Así lo haremos Peter. Gracias por tu atención y paciencia. Un beso - colgó. Me volví en busca de Emilia, que deambulaba por la terraza haciendooreja. - Emilia hay que cuidar de dos chicas en apuros existenciales. Mina y una nuevaamiga suya. Vienen el lunes, las recibiremos en Ibiza, pasaremos el mes allí. Veremosque podemos hacer por ellas. Dígale a su marido que traslade a la isla el yate grandey un velero. Nos iremos mañana. - De acuerdo Peter, lo prepararé todo - asintió con una sonrisa. Durante el domingo nos trasladamos en el Princess a Ibiza, un marinerollevo el velero. A la hora de la cena la casa estaba lista para recibir a las invitadas. El lunes me levanto nervioso y temprano, desayuno en la terraza. Me
  • 5. acerco en el Jeep al establecimiento de María y le expongo el problema. Mandará unamasajista, una esteticien y una peluquera a las cuatro de la tarde, ella subirá a lassiete con ropa. - Gracias María, tenemos que hacer un buen trabajo. - No se preocupe. Quedará contento. Lo haremos. Reservo mesa para cenar en la Disco Jardín. La misma donde bailamospor primera vez Mina y yo. En Ibiza se abre la temporada y empieza a llenarse deturistas y veraneantes. A las once me dirijo hacía el aeropuerto donde estará a puntode aparecer el Falcon con mis dos amigas. Rápidamente lo diviso en el cielo ymajestuosamente se posa raudo en la pista, acercándose al aparcamiento dondeespero. Baja delante Mina. Algo más delgada, con ojeras y muy pálida, peroexuberante y deseable como la recuerdo. Detrás, Lola, algo más alta, esbelta, con elpelo muy corto, ojeras en su rostro e igualmente pálida. Viste vaqueros y una camisacasi masculina. Mina se acerca lentamente hasta que le abro mis brazos y corre a ellosabrazándome entre desesperados sollozos, me aprieta contra ella unos largossegundos y luego busca mi boca besándome dulcemente. Se separa parapresentarme a Lola que se acerca tímida. Me inclino y la beso suavemente en suslabios, me corresponde y le sonrío. - Ya veo que te han hablado de mí. - Sí. Muchísimo. - ¿Supongo qué bien? - Muy bien. Tan bien que muchas veces pensé que eras un producto de suimaginación y no existías realmente. - ¿Qué tal el vuelo? - Les pregunto abrazándolas a las dos por los hombros einiciando la marcha.
  • 6. - Fantástico - dice Mina. ¿Es tuyo? - Sí, un trozo, otro de Helga, Alex, Albert y Anna, amigos y socios que yaconocerás. ¿Os han tratado bien? - Maravillosamente - dice Lola. Mina no ha dejado de prometerme continuassorpresas desde el sábado. Se ha pasado el domingo contándome maravillas. Creíaque se estaba volviendo loca. Pero esta mañana he empezado a creerla, ha sido unaexperiencia alucinante y nueva para mí. - He trabajado mucho durante este último año Mina. He ganado dinero y algo defama. Tengo amigos nuevos, pero sabes que mis brazos siempre estarán abiertospara ti. ¿Por qué no me has llamado antes? - No sé, falsa culpabilidad, timidez, pensaba que era historia para ti, ¡Ya mehabías dado tanto! Me costaba volver derrotada de nuevo. Dudaba, perdóname Peter,perdóname por no haber mantenido mi confianza en ti. Subimos al Jeep con sus escuetas bolsas de viaje y me despido de latripulación dándoles las gracias. A las doce entramos en la casa. Emilia abraza cariñosa a Minaemocionándola, ésta le presenta a Lola y le agradece todas sus muestras de cariño. - Déjeme Emilia - le digo - yo las acomodaré, siga en la cocina. Me siguen dóciles a la planta superior y las alojo en el dormitorio deinvitados. - Dejad vuestras cosas aquí, de momento. Luego les enseño el mío. - Este es mi dormitorio y si te apetece también el tuyo - le ofrezco a Mina. Encuanto a ti Lola ya nos iremos conociendo. Ya te habrá explicado Mina mi forma deser, siéntete como en tu propia casa y dedícate a ser lo más feliz posible. Ahoraponeos cremas para el sol y bajar a la piscina, nos daremos un baño antes de comer.
  • 7. Mina, tienes túnicas en los armarios, tú ya eres una veterana en mi casa. Si mepermitís un consejo de amigo... - Sí, desde luego - dice Mina. - Quitaos hasta las bragas, meter vuestras cosas en las bolsas y las tiraremos ala basura. Entrad en una nueva vida como venimos al mundo y confiar en mí.Hacedme caso. - Hablaremos de ello. Te lo prometo - responde Mina. Las espero sobre la tumbona junto a la piscina, enseguida bajanvistiendo túnicas sobre tangas de vivos colores. Las dos se sientan a mi lado. - Peter quiero que sepas algo antes de desprendernos de nuestra ropa. - Sí Mina ¿Qué es? - Las dos hemos decidido, mientras volábamos a tu encuentro, que fuera comofuera éste y tu recibimiento, ya jamás regresaríamos a Zaragoza. Hemos entregadolas llaves de nuestras casas a los hijos y buscaremos trabajo aquí o en Alicante,Benidorm, pero no pensamos volver, esta decidido. - Pues mayor motivo para quemar las naves que os han traído hasta aquí. Minahaz caso, quemar vuestro pasado, disfrutar el presente y os ayudaré a prepararvuestro futuro. Tened confianza, todo se solucionará. Lola, háblame de ti ¿Cómo hasido tu vida? - Nada interesante. Me case muy joven, con veinte años. Trabajaba dedependienta en una boutique y me quedé embarazada. Siempre he trabajado entiendas de moda. Cuando llegó mi segundo hijo, yo misma arreglaba los modelos enmi casa y criaba a mis hijos. Cuando tuvieron diecisiete y dieciocho años se buscaronun apartamento los dos y se independizaron hartos de oírnos discutir. Su marchaagravó la situación, mi marido siempre tuvo trabajo, pero le dio por beber con clientesy amigotes y cada día que pasaba era peor al anterior. Cuando no pude más, le dijeque se fuera, creo que hacía tiempo que lo deseaba. No dijo nada, hizo la maleta y sefue a un piso alquilado. Me quedé sola y vacía. Un día en la peluquería, conocí a Mina,
  • 8. estaba guapísima, acababa de regresar de una vacaciones e hicimos amistad.Empezó a confortarme e infundirme deseos de libertad, de una vida mejor. Contabamaravillas de esa nueva vida que íbamos a disfrutar, pero yo volvía a mi casa sola yella a una que no le satisfacía y la deprimía cada día más. Al fin ella rompió con sumarido, pero el no se marcho de casa, así que ella se vino conmigo. Se desataronrumores, maledicencias, incluso legaron los insultos y descalificaciones. Hemossoportado esa situación hasta el limite de nuestras fuerzas, estábamos desesperadascuando el sábado llamo una tal Helga preguntando por ella. La vi llorar largo rato alteléfono y luego te llamó. Como ves nada extraordinario ha ocurrido en mi vida, hastahoy lunes cuando la azafata con amabilidad me llamó señora y atendió con cortesíadurante la hora de viaje. - ¿Qué te ha contado Mina de mí? - Creo que todo y, además, mil veces - sonríe. Eres su príncipe de un cuentoque solo ella ha vivido. Me ha repetido mil veces que confíe en ti, que tú ganaras lafelicidad para nosotras. Te adora, te venera, diría mas bien. Mina escucha en silencio, con sus ojos entornados dejando que el suavesol de mayo comience a broncear su cuerpo. - ¿Cómo ha sido tu vida sexual? - Normal. Dos hijos. Una relación a la semana o menos, sueños, fantasías yplaceres solitarios que me ha permitido permanecer cuerda durante todos estos años. - ¿Amas a Mina? - Sí. La quiero mucho, es mi único apoyo. A veces he deseado acariciarla, peronunca me he atrevido. Arrastro tabúes y una educación castrante, a ella la sacas de suaventura y es igual que yo. Tímida y sometida por la rutina. - Eres muy dura. - ¿Tú crees? Estoy siendo sincera conmigo misma por primera vez y créeme, escomo te digo. He oído a Mina relatarme mil veces, como exprimía fresas con su vaginaque goteaban en tu boca. Que feliz se sentía cuando la sodomizabas. Luego miraba
  • 9. su estado y creía que soñaba esas imágenes para lograr el placer con sus dedos,nunca creí esas historias, aunque nos hacían pasar buenos ratos - sonríe. Podríarelatarte esos catorce o quince días, desde el primero hasta el último, mil vecesescuchados, navegar en un bonito yate, desnudos, sol, mar, amor, era un dulce cuentopara las dos, pero la realidad nos golpeaba duramente cada día, y últimamente losgolpes cada vez eran mas dolorosos. Mina se ha lanzado a la piscina y refresca su pálido cuerpo, desde allínos mira placidamente y sonriendo como si de nuevo ya viviera su sueño. - Pareces una mujer fuerte Lola. - No creas, pero sí mas que Mina. Se hallaba al borde de la desesperación,siempre viviendo de un pasado que no acudía a rescatarla. No sé que podrás hacerpor nosotras, pero con nosotras puedes hacer lo que gustes. Estamos indefensas ycansadas de luchar. - Lola, vamos a disfrutar unas placenteras vacaciones, luego nos ocuparemosdel futuro. ¿Puedes tú confiar en mí? - Ya te he dicho que estamos en tus manos. - Pero yo no quiero dos mujeres vencidas y sumisas. Yo quiero dos amigas conconfianza para afirmar y negar, para el sí y el no, de tú a tú, con deseos de lucha yvida. Con deseos de recuperar placeres y felicidad no alcanzada. Quiero personasvivas que me devuelvan caricia por caricia, amor por amor, sonrisa por sonrisa. - Creo que si es verdad todo lo que Mina cuenta, convivir contigo es algoextraordinario. Ella estará encantada de revivir su pasado. - ¿Y tú? ¿No te interesa el amor? ¿El sexo? - Yo soy nueva. No tengo esos recuerdos, al contrario, los míos son pobres ydesalentadores, pero el amor, sí me interesa, desearía hallarlo pero no sé como. Meatrae Mina y le tengo miedo. No adivino mis reacciones ante estas situaciones nuevas. - Vuelvo a repetirte la pregunta ¿Confías en mí?
  • 10. - Sí, lo voy a hacer. Pero te ruego paciencia conmigo, estoy muy herida. Mina llega con sus pezones erectos por el frescor del agua. - No conocías esta casa ¿Eh Mina? - No. Solo la de Denia y tu barco ¿Lo tienes todavía? - Sí. - Recuerdo una promesa tuya, una noche maravillosa. - Yo tampoco la he olvidado y la voy a cumplir. - He mirado tantas veces el mapa buscando el sitio e imaginando el lugar, lasuave noche, el dulce sonido de la música, el bello paisaje. ¿Sabes Lola? Peter cocinamaravillosamente, todo él es una delicia. - Sí Mina, me los has contado muchas veces, le conozco casi como tú. Se acerca Emilia con una bandeja de bebidas. Martinis y refrescos. - Comeremos en media hora - nos avisa. - Emilia, lleve las bebidas al jacuzzi - le ordeno. Me levanto y ayudo a Lola. Mina está de pie recién salida de la piscina.Los tres nos introducimos en la pileta y el agua masajea nuestros cuerpos produciendoagradables sensaciones y relajando nuestra tensión. Secos y perfumados con cremas hidratantes, vestimos túnicas y nosacercamos al cenador del acantilado donde Emilia a dispuesto la comida. Un surtidode mariscos como entrantes y un sabroso arroz negro. Vinos blancos y fríos. Luegocafé y Amaretto. Mina se pone nostálgica. - Recuerdas la noche que José Luis nos obsequió el champaña.
  • 11. - Sí claro. Viviste unos días extraordinarios, Mina Los dos los vivimos. Olvídalos,vas a vivir otros nuevos, no puedes estar recordando y comparando. Te prometo queserán intensos y placenteros, totalmente nuevos para ti. Ahora te acompañan dosamantes. Lola y Peter. Los dos van a hacerte pasar momentos deliciosos. Tú tambiéntendrás que amar a dos personas y, o duplicas las caricias o las repartes - bromeo. Mina mira a Lola dulcemente. - ¿Me amas? - le pregunta llena de dulzura. - Sí - dice levemente Lola sonrojándose -, creo que sí te amo. Mina me mira con ternura. - Peter ¿Podremos acostarnos, los tres juntos? - Sí, por mí sí - miro a Lola interrogándola y la veo asentir levemente con sucabeza. Mina a su lado acaricia tiernamente su rodilla y se le acerca besándolalentamente en sus labios. Lola se ruboriza intensamente, baja sus párpados y seabandona al dulcísimo beso de su amiga. - Mina, Lola, ahora a las cuatro de la tarde vendrá un masajista, una esteticien yuna peluquera. Durante tres horas os dejaran más guapas que estáis. Luego vendráuna amiga que tiene una boutique con ropa y modelos nuevos adecuados para losdías que nos esperan. Esta noche saldremos a cenar y bailar. Yo mientras tantodormiré una pequeña siesta. - De acuerdo Peter y tiraremos a la basura nuestro pasado - dice Mina eufórica. Lola se levanta y me da un suave beso en los labios. - Me has arrancado un gran peso de mi corazón, no sé si funcionará, pero mesiento más ligera y feliz. Gracias Peter. Duermo hasta la siete de la tarde, me ducho y me sumerjo en el jacuzzi
  • 12. con una copa mientras las oigo trajinar por la casa con María. A las nueve oigo unaópera en la terraza cuando llegan riendo las dos de la mano. - María está abajo - dice Mina -, quería despedirse ¿Puedes? - Sí. Ya bajo. Esperadme aquí. María me sonríe malévola. - ¿Dos gatitas perdidas? - No seas perversa. Son dos buenas amigas, pero perdidas sí, si lo están. - Lola parece tener buenos conocimientos de moda y costura. ¿Tiene algunatienda de moda? - Ahora no - le digo. Pero tal vez en el futuro. - Si piensas en este ramo Peter, habla conmigo antes, legaremos a acuerdos. - Lo haré María, contaré contigo siempre, no lo dudes. ¿Qué tal Tere? ¿Lefunciona bien a Alline?. - Ha sido un acertado fichaje, controla su estética con gran profesionalidad.Recientemente le hemos mandado una docena de vestidos preciosos. - Tienes una buena clientela María. - Sí Peter. He oído algo sobre la Cala Portinatx ¿Sabes algo? - Todo - respondo lacónico. - Me lo imaginaba. Se habla de algo espectacular y maravilloso. ¿Es cierto? ¿Lohaces tú? - Sí, en efecto.
  • 13. - Tendríamos que hablar sobre eso. Tengo muchas ideas, me vendría bien unsocio. - De acuerdo María, lo hablaremos. Quiero que el uno de julio estas dos gatitas,como dices, empiecen a trabajar contigo y las prepares para este negocio, quizáslleguen a ser tus socias en esos nuevos proyectos. Te compensaré gastos yquebrantos que puedan producir en principio, pero tienen que aprender a ganarse lavida ellas solas, contigo o en otro sitio ¿Comprendes? - Sí Peter, no habrá problema. - Bien María, ya hablaremos mas despacio. Me reúno con ellas en la terraza, sonríen al verme. - ¿Habéis comprado muchas cosas? - les pregunto. - ¿Comprado? - exclama alarmada Lola. - Quiero decir escogido ¿Habéis seleccionado muchas cosas bonitas? - ¿Cómo vamos a pagarte Peter? - insiste Lola. - No tenéis que pagarme nada. No empecemos con deudas y agradecimientos.Aquí todo es gratis. A cambio os deseo bellas y felices, marchar a vestirelegantemente para salir a cenar. Me pongo un fresco traje de verano, sin corbata, zapatos italianos. Ellasse presentan radiantes y guapas, algo pálidas, pero los profesionales de la belleza handejado huella de su trabajo y están espléndidas. Enfundadas en trajes largos de sedaque dibujan sus formas, haciéndolas esbeltas y elegantes. - Anoche éramos una ruina y ahora parecemos princesas. ¿Estamos Bien? - Preciosas las dos, voy a presumir de dos estupendas mujeres. La llegada del coche que nos trasladará, y su bocinazo, interrumpen mis
  • 14. piropos. - Que sepa la isla que dos magnificas mujeres vienen a conquistarla y dejaránsu sello en ella. - Así sea - dicen las dos. Mina ya conoce estos bellos rincones, puede ser tu cicerone Lola. Si osapetece bailar juntas no os cortéis, el mundo es vuestro, podéis hacer cuanto osplazca. Cenamos, charlamos, bebimos, bailamos, nos besamos, reímos ycontentos y felices nos devolvieron a la casa. Se dejaron conducir a mi dormitorio. - Os apetece un baño de burbujas antes de dormir - les ofrecí. - Sí, cortito, para relajarnos - dice Mina. Desnudos entramos los tres en el agua. El sexo de Mina sigue depilado,me mira y sonríe con picardía, el de Lola es negro azabache, muy poblado, necesitaun arreglo estético. Cuando meto mi mano en el agua Mina ya sabe que busco sus pies, meconoce demasiado bien. Lo elevo y acaricio, le doy un suave masaje a todas suspequeñas articulaciones, mientras noto la envidia de Lola. - Tiene dos, Lola - le digo a modo de invitación. Me comprende rápido y me imita en el masaje. Cuando lo llevo a miboca, ella me imita en besos y recorre con gran placer los caminos de Mina, hasta queentre ambos, succionando sus deditos conseguimos ruborizarla de gozo y gemirplacentera. Ante el éxito nuestras lenguas se vuelven implacables y la lamemos ychupamos hasta tensar su cuerpo y hacerla temblar espasmódicamente cuando lellega su orgasmo. Fuerte y largo, Lola se le acerca abrazándola y besándolatiernamente, mientras Mina va recuperándose de sus emociones. - Vayamos al lecho - propone Mina, todavía temblorosa.
  • 15. La secamos con gran cariño y cae a plomo sobre la cama, mientras Lolase esfuerza en abrazos y consuelos. Pero Mina no esta para consuelo, busca y labesa apasionadamente, sorprendiendo a Lola que no esperaba un abrazo tan pasionaly enérgico. Aún así, devuelve la caricia a su amiga y sus efusiones se hacen largas ysensuales, su excitación crece progresiva y es Mina, la boca de Mina, la que busca yrecorre el trémulo cuerpo de Lola en búsqueda de briznas de sabor a hembra excitada,por sus más recónditos lugares. Consigue que la vulva de Lola supure dulces néctaresde amor que su lengua diestra, como abeja, liba incansablemente con gran deleite. Elvientre de Lola enrojece espectacular, su rubor recorre su cuerpo e ilumina suspechos, endureciendo sus pezones. Mina chupa y lame su clítoris hasta hacerla gemiry temblar, se arquea su cuerpo y busca desesperada el abrazo con su amante, laexplosión orgasmica la coge apoyada sobre sus riñones y la derriba entre sollozos ylamentos de júbilo que Mina trata de vivir junto a ella calmándola con agradablescarantoñas. Es simplemente una pausa, iniciada Lola, Mina se encarga de dirigir unnuevo y lubrico ballet donde es ella la que termina por derrumbarse bajo lasapasionadas caricias de dos amantes entusiasmados. Se hace penetrar por el culo mientras Lola y ella disfrutan de los licoresque alumbran sus vientres, lamiéndose con glotonería. Los tres dormimos agotados yrendidos de amor. Así amanecemos al día siguiente. Llamo a Emilia que nos sirve un completo desayuno a la terraza. Salenjuntas del baño, perfumadas con aceites y sonriendo felices. Como amantes nuevas. - ¿Habéis dormido bien? - En la gloria Peter - exclaman a dúo. - He vivido el día más dichoso de mi vida. Lujo, placer, una nueva sexualidad,nuevos amores. Empiezo a creer en nuestro futuro Mina. ¡Qué espléndida mesa! - diceLola -, yo solo tomo café con leche. Mina hace caso omiso y le sirve huevos revueltos con bacón. Un granzumo de naranja. - Come - le ordena -, aquí hay otras costumbres, la comida será ligera. Comecomo una turista y pruébalo todo.
  • 16. Los tres reponemos fuerzas con gran apetito y alegría. - ¿Qué haremos? - pregunta Mina. - ¿Qué te apetece? ¿Qué te gustaría? - vuelvo a preguntar, conociendo deanticipadamente la respuesta. - Ya lo sabes. Navegar, al viento, al sol, desnudos y bellos. Añoro aquellos díasde mar. - De acuerdo. Vestir informalmente para llegar al puerto, nos embarcaremos. Bajamos el embarcadero en el Jeep. Como nos vamos acercando,observo a Mina buscando, tratando de descubrir el yate que tan buenos recuerdos letrae. No lo encuentra y me mira extrañada. - Hoy navegaremos a vela Mina, no tenemos prisa - le digo parando frente alairoso Hutting. Emilio en su cubierta la saluda. - Buenos días Mina. - Buenos días Emilio. Mi amiga se llama Lola - le presenta. - Encantado Lola - le dice cortes. Subimos a bordo y con su pequeño motor sacamos el velero del puerto.Ya en la bocana, largo todas sus velas y un suave viento de quince nudos hincha eltrapo e inclina el barco dándole velocidad. Se adentra a mar abierto esbelto ymajestuoso. - ¡Qué preciosidad de barco! Parece acariciar el mar, se desliza ágil y firme. - Ya sabes las normas Mina, piel al desnudo y muchas cremas. Encárgate deLola, le encantara recibir tus cuidados.
  • 17. Ella premia mi ironía con un suave beso en mis labios. Las dos seembadurnan mutuamente y a conciencia, se tumban en el solariun de proa a tomar elsol. Las veo bromear y reír felices. Transcurrida una hora se ponen túnicas y vienen ala bañera conmigo, recostándose en los divanes cogidas tiernamente de la mano. - Que delicia de sol y paz se respira - dice Lola. ¿Por qué tantas atenciones connosotras? - me pregunta de sopetón. - Mina es una buena amiga mía y tú espero que lo seas también. Saber que laquieres, es mas que suficiente para mí. ¿Qué otro interés podría tener? - Tienes razón, perdona. Hace tiempo que nadie nos trata con esta cortesía ydelicadeza. Me siento confundida, perdona. Navegamos y tomamos el sol durante toda la mañana. Caviar y salmónahumado a la hora de la comida y les recomendé una siesta en el camarote principal. Sobre las cinco de la tarde, Lola, sube a buscarme. - Mina quiere estar contigo ¿Puedo sustituirte en el timón? - Sí. Sigue este rumbo y no te preocupes, no pasará nada. Mina luce desnuda y oferente sobre el lecho y suplica. - ¿Puedes amarme? ¿Quieres amarme? Tumbado a su lado la beso tiernamente. - ¿No te ha amado Lola? - Sí, pero no es lo mismo. Necesito sentirme llena de ti, necesito tu experiencia ytus suaves manos recorriendo mi cuerpo. Hacemos el amor intensamente, la penetro repetidamente y lleno suvientre con mi semilla hasta que ahíta de placer y pegajosa de secreciones sederrumba sobre el lecho agotada. Vuelco al timón, donde Lola empieza a dar muestras
  • 18. de impaciencia. - Baja y ayúdala a ducharse y perfumarse. - Sí Peter, la ayudaré. Me gustaría hacer el amor contigo - dice de repente ymuy bajo. - ¿Te sientes obligada? - Sí. Por un lado sí. Por otro me apetece. También tengo miedo a no poderhacerlo y desagradarte, pero necesito saber que soy y lo que deseo realmente. - Te ayudaré Lola a despejar todas esas incógnitas. No tengas prisas y no tesientas rechazada. Al final veras como te integras en un estupendo ser bisexual activoy cariñoso. - Confío en ti Peter, empiezas a ser mi única esperanza. - Ven abrázame. Se acerca tímida y me abraza con ternura besándome suavemente.Correspondo a su cálido abrazo devolviéndole la caricia con dulzura, se siente cómoday sonríe al separarse. Va en busca de Mina. Sobre las ocho de la tarde regresamos a nuestro amarre en el puerto. Yaen casa nos acariciamos mutuamente en el jacuzzi, entre bromas y risas. Cenamos en el templete del exterior, bajo la suave luz de velasperfumadas que embriagaban la noche y nuestros sentidos. Hacemos una largasobremesa y Mina se recuesta indolente sobre mi pecho, mientras Lola nos mira concierta envidia. - Mina, mira a Lola, nos envidia y desea a la vez. Lola baja la cabeza ruborizada y asiente. - Es verdad.
  • 19. - Hagámosle el amor como nunca lo ha sentido - propone Mina -, premiemos sudulzura y cariño. Ayúdame a amarla Peter, hagamos que desfallezca de gozo. La echamos sobre el lecho y nuestras lenguas recorrieron todo sucuerpo, sus pliegues más íntimos, sus tersas planicies y montículos rosados. Erizamossu piel con nuestras caricias y lubricamos su vagina con nuestros besos, lamimos suano cuando su vientre era un temblor constante y sus placenteros gemidos laruborizaban cada vez más. Mina que dirigía la función me echo de espaldas y se sentó sobre mipene clavándose hasta dolerle. Coloco a Lola con su vulva sobre mi boca, enfrentadaa ella que la besaba apasionadamente mientras me cabalgaba hiriendo sus entrañas.Lola, horadada por dos expertas lenguas era un cúmulo de sensaciones. Sufría missucciones entre gemidos, la sujetaba por sus caderas y Mina la abrazaba por su pechosin dejar de besarla. Sufrí mi orgasmo arqueándome convulso y elevando a Mina altiempo que mi miembro aporreaba eyaculando sus entrañas, tal vez mordí sin quererel cuerpecillo de Lola que gritó dolorida, pero en un instante y a través de su boca,vivió una experiencia inolvidable. El gozo llegó brutal y enérgico a Mina, su corazón nole respondía y le faltaba el aliento, babeó su placer en los labios de Lola que la besabacon devoción y por un instante, ambas quisieron devorarse mutuamente, besándosesin control y con un frenesí desconocido. Las sensaciones se acumularon en el vientrede Lola y tal vez por simpatía su placer se expreso gloriosamente relajando su cuerpoy sus sentidos. Mis succiones la vencieron, sus músculos relajados no opusieronresistencia y robé su perfume dorado. Manó lentamente sin que ella se apercibiera demomento de lo que le sucedía, su cuerpo era un volcán de gozo y sensaciones.Cuando por fin se dio cuenta de su abandono y lo que le estaba pasando, la oí sollozarde vergüenza y trató por todos los medios de controlarse. No podía verme y no lequedaban fuerzas para moverse, estaba fuera de control, se deshacía en mi boca y alfin perdió el sentido. Tuvimos que sujetarla entre ambos, reclinada sobre el pecho deMina, su abandono la vació suavemente en mi boca. Mina sabía que estaba pasando ysu mirada era increíblemente dulce cuando por fin pude mirarla a los ojos. Ladepositamos suavemente en el lecho, y Mina terminó de mamar aquella intimidadcaliente y salada de nuestra amante. Luego la abrazo y puso su cabezaamorosamente sobre su pecho, como si fuera un bebe. - La vas a ahogar - bromee con ella riendo.
  • 20. Cuando Lola regresó con nosotros se encontró con los dulces pezonesde Mina acariciando sus resecos labios. Buscó mi mirada con curiosidad. - Tienes razón Peter, me convertiré en una hembra bisexual. Los dos me gustáisy me hacéis vivir momentos inolvidables. Quiero que me ames, que me penetres comovarón y que me consideres como tu mejor amiga. Igual que Mina. La quiero mucho,dedicaré mi vida a hacerla feliz, sé que ella te adora y no le importará que me ames.Las dos desearemos tenerte, como tu nos has abierto tus brazos y tu casa, así estaránlos nuestros para ti. - Suscribo las sentidas palabras de Lola, siempre estaremos abiertas a tu amorPeter. No os pongáis melodramáticas y durmamos un poco, ya es muy tarde. Amanecimos a las nueve y media, desayunamos en abundancia como decostumbre y nos bajamos al puerto para salir de nuevo a navegar. Durante toda lamañana tomamos el sol, desnudos sobre la cubierta, bronceándonos para un nuevoverano. En un momento Lola se acerca a mi lado en el timón y se sienta conmigo. - ¿Te guste anoche? - Sí, mucho. - ¿Lo esperabas? - Sí, lo busqué, tranquilízate. - Era la primera vez que me sucedía algo así, me vi impotente, no podíacontrolarme. Me asusté mucho. - Lo sé, no te preocupes. - ¿Lo advirtió Mina? - Sí, te sostuvo largo rato sobre mí y luego también te saboreo, aunque ya noestabas para nadie.
  • 21. - Me gustas mucho Peter y te deseo de verdad, mi cuerpo desea tus varonilescaricias, fuertes y duras, sensuales y refinadas, ayer creí morir de gusto. Cuandorealmente supe que me estaba pasando, pensé, - Aquí debajo tengo a un hombrecapaz de todo por satisfacer a su amante. Y desee tus caricias. Nos interrumpe Mina, espléndida en su desnudez. - ¿Te gusto anoche Lola? - le pregunta sonriente. - Me desmaye de gusto - dice. - Ya lo vimos y no solo te desmayaste. - Sí. Lo sé, pedía disculpas a Peter por ello - miente -, me comporté como unainútil, no supe controlarme. - Te envidié viendo como te deshacías en la boca de Peter. Te envidié mucho,perdóname Lola. - Lola ¿Qué haremos para contentar a esta hermosa mujer? - intervengo. - Si tú la sostienes, yo la beberé con sumo placer - se ofrece Lola. - La podemos colgar del techo y repartírnosla - le digo riendo. - Vale, le daremos mucho champaña en la cena, así el placer será largo paratodos - ríe. - Buena idea, la cebaremos hasta que no pueda mas - insisto. Navegamos, entre risas y bromas, nuestros cuerpos se gustan y buscanel voluptuoso contacto. Lola tiene un pecho pequeño pero firme y precioso, suspezones son provocadores, me abraza por la espalda y me acaricia cada vez que noscruzamos en la cubierta. Desembarcamos en una cala y tomamos el sol, desnudos sobre la arena,tres seres felices y dichosos.
  • 22. Al atardecer volvemos a puerto y regresamos a casa. Jacuzzi, caricias yamor largo e intenso, placeres nuevos hasta el amanecer, nuestros cuerpos semezclan sin prejuicios y el gozo nos inunda por igual a los tres. Mina prepara con sumo cuidado la iniciación anal de Lola, la lame y laagasaja con sus besos y con sus dedos hasta que Lola casi grita suspirando por algomayor. Me recibe complacida mientras su amante femenina homenajea su vulva yclítoris desasistidos. Lola gime de placer recibiéndome mientras es succionada porMina. Resultado, orgasmo fantástico. Cuando mi semen quema sus entrañas da ungrito gutural y se le escapa su chorrito en la atenta boca de Mina que espera su placercon ansiedad. No se desmaya, mientras la penetro y bombeo con fuerza presionandosu vejiga, Mina se ajusta a ella como una lapa y la mama insistentemente hastavaciarla. Nuestras horas de placer son de una lujuria desenfrenada, como siacabáramos de descubrir el sexo. Acabamos rendidos y mezclados sobre el lecho. A la mañana siguiente de nuevo nos hacemos a la mar. Observo comoLola camina dolorida e incómoda, sin duda por los excesos de la noche anterior. Pongo el piloto automático y le pido que me acompañe a la proa. - Arrodíllate y enséñame tu culito - le ordeno. Me mira pícara y obedece. - ¿Está irritado, verdad? Me escuece mucho - reconoce. - Sí, está irritado. Vamos a curarlo. Mina trae un cubo con hielo, un vaso y untermómetro. Ambos enfriamos nuestras lenguas en agua helada y lamemos suirritación hasta reducir su incomodidad. Le introducimos la barrita de vidrio heladareduciendo la irritación de sus íntimas mucosas. Al cabo de una hora le hemos bajadola irritación pero su vulva chorrea literalmente. - Por favor Peter, fóllame. Hazlo ahora, por favor. Ante la divertida mirada de Mina que la besa y acaricia con ternura, mi
  • 23. pene se pierde en su lubricada vagina, hasta que noto su cuello del útero. Ella empujay colabora con pasión en el encuentro, demandando energía por mi parte. Cuando misemen riega su vientre, se le escapa un gritito de placer y todo su cuerpo se enervaarqueándose aprisionando mi miembro, el rubor la enciende y se derrumba boca abajosobre el solarium. Mina sigue lamiendo y paladeando los frutos del júbilo en el cuerpode su amada. Las dejo consolándose y me doy una ducha antes de volver al timón. Pronto se reúnen conmigo. Lola me besa apasionadamente. - Al fin la felicidad me ha visitado. Gracias Peter, me encuentro muy a gusto convosotros. - ¿Cómo está tu culo? - bromeo. - Muy bien, en la gloria y deseando ser visitado de nuevo - ríe. Sois fantásticos yadorables. ¡Y yo que creía, qué todo eran invenciones de Mina!.Solo una cosa meturba e inquieta Peter. ¿Cómo será la vuelta a la normalidad? Mina otra vez no loresistiría y yo tampoco. No podemos dejarnos deslumbrar, debemos buscar trabajo yorganizar una nueva vida para las dos, alcanzar un poco de tranquilidad. - Lola tranquilízate. Las dos vais a trabajar en algo bonito. Tendréis esa vida quedeseáis, confiad en mí. Ya sé que no os puedo estar paseando en barco toda la vida,me estoy ocupando de vuestro futuro, no te inquietes y disfruta. A su tiempo osinformaré. Ahora preocúpate de tu culo - bromeo -, y de tu lindo cuerpo. Mañanaviernes nos iremos de la isla, vamos a navegar de verdad y debéis estar preciosaspara visitar lindos lugares. Tengo fama de acompañarme de mujeres bellas, no podéisdejarme mal. - Esta bien, pero infórmanos de tus planes. No nos subas a las estrellas paradejarnos caer luego. Estamos muy doloridas. - De acuerdo os contaré mis proyectos para vosotras mañana, después de lacomida. Así me lo agradeceréis en la siesta - las provoco. - Te comeremos a besos - prometen las dos. Fondeamos en una pequeña cala y los tres descansamos, dormimos una
  • 24. pequeña siesta. Luego, con un suave pañuelo de seda atamos a Mina a la escotilla deaireación, lamemos su lindo cuerpo abrillantándolo con nuestros besos y llevándolo aunos niveles de excitación que la hacen gemir desconsolada e impotente. Lola, cualmecánico, se instala de espaldas y repta llevando su boca a la vulva chorreante de suamada, mientras yo la penetro amándola enérgicamente ante las miradas deextraviado gozo de Mina. La boca de Lola hace espléndidamente su diabólico trabajo y conpersistencia obtiene su dorado botín y la enajenación total de Mina que se derrumbadesmayadamente sobre la cara de Lola. Debo sujetarla, hasta que entre los dos,conseguimos desatarla y tenderla cómodamente en el lecho. Aún así, Lola persiste ensus caricias y sus labios no pueden despegarse del inflamado y brillante sexo de Mina. Mina vuelve en si agotada y rendida. Busca con afán la boca de suamada; Sus besos son largos y hermosos. Nos bañamos en la cala antes de reiniciar nuestro regreso a casa. Suscuerpos, ya bronceados, lucen suntuosos. Pechos firmes y duros, ojos luminosos yclaros sonríen a la vida de nuevo. No paran de fotografiar todos los sitios por dondepisamos, se fotografían vestidas y desnudas, viven una luna de miel. Hay un ocultodeseo de venganza en la confección de semejante reportaje grafico. Desean gritar conpruebas su felicidad, a sus ex maridos, hijos y amigos. Durante la noche cenamos en la terraza, hicimos una larga veladadisfrutando de la excelente temperatura primaveral y dormimos los tres abrazados ycansados. Emilia y su marido habían empaquetado nuestro equipaje. Desayunamosmuy abundantemente en la terraza. Estaban felices y muy guapas. Decidí hacerlesparticipe de mis planes respecto a ellas. - He alquilado un pequeño apartamento en San Antonio, no es muy grande peroos servirá para las dos de momento. Lola, tú empezarás a trabajar con María aprimeros de junio, te prepararás para dirigir una tienda de moda que abriremos dentrode un año aproximadamente. ¿Te gusta la moda, verdad? - Sí, en ello he trabajado siempre.
  • 25. - ¿Te aclara esto tu futuro? Mas tarde abriremos una tienda, tal vez en sociedadcon María y la llevarás tú, se encontrará en la otra punta de la isla. - Sí, esta bien. Me gusta la moda. ¿Y Mina? - Mina ayudará a Emilio. Tendrá que sacarse la Licencia de Patrón de Yate y sehará cargo de mis barcos en Ibiza, ya que Emilio reside en Denia. Emilio será su jefe,su trabajo consistirá en cuidar y patronear la flota de Ibiza. En un futuro montaremosun concesionario de venta y alquiler de Yates. Le sobrará trabajo, se pasará el año ala intemperie, siempre bronceada y magnifica, sus tetas se pondrán duras, tendrás unahermosa amante, una deliciosa pareja. Alcanzar la felicidad será cosa vuestra. - Eres un encanto Peter, como podremos agradecerte tantas atenciones - diceLola. - Haciendo un gran trabajo, poniendo vuestro corazón en aquello que hagáis.Ahora vamos a seguir disfrutando de estos días de descanso. Vayamos a recorrermundo y a cumplir una promesa que le hice a Mina el año pasado. En el puerto, el Princess, un bello y lujoso yate de 22 metros, estaba listopara partir. Empezaras a trabajar. Ayudarás a Emilio en esta navegación para ircogiendo experiencia, te turnarás con él a los mandos de la nave. Lola y yo seremospasajeros de lujo, pero te dejaremos dormir con nosotros - río -, te compensaremoscon besos. - Me gusta mucho navegar Peter. ¿Este barco es mayor que el Garín? - Sí, ocho metros mas largo, pero se conduce igual. Te será fácil, además, soisdos, podréis con él. - ¿La ruta? - La tiene Emilio. De él recibirás las ordenes. Demuestra lo que vales. Mina vigila el molinete del ancla y retira las defensas soltando las
  • 26. amarras, mientras Emilio, lentamente, sale de puerto navegando desde el fly. CuandoMina acaba en la cubierta se reúne con él en el mando y entre los dos trazan los way-points que marcan la ruta de destino. Mahon. Allí aprovisionaremos de nuevo decombustible y pertrechos. A una velocidad de veinte nudos, unas nueve horas hasta laarribada, llegaremos sobre las ocho de la tarde. Lola me acompaña y subimos también. Emilio se retira dejando el timónen manos de Mina. Desnudos y felices, Lola y yo, tomamos el sol en las tumbonas. Mina, depie, orgullosa, conduce su barco hacía horizontes felices para ella. Comimos ensaladas y ahumados en la dinette del fly, luego nosquedamos transpuestos sobre las colchonetas. Mina seguía vigilando el barco conmás interés, que por nosotros. Hacía las siete tenemos que vestirnos, un viento frescose levanta. Mina opta por mallas de lycra y un amplio suéter de punto. Lola la observacon admiración, no acaba de comprender bien como la hasta hace unos días frágilmujer, conduce con tal determinación y pericia semejante barco. Yo la observo a ella,será una magnifica compañera para Mina, la mira enamorada y se entrega a su amorcon total generosidad. Parece determinada a vivir para hacerla feliz. En Mahon repostamos combustible. Unos tres mil litros de gasoil. Luegobajamos a puerto y paladeamos una excelente caldereta de langosta autóctona. En lacena la piropeamos. - Tienes dotes de Capitán, lo haces muy bien - le dice Lola abrazandocariñosamente su cintura. Tomó café en exceso y nos explicó. - Quiero navegar de noche con Emilio, ya dormiré por la mañana. - Está bien, mas besos le tocarán a Lola - trato de picarla. - Hazla inmensamente feliz, Peter, que recuerde esta noche toda su vida - merecomienda fervorosamente.
  • 27. A la una de la mañana reiniciamos la travesía, esta vez con rumbo a Ajaccio, enCórcega. Mientras en nuestro camarote Lola y yo nos amábamos con gran intensidad.Se entregó con una pasión desconocida, incluso para ella. Tras tres horas de variadoe vigoroso sexo, nuestros cuerpos cansados pedían a gritos una tregua. Sembré sucuerpo con mi semilla y bebí su dorado liquido haciéndola gemir lastimosamente sincontrol alguno de su cuerpo, rojo por un acentuado rubor que ya duraba horas. Susaureolas, marrones, parecían querer estallar y lucían inflamadas sobre su pequeñopecho. Su vagina y ano, goteaban restos dulces de batallas anteriores. No perdió elsentido, pero durante unos segundos sus sentidos espaciales la abandonaron y susojos en blanco delataban su transitoria incapacidad. Cuando al final abandoné su clítoris ya exprimido y dolorido, sudesmadejamiento era total y yacía inmóvil gimiendo sobre el lecho. Me tumbé a sulado secando su sudor y alentándola con ternura. Poco a poco fue renaciendo susonrisa y sus ojos brillaron respondiendo a mis besos, se abrazó apretando su vientrelleno contra mí y devolviendo mis besos con generosidad. - Ahora sé - dice -, que solo hay una clase de amor. No importa quien te ama,varón o hembra, solo importa que te amen bien, con paciencia, pasión, ternura,insistencia, suavidad, sin prisas. - Ya veo que te ha gustado - bromeo ante sus elogios. - Mucho. Eres un gran amante - susurra encendida. Deseo ser como tú, unagran amante para Mina, tienes que enseñarme, la necesito. Ya sé que no podrécompetir contigo, pero yo estaré siempre a su lado y ¡deseo tanto saber complacerla!. - Estás en muy buen camino Lola, duerme un poco ahora. - Abrázame - ruega. Nos dormimos a las cuatro de la mañana. Son la nueve cuando Minasigilosa se une a nosotros, procurando no despertarla. - Ámala cuando despierte, demuéstrale como la quieres o la perderás, te laquitaré - le susurro provocándola.
  • 28. Subo al fly con una jarra de zumo de naranja y café, relevo a Emilio paraque duerma y me hago cargo del barco. A las doce aparecen en cubierta, se duchanjuntas en la plataforma de baño, Mina lava amorosamente a Lola que no puede nielevar sus brazos del cansancio, haciendo reír feliz a Mina que trata de espabilarla conbromas y cosquillas. Al fin suben junto a mí. - ¿Cómo se ha portado Mina? - le pregunto a Lola. - Fantástica y ha curado destrozos anteriores con sabiduría y paciencia, pero miclítoris está dormido, anestesiado, con tantos mimos. Sois magníficos amigos yamantes, los dos - nos halaga. Las dos se tumban desnudas en el solarium y pronto se quedandormidas. Mina despierta cuan nota que el barco reduce potencia para la aproximaciónal puerto de Ajaccio. Despierta a Lola y visten vaqueros y una camiseta para bajar atierra. Mientras Emilio reposta de nuevo el barco, los tres paseamos por la ciudad,comemos en un restaurante del puerto y hacía las seis de la tarde regresamos paraembarcar de nuevo. Costeamos hacía el Norte para bajar hasta Bastia, dondefondeamos para pasar la noche. Cenamos en una agradable terraza de la ciudad y untaxi nos devuelve al barco a la una de la mañana. Dormimos como marmotas hasta lasnueve del día siguiente, que amanecemos pletóricos de fuerzas, con ganas deamarnos juvenilmente. Estando Mina en la cama todos los mimos son para Lola, elladirige y orienta nuestras caricias para conseguir el máximo gozo de Lola, regala mienergía desinteresadamente en beneficio de su amada y ésta, se deja amar hasta laextenuación, su piel es de seda, su vientre elástico y acogedor, sus abrazosgenerosos y su entrega total. Mina nos abandona cansados y abrazados parareintegrarse al control de la navegación. La intimidad con Lola es sumamenteagradable, es muy cariñosa y dulce. Abrazada a mí hace proyectos de su futuro conMina, reitera, una y otra vez su cariño y agradecimiento. - Tienes muchas posibilidades como amante Lola, eres una mujer fantástica. - Siempre tuya amigo mío. Estaré encantada que hurgues y explores misrincones, saborees mis zumos y bebas de mi fuente. Soy tuya hasta el dolor quepueda soportar y de mis labios tan solo recibirás besos agradecidos. Ámame cuantoquieras y cuando quieras, Mina y yo te pertenecemos y estaremos pendientes de tufelicidad.
  • 29. - Gracias Lola, sé que pese a tu rimbombante discurso, hablas con tu corazón.Ya conozco tus sentimientos y entrega. Me gustas mucho. Seréis muy felices aquí, yotambién me ocuparé de vuestra felicidad. Sentimos bajar el ancla, señal inequívoca de que estamos fondeando. - Vamos preciosa, subamos a desayunar. Lo haremos frente a la Isla deMontecristi. - ¿Existe esa isla? - pregunta. - Claro. Aún cuando el Conde es un personaje de ficción, la isla existe, esescarpada y dura, pero bellísima de contemplar. Pongámonos una túnica y subamoscon ellos - la animo. Durante una hora desayunamos espléndidamente frente a la bella isla.Luego, reiniciamos el viaje. - Vamos a pasar cerca de Roma. ¿Os apetece que paremos y pasemos algúndía? - Bajemos y salgamos a cenar en alguna Trattoria, luego seguimos el rumbo -propone Lola. Así lo hacemos, desembarcamos sobre la una de la tarde. Un taxi nostraslada a la Plaza de España y en sus terrazas tomamos aperitivos, caminamos todala tarde por el centro de Roma hasta caer rendidos al anochecer en una famosaPizzería de la Plaza Nabbona. Cenamos con buen Chianti y de postre helados,Regresamos al barco cansados y rendidos. Tomamos una copa de cava en el fly, bajoel cielo romano, y luego Lola y yo nos confabulamos para satisfacer y agotar a Mina.Lo logramos plenamente, derribándola sobre el lecho y sollozando de júbilo. Así como iba avanzando nuestra relación, iba descubriendo la cálidadulzura de los abrazos de Lola y su deliciosa entrega a nuestros juegos. Al día siguiente Mina navego hacía Capri y busco un romántico fondeocon la isla de Capri al frente y las luces de Sorrento a nuestra espalda, y la maravillosa
  • 30. bahía de Nápoles, con el Vesubio presidiendo, a babor; y a estribor la no menoshermosa Bahia de Salerno. Un cielo increíblemente estrellado nos acogía, podíamosrespirar los aromas de los millones de limoneros napolitanos. Instalamos luces defiesta en el barco, adornándolo para veladas románticas y felices. Aquella primera noche nos vestimos de punta en blanco, para estar entono con el magnifico decorado. Un esmoquin de verano y ellas vestidos largos ensensuales sedas, que dibujaban con perfección sus bellas formas. Las dos lucíanpreciosas y sus miradas de arrobamiento delataban su mutua admiración. Después de escuchar mis halagos y aceptar mis besos de salutación,nos acercamos a la cubierta de proa. Al frente las luces de Capri, y un ininteligiblerumor de fiesta nos llegaba desde sus playas. En el CD, bellas canciones y músicaitaliana, perfumadas velas embriagaban la noche y espantaban insectos. - ¡Qué delicioso mar! ¡Cuánta belleza se respira! - exclama Lola. Le doy mi mano a Mina, atrayéndola hacía mis brazos. - Baila conmigo Mina, por favor - le ruego. Accede con una sonrisa y me estrecha dulcemente. - Solo me faltan los spaguettis con almejas y mi deuda estará saldada - le digo. - Sí. Es cierto. Peter ¿Te importa que ame a Lola? ¿Lo apruebas? ¿Te molesta?Me gustaría saber que no te daño, que tú lo apruebas, que te agrada nuestra felicidad. - Lola te quiere mucho Mina, si tú la quieres de igual forma seréis muy dichosas. - también te quiere a ti. Igual que yo, pero sabemos cual será siempre nuestrolugar en tu corazón. Nos apoyaremos mutuamente, amándonos como tú nos enseñas,pero siempre seremos tuyas. Tuyas para siempre. Recuérdanos de vez en cuando tuafecto, por que rechazaremos a otros varones y nos ofrendaremos a tu servicio. - Que teatrera Mina, que barbaridades dices.
  • 31. - No. Es verdad, las dos lo hemos hablado, sabemos lo que queremos, estamosmuy seguras de ello. Baila un poco con ella Peter - dice llevándome junto a Lola. - Gracias - susurra Lola cuando la estrecho entre mis brazos. - ¿Por qué? - Por todos los sueños y maravillas que nos has regalado, por tu cálido abrazo,tus dulces besos, tu exquisita educación y el respeto con que nos tratas.Particularmente, vuelvo a sentirme mujer, tu admiración hace que me sienta bella denuevo. Gracias por todo eso. Gracias por cumplir tus promesas y hacer feliz a Mina. Ymuchas gracias por no arrebatármela. - Me halagas Lola, pero tú mereces todo cuanto tienes y sobre todo una larga ydichosa vida en su compañía. - Gracias, otra vez. ¿Me permites que baile con ella? Quiero decirle como laquiero y cuanto la necesito. - No me importa, claro que no. Hazlo. Apoyado en la borda tomo un Martini y las observo. Se hablan con lamirada, sus roces son tibios y suaves, pero transmiten un apasionado ardor. Las dejobailar privadamente y colaboro con Emilio montando la dinette para la cena. Cuandoestá todo preparado, las llamo. - Señoras, la cena está servida. Acuden abrazadas tiernamente por su cintura y toman asiento. Tomamosunos blinis con caviar, acompañados de unos sorbitos de vodka helado. Luego los spaguettis con almejas prometidos, con un fresco y deliciosovino blanco. Para terminar unas colas de langosta con salsa tártara, con Chianti de latierra, rojo y cálido. En la velada fresas y champaña, música y baile bajo el cielo deCapri. Es Lola la que se levanta y solicita mis brazos. Bailamos mientras Mina
  • 32. nos observa con ojos brillantes de emoción. - He hablado con Mina. Vas a ser de ahora en adelante nuestro único hombre,estaremos a tu servicio y correremos las dos a complacerte en cuanto nos lo solicites.A cambio queremos que tú bendigas nuestro amor y, como Capitán de este barco, noscases, nos unas a las dos para la eternidad. - Pero yo no estoy autorizado - protesto. - Para nosotros tres será valido, eso es suficiente para nosotras. - ¿Cuándo queréis que lo haga? - Lo dejamos a tu elección. Busca el sitio y la hora oportuna, tambiénagradeceríamos veinticuatro horas de luna de miel para consumar nuestro amor. - De acuerdo lo haré. Pero sabiendo como os queréis, me siento mal. Como unentremetido profanador. El abrazo de Lola se estrecha y se hace intenso. - No sigas Peter. Mina y yo nos queremos, pero las dos te necesitamos ytambién te deseamos, no hay celos. Somos novatas e inexpertas, tu nos hasarrancado de la infelicidad y nos conducirás a la dicha en el futuro. Deseamosquererte, si en el mañana vamos a estar en contacto, viviendo en proximidad, tal veztrabajando para ti, queremos que exista confianza entre nosotros para todo, sexoincluido. Su cuerpo habla por ella, su vientre es acariciador y mórbido, consigueque mi cuerpo exprese sus deseos y me acomoda con alegría y satisfacción. - Con la misma generosidad que tú nos has acogido en tu casa, en tus brazos,serás recibido en los nuestros. Esta noche te amaremos las dos, lo haremos con todala entrega, como dos novias vírgenes. Queremos que sepas como te queremos ydeseamos. - Dulces promesas me haces, Lola. Lo que más me gusta es eso de ser amigos
  • 33. con confianza para todo, bañarnos juntos, dormir, amarnos, acariciarnos, llorarnuestras penas. Amigos en lo más íntimo y profundo, es mejor que un amor posesivo. - Sí, eso creo yo también. Me gusta esa definición "Amigos en lo más íntimo yprofundo". Esta formula debería presidir nuestra relación siempre. Por favor, baila conMina, ella te quiere y se siente mal, siente como si te traicionara. Tranquilízala. Me acompaña hasta la dinette y me pone frente a Mina. Le ofrezco misbrazos y se levanta con una sonrisa. - Gracias por cumplir tu promesa. Cuando me la hiciste, yo me hice otra y medije -Si eso es cierto y llego a vivir esa noche, lo amaré de tal forma que me recordarámientras viva. - ¿Y no deseas hacerlo? - Claro que lo deseo, quiero que tengas de mí el mas sincero y apasionadorecuerdo, cuando pienses en mí y en esta noche. Voy a entregarme a ti como unanovia, aún sabiendo que tu amor es imposible. - Lola y yo hemos encontrado la formula, la definición de nuestra relación. Si tegusta, esa formula presidirá nuestro futuro. - ¿Cómo es esa definición? - Amigos en lo más íntimo y profundo. - Si, me gusta mucho. Es descriptiva. Así seremos siempre los tres, y nuestroscorazones estarán abiertos para el amigo. Terminada la cena bajamos al camarote y como habían prometido meamaron fervorosamente. Arrancaron mis mejores esencias y fueron a parar ahermosos y recónditos lugares de sus cuerpos. Me amaron hasta la rendición ycuando mi miembro se negó, dormido por mil caricias, las dos me lamieronamorosamente y me cubrieron con sus besos hasta encontrar el descanso. Por la mañana seguimos con nuestros voluptuosos juegos, que el
  • 34. agotamiento interrumpió la noche anterior. Transcurrieron unos días sumamentefelices, yo recuperé a una Mina encantadora y disfrute de su depilado sexo, unaatención que su amistad me brindaba desde hacía meses. Conocí también a unamujer extremadamente cariñosa y atenta, muy flexible, de cuerpo cimbreante y juncal,pequeños pechos y sugestivos pezones. Se entrego a mí con generosidad yagradecimiento al principio, con gran alegría y amistad profunda mas tarde. Gané dosamigas geniales aquellos días, no podía suponer entonces por donde derivaría nuestraamistad, pero ellas no se cansaban de jurarme que siempre estarían cerca. Hicimos turismo, nos dirigimos hacía el sur y visitamos Palermo enSicilia. Pero ellas no deseaban paseos, ni ciudades, eran felices navegando a solasbajo el sol, curtiendo sus bonitos cuerpos. Mina estaba muy dotada para lanavegación, manejaba el gran yate con una soltura que asombraba al mismo Emilio yLola la miraba bobaliconamente admirando su maestría, cada día mas enamorada. Trazamos rumbo por el sur, a Tunez, Algeria, para cruzar el estrecho ysubir por la Costa del Sol. Son días deliciosos de sol y amistad. Duermo con Lolacuando Mina hace guardia nocturna y por la mañana viene como un torbellino anuestros brazos. Lola y yo nos peleamos por besar su depilado monte de Venus,haciéndola reír feliz. A veces dormimos los tres juntos, parecemos críos en perpetuojuego. Emilio nos ignora elegantemente, sin expresar sus opiniones, ya estáacostumbrado a vernos retozar infantilmente por los solarium. Nuestro siguiente destino, como Mina sabe adivinar muy bien, esMarbella. Recuerda cariñosamente la noche que pasamos allí. Como conocedora, nose cansa de recomendar a Lola las maravillas que contiene, sus deliciasgastronomitas, sus tiendas. Lola la escucha con paciencia, debe pensar que ya haypocas cosas que puedan sorprenderla. Atracamos en Puerto Banús y para las ocho y media tomamos un Martinien la cubierta, esperando el coche que nos llevara a Marbella. El puerto esta lleno degrandes yates y hay una gran actividad en su zona de ocio y negocios, proponen quepaseemos viendo sus tiendas mientras llega el automóvil. Están preciosas, bronceadas por los días de navegación, sus minifaldasexponen piernas largas, firmes y deseables, en su rostro el brillo de la felicidad.
  • 35. En el vehículo de alquiler nos trasladamos a nuestro restaurante deMarbella, la misma mesa estaba preparada para tres. Cenemos buen marisco yfrescos vinos, reímos nuestra dicha y nos prometimos grandes caricias para la nocheque nos envolvía. Al día siguiente amanecimos a las diez de la mañana, el puertopermanecía silencioso y dormido todavía. Tras la ducha un excelente desayuno en elfly, desde donde observamos como aquella sociedad, nómada y lujosa, se ibadesemperezando e incorporándose a la vida de un nuevo día. Emilio y Mina iniciaron los trabajos de partida y soltaron los amarres.Lentamente el barco se deslizó por las tranquilas aguas del puerto a la busca de marabierto. Navegamos sin descanso hacía el Norte, para atracar y repostar enCartagena, a donde llegaríamos sobre las doce de la noche. Nuestros cuerpos ya estaban acostumbrados a la vida en el barco, a suscabeceos y sonidos, dormíamos como troncos, siempre agotados de amor. Nosrendíamos al sueño como a un placer más. Repostamos y pasamos la noche en elpuerto de Cartagena, y al día siguiente navegamos de nuevo con deseos de llegar acasa, en Denia. Mina deseaba pasar un par de días en Denia, visitar a Félix, recordarmomentos ya vividos, presentar a Lola, enseñarle la pequeña pero selecta sociedaddonde se iban a integrar. Lo planeamos así durante el viaje de vuelta. Cuandoatracamos en la Marina de Denia, nos dirigimos a casa con la idea de pasar un par dedías y luego volver a Ibiza, donde se instalarían definitivamente. Las dejé en el dormitorio de invitados, para que se arreglaran. - ¿Queréis que salgamos a cenar? - les pregunté. - Yo estoy muy cansada Peter y me duele la cabeza. Ve con Lola, llévala a CasaFélix, le gustará. Yo dormiré sola aquí, he debido de coger algo de frió, no soy unabuena compañía. Marchad por favor, estaré bien y llamaré a casa. Nos vestimos para la cena y bajamos al garaje en busca del vehículo.Subimos al Porche convertible, el bajo asiento y su minifalda hacen que su
  • 36. contemplación sea espectacular. Debo poner ojos de gato ante un trozo de queso. - ¿Estoy guapa? - pregunta coqueta. - Preciosa, sencillamente preciosa. ¿Tú, cómo te ves? - Me gusto, soy una mujer nueva - reconoce. ¿Sabes que me gustaría? - Pues no. Dímelo y si es posible te complaceré. - No. Es una maldad. Me gustaría presumir de ti en mi ciudad, que me vieranbella y feliz en tu compañía, que se murieran de envidia todos los que nos acusaron ydenigraron nuestra relación. - Olvida esa tonta venganza, estas muy por encima de esas pequeñeces. - Sí, lo sé, pero disfrutaría tanto, que no puedo quitármelo de la cabeza. Félix nos recibió como siempre. Le presenté a Lola y la piropeo hastasonrojarla, nos llevo a mi mesa y fuimos atendidos como sultanes durante la cena. Bromeamos sobre su belleza, su bonito cuerpo, la elasticidad de susmúsculos, lo bien que nos acoplábamos y lo mucho que disfrutaríamos en el futuro. - Eres encantador, recibiste a dos mujeres en ruinas y ahora me piropeasgalantemente. Creo que eres sincero y te agrado realmente. - Claro que me gustas, no puedes dudarlo siquiera. ¿Te han parecido miscaricias falsas o deshonestas? - protesto. - No te enfades conmigo, comprende mi inseguridad, no puedo comprender loque me está pasando. Es como un sueño, que nada tiene que ver conmigo, salvo queestoy en él. - Volvamos a casa y acompañemos a Mina. Tal vez sea necesario un médico,consolémosla.
  • 37. Asiente con gusto y cuando regresamos encontramos a Mina despierta eintranquila, tiene algo de fiebre, parece un catarro incomodo. - Yo dormiré con ella Peter. Descansa y mañana ya estará mejor - se ofreceLola. Despierto sobre las nueve de la mañana, no las oigo, me acercosigilosamente y las dos duermen placidamente abrazadas. Me aseo y luego preparo eldesayuno en la terraza a la espera de que amanezcan. Lo hace primero Lola, que mebesa cariñosamente dando los buenos días. - Se durmió tarde, la dejaré dormir un poco más, me ducho y enseguida estoycontigo. - - Ha debido coger algo de frío - dice cuando vuelve. No sabes comoagradeció mi compañía anoche, ¡qué débiles somos en soledad! Y como nos confortanlos brazos amigos. Durante el desayuno suena el teléfono, es Berta. - Peter tenemos una opción de compra de un céntrico edificio en Zaragoza. Laoportunidad es muy buena y deberíamos cerrar la compra mañana mismo. Yo estoymuy ocupada en Palma ¿Podrías acercarte tú? - ¿En Zaragoza? ¿Ya está claro el tema? - pregunto. - Sí, sí solo se trata de cerrar la operación en el Notario, recibirás asistencialetrada de nuestros Bancos en la plaza. Solo tendrás que firmar. Te esperan mañana alas diez ¿Podrás estar? - Sí, allí estaré - afirmo. Mina llega soñolienta y con ojeras. - ¿Cómo estas Mina? - le pregunto. - Algo enfriada, pero se me pasará pronto. - Tengo que hacer un viaje rápido y urgente, me acaba de llamar Berta.
  • 38. - ¿Adónde? - pregunta preocupadas al unísono. - Tengo que ir a Zaragoza - les respondo. - Llévate a Lola, le gustará ver a sus hijos, yo os espero aquí. - De acuerdo. Pero haré que venga Emilia a cuidarte. - Bien - responde convencida. Llamo a Emilio para que se traiga en el día a su mujer de Ibiza y measegura que sobre las cuatro de la tarde estará de vuelta con ella. - Haz tu equipaje Lola - le digo con complicidad, sabiendo como le gustarápresumir en su ciudad-, saldremos sobre las doce. A la hora prevista, está preparada y preciosa, con una minifalda queresalta sus bellas y bronceadas piernas, un amplio sweater sobre el torso completa sudescuidada elegancia de viaje. Besa y abraza a Mina. - Cuídate amor mío - le dice cariñosa como despedida. - ¿Qué tienes que hacer en Zaragoza? - me pregunta ya en el coche. - Tengo que comprar un edificio. - ¿Dónde? - No lo sé. Solo voy y firmo, ya me enteraré allí. - ¿Dónde nos alojaremos? - En un Hotel. El Gran Hotel está bien. ¿Te gusta? - Sí, he pasado miles de veces por su puerta. Para mí es un sueño del que aveces temo despertar.
  • 39. - ¿Dónde vivías tú? - En un gran barrio nuevo al otro lado del río. Ahora es muy popular, al principioera un puro dormitorio de extrarradio. - Quiero que comprendas Lola que no deseo exhibirme ante tus amigos paraque se mueran de envidia. Si lo deseas podemos ver a tus hijos o llamarles para quevengan a verte a ti. Si quieres presumir en tu barrio, mañana mientras yo solucionomis asuntos, coges el coche y te vas a ver a tus amistades. Luego comemos juntos ono, como prefieras, pero no soy partidario de exhibiciones innecesarias y de mal gusto. - No te preocupes, solo veré a mis hijos y a mi hermana pequeña, es la únicaque me ha comprendido siempre. Además, vino a despedirse al aeropuerto y cuandovio el pequeño avión, debió preocuparse. Ya he hablado con ella muchas veces y estámás tranquila, le gustaría conocerte. Está felizmente casada y tiene una niña de doceaños. - De acuerdo, comeremos en Teruel, llamas a tu hermana y a tus hijos. Puedesinvitarlos a cenar en el Hotel o donde prefieras. Que me conozcan si eso los va atranquilizar. - Está bien, los llamaré y quedaré para cenar ¿Puedo regalarle alguno de misvestidos a mi hermana? La haría muy feliz. - Lola puedes hacer lo que gustes, pero tal vez sería mejor que quedarásmañana con ella y le compraras lo que realmente le guste a ella. Te daré una tarjetade pago y un número que te pedirán en los establecimientos, así no tendrás problemaalguno. Siempre que no te excedas de los cinco millones - le aviso. - Pero no puedo aceptar tanta generosidad Peter, siento como si me estuvieraaprovechando de ti, o lo que es peor vendiéndome. - No quiero ser brusco ni descortés, pero nunca podrías aprovecharte de mí,Lola, soy ya un perro viejo y solo por tu cuerpo no daría ni un duro. Estás conmigoporque me ofreces algo que no tiene valor económico, tu amistad, tu entrega, tudulzura, tu amor a Mina, tus besos son un regalo para mí. ¿Recuerdas la formula?Amistad íntima y profunda. A cambio de eso yo te ofrezco algo valiosísimo, mi íntima y
  • 40. profunda amistad, mis caricias y mis abrazos. Después de eso, todo lo que puedandarte con esa tarjeta serán chucherías, no debes preocuparte de las cosas, de su valoreconómico. Demos contenido a nuestra formula y llenémosla día a día desentimientos. Usa la tarjeta y reparte la felicidad que con ella puedas conseguir. Ahorabien, si quieres venderte, te daré diez millones por esta noche ¿Qué me ofreces acambio? - la provoco sonriendo. - Tienes razón. Está noche moriré amándote, pero besos por beso, abrazo porabrazo, además, siempre salgo ganando yo - ríe. Gracias Peter, seré prudente. - Esa si es una buena cualidad, el exceso puede herir hasta los seres masqueridos, no los abrumes con regalos y ofrece tus brazos y cariño, como refugio yayuda, ponte a su disposición, si eres sincera sabrán apreciarlo. Comimos en el Parador Nacional de Teruel, sobre las tres y mediavolvíamos a la carretera. Ya había quedado con su hermana para la cena, pero nopodía localizar a sus hijos, era domingo. - ¿Cómo se llama tu hermana? - Pilar. - ¿Tienes mas hermanos? - Dos mas, varones y casados. Me desilusionaron con su machismo insensible ysus mujeres son dos brujas autenticas, tuve que escuchar horribles insultos en unmomento que necesitaba comprensión y ayuda. No lo olvidaré nunca. - Tranquilízate Lola, ya ha pasado todo y el tiempo todo lo lleva a su sitio, lo vaarreglando. Tu ex marido ¿Tiene otra relación? - Sí. Me informó mi hermana. Vive con otra mujer, la compadezco. - Bueno pues ya llegamos. Nos ducharemos y saldremos a dar un paseo por laciudad ¿De acuerdo? - Sí Peter, me encantará colgarme de tu brazo y presumir - ríe.
  • 41. - Yo creo que tú te llevarás mas miradas de admiración que yo. Yo seré el querealmente podré presumir de una bella mujer. Lo siento. A las siete treinta, elegantemente vestidos de tarde, saltamos a lascalles de la ciudad. Es una tarde de mayo, casi junio, templada y soleada, muyagradable para el paseo; Nos dirigimos lentamente hacía la Plaza de las Catedrales,visita obligada en esta ciudad, compramos recuerdos y regalos para Mina; al tiempo,Lola va aprendiendo a utilizar la tarjeta con soltura. Adquirimos pequeños souvenir,como dos turistas, y hacía las nueve, regresamos a nuestra suite para cambiarnospara la cena. Nerviosa pide mi opinión. Al final viste un vestido de seda negro porencima de sus rodillas y finos tirantes, con una chaquetita torera, también en sedanegra pero bellamente decorada con bordados en blanco y azul celeste. Está preciosa,el vestido le queda muy bien, su sano bronceado, sus largas y bellas piernas lucen unseductor calzado que acentúan su hermosura plena y sensual. Pasea por la habitación nerviosa como un flan, hace un último intento porlocalizar a sus hijos, pero no obtiene respuesta. Cuando cuelga el teléfono el conserjenos anuncia que unos señores nos esperan. Beso dulcemente su nariz para no descomponer su maquillaje y le doy mibrazo para que se coja y tomamos el ascensor. Salimos de él cogidos del brazo y vemos a una pareja joven todavía,treinta y seis o treinta y ocho calculo, que esperan de pie en el vestíbulo. Lola sesuelta y avanza a abrazar a su hermana, las dos se funden cariñosas en un largoabrazo no exento de lagrimas, los hombres esperamos un paso atrás sonriendo altermino de las efusiones. Al fin, Lola se vuelve hacía mí. - Peter, mira, es Pilar y su marido Jorge - y dirigiéndose a ellos -. Es Peter, unángel para mí, un gran amigo que me ha devuelto la confianza en este mundo. - Gracias Peter, no tenemos nada mas que verla, para comprender la veracidadde sus palabras. Está guapísima y se la ve feliz de verdad. - Encantado Peter - dice Jorge cortés. Pilar quiere mucho a Lola, esto y lacuriosidad nos han empujado a aceptar vuestra invitación, creo que hemos hecho bienhaciéndolo, nos preocupaba la estabilidad emocional de Lola cuando se marcho.
  • 42. - Podéis estar tranquilos los dos. Lola es y será muy feliz, ha escogido unanueva vida y el futuro le sonríe. Tiene muy buenos amigos y no le faltará nada.Pasemos a cenar y seguiremos charlando. Lola les enseña las mil fotografías acumuladas desde el primer día de sullegada, es una crónica de su felicidad. Hablan sin cesar y Lola les relata sus viajes. - ¿Dónde vivirás, Lola? - le pregunta Pilar. - En Ibiza, con Mina, allí tenemos trabajo las dos. Yo en moda de alta costura,Mina conducirá barcos y yates de la compañía de Peter, se le da muy bien. - ¿Podremos ir a verte? - Claro cuando queráis, este verano mismo os buscaré un apartamento para lasvacaciones. Pilar, mañana Peter tiene trabajo hasta el mediodía, puedo pasar abuscarte y salimos de compras, de paso trataré de localizar a mis hijos, hoy ha sidoimposible, quisiera verlos. - ¿Hasta cuando estaréis? - pregunta. - Si todo sale bien, nos iremos el martes por la mañana. - ¿Habéis venido en avión? - No. En coche. Estábamos en Denia cuando le surgió el viaje. Peter tiene quecomprar un edificio aquí en Zaragoza. Firmará en el Notario mañana y después yapodremos irnos. Tras la cena tomamos una copa en los salones del Hotel, luego sedespidieron amablemente, tenían que madrugar al día siguiente. Nosotros también nosretiramos a nuestra suite. Lola abrazó mi cuello pegando su hermoso cuerpo a mí. - ¡Qué feliz me siento! ¡Qué guapa me encuentro! - Estás preciosa, a tu hermana se le cae la baba mirándote, eres bonita yelegante, serás admirada, te lloverán proposiciones deshonestas - bromeo.
  • 43. - Seré una monja. Solo de mi señor - dice besándome y abrazándosesensualmente -, para tu exclusivo uso y disfrute - ríe contenta. Hicimos el amor largas horas, piel con piel, nos besamos centímetro acentímetro, buscando nuestras esencias y sabores en recónditos lugares eintercambiando fluidos, inventando formas nuevas. Su elástico cuerpo era para mícomo un guante de látex, su aterciopelada piel acariciaba todos mis sentidos. No secansaba de agasajarme con tal de saborearme una vez más. Los dos nos entregamosa los juegos con pasión y deseo; Paladeamos magníficos placeres hasta caerexhaustos y abrazados, como fundidos y faltos de energía, aún así, miles de besos ytiernas palabras acariciaron nuestros cuerpos durante largo rato. Su mirada, era tandulce y autentica que, me atraía hacia ella como un potente imán, mientras su vientretemblaba de deseo y cansancio pegado al mío. - ¿Te gusto? ¿Te ha gustado? ¿Lo he hecho bien? - Sus brillantes ojossuplicaban conformidad. - Te adoro Lola, espero que me ames muchas noches como esta. Los dos soloshasta el agotamiento. - En cuanto me silbes estaré a tu lado - sonríe. Dormimos fundidos en magnifico abrazo, pegados por la dulzura quedestila el placer. A las ocho de la mañana suena el teléfono despertándonos. Apenashemos dormido cinco horas. Tras desayunar en la misma suite le doy las llaves delPorche, la tarjeta de pago e instrucciones para localizarme si se encontrará con algúnproblema. Nos despedimos en recepción con un beso y marcho a recoger a suhermana. Unos minutos mas tarde dos jóvenes abogados de nuestro Banco pasana recogerme. Me informan, se trata de un edificio de principios de siglo en el Paseo dela Independencia, seis plantas más locales. Se han realizado todos lo estudios derentabilidad, solo falta firmar y entregar la carta de pago. Para las once y media todose ha terminado. Rechazo el ofrecimiento de devolverme al Hotel y decido pasear porla ciudad.
  • 44. Sobre las doce recibo la llamada de Lola. Ha quedado con sus hijos paracomer en el restaurante de unos grandes almacenes, me ruega que me reúna con ellasobre las dos. - De acuerdo Lola, lo haré. ¿Les has visto? - Sí, un momento. - ¿Todo bien? ¿Están ásperos? - Se han alegrado de verme, les ha sorprendido mi cambio, pero no me hanhecho muchas preguntas. No te preocupes, no asistirás a una pelea familiar, a lamenor descortesía nos iremos los dos, no consentiré ni un solo gesto descortés. Túeres lo más importante ahora en mi vida y si no lo aceptan es un problema suyo. - Está bien, iré - le confirmo. ¿Qué tal esas compras? - Muy bien, tu tarjeta hace sonreír a todo el mundo, los hace encantadores. Enun establecimiento un dependiente me ha dicho - "Se ven muy pocas de éstas". No hesabido contestarle, me he limitado a sonreírle. Todo ha ido muy bien ¿Es especial tutarjeta, para causar ese efecto? - Desde luego que es especial, es mía - le digo. Úsala cuanto necesites y no tepreocupes por nada Lola. ¿Qué tal tu hermana? - Muy contenta, prefiere que la pasee en el coche a pararse a comprar - diceriendo. Mis hijos cuando me han visto, han puesto cara de bobos. Creí que se lessalían los ojos de sus orbitas ¿Tú sabes conducir ese coche? - me preguntan comotontos. Espero que valoren un poco mejor a su madre a partir de ahora. Te echo demenos Peter, ven y apóyame, por favor. - Sí, sí ya voy, cómprame algo que te guste para mí. - Sí, lo haré. Doy mi paseo y dirijo mis pasos a los grandes almacenes para reunirmecon Lola. Visto un traje de verano, un Armani impecable y en mi camino al restaurante
  • 45. curioseo por las plantas haciendo tiempo y con la esperanza de encontrármela. La veoen una exposición de electrónica, mirando junto a su hermana unas cadenasmusicales, me acerco por su espalda y beso suavemente su nuca, su hermana sesobresalta sorprendida, pero Lola se vuelve tranquila. - Solo tú eres capaz de caricia tan delicada, reconozco el suave roce de tuslabios - me halaga y me besa dulcemente los labios. Miraba algo para regalarle a loschicos, pero no me decido. - Espera y pregúntales sus deseos, así acertarás seguro. Hola Pilar ¿Qué tal lohabéis pasado? - Muy bien. Hacía tiempo que no pasábamos tantas horas juntas. Además, Lolase muestra muy espléndida, han comprado gran cantidad de regalos para mi hija ypara mí, supongo que debo agradecértelo también a ti. - No. A mí no, solo a ella. Te quiere y está agradecida. - ¿Pero todo este dinero? - En un cercano futuro, Lola dirigirá uno de mis negocios, ella me hará ganarmucho dinero, es justo que ahora la ayude yo. ¿Conoces, te suena Alline Goth, laconcertista de chelo?. - Sí, la hemos visto en la tele acompañando a José Luis. - Ella llegó a mí en septiembre pasado con muchos problemas existencialescomo único equipaje. Gaste mucho dinero en ella, pero hoy soy su representante ycobro el 20 % de sus ingresos. Unos quinientos millones al año. Tal vez Lola noproduzca esos rendimientos, pero producirá beneficios, estoy seguro, igual que Mina.Todos mis negocios dan dinero. Así que no te preocupes por Lola, ella va a ganarse lavida muy bien, en modo alguno va a ser mantenida por su bonita cara, que la tiene -bromeo -, está muy capacitada para la moda y solo necesita un ligero empujón, ese enmi trabajo. - Mucha confianza tienes en ella.
  • 46. - La que se merece, es una mujer fantástica, desgraciadamente muchas otraspasan su vida sin ser descubiertas, pero Lola ha caído en mis manos y potenciaretodas sus dotes humanas y profesionales. - ¿Qué eres tú para ella? - se atreve ¿Su novio? ¿Su jefe? Lola se adelanta y responde a la pregunta. - Peter es para mí el mejor amigo con que pudieras soñar. Un amigo íntimohasta lo mas profundo de mi ser. No creo que te sea fácil comprender nuestra relaciónPilar, solo puedo decirte que es la más hermosa que puedas imaginarte. - Perdona mis preguntas Lola, pero solo deseo tu felicidad y desde luegopareces muy feliz, eso es mas que suficiente para mí. Pilar se queda a comer con nosotros, su suegra se hace cargo de la niña,y su marido no come en casa. Subimos al Restaurante y escogemos una mesa amplia.Pedimos aperitivos mientras esperamos. Enseguida llegan sus hijos, altos y vestidosinformalmente con vaqueros y camisetas, la besan a ella y a Pilar. Lola me presenta. - Peter es mi amigo, ya os he hablado de él. Estos son mis dos hijos Peter. Encantado chicos, tenéis una madre estupenda y muy guapa, además, osquiere ¿Cómo la veis? - Muy cambiada, nos cuesta reconocerla, pero parece muy feliz. Eso nos alegra. - No os preocupéis, será muy feliz, vivirá en un paraíso. Al año que viene tendráuna bonita casa con garaje para su coche y amarre para su barco, dirigirá la másimportante tienda de moda de todo Ibiza. - ¿Vas a vivir con ella? - preguntan. - No. Simplemente somos amigos. Yo vivo solo, ella vivirá con Mina, senecesitan las dos y se harán compañía. - ¿A qué habéis venido? ¿Solo a vernos?
  • 47. - No, yo tenía que venir por negocios. He comprado esta mañana un edificio enIndependencia. Lola aprovechó mi viaje para visitaos. - ¿Eres millonario? - Mucho mejor que eso. Tengo los mejores amigos del mundo y me quieren, mecuidan, se preocupan de mis negocios y me acompañan siempre. A cambio yo hago lomismo con ellos. Esa es mi filosofía. - Pero tienes un avión, barcos, casas en Ibiza. - Sí, tengo empresas que tienen eso que dices. Son medios de trabajo. Tengocon mis socios alemanes un avión, debemos estar en continuo contacto, traemos yllevamos clientes, Los barcos hacen ese trabajo entre las Islas y la Costa de Alicante.Mina se encargará de mis barcos, está muy capacitada para la navegación, se orientafácilmente. - Os lo aseguro - afirma eufórica Lola - conduce un yate de mas de veintemetros con soltura por todo el Mediterráneo. Es muy feliz sobre los barcos y laelectrónica no supone ningún problema para ella. - Vendemos casas, mansiones en las islas a clientes de todo el mundo, prontoles venderemos yates y veleros exclusivos, ahí estará Mina. Vuestra madre vestirá aseñoras ricas y famosas, encantadas de dejarse la pasta en moda exclusiva. Las dosvivirán felices, trabajaran mucho, pero en un ambiente exclusivo y elegante. Tendráncoche y barco, y lucirán guapas y bronceadas todo el año. Ese es nuestro plan para elfuturo, seremos íntimos amigos y socios, para siempre. ¿Lo aprobáis? - Suena fantástico y desde luego ella es feliz. No podemos desconfiar. Llámanosde vez en cuando y nos cuentas como te va, y cuando tengas el barco invítanos avisitarte - dicen sonriendo. - Os quería comprar un obsequio, pero no me he atrevido por miedo a noacertar. ¿Necesitáis algo para la casa que os pueda regalar? Se miran con complicidad y ríen.
  • 48. - Nos gusta tu coche - dicen a coro. - No es mío - dice Lola -, es de Peter. - Yo no puedo regalarlo, es un detalle de una buena amiga mía y estaría feo queme desprendiera de él. Aparte, os sería muy costoso mantenerlo. ¿No tenéis coche? - No, todavía no podemos permitírnoslo, nos viene justo para el alquiler - dice. - Lola, esta tarde, ahora cuando abran o cuando terminen su trabajo, ve conellos al Concesionario de WW y les compras dos Golf. Les dejas escoger, que tenganun buen recuerdo tuyo, quizás en el futuro se encuentren mas cerca de ti que hastaahora. Lola no dice nada, sus ojos brillantes y dulces me miran con infinitagratitud. Recibo todas sus promesas de agradecimiento. Cuando acabamos de comersalen disparados para su trabajo y su madre queda en pasar a recogerlos sobre lassiete de la tarde. - ¿No quieres venir tú? - me pregunta. - No Lola, que lo sientan como un regalo tuyo. En realidad lo es, y ójala serenueve su afecto hacía ti. Agradecimiento y admiración ya lo tienes. - Gracias Peter, eres un sol. ¿Podré con la tarjeta? - Sí, podrás. Apárcales el Porche en las narices y te sacarán una alfombra -reímos. Podemos hacer algo más por ti, Pilar. ¿No tiene ningún apuro económico? - Tenemos una hipoteca del piso que vamos cancelando, no vivimos con lujospero nos vamos defendiendo. Gracias Peter. - Entonces habla a menudo con Lola e ir programando las vacaciones de esteverano, ella se encargará de que seáis felices en su isla. - Ahí si te tomo la palabra, nos gustará conocer ese paraíso y ver asentada en éla mi hermana.
  • 49. - Mina y ella se encargaran de que paseéis días fantásticos allí. Charlando se nos echa la tarde encima. - ¿Qué me has comprado a mí? - le pregunto. - Te he comprado un pequeño reloj, sencillo y bonito. Humilde como yo, perobello y muy bueno funcionando - sonríe pícara -, tal vez consiga recordarte a mí,cuando le mires. Me lo entrega ilusionada. Guardo el que llevo y me lo coloco en la muñeca inmediatamente. - Me gusta mucho Lola, gracias, ¿Y para ti? - No, yo no me he comprado nada, no necesito nada, no necesitaré nunca nadapara recordarte. - Preciosa y bella, magnifica y desinteresada siempre - la piropeo y acerco mislabios con la clara e inequívoca intención de besarla. Acepta la caricia, y ante suhermana, la alarga con ternura y me sonríe. Su hermana se despide y queda en llamarla, besa mis mejillas y marchadejándonos solos. Deambulamos por los almacenes y paramos en la sección delencería. Entre los dos agotamos a la dependienta. Compramos en exceso, siemprepensando en Mina y en la sublime amistad que nos unía a los tres. - Mina saltara de alegría, siempre me ha relatado con entusiasmo, tu gusto porla ropa interior, le encantará saber que la hemos escogido entre los dos para ella. ¿Deverdad no quieres venir conmigo? - No. Te espero en el Hotel. Tomaré una copa y luego saldremos a cenar. - De acuerdo. Entonces te llevo al Hotel. - ¿Cómo te manejas con el coche? - Muy bien, los transeúntes se paran para mirarme las piernas cuando me apeo
  • 50. - ríe feliz. ¿De verdad te lo regaló una mujer? - Sí. Mina la conoce. Alex, es socia en mis negocios y una buena amiga, casiuna esposa. Paso una semana con nosotros y cuando regreso a Alemania comprótres. Uno para Helga, este y otro para ella. Lo uso poco, pero es bonito y lo cuidocomo una joya. - Realmente es una joya, enamora - dice. - Estoy seguro que te quiere, oye como ronca de deseo, parece como si fuera asaltar sobre ti en cualquier momento. Vigílalo - bromeo. - Halagador. La verdad es que noto como miran mis rodillas, mis piernas. Ahoraveras, fíjate en aquellos individuos junto al Hotel que miradas me echan en cuantopare. Nunca me había sentido tan deseada y ¿Sabes? Me gusta, me gusta porque soyyo la que puedo escoger que quiero y que no quiero. Adoro la libertad que me hasdado. Se para junto a la acera, y en efecto un pequeño grupo de ejecutivosmira sin disimulo alguno sus piernas, ella me sonríe con complicidad y me lanza unbeso con sus labios, despegándose de la acera con su ronco y mecánico bramidosexual. Son las nueve de la noche cuando vuelvo a escuchar desde el bar, elcaracterístico sonido del motor bóxer. Viene sola y sonriente. - ¿Está usted libre caballero? - pregunta coqueta. - Deseando amarla señora - le sigo la broma. ¿Hace usted bien el amor? - Últimamente he aprendido mucho - no puede contener su risa y me abrazabesándome. - ¿Cómo te ha ido? - Muy bien. Tienes una tarjeta milagrosa. Hemos parado el Porche en la puerta yles he enseñado las piernas al bajar. Les informé de lo que queríamos y nos han
  • 51. acompañado por la exposición, han escogido los que les han gustado y les hantomado los datos para la matriculación. Cuando le he largado la tarjeta para quecobrara, el vendedor se ha quedado lívido y ha desaparecido en la oficina, a los diezminutos a vuelto para que le tecleara la clave y se ha deshecho en reverencias. Lesentregaran los coches en un par de días, mis hijos no se podían creer que pagara conuna tarjeta, estaban tan asustados como el vendedor. Me han acompañado a mi cochey les he vuelto a enseñar las piernas, me han hecho otra reverencia y he salidozumbando. Los chicos se han quedado allí para no sé que detalles. Ha sidoespléndido. En dos días más, todo Zaragoza me reconocerá por mis piernas; Me mirancomo lelos, y antes, yo era invisible para todos. - Era la venganza que deseabas. Tienes la ciudad a tus pies, admirando tubelleza y poder, ¿Estás más feliz por eso? - No, tienes razón, soy feliz en tu compañía, con la felicidad de mi hermana ehijos, el resto me resbala, solo me hacen gracia con sus miradas lúbricas y envidiosas.De todas maneras me ha agradado este viaje, no me sentiré sola y despegada de mifamilia, aún conservo unos lazos de unión con ellos. Gracias mil veces por tusatenciones conmigo, hace diecisiete días que me conoces y a mí me parece toda unavida. - ¿Dónde quieres cenar? - Podemos pasear, tomar tapas y unos vinos en viejas tabernas y mesones. Tegustará, la noche es cálida y suave. Dejemos el coche y paséame del brazo por laantigua ciudad. - De acuerdo, como novios antiguos, por calles viejas buscaremos mesones ytabernas. ¿Sabes un secreto Lola? - No. Cuéntame, me gustará compartirlo. - Yo también procedo de esta ciudad. Aquí tengo esposa, ex esposa, y doshijos. Mi ruptura si fue dramática, porque los tres me abandonaron a una vida demiserable soledad. Solo la fortuna vino en mi ayuda. - ¿No sabes nada de ellos? ¿Si están bien o necesitan ayuda?
  • 52. - Ellos no necesitan dinero, si te refieres a eso, y es lo único que puedo darles.No me necesitan, ni les echo de menos. Para mí si que fue un gran cambio de vida. Miprimer amigo en Denia fue Félix, luego Helga. Todo se desarrollo a mi gusto, sin mascompromisos, solo amistad, de la mejor eso sí, de esa manera inicie mi nueva vida. - ¿Viven aquí? - Sí. Siguen aquí. - Quedémonos un día más, tal vez se acerquen a ti. - No, siempre han sabido donde estoy y nunca han hecho nada por acercarse,Lola, es inútil. Nos iremos mañana por la mañana. Paseamos cogidos del brazo y tapeamos por las viejas tascas del cascoantiguo, hasta regresar al Hotel hacía la media noche. Cuando nos dirigíamos arecepción el encargado de la misma nos dio la noticia. - En el bar les esperan unos jóvenes, han preguntado por usted. Hace horasque esperan. Lola presiona nerviosa mi brazo adivinando lo que yo también sospecho.Me mira ilusionada y feliz. - ¿Quieres ir solo? - No Lola, ahora necesito yo tu apoyo. Ven conmigo. Del brazo nos dirigimos al bar del Hotel, enseguida la veo, es Anne mihija, la acompaña un apuesto joven, cuando me ve se levanta y viene a mi encuentro.Le abro mis brazos y me abraza con fuerza y sin palabras, cuando se separa a los dosnos brillan los ojos empañados por la emoción. - ¿Cómo estás, papá? - Muy bien cariño. ¿Y vosotros?
  • 53. - Todos bien. - ¿Cómo has sabido? - Una amiga de mamá te vio y nos comentó tu estancia. Mira, es Alberto - mepresenta -va a ser mi marido a finales del mes que viene. Por eso he venido, queríaque ese día me acompañaras al altar, he venido a rogártelo. - Encantado Alberto, vas a tener una mujer preciosa y muy lista. - Lo sé - dice Alberto - encantado de conocerle personalmente. - Mirad. Lola es una buena amiga mía que me ha acompañado. También tienehijos aquí en Zaragoza. - Mucho gusto Anne, esta tarde me hablaba tu padre de vosotros, los dospresentíamos esta alegría. Se la has dado, puedes estar segura. - ¿Cuándo es la boda? - le pregunto. - El veintinueve de junio. El día de San Pedro. - Ya lo tenéis todo previsto. ¿Piso? ¿Banquete? ¿Viaje? - Sí. Todo está previsto, solo faltabas tú ¿Vendrás? - Puedes estar segura que lo haré. No faltaré, te lo prometo. - Puedes venir con tu pareja o con quien desees, pero ven por favor. - Sí. No te preocupes, dame todos los datos. Iglesia, hora, banquete. Llegaré unpar de días antes a este mismo Hotel ¿Cuantos días estaréis de viaje? - Iremos quince días por Europa, la recorreremos en coche. Tal vez te pidaprestado el tuyo - dice sonriendo -es muy bonito y llama la atención, sobre todocuando lo conduce Lola. Os he visto llegar esta tarde sobre las siete - confiesa.
  • 54. - Vamos a sentarnos unos minutos y hablemos - les ruego. - ¿Puedo regalaros algo? ¿Necesitáis alguna cosa? ¿Cómo debo contribuir? - Solo deseamos tu presencia. Cualquier regalo Serra apreciado y bienvenido,pero estamos aquí por que quiero tu brazo para acompañarme, solo eso, es muchopara mí. - ¿Has hablado de ello con tu madre? - Sí. Me comprende perfectamente, no te incomodara, ni te lo pondrá difícil, yalo hemos hablado. Lógicamente existirá alguna malsana curiosidad, pero a nosotrosno nos importa. A mí no. - Otra cosa, hay ahora en mi vida buenos amigos y socios a los que lesencantaría conocerte y asistir a tu boda ¿Podría invitar a alguno de ellos? - Los que desees, papá. Ya hemos aceptado la nueva situación ycomprendemos que tengas otra vida. Particularmente creo que no debemos darnos laespalda. - De acuerdo cariño. Tendrás invitados para que murmure el vecindario. - No me importa. Os vais mañana, me han dicho. ¿Es cierto? - Sí. Salvo que nos necesites para algo. - No. Pensaba en Rex, no logré hacerle venir. - No te preocupes, le veré en la boda y le será más fácil. - Sí. Yo eso creo. - ¿Puedo regalarte el coche para vuestro viaje? ¿O ya tenéis el que os gusta? - ¿Te refieres al Porche?
  • 55. - Sí, a uno nuevo, claro. - Tenemos un Golf. Nos encantará el porche convertible. Eres muy generoso. - No, es un pequeño regalo, cuando acabéis vuestro viaje me gustará que mevisitéis en mi isla, os haré otro regalo. - Esta bien ya hablaremos papá, tenemos que irnos - Me abrazó de nuevo.Estas muy guapo papá, me alegra verte. - Tu también estás preciosa, te hace falta un poco de sol - le recomiendo. - Por cierto ¿A qué has venido? - He comprado un edificio en Zaragoza para convertirlo en apartamentos desúper lujo. - ¿Dónde? - En Independencia. - Ya nos llamaremos - dice alejándose. Lola me da su brazo de nuevo. - Lo presentía - dice - sabía que ocurriría. - Pronto me harán abuelo, Lola, corramos a quemar las energías que nosquedan. Nos amamos como jóvenes felices que nos sentíamos, retozamos conalegría, nos bebimos una botella de champaña y pasamos media noche en vela. Al díasiguiente, nos levantamos tarde y solicitamos los servicios del Director del Hotel. Meidentifique como padre de la joven que celebraría su banquete de bodas el veintinuevede junio. Me informo del número de invitados estimado y el menú escogido. Añadí alos invitados veinticinco plazas mas, un cóctel de bienvenida donde no faltara caviar ylas mejores bebidas, reservé una docena de suites para aquellos días. Me hice cargo
  • 56. de todos los gastos y le rogué que buscará la aprobación de la interesada para todoslos cambios. Fuimos al Concesionario de Porche en Zaragoza y le expresamosnuestro deseo para el regalo, deseábamos tenerlo listo y matriculado en la fechaprevista. Di instrucciones a nuestro Banco para que hiciera frente de los gastos. Almediodía habíamos hecho todas las gestiones y de nuevo conducíamos hacía el sur. Los dos viajábamos alegres y excitados haciendo planes. Lola medevolvía siempre a la realidad. - No puedes presentarte aquí rodeado de mujeres, sería humillante para tu exmujer. Debes traer a Helga, es tu pareja. Alex y sus hijos, son tus socios y amigos.Emilia y su esposo, lo merecen, te cuidan con cariño. Yo no traería mas gente, detodas forma expones el asunto y entre todos lo decidís. Llegamos a Denia a media tarde eufóricos y contentos. Mina estabarecuperada. Emilia la acompañaba y Berta había regresado de Palma. Helga seguíaen Alemania con Alex, vendiendo Cala Figuera. La topografía de Portinatx estabaacabada y las grandes maquinas de obras, con su trabajo, propagarían nuestroproyecto. Habría que defenderlo ante la opinión publica. Cenamos juntos y todoscoincidieron con Lola. Encargue a Berta todas las gestiones en Zaragoza, solicitud de permisosnecesarios en la Iglesia para que Alline tocara durante la ceremonia, arreglos florales.Le di el teléfono de mi hija y la deje encargada. - De acuerdo, me encargaré, habla tú con Helga y Alex - dijo ella. Aquella noche Mina y Lola durmieron acompañando mi nerviosismo,después de haberme amado dulcemente. Por la mañana en el desayuno me dijeron. - Peter, Lola y yo vamos a volver a Ibiza, iremos acondicionando nuestroapartamento y comenzaremos a trabajar en nuestro futuro. Ahora ya tienesentretenimiento, ya sabes donde puedes encontrarnos. - Gracias amigas mías, por vuestra comprensión. Estaré pendiente de vuestrafelicidad - les prometí.
  • 57. - Emilio nos llevará esta misma mañana. - Llevaos las llaves de mi casa por si las necesitáis. - Gracias Peter, te la cuidaremos. Cuando Emilio se las llevo, llamé a Alex. - Buenos días Alex ¿Cómo estás? - Muy bien, Helga me cuida admirablemente, pero trabajamos mucho, nopienses mal. Te la devolveré enseguida, ¿Ya estás nervioso? ¿Celoso? - No Alex, ha sucedido algo inesperado y lógico por otra parte. - ¿Que te ha pasado? - noto su preocupación. - Fui a Zaragoza con Lola a firmar la compra de un edificio que Berta habíaadquirido, estando en el Hotel se presento a visitarme mi hija. - ¿Tu hija? - pregunta sorprendida. - Sí Alex, tengo dos hijos, chico y chica - le recuerdo - como tú. - Perdona te imaginaba desconectado de tu vida anterior, no eres muy explicitoen su recuerdo. Por eso me ha extrañado ¿Y? - Mi hija se casa el veintinueve de junio y quiere que la lleve al altar. - Parece un deseo normal ¿Lo harás? - Claro, encantado. - Estarán tus hijos y tu ex. - Sí, pero no me importa, sabrán comportarse.
  • 58. - ¿Vas a ir solo? - No. Ya he hablado con mi hija. ¿Quién crees que debe acompañarme? - Sin duda ninguna Helga - dice rápido. - ¿Y? - A Alline le encantaría tocar en la Iglesia. - Sí. Lo he pensado ¿Y? - Emilia y su esposo, se lo merecen por como te cuidan. - ¿Y? - Nadie más Peter, no vas a presentarte con un harén. - De acuerdo Alex, pero quiero que ya que viene Alline, vengas tu y Franz, comosocia en mis negocios. - Está bien, parece aceptable, ¿Hablas con Alline tú? - Sí, yo lo haré. - Ahora no esta Helga, tan pronto llegue le diré que te llame. Te queremosmucho las dos. - Yo también os quiero mucho. Es sábado veintidós de mayo, Alline tiene un concierto con la Sinfónicade Cuenca en Berlín. El sábado veintiséis de junio acaba su gira en Bonn, su casa. Lallamo y cuando le expreso mis deseos palmotea contenta. - Tendrás un quinteto de cuerda fastuoso, tocaremos como los Ángeles, la másbella música que esa ciudad haya escuchado jamás. Cuenta conmigo. Por mi hermana- termina melosa. Tendrás que mandarme al pájaro ¿Mi madre también va?
  • 59. - Sí, tu madre y tu hermano Franz. El pájaro os recogería, con los músicos queescojas, el veintisiete. La boda es el veintinueve. - El sábado tres, termino la gira con la Sinfónica en el Auditorio de Cuenca,luego vacaciones - me recuerda. - Te llevaré un Porche y luego te vas por carretera con Roberto. - No deja. Ya alquilaremos uno. - Esta bien. Gracias por todo Alline. - No seas tonto, me encantará conocer a mi hermana. Por cierto invita a JoséLuis y Rita, hace tiempo que no les veo, me gustaría. - Si, lo haré. A mi hija le gustará, le gustan sus canciones. A finales de mayo Helga regresa a mi lado. Se muestra nerviosa einquieta. - ¿No quieres ser mi pareja? - la provoco. - Cómo no voy a querer Peter. Pero me asustan los exámenes y en este caso,voy a ser blanco de todas las miradas y cuchicheos. - Vamos a pasar unos días navegando. Nos broncearemos y pondremosguapos. Luego nos llevaremos nuestros juveniles coches, todo el mundo admirará tuspiernas. Todo el mundo alabará tu belleza y si lo deseas puedes hablar en alemán ynadie te pedirá explicaciones. - Buena idea. Así lo haré - ríe. Pasamos quince días solos navegando y amándonos como nunca.Visitamos nuestras obras. A Mina y Lola, pasamos dos días con ellas, dormimos loscuatro juntos, riendo al principio, sollozando y gimiendo de placer al final. Helga secongratula de la felicidad de Mina y congenia mutuamente con Lola. Ésta le explicadetalladamente la formula de nuestra relación y Helga lo aprueba.
  • 60. - Los amigos de Peter, son mis amigos. Si disfrutáis de él tendréis que disfrutarde mí. Estoy a vuestro servicio como amiga intima y profunda. A mí me gustará muchoecharme una siesta con Mina, o con las dos - dice pícara. - Helga o Peter, Peter o Helga, para nosotras no habrá diferencia alguna.Nuestros brazos siempre estarán abiertos - promete Mina. Como se acerca el día de la boda el nerviosismo va en aumento. A veceshablo con mi hija, le agrada conocer a Alline y su actuación, le hace mucha ilusión. - Todo esta preparado. Ya hemos visto el coche, está matriculado, es precioso.¿Cuándo llegáis? - Llegaré el sábado veintiséis. Ven a cenar con Alberto y os presentaré a micompañera, a Helga. - Sí. De acuerdo hablaré con Alberto. Iremos. Pasamos el día haciendo un abultado equipaje. La boda es de etiqueta yhay que llevar chaqué, pese al calor que pueda hacer. Empaquetamos nuestrasmejores galas y Emilio cargó el gran 4x4, su mujer le acompaña, dos empleadostrasladaran el Volvo y el Porche de Helga. El mío lo conduciremos Helga y yo, al díasiguiente. Cuando llegamos al mediodía, Emilia ya ha colgado nuestros trajes enlos armarios. Los vehículos se encuentran a la puerta y las llaves en recepción adisposición de quien las necesite. Comemos en el Hotel y dormimos una pequeñasiesta. Luego vestimos un elegante sport y los dos paseamos por el centro de laciudad. Visitamos las catedrales y compramos algunas cosas, sobre las ochoregresamos nerviosos al Hotel y nos vestimos formalmente para la cena. Helga unelegantísimo traje de chaqueta de Valentino, la gente se volvía admirándola y ella mesonreía con complicidad. - Yo también estoy guapo - me defendía. - Guapísimo, nos miran a los dos, hacemos muy buena pareja.
  • 61. Esperamos nerviosos en el bar, pronto apareció Anne y Alberto,formalmente vestidos. Hacían muy buena pareja, Anne estaba muy guapa, elmaquillaje amortiguaba su palidez, llevaba un elegante traje de chaqueta, tipo Chanel. - Gracias por venir y por todos tus regalos - dice abrazándome. - Anne, Alberto, os presento a Helga. Es mi compañera desde hace tres años,nos queremos mucho y por eso no vivimos juntos, pero tenemos muchas cosas encomún. Para mí es muy importante que aceptéis su amistad. - Hola Helga, eres muy guapa y elegante, hacéis muy buena pareja. Os deseotoda la felicidad del mundo. De verdad. - Me alegra mucho conocerte Anne, si te pareces solo un poquito a tu padredebes ser una chica estupenda. Tienes un padre muy, muy especial, todo el mundo lequiere, lo adoran, deberías conocerlo mejor. Descubrirías a un ser único y fascinante. - Pareces estar muy enamorada de él. - hasta la locura, no puedes ni imaginarlo. Espero que seamos amigas deverdad. Me ha dicho que vendréis unos días a la isla. - Sí, es cierto, os visitaremos unos días. Se acercan Emilio y señora, les paro y presento. - Quiero que conozcas a Emilia y su esposo, ella se encarga de gobernar miscasas y que todo funcione. Su marido cuida de nuestros barcos. Es un buen marino ygran colaborador en nuestro modo de vida. - Es usted preciosa Anne. Ha sido para nosotros una gran noticia esta boda,adoramos a su padre, es la mejor persona del mundo y lo hemos visto muy feliz estosúltimos días. Vengan a vernos, lo pasaran muy bien, son un poco bohemios pero muybuena gente - dice refiriéndose a los dos. - Gracias Emilia. Sí, iremos a verlos, a nuestra vuelta de Europa.
  • 62. - Vamos a salir a cenar por ahí - dice Emilio - regresaremos sobre la una, por sinos necesita. - Vayan tranquilos y diviértanse. - Todo el mundo parece quererte mucho. - ¿Te extraña Anne? - Claro que no. Perdóname - dice ruborizándose intensamente. - Vayamos a cenar. Sentémonos. - ¿Toda esa caballería de la puerta es tuya? - Nuestra - le rectifico -, sí. Viene una buena amiga y socia nuestra de Alemania.Alex, es la madre de Alline, viene con su hijo también y necesitaremos vehículos.También he invitado a un buen amigo y su mujer, ellos me quieren y me han hechoimportantes favores. - ¿Les conozco? - Son José Luis M. y su mujer, Rita. Trataremos de pasar desapercibidos, peroes posible que tengamos prensa y fotógrafos extras en tu boda. - Es una Iglesia grande, sobrará sitio, no te preocupes - dice. - ¿Puedo regalarte algo? - le pregunta Helga. - Ya me habéis hecho un gran regalo - dice Anne. - Me refería a algo personal. ¿Puedes dedicarme un par de horas el lunes por lamañana y saldríamos juntas de compras? Anne me mira inquisitoriamente y le asiento. - Sí, está bien, vendré sobre las diez de la mañana.
  • 63. - De acuerdo Anne, ya estaré esperando. Gracias. El domingo veintisiete es un día ajetreado. El Jet tiene prevista su llegadaa las doce de la mañana. Hablo con el director del Hotel para que desplace alaeropuerto un microbús para su recogida y mantenga la discreción en cuanto a laprensa. Lo garantiza y se ocupa de ello. Se encarga una gran mesa donde podamos comer juntos y esperamossu llegada. Lo hacen sobre la una y suben a sus habitaciones donde se arreglan parala comida. Después de la comida suena el teléfono, es mi hija Anne, quiere quehable con su madre, esta nerviosa y próxima a la histeria. Queda en venir en mi buscasobre las cinco de la tarde. Me disculpo con Helga, le comunico mi marcha, y decide esperarme en elHotel. Cuando llega Anne, los dos subimos a un Porche y vamos a ver a su madre. Elrecibimiento es frió. - He venido por complacer a Anne, pero si quieres que me vaya, lo haré ahoramismo. - No, papá, por favor, habla con ella. Solo está asustada. - ¿Asustada? ¿Por qué? Debe ser un día feliz para todos. - Teme los comentarios y chismorreos, ya le he dicho que es normal que tengastú vida, como ella tiene la suya, son diferentes pero escogidas en libertad por cadauno. - ¿Estarías más feliz si no hubiese aparecido? ¿Quieres que me vaya? - Quiero que mi hija sea feliz y su boda no se convierta en un circo. - Conmigo no han venido payasos, traigo pocos invitados pero todo el mundoquerría sentarlos a su mesa por su distinción y elegancia, si mantienes tu dignidad y tecomportas como un adulto educado, todo saldrá bien.
  • 64. - Por favor tranquilizaros los dos. Mamá he conocido a Helga y es una personaencantadora, además, no tienes porque sentirte amenazada - Está bien, trataré de serenarme y rezaré para que todo salga bien. Gracias porvenir, me encuentro bien, gracias Peter. En el Hotel me espera Helga. - ¿Qué tal? - me pregunta. - Está nerviosa y asustada, casi histérica. - La comprendo. Yo estoy mas o menos igual. Mientras te esperaba se me haocurrido algo que puede funcionar. Dame el teléfono de Anne, la llamaré, a ver que leparece mi idea. Helga habla unos minutos con Anne desde la cabina del vestíbulo yregresa pronto. - Está de acuerdo, mañana tal vez podamos superar este lío. Alline se encierra en el Hotel y no sale durante todo el día. Alex, Franz,Helga y yo paseamos por la ciudad al atardecer, hasta la hora de la cena. El lunes nos levantamos temprano y nos sirven el desayuno en la suite.En la prensa local y en primera pagina, la noticia de la presencia en la ciudad de lafamosa concertista de chelo Alline Goth por motivos particulares. Destacan igualmentela presencia de José Luis M. y señora, por los mismos motivos. Hacen elucubracionesvarias sobre los mismos y el periodista recomienda a las autoridades culturales, queaprovechen la estancia de la concertista en Zaragoza para conseguir su actuación enla ciudad y ante el publico zaragozano. Me visita de inmediato el Director del Hotel, asegurándome la discrecióncon que ha actuado su empresa y culpando al personal del aeropuerto. Dice tener ungran numero de periodistas en el vestíbulo y pregunta que podemos hacer. Le sugiero que despeje el Hotel con la promesa y convocatoria de una
  • 65. rueda de prensa para las once de la mañana. Que prepare un salón al efecto. - He quedado con Anne a las diez para salir de compras, baja conmigo por favor- me suplica Helga. Viste muy elegante y le recomiendo que alargue la salida, en tantoque resolvamos el lio del Hotel. Cuando aparecemos en el vestíbulo, Anne esperaacompañada de Lucia, mi ex, elegante y con muestras de intranquilidad. Helga aprietacariñosamente mi brazo y nos acercamos a ellas. - Mamá, es Helga, la compañera de papá. Helga, mi madre Lucía. Helga se le acerca y la besa cortésmente en la mejilla, arrancándome unsuspiro de tranquilidad. - Me alegra conocerte Lucía, anoche me contó Peter tu nerviosismo y excitaciónpor los acontecimientos. Quiero que sepas que comprendo perfectamente tu estado,porque yo estoy aterrorizada. Mas tarde, pensándolo, me dije - Somos dos mujeresinteligentes y sin enemistad alguna a las que la situación va a someter a dura prueba,además, ninguna tendrá el brazo de un hombre donde apoyarse, ya que Peter dará elsuyo a Anne. Seremos blanco de miradas, comparaciones y comentarios y, nosotras,una enfrente de la otra, asustadas como gallinas. Creo que podemos cambiar eso.Cambiemos el escenario en nuestro beneficio. - ¿Cómo crees poder hacerlo? - Dice Lucía, mucho más tranquila. - Muy sencillo, apareceremos juntas y amigables, nos miraran a las dos, peroverán dos mujeres elegantes y seguras de si mismas, amistosas y disfrutando de unmagnifico y feliz día, como debe ser. Las miradas se tornaran de admiración,superaremos las comparaciones y no tendremos que sufrir miradas compasivas ocomentarios malévolos. En cualquier caso siempre estaremos por encima de ellos.Demos nuestro brazo la una a la otra ¿Qué te parece? - Yo también me alegro conocerte Helga. Anne ya me había hecho grandeselogios de ti, observo que eres dulce e inteligente. Me parece buena idea. Vendré conmi hijo desde casa, si ya estas en la Iglesia mi primer beso será para ti, eso romperá elsilencio expectante, si llegas más tarde, haz tú lo mismo. - De acuerdo Lucía, así lo haremos. Marchemos de compras, aquí no se podrá
  • 66. estar dentro de unos minutos. Quería comprar a Anne lencería, elegante y seductora,pero si prefiere otra cosa, estaré de acuerdo. Pero cariño, cuando una se siente guapay elegante en su interior; Se es más segura y poderosa, crece tu autoestima. Hazmecaso y no escatimes en ese aspecto, cuando te quites tu elegante vestido debesaparecer mucho más bella aún. Las tres marchan paseando tras despedirse. Alabo para mí la sutilinteligencia de Helga. Bajan Alex y Franz, pretenden pasear por la ciudad y susparques, se llevan un auto. Conmigo quedan José Luis y señora, Alline y suinseparable Tere, deberán aparecer en la conferencia de prensa. A las once de la mañana el salón previsto está abarrotado. Hacemospuntual acto de presencia en la mesa preparada al efecto. - Señores les presento a Alline Goth y a José Luis M. - tomo la palabra -. Yo soyPeter Muclaux, representante artístico de Alline y amigo personal de José Luis. Elmotivo de su estancia en la ciudad es asistir a la boda de mi hija Anne. Se celebrarámañana a las siete de la tarde en la Iglesia de Santa Engracia, después habrá unbanquete en este mismo hotel y eso es todo. Los actos pertenecen a nuestra intimidadfamiliar y estoy seguro que los ciudadanos de Zaragoza sabrán respetar este feliz díapara nosotros. - ¿Actuará Alline en un futuro próximo en nuestro Auditorio? - preguntan. - Es posible, pero no hay contacto alguno para ello y la agenda cada día estamas cargada. Sin embargo, y dada mi vinculación con esta ciudad, les aseguro que silo desean por nuestra parte pondremos todas las facilidades posibles. - Señorita Goth, ¿Dónde ha sido su último concierto? - En Bonn, el pasado sábado. Fue muy agradable para mí, he nacido en esaciudad. - Srta. Goth. Se la relaciona con un violinista español, ¿Tendremos boda? - Rotundamente no. Roberto y yo somos compañeros en la orquesta y buenosamigos, pero no existe relación sentimental alguna.
  • 67. - Srta. Goth ¿Tocará mañana en la Iglesia? - Eso corresponde a nuestra intimidad, espero que lo comprenda. Solo quierohacerles un ruego a los zaragozanos, he venido para un acto alegre e íntimo paranuestros amigos, respétennos este deseo y con mucho gusto volveré las veces quesean necesarias a tocar para ustedes. - José Luis, ¿tiene previsto actuar en Zaragoza? - No, de momento no. Acabo de regresar de gira por América y como saben hayun nuevo disco en el mercado. Daré algunos conciertos este verano, pero Zaragoza noesta en mi agenda, de momento. - ¿Qué opina de Alline Goth, como músico? - Es una chica extraordinaria. Ha vivido unos meses en nuestra casa y puedoasegurarles que es un ser humano sencillamente genial, su música es sublime, pareceun sueño, los catalanes la adoran y la reclaman continuamente. Ha conseguido queuna Orquesta Sinfónica de provincias, sea famosa en toda Europa. Todo esto en tansolo nueve meses, además, pinta unos cuadros preciosos, su sensibilidad artísticaestá fuera de lo común, es algo realmente extraordinario, me considero muyafortunado contando con su amistad. - Srta. Goth, ¿Dónde es su próximo concierto y que le parecen los elogios deJosé Luis? - Actuo de nuevo el sábado, en el Auditorio de Cuenca con su orquesta, siempreles estaré agradecida. En cuanto a los elogios, los valoro por el enorme cariño quedestilan, pero no sé distinguir entre el músico y el amigo, los considero una muestramas de su afecto. He de decirles que siempre estoy rodeada de una corte de personasgeniales que me quieren por mi misma, no por lo que soy, esto me da una granseguridad. Todos me conocen hace tiempo, Peter es como un padre para mí, JoséLuis también, los dos han trabajado mucho para ayudarme cuando era una chicainsegura y algo neurótica. Ahora me dejan recorrer el mundo, sola, pero en cuantopuedo vuelvo a ellos. - Señores espero que hayan satisfecho su curiosidad, hagan las últimas fotos y
  • 68. dejen que disfrutemos estos días con nuestros amigos. Se lo agradeceremos siempre.Gracias a todos. Poco a poco el salón se va despejando y el Director del Hotel nosanuncia la visita del Concejal de Cultura. Le recibo inmediatamente y se pone anuestra disposición en lo que necesitemos. - Temo que la Iglesia pueda ser mañana un tumulto y me gustaría evitarlo. Lerogaría un poco de control en el entorno. El edil se compromete a ello y me sondea sobre la posibilidad de queAlline Goth pudiera llegar a actuar en la ciudad. - ¿Para octubre? ¿En el Pilar, estaría bien? - Sería estupendo - dice agradecido. - Le confirmaré dos días. Un concierto en el Auditorio con la Sinfónica deCuenca, y una actuación con quinteto de cámara en el altar mayor de la Basílica, conmúsica religiosa para todo el pueblo de Zaragoza. - Sería formidable - agradece de nuevo. - Le confirmaré por fax las fechas, propóngame las mas adecuadas a sucalendario, veré que se puede hacer. Por fin solos, me quedo en compañía de Alline y Tere. Alline se meabraza a la cintura cariñosamente. - Han estado amables ¿Verdad? - Sí. ¿Qué pasa con Roberto? - Nada, lo hemos dejado. Su violín tiene preferencias, persigue el éxito no lafelicidad, no está cómodo a mi lado. Como si mi éxito le recordara continuamente sufracaso.
  • 69. - Pero él es un buen músico, no ha fracasado. - Quiere ser un virtuoso, una estrella única. Su ambición puede acabar con él.He hablado con el Director de la Orquesta, está de acuerdo conmigo y el próximosábado lo sustituiremos. Será primer violín de la orquesta, le dará opción para quedemuestre su valía. - Lo siento Alline - le digo -. - No. Últimamente ya lo habíamos dejado, me encuentro bien. Algún díaaparecerá ese alguien que será especial para mí. - Mira ahí llega Helga, Lucía es mi ex y Anne mi hija. - ¡Qué bonito trío! - ríe pícara. - Hola Peter. Hola Alline - nos besa Helga. Les presento a Alline y Anne le agradece su detalle de actuar en la boda. - Como no. Peter es como un padre para mí, en realidad le he adoptado yo, locual casi nos convierte en hermanas - dice abrazándola efusivamente. Será una granalegría tocar en tu boda. Además, te he traído unos regalos, te los enseñaré y medices donde los mando. - ¿Cómo os ha ido? - les pregunto. - Muy bien - dice Lucía tranquila. Hemos aprovechado la mañana, todosestamos más tranquilos. - Nos hemos encontrado con Alex y Franz. Les he presentado, ya nos conoce atodos y no le parecemos ogros - sonríe. Alline y Anne regresan con varios cuadros que le ha traído. - Son muy buenos. Gracias Alline. Papá, puedes prestarme un coche y me llevoa mamá, y los cuadros.
  • 70. - Coge el que quieras, las llaves están en recepción. Las acompañamos y pone los cuadros en la parte de atrás de un Porchey me sonríe pícara. - Le diré a Rex que te lo devuelva esta tarde. Gracias a todos. Adiós Helga. El coche se aleja con su ronco bramido y Helga suspira aliviada. - Creo que funcionara. No te guarda rencor, ni me odia a mí, no se sienteatacada, solamente asustada por la situación, como yo, y creo que la salvaremos bien. Tras la comida nos retiramos para echarnos una pequeña siesta. Sobrelas seis bajé al bar mientras las señoras terminaban de arreglarse para el paseo. Cuando llegue al hall me di de bruces con Rex y sin pensarlo le abrí misbrazos, él me abrazó cortésmente. - Ya me ha contado mamá que ha estado con vosotros esta mañana, parecíafeliz. Me alegro porque la situación la tenía al borde de la histeria. - Todo ira bien, no te preocupes. - ¿Te importa que me quede el coche para traer mañana a mamá? - Ira más cómoda en el Volvo - le apunto -. - Si pero en este no se nos agregará nadie más. - De acuerdo, como prefieras. - Gracias. Otra cosa, esa concertista de la que habla el periódico ¿Tocará en laIglesia? - Sí. Es muy buena. - Lo sé. Tengo todos sus discos. ¿La conoces bien? ¿Podrías presentármela?
  • 71. - Claro que sí. Pero tengo que advertirte que es una mujer muy difícil ycomplicada. Y a la vez muy sensible y frágil. - Por ahí baja - me apunta Rex. En efecto, preciosa con un elegante vestido de tarde, se acerca seguidade su madre y hermano. Al vernos se detienen los tres y ella se acerca decidida. - Ya estamos Peter ¿No me presentas a este guapo chico? - Me llamo Rex, soy un gran admirador tuyo, tengo todos tus discos y meencanta tu música. Además, me pareces una mujer preciosa. Le pedía a Peter que mepresentara a ti. Quería conocerte. - Bueno pues ya nos conocemos. - ¿Querrías salir a cenar conmigo esta noche? Alline me mira interrogante y le asiento. - Sí, lo haré encantada. Recógeme a las nueve y media. Cuando Rex se marcha, ella me interroga. - ¿Quién es? - Un joven sensible y complicado. Difícil de tratar. Es experto en yoga, granlector y consumidor de música, de fácil conversación. Si te gustan las metáforas te diréque, seréis como dos trenes de cristal circulando por la misma vía, todo ira bien siambos mantenéis un espacio de seguridad, sino, el desastre. - ¿A qué se dedica? - Tiene rentas y se dedica a ser feliz a su manera. - Parece interesante, ya te contaré.
  • 72. Cuando baja Helga, salimos a pasear por la ciudad los cinco. A las ochoy media Alline empieza a mostrarse inquieta y nerviosa, quiere volver para prepararsepara su cita. Franz se brinda a volver con ella y nosotros tres seguimos el paseo. - ¿Con quien ha quedado, que está tan nerviosa? - pregunta Helga. - Pues ha venido un joven a rogarme con mucho interés que se la presentara,en ese momento bajaba ella y se ha presentado ella misma. El joven la ha invitado acenar y ella ha aceptado encantada. La recogerá a las nueve y media. - ¿Y quien es ese apuesto joven? - insiste Helga. - El apuesto joven es mi hijo Rex. Las dos sueltan una carcajada espontánea. - ¿Pero ella no lo sabe? - No. Rex se ha presentado solo y no se lo ha dicho, se ha presentado como unsimple admirador. - ¿Y él? - Sabe que la conozco y quizá por la prensa que la represento. Nada más. - Bueno mañana sabremos como ha ido. Buscamos un restaurante especializado en pescados y los tres pasamosuna agradable velada, riendo felices. Regresamos al Hotel y Alex nos acompaño en elamor y las caricias. Sobre las dos de la mañana unos suaves golpecitos en la puertanos sobresaltaron a los tres. Era Alline, risueña y feliz, entró decidida. - Es un chico interesante, muy amable y cortés. Me ha dicho que me vera en laboda, porque conoce a Anne, y lo he invitado a acompañarme a Cuenca para ver miconcierto del sábado. - ¿Y qué te ha dicho? - Que sí, que le encantaría. Por cierto lleva uno de tus coches.
  • 73. - Sí. Tiene que devolvérmelo, se lo llevo esta tarde. - Pues tardará, porque nos iremos con él a Cuenca - dice riendo. - ¿Y Tere? - Se ira en uno alquilado, el miércoles por la mañana o con los músicos en lafurgoneta, lo está pensando. Alex y Helga están a punto de partirse de risa y se tapan la boca para nodelatarse. - Alline escucha. Rex no te lo ha dicho porque pretendía llegar a ti por si mismoy sin ninguna ayuda, pero mañana te enterarás de todas formas. - ¿De qué? ¿Por qué os reís? - les pregunta a su madre y Helga. - Alline, Rex es mi hijo, es hermano de Anne. - ¿Y por qué no me lo ha dicho? - Ya lo hará, déjale que lo haga como prefiera. Tal vez no este orgulloso de sermi hijo, pero no le quedará otro remedio que revelar su identidad. Sed prudentes y nosos hagáis daño mutuamente ¿Vale? - Sí. No te preocupes Peter - dice seria. - Mañana Rex traerá en el coche a la Iglesia a su madre, no tiene escapatoria ylamentará no habértelo dicho esta noche. No seas dura. - Se va a enterar mañana - se aleja mascullando. El día señalado amanece soleado y espléndido. Las mujeres necesitantodo el día para su belleza y yo desayuno solo, ojeando la prensa del día. Nos tratancon cortesía y deferencia, respetando nuestros deseos de intimidad. Hay unaentrevista con el Concejal de Cultura, en la que desvela sus contactos para que Allineactue en las próximas Fiestas Patronales. Alaba la profesionalidad, virtuosismo y
  • 74. accesibilidad de la artista y compromete su palabra para presentar ante el publicozaragozano. Las fotografías la muestran sonriente y relajada, simpática con losmedios de prensa. Alline se incorpora a mi mesa y ojea los periódicos también. - Peter ¿Te importa que salga con Rex? - No cariño, los dos sois adultos, pero os quiero a ambos y no me gustaría quealguno sufriera ¿Me comprendes? - Sí, muy bien. Mamá ya me ha advertido lo mismo. Pero me gusto como metrató anoche y quisiera conocerlo más. - Esta bien, hacedlo, advertiré a Rex igual que a ti, dejadlo antes de que algunoresulte herido. ¿De acuerdo? - Sí. ¿Por qué tanto tiempo separados? - Es una historia triste y no merece la pena recordarla, tal vez ahora todo sevaya normalizando solo. - Anne es estupenda, le gustaron mis cuadros nada mas verlos, es muyinteligente y creo que ha hecho lo que debía al pedirte tu brazo para este día. - Sí. Me ha quitado un gran peso de encima. ¿No tienes, sesión de peluquería,ni sauna, masaje, mascarillas? - le pregunto extrañado. - ¿Bromeas? Yo tengo a Tere, es una maravilla. En dos horas me dejará nueva.Me bañará, lavará mi cabello, me hará las mascarillas y me peinará; Luego algo demaquillaje y me ayudará a vestirme. Es un cielo, le tengo que aumentar el sueldo.¿Con quien vas a comer? - No sé. - Me quedaré contigo y comeremos juntos. Luego podrás irte a buscar a Anne.
  • 75. - De acuerdo cariño, comeremos ligero y temprano. A las seis de la tarde un coche de alquiler cerrado me recoge yaenfundado en mi chaqué y me traslada al domicilio de Lucía donde se termina devestir Anne. Impecable con su chaqué, Rex espera impaciente, cuando me ve seviene hacía mí. - ¿Has hablado con ella? - me pregunta con ansiedad. - Sí, hemos comido juntos. ¿Por qué no le has dicho, quien eras? - Sí, ha sido un error. Lo sabrá nada mas verme. - Yo se lo he dicho, pero te castigará. Te digo lo mismo que le he dicho a ella.No os hagáis daño, dejadlo antes de que alguno pueda resultar dañado. - Te ha comentado que la acompañaré a Cuenca. - Rex, me lo cuenta todo. Es como una hija para mí, es adulta y merece ser feliz,como tú, solo os recomiendo mucho cuidado a los dos. - ¿Esta muy enfadada? - No. Es una chica muy dulce y se entrega generosamente, simulará que nosabe nada y pondrá cara de sorpresa cuando te vea, esperando una explicación. Notendrás problemas. Se acerca a nosotros Lucía. - ¿Habláis de Alline? Me ha contado Rex, está deslumbrado y no habla de otracosa. ¿Cómo es Alline? - Es una hija para mí, dulce y generosa, con gran sensibilidad artística, perofrágil y niña. Le decía a Rex que ella también muestra interés, pero que deben tenercuidado para no hacerse daño.
  • 76. - Parece que tengas otra familia - dice Lucía. - ¿No te gustan? - Sí. Son estupendos todos. Se nota que te adoran, pero no olvides que tus hijosquieren acercarse a ti, permíteselo. - Lo haré Lucía, no te preocupes. - Rex, vamos nosotros. Quiero llegar pronto a mi representación. A las siete, menos diez minutos, nos recoge el coche. Anne, como todaslas novias, está preciosa; Es su día especial y la ayudo a entrar en el coche arreglandosu tocado. En breves instantes estamos ante la Iglesia, la Policía Municipal mantieneel gentío a raya y accedemos a la Plaza con facilidad. Todos los invitados esperannuestra llegada y los fotógrafos disparan sus cámaras cuando descendemos. Diviso aHelga, elegantísima con un vestido largo y pamela al lado de Lucía, Alex y Franz,todos de punta en blanco. A su lado Emilio y señora; Antonio y Felicia, unos primos demi mujer que por su mayor capacidad económica acostumbran a marcar las distanciascon el resto de la familia. Se respira normalidad en todo el grupo, gente elegante yrefinada asistiendo a un feliz día. Todo el mundo entra en la Iglesia ocupando suslugares y cuando Anne y yo lo hacemos, Alline y su quinteto de cuerda interpreta unadulcísima música que deja en silencio el recinto, nosotros andamos con cuidadalentitud y Anne me mira complacida ante el silencio y respeto que la música halogrado. La ceremonia es larga y bonita, pero Alline se encarga de que nos parezcabreve, cuando interpreta la marcha nupcial y salimos, todos nos quedamos con ganasde escucharla un poco más. Cesa la música cuando los novios, ya matrimonio, salen al pórtico. Allinedeja su instrumento en el suelo y corre por el pasillo central en por de Anne que sevuelve y la abraza emocionada. - Has estado fantástica Alline, ha sido mi mejor regalo este día. Gracias. Alline la besa y deja que la gente se acerque a felicitarla. Se dirige a Lucíy la felicita efusiva besándola cariñosamente.
  • 77. - Enhorabuena, tienes una hija deliciosa, y un hermoso hijo, muy apuesto - diceseria y con cara de enfado ante la presencia de Rex. - Perdona Alline, has estado sublime. Me has hecho llorar de emoción. - ¿Por qué no me dijiste, que eras su hijo? - No sabía realmente si lo sabías o no, y estaba tan cómodo contigo siendo soloyo, que ni me lo plantee, de todas formas no podía ocultártelo mucho tiempo. Nopretendía molestarte con esa pequeñez, perdóname por no haberlo hecho y si hepodido confundirte. - Está bien te perdono - sonríe. ¿Ya conoces a mi madre y hermano? - Sí, Helga nos ha presentado debidamente. Es encantadora. - Me alegro que te guste, porque ese coche que conduces es suyo - ríe - y si laenfadas te puede dejar de infantería. - ¿Cómo lo sabes? - pregunta Rex. - Durante meses lo he conducido yo por Cuenca. - ¿Y por que no me lo dijiste? - No tenía ninguna importancia, en esta familia todo es común y uno coge elcoche o el barco que le apetece sin tener que dar explicaciones. Con el avión esdistinto, como solo hay uno, tenemos que pedir la vez a Berta para usarlo. Helga se acerca acompañada por Lucía. - ¿Qué tal pareja? ¿Ya os conocéis? - Pregunta con ironía. - Anoche cuando volví, mi madre y ella se rieron de mí, y de mi ignorancia, porno saber tu identidad, y yo presumiendo de apuesto admirador. - No te equivocabas en algo, apuesto no sé, pero admirador, el primero de todos
  • 78. ellos, lloro como un bobo oyéndote tocar, y en persona eres maravillosa. Helga, medice Alline que conduzco tu coche, no lo sabía. Te lo dejaré esta noche en el Hotel. - ¿No ibas a llevarme a Cuenca con él? - protesta Alline. - Iremos con el mío Alline. - Quédatelo el tiempo que quieras Rex y complace a laprima donna - dice riendo- yo no le necesito, no sé si le he cogido alguna vez, siempre anda por ahí, es mas deAlline que mío. - ¿Qué haces después de Cuenca, Alline? Le pregunta Rex. - El sábado diez toco en Berlín, y luego vacaciones, menos unos días que tengopara grabar un disco. ¿Quieres acompañarme a Berlín, Rex? Rex mira interrogante a Lucía y ella le hace un gesto de conformidad. - Lo pensaré estos días en Cuenca, y lo decidiremos juntos Alline. - Bien Rex, como gustes. Los invitados se desplazan los pocos metros que hay hasta el Hoteldonde se celebrará el banquete nupcial, empujo al grupo hacia en Hotel. Rex da subrazo a Lucía, Franz a Alex y del mío cuelgan Helga y Alline. En la puerta del Hotel, un precioso Porche convertible negro, con globosy latas atadas a sus defensas traseras, envuelto en un lazo rosa, espera como regalopara los novios. Todo el mundo lo alaba con una cierta envidia al pasar junto a él. En la mesa presidencial, al lado de la novia, se sienta Lucía, yo y Helga.Alex, Alline, Franz, Rex, Emilio, Emilia, José Luis y Rita, Antonio y Felicia ocupan unaredonda mesa cercana. La cena es una delicia, nadie se siente incomodo y lasmiradas que recibimos son de admiración y una cierta envidia. Después de la cena,bailo con mi hija, con Lucía cortés, con Helga, con Alex y algún familiar más. - ¿Vas a quedarte sola? - le pregunto a Lucía.
  • 79. - No, iré quince días con Feli y Antonio a Marbella, o tal vez más, quieren quepase el verano con ellos, depende lo que vaya a hacer Rex. - Me temo que no le vas a ver mucho el pelo - le aviso. - Déjales, hacen muy buena pareja, me parece que es por la primera mujer quese interesa. Conocidos sus planes, busco entre los invitados a Antonio y hablo con él. - Me dice Lucía que se va unos días con vosotros a Marbella. - Sí, es cierto, así no estará sola. - Después de la luna de miel, Anne estará unos días conmigo en la Isla. Rex,acompañará a Alline en algún concierto y también acabarán en la Isla. El día treinta yuno de Julio, en el Marbella Club hace su gala benéfica la Cruz Roja. Habla con ellos yofréceles la posibilidad de que actúe Alline Goth esa noche. Bajaríamos toda la familiaa pasar un par de días y podrían verse. ¿Te parece? - No se lo creerán. Estarán encantados. - Que lo confirmen conmigo y si José Luis esta en el Mediterráneo esos díastambién se acercaría, desconozco su calendario y no puedo comprometerme, peroAlline estará, incluso donará seis cuadros para la subasta. - De acuerdo, yo haré la gestión y te informaré. Bailo con su mujer Felicia, y le hago participe de mis planes. Es unamujer grande y poderosa de cuerpo, su corpulencia asusta un poco, pero está bienformada y posee unos rasgos atractivos. - Nos agradará mucho - dice - y nos prestigiaría amadrinar vuestra presencia enMarbella. ¿Dónde os hospedareis? En casa no dispongo de sitio. - No te preocupes, llegaremos en el yate y viviremos en el, nos pasamos elverano en el mar. Podéis venir unos días con nosotros, no sabes lo saludable que es
  • 80. una semana, desnudos, al sol y viento del mar. - Sí, parece atractivo, te tomaré la palabra ¿Piensas casarte? - Yo todavía estoy casado, nunca hemos pedido el divorcio, nuestra separaciónes mutua y consentida. Además, Helga no se casaría nunca conmigo, me quieredemasiado, para casarse contra mí - rió. Atiende bien a Lucía, que no se sienta sola ypreparar esa fiesta, nos reuniremos de nuevo. - De acuerdo Peter, lo haremos como dices. Rex viene a verme. - He sabido que conduzco el coche de Helga, no lo sabía. Dice que puedoquedármelo cuanto lo necesite ¿Qué te parece? - Si te ha dicho que te lo quedes, lo hace de corazón. No la desaires, quédatelo. - De acuerdo. Voy a ir con Alline a Berlín ¿Te parece bien? - Sí claro. Ten presente mis consejos. Cuando acabe os vendréis con Alex y sushijos a Mallorca de vacaciones. Anna y Albert, vendrán en agosto. El verano va tomando formas ampliasy variadas. Helga y yo pasearemos nuestra felicidad por fiestas, nadie nos separaráhasta septiembre. Anne y su marido Alberto, ya con ropa de calle vienen a despedirse. - Nos vamos a recorrer Europa - dicen contentos. - El día 10 Alline actuará en Berlín y Rex la acompaña ¿Si queréis y estáiscerca? - Procuraremos - me aseguran. - Llamarme un par de días antes de regresar y os daré instrucciones para el
  • 81. resto de vuestras vacaciones. - Lo haremos papá. Preocúpate, aunque sea de lejos, de mamá. - Ya lo he hecho, hija. - Gracias. Un beso, hasta la vuelta. Mas tarde Rex se lleva a Lucía y queda a desayunar con Alline. Franz seretira con su madre y Helga y yo aguantamos hasta que con ayuda del personal delHotel nos deshacemos de los últimos invitados. A las diez, empezamos a bajar a desayunar, se nos van uniendo enconstante goteo. Alex y Franz cargan el equipaje en 4x4 y Emilio los lleva alaeropuerto, Rex y Alline, los siguen para despedirse de ellos, regresan una horadespués. Mi banco ha expedido la correspondiente carta de pago para el Hotel y suDirector se desvive en elogios rogándonos encarecidamente la vuelta. Emilio y señora marchan con todo el equipaje. Alline y Rex, salen paraCuenca. Contratamos un conductor para que nos regrese el Volvo y Helga y yo loseguimos en el otro convertible hasta Denia. Helga está cansada, pero apareceradiante y feliz, su sonrisa es muy dulce. - Eres fantástica Helga, has hecho una fiesta de lo que se preveía un desastre. Creo que la dulzura de Alline tiene mucho que ver. Nunca había estado en unaceremonia de boda tan respetuosa y silenciosa, pesar del gentío que había en laIglesia. Enamora a su auditorio, sugestiona hasta el éxtasis. A primeros de julio Helga y yo nos habíamos embarcado en el Garín,costeábamos los dos, a solas, por las Islas vigilando las obras, amándonos comorecién casados y tomando el sol como lagartos, éramos muy felices en nuestrasoledad y retozábamos como chiquillos. Sonó el teléfono esa mañana. Era Alline. - ¿Cómo está de guapo mi representante? Bromeó.
  • 82. - Guapísimo - le contesto Helga. - Hola Helga, creí que era Peter. - Ahora te lo paso cariño. - Hola Alline ¿Estáis bien? - Muy bien Peter, Rex te envía un abrazo. Mañana actúo en Berlín, llega mimadre con Franz y Gina. También los tíos, Albert y Anna. Anne y Alberto tambiénestán con nosotros, te mandan un beso. El domingo por la tarde volaremos a Mallorca,a casa de mamá en Cala Figuera, necesitamos dos barcos y un patrón ¿Puede ser? - ¿Cómo quieres los barcos, a motor o vela? - El Alex y un yate rápido. - Está bien, os mandaré un microbús al aeropuerto para que os recoja. ¿Puedohablar con Anne? - Sí. Te la paso. - ¿Qué tal cariño? ¿Todo bien? - Sí, muy bien este coche abre las puertas de todos los hoteles. - ¿Cuándo volvéis? - Después del concierto. Saldremos el domingo y llegaremos a Zaragoza ellunes. - Bien, el mismo avión que traerá a Alline y familia, os recogerá a vosotros elmartes a las diez de la mañana ¿De acuerdo? - Sí, sí, de acuerdo. - Hasta pronto cariño.
  • 83. - Vuelve la familia a papá oso - bromea Helga. - Sí, vuelven y cada vez son más. Hablo con Emilio y paso a exponerle la situación. Quedamos endesplazar el Alex y la Sunseker a Cala Figuera, con Mina de patrón y para ayudar aAlex. Emilia vendrá a la casa de Ibiza, deberá atender a mi hija Anne y esposo, traerána Ibiza el otro velero y el Princess, él los patroneara para los chicos hasta que bajemosa Marbella. Nosotros continuaremos con el Garín. Les esperamos en Cala Figuera, los barcos ya están allí y Mina comecon nosotros, llegaran sobre las seis de la tarde. - Gracias Mina por ayudar a Alex, contrata servicio para la casa y échale unamano para organizarse. Franz tiene titulo y puede navegar solo. Con Alline y Rexdeberás ir tú, son dos hijos míos, cuídales bien ¿Cómo está Lola? - Encantada, va a venir su hermana a primeros, ya les ha buscado apartamento. - Si necesitáis algún barco más, alquilarlo sin dudar, habla con Berta. - Sí, no te preocupes Peter. - Mina, - la abraza Helga - tienes que escaparte algún rato a mi cama ¿O ya nome quieres? - dice melosa. Nina la besa apasionadamente. - Os adoro a los dos y en cuanto pueda estaré con vosotros, no lo dudes. Aúnrecuerdo tu bonito culo - le dice pícara. Sobre las seis desembarcamos y subimos a la casa a esperarles. Lleganeufóricos y felices. Alline me abraza entusiasmada. - Soy muy feliz - me susurra. Alex nos besa tiernamente en la boca a Helga y a mí. Gina nos muestra
  • 84. su alegría por el reencuentro. - ¿Te acuerdas de Mina, Alex? - No la olvidaré mientras viva. Es el principio de mi nueva vida. - También de la mía - corrobora Mina besándola. - Te ayudará a instalarte, contratar el servicio necesario para mantener la casa.También patroneará tus barcos y los cuidará mientras estéis aquí. Bien, ahora que yaos hemos visto, nos regresamos a Ibiza, llegará Anne y su marido. El día veinticinconos embarcaremos para bajar a Marbella, donde Alline ofrecerá una actuación el díatreinta. Será una Gala Benéfica para la Cruz Roja. Lucía estará allí y le gustará ver asus hijos. O sea, que no hagáis planes para esos días. - Os acompañamos al embarcadero - dice Alline -, a ver que barcos nos hastraído. - Franz, si quieres patronear la lancha, sal un par de días con Mina y que teadiestre - les digo mientras la visitan. - De acuerdo, así lo haremos - responde. - Anne y su marido estarán en Ibiza, podéis haceros vivitas mutuas. - ¿Y tú? - pregunta Alline. - Yo me perderé en el Mediterráneo con Helga y mi bañera, vendremos a porAlex para que haga de carabina. Pasaremos los días navegando y de fiestas. Vosotrossois mayorcitos, os buscáis la vida. Hasta pronto sed felices, nos veremos. Alex nos despide con una sonrisa triste por quedarse sola. Junto con Helga esperamos el Falcon en el aeropuerto de Ibiza. Nos traea mi hija Anne y Alberto. Llega puntual y se posa elegantemente en tierra, cuando abresu portezuela estamos esperándoles. Anne baja corriendo y nos abraza efusiva a losdos, Alberto nos saluda cortés y algo desorientado por el despliegue logístico.
  • 85. - ¿Habéis tenido buen viaje? - Estupendo, es maravilloso. Mejor que el porche. ¿Y Alline y Rex, no hanvenido? - Están en casa de Alex, en Mallorca. - ¡Oh! Creí que estaríamos juntos - dice Anne un poco desilusionada. - Podréis quedar con ellos, pero viviréis mejor solos, ya veras. Los llevamos a casa, les acomodamos y enseñamos sus instalaciones.Emilia se encargaría de atenderlos y su marido patronearía los barcos si deseabannavegar. Les deje los teléfonos donde contactar con Alline y Franz. - Hablar con ellos y decidís entre todos como y donde os queréis reunir. Nohagáis planes a partir del veinticinco, bajaremos a Marbella acompañando a Alline queactuara en un concierto benéfico y a vuestra madre le gustará abrazaros. - Gracias papá, lo haces muy bien. ¿Tú, vives aquí? ¿Ésta es tu casa? - Sí. También tengo un apartamento en Denia, a un par de horas en barcodesde aquí. - ¿Y no te quedas? - No. Helga y yo recogeremos a Alex y navegaremos en un pequeño yate. Nosperderemos en el mar unos días, si necesitaras algo, me llamas por teléfono. - Tienes una casa muy bonita. - Sí. Por aquí pasa gente extraordinaria. Alline llego a esta casa como unapaloma herida, la deje sola, con Emilia y su marido, para que trabajara y me fui anavegar. Unos días mas tarde regresamos y después de cenar me ofreció su primerconcierto. Está grabado en video. Si tienes una hora libre te lo recomiendo. - Lo veremos esta misma noche - dice aceptando la cinta.
  • 86. - Franz conoce buenos lugares para cenar y bailar, dejar que os lleve, será unbuen cicerone. - Bien, nos veremos - dicen Esa misma noche navegamos a por nuestro amor. Embarcamos connosotros a Alex y dejamos de jefa a Mina con los jóvenes. Nosotros tres empezamos a disfrutar de nuestro mar, desnudos y felices,como tantas veces. Recordamos pasados momentos y vagabundeamos por el marcomo corsarios en busca de placenteros botines. Fueron unos días extraordinarios.Emilio cada noche me hacía conocedor de las andanzas de los muchachos. Se habíanjuntado todos en el Princess e iban de puerto en puerto y de fiesta en fiesta, lesacompañaba Mina y él patroneando el gran yate, todo funcionaba felizmente. Duranteel día tomaban el sol, dormían o se bañaban y por la noche iban de fiesta. Alex estaba maravillada y cada vez más dependiente de nuestrascaricias. - ¡Qué feliz, soy a vuestro lado! - repetía una y otra vez. - Nosotros te queremos mucho Alex, también somos muy felices a tu lado. Nos amábamos hasta desfallecer, con pasiones juveniles y experienciasviejas lográbamos éxtasis delirantes, enajenantes y grandiosos, cayendo rendidos enun montón de carnes satisfechas y felices. Supimos que los chicos tenían previsto cenar y bailar el sábado diecisieteen la terraza del Hotel Formentor, bien adiestrados por Franz y con todas las galas.Decidimos que competiríamos con su juventud y belleza, les mostraríamos de queéramos capaces. Navegamos todo el día detrás de ellos, Emilio nos detecto por el radar, yfondeamos discretamente retirados de ellos para arreglarnos a fondo. Alex y Helgavistieron espectaculares vestidos de seda largos y con abertura lateral, mostrando unbello muslo, sandalias finísimas. Estaban fastuosas, muy guapas y elegantes, por miparte un fresco traje de Armani, sin corbata y con zapatos italianos.
  • 87. Atracamos en el pantalán media hora mas tarde. Franz, me confeso mastarde, se sorprendió al ver mi mesa reservada con tres plazas y supo que estaríamoscon ellos, sobre todo cuando el maitre los trato como a príncipes. Cuando llegamosFranz ya les había avisado de nuestra presumible asistencia, prácticamente nosestaban esperando. No obstante no pudieron disimular la impresión que les causamoscon nuestra llegada, elegante y mundana. Saludamos a Concha y su marido; Y sonriendo nos dirigimos a ellos. - ¿Qué tal nuestros hijos? - pregunta Helga. - Encantados de tener padres tan guapos y elegantes - es Alline la que nospiropea. ¿Os quedáis con nosotros? - No. Cenaremos solos en aquella mesa, pero si queréis invitarnos, nosdejamos. Y luego sacaré a bailar a este ramillete de bellezas. Podré presumir debonitas mujeres. Dejaos aconsejar por Franz, es un experto - les digo. Cenamos los tres solos orgullosos de nuestra prole, les veíamos reírsejóvenes y felices con una gran vida por delante. Cuando se termino la cena y comenzóel baile, lo inicie con Anne. Alberto ofreció sus brazos a Alex, y Rex a Helga. - ¿Cómo estás, te diviertes? - Mucho, somos muy felices. Vives en un paraíso, te lo has montado muy bien. - También trabajo mucho. ¿Has visto la casa de Alex? ¿La mía? Las construyoyo y hasta las autoridades me felicitan por la belleza de mis trabajos. - Sí, ya lo sé. Me voy enterando de tus actividades poco a poco. Alberto estaalucinado, le ha impresionado el avión y el yate es una maravilla, esta obnubilado. - ¿Tú no? No tanto, sé que te gusta lo mejor y siempre lo espero. Alline esfantástica y te quiere con locura, vimos el video y lloramos como tontos. No para dealabar a Helga como un ser extraordinario. Veo que todos te quieren, Emilia nodigamos. Para Franz, eres un ejemplo a seguir, pero aún te queda trabajo por hacer -dice con seriedad.
  • 88. - Lo sé Anne, sé que no soy perfecto, trato de hacerlo lo mejor posible. - Te comunico que estás sentado en un barril de pólvora, puede salir bien opuede ser un autentico desastre que te costaría mucho reparar. - Lo entiendo, pero son adultos, tienen que responsabilizarse ellos mismos.¿Cómo van? - Ahora muy bien, embelesados los dos. Crucemos los dedos. Alline se acerca a nosotros con Alberto y se lo entrega a Anne. - Deja que baile con mi representante - le dice. Anne sonríe y se abraza a su marido. - ¿Te estás informando? - Sí - me sincero. - Me gusta tu sinceridad. Pregúntame a mí. - Pensaba hacerlo. ¿Cómo va? - Tienes un hijo sensible y educado, algo encerrado en sí mismo pero bastanteequilibrado. - ¿Pero? - Seguimos tus consejos, vamos muy despacio, conociéndonos poco a poco ysin compromisos. Me gusta mucho y me cuesta contener mi entusiasmo. Anne mehabla de él y esto me ayuda a conocerlo. Creo que podría ser, pero hay algo que mepreocupa. - ¿Qué? - No hace nada, no tiene una ocupación, ni siquiera una pasión. Está sentado
  • 89. viendo pasar la vida por delante de él, eso destruye, lo sé. - Tú puedes arreglar eso mejor que yo, tú puedes darle la ilusión necesaria. - Pero no sé como, no sé me ocurre nada. - Ya pensaremos algo Alline, eres una chica muy lista y consigues lo que tepropones. Divertios ahora, ya pensaremos en algo, él debe hacerse el mismorazonamiento y querer cambiar. Sigue dándole esa ilusión y tal vez el solo encuentrela solución. - De acuerdo papi. - Déjame bailar con Gina y seduce a tu bellos acompañante. - Noto que te cuesta llamarle hijo. - Eres muy lista Alline ¿No te lo había dicho? - Sí, muchas veces - se rinde. Luego bailé con Helga y con Alex. Alline pago la cuenta y el maitre meinterrogo con la mirada antes de aceptar su tarjeta. Asentí para que no tensara lapaciencia de Alline, mientras la calmaba con una sonrisa de agradecimiento. - Tienes que hacer algo con tu hijo - me dice Helga -, no podrá soportar muchotiempo ese papel secundario en la vida de Alline. - Sí, estoy de acuerdo. Alline, igualmente, me lo ha observado, le preocupa. Yapensaré algo. - No esperes que él te pida ayuda, no lo hará, y volverás a perderlo. Terminada la noche regresamos a nuestro barco, buscamos nuestrofondeo preferido en la zona y pasamos una feliz noche de besos y caricias.Continuamos nuestras vacaciones de sol, brisa, sexo una semana más y los cite atodos el domingo veinticinco para comer juntos en mi casa de Ibiza.
  • 90. Habíamos dormido nosotros en la casa, los chicos no bajaban delPrincess. Ese día les esperábamos para comer y preparar el viaje a Marbella. Llegaronsobre las doce y todos se reunieron en torno a la piscina, bañándose y jugando.Aproveche aquel jolgorio y traté de hablar con Rex. Le invité a un aperitivo y lo condujepaseando al cenador. Le pregunte directamente por su relación con Alline. - Muy bien, estamos muy felices, me gusta mucho, es una chica deliciosa,merece la pena vivir para ella. - ¿Ninguna nube, ninguna duda, todo perfecto? - Creo que ella si tiene alguna duda, no la ha expresado pero lo noto. - ¿Y no adivinas cual puede ser la razón? - Creo que le preocupa mi actitud vital, el que no tenga un trabajo que me gustey que me apasione. - ¿Y tú que piensas? - Por primera vez creo que estoy equivocado, me siento inferior a ella, meincomoda que corra con los gastos. Cuando trabaja, las horas para mí sonlarguísimas. Tendré que buscarme un trabajo, reforzar mi autoestima y podré mirarlade frente. Me estas haciendo decir lo que tú siempre has pensado ¿No? - Rex, tú sabes como pienso. Y ahora tu mismo te estas escuchando. Si puedoayudarte me gustaría hacerlo, quiero que lo sepas. Nadie tendrá tantas facilidades¿Qué te gustaría hacer? - Lo he pensado mucho y sé que me gustaría, lo que ya no sé es si estarécapacitado para ello. Y tampoco estoy seguro que estuvieras dispuesto a permitirlo. - Dime de que se trata y lo hablaremos. - Desearía ser el representante artístico de Alline, levar sus asuntos, que mecedieras ese honor.
  • 91. - ¿Sabes lo importante que es realizar ese trabajo bien? Está en los inicios desu carrera. - Claro que lo sé y me asusta. Tutélame el primer año, déjame trabajar contigohasta conocer y aprender, dentro de un año veremos si soy capaz de seguir solo. - Rex, por mí de acuerdo, pero es una decisión que debe tomar Alline.Tendremos que preguntarle sin que se sienta presionada a la hora de decidirlo.¿Cómo lo enfocamos? - Habla tu con ella, como si fuera una cosa tuya, Sondeas su opinión antes deque tenga que decidir, tal vez ella este pensando en otra cosa y esto no sea de suagrado. Creo que contigo se mostrará sincera ¿No crees? - Sí, pienso que sí. Lo que me preocupa es una negativa ¿A qué situación teconduciría? - No te preocupes. Si no le parece bien, trabajaré en otra cosa, ya lopensaremos, y trataré de alcanzar su compañía mas adelante. - Dame un abrazo Rex, lo lograremos, me alegra tu disposición. A lo lejos veo las miradas de Helga y Alline pendientes de nosotros. - Nos miran Rex, ya se estarán haciendo preguntas. - No importa. Desarrollémoslo como lo habíamos pensado. - Por cierto ¿No sería bueno que iniciaras a Alline en técnicas de yoga? Tal vezle fueran bien para su relajación. - Lo intentaré, pero tiene sus propios métodos, es hiperactiva y cuando no toca,tiene que pintar, es muy difícil que se este quieta. - Esta bien, volvamos a la piscina. - ¿Os habéis comido todo el caviar? - pregunto volviendo con la copa vacía.
  • 92. - Enseguida traigo más - responde Emilia. Alex y Helga charlan juntas en las tumbonas y me reciben con unasonrisa que les devuelvo tranquilizándolas. - ¿Cómo viajaremos a Marbella? - pregunta con malicia Alline ¿Cabemos todos? - ¿No sobra un camarote en vuestro barco? - Sí - asiente Alline. - Pues Alex, Helga y yo nos apretaremos en ese. Nos sacrificaremos unos días. - ¿No te parece un poco descarado ese planteamiento? - Alline quiereprovocarme. - ¿Qué insinúas Alline? ¿Prefieres que Alex duerma contigo? - Oye ¿Por qué no dejáis de repartirme? Yo dormiré con quien me plazca. - Peter - interviene Helga - quizás Alline tiene razón. Que vayan ellos con elPrincess y los escoltamos en la lancha nosotros tres. Así nos sobra sitio por si seagrega alguien y la moralidad de Alline no se siente atacada. - Buena idea, se aprueba - le digo. - No. Perdonarme, he sido borde con vosotros, quiero que vayamos todosjuntos, solo quería bromear, por favor venir con nosotros y perdonar mi infantilestupidez. De verdad deseo que viajemos juntos y me perdonéis. - Sí, venir con nosotros - la apoya Rex. - Sí, sí, todos juntos - se unen a la petición. - ¿Esa petición es unánime? - Sí - dice Anne - vayamos juntos, seamos felices y no nos engañemos nosotros
  • 93. mismos. - Gracias Anne, iremos juntos. Alline viene melosa a abrazarme. - Gracias y perdóname, es pura envidia, me gustaría estar en vuestra cama, serespira armonía sobre ella, como el las salas de conciertos. - Gracias es un gran piropo, lo transmitiré en el momento idóneo y tal vez lesaqué partido. - ¿Tienes buenas noticias para mí? - Sí, pero no seas impaciente y diviértete, todo marcha bien, ya hablaremos.Seguramente en Marbella. Hasta entonces procura divertirte sin gastar putadas. - Perdona otra vez - es envidia. Comemos en el templete todos juntos y Alline en la sobremesa lesexplica. - Aquí di mi primer concierto y pasé las semanas más hermosas de mi vida, fuecomo renacer a la vida, nunca olvidaré esta casa, lo que me recuerda que la de al ladoes mía y no la uso nunca. - Quizá lo hagas en el futuro. Siempre está dispuesta para recibirte - le indico. - Nosotros hemos visto ese concierto - dice Anne -, es delicioso, una joya queun día valdrá millones. - Fueron unos días deliciosos. Emilia me alimentaba como a un pollo y yo, frenteal mar tocaba hasta que se me dormían los dedos. Lo mejor de todo es que megustaba la música que hacía, hasta entonces nunca me había gustado, por primeravez me oía magnifica, me excitaba escuchándome hasta el éxtasis. Emilio y yopasamos dos días preparando el escenario, las luces, el video. Cuando vi sus caras,sus ojos brillantes de emoción, pensé. Si mi música complace de esta manera a estas
  • 94. refinadas y exigentes personas, estoy en el buen camino. Lo supe, todo sería ya fácilpara mí. - Gina y yo también tenemos grandes recuerdos de esta casa - dice Franz -,llegamos como niños y salimos de aquí adultos y más enamorados que nunca.Pasábamos muchas horas, desnudos, en el jacuzzi, nos mirábamos y acariciábamos,pero también hablábamos y nos proyectábamos a un futuro como adultos. Fiestasextraordinarias, noches deliciosas. Cuando salí de Bonn, creíamos que lo mejor seríael viaje por carretera en el Porche convertible de Peter, pero en cuanto subimos albarco nos olvidamos de las ruedas para siempre. - Alex, han dado mucho juego y alegrías tus regalos, todo el mundo estáencantado con ellos - le sonrío. - Cuando paseaba en Cuenca con él - dice Alline -, todo el mundo me miraba. - Es que pasear en un descapotable por Cuenca en invierno, es para mirarte -bromeo con ella. - Iba abrigada y aprovechaba cada rayo de sol. No les parecía loca, me queríanen todos los sitios - se defiende. - Lo sé Alline - es broma. Ya sé como te quieren allí. - Por cierto Peter ¿Y Tere? ¿Estará en Marbella? - No. Está de vacaciones en Torrevieja ¿Quieres que baje? - Sí, por favor. - Esta bien, la llamaré. - Alberto y yo somos nuevos en esta casa, es este ambiente, nos sentimos unpoco abrumados, pero desde luego recordaremos gratamente estos días con vosotros- dice Anne. - Anne, esta es vuestra casa. Siempre se encontrará abierta para todos
  • 95. vosotros. Y si no hay suficiente abriremos la de Alline. No tenéis que recordar, sinorevivir cuantas veces deseéis estos días - les ofrezco y Alline remacha. - Casa y barco siempre hay. Para el pájaro tenéis que pedir la vez a Berta, osea, que ir haciéndole la pelota, si queréis alguna ventajilla. - A los dos nos espera el trabajo, pero sí algún fin de semana o puente nosgustaría venir y lo haremos. Tras la sobremesa todos buscamos las sombras del jardín para dormitarun poco. Al atardecer los jóvenes se marchan buscando el cosmopolita ambiente de laIsla. Me quedo con Alex y Helga y les comento mi conversación con Rex. - No me parece mal - dice Alex -, Alline estará de acuerdo, aunque creo quedeseara tenerte a ti detrás, sentir tu apoyo y seguridad. - Lo sé, trataré de generar la confianza suficiente hasta que se convenza de queno me necesita en un plazo razonable. Hablaré con ella y desde luego respetaré susdeseos. Aquella noche, solo nosotros dormimos en la casa, los chicos lo hicieronen el barco, como acostumbraban. Al día siguiente se presentaron a desayunar,comían como lobos - según Emilia -. Para la travesía prescindimos de Mina y la dejamos en la Isla, Emilio yyo, con la ayuda de Franz podríamos gobernar el yate, y llevaríamos a Emilia a efectosde cocina y servicio. Dedico la mañana a abastecer el barco y sus congeladores,encantada de realizar el viaje con semejante tropa. A las dos y con los depósitos repletos de combustible, pusimos rumbodirecto hacía Almería. A una velocidad de veinte nudos, llegaríamos sobre las siete dela mañana del día siguiente. Durante toda la tarde tomamos el sol repartidos por lascolchonetas y hamacas del barco, al anochecer preparamos una barbacoa en el fly,cenamos y bebimos buen vino hasta altas horas de la noche, en que se fueronretirando. Emilio descansaba desde las nueve de la noche y yo patroneé hasta las
  • 96. cuatro de la madrugada que me relevó, siempre acompañado por Alex y Helga.Dormimos pocas horas pues el atraque en Almería nos despertó, aún así,permanecimos en la cabina amándonos y acariciándonos. A las diez de la mañana nosllamaron para el desayuno. Todavía estábamos en Puerto, habíamos tenido queesperar turno de aprovisionamiento, soltaríamos amarras sobre las once y llegaríamosa Puerto Banus entre las seis y las siete de la tarde. Durante el desayuno les sondeesobre sus planes al llegar. - Podríamos invitar a cenar a mamá - dice Anne -, así la vemos y luego nosquedamos en puerto, el que quiera salir puede hacerlo. Si saben que llega Alline no ladejarán vivir. Mañana alquilamos coches y nos organizamos por separado. A mí megustaría comer con mi madre. Yo también - apunta Rex. Si Alline quiere se puedevenir con nosotros y pasamos en día en casa de Antonio y Felicia, por la nochevolvemos a dormir ¿Os parece? Miro a Helga y Alex, solicitando su opinión. - Encarga marisco - me dicen -, invita a Antonio, Felicia y Lucía y que nosinformen un poco del programa; Y para mañana ya haremos los planes esta noche. - De acuerdo, me pondré en contacto con Antonio. Se mostró de acuerdo con lo planeado y le rogué a Franz, que junto conAlberto y Rex, se encargara de las luces de ornamentación del yate. Cuandoatracamos nos dedicamos al aseo y preparación de la informal cena nocturna querealizaríamos en el salón principal y la bañera de cubierta, dejando el fly comodesahogo y terraza. Emilia se hizo cargo del aprovisionamiento y los chicos saltaron atierra para dar una vuelta por las instalaciones portuarias. Hacía las ocho y media, Anne y Alberto regresaron impacientes porreencontrarse con su madre y les vi pasear nerviosos por las cercanías del barco. Lessonreí comprendiendo su impaciencia, Anne estaba espectacularmente atractiva conuna pequeña minifalda y todo su cuerpo perfectamente bronceado. Alline y Gina laimitaron, todos se arreglaron para la cena, ellos sustituyeron sus bermudas porclásicos pantalones largos y camisas de seda. Al fin, la inquieta Anne les vio aparecer por el inicio del muelle y no pudo
  • 97. contenerse, corrió a su encuentro y se fundió en un largo abrazo con su madre.Antonio y Feli, esperaron pacientes a que terminaran sus efusiones y la besaronelogiando su aspecto saludable. Rex descendió igualmente para abrazarla y ayudarlaa subir a bordo. Fueron unos largos minutos de saludos, besos, piropos y galanterías.Tomamos una copa charlando y encendimos las luces de a bordo dándole un airefestivo y lúdico. Anne incansable, le contaba sus días y lo bien que lo había pasadomientras les iba enseñando el barco donde habían vivido las últimos semanas. - Es un hermoso barco Peter - reconoció Lucía. - Estamos acostumbrados a vivir en el mar todo el verano, somos felices así.Los chicos han recorrido las islas con este y nosotros hemos navegado en uno menor.Nos juntábamos alguna noche en fiestas, pero en general han estado solos ydisfrutado cuanto han querido. ¿Todo preparado? - le pregunto a Antonio. - Sí. El alcalde me ha solicitado confirmar la presencia de Alline ante los mediosinformativos con motivo de la Gala. Quiere presentarla el jueves a las once en elAyuntamiento, ya sabes, fotografías con políticos. - Sí. Ya sé. Estaremos y nos haremos las fotos. - Hay empujones para conseguir localidades. No me han dejado vivir, es unalocura y a la semana siguiente es la fiesta contra el cáncer y viene José Luis, igual tellama para que lo acompañe Alline. Además, viene Monserrat y también le gustaría. - Bueno, ahora cenemos y pasemos un buen rato, estamos de vacaciones. En un momento que me encuentro a solas, se me acerca Felicia. - Tienes un barco muy bonito - me halaga. - Ya sabes cuando te apetezca broncearte integralmente en la soledad delMediterráneo, me lo pides prestado - me ofrezco. - ¿Vais desnudos?
  • 98. - Ahora con los chicos no, pero cuando navegamos los tres solos, sí.Navegamos en uno pequeño y nos pasamos todo el día, desnudos. Es fantástico ysanísimo. - ¿Y, os acostáis juntos? - pregunta morbosamente. - Claro - le sonrío. - No me lo creo - dice incrédula. - ¿Entonces por qué me lo preguntas? - Por curiosidad malsana, perdona - se disculpa. Son esos sueños que a vecestenemos las mujeres, siempre nos preguntamos si seríamos capaces. - Feli, atrévete a vivir esos sueños. La vida vuela. - Un día me decidiré y aceptaré tu invitación. Por el mar llegan rumores sobretus barcos y tu vida bohemia, sobre tus fiestas, parecen cuentos árabes - me halaga. - Atrévete - la animo -, no te quedes con las ganas. Te invitaré cuando trabaje tumarido, - le digo con picardía. - ¿Lo harías conmigo? - me provoca. - Si te embarcas en un sueño conmigo, no dudes que ese sueño será feliz. - ¿Cómo de feliz? - Cuando desembarcaras, no creerías lo vivido. - Suenan muy bien tus palabras, apetece probar - dice con un cierto rubor. - Atrévete - insisto. - Creo que no eres sincero, me provocas para turbarme.
  • 99. - ¿Te turban mis promesas? - Son muy sensuales, no estoy acostumbrada a halagos tan explícitos, por esome cuesta creerte. - Y, todos esos rumores que traen las olas ¿Los crees? - Desearía que fueran ciertos, son muy hermosos, parecen complacer nuestrossueños femeninos. - Manejas muy bien el lenguaje. Debes resultar muy atractiva y sensual cuandoprometas placeres y caricias a tu amante - la provoco. - ¿Me tomas el pelo? - ¿Doy esa impresión? - Coqueteas conmigo miserablemente. - Pero tu no me respondes. ¿Quieres una proposición directa? O ¿Seguimoscon el lenguaje? La seducción en un bonito juego que te recomiendo. - Empieza a interesarme, en efecto, parece un juego elegante y divertido. Se acerca a nosotros su marido. - Le decía a Felicia que si tuviera tiempo para distraer una semana de vez encuando podría colaborar con mi equipo de decoración. Este otoño vamos a comenzarun bonito trabajo, tendría que venir a Ibiza o Mallorca una semana y trabajar con losdecoradores, primero sobre los planos, luego sobre infografía y mas tarde, seleccionarproveedores de mobiliario y textiles. - Pues desde Zaragoza salen vuelos directos a Mallorca con frecuencia, le seríafácil si quiere. - Eso tampoco sería problema, mi Jet podría recogerla y te la devolvería mastarde, como delicada mercancía. Mas bronceada y feliz con su trabajo.
  • 100. - Convéncela, por mí no hay problema. - Bien un día de estos os enseñaré el proyecto, decidís si os interesa ydiscutimos los emolumentos. - No voy a cobrarte por una semana de trabajo fácil, ya te haces cargo de losgastos de transporte. - No te engañes Feli, será un trabajo muy profesional, lo comprenderás cuandolo veas, todo tiene su valor. Antonio se aleja. - ¿Juegas conmigo Peter? ¿Vas a pagarme por una semana de placer?¿Quieres un trabajo profesional? ¿Vas a enseñarme qué? Todo parece tener unadoble intención. - Te seduces tu sola Feli, yo hablo de trabajo serio. Una excusa, pero un trabajode cobertura que envuelva de seriedad nuestro encuentro. - ¿Te he malinterpretado entonces? - Sí, creo que sí. No tengo bastante dinero para comprar tus caricias, menosuna semana entera. No deseo una sensualidad profesional, me gusta más que seapasional e imaginativa y en cuanto enseñarte, te mostraré el cielo, un paraíso deplaceres y besos inacabables, donde se producen deleites múltiples y larguísimos, queduran de un día para otro. - ¿Estás ligando conmigo? - Desde hace rato. Por fin te das cuenta. - Empiezo a creer esos exóticos rumores. Llámame, ahora te dejo, empiezo aexcitarme. - Cobarde - la provoco. - Helga nos mira, empezará a sospechar.
  • 101. - Helga no sospecha. Tiene la certeza absoluta de que te estoy seduciendo. - ¿Y no le importa? - No. Sabe que siempre regreso a sus brazos, por eso no se casa conmigo. Esmas, se ira a Bonn para dejarme esa semana libre contigo, salvo que a ti no te importeacostarte con los dos. - ¿Vuelves a jugar conmigo? - ¿No empezabas a creer en los rumores? ¿No has oído este? Es un sueñofemenino muy repetido, sentir la dulzura, la suavidad el tacto de otro cuerpo femenino¿No te seduce? - Estoy empezando a mojarme ¿Manejas también la lengua como la palabra? - Eso es una pregunta directa. Mi lengua eyacula palabras que acarician elcorazón femenino, pero también rebusca entre los pliegues íntimos, los excelsossabores de la hembra, lame heridas de amor, cura y calma ansiedades, refrescafiebres de deseo y pasión. - Peter, tengo que dejarte ahora. Ya hablaremos - dice besándome amable en lamejilla y alejándose en dirección a Helga y Alex, con las que habla animadamente. Lucía sigue rodeada de Anne, Alberto, Rex y Alline. Al verme solo, Allineviene a mi encuentro. - Larga conversación ¿Importante? - me pregunta. - No. Solamente amistosa. - Tendríamos que hablar - dice Alline. - En otro momento Alline, tranquilízate. Es mejor que estemos a solas y con lasideas claras los dos. Pero no debes preocuparte, todo está muy bien. - De acuerdo, ves a abrazar a Helga, te echa de menos. Es la mujer de tu vida,
  • 102. no sabes apreciar lo que tienes, coqueto - me regaña. - Gracias mamá - le replico irónico. Me acerco a las mujeres, Antonio habla animadamente con Emilio sobreel barco. - ¿Os traigo otra copa? - les pregunto. - Sí, por favor - responden a coro largándome las vacías. - He invitado a Feli a venir unos días a Ibiza con su marido, podríamos llevarlesa alguna fiesta en agosto. A Formentor - les informo reponiendo sus copas. - Muy bien, sí, nos gustara - dice Helga. - No. Este mes estará Lucía con nosotros, en otro momento tal vez - apuntaFelicia. - Está bien, cuando me vaya a Bonn a seguir vendiendo casas, te llamaré paraque vengas y consuelas a Peter, no sabe estar solo. - ¿No te importaría? - pregunta Feli dura y directa. - Feli, quiero a Peter mas que nada en este mundo, su placer es mi placer, sufelicidad llena mi corazón, sé que sería más feliz una semana contigo que solo. Esa esmi filosofía, le quiero feliz. Si no esta contigo, estará con Alex, o Mina, o Lola, y seráfeliz. Cuando él regresa a mi lado el cielo se abre para nosotros. De vez en cuandoencontramos en nuestro camino personas, amigos muy especiales que se integran ennuestra vida con todos los derechos, como Alex a la que los dos amamossinceramente, sabiéndonos correspondidos. Con otros amigos seguimos compartiendocasa, barcos, sexo, amistad, depende de los casos. Si me aceptas un consejo demujer a mujer. - Sí, desde luego que sí Helga. - Yo conozco muy bien los sueños de mujeres como tú porque también los he
  • 103. sufrido. Solo te diré una cosa, atrévete. Feli mira a Alex en busca de ayuda, esta le asiente con la cabeza. - Inténtalo y salva tu matrimonio si vale la pena, y si no, tú veras si estásdispuesta a correr los riesgos de la libertad. Terminada la velada Lucía reclamo a Antonio y Feli para regresar. Annevino a verme. - Rex se queda con Alline. ¿Te importa que nos vayamos con mamá Alberto yyo? - Claro que no, hija, me parece un bonito detalle, quédate con ellos y ya nosveremos. - Gracias papi, cogeremos nuestras cosas. Mientras Anne recoge algo de equipaje puedo hablar unos momentoscon Lucía a solas. - Te felicito, están muy contentos contigo, les has tratado como a príncipes. - Como a hijos - le rectifico. - Anne es muy feliz y Rex me dice que ha hablado contigo y planeáis algo paraél. - Sí. Es verdad, cuando esté resuelto te contará, pero temo que le veras muchomenos. - Si logra ser feliz no me importa, esa chica parece que le gusta mucho. - Sí, es cierto, mucho le debe gustar, hasta el punto de pedirme ayuda. - Trátale bien, es tu hijo - me recomienda.
  • 104. - ¿Se ha quejado? - Al contrario, parece como si por fin hubiese encontrado su mundo. - Al menos se ha hecho propósitos de ganárselo. - Sí, le noto cambiado. Me ha hablado de tu avión como de la séptima maravilla. - Sí, es verdad, impresiona. Cuando vayáis a regresar a Zaragoza, me avisas unpar de días antes y os lo mandaré para el traslado. - Gracias por la amabilidad, te acepto el ofrecimiento, compensaré a Antonio yFeli con tu obsequio. - ¿Qué hace Anne, trabaja? - me intereso. - Sí, en la enseñanza, le gusta mucho. - ¿Y Alberto? - Es abogado, trabaja en un bufete de Zaragoza. Él debe incorporarse amediados de agosto, ella a primeros de septiembre. ¿Puedo saber que planeas paraRex? - Rex me ha pedido ser el representante artístico de Alline, llevar sus asuntos yagenda. Admite una tutela por mi parte de un año, hasta que comprobemos que puedehacerlo solo. - Es como si te arrancaran tu ojo derecho. Lo siento. - Le he dicho que sí. Por mi parte no hay problema, pero quien se juega sufuturo es Alline y es quien tiene la última palabra. Se lo expondré como una simpleidea mía para que decida en libertad. Yo debo respetar su decisión, se juega su futuroy muchísimo dinero. - Pero si le enseñas durante un año creo que lo hará bien.
  • 105. - Eso espero. Anne vuelve con el equipaje y me besan despidiéndose hastapronto. Emilia recoge los restos de la cena y nosotros nos sentamos en el fly. - ¿Te ha tirado los tejos ella o eres tú el responsable? - pregunta Helga. - No sabría decirte, nos conducen las palabras y te arrastran sugerentes hacíaaventuras pasionales. - Es igual. Todas las mujeres sueñan con la aventura de su vida, ella ya haempezado a vivir la suya, esta noche no dormirá por la excitación. Le asaltarán dudasy temores, el deseo vencerá a los remordimientos y se vendrá una semana a navegarcontigo. Se le abrirán horizontes nuevos, su culo se relajara algo y recibirá visitasahora prohibidas hasta para su marido. ¿No te cansa redimir mujeres? - Su tono esincómodo y ácido. - ¿Te sientes amenazada? - No Peter, no me siento amenazada, además, tengo otros brazos donderefugiarme - dice abrazando cariñosamente a Alex. La noche fue tensa y nos dormimos, sin caricias ni sexo, las dos seabrazaron consolándose. A primeras horas de la mañana hablo con Rex y le doy instruccionesprecisas para atender a Alline, sus músicos, contratar limusinas, llevarla a la cita en elAyuntamiento. Descargo en él todos los trabajos para que vaya aprendiendo lo que enel futuro será su trabajo. A las diez me siento a desayunar y Helga viene melosa a abrazarme. - Perdóname Peter - susurra -, estoy perdiendo facultades - dice. - No lo creas, estás preciosa y no te robaré ni una sola caricia. - Lo sé cariño, perdona.
  • 106. Se nos unen Alex y Alline y mas tarde Franz y Gina. - Hay en Marbella una tienda de Valentino preciosa, le echaremos un vistazoesta mañana - me dice Helga. Alex, Franz y Gina se apuntan rápido. - Rex, alquila un coche y llévales tu mismo. Yo me quedaré, tengo llamadas quehacer. - Yo me quedo contigo - dice Alline. - Bien, mejor, así no te perseguirán. A las dos comeremos en el restaurantegriego del puerto. Procurar estar de vuelta. Cuando nos quedamos solos Alline ya no puede más. - Estoy intranquila. Dime algo que me guste, por favor - suplica melosa. - ¿Te gusta Rex? - Sí, mucho. - ¿Le ves posibilidades reales a esa relación? - Sí, lo deseo. - Está bien, te diré que he pensado. Quiero que seas muy sincera conmigo ytambién contigo misma, debes darme tu opinión sincera y en completa libertad. Sinapasionamiento amoroso. Vamos a hablar de negocios, olvida tus sentimientos. - Dime. - He pensado entrenar durante un año, tutelándolo firmemente, a Rex para quesea quien lleve tu agenda, asuntos profesionales y artísticos. Dentro de un año, tú y yosabremos si sirve para ello y puede ser tu representante, también sabremos entoncescomo continua vuestra relación. Nos pondremos en manos del tiempo y sabremos aque atenernos. He pensado en otras posibilidades, pero estaría alejado de ti, y ahoraprefiero verte muy bien acompañada. ¿Qué te parece?
  • 107. - No quiero perderte a ti, no será lo mismo sin ti. Me asusta. - Por eso nos daremos un año, se trata de que no notes cambio alguno.Además, yo siempre seré tu padre adoptivo. No me perderás nunca, te vigilare muy decerca siempre - le prometo. - ¿De verdad crees que funcionará? - Sí, estoy seguro, podemos lograrlo. No olvides que somos un buen equipo. - Es cierto, el mejor - jalea Alline. De acuerdo Peter, dentro de un año sabremossi nos puedes dejar solos. - Nunca estaréis solos Alline. Esta mañana ya ha empezado a trabajar para ti,como ayudante mío este año le pagaré yo. Dentro de un año si funciona, yaredactaremos nuevos contratos si fuera necesario. - Bien, lo que tu digas. - Otra cosa cariño. Tendrás que echarme una mano. - ¿De que se trata? - Quiero traspasar tus asuntos legales, redacción de contratos y demás algabinete de abogados de Zaragoza donde trabaja Alberto, el esposo de Anne. Esopotenciara su carrera y de momento nos las ingeniaremos para conseguirle un par desemanas mas de vacaciones. Tendría que marcharse el dieciséis de agosto. - De acuerdo. Déjame negociar esto a mí. Yo hablaré con él, les daré unaalegría a los dos. - De acuerdo Alline. Mañana tenemos un acto en el Ayuntamiento. Ya sabesfotos y preguntas, cuando terminemos Rex te llevara a comer con ellos a casa deAntonio. Puedes aprovechar para darles la noticia. También a Rex si lo deseas. Otrofavor, como tienes una hermosa y desaprovechada casa en Ibiza, desearía que lesinvitaras a todos, Antonio, Feli y Lucía. Estaríais todos juntos, y Anne y Rex cerca desu madre. ¿Comprendes?
  • 108. - Perfectamente papá - deletrea contenta. Nos tendrá que echar una manoEmilia. - Sí, y su esposo, Emilio. Nosotros tres desapareceremos, como de costumbre,volveremos de vez en cuando. Mina, puede patronear un barco para ellos. - Sí, sí, yo lo organizo - dice resuelta - Dame un abrazo y un beso, eres un encanto. - Gracias, papi. - ríe feliz. Así, riendo, nos sorprende Rex que llega. - Todo resuelto. Tere vendrá mañana a las nueve para arreglarte, los músicosya están en el Hotel y los coches contratados. Uno nos recogerá mañana a las diez ymedia para llevarnos al Ayuntamiento. - Me acaban de decir que vas a prepararte para sustituir a tu padre como mirepresentante. - Sí, eso pretendo, conseguir hacerte la vida fácil y estar continuamente a tulado. Que solo tengas que preocuparte de tu música. - Te has embarcado en un duro trabajo Rex. Tu padre hoy me pareceinsustituible, pero vamos a probar. De tal palo... Te adoro y podrás estar conmigo, esosi me gusta, pero te confieso que me asusta. - Yo también estoy asustado, pero te quiero y creo que sabré servirte. - ¿Cuánto te va a pagar tu padre? - No hemos hablado de ello, no es importante, lo haré gratis si es necesario. - Gratis nada, que me tendrás que invitar a cenar muchas veces. Doscientoscincuenta estará bien Peter.
  • 109. - ¿Qué pasa? ¿Eres tú, su representante sindical o que? - bromeo - Ahora sí - dice. - De acuerdo, doscientos cincuenta al año, es justo. - ¿Doscientos cincuenta qué? - pregunta Rex desorientado. - Doscientos cincuenta millones de pesetas al año, los gastos profesionalesaparte. Las cenas románticas no se incluyen. - ¿Me estáis diciendo que voy a cobrar doscientos cincuenta millones al año portrabajar de ayudante? ¿Tú cuanto ganas con ella? - Unos quinientos y creciendo - le respondo. - ¿Y tú, Alline? - Unos tres mil millones - le dice. - ¿Me tomáis el pelo? - Oye - le dice Alline -, ¿Tú sabes lo que cuesta este barco y el avión, y elcaviar? - Vale, vale os creo - se resigna Rex. Lo haré muy bien, podéis estar seguros. - Ven Rex, tengo que preparar un plan para mañana y tienes que ayudarme.Hasta ahora Peter. - No marchéis muy lejos, comeremos en cuanto lleguen las señoras. Alex sube a bordo seguida de Helga y demás acompañantes. Bajo a suencuentro sonriendo. - Hoy ha sido una buena mañana para ti, no hay nada mas que verte, estasradiante - dice Helga -, ¿Has hablado con mucha gente?
  • 110. - No solo con Alline y Rex - le informo. - Ya - sonríe comprensiva. Alex me mira inquieta y la abrazo efusivamente. - Tienes una hija maravillosa Alex, es una delicia, clara, sincera, apasionada,fiel, me siento orgulloso de ser su padre adoptivo. - ¿Eres su padre adoptivo? - se ríe Alex. - Sí ¿No lo sabías? Me ha adoptado como padre y yo he aceptado el cargo. - Sois tal para cual, retorcidos y manipuladores, por eso hacéis tan buenasmigas. - También encantadores, dulces, sensibles, hermosos - añado. - Sí, eso también - acepta. Regresan Alline y Rex. - ¿De acuerdo con el plan Rex? - le pregunto. - Sí, lo haremos muy bien. Alline reparte besos por doquier encantada. - ¿Podemos enterarnos del plan? - pregunta Helga. - Os lo contaré en el restaurante. Hoy nos invita a comer Rex - dice Alline.Vayamos. Comimos en el puerto, entre risas, felices y contentos. Alline le explicónuestras intenciones respecto a Anne y Alberto y lo aprobó como lógico. De regreso al barco, nos encontramos a la entrada, un agente municipal
  • 111. de guardia enviado por el Ayuntamiento, para protegernos de curiosos molestos. Nossaludo cortés y se atrevió a pedirle un autógrafo a Alline, ella le dedico un CD y se loobsequio. - ¿Podríamos salir a cenar Rex y yo, solos? - pregunta Alline. - Te expones a fotografías y rumores varios, ya sabes como es esto. Sí quiereshago que te sirvan la cena aquí y os dejamos solos, salimos nosotros. - Me apetece otro sitio, algo diferente y romántico. - De acuerdo. Junto con Rex, llamamos al Ayuntamiento y al restaurante de mi amigoen Marbella, justo a sus puertas, para que les prepare una mesa central y discretaentre los macizos de flores. - No te preocupes - me dice -, hablaré con los municipales si les has llamado; Loorganizaremos discretamente, pero fotógrafos y paparazzis vienen todas las nochesde pesca, si la reconocen no podremos evitar las fotos. - Lo sé, haced cuanto podáis - le solicito. Rex va tomando buena nota de todo cuanto sucede a su alrededor,nombres, lugares, negocios, restaurantes, fecha. Su pequeño ordenador va poco apoco configurándose como una perfecta agenda conteniendo todos los datos quepueden ser de su interés. Esa noche cenamos con Emilia y marido, los cincos nos sentíamosfelices de nuestra vida y orgullosos de nuestros hijos. Pregunte a Emilio si podríamosvolver a Ibiza con tres pasajeros más, exponiéndole mi idea e involucrando a Emilia enel cuidado y ayuda en la casa de Alline. Emilio dice que tendremos que dormir porturnos, unos de noche y otros de día, camas calientes como en los submarinos, se ríe.Por lo demás no hay ningún problema. Todos estamos dispuestos a sacrificarnos. Terminada la cena los tres nos amamos dulcemente y vamos oyendollegar a los chicos. Primero Franz y Gina, mas tarde Alline y Rex.. Entonces dormimos
  • 112. tranquilos. Desperté a las nueve de la mañana y zarandeé a mis dos hermosashembras que mezclaban sus cuerpos sensualmente, me sentí tremendamenteafortunado con su desinteresado amor. Las dos se desperezan felinamente,provocándome con sus lubricas y voluptuosas posturas, exhibiendo sus bellos cuerpospletóricos de sol y luz, pieles aterciopeladas que atraen e invitan a los besos.. Estabanfantásticas. Tere ya había llegado y nos saludo cordialmente. Emilia se encargo de iren busca de Alline y se incorporo ya duchada abrazando cariñosa a Tere. Poco a pocose fueron incorporando al desayuno. Tere y Alline se encerraron para su arreglo y pregunte a Rex como habíaido la cena. - Muy bien - dice entusiasmado -, deliciosa, un sitio precioso, nos trataronmagníficamente en el servicio y en la gastronomía. Dos agentes a prudencial distanciavigilaban el jardín y ningún periodista se acerco, sí nos hicieron alguna fotografía,cuando sentimos los flashes, levantamos la cabeza y posamos unos segundossonriendo para facilitar su labor, ya no insistieron más. Pedí a Franz que bajara al puerto en busca de periódicos de la región yregreso enseguida con algunos. Alline y Rex cenando y sonriendo a la cámara. Venían en primera pagina. "La famosa concertista Alline Goth, disfruta de nuestra hospitalidad los díasprevios a su actuación en la Gala de la Cruz Roja. Su discreción y elegancia, no solose manifiesta en los escenarios." - Rex. Llama al director del periódico y dale las gracias por la gentileza. Ofréceleinvitaciones si es que no dispone de ellas. Pregúntale discretamente si asistirá ypodremos saludarlo, si te dice que no, lo invitas. - Ya, ya te comprendo - asiente.
  • 113. Alline se incorpora a nosotros vistiendo un elegante traje de chaqueta ensedas vírgenes, con una minifalda que le permite lucir sus bronceadas piernas, estamuy guapa. Tere sabe resaltar su joven belleza, Rex la piropea entusiasmado. - Te espero a comer en casa de Antonio y Feli - le dice. - Sí, no te preocupes, yo la llevaré - le digo Llegamos al Ayuntamiento con británica puntualidad; El alcalde nossaluda afectuosamente en el vestíbulo y en uno de sus salones hace un brevepanegírico de la artista; Alaba la belleza y simpatía de Alline, expresándole la alegríaque produce en el pueblo su presencia y su música. A continuación le entrega unaplaca con la efemérides y presenta la Gala, invitándola a tomar la palabra. - He estudiado música en Alemania, pero mi carrera se ha iniciado en España,cada día tengo mas amigos entre ustedes, en Cuenca, Mallorca, Ibiza, Cataluña,Madrid y ahora en mi primer verano como artista, justo es que rinda admiración por laprimera ciudad turística del mundo. Responderé a cuanto quieran preguntarme y lesagradezco, por anticipado, el respetuoso comportamiento de alguno de ustedes queayer me fotografiaron en esta misma plaza, permitiéndome disfrutar de la noche y dela cena. - ¿Señorita Goth? - Llámenme Alline, por favor - los seduce. - Alline, ¿Le gusta Marbella? - Sí, desde luego. Me gusta el Mediterráneo, tengo mi casa en Ibiza, pero vivoen un barco de un lugar para otro, todos bonitos y amables con nosotros. - Alline ¿Puedo preguntarle por su acompañante masculino de anoche? - Claro que puede, usted se debió quedar con las ganas de hacerlo anoche, y semerece una respuesta. Se trata de Rex, es hijo de mi representante - diceseñalándome -, y colabora con él llevando mi agenda y mis asuntos mas de cerca. Noles extrañe verme con cierta asiduidad a su lado.
  • 114. - ¿Pero existe el romance, le gusta? - Hace exactamente un mes que le conozco. Acostumbro a dejarme acompañarpor personas que me gustan, no podría ser de otra manera. Creo que con estos dosdatos ustedes pueden comprenderme, dejen que pase el tiempo. - ¿Actuará también en la Gala del Cáncer? - A eso no puedo contestarle. Actúo donde me lleva mi representante, que paraeso le pago - dice riendo. No, él cuida y vigila mi carrera, pero compadézcase delpueblo, podrían sufrir un empacho de chelo, traumático, dos conciertos en ocho días.Creo que no esta previsto, pero si José Luis quiere que le acompañe lo haré con sumogusto. Nosotros nos iremos el treinta y uno, pero si tengo que volver lo haré en unahora. - Alline, usted está revolucionando el clasicismo de las salas de conciertos consus vestidos ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar? - A ningún sitio, no pretendo cambiar nada. Sé lo serio que es interpretar en elAltar Mayor de una Catedral, algunos teatros o salas de conciertos son más seriostodavía, siempre tratare de estar lo más guapa posible, pero sin sobresalir delconjunto. Un músico en el Real es un componente más, como una lámpara queilumina, o una butaca que acomoda un cuerpo, el músico adorna de bellísimos sonidosese conjunto, pero no debe distraer la atención de lo verdadero e importante, lamúsica. Sin embargo, permítanme, hay otros escenarios; Fríos y coloristas como lastelevisiones, sensuales y románticos como los jardines, bellísimas plazas al aire libre.Ahí es dónde trato de desprenderme de la seriedad y confundirme con el escenario,tanto en atuendo, como en repertorio. Perdonen mi perorata. - Háblenos del repertorio. ¿Tocara su música editada o nos sorprenderá conalgún estreno? - Sí. Les daré alguna sorpresa. Los asistentes que han colaborado con su dineroa esta noble causa, podrán decir que asistieron a un concierto único y, posiblemente,irrepetible. Trataré que no se duerman – ríe simpática. - Si se quejan de la música, hábleles. Es una delicia escucharla – la piropean.
  • 115. - Muchas gracias. Son todos ustedes muy amables y corteses. Les veré en lafiesta y encargaré una botellas de champaña para ustedes en agradecimiento a esacortesía, y a la bonita fotografía del periódico. Gracias. Alline, se retira unos pasos hacia atrás y me abraza por la cintura,besándome sonriente en la mejilla, besa al alcalde igualmente y de nuevo los falseesiluminan la sala. Abandonamos el salón, mientras el alcalde nos ofrece sus servicios y seinteresa por nuestra comodidad. Nos despide en la puerta y subimos a la limousinecamino de la casa de Antonio. - Has estado deliciosa, Alline. Te los metes en el bolsillo con tu sonrisa y la cobaque les das. - ¿De quién habré aprendido? – Pregunta irónica. - ¿Qué sorpresas son esas que preparas? ¿Puedo enterarme? - No. Quiero sorprenderte a ti igualmente. Mañana, Rex tiene que acompañarmeal Marbella Club, para ensayar. Luego comeremos juntos ¿Supongo? Ya tengo tresfamilias – ríe. Nos apeamos en la puerta de la villa de Antonio. Sale a recibirla orgullosopor ser su anfitrión, presumirá de su visita ante sus curiosos vecinos. Su posición,mejorará en el barrio. Rex, también la espera. - Te hemos visto por una televisión local. Has estado fantástica, les has dejadoboquiabiertos. - Tengo un buen entrenador – dice Alline. Felicia, Lucía y Anne salen al jardín a recibirla. Los elogios y lasfelicitaciones consiguen turbar a Alline.
  • 116. - Soy yo, Alline, vuestra amiga. Eso de la estrella es solo para algunos ratitos,dejad de hacerme la pelota – se queja y consigue arrancar sus risas. Me despido y Alline vuelve a hacerme otro encargo. - Resérvanos una mesa para cenar los seis. En el mismo sitio de anoche. Nollegaremos tarde – dice. - De acuerdo Alline. Antonio, vosotros venid a cenar al barco. Haremos un arrozinformal. - De acuerdo. Nos acercaremos. - Gracias. Os esperamos. Comemos Helga, Alex, Franz, Gina y yo. Les comento la invitación quehice para la noche y mi deseo de esperar a Alline para ver los resultados de sugestión. Luego todos nos echamos una siesta. - Os vimos en la tele – dice Alex. Oyéndola hablar, se parecía tanto a ti. Hadesarmado a todos con su dulzura. Has hecho un gran trabajo con mis hijos, Peter.Franz, quiere empezar a ayudar a Helga y compaginarlo con sus estudios finales; Estan brillante en ellos, que no puedo oponerme. Persigue tu imagen como meta deéxito. - Helga – le digo mirándola, vamos a educar bien hijos ajenos, algo que nohemos sabido hacer con los propios. - Confieso que os envidio. El mío no me necesita en absoluto y con una tarjetapor Navidad, lo arregla. - Estoy segura que te echa de menos. Tal vez deberías verlo tú, mas a menudo - Bueno, ya veremos. De momento, haremos un buen ejecutivo de Franz, paraque esta buena madre se sienta orgullosa de sus hijos – dice Helga abrazandocariñosamente a Alex, al tiempo que la besa dulcemente.
  • 117. - Podríais adoptar, los dos, a mí – ríe Alex. - Sí. Buena idea. Pero, ¿Cómo qué? ¿Qué eres tú, para nosotros? – la interrogaHelga. - Como amante. Soy vuestra amante – replica Alex. - No. Es algo más – reflexiona pensativa Helga. Tenemos que encontrarlo. - Yo. Yo lo sé – intervengo. - ¿Sí? ¿Cómo qué? - se interesa Helga. - No os lo cuento. Os daré una sorpresa muy pronto – me reservo. Después de la siesta hablo con Emilia y le informo que seremos acho acenar. Entre los dos convinimos en hacer un arroz negro, una buena cazuela decigalas con salsa de tomate y jamón y prescindir de avituallamiento externo. Durante elresto de la tarde todos colaboramos con Emilia en la realización y preparación de lacena. Sobre las nueve de la noche, llegan Antonio, Felicia y Lucía. Vistenindumentaria informal y de sport; Nos encuentran aún en plena faena y Lucía se brindaa colaborar con Alex que esta poniendo la mesa. Mientras Helga distribuye unas velasaromáticas, contra insectos, por el barco, todos tomamos un aperitivo. - Helga ¿Te importa que bese a mi ex? – Nos sorprende Lucía. - Algo muy bueno ha hecho esta vez - aventura Helga. Pero dame otro a mí. - Es justo - reconoce Lucía que nos besa en los labios suavemente a los dos. - Ahora, dinos ¿Qué ha hecho para merecer este premio? - Veo muy felices a mis hijos, como nunca les había visto. Están ilusionados conel futuro y con muchas ganas de vivir. Creo que os lo debo a ambos. Y a Alline, es unachica deliciosa, creo que también a puesto lo suyo.
  • 118. - Todos forman una pandilla excelente – la anima Alex. - Sí. Y quieren estar todos juntos. Supongo que os lo habrán contado. - Sí, claro. Quieren que vengáis a Ibiza con nosotros. Nos parece buena idea,ellos podrán estar juntos y cerca de ti. Alline tiene una casa allí, esta vacía y esestupenda; ellos se pasan la vida en el barco. Vosotros tendréis otro menor a vuestroservicio. Podremos navegar por separado y coincidir en bailes y fiestas. A Antonio yFeli, también les gustara probar unos días el mar. - Además, Peter quiere pedirles su colaboración para un proyecto que se hapuesto en marcha en Ibiza – añade Helga. Aprovechará para mostrárselo. Puede sermuy productivo para vosotros – dice dirigiéndose a Antonio. - Por mi parte de acuerdo – asiente Antonio, seducido por los posiblesbeneficios. - Esta bien. Iremos – dice Lucía -, la verdad es que Alline ya nos habíaarrancado el consentimiento. Es un torbellino convenciendo, todo tiene solución paraella. Anne no podía, tenía que regresar, su marido debía incorporarse al trabajo amediados de agosto. Se ha levantado de la mesa con Rex y Alberto, han entrado enun despacho y quince minutos después han regresado con una prórroga para Albertoy Anne, de dos semanas más. - ¿No os ha contado como lo ha conseguido? – Le pregunto. - Creo que ya lo sabes, Peter. Alberto está contentísimo, la cuenta de Alline esmuy importante para su bufete y lo promocionara espectacularmente en él. Se han idoeufóricos, espero que se comporten. A las nueve y media, suena el teléfono. Es José Luis. - Hola J.L. – le saludo, te estaba esperando. ¿Dónde estás? - En Formentor – dice. Ya te imaginas que quiero pedirte ¿No? - Sí. Creo poder adivinarlo.
  • 119. - ¿Podrá? Dile que la queremos mucho. - Cuándo quieras y dónde quieras, José Luis. No habrá problema. Estará convosotros – me comprometo. ¿Cuándo es? - El viernes siguiente, día seis de agosto, y creo que en el mismo lugar. - Cuenta con ella. Ya hablaremos José Luis, se me pasa el arroz – bromeo.Tienes que contarme tu agenda, a ver si podemos coincidir este verano por esospuertos. - Lo haremos. Puedes estar seguro. - El día seis tendremos que regresar a Marbella – les informo. Vendremos por lamañana en el avión, temprano. Podrá ensayar por la mañana; Y al acabar el concierto,nos volvemos con el avión. Será una excursión. Terminamos de cenar, alabando a Emilia hasta el sonrojo, por su buenamano para la cocina. Luego, hacemos una sobremesa en cubierta, tomamos champány dulces, esperando ver aparecer a la gente joven. Por fin llegan todos a bordo de una limusine. Rex funciona – pienso paramí. Nos besan cariñosos como van entrando. - Mañana tendremos más fotos – dice Rex -, pero se han comportado muyeducadamente. Solo un periodista ha intentado preguntar a gritos, y Alline le ha hechouna señal para que se acercara. - Por favor, no grites, no ves que molestamos a estos señores – refiriéndose alresto de los clientes. ¿Qué quieres saber? - ¿Puedes presentarnos a tus acompañantes? - Claro. Mira mi representante, su hermana casada con mi abogado, y mihermano con su prometida. ¿Feliz así? - Sí. Gracias y disculpad, os dejamos cenar.
  • 120. - Ya no se han acercado más, y hemos cenado estupendamente – concluyeAlline. Enseguida nos recogemos y, Anne con Alberto acompañan a su madre,Lucía. El viernes, Rex se levanta temprano y lleva a Alline a los ensayos. Franzy Gina, marchan a pasar el día en la playa. Yo despierto entre las dos mujeres de mi vida, sensuales y bonitas. Meemociono contemplando su sueño; preciosas y deseables, acaricio el culo de Helgaque me busca respondiendo a la caricia. Se vuelve y me besa apasionadamente,buscando con su vientre mi erección y acogiéndome con dulzura y deseo; así unidos,nos besamos tiernamente y nuestras miradas silenciosas expresan todos nuestrossentimientos; nuestras promesas de felicidad estallan en su vientre recibiendo midonación, caliente y temblorosa de pasión. Me besa con dulzura, sintiéndose inundadade mis aromas y se abraza casi desesperadamente a mi cuerpo tratando de fundirseconmigo en un solo ser, completo y autosuficiente. Cuando miramos a Alex, laencontramos con sus ojos abiertos, e inmóvil, mirándonos con amor y deseo de serabrazada. Helga la coloca en medio de ambos y la abruma, con caricias y besos,hasta hacerla llorar de alegría. La amamos entre ambos, su orgasmo es sublime ymurmura entrecortadamente, palabras y promesas de amor infinito. Parece una niñadesvalida buscando nuestro abrazo.. -Te adoramos Alex. Siempre estarás en nuestros corazones – dice Helga yobservo un brillo especial que cruza sus ojos. Me mira con interrogación y comprendoque ha tenido la misma idea que yo tuve antes. Le hago una señal de silencio, peroAlex, nos sorprende. - ¿Qué tramáis? – Pregunta. - Nada, Alex. Queremos darte una sorpresa y a Helga casi se le escapa. - ¿Va a ser pronto? - Muy pronto, cariño, muy pronto – le asegura Helga. Tengo que hablar conPeter, me lo llevo a la ducha. Luego venimos a por ti, mi amor – le dice
  • 121. acompañándose de mimos. - ¿Pensamos los dos lo mismo? - Pregunta en la ducha. - Creo que sí. - ¿Quieres que la tomemos ambos por esposa? - Sí. Esa es la idea. Sería bonito y nos uniría mas aún. Una vez duchado, salgo a la cubierta y reúno a Emilio y su esposa. Lescomento mi inusitado deseo; pero a ellos ya no les sorprenden mis excentricidades yaceptan mis caprichos: colaboran en nuestro sueño, apadrinando el enlace. Una vezde acuerdo, solicito a Emilia que prepare un desayuno especial, y a su marido que, porfavor, saque el barco del amarre y navegue a mar abierto un par de horas, paraefectuar la ceremonia. Regreso al camarote. Helga está bañando a Alex, entre juegos y caricias,se reúnen conmigo todavía abrazadas y embadurnándose con cremas protectoras yaceites perfumados. - Alex, cariño. Escucha a Helga. Tiene una proposición que hacerte – le digo.Recuerdas que pensamos la forma en que podíamos adoptarte. - Sí. ¿En que habéis pensado? – Pregunta risueña. - Creemos que adoptarte, no es la solución – le dice Helga. Deseamoscomprometernos contigo, de igual a igual; Hemos decidido que, si tú nos aceptas,queremos casarnos contigo, los dos, queremos que seas nuestra esposa. Si túaceptas entregarte como tal a nosotros dos, serás nuestra esposa. Se hace un silencio denso y Alex nos mira incrédula alternativamente;gruesas lagrimas empiezan a resbalar por sus mejillas, al tiempo que un hipoincontrolado sacude su pecho. - Cariño, queríamos hacerte feliz, no darte un disgusto – dice Helgaconsolándola.
  • 122. - Soy la mujer más feliz de este mundo – dice entre hipos y sollozos, como se ospuede haber ocurrido algo tan hermoso. - Aunque no lo creas, ambos, y por separado, hemos tenido la misma idea; Ynos gustaría mucho que nos aceptaras. - Os acepto de todo corazón, prometo vivir para vuestra felicidad. - Nosotros te aceptamos como nuestra esposa. Nuestros corazones, brazos,camas, casas, nuestro mundo, estarán abiertos para ti y te recibiremos con inmensaalegría. Y ahora que ya está decidido, vestiros para celebrar esta boda, lo haremosdentro de media hora, el oficiante nos espera. Por mi parte me visto formalmente; Pantalones bien planchados y camisade seda, tras un vistazo de aprobación, subo al fly. Estamos a cuatro millas del puerto y Emilioviste uniforme reglamentario de Capitán de Yate; Ha parado las maquinas y nosmecemos a la deriva frente a la Costa del Sol. Emilia se une a nosotros, con susmejores galas y dispuesta a ser testigo de nuestras ilusiones; Los tres esperamosnerviosos. Ellas llegan con preciosos e inmaculados vestidos de algodón ibicenco, unblanco luminoso enmarca y resalta su sano y atractivo bronceado. Hay un ligero ruboren las mejillas de Alex, cuando llega hasta nosotros; Emilia la abraza cariñosa,mostrando comprensión por su turbación. - Alex, felicidades. Creo que han tenido una idea muy bonita y que les haráfelices. Emilio nos reúne frente a él y coloca a Emilia a su lado. - Peter, Helga, Alex. Voy a efectuar un matrimonio bajo las leyes del mar y conla autorización que mi rango de Capitán me permite. Dadas las características de estematrimonio, no tendrá validez legal, ni podrá ser registrado como tal, a efectos legales.El motivo fundamental de esta ceremonia, es rubricar el compromiso sentimental yamoroso entre tres personas que se adoran, y que lo exponen ante esta humildeautoridad y este único testigo.
  • 123. - Este matrimonio – continua -, tendrá validez ante Dios y los aquí reunidos, quese comprometen a respetarlo en todos sus términos contractuales. - Alex. ¿Deseas entregarte como esposa a los aquí presentes: Peter y Helga? - Sí. Me entrego de corazón y en todas mis facultades mentales – dicesonriendo. - Helga. Peter. ¿Deseáis como esposa, y como tal la recibís, a Alex, aquípresente? - La recibimos como esposa y ante todos la reconocemos como nuestro amoreterno. - De acuerdo con lo que habéis manifestado, yo os declaro esposos para elfuturo ante Dios; Y nosotros, Emilio y Emilia, seremos fedatarios de vuestro libreconsentimiento y del compromiso que suscribís. Os deseo la felicidad eterna, merecidasin duda, por el amor que os profesáis. Podéis besaros y alegraros por vuestromatrimonio. Alex y Helga se abrazan en un tierno y dulcísimo beso, luego se echa enmis brazos, repitiendo la caricia. Besa a Emilia, a Emilio. - Muchas gracias Emilio, por su comprensión con estos locos enamorados, queno dejan de hacerla la vida cada vez más difícil. - Difícil no – dice Emilio -, interesante, sí. Les felicito de verdad, yo sé cuanto ycomo se aman. Han hecho algo hermosísimo y me siento orgulloso con mi pequeñaaportación. - Desayunemos todos juntos y regresemos a puerto antes de que nos echen enfalta – les digo. Pasamos unos agradables instantes con el matrimonio amigo y reímosnuestra felicidad. - Son seres especiales – nos piropea Emilia -, parece como si contagiaran el
  • 124. amor y fueran sembrando la felicidad por dónde pasan. Cada día que pasa, la tribuaumenta, pero todos parecen ser tocados por el amor que ustedes les dedican. - Gracias Emilia. Cuide bien de Lucía, Feli y Antonio estos días. Mina la ayudaráy Emilio, siga tutelando a los jóvenes cachorros, nosotros nos vamos de viaje denovios - Reímos. Es la una de la tarde cuando de nuevo amarramos el barco al puerto.Estamos felices con nuestra pequeña excursión. Alline llama disculpándose, comerácon Rex en casa de Antonio, luego recogerán a Tere y saldrán directamente para elmarbella Club. Franz vendrá a media tarde, aprovecharan su día de playa. Luegollama Anne. - Hola papá. - Hola Anne. ¿Eres feliz? - Inmensamente. Quiero agradecerte todo lo que estás haciendo por nosotros.Alline lo hizo muy bien, pero sé que tú estás detrás de todo lo que nos pasa y que tepreocupas por nuestra felicidad. Perdona que pase más tiempo con mamá, menecesita mucho mas que tú. - Lo sé cariño, y no me molesto, al contrario, te lo agradezco. Pero llámame amenudo y cuéntame tus inquietudes. - Lo haré papá. Hasta la noche, nos veremos. - Hasta la noche, hija. - Estamos solos, queréis que bajemos a tierra a comer y demos un paseo. - Comer no. Demos un paseo y tomemos un aperitivo en alguna terraza –propone Alex. Bajamos y paseamos por el muelle, enlazados por la cintura, rodeadosde turistas y veraneantes curiosos que miran con envidia los barcos.
  • 125. Somos inmensamente felices, los tres, nos conocemos todos losrecovecos de nuestros corazones y sabemos estimular los sentimientos. Pequeñascaricias nos enervan; Palabras y besos nos suben al cielo, y la entrega es tandesinteresada y pasional, que morimos de amor en cada encuentro. - ¿De verdad habéis pensado lo mismo por separado? - De verdad, carió. Peter lo supo primero, pero cuando te abrace esta mañana,me asalto esa misma idea y le mire. Él supo que yo había caído y por eso fue su gestode silencio. - Sois maravillosos. ¿Puedo pregonarlo? - Puedes hacer lo que gustes. Siempre estaremos orgullosos de nuestroscompromisos, pero mejo que lo sepa quien pueda entenderlo y comprendernos. - Lo anunciaría en los periódicos. Soy muy feliz siendo vuestra esposa. - Conque lo sepamos nosotros es suficiente y maravilloso. ¿No crees? Regresamos y nos reunimos en una siesta plagada de caricias y tiernosbesos. Dulces palabras y eternas promesas de incorruptible y verdadero amor,envolvieron nuestros deleites, que se sucedieron, unos a otros, como maravillososcastillos de fuegos de artificiales, iluminando nuestra dicha y haciéndonos enrojecer degozo, mientras nuestros cuerpos se intercambiaban fluidos como una sola maquina deplacer. Siempre juntos, nos duchamos y perfumamos. Seleccionamos el atuendopara la especial noche que se avecinaba. Nos reunimos, elegantes y bellos, en lacubierta del yate para tomar una copa mientras esperábamos los vehículos que nosllevarían al marbella Club. Llegamos sobre las diez y entramos con diligencia, ignorando una nubede fotógrafos que dispararon sus cámaras hasta cansarse. Nos acomodaron ennuestra mesa y las deje un momento a solas, para interesarme por Alline. En la puerta de su camerino, estaba Rex; Esbelto y elegante impedía el
  • 126. acceso a la estancia donde Tere terminaba de arreglar a Alline. - Quiero que estés entre cajas, pendiente de cada gesto suyo; Si le molesta unmosquito, una luz, si le duele una muela o se le mete la braga en el culo, quiero queinterpretes sus necesidades y las resuelvas en la medida de lo posible. - Sí. Ya lo he comprendido. Descuida. He oído el ensayo de esta mañana y losvolverá locos con sus encantos. Entro a verla; Tere, repasa su peinado. La beso cariñosamente. - ¿Cómo estas, cariño? - Muy feliz y contenta, Tranquila, relajada. Voy a ponerme un modelo un pocoatrevido, pero encajara en este bello escenario. - Confío en vuestro gusto. Mucha suerte Alline, vuelvo a la mesa, mis mujeresestán solas. La gran mesa redonda, reservada para nuestro grupo, ya está completa.Antonio, Felicia, Lucía, Anne y Alberto se nos han unido y de pie departen con el alcaldey otras personalidades locales. Saludo a todos ellos y por fin podemos sentarnos parainiciar la cena. Anne y Alberto están guapos y jóvenes. Intercambiamos piropos. Alex yHelga, lucen una aureola de felicidad que contagia, su serena y tierna sonrisa delatasu estado. Cenamos conversando sobre el viaje del día siguiente; Les confirmo elestado, feliz y tranquilo, de Alline ante su actuación. Me muestran un recorte deperiódico con la foto de la noche anterior y un breve pie: “La cordialidad y la educación de una estrella, ponen en su sitio a periodistas yfotógrafos. A Alline Goth no le importa cenar dos noches seguidas en la misma mesa.Alaba nuestra ciudad y la gentileza de sus habitantes que le permiten, con naturalidad,
  • 127. disfruta