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El adolescente y su mundo
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El adolescente y su mundo

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  • 1. El Adolescente y su MundoAutor: Catholic.netCapítulo 1: IntroducciónEl Adolescente y su MundoI. IntroducciónLos conocidos cambios fisiológicos, psicológicos yespirituales que experimenta la persona cuando llega a laedad de la adolescencia, con sus variaciones culturales,educacionales y ambientales, pueden marcar el rumbodefinitivo de su vida. Las dificultades que suelenacompañar a estos cambios deben ser asumidas por losformadores con gran serenidad y responsabilidad, sindesentenderse de ningún aspecto.Se conoce con el nombre de adolescencia el períodoevolutivo comprendido entre la niñez y la edad adulta. Sise tuviera que concretarlo cronológicamente losituaríamos entre los doce y los dieciocho años, inclusohasta los veinte. A veces se emplean otros términos comoel de pubertad o el de juventud para referirse a procesosque están incluidos en este período, dándose lugar a unaserie de confusiones. En línea de principio, de la pubertadsuelen hablar los médicos, mientras que de la juventudsuelen hacerlo los sociólogos. Los psicólogos y educadoresen general, emplean preferentemente el término deadolescencia. Así se puede delimitar, en cierta forma, lasfacetas que estudian:a) Cuando se habla de pubertad estamos haciendoreferencia a las modificaciones anatómicas y fisiológicasque culminan con la producción de células germinales
  • 2. maduras;b) cuando se hace referencia a la juventud es para tratarla proyección social y las nuevas actitudes de la gentejoven;c) cuando se habla de preadolescencia (de los 11 a los 13años aproximadamente) o adolescencia (de los 14 a los 18aproximadamente), es para tratar las modificacionespsicológicas, morales y espirituales, que tienen lugar en elperíodo comprendido entre la niñez y la edad adulta;d) muchas veces al hablar del muchacho de esta edad, setendrá que usar el término adolescencia en sentidogeneral, incluyendo las diversas facetas y también la fasede la preadolescencia.En este apartado del documento se presentan algunos delos rasgos de los adolescentes en las diversas dimensionesde su personalidad y de su entorno. Lógicamente ladivisión que se presenta viene forzada por la necesidad deesquematizar. Pero debe quedar clara, desde el inicio, laintrínseca relación entre las diversas dimensiones y entrelos aspectos que se tratan. No siempre se logrará hacerdivisiones netas, por lo que algunos rasgos típicos deladolescente vendrán tratados en dos o más apartados.El Adolescente y su MundoAutor: Catholic.netCapítulo 2: II. Dimensión FisiológicaEn un período relativamente breve, el cuerpo infantil setransforma en adulto. Los cambios exteriores son amenudo tan pronunciados que, a primera vista, elmuchacho puede parecer un desconocido para quienes nolo han visto en dos o tres años. Los cambios que se
  • 3. producen en el interior del cuerpo -en el tamaño, forma yfuncionamiento de los diferentes órganos y glándulas-, noson visibles pero son tan importantes como los exteriores.Una clasificación conveniente de las modificacionescorporales incluye estas categorías principales: aumentodel tamaño corporal, cambios en las proporciones delcuerpo y desarrollo de las características sexualesprimarias (órganos sexuales) y secundarias (vellosidad,cambio de la voz, fisonomía corpórea). Pese a lasdiferencias individuales en el ritmo de lastransformaciones, el patrón es similar para todos los niñosy, por lo tanto, es predecible. Esto permite ofrecer almuchacho una adecuada información preventiva por partede los padres y formadores.A. Etapas de la pubertadEtapa prepubescente: Etapa inmadura en la cual sucedenlos primeros cambios corporales y comienzan adesarrollarse las características sexuales secundarias o losrasgos físicos que distinguen a los dos sexos, pero en laque todavía no se ha desarrollado la función reproductora(entre los 11 y los 13 años en el muchacho).Etapa pubescente: Etapa de maduración en la cual seproducen las células sexuales en los órganos dereproducción, pero en la que aún no se han completadolos cambios corporales (entre los 13 y los 15 años).Etapa postpubescente: Etapa madura en la cual losórganos sexuales funcionan a la perfección, el cuerpo haalcanzado la altura y las proporciones debidas y lascaracterísticas sexuales secundarias están biendesarrolladas (entre los 15 y los 18 años).
  • 4. B. Importancia de la transformación del cuerpoLos cambios radicales del cuerpo tienen repercusionestanto físicas como psicológicas. Las alteraciones físicasdeterminan no sólo lo que el joven adolescente puedehacer sino también lo que quiere hacer. Estastransformaciones corporales se acompañan generalmentede fatiga, falta de ánimo y otros síntomas de una saluddeficiente que asumen proporciones exageradas cuandolos cambios físicos se suceden con rapidez.Vamos a señalar algunos factores relacionados con loscambios físicos y que repercuten en el comportamientodel muchacho:a) Rapidez del cambio: un crecimiento rápido altera de talmanera el cuerpo que puede llevar a que el pubescente,incapaz de aceptar en seguida su nueva figura y deefectuar una revisión de su propia imagen física, puedaconvertirse en una persona sumamente cohibida.b) Falta de preparación: El grado de conocimiento y depreaviso que el muchacho tenga de los cambios que seoperan en su cuerpo incidirá notablemente en su actitudhacia estas modificaciones. Es obvio que este preaviso sedebe realizar con tacto, pues una cosa es avisar deadvenimientos futuros y otra anticiparlos provocando lacuriosidad malsana. Es importante dar este preaviso deforma muy positiva, natural, sin bajar a detalles, perousando un lenguaje comprensible. No se trata tampoco deocultar la verdad con historietas infantiles o ingenuas.d) Expectativas sociales: La actitud del adolescente haciasu cuerpo y sus rasgos faciales está influida por lo que élcree que las personas que importan en su vida, en especialsus padres y sus amigos, piensan de su apariencia. Unaspecto físico que se juzgue de modo desfavorable podrá
  • 5. hacer que el adolescente se sienta socialmente inseguro.e) Estereotipos: los medios de comunicación "venden"también estereotipos de adolescente, de condición ypresencia física. Una comparación negativa con el propiodesarrollo físico puede llevar al muchacho al autorechazoy a la cohibición.Una de las tareas evolutivas más difíciles para eladolescente es la aceptación de su cuerpo y de su figura,que ahora están cambiando significativamente. Casi todoslos niños aguardan con impaciencia el momento de sucrecimiento, pero los cambios que se operan en suscuerpos les causan más angustia que placer. En general, lainsatisfacción respecto de la apariencia se agudiza pocodespués de haberse alcanzado la madurez sexual, o sea enla edad en que se cursan estudios secundarios. A partir deentonces, los adolescentes bien equilibrados muestran unaaceptación creciente de sí mismos y de su apariencia. Esinteresante saber que los muchachos, en esta época decambio, tienden a tener una opinión desfavorable de susaptitudes.La preocupación intensa y persistente por el cambiocorporal se hace evidente cuando los adolescentes tomanmedidas para conformar sus cuerpos a sus ideales y alestereotipo cultural de lo que es apropiado a su sexo. Paraalcanzar este objetivo, se ponen incluso en manos de lacirugía plástica para mejorar un rasgo facial, como unanariz grande; se someten a un tratamiento de ortodoncia,con la esperanza de mejorar la forma y la apariencia de laboca; adquieren lentes de contacto; siguen dietasrigurosas si creen que están excedidos de peso y buscan elauxilio de los dermatólogos para el tratamiento de su acnéy de otros trastornos de la piel.El formador, sin adoptar desprecio o cierta burla haciaestas preocupaciones del muchacho, debe orientarlo hacia
  • 6. los ideales que trae entre manos, de forma que no le déimportancia desmedida a estos elementos secundarios.Debe lograr del muchacho la aceptación y sanaautoestima, recordándole oportunamente los elementosfundamentales y permanentes de la persona, los querealmente valen.Por otra parte conviene tener en cuenta que entre losadolescentes la tendencia es la de ridiculizarse unos aotros tomando como tema de conversación ordinario losdefectos físicos de cada uno. Aquí no hay misericordia connadie. Cuánto sufren algunos adolescentes por el sarcasmode algunos de sus compañeros incitados por la iniciativa delos más líderes. La presencia vigilante e incluso firme delformador es necesaria para evitar situaciones que nollevan sino a la desintegración de un grupo, a creartensiones inútiles y, no pocas veces, a traumas personales.Tarde o temprano, la mayoría de los adolescentes seadapta a los cambios físicos de la pubertad. Entonces seacomodan a la situación, en parte porque se sienten, enrelación a su cuerpo, más satisfechos que antes, en parteporque aprenden a realzar sus aspectos buenos y adisimular los desfavorables y, en parte, porque se sientenmejor físicamente ya que el rápido crecimiento queabsorbía sus energías se aminora.Es necesario recordar la importancia especial que eldeporte y la actividad física adquieren a lo largo de todala adolescencia, en el crecimiento sano de la propiacorporalidad y de la misma psicología. No pocasenfermedades y tensiones de la adolescencia podrían almenos reducirse si se contara con una actividad física bienprogramada. Pero téngase en cuenta que, igual que suausencia, el exceso de deporte puede incidir en la falta derendimiento posterior, por ejemplo en actividadesintelectuales, por desgaste físico repetido.
  • 7. C. Sexualidad y genitalidadLa sexualidad en la persona humana comprende todas susdimensiones: la fisiológica, la psicológica y la espiritual,siendo de esta manera un "modo de ser" persona (hombre-mujer) que afecta todos sus actos. Sería un error muygrave presentar al muchacho la sexualidad de modoreductivo o negativo, o que confundiera la "madurez" delsexo gonádico -es decir, en la producción de esperma- yde los órganos genitales, con la madurez en la sexualidad.La sexualidad habla de donación afectiva e íntima, deunión fecunda en el amor matrimonial, de una concepcióndel hombre abierto a la relación complementaria en elamor y para el amor, un amor auténtico: total, fiel,fecundo y eterno.Aquí señalamos sólo algunos aspectos concernientes aldesencadenamiento del desarrollo fisiológico: lamaduración del sexo gonádico y genital. El muchacho debeconocer de antemano los cambios que va a experimentar,entender su significado y el papel que juegan en sumadurez integral, y tener los resortes psicológicos yespirituales para vivirlos con naturalidad.Las diferencias en cuanto a la edad de la maduraciónsexual se deben a variaciones en el funcionamiento de lasglándulas endocrinas que son responsables de latransformación del cuerpo infantil en el de un adulto. Loschicos maduran aproximadamente un año después que laschicas, es decir, alrededor de los 13 y 14 años. Estadiferencia se manifiesta no sólo en los cuerpos másgrandes y más desarrollados de las mujeres sino tambiénen su comportamiento más maduro, más agresivo y suconducta más consciente del sexo.Dependiendo de que la maduración se produzca antes odespués de la edad promedio, se habla de maduraciónprecoz o maduración tardía, respectivamente. Una reservainsuficiente de hormonas gonádicas retrasa la pubertad e
  • 8. impide el desarrollo normal de los órganos genitales y delos aspectos sexuales secundarios (vellosidad, cambio devoz, desarrollo muscular, etc.). Cuando la pubertad sedemora, los chicos pueden presentar una apariencia algofemenina. Por lo general tienen un aspecto infantil ymuchas veces parecen inmaduros. Pero no quita que enalgunos este retardo les lleve a desarrollar, encontrapartida, unos aspectos de inteligencia y simpatíaque les ganen la estima de los compañeros.La pubertad acelerada, conocida como pubertad precoz,se debe a una provisión excesiva de la hormonagonadotrópica durante los primeros años de la infancia.Ello afecta a las gónadas y el individuo madura demasiadopronto. También esto puede causar algunos traumas en elmuchacho, al verse diferente ("desproporcionadamentegrande") y no saber qué le está pasando.Presentamos a continuación algunos factores que afectana la maduración del sexo gonádico y genital:a) Herencia: la edad de maduración se proyecta en lafamilia. Lo que fue la experiencia del padre, precoz o no,puede ser la del hijo.b) Inteligencia: los niños de inteligencia superior maduransexualmente un poco antes que aquellos cuyo índiceintelectual corresponde al término medio o es inferior aéste.c) Salud: la buena salud, debida a un adecuado cuidadoprenatal y postnatal, deriva en una maduración mástemprana.d) Nutrición: una dieta en la que predominan las proteínasda por resultado una maduración precoz. Algunasinvestigaciones en curso encuentran una relación estrechaentre el desarrollo precoz y la ingestión de alimentosvegetales y animales estimulados con hormonas.
  • 9. e) Nivel socioeconómico de la familia: cuanto mejor es elmedio socioeconómico, tanto mayores son lasposibilidades de una maduración temprana. Comoconsecuencia de una atención médica deficiente y de unanutrición por debajo de lo normal, los niños criados enambientes socioeconómicos deficitarios maduran amenudo más tarde, tal como sucede con los provenientesde medios rurales.f) Tamaño y conformación del cuerpo: los niños más altosy más obesos alcanzan antes la madurez sexual. Los niñoscon cuerpos de tipo femenino (caderas anchas y piernascortas) tienden también a una maduración precoz; a lainversa, los de conformación masculina (hombros anchos ypiernas largas) tienden a la maduración tardía.Algunos posibles efectos según el tipo de maduración:a) Maduración precoz: reputación favorable fundada enuna capacidad atlética superior; frecuente elección paracumplir roles dirigentes; popularidad con las chicas acausa de intereses sociales, aptitudes y sofisticación(carácter rico y completo del que ha viajado bastante,tiene abundantes relaciones sociales, experienciasculturales, etc.); confianza en sí mismo y autoconceptofavorable en razón de un trato social propicio. Esto noquita, como hemos señalado, que pueda traer ciertostraumas si el ambiente y el preaviso no es adecuado.b) Maduración tardía: elección poco frecuente paracumplir roles dirigentes; turbación, apocamiento y timidezcausados por un físico poco desarrollado; rechazo por laschicas en las actividades sociales por falta desofisticación; autorrechazo debido a las actitudes socialespoco favorables.
  • 10. Ya hemos señalado de alguna forma la importancia deenseñar al muchacho, en el momento y el modo adecuado,la diferencia entre recibir una sensación y el consentirla.Esto es importante para que el muchacho, cuandoempiece a experimentar los impulsos fisiológicos de lasexualidad, pueda juzgar y actuar con naturalidad. Debeentender que el impulso mecánico de excitación de losórganos genitales ante un estímulo presentado deimproviso -claramente no buscado-, que la eyaculaciónnocturna espontánea, que la misma tendencia sexual,etc., a los ojos de Dios, son algo natural si no se consienteen esos momentos a la búsqueda de placer egoísta, y si seencauza esa fuerza hacia un amor verdadero, que equivalesiempre, y más en su edad, al dominio de sí por amor aCristo, al respeto incondicional del propio cuerpo y de ladignidad del prójimo, especialmente de la mujer, y a larealización de grandes obras con la propia fuerza pasional..Capítulo 3: III. Dimensión Psicológica - AfectivaGuste o no, un niño no puede permanecer para siempre enla etapa infantil. Cuando el desarrollo físico llega adeterminado punto, se espera que el niño madurepsicológicamente y abandone la conducta infantil. Elaborarel cambio desde la infancia a la adultez es una tareademasiado vasta para un lapso breve de tiempo. Porconsiguiente, el niño debe contar con tiempo para realizarel cambio. Esa es la función de la adolescencia. Estoscambios de comportamiento son importantes y acompañanlas rápidas alteraciones físicas propias de la adolescencia.A medida que el desarrollo corporal va siendo máspausado, en la adolescencia final, las modificaciones de laconducta también se hacen más lentas.El muchacho se encuentra con más problemas nuevos y con
  • 11. menos tiempo para resolverlos que en ningún otro períodoanterior de su vida. Se da cuenta de que en razón de suapariencia adulta se espera que actúe como tal, pero nosabe cómo hacerlo; debe aprender a valerse por sí mismo ya enfrentarse al mundo sin que sus padres y formadoreshagan de armadura o parachoques, como lo hacían cuandoera un niño, pero a la vez necesita y busca, aunque nosiempre explícitamente, el consejo y la guía firme de susformadores.Para los muchachos todos estos cambios no sonsuperficiales. Los cambios iniciales les preocupan y a vecesles asustan. Ellos necesitan que se les explique qué les estásucediendo. Muchas veces se sienten culpables por loscambios que experimentan, por falta de una informaciónbásica. Y, como ya hemos señalado, es necesario dar unainformación adecuada: se trata de prevenir no de adelantarexperiencias. Si el formador no se siente aún capacitado,pida el consejo de expertos, o remita esta labor a lapersona de un sacerdote.A. Cambios en las pautas de conducta acostumbradasLos constantes cambios físicos y psicológicos muchas vecesno son entendidos por el adolescente. Esto se manifiestaclaramente en una constante insatisfacción, en un noentender su propio mundo interior y no sentir como propioel mundo externo que le rodea.El púber muestra una característica aversión al trabajo.Hace lo menos posible en el hogar y en la escuela, descuidaa menudo los deberes asignados en el seno familiar y dejasin hacer las tareas escolares. Aun cuando padres ymaestros acusen al muchacho de "pereza premeditada",ésta responde en gran parte a razones fisiológicas. Es unresultado directo del rápido crecimiento físico de lapubertad que absorbe sus energías y lo lleva a tal grado de
  • 12. cansancio que no tiene ni el gusto ni la motivación pararealizar más de lo que es absolutamente necesario. Cuandose le culpa o se le castiga desproporcionadamente por nohacer lo que se espera de él, estas actitudes contribuyen acrear resentimientos que reducen aún más su motivación.El niño muestra un interés agudo por el juego, y si se reúnecon otros es para jugar; también se aficiona a la lectura y alos programas infantiles de televisión. En cambio, eladolescente empieza a perder el interés en esasactividades. No pocas veces le invade el aburrimiento, sealeja del contacto social con sus compañeros y pasa lamayor parte del tiempo solo, tendido en algún lugar oelaborando sueños diurnos. Este cambio se debe tambiénen parte al estado general de fatiga paralelo al crecimientoveloz y a las alteraciones glandulares.El muchacho puede desarrollar fácilmente una actitudantagónica hacia otros, comprendidos los miembros de sufamilia, sus profesores y sus compañeros. Tiende a lacrítica y al desprecio de todo lo que dicen o hacen. Porello, muchas de sus amistades de la infancia se venforzadas a romper relaciones con él. Los objetivosespeciales en los que se descarga el antagonismo delmuchacho son los miembros del sexo opuesto. En tanto queel antagonismo sexual es pronunciado durante la etapa depandilla del final de la infancia, alcanza por lo general supico de intensidad en el curso de la pubertad. Losmuchachos se sienten resentidos por el mayor tamaño ydesenvoltura de chicas de su misma edad. Lógicamenteeste antagonismo, poco a poco, se va convirtiendo enatracción y aventura.Hay una fuerte emotividad: o se aísla o se lanza a laexterioridad. Muchos jóvenes necesitan mostrarseextrovertidos ante sus compañeros para no dar a conocerposibles conflictos interiores. Otros, por el contrario, optan
  • 13. por hacer su vida paralela a la de los demás como si losdemás no pudieran comprender su fuerte mundo emocionaly pasional. Los enamoramientos repentinos, los constantessentimientos de incomprensión de parte de los demás,etc., tienen su raíz en el gran potencial emotivo quecaracteriza a la adolescencia.Esta emotividad, bien encauzada, lleva al entusiasmo típicodel adolescente; es fácil atraerlo con lo novedoso perotambién con los "antiguos ideales" de la infancia si sonpresentados con otras perspectivas y con motivacionesadecuadas. El formador que sabe identificarse con elentusiasmo propio del preadolescente pronto ganará suatención y, si sabe ofrecer cauces adecuados a eseentusiasmo, también su liderazgo.Hay tendencia a la rebeldía, a las constantes discusiones, ala actitud de contradecir por sistema, a aparentescomportamientos antisociales. No es raro que eladolescente, con mayor o menor conciencia, lance un retoa la seguridad y autoridad de su formador, a través decomportamientos o interpelaciones que intentan desbordarlos márgenes de la conducta ideal de un "niño bueno". Enestas ocasiones el adolescente, no pocas veces, estáponiendo a prueba la firmeza de su formador. Éste debemostrarse ecuánime, sereno, sin nerviosismos oimpaciencias. Actuando así pronto acrecentará su liderazgosobre el muchacho. En el fondo el muchacho está buscandouna persona que tenga la seguridad que él no tiene,aunque quiera actuar como si la tuviera.Hay tendencia a buscar escapismos. Tendencia a buscarescapismos. El adolescente se sabe en plenitud de vida ycon una energía constante que parece no tener límites.Esta vitalidad los lleva muchas veces a buscar un tipo demundo distinto del que tienen entre manos. Cuando con elpaso del tiempo se van dando cuenta de que el mundo nova a cambiar, muchos de ellos van buscando ciertas salidas
  • 14. de escape; la modalidad de éstos dependerá de la forma deser de cada adolescente, de su extroversión o introversión.A propósito de este tema es importante tener en cuenta elsíndrome internet (incluyendo aquí los juegos electrónicosy todo lo referente a realidad virtual) para entender lo queempieza a suceder con numerosos adolescentes que tienenuna verdadera adicción al mismo. De no controlarse estaadicción (límite de tiempo), independientemente delproblema de los contenidos nocivos al alcance delmuchacho, se crea un verdadero desajuste psíquico queafecta a las relaciones familiares y sociales del muchacho.La dependencia de internet en la que algunos muchachoscaen les puede llevar a momentos fuertes de depresión a lahora de volverse a encontrar con la realidad, después dehoras de "evasión virtual".La adolescencia es la época en la que el muchacho estádefiniendo su personalidad y su carácter se va evidenciandocada vez más. No resulta fácil para el adolescente lograr laidentidad de su personalidad. Una tendencia muy marcadaen ellos es la de dividir la vida entre su mundo interior y suforma de presentarse ante los demás, en su grupo deamigos y su medio ambiente. Son muchos los elementosque pueden desviar a un preadolescente y a un adolescenteen este sentido. La presión ambiental muchas vecesprovocará un choque interno, una división entre la formade pensar de su núcleo familiar y la forma de pensar de lasamistades nacientes. Hay que controlar estas divisionespara que vayan encontrando cauces de solución y para queel muchacho aprenda a "distinguir sin separar".La afectividad también va experimentando cambios. Hemosseñalado ya cómo el antagonismo inicial hacia el sexofemenino se va transformando en atracción. Esta atracciónen un inicio tiene un marcado carácter fisiológico,manifestado principalmente en la curiosidad por el
  • 15. conocimiento del cuerpo femenino y por la necesidad dedirigir hacia él la tendencia pasional que el muchachosiente cada vez con más fuerza. A esta atracción fisiológicase va incorporando la atracción psicológico-afectiva,provocada en parte por el descubrimiento de los límites dela propia afectividad masculina y en parte por eldescubrimiento de la riqueza de la afectividad femenina. Elmuchacho empieza a percibir que sus tendencias afectivastienen una dirección definida y ve la necesidad derealizarse en la complementariedad femenina.Se sabe que en esta fase el muchacho termina de definir elasí llamado sexo de género, es decir, termina deidentificarse psicológicamente en modo pleno con sumasculinidad, en parte por la adaptación completa a sucuerpo, en parte por la clara diferenciación que estableceespontáneamente entre él y el sexo opuesto. En esteproceso son conocidos los titubeos que pueden darse,especialmente si no ha habido de por medio una educaciónsana y equilibrada, sin descartar posibles causaspatológicas. El muchacho no debe asustarse si, en esta fasede definición, en algunos momentos siente (no consiente)cierta inclinación hacia compañeros del mismo sexo. Se ledebe ayudar para que, poco a poco, orientedefinitivamente sus inclinaciones sexuales y se abra sintemores hacia la novedad del sexo femenino. Es este temorlo que muchas veces provoca un encerramiento en lapropia sexualidad, manifestándose a veces en elautoerotismo y, llevado al extremo, en la homosexualidad.Esto es, en definitiva, arrastrar la propia sexualidad, cuyarealización está en la donación fecunda, hacia lacontradictoriedad y el sinsentido.B. La transición a la madurezPocos jóvenes logran la transición de la infancia a la
  • 16. adultez sin "cicatrices emocionales". A veces tales marcascarecen de importancia; en otras ocasiones son tanperjudiciales que los adolescentes renuncian a la lucha ypermanecen inmaduros durante el resto de sus vidas.Ciertos efectos de la transición son más comunes y másperniciosos que otros: inestabilidad, preocupación por losproblemas que deben enfrentar, conducta perturbadora einfelicidad.InestabilidadProviene de sentimientos de inseguridad y ésta, a su vez,se presenta cuando la persona debe abandonar las pautashabituales y sustituirlas por otras. El adolescente ya nopuede conducirse como un niño, pero no se siente segurode su capacidad para hacer lo que la sociedad espera de él.Los sentimientos de inseguridad siempre son acompañadosde tensión emocional; el muchacho se muestra preocupadoy ansioso, o enojado y frustrado. Raramente es feliz enmedio de su inseguridad porque se da cuenta de que suconducta refleja su falta de confianza en sí mismo. Latensión emocional puede expresarse exterior ointeriormente; el adolescente puede ser agresivo, tímido oretraído.El adolescente muchas veces ve todo lo que le estásucediendo con una gran confusión de sentimientos. Poruna parte se siente culpable del desenvolverse de suinestabilidad, y por otra, tiene la impresión de que él estásufriendo algo de lo que no es culpable. Un formador quesabe esperar, y sabe reaccionar siempre con unaequilibrada comprensión en los momentos más difíciles,tendrá asegurada una respuesta muy noble por parte deladolescente, aunque quizá ésta no sea inmediata.La inestabilidad se exterioriza, asimismo, en pautas de
  • 17. conducta no relacionadas con la emotividad. Algunosadolescentes exageran su dedicación escolar, otros selanzan con entusiasmo a la práctica de deportes, y otrospasan la mayor parte de su tiempo en actividades sociales.Algunos dan cuenta de su inestabilidad alternando susgustos, sus intereses, sus aspiraciones vocacionales y susamistades.A medida que avanza la adolescencia, el muchacho se hacecada vez más estable. Con cuánta anticipación y con quégrado de éxito habrá de alcanzar la estabilidad depende enparte de su motivación para acelerar la transición hacia lamadurez y, en parte, de las oportunidades con que cuentepara hacerlo. Cuando descubre que la gente considera suinestabilidad de modo desfavorable, encuentra unamotivación para hacerse más estable y digno de confianza.Cuando tiene motivaciones especiales (una "misión", unapersonalidad líder que forjarse, etc.), se acelera suestabilidad y el logro de la madurez.Ante la inestabilidad del adolescente, el formador debemostrarse siempre como el amigo fiel que no cambia deparecer aunque cambien las circunstancias. En ocasiones seha podido constatar que frases como: "tú antes no erasasí..." "cómo has cambiado en cuestión de meses..." u otrasparecidas, han provocado reacciones muy negativas en losadolescentes. El buen formador ejercerá un valioso papelde guía si va un paso por delante y le explicaoportunamente al muchacho qué le va a acontecer. Asíserá para el adolescente como un amigo de los tiemposdifíciles; cuando éstos lleguen, el adolescente sabrá aquién recurrir.Preocupación por los problemasLa adaptación a nuevas situaciones siempre ocasionaproblemas. Por diversas razones, en la adolescencia los
  • 18. problemas parecen más graves de lo que son en realidad ode lo que parecerían si se presentaran en otras edades. Losproblemas del adolescente se intensifican si las tareasevolutivas de la infancia no han sido dominadascompletamente. Esto debe hacer pensar a los educadoresque a la persona no se le puede empezar a formar cuandollega a la adolescencia, o ante ciertos problemas.El adolescente se preocupa con problemas concernientes asu hogar (relaciones con miembros de la familia,disciplina), a la escuela (calificaciones, relaciones conprofesores, actividades ajenas a los estudios), al estadofísico (salud, ejercicios), a la apariencia (peso, atractivofísico, conformación adecuada al sexo), a las emociones(desbordes temperamentales, estado anímico), a laadaptación (aceptación por los compañeros, rolesdirigentes), a la vocación (selección, capacitación) y a losvalores (moralidad, drogas, sexo, etc.).La principal razón de que la adolescencia sea denominadauna "edad de problemas" reside en que con frecuencia sejuzga al muchacho según pautas adultas en lugar dehacerlo con las apropiadas para su edad. Por ejemplo, esnecesario saber que gran parte de sus maneras groseras yde su vestimenta caprichosa cumplen el objetivo de atraerla atención ajena hacia sí mismo. Asimismo, suegocentrismo lo hace poco cooperativo, lo vuelvedesconsiderado con otros y proclive a hablar de sí mismo yde sus problemas. Un comportamiento semejante revelainmadurez y conduce a que se emitan sobre él juiciosdesfavorables.El adolescente es más un problema para sí mismo que paralos demás. No se ha adaptado a su nuevo rol en la vida, porlo cual se siente confuso, inseguro y ansioso. Es un errortratarlo como si fuese un niño o esperar que se comportecomo un adulto. En tanto el muchacho permanece en esteestado de confusión e incertidumbre no cesa de estar tenso
  • 19. y nervioso. Esto lo conduce, a veces, a una conductaagresiva, perturbadora y que busca llamar la atención; o ala depresión, irritabilidad e infelicidad.Después de alejarse afectivamente de sus padres, muchosadolescentes se sienten a la deriva y necesitan encontrarnuevas fuentes de protección para sus problemas. Algunosse vuelven hacia profesores, sacerdotes, hermanosmayores, parientes adultos y amigos de la familia. Otrosconsideran a todos los adultos como representantes de laautoridad y evitan colocarse en una posición desometimiento frente a ellos. Entonces requieren ayuda demiembros de su propia edad o, si no tienen confianza en elauxilio que éstos pueden prestarles, se ponen encomunicación con consejeros invisibles a través del correoy obtienen respuestas en columnas apropiadas deperiódicos y revistas o por medio de la radio y la TV.Muchos de los problemas que enfrenta el preadolescenteatañen, también, al adolescente tardío. Esto indica que eladolescente mayor no resolvió satisfactoriamente losproblemas que se le presentaron en la etapa anterior. Porejemplo, si sigue muy preocupado por su apariencia, sibusca escaparse de sus responsabilidades escolares conotras actividades, o si las relaciones con miembros del sexoopuesto todavía constituyen un problema.InfelicidadEs posible que una inadecuada evolución en la adolescencialleve al muchacho a desarrollar ciertos rasgos deinfelicidad. De por medio está: un desconocimiento agudode la propia personalidad y del sentido de su vida y de lassituaciones concretas por las que atraviesa; unapermanente falta de aceptación personal provocadamuchas veces por nocivas comparaciones con otraspersonas; una desmotivación constante que no le permite
  • 20. tomar la propia vida como reto y como "el negocio másgrande" que tiene entre manos. No se pueden olvidar lascircunstancias y el ambiente que tanto golpean a losmuchachos de esta edad.Son varias las razones por las que estos rasgos deinfelicidad deberían estar sujetos a un cuidadoso control.En primer lugar, la infelicidad conduce a una conducta quela perpetúa. El adolescente que exhibe cierta infelicidadpor su expresión taciturna o mediante una conductaantisocial, descubre que las reacciones sociales que suscitason tan desfavorables que lo convierten en un serrechazado. Esto acentúa su infelicidad y lo lleva a otrasformas de conducta que intensifican el rechazo social.La infelicidad se convierte a menudo en un estadohabitual. Deja su marca en la expresión facial de lapersona y en su modo característico de adaptarse a lagente y a las situaciones que le depara la vida. Losformadores deben intervenir decididamente para cortar deraíz las causas de esa infelicidad que se puede irincrustando en el alma del muchacho. Las consecuencias,aunque se estén gestando en el silencio, pueden salir a laluz después de varios años y de forma tristementedramática.La infelicidad conduce a ajustes personales y socialesdeficientes que, con el tiempo, pueden derivar enperturbaciones de la personalidad. Que esto suceda o nodepende en gran medida de la forma de expresión queadopte la infelicidad. Por ejemplo, el adolescente quemitiga los tormentos de su condición infeliz refugiándoseen un mundo de pensamientos quiméricos tiene másprobabilidad de llegar a padecer trastornos mentales quequien expresa su infelicidad disputando con otros.C. Cómo se facilita la transición hacia la adultez
  • 21. La persona que es inmadura en la adultez lo fue también,muy probablemente, durante toda su adolescencia. Tal vezno contó con el estímulo ambiental o la motivaciónsuficiente para aprender lo que aprendieron suscompañeros. De ahí la importancia de facilitar la transicióna la madurez.Será muy útil en la educación del adolescente que secombine una restricción con un privilegio (por ejemplo, daro no un permiso, conceder un viaje especial). Esto haráque el adolescente asuma la responsabilidad de susacciones y al mismo tiempo acentuará su responsabilidadhacia el grupo social.Ayudará, también, que los formadores combinen unaacción de libertad con una de responsabilidad. Cuando eladolescente aprenda que los derechos y lasresponsabilidades van unidas, el hecho lo ayudará arefrenar sus exigencias de derechos hasta ser capaz demanejarlos con éxito.Es bueno también alternar un elogio (entendido más comoaliento) con una crítica positiva. Demasiados cumplidospueden conducir al adolescente a una confianza en símismo llena de vanidad que disminuirá su motivación paraconformarse a las expectativas sociales. Una críticapersistente debilitará la confianza en sí mismo y harátambién decrecer su motivación. Un equilibrio saludableentre ambas actitudes, por el contrario, incrementará sumotivación para aprender lo que se espera de él yreforzará la confianza en sus actitudes.Se deben relacionar las exigencias del adolescente con sucapacidad de aprendizaje. No hay manera más rápida deinducir al adolescente a romper sus vínculos con la infanciay a desarrollar sus propias pautas de pensamiento y deacción que brindarle la motivación necesaria para que haga
  • 22. aquellas cosas que están a su alcance, de acuerdo con sugrado de desarrollo. Es decir, el formador debe conocerbien las posibilidades del adolescente en cada fase ydimensión de su personalidad, y debe inducirle apotenciarlas lo más posible.Un elemento que ayudará al muchacho es enseñarle a dejarel egocentrismo característico de esta etapa de maneraque comprenda que no es el centro del pensamiento ysentimientos de las demás personas como él loexperimenta. Y, por otro lado, es preciso que aprenda adistanciarse de su impresionabilidad para ser más objetivoy sereno en sus juicios y actitudes ; que contrarreste lossentimientos negativos con actos positivos..Capítulo 4: IV. Dimensión SocialA. Relaciones interpersonalesEn el desarrollo social se considera que la adolescenciacomienza cuando concluye el estadio llamado "deexploración", que termina entre los 10 y los 11 años, ycuando inicia el estadio llamado "de organización", hastalos catorce años. Es en este estadio donde se da elnacimiento de la verdadera sociabilidad, en cuanto que lapersona llega a ser consciente del propio yo y comienza adarse cuenta de la propia vida, de su propio puesto en elmundo en el cual debe vivir. El siguiente estadio, el de la"reflexión consciente" sobre las relaciones sociales, estípicamente de la adolescencia. La sociabilidad, ensentido estricto, depende de la toma de conciencia de lascapacidades y de los límites personales, de una parte, y de
  • 23. la exploración del entorno y de las relacionesinterpersonales, por otra parte en el período evolutivo dela adolescencia la vida social toma una nueva dirección;en las personas normales es el momento donde sedesarrolla la verdadera sociabilidad. Pero también en esteperíodo es donde se dan también las mayores dificultades,especialmente en el trato con las personas del otro sexo yen relación a los adultos. Muchos adolescentes se revelanincapaces de afrontar con éxito estas nuevas exigencias yterminan por retroceder a formas precedentes de relaciónsocial o por crear formas de comportamientocompensacional (fomentar aficiones infantiles,encerramiento en los propios sueños, autoerotismo, etc.).Los adolescentes son muy sensibles a los estímulossociales: ningún problema les parece tan importante comoel de introducirse en la vida del grupo de sus coetáneos.La influencia del grupo social es más intensa por el hechode que el adolescente necesita ser socialmente aceptado ypor el hecho de que busca conformarse a las exigenciasdel mismo grupo.Pero el surgir y afirmarse de comportamientos sociales enel adolescente no implica inicialmente motivosaltruísticos, más bien hay constatación de la propiadebilidad: él desea apoyarse en alguien semejante, serbien querido o, al menos, comprendido. Es relevante elhecho de que la vida grupal empuja al muchacho a laautonomía del ambiente familiar.¿Por qué el muchacho abandona la seguridad de lasrelaciones familiares? ¿Por qué a veces se da una
  • 24. alternancia de comportamiento: muy bien con el grupo,muy mal con la familia? Es un cambio de valenciasafectivas. Después del largo período de afectividadfamiliar, el muchacho va a la búsqueda de nuevas fuentesde afectividad. No son raros los muchachos que durante laadolescencia viven bajo la pesadilla del afecto (malentendido) de sus padres, que les lleva a una deformaciónen sus relaciones sociales.En la preadolescencia la amistad está más ordenada a laidentificación grupal, por lo que es una amistad decarácter normalmente superficial. Los grados de intimidado de distancia social entre amigos aparecen poco a poco amedida que se desarrolla la adolescencia. Los muchachosse eligen el propio confidente; en la amistad hay un fuerteelemento de selección, que se complica con el surgir delinterés por la persona del otro sexo.Parece que el deseo de amistad es paralelo al deseo deconocerse. La actitud auto-analítica parece perdereficacia si el muchacho no tiene la posibilidad derealizarlo más intensamenteen la presencia de otra persona; él ama la confidencia,requiere sólo la existencia de uno que escuche, no le pidemás. Más tarde el amigo pasará de ser mero confidente de"mis problemas" a compañero real. Es en este período endonde el educador puede presentarse como un verdaderoamigo que, como ningún otro, sabe escuchar ycomprender.La amistad responde a otras exigencias: la de defendersecontra la incomprensión o la opresión de los grandes, es
  • 25. decir, contra el mundo de los adultos; la de superar ladificultad de la instancia moral personal sustituyéndolacon una instancia colectiva, la de las reglas del grupo. Enlas motivaciones para elegir a los compañeros hay uncambio con respecto a los niños: en éstos los motivos sonmás externos, en la adolescencia la elección vienedeterminada del comportamiento social y del carácter dela persona.Los adolescentes tienden a aislarse frecuentemente en labúsqueda de sí mismos; pero a menudo se unen enpequeños grupos muy homogéneos y muy críticos enrelación al exterior, grupos inestables, influenciados por lapersonalidad del líder, en los cuales determinadaspersonas son aceptadas o rechazadas.En la vida grupal de los adolescentes hay elementosnegativos que ellos mismos no logran eliminar. Pero esmucho más lo positivo de esta vida grupal: la vida degrupo reduce el hábito de fantasear y de soñar con losojos abiertos; la inestabilidad del humor y carácter tiendea controlarse; en los grupos grandes se elimina el morbosogusto por el secreto personal; la inteligencia de la personaviene socialmente usada, y hay una cierta compensaciónen el uso de las capacidades intelectuales de diversocoeficiente.Según la profesora Hurlock, la aceptabilidad social durantela adolescencia estaría ligada a varios factores: actividadfísica; el mismo modo de vestir; intereses semejantes;status socioeconómico igual o superior a la media;deportividad y sentido del humor; experiencia social
  • 26. suficiente para poderse adaptar a las diversas situaciones;aptitudes para bailar, conversar, jugar al tenis, etc.;inteligencia suficiente para tomar iniciativas y paraadaptarse a las actividades que gustan a otros;información social; hospitalidad en la propia casa;estabilidad de residencia; intereses amigables ycooperativos para con los otros; prestigio que resulta de lasuperioridad en alguna actividad; fama favorable.Las condiciones de aislamiento estarían ligadas a lossiguiente factores: aspecto externo no atrayente;problemas físicos que impiden la participación grupal;diferencias muy acentuadas en el status socioeconómico;la religión; el nivel de inteligencia y cultura; aislamientogeográfico; sentimiento de inseguridad que hace a lapersona demasiado dependiente de los otros; absorción ensí mismo, lo que extingue el interés por los demás;actitudes de prepotencia o de resentimiento; mala fama;cambios frecuentes de casa; imposibilidad de recibir aotros en la propia casa; timidez; agresividad; no tenercualidades para el deporte; intereses distintos.B. Actitudes ético-socialesEs necesario proveer el ambiente favorable en el que lossentimientos, valores, ideales, los comportamientos yhábitos de significado ético-social vengan aprehendidosantes que nada. Ésta es una responsabilidad concreta delos familiares y educadores: formar en los muchachos unapersonalidad socialmente adaptada de modo que, saliendodel círculo familiar o escolar, puedan tomar el puesto queles compete en la comunidad.
  • 27. El muchacho comprende rápido que, para poder vivir enmedio de la sociedad según una línea de conductaracional, necesita saber hacer uso de la propia libertad ynecesita saber respetar los derechos de los demás y de lacomunidad civil. Más tarde, esta aspiración a la libertad seidentifica con la defensa de la persona humana.Su actitud hacia la sociedad muchas veces es pesimista, encuanto es considerada como una construcción arbitraria delos adultos. Ésta les provoca repulsión por estar fundadasobre el compromiso, lo transitorio, la astucia o la fuerzay raramente sobre la honestidad. En parte por esto, y enparte por la ineficacia del sistema educativo, la mayoríade los adolescentes muestra gran desinterés por lapolítica.Un punto especialmente crítico en el joven es constatarque las normas de la convivencia social no son observadaspor aquellos que teóricamente aprecian su valor. Estopuede llevar a serias desviaciones o, incluso, terminar enactitudes de rigorismo intransigente.El muchacho, debido a su incipiente personalidad, secoloca como igual ante sus mayores; pero al mismo tiempose siente otro, diferente de éstos por la vida nueva que seagita en él. Y entonces, naturalmente, quieresobrepasarles y sorprenderles transformando el mundo.Por ello, los sistemas o planes de vida de los adolescentes,por una parte, están llenos de sentimientos generosos, deproyectos altruistas o de fervor místico; y, por otra, noestán ausentes de elementos de megalomanía y deconsciente egocentrismo.
  • 28. El joven vive en función de la sociedad. Pero la sociedadque le interesa es la que quiere reformar. Las sociedades(grupos) de niños tienen como fin el juego colectivo, lasde los adolescentes son principalmente sociedades dediscusión. Es normal que dos amigos jóvenes se pierdan endiscursos sinfín destinados a combatir el mundo real.Podrá haber crítica mutua de las soluciones respectivas,pero el acuerdo sobre la necesidad absoluta de reformases unánime.La verdadera adaptación a la sociedad se hará cuando elmuchacho, ayudado por el educador, de "reformador" pasea "realizador". No se trata, por tanto, de que el educadorfrustre de alguna manera los grandes ideales deladolescente. Antes bien, su papel es encauzarleprogresivamente reconciliándole con la realidad, dandocauce a sus inquietudes con acciones concretas. Por elloes clave que el educador presente a los adolescentesgrandes proyectos apostólicos encaminados a la promociónsocial y al cambio cultural. Lo único que hace con eso esaliarse íntimamente con la psicología del adolescente, yayudarle a su pleno desarrollo y madurez.C. Ambiente social inmediato del adolescenteLa vida del colegio va adquiriendo mayor importancia enla definición del rol social del muchacho. En la convivenciacon sus compañeros va descubriendo su personalidad, susvirtudes y carencias y, lo que más le importa, el grado deaceptación. En este momento el fracaso en las relacionescon los compañeros puede ser definitivo. Los muchachos,muchas veces, no admiten a los compañeros menos
  • 29. capacitados, que pueden llegar a traumarse seriamente.Sus amigos, sus calificaciones y profesores, son confrecuencia causa de tensiones e incomprensiones paraellos, así como de imborrables momentos de alegría y sanaconvivencia. Aquí es importante subrayar que algunosprofesores llegan a formar parte del círculo de amigos delos adolescentes. Su influjo, para bien o para mal, es aveces decisivo. Si el formador quiere ayudar al muchacho,debe poseer noticia de primera mano sobre el talante desus profesores y de su ambiente escolar en general.Para el preadolescente el colegio es su mundo. Nada de loque le sucede allí le es indiferente. Lo que al adulto lepuede parecer insignificante (un gol en el recreo, unsaludo del profesor, una burla del compañero, una claseaburrida, etc.) no lo es para él. Con frecuencia cosaspequeñas ocasionan grandes tensiones. En este contextoes muy importante que el formador esté muy atento parapercibir e interpretar todas las reacciones que vamostrando el muchacho ante el mundo que poco a poco vaempezando a descubrir.Son fundamentales también las actividadescomplementarias. Los padres y educadores debenfomentarlas sin atosigar ni "cargar demasiado las tintas".Esta serie de actividades pueden ser una válvula de escapepara un muchacho menos afortunado en las aulas.Las reuniones sociales empiezan a ser el punto dereferencia de la vida de los muchachos. Pueden pasarse lasemana programándolas o hablando de cómo fue la últimaque tuvieron. El desenvolvimiento de estas reuniones, sus
  • 30. actividades concretas, serán proporcionalmenteadecuadas a la forma de ser de los grupos participantes.Los padres y educadores de muchachos de por sí sanos nodeberían preocuparse mucho de lo que hacen en ellas,bastan unas breves referencias para saber que todo vabien. En cambio, no pueden actuar así los padres yeducadores de muchachos más inquietos. Es necesarioprevenirles de las consecuencias negativas de lo quepuede suceder en esas reuniones sociales. A éstos no hayque darles tantas facilidades, libertad de horarios, muchodinero, etc. Los padres y educadores no deben dejarseimpresionar de sus reclamos de mayor libertad ("porquetodos van a ir..."). Tampoco se trata de prohibicionestajantes, porque las consecuencias pueden ser peores.El problema no es tanto "a dónde va el muchacho", sino"con quién va". Fiestas, conciertos, partidos de fútbol,etc.; sin duda que el ambiente de estos lugares esimportante, pero interesa más el ambiente limitado,inmediato, el que el grupito concreto de amigos forma entorno a sí en cualquiera de estos lugares. Ese ambienteinmediato es el que más importancia reviste para laeducación moral y de la conciencia del muchacho, para eldesenvolvimiento sano de sus capacidades sociales yhumanas. Un buen grupo de amistades será capaz deconstruir en los adolescentes, en poco tiempo, valores yprincipios que el formador tarda años en hacerlesentender. Y de igual manera, un ambiente negativo deamistades puede destruir en breve tiempo lo que se habíaconstruido con el esfuerzo de varios años.No podemos pasar por alto, en este punto, el hecho de
  • 31. que en los ambientes de preadolescentes y adolescenteses muy alto el índice del abuso de alcohol, tabaco y,aunque no tan generalizado en todos los países yambientes, también la droga. Así mismo, la permisividaden materia sexual. Muchos de nuestros jóvenes se venviolentamente bombardeados y presionados por esteambiente de grupo y muchas veces no son capaces desobreponerse, por curiosidad, inexperiencia y, sobre todo,por la necesidad, tan fuerte en la adolescencia, de quedarbien y ser aceptados.No es infrecuente el caso de muchachos que, por diversosmotivos, se juntan con un grupo de diferente edad. Debidoa los cambios fuertes que hay en los adolescentes de unaño para otro, esto no es nada aconsejable. Hay quebuscar lo más posible la homogeneidad. Incluso si unadolescente está repitiendo un curso debería seguirjuntándose con los muchachos de su edad, a no ser que sedemuestre que psicológica y afectivamente no esté aún asu altura.Poco a poco el grupo de preadolescentes se va abriendo algrupo de niñas, normalmente de un curso o dos inferior alde ellos. Dentro de esta relación grupal se van creandointereses más particulares y se van definiendo laspreferencias y tendencias concretas de cara al otro sexo.Es importante vigilar para que esta intersección de gruposde ambos sexos se realice en un entorno sano y de muchorespeto. En la adolescencia hay que fomentar estarelación múltiple para no adelantar un "noviazgo" quepodría impedir un conocimiento del otro sexo variado yrico. El muchacho puede entender fácilmente que no le
  • 32. conviene "comprometerse" sólo con una niña, cuando estáen la edad de la definición de las propias tendencias,preferencias, inclinaciones naturales y gustos.Es bueno fomentar lo más posible en los muchachos losviajes, fines de semana, períodos de vacaciones, quepuedan compartir con los educadores (sacerdotes, laicoscomprometidos). Hay que hacerles ver a los padres defamilia lo absurdo de negar estos viajes a los hijos,mientras les permiten ir a otros lugares donde el ambientesano, al menos, no está garantizado (mucho más cuandoes mixto, donde las malas sorpresas suelen darse).Es recomendable que en las conversaciones con losadolescentes o en las pláticas que se les dirige se haga unaconstante referencia a la realidad de su mundo. Eladolescente tiende a interpretar todo lo que le sucede enclave de su mundo interior y de su medio ambiente.Cuando nuestras recomendaciones están basadas enejemplos de su vida ordinaria, de sus problemasespecíficos, adquieren una gran fuerza.Si se quiere influir eficazmente en la vida de unadolescente se tiene que asegurar la influencia en la vidade todo su grupo de amigos. Querer construir sin contarcon el apoyo de su medio ambiente inmediato no dagarantías de consistencia y de duración. Para lograr esto,es vital la ayuda de la vida de equipo. Un punto sabido esque, al encontrarse con un grupo de amigos, el formadordebe apuntar a la conquista del líder natural. Ganado éstepara el bien, será un "co-formador" de ayuda inestimable,pues llegará a ser eco de las orientaciones rectas y vigía
  • 33. de la fiel perseverancia de su círculo de amigos en loscompromisos de vida cristiana.