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  • 1. f.mAujob! Revista electrónica de estudios latinoamericanos http://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm ISSN 1666-9606 ! 41! Volumen 8, Nº 30 enero-marzo de 2010 ! ! Facultad de Ciencias Sociales Universidad de Buenos Aires Buenos Aires, Argentina! !
  • 2. f.mAujob es la revista electrónica de la Unidad de Docencia eInvestigaciones Sociohistóricas de América Latina (UDISHAL), f.mAujob!con sede en el Instituto de Estudios de América Latina y el Revista electrónica de estudiosCaribe (IEALC), Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad latinoamericanosde Buenos Aires. f.mAujob es una revista de publicacióntrimestral que busca promover un enfoque transdisciplinario de http://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htmlas sociedades latinoamericanas.La UDISHAL es un espacio de articulación entre actividades de ISSN 1666-9606enseñanza y actividades de investigación, generación de conocimientocientífico y de material de difusión sobre las sociedades Vol. 8, Nº 30latinoamericanas, espacio en el cual los resultados de éstas proveen de Enero-marzo de 2010"materia" a aquéllas, al tiempo que el desarrollo de contenidos a travésdel ejercicio docente estimula la búsqueda de nuevos conocimientos Imagen de tapa: Ceferino Carnacinimediante la investigación. El objetivo principal de la Unidad es la (Argentina), El pueblo quiere saber deformación de latinoamericanistas. La dirección del conjunto de qué se trata (1938)actividades de ella está a cargo de Waldo Ansaldi. Institucionalmente, laUDISHAL es una estructura informal que funciona dentro de la Facultad Ejemplar de distribución gratuitade Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. En materia deinvestigación, sus actividades forman parte de las realizadas por el ÁreaSociología Histórica del Instituto de Investigaciones Gino Germani. Los artículos e información publica-La UDISHAL está constituida por: 1) el Equipo Docente de Historia dos en la revista, pueden serSocial Latinoamericana; 2) el Seminario Permanente de Estudios de reproducidos libremente, con elAmérica Latina; 3) el Taller de Investigación de Sociología Histórica de único requisito de indicar la fuenteAmérica Latina; 4) el Área de Informática Aplicada a las CienciasSociales; 5) el Área de Difusión. y enviar copia de la publicación a f.mAujob- por vía electrónica oLa UDISHAL tiene como símbolo distintivo una de las esculturas erigidas postal (para ediciones en soporteen el Memorial da América Latina, en Sâo Paulo, Brasil, diseñada por papel, dos ejemplares), según elOscar Niemeyer. Ella es una mano de concreto armado, de siete metros caso. Se exceptúan aquellos artícu-de altura, con los dedos abiertos, en un gesto de desesperación. En la los en los cuales se hace constarpalma, un mapa esquematizado de América Latina, de color rojo, explícitamente la prohibición o,representa la sangre y los sufrimientos de la región y, según el propioNiemeyer, los “negros tiempos que el Memorial registra con su bien, el requerimiento de autoriza-mensaje de esperanza y solidaridad”. ción previa.El Memorial da América Latina fue construido, entre enero de 1988 y f.mAujob no se identifica necesaria-marzo de 1989, por iniciativa del ex gobernador paulista Orestes mente con el contenido de losQuércia, con el propósito de promover la integración de América Latina artículos publicados.y representar el testimonio vivo de los brasileños de Sâo Paulo en favorde la unión de los pueblos latinoamericanos. Oscar Niemeyer fue el !responsable del proyecto arquitectónico y el antropólogo Darcy Ribeiro, !el autor del proyecto cultural. f.mAujob!!“El Memorial es eso: una presencia física de latinoamericanidad (...). Él Instituto de Estudios de Américamarcará, como obra de arte, nuestra generación en el tiempo, un Latina y el Caribetiempo en el que el sueño de una América, unida e fraterna, volvió a Facultad de Ciencias Socialesganar nuevos alientos” (Darcy Ribeiro). Universidad de Buenos AiresLa fotografía aquí reproducida fue tomada por Marisa Montrucchio, en Contáctenosagosto de 1999, y digitalizada en nuestra Área de Informática Aplicadaa las Ciencias Sociales. Dirección postal: Marcelo T. de Alvear 2230, 2º piso La UDISHAL se encuentra en Internet: C1122AAJ Ciudad Autónoma de www.catedras.fsoc.uba.ar/udishal Buenos Aires, República ArgentinaLos artículos originales publicados en f.mAujob han Correo electrónico: elatina@mail.fsoc.uba.araprobado previamente las instancias de arbirtraje Alternativo:pertinentes elatina@fibertel.com.arf.mAujob obtuvo uno de los premios del Primer Concurso (2008) delFondo de Apoyo a las Revistas de Ciencias Sociales “Juan CarlosPortantiero” del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales CLACSO. ! ! e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 3. Consejo Asesor Internacional f.mAujob! Revista electrónica de estudios Joan del Alcàzar i Garrido latinoamericanos (Historiador. Universitat de València) Fernando Calderón http://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm (Sociólogo. PNUD, Bolivia) Germán Carrera Damas ISSN 1666-9606 (Historiador. Universidad Central de Venezuela) Unidad de Docencia e Investigaciones Julio Cotler Sociohistóricas de América Latina (Sociólogo. Instituto de Estudios Peruanos) (UDISHAL) Enzo Faletto (1935-2003) Facultad de Ciencias Sociales (Sociólogo. Universidad de Chile) Universidad de Buenos Aires Buenos Aires, Argentina Virginia Fontes (Historiadora, Universidade Federal Fluminense) Colectivo editorial Miquel IzardWaldo Ansaldi (Historiador. Universitat de Barcelona)Mara BurkartVerónica Giordano Guillermo O’Donnell (Politòlogo. University of Notre Dame)Mario PetroneLorena Soler Alberto J. Pla (1926-2008) (Historiador. Universidad Nacional de Rosario)Los miembros del Colectivo Editorial tienen asu cargo la administración, redacción y Maria Lígia Pradodirección de la revista. Además, se (Historiadora, Universidade de São Paulo)desempeñan como docentes e investigadoresen Historia Social Latinoamericana y/o Taller Domingo Rivarolade Investigación de Sociología Histórica de (Sociólogo, Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos)América Latina, en la Carrera de Sociología,Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Alain RouquiéBuenos Aires. (Politólogo. Maison de l’Amérique Latine, París)Información curricular sobre cada uno de ellospodrá encontrarse en la página web de la Ángel Rivera QuinteroUDISHAL: (Sociólogo. Universidad de Puerto Rico) www.catedras.fsoc.uba.ar/udishal Lucía Sala de Touron (1925-2006) (Historiadora. Universidad de la República) Edelberto Torres Rivas (Sociólogo. PNUD y FLACSO Guatemala) Hélgio Trindade (Politólogo. Universidade de Rio Grande do Sul) Juan Carlos Volnovich ! (Psicoanalista. Buenos Aires)f.mAujob se encuentra en el DOAJ,Directory of Open Access Journalswww.catedras.fsoc.uba.ar/udishaly en Latindex, www.latindex.unam.mxAutoridades Facultad de Ciencias SocialesDecano Secretario de Cultura y ExtensiónSergio Caletti Alejandro EnriqueVicedecano Secretaria de HaciendaAdriana Clementi Cristina AbrahamSecretaria Académica Secretaria de Proyección InstitucionalStella Martini Diego de CharrasSecretaria de Estudios Avanzados Instituto de Investigaciones Gino GermaniCarolina Mera Director: Julián RebónSecretaria de Gestión Institucional Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe:Mercedes Depino Director: Waldo Ansaldi e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 1
  • 4. CONTENIDO!Artículos Magalí Gouveia Engel, A Liga de Defesa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no Brasil 3 Víctor Hugo Algañaraz Soria, Accionar represivo y control en el mundo académico argentino durante el interregno dictatorial 1976-1983: el caso de la Universidad Nacional de San Juan 19 Carlos Barros, José Luís Romero y la Historia del siglo XX 39Resúmenes / Abstracts 65Congresos, reuniones, jornadas 69Concursos, becas, subsidios 83América Latina en los libros 85Normas para colaboradores 97Buscando América Latina Avisos de cortesía Revistas Electrónicas de la Facultad de Ciencias Sociales 64 Artículos para Temas y Debates 68 Cuadernos del Claeh - LiminaR 84 Cómo citar Si usted cita algún texto publicado en nuestra revista, por favor siga las siguientes indicaciones para una correcta referencia bibliográfica: Apellido(s) del autor(a), Nombre(s), “Título del artículo” (entre comillas), en e-l@tina. Revista electrónica de estudios latinoamericanos [en línea], Volumen 9, número 30, Buenos Aires, enero- marzo 2010, página(s), <http://www.ieal.fsoc.uba.ar/hemeroteca.elatina/elatina30.pdf>. Fecha de visita o de descarga del artículo. Muchas gracias por su observancia. Por cualquier duda o consulta, diríjase a una de nuestras direcciones electrónicas.2 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 5. f.mAujob/!Revista electrónica de estudios latinoamericanos - ISSN 1666-9606ArtículosA LIGA DE DEFESA NACIONAL E A CONSTRUÇÃODA HEGEMONIA BURGUESA NO BRASIL* MAGALI GOUVEIA ENGEL** O processo de construção de uma ordem burguesa no Brasil, desencadeado a partir dadesestruturação da sociedade escravista no último quartel do século XIX foi marcado por umaintensa e fundamental atuação das novas gerações de intelectuais que emergiam no cenário científico,artístico e político a partir dos anos 1870. Entre esses literatos, médicos, engenheiros, juristas,professores, jornalistas é possível identificar aqueles que atuaram como intelectuais orgânicos(Gramsci, 1987) das frações da classe dominante comprometidas com o advento e a consolidação docapitalismo, formulando e/ou difundindo projetos de (re) construção da nação pautados nas noçõesburguesas de civilização e de progresso. Vale ressaltar, contudo, as divergências em torno de diferentespropostas de modernização do país, explicitando as tensões entre os diversos interesses e demandasdos segmentos dominantes, bem como os questionamentos do caráter hierárquico e excludente dasreferidas propostas por representantes das classes subalternas. Exemplo importante dos embatesentre as diferentes frações das classes dominantes que marcaram o cenário político da PrimeiraRepública no Brasil (1889-1930) são as acirradas disputas pelo “controle do aparato estatal”, taiscomo as que tiveram lugar em torno de “projetos de ‘modernização agrícola’ divergentes”, que,conforme observou Sônia Regina de Mendonça, nos levam a relativizar o caráter “monolítico eincontestável” da hegemonia paulista no referido período (Mendonça, 1998A: 98). Quanto às vozesque defendiam projetos alternativos para a sociedade brasileira destacou-se a do escritor LimaBarreto (1881-1922) ao criticar, por exemplo, as reformas urbanas implementadas na capital * Esse artigo apresenta resultados da pesquisa “Sonhos de um Brasil letrado e saudável: os intelectuaisem busca de um Povo (1915-1922)” que conta com o apoio da UERJ (bolsa de prociência), do CNPq (bolsade produtividade em pesquisa) e da FAPERJ (bolsas de Iniciação Científica e de Incentivo à Graduação).Participaram do projeto os bolsistas de Iniciação Científica Paulo Vitor Faustino Marinho, Fernanda Souza(ambos PIBIC-CNPq), Juliane Soares de Sousa e Danielle Christinne de Souza Salgueiro (ambas FAPERJ) e asbolsistas de Incentivo à Graduação Daniela Vieira dos Santos e Sabrina Soares de Oliveira (FAPERJ). ** Doutora em História pela Universidade Estadual de Campinas, pesquisadora do CNPq, procientistada Universidade do Estado do Rio de Janeiro, Professora Adjunta da Faculdade de Formação de Professoresda UERJ e professora colaboradora do Programa de Pós Graduação em História da Universidade FederalFluminense. magaligengel@gmail.com (Autorizo a publicação desse endereço no corpo do artigo, bem como alivre reprodução do mesmo em outros meios de difusão). e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 3
  • 6. Magali Gouveia Engel A Liga de Defensa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no Brasilrepublicana, a partir do governo do prefeito Pereira Passos (1902-1906), dentro do espírito “O Riociviliza-se”, denunciando o cunho excludente das intervenções modernizadoras a elas subjacentes.Completamente desiludido com o regime implantado no Brasil em 15 de novembro de 1889, omédico e escritor anarquista Fábio Luz também representou um exemplo importante nosquestionamentos aos projetos burgueses de modernização propostos e/ou impostos “de cima” pelosgovernos republicanos. Várias organizações da sociedade civil 1 foram fundamentais como espaços de construção eveiculação desses projetos que disputavam entre si a hegemonia nos campos intelectual e político. 2Entre tais agências, a imprensa – não apenas os grandes jornais e revistas, mas também os periódicosespecializados (literários, científicos, religiosos, militares, etc.) – desempenhou papel fundamental nocontexto das primeiras décadas republicanas. No mesmo sentido destacaram-se as associaçõesacadêmicas, científicas e profissionais – como, por exemplo, a Academia Brasileira de Letras, oInstituto Histórico e Geográfico Brasileiro, a Academia Nacional de Medicina, a Academia Brasileirade Ciências e o Clube de Engenharia – e, ainda, as inúmeras Ligas criadas, sobretudo, nas décadas de1910 e 1920. 3 Reunindo representantes dos mais diversos segmentos sociais, tais instituiçõeslevantavam bandeiras de combate ao que identificavam como os grandes problemas nacionais e,colocando-se como portavozes do bem comum, promoviam campanhas que deveriam envolver oconjunto da população brasileira e abrir os caminhos para o progresso do país em bases burguesas. A Liga de Defesa Nacional, fundada em 7 de setembro de 1916 na cidade do Rio de Janeiro,objeto central do estudo aqui proposto, destacou-se na defesa do serviço militar obrigatório e nocombate ao analfabetismo. Desde 1912, um grupo de jovens oficiais 4 passou a defender amodernização do Exército, através da introdução de armamentos e métodos mais atualizados emrelação aos adotados pelas grandes potências européias, bem como do estabelecimento do serviçomilitar obrigatório. No ano seguinte fundaram a revista denominada A Defeza Nacional, 5 quedesempenharia papel fundamental na difusão das idéias reformistas e na arregimentação do apoio deautoridades militares no sentido de implementá-las – entre as quais destacaram-se o própriopresidente da República, Marechal Hermes da Fonseca e o chefe do Estado Maior do Exércitogeneral José Caetano de Faria. O problema do recrutamento forçado, visto como um dos fatoresdeterminantes do desprestígio do Exército, foi objeto de discussão desde o primeiro número darevista. As fragilidades reveladas nas ações militares de repressão ao movimento do Contestado (SantaCatarina e Paraná, 1912-1916) foram fundamentais para angariar adesões às propostas de renovaçãoda instituição, já que reforçavam o questionamento de sua competência no sentido de garantir a“ordem interna”. 6 Por outro lado, a eclosão da I Guerra Mundial favoreceu a intensificação da 1 Utilizo o conceito de campo conforme formulação de Pierre Bourdieu (1983: 124). 2Entendo sociedade civil como uma das dimensões (ao lado da base material e da sociedade política) que, inter-relacionadas entre si, constituem o Estado ampliado nos termos propostos por Antonio Gramsci (1978).Sobre o conceito gramsciano de Estado veja-se, por exemplo, as reflexões de Sonia Mendonça (1998 B). Entre as quais destaque-se, por exemplo, a Liga Brasileira Contra o Analfabetismo (1915); a Liga Pró 3Saneamento do Brasil (1918); e, a Liga Brasileira de Higiene Mental (1923). 4 Alguns deles estagiaram no Exército alemão entre 1906 e 1912 e ficaram conhecidos como JovensTurcos, uma “referência irônica aos reformadores militares de Mustafá Kemal” (Carvalho, 2005:23). 5Embora não se tratasse de um órgão oficial do Exército, seus mentores tencionavam “colaborar” como Exército (Castro, 2006). Sobre o assunto veja-se, também, a dissertação de Mestrado de Leila Capella (1985). 6Ressalte-se que a credibilidade do Exército vinha sendo crescentemente abalada desde as fragorosasderrotas sofridas diante da extraordinária capacidade de resistência dos sertanejos de Canudos (Bahia, 1893-4 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 7. Magali Gouveia Engel A Liga de Defensa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no Brasilcampanha pelo estabelecimento do sorteio no recrutamento para o serviço militar que, em 1915,ganhou a adesão de Olavo Bilac (1865-1918), um dos mais atuantes e reconhecidos intelectuaisbrasileiros da época. Percorrendo várias partes do país o cronista e poeta proferiu conferênciasdirigidas, sobretudo, a estudantes dos cursos de Direito e de Medicina, em defesa do serviço militarobrigatório e da luta contra o analfabetismo, principais responsáveis, segundo ele, pela “gravidade denossa situação moral” (Bilac apud Nagle,1977: 262). Como desdobramento concreto do movimentoliderado por Bilac foi criada no ano seguinte a Liga de Defesa Nacional, cujos ideais eram divulgadosatravés de vários tipos de publicações (entre os quais, panfletos e livros), bem como de conferênciase discursos realizados por todo o país. Criada no contexto profundamente marcado pelasrepercussões da guerra, a LDN defendia o apoio brasileiro aos Aliados e a idéia do “cidadão-soldado”. No discurso dirigido aos estudantes mineiros em 24 de agosto de 1916, Olavo Bilacafirmou que entre as “vontades” partilhadas pelos integrantes da LDN figurava o desejo de que “oexército seja o povo, e o povo seja o exército de modo que cada brasileiro se ufane do título decidadão-soldado” (Bilac, 1917).7 Em suas palestras, Olavo Bilac conclamava os intelectuais para que se engajassem na causanacionalista, devendo ser eles responsáveis pela defesa da pátria e pela modernização das estruturassociais. A ampla campanha concretizada pela Liga acabou por atingir a população das principaiscidades brasileiras, especialmente, os estudantes, a quem, como foi dito, muitos discursos de Bilaceram diretamente dirigidos. Houve também reações contrárias à defesa do serviço militar obrigatório,entre as quais se destacaram as manifestações explicitamente anarquistas, bem como as críticas deintelectuais como Lima Barreto e Campos de Medeiros. 8 Mas, apesar das contestações, a campanharesultou em algumas vitórias concretas, como, por exemplo, a realização do primeiro sorteio militarem 1916 e, dois anos depois, a imposição de que os candidatos a empregos públicos fossemobrigados a apresentar a carteira de reservistas. Pensando na possibilidade de considerarmos a ligas, associações e sociedades que atuaram nasduas últimas décadas da Primeira República como um partido político no sentido gramsciano,proponho aqui examinar o exemplo da Liga de Defesa Nacional, buscando identificar e analisar oprojeto de construção do Brasil como nação moderna e civilizada nos termos burgueses, veiculadopelos intelectuais orgânicos que participaram de sua fundação. De acordo com o filósofo italiano,instituições que não se encontram pautadas em ações políticas no sentido estrito – tais como aimprensa e diversos tipos de associações – podem ser consideradas como “’partidos’, ‘frações departido’ ou ‘funções de um determinado partido’”, entendidos como “o modo mais adequado paraaperfeiçoar os dirigentes e a capacidade de direção” (Gramsci, 1978: 23 e 20, respectivamente).Segundo Renato Ortiz, para Gramsci, o partido seria caracterizado, portanto, pela “... capacidade de compreender e organizar coletivamente as vontades individuais. Suaorganicidade estaria calcada em valores partilhados por todos e conseguiria, inclusive, orientar aconduta das pessoas. (...) O partido seria o Príncipe dos tempos modernos, o centro de irradiação deuma ‘grande narrativa’, apreenderia o mundo na sua totalidade, ressignificando-o e conferindo-lhe1895). Entre os componentes do primeiro Diretório Central da Liga predominavam os civis – apenas 7 (ou 715,21% dos 46 membros sobre os quais obtive informações relativas a sua inserção sócio-profissional erammilitares, dos quais um era Comandante, um General, dois Marechais e dois Almirantes. Tal fato demonstraque o clima desencadeado pela I Grande Guerra favoreceu a disseminação do apoio à implementação doserviço militar obrigatório entre os setores civis. Vale mencionar, nesse sentido, a crônica de Lima Barreto, publicada na revista Careta, em 25/10/1919, 8onde as ações da Liga de Defesa Nacional são ridicularizadas pelo escritor, bem como as matérias de Camposde Medeiros contra o serviço militar obrigatório publicadas no jornal carioca A Época em 1915. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 5
  • 8. Magali Gouveia Engel A Liga de Defensa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no Brasilinteligibilidade” (Ortiz, 2006: 96). Assim, o sentido do termo assume amplitude e flexibilidade, podendo ser aplicado à definiçãodos espaços da sociedade civil onde alguns grupos constroem sua identidade como intelectuaisorgânicos, ou seja, onde “elementos de um grupo social nascido e desenvolvido como ‘econômico’”,são transformados “em intelectuais políticos qualificados, dirigentes, organizadores de todas asatividades e funções inerentes ao desenvolvimento orgânico de uma sociedade íntegra, civil epolítica” (Gramsci, 2001:24). A Liga de Defesa Nacional constituiu-se, sem dúvida, como um espaço deste tipo, o que podeser observado nas justificativas que fundamentaram oficialmente a sua criação: Acha-se fundada no Rio de Janeiro, com sede provisória à rua do Ouvidor 89, a Liga da Defesa Nacional, sociedade de que fazem parte os vultos mais eminentes do país, congregados pelo desejo sincero de soerguer, numa campanha nacionalista, as forças vivas e a energia moral da nação. Empenhados, como andamos, pelos mesmos ideais ... é com vivo jubilo que saldamos a patriótica associação que num âmbito mais vasto se propõe a fortalecer o caráter nacional, imprimindo aos brasileiros confiança em seu próprio valor (Estatuto da LDN de 1916). Tais concepções ficam ainda mais claramente explicitadas no já mencionado discurso dirigidoaos estudantes mineiros, em agosto de 1916, onde Olavo Bilac afirmava que a LDN era patrocinadapelos “mais belos nomes do país, verdadeiros estadistas, políticos, educadores, juízes, jurisconsultos,velhos servidores do Exército e da Marinha, comerciantes, industriais, agricultores, publicistas”,enfim, “representantes de todas as classes produtoras e dirigentes”, configurando-se como “umaaliança de vontades, centro de conselho e persuasão, de estímulo e conforto” (grifos meus) (Bilac, 1917). Nadefinição dada pelo poeta é possível identificarmos o sentido pedagógico que, segundo Gramsci,deve caracterizar a atuação dos partidos. De acordo com o Art. 19 das Disposições Gerais do primeiro Estatuto daquela agência dasociedade civil, A Liga de Defesa Nacional nunca poderá intervir em lutas eleitorais, nem em discussões ou propagandas partidárias, políticas ou religiosas; mas intervirá sempre, a título de centro de conselho e de continuidade, nas questões de educação, nos problemas sociais de proteção e de defesa coletiva, dirigindo-se, dentro das garantias da Constituição do país, aos governos e ao povo. Observa-se assim, mais uma vez, o papel pedagógico da Liga, atuando como intelectualorgânico 9 de certas frações da classe dominante republicana, embora, no discurso, expresse-se a idéiado intelectual como intermediário supostamente neutro entre o “governo e o povo”. O compromisso com a missão de (re) construir a nação é reforçado nos objetivos relacionadosno Art. 1º dos Estatutos de 1916, entre os quais se destacam, por exemplo: Manter em todo Brasil a idéia da coesão e integridade nacional; propagar a educação popular e profissional; difundir, nas escolas primárias, profissionais secundárias, superiores, civis, militares e religiosas, assim como em todos os lares, oficinas, corporações e associações, a educação cívica, o amor à justiça e o culto do patriotismo; apoiar, pela persuasão e pelo exemplo, a execução das leis de preparo e organização militar; publicar um catecismo 9 Sobre o partido como intelectual orgânico veja-se Castro, Celso (2006:101).6 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 9. Magali Gouveia Engel A Liga de Defensa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no Brasil cívico, e livros de educação patriótica, destinados à infância e adolescentes, para distribuição gratuita (grifos meus). Assim, a atuação da Liga deveria se orientar no sentido de desempenhar o papel de “persuasorpermanente” (Gramsci, 1987), que caberia ao intelectual orgânico, organizando a vontade coletiva,construindo e consolidando a hegemonia das frações da classe dominante que representa. Através da pesquisa de dados relativos à trajetória biográfica dos fundadores que compuseramo primeiro Diretório Central da LDN 10 foi possível observar que seus perfis revelam uma visívelinterseção entre as bases materiais da sociedade, a sociedade civil e a sociedade política no âmbito doestado ampliado nos termos propostos por Gramsci. Neste sentido, ressalte-se, primeiramente, apresença significativa de políticos 11 e dos que haviam exercido ou exerciam cargos públicos noâmbito do executivo (de primeiro e de segundo escalões), do legislativo e do judiciário. 12 Também ébastante expressiva a inserção dos membros fundadores da LDN na esfera da produção agrária(cafeicultores, estancieiros, etc.), industrial, comercial e de investimentos. 13 No que se refere a essa questão é interessante observar que os integrantes do Diretório Centralforam apresentados no primeiro Estatuto da instituição através de seus títulos e patentes, 14 doscargos políticos que ocuparam / ocupavam15, de suas atividades profissionais 16 e dos cargos dedireção que exerceram/exerciam em outras agências da sociedade civil. 17 Parece, pois, fora de dúvida que os lugares sociais ocupados pelos agentes que viabilizaram o 10De acordo com o Estatuto de 1916, a LDN teria um Diretório Central composto por 50 membrospermanentes, cuja sede fixava-se na cidade do Rio, contando com um Presidente, onze Vicepresidentes (eleitosde dois em dois anos), uma Comissão Executiva (eleita de dois em dois anos) e um Conselho Fiscal (nomeadopelo Diretório Central de dois em dois anos), além de Diretórios Regionais em todos os Estados (Arts. 2 a 6). Dos 38 membros sobre os quais foram levantadas informações sobre esse aspecto, 19 (ou 50%) 11optaram pela carreira política, dos quais 5 (ou 26,31%) eram militares. 12 32 (ou 84,21%) dos 38 membros sobre os quais foram obtidas informações sobre tal aspecto. 13 Entre os 46 integrantes do Diretório Central sobre os quais foram levantados dados sobre suainserção sócio-profissional, 7 (ou 15,21% são caracterizados como agricultores) e 9 (ou 19,56% comoindustriais, capitalistas, comerciantes, investidores, etc.). Doutores (22), Conselheiros (3), Almirantes (2), Marechais (2), General (1), Comandante (1), Conde 14(1), Monsenhor (1). 15 Ministros e ex-ministros de Estado (5), deputados (5), senadores (4), ministros do Supremo TribunalFederal (2), ex-presidente da República (1) e presidente do Conselho Municipal do Rio de Janeiro (1). 16 Professores e diretores de estabelecimentos de ensino superior e do Colégio Pedro II (7), estancieiros(3), agricultores (2), publicistas (2), industriais (2), escrivão da Santa Casa de Misericórdia do Rio de Janeiro (1),comerciante (1), presidente do Banco do Brasil (1), capitalista (1), diretor Comercial do Lloyd Brasileiro (1),diretor da Biblioteca Nacional (1), Ministros do Supremo Tribunal Federal (2), Consultor Jurídico doMinistério das Relações Exteriores (1) e diretor do Instituto Manguinhos (1). 17 Presidentes da Academia Brasileira de Letras (1), do Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro (1), daAcademia Nacional de Medicina (1), da Sociedade Brasileira dos Homens de Letras (1), da AssociaçãoBrasileira de Imprensa (1), do Centro Industrial do Brasil (1), da Associação Comercial (1), da FederaçãoBrasileira de Sport (1), da Federação das Sociedades de Remo (1), da Liga Metropolitana de Sports Athléticos(1); ex-presidente do Clube de Engenharia (1); vice-presidentes do Centro Industrial e Agricultor (1) e daSociedade Nacional de Agricultura (1). Vale mencionar que entre as associações às quais os membros doDiretório Central encontravam-se vinculados destacavam-se a ABL (12), o IHGB (6) e a ANM (4), o queassinala o forte traço de seu perfil intelectual. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 7
  • 10. Magali Gouveia Engel A Liga de Defensa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no Brasilprojeto de criação da Liga explicitam uma profunda articulação entre os espaços da sociedade civil eda sociedade política. Revelando mais claramente seu perfil de “fração de partido”, a instituiçãorepresentava mais um dos muitos espaços fundamentais onde certos segmentos da classe dominantee seus representantes buscavam construir, impor e legitimar sua hegemonia dentro do própriouniverso da dominação. Nesse sentido, é interessante examinar mais detidamente quem, entre osfundadores, foram indicados para compor os quadros de direção da LDN. De acordo com osEstatutos de 1916 (Art. 4º, Título III), o presidente da instituição seria sempre o presidente daRepública em exercício. Na época, o cargo era ocupado por Wenceslau Braz Pereira Gomes (1868-1966), bacharel pela Faculdade de Direito de São Paulo e político mineiro que, procurado por umaComissão composta por Olavo Bilac, Pedro Lessa (1859-1921) e Miguel Calmon (1879-1935),“acolheu com a maior simpatia e entusiasmo” a idéia da criação da Liga de Defesa Nacional (Bilac,1916A). Em 7 de setembro de 1916 – data especialmente escolhida a fim de que aniversário daIndependência do Brasil fosse celebrado “sem solenidades, mas com o simples e sereno respeito dosverdadeiros crentes” (Bilac, 1916B) – realizou-se a reunião de instalação da LDN. Na ocasião,Cândido Gaffrée, um dos integrantes do Diretório Central, propôs os nomes que deveriam comporo quadro dos vicepresidentes da Liga: General José Caetano de Faria (1855-1920), Ministro daGuerra; Conselheiro João Alfredo Corrêa de Oliveira (1835-1919), Alexandrino Faria de Alencar(1848-1926), Ministro da Marinha; Conselheiro Rui Barbosa (1849-1923), presidente da ABL;Conselheiro Francisco de Paula Rodrigues Alves (1848-1919), ex-presidente da República;Monsenhor Vicente Lustosa de Lima (?-?); Dr. Gabriel Osório de Almeida (?-1925), presidente doConselho Municipal do RJ e vice-presidente do Centro Industrial e Agricultor; Dr. Pedro Lessa(1859-1921), Ministro do Supremo Tribunal Federal; Dr. João Pandiá Calógeras (1870-1934),Ministro da Fazenda; Dr. Miguel Calmon Du Pin e Almeida (1879-1935), vicepresidente daSociedade Nacional de Agricultura. Os nomes que deveriam integrar a Comissão de Estatutos também foram sugeridos porCândido Gaffrée: Conde de Afonso Celso (1860-1938), diretor da Faculdade Livre de CiênciasJurídicas e Sociais, presidente do IGHB e membro da ABL; Henrique Coelho Netto (1864-1934),deputado federal pelo Maranhão e membro da ABL; Félix Pacheco (1879-1935), publicista emembro da ABL; Homero Baptista (1861-1924), presidente do Banco do Brasil e agricultor; JoaquimLuiz Osório (?-?), estancieiro e deputado federal pelo Rio Grande do Sul; Alfredo Ellis ( 1850-1925),senador pelo estado de São Paulo; Marechal José Bernardino Bormann (1944-1919); Almirante JúlioCésar de Noronha (1845-1923); Dr. Raul Pederneiras (1874-1953), presidente da AssociaçãoBrasileira de Imprensa; Dr. João G. Pereira Lima (?-?), presidente da Associação Comercial; Albertode Faria (1865-1931), capitalista; Bernardo Monteiro (1858-1924), senador federal pelo estado deMG; Miguel Couto (1864-19134), professor da FMRJ e presidente da ANM; Conselheiro Nuno deAndrade (1851-1922), professor e publicista; e, Monsenhor Vicente Lustosa de Lima (?-?), do CabidoMetropolitano. As indicações de Graffrée foram aprovadas por aclamação, depois de incluídos osnomes de Olavo Bilac, Pedro Lessa e Miguel Calmon, considerados os criadores da “obra cívica” queresultou na criação da Liga. Foram, portanto, esses os autores dos primeiros Estatutos, aprovados na sessão de 23 desetembro de 1916, que ratificavam os nomes dos vicepresidentes indicados por Gaffrée – incluindoentre eles, o Dr. Miguel Couto – e estabeleceram a seguinte composição para a Comissão Executiva:18 Pedro Lessa (presidente); Miguel Calmon (vicepresidente), Olavo Bilac (secretário geral), Felix 18 Composta por um presidente, um vicepresidente, um secretário geral, um 1º e um 2º secretários e umtesoureiro (Art. 6), cabia à Comissão, conforme os Estatutos de 1916: “dirigir todos os trabalhos da Liga”,bem como administrar, com a “assistência do Conselho Fiscal” os fundos da instituição – compostos por“donativos, legados. etc. e pelas contribuições dos sócios” (Art. 18). Haveria dois tipos de sócios: as8 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 11. Magali Gouveia Engel A Liga de Defensa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no BrasilPacheco (1º secretário), Joaquim Luiz Osório (2º secretário) e o comerciante Affonso Viseu(tesoureiro). Também foram definidos os três componentes do Conselho Fiscal: Homero Baptista, ocapitalista Alberto de Faria (1865-1931) e o industrial Guilherme Guinle (1882-1960). 19 Primeiramente é importante ressaltar a presença de autoridades públicas de alto escalão noâmbito dos poderes executivo, legislativo e judiciário, entre os vicepresidentes da Liga, especialmenteno que diz respeito àqueles que exerciam ou haviam exercido o cargo de ministros de estado. Nestesentido, destaca-se a presença das autoridades máximas das Forças Armadas através dos ministros daGuerra e da Marinha em exercício quando da fundação da LDN, o que se prende evidentemente aofato de ser a defesa nacional uma das finalidades fundamentais da instituição. Entre osvicepresidentes figurava também o engenheiro, empresário, político e ex-ministro da Agricultura,Indústria e Comércio, Pandiá Calógeras que então ocupava a pasta da Fazenda. 20 Vale notar aindaque o Conselheiro João Alfredo havia ocupado as pastas da Agricultura e da Fazenda durante oimpério e que Rui Barbosa e Rodrigues Alves haviam sido ministros da Fazenda já no períodorepublicano – o primeiro entre 1889 e 1891 e o segundo, por duas vezes, entre 1891 e 1892 e entre1894 e 1896. Também merece destaque especial o fato de que a indicação da composição da direção daLDN foi realizada por Cândido Gaffrée, sócio de Eduardo Palassin Guinle, envolvido em grandesnegócios e um dos maiores empresários brasileiros da época. Ambos chegaram a constituir um“pequeno império” caracterizado por vultosos investimentos em áreas diversificadas, tais como aprodução de café e os setores portuário e de energia elétrica.21 Gaffrée foi também responsável peladesignação de dois dirigentes de importantes órgãos representativos de interesses de certas frações daclasse dominante, o que reforça, ao meu ver, o perfil dos grupos hegemônicos no âmbito da Liga.Trata-se do vicepresidente do Centro Industrial e Agricultor, engenheiro e empresário GabrielOzório de Almeida e do vicepresidente da Sociedade Nacional de Agricultura, o também engenheiro,ex-ministro da Viação e Obras Públicas (1906-1909), Miguel Calmon –futuro ministro daAgricultura, Indústria e Comércio do governo Artur Bernardes (1922-1926). Como observou Alexandre Saes (2008:147), entre os políticos e industriais que compuseramalianças estratégicas para a consolidação do poder econômico do grupo Gaffrée e Guinle no Rio deJaneiro, destacaram-se os que integravam o Clube de Engenharia, entre os quais um dosvicepresidentes da LDN, Osório de Almeida. Diretor da Escola Politécnica do Rio de Janeiro (1896),consultor Técnico do Ministério da Indústria e Obras Públicas entre 1902 e 1906 e presidente doassociações (que contribuiriam com 100$000 anuais); e, os indivíduos, divididos em a) honorários (queprestavam serviços relevantes a Liga); b) beneméritos (que contribuíam com donativos de, no mínimo,1:000$000 numa única prestação); c) efetivos (que contribuiam com quota anual no valor de 12$000); d)remidos (corporações que contribuíssem com quota única de 500$000 e indivíduos que oferecessemcontibuição única de 200$000) (Arts. 14 a16). 19 Note-se que dos 9 componentes da Comissão Executiva e do Conselho Fiscal, 7 (ou 77,77% )pertenceram à Comissão de Estatutos. 20 Calógeras foi ministro da Agricultura, Indústria e Comércio de 1914 a 1915 e da Fazenda entre 1915 e1918, durante a gestão de Wenceslau Brás. E também Ministro da Guerra do governo Epitácio Pessoa (1918-1922). 21 Depois da Guinle & Cia, de propriedade dos filhos de Eduardo P. Guinle (Eduardo Guinle,Guilherme Guinle e Carlos Guinle), os dois sócios foram os maiores acionistas da Companhia Brasileira deEnergia Elétrica (CBEE), fundada no Rio de Janeiro em 1° de junho de 1909, constituindo-se a principalconcorrente de grupos capitalistas estrangeiros (especialmente a Light) nas primeiras décadas do século XX.Sobre o tema veja-se, por exemplo, os artigos de Ségio Lamarão (2002); de Alexandre Saes (2008A); e, deCláudia Hansen, (2008). e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 9
  • 12. Magali Gouveia Engel A Liga de Defensa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no BrasilClube de Engenharia de 1900 a 1901, era acionista de empresas, tais como a Companhia Nacional deTecidos de Juta e a CBEE, e “um dos homens mais importantes do grupo Graffée & Guinle”(Hansen, 2008:18). 22 Como vimos, o engenheiro e industrial Guilherme Guinle, filho de Eduardo P.Guinle foi um dos membros do primeiro Conselho Fiscal da LDN. 23 Além disto, entre osintegrantes do Diretório Central da instituição figurava o industrial ligado ao setor têxtil do Rio deJaneiro e de São Paulo, Jorge Street que participou da diretoria do Centro Industrial do Brasil entre1904 e 1927. Seu pai, Ernesto Street havia sido amigo e sócio de Cândido Gaffrée e de Eduardo P.Guinle na construção de ferrovias, o que lhe valeu o apoio financeiro da empresa Guinle & Cia paraadquirir as fábricas que viriam a integrar, em 1908, a Companhia Nacional de Tecidos de Juta em SãoPaulo,24 o que viria a consolidar ainda mais profundamente a ligação entre os referidos empresários.Jorge Street foi também importante acionista e grande defensor da CBEE, outro empreendimentoque, como já foi dito, era liderado pela família Guinle. Um outro segmento da classe dominante com representatividade bastante expressiva entre osintegrantes da direção da LDN são os grupos ligados às atividades agropecuárias. Neste sentido,destaque-se as presenças dos gaúchos Homero Baptista no Conselho Fiscal e de Joaquim LuizOsório na Comissão Executiva. E mais importante ainda a do ex-ministro da Agricultura, Indústria eComércio, Pandiá Calógeras e do vicepresidente da Sociedade Nacional de Agricultura e futuroministro da Agricultura, Indústria e Comércio (1922-1926), o usineiro baiano Miguel Calmon.Ambos integraram o grupo político que ficou conhecido como “Jardim de Infância”, 25 compostopor jovens “intelectuais de sólida formação acadêmica” que “iniciaram suas carreiras públicas comomagistrados, professores, jornalistas, vereadores e deputados estaduais”, constituindo-se numa dasprincipais bases de apoio ao governo de Affonso Penna (Faquin, 2007:1). A trajetória intelectual e política de Miguel Calmon, uma das lideranças mais expressivas daLiga de Defesa Nacional, nos ajuda a delinear melhor o perfil de algumas frações da classedominante representadas naquela agência da sociedade civil. Natural da cidade de Salvador, descendiade uma família aristocrática de proprietários e políticos de grande projeção desde o período imperial– entre os quais merece destaque o Marquês de Abrantes que era seu tio. Recém formado emengenharia civil pela Escola Politécnica do Rio de Janeiro, assumiu o cargo de Secretário daAgricultura da Bahia (1902-1906), tendo sob sua jurisdição os assuntos relacionados à agricultura,indústria, viação e obras públicas. Com apenas 27 anos foi nomeado Ministro da Viação e ObrasPúblicas, exercendo o cargo de 1906 a 1909, durante a gestão de Affonso Penna na presidência daRepública. 26 Vale lembrar que este último ficou conhecido como “presidente das ferrovias” tendoem vista que, em seu governo, este setor foi alvo de grandes investimentos. 22Segundo a autora, Ozório, juntamente com outros industriais e políticos defendia “um industrialismoque visava o conjunto da produção nacional”, assumindo “também a luta dos não industriais, mas produtoresnacionais” (Hansen, 2008: 19). 23 Após a morte de Eduardo Palassim Guinle, em 1912, Guilherme passou a controlar os investimentosfamiliares, mantendo as relações com os antigos aliados do pai, entre os quais Cândido Gaffrée e Jorge Street. Trata-se das duas principais produtoras de sacos de juta do Brasil, a Fábrica Santa’Anna e as fábricas 24do Conde Álvares Penteado (Saes, 2008B:1). 25 Designação dada “pelas forças de oposição e pela crônica política da época” à “jovem frenteministerial e parlamentar” alçada ao poder por Affonso Penna logo depois de ascender à presidência daRepública em 1906 (Faquin, 2007: p. 1). 26A carreira política de Miguel Calmon foi deslanchada no plano nacional quando foi eleito deputadofederal pelo Estado da Bahia, através do apoio de Rui Barbosa de quem foi correligionário e admirador, tendoparticipado intensamente da Campanha Civilista.10 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 13. Magali Gouveia Engel A Liga de Defensa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no Brasil Os projetos de construção de um Brasil moderno e civilizado de acordo com os padrõesburgueses apostavam na ampliação e na melhoria das vias de comunicação para colocar o país nostrilhos do progresso. Destaque-se, neste sentido, o papel desempenhado pelos engenheiros queconquistavam crescente projeção nos campos intelectual e político das primeiras décadasrepublicanas. A construção de estradas de ferro marcou as carreiras de muitos deles – entre os quaisas de Gabriel Osório de Almeida e de João Teixeira Soares (?-1927), fundadores da LDN – e foi umdos destaques entre as realizações de Miguel Calmon na pasta de Viação e Obras Públicas. SegundoRegina Abreu, para o ministro, a imagem do trem desbravando as matas brasileiras representava “autilização da ciência em prol da domesticação da natureza” (Abreu, 1996:80). Proprietário de terras e usineiro, Miguel Calmon teria ainda atuação de destaque no âmbito daspolíticas agrícolas da Primeira República. Além de ocupar a secretaria estadual da Agricultura foimembro fundador da Sociedade Bahiana de Agricultura (criada em 1902), passando posteriormente aintegrar os quadros da Sociedade Nacional de Agricultura da qual foi vicepresidente e depoispresidente (1921-1922). 27 Conforme assinalou Sonia Regina de Mendonça, a SNA caracterizou-secomo “uma instituição de classe de ampla representatividade”, marcada na Primeira República pela“completa ausência de representantes da grande burguesia cafeeira paulista junto aos seus quadros”,onde em contrapartida destacava-se a presença de “representantes dos complexos agrários do eixoSul/Nordeste, com ênfase para fluminenses, gaúchos e pernambucanos” (Mendonça, 1998A:98-99).Traço que, segundo a análise da referida autora, marcaria também o perfil do Ministério daAgricultura, Indústria e Comércio, criado em 1909, cujos cargos de primeiro escalão seriammajoritariamente preenchidos por membros da SNA. Ambas as agências passaram a atuar como espaços de construção e implementação de umprojeto contra-hegemônico pautado na defesa de uma modernização agrícola que divergia do modeloproposto pelos representantes da cafeicultura paulista. Embora constatemos a presença derepresentantes destes últimos na LDN, tais como Alfredo Ellis e Rodrigues Alves, a pesquisa quevimos realizando aponta para o predomínio da representatividade do projeto alternativo no âmbitoda referida instituição. 28 Para além dos espaços de convergência e de coesão entre os interesses e as concepçõespolíticas defendidas pelos integrantes do primeiro Diretório Central da LDN, observa-se, portanto, apresença de certas tensões. No que se refere a este aspecto, vale mencionar que, mesmo tendointegrado a Comissão de Estatutos por indicação de Gaffrée, Alfredo Ellis era porta-voz dasdemandas do setor cafeeiro paulista. Assumindo constantemente posições em defesa dessa lavoura, ofazendeiro e senador pelo PRP foi um dos principais opositores aos empreendimentos da famíliaGuinle e de Jorge Street em diversas esferas. Ellis questionava, por exemplo, o monopólio dafabricação de sacos de juta – onde os grãos de café eram acondicionados para serem exportados –pelo referido grupo, argumentando que os vultosos custos da empresa acabavam sendo repassadospara os fazendeiros. Pobre Lavoura. Quando os senhores Street, Gaffrée, Guinle and 27 Em 1923 foi eleito presidente perpétuo da SNA. 28 Cabe mencionar neste sentido que entre os 37 membros do Diretório Central para os quaisencontramos informações sobre os locais de origem, 14 (ou 37,83%) eram do Rio de Janeiro, 5 (ou 13,51%)do Rio Grande do Sul, 5 (ou 13, 51%) de Minas Gerais e 8 (ou 21,62%) eram de estados nordestinos – 4 (ou10,81%) da Bahia, 2 (ou 5,4%) de Pernambuco, 1 (ou 2,7%) do Piauí e 1 (ou 2,7%) do Ceará. Perfil quetambém marcaria a primeira direção da instituição: dos seus 18 integrantes, 7 (ou 38,88%) eram do Rio deJaneiro; 3 (ou 16,66%) do Rio Grande do Sul; 2 (ou 11,11%) da Bahia; 1 (ou 5,55%) de São Paulo; 1 (ou 5,55%) do Piauí; e, 1 (ou 5,55%) de Pernambuco. Não foi possível identificar os locais de origem de 3 (ou16,66%) de seus membros. Note-se que 4 (ou 22,22%) são provenientes de estados nordestinos. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 11
  • 14. Magali Gouveia Engel A Liga de Defensa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no Brasil Company, compraram em São Paulo, por doze mil contos, a fábrica de sacos do Conde Penteado, aqui prevenimos, anunciamos com toda a segurança, que os sacos iam subir de preço com enorme prejuízo para a lavoura.(...) Pois bem, já os sacos que custavam 400 réis, estão agora sendo vendidos a 700 réis, segundo informações colhidas numa folha santista (...) os senhores Street, Gaffrée, Guinle & Co. conseguiram monopolizar o comércio de sacaria de aniagem, e puseram logo a faca no peito dos pobres lavradores que não tem outro modo de mandar seu desvalorizado café para os portos de embarque(...) (Ellis, 1909). No mesmo sentido, criticava o controle de Street e Guinle do porto de Santos, impedindo,assim a entrada de sacos de juta importados. Por fim, no contexto das disputas entre a CBEE e aLight, posicionou-se contrário mais uma vez aos interesses de Graffée e Guinle, bem como de Street,com quem, aliás, entrava em confrontos diretos na imprensa. Talvez esteja aí a razão pela qual,Alfredo Ellis tenha sido um dos poucos membros da Comissão de Estatutos que, como vimos, nãoforam incorporados à direção da LDN. Finalmente cabe assinalar que em termos da formação acadêmica e/ou profissional, oscomponentes do primeiro Diretório Central revelam um perfil fortemente intelectualizado, o que éreforçado pela sua expressiva inserção em associações literárias e técnico-científicas – entre as quaispredominam a Academia Brasileira de Letras e o Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro. Não poracaso o local escolhido para a realização da sessão inaugural da Liga de Defesa Nacional foi o salãode conferências da Biblioteca Nacional, definida pelo próprio Olavo Bilac como “casa dos livros”,“templo das idéias” e “cérebro do Brasil” (Bilac, 1916A). A maioria dos 50 membros fundadores da LDN possuía curso superior nas áreas de Direito, 29de Engenharia,30 e de Medicina.31 A maior parte dos que se diplomaram em Direito optou pelacarreira política assumindo cargos no âmbito dos poderes legislativos e/ou executivos e judiciário nastrês instâncias –municipal, estadual e, sobretudo, federal– e muitos possuíam também empregospúblicos. Pedro Lessa –um dos mentores da criação da LDN e figura de destaque na primeiradireção da instituição– e Viveiros de Castro (1867-1927) foram ministros do Supremo TribunalFederal, o primeiro ocupou a cadeira n. 11 da ABL e ambos vincularam-se ao IHGB. Figuras degrande proeminência no campo intelectual, produziram obras de referência na área dos saberesjurídicos. Deve-se ressaltar, por outro lado, a presença significativa de engenheiros entre oscomponentes do primeiro Diretório Central que se torna ainda mais expressiva se levarmos emconsideração o quadro dos primeiros dirigentes que, embora predominantemente formado poradvogados e juristas (8 ou 44,44%), incluía 5 (ou 27,77%) membros graduados em Engenharia. 32Vale registrar ainda que, como foi dito, Cândido Gaffrée, Gabriel Osório de Almeida, GuilhermeGuinle e Jorge Street figuravam entre os sócios de maior projeção social e política do Clube de 19 ou 38%, sendo que 9 (ou 47,36%) pela Faculdade de Direito de São Paulo e 5 (ou 26,31%) pela 29Faculdade de Direito de Recife. Não foi possível identificar a instituição superior onde se formaram 5 (ou26,31%) deles. 30 8 ou 16%, metade deles pela Escola Politécnica do Rio de Janeiro. 31 8 ou 16%, 5 (ou 62,5%) pela Faculdade de Medicina do Rio de Janeiro Não obtive informações sobrea formação de 9 (ou 18%) deles e 6 (ou 12%) não fizeram ou não concluíram cursos superiores. Entre estesúltimos incluem-se os casos de Olavo Bilac e Coelho Netto (1864-1934) que, embora tenham ambosfrequentado os cursos de Medicina e de Direito não chegaram a se graduar em nenhum deles. 32 3 (ou 60%) dos quais pela Escola Politécnica do Rio de Janeiro.12 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 15. Magali Gouveia Engel A Liga de Defensa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no BrasilEngenharia. 33 Criada na corte imperial em 1880, essa importante agência da sociedade civil “reuniuem suas fileiras engenheiros do Brasil e do exterior, industriais, políticos e negociantes de váriaspartes do país, mas principalmente do Rio de Janeiro, interessados no desenvolvimento daengenharia” concebida, segundo artigo publicado, em 1887, na Revista do Clube de Engenharia, comoinstrumento para o “engrandecimento da pátria pelo trabalho” (Turazzi, 1989:39). Compromissoperfeitamente coadunado com alguns dos objetivos centrais da LDN, no sentido de “estimular opatriotismo consciente e coesivo” e “defender: com a disciplina – o trabalho”, indicados por OlavoBilac no discurso proferido na sessão inaugural daquela instituição. Atuando “a serviço da engenharia”, posto que aberto à participação de representantes dediversas categorias sócio-profissionais, o Clube de Engenharia pretendia contribuir, conforme seusprimeiros estatutos com o “desenvolvimento da indústria no Brasil e a prosperidade e coesão dasduas classes – engenheiros e industriais” (Revista do Clube de Engenharia, 1905:151). A instituiçãodesempenhou papel de grande relevo na formulação e implementação de projetos de modernizaçãodo país pautados em concepções estéticas e políticas de intervenção sobre o espaço urbanoprofundamente excludentes e hierarquizadoras, tais como aquelas que marcaram a remodelação dacapital republicana – desencadeada a partir da administração Pereira Passos – e a construção de Belo-Horizonte (MG), sob a responsabilidade do engenheiro Aarão Reis (1853-1936). No que se refere aoprimeiro exemplo, vale lembrar que a voz de Bilac, uma das lideranças mais expressivas da LDN,destacou-se no coro de louvações do tipo “o Rio civiliza-se”. Em muitas de suas crônicas o trabalhoé positivado através de imagens onde operários morigerados empunhavam as “picaretas doprogresso”, promovendo as “luzes do progresso”. 34 Os dados sobre a formação acadêmica e/ou profissional dos integrantes do primeiro DiretórioCentral da LDN, anteriormente apresentados, revelam ainda uma presença de médicos tãosignificativa numericamente quanto a de engenheiros. Embora em termos da participação nosquadros de direção da referida instituição haja apenas um membro formado em Medicina, parece-meque tal inexpressividade, em termos quantitativos, deve ser redimensionada se levarmos emconsideração que se tratava do professor da FMRJ e presidente da ANM, Dr. Miguel Couto, uma dasfiguras de maior destaque do movimento sanitarista, desencadeado a partir das expedições científicaspromovidas pelo Instituto Oswaldo Cruz, sobretudo entre os anos de 1911 e 1913. 35 Tal movimentocontribuiu para fundamentar o questionamento dos diagnósticos que condenavam de modo absolutoe irremediável o futuro da nação brasileira em função das heranças degenerativas da miscigenaçãoracial. Imagem paradigmática dessa mudança de perspectiva é a do “Jeca Tatu reabilitado” que, de“parasita da terra”, “homem baldio”, “inadaptável à civilização” sem possibilidade de salvação – tal 33 Depois da ABL e do IHGB, o Clube de Engenharia, ao lado da Academia Nacional de Medicina,constituem espaços privilegiados de inserção dos membros da LDN. Vale mencionar que Pandiá Calógeras,como vimos, ministro da Fazenda em exercício quando da criação da LDN e um de seus vicepresidentes,formado em engenharia pela Escola de Minas de Ouro Preto, foi eleito presidente da Sociedade Brasileira deEngenharia em 1928. 34 Veja-se neste sentido, por exemplo, o artigo de minha autoria intitulado “Modernidade, dominação eresistência: as relações entre capital e trabalho sob a ótica de João do Rio” (Engel, 2004). 35 Em especial a de Penna-Neiva, cujos resultados foram divulgados através de uma série de artigos deBelisário Penna publicados no jornal carioca Correio da Manhã entre novembro de 1916 e janeiro de 1917 ereunidos na primeira parte do livro intitulado O Saneamento do Brasil, publicado em fins de 1917. A expediçãoque percorreu o norte da Bahia, o sudoeste de Pernambuco, o sul do Piauí e Goiás de norte a sul entre marçoe outubro de 1912, foi uma das muitas realizadas por cientistas do Instituto Oswaldo Cruz na época. Adocumentação escrita e fotográfica dela resultante é considerada “a mais engajada, crítica e rica emobservações de caráter sociológico” (Thielen e outros, 1991: 7) que, publicada em Memórias do Instituto OswaldoCruz em 1916, teve grande repercussão nos meios intelectuais da época. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 13
  • 16. Magali Gouveia Engel A Liga de Defensa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no Brasilcomo foi descrito por Monteiro Lobato no artigo “Velha Praga”, publicado no jornal O Estado de SãoPaulo em 12 de novembro de 1914.36 passou a ser diagnosticado pelas lentes do microscópio como“doente” e “ancilostomado”, cuja redenção dependia de uma única e simples medida: sanear.37 Membro da Liga Pró Saneamento do Brasil, criada em 11 de fevereiro de 1918, 38 comodesdobramento da campanha sanitarista que adquiriu maior legitimidade e sustentação a partir dostrágicos efeitos da epidemia de gripe espanhola que assolou a capital republicana, Miguel Coutodestacou-se no enfrentamento das questões relativas à construção de um Brasil moderno e civilizado,sob a ótica do sanitarismo, chegando mesmo a propor a criação de um Ministério de Saúde Pública.O envolvimento da Liga de Defesa Nacional com as concepções e práticas propostas no âmbito dosanitarismo pode ser constatada, entretanto, não apenas através da presença de Oswaldo Cruz, deMiguel Couto e de seu discípulo Aloysio de Castro nos quadros da instituição, mas também emposições assumidas e ações promovidas por outros de seus membros. Destaque-se, por exemplo, a íntima relação que se estabeleceu entre Cândido Gaffrée, EduardoP. Guinle e o Dr. Carlos Chagas –que assumiu a direção do Instituto de Manguinhos depois damorte de Oswaldo Cruz em 1917–, responsável pela ação profilática no combate ao surto de maláriaque ameaçou paralisar os trabalhos de construção de uma usina hidroelétrica na Fazenda de Itatinga(Serra de Santos), mais um dos empreendimentos de Gaffrée & Guinle. Segundo Gisele Sanglard, talaproximação resultou no estabelecimento de laços de “amizade e confiança”, bem como em apoiofinanceiro à ciência laboratorial de Manguinhos (Sanglard, 2004). Além disto, a autora observa que afundação do Hospital Gaffrée e Guinle com seus doze ambulatórios antivenéreos representou aconvergência entre o projeto filantrópico dos empresários com as propostas de saneamento do paísformuladas por segmentos médicos da intelectualidade e implementadas pelo governo federal. Nestesentido, deve-se considerar que a criação da Fundação Gaffrée e Guinle se deu em consonância comas ações da Inspetoria da Lepra e Doenças Venéreas, fundada em 1920, no bojo da ReformaSanitária que instituiu o Departamento Nacional de Saúde Pública naquele mesmo ano. Outro exemplo da convergência entre as idéias veiculadas pelo movimento sanitarista e asconcepções defendidas pelos integrantes da LDN são as palavras proferidas pelo jurista e deputadofederal Félix Pacheco, em discurso pronunciado por ocasião da solenidade à bandeira, realizada noTiro da Imprensa, em 1918: O nosso homem do interior, fisicamente depauperado e, além do mais, sem ensino de nenhuma espécie, refará a sua saúde na passagem pelo quartel, que lhe há de ministrar também, com educação corporal conveniente, as primeiras letras, tão necessárias à vida dos que nasceram brutos ou irracionais. Saneamento, instrução e serviço militar constituem problemas conexos, mais fáceis de solver reunidos do que separados (Pacheco, 1918). O enfrentamento da “grande questão nacional” teria, portanto, como alvos prioritários ostrabalhadores –sobretudo rurais–, devendo direcionar-se em três sentidos: a defesa nacional, a saúde 36 O perfil do personagem Jeca Tatu aparece de forma mais completa no texto “Urupês”, tambémpublicado n’ O Estado de São Paulo pouco depois. 37 O “Jeca redimido” que “não é assim” (preguiçoso, improdutivo, etc.), mas “está assim” por causadas doenças que grassavam no âmbito rural aparece pela primeira vez nos famosos artigos de MonteiroLobato, reunidos em “O Problema vital”, foram originalmente publicados em 1918 no jornal O Estado de SãoPaulo depois que o escritor teve contato com os registros de viagem de Arthur Neiva e Belisário Penna(publicados em Memórias do Instituto Oswaldo Cruz em 1916). Sobre o tema veja-se, por exemplo, os trabalhosfundamentais de Gilberto Hochman (1998), de Nísia Trindade Lima (1999) e, ainda o artigo de RicardoAugusto dos Santos (2003). 38 A sessão de instalação da LPSB foi realizada na Sociedade Nacional de Agricultura.14 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 17. Magali Gouveia Engel A Liga de Defensa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no Brasildos corpos e das mentes e a instrução. Tanto a criação da LDN quanto da LPSB ocorreram em meio ao clima de “entusiasmo pelaeducação”,39 disseminado a partir de meados dos anos 1910 e que tem como marco importante acampanha promovida pela Liga Brasileira Contra o Analfabetismo, criada em 7 de setembro de1915.40 Propagava-se, assim, a convicção segundo a qual para que os brasileiros pudessem sertransformados em cidadãos capazes de colocar o país nos trilhos do progresso capitalista tornava-seimprescindível instruí-los, resgatando-os do obscurantismo e da ignorância, através da luta contra oanalfabetismo. Vale destacar que a educação constituía-se ponto central da pauta dos intelectuais que,a partir dos anos 1870 e, sobretudo, 1880 se dispuseram a refletir sobre a realidade brasileira,buscando apontar os caminhos de (re) construção da nação em meio às profundas transformaçõesque colocavam a abolição da escravidão e a mudança do regime político em horizontes cada vez maispróximos. Entre estes destacou-se justamente um dos mentores da fundação da LDN, o poeta eescritos Olavo Bilac. Proveniente de uma família pertencente aos segmentos médios urbanos e gozando de grandeprestígio nos meios literário e político de sua época Bilac teve uma atuação bastante relevante noâmbito da educação, não apenas como autor de livros de leitura (entre os quais, destaca-se Através doBrasil, escrito em parceria com Manuel Bomfim e publicado em 1910) e exercendo cargos na esferada instrução pública, mas também pela sua ação na luta contra o analfabetismo, que já o mobilizavadesde os tempos em que atuava como cronista na Gazeta de Notícias (1890-1908), nas revistas ASemana e Kosmos, no jornal Correio Paulistano, entre outros periódicos importantes do período. Não foipor acaso, portanto, que Bilac despontou como uma das lideranças mais expressivas da campanhaque resultaria na criação da LDN. No discurso que proferiu na sessão inaugural, afirmava que, alémde promover “o patriotismo consciente e coesivo” e de “defender o trabalho”, através da“disciplina”, conforme já foi mencionado, os compromissos básicos daquela instituição orientavam-se também no sentido de “propagar a instrução primária, profissional-militar e cívica” e de patrocinar“com a força –a paz; com a consciência– a liberdade; e com o culto do heroísmo a dignificação danossa história e a preparação do nosso porvir” (Bilac, 1916B).41 Nos projetos formulados e difundidos pelo movimento sanitarista, a redenção do país e dopovo brasileiro não se daria exclusivamente através da saúde, mas caberia um papel fundamentaltambém à educação. Assim, além da criação de um Ministério de Saúde Pública, Miguel Coutodefendeu também a necessidade de se estabelecer um Ministério da Educação – composto por doisdepartamentos, o do ensino e o da higiene – na famosa conferência proferida na AssociaçãoBrasileira de Educação (ABE),42 em 2 de julho de 1927, intitulada “No Brasil só há um problemanacional: a educação do povo” (Couto, 1927). Entre os “assuntos correlatos com a medicina” que mais ocupavam a atenção do professor daFMRJ distinguia-se a ignorância: “Considero-a não só como doença, senão a pior de todas, porque atodas conduz; e, quando se instala endemicamente, como na nossa terra, assoma as proporções de 39 Expressão cunhada por Jorge Nagle (2001 e 1977). 40 A Sessão inaugural foi realizada no Clube Militar, sob a presidência do Sr. Ennes de Souza e vice-presidência da Sra. Maria Santos, diretora da Escola Modelo José Bonifácio. 41 O tema da instrução pública foi objeto da preocupação de muitos dos membros da LDN, entre osquais destaque-se, por exemplo, Miguel Calmon e Pandiá Calógeras, que o tomaram como objeto de suasreflexões. 42 A ABE foi criada em 1924 na cidade do Rio por intelectuais comprometidos com a questão daeducação e como desdobramento das discussões em torno das questões nacionais às quais venho mereferindo. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 15
  • 18. Magali Gouveia Engel A Liga de Defensa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no Brasilverdadeira calamidade pública” (Couto, 1933). Resumindo os pilares básicos sobre os quais seassentava o projeto de Brasil defendido pelos membros fundadores da Liga de Defesa Nacional,Miguel Couto afirmava que como a saúde, a educação da população brasileira também era umaquestão de defesa nacional: ... como se salvou o Japão quando lhe cobiçaram o território? Pela educação do povo. Como nos salvaremos nós? Com a cultura do povo, porque da cultura nasce a ambição, da ambição a atividade, da atividade a riqueza, da riqueza multiplicada a fortuna coletiva, e desta a confiança, a força, a durabilidade, a coesão (Couto, 1933). Espero que a análise aqui apresentada tenha explicitado o sentido político das “frações departido” constituídas pelas academias, sociedades científicas, associações de classe e ligas organizadasno Brasil, a partir, sobretudo, do advento do regime republicano, através do exemplo da Liga deDefesa Nacional. Pelo que foi visto aqui, parece-me possível concluir que essa agência da sociedadecivil pode ser vista como um dos muitos espaços onde integrantes de certas frações da classedominante e seus intelectuais orgânicos articularam as bases de sustentação para a implementação deum projeto político contra-hegemônico que colocava em xeque o predomínio dos interesses dacafeicultura paulista e de seus aliados. Para além das divergências e tensões a maioria dos fundadoresda LDN comungava certas idéias, valores e práticas que fundamentavam a via para a construção docapitalismo no Brasil que defendiam. Entre estas se destacaram, por exemplo, as críticas aoliberalismo da Primeira República e a defesa de um Estado interventor, seja no âmbito da economia,seja no que se refere à saúde e à educação. Em completa harmonia com o capital, o trabalho, executado por corpos mental e fisicamentesaudáveis, civilizados pelas luzes da instrução e imbuídos do sentimento patriótico constituía-se, aos olhosdesses intelectuais orgânicos, um dos pilares fundamentais no sentido de promover o progresso e amodernização do Brasil, elevando-o ao patamar das grandes potências. Projeto que se tornariahegemônico a partir de 1930, com a ascensão de Vargas e das frações de classe que este representavaao poder. Não por acaso, naquele mesmo ano foi criado o Ministério da Educação e Saúde Pública.Por outro lado, Jorge Street participou da montagem do Ministério do Trabalho, Indústria eComércio (também criado em 1930), colaborando na elaboração de diversas leis trabalhistas,enquanto Guilherme Guinle integraria o Conselho Técnico de Economia e Finanças do Ministérioda Fazenda depois do golpe que instituiu o Estado Novo (1937-1945), bem como a ComissãoExecutiva do Plano Siderúrgico Nacional, em 1940, assumindo a presidência da CompanhiaSiderúrgica Nacional (CSN) no ano seguinte. Tais exemplos revelam com clareza as articulaçõesentre a sociedade civil e a sociedade política que fundamentam o conceito de Estado ampliado deGramsci.16 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 19. Magali Gouveia Engel A Liga de Defensa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no Brasil Fontes Bilac, Olavo. A Defesa Nacional (Discursos). Rio de Janeiro, Edição da LDN, 1917. Bilac, Olavo. Ata da sessão de instalação da LDN, 7/09/1916, aprovada na sessão de 23/09/1916 (A). Bilac, Olavo. Discurso pronunciado na sessão de instalação da LDN em 7/09/1916. In: Ata da sessão deinstalação da LDN, 7/09/1916, aprovada na sessão de 23/09/1916 (B). Couto, Miguel. No Brasil só há um problema nacional: a educação do povo (discursos). Rio de Janeiro.1933. Couto, Miguel. No Brasil só há um problema nacional: a educação do povo. Rio de Janeiro: Jornal doCommercio. 1927. Ellis, Alfredo. O Estado de São Paulo, 15 de fevereiro de 1909. Estatuto da LDN de 1916. In: Revista de Assumptos Militares. Rio de Janeiro, n. 38, 30/11/1916. Estatuto do Clube de Engenharia de 1905. Revista do Clube de Engenharia. RJ, n. 1, 1905. Pacheco, Felix. Pelo Brasil forte e são – a defesa da Pátria e a Bandeira. Boletim mensal do Estado Maior doExército. 1918, Vol. XV-XVI: 237-241. Rio de Janeiro, Imprensa Militar. Bibliografia Abreu, Regina. A fabricação do imortal. Rio de Janeiro, Rocco, 1996, p. 80. Bourdieu, Pierra. O campo científico. In: Renato Ortiz (org.). Pierre Bourdieu: Sociologia. SP, Ática, 1983. Capella, Leila Maria Correa. As malhas de aço no tecido social: a revista A Defesa Nacional e o serviço militarobrigatório. Niterói, Dissertação de mestrado, PPGH-UFF, 1985. Carvalho, José Murilo de. Forças Armadas e Política no Brasil. Rio de Janeiro, Zahar, 2005. Castro, Celso. Insubmissos na justiça militar (1874-1945). In: Usos do Passado. Anais do XII EncontroRegional de História RJ. Rio de Janeiro, 2006. Engel, Magali G. Modernidade, dominação e resistência: as relações entre capital e trabalho sob a óticade João do Rio. In: Tempo. Rio de Janeiro, n. 17, pp. 53-78, jul. a dez. 2004. Gramsci, Antonio. Cadernos do cárcere. Os intelectuais. O princípio educativo. Jornalismo. RJ, Civilizaçãobrasileira, 2001 (2ª ed.), Vol. II. Gramsci, Antonio. Os intelectuais e a organização da cultura. RJ, Civilização Brasileira, 1987. Gramsci, Antonio. Maquiavel, a Política e o Estado Moderno. RJ, Civilização Brasileira, 1978. Hansen, Cláudia Regina Salgado de Oliveira. Serzedelo Corrêa, a Companhia Brasileira de EnergiaElétrica e Eletricidade no Distrito Federal no início do século XX. Anais eletrônicos do Simpósio de Pós-Graduação em História Econômica promovido pela ABPHE E USP. São Paulo, set. 2008,www.fflch.usp.br/dh/posgraduacao/economica/spghe. Hochman, Gilberto, A era do saneamento. As bases políticas de Saúde Pública no Brasil, São Paulo, Hucitec,1998. Faquin, Giovanni Stroppa. “Políticos de nova raça”: o Jardim de Infância e a experiência do poder na PrimeiraRepública. Juiz de Fora, dissertação de Mestrado apresentada ao PPGH-UFJF, 2007, p. 1. Lamarão, Sérgio. Capital privado, poder público e espaço urbano. A disputa pela implantação dosserviços de energia elétrica na cidade do RJ (1905-1915). Estudos Históricos. Rio de Janeiro, n. 29, 2002, pp. 75-96. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 17
  • 20. Magali Gouveia Engel A Liga de Defensa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no Brasil Lima, Nísia T. , Um sertão chamado Brasil: intelectuais e representação geográfica da identidade nacional, Rio deJaneiro, Revan, 1999. Lima, Nísia T. e Hochman, G., “Condenado pela raça, absolvido pela medicina: o Brasil descobertopelo movimento sanitarista da Primeira República”. In: Maio, Marcos Chor e Santos, Ricardo Ventura (orgs.),Raça, ciência e sociedade, Rio de Janeiro, FIOCRUZ/CCBB, 1996, pp. 23-40. Mendonça, Sonia R. de. Agricultura, Poder e Estado no Brasil: um projeto contra-hegemônico naPrimeira República. In: Mendonça, S.R. e Motta, Márcia (orgs.). Nação e Poder: as dimensões da história. Niterói,EDUFF,1998A. Mendonça, Sonia Regina de. Estado e Sociedade. In: Marcelo Badaró Mattos (org.). História: pensar efazer. Rio de Janeiro, LDH, 1998B, pp. 13-32. Nagle, Jorge. Educação e sociedade na Primeira República. Rio de Janeiro, DP&A, 2001 (2a ed.). Nagle, Jorge. A educação na Primeira República. In: Boris Fausto (org.). História Geral da CivilizaçãoBrasileira – O Brasil Republicano. SP, Difel, 1977, T. III , Vol. 2. Ortiz, Renato. Notas sobre Gramsci e as Ciências Sociais. In: Revista Brasileira de Ciências Sociais. Vol. 21,n. 62, out. 2006. Sanglard, Gisele. Mecenato científico na virada do século carioca: exemplos e análises. Anais eletrônicos doXI Encontro Regional de História - Democracia e Conflito, ANPUH-RJ, 2004, Rio de Janeiro,www.rj.anpuh.org/Anais/2004. Saes, Alexandre M. Light versus CBEE: capital nacional e estrangeiro na modernização da cidade doRio de Janeiro (1905-1915). Revista Territórios e Fronteiras. Cuiabá, vol. 1, n. 2, jul/dez 2008 (A), pp. 145-173. Saes, Alexandre M. Industrialização e política local: constrangimentos na expansão da CompanhiaNacional de Tecidos de Juta no início do século XX. Anais eletrônicos do XXIII Encontro de Historia da ANPUH-RJ, Identidades. Rio de Janeiro, 2008B. Santos, Ricardo A. dos. Lobato, os jecas e a questão racial no pensamento social brasileiro. Achegas,www. achegas.net, n. 7, 2003. Thielen, Eduardo Vilela e outros, A ciência a caminho da roça: imagens das expedições científicas do InstitutoOswaldo Cruz ao interior do Brasil entre 1911 e 1913, RJ, Fiocruz/Casa de Oswaldo Cruz, 1991. Turazzi, Maria Inez. A euforia do progresso e a imposição da ordem. A engenharia, a indústria e a organização dotrabalho na virada do século XIX ao XX. Rio de Janeiro, COPPE; São Paulo, Marco Zero, 1989. Magalí Gouveia Engel,, “A Liga de Defesa Nacional e a construção da hegemonia burguesa no Brasil”, en e-l@tina. Revista electrónica de estudios latinoamericanos [en línea], Vol. 8 nº 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010, pp. 3-18, en <http:// <http://www.ieal.fsoc.uba.ar/hemeroteca.elatina/elatina30.pdf> Artículo recibido: 15 de diciembre de 2009 - Aprobado: 3 de febrero de 201018 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 21. f.mAujob/!Revista electrónica de estudios latinoamericanos - ISSN 1666-9606ArtículosACCIONAR REPRESIVO Y CONTROL EN EL MUNDOACADÉMICO ARGENTINO DURANTE EL INTERREGNODICTATORIAL 1976-1983: EL CASO DE LA UNIVERSIDADNACIONAL DE SAN JUAN VICTOR HUGO ALGAÑARAZ SORIA∗ Introducción El proceso autoritario-represivo acaecido en Argentina durante el interregno 1976-1983,autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional” (PRN), fue un acontecimiento altamentesignificativo -en lo material, simbólico y social- caracterizado por dejar una huella imborrable en laestructura social y en la memoria nacional. El gobierno de facto que tomó por asalto el poder estatal en aquel entonces, tenía como metacentral realizar una intensa reestructuración del cuerpo social -considerado “descarriado”- y delEstado Nacional -diagnosticado como corrompido y demagógico-. El objetivo principal de quienesdetentaron el poder, fue exterminar toda forma de oposición e imponer el terror en la población,para remover las bases del modelo económico anterior y cambiar el patrón de acumulación vigente,lo que permitiría finalmente la instauración de un plan económico neoliberal en el país. Específicamente, el ámbito académico nacional fue profundamente perturbado -removido- trasel advenimiento de la última dictadura, dado el ineluctable establecimiento e imposición de unapolítica científica y universitaria acorde al modelo económico-político que se buscaba instaurar. Talpolítica autoritaria-procesista, vigente entre 1976 y 1983, marcó profundamente el ámbito de lainvestigación científica -en especial el área de Ciencias Sociales- así como el desenvolvimiento mismode los diferentes núcleos nacionales de educación superior. En su conjunto, estos núcleosacadémicos (tanto universidades estatales y privadas como centros independientes de enseñanzasuperior) se vieron duramente afectados por el accionar represivo y el fuerte disciplinamiento ycontrol ejercido por la dictadura militar. Por lo antedicho, este trabajo procura no sólo contextualizar socio-históricamente laproblemática, sino recorrer en líneas generales las tensiones generadas alrededor del ámbitoacadémico-universitario nacional durante el interregno militar, reflexionando particularmente sobre lapolítica académico-científica implementada y su ensamble con el programa autoritario-represivo delautodenominado “PRN”. Se procura además, ahondar en el develamiento de los mecanismos y/odispositivos utilizados por el régimen de facto para imponer una política de disciplinamiento social, ∗ Licenciado y Profesor en Sociología (UNSJ). Becario de Posgrado (CONICET). Doctorando enCiencias Sociales (UNCuyo). Integrante del Proyecto de Investigación 21/852 dirigido por el Mg. José Casas:“Genocidio y Control Social en San Juan” (IISE-UNSJ). Miembro del equipo de investigación dirigido por laDra. Fernanda Beigel: "Autonomía y Dependencia Académica en el Cono Sur: Las ciencias sociales en Chile yArgentina 1957-1980”, PICT-Redes N°02008, Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica,Proyecto SECYT N° 06/F213 (UNCuyo). Correo electrónico: victor.algz@gmail.com e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 19
  • 22. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control…control académico y represión de los agentes -así como del conocimiento y de la actividad intelectualmisma- en los núcleos universitarios. En este sentido, cabe destacar que el interrogante trascendental y orientador del trabajo es elsiguiente: ¿Cuáles fueron las políticas y/o mecanismos concretos, desplegados por el régimen militarpara reorientar y reformar -material y simbólicamente- el accionar académico-universitario argentino,y ensamblarlo así dentro de su programa autoritario-represivo? Ahora bien, aunque los núcleos académico-universitarios en general fueron profundamenteafectados durante el período dictatorial iniciado en 1976 (en tanto constituían un blanco indiscutidodel accionar represivo desplegado en el país), en el presente trabajo se prestará especial atención a loacontecido en la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) durante dicho interregno, procurandovincular este trabajo -aunque exploratoriamente- con los principales hallazgos empíricos -así comoreflexiones, conclusiones parciales e interrogantes significativos- provenientes de algunos estudios deinvestigación realizados con antelación por el autor. La “Refundación Nacional” El 24 de marzo de 1976 fue el principio de una compleja -y ominosa- etapa en la historiareciente nacional (poco más de treinta años), que dejó una huella imborrable en la sociedad y en lamemoria argentina. “Se trata de un pasado abierto e inconcluso, cuyos efectos en los procesosindividuales y colectivos interpelan nuestro presente. De un pasado que entreteje la trama de lo másintimo y privado con la trama de lo público y colectivo. [...] De un pasado que convoca actores yespacios muy diversos y que concita el interés y la atención del grueso de la sociedad que demandano sólo explicaciones sino también reparación y justicia” (Levin, 2009). El gobierno militar que tomó coercitivamente el poder estadual argentino en 1976, derribandoel endeble y deteriorado -pero democrático- gobierno de Isabel Perón, y que dio inicio aldenominado “PRN”, procuró realizar una fragosa reestructuración del Estado y la sociedad. Elfantasma de la “disolución nacional” -largo ciclo de inestabilidad política, declive económico yconflictividad social, cuyo inicio se remonta a la primera mitad del siglo XX-, tal como indicaraMarcos Novaro (2009), actuó como bisagra de legitimación del golpe y permitiría explicar el “rolrefundacional”1 que se autoadjudicaron las Fuerzas Armadas en 1976, y que fuera -aunqueparcialmente- convalidado por amplios sectores sociales. “Fue así que el fantasma de la “disolución nacional” que recorrió durante esos meses lasociedad argentina terminó otorgando a los militares la condición que estos siempre se habíanatribuido a sí mismos, la de garantía última de la unidad y el orden de la nación. [...] Estas sehilvanaron en un discurso sobre el proceso histórico que tenía la virtud de darle a los uniformadosun rol refundacional, [...] era el momento de recuperar el orden en todos los terrenos, un ordencompletamente trastocado por “décadas de decadencia, subversión y demagogia”. ¿Y en quéconsistía concretamente ese orden perdido? Esencialmente, en una articulación entre el Estado y la 1Las principales variables en que se sustentaba el autoadjudicado “rol refundacional” de lasFuerzas Armadas y que suscitó ciertas simpatías y apoyos en determinados grupos sociales fueron: lanecesidad de modificar profundamente el sistema político-institucional señalado como corrompido ycarente de legitimidad; eliminar el Estado populista-industrial considerado como demagógico; disciplinarel conjunto social diagnosticado como descarriado; aniquilar aquellos sectores sociales consideradossubversivos, peligrosos, anormales; y encarrillar al país por la senda occidental y cristiana, entre otras. Más detalles en Marcos Novaro (2009). “Pasado reciente y escritura de la Historia”, en La HistoriaReciente como desafío a la investigación y al pensamiento en Ciencias Sociales, CAICYT-CONICET(http://ecursos.caicyt.gov.ar), Buenos Aires.20 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 23. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control…sociedad que diera estabilidad a las relaciones de autoridad, tanto en la economía como en la política,la educación y la religión”. (Novaro, 2009) Esta pretendida “refundación nacional” emprendida por la última dictadura militar fue muydistinta a las intervenciones castrenses sobrevenidas con anterioridad en la nación argentina, e inclusosuperadora de aquellas, en tanto sus pretensiones no se circunscribían al carácter meramente“ordenador” de la vida institucional, sino que iba mucho más lejos. Tal reordenamiento de lasociedad y del Estado -refundación nacional- buscaba en última instancia la implantación -mediantela violencia- de una nueva dinámica de acumulación. Se trató de un plan económico derecomposición capitalista con centro en la dimensión represiva, pues había que aniquilar todaposibilidad de realizar un proyecto alternativo. Como dice Marcos Novaro (2009), era necesarioremover las bases del Modelo de Industrialización Sustitutivo de Importaciones, había que refrenar-cuando no eliminar- la Argentina populista e industrial, pues el “proteccionismo industrialista y elestatismo”, aparecían a la luz de la óptica financiero-miliar como principios asociados a lapolitización de las masas, a la proliferación de conflictos sectoriales y, por tanto, a la “penetraciónsubversiva”. Para cumplimentar lo anterior, fue necesario -tal como lo hicieron- desatar desde el mismoaparato del Estado un plan operacional y sistemático de represión -Terrorismo de Estado-. “Lahistoria reciente argentina, al igual que la de otros países del llamado Cono Sur, está surcada por laviolencia, la masacre, la muerte y la desaparición de miles de personas (y también de diversosproyectos de cambio y transformación social) en el marco del accionar de un aparato de Estadoterrorista” (Levin, 2009). Así, el impacto -extendido e insondable- de este proceso autoritario-financiero no sólo alcanzóla vida institucional del país, sino incluso las mismas estructuras económico-sociales y hasta el mundode la vida de los individuos, identificándose la dictadura militar iniciada en 1976 como la más atroz einhumana de toda la historia nacional. “El saldo de esta historia es una sociedad totalmentefragmentada y desarticulada, una estructura socioeconómica paralizada y destruida, y la trágica cifrade 30.000 personas desaparecidas” (Levin, 2009). Sobre las coacciones y restricciones devenidas en el mundo académico argentino durante los años del autoritarismo militar Partiendo de la consideración de que todo núcleo de enseñanza superior tiene dos principiosrectores -complementarios e indisociables-: la libertad académica y la autonomía institucional,2 esfactible considerar que tras el avasallante advenimiento del último régimen de facto en el país, elcontrol académico y el accionar represivo fueron reemplazando -gradual y abruptamente- aquellosprincipios y abriendo paso a una de las etapas más sombrías y nefastas para los núcleos deinvestigación y educación superior. Cabe decir además, que la misma noción de democracia así como la de autonomía universitariase retroalimentan y determinan una a la otra. En este sentido, y considerando que toda institucióneducativa constituye en sí misma un ámbito que concretiza, a nivel singular, el modelo político- 2 Se entiende por libertad académica, la libertad de los miembros de la comunidad universitaria(investigadores, profesores y alumnos) de desenvolver sus actividades en el ámbito de las normas éticas yacadémicas establecidas por la misma comunidad, sin presión externa alguna. A su vez, la autonomíainstitucional se define como el grado necesario de independencia ante toda intervención externa, que los nuevecleos universitarios requieren en cuanto al respeto a su organización y administración, asignación de recursos,obtención de presupuestos suplementarios, contratación de personal, organización curricular, y por supuesto lalibertad de educación e investigación, es decir, libertad académica. El principio de la libertad académicaconcierne a cada uno de los miembros de la comunidad universitaria, mientras que la autonomía refiere a launiversidad como institución. Características desarrolladas en profundidad por Luiz Antônio Cunha (2006). e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 21
  • 24. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control…educativo de tipo universal vigente en la cultura nacional, es posible pensar que la misma anulacióndel régimen democrático argentino en 1976, conllevó a una profunda transformación del ámbitoacadémico nacional. Con anterioridad al advenimiento de la dictadura militar de 1976, los núcleos universitariosargentinos. habían experimentado un profuso proceso de reconocimiento institucional y social,conformándose como trascendentes instituciones en línea con el halo de modernidad y desarrollosocial vigente. “Desde mediados del siglo XX, estas universidades habían experimentado un rápidoproceso de modernización -introducción de nuevos campos de estudio y carreras, incremento en laaccesibilidad, expansión de la cantidad de docentes con dedicación exclusiva, etcétera- de acuerdocon el sostenido impulso democratizante originado en los tumultuosos (y todavía inconclusos)procesos de ciudadanización de las clases populares. [...] En esos momentos las universidadesgozaban de altos niveles de autonomía institucional y buenas asignaciones presupuestarias por partede los gobiernos nacionales” (Borón, 2008: 44). Fue precisamente a comienzos de la segunda mitad del siglo XX, que los núcleos nacionales deeducación superior además de recuperar las riendas sobre la autonomía y autarquía financiero-institucional, gozaban de una fuerte presencia y centralidad en la vida social dado el grado de aperturay difusión del conocimiento, lo que conllevó al fortalecimiento de su vínculo dialéctico y orgánicocon la sociedad misma. Al respecto, cabe destacar que el movimiento estudiantil se había constituido en un actorprotagónico de la coyuntura, no tanto por el notorio incremento de la matrícula estudiantil como porla militancia universitaria que crecía día a día. Los movimientos estudiantiles universitarios secaracterizaron por acompañar el movimiento social epocal, que quería cambiar el "modelo" ytransformar la vida político-social del país. Tal como advierte Marcos Novaro: “Una sucesión dehuelgas y movilizaciones en que confluyeron sectores sindicales, estudiantiles y organizacionesperonistas y de izquierda, con centro en los polos industriales más pujantes del país (el más resonantefue el levantamiento de la ciudad de Córdoba, en Mayo de 1969) [...] fue apenas el preludio de unaescalada de protestas, levantamientos de poblaciones y ciudades enteras y atentados guerrilleros queacorralaron a los militares y los obligaron finalmente a convocar a elecciones libres” (Novaro, 2009) No obstante, el prolongado atardecer de aquellas experiencias que habían confluido en laconstrucción de una “cultura de la militancia universitaria” -que más tarde convergería en la creaciónde la Juventud Universitaria Peronista (JUP)- y en la consolidación de los núcleos académico-universitarios como instituciones de desarrollo social, había comenzado ya tras el advenimiento de ladenominada “Revolución Argentina” en 1966.3 Pero asimismo, otro punto de inflexión significativopara la educación superior nacional fue la llegada de Oscar Ivanissevich al Ministerio de Cultura yEducación de la Nación durante la presidencia de Isabel Perón, pues la política educativa por élpromulgada constituyó un verdadero prolegómeno de la política de la dictadura militar de 1976 parala educación superior argentina.4 3 El régimen militar de 1966, autodenominado "Revolución Argentina", profundizó los conflictosdentro de la sociedad mediante una salvaje represión, una vez más, contra la "amenaza comunista". Sereprimió no sólo en fábricas, clubes, villas de emergencia y barrios populares sino también en universidades.Onganía, fue el primer presidente de facto que se fijó en la universidad como un enemigo político. Eladvenimiento de la “Noche de los Bastones Largos” (violenta irrupción militar en la Facultad de CienciasExactas de la Universidad de Buenos Aires, acaecida el 29 de Junio de 1966) marca el inicio de lasintervenciones en los núcleos académico-universitarios argentinos y el fin de su autonomía institucional. 4Con Oscar Ivanissevich en el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación y Alberto Ottalaganocomo rector-interventor de la UBA, se inaugura un período de liquidación de las conquistas alcanzadas por lasuniversidades públicas, un clima de represión que, como un continum se vivió hasta fines de los setenta en las22 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 25. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control… Este fue el comienzo del fin, pues cuando la dictadura cívico-militar toma por asalto el poderdel Estado en 1976, el disciplinamiento y control en los núcleos universitarios argentinos seencontraba ya en pleno proceso de consolidación. Por entonces, el ámbito académico-universitariofue obstruyéndose -parcial pero profundamente- sobre un esquema de férreo control institucional yfuerte disciplinamiento académico, culminando por entonces el clima de primavera democrática yacadémica que había caracterizado el proceso de expansión y fortalecimiento experimentado por losnúcleos universitarios a fines de los años sesenta y comienzos de los setenta. Entre 1976 y 1983, los grupos militar y económicamente dominantes promovieron einstauraron un proyecto socio-político y económico sin precedente alguno en la historia nacional.“La dictadura que se inició el 24 de marzo de 1976 fue explícita en su voluntad de no simplementesustituir a un gobierno, sino al entero orden social, económico e institucional hasta entoncesconocido, por otro nuevo. [...] La crisis inédita que lo enmarcó dio paso a un régimen mesiánico quepretendió producir cambios irreversibles en la economía, el sistema institucional, la educación, lacultura y la estructura social, partidaria y gremial”. (Novaro, 2009) El proyecto dictatorial promovido desde 1976, comprendía profusos aspectos: una intensareconfiguración de la vida organizacional de la sociedad (puesta en marcha de un plan operacional derepresión, suspensión de actividades políticas, sindicales y gremiales, disolución de partidos políticos,intervención y ocupación de las principales dependencias estatales, censura mediática, etc.), unamodificación radical de las relaciones económicas (tendientes a desarticular el modelo económicoanterior, pues la ecuación era desindustrializar-desproletarizar el país e instaurar una políticaeconómica neoliberal de corte netamente financiero-militar) y una profunda transformación de lacultura vigente, para lo cual se requería articular una nueva política educativa, esto es: un programadel gobierno militar-estadual para introducir una radical modificación en el ámbito de la educación yla cultura nacional (Algañaraz, 2009). Tal política-educativa consistió en la redefinición axiomática y posterior ejecución sistemáticade una serie de acciones -y en algunos casos omisiones- necesarias para efectuar aquellatransformación del ámbito educativo, en lo concerniente al formato curricular (organización formalde los contenidos académicos) de los núcleos universitarios, al rol asignado a la enseñanza y lainvestigación, a la relación tripartita y consecuente interacción establecida entre conocimiento, culturay sociedad, así como una profunda redefinición -devenida en cesantías y reposicionamientos- de losagentes vinculados al ámbito educacional. Con la ejecución de aquella política, los grupos represivo-dominantes procuraban -explícita eimplícitamente-, en líneas generales, redefinir y transformar el accionar de los núcleos universitariosargentinos, vistos ya no como espacios democráticos dedicados a la investigación, la educación y elpensamiento crítico, sino como espacios de difusión de ideas subversivas, ateas y antinacionales,ámbitos propicios para el reclutamiento de -lo que Novaro denomina- “agitadores animados porideas peligrosas”. “Un castigo ejemplar a todos esos “agitadores animados por ideas peligrosas”,conjunto de límites borrosos en que se incluía a militantes juveniles, delegados sindicales eintelectuales radicalizados, de los que se había alimentado la guerrilla, y que tantas simpatías habíansabido concitar poco tiempo antes, aparecía ahora como algo necesario, que permitiría purgar lasculpas más difusas de una sociedad que deseaba olvidarse de todo aquello” (Novaro, 2009). Ahora bien, alcanzado este punto del análisis cabe preguntarse específicamente ¿Cuáles fueronlos dispositivos y/o mecanismos concretos, desplegados por el régimen militar devenido enArgentina en 1976, para reorientar y reformar el ámbito académico-universitario, y ensamblarlo asídentro de su programa autoritario-represivo?distintas universidades y facultades del país. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 23
  • 26. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control… Considerando que la política educativo-universitaria propugnada por el “PRN” procurócontrolar, depurar, “normalizar” tanto las actividades de investigación y enseñanza como a losagentes universitarios mismos -esto es: tanto los cuerpos como las mentes, tanto las personas comoel conocimiento-, es factible pensar que para la ejecución de dicha política, fue menester que losgrupos militar-dominantes erogaran e impusieran -mediante coerción física e ideológica-, tal como lohicieron, una serie de normativas universitarias. En principio, las leyes 21.276 y 21.809 abrieron una etapa de control, disciplinamiento ydepuración en la universidad. La sanción de la primera de estas leyes, prohibía toda actividad deproselitismo, adoctrinamiento, propaganda por parte de alumnos, docentes y personal no docente enel espacio universitario; su complemento fue la ley 21.260 que autorizaba la cesantía de todo aquelpersonal de la administración pública que presuntamente se hallara vinculado a actividadessubversivas. Pero por su parte, la ley 21.809, promovía la descentralización-regionalización de laeducación, pues el Estado Nacional buscó des-responsabilizarse de su rol educador, profundizandoel proceso de transferencia del servicio educativo a las provincias y acentuando el mecanismo deprivatización-fragmentación del sistema educativo. Asimismo, hacia el final del interregno militar, la ejecución de la ley 22.207 procuró acentuar laetapa de normalización y orden en el ámbito académico-universitario. Esta ley proclamada en 1980,conocida como la `Nueva Ley Orgánica de las Universidades Nacionales´ (similar a la ley 17.245promulgada durante la dictadura de Onganía en 1966-1970), concebía los núcleos universitarioscomo aparatos del Estado, reproductores de supuestos valores tradicionales y centros de formaciónprofesional, manifestando además que es ajeno al ámbito educativo superior toda actitud depropaganda, agitación política o adhesión a concepciones subversivas. (Vessuri, 1992) La aplicación de aquellas leyes, tuvo como consecuencia directa el retroceso de los núcleosuniversitarios nacionales hacia el “pasado prereformista”, pues el gobierno nacional arremetía en suintromisión en el ámbito académico, aboliendo la autonomía institucional y neutralizando el gobiernotripartito, conquistados con la reforma de 1918. Sin embargo, el tenaz sojuzgamiento del espacio académico-universitario nacional se debió engran medida al despliegue por parte de los grupos militar-dominantes de una serie de mecanismosconcretos de disciplinamiento (social, ideológico, práctico y corporal) y dispositivos de férreo controlacadémico y vigilancia institucional. Se trata de operaciones concretas, amparadas y promovidas porpolíticas estatales y ejecutadas por el régimen militar y sus grupos allegados (autoridades académicas,directores de institutos de investigación, interventores universitarios, nuevos agentes -docentes,investigadores y personal administrativo- así como agentes re-posicionados en los núcleosuniversitarios) que -complementando la erogación de las leyes señaladas con anterioridad-procuraban “des-institucionalizar” el espacio académico -tal y como estaba configurado hasta elmomento-5 y consecuentemente “reestructurarlo” articulando en él la nueva política educativa de ladictadura para la universidad. En este sentido, y para ejecutar primariamente la pretendida des-institucionalización y elcorrelativo desmantelamamiento del campo académico argentino -y depurarlo así de todos los“males” que lo aquejaban-, los grupos militar-dominantes pusieron en marcha una serie operacionesde represión, disciplinamiento y control en el ámbito universitario. Por un lado se promovió la 5 Una de las apuestas del régimen de facto de 1976, fue realizar una ruptura radical de las redeseducativo-universitarias constituidas por largos años en el ámbito académico argentino y fortalecidas tras elgobierno peronista de 1973, desmantelando agudamente los núcleos universitarios (material y simbólicamente)tanto de su actividad de investigación como de docencia, tanto institucional como individualmente.24 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 27. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control…“depuración académica”6 de los núcleos de enseñanza superior mediante mecanismos tales como:expulsiones y detenciones, torturas y desapariciones de agentes universitarios, implementación depolíticas de cupos de ingreso, selección de docentes en función de criterios y prácticas arbitrarias(ningún valor tenía la trayectoria académico-curricular por ejemplo, más si lo tenía el vínculo familiare ideológico con los grupos militar-interventores y allegados), despliegue incluso de prácticas decensura, control y depuración bibliográfica. Por otro lado se establecieron cruentas modificacionesinstitucionales, tales como: cambios drásticos en planes y programas de estudio, cierre de carreras,desaliento o desfinanciación de departamentos, programas y experiencias de investigación y deextensión universitaria, prescripción de resoluciones que permitían a las nuevas autoridadesacadémicas nacionales -así como a la gestión interventora de cada núcleo superior- reorganizar,supervisar y controlar toda experiencia de docencia e investigación. No obstante, mientras el proceso de “des-institucionalización” procesista -y sus mecanismos-parece ser más manifiesto, el proceso mismo de “reestructuración” del ámbito académico-universitario mediante la articulación de un programa militar para la educación superior y lainvestigación no parece vislumbrase con tanta claridad. Aún treinta años después de aquellosacontecimientos, indagar sobre los mecanismos (reposicionamiento de agentes,7 reasignación y/otransferencia de recursos -financieros principalmente- de ciertos núcleos académicos a otros, etc.)que coadyuvaron en la articulación de este programa político-militar para la educación superior,resulta una tarea para nada sencilla. Sin embargo, es factible advertir la existencia de un plan claro dela dictadura para reducir las dimensiones del sistema educativo, redistribuir la matrícula estudiantilhacia el interior (profundizando el proceso de transferencia del servicio educativo a las provincias) yfinalmente canalizar la investigación científica hacia ámbitos ajenos a los núcleos universitarios degestión estatal, es decir, hacia universidades privadas, fundaciones dependientes de organismos definanciamiento externo, y algunos núcleos académicos nacionales catalogados por Brunner (1986)como “centros académicos independientes” (CAI). Con el proceso mismo de “desinstitucionalización-reestructuración” del espacio académicoargentino se pretendía en suma modificar la relación sociedad-conocimiento (provocando unaimportante grieta entre el conocimiento teórico y el conocimiento aplicado, lo que se traduce en ladesvinculación de la producción de conocimiento científico respecto al proyecto económicoindustrial-popular-nacional antecedente), reformar-moldear a los formadores o educadores mismos,redefinir el rol del estudiantado (considerados ya no como agentes partícipes y activos en laproducción crítica del conocimiento, sino como mera materia pasiva en la apropiación de loscontenidos de enseñanza), y orillar incluso a los más brillantes investigadores a trabajar desde unmétodo inútil, “el método-censura”, tal como señala Facundo Ortega (1993). El feroz desmantelamiento experimentado por los núcleos académicos nacionales fue tal queabarcó no sólo a personas (investigadores, docentes, alumnos y personal administrativo) sino que 6 El accionar represivo-militar imponía por sí mismo un sistema selectivo de ingreso en los núcleosuniversitarios, en muchos casos las fichas de los candidatos eran férreamente controladas, requiriendo entreotras cosas un “certificado de buena conducta”. También se impuso en los claustros universitarios examen y“cupos” de ingreso. A partir de 1977 se instituyó en el ámbito universitario el pago de aranceles. Con uncuerpo docente “depurado” y un estudiantado sometido a varios mecanismos de selección se esperabaconformar un sistema universitario más pequeño, más eficaz, más controlable. Sobre esto, ver Pérez Lindo(1985). 7 Dada la acentuada expulsión de agentes universitarios, los grupos militar-dominantes promovieron enel ámbito académico -y también en el científico- un proceso de reposicionamiento, agentes que comienzan aocupar (y hasta en algunos casos acumular) cargos directivos o asesores y muchos otros que ingresan en estosaños a los núcleos académico-universitarios sin trayectoria previa alguna. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 25
  • 28. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control…alcanzó incluso investigaciones, teorías, orientaciones ideológicas, y disciplinas completas. Pero sibien la devastación, producto del ensañamiento dictatorial, golpeó profundamente la actividadcientífica y académica nacional en general, fueron las Ciencias Sociales el área más vulnerada,experimentando un giro teórico-metodológico importante. Desde la óptica militar era prioritariorecortarlas -limitarlas- en tanto podían constituirse en un peligroso instrumento de transformaciónsocial y política, eran percibidas como proclives a la penetración-proliferación ideológica subversiva yvistas como instancias que indefectiblemente conducirían al estallido social. Tal como indica Vessuri (1992) la dictadura se ensañó contra un “enemigo” que estaba malherido: las Ciencias Sociales en general, y la Sociología, Antropología y Psicología en particular;disciplinas éstas, que no sólo perdieron apoyo económico al no ser priorizadas con la distribución desubsidios universitarios, sino que tal contracción presupuestaria se tradujo en el acentuadodesmantelamiento institucional de los núcleos universitarios para las Ciencias Sociales, en cuanto amétodo científico y práctica disciplinar. Hubo núcleos universitarios en los que directamente secerraron carreras del área de Ciencias Sociales y otros en los que lograron sobrevivir aunque concambios drásticos en los planes de estudio, contenidos programáticos limitados, docentescesanteados y hasta sustituidos por profesionales nuevos (reposicionados en sus cargos), incluso lapolítica de cupos de ingreso y la expulsión de estudiantes de aquellas disciplinas actuaron comotamizador y purgador en el ámbito de las Ciencias Sociales. En función de lo antedicho, cabe preguntarse si acaso una de las apuestas del régimen de factono fue recortar las Ciencias Sociales hasta reducirlas prácticamente a la docencia. Según indicaFacundo Ortega, “la desarticulación de la investigación, el sobredimensionamiento de una críticaunilateral fundida en las estrategias de un poder autoritario y, posteriormente, la re-aparición deoposiciones -algunas por resabios ideológicos, otras por la rigidez pretendidamente científica-consolidaron aun más el docente-reduccionismo y la “blandura” de algunas ciencias” (Ortega, 1993:65). Sobre los corolarios de la misión “depuradora” y “normalizadora” de 1976 en la UNSJ Aunque el proceso de “des-institucionalización y reestructuración”-así como sus mecanismos-fue una constante en el campo académico nacional mientras éste fuera sojuzgado por el accionar dela última dictadura militar, no es posible ni apropiado realizar una lectura u análisis monolítico delviraje padecido por la educación y la universidad en aquel contexto epocal, en tanto fueron variadoslos modos en cómo se llevó a cabo y viabilizó hacia el interior de cada núcleo académico-institucional. Por ello, en esta parte del trabajo, se vuelve imprescindible recurrir al estudio de uncaso concreto, el caso de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ)8 y aproximarse así a unaterrizaje empírico sobre lo planteado conceptualmente en líneas generales. La UNSJ, desde el mismo momento de su génesis, fue articulándose en torno a las inquietudesy demandas científicas y culturales de la sociedad sanjuanina, abriendo desde entonces una etapa denumerosos debates y enfrentamientos entre los distintos actores y sectores ligados a ella. Al igual queotras varias universidades nacionales, nació en el contexto socialmente convulsionado de fines de1960 y comienzos de 1970, siendo creada en el marco de un ambicioso plan de expansión ydiversificación (descentralización-despolitización) del sistema universitario, el plan Taquini.9 8Esta sección del trabajo está vinculada a dos investigaciones desarrolladas con antelación por el autor:Algañaraz Soria (2008 y 2009). 9 En materia de educación superior, el gobierno de Onganía -dado su rotundo fracaso frente a la activaparticipación estudiantil en el Cordobazo de 1969- comenzó a aplicar el proyecto elaborado por AlbertoTaquini, hasta entonces decano de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA. Dicho programaprocuraba reestructurar el sistema mediante la creación de universidades pequeñas y regionalizadas,dispersando así la población de las que estaban en proceso de masificación, especialmente La Plata y la UBA.26 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 29. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control… En principio, la UNSJ no estaba prevista en el listado inicial de creación de nuevasuniversidades, sin embargo, los más diversos sectores de la comunidad provincial se movilizaron yaunaron esfuerzos para que San Juan tuviera una universidad cofinanciada desde la nación. Lallamada "Comisión Pro Universidad" -originada en las gestiones de aquel grupo- cobró fuerza yrelevancia cuando se sumaron a su accionar quienes eran partícipes de la Universidad ProvincialDomingo Faustino Sarmiento10 (debido a que por entonces el gobierno de la provincia encontrabaserios inconvenientes para sostener presupuestariamente esta institución), así como agrupacionesestudiantiles de nivel medio que aspiraban a no tener que cambiar drásticamente su lugar deresidencia y continuar sus estudios superiores en la provincia. Bajo el Gobierno dictatorial del Teniente General Alejandro Agustín Lanusse -quien, enmateria de políticas para la educación superior, continuó instrumentalizando el proyecto dedescentralización regional universitaria- y dados los innumerables esfuerzos realizados por aquellasorganizaciones de la sociedad civil sanjuanina -organizados en una comisión-, se consigue no sólo larealización de un estudio de factibilidad en la provincia de San Juan, sino la posterior creación de laUNSJ el 10 de Mayo de 1973, mediante la ley 20.367. “Desde ese momento hasta la actualidad, laUniversidad Nacional de San Juan ha sufrido diferentes reorganizaciones, algunas parten de supropia dinámica y otras vinculadas a los procesos socio históricos en los que ha vivido, tales comolos procesos de interrupción democrática”. (García, 2008: 184) El proceso de creación de la UNSJ se vivió con intensidad en medio de un contexto socio-político marcado por el repliegue del poder dictatorial y la restauración democrática.11 “Creada en1973, la UNSJ comenzó a funcionar como tal usando las reglamentaciones vigentes en la Facultad deIngeniería y Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, que hasta ese año pertenecían a la UniversidadNacional de Cuyo. Sus máximas autoridades fueron por ese entonces el Delegado Organizador,convertido después en Rector Normalizador, cargos que ocupó entre 1973 y diciembre de 1974, elingeniero Julio Rodolfo Millán”. (Yornet, 2005: 17) Con Julio R. Millán, redesignado como rector normalizador de la UNSJ durante suintervención el 23 de junio de 1973 -en cumplimiento de la Ley 20.654 de normalización de laactividad universitaria, efectuada durante la gestión de Taiana12 como Ministro de Educación y porEl proyecto se articulaba en torno a la compatibilización de dos propósitos centrales: la expansión del sistemauniversitario y por ende el incremento de la matrícula estudiantil, y la diversificación de la oferta de carreras yel fomento a la investigación científica (estimulando particularmente el desarrollo de las ciencias exactas y latecnología). Este plan de modificación del mapa universitario argentino posibilitó la expansión de la enseñanzauniversitaria en el interior del país, siendo creadas nuevas universidades nacionales como las de Rio Cuarto,San Luis, Comahue, San Juan, entre otras. Ver más en Buchbinder (2005). 10 Producto de la misma ley que en 1958 posibilitó la creación de universidades de gestión privada, seviabilizó también la creación de universidades provinciales en el país. Fue así que, en 1964, el gobierno deLeopoldo Bravo crea la Universidad Provincial de San Juan, que llevó el nombre de Domingo FaustinoSarmiento. Tal creación se efectúo mediante la ley 3.092 del 12 de agosto, iniciándose precisamente lasactividades académicas el 11 de septiembre, en homenaje al destacado educador sanjuanino. Su primer rectorfue el ingeniero Juan Carlos Cámpora, desaparecido años más tarde por el accionar terrorista de la dictaduramilitar de 1976. 11 El peronismo había ganado las elecciones nacionales y provinciales bajo las filas del “FrenteJusticialista de Liberación” (FREJULI), resultando electos Héctor Cámpora como Presidente de la Nación y elProfesor Eloy Próspero Camus como Gobernador de San Juan, quienes asumieron sus respectivos cargos el25 de Mayo de 1973. 12 Perón, como parte de su política para el sistema universitario, mantuvo a Jorge Taiana -distinguidomédico y reconocido dirigente peronista, vinculado a los sectores más progresistas del aparato partidario y declaras simpatías hacia la juventud peronista-, en el Ministerio de Educación. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 27
  • 30. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control…decreto presidencial de Cámpora-, se iniciaba en el ámbito académico provincial un proceso de“reconstrucción universitaria”, en línea con el proceso de “reconstrucción nacional” impulsado porel tercer gobierno peronista. Los primeros años de la década de 1970 en la provincia de San Juan, se caracterizaron por elfortalecimiento de una militancia estudiantil -secundaria y universitaria- mucho más masiva que la deaños anteriores, e incluso mucho más politizada, siempre enmarcada en un contexto de fuertes luchasy debates contra el poder autoritario y coercitivo dominante. La “resistencia a la dictadura” y la“resistencia a la represión” eran por aquellos años, la consigna social que regía el creciente activismoestudiantil sanjuanino. “En lo que respecta a la UNSJ, el movimiento estudiantil universitario estaba compuesto enmayor medida por jóvenes provenientes del comunismo (PC), por jóvenes procedentes de laresistencia peronista (JUP) sobre todo desde 1973, y en menor medida por jóvenes del radicalismorevolucionario e incluso por jóvenes cristianos revolucionarios. Esta creciente movilización /participación de los distintos actores universitarios que componían la naciente UNSJ, se vio plasmadaen el progresivo aumento de la militancia juvenil en los Centros de Estudiantes de cada facultad”.(Algañaraz, 2008: 127) Millán, durante su gestión como rector normalizador de la UNSJ, contó con el consenso yapoyo de la JUP -agrupación juvenil de extensión nacional inserta en las filas peronistas-, que revirtióla tendencia minoritaria del peronismo en los claustros universitarios sanjuaninos y se convirtió en lafuerza mayoritaria -y por tanto más influyente- del movimiento estudiantil. Con el advenimiento yconsolidación de esta agrupación en la UNSJ, se promovió no sólo una base horizontal y deliberativade democracia estudiantil, sino que se propagó además un profuso espacio de organización /discusión política y participación/movilización estudiantil, sembrando de este modo sus objetivos decambio político y transformación social en el seno del espacio universitario provincial. El ingeniero Carlos Graffigna, -decano de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ entre marzo de1973 y fines de 1974- relata (en una entrevista para la Revista de la Universidad) su experiencia frente ala creciente participación de la juventud universitaria en la vida política: “Nunca se trabajó mejor enla Facultad de Ingeniería que en los años 1972 y 1973, con todo el hervidero político que habíadespués de un largo período de gobiernos militares y otra vez la vuelta a la democracia. Fluían portodos lados las ganas de hacer; los mejores alumnos de la facultad eran todos dirigentes políticos dediferentes pensamientos, realmente había una formación política en serio” (Galleguillo, 2007: 2) No obstante, los avatares políticos acaecidos en el país con posterioridad a la muerte de Perón,se hicieron notar muy pronto en la estructura universitaria provincial. La Presidenta María EstelaMartínez de Perón y el Ministro de Educación Oscar Ivanissevich -ligado a los sectores derechistasdel peronismo- resolvieron intervenir la UNSJ, y demás casas de altos estudios, con objeto dedepurarla de los elementos anárquicos y subversivos efervescentes en ella. Tal intervención se llevo acabo el 27 de diciembre de 1974, debiendo renunciar el hasta entonces rector ingeniero Julio RodolfoMillán. “Millán dejó el cargo en manos de un abogado estrictamente ligado al partido gobernante, eldoctor Antonio Rodolfo Lloveras, quien asumió con carácter de interventor” (Rodríguez, 2009).. Dado el giro conservador y autoritario del gobierno conducido por Isabel Perón en materia depolítica universitaria, acontecieron ciertos cambios sustanciales en la casa de estudios superiores deSan Juan, siendo su corolario más directo el vaciamiento gradual de la institución y ladesmovilización parcial de los estamentos que la componen. Se produjo una notable discontinuidaden la trayectoria político institucional de la UNSJ y particularmente en el itinerario de profesores,investigadores y estudiantes, lo cual anticipaba el desarrollo de las políticas represivo-autoritarias delPRN.28 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 31. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control… La etapa de incorporación masiva de estudiantes al ámbito universitario y la extraordinariaampliación del movimiento estudiantil provincial, se vio fuertemente cohibida y replegada tras elavance de la vocación represiva anidada en la autodenominada misión Ivanissevich. El pase a laclandestinidad de numerosos militantes estudiantiles -que otrora sostuvieron y acompañaron elproyecto de reconstrucción universitaria de 1973-, la desmovilización y acefalia de los cuerpos dedirigentes estudiantiles de la JUP -dada la creciente expulsión y/o detención de alumnos militantes-,la ablución y clausura de los Centros de Estudiantes de algunas facultades, el exilio -por fuertesintimidaciones- y las crecientes exoneraciones -violentas en algunos casos- de profesores y personaladministrativo universitario, ponían de manifiesto que la política autoritaria-represiva que regía poraquellos años en la provincia, había encontrado en la UNSJ uno de sus escenarios más fértiles. Al respecto, Graffigna relata: “Fui decano de la Facultad de Ingeniería desde marzo de 1973hasta fines de 1974, cuando debí abandonar el cargo por no acordar con algunas medidas que ya porentonces anticipaban una etapa caracterizada por la intolerancia y la violencia [...] Fue entoncescuando desde la Nación mandaron un formulario que teníamos que llenar de cada docente; nospedían documentos de identidad, orientación política, ideas personales, etc., para hacer un análisis yluego echarlos. Cuando vi el contexto de ese formulario, que incluso nos llegó oficialmente desde elrectorado, llamé a los decanos de Filosofía y de Artes y les expliqué que no podíamos llenarlo porqueera mandarlos al “muere”. Ellos me entendieron y opinaron igual que yo, así que elaboramos unarenuncia conjunta y arrastramos también al director del Instituto del Profesorado y al Rector. [...] Medesvinculé directamente de la universidad porque no soportaba ver cómo se caía todo lo queveníamos construyendo con los alumnos, además sabía que cada vez que le daba cuerda a alguiensobre el tema, terminaba secuestrado o muerto, entonces era preferible que huyeran y salvaran susvidas; pensé que cuando esto se serenara, recién llegaría el momento de rescatar lo que quedara enpie” (Galleguillo, 2007: 2), No obstante, la anticipada instrumentalización de la política represiva en el ámbitouniversitario local, se vio tenazmente acentuada y amplificada a todo el sistema educativo sanjuaninodesde marzo de 1976, a razón de que los sectores militares dominantes tomaran el poder yemprendieran el reordenamiento de una sociedad que -según diagnosticaban- estaba desbordada y sinrumbo; claro está que tal reordenamiento precisó de un proceso de reestructuración educativa. Dentro del sistema educativo sanjuanino, el ámbito académico-universitario fue uno de los másgravemente afectados con la instauración del programa educativo del régimen militar. La UNSJconstituía por entonces un blanco claramente identificado del accionar represivo desplegado a nivellocal, viéndose afectada su dinámica interna propia y duramente truncados los principios y el ideariocon los que esta casa de altos estudios nacía en 1973. “La universidad en general fue muy afectada.Su intervención, el 24 de marzo de 1976, no es un hecho más, sino un símbolo porque laUniversidad constituía un centro de generación de ideas y a partir de allí un motor que movilizaba lasociedad” (Kuchen, 2006: 2) La UNSJ tenía poco más de dos años cuando el advenimiento del régimen de facto de 1976promovió la derogación de todos los reglamentos y estatutos universitarios vigentes en ella hasta esemomento, los cuales connotaban su autonomía respecto del Estado Nacional y organizaciones de lasociedad civil en materia ideológica, política y religiosa, asegurando además la más amplia libertad deinvestigación y enseñanza y un no desentendimiento de los problemas sociales, políticos eideológicos, sino más bien un estudio científico de ellos. Tales bases institucionales, fundamentoacadémic.o de la vida universitaria sanjuanina, constituían prácticamente un manifiestorevolucionario (subversivo) para los grupos militar-dominantes que ostentaban el poder porentonces, por lo que mediante la sanción de nuevas leyes -particularmente la ley 21.276- se dictaminóla potestad del ejecutivo en la designación de rectores y decanos, abriéndose conjuntamente una e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 29
  • 32. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control…etapa de “normalización universitaria” en la UNSJ, esto es: establecimiento de un orden disciplinariointerno, clarificación administrativa y regularización de la docencia y del alumnado. El mismo el 24 de marzo de 1976 se produce la renuncia del doctor Antonio RodolfoLloveras, rector interventor designado por el gobierno nacional desde fines de 1974. “Un DelegadoMilitar ocuparía entonces el despacho del Rector: el Capitán Odontólogo Jorge Ricardo FernándezMonjes, de cuya gestión queda el tremendo recuerdo de las persecuciones y la separación de suscargos de docentes, personal de apoyo e investigadores incluidos en las “Listas Negras” (Yornet,2005: 17). Durante la gestión de Jorge Fernández Monjes, a cargo del rectorado de la UNSJ desde marzoa Septiembre de 1976, se dictaminaron nuevas legislaciones intra-institucionales que -en consonanciacon la política educativa del régimen de facto- promovieron cruentas modificaciones tanto en laorganización académica universitaria como en la misma estructura institucional. Mediante una nueva ordenanza, erogada el 14 de julio de 1976 por el flamante rector, sedepuso la normativa Nº 33/75 -vigente desde octubre de 1975- referida a la organización académico-institucional de la UNSJ y que había dado origen a la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO) ypromovido además la separación de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFyN)de la Facultad de Ingeniería (FI). Fernández Monjes frustró el proyecto de conformación-consolidación de la FCEFyN mediante un explícito bloqueo en el proceso de traspaso de losDepartamentos de Matemática y Físico Química desde la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes(FFHA) al por entonces Departamento de Ciencias Naturales, obstruyéndose de este modo, todointento de delimitación homogénea de las unidades académicas de la UNSJ. “El capitán JorgeFernández Monjes, suspendió el traspaso de ambos departamentos […] alegando razones de ordenpresupuestario, falta de cumplimiento de la aprobación de la nueva estructura del Poder EjecutivoNacional en cuanto a creación de nuevas unidades académicas y carreras, y que era necesarioadecuarse a exigencias de orden práctico existentes en la actualidad” (Rodríguez, 2009). Más que significativa fue la profunda consonancia entre la retórica -y las maniobras- del capitánodontólogo Fernández Monjes con el discurso y el accionar sostenido por las Fuerzas Armadas, cuyocometido era extirpar el “cáncer” de la sociedad. En diversas ocasiones el delegado militar a cargo delrectorado afirmó que era necesario emprender una “intransigente depuración ideológicainstitucional” para que la universidad pudiera cumplir una destacada labor en sus funcionesespecíficas, y mejorar así la “deprimente” situación del área de la cultura y educación de la provincia,liberándola de las “garras apátridas y traicioneras de la subversión”. Desde la óptica del nuevo rectory grupos allegados, se consideraba que los diferentes agentes universitarios (docentes, estudiantes ypersonal administrativo) estaban demasiado enviciados de subversión, por lo cual ya no bastaba sólocon imponer una reforma académica en los claustros, siendo necesario acudir a la represión -máscruenta- de los agentes mismos. “Se afirmó -respecto del nuevo rector- que debía proceder ‘a realizarlas extracciones de las piezas con caries’, connotando esta expresión la función de censura y deeliminación de todo mal presente en la institución universitaria” (García, 2008: 202) Como se indicó precedentemente, uno de los propósitos estratégicos del régimen militar fue elreorganizar la vida político-institucional del país, articulando el sistema universitario en pos de eseobjetivo; para concretarlo -en lo que refiere a la UNSJ- fue de vital importancia la sustitución dequien hasta entonces fuera el rector-interventor Jorge Fernández Monjes por un reconocido geólogolocal: el Dr. Emiliano Pedro Aparicio, el 17 de septiembre de 1976. Con objeto de presidir laceremonia de traspaso, estuvo presente el Subsecretario del Ministerio de Educación de la Nación,30 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 33. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control…contraalmirante Enrique Rodolfo Carranza, quien en una primera etapa dirigió el llamado plan“Operación Claridad”.13 La presencia de Carranza durante la transferencia de la responsabilidad en la conducción de laUNSJ, ponía de manifiesto la vigorosidad que, a partir de entonces, tomaría la política autoritaria-procesista en las claustros sanjuaninos y que dio lugar a una buena cantidad de inhabilitaciones ycesantías, y probablemente también a encarcelamientos y desapariciones. Se reflejaba así, un nuevointento de los grupos dominantes por hacer encajar la reorganización del sistema universitario con el“PRN”. En una entrevista para Diario de Cuyo, el propio Enrique Carranza así lo manifestaba: “setrata de ese trabajo armónico, pleno de riqueza en los aportes que son capaces cada uno de susmiembros a lograr que el proceso educativo, y dentro de él el proceso universitario se integreplenamente con el proceso de reorganización que se ha emprendido el 24 de marzo. Aspiramos adevolverle a las universidades, la plena vigencia de sus niveles académicos, que hacen que laUniversidad sea la plena orientadora fundamental de nuestra juventud” (Algañaraz, 2008: 138) Con la llegada del Dr. Emiliano Pedro Aparicio, subordinado técnicamente a las decisiones delMinisterio de Educación de la Nación -desde 1978 bajo exclusiva responsabilidad del destacadoabogado y profesor de la UCA, Juan Rafael Llerena Amadeo-, se estabilizó por un largo tiempo lapertinaz sucesión de rectores en la UNSJ, conservando el destacado geólogo el cargo de rector pormás de dos años. La política de “reordenamiento universitario” impulsada por Llerena Amadeo tuvo su anclajeen la UNSJ durante la gestión de Aparicio, expresada concretamente en la supresión de la carrera deIngeniería Civil de la FI14 de la UNSJ, dimisión realizada alegando exiguas e insensatas razones, unbajo nivel académico por ejemplo, que en el fondo encubría la creación de esta misma carrera en laprovincia de Mendoza. “En San Juan se sancionó la resolución Nª 1.232 por la cual se creaba lacarrera de Ingeniería Civil en Mendoza y se eliminaba la de San Juan, con la explicación de que nopodía haber dos iguales en la región” (Rodríguez y Soprano, 2009: 10) La resolución firmada por el ministro, desató una serie de conflictos internos entre los gruposde poder de la órbita nacional y local, resultando de ello la renuncia indeclinable del entonces rector yla creciente manifestación de disconformidad del sector universitario y de amplios sectores de lasociedad sanjuanina. “Cuando en febrero de 1980 el ministro viajó a esta ciudad, el comercio localmantuvo cerradas sus puertas durante media hora en señal de protesta por su presencia” (Rodríguezy Soprano, 2009: 10). 13 El llamado plan “Operación Claridad”, eufemismo para denominar un conjunto de acciones deespionaje e investigación de funcionarios y personalidades vinculadas con la cultura y la educación, fueimplementado por Pedro Bruera -primer Ministro de Educación de la Junta Militar- y consistió en el diseño yejecución de un sistema de control ideológico en el ámbito educativo. La “Operación Claridad” incluyó lacreación, en 1976, del Área de Recursos Humanos y de la Asesoría de Comunicación Social como seccionesdel Ministerio de Educación de la Nación, se trató de organismos encubiertos de control, censura y represióndel personal y del material utilizado en todo el ámbito educativo. Fue dirigido en una primera etapa por elcontraalmirante Enrique Carranza y desde 1978 por el coronel Agustín C. Valladares (bajo la responsabilidadde Roberto Viola). Ver más en Chanfreau y otros (2001).. 14 Es de destacar, que la Facultad de Ingeniería (o mejor dicho, la tradicional Facultad de Ingeniería,Ciencias Exactas, Físicas y Naturales dependiente originariamente de la Universidad Nacional de Cuyo) habíaalcanzado un importante prestigio a nivel local y un gran reconocimiento nacional e internacional a sutrayectoria, sobre todo durante el primer gobierno peronista, cuando numerosos científicos de primer nivelprovenientes de grandes universidades nacionales -en especial de las universidades de La Plata y Buenos Aires-se asentaron en San Juan y cimentaron una época de gran producción científica en la región, plasmada en lacreación de los distinguidos institutos de investigación que hoy llevan el nombre de sus destacadosinvestigadores precursores. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 31
  • 34. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control… No obstante, tras la indefectible renuncia de Aparicio en 1979 remontó nuevamente lainestabilidad en el rectorado de la UNSJ, el cuál pasó a estar en manos de un rector sustitutodesignado por el Poder Ejecutivo Nacional: el doctor Roberto López Aragón, cargo que fuereemplazado finalmente en 1980 por el arquitecto Eduardo Mario Caputo Videla. Es destacable que más allá de la acentuada inestabilidad en el rectorado -y en las sucesivasgestiones de los rectores- durante el Proceso, no hubo cambios rotundos en cuanto a laimplementación de la política autoritaria-represiva diseñada por la dictadura militar para launiversidad. Es imposible cualquier intento de pensar las distintas modalidades de concreción que lapolítica educativa-procesista tuvo en el ámbito universitario sanjuanino fuera de los cánonesmilitarizados promovidos por el mismo régimen, y que impactaron contundentemente en la UNSJ yen sus unidades académicas dependientes. La vida universitaria sanjuanina se vio fuertemente alterada, durante estos duros y dificultososaños devenidos con el PRN. Fue modificado en forma severa el reglamento académico de la UNSJ,se redujo el período de toma de exámenes y se volvieron más exigentes las condiciones para obtenerla regularidad, determinándose además cupos de ingreso según carreras y exámenes de admisión.Asimismo, se revisaron y rediseñaron los planes de estudio existentes y fueron suprimidas algunasmaterias consideradas peligrosas en el nivel de carreras de grado. También se prohibieron subsidios ainvestigadores, hubo gran pérdida de acervo cultural debido a la incautación de libros, se cerraroncarreras -sospechadas de formar futuros “subversivos”-, concretizándose incluso una coordinación yorganización sistemática de persecución ideológica y represión que incluía todo el arco universitario. El ingeniero Carlos Graffigna denota algunos de los corolarios que aquella política educativa-procesista dejó en la estructura universitaria: “La Universidad perdió todo en manos de los militares.Se frustraron muchos proyectos con el golpe militar. Con el gobernador Eloy Camus [...] se estabaniniciando las obras del Complejo Universitario Islas Malvinas (CUIM). La idea era que las facultadesde Ingeniería y Filosofía pasaran a ser colegios secundarios y concentrar la universidad en el CUIM,pero derrocado el gobernador se anuló el proyecto. En ese momento, nadie en San Juan se levantópara defender a la universidad. Yo creo que esta va a ser una de las pocas universidades que notendrá a futuro una ciudad universitaria como corresponde, todos sus predios han quedadoencerrados por la urbanización realizada sin planificación alguna. Y todos sabían cuál era la razón porla cual se suspendía la obra: el gobierno militar quería a todos los alumnos dispersos, para que nohicieran alboroto, “por razones de seguridad” se decía. Todo se frustró con el golpe; fui a pedirexplicaciones sobre el tema y me recibieron con el arma sobre el escritorio... no me quiero ni acordar.Otro proyecto fue el de la Empresa de Fabricaciones Universitarias que se creó en 1975 y la cerró elgobierno militar nueve meses después, a pesar que hacía un muy buen trabajo. En ese tiempo laempresa le devolvió al gobierno y a la UNSJ el 100% del capital que habían invertido en su creacióny tenía contratados trabajos por cuatro años y medio. El régimen militar tenía bien claro que launiversidad de ese momento era formadora de críticos en serio y todo lo relacionado con ésta debíaser desarticulado. La universidad lo perdió todo en manos de los militares” (Galleguillo, 2007: 2) Ahora bien, lo hasta aquí dicho no es sino un modo categórico de adentrarse en los corolariosmás profundos que el accionar represivo y el control académico-institucional desplegado por ladictadura militar -y grupos académicos allegados- imprimió a la UNSJ, pues durante el proceso demilitarización educativa sostenido por el PRN no sólo fueron removidos en su total plenitud laorganización académica e institucional de la universidad, sino que gran parte de la misma comunidaduniversitaria pasó a integrar las denominadas “listas negras”. Por aquel entonces, un importante número de agentes que formaban parte del personaldocente, administrativo y de apoyo universitario padeció cesantía de sus tareas, pasando a conformarparte de una nueva categoría social: la de “muertos civiles y laborales”. La exoneración de gran partedel personal de UNSJ, al igual que numerosos trabajadores de la administración pública provincial y32 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 35. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control…municipal, se efectúo en conformidad con los decretos dictatoriales: acuerdo Nº 00033-Bis-G del 29de marzo de 1976 y el Nº 0010-Bis-G del 12 de abril de 1976, que promulgaban la separación de suscargos de todo personal de la administración pública que presuntamente se encontrase vinculado aactividades “subversivas” o “disociadoras”, aduciendo razones de “seguridad”. (Agüero, 2008) También hubo docentes que por mantener su puesto de trabajo, fueron víctimas de unafortísima “persecución ideológica”, traducida en fuertes amenazas, presiones interminables, siendoobligados a tener que reorganizar el contenido de sus asignaturas, a suprimir determinadoscontenidos bibliográficos, incluso en muchos casos a omitir sus expresiones, su voluntad. Peroadicionalmente a la censura, la pérdida de la libertad académica y el cercenamiento de las ideas, elestamento docente de la UNSJ sufrió además irreparables pérdidas, pues muchos sufrieron elostracismo y otros desaparecieron sin dejar rastros. Entre los docentes desaparecidos de la UNSJ, es destacable el caso de los sociólogos RafaelOlivera y su esposa Nora Jurado Rodríguez, ambos militantes de la Juventud Peronista y docentesdel Departamento de Sociología de la FACSO. Rafael Olivera se desempeñaba además como directorde dicho departamento. Ambos se marcharon fuera de la provincia dada la fortísima persecución quesufrían y fueron secuestrados finalmente en julio de 1976 en la localidad de San Rafael, Mendoza.También sobresale el caso del ex-rector de la Universidad Provincial Domingo Faustino Sarmiento:el ingeniero Juan Carlos Cámpora, militante peronista que sufrió fuerte acoso policial y allanamientode una de sus viviendas -en la que presuntamente se escondían subversivos-, desapareció en la ciudadde San Juan en febrero de 1977. En lo que respecta al personal de apoyo universitario, se destaca el caso de los imprenteros dela UNSJ desaparecidos: José Rolando Scadding y Florentino Arias Berón, secuestrados en la ciudadde San Juan el 23 de octubre de 1976. En una entrevista para Diario de Cuyo, la esposa de Ariasrevela las vicisitudes de la desaparición de su esposo y del otro imprentero: “Arias era un empleadode la imprenta de la Universidad Nacional de San Juan que con 42 años, 9 hijos y otro en camino,desapareció en la mañana del 23 de octubre de 1976 de la puerta de una imprenta que tenía en plenocentro de la ciudad. […] Arias que era delegado en el gremio de los gráficos y militante peronista,había ido a trabajar esa mañana en el auto de su amigo de toda la vida y socio, José RolandoScadding. […] Mientras Scadding estacionaba el auto, Arias se bajó a abrir el negocio, cuandollegaron dos Ford Falcon de color verde y bajaron 3 o 4 personas armadas, que rápidamente sellevaron a Arias. Scadding intentó seguirlos algunas cuadras, pero perdió de vista los autos. [...] Amediodía fue hasta la casa de Arias, a avisar lo que había pasado [...] pero antes llegaron 4 personasarmadas que dijeron que iban a buscar a Arias. […] Cuando llegó Scadding ya lo estaban esperando.Lo detuvieron y se lo llevaron por el fondo de la casa. Tampoco se volvió a saber más de él” (Leiva,2008). Sin embargo, no caben dudas de que el sector estudiantil fue el más duramente golpeadodurante los años de autoritarismo militar. Considerados “semilleros de subversión” desde la égidamilitar-dominante, se promovió la enajenación de todo intento de expresión juvenil universitaria y seemprendió la tarea de anestesiar y desbaratar cada uno de los Centros de Estudiantes que componíanla UNSJ. Durante el periodo 1976-1983, “se desactivaron las organizaciones estudiantiles, susprincipales dirigentes fueron apresados o bien desaparecieron siendo víctimas del terrorismo deEstado. Muchos de los militantes partidarios estudiantiles pasaron a la clandestinidad, se convocaronal silencio y fueron abandonando en este clima tan hostil, las aulas y la vida universitaria”.(García,2008: 202) Durante aquellos años, gran parte del estudiantado universitario sanjuanino fue suspendido porrealizar actividades contrarias a las leyes dictadas durante el proceso militar (debates, manifestacionescallejeras, pintadas, lectura de materiales literarios “prohibidos”, etc.) La sanción que infligía elsistema universitario en época militar para los estudiantes considerados “subversivos” era la e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 33
  • 36. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control…suspensión y/o la expulsión. Lo perverso es que la expulsión de la institución de enseñanza superiorera un complemento de la posterior detención-tortura-desaparición de muchos estudiantes. En estesentido, si bien la mayor parte de los estudiantes de la UNSJ fueron suspendidos, otros tantosexpulsados y algunos detenidos -puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN)-, hubotambién muchos estudiantes “desaparecidos”. Por referir a los casos más emblemáticos de alumnos de la UNSJ desaparecidos, se puedemencionar el caso de los primeros estudiantes desaparecidos: Portillo José Andrés -estudiante deIngeniería- y Olivares Narváez José Luis -estudiante de Geología-, ambos militantes peronistas.Portillo desapareció en julio de 1976 en la ciudad de Córdoba y Olivares fue secuestrado en San Juanen Agosto del mismo año. Otro caso significativo fue la desaparición del estudiante de IngenieríaQuímica y por entonces presidente del Centro de Estudiantes de esa facultad: Víctor Hugo García,militante de la Juventud Peronista y oriundo de la localidad de Jáchal, San Juan. García fue detenidoen Agosto de 1975, trasladado al penal de Chimbas y liberado un año después. Dos meses más tardede su planificada liberación, fue secuestrado de su domicilio en Jáchal, el 1º de octubre de 1976.Asimismo llama la atención el caso del estudiante de Ingeniería Juan Antonio Gutiérrez y de laestudiante de Sociología María Luisa Alvarado Cruz -de nacionalidad peruana-, militantes también dela Juventud Peronista en la UNSJ. La desaparición conjunta de ambos acontece en Mendoza el 29 deSeptiembre de 1976. Se tienen noticias de que Alvarado estuvo hasta mediados de Diciembre de1976 secuestrada en “La Marquesita”, 15 principal centro clandestino de detención en San Juan. En función de lo antedicho, no caben dudas que la consecuencia más aberrante que larepresión dictatorial dejo en la UNSJ se expresa en términos de vidas humanas perdidas, pues elgenocidio perpetrado alcanzó toda una generación de agentes universitarios. Gran parte de lossecuestrados-desaparecidos de San Juan, habían sido agentes activos en los claustros universitarios dela provincia. Se puede señalar que hubo no menos de 18 personas secuestradas-desaparecidas enépoca de la dictadura pertenecientes a la UNSJ: 13 estudiantes, 3 docentes y 2 agentes del personal deapoyo universitario. La mayor parte de los secuestros y desapariciones se produjo entre Agosto de1976 y marzo de 1978. La edad promedio de los secuestrados era de 25 años. La mayoría de ellosfueron estudiantes de Ingeniería y de Sociología.16 (Algañaraz, 2008). Finalmente, y a modo representativo, resulta significativo referirse a la experiencia padecidapor una de las unidades académicas de la UNSJ más duramente abatida durante el periplo deejecución de la política educativa del régimen procesista para la universidad: la FACSO. El proceso de afianzamiento de la identidad propia y el profundo reconocimiento social que laFACSO había alcanzado en un período relativamente corto, debido a la alta calidad de susinvestigaciones -plasmado en la creación del Instituto de Investigaciones Socioeconómicas (IISE) en1974- se vio gravemente afectado durante los años de dictadura. El ejercicio de toda práctica que 15 En líneas generales, pueden señalarse tres grandes escenarios provinciales en los que fuerontorturados y -en algunos casos- asesinados o desaparecidos muchos de los detenidos y secuestrados durante elPRN: el Penal de Chimbas, la Marquesita y el viejo edificio de la Legislatura. Cabe destacar que la penitenciaríalocal -sita en el departamento Chimbas- funcionó como centro “legal” de detenciones bajo la égida del PEN,mientras que los otros dos funcionaron como Centros Clandestinos de Detención (CCD). El edificio de laLegislatura Provincial -ubicado por aquellos años en el Estadio Parque de Mayo- se puso en marcha desdeiniciado el golpe militar, pero como CCD tuvo muy corta duración. La “Marquesita” (camping de suboficialesdel Ejército -RIM 22-, ubicado en la localidad de Marquesado) fue en cambio uno de los principales CCDlocales, se trató de una organización estructurada militarmente para efectivizar el plan sistemático de represiónimplementado por los grupos militar-dominantes en San Juan. Más detalles en: Algañaraz (2009). 16 Más detalles sobre las personas secuestradas-desaparecidas durante el PRN pertenecientes a losestamentos de la UNSJ, ver: <http://www.facso.unsj.edu.ar/paginas/novedades/libro.pdf >34 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 37. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control…permitiera el desarrollo de una actividad crítica, es decir asambleas, discusiones académicas, debatessociales, etc. -que por entonces caracterizaban notablemente a la FACSO-, fueron desapareciendoprocesual pero agudamente de esta casa de estudios. El silencio impuesto por el miedo y la represiónponían de manifiesto que la libertad de pensamiento, expresión y reunión había sido truncada. “Elrégimen de censura y el temor impuesto por la dictadura produjeron en poco tiempo ladesmovilización total de docentes, estudiantes y personal de apoyo universitario”. (García, 2008: 202) Hubo también muchos docentes de la FACSO que, por cuestionamientos políticos eideológicos, fueron cesanteados de sus cargos. “En el caso de la Facultad de Ciencias Sociales, casiinmediatamente de producido el golpe, se dio a conocer por los medios de prensa una lista dedocentes que fueron exonerados de sus cargos, pudiendo retornar a los claustros en los tiemposdemocráticos. (García, 2008: 202) Inclusive, el amplio grupo de carreras de grado que se dictaban en la FACSO se vieronseriamente amenazadas de supresión, medida de extrema gravedad que finalmente se concretó en lacarrera de Sociología, suspendiéndose la inscripción en la misma por el período de dos años. Durantelos años 1979 y 1980 Sociología no tuvo ingreso a primer año, se trató de una forma de cierre parcialde la carrera, una medida tomada como forma de desactivar coercitivamente todo pensamiento osistema de ideas que cuestionaran política e ideológicamente el accionar del régimen militar. Asimismo, durante este largo período, la biblioteca de la FACSO atravesó por una experienciadevastadora, pues durante los meses posteriores al golpe militar se procedió (mediante un índex) aseleccionar primero y retirar luego de los anaqueles de la biblioteca, aquellas obras consideradas“subversivas” y desde entonces “prohibidas”. “Militares y fuerzas de seguridad procedieron alsecuestro de todo el material bibliográfico considerado de carácter subversivo. En este operativofueron secuestrados numerosos volúmenes provocando un menoscabo al patrimonio cultural denuestra casa de estudios” (García, 2008: 202) En fin, las consecuencias de aquella nefasta época fueron terribles para muchos sanjuaninos, yen especial para muchos universitarios: dolor, silencio, encierros, entierros, destierros, fueron eldestino de la gran mayoría. Las secuelas del accionar represivo han marcado a fuego a la sociedadsanjuanina en general -y concretamente a la UNSJ-, tal que sus heridas aún están vivas y presentes enla realidad social y lo seguirán estando en tanto no pueda realizarse una acción social reparadora, quees la acción de transmitir el conocimiento de la verdad y el reconocimiento social de los hechossucedidos. Sólo así logrará elaborarse el duelo histórico-social de la tragedia acaecida. Reflexiones finales Con el autodenominado “PRN”, los grupos militar-dominantes procuraron sobrellevar unprofundo reordenamiento de la sociedad y el Estado argentino. Esta intensa modificación del sistemapolítico-institucional, incluyó hacia su interior el establecimiento e imposición en los núcleosuniversitarios nacionales de una política académica-cientista acorde al modelo económico-políticoque se pretendía instaurar, lo que se tradujo en una de las etapas más nefastas para el espacioacadémico-universitario argentino. Con la implantación de esta política de purga institucional, controlacadémico y accionar represivo, el gobierno militar procuró crear un ámbito aséptico para eldesarrollo de la docencia y la investigación, eliminando consecuentemente el gobierno tripartito y laautonomía universitaria. La supresión de autonomía y la extensión del control académico en los diferentes núcleosnacionales de educación superior, traducidas en las crecientes restricciones a la libertad académica yde investigación, la emigración masiva y, en algunos casos, el exilio de muchos científicos argentinos,así como las cruentas persecuciones ideológicas y el marcado accionar represivo-militar sobre losnúcleos universitarios, ponían de manifiesto el viraje padecido por la política educativa nacional, ydentro de ella la política universitaria. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 35
  • 38. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control… Sin dudas, el campo académico nacional fue uno de los blancos preferidos de la represióndesatada por el último régimen militar, que dejó en nuestro país significativas consecuencias,traducidas en el desmantelamiento de los núcleos universitarios tanto en su actividad de investigacióncomo de docencia y la degradación de la vida institucional misma -por la pérdida de invalorablescuadros técnicos, científicos y políticos-. Además, detener la dinámica y creciente marcha técnica ycientista del momento así como sus planes de proyección a futuro, se tradujo pronto en unimportante freno para el ulterior desarrollo socio-económico del país. No obstante, las consecuenciaspueden advertirse además en términos de vidas humanas perdidas, pues la depredación académicadejó un saldo de miles de asesinados, secuestrados, desaparecidos, detenidos y exiliados. Sin embargo, el autoritarismo, el terror y la violencia procuraron anular (aniquilar) -material ysimbólicamente- no sólo a los agentes universitarios considerados descarriados y peligrosos(subversivos), sino disciplinar además la capacidad de pensamiento crítico, la voluntad de alcanzarconocimiento, así como. la libertad de investigación y enseñanza en los núcleos nacionales deeducación superior. En suma, este complejo proceso de “desinstitucionalización-restructuración” del campoacadémico universitario (y también del campo científico) no pretendió más que remover las bases yfundamentos de la política técnica, cientista y educativa con notable prelación durante largo tiempoen Argentina, siendo el corolario de tal avasallamiento un profundo debilitamiento institucional delcampo académico y científico nacional. Con el desenvolvimiento del presente trabajo y teniendo en cuenta el estado de la cuestión, seprocuró recorrer reflexivamente, y desde una perspectiva integradora, tal que reúna la Historia y laSociología, el devenir del campo académico nacional bajo el periodo de subyugación dictatorial yaproximarse -aunque exploratoriamente- a lo acontecido en la UNSJ. Echar luz sobre aquellosrincones del pasado con menos presencia en las reconstrucciones realizadas desde la memoria y lahistoria es una de las tantas formas posibles de ampliar las fronteras de conocimiento, incluir nuevosactores y posibilitar la transmisión generacional. Pues como bien indica Marcos Novaro (2009) “Lahistoria reciente nos puede ayudar, y mucho, a entender las tendencias, los problemas y lasposibilidades que definen nuestro presente”. Finalmente, cabe destacar que, como perspectiva futura se procura continuar incursionandosobre el complejo proceso de “desinstitucionalización-restructuración” instaurado en los núcleosacadémicos nacionales durante el interregno dictatorial 1976-1983, tratando de encontrar respuestas ainterrogantes prometedores -sobrevenidos del análisis precedente-, tales como: ¿Cuáles fueron lasimplicancias y corolarios en materia de desarrollo económico-social y técnico-científico que esteproceso de “desinstitucionalización-restructuración” procesista trajo aparejado para el país?; ¿Conqué finalidad la dictadura militar de 1976 sistematiza y exacerba este proceso de desmantelamiento deuniversidades estatales?; ¿Cómo se explicita la situación de auge y consolidación experimentada porlas universidades privadas, durante el marcado proceso de desarticulación de los núcleos académicosnacionales en los años setentas?; ¿Los llamados “CAI”, eran del todo independientes del campocientífico y del sistema universitario?36 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 39. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control… Bibliografía Agüero, Jorge (2008).: “Proyecto de Reparaciones para Empleados Públicos Cesanteados en 1976”. [Enlínea] En Diario Libre. Periodismo libre. Año V. Puesto en línea el 24 de abril de 2008. URL:http://www.diariolibre.info/secciones/noticias/nota.php?id=997 Algañaraz Soria, Victor Hugo (2008). Reconstrucción del Proceso Histórico-Social de la Dictadura Militar de1976: Testimonios de distintos Actores Sociales de la UNSJ que sufrieron represión, IISE, FACSO, Secretaria de Cienciay Técnica de la UNSJ, San Juan. Algañaraz Soria, Victor Hugo (2009). Memoria Social y Dictadura Militar: Construcción social de la memoria delrégimen militar de 1976 en la provincia de San Juan, mediante el testimonio de víctimas de represión, Tesis de GradoSociología no publicada, UNSJ, San Juan. Borón, Atilio (2008): Consolidando la Explotación. La Academia y el Banco Mundial contra el pensamiento crítico,1ª ed. Espartaco Córdoba, Córdoba. Brunner, José Joaquín. (1986). Las ciencias sociales en Chile: institución, política y mercado en el caso de lasociología, Documento FLACSO: Nº 325/Brunner. FLACSO, Chile. Buchbinder, Pablo (2005): Historia de las Universidades Argentinas, Sudamericana, Buenos Aires. Chanfreau, Ana y otros (2001). Memoria y Dictadura, un espacio para la reflexión desde los Derechos Humanos,Dirección General de Derechos Humanos del Gobierno de Bs. As., APDH, Buenos Aires. Cunha, Luiz A. (2006): “Autonomía Universitaria, Teoría y Práctica”, en Hebe Vessuri, compiladora,Universidad e Investigación Científica: convergencias y tensiones, CLACSO, Buenos Aires. Galleguillo, Julieta (2007). “La dictadura, la universidad y los jóvenes, 31 años después”, en Revista LaUniversidad, Año IV-Nº 26, UNSJ, San Juan. García, Alicia y otros (2008). “Introducción a las Ciencias Sociales. La Universidad, sus orígenes”, enDeguer, compilador, Comprendiendo… Textos Universitarios, Documento para el Curso de Ingreso 2008, FACSO,UNSJ, San Juan. Kuchen, Benjamín (2006). “Rescatar la verdad para crecer con dignidad. La universidad a treinta añosdel golpe”, en Revista La Universidad, Año III-Nº 19, UNSJ, San Juan. Leiva, Claudio (2008): “El imprentero que se fue sin decir adiós”. [En línea] En Diario de Cuyo on line.Puesto en línea el día 30 de Junio de 2008. URL:http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=289803 Levin, Florencia (2009). “Violencia, trauma y el fenómeno de la memoria”, clase 1 a, área CienciasSociales, en La Historia Reciente como desafío a la investigación y al pensamiento en Ciencias Sociales, CAICYT-CONICET (http://ecursos.caicyt.gov.ar), Buenos Aires. Novaro, Marcos (2009). “Los usos de la historia en la construcción del presente: dictadura y democraciavistas a la luz de sus `historias recientes´”, clase 2 a y b, área Ciencias Sociales, en La Historia Reciente como desafíoa la investigación y al pensamiento en Ciencias Sociales, CAICYT-CONICET (http://ecursos.caicyt.gov.ar), BuenosAires. Novaro, Marcos (2009). “Pasado reciente y escritura de la Historia”, clase 2 a, área Ciencias Sociales, enLa Historia Reciente como desafío a la investigación y al pensamiento en Ciencias Sociales, CAICYT-CONICET(http://ecursos.caicyt.gov.ar), Buenos Aires. Ortega, Facundo (1993). “Acerca de la blandura de algunas ciencias”, en Revista del Centro de EstudiosAvanzados, Nº 1, Córdoba. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 37
  • 40. Víctor Hugo Algañaraz Soria Accionar represivo y control… Pérez Lindo, Augusto (1985). Universidad, política y sociedad, EUDEBA, Buenos Aires. Rodríguez, Laura Graciela y Soprano, Germán (2009). "La política universitaria de la dictadura militaren la Argentina: proyectos de reestructuración del sistema de educación superior (1976-1983)", [En línea] EnNuevo Mundo Mundos Nuevos, Cuestiones del tiempo presente. Puesto en línea el 09 Mayo 2009. URL:http://nuevomundo.revues.org/index56023.html Rodríguez, Nora Inés (2009): “Resumen de la publicación: Historia de la FCEFyN”, [En línea] EnPágina Institucional de la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales, UNSJ. Puesto en línea el 29 de Abril de2009. URL: http://170.210.162.55/index.php/historia-fcefyn.html Vessuri, Hebe (1992): “Las Ciencias Sociales en la Argentina: diagnóstico y perspectivas”, en Oteiza,compilador, La política de investigación científica y tecnológica en Argentina. Historias y perspectivas, CEAL, Buenos Aires. Yornet, Cecilia (2005). “Por octava vez en su historia, la UNSJ elige autoridades para un nuevoperiodo”, en Revista La Universidad, Año II-Nº 13, UNSJ, San Juan. Víctor Hugo Algañaraz Soria, “Accionar represivo y control en el mundo académico argentino durante el interregno dictatorial 1976-1983: el caso de la Universidad Nacional de San Juan”, en e-l@tina. Revista electrónica de estudios latinoamericano [en línea], Vol. 8, nº 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010, pp. 19-38, <http://www.ieal.fsoc.uba.ar/hemeroteca.elatina/elatina30.pdff> Artículo recibido: 19 de enero de 2010 - Aprobado: 20 de febrero de 2010 Revisado: 20 de marzo de 2010.38 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 41. f.mAujob/!Revista electrónica de estudios latinoamericanos - ISSN 1666-9606ArtículosJOSÉ LUIS ROMERO Y LA HISTORIA DEL SIGLO XX* CARLOS BARROS** Queremos ante todo felicitar a los organizadores de las Jornadas, y a la familia del historiadorhomenajeado, por el éxito conseguido, prueba del poder de convocatoria de José Luis Romero, de lavigencia de su obra en este nuevo siglo. El objetivo final de nuestra intervención es, pues, argumentarel interés y la importancia internacional de la vida y obra del historiador argentino para hacer frente alos retos del presente: caída de las grandes escuelas del siglo XX (Annales, Past and Present) y nuevasrealidades históricas e historiográficas del siglo XXI, marcado por globalizaciones de distinto signo.Todo ello sin retornar al viejo positivismo ni renunciar al “oficio”, como piden los posmodernosgenuinos. Lo que exige pensar por nosotros mismos, aceptando como dijo Peter Burke en el ICongreso Internacional Historia a Debate (1993) que la renovación ahora va por la periferia1: elmejor ejemplo es José Luis Romero y sus “pensamientos anticipatorios”.2 Primeramente ubicaremos a José Luis Romero en la historiografía del siglo XX, haciendohincapié en una excepcionalidad que explica que su obra histórica -y política- haya resistido mejorque otras aportaciones coetáneas de tipo individual, de ámbito nacional o internacional, al paso deltiempo. Formado en el periodo de entreguerras, hegemonizado historiográficamente por elpositivismo, buscó siempre nutrientes intelectuales menos estrechos, más diversos, en detrimento deuna cómoda y segura carrera académica3. Declara Romero, un año antes de morir (1977, con 68 *Versión escrita, revisada, anotada y ampliada por el autor de la conferencia dictada el 1 de abril de2009 en el Auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional de Argentina, durante las JornadasInternacionales “José Luis Romero”, organizadas por la Universidad Nacional de San Martín en Buenos Aires. ** Universidad de Santiago de Compostlea. Coordinador de la red Historia a Debate. 1 Intervención profética de Peter Burke en la mesa D sobre el “Tournant critique’ de Annales”: “Thecomtemporary historical world is polycentric, in the sense that innovations now arise in many different places,notably in the so-called ‘peripheries’, in Europe and outside”, Historia a Debate. I. Pasado y futuro, Santiago, 1995,p. 52. Carlos Astarita, “Estudio preliminar” a José Luis Romero, Crisis y orden en el mundo feudoburgués [1980], 2Buenos Aires, 2003, p. XXVI. 3El valor intelectual e historiográfico de la obra de José Luis Romero es también consecuencia de suescaso interés por una “convencional carrera académica” (loc. cit., p. XXX), y de su compromiso ciudadano, e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 39
  • 42. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXaños), en ese magnífico testamento, historiográfico y vital4, que son las conversaciones con FélixLuna: “Como usted se imaginará, yo nunca me he sentido muy cómodo entre mis colegas, porque,por mi formación, nunca he tenido la vocación de ser un documentalista. Y como era la únicahistoria admitida, la única manera admitida de hacer historia, yo siempre me he sentido un pocomarginado”5. Aunque está hablando, concretamente, de cuándo y por qué organizó su revista críticaImago Mundi6, en oposición a la academia argentina de los años cincuenta, la verdad es que nunca leabandonó cierto sentimiento de relegación, extensible a los años sesenta y setenta, también patenteen el ámbito internacional, dominado en aquel entonces por Annales y el marxismo historiográfico,corrientes teóricamente próximas a su posición historiográfica. No sobra insistir en que de sucarácter relativamente “aislado” y “periférico” en la historiografía del siglo XX, deriva no poco suactualidad y proyección de futuro. Un historiador fuera de carril El desarrollo de José Luis Romero como historiador discurre paralelo al nacimiento y difusiónde Annales (la revista nace en 1929, cuando él tenía ya 20 años) y la historiografía marxista. Engeneral, no se consideró ni le consideraron seguidor de tan importantes movimientoshistoriográficos, pese a la evidente semejanza de temas y enfoques de investigación e interpretación.Annales y el marxismo historiográfico, conjuntamente y por separado, fueron ciertamente tendenciaspujantes y preponderantes en los años sesenta-ochenta, entre los historiadores avanzados de lasuniversidades europeas y latinoamericanas.7 También gracias a la colaboración entusiasta y paradójicade José Luis Romero, principalmente en Argentina, donde introdujo –y tradujo- autores principalesde Annales y marxistas a través de su cátedra y centro de Historia Social General (1958)8 en laUniversidad de Buenos Aires. Yo mismo, cuando hace más de dos décadas leí por vez primera aRomero, como medievalista e historiador social de las mentalidades, lo consideré -simplemente- unhistoriador influido por la escuela francesa y el marxismo, pese a la originalidad de su obra, nadahabitual entre los seguidores “periféricos” de las “grandes escuelas” europeas del pasado siglo. José Luis Romero fue, por tanto, un historiador “fuera de carril”. Casi todos los que lo hanestudiado coinciden en resaltar su “espíritu libre”, “autonomía intelectual” e “independencia decriterio”9, en general y en su relación con las tendencias historiográficas de su tiempo, de las cualesLuis Alberto Romero aporta datos significativos sobre una “marginalidad institucional” agudizada por susideas liberales y socialistas: “Solo entre 1958 y 1965, apenas ocho años, tuvo una experiencia universitariaplena”, “José Luis Romero: una historia ejemplar”, La Nación, 4 de abril de 2009(http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1113936). 4 “Maravilloso testimonio de su pensamiento maduro”, ibídem. Félix Luna, Conversaciones con José Luis Romero. Sobre una Argentina con Historia, Política y Democracia, 5Buenos Aires, 1976, p. 138. 6Con Imago Mundi Romero pretendió, en 1953, una “toma de posición en el campo historiográfico”defensora de “una concepción integral de la historia que no terminaba en la historia política”, ibídem. 7Carlos Barros, “El paradigma común de los historiadores del siglo XX”, Medievalismo, Madrid, nº 7,1997, pp. 235-262 (www.h-debate.com/cbarros/spanish/paradigma_comun.htm). 8 Desde donde “impulsó la renovación entre los historiadores, conjugando diversas corrientes nuevas,como la francesa de Annales, la del desarrollo económico y la marxista”, Luis Alberto Romero, “José LuisRomero: una historia ejemplar”, loc. cit. 9Sería lamentable confundir la singularidad innovadora, creativa y constructiva de Romero con elindividualismo típico de nuestro medio, con frecuencia academicista y conformista, provocador en ocasionesde un hipercriticismo destructivo.40 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 43. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXgustaba aparecer ciertamente distante10. Pero no por falta de visión colectiva de la historia ycapacidad personal de compromiso. Romero hizo algo más difícil, poco común entre académicos de ayer y de hoy: actuar como un“hombre de partido”, sin abandonar la investigación y otras actividades universitarias, durante los 16años (1945-1961) de militancia más o menos activa -según qué épocas- en el histórico PartidoSocialista argentino.11 Adhesión política movida por ideales de igualdad y progreso social, militanciadesinteresada al ser el PS de una fuerza de oposición con nulas perspectivas de alcanzar cuotas depoder en la Argentina peronista (1945-1955) y aun posteriormente. Después de la caída de Perón,José Luis Romero fue impulsado -desde la base estudiantil12- al rectorado de la Universidad deBuenos Aires (1955-1956)13, que ejerció sin dejar de lado su compromiso socialista, todo lo contrario.Llega a ser uno de los dirigentes importantes del Partido Socialista entre 1956 y 196014, alineadohasta donde pudo con su corriente más juvenil e izquierdista15. Formada por jóvenes estudiantes ydocentes vinculados muchos de ellos a Romero16 por medio de su cátedra de Historia Social Generalen la UBA, tertulias en su casa, etc.17 Difícilmente un hombre así, capaz de compatibilizar lamilitancia socialista (incluyendo sus desagradables luchas internas18) con la investigación y la vidaacadémica, tendría reparos de soberbia, academicismo o personalismo para formar parte de unascorrientes historiográficas19 por su carácter colectivo. En el caso de José Luis Romero, su 10“Era algo ambiguo” ante las corrientes historiográficas del momento, reconoce prudentemente LuisAlberto Romero en “José Luis Romero: una historia ejemplar”, loc. cit. 11 Omar Acha, La trama profunda. Historia y vida en José Luis Romero, Buenos Aires, 2005, pp. 44-61. 12 í Acha, La trama profunda, op. cit., p. 51. 13 A decir de Luis Alberto Romero y otros, el rectorado de José Luis Romero constituyó “la másbrillante etapa de la Universidad de Buenos Aires” (La Nación, 4 de abril de 2009), consiguiendo en sus sietemeses de gestión desplazar del poder al catolicismo integrista y sacar adelante la reforma universitaria, LuisAlberto Romero, Prólogo a José Luis Romero, Latinoamérica, las ciudades y las ideas, Buenos Aires, 2001, pp. XI-XII. 14La prolongada espiral de división y fragmentación interna del Partido Socialista iniciada en 1958, y elcontexto de radicalización política (véanse las notas 15, 73), acabaron por distanciarlo de manera irreversible,en la primera mitad de los años sesenta, del partido, de la política activa y de la institución universitaria (véasela nota 74). Hasta que “en 1962 decidió que no podía seguir ni a quienes se incorporaban al peronismo ni a los 15que optaban por la lucha armada”, Luis Alberto Romero, “José Luis Romero: una historia ejemplar”, loc. cit. 16 También Marc Bloch se vio influido por estudiantes y jóvenes colegas, además de por sus hijos,cuando entra en la resistencia antinazi de Lyon; recomendado por un estudiante de filosofía de 20 años,Maurice Pessis, Bloch comparece ante un dirigente clandestino, a quien le dice humildemente (tiene 57 años ymorirá fusilado un año después): “Sí, yo soy el novato de Maurice”, Carole Fink, Marc Bloch. Uma vida nahistória (ed. original, Cambridge, 1989), Oeiras, 1995, pp. 283-284, 303. 17 Donde se discutían copias de libros y artículos de la nueva historia social en paralelo con uncompromiso político de orientación marxista -que implicaba a una parte de los asistentes- influido por laevolución de la exitosa revolución cubana, Omar Acha, Acha, La trama profunda, loc. cit. 18 Con la cura de humildad que suponía para un historiador conocido y valorado soportar las refriegasde la política partidaria de las izquierdas; algunos utilizaron contra Romero, en los debates internos, su estatusintelectual y académico, con las típicas insidias de que no comprendía las reglas de la política, conduciéndosemediante “abstracciones de realidad… citas de citas o comentarios de glosas”, Omar Acha, Acha, La tramaprofunda, op. cit., pp. 53-54. 19Una hipotética pertenencia, explícita y reconocida, de Romero a las escuelas de Annales o marxista lehabría aportado, a qué dudarlo, una mayor proyección nacional e internacional (véase la nota 36). e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 41
  • 44. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXjustificación como “historiador-fuera de carril”, en tiempos de fuertes compromisos de todo tipo,hay que buscarla por otro lado. Romero fue un historiador singular, crítico y creativo, con una ambición historiográfica20 quelo situaba por encima de la mayoría de los historiadores de su tiempo21 y le condujo a ingentesproyectos de investigación histórica y teórica. Además de interesarse continuamente por la historia deArgentina y América Latina, madura tres grandes objetivos históricos-historiográficos22: una historiageneral de Europa y Occidente (Proceso histórico del mundo occidental23), una monumental historia urbana(La ciudad occidental24), y una teoría de la historia (Teoría general de la vida histórica), que quedaroninconclusos por la brevedad de lo humano individual25 y la variedad de dimensiones que ocuparon sutiempo vital, enriquecieron su vida terrena (la espiritual continúa en la memoria familiar, histórica ehistoriográfica) y coadyuvaron a formarlo como historiador de excepción. El problema de la difusión e irradiación internacional de la obra de historiadores importantes,y las corrientes colectivas que puedan generar, es que dependen más del lugar donde nacen y sedesarrollan humana y académicamente, y por lo tanto del idioma en que se expresan, que de la propiacalidad, novedad y profundidad de sus investigaciones y reflexiones26. José Luis Romero eraargentino, ni francés ni inglés,27 y pretendía ni más ni menos que reescribir la historia de Europa y del 20 La ambición de Romero era, desde luego, realizable dado su talento para conectar trabajo empíricoy reflexión teórica; tenía además determinación, “optimismo radical” (Luis Alberto Romero, “José LuisRomero: una historia ejemplar”, loc. cit.) y capacidad de trabajo; en consecuencia, su ambición venía siendouna virtud profesional, una bendición para la historia, peligrosa por consiguiente para sus posiblescompetidores (véase la nota 27). 21 Romero era equiparable en obra y ambición con el Marc Bloch de la Sociedad Feudal (1939), el FernandBraudel del Mediterráneo (1949) y el Jacques Le Goff de la Civilización del Occidente Medieval (1965), separándosede ellos en lo teórico: ninguno de los representantes de la gran escuela de Annales –ni tampoco de Past andPresent, todo hay que decirlo- se atrevió siquiera a proyectar algo así como una teoría general de la vidahistórica; tampoco fueron capaces en general de transcender sus especialidades académicas (más fuertes enEuropa que en América Latina), mientras que el historiador argentino, aún considerándose medievalista, hizoademás mucha y buena historia antigua, moderna y contemporánea: otro rasgo “fuera de carril”. 22 Félix Luna, op. cit., pp. 127-128. 23 De los cuatro tomos previstos del Proceso histórico del mundo occidental se redactaron y publicaron los doscorrespondientes a la Edad Media (el segundo, póstumamente): La revolución burguesa en el mundo feudal (1967) yel ya citado Crisis y orden en el mundo feudoburgués (1980), del que se hizo una segunda edición, en 2003, conespléndidos prólogos de Jacques Le Goff y Carlos Astarita. 24Acaba de publicarse, en base a sus clases y algunos textos (1965-1973), por iniciativa de su hijo LuisAlberto Romero, historiador y albacea de nuestro universal historiador (con la ayuda de su nieta, LauraMuriel): La ciudad occidental. Culturas urbanas en Europa y América, Buenos Aires, 2009. 25Cuando se jubila tempranamente de la UBA en 1965, con 56 años, se plantea culminar sus grandesproyectos historiográficos y teóricos (plan iniciado a los 27 años, Luis Alberto Romero, prólogo aLatinoamérica, las ciudades y las ideas, p. III) contando con disponer de 20 años de “vida intelectual útil” (LuisAlberto Romero, prefacio a La ciudad occidental, p. 11), que la naturaleza redujo a 12 años al moririmprevistamente como ya dijimos en 1977, con 68 años, durante un viaje al Japón para asistir al ConsejoDirectivo de la Universidad de las Naciones Unidas. 26 Véase el párrafo a que hace referencia la nota 135. 27 Sergio Bagú dice, justamente, que La revolución burguesa de Romero está al nivel de la obra de Bloch yse pregunta por qué no ha sido traducida al francés o al inglés, respondiendo que “se trata de un problemavulgar de competencia profesional, porque su autor es un latinoamericano que escribe sobre un temaeuropeo”, De historia e historiadores. Homenaje a José Luis Romero, México, 1982, p. 37; la cuestión, con todo, va42 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 45. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXmundo, desde Roma hasta el siglo XX. Es obvio que, desde América Latina, Romero no hubiesepodido dirigir una tendencia historiográfica organizada por el mismo28 de ámbito internacional comohubiese correspondido por su temática y enfoques de orden global, aun teniendo la capacidad y lasideas para ello, surgidas de la productiva29 vía de nutrirse de escuelas divergentes para crear unametodología y teoría propias.30 Tampoco generó un movimiento historiográfico de ámbito nacional,por motivos distintos: la influencia agobiante del positivismo (tanto clásico como revisionista) y eltipo de marxismo que imperaba en la Argentina de su tiempo31. Aunque lo intentó modestamente através de Imago Mundi. Revista de Historia de la cultura (1953-1956), con anhelos de “historia total”32,que respondía a una clara intención de organizar una tendencia intelectual de base historiográfica: “Elsubtítulo de IMAGO MUNDI caracteriza exactamente a esta revista, mediante la cual quiere sumarsea una corriente de pensamiento…” (editorial en el nº 1). A la hora del balance, Romero destaca antetodo, veinte años después, el papel político de grupo de Imago Mundi33 en la renovación de laUniversidad pos-peronista, aportando contactos con la nueva generación estudiantil que llevará alpropio Romero al rectorado de la UBA34 y relanzará después hasta el límite su compromisosocialista, según vimos. En realidad, el historiador Romero no fue más allá de formar sus discípulos y rodearse decolegas más jóvenes, por medio de la docencia docente en el UBA y las reuniones en su casa,tampoco pretendió otra cosa35, y no parecía que quienes lo rodeaban y sostenían le demandasen quemás allá que la mezquina envidia -extendido vicio académico- y los celos profesionales, tiene que ver con elcondicionamiento -decisivo en los siglos XIX y XX- de las relaciones académicas por las relacioneseconómicas y políticas entre lenguas, países y continentes (Waldo Ansaldi, “José Luis Romero, la mala suertede nacer en el Sur”, en e-l@tina, volumen 7, número 27, abril-junio de 2009). 28Tampoco le ofrecieron, según veremos más adelante, jugar un papel mínimamente relevante en laescuela de Annales, cuyos dirigentes y representantes siempre fueron franceses, incluso después de suinternacionalización, a partir de la II Guerra Mundial, que siguió el viejo esquema centro-emisor / periferia-recepción. 29 El ejemplo mayor es Carlos Marx que se inspiró en el idealismo hegeliano, la economía políticaburguesa y el socialismo utópico, para construir su teoría materialista y dialéctica de la historia, la economía yla política. 30 Carlos Astarita, op. cit., p. XXX. 31 El contexto político de esta bipolarización historiográfica cambia en 1983, y José Luis Romero, quehabía muerto cinco años atrás, “devino un padre fundador de la historiografía argentina”, Omar ACHA, op.cit., p. 171; fama póstuma debida sobre todo a los proyectos desarrollados después de su jubilación, entre1965 y 1977, años en los que, precisamente, “su estilo intelectual, riguroso y matizado, no encajaba con lapolarización militante de entonces. Mucho menos, en tiempos de revolución, sus aspiraciones democráticas ysocialistas…”, Luis Alberto Romero, “José Luis Romero: una historia ejemplar”, loc. cit. 32 Véase la nota 6. 33Constituido por críticos del peronismo: “los mejores intelectuales marginados dela universidad, juntocon el grupo más joven y contestatario de la revista ‘Contorno”, Luis Alberto Romero, “José Luis Romero:una historia ejemplar”, loc. cit. 34 Félix Luna, op. cit., pp. 140-141. 35 En la cátedra de Historia Social General, Romero no parecía interesado en generar consenso tan sólodebate (que no era poco), Carlos Astarita, op. cit., p. XXIX; sobre la evolución dispar posterior de los asistentesa su cátedra, véase una lista de participantes en Waldo Ansaldi (“José Luis Romero, la mala suerte de nacer enel Sur”, loc. cit.), quien ratifica nuestra interpretación: “No dejó discípulos, al menos en el sentido estricto de laexpresión. Los avatares políticos del país tampoco contribuyeron a que generara una ‘escuela’… También aquí[en Argentina] tuvo la mala suerte de nacer en el Sur. Pero sigue siendo, como decía Romano, uno de los e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 43
  • 46. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXorganizara una tendencia historiográfica, al menos con la misma intensidad que le pidieron queencabezará el cambio universitario en Buenos Aires, primero, y la tendencia izquierdista en el PartidoSocialista argentino, después. Experiencias políticas breves, en tiempos de grandes cambios, quedemostraron que Romero podía estar a la altura de las circunstancias poniéndose temporalmente alfrente de colectivos en ámbitos más difíciles y duros que los estrictamente historiográficos. Ante la falta de opciones reales para constituir una corriente de historiadores a la medida de suspropuestas y ambiciones, se entiende finalmente que el historiador Romero hiciese de la necesidadvirtud y dedicase su tiempo a cultivar una obra individual36, sin casi citar a sus pares, nacionales einternacionales: solamente las fuentes (“tan documentalista como cualquiera”, declara suspicaz37) y loque salía de su propia cabeza, florida donde las haya. Le llegó incluso a decir a Félix Luna: “yo no soyun devoto”.38 Se refería concretamente a Dilthey, pero vale también para comprender una actitudque se repite en Romero ante otras figuras intelectuales, del pasado y del presente, sobre todo si setrataba de historiadores. Sólo desde una interpretación superficial se puede confundir su oposición ala idolatría de los considerados “grandes autores” con la vulgar arrogancia.39 Vicio mimético que notenía además sentido, en los años cincuenta, hacia historiadores contemporáneos suyos como, porejemplo, Febvre y Braudel, que sólo después alcanzaron la fama de “grandes historiadores”, graciasal movimiento que supieron desencadenar o mantener. Justo es reconocer, por otro lado, que las tendencias historiográficas más activas e influyentesen el siglo XX, marxismo y Annales, aunque organizadas y efectivas, desarrollaron una ciertaestrechez de miras, con sus dosis de dogmatismo y sectarismo.40 Las circunstancias agravantes en eltrato recibido por una figura ilustrada como Romero fueron: el tipo de marxismo mayormentedifundido en la Argentina de su tiempo,41 y su ubicación periférica para una escuela tan jacobino-centralista como la francesa: el único trabajo que publicaron en la revista Annales de José LuisRomero, pese a antiguas relaciones con sus promotores, versó precisamente sobre la influenciafrancesa sobre la historiografía latinoamericana, o al menos así lo entendieron sus editores.42 Lesproblèmes de l’histoire sociale en Amérique Latine (1965).43 Nunca hubiesen aceptado, por lo demás, ungrandes”. 36 La diferencia con los historiadores europeos más significativos de las vanguardias siglo XX es unarepresentatividad colectiva que promovió altamente sus obras individuales; no fue el caso de Romero, salvopara quienes lo podamos considerar hoy en día precursor de nuestras posiciones historiográficas. 37 op. cit., p. 23. 38 ibídem. 39Arrogancia académica más típica que quienes, incapaces de cualquier humildad, se muestransuperiores y altaneros sin aportar compromisos y alternativas (véanse las notas 9, 18). 40 Las escuelas historiográficas no escaparon del hábito -muy del “siglo de los extremos”- de estimarque sólo lo propio vale y que el “deber” de su imposición hace necesario descalificar las propuestas del otro;tanto es así que nos ha costado identificar los paradigmas compartidos que tanto han renovado nuestradisciplina (véase la nota 7). 41 La “aplicación mecánica y esquemática de los criterios más rudimentarios del análisis marxista”,condicionados por la “política del partido”, constituyen un problema general del marxismo historiográficolatinoamericano del siglo XX, Sergio Guerra, Tres estudios de historiografía latinoamericana, Morelia, 2002, pp. 151ss. 42 Véase la manipulación del título en la nota 99. 43 Annales, 1965, vol. 20, nº 2, pp. 209-215.44 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 47. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXtrabajo suyo de mayor ambición; tampoco reseñaron sus obras.44 A Romero le tocaba como latino unpapel subalterno en la escuela francesa, y lo sabía. Aunque no hay mal que por bien no venga. Elhecho de mantenerse Romero organizativamente, en los años cincuenta-sesenta, al margen deAnnales y del marxismo mayoritario en Argentina tuvo, por otro lado, la ventaja de mantenerleasimismo al margen de los errores y las desviaciones economicistas (determinismo vulgar),estructuralistas (negación del sujeto histórico) y sectarias (conmigo o contra mí), que tantocontribuyeron a la decadencia de los Annales braudelianos y del marxismo elemental, y -desde losaños ochenta- a la supervivencia y renovada actualidad de la historiografía de Romero, que hoycelebramos y redescubrimos. El marxismo de Romero Si algo me ha sorprendido de las lecturas historiográficas que acabo de hacer sobre Romero, afin de completar y ampliar mi anterior conocimiento de su obra medievalística, es un extendidointerés por “negar” su marxismo45: Romero “no era marxista…. Sabía que no lo era y acertaba”46.Elegimos este seguro bienintencionado47 rechazo de Sergio Bagú por su contundencia y tipo deargumentación: justifica la distancia de Romero del marxismo por su formación humanista (como sino hubiese existido un humanismo marxista48), porque no siempre coincidía con Marx (sólo laescolástica marxista lo hace) y le interesaba poco la economía (confundiendo marxismo coneconomicismo). Prueba de que, en Argentina, imperaba como ya dijimos un marxismo de catecismo,esquemático, fruto de una codificación estalinista que tuvo una especial difusión, precisamente, enlos países latinoamericanos en los años de Romero por la férrea dependencia económica, política e 44He encontrado solamente una cita de La revolución burguesa incluida por Jacques Le Goff -que siemprelo valoró- en un artículo sobre la encuesta de Centre des Recherches Historiques sobre las ordenes mendicantes,Annales, 1970, vol. 25, nº 4. 45 Impugnación del Romero marxista que acabó afectando a su relación con la juventud estudiantil,incluyendo su propio hijo: “comencé a inquietarme por las críticas que circulaban en el ambiente estudiantil.Particularmente las de quienes ponían en duda ‘el marxismo de Romero’. Mis lealtades estaban en conflicto,pues en mi Facultad, en los tempranos sesenta, nada valioso podía existir fuera del marxismo”, Luis AlbertoRomero, “José Luis Romero: una historia ejemplar”, loc. cit. 46 Sergi Bagú, op.cit. pp. 37-38. 47Estamos seguros de que el “no marxismo” de Bagú tenía el mismo sentido que en Marx cuando leconfesó a Lafargue, a finales de los años setenta del siglo XIX: “Ce quil y a de certain, cest que moi je ne suispas marxiste”; criticando la simplificación de su pensamiento por determinados “marxistas” franceses (carta deEngels a Bernstein, 2 de noviembre de 1882). 48 El autor y político más representativo en América Latina de esta corriente interna del marxismo fueSalvador Allende que dijo en 1971: “Pisamos un camino nuevo; marchamos sin guía por un terrenodesconocido; apenas teniendo como brújula nuestra fidelidad al humanismo de todas las épocas -particularmente al humanismo marxista-" (http://es.wikipedia.org/wiki/Marxismo_humanista); conanterioridad Alexander Dubcek intentó en Checoslovaquia un “socialismo de rostro humano” (1968); enEuropa importantes teóricos marxistas, de tradición política comunista y/o socialista, definieron yreivindicaron el humanismo marxista: Antonio Gramsci (Cuadernos de la cárcel, Buenos Aires, 1958-1962, véasela nota 62); Jean-Paul Sartre, Crítica de la razón dialéctica, Buenos Aires, 1963; Adam Schaff, La filosofía del hombre,Buenos Aires, 1964; así como Ernest Bloch, Roger Garaudy, Herbert Marcuse y otros presentes en el volumencolectivo coordinado por Eric Fromm, Humanismo socialista, Buenos Aires, 1966; para una visión plural delmarxismo resulta útil: Leszek Kolakowski, Las principales corrientes del marxismo, 3 vol., Madrid, 1980; Alvin W.Gouldner, Los dos marxismos, Madrid, 1980; en Argentina era bien conocida, por lo demás, la posición delintelectual italoargentino Rodolfo Mondolfo, El humanismo de Marx, México, 1964; véase también Pablo Ponza,“Existencialismo y marxismo humanista en los intelectuales argentinos de los sesenta” (2006)(http://nuevomundo.revues.org/index2923.html). e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 45
  • 48. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXideológica de la Unión Soviética de sus partidos comunistas nacionales. Afortunadamente tenemos, contradiciendo la “negación” de su amigo Bagú,49 la propia palabrade José Luis Romero, además de su obra. Romero así como adopta una postura de silencio espesoante Annales (como si prefiriese no decir lo pensaba50), explicita de manera apasionada, nítida ysugerente su deuda con el marxismo de Marx. Ante Félix Luna, iniciada ya la dictadura militar,Romero se declara marxista51: “creo sinceramente que en el mundo contemporáneo hay muy pocagente que, en alguna medida, no sea marxista… si se entiende por marxismo -y es su expresión másválida- un conjunto de principios de la dinámica histórica”52. Criticando, como otros autores,marxistas y no marxistas, la subestimación del “papel de las ideas en la historia”53, que Engelsreconoció, en los años noventa del siglo XIX, al decir autocríticamente como él y Marx se vieron“obligados” a subrayar, ante el idealismo dominante, el papel de la economía en la historia54. Lalectura no dogmática y crítica que Romero hacía del Marx original, que como bien sabemos gustabade no considerarse marxiste55, era asimismo consecuencia de su oposición a la degeneraciónautocrática y burocrática de la revolución bolchevique56. La verdad es que la mejor parte del “marxismo occidental” (Perry Anderson57) de los añossesenta y setenta se parecía más a lo que decía Romero que a lo que se entendía mayoritariamente pormarxismo en Argentina y Latinoamérica58 (salvo excepciones59) en su tiempo60. Queremos decir que 49Preservando la originalidad de Romero, inasimilable al marxismo latinoamericano, Sergio Bagúdefiende su propia especificidad y alta creatividad, como historiador asimismo deudor el marxismo; véaseMárgara MIllán, “Sergio Bagú: los caminos de la historiografía”, Estudios latinoamericanos, México, 1994, año I,nº 1. 50 Véase la nota 85. 51Un acto de valor: el 24 de marzo de 1976 los militares habían tomado el poder y las entrevistastuvieron en lugar en los meses de setiembre y octubre del mismo año, la editorial Siglo XXI donde participabay publicaba Romero, había sido allanada por los golpistas, y el editor de Conversaciones con José Luis Romero, quepublica en diciembre de 1976, Jacobo Timerman, “desaparece” meses después, Luis Alberto Romero, Prólogoa Latinoamérica, las ciudades y las ideas, p. I. 52 Félix Luna, op.cit., p. 91. 53 ídem, p. 93. 54 Carta a Karl Schmidt (27/10/1890): “lo que nosotros llamamos ‘concepción ideológica’ repercute asu vez sobre la base económica y puede, dentro de ciertos límites modificarla”; Carta a Franz Mehring(14/7/1893): “ni Marx ni yo hemos hecho bastante hincapié en nuestros escritos… En lo que nosotros másinsistíamos -y no podíamos por menos de hacerlo así- era en derivar de los hechos económicos las ideaspolíticas, jurídicas, etc., y los actos condicionados por ellas. Y al proceder de esta manera, el contenido noshacía olvidar la forma, es decir el proceso de génesis de estas ideas, etc. Con ello proporcionamos a nuestrosadversarios un buen pretexto para sus errores y tergiversaciones”, Carlos Marx, Federico Engels, Obrasescogidas, vol. 2, Madrid, 1975, pp. 527, 530. 55 Véase la nota 47. 56 Omar Acha, La trama profunda, op. cit., p. 74. 57 Perry Anderson, Consideraciones sobre el marxismo occidental, Madrid, 1979. 58 Del marxismo-leninismo estalinista de los viejos PP. CC. se pasó en los años setenta al marxismoestructuralista de Althusser, propagado exitosamente a modo de catecismo en América Latina por MartaHarnecker a partir de 1969, sin que hiciese demasiado efecto la crítica feroz de E. P. Thompson (Miseria de lateoría, Barcelona, 1981), respondida por Anderson (Teoría política e historia. Un debate con E. P. Thompson, Madrid,1985), donde se demuestra que este último no supo ni quiso ver las diferencias esenciales entre el marxismooccidental en su conjunto (dominado por la escuela de Frankfurt y Antonio Gramsci) y el neoestalinismo46 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 49. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXRomero en Europa hubiese sido considerado marxista, y se hubiese aceptando con mayornormalidad la importancia que le daba a conceptos extraídos de otras tradiciones filosóficas ehistoriográficas, a la manera del Marx original. Hubiese tenido su lugar natural entre los historiadoresmarxistas de Gran Bretaña61, Francia, Italia y España (influidos también, como los historiadoresmarxista franceses, por Annales). Con todo José Luis Romero desarrolló, desde Buenos Aires, unaobra historiográfica individual con ciertos paralelismos temáticos y de enfoque con los Quaderni delCarcere (1929-1935) de Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista Italiano62:antidogmatismo, antiestalinismo; inspiración conjunta en Marx, Maquiavelo y Benedetto Croce (aligual que Mariátegui63); enfatizar en el papel de las ideas y la cultura (sin renunciar al estudio de lasociedad, el poder y la economía, como buenos marxistas). Otra discrepancia de Romero con la ortodoxia marxista, comunista y revolucionaria, derivadade su propia formación político-cultural que se vio reforzada por los resultados obtenidos en laUnión Soviética y su zona de influencia, es su temprano posicionamiento en favor de un socialismoreformista y democrático, cuya inspiración marxista reivindicaba con claridad64: “La relación entre lateoría y la política en Marx, en mi opinión, no es unívoca, no hay una política para una teoría: hayuna teoría y muchas políticas posibles”65. No sólo en su opinión, obviamente: cualquiera personaculta e informada sabe que el marxismo inspiró la II Internacional socialista, creada en 1889 porEngels (Marx muere en 1883) para aglutinar a los partidos socialistas o socialdemócratas queadoptaron el marxismo como principio rector cuando menos hasta bien avanzado el siglo XX66. Elpropio Engels apoyó explícitamente, antes de su muerte en 1895, la posibilidad de accederdemocrática y pacíficamente al poder en Alemania con su partido socialdemócrata. La escisión delalthusseriano. 59 Ante todo, el intelectual y líder peruano del socialismo de izquierdas José Carlos Mariátegui (1894-1930), formado en Italia donde conoció a Gramsci y la obra de Labriola, Croce y Maquiavelo (véase su obraLa defensa del marxismo -1930- en www.lahaine.org/index.php?p=34904). 60 Véase la nota 41. 61La revista Past and Present, creada en 1952 por el grupo de historiadores del Partido ComunistaBritánico, generó sin duda la escuela o corriente más valiosa de la historiografía marxista del siglo XX,incluyendo en su seno sin asomo de sectarismo a historiadores liberal-progresistas como Lawrence Stone oJohn Elliott. 62 Con seguridad Romero habló de Gramsci con los obreros de la construcción italianos “comunistasy filósofos” que laboraron en su casa de Adrogué (Luis Alberto Romero, “José Luis Romero: una historiaejemplar”, loc. cit.), desconocemos si hubo, o hay, obras originales del gran italiano en sus bibliotecas deAdrogué (1948) o Pinamar (1958); el pensamiento teórico-político de Romero estaba, por otro lado, yaformado (Luis Alberto suele decir que, en un momento dado, dejó de seguir las revistas académicas y leer aotros autores, prólogo a Latinoamérica, las ciudades y las ideas, p. VIII) cuando el intelectual comunista HéctorPablo Agosti edita en Argentina los Cuadernos de la Cárcel en su versión temática (Editorial Lautaro) entre 1958y 1962, y jóvenes gramscianos fundan en 1963 la editorial Pasado y Presente (siendo expulsados ipso facto delprosoviético Partido Comunista Argentino), difundiendo el pensamiento gramsciano y otros marxismoscríticos y minoritarios en Argentina y el universo latino, Raúl Burgos, Los gramscianos argentinos. Cultura y políticaen la experiencia de Pasado y Presente, Buenos Aires, 2005. 63 Véase la nota 59. Otro caso notorio es el historiador marxista y político socialista chileno, Julio César Jobet (véase 64Sergio Guerra, op. cit., pp. 158-160). 65 Félix Luna, op.cit., p. 92. 66 En España, el PSOE no “renunció” al marxismo en sus estatutos hasta 1978. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 47
  • 50. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXpartido bolchevique y la izquierda de Zimmerwald para formar la III Internacional Comunista en1919, no significó por lo demás la desaparición de una Internacional Socialista, reconstruída en1951, que mantuvo vivo internacionalmente un socialismo marxista de tipo reformista, humanista ydemocrático cuando menos hasta la muerte de Salvador Allende67 (1973). He nombrado al presidenteAllende, precisamente por representar en América Latina el primer éxito electoral de un socialismodemocrático inspirado en el marxismo, que puso en práctica un reformismo muy revolucionario68.Patente así mismo en los escritos políticos de Romero desde 1948, año de publicación de El ciclo de larevolución contemporánea, donde acepta que en su culminación el movimiento reformista de orientaciónsocialista habría de acabar por la fuerza con los restos del sistema -capitalista- caduco procediendo“como la maceta constriñe al limonero… Entonces sí habrá llegado el momento de la violencia, mássólo a condición de que el tronco sea robusto y las raíces estén ya desbordando… Antes de esemomento…, la violencia esconde tantos peligros como la injusticia contra la que aparentemente sedirige”69. Consecuentemente Romero apoyó de forma abierta la revolución cubana de 1959, y suviraje marxista posterior (denunciando el acoso de la “gran prensa” contra Cuba castrista).Sosteniendo incluso como correcta “la socialización de los medios de producción, único camino paraacabar con la situación colonial que caracteriza a la economía cubana” (“Cuba: una experiencia”,Situación, nº 5, 1960)70. Compromiso socialista y marxista que le llevó a participar, fracasado eldesembarco de Playa Girón, en actos públicos en solidaridad con Cuba71. La opción posterior por lalucha guerrillera en Argentina, imitando la experiencia cubana, de una parte de los jóvenes socialistasque le seguían, marcó el límite de su compromiso personal72, contribuyendo73 a su decisión de volverde manera total al estudio y la investigación, abandonando para ello la vida pública y la propiainstitución universitaria, en 196574. Así y todo, la historia ¿no le ha dado política y teóricamente larazón a Salvador Allende, por un lado, y a José Luis Romero, políticamente más modesto, por el 67 Véase la nota 48. 68 Nada que ver, por consiguiente, con la socialdemocracia que, en América Latina y otros lugares,antes y sobre todo después del socialismo reformista, democrático pero radical, de Romero o Allende, seintegró en el establishment, legitimando en algunos países hasta hoy en día las desigualdades y cualquier renunciaa una verdadera transformación social. 69 Omar Acha, La trama profunda, op.cit., pp. 74-75. 70 Acha, La trama profunda, op.cit,, p. 58. 71 Waldo Ansaldi, loc. cit. 72 Seguramente pensaba que no existía, en aquel momento, un movimiento social y socialista enArgentina que desbordara la maceta del capitalismo, y que una violencia revolucionaria generaría -como asífue- una reacción todavía más violenta y destructiva, etc.; además de consideraciones propias que podemossuponer relativas a la edad y la profesión; dos décadas antes, Marc Bloch, con unas circunstancias individualesparecidas (no así el contexto histórico), había ingresado en la resistencia francesa (véase la nota 16) aportandosu escritura a la lucha política y armada contra la ocupación nazi (que posibilitaba y justificaba mejor unaviolencia patriótica), lo que no lo libró –su pacífica pluma- de ser ignominiosamente torturado y fusilado porlos alemanes el 19 de junio de 1944. 73 Junto con las críticas que recibía su heterodoxia marxista y la entrada en las filas peronistas (tambiénguerrilleras en los años setenta) de la otra parte de los jóvenes socialistas que le venían apoyando, Luis AlbertoRomero, prólogo a Latinoamérica, las ciudades y las ideas, pp. XII, XIV (véase también la nota 15). 74Ídem; sobre lo que ganó la historia y la historiografía después de su jubilación política-universitaria,véase la nota 25; la politización de la vida universitaria (sobre todo en la Facultad de Filosofía y Letras de laUBA, hasta hoy) le condujo a tomar esa doble decisión, que tenía su motivación más profunda en la vocacióninvestigadora y reflexiva de José Luis Romero.48 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 51. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXotro?75 Pero volvamos al marxismo historiográfico que Romero jamás abandonó, como componenteesencial de su pensamiento histórico, en contraste con un socialismo reformista pero marxista quetuvo que sentir fracasado en 1973. Romero utiliza con su rigor habitual en los análisis políticos delos años cincuenta, la terminología de clase, lucha de clases, clase obrera, proletariado, enemigo declase…76. Con un lenguaje más académico, y adaptado a la Edad Media (donde no había claseobrera), pero no menos marxista nos habla, veinte años después, en la obra que dejó inédita sobre lacrisis bajomedieval, de “conflictos” y “tensiones sociales” entre burguesía y clase nobiliaria, de clasesdominantes y clases subordinadas, campesinas, urbanas o populares, sin dejar de indagar eldinamismo de las “facciones” y los “grupos sociales”.77 Ajeno, en este sentido, a un estructuralismoalthusseriano que minusvaloraba el papel de subjetividad social y humana en la historia. Más en línea,por tanto, con el Marx humanista y subjetivista de los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 y delManifiesto comunista de 1848 que del objetivismo, estructural y economicista, del Prólogo a la Contribucióna la crítica de la economía política de 1859. En cualquier caso, el Romero marxista, fiel a sí mismo, tampoco es devoto. Aprovechando lareal subestimación de la “influencia de las ideas sobre la realidad” que atribuía a Marx, suelta eso deque: “yo también tengo una teoría de la historia, así que para mi Marx es un competidor”.Anunciando que tenía “muy adelantado” un libro sobre “la teoría general de la vida histórica”78, quefundamentaba en un “juego de la realidad y las ideas” superando la dialéctica como “unidad de loscontrarios” por una “dialéctica múltiple y plural, más variada y menos lógica”, puesto que a la vidahistórica -añade- se “la distorsiona cuando se intenta explicarla de una manera demasiado racional”79.Para lo cual se remonta a Vico, Hegel y Marx, recuperación de las fuentes idealistas de marxismo, quepudo llevarle a encontrar en el camino lo que pudo perderse entre el joven y el viejo Marx. A quiénsiguió asimismo cuando se puso a estudiar detenidamente, en la larga duración, la historia de laburguesía con el fin de extraer enseñanzas para implantar un socialismo que habría de superar alcapitalismo80. Al margen de Annales Si Marx era para Romero un competidor ¿qué serían los historiadores de Annales, suscontemporáneos? En el mejor de los casos, sus iguales81; cuando no inferiores por sus deficiencias 75 Primero, con la “inesperada” transición del llamado socialismo real al capitalismo en el Este deEuropa, entre 1989 y 1991, que vino a demostrar la inviabilidad histórica de un socialismo autoritario yburocrático (“dictadura del proletariado”); segundo, con la emergencia y extensión en América Latina, desde1999, de un movimiento político y social, electoral y gubernamental, reformista-revolucionario en susintenciones, que se plantea, desde 2005, construir un “socialismo del siglo XXI” en Venezuela, Bolivia yEcuador, aceptando -por el momento -la propiedad privada y la democracia representativa, sin reivindicarclaramente -todo hay que decirlo- como antecedente la temprana experiencia en Chile de Salvador Allendeentre 1970 y 1973; véase Carlos Barros, "Historia inmediata: marxismo, democracia y socialismo del sigloXXI", prólogo a José Luis Monzant, La conversión de K. La diatriba ideológica del poder, Maracaibo, 2009. [Sepublicará en un próximo número de e-l@tina. Nota de los editores]. 76 Véanse sus artículos políticos de los años 1957-1958 en Acha, La trama profunda, op.cit., pp. 56-57. 77 Crisis y orden en el mundo feudoburgués, pp. 90-95. 78 En mi opinión es la pérdida mayor de los proyectos inacabados de José Luis Romero. 79 Félix Luna, op.cit., pp. 92-93. 80 Acha, La trama profunda, op.cit , p. 75 81 Compartían la influencia de Henri Pirenne (1862-1935), historiador de su tiempo y precursor de lahistoria económico-social de la Edad Media europea. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 49
  • 52. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXteóricas. En 1953, publica en su recién estrenada revista, Imago mundi82, una reseña de la Introducción a lahistoria83 de Marc Bloch, donde reconoce la naciente escuela de Annales, al referirse a “Bloch y suescuela”,84 y aplica un doble criterio muy en su estilo: iconoclasta pero comprometido. Por un lado,se muestra sensible y solidario, como buen socialista e historiador progresista, con la lucha de Blochcontra los nazis, admira su humanismo, lamenta las condiciones precarias en las que tiene queredactar la obra -incluso llega a decir por ello que “sería injusto exigir…. mayor rigor y más precisiónen el planteo sistemático de los problemas”- y se horroriza ante su muerte terrible en 1944. Por elotro, hace una crítica breve pero severa al libro (y por extensión a la escuela de Annales85) atacandosu falta de ambición teórica, valiéndose para ello de la inadecuada traducción -responsabilidad de laeditorial- del título original (realmente, son dos, uno de Bloch y otro de Febvre86) como la Introduccióna la historia que no es, por ausencia de una teoría de la historia. Correspondiendo realmente elcontenido del libro –argumenta Romero- al subtítulo de Febvre, Métier d’historien (le gustaría más sinduda, el que puso inicialmente Bloch: “Cómo y porqué trabaja un historiador”87), puesto quetampoco es una “apología por la historia”. Sentencia, en resumen, nuestro crítico de Bloch: “pareceverse limitado a anotar las observaciones acumuladas a lo largo de un sostenido ejercicio de lainvestigación”. Ello después de iniciar su recensión con las “humildes palabras” de Blochdeclarándose un simple “artesano” de la historia, que confiesa haber cultivado “sin creerse por esomatemático”. Hace sangre pues Romero de las atribuidas limitaciones pragmáticas y empiristas deBloch, reconocidas humildemente –insiste Romero- por tan “ilustre medievalista” e “investigadorasiduo y sagaz de la sociedad feudal”, y también por el propio Febvre en su tarea de editor cuandointroduce por su cuenta en el titulo a modo de concreción las palabras “oficio de historiador”. Romero era, desde luego, capaz de trabajar con dos ideas a la vez en la cabeza: a) “vehementesimpatía” con el historiador francés por su compromiso ético-político y trabajo de investigación; b)impugnación sin concesiones de una parte de sus presupuestos de fondo. Reconocimiento sentidode Bloch por su “mucho saber y mucha humanidad, virtudes con las que se hace un buenhistoriador”,88 pero dura conclusión final de su corta pero sustancial reseña: “No se busque, pues, en 82 Imago mundi, diciembre de 1953, nº 2, pp. 99-100. 83Libro escrito en 1941-1943 como Apologie pour l’histoire ou Comment et pourquoi travaille un historien;publicado en 1949 por Lucien Febvre como Apologie pour l’histoire ou Métier d’historien (véase la edición crítica deÉtienne Bloch, con un prólogo de Jacques Le Goff, 1993, pp. 39-42); seguramente Romero no leyó la obrahasta su edición española con título ajeno al autor y presuntamente comercial: Introducción a la historia, FCE,1952. 84 Aunque identifica a Febvre como cofundador de Annales, lo sitúa –tal vez, injustamente- en unsegundo plano, no lo que es óbice para que aproveche para criticar a Bloch y defender su concepto de “vidahistórica” (véase la nota 89), la siguiente cita de, primer editor de Apologie pour l’histoire: “Ni una sola vez, salvoerror, aparece en el libro la palabra evolución”. 85 Romero valora de los annalistes sus trabajos de investigación, que casi no los cita aunque los conoce yutiliza sin sectarismo como material docente, al tiempo que se calla bastante -consciente, supongo, de que ibanen el mismo barco- para no tener que exponer sus diferencias con ellos de tipo personal, metodológico yteórico; cosa que no hacía con Marx y el marxismo de sus seguidores más cerrados, que eran legión, con losque discrepaba además políticamente. 86 Véase la nota 83. 87 ídem. 88Hoy, sin embargo, cuando se dice, ante la caída de las “grandes escuelas”, que lo que importa esser “buen historiador” se suele valorando ante todo el uso de fuentes, el trabajo de archivo, Carlos Barros,“El retorno de la historia”, Historia a debate. I. Cambio de siglo, Santiago, 2000, pp. 153-173 (http://www.h-50 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 53. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXeste libro un sistema de la vida histórica ni un cuadro acabado de los problemas del saber histórico”.Cuestionando a la par la -posteriormente archiconocida y asumida- definición de historia delfundador de Annales (escribe Romero: “ciencia de los hombres en el tiempo”, dice Bloch), porque elhistoriador argentino considera superior el concepto crociano de “vida histórica”89 en lugar de los“hombres en el tiempo”: “Bloch no discurre sobre la vida histórica sino en cuanto a objeto deconocimiento, y prefiere reflexionar sobre… una disciplina que quiere alcanzar el más alto rigor”.Otra vez, sugiere Romero con sutileza un Bloch cuyo positivismo y objetivismo,90 viene a decirnos,le impide usar conceptos y reflexiones más abstractas (no era “matemático”), cosa que cuando menosRomero intentaba. Probablemente, su lectura de Bloch desde esa simpatía tan competidora leconduce a infravalorar la importancia renovadora -más fácil de ver a posteriori- de Annales y suslibros fundadores91, al tiempo que pone en valor la superior ambición, inquietud y conocimientoteórico de sí mismo92, junto con la doble y paradójica actitud –jamás explicada- de Annales ante elpositivismo alemán: a) cuestionamiento (público) de orden temático como “historia historizante”,superficial, descriptiva, política, narrativa, acontecimental, etc.; b) continuidad (oculta) de ordenepistemológico de la manera positivista de investigar que tuvo efectos positivos (fuentes) perotambién muy negativos93 para la “nueva historia” que tanto defendió y promovió la pasada escuelafrancesa. Paradoja que contribuye no poco a explicar su crisis final y el retorno actual de la viejahistoria metódica de Seignobos y Langlois.94 Por propia voluntad pero también forzado por el “imperialismo” francés, José Luis Romero semantuvo en los márgenes de Annales, aunque tuvo sus relaciones personales no fueron al parecernada buenas en el caso de Fernand Braudel, que dirigió el gran movimiento historiográfico entre1956 y 1968 de manera especialmente personalista.95 Ruggiero Romano, historiador italiano quedebate.com/cbarros/spanish/articulos/nuevo_paradigma/retornohistoria.htm). 89 También Antonio Gramsci importa de Benedetto Croce la noción de “vida histórica” que incluye ala vez el objeto y el sujeto, el pasado y el presente, etc., facilitando enfoques de historia total / global; si bienhoy en día, además de insistir en la relación inseparable entre el objeto y el sujeto de la historia, lo másimportante es subrayar la interacción continua entre el objeto y el sujeto del conocimiento histórico(historiadores), redefiniendo la historia como una ciencia con sujeto social y sujeto cognoscente (véase punto Idel Manifiesto historiográfico de Historia a Debate en www.h-debate.com/Spanish/manifiesto/manifiesto_had.htm). 90 El propio Romero no quería ser menos “documentalista” que otros, aunque por su formación yposicionamiento tenía claro que había que elevar el umbral intelectual del trabajo de historiador por encima deAnnales, superando incluso al materialismo histórico. 91 El otro es Combats pour l’histoire (1952; trad. esp. Barcelona, Península, 1959) del propio LucienFebvre, más radical en su antipositivismo temático que Bloch, pero igualmente deficitario en lo epistemológicoy lo teórico (si comparamos con los fundadores del marxismo); así y todo, tampoco los historiadores marxistasfranceses e ingleses intentaron como Marx -y Romero- trabajar en una teoría de la historia (salvo quizásGordon Childe, 1892-1957). 92 Descalificado por colegas retardatarios como “filósofo” que no historiador, fueron los saberes eintereses filosóficos y teóricos de José Luis Romero los que le permitieron elevarse por encima de lastendencias de la época (al tiempo que aprendía de ellas), sobreviviendo mejor al fin de la “revoluciónhistoriográfica del siglo XX”. 93 Véase el apartado II.1 de “Historiografía autocrítica” en Carlos Barros, “Defensa e ilustración delManifiesto historiográfico de Historia a Debate”, e-l@atina. Revista electrónica de estudios latinoamericanos,UDISHAL, Buenos Aires, vol. 1, números 3 y 4, 2003 (http://www.iigg.fsoc.uba.ar/elatina.htm). 94Carlos BARROS; “La Escuela de los ‘Annales’ y la historia que viene” (2001) en www.h-debate.com/cbarros/spanish/articulos/historiografia_inmediata/escueladeannales.htm. 95 En 1969, tuvo lugar una asamblea de investigadores de la VI Sección de Ciencias Sociales de la École e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 51
  • 54. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXentró por medio de Braudel en el grupo de Annales y en la École Practique des Hautes Études (dondepermaneció hasta 1965), y además amigo y admirador de Romero (“para mi es uno de los grandes”),nos informa elípticamente de lo que pasó entre ellos: “Braudel y Romero de hecho no se entendieronnunca. Braudel sabía que Romero era el historiador más inteligente de Argentina, pero no seentendieron… Tengo cartas, pero de eso no quiero hablar. No se entendieron, punto”.96 Sesobreentiende que hubo choque de caracteres, también cuestiones de fondo historiográfico, seguro.97Empezando por el problema de la jerarquía internacional de las relaciones historiográficas98. Serájustamente durante los segundos Annales de Braudel cuando se intensifican y promueven los rasgosmás miméticos de la recepción periférica en parte de Europa y América de la escuela de Annales99.Luis Alberto Romero ha escrito en 2001: “José Luis Romero no era un seguidor acrítico dePractique des Hautes Études en el Collège de France, dónde se decidió reemplazar en la dirección de Annales (1969)-y después en la École (1972)- a Fernand Braudel por el triunvirato formado Jacques Le Goff (presidente de laVI Sección desde 1972), Emmanuel Le Roy Ladurie y Marc Ferro, véase “La contribución de los tercerosAnnales y la historia de las mentalidades. 1969-1989", loc.cit.; la principal biógrafa de Braudel evitaprudentemente hablar de la defenestración de Braudel en 1969, pero aporta indicios -no por interesadosmenos útiles- al comentar el radicalismo marxista de la nueva generación de Annales, que ilustra contando losataques personales que recibió Braudel por parte de algunos de aquellos jóvenes historiadores (MauriceAgulhon, Annie Kriegel; ambos ex miembros del PCF) de un “féroce anti-américanisme” (estábamos en plenaguerra del Vietnam, recordemos), por la financiación de las Fundaciones Ford y Rockefeller de la analista VISección de la EPHE, Giuliana GemellI, Fernand Braudel, Paris, 1995 (Venezia, 1990), pp. 164-165. 96Entrevista a Ruggiero Romano en Todo es historia, nº 251, mayo de 1988, p. 38(http://www.elhistoriador.com.ar/entrevistas/r/romano.php). 97 Véase la nota 99; Romero prefiguró desde Argentina el tránsito, al calor de mayo del 68, de lossegundos a los terceros Annales, del “gran patrón” a una dirección colectiva, del estructuralismo económico-social a la historia de las mentalidades, malamente por tanto podía estar de acuerdo con la renuncia braudelianaa la corta duración, las mentalidades y una historia con sujeto social. 98 La historia de Annales ni sufrió cambios en cuanto a la relación centro-periferia a pesar de Jacques LeGoff, cuya concepción de unos cuartos Annales realmente internacionales, compartimos a principios de losaños noventa; de la frustración este tournant critique de Annales surgió, en parte, Historia a Debate como foro ytendencia historiográfica internacional pero de iniciativa latina; sobre los terceros Annales (1969-1989) y elintento fracasado de tournant critique (1989), véase “La contribución de los terceros Annales y la historia de lasmentalidades. 1969-1989", La otra historia: sociedad, cultura y mentalidades, Bilbao, 1993, pp. 87-118 (www.h-debate.com/cbarros/spanish/contribucion.htm); "La Nouvelle Histoire y sus críticos", Manuscrits. RevistadHistòria Moderna, nº 9, Barcelona, 1991, pp. 83-111 (www.h-debate.com/cbarros/spanish/nouvelle.htm); "Eltournant critique de Annales", Revista de Història Medieval, Valencia, nº 2, 1991, pp. 193-197 (www.h-debate.com/cbarros/spanish/tournant.htm); “La Escuela de los ‘Annales’ y la historia que viene”, La historiaque se fue, Suplemento Cultural, Diario de Sevilla, nº 99, 18 de enero de 2001 (www.h-debate.com/cbarros/spanish/articulos/historiografia_inmediata/escueladeannales.htm). 99 Braudel publica en Annales (nº 2, 1965), el texto de la conferencia en la EPHE cuyo título originalera “Los puntos de vista: historia política o historia social”, donde Romero proclama que “en todas partes lahistoria social es inseparable de la historia política”, que la historia política no se debe abandonar –comolamentablemente hizo Annales- sino ir a “una total reconsideración” reemplazando los criterios tradicionales detipo político, “por otros más ricos y complejos”, empezando por su entronque con la historia social,anticipando en una o dos décadas la “nueva historia política” como historia social del poder; como ya vimos laredacción de la revista cambió el título por “Les problèmes de lhistoire sociale en Amérique latine”, quitandola referencia a la denostada historia política y añadiendo el ámbito geográfico latino, dando a entendererróneamente que el artículo trata de la implantación de la historia social en América Latina, bajo la égidafrancesa, naturalmente; articulo y título original se reproducen en José Luis Romero, Latinoamérica: situaciones eideologías, Buenos Aires, 1967, pp. 13-23; las citas están en pp. 9, 16-17.52 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 55. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXAnnales”.100 Desde luego, ni lo era ni podía serlo; tampoco creo que se le pueda en rigor considerar“seguidor”, aunque pudiera parecérnoslo por la historia que hacía. Desligazón digamos orgánica deRomero respecto de Annales, en los años 1950-1970, que no podemos menos que lamentar los quevaloramos altamente la pasada escuela francesa, cuyo unilateralismo relacional, con la subsiguientedesvalorización de las culturas históricas consideradas periféricas como la latina, fue compartido, porotra parte, por otras tendencias historiográficas e intelectuales surgidas en los países dominantes de laEuropa contemporánea, situación que hoy en día está en proceso de reversión como efecto(beneficioso) de la globalización. Una consecuencia práctica del distanciamiento persistente del “historiador más inteligente deArgentina” (según Romano) respecto de Annales, es que en su historia de la Edad Media europeapublicada en dos tomos, La revolución burguesa en el mundo feudal (1967) y Crisis y orden en elmundofeudoburgués (1980), presta más atención a Italia y España que a Francia, centro del feudalismomedieval “clásico” según nos enseñó la historiografía francesa. Otra originalidad que le permitió, engeneral, marcar también distancias con el estructuralismo mecanicista de Sausurre, Levi-Strauss yAlthusser, paradigma hegemónico en las ciencias sociales francesas de los años sesenta, al que seplegaron en exceso los Annales de Braudel, desviándose de los paradigmas fundadores. Se habríaentendido mejor, sin duda, con la corriente marxista francesa de George Lefebvre, Albert Soboul,Michel Vovelle y Pierre Vilar, que siempre se consideró de alguna forma el ala izquierda de la escuelahistoriográfica fundada por Bloch y Febvre, pero tampoco hubo encuentro: bien por la nodedicación a los estudios medievales de sus miembros (en su mayoría, modernistas), bien porque eldesinterés de Romero por los hegemónicos Annales arrastró al resto de los historiadores franceses. El evidente paralelismo en cuanto a descubrimientos historiográficos entre los historiadores deAnnales y José Luis Romero, no quiere decir que éste no aprenda de los avances de los franceses, porejemplo, en lo relativo a la “historia de las mentalidades”. Hasta los años sesenta, Romero trabajacon una idea de la historia de la cultura en apariencia clásica, ya que la entendía como una“concepción integral de la historia”.101 Utilizando para ello nociones que iban más allá de la viejahistoria intelectual de autor y obra como: “espíritu burgués”, “concepción de la vida”, “ideales devida”, “pensamiento histórico-político”.102 Hasta abrazar finalmente el concepto de ‘mentalidad’103en La revolución burguesa en el mundo feudal (1967), a tiempo por tanto de ser un precursor -no leído,ciertamente, y menos aún reconocido- de los terceros Annales. Si definimos la ‘mentalidad’ por suscomponentes principales (lo racional, lo emocional, el imaginario, el inconsciente y las prácticas104),encontramos en Bloch y Febvre, en los años 30-40, esa misma búsqueda de un término abarcadorde toda la subjetividad mental, más allá de la conciencia clara y la ideología, que inicialmente nopasaba por utilizar el término “mentalidad”105 que conocían bien a través de la antropología y la 100 Prólogo a José Luis Romero, Latinoamérica, las ciudades y las ideas, p. XIII. 101 Véase la nota 6. 102 José Luis Romero, ¿Quién es el burgués? y otros estudios de historia medieval, Buenos Aires, 1984, pp. 17, 45,108-109, 172. 103 Omar Acha, La trama profunda, op.cit, p. 101. Carlos Barros, "Historia de las mentalidades: posibilidades actuales", Problemas actuales de la Historia, 104Salamanca, 1993, pp. 49-67 (www.h-debate.com/cbarros/spanish/hm_posibilidades.htm). 105 En 1924, Marc Bloch publica un trabajo paradigmático sobre mentalidades (religiosas), y sólo usauna vez la palabra “mentalités”, junto con otros términos incluso más habituales como “habitudes de pensée”,“idées collectives”, “opinion commune”, “représentations sociales”, “représentations mentales”, Jacques LeGoff, préface à Les rois thaumaturges, Paris, 1983, pp. XXVII-XXVIII; en 1939-1940, pasa algo parecido en Lasociété féodale (trad. esp. Madrid, 1986) donde, en lugar de valerse del concepto de “mentalidad”, titula el librosegundo “Condiciones de vida y atmósfera mental”, y sus capítulos II y III, “Formas de sentir y de pensar” y e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 53
  • 56. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXpsicología. Los segundos Annales promueven lo económico-social marginando lo mental, como sepuede ver en la Méditerranée (1949) de Fernand Braudel,106 o en la práctica desaparición del término“mentalité” en la revista Annales de los años cincuenta-sesenta.107. Un artículo de George Duby de1961 sobre la “Histoire des mentalités” trae de nuevo a la memoria historiográfica el tema de formadefinida108, sin demasiados efectos, tal vez por el carácter “externo” del renombrado historiador a larevista Annales y sus instituciones, todavía bajo el control braudeliano. Será más efectivo trece añosdespués, otro artículo, también de orden metodológico-historiográfico de Jacques Le Goff publicadoen Faire l’histoire109 (primera gran obra colectiva de los Annales post-Braudel) en 1974 (siendopresidente de la VI sección de la EPHE), donde se lanza definitivamente la “historia de lasmentalidades110, pese a su título ambiguo y las dudas heredadas de los fundadores111, como banderínde enganche de los terceros Annales. En ese momento, Romero llevaba años manejando, paralelamente a Duby y Le Goff, incitadocomo ellos por los avances iniciales de Bloch112, un concepto claro de mentalidad en sus trabajossobre la Edad Media europea. No tengo duda de que Romero, como historiador de las mentalidades,estuvo influido por sus lecturas previas de los fundadores de Annales.113 Sin que resulte afectado por“La memoria colectiva”; en una carta del 8 de mayo de 1942, Bloch confiesa incluso a Febvre que “mentalité”le parece un “terme médiocre” que se “prête à certains équivoques”, Marc Bloch, Lucien Febvre,Correspondance. III. Les Annales en crises, 1938-1943, Paris, 2003, p. 197; por otro lado, Lucien Febvre que nosdejó valiosos trabajos metodológicos sobre el nuevo enfoque que después llamaremos “historia de lasmentalidades”, maneja más bien “utillaje mental”, “sensibilidades” y otros términos vecinos, “Une vuedensemble. Histoire et psychologie (1938), “La sensibilité et lhistoire. Comment reconstituer la vie affectivedautrefois? (1941), republicados en Combats pour lhistoire, Paris, 1953 (eliminados de la edición española deAriel, Barcelona, 1970). 106Posteriormente, Fernand Braudel llega a hacer una historia moderna de la vida cotidiana desde unángulo económico, en Civilisation matérielle, économie et capitalisme, XVe-XVIIIe siècle, Paris, 1979; el estudio de lavida cotidiana es un tema de origen antropológico que sólo años después (1985-1987) George Dubyintroduce como “historia de la vida privada” en el campo de las mentalidades, añadiendo la sensibilidad y lasrepresentaciones mentales a la vida material, tratada por Braudel. 107 Véase la nota 114. 108 George Duby, “Histoire des mentalités”, Lhistoire et ses méthodes, París, 1961 (no fue traducido alespañol). 109 Jacques Le Goff, “Las mentalidades: una historia ambigua”, Hacer la Historia, III, Barcelona, 1980(París, 1974). 110Le Goff viene incluyendo las mentalidades desde los años sesenta, en contraste con Braudel, en susinvestigaciones sobre la Edad Media (véase la nota 113). 111 Véase la nota 113. 112 Véase la nota 105. 113 Como medievalista, Romero sigue, desde las primeras ediciones en francés, las obras de investigacióneconómico-social de Bloch; en La revolución burguesa en el mundo feudal (1967) cita excepcionalmente -lo queprueba que su reconocimiento de 1953 es sincero- seis veces, a pié de página, al fundador de Annales (pp. 88,89, 101, 133, 268 y 358); interesa la primera mención a La société féodale (Les Éditions Albin Michel, Collection‘L’évolution de l’Humanité’, tomes XXXIV et XXXIV bis, Paris, 1939-1940, 1949), donde, fiel a su estilodiferenciador, explica que lo que Bloch llama primera y segunda edad feudal, él denomina periodo feudal yfeudoburgués (p. 88 n. 8); no cabe dudar, pues, que leyó en el tomo I de “La sociedad feudal” la parte de lasmentalidades, que Bloch relaciona con las “condiciones materiales” de vida, interconexión que Annalesabandonará en los años setenta pese al magisterio de Le Goff, quien desde los años sesenta, siguiendo elenfoque global de Bloch, integra las mentalidades con el resto de la historia medieval en La civilisation del’Occident médiéval, Paris, Arthaud, 1965.54 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 57. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XX“edad oscura” de Braudel (para la historia de las mentalidades), durante la cual Annales admite contodo algunas referencias aisladas al término: un raro artículo con “mentalidad” en el título se publicaen 1949, y siguen siete más durante las dos décadas de los años cincuenta y sesenta.114 De este ir y venir entre lecturas y reflexiones propias, surge la peculiar historia de lasmentalidades de Romero, que no deja de lado el enfoque global, a diferencia de los franceses, cuyahistoria de las mentalidades se desarrolló, en los años setenta y cohenta, cada vez más separada delresto de la historia, sobre todo de la historia social.115 Por el contrario, el historiador “periférico”incluye la mentalidad en sus investigaciones históricas de conjunto junto -entrelazadamente- con losaspectos social y económico, político y cultural, con mayor fidelidad por tanto al proyecto original deBloch y Febvre (si bien eso a Romero, la verdad sea dicha, ni le movía, ni le preocupaba). Así analizanuestro historiador pionero en su gran obra de los años 1960, La revolución burguesa en el mundo feudal,las mentalidades señorial, religiosa y burguesa, así como el cambio de mentalidades medievales queprovoca la burguesía a partir de la Plena Edad Media, cuyo estudio pretendía prolongar hasta lostiempos contemporáneos116. Dejando para su continuación bajomedieval, Crisis y orden en el mundofeudoburgués, publicada póstumamente, el análisis de la “mentalidad popular” y el “conflicto de lasmentalidades” en el tardo medioevo, previsto para una “cuarta parte” que no llegó a redactar.117 Esevidente que Romero hace lo que hemos llamado, en los años 1980, una “historia social de lasmentalidades”.118 No olvida su marxismo cuando investiga la subjetividad humana y mental, otraprueba más de la coherencia entre sus investigaciones históricas concretas y un marxismo que hacehincapié en las “ideas”, antidogmático y no estructuralista, “dialéctico múltiple”, humanista. Así y todo, no toda la gente de Annales trató de la misma manera a José Luis Romero,inteligente historiador pero argentino: las excepciones son el ya citado Ruggiero Romano (él mismolatino-europeo de origen), en la época de Braudel, y sobre todo Jacques Le Goff, el representantemás genuino de los terceros Annales.119 Quien, tres años después de publicarse La revolución burguesa enel mundo feudal, ejecutado ya el giro radical que puso fin a los Annales braudelianos, incluye una cita dela obra de Romero en un artículo de historia medieval en Annales120. Si bien será, ya jubilado, fuera de 114 Albert Silbert, “Ouvrages sur la mentalité des Américains”, Annales, 1949, vol. 4, num. 2, pp. 248-251 (trata de los EE. UU.); aparecen otros siete más sobre mentalidades en los años cicuenta-sesenta hasta elartículo definitivo de Le Goff en Faire l’histoire (1974), después crecen exponencialmente hasta un total de1.752 referencias hasta 2002. 115 Carlos Barros, "Historia de las mentalidades, historia social", Temas Medievales, Buenos Aires, nº 2,1992, pp. 205-230 (www.h-debate.com/cbarros/spanish/hm_historia_social.htm); “La contribución de losterceros Annales y la historia de las mentalidades. 1969-1989", La otra historia: sociedad, cultura y mentalidades,Bilbao, 1993, pp. 87-118 (www.h-debate.com/cbarros/spanish/contribucion.htm). 116 Su interés por la revolución burguesa tenía para Romero, además de su intrínseco interéshistoriográfico, una dimensión comprometida con su lucha por el socialismo, (véase la referencia de la nota80). 117 Luis Alberto Romero, prólogo a Crisis y orden en el mundofeudoburgués, México, 1980, pp. 9-10. 118 Véanse las referencias bibliográficas de las notas 104, 115. 119 Representatividad de Jacques Le Goff que no todo el mundo, dentro y fuera de Francia, lereconocía, lo que plantea una duda que algunos nos hemos planteado: Le Goff no tuvo tal vez la posibilidadreal de orientar en los años 1970 la escuela de Annales como él hubiese deseado, manteniendo la “historiatotal” y abriéndose bilateralmente a otras historiografías, generando unos terceros Annales más globales quehubieran facilitado sin duda una mejor adaptación de los historiadores franceses a la mundialización en curso. 120 Véase la nota 44. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 55
  • 58. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXcualquier responsabilidad en boulevard Raspail y desaparecida Annales como corriente colectiva121,cuando conoce más textos de Romero y redacta una presentación realmente elogiosa para la segundaedición (2003) de Crisis y orden en el mundo feudoburgués.122 Dice el gran Le Goff de José Luis Romeroque “fue un gran medievalista, uno de los que revolucionaron, que renovaron profundamente, laimagen de la Edad Media”,123 y que su obra inconclusa “permanece como uno de los monumentosmás impresionantes y más notables de la historiografía del siglo XX”124. Siendo importante estereconocimiento formal (viniendo de un francés), lo es más125 que se valore retrospectivamente elvanguardismo, la creatividad y la autonomía intelectual de Romero, sea anticipándose a Annales, seatriunfando justamente donde más fracasó la escuela francesa. Escribe, por ejemplo, Jacques Le Goff en su prólogo que “José Luis Romero volvió aencontrar en los textos medievales la concepción de Georges Dumézil, que tal vez no había leído, deuna idea indoeuropea del esquema de la sociedad tripartita (oratores, bellatores, laboratores), casi almismo tiempo en que Jean Batany, Georges Duby y yo mismo la descubríamos”.126 En realidad, eldescubrimiento del sistema trifuncional por parte de Romero es anterior a Dumézil (1958127), Batany(1963128), Le Goff (1968129) y Duby (1973130), ya que el artículo que llamó la atención a Le Goff, Elespíritu burgués y la crisis bajomedieval, fue originalmente escrito y publicado en Montevideo por Romerotan pronto como en 1950.131 Texto donde concluye, con espíritu anticipador, que “dentro de laconcepción organicista de la sociedad que prevalece durante la Edad Media, se admitía que laintegraban tres brazos… Defensores, oradores y labradores”132. Concepción cuyo lejano origen sitúa 121 Carlos Barros; “La Escuela de los ‘Annales’ y la historia que viene”, La historia que se fue, SuplementoCultural del Diario de Sevilla, nº 99, 18 de enero de 2001 (www.h-debate.com/cbarros/spanish/articulos/historiografia_inmediata/escueladeannales.htm). 122 Véase la nota 23. 123 Crisis y orden en el mundo feudoburgués, Buenos Aires, 2003, p. VII. 124 ídem, p. XI. 125 Por lo que pueda tener de autocrítica del dernier annaliste: para nosotros, Jacques Le Goff es elhistoriador actual más relevante que permanece todavía fiel, de alguna manera, en Francia a los presupuestoshistoriográficos y cívicos de la escuela que fundaron Marc Bloch y Lucien Febvre en 1929; otros queintegraron en el pasado las filas de Annales se consideran hoy solamente parte de una historiographie française queintegra su pasado annaliste, pero no lo reivindica públicamente. 126 Crisis y orden en el mundo feudoburgués (2003), p. VIII. 127Georges Dumézil, L’Idéologie tripartite des Indo-Européens, Paris, 1958; se trata de la obra que difundeen las ciencias humanas francesas la idea de la trifuncionalidad, que el filólogo francés venía usando en susinvestigaciones antropológicas. 128 Jean Batany, “Des ‘trois fonctions’ á ‘trois états’’, Annales, vol. XVIII, 1963, pp. 933-938. 129Jacques Le Goff, “Note sur société tripartie, idéologie monarchique et renouveau économique danschrétientié du IXe au XIIe siècle”, L’Europe aux IXe-XIe siècle (Colloque 1965), Varsovia, 1968, pp. 63-72. 130Georges Duby, “Aux origines d’une système de classification sociale”, Mélanges à l’honneur de FernandBraudel, Paris, 1973, tome II, pp. 183-188. 131 Pensamos que Le Goff conoce el texto sobre el espíritu burgués hacia 2003 a través de larecopilación editada por la UBA, en 1961, como Ensayos sobre la burguesía medieval. Ensayos de Historia Social(Crisis y orden en el mundo feudoburgués, p. VIII). 132 José Luis Romero, “El espíritu burgués y la crisis bajomedieval”, Revista de la Facultad de Humanidades yCiencias, nº 6, Montevideo, abril de 1950; reproducido también en ¿Quién es el burgués?, y otros estudios de historiamedieval, Buenos Aires, 1984, pp. 18-19.56 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 59. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXRomero en la Política de Aristóteles e infiere, para el periodo medieval, de la conocida frase delfrancés Adalberto de Laon (siglo XI), seguida de una rica serie de textos españoles del siglo XIII alsiglo XV (Alfonso X, Ramón Llull, Juan Manuel, Diez de Games), terminando con el italianoMarsilio de Padua, lo que le permite enlazar con el surgimiento del “subgrupo” de los burgueses deltercer estado de los labradores.133 La difusión de la mentalidad trifuncional en el medievalismo internacional, tiene lugar, 28 añosdespués del descubrimiento de Romero134, gracias a la obra crucial de Georges Duby, Les trois ordresou l’imaginaire du féodalisme (Paris, 1978), sobre fuentes exclusivamente francesas, por supuesto.Constituyó este libro uno de los grandes éxitos de las mentalidades de los terceros Annales, aunquetuvo poco seguimiento investigativo. Difusión que muestra, en cualquier caso, la importancia135 deestar respaldado por una corriente historiográfica generada en este caso desde un país que, en elpasado siglo, irradió internacionalmente con enorme efectividad su idioma, su cultura y grandeur, conel apoyo ejemplar del Estado. Con este arranque de honestidad y sinceridad que muy pocos historiadores franceses seríancapaces de emular, incluso hoy (a toro pasado), Jacques Le Goff reconoce en José Luis Romero un“pionero de las representaciones y del imaginario”, puesto que, según vimos, el argentino descubrehistoriográficamente lo mental en 1950 (dice Le Goff en 1961, porque manejó una ediciónposterior136), cuando publica su trabajo sobre el “espíritu” de la burguesía medieval137. Admirando,por lo demás, su “visión optimista de la historia”,138 vinculada -añadimos nosotros- con susconvicciones profundas de socialista ilustrado. Pero donde el reconocimiento, en 2003, delprologuista parisino es más autocrítico, generoso y historiográficamente significativo es cuandoafirma que José Luis Romero triunfó historiográficamente en algo muy importante que Annalespretendió y no consiguió: hacer una “historia total”.139 Confesión que explica lo que decíamos suprasobre cómo la imposible integración de Romero en los Annales de Braudel140, evitó que reprodujeraindividualmente sus defectos y fracasos, haciendo posible por consiguiente, desde finales del sigloXX, un interés renovado, nacional e internacional, por su obra y vida, inversamente proporcional alagotamiento de las escuelas historiográficas que pudieron servir de referencia crítica, e iconoclasta, ensu difícil andadura para nada devota. Romero y la historia que viene A modo de resumen, vamos a definir ocho aportaciones vitales de José Luis Romero comohistoriador avanzado del siglo XX al nuevo consenso (paradigma) sobre la escritura de la historia, enel siglo XXI, que estamos construyendo otros que venimos de parecidas proximidades e influencias 133 Ibídem 134 Sobra decir que los historiadores franceses seguidores de Georges Dumézil (1898-1986) noconocieron ni podían conocer el texto de Romero: en general, no leían español y cierta mentalidad“imperial”, “legitimada” en parte por la rica tradición francesa, dificultaba cualquier acercamiento libre deprejuicios a la “periferia” latina. 135 Para un historiador con ambiciones historiográficas, además de tener talento, que a Duby le sobraba-al igual que a Romero-, lo importante era estar en el lugar y en el momento adecuado. 136 Véase la nota 131. 137 Crisis y orden en el mundo feudoburgués, pp. X-XI. 138 ibídem. 139 ídem, p. IX. 140 Los terceros Annales (1969-1989) llegaron tarde para Romero, tampoco cambiaron la mentalidadjerárquica centro-periferia de la historiografía francesa. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 57
  • 60. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXhistóricas e historiográficas, junto con nuevas generaciones de historiadores que quieren afrontar losdesafíos del presente, aprendiendo de los errores del pasado, procurando así una nueva primaverapara la historia que nos toca escribir y vivir. 1.- Nueva historia global. Ya lo dijo Jacques Le Goff en su reconocimiento autocrítico sobreRomero de 2003: “Su obra es el más bello ejemplo que conozco de este historia global preconizada yjamás realizada en su totalidad por los historiadores franceses de Annales”141. Tres son los rasgos dela obra de Romero que interesan, en nuestra opinión, para una nueva historia “total” que, al igual queLe Goff, preferimos llamar “global” superando el tono idealista -utópico en el sentido de imposible-del concepto de “totalidad” utilizado por las vanguardias historiográficas del siglo pasado: a) Su constante huida de la historia fragmentada, especializada, haciendo converger géneros y temas de investigación (lo que hemos llamado “historia mixta como historia global”142) o reemplazando como objeto de investigación el hecho histórico por la vida histórica143. b) Romero buscó siempre, en verdad, la interrelación de las cosas, aconsejándole a Ruggiero: “Romano, le recomiendo, usted debe mostrar, subrayar, el entronque que existe entre los distintos problemas”, quien tal vez no conocía la palabra ‘entronque’ (ni había aprendido en París lo que le quería decir historiográficamente) pero concluye: “No se hace historia sin imbricación, conexión, intercambio de problemas, o sucesivas convergencias hacia un centro. De esto José Luis Romero ha sido un incomparable Maestro”144. c) No era un estructuralista al uso, su objetivo era captar globalmente el cambio histórico. El ángulo metodológico elegido para entender la vida histórica medieval fue el conflicto burguesía / nobleza feudal, aun sabiendo que la contradicción señores / campesinos provoca la crisis del feudalismo, que -añade- resulta acelerada y profundizada por la burguesía urbana como factor exógeno145 (un ejemplo de lo que entendía Romero como entronque o dialéctica multilateral). Justamente, lo característico de la nueva historia global que propugnamos -desde HaD- es definir hipótesis de partida que permitan obtener aproximaciones globales, dejando atrás eso de “la historia total como un horizonte utópico” al que nunca se llega. La opción de Romero es investigar globalmente la Edad Media (siglos XI-XV) empleando como hilo conductor, y punto de vista, la burguesía y las ciudades (siguiendo a Pirenne), lo que no excluye -más bien sugiere- otros enfoques concurrentes, como el aplicado por la tradición historiográfica marxista que el autor conoce, valora y logra mejorar. 2.- Ejemplo de futuro: una historia pensada. Todavía hoy bastantes colegas siguen reduciendo eloficio de historiador al documentalismo (que decía Romero), a conocer el pasado “tal como fue” através de las fuentes, condición desde luego necesaria pero insuficiente para una historia realmente 141 Crisis y orden en el mundo feudoburgués (2003), p. IX. 142 Carlos Barros, “La historia mixta como una historia global”, Enfoques. Revista de la UniversidadAdventista del Plata, Argentina, año XVIII, nº 1-2, 2006, pp. 91-118(http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/IndArtRev.jsp?iCveNumRev=6913&iCveEntRev=259&institucion); con este título y enfoque hemos organizado, en 2004, con la participación de Ciro F. Cardoso, CarlosMartínez Shaw y Raquel García Bouzas, un apartado temático en el último congreso de Historia a Debate,Historia a debate. III. Historiografía global (Carlos Barros, edit.), Santiago, 2009, pp. 39-71. 143 Véase la nota 89. 144¿Quién es el burgués? y otros estudios de historia medieval, p. 14. 145 Crisis y orden en el mundo feudoburgués (1980), pp. 102-103.58 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 61. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXprofesional. Por ello recordar a Romero y su modo de trabajar, refuerza nuestra idea146 de que paraser buen historiador hay que reflexionar sobre metodología, historiografía, teoría de la historia,relación con la sociedad... Sobre metodología véase la compilación de artículos de Romero editada por su hijo LuisAlberto como La vida histórica (Buenos Aires, 1988). Sobre historiografía lo más significativo sea talvez el libro Maquiavelo historiador (1943), en cuya introducción a la segunda edición (1970) José LuisRomero lamenta que el “análisis historiográfico” siga siendo un “género de investigación….deficientemente discriminado”147. Celebrando como una excepción que, a la hora de investigarhistoriográficamente a Maquiavelo, además de inferir datos de sus obras históricas, se puedacompletar éstos con los extraídos de “una actividad pareja en el campo teórico”148. Invitándonos, ensuma, a cultivar ambos campos, tanto a la hora de producir historia como de investigar ahistoriadores. Considerando muy necesario, pues, hacer la historia “de cómo se ha historiado untema… para desarmar las subjetividades que hayan podido incurrir” los propios historiadores.Mostrando una vez más su sorpresa, en 1976, porque la “historia de la historiografía” como tipo deconocimiento “no ha conseguido la acogida y el interés de la gente, cuando es tan seductor”149.Sobre teoría de la historia, ya hablamos de su gran proyecto inconcluso, Teoría general de la vidahistórica: “una investigación que nunca se ha hecho de una manera definitiva”150, declaró Romero aFélix Luna un año antes de morir, después de afirmar la necesidad y la posibilidad de superardialécticamente al propio Marx.151 Tarea abandonada entonces por otros, y hoy todavía pendiente:por la escasez en el siglo XX de historiadores annalistes y/o marxistas con el interés, la ambición yformación teórica de José Luis Romero; la evolución de la filosofía de la historia al margen de loshistoriadores profesionales,152 y la crisis intelectual del marxismo iniciada justamente a finales de losaños setenta, en la Europa latina y otros lugares, profundizada para muchos de forma irreversible apartir de 1989. Según nuestro criterio, sin embargo, acertó José Luis Romero cuando se planteó inspirarse enel marxismo para superar al marxismo, no en vano fue la filosofía de la historia más influyente en elsiglo XX, también entre los nuevos historiadores. Debería ser, por consiguiente, obligatorio punto departida para repensar crítica y autocríticamente la teoría de la historia en el siglo XXI; no sólo elpapel las ideas (junto con la base material) o la multiplicidad dialéctica y global que preocupaban aRomero, también en lo relativo a la “sucesión de modos de producción”, cuyo fracaso -que elhistoriador argentino no llegó a conocer plenamente- puso en evidencia la “inesperada” transición,de 1989 en adelante, del socialismo soviético al capitalismo, dando vía libre, de un lado, a filosofíasoccidentales de la historia pronto desmentidas desbordadas por la aceleración histórica Véase el punto 13 de “La historia que viene”, Historia a debate. I. Pasado y futuro, Santiago, 1995, pp. 14695-117 (www.h-debate.com/cbarros/spanish/historia_que%20viene.htm). 147 José Luis Romero, Maquiavelo historiador, Buenos Aires, 1986 (3ª edición), p. 18. 148 idem, p. 21. 149Félix Luna, op.cit., p. 72; la respuesta está, sin lugar a dudas, en la prolongada pervivencia delpositivismo y su “idolatría de las fuentes”. 150 ídem, p. 128. 151 ídem, pp. 92-93. 152 Véase, en sentido contrario, María Luz Pintos Peñaranda, “Sobre la utilidad de la Filosofía para laHistoria. Propuesta de distinción y de confluencia”, Historia a debate. III. Problemas de historiografía, Santiago,2000, pp. 209-223; “Desde la interdisciplinaridad, modelos de “actitud” crítica y de compromiso ante lahistoria. La convergencia entre Historia a Debate y la Fenomenología”, Historia a debate. III. Historiografía global,Santiago, Historia a Debate, 2009. pp. 163-173. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 59
  • 62. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XX(posmodernidad, Fukuyama, Huntington) y, por el otro, a los rebrotes violentos de unfundamentalismo islámico con afán de gobierno global (califato universal). Globalización sin rumboy retorno del irracionalismo que nos obligan a seguir reflexionando sobre la evolución objetiva ysubjetiva de la humanidad, sin poder renunciar a que la razón guie la relaciónpasado/presente/futuro, sabiendo ahora como sabemos que no existe un final inevitable, que tododepende de nosotros. 3.- Historia comprometida. El modelo (parcial) de Romero es Maquiavelo como historiador,admiraba sobre todo su “pleno compromiso” con su tiempo.153 Consecuentemente el profesorRomero defendió como dirigente político la necesidad de combinar teoría y práctica154, de basar laspolíticas socialistas en “una investigación profunda de nuestra realidad”, según escribía en su artículo“Estudio y militancia” (Futuro socialista, nº 1, 1958)155. Doble faceta de José Luis Romero queconocemos (junto con los prólogos de Luis Alberto a sus obras) gracias al libro de Omar Acha, Latrama profunda. Historia y vida en José Luis Romero (Buenos Aires, El cielo por asalto, 2005), muy aconsiderar cuando lo habitual es que se nos ofrezcan visiones exclusivamente académicas de loshistoriadores biografiados. Ciertamente no suele haber que decir vitalmente de otros historiadoresacadémicos, salvo situar autor y obra en el contexto socio-político, pero no es el caso que nos ocupa,ya que el sujeto historiador quiso ser también sujeto histórico. Es por ello que Romero, a menudo,no distingue su objeto de historiador de su ideología como ciudadano: “soy un socialista reformista,que hoy es, a mi juicio, la máxima expresión de la vivencia del proceso histórico”156, a cuyainvestigación dedicó buena parte de su vida. Un socialismo de base ilustrada que ilumina su obra,tanto historiográfica como política: “Yo no creo que el hombre sea siempre igual. En esto sí soy unoptimista constitucional y filosófico. Yo creo que el hombre es cada vez mejor”157. Visión optimistade la historia -que tanto admiraba Le Goff, como vimos,158 y que Romero también aplicó a susestudios medievales que supo relacionar, en la larga duración, con la historia contemporánea y actualde Argentina y América Latina. Llegó a decir que “yo no conozco más grandes historiadores que loscomprometidos, de alguna manera”.159 Ponía en práctica –a veces con mayor consecuencia- unarelación pasado / presente parecida a la defendida por la historiografía marxista y los primerosAnnales: “es el presente el que le pregunta al pasado. Y si no, no hay historia”.160 Cara al futuro, pesea su vinculación a la Ilustración y al marxismo fundacional (otra vez autonomía de criterio), se oponetempranamente a cualquier concepción finalista de la historia: “los objetivos que el hombre persigueno los veo en la línea del finalismo metafísico como se entiende esto en el sentido teológico ofilosófico. Sin perjuicio de que haya quien pretende imponer ese finalismo, creo que hay más bienobjetivos de corto plazo, de mediano plazo, de largo plazo, establecidos, impuestos, inventados,creados por el hombre, que resultan tener después una cierta coherencia”161. Posición anticipatoriasobre el debate de los fines de la historia que hemos recogido como punto de consenso (númeroXIV) en el Manifiesto historiográfico de HaD (2001). Porque Romero también se preocupaba por el 153 Maquiavelo historiador, p. 9. 154 Se le criticaba acerbamente por ello (véase la nota 18). 155 Omar Acha, La trama profunda, op.cit op. cit., p. 57. 156 Félix Luna, op.cit., p. 143. 157 ídem, p. 107. 158 Véase la cita de la nota 138. 159 Félix Luna, op.cit., p. 22. 160 ídem, p. 21. 161 ídem, pp. 100-101.60 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 63. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXfuturo (abandonado hoy por tantos, cuando más falta hace), atreviéndose a incursionar en laprospectiva histórica. Como cuando considera irreversible, en la Argentina peronista, la “toma deconciencia social por parte de las clases populares”, lanzando “una previsión a largo plazo”:“Argentina será un país en el cual las clases populares tengan un papel decisivo”162. De algunamanera fue así, si atendemos al peso histórico de las masas peronistas. Y tal vez lo sea todavía másen países que están viviendo en el nuevo siglo un importante proceso de concienciación popularcomo Venezuela, Bolivia y Ecuador. 4.- Contra el espíritu de especialidad (Lucien Febvre). Una enseñanza de Romero para jóveneshistoriadores de este siglo que quieran seguir los mejores ejemplos pasados es su difícil etiquetación,dentro de la historia académica. En tiempos de hiperespecialización, fragmentación y no pococorporativismo historiográfico, José Luis Romero es referencia saludable, y muy necesaria.Ciertamente se tenía por medievalista, lo que nos place, pero fijémonos como lo argumenta anteFélix Luna, cuanto le pregunta: “Usted es un medievalista. Le pregunto si su especialidad le sirvepara entender mejor los procesos históricos argentinos”. Respuesta: “Tengo miedo de contestarle loque pienso, porque me inclino a creer que sólo los medievalistas los entendemos bien”, sobre todo siestudian como él -que analizaba Argentina como parte de la historia occidental, pese aleurocentrismo dominante- la historia de la burguesía..El caso es que Romero era un medievalistaatípico: estudió asimismo historia antigua, moderna, contemporánea y actual, fue un “historiadortotal”, tanto temporal como espacialmente, a lo que tenemos que añadir su compromiso y unadedicación a la metodología, la historiografía y la teoría de la historia, que aportó coherencia a susdimensiones varias como historiador (y persona). Práctica global y diversa que le quitó ciertamentetiempo para terminar tal o cual proyecto, pero hizo posible que, tres décadas después, estamos aquíproponiéndolo como precedente de nuevo paradigma global, siendo como es, la segmentacióninterna de la disciplina, el mayor problema historiográfico a resolver en este siglo XXI. 5.- El universalismo de Romero. Un rasgo asimismo heterodoxo de José Luis Romero, derivado delos puntos anteriores, fue la orientación universal de su obra historiográfica, y también vital. Recorriómás de doscientas ciudades del mundo, fue un activo viajante-historiador que publicaba crónicas enrevistas no académicas y no dejaba de sacar notas para su gran historia mundial de las burguesías yciudades occidentales163. Internacionalismo muy apropiado en tiempos de una globalización que hagenerado una valorada World History como nueva historia global164 de la cual también fue Romeroprecursor ignorado. Supo combinar las historias de Argentina, América Latina y Europa,practicando un eurocentrismo al revés: en lugar de ver el mundo desde Europa, veía Europa desde elmundo, como sólo se podía hacer desde una de las ciudades latinoamericanas más internacionales:Buenos Aires. Ya dijimos que Romero fue un latinoamericano medievalista por vocación, pero nadacorporativo: hizo además historia antigua, moderna y contemporánea, nada histórico le resultó ajeno.Unos verán en ello dispersión, académicamente poco “apreciada” -al menos en Europa- perohistoriográficamente excepcional, nos acerca al historiador global que fue Romero: lo echamos demenos en la presente sociedad global de información. 6.- Historia inmediata. Su concepción global de la historia, escaso academicismo y elevadocompromiso ético, social y político, llevó a Romero a desplazar hasta la actualidad su mirada dehistoriador, desde Las ideas políticas en Argentina (1946) hasta Latinoamérica: las ciudades y las ideas (1976). 162 Idem, p. 113. 163 Resultado de ello fue su monumental La ciudad occidental. Culturas urbanas en Europa y América, BuenosAires, 2009; véase también Omar Acha, La trama profunda, op.cit., pp. 147-167. 164Carlos Barros, “Primeras conclusiones del III Congreso Internacional Historia a Debate (14-18 deJulio de 2004)”, Historia a debate. I. Reconstrucción, Santiago, Historia a Debate, 2009, .p. 73 (www.h-debate.com/cbarros/spanish/articulos/nuevo_paradigma/conclusiones.../primeras%20conclusiones.htm). e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 61
  • 64. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXDel primer trabajo comentó en 1976. “Yo he tratado de ser lo más objetivo posible, pero como soyun hombre de partido y mis opiniones políticas son tales y cuales, las declaro para que el lector lastenga presentes”165. Sinceridad que hace sobresalir a nuestro historiador de otros colegas, de ayer yde hoy, que se escudan en un caduco concepto hiperobjetivista de ciencia166 dejando, en ocasionesinconscientemente, que sus subjetividades influyan bajo cuerda en sus investigaciones, dificultando eltrabajo del historiógrafo futuro. La reconocida subjetividad objetiva de Romero le conduce,decíamos, a una historia menos mediata, más reciente, actual, que reivindica ante Félix Luna: “Yocreo que hay que hacer la historia contemporánea” (en sentido literal, no académico, remarcamos), altiempo que insiste en la “educación para la objetividad” y el uso de las fuentes orales (rehabilitando aHerodoto167) a fin de captar directamente los sujetos en acción. Teniendo como referente de nuevo aMaquiavelo, antes por su compromiso político ahora por su rigor al estudiar la realidad inmediata(“la historia reciente de Florencia e Italia”), con fuentes .y datos,,criticándolo por no aplicar tambiénun enfoque empírico al analizar “la historia antigua”, los “procesos históricos remotos”, dejándosellevar por esquemas preconcebidos, derivados de un “idealismo racionalista”, de una “filosofía de lahistoria dogmática”, que le “constriñe a deformar” los hechos, frustrando así sus “dotes innegablesde historiador”. Dotes de historiador (según criterios positivistas, se entiende) que reconocíaparadójicamente en sus trabajos sobre la historia inmediata de la Florencia y la Italia tardomedievalesa través de crónicas y otras fuentes, incluidas sus vivencias. El temor de Romero era más bien elcontrario. Le inquietaba no ser suficientemente “documentalista” como medievalista y tenía malaconciencia -como si ello no fuese también normal - por su subjetividad política al hacer -con el rigorhabitual- Historia Inmediata sobre Argentina. Con pesar su amigo Ruggiero reconoció que “suindependencia de espíritu lo llevaba muchas veces a ciertas contradicciones”, negándose a hacerle la“autopsia”, por ejemplo, de su “parte griega, la romana, la medieval, la americana, la argentina”, o desu definición compleja del ser historiador como “oficio” y como “pasión”168. Realmente no era fácil,hace tres o cuatro décadas, entrever avant la lettre el historiador global que era Romero. El mismo, queiba más allá del puro “documentalismo”, quería ser “normal”. Procuraba ciertamente el rigorempírico pero no dejaba de ser teórico. Se decía medievalista, pero hacía cosas que no hacían niestudiaban los medievalistas comunes. Cultibaba la Historia Inmediata, confesando su ideologíasocial-democrática al tiempo que define su línea de trabajo historiográfico sobre la actualidad no“exactamente la de la militancia, sino la de la preocupación por las cosas de mi tiempo, en mi país yen el mundo”, añadiendo curiosamente que no es “el campo estrictamente intelectual de misintereses”, concluyendo: “Yo digo siempre que soy un medievalista”. En fin, vacilaciones y paradojasde un historiador adelantado a su tiempo, en el contexto de un siglo XX en que ni Annales ni lahistoriografía académica marxista, entendían realmente el presente como objeto de investigaciónhistórica en sí mismo. 7.- Historiador individual, tendencias colectivas. Hemos analizado en detalle la complicada relación deJosé Luis Romero con el marxismo y Annales, para entender mejor la forma, el contenido y la funciónde los nuevos movimientos historiográficos del siglo XXI. Partiendo de la base que las tendenciasactuales existen, desde mediados de los años noventa en versiones más o menos larvadas yorganizadas,169 y son imprescindibles para asegurar el carácter colectivo (en tiempos de 165 Félix Luna, op. cit., p. 86. Véase una crítica actualizada en Carlos Barros, “Por un nuevo concepto de la historia como ciencia” 166(2005) en http://www.youtube.com/user/HistoriaDebate. 167 Félix Luna, op. cit., pp. 84-88. 168 ¿Quién es el burgués? y otros estudios de historia medieval, pp. 9-10. 169Carlos Barros, “Últimas tendencias de la historiografía española" (2007) en www.h-debate.com/Spanish/presentaciones/lugares/montevideo3/audio.htm; “Tendencias generales de la62 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 65. Carlos Barros José Luis Romero y la historia del siglo XXfragmentación), el dinamismo y la adaptación a nuestro tiempo de la disciplina histórica. Laexperiencia de Romero nos reafirma, pues, en la necesidad hoy de un tipo de corrienteshistoriográficas más abiertas, reflexivas y globales, sujetas a una dialéctica continua de debate yconsenso. De manera que sea posible combinar un mínimo común denominador y un debatepermanente,170 un pensamiento crítico y un pensamiento autocrítico, trabajando siempre con dosideas a la vez en la cabeza. Romero lo hacía, como seguidor al tiempo que crítico de sus autores dereferencia, como Marx y Maquiavelo. Hoy debería resultarnos más sencillo: por la complejidad de lasmentalidades actuales, por las nuevas tecnologías que están democratizando la comunicación social ytambién académica. 8.- Iniciativa latina. Dejamos para el último lugar la contribución que mejor resume buena partede lo dicho: el precoz ejemplo de José Luis Romero como historiador latino de ambición global.Romero “sólo” pudo ser una rareza171 en un siglo XX en que la innovación “sólo” podía irradiar deEuropa hacia el mundo latino, y no al revés. La globalización en curso ha cambiado radicalmente losdatos del problema: se puede y se debe innovar desde las periferias172 y conseguir además unaimportante proyección internacional.173 Los conocimientos historiográficos del siglo XX están ya engran medida extendidos y asumidos en otros continentes, podemos y debemos buscar con la propiacabeza, autocrítica e internacionalmente, nuevas respuestas a nuevos problemas. Aprovechemos a talfin que el español es ahora la segunda lengua franca occidental, después del inglés, por delante delfrancés y otros idiomas europeos, dentro y fuera de Internet, medio nivelador por excelencia de lacomunicación historiográfica. Recuperemos, en suma, al avanzado José Luis Romero para la nuevahistoriografía global del siglo XXI. Carlos Barros, “José Luis Romero y la Historia del siglo XX”, en e-l@tina. Revista electrónica de estudios latinoamericanos [en línea], Vol. 8, nº 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010, pp. 39-63, <http://www.ieal.fsoc.uba.ar/hemeroteca.elatina/elatina30.pdf> Artículo recibido: 15 de febrero de 2010 - Aprobado: 1 de marzo de 2010historiografía actual" (2008) en www.h-debate.com/Spanish/presentaciones/lugares/caceres/caceres1.htm. 170 Carlos Barros, “Historia a Debate, un paradigma global para la escritura de la historia”, Historia adebate. I. Reconstrucción, Santiago, Historia a Debate, 2009, pp. 133-137. 171 Véase la nota 27. 172 Véase la nota 1. La experiencia de Historia a Debate es, al respecto, el mejor argumento, véase “Primeras 173conclusiones del III Congreso Internacional Historia a Debate (14-18 de Julio de 2004)”, loc. cit., pp. 77-78. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 63
  • 66. REVISTAS ELECTRÓNICAS DE LA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES UBA La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires cuenta concinco revistas electrónicas: Argumentos, Conflicto Social, e-l@tina, Lavboratorio,OSERA.Premiada en el Primer Concurso (2008) del Fondo de Apoyo a las Revistas de Ciencias Sociales “Juan Carlos Portantiero” del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales CLACSO f.mAujob! Revista electrónica de estudios latinoamericanosPremiada en el Primer Concurso (2008) del Fondo de Apoyo a las Revistas de Ciencias Sociales “Juan Carlos Portantiero” del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales CLACSO. Invitamos a leerlas. Se encuentran en: Argumentos: http://argumentos.fsoc.uba.ar/ Conflicto Social: http://www.iigg.fsoc.uba.ar/conflictosocial/revista/ f.mAujob; http://www.iigg.fsoc.uba.ar/elatina.htm Lavboratorio: http://www.catedras.fsoc.uba.ar/salvia/lavbo.htm OSERA: http://www.iigg.fsoc.uba.ar/empresasrecuperadas/index.htm64 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 67. Resúmenes / Abstracts MAGALI GOUVEIA ENGEL A LIGA DE DEFESA NACIONAL E A CONSTRUÇÃO DA HEGEMONIA BURGUESA NO BRASIL O processo de construção de uma ordem burguesa no Brasil, desencadeado a partir do últimoquartel do século XIX foi marcado por uma intensa e fundamental atuação das novas gerações deintelectuais brasileiros que emergiram no cenário científico, artístico e político a partir dos anos 1870.Entre esses literatos, médicos, juristas, professores, jornalistas é possível identificar aqueles queatuaram como intelectuais orgânicos das frações da classe dominante comprometidas com o adventoe a consolidação do capitalismo, formulando e/ou difundindo propostas de (re) construção da naçãopautados nas noções burguesas de civilização e de progresso. Várias organizações da sociedade civilforam fundamentais como espaços de construção e veiculação desses projetos que disputavam entresi a hegemonia nos campos intelectual e político. Entre tais agências, não apenas a imprensa, mastambém a Academia Brasileira de Letras, o Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro, bem como asinúmeras Ligas criadas nas décadas de 1910 e 1920, desempenharam papel fundamental. Pensandona possibilidade de considerarmos tais instituições como um partido político no sentido gramsciano,proponho aqui examinar o exemplo da Liga de Defesa Nacional RJ, 1916), buscando analisar oprojeto de construção do Brasil como nação moderna e civilizada nos termos burgueses, veiculadopelos intelectuais orgânicos que participaram de sua fundação. Palavras chave: intelectuais, hegemonia, nação, ordem burguesa, Liga de Defesa Nacional. THE "LIGA DA DEFESA NACIONAL" AND THE CONSTRUCTION OF BOURGEOIS HEGEMONY IN BRAZIL. The process of construction of bourgeois hegemony in Brazil, which took place from thesecond half of the Nineteenth Century onwards, was made possible by the agency of a newgeneration of brazilian intellectuals, who emerged in the political, artistic and scientific sceneryaround 1870. Among those writers, politicians, doctors, professors and journalists it is possible toidentify those who acted as organic intellectuals for the ruling classes and were committed to theadvancement of capitalism and to the building of the nation according to the bourgeois values ofcivilization and progress. Countless civil organizations were also deeply involved in that process,such as the Academia Brasileira de Letras (Brazilian Letters Academy), the Instituto Histórico eGeográfico Brasileiro (Brazilian Historical and Geographical Society) and other civil alliances, createdalong the 1910`s and the 1920`s. This article focuses on the Liga da Defesa Nacional (NationalDefense League), considering it as a "political party" in the sense proposed by Antonio Gramsci, inorder to discuss the political agenda of constructing brazilian nation according to those bourgeoisvalues of civilization and progress. Key words: intellectuals, hegemony, nation, Bourgeois Order, Liga da Defesa Nacional Ω VÍCTOR HUGO ALGAÑARAZ SORIA ACCIONAR REPRESIVO Y CONTROL EN EL MUNDO ACADÉMICOARGENTINO DURANTE EL INTERREGNO DICTATORIAL 1976-1983: EL CASO DELA UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN JUAN El proceso autoritario-represivo acaecido en Argentina durante el interregno 1976-1983, e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 65
  • 68. Resúmenesautodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”, procuro reestructurar fragosamente elcuerpo social -considerado descarriado- y el Estado Nacional -diagnosticado como corrompido ydemagógico-, con el objetivo de exterminar toda forma de oposición e imponer el terror en lapoblación, para remover las bases del modelo económico anterior y cambiar el patrón deacumulación vigente. Específicamente, el ámbito académico nacional fue profundamente perturbado -removido- trasel advenimiento de la última dictadura, dada la ineluctable imposición de una política científica yeducativa acorde al modelo económico-político que se buscaba instaurar, la cual marcóprofundamente el ámbito de investigación cientista -especialmente el área de Ciencias Sociales- asícomo el desenvolvimiento mismo del ámbito universitario, duramente cohibido por el fuertedisciplinamiento, control y represión ejercidos por el régimen militar. Por ello, este trabajo procuracontextualizar socio-históricamente la problemática, recorriendo en líneas generales las tensionesdevenidas en el ámbito académico- universitario durante el interregno militar, reflexionandoparticularmente sobre la política académico-científica implementada y prestando especial atención alo acontecido en la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) durante aquel periodo. Palabras claves: Ámbito Académico// Política Educativo-Universitaria // Control Académico//Accionar Represivo// Mecanismos de des-institucionalización y reestructuración// REPRESSIVE ACTIONS AND CONTROL IN THE ARGENTINE ACADEMICWORLD DURING THE DICTATORIAL INTERREGNUM 1976-1983: THE CASE OFTHE SAN JUAN NATIONAL UNIVERSITY The authoritarian-repressive process occurred in Argentina during the interregnum 1976-1983,calling itself "National Reorganization Process", abruptly tried to restructure the social body -considered astray- and the national state -diagnosed as corrupt and demagogic-. Its principalobjective was exterminating all forms of opposition and impose terror on the population, to removethe bases of the previous economic model and change the pattern of force accumulation. Specifically, the national academic scope was deeply disturbed-removed-after the advent of thelast dictatorship, given the ineluctable imposition of a scientific and educational policy according tothe economical-political pattern that was wanted to be establish, which strongly mark the scientistresearch (specially the Social Sciences area) as well the same university scope, severely restrained bythe strong discipline, control and repression exercised by the military dictatorship. Therefore, thiswork aims at socio-historically contextualizing the problem, covering in general lines, the tensionshappening in the academic-university scope during the military interregnum, reflectively particularlyon the academic and scientific policy implemented, given with special attention to happened at theUniversity National de San Juan (UNSJ) during that period. Key words: Academic Scope// Educative University Policy// Academic Control// RepressiveActions// Mechanisms of deinstitutionalization and restructuring// Ω CARLOS BARROS JOSÉ LUIS ROMERO Y LA HISTORIA DEL SIGLO XX Análisis de la trayectoria del historiador José Luis Romero, su vida y su obra, en relación conel contexto histórico del siglo XX, donde se hace hincapié en su peculiar relación con el marxismo yla escuela de Annales, y el interés actual por sus reflexiones, investigaciones e ideología política(socialismo democrático).66 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 69. Resúmenes Interesa especialmente verificar cómo el estatus argentino y latinoamericano de Romero, y suautonomía de criterio, que significaron un hándicap en su tiempo, se convierten hoy en ventajamediante la globalización histórica e historiográfica en curso. En su condición de coordinador de Historia a Debate, Carlos Barros reconoce en José LuisRomero un valioso precedente de la reconstrucción paradigmática que impulsa la citada redinternacional de historiadores. Palabras claves: José Luis Romero – historia – siglo XX JOSÉ LUÍS ROMERO AND THE HISTORY OF CENTURY XX Analysis of the trajectory of the historian Jose Luis Romero, his life and work in conjunctionwith the historical context of the twentieth century, which emphasizes its special relationship withMarxism and the Annales school, and the current interest in his reflections , research and politicalideology (democratic socialism). Interest to verify how the status of Argentine and Latin American, and independence of mind,that meant a handicap in his time, become the lead today through globalization ongoing historicaland historiographical. As the coordinator of Historia a Debate, Carlos Barros recognized in Jose Luis Romero avaluable precedent for the reconstruction paradigm that drives the international network ofhistorians. Key words: José Luís Romero - history- century XX Ω e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 67
  • 70. AVISOPRESENTACION DE ARTICULOS Y RESEÑAS PARA TEMAS Y DEBATES, REVISTA DE LA FACULTAD DE CIENCIAPOLITICA Y RELACIONES INTERNACIONALES, UNIVERSIDAD NACIONAL DE ROSARIO. CONVOCATORIA PERMANENTE • Los trabajos con pedido de publicación deben ser remitidos al Comité Editorial de la Revista de la Facultad de Ciencia Política y R.R.I.I., y entregados, con nota de pedido en Mesa de Entradas. • Deberán presentarse 3 copias impresas y una en disquete, en formato RTF. • La extensión de los artículos deberá ser de un máximo de 20 páginas, en letra Times New Roman, tamaño 12, a espacio simple; las reseñas un máximo de tres páginas. • Los cuadros, gráficos y mapas se incluirán en hojas separadas del texto, numeradas y tituladas. Los gráficos y mapas se presentaran confeccionados para su reproducción directa. • Toda aclaración con respecto al trabajo (presentación previa, agradecimientos, etc.) así como la pertenencia institucional se consignaran en notas al pie de página mediante asteriscos remitidos desde el nombre del autor. • Las citas al pie se enumeraran correlativamente y observaran el siguiente orden: a) nombre y apellido del autor; b) título de la obra, en bastardilla; c) volumen, tomo, etc.; d ) editor; e)lugar y fecha de publicación; f)numero de la pagina. Cuando se trate de un artículo se lo mencionara entre comillas, bastardilla el libro, revista o publicación en la que haya sido publicado. • Si se insertara bibliografía se la incluirá al final del trabajo, ordenándola alfabéticamente por autor y colocando primero el apellido y luego la inicial del nombre. • Los trabajos serán sometidos a la evaluación de 2 árbitros, sobre la base del principio de anonimato. • Los artículos remitidos deberán ser inéditos en lengua española. • En ningún caso serán devueltos los originales. CORRESPONDENCIA: Comité Editorial Revista Temas y Debates Facultad de Ciencia Política y R.R.I.I. Universidad Nacional de Rosario Berutti 2353 Monoblock 1 (2000) Rosario - Argentina TEL: 54-0341- 4808521/22 FAX: 54-0341- 4808520 Email: mgluck@unr.edu.ar 68 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 71. Congresos, reuniones, jornadas X CONGRESO CENTROAMERICANO DE HISTORIA “LAS APORTACIONES DE LA HISTORIA A LA INTEGRACIÓN E IDENTIDAD DE LOS PUEBLOS CENTROAMERICANOS Y DEL CARIBE” Recinto Universitario Rubén Darío “Rubén Darío”, UNAN Managua (Nicaragua), 12 al 15 de julio de 2010 Entidades e instituciones co-auspiciadoras: - Consejo Nacional de Universidades (CNU), Nicaragua - Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA) - Asociación Latinoamericana y del Caribe de Facultades, Escuelas e Institutos de Ciencias Sociales (ALACFEICS) - Unión de Universidades de América Latina (UDUAL) - Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) - Comité Nicaragüense de Ciencia y Tecnología (CONYCIT) - Departamentos y Escuelas de Historia de las universidades de Centroamérica - Academia de Geografía e Historia de Nicaragua (AGHN) - Asociación Nicaragüense de Historia Oral (ANIHO) - Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (Universidad Centroamericana) - Centro de Historia Militar (Ejército de Nicaragua) - Centro de Investigaciones Históricas (UNAN-León) Presentación Desde que en el año 1992 se reunieran en Tegucigalpa, Honduras, diversos historiadores ehistoriadoras con el fin de reflexionar sobre el desarrollo de la ciencia histórica se han celebradohasta la actualidad nueve congresos con un intervalo de dos años entre cada uno de ellos. Así, en1994, el II Congreso tuvo lugar en la ciudad de Guatemala, el III en la Universidad de Costa Rica,el IV en Managua, Nicaragua, el V en la Universidad de El Salvador, el VI en la Universidad dePanamá, el VII de nuevo en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, con lo que seinauguraba una nueva ronda de congresos. El VIII Congreso se realizó en Antigua Guatemala en elmes de julio de 2006, organizado por la Universidad de San Carlos y el IX CongresoCentroamericano de Historia tuvo su sede en la Universidad de Costa Rica (UCR) en las fechascomprendidas entre el 22 y el 26 de julio de 2008. De nuevo, le corresponde a los historiadores e historiadoras nicaragüenses ser anfitriones a unanueva cita: el X Congreso Centroamericano de Historia, que supone no solo un compromiso de la e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 69
  • 72. Congresos, reuniones, jornadasinstitución que toma la iniciativa, es decir la UNAN-Managua, sino de toda la comunidad nacional,centroamericana, latinoamericana y caribeña y de todos los académicos con vocacióncentroamericanista vinculados con la historia. Representa un esfuerzo colectivo de estudiantes,docentes e investigadores centroamericanos y de otras latitudes que aprovechan esta excelenteoportunidad para debatir, intercambiar y poner a punto los distintos avances y expresión deresultados en el campo de la investigación y la docencia de la historia y su relación con las demásciencias, estableciendo redes de trabajo en conjunto con colegas y promoviendo la participación delos que en el futuro les corresponderá establecer el relevo generacional en el quehacer histórico: losestudiantes. Este congreso representará, además, una excelente oportunidad para el conocimiento yreflexión sobre la realidad social, política y económica de nuestros países, con el objetivo de buscaruna mayor relación del mundo académico con la problemática de los pueblos centroamericanos ycaribeños. Objetivos del congreso 1. Promover el desarrollo de la historia en los diversos ámbitos de la realidad centroamericana y caribeña. 2. Valorar la inserción de los historiadores e historiadoras en la realidad social de los diversos países centroamericanos y latinoamericanos. 3. Promover los vínculos de trabajo y reflexión entre la Historia y las demás ciencias sociales. 4. Contribuir a la integración entre las distintas redes de historiadores centroamericanos. 5. Analizar, desde una perspectiva histórica, los procesos independentistas y pre- independentista en el marco de la conmemoración del segundo centenario 6. Analizar el estado de la docencia e investigación histórica en las universidades centroamericanas y otras instituciones educativas que comparten objetivos similares. 7. Preparar un plan de acción a mediano y largo plazo que fortalezca la actividad docente e investigadora en los diversos ámbitos. 8. Contribuir desde diversas perspectivas al enriquecimiento curricular de los planes y programas de las carreras de Historia. 9. Contribuir a la difusión de los fondos documentales existentes en pro de su valoración en el quehacer historiográfico. 10. Conocer e intercambiar las publicaciones existentes en los diversos países. 11. Desarrollar, por medio de actividades sociales y culturales, el conocimiento e intercambio de las distintas expresiones de identidad. 1. Participantes - Docentes e Investigadores de Historia y especialidades de las ciencias sociales y las humanidades de las universidades centroamericanas, latinoamericanas y del Caribe. - Estudiantes de las carreras de Historia y de otras ciencias sociales de las universidades centroamericanas y del Caribe. - Docentes e investigadores centroamericanistas y del Caribe que laboran en distintas universidades. - Personalidades invitadas. - Docentes y autoridades del MINED (Ministerio de Educación de Nicaragua) y de otros países.70 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 73. Congresos, reuniones, jornadas - Ciudadanos y ciudadanas interesados en el quehacer de la historia. Principales ejes temáticos del Congreso: - La historia y las demás ciencias sociales, la interdisciplinariedad a debate. - Los procesos pre e independentistas centroamericanistas y su relación continental - El papel de los historiadores e historiadoras ante los nuevos retos de las sociedades centroamericanas y caribeñas. - El análisis de las sociedades del Caribe centroamericano: su pasado y presente - Balance y perspectivas de la enseñanza de la Historia en Centroamérica y el Caribe y el relevo generacional en la profesión de historiadores e historiadoras - Estado de la historiografía y las fuentes centroamericanas y del Caribe. Mesas de trabajo: • Historia social y movimientos sociales Coordinadores: Ligia Peña (Nicaragua) ligia.pena@ihnca.edu.ni y Luis Alfredo Lobato (Nicaragua) alobato@unan.edu.ni • Historia de los procesos políticos en los siglos XIX y XX. Las relaciones internacionales Coordinadores: Xiomara Avendaño (El Salvador) xiomacarmen@yahoo.com y Justin Wolf (EE.UU.) • Historia Militar en Centroamérica y el Caribe Coordinador: Francisco Barboza (Nicaragua) barbosaf@hotmail.com • Historia Económica Coordinadores: Ronnie Viales rviales@fcs.ucr.ac.cr (Costa Rica) • Historia Colonial en Centroamérica y el Caribe Coordinadores: Stephen Webre (EE.UU.) swebre@latech.edu y Coralia Gutiérrez (México) coralia50@yahoo.es • Historia Cultural y del pensamiento Coordinadores: Miguel Ayerdis (Nicaragua) miguel.ayerdis@ihnca.edu.ni Patricia Vega (Costa Rica), patriciavega@gmail.com José Cal Montoya (Guatemala josecalmontoya@gmail.com • Masonería y sociedades patrióticas Coordinadores: Ricardo Martínez Esquivel (Costa Rica shoremricardo@yahoo.es; Roberto Valdés (El Salvador) robertovaldes@hotmail.com • Las relaciones entre el medio ambiente, los fenómenos físicos y la historia Coordinadores. Francisco Enríquez (Costa Rica) francisco.enriquez@ucr.ac.cr y Antony Gobbels (Costa Rica) hisotikambiental@hotmail.com La Historia del tiempo presente y las aportaciones de la historia oral Coordinadoras: Jilma Romero (Nicaragua) jilmaromero@hotmail.com y Marcela Camargo (Panamá) grudolf19@cwpanama.net • La Historia y las Literaturas centroamericanas Coordinadores: Werner Makemback (Alemania) werner.mackenbach@uni- postdam.de y Patricia Fumero (Costa Rica) pfumero@racsa.co.cr • Historia y Género en Centroamérica. Coordinadoras: Eugenia Rodríguez (Costa Rica) eurosa61@gmail.com e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 71
  • 74. Congresos, reuniones, jornadas y Sandra Centeno (Nicaragua)sandric62@yahoo.com • Enseñanza de la Historia Coordinadores: Gerardo Zelaya (Honduras), gerardo_57@yahoo.com Margarita Torres (Costa Rica), torres317@yahoo.es • La participación estudiantil en el desarrollo de las carreras de Historia Coordinadores: Eimeel Carolina Castillo (Nicaragua) eimeelca@yahoo.com y José Gerardo Moreno (Nicaragua) jgmm06@yahoo.com • Archivo y Memoria en Centroamérica Coordinadoras: Ligia Madrigal (Nicaragua) ligiamadrigal@hotmail.com y Yessenia Martínez (Honduras) historia.ihah@gmail.com • Los proyectos de investigación en Historia Regional Coordinadores: Juan José Marín (Costa Rica) jmarin_cr@yahoo.es y Urías W. Ramos (Nicaragua) uriaswramos@yahoo.com • El desarrollo de la Arqueología y el estado del Patrimonio cultural en Centroamérica Coordinadoras: Sagrario Balladares (Nicaragua) saballadares@unan.edu.ni y Olga Joya (Honduras) olgajoya@yahoo.com Conferencias magistrales Se desarrollarán a lo largo del congreso diversas conferencias a cargo de especialistas deamplio prestigio académico internacional. Mesas redondas Se desarrollarán durante el Congreso mesas redondas relacionadas con los ejes temáticos. Lasmismas estarán a cargo de diversos especialistas Presentaciones de libros y documentales video-orales Se llevarán a cabo en el marco de las diferentes mesas temáticas del Congreso. Deberán serinscritos a través del formato que oportunamente se hará llegar a los participantes. Presentaciones artísticas y visitas culturales Habrá una velada cultural amenizada por distintos grupos y solistas que ofrecerán unprograma variado recogiendo las diversas expresiones de la riqueza folklórica y artística nicaragüense.Además, se incluirán en el programa general del Congreso visitas a lugares históricos y tradicionales.De igual forma, durante el evento, habrá un área de exposición y venta de publicaciones en diversosformatos. Requisitos para la presentación de resúmenes y ponencias: Especificaciones • Se recomienda cumplir con el formato solicitado para facilitar el trabajo de los organizadores. • Indicar expresamente si aceptan la inclusión de su trabajo en la Web y en la edición en CD y formato libro y/o revista. • Tanto los resúmenes como las ponencias serán enviados a los respectivos coordinadores de mesa con copia a la coordinación general del evento. Fecha definitiva de entrega de ponencias para poder ser presentadas en el Congreso:30 de mayo de 2010 Cuotas de inscripción y participación Ponentes: 60 dólares; Asistentes: 30 dólares; Estudiantes de licenciatura o equivalente (concarnet): 10 dólares72 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 75. Congresos, reuniones, jornadas Se entregarán a todos los inscritos carpetas con Programa y resúmenes de todas las ponencias,así como certificados de asistencia y /o participación y otros materiales. Para más información consulte el sitio: www.unan.edu.ni/fhumanidades/historia ψ XXX° ENCUENTRO DE GEOHISTORIA REGIONAL INSTITUTO DE INVESTIGACIONES GEOHISTORICAS - CONICET Resistencia (Argentina), 19-21 de agosto de 2010 Los Encuentros de Geohistoria Regional tienen por objetivo lograr el acercamiento, lacolaboración mutua y el intercambio de experiencias y conocimientos entre los investigadores enciencias humanas y sociales que estudian la temática regional del Nordeste argentino, en sentidogeográfico amplio, incluyendo el área de Misiones Jesuíticas, el Paraguay, sur de Brasil y Bolivia. La entidad organizadora se compromete a brindar local y elementos que faciliten el desarrollode las sesiones y la información a los participantes sobre alojamiento y transportes. Los gastos detraslado y estadía correrán por cuenta de los participantes. La entidad organizadora designará una Comité Organizador, que se integrará con unCoordinador General, quien presidirá las sesiones plenarias, Coordinadores Adjuntos y Secretarias.El Comité Organizador estará facultado para aplicar el Reglamento, fijará los horarios de actividadesy sesiones, el programa de exposiciones y decidirá sobre cuestiones que eventualmente no contempleel reglamento. Para ser miembro pleno del Encuentro se deberá presentar un trabajo original de investigaciónajustado a la temática del mismo, de extensión máxima de 15 páginas, tamaño A4, a espacio sencillo,letra Times New Roman cuerpo 12, incluido aparato erudito, gráficos, mapas e ilustraciones. Lapresentación se hará en un disquete o CD en programa Microsoft Word o por correo electrónico alos coordinadores de la Mesa con copia a la Comisión Organizadora.. No se aceptarán trabajos queimpliquen informes de avances, ni proyectos de investigación. Las notas deberán estar a pie de páginae incorporadas mediante el sistema automático del procesador de texto (se enviarán pauta enpróxima Circular). Al 8 de mayo de 2010 los participantes deberán enviar un resumen de su trabajo, de nomás de 15 renglones, el cual será evaluado por el Coordinador de cada Mesa temática notificando laaceptación del mismo en el plazo de 15 días. Para el 30 de junio de 2010 los participantes deben remitir el trabajo completo, que seráenviado a los comentaristas de las sesiones. Se requieren 2 copias en papel y una en disquete (verpunto 4). Cada investigador dispondrá de 15 minutos para exponer los aspectos más salientes y lasconclusiones de su investigación. Se realizarán luego los comentarios y a continuación losparticipantes podrán solicitar explicaciones o ampliaciones sobre lo expuesto, con intervenciones deno más de 10 minutos de duración. Todos los trabajos expuestos por sus autores serán editados en un CD que se distribuirá entrelos participantes luego de finalizado el Encuentro. No se incluirán aquellos trabajos cuyos autores noparticipen en el Encuentro. El Comité Organizador, conjuntamente con los comentaristas de sesión y mediante consulta e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 73
  • 76. Congresos, reuniones, jornadascon otros especialistas si fuera necesario, seleccionará los trabajos aceptados para su publicación enlas Actas del Encuentro, en soporte papel. La entidad organizadora podrá requerir una cooperaciónpecuniaria -a establecerse oportunamente- a los autores de los trabajos seleccionados para dichapublicación. Durante la sesión de clausura del Encuentro, se debatirán las mociones que por escritopudieran presentar los participantes. Recepción de Mesas temáticas: hasta el 27 de febrero de 2010 por correo electrónico aengeoXXX@yahoo.com.ar Recepción de Resúmenes: hasta el 8 de mayo de 2010 (serán remitidas al coordinador de mesay a la Comisión Organizadora) Recepción de Ponencias: hasta el 30 de junio de 2010 Comisión Organizadora Coordinador General: Lic. Enrique Schaller Coordinadores Adjuntos: Dra. María del Mar Solís Carnicer y Dr. Norberto Lanza Secretarias: María Marta Mariño y Mabel Caretta ψ VIII BIENAL DEL COLOQUIO de TRANSFORMACIONES TERRITORIALESComité Académico de Desarrollo Regional de la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo (AUGM) Buenos Aires, 25 al 27 de agosto 2010 El Comité de Desarrollo Regional de la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo(AUGM, organizan la VIII Bienal del Coloquio de Transformaciones Territoriales, que se realizaráen Buenos Aires (Argentina) entre el 25 y el 27 de agosto de 2010. El Coloquio de Transformaciones territoriales se realiza cada dos años por los paísescomponentes de AUGM y tiene por objetivo promover un encuentro de profesores, investigadores yestudiantes en el ámbito de las universidades asociadas, promoviendo el debate académico ycontribuyendo para las discusiones y para el avance tanto de la enseñanza, como de la producción deconocimiento sobre el desarrollo regional, en la zona sur de América del Sur, así como fortalecer losvínculos entre las instituciones integrantes. Tales objetivos serán articulados en el VIII Coloquio pormedio del Tema General” Territorio y territorialidades en movimiento”, de las conferencias, mesasredondas y mesas temáticas, que propiciarán la profundización de las discusiones. Mesas Temáticas: 1. Ordenamiento y gestión territorial 2. Transformaciones en los modelos de producción y acumulación. 3. Desarrollo rural y la cuestión agraria. 4. La acción colectiva en el desarrollo territorial. 5. Patrimonios, culturas e identidades. 6. Integración y fronteras. 7. Gestión de riesgos y sustentabilidad ambiental. 8. Redes, sistemas e infraestructuras territoriales. 9. Sistemas de innovación.74 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 77. Congresos, reuniones, jornadas Normas generales del VIII Coloquio: Las lenguas oficiales del Coloquio son el portugués y el español. Los trabajos pueden serenviados en cualquiera de las dos lenguas. Se habilitará la presentación de ponencias y posters, reservando al Comité Académico delevento la capacidad de aceptar y reorientar los trabajos como posters o ponencias Los trabajos serán enviados al Coloquio en su versión completa, con una extensión máxima de20 (veinte) carillas, en tamaño A4 (incluyendo figuras, tablas y gráficos), espacio interlineal de 1,5;fuente Arial 12, márgenes (todos) de 2,5cm; el Título, el resumen (máximo de 200 palabras) y laspalabras clave (máximo cuatro), deberán estar en una de las dos lenguas del Coloquio: portugués yespañol. Cada proponente podrá inscribir como máximo 2 (dos) trabajos, individualmente o en equipo. Los trabajos que sean aceptados para la presentación oral, compondrán las Mesas Temáticas decoloquio. La selección de los trabajos será realizada por el Comité Científico del Coloquio, compuestopor miembros de distintas nacionalidades, de los países pertenecientes a la AUGM. Solamente serán publicados los trabajos efectivamente en el Coloquio. La presentación del trabajo en el evento podrá ser realizada solamente por uno de los autoresdel texto. Comité Académico Organizador Carlos Schiavo : Universidad de la República Hugo Arrillaga: Universidad Nacional del Litoral José Rubioli: Universidad Nacional de Córdoba Julio Talín: Universidad Nacional del Litoral M. Cristina Tamburrini: Universidad Nacional de Rosario M. Estela Crisci: Universidad Nacional de Córdoba Marta Casares: Universidad Nacional de Tucumán Marta Panaia: Universidad de Buenos Aires Olga Firkowski: Universidade Federal do Paraná Alberto Riella: Universidad de la República Vicente C.P.Silveira: Universidade Federal de Santa María Néstor Bono: Universidad de la Plata Coordinación Universidad de Buenos Aires: Marta Panaia Informaciones. Coloquioaugm8@hotmail.com ψ 4as JORNADAS DE HISTORIA DE LA PATAGONIA Santa Rosa (La Pampa, Argentina), 20-22 de septiembre de 2010 La Comisión Organizadora de las Jornadas de Historia de la Patagonia convoca ainvestigadores/as, docentes y estudiantes que han desarrollado, realizan o se proponen emprenderalgún trabajo de investigación y/o divulgación sobre la Historia de la Patagonia, a presentar susavances e iniciativas en las 4as Jornadas, que se realizarán en Santa Rosa (La Pampa) del 20 al 22 deseptiembre de 2010. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 75
  • 78. Congresos, reuniones, jornadas Las Jornadas se abren a la presentación de ponencias y demás iniciativas en el campo de laHistoria de la Patagonia, enfocada en todos sus períodos (prehispano, colonial, nacional, TerritoriosNacionales, Provincias, historia reciente y actualidad), desde cualquiera de sus perspectivas(económica, política, social, intelectual o cultural, teórica, metodológica, historiográfica, etc.) y sinatenerse necesariamente a los límites espaciales impuestos a priori o a los marcos naturales,administrativos o jurídicos-políticos actuales (atendiendo a las distintas realidades territorialesindígenas, hispanocriollas, regionales, nacionales e internacionales en las que se ve inscripta la actualregión). También se alienta la presentación de trabajos comparativos con casos o problemas similaresde otras regiones, territorios o lugares, por la fertilización cruzada que esto puede suponer para lasinvestigaciones históricas. Con esta reunión nos proponemos dar continuidad a los contactos, intercambios y espacios dediálogo generados en las Jornadas anteriores (Viedma 2002, Roca 2006 y San Carlos de Bariloche2008). La cantidad de ponencias y de mesas fue creciendo notablemente de una a otra reunión, hastalas 24 mesas temáticas y cerca de 230 ponencias presentadas en 2008. Para las 4as Jornadas (2010)prevemos una participación cuantitativamente similar a la de las 3as, organizada en torno de ejestanto temáticos como problemáticos. La cantidad y los perfiles de las mesas de trabajo sedeterminarán como resultado de la presente convocatoria. Esperamos abrir mesas de trabajorepresentativas de los avances más recientes en la investigación disciplinaria e interdisciplinaria de lahistoria de la Patagonia. Es de destacar el carácter abierto de la reunión, a investigadores/as y equipos de todo el país ydel exterior. No se trata de una reunión cerrada al nivel regional, sino que, como ya se experimentóen las ediciones anteriores, el campo de la Historia de la Patagonia despierta interés en diversoslugares del mundo y admite múltiples posibilidades de trabajo comparativo con otras regiones de laArgentina, de América y de otros continentes. También se espera recibir trabajos que se ocupen de laenseñanza y la difusión de la historia de la Patagonia tanto en el sistema educativo nacional como enel público no especializado de todo el país. En la medida de nuestras posibilidades, invitaremos a conferencistas extrarregionales que consus aportes enriquezcan nuestras perspectivas de trabajo. También esperamos poder implementaruna ayuda económica para la asistencia de quienes no cuenten con recursos provenientes de becas uotros fondos institucionales. La mayor carga horaria se prevé que esté puesta en las mesas de trabajo, que son el objetivocentral de la reunión y el espacio en el que los/as investigadores/as y equipos pondrán aconsideración de sus pares los avances y resultados de sus tareas de investigación, siendo la instanciade intercambio más enriquecedora. Sin embargo, y a la luz de diversas experiencias, la ComisiónOrganizadora también valora otros espacios que sirven al intercambio de información y de ideas, a ladiscusión y construcción de acuerdos de trabajo, a la optimización de recursos y la coordinación delíneas de trabajo entre instituciones, equipos y personas de la región, del resto del país y del exterior.Con esos propósitos, se facilitarán los espacios de presentación de publicaciones y de presentación deproyectos de investigación. Los proyectos, equipos y centros de investigación también seráninvitados a presentarse en un lugar de exposición permanente, mediante pósters. En próximascirculares se precisarán las formas y tiempos de organización de estos espacios. Mesas temáticas Se convoca a los/as interesados/as en coordinar mesas temáticas, a enviar propuestas de mesasorientadas a reunir un número de entre un mínimo de cinco y un máximo de doce ponencias entorno de un tema o problema común de la Historia de la Patagonia. La propuesta debe ser formulada, en lo posible, por dos investigadores/as de distintos lugareso ámbitos institucionales, que actuarán como coordinadores/as del debate. Debe contener un título76 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 79. Congresos, reuniones, jornadasque exprese claramente el problema convocante, y una presentación de unas 200 palabras queexplique qué perfil de trabajos se espera recibir. También los nombres, apellidos, pertenenciainstitucional y direcciones de correo electrónico de los/as coordinadores/as. Los/as coordinadores/as actuarán como pares evaluadores de las propuestas de ponencias. El tope máximo de trabajos por mesa responde a la necesidad de organizar las jornadas detrabajo en tiempos razonables y en núcleos temáticos/problemáticos que permitan enriquecer eldebate; si los/as coordinadores/as reciben un número alto de propuestas de ponencias podrán haceruna selección fundamentada, o bien desdoblar la mesa. En caso de proponerse mesas de temáticasimilar la Comisión Organizadora podrá consultar a los/as coordinadores/as la posibilidad defusionar mesas bajo un eje común. Cada expositor/a no podrá presentar más de una ponencia en lasjornadas, y en lo posible cada coordinador/a no coordinará más de una mesa. Cuestiones-ejes Las Jornadas contendrán un simposio central dedicado a La política en la Patagonia: miradasdesde lo local, el territorio y el Estado. También nos proponemos dar un lugar especial al tema delBicentenario de las revoluciones independentistas, que nos permita generar una reflexión desde unaperspectiva regional. Se convoca a los/as interesados/as en participar en alguna de estas propuestas, a ofrecer ideasconcretas para su realización, en la misma forma que las propuestas de mesas temáticas: dosinvestigadores/as de distintos lugares o ámbitos institucionales que actúen como coordinadores/asdel debate, un título que exprese claramente el problema o el subtema convocante, y unapresentación de unas 200 palabras que explique qué perfil de trabajos se espera recibir. También losnombres, apellidos, pertenencia institucional y direcciones de correo electrónico de los/ascoordinadores/as. Publicaciones La Comisión Organizadora prevé difundir la producción de las Jornadas por dos medios. UnCD-ROM conteniendo las ponencias completas, proyectos de investigación, etc., como enoportunidades anteriores, será entregado a los participantes en el momento de su inscripción.También se editará un libro posterior a las Jornadas, con la colaboración de los coordinadores demesas, cuyo contenido consistirá en una selección y reelaboración de ponencias realizada en un plazorelativamente acotado, de acuerdo con pautas de trabajo que se comunicarán oportunamente. Comisión Organizadora Prof. Edda Crespo edda.crespo@speedy.com.ar Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), Sede Comodoro Rivadavia. Mag. Graciela Iuorno gracielaiuorno@gmail.com Facultad de Humanidades y Centro de Estudios Históricos de Estado, Política y Cultura(CEHEPyC) de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo). Lic. José M. Mendes josemariamendes@elbolson.com Instituto de Formación Docente de El Bolsón / Centro de Estudios de Historia Regional(CEHIR) de la UNCo. Dra. Laura Méndez lauramendezbari@arnet.com.ar CEHIR y Carrera de Historia, Centro Regional Universitario Bariloche (CRUB) y Facultad deHumanidades de la UNCo. Dra. Marisa Moroni marisa_moroni@yahoo.com.ar CONICET / Instituto de Estudios Sociohistóricos de la Universidad Nacional de La Pampa(UNLPam). e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 77
  • 80. Congresos, reuniones, jornadas ψ1º JORNADAS INTERNACIONALES DE HISTORIA DE LA IGLESIA Y LA RELIGIOSIDAD 3º JORNADAS DE HISTORIA DE LA IGLESIA EN EL NOA Santiago del Estero, 16, 17 y 18 de septiembre de 2010 Ante los avances alcanzados por los estudios referidos a la Iglesia, sus instituciones y lasformas de religiosidad, realizados desde diferentes perspectivas teóricas y disciplinares, estas jornadasorganizadas por historiadores del NOA se proponen reunir a investigadores de la Argentina y delexterior que investigan en esta temática. De esta forma, nuestro objetivo es consolidar un espacio dediálogo y actualización ya iniciado en las anteriores ediciones nacionales (Salta 2006 y Tucumán 2008) Objetivos - Convocar a los investigadores de todo el país y del extranjero que trabajan en temasrelacionados a la Historia de la Iglesia y la Religiosidad en sus distintas expresiones. - Trazar el estado actual de las investigaciones sobre la temática (fuentes disponibles ybibliografía) - Reforzar vínculos de investigación y discusión en torno a las preguntas que emergen delestudio de la historia de la Iglesia y la Religiosidad en Latinoamérica. - Fortalecer un espacio que posibilite la difusión de las investigaciones. - Ampliar y afianzar las perspectivas teóricas de análisis y el abordaje interdisciplinario denuestras investigaciones. Ejes temáticos Creación Artística y Religiosidad Religión, Violencia y Política Religiosidad en el mundo andino Laicidad y Secularización Iglesia: Revolución e Independencia. Órdenes y Congregaciones Religiosas Clero y Episcopados Asociaciones Laicales Mujeres y Experiencia Religiosa Archivos, Bibliotecas Eclesiásticas y Nuevas Tecnologías. Prácticas de Evangelización. Formas de Diversidad Religiosa Comisión Académica Marcelo Lagos (UNJu) Susana Bianchi (UBA -UNCPBA) Pilar García Jordán (Universidad de Barcelona) Ana Teresa Martínez (CONICET, UNSe) Roberto Di Stefano (CONICET-UBA) Gustavo Morello (UCC) Alicia Fraschina (UBA) Victoria Cohen Imach (CONICET, UNT) Gabriela Caretta (UNSa) María Mercedes Tenti (UCSE) Isabel Zacca (UNSa)78 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 81. Congresos, reuniones, jornadas Cynthia Folquer (UNSTA) Comisión Organizadora Alonso Sánchez (Prelatura de Humahuaca) Sara Mata (CONICET, UNSa) Lucia Santos Lepera (UNT - UNSTA) Osvaldo Geres (UNSA) Federico Medina (UNSA) Esteban Abalo (UNT - UNSTA) Dely Brunelli de Antoraz (UCSE) Alonso Sánchez cmf (Prelatura de Humahuaca) María Mercedes Tenti (UCSE) Ana Cecilia Aguirre (UNSTA - UNT) Mariano Gusils (UNSa) Presentación de resúmenes y trabajos Los resúmenes serán recibidos hasta el 3 de Mayo de 2010 y los trabajos hasta el 14 de juniode 2010. En el encabezado de los resúmenes y ponencias/comunicaciones deberá constar: Autor/es: Título: Área/s temática/s sugerida/s Universidad o Institución de pertenencia: Dirección postal: Teléfono: E-mail: Los resúmenes no podrán superar las 200 palabras, y las ponencias los 40.000 caracteres (conespacios), ambos en letra Arial 12 a espacio y medio y deberán remitirse por correo electrónico a lasiguiente dirección: jhirnoa@gmail.com Las imágenes que deseen incorporar al trabajo deben estar en formato JPG (definición alta) eincluirse como anexo al final del mismo, al igual que los cuadros y gráficos. Inscripción y formas de pago Enviar por mail la ficha de inscripción con todos los datos requeridos (se encuentra al final deesta circular) Confirmar la inscripción mediante el pago de la misma: - Expositor: $ 200 (doscientos pesos argentinos) - Asistente: $ 100 (cien pesos argentinos) - Estudiante expositor: $ 100 (cien pesos argentinos) - Estudiante asistente: $ 50 (cincuenta pesos argentinos) Participantes extranjeros: - Expositor: US$ 200 (doscientos dólares) - Asistente: US$ 100 (cien dólares) - Estudiante expositor: US$ 100 (cien dólares) - Estudiante asistente: US$ 50 (cincuenta dólares) La inscripción a las Jornadas puede realizarse al inicio de las mismas en la sede Jujuy de laUCSE. Cada autor/a abonará la correspondiente inscripción, incluso en casos de trabajos de autoríacompartida. Sólo se admitirán hasta dos autores/as por trabajo. Asimismo, un autor/a podrápresentar hasta dos trabajos. Los autores/as deben tener en cuenta que se otorgarán certificados sóloa aquellos que expongan sus trabajos. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 79
  • 82. Congresos, reuniones, jornadas Lic. M. de los Milagros Pierini mmpierini@infovia.com.ar Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA), Unidad Académica Río Gallegos. Dr. Pedro Navarro Floria pedro15463@yahoo.com.ar CONICET / Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio(IIDyPCa) de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN). Dra. Martha Ruffini meruffini@gmail.com Centro Universitario Regional Zona Atlántica (CURZA) de la UNCo. ψ III ENCUENTRO DE LA RED INTERNACIONAL MARC BLOCHESTUDIOS COMPARADOS EN HISTORIA EUROPA-AMERICA LATINA San Salvador de Jujuy, 20-22 de octubre de 2010 La constitución de la Red Internacional Marc Bloch de Estudios Comparados en HistoriaEuropa-América Latina surgió como inquietud de los equipos que en ese momento formaban partede un PIP de CONICET titulado “«La conformación del poder en Pampa-Patagonia. Políticas deestado, instituciones económicas y actores sociales (siglos XIX y XX)», constituido por el Programa«Estado, Mercado y Sociedad. Continuidades y discontinuidades en la construcción del podereconómico, político y social», del IEHS (Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional delCentro de la Provincia de Buenos Aires), el CEHIR (Centro de Estudios de Historia Regional) de laFacultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue y el CESOR (Centro de EstudiosSociales Regionales) de la Universidad Nacional de Rosario, con la co-participación del ProgramaPrioritario I+D: «Continuidades y cambios en la Argentina rural del siglo XX», de la UniversidadNacional de Quilmes; el Programa de Pós-Graduação em História de UNISINOS (Brasil) y elFRA.M.ESPA de la Universidad de Toulouse (Francia). La primera convocatoria se realizó en Tandil (Argentina) los días 17, 18 y 19 de mayo de 2006e incluyó a muchos colegas de centros y universidades de Argentina así como de Europa (España yFrancia) y América Latina (México y Brasil), quienes, en torno a los temas centrales de las mesas dediscusión, confrontaron los resultados de sus investigaciones. Durante este encuentro se integró a la Red Marc Bloch la Unidad de Investigación en HistoriaRegional (UNHIR) de la Universidad Nacional de Jujuy, a la vez que los colegas de Brasil seofrecieron para oficiar de anfitrión del II Encuentro, que se llevó a cabo del 21 al 24 de 2008 en laPontificia Universidad Católica de Río Grande do Sul. En esta oportunidad la sede del evento será la Unidad de Investigación en Historia Regional(UNIHR) de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy,Argentina. La UNIHR integra conjuntamente con el CESOR (Facultad de Humanidades y Artes de laUniversidad Nacional de Rosario), el CEHIR (Facultad de Humanidades de la Universidad Nacionaldel Comahue) y el CESAL (Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires), la UnidadEjecutora en Red de CONICET “Investigaciones Socio-históricas Regionales” (ISHIR), creada endiciembre de 2007 bajo la dirección general de la Dra. Marta Bonaudo Centros participantes -Unidad Ejecutora en Red en Investigaciones Socio-Históricas Regionales. ISHIR- CONICET.Nodos: CESOR (UNR), CESAL (UNCPB), CEHIR (UNCo)80 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 83. Congresos, reuniones, jornadas -Centre de Recerca dHistòria Rural de la Universitat de Girona -CERHIO (Centre de Recherches Historiques de lOuest/CNRS) UMR 6258 - UniversitéRennes -Programa Regional de Historia Andina (CIFFyH-UNCba). -INTE (Instituto de Estudios Internacionales) Universidad Arturo Prat, Iquique. - Programa I+D: La Argentina Rural del siglo XX (UNQ). Comité académico Susana Bandieri (Universidad Nacional del Comahue, Argentina) Michel Bertrand (Universidad de Toulouse, Francia) Marta Bonaudo (Universidad Nacional de Rosario, Argentina) Daniel Campi (Universidad Nacional de Tucumán, Argentina) Luc Capdevilla (Universidad de Rennes II, Francia) Rosa Congost (Universidad de Girona, España) Noemí Girbal (Universidad Nacional de Quilmes, Argentina) Sergio González Miranda (Universidad Arturo Prat, Chile) Flavio Heinz (Pontificia Universidad Católica de Río Grande do Sul, Brasil) Nelson Manrique (Pontificia Universidad Católica del Perú) Erick Langer (Georgetown University, USA)) Silvia Palomeque (Universidad Nacional de Córdoba, Argentina) Andrea Reguera (Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Argentina) Gustavo Rodríguez Ostria (Universidad Mayor de San Simón, Bolivia) Gabriela Sica (Universidad Nacional de Jujuy, Argentina) Comité ejecutivo Viviana Conti. (CIC CONICET/ ISHIR UNJu) María Silvia Fleitas. (ISHIR UNJu) Gabriela Sica (CIC CONICET/ ISHIR UNJu) Ana A. Teruel (CIC CONICET/ ISHIR UNJu) Secretaría: María Teresa Bovi (ISHIR UNJu) Características de la reunión Las reuniones anteriores de la Red Marc Bloch partieron de la premisa de la necesidad deestablecer la comparación como método en los estudios históricos, cuestión implícita como un temaobligado en la invocación del nombre del gran historiador francés. Tanto los encuentros realizadosen Tandil (2006) y Porto Alegre (2008) avanzaron sobre esta cuestión: ¿qué y para qué comparar?Los resultados (plasmados en publicaciones) han demostrado que esta perspectiva permiteidentificar, en la diversidad de situaciones, trayectorias y regiones, las especificidades y caracterescomunes en las diferentes dimensiones de tiempo y espacio, y las articulaciones de los distintosprocesos de la vida social. Entendemos que este nuevo encuentro permitirá complejizar los aportesobtenidos en las reuniones anteriores, profundizando además las perspectivas comparativas entre lashistorias regionales de nuestro país, de otros países de Latinoamérica y de Europa, de acuerdo a lasproblemáticas propuestas en las Mesas. Las mismas tratan de expresar la riqueza de enfoques y temasque permite la perspectiva comparada abarcando procesos económicos, políticos, sociales, culturalese historiográficos. Del encuentro se espera no sólo el afianzamiento y mayor difusión de trabajos ya concluidos ocon un grado de avance significativo, sino la oportunidad para socializar y debatir nuevasinvestigaciones y enriquecer hipótesis con el aporte que significan los estudios comparados, elementoesencial del perfil de este evento. Las mesas propuestas son las siguientes: e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 81
  • 84. Congresos, reuniones, jornadas Mesa I: FRONTERAS EN LA HISTORIA. DINÁMICAS SOCIO-ECONÓMICAS,CULTURALES Y POLÍTICAS. Mesa II: CULTURA POLÍTICA, INSTITUCIONES Y CIUDADANÍA. MIRADASCOMPARADAS EN SOCIEDADES DECIMONÓNICAS Y DE PRINCIPIOS DEL SIGLOXX. Mesa III: CONTACTOS E INTERCAMBIOS CULTURALES: PRÁCTICAS,CONFLICTOS Y REPRESENTACIONES Mesa IV: LOS CAMINOS DE LA HISTORIA SOCIAL LATINOAMERICANA: VIEJASY NUEVAS PERSPECTIVAS Mesa V: ECONOMÍAS REGIONALES, ACTORES SOCIALES Y FORMASRELACIONALES EN PERSPECTIVA COMPARADA. Pautas para presentación de trabajos Se trata de una reunión abierta a la presentación espontánea de ponencias que se adecuen a lastemáticas de las mesas propuestas y que propongan explícitamente un abordaje comparativo. Lasponencias podrán tener las siguientes modalidades: A- individuales o en coautoría, con enfoque comparativo; B- presentación de dos trabajos de autoría individual, con previo acuerdo en el tratamiento dedeterminados ejes de análisis en regiones diferentes, a fin de posibilitar la comparación. Esos trabajosdeberán enunciar explícitamente ese propósito y ser enviados en forma conjunta. Las propuestas de participación deberán ser presentadas en un resumen, de no más de 300palabras, que explicite claramente la Mesa elegida, el abordaje comparativo en la temática de análisisy la modalidad de trabajo (opción “a” u opción “b”). Se comunicará a los investigadores laaceptación de su propuesta para proceder a la recepción de ponencias. Las ponencias no deberán superar las 25 páginas tamaño A4, espaciado 1.5, fuente Times NewRoman 12. Plazos de presentación: Resúmenes: 2 de julio de 2010 Ponencia: 6 de setiembre de 2010 Aranceles: Expositores: $80 Asistentes: $40 Estudiantes: $15 Contacto: unihr@ishir-conicet.gov.ar Este encuentro cuenta con el auspicio de f.mAujob82 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 85. Concursos, becas, subsidios 2DA CONVOCATORIA INTERNACIONAL DE ENSAYOS Y AUDIOVISUALES “BICENTENARIOS EN ACCIÓN: CONMEMORACIÓN, CRISIS ECONÓMICA Y MOVILIZACIÓN POLÍTICA EN AMÉRICA LATINA” Dirigida a la comunidad académica y la sociedad civil, esta 2da Convocatoria está organizadapor el Programa Bicentenarios de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidadde Buenos Aires (FADU/UBA), el Observatory on Latin America (OLA), The New School, NuevaYork, y el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México(IIH/UNAM), con la colaboración de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), la UniversidadCentral de Chile (UCEN), la Organización Latinoamericana y del Caribe de Centros Históricos deEcuador (OLACCHI), y la Universidad de la República de Uruguay (UDELAR). En tanto los años de los bicentenarios coinciden con el creciente impacto de la crisiseconómica mundial y el recambio de varios gobiernos nacionales en América Latina, constituyen unaoportunidad histórica para la reflexión, la acción y el diseño de nuevos caminos para el desarrollo, lainclusión y la justicia social en la región. En este marco, se solicitan ensayos y audiovisuales sobre alguna de las siguientes líneas detrabajo: 1. Documentación e interpretación de los diferentes modos en que los países latinoamericanosconmemoran sus bicentenarios nacionales a través de iniciativas públicas, privadas y de la sociedadcivil. 2. Documentación e interpretación de la relación entre las conmemoraciones de losbicentenarios y los efectos de la crisis económica global en las economías locales. 3. Documentación e interpretación de la relación entre las conmemoraciones de losbicentenarios y las movilizaciones políticas locales. Se otorgarán: 5 Premios: Pasaje y estadía en México, para participar en una Conferencia Internacional arealizarse en el año 2011; y publicación de los trabajos en el libro Bicentenarios en Acción. 7 Menciones: Publicación de los trabajos en el libro Bicentenarios en Acción. Los abstracts deben ser enviados antes del 31 de mayo de 2010 y las presentaciones finalesantes del 1° de noviembre de 2010. Más información en www.bicentenarios.edu.ar o en www.observatorylatinamerica.org. Contactos: Ileana Versace y Gabriela Sorda Coordinación Programa Bicentenarios, FADU, UBA bicentenarios.fadu.uba@gmail.com ℵ e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 83
  • 86. Cuadernos del CLAEHCuadernos del Claeh es la revista del Centro Latinoamericano de EconomíaHumana, institución que en 2007 celebró su primer cincuentenario. Es tambiénla más antigua publicación periódica de ciencias sociales de Uruguay. Ha sidotestigo y portavoz de una parte importante de la historia del CLAEH yreceptáculo de autores y temas de Uruguay y del mundo Zelmar Michelini 1220 11100 Montevideo, República Oriental del Uruguay Internet: http://www.claeh..org.uy LiminaR Estudios sociales y humanísticos LiminaR. Estudios sociales y humanísticos, revista semestral de investigacióncientífica, publica no sólo los resultados de investigación de quienes integran elCentro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (de la Universidadde Ciencias y Artes de Chiapas), sino también de los científicos socialesinteresados en reflexionar desde la frontera sur de México y Centroamérica. En la publicación se reflexiona y dialoga sobre las cuestiones que atañenal mundo contemporáneo desde enfoques disciplinarios que incluyen laeconomía, la historia, la sociología, la antropología, la ciencia política y lashumanidades. La revista recibió Mención Honorífica en el Primer Concurso Fondo deApoyo a las Revistas de Ciencias Sociales de América Latina y el Caribe “JuanCarlos Portantiero”, del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales(CLACSO). Calzada Tlaxcala, 76 Barrio de Tlaxcala San Cristóbal de Las Casas Chiapas, México Correo electrónico: liminar_cesmeca@yahoo.com.mx84 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 87. América Latina en los libros Anna Ayuso y Gemma Pinyol, editores, Inmigración Latinoamericana en España. Elestado de la investigación, Centro de Estudios Internacionales de Barcelona CIDOB(Colección Interrogar la Actualidad; 29), Barcelona, 2010 (336 páginas). ISBN 13: 978-84-9251118-1 En los últimos años, España se ha convertido en uno de los destinos privilegiados de laemigración latinoamericana, a la vez que los emigrantes de estos países se consolidaban como origenprincipal de la inmigración extracomunitaria en España, superando por primera vez en 2005 a losnacionales procedentes de los países del norte de África o del este europeo. La velocidad a la que seha desarrollado este fenómeno ha suscitado el interés de las instituciones públicas, tanto en lavertiente reguladora como en el desarrollo de respuestas políticas a los cambios sociales sobre todoen la sociedad de acogida, pero teniendo en cuenta el impacto en los países de origen. Ello ha puesto de manifiesto la necesidad de contar con informaciones y estudios de calidadque ayuden a la toma de decisiones sobre bases sólidas y adaptadas al contexto local, pero que a lavez tengan en cuenta las experiencias nacionales e internacionales. La comunidad investigadoraespañola ha pasado en pocos años de atender estas dinámicas migratorias desde el punto de vista depaís emisor al del país receptor y ese es un bagaje del cual se pueden derivar enfoques característicos.Esta publicación, fruto de un seminario homónimo celebrado en CIDOB, pretende examinar elestado de las investigaciones abiertas en torno a los principales aspectos relacionados con estos flujosmigratorios, prestando atención tanto a los países de origen como a la sociedad de acogida. Losdiferentes aspectos de las políticas migratorias, la dimensión económica de los procesos migratorios,la inserción en el mercado de trabajo o los efectos sobre la cohesión social y las relaciones familiaresson algunos de los temas presentes en los artículos que firman reconocidos expertos en estosámbitos. Joan Calzada, Antón Costas y Jacint Jordana, Más allá del mercado. Las políticas deservicio universal en América Latina, Centro de Estudios Internacionales de BarcelonaCIDOB, Barcelona, 2009 (416 páginas). ISBN: 978-84-92511-15-0 A principios de los noventa, la mayoría de los países latinoamericanos inició la liberalización delas industrias de red. Esto afectó especialmente a las telecomunicaciones, los servicios postales, eltransporte, la energía y la distribución de agua. Desde entonces, los mayores esfuerzos de losreguladores y responsables públicos sectoriales se han orientado al desarrollo de políticas de fomentode la competencia, que tienen como objetivo asegurar el funcionamiento efectivo de los mercadosliberalizados. Sin embargo, en los últimos años han ido surgiendo señales de descontento respecto alos resultados de la liberalización. En esta situación se hace más necesario que nunca asegurar queningún colectivo social o región se queden sin acceso a los servicios públicos básicos en unascondiciones de calidad y precio aceptables. En efecto, es probable que la sostenibilidad a largo plazode las reformas liberalizadoras dependa en buena medida de un despliegue adecuado de las políticasde servicio universal. En la última década, todos los países latinoamericanos han impuesto a los prestadores de losservicios liberalizados diversas obligaciones de servicio universal. Estas obligaciones pueden variarconsiderablemente según las características del sector y del país donde se apliquen. Este libro analizael desarrollo y la situación actual de estas políticas. Los trabajos incluidos abordan el análisis del e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 85
  • 88. América Latina en los librosservicio universal desde una aproximación teórica y empírica, aportando argumentos económicos,análisis políticos y experiencias prácticas que son útiles para los responsables públicos de estossectores y para investigadores especializados en las industrias de red. Manuel Cienfuegos y José Antonio Sanahuja, editores, Una región en construcción.UNASUR y la integración en América del Sur, Centro de Estudios Internacionales deBarcelona CIDOB, Barcelona, 2010. ISBN: 978-84-92511-15-0 Desde los primeros años noventa, distintos estados latinoamericanos optaron por lasestrategias de integración del regionalismo abierto para mejorar su inserción internacional yresponder a los retos de la globalización. Veinte años después, surgen iniciativas con un enfoquedistinto, como el ALBA-TCP y la UNASUR que, de manera paradójica, coexisten con grupos queparecen estancados o en crisis, como el Mercosur y la Comunidad Andina. El papel de estasiniciativas en el desarrollo, la gobernanza democrática y la cohesión social se debatió en el seminariointernacional «La integración regional en América del Sur», organizado por CIDOB y el InstitutoComplutense de Estudios Internacionales (ICEI) en Barcelona los días 14 y 15 de febrero de 2008.Esta monografía recoge las ponencias más destacadas del mismo. Aníbal Pérez-Liñan, Juicio político al presidente y nueva inestabilidad política enAmérica Latina, Fondo de Cultura Ecoonómica, Buenos Aires, 2009 (383 páginas). ISBN978-950-5577903 Tras el colapso de los regímenes autoritarios de América Latina durante la década de 1980 yprincipios de la de 1990, una nueva era de libertades civiles, prosperidad, democracia y estabilidadpolítica parecía iniciarse en la mayoría de los países. Sin embargo, el legado económico y político delos años noventa no resultó el esperado: el crecimiento económico fue esquivo, la pobreza persistió ylos gobiernos electos continuaron fracasando a pesar de la ausencia de los militares en la arenapolítica. Así, a partir de los primeros años de la década de 1990, fueron removidos de sus cargospresidentes de Brasil, Venezuela, Guatemala, Ecuador, Paraguay, Perú, Argentina y Bolivia; enalgunos de estos países, de manera recurrente. Entre 1992 y 2004, seis presidentes fueron procesados y cuatro depuestos. Esta multiplicaciónde las crisis en tan corto lapso ¿indica un cambio fundamental en las democracias latinoamericanas?¿Los juicios políticos cumplen las funciones de los antiguos golpes militares? ¿Hay modificaciones enlas relaciones entre el poder Ejecutivo y el Legislativo? En este libro, Aníbal Pérez-Liñán explora losorígenes y las consecuencias de este nuevo patrón de inestabilidad y analiza el juicio político como unrasgo distintivo del nuevo panorama político de América Latina. La recurrencia de crisis presidenciales sin que se interrumpiera la democracia implicó uncuestionamiento a muchas concepciones predominantes entre los politólogos. Debido a esto, estelibro propone una exploración interdisciplinaria que incluye la sociología política, la comunicación, elcomportamiento político, el análisis institucional, la democratización y el estudio de los movimientossociales. Su objetivo es demostrar que los juicios políticos indican el surgimiento de un nuevo patrónde inestabilidad política en la región, ya que implican el uso de instrumentos constitucionales pararemover presidentes impopulares. El agudo e innovador análisis desarrollado en Juicio político al presidente y nueva inestabilidad políticaen América Latina por Aníbal Pérez-Liñán es esencial para comprender y actualizar las teorías de la86 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 89. América Latina en los librosdemocracia y el presidencialismo en América Latina. Pablo Artaza, Sergio Gonzáles, Susana Jiles, editores, A cien años de la Masacre deSanta María de Iquique, Lom Ediciones, Santiago de Chile, 2009 (420 páginas) ISBN: 978-956-00-0123-8 Los obreros pampinos se ofrendaron a las generaciones venideras y éstas deben devolverles eldon para que se pueda cerrar un círculo de vida, el cual implica hacer el vínculo con las generacionesfuturas: relatar, explicar, interpretar, deconstruir, y un largo etcétera, el suceso de 1907, pues en larestitución de ese don que nos legaron (enviaron) hay demandas que trascendieron tiempo y espaciopara transformarse en misión y destino de toda la sociedad nacional. A cien años… intenta restituir elsacrificio realizado para que no sea olvidado y sea comprendido desde todos sus ángulos. Julián Bastias Rebolledo, Memorias de la lucha campesina, Santiago de Chile, LomEdiciones, 2009. (244 páginas) EAN: 978-956-00-0117-7 Se relata el encuentro entre jóvenes chilenos y un sector del pueblo mapuche que en los añossesenta y setenta dieron una lucha común por la recuperación de tierras antes pertenecientes alpueblo indígena y por el proceso de Reforma Agraria. Relatos que no pretenden describir lacomplejidad de factores objetivos como lo harían sociólogos o historiadores, sino que pretendenmostrar el accionar de personas movidas por sus valores de justicia social. No es una apología ni deuna denigración de la lucha revolucionaria, sino un esfuerzo de autenticidad y desmitificación de losestereotipos clásicos de militantes. Eduardo Basualdo, Estudios de Historia económica argentina. Desde mediados delsiglo XX a la actualidad, Siglo Veintiuno Editores, Buenos Aires, 2010 (496 páginas). ISBN978-987-629-118-7 Este libro presenta un recorrido por los procesos de la historia económica argentina queafectaron la política y la estructura social del país en la segunda mitad del siglo XX. Con notabledestreza analítica y explicativa, Eduardo Basualdo logra una aguda revisión de aquellas creencias másarraigadas acerca de la economía nacional. Ese recorrido se inicia con el fin del modelo oligárquico agroexportador de la década de 1940,atraviesa la política de sustitución de importaciones instrumentada durante los gobiernos peronistas,la instauración de un nuevo régimen de acumulación tras el golpe de Estado de 1976, la crisis de lasfinanzas públicas durante el gobierno de Alfonsín, el estallido hiperinflacionario, la convertibilidad ysu crítico desenlace, y concluye con la profunda crisis que se abatió sobre nuestra economía en 2002.El proceso de endeudamiento externo y su contracara, la fuga de capitales al exterior, enmarcan estederrotero. Lejos de presentar una sucesión de acontecimientos económicos, en este libro abundan lapolítica, los conflictos de intereses y la desigual distribución del poder. Nueva edición revisada de un libro central para comprender, con datos elocuentes, lasmodificaciones estructurales derivadas del sucesivo desplazamiento de las lógicas económicas, cuyosefectos macroeconómicos y sobre la economía real persisten hasta la actualidad. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 87
  • 90. América Latina en los libros Fernando Camacho Padilla, Suecia por Chile. Una historia visual del exilio y lasolidaridad 1970-1990, LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2009 (126 páginas) ISSN: 978-956-00-0120-7. Las imágenes de este libro presentan las actividades del movimiento de solidaridad con Chile yla vida de los exiliados en Suecia. Por ello, la obra comienza con la victoria de la Unidad Popular en1970 y termina con la restauración de la democracia en 1990, haciendo un recorrido temporal porcada año de la vida en Suecia durante el periodo del Régimen Militar. Esta fotografía son el rostrohistórico de la lucha por la libertad y un ejemplo de la cotidianeidad del exilio, concretamente en elpaís europeo que más refugiados chilenos recibió a partir del golpe de Estado. A partir de ellas, seilustran las campañas, los encuentros y las consignas que acercaron a ambos pueblo, siendo así, undocumento visual excepcional y necesario para poder entender la historia común que con tantafuerza une a Chile y Suecia desde hace cuatro décadas. Vasco Castillo, La creación de la República., Lom Ediciones, Santiago de Chile 2009(96 páginas). EAN: 978-956-00-0124-5 La creación de la República es un estudio de las ideas políticas fundacionales en Chile (períodode la emancipación) en clave republicana, una clave muy poco utilizada hasta ahora en Chile y queproporciona nuevas perspectivas sobre el nacimiento de la república en Chile. En él se explora laconciencia de los escritores de la época, que pensaron la república como parte de la empresa mismade fundarla, siendo posible así evitar el olvido del vínculo original de la república con la libertad y locentral del mensaje heredado de nuestros “padres fundadores”. Álvaro Couso, Memorias impersonales. Fantasmas en el exilio, Imago Mundi, BuenosAires, 2009 (196 páginas). ISBN: 978-950-793-087-4 El exilio como respuesta o alternativa a la persecución y el exterminio de opositores ymilitantes populares, desatados por los regímenes dictatoriales de la década del setenta en nuestrospaíses, ha sido un elemento determinante de la experiencia política (y de vida) de miles desudamericanos, más aquéllos oriundos del Cono Sur, entre los que se incluyen los rioplatenses,uruguayos y argentinos. Mujeres y hombres arropados en otras pieles, ensayando pasos desconocidosy mimetizándose en una tundra social no siempre receptiva, con la esperanza de volver a empezar,pero también con la premisa de no olvidar. Otra vida que lleva como impronta pérdida y dolor, perotambién la alegría de vivir, y la obligación de hacerlo, como homenaje a los que ya no están.Memorias impersonales. Fantasmas en el exilio, traza un puente entre las dos orillas del Plata, (no sinparadas intermedias), aunando pasiones y desasosiegos: de Sendic y los peludos, a la Argentinaconflictiva del retorno de Perón, de Alberto Spencer, Peñarol y Rampla, al River de Amadeo Carrizo;de Valizas, a París, Roma, Ámsterdam o Buenos Aires. Sendero a veces sinuoso, contradictorio yresbaladizo, con muchas preguntas, buena pluma y algunas certezas: festejar la amistad, el placer, losafectos, la memoria y a los compañeros. No es poco.88 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 91. América Latina en los libros Gabriela Delamata, coordinadora, Movilizaciones sociales: ¿nuevas ciudadanías?Reclamos, derechos, Estado en Argentina, Bolivia y Brasil,, Biblos, Buenos Aires, 2009 (342páginas). ISBN: 978-950-786766-8 Este libro aborda la política contemporánea de la Argentina, Bolivia y Brasil a través decambios en la política de derechos suscitados en la interacción entre reclamos sociales y respuestasestatales. Una constante los atraviesa: la revitalización de la ciudadanía en su dimensión departicipación y derechos, junto con la transformación de los sentidos y la sustancia de la pertenencianacional. Escriben: Gerardo Aboy Carlés, Gabriela Delamata, Pablo Díaz Estévez, Marina Farinetti,Juan Pablo Ferrero María Silvana Gurrera, James Houston, Astor Massetti, Carolina Schillagi,Alejandro Sehtman, Pablo Stefanoni. Fernando Devoto, director, Historiadores, ensayistas y gran público. La historiografíaargentina, 1990-2010, Biblos, Buenos Aires, 2010 (140 páginas). ISBN 978-950-786778-1 Es bastante sencillo coincidir con un diagnóstico: la historiografía actual vive momentos quepueden definirse, a la vez o alternativamente, como de crisis y de transformación. Si la historiaprofesional argentina parece gozar de buena salud y sus avances cuantitativos y cualitativos soninnegables en los últimos veinte años, no es menos cierto que fuera del ámbito de las comunidadesacadémicas (o en sus bordes) también se han producido muchos otros fenómenos que si no indicansiempre una contratendencia, sí obligan a matizar el análisis. La reflexión sobre el papel del historiador en un mundo “presentista”, la situación de lahistoria social, el análisis de las continuidades y las innovaciones en la historiografía reciente, losrelatos “exitosos” sobre el pasado y la controversia que ellos provocan, son algunos de los temas queeste libro aborda. A la vez, provee diagnósticos, estados de la cuestión e interrogantes de distinto tipoacerca de la situación de la historiografía hoy. Enrique Dussel, Eduardo Mendieta, Carmen Bohórquez, editores, El pensamientofilosófico latinoamericano, del Caribe y “latino” [1300-2000]: historia, corrientes, temas yfilósofos, Siglo Veintiuno Editores, México, 2009. (1111 páginas) ISBN 978-607-03-0128-5 Esta obra fue proyectada, más que como un libro, como el inicio de un movimiento filosóficocontinental. Es decir, los autores de las contribuciones tienen conciencia de que la tarea que hanasumido es de tal envergadura que no pueden sino cumplirla parcialmente. Los trabajos a todo lolargo y ancho de toda la región latinoamericana sobrepasan a los especialistas de la historia o detemas expuestos en el orden nacional. Cuando debe abordarse la temática tal como lo exige una obrasobre la filosofía latinoamericana, se encuentran dificultades tales como la falta de bibliotecasespecializadas en este tema regional, de especialistas que hayan tratado los temas, de que se hayanestudiado suficientemente los asuntos para poder instaurar diversas hipótesis que permitan fecundosdebates. Todo comienza entonces por obtener los materiales bibliográficos y temáticos necesarios.Esto no se logra en corto tiempo: exige años de perseverancia en los que los autores se dan cuenta delos límites de la empresa. Por ello, mucho más que el lector, son los mismos editores y autores deesta obra los que tienen conciencia de que solo se ha iniciado la extracción de un precioso metal deuna rica mina casi inexplorada en su conjunto. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 89
  • 92. América Latina en los libros José María Ferri Coll y José Carlos Rovira, editores, Parnaso de dos mundos. Deliteratura española e hispanoamericana en el Siglo de Oro, Iberoamericana / Vervuert,Madrid / Frankfurt, 2010 (580 páginas) ISBN: 9788484895077 Se analizan obras y autores, corrientes estéticas y principios ideológicos al abrigo de la idea deque el hallazgo de lo ajeno representa la revisión de lo propio y a un tiempo su enriquecimiento.Contenidos: “El Romancero en América: un recorrido temático”, “El Romancero y América en elSiglo de Oro”, “Última América: los vaticinios imperiales de Ercilla”, “Lectura surrealista delbarroco: Sor Juana Inés de la Cruz y Octavio Paz”, “Lo que cantó Sor Juana a los reyes de España:las loas en celebración de los cumpleaños reales”, “Fernando Díez de Leiva y las letras coloniales enSanto Domingo”, “Góngora en la poesía hispanoamericana del siglo XVII: revisión histórico-crítica,claves comparativas y ejemplos eminentes”, “De viajes, conquistadores y lecturas: humanismo yNuevo Mundo en la poesía sevillana de la segunda mitad del siglo XVI”, “La Grandeza mexicana:ámbito y orbe de un poema descriptivo”, “Del antipetrarquismo en la América colonial: Agustín deSalazar y Torres”, “Filografía y razón dialogística en los sonetos amorosos de Aldana”, “La sintaxisdel enredo en Los empeños de una casa”, “La Trilogía de los Pizarros de Tirso de Molina”, “Unaaproximación a la novela pastoril hispana”,“Mitos clásicos en la novela pastoril de Bernardo deBalbuena”, “Las cinturas de América. Alegoresis, recurrencias y metamorfosis en la iconologíaAmericana”, “De la conquista a la colonia: Carlos V y don Quijote en una mascarada novohispana de1621”, “Espacios imaginarios del Nuevo Mundo en la literatura española del Siglo de Oro”,“Imágenes de la mujer en el Siglo de Oro español e hispanoamericano”, “Ecos renacentistas en elmundo andino: la Nueva coronica i buen gobierno de Guaman Poma de Ayala”, “Ecos renacentistasen el mundo andino: los Comentarios reales del Inca Gracilazo”. Autores: Giuseppe Bellini, Aurelio González, Guillermo Serés, Teodosio Fernández, Javier deNavascués, José Carlos Rovira, Joaquín Roses, Francisco Javier Escobar Borrego, Mercedes López-Baralt, Mar Langa Pizarro, Joaquín Roses, Jaime José Martínez Martín, Ángel L. Prieto de Paula,Ulpiano Lada Ferreras, José María Ferri Coll, Luis Beltrán Almería, Trinidad Barrera, RemediosMataix, Eva María Valero Juan, Rosa Pellicer. Roberto Gargarella, María Victoria Murillo, Mario Pecheny, compiladores, DiscutirAlfonsín, Siglo Veintiuno Editores, Buenos Aires, 2010. (224 páginas) ISBN 978-987-629-121-7 En 1983 el entusiasmo democrático invadió el espacio público con la fuerza de un momentofundacional: imperaba la ilusión, casi el encantamiento, de que todos los problemas de la Argentinapodían resolverse y de que el orden político podría recrearse desde la nada. Esa ilusión desmesuraday los temores que entrañaba afectaron la marcha del gobierno de Alfonsín y también las evaluacionesque se hicieron de sus logros y fracasos. ¿Cómo evaluar hoy aquellos años? ¿Cuál es finalmente el legado que nos han dejado? Elpropósito central de este libro es estudiar ese legado, con sus claroscuros y ambivalencias, a la luz delas promesas incumplidas de una democracia que, tal como se reiteraba, sería la condición deposibilidad para que todos comieran, se curaran y se educaran. El objetivo no es establecer consensoni ofrecer un diagnóstico final, sino abrir un debate que nos permita distinguir entre loscondicionamientos, los errores y los vaivenes, haciendo propia aquella idea de Alfonsín sobre lo que“no pudo, no supo o no quiso hacer” durante su gobierno. En el libro, se analiza la cuestión militar y la política de derechos humanos, los procesos de90 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 93. América Latina en los libroslaicización encarnados en la Ley de Divorcio, el tema de la seguridad, las disputas con el sindicalismopor la política laboral y las tensiones con las corporaciones, como el agro o la industria. Escrito por un conjunto de intelectuales que ingresaron a la vida política durante esos años dela transición democrática, este libro rescata la voluntad de renovación política y la cultura del diálogo,a la vez que reflexiona sobre el papel que juegan el voluntarismo y el liderazgo personalista en laconstrucción institucional democrática. En este sentido, clarifica las marcas que tanto Alfonsín comolos otros actores principales de ese primer gobierno democrático dejaron en la evolución políticaposterior. Elda E. González Martínez y Andrea Reguera, Descubriendo la nación en América.Identidad, imaginarios, estereotipos sociales y asociacionismo de los españoles enArgentina, Brasil, Chile y Uruguay, siglos XIX-XX, Biblos, Buenos Aires, 2010 (190 páginas)ISBN 9789507867767 El objetivo de este libro es analizar, en forma conjunta y desde una perspectivamultidisciplinaria, algunos aspectos de las migraciones pasadas y actuales, que emergen de lasprácticas discursivas elaboradas por los distintos actores sociales (el Estado con sus políticasmigratorias y sus discursos, las instituciones en su conformación y objetivos como asociacionesétnicas, la Iglesia, la escuela, etc.; y experiencias y comportamientos individuales vistos a través dediarios, memorias y autobiografías) en la Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. A este propósitoapuntan los autores reunidos en este volumen: Carlos Zubillaga, Nadia A. De Cristóforis, MartaBonaudo, Andrea Reguera, Karl Monsma, Esmeralda Broullón Acuña, Blanca Zeberio, AlejandroFernández y Elda E. González Martínez. Luis Herrera-Lasso M., coordinador, México país de migración., Siglo VeintiunoEditores, México, 2009 (344 páginas) ISBN: 978-607-03-0127-8 México país de migración, es una obra oportuna y pertinente. Oportuna, porque nunca antescomo en la primera década del siglo XXI la migración internacional se ha convertido en un temacentral en la agenda política, económica, social e internacional de México. Pertinente, porque losautores plantean retos, problemas y oportunidades que resultan de utilidad como insumos para laformulación de políticas públicas. La migración es un tema difícil de manejar por la cantidad y diversidad de de factores y actoresque en él participan, tanto en México como en el extranjero. Sin duda el reto más grande se halla entorno a las condiciones de vida y trabajo de los migrantes, obligación de todo Estado, pues está en suagenda la responsabilidad de promover y asegurar el bienestar de todos los que habitan en suterritorio. En el ámbito económico está sin duda el mayor reto estructural. Una economía que nogenera los empleos necesarios para su fuerza laboral, de alta y baja calificación, es una economíadestinada a tener altos índices de emigración, si los empleos se encuentran en otras latitudes. Las aristas internacionales de la migración se han complicado. Ya no se trata solamente de lasituación de los mexicanos en Estados Unidos, tema de por si difícil. Se trata también de lasmigraciones que vienen del sur, en tránsito para Estados Unidos o para permanecer en México. Porsi fuera poco, la migración hoy en día no puede desvincularse de otros grandes temas de la agendainternacional; la seguridad es el mejor ejemplo. México país de migración, es una invitación explícita a reflexionar sobre los temas centrales de e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 91
  • 94. América Latina en los librosla migración y de como estos afectan al país. Es también una obra propositiva, pues no sólo alude alos problemas y su diagnóstico, sino también a posibles líneas de acción. La migración es un tema sinun solo dueño y en esta medida, mientras mayor sea el interés y participación de nuestra sociedad enel tema, mayor podrá ser nuestra comprensión, la riqueza de nuestros enfoques y la pertinencia denuestras políticas. Inés Izaguirre y colaboradores, Lucha de clases, guerra civil y genocidio en Argentina.1973-1983. Antecedentes- Desarrollo. Complicidades, EUDEBA, Buenos Aires, 2010 (461páginas). ISBN 978-950-23-1689-5 El análisis y los relatos que presentamos en este libro son un aporte más al esclarecimiento deun proceso de lucha de clases en el Cono Sur latinoamericano y en particular en Argentina, quetranscurre durante la segunda mitad del siglo XX y culmina en guerra civil. Nuestra periodización deeste ciclo de luchas se inicia en 1955, con el derrocamiento de Perón, y la guerra militar que loproduce, dirigida no sólo contra la fuerza cívico-militar peronista sino contra la gran masa obrera quelo apoya. A partir de ese momento la lucha de clases en Argentina se desenvuelve en condiciones deguerra civil, en el sentido clásico del término: un proceso de lucha de clases que se va desarrollandohasta alcanzar su estadio político-militar, porque la alianza social que contiene a la mayoría de la claseobrera es excluída políticamente durante 18 años y es el motor que alimentará las confrontaciones delperíodo hasta culminar en guerra civil abierta. Nuestra interpretació n se centra en un proceso decaracterísticas excepcionales en la historia argentina: la formación y desarrollo de una fuerza social decarácter revolucionario desde fines de los años 1960, su derrota militar y política a cargo de lasfuerzas del régimen y el genocidio que le sigue -una matanza política de la que todavía no conocemosla totalidad de las bajas -que toman la forma de muertos y desaparecidos y cuyas consecuenciassociales se siguen desplegando. Las Madres, las Abuelas y los Familiares instalaron una cifra-símbolo:30.000. Y aunque no tenemos todos los nombres y los datos de los 30.000, sabemos que todos losdías aparecen nuevos nombres, nuevos testimonios, y también sabemos que muchos de los quefueron aniquilados no tendrán nunca nadie que los reclame, porque el exterminio alcanzó a toda sufamilia, o porque quienes quedaron siguen silenciados por el miedo o la ignorancia. La invesgación procruró indagar las causas de semejante matanza, tratando de avanzar haciauna respuesta no naturalizada, reflexiva, acerca del carácter histórico, político, de clase de ese ordensocial. El final está abierto y hoy estamos dedicados a analizar sus consecuencias. Equipo de Investigación: Pablo Bonavena, Flabián Nievas, Agustín Santella, Matías Artese,Gabriela Roffinelli, Marta Danieletto, Fanny Brudny, María Maneiro, María Carla Bertotti. Autores Invitados: Paula Guitelman, Gabriel Pèriés, Carlos del Frade. Silvina Jensen, Los exiliados. La lucha por los derechos humanos durante la dictadura,Sudamericana, Buenos Aires, 2010 (210 páginas) ISBN: 978-9500-731584 ¿Cuáles fueron las relaciones entre los militares golpistas de 1976 y los exiliados argentinos?¿Por qué la denuncia exterior de la dictadura se definió en términos de defensa de los derechoshumanos? ¿Qué hitos marcaron las luchas entre los exiliados y el gobierno castrense a lo largo del"Proceso de Reorganización Nacional"? ¿En qué medida la visita de la Comisión Interamericana deDerechos Humanos de la OEA en septiembre de 1979 fue un momento bisagra en el cerco exteriordel régimen y en el esclarecimiento de la situación de los "desaparecidos"? Esta obra narra la historiade los exiliados políticos, aquellos que los militares calificaban de "subversivos derrotados y en fuga".92 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 95. América Latina en los librosComo protagonistas de la lucha antidictatorial ellos intentaron convertirse en "puentes" con los milesde otros argentinos que vivían "sojuzgados por la represión y la censura que no podían hacer conoceral mundo el genocidio". Haciendo foco en la visita de la CIDH, el libro responde a cuestionesfundamentales que atraviesan la historia argentina en dictadura, dentro y fuera de las fronteras delpaís, no sólo permitiendo comprender las luchas entre el régimen y sus opositores, sino tambiéniluminando las tensiones, contradicciones, complejidades y debates en el campo de los "derrotados". Judith Kalman y Brian V. Street, coordinadores, Lectura, escritura y matemáticas comoprácticas sociales: diálogos con América Latina, Siglo Veintiuno Editores, México, 2009 (410páginas). ISBN: 978-607-03-0126-1 El propósito de este libro es difundir las nuevas direcciones que toma la investigación actualacerca de la cultura escrita en América Latina, recurriendo a los avances recientes de las perspectivasde las prácticas sociales, Nuevos Estudios de Cultura Escrita y la sociolingüística. La intención de este volumen consiste en difundir la teoría y la investigación empírica vigentesa un público más amplio en ambos contextos y en otros más; hacer progresar este campo de estudioal darle mayor visibilidad a los nuevos estudios de cultura escrita realizados en América Latina yayudar a que los lectores comprendan de que manera la sinergia con el trabajo, desde otrasperspectivas y otros lugares del mundo, puede contribuir al campo más amplio de la investigación y asus implicaciones para la teoría y la práctica. Prevemos que el trabajo en materia de la cultura escrita ymatemática en toda América Latina como en otros lugares se verá estimulado por este encuentro, enla medida en que los investigadores involucrados en la exploración de su relación aprendan unos deotros. Luis A. Ortiz López, El español y el criollo haitiano: contacto lingüístico y adquisiciónde segunda lengua, Iberoamericana / Vervuert, Madrid / Frankfurt, 2010 (280 páginas).ISBN: 9788484894797 Mediante datos recogidos in situ, este libro reflexiona sobre los procesos externos e internosque intervienen en el contacto entre el criollo haitiano y el español dominicano en la frontera entreambos países. Ana Peluffo e Ignacio M. Sánchez Prado, editores, Entre hombres: masculinidades delsiglo XIX en América Latina, Iberoamericana / Vervuert, Madrid / Frankfurt, 2010 (335páginas). ISBN: 978-848489491-9 Propuesta de una lectura sexo-genérica del siglo XIX que busca deconstruir el carácteraparentemente homogéneo de la fraternidad letrada, desvelando la masculinidad como constructocultural y performativo. Karina Ramacciotti, La política sanitaria del peronismo, Biblos, Buenos Aires, 2009(144 páginas). ISBN: 978-950-786768-2 Abordar la salud pública en los tiempos peronistas puede remitir a ciertas imágenes, discursos yrelatos que sirven de indicios para reflejar una época en la cual el reconocimiento de los derechos e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 93
  • 96. América Latina en los librossociales constituyó una prioridad dentro de la agenda del gobierno. En este abordaje se encontrará,sin lugar a duda, la figura del neurocirujano Ramón Carrillo, quien fue designado primer secretario deSalud de la Argentina en 1946. Durante los primeros años de su gestión, la cercanía con el presidenteJuan Domingo Perón se plasmó en múltiples eventos –lo cual daba cuenta de la confianzapresidencial hacia el joven funcionario estatal– y en un presupuesto aparentemente ilimitado quepermitió la creación de nosocomios y campañas sanitarias en diferentes lugares del país. No obstante,hacia 1950, estas imágenes comienzan a desdibujarse ya que Carrillo ocuparía en lugar opacado ysecundario en las publicaciones oficiales y en los actos públicos. Raanan Rein y Claudio Panella, compiladores, El retorno de Perón y el peronismo enla visión de la prensa nacional y extranjera, Edulp, La Plata, 2009 (458 páginas) ISBN: 978-950-34-0601-4 Con toda la prensa en contra, ganamos y con toda la prensa a favor, nos derrocaron” aseverabaJuan Domingo Perón. Quizás aquella máxima determinó que en el período comprendido entre losmeses previos al primer regreso de Perón en noviembre de 1972 hasta el golpe de Estado quederrocó a Isabel Martínez de 1976, el justicialismo, señalando un manifiesto contraste con sus dosprimeras presidencias, se abstuviese de aplicar medidas de censura contra los principales mediosgráficos. Las visiones y las tensiones que, desde la prensa nacional y extranjera, se presentaron enesos artículos periodísticos del retorno peronista al poder conciben una pauta explícita de laturbulenta relación que los medios de comunicación privados y el peronismo han sostenido a lo largode la historia. El carácter masivo y determinante del movimiento en su aparición como en los años70, dividió aguas y empujó a las empresas periodísticas a una toma de posición. Este suceso inclusose repitió en los años 90 y al momento de edición de este material, durante otras presidenciasperonistas. Los enfoques de periódicos norteamericanos, israelíes, europeos y latinoamericanos,sumados a un estudio sobre la cobertura del retorno de Perón según las fuentes televisivas, formulanlas heterogéneas concepciones a la hora de acercar respuestas sobre este fenómeno típicamenteargentino, de compleja categorización en comparación a las clasificaciones políticas habituales. Daniel Schávelzon, Arte y falsificación en América Latina, México, Fondo de CulturaEconómica, México, 2009. (303 páginas) ISBN: 978-950-557819-1 ¿El Museo del Louvre borró la firma del autor de la Venus de Milo para hacerla pasar por unaescultura de otro período? El Laocoonte, la más espectacular obra de arte grecolatina, ¿fue tallada enpleno Renacimiento por un joven falsario llamado Miguel Ángel Buonarroti? La Gioconda, quecuelga en París, ¿es auténtica o una magnífica copia? Al menos la mitad de los productos culturalesdel pasado son falsos, han sido alterados o están mal atribuidos. Sin embargo, los museos losatesoran y los exhiben; incluso muchos de ellos consideran la falsificación como un mero hechopolicial e impiden su estudio y divulgación. ¿Qué es lo falso y qué es lo auténtico? ¿Por qué ambos son conceptos culturales? ¿Qué rolesdesempeñan la oferta y la demanda en el mercado de lo falso en el arte y la arqueología? ¿Cuál es laresponsabilidad de los museos y los coleccionistas? ¿Qué objetivo persiguen los falsarios? EnAmérica Latina, las falsificaciones han engañado a los profesionales desde el siglo XVIII. Eldiscutido Códice Grolier y el burdo Códice de La Malinche, el libro colonial fundante de la historiaperuana adjudicado a un autor incorrecto, los cuadros de un artista guatemalteco que nunca existió,las urnas zapotecas y las cerámicas negras de Tlatelolco falsificadas en México, el supuesto origen94 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 97. América Latina en los librosmedieval del bastón de piedra del Uritorco en la Argentina, los cráneos de cristal de roca en Beliceatribuidos a seres extraterrestres y el antropolito brasileño símbolo de la identidad uruguaya sonalgunas de las muchas imposturas que constituyen el objeto de análisis y reflexión de este libro. Arte y falsificación en América Latina es una obra excepcional dentro de las investigacionesculturales, ya que se ocupa de un tema que siempre ha sido minimizado y ocultado. Laura Vazquez, El oficio de las viñetas. La industria de la historieta argentina., Paidós,Buenos Aires, 2010. (352 páginas) ISBN: 978-950-12-2732-1 El oficio de las viñetas nos propone una aventura tan extraordinaria como su propio objeto deestudio: reconstruir el campo de producción de la historieta argentina como un espacio que revelauna serie de tensiones entre el arte, el oficio y la cultura de masas. La investigación –generosa,exhaustiva e inédita en su enfoque– ubica la historieta en el marco de la historia cultural y políticaargentina del período 1968-1984. La reconstrucción y el análisis de las políticas editoriales, de lasrevistas y de las trayectorias profesionales abordadas permiten abrir la discusión sobre lasinterrelaciones entre política y mercado, y pensar la compleja relación entre los intelectuales y susobjetos de estudio. Esta obra de Laura Vazquez pone en escena algunas de las contradicciones de eseproceso, obligando a una relectura de la historieta como fenómeno cultural. La relevancia de estainvestigación radica tanto en el carácter original de su abordaje, basado en el nuevo modo deperiodización del objeto, como en la profundidad del análisis del mismo. La autora reconstruye unfragmento de la historia de la historieta que aparecía como un área desierta en las Ciencias Sociales yaporta nueva empiria a un campo de estudios que, en la Argentina, todavía se encuentra enformación. Sergio Visacovsky y Enrique Garguin, compiladores, Moralidades, economías eidentidades de clase media. Estudios históricos y etnográficos, Editorial Antropofagia,Buenos Aires, 2009 (362 páginas). ISBN: 978-987-1238-56-9 Identificar gente de clase media no pareciera algo difícil; lo hacemos cotidianamente,guiándonos por el aspecto, la ropa, el modo de hablar, el lugar de residencia, de compras oesparcimiento. Sociólogos, economistas, administradores y profesionales del marketing delimitansegmentos de la población como clase media, para decirnos cuánto ha crecido o disminuido. Losaumentos de precios golpean a la clase media, la cual también decide los resultados de una elección,nos dicen los medios de comunicación. Pero, ¿existe tal franja social con semejante homogeneidad ensus niveles de vida, valores y actitudes? Una comparación entre diferentes países o regiones, o unamirada al pasado, nos mostrarán cuán diversa es la clase media como sector social y como idea.Entonces, ¿por qué insistir desde los escritorios en la búsqueda de criterios axiomáticos paradelimitar a la clase media? En contraste, los trabajos reunidos en este volumen aceptan su pluralidady complejidad. Sergio Visacovsky y Enrique Garguin presentan diferentes trabajos de investigaciónhistórica y etnográfica sobre la Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Chile y Nepal, donde la clasemedia, lejos de todo apriorismo universalista, es un proceso histórico abierto, una práctica social. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 95
  • 98. América Latina en los libros Pablo Yankelevich, Ráfagas de un exilio. Argentinos en México, 1974-1983. Fondo deCultura Económica, Buenos Aires, 2010 (367 páginas) ISBN: 978-950-557829-0 Argentina vive una explosión de memorias. El exilio no ha escapado a este deber de recordar,aunque durante muchos años el tema no generó investigaciones atentas a reconstruir la suerte corridapor aquellos que optaron por salir del país escapando de la muerte, la tortura o la cárcel. En fechas muy recientes este panorama se ha modificado. El perseverante flujo de memorias,la posibilidad de consultar fondos documentales de variada naturaleza y la activación de una reflexiónsobre lo sucedido en los años setenta generaron que el exilio cobrara un renovado interés, lo cualposibilitó que se sumara a la formación de un nuevo campo historiográfico dedicado a revisar elpasado reciente. Ráfagas de un exilio se inscribe en ese campo, cuyo expansivo crecimiento es unamuestra clara de la necesidad de encontrar explicaciones a la barbarie militar que desgarró a nuestrasociedad. Este libro examina la historia del exilio argentino en México. Se trata de una exploración sobrediversos temas derivados del encuentro entre mexicanos y argentinos. Se estudia el destierro en sudimensión cuantitativa, reconstruyendo los perfiles sociodemográficos de millares de argentinos queescaparon de la represión y los crímenes perpetrados por los militares. En materia de asilo, se indagala actuación de la diplomacia mexicana en Buenos Aires, en función de la sostenida negativa delpoder castrense a entregar los salvoconductos a un puñado de asilados. Las ideas y las prácticaspolíticas de los argentinos exiliados así como sus espacios asociativos son analizados para dar cuentade las divisiones y las polémicas de un destierro muy fracturado en su conformación política.Finalmente, el libro se interna en las memorias del exilio para explicar el surgimiento de nuevasidentidades, evaluando el significado de los años mexicanos en la vida de quienes huyeron de labarbarie militar y encontraron en México un refugio donde repensar su país y repensarse a sí mismos.96 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 99. NORMAS PARA COLABORADORAS Y COLABORADORES 1. f.mAujob recibe textos sobre temas que analicen las sociedades latinoamericanas, desde las perspectivasde la antropología, la ciencia política, la economía, la historia, la sociología, la sociología histórica, dándose prioridada los enfoques transcidiplinarios o de hibridación de disciplinas. Se aceptan asimismo trabajos de orden teórico ymetodológico, como también textos y notas de avance de proyectos en curso, críticas a artículos ya publicados en larevista, todos suficientemente objetivos y documentados, y notas sobre novedades de Internet relativas a AméricaLatina. Todos serán evaluados mediante arbitraje académico interno y anónimo de evaluadores externos y losresultados de la evaluación serán comunicados a los autores en un lapso no mayor a los tres meses. En los casos enque se trate de textos publicados o enviados para su publicación en otros medios, deberá indicarse la referenciacorrespondiente en la presentación del texto o en un párrafo que anteceda a la introducción. El Colectivo Editor daráprioridad a los textos originales o aquellos que, habiendo sido ya publicados, ameriten su difusión en la revista. Si eltexto ha sido ya objeto de evaluación previa también debe consignarse en la referencia. 2. Las colaboraciones pueden referirse a América Latina y el Caribe en su conjunto, a subpartes de la regióno a alguno(s) de los países que la integran. La dimensión temporal que nos interesa es la de los siglos XXI, XX yXIX, en ese orden de prelación. Podrán considerarse, con menor grado de interés, trabajos referidos al períodocolonial. Distinguimos entre artículos, contribuciones y reseñas. Todas las colaboraciones serán enviadas por víaelectrónica (E-mail) a (sólo) una de estas direcciones elatina@mail.fsoc.uba.ar o elatina@fibertel.com.ar, comoarchivos adjuntos. La presentación deberá hacerse conforme las normas indicadas en el punto 5. 3. Artículos: Se considerarán tales aquellos aportes de investigación empírica o teórica en proceso dediscusión y/o ya consolidados, que constituyen un intento de avanzar o renovar los análisis relativos al mejorconocimiento de las sociedades latinoamericanas y caribeñas. Su extensión no debe superar las 25 (veinticinco)páginas en tamaño carta con un máximo de 3 (tres) imágenes o gráficos, y de 5 (cinco) cuadros o tablas. Criterios de evaluación: Novedad en el aporte, claridad y coherencia en la presentación, soporte bibliográficoy/o empírico de las consideraciones incluidas en el texto, formato de artículo y relevancia para el mejorconocimiento de las sociedades latinoamericanas. 4. Contribuciones: Se considerarán bajo esta categoría textos que adelantan resultados parciales de unainvestigación empírica o teórica en proceso de elaboración y/o discusión. La extensión no debe superar las 12(doce) páginas. Criterios de evaluación: Claridad y coherencia en la presentación, soporte bibliográfico básico, estilodivulgativo y correspondencia con el objetivo de ofrecer aportes para el mejor conocimiento de América Latina. 5. Configuración de página y condiciones de estilo: Las colaboraciones deberán enviarse teniendo encuenta el siguiente formato: 5.1 Procesador de texto: puede utilizarse cualquier procesador de texto. Se enviarán dos archivos de unmismo texto: uno, en el procesador de texto empleado por el autor o autora, cualesquiera sea el mismo; el otro, enFormato de Texto Enriquecido (RTF). En caso de que el artículo incluya gráficos, éstos deberán facilitarse en formatooriginal, en un archivo aparte, con las siguientes extensiones .jpg, .tiff o .gif. 5.2. Papel y márgenes: tamaño carta, con márgenes superior e inferior de 2 cm superior e inferior;izquierdo y derecho: 2,5 cm. 5.3. Fuente: Garamond. Título principal: Garamond 16, mayúsculas, negrita. Sin punto final o aparte.Autoro/a: Garamond 14, mayúsculas, negrita. Cuerpo principal: 12. Subtítulos dentro del texto principal:Garamond 12, negrita, justificado a la izquierda. Sin punto aparte al final. Notas al pie, la bibliografía al final ylas citas documentales (no la de autores) en el cuerpo principal, Garamond 11. 5.4. Espacio: Sencillo. Separar cada párrafo con un solo golpe de Enter. 5.5. Formato: Al final de título el autor/a indicará, si corresponde, el proyecto de investigación del que elartículo es resultado y la institución que financia el proyecto. Se usará una nota al pie indicada con asterisco * Al finalizar la indicación de autor/a se pondrá una nota al pie, con *, para dar cuenta del cargo y lapertenencia institucional. Es optativa la inclusión de dirección electrónica en dicha nota. Tanto en el cuerpo principal como en las notas al pie y la bibliografía final: alineación justificada (salvo en elnombre y apellido del autor/a, que irá justificado a la derecha), comenzando cada párrafo con sangría de 1 cm. (Noemplear Tab ni espacios). Interlineado sencillo. Incluir salto de página al pasar del cuerpo principal a la bibliografíafinal y/o al anexo (si lo hubiere), y/o cuando se produzcan cambios de orientación de vertical a apaisado o deapaisado a vertical. 5.6. Referencia de obras citadas: Se utilizará el sistema autor y fecha. Paréntesis, Apellido del autor, añode edición –eventualmente letras a, b…, si se citan dos o más obras del autor aparecidas en el mismo año-, dospuntos, página; paréntesis. Ejemplo: (Palomeque, 1997: 35). 5.7. Notas al pie: utilizando la función “Insertar nota al pie”, con numeración continua, siendo la primera e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm 97
  • 100. que aparezca en el cuerpo principal (es decir, prescindiendo del título que autor, que emplearán asterisco *) lanúmero 1. Los números de las notas deben colocarse luego de los signos de puntuación (incluidas las comillas). Sepondrá especial cuidado en indicar la función “Reiniciar cada sección”. 5.8. Bibliografía: Debe ir al final del cuerpo principal, ordenada alfabéticamente (ordenada alfabéticamentey colocando primero el apellido y luego el/los nombre(s), completo(s). En los casos de ser varios (tres o más) losautores de un libro, capítulo o artículo, sus nombres se indicarán en el orden en el que aparecen en la publicación(no siempre el orden es alfabético), separados por punto y coma (;) y el último precedido por la conjuncióncopulativa y. Ejemplos: Bagú, Sergio (1970). Tiempo, realidad social y conocimiento, Siglo XX Editores, México DF Jaguaribe, Helio; Iglesias, Francisco; Santos, Wanderley Guilherme; Chacos, Vamirch y Comparato, Fabio(1985): En casos como este -cuatro o más autores- suele apelarse a la forma Jaguaribe, Helio y otros (1985), obien, Jaguaribe, Helio et all( (1985); ): Brasil, sociedade democrática, José Olimpio J.O. Editora, Rio de Janeiro Los títulos de los libros, las revistas, los diarios, los filmes, las obras de teatro, los poemas, etc.) se indicaránen itálica (o bastardilla o cursiva). Los títulos de los artículos de revistas o de capítulos van entre comillas,indicándose, al final de la referencia, las páginas inicial y final. Ejemplos: Fernández Retamar, Roberto (1995). “Nuestra América y el Occidente”, en Leopoldo Zea, editor, Fuentesde la cultura latinoamericana, Fondo de Cultura Económica, México DF, pp.153-184. Palomeque, Silvia (1997): “El sistema de autoridades de ‘pueblos de indios’ y sus transformaciones a finesdel período colonial. El partido de Cuenca”, en Revista Memoria Americana, Nº 6, Buenos Aires, Facultad de Filosofíay Letras, Universidad de Buenos Aires, pp. 9-49. 5.9. Citas: van entre comillas y en fuente Normal (no en itálica, salvo que así se encuentre en el textoorigina), lo cual deberá señalarse). Si hay lagunas (texto que el autor decide saltear) poner corchetes con trespuntos: [...], no paréntesis, para señalar que se trata de una marca ajena al autor de la cita. Lo mismo paracualquier acotación del autor dentro de una cita. Los paréntesis sólo se utilizarán si están en el texto original citado. 5.10. Comillas dentro de una expresión que a su vez lleva comillas: utilizar, para la expresión interna,apóstrofos simples. Ejemplo: “El ‘clima de época’ afectó libertades”. 5.11. Palabras o expresiones en otro idioma que no sea el de escritura del texto (salvo los nombrespropios): en itálica (bastardilla o cursiva). Ejemplos.: “Fue el triunfo del statu quo”; “En 1933 los marines seretiraron por completo de Nicaragua”. 5.12 La primera vez que aparezcan siglas deberá escribirse su significado completo; posteriormente, sólo lassiglas. Por ejemplo: Universidad de Buenos Aires (UBA) 5.13. Las mayúsculas llevarán acento cuando éste corresponda (Á É Í Ó Ú). 5.14. No se escribirá, por ejemplo, los 60, sino los sesenta, los años sesenta, o los años 1960, o la décadade 1960. 5.15. Los nombres de las ciudades no se abreviarán. No se escribirá Cba. o Mza., sino Córdoba o Mendoza.No se escribirá Sta. Fe o Bs. As., sino Santa Fe y Buenos Aires. 6. .Condiciones varias: 6.1. Verificar (usando buscar/reemplazar) que no haya dobles espacios no deseados ni espacio/dos puntos niespacio/coma ni espacio/punto, etc. 6.2. Acentos: prestar atención a “éste” en vez de “este”, según el caso, y a “sólo” en vez de “solo”,“aún”/“aun” (no lleva acento cuando es sinónimo de incluso, y sí lleva cuando es sinónimo de todavía, pero de untodavía temporal. Ejemplo: “No llegó nadie aún”. “Aun más”). 6.3. No dejar palabras ni expresiones marcadas en rojo, amarillo, etc., comentarios, etc. 6.4. La palabra Estado va con mayúscula cuando se refiere a la institución jurídico-política. 7. Idioma: Los trabajos podrán enviarse en castellano o portugués. 8. Resúmenes: Cada artículo o contribución deberá ser acompañado por dos resúmenes –uno en castellanoo portugués, según corresponda, y otro en inglés-, con una extensión de entre 12 y 15 líneas, espaciado sencillo, enGaramond 11. El resumen en inglés también deberá incluir, en este idioma, el título. Al final de cada resumen seincluirán no más de cinco palabras claves en cada idioma. 9. El autor o autora del artículo o la contribución deberá indicar, explícitamente, si autoriza o no la librereproducción del artículo en otros medios de difusión o si, autorizándolo, se requiere su expresa aprobación. 10. Los artículos y contribuciones recibidos serán objeto de arbitraje interno y/o externo. 11. Se devolverán las contribuciones no ajustadas a las presentes normas.98 e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 101. e-l@tina, Vol. 8, núm. 30, Buenos Aires, enero-marzo de 2010 – htpp://www.iealc.fsoc.uba.ar/elatina.htm
  • 102. Buscando América Latina América Latina se encuentra también en otras revistas electrónicas disponibles en Internet. AIBR. Revista de Antropología Iberoamericana. Antropólogos Iberoamericanos en Red, Madrid,http://www.aibr.org/antropologia/aibr/ Araucaria. Revista Interamericana de Filosofía, Política y Humanidades, Universidad de Sevilla,http://www.institucional.us.es/araucaria/redaccion.htm Argumentos. Revista Electrónica de Crítica Social, Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad deCiencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, www.fsoc.uba.ar/invest/iigg/argumentos/index.htm Ariadna Tucma Revista Latinomericana ,Historia, Ciencias Sociales, Arte y Culturawww.ariadnatucma.com.ar Cuadernos Digitales. Publicación electrónica de Historia, Archivística y Estudios Sociales, Universidadde Costa Rica: www.fcs.ucr.ac.cr/∼historia/cuadernos EIAL. Estudios Interdisciplinarios de América Latina y el Caribe, Tel Aviv University:www.tau.ac.il/eial Escenarios Alternativos, Fundación Centro de Estudios para el Cambio Estructural, Buenos Aires:www.escenariosalternativos.org Gramsci e o Brasi: www.artnet.com.br/gramsci Interpretaciones. Revista de Historiografía y Ciencias Sociales de la Argentina,http://www.historiografia-arg.org.ar Lavboratorio. Informe de coyuntura laboral, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires:www.catedras.fsoc.uba.ar/sociologia/salvia/index.htm Mercosul nas Universidades. Edición del Proyecto Mercosur, Pontificia Universidad Católica Minas Gerais:www.pucminas.br/Mercosul Novamérica/Nuevamérica. Revista de la Patria Grande: http://www.novamerica.org.br/ Nuevo Mundo-Mundos Nuevos, Centre de Recherches sur les Mondes Américains (CERMA), Paris,http://nuevomundo.revues.org Páginas, Revista Digital de la Escuela de Historia, Universidad Nacional de Rosario,http://www.revistapaginas.com.ar Pensar Iberoamérica. Revista de Cultura. Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, laCiencia y la Cultura: www.campus-oei.org/pensariberoamerica/ind Política y Cultura. Departamento de Política y Cultura, División de Ciencias Sociales y Humanidades,Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco: http://polcul.xoc.uam.mx Procesos históricos. Revista de Historia y Ciencias Sociales, Universidad de Los Andes, Venezuela,www.saber.ula.ve/procesos historicos Revista de Sociologia e Politica: http://www.revistasociologiaepolitica.org.br Revista Tema Livre, Eletrônica de História, Niterói, www.revistatemalivre.com Temas. Cultura, Ideología, Sociedad, Cuba, http://www.temas.cult.cu/ Trabajo y Sociedad. Revista del Programa de Investigaciones sobre Trabajo y Sociedad (PROIT), UniversidadNacional de Santiago del Estero, www.unse.edu.ar/trabajoysociedad Sugerimos también consultar los siguientes sitios de Internet: Asociación Historia Actual: www.historia-actual.com ALACIP Asociación Latinoamericana de Ciencia Política: www.aclcpa.com/alcp Red de Bibliotecas Virtuales de Ciencias Sociales de América Latina y el Caribe de la Red CLACSO.http://www.biblioteca.clacso.edu.ar:8080/biblioteca/biblioteca Casa de América: http://www.casamerica.es/ Ciudad política. Praxis y ciencia política: http://www.ciudadpolitica.com Noticias del Sur. Observatorio de política latinoamericana: http://noticiasdelsur.com/ Taller de Historia Económica (THE): http://the.pazymino.com/ Asimismo, encontrarán numerosos enlaces, dentro de Internet, en nuestra página web www.catedras.fsoc.uba.ar/udishal