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Prado 2009 01 14
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Presentación de la visita realizada al Museo del Prado de Madrid el 14 de enero de 2009, coincidiendo con la exposición de escultura clásica "Entre dioses y hombres".

Presentación de la visita realizada al Museo del Prado de Madrid el 14 de enero de 2009, coincidiendo con la exposición de escultura clásica "Entre dioses y hombres".

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    Prado 2009 01 14 Prado 2009 01 14 Presentation Transcript

    • Museo del Prado Visita del 14 de enero de 2009
    • ITINERARIOS • Exposición temporal de escultura clásica “Entre dioses y hombres”. • Selección de obras maestras de la Colección Permanente. © Jesús A. Manzaneque Casero I.E.S. “Isabel Martínez Buendía” de Pedro Muñoz (Ciudad Real)
    • Itinerario A ENTRE DIOSES Y HOMBRES
    • Presentaciones de la exposición en vídeo Presentación de la exposición en vídeo del Museo del Prado Noticia sobre la exposición de la Agencia EFE Recorrido en vídeo por la exposición de LOGOPRESS / RevistaDeArte
    • La exposición Con ocasión del cierre temporal del Albertinum de Dresde, se presenta esta exposición durante un período de seis meses. La muestra, que ocupa diez salas del edificio Villanueva, constituye un acontecimiento inédito al ofrecer la posibilidad de contemplar reunidas 46 de las mejores piezas de la colección de escultura clásica de Dresde junto a otras veinte importantes esculturas clásicas del Museo del Prado. Ambos conjuntos escultóricos son fruto del coleccionismo barroco y neoclásico y en los dos se integran magníficas versiones romanas de obras griegas clásicas y helenísticas, además de muchos originales griegos con policromía Zeus de Dresde, antigua y un núcleo excepcional de Réplica Romana. Escuela de Fidias. s. V a. C, 212 x 104 x 56 cm retratos.
    • La exposición La dirección de las Staatliche Kunstsammlungen de Dresde ha cedido generosamente al Prado este excepcional conjunto de obras, en el que se incluyen piezas de resonancia casi mítica como el Zeus de Dresde y el Efebo de Dresde, réplicas romanas de la Atenea Lemnia de Fidias y del Sátiro escanciando vino de Praxíteles, o la Ménade de Dresde y las dos Mujeres de Herculano. La selección incluye también otras piezas del arte griego de extraordinaria importancia como tres relieves sepulcrales áticos, tres terracotas policromadas de Tanagra, una serie de esculturas helenísticas de Alejandría y de otros centros y algunos retratos romanos de gran calidad. Sileno de Dresde y Ménade de Dresde Staatliche Kunstsammlungen Dresden
    • Secciones de la exposición • Belleza y dicha de los dioses clásicos – Los poderosos dioses – La condición humana – Los dichosos dioses • Sentimiento, sensualidad y alegría festiva en el arte helenístico-romano – Dioniso y la fiesta – Afrodita y la hermosura femenina – Las musas. Teatro y ciencia • Imágenes del poder. Retratos romanos al final del Imperio – Políticos y oficiales – Paganismo y cristianismo
    • Belleza y dicha de los dioses clásicos La primera sección presenta -en forma de réplicas romanas- algunas de las más afamadas creaciones del arte clásico griego: del siglo V antes de Cristo obras de Fidias, Mirón y Policleto, del siglo IV otras de Praxíteles y finalmente tres originales griegos de la misma época. Las esculturas testimonian el culto griego a la belleza y la gran capacidad de invención formal de sus artistas. Mientras que en el siglo V se presenta a las divinidades de manera hierática y solemne, en el siglo IV estas están caracterizadas con mucha naturalidad y gracia en sus movimientos y gestos como expresión de la dicha y de la gloria de unos seres divinos que viven completamente separados de los Afrodita y Tritón, Obra helenística-romana. s. II a. C – I d. C., hombres una vida gozosa y eterna. 52.5 x 23 x 18. Dresde, Skulpturensammlung Staatliche Kunstsammlungen
    • Belleza y dicha de los dioses clásicos En una posición contraria se encuentran los mortales que admiran por esa razón a los dioses, pero, a su vez, se sienten doloridos por la brevedad y tristeza de su vida. Por ello, se ha incluido en esta sección tres relieves sepulcrales, cuyas escenas de duelo contrastan con las imágenes de los dioses dichosos. Sólo los atletas vencedores de las grandes competiciones griegas tenían una posición intermedia entre el hombre común y los dioses. Fueron considerados casi divinos como los héroes y se les veneraba con Atletas del siglo V a.C. En primer plano, el Efebo de Dresde. monumentos y estatuas tan bellas En segundo plano el Diadúmeno del Prado. Sala 3 de la exposición. como las de los dioses. Muestra de ello son varias de las esculturas más conocidas del Albertinum y del Prado.
    • Belleza y dicha de los dioses clásicos El arqueólogo alemán Johann Joachim Winckelmann (1717-1768), que dejó Dresde para estudiar el arte antiguo en Roma, fue el primero en reconocer en estatuas romanas las más famosas esculturas del arte griego. Estas reproducciones, como casi todas las esculturas presentadas en las primeras cuatro salas de esta exposición, fueron realizadas durante la época romana copiando los originales griegos hoy perdidos. Las piezas aquí expuestas testimonian el culto a la belleza en la Antigüedad y la gran capacidad de invención formal de los artistas griegos. En el siglo V a.C. los poderosos dioses Zeus de Dresde, se representan de manera hierática y Réplica Romana. Escuela de Fidias. s. V a. C, 212 x 104 x 56 cm solemne.
    • Belleza y dicha de los dioses clásicos Uno de sus más grandes creadores fue el escultor Fidias (h. 480-420 a.C.), a quién le fue encargado por el político ateniense Pericles el proyecto del Partenón realizando los relieves, toda la decoración del templo y monumentales estatuas de culto con una estética totalmente nueva. Riqueza de vestimenta, de detalles y del dibujo en general caracterizan su estilo sensual y opulento. Sus estatuas no conocen apenas movimiento y acción a diferencia de las obras de Mirón (490-440 a.C.) aquí expuestas; sus rostros, sin embargo, expresan benevolencia y protección divina. Este estilo se observa también en la colosal Demeter de Eleusis situada en la 'Puerta de Velázquez', cuyo modelo Démeter de Eleusis. Réplica Romana. Escuela de Fidias fue creado por un alumno de Fidias. s. V a. C. alt.: 208 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado
    • Belleza y dicha de los dioses clásicos En Grecia la belleza fue considerada un atributo de los dioses que sólo rara vez era concedida a un mortal. Atestiguan los poetas y filósofos que los griegos se sentían desdichados por la brevedad y tristeza de su vida en comparación con la de estos seres inmortales. Los hombres sólo podían olvidarse de su situación cuando se sentían cercanos a los dioses en fiestas religiosas, en ritos como los dionisíacos o como iniciados en los misterios de Eleusis. Las estelas sepulcrales del siglo IV a.C. con sus escenas de despedida y duelo son los típicos monumentos con los que los ciudadanos áticos pretendían dejar un recuerdo digno de la Estela sepulcral de la familia de Arquésilas existencia de sus familias. Original Griego s. IV a. C. 100 x 67 x 36 cm. Dresde.
    • Belleza y dicha de los dioses clásicos Otra suerte corrían los ganadores en los Juegos Panhelénicos de Olimpia, Delfos y Corinto. Eran considerados seres casi divinos y venerados con estatuas de igual belleza que las de los dioses, como demuestran las célebres esculturas del Diadúmeno del Prado o el Efebo de Dresde. Así, a los atletas vencedores de las grandes competiciones griegas les era concedida la condición de héroes, una posición intermedia entre hombres y dioses, por lo que eran venerados con auténticos rituales. Efebo de Dresde. Réplica Romana. Escuela Policleto. S. V a. C. 157 x 48 x 42.5 cm. Dresde.
    • Belleza y dicha de los dioses clásicos En el siglo IV a.C. las divinidades se representan con especial naturalidad y gracia en sus movimientos y gestos, expresando así la dicha y la gloria de unos seres divinos que viven una gozosa, eterna y completamente separados de los hombres. El escultor más famoso de este siglo fue Praxíteles (h. 385-325 a.C.), del que se muestran aquí algunas obras. Artista rico y muy solicitado por sus obras llenas de belleza y encanto, entre ellas la primera escultura de una Afrodita totalmente desnuda de gran tamaño. Creó esculturas de mármol, policromadas por los mejores pintores de su época, que gozaron de especial Sátiros de Praxíteles (detalle). La obra de la izda. de la colección del Museo del Prado, fama, así como esculturas en bronce, la de la derecha de las Staatliche Kunstsammlungen Dresden. consideradas todavía más valiosas por el costoso material empleado.
    • Otras obras de “Belleza y dicha de los dioses clásicos” Cabeza de la Afrodita de Cnido. Réplica Romana. Modelo Praxiteles. Relieve de Ménade. Réplica Romana. Modelo Kalímaco. S. IV a. C. 40 x 30 x 25 cm. Madrid. S. V a. C. 141 x 79 x 12 cm. Madrid.
    • Sentimiento, sensualidad y alegría festiva en el arte helenístico-romano En época helenística (siglos III a I a. C.) se llega a realizar composiciones escultóricas más complejas y a aplicar formulas marcadamente realistas en el tratamiento de la obra escultórica. El resultado es una nueva vivacidad en el movimiento, una expresividad inmediata y fresca y un resplandor sensual, dirigidos a los sentimientos y a los afectos del observador. Muchas de las esculturas representadas en esta sección son originales, incluso algunas conservan la policromía antigua. Un tema predilecto del arte de este período son las fiestas con sus bailes y Sileno con odre de vino. Obra helenística-romana sacrificios en honor de Dioniso. S. II a. C. – I d. C. 118.5 x 70.5 x 62 cm. Dresde.
    • Sentimiento, sensualidad y alegría festiva en el arte helenístico-romano La mayoría de las obras como, por ejemplo, la famosa Ménade de Dresde tienen un formato más bien pequeño e íntimo, apto para decorar mansiones y jardines de particulares en época tardo-helenística y romana o para servir como exvoto. La representación de la belleza femenina de diosas y mujeres representa otro tema preferente del arte de este período. Los artistas no se cansan de representar a Afrodita desnuda y a las mujeres con lujosas vestimentas. También abundan las esculturas de las Musas Las esculturas más refinadas proceden de las ricas metrópolis del Este del Mediterráneo, y especialmente de Ménade de Dresde. Obra helenística-romana. Alejandría. S. II a. C. – I d. C. 45.5 x 14 x 14 cm. Dresde.
    • Sentimiento, sensualidad y alegría festiva en el arte helenístico-romano La celebración de la belleza de diosas y mujeres constituye un tema preferente del arte helenístico en una época caracterizada por grandes metrópolis habitadas por una clase media acomodada y burguesa. Después de que Praxíteles hubiese inventado en el siglo IV a.C. el desnudo femenino a gran escala con su Afrodita de Cnido, este tema inspiró a los artistas posteriores a todo tipo de variación temática y formal. Otra herencia de este escultor son las estatuas femeninas con complicados vestidos, desarrollando composiciones muy elaboradas a partir de la Torso de Afrodita del tipo Venus de Medici. Obra helenística-romana del s. II a. C. – I d. C. estructura de los pliegues, creando así 99 x 37 x 27 cm. Madrid. En segundo plano Gran y pequeña diosas de Herculano. un estilo típicamente helenístico que se ha legado a calificar de “barroco”.
    • Sentimiento, sensualidad y alegría festiva en el arte helenístico-romano En Alejandría (Egipto) y en las demás capitales de los reinos helenísticos prosperaban las artes -como la pintura, la escultura, el teatro y la poesía- y las ciencias, desde la filología hasta la astronomía y la medicina. El nuevo símbolo de la época son las nueve musas, que personificaban un arte o una ciencia distinta cada una – como las ocho esculturas romanas que se pueden observar en la sala 47 la sala de las Musas del Museo del Prado- y que eran veneradas con altares en la Biblioteca de Alejandría. Del reino de Augusto, que a finales del siglo I a.C. implantó el helenismo en Roma, data un singular relieve de Dresde con la representación Dos musas, individualizada de un actor. Staatliche Kunstsammlungen Dresden
    • Otras obras de “Sentimiento, sensualidad y alegría festiva en el arte helenístico-romano” Gran diosa de Herculano. Obra helenística-romana. Reconstrucción policromada. Obra helenística-romana. S. II a. C – I d. C. 203.5 x 56 x 45 cm. Dresde. S. II a. C – I d. C. 30 x 25.5 x 25.7 cm. Dresde.
    • Otras obras de “Sentimiento, sensualidad y alegría festiva en el arte helenístico-romano” Muchachas, terracota policromada. Obra helenística-romana. Cabeza de anciana. Obra helenística-romana. S. II a. C – I d. C. 21,6 x 5 x 4.1 cm. Dresde. S. II a.C. – I d. C. 33.5 x 21 x 14.5 cm. Dresde.
    • Imágenes del poder. Retratos romanos al final del Imperio La exhibición de retratos en espacios públicos y privados es una costumbre romana muy típica, desde los remotos tiempos de la República. No se limita a hombres, como es habitual en casi todas las culturas, sino incluye también retratos femeninos e infantiles. Las obras seleccionadas - estatuas, estatuillas, bustos y relieves de mármol y plata- datan de los siglos II a IV. Están divididas en un grupo con retratos de mujeres que testifican, con sus ostentosos peinados, el prestigio público de la mujer en la sociedad romana, y niños, muestra del cariño hacia sus miembros más jóvenes. El segundo grupo representa retratos de Vista general de la sala dedicada a hombres, en su mayoría militares, que Imágenes del poder. Retratos romanos al final del Imperio ostentan virtudes masculinas como el valor o la superioridad de espíritu.
    • Imágenes del poder. Retratos romanos al final del Imperio La exposición concluye con obras de la Antigüedad tardía (siglo IV), una época en que conviven casi sin enfrentarse el viejo mundo grecorromano con sus mitos y ideas y el mundo cristiano con su creencia nueva, legalizado por Constantino el Grande. Junto con los retratos de los emperadores Constantino y Majencio, hieráticos y de mirada penetrante, casi bizantina, se exponen esculturas de tema pagano de la época del emperador cristiano Teodosio y el monumento tal vez más importante y bello de su reino, el gran Missorium de plata de la Real Academia de Historia. El relieve de plata con Teodosio y su corte rodeados de divinidades paganas es el ejemplo más insigne de la Missorium de Teodosio. Obra Romana del s. II-IV d. C. convivencia de estos dos mundos. Diám. 74 cm. Madrid, Real Academia de la Historia.
    • Otras obras de “Imágenes del poder. Retratos romanos al final del Imperio” Joven jugadora de tabas con retrato. Obra Romana Sarcófago con la caza de Meleagro. Obra Romana. S. II – IV d. C. 55.5 x 51 x 43.5 cm. Dresde. S. II-IV d. C. 84,5 x 233 x 11 cm. Dresde.
    • Esculturas relacionadas con la exposición pero en otras salas de la Colección permanente del Museo del Prado Copia romana de la Atenea Partenos. 130 - 150 d.C. Venus del delfín. 140 - 150 d.C. 200 cm x 50 cm x 47 cm. 98 cm x 36 cm x 40 cm. Museo del Prado. Museo del Prado.
    • Esculturas relacionadas con la exposición pero en otras salas de la Colección permanente del Museo del Prado Copia romana de El baño de Afrodita de Doidalsas de Bitinia. 100 - 120 d.C. Estatua de Afrodita del tipo ''Venus Felix''. Hacia 150 d.C. 64 cm x 34 cm x 45 cm. Museo del Prado. 195 cm x 70 cm x 70 cm. Museo del Prado.
    • Esculturas relacionadas con la exposición pero en otras salas de la Colección permanente del Museo del Prado Ofrenda de Orestes y Pílades (Grupo de San Ildefonso). Hacia el 10 a.C. 161 Pedestal de una escultura clásica: la apoteosis de Claudio. Siglo I d.C. cm x 106 cm x 56 cm. Museo del Prado. 245 cm x 125 cm x 125 cm. Museo del Prado.
    • Esculturas relacionadas con la exposición pero en otras salas de la Colección permanente del Museo del Prado Augusto togado. Segundo cuarto del siglo II d.C. Augusto o Tiberio en desnudo heroico. Hacia 50 d.C. 205 cm x 87 cm x 52 cm. Museo del Prado. 218 cm x 105 cm x 80 cm. Museo del Prado.
    • Itinerario B SELECCIÓN COLECCIÓN PERMANENTE
    • Selección de obras de la Colección Permanente del Museo del Prado • Debido a la magnitud de las colecciones expuestas y la dificultad para decidir qué ver el Museo del Prado propone a sus visitantes tres recorridos para conocer sus obras maestras. • Según el tiempo con el que se cuente para realizar la visita, se han seleccionado 15, 30 y 50 piezas que recorren los nombres de los pintores más destacados, además de obras excepcionales de orfebrería y escultura de los fondos del Museo. • Tres recorridos por las salas, en donde no dejar de ver obras cumbre de los maestros europeos como La Anunciación de Fra Angélico, El Lavatorio de Tintoretto, El Descendimiento de Roger van der Weyden, El Jardín de las delicias del Bosco o Las tres gracias de Rubens; junto con obras claves de la escuela española como Las Meninas de Velázquez, El sueño de Jacob de Ribera o Los Fusilamientos de Goya. • En nuestro caso nos vamos a limitar en esta ocasión a aquellas obras que nos entren a examen en la Prueba de Acceso a la Universidad.
    • Hacia 1426 La Anunciación FRA ANGELICO Tabla central de un retablo que muestra bajo el pórtico la Anunciación del Arcángel Gabriel a María y, a su izquierda, la expulsión de Adán y Eva del Paraíso. La condenación y salvación del hombre. En el banco o predela se narran escenas de la vida de la Virgen: Nacimiento de María y los Desposorios con San José, Visitación de María a su prima Santa Isabel, Nacimiento del Niño Jesús, la Presentación del Niño en el Templo y la Dormición de la Virgen con Cristo recogiendo su alma. Fra Angelico es muy minucioso en los detalles y calidades de los objetos y personajes representados, aúna en su estilo la tradición tardogótica italiana con el nuevo lenguaje renacentista. Ejemplo de ello es la profundidad espacial de la arquitectura. Ampliar imagen
    • Hacia 1435 El descendimiento VAN DER WEYDEN Centra la composición en la Compassio Mariae, la pasión que experimenta la Virgen ante el sufrimiento y la muerte de su Hijo. Escoge el momento en que José de Arimatea, Nicodemo y un ayudante sostienen el cuerpo de Jesús y María cae desmayada en el suelo sostenida por San Juan y una de las santas mujeres. Weyden maneja con maestría las figuras representadas en un espacio limitado por el fondo dorado y en los extremos San Juan y la Magdalena cierran la composición. Sobresale además el juego de diagonales paralelas de los cuerpos de Cristo y de María, poniendo de manifiesto su doble pasión. Impactan los gestos y la contención con que se expresan los sentimientos. Ampliar imagen
    • 1500 - 1505 El jardín de las delicias EL BOSCO En el tríptico abierto se incluyen tres escenas. La tabla izquierda está dedicada al Paraíso, con la creación de Eva y la Fuente de la Vida, mientras la derecha muestra el Infierno. La tabla central da nombre al conjunto, al representarse en un jardín las delicias o placeres de la vida. Entre Paraíso e Infierno, estas delicias no son sino alusiones al Pecado, que muestran a la humanidad entregada a los diversos placeres mundanos. Obra de carácter moralizante, es una de las creaciones más enigmáticas, complejas y bellas de El Bosco, realizada en la última etapa de su vida. Adquirida en la almoneda del prior don Fernando, hijo natural del gran duque de Alba, Felipe II la llevó a El Escorial en 1593. Ampliar imagen
    • 1548 El emperador Carlos V a caballo en Mühlberg TIZIANO Retrato ecuestre del emperador Carlos V (1500-1558) conmemorativo de la victoria en Mühlberg de las tropas imperiales sobre las protestantes. La aparente sencillez de la composición esconde una compleja simbología que muestra al Monarca en su doble condición de caballero cristiano y heredero de la tradición imperial romana. Ejemplo de ello es la lanza que sostiene el Emperador con su mano derecha y que siendo el símbolo del poder de los césares, también hace referencia al arma de San Jorge. Los antecedentes formales de la composición se han citado en la estatua ecuestre romana del emperador Marco Aurelio (121- 180), en diversos modelos de los grabados de Alberto Durero. Ampliar imagen
    • Hacia 1580 El caballero de la mano en el pecho EL GRECO Retrato de personaje desconocido, vestido con traje negro de cuello y puños de encaje y luciendo colgante y espada, detalle que destaca su condición de caballero. Una de las obras maestras del Renacimiento español y una de las más divulgadas de El Greco. Se distingue por la expresividad de la mirada que el personaje mantiene fija en el espectador y el naturalismo en el gesto de la mano. Existen muy diversas interpretaciones entorno a la identidad del personaje y al significado del gesto, afirmando algunos que simboliza diferentes estados, como arrepentimiento o un juramento. Se ha llegado a identificar al caballero con Juan de Silva y Ribera, III marqués de Montemayor, alcalde del Alcázar de Toledo. Ampliar imagen
    • 1609 - 1628 Adoración de los Magos RUBENS A la izquierda de la composición, bajo una columna clásica, el Niño ayudado por su madre, juega con los regalos que le ofrece uno de los Magos. Desde ese punto hacia la derecha se representa el resto de las figuras que componen el cortejo de los Reyes. En ella se aprecia un primer estilo de Rubens, influido por su viaje a Italia: figuras vigorosas, la utilización intensa de la luz y abigarradas composiciones. En 1621 la obra pasó a la Colección Real. Cuando en 1628/1629 Rubens visitó España amplió la pintura hasta sus dimensiones actuales. En una franja superior incluyó dos ángeles de influencia tizianesca, incorporando otra franja a la derecha, donde hizo constar su autoría, autorretratándose sobre un caballo. Ampliar imagen
    • Hacia 1635 Las Tres Gracias RUBENS Las Gracias, descritas en la Teogonía de Hesiodo, eran tres: Aglaya, que significa resplandeciente, Eufrósine, que quiere decir gozosa y Talía, que significa floreciente. Nacidas de uno de los amores de Zeus, las tres Gracias eran vírgenes puras que vivían con los dioses, asistían a los banquetes y despertaban la alegría de vivir. Estaban al servicio de Afrodita, diosa del amor. Las figuras están inspiradas en la escultura clásica, visible en la intención de reproducir la frialdad del mármol en sus carnes. El ritmo circular y la elegante ondulación son características habituales en el artista, aspectos que se unen a las formas grandilocuentes y los colores cálidos que incorpora el pintor en las obras de sus últimos años. Ampliar imagen
    • 1628 - 1629 El triunfo de Baco o Los Borrachos VELÁZQUEZ El dios del vino, sentado en un tonel, semidesnudo y tocado con hojas de vid, corona a un joven soldado rodeado de un grupo de bebedores. El tratamiento del tema se aleja de la tradición ennoblecedora del mito, en una reinterpretación naturalista no exenta de paradoja entre la gravedad casi ritual de las figuras de la izquierda y la ironía picaresca y el realismo del grupo de la derecha. Estilísticamente la obra conserva el gusto naturalista de su etapa sevillana, junto con la influencia colorista que Velázquez asimila de la obra de Rubens y la pintura veneciana del siglo XVI. En ella desarrolla un discurso pictórico sobre las bondades del vino y su capacidad para consolar a las gentes de las penalidades de la vida diaria. Ampliar imagen
    • Hacia 1630 Vista del jardín de la Villa Medici en Roma VELÁZQUEZ Obra maestra de la historia del paisaje occidental en la que Velázquez plasmó su idea del paisaje sin una excusa narrativa que lo justifique. Probablemente pintada durante el primer viaje del pintor a Roma, hoy en día se tiende a pensar que fue realizada para inmortalizar un momento concreto y una circunstancia atmosférica determinada, la tarde. Esta obra representa un rincón del jardín de la Villa Medici. Dos hombres conversan delante de una serliana, cerrada por tablones de madera. Sobre la arquitectura un personaje tiende una sábana. Y, a la derecha de la composición, puede distinguirse en un nicho los perfiles de una de las esculturas que forman la magnífica colección artística de la villa. Ampliar imagen
    • Hacia 1630 Vista del jardín de la Villa Medici en Roma VELÁZQUEZ Obra maestra de la historia del paisaje occidental en la que Velázquez plasmó su idea del paisaje sin una excusa narrativa que lo justifique. Probablemente pintada durante el primer viaje del pintor a Roma, hoy en día se tiende a pensar que fue realizada para inmortalizar un momento concreto y una circunstancia atmosférica determinada, el mediodía. Esta obra representa un rincón del jardín de la Villa Medici. En este lienzo, dos hombres conversan en primer plano mientras un tercero se asoma a través de una serliana presidida por una escultura de Ariadna dormida. Se trata de uno de los pocos ejemplos anteriores al siglo XIX de paisaje directo tomado del natural. Ampliar imagen
    • Hacia 1632 El conde-duque de Olivares a caballo VELÁZQUEZ El valido de Felipe IV se muestra con media armadura, sombrero, banda y bengala de general, remarcando su condición de jefe de los ejércitos españoles. Al fondo de un amplio paisaje, la humareda alude a una batalla. Se trata de un retrato eminentemente propagandístico. Olivares está representado a caballo y en corveta, posición reservada tradicionalmente a los más poderosos, símbolo evidente de poder y de mando. La agitación del caballo contrasta con la figura, que vuelve su arrogante mirada hacia el espectador. Técnicamente esta composición de Velázquez destaca la utilización de colores cálidos aplicados en largas pinceladas, rápidas y compactas, formando grandes manchas de color. Ampliar imagen
    • 1635 La Rendición de Breda o Las Lanzas VELÁZQUEZ Ambrosio Spínola, general genovés al mando de los tercios de Flandes, recibe del gobernador holandés, Justino de Nassau, las llaves de la ciudad de Breda, rendida tras un largo asedio. La obra, con clara finalidad de propaganda política, insiste en el concepto de clemencia de la monarquía hispánica. Velázquez no se recrea en la victoria y la batalla sólo está presente en el fondo humeante. El cuadro es una excelente muestra del dominio de todos los recursos pictóricos por parte del autor: habilidad para introducir la atmósfera, la luz y el paisaje en sus lienzos, maestría retratística y conocimiento profundo de la perspectiva aérea. Ampliar imagen
    • 1640 Francisco Lezcano el Niño de Vallecas VELÁZQUEZ Un personaje, de evidente retraso mental aparece sentado al abrigo de una roca. Considerado como Francisco Lezcano, “el Niño de Vallecas”, la identificación está basada en la aparición de un bufón con tal nombre entre los documentos de palacio desde 1634 hasta su muerte en 1649. Con su característica sensibilidad nos presenta un personaje lleno de ternura, compañero y entretenimiento del príncipe Baltasar Carlos, al que sirvió. Pero más allá de los valores plásticos se trata de un retrato donde los elementos iconográficos, como las cartas, o la localización en un exterior, recordando los retratos de anacoretas, sugieren un nuevo juego metafórico, al que Velázquez era tan aficionado, y que aún hoy no ha sido plenamente identificado. Ampliar imagen
    • Hacia 1656 La familia de Felipe IV o Las Meninas VELÁZQUEZ Retrato de la infanta Margarita, hija de Felipe IV, rodeada por sus damas de compañía, las “meninas. Felipe IV y Mariana de Austria se reflejan en el espejo del fondo, juego espacial de extraordinaria complejidad. Compleja composición construida a partir de una admirable habilidad para el uso de la perspectiva, de la plasmación de la luz y de la representación de la atmósfera. Las interpretaciones sobre el tema y la plasmación del mismo han sido múltiples. Las más numerosas subrayan la reivindicación de la nobleza de la pintura frente a las prácticas artesanales. Velázquez se autorretrata pintando el propio cuadro a la izquierda del lienzo, afirmando así la supremacía del arte de la pintura. Ampliar imagen
    • Hacia 1657 La fábula de Aracne o Las Hilanderas VELÁZQUEZ Representación compleja y altamente intelectual del mito clásico de Aracne. El mito aparece representado en dos planos bajo la apariencia de un día cotidiano en la Fábrica de Tapices de Santa Isabel. Al fondo de la escena el rapto de Europa aparece hilado en el tapiz que cuelga de la pared y, ante él Atenea, vestida con armadura, castiga a Aracne. En primer plano se representaría el desarrollo del concurso. Atenea, hilando en la rueda y Aracne devanando una madeja. La complejidad iconográfica elevaría la creación pictórica a la altura de otras artes mejor consideradas en el siglo XVII, como la poesía o la música, y las referencias a grandes pintores, como Tiziano y Rubens elevarían a Velázquez a la altura de los grandes genios de la Historia del Arte. Ampliar imagen
    • 1639 El Martirio de San Felipe RIBERA El Apóstol, santo patrono del rey Felipe IV, predica en Escytia y en Hierápolis, ciudad en la que, a los 87 años, es crucificado con cuerdas y enterrado. Ribera lo representa desnudo y atado al travesaño en el momento de ser subido por tres sayones, ante un grupo de infieles. Llama la atención, a la izquierda, la figura femenina con un niño en brazos, alegoría de la Caridad cristiana. Considerado durante algún tiempo como el tormento de San Bartolomé, es una de las representaciones de martirio más inquietantes de la pintura barroca. Obra característica de la segunda etapa pictórica de Ribera, en ella destacan los fondos luminosos, las tonalidades claras y el dominio de la diagonal en la composición. Ampliar imagen
    • Hacia 1660 Bodegón ZURBARÁN Cuatro recipientes, uno metálico y tres de barro, de diferentes formas y terminación, alineados sobre una repisa frente a un fondo neutro y acompañados de dos bandejas metálicas, sobre las que reposan los cacharros de los extremos. Composición extraordinariamente sencilla, otorga a la luz el protagonismo absoluto ya que es ella quien individualiza cada objeto. Zurbarán pintó muy pocos bodegones y se recrea en este caso en la pura técnica pictórica, en las texturas y el goce estético, sin otorgar a la obra un segundo significado temporal, a diferencia de otras representaciones que suelen incluir flores muertas, relojes, calaveras o alimentos como alusión al paso del tiempo. Ampliar imagen
    • Hacia 1678 La Inmaculada de los Venerables o de Soult MURILLO Retrato de la infanta Margarita, hija de Felipe IV, rodeada por sus damas de compañía, las “meninas. Felipe IV y Mariana de Austria se reflejan en el espejo del fondo, juego espacial de extraordinaria complejidad. Compleja composición construida a partir de una admirable habilidad para el uso de la perspectiva, de la plasmación de la luz y de la representación de la atmósfera. Las interpretaciones sobre el tema y la plasmación del mismo han sido múltiples. Las más numerosas subrayan la reivindicación de la nobleza de la pintura frente a las prácticas artesanales. Velázquez se autorretrata pintando el propio cuadro a la izquierda del lienzo, afirmando así la supremacía del arte de la pintura. Ampliar imagen
    • 1777 El Quitasol GOYA Cartón para tapiz con una joven sentada acompañada de un perro y de un majo que la protege del sol con una sombrilla. La perspectiva de abajo arriba y el formato indican que la pieza estaba destinada a una sobreventana. La composición, piramidal, y con las figuras en primer plano, refleja la influencia en Goya de la pintura clásica italiana, así como la maestría del artista al pintar las luces y sombras. El tapiz resultante estaba destinado a colgar en el comedor de los príncipes de Asturias (el futuro Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma) en el Palacio de El Pardo. Ampliar imagen
    • 1800 La Familia de Carlos IV GOYA Retrato de la familia del rey Carlos IV realizado en 1800, poco después de ser nombrado Goya primer pintor de cámara. Los precedentes de esta compleja composición son el Retrato de Felipe V con su familia de Van Loo y Las Meninas de Velázquez, ambas obras en el Museo del Prado. Destaca el cuidado en el diseño de los trajes, a la última moda, de las joyas, y de las condecoraciones. La armoniosa, clara y a un tiempo compleja composición, revela la maestría del artista. La sutil definición de los caracteres atestigua la capacidad del pintor para analizar al ser humano. Ampliar imagen
    • 1814 El 3 de mayo de 1808 o Los Fusilamientos GOYA Representación de los fusilamientos de patriotas de Madrid por el ejército de Napoleón, represalia al levantamiento del 2 de mayo de 1808 contra la ocupación francesa. Los soldados franceses, de espaldas a la derecha de la composición, apuntan a los madrileños que han de morir. El dramatismo y la tensión de la escena quedan subrayados por el uso de la luz, que ilumina fuertemente a los héroes permitiendo diferenciar sus caracteres y actitudes en un detallado estudio psicológico de los personajes. Esta obra fue realizada junto a su pareja, El 2 de mayo de 1808 o La lucha con los mamelucos. Ampliar imagen
    • 1821 - 1823 Saturno devorando a un hijo GOYA Las pinturas murales que decoraron la casa de Goya conocida como la “Quinta del Sordo”, se han popularizado con el título de Pinturas Negras por el uso que en ellas se hace de los pigmentos oscuros y negros y también por lo sombrío de los temas. El carácter privado e íntimo de esta casa, hizo que el artista se expresara en estas obras con gran libertad. Saturno, en el momento de devorar a uno de sus hijos, es una de las imágenes más expresivas de las Pinturas Negras. El dios de la mitología podría ser la personificación de un sentimiento tan humano como el miedo a perder el poder o, simplemente, el pánico ante los estragos del paso del tiempo. Ampliar imagen