(222)long pib bienestar y desarrollo humano
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  • 1. 1 PIB, DESARROLLO HUMANO Y BIENESTAR. Manfred Nolte Se atribuye a Robert Kennedy la frase de que el PIB (Producto interior bruto) "lo mide todo, excepto lo que hace que la vida valga la pena". Sugerente mensaje que precisa de algunos importantes matices. Dos acontecimientos han volcado comentarios e informaciones que pueden ayudarnos en esta tarea. El primero se refiere al simposio organizado en Mayo de este año por Naciones Unidas en Malasia bajo el lema ‘Alternativas al PIB’. El segundo se traduce en la reciente publicación del ‘Informe de Desarrollo Humano 2014’, cuya autoría corresponde igualmente a la referida Organización Multilateral1. ‘Nada nuevo bajo el sol’ acertó a expresar el sabio rey Salomón. En efecto. La profesión económica lleva lustros preguntándose por la efectividad de un registro que surgió en Estados Unidos para evaluar el éxito de las medidas acometidas para paliar la gran recesión del 29. Nadie le atribuyó entonces una relación directa con el bienestar. Pero como índice económico, el PIB cuenta con algunas ventajas. Carece de juicios de valor y mide lo que mide: bienes y servicios finales, monetizados. Y al caer su registro e incurrir la economía en recesión, el malestar que se traduce en desempleo y pobreza lanza una señal de alerta del máximo nivel: el PIB avisa. Por el contrario, las críticas son acertadas cuando se alude a las limitaciones del PIB como indicador de desarrollo y del bienestar. Siendo un agregado económico presta poca o ninguna atención a aspectos de distribución y a elementos de la actividad humana para la que no exista mercado ni en consecuencia valoración monetaria. La segunda, que mide flujos productivos y 1 NACIONES UNIDAS(2014): ‘The 2014 Human Development Report - Sustaining Human Progress: Reducing Vulnerabilities and Building Resilience’ http://hdr.undp.org/es
  • 2. 2 que, consiguientemente, ignora el impacto en las masas de riqueza, en los recursos naturales y en el medioambiente, en la problemática de género y otras. El PIB no distingue entre actividades beneficiosas o nefastas para el desempeño económico. La reconstrucción de una gran catástrofe, el tráfico de armas o el trazado de un viaducto de flagrante impacto ambiental se agregan de forma similar e indiscriminada en su cómputo. Los embotellamientos urbanos aumentan el consumo de gasolina y por tanto el producto global. Pero es a costa de un modelo regresivo que no hace sentirse a los conductores ni más felices ni más opulentos. De ahí las reacciones y la búsqueda de alternativas. Convendría medir e impulsar la alegría contenida en el corazón de las gentes más que el dinero guardado en sus bolsillos. Claro que, al indigente, tener algunos billetes más en el bolsillo le ayudará, sin duda, a acumular un poco más de alegría en su corazón. De modo que poner el bienestar o la felicidad por delante del PIB no significa despreocuparse del nivel de vida de las personas sino todo lo contrario. Un nivel de vida decente es requisito básico de dignidad. Una economía orientada a la maximización del bienestar de sus ciudadanos se preocupará más –y no menos- de reducir la pobreza y la desigualdad. Pobreza y privaciones son predictores inequívocos del malestar. Hacer crecer la renta de los más indigentes acarreará significativos dividendos de bienestar, a diferencia del mero crecimiento del PIB en abstracto, particularmente si los frutos de ese crecimiento se asignan desproporcionadamente a los más ricos. Por supuesto, el bienestar es algo más que dinero: la evidencia muestra que nuestro bienestar está determinado por toda una serie de factores ignorados por el análisis económico convencional, desde la salud hasta la seguridad del empleo. Y aun hay presupuestos más básicos y condicionantes. En su obra maestra ‘Desarrollo y Libertad’ el nobel Amartya Sen explica cómo en un mundo de opulencia, millones de personas siguen sin ser libres. Aunque técnicamente no son esclavos, se les niegan las libertades elementales y permanecen encarcelados en una u otra forma por la pobreza económica, la privación social, la tiranía política o el autoritarismo cultural. El objetivo principal del desarrollo es devolver la libertad a esos ciudadanos atenazados. Desde la libertad –argumenta Sen- se produce el avance de todas las capacidades humanas. El ‘Índice de desarrollo humano’ (IDH), que Naciones Unidas actualiza en su reciente ‘Informe de desarrollo humano’ de 2014 es la medida resumen de los logros en las dimensiones clave del desarrollo de la persona: una vida larga y saludable, el acceso al conocimiento a través del sistema educativo y un estándar de vida decente en términos de renta disponible. Encabezan la lista del IDH este año Noruega, Austria, Suiza, Holanda y Estados Unidos, aunque este ultimo se desploma 23 puestos si se ajusta el índice con el componente de desigualdad. El quinteto de países subsaharianos Nigeria, Republica Democrática del Congo, República Centroafricana, Chad y Sierra Leona ocupan las últimas posiciones. España se mantiene en su puesto número 27. Pero ni siquiera el IDH ampliamente consensuado en Naciones Unidas como indicador de bienestar y desarrollo logra satisfacernos del todo. Su aplicación es más útil para comparar el estado relativo de los países en desarrollo y su progreso en el tiempo que para evaluar a los países avanzados. Al igual que el
  • 3. 3 PIB, omite la problemática de los impactos medioambientales, de género, de derechos humanos o de libertades políticas y algunos aspectos más. Luego, también, quedan las encuestas a pie de calle. En su barómetro de Junio, el CIS ha pedido a los ciudadanos españoles que se puntúen el grado de felicidad entre cero, muy desgraciado y 10, superfeliz. La nota media obtenida ha sido del 7,2 que no está nada mal. Pero las medias siguen siendo la gran trampa estadística. Que se lo pregunten, si no, a los infelices de solemnidad. ADDENDUM. El ‘INFORME DE DESARROLLO HUMANO 2014’ dice muchas cosas más. 1.- GENTE VULNERABLE EN UN MUNDO VULNERABLE. Alrededor de 1.200 millones de personas viven con menos de 1,25 dólares diarios y 1.500 millones viven en situación de pobreza multidimensional. Aquellos que viven en la extrema pobreza y la escasez se encuentran entre los más vulnerables. Pese a los progresos recientes en la esfera de la reducción de la pobreza, más de 2.200 millones de personas que se encuentran en situación de pobreza multidimensional o cerca de ella. Esto significa que más del 15% de la población mundial sigue siendo vulnerable a la pobreza multidimensional. Al mismo tiempo, casi el 80% de la población mundial no cuenta con una protección social integral. Alrededor del 12% (842 millones) de la población padece hambre crónica y casi la mitad de los trabajadores (más de 1500 millones) tienen empleos informales o precarios. 2.-IDH El Informe sobre Desarrollo Humano de 2014 se publica en un momento clave, ya que la atención de la Comunidad internacional está centrada en la creación de una nueva agenda de desarrollo que deberá comenzar después del año 2015, plazo establecido para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).
  • 4. 4 Reducir aquello que impide el progreso: El Informe sostiene que, dado que las crisis se expanden cada vez de manera más rápida y su alcance es también mayor, resulta crucial entender el problema de la vulnerabilidad con el fin de asegurar los logros alcanzados hasta el momento y sostener el progreso de cara al futuro. La publicación destaca que, según el Índice de Desarrollo Humano (IDH), en todas las regiones el crecimiento en los niveles de desarrollo humano se está produciendo a un ritmo más lento. Señala también que amenazas tales como las crisis financieras, las fluctuaciones en el precio de los alimentos, los desastres naturales y los conflictos violentos obstaculizan notablemente el progreso humano. El informe afirma que “la reducción de la pobreza y la vulnerabilidad (que pone a las personas en riesgo de caer de nuevo en la pobreza) debe ser un objetivo central de la agenda para el desarrollo post-2015”- e indica -, “que erradicar la pobreza extrema no solo consiste en reducir sus niveles a cero, sino en asegurarse también de mantener estos logros”. Analizar quién es vulnerable y por qué desde la perspectiva del desarrollo humano: “La reducción de la vulnerabilidad es un elemento clave de cualquier agenda que busque mejorar el desarrollo humano”, escribe el Premio Nobel Joseph Stiglitz, en una contribución realizada al Informe. “Necesitamos abordarla desde una perspectiva sistémica.” El Informe de 2014 adopta precisamente ese enfoque y, a través del prisma del desarrollo humano, presenta una mirada renovada sobre la vulnerabilidad, entendida como un conjunto de riesgos que se superponen y refuerzan mutuamente. Explora las vulnerabilidades estructurales, es decir, aquellas que han persistido y se han combinado a lo largo del tiempo, como resultado de la discriminación y las deficiencias institucionales y que afectan a grupos de población como las personas en situación de pobreza, las mujeres, los migrantes, las personas con discapacidad, los pueblos indígenas y las personas de mayor edad. Por ejemplo, el informe señala que el 80 por ciento de las personas de edad avanzada del mundo carece de protección social y un número elevado de ellas son también pobres o discapacitadas. El Informe también introduce la idea de las vulnerabilidades que se dan a lo largo del ciclo de vida de las personas, prestando atención a aquellos periodos de cambio especialmente sensibles de la vida, en los que las crisis o acontecimientos adversos pueden tener mayores repercusiones. Entre ellos, destacan los primeros 1.000 días de vida y las transiciones del ámbito educativo al laboral, y de éste a la jubilación. “Las capacidades en cualquier etapa de la vida se ven afectadas por las inversiones realizadas en etapas anteriores, y se deben fomentar y mantener; de lo contrario, pueden quedarse estancadas o incluso disminuir”, advierte. “Las capacidades se ven afectadas por las
  • 5. 5 inversiones realizadas en las etapas previas de la vida y la exposición a eventos adversos puntuales tiene con frecuencia consecuencias a largo plazo”. Por ejemplo, según uno de los estudios que se cita en el Informe, ya desde los seis años los niños pobres del Ecuador muestran una desventaja en lo concerniente al vocabulario. Según afirma el Informe, intervenciones oportunas, tales como las inversiones en el desarrollo de la primera infancia, son fundamentales. 25.08.14.