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(220)no por amor a los bancos (220)no por amor a los bancos Document Transcript

  • 1 NO POR AMOR A LOS BANCOS. Manfred Nolte En los múltiples espacios de animada tertulia televisiva o radiofónica, o en columnas firmadas por conocidos comentaristas políticos, enmarcadas en el obligado desenfado veraniego, continúan pronunciándose aquí y allá lapidarias acusaciones al gobierno por su política de salvamento de bancos en crisis. Se condenan los rescates en términos absolutos y también relativos. El primer frente tiene como objetivo destacar la infamia de la profesión, su pésima gestión, su flirteo o incluso apareamiento con la corrupción, el abuso de poder y la omisión de normas, circuitos y procedimientos, el sabotaje de cuentas y finalmente el abandono de la nave en situación de quiebra mientras sus capitanes huían en lanchas salvavidas repletas de pensiones hacia destinos sin identificar. Se alude a un colectivo circunscrito al subsector de las cajas de ahorro, al que se atribuye una especie de ébola letal basado en una repetida exposición a altas radiaciones de la política, que han conseguido en una década reducir a cenizas lo que tormentas cíclicas y reveses financieros de dos siglos no consiguieron doblegar. La sociedad pierde de un plumazo un dividendo social de más de 3000 millones de euros al año en forma de obra asistencial o educativa, y los forajidos que atracaron sus propias arcas campean a sus anchas sin apenas registrarse éxitos ejemplarizantes por parte de la justicia: algún reconocimiento de culpa adobado con lágrimas de cocodrilo y la devolución –no se sabe si total o parcial- del botín hurtado. Poner dinero publico en esas instituciones resulta una mofa y un delito moral. ¡Déjese, en consecuencia, a cada palo que aguante su vela y que respondan las entidades quebradas de sus propios desafueros! El segundo improperio es de índole comparativo: ¿Cómo puede el Gobierno destinar cifras astronómicas al reflotamiento de unas entidades de trayectorias manifiestamente irregulares y distribuir al mismo tiempo con cuentagotas las consignaciones a los esquemas de protección social? ¿Cómo pueden aplicarse 22.000 millones de euros de los contribuyentes a reflotar Bankia o 12.000 millones a rescatar Catalunyia Banc y permitir simultáneamente que haya 737.000 hogares españoles en los que ninguno de sus miembros tiene ingreso alguno, lo que puede suponer más de millón y medio de personas sin ingresos?
  • 2 Se aduce un tercer argumento: ¿Quién puede sufrir, sin rasgarse las vestiduras, que una vez nacionalizada y saneada una entidad, se privatice y entregue esta a la gran Banca por un miserable plato de lentejas, en ocasiones por un solo euro? ¿Debe asistir impasible el ciudadano a su autoinmolación en forma de contribución fiscal para encubrir a unos rateros y engordar aún más a los que ya ocupan posiciones orondas en la liga financiera? Es evidente, que escuchado así, y en primera instancia, el Gobierno solo pueda definirse como un monstruo sin entrañas y, lo que es igual de pernicioso, como un gestor sin conocimiento ni criterio y, por tanto, sin capacidad de gestión. Pero, lamentablemente, la realidad no siempre responde a las apariencias, de igual manera que no siempre la cara es el espejo del alma. En los tres argumentos de descalificación enumerados hay elementos puntuales de diagnóstico certero, como la nefasta influencia ejercida por la política en las cajas quebradas o la necesidad de mostrar altas cotas de sensibilidad hacia los mas vulnerables y más afectados por la crisis. Pero en su conjunto el enfoque ideológico anti-rescate es insostenible y corre el peligro de enquistarse en los entresijos de convicciones sociales superficiales y derivar en posiciones demagógicas. La demagogia es la hija bastarda de la utopía, un aparente idealismo adulterado por la ignorancia, la falsedad y la mentira. Vaya aquí el relato central que fundamenta las intervenciones de todos los gobiernos que han intervenido en las crisis bancarias de sus respectivos países: el rescate de la Banca no se hace por amor a la Banca. Muy al contrario, se acomete por responsabilidad hacia todos los administrados y muy en particular por el respaldo de aquellos ciudadanos –la mayoría- que tienen algún depósito en una entidad bancaria. Si una entidad financiera resulta insolvente, lo es porque sus activos realizables no cubren a sus pasivos exigibles y si esto ocurre de forma definitiva y estructural hablamos de una quiebra. En su consecuencia, no habrá fondos para atender a los pasivos bancarios. Pero, ¿cuál es el principal capítulo del pasivo de un balance bancario? Los depósitos de su clientela. El regulador entiende hasta el momento presente que debe proteger al depositante porque ese ámbito no debe quedar afectado por los avatares de la mala gestión y porque además posee un ingrediente de alarma social basado en el contagio y el pánico potenciales que pueden propagarse hacia otras entidades sanas y contaminar así a todo el sistema. Este riesgo ‘sistémico’ debe ser abortado. Es cierto que la filosofía de esta decisión política consiste en trasladar el riesgo de los depositantes, sean o no contribuyentes, hacia los contribuyentes sean o no depositantes. Como efecto impacto puede ser discutible. Como medida para contener un posible pánico bancario no lo es. Los dueños del capital ya han visto convertido en cero el valor de sus acciones, como lo han constatado otros poseedores del llamado capital hibrido. Recuerden el escándalo de las preferentes. También es cierto que las ayudas son recuperables en unos casos y en otros no, lo que hace que el recurso al contribuyente sea transitorio o definitivo, según sea el caso. El gigantesco programa TARP americano de ayudas a la Banca ha sido reembolsado en su práctica totalidad. Lamentablemente, el rescate en España se abordó muy tarde y el enfermo no pudo sobrevivir. Las entidades que se están privatizando lo están haciendo a su valor de mercado. Si de verdad valiesen algo, las pujas se habrían disparado. Los Bancos no se chupan el dedo y
  • 3 hacer Banca en España hoy no es un buen negocio. Consulten las memorias de aquellos que cotizan en el Ibex y advertirán que el negocio recurrente se sitúa al día de hoy en otras latitudes geográficas. Analicen también el decepcionante progreso de las privatizadas Cajasur o CCM. El tema es tan sensible y controvertido que, a partir del fiasco de Chipre en 2013, Europa ha adoptado una ‘Directiva de Recuperación y Resolución’ que introduce cambios importantes en la liquidación y rescate futuros de entidades financieras en crisis. Según la Directiva la contribución de los acreedores de la Entidad afectada a la cobertura de las insolvencias de la misma será en adelante, al menos, del 8% de los pasivos exigibles . Con la excepción de los depósitos inferiores a 100.000 euros, el resto de pasivos bancarios estará sometido a quitas parciales o totales siguiendo una determinada prelación concursal(‘Bail- in’). Tras el capital social, los capitales híbridos –preferentes y subordinadas- deuda ‘senior’ y depósitos superiores a 100.000 euros constituyen por dicho orden los capítulos de ‘quitas’ hasta el equilibrio o disolución de la entidad afectada. Este drástico cambio de rumbo debe alertar al ciudadano que en el futuro deberá seleccionar muy atentamente el producto en el que materialice sus ahorros y de ser un depósito, la cuantía del mismo y especialmente la solvencia y reputación del Banco al que decida confiarlos. Justifiquemos los rescates: la economía y el sistema financiero son vasos tan comunicantes que mantener a dicho sector sin sombra de duda es imprescindible para la estabilidad de la economía y posterior recuperación del empleo.