(201)long deflación contraataca

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  • 1. 1 Vuelveel fantasma deflacionista. Manfred Nolte ‗El hombre de las pistolas de oro‘ es el título de un magníficacinta producido en 1959 y protagonizada por el irrepetible Henry Fonda. En ella los amedrentados ciudadanos de una pequeña y polvorienta ciudad del lejano oeste eligen a Clay Blaisdell(Henry Fonda) para que les proteja de una banda de matones que merodea por los alrededores. Clay no se anda con chiquitas. El simple gesto de retirar la guerrera para dejar a la vista las brillantes culatas de sus dos armas es suficientemente disuasivo. Cuando dispara es certero y letal. A Mario Draghi, máximo centinela de las finanzas de la eurozona desde noviembre de 2011 le ha tocado replicar en su ámbito los gestos disuasorios del genial actor de Nebraska. Y también actuar con fuego real. De esto último dan fe sus sucesivas bajadas de tipos hasta el nivel actual del 0,25% y sus inyecciones masivas de liquidez al sistema bancaria reduciendo a la mitad, hasta el 1%, las reservas obligatorias y ampliando la gama de colaterales exigidos. Sus gestos han sido, si cabe, aun mas eficaces. En Julio de 2012 en plena descomposición del proyecto euro y la economía española implorando el gong de arbitro italiano, Draghi entra en acción con la amenaza abierta a los especuladores internacionales -―el BCE está dispuesto a hacer lo que sea necesario para preservar el euro, y créanme, va a ser suficiente.‖-y la posterior introducción de su programa condicional de compra de bonos a tres años (OTM). OTM es sin duda el programa más exitoso de la historia de los Bancos Centrales. Lo realmente paradójico es que no ha sido utilizado nunca ya que el mero amago desplazó del horizonte el riesgo sistémico del euro y calmó los mercados hasta el día de hoy. El contexto de lo anterior no es otro que la renovada amenaza de una posible deflación en la zona euro, y la aclamada conveniencia de que el Presidente del Banco Central europeo desenfunde las armas que aun le restan para alejar las nefastas consecuencias de un caída recurrente de los niveles de precios en el entorno europeo.Según las previsiones de la Universidad Carlos III, la
  • 2. 2 probabilidad de observar una inflación media negativa en el año 2014 es del 36,5%. La deflación es la hidra de las 7 cabezas porque en su entorno los consumidores reducen las compras ante la expectativa de que los precios caigan aún más. Ello provoca una caída de los márgenes de las empresas, que reducen las inversiones planeadas y recortan plantillas acelerando el círculo vicioso del consumo, alcaer la renta disponible de los ciudadanos . La deflación huye del gasto y el endeudamiento, los dos resortes que una economía deprimida precisa para arrancar. Sin consumo ni inversión la economía se paraliza. Repasemos sucesivamente los síntomas, las raíces de la enfermedad y los posibles fármacos aplicables a la solución de una crisis latente. Los síntomas. Hasta donde alcanza la memoria,el único periodo deflacionista sostenido sufrido por la economía española ha sido el comprendido entre marzo y octubre de 2009 cuando los precios cayeron a tipos entre el -0,1% y el -1,4%. El episodio puntual de octubre de 2013, reviste en consecuencia todas las características de la cautela al igual que el provisional de este mes de marzo que sitúa la inflación interanual en un -0,2% en España y en el 0,6 para Europa. Alerta naranja en lo nuestro pero también alerta amarilla para el resto de socios europeos. Aunque se trata de un dato preliminar, ello no oculta que España discurre por un escenario sostenido de contención y aun regresión de los precios y que los organismos multilaterales alertan seriamente del riesgo incurrido por la economía del viejo continente. Las raíces. La encubierta deflación española hunde sus raíces en varias fuentes. De una parte obedece al colapso reciente de nuestra demanda interna
  • 3. 3 afortunadamente endulzado por el comportamiento del sector exterior. De otra resulta de lo que Irving Fisher bautizó como ‗deflación por deuda‘ y que tiene su fenomenología peculiar. Ambas son cruciales pero mientras la demanda interna comienza a despuntar nuestra deuda prosigue la senda de sus estragos. La mala fortuna ha querido agregar en nuestro caso un tipo de cambio del euro desfavorable que penaliza la competitividad precio del País, lo que supone un ingrediente adicional de deflación importada.A su vez, una caída del 7,2% en el PIB, inferior a la caída del empleo revela importantes ganancias de productividad. Por su parte, el sobreendeudamiento patente en España tras el estallido de la burbuja inmobiliaria exigió del sector privado –empresas, bancos y consumidores- un ‘desapalancamiento‘ radical, esto es la venta y liquidación de activos, con una sobreoferta enfrentada a una demanda retraída o inexistente. El desendeudamiento privado sigue una pauta de reducción deseable para llegar al 150% del PIB en 2015. Viene del 230% y actualmente se sitúa en el 178% del PIB. Lamentablemente el Estado viene compensado el desendeudamiento privado endeudándose por un importe equivalente.De modo que las referidas dinámicas —unas de demanda, otras de oferta— no pueden sino presionar a la baja sobre los precios. Dos ejemplos indiscutibles los ofrecen los precios del inmobiliario e inducidamente la retribución de los trabajadores. La oferta masiva de suelo y vivienda ha reducido a la mitad su valor de mercado. Un paro del 26% implica una sobreoferta de mano de obra que junto a la flexibilización del marco legal ha supuesto alrededor de un 15% de rebaja en los costes laborales unitarios. Esto último ha supuesto, sin embargo, una benéfica devaluación interna del país, facilitando el despegue de las exportaciones, equilibrando déficits exteriores y estimulando la confianza del resto del mundo en la economía española.
  • 4. 4 Terapias. Dado que la economía española crecerá en 2014 entre el 1 y el 1,4% no parece probable que se desate una espiral inflacionista. Sin embargo, la incipiente recuperación de la demanda interna reclama medidas de estimulo, que dados nuestros compromisos de consolidación fiscal con Bruselas deberían tener su origen en políticas expansivas por parte de Alemania y otros Países centrales menos endeudados. Aquí entra de lleno el resto del arsenal disponible en el Banco Central europeo, que el artificiero Mario Draghi esté dispuesto a emplear. Máxime ahora que el guardián de la ultraortodoxia y jefe del Bundesbank, Jens Weidman está dispuesto a hacer la vista gorda ante medidas ‗no convencionales‘ del BCE y un nutrido coro de expertos lo ha urgido vivamente. El jueves se reúne el Consejo del banco emisor europeo y las armas disponibles son conocidas: rebaja de tipos, programas adicionales de liquidez bancaria con especial respaldo finalista a las Pymes, y compra de títulos públicos y privados expandiendo la oferta monetaria, incluida la compra de dólares. El sabio de Frankfurt estará, sin duda, cavilando su respuesta. Mientras tanto, nosotros a lo nuestro. Marzo promete contabilizar un crecimiento trimestral del PIB alentador, el tipo del bono a 10 años está en mínimos a niveles de 2005 y el ‗Indicador de sentimiento económico‘ cotiza en máximos desde 2007. Aquellos que quieran animarse harían bien el leer el reciente informe del Gobernador del Banco de España Luis María Linde sobre la evolución de la economía española(www.bde.es). .