DEAD IN THE FAMILY




                  By Charlaine Harris

   1er Capítulo

   Marzo –    La Primera Semana
   “Me sien...
“Tienes que hacer lo que tienes que hacer,”
dije, dándole una grande y brillante sonrisa. Podía
leer la culpa y la vergüen...
tanto como me agradas y me agrada vivir aquí,
desde que Tray murió…”
   “Créeme, entiendo.”    Habíamos    pasado   por
es...
real y verdadera hada madrina, la extrañaba en un
montón de formas. Y había estado embarazada.
    Tenía un montón de dolo...
das suficiente tiempo y distracciones.) “La sangre
no es de cualquier vampiro. Es la sangre de Eric. Es
algo fuerte. Y mis...
Amelia sonrió, que era lo que yo había tenido
como objetivo. “Al menos…” Se volvió sin terminar
la frese, pero estaba pens...
“Aún no estoy segura de lo que siento a diferencia
de lo que el vínculo me hace sentir.” Era como
agradable poder hablar d...
Ella me hizo reaccionar. “Esa es solo una gran
excusa,” dijo con aspereza. “Vamos, Sookie. Tú lo
amas, o no. No lo sigas p...
un momento, su expresión congelada en una media
sonrisa. “Bien, Sook, mejor me voy. My papá me
está esperando. …l estará a...
Probablemente eso debió haberme hecho
extrañar la paz sobre todo. Pero en vez de
convertirme en el Gandhi de Bon Temps, en...
No había visto a mi primo en semanas. No le
había visto durante la Guerra De Hadas, y él no me
había contactado desde la m...
relacionarse. …l había creído esto al punto del
fanatismo. Había querido que las hadas se
abstuvieran completamente de inc...
“Ajá.” Ese había sido parte de su trabajo,
defenderme, por órdenes de Niall.
    Tomé un largo trago de café. Claude se se...
Hummingbird Road. No sé dónde su auto habría
estado estacionado. Por lo que sabía, él había
caminado todo el trayecto desd...
de auto. No quería ninguna especulación circulando
Bon Temps acerca de mis problemas físicos –por lo
que hice unas visitas...
comenzado a trabajar, el porcentaje de nuevas
clientas había aumentado notoriamente.
    “Eso creo,” dijo Tara. “Había cua...
“Quizá harás de niñera para nosotros por un
tiempo,” dijo Tara. “Le enseñaremos al bebé a
llamarte Tía Sookie.”
   Sería l...
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Charlaine Harris Dead In The Family CapíTulo Uno En Español

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Este es el primer capítulo del décimo libro de Charlaine Harris "Dead In The Family", el cual ha sido traducido por mí. El documento original se puede descargar en inglés, en PDF, desde la página de la autora... Este es el link: http://www.charlaineharris.com/DITFChpt1.pdf

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    Y otro problema con los guiones, que en vez de salir como - aparece D

    Pero eso es todo. Y es problema de la página, porque estaba bien en el documento original.
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Charlaine Harris Dead In The Family CapíTulo Uno En Español

  1. 1. DEAD IN THE FAMILY By Charlaine Harris 1er Capítulo Marzo – La Primera Semana “Me siento mal dejándote así,” dijo Amelia. Sus ojos estaban hinchados y rojos. Habían estado de esa forma, de vez en cuando, desde el funeral de Tray Dawson.
  2. 2. “Tienes que hacer lo que tienes que hacer,” dije, dándole una grande y brillante sonrisa. Podía leer la culpa y la vergüenza y el siempre presente dolor alrededor de la mente de Amelia en una esfera de oscuridad. “Estoy mucho mejor,” le aseguré. Podía oírme susurrando alegremente, pero parecía no poder parar. “Estoy caminando bien, y los agujeros están todos rellenos. ¿Ves cuánto mejor?” Me bajé la pretina de mis jeans para mostrarle un lugar donde me habían mordido y sacado el pedazo. Las marcas de los dientes apenas eran perceptibles, aunque la piel no estaba completamente lisa y era visiblemente más pálida que la carne circundante. Si no hubiese ingerido una enorme dosis de sangre de vampiro, la cicatriz se hubiese visto como si un tiburón me hubiese mordido. Amelia dio un vistazo abajo y lejos a toda prisa, como si ella no pudiese aguantar ver la evidencia del ataque. “Es solo que Octavia sigue mandándome emails y diciéndome que necesito ir a casa y aceptar mi sentencia del concejo de brujas, o lo que queda de él,” dijo apurada. “Y necesito revisar todas las reparaciones para mi casa. Y desde que hay algunos turistas de nuevo, y gente volviendo y reconstruyendo, la reserva mágica está restablecida. Puedo trabajar medio tiempo. Además,
  3. 3. tanto como me agradas y me agrada vivir aquí, desde que Tray murió…” “Créeme, entiendo.” Habíamos pasado por esto un par de veces. “No es que te culpe,” dijo Amelia, tratando de atrapar mi mirada. Ella en realidad no me culpaba. Desde que yo podía leer mentes, sabía que ella me decía la verdad. Incluso yo no me culpaba del todo, algo para mi sorpresa. Era verdad que Tray Dawson, amante de Amelia y un Were, había sido asesinado mientras estaba trabajando como guardaespaldas. Era cierto que yo había pedido un guardaespaldas a la manada de Weres más cercana a mí porque me debían un favor y mi vida necesitaba protección. Sin embargo, yo había estado presente en la muerte de Tray Dawson a manos de un hada empuñando una espada, y sabía quién era responsable. Así que no me sentía culpable, precisamente. Pero me sentía angustiada por perder a Tray, por sobre todos los otros horrores. Mi prima Claudine, una completa hada, también había muerto en la Guerra De Hadas, y desde que ella había sido mi
  4. 4. real y verdadera hada madrina, la extrañaba en un montón de formas. Y había estado embarazada. Tenía un montón de dolor y arrepentimiento de todos los tipos, físico y mental. Mientras Amelia llevaba un montón de ropa escaleras abajo, me quedé de pie en su habitación, recomponiéndome. Luego preparé mis hombros y levanté una caja de cosas sueltas para el baño. Bajé cuidadosa y lentamente las escaleras, y salí por mi cuenta hacia su auto. Ella se volvió de dejar sus ropas del otro lado de las cajas que ya estaban guardadas en su cajuela. “¡No deberías estar haciendo eso!” dijo, toda llena de preocupación. “Aún no estás sanada.” “Estoy bien.” “Difícilmente. Siempre saltas cuando alguien entra a tu habitación y te sorprende, y puedo asegurarte que te duelen las muñecas,” dijo. Agarró la caja y la deslizó en el asiento trasero. “Aún cuidas esa pierna izquierda, y aún te duele cuando llueve. A pesar de toda esa sangre de vampiro.” “El nerviosismo mejorará. A medida que pase el tiempo, no será tan espontáneo ni estará en mi mente,” le dije a Amelia. (Si la telepatía me enseñado algo, es que las personas pueden enterrar los más serios y dolorosos recuerdos, si les
  5. 5. das suficiente tiempo y distracciones.) “La sangre no es de cualquier vampiro. Es la sangre de Eric. Es algo fuerte. Y mis muñecas están un montón mejor.” No mencioné que los nervios estaban saltando dentro de ellas como serpientes enojadas en este preciso momento producto de haberlas tenido atadas por varias horas. La Dra. Ludwig, médico de lo sobrenatural, me había dicho que los nervios –y las muñecas– volverían a la normalidad – eventualmente. “Si, hablando de la sangre.” Amelia respiró profundamente y se armó de valor para decir algo que sabía no iba a gustarme. Como lo oí antes de que lo pronunciara, estaba preparada. “¿Has pensado en…? Sookie, no me preguntaste, pero creo que será mejor que no tomes más sangre de Eric. Quiero decir, sé que es tu hombre, pero tienes que pensar en las consecuencias. A veces las personas se chiflan por accidente. No es como una ecuación matemática.” Aun cuando apreciaba la preocupación de Amelia, pasó a territorio privado. “No intercambiamos,” dije. Mucho. “…l solo toma un traguito de mí en, tú sabes… el momento feliz.” Estos días Eric estaba teniendo muchos más momentos felices que yo, tristemente. Yo esperaba que la magia de la habitación retornase; si algún hombre pudiese tener sexo sanador, ese sería Eric.
  6. 6. Amelia sonrió, que era lo que yo había tenido como objetivo. “Al menos…” Se volvió sin terminar la frese, pero estaba pensando, Al menos te sientes como para tener sexo. Yo no me sentía tan capaz de tener sexo como sentía que debía continuar tratando de disfrutarlo, pero definitivamente no quería discutirlo. Mi habilidad de dejar a un lado el control, que es la clave del buen sexo, me había sido despojada durante la tortura. Había estado absolutamente abandonada. Solo podía esperar haberme recuperado en esa área, también. Sabía que Eric podía sentir mi falta de terminación. …l me había preguntado varias veces si estaba segura que quería comprometerme con el sexo. Casi cada vez, decía que sí, basándome en la teoría de la bicicleta. Sí, me había caído de ella. Pero siempre estaba deseando con ansias montarla de nuevo. “Entonces, ¿cómo va la relación?” dijo. “A parte de la parte buena.” Ya todo estaba en el auto de Amelia. Ella se estaba quedando, evitando el momento en el que tendría que meterse en su auto e irse. Solo era el orgullo lo que me estaba impidiendo gritarle. “Creo que nos estamos llevando bastante bien,” dije con un gran esfuerzo para sonar alegre.
  7. 7. “Aún no estoy segura de lo que siento a diferencia de lo que el vínculo me hace sentir.” Era como agradable poder hablar de mi conexión sobrenatural con Eric, tanto como de mi antigua atracción hombre–mujer. Incluso antes de mis heridas durante la Guerra De Hadas, Eric y yo habíamos establecido lo que los vampiros llamaban un vínculo de sangre, desde que habíamos intercambiado sangre varias veces. Podía sentir la ubicación general de Eric y su humor, y él podía sentir las mismas cosas de mí. …l estaba siempre ligeramente presente en el fondo de mi mente –algo así como encender un ventilador o un filtro de aire para proporcionar un pequeño zumbido que te ayude a dormir. (Era bueno para mí que Eric durmiera todo el día, porque podía ser yo misma al menos parte del tiempo. ¿Quizás él se sentía de la misma forma luego que yo me iba a la cama por la noche?) No es que escuchase voces en mi cabeza o algo parecido –por lo menos no más de lo usual. Pero si me sentía feliz, tenía que revisar para asegurarme que era yo y no Eric quien estaba feliz. Asimismo con enojarse, Eric era un fanático del enojo, controlado y cuidadosamente balanceado enojo, últimamente en especial. A lo mejor él estaba obteniendo eso de mí. Estaba bastante llena de enojo estos días. Me he olvidado de Amelia por completo. Me metí en mis propios pensamientos de depresión.
  8. 8. Ella me hizo reaccionar. “Esa es solo una gran excusa,” dijo con aspereza. “Vamos, Sookie. Tú lo amas, o no. No lo sigas postergando culpando por todo al vínculo. La, la, la. Si tanto odias el vínculo, ¿por qué no has averiguado cómo puedes librarte de él?” Se tragó la expresión de mi cara, y la irritación disminuyó gradualmente de ella. “¿Quieres que le pregunte a Octavia?” preguntó con una voz más suave. “Si alguien supiera, esa sería ella.” “Sí, me gustaría enterarme,” dije, luego de un momento. Respiré profundo. “Tienes razón, supongo. He estado tan deprimida que he pospuesto cualquier decisión, o acción de aquellas que ya he hecho. Eric es único en su clase. Pero le encuentro… un poco aplastante.” …l tiene una fuerte personalidad, y está acostumbrado a ser el gran pez en la pecera. …l también sabía que tenía tiempo infinito por delante de él. Yo no. …l aun no había sacado el tema a la superficie, pero tarde o temprano, lo haría. “Aplastante o no, lo amo,” continué. Nunca lo había dicho en voz alta. “Supongo que eso es en pocas palabras.” “Creo que lo es.” Amelia intentó sonreírme, pero fue un intento deplorable. “Escucha, tu sigue con eso, lo del auto-conocimiento.” Se detuvo por
  9. 9. un momento, su expresión congelada en una media sonrisa. “Bien, Sook, mejor me voy. My papá me está esperando. …l estará arriba en mi negocio en el minuto en que yo llegue a Nueva Orleans.” El papá de Amelia era rico, poderoso, y no creía en absoluto en el poder de Amelia. Estaba muy equivocado al no respetar su brujería. Amelia había nacido con el potencial del poder en ella, como toda bruja. Una vez que Amelia tuviese algún entrenamiento y disciplina, ella sería realmente aterradora –aterradora a propósito, en vez de producto de la drástica naturaleza de sus errores. Yo esperaba que su mentora, Octavia, tuviese un programa implementado para desarrollar y entrenar el talento de Amelia. Luego que me despedí con la mano de Amelia bajando por la entrada para coches, la ancha sonrisa se cayó de mi cara. Me senté en las escaleras del porche y lloré. No me tomaba mucho para llorar por mí estos días, y la partida de mi amiga era solo lo que lo gatillaba ahora. Había tanto por lo que derramar lágrimas. Mi cuñada Crystal había sido asesinada. El amigo de mi hermano, Mel, había sido ejecutado. Tray y Claudine y Clancy el vampiro habían sido muertos en la línea del deber. Desde que Crystal, así como Claudine, habían estado embarazadas, eso añadió dos muertes más a la lista.
  10. 10. Probablemente eso debió haberme hecho extrañar la paz sobre todo. Pero en vez de convertirme en el Gandhi de Bon Temps, en el fondo de mi corazón sabía que había muchas personas a las que quería muertas. No era directamente responsable de la mayoría de las muertes que fueron esparcidas en mi paso, pero era perseguida por la sensación de que ninguna de ella hubiese sucedido a no ser por mí. En mis momentos más oscuros –y este era uno de ellos– me preguntaba si mi vida valía el precio por el que había pagado. Marzo – Fin de la Primera Semana Mi primo Claude estaba sentado en el porche delantero cuando me levanté en una enérgica mañana nublada un par de días luego de la partida de Amelia. Claude no era tan hábil enmascarando su presencia como mi bisabuelo Niall había sido. Porque Claude era un hada, yo no podía leer su mente –pero podía decir que su mente estaba ahí, si no es una forma muy vaga de ponerlo. Llevé mi café afuera para el porche, aunque el aire estaba frío, porque beber esa primera taza en el porche había sido una de mis cosas favoritas antes de que yo… antes de la Guerra De Hadas.
  11. 11. No había visto a mi primo en semanas. No le había visto durante la Guerra De Hadas, y él no me había contactado desde la muerte de Claudine. Había traído un mug para Claude, y se lo pasé. Lo aceptó en silencio. Yo había considerado la posibilidad de que me lo tirase en la cara. Su inesperada visita me había sacado de la rutina. No tenía idea qué esperar. La brisa levantó su largo cabello negro, dándole vueltas alrededor como cintas de ébano rasgadas. Sus ojos de caramelo estaban enmarcados en rojo. “¿Cómo murió ella?” dijo. Me senté en el escalón más alto. “No lo vi,” dije, encorvándome sobre mis rodillas. “Estábamos en ese edificio que la Dra. Ludwig estaba usando como hospital. Creo que Claudine estaba tratando de detener a las otras hadas de llegar al pasillo y meterse en la habitación donde yo estaba encerrada con Bill y Eric y Tray.” Miré arriba para asegurarme que él conocía el lugar, él asintió. “Estoy bastante segura que fue Breandan quien la mató, porque una de las agujas para tejer de ella estaba atascada en el hombro de él cuando él entró en nuestra habitación.” Breandan, el enemigo de mi bisabuelo, también había sido príncipe de las hadas. Breandan había creído que los humanos y las hadas no deberían
  12. 12. relacionarse. …l había creído esto al punto del fanatismo. Había querido que las hadas se abstuvieran completamente de incursionar dentro del mundo de los humanos, a pesar de la larga participación financiera de las hadas en el comercio mundano y los productos que esto había producido… productos que les ayudaban a mezclarse en el mundo moderno. Breandan había odiado especialmente la ocasional ganancia de amantes humanos, un placer de hadas, y había odiado los niños nacidos como resultado de tales aventuras amorosas. …l había querido a las hadas aparte, encerradas dentro de su propio mundo, relacionándose solo con los de su especie. Por extraño que parezca, eso era lo que mi bisabuelo había decido hacer luego de derrotar al hada que había creído en esta política de apartheid. Luego de todo el derramamiento de sangre, Niall concluyó que la paz entre hadas y la seguridad para los humanos podía alcanzarse solo si las hadas se bloqueaban dentro de su mundo. Breandan había logrado sus fines con su propia muerte. En mis peores momentos, creía que la decisión final de Niall había hecho innecesaria toda la guerra. “Ella te estaba defendiendo,” dijo Claude, devolviéndome al presente. No había nada en su voz. Nada de culpa, nada de rabia, ninguna pregunta.
  13. 13. “Ajá.” Ese había sido parte de su trabajo, defenderme, por órdenes de Niall. Tomé un largo trago de café. Claude se sentó indiferente en el brazo de la silla-columpio del porche. Quizá Claude se preguntaba si debió matarme. Claudine había sido su última hermana sobreviviente. “Sabías del embarazo,” dijo finalmente. “Me lo dijo justo antes de que la mataran.” Dejé mi mug y envolví mis rodillas con mis brazos. Esperé a que cayera el golpe. Al principio no me importó mucho, lo que era aun más horrible. Claude dijo, “Entiendo que Neave y Lochlan te agarraron. ¿Es por eso que estás abatida?” El cambio de tema me tomó fuera de guardia. “Ajá,” dije. “Me tuvieron por un par de horas. Niall y Bill Compton los mataron. Para que sepas – fue Bill quien mató a Breandan, con la pala de hierro de mi abuela.” Pese a que la palita de jardinería había estado en el cobertizo de herramientas de mi familia por décadas, yo la había asociado a mi abuela. Claude se sentó, hermoso e ilegible, por un largo rato. Nunca me miró directamente ni bebió su café. Cuando llegó a una íntima conclusión, se levantó y se fue. Caminando la bajada de la calzada hacia
  14. 14. Hummingbird Road. No sé dónde su auto habría estado estacionado. Por lo que sabía, él había caminado todo el trayecto desde Moroe, o volado en una alfombra mágica. Fui dentro de la casa, caí sobre mis rodillas justo después de pasar la puerta, y lloré. Mis manos temblaban. Mis muñecas dolían. Todo el tiempo que habíamos estado hablando, había estado esperando que él hiciera su jugada. Me di cuenta que quería vivir. Marzo – Segunda Semana JB dijo, “¡Sube tu brazo completamente, Sookie!” Su apuesto rostro estaba arrugado de la preocupación. Sosteniendo los dos kilos y medio de peso, lentamente levanté mi brazo izquierdo. Dios, eso duele. Lo mismo con el derecho. “Bien, ahora las piernas,” dijo JB, cuando mis brazos estaban temblando con la tensión. JB no era un kinesiólogo con licencia, pero era un personal trainer, por lo que tenía la práctica y experiencia ayudando a personas a superar diferentes lesiones. Quizá nunca se hubiese enfrentado a tal variedad como las mías, pues había sido mordida, cortada, y torturada. Pero no necesitaba explicarle los detalles a JB, y él no habría notado que mis heridas eran más que las comunes producidas por un accidente
  15. 15. de auto. No quería ninguna especulación circulando Bon Temps acerca de mis problemas físicos –por lo que hice unas visitas ocasionales a la Dra. Amy Ludwig, quien parecía sospechosamente como un hobbit, y conseguí la ayuda de JB du Rone, quien era un buen entrenador pero tonto como una caja de piedras. La esposa de JB, mi amiga Tara, estaba sentada en uno de los bancos para pesas. Estaba leyendo What to Expect When You’re Expecting (Qué Esperar Cuando Estás Esperando). Tara, con casi cinco meses de embarazo, estaba determinada en ser la mejor madre que pudiese ser. Como JB estaba dispuesto pero no entusiasmado, Tara asumía el papel del Padre Más Responsable. Ella se había ganado su dinero para gastos personales en secundaria como niñera, lo que le dio algo de experiencia en el cuidado de niños. Estaba frunciendo el ceño a medida que cambiaba las páginas, una expresión familiar de nuestros años en la escuela. “¿Ya has escogido al doctor?” Pregunté, luego de levantar pesas con mis piernas. Mis músculos estaban gritando, precisamente los dañados de mi pierna izquierda. Estábamos en el gimnasio donde JB trabajaba, fuera del horario, porque yo no era un miembro. El jefe de JB había aceptado el acuerdo temporal para mantener feliz a JB. JB era un gran atractivo para el gimnasio; desde que él había
  16. 16. comenzado a trabajar, el porcentaje de nuevas clientas había aumentado notoriamente. “Eso creo,” dijo Tara. “Había cuatro opciones en esta área, y visitamos a todos ellos. Tuve mi primera cita con el Dr. Dinwiddie, aquí en Clarice. Sé que es un hospital pequeño, pero no soy de alto riesgo, y está tan cerca.” Clarice estaba solo a un par de millas desde Bon Temps, donde vivíamos. Podías llegar de mi casa la gimnasio en menos de veinte minutos. “Escuché cosas buenas de él,” dije, el dolor en mis cuádriceps por hacer esas cosas comenzaron a deslizarse al interior de mi cabeza. Mi frente comenzó a sudar. Acostumbraba a pensar en mí misma como una mujer en forma, y generalmente había sido una feliz. Ahora habían días en los que todo lo que podía hacer era salir de la cama y meterme para ejercitar. “Sook,” dijo JB, “Mira aquí el peso.” Me estaba sonriendo. Por primera vez me di cuenta que había estado haciendo repeticiones con cinco kilos más de los que había estado usando. Le sonreí de vuelta. No había durado mucho, pero sabía que había hecho algo bueno.
  17. 17. “Quizá harás de niñera para nosotros por un tiempo,” dijo Tara. “Le enseñaremos al bebé a llamarte Tía Sookie.” Sería la tía de gentileza. Tendría que cuidar del bebé. Ellos confiaban en mí. Me encontré a mí misma haciendo planes para el futuro.

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