Tesis   gestion de la calidad en procesos
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Tesis   gestion de la calidad en procesos Tesis gestion de la calidad en procesos Document Transcript

  • UNIVERSIDAD NACIONAL DE MISIONES FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS MAESTRÍA EN ANÁLISIS ESTRATÉGICO DE NEGOCIOS TESIS DE APROBACIÓN DE MAESTRÍA“Gestión de la calidad del proceso de trabajo de poda en una PYME de servicios forestales” (Trabajo financiado por el INTA EEA Montecarlo y Marta Decoulon S.A.) AUTOR: HUGO ENRIQUE FASSOLA DIRECTOR DE TESIS : ENRIQUE MARTÍNEZ 2001
  • INDICE1. Introducción2. Antecedentes y marco conceptual 2.1 La gestión de la empresa y la calidad 2.2 La gestión de la calidad en la empresa forestal e importancia de los procesos de poda 2.3 El proceso de poda y la gestión de la calidad 2.3.1 Aspectos biológicos de la poda que influyen en la calidad 2.3.2 La calidad en los procesos de poda y su relación con las condiciones y el medio ambiente de trabajo (CYMAT) 2.3.2.1 Riesgos o contaminantes vinculados al ambiente de trabajo en los procesos de poda 2.3.2.1.1 Riesgos o contaminantes físicos del medio ambiente de tra- bajo 2.3.2.1.1.1 Ruido y vibraciones 2.3.2.1.1.2 Clima 2.3.2.1.2 Riesgos o contaminantes biológicos del medio ambiente de trabajo 2.3.2.1.3 Riesgos por factores tecnológicos y de seguridad 2.3.2.1.3.1 Las forestaciones 2.3.2.1.3.2 Las maquinarias y herramientas 2.3.2.1.3.3 Trabajo en altura 2.3.2.1.4 Riesgos provenientes de catástrofes naturales y desequili- brios ecológicos 2.3.2.2 Las condiciones de trabajo 2.3.2.2.1 La organización y contenido del trabajo 2.3.2.2.2 La ergonomía 2.3.2.2.3 Los campamentos 2.3.2.2.4 Alimentación 2.3.2.2.5 El modo de gestión 2.3.2.2.6 Los servicios sociales y asistenciales (de la empresa y/o de las organizaciones sindicales) para bienestar de los trabajadores y de sus familias. 2.3.2.3 La carga global de trabajo y sus dimensiones
  • 2.3.2.3.1 Carga física 2.3.2.3.2 Carga mental 2.3.2.3.3 Carga Síquica 2.3.2.4 Siniestralidad 2.4 Estudios de herramientas de corte y rendimientos en procesos de poda, Benchmarking de PYMES de servicios de poda y evaluación de niveles de satisfac- ción. Fundamentos y justificación. 2.5 Hipótesis 2.6 Objetivos3. Materiales y métodos. 3.1 Calidad de corte y tipo de equipamiento. 3.1.1. Poda baja de altura variable (Hasta aproximadamente 2,4 m) 3.1.2. Poda media (Hasta aproximadamente 4,4 m) 3.1.3. Poda alta (Hasta aproximadamente 6 m) 3.1.4 Efecto de la distancia entre la rama y el operador, sobre el porcentaje de cortes defectuosos y la proyección del muñón, en la poda con sierra Cola de Zo- rro. 3.2 Estudio comparativo del proceso de poda en dos Pymes de Servicios forestales. 3.2.1 Estudio comparativo de tiempos en poda baja con dos clases de herramien- tas 3.2.2 Introducción de mejoras en el proceso de poda. Estudio comparativo de tiempos en poda media 3.3 Humanización del trabajo, medioambiente de trabajo, calidad de vida, niveles de satisfacción y motivación de trabajo 3.3.1 Estudio comparativo de tiempos entre podadores menores de 40 años de edad y mayores de 40 años de edad. 3.3.2 Caracterización del medio ambiente de trabajo, calidad de vida y determi- nación de niveles de satisfacción y motivación para el trabajo4. Resultados y discusión 4.1 Calidad de corte y tipo de equipamiento. 4.1.1. Poda baja de altura variable (Hasta aproximadamente 2,4 m) 4.1.2. Poda media (Hasta aproximadamente 4,4 m) 4.1.3. Poda alta (Hasta aproximadamente 6 m)
  • 4.1.4 Efecto de la distancia entre la rama y el operador, sobre el porcentaje de cortes defectuosos y la proyección del muñón, en la poda con sierra Cola de Zo- rro. 4.2 Estudio comparativo del proceso de poda en dos Pymes de Servicios forestales. 4.2.1 Resultados del estudio comparativo de tiempos en poda baja con dos clases de herramientas 4.2.2 Introducción de mejoras en el proceso de poda. Estudio comparativo de tiempos en poda media 4.3 La gestión de la calidad y la humanización del trabajo, medioambiente de tra- bajo, calidad de vida, niveles de satisfacción y motivación de trabajo 4.3.1 Estudio comparativo de tiempos entre podadores menores de 40 años de edad y mayores de 40 años de edad. 4.3.2 Análisis económico de las ventsajas del empleo de tijeras electrónicas 4.3.3 Consideraciones macroeconómicas 4.3.4 Caracterización del medio ambiente de trabajo, calidad de vida, niveles de satisfacción y motivación para el trabajo y gestión de la calidad 4.3.4.1 Alimentación 4.3.4.2 El campamento 4.3.4.3 Higiene y Seguridad 4.3.4.4 La organización y contenido del trabajo 4.3.4.5 Gestión de la calidad5. Conclusiones y recomendaciones6. BibliografíaANEXO I. SiniestralidadANEXO II. CUESTIONARIOANEXO III. CALIDAD DE VIDA1. Edad, estudios y composición del grupo familiar de los trabajadores encuestados2. Experiencia laboral anterior3. Beneficios sociales4. Calidad de vida
  • ANEXO IV. MEDIO AMBIENTE DE TRABAJO1. Alimentación 1.1 Servicio de almuerzo y menú de la empresa contratista de poda con empleo del método neocelandés. Características. 1.1.1 Servicio de almuerzo y menú de la empresa bajo estudio. Características.
  • DedicatoriaA mi esposa y mis hijas, María Eugenia, María Victoria y Luciana, quienes postergaron mu-chas horas de encuentro familiar y nunca dejaron de apoyarme.AGRADECIMIENTOSA la Lic. María Eugenia Adi por su tiempo y aportes, al Ing. Agr. Pablo Rohatsch por la tra-ducción de bibliografía del alemán al castellano, a la Lic. en Nutrición Silvia Garciarena porsus observaciones y recomendaciones, a la Lic. En Estadística Mabel Correa por sus reco-mendaciones, al Ing. Ftal. Carlos Morawicky y al Ing. Agr. Eduardo Decoulon por su tiempoy aportes, como a sus respectivas plantas de trabajadores sin cuya cooperación ningún resul-tado hubiera sido posible, a las Ings. Ftales. Mónica Gelid y Paula Ferrere por su colabora-ción en la toma de datos y procesamiento de información.Este obra es de propiedad intelectual de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universi-dad Nacional de Misiones y del autor. Quedando prohibida su reproducción sin autorización.
  • 1. IntroducciónLa actividad forestal en el país, si bien no es reciente, estuvo sustentada en la actividad extrac-tiva de los bosques naturales hasta fines de la década del ’50 y a partir de esa década, a ins-tancia de diversos mecanismos de promoción comenzaron a cobrar importancia las plantacio-nes hechas por el hombre con especies de rápido crecimiento.Debido a los procesos inmigratorios, principalmente la corriente italiana, los álamos y saucesfueron las especies más difundidas. Pero a causa de las políticas de sustitución de importa-ciones iniciadas después de la 2ª Guerra Mundial, grupos empresarios iniciaron el cultivo enel Litoral de coníferas del SE de EEUU, con el objetivo de obtener fibra larga para la fabrica-ción de papel, incorporando luego a los Eucaliptus para la producción de pastas de fibra corta.Dicho proceso de generación de recursos forestales a partir de plantaciones en la década delsetenta hizo que Misiones se convirtiera en la principal provincia plantadora y durante la dé-cada del ochenta, debido a la destrucción de los bosques nativos y a que las forestaciones co-menzaron ofrecer materia prima apta también para aserrado, se iniciara un proceso de conso-lidación de las industrias de transformación mecánica basadas en la materia prima procedentede los bosques implantados. En la actualidad Misiones aporta algo más del 45 % del abaste-cimiento de la industria papelera y de aserrado del país.El crecimiento de la industria del aserrado enfrentó a los industriales con demandas del mer-cado que tenía precios diferenciales, especialmente los de la madera libre de nudos, cuyafuente principal de abastecimiento en el mundo eran los bosques nativos y que por el procesode retroceso de estos su oferta disminuyó considerablemente.Esta realidad introdujo nuevos procesos de trabajo, tanto en la actividad silvícola como laindustrial, diferentes a los empleados cuando la actividad sólo se basaba en la extracción delos bosques naturales.Entre los nuevos procesos incorporados a la actividad silvícola se destacan los de poda ya quepermiten obtener rollizos que proveerán madera libre de nudos a la industria del aserrado,debobinado y del faqueado. Si bien hay quienes bregaban por su ejecución masiva desde losinicios de la actividad forestal, sólo a partir de la década de los ’90 se alcanza tal objetivo.
  • En los primeros años se adaptaron técnicas y equipamiento procedentes de otros países, ma-yormente europeos y en los últimos años debido al grado de especialización y liderazgo deNueva Zelanda en la producción de madera libre de nudos, un empresario local adoptó y di-fundió sus técnicas. Otro, más recientemente, incorporó a la cosecha de yerba mate equipa-miento francés utilizado en la vendimia, decidiendo posteriormente incorporarlo a la actividadforestal, aunque para ello se requería una serie de ajustes no sólo de la herramienta sino detodo el proceso de poda.En el presente estudio se va evaluar un nuevo proceso de poda desarrollado localmente y coninnovación tecnológica. Determinar si el mismo es mejor, igual o peor que otros sistemas depoda en lo atinente a calidad, rentabilidad e impacto sobre la fuerza laboral serán los objeti-vos.En el capítulo siguiente (2) se desarrollarán tanto los antecedentes como el marco conceptualutilizado para el estudio, habiéndose recurrido a fuentes bibliográficas para su elaboración. Enlos puntos 2.5 y 2.6 se sintetizan las hipótesis y objetivos del trabajo.En los capítulos 3 y 4 se desarrollan los métodos de estudio y los resultados. Las conclusionesalcanzadas se exponen en el capítulo 5, al igual que las recomendaciones.2. Antecedentes y marco conceptual2.1 La gestión de la empresa y la calidadLa evolución del significado dado a la palabra calidad va paralela al cambio de enfoque en lagestión empresarial (Pérez-Fdez. de Velasco; 1996:20). En las normas ISO 8402 se define a lacalidad como el conjunto de características de una unidad respecto de su aptitud para cumplircon las exigencias fijadas de antemano (REFA; 1998:141).Hasta hace aproximadamente una década el énfasis empresarial se centraba en producir todoaquello que el mercado demandaba, en un entorno competitivo nacional para la mayor partede las empresas. Con posibilidades escasas de elegir los clientes, el enfoque de orientación alproducto y a la producción reflejaba bien a los directivos de las empresas.
  • Como consecuencia de la regionalización y globalización de los mercados, aumentaron sensi-blemente la competencia y las oportunidades para el cliente. Convirtiéndose este en el granprotagonista. Siendo por lo tanto la satisfacción del mismo el principal objetivo que oriente latoma de decisiones.De una economía de “producción” se está pasando a una economía de la “calidad, donde losclientes se redistribuyen” (Pérez-Fdez de Velasco; 1996:20).Surgen entonces la Gestión de la Calidad Total, la Gestión por Procesos, etc. En ellos la cali-dad toma un enfoque global al abarcar todas las actividades empresariales, operativas y degestión; ello debido a que se entiende por producto el resultado del trabajo de cualquier per-sona y cliente al destinatario de ese trabajo (Pérez-Fdez de Velasco; 1996:25).En el entorno actual más orientado al cliente es ampliamente aceptado que calidad equivale a“satisfacer las necesidades y expectativas razonables de los clientes a un precio igual o infe-rior al que ellos asignan al producto o servicio en función del “valor”que han recibido o per-cibido” (Pérez-Fdez. de Velasco; 1996:28).El sistema de Manejo de la Calidad se caracteriza por: • Orientación al cliente • Efectiva construcción y desarrollo de la organización • Mejoramiento constante en todos los ámbitos • Documentación clara (REFA; 1998:141-144)Según Pérez-Fdez. de Velasco (1996:26) existen diversas metodologías para hacer operativoel nuevo concepto de que la calidad se gestiona: - La Calidad Total con herramientas específicas de aplicación a los negocios de servicios. - El Quality Function Deployment (Despliegue de la Calidad), de amplia utiliza- ción para el diseño de bienes y servicios.
  • - La Gestión por Procesos, que a su vez incluye : • Reingeniería o mejora, según lo ambicioso de los objetivos que se deseen conseguir. • El Benchmarking o evaluación comparada de los procesos internos con aquellos cata- logados como excelentes y que se buscan en el exterior de la empresa.En el caso de las actividades productivas las técnicas de la Gestión por Procesos adquierenespecial relevancia.Pérez-Fdez. de Velasco (1996:181-183) define como proceso al “conjunto de actividades cu-yo producto crea un valor intrínseco para su usuario o cliente” y por actividad “el conjunto detareas necesarias para obtener un resultado”. Pudiendo definirse como sistema a un conjuntode procesos que tienen por finalidad la consecución de un objetivo.K. Marx, citado por Neffa (1989:31), al referirse al proceso de producción expresa que estedebe ser considerado en su doble carácter, como proceso de trabajo que genera valores de usoy como proceso de valorización del capital para generar valor excedente o plus valor.La gestión por procesos se puede contemplar como un sistema cuyos elementos principalesson (Pérez-Fdez. de Velasco; 1996:205). - Los procesos claves. - El control de su funcionamiento - La gestión de su mejora.Este autor (Pérez-Fdez. de Velasco; 1996:182) divide los procesos de la empresa, en cuanto asu repercusión en la calidad del producto, en dos grandes grupos: - Procesos operativos de manufactura o para la prestación de servicios que tradicional- mente han sido objeto de medición y control. Suelen tener una repercusión directa en la calidad del producto o servicio.
  • - Procesos empresariales o de gestión que si bien no influyen en la calidad del producto o servicio tienen un enorme potencial de mejora de productividad, ya que en el pasado han sido objetos de menor atención directiva.El rol de la gerencia es pues articular el trabajo humano, los medios de producción y los obje-tos de trabajo a los fines de que estos procesos generen un producto con valor.Según Neffa (1988:57) los procesos de trabajo juegan un papel determinante en cuanto a lascondiciones y medio ambiente de trabajo (CYMAT), siendo estas consecuentemente, deter-minantes de la calidad.El mejoramiento de las condiciones y medio ambiente de trabajo (CYMAT) va siendo reco-nocido como la condición necesaria para mejorar la calidad, incrementar la productividad,reducir el ausentismo y la rotación (Neffa; 1988:57-58).El enfoque tradicional de CYMAT centraba su atención primaria y exclusivamente en losproblemas de higiene y seguridad en el trabajo y secundariamente en la medicina del trabajo,pudiendo considerarse que el mismo aun no ha perdido vigencia en nuestro país. Sin embargoel nuevo concepto de CYMAT incluye todos los factores de riesgo presentes en el medio am-biente de trabajo y las condiciones de trabajo que derivan de los elementos de tipo socio-técnicos y organizacionales del proceso de producción vigente en el establecimiento (Neffa;1988:48).La humanización del trabajo, de acuerdo con los conceptos desarrollados por Neffa(1988:159), implica: • La prevención de los riesgos procurando su eliminación o control en su fuente de ori- gen • La integridad, promoción y desarrollo de la vida y la salud de los trabajadores en su medio de trabajo, en todas sus dimensiones: bio-física, psíquica y mental • Que la duración y configuración de la jornada de trabajo deje tiempo libre para el re- poso y la recreación. • La adecuación del trabajo al trabajador utilizando los conocimientos ergonómicos • Que el contenido y organización del trabajo contribuyan eficazmente al desarrollo ple- no de su personalidad y a su participación al nivel de la empresa y de la sociedad.
  • 2.2 La gestión de la calidad en la empresa forestal e importancia de los procesos de podaEn la actividad forestal, la situación cada vez más difícil también ha llevado a la búsqueda denuevos caminos y conceptos, entre los que se encuentran nuevos modelos de conducción, re-formas organizativas y administrativas y el manejo de la calidad (REFA; 1998:140).En la Argentina la actividad forestal durante la década de los 90’ ha sido muy dinámica, unfactor interno desencadenante ha sido la estabilidad macroeconómica y las políticas activasdel Estado Nacional subsidiando actividades de plantación y manejo y en lo externo ha in-fluenciado la apertura de la economía, que trajo aparejado la radicación de importantes gruposempresarios extranjeros. Durante el período 1993- 1997 se invirtieron en el sector U$S 1.207millones (SAGPYA; 1998:78).Esta corriente inversora introdujo profundos cambios en el gerenciamiento de las empresas,debido a que algunas de ellas ya estaban insertas en el mercado mundial o pretenden acceder aél, el manejo de la calidad es uno de sus axiomas, junto con los sistemas de seguridad y laprotección del medio ambiente, dado la estrecha relación existente entre ellos (REFA;1998:140-141). De hecho casi todas las grandes empresas han certificado bajo las normas ISO9000 y unas pocas están en proceso de certificación de la norma ISO 14000 o bajo los precep-tos del Forest Stepwarship Council (FSC, 2000:1-30).Un fenómeno propio de esta corriente inversora fue la terciarización de servicios, que si bienfue desde siempre una característica de la empresa forestal, alcanzó niveles nunca antes vistosen el sector forestal del país.Al compás de este proceso las empresas de servicios forestales ya existentes y las nuevas quesurgieron, debieron adaptarse a las nuevas orientaciones de las empresas en las que debíaninsertarse en su cadena de valor.El nivel de exigencia, con pautas técnicas mejor definidas e imposiciones, en lo que respecta anormas de seguridad e impacto ambiental, son propias de estos últimos años y que tambiéntuvieron su impacto en las condiciones y medio ambiente de trabajo.
  • Uno de los rubros de servicios que mayor crecimiento ha experimentado en los últimos añosha sido el de servicios de poda. Ello en virtud de la escasez a nivel mundial de madera libre denudos por agotamiento de los bosques naturales que eran la fuente de abastecimiento (Sutton;1985:1-132).Por esta razón los diferenciales de precios en la CEE, entre madera podada y no podada deconíferas, oscila entre un 33 % y un 65 % y en el caso de latifoliadas varían entre un 50 % aun 600 % (Descombes; 1998:44-50) y los precios de rollizos de alta calidad en EEUU hancrecido por encima de la tasa de inflación en ese mercado durante el período 1975-1991 (Fas-sola et al; 1994:1-6). También el mercado interno exhibe diferenciales de precios entre rolli-zos podados y no podados.Si bien los adelantos tecnológicos, tanto en el campo de la biología, progenies de internudoslargos (Carson; 1995:21), como en el de desarrollo de productos y máquinas herramientas,fomentan el desarrollo de productos alternativos, como el MDF, finger-joint etc, hay indica-dores que permiten presuponer que por este grado de calidad se seguirán pagando sobrepre-cios frente a los grados de calidad con nudos. • Las maderas para debobinado y chapas encuentran mercado y no es po- sible obtenerlas de rollizos de dimensiones cortas. • Son esperables nuevas restricciones en los permisos de cortas de los bosques federales de EEUU debido a la presión de los consumidores. Esto traerá apa- rejado una disminución en el abastecimiento de ese mercado ya que estos bosques son la principal fuente de aprovisionamiento de madera aserrada de coníferas en ese país (Sherrill; 2000:4). Indicativo de esta situación es el hecho de que una de las últimas disposiciones del Pesidente de EEUU, Clinton, antes del cambio de gobierno, haya si- do desafectar 30.000.000 has de bosques federalesPor otra parte la producción de madera libre nudos requiere de sitios de buena calidad a losfines de maximizar su producción. En la región mesopotámica esa situación se presenta en lazona de suelos lateríticos que se encuentran en la Provincia de Misiones y Noreste de Corrien-tes (Fassola,1995:3-6) y dado que en esta región son predominantes las plantaciones de coní-
  • feras en adelante se hará referencia a ellas y en particular a Pinus taeda L. Origen Marion,material genético empleado en mayor proporción.Estas características propicias de suelos compensan en cierto grado la lejanía con puertos deembarque, ya que se hace necesario dar el mayor valor agregado a la producción tanto prima-ria como industrial.2.3 El proceso de poda y la gestión de la calidadLa poda consiste en la eliminación de ramas del fuste del árbol, hasta una altura predetermi-nada, mediante el empleo de herramientas apropiadas, con el objetivo de obtener madera librede nudos. Siendo este el proceso principal de una empresa de servicios abocada a la poda.En la calidad de la misma influyen aspectos biológicos y aspectos vinculados a la gestión em-presaria.2.3.1 Aspectos biológicos de la poda que influyen en la calidadLos rendimientos en madera libre de nudos de rollizos podados, están dados por las dimensio-nes de los mismos, por el diámetro en punta delgada, por el tamaño del “cilindro que contienelos defectos” y por el grado de eficiencia durante la conversión (Park, 1980:419-38; 1982:1-15; Turner y Price, 1996; 29-32; Fassola et al, 1999:1-9). Park (1980:425; 1982:1) definió alcilindro que contiene los defectos (CD) (Foto º1) como “el cilindro que contiene la médula,los muñones de la poda (Foto nº 2), la oclusión de la herida de poda y las sinuosidades delfuste”. Foto nº 1: Tabla mostrando médula, ver- Foto nº 2 : muñón de poda y ticilos podados, sinuosidades del fuste y oclusión de la herida. madera libre de nudos en Pinus taeda L.
  • Fassola y Gelid (1997:1-6) y Fassola et al (1999a:1-8 y 1999b:1-10) determinaron la relaciónexistente entre el diámetro a la altura de pecho (DAP) y el diámetro máximo sobre muñones(DMSM) para Pinus taeda L. Siendo el diámetro máximo sobre muñones el verticilo podadode mayor diámetro y una variable de fácil medición en cada levante de poda (Fig. nº 1). Para la misma especie también fue determi- nada la relación entre el diámetro del cilindro que contiene los defectos y el diámetro máximo sobre muñones (DMSM) (Fassola et al, 1999c:1-10). Los mismos autores establecieron además relaciones que permiten predecir el rendi- miento en madera libre de nudos en el ase- rrado a partir del DAP, porcentaje de conver- sión en el aserrado y CD.Fig. nº 1 : Fuste podado, dmsm en el realce 2.3.2 La calidad en los procesos de poda y sude poda, altura de ocurrencia del dmsm, relación con las condiciones y el medio am-altura del árbol y diámetro a la altura del biente de trabajo (CYMAT)pecho (dap) Si bien los aspectos biológicos de la podahan recibido atención no puede sostenerse lo mismo de los aspectos vinculados al medio am-biente de trabajo y la gestión empresaria relacionada con ella (CYMAT), que como se hamencionado anteriormente son también determinantes en la gestión de la calidad.2.3.2.1 Riesgos o contaminantes vinculados al ambiente de trabajo en los procesos depodaNeffa (1988:57-75) al analizar los procesos de trabajo, considera que en los mismos se gene-ran o se encuentran presentes riesgos o contaminantes y que por el hecho de ser la poda unproceso operativo, pueden tener una repercusión directa en la calidad del producto o servicio,ya que contribuyen a configurar la carga global de trabajo.
  • Estos riesgos, en los procesos de poda, pueden ser físicos, biológicos, como también debidosa factores tecnológicos o derivados de catástrofes naturales y desequilibrios ecológicos. Aun-que estos riesgos o contaminantes no han sido analizados en su totalidad para los procesos depoda, a continuación se destacan los antecedentes más importantes para cada uno de ellos oantecedentes de otros procesos de trabajo de actividades forestales que bien pueden asimilarsea la poda.2.3.2.1.1 Riesgos o contaminantes físicos del medio ambiente de trabajo2.3.2.1.1.1 Ruido y vibracionesEn los procesos de poda estas manifestaciones son sólo producidas por motosierras y podado-ras mecánicas como Power Pruner y Huqsvarna PS50, utilizadas por Gonda y Cortéz (1995a:324-346; b:318-323).Aunque los efectos del ruido que provocan los motores a explosión se pueden mitigar median-te protectores auditivos, son conocidos los efectos perniciosos de una exposición permanentea una fuente de ellos como un motor de motosierra, que sobrepasa el límite recomendado(Neffa, 1988:58; Smith y Thomas Jr., 1993:35-36; Löffler, 1992:141-162)2.3.2.1.1.2 ClimaEl bienestar y la capacidad de producción del hombre son influenciados considerablementepor el clima del medio. Löffler (1992:180-194) señala que el estrés por calor reduce la pro-ducción en actividades síquicas y sicofísicas, afectando la velocidad de reacción, la percep-ción y la coordinación sensomotriz.2.3.2.1.2 Riesgos o contaminantes biológicos del medio ambiente de trabajoLa actividad forestal primaria por naturaleza debe realizarse en ambientes naturales, pudiendosurgir por ese motivo riesgos biológicos debido al ataque de insectos (arañas, mosquitos, avis-pas, abejas, moscas etc) o animales (serpientes, murciélagos, etc) que pueden inocular ponzo-ña o bien transmitir enfermedades.
  • También la vegetación puede ser fuentes de riesgos al encontrar en ella plantas urticantes ocon espinas que generen desgarramientos de los tejidos.Krautstofl (1994:36) encuestando trabajadores forestales de obrajes en Misiones informa delas quejas de los mismos con relación a los inconvenientes que les generaba la resina de pino,que puede llegar a generar problemas en los oídos y ojos.2.3.2.1.3 Riesgos por factores tecnológicos y de seguridad2.3.2.1.3.1 Las forestacionesA diferencia de las plantas industriales, donde hay un lay-out, en las masas forestales el únicoordenamiento es el dado por la distancia de plantación, el obrero debe desplazarse hacia elobjeto de trabajo, el árbol, pudiendo este desplazamiento verse dificultado en mayor o en me-nor grado por la presencia de sotobosque (Hartsough y Parker, 1996:449-459).2.3.2.1.3.2 Las maquinarias y herramientasEstas están pensadas para sustituir el esfuerzo excesivo de los trabajadores, así como ciertastareas repetitivas (Neffa, 1988:72-73); en las actividades de poda la generalidad de los equi-pamientos tiene muchos años de desarrollo y en términos generales puede afirmarse que esosobjetivos aun no han sido logrados.Brown y Pawsey (1959:63-70) en Australia encontraron que el tipo de herramienta empleadoen la poda de Pinus radiata y el operario influían en el tamaño de la proyección del muñón depoda. Ellos compararon sierras, tijeras y hacha, determinando que la proyección del muñón depoda era menor cuando se empleaba hachas en ramas por debajo de 0,96 cm, por debajo deeste diámetro el comportamiento de la sierra fue superior. También la profundidad de la oclu-sión de la herida fue inferior en aquellas ramas podadas con hacha. Por otra parte, según estosautores, las heridas provocadas en el árbol por la poda no afectaron el proceso de cicatriza-ción.
  • Contrariamente Meneses V. (1992:72-85), trabajando con la misma especie en Chile, deter-minó que la profundidad de la oclusión de la herida de poda, que también contribuye en eldiámetro del cilindro con defectos, está influenciada por el tipo de herramienta utilizada y lacalidad técnica de la poda. Este autor determinó también que el tipo de herramienta incidía enla calidad de poda, sierras tipo “jack” generaron menor proporción de cortes defectuosos quela comúnmente denominada cola de zorro. Olivares et al y Poblete et al (cit. op. por Mene-sesV., 1992:72-73) arribaron a conclusiones similares y encontraron que la calidad del corte,dada por la presencia o ausencia de defectos o daños asociados a la zona de cicatrización, te-nía una relación directa con la profundidad de oclusión.Por esos años las tijeras comenzaron a ser las herramientas de poda preferidas en Nueva Ze-landa y rápidamente comenzaron estudios para mejorar su comportamiento, determinandoHall y Mason (1988:19-21) que la Hit Pruner con hojas modificadas exhibía el mejor desem-peño. Con posterioridad su empleo se difundió en Chile y desde hace unos tres años está sien-do empleado un modelo similar por parte de un contratista de Pecom Forestal en la provinciade Misiones.En nuestro país el único estudio referido a tipo de herramientas y calidad de corte correspondea Gerding (1993:42-43). El mismo compara la calidad del trabajo realizado con machete yserrucho en poda alta de Pinus elliottii en el nordeste de Corrientes, estableciendo que el ma-chete provocó que un 85 % de los árboles podados sufrieran heridas, mientras que la sierraafectó solamente el 20 %.En los últimos años han aparecido en el mercado nuevos implementos como tijeras electróni-cas, como la Electrocoup de origen francés (Foto nº 3) o impulsadas por aire comprimido queestán siendo utilizadas en la región. También las sierras han experimentado cambios profun-dos en su diseño, prueba de ello es la aparición en el mercado de sierras con dientes multifa-cetados de origen Japonés (Foto nº 4).Sin embargo no se dispone de un estudio actualizado donde se comparen diferentes elementosde corte, independientemente de su forma de accionamiento, especialmente de las menciona-das en último término. En el Cuadro nº 1 se presenta sinópticamente la variedad de herramien-tas de poda disponibles en función de la forma y acción en que producen el corte.
  • Foto nº 4: dientes multifacetados en sierra ARS Superturbocut UV32 (diseño japonés) Foto nº 3: tijera electrónica ElectrocoupComplemento de algunos tipos de sierras son los mangos prolongadores, tanto de serruchos(Apud y Valdés, 1993:34) como de podadoras mecánicas (Gonda y Cortéz, 1995b:318-323), ylas escaleras. Estos permiten la poda en altura al igual que el empleo de escaleras. Cuadro nº 1 : Herramientas de poda en función de la forma y acción de corte. Forma de Acción de Elemento Herramienta Accionamiento corte corte cortante- Corte por - por golpe hoja (1) Machete, Hacha Manualpresión sobrelos tejidos - en cizalla hojas (2) Tijera con dos hojas cur- Manual vas Tijera con una hoja curva Manual, eléctrico, hidráulico, aire comprimido Tijera con dos hojas rec- Manual tas- Corte por - desliza- Dientes Serruchos Manualdesgarro de mientolos tejidos Sierras Manual Eslabones Podadoras mecánicas Motor a explosión
  • 2.3.2.1.3.3 Trabajo en alturaEl empleo de sierra con mango prolongador fue el uno de los métodos más extendido parapodas por encima de los 2-2,4 m de altura, tanto en Chile hacia principios de la década pasaday en nuestro país hasta fines de la misma.Aunque debido a que su uso generaba problemas de carga estática sobre hombros y brazos ymala posición de la nuca, Apud y Valdés (1993:34) recomendaron el empleo de escaleras,con ellas obtuvieron mayor rendimiento aunque aumentó el riesgo de accidente si las mismasno eran adecuadamente diseñadas con buenos sistemas de fijación al árbol. Leonetti y Magnin(2000:3.31) también recomendaron el empleo de estas en podas altas.Los diseños actuales son de aluminio con escalones que minimizan el riesgo de deslizamiento,y cuentan con elementos que se entierran en el suelo y que permiten una adecuada fijación alárbol.Uno de las consecuencias del empleo de escaleras es que el obrero por ganar tiempo al des-cender se deslice por los laterales, práctica desaconsejada por Leonetti y Magnin (2000:3.31)por los riesgos de lesiones que entraña2.3.2.1.4 Riesgos provenientes de catástrofes naturales y desequilibrios ecológicosMás allá de lo esperable para una zona subtropical húmeda en cuanto altas temperaturas yhumedad, como también precipitaciones frecuentes, que pueden afectar el rendimiento o di-rectamente paralizar las actividades, con el consecuente efecto negativo sobre los ingresos dela empresa y del trabajador, existen otros fenómenos naturales de baja frecuencia pero altaintensidad que pueden poner en riesgo grave al trabajador.Estos pueden ser vientos huracanados que pueden atrapar a los trabajadores en el monte o enlos campamentos, si bien no son de larga duración y afectan en general superficies reducidas,su efecto es devastador. Otro elemento natural que pueden originar daños graves son las tor-mentas eléctricas.
  • 2.3.2.2 Las condiciones de trabajoSegún Neffa (1988:76) los factores socio-técnicos y organizacionales del proceso de produc-ción que están presentes en el establecimiento van a jugar un papel decisivo, aunque no exclu-sivo, para especificar las condiciones de trabajo vigentes, contribuyendo también a la cargaglobal del trabajo.2.3.2.2.1 La organización y contenido del trabajoEl único antecedente local sobre organización del trabajo en actividades forestales en planta-ciones corresponde a Krautstofl (1994:39-43). Visitando obrajes de extracción de madera ob-servó que las jornadas laborales se extendían desde el día lunes al sábado desde horas tempra-nas hasta la entrada del sol, extendiéndose el horario de trabajo entre 8 y 10 hs. El cumpli-mento de este horario estaba dado por la relación directa que existía entre la forma de pago adestajo y el tiempo de trabajo.En cuanto a la modalidad de contratos observada por la autora adquirían la modalidad de“transitorios o eventuales”, siendo los mismos de palabra” donde se dejaban en claro las obli-gaciones del trabajador y la paga. Esto daba a la relación un carácter “transitorio”, considera-da por los trabajadores de mayor edad como que les brindaba mayor “libertad”, aunque entrelos más jóvenes observó que aspiraban a lograr un trabajo fijo.En cuanto a las exigencias del contenido del trabajo en la explotación maderera determinó quelos contratistas preferían individuos jóvenes pero con experiencia, fuertes, sanos y “sobre todoaquellos que no anden haciendo líos por cualquier pavada”.... Es decir que debían cumplir conuna gran cuota de resignación y pasividad. También determinó que las posibilidades de desa-rrollo eran prácticamente nulas.Muy diferentes son las condiciones en un país desarrollado como Suecia, donde, según Pet-tersson (1987:322-333), las empresas forestales cuentan con trabajadores con 9 años de edu-cación básica y 2 de entrenamiento vocacional, por lo que para lograr el pleno potencial de losmismos se les debe delegar suficiente responsabilidad y posibilidad en la discusión y formula-ción de los objetivos. A los fines de disminuir el estrés del trabajador y consecuentemente los
  • accidentes, disminuir las fluctuaciones en los salarios y promover el trabajo en equipo, enSuecia se dejó de utilizar el pago a destajo.2.3.2.2.2 La ergonomíaEl objetivo final de esta disciplina es el análisis de las situaciones reales de trabajo para iden-tificar las relaciones existentes entre los objetos de trabajo, los medios de trabajo, la actividadde los trabajadores, las condiciones de trabajo y los efectos que dichas interrelaciones puedensignificar sobre la salud de los trabajadores y la eficiencia de la producción (Neffa, 1988:84-86).Si bien la literatura europea, norteamericana o japonesa exhiben antecedentes de estudios er-gonómicos en poda, muchos de ellos no son de interés para nuestra situación, ya que la silvi-cultura de especies de rápido crecimiento se ha orientado hacia intervenciones tempranas, adiferencia de la practicada en el hemisferio norte donde en general se efectúan en forma tardía(Hartsough y Parker, 1996:449-450).Apud y Valdés (1993:34) señalan que el rendimiento y la calidad de poda se vio influenciadapor la distancia que mediaba entre el trabajador y la rama a podar. Podas altas, de 3 a 6 me-tros, realizadas en Chile sobre Pinus radiata y efectuadas con escalera fueron más producti-vas, 125 árboles por jornada y de mejor calidad que las realizadas desde el nivel del suelo consierra y mangos prolongadores con un rendimiento de 96 árboles por jornada. En ambos casosla frecuencia cardiaca fue muy similar, alcanzando promedios de 100 latidos por minutos,siendo el límite en ese país para ser considerado trabajo pesado 115 latidos por minutos.Por estas razones desaconsejan el empleo de mangos prolongadores al efectuar podas, apartecomo ya se mencionó anteriormente, provoca una carga estática en las espaldas y los brazos yuna mala posición de la nuca (Apud y Valdéz, 1993:34; OIT, 1998:85).Hartsough y Parker (1996:452-459) analizaron el rendimiento de trabajadores forestales enNueva Zelanda que ejecutaban primer y segundo levante de poda en Pseudotsuga mentziesiimediante el empleo de tijerones y escalera. Para una primer poda se obtuvo un tiempo prome-dio por árbol o ciclo de 308,6 (CM) y para la segunda poda 187,5 CM. CM = centiminuto
  • En cuanto a la carga fisiológica de este método, los autores determinaron que en ambas podasla frecuencia cardiaca estuvo en el rango de 110-130 pulsos/min, pudiéndose clasificar almismo como trabajo pesado. En cuanto a la segunda poda determinaron que exigía una cargafisiológica mayor que la primera. El ritmo cardíaco se aceleraba al tener que elevar los brazosmás que en la primer poda y al tener la necesidad de efectuar trabajo muscular adicional conlas piernas, pasándola alrededor del árbol, para sujetarse.En nuestro país Gerding (1993:42-44) analizó dos métodos de poda alta de 3 a 5 metros dealtura en Pinus elliottii en el norte de Corrientes, empleando machete y escalera y serruchocon mango largo, determinando que con el primero el tiempo total fue de 1.129, 6 CM/árbol,mientras que para el segundo fue de 1.059,72 CM/árbol. El autor recomendó la utilización deserruchos con mango prolongador ya que consideraba este trabajo de mayor calidad que elrealizado con machete y clasificó a este método de trabajo entre liviano y medio pesado, aun-que no menciona el empleo de algún método para establecer esa conclusión.Gonda y Cortéz (1995a:336) en primer poda de Pinus ponderosa en la patagonia argentina,mediante el empleo de serrucho y motosierra, determinaron que con la primer herramienta eltiempo total fue de 337 CM/árbol, mientras que con la segunda el tiempo empleado fue de190 CM/árbol.Los mismos autores (Gonda y Cortéz,1995b:321-322) compararon tres herramientas diferen-tes en una segunda poda hasta los 3,5-4 m de altura en la misma especie. Obteniendo parapoda con serrucho y mango prolongador un tiempo total de 448 CM/árbol. Con una podadoramecánica, Power Pruner, el tiempo total fue de 154 CM/árbol, mientras que con la otra,Huqsvarna PS50, emplearon dos versiones de mangos (4 y 5 metros de longitud) y obtuvieroncomo resultado un tiempo total de 126 CM/árbol para la prolongación más corta y 153CM/árbol para el más largo.En estos sólo estudios se hace referencia a la necesidad de contar con elementos que resguar-den al operador de la motosierra debido a los riesgos que entraña, aunque no hacen menciónal efecto del trabajo con mangos prolongadores.
  • 2.3.2.2.3 Los campamentosEn la actividad forestal, al igual que en la agricultura y la minería, nunca es posible hacer unaseparación tajante entre las condiciones generales de vida y las condiciones y medio ambientede trabajo, ya que gran parte de la vida del trabajador transcurre en campamentos en el sitiode labor.Goffman (cit. op. por Krautstofl, 1994:46-47), emplea el concepto de las instituciones totales,espacio que sirve como lugar de residencia y trabajo, en el que un número de individuos com-parten en su encierro una rutina diaria, con los elementos que configuran el campamento-cuadrilla en la actividad forestal. Este tipo de instituciones se genera un mundo propio cuyoordenamiento social difiere de otros.Apud y Valdés (1993:32-33) señalan que en el caso de los trabajadores chilenos por ellos es-tudiados, a pesar de su buena aptitud física tenían un rendimiento bajo. Amén del bajo salario,un análisis del entorno laboral indicó que las condiciones en que tradicionalmente vivían lostrabajadores en los campamentos eran sumamente inadecuadas. En 1980 un estudio de la Su-perintendencia del Trabajo realizó evaluaciones en 42 campamentos y encontró que 41 nocumplían los requisitos mínimos de higiene y comodidad.En nuestro país, donde también en términos generales las tareas forestales se desarrollan lejosde áreas urbanas, si bien existe legislación al respecto, la situación no es muy diferente a lamencionada anteriormente.2.3.2.2.4 AlimentaciónLa calidad y cantidad de los alimentos es un factor limitante para el trabajo pesado. En paísestropicales de América fue posible determinar que el intercambio energético en trabajadoresfue inferior al de los europeos, 13400 KJ /día contra 18000 KJ/día, pudiendo atribuirse esto ala alimentación deficiente (Löffler, 1992:28).Apud y Valdés (1993:33) determinaron que para la mayoría de las actividades que realizabanlos trabajadores forestales chilenos, estos requerían una dieta que aportara al menos 4000 KJ = kilojoule
  • kcal/día (16744 KJ) en tres comidas. Dietas inferiores en calorías repercutían negativamenteen el rendimiento y por lo tanto en los beneficios de la empresa y el salario del operario.Krautstofl (1994:45-46) al analizar la alimentación en los campamentos forestales determinóque en estos para los obreros comer bien implicaba un desayuno de mate y reviro, una comidaal mediodía que podía ser un guiso, si estaban trabajando cerca del campamento, o torta fritay mandioca, si se encontraban lejos de este y por la noche que era cuando disponían de mayortiempo, preparaban un guiso fuerte en calorías con arroz, fideos, porotos, mandioca y algo decarne si había.2.3.2.2.5 El modo de gestiónLas entrevistas llevadas a cabo por Krautstofl (1991:87;1994:37) determinaron que la autoraconsidere que la organización empresaria involucrada en tareas forestales, imponía límites alas potencialidades de desarrollo e iniciativa de los individuos: se hallan sometidos a un régi-men colectivo al cual deben adaptarse a riesgo de la pérdida de su sustento.Ante tal imposición y ante la imposibilidad de evolución o alternativas más favorables se ge-neraba un nivel de insatisfacción, referido tanto al bienestar físico, como a los deseos o moti-vaciones. Considerando que estas condiciones motivaban la transitoriedad / inestabilidad /inseguridad / ilegalidad que caracterizaban la actividad.2.3.2.2.6 Los servicios sociales y asistenciales (de la empresa y/o de las organizacionessindicales) para bienestar de los trabajadores y de sus familias.En la experiencia Argentina, considerando la totalidad de las actividades, estos servicios hansido de gran utilidad (Neffa,1988:88-91).Aunque Krautstofl (1991:72-73; 1994:48) señala que los operarios de empresas forestales deMisiones, que brindaban servicios, carecían de beneficios sociales y ninguno de los sindicatosexistentes en ese entonces defendía los intereses de los trabajadores.Villalba (1999:6-9) informa que de acuerdo con la unión Argentina de Trabajadores Rurales yEstibadores (UATRE) había en la provincia de Misiones 23.000 trabajadores que tenían asis-
  • tencia y obra social (OSPRERA). Aunque el sindicato presuponía que más del 50 % de lostrabajadores rurales y de monte se encontraba en negro. Los representantes sindicales argüíantambién que callaban muchas irregularidades para que no cerraran más fuentes de trabajo.2.3.2.3 La carga global de trabajo y sus dimensionesNeffa (1988:93) establece que el conjunto de las repercusiones de las exigencias del puesto detrabajo, generadas por los riesgos o contaminantes y condiciones de trabajo, constituyen lacarga de global de trabajo. Si bien para su estudio distingue en la carga de trabajo, al igual queLöffler (1992:8-9), esencialmente tres dimensiones, física, síquica y mental, sobre las queactúan, en el conjunto o individualmente, todos los elementos de las CYMAT. Considerandoque la introducción de mejoras en la misma contribuye a asegurar un funcionamiento eficientede la empresa (Neffa; 1988:43).2.3.2.3.1 Carga físicaPara realizar un trabajo es necesario un intercambio de energía. Esta energía se obtiene de losalimentos por asimilación a partir de los hidratos de carbono y grasas, que son los más impor-tantes para el hombre, y las proteínas.Con posterioridad la energía química obtenida de los alimentos es transformada en mecánica(movimientos de músculos, corazón etc.) y eléctrica (neuronas).El intercambio energético total en el que incurre un ser humano durante el día es igual a lasuma del intercambio básico, que son las necesidades energéticas de reposo/unidad de tiem-po, a una tº ambiente de 20º C y ayuno de 12 hs, más el intercambio de trabajo, necesidadesenergéticas por sobre la básica para el trabajo, más el intercambio de tiempo libre, que sonlas necesidades energéticas para todas las actividades sobre el básico, excepto la del sueño yla de trabajo (Löffler, 1992:15).El intercambio básico varía con el tamaño corporal, superficie, peso, edad, sexo, raza y tem-peratura ambiente. Como promedio en Europa para un hombre se toma un valor aproximadode 7350 KJ/día (=1750 kcal/día) (Löffler, 1992:16).
  • La cuestión sería cual es el intercambio total y cual es el intercambio de trabajo perdurable(en meses y años) que sea posible y esperable. De interés práctico es la Línea de RendimientoDurable (DLG), definida como la zona donde en una jornada de 8 hs de trabajo (turno) laoferta energética iguala la necesidad energética o bien como la intensidad del esfuerzo duranteel trabajo que es factible realizar durante las 8 hs sin mayor cansancio físico, con varios des-cansos breves (Löffler, 1992:25).En Europa para hombres de 30-40 años, 1,75 m de altura y 70 kg, se fija que la DLG con unintercambio total de 18.000 KJ/24 hs, de los cuales 8.400 KJ /24 hs, se disponen para un in-tercambio perdurable de trabajo. Para trabajos forestales se considera que debe partirse de unintercambio de trabajo de 10.400 KJ/ 24 hs dentro de las 40 hs semanales (Löffler, 1992:25).El intercambio de trabajo y la línea DLG son indicadores válidos para determinar lo pesado deun trabajo entre otras causas cuando se realiza una actividad muscular dinámica o cuando la1/6 ó 1/7 parte de la masa muscular es utilizada en el trabajo y no juegan ningún rol las condi-ciones climáticas en la labor, especialmente altas temperaturas (Cuadro nº 2) (Löffler,1992:28).Cuadro nº 2: Calificación del trabajo físico en función de los requerimientos de intercambioenergético de trabajo (Löffler, 1992:26). KJ/día Kcal/díaTrabajo liviano < 4200 < 8.4Trabajo medio 4200-6300 8.4-10.4Trabajo pesado 6300-8400 10.4-17.5Trabajo muy pesado (sobre DLG) > 8400 > = 17.5Estas limitantes implican que en término medio y en períodos prolongados el intercambioenergético debiera ser totalmente compensado por la ingestión de alimentos.Krautstofl (1994:42) señala que las críticas condiciones de trabajo de los peones forestales enMisiones hacen que después de los 40 años presenten síntomas de envejecimiento precoz, nosiendo posible encontrar en los obrajes personas de más de 45 años, salvo en el caso de quecumplieran tareas de mayor responsabilidad en cuanto al control y supervisión.
  • 2.3.2.3.2 Carga mentalLa mayoría de los puestos de trabajo forestal presentan según Löffler (1992:81-82) una de-manda mental baja, considerando esta como la dependencia, de quienes ocupan los puestos detrabajo, de los requerimientos cognitivos derivados de la organización de las tareas (Neffa,1988:99)Puede considerarse que una subdemanda mental es tan perniciosa como la sobredemanda. Lasubdemanda está relacionada con la monotonía y la vivacidad, estas afectan provocando sen-sación de cansancio, disminución de espontaneidad y lucidez, disminución de las señales cap-tadas y reacciones más lentas ante los estímulos (Löffler, 1992:79).Si bien se ha intentado determinar la demanda mental por medio de métodos objetivos, deter-minación del nivel de katecolaminas (estudio de la relación noradrenalina / adrenalina; menorde 2: demanda mental, mayor de 4 : demanda corporal), o subjetivamente mediante encuestas,hasta el momento ha sido difícil de cuantificar o interpretar (Löffler, 1992:82-83).2.3.2.3.3 Carga SíquicaEstas demandas se relacionan muy estrechamente con el contenido del trabajo, se trata esen-cialmente de los aspectos afectivos y relacionales propios de los requerimientos de los puestosde trabajo en cuestión (Neffa, 1984:112).Esta disposición al rendimiento psicológico es generada por procesos de motivación, estos segeneran en el hecho de que una persona debería reconocer en la labor que debe realizar quecon ello puede lograr acercarse a sus propios objetivos (Löffler, 1992:100-101).Löffler (1992:102-103) afirma que aun no hay una explicación científica definitiva de los pro-cesos de motivación. Freud (Bleger, 1972:149-150) quien ha estudiado estos procesos, de-mostró el carácter causal de los fenómenos psicológicos, porqué y para que de las conductas,pudiendo afirmarse que la psicología moderna estudia las motivaciones.
  • Uno de los indicadores aceptados de la motivación sicológica de rendimiento es la satisfac-ción de trabajo, dando el grado de satisfacción indicadores sobre como mejorar la disposiciónal rendimiento buscando mejoras en la organización, en la estructura del trabajo y en el estilode conducción o bien pautas para la humanización del trabajo, siendo esta última un compo-nente de la calidad de vida (Löffler, 1992:112-114).Los factores que son considerados como determinantes y condicionantes de la carga síquicade trabajo han sido más estudiados en actividades de servicios (Neffa, 1988:112). En la acti-vidad forestal son escasas las investigaciones referidas a la motivación de trabajo. Löffler(1992:115-122) hace referencia a estudios ejecutados en Alemania, mayormente abocados aexaminar las razones de elección del oficio o encontrar pautas para hacerlo más atractivo,disminuir la tasa de abandono, humanizarlo y aumentar la disposición al rendimiento.Krautstofl (1994:48-49) al analizar aspectos sicosociales de peones forestales en Misiones,determinó que las posibilidades de iniciativa de los mismos, de la cual depende el grado deautonomía que poseerá el trabajador (Neffa, 1988:112), se vinculaba con la posibilidad deelegir su método y ritmo de trabajo y poder controlar su tarea, fundamentalmente debido aque el trabajo se cobraba a destajo.2.3.2.4 SiniestralidadSi bien en los puntos anteriores se han dado antecedentes mundiales y locales sobre los diver-sos factores constituyentes de las CYMAT y que contribuyen a la carga global de trabajo,debe considerarse que en casi todos los países, el trabajo forestal junto con el de la construc-ción y la minería, es uno de los sectores de actividad más peligrosos.Las tasas de accidentes y de siniestros mortales son entre dos y tres veces superiores a las deotros sectores industriales. Por ejemplo, en los Estados Unidos, la probabilidad de que un ta-lador muera por causa de un accidente de trabajo durante una vida laboral de 25 años es de 1 a20 (OIT,1997). Es por eso que la siniestralidad puede considerarse un indicador de primerorden al considerar la carga global de trabajo.
  • En nuestro país una provincia como Misiones, donde la actividad forestal es la principal ramaeconómica productiva, el porcentaje de accidentes laborales mortales en 1998 duplicó al na-cional (SRT, 1999a:14; 1999b:tabla3).De la información brindada por la Superintendencia de Riegos de Trabajo sobre siniestroslaborales en la provincia de Misiones surge que la actividad silvícola y de transformaciónmecánica de la madera fueron las actividades con mayor frecuencia de siniestros (silvicultura,19,24 % y extracción de madera 0,23 %, industria de la madera y productos de madera y cor-cho 13,99 % ) (Ver Anexo I).Estas cifras son lo suficientemente elocuentes por sí mismas como para evidenciar un divorcioentre los conceptos modernos de gestión empresaria y el gerenciamiento actual de las activi-dades forestales.2.4 Estudios de herramientas de corte y rendimientos en procesos de poda, Benchmar-king en dos PYMES de servicios de poda y evaluación de niveles de satisfacción. Fun-damentos y justificación.Considerando los antecedentes previos, avances tecnológicos en el campo de herramientas depoda que podían introducir mejoras en la carga física de trabajo, como también la aparición denuevos conceptos en el gerenciamiento de las empresas, gestión de la calidad, donde la satis-facción del cliente, no sólo externo sino también el interno, es un axioma y con posibles re-percusiones en las condiciones de trabajo, en la calidad de vida de los trabajadores y en sumotivación de rendimiento en el trabajo, se ejecutaron una serie de ensayos para comprobarsu impacto en una PYME de servicios forestales de poda.Estos estudios se orientaron a la determinación de la calidad de corte de distintas herramientasde poda, como aspectos ergonómicos del empleo de las mismas, determinación de rendimien-tos en procesos de poda con distintas herramientas, análisis de la factibilidad de introducciónde mejoras en el proceso de trabajo elegido y análisis de las condiciones de trabajo, su impac-to en los niveles de satisfacción y en el grado de motivación al rendimiento de los operarios,aspectos clave en la gestión de la calidad y el posicionamiento de una empresa que presta ser-vicios de poda.
  • Estos estudios encuentran su fundamento en que se carece de antecedentes, no sólo locales,sobre el desempeño de nuevas herramientas de poda aparecidas en el mercado en los últimosaños. También se carece de antecedentes acerca del nivel de satisfacción, debido a las condi-ciones de trabajo, alcanzado por trabajadores en empresas forestales del país y su incidenciaen la gestión de la empresa.La empresa bajo estudio se caracterizaba por haber introducido en dicha actividad el empleode tijeras electrónicas de origen Francés, marca Electrocoup, de 3,5 cm de diámetro máximode corte (Foto nº 3), a las que también comercializaba; como por haber implementado un mo-delo de gestión tendiente a lograr un alto grado de motivación y adhesión, considerando queel modelo de empresa de servicios forestales tradicional, generador de transitoriedad / inesta-bilidad / ilegalidad (Krautstofl, 1991:85; 1994:60-61) conspiraba contra el éxito empresario.2.5 HipótesisEl marco conceptual que sustentó este trabajo estuvo dado por la gestión de la calidad, con-cepto que se hace operativo, según Pérez-Fdez de Velazco (1996:26), mediante la gestión porprocesos, a los cuales Neffa (1988:57) señala como determinantes en cuanto a las condicionesy medio ambiente de trabajo (CYMAT), siendo estas consecuentemente también determinan-tes de la calidad.Con la incorporación de la gestión de la calidad la meta de satisfacer al cliente externo y alinterno obliga a la gerencia a ser proactiva en la búsqueda de alternativas que mejoren lacompetitividad de su empresa, reduciendo costos, mejorando calidad y plazos de entrega, paralo cual debe contar con la motivación y adhesión del personal a los fines de lograr el posicio-namiento deseado y que este sea percibido por quienes reciben el servicio.Sobre la base de ese marco conceptual se plantearon las siguientes hipótesis - El equipamiento utilizado en actividades de poda, afecta la calidad y el rendimiento - El equipamiento de mayor tecnificación humaniza el trabajo de poda y permite alcan- zar mayores niveles de competitividad.
  • - La gestión de la calidad, al mejorar las condiciones y el medio ambiente de trabajo, aumenta la motivación para el rendimiento y permite alcanzar altos grados de satisfac- ción en el trabajo.2.6 Objetivos - Determinar la incidencia del equipamiento de poda en la calidad del corte y en la pro- ductividad. - Determinar el impacto de la posición de trabajo en operaciones de poda. - Determinar el impacto del empleo de tijeras electrónicas sobre el rendimiento de tra- bajo en operarios mayores de 40 años, con el objetivo de verificar si aumenta la vida útil del trabajador. - Identificar procesos a emular o a mejorar, a través de estudios comparativos (Bench- marking) con empresas competidoras, a los fines de mejorar la competitividad y posi- cionamiento de la empresa bajo estudio. - Analizar el nivel de satisfacción de trabajo y la predisposición psicológica al rendi- miento de los operarios de una Pyme de servicios forestales y su impacto en la gestión empresaria3. Materiales y métodos.3.1 Calidad de corte y tipo de equipamiento.Mediante estos ensayos se comparó la calidad de corte distintas herramientas de poda, tijerasy serruchos disponibles al momento de su realización.3.1.1. Poda baja de altura variable (Hasta aproximadamente 2,4 m)En una población de Pinus taeda L. origen Marion de tres años de edad, ubicada en el Dpto.Iguazú, Misiones, se procedió a aplicar una poda baja con 5 diferentes equipamientos. En elCuadro nº 3 se presentan los estadísticos de los principales parámetros que caracterizan a lapoblación empleada en el ensayo.
  • Cuadro nº 3: Estadísticos de los principales parámetros de la muestra de Pinus taeda L. origen Marion empleada en el ensayo de poda baja dap H. dmsm verticilo Hp internudos ramas ramvert ramax gram cm m cm nº m m nº Nº cm cm2Promedio 7,95 5,08 11,56 9 2,17 0,30 33 4 3,23 56,55desv.est. 1,55 0,77 2,03 1,83 0,22 0,06 7,13 0,46 1,38 22,32máximo 11,5 6,5 15,6 13 2,9 0,4 52 5 7 101,18mínimo 5,5 3,4 7,6 6 1,8 0,2 24 3 1,8 18,25varianza 2,40 0,59 4,12 3,36 0,05 0,00 50,87 0,22 1,90 498,39C.V % 19,5 15,1 17,6 20,9 10,1 21,4 21,7 12,3 42,7 39,5desv. est.: desvío estándar ; C.V. : coeficiente de variabilidad; dap : diámetro a la altura del pecho; H: altura total; dmsm: diámetro máximosobre muñones; Hp: altura de poda; ramvert: ramas por verticilo; ramax: diámetro máximo de rama; gram: área basal de ramasEn sectores de la plantación, donde se ejecutaron podas empleando las herramientas descrip-tas en el Cuadro nº 4 (Fotografías nº 5, 6, 7, 8 y 9), se procedió a la selección de cuatro árbo-les al azar por tratamiento, quedando configurado un diseño totalmente aleatorizado (Steel yTorrie, 1993:132-162), en los que se evaluó en el muñón dejado por cada rama, como tambiénlos defectos y proyecciones horizontales originados en la operación de corte de cada una deellas.Cuadro nº 4: Herramientas empleadas en la poda baja Trat. herramienta nº tipo 1 machete 2 Sierra “Cola de Zorro” (Sandvik 385-6t) 3 Tijera Sandvik P-14 4 Tijera forester 5 Serrucho Sandvik JT 396 (plegable) Foto nº 5: Machete
  • Foto nº 6: tijera Sandvik P-14 Foto nº 7: “Cola de Zorro” Foto nº 9: Tijera Forester Foto nº 8: Sierra Sandvik JT 396 plegablePara caracterizar los defectos se utilizó la clasificación empleada por Meneses (1992:75),quien determinó las siguientes categorías como consecuencia de una mala técnica de poda : 1. Restos de corteza 2. Rama quebrada 3. Daños en el área circundante 4. Corte irregularDado que en una rama podían llegar a coexistir de uno a tres categorías de defectos, a los fi-nes de arribar a un valor promedio por árbol, al analizar los cortes defectuosos, se consideró elnúmero de ramas afectadas, estableciéndose un porcentaje sobre el total de las mismas.También se evaluó la proyección horizontal de las ramas dejada por los distintos equipos so-bre el eje del árbol, mediante un calibre específicamente construido, similar al desarrolladopor Brown y Pawsey (1959:65).
  • Con posterioridad se procedió a analizar si existían diferencias entre tratamientos, tanto alcomparar los porcentajes de defectos, previamente transformados a arcoseno (Steel y Torrie,1993:228), como al comparar la proyección horizontal de los muñones resultantes de la poda.3.1.2. Poda media (Hasta aproximadamente 4,4 m)En una población de Pinus taeda L. origen Marion de cuatro años de edad, ubicada en elDpto. Iguazú, Misiones, se procedió a aplicar poda media con 2 diferentes equipamientos.Las herramientas utilizadas fueron la podadora mecánica marca Huqsvarna y el serrucho mar-ca Sandvik, comúnmente denominado “Cola de Zorro”, provisto de mango prolongador teles-cópico de aluminio de la misma marca. En el Cuadro nº 5 se presentan los estadísticos de losprincipales parámetros que caracterizaban a la población empleada en el ensayo.En cada tratamiento se seleccionaron al azar 10 árboles en los que se evaluó los defectos y laproyección horizontal de los muñones de la poda sobre el eje del árbol originados en la opera-ción de corte, empleando la misma metodología que para poda baja.Cuadro nº 5: Estadísticos de los principales parámetros de la muestra de Pinus taeda L. ori- gen Marion empleada en el ensayo de poda media dap H. verticilo Hp internudos ramas ramvert ramax gram cm m nº m m nº nº cm cm2Promedio 13,10 7,80 5 4,57 0,43 18 4 4,6 111,8desv.est. 1,19 0,53 0,98 0,28 0,11 4,12 0,54 0,6 26,2máximo 15,80 9,00 6 5,00 0,63 24 5 5,4 153,3mínimo 11,80 6,90 3 3,70 0,15 11 3 3,5 66,5varianza 1,42 0,28 0,96 0,08 0,01 17 0,29 0,3 687,3C.V % 9,1 6,8 20,8 6,2 24,8 23,0 14,0 12,2 23,4desv. est.: desvío estándar; C.V.: coeficiente de variabilidad; dap: diámetro a la altura del pecho; H: altura total;; Hp: altura de poda; ram-vert: ramas por verticilos; ramax: diámetro máximo de rama; gram: área basal de ramas
  • Luego se analizó si había diferencias entre tratamientos, tanto al comparar los porcentajes dedefectos, previamente transformados a arcoseno (Steel y Torrie, 1993:228), como al compararla proyección horizontal de los muñones resultantes de la poda.3.1.3. Poda alta (Hasta aproximadamente 6 m)En una población de Pinus taeda L. origen Marion de cinco años de edad, ubicada en el Dpto.Iguazú, Misiones, se procedió a aplicar poda alta en distintas sectores de la plantación con 3diferentes equipamientos.Las herramientas utilizadas fueron la podadora mecánica marca Huqsvarna, el serrucho “Colade Zorro”, marca Sandvik, provisto de mango prolongador telescópico de aluminio de lamisma marca y esta última herramienta provista de un prolongador más corto y recurriendo aluso de escalera. En el Cuadro nº 6 se presentan los estadísticos de los principales parámetrosque caracterizaban a la población empleada en el ensayo.En cada tratamiento se seleccionaron 10 ejemplares al azar, sobre los que se evaluó los defec-tos y las proyecciones horizontales de los muñones de poda sobre el eje del árbol originadosen la operación de corte, empleando la misma metodología que para poda baja. Cuadro nº 6: Estadísticos de los principales parámetros de la muestra de Pinus taeda L. ori- gen Marion empleada en el ensayo de poda alta dap H. verticilo Hp internudos ramas ramvert ramax gram cm m nº m m nº nº cm cm2promedio 14,50 9,82 3 5,9 0,51 12 4 4,9 101desv.est. 1,54 0,47 0,87 0,28 0,12 4,02 1,01 0,93 211,85máximo 17,90 10,50 5 6,5 0,78 23 7 7,0 212mínimo 11,70 9,00 2 5,3 0,32 5 2 2,8 47varianza 2,36 0,22 1 0,08 0,01 16 1 0,9 1674C.V % 10,6 4,8 28,3 4,7 24,0 33,5 25,4 19,0 210,3desv. est.: desvío estándar; C.V.: coeficiente de variabilidad; dap: diámetro a la altura del pecho; H: altura total;; Hp: altura de poda; ram-vert: ramas por verticilo; ramax: diámetro máximo de rama; gram :área basal de ramas
  • Posteriormente se procedió a analizar si había diferencias entre tratamientos, tanto al compa-rar los porcentajes de defectos, previamente transformados a arcoseno (Steel y Torrie,1993:228), como al comparar la proyección horizontal de los muñones resultantes de la poda.3.1.4 Efecto de la distancia entre la rama y el operador, sobre el porcentaje de cortesdefectuosos y la proyección del muñón, en la poda con sierra Cola de Zorro.A los fines de analizar como influía sobre el corte la distancia que media entre el operario y larama, se comparó las podas ejecutadas con serrucho “Cola de Zorro” (Sandvik), tanto en podabaja, como en la media y alta, recurriendo en estos dos últimos casos a mangos prolongadoresy en el caso de la poda alta, combinando también el uso de prolongadores con escalera.En el Cuadro nº 7 se presenta la descripción de dichos tratamientos.Cuadro nº 7: Descripción de los tratamientos aplicados con sierra cola de zorro en poda baja, media y alta de Pinus taeda L. origen Marion tratamiento descripción herramienta 1 poda baja cola de zorro 2 poda media cola zorro con prolongador 3 poda alta cola de zorro con prolongador 4 poda alta cola de zorro prolongador y escalera3.2 Estudio comparativo del proceso de poda en dos Pymes de Servicios forestales.Este estudio fue ejecutado recurriendo a la técnica de “Benchmarking”, a la cual se puededefinir como “el proceso continuo de medir productos, servicios, procesos y prácticas directi-vas propias con respecto a los competidores más aventajados o de las empresas reconocidaspor su liderazgo en aquello que se desee emular” (Pérez-Fdez de Velazco, 1996:301).Para llevar adelante esta técnica se identificó como empresa líder en el proceso a una PYMEde servicios forestales que realizaba podas recurriendo al sistema desarrollado en Nueva Ze-landa que emplea tijeras Prun-off. Los operarios de esta empresa fueron entrenados en el uso
  • de dicha herramienta por expertos de la Fundación Chile, quienes también instruyeron a laempresa en su organización y gestión.Benchmarking operativo (Pérez-Fdez de Velazco, 1996:302), relativo a la organización deltrabajo y de la empresa, fue ejecutado mediante entrevistas previamente pautadas a los finesde seleccionar procesos a emular.El Benchmarking estratégico (Pérez-Fdez de Velazco, 1996:302) fue ejecutado determinandolos rendimientos por unidad de tiempo y por jornada de los trabajadores de ambas empresasen el proceso específico de poda, ya que se consideró a este proceso como factor crítico deéxito y posicionamiento en el mercado. Para ello se recurrió a estudios comparativos de tiem-pos.3.2.1 Estudio comparativo de tiempos en poda baja con dos clases de herramientasEste estudio fue realizado en una plantación de Pinus taeda origen Marion, ubicada sobre laRuta provincial 16 Km 3, en la localidad de Puerto Piray, Misiones, de tres años de edad eimplantada originalmente a 3 x 2 m. La plantación presentaba una dificultad al desplazamien-to entre baja y mediana, debido a la presencia de vegetación sub-arbustiva. Su exposicióngeneral era norte y la pendiente promedio no superaba el 2 %.Como se mencionó anteriormente los trabajadores pertenecientes a la empresa en la que seefectuó el “Benchmarking”, empleaban el método neocelandés de poda y utilizaron tijerasPrun-Off (Foto nº 10), habiendo sido entrenados por instructores chilenos. Los pertenecientesa la empresa bajo estudio, emplearon tijeras electrónicas de origen francés, Electrocoup (Fotonº 3) y fueron entrenados por el dueño de la misma. Foto nº 10: Tijera Prun Off Foto nº 11: Cartuchera, sierra tipo Jack y tijera Prun Off
  • Como herramienta complementaria, ambos equipos de trabajo utilizaban sierras en caso deque el diámetro de ramas excediera la capacidad de corte de las tijeras, una sierra tipo Jack enel caso de la empresa que empleaba Prun Off (Foto nº 11) y una sierra ARS SuperturbocutUV32, de dientes multifacetados ( Foto nº 4) en el caso de la empresa que empleaba tijerasElectrocoup.Dado que la empresa mencionada en primer término contaba con trabajadores jóvenes, edadesinferiores a 30 años, en la empresa bajo estudio se seleccionó trabajadores también jóvenes,de edades inferiores a 40 años (Krautstofl, 1994:42), a los fines de no introducir sesgo en losdatos como consecuencia de la diferencia de edad. Siguiendo ese criterio se seleccionaron dospodadores de cada empresa y a cada uno de ellos se les asignó al azar parcelas de trabajo.Para la realización de las podas se dio a los obreros de ambas empresas la consigna de podarhasta un 30 % de la longitud de copa verde sobre 450 árboles/ha. La poda de las parcelas fueejecutada durante dos días completos y para el estudio de los tiempos se recurrió al MétodoMultimomento (Gerding, 1993:40; Refa, 1998:33-34).Con este método los tiempos no fueron determinados directamente sino a través de la fre-cuencia en que ocurren (Gerding, 1993:40), en el presente caso la tarea que se encontrabarealizando el operario era registrada en una planilla especialmente diseñada cada 25 centési-mas de minuto (CM).El proceso de trabajo de poda a los fines del estudio fue dividido en ciclos, constituyendo ca-da ciclo un árbol podado. A su vez cada ciclo fue dividido en elementos a observar (Ger-ding, 1993:40-41) y que constituyeron el tiempo base, estos elementos fueron : A) Caminar y buscar, cuyo punto inicial fue cuando la última rama podada estaba en el suelo y el punto final cuando la herramienta utilizada estuvo sobre la primera rama. B) Podar , cuyo punto inicial fue cuando la herramienta utilizada estuvo sobre la primera rama y el punto final fue cuando la última rama podada estaba en el suelo.También se determinaron tiempos generales (Gerding, 1993:40-41), comprendiendo estos:
  • C) Tiempos de preparación, que fueron aquellos dedicados a ajustar el sistema de trabajo. D) Tiempo distributivo objetivo, que eran las esperas adicionales del trabajador como consecuencia de trastornos técnicos y organizativos. E) Tiempo distributivo personal, considerándose el mismo como las interrupciones de la actividad debidas a motivos personales del operador, como las necesidades fisiológi- cas. F) Descanso, considerándose de este modo a interrupciones de la actividad para mitigar la fatiga del trabajo. G) Recesos, incluyeron aquellos tiempos que sirvieron para el almuerzo y no fueron obje- to de evaluación, salvo el anotar hora de comienzo y fin.A los dos grupos de trabajadores se les respetó la modalidad de trabajo de sus respectivas em-presas en lo concerniente a descansos y duración de la jornada laboral.Para la evaluación se utilizó un diseño totalmente aleatorizado con cuatro repeticiones portratamiento y mediante análisis de la varianza se procedió a establecer si había diferenciasentre tratamientos (Steel y Torrie, 1993:132-162).Con posterioridad al estudio de tiempos se procedió a efectuar el inventario de cada parcela alos fines de establecer la cantidad de árboles podados/ha, diámetros sobre muñones (dmsm)alcanzados con cada herramienta y alturas de poda.Durante la ejecución del trabajo se instaló dentro del rodal una estación metereológica portátilque registraba cada 15 minutos las condiciones de humedad, temperatura y presión barométri-ca.3.2.2 Introducción de mejoras en el proceso de poda. Estudio comparativo de tiempos en poda mediaSiguiendo el Sistema de los Seis Pasos (Gerding, 1993:41) y en virtud de los antecedentes yde los resultados del Benchmarking, que indicaban que en los procesos de poda media y altael diámetro de ramas sería mayor y de los resultados obtenidos en la poda baja con la tijeraeléctrica, cuyo diámetro máximo de corte era de 3,5 cm, lo cual originaría un rendimiento
  • menor que el tijerón neocelandés en esas operaciones debido al uso reiterado de serrucho, sedecidió mejorar el método.Para ello se analizaron varias opciones, desde distintas combinaciones de herramientas hastasolicitar al fabricante de las tijeras eléctricas un nuevo diseño que permitiera diámetros decorte superiores.Enviadas las especificaciones el fabricante de la tijera Electrocoup este desarrolló un prototi-po, cuya diferencia fundamental estribaba en la caja reductora; esta si bien imprimía menosvelocidad de corte, permitía alcanzar diámetros de corte de 5 cm (foto nº 12). Dado que se contaba con un solo prototipo se im- plementó un estudio com- parativo durante dos días, en el cual dos operarios de la empresa bajo estudio, seleccionados al azar, em- pleando la tijera eléctrica Foto nº 12: Prototipo tijera Electrocoup de 5 cm de aper- de 3,5 cm de diámetro de tura máxima de cizallas corte y la de 5 cm, alterna- damente, procedieron aejecutar la poda media, de 2,5 m a 4,4 m de altura, en una plantación de Pinus taeda L. origenMarion de 5 años de edad. Para llevar a cabo su tarea los operarios contaban también con unaescalera de aluminio de 3,5 m.El rodal, ubicado en Colonia Luján, Depto Gral. Libertador San Martín, Misiones, había sidopodado el año anterior y raleado poco antes de ejecutar el ensayo, contando con 750 pla/ha enel sector bajo estudio. La exposición general del terreno era este y la pendiente general cerca-na al 4%.El método de medición de tiempos fue similar al utilizado en poda baja y no se empleó diseñoya que se contaba con un solo prototipo del nuevo modelo de tijera eléctrica. Los trabajosfueron efectuados durante dos días consecutivos.
  • 3.3 Humanización del trabajo, medioambiente de trabajo, calidad de vida, niveles desatisfacción y motivación de trabajo3.3.1 Estudio comparativo de tiempos entre podadores menores de 40 años de edad ymayores de 40 años de edad.Este estudio comparativo entre el desempeño de trabajadores menores de 40 años y mayoresde dicha edad (Kraustofl, 1994:42) empleando tijeras electrónicas de 3,5 cm de apertura decuchillas, fue realizado en una plantación de Pinus taeda L. origen Marion ubicada en las cer-canías de la Ruta Provincial 16 Km 18, Municipio de Puerto Piray, Departamento Montecarlo,Misiones.La plantación, realizada a 3 x 2 m, presentaba un bajo grado de dificultad al avance, siendo laorientación general del terreno sur y la pendiente oscilaba entre el 2 y el 3 %.Para la selección del personal interviniente se recurrió al listado de personal de la empresabajo estudio y se lo estratificó en menores de 40 años y mayores de 40 años, de cada estrato seprocedió a la elección al azar de dos trabajadores, a los cuales se les asignó, de igual modo,parcelas de trabajo.Los trabajadores seleccionados entre los de menor edad contaban con 18 y 22 años de edad(edad promedio 20), aquellos pertenecientes al segundo estrato contaban con 41 y 47 años deedad respectivamente (edad promedio 44).En las parcelas debieron ejecutar tareas de poda baja durante dos jornadas completas sobreaproximadamente 450 pl/ha y removiendo copa verde hasta un 30 % de la profundidad de lamisma. La decisión sobre el ejemplar a podar era tomada por el propio operario de acuerdocon la práctica normal de la empresa.El registro de tiempo fue ejecutado siguiendo el método Multimomento, adoptando los mis-mos criterios que fueran empleados al ejecutar el estudio comparativo de tiempos con dosherramientas diferentes en poda baja (Gerding, 1993:40; Refa, 1998:33-34).
  • A los fines de caracterizar el estado forestal del rodal se efectuó un inventario del mismo enforma posterior a la poda y se registraron también las condiciones metereológicas imperantesen el mismo al momento del ensayo, tomándose temperatura, humedad y presión barométrica,cada 15 minutos mediante una estación metereológica portátil.3.3.2 Caracterización del medio ambiente de trabajo, calidad de vida y determinación deniveles de satisfacción y motivación para el trabajoMediante un cuestionario específicamente elaborado y que se adjunta en el Anexo II se pro-cedió a entrevistar a todos los trabajadores de la empresa bajo estudio.A cada uno se le formularon 117 preguntas mediante las cuales se intentó caracterizar el me-dio ambiente de trabajo, la calidad de vida, la gestión empresarial y el nivel de satisfaccióndel trabajador. Estas entrevistas fueron realizadas en forma personalizada y en los días do-mingos en que permanecían en el campamento entre los meses de Marzo y Agosto de 2000.Los operarios entrevistados fueron 33, aunque 5 de ellos no respondieron en forma completaal cuestionario debido a que renunciaron o se encontraban realizando tareas en otros lugares.La información fue procesada y los resultados expresados en forma gráfica, aunque en algu-nos casos se recurrió a análisis multivariado, específicamente análisis de Clusters (Everitt,1977:1-2), con el objetivo de identificar grupos de trabajadores de características semejantes.También se entrevistó al capataz, que convivía con los obreros en el campamento y al dueñode la empresa. Ambas entrevistas se realizaron sin cuestionarios estructurados.4. Resultados4.1 Calidad de corte y tipo de equipamiento.4.1.1. Poda baja de altura variable (Hasta aproximadamente 2,4 m)En el Cuadro nº 8 se presentan los resultados obtenidos para las variables defectos y proyec-ción horizontal con los distintos tipos de herramientas ensayadas.
  • Cuadro nº 8: Defectos y proyección horizontal de los muñones promedios, resultantes de la poda baja con distinto equipamiento en Pinus taeda L. Origen Marion Trat. herramienta dap H. verticilos ramas proyhor defectos defectos nº cm m nº nº mm nº % 1 machete 6,61 4,11 10,25 41 6 36 87 2 serr. cola de zorro 7,34 5,02 9,25 34 5 31 92 3 tij. sandvik 8,48 5,38 6,75 27 10 5 19 4 tij. forester 8,89 5,49 9,75 33 13 26 79 5 serr.plegable 8,44 5,4 7,75 30 6 21 68Al analizar la información para determinar si existían diferencias entre tratamientos, tanto alcomparar los porcentajes de defectos, como al comparar la proyección horizontal de los mu-ñones resultantes de la poda, se detectó problemas de normalidad de los datos, por lo que seaplicó el test de Kruskal-Wallis (Hollander y Wolfe, 1972:115-120) para determinar la exis-tencia de diferencias entre las medianas. En el Cuadro nº 9 se presentan los resultados, sur-giendo de este la existencia de diferencias significativas entre los tratamientos al 95 % de ni-vel de confianza.Cuadro nº 9: Test de Kruskal-Wallis para porcentaje de defectos en poda baja de Pinus taeda L. Origen Marion provocados por diferentes equipos de corte. tratamiento descripción Tamaño de la muestra rango promedio 1 machete 4 13,375 2 s. cola de zorro 4 15,5 3 tij.sandvik 4 2,5 4 tij. Forester 4 12,125 5 s. dientes facetados 4 9,0Estadístico del test = 11,7102 valor P = 0,0196414Del gráfico Box y Whisker (Fig. nº 2) surgen cuales medianas arrojaron diferencias significa-tivas. La correspondiente al porcentaje de defectos provocados por la tijera Sandvik (3) sediferencia claramente de las otras y alcanza los más bajos valores de ramas con cortes defec-
  • tuosos. Otro grupo es el constituido por la sierra de dientes facetados (5) y un tercer grupo escorrespondiente a el tijerón Forester (4), el machete (1) y la sierra cola de zorro (2). Fig. nº 2: Gráfico Box y Whisker de porcentajes de defectos de corte promedio por tratamien-to, en Pinus taeda L. Origen Marion en función de distintas herramientas de poda bajaSi bien el total de cortes defectuosos que genera una herramienta tiene importancia, determi-nar que clase de defectos particulares generó cada una de ellas, también. En el Cuadro nº 10se presentan desglosados; del mismo se desprende que los cortes tipo cizalla (tijeras) no handejado restos de corteza (1) sobre el muñón de poda y en cuanto a heridas en la zona circun-dante a la inserción de la rama (3), su presencia ha sido sumamente baja. Cuadro nº 10: Tipos de defectos provocados por Las ramas quebradas (2) fueron ob- distintos equipamientos de corte en poda baja de servadas con mayor frecuencia en los Pinus taeda L. Origen Marion cortes efectuados con tijera Sadnvik. El tipo de defecto más comúnmente halla-tratamiento Clase de defecto (%) do en los cortes en cizalla fue la irregu- nº 1 2 3 4 Total laridad del corte (4), si bien por natura- 1 5 42 28 25 100 leza este tipo de corte deja la superficie 2 20 23 16 41 100 lisa, fue posible observar pequeños 3 0 24 5 71 100 desgarramientos en el punto donde se 4 0 3 1 96 100 produce la unión de las cuchillas, sien- 5 13 18 15 54 100 do este el principal defecto encontradoTratamientos: 1:machete; 2: s. cola de zorro; 3: tij.sandvik; 4: tij. Forester; 5: s.dientes facetados. Defectos: 1: restos de corteza; 2. ramas quebradas; 3: en la tijera Forester.heridas en la base de la rama; 4: corte irregular En cuanto a los serruchos han presenta-
  • do una distribución de las clases de defectos similar, con mayor presencia de restos de corte-za, ramas quebradas y daños en áreas circundantes que las tijeras.Con relación a los cortes producidos por machete, estos se caracterizaron por provocar princi-palmente quebraduras de ramas y daños en el área circundante de la rama.El otro aspecto importante evaluado fue la proyección horizontal de los muñones de podasobre el eje debido a la contribución que ejercen sobre el diámetro sobre muñones.Cuadro nº 11: Test de Kruskal-Wallis para proyección horizon- En el Cuadro nº 11 se pre-tal de muñones en poda baja de Pinus taeda L. Origen Marion sentan los resultados del provocadas por diferentes equipos de corte. Test de Kruskal-Wallis (Hollander y Wolfe,tratamiento tamaño de la muestra rango promedio 1972:115-120) para proyec- 1 4 8,5 ción horizontal de muñones 2 4 3,5 en poda baja de Pinus taeda L. Origen Marion provoca- 3 4 15,0 das por diferentes equipos 4 4 17,75 de corte. Mediante el mismo 5 4 7,75 se pudo establecer que exis-test estadístico = 15,2429 valor P = 0,000422313Tratamientos: 1:machete; 2: s. cola de zorro; 3: tij.sandvik; 4: tij. Forester; 5: s. dientes faceta- tían diferencias significati-dos. vas entre las medianas de lostratamientos al 95 % de nivel de confianza.Mediante el gráfico Box y Whisker ( Fig, nº 3) fue posible establecer que tanto el machetecomo las sierras, conformaban un grupo que presentaba las menores proyecciones horizonta-les de muñones de poda. El otro grupo estuvo constituido por las tijeras, las cuales por contarcon dos elementos cortantes impiden trabajar cerca de la inserción de la rama. También influ-yeron las dimensiones de los elementos cortantes de las tijeras, la Forester que tiene cuchillasmás grandes, presentó mayores proyecciones que la Sandvik.
  • Fig. nº 3: Gráfico Box y Whisker de las medianas de la proyección horizontal del muñón depoda promedio por árbol en Pinus taeda L. Origen Marion en función de distintas herramien- tas en la poda baja (Tratamientos: 1:machete; 2: s. cola de zorro; 3: tij.sandvik; 4: tij. Forester; 5: s. dientes facetados)En la Fig. nº 4 pueden observarse las frecuencias de las proyecciones horizontales para cadaherramienta. En la misma surge que tanto el machete como los serruchos presentaron una dis-tribución menos extendida que las tijeras y en las clases menores. Si bien una proyección pe-queña es deseable, en el caso de estas herramientas el trabajar muy cerca de la inserción de larama ha conducido a que se produjera una alta incidencia de daños en el área circundante. Fig nº 4: Distribución de las proyecciones horizontales de muñones de poda por clase y por herramienta, en poda baja de Pinus taeda L. origen Marion (Tratamientos: 1:machete; 2: s. cola de zorro; 3: tij.sandvik; 4: tij. Forester; 5: s. dientes facetados)La distribución de las proyecciones horizontales provocadas por el machete, más extendidaque la del serrucho cola de zorro, como también el porcentaje y clases de defectos de corteque presentó, hacen que no sea recomendable el uso esta herramienta. Debe considerarse tam-bién que los operarios eran expertos en su uso, como cualquier nativo de la región y no seencontraban cansados, ya que el área donde se operó fue muy pequeña y con frecuentes pau-sas.
  • En cuanto a los cortes realizados con serrucho facetado, si bien presentaron mayores proyec-ciones que el serrucho cola de zorro, ello sería atribuible al menor largo de hoja, lo que permi-tió un mejor control por parte del operario, presentó un bajo porcentaje de cortes defectuosos.Sin embargo ese menor recorrido que presenta la hoja fue un inconveniente con las ramas demayor diámetro. La aparición recientemente en el mercado local de este tipo sierras de origenjaponés con mayor longitud de corte, las hace más recomendables que otro tipo de sierra.En las tijeras, la distribución de las proyecciones, tuvo forma de meseta y en las clases mayo-res, si bien esto contribuye a incrementar el diámetro sobre muñones, con este tipo de herra-mientas no se produjeron daños en el área circundante de la rama que puedan afectar el proce-so de cicatrización. Esta ventaja sumada a la menor presencia de otros defectos de corte hacena las mismas más recomendables para su empleo en operaciones de poda, ya que el operarioencuentra un límite a la distancia que coloca la herramienta con respecto al árbol.Considerando las proyecciones horizontales de los muñones, el diseño de los elementos cor-tantes de la tijera Sandvik ha sido más eficiente que los de la Forester.4.1.2. Poda media (Hasta aproximadamente 4,4 m)En el Cuadro nº 12 se presentan los resultados obtenidos, para las variables analizadas, encada tratamiento. Dado que al analizar los datos de porcentajes de defectos se detectó proble-mas de normalidad de los mismos, se aplicó el test de Kruskal-Wallis (Hollander y Wolfe,1972:115-120) para determinar si existían diferencias entre las medianas.En el Cuadro nº 13 se presentan los resultados del test de Kruskall-Wallis, surgiendo de estela existencia de diferencias significativas entre las medianas de los tratamientos al 95 % denivel de confianza.
  • Cuadro nº 12: Defectos y proyección horizontal promedio de los muñones, resultan- tes de la poda media con distinto equipamiento en Pinus taeda L. Origen Marion trat Herramienta dap H. verticilos ramas proyhor defectos defectos nº nº cm m nº nº Mm nº % 1 S. mecánica 12,7 7,7 5 19 9,6 9 47 2 S.cola de zorro 13,5 7,9 5 17 10,1 17 100 Cuadro nº 13: Test de Kruskal-Wallis para porcentaje de defectos en poda media de Pinus taeda L. Origen Marion provocados por diferentes equipos de corte. Tratamiento descripción n rango promedio 1 p. mecánica 10 5,5 2 s. “Cola de Zorro” 10 15,5Estadístico del test = 15,7546 valor P = 0,0000721151Tratamientos: 1: S. Mecánica; 2: S.cola de zorro; n tamaño de la muestraDel gráfico Box y Whisker (Fig. nº 5) surgió que la mediana correspondiente al porcentaje dedefectos provocados por la podadora mecánica se diferencia claramente de la otra, alcanzandolos más bajos valores de ramas con cortes defectuosos.Fig. nº 5: Gráfico Box y Whisker de porcentaje promedio de defectos de corte, en poda media de Pinus taeda L. Origen Marion en función de distintas herramientas (Tratamientos: 1: S. Mecánica; 2: S.cola de zorro)En el Cuadro nº 14 se presentan desglosadas las distintas clases de defectos generadas paracada herramienta, desprendiéndose del mismo que los cortes con defectos de la podadora me-
  • Cuadro nº 14: Tipos de defectos pro- cánica, que si bien eran menos que los provocados vocados por los equipamientos de por la sierra cola de zorro, generaban un altísimo por- corte en poda media de Pinus taeda centaje de daños en el área circundante (3) de la rama L. Origen Marion podada, con el consiguiente peligro de afectar el pro- ceso de cicatrización del muñón de poda.Tratamiento Clase de defecto (%) nº 1 2 3 4 total Debe considerarse que el operario al emplear esta 1 4 13 74 9 100 herramienta, sostenía con un arnés ubicado sobre su 2 6 10 17 67 100 espalda, el motor de la podadora y con ambas manosTratamientos: 1: S. Mecánica; 2: S.cola de zorro. Defec- un barral, en cuyo interior se encuentra la transmisióntos: 1: restos de corteza; 2. ramas quebradas; 3: heridas que acciona la cadena de corte, con el cual dirige el en la base de la rama; 4: corte irregular elemento cortante y también le permite acceder hastala altura en que se encuentra la rama a cortar. Esta posición generó probablemente problemasde estabilidad y consecuentemente de poco dominio del implemento, a ello debe adicionarseel ruido y vibraciones generadas por el motor.El otro aspecto importante evaluado fue la proyección horizontal de los muñones de podasobre el eje debido a la contribución que ejercen sobre el diámetro sobre muñones. Efectuadoel análisis de la varianza se comprobó que no existían diferencias significativas entre las me-dias de los dos tratamientos (Cuadro nº 15). Tampoco se observaron mayores diferencias en ladistribución de la frecuencias de proyecciones horizontales de muñones de poda (Fig. nº 6). Cuadro nº 15: Anova proyección horizontal de ramas en función de dis- tintas herramientas en poda media de Pinus taeda L. Origen Marion. Fuente SC G.L. CM F calculado Valor P entre grupos 1,78205 1 1,78 2,01 0,1736 dentro de los grupos 15,9805 18 0,89 total (corregido) 17,7625 19 SC: suma de cuadrados; G.L.: grados de libertad; CM: cuadrado medio.
  • Fig nº 6: Distribución de las proyecciones horizontales de muñones de poda por clase y por herramienta, en poda media de Pinus taeda L. origen Marion4.1.3. Poda alta (Hasta aproximadamente 6 m)En el Cuadro nº 16 se presentan los resultados obtenidos para las variables defectos y proyec-ción horizontal promedio de los muñones, en poda alta con distinto equipamiento de Pinustaeda L. Origen Marion. Cuadro nº 16 : Defectos y proyección horizontal promedio de los muñones por árbol, resul- tantes de la poda alta, con distinto equipamiento en Pinus taeda L. Origen Mariontrat. herramienta dap H. verticilos ramas proyhor defectos defectos nº cm m nº nº mm nº % 1 Mecánica 14,3 9,5 3 13 12 11 92,4 2 Cola de Zorro c/prol. 14,2 10,1 3 10 13 9 90 3 Cola de Zorro c/prol.y esc. 15 9,9 3 13 12 12 92,3Dado que al analizar los datos de porcentajes de defectos se detectó problemas de normalidadde los mismos, se aplicó el test de Kruskal-Wallis (Hollander y Wolfe, 1972:115-120) paradeterminar si existían diferencias entre las medianas. En el Cuadro nº 17 se presentan los re-sultados, surgiendo de este que no existían diferencias significativas entre las medianas de lostratamientos al 95 % de nivel de confianza.
  • Cuadro nº 17: Test de Kruskal-Wallis para porcentaje de defectos en poda alta de Pinus taeda L. Origen Marion provocados por diferentes equipos de corte. Tratamiento Descripción n rango prom. 1 Podadora mecánica 10 17,3 2 Sierra cola de zorro c/prol. 10 15,2 3 S. cola de zorro c/prol. y esc. 10 14Estadístico del test = 0.880413 valor P =0,643903Cuadro nº 18: Tipos de defectos provocados por los equi- Analizados con mayor detalle el pamientos de corte en poda alta de Pinus taeda L. Ori- tipo de defectos que provocaba gen Marion cada herramienta, Cuadro nº 18, se determinó la alta frecuencia detratamiento clase de defecto (%) restos de corteza que presentaba la nº 1 2 3 4 total podadora mecánica con respecto a 1 50 5 11 34 100 las sierras cola de zorro en sus dos 2 15 13 28 45 100 variantes y la de ramas quebradas 3 24 18 24 34 100 en estas últimas.Tratamientos: 1: P. mecánica; 2: S. cola de Zorro c/prol.; 3: S. cola de Zorro c/prol.yesc. Cabe aclarar que si bien se practi-có primero un corte en la parte inferior de la rama, este no fue efectivo. Pudiendo atribuirseello a lo dificultoso de su correcta ejecución, debido a que la prolongación impedía una ade-cuada manipulación de la sierra.La presencia de mayor proporción de daños en el área de inserción de la rama estaría confir-mando la dificultad de manejo de la sierra cola de zorro con prolongadores.Evaluada la proyección horizontal de los muñones de poda mediante el análisis de la varianza(Steel y Torrie, 1993), se comprobó que no existían diferencias significativas entre las mediasde los tres tratamientos (Cuadro nº 19). Tampoco se observaron mayores diferencias en ladistribución de las frecuencias de proyecciones horizontales de muñones de poda (Fig. nº 7).
  • Cuadro nº 19: Anova proyección horizontal de ramas en función de distintas herramientas en poda alta de Pinus taeda L. Origen Marion. Fuente SC G.L. CM F calculado Valor P entre grupos 4,27784 2 2,1389 0,46 0,6373 dentro de los grupos 126,051 27 4,6686 total (corregido) 130,329 29 SC: suma de cuadrados; G.L.: grados de libertad; CM: cuadrado medio. Fig nº 7: Distribución de las proyecciones horizontales de muñones de poda por clase y por herramienta, en poda alta de Pinus taeda L. origen Marion4.1.4 Efecto de la distancia entre la rama y el operador, sobre el porcentaje de cortesdefectuosos y la proyección del muñón, en la poda con sierra Cola de Zorro.Al contar con información de cantidad de defectos y proyección horizontal del muñón de po-da para la sierra cola en poda baja, media y alta, con o sin uso de mangos prolongadores, ge-nerada en los ensayos anteriores, fue factible determinar el efecto que genera la distanciaentre el operario y la rama a podar.Analizada en primer instancia la hipótesis nula que los desvíos estándar de los defectos pro-vocados por las distintas modalidades de uso de la sierra cola de zorro eran similares (Cuadronº 20), se procedió a rechazar la misma ya que el menor de los valores de P era inferior a 0,05,lo que evidenció que había diferencias estadísticamente significativas entre los desvíos a un95 % de nivel de confianza.
  • Cuadro nº 20: Análisis de los desvíos estándar de los distintos tra- Como la falta de seme- tamientos de poda con sierra cola de zorro janza de los desvíos viola uno de los prin- prueba de semejanza de los desvíos estándar cipios del análisis de laTest de Cochran 0,536063 Valor de P 0,0414661 varianza, se procedió aTest de Barlett 1,77542 Valor de P 0,00108736 aplicar el test de Krus-Test de Hartley 24,3413 kal-Wallis (Hollander y Wolfe, 1972:115- Cuadro nº 21: Test de Kuskal-Wallis del efecto de las distintas mo- 120) para comparar eldalidades de empleo de la sierra cola de zorro sobre el porcentual de efecto de los diferentes cortes defectuosos tratamientos en la cali- dad del corte, siguien- tratamiento tamaño de la muestra rango promedio do el criterio ya esta- 1 4 12,25 blecido en el ensayo de 2 10 23,45 poda baja. Como resul- 3 10 16,25 tado de este se obtuvo 4 10 14,5 que no había diferen- Est. test = 6,7355 Valor P = 0,0808218 cias significativas entreTratamientos: 1: poda baja “c. de zorro”; 2: poda media “c. de zorro c/prol.”; 3: poda alta “c. de zorro las medianas de losc/prol.”; 4: poda alta “c. de zorro c/prol.” y escalera tratamientos al 95 %de nivel de confianza (Cuadro nº 21).Independientemente de este resultado, debe considerarse que al efectuar el análisis de los ti-pos de defectos correspondientes a las distintas modalidades de empleo de la sierra cola dezorro, este se realizó sobre la base de ramas con defectos, independientemente de que en unarama hubiera uno, dos, tres o cuatro de los diferentes tipos de cortes defectuosos especificadoscon anterioridad.Estableciendo una relación entre el número total de defectos y el número promedio de ramasde cada tratamiento pudo determinarse que existía una tendencia que evidenció el hecho deque cuanto más alejado de la rama a cortar se encontraba el operador, más cantidad de cortesdefectuosos se producían.
  • En el Cuadro Cuadro nº 22: Relación entre el total de defectos contabilizado y el total de nº 22 se puede ramas podadas en las distintas operaciones de poda con sierra cola de zorro observar que los prolonga-tratamiento ramas podadas total de defectos rel. defectos/ramas dores incre- nº nº mentaron los 1 135 130 1.00 cortes con 2 166 197 1.19 defectos entre 3 101 116 1.15 un 15 y un 19 4 132 190 1.44 % y que alTratamientos: 1: poda baja “c. de zorro”; 2: poda media “c. de zorro c/prol.”; 3: poda alta “c. de zorro c/prol.”; 4:poda alta “c. de zorro c/prol.” y escalera emplear unaescalera estos se elevaron a un 44 %, ello debido a la situación de inestabilidad en que seencontraba el operario.Otra diferencia observada entre los tratamientos fue la participación del tipo de defectos en eltotal de cortes con anomalías. En el Cuadro nº 23 se puede observar, sin considerar el corteirregular al que se estableció anteriormente como propio de esta herramienta, que si bien losrestos de corteza y ramas quebradas fueron altos en la poda baja (tratamiento 1), lo cual esatribuible a que muchas ramas pequeñas ya se encontraban muertas o prácticamente muertas,tornándose en consecuencia más frágiles, estos se incrementaron a medida que el operariotrabajaba a mayor distancia de la rama y su estabilidad era menor. Cuadro nº 23: Participación porcentual por tipo de defectos El daño en el área circundante en distintas modalidades de poda con sierra cola de zorro. a la rama por su parte fue cla- ramente mayor a medida queTratamiento tipo de defecto (%) se trabajó más lejos de la ra- 1 2 3 4 ma, con obvias consecuencias 1 20 23 16 41 en el proceso de cicatrización, 2 6 10 17 67 ya que se afecta el cambium. 3 15 13 28 44 4 24 18 24 34 Examinada la proyecciónTratamientos: 1: poda baja “c. de zorro”; 2: poda media “c. de zorro c/prol.”; 3: poda alta horizontal de las ramas resul-“c. de zorro c/prol.”; 4: poda alta “c. de zorro c/prol.” y escalera Defectos, 1: restos de tante de las distintas modali-corteza; 2: rama quebrada; 3: daño en área circundante; 4: corte irregular. dades de empleo de la sierra
  • cola de zorro mediante el análisis de la varianza, utilizando como covariable el diámetro deramas (Steel y Torrie, 1993:393-406), se observó que había diferencias altamente significati-vas, lo que indicaba que la proyección estuvo influenciada por el diámetro que alcanzó la ra-ma. Sin embargo también la distancia a que el operario se encontraba de la rama influyó en eltamaño del muñón resultante tal como se observa en el Cuadro nº 24, ya que los tratamientosarrojaron un valor de P inferior a 0,05 al 95 % de nivel de confianza. Cuadro nº 24: Anova proyección horizontal de ramas en función de la modalidad de empleo de la sierra cola de zorro. Fuente SC G.L. CM F calculado Valor Pcovariable:diámetro ramas 174,951 1 174,951 71,24 0,000Efectos principales:Tratamientos 27,9569 3 9,31796 3,79 0,0207Residuos 71,217 29 2,45576total (corregido) 274,122 33SC: suma de cuadrados; G.L.: grados de libertad; CM: cuadrado medio.Efectuado un test de rangos múltiples, empleando el procedimiento de la diferencia mínimasignificativa (LSD) de Fisher, fue factible identificar 3 grupos homogéneos de medias, dentro de las cuales no hay diferenciasCuadro nº 25: Diferencias mínimas significativas (LSD) al significativas. En el Cuadro nº 95 % de probabilidad 25 se presentan los resultados del test de rangos múltiples.tratamiento N media grupos homogéneos 1 4 8,10402 a Del mismo se desprende que a 2 10 10,1597 b medida que el obrero trabajaba 4 10 11,3589 bc a mayor distancia de la rama, 3 10 12,0678 c mayor era la proyección de estaTratamientos: 1: poda baja “c. de zorro”; 2: poda media “c. de zorro c/prol.”; 3: poda alta“c. de zorro c/prol.”; 4: poda alta “c. de zorro c/prol.” y escalera n: número de repeticio- sobre el eje del árbol, contribu-nes; a-b-c: grupos con igual letra no presentan diferencias al 95 % de probabilidad. yendo por lo tanto a incremen-tar las dimensiones del diámetro sobre muñones.
  • Apud y Valdéz (1993:34) arribaron a conclusiones similares con anterioridad, recomendandotrabajar cerca de la rama, evitando el empleo de mango prolongadores ya que su empleo pro-voca una carga estática en las espaldas y los brazos y una mala posición de la nuca. La OIT(1998:85) también en sus recomendaciones sobre trabajo forestal desaconseja su empleo.Sin embargo el empleo de estos prolongadores, tanto en sierras de accionamiento manual co-mo en sierras mecánicas, es frecuente en nuestro país, incluso algunos estudios de rendimien-tos han recurrido a ellos (Gerding, 1993:40; Gonda y Cortéz, 1995b:318-323)4.2 Resultados de los estudios comparativos del proceso de poda en dos Pymes de Servi-cios forestales.4.2.1 Resultados del estudio comparativo de tiempos en poda baja con dos clases deherramientasEn el Cuadro nº 26 se presentan los resultados del análisis de la varianza aplicado al tiempobase requerido para efectuar un ciclo de trabajo, resultante de la suma de los tiempos emplea-dos en buscar y podar un árbol, los cuales constituyen el tiempo real de trabajo.Cuadro nº 26: Anova tiempo base (tb) entre dos clases de herramientas en poda baja de Pinus taeda Origen MarionFuente sc gl cm F calc Valor Pentre grupos 118,32 1 118,32 0,75 0,4209dentro de los grupos 951,556 6 158,593Total 1069,88 7sc: suma de cuadrados; gl: grados de libertad; cm cuadrado medioDel anova surgió que no existían diferencias significativas al 95 % de probabilidades entretratamientos, es decir que el tiempo real de trabajo promedio de un ciclo o la poda de un árboldurante una jornada de trabajo resultó similar empleando cualquiera de las herramientas en-sayadas. En el Cuadro nº 27 se presentan los resultados promedio por tratamiento.
  • Si bien no hubo diferencias significativas entre tratamientos, de este último Cuadro surge quela tijera eléctrica fue un poco más lenta. Dentro de los tiempos distributivos, los operativosfueron mayores en la tijera eléctrica debido a la falla de una batería, con la tijera Prun Off lostrabajos de mantenimiento, aceitar y afiliar, fueron mínimos.Otra posible causa fue que el número de árboles podados por hectárea (Cuadro nº 28) por par-te de los trabajadores con tijera neocelandesa fue mayor, con lo cual el tiempo de búsquedapudo verse afectado reduciéndose.Aunque es probable que la causa mayor efecto negativo tuvo, específicamente en el tiempo depoda, haya sido que en algunas de las parcelas correspondientes a los operarios con tijeraeléctrica, el tamaño de los árboles fue algo mayor y también en consecuencia el tamaño deramas (Cuadro nº 28). Considerando que la apertura máxima de la tijera eléctrica es de 3,5cm, en los numerosos casos en que se superó ese diámetro debieron recurrir al uso de serruchomanual con la consiguiente disminución del rendimiento. Vale mencionar que el dmr máximomedido fue de 5,8 cm.Cuadro nº 27: Estudio comparativo de tiempos en poda baja con dos tipos de tijeras TE : tijera eléctrica; T: tijera Prun offTratamiento Rep. t. real de trabajo(CM) tiempos distributivos(CM) t. base buscar podar (buscar+podar) objetivo personal descanso TE 1 14,3 71,7 86,1 2,8 1,3 0.0 TE 2 14,1 79,5 93,6 6,5 1 0,1 TE 3 11,5 90,3 101,8 8,5 0,5 0 TE 4 5,8 116,7 122,5 0,6 0,4 2,1 T 1 13,1 91,7 104,8 0,3 0,5 4 T 2 4 90,3 94,3 1,2 1,4 0 T 3 9,1 78,4 87,6 0,6 0 10,3 T 4 9,2 77,3 86,5 0,3 0 6 Prom TE 11,4 89,6 101,0 4,6 0,8 0,7 Y107,1 Prom. T 8,9 84,4 93,3 0,6 0,5 5,1 Y99,5
  • Cuadro nº 28: Características del rodal y de los árboles de Pinus taeda podados por trata- miento, rendimiento diario Herramienta G árboles arb. poda- DAP h bcv dmsm hdmsm dmr dos/ha m2/ha nº/ha nº/ha cm m m cm cm CmTij. eléctrica 6,837 960 472 9,12 5,77 2,01 15,73 23,45 2,92Tij. Prun off 6,330 1080 537 8,20 5,46 1,88 14,39 25,33 2,85G: área basal (m2/ha), DCP diámetro cuadrático promedio (cm), DAP diámetro a 1,30m (cm), h: altura media, bcv (base de la copa verde),dmsm: diámetro máximo sobre muñón (cm), hdmsm: altura del diámetro máximo sobre muñon (cm), dmr: diámetro máximo promedio derama (cm).Otra observación que también pudo efectuarse fue que el tiempo de descanso de los operarioscon tijera neocelandeza era muy superior al del tratamiento con tijera eléctrica. Quizás la ra-zón pueda encontrarse en las determinaciones que Hartsough y Parker (1996:455-458) efec-tuaron en cuanto a la carga fisiológica de este método. Estos autores determinaron que tantoen poda baja como media, con tijerón Prun off, la frecuencia cardiaca estuvo en el rango de110-130 pulsos/min, pudiéndose clasificar al mismo como trabajo pesado.Lamentablemente ese tipo de seguimiento no pudo efectuarse dado que no hay en la regiónequipos portátiles que permitan determinar a distancia la frecuencia cardiaca. Sin embargoconsiderando esos antecedentes y las altas temperaturas reinantes en la zona en la temporadaestival urge el efectuar este tipo de estudios a los fines de recomendar o no el empleo de unmétodo de trabajo en particular.Figura nº 8: Registros de temperatura y humedad durante los días 6 y 7 de julio de 2000.
  • A pesar de las bajas temperaturas registradas los días en que se efectuó la observación (Fig nº8), los trabajadores que empleaban Prun off finalizaron la jornada con la ropa totalmente mo-jada, no así el otro grupo. De hecho, según manifestaron, utilizaban debajo de su ropa de tra-bajo remeras de algodón, tanto en invierno como en verano, para evitar irritaciones en la piela causa de la abundante transpiración.Si bien la evaluación de la fatiga causada por el calor a sido estudiada mayormente en proce-sos vinculados al aprovechamiento forestal algunos resultados de esos estudios merece sermencionados y tenidos en cuenta. Smith y Thomas Jr. (1993:34-35), citan estudios efectuadosen el sudeste de EEUU donde la reducción de productividad de operadores de motosierra y decable de arrastre descendía entre un 5 y un 15 % cuando la temperatura de bulbo húmedo su-peraba 25º y 26º C respectivamente.Se observó también en esos estudios que la mitad de los trabajadores se exponía más a peli-gros al aumentar la temperatura, aunque no modificaban sensiblemente su comportamiento.También determinaron que los trabajadores más expuestos al sol olvidaban más frecuente-mente las medidas de seguridad cuando hacía mucho calor (Smith y Thomas Jr.,1993:35).Löffler (1992:180-187) señala que el estrés por calor reduce la producción en actividades sí-quicas y sicofísicas, afectando la velocidad de reacción, la percepción y la coordinación sen-somotriz.Cuadro nº 29: Rendimiento diario en Un indicador indirecto de la fatiga de los trabajadorespoda baja de P. taeda con tijera eléc- que empleaban tijerón fue que en promedio por jorna-trica (Te) y tijera Prun Off (T) da podaron menos árboles que los que empleaban tijera eléctrica (Cuadro nº 29). Estos últimos, mercedarb. a su menor cansancio, mantuvieron jornadas de traba-pod/jorn TE T jo real próximas a las 8 horas, contra 7 horas que tra- prom 439 389 baja el otro grupo por recomendación de sus instruc- máx 528 411 tores, recomendación que era estrictamente respetada mín 384 347 por sus empleadores.
  • Esta posibilidad de poder cumplir con una jornada más amplia repercute favorablemente en eldesempeño de la empresa bajo estudio, ya que con menos trabajadores puede operar sobremayor superficie.Dado que se registró la hora a intervalos regulares, fue posible reconstruir el número de cicloso árboles podados cada 15 minutos. En las Figuras nº 9 y 10 se presentan gráficamente losresultados de dicha reconstrucción para cada herramienta durante los dos días de ensayo. Figura nº 9: Promedio de árboles podados cada 15 minutos con tijerón Prun OffDe las mismas surgió que el tijerón exhibió un comportamiento esperable, temprano por lamañana el rendimiento inicial bajo tendió a incrementarse para luego ir decreciendo lenta-mente y previo al mediodía, presentar ciertas irregularidades debido probablemente al cansan-cio. Por la tarde el rendimiento inicial más alto tendió a ser decreciente hasta el momento definalizar la jornada.Figura nº 10: Promedio de árboles podados cada 15 minutos con tijera eléctricaLa tijera eléctrica presentó un comportamiento más errático, con altibajos y una tendenciacreciente en la productividad hacia la finalización de la jornada de trabajo, más extensa que lade los que empleaban tijerón. Estos altibajos fueron atribuibles a las variaciones en el diáme-tro de ramas, muchas de las cuales obligaban a la poda con serrucho, con la consecuente pér-
  • dida de productividad. El mayor rendimiento hacia el final del día reflejó por un lado la altacapacidad de rendimiento de este método de trabajo si las condiciones del bosque lo permití-an, esencialmente ramas con diámetros pequeños, como también un probable bajo nivel defatiga del trabajador que aun a fin de la jornada, tuvo capacidad de reacción.Independientemente del esfuerzo físico requerido por cualquiera de los dos métodos de traba-jo ensayados y de las condiciones ambientales reinantes, especialmente temperatura y hume-dad, ambos representaron un avance importante en productividad si se comparan los resulta-dos obtenidos por otros investigadores en poda baja de coníferas, tanto en nuestro país comoen el exterior.Gonda y Cortéz (1995a:344) en primer poda de Pinus ponderosa en la patagonia argentina,mediante el empleo de serrucho y motosierra, determinaron que con la primer herramienta eltiempo total fue de 337 CM/árbol, mientras que con la segunda el tiempo empleado fue de190 CM/árbol. Hartsough y Parker (1996:452) analizando el rendimiento de trabajadores fo-restales en Nueva Zelanda que ejecutaban primer levante de poda en Pseudotsuga menziesii,con tijerones similares al Prun Off, obtuvieron un tiempo promedio por árbol o ciclo de 308,6centiminutos. Cuadro nº 30: Anova del dmsm resultante del empleo de 2 clases de tijeras Si bien no se de poda analizó la cali- dad del corte, síFuente SM GL CM F calc valor P se procedió aentre grupos 3,60461 1 3,60461 4,81 0,0707 determinar eldentro de los grupos 4,49568 6 0,749279 diámetroTotal 8,10029 7 máximo sobre sc: suma de cuadrados; gl: grados de libertad; cm cuadrado medio muñones(dmsm) resultante del empleo de las dos tijeras. Como resultado se obtuvo que no hubo dife-rencias significativas (Cuadro nº 30).4.2.2 Introducción de mejoras en el proceso de poda. Estudio comparativo de tiempos enpoda media con tijeras eléctricas de diferente ángulo de apertura de cuchillas.
  • Como resultado del estudio comparativo en poda media entre tijeras eléctricas Electrocoup dediferente ángulo de apertura de hojas, 3,5 y 5 cm respectivamente, se pudo constatar que latijera de mayor ángulo de apertura, el prototipo, resultó más eficiente. En ambas jornadas, conlos dos operarios, su rendimiento fue superior resultando en un tiempo por ciclo menor. En elCuadro nº 31 se pueden observar los resultados.Cuadro nº 31: Resultados del estudio de tiempos en poda media con tijeras eléctricas de 3,5 cm y 5 cm de diámetro de corte herram T. distributivo Tiempo efectivo de trabajo Tiempos distributivos total bus- t. ba- obje- perso- Preparativo car(1) podar(2) se(1+2) tivo nal descanso (1+2)+dist CM CM CM CM CM CM CM CMT.E. 3,5cm 1,2 24,3 94,4 118,7 1,7 5,0 1,0 127,6T.E. 5 cm 0,7 25,0 82,6 107,6 1,7 3,8 2,6 116,4Si bien el tiempo de poda fue menor en la poda media con la tijera de 5 cm de diámetro decorte que en la poda baja con la tijera de 3,5 cm, el tiempo de búsqueda de los árboles a podarse incrementó notablemente (Cuadros nº 27 y nº 31).Cuadro nº 32: Árboles podados durante una jornada con Ello puede ser atribuible a que en tijeras eléctrica de distinto diámetro de corte en poda poda media además de caminar y media de Pinus taeda. seleccionar también se debió ascen- der y descender de la escalera para Herram jornada arb podados llegar a la altura de poda deseada. prom mín Máx hs nºarb nºarb nºarb La diferencia del 10 % menor en el T.E. 3,5 cm 8,15 385 370 400 tiempo base por ciclo, obtenida con T.E. 5 cm 8,18 443 421 464 la tijera de mayor diámetro de corte se tradujo al fin del día en 58 árbo- les más podados (Cuadro nº 32).Esta mejora puede ser totalmente atribuible a las modificaciones introducidas en la herramien-ta de poda, ya que en los tiempos de caminar y buscar no hubo mayores diferencias.
  • Hartsough y Parker (1996:454) en un segundo levante de poda en Pseudotsuga menziesii me-diante el empleo de tijeras Prun Off y escalera determinaron un tiempo de 187,5 centiminutospor ciclo. Aun considerando solamente el tiempo efectivo de poda que estos autores determi-naron, 155 CM y que se trata de otra especie, los valores determinados para la tijera eléctricade mayor capacidad de corte hablan a las claras de su gran eficiencia. Foto nº 13: Poda media con Prun Off Foto nº 14: Poda media con Prun OffEsos mismos autores también determinaron que la poda mediante el empleo del tijerón neoce-landés podía considerarse trabajo pesado, ya que la tasa promedio estaba cerca del 40 % delmáximo de la carga cardiovascular (Fotos nº 13 y 14), límite para un trabajo pesado conforta-ble. Resaltan también que durante la segunda poda una carga fisiológica superior era requeri-da en comparación con la primera, probablemente por la necesidad de mantener levantadosambos brazos y el esfuerzo muscular adicional que requiere el mantener el equilibrio pasandouna de las piernas alrededor del árbol.Es probable que los altos rendimientos alcanzados con la tijera eléctrica de mayor diámetro deapertura estuvieran no sólo ligados a la facilidad de corte sino también a que no fue necesarioque adoptaran posiciones que aumentaran la fatiga. El operario permanecía con ambas piernassobre el descanso de la escalera y con una mano tomado al fuste del árbol, mientras que con laotra sujetaba la tijera (Foto nº 15).
  • Cuadro nº 33: Características del rodal de P. taeda empleado en segunda poda plantas podadas alt.poda dmr prom nº/ha nº/ha m cm 756 275,5 4,1 2,8 Cuadro nº 34: Diámetro sobre muñones Foto nº 15: Poda media conresultante (dmsm) de los dos tratamientos tijera Electrocoupherramienta dap prom dmsm prom cm cm Efectuado el inventario del sector podado, Cua-Te 3,5 cm 17,7 17,7 dros nº 33 y 34, se pudo constatar que los diáme-Te 5 cm 18,4 18,8 tros sobre muñones (dmsm) promedio resultantes del empleo de la tijera de 5 cm de diámetro decorte, eran superiores a los obtenidos con la tijera de menor diámetro de apertura.Dada la relación existente entre esa variable con los diámetros a la altura del pecho (Fassola yGelid de Ruibal, 1997:1-6) se procedió a analizar la información mediante análisis de regre-sión (Fig. nº 11)Fig nº 11: DAP y dmsm resultantes de la poda media con tijeras de distinto ángulo de aperturaComparando ambas regresiones pudo observarse que no había diferencias entre las mismas,aunque se observó un mejor comportamiento de la tijera de mayor diámetro de apertura en losdap menores y similares en los intermedios.
  • Esta característica y la mayor velocidad de trabajo hacen que su empleo en poda media seamás recomendable que el de la tijera eléctrica de menor abertura, ya que encontrar dap mayo-res a 22 cm al momento de la segunda poda fue poco frecuente.4.3 Gestión de la calidad y humanización del trabajo, medioambiente de trabajo, calidadde vida, niveles de satisfacción y motivación de trabajo4.3.1 Estudio comparativo de tiempos entre podadores menores de 40 años de edad ymayores de 40 años de edad.Efectuado el estudio de tiempos de trabajadores mayores de 40 de edad ( 2 con edad promedio44 años) y menores de 40 años (2 con edad promedio 20 años), en trabajos de poda baja dePinus taeda con tijera eléctrica, se obtuvo los resultados que se presentan en el Cuadro nº 35.Del mismo surgió que los operarios de mayor edad emplearon, en promedio, menor cantidadde tiempo para completar un ciclo de trabajo, 96,3 CM/ciclo si no se considera el tiempo depreparación y 98,7 CM si se lo incluye, contra 100,6 y 103,6 CM respectivamente de los tra-bajadores de menor edad. Aunque al efectuar el análisis de la varianza de los tiempos base,no se encontró diferencias significativas (Cuadro nº 36). Cuadro nº 36: Análisis de la varianza de tiempos de poda entre trabajadores mayores y menores de 40 años con tijera eléctricaFuente sc gl cm F calc valor Pentre grupos 18,3967 1 18,3967 0,2 0,6684dentro de los grupos 544,615 6 90,7691Total 563,011 7
  • Cuadro nº 35: Resultados del estudio comparativo de tiempos de poda en trabajadores mayores y menores de 40 años. tiempo tiempos distributivos Total Total Clase de re- distribu- tiempo real de (CM) (1) (2) Edad pet. tivo (CM) trabajo(CM) CM CM prepara- bus- po- t. perso- descan- (años) nº ción car dar base objetivo nal so> de 40años 1 3,0 20,0 77,8 97,7 15,3 3,1 0,0> de 40años 2 1,8 14,1 84,7 98,8 7,2 4,9 0,0> de 40años 3 1,6 3,4 72,4 75,8 0,1 0,7 1,9> de 40años 4 3,0 3,3 73,0 76,3 1,1 0,5 1,8< de 40años 1 2,4 6,9 80,0 86,8 9,0 3,1 0,1< de 40años 2 4,3 7,1 80,6 87,7 6,5 3,5 0,0< de 40años 3 1,2 14,4 81,5 95,9 1,1 0,3 11,9< de 40años 4 3,9 5,8 84,4 90,3 0,1 4,6 1,8Prom > de40 años 2,4 10,2 76,9 87,2 5,9 2,3 0,9 Y96,3 Y98,7Prom < de40 años 2,9 8,6 81,6 90,2 4,2 2,9 3,4 Y100,6 Y103,6Total (1) = tiempo Base + tiempos distributivos – tiempo de preparación. Total (2) = tiempo Base + tiempos distributivos (incl. tiempo depreparación)
  • Observando en cada estrato, la distribución porcentual de los distintos tiempos que componenel ciclo (Figs. nº 12 y nº 13), surgió que los operarios más jóvenes dedicaron, aunque leve-mente, una mayor proporción a los tiempos personales y de descanso, que los de mayor edad.Quizás las menores preocupaciones motivadas por el hecho de que no tenían familia a cargo,generaban una menor concentración en el trabajo o una menor carga mental y/o psíquica y noprestaran tanta atención al rendimiento, a pesar de ser el pago a destajo. de preparación buscar podar objetivo personal descanso de preparación buscar podar objetivo personal descanso tiempos tiempos 6% 2% 1% 2% 10% 3% 3% 3% 4% 8% 79% 79% F i g n º 1 2 : D i s tr i b u ci ó n % d e l o s t i e m p o s e n F ig n º 13 : D istribu ción % de los tiem p os en u n c i cl o d e p o d a , e n o p e r a r i o s > d e 4 0 a ñ o s u n ciclo d e poda, en operarios < d e 40 añosLos más jóvenes también utilizaron una menor proporción de tiempo en la búsqueda o selec-ción de los árboles a podar, siendo ello razonable por su mayor plasticidad y agilidad paradesplazarse en un terreno con dificultades, aun bajas como en el presente caso.Considerando estos resultados, podría afirmarse que estos trabajadores, independientementede la edad, no se encontrarían realizando esfuerzos por encima de la Línea de RendimientoDurable (DLG), definida como la zona donde en una jornada de 8 hs de trabajo (turno) laoferta energética iguala la necesidad energética o bien como la intensidad del esfuerzo duranteel trabajo que es factible realizar durante las 8 hs sin mayor cansancio físico, con varios des-cansos breves (Löffler, 1992:25). Puede atribuirse esto, básicamente, al tipo de herramientaque utilizaban, que no les demandaba la aplicación de mayores esfuerzos y a una alimentaciónque les permitiría reponer, en primera instancia, las energías consumidas.Tomando en consideración las observaciones de Krautstofl (1994:42), quien señaló que lascríticas condiciones de trabajo de los peones forestales en Misiones hacían que después de los40 años estos presentaran síntomas de envejecimiento precoz y los resultados obtenidos en
  • este ensayo, podría afirmarse de que con medios técnicos adecuados, en el presente caso unatijera de poda electrónica, un trabajador forestal de edad mediana podría continuar con su ac-tividad laboral con rendimientos similares a los de un trabajador joven, con lo cual se lograríael objetivo de humanizar este tipo de tareas. Aunque esta afirmación debe ser tomada conciertos recaudos ya que hay otros factores que podrían estar jugando un rol importante, comola historia laboral anterior de cada trabajador o el estado nutricional durante su niñezA los fines de caracterizar el rodal donde se ejecutó la toma de tiempos, se procedió a inventa-riar el mismo. En el Cuadro nº 37 se presentan los resultados. Cuadro nº 37: Estado forestal de la plantación de Pinus taeda empleada en el estudio de tiempos de poda entre operarios menores y mayores de 40 años G árboles arb.pod. DAP h bcv dmsm hdmsm dmr m2/ha nº/ha nº/ha cm m m cm cm cm 6,33 920 629 9,4 5,5 1,9 14,1 44,5 2,9Del mismo surge que la consigna de podar 450 árboles/ha no fue cumplida, podándose un 39% más de árboles que lo requerido, con el consiguiente perjuicio para la empresa, ya que estafactura por hectárea podada.Dado que 2 de los trabajadores habían participado en el ensayo de estudios de tiempos dondese compararon dos herramientas, tijera eléctrica y tijera Prun off, y habían cumplido con lameta asignada, ya que podaron 472 pl/ha, cabría analizar la posibilidad de la existencia de unefecto negativo de disponer las áreas de trabajo en forma perpendicular a la línea de planta-ción, como se efectuó en el presente caso. El no contar con una línea de referencia claramenteestablecida, la línea de plantación, pudo haber dificultado el proceso de selección y control deespaciamiento que mentalmente van efectuando los operarios.Considerando los tiempos totales por ciclo en el ensayo de tiempos con diferentes herramien-tas y este, sin considerar los tiempos de preparación, se pudo observar que los dos operariosjóvenes en la primera ocasión demoraron 107,1 CM/ciclo, mientras que en la segunda ocasiónles insumió 100,6 CM/ciclo.
  • Entre algunas de las consideraciones que se podrían ensayar con respecto a esa diferenciasería atribuirla a un menor tiempo de búsqueda, 11,4 CM/ciclo contra 8,6 CM/ciclo, motivadoquizás por el mayor número de árboles seleccionados por hectárea en esta oportunidad.Sin embargo restaría aun una diferencia, partiendo de que las características de los rodaleseran similares ( Cuadros nº 27 y 35), que tampoco podría explicarse totalmente por las condi-ciones climáticas imperantes durante los días de ensayo, ya que en ocasión de ejecutar amboslas temperaturas fueron bajas, especialmente por la mañana, para esta región del país (Figs. nº8 y 14) Fig. nº 14: Evolución de la temperatura y humedad dentro del rodal, durante la ejecución del ensayo de toma de tiempos en poda baja de Pinus taeda con operarios de distintas edadesQuedaría como causa restante la dificultad al avance motivada por el sotobosque, que en esteensayo fue muy baja y en el de comparación de tiempos con dos tipos de herramientas, algosuperior.Si se partiera del supuesto de que una variación leve en la dificultad al avance motivada por elsotobosque provocara un incremento de 3 CM/ciclo, como podría haber sucedido en el pre-sente caso, al cabo de la jornada se habrían podado 15 árboles menos, tomando como rendi-miento promedio por operario 482 ciclos/jornada (Cuadro nº 38). Esto representaría al cabo deun mes con 20 días laborables 300 árboles menos podados por el operario y que la empresadeje de facturar 2/3 de hectárea al mes por operario.
  • Cuadro nº 38: Rendimiento promedio por jornada en poda Si bien la empresa bajo análisis baja de trabajadores de diferente edad pasaba entre las líneas de planta- ción, previo a la poda, un tractor nº arb. poda- arrastrando un contrapeso que dos/jorn > 40 años < 40 años general aplastaba el sotobosque, en esos promedio 496 468 482 lotes no lo realizó ya que priorizó máximo 570 490 570 otras tareas con ese equipo. mínimo 420 441 420 Los estudios de Hartspuough y Parker (1996:456-458) so- bre como se incrementaba el tiempo de caminar y seleccio- nar ejemplares a podar de Pi- no Oregón en Nueva Zelanda, con cuatro diferentes niveles de resistencia al avance debi- Fig nº 15: tiempo requerido para desplazarse y do a la presencia de arbustos, seleccionar árboles a podar con distinto grado de follaje y otros obstáculos, son dificultad en el terreno, en Nueva Zelanda ilustrativos. De ellos surge que si la dis-tancia a recorrer entre plantas era de 4 metros, el tiempo requerido era de 29 CM con unadificultad 1; con dificultad 4 el tiempo requerido fue de 55 CM, un incremento del 92 % (Fig.nº 15).Con base en esa experiencia y las consideraciones efectuadas sería recomendable la realiza-ción de experiencias similares en Misiones, a los fines de determinar cual es el grado de difi-cultad al avance debido al sotobosque que económicamente convenga disminuir mediante elpasaje de equipos como el mencionado anteriormente.4.3.2 Análisis económico de las ventajas del empleo de tijeras eléctricasTeniendo en cuenta que uno de los objetivos, humanizar el trabajo, mediante el empleo de lastijeras eléctricas, fue logrado, se consultó a los trabajadores sobre si el tipo de herramientageneraba algún tipo de molestia en su empleo. Sobre 28 encuestados, 17 contestaron que no
  • y 11 que sí, mayormente en la mano. Significativamente todos los pertenecientes al primergrupo tenían instrucción primaria o menor. Mientras que el segundo se encontraba la totali-dad, 4, de los que poseían estudios superiores a la instrucción primaria, el resto tenía educa-ción primaria completa, excepto 1.Considerando que la edad promedio de ambos grupos fue similar, 28 años, podría presuponer-se que el factor instrucción, que se vincula al nivel de aspiraciones personales, podría estargenerando un malestar psicológico que se reflejaría en lo corporal. Por el contrario los traba-jadores con menor nivel de instrucción manifestaron en reiteradas oportunidades que este eraun trabajo liviano.Estas respuestas en términos generales indicaron que si bien sería conveniente efectuar unestudio ergonométrico y analizar un rediseño de la empuñadura de la herramienta, su empleodifícilmente derive en una enfermedad laboral seria.Estas ventajas por sí solas no necesariamente pueden inclinar la decisión de una empresa deservicios forestales de poda hacia su empleo, máxime considerando su alto costo inicial $2000, contra $ 240 de una tijera Prun-Off.Sin embargo si se analizan los datos de tiempos y rendimientos máximos, mínimos y prome-dios en poda baja de ambas herramientas, que surgen de los puntos 4.2.1 y 4.3.1, y se conside-ra que el precio por hectárea es de $ 80 podando 450 pla/ha y que el número de días labora-bles al año es de 220 (Cuadro nº 39a), se llegaría a la conclusión de que se obtendrían factura-ciones anuales adicionales, con respecto a la tijera Prun Off, que permitirían en promedio enun plazo de 7 meses cubrir el costo de la inversión en la tijera Electrocoup y como mínimo enun lapso de 4 meses.Como tiempo máximo la recuperación de la inversión demoraría un lapso de 3 años, pero de-be tenerse en cuenta que sólo un 30 % de las estimaciones alcanzaron valores inferiores a los$/año 2000.Consecuentemente habría un 70 % de posibilidades de obtener facturaciones que permitieransuperar ese monto, con un máximo de un año para recuperar la inversión y dado que un 50 %
  • de las estimaciones superaron la facturación promedio calculada, se podría enunciar que hayigual probabilidad de que en un lapso inferior a los 7 meses se podría recuperar lo invertido. Cuadro nº 39a: Facturación adicional por empleo de tijeras elecrónicas ($/año) Tijera Electrocoup 4.2.1 Tijera Electrocoup 4.3.1 T. E. máx T. E. min. T. E. prom. T. E. máx T. E. min. T. E. prom.Rendimientos 4.2.1 arb/jorn 528 384 439 570 420 482T. PO máx 411 4160 -1056 1095 6219 352 2777T. PO mín 347 7079 1447 3598 8722 2855 5280T. PO prom 389 5436 -195 1955 7079 1212 3637Facturación prom 3425desvío estándar 2770TE: tijera electrónica; T PO: tijera Prun OffEsta presunción podría considerarse cercana a la realidad, ya que consultados informantescalificados en Chile indicaron que el rendimiento diario máximo con tijera Prun off en esepaís se acercaba a las 330 pl/ha y en cuanto a los rendimientos con tijera eléctrica, si bien secarece de información en otros países, en la empresa estudiada se llegaron a registrar trabaja-dores que superaban las 500 pla/día e inclusive en ocasiones llegaban a las 800 pla/día, deacuerdo a las condiciones de la plantación, según manifestó el propietario.A ello habría que añadir que de acuerdo con las entrevistas en ambas empresas surgió que lacurva de aprendizaje era diferente según el método de trabajo. La tijera Prun Off requirió dedos meses de entrenamiento para que el trabajador alcanzara un ritmo de trabajo adecuadopara insertarse en la cuadrilla, mientras que la tijera eléctrica requería de un período de 15días para que el trabajador se incorporara a grupos de operarios con mayor experiencia.Considerando un salario obligatorio de $/día 11 durante ese período de entrenamiento, más un16,5 % de cargas sociales (obra social, aportes patronales etc.) y un 20 % de aguinaldo, vaca-ciones, feriados obligatorios etc., lo que haría $/día 16, el ahorro inicial de incorporar tijeraselectrónicas, por 45 días menos de capacitación, sería de $ 720.Computando también el hecho de comenzar a facturar 45 días antes y considerando un rendi-miento inicial de 439 pla/día, la empresa que incorporara tijera electrónicas, en ese períodofacturaría $ 3.512 adicionales, bajo los mismos presupuestos utilizados anteriormente, con lo
  • cual cubriría con creces el costo de adquisición. Esta situación se repetiría cada vez que seincorporara nuevo personal en reemplazo del que se alejara y su magnitud se acrecentaría enfunción de la tasa de rotación de personal que presente una determinada empresa.Por otra parte si se considera de las tijeras electrónicas la amortización, 4000 horas ó $/día4,00; el interés del capital, 7 % ó $/día 0,63; los gastos de mantenimiento (mano de obra yrecarga de baterías para atender 30 tijeras) $/mes 400 ó $/día 0,60 y los gastos de repuestos,$/día 4,00; se tendría un costo diario por tijera de $ 9,23. Cuadro nº 39b: Diferencial de facturación diaria por empleo de tijeras Si dicho elecrónicas considerando su costo operativo en $/día 9,23 ($/día) costo se descuenta Tijera Electrocoup 4.2.1 Tijera Electrocoup 4.3.1 del dife- máx min prom máx min prom rencial dePrun Off 4.2.1 $/día 94,00 68,30 78,00 101,30 74,70 85,70 facturaciónmáx 73,00 11,77 (13,93) (4,23) 19,07 (7,53) 3,47mín 61,70 23,07 (2,63) 7,07 30,37 3,77 14,77 diario queprom 69,00 15,77 (9,93) (0,23) 23,07 (3,53) 7,47 se obten-dif. promedio ($/día) 6,54 dría dedesvío estándar 12,61 ambasTE: tijera electrónica; T PO: tijera Prun Off tijeras, quesurge de los rendimientos del Cuadro nº 39a y de los presupuestos básicos con el que fue ela-borado, se obtendría que en promedio por día, por empleo de la tijera electrónica, se facturarí-an $ 6,54 más y con una probabilidad del 50 % de superar ese monto. La probabilidad de quela facturación diaria de la tijera electrónica sea inferior a la manual rondaría el 33-38 % (Cua-dro 39b).A las ventajas económicas del empleo de tijeras eléctricas debe añadirse que estas tambiénpermiten a las empresas de servicios de poda aproximarse más al concepto de “just in time”(Rico, 1996:67), que las que emplean otros métodos, dada la mayor capacidad operativa quese traduce en mayor cantidad de hectáreas podadas por jornada laboral.La inserción en la cadena valor de la empresa contratante también se vería facilitada, ya que siesta deseara certificar bajo algún tipo de norma que atienda a la sustentabilidad ambiental ysocial para posicionarse en el mercado con un perfil amistoso con el ambiente y la sociedad,
  • como las que establece el Forest Stepwarship Council (FSC, 2000:1-30), o bien si se autoim-pone humanizar el trabajo si certifica ISO 14001, con el empleo de tijeras electrónicas estosería perfectamente verificable y documentable.4.3.3 Consideraciones macroeconómicasAparte de las ventajas de económicas y favorecer el posicionamiento de la empresa, la incor-poración de tijeras electrónicas y también las tijeras Prun Off, ha permitido incrementar laproductividad 10 veces si se considera el trabajo de Gerding (1993:38-44). Sin embargo po-dría afirmarse que los trabajadores no han visto mejorar su situación sustantivamente y la em-presa no es competitiva si se la analiza en términos regionales.Las entrevistas efectuadas a informantes calificados de Brasil y Chile, así lo pusieron de ma-nifiesto. En el caso de Chile el costo de poda por árbol con tijera Prun-off era de U$S 0,10-0,11, mientras que en Misiones en tanto con tijera Prun off o tijera eléctrica el costo oscilabaentre U$S/árbol 0,15-0,17 (debe considerarse que sólo dos empresas emplean estas metodolo-gías de trabajo y difieren en su organización ya que una de ellas debe establecer campamentosen razón de la mayor superficie, accesibilidad y área geográfica sobre la que opera). Más alláde las distintas realidades socioeconómicas, esta falta de competitividad no sería atribuible alempresario argentino que ha incorporado tecnología y ajustado su organización.La principal causa debiera buscarse en la política económica macro de ancla única implemen-tada durante la década del 90 (Vaitsos, 1999:47-48). Esta política, si bien ha permitido acce-der a tecnología avanzada, ha generado efectos colaterales negativos que han llegado a domi-nar el entorno económico global y de continuar, las perspectivas son poco halagüeñas para elfuturo. De acuerdo con ese informe esos efectos produjeron : 1. Estructuras de precios relativos mal equilibradas, especialmente como consecuencia de la estabilización de la inflación anclada en el tipo de cambio fijo unido a la libera- ción del sector externo. Este resultado ha necesitado y/o ha terminado en tipo de inte- rés real interno alto, en tipos de cambio real muy apreciado, en menores retornos del capital productivo comparado con las ganancias financieras/especulativas y en una re- ducida competitividad . También reducción en la capacidad de compra del asalariado e incremento del coste del trabajo en el sector exportador.
  • 2. Inestabilidad financiera. Acrecentada por los movimientos del capital externo hacia adentro y fuera de las economías nacionales. 3. Mayores injusticias socioeconómicas, debido a la distribución regresiva de la renta y al aumento del desempleo. 4. Aumento de la corrupción, aún cuando se supone que a liberalización debe abolir los flujos de renta improductivos y la captura de rentas generados por la intervención esta- tal.4.3.4 Caracterización del medio ambiente de trabajo, calidad de vida, niveles de satisfacción ymotivación para el trabajo y gestión de la calidadEn el Anexo III Calidad de Vida, se presentan resultados de las encuestas, considerados demenor relevancia que los que se dan a continuación.4.3.4.1 Alimentación (Ver AnexoIV)Considerando que la oferta energética debe igualar la necesidad energética, generada pormantener un esfuerzo que se realiza durante una jornada de 8 hs sin mayor cansancio físico(Löffler, 1992:14), se procedió a analizar el tema de alimentación de los trabajadores de laempresa en estudio.Para ello se recurrió a entrevistar al gerente, los operarios y el cocinero, surgiendo de lasmismas que esta es una responsabilidad parcial de la empresa. Parcial por el hecho de que estaúltima pagaba para la alimentación $/ha podada 3; considerando los rendimientos obtenidosen los ensayos y que el objetivo era podar 450 pl/ha, era factible para el grueso de los trabaja-dores alcanzar diariamente esa meta.El servicio de desayuno, almuerzo y cena se efectuaba en una carpa comedor (Foto nº 16)especialmente acondicionada y en caso de que el lugar de trabajo fuera distante el capataz y elcocinero, provisto por la empresa, trasladaban el almuerzo hasta donde fuera necesario.La empresa también proveía de sistemas de refrigeración para los alimentos y el agua, aspectode suma importancia durante gran parte del año (Fotografía nº 17).
  • Foto nº 16: Carpa comedor Foto nº 17: Depósito de alimentos y equipos de refrigeraciónUna modalidad similar, aunque no atada al rendimiento, también era aplicada por la empresaque empleaba el método neocelandés de poda, de un costo de la vianda de $ 2,8 + iva, esta sehacía cargo de $ 1,45 y el obrero de $ 1,35. En este caso la vianda era repartida por el conce-sionario del servicio y la entregaba en los lugares de trabajo.Estas prácticas son de aplicación reciente en la región, siendo lo normal que el obrero lleve suvianda o se la prepare en el campamento sin que la empresa intervenga o haga algún tipo deaporte tal como describiera Krauststofl (1991:77-78, 1994:45-46). Por el contrario ha sidoposible conocer casos donde el contratista obtenía un beneficio extra de la venta de productosalimenticios a los trabajadores. En las Figs. nº 16, 17 y 18, se presentan los resultados de las entrevistas efec- tuadas a los fines de evaluar según la opinión de los operarios, la calidad, la cantidad y variedad de la alimentación. Con relación a la calidad pudo determi-Fig nº 16: Respuestas vinculadas a la calidad de la narse que el 70 % del personal tenía sus alimentación expectativas cubiertas con respecto a la calidad de la alimentación recibida enconsideraba que la comida era regular o mala. el campamento, sólo un 15 %
  • Con respecto a la cantidad de alimentos no se advirtieron quejas, no así en lo relacionado con la variedad de la ali- mentación. En este aspecto, si bien las opiniones favorables con relación al servicio de comedor seguían siendo positivas, 55 %, la disconformidad al-Fig nº 17: Respuestas vinculadas a la cantidad de la canzó un 30 %. alimentación Ese porcentaje de disconformidad tuvo explicación observando el menú que detalló el cocinero (Ver Anexo IV, Alimentación), basado mayormente en guisos de arroz con carne, arvejas con carne o porotos con carne etc. y reviro como desayuno etc.Fig nº 18: Respuestas vinculadas a la variedad de la Comparado con el de la otra empresa alimentación encuestada (Anexo IV), el menú era escaso, inclusive no contemplaba platos especiales para personal enfermo, pero debe contemplarse que era una cocinade campaña y por consiguiente con serias restricciones de obtención de productos frescos y depreparación de platosAlgunos de operarios comprendían la dificultad de cocinar para tanta gente, aunque sugeríanla inclusión de otros menús, como también de pan, alguna fruta y verdura.Inclusive llegaron a expresar su hartazgo del “reviro”(harina revuelta con grasa o aceite), pla-to típico en todos los hogares de escasos recursos o rurales de la región, el que consumíandurante el desayuno. También la cena estaba constituida por platos basados en el empleo deharinas.
  • Consultada una nutricionista, que analizó el menú y las cantidades especificadas por el coci-nero, determinó que el valor calórico de las preparaciones empleadas en los almuerzos seríainadecuado, y los porcentajes de proteínas, hidratos de carbono y grasas no cubrirían los por-centajes requeridos (Ver Anexo IV, Garciarena, com pers., 2000).Si bien por el tipo de trabajo, que aunque no pueda calificarse “a priori” de pesado, en virtuddel resultado de los ensayos, una dieta rica en hidratos de carbono podría ser necesaria, peroun consumo diario elevado de platos basados en harinas, podría provocar trastornos y repercu-tir negativamente en el personal y la empresa.Sagardui Villamor (2000) menciona que las compañías de seguros americanas, como la Me-tropolitan Life Insurance Company, realizaron estudios para observar el riesgo de mortalidaden personas obesas. Las aseguradoras comprobaron que el riesgo de mortalidad se incremen-taba al llegar al 120 % del peso ideal. Estas cifras correspondían en el caso de los varones avalores del IMC (índice de masa corporal que relaciona peso con altura) superiores a 27,8.También comprobaron que si el peso se incrementaba aún más, llegando al 140% del pesoideal, la mortalidad por todas las causas, aumentaba.En la empresa bajo estudio sólo tres trabajadores presentaron IMC superiores a 25 aunqueinferiores a 27. Este indicador, que aunque no pueda tomarse como concluyente, señalaría laconveniencia de considerar la posibilidad de consultar un médico nutricionista a los fines in-troducir ajustes en la dieta, que sobre todo permitan a la población de mayor riesgo alcanzarun estado de normalidad, como también corregir las posibles deficiencias de la dieta emplea-da.Cuadro nº 40 : de casos por clus- Efectuado un Análisis de Clusters para comprobar si exis-ter (nº) y participación porcentual tían grupos con ciertas características comunes dentro de la población en estudio, que determinaran o dejaran entre- cluster casos % ver cierta similitud de opinión con respecto a la calidad y nº nº variedad de la alimentación, se estableció un número de 4. 1 18 55 Pudiéndose observar en los Cuadros nº 40 y nº 41 el ta- 2 9 27 maño y características de los mismos. 3 1 3 4 5 15
  • Como puede verse en el Cuadro nº 41, la variable que permitió diferenciar los grupos fue elnivel de instrucción alcanzado. En el Cluster 1, con menor nivel de instrucción promedio,mayoría absoluta de estudios primarios incompletos y primarios completos, fue donde se en-contraron mayores niveles de satisfacción con respecto a la calidad de la comida y variedad dela alimentación Cuadro nº 41: Cantidad de casos por clusters con relación a la calidad y variedad de la alimentación, discriminados por nivel educativo.Cluster Instrucción Calidad de comida Variedad de comidas Regu- Muy Excelen- Poco Varia- Muy Mala lar Buena Buena te variada da variadaCluster 1 PI 1 5 2 7 1 PC 5 3 1 9 CBI 1 1Cluster 2 PI 1 1 2 PC 3 1 1 5 CBI 1 1 CB 1 1Cluster 3 SC 1 1 constituido por personal que renunció en el período de las entrevistas (categoríaCluster 4 no contestó)(PI: Prim. Incomp.; PC: pri.comp. ; CBI : Ciclo Básico Incomp.; CB: C. Básico Comp.; SI: Sec. Incomp.; SC: Sec. Comp.)En el Cluster 2, donde si bien la instrucción primaria completa era mayoría, aumentaba laparticipación porcentual de individuos con mayor nivel de instrucción, disminuyendo tambiénel porcentaje de instrucción primaria incompleta, hubo coincidencia en considerar como pocovariada y aumentó la disconformidad con respecto a la calidad de la comida.El Cluster 3, formado por un solo individuo con instrucción secundaria completa, evidencióla disconformidad de este con respecto a la alimentación en el campamento.
  • En el Cluster 4 quedaron agrupados 4 individuos que en el transcurso del período de entrevis-tas renunciaron al trabajo, uno de ellos con instrucción secundaria incompleta, contestandosólo parcialmente el cuestionario. El otro trabajador, también con instrucción secundaria incompleta, incluido en este grupo no vivía en el campamento ya que poseía casa en las cerca-nías.Si bien el número de casos analizados es bajo, la tendencia exhibida en cuanto a nivel de sa-tisfacción con la alimentación y nivel de instrucción debiera ser tenida en cuenta al seleccio-nar personal.4.3.4.2 El campamentoEl campamento estaba constituido por distintos módulos que cumplían las funciones de co-medor, cocina, dormitorios, baños, duchas, con sistemas de calefacción de agua, talleres ydepósitos, todos ellos desmontables para facilitar su traslado cuando era necesario (Fotos nº18 y 19).Foto nº 18: Dormitorios Foto nº 19: Duchas y termotanqueContaba también con sistemas de generación de energía, para la recarga de las baterías de lastijeras y para proveer de energía a los equipos de frío y artefactos de iluminación. La provi-sión de agua potable se efectuaba con un tanque de 5.000 lts, con el cual se alimentaba tam-bién las duchas.Cada dormitorio era ocupado por cuatro operarios, a los cuales se les proveía de sus respecti-vos colchones y ropa de cama. El capataz y el encargado de la reparación de tijeras ocupaban
  • una casilla, al igual que el cocinero, que dormía en una casilla donde se encontraba un freezery que también hacía las veces de depósito de alimentos.Las comunicaciones con la oficina eran realizadas por medio de un teléfono celular que estabaa cargo del capataz. Este también mantenía un pequeño stock de marquillas de cigarrillos ysobres de jugo en polvo, empleado a atender algunas necesidades de los obreros.Como medios de transporte se encontraban destacados un camión, acondicionado para eltransporte del personal hacia los lugares de trabajo y también aprovisionarse, y una camionetapropiedad del capataz (fotografía nº 20). Consultados los trabajadores acerca de su opinión sobre el campamento todos manifestaron que el mismo era muy bueno o excelente, excepto uno que lo consideró francamente malo. Foto nº 20: Transporte de personalLa mayoría con opinión favorable efectuaba comparaciones, por experiencia propia en 16casos o por haber acompañado a familiares directos en otros, con los campamentos de la “ta-refa” o de obrajes forestales y destacaban la higiene, el disponer de duchas con agua caliente,recibir ropa de cama o el contar con cocinero.Krautstofl (1991:76-77; 1994:29-30) en una investigación sobre el modo de trabajo y de vidade los peones forestales en Misiones señaló que el tipo de campamento más común era el deescasa infraestructura. Los peones pernoctaban en carpa de polietileno negro y no contabancon ningún tipo de asistencia.Más recientemente, Villalba (1999:7) hizo mención a las condiciones de vida miserables quellevan la mayor parte de los trabajadores rurales y forestales de la provincia de Misiones, cali-ficándolos como los nuevos mensúes.
  • Estos antecedentes justifican la opinión elevada que tenían de su campamento los operarios, aquienes se observó durante los días de entrevista, normalmente domingos, proceder a suhigiene personal al levantarse, situación no imaginable en un campamento tradicional dondelas fuentes de aprovisionamiento de agua son los arroyos, que no siempre están en las cerca-nías del mismo.La única opinión desfavorable correspondió a la de un operario, con ciclo básico completo yque había trabajado en Buenos Aires para una empresa hormigonera y que según comentaba,en la misma disponía de mayores comodidades.Tampoco se detectaron opiniones desfavorables con respecto al medio de transporte hacia ellugar de trabajo, ya que viajaban sentados y protegidos de las inclemencias climáticas.Los domingos en que permanecían en el campamento fue posible observarlos ocupados enlavar ropa y empleando su tiempo libre en juegos de naipes o jugando al fútbol.La empresa no tenía organizada ninguna de actividad apuntando a la distracción del personal.Aunque su dueño expresó su preocupación en lo referente al tema, ya que cuando jugaban alfútbol, o se lastimaban o bien se producían roces entre ellos, lo cual perjudicaba la conviven-cia.Considerando que la capacidad de rendimiento corporal se puede mejorar a través de entre-namientos dirigido, la práctica de deportes debiera ser revisada y adecuada a las circunstan-cias (Eggert, 1996 cit. op. por Löffler, 1992:69). Probablemente un deporte en donde no en-tren en contacto físico y esfuercen la mayor cantidad de músculos posibles, como el voleibol,sería recomendable.Dentro del campamento quedaba estrictamente prohibido el beber alcohol o el acceso de per-sonal ajeno a la empresa bajo ninguna circunstancia.4.3.4.3 Higiene y Seguridad (Ver Anexo I: Siniestralidad)La higiene del campamento era mantenida por el cocinero, quien manifestaba cierta molestiapor algunos de sus compañeros, por no mantener la limpieza de las duchas o el baño.
  • Al respecto podría ser de utilidad colocar carteles en lugares visibles y de fácil comprensión,desalentando algunas conductas indeseables.Era posible visualizar señalización de peligro en los lugares donde se depositaban productoscombustibles. Todos los operarios contaban con elementos de seguridad recomenda- dos por la OIT (1998:86) para este tipo de trabajos, excepto protección para los ojos (Foto nº 21). Debido a las elevadas temperaturas y humedad, varios de ellos manifestaron que el casco les causaba molestia y que di- Foto nº 21: Operario con equipamiento cha situación empeoraría si utilizaban algún tipo de anteojos o antiparras.Quizás los cascos con máscara de tela mosquitera pudieran ser una solución y ayudar a pre-venir accidentes.De los 28 obreros presentes al momento de la encuesta, 8 manifestaron haber tenido algúntipo de accidente, mayormente contusiones por caídas provocadas por el sotobosque, una deellas de cierta consideración.Sin embargo el hecho de haya habido en un período aproximado de un año 4 accidentadosgraves, que no se encontraban al momento del inicio del estudio, 3 de ellos por renuncia y 1por estar convaleciente, hizo que se centrara la atención es estos. En los 3 primeros casos latijera de poda produjo la amputación de un dedo y en el último aun se desconocía si el opera-rio lograría salvar el mismo.Este tipo de accidente se produjo en todos los casos durante operaciones de poda baja. Mien-tras con una mano el trabajador empuñaba la tijera, con la otra portaba un serrucho. Al inten-tar con este último separar ramas o algún otro elemento que impidiera su avance y/o impidierala visión en la zona de corte, cuando iba a proceder a podar una rama, erraba el movimiento y
  • se cortaba un dedo de la mano, que se encontraba sosteniendo el serrucho por su empuñadu-ra.Analizado con el propietario el problema se diseñó una empuñadura para el serrucho ARS, enforma de cono (Fotos nº 22 y 23), de manera que la mano quedaba totalmente cubierta y pro-tegida. Este protector fue utilizado durante más de un mes, no produciéndose más accidentesde esa naturaleza. Debido a comentarios y sugerencias de los operarios se procedió a realizarmodificaciones que a futuro permitan introducir ambas manos dentro de la protección y facili-tar de esta manera el proceso de corte con serrucho y también evitar el roce contra la mano,que les generaba lastimaduras. Foto nº 22: Serrucho ARS con pro- Foto nº 23: Serrucho ARS con pro- tección para la mano en el mango tección para la mano en el mango (vista lateral) (vista desde atrás)Dado que se trabajaba en un ambiente natural la presencia de insectos y alimañas, era habitualque se produjera algún tipo de ataque; 21 entrevistados manifestaron haber tenido inconve-nientes con avispas, 2 con avispas y víboras, 1 con víboras y otro con arañas.El inconveniente con las avispas fue subsanado por la empresa entregando a los trabajadoresaerosoles de insecticida, habiendo resultado este método efectivo. Con respecto a las víboraslos operarios manifestaron haber tenido encuentros cuando estas se encontraban enroscadas enramas, sin embargo las serpientes venenosas de la región no son arborícolas, siendo probableque hayan confundido una culebra con alguna víbora.
  • En el campamento no se encontraba disponible ni suero antiofídico, ni dexametasona, esteúltimo para su utilización en caso de ataque de un enjambre de abejas o avispas, quizás elmayor riesgo.La empresa que basaba su estrategia en una rápida evacuación del personal con problemas,sólo contaba con un botiquín de primeros auxilios. Para lograr una evacuación rápida, en lazona de trabajo estaba permanentemente destacado el camión y el equipo de teléfono.Para el 75 % de los trabajadores eso representaba una gran tranquilidad, no así para un 25 %.Coincidió que quienes respondieron en forma negativa fueran entrevistados un día en que elcamión no se encontraba en el campamento por razones de aprovisionamiento y el capatazhabía salido a llevar a un obrero al médico. Ese comportamiento refleja la importancia quedan al tema de una rápida evacuación. Sin embargo debiera contarse en el campamento conalguien entrenado en primeros auxilios y aplicación de inyectables.4.3.4.4 La organización y contenido del trabajoLos horarios de trabajo no estaban regulados por el trabajador, a pesar de que el pago era adestajo. El operario a determinada hora, dependiendo de la época del año, debía estar prontocon su equipo en condiciones, para ser trasladado por el camión acondicionado a tales fines,hacia el lugar del trabajo.Allí permanecía hasta el mediodía, cuando era trasladado nuevamente hacia el campamento,si este se encontraba a corta distancia, para el almuerzo. Caso contrario el almuerzo se trans-portaba hasta el lugar de trabajo.La jornada laboral efectiva era de 8 horas y se extendía de lunes a sábado, los días domingonormalmente se dedicaban al lavado de ropa, por la mañana algunos operarios salían a traba-jar, quedando esta última decisión librada a la voluntad de los mismos.Cada quince días, los viernes por la tarde eran trasladados a sus hogares, retornando el lunespor la noche.
  • Esta organización marca diferencias sustanciales con el único antecedente local sobre organi-zación del trabajo en actividades forestales en plantaciones (Krautstofl,1994:39-40), donde noregistró horarios establecidos, sino que estos los fijaba el trabajador de acuerdo con su crite-rio.También se determinaron diferencias en cuanto a la modalidad de contratos. Los observadospor la autora adquirían la modalidad de “transitorios o eventuales”, siendo los mismos de pa-labra”, donde se dejaban en claro las obligaciones del trabajador y la paga. En el presente casose ajustaban a las pautas establecidas por la Ley de Contratos de Trabajo.Durante el período del estudio se analizaron también distintas formas de organización del tra-bajo: a) Cada obrero recibía un sector para ejecutar su trabajo y luego el capataz procedía a ve- rificar la calidad y contabilizar los árboles podados, base sobre la cual cobraban el jor- nal. b) Con posterioridad se implementó un sistema similar aunque el que contabilizaba los árboles podados era el propio obrero, guardando un palito en una bolsa por cada árbol podado. Esta bolsa era entregada al fin del día al capataz, que procedía al recuento. Este sistema, del que se tenía referencias que había sido utilizado en Nueva Zelanda, produjo disconformidad en todas las partes involucradas. En la empresaria porque al- gunos obreros contabilizaban más árboles que los que podaban y entre los trabajadores también, ya que algunos altamente concentrados en su trabajo olvidaban registrar la totalidad de árboles podados. c) El tercer sistema, que fue definitivamente adoptado, surgió de la práctica del “Bench- marking operativo” con la empresa que empleaba la tijera Prun Off. Consistió en for- mar cuadrillas de trabajadores (9-10 cada una), donde cada uno recibía su sector de poda contiguo al de los otros y el registro de árboles podados era efectuado por un planillero, que a su vez transportaba el agua a consumir durante la jornada. Si bien en primera instancia sugería un aumento en los costos, los rendimientos alcan- zados fueron superiores, razón por la que se adoptó este método. Ello puede atribuirse
  • a lo ya mencionado por Löffler (1992:109-110 ) de que el trabajo en equipo incremen- ta la motivación al rendimiento. Por otra parte se evitaba pérdidas de tiempo innecesa- rias para la búsqueda de agua y se incrementaba el nivel satisfacción de los trabajado- res.Si bien Kraustofl (1994:41-43) en cuanto a las exigencias del contenido del trabajo en la ex-plotación maderera, determinó que los contratistas preferían individuos jóvenes pero con ex-periencia, fuertes, sanos, al igual que pudo observarse en la empresa que se hizo “Benchmar-king”, puede afirmarse que ese no era el criterio principal de la empresa en estudio.Influía mayormente el área de residencia, que debía ser cercana a Jardín América ó Aristóbulodel Valle, ya que ello facilitaba el traslado hacia sus hogares durante los fines de semana, co-mo también tareas administrativas, por encontrarse la administración en la localidad citada enprimer término.4.3.4.5 Gestión de la calidadAl surgir la Gestión de la Calidad Total, la Gestión por Procesos, etc, la calidad toma un en-foque global que abarca todas las actividades empresariales, operativas y de gestión; ello de-bido a que se entiende por producto el resultado del trabajo de cualquier persona y cliente aldestinatario de ese trabajo (Pérez-Fdez de Velazco, 1996:25).A los fines de determinar que entendían los trabajadores por calidad y cual era el objetivo porel cual el proceso que ellos realizaban demandaba altos estándares, se requirió a los mismossu opinión sobre los alcances de ese concepto.De los 27 podadores presentes al momento de la consulta 9 contestaron que el objetivo delograr calidad era satisfacer al cliente. Aunque con variaciones estas respuestas se basaban enque entendían que si su trabajo era bueno su empresa volvería a ser contratada y ellos man-tendrían la fuente laboral.Otros 11 respondieron que era para producir madera libre de nudos, no relacionando la cali-dad directamente con la satisfacción del cliente, sino con el producto y 4 de los empleadosmanifestaron no comprender el porqué del requerimiento de la calidad
  • Estas respuestas pueden considerarse satisfactorias en una cultura donde el patrón normal-mente adquiere una figura patriarcal. Esta situación se reflejó en las respuestas de tres trabaja-dores, quienes argumentaron que lograr calidad les permitía demostrar que hacían bien sutrabajo y que eran buenos empleados.En la entrevista mantenida con el dueño de la empresa surgió también esta situación de pater-nalismo y la dificultad que tenía para lograr un cambio de cultura a pesar de las reiteradascharlas que mantenía con sus empleados a los fines de que comprendieran que ellos tambiéneran parte del éxito o el fracaso de la gestión. A modo de ejemplo citó que uno de sus em-pleados más jóvenes le respondió en una ocasión que “....la empresa es como una familiadonde Ud. es el papá y nosotros como los hijos.....”.Teniendo en cuenta que la gestión empresaria pasó del enfoque hacia el producto a la orienta-ción hacia los procesos productivos, transformándose en una auténtica actividad organizadade prevención: “hacerlo bien de primera”, se ha incorporado al sistema productivo y a la cul-tura de la empresa (Pérez-Fdez de Velazco, 1996:24).Considerando este concepto, el éxito parcial del proceso de formación y capacitación integralde los obreros quedó reflejado en el hecho de sólo tres de ellos afirmaron que hacían su traba-jo “bien de primera”, el resto argumentó recurrir a algún tipo de autocontrol para verificar lacalidad de su trabajo.Dado que los autocontroles o controles de calidad de la supervisión implican mayores costos,no debiera dejarse de lado la organización de reuniones a los fines de fijar y elaborar más losconceptos, máxime considerando la alta predisposición existente por parte de los trabajadores,ya que mayoritariamente expresaron su interés en participar con más asiduidad en reunionesde perfeccionamiento.Es de resaltar que de los 4 operarios que manifestaron no comprender el porque de la exigen-cia de calidad en su trabajo, dos tenían un nivel de instrucción superior al primario y uno deellos tampoco se mostró interesado en perfeccionarse. Estas respuestas reflejaban una ciertogrado de insatisfacción por parte de algún grupo de características particulares.
  • Según Löffler (1992:112) en opinión de muchos autores la satisfacción de trabajo es uno delos criterios de donde se puede deducir el grado de humanización del trabajo, que a su vez esun componente de la calidad de vida y en opinión general es un indicador de la motivación derendimiento.Von Rosenstiel (cit. op. por Löffler, 1992:112-113) que estudió las posibles relaciones entresatisfacción de trabajo y rendimiento o productividad, determinó en la mayoría de los casosno existía ninguna relación o muy escasa, sin embargo considera que en ciertas circunstancias,vinculadas al salario, rendimiento y posibilidad de autodeterminación, esta podría darse.Si bien la calidad de vida que surge de las encuestas realizadas (Ver Anexo III) refleja un es-tandard de vida bajo, rayano con la pobreza, situándose en el contexto social general del paísy de la provincia, el grado de satisfacción de trabajo fue consultado a los fines de determinarsi el método empleado humanizaba el trabajo y actuaba como motivador del rendimiento fi-siológico.Uno de los aspectos analizados al proceder a evaluar el nivel de satisfacción de los trabajado-res fue el de las relaciones entre ellos, con los niveles de supervisión y con la dirección de laempresa. Con relación al primer nivel no manifestaron la existencia de problemas, aunquesugerían la existencia de pequeños roces basados mayormente en el mayor acercamiento dealgunos miembros de la cuadrilla con el capataz o el dueño de la empresa.En cuanto a las relaciones en el plano vertical con relación al capataz, que convivía con ellos,pudo determinarse en sólo dos casos que la comunicación no era lo suficientemente fluida,aunque en uno de ellos era más por aspectos formales que por la existencia de malas relacio-nes. Específicamente mencionaba que cuando solicitaba hablar con él no lograba hacer que loatendiera en privado, debiendo manifestar sus inquietudes ante la presencia de terceros.En cuanto a calidad de la comunicación con el nivel superior, dueño, de acuerdo con los resul-tados graficados en la Figura nº 19, pudo determinarse que en término generales existía unbuen liderazgo, asumiendo que un buen nivel de comunicaciones reflejaba la calidad delmismo. Puede considerarse que la disposición a ejercer el liderazgo, facilitando un buen nivelde comunicación en el plano vertical a través de reuniones periódicas, ha permitido mejorar
  • las comunicaciones también en los otros niveles, como también recoger inquietudes que re-percutieron en altos niveles de satisfacción vinculados con el campamento y la alimentación. Fig. nº 19: Niveles de satisfacción relacionados con el liderazgoConsultados acerca de la herramienta empleada, 25 de ellos respondieron que con poco es-fuerzo podían ejecutar un trabajo dentro de los límites de calidad exigidos. Sólo uno respon-dió que no, basándose en los accidentes ocurridos con anterioridad. Sin embargo los comenta-rios efectuados paralelamente fueron los que ilustraron mejor la situación, muchos de ellosrespondían que el que efectuaban era un trabajo liviano, asegurando que podrían llegar a eje-cutarlo durante muchos años, tomando como referencia la cosecha de yerba o la poda contijera Prun Off, ya que varios de ellos la habían observado en acción. Otros comparando consus actividades laborales anteriores manifestaban que jamás volverían a la tarefa.De estas respuestas se infirió, que tomando los recaudos de seguridad pertinentes, fue posiblehumanizar el trabajo, no sólo por la herramienta empleada sino también por las condicionesgeneradas en el medio ambiente de trabajo, y que los niveles de satisfacción alcanzados por lamayoría de los trabajadores indicaban que aun no existía un acostumbramiento a la situaciónalcanzada, lo que hubiera podido llevar a la expansión del nivel de exigencias con nuevasdemandas. De hecho aun lo relacionaban con sus experiencias laborales anteriores y el nivel
  • de satisfacción, extremadamente bajo, que habían alcanzado en ellas actuaba como factorhigiene (Herzberg, cit. oportunamente por Löffler, 1992:106-107).Cuando se consultó acerca del nivel de satisfacción por la remuneración obtenida, 12 de losencuestados manifestaron estar conformes y 9 medianamente conformes, lo cual hacía unporcentaje elevado entre ambos grupos (Fig. nº 20) Sin embargo al analizar las res- puestas correspondientes a las posibilidades de progreso dentro de la empresa surgió que sólo un mínimo porcentaje (12 %) consi- deraba que eran muy buenas o buenas, el resto mayoritariamente se mostró dubitativo al respecto o consideraba que no existían (FigFig. nº 20: Nivel de satisfacción con respecto al salario nº 21). Algunos de ellos no acha- caban esta situación directamente a la empresa, sino que la referían a su escaso nivel de instrucción, razón por la cual no podían aspi- rar a ocupar otras posiciones no sólo en su actual trabajo sino también en el mercado laboral en general.Fig. nº 21: Expectativas de progreso en la empresa De hecho cuando se les consultó si cambiarían de trabajo poruna remuneración similar, sólo 3 respondieron que no. Uno de ellos había sido promovido aencargado de reparación y mantenimiento de tijeras. En tanto 2 que respondieron afirmati-vamente de hecho renunciaron a los pocos días y 23 consideraron que lo harían siempre quese les pagaran las cargas sociales, dando como razones el poder trabajar cerca de su casa, in-corporarse a la industria manufacturera, trabajar bajo techo, ya que les permite trabajar aunbajo malas condiciones atmosféricas etc.
  • De estas respuestas surgió que si bien la empresa realizaba esfuerzos para alcanzar altos gra-dos de motivación y evitar rotación de personal, entre otras manifestaciones no deseadas de laconducción empresaria, mejorando las condiciones y medio ambiente de trabajo, el principalmotivo de retención del personal sería el cobro de la asignación familiar, no tanto el que se leefectuaran aportes jubilatorios, ya que sólo uno conocía y recibía el estado de su cuenta departe de la AFJP que le correspondía, aunque pudo comprobarse que la empresa los efectuaba.Tampoco influirían sustancialmente las mejoras en las condiciones del medio ambiente detrabajo.Esto plantea problemas de difícil resolución a los fines de reducir la rotación, cuyos costosson elevados (4.3.2), influyendo probablemente en ello varias causas.Analizados los niveles de satisfacción por alimentación, campamento, salarios, posibilidadesde progreso, malestar físico, ya que se había determinado previamente que era una particula-ridad de ciertos operarios y el nivel de estudios alcanzados, mediante análisis de clusters, seestablecieron seis grupos (Cuadro nº 42)Cuadro nº 42: Análisis de Cluster de niveles de satisfacción en el trabajo y escolaridad Males- Satif. Posib. Estu- tar Físi- Satisf. Alimenta- Lide- Satif. Progre-cluster nº dios co Campamento ción razgo Salario so 1 23 1,7 0,3 4,4 3,7 2,7 2,2 1,8 2 1 1 1 4 4 5 3 0 3 1 6 1 4 2 2 1 0 4 5 1,4 n/c n/c n/c n/c n/c n/c 5 2 2,5 0,5 4 2,5 2,5 3 4,5 6 1 4 1 1 1 1 1 1Puntuación : ver Anexo II, CuestionarioEn el cluster 1 quedaron incluidos la mayoría de los trabajadores, presentando como caracte-rística principal instrucción primaria incompleta o completa, excepto uno con secundaria in-completa, escasa presencia de malestares físicos por el tipo de tarea que desarrollaban y altos
  • niveles de satisfacción con respecto al campamento y la alimentación y mediano con respectoal liderazgo, el salario y las posibilidades de progreso.En contraste los cluster 3, 5 y 6 donde la instrucción era mayor, los niveles de satisfaccióntendían a ser menores especialmente con respecto a la comida, liderazgo, nivel salarial y ex-pectativas de progreso como también presencia de malestares físicos, con excepción del grupo5 donde las expectativas de progreso eran altas, quizás motivadas por los altos rendimientosque tenían estos trabajadores.Si se añade que el único trabajador con estudios superiores a los primarios presente en el clus-ter 1 renunció a los pocos días de efectuadas las entrevistas, podría concluirse que para estetipo de tareas se debe ser cuidadoso en la selección de personal con instrucción superior a laprimaria, ya que sus expectativas no se verían satisfechas. Estos resultados más algunas res-puestas recibidas por parte de algunos trabajadores, como que “...este tipo de trabajo es buenoporque no se trabaja al sol...” o “...este es un trabajo liviano”, estarían orientado la selecciónde personal hacia aquellos de instrucción no superior a la primaria y que provengan de tareascomo la “tarefa” o cuidado de plantaciones en sus primeros años.El cluster 2 correspondió a un trabajador de baja instrucción, que aunque tenía altos niveles desatisfacción con respecto a los diversos items, no visualizaba posibilidades de progreso. En elcluster 4 se agruparon los trabajadores que sólo respondieron parcialmente el cuestionarioefectuado.Estos resultados encontrarían su explicación en el llamado modelo de Valor Esperado o Ex-pectable, de Vdrom (1964, cit. op. por Löffler, 1992:103), que señala que la motivación es elresultado del producto entre valor y expectativas.MOTIVACIÓN = VALOR * EXPECTATIVASdonde:Valor = obtener un cierto resultado por la negociación o comportamientoExpectativas = posibilidad subjetiva de obtener dicho resultadoSi bien mayoritariamente pudo comprobarse que los operarios declaraban un grado de satis-facción bueno o elevado, tanto en lo salarial, como en lo relacionado con las condiciones de
  • trabajo, también mayoritariamente manifestaron que cambiarían de trabajo ante situaciones deigualdad de remuneración, lo que se vincularía estrechamente con el campo de las expectati-vas.Esas mayores expectativas, que en primera instancia aparecen vinculadas al nivel de instruc-ción, aunque estarían subyacentes en la totalidad de los encuestados, son las que podrían estargenerando un cierto nivel de insatisfacción, entre cuyas causas se podría mencionar por lafalta de reconocimiento social hacia quienes desarrollan este tipo de tareas o bien porque lamayoría de los puestos de trabajo forestal presentan una demanda mental baja (Löffler,1992:77-82), que estaría relacionada directamente con la monotonía, entre otras causas.Surgiría también que la rotación de personal no podría evitarse, sino sólo mitigarse medianteuna adecuada selección de personal en la cual se tengan en cuenta las expectativas del traba-jador y una adecuada gestión empresaria que contemple no sólo al cliente externo sino tam-bién al interno.También estos resultados contradicen en cierta forma lo afirmado por Kraustofl (1994:60-61),quien señalaba que las condiciones generales de vida de los trabajadores forestales en lasplantaciones se enmarcaban dentro de la transitoriedad/inestabilidad/inseguridad/ilegalidad, locual justificaría una alta rotación del personal. Dicha autora sostenía que esas condicioneseran motivadas por mecanismos de exclusión social y destrucción ambiental generados a par-tir de la organización social y técnica del proceso de producción forestal (Kraustofl, 1994:66-67).En el caso bajo estudio, excepto la inestabilidad, dada por el pago a destajo, esas condicionespuede considerarse que no estaban presentes. Quizás pueda añadirse transitoriedad, si consi-deramos en esta, a las cortas estadías quincenales en sus lugares de residencia.Sin embrago y considerando que estos trabajadores no desarrollaban actividades forestales porvocación, como en Suecia (Pettersen, 1987: 322-333), las condiciones de inestabilidad y “detransitoriedad en el hogar” debieran reducirse al mínimo en una empresa orientada a la ges-tión de la calidad. La transitoriedad podría ser reducida incorporando personal con residenciacercana a la zona de trabajo; aunque el pago a destajo, considerado como fuente de estréspara el trabajador y con impacto en el nivel de accidentes (Pettersen, 1987: 322-333), genera-
  • lizado en muchas actividades productivas, difícilmente pueda ser abandonado en forma unila-teral por una empresa.5. Conclusiones y recomendacionesEl abordaje de la Gestión de la Calidad a través de la Gestión por Procesos por parte de unaPYME de servicios forestales de poda, le ha permitido a esta introducir mejoras, no sólo enlos procesos estrictamente operativos, sino también de gestión, que redundarán en un mejorposicionamiento en el mercado.Al analizar el proceso operativo de poda de esta PYME pudo determinarse que la elección dela herramienta de corte, tijera electrónica Electrocoup, había sido acertada ya que el corte porcizallas era el que menos defectos provocó, en comparación con las sierras, incluidas las po-dadoras mecánicas, que presentaron una alta frecuencia de defectos especialmente daños en lazona de inserción de la rama, los cuales pueden afectar seriamente el proceso de oclusión dela herida de poda.A ello hay que añadir que el empleo de tijeras obliga al operario a trabajar cerca de la rama,situación que no provocaba carga estática sobre sus brazos y espalda y una mala posición dela nuca, situación que se hubiera presentado en caso de recurrir al empleo de sierras, manualeso mecánicas, con mangos prolongadores en poda media y alta, los cuales en ensayos llevadosadelante incrementaron también el número de cortes defectuosos entre un 15 y un 19 %, res-pecto de los ocurridos trabajando con sierras cerca de las ramas.Esto no descalifica el uso de sierras, que para uso profesional sólo pueden considerarse comoun complemento en caso de que el diámetro de apertura de las tijeras sea menor que el de lasramas. Su uso puede ser recomendable en pequeñas propiedades forestales, dada la baja inver-sión que requieren, especialmente las de dientes multifacetados que en ensayos de poda bajaprovocaron un 24 % menos de defectos que sierras comúnmente denominadas “cola de zo-rro”, incluso la incidencia de defectos como ramas quebradas, restos de corteza o heridas enla base de la rama fue mínima con respecto a este último tipo de sierra.
  • Con relación a podas profesionales, ejecutadas por empresas de servicios específicas, quedóevidenciado en la realización de podas bajas la superioridad de las tijeras electrónicas Electro-coup de 3,5 cm de apretura de cizallas, por sobre tijerones Prun Off, de accionamiento manualy con muchos años de desarrollo y empleo en podas forestales de Nueva Zelanda y Chile.La principal ventaja establecida por emplear tijeras electrónicas Electrocoup fue económica,ya que debido a su mayor productividad fue factible determinar que en promedio en un lapsono mayor de 7 meses la inversión requerida para su adquisición era recuperada. Incluso existi-ría un 50 % de probabilidades de que ese tiempo pueda reducirse hasta un mínimo de cuatromeses.El menor tiempo de aprendizaje que requiere su empleo con relación a la tijera Prun Off, tam-bién tiene repercusiones económicas, tanto en empresas que deben decidir que herramienta depoda utilizarán o al analizar el costo de la rotación de personal. El diferencial de facturación,por menor tiempo de capacitación obtenido empleando tijeras Electrocoup (15 días) frente alas tijeras Prun Off (60 días), permitiría recuperar en ese lapso algo más de 1½ veces el valorde las tijeras electrónicas.Establecidos los montos de los diferenciales facturación diaria entre ambas tijeras y desconta-dos de los mismos los costos de operación de la tijera Electrocoup, se determinó que esta, enpromedio, permitía una facturación de $/día 6,54 mayor que la tijera Prun Off .En poda media las modificaciones introducidas en la tijera Electrocoup, que habilitaron elcorte de ramas de hasta 5 cm de diámetro, permitieron establecer que los tiempos de poda porárbol no diferían de los de poda baja, sólo se incrementaron los tiempos de búsqueda en razónde que el operario debe ascender y descender de la escalera para acceder a las ramas. Estoreflejó lo acertado de las reformas introducidas. Esta mejora permitió a la empresa con pocoscambios, el de las cuchillas y reductores, unificar procedimientos en las distintas alturas depoda en que debía operar.A estas ventajas debe añadirse que por tratarse de tijeras electrónicas el operario no desplega-ba grandes esfuerzos físicos, que aunque no pudo determinarse científicamente por falta deequipamiento apropiado en la región, pudo inferirse por haberse comprobado que operarios
  • con una edad promedio de 44 años trabajaban a un ritmo levemente superior que otros conedad promedio de 20 años.Aparte de contribuir a mejorar las condiciones y medio ambiente de trabajo, ya que mayorita-riamente los trabajadores calificaron a la poda con tijera electrónica como trabajo liviano, suempleo puede considerarse que aporta beneficios sociales, ya que el trabajador forestal puedeprolongar su vida útil más allá de lo tradicional en la actividad, que habitualmente prefiereoperarios jóvenes y fuertes. Esos beneficios sociales se reflejarían en menores costos para laseguridad social por el hecho de mantenerse el trabajador forestal en actividad.La empresa bajo estudio además de utilizar una herramienta de poda determinada para el me-joramiento de las condiciones y medio ambiente de trabajo, que impactan en la gestión de lacalidad, introdujo mejoras en la organización del trabajo, pudo determinarse que el trabajogrupal era más eficiente que el individual, como también mejoras en las condiciones de loscampamentos, de alimentación, de seguridad, de transporte del personal y en las comunica-ciones entre los distintos niveles jerárquicos que la componían.Si bien pudo establecerse la existencia un fuerte liderazgo por parte de la dirección, buenosniveles comunicacionales entre mandos medios y operarios, altos niveles de satisfacción mo-tivados por la alimentación, las condiciones generales del campamento y niveles salariales,también se detectó un grupo menor de trabajadores donde los niveles de satisfacción eran ba-jos y una falta generalizada de adhesión a la empresa.Analizada la causa del bajo nivel de satisfacción de un grupo de operarios se estableció queentre estos se encontraban mayoritariamente los que habían alcanzado mayor nivel de instruc-ción. Dado los bajos salarios de la actividad y el mayor nivel de expectativas que puede teneruna persona con estudios, era razonable encontrar bajos niveles de motivación. Por esta razónno es recomendable la incorporación de personal que en razón de sus estudios posea altas ex-pectativas; siendo probablemente los “tareferos” (cosecheros de yerba mate) uno de los secto-res laborales preferenciales para la selección de personal ya que están habituados a operacio-nes de corte y sus condiciones de trabajo en general son deplorables.En cuanto a la falta generalizada de adhesión a la empresa, la cual no puede asimilarse a faltade motivación para el trabajo, fue posible determinarla a través del deseo mayoritario de cam-
  • biar de fuente laboral si obtuvieran una remuneración similar en cercanías de sus domicilios,bajo techo y donde percibieran salario familiar.Como fruto de la misma cabría esperar una permanente rotación de personal, con impacto enlos costos de la empresa, a causa de la necesidad de entrenar continuamente nuevos obreros yla calidad del producto, siendo probablemente el pago de salario familiar la principal causa deretención de personal.Esta rotación debería ser, en principio, mayor en las empresas que no utilizan las tijeras Elec-trocup, debido a las mayores exigencias físicas que demanda el trabajo con los equipos enuso, hecho no estudiado en el presente trabajo, pero que sería fácilmente verificable en unestudio posterior. Por otra parte, el menor tiempo de entrenamiento de los nuevos trabajadoresrequerido por la tecnología aquí estudiada, reduce los costos generados por la rotación delpersonal.Si bien la Gestión de la Calidad fue implementada a los fines de evitar las condiciones quegeneraban transitoriedad/inestabilidad/inseguridad/ilegalidad, características comunes a lamayor parte de empresas de servicios forestales de Misiones, podría afirmarse que en la Py-me analizada, fundamentalmente con el sistema de pago a destajo, se mantuvieron condicio-nes de inestabilidad, pudiendo vincularse a esta causa la falta de adhesión del personal paracon la empresa. Aunque no debiera de dejar de considerarse que el mismo es consecuencia depautas culturales y el nivel de desarrollo humano y social, del trabajador y de la sociedad.Actuar sobre las causas que generan inestabilidad, parecería en primer instancia una tarea queescapa a las posibilidades de la empresa, ya que todo el entorno del negocio, clientes, compe-tidores, aseguradoras, marco legal, políticas estatales y sindicales, en mayor o menor medida,gira en torno a presupuestos básicos no cuestionados, no empleándose otra forma de controlarla producción que el pago a destajo. Lo cual en definitiva reflejaría falta de pensamiento crí-tico y desaprensión por el conocimiento, que pueden traducirse en mayores costos.El impulso de nuevos estudios de procesos de trabajo surgiría como una estrategia a imple-mentar por la PYME bajo análisis, con beneficios a largo y corto plazo. Si bien el costo de losmismos difícilmente pueda ser absorbido por esta, su canalización a través de organizacionesestatales abocadas a la problemática es una alternativa.
  • Entre los beneficios de largo plazo pueden mencionarse la disponibilidad de información conbasamento científico que permita arbitrar políticas salariales eficientes, como también para laformación de recursos humanos vocacionales que se integren a la fuerza laboral forestal, obli-gación esta última del Estado y que en la actualidad es prácticamente nula.Como beneficios de corto plazo se incluyen aquellos productos que surjan de hechos a com-probar identificados en el presente estudio y que pueden redundar en un mejor posicionamien-to de la empresa, con la posibilidad de acceder a mayores porciones del mercado y en la re-ducción de costos.Uno de los estudios básicos a tal fin es la determinación de la carga cardiovascular del proce-so de poda con tijeras electrónicas y con tijeras tipo Prun Off. Los antecedentes recogidossobre el empleo de esta última en un país de clima templado como Nueva Zelanda, donde seestableció que generaba de 110 a 130 pulsos/min, ofrece dudas de que en un clima cálido yhúmedo como el del litoral argentino, no genere consecuencias indeseables sobre la salud deltrabajador y el sistema de seguridad social.Tal comprobación, traería aparejada la posibilidad de influenciar sobre las empresas asegura-doras a los fines de disminuir las pólizas de seguros, por reducción de riesgos laborales y/o dedemandas por enfermedades promovidas por métodos de trabajo inapropiados.También permitiría a la empresa un mejor posicionamiento frente a clientes que, para accedera porciones de mercado que de otra forma les estarían vedados, busquen obtener la certifica-ción ecológica y socialmente sustentable de su manejo del bosque. Si bien conceptualmente laempresa bajo estudio aportaría al logro de dicha certificación y el cumplimiento de los objeti-vos de la misma, debe considerarse que ONG’s como FSC, que otorga dichas certificaciones,a pesar de su alto costo, no tiene un indicador preciso respecto de la carga laboral máxima a laque puede ser sometido un trabajador durante tiempos prolongados, sin que su salud se resien-ta y que sirva a la empresa de guía precisa sobre el método de trabajo a adoptar.El generar foros de discusión tendientes a modificar indicadores laxos de subcriterios, comoel “de dar a los trabajadores las condiciones......y ergonómicas apropiadas para el desempeñode las actividades”(FSC, P4.c2B., 2000:13), por otros donde se establezca taxativamente la
  • carga cardiovascular máxima de las operaciones de poda debe ser uno de los objetivos priori-tarios de la empresa a los fines de desplazar la competencia o mantener su mercado, generan-do negocios a partir de la salud y el bienestar y no de la enfermedad.Considerando que las empresas forestales que certifican dichas normas, están integradas a laeconomía global, tanto las que han certificado en el país como en el exterior y que percibenprecios acordes con ese mercado por sus productos, sería un contrasentido no establecer indi-cadores globales sobre los límites de la carga de trabajo, que orienten la ejecución de prácticassilvícolas con el equipamiento adecuado.Otros estudios necesarios son el establecimiento de la necesidad de un rediseño de la empu-ñadura de la tijera electrónica, la dieta administrada al personal y el análisis de nuevos proce-sos administrativos, de modo tal que estos no se constituyan en una restricción al momento deincorporar personal por su radicación a mayor o menor distancia de donde se ejecutan estos.Si bien las recomendaciones acerca de la necesidad de impulsar nuevos estudios referentes aaspectos parciales de procesos de trabajo de poda se orientan básicamente a la definición delas estrategias y políticas de la empresa bajo estudio, o cualquier otra que adopte sus métodosde trabajo, su extensión a otros actores sociales que intervienen de distintas maneras en elnegocio es inevitable.Entre ellos es el Estado quien debiera exhibir el mayor interés en los mismos, principalmentea través de la autoridad de aplicación de la legislación laboral y de la Superintendencia deSeguros de Riesgos del Trabajo, los cuales a través de una actitud proactiva debieran ser losimpulsores principales de ese tipo de estudios.Aunque es a través del conocimiento científico de los procesos de trabajo y las CYMAT comoel sistema de regulaciones laborales y las políticas de formación y capacitación de trabajado-res se alimentaría, permitiendo su actualización y la oferta de mano de obra vocacional para elsector, la Ley 24.557 no prevé un marco para dichas actividades. La prevención queda a cargode las ART y la capacitación laboral para aquellos que han sufrido accidentes y deban serrecalificados. La realidad evidencia el largo trecho que aun debe recorrerse, altos índices deevasión previsional, como de accidentes laborales con consecuencias fatales, indican falenciasgraves en las funciones específicas de contralor y prevención.
  • Desafortunadamente la actividad sindical, especialmente la de UATRE, otro actor esencialdentro de la problemática laboral, que podría también impulsar cambios en las condiciones detrabajo y en la gestión empresaria, juega un rol intrascendente. Pudo constatarse entre losobreros entrevistados, que OSPRERA no prestaba los servicios sociales por los cuales estosaportaban.6. BibliografíaApud, E. y Valdés, S. 1993. “Ergonomía en el Sector Forestal Chileno”. En : Unasylva 44 nº:31-37. FAO. RomaBleger J. 1973. Psicología de la conducta:149-171. Biblioteca de Psicología General. Ed. Paidos. Buenos Aires. 351 ppBoletín Oficial. 1995. “Ley 24557 Sobre Riesgos del Trabajo”. En : Boletín Oficial de la Re- pública Argentina. 4 de octubre.Brown, A.G. y Pawsey, C.K.. 1959. “A study of stub length and occlusion depth following pruning in Pinus radiata”. En : Australian Forestry vol 23, nº1:63-70Carson M.J. 1995. “Long internode or multinodal Radiata Pine, a financial análisis”. En : FRI Bulletin Nº 115. Rotorua.25 pp.CENEXA. 1997. Tabla de composición química de los alimentos.Descombes P.1998. “Poda de formación y Poda de Producción de los Arboles Forestales. Bosques cultivados”. En : Proyecto B7-3011/93/156. Prog. de Coop. “Comisión de la UE-Argentina”. Desarrollo de la Madera. Anexo II: 44-50.Eeronheimo, O. y Mäkinen P.. 1995. Desarrollo de la cosecha forestal en las plantaciones de pino radiata en Chile. Instituto de Investigaciones Forestales de Finlandia. Serie In- formativa del Inst. de Inv. Forestales de Finlandia 542. Helsinki.79 pp
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