Expansión La Guerra En Las Regiones

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Un análisis al conflicto armado en Colombia

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  • 1. Paola Andrea González Montoya Hermes Jiménez Rivera Andrés Steven Gomes Araujo Juan David Aragón
  • 2.
    • Aunque parece obvio que el conflicto ha tendido a expandirse con el paso del tiempo, no es fácil precisar “donde” se ubica o cuando llego a determinada zona: las mediciones de incidencia o intensidad de la guerra son discutibles, los límites entre “regiones” son borrosos y la movilidad geográfica es connatural a los actores armados. Por eso, si bien los mapas elaborados para este Informe se basan en los mejores indicadores disponibles, la intención del ejercicio es más ilustrativa que estadística.
  • 3.
    • En efecto, se trata de mostrar a grandes rasgos la secuencia de regiones donde la acción armada ha ido ganando o perdiendo intensidad. Más exactamente, dado que las “acciones armadas” tienden a concentrarse en zonas en disputa, los mapas describirán el desplazamiento geográfico del conflicto más que las zonas bajo firme control de alguno de los bandos.
  • 4.
    • Durante la primera mitad de la década de los 70’s, la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) movilizó cerca de un millón de afiliados para presionar la reforma agraria prometida por el Frente Nacional. El movimiento actuó en todo el país, pero especialmente en la Costa Atlántica, Magdalena medio, Valle, Tolima, Cauca, Meta, Caquetá y Arauca.
    • De manera por demás significativa, las FARC no encontraron acogida en aquellos municipios donde la organización gremial tuvo más fuerza. Sin embargo, con la crisis de la ANUC en la segunda mitad de los 70’s, no sólo las FARC, sino especialmente el EPL y el ELN sustituyeron el liderazgo rural, radicalizaron al campesinado y expandieron su influencia en las regiones donde aquel había sido politizado en pos de la reforma agraria.
  • 5.  
  • 6.
    • Bajo la tregua pactada con el gobierno Betancur en los 80’s , las FARC siguieron profundizando su influencia en las regiones de dominio tradicional y abrieron nuevos frentes en la región central del país, para cumplir con la decisión de la VII Conferencia de Comandantes (En 1982) de acercarse a las ciudades, especialmente a Bogotá, Medellín y Cali.
    • El activismo político de las FARC fue más abierto y muchos simpatizantes salieron de la clandestinidad para apoyar a la Unión Patriótica creada para buscar representación electoral en las áreas de influencia guerrillera.
  • 7.
    • En diciembre de 1990 el ejército ocupó el campamento central de las FARC en Casa Verde, municipio de La Uribe (Meta), en la frontera sur del páramo de Sumapaz. Este ataque dispersó al mando central de las guerrillas, las cuales respondieron con un aumento excepcional de los ataques en todas las regiones: mientras en 1990 las FARC habían realizado 280 ataques en 120 municipios, en 1991 realizaron 668 ataques en 243 municipios .
    • La escalada ofensiva se concentró en tres regiones: el Magdalena, medio, en la confluencia entre Santander, Antioquia, sur de Bolívar y sur del Cesar; en la región de Córdoba, Urabá y noroccidente antioqueño; y en la región donde confluyen Meta, Guaviare y Caquetá, al oriente de la Cordillera Oriental.
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  • 9.  
  • 10.  
  • 11.
    • El ELN nació en San Vicente del Chucurí (Santander) en los 70’s como un pequeño foco insurreccional en 1964. A finales de los 70 esta guerrilla se extiende hacia el lado occidental del río Magdalena, pasa por el sur de Bolívar y se sitúa en el nordeste y el bajo Cauca antioqueño. La serranía de San Lucas va a convertirse en su epicentro; es la llamada “Sierra Maestra colombiana”, que entre el Magdalena medio y el bajo Cauca es el eje del control sobre el noroccidente colombiano.
  • 12.
    • El ELN no acordó la tregua con el gobierno Betancur en los 80’s y dedicó esos años a consolidar su influencia entre e campesinado del nororiente y la Costa Atlántica. Con la consigna de la construcción del poder popular en lo local, promovió la creación de cabildos que debían asumir el control de las administraciones y los fiscos municipales. En 1986 y 1987 organizó dos paros campesinos que bloquearon el transporte vial y obligaron al gobierno a negociar reivindicaciones locales con sus representantes. Durante estos años el PNR, que coordinó la inversión rural con participación de las comunidades y sin la mediación del clientelismo, sirvió para contrarrestar la influencia del eln entre los campesinos.
  • 13.
    • Desde comienzos de la última década, la actividad militar en los 90’s de esta guerrilla se ha sostenido con regularidad en sólo seis departamentos: Norte de Santander, Cesar y Arauca, fronterizos con Venezuela; Casanare, Santander (Magdalena medio) y Antioquia (Magdalena medio). En otros departamentos su acción ha sido irregular, lo cual refleja poca inserción en la población y expresa su debilidad frente a fuerzas adversarias. En especial, el ELN fracasó en su proyecto de asentarse en medio del latifundio ganadero de la Costa Atlántica.
  • 14.  
  • 15.  
  • 16.
    • Podría decirse que el paramilitarismo nace principalmente de la codicia o de la desesperación. De la codicia, cuando la guerrilla entra a disputar la riqueza de industrias protegidas por ejércitos privados (narcotráfico, esmeraldas); de la desesperación, cuando los propietarios de la zona no encuentran otro modo de enfrentar a la guerrilla o cuando el militar concluye que dentro de la ley no es posible derrotar a la insurgencia.
    • En efecto, cuando las guerrillas quisieron extorsionar a los primeros grupos de traficantes enriquecidos con las drogas, se encontraron con una respuesta igualmente organizada y virulenta. En 1982 el cartel de Medellín creó Muerte a Secuestradores (mas) que actuaba como un escuadrón de la muerte contra los guerrilleros y sus familiares, y luego como guardián de las tierras compradas por narcotraficantes, especialmente en el Magdalena medio antioqueño y santandereano.
  • 17.
    • Aunque al principio fue financiado básicamente por traficantes asociados con el cartel de Medellín, el paramilitarismo recibió apoyo de distintos sectores: otros grupos de narcotraficantes; empresarios mineros, en especial esmeralderos; grandes o medianos terratenientes y comerciantes de distintas regiones; dirigentes políticos y algunos integrantes de la fuerza pública. Esta variedad de orígenes, motivaciones y alianzas se refleja en la diversidad de dinámicas locales:
      • En el Magdalena medio se dieron grupos, como el de Puerto Boyacá, inicialmente concebidos como autodefensa de los ganaderos ante la extorsión de las FARC; otros surgieron con el propósito de extirpar la guerrilla y sus presuntos colaboradores, a veces en coordinación con mandos locales de la fuerza pública, y otros más defendían tierras compradas por los narcotraficantes ante eventuales invasiones campesinas.
  • 18.
      • En Córdoba las autodefensas se articularon con terratenientes, narcotraficantes y algunos elementos de la fuerza pública. Sus orígenes se remontan al decenio de los 80, como grupos de reacción ante ataques del EPL o ante invasiones campesinas. La compra de tierras por parte de narcotraficantes y la consolidación del latifundio ganadero condujeron a la expansión de estos grupos, que pronto pasaron de la defensiva a la ofensiva.
      • Otros grupos fueron creados por empresarios de las esmeraldas, usualmente propietarios de grandes haciendas ganaderas, que operaron en el sur del Magdalena medio, Boyacá, Casanare, Meta, Vichada y Cesar. Los paramilitares de origen esmeraldero fueron una fuerza de protección de las haciendas e intereses mineros y de exterminio de las bases de apoyo de las guerrillas, y en forma creciente sus dominios coincidieron con las rutas fluviales y terrestres del negocio de la coca en los llanos orientales .
      • En 1996 siete de los principales grupos de origen terrateniente se federaron bajo las AUC que desplegaron gran iniciativa y expandieron su fuerza a importantes regiones con presencia guerrillera. Las AUC lograron cortar los corredores que comunicaban el Magdalena medio con Urabá y en 2001 expulsaron al ELN de Barrancabermeja, mermando su influencia en toda la región.
    • En 2002 existían 22 grupos paramilitares repartidos en 28 departamentos, que disputaban el dominio territorial con las guerrillas.
  • 19.  
  • 20.  
  • 21.  
  • 22.
    • Los homicidios causados por el conflicto representan apenas un pequeño porcentaje de las muertes violentas en Colombia. Esta observación es compatible con el hecho de que la mortalidad sea preponderantemente urbana; por ejemplo, Bogotá, Cali y Medellín, con menos del 30% de la población, usualmente registran más del 40% de los homicidios. Distintas teorías subrayan diferentes factores como causantes de la elevada criminalidad urbana: la rápida modernización, la desigualdad social, la cultura autoritaria, la influencia de la droga, la impunidad, entre otros. Pero aunque tales factores también inciden sobre la dinámica del conflicto armado en las ciudades, ésta obedece a mecanismos bastante más específicos. Así, en orden más o menos sucesivo, se podrían distinguir seis fases o “estadios” en la urbanización del conflicto colombiano:
  • 23.
      • Primero, las necesarias “redes de apoyo” que proveen servicios de propaganda, reclutamiento, información, asistencia médica, compras, manejo financiero y similares.
      • Segundo, las operaciones puntuales de carácter táctico o logístico (asaltos, secuestros, extorsión, robo de armas...).
      • Tercero, la “guerra sucia” que se traslada del campo o que se ejerce sobre personalidades que habitan en la ciudad.
      • Cuarto (y más peculiar al caso colombiano), la fragmentación de algunas ciudades en zonas, comunas, barrios o hasta cuadras bajo control de una fuerza guerrillera o paramilitar, donde incluso practican la “limpieza social”, expulsan o absorben bandas locales y establecen un cierto “orden”.
      • Quinto, y asociado con lo anterior, combates abiertos aunque ocasionales entre guerrillas, paramilitares y fuerza pública.
      • Sexto, el terrorismo y otras “acciones sicológicas” del grupo armado, cuyo objetivo es ganar visibilidad o forzar cambios de actitud entre la población o las autoridades.
  • 24.
    • Ya a partir de los 60 y los 70, las FARC y el ELN tenían redes de apoyo urbano integradas por cuadros y simpatizan tes de extracción universitaria, sindical o política, que prestaban los servicios y ejecutaban las acciones propias de los dos primeros estadios. La fase de “guerra sucia” se fue agravando con el auge del paramilitarismo desde los años 80, y ha incluido batallas por el control de capitales regionales como Apartadó, Montería, Buenaventura, Cúcuta o Barrancabermeja.
    • Con la irrupción del narcotráfico en esa misma época, se añade un creciente nexo criminal al viejo nexo “político” entre conflicto y ciudad: se agudizan la guerra por los barrios, la cooptación de pandillas juveniles, los subcontratos para secuestrar o para ejecutar acciones terroristas. Este fenómeno es más intenso en Medellín, donde se dan combates de todos contra todos (“milicias bolivarianas” de las FARC, milicias del ELN, “Comandos Armados del Pueblo”, “Frente Revolucionario de Acción Popular”, autodefensas del “Bloque Metro” y el “Frente Cacique Nutibara”, y unas sesenta bandas criminales del tipo “La Terraza”). Por último, tras masivos secuestros urbanos (Cali, Neiva) y ya bajo el actual gobierno, las FARC y el ELN han hecho graves atentados terroristas en ciudades mayores (Bogotá, Cúcuta, Neiva). Pero vale advertir que, pese a lo anterior, no es verdad que la guerra se haya “trasladado a las ciudades”; la insurgencia, sigue siendo esencialmente campesina.
  • 25.  
  • 26.
    • La presencia de distintos actores armados en diferentes regiones, la intensidad del conflicto, sus diferentes modos de expresión y sus variados efectos se deben por supuesto a muchos factores. Tres de ellos sin embargo se destacan como más importantes para explicar la cambiante incidencia geográfica del conflicto:
      • La estrategia o el plan político-militar de largo alcance que formula cada uno de los actores
      • La distinta “permeabilidad” de las regiones a diferentes expresiones del conflicto armado
      • La búsqueda de ingresos por parte de los aparatos enfrentados.
  • 27.
    • Los métodos para llegar al poder han sido tema de intensa discusión en la literatura revolucionaria. A riesgo de simplificar, cabe decir que son cuatro los ejes de ese debate: ¿Énfasis sobre lo militar o sobre lo político? ¿Guerrilla o ejército revolucionario? ¿Lucha en el campo o en la ciudad? ¿Guerra prolongada o golpe de Estado? Pero entre los movimientos guerrilleros del Tercer Mundo han predominado tres grandes “modelos”:
      • La guerra campesina prolongada: que nace como guerrilla, establece “zonas rojas” o “territorios liberados” donde crece un ejército que “cerca las ciudades” y eventualmente derrota al ejército oficial. Es el modelo que inspira a las FARC y que triunfó en China y Vietnam, con dos precisiones bien importantes: que allí el enemigo era un ejército extranjero, y que tanto Mao como Ho Chi Minh le dieron siempre prelación a lo político (propaganda y organización) sobre lo militar.
      • Los “focos” o vanguardia de activistas: cuyos golpes militares son la propaganda que permite ir convirtiendo la guerrilla rural en un ejército capaz de batir al gobierno. Fue la estrategia propuesta por “El Che” Guevara y Regis Debray a los insurgentes de América Latina, incluido el ELN; pero debe decirse que el éxito de la estrategia depende de si había o no apoyo popular, como prueban el triunfo de Castro en Cuba y el fracaso de Guevara en Bolivia.
      • La guerrilla urbana : que en efecto se reduce al terrorismo , o viene a ser la fuerza de choque para deshacerse de las facciones rivales dentro de un “frente amplio” o “popular” que derroque al gobierno por la vía política. Fue el enfoque de tupamaros y montoneros en el Cono Sur, con algún eco en el M-19 y también en el minúsculo Autodefensa Obrera (ADO), movimiento radical inspirado en las ligas europeas.
  • 28.
    • Claro está, que los armados al margen de la ley carezcan de retaguardias y refugios poco accesibles para la fuerza pública, que no ejerzan un “control eminente” sobre los pobladores de zonas más o menos extensas, o que el Estado pueda derrotarlos con facilidad. Al revés, casi cuarenta años de lucha sin triunfos decisivos apuntan hacia obstáculos o debilidades de fondo en la actuación militar del Estado, entre los cuales merecen destacarse:
      • La geografía montañosa y selvática, que favorece operaciones tipo guerrilla pero dificulta operativos convencionales por vía terrestre e incluso aérea.
      • El apoyo activo o al menos pasivo de pobladores que por convicción o coacción asisten al grupo o grupos fuera de la ley, según se detallará adelante.
      • La existencia de un gran ejército de reserva, o jóvenes campesinos en condiciones de extrema pobreza que pueden ser reclutados por cualquier grupo en armas.
  • 29.
      • La ingente cantidad de recursos económicos a disposición de los actores armados, por las distintas fuentes que también se enumeran adelante.
      • El enfoque de “compartimentos estancos”, que quita eficacia a la acción militar de múltiples maneras (falta de compromiso civil, desmoralización, burocratización, suspicacias, falta de dirección política).
      • Los dilemas y limitaciones estratégicos que debe afrontar la fuerza pública, dadas las condiciones peculiares del conflicto:
      • La ausencia de un big push o empujón decisivo por parte de las Fuerzas Armadas Pese en efecto a expresiones como “guerra integral”, el pie de fuerza y el gasto militar de Colombia en general han sido más bien bajos para los patrones internacionales; el soldado bachiller. Dados este trasfondo y la percepción del conflicto como no político, se entiende que la respuesta armada del Estado en cuarenta años haya sido más bien incremental. Un resultado ha sido dejar campo para que crezca el paramilitarismo. El otro resultado ha sido una especie de “empate militar” a niveles de fuerza e intensidad crecientes. A cada innovación o avance técnico, financiero, estratégico o territorial de la guerrilla, el Estado ha respondido con medidas de contención que, en esencia, se limitan exactamente a eso. El entrecruce de aquellas varias estrategias ha producido un tipo de guerra excepcionalmente prolongada, donde la guerrilla tiende a dominar las cordilleras y los paramilitares a dominar los valles, donde el ELN se contrae, las FARC se expanden y los paramilitares se multiplican, donde la fuerza pública aumenta pero no inclina del todo el balance de la guerra, y donde uno tras uno los oasis regionales que ayer fueron hoy no son.
  • 30.
    • En línea con lo anterior, se diría que la guerra en Colombia comenzó con las luchas por la tierra y acabó en una lucha por las bonanzas. Durante los 60 fueron los colonos de las FARC y durante los 70 fue la frustración campesina de la ANUC; durante los 80 fueron los boom de recursos naturales y desde los 90 ha sido sobre todo el narcotráfico.
    • La expansión geográfica del conflicto ha reflejado aquel cambio en sus bases económicas. Y es porque el enriquecimiento súbito o ilegal de una región tiende tanto a agravar las tensiones sociales como a atraer los aparatos armados. Por eso en el mundo es sabido que las bonanzas elevan el riesgo de las guerras civiles y que el conflicto se alarga en función de las riquezas disponibles. También por eso las acciones armadas en Colombia han tendido a expandirse hacia regiones donde va apareciendo la riqueza: zonas abiertas a la tala, la pesca y la apropiación extensiva de la tierra durante los 60, riqueza ganadera desde los 70, riqueza petrolera, carbonera, esmeraldera, bananera o palmera desde los 80, narco-riqueza desde los 90.