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54 54 Document Transcript

  • 4.1.2. Censura científica implica censura mediática Un Artículo de Narture (Ascher et. al., 1993: 103-104) contenía un comentario en el que Ascher ycolaboradores concluían que era la infección por VIH y no el consumo de drogas, quien tenía unacorrelación significativa en el desarrollo del SIDA. Su artículo estaba basado en datos epidemiológicos delInstituto de Salud, de hombres de San Francisco y escrito para refutar la hipótesis del consumo de drogascomo posible causa de SIDA. A pesar de esto, Nature rehusó a publicar la réplica de Duesberg y en uneditorial posterior de la revista titulado “¿Tiene Duesberg derecho a la réplica?, su editor John Maddox,pretendía justificar su censura. La réplica ponía de manifiesto que Ascher y colaboradores desafiaban la hipótesis de Duesbergrelacionada con el consumo de drogas inyectadas o consumidas oralmente y el AZT como causa deSIDA, haciendo referencia a un único estudio sobre el uso de marihuana, inhalantes de nitrito, cocaína yanfetaminas. En opinión de Duesberg, este estudio tenía seria limitaciones: en primer lugar, se estudiabael riesgo de SIDA de los seropositivos controlando su no ingesta de drogas. En este sentido, se registróen el estudio que todos los VIH+ eran homosexuales, los heterosexuales eran VIH-, excepto uno que eradrogodependiente. El 100% de los homosexuales eran consumidores de nitritos de manera habitual oesporádica. Un porcentaje no descrito había consumido otras drogas como la cocaína, anfetaminas yAZT. Por lo tanto no había personas VIH+ que no consumieran drogas. En este sentido, la asociación deconsumo de drogas con toda la muestra VIH+ invalidarían las pretensiones de Ascher de refutar lahipótesis de Duesberg. En segundo lugar, falla en la cuantificación de los usos de drogas. En tercer lugar,falla al no observar el tiempo suficiente del uso de drogas para detectar su toxicidad. Ascher ycolaboradores tampoco registraron como eran consumidas las drogas, y aunque la muestra eraexaminada en intervalos de 6 meses, basaron sus correlaciones drogas-SIDA en informaciones para los24 meses anteriores a entrar en el estudio. Pero si el cáncer de pulmón, por poner un ejemplo, sedesencadenaría tras 10 años de fumar mucho, si se intenta correlacionar información de lo fumado en 24meses y el cáncer de pulmón, los resultados serían tan poco concluyentes como los de Ascher. Así pues,el período de 10 años de consumo de drogas necesario para desarrollar SIDA pudiera ser una posibleexplicación racional al período de latencia de 10 años de los partidarios de la hipótesis VIH-SIDA.Asimismo, Ascher constata que los consumidores habituales de drogas tienen dos veces más SIDA ySarcoma de Kaposi que los consumidores esporádicos, lo que se acerca a esta hipótesis rebatida. Por Silvia Giménez Rodríguez - 210 -
  • último, falta una información completa del uso de AZT, fármaco prescrito para la profilaxis del SIDA yterapia para los VIH+, como destructor de la cadena de síntesis del ADN, el AZT es particularmente tóxicopara la médula ósea, el rigen de las células T. Uno de los colaboradores de Ascher confirma que el usode AZT estaba extendido entre los participantes en el estudio de San Francisco. Ello junto con el uso dedrogas podría explicar el declive de las células T en los seropositivos que Ascher achaca al VIH. Se considera que el AZT fue desarrollado para matar células humanas mediante la destrucciónde la cadena del ADN para la quimioterapia del cáncer y que los nitritos son los mutágenos ycancerígenos mejor conocidos, pudiendo causar los mismos Sarcomas de Kaposi en población VIH+ queVIH-. Todavía quedan por demostrar los 300 casos de SIDA sin VIH registrados en la literatura hasta1992, que se convertirían en más de 4000 en pocos años. Por todo esto, para evaluar apropiadamente lahipótesis drogas-SIDA se deben comparar las cifras de las células T durante un período de tiempo, entreaquellos que son consumidores de drogas, AZT o ambas y los no consumidores. (Duesberg, 1993b:46-48) Hay otro estudio el de Martin T. Schechter y colaboradores que se dirige a Duesberg en supárrafo final. “es un perjuicio para muchas personas infectadas por el VIH-1 y un obstáculo para lasiniciativas de los científicos en salud pública, pretender que el VIH-1 es inocuo y no relacionadoetiológicamente con el SIDA” John Lauritsen (periodista, analista estadístico y escritor) entiende queambos estudios tienen serias limitaciones, por ello se les pidió tanto a Ascher como a Schechter poderobservar sus datos primarios, cuestionarios y otros materiales de estudio. Ascher no respondió ySchechter aludió a la confidencialidad de los mismos, que Lauritsen no comprende, en lo relativo alcuestionario autoadministrado, al solicitarse una copia en blanco. Los Centros Federales americanos para el control de la enfermedad definieron los contactosheterosexuales de seropositivos al VIH como grupo de riesgo para contraer SIDA en 1985. La tasa desida en Belle Glade era conocida como la mayor del mundo cuando el CDC comenzó sus investigacionesen ese lugar. Tras entrevistar a los pacientes sobre su comportamiento con las drogas y el sexo, definiódos grupos de riesgo adicionales: los contactos heterosexuales de seropositivos al VIH y los haitianos. Seencontró entonces, que muchos de los paciente de Belle Glade eran consumidores de drogas nointravenosas, pero el CDC no consideró tal comportamiento como de riesgo, aunque ya eran conocidospor entonces los efectos inmunodepresores de dichas drogas. Las protestas sociales consiguieron quelos haitianos fueran descartados como grupo de riesgo, el contacto heterosexual siguió considerándose Silvia Giménez Rodríguez - 211 -
  • de alto riesgo y el consumo de drogas no intravenosas siguió quedando fuera. Tan solo dos o trescontactos sexuales son necesarios para transmitir la sífilis o la gonorrea, sin embargo, la transmisión deVIH requiere una media de 500 a 1000. Entre otros datos, del 75% de hemofílicos severos que han sidoVIH+ entre 8 y 10 años, solo el 15% de sus mujeres son también positivas, lo que parece que no sea tansignificativa la transmisión heterosexual. En Belle Glade la tasa de nuevos casos era de 12 veces la media nacional, en abril de 1993 y lastasas acumulativas eran como mínimo 15 veces. Mientras el 26% de los casos eran consumidores dedrogas intravenosas (media del 29%), más del 60% casos eran atribuidos a contactos heterosexuales(media nacional del 7%) siendo el 36% mujeres (12% nacional). En febrero de 1990 la doctora DeannaJames, Directora del Centro de Salud de Palm Beach Oeste de Belle Glade confirmó la existencia de unconsumo masivo de crack y prostitución en la zona. Comentó que se habían dado 217 casos de muertepor SIDA y 200 más habían muerto desde entonces. La Dra. Jean Malecki, Directora de la Unidad deSalud del Condado de Palm Beach insistía en la importancia del crack en la aparición del SIDA, tanto porsí mismo como potenciador de la prostitución. Los médicos no habían investigado el número deconsumidores de drogas no intravenosas porque el CDC no les había pedido el dato. Ante la pregunta ala Dra. Malecki sobre la posibilidad de conocer cuantos de estos pacientes eran consumidores de drogasno intravenosas, la contestación posterior fue de solo un 8% de una muestra de 50 pacientes habíanresultado ser consumidores de algún tipo de droga. Dato que sorprende, pues ya habíamos dicho antesque un 26% ya estaba registrado como consumidores de drogas intravenosas. Lehrman (1993), Director de Formación Clínica del Centro Psiquiátrico de Kingsboro enBrooklyn, New York afirma que el CDC no ha revelado el alcance de estas drogas y su posible asociaciónal SIDA ni en Belle Glade, ni a nivel general. En definitiva existen dos posiciones distintas pero el debate entre científicos solo se produce apuerta cerrada y al margen de los medios de comunicación. Un ejemplo de lo que sería sano en el mundocientífico es el que refiero en el ANEXO III, se trata de una correspondencia cruzada entre dos doctoresen medicina españoles manteniendo el debate entre las dos hipótesis. Esta es una manera razonable depracticar la ciencia, contrastando hipótesis. En relación también a la censura científica, destacan los problemas de los principales científicosdisidentes tienen para poder publicar en las revistas científicas más relevantes. Conocido es el caso del Silvia Giménez Rodríguez - 212 -
  • Dr. Duesberg, prestigioso investigador de retrovirus y cáncer, nominado a premio Nobel y que tuvo querenunciar a su carrera por la gloria científica cuando se posicionó en el SIDA no vírico. Miembro de laAcademia de Ciencia de Estados Unidos de forma vitalicia, recibía ayudas importantes a la investigaciónque le fueron retiradas. En estas condiciones es muy difícil que las revistas científicas del rankinginternacional de impacto se hicieran eco de sus trabajos. A continuación muestro los resultados del ISIWeb of knowledge en el Science of citations Index Expanded en relación a los artículos publicados desde1982 en revistas de impacto y las veces que han sido citados, poniendo de manifiesto el h-index. Esteíndice fue creado por Jorge Hirsch de la Universidad de California y es un sistema de medida de lacalidad de los científicos basado en la cantidad de citas que recibe un artículo científico. Así, un científicotiene índice h si ha publicado h trabajos con al menos h citas cada uno. Es el balance entre el número depublicaciones y las veces que han sido citadas. Este índice mide la calidad del investigador, diferenciandoa aquellos investigadores con gran influencia en el mundo científico de aquellos que solo publicanmuchos trabajos.ROBERT GALLO Silvia Giménez Rodríguez - 213 - Anterior Inicio Siguiente