Wittgenstein kuhn

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  • 1. VII ENCUENTRO DE FILOSOFIA E HISTORIA DE LA CIENCIA DEL CONO SUR Wittgenstein después de Kuhn. Inconmensurabilidad y crítica cultural Silvia RiveraProf. Silvia Rivera: Universidad de Buenos Aires / Universidad Nacional de LanúsDirección electrónica: silviarivera@ar.inter.net No tengo en claro si deseo que otros continúen mi trabajo más de lo que deseo un cambio del modo de vida que haga superfluas todos estos problemas. (Por ello no podría nunca fundar una escuela). Ludwig WittgensteinIntroducción Si bien no cabe duda acerca de la considerable extensión e intensión de lostrabajos exegéticos en torno a la obra de Ludwig Wittgenstein considero que no se haremarcado aún lo suficiente la impronta de Wittgenstein en el campo de laepistemología, entendida en sentido estricto, es decir como filosofía de la ciencia.1 En todo caso, las consideraciones epistemológicas se demoran en la búsqueda deinfluencias: la del llamado “primer Wittgenstein” sobre los miembros del Círculo deViena y la impronta del segundo Wittgenstein en la obra de Thomas Kuhn, pero conmenos frecuencia se destacan los elementos originales que permiten la construcción deuna teoría social a partir de las herramientas conceptuales legadas por Wittgenstein.Aún más, considero que en algunos casos, el tipo de vínculo que se establece entreWittgenstein y Kuhn complica el reconocimiento de la propuesta original del filósofoaustriaco. Nos encontramos entonces frente a un filósofo del lenguaje que incide de mododecisivo en el campo epistemológico. La compleja relación entre Wittgenstein y elCírculo de Viena no será sin embargo objeto de análisis en este trabajo. Sólo diré que setrata de una relación paradójica, dado que la lectura del Tractatus funcionó comoaglutinante de los miembros del Círculo detonando algunos de los supuestos fundantesdel grupo, a pesar que en sus páginas encontramos fuertes críticas al modelo atomista yverificacionista que caracterizará luego a los positivistas lógicos:1 En está línea de trabajo destaco el libro de Alejandro Tomasini Bassols Teoría del conocimiento clásicay epistemología wittgensteiniana, México, Plaza y Valdés Editores, 2001.
  • 2. Yo debo ser sólo el espejo en el que mi lector vea su propio pensamiento con todas su deformaciones y con esta ayuda pueda corregirlas.2 Sin embargo sí haré referencia a un interesante aspecto de la crítica que adanteriorem despliega Wittgenstein al positivismo, por considerarla central a la hora derevisar el vínculo entre Wittgenstein y Kuhn: el hecho de que la crítica al reduccionismoatomista que subyace a la tesis de extensionalidad alcanza su punto culminante en lasproposiciones del Tractatus que se refieren a las leyes científicas. Aún más, consideroque es en estas proposiciones que encontramos ya anticipaciones de lo que será laposterior propuesta de Wittgenstein, a partir de su regreso a Cambridge en 1930. Esta esla propuesta que influye en el pensamiento y la obra de Thomas Kuhn. Propongo, como punto de partida para explorar la relación entre Wittgenstein yKuhn, la recuperación de la concepción de Wittgenstein acerca de las leyes científicasque se presenta en el Tractatus, para avanzar luego en un vínculo que ha sidoestablecido en sentidos diversos. Porque si bien conocidos especialistas en lógica yepistemología destacaron la influencia ejercida por el llamado “segundo Wittgenstein”en el pensamiento de Kuhn –menciono aquí los trabajos de Alberto Moreno- es posibleencontrar también lecturas del filósofo austriaco construidas a partir de tópicosfrancamente kuhnianos. De este modo la “inconmesurabilidad” entre paradigmas queseñala Kuhn en su concepción diacrónica de la ciencia se asimila con frecuencia a laimpugnación de Wittgenstein a la dimensión metalingüística, es decir a la imposibilidadde encontrar o construir un juego de lenguaje de nivel superior que permita compararentre sí juegos diversos. La consecuencia de estas asimilaciones es, a mi juicio, elempobrecimiento del potencial político presente en el pensamiento y en la obra deWittgenstein. Ahora bien, sin negar influencias wittgensteinianas en la obra de Kuhn, esnecesario distinguir las posiciones de ambos autores, en especial en lo que concierne asu concepción acerca del juego de lenguaje de la ciencia en un sentido general ytambién en relación a las ciencias sociales en particular. Se trata de un ejercicioreflexivo de la mayor importancia, en especial a la hora de plantear la cuestión de lacrítica cultural. Ejercicio reflexivo que se articula en tres niveles. El primero: el análisisdel uso de Wittgenstein que hace Kuhn, mostrando sus alcances y límites. El segundo:la pregunta por el lugar que se asigna a las ciencias sociales en el marco epistemológicode cada uno de estos autores. Por último, el desarrollo de las implicancias sociales ypolíticas que se desprenden de las posiciones epistemológicas señaladas. Repensar aWittgenstein después de Kuhn, sin negar influencias pero evitando reduccionismosilegítimos y empobrecedores en el campo de la crítica cultural, es el objetivo de estetrabajo.2 Wittgenstein, L. Aforismos Cultura y Valor, Madrid, Espasa Calpe, 1995, parágrafo 93, p. 56.
  • 3. Las leyes científicas en el Tractatus Las páginas que en el Tractatus se refieren a las leyes científicas constituyen, a mijuicio, uno de los tramos más fértiles del libro. Una primera lectura parece sugerir queWittgenstein adhiere a un principio de discontinuidad semántica. Recordemos que JoséAlberto Coffa, en su intento de poner orden al multifacético panorama que presenta lafilosofía de la ciencia de las últimas décadas encuentra como elemento común el rechazo ala uniformidad semántica de Carnap y Popper entre otros. Esta posición sostiene que todoslos enunciados que forman el saber fáctico se relacionan con hechos de acuerdo al modelode la “descripción” o “representación”.3 Sin embargo, si bien una primera lectura puedesugerir la asimilación de Wittgenstein a las huestes de la discontinuidad semántica, lamirada atenta nos muestra que, en todo caso, la semántica queda atrás. Es la dimensiónpragmática, desarrollada en obras posteriores, la que se insinúa en los pasajes citados, aúncuando en ellos no se mencione explícitamente a los usuarios del lenguaje.4 Ahora bien, ¿cuál es el status de los enunciados que funcionan como leyes en elcorpus de las distintas ciencias? Wittgenstein se refiere explícitamente a las leyes de lafísica, más puntualmente a “la mecánica newtoniana”, como “intuiciones a priori acerca delas posibles formas que se podrían dar a las proposiciones de la ciencia”.5 Intuiciones quenos guían en el proceso de construcción de enunciados y que preceden a la experiencia, sinduda por su dimensión lingüística. Prescripciones gramaticales que imponen un orden –suorden “arbitrario”-6 capaz de orientar la mirada, la palabra y la acción, en tanto nos dicenque “todas las proposiciones de la descripción del mundo deben obtenerse de un mododado por un número dado de proposiciones –los axiomas de la mecánica-“.7 Reglas que ala hora de ser evaluadas nos remiten a predicados tales como “sencillo”, dice Wittgenstein,aunque podemos pensar otros, si bien en ningún caso los de verdadero o falso.8 Es fácil advertir aquí motivos propios del pragmatismo lingüístico anticipados en elTractatus. En primer lugar encontramos la primacía de la praxis por sobre la teoría, entanto no se trata de utilizar el lenguaje para describir hechos, sino de construir siguiendoreglas modelos de representación que unifiquen nuestra descripción del mundo. Es lafunción práctica de estos enunciados aquello que los caracteriza como instrumentos o3 Cfr. Coffa, J. A “Notas para un esquema de la filosofía de la ciencia contemporánea”. En: Crítica, pp.15-50.4 La palabra “pragmatismo”, tal como aquí se presenta, deriva de “praxis” o “práctica”, es decir quecoloca en primer plano las prácticas sociales comunitarias que articulan las formas de vida. Se diferenciaasí del pragmatismo americano que deriva de “práctico” en el sentido de conveniente o útil.5 Wittgenstein, L. Tractatus logico-philosophicus,, Madrid, Alianza, 1979 p. 187, proposición 6.34.6 TLP p. 189, proposición 6.341.7 Ibidem
  • 4. herramientas a ser usados. En segundo lugar, la identificación de las leyes científicas conreglas que orientan la conducta y nos guían en el proceso de construcción de unadescripción única del universo. En tercer lugar, el hecho de que las reglas, por carecer decontenido cognitivo, no responden al juego de la verdad y falsedad característico de lateoría del conocimiento en general y del conocimiento científico en particular. Esto no sólocuestiona el monopolio de la categoría “verdad” – que desde los inicios de la modernidadse vincula de modo privilegiado con la ciencia experimental- sino que, en cuarto lugar,abre el camino para la emergencia de nuevos criterios de evaluación de los enunciadoscientíficos. Entre ellos la “eficacia” o “utilidad”, entendida en términos de simpleza, perotambién podríamos pensar en fertilidad heurística o aún criterios de tipo estético talescomo armonía o belleza.Juegos y reglas En las obras posteriores la tendencia al pragmatismo incipiente en lasproposiciones del Tractatus que comentamos se enriquece a partir de la introducción denuevas herramientas conceptuales, entre los que se destacan “juegos de lenguaje” y“formas de vida” y que nos permiten una exploración más acabada de la naturaleza delas reglas. El tema de las reglas -que atraviesa toda la obra de Wittgenstein- ocupa uncapítulo central en los escritos del último período, que son precisamente aquellos en losque se profundiza la perspectiva pragmática. El pragmatismo radical de sus últimasobras fragmenta el mundo tractariano en una pluralidad de formas de vida, correlatos demúltiples juegos de lenguaje. De este modo, se extiende el concepto de regla y con éltambién el concepto de “práctica” que, en su dimensión social e institucional, devienelugar de fundamento impactando de modo decisivo en la epistemología porque alcanzaa los fundamentos de la ciencia, o mejor dicho de las distintas ciencias, formales,naturales y sociales.9 Los juegos de lenguaje y las formas de vida dan arraigo material al sordocontextualismo del Tractatus con la explicitación del concepto de uso social, público einstitucional como configurador de significados. La perspectiva holista se expande así apunto tal que nada podrá ser ya definido sin referencia a un marco de reglascompartidas, y esta expansión le permite a Wittgenstein trascender los límites de un“mero” contextualismo. Porque son las reglas las que establecen en cada caso el sistemade referencia, el marco o aún el “paradigma”10 en que tanto los objetos pero también lossujetos adquieren identidad en sus relaciones recíprocas. Marco contingente en sufundamento pero necesario para quienes lo aceptan como tal. Marco no natural, en tantoproducto de una construcción social, pero tampoco por completo “convencional”, si portal entendemos “contractual”. Porque todo contrato, necesariamente lo presupone.9 Cf. Wittgenstein, L Obervaciones sobre los fundamentos de la matemática, Madrid, Alianza, 1986.10 Recuerdo aquí que la palabra “paradigma” es utilizada por Wittgenstein en algunos pasajes de lasObservaciones a los fundamentos de la matemática. Cf. Wittgenstein, L. Op. cit. p. 132.
  • 5. Implicancias epistemológicas A la hora de precisar cuáles son las consecuencias que se siguen, en el campo dela epistemología, del rol central que otorga Wittgenstein a las reglas a la hora de definirjuegos de lenguaje y forma de vida, el vínculo con Kuhn resulta insoslayable. DiceKuhn: “El conocimiento científico, como el idioma, es, intrínsecamente, la propiedadcomún de un grupo, o no es nada en absoluto. Para comprender esto necesitaremosconocer las características especiales de los grupos que lo crean y se valen de él”.11Recordemos además que la relación entre proposiciones y reglas –entre descripción yprescripción- está presente en toda la obra de Wittgenstein, pero se muestra en toda suextensión con la expansión del pragmatismo de las últimas obras. Thomas Kuhn utilizaalgunas de las herramientas conceptuales que inaugura Wittgenstein para dar cuenta dela especificidad del juego de lenguaje de la ciencia y de la forma de vida que lecorresponde, esto es la comunidad científica. Se abre así un nuevo rumbo para laepistemología que resumiré en la identificación de algunas claves que señalo acontinuación. En primer lugar, la ampliación de la unidad de análisis de la ciencia,consecuencia de la expansión del ya citado holismo. Es el juego de lenguaje de loscientíficos – “paradigma” dirá Kuhn retomando un término utilizado por Wittgensteinen Observaciones a los fundamentos de la matemática- lo que debe ser estudiado y nolas hipótesis, teorías, programas o sistemas. En segundo lugar, la ampliación del sujeto de la ciencia. El sujeto cognoscentede la modernidad cede paso a la comunidad científica, o forma de vida que correspondeal juego de lenguaje de la ciencia. Dice Kuhn en la “Posdata” de 1969 a La estructurade las revoluciones científicas: Un paradigma es lo que comparten los miembros de una comunidad científica y, a la inversa una comunidad científica consiste en unas personas que comparten un paradigma.12 En tercer lugar, el desplazamiento de la verdad como criterio de evaluación delas leyes científicas. Porque el juego de lenguaje de la ciencia se articula en torno areglas y no es la verdad el predicado que les conviene. La verdad resulta postergadacomo categoría que define el conocimiento científico para ubicarse como uno de loselementos derivados del juego o paradigma que en cada caso se considere. En cuarto lugar, la prioridad del contexto de educación –contexto de pedagogíadirá Kuhn en La tensión esencial-13 por sobre el contexto de justificación. Si las reglascarecen de contenido informativo a ser comprendido o interpretado, es el éxito en el11 Kuhn, T. La estructura de las revoluciones científicas, México, UNAM, 1991, p. 319.12 Kuhn, T. Op. cit. p. 271.13 Kuhn, T. La tensión esencial, Mexíco, UNAM, 1996, p. 351. “El contexto de pedagogía difiere delcontexto de justificación casi tanto como del contexto de descrubrimiento”.
  • 6. adiestramiento comunitario aquello que garantiza la adhesión a las reglas, inhibiendodudas y sosteniendo la necesidad que ellas instauran. Está claro entonces que Kuhn toma conceptos clave de Wittgenstein y los utilizapara el análisis de un juego de lenguaje específico y la comunidad o forma de vida quele corresponde. Del mismo modo que para Wittgenstein los juegos de lenguaje y lasformas de vida son dos caras de una misma moneda, la definición de paradigma ycomunidad científica que nos da Kuh nos remite a un círculo virtuoso. Luego de señalarque un paradigma es tal por su referencia a una comunidad histórica y que unacomunidad, en este caso científica, se define por su aceptación de un paradigma Kuhnagrega: “No todas las circularidades son viciosas.”14 Por otra parte, en la relación entre descripción y prescripción que nos proponeKuhn al reconocer “lo normativo y los prescriptivo quedan inextrincablementeentrelazados. “Es” y “debe ser” están lejos de hallarse siempre tan separados comoparece” dice Kuhn en la página 315 de su “Posdata”. Resuenan en esta frase fuertes ecoswittgensteinianos, en relación a lo que antes comentamos: la prioridad de las reglas queestablecen las formas en que debemos describir el mundo y entre estas reglas sedestacan, de modo eminente y bajo el formato de prescripciones gramaticales, esosenunciados a los que otorgamos el status de leyes científicas.Las ciencias sociales como clave de abordaje epistemológico La afirmación de Kuhn acerca de la inconmensurabilidad de los paradigmas hagenerado interesantes debates, entre otras cosas porque pone en cuestión el apreciadoprogreso de la ciencia. Afirmación matizada en la “Posdata”: si la ciencia proveeinstrumentos para la resolución de enigmas (puzzle) es posible reconocer a lo largo de lahistoria un progreso en la sofisticación y sutileza de las herramientas utilizadas: Las teorías científicas son mejores que las anteriores para resolver enigmas en los medios a menudo totalmente distintos en los que se aplican. Tal no es una posición relativista, y muestra el sentido en el cual sí soy un convencido creyente en el progreso científico.15 Sin embargo, y a pesar de este matiz de tono algo vergonzante frente a lasacusaciones de relativismo, no logra Kuhn remontar la dificultad que supone habercuestionado tanto un acceso directo al mundo que permita contrastar las hipótesis yteorías como la existencia de un lenguaje neutral al de cualquier otro tipo que permitatraducir términos de diferentes paradigmas sin resto o sin pérdida.1614 Kuhn, T. La estructura de las revoluciones científicas, p. 217.15 Kuhn, T. Op. cit., p.313.16 Cf. Kuhn, T. p. 307 y ss.
  • 7. Javier Echeverría, en su libro Filosofía de la ciencia,17 sigue a través de lasobras de Kuhn el recorrido de su mentado relativismo: desde un inicial y algo ingenuorelativismo ontológico pronto descartado, a un relativismo lingüístico y finalmente a unrelativismo cultural: “Los miembros de la misma comunidad lingüística son miembrosde una cultura común”.18 Se trata de una afirmación arriesgada porque da lugar a laexpansión de lo que se ha dado en llamar un “sociologismo a ultranza” –contracara delreduccionismo fisicalista del Círculo de Viena. Está claro que las inversiones sonsiempre insatisfactorias en tanto mantienen intactos los supuestos comunes sobre losque se asientan. Así como alguna vez fue la física, la sociología se presenta como laclave para dar cuenta de las cuestiones epistemológicas. Ocurre sin embargo que estainversión se realiza sin una revisión radical de las ciencias y muy especialmente de lasciencias sociales. De ningún modo se trata de desmerecer el aporte de Kuhn a la hora de abrir lapuerta a los estudios sociales de la ciencia sino de reubicar su propuesta reconociendosus alcances y límites. Propuesta que tiene el mérito de colocar a las postergadasciencias sociales en el foco de la atención epistemológica. Dice Kuhn en las líneasfinales de su “Posdata”: Habiendo iniciado esta posdata subrayando la necesidad de estudiar la estructura comunitaria de la ciencia, la terminaré subrayando la necesidad de un estudio similar y, sobre todo comparativo de las correspondientes comunidades en otros ámbitos. ¿Cómo se elige y cómo se es elegido para miembro de una comunidad particular, sea científica o no? ¿Cuál es el proceso y cuáles las etapas de la socialización del grupo? ¿Qué ve el grupo colectivamente como sus metas? ¿Qué desviaciones tolerará y cómo controla la aberración impermisible? Una mayor comprensión de la ciencia dependerá de las respuestas a otras clases de preguntas, así como a estás, pero no hay campo en que se necesite con más urgencia un trabajo ulterior.19 La centralidad que hacia el final de la “Posdata” Kuhn otorga a las cienciassociales merece una atención especial, porque se trata de una centralidad paradójica. Enprimer lugar porque Kuhn no reflexiona críticamente sobre estas ciencias, no cuestionasus supuestos, no las hace objeto de tematización expresa, con la salvedad de la historiay esto quizás por ser uno de los ejes de su propuesta. En segundo lugar, porque lareconstrucción general de la ciencia que realiza Kuhn, tanto es su dimensión diacrónicacomo sincrónica, no contempla la especificidad de las ciencias sociales que difícilmenteencajan en los esquemas kuhnianos, continuando en este punto la tradición positivista.En tercer lugar, porque la historia que sí se hace presente con contundencia en sus librosy artículos es una historia deshistorizada, que sustancializa la revolución imponiendo unesquema iterativo que domestica el devenir permitiendo predicciones acerca deldespliegue temporal de la ciencia.17 Cf. Echeverría, J. Filosofía de la ciencia, Barcelona, Akal, p. 14.18 Kuhn, T. Op. cit. p. 129.19 Kuhn, T. Op. cit., pp. 318-319.
  • 8. Wittgenstein después de Kuhn Hasta aquí hemos recorrido los tópicos wittgensteinianos que impactan en Kuhny hemos reconocido el modo en que en su obra logran especificación y concreción alaplicarse a un juego de lenguaje específico: el de la ciencia. Sin embargo el “pathosdeconstructivo” que caracteriza a Wittgenstein potencia su crítica que no se aprecia ensu radicalidad cuando se lo lee a través de Kuhn. Esto ocurre cuando haciendo foco en la categoría de “inconmensurabilidad” seasimila el relativismo cultural en el que desemboca Kuhn -que con frecuencia es lo quequeda de Kuhn en las divulgaciones epistemológicas si ponemos entre paréntesis laaclaración de la “Posdata”- con la afirmación de Wittgenstein acerca de la imposibilidadde un metalenguaje crítico o “juego de juegos", Sin duda contribuye a esta asimilaciónla reiterada referencia de Wittgenstein al carácter histórico de los instrumentos demedida, que resultan tales sólo en el marco de las instituciones que definen una formade vida dada. Se trata de una referencia recurrente en las obras de Wittgensteinposteriores al Tractatus, especialmente en su libro Observaciones a los Fundamentos dela Matemática.20 Se sigue de aquí la inconveniencia –y hasta imposibilidad- demensurar los sistemas de medición para juzgar o evaluar su correspondencia, su utilidado pertinencia cuando se trata de diferentes formas de vida. Inconveniencia oimposibilidad que se identifica con la expresa afirmación de Kuhn acerca del carácterinconmensurable de los paradigmas. La diferencia, sin embargo reside en el hecho de que la constatación de lainconmensurabilidad no marca para Wittgenstein el punto de llegada (al que luego hayque justificar) sino un punto de partida para encarar explícitamente la cuestión de lasciencias sociales. Si las ciencias sociales son aquellos saberes adecuados para elabordaje de la ciencia, es necesario primero depurarlos de toda contaminacióncientificista.21 Wittgenstein, a diferencia de Kuhn, sí emprende esta tarea en“Observaciones a la rama dorada de Frazer”22 alcanzando -a través del análisis de laobra canónica de la antropología positivista- ese suelo firme de la práctica lingüísticaque le permite reformular cuestiones relacionadas con la definición de ciencia y con losvínculos entre saberes de un modo inédito para su tiempo.23 Si hablar un lenguaje es una práctica social institucionalizada, y la ciencia sedefine como uno de tantos juegos posibles, entonces se ubica en el campo de la praxis yno de la teoría. La disolución al modelo lineal de innovación y su recurso a la aplicaciónresultan una vez más impugnados antes aún de su formulación explícita. Por otra parte,20 Cf. Wittgenstein, L. Observaciones a los fundamentos de la matemática, pp. 299 y ss.21 Para una definición de cientificismo como típica posición reduccionista ver Marí, E. Elementos deepistemología comparada, Bs. As., Puntosur, 1990, p. 46.22 Wittgenstein, L. “Observaciones a la rama dorada de Frazer”. En. Ocasiones Filosóficas23 Este rasgo de Wittgenstein ameritaría a mi juicio su inclusión entre aquellos “hombres póstumos” a losque se refiere Nietzsche y retoma Cacciari en su libro Hombres póstumos. Cf. Cacciari, M. Hombrespóstumos. La cultura vienesa del novecientos, Edicions 62, 1989.
  • 9. el reconocimiento del carácter eminentemente práctico –público e institucional- de laciencia posibilita la inclusión de la ética y la política en el núcleo duro de la ciencia, yno ya como agregados tardíos que aparecen en escena sólo en el momento de aplicacióntecnológica. Si las reglas que sostienen los juegos (o paradigmas) escapan al juego dela verdad y la falsedad resultando sostenidas por decisiones compartidas, es importantereconocer la responsabilidad que implica tal decisión. Responsabilidad que resultapotenciada por el hecho de carecer de verdades o fundamentos necesarios de cualquiertipo. Por el contrario, son las reglas el fundamento de toda necesidad al tiempo quedefinen las condiciones del juego de lo verdadero y lo falso. De este modo vemos emerge, en las últimas obras de Wittgenstein, a las cienciassociales como los saberes indicados para dar cuenta de actividad científica. Pero no setrata del estudio “externo” que realiza el “sociologismo”, sino del reconocimiento de latrama social que sostiene toda “necesidad” y que define así el núcleo interno de la ciencia.Esto se logra ejercitando un particular modo de descripción que nos presenta Wittgensteincomo método del trabajo antropológico y que denomina “representación perspicua”. Larepresentación perspicua –concepto que “tiene para nosotros una importanciafundamental”, dice en su manuscrito titulado Filosofía24- no es descripción de hechos, sinode prácticas. Por lo tanto nos permite “ver” las conexiones. También los eslabonesconectantes que articulan esas descripciones del mundo que llamamos “científicas”, y querelacionan a la ciencia con el resto de las prácticas sociales comunitarias.25 No se tratapues sólo de describir, sino también de mostrar las decisiones que subyacen al modo dedescripción elegido. Descripción que, desde una perspectiva que debe ser manifiesta, sedirige hacia los juegos de lenguaje para indicar en cada caso como se insertan en la praxiscotidiana: Sólo podemos, pues, salir al paso de la injusticia o vaciedad de nuestras aserciones exponiendo el modelo como lo que es, como objeto de comparación –como, por así decirlo, una regla de medir; y no como prejuicio al que la realidad tiene que correspoder.26El fantasma del relativismo A diferencia de Kuhn, Wittgenstein no justifica en absoluto su relativismo, nisiquiera recuperando la idea de progreso como sí lo hace Kuhn si bien diferenciándosenítidamente de la retención acumulativa del Círculo de Viena o de la popperianaaproximación a la verdad. Wittgenstein no necesita distanciarse del “mero relativismo”porque su propuesta encierra en sí la contundencia de un fuerte compromiso ético ytambién político. Aquello que aleja a Wittgenstein del “mero” relativismo es elreconocimiento de la existencia de más de un juego de lenguaje en el interior de unacomunidad histórica. Múltiples juegos coexisten y esto no es signo de “preciencia” o24 Wittgenstein, L. “Filosofía”, parágrafo 188. En Ocasiones Filosóficas, Madrid, Cátedra, 1997.25 Cfr. Kuhn, L. La estructura de las revoluciones científicas, pp. 318.319.26 Wittgenstein, L. Investigaciones Filosóficas, Barcelona, Crítica, p. 131.
  • 10. inmadurez epistémica sino por el contrario es aquello que muestra las relaciones de poderque atraviesan las formas de vida. La cuestión es porqué el relativismo merodea como fantasma culpabilizadorcuando decidimos avanzar armados con las herramientas que nos legó Wittgenstein, endirección hacia una teoría crítica y transformadora de lo social. “Juegos de lenguaje”, “formas de vida”, “reglas”, “criterios”, “creencias” y“representación perspicua” son algunas de estas herramientas, que han sido usadas demodo diverso, pero por lo general en sentido relativista por autores varios. Si no existencriterios de verdad (los de la ciencia moderna claramente impugnada por Wittgenstein ensu pretensión de objetividad) situados fuera de todo lenguaje y de toda cultura, entoncessólo queda por concluir que “a cada clan su verdad” en función de la reglas discursivaspropias. Y esta fragmentación suele presentarse como camino hacia un “peligroso”irracionalismo, que no se animan a aceptar aún aquellos autores que abordaron algunas delas cuestiones planteadas. Ahora bien, ¿por qué suena tan mal ser relativista? Quizás porque se ha puesto encirculación una versión devaluada del relativismo, que acepta tanto la diversidad denormas morales, políticas y económicas como su pacífica coexistencia. Ninguna resultamejor que otra en función de criterios superiores de verdad, pero sí existen reglas deconvivencia “civilizada”, que se arma en torno a un ideal de neutralidad vacía, quepermite dirimir discrepancias y que desvitaliza la crítica y también la luchatransformadora. Sin embargo, demás está decir que este relativismo “liberal” en modoalguno es neutral, en tanto implica juicios de valor que legitiman un orden económico yuna estructura de poder de desigualdad social efectiva, bajo la declamación de unasupuesta igualdad potencial o formal. Pero cabe preguntar, ¿es este el único destino delrelativismo? Por otra parte, ¿el recurso a una evaluación del cambio científico que nospermite hablar de progreso o la de una traducción entre diferentes culturas ocomunidades lingüísticas son los únicos recursos para evadir el rótulo de “realtivista”?Considero que, por el contrario, una forma eficaz de “salir” del relativismo en suversión devaluada es precisamente profundizarlo, es decir, indagando en lascaracterísticas propias de cada juego sin recurrir a metalenguaje alguno, explorando suslazos y vínculos, aceptando con Wittgenstein que se entrelazan en relaciones múltiplesque nos permiten transitar entre sus significados sin suponer un “afuera” transcultural.Es aceptar que si hay universales, estos son construidos a partir de imposicioneshegemónicas y por lo tanto presentan una dimensión política constitutiva, que esnecesario reconocer y confrontar. Finalmente es aceptar que las culturas no sonmónadas pero tampoco bloques compactos, en los que se juega un juego único Porquelas culturas presentan tensiones, fisuras, discursos dominantes y otros sojuzgados, y estravés de la descripción de esos vínculos y conexiones que encontraremos los elementospara potenciar en cada caso la capacidad de acción de los hombres, orientada a la francatransformación y no a una pretendida tolerancia o indulgencia que no es inocente, sinodecididamente solidaria de una modalidad de explotación y dogmatismo que encuentra
  • 11. complicidad en algunas epistemologías ya universalistas, ya de corte relativistadevaluado. De este modo, liberada de los metalenguajes y de quienes los administran, lasdescripciones de los científicos sociales nos acercan instrumentos para acceder a lasbases mismas sobre las que se asienta el edificio de las creaciones de cada grupo social.Son los cimientos que Wittgenstein reclama al expresar en el aforismo 30 de Cultura yValor “No me interesa levantar una construcción, sino tener ante mí, transparentes, lasbases de las construcciones posibles”.27 A partir de aquí queda abierta la posibilidad de progresar en el grado decompromiso que se comparte en la construcción social de los significados. Queda claroque no se trata del mito del progreso que caracteriza a la cultura moderna, y quepretende erigir una construcción continua sobre bases que deliberadamente se sustraen ala consideración y a la crítica. Por el contrario, se trata de progresar en la calidad denuestra visión de los supuestos, es decir de los límites mismos sobre los que se asientatoda red de significados, y, por lo tanto, donde se asienta también la racionalidadhegemónica, esa que incluso allí donde se construyen realmente ruinas, les adjudica laforma de casas derrumbadas.2827 Wittgenstein, L. Aforismos. Cultura y Valor, Madrid, Espasa Calpe, 1995, p. 40.28 Wittgenstein, L. “Observaciones a la rama dorada de Frazer”, p. 160.