PROMUEVEN QUERELLA CRIMINAL POR LA COMISIÓN DE LOS
DELITOS DE GENOCIDIO Y/O LESA HUMANIDAD QUE TUVIERON LUGAR
EN PARAGUAY ...
identidad No. 681.270; en virtud de los fines que le son propios y al amparo de lo
dispuesto en la Ley 26.550, de 26 de no...
Poco después volvieron las torturas, esta vez en Vigilancia y Delitos. Esta vez en
la pileta, donde le sumergían en el agu...
Embarcaron en una lancha que cruzó el río y se fueron a la Argentina, en concreto a la
localidad de Puerto Pilcomayo.
Es i...
Comenzaron a preguntar sobre su vinculación al Partido Obrero Revolucionario
(PORA) y a su líder, Leandro Velázquez. Almad...
reconocía. Se trataba de su tesis de doctorado defendida en la Universidad Nacional de
La Plata, Argentina, en l974. El tr...
apellido Teisa u Oteiza, quien decía ser médico psiquiatra, aparentemente de
nacionalidad chilena. La anciana se negó a ac...
comandante Tato y el Dr. Roberto Vera Grau seguían graves. No tuvo más noticias de
doña Gilberta ni del profesor Cubas de ...
Según relata Almada el capitán Cecilio Jiménez, Presidente del Partido Colorado
de la localidad de San Lorenzo, le salvó a...
Una de esas leznas fue enviada a su esposa envuelta entre sus prendas de vestir, con
cuajos y manchas de sangre, justo un ...
Archivo del Terror posteriormente, las declaraciones testificales y la publicación del
Informe Verdad y Justicia, todas pr...
garroteros con intención de lincharlo. Protegido por los estudiantes debió esconderse
mientras efectivos militares del II ...
Permaneció totalmente incomunicado en una celda de la Comisaría 3ª en un pequeño zulo
sin ventilación, que contaba con una...
Días antes del 15 de agosto de 1987, momento en que se conmemoraba con la
presencia de visitantes extranjeros el 450 anive...
fraudulentas elecciones del régimen donde Alfredo Stroessner sería nuevamente electo
Presidente del Paraguay. Estaban prog...
La situación de persecución de Laino y su familia alertó a diversos organismos
internacionales hasta el punto de que fue o...
Fue trasladado a la Comisaría 4ª. donde ya estaban otros presos políticos. Fueron
sableados por protestar contra las condi...
Toda la familia estuvo detenida durante más de tres meses en el Departamento de
Investigaciones de la Policía de la Capita...
El procedimiento de allanamiento en el que desapareció su padre fue ejecutado
por el Comisario Gustavo Giménez.
Al igual q...
querellante, Silvano Ortellado Flores. En esa época centenares de miembros de las Ligas
Agrarias fueron apresados, tortura...
Los que quedaron sin padre, sin el sostén de una familia, vivieron una situación
muy dolorosa, porque de un día para otro ...
colorada de Santa Rosa; Carlos Ríos Acevedo, vicepresidente de la misma seccional
colorada; Nicolás Gracia, oficial de la ...
tenían el control económico de la producción agraria. Eran los intermediarios entre los
productores (campesinos) y los aco...
Jefe de Investigaciones de la Policía en Paraguay, había dicho que no le iban a liberar a
su papá, a su mamá y a sus dos h...
Durante su detención de un año en las dependencias de Investigaciones le
torturaron de manera constante con golpes de puño...
pudieron detenerle. El 4 de abril de 1976 habían allanado la casa de su hermano Martín
Rolón Centurión, en el barrio Valle...
Entre el 17 y 20 de abril lo trasladaron al campo de concentración conocido como
Abraham Cué, en la localidad de San Juan ...
intentar una fuga para matarlos. Posteriormente llegó el Padre Blanch del Comité de
Iglesias, quien trasladó a los dos al ...
El denunciante estaba trabajando en ANTELCO, fueron hasta su oficina y le preguntaron
a su jefe, Coronel Miguel Cirilo Gua...
sus necesidades en una lata (al igual que en la Comisaría 9ª). Inclusive hubo una época
que los presos sólo podían estar a...
Los Policías buscaban a su marido. Tomaron documentos, libros y escritos, y
subieron a Celsa Ramírez en un vehículo sin ni...
mediana estatura. Recuerda haber visto en la ciudad de Itá a un Policía que participó de
las torturas que le hicieron en u...
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Querella Criminal por la comisión de los Delitos de genocidio y/o lesa humanidad que tuvieron lugar en Paraguay en el periodo comprendido entre el 15 de agosto de 1954 y el 3 de febrero de 1989

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Presentada en el organismo de Justicia de la Republica Argentina ante la falta de interes del Estado Paraguayo en la investigación de los crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la Dictadura Stronista, y utilizando el recurso que brinda la Jurisdiccion Universal de los Derechos Humanos.

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Querella Criminal por la comisión de los Delitos de genocidio y/o lesa humanidad que tuvieron lugar en Paraguay en el periodo comprendido entre el 15 de agosto de 1954 y el 3 de febrero de 1989

  1. 1. PROMUEVEN QUERELLA CRIMINAL POR LA COMISIÓN DE LOS DELITOS DE GENOCIDIO Y/O LESA HUMANIDAD QUE TUVIERON LUGAR EN PARAGUAY EN EL PERIODO COMPRENDIDO ENTRE EL 15 DE AGOSTO DE 1954 Y EL 3 DE FEBRERO DE 1989 Señor Juez Federal: EVARISTO ANTONIO GONZÁLEZ, argentino, con Cédula de Identidad paraguaya No. 7.420.790, domiciliado en la calle Brasil 225, Asunción, Paraguay MARTÍN ALMADA, paraguayo, con Cédula de identidad paraguaya No. 170.804, domiciliado en Av. Carlos A. López 2273, Asunción, Paraguay; DOMINGO ISABELINO LAINO FIGUEREDO, paraguayo, con Cédula de Identidad paraguaya Nº 129.737, domiciliado en España esq. San José; Asunción Paraguay; CARLOS LUIS CASABIANCA RODRÍGUEZ, paraguayo, con Cédula de Identidad paraguaya Nº 36.578, domiciliado en calle Brasil 225, Asunción, Paraguay; YUDITH ROLÓN JACQUET, paraguaya, con Cédula de Identidad paraguaya Nº. 2.197.195, domiciliada en Rep. Dominicana 1186 e/Concordia y Florida, Asunción Paraguay, HERNÁN ROLÓN JACQUET, paraguayo, con Cédula de Identidad paraguaya Nº. 2.073.423, domiciliado en San Roque c/ Yegros, San Ignacio, Misiones, Paraguay; MIRTA GLADYS ROLÓN DE OVIEDO, paraguaya, con Cédula de Identidad Nº 1.582.954, domiciliada en Padre Marcial de Lorenzana Nº 372 c/ Antequera, San Ignacio, Misiones, Paraguay; CARLOS ORTELLADO MEZA, paraguayo, con Cédula de Identidad paraguaya Nº 2.047.395, domiciliado en Silvio Petirossi 1002 y Fulgencio R. Moreno, Santa Rosa, Misiones, Paraguay; DOMINGO GUZMÁN ROLÓN CENTURIÓN, paraguayo, con Cédula de Identidad paraguaya Nº 1.066.115, domiciliado en Santa Bárbara 672, Isla Bogado, Luque, Paraguay; SANTIAGO ROLÓN CENTURIÓN, paraguayo, con Cédula de Identidad paraguaya Nº. 681.270, domiciliado en Teniente Fariña casi Tacuary, Asunción, Paraguay, VIRGILIO BAREIRO RIVEROS, paraguayo, con Cédula de Identidad paraguaya Nº. 86.831, domiciliado en Cerro Corá 3221, Asunción, Paraguay; CELSA RAMÍREZ RODAS, paraguaya, con Cédula de Identidad paraguaya Nº. 2.366.720, domiciliada en la calle San Lorenzo 209, Barrio San Blas, Ita, Paraguay; DERLIS MIGUEL VILLAGRA RAMÍREZ, paraguayo, con Cédula de Identidad paraguaya Nº. 974.458, domiciliado en KM 22 ruta 2, Capiatá, Paraguay; MARGARITA MBYWANGY, paraguaya, con Cédula de Identidad paraguaya Nº. 1.079.809, domiciliada en la Comunidad Chupa Pou, Departamento de Canindeyu, Localidad de Kuétuvy, Paraguay. Todos por su propio derecho y junto a las siguientes organizaciones no gubernamentales y asociaciones civiles: FUNDACIÓN CELESTINA PÉREZ DE ALMADA, con RUC Nº. 80026976-7, domiciliada en Carlos Antonio López Nº 2273, Asunción Paraguay, y representada por Maria Stella Cáceres de Almada, nacionalidad argentina, con cédula de Identidad Nº 4.592.150; y MOVIMIENTO NACIONAL DE VÍCTIMAS DE LA DICTADURA STRONISTA, con RUC Nº. 80029982-1, domiciliada en Teniente Fariña c/Tacuary, Asunción Paraguay, y representada por Santiago Rolón Centurión, de nacionalidad paraguaya, con Cédula de
  2. 2. identidad No. 681.270; en virtud de los fines que le son propios y al amparo de lo dispuesto en la Ley 26.550, de 26 de noviembre de 2009, por la que se modifica el Código Procesal Penal, vienen, bajo el patrocinio letrado de los Dres. Juan Adolfo Maida Artigau y Aitor Martínez Jiménez constituyendo domicilio en Avenida de Mayo 962 3er piso Oficina 7 de la ciudad autónoma de Buenos Aires, a promover QUERELLA CRIMINAL en los términos del artículo 82 y ss. del Código Procesal Penal por los delitos de GENOCIDIO Y/O DE LESA HUMANIDAD en ejercicio del principio de JURISDICCIÓN UNIVERSAL. EXORDIO. - FUNDAMENTOS DE HECHO EN TORNO A LOS QUERELLANTES EVARISTO ANTONIO GONZÁLEZ, nació en la localidad de Naknek, en la Provincia de Formosa, República Argentina, en el año 1936. Al año de nacer se radicó con sus padres en el Paraguay, en la localidad de Colonia Falcón, fronteriza con la Argentina. Empezó a militar en política desde los quince años en el Partido Comunista Paraguayo. Fue dirigente sindical tanto en la Argentina como en el Paraguay. En Paraguay, en el Sindicato de los Ebanistas, perteneciente a la construcción, mientras que en Buenos Aires se desempeñó como Secretario General de un importante sindicato de madereros. Su tarea fundamental durante la dictadura de Stroessner era la de organizar el movimiento sindical. El 3 de marzo de 1964 fue detenido en una reunión con otros obreros, ochos personas aproximadamente, en una construcción sobre la calle Carlos Antonio López. Rodearon la reunión sindical un grupo de policías, entre quienes estaban Lucilo Benítez, conocido como Cururú Piré, Camilo Almada Morel, conocido como Saprisa, Juan Martínez, Chingolo Báez, y Alberto Buenaventura Cantero, Jefe de la Sección Política del Departamento de Investigaciones. Inmediatamente después de detenerles los llevaron a Investigaciones. Allí empezaron las sesiones de tortura, con golpes de cachiporra de goma en los pies, en el pecho, en el hígado, en el riñón y en la cabeza, durante tres horas. La consecuencia inmediata de la golpiza fue orinar sangre por los golpes en el riñón y no poder caminar por los duros golpes en los píes. Tardó 7 u 8 días en recuperarse.
  3. 3. Poco después volvieron las torturas, esta vez en Vigilancia y Delitos. Esta vez en la pileta, donde le sumergían en el agua con orín y heces, de manera intermitente atado de pies y manos. En esa tortura participaban ocho personas y duró del orden de seis horas. En esas dependencias sus torturadores identificados fueron el Teniente 1º Larramendia, el Coronel Félix Grau, el Teniente Leiva y el Sargento Piñánez. Cuando se recuperó lo llevaron nuevamente al Departamento de Investigaciones, y allí comenzó una huelga de hambre. A los veintisiete días de comenzar la huelga de hambre le llevaron a la Guardia de Seguridad, actualmente Agrupación Especializada de la Policía Nacional. Allí estaban los militares del Batallón 40 y del orden de unos 40 presos aproximadamente. Sin importar su estado de salud, delicado por las torturas recibidas y por la huelga de hambre, le hicieron dormir, tanto al querellante como al Dr. Adorno, González Dámaso, un tal Centurión que era de la localidad de Sapukai, y otros detenidos, boca arriba mientras que los soldados les pisaban y caminaban encima de ellos a cada instante. En una oportunidad, ante una queja por el dolor de muela, le pidió a un Teniente, de apellido Leiva, que le consiguiera algún remedio, a lo que el uniformado le respondió que por supuesto que le iba a dar un remedio, momento en que comenzó a sablearle. En la Guardia de Seguridad les hacían realizar trabajos forzados en la cantera del cerro Tacumbú. Picaban piedra desde las 7:00 de la mañana hasta las 17:00 de la tarde. Durante siete meses estuvo sometido a esos trabajos forzados. Entre los compañeros empezaron a organizar una fuga. Pero los guardias sospecharon del plan y trasladaron a un grupo de detenidos. Al querellante le llevaron a la Comisaría 8ª, actualmente Comisaría 1ª, frente a la Facultad de Medicina. En esa Comisaría estuvo cuatro años, de los cuales dos estuvo engrillado. En el calabozo estuvieron once personas en un espacio de 4 x 5. El Comisario al cargo de esta dependencia se llamaba Alfonso Lovera Cañete. Hacían sus necesidades en latas de leche en polvo y les sacaban solamente cada ocho días para vaciar las latas. Sus torturadores en esta ocasión eran, además del citado Alfonso Lovera Cañete, el Subcomisario Zaracho, el Oficial Primero Mateo Estigarribia, el Oficial Primero Evaristo Paredes y el Oficial Segundo Luis Distéfano. Después de cuatro años fue trasladado a la Comisaría 2ª., donde permaneció cerca de un año. El Comisario al cargo era Agustín Keins. Después fue llevado a la Comisaría 7ª. En el año 1971, gracias a las gestiones de su familia pudo visitarle un funcionario de la Embajada Argentina, en la época en que el Embajador era un General de apellido Rosas. Le explicó su situación y le prometieron que iban a sacarle en libertad. El 3 de enero de 1972 le liberaron junto a otro argentino llamado Antonio Sotomayor, que estaba detenido en la Comisaría 3ª. Fueron trasladados desde su encierro por el Secretario de la Embajada Argentina en un vehículo diplomático que les llevó hasta la frontera. Detrás les seguía una camioneta de la policía paraguaya para certificar que salían del país.
  4. 4. Embarcaron en una lancha que cruzó el río y se fueron a la Argentina, en concreto a la localidad de Puerto Pilcomayo. Es importante resaltar que en todas las comisarías, las condiciones de detención eran infrahumanas, no tenían asistencia médica y eran maltratados permanentemente tanto física como psicológicamente. MARTÍN ALMADA, nació el 30 de enero de 1937 en Puerto Sastre, Región Occidental, Chaco, Paraguay. Siendo muy joven se trasladó con su madre a San Lorenzo, ciudad situada a pocos kilómetros de Asunción. Sus orígenes humildes le obligaron a realizar trabajos como vendedor ambulante de pasteles durante toda su infancia. Aun así, consiguió avanzar en sus estudios terminando por licenciarse en 1963 en Pedagogía por la Universidad Nacional de Asunción. Posteriormente, en 1968 se graduó como Licenciado en Derecho también en la Universidad Nacional de Asunción. Finalmente, obtuvo su Doctorado en Ciencias de la Educación en la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, en 1974. Junto a su esposa, Celestina Pérez de Almada, también docente, fundó el Instituto Juan Bautista Alberdi en San Lorenzo. Con fecha 26 de noviembre de 1974 un grupo de policías entraron violentamente en el Instituto Juan Bautista Alberdi, del que era Director. Se encontraba en su oficina junto a él su esposa, Celestina Pérez, quien desempeñaba el cargo de secretaria de la Institución, su hija Celeste Judith, su sobrino Lorenzo Jara, y la licenciada Zulema de Da Cunha, profesora del Instituto. El grupo de policías afirmó tener órdenes del Jefe de Investigaciones de proceder a la revisión del edificio. Ante su pregunta de si portaban o no una orden judicial para el allanamiento del Instituto, los policías respondieron: “Deje de preguntar pavadas, bajo un estado de sitio, eso no funciona “, haciendo referencia al permanente estado de sitio que vivía Paraguay desde hacía 24 años, por aquel entonces, y que sirvió de base para la comisión de todas las arbitrariedades y violaciones de derechos. Tiempo después ha podido identificar a algunos de esos policías, como a Alberto Buenaventura Cantero, Nicolás Lucilo Benítez, Cayetano Alberto Raimundi y Desiderio Flecha. Después de una intensa búsqueda por todo el edificio los policías le solicitaron que les acompañara a fin de mantener una breve entrevista con el Jefe de Investigaciones. Al llegar al despacho de Pastor Coronel, Jefe de Investigaciones, pudo observar que se encontraba rodeado de unas veinte personas, civiles y militares, nacionales y extranjeros, entre quienes pudo distinguir al Jefe de Policía de la Capital, General Francisco Britez Borges, al General Benito Guanes Serrano, Sub Jefe del Servicio de Inteligencia del Ejercito (ESMAGENFA), y a varias personas más que no ha podido reconocer. Posteriormente, conocería el nombre de uno de ellos, el Comisario Héctor García Rey, argentino que se desempeñaba como jefe de la Policía de Córdoba, Argentina.
  5. 5. Comenzaron a preguntar sobre su vinculación al Partido Obrero Revolucionario (PORA) y a su líder, Leandro Velázquez. Almada respondió que no conocía tal organización, que Leandro Velázquez había sido su compañero en la Universidad de Asunción, y que posteriormente lo había visitado en la Universidad de La Plata, Argentina, donde el querellante cursaba estudios de postgrado hasta que obtuvo su titulo de Doctor en Ciencias de la Educación. Se le insistió que “cantara por las buenas” ya que sino lo “haría por las malas”. Ante su recurrente negativa a afirmar que pertenecía a ninguna conjura comunista internacional contra el régimen, se dispuso que comenzara la tortura. El Comisario Julián Ruiz Paredes y el Oficial Francisco Ramírez, alias “Tata”, que significa “fuego” en guaraní, lo acompañaron hasta la sala de torturas habilitada en el Departamento de Delitos y Vigilancia a cargo del comisario Ramón Saldivar. Mientras, Ramírez, “Tata”, se preparaba para iniciar las torturas, le aconsejaba que “cantara” para evitarle “el trabajo”. Al momento el querellante se encontraba desnudo, con los pies y las manos atados con cables eléctricos. El trabajo estaba perfectamente dividido: Francisco Ramírez, “Tata”, se encargaba de la pileta, que no era sino una bañera llena de agua fétida, excrementos y orina. Nicolás Lucilo Benítez manejaba implacablemente el látigo. Camilo Federico Almada “Sapriza”, principal inquisidor, propinaba las patadas y oficiaba de secretario. Juan Ramón Bogado Caballero, Subcomisario, asestaba golpes constantes y contundentes. Lorenzo Fortunato Laspina, con una botella de caña “Aristócrata” (aguardiente paraguayo) en una mano, y en la otra un alambre trenzado, se ensañaba contra su espalda. El Comisario Obdulio Arguello le golpeaba la cabeza con el famoso “teyuruguai” (rebenque) asistido por sus ayudantes Silvio Ramón Listron Pico y Pánfilo Rivarola. Agustín Belotto le sujetaba en la pileta y le pisaba el pecho para mantenerle en el fondo de la bañera. Un sargento armero, Ramón Tadeo Gómez, de unos 30 años, incitaba a los demás para que le hicieran “cantar. Las sesiones de torturas para obligarlo a “cantar” se sucedieron y llegaron nuevos relevos. En las siguientes ocasiones las torturas continuaron a cargo de Atilio Villalba, Miguel Ramón Said Luque de la Ciudad de San Lorenzo, Reinaldo Ferreira, Eligio Paredes de la ciudad de Fernando de la Mora, Wenceslao Marcial Alcaraz, Vicente Gabaza Olmedo, el Comisario Albiso, alias “yagua bata “, Jaime Yamil Valinotti, y Papi Almada , todos ellos bajo la supervisión del Jefe de Personal, quien también ejecutaba torturas personalmente, el Comisario Salvador Mendoza. El querellante reconoce que muchas de estas personas siguen vivas a día de hoy y continúan en total impunidad paseándose por las calles de Paraguay. Al día siguiente Almada fue despertado por el Oficial de Guardia, Pedro Sosa. Se encontraba ensangrentado, desnudo y atado a una silla con las esposas atrás. Llegó Lorenzo Fortunato Laspina y a patadas le hizo levantar indicándole que el jefe quería verle. Lo llevó nuevamente ante el Jefe de Investigaciones, Pastor Coronel, y el mismo grupo de acompañantes del día anterior. Le mostraron un libro y le preguntaron si lo
  6. 6. reconocía. Se trataba de su tesis de doctorado defendida en la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, en l974. El trabajo se titulaba “Paraguay. Educación y Dependencia”. Querían saber quién le había encargado esa tesis. Preguntaban si había sido dirigida desde Moscú, la Habana, Pekín o el general Torrijos de Panamá. En realidad la obra simplemente se había inspirado en el modelo panameño de Reforma Educativa de 1971. Era una obra meramente académica y aséptica políticamente. Un militar chileno comenzó a preguntar sobre su vinculación con los subversivos universitarios de Arica donde el querellante había realizado un curso de Sociología de la Educación en la Universidad del Norte durante el año 1968. El Comisario argentino, Jefe de Policía de Córdoba, Héctor García Rey, le interrogó sobre su supuesta vinculación con los subversivos estudiantes de la Universidad de La Plata donde el querellante realizó el doctorado en Ciencias de la Educación entre l972 y l974. Finalmente, le dijeron que era un “terrorista intelectual” y lo devolvieron a la sala de torturas. Cabe destacar que fue torturado por el entonces Jefe de Policía de Córdoba, Argentina, Comisario Héctor García Rey, quien tenía una grabación de su discurso hecho en la Universidad de Córdoba sobre el contenido “subversivo” de su tesis doctoral en octubre de 1973. Se produjeron las mismas torturas, golpes, latigazos, inmersión en la pileta de excrementos, hasta que esta vez el blanco pasó a ser los testículos. Una fuerte descarga eléctrica a través de la picana le provocó la perdida de conocimiento. Despertó en la madrugada en un pasadizo tendido en una cama de dos pisos. Sus manos estaban sujetas a la cama superior y un pedazo de riel le servia de almohada. Había ingerido tanta materia fecal y orín en la pileta que le provocó una intensa diarrea y vómito. Junto a él, gimiendo, yacían en el suelo Roberto Ramírez Villalba, el Comandante Tato, oriundo de Pilar, Roberto Grau Vera, odontólogo, y José Olmedo Montania, ex Primer Secretario de la representación diplomática de Paraguay en Argentina y Brasil. Legiones de cucarachas enormes y ratones hambrientos se paseaban por sus cuerpos. Desde allí podía escuchar los gritos de los torturados que se sucedían por horas. Aproximadamente a las 22 horas, se le acerco nuevamente Lorenzo Fortunato Laspina para despertarlo a golpes y conducir violentamente a Almada de nuevo a la cámara de torturas. Allí lo enfrentó con una anciana a quien nunca había visto antes. Posteriormente supo que se trataba de Doña Gilberta Verdum viuda de Talavera. Su esposo, el Teniente Talavera, había sido asesinado en 1961 durante la conocida como “Operación Antisubversiva “. Aquella anciana había permanecido en prisión durante nueve años, había sido liberada y nuevamente capturada. Lorenzo Fortunato Laspina le acosó con preguntas acerca de su vinculación con el movimiento en que militaba Doña Gilberta y, decepcionado por las respuestas, se alejó, diciendo que esa noche si le haría “cantar “, “cueste lo que cueste”... Al rato volvió acompañado y comenzó a torturar a la anciana junto a Lucilo Benítez y un oficial de
  7. 7. apellido Teisa u Oteiza, quien decía ser médico psiquiatra, aparentemente de nacionalidad chilena. La anciana se negó a aceptar los cargos y no reveló ningún nombre ante las salvajes torturas que le propinaban. Repentinamente se abrió la puerta y entró otro detenido. En aquel momento no lo conocía pero se trataba de Julián Cubas. Lo torturaron junto a Doña Gilberta pero tampoco consiguieron arrancarle ninguna confesión, más que gritos de rabia. Posteriormente le volvió a tocar el turno a Martín Almada. En esta ocasión las acusaciones pasaron a ser sobre la fuente de financiamiento de los talleres artesanales (baldosería, carpintería, electricidad…) que se estaban construyendo como anexo al Instituto Juan Bautista Alberdi del que era director. El querellante declaró haber logrado un crédito del Banco Nacional de Fomento para promover los talleres artesanales, es decir, una Escuela de Artes y Oficio. La respuesta no convenció a sus torturadores y la violencia que siguió le hizo perder el conocimiento. Martín Almada estima que por esos días eran torturados de 7 a 10 personas durante el día y más de 50 durante por la noche. Estuvo compartiendo celda con el Comandante Tato, Olmedo Montania, Doña Gilberta, el Dr. Roberto Vera Grau y otras nuevas victimas que se sumaron y que fueron llenando las dependencias, como Bernardo Rojas, dirigente sindical a quien atribuían vinculación con el MOPALI (Movimiento Paraguayo de Liberación). Cada vez que arrancaba una sesión de tortura comenzaba a sonar música brasileña a todo volumen para tratar de camuflar los gritos, gemidos y llantos. Una de las noches tras comenzar la música brasileña de siempre vio salir a cuatro jóvenes visiblemente graves tras la sesión de torturas. Supo posteriormente que los jóvenes eran el abogado Fernando Robles, Arnaldo Llorens, estudiante de Derecho, Roberto Martínez Cantero, maestro de escuela primaria y Sebastián Romero, fotógrafo en la Plaza Uruguaya. Los policías afirmaban que “son duros, no hablan, si siguen así somos nosotros los que vamos a pagar el pato”. Por cuarta vez el querellante fue llevado a la cámara de tortura. El pileteo fue desesperante. Las cachiporras y los látigos profundizaron las heridas ya abiertas. Las preguntas giraban siempre en torno a los comunistas, sobre quienes le habrían utilizado para que escribiera la tesis mencionada. Alegaban que tanto el enfoque utilizado como el contenido desarrollado eran de inspiración comunista. Añadían que se había permitido el lujo de dar una patada en la misma boca del General Bernardino Caballero, fundador del Partido Colorado. En la tesis se responsabilizaba a Bernardino Caballero de la venta de las tierras públicas como estrategia de la dependencia. “Estás conspirando contra el Partido” repetían. Afirmaban que, además, tenían la cinta grabada de la conferencia que sobre la Educación paraguaya había dado en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Querían saber los nombres y apellidos de las personas que habían organizado aquel acto. No dijo nada y pronto perdió el conocimiento. Martín Almada siguió en cautiverio sin arreglo a ningún proceso judicial en las mismas dependencias. Gravemente herido por las torturas y mal alimentado. Junto a él, el
  8. 8. comandante Tato y el Dr. Roberto Vera Grau seguían graves. No tuvo más noticias de doña Gilberta ni del profesor Cubas de quienes pensó que habían muerto. No se veía capacitado para aguantar con vida una quinta sesión de torturas. Recurrentemente le amedrentaban con que la siguiente vez vendrían los “ángeles de la muerte”, un tal Listron y Luis D´stefano. Su tranquilidad duró poco. Una madrugada apareció el sargento Armero, Ramón Tadeo Gómez, personaje extraordinariamente sádico. Interrumpió su sueño y lo arrastro nuevamente a la cámara de torturas. Allí le aplicaron la pileta, además de latigazos, golpes, bofetadas, y patadas. Cuando las aguas fétidas ocupaban todos los intersticios de su organismo, como consecuencia de la ingestión por ahogamiento, le sacaban a la superficie para respirar. Esta vez el cargo era una supuesta vinculación con el Movimiento Popular Colorado (MOPOCO), un desprendimiento del Partido Colorado surgido en 1957 a causa de la ruptura con el régimen de Stroessner. Su acción se desarrollaba fundamentalmente desde el exilio. Decían que estaba vinculado con los exiliados en Argentina y Brasil. Mencionaban al Dr. Agustín Goiburu, Dimas Da Motta, Aníbal Abate, Alejandro Stump, Guillermo Correa Martínez, Rodolfo Mongelos, Waldino Ramón Lovera, el General Carlos Montanaro, el Coronel Enrique Jiménez, Florentin Peña, Miguel González Casabianca, Osvaldo Chávez ,Epifanio Méndez, Sandino Gill Oporto y Rodolfo Sannemann. Después de terminar la sesión de torturas fue despertado por el oficial Bernardo, chofer del inspector Ramón Saldivar. En forma irónica le presentó sus “sinceras disculpas”, diciéndole que esa noche se había cometido una equivocación, ya que el candidato al interrogatorio no era él, sino Valentín Almada, y que debido al mismo apellido, había pagado las consecuencias. Coco y el resto de oficiales estuvieron durante un tiempo burlándose del querellante, afirmando que había batido el record de ingestión de excrementos, mientras Almada se encontraba en el suelo desnudo y vomitando materia fecal. Al poco tiempo, una noche, comenzó a sonar nuevamente la música brasileña. En ese momento apareció Francisco Ramírez “Tata” para llevarle una vez más a la sala de tormento con la finalidad de que se decidiera “de una vez por todas a cantar”. Una fuerte lluvia de “tejuruguai” (látigos terminados en bolas metálicas) cayeron sobre sus piernas, nalgas y espalda. Los gritos eran superiores a la música brasileña. En la habitación de al lado comenzaron a escucharse gritos. “Están matando a ese inocente”, era la frase que se repetía. Al rato entraron en la sala de tortura el Comisario Ramón Saldivar y el capitán Cecilio Jiménez de San Lorenzo, vecino del querellante. Éste último, totalmente alterado y pistola en mano gritó, “Si ustedes tienen pruebas de que Martín Almada es comunista, muéstrenmelas para que yo lo mate ahora mismo, de lo contrario, dejen de torturar a este inocente”. Luego de un embarazoso silencio se retiraron Saldivar y el implacable oficial Ramírez “Tata”.
  9. 9. Según relata Almada el capitán Cecilio Jiménez, Presidente del Partido Colorado de la localidad de San Lorenzo, le salvó ante una nueva sesión de tortura que probablemente hubiera acabado con su vida por la masiva pérdida de sangre que estaba teniendo como consecuencia de los latigazos con bolas metálicas que terminaron por dejarlo sin conocimiento. En total Martín Almada estuvo 30 días en aquella sala de tormento, hasta que finalmente el Tribunal Militar tipificó su delito como “Terrorismo Intelectual” por haber defendido la tesis doctoral “Paraguay, Educación y Dependencia” inspirada en la metodología de Paulo Freire. Martín Almada estuvo preso entre 1974 y 1978. Primero en la Dirección de Investigaciones donde como hemos visto fue brutalmente torturado. El 26 de diciembre de 1974 fue trasladado a la Comisaría 1ª de Asunción, a cargo del Comisario Domingo Galeano, donde funcionaba la Oficina de INTERPOL. Allí había alrededor de 43 prisioneros políticos (campesinos, estudiantes, profesores, obreros, funcionarios del gobiernos y hasta 2 oficiales de policía). Como había alrededor de 20 campesinos analfabetos Almada comenzó a compartir con ellos su experiencia de la metodología de Paulo Freire para leer, escribir y pensar críticamente. Su trabajo fue considerado por las autoridades políticas como una provocación a la subversión mental. Por ello, fue castigado el 3 de mayo de 1976 con su traslado a la Comisaria 3ª (conocida como el Panteón de los Vivos, por los detenidos de larga duración, hasta 20 años sin ver la luz y sin juicio), a cargo del Comisario Alfonso Lovera Cañete. Fue depositado en la celda donde estaban presos los miembros del Comité Central del Partido Comunista Paraguayo, como Antonio y Ananías Maidana, Alfredo Alcorta, Julia Rojas, Dimas Prisciliano Acosta, Felipe Vera Báez, (con mas de 16 años de prisión en aquel momento), o el Ingeniero Virgilio Bareiro, Ignacio Chamorro, Antoliano Cardozo, Rogelio Mora (con mas de 5 años de prisión por aquel entonces). Todos ellos sin proceso legal, en condiciones infrahumanas, recurrentemente torturados, sin luz y haciendo sus necesidades en el mismo zulo. Aquella mazmorra de la Comisaría 3ª es considerada una de las mayores aberraciones que se datan en nuestra región. Finalmente fue trasladado al campo de concentración de Emboscada, lugar de hacinamiento de los prisioneros políticos, a cargo del Coronel Jose Felix Grau. Amnistía Internacional de Basel, Suiza, el Comité Mundial de Iglesias y Organizaciones de Derechos Humanos propiciaron una gran campaña durante los 30 días que duró su huelga de hambre, hecho que obligó al Gobierno a concederle su libertad condicional en septiembre de 1977. Pero poco después volvió a ser detenido y llevado a la Oficina de Asuntos Técnicos hasta febrero de 1978, siendo reiterada y brutalmente torturado de nuevo. Su mujer, Celestina Almada, educadora del mismo Instituto del que era Director Martín Almada, falleció el 5 de diciembre de 1974. Era de público conocimiento que la aguja de zapatero (lezna) era el instrumento de tortura para los prisioneros de conciencia.
  10. 10. Una de esas leznas fue enviada a su esposa envuelta entre sus prendas de vestir, con cuajos y manchas de sangre, justo un día antes de su muerte por infarto. Fue una de las tantas torturas psicológicas a que fue sometida. Durante las torturas que se administraron a Almada se llamaba a su mujer para que escuchara las sesiones que le administraban a su marido. Los vecinos tuvieron que enterrar a su mujer en el panteón de un argentino, Dr. Francisco Bovó Almeida. El 28 de febrero de 1978 salió al exilio junto con sus hijos. Panamá le brindó asilo político y propició su contratación por la UNESCO. Se trasladó a París, Francia, donde vivió hasta fines de 1992. En la UNESCO, se desempeñó como consultor en educación para América Latina y posteriormente para África. A su vuelta a Paraguay tras la llegada de la democracia luego de 15 años de investigación descubrió el 22 de diciembre de 1992, con apoyo del Juez Penal Dr. José Agustin Fernandez, el conocido como Archivo del Terror, documentación de la Policía política paraguaya donde se documentó toda la represión, incluida la existencia del, Operativo Cóndor. Dicho archivo fue declarado por la UNESCO “Memoria del Mundo”, y aunque son una base probatoria incuestionable para abrir procesos judiciales contra responsables, no es abordado todavía por la Justicia. En 1987 recibió la más alta distinción de la Universidad Católica Tomas Moro por su coraje en defensa de los derechos humanos. Condecorado por el mismo motivo tanto por el gobierno francés como por el argentino. En el año 2002 Martín Almada fue galardonado con el conocido como Premio Nobel Alternativo que concede la Fundación Right Livelihood Award por su defensa de los Derechos Humanos. Posteriormente descubrió tras comprobar su documentación obrante en el Archivo del Terror que su proceso de detención y torturas estuvo vinculado al Operativo Cóndor. Su tesis doctoral, “Paraguay: Educación y Dependencia”, fue enviada por la Policía argentina a la Policía paraguaya en el marco del Operativo Cóndor. La Policía Política del régimen militar clasificó la obra como “subversiva” y a su autor como “terrorista intelectual”. Actualmente dirige la Fundación Celestina Pérez de Almada, en defensa de los Derechos Humanos y Protección del Medio Ambiente, en honor a su mujer fallecida como consecuencia de las torturas psicológicas recibidas. También es Director del Museo de la Memoria, también conocido como Museo de los Horrores, antiguas dependencias de la Dirección Nacional de Asuntos Técnicos (La Técnica) donde se conservan todos los elementos de tortura y las celdas de castigo, y que funcionó hasta fines de 1992. El 25 de mayo de 1989, ante la inacción de oficio de la justicia, Almada promovió personalmente querella criminal contra los autores de los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura contra su persona, dirigida contra cómplices, encubridores y los propios torturadores que participaron en sus sesiones de tormento, así como a toda persona que pudiera surgir de la investigación por lesión corporal, muerte por tortura psicológica de su esposa y otros delitos. A pesar de las pruebas encontradas en el
  11. 11. Archivo del Terror posteriormente, las declaraciones testificales y la publicación del Informe Verdad y Justicia, todas pruebas de cargo contundentes, todavía a día de hoy no se ha avanzado nada. El querellante aun así no ha desistido en su causa. Por ello, durante todo este tiempo ha estado luchando contra la impunidad reinante en Paraguay. Aunque reconoce que recientemente el Juez Arnaldo Fleitas, ante su reclamo, le expresó personalmente que nada podía hacer porque en el viejo Código Penal no aparece tipificada la figura de la tortura. Una justificación a todas luces sin arreglo a Derecho y que desconoce la eficacia “erga omnes” que tiene el “ius cogens” internacional, lo que hace suponer que no es más que una excusa para evitar perseguir a los perpetradores de los hechos. Algunos de los torturadores fallecieron y los que siguen vivos continúan en absoluta impunidad. DOMINGO ISABELINO LAINO FIGUEREDO, nació en Asunción el 8 de julio de 1935. Estudio Ciencias Económicas en la Universidad Nacional de Asunción, obteniendo el título de Doctor en Ciencias Económicas en 1961. Posteriormente viajó a Europa (Italia y Holanda), para realizar estudios postdoctorales sobre Economía y Ciencias Sociales. Con un dilatado compromiso político, Domingo Laino fue nombrado en 1963 presidente de la juventud del Partido Liberal, ALON, y posteriormente presidente del Partido Liberal (PL) entre los años 1975 y 1977, pasando a la presidencia del ya llamado Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) entre los años 1980 y 1982, para finalmente y tras su regreso del exilio volver a la presidencia del PLRA entre 1987 y 1998. Debido a su activismo político a favor de una apertura democrática del país que acabara con la dictadura sufrió repetidas detenciones arbitrarias, encarcelamientos de larga duración, torturas y hasta la expulsión del país con un largo exilio familiar. En 1959 sufrió su primera detención. En 1962, apresado en virtud de la Ley No. 294 y recluido en el Penal de Tacumbú por tres meses. En 1963 fue detenido, procesado y guardó reclusión en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú. A su vuelta de Europa, en 1967, fue apresado y juzgado por la Ley No. 197 y guardó reclusión en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú. En ninguno de estos procesos tuvo una acusación con arreglo a Derecho, jamás le asistió ninguna garantía procesal y fue siempre acusado por motivos políticos. Las represiones dentro del país contra su persona fueron constantes. El 11 de septiembre de 1972 fue fuertemente golpeado en la calle, ante la Universidad Católica, por un grupo de garroteros comandados por Ramón Aquino. Horas antes, en la Cámara de Diputados, se había opuesto al cambio de nombre de la localidad de Nueva Londres por el de Hugo Stroessner, padre del General Alfredo Stroessner. Posteriormente, en marzo de 1975, siendo Profesor de la Universidad Católica de Villarrica, fue rodeado por
  12. 12. garroteros con intención de lincharlo. Protegido por los estudiantes debió esconderse mientras efectivos militares del II Departamento Militar, a cuyo frente estaba el Gral. Otello Carpinelli Yegros, lo buscaban. A la madrugada una delegación de parlamentarios liberales radicales auténticos llegó a la ciudad y con ellos logró salir de la misma. Pero la mayor persecución empezó cuando Domingo Laino comenzó a adquirir relevancia como opositor demócrata al régimen. El 7 de julio de 1978 a las 12 de la mañana fue secuestrado en la intersección de las calles Perú y Mariscal López. Acababa de regresar de los Estados Unidos donde viajó invitado por Washington Office on Latin America para participar en la reunión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, en la que por vez primera se dio un voto de censura al Gobierno de Stroessner. Durante 8 horas el Gobierno negó su participación en el mismo. Después de las 20 horas del mismo día el entonces Canciller Alberto Nogues admitió al Embajador de los Estados Unidos, Robert White, que Laino estaba detenido en dependencias del Departamento de Investigaciones. En dicha ocasión fue torturado por las fuerzas de seguridad que lo custodiaron. Fue obligado a permanecer sin dormir por más de 72 horas, a tragar cigarrillos, le fue puesta una cacerola sobre la cabeza que se golpeaba constantemente (motivo por el cual perdió audición de un oído), fue obligado a subir y bajar escaleras en forma constante, sin dejarlo descansar ya que cuando se desvanecía de sueño y cansancio era puesto bajo una ducha para seguir con las torturas. Todo ello esposado. Una semana después fue trasladado a la Penitenciaría Nacional de Tacumbú y juzgado por violar la Ley No. 209. Pero antes fue duramente golpeado a puñetazos y patadas por parte del Jefe de la Sección Política por negarse a firmar una declaración que le pusieron enfrente. Una vez en Tacumbú y en contacto con sus abogados, se negó a la defensa por considerar que sería juzgado por una Justicia dependiente del Ejecutivo y por un Juez que poco antes había participado de un acto político con pañuelo colorado al cuello, Antonio Escobar Cantero. Recuperó su libertad el 8 de Agosto de 1978. El 20 de septiembre de 1979 fue detenido pocos días después de su regreso de Brasil, donde había hecho declaraciones sobre las relaciones entre ambos países. Permaneció incomunicado y sometido a torturas en las dependencias de la Dirección Nacional de Asuntos Técnicos (la conocida como “la Técnica”, brutal centro de torturas que a día de hoy es el Museo de la Memoria). Posteriormente, el día 21 fue confinado en la localidad de Mbuyapey, distante a 180 Kms. de Asunción. En dicha ciudad fue alojado en una pensión y permaneció bajo estricto control del Destacamento Militar instalado en la misma. Durante su confinamiento, su esposa dio a luz a su segunda hija, María Irene, el 30 de octubre. Fue puesto en libertad el 21 de diciembre de 1979. El 17 de septiembre de 1980 fue asesinado en Asunción el derrocado dictador nicaraguense Anastasio Somoza Debayle, refugiado en Paraguay desde hacía algún tiempo. Pocos días después, el 30 de septiembre, Domingo Laino fue detenido por efectivos militares y luego acusado de haber participado en el asesinato de Somoza. Su residencia particular fue rigurosamente registrada varias veces durante la semana.
  13. 13. Permaneció totalmente incomunicado en una celda de la Comisaría 3ª en un pequeño zulo sin ventilación, que contaba con unas rudimentarias dependencias sanitarias dentro y una luz artificial encendida las 24 horas del día. Durante toda su privación de libertad no salió ni una sola vez del inhumano zulo, sin ver la luz del día en todo el tiempo que duró su detención. Fue liberado el 15 de octubre del mismo año. El 9 de diciembre de 1982 fue detenido en su domicilio por un equipo policial. Al día siguiente se disponía a lanzar su libro “El General Comerciante”, una investigación sobre los negociados de Somoza y su familia en Nicaragua. Junto a él fueron detenidos por espacio de horas su esposa Rafaela Guanes, su cuñado Luis Guanes, y el dueño de la imprenta que había editado el libro, Enrique Velilla García, que recuperó su libertad varios días después. Junto a la detención, la policía secuestró unos 500 volúmenes del libro y el material, hojas y tapas, que estaban siendo armados para los demás volúmenes. Laino fue llevado al Departamento de Investigaciones. El día 14 de diciembre fue llevado a la cabecera del puente que une Puerto Falcón (Paraguay) con el puerto argentino de Clorinda y obligado a abandonar el país. Permaneció exiliado desde aquella fecha de 1982 hasta el 25 de abril de 1987. Durante el exilio forzoso su familia permaneció en el país viajando en forma constante. Laino se movilizó la mayor parte del tiempo en ciudades fronterizas: Clorinda, Formosa, Resistencia, Posadas (Argentina), Foz de Yguazu y Curitiba (Brasil). Realizó en ese lapso de tiempo cuatro intentos de regresar al país, todos ellos impedidos por la Policía. En el sexto consiguió finalmente el ingresó al país. El primer operativo fue en marzo de 1983. El segundo el 29 de abril de 1984, en el que le fue impedido el ingreso por estar “comprometido con la subversión, atentar contra el Orden Público y alterar la tranquilidad de la nación”, según informó el Subsecretario del Ministerio del Interior, Dr. Darío Filártiga. El tercero intento se produjo en marzo de 1985. El cuarto el 23 de diciembre de 1985. El quinto el 24 de junio de 1986. En el sexto, el 25 de abril de 1987, ingresó al país. Permaneció durante varios meses fuertemente controlado, con motos y autos de Policía detrás de él a todo momento. Su residencia estuvo siempre sometida a un constante control. Incluso se le cortó su línea telefónica para evitar sus comunicaciones. A su regreso del exilio sufrió multitud de represiones. Algunos ejemplos son los siguientes. El jueves 30 de julio de 1987 se realizó la tercera Asamblea de la Civilidad, actos políticos públicos organizados por el Partido Revolucionario Febrerista. Fue ante el Oratorio de la Asunción, en pleno centro de la ciudad. Domingo Laino y otros dirigentes fueron duramente golpeados y a patadas arrastrados hasta el Cuartel Central de Policía. Al día siguiente fueron derivados al Batallón de la Guardia de Seguridad y recuperaron su libertad el lunes 3 de agosto.
  14. 14. Días antes del 15 de agosto de 1987, momento en que se conmemoraba con la presencia de visitantes extranjeros el 450 aniversario de la ciudad de Asunción, fueron detenidos varios políticos opositores, entre ellos Domingo Laino. Permanecieron unos días en el Batallón de la Guardia de Seguridad. En septiembre de 1987 debía realizarse un acto en la ciudad de Yuty. Poco antes de llegar un cordón de civiles y uniformados impedía el paso. Cuando Domingo Laino y su comitiva llegaron, fueron primeramente golpeados y amenazados. En momentos en que procedían a detener a Laino, la multitud lo rodeo e imposibilitó que fuera apresado. Poco después, también en septiembre de 1987 se había organizado un acto en la ciudad de Tebicuary-mi, con la asistencia de políticos de todos los partidos. El Dr. Domingo Laino y su comitiva fueron apresados antes de llegar y remitidos a la Delegación de Gobierno de Paraguarí. Un mes después, el 10 de octubre de 1987 la Juventud Liberal Auténtica llevaba a cabo un acto en la ciudad de Itá, luego de la celebración de una misa. Terminada la misma, cuando los asistentes se dirigían a la plaza donde se realizaría el acto, fueron rodeados por efectivos policiales que procedieron a detener a Domingo Laino y a su pequeña hija María Irene, de 8 años. Juntamente con el Presidente de la Juventud, Ramón Ferreira, Laino y su hija fueron trasladados hasta Asunción, al Cuartel Central de Policía. Por otra parte, una camioneta policial buscaba en su domicilio a su esposa, Rafaela Guanes de Laino, en relación a la presencia de la niña en la Central de Policía. María Irene fue entregada ese mismo día a su madre y los presos remitidos al Batallón de la Guardia de Seguridad. Recuperaron su libertad el 15 de octubre. Al mes siguiente, el 11 de noviembre de 1987, se realizaba un acto en la ciudad de Caacupé, departamento de La Cordillera. Acudió Domingo Laino al frente de una comitiva. De pronto civiles y uniformados irrumpieron en la reunión con el fin de disolverla a golpes. Laino y sus acompañantes fueros golpeados, arrastrados y obligados a acostarse en la ruta. Fueron amenazados de muerte e intimados a no volver a pisar el departamento de La Cordillera. Ya en el año 1988, concretamente el 31 de enero, debía realizarse un acto político de protesta por las fraudulentas elecciones, en la ciudad de Coronel Oviedo. El mismo día hubo una extensa redada policial y fueron detenidos numerosos dirigentes de organizaciones políticas y sociales. La delegación que iba desde Asunción fue atajada y sus integrantes conducidos al Departamento de Investigaciones de Coronel Oviedo. Entre los presos se encontraban Domingo Laino, Rafaela Guanes de Laino, Luis Alfonso Reck, Luis Guanes Gondra y otros. Fueron puestos en libertad esa misma noche. Al mes siguiente, el 3 de febrero, debía realizarse un acto al que asistió Domingo Laino, en compañía de Carlos Caballero Royg y jóvenes del P.L.R.A. En pleno acto, llegó la Policía y los presentes se refugiaron en la Capilla. Una delegación que iba también desde Asunción, presidida por el político demócrata cristiano Luis Alfonso Resck, fue impedida de llegar. Aún dentro de la Capilla, la Policía arremetió a golpes, de los que fueron víctimas el fotógrafo de ABC Color, Pedro Méndez y Laino, que incluso perdió un diente a causa de los golpes. Los detenidos fueron conducidos a Asunción y alojados en el Batallón de la Guardia de Seguridad, incomunicados. Recuperaron su libertad el 5 de febrero de 1988. Poco más de una semana después, el 14 de febrero se realizaron las
  15. 15. fraudulentas elecciones del régimen donde Alfredo Stroessner sería nuevamente electo Presidente del Paraguay. Estaban programados actos de protesta en todo el país. Domingo Laino, juntamente con Juan Manuel Benítez Florentin, Martha Nuñez de Benítez y el miembro de la Juventud, Ramón Ferreira, iban a Caaguazú y fueron apresados en Coronel Oviedo, capital del departamento y encerrados durante todo el día en un calabozo de la Delegación de Gobierno. El 6 de octubre de ese año 1988 visitó el país el diputado alemán, Freimut Duve, el cual solicitó su deseo de visitar en su lugar de reclusión, una Comisaría de la Capital, al chileno Alejandro Mella Latorre, acusado de participar en la muerte de Anastasio Somoza. Solicitó a Laino que lo acompañara. Cuando Laino se acercaba al lugar fue rodeado por la Policía, apresado y conducido al Batallón de la Guardia de Seguridad. Fue liberado el 11 de octubre. Ese mismo mes el Jefe de Orden Público de la Policía de la Capital advirtió que el día 18 de octubre estarían prohibidos los festejos al Partido Liberal Radical Auténtico. De igual manera se intentó hacer un acto de homenajes a los caídos en dicha fecha en el cementerio de La Recoleta. La Policía había acordonado el lugar e impedía el ingreso de los liberales. Cuando Laino preguntó las razones e improvisó un acto en la vereda fue apresado, juntamente con el joven militante Andrés Tomiyama, y derivado al Batallón de la Guardia de Seguridad. Por la noche, su domicilio permaneció rodeado por la Policía. Fue liberado el día 19 de octubre. El 19 de octubre de ese mismo 1988 se hizo una importante reunión de dirigentes liberales radicales auténticos en casa de la familia Bobadilla, en Caacupé. Domingo Laino acudió con una comitiva integrada por Juan Carlos Zaldívar, Carlos Caballero Royg y otros. En plena reunión, donde también había mujeres y niños, fueron rodeados por civiles y uniformados con pistola en mano, que exigían la presencia de Laino para conversar con el “jefe”. Este resultó ser el Secretario de la Seccional Colorada de Caacupé. Cuando Laino salió para conversar, fue rodeado y golpeado, y de nuevo obligado a abandonar el Departamento de la Cordillera. El 10 de diciembre de 1988 se conmemoraba el 40 aniversario de la firma de la Declaración de los Derechos del Hombre. El día 6 de diciembre había empezado una redada y habían sido detenidos Domingo Laino, Juan Manuel Benítez Florentin, Luis Guanes Gondra y políticos de otros partidos. El día 10 el cordón policial impedía el acceso a la catedral donde debía celebrarse una misa. Ese mismo día fueron también detenidas Rafaela Guanes de Laino, Martha Nuñez de Benítez Florentin y cientos de personas en distintas partes de la ciudad donde se realizaban actos relámpago. Las mencionadas señoras fueron conducidas al Cuartel Central de Policía y liberadas en horas de la tarde del mismo día. Domingo Laino y otros, luego del 20 de diciembre en forma gradual. En multitud de ocasiones y durante distintos periodos Domingo Laino fue impedido hasta de moverse de su casa, acordonada por efectivos policiales día y noche. Su condición de líder político de la oposición le supuso una constante persecución por parte del régimen.
  16. 16. La situación de persecución de Laino y su familia alertó a diversos organismos internacionales hasta el punto de que fue objeto de constantes informes de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas dentro del Procedimiento confidencial 1503 de Naciones Unidas, documentos que fueron recientemente desclasificados. Posteriormente, y ya en democracia, Domingo Laino ha sido tres veces candidato a la presidencia de su país, en 1989, 1993 y 1998. En la actualidad es un activo defensor de los derechos humanos. CARLOS LUÍS CASABIANCA RODRÍGUEZ, nació el 3 de mayo de 1927. En la actualidad tiene 86 años. Tenía 27 años cuando estalló el golpe de Estado que instauró el régimen del General Stroessner, el 4 de mayo de 1954, y 62 años cuando éste fue derrocado, el 3 de febrero de 1989. Luis Casabianca fue perseguido por ser partidario y activista de la lucha por la democracia con justicia social y por participar del movimiento patriótico opuesto a la intervención extranjera en las cuestiones internas de nuestro país. Enfrentó, por consiguiente, prisiones, encarcelamiento, maltratos, torturas y largo tiempo de exilio (32 años), al ser expulsado por la fuerza del país a la Argentina. Corrió la suerte de muchos, entre ellos su compañera Carmen Soler. El 16 de enero de 1960 fueron apresados ambos, sin orden judicial, "por orden superior" del Jefe de Investigaciones de la Policía, entonces el Comisario Principal Erasmo Candia, subordinado al dictador Stroessner. Fueron conducidos y trasladados de una comisaría a otra, y en todas partes eran golpeados y maltratados. A Luis Casabianca lo sablearon y luego lo tiraron a un calabozo. Allí descargaban sobre él paladas de excremento de un pozo ciego reventado. Su compañera hizo huelga de hambre y sed para conseguir su aparición con vida, pues estaba secuestrado y no se sabía nada de él. A los tres días la desterraron a la Argentina obligándola a pasar el río Paraguay en un bote. Al denunciante lo enjuiciaron bajo la ley 294 de Defensa de la Democracia, aprobada en 1955, que penaba con largos años de prisión a todo aquel que era calificado de comunista, subversivo. Una verdadera ley de persecución de las ideas. Su defensor, quien presentó recurso de habeas corpus, el abogado José María Bonín, Demócrata Cristiano, fue también apresado. El derecho a la defensa era letra muerta. El juez de 1a instancia condenó a Luis Casabianca a 2 años de prisión en un juicio inquisitorial, sin defensa, y sin ningún arreglo a Derecho. Apeló el fallo a una instancia superior, La Cámara de Apelaciones, integrada por algunos jueces que, en un ejercicio de gallardía ante tamaña injusticia, revocaron el fallo y ordenaron su libertad. No importó ya que fue retenido por "orden del Presidente bajo Estado de Sitio".
  17. 17. Fue trasladado a la Comisaría 4ª. donde ya estaban otros presos políticos. Fueron sableados por protestar contra las condiciones agraviantes de la prisión. Realizaron una huelga de hambre por su libertad y a los 15 días fueron desterrados y abandonados en la frontera Argentina. Luis Casabianca enfrentó un exilio de alrededor de 30 años. Regresó después del derrocamiento de Stroessner y ha continuado luchando hasta hoy contra la impunidad de los represores, quienes, como expone el querellante, incluso continúan ejerciendo cargos en el Estado paraguayo. Fue comisionado de la Comisión Verdad y Justicia que entre los años 2003 y 2008 investigó y documentó la sistemática violación de los derechos humanos durante la dictadura. Su caso, como el del resto de los querellantes, fue recogido por el Informe Final de la Comisión y trasladado a la Fiscalía General del Estado sin que se haya actuado hasta el momento. YUDITH ROLON JACQUET, nació en la ciudad de San Lorenzo, Departamento Central, el 7 de agosto de 1975. Hija de Dominga Estela Jacquet de Rolòn y Martín Rolón Centurión, oriundos de San Ignacio Misiones. Su padre, Martín Rolón Centurión, militaba en la Juventud Agraria Católica en la década del 60 hasta 1970, momento en comenzó su militancia en las Ligas Agrarias Cristianas o Campesinas. Además de su militancia política, profesaba profundas convicciones cristianas llegando a ser Diácono del Diócesis de Misiones. En el año 1971, su padre empezó a tener contactos con la Organización Primero de Marzo, conocida por las siglas O.P.M., organización clandestina antiestronista. En el año 1972 viajó a la Argentina donde permaneció dos años, teniendo contacto con exiliados paraguayos residentes en dicho país. En el año 1974 volvió al Paraguay, asentándose en la ciudad de Lambaré, circunvecina a la ciudad de Asunción. En la madrugada del 4 de abril de 1976 se realizó un allanamiento en el domicilio de Yudith Rolón. La querellante, que tenía meses, fue trasladada con su madre y con sus hermanos, Mirta Gladys de 4 años y Hernán de 2 años, al Departamento de Investigaciones de la Policía de la Capital. Su padre quedó en el domicilio con los policías que realizaron el allanamiento y desde esa fecha no han tenido más información sobre su paradero, estando desaparecido hasta el día de hoy. En el procedimiento entraron a la casa más de 20 policías fuertemente armados sin orden judicial, tiraron gases lacrimógenos y prendieron fuego a las puertas y a las ventanas de madera. La versión oficial de la Policía es que el padre de Yudith Rolón falleció en un enfrentamiento armado, y que los restos fueron reconocidos y retirados por su esposa, hecho que no se ajusta a la verdad ya que a su esposa jamás le comunicaron nada.
  18. 18. Toda la familia estuvo detenida durante más de tres meses en el Departamento de Investigaciones de la Policía de la Capital, tanto la familia materna como la paterna. Junto a la familia estaba detenido el sacerdote jesuita Ignacio Parra, por lo que hubo una fuerte presión de la Iglesia católica para su libertad y la del religioso, en especial porque eran niños. Su madre fue víctima de torturas, físicas y psicológicas, donde la amenazaban que le iban a quitar a sus hijos. Su madre terminó por enfermar gravemente y fue internada en el Policlínico Policial Rigoberto Caballero. A Yudith Rolón, como estaba en edad de amamantamiento, la llevaron junto con su madre al Policlínico, quedando los dos hermanos en Investigaciones con el sacerdote Ignacio Parra, en el lugar denominado redondo, que era una pieza pequeña, sin techarse completamente, y cuando llovía entraba agua y era un lugar muy frío. Las condiciones de detención eran infrahumanas, y tanto sus hermanos como ella enfermaban a menudo. Yudith Rolón refiere literalmente: “Yo me agusane en la cabeza y el rostro.” Durante la prisión le pidieron su madre llevarla a un cuartel policial, ya que era modista, por lo que podría confeccionar los uniformes de los policías, a lo que su madre se negó. Casi cuatro meses después fueron puestos en libertad una madrugada, con las mismas ropas que habían sido llevados durante la detención. De ahí fueron a Arroyo Verde, compañía de la localidad de San Ignacio Misiones, donde residía un familiar de la madre. El procedimiento de allanamiento de la casa fue encabezado por el Director de Vigilancia y Delito Comisario Gustavo A. Giménez. Desde hace años la familia Rolón está tratando de encontrar justicia, sin embargo, al margen de todas las acciones procesales y las contundentes pruebas presentadas, no se consigue superar la impunidad. HERNAN ROLÓN JACQUET, nació el 16 de marco de 1974. Hermano de la anterior e hijo del desparecido Martín Rolón Centurión, militante de la Juventud Agraria Católica, de las Ligas Agrarias Campesinas y posteriormente cercado al movimiento de la OPM. El 4 de abril de 1976, siendo muy niño, con 2 años, tras un allanamiento fue trasladado junto con su madre y sus hermanos (entre ellos la también querellante Yudith Rolón), al Departamento de Investigaciones. Su padre se quedó en el domicilio con los policías que hicieron el allanamiento y desde aquel momento jamás ha vuelto a saber. Es uno de los tantos desaparecidos que produjo la dictadura paraguaya y del que nunca se ha dado razón de su paradero por parte de las autoridades que supieron del hecho. Hernán Rolón permaneció con sólo 2 años detenido durante casi 4 meses en el Departamento de Investigaciones donde su madre fue brutalmente torturada.
  19. 19. El procedimiento de allanamiento en el que desapareció su padre fue ejecutado por el Comisario Gustavo Giménez. Al igual que su hermano sigue buscando justicia sin encontrarla en Paraguay, MIRTA GLADYS ROLÓN DE OVIEDO, hermana de los anteriores, sufrió igualmente una detención de casi 4 meses con la edad de 4 años. Su madre fue brutalmente torturada durante aquellos meses. Su padre, Martín Rolón, desapareció en el mismo allanamiento en el que fueron detenidos. Junto a sus hermanos sigue acercando pruebas y buscando justicia en Paraguay ante unas autoridades que desoyen recurrentemente sus reclamos. CARLOS ORTELLADO MEZA, declara que su padre, Silvano Ortellado, hijo de Victoriano Ortellado y Refina Flores, nació en Santa María Misiones el 6 de febrero de 1937. Era una persona hospitalaria, honesta, trabajadora, y un excelente padre de familia. Fue una persona muy conocida en Misiones por su lucha y su gran sentido de la solidaridad para con los demás. A pesar de haber terminado solamente la educación primaria demostró tener un conocimiento universal de la vida, proponiendo un nuevo modelo de sociedad, lo cual intentó siempre transmitir a los demás. Hoy día su padre, Silvano Ortellado Flores, está considerado como un héroe para el país, porque murió por defender los derechos y bienestar de las familias campesinas. Fue uno de los fundadores de las Ligas Agrarias Cristianas donde canalizó su vocación de servicio combatiendo por la igualdad y los derechos de los campesinos. Se entregó totalmente a la causa de la liberación campesina, compartió sus bienes, su tiempo y su propia vida. Integró las Ligas Agrarias donde promovió mejores condiciones de vida para los campesinos, mediante la creación de un proyecto alternativo de producción y distribución de bienes. Puso en práctica la modalidad indígena del jopoi (lugar en donde se practicaba la minga o trabajo comunitario que consistía en un almacén de consumo y una escuelita campesina). Trabajó incansablemente con sus compañeros por lograr una efectiva fraternidad. Para Silvano Ortellado Flores la educación era el eje central para producir los cambios en la cultura de los pobres. Por eso se empeñó con sus compañeros de las Ligas Agrarias Cristianas en la creación de las Escuelitas Campesinas Liberadoras. A partir de aproximadamente el año 1970, algunos pyragués (espías o informantes) de la compañía hacían correr la voz de que cuando iban a la iglesia no era para rezar sino para conspirar, tratándoles directamente de comunistas en público. Normalmente en sus saludos habituales los trataban “mba`épiko la porte común” (cómo estás, comunista), lo que se hacía para diferenciarlos de los demás compañeros y crear divisiones. A medida que pasaban los meses el ambiente se iba enrareciendo, hasta que llegó un 15 de abril en plena Semana Santa, que terminó con la vida del padre del
  20. 20. querellante, Silvano Ortellado Flores. En esa época centenares de miembros de las Ligas Agrarias fueron apresados, torturados, asesinados o desaparecidos. Los ejecutados fueron Silvano Ortellado Flores, Alejandro Falcón, Diego Rodas y una larga lista de personas desaparecidas, como los cuatro hermanos López (Adolfo López, Elixto López, Francisco López, Policarpo López), Martín Pinto, Dionisio Rodas, Martín Rolón y otros. Hubo una persecución sistemática. En su caso, llegaron a la casa familiar de Carlos Ortellado agentes de la policía de Asunción, entre ellos, Camilo Almada Sapriza, Santa Cruz, el Comisario Paredes, Lucilo Benítez, quienes junto con los alcaldes de compañía y algunos vaqueanos empezaron a recorrer casa por casa de cada uno de los integrantes de las Ligas Agrarias para luego llevárselos. Hubo un ensañamiento increíble con todos, no se salvaron ni ancianos, ni mujeres, ni niños. Muchos de los niños, como el denunciante, se quedaron traumados al ver que sus padres o sus madres eran llevados, esposados y raptados de sus casas como si fueran criminales de la peor especie. Jamás vieron tanto despliegue de soldados en posiciones de lucha, con armas automáticas en sus manos, ni tanto odio como el que se observaba en los represores. “Eguapy, eñembo`y, eñemboí, ha reñe`eta koanga nde campesino tuya” (sientate, levantate, y ahora tenés que hablar campesino de mierda), éstas eran las órdenes lanzadas por los responsables de aquello hechos que aún resuenan en sus oídos. Balearon la casa del querellante en Santa Rosa Misiones a eso de la una de la mañana, lo que les obligó a salir. El padre salió con dos de los hermanos y a una cuadra fue llevado a rastras hasta unos 40 metros de donde estaba el querellante, hasta un mandiocal donde fue atado a un árbol. En el sitio fue sometido a numerosos golpes con las culatas de los fusiles, lo que le desfiguró el rostro y fracturó los huesos, siendo ejecutado en ese mismo lugar. Prácticamente toda la familia presenció los hechos. La que no lo presenció fue la madre porque la llevaron a la comisaría, de donde fue liberada para recoger el cuerpo de su padre. En cuanto a las consecuencias del brutal asesinato del padre del querellante, tras el apresamiento de su madre en la comisaría de Santa Rosa, en la Delegación de Gobierno de San Juan Misiones, son circunstancias que han dejado una marca imborrable en su vida. Después de la Ejecución de su padre, a su madre la llevaron presa recurrentemente. Carlos Ortellado la acompañaba por la corta edad que tenía. Se acuerda que la llevaban como si fuera una criminal para las supuestas averiguaciones y en el interrogatorio le preguntaban dónde estaban los armamentos y quiénes eran los amigos y compañeros, o los integrantes de las Ligas Agrarias, uno de los que le interrogó era muy prepotente y otro le preguntaba pacíficamente en todas las oportunidades. La madre de Carlos Ortellado siempre les decía que ella no sabía nada y que su marido sólo se dedicaba al trabajo, que lo único que buscaba era el bienestar de los campesinos. En ocasiones también la dejaban detenida por un largo periodo y el querellante se quedaba con ella pasando hambre, maltratos, torturas psicológicas y viendo cómo eran maltratados los campesinos como si fueran animales.
  21. 21. Los que quedaron sin padre, sin el sostén de una familia, vivieron una situación muy dolorosa, porque de un día para otro se quedaron sin nada. Fue muy difícil la situación familiar porque cuando ejecutaron al progenitor de Carlos Ortellado, quedaron seis hermanos: Gladys Ortellado con 15 años, Evaristo Ortellado, con 13, Eusebio Ortellado, con 9 años, Juan Ortellado, con 8 años y Aurora Ortellado con 11 meses. No fue fácil para la madre criar seis huérfanos sin nada, porque fueron despojados de los implementos agrícolas incluyendo un tractor legalmente adquirido de la firma Oscar S Netto. Fueron despojados también de sus tierras y también de los cultivos, y a partir de esa fatídica noche del 15 de abril, prácticamente vivieron como si fuera una detención domiciliaria, había guardias policiales frente a su casa, no tenían vecinos, amigos ni parientes en esa época, por temor a la represalia. No podían vivir en paz ni un solo día de sus vidas. Para sobrevivir su madre les hacía chipas y empandas para salir a vender por la calle y lo peor de todo es que a veces regresaban a casa sin traer ni un guaraní porque algunos vecinos les pegaban y quitaban sus cosas porque supuestamente eran comunistas, o “Agraria-i“ (hijos de los integrantes de las Ligas Agrarias). Otro de los muchos daños irreparables que sufrió Carlos Ortellado y que le marcó de por vida sucedió cuando tenía sólo catorce años y se preparaba para ir a vender helados, porque en la plaza se repartían víveres de CÁRITAS. Ahí en un momento dado uno de los que estaba debatiendo dijo que en Santa Rosa había muchos comunistas y que les tenían que liquidar a todos porque estaban en contra del Gobierno. El querellante escuchó el nombre de su padre cuando dijeron que “ya se murió el comunista Silvano Ortellado”, y nombraron también a su hermano Eusebio, que supuestamente se quedó como cabeza del grupo y que “le tenemos que liquidar a todos”, Carlos Ortellado se asustó, agarró su carro rápidamente y a dos cuadras se cayó y no sabe cómo le hicieron llegar a su casa. Después se enteró que en la plaza ese día estaban Sabino A. Montanaro, Adán Godoy, Mario Abdo Benítez y Eugenio Jacquet, dirigentes del régimen, y otros de los sanguinarios de la época. A partir de la fecha no podía salir más porque se quedó traumado al descubrir que eran considerados criminales y que en cualquier momento podían sufrir otro ataque arbitrario. A consecuencia de esta trágica situación la familia de Carlos Ortellado quedó seriamente afectada, siendo así que ni siquiera algunos pudieron terminar sus estudios primarios. No podían ser bautizados porque nadie se arriesgaba a ser padrino. Vivían cada día con un lugar vacío en la mesa y sin saber si pronto habría otro u otros lugares vacíos. Escuchando cómo los demás celebraban el día del padre, las fiestas y otros acontecimientos sociales mientras su familia estaba sufriendo. Es imposible relatar todas las penurias que sufrieron, pero el querellante hace este pequeño relato para tratar de hacer una somera idea de los daños que les han causado por el solo hecho de que su madre y su padre tenían una visión diferente a la de los gobernantes del momento. Los responsables de la muerte del progenitor de Carlos Ortellado fueron: Ernesto Segovia, entonces Alcalde de la localidad de Santa Rosa (lo peor de todo es que era amigo de infancia de su padre); Efraín Fretes Colombino, presidente de la seccional
  22. 22. colorada de Santa Rosa; Carlos Ríos Acevedo, vicepresidente de la misma seccional colorada; Nicolás Gracia, oficial de la Delegación de Gobierno; Antonio Cabral, Subalcalde de la Delegación de Gobierno; Camilo Almada Morel (alias Sapriza); Lucilo Benítez alias (cururu pire); Comisario Santacruz, de Investigaciones de Asunción; Comisario Arsenio Barrios de la Delegación de Gobierno de Misiones. También sindica a otros, además de las autoridades políticas del régimen que ordenaron esa actuación de la conocida como “Pascua Dolorosa”, el Gral. Eduardo Sánchez, Comandante, en aquel entonces de la 3ª Región Militar de San Juan Bautista Misiones y uno de los responsables directos de la muerte o desaparición de los Misioneros; Juan Bautista Ruiz Díaz, delegado de Gobiernos del Departamento de Misiones, el Comisario Alberto Cantero jefe de la Sección Política de la localidad de Investigaciones, el oficial Juan Martínez, el Mayor de Infantería Villar Barrios en aquel entonces destacado en la 3ª Región Militar de San Juan Misiones; los delatores “pyrague” Delio Lugo Castro Lugo Antonio Gómez; Ramón Bogado; Juan Pablo Amarilla; Tomás Palma; Antonio Machi; Cesar Samucheti y Luís Martínez, que se quedaron con todos los cultivos de diez hectáreas de algodón que poseían el querellante y sus compañeros y que luego vendieron, y demás cómplices, encubridores y autores morales y materiales que estuvieron detrás de los hechos. En el año 1993, hace ya nada menos que 20 años, presentaron una denuncia contra los responsables de la ejecución de su padre, mencionados en párrafos anteriores, y no ha tenido resultado alguno, presentando sucesivas demandas a la fiscalía para que investigara estos hechos, haciendo ésta caso omiso. Durante años lleva haciendo requerimientos formales a la fiscalía para que avance la investigación de la ejecución de su padre, contando con diligencias de entrada de los distintos requerimientos y sin encontrar respuesta a ninguno de ellos. El querellante declara no tener esperanza de lograr justicia, porque la mayoría de los jueces y fiscales que ejercen en la actualidad, son familiares o cómplices de los hechos relatados y lastimosamente la única opción es pedir justicia a instancias de terceros países debido a la impunidad reinante en el país. DOMINGO GUZMÁN ROLON CENTURIÓN, nació el 4 de agosto de 1955, en la localidad de San Juan Potrero, Distrito de San Ignacio Misiones. En el año 1972 se incorporó a la Juventud Agraria Cristiana (JAC), allí comenzó su militancia en las organizaciones campesinas en compañía de su hermano, Martín Santiago Rolón Centurión (desaparecido), y otros jóvenes de la localidad que se incorporaban a la agrupación. Su trabajo consistía en desarrollar actividades comunitarias, relacionadas a la producción de una chacra común, un almacén de consumo comunitario y la instalación de una escuelita campesina. Estos trabajos empezaron a producir disgusto, principalmente en los cercanos al régimen de Stroessner en la zona, vinculados a la seccional colorada, que
  23. 23. tenían el control económico de la producción agraria. Eran los intermediarios entre los productores (campesinos) y los acopiadores y empresas que compraban la materia prima. A fines del año 1972 y principios de 1973 comenzaron las primeras amenazas contra la comunidad, principalmente contra los líderes locales. Se les apresaba, se les amenazaba y se les golpeaba en la Comisaría local de San Ignacio, Misiones. Esta práctica de amedrentamiento se daba en todo el Departamento de Misiones, donde los campesinos estaban organizados en la Juventud Agraria Cristiana (JAC) y las Ligas Agrarias Cristianas (LAC). El trabajo entre la Juventud Agraria Cristiana y las Ligas Agrarias Cristianas era coordinado y se hacían reuniones conjuntas para establecer las acciones, objetivos y metas. Por aquella época se decidió ocupar unas tierras improductivas de Santa Rosa, Misiones, que pertenecían a la Diócesis de San Juan Bautista Misiones. La idea era poder desarrollar una actividad productiva colectiva en esas tierras, experimentando un modelo social campesino solidario, donde se pudiesen trabajar temas como la educación, el análisis político, el ejercicio de la religión. Después de la ocupación, se presentaron en el lugar militares y policías. Trajeron consigo al Monseñor Ramón Bogarín Argaña, encargado de la diócesis de Misiones, pidiéndoles que abandonaran la propiedad. Si bien en principio el Monseñor Bogarín Argaña quería que se retiraran de las tierras, luego de conversaciones con él, donde se le explicó el objetivo de la ocupación, accedió a repartir las tierras para los campesinos. Desde que empezaron a trabajar en las tierras en Santa Rosa, Misiones, el querellante y los demás activistas sufrieron todo tipo de amedrentamiento. Algunos de sus compañeros fueron emboscados y golpeados, sin conocer quiénes eran sus agresores. Todas estas situaciones hicieron que un grupo de compañeros, entre los que estaba Domingo Rolón, decidieran trabajar clandestinamente, reuniéndose en secreto, generalmente en el bosque. Por el año 1975 empezaron a tener contactos con dirigentes obreros y estudiantiles y se incorporaron a la Organización Primero de Marzo (OPM). La represión y el amedrentamiento fue cada vez mayor. Por ello, su familia se trasladó a Asunción a fines del año 1975. Al principio Domingo Rolón llegó a Asunción en compañía de sus hermanos Martín y Santiago, aunque posteriormente fue llegando el resto de la familia. El 4 de abril de 1976, fue allanada la casa de su hermano, Martín Rolón Centurión, desaparecido hasta el momento. Sabiendo que le perseguían para detenerle, Domingo Rolón escapó a la Argentina, a la localidad de Villa Albertina, Provincia de Buenos Aires, a fines de junio de 1976. Estando en la Argentina contactó con un sacerdote conocido con el sobrenombre de “Yiyo”, paraguayo, que venía del Departamento de Misiones, y que había trabajado con el Monseñor Bogarín Argaña, del que le contó que había sido asesinado. El sacerdote le comentó que estaba haciendo los trámites para que Domingo pudiera irse exiliado a Suiza, y también le mencionó que el
  24. 24. Jefe de Investigaciones de la Policía en Paraguay, había dicho que no le iban a liberar a su papá, a su mamá y a sus dos hermanos menores hasta que a él no le capturaran. Fue así que decidió rechazar el exilio y volver al Paraguay ingresando los primeros días de octubre de 1976 con un documento falso que tenía. Pero viendo que la situación no era la mejor para su seguridad decidió volver a salir del país, momento en el que fue detenido por la Gendarmería Argentina en la localidad de Puerto Pilcomayo, en la Provincia de Formosa, el 14 de octubre de 1976 por falsificación de instrumento público. Le trasladaron a la Jefatura de la Gendarmería, le esposaron y le encerraron durante toda una tarde en un baño, hasta que llegó el Jefe, le abofeteó, y le llevaron a un destacamento de la Policía Federal Argentina donde le tomaron las huellas digitales y fotografías, le dejaron en una celda y le dijeron que estaba en libre comunicación y que podía hablar con sus familiares. Luego le informaron que preparara sus cosas porque iba a salir en libertad. Le llevaron a la guardia, le pusieron contra la pared, le vendaron los ojos y le alzaron en una camioneta con otra persona que también estaba detenida. Dejaron al otro detenido y le llevaron al Regimiento Monte 29, en Formosa, Argentina. En ese lugar le torturaban 3 veces al día. Cada sesión duraba más de dos horas. Utilizaban picanas eléctricas, garrotes, manguera de goma, patadas, puntapiés, golpes de puño, y le sumergían en el agua de la pileta. Pudo percatarse en momentos de descuido de los guardias que estuvo detenido con el Dr. Arturo Costa Mena, paraguayo, el Dr. Antonio Horacio Miño, de nacionalidad Argentina, y uno que se le decía Comandante Paco, supuestamente del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), entre los que puede recordar. El 2 de diciembre de 1976 le dejaron quitarse la venda, le llevaron fuera del destacamento y pudo ver un auto Mercedes Benz con chapa de Asunción – Paraguay. Le entregaron a Lucilo Benítez y otro de apellido Matiauda, dos Policías paraguayos. Estos le inyectaron una sustancia, le ataron de pies y manos y le pusieron en la valijera del auto. Le llevaron de esta forma hasta Asunción. Entró detenido a la Jefatura de Investigaciones el 2 de diciembre, donde le torturaron los policías Alberto Cantero, Lorenzo Laspina, el Oficial de Guardia Flores Cáceres, otro Oficial Inspector de apellido Alcaraz, que era Jefe del Departamento de Agremiaciones y Clubes, y de Revistas y Afines de la Policía de la Capital. También fue torturado por Agustín Belotto, Obdulio Argüello, Jefe de la Sección Obrera, Política y Afines, Lucilo Benítez, Camilo Almada Morel, un Comisario que se le decía Ramírez “Tatá”, dirigidos todos por Pastor Coronel. Daban órdenes para las torturas, Benito Guanes Serrano, el Gral. Alcibiades Britez Borges, Jefe de la Policía de la Capital, el General Alejandro Fretes Dávalos, el Comisario Juan Arturo Hellman, José Ignacio Irrazabal, el Sub Comisario Eusebio Torres, y el Sub Comisario Esteche Oviedo. La primera noche de su detención le llevaron al lado de la oficina de Pastor Coronel y vio personalmente al Gral. Alfredo Stroessner sentado, en compañía de Benito Guanes Serrano, el Gral. Alejandro Fretes Dávalos, el Gral. Alcibiades Britez Borges, el Comisario Hellman y el Comisario José Ignacio Irrazabal, mientras le torturaban Lucilo Benítez y Camilo Almada Morel.
  25. 25. Durante su detención de un año en las dependencias de Investigaciones le torturaron de manera constante con golpes de puño, patadas, latigazos (con el látigo conocido con el nombre “tejuruguai”), picanas eléctricas, pileteadas, más las permanentes torturas psicológicas, mencionándole permanentemente que le iban a matar como a su hermano. Estuvo detenido en la Jefatura de Investigaciones en condiciones infrahumanas, engrillado y esposado durante un año, siendo trasladado al campo de concentración de Emboscada el 2 de diciembre de 1977. Fue liberado el 14 de agosto de 1978 pero hasta febrero de 1989, cuando fue derrocado el Gral. Alfredo Stroessner, tenía que presentarse diariamente a las 7 de la mañana y se quedaba hasta la 13:00 hs en la Comisaría más cercana, lo que le impidió trabajar y estudiar durante mucho tiempo. En el campo de concentración de Emboscada no sufrió más torturas físicas, pero si psicológicas. Si bien Domingo Rolón no sufrió castigo físico en Emboscada, las condiciones de detención eran infrahumanas, con calabozos sin ventilación y sin luz. Además, en múltiples ocasiones vio castigos corporales a compañeros. Cuando eran castigados se los llevaban a un calabozo de 80 cm por 80 cm, aproximadamente. Estaban encargados de ese lugar donde convivieron cientos de presos políticos, entre ellos mujeres y niños, el Oficial Cogliolo, el Oficial Saucedo, el Oficial Wilson Ojeda, el Capitán Matesi o el Coronel Grau, quien era el Jefe del Campo de Concentración. Estos hechos siguen sometidos a la más absoluta impunidad. Su testimonio fue recogido por la Comisión Verdad y Justicia y es uno de los tantos que se trasladaron a la Fiscalía en 2008 para que accionara sin que se abriera ninguna causa. Aun así, el 20 de septiembre de 2009, Domingo Rolón personalmente presentó denuncia penal contra Nicolás Lucilo Benítez, Camilo Almada Morel, Juan Aniceto Martínez, Felipe Nery Saldivar, Julian Ruiz Paredes. Eusebio Torres, Obdulio Argüello Benítez, Agustín Belotto, Lorenzo Laspina, contra las personas apellidadas Flores Cáceres, Alcaraz, Esteche Oviedo, Hellman, Irrazabal, contra una persona innominada apodada “Gonzalito”, y quienes más resultaran responsables de los hechos denunciados. Sin embargo, a pesar de haber agregado suficientes pruebas documentales y testimoniales, a la fecha no se ha tenido mayores avances en la investigación, no existiendo ninguna persona imputada. SANTIAGO ROLÓN CENTURIÓN, nació en la Compañía de San Juan Potrero en el Distrito de San Ignacio Misiones, el 25 de julio de 1952. Se incorporó a la Juventud Agraria Campesina o Cristiana, aproximadamente en el año 1969, ocupando el cargo de Coordinador de Base Zonal, luego Coordinador Regional y después de 1970 a 1976 fue Coordinador Nacional. En los primeros días de abril de 1976 allanaron su casa, en la localidad de Luque, ciudad vecina a Asunción, no encontrándose en aquel momento en el lugar, por lo que no
  26. 26. pudieron detenerle. El 4 de abril de 1976 habían allanado la casa de su hermano Martín Rolón Centurión, en el barrio Valle Apuá de la ciudad de Lambaré, siendo detenido con su señora y tres hijos menores de edad. Su hermano Martín a la fecha se encuentra desaparecido. Sabiendo que le estaban persiguiendo empezó a buscar refugio en algún lugar seguro. Fue así que en fecha 11 de abril de 1976 fue a la casa de un sacerdote de apellido Martí, pero al ingresar al domicilio ya estaba siendo intervenido por tres Policías de vestidos de civil. El procedimiento estaba dirigido por un Comisario de apellido Vera, que estaba encargado de la Comisaría de Luque, que es el único al que Santiago Rolón pudo reconocer en ese momento. El querellante fue detenido y llevado a la Jefatura de Investigaciones de la Policía de la Capital. Luego de tomar sus datos lo llevaron al Departamento de Vigilancia y Delitos de la Policía de la Capital. Apenas llegó al Departamento de Vigilancia y Delitos fue torturado por el Oficial Segundo Juan Aniceto Martínez, colgándole de una cadena con, sin que sus pies alcanzaran el piso. Le dio patadas en el vientre y le golpeó con un sable en las manos. Después le azotó continuadamente por todas partes del cuerpo con el látigo que era conocido con el nombre de “tejurugaui”. Permaneció colgado durante dos horas en la pared. Posteriormente le piletearon (lo introducían en una pileta llena de agua sucia, totalmente desnudo, atado de pies y manos y entre tres personas le tiraban de los pies y otra se sentaba encima de Santiago Rolón sumergiéndole en el agua). Le tuvieron en la pileta de manera intermitente durante aproximadamente doce horas. Los que participaron en las pileteadas fueron, Lucilo Benítez, Camilo Almada Morel, Eusebio Torres, más otros de los que no conoce sus nombres. A la media noche vino un médico que trabajaba en el Policlínico Rigoberto Caballero de la Policía de la Capital, cuyos rasgos físicos eran los siguientes: de piel blanca, cara alargada, nariz puntiaguda, estatura entre un 1.65 a 1.70 aproximadamente, quien recomendó que pararan de torturar al hoy querellante. A este señor lo reconoció nuevamente cuando Santiago Rolón hizo huelga de hambre 57 días y estuvo internado en el Policlínico Rigoberto Caballero. Posteriormente dejaron tirado a Santiago Rolón en una pieza llena de agua y desnudo. Esa noche hacía mucho frío. Llegaron dos personas que no puede reconocer pidiéndole que tomara una pastilla. Al negarse, se la introdujeron a la fuerza y se la hicieron tragar con agua de una manguera. Al día siguiente fue conducido a la Jefatura de Investigaciones, a la oficina de la Sección Obrera, allí siguieron interrogándole y volvieron a golpearle con látigos que tenían alambre fino. Entre los torturadores había uno que le llamaban “alemán” por ser rubio, además era flaco y alto, tenía un copete que caía hacía la derecha de la frente. En la Jefatura de Investigaciones Santiago Rolón permaneció seis meses incomunicado. Entre las personas que reconoció había muchos compañeros de las Ligas Agrarias Cristianas y de la Juventud Agraria Campesina.
  27. 27. Entre el 17 y 20 de abril lo trasladaron al campo de concentración conocido como Abraham Cué, en la localidad de San Juan Bautista de las Misiones. En el trayecto estaba presente un Policía vestido de civil que era aparentemente encargado de sacar los objetos de valor de los detenidos, ya sea dinero u objetos. Era flaco, alto y de tez morena. En Abraham Cué Santiago Rolón se encontró con cerca de treinta detenidos, todos campesinos de Misiones, quienes habían pasado por la tortura. En este lugar volvieron a torturarle, lo ataron a una silla con las manos hacia atrás y el cuerpo hacia el frente, y le leyeron una sentencia que le condenaba a la muerte. El motivo era por no colaborar con la Policía. Le golpearon con un palo para revoque, participaron de la tortura Lucilo Benítez, Camilo Almada Morel, y una persona vestida de civil que igual que en la Jefatura de Investigaciones se dedicaba a anotar las declaraciones. El querellante no puede identificar a esta persona por su nombre pero participaba en casi todas las sesiones de tortura. Era alto y robusto, de unos 30 a 40 años, y de tez tostada. Entre los detenidos que estuvieron con Santiago Rolón en Abraham Cué se encontraban dos hermanos de apellido Rodas. Uno fue asesinado por Camilo Almada Morel en la localidad de San Patricio, Misiones, y otro hasta la fecha está desaparecido. Ambos pertenecían a las Ligas Agrarias Cristianas de Misiones. Volvieron a trasladar a Santiago Rolón y a algunos otros detenidos al Departamento de Vigilancia y Delitos. Estuvo allí seis meses, donde sufríó atropellos físicos. Los que más sufrieron las permanentes torturas eran los que Juan Martínez llamaba grupo de los cinco, donde estaban el hermano menor del denunciante, Melchor Rolón, José Gill Ojeda, Melquiades Alonso, y otro de apellido Fernández que era un obrero de la empresa tejidos Pilar. Casi a diario eran golpeados. En septiembre del año 1976 fueron trasladados al campo de concentración de Emboscada, donde estaban en una pequeña celda de 3 por 4 aproximadamente unas 16 personas, en permanente oscuridad y falta de ventilación. Había una pequeña ventana con rejas de hierro de diez por cinco centímetros y era el único respiradero. Había muchos mosquitos y polvo. Entre el año 1978 y 1979 hicieron varias huelga de hambre, la más larga de 57 días. Los que hicieron la huelga con Santiago Rolón eran Eduardo Bogado Tábano y Carlos Brañas Gadea, su hermano Melchor Rolón, Taurín Portillo, Sixto Fleitas Ríos, Nercio Stump, Gumercindo Britez y Regino Ibarra, de entre los que recuerda. En total los huelguistas fueron 18, y los que alcanzaron los 57 días 5. Durante la huelga Santiago Rolón fue internado en el Policlínico de la Policía Rigoberto Caballero, con la intermediación del Comité de Iglesias y las organizaciones internacionales, entre ellos la perteneciente al Arzobispo de San Pablo. Se negoció que los cinco huelguistas fueran definitivamente liberados a fines del año 1979. Los dejaron en la frontera argentina, en la localidad de Clorinda. Allí fueron detenidos nuevamente por la Marina Argentina, les tomaron declaración, torturándoles psicológicamente, en unas dependencias donde había mucha gente presa. Dejaron al declarante y a Eduardo Bogado Tábano sentados en un banquito cerca del río. Sospecharon que querían dejarlos
  28. 28. intentar una fuga para matarlos. Posteriormente llegó el Padre Blanch del Comité de Iglesias, quien trasladó a los dos al Brasil. Santiago Rolón permaneció exiliado nueve años, viviendo en la ciudad de Sao Paulo y en Curitiba, volviendo al Paraguay después de la caída de la dictadura de Stroessner. Las consecuencias de las torturas le han dejado secuelas psicológicas y físicas que hasta hoy día padece. Su caso como el de los anteriores fue documentado por la Comisión Verdad y Justicia y trasladado junto con el Informe Final en 2008 a la Fiscalía, sin que haya abierto ninguna investigación de oficio. Aun así, con fecha 11 de septiembre de 2011, Santiago Rolón presentó denuncia penal ante el Ministerio Público, pero a pesar de las documentales presentadas y de los testimonios aportados a la causa, a la fecha no hay imputaciones, ni mayores avances investigativos. VIRGILIO BAREIRO RIVEROS, nació en 1928, en la compañía de Valle Karé, que se encuentra en una ciudad cercana a Asunción. En la actualidad tiene 85 años de edad. Siendo bachiller fue preso durante la revolución del 47. Trabajó en ese periodo, participando con los enfermeros y demás compañeros de la institución para recoger a los heridos. A todas las personas que no eran adictas a la dictadura las llevaron a la prisión. Se llevaron Virgilio Bareiro preso a Investigaciones hasta que terminó la revolución del 47’. Al salir de ahí terminó el servicio militar y retomó los estudios de bachillerato. Posteriormente comenzó la carrera de ingeniería. Antes de terminar el querellante se había afiliado al Partido Febrerista, durante aquel periodo de libertades que se terminó en el 47. Cuando ingresó en la Facultad de Ingeniería consiguió trabajo en ANTELCO (Empresa de Telecomunicaciones del Estado) y luego fue becado para terminar sus estudios en Argentina. Allí tomó contacto con el Partido Comunista Paraguayo, afiliándose a este. En Paraguay no se tenía conocimiento que Virgilio Bareiro era comunista, tan solo un compañero que le visitaba lo sabía, por lo que cuando toman presa a esta persona, la dictadura toma conocimiento de su afiliación partidaria. Al terminar sus estudios regresó al Paraguay, en el año 59’ y continuó su trabajo en ANTELCO. Para ese momento Paraguay ya se encontraba bajo el Gobierno de la dictadura del Gral. Alfredo Stroessner. Una vez allí las personas que estaban al mando de la empresa pública le pidieron que se afiliara al Partido Colorado, a lo que respondió que si esa era la condición para continuar trabajando en la empresa renunciaría. Sin embargo le confirmaron en el puesto, alegando que ese requisito solicitado no era tan necesario cumplirlo. Después de unos años, finalmente, informaron que Virgilio Bareiro formaba parte del Partido Comunista. Terminó su carrera profesional.
  29. 29. El denunciante estaba trabajando en ANTELCO, fueron hasta su oficina y le preguntaron a su jefe, Coronel Miguel Cirilo Guanes, por él. El coronel los echó de la oficina. Los agentes idearon un plan para tomarle prisionero en la calle y le pidieron que saliera a tener una entrevista con alguien, pero Virgilio Bareiro por la desconfianza que tenía no fue y permaneció dentro. Después fueron a su casa a apresarle y su esposa dijo que no estaba, que estaba en el trabajo. Es ahí cuando su hijo llama al Centro Cultural Paraguayo Americano, donde estudiaba inglés, desde la casa del vecino para advertirle que se escondiera. Pero como se cortó la comunicación Virgilio fue a su casa y se cruzó con la “caperucita roja” (camioneta Volkswagen de la Policía Nacional conocida con esta denominación por su color rojo). Le apresaron cerca de la Embajada Norteamericana. Esa noche lo llevaron a la cámara de tortura con procesos de pileta. Unos días después lo llevaron a la Comisaría 3ª y para fin de año lo llevaron a Investigaciones. Virgilio Bareiro fue detenido en el año 1964 y estuvo privado de libertad hasta el año 1980, en total 16 años. Cuando esto sucedió no ejercía ningún cargo en el Partido Comunista. Lo tuvieron unos días en investigaciones, lo torturaron allí y después lo mandaron a la Dirección de Asuntos Internos, una dependencia del Ministerio del Interior, más conocida como La Técnica, (Actualmente Museo de las Memorias). Ahí estuvo hasta casi fin de año y luego lo trasladaron a Investigaciones y de ahí fue enviado un día a la Comisaría de La Chacharita. Después lo trasladaron a la Comisaría 7ª donde estuvo 9 años seguidos. Posteriormente le llevaron a la comisaría que está detrás de lo que era el Hospital de Clínicas donde estuvo aproximadamente un año. Por último le enviaron a la Comisaría 3ª. Entre los años 1970 y 1971 aproximadamente, en la comisaría 3ª, el conocido como Panteón de los Vivos, se concentraron otros presos políticos pertenecientes al Partido Comunista Paraguayo. En el último periodo que estuvo en la Comisaría 3ª lo hizo solo y aislado. Cree que fueron 2 años, hasta que salió en libertad el 9 de julio del año 1980. Fue ahí cuando sufrió daños psicológicos que afectaron su salud mental. Hubo mucha presión internacional para que lo pusieran en libertad por diferentes organizaciones de Derechos Humanos. De 1964 a esta fecha han pasado casi 50 años y ya no recuerda los nombres de todas las personas, pero cree que es capaz de reconocerlos con fotos. Había un comisario que era oficial de planta en la Comisaría 3ª, que en sus días libres iba a realizar torturas. En la comisaría 7ª los detenidos estaban en un calabozo para presos comunes al lado de un chiquero. Cuando llovía entraba toda la suciedad que tenía el chiquero. Hacían sus necesidades en latas de leche. Solo a veces retiraban el recipiente. Tenían que convivir con el olor que expedían las mismas, durmiendo en el piso. En la Comisaría 3ª, cuando se llevaron a Virgilio Bareiro ya habían hecho algunos cambios, en atención a las protestas de parlamentarios bolivianos y chilenos que habían visto las terribles condiciones de detención de los presos políticos. Al principio estaban sin baño, hacían
  30. 30. sus necesidades en una lata (al igual que en la Comisaría 9ª). Inclusive hubo una época que los presos sólo podían estar acostados como en nichos, por el tamaño de las celdas. Las celdas estaban repletas de presos en un espacio de 4x4. No tenían acceso a lectura alguna, estaba prohibido que los policías tuvieran contacto con los detenidos, solo les llevaban comida, pero tenían prohibido mantener conversaciones. El lugar era muy húmedo y solo veían una pared a través de las rejas, sin ver el sol, sin salir al patio nunca, solo algunos tenían colchones, otros dormían en el piso. En una oportunidad fueron personas de la Cruz Roja Internacional y exigieron una serie de medidas que nunca fueron cumplidas, como por ejemplo el salir al patio y que les dejaran leer. A causa de otra visita ya empezaron a darles diarios viejos, de más de un mes de antigüedad para que leyeran. Era tal el estado de aislamiento que se conocía a su celda como el “Panteón de los Vivos.” Nunca tuvieron asistencia médica. Sólo en casos extremos venía un médico que vivía frente a la parte trasera de la Comisaría 3ª, en una casa de dos pisos que el denunciante puede identificar. Por presión internacional, y por el cambio de política del gobierno de EE.UU. durante la administración Carter en materia de DD.HH, empezaron a liberar los presos políticos. Pero a Virgilio Bareiro lo dejaron solo, eso produjo graves daños a su salud mental, además de las difíciles condiciones de aislamiento, llegó a pensar que nunca sería liberado. Una vez en libertad fue exiliado a Alemania donde el Gobierno le otorgó asistencia psiquiátrica por los graves daños mentales causados a consecuencia de su encierro durante la dictadura. Regresó al Paraguay con su esposa una vez derrocada la dictadura de Alfredo Stroessner CELSA RAMÍREZ RODAS, nació en la ciudad de Guarambaré el 10 de mayo de 1950, se casó con Derlis N. Villagra Arzamendia el 27 de junio de 1974. Derlis N. Villagra Arzamendia, nació el 16 de enero de 1940. Ambos eran militantes del Partido Comunista Paraguayo. Derlis era Secretario de la Juventud del Partido Comunista Paraguayo cuando fue detenido. Derlis fue detenido en varias oportunidades antes de la última vez, a partir de allí se encuentra desaparecido. El 29 de noviembre de 1975 personal de la Policía Nacional atropelló su domicilio estando con la Sra. Petrona Acosta de González y la querellante, embarazada de cuatro meses de su hijo Derlis Miguel Villagra. Tres Policías entraron por la ventana, entre quienes recuerda a Lucilo Benítez. Fuera, había otras personas, algunos vestidos de civil.
  31. 31. Los Policías buscaban a su marido. Tomaron documentos, libros y escritos, y subieron a Celsa Ramírez en un vehículo sin ningún distintivo policial junto a la Sra Petrona, y se llevaron a ambas al Departamento de Investigaciones de la Policía de la Capital. En el procedimiento le llamo la atención la presencia de un señor de tez blanca, de ojos muy azules, y con el pelo caído hacia uno de los lados, de estatura alta, también identificado por otros querellantes. Ya en el Departamento de Investigaciones se dio cuenta que se encontraban detenidos muchos jóvenes. Recuerda entre ellos la presencia de Mario Portillo. Estaban siendo sometidos a golpes permanentemente. Pusieron a la querellante contra la pared para evitar que siguiera mirando a los demás detenidos. Tres o cuatro horas después, ya empezando a oscurecer, subieron esposada a Celsa Ramírez a la oficina del Jefe del Departamento de Investigaciones. Allí empezaron a golpearla con cahiporras mientras le preguntaban por Derlis Villagra, Miguel Ángel Soler y otros miembros del Partido Comunista. Ella manifestaba no tener información alguna. Estaban en esa sala muchas personas que no reconoce porque había un reflector de luz muy fuerte. Calcula la presencia de aproximadamente 20 personas. Después de esto, Pastor Coronel dio la orden de que fuese llevada a la pileta, donde fue torturada introduciéndola en agua de manera intermitente. Cuando era torturada estaba presente un médico de nombre Oscar Gómez, quien hizo suspender la tortura después de varias horas. Mientras la torturaban ponían la música de José Asunción Flores, conocido compositor de militancia comunista. Fuera de la sala de tortura, estaba Belotto, enojado porque no habían logrado sacarle testimonio le pegó por la espalda con un cable muy grueso, que hasta hoy en día tiene la cicatriz. El día que cayó presa se encontró en el lugar a Doña Juana Samudio de Soler y a Olegario Rodríguez, miembros del Partido Comunista Paraguayo. Olegario se encontraba con signos de haber sido fuertemente torturado. Tuvieron a Celsa Ramírez tres meses engrillada debajo de una escalera en el Departamento de Vigilancia y Delitos. Le pisaban el pié, la maltrataban física y mentalmente y no le permitían tener contacto con ninguna persona. Cuando iba haber sesiones de tortura con otros detenidos que pertenecían al Partido Comunista la sacaban del lugar, pero recuerda los gritos de Octavio Rubén González que repetía su nombre, quien actualmente se encuentra desaparecido. Esto fue el 3 de diciembre del año 1975. Entre los Policía recuerda en el tiempo en que estuvo detenida uno de apellido Pino, que era moreno de estatura mediana, otro que se le decía Ramírez “Tata”, de tez morena, de más de 40 años, otro era Wilson Ojeda, de estatura alta, de tez morena, quien después estuvo como Comisario en la ciudad de Itá, César Meza, era un joven de tez blanca, de
  32. 32. mediana estatura. Recuerda haber visto en la ciudad de Itá a un Policía que participó de las torturas que le hicieron en un local comercial. Él salió raudamente al verla y se quedó en una esquina como paralizado. Después de tres meses la llevaron a la Comisaría de Fernando de la Mora. Allí se encontró a su madre, María Lina Rodas, después de ocho años. Ella había caído presa en el año 1968. Los Policías desconocían que era su madre. El 21 de abril de 1976 la denunciante fue trasladada al Policlínico Policial “Rigoberto Caballero” para que naciera su hijo Derlis Miguel en cautiverio. Estuvo en la Comisaría de Fernando de la Mora hasta septiembre del año 1976. De allí se la trasladó al campo de concentración de Emboscada, donde estuvo hasta julio de 1978. Las condiciones de detención de Emboscada al llegar eran de mucha precariedad. Sin agua potable, le sorprendió encontrarse con muchos niños. En total en algún momento estuvieron más de 500 detenidos políticos. Estando en Emboscada se enteró de que a su marido lo habían matado. Una vez en libertad estuvo controlada permanentemente por la Policía. Rehizo su vida con una nueva pareja llamada Carlos Salaberry, que también fue preso político. En el 1980 le informaron en el Comité de Iglesias que había rumores de que agentes de la seguridad del Gobierno de Stroessner los querían eliminar, por lo que decidieron autoexiliarse al Brasil. Estando en el Brasil, por una publicación del diario O Estado do Sao Paulo, del 5 de septiembre de 1980, que decía: “Por error de expedición de una correspondencia reservada llegó a la Orden de Abogados de Río de Janeiro, a recibir un oficio de la Policía Federal, dirigida a otra repartición del mismo órgano, en Brasilia, donde eran solicitadas mayores informaciones sobre la localización de Celsa Ramírez y Carlos Jorge Salaverra (Salaberry), de nacionalidades paraguayas, acusados de participar de actividades comunistas, contra los cuales existe una orden de búsqueda”. Esta información causó un escándalo en el Brasil, pronunciándose la Orden de Abogados del Brasil y el Arzobispo de Sao Paulo Evaristo Arns. Volvió a radicarse en el Paraguay en el año 1990, después del derrocamiento de la dictadura. Presentó denuncia por los hechos descritos. A día de hoy y a pesar de haberse aportado importantes pruebas documentales y testimoniales no existe imputación a ninguna persona por los hechos denunciados. Su marido Derlis Vilagra sigue desaparecido. Por lo que a su condición de torturada se le agrava no saber el paradero de su esposo. Algo que se agrava por los constantes restos que aparecen en dependencias policiales y otros cementerios clandestinos usados por la dictadura, y que podrían corresponderse con su marido, sin que las autoridades, por años, identifiquen los restos y abran diligencias de investigación sobre los hechos ante sus constantes reclamos. DERLIS VILLAGRA RAMÍREZ, hijo de Celsa Ramírez y Derlis Villagra Ramírez, nacido en el Policlínico Rigoberto Caballero, el 21 de abril de 1976, durante la

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