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Bolivia: Cuadernos CLACSO

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EL DESENCUENTRO DE DOS RAZONES REVOLUCIONARIAS …

EL DESENCUENTRO DE DOS RAZONES REVOLUCIONARIAS
INDIANISMO Y MARXISMO*
ÁLVARO GARCÍA LINERA**

Elementos para pensar la reconfiguración
del campo político boliviano*
María Teresa Zegada Claure

MOVIMIENTOS SOCIALES, MOVIMIENTOS SOCIETALES Y LOS NO LUGARES DE LA POLÍTICA*
LUIS TAPIA**

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  • 1. EL DESENCUENTRO DE DOS RAZONES REVOLUCIONARIASINDIANISMO Y MARXISMO*ÁLVARO GARCÍA LINERA**Elementos para pensar la reconfiguracióndel campo político boliviano*María Teresa Zegada ClaureMOVIMIENTOS SOCIALES, MOVIMIENTOS SOCIETALES Y LOS NOLUGARES DE LA POLÍTICA*LUIS TAPIA**
  • 2. Elementos para pensar la reconfiguración del campo político boliviano* María Teresa Zegada Claure(La Jornada – CLACSO “Cuadernos de pensamiento crítico latinoamericano” No. 27, marzo 2010)EN ESTE TEXTO ponemos a consideración un conjunto de interrogantes y tensionesque provienen de un acercamiento al complejo proceso de transformaciones políticasque operan en Bolivia desde inicios de la actual década.El conjunto de interrogantes que guían la investigación que iniciamos hace unosmeses, está referido a las distintas dimensiones del campo político boliviano en esteproceso de cambios:¿Cuáles son las características del nuevo campo político instalado en Bolivia a partirde 2005 y que se han consolidado en los pasados cuatro años de gobierno de EvoMorales? ¿Cuáles son las dimensiones y alcances de dichas transformaciones?¿Cuáles son las percepciones y expectativas de los actores sociales y políticos enrelación con este proceso? ¿Cómo se articulan en términos institucionales los“nuevos” y “viejos” elementos del sistema democrático en la propuesta de nuevaConstitución Política del Estado y en las propuestas de reforma del Estado elaboradaspor los principales actores sociales y políticos? ¿Cuáles son las representacionessimbólicas en torno a la democracia y sus resignificaciones planteadas por losmovimientos emergentes?Dadas las características del proceso boliviano, la investigación encara dos tipos dedesafíos, uno de tipo conceptual y otro de carácter metodológico, ya que las viejascategorías que permitían el abordaje y la comprensión de la realidad socio política enlas décadas pasadas, resultan ahora insuficientes y por tanto se requiere nuevosconceptos y maneras de pensar y leer la misma.En consecuencia, consideramos necesario, en primer lugar, trascender los conceptosque restringen el análisis de la política a la eficiencia y eficacia de las instituciones, ypretenden explicar desde ahí el conjunto de procesos políticos asociando, por ejemplo,la estabilidad con un estado óptimo de gobernabilidad y concurrentemente losmomentos de crisis o conflictos con disfuncionalidades y peligros para la democracia.Nuestra opción es, por el contrario, intentar explicar los procesos de ampliación yprofundización de la democracia como consecuencia de la acción colectiva de lossujetos y su incursión en el campo político, y de las transformaciones que operan en elmismo como efecto de la reversión del orden constituido.Por esta razón hemos partido de la noción de campo político1 y no así de sistema –aunque este último está contenido en el primero– que nos lleva a pensar la políticacomo un campo de fuerzas, de disputa en torno a determinados recursos de poder,que trasciende los tradicionales escenarios institucionales.En ese sentido, partimos de la identificación de los principales objetos de disputa quesignaron la lucha política durante los primeros años de gobierno de Evo Morales, y laconstrucción de una nueva hegemonía, y que fueron demarcando momentos políticospor los que atravesó este complejo proceso, que como resultado fueron consolidando
  • 3. la presencia de un nuevo sujeto político y nuevas subjetividades, así como nuevoselementos discursivos y simbólicos que ocuparon el centro del escenario.De esta manera se pudo determinar que en Bolivia no se estaban produciendo soloconflictos coyunturales o corporativos por demandas e intereses particulares degrupos sociales, sino que estos se articulaban en torno a temas estructurales quecuestionaban a los partidos políticos, a las estructuras de poder, a la tramainstitucional, así como a los habitus2 y las formas de ser de lo social y de lo político,fuertemente ancladas en los sustratos profundos de la sociedad y en ámbitos de poderalternativos y diversos, como las organizaciones de la sociedad civil, los sindicatoscampesinos, los pueblos indígenas o los sectores urbanos organizados que fuerontomando cuerpo a partir de la década de los 90 del siglo pasado, por ejemplo en elcaso de los movimientos indígenas en la denominada Marcha por el Territorio, laDignidad y la Vida, que partió del oriente boliviano, las protestas y la constitución de unmovimiento social como la Coordinadora del Agua y de la Vida, a partir de 2000, entorno a sectores urbanos afectados por las políticas neoliberales, y que más adelantese manifestarán con todo rigor tanto en la guerra del agua en Cochabamba, el año2000, como en la denominada guerra del gas, en 2003, que concluyó con ladestitución del entonces presidente de la República Gonzalo Sánchez de Lozada3.Por otra parte, consideramos que la política involucra también una disputa sobre elconjunto de significaciones culturales y sociales que se construyen en torno areferentes discursivos y simbólicos, visiones de la realidad e interpretacionesacadémicas que imponen la necesidad de una nueva gramática social y una nuevaforma de relación entre el Estado y la sociedad4.El otro desafío de la investigación se encuentra relacionado con la abundanteinformación que, en sus distintas dimensiones, aporta la realidad política boliviana enestos años, la cual nos lleva a discernir sus distintas cualidades en un momento decrisis y metamorfosis de sus elementos constitutivos.Así, privilegiamos una visión sincrónica para dar cuenta de las expresiones de loscambios en sus distintas dimensiones, pero sin descuidar los aspectos históricos –diacrónicos– que permiten precisamente explicar las raíces, alcances y limitacionesdel proceso. En dicha explicación histórica, encontramos que precisamente losfactores que desencadenaron esta coyuntura tienen que ver con la conjunción dedistintas temporalidades históricas en un momento determinado, que son recuperadaspor los sujetos protagónicos y llevadas al campo político.Estas temporalidades provienen, en unos casos, de la memoria colectiva larga5, esdecir, de los 500 años de colonización española, que luego fueron, como señala laSilvia Rivera, reproducidos mediante mecanismos de colonialismo interno –aludiendoa una categoría largamente difundida por Aníbal Quijano–, excluyendo a las grandesmayorías de los procesos políticos, sociales y económicos; aluden a factores deexplotación económica y de clase que arrastran una larga historia de desigualdad einjusticia; del mismo modo remiten a procesos inconclusos de construcción deciudadanía y ausencia de reconocimiento de una realidad sociocultural y étnicadiversa, como sucedió en el episodio de la revolución de 1952, que si bien logrócambios profundos en el patrón de acumulación y de hegemonía, pretendióconstituirse sobre las bases de una sociedad homogénea –que no era tal– bajo lascategorías de pueblo o campesinado, reproduciendo el modelo de exclusión cultural; y,por último, nos remite a factores de la memoria corta, relacionados con el ciclohistórico del neoliberalismo y la democracia representativa inaugurados en la décadade los 80 del siglo anterior, que, con los parámetros de igualdad formal, libre mercado
  • 4. y estrategias multiculturales, intentó encarar problemas estructurales profundos. Suincapacidad de enfrentarlos con éxito condujo a su profundo cuestionamiento yprematura debacle.De esta manera, el ciclo de protestas6 iniciado a principios del 2000 en Boliviarecupera y conjunta elementos de carácter estructural e histórico y coyuntural, yencuentra su derrotero de transformaciones en el campo político. Los nuevos sujetospolíticos combinan diversos repertorios de movilización social con su participacióndirecta en procesos electorales, pues mediante las propias reglas de juego de lademocracia representativa, una opción política como el Movimiento al Socialismo(MAS) logra acceder y consolidarse en el poder trastocando el viejo mapa decomportamiento electoral.Empero, el conjunto de demandas y aspiraciones introducidas en el campo político, noquedan ahí, sino que propugnan una transformación estructural mediante de larefundación del Estado, y la demanda y realización de unaAsamblea Constituyenteque permita la redacción de un nuevo instrumento normativo más representativo de lasfracturas sociales y culturales así mismo de la realidad boliviana actual.El cuestionamiento al Estado partió de los movimientos indígenas en la década de los90 del siglo pasado, junto a la demanda de inclusión sociocultural; y si bien lograron unprimer impacto en las lógicas multiculturales implantadas durante el neoliberalismo –como por ejemplo la incorporación por primera vez en la historia de Bolivia de lascategorías multiétnico y pluricultural, en la reforma constitucional de 1994, y sucorrelato en leyes secundarias– estas resultaron ciertamente insuficientes para elalcance de las reivindicaciones de estos sectores sociales que continuaron pugnandopor una reforma estatal más profunda mediante de la demanda para convocar a unaAsamblea Constituyente.Ahora bien, en este contexto de análisis histórico, situamos el conjunto detransformaciones producidas en el campo político boliviano en estos años de gobiernodel MAS que, con fines metodológicos las agrupamos en distintas dimensiones deanálisis: Nuevos sujetos colectivos en el campo político; nuevas formas de acciónpolítica colectiva desde la sociedad civil; nuevas formas de administración del poder yde relación del gobierno con las organizaciones sociales; cambios en la tramainstitucional y normativa de lo político, es decir, nuevas reglas de juego en el marco delEstado Plurinacional; por último, diversas y renovadas articulaciones democráticasemergentes que conviven con las prácticas modernas y liberales prexistentes.Estos son, básicamente, los campos de análisis que abarca la investigación y que demanera preliminar nos permiten dibujar los rasgos centrales del proceso y susprincipales tensiones, a las que muy brevemente, nos referiremos a continuación.RASGOS DEL NUEVO PROCESO: ¿QUÉ CAMBIÓ EN EL CAMPO POLÍTICOBOLIVIANO?Nuevos actores, nuevos sujetos políticosAsistimos a la emergencia de nuevos sujetos que provienen de la sociedad civil, de losdenominados no lugares de la política7 que, vinculados de diversas maneras al MAS,cambian el rostro social del Estado, incursionan en el campo político y operan tanto alinterior de los escenarios institucionales como desde fuera de ellos.Se trata de las organizaciones sociales que dieron lugar al surgimiento del Movimientoal Socialismo, fueron capaces de imponer una nueva agenda y se constituyen en su
  • 5. principal base social. Algunos dirigentes fueron invitados por elMAS y por el propiopresidente a formar parte de las representaciones camarales y de cargos en elgabinete, pero a la vez, las organizaciones sociales afines al movimiento seconstituyen en los principales vigilantes del proceso de cambios, en ese sentidodespliegan un conjunto de acciones colectivas en defensa del gobierno y sus medidas,y en contra de la oposición social y política, mediante diversos repertorios demovilización, desde pronunciamientos públicos hasta marchas, vigilias, cercos yconcentraciones.La acción estratégica de losmovimientos sociales enel campo político adopta, en esta coyuntura, una cualidad distinta de la que operabaen años anteriores, lo cual le otorga un sentido histórico y le permite la construcción designificados compartidos, pues estos sujetos colectivos cobran protagonismo en uncampo de conflicto estructural, a que nos referíamos anteriormente, de ahí que lasrelaciones de fuerza entre los actores en pugna si bien se producen en torno adiversos objetos de disputa8, están articulados en un campo de conflicto hegemónico oestructural en relación con el cual se constituyen los dos bloques en pugna.En relación con la participación de las organizaciones sociales en el campo políticoquedan un conjunto de interrogantes aún no resueltas que son tema de discusión,inclusive al interior del propio MAS y de las organizaciones de base, como porejemplo, las posibilidades de institucionalización política de las mismas y supertinencia, la pérdida de autonomía que implica su relación con el gobierno, lastensiones entre los dirigentes y las bases en relación con la toma de decisionespolíticas, la posibilidad de que el formato organizacional corporativo puedaeventualmente desplazar o sustituir a los partidos en escenarios de representaciónpolítica, entre otras.De otro lado, los partidos políticos, principales actores del sistema de representaciónpolítica, paradójicamente se convirtieron en su principal nudo de vulnerabilidad,fundamentalmente el incumplimiento de las funciones de representación y articulacióncon la sociedad. Ante dicha inoperancia, emergieron justamente formas de auto-representación social con capacidad de interpelación efectiva a otros actores socialesy a la sociedad en su conjunto, y de articular con éxito sus expectativas a objetivos ypropuestas comunes.Los grupos privilegiados y sectores políticos antes hegemónicos fueron desplazados aespacios institucionales minoritarios, tanto en el Congreso como en la AsambleaConstituyente, a las prefecturas de las regiones opositoras al gobierno (que ensumomento fueron cinco de nueve departamentos del país), así como a la accióncolectiva de organizaciones cívico/regionales, otorgándoles un carácter político deresistencia al gobierno detrás de la demanda de autonomía; la coyuntura los obligó aadoptar repertorios demovilización poco convencionales para dichos actores, comohuelgas de hambre, marchas, tomas de instituciones, entre otras, revelando una seriede transformaciones particularmente de tipo social y político objetivadas en el nuevoproceso. Queda planteada la necesidad de repensar las formas organizativas másapropiadas para el ejercicio político en concordancia con los nuevos formatos de lademocracia.NUEVAS FORMAS DE LO POLÍTICOEl proceso político abierto en diciembre del 2005 con el triunfo del MAS pone en elcentro del debate no solo a los nuevos sujetos del campo político, sino también el
  • 6. conjunto de relaciones y articulaciones políticas, formas de ejercicio político yexpresión de intereses, representaciones simbólicas y tramas institucionales.Las nuevas formas de acción colectiva se expresaron, por ejemplo, en las vigilias ycercos al Congreso en los sucesivos episodios de empantanamiento para presionar enla toma de decisiones, en las movilizaciones de apoyo al gobierno y en defensa delproceso de cambios, la auto-organización, las reuniones de evaluación de las políticasgubernamentales propiciadas por las organizaciones de base, la elaboración depropuestas de cara al proceso constituyente, entre otras. Cabe destacar que losmovimientos de resistencia y oposición al gobierno también generaron un conjunto deacciones colectivas nuevas para estas organizaciones.En todo caso, se percibió un desplazamiento de los viejos conflictos entre el Estado yla sociedad que fueron habituales durante la era democrática, a enfrentamientosdirectos entre ciudadanos que representaban a los bloques políticos en pugna, comofue el caso de los enfrentamientos del 11 de enero del 2007 en Cochabamba.Otro escenario privilegiado de confrontación fue el mediático, en que se ponen enjuego los recursos discursivos y las batallas simbólicas, así cobran relevanciadispositivos ideológicos mutuamente descalificadores, funcionales a la acumulación depoder particular.Del mismo modo, la vía del voto, es decir, la convocatoria a una serie de consultasciudadanas (referéndums), revocatorios y elecciones tuvo la finalidad de legitimar a lasfuerzas políticas en pugna, en muchos casos, para desequilibrar las posiciones y elcrítico empate en que en determinado momento se encontraban. Estos procesos, a lalarga, tuvieron un efecto político muy favorable para el gobierno, que justamente logróel punto de inflexión para su recuperación de fuerzas en el referéndum revocatorio deagosto de 2008, el cual le permitió su consolidación hegemónica.EL “GOBIERNO DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES”Otra arista importante de análisis reside en la relación del gobierno con lasorganizaciones o movimientos sociales afines bajo la figura, aún discutible, degobierno de los movimientos sociales que adquiere un carácter simbólico muyimportante desde el gobierno la reiterada enunciación de mandar obedeciendo.La relación de las organizaciones sociales con el gobierno del MAS adquiere formatosy contenidos diversos, desde afinidades ideológicas y políticas, solidaridad y disciplinasindical, y apoyo al proceso de cambios, hasta relaciones pragmáticas de apoyoscondicionados a beneficios sectoriales y personales, relaciones de tipo prebendalmediadas por cargos políticos y otro tipo de incentivos selectivos que ponen enentredicho la consistencia ideológica del proceso. De igual manera se cuestionan lasnuevas jerarquías internas mediadas por las nuevas relaciones de poder, los aportesobligados de los empleados públicos y la serie de intercambios clientelares.El riesgo de que el carácter corporativo de la gestión pública pueda prevalecer sobrelos intereses generales, surge por ejemplo, del doble rol dirigencial que asume elpresidente por el hecho de ser Presidente del Estado y a la vez sucesivamente relectocomo presidente de las Seis Federaciones del Trópico Cochabambino (sindicato decocaleros).Otro elemento que también resulta crítico en el ejercicio gubernamental es el riesgo dela fetichización del poder9, que supone trastocar los intereses colectivos por beneficios
  • 7. particulares de las organizaciones y personalidades que ocupan espacios en la gestiónpública entre otros, que distorsionan los fines y el ejercicio político de lasorganizaciones.LA REINSTITUCIONALIZACIÓN POLÍTICA EN TORNO AL NUEVO ESTADOPLURINACIONALEl valor del proceso constituyente no solo reside en el resultado: un nuevo textoconstitucional, al que nos referiremosmás adelante, sino también en el propio proceso,ya que en el mismo se involucraron distintas organizaciones, movimientos sociales ypolíticos, e intelectuales en un importante proceso de discusión, acuerdos ygeneración de propuestas.Las organizaciones sociales articuladas en torno al Pacto de Unidad lograron introduciruna propuesta de transformación estatal que involucraba distintos aspectos normativosdel Estado, entre los puntos principales resaltan el Estado Plurinacional, lasautonomías indígenas, así como una nueva estructura estatal más participativa yrepresentativa de los intereses de las mayorías nacionales.Si bien no todas sus propuestas se incorporaron en el nuevo texto, el proceso logró unvalor en sí mismo por la visión estratégica del pacto, puesto que las organizacionesparticulares tuvieron que deponer algunos de sus intereses sectoriales para consagraruna propuesta única e influir en la Asamblea Constituyente y en sus resultados. La aprobación de la nueva Constitución Política delEstado abre nuevos espacios de participación y acción política, mediante demecanismos como el control social, la revocatoria de mandato, las autonomías, entreotras; así como nuevas pautas en la relación Estado-sociedad civil.No obstante, las medidas más relevantes apuntan a la incorporación en la narrativaconstitucional de diversos elementos provenientes de una matriz de pensamientodistinta a la liberal republicana propia de las comunidades indígena-originario-campesinas, cuyo epítome es precisamente el Estado Plurinacional.La relación y convivencia entre ambas lógicas es compleja y plantea una serie dedesafíos desde la participación de representantes de pueblos indígenas en distintosniveles de gestión pública, hasta la incorporación de prácticas culturales de lascomunidades en determinados ámbitos como en la justicia, mediante de la jurisdicciónindígenaoriginario- campesina, o mediante la figura de las autonomías indígenasbasadas en usos y costumbres. Su complejidad y formas de articulación se verificaránen el proceso de aplicación de la nueva Constitución y la construcción de leyes ymecanismos secundarios.LA AUTONOMÍA: DE LA RESISTENCIA A LA DEMOCRATIZACIÓN DEL PODERUn eje que cambia sustancialmente el carácter del Estado es la incorporación de laautonomía, que plantea una serie de tensiones políticas, ya que en principio fuebandera de resistencia de la oposición y luego fue articulada por el frente oficialista enla nueva Constitución, en el contexto de un proceso amplio y que involucra diversosniveles de administración territorial del Estado.La incorporación en la nueva Constitución de la autonomía es apenas el principio deun largo proceso que involucra varias dimensiones relacionadas con la redistribucióndel poder en primer lugar, implica formas diferenciadas de acceso a los recursos –en
  • 8. especial de los recursos naturales–; en segundo lugar, la asignación de atribuciones ycompetencias; en tercer lugar, la coordinación administrativa de distintos nivelesterritoriales, así como la combinación de formatos y lógicas que se superponen conniveles de jerarquía similares, la elección de autoridades por voto directo en distintosniveles territoriales, entre otros.Las autonomías indígenas constituyen nuevos espacios basados en las dinámicasinternas de las unidades territoriales pre-existentes que, por primera vez, seencuentran reconocidas en la Constitución y tienen niveles de interpelación formalesfrente al Estado, sin embargo también plantean una serie de interrogantes sobre laposible institucionalización de las formas de autogobierno y de los usos y costumbres,la presencia de grupos de poder internos y externos, sus posibilidades y limitacionescomo unidades autónomas capaces de un desarrollo sostenible, entre otros.RESIGNIFICACIONES EN TORNO A LA DEMOCRACIAPor último, en esta breve relación de los elementos analíticos del campo políticoboliviano nos planteamos varios cuestionamientos en torno al decurso de lademocracia y los procesos de desarticulación/ rearticulación discursiva en relación consus significados.En la nueva Constitución conviven los enunciados de democracia representativa conotros formatos, como la democracia directa y participativa, así como la democraciacomunitaria.En los hechos, estas formas de ejercicio democrático están vigentes aunquedesarticuladas. Por ejemplo, las formas de representación democrática siguen siendopredominantes en la conformación de los poderes públicos, pero conviven con formasde democracia directa y participativa que se incorporaron en reformas constitucionalesprevias, así como con formatos como la democracia sindical basada en el mandatoimperativo que rige en formas colectivas de organización social, y con la democraciacomunitaria que emerge del paradigma de las organizaciones y sistemas políticospropios de los pueblos indígenas bolivianos. Estos prevalecen en distintascomunidades del país, sobre todo del área andina, e implican diversas formas de autoorganización y auto-gobierno.La democracia comunitaria o de ayllu se basa en lógicas colectivas antes queindividuales, y si bien sus características varían en cada localidad, comparten algunoselementos comunes, como la rotación de cargos; la obligatoriedad en el cumplimientode funciones de autoridad; la concepción de autoridad no como privilegio sino comoservicio; el consenso deliberativo por medio de la asamblea como máxima autoridadde mando colectivo; sistemas de rendición de cuentas y control social; la revocaciónde mandato; procedimientos que garantizan la participación de los miembros de lacomunidad en las decisiones y en el control de sus representantes, entre otros. Lasparticularidades no solo dependen de las condiciones históricas de cada comunidad ysus prácticas culturales propias, sino también de los grados de hibridación con otrasformas de ejercicio del poder, estas han coexistido, por ejemplo, de manera crítica,con los sindicatos campesinos que en su momento se constituyeron en formasiniciales de hibridación y penetración cultural10.Ahora bien, su reconocimiento constitucional rompe el monopolio de la democracialiberal, sin embargo, presenta notables ambigüedades y contradicciones que deberánser superadas en el decurso de su aplicación.
  • 9. La democracia representativa fue perdiendo efectividad y fue cuestionada en sueficacia, de esta manera se produjo un desmontaje de la eficacia simbólica de lademocracia representativa instaurada como régimen de verdad en el periodoneoliberal y dio lugar al surgimiento de visiones, interpretaciones y objetivacionesdistintas de la democracia. A esta mirada renovada y crítica a la democracia seadscribe también De Souza Santos11 cuando se remite al concepto dedemodiversidad.La nueva Constitución Política no sólo reconoce elementos de la democraciacomunitaria para su ejercicio en la escala local (indígena, campesino) sino tambiénpara su aplicación en la escala nacional mediante la incorporación, por ejemplo, deprincipios ético-morales como los mandamientos propios de los pueblos indígenasoriginarios entre los principios que rigen el Estado; asimismo, reconoce como oficialeslos idiomas nativos y establece su uso obligatorio en el ámbito público. El desafío espensar en formas articuladas que relacionen las diversas formas de gobierno yorganización existentes, algunas de estas han sido propuestas en los trabajos de LuisTapia12, mediante la construcción de un núcleo común (o un núcleo interculturaldemocrático), o su articulación con sistemas institucionales modernos a escalamacroestatal (García s/f).EL HORIZONTE DEL PROCESO DE CAMBIOSComo señalamos al iniciar esta exposición, más que respuestas, planteamos una seriede interrogantes y tensiones conceptuales que plantea el proceso de transformacionesdel campo político boliviano y que demarca múltiples dimensiones relacionadas tantocon aspectos históricos, cuya referencia nos permite percibir la dinámica del proceso,como coyunturales que nos remiten a la permanente reconfiguración de fuerzas y a laconstrucción de una nueva hegemonía, cuyo seguimiento permite identificar losprincipales elementos del proceso y sus conexiones.La profundidad del proceso iniciado a principios de la actual década da cuenta de laprofundidad del mismo y de su alcance, que se encuentra inclusive más allá delliderazgo de Evo Morales y el eventual protagonismo del MAS, y se verifica sobre en elcontexto de relaciones sociales, de clase y étnico culturales.El horizonte de la interculturalidad parece mostrar un posible derrotero de resoluciónde estas tensiones de coexistencia y materialización de la diversidad social y culturalboliviana en el campo político, mediante una (re)institucionalización de las estructurasy una concepción de democracia amplia, renovada y dinámica.NOTAS* Fuente: El texto publicado en este Cuaderno es parte de un trabajo de investigación dirigidopor María Teresa Zegada Claure con la participación de Gabriela Canedo, Claudia Arce y AlberQuispe, en el marco del Programa de Becas para Equipos de investigación 2009-2010 deCLACSO. La versión completa de este escrito se publicó en el tercer número de la revistaCrítica y Emancipación (Buenos Aires: CLACSO, 2010) y está disponible enwww.biblioteca.clacso.edu.ar.** Socióloga con maestría en ciencias políticas. Profesora e investigadora de la Facultad deCiencias Sociales de la Universidad Mayor de San Simón y de la Carrera de Comunicación dela Universidad Católica Boliviana. Investigadora y coordinadora de área del Centro CuartoIntermedio, miembro del directorio Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social.
  • 10. 1 BOURDIEU, Pierre (2001) El campo político. La Paz: Plural.2 FOUCAULT, Michael (1983) El discurso del poder. México: Folios.3 La guerra del agua que se inició en rechazo al alza de tarifas de ese servicio contra unaempresa trasnacional en Cochabamba, concluyó con la expulsión de dicha empresa y seconvirtió en el inicio del ciclo de protestas y crisis sociopolítica en el país. La guerra del gas quefue protagonizada por organizaciones y movimientos sociales sobre todo de El Alto, quecomenzó como un rechazo a la política hidrocarburífera de Sánchez de Lozada, terminóimponiendo su dimisión y fuga del país en octubre del 2003.4 DE SOUZA SANTOS, Boaventura (2004) Democracia de alta intensidad. Apuntes parademocratizar la democracia, en Cuaderno de Diálogo y Deliberación.Nº 5, La Paz: CNE.5 RIVERA, Silvia (1983) “Democracia liberal y democracia de ayllu” en: Miranda Pacheco(comp.): Bolivia en la hora de su modernización. México: UNAM.6 TARROW, Sidney (2004) El poder en movimiento. Los movimientos sociales, la accióncolectiva y la política. Madrid: Alianza Editorial.7 TAPIA, Luis. (2009) “Movimientos sociales, movimientos societales y los no lugares de lapolítica”, en Le Monde Diplomatique, Ed. Peruana, Nº 23, Marzo, 2009. CLACSO.8 DUSSEL, Enrique (2006) 20 Tesis de política.México: Siglo XXI Editores.9 DUSSEL, Enrique (2006) 20 Tesis de política. México: Siglo XXI Editores.10 RIVERA, Silvia (op. cit).11 DE SOUZA SANTOS, Boaventura (op.cit).12 TAPIA, Luis (2006). La invención del núcleo común. Ciudadanía y gobierno multisocietal. LaPaz: Muela del Diablo
  • 11. MOVIMIENTOS SOCIALES, MOVIMIENTOS SOCIETALES Y LOS NO LUGARES DE LA POLÍTICA* LUIS TAPIA** http://www.jornada.unam.mx/2009/03/03/luis.html Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano – CLACSO y La JornadaLAS SOCIEDADES NO dejan de moverse en el tiempo. Para gobernar esemovimiento se hace política dentro de cada sociedad y entre sociedades. Losmovimientos más intensos se dan cuando se está definiendo la composiciónsociopolítica global o en los momentos constituyentes, en los momentos decrecimiento rápido y en los procesos de reacción, de reforma de las fallas estructuralesen la composición de la sociedad, es decir, en los periodos revolucionarios ofundacionales, en las olas expansivas y en las crisis.En países multisocietales como Bolivia no todas las fuerzas se mueven en la mismadirección, debido a una construcción incompleta que hace que casi siempre haya unflujo subterráneo de procesos sociales desarticuladores del orden estatal y económiconacional. En este sentido, algunos procesos no son solamente movimientos sociales, osea, movilización y acción política de ciertas fuerzas o de una parte de la sociedad conla finalidad de reformar algunas de sus estructuras, sino que también en algunoscasos son movimientos de sociedades en proceso de conflicto más o menos colonialen el seno de un país estructuralmente heterogéneo.I. LOS LUGARES DE LA POLÍTICALa política es una práctica que resulta del movimiento de lo social en el tiempo. Entanto esto implica dirección y gobierno, la política es una de las prácticas deproducción y reproducción de los diversos órdenes sociales y, en este sentido,productora y reproductora de sus propios espacios.Los lugares de la política son una configuración que resulta de propensionesdeterminadas por el conjunto de las estructuras sociales y principalmente por el modoen que las acciones políticas responden a éstas, definiendo para sí mismas lascondiciones institucionales de intervención en la articulación y dirección de sussociedades.La forma de la sociedad define los lugares de la política, los escenarios de suinstitucionalización y los de la acción legítima y reconocida, a la vez que necesaria. Laforma moderna de las sociedades ha erigido o producido un espacio privilegiado de lapolítica como Estado. En principio ésta es una forma de concentración y monopolio dela política, que se organiza tendencialmente como una forma burocrática deadministración y dominio1.Las historias del desarrollo de los estados modernos han complejizado y diversificadoese espacio central de la política, produciendo varios lugares para la representaciónde los gobernados, la división de los poderes y el reparto del poder o las prácticas decogobierno.Los procesos de diversificación y ampliación de los lugares de la política en el seno delEstado responden a dos líneas de causalidad histórica: por un lado, al desarrollo de la
  • 12. ciudadanía y la democratización del Estado, y por otro lado, al desarrollo de lacomplejidad y diversificación estructural que produce el movimiento de lo moderno,que va desde la creciente división del trabajo hasta la división constitucional depoderes y la descentralización del gobierno. Esta dimensión de diferenciacióninstitucional se da necesariamente en relación con la otra dimensión de laciudadanización.Los procesos de ciudadanización que se han experimentado históricamente hanproducido el espacio de la representación en el seno del Estado, que es el lugar delparlamento. Con el tiempo, el parlamento ha pasado a ser más un resultadosecundario del proceso de selección de los gobernantes o la cabeza del Ejecutivo, enel caso de los regímenes presidencialistas.El lugar de la representación y la legislación por conducto de representantes elegidossiempre ha sido posible mediante de la institución y el reconocimiento de un conjuntode derechos políticos de asociación, participación, información y voto. Estos derechosse ejercen para acceder al espacio o lugar central de la política, pero también sonderechos que permiten la práctica política fuera del Estado, en la organización de lasociedad civil y la esfera de lo público. La sociedad civil es otro lugar de la política, enrealidad, un conjunto de lugares en los que se organiza la vida política no estatal.Los lugares de la política han tendido a ampliarse o diversificarse, pero a la veztambién a estabilizarse, es decir, a institucionalizarse, a adquirir cierta regularidad, aorganizarse en espacios delimitados, así como sus relaciones mutuas.Una buena parte de las instituciones de la sociedad civil funciona como mediaciones opuentes hacia el Estado. Una porción considerable de la sociedad civil se organizacomo resultado de la diferenciación estructural y social que deviene conjuntoorganizado de intereses y de acciones que se institucionalizan para interactuar en elmismo seno de la sociedad civil y con el Estado.La sociedad civil se organiza como un conjunto de lugares en los que se hace políticasectorial o política nacional desde lo sectorial. Tendencialmente, las instituciones de lasociedad civil aceptan las normas del orden social y político; se constituyen con lafinalidad de negociar su posición relativa en el conjunto de las relaciones sociales y depoder.Cuando los sujetos y prácticas que han configurado dichos momentos políticos de lasociedad civil y las esferas de lo público que resultan de su acción o despliegue enrelación al Estado y la política nacional, o los que no han constituido todavía sociedadcivil, desbordan esos lugares de la política, entonces puede estar constituyéndose unmovimiento social.Un movimiento social empieza a configurarse cuando la acción colectiva comienza adesbordar los lugares estables de la política, tanto en el seno de la sociedad civil comodel Estado, y se mueve por medio de la sociedad buscando solidaridades y aliados entorno a un cuestionamiento sobre los criterios y formas de distribución de la riquezasocial o de los propios principios de organización de la sociedad, del Estado y delgobierno.Lo característico de un movimiento social es que no tiene un lugar específico parahacer política, sino que a partir de algún núcleo de constitución de sujetos,organización y acción colectiva, empieza a transitar y politizar los espacios socialescon sus críticas, demandas, discursos, prácticas, proyectos.
  • 13. Un movimiento social no suele permanecer en un lugar ni constituir un espacio políticoespecial al cual circunscribirse. Los movimientos sociales son un tipo de configuraciónnómada de la política. Una condición de su desarrollo es dar por los diversos lugarespolíticos existentes promoviendo sus objetivos, publicitando sus demandas, fines yproyectos. En este sentido, un movimiento social es como una ola de agitación ydesorden mediante de las formas tradicionales e institucionalizadas de la política. Unaacción colectiva que no circula e irrumpe en otros lugares de la política no es unmovimiento social.Los movimientos sociales suelen hablar de algo que no tiene lugar en la sociedad,sobre la ausencia de algo deseable, cuya consecución se busca y conquista en elmovimiento y en la reforma de los espacios políticos existentes.La constitución de los movimientos sociales es un desplazamiento de la política, de loslugares institucionalizados de la misma, al campo de tránsito entre ellos y al de lafluidez. También es un modo de politización de lugares sociales o conjunto deestructuras y relaciones sociales que habían sido neutralizadas o despolitizadas y, portanto, legitimadas en su forma de organización de algunas desigualdades.El Estado es el lugar del gobierno, así como la sociedad civil es el lugar de laorganización y representación corporativa o sectorial, y en algunos casos, de control ypresión sobre el gobierno.II. LAS FORMAS Y LOS FINES DE LA POLÍTICALa principal forma de la política moderna es el Estado. Es la forma que articula laproducción y reproducción del orden social y político. Para su articulación operan hoyotras formas adicionales, como el partido.Los movimientos sociales son una forma de política que problematiza la reproduccióndel orden social, de manera parcial o general. Los fines condicionan la forma. Laproducción y reproducción del orden social y político necesita de la institucionalizacióny normativización para estabilizar y dirigir una forma de vida como retorno a la mismaorganización de sentido.La producción de un orden político trata de organizar las instituciones que puedancontener la política posible en una sociedad y en un país. A veces se trata depresionar para que lo que existe entre en las instituciones, lo cual implica un diseñosimple y autoritario. A veces, la producción del orden político y social institucionalizalas formas de participación política existentes, lo cual implica que el Estado contiene lacomplejidad que corresponde a su sociedad.Sin embargo, la tendencia general apunta a reducir la complejidad a un númerolimitado y más o menos simple de procesos e instituciones. La mayor parte de losdiseños institucionales ha privilegiado el reconocimiento de los partidos políticos comola forma puente de hacer política entre sociedad civil y estado. La condición de laestabilidad y el desarrollo políticos es que las prácticas de ese sistema de partidosrealice efectivamente el puente y la política fluya en ambos sentidosretroalimentándose positivamente.Pensando en terminos de dinámica política, ya que la política es acción y movimientoen el tiempo, una forma política general es buena y eficiente en tanto puede contener ydesarrollar capacidades de reforma y adaptación, pero sobre todo la capacidad paraenfrentar y resolver los principales conflictos de una sociedad o país.
  • 14. Las formas de vida política que no se organizan como parte del gobierno, se organizanpara disputarle y controlar ese ejercicio del poder político. A su vez, las formas de lapolítica se constituyen en relación a la forma de distribución y usufructo de losrecursos económicos y materiales, como la propiedad y los productos del trabajo.Las ampliaciones y reducciones de la forma política responden a diferentes márgenesde participación en la distribución de la riqueza social en sus diferentes fases. Cuandola forma de la política se ha encogido o vaciado, de tal modo que ya no contiene,procesa ni integra las demandas de amplios sectores, la política tiende a aparecer bajootras formas, como desborde.Cuando las formas estatales y sus mediaciones, así como las de la sociedad civil, noenfrentan ni resuelven el conflicto distributivo y el de la producción del consenso entorno al orden político y social, aparece la política sin forma estable de los movimientossociales. Los movimientos sociales son la forma de la política excedente en un país,casi siempre generada a partir de la experiencia y politización de algún tipo deescasez o pauperización causadas por los principios de distribución existentes. Losmovimientos sociales suelen constituirse en torno a cuestionamientos y demandassobre el orden distributivo vigente o, menos frecuentemente, como proyectos políticosde cuestionamiento y reforma del orden político en su conjunto.Cuando los partidos no pueden contener la política del conflicto redistributivo o el de lareforma de la política y el Estado, tiende a aparecer la política de los movimientossociales. Sin embargo, esta emergencia no es automática; la cuestión clave es laconstitución de los sujetos.III. LOS SUJETOS DE LA POLÍTICALa cualidad en la constitución es decisiva, o sea, si los sujetos se constituyen comogobernantes o gobernados, y el cómo se reconstituyen de lo uno en lo otro o transitande una condición a la otra, o si más bien son cogobernantes.La política es una cuestión de iniciativa y de relaciones de poder. Los sujetosgobernantes se constituyen como productores y reproductores de orden social ypolítico, así como actores de la dirección y la dominación. Los sujetos gobernados sonconstituidos y se constituyen como reproductores pasivos del orden social, en tantoocupan sin cuestionamiento los lugares subalternos que se les ha asignado.Un movimiento social es una política de algunos gobernados que cuestionan eseordenamiento y la distribución de los recursos, así como los reconocimientos socialesy políticos que lo complementan. En este sentido, pretenden cambiar su lugar políticoy social, a la vez que para hacerlo de facto ya cambia el lugar de la política. Paraplantear este cuestionamiento hay una reconstitución de algunos sujetos gobernados,en tanto se desarrolla cierta capacidad de autorganización y producción de sentidomás allá de las formas vigentes. Sin una determinada capacidad de autogobierno yreconstitución que trascienda las prácticas e instituciones existentes no se constituyeun movimiento social. La constitución de un movimiento social implicaque han proliferado los núcleos de constitución de sujetos, los principios deorganización de la política y los fines de la misma.La constitución de los movimientos sociales implica un conflicto de fines en la política,porque se han diversificado los sujetos de la misma. Un movimiento social es una
  • 15. alteridad de fines en el interior de un mismo sistema o conjunto de relaciones sociales,que ocurre cuando las desigualdades y diferencias existentes se politizan y seconvierten en acción conflictiva y querellante. Un movimiento social es elplanteamiento de una querella sobre la forma de sociedad y el Estado, cuando suhorizonte tiende a globalizarse, o sobre algunas de sus estructuras y formas dedistribución y utilización de los recursos y del trabajo social.Un movimiento social es un sujeto político que se constituye como encarnación de unaquerella sobre la organización y dirección de la sociedad. En este sentido, es unareconstitución de los sujetos gobernados que generan un tipo de acción autónomapara reformar el gobierno, ya sea en su forma o en su contenido. La organización de lasociedad civil también constituye sujetos, pero generalmente lo hace en su condiciónde gobernados más o menos activos, que controlan y critican o apoyan los procesos yresultados de gobierno, profesional y electoralmente separados.Los movimientos sociales son el momento de fluidez y desborde de la sociedad civil,un mecanismo de reforma y renovación. Son la expresión de que la vida políticainstitucionalizada ya no basta. Un movimiento social es una forma de globalización deun conflicto por medio de la sociedad civil, como parte de la estrategia de reforma delas políticas y estructuras del Estado. En suma, implica pasar de las relaciones deintermediación biunívocas entre organización corporativa o sectorial y Estado, a unaestrategia de generalización del conflicto por medio de la sociedad civil, removiendoalianzas, apoyos y rechazos, y diversificando a la vez la trama de sujetos políticosinvolucrados.Un movimiento social es una complejización de la política y del sistema de relacionesentre sujetos políticos; es una política de tensión que conduce a alineamientos yrealineamientos. Los movimientos sociales promueven una política de explicitación detendencias, sentimientos, prejuicios, valores y fuerzas de aquellos sujetos sociales ypolíticos que no estaban directamente involucrados en el conflicto. La generalizacióndel mismo o la movilización por medio de la sociedad y todos sus lugares de la políticahace que la gente tienda a tomar posiciones o las revele.Al moverse conflictivamente, los sujetos sociales acaban conociendo el resto de susociedad o país. La capacidad de reflexión sobre esa experiencia de la acción einteracción define la madurez y el desarrollo del movimiento. La primera ola demovilización y constitución es, a la vez, la del planteamiento de la querella más allá delas instituciones existentes, así como del conocimiento de la condición política de lasociedad en la que empiezan a moverse políticamente.Los movimientos sociales son formas de recreación organizativa o de vida socialmediante de una intensa y conflictiva relación con el resto de la sociedad civil y elEstado, en la condición de la movilización, es decir, de desorganización parcial ytemporal de los lugares, tiempos y fines de la política. Un movimiento social exige unreordenamiento pequeño o grande de la sociedad y del estado, y empieza haciéndolomediante del desbaratamiento de las relaciones políticas de poder establecidas para lareproducción de las desigualdades existentes.Uno de los rasgos del desarrollo de un movimiento social es que su accionar tiende aincluir ya no sólo la protesta o la demanda, sino también la factualización de las formasalternativas de apropiación, gestión, organización y dirección de recursos y procesossociales y políticos. La factualización de alternativas es un arma de lucha dirigida aconvencer al Estado y a la sociedad civil de la posibilidad de hacer, organizar, dirigir y
  • 16. vivir las cosas de otro modo; la capacidad ya desarrollada por el movimiento parapasar de la crítica a la reorganización de las cosas.Un movimiento social ha madurado cuando ha desarrollado la capacidad de proyectarformas alternativas de organización y dirección, sobre todo cuando ha desarrollado lacapacidad de movilizar sus fuerzas para cristalizar el proyecto. La factualización crealas condiciones para la consolidación, el arraigo y la cristalización de un movimiento.Un movimiento que no pasa a la factualización de sus ideas se convierte simplementeen opinión crítica en la esfera de lo público.Los movimientos sociales suelen ser la forma de acción para la reconstitución y lareforma de las sociedades y estados, una vez que sus instituciones se han vueltodemasiado conservadoras, rígidas y excluyentes, o productoras de desigualdadesdesintegradoras.IV. LAS REFORMAS DE LA POLÍTICA, LAS REFORMAS DE LA SOCIEDADLa política de los movimientos sociales generalmente tiene como fin una reforma de lasociedad. Para lograrla empiezan reformando la política existente en el seno de lasociedad civil y sus relaciones con el Estado. La constitución de un movimiento sociales ya una reforma de facto de las prácticas políticas. Actualmente se apunta a logrartambién una reforma de las políticas del gobierno y el Estado o de algunas de susinstituciones, como un medio para la reforma social. Algunos movimientos másradicales atacan directamente los campos de relaciones sociales cuestionados con unconjunto de prácticas que las problematizan, y a veces se sustituyen por prácticasorganizativas alternativas.En cuanto a la política se refiere, las reformas giran en torno a la ciudadanía, tantocomo conjunto de condiciones de la vida política como de resultado en términos dederechos conquistados y ejercicio de los mismos.Casi todas las dimensiones y componentes de las ciudadanías modernas hanresultado de reformas incluyentes imaginadas y demandadas desde fuera del estado,así como de la constitución de sujetos políticos particulares que las han promovido. Enlas primeras conquistas de algún componente de ciudadanía casi siempre se adviertela presencia de un movimiento social. En este sentido, buena parte de los avances enmateria de ciudadanía, así como las democratizaciones del estado, son resultado delmargen de reconocimiento de las reformas propuestas por movimientos sociales.La reducción de los márgenes de ciudadanía son negaciones regresivas de talesreconocimientos, cosa que generalmente ocurre cuando los sujetos que la hanconquistado se desarticulan, se debilitan o desaparecen. Al mismo tiempo, laciudadanía es ampliable y reducible. Muchos movimientos sociales contemporáneosse constituyen como reacción a estos procesos regresivos, para volver a conquistarbajo nuevas condiciones lo que alguna vez ya fue derecho democrático reconocido.Los movimientos sociales han sido una de las principales formas de plantear lademocratización de las sociedades y estados. No obstante, la mayor parte de losvarios tipos de reformas políticas posibles no tiene que ver con la democratización. Dehecho, el grueso de las reformas actuales la contradicen.Las reformas de la sociedad no tienen que pasar necesariamente por la reforma de lasinstituciones del Estado. Son más profundas y duraderas cuando no han sidoimpuestas por la coerción estatal. Por un lado, resultan de su propio movimiento y
  • 17. modernización. Por el otro, de la acción de movimientos sociales que van modificandolas costumbres y las creencias y, de paso, las relaciones.V. LOS MOVIMIENTOS SOCIETALESEn países que se han configurado sobre un pasado colonial, que ha superpuesto unasociedad dominante a las subalternizadas por la conquista, más que lacorrespondencia entre país y sociedad, tenemos una condición multisocietal. Estasuperposición de sociedades complejiza la cuestión de los movimientos sociales, yaque no toda forma de acción colectiva que establece una querella en relación conalguna de las estructuras de desigualdad existentes es simplemente un movimientosocial. La noción de movimiento social emerge para pensar la constitución de sujetoscríticos dentro de un tipo de sociedad; en este sentido, es resultado de lascontradicciones propias de un tipo de sociedad y el sistema de sus relaciones sociales,y se dirige a reformarla desde adentro, aunque contenga un proyecto de revolución osustitución amplia de estructuras.En países multisocietales como Bolivia hay configuraciones de la protesta, rebelión ymovilización social y política que tienen un carácter más denso que el de unmovimiento social. En muchos casos se trata de la movilización de un conjuntosignificativo de las estructuras políticas y sociales de otras sociedades para cuestionarlas políticas y estructuras del Estado, a sus gobernantes y los modos de reproducir ennuevas condiciones la desigualdad entre pueblos y culturas.Aquí tenemos un movimiento social que no proviene de la acción colectiva generadaen el seno de estructuras modernas de vida social, sino de estructuras comunitarias desociedades y culturas no modernas, pero que hacen política para demandar algobierno una mayor integración y reconocimiento, es decir, para actuar en la principalforma política moderna, que es el Estado-nación. Se trata de formas sociales ypolíticas de origen no moderno que se movilizan contra los efectos expropiadores desu territorio y destructores de sus comunidades causados por los procesos modernosde explotación de la naturaleza y de las personas.No se trata de un movimiento social entendido como sector de la sociedad que semoviliza para reformar el orden social y político del que forma parte orgánica, sino dela acción de otras sociedades subalternizadas por la colonización, que se muevenpara reformar las estructuras de la sociedad dominantes. En este sentido, es unmovimiento social y político anticolonial.En tanto las estructuras y relaciones de la sociedad dominante han penetrado en lasotras sociedades o pueblos y culturas, hay movilizaciones que buscan reformar laspolíticas y leyes en el seno de las estructuras de la sociedad dominante, a la cual hansido incorporadas de manera subordinada. A veces buscan reformas de lasestructuras, pero en el horizonte del mismo tipo de sociedad y civilización. En esteúltimo sentido se trataría de la emergencia de movimientos sociales que utilizan, sinembargo, las estructuras organizativas y la cultura de otras sociedades paramovilizarse por la reforma del Estado y la sociedad dominantes, que sigue siendo elhorizonte del reordenamiento social.En Bolivia hay cuatro tipos de movimientos societales, dos de ellos articulados confacetas de movimiento social. Está el movimiento de la sociedad dominante, que escomplejo, pues resulta de una dinámica de doble subordinación o articulación desubordinaciones. Por un lado, se subordina a pueblos y culturas en lo interno, y porotro lado, hay una subordinación histórica del país a poderes mundiales y regionales.
  • 18. El movimiento de la sociedad dominante está compuesto por esta compleja dinámicade relaciones interestatales e intersocietales en las que el país se mueve en relacióncon la región y el mundo, a la vez que reproduce en lo interno una superposición quesubalterniza a otros pueblos y culturas.Hay otro movimiento compuesto por los procesos de unificación que se está dandoentre los pueblos de la Amazonia, el oriente y el Chaco, que ha generado ochograndes modalidades de unificación interétnica bajo la forma de asambleas o centralesde pueblos indígenas de las tierras bajas. Esto contiene un doble movimiento societal.La unificación de las varias comunidades que pertenecen a un mismo pueblo y culturaes un movimiento de cara al interior de una sociedad, que se da para poder moverseen relación con el Estadonación que los ha discriminado históricamente y al que ahoradesean y pueden reformar con la configuración de estas nuevas formas de unidadpolítica que hacen parte de la sociedad civil, pero que tienen su base en la estructuracomunitaria de cada pueblo.En el Altiplano existe un ciclo de movilizaciones con una doble articulación: lacomunitaria y la sindical. La CSUTCB, que es una central sindical campesina, enalgunos territorios tiene como base a las comunidades indígenas y las estructurastradicionales de autoridad, a las que en ciertos casos se superpone de maneraparalela el sindicato.Se trata de una lucha conducida por una central sindical pero que tiene por sustanciauna movilización de la forma comunitaria de vida y lucha política en el Altiplano. Caberecordar que la mayoría de los llamados sindicatos campesinos no son la organizacióny representación del proletariado agrícola, sino que contienen bajo un nombremoderno formas no capitalistas de trabajo y propiedad de la tierra, así como formas deorganización y representación tradicionales, más ligadas a la comunidad.En este sentido, el núcleo de las movilizaciones de septiembre no implicanecesariamente la aparición de un nuevo movimiento social, ya que se trata más biende la movilización de las estructuras sociales y políticas más antiguas en el país.En el caso de las movilizaciones del Altiplano hay una complejidad que contienerasgos de despliegue de un movimiento social, en tanto presenta demandas sobre elrégimen de la propiedad de la tierra y tiene un proyecto para la discusión y elaboraciónde la reforma. Quieren cambiar parte de la sociedad, que es la parte central para ellos,trabajadores del campo. Esta movilización se realiza con una identidad campesina eindígena a la vez, de manera que hoy lo indígena no sólo tiene una connotaciónétnico-cultural sino también una nacional. Esto quiere decir que no sólo se estámoviendo una parte de la sociedad sino, más bien, otra sociedad, con sus propiasformas de organización, sus creencias, su cultura. La cosa no sólo tiene rasgos demovimiento social sino también de movimiento societal. Hay una ambigüedad que escomplejidad.La relación colonial que conquistó la matriz social sin destruirla hace que el núcleoimportante, la tierra –que no sólo es importante para el trabajo sino también para sucosmovisión y el conjunto de su vida social–, esté regulada por instituciones de otrasociedad, la dominante. El núcleo de su civilización está subordinado al régimen depropiedad de otra civilización. Por eso la lucha por la tierra tiene connotaciones quetrascienden el simple régimen de propiedad, y adquiere dimensiones de conflicto entrenaciones y tipos de sociedad.
  • 19. A partir del problema de la tierra y el agua, que está a la orden del día en todos losterritorios del país, estas movilizaciones están planteando algo más serio y antiguo: laheterogeneidad societal y la continuidad de relaciones coloniales, además de lanecesidad de descolonización de las relaciones entre estas sociedades, por medio deuna asamblea constituyente y otros procesos de recomposición de procesosproductivos y políticos que vayan superando las relaciones de explotación ydiscriminación entre pueblos y culturas. Algunos plantean una autonomía aymaracomo horizonte de este movimiento societal.Otro tipo de movimiento societal que se despliega en el país consiste más bien en unmovimiento de distanciamiento de la sociedad dominante y sus estructuras políticas,sociales y económicas en busca de “la tierra sin mal” o “la loma santa”. En laAmazonia boliviana hay pueblos que de manera cíclica deciden abandonar lascondiciones de explotación a las que se ven sometidos con la expansión delcapitalismo y la explotación de bosques y tierras mediante de las concesiones y laexpansión del latifundio, o abandonan los núcleos agropecuarios en los que se hanasentado por un tiempo y se desplazan colectivamente en la búsqueda de la tierra sinmal, a partir de una convocatoria profética2. en este sentido, no se trata de unmovimiento social, ya que no persigue la reforma de las estructuras de la sociedaddominante, sino del movimiento autónomo de otra sociedad en sus territorioshistóricos, en el seno de un país que se habría atribuido soberanía sobre ellos.VI. LAS TRANSFORMACIONES DE LA POLÍTICAEn la actualidad hay dos grandes espacios o lugares de la política. Uno de ellos es elque articula elecciones y sistema de partidos, con su prolongación en el Parlamento yel Poder Ejecutivo. Otro es el campo del conflicto social, que más bien es un no lugarpolítico, ya que no es un espacio delimitado ni tiene instituciones regulares para sutratamiento. Aparece en diferentes lugares en tanto fuente de generación, peroempieza a moverse mediante de la sociedad y otros espacios políticos cuando laacción colectiva se convierte en un movimiento social.En la medida en que el sistema de partidos no es el lugar de representación, dedeliberación y solución de los principales problemas y demandas del país, hay demanera casi permanente un espacio político paralelo cambiante, discontinuo ypolimorfo que se constituye y reconstituye según los conflictos y luchas sociales quese plantean, y en función de los sujetos sociales y políticos que se constituyen comoquerellantes y reformadores.Este espacio que configuran los movimientos sociales es un campo de fuerzas másque un lugar de la política. En tanto hay movilización de fuerzas, demandas yproyectos, se ocupan lugares, hay un recorrido de las acciones, pero éstas tienden ano estabilizarse e identificarse con un lugar delimitado e institucionalizado de lapolítica; cuando ocurre esto se vuelven simple sociedad civil. En este sentido, elcampo de fuerzas configurado por los movimientos sociales es un no lugar político; esuna zona de tránsito del conflicto social, es también como el viento que pasa y puedearrancar algunas cosas de raíz y mover otras de su lugar. Los movimientos socialesinstauran la fluidez de la sociedad civil y la problematización del orden político. Es laparte de la sociedad que hace las preguntas y hace la crítica de la irracionalidad dealgunas formas y principios de organización social y de distribución. Los movimientossociales son la forma y sujeto de reflexión conflictiva de las sociedades sobre símismas.Las movilizaciones iniciadas en abril de 2000 han
  • 20. configurado este campo de fuerzas desde el cual se están planteando las preguntas ycríticas con ímpetu social sobre el modelo económico y político, así como sobre lahistoria del país y su sentido. Estas movilizaciones constituyen el no lugar de la políticaen el país, que es, sin embargo, el momento de mayor intensidad de la políticanacional en los tiempos recientes. El centro de la política, que es un decir, no está hoyen los lugares institucionalizados de la representación, de la mediación y laadministración estatal y los partidos, sino en el no lugar de los movimientos sociales ysocietales. En ese no lugar se están articulando las fuerzas que presionan lasestructuras del actual modelo, las que pueden quebrarlo e imaginar alternativas. En loslugares de la política oficial se percibe el ruido cansino de los discursos liberales de lamodernización y el simulacro de la política como representación, cuando en realidades una simple negociación entre elites económicas y políticas.El despliegue de estas movilizaciones y las estructuras de acción que van produciendorepresentan un conflicto sobre los fines de la política nacional. Son la encarnación deun conflicto políticomoral o ético-político. Los fines de la política oficial son laliberalización de la economía y el Estado, lo cual significó la apropiación monopólicalocal y trasnacional de las principales empresas y actividades económicas del país.Los fines de los partidos son la participación en el monopolio de la política y, mediantede ello, el usufructo privado de los bienes públicos. Los fines de los movimientossociales son la satisfacción de las necesidades básicas y la recuperación del controlsobre las condiciones naturales de la producción y reproducción de la vida social,como el agua, la tierra y el trabajo.La expropiación de las condiciones y del producto del trabajo generalmente han tenidoque ver o se han acompañado con la segregación de la política a lugares y sujetosexclusivos. Su reapropiación se ejerce por medio de la producción de acción políticadesde los lugares de la producción y reproducción social que habían sidodespolitizados como condición y resultado de la expropiación, pero como una accióncolectiva que se moviliza para modificar lo que problematizan como áreas de injusticia.Los movimientos sociales que estamos viviendo son formas de revinculación entrevida productiva y tiempo político o generación de capacidades de autorganización yautogobierno local. Cuando la política se vuelve un no lugar es cuando una sociedad(o parte de una sociedad) se está moviendo in toto, es decir, se está autogobernando,esto es, se está cogobernando entre los que participan de ella.Un rasgo de los movimientos sociales en tanto política sin mucha institución esprecisamente su temporalidad. El no lugar que producen es temporal; ya que cuandoinstitucionalizan reformas o su modo de organización y acción, sus prácticas seconvierten en un nuevo conjunto de lugares de la política y de la vida social yeconómica.NOTAS* Fuente: Luis Tapia 2008 Política Salvaje (La Paz: CLACSO, Muela del Diablo Editores yComuna).** Luis Tapia, filósofo y politólogo boliviano. Docente-investigador del CIDES-UMSA.BIBLIOGRAFIA1 Cfr. Marx y Weber.
  • 21. 2 Cfr. Lehm Arcaya, Zulema: Milenarismo y movimientos sociales en la Amazonia boliviana. Labúsqueda de la Loma Santa y la marcha indígena por el territorio y la dignidad, APCOB-CIDDEBENI, 1999..-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
  • 22. EL DESENCUENTRO DE DOS RAZONES REVOLUCIONARIAS INDIANISMO Y MARXISMO* ÁLVARO GARCÍA LINERA**En los cien años recientes, en Bolivia se han desarrollado cinco grandes ideologías o"concepciones del mundo" de carácter contestatario y emancipatorio. La primera deestas narrativas de emancipación social fue el anarquismo, que logró articular lasexperiencias y demandas de sectores laborales urbanos vinculados al trabajoartesanal y obrero en pequeña escala y al comercio. Presente desde fin del siglo XIXen algunos ámbitos laborales urbanos, su influencia más notable se da en los años 30y 40 del siglo XX (...)Otra ideología que ancla sus fundamentos en las experiencias de siglos anteriores esla que podríamos llamar indianismo de resistencia, que surgió después de la derrotade la sublevación y del gobierno indígena dirigido por Zárate Willka y Juan Lero, en1899. Reprimido, el movimiento étnico asumió una actitud de renovación del pacto desubalternidad con el Estado mediante la defensa de las tierras comunitarias y elacceso al sistema educativo. El movimiento indígena, predominantemente aymara,combinará de manera fragmentada la negociación de sus autoridades originarias conla sublevación local, hasta ser sustituido por el nacionalismo revolucionario, amediados de siglo.El nacionalismo revolucionario y el marxismo primitivo serán dos narrativas políticasque emergerán simultáneamente con vigor después de la Guerra del Chaco, ensectores relativamente parecidos (clases medias letradas), con propuestas similares(modernización económica y construcción del Estado nacional) y enfrentados a unmismo adversario: el viejo régimen oligárquico y patronal.A diferencia de este marxismo naciente, para el cual el problema del poder era untema retórico que buscaba ser resuelto en la fidelidad canónica al texto escrito, elnacionalismo revolucionario, desde su inicio, se perfilará como una ideología portadorade una clara voluntad de poder que debía ser resuelta de manera práctica. No escasual que este pensamiento se acercara a la oficialidad del ejército y que varios desus promotores, como Paz Estenssoro, participaran en gestiones de los cortosgobiernos progresistas militares que erosionaron la hegemonía política conservadorade la época. Tampoco es casual que, con el tiempo, los nacionalistas revolucionarioscombinaran de manera decidida sublevaciones (1949), con golpes de Estado (1952) yparticipación electoral, como muestra de una clara ambición de poder.Obtenido el liderazgo de la revolución de 1952 por hechos y propuestas prácticas, elMovimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) hará que su proyecto partidariodevenga toda una concepción del mundo emitida desde el Estado, dando lugar a unareforma moral e intelectual que creará una hegemonía político-cultural de 35 años deduración en toda la sociedad boliviana, independientemente de que los sucesivosgobiernos sean civiles o militares.EL MARXISMO PRIMITIVO
  • 23. Si bien se puede hablar de una presencia de pensamiento marxista desde los años 20,el marxismo, como cultura política en disputa por la hegemonía ideológica, cobraráfuerza en los años 40, por medio de la actividad del Partido de IzquierdaRevolucionaria (PIR), el Partido Obrero Revolucionario (POR) y la producciónintelectual de sus dirigentes (Guillermo Lora, José Aguirre Gainsborg, José AntonioArce, Arturo Urquidi, etcétera).El surgimiento del marxismo y su recepción en el ámbito social vendrá marcado pordos procesos constitutivos. El primero radica en una producción ideológicadirectamente vinculada a la lucha política, lo que conjuró la tentación de un "marxismode cátedra". Los principales intelectuales que se adscriben a esa corriente participandel activismo político, ya sea en la lucha parlamentaria o en la organización de lasmasas, lo que influirá tanto en las limitaciones teóricas de la producción intelectual dela época, como en la constante articulación de sus reflexiones con el acontecer políticopráctico de la sociedad.El otro hecho notable de este nacimiento lo representa la recepción del marxismo y delpropio nacionalismo revolucionario en el mundo laboral, que viene precedida de unamodificación de la composición de clase de los núcleos económicamente másimportantes del proletariado minero y fabril boliviano, que se hallan en pleno tránsitodel "obrero artesanal de empresa" al "obrero de oficio de gran empresa".Se trata, por tanto, de un proletariado que interioriza la racionalidad técnica de lamodernización capitalista de gran empresa, y que está subjetivamente dispuesto a unarazón del mundo guiada por la fe en la técnica como principal fuerza productiva, en lahomogeneización laboral y la modernización industriosa del país (...) y será sobre estanueva subjetividad proletaria que ocupará el centro de las actividades económicasfundamentales del país, que el marxismo, con un discurso de racionalizaciónmodernizante de la sociedad, logrará enraizarse durante décadas.El marxismo de esta primera época es, sin lugar a dudas, una ideología demodernización industrial del país en lo económico, y de consolidación del Estadonacional en lo político. En el fondo, todo el programa revolucionario de los distintosmarxismos de esta etapa, hasta los años 80, tendrá objetivos similares.El marxismo llegó a formar una cultura política extendida en sectores obreros,asalariados y estudiantiles basada en la primacía de la identidad obrera por encima deotras identidades, en la convicción acerca del papel progresista de la tecnologíaindustrial en la estructuración de la economía, del papel central del Estado en lapropiedad y distribución de la riqueza, de la nacionalización cultural de la sociedad entorno a estos moldes y de la "inferioridad" histórica y clasista de las sociedadescampesinas mayoritarias en el país.Esta narrativa modernista y teleológica de la historia, por lo general adaptada de losmanuales de economía y filosofía, creará un bloqueo cognitivo y una imposibilidadepistemológica sobre dos realidades que serán el punto de partida de otro proyecto deemancipación que con el tiempo se sobrepondrá a la propia ideología marxista: latemática campesina y étnica del país.La lectura clasista de la realidad agraria que hará el marxismo no vendrá por el lado dela subsunción formal y real, que hubiera permitido develar las condiciones deexplotación de este sector productivo; se lo hará desde el esquema –prejuicio– delenclavamiento a partir de la propiedad, con lo que trabajadores directos quedarán en
  • 24. el saquillo de "pequeños burgueses" de dudosa fidelidad revolucionaria por su apego ala propiedad.Para este marxismo no había ni indios ni comunidad, con lo que una de las más ricasvetas del pensamiento marxista clásico queda bloqueada y rechazada comoherramienta interpretativa de la realidad boliviana; además, esta posición obligará alemergente indianismo político a afirmarse precisamente en el combate ideológico,tanto contra las corrientes nacionalistas como contra las marxistas, que rechazaban ynegaban la temática comunitaria agraria y étnico nacional como fuerzas productivaspolíticas capaces de servir de poderes regenerativos de la estructura social, tal comoprecisamente lo hará el indianismo.Al final, una lectura mucho más exhaustiva de la temática indígena y comunitariavendrá de la mano de un nuevo marxismo crítico y carente de auspicio estatal que,desde finales del siglo XX y a principios del XXI, apoyándose en las reflexionesavanzadas por René Zavaleta, buscará una reconciliación de indianismo y marxismo,capaz de articular los procesos de producción de conocimiento local con losuniversales.EL INDIANISMOEl voto universal, la reforma agraria, que acabó con el latifundio en el altiplano y losvalles, y la educación gratuita y universal, hicieron del ideario del nacionalismorevolucionario un horizonte de época que envolvió buena parte del imaginario de lascomunidades campesinas que hallaron en este modo de ciudadanización, dereconocimiento y movilidad social, una convocatoria nacionalizadora y culturalmentehomogeneizante, capaz de desplegar y diluir el programa nacional étnico deresistencia gestado décadas atrás. Fueron momentos de una creciente desetnizacióndel discurso e ideario campesinos, una apuesta a la inclusión imaginada en el proyectode cohesión cultural mestiza irradiada desde el Estado y de la conversión de losnacientes sindicatos campesinos en la base de apoyo del Estado nacionalista, tanto ensu fase democrática de masas (1952-1964), como en la primera etapa de la fasedictatorial (1964-1974).El sustento material de este periodo de hegemonía nacional estatal será la crecientediferenciación social en el campo, la acelerada descampesinización que llevará a unrápido crecimiento de las ciudades grandes e intermedias y a la flexibilidad delmercado de trabajo urbano que habilitará la creencia de una movilidad campo-ciudadexitosa mediante el acceso al trabajo asalariado estable y el ingreso a la educaciónsuperior como modos de ascenso social.Los primeros fracasos de este proyecto de modernización económica y denacionalización de la sociedad se comenzarán a manifestar en los años 70, cuando laetnicidad, bajo la forma del apellido, el idioma y el color de piel, será reactualizada porlas élites dominantes como uno más de los mecanismos de selección para lamovilidad social, renovando la vieja lógica colonial de enclasamiento y desclasamientosocial que se tenía, junto a las redes sociales y a la capacidad económica, como losprincipales medios de ascenso y descenso social.Ello, sumado a la estrechez del mercado laboral moderno, incapaz de acoger a lacreciente migración, habilitará un espacio de naciente disponibilidad para elresurgimiento de la nueva visión del mundo indianista que, en estos pasados 34 años,ha transitado varios periodos: el formativo, el de la cooptación estatal y el de suconversión en estrategia de poder.
  • 25. GESTACIÓN DEL INDIANISMO KATARISTAEl primer periodo es el de la gestación del indianismo katarista. Nace como discursopolítico que comienza a resignificar de manera sistemática la historia, la lengua y lacultura. Se trata de un discurso denunciativo e interpelatorio que, asentado en larevisión de la historia, echa en cara la imposibilidad de cumplir los compromisos deciudadanía, de mestizaje, de igualación política y cultural, con la cual el nacionalismose acercó al mundo indígena campesino después de 1952.El aporte fundamental de este periodo es la reinvención de la indianitud, pero ya nocomo estigma, sino como sujeto de emancipación, como designio histórico, comoproyecto político. Se trata de un auténtico renacimiento discursivo del indio mediante lareivindicación y reinvención de su historia, de su pasado, de sus prácticas culturales,de sus penurias, de sus virtudes, que ha de tener un efecto práctico en la formación deautoidentificaciones y formas organizativas.De entrada, el indianismo rompe lanzas frente al marxismo y se le enfrenta con lamisma vehemencia con la que critica a otra ideología fuerte de la época, elcristianismo, considerados ambos como los principales componentes ideológicos de ladominación colonial contemporánea.A partir de este fortalecimiento, en oposición, el discurso katarista indianista, a finalesde los años 70, se va a dividir en grandes vertientes. La primera, la sindical, que va adar lugar a la formación de la Confederación Sindical Única de TrabajadoresCampesinos de Bolivia (CSUTCB), hecho que sella simbólicamente la ruptura delmovimiento de los sindicatos campesinos con el Estado nacionalista en general y, enparticular, con el pacto militar campesino que había inaugurado una tutela militar sobrela organización campesina. La otra vertiente es la política partidaria, no solamente conla formación del Partido Indio, a finales de los años 60, sino del Movimiento IndioTúpak Katari (Mitka) y el Movimiento Revolucionario Túpak Katari (MRTK), que van aincorporarse, de manera frustrada, en varias competencias electorales hasta finales delos años 80. La tercera vertiente, al lado de la política y la sindical, va a ser la corrienteacadémica, historiográfica y de investigación sociológica que se dedica a llevaradelante, de manera rigurosa, este revisionismo histórico mediante el estudio de casosde levantamientos, de caudillos, de reivindicaciones indígenas desde la Colonia hastanuestros días.Un segundo momento de este periodo de formación discursiva y de élite de laidentidad aymara se va a producir cuando, desde los primeros años de la década delos 80, se produce una lenta pero creciente descentralización de este discurso; losideólogos y activistas del indianismo katarista se fragmentan dando lugar a tresgrandes corrientes. La culturalista, que se refugia en el ámbito de la música, lareligiosidad y que hoy en día es denominada como la de los "pachamámicos". Unasegunda vertiente, menos urbana que la anterior, se ha denominado la de losdiscursos políticos "integracionistas", en la medida en que enarbola una reivindicacióndel ser indígena como fuerza de presión para obtener ciertos reconocimientos en elorden estatal vigente. Se trata de una formación discursiva de lo indígena en tantosujeto querellante, demandante de reconocimiento por parte del Estado, paraincorporarse a la estatalidad y ciudadanía vigentes, pero sin perder por ello susparticularidades culturales. El ala katarista del movimiento de reivindicación de laindianitud es la que dará cuerpo a esta posición. Aquí el indígena es la ausencia deigualdad ante el Estado por una pertenencia cultural (aymara y quechua) que devieneasí en signo identificador de una carencia de derechos (la igualdad), de un porvenir (laciudadanía plena) y de una distinción identitaria (la multiculturalidad).
  • 26. La distancia con el discurso modernizador del nacionalismo revolucionario no radicaen este destino fatal de lo que ha de entenderse por ciudadanía y marco institucionalpara ejercerla, sino en el reconocimiento de la pluralidad cultural para poder acceder aella, que será precisamente el aporte del modesto discurso liberal frente a laproblemática de los "pueblos" y "etnias".Una tercera variante discursiva de este movimiento indianista katarista va a ser yaestrictamente nacional indígena. Se trata de un discurso que no le pide al Estado elderecho a la ciudadanía, sino que pone de manifiesto que deben ser los mismosindígenas quienes deben, porque quieren, ser los gobernantes del Estado. Un Estadoque, precisamente por esta presencia india, tendrá que constituirse en otro Estado yen otra república, en la medida en que el Estado Republicano contemporáneo ha sidouna estructura de poder levantada sobre la exclusión y exterminio del indígena.Con esta mirada el indígena aparece entonces no sólo como un sujeto político, sinotambién como un sujeto de poder, de mando, de soberanía. En su etapa inicial, estediscurso toma la forma de un panindigenismo, en la medida en que se refiere a unamisma identidad india que se extiende a lo largo de todo el continente, con pequeñasvariantes regionales. Esta mirada trasnacional de la estructura civilizatoria indígenapuede considerarse imaginariamente expansiva, en la medida en que supera ellocalismo clásico de la demanda indígena; pero, al mismo tiempo, presenta unadebilidad, en la medida en que minimiza las propias diferencias intraindígenas y lasdiferentes estrategias de integración, disolución o resistencia por las que cadanacionalidad indígena optó dentro los múltiples regímenes republicanos instauradosdesde el siglo pasado.De ahí que una segunda etapa, una corriente en el interior de esta vertiente indianistaencabezada por Felipe Quispe y la organización Ayllus Rojos, realiza dos nuevosaportes. Por una parte, el reconocimiento de una identidad popular boliviana resultantede los siglos de mutilados mestizajes culturales y laborales en diferentes zonasurbanas y rurales. Con esta nueva mirada, en cambio, las formas de identidad popularbolivianas, como la obrera, hasta cierto punto la campesina en determinadas regiones,aparecen como sujetos colectivos con los cuales hay que trazar políticas de alianza,acuerdos de mutuo reconocimiento, etcétera Este será el significado político de lallamada teoría de las "dos Bolivias".El segundo aporte de este discurso es el de la especificidad de la identidad indígenaaymara. El indio aymara aparece de manera nítida como identidad colectiva y comosujeto político encaminado a un destino de autogobierno, de autodeterminación. Suimportancia radica en que permite centrar el discurso en ámbitos territorialesespecíficos, en masas poblacionales verificables y en sistemas institucionales depoder y movilización más compactos y efectivos que los de la panindianidad. De ahíque se puede afirmar que a partir de esta formación discursiva, el indio y el indianismodevienen un discurso estrictamente nacional; el de la nación indígena aymara.LA COOPTACIÓN ESTATALEl segundo periodo de la construcción del discurso nacional indígena es el de lacooptación estatal. Éste se inicia a finales de los años 80, en momentos en que seatraviesa por una fuerte frustración política de intelectuales y activistas del movimientoindígena, en la medida en que sus intentos de convertir la fuerza de la masa indígenasindicalizada en votación electoral no dan los resultados esperados.
  • 27. (...) Al tiempo que la sociedad y los partidos de izquierda marxista asisten al brutaldesmoronamiento de la identidad y fuerza de masa obrera sindicalmente organizada,la adopción y relaboración de un discurso etnicista se les presenta como una opciónde recambio en los sujetos susceptibles de ser convocados. De esta manera, laestructura conceptual con la que esta izquierda en decadencia se acerca a laconstrucción discursiva indígena no recupera el conjunto de la estructura lógica de esapropuesta, lo que hubiera requerido un desmontaje del armazón colonial yvanguardista que caracterizaba al izquierdismo de la época.(...) El MNR es el partido político que con mayor claridad detecta el significado de laformación discursiva de un nacionalismo indígena, visto como un peligro, así comotambién las debilidades que atravesaba el movimiento indígena. Por medio de laalianza con Víctor Hugo Cárdenas y una serie de intelectuales y de activistas delmovimiento indígena, el MNR convierte en política de Estado el reconocimientoretórico de la multiculturalidad del país, mientras que la Ley de Participación Popularhabilita mecanismos de ascenso social local capaces de succionar el discurso y laacción de una buena parte de la intelectualidad indígena crecientemente descontenta.La aplicación de la Ley de Participación Popular, si bien ha contribuido en algunoscasos a un notable fortalecimiento de las organizaciones sindicales locales que hanlogrado proyectarse electoralmente en el ámbito nacional, también puede ser vistacomo un mecanismo bastante sofisticado de cooptación de líderes y de activistaslocales, que comienzan a girar y propugnar sus luchas y sus formas organizativasalrededor de los municipios y las instancias indigenistas expresamente creadas por elEstado. De esta manera, a la identidad indígena autónoma y asentada en la estructuraorganizativa de los "sindicatos", formada desde los años 70, se va a contraponer unacaleidoscópica fragmentación de identidades de ayllus, de municipios y de "etnias".(...) Con excepción de la gran marcha de 1996 en contra de la ley del Instituto Nacionalde Reforma Agraria, el protagonismo social de las luchas sociales habrá dedesplazarse del altiplano aymara a las zonas cocaleras del Chapare, dondepredominará un discurso de tipo campesino complementado con algunoscomponentes culturales indígenas.EL INDIANISMO DE LOS AÑOS 90El tercer periodo de este nuevo ciclo indianista puede ser calificado como estrategia depoder y se da a finales de los años 90 y principios del siglo XXI. Es el momento en queel indianismo deja de ser una ideología que resiste en los resquicios de la dominacióny se expande como una concepción del mundo protohegemónica intentando disputarla capacidad de dirección cultural y política de la sociedad a la ideología neoliberal quehabía prevalecido durante dieciocho años anteriores. De hecho, hoy se puede decirque la concepción del mundo de corte emancipativo más importante e influyente en laactual vida política del país es el indianismo, y es el núcleo discursivo y organizativode lo que hoy podemos denominar la "nueva izquierda".La base material de esta colocación histórica del indianismo es la capacidad desublevación comunitaria con la que las comunidades indígenas responden a uncreciente proceso de deterioro y decadencia de las estructuras comunitariascampesinas y de los mecanismos de movilidad social ciudad-campo. Manifiesta yadesde los años 70, las reformas neoliberales de la economía incidirán de maneradramática en el sistema de precios del intercambio económico urbano-rural. Alestancamiento de la productividad agraria tradicional y la apertura de la libreimportación de productos, los términos del intercambio regularmente desfavorables
  • 28. para la economía campesina, se intensificarán drásticamente comprimiendo lacapacidad de compra, de ahorro y de consumo de las familias campesinas. A ello, sesumará un mayor estrechamiento del mercado de trabajo urbano y un descenso en elnivel de ingreso de las escasas actividades laborales urbanas con las queperiódicamente complementan sus ingresos las familias campesinas. Esto restringe lacomplementariedad laboral urbano-rural con la que las familias campesinas diseñansus estrategias de reproducción colectiva.Bloqueados los mecanismos de movilidad social internos y externos a lascomunidades, con una migración acelerada a las ciudades en los años recientes, perocon una ampliación de la migración de doble residencia de aquellas poblacionespertenecientes a zonas rurales con condiciones de relativa sostenibilidad productiva(que a la larga serán las zonas de mayor movilización indígena campesina), el puntode inicio de las sublevaciones y de expansión de la ideología indianista se da en elmomento en el que las reformas de liberalización de la economía afectan lascondiciones básicas de reproducción de las estructuras comunitarias agrarias ysemiurbanas (agua y tierra). El deterioro creciente de la estructura económicatradicional de la sociedad rural y urbana ha dado lugar a un fortalecimiento de loslazos comunitarios como mecanismos de seguridad primaria y reproducción colectiva.La politización que hará el indianismo de la cultura, del idioma, de la historia y la piel,elementos precisamente utilizados por la "modernidad" urbana para bloquear ylegitimar la contracción de los mecanismos de inclusión y movilidad social, serán loscomponentes palpables de una ideología comunitarista de emancipación querápidamente erosionará la ideología neoliberal. Este indianismo cohesionará unafuerza de masa movilizable, insurreccional y electoral, logrando politizar el campopolítico discursivo y consolidándose como una ideología con proyección estatal.Este indianismo, como estrategia de poder, presenta en la actualidad dos vertientes:una de corte moderada (Movimiento al Socialismo, MAS-Instrumento Político por laSoberanía de los Pueblos, IPSP) y otra radical (Movimiento Indígena Pachakuti, MIP-CSUTCB). La vertiente moderada es la articulada en torno a los sindicatoscampesinos del Chapare enfrentados a las políticas de erradicación de cocaleros.Sobre un discurso campesinista que ha ido adquiriendo connotaciones más étnicasrecién en los años recientes, los sindicatos cocaleros han logrado establecer unabanico de alianzas flexibles y plurales. Reivindicando un proyecto de inclusión de lospueblos indígenas en las estructuras de poder y poniendo mayor énfasis en unapostura antimperialista, esta vertiente puede ser definida como indianista de izquierdapor su capacidad de recoger la memoria nacional-popular, marxista y de izquierdaformada en las décadas anteriores, lo que le ha permitido una mayor recepciónurbana, multisectorial y plurirregional a su convocatoria, haciendo de ella la principalfuerza político parlamentaria de la izquierda y la principal fuerza electoral municipal delpaís.Por su parte, la corriente indianista radical tiene más bien un proyecto de indianizacióntotal de las estructuras de poder político. Si bien la temática campesina siempre estáen el repertorio discursivo de este indianismo, todos los elementos reivindicativosestán ordenados y direccionados por la identidad étnica ("naciones originariasaymaras y quechuas"). Por ello, esta corriente se ha consolidado sólo en el mundoestrictamente aymara, urbano-rural, por lo que puede ser considerada como un tipo deindianismo nacional aymara.Pese a sus notables diferencias y enfrentamientos, ambas corrientes compartentrayectorias políticas similares:
  • 29. a) Tienen como base social organizativa los sindicatos y comunidades agrariasindígenas.b) Los "partidos" o "instrumentos políticos" parlamentarios resultan de coalicionesnegociadas de sindicatos campesinos y, en el caso del MAS, urbano populares, quese unen para acceder a representaciones parlamentarias, con lo que la triada"sindicato-masa-partido", tan propia de la antigua izquierda, es dejada de lado por unalectura del "partido" como prolongación parlamentaria del sindicato.c) Su liderazgo y gran parte de su intelectualidad y plana mayor (en mayor medida enel MIP), son indígenas aymaras o quechuas y productores directos, con lo que laincursión en la política toma la forma de una autorrepresentación de clase y étnica,simultáneamente.d) La identidad étnica, integracionista en unos casos o autodeterminativa en otros, esla base discursiva del proyecto político con el que se enfrentan al Estado e interpelanal resto de la sociedad, incluido el mundo obrero asalariado.e) Si bien la democracia es un escenario de despliegue de sus reivindicaciones, hayuna propuesta de ampliación y complejización de la democracia a partir del ejerciciode lógicas organizativas no liberales, y la postulación de un proyecto de poder en tornoa un tipo de cogobierno de naciones y pueblos* Este artículo fue publicado en la revista Barataria Nº 2, marzo-abril 2005, El Juguete Rabioso(Edición Malatesta: La Paz).** Álvaro García Linera nació el 19 de octubre de 1962 Cochabamba, Bolivia. Realizó susestudios básicos en su país natal, luego viajó a México donde cursó la Carrera de matemáticasen la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En 1985 regresó a Bolivia donde serelacionó con grupos de trabajadores mineros e indígenas y se embarcó en el proyecto políticode un gobierno indígena de liberación de los pueblos. En 1992 fue detenido y encarceladodurante cinco años por su participación en la estructura de mando del Ejército GuerrilleroTupak Katari (EGTK). Desde 1997 en adelante, se dedicó a la docencia y a la investigaciónsocial, dictó cátedra en varias universidades de su país y es invitado como profesor visitante adar conferencias en varias universidades de Francia, España, México y Argentina. En 2004recibió el premio en Ciencias Sociales "Agustín Cueva" de la Escuela de Sociología y CienciasPolíticas de la Universidad Central del Ecuador. Ha publicado en varios idiomas decenas deensayos, artículos académicos, investigaciones y libros. Entre sus obras más recientesdestacan: "Lucha por el poder en Bolivia", en Horizontes y límites del Estado y el poder(Muela del Diablo Editores: La Paz, 2005); Estado multinacional (Editorial Malatesta: La Paz,2005); Sociología de los movimientos sociales en Bolivia (Diakonia/Oxfam G.B., Plural: LaPaz, 2004), y "Los impactos de la capitalización: Evaluación a medio término", en: Diez añosde la capitalización, Luces y Sombras (Delegación presidencial para la revisión y mejora dela capitalización. La Paz, 2004). Participó en la contienda electoral de 2005 compartiendofórmula con Evo Morales. El 21 de enero de 2006 asumió la vicepresidencia de Bolivia

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