Disciplina redentiva cristiana

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Disciplina redentiva cristiana

  1. 1. DISCIPLINA REDENTIVADije al director y a los maestros que Dios les había impuesto laresponsabilidad de velar por las almas como quienes deben dar cuenta.Les mostré que si la mala conducta de algunos alumnos continuaba,extraviaría a otros estudiantes y Dios haría responsables de esto a losmaestros. Asistirían a la escuela algunos alumnos que no habían sidodisciplinados en casa, y que tenían ideas pervertidas acerca de ladebida educación y su valor. Si se les permitía hacer las cosas a sumanera, quedaría derrotado el propósito por el cual se estableció laescuela, y el pecado sería imputado a los guardianes de ella, como si lohubiesen cometido ellos mismos. CM,cap12.En el trato con sus estudiantes, los maestros deben manifestar el amorde Cristo. Sin este amor, serán duros y autoritarios, y ahuyentarán lasalmas del redil. Deben ser como milicianos, vigilándose siempre a símismos, y aprovechando toda oportunidad de hacer bien a los que leshan sido confiados. Recuerden que cada una de nuestras escuelas debeser un asilo para los jóvenes duramente probados, donde susinsensateces se tratarán con paciencia y prudenciaDebe manifestarse mucho cuidado en la expulsión de estudiantes. Aveces hay que hacerlo. Es una tarea dolorosa separar de la escuela auna persona que incita a otros a la desobediencia y deslealtad; pero,por amor de los otros estudiantes, a veces es necesario. Dios vio que siSatanás no era expulsado del cielo, la hueste angélica estaría enconstante peligro; y cuando los maestros temerosos de Dios ven queretener a un alumno es exponer a los demás a malas influencias, debensepararlo de la escuela. Pero debe ser una falta muy grave la que exijaesta disciplina. CM, cap 36..Los maestros y alumnos deberán acercarse en compañerismocristiano. Los jóvenes cometerán muchos errores, y nunca debe elmaestro olvidarse de que debe ser compasivo y cortés. Nunca debeprocurar mostrar su superioridad. Los mayores maestros sonaquellos que son más pacientes y bondadosos. Por su sencillez y sudisposición a aprender, estimulan a sus alumnos a subir siempre másalto. 1
  2. 2. Recuerden los maestros sus propios defectos y errores, y esfuércensefervientemente por ser lo que desean que lleguen a ser sus alumnos.En su trato con los jóvenes, sean prudentes y compasivos. No seolviden de que éstos necesitan palabras sanas y estimulantes, y accionesserviciales. Maestros, tratad a vuestros estudiantes como a hijos deCristo, a quienes él quiere que ayudéis en todo momento de necesidad.Hacedlos amigos vuestros. Dadles evidencia práctica de vuestrointerés abnegado por ellos. Ayudadles a pasar por los lugaresescabrosos. Con paciencia y ternura, esforzaos por ganarlos paraJesús. CM ,cap 36.Dios nos somete a disciplina para nuestra felicidad actual y nuestrobien futuro. La bendición más grande que tienen sus hijos es ladisciplina que les aplica. Nunca los guía de modo diferente al queellos eligirían si pudieran ver el fin desde el principio, y discernir lagloria del propósito que están cumpliendo como colaboradores de Dios.Cada dia con Dios, 23 de abril.Los niños serán más felices, mucho más felices, bajo la debidadisciplina que si se los deja obrar siguiendo la sugerencia de susimpulsos no educados (Manuscrito 49, 1901).Los niños tienen temperamentos diversos, y los padres no siemprepueden aplicar la misma disciplina a cada uno. Hay diferentes clasesde mentalidades y debiera estudiarse con oración a fin de que seanmodeladas para lograr el propósito designado por Dios (Good Health, julio de1880).Algunos niños tienen mayor necesidad que otros de paciente disciplinay bondadosa educación. Han recibido como legado rasgos de carácterpoco promisorios, y por eso tienen tanto mayor necesidad de simpatíay amor. (Consejos para los Maestros. pág. 89).Los maestros y alumnos deberán acercarse en compañerismocristiano. Los jóvenes cometerán muchos errores, y nunca debe elmaestro olvidarse de que debe ser compasivo y cortés. Nunca debeprocurar mostrar su superioridad. Los mayores maestros sonaquellos que son más pacientes y bondadosos. Por su sencillez y sudisposición a aprender, estimulan a sus alumnos a subir siempre másalto.Recuerden los maestros sus propios defectos y errores, y esfuércensefervientemente por ser lo que desean que lleguen a ser sus alumnos. 2
  3. 3. En su trato con los jóvenes, sean prudentes y compasivos. No seolviden de que éstos necesitan palabras sanas y estimulantes, y accionesserviciales. Maestros, tratad a vuestros estudiantes como a hijos deCristo, a quienes él quiere que ayudéis en todo momento de necesidad.Hacedlos amigos vuestros. Dadles evidencia práctica de vuestrointerés abnegado por ellos. Ayudadles a pasar por los lugaresescabrosos. Con paciencia y ternura, esforzaos por ganarlos paraJesús. CM, cap 36.Si los instructores de los niños y los jóvenes pudiesen ver desplegadosdelante de ellos el resultado futuro de su disciplina errónea, cambiaríansu plan de educación. Esa clase de maestros que se congratulan dedominar casi por completo la voluntad de sus alumnos, no son los quetienen más éxito, aunque momentáneamente las apariencias seanhalagadoras. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 315, 316).Los que no respetan el orden o la disciplina en esta vida, norespetarían el orden que se observa en el cielo. No podrán nunca seradmitidos allí; porque todos los que sean dignos de entrar en el cieloamarán el orden y respetarán la disciplina. Los caracteres formadosen esta vida determinarán el destino futuro. Cuando venga Cristo, nocambiará el carácter de ninguna persona. . . (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs.538, 539).El verdadero modo de habérselas con las pruebas no consiste en tratarde escapar a ellas, sino en transformarlas. Esto se aplica a toda ladisciplina, tanto a la de los primeros años como a la de los últimos. Eldescuido de la educación temprana del niño y el consecuentefortalecimiento de las malas tendencias dificulta su educación ulteriory es causa de que la disciplina sea, con demasiada frecuencia, unproceso penoso. Enséñese al niño y al joven que todo error, toda falta,toda dificultad vencida, llega a ser un peldaño hacia las cosas mejores ymás elevadas. (La Educación, pág. 287)Es cierto que la disciplina demasiado áspera, la crítica exagerada, lasleyes y reglamentos no requeridos, conducen al menosprecio de laautoridad y finalmente a la desobediencia de aquellas reglas que Cristoquisiera que se cumplieran (Review and Herald, 13-3-1894).La más alta educación es la que imparte un conocimiento y unadisciplina que conducen a un mejor desarrollo del carácter, y preparaal alma para aquella vida que se mide con la vida de Dios. En nuestros 3
  4. 4. cálculos no debe perderse de vista la eternidad. La más alta educaciónes la que enseña a nuestros niños y jóvenes la ciencia del cristianismo,la que les da un conocimiento experimental de los caminos de Dios, yles imparte las lecciones que Cristo dio a sus discípulos, acerca delcarácter paternal de Dios. (Consejos para los Maestros, pág. 67).La obra de nuestras escuelas debe ser del más elevado carácter.Jesucristo, el Restaurador, es el único remedio para una malaeducación, y las lecciones enseñadas en su Palabra siempre debenrecordarse a los jóvenes en la forma más atrayente. La disciplina dela escuela debe complementar a la educación del hogar, y tanto en elhogar como en la escuela deben mantenerse la sencillez y la piedad(Consejos para los Maestros, pág. 134).Si los padres están tan absortos en los negocios placeres de esta vidaque descuidan la disciplina apropiada de sus hijos, la obra delmaestro no solamente se hace muy dura y penosa, sino que a menudoes completamente infructuosa (Review and Herald, 13-6-1882).Tanto en la escuela como en el hogar debe haber sabia disciplina. Elmaestro debe hacer reglas para guiar la conducta de sus alumnos.Estas reglas deben ser pocas y bien estudiadas, y una vez hechas, hayque hacerlas cumplir. Deben presentarse al alumno todos losprincipios que éstas entrañan para que se convenza de su justicia(Consejos para los Maestros, pág. 118)El maestro debe imponer obediencia.Debería entenderse la cuestión de la disciplina tanto en la escuelacomo en el hogar. Esperaríamos que en el aula nunca hubiera ocasiónde usar la vara, pero si en una escuela hay quienes resisten tercamentetodos los consejos y súplicas, todas las oraciones y toda la angustia delalma en favor de ellos, entonces es necesario hacerles entender quedeben obedecer.Algunos maestros no piensan que es mejor imponer la obediencia.Piensan que su deber es meramente educar. Es cierto, deben educar.¿Pero cuánto vale la educación de los niños si, cuando desobedecen losprincipios colocados ante ellos, el maestro no siente que tiene elderecho a ejercer autoridad? (Review and Herald, 15-9-1904).El descuido de los padres en la educación de sus hijos hace que eltrabajo del maestro sea doblemente difícil. Los niños llevan el sello delos rasgos indóciles y antipáticos revelados por sus padres. Al ser 4
  5. 5. descuidados en el hogar, consideran la disciplina de la escuela comoopresiva y severa. Si no se los vigila cuidadosamente, tales niñosleudarán a otros con sus caracteres indisciplinados y deformados. . . . Elbien que los niños pueden recibir en la escuela, para contrarrestar sueducación defectuosa en el hogar, se menoscaba por la simpatía quesus padres les demuestran en sus faltas. Es suficiente que los maestrostengan que contender con la influencia de los hijos, sin tener también[que luchar con] la influencia de los padres. (Review and Herald, 20-1-1901).Una de las mayores dificultades a las cuales deben hacer frente losmaestros es el fracaso de parte de los padres de cooperar en laadministración de la disciplina del colegio. Si los padres lealmentesostuvieran la autoridad de los profesores, se evitarían muchasinsubordinaciones, faltas y desenfrenos. (Testimonies, tomo 5, pág. 89).Hay algunos padres que a propósito envían al colegio a sus hijosechados a perder porque son incorregibles en el hogar. ¿Sostendránesos padres a los docentes en su obra de disciplina, o estarán listospara creer cualquier informe falso? (Manuscrito 119, 1899)Es necesario enseñar a los jóvenes que la vida significa trabajo serio,responsabilidad, preocupación. Necesitan una preparación que loshaga prácticos, que haga de ellos hombres y mujeres que puedan hacerfrente a las emergencias. Debería enseñárselas que la disciplina deltrabajo sistemático y bien regulado es esencial no sólo comosalvaguardia contra las vicisitudes de la vida, sino como ayuda para undesarrollo completo (La Educación, pág. 211).La perseverancia recompensadaDespués de todos estos esfuerzos, los maestros pueden encontrar quealgunos de los que están a su cargo desarrollarán caracteres sinprincipios. Son flojos en las normas morales, muchas veces comoresultado de un ejemplo vicioso y una disciplina paterna descuidada.Y los maestros, aun haciendo todo lo que pueden, no conseguiráninducir a estos jóvenes a una vida de pureza y santidad, y después depaciente disciplina, labor afectuosa y ferviente oración, seránchasqueados por aquellos de quienes esperaban tanto. Y en adición aesto, recibirán reproche de los padres, porque no tuvieron el poder decontrarrestar la influencia de su propio ejemplo e imprudentedirección. El maestro tendrá estos desánimos después de cumplir consu deber. Pero debe continuar trabajando, confiando en Dios paracolaborar con él, y manteniéndose virilmente en su puesto y laborando 5
  6. 6. con fe. Otros serán salvados para Dios y su influencia será ejercida enla salvación de los demás. Que el pastor, el maestro de escuelasabática y los maestros de nuestros colegios, unan sus corazones,almas y propósitos en la tarea de salvar a nuestros jóvenes de la ruina.- FE 116, 117..Si los maestros ven que es imposible conseguir que cierto alumno sesometa a la disciplina en la clase en que está, póngaselo en otra,porque puede ser que otro maestro logre suplir la deficiencia. Puede serque otro tenga lo que a un maestro le falta; pero si podéis conseguir laconfianza del niño, si lo podéis ligar a vuestro corazón con los vínculosde la simpatía y el amor, quizá ganéis un alma para Cristo. Puede serque el muchacho travieso, voluntarioso e independiente, cambie decarácter. TES 84 – 87El maestro que quiere sujetar a sus alumnos a la disciplina, tiene quellegar a estar él mismo primero bajo el dominio de Cristo. ¿Sois enverdad maestros que enseñan los caminos de Dios? Si sois maestrosconvertidos podréis conquistar, no arrear; atraer, no ahuyentar a lasalmas por las cuales Cristo murió. Cuidaréis y velaréis por las ovejas ylos corderitos del redil de Cristo. Los ángeles os secundarán en vuestroesfuerzo de hallar la llave del corazón del más incorregible ydesobediente. Recibiréis gracia especial, y fuerza por medio de Cristo,el cual puede proveeros de su plenitud inconmensurable. TES 88 - 90.El maestro que quiere sujetar a sus alumnos a la disciplina, tiene quellegar a estar él mismo primero bajo el dominio de Cristo. ¿Sois enverdad maestros que enseñan los caminos de Dios? Si sois maestrosconvertidos podréis conquistar, no arrear; atraer, no ahuyentar a lasalmas por las cuales Cristo murió. Cuidaréis y velaréis por las ovejas ylos corderitos del redil de Cristo. Los ángeles os secundarán en vuestroesfuerzo de hallar la llave del corazón del más incorregible ydesobediente. Recibiréis gracia especial, y fuerza por medio de Cristo,el cual puede proveeros de su plenitud inconmensurable. TES 88 - 90.Los instructores que están bajo la disciplina de Dios reciben gracia,verdad y luz por el Espíritu Santo para comunicarlas a su vez a losniños. Están bajo el mayor Maestro que el mundo haya conocido, ycuán impropio sería que ellos tuviesen un espíritu cruel, una vozaguda, llena de irritación. Con esto perpetuarían sus propios defectosen los niños. (Special Testimony to the Battle Creek Church, escrito en Cooranbong, N. S. W., Australia, el 15de diciembre de 1897). 6
  7. 7. Sea norma establecida que, en toda disciplina escolar, han de reinar lafidelidad y el amor. Cuando el maestro corrige a un alumno de unamanera que no le hace sentir que sea humillarlo, en su corazón brota elamor hacia el maestro (Santa Helena, California, 17 de mayo de 1903).Obtened un hombre fuerte para que se destaque como director devuestra escuela, un hombre cuya fuerza física le sostenga en laejecución de un trabajo cabal de disciplina; un hombre calificadopara inculcar en los alumnos hábitos de orden, aseo y laboriosidad. Entodas nuestras instituciones, los jóvenes deben ser amoldados ydisciplinados para Dios; y en esta obra se han de revelar siempre lamisericordia, el amor y la ternura del Señor. Esto no debe degeneraren debilidad y sentimentalismo. Debemos ser bondadosos, pero firmes.Y recuerden los maestros que aunque es necesaria la decisión, nuncadebemos ser duros o condenadores. Nunca hemos de manifestar unespíritu intolerante. Sean ellos serenos, revelando el mejor método alnegarse a sentirse provocados a ira. (La educación, págs. 228, 229).EL TRATAR con las mentes humanas es la obra más delicada que sehaya confiado alguna vez a los mortales, y los maestros necesitanconstantemente la ayuda del Espíritu de Dios para poder hacercorrectamente su trabajo. Entre los jóvenes que asisten a la escuela seencontrará una gran diversidad de caracteres y educación. Elmaestro hará frente a los impulsos, la impaciencia, el orgullo, elegoísmo, y la estima propia desmedida. Algunos de los jóvenes hanvivido en un ambiente de restricción arbitraria y dureza, que hadesarrollado en ellos un espíritu de obstinación y desafío. Otros hansido mimados, y sus padres, excediéndose en sus afectos, les hanpermitido seguir sus propias inclinaciones. Han disculpado susdefectos hasta deformarles el carácter.Para tratar con éxito con estas diversas mentes, el maestro necesitaejercitar mucho tacto y delicadeza en su dirección, al mismo tiempoque firmeza en el gobierno. Con frecuencia, se manifestará desagradoy hasta desprecio por los reglamentos debidos. Algunos ejercitarán suingenio para evitar las penalidades, mientras que otros ostentarán unatemeraria indiferencia para con las consecuencias de la transgresión.Todo esto exigirá paciencia, tolerancia y sabiduría de parte de aquellosa quienes se ha confiado la educación de estos jóvenes. CM, cap 36. 7
  8. 8. Los reglamentos son necesarios para la conducta de los que asisten, ylos estudiantes deberán obrar en armonía con ellos. Ningún alumnodebe pensar que, por el hecho de que se le permitía gobernar en sucasa, puede gobernar en la escuela. Cada estudiante que entra en unade nuestras escuelas, debe colocarse bajo la disciplina. Los que seniegan a obedecer los reglamentos, deben volver a sus casas. Losmaestros han de ligar los alumnos a su corazón por las cuerdas delamor, la bondad y la estricta disciplina. Los estudiantes vienen a laescuela con el objeto de ser disciplinados para servir y adiestrarse parasacar el mejor partido de sus facultades. CM, cap 36.Los directores de nuestras instituciones tienen una tarea muy difícil:la de mantener el orden y una sabia disciplina entre la juventudconfiada a su cuidado. Los miembros de la iglesia pueden hacermucho para animarlos. Cuando los jóvenes no están dispuestos asometerse a la disciplina de la institución; cuando están decididos aseguir sus propios impulsos cada vez que no son del mismo parecer quesus superiores, no los sostengan ciegamente sus padres ni simpaticencon ellos. Los miembros de la iglesia no pueden secundar de unamanera más eficaz los esfuerzos de los directores de nuestrasinstituciones que dando en su propia familia un ejemplo de buen ordeny disciplina. Joyas de los testimonios. Tomo 3.Muchos jóvenes a quienes se cree incorregibles no son de corazón tanduro como parecen. Mediante una sabia disciplina, se puede ganar amuchos que se considera casos desesperados. Estos son con frecuencialos que más prestamente ceden a la influencia de la bondad. Conquisteel maestro la confianza del tentado, y al reconocer y desarrollar lobueno que hay en su carácter, podrá, en muchos casos, corregir el malsin llamar la atención. La Educación.Digo que estos niños pequeños deben tener una educación,precisamente la que adquirirían en la escuela. Deben tener ladisciplina de una escuela bajo una persona que entienda cómo tratarcon los niños de acuerdo con sus diferentes temperamentos. Debentratar de hacer que estos niños entiendan sus responsabilidadesmutuas, y su responsabilidad para con Dios. Mensajes selectos. tomo 3 cap 24.En la conducción de la escuela debe usarse la mejor clase dedisciplina. En su aprendizaje los alumnos no pueden hacer lo quequieran. Deben ceder a la disciplina impuesta. Mensajes selectos. Tomo 3 , cap 24. 8
  9. 9. No introduzca ni una sola partícula de aspereza en su disciplina. Noestablezca prohibiciones rígidas para los jóvenes. Son estas reglas yprohibiciones rigurosas las que a veces los llevan a sentir que debenhacer las cosas que precisamente se les indica que no deben hacer y lasharán. Cuando advierta o reprenda a los jóvenes, hágalo como quientiene un interés especial en ellos. Que ellos vean que usted tiene undeseo ferviente de que logren un buen registro en los libros del cielo. -MM 180 (1902).Las palabras ásperas y la censura continua confunden al niño peronunca lo reforman. Contenga ese regaño; mantenga su propio espíritubajo la disciplina de Jesucristo; entonces aprenderá a tenercompasión y simpatía con los que han sido puestos bajo su influencia.No exhiba impaciencia o aspereza, porque si estos niños no necesitaraneducación, no necesitarían las ventajas de la escuela. Han de serconducidos por la escalera del progreso con paciencia, bondad y amor,subiendo escalón tras escalón en la obtención del conocimiento. -FE 263(1893).Sean cuidadosos con lo que hacen al suspender a los alumnos. Este esun asunto solemne. Debería ser una falta muy grave la que requieraesta disciplina. El estudiante entra o cae en tentación y ha de serdisciplinado por su mal. -Carta 50, 1893."Reconoce también en tu corazón, que como el hombre disciplina a suhijo, así el Eterno tu Dios te disciplina a ti. Deuteronomio 8:5."¡Feliz el hombre a quien Dios disciplina!*Por tanto, no menosprecies la disciplina del Todopoderoso.* Job 5:17.Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Eterno, ni te fatigues de sucorrección; Prov 3:11.Porque el Mandamiento es antorcha, la enseñanza luz, y camino devida las reprensiones de la disciplina. Prov 6:24.El que atiende la disciplina está en el camino de la vida, el que ladesatiende se extravía. Prov 10:17. 9
  10. 10. El que ama la disciplina, ama la sabiduría,el que aborrece lareprensión, es ignorante. Prov 12:1.El que tiene en poco la disciplina, se menosprecia a sí mismo; el queescucha la reprensión, tiene entendimiento. Prov 15:32.Es verdad que al presente, ninguna disciplina parece ser motivo degozo, sino de tristeza, pero después da fruto apacible de justicia a losque en ella son ejercitados. Hebreos 12:11.Los jóvenes necesitan actividad.Por naturaleza los jóvenes desean actividad, y si no encuentran unasalida legítima para las energías reprimidas después de estarconfinados en el aula, se vuelven inquietos e impacientes por el control,y así son impulsados a ocuparse de deportes rudos e indignos de unhombre que son la desgracia de muchas escuelas y colegios, y aun caenen prácticas de verdadera disipación. Muchos de los jóvenes que eraninocentes cuando salieron de sus hogares fueron corrompidos poraquellos con quienes se asociaron en la escuela. ST, 29 de junio de 1892; FE 72. Recopilado por Dr. Óscar Camacho. 10

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