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Centros escolares y familia en las sociedades democráticas

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"Centros escolares y familias en las sociedades democráticas".
Jurjo Torres Santomé
Andalucía Educativa. Nº. 60 (2007), págs. 24 - 27

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Centros escolares y familia en las sociedades democráticas

  1. 1. Interculturalidad en la escuelaJurjo TTorres SSantoméUniversidad dde AA CCoruñaLas importantes luchas sociales del siglo XX en favorde una mayor democratización y justicia social ennuestras sociedades dieron lugar a grandes trans-formaciones en todas las instituciones públicas y,por tanto, también en los centros escolares.A lo largo de todo ese periodo histórico, elreconocimiento de la importancia de la familiacorre parejo con la revalorización que se va a hacerde la infancia; algo de lo que son buena prueba lasnuevas especializaciones del conocimiento y de lasfiguras profesionales que trabajan en esas áreas deconocimiento: puericultura, pediatría, economíadoméstica, psicología infantil, pedagogía, edu-cación infantil, derecho de menores, animaciónsociocultural, etc.Podemos subrayar cuatro grandes problemáticas quedurante estas últimas décadas vinieron a realzar laimportancia de la familia en la educación.1 La prevención de la mortandad infantil yde las políticas de salud.2 La lucha contra el fracaso escolar y la pre-ocupación por la estimulación precoz.3 La importancia de la familia en los pro-gramas de socialización y de rehabi-litación de los niños y niñas con dis-capacidades.4 La necesidad de una coordinación de lasinstituciones y programas destinados afavorecer el desarrollo cognitivo, afectivoy motórico de los niños y niñas.La ffamilia yy ssu iimplicación een llas iinstituciones eescolaresLa familia le confía la educación (no se desen-tiende) a las instituciones escolares al igual que lasalud a la medicina, el orden público a la policía ola defensa de derechos a la judicatura. La familianuclear y la escuela quedaron como únicas agen-cias educadoras "intencionales", ya no lo hace laIglesia, ni la comunidad vecinal o la familia exten-sa, por lo que urge coordinar esfuerzos. Tampoco,el barrio es el lugar dominante de socialización dela infancia y juventud. El colegio pasó a ocupar ellugar principal, donde niños y niñas, dada laimportancia de la Educación Infantil, acuden antesy salen más tarde, como mínimo con 16 años.No obstante, la relación de las familias con los cen-tros ha sufrido importantes cambios. Hemos pasa-do de una familia que valora y confía en la escuelaa una situación más plural en esta percepción. Engeneral, madres y padres ya no admiten unarelación de subordinación ante el profesorado.Subieron los niveles culturales de las familias, yambos cónyuges ya pasaron antes por las aulas.Muchas familias tienen mayor nivel cultural que elprofesorado y, por tanto, no van a aceptar sin másconductas poco democráticas del profesorado paracon sus hijas e hijos, o tareas escolares irrelevanteso irracionales.Ahí está el importante crecimiento de las experienciasde "Home Schools" o crecer sin escuelas. Familias queya no confían en la escuela y que se considerancapaces de ofrecer una educación de mayor calidadque las propias instituciones especializadas.También en este mismo momento histórico, hayalgunos colectivos que se vieron forzados a asumirla existencia y obligatoriedad de las institucionesescolares. Hay grupos sociales muy desfavorecidosCentros escolaresy familias en lassociedades multiculturalesNº 60 Abril de 200724
  2. 2. En Portada nº 60Nº 60 Abril de 2007 25que no comprenden la finalidad de la escuela, perose sienten forzados a enviar allí a sus hijos e hijas.Para lograr este objetivo, los poderes públicos nodudan en recurrir a variadas formas de presión:policías que vigilan el absentismo, ONGs, asistentessociales, educadores sociales, ayudas económicasmínimas que se retiran en caso de no asistencia aclase. Antes era el absentismo escolar la válvula deescape que situaba al alumnado socialmente másconflictivo al margen de la escuela, ahora el derechoa la educación cobra primacía.El centro escolar es para una gran parte de lapoblación el primer lugar en el que se entra en con-tacto con la diversidad de clases sociales, etnias,géneros, sexualidades, capacidades, culturas o reli-giones que caracteriza a las actuales sociedades. Enningún lugar como en la escuela las personas sevan a ver obligadas a convivir con estas realidades.En las familias se les puede hablar de ellas, peromuy difícilmente puedan tener un contacto directocon esta realidad.Aprender a vivir en comunidad y de manerademocrática y solidaria son los encargos de mayorimportancia que las sociedades modernasencomiendan a los sistemas educativos, de ahí laimportancia de la colaboración de las familias y elprofesorado. Noobstante, este procesoparticipativo tradi-cionalmente estabaconstruido sobre unmodelo de familiainadecuado y falso: lafamilia de clase media,de raza caucásica y delpropio país. De ahímuchos de los fracasosa la hora de implicar amadres y padres, puesno se sentían represen-tadas.Pese que tanto laConstitución Española, como las diferentes LeyesOrgánicas referidas a la educación garantizan quelas familias tienen que participar en el fun-cionamiento y gobierno de los centros escolares, larealidad aun muestra importantes déficits.Modelos dde rrelación eentreinstituciones eescolares yy ffamilias:1.Burocrática. Las familias matriculan a sus hijos ehijas y son convocadas de modo esporádico areuniones para ofrecerles exclusivamente informa-ción burocrática: anuncios de plazos, importe decuotas, horarios, materiales que deben adquirir, etc.2. TTutelar oo dde aapoyo. Las familias son vistas por loscolegios e institutos como importantes en la edu-cación de su alumnado y les dedican programaspara implicarlas en los procesos educativos: confe-rencias informativas, programas de escuelas demadres y padres. Las familias acuden a lasreuniones escolares, a las conferencias que se lesorganizan y, fundamentalmente, ayudan a sus hijase hijos en los deberes que traen para realizar encasa. Madres y/o padres se convierten en "volunta-rios activos", pero de las tareas y propuestas quedecide exclusivamente el profesorado. Éste es el quemarca los límites de la participación. Las familiasson agentes pasivos en la toma de decisiones yaque realmente no participan en la negociación delproyecto educativo, en la toma de decisiones acer-ca de los fines educativos y sociales de la instituciónescolar, en las propuestas curriculares, etc.Este modelo es una de las consecuencias de la cul-tura del "profesionalismo" que en los años ochentacomenzó a gozar de gran aceptación entre elprofesorado, como inadecuada estrategia paraaumentar su poder y prestigio social.Se demanda el apoyo familiar pero para vigilar ymejorar el rendimiento escolar de sus hijas e hijos.Este tipo de rol de las familias cobra más auge enlos países en lo que yaestán vigentes laspolíticas de evaluaciónde centros basadas enindicadores o están-dares de rendimiento.En este tipo de rol lateun modelo de partici-pación regido por elimplícito siguiente:familia estereotipadade clase media, urbanay del propio país. Unaclase media que yaasumió la agenda departicipación de losmodelos educativos tradicionales en los que fuesocializada, o sea, su obligación de acudir y partic-ipar sólo cuando su hijo o hija van mal en los estu-dios. Implícitamente se asume que profesorado yfamilias comparten los mismos va-lores, interesesculturales, fines, recursos económicos y culturales,ven lógicas las mismas tareas escolares, modelosde relación, etc. Estamos ante mo-delos de familiasy centros de enseñanza que comparten el mismo"capital cultural" (juegan de la misma forma en la"bolsa de valores" de la educación, según la metá-fora de Pierre Bourdieu) y, por consiguiente, aun sinpretenderlo de modo intencionado, atacan a losdemás grupos sociales silenciando y/o distorsion-ando y ridiculizando sus realidades y contenidosculturales.
  3. 3. Nº 60 Abril de 200726Interculturalidad en la escuela3. CConsumista. Estamos ante una estrategia en laque imperan las dimensiones consumistas y utili-taristas, consecuencia de los modelos neoliberalespor los que se rigen las sociedades de mercado enlas que vivimos.El consumo en nuestra sociedad es una acciónindividual, marcada incluso por una filosofía decompetitividad. Quien tiene más poder e impor-tancia social consume más, y productos másexquisitos.Las políticas educativas de "libertad de elección decentros" marcan y orientan este tipo de inter-relación familias - centros escolares.Sin embargo, elegir no conlleva tener vozautomáticamente. La familia participa en la elec-ción de centros para sus hijas e hijos, y luego seimplica en ellos, dependiendo de tres dimensiones:a) Información a la que acceden referida alo que significa educar y a lo que es la buenao mala educación.b) Capacidades de las madres y/o padrespara analizar y evaluar dicha información.c) Recursos económicos disponibles por lafamilia para dedicar a la educación.Estas tres dimensiones van a condicionar de unmodo determinante las elecciones que las familiaspueden realizar a la hora de optar por un determi-nado centro escolar para sus hijas e hijos.Las "familias consumistas" procuran ayudar a sushijas e hijos en las tareas escolares, entre otras cosaspara que no se les expulse de los centros privados oconcertados a los que acuden.En este modelo neoliberal, los estudiantes se con-vierten en objeto de selección por parte de las insti-tuciones escolares privadas y concertadas; no sonsólo las familias quienes eligen. Los centros trataránde seleccionar a las chicas y chicos más inteligentespara que en las evaluaciones externas de los indi-cadores de rendimiento o en las pruebas de selectivi-dad tales instituciones puedan quedar ubicadas enlas primeras posiciones de los ranking de centros y,de este modo, hacerse acreedores de fama y presti-gio.En este modelo se da una relación pragmática de loscentros con las familias.4. RRelación ccívica oo cciudadana. Este es un modeloplenamente participativo. Las familias son llamadasa compartir decisiones y responsabilidades junta-mente con el profesorado, actuando de maneracooperativa en la propuesta del modelo educativoy en la solución de los problemas.No hay ciudadanía sin participación. Esta es pro-movida por los derechos civiles y políticos, ya que setrata de la esencia de una sociedad democrática Eneste modelo, la preocupación cívica son los bienespúblicos, su promoción, gestión y mejora. Por con-siguiente, aquí padres, madres y profesorado com-parten responsabilidades y proyectos.Una verdadera relación e implicación cívica en lasinstituciones escolares conlleva la participación activay democrática en cuestiones tales como debatessobre política educativa, los proyectos curricularesmás adecuados y pertinentes a las condiciones realesde la institución y el contexto sociocultural en el queestá ubicado el centro, los modelos de gestión, for-mas de evaluación del centro, recursos didácticosmás adecuados, etc.En este sentido, es preciso reconocer que las políticasde profesionalismo frenaron estas dinámicas de par-ticipación cívica al poner el énfasis en la "autoridaddel conocimiento" que poseía un colectivo profesio-nal y que dificultaban la puesta en cuestión y eldebate acerca de lo qué hacer y por qué en lasinstituciones docentes.El profesionalismo promueve relaciones clientelares yde índole privado, no públicas. Cada paciente y pro-fesional se relaciona como cliente/paciente con elprofesional, sea de la medicina o, como en el casoque nos ocupa, o de la enseñanza, para que éstediagnostique y ordene el tratamiento.En este modelo cobra una especial importancia laDirección de los centros, de manera especial en lacreación de las condiciones que hagan posible unamayor implicación en el proyecto educativo.Entre los argumentos que se pueden aducir paraoptar por este modelo de participación cívica, haydos que me parecen decisivos:1º. La institución escolar promueve un modelo depersona educada. En un marco social, cultural, políti-ca y económico marcado por el pluralismo; en uncontexto donde las diferencias acostumbran a tra-ducirse en desigualdades, donde coexisten valores,prioridades, estilos de vida muy diversos, el diálogoy la negociación con las familias y otras organiza-ciones sociales de la comunidad se convierten enalgo obligado.En una sociedad democrática las relaciones nopueden ser clientelares o de sujetos consumidoresdependientes y pasivos a las que las instituciones alas que pretenden acceder les tratan de manipularpara obtener mayores beneficios económicos ysimbólicos.2º. La educación es un servicio público, pero muyespecial, pues tiene efectos fundamentales y deci-
  4. 4. En Portada nº 60Nº 60 Abril de 2007 27sivos en la vida y elecciones de las niñas, niños y ado-lescentes.La familia al participar refuerza la legitimidad deeste servicio público, pues es una de las formasmás pertinentes de mediar entre los intereses públi-cos y privados.Madres, padres, vecinos y vecinas en ese proceso departicipación en las instituciones escolares refuerzany mejoran su condiciones de ciudadanía. Aprendena ejercer sus derechos y se perfeccionan comoseres humanos y, al mismo tiempo, aprenden a sermejores ciudadanas y ciudadanos.Son numerosas las investigaciones sobre este mode-lo de colaboración que vienen subrayando que elalumnado va mejor en sus estudios cuando sus fami-lias y sus docentes comparten expectativas, y semantienen en contacto debatiendo y consensuandopropuestas de acción, hábitos de trabajo que debenpromoverse, actitudes frente al centro escolar, asícomo actividades y tareas escolares que debenpotenciarse.Especial atención deben merecer las familias másdesfavorecidas socialmente y minorías lingüísticas,religiosas y étnicas sin poder, a las que los centrosdeben animar y convencer para que se impliquenen este proceso de colaboración.Tampoco conviene olvidar que la participación delas familias conlleva el derecho a discrepar, conse-cuencia de su libertad e independencia. Vivir endemo-cracia obliga a compartir tareas y respon-sabilidades en los centros, así como a ofrecer todala información y ayuda que se precise.Propuesta dde DDecálogopara IInstituciones EEscolares ddel ssiglo XXXIUna espacio educativo capaz de hacer frente a lasnuevas demandas de las sociedades multiculturalesy respetuosas con la diversidad, debe presentar lossiguientes rasgos:1.Estudiantes, docentes, familias y todos aquelloscolectivos sociales comprometidos con la edu-cación, son siempre bien acogidos y aceptados.Cada persona es aceptada en su individualidad ycon su específica personalidad y cultura. Existeplena cons-ciencia de que todas las personas queconviven y trabajan en ese ambiente simultánea-mente enseñan y aprenden.2. Una comunidad de aprendizaje donde siemprereinan altas expectativas de éxito acerca de las posi-bilidades de cada estudiante; lo que se traduce, entreotras cosas, en un clima de respeto, de solidaridad yde preocupación y compromiso con otras personas.3. Sus diferentes espacios (aulas, laboratorios, pasi-llos, salas, comedores, patios y campos de deportes)son agradables, poseen una buena iluminación,una decoración respetuosa con la diversidad,disponen de recursos didácticos suficientes, varia-dos y de calidad. Son espacios que invitan a per-manecer y a trabajar.4. Los distintos ambientes del centro son interesantesy relevantes y estimulan a cada una de las personasque allí interaccionan a tomar iniciativas y a com-prometerse en procesos de enseñanza y apren-dizaje. Las metodologías didácticas que allí rigenson activas, basadas en la investigación.5. Aquí los errores están permitidos y son motor delaprendizaje, pues se utilizan como “feedback” para,al menor indicio, reconstruir los pasos dados y revi-sar dónde están las verdaderas dificultades yobstáculos con los que se encuentra cada estudiante.6. La libertad, la curiosidad, las emociones y la diver-sión se aceptan y se consideran características idio-sincrásicas de la vida en la escuela; al tiempo que seprocuran aprovechar estas peculiaridades comoestrategias que permiten estimular, aprender y eva-luar aprendizajes.7. La democracia es el modelo que rige la vida deesta comunidad de aprendizajes. Es este espacio elalumnado y sus familias tienen voz y, por tanto, deci-den y asumen compromisos. Reina la tolerancia,pero nunca la indiferencia.8. Se fomenta el pensamiento crítico y el ponerseen el lugar del otro en todos los contenidos curri-culares con los que se trabaja. Se presta atención aque todas las culturas tradicionalmente silenciadas(mujeres, etnias sin poder, clases trabajadoras, cul-turas infantiles y juveniles, opciones sexuales dife-rentes a la heterosexualidad, concepciones ateas yreligiosas distintas al cristianismo, ecologismo, ...)estén presentes en todos los recursos didácticos detodas las disciplinas y/o núcleos de enseñanza yaprendizaje. En estas instituciones educativas setratan obligatoriamente los temas social, política ycientíficamente conflictivos.9. Aquí, la evaluación es democrática y se concibecomo un elemento más de la cadena de los apren-dizajes; como uno de los momentos privilegiadospara la reflexión y toma de decisiones que posibili-ta reconducir cuanto antes los procesos de enseñan-za y aprendizaje.

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