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Los  Hijos Y La  Antorcha
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Los Hijos Y La Antorcha

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Transcript

  • 1. Los hijos y la antorcha ♫ Enciende los parlantes.
  • 2. Hay un período mágico cuando los hijos se hacen responsables por sus propias acciones. “ Es la vida de ellos” Hay un momento maravilloso, cuando los padres nos convertimos sólo en espectadores, en la vida de nuestros hijos, nos alzamos de hombros y decimos:
  • 3. ¿“Cuándo pararé de preocuparme”? La enfermera dijo: ¡Cuando salgan de la etapa de accidentes! Mi papá apenas sonrió y no dijo nada. Cuando contaba con 20 años, estaba en el pasillo de un hospital esperando a que los doctores pusieran unos puntos en la cabeza de mi hijo y pregunté:
  • 4. Casi como que me hubiera leído la mente, la maestra me dijo: ¡“No se preocupe, todos ellos pasan por esta etapa y luego usted, podrá sentarse tranquilo… relajarse y disfrutarlos”! Mi papá apenas sonrió y no dijo nada. Cuando contaba con 30 años, me senté en una pequeña silla en la clase y escuchaba como uno de mis hijos hablaba incesantemente interrumpiendo la clase y moviéndose continuamente.
  • 5. que los autos llegaran a casa… que la puerta de la casa se abriera. Un amigo me dijo: ¡No te preocupes, en unos años vas a poder dejar de preocuparte!. ¡ Ellos ya serán adultos! Mi papá apenas sonrió y no dijo nada. Cuando contaba con 40 años, me pasaba la vida esperando que el teléfono sonara…
  • 6. Todavía me estaba preocupando por mis hijos, pero también ya se notaba una arruga nueva en mi frente, aunque no podía hacer nada acerca de ello. Mi papá apenas sonrió y no dijo nada. Ya en mis 50 años, estaba cansado y harto de ser vulnerable.
  • 7. Mis amigos me decían que cuando mis hijos se casaran, iba a poder dejar de preocuparme y llevar mi propia vida. Yo quería creerles, pero me asaltaba el recuerdo de la cálida sonrisa de mi papá y su ocasional: “ Luces pálido hijo, ¿estás bien? ¿Estás deprimido por algo?" Yo continué angustiándome con sus fracasos, apenándome por sus tristezas y absorbido en sus decepciones.
  • 8. ¿Es que la preocupación por nuestros hijos se entrega como una antorcha de unos a otros, para que arda en el camino de las fragilidades humanas y el miedo a lo desconocido? ¿Es la preocupación una maldición, o es una virtud que nos eleva a lo más alto de la vida humana? ¿Puede ser que los padres estemos sentenciados a una vida de preocupaciones?
  • 9. Me dijo: ¿Dónde estabas? ¡Desde ayer que te estoy llamando y nadie me respondía! ¡Estaba muy preocupado! Y yo solo me sonreí y no dije nada. La antorcha había sido entregada!!! Un día uno de mis hijos se irritó conmigo.