Mi infancia son recuerdos de una ciudad chiquita y una playa coqueta que sale en Carnavales; y es que , lo siento, picha, yo nací en la Tacita; mi juventud no sabe de escuelas ni de males. Hay en mis venas gotas de sangre alicantina: A mi abuelo, de Calpe, lo echaron por garrulo y más que un emigrante, un hombre con boina, soy, en el peor sentido de la palabra, “chulo”.
Desdeño la poesía, no escucho el telediario, los coros que me gustan le cantan a la Viña sólo leo, del fútbol , las páginas del Diario y soy el “namber uan” piropeando a una niña. Converso por el móvil, que siempre va conmigo y a veces hablo sólo y me cago en dios bendito. ¡El mundo es una mierda!, yo sé lo que me digo. No sé estarme callado ni en misa ni un poquito.
El terror de la nenas, yo soy, seré y he sido. Ya conocéis mi fama, mi pincel vestuario. Le doy tanto trabajo al pobre de Cupido: junto a mi, Juan Tenorio es un estrafalario. Y al cabo nada os debo, mil euros, un pellizquito; no pago la hipoteca, yo vivo de mi padre; el pan que me alimenta, lo como calentito y el lecho donde yago me lo arregla mi madre.
Y cuando llegue el día del último viaje la muerte , por la tarde, me espere, es su deber, que yo no me levanto temprano, ¡ que malaje! para estar en la caja sin comer ni beber.
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