Cincuenta Sombras Intimas (Libro 1) - G.E. Griffin
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Cincuenta Sombras Intimas

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Cincuenta Sombras Intimas (Libro 1) - G.E. Griffin Cincuenta Sombras Intimas (Libro 1) - G.E. Griffin Document Transcript

  • Conociendo a cincuenta sombras continúa Libro 1 G.E. Griffin
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Conociendo a cincuenta sombras Continúa conociendo a cincuenta sombras, siguiendo donde E.L. James lo dejo en “cincuenta sombras liberadas”, contando la historia desde el punto de vista de Christian Grey. Con agradecimiento a Sirocco 968 por proporcionar la traducción al español y a felvio945 por el diagramado G.E. Griffin: No soy dueño de ninguno de los personajes de la trilogía de "Cincuenta Sombras". Pertenecen a E L James. Estoy simplemente tomando prestados los personajes para entretenimiento y no por beneficio económico. Por favor, consulte la página de aviso legal para más detalles sobre los derechos de propiedad intelectual de esta obra. Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin permiso expreso y por escrito del autor o de quien el designe. Todos los derechos reservados. Nota del autor: Con agradecimiento a Ang por su conocimiento local y el apoyo indefectible. 1
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Índice Portada Capítulo 16 Capítulo 1 Capítulo 17 Capítulo 2 Capítulo 18 Capítulo 3 Capítulo 19 Capítulo 4 Capítulo 20 Capítulo 5 Capítulo 21 Capítulo 6 Capítulo 22 Capítulo 7 Capítulo 23 Capítulo 8 Capítulo 24 Capítulo 9 Capítulo 25 Capítulo 10 Capítulo 26 Capítulo 11 Capítulo 27 Capítulo 12 Capítulo 28 Capítulo 13 Capítulo 29 Capítulo 14 Capítulo 15 2
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 1 L a Srta. Anastasia Steele me está llamando. Y no puedo creer lo jodidamente feliz que estoy por eso ¿que soy, un adolescente o qué? —Er… nos gustaría seguir adelante con la sesión de fotos para el artículo, — me dice con voz entrecortada, un poco nerviosa. — Mañana, si le parece bien. ¿Dónde sería conveniente para usted, señor? Sólo escuchar que ella me llame 'Señor' por teléfono me hace sentir cosas, pero me las arreglo para mantenerme tranquilo y sugiero que nos encontremos en ‘The Heathman’ a las nueve y media de la mañana siguiente. Diablos, me puedo quedar en Portland un poco más, puedo trabajar desde aquí, que Taylor y Andrea organicen las cosas para mí, ese es su trabajo. Trato de convencerme de que tal vez ver a la señorita Steele de nuevo me ayudará a librarme de esta molesta e inconveniente obsesión por ella que parece que he desarrollado, pero la verdad es que no puedo hacer nada por mí Tengo que verla de nuevo. ~~~ Y todavía está ahí. Lo siento cuando nos damos la mano, cuando nos encontramos a la mañana siguiente. Ese zumbido eléctrico entre nosotros. ¿A qué se debe todo esto? Pero a medida que nos tocamos, yo sé que ella también lo siente, porque su respiración se vuelve irregular y se sonroja, en ese tono sexy de color rosa que empieza a resultarme muy familiar. Me gustaría ver su trasero con esa sombra de color rosa después de haberla azotado. De hecho desde que ella me pregunto si yo era gay, ¿cómo mierda se atrevió? Anastasia me presenta a Katherine Kavanagh. Vaya, me alegro de que no fuera ella la que cayó en mi oficina. Oh, por supuesto, ella es atractiva pero de una manera convencional, pero ella no me interesa en lo más mínimo. Es mandona y controladora de una manera que me parece de lo más desagradable en una mujer. No, definitivamente prefiero ver a la señorita Steele cualquier día de la semana. 3
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Sobre todo porque ella está usando jeans ajustados que exhiben ese trasero delicioso, ah, y esas largas y exquisitas piernas... y en cuanto a sus tetas perfectas en esa apretada camiseta... Cristo lo que podría hacerle..... Pero entonces me siento muy disgustado al ver la mirada entre Anastasia y el fotógrafo, José Rodríguez. Espero que Welch no se haya equivocado con su control de seguridad y haya pasado por alto el hecho de que ella tiene un novio, voy a estar muy cabreado con él si así fuera. Mierda, el fotógrafo realmente quiere meterse en sus bragas a lo grande. Eso es seguro como el infierno. — ¿Dónde me prefiere? — Le pregunto fríamente, y en su mirada sé que él sabe exactamente que le estoy amenazando. Realmente no debería meterse conmigo si sabe lo que es bueno para él. Pero entonces la dominante Katherine Kavanagh se hace cargo de la sesión y algún estúpido me ciega con las luces – esto es lo que pasa por delegar en estúpidos amateurs, supongo, y me pasa por haber aceptado posar para las fotos. Pero me muestro amable, porque significa que puedo ver a Anastasia durante siguientes veinte minutos más o menos. Mierda, es tan tímida que sólo logro captar sus ojos dos veces en todo ese tiempo, así que es muy difícil evaluar si vale la pena tratar de hacer funcionar las cosas con ella. ¿Podría realmente ser mi nueva sumisa? Adiestrarla en mis gustos particulares sería tan excitante... Demonios, de verdad la quiero, así que sólo tengo que darle una oportunidad. Y porque estoy acostumbrado a que las cosas sean a mi modo todo el tiempo, el fracaso no es una opción. — ¿Quisiera caminar conmigo, señorita Steele? — Le pregunto cuando la sesión de fotos por fin termina. Ella se queda realmente sorprendida por mi petición, parece que no tiene ni idea de que me resulta atractiva. Tan ingenua, tan seductora. El fotógrafo no se alegra cuando ella rápidamente acepta, y cuando tengo la puerta abierta para que salga conmigo, él frunce el ceño con fiereza. Chico rudo de mierda. Cristo, ella se pone tan nerviosa cuando se para ahí, y me pongo duro de inmediato, sobre todo cuando me imagino todos las maneras posibles que podría emplear para remediar eso. Ah, sí, tenerla bien atada y entonces usar el látigo, el flagelador, o incluso una fusta... pero debo contenerme. Ella bien 4
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin podría correr cien kilómetros si tuviera una sola pista de lo que quiero de ella. Pero no puedo dejar que eso pase, no puedo. Espero a Taylor que nos sigue. Su rostro es tan impasible como siempre, pero sé que debe picarle la curiosidad en cuanto a por qué estoy rompiendo mi protocolo habitual para seleccionar activamente una nueva sumisa por esta particular chica de pelo castaño, él ha visto lo suficiente durante los años que ha trabajado para mí para saber cómo funcionan las cosas normalmente. Pero por supuesto sabe que no debe hacer ninguna pregunta. —Yo te llamo, Taylor, — digo en voz baja, y el desaparece hacia la salida. —Me preguntaba si te gustaría acompañarme a tomar café esta mañana, — le pregunto a Anastasia, y estudio cuidadosamente su cara para calibrar su reacción, incapaz de resistir a mirar su hermoso rostro. Oh esos impresionantes ojos azules, no es de extrañar que haya estado soñando con ellos cada noche, Nunca había visto un color de ojos tan increíble antes. Siempre he seleccionado sumisas con los ojos marrones. Ella se ve completamente asombrada y sorprendida por mi petición. —Debo llevar a todos a casa, — murmura ella finalmente mientras retuerce nerviosamente sus dedos otra vez. ¡Mierda! ¿Me está rechazando? No, ¡No puede ser! No voy a dejar que eso suceda. —TAYLOR. — Le llamo de vuelta. — ¿Regresan a la universidad? — Pregunto. Cuando ella asiente con la cabeza silenciosamente, le digo que Taylor puede llevar a sus amigos de vuelta y rápidamente, le explico. Problema solucionado. Ahora puede tomar un café conmigo. Pero en lugar de eso me frunce el ceño, y por un terrible momento creo que me va a rechazar, de nuevo. Pero entonces ella viene con su propia solución. Va a cambiar los coches con su amiga Kate. Así que ella si desea tener una cita conmigo. Yo estoy estúpida y ridículamente complacido por eso, y le doy una de mis mejores sonrisas ganadoras mientras ella vuelve a la habitación para arreglar las cosas con su amiga. Después de lo que parece una eternidad, ella por fin vuelve a aparecer. 5
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Está bien, vamos por el café. — susurra mientras me mira con timidez y se sonroja profundamente una vez más. Sólo deseo saber exactamente lo que está pensando para ruborizarse de esa manera, intrigante. —Después de usted, señorita Steele, — le sonrío, la dejo ir delante de mí para poder disfrutar de la forma en que se mueve ese perfecto culito mientras camina. Christian Grey, gerente general de Empresas Grey, y dominante supremo BDSM, nunca ha ido a una cita para conseguir una nueva sumisa antes. Por esta atractiva y fascinante criatura que parece haberme seducido, voy a una cita. Reto aceptado. ~~~ Al caminar juntos por el pasillo del hotel, suavemente empiezo mi interrogatorio a la señorita Steele. Tengo que averiguar qué tan apegada está a sus amigos y familiares, para determinar si podría haber algún problema con ella adaptándose al estilo de vida que conlleva ser mi sumisa. — ¿Cuánto hace que conoces a Katherine Kavanagh? Es evidente que la tenaz señorita Kavanagh tiene una influencia considerable sobre ella, porque se las arregló para convencerla de conducir todo el camino de Portland a Seattle para hacerme una entrevista. Gracias a Dios que lo hizo. —Desde nuestro primer año. Ella es una buena amiga. —Hmm. Ella podría ser un problema, ya que espero que mis sumisas dediquen cada fin de semana a mí, no a sus “amigos”. Ellas tienen que estar disponibles para el sexo siempre que y cuando yo quiera. Ese es el trato. Y por lo general quiero mucho. Por supuesto que voy a querer con la señorita Steele. Pulso el botón de llamada del ascensor, y en cuanto las puertas se abren revelan una joven pareja en un abrazo apasionado, que rápidamente se sobresalta y se separa. Puedo ver que Anastasia se sonroja de nuevo y se esfuerza por ocultar una sonrisa mientras me mira a escondidas a través de sus pestañas. ¡Dios!, ella se ve tan adorable cuando hace eso. 6
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Al llegar a la planta baja se abren las puertas, tomo su mano para llevarla afuera. Resulta que realmente me gusta la sensación de su pequeña mano en la mía. Al escuchar a la joven pareja en el ascensor riendo mientras nos alejamos, no puedo evitar sonreír. — ¿Qué pasa con los ascensores? — Murmuro, pero la verdad es que entiendo muy bien cómo el espacio cerrado de la cabina aumenta la atracción sexual. Salimos del hotel y giro a la izquierda hacia “Portland Coffee House” que sé que está cerca, gracias a una investigación rápida que hizo Taylor. Me aseguro de evitar la puerta giratoria, porque entonces tendría que soltarle la mano, y yo no quiero soltarla. La señorita Steele parece feliz, la veo intentando evitar una gran sonrisa en su rostro. Me gustaría ver esa sonrisa en su totalidad. Sé que ella tiene una sonrisa de infarto. Caminamos cuatro cuadras hasta la cafetería, y le sugiero que elija una mesa mientras yo busco las bebidas. Ella me sorprende con su elección, té Twining’s English Breakfast, bolsa fuera. Me dice que no es entusiasta del café. ¿Seguramente todos beben café? Sus ojos se abren cuando le pregunto si quiere azúcar, y luego mira hacia abajo a sus dedos tímidamente, y declina cualquier cosa para comer. ¿Qué está pensando? Sé que ella me está mirando cuando estoy en espera de ser atendido. Eso está bien, no hay problema, hay pocas dudas de que le gusta lo que ve. Y seguro como el infierno de que me gusta lo que veo. Mientras me reúno con ella en la mesa está absorta en sus pensamientos e inconscientemente se muerde el labio inferior y me parece increíblemente erótico. — ¿Un centavo por tus pensamientos? — La asusto, y una vez más se sonroja. Espero que eso signifique que ella está teniendo pensamientos eróticos sobre mí también. Me gustaría poder estar seguro, sin embargo, esta chica es un enigma. Estoy acostumbrado a las mujeres que caen sobre sus rodillas para estar cerca de mí. Cuando le paso el té, ella todavía no me ha contestado, así que le pregunto de nuevo. — ¿Tus pensamientos? —Este es mi té favorito—, ella responde con evasivas, indicando la bolsa de té Twining’s English Breakfast. 7
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin No, ella no suelta nada, no se abre en lo absoluto, criatura poco frustrante que es. Observo como ella mete la bolsa de té en la tetera y luego la pone fuera casi de inmediato. —Me gusta el té negro y poco cargado, — explica mientras ve mi mirada algo confundida. Bien, hora de cortar por lo sano y averiguar lo que necesito saber. —Ya veo. ¿Es tu novio? — Pregunto, necesito establecer con certeza que ella es definitivamente soltera. Yo no comparto. — ¿Quién? —El fotógrafo. José Rodríguez. —No. José es un buen amigo mío, eso es todo. ¿Por qué cree que es mi novio? —La forma en que le sonríes, y él a ti. La miro fijamente a los ojos para comprobar si está mintiendo acerca de esto. Yo lo sabría. Soy un experto en esto, es una de las razones por las cuales tengo tanto éxito. Sé que cuando la gente está mintiendo. —Es más como de la familia. — me asegura, y yo le creo. Está bien. Ella mira como pelo el papel de mi magdalena de arándanos. Pienso en lo que más me gustaría pelar. Todas sus ropas, para que yo pudiera mirar libremente en ese cuerpo exuberante — ¿Quieres un poco? — Ofrezco, pero ella se niega. —Y el chico que conocí ayer, en la tienda. Él tampoco es tu novio? — Mejor comprobar para estar completamente seguro. Ella parece un poco irritada mientras me contesta esta vez. —No. Paul es sólo un amigo. Se lo dije ayer. ¿Por qué lo pregunta? —Pareces nerviosa alrededor de los hombres, — afirmo. —Usted me parece intimidante, — responde ella, mientras se sonroja profundamente otra vez. Estoy sorprendido por esta respuesta tan sincera, pero me parece que su honestidad está bien. Tal vez he subestimado a la señorita Steele. 8
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Deberías encontrarme intimidante. Eres muy honesta. Por favor, no mires hacia abajo. Me gusta ver su rostro, — le sonrío alentadoramente y ahora es su turno para mirar sorprendida. —Me da una pequeña idea de lo que podría estar pensando. Eres un misterio, señorita Steele. — —No hay nada misterioso acerca de mí, — resopla con incredulidad. —Creo que eres muy reservada, — comento. Sí, ella no da mucho de sí. — Excepto cuando te sonrojas, por supuesto, lo que pasa a menudo. Sólo deseo que saber lo que te hace sonrojar. — Oh señorita Steele, de verdad espero que sea porque al igual que yo tiene algunos pensamientos sucios, en serio fantaseo sobre follarte en todas las posiciones posibles. — ¿Siempre hace observaciones tan personales? —No me había dado cuenta de que lo hacía. ¿Te he ofendido? —Estoy sorprendido por su honestidad de nuevo. Creo que ella esconde una mujer valiente bajo ese exterior tímido. Para mi gran sorpresa, me parece fascinante, tan refrescante después de todas las mujeres “sí” que siempre tengo a mi alrededor. —No, — responde ella. —Pero usted es muy prepotente. Ahí está otra vez, esa racha audaz. Por lo general nadie se atreve a quejarse de mi comportamiento y me siento un poco avergonzado al pensar que tal vez la he molestado. —Estoy acostumbrado a hacer las cosas a mi manera Anastasia, en todo, — le digo a modo de explicación. —No lo dudo. ¿Por qué no me ha pedido que le llame por su nombre de pila?" Ella parece realmente molesta por eso. Bueno, por supuesto, estoy acostumbrado a que me llamen “Señor” o “Maestro”, pero no hemos llegado a esa parte de las cosas todavía? Así que por ahora me explico. —Las únicas personas que usan mi nombre de pila son mi familia y algunos amigos cercanos. Así es como quiero que sea. — Me cuesta reconocer que su forma de decir mi nombre cuando salía de mi oficina la semana pasada ha estado en mi mente atormentándome. Basta ya de todo esto, no voy a tenerla desafiándome. Yo soy el que tiene el control aquí. Cambio el tema de la conversación para preguntarle sobre su familia. Necesito saber si hay relaciones con familiares cercanos que pudieran 9
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin suponer un obstáculo para ser mi sumisa cada fin de semana, pero nada de lo que me dice me causa ningún motivo de gran preocupación. Ella no cuenta mucho, pero me sorprende enterarme el que ella eligiera vivir con su padrastro en lugar de con su madre cuando tenía quince años. Hmm, debe estar muy unida a él entonces. Su madre parece un poco atolondrada si ella está en su cuarto matrimonio. No detecto ese rasgo en Anastasia. Ahora da la vuelta y pregunta por mi familia, y muy brevemente le contesto, pero yo no he venido aquí para hablar de ellos. Ellos no son de ningún interés para una sumisa. Luego hablamos de viajar al extranjero. Me cuenta que nunca ha dejado EE.UU. continental, y me imagino a mí mismo mostrándole lugares como París e Inglaterra cuando veo la forma en que su rostro se ilumina cuando ella habla acerca de Shakespeare y Hardy. Pero justo cuando está empezando a abrirse un poco, se da cuenta del tiempo que lleva nuestra cita. ¡No! —Será mejor que nos vayamos. Tengo que estudiar—, me informa mientras le echa un vistazo a su reloj. — ¿Para tus exámenes? —Sí, comienzan el martes. Supongo que no sería justo tratar de discutir con ella para que se quedara un poco más. Estos exámenes son importantes para ella, lo entiendo y lo respeto. Me ofrezco a caminar de vuelta al estacionamiento del hotel donde está el coche de la señorita Kavanagh. Pero, al menos nada de lo que he sabido esta mañana me ha dado ningún motivo para descartar la posibilidad de tenerla como mi nueva sumisa. Ese pensamiento me hace feliz y sonrío, pensando en lo divertido que será entrenarla para el papel. Oh sí, efectivamente, encadenar, flagelar y follar a la deliciosa señorita Steele en mi cuarto de juegos. Follarla de verdad duro. Basta Grey, estas yendo muy lejos otra vez. Pero no puedo dejar de pensar en la ropa que me gustaría verle puesta, en lugar de la basura barata que por lo general usa. Realmente me gustaría verla con una blusa de seda de corte bajo, con una falda ajustada y unos “No me jodas” tacones súper altos. Louboutins son los zapatos elegidos para mis sumisas, y con esas piernas largas hermosas... hmm, se lucirían. — ¿Siempre usas jeans? — Le pregunto. 10
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Normalmente. — Confirma. Ya me lo imaginaba. Bueno, eso significa que nadie más va a verla vestida como realmente debe ser. Yo puedo encargarme de su guardarropa para satisfacer mis gustos. Ya casi estamos de vuelta en el hotel, cuando me suelta: — ¿Tienes novia? ¿¡QUÉ?! Bueno, supongo que es lo justo, puesto que yo le he preguntado lo mismo. Pero ella no tiene ni la menor idea de lo que yo hago. Tan ingenua, tan inocente. —No, Anastasia. Yo no hago eso de las novias. — Le informo con cuidado y veo su mirada de confusión. ¿Para eso pensaba ella que era esta “cita”? Mierda, por supuesto que lo hizo. Puedo ver por su mirada avergonzada que estoy en lo cierto y ahora no puede huir con la suficiente rapidez. En su afán camina y tropieza en la calle y veo a un ciclista venir directamente hacia ella mientras se dirige en sentido contrario por esta calle de una vía. — ¡Mierda, Ana! — Tiro de su mano para que ella caiga contra mí cuando el ciclista pasa disparado. Antes de darme cuenta, la estoy abrazando fuertemente contra mi pecho, y me abruma inmediatamente lo fantástico que me siento al tenerla en mis brazos, descubro que ella huele simplemente divino, sobre todo su pelo. La sostengo cerca mientras acaricio la piel perfecta de su rostro para asegurarme de que está ilesa. Estoy a punto de gemir cuando paso mi pulgar por la silueta de su boca. Ese labio inferior que ella muerde es tan suave y seductor. — ¿Estás bien? — le susurro, ella me mira con anhelo, mira fijamente a mi boca, y yo sé que ella realmente quiere que la bese. De hecho, ella está prácticamente rogándome que la bese. Ah, y yo realmente, de verdad quiero, estoy sin aliento por la necesidad, pero al mirar a esos ojos azules maravillosos e inocentes, que parecen ver todo en mí, entrando en la oscuridad de mi alma, vuelvo a mis sentidos. ¿Por amor a Dios qué estoy haciendo, al jugar con esta hermosa y dulce chica inocente? Ella se merece un hombre mucho mejor que un individuo jodido como yo. ¿Qué he estado pensando? ¿No tengo un hueso decente en mi cuerpo? Sacudo la cabeza para reponerme, para tratar de romper el hechizo que esta mujer fascinante parece haber arrojado sobre mí. 11
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Anastasia, debes mantenerte alejada de mí. Yo no soy hombre para ti—, me las arreglo para susurrar. —Respira, Anastasia, respira. Me voy a levantar y a soltarte. Puedo ver que ella se siente mal, muy molesta por mi aparente rechazo hacia ella. Los dos sabemos que ella estaba rogándome que la besara, y sin embargo no lo hice. La levanto con el brazo extendido para asegurarme de que no se va a desmayar o cualquier otra estupidez. —Lo tengo, — insiste, ahora claramente avergonzada. —Gracias. — ¿Por qué? — Pregunto, sin soltar sus hombros sosteniéndola. ¿Qué me agradece, no llevarla por el camino oscuro de BDSM? ¿Por recobrar la cordura a tiempo? —Por salvarme. —Ese idiota iba en sentido contrario. Me alegro de haber estado aquí. Me estremezco al pensar lo que podría haber sucedido. ¿Quieres venir y sentarte en el hotel un momento? La suelto ahora, ella niega con la cabeza, antes de envolver los brazos a su alrededor y cruzar rápidamente el camino de regreso al hotel, yo sigo detrás de ella. Fuera del hotel, se gira para hacerme frente, pero no me puede mirar a los ojos. —Gracias por el té y por hacer la sesión de fotos. — murmura, es evidente que aún está molesta y humillada por el giro de los acontecimientos entre nosotros. Me siento como una mierda completa, y lucho para tratar de decirle algo, algo que se explique que estoy lo haciendo por su propio bien, a pesar del hecho de que ella me llama en algún nivel profundo de una manera que nunca he experimentado en mi vida. Pero las palabras no pueden explicar o excusar mi comportamiento. Quiero hacerla mi sumisa, mi esclava sexual. Es mejor para ella de esta forma. — ¿Qué, Christian? — Ella me grita. ¿Qué puedo decir? —Buena suerte con tus exámenes. — es la única cosa que finalmente logro pronunciar. 12
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Ella me mira con disgusto y escepticismo. —Gracias, — dice con sarcasmo. —Adiós Sr. Grey. Se da la vuelta y desaparece hacia el garaje subterráneo. Yo me quedo con angustia, sintiéndome tan confuso y desolado por haber dejado a la señorita Anastasia Steele salir de mi vida. Saco mi móvil y llamo a Taylor para que venga a buscarme, preguntándome cómo diablos me voy a sacar a esta mujer de la cabeza. 13
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 2 S é que estoy siendo jodidamente desagradable con todo el mundo, pero no hay nada que pueda hacer para remediarlo, mis empleados tendrán que tragárselo. ¿Qué pasa con esta chica? Me he follado a muchas mujeres, pero nunca he sentido nada parecido por ninguna de ellas. Estoy cabreado conmigo mismo por ser tan débil, por no ser capaz deshacerme de estos sentimientos. ¡Soy un Dominante por el amor de Dios! Yo controlo a las mujeres. Ellas no me controlan a mí. La única persona que tiene alguna idea de por qué estoy constantemente de tan mal humor es Taylor, y él sabe que no debe hacer ningún tipo de comentario. No puedo irme de Portland por mucho que lo quiera, ya que es donde está Anastasia. Su canto de sirena es muy fuerte. Pero no pierdo el tiempo, he establecido mi oficina en “The Heathman” para poder trabajar desde aquí, ya que hay muchas cosas que pueden gestionarse así. De esa manera me siento que no estoy completamente perdido por esta trama. Taylor sin duda está deseando que me dé prisa y consiga una nueva sumisa de cabello castaño dispuesta y complaciente, para follarla y azotarla sin sentido en mi cuarto de juegos como siempre, y así desahogarme y sacarme estos sentimientos de encima, pero no puedo. Sé que hay muchas mujeres que saltarían si fuera necesario para convertirse en mis sumisas, pero yo no quiero a ninguna más, solo a la Srta. Anastasia Steele. Me siento como si me hubieran lanzado un hechizo para atraerme hacia ella, y la magia es fuerte. No puedo sacármela de la cabeza, no importa cuanto lo intente. Incluso el sonido de su nombre sigue sonando repetidamente en mí cerebro. Anastasia. Un nombre precioso para una chica hermosa. Me intento convencer que estoy haciendo lo mejor, y que debo seguir hacia adelante y dejarla tranquila, pero es algo mucho más fácil de decir que de hacer. Hace tiempo que no tengo una sesión con Flynn, por lo que no he podido discutir el tema de Anastasia con él todavía, pero creo que debo hacerlo en 14
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin breve. Él es la persona a la que le cuento todo, sin tabúes. Él sabe de toda mi jodida enfermedad. Puede que él sea capaz de centrarme con todos estos sentimientos confusos. Cada mañana salgo a correr y luego me castigo en el gimnasio del hotel, incluso he hecho venir hasta Portland a Claude Bastille, para así poder sacarme toda esta mierda de encima haciendo kick boxing con él, pero aun eso no me ayuda. Pensamientos sobre Anastasia irrumpen en mi cabeza en cualquier momento, pensamientos excitantes y eróticos sobre ella en mi cuarto de juegos en todas las posiciones. Estoy duro constantemente. Si pudiera darle unos buenos azotes y luego follarla muy duro me sentiría mucho mejor. Duermo mucho menos de lo habitual. La música por lo general me proporciona una vía de escape, un bálsamo para mi alma herida y dañada, echo de menos mi piano. En las madrugadas pensamientos no deseados inundan mi cabeza. La rabia y la ira se apoderan de mí al pensar que otro hombre pudiera tener a Ana. No puedo soportar ni siquiera la idea de que la toquen. Ya vi al gorila de la ferretería acosándola, y luego al fotógrafo babeando por ella. Parece no tener ni idea de lo atractiva que resulta, y eso forma parte de su atractivo, creo yo. Pero eso también significa que es vulnerable, que necesita cuidarse, y como su Dominante es lo que haría. Yo cuidaría de ella y la mantendría a salvo. Realmente deseo que ella firme el contrato para ser mi sumisa, obedeciendo las reglas, de esa manera tal vez no estaría tan preocupado por ella. Mi primera impresión cuando cayó en mi oficina y me miró, era que ella era un sumisa por naturaleza pero después de haber pasado un poco de tiempo con ella ya no estoy tan seguro. Pero es su audacia la que despierta mi interés. Cuando estoy con ella, el aburrimiento, el tedio que me invaden desaparece y me siento más vivo de lo he estado en mucho tiempo. ¿Cómo puede haberme llegado tanto en tan poco tiempo? Puedo entender cómo en otros tiempos se acusaba de brujería a las mujeres, porque eso es lo que me siento, embrujado. Otra cosa que me atormenta es la expresión de Anastasia cuando la abrazaba y no la besé. Un sentimiento de rechazo se escribió en su cara tan dulce. El haberla perturbado, el ser el causante de su dolor me está atormentando. ¿Cómo puedo explicárselo? ¿Cómo puedo hacer que se sienta mejor? ¿Cómo hacerle entender lo duro que fue luchar para no ceder a mi deseo de besarla allí mismo en la calle? 15
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin ¿Cómo hacerle entender que si la hubiera besado las cosas se habrían vuelto imparables entre nosotros y entonces sería el culpable de haberla arrastrado hacia mi mundo oscuro? Porque sé lo enfermo y lo jodido que estoy. Pero una parte de mi sostiene que quizás a ella le guste lo que le puedo ofrecer, y que por lo menos debería averiguarlo. Ella estaría cuidada y a salvo siendo mi sumisa. Podría abrirle un nuevo mundo, uno donde ella experimentaría un placer inimaginable, si tan solo se entregara libremente a mí para poner a prueba sus límites. Y el pensar en ella aceptándolo me hace sentir realmente emocionado. Y es por eso por lo que no puedo alejarme de Portland y regresar a Seattle en este momento. No soy capaz de convencerme de darle la espalda a la Srta. Steele y seguir adelante con mi vida. Naturalmente he ordenado investigaciones más exhaustivas para asegurarme que sé de ella tanto como me sea posible. No hay nada que indique ningún novio anterior, algo que encuentro realmente sorprendente, tiene casi veintidós años después de todo. Pero me hace feliz esa falta de novios. Tampoco nada parece indicar que sea gay, lo que coincide con mi primera impresión, por lo que descarto totalmente esa posibilidad. También he ordenado controles a fondo de todos aquellos que regularmente tienen contacto con ella para asegurarme de que no está en peligro alguno con algún hijo de puta desconocido. Sí, soy un fanático del control. Soy tan minucioso y despiadado en ello como si estuviera a punto de emprender inminentemente una nueva adquisición. Tal vez lo estoy, ¿O me estoy engañando a mí mismo? Los informes sobre el chico fotógrafo y el gorila de la ferretería están limpios, no tienen antecedentes penales o cualquier indicio de violación o delitos sexuales dentro o fuera del expediente. Uno de los profesores de la universidad al parecer se inclinaba hacia el travestismo, lo que en realidad no me preocupa en absoluto y en cualquier caso está a punto de salir de la universidad. Al menos me he enterado que este viernes finalizan sus exámenes con una prueba de 3 horas sobre las novelas de Thomas Hardy. Mmm, la obra que me viene a la mente es por supuesto Tess de D’Urbervilles, debido a las similitudes obvias. No me gusta esperar, pero ejerzo un cierto grado de autocontrol. No quiero distraerla de ninguna manera en el estudio para sus exámenes finales. Así que espero hasta el viernes para enviarle un regalo que espero pueda explicarle el por qué me resistí a besarla. Disfruto enormemente buscando la mejor cita para ir a entregarle las tres primeras ediciones de las novelas de Hardy que he 16
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin comprado para ella. Así que decido enviar a Taylor a entregarlas justo antes que ella vuelva a casa después del examen final, y así la estén esperando cuando llegue. Mis investigaciones han establecido que ella es una estudiante de Literatura Inglesa con mucho talento, por lo que creo que fácilmente será capaz de ver lo que estoy intentando decirle a ella cuando escribo la tarjeta que adjunto a los libros: ¿Por qué no me dijiste que había peligro? ¿Por qué no me lo advertiste? las damas saben lo que deben evitar, porque leen novelas que les desvelan estos trucos… Traducción moderna de: “Las mujeres jóvenes, en su deseo de amor y afecto se inclinan hacia las relaciones malsanas disfrazadas de amor.” Le estoy explicando que yo no hago la cosa de las novias, ni las cosas de corazones y flores. Es por eso por lo que no la besé, porque hubiera pensado que era eso lo que le estaba ofreciendo. Yo no quería mentirle ni engañarla. ~~~ Agradezco la distracción de tener a Elliot por aquí el viernes por la noche. Me irrita a veces con sus inmaduras bromas constantes por mi falta de vida amorosa, mientras que hace alarde de su nueva conquista. Y lo tolero porque es mejor que siga sin saber la verdad. Puedo y quiero mantener mi estilo de vida al margen de mi familia para protegerlos, especialmente a mamá. No quiero hacer nada que pueda disgustarla. Pero Elliot es mi hermano, y puedo relajarme con él como con pocas personas. Estoy contento de que esté en Portland y cenamos en “The Heathman” y luego nos vamos hacia el bar para tomar una o dos cervezas. No me permito beber demasiado ya que sé que no sería una buena idea dado mi actual estado de ánimo. Suspiro cuando mi BlackBerry vibra de nuevo sobre las once, pero se me sale el corazón por la boca cuando veo quién llama. ¡Mierda! ¡Anastasia! El identificador de llamadas me dice que es ella. Guardé su número cuando me llamó para concertar la sesión de fotos, pero demonios, lo podría haber conseguido de todos modos. 17
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Contesto rápidamente — ¿Anastasia? — ¿Por qué me enviaste los libros? Mierda, suena realmente extraña y arrastra las palabras. ¿Qué diablos está pasando? —Anastasia, ¿estás bien? Suenas rara. —Yo no soy la rara, tú lo eres. Mierda, claramente le han disgustado los libros de Hardy que le he enviado. Tanto como mi patético intento de disculpa. Tal vez debería haberla dejado tranquila, parece que he empeorado la situación, ella ha ido y claramente se ha emborrachado. Empiezan a sonar alarmas en mi cabeza. — ¿Anastasia, has estado bebiendo? — ¿Y a ti que te importa? Me las arreglo para contener mi temperamento al oír su insolente tono de voz. Pero mientras hablo con ella ya estoy empezando a hacer planes. Necesito urgentemente encontrarla y asegurarme de que está bien. Elliot me mira divertido al escuchar parte de la conversación. Nunca me había oído hablar antes con una mujer fuera de un contexto de negocios. —Soy curioso, ¿dónde estás? —En un bar. — ¿En qué bar? — Me estoy cabreando. Tengo que seguir su rastro, en el estado en el que se encuentra podría pasarle cualquier cosa. Puedo sentir como se me erizan los pelos de la nuca. —Un bar en Portland. — ¿Y cómo te irás a casa? ¿Con quién está? ¿La están cuidando, se asegurarán de que llegue a casa sana y salva? —Ya encontraré la manera. 18
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Estoy tan jodidamente frustrado con esta conversación, no me está llevando a ninguna parte. Está en peligro y tengo que encontrarla lo antes posible. Odio la sensación de no tener el control. — ¿En qué bar estás? — ¿Por qué me enviaste los libros Christian? — ¿Anastasia, dónde estás? ¡Dímelo ahora! Hablo con ella como lo haría con una sumisa desobediente que me ha disgustado. Necesito respuestas. Realmente necesito esta información ahora mismo, en este instante, para así poder garantizar su seguridad. —Eres tan… dominante. — Se ríe de mí. Oh Anastasia, no tienes ni idea. —Ana, por favor, ayúdame, ¿dónde diablos estás? Increíblemente ella se ríe de mí una vez más. ¿Cuánto ha bebido por el amor de Dios? Ahora estoy aún más preocupado por ella. —Estoy en Portland… un largo camino desde Seattle. — Se mofa de mí. Dios, espero que no esté a punto de perder el conocimiento. — ¿Dónde en Portland? — Trato de sacarle algún sentido de sus palabras. —Buenas noches Christian. ¡No, no, no! No te atrevas a colgarme, no antes de haberme dicho dónde te encuentras. — ¡Ana! Pero se ha ido. Mierda. — ¿Qué está pasando Christian? Quién es esa Anastasia...? Levanto mi mano para callar a Elliot y rápidamente marco un número en mi teléfono móvil. —Necesito urgentemente rastrear al teléfono móvil de la Srta. Steele… si, inmediatamente…. Localización optima… si, espero. 19
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin No hay tiempo que perder, algún desalmado podría saltar encima de ella y en el estado en el que se encuentra no podría hacer nada al respecto. Parece que pasa una eternidad, generación tarda solo un par de resulta ser que el bar en el que que confirmar que aún tiene su caer ¡O peor! aunque nuestro sistema de rastreo de última minutos en obtener la ubicación, y por suerte se encuentra está cerca del Heathman. Tengo teléfono, que no se le ha caído o lo ha dejado La llamo de nuevo Cierro los ojos con alivio cuando me contesta ella con un— Hola—. —Voy por ti. No espero su respuesta. Cuelgo y me pongo en pie para marcharme. — ¿Quieres que vaya yo también? — Me pregunta Elliot, entrecerrando los ojos al darse cuenta de lo preocupado que estoy por que todo se vaya a la mierda. —Sí, puedes echarme una mano, supongo. — le digo con ironía. Mi hermano sabe perfectamente cómo manejarse en una pelea. Espero que no se llegue a nada de esto, pero siempre es bueno tener alguna ventaja. Lamento ahora haberle dado la noche libre a Taylor. Podría llamarlo, pero esperarlo nos retrasaría. —Así que vamos, —confiesa, — quién exactamente es esa chica, “Ana”? — Me pregunta Elliot, mientras yo acelero a fondo para ir al bar y encontrarla. —Sólo una amiga. Incluso Elliot se da cuenta que este no es el momento para los interrogatorios y gracias a Dios se calla. Cuando abro la puerta del bar, está lleno de estudiantes, la mayoría de ellos destrozando sus cabezas furiosos al ritmo de la música. Seguramente se trata de la celebración del final de los exámenes, y eso es lo que Ana debe estar haciendo. Elliot y yo empezamos a buscar pero está tan lleno que no sabemos por dónde empezar. Desesperadamente exploro el lugar en busca de Anastasia y puedo sentir como se apodera de mí el pánico cuando no la localizo. Entonces diviso a Katherine Kavanagh a lo lejos, y me dirijo hacia ella. — ¿Es ella? — me pregunta Elliot, cuando ve hacia donde me dirijo. 20
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —No, ella es su amiga, pero sabrá dónde se encuentra Ana, eso espero, — le digo secamente. Por supuesto Elliot no puede apartar los ojos de Kate, es su tipo de mujer. Belleza clásica de una manera muy obvia, con un brillante pelo rubio, y una figura curvilínea que se muestra a la perfección con unos jeans ajustados y una pequeña blusa de tirantes. — ¿Dónde está Anastasia? — No puedo perder el tiempo con cortesías. Tengo que encontrarla. — ¿Qué…qué incredulidad. demonios estás haciendo aquí? — Exclama Kate con Por el amor de Dios, pon tu cerebro a funcionar. —Dímelo, ahora, ¿Dónde-está-Anastasia? — Le digo claramente y conteniéndome para no cogerla y sacudirla por su estupefacción. Es evidente que ella también ha estado bebiendo. —Ella... err ... ha salido a tomar un poco de aire fresco—, finalmente responde. —José se acaba de ir a ver cómo está. Mierda! Apuesto que va a “velar” por su bienestar. —Voy a salir a buscar a Ana, quédate aquí por si entrara de nuevo. Le indico a Elliot. Por supuesto, con lo mujeriego que es, está encantado de quedarse con la Srta. Kavanagh. Pero enseguida me doy cuenta que ella está encantada con el también. Niego con la cabeza mientras me dirijo a la salida. Una vez fuera, en el estacionamiento, miro a mí alrededor tratando de encontrar a Ana. Entonces veo a una pareja. El tipo tiene sus brazos con fuerza alrededor de la chica y trata de besarla a pesar de que ella está tratando de empujarlo. Mierda, son Ana y José. Esto es exactamente lo que yo temía, y puedo sentir la rabia como hierve por mis venas. Gracias a Dios que he llegado justo a tiempo. Cuando me dirijo hacia ellos puedo oír como Ana le suplica. —José, no, por favor, no lo hagas. 21
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Ella le suplica, pero aun así él no la suelta, y me dan ganas de golpearlo por ser tan mierda. Hago acopio de todo mi autocontrol para no lanzarme sobre él. ¿Cómo mierda se atreve a forzarla? En lugar de eso digo en voz alta de aviso, voz mezclada con la furia que siento. —Creo que la señorita ha dicho que no. Finalmente José suelta a Ana. Suavemente si quieres escapar en una sola pieza, chico. —Grey. — dice lacónicamente, cuando ve mi mirada de disgusto. Pero antes de que pueda encargarme de él como se merece hay otros asuntos que merecen mi atención. Ana me mira con sorpresa y luego de repente se dobla en sí misma y empieza a vomitar espectacularmente en el suelo. —Uggg, Dios mío Ana. — Retrocede José claramente asqueado. Qué lástima que no le vomitara encima, le habría servido como lección para no tratar de forzarla intentando meterle su lengua hasta la garganta. Me alegro mucho de que ella no estuviera dispuesta a ello. Sospecho que Ana aún no ha terminado de vomitar, así que le recojo el cabello y la llevo por un camino que llega hasta las jardineras llenas de flores que limita el estacionamiento. —Si vas a vomitar otra vez, hazlo aquí. Te ayudaré a mantenerte en pie. — Le digo mientras le recojo el cabello en una cola improvisada y la sostengo por los hombros. Ella débilmente intenta apartarme, pero de pronto vomita de nuevo… y otra vez, hasta que finalmente no le queda nada que vomitar, aunque su cuerpo sigue intentándolo de todas maneras. Está agotada y apenas puede sostenerse en pie, le paso mi pañuelo de lino para que pueda limpiarse la boca. Aún estoy furioso con ella por haber llegado a este estado y que se haya expuesto a los riesgos, pero se atenúa por mi inmenso alivio de haberla encontrado a tiempo de evitar un daño mayor. Incluso en el estado en el que se encuentra estoy encantado de volver a verla, de estar con ella otra vez. Observo a José que todavía está dando vueltas, nos mira desde la entrada del bar. Ana también le echa una mirada de disgusto, a regañadientes desaparece dentro del bar, murmurando algo de volver a echar un vistazo. Oh no, no lo harás. 22
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Ana está claramente avergonzada, pero el vómito no me preocupa en absoluto, mi estilo de vida me ha hecho ver y tratar con todo tipo de fluidos corporales a lo largo de los años. —Lo siento. — Murmura tímidamente, mientras juguetea nerviosa con el pañuelo. — ¿Qué es lo que lamentas, Anastasia? — Le pregunto divertido y con curiosidad por saber lo que ella considera su peor pecado. —La llamada telefónica, principalmente. El estar enferma. Oh, la lista es interminable. — Murmura sonrojándose. —Todos hemos pasado por esto alguna vez, tal vez no tan dramáticamente como tú. — Le digo recordando mis años de adolescencia salvaje antes de que Elena me tomara en sus manos y me sacara del camino de la bebida. Pero tengo que hacerle saber que realmente no puede actuar así, no es un comportamiento aceptable para nadie, y mucho menos para mi próxima potencial sumisa. —Se trata de conocer tus límites, Anastasia. — Quiero decir, yo soy experto en presionar los límites, pero esto es algo que se aleja de todo limite. — ¿Es habitual en ti este de este comportamiento? —No, nunca antes había estado borracha, y ahora mismo no siento ningún deseo de volver a estarlo otra vez. — Me dice compungida, y le creo. —Vamos, te llevaré a casa. — le digo. Pero ella se queja e insiste en que tiene que decirle a su amiga Kate que se va, aunque le aseguro que mi hermano Elliot le dirá que está bien. Ella está claramente algo confusa, pensando que yo ya había regresado Seattle y se pregunta cómo la encontré. —He rastreado tu teléfono móvil, Anastasia. Esto parece conmocionarla. Sí, soy tu acosador. Acostúmbrate a ello. Ella tiene que recoger el bolso y la chaqueta que había dejado dentro antes de que podamos salir, así que a regañadientes entramos de nuevo al bar. La tomo de la mano con firmeza puesto que se encuentra borracha y débil. Ana encuentra sus cosas en la mesa donde las había dejado y le pregunta al chico que está sentado allí por Kate. La música está muy alta y cuando tiene 23
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin que gritarme muy cerca para que la escuche, eso me excita. Ella se sonroja, realmente estoy deseando que a ella le esté pasando lo mismo, ¿pero tal vez sea solo por el alcohol? Me dice que Kate se encuentra en la pista de baile. Sin duda con Elliot. Antes de hacer cualquier cosa necesito que Anastasia beba mucha agua para intentar contrarrestar el efecto del alcohol barato que ha ingerido. Pido un vaso grande de agua y vigilo que se lo acabe todo. ¿No se da cuenta de que la deshidratación es una de las principales consecuencias del consumo excesivo de alcohol? Me paso las manos por el cabello en un gesto de frustración por ser tan necia. Entonces la tomo de nuevo de la mano y nos dirigimos hacia la pista de baile, para que podamos encontrar a su amiga y salir de este basurero. La pista de baile está muy concurrida, y la forma más sencilla de llegar al otro lado es ir bailando, soy un buen bailarín, un hot dancer. Otra cosa que agradecerle a Elena, y de hecho me resulta muy divertido tomar a Ana en mis brazos y deslizarla por la pista, así la mantengo en pie, ya que todavía está muy borracha. Encontramos a Kate y Elliot bailando muy sugerentemente. —Dile a Kate que tengo a Ana y que me encargo de ella. Y por el amor de Dios asegúrate de usar condón esta noche, ¿eh? — Le grito a Elliot al oído. Me sonríe pícaramente y tira de Kate hacia sus brazos, para deleite de está que no deja de menearse alrededor de él seductoramente. ¡Cristo, si se acaban de conocer!, pero conozco a mi hermano lo suficientemente para saber que va a follársela esta noche. Así que Anastasia y yo por fin podemos salir. Pero antes de llegar a fuera, noto como empieza a cojear. Dios mío, se ha desmayado. — ¡Mierda! Por lo menos me las arreglo para agarrarla antes de que toque el suelo. 24
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 3 A hora llevo a Ana inconsciente fuera del bar, es muy liviana y no pesa casi nada, así que no me resulta ningún problema que llevarla al coche. Incluso ahora se ve como un ángel mientras esta desplomada en el asiento, con el cabello castaño enmarcando su carita dulce. Le pongo el cinturón de seguridad, asegurándome de que está bien apretado. Me gusta así, atada. —Oh nena, que desperdicio, — suspiro tristemente. Llamo a Taylor. Su noche libre ha terminado porque lo necesito. —Tengo una situación. Nos vemos en la entrada trasera del Heathman en quince minutos. Necesito asistencia con entrada discreta. —Entrada trasera en quince minutos. — Taylor confirma. Termino la llamada. Jodidos paparazzi, están acechando alrededor de cada esquina en busca de chismes jugosos. “Christian Grey llevando a una joven en coma por el vestíbulo principal del Heathman”, eso haría su día. Esa es la desventaja de ser rico y famoso. Mientras conduzco la corta distancia de nuevo, sigo mirando a Ana, ella parece estar bien, está respirando normalmente, así que creo que sólo necesita dormir. Me alivia saber que tomó agua antes de que se desmayara, pero no estoy dispuesto a correr el riesgo de dejarla ahogarse con su propio vómito, así que voy a llevarla de vuelta a mi habitación de hotel. Ahí puedo cuidar de ella con más facilidad que en su casa, sobre todo si su compañera de habitación y mi hermano van a tener una noche apasionada. Taylor se reúne conmigo como estaba previsto. Si está sorprendido con lo que resulta ser la “situación”, no lo demuestra en absoluto. —Es sólo alcohol, no hay drogas involucradas. No creo que la señorita Steele necesite asistencia médica, pero ten los detalles de un médico de confianza a mano por si acaso. — le instruyo. 25
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Sí, señor. Nos guía a través de la entrada de servicio por la parte posterior y luego a la suite a través de la escalera de emergencia. Se ofrece a llevar a Ana al subir las escaleras, pero me niego porque yo no la quiero en los brazos de alguien más, ni siquiera de Taylor. Yo lo puedo manejar bien. Al entrar en la sala, veo vacilar Taylor no está seguro dónde voy a poner Ana. Nunca ha visto a una mujer dormir en mi cama en todo el tiempo que ha trabajado para mí. Ha visto a muchas mujeres que venían y se iban, pero siempre han dormido en una habitación separada a la mía. Me dirijo directamente a la cama y pongo suavemente Ana ahí. Ella despierta momentáneamente y murmura dormida, pero no comienza a vomitar de nuevo, gracias a Dios. Ella se ve tan joven y tan dulce e inocente ahí acostada, creo ver una expresión de preocupación, o incluso de lástima pasar rápidamente a través de la cara de Taylor en un momento de descuido. —Eso es todo. Te llamaré si necesito algo más. — le digo al despedirlo, y sé que él sabe que he traído aquí a la señorita Steele para cuidar de ella, no para aprovecharme de ella. Esa no es mi manera actuar. Todo lo pervertido que pasa en mi sala de juegos es totalmente con consentimiento, mujeres totalmente conscientes. No es necesario drogarlas, ellas de buena gana me piden que las folle. Una vez que se ha ido, le quito los Convers a Ana junto con los calcetines. Me doy cuenta de que están un poco manchados de su abundante vómito, al igual que sus jeans. No la puedo dejar con ellos, están asquerosos. —Srta. Steele, tengo que decir que no es como yo preveía desnudarte, — murmuro con ironía al deshacer el botón y bajar la cremallera de sus jeans, los deslizo hacia abajo por sus caderas, y luego tiro de ellos fuera por la parte inferior de las piernas. No puedo hacer nada por mí mismo, es un festín para mis ojos, sus hermosas piernas largas y delgadas, que había mantenido ocultas hasta ahora. Dios mío, en realidad son las piernas de una supermodelo, pero me alegro de que no sea una modelo, no me gustaría que otros hombres se la comieran con los ojos. Es para mis ojos solamente, si tengo forma de hacerlo. Y la suelo tener. La pongo de lado para dormir por si acaso vomita otra vez, y veo su suave y perfecto trasero redondo, revestido en simples bragas de algodón blanco. Oh ella se merece ropa interior mucho mejor que esa. Me gustaría verla en algunas 26
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin bragas de seda y encaje obscenamente caras que muestren su fantástico trasero. Mis ojos pasan ávidamente por el resto de su figura encantadora, pero no la toco. No sin su permiso. Pero puedo ver la curva de sus pechos bajo su camiseta, y no puedo dejar de imaginar cómo sería sentir su tacto, acariciarlos, chuparlos, follarlos... Cierro los ojos y trago saliva. Tengo que dejar de pensar en eso en este mismo instante, así que la cubro con el edredón de manera confiada. Saco mi BlackBerry y llamo a Taylor. —La ropa de la señorita Steele necesita ir a la lavandería. Tráele algunas prendas nuevas por la mañana. Algo azul. —Sí, señor. Sé que te verás muy bien en azul, por tus ojos azul claro. Tengo muchas ganas de ver esos ojos por la mañana. Todo lo que puedo ver, mientras que ella está durmiendo son las largas pestañas en su mejilla. Son agradables a la vista también. Me siento en la silla junto a la cama y la observo mientras ella duerme. Su cara es pálida y hermosa, hasta ahora solo me hacía una idea, ahora sé que el resto de su piel es un color rosa perfecto. Su cabello castaño se extiende como un abanico sobre la almohada, y con cuidado se lo aparto de la cara. Se siente suave y sedoso. Su boca está ligeramente abierta, y le paso mi pulgar sobre su delicioso labio inferior, y mi aliento se agita por lo suave que se siente eso también. Mm, Mm, me estoy imaginando como sería follar esa boca... ¡Oh por Dios detente Grey! Todo en esta mujer parece bello y dulce, pero ese hecho me provoca una erección dura y dolorosamente sólida como una roca. Me parece que su respiración es tranquilizadora de alguna manera. No sé cuánto tiempo me siento allí sólo a mirarla, pero finalmente me pongo mis pantalones de pijama y me meto en la cama también. Me acurruco detrás de ella y entierro mi nariz en su cabello. Ella huele divinamente, es embriagadora, sensual y también de alguna manera inocente. ¿Cómo es eso posible? ~~~ Despierto sintiéndome sorprendentemente descansado y fresco, después de haber dormido tranquilamente durante varias horas, me doy cuenta al echar un vistazo al reloj. Mi brazo está alrededor de la cintura de Anastasia, mi pierna doblada sobre la de ella. ¡Mierda! si se despertara ahora creo que entraría en 27
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin pánico, sobre todo con mi erección dura como roca excavando en su espalda de esta manera. De mala gana me desenredo de ella. Gentilmente la beso en la mejilla, y ella murmura en sueños, estoy más que emocionado cuando es mi nombre lo que oigo saliendo de sus labios. Espero que ella esté teniendo un sueño bueno sobre mí, no una pesadilla. Ella no despierta todavía. Esperemos que la resaca no sea muy mala, seguramente el agua que le obligué a beber la rehidrató. Mmm, tal vez una mala resaca le enseñaría una lección sobre cómo acabar tan estúpidamente borracha, pero supongo que su experiencia con los vómitos probablemente será un muy buen elemento disuasorio. La idea de que pudo haber acabado en la cama del fotógrafo, y que despertara allí aún me pone furioso. Decido que me voy a distraer al gimnasio haciendo ejercicio para tratar de disipar todos estos pensamientos frustrantes. La frustración por tener Anastasia en mi cama, pero fuera de los límites. La frustración por no enseñar a José Mierda Rodríguez la lección que merece. Primero le envió un mensaje de texto a Elliot. *Dile a Kate que Ana está bien. Espero que usaras un preservativo* Estoy sorprendido al tener respuesta inmediatamente. *Le dije a Kate sobre Ana. Usamos una caja entera de condones. Entonces, ¿tú también has tenido sexo hermanito?* Niego con la cabeza y sonrío con las bromas de Elliot. Ó me molesto en contestar. Antes de irme, dejo en la mesita de noche un vaso de jugo de naranja y un par de Advil, que estoy seguro que Ana apreciará cuando se despierte. Ella no debe salir o ir a ninguna parte mientras no estoy, ya que no tiene ropa, pero llamo Taylor de todos modos. —Estoy yendo al gimnasio. Mantén a la señorita Steele bajo estrecha vigilancia. —Sí, señor. Ella está totalmente eh...recuperada? —Todavía durmiendo como un bebé. Sólo me iré una media hora. —Muy bien señor la ropa de la señorita Steele ha ido a la lavandería. Tengo su ropa nueva. 28
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Yo se la daré cuando vuelva. No quiero que la tenga antes de que yo vuelva, ella puede vestirse y salir corriendo. No quiero que ella vaya a ninguna parte, realmente necesito hablar con ella. Mierda, necesito verla, y punto. ~~~ Cuando regreso del gimnasio, tomo la bolsa de la de ropa que Taylor compró para Anastasia, él está sentado leyendo en la sala de estar de la suite con la puerta del dormitorio en su línea de visión directa. —Situación sin cambios con la señorita Steele, — me informa Taylor y luego se despide de sus responsabilidades de niñera. Mierda, ¿entro al cuarto o toco la puerta? Al final mejor toco la puerta, pero entro sin esperar la respuesta. Realmente necesito una ducha después de mi sesión de ejercicios de castigo en el gimnasio. ¡Está despierta! Pero cuando ella me ve, se da la vuelta y cierra los ojos. —Anastasia Buenos días. ¿Cómo te sientes? — Se ve aún más frágil y etérea de lo habitual. Me doy cuenta de que ha bebido el jugo de naranja y tomado el Advil. Eso es bueno. —Mejor de lo que me merezco. — Murmura con voz débil. — ¿Cómo llegué aquí? Parece que está bastante avergonzada por lo que pasó anoche, eso está bien, después de hacer semejantes tonterías. Me siento en el borde de la cama mientras le explico que la traje aquí, con la excusa de que estaba más cerca que su casa y no quería arriesgar la tapicería de cuero de mi coche con su vomito. La verdad es que nunca iba a dejarla lejos de mi vista en la condición que se encontraba — ¿Tú me acostaste en la cama? — Su voz es apenas audible. —Sí — ¿Vomité otra vez? —No. 29
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin — ¿Tú me desvestiste? —Sí. — ¿Nosotros no...? Está tan horrorizada que en realidad no puede pronunciar las palabras para preguntarme directamente si follamos o no. Se sienta y mira fijamente sus manos, mortificada. —Anastasia, estabas en coma. La necrofilia no es lo mío. Me gustan mis mujeres sensibles y receptivas, — le digo. ¿Qué clase de bastardo enfermo en verdad crees que soy? Pues bien, tal vez soy un bastardo enfermo, pero solamente siempre con las mujeres que realmente quieren que yo lo sea y que están plenamente conscientes. —Lo siento mucho, — susurra, claramente muy avergonzada de sí misma. Bueno, así debe estar. —Fue una noche muy entretenida. Una que no voy a olvidar en mucho tiempo, — le digo sinceramente con un poco de diversión. Desde luego, no estaba aburrido, eso es seguro, el aburrimiento es mi peor enemigo. Me aburro muy fácil y rápidamente. —No hacía falta que me localizaras con alguna cosa tipo James Bond que estés desarrollando para el mejor postor, — me dice, después de haberse ofendido por alguna razón que no puedo comprender. ¡Hey!, espera un momento jovencita. Salvo tu delicioso trasero de las atenciones de ese fotógrafo hijo de puta ¿no? Vamos a aclarar las cosas aquí. —En primer lugar, la tecnología para rastrear teléfonos móviles está disponible a través de Internet. En segundo lugar mi empresa no invierte o fabrica cualquier tipo de dispositivos de vigilancia, y en tercer lugar, si yo no hubiera ido por ti, probablemente te habrías despertado en cama del fotógrafo, y por lo que puedo recordar, no te entusiasmaba mucho esa idea. La miro enojado, ella no parece darse cuenta del peligro en el que se puso. Pero por alguna razón, a ella le parece gracioso lo que he dicho. Se muerde el labio y empieza a reírse de mí. — ¿De qué crónica medieval escapaste? Suenas como un caballero de la corte, — ella se ríe de mí. El sonido de su risa la hace simplemente irresistible, y a 30
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin pesar de mí mismo me encuentro sonriéndole a esta mujer frustrante, aunque todavía estoy enojado con ella. —Anastasia, no lo creo. Caballero oscuro tal vez. — No quiero que ella se haga la ilusión de que soy alguna clase de un caballero blanco puro. Si pudiera leer mi mente sabría exactamente lo que quiero hacer con ella, sin duda lo sabría. Pero dejemos eso de lado, yo necesito que ella se dé cuenta de lo irresponsable que ha sido. — ¿Comiste anoche? Ella niega con la cabeza. —Tienes que comer. Por eso te pusiste tan mal. Honestamente, Anastasia, es la regla número uno cuando se está bebiendo. — Tonta, chica tonta, frustrante. — ¿Vas a seguir regañándome? — ¿Eso es lo que estoy haciendo? —Creo que sí. —Tienes suerte de que solo te esté regañando. — ¿Qué quieres decir? —Bueno, si fueras mía, no serías capaz de sentarte durante una semana después de la tontería que hiciste ayer. No comiste, te emborrachaste, te pusiste en riesgo. No quiero ni pensar lo que podría haber sucedido. —Habría estado bien. Estaba con Kate. — Ana me frunce el ceño. Espontáneamente saltan a mi cabeza las imágenes de Ana luchando y rogándole al fotógrafo para que parase, cómo la abrazaba con fuerza entre sus brazos. Cómo le sostenía la barbilla para poder besarla, y cómo todo esto habría acabado si no hubiera llegado allí cuando lo hice. Me imagino sus manos codiciosas tocándole los senos, arrancándole la ropa. Sacudo la cabeza para disipar las imágenes perturbadoras. —Y el fotógrafo. — Le recuerdo con acritud. —José solo se pasó de la raya, — se encoge de hombros. Parece no tener idea de cómo las cosas podrían haber sido diferentes muy fácilmente. Desde luego ella no le podría haber detenido en el estado en que se encontraba. 31
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Bueno, la próxima vez que se pase de la raya, tal vez alguien debería enseñarle buenos modales. Le voy a sacar la mierda a golpes si él te pone ni siquiera un dedo encima otra vez. —Tú eres bastante disciplinario, — me susurra Ana. No tienes ni idea de lo cierto que es eso Ana. Quiero verte extendida sobre el banco de azotes. Flagelarte, es lo que te mereces, que tu trasero se ponga de color rosa brillante, y luego una follada dura de castigo. Entonces ibas a aprender. O tal vez un latigazo, eso realmente te pondría en la línea. Me gustan estos pensamientos tanto que no puedo evitar sonreír ante Ana cuando la imagino conmigo en mi cuarto de juegos. Pero me tengo que frenar por ahora. —Me voy a tomar una ducha. A menos que quieras bañarte tu primero? — ¿O podemos ducharnos juntos? Por la mirada de Ana, ella está teniendo el mismo pensamiento. Ella me mira y se olvida de respirar mientras observa todo mi cuerpo. No puedo evitar pasar mi pulgar por su mejilla y por todo su labio inferior. —Respira, Anastasia, — susurro, encantado de que ella sienta la atracción que hay entre nosotros, tanto como yo. Hay esperanza para nosotros, la esperanza de que ella esté de acuerdo con lo que quiero de ella. Pero lo primero es lo primero. Ella tiene que comer. —El desayuno estará aquí dentro de quince minutos. Debes estar muerta de hambre. Luego me dirijo al baño para ducharme. 32
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 4 M ientras estoy en la ducha y dejo que el agua hirviendo corra por mi cuerpo, trato de sacarme de la cabeza el hecho de que anoche me acosté con la señorita Anastasia Steele en mi cama, y dormí bien, muy bien. No tuve pesadillas. Sólo un sueño profundo y reparador. Yo rara vez duermo tan bien, de hecho, no puedo recordar la última vez que lo hice. Nunca he compartido mi cama con nadie. A causa de mi jodida infancia, tengo problemas profundos que significan que no quiero que me toquen en ciertas áreas de mi cuerpo, o tener cualquier tipo de contacto personal a menos que sea a mi manera. Tener a alguien durmiendo conmigo me pondría en riesgo de ser tocado de manera inapropiada. El ser un Dominante me da el control que anhelo y me asegura que no voy a ser tocado en cualquier lugar que no quiero. Nunca inicio una relación con una nueva sumisa hasta tener los papeles en regla. De esa manera no hay malentendidos acerca de lo que se espera. Este se compone de un contrato detallado con reglas claramente definidas, además de los límites infranqueables y suaves para ambos, firmados por ambas partes. Ella también tiene que firmar un acuerdo de confidencialidad, para garantizar que los detalles de mi estilo de vida no terminan en los periódicos. También tengo otras medidas de seguridad para de prevenirlo. Mi sumisa siempre está bien amarrada, atada o encadenada para tener relaciones sexuales así ella no me puede tocar, y yo siempre la instruyo en términos muy claros y exactos qué es lo que quiero que haga, o lo que voy a hacer con ella para mi placer. Le enseño la manera exacta en quiero que me toquen con los dedos o la boca si lo deseo para mi placer o para una felación. Yo soy libre de usar su cuerpo en cualquier forma que considere oportuna, y con la frecuencia que desee. Ella obtiene su placer al obedecerme, si me agrada. Yo la castigo si es desobediente o me desagrada de cualquier manera que considere conveniente, sujeto a las estrictas normas acordadas. Una vez que mis necesidades se satisfacen completamente, no hay necesidad de ningún otro contacto entre nosotros. Ella duerme sola en su dormitorio, yo duermo solo en el mío. Espero que esté a mi disposición para tener sexo cada fin de semana con el único propósito de servir a mis necesidades. Yo no tengo ningún contacto con ella durante la semana a menos que excepcionalmente lo 33
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin solicite. Esta es la base de mi relación Dominante/sumisa. Eso es lo que siempre ha funcionado para mí. Me acomoda perfectamente. Flynn interpreta este comportamiento como objetivación de las mujeres, él dice que las trato como a una adquisición, algo que debe ser usado y descartado cuando me aburre, más o menos como un coche o un mueble. También dice que mantener a las mujeres alejadas de mi vida con el fin de mantener el control y evitar el trato con todo tipo de sentimientos personales que compliquen mi vida ordenada y estructurada. Esto es en gran parte el resultado de la mierda que cargo conmigo por mi complicada infancia Supongo que tiene razón, y yo realmente no tengo ningún problema con esta interpretación. Mi estilo de vida me ha permitido concentrarme en construir mi imperio de negocios con gran éxito, y ahora yo soy uno de los hombres más ricos de América, aunque no estoy aún en mis treinta años. Funciona para mí. A mi modo de ver, es un beneficio mutuo, acuerdo consensual con mis sumisas. Ella entra en el convenio con los ojos abiertos, ella entiende cómo funcionan las cosas, exactamente cómo van a ser. Me ocupo de ella y de tratarla bien, le proporciono todo lo que necesita para disfrutar de un estilo de vida muy agradable. Coche, ropa, todo lo que necesite. Y si en algún momento, expresa de cualquier insatisfacción o una necesidad de nada más que esto, el acuerdo entre nosotros termina rápidamente. Todo está bien definido y controlado. Entonces, ¿dónde diablos encaja el que dormí tan bien con la señorita Steele en mi cama anoche en mí bien ordenado, mundo solitario? Simplemente no lo entiendo. Tengo recuerdos muy vagos de cuando fui adoptado y cuando mi mama me venía a calmar y dormir conmigo en mi cama cuando tenía pesadillas. Entonces, ¿Significa esto que veo a Ana como una especie de figura materna? Mierda no, no sintiéndome en la forma en que me siento, con ganas de follar en las próximas semanas. Estoy tan confundido, voy a tener que ver Flynn y hablar de esto, ver lo que él opina de todo esto. Me pasé mucho tiempo anoche sólo viendo cómo dormía Anastasia. Ella es tan encantadoramente dulce y hermosa. Creo que ella es tan bella por dentro como lo es por fuera, a diferencia de mí. Cuanto más la veo, más fuertes se van convirtiendo mis sentimientos. Y sí, sin duda, una gran parte de estos sentimientos son sexuales, pero estoy empezando a darme cuenta de que tal vez hay algo más que eso. Quiero cuidarla y protegerla. Quiero saber todo sobre ella. Quiero ver su sonrisa, y yo quiero ser el que la haga sonreír. Quiero oír su risa. Quiero hacerla feliz. En resumen, no creo que la vea como un objeto, creo que la veo como una persona, una persona con la que quiero pasar el tiempo. 34
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Pero conozco mis limitaciones, lo que soy capaz, así que ¿cómo puede ser eso? Yo sé cuáles son mis necesidades, y sólo puedo ofrecer lo que sé que funciona para un hombre jodido como yo. ¿Puedo convencer a Anastasia para empujar sus límites suficientemente para abrazarse a mi estilo de vida y llegar a ser mi nueva sumisa? ¿Ella confía en mí lo suficiente como para dejarme controlarla, para que pueda encajar en mi vida de la manera que quiero? Me hago volver de mi ensueño con la súbita idea de que mientras estoy en la ducha, he enviado a Taylor lejos, y me fui dejando sola a Ana en el dormitorio con la bolsa de ropa nueva. Mierda, podía entrar en pánico y correr. 35
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 5 S algo rápido de la ducha, sin preocuparme por afeitarme o secarme bien. Cuando vuelvo a la habitación con sólo una pequeña toalla alrededor de mi cintura, Anastasia está buscando frenéticamente sus jeans, por lo que es muy probable que mi instinto estuviera en lo correcto. No soy vanidoso, pero tampoco sufro de falsa modestia. Sé que la mayoría de la gente me considera atractivo, y que tengo un cuerpo decente del que tengo mucho cuidado. También sé que esto no me convierte en una buena persona. Es sólo una máscara, una fachada, y no soporto a la gente superficial que se guía más por mi aspecto cuando no saben nada sobre mi verdadero yo. Pero en la vida hay que usar lo que te han dado, y tengo la intención de utilizar mi atractivo físico para intentar atrapar a Anastasia en esclavitud sexual, para que ella acepte ser mi sumisa. El hecho que ella sea ingenua y claramente no muy experimentada obra a mi favor. Realmente hay muy pocas cosas que no sé sobre el sexo, después de haber estudiado y practicado el tema en gran detalle desde que tenía quince años. Ahora soy un experto en el placer sexual, la potencia sexual y el control sexual porque tengo una vasta experiencia en la que basarme. Lo que no sé es porque es una mierda que no vale la pena conocer. Me sorprende que Ana esté de pie tan rápido, después de haber estado virtualmente en estado de coma justo hasta hace un rato. Parece tímida, torpe y un poco desgarbada usando sólo su camiseta con sus largas y delgadas piernas expuestas. De alguna manera me recuerda a Bambi. —Si buscas tus jeans, los envíe a la lavandería. Estaban salpicados con tu vómito, — le informo. —Envié a Taylor por otro par y unos zapatos. Están en la bolsa que está en la silla. Estoy agradecido de que no se diera cuenta de que la bolsa era para ella, porque bien pudo haberse vestido y salir corriendo de aquí, sin que yo pudiera hacer algo para detenerla. Sé que ella es muy consciente del hecho de que estoy a su lado, casi desnudo, mi torso musculoso esta aun húmedo y brillante después de la ducha. Por su respiración errática e intenso rubor sé que ella está muy afectada por mi cercanía y claramente tiene algunos placenteros pensamientos eróticos. Naturalmente, esto me gusta, pero estoy frustrado porque me encantaría saber 36
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin exactamente cuáles son esos pensamientos. De ninguna manera creo que sean tan sucios y perversos como tus pensamientos, Grey. Para ocultar su incomodidad, ella agarra la bolsa y rápidamente se dirige a la ducha, murmurando su agradecimiento. Una vez que se ha ido, me seco. Rápidamente seco con una toalla mi cabello, pasando mis dedos a través de él y dejo que se quede a su modo. Me visto con mi acostumbrado atuendo casual de camisa de lino blanca y jeans negros. Realmente no me visto con colores. Yo no soy del tipo de persona que usa colores brillantes. Ana aún se encuentra en la ducha cuando llega el desayuno, así que llamo a la puerta del baño para decírselo. Ella hace su aparición cuando estoy leyendo el periódico, luego entra en pánico acerca de ponerse en contacto con su amiga Kate. —Ella sabe que estás aquí y que sigues viva. Le envíe un mensaje Elliot. — Le digo para tranquilizarla, y también le confirmo que la señorita Kavanagh pasó la noche con mi hermano, como era de suponer. Sonrío para mis adentros con ironía recordando el descarado mensaje de texto que Elliot me envío. *¿También tuviste sexo hermanito?* Podría haber respondido, *Estoy trabajando en ello hermano mayor.* Pero por supuesto que no. Por ahora prefiero dejar que Elliot siga pensando que soy una especie de reprimido, célibe homosexual. He calculado que es lo que el resto de mi familia ha concluido, ya que nunca me han visto con una chica, nunca he llevado una a casa. No tienen ni idea en absoluto de mi estilo de vida BDSM, y esa es la forma en que se va a quedar. No quiero molestar a mi madre. Mi familia es muy consciente de que tengo un temperamento feroz, junto con un intenso rechazo a discutir cualquier cosa remotamente personal con nadie, así que nadie ha tenido el coraje de abordar efectivamente el tema de mi sexualidad abiertamente conmigo. Dejo a Elliot burlarse de mí sólo porque es mi hermano, de la familia, pero no toleraría eso de nadie más. Siempre está tratando de provocarme para encontrar algo, bastardo entrometido es lo que es, y sé que él debe estar ardiendo de curiosidad acerca de cuál es mi relación con Anastasia, después de todo sé que a una gran cantidad de mujeres les gusta tener un amigo gay. 37
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin No estoy muy feliz porque Elliot vea a Kate, porque bien puede averiguar cosas del entorno de Ana antes que yo. No me gusta nada la idea, pero hay poco que pueda hacer al respecto. Desde luego, no puede controlar o prohibírselo a mi hermano mayor, pero espero que él esté demasiado ocupado en otras cosas, como estoy seguro de que habrá estado gastando todo su tiempo follándose a Kate todas las maneras que se pueda imaginar. Las mujeres curvilíneas, rubias y tetonas, eso es lo que le gusta a Elliot, nunca ha habido ninguna duda acerca de sus preferencias sexuales. —Siéntate, — le indico a Anastasia que viene a sentarse frente a mí. Entonces puedo mirarla, tal vez tratar de evaluar lo que está pensando. Mayormente sólo quiero mirarla, especialmente esos hermosos ojos azules. —No sabía lo que te gustaba, así que pedí una selección en el menú del desayuno. — explico con cierta vergüenza, mirando a la enorme variedad de comida en la mesa. Me debatía entre mi aborrecimiento por desperdiciar, frente a mi preocupación de que Ana no había comido nada durante mucho tiempo. La alimentación de Ana ganó, pero me siento culpable. —Eso es muy derrochador de tu parte, — comenta, mientras hace su selección de la amplia variedad disponible, pancakes, jarabe de maple, huevos revueltos y tocino. Feliz y aliviado al ver su apetito, dirijo mi atención a terminar mi tortilla de clara de huevo. Ana parece impresionada con el té Twinings English Breakfast que he ordenado especialmente para ella, después de haber recordado que ella dijo que era su favorito. Me enorgullezco de recordar detalles en la negociación de contratos, el diablo está en los detalles, como dicen por ahí. A veces son las pequeñas cosas que pueden marcar la diferencia, en mi experiencia. Me molesta ver que su largo cabello está aún mojado por la ducha. Ella tiene que cuidarse mejor de sí misma en muchos sentidos. Si se apunta a ser mi sumisa, las reglas serán una muy buena cosa, muy buena. Ella necesita del control y la disciplina de mi parte para asegurar su buena salud. No creo que incluso haya buscado el secador de cabello cuando ella dice que no lo pudo encontrar, pero de mala gana dejo de lado el asunto. Le he regañado bastante esta mañana ya. Me gusta mucho su cabello, es muy largo. Se hará una trenza excelente para mí para agarrarla y sujetarla con fuerza cuando me la esté follando. Seguidamente ella me da las gracias por haberle organizado la ropa nueva 38
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Es un placer, Anastasia. Ese color te queda bien. — Yo sabía que lo haría. Es realmente pone de manifiesto el color de sus hermosos ojos. Debería usar azul más a menudo. Taylor ha hecho bien con las compras como de costumbre, por supuesto que conoce mis gustos, que las marcas que me gustan. Y el nombre de Christian Grey abre la puerta de cualquiera de las tiendas más exclusivas, cualquier día de la semana, sea cual sea la hora del día o de la noche. Taylor tiene los contactos correctos, eso es parte de su trabajo. Él también puede saber la talla de una figura femenina tan precisamente como lo haría con cualquier sospechoso de terrorismo, para asegurarse de elegir la adecuada, así como usar la ropa vieja para obtener algunas pistas. Mis palabras tienen a Anastasia mirando hacia abajo otra vez, lo que aborrezco. Es extraño cuando considero ya que normalmente espero que mi sumisa mire hacia abajo al menos que yo les dé permiso para mirarme. Más confuso para intentar saber que piensa. —Sabes, realmente deberías aprender a aceptar un cumplido. Los cumplidos parece hacerla sentir incómoda. ¿Por qué? Una mujer hermosa como ella merece elogios. ¿Acaso piensa que sólo la estoy adulando? Ella debe saber que no tengo el hábito de mentir, yo sólo digo lo que veo. —Debería darle dinero por esta ropa. — ¿Qué carajo? —Ya me has dado los libros, que por supuesto no puedo aceptar. Pero esta ropa... por favor, deja que te pague. ¿No sabe quién soy yo por amor a Dios? ¿Está tratando de insultarme? —Anastasia, confía en mí, me lo puedo permitir. Soy un maldito millonario, uno de los hombres más ricos de América. ¿No lo sabe todavía? Pero creo que debería estar contento de que ella no esté interesada en mi dinero. Significa un cambio refrescante, eso es seguro. —Ese no es el punto. ¿Por qué deberías comprar algo para mí? — argumenta de vuelta. Dios, ella es una pequeña independiente. Pero me gusta bastante en realidad, lo que de nuevo me sorprende. Supongo que es porque ella no es aburrida o insulsa. Ella se atreve a desafiarme, lo que significa que ella es realmente muy valiente. Pero todavía me gustaría castigarla por su insolencia. —Porque puedo. 39
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Me gusta ser rico. Me gusta el poder que me da. El control. —Sólo porque no puedas significa que debas, — ella me dice, otra vez desafiante. Sí, señorita Steele, me gustaría tener el mayor placer en castigar esa bonita boca inteligente tuya. Oh, sí, no hay duda sobre eso. De rodillas frente a mí, con las muñecas esposadas detrás de ti, o tal vez fuertemente atada con un lazo para cables. Entonces realmente follar esa boca inteligente suya. — ¿Por qué me enviaste los libros, Christian? — Me pregunta en voz baja. Ella realmente quiere saber. Ella no entiende, ¿y por qué iba a hacerlo? Ella no tiene ni idea de lo que soy realmente. Supongo que tengo que tratar de explicarle, creo que ella lo merece. Si yo quiero que ella acepte ser mi nueva sumisa, tengo que tratar de ir de frente y ser tan honesto como pueda sin asustarla. —Bueno, cuando casi fuiste atropellada por el ciclista, y estaba sosteniéndote, y me mirabas diciéndome, “bésame, bésame, Christian”, — diablos esto es duro, —sentí que te debía una disculpa y una advertencia. Anastasia, no soy del tipo de hombre de corazones y flores, no me interesa el romance. Mis gustos son muy singulares. Deberías mantenerte alejada de mí. —Te mereces un hombre mejor, pero no puedo hacer nada por mí mismo. — Sin embargo hay algo en ti, que me hace imposible alejarme de ti. Pero creo que ya has descubierto eso. Ana se me queda mirando fijamente con esos grandes y fascinantes ojos azules. —Entonces no lo hagas, — susurra. Siento que mi corazón se tambalea caótico. No puedo decir nada por el momento, ella me sorprende con sus palabras. A pesar de todo lo que he dicho, no se desanima. Ella me desea. Realmente me desea. Ella siente la fuerte atracción entre nosotros también, tanto como yo. Pero ella no entiende aún las limitaciones de lo que puedo ofrecerle. —No sabes lo que estás diciendo. —Ilústrame entonces. El ambiente entre nosotros realmente se ha intensificado. Se siente como si un hechizo erótico de gran alcance hubiera sido lanzado sobre nosotros mirándonos el uno al otro. 40
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin — ¿No eres célibe, entonces? — susurra. Estoy a punto de echarme a reír ante esto. —No, Anastasia, no soy célibe. — Oh, no, ciertamente no, y no puedo esperar a probártelo. Puedo sentir mi corazón latiendo de emoción, y sé que ella siente lo mismo, es por eso que se está ruborizando profundamente. Cristo, me siento embriagado con anticipación. Tengo que llevar esto al siguiente nivel, tengo que mostrarle lo que espero de ella, ella necesita saber. Necesito que venga a mi apartamento en Seattle, así puedo mostrarle mi cuarto de juegos. No debería sentirme emocionado todavía, porque lo más probable es que ella dirá que no, una vez que haya estado allí y lo haya visto todo. — ¿Cuáles son tus planes para los próximos días? —Estoy trabajando hoy, desde el mediodía. — De repente, entra en pánico. — ¿Qué hora es? Le aseguro que es justo después de las diez, así que hay un montón de tiempo para que ella pueda llegar a trabajar. — ¿Y mañana? Me dice que está trabajando en Claytons toda la semana. Mierda. No me gusta su trabajo ahí, pero todavía no tengo el poder para prohibirle algo. Pero por lo menos se va a ir pronto, descubro que ella y Kate se mudan a Seattle el fin de semana siguiente. Estoy jodidamente feliz cuando ella me dice que ella va a estar viviendo en el distrito del mercado Pike, que está muy cerca de mi apartamento. ¡Sí! Ella va a estar cerca. ¡Perfecto! Una pieza del rompecabezas ha caído en su lugar. Esto realmente podría funcionar. Tal vez podríamos agregar una pieza más del rompecabezas también. —Entonces, ¿en qué vas a trabajar en Seattle? —He solicitado algunas pasantías. Estoy esperando noticias. — ¿Entregaste un currículo en mi compañía como te sugerí? Ella se ve avergonzada. Se pone nerviosa y se agita en su asiento mientras admite que no lo hizo. 41
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin — ¿Y qué hay de malo en mi empresa? — Exijo saber, sorprendido y un poco ofendido en realidad. Muchos graduados se pelean por trabajar en mi empresa. Hay más de un centenar de candidatos para cada vacante, y sólo empleo al mejor. Ellos están excepcionalmente bien pagados y tienen un futuro brillante asegurado. Entonces, ¿Por qué no aplico cuando prácticamente le ofrecí un trabajo? Tengo muchas ganas de cuidarla y mantenerla a salvo, lo que podría hacer mucho más fácilmente si estuviera trabajando en mi empresa, bajo mi control. Si no recuerdo mal, su promedio era de 4,0 y su puntuación de SAT fue 2150, en realidad es una chica muy brillante y creo que podría hacerlo muy bien. Yo podría hacer una excepción a mi regla de “no follar al personal”, sólo por ella. Diablos, es mi maldita empresa, voy a emplear y a follarme a quien yo quiera. Me gustaría hacer que funcione. — ¿Tu Compañía o TU compañía? — Dice con desfachatez mientras me sonríe. Ella es tan frustrante y sin embargo no deja de ser divertido su descaro. Entonces se empieza a morder el labio inferior y es tan sexy y erótico que siento que me pongo duro, entonces le susurro —Me gustaría morder ese labio. Ella se sorprende, pero sé que mis palabras la excitan. Ni siquiera nos estamos tocando, pero la tensión sexual entre nosotros crepita, es cruda y chisporrotea. — ¿Por qué no lo haces? — ella responde con voz ronca. Ella me está desafiando, y es tan jodidamente difícil resistirse a ese reto, pero debo hacerlo, sé que tengo que hacerlo. —Porque yo no te voy a tocar, Anastasia. No hasta que tenga tu consentimiento por escrito para hacerlo. — Tengo que estar seguro de que entiende lo que le estoy pidiendo, antes de que pueda dar rienda suelta a esta pasión al rojo vivo que sin lugar a dudas se está formando entre nosotros. — ¿Qué significa eso? Suspiro, al ver que nada de esto tiene sentido para ella, porque, por supuesto, ella todavía no tiene ni idea de cuál es mi estilo de vida. Dudo que ella haya oído hablar de una relación Dominante/sumisa. Pero no puedo explicárselo aquí, ahora. Ella tiene que ver mi cuarto de juegos para comprender plenamente lo que significaría ser mi sumisa. 42
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Exactamente lo que digo. Tengo que mostrártelo Anastasia. ¿A qué hora terminas de trabajar esta noche? —Alrededor de las ocho. —Bueno, podríamos ir a Seattle esta noche o el próximo sábado para cenar en mi casa, y te informaré de los hechos entonces. La elección es tuya. — ¿Por qué no me lo puedes decir ahora? — Suena como una niña caprichosa. —Porque yo estoy disfrutando de mi desayuno y tu compañía. Una vez que estés informada, probablemente no querrás volver a verme. Tengo un sentimiento de desesperación sobre mí con la idea de Anastasia apartándose de mí. Pero yo soy lo que soy. Tengo que ser honesto. —Esta noche. —Al igual que Eva, quieres comer rápido del árbol del conocimiento. — Tan impaciente. Pero al menos, eso significa que no tendré que esperar tanto tiempo para su decisión, supongo, y odio esperar. Así que llamo a Taylor, digo que tenga a Charlie Tango listo para mí esta noche, de manera concisa lo instruyo acerca de los arreglos. Ana parece desconcertada por esto. — ¿La gente siempre hace lo que quieres? — ella pregunta. —Por lo general, si quieren mantener sus trabajos—, le digo. O sin problema puedo despedir sus traseros. — ¿Y si no trabajan para ti? —Oh, puedo ser muy persuasivo Anastasia. Termina tu desayuno. Y entonces te voy a llevar a tu casa. Te recojo en Clayton a las ocho cuando hayas terminado de trabajar. Volaremos hasta Seattle. Anastasia se ve asombrada. — ¿Volar? —Sí. Tengo un helicóptero—, le contestó, y yo sé que es inmaduro de mi parte presumir, pero estoy encantado con lo impresionada que está. Mi helicóptero es 43
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin mi orgullo y alegría. Me encanta, fue lo primero que adquirí cuando entré en laliga-súper-ricos. Siempre he estado fascinado por los helicópteros. Pero esta es la primera vez que voy a llevar a una chica en él. ¿Es la desesperación de impresionarla que me está volviendo a tales extremos? Diablos, va a ser divertido llevarla en Charlie Tango, y de todos modos me encanta encontrar una excusa para volar. Además, es mucho más rápido que ir en coche. Pero luego vuelvo de vuelta a la tierra por el hecho de que ha dejado de comer su desayuno. —Come lo que hay en su plato. Si hubieras comido bien ayer, no estarías aquí, y yo no estaría declarando mis intenciones tan pronto. De repente soy muy consciente de que lo más probable es que una vez que haya visto el interior de mi cuarto de juegos ella querrá salir corriendo, y la idea se me hace demasiado dolorosa para contemplarla. —¿Dónde dormiste anoche? — Pregunta, ya que ahora se percata de que sólo hay una cama. —En mi cama. —Oh. —Sí, fue una novedad para mí también. — ¿No tener sexo...? —, pregunta y se sonroja con timidez. —No, dormir con alguien, — admito a regañadientes. Yo realmente no quiero discutir esto con ella más allá porque todavía estoy muy confundido acerca de mí mismo, así que para evitar más preguntas me pongo a leer mi periódico. Tengo que hacerle una visita a Flynn, lo más rápido posible, para tratar de ordenar las cosas más claramente en mi cabeza. Anastasia va y se seca el pelo, y una vez que me he ocupado de algunos asuntos con respecto a mi envío a Darfur, salimos para llevarla a casa. Ella me mira mientras esperamos el ascensor, una tímida pero tan sexy mirada a través de sus pestañas. Y con sólo esa mirada, en ese segundo que estoy increíblemente excitado por esta pequeña criatura sexy, y no creo que ella sepa que lo está haciendo. 44
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Una vez que entramos en el ascensor vacío, mi estado de excitación aumenta y es enviado a la estratosfera al ver a Anastasia mordiéndose el labio inferior de la forma que me vuelve loco. —Oh, a la mierda el papeleo. No puedo resistir más. Me abalanzo sobre ella y la agarro empujándola hacia atrás contra la pared de la elevador. Sí, sí, lo sé, yo no iba a poner un dedo sobre la señorita Steele, hasta que todo estuviera firmado y sellado entre nosotros. Entonces que me demanden. La he cogido por sorpresa, rápidamente tomo sus manos y la abrazo con fuerza sobre su cabeza. Muevo mis caderas con fuerza contra ella para sujetarla a la pared, mi pulsante, dolorosa erección exigiendo algún tipo de contacto con ella. Le agarro el pelo duro para voltear su cara hacia arriba, para tener acceso toda su sexy y carnosa boca, y ella gime su sumisión, mi lengua la invade y la posee. Estoy impulsado aún más salvajemente cuando ella tentativamente responde, su lengua baila con la mía, y yo sostengo la barbilla para permitirme poseerla aún más profundamente. Ella sabe, huele y se siente... indescriptiblemente dulce y encantadora. —Eres. Tan. Dulce, — susurro, deslumbrado por el poderoso efecto que tiene en mí, pero luego tengo que reponerme mientras el ascensor se detiene y abre las puertas. De alguna manera se rompe el hechizo para alejarla de mí. Rápidamente me contengo y cambio mis expresiones faciales a impasibles, pero puedo ver que la pobre ingenua señorita Steele está teniendo bastante menos éxito, sorteando con respiración errática y la cara enrojecida. Los hombres que entran en el ascensor sonríen a sabiendas, pero afortunadamente salen del ascensor en el segundo piso. —Te cepillaste los dientes, — le digo, después de haber probado el sabor a menta en la boca y me preguntaba cómo lo hizo, cuando yo sé que ella no tenía su cepillo de dientes consigo. —Usé tu cepillo de dientes, — susurra, y de alguna manera eso es tan erótico. El cepillo húmedo en mi boca y luego la de ella. Mmm, muy sexy. —Oh Anastasia Steele, ¿qué voy a hacer contigo? — Digo retóricamente. Estoy enojado conmigo mismo por perder el control en el ascensor así, cuando había decidido no habría ningún contacto físico entre nosotros, que eso simplemente no iba a suceder. Esto realmente no me gusta en absoluto. Contrólate, Grey. ¿No te puedes controlar a ti mismo por dos minutos? Patético. — ¿Qué pasa con los ascensores? — Suspiro, mientras caminamos hacia el coche. 45
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 6 R ecojo a Elliot después de dejar de nuevo Anastasia en su casa, y decidimos ir de excursión por las montañas juntos. Algo de actividad física extenuante es justo lo que necesito para tratar de apartar de mi mente a Ana, para que deje de pensar acerca de verla esta noche, y sobre cuál será su reacción a mi cuarto de juegos. Esta noche es fundamental, va a ser un momento decisivo. Le dije a Ana que lo que pasó entre nosotros en el ascensor, ese tan excitante, beso lascivo, impulsivo, no volverá a suceder, no a menos que las cosas entre nosotros estén definidas. Tengo que poner las cosas bajo control. Soy un dominante por el amor de Cristo. Pero el hecho de que mi polla saltó directamente cuando ella me susurró desafiante —Me gustó lo que sucedió en el ascensor, — cuando salió de mi coche no presagia nada bueno para mi resolución. Elliot y yo nos concentramos en nosotros mismos, esforzándonos duro en nuestra caminata. Pero nos gusta, y tengo necesidad de un montón de actividad física para quemar el exceso de energía. Es algo que tenemos en común y en su mayor parte me gusta su compañía. Sin embargo, yo sé que es sólo una cuestión de tiempo antes de que empiece de nuevo con su “¿Se han acostado?” Mierda. Pero antes que nada, me está contando de lo que fue la gran noche la que ha tenido con Kate. —Hombre, ella es una chica sexy, ¿sabes? Quiero decir, ella estaba lista para un poco de sexo salvaje a lo grande... Elliot, me cuenta los detalles explícitos. Detengo a mi hermano antes de que entre en demasiados detalles. Escuchar sobre la vida sexual de otras personas, especialmente de mi hermano, no me gusta mucho. — ¿Pero estoy asumiendo que sabes de las parejas sexuales de Kate? ¿Y que ha estado teniendo sus chequeos regulares para confirmar su estatus? —Deja de preocuparte Christian, todo está arreglado. Vaya, suenas igual que mamá. 46
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Bueno, no se puede ser demasiado cuidadoso. Tú has tenido muchas parejas después de todo. —Sí, pero... Kate es diferente de alguna manera, —protesta Elliot. Me callo, pero sigo siendo escéptico. Elliot es muy guapo y encantador, por lo que ha tenido muchas novias, y siempre está totalmente en ellas, para empezar. Él y Kate se volcaron sin duda uno encima del otro en su manifestación pública de afecto, y no pude dejar de notar que Ana los miraba con envidia. Elliot es tan fácil, un chico simpático, afable, nada parecido a mí en absoluto. Con él, lo que ves es lo que tendrás, no hay turbias profundidades y males ocultos en él. Si eso es lo que Ana está buscando, no lo encontrará conmigo. Por supuesto, el hecho de que somos hermanos adoptivos sin duda explica muchas de las diferencias entre nosotros, pero sé que no podría estar más cerca de él, incluso si él fuera mi hermano de sangre. Elliot siempre ha estado ahí para mí. Cuando éramos niños en la escuela, tuve momentos muy difíciles. Me metí en muchos problemas, pero mi hermano mayor Elliot siempre estaba allí, cuidando de mí. En ese momento, yo no siempre lo necesité pero incluso así, aprecio su ayuda, él lo intentó siempre. Él no conoce todos los detalles sangrientos de mi jodido inicio en la vida, pero sabe que fue realmente malo, así que supongo que por eso me ha ayudado en muchos momentos en los que me he portado bastante escandalosamente. Y por supuesto, no sabe ni la mitad, no tiene ni idea acerca de mi conducta depravada secreta. Y nunca lo hará. Así que ahora que hemos crecido, confío en él totalmente. A pesar de sus burlas y bromas, nunca diría nada a nadie fuera de la familia. Él entiende cuan duro tratan los paparazzi de conseguir historias sobre familias como la nuestra, de invadir nuestra privacidad y desenterrar la suciedad. Él sabe que mucha gente trata de usarlo para llegar a mí, para obtener contactos de negocios con mi imperio. Yo siempre empleo la compañía de construcción de mi hermano para cualquier obra de construcción que necesite hacer. Elliot es un experto en la construcción de edificios ecológicamente sustentables, y confío totalmente en su opinión y consejo sobre estos asuntos. El trabajo que ha hecho a su manera, sin duda, ha contribuido a que su compañía sea tan exitosa como lo es, pero en todo caso Elliot es muy bueno en lo que hace. Habiendo dicho todo eso, me vuelve totalmente loco. 47
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Así que, ¿qué pasa contigo y con Ana entonces? — sondea. —Nada conmigo y con Anastasia. — Hago hincapié en su nombre completo. —Pero ella te llamó, ella tenía tu número privado que nunca le das a nadie. Saliste corriendo a buscarla, te la llevaste a tu habitación del hotel, y luego pasaste la noche con ella. No me digas que no pasó nada. Eso es mentira. —Simplemente me hice cargo de ella, porque había bebido, fue muy imprudente ponerse en semejante estado de ebriedad. —Así que, ¿no lo hiciste...? —No. No es asunto tuyo, Elliot. — ¿Pero te gustaría? —Basta. — ¿Así que sólo son amigos, amigos especiales tal vez? Yo sé que él está tratando de averiguar si soy su amigo gay. —No, no en la forma en que estás pensando. Ahora, ¿podemos hablar de otra cosa, por favor? Él intenta una táctica diferente. —Kate dice que Ana es una chica muy agradable, muy inteligente, muy dulce, pero no tiene mucha experiencia del mundo. Dice que es totalmente una niña, aunque no lo parezca. — ¿Ah sí? — Ese es un fragmento de información bastante interesante, y me encantaría saber qué más dijo Kate, pero no me atrevo a expresar los intereses de mi curiosidad a Elliot. —Sí, y Kate parece un poco protectora con ella, así que será mejor que vayas con cuidado. —Considérame informado. Ya puedo ver que Kate podría será un verdadero problema. No me gusta mucho, y sé que el sentimiento es mutuo. No es gran cosa, puedo vivir con eso. —¿Así que vas a ver a Ana otra vez? 48
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —No es asunto tuyo. —Oh, vamos, te oí decir que la recogerás esta noche. Así que ¿A dónde la llevaras? Con la esperanza de tener sexo esta noche tal vez, ¿eh, hermanito? — Me da un puñetazo en el brazo mientras dice esto. — Tienes veintisiete, casi veintiocho años, y nunca te he visto con una chica antes, así que no me puedes culpar por estar curioso. ¿Mamá sabe acerca de Ana? — ¡No! Realmente no hay nada que saber, así que por favor no le digas nada. De verdad Elliot. — Ana no estará en mi vida nunca más después de revelar todo lo que ella espero de esta noche. Lo más probable es que se vaya a cien millas de distancia. —Pero mamá estaría extasiada si supiera que tienes una novia. Sé que ella se preocupa por ti, papá también, por ser tan solitario. —Estoy bien. Ella no tiene por qué preocuparse. No estoy solo, estoy mejor por mi cuenta, ella lo entiende. Mi mamá entiende mejor que nadie lo difícil que me resulta dejar que nadie se me acerque ni que me toque, eso es el equipaje de mierda que mi comienzo de mierda en la vida me ha dejado. —Entonces, ¿dónde estás con Ana? ¿Por qué tanto secreto si ella no es tu novia? Lanzo un gran suspiro. Él no va a ceder hasta que le dé algo. Y Kate, lo sabe, por lo que está pasando Ana, y ella de todos modos se lo va a decir a Elliot, me doy cuenta. Otra razón por la que no estoy emocionado acerca de que mi hermano este saliendo con Kate. —Sólo voy a llevar a Anastasia a Seattle esta noche a cenar en mi casa, eso es todo. No es gran cosa, — le miento. ¿A quién tratas de engañar, Grey? La verdad es que esta noche es un infierno. Si Anastasia dice que no a ser mi nueva sumisa, si ella me rechaza, no estoy muy seguro de cómo voy a manejarlo, si soy honesto conmigo mismo. Realmente odio esta incertidumbre, y estoy cabreado conmigo mismo por estar en esta situación. Reclutar a una nueva sumisa normalmente funciona como un reloj. Ya no voy a los clubes de BDSM que solía frecuentar cuando era más joven. Es demasiado arriesgado para alguien como yo, que está en el ojo público. No estoy interesado en las escenas de grupo. Todo lo que necesito es mi propia sumisa personal para satisfacer mis necesidades muy singulares. 49
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Elena me introdujo a un club BDSM muy exclusivo y discreto con servicio de suscripción en línea. Los dominantes sólo pueden unirse por invitación después de ser recomendados. La suscripción anual es obscenamente alta, pero eso no es una preocupación para mí. El Dominante navega en línea para especificar sus requisitos exactos, los detalles de las sumisas más adecuadas y después hacer su entrevista de cualquiera que haya seleccionado. Todas las sumisas potenciales son totalmente controladas y comprobadas médicamente antes de que sus datos sean aceptados por el servicio en primer lugar, pero yo no quiero correr riesgos y también tengo mi propio equipo para ejecutar un conjunto completo de controles antes de seguir adelante y entrevistar a una sumisa potencial, una vez ha firmado un acuerdo de confidencialidad. A veces me ayudo de Elena para que las evalúe también, y que me dé su opinión sobre si la chica es adecuada o no. Los detalles y fotos para que los Dominantes vean en línea son extremadamente detallados y precisos, incluyendo fotos completamente desnudas, para ayudar en la selección de las mejores sumisas para satisfacer los gustos específicos. Siempre he tenido mucho donde elegir. He podido seleccionar a partir de una amplia mayoría de las mujeres del tipo que me gusta. Es evidente que ser sumisa es atractivo para un gran número de mujeres hermosas. Entonces, ¿por qué diablos no soy estoy en línea ahora mismo eligiendo una nueva sumisa compatible conmigo? Tendría mucho más sentido. El único argumento que se me ocurre es que todas las sumisas tenían que empezar en alguna parte para saber que disfrutaron del estilo de vida, por lo que tal vez este sea el caso con la señorita Steele. Sé que esto es a lo sumo un tiro muy largo. 50
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 7 A sí que me imagino que la noche comienza bastante bien. Anastasia parece muy impresionada por Charlie Tango. “Admirada”, fue el término que usó. Bueno, yo mismo estoy todavía impresionado con mi helicóptero. Me encanta pilotar, pero no suelo traer a otras personas, Anastasia es la primera chica que a la que he llevado a volar. Otra primera vez señorita Steele. Me encuentro a mí mismo diciéndole Ana sobre mi hobby de planear o vuelo sin motor. Me digo a mí mismo que realmente me gusta, sería muy bueno que la llevara hasta... ¿Qué coño estás pensando Grey? No llevas a tus sumisas a planear ¿recuerdas? Al aterrizar en la azotea del Escala, y antes de que entremos me siento obligado a asegurarle que ella todavía puede elegir. —Yo nunca haría nada que no quisiera, Christian, — dice calmadamente. Así que sólo hay que esperar que ella quiera hacer lo que quiero. Parece abrumada por mi apartamento. —Es un lugar muy grande el que tienes, — murmura, mientras bebe la copa de Pouilly Fume que le he dado. Una o dos copas de un buen vino están bien para ayudarla a relajarse, a diferencia de la desagradable cantidad de alcohol barato que bebió la otra noche para entrar en ese estado de embriaguez. — ¿Grande? — Mi casa sólo me parece normal. —Grande. — confirma. —Es grande, — finalmente acuerdo, decido tomármelo como un cumplido. Creo que todas mis sumisas anteriores daban por sentado el estilo de vida de los dominantes ricos que las reclutaban. Nunca había pensado en ello antes. Ninguna de ellas expresó nunca su parecer acerca de mi apartamento, que yo recuerde. Sea como sea necesitamos firmar el acuerdo de confidencialidad. Ana lo firma sin siquiera leerlo, declarando firmemente que no iba a decir nada a nadie, en 51
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin ningún caso. Y le creo, y eso me hace sentir un poco incómodo por insistir en que firmara, pero sé que es una precaución sensata. Entonces lo que dice a continuación me deja sorprendido. — ¿Significa esto que me vas a hacer el amor esta noche, Christian? Esta pregunta demuestra lo poco que sabe de mí, así que sé que no debo retrasarlo más. Tengo que llegar al fondo de las cosas, para ver a dónde vamos desde ahí. Pero primero la corrijo. —Yo no hago el amor. Yo follo... duro—, le digo brutalmente, y veo como abre su boca en estado de shock. Esa es la verdad nena. Ella es tan inocente y despistada, que cuando digo que quiero mostrarle mi cuarto de juegos, piensa que vamos a jugar con mi Xbox. Me encanta su inocencia, pero esto va a hacer que quiera salir corriendo? Me siento muy nervioso cuando me dispongo a abrir la puerta. Estoy a punto de mostrarle la magnitud de mi lado oscuro a esta hermosa criatura. Mi conciencia me hace reiterarle que si ella quiere salir en cualquier momento, el helicóptero está esperando para llevarla a donde quiera ir. Lo que ella decida estará bien. Estoy mintiendo, por supuesto, quiero que se quede más de lo que creo que he deseado nada antes, pero aparte de ITE no tengo otra opción. El pensamiento de intercambio total de energía con Anastasia realmente me emociona, así que rápidamente cierro esa línea de pensamiento antes de que este demasiado fuera de control, teniendo en cuenta que estamos a punto de entrar. Abro la puerta y la dejo entrar. Puedo ver su cara atentamente para tratar de medir su reacción mientras da unos pasos y mira a su alrededor. Ella no reacciona, no dice nada, no me da ninguna pista en absoluto sobre lo que está pensando. Trato de ser paciente, pero es un jodido de infierno. No puedo evitarlo, mientras ve cada pieza del equipamiento, la voy imaginando, la imagino muy vívidamente. En primer lugar quiero verla desnuda, con sus muñecas encadenadas a mi red de hierro, y luego apoyada en mi cruz y entonces follarla duro. Muy duro y rápido. Veo su mirada hacia los mosquetones, y pienso en ella atada con la cuerda de filamento natural y luego suspendida del techo. Mierda, eso es tan increíblemente excitante. 52
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Sus ojos viajan a través de las fustas y flageladores. Trago en seco, ahora la estoy imaginando atada a través de mi banco de azotes, lista para sentir expertos chasquidos del látigo sobre su trasero hasta quede con una bonita sombra color rosa. Se trata de un castigo excelente que rápidamente le pondría en línea para aprender a obedecerme, a seguir mis reglas para asegurarme de que ella estará a salvo. Será por su propio bien, así como por mi placer. Veo pasar rápidamente a través de su cara el miedo cuando mira el estante de los bastones. Ella tiene razón para tener miedo, el bastón es el castigo más duro, pero el más eficaz. Disfruto mucho los azotes. Ella aprenderá con el tiempo que el dolor y el placer son dos caras de la misma moneda, una sensación eleva a la otra. Voy a demostrarle que el dolor puede ser el afrodisíaco más poderoso. Pero reconozco el miedo en sus ojos, sé que tendré que asegurarle que vamos a tomarnos las cosas con calma y a trabajar para lograrlo. Ella tiene mucho que aprender, pero de verdad, desesperadamente, espero que me deje ser su maestro y tutor. La veo tocar la gamuza suave del flagelador, y le digo lo que es. Esto es algo con lo que podría comenzar. El toque de la flogger es realmente muy ligero y sensual, y creo que ella lo disfrutaría. Sé que me gustaría tener el placer de presentárselo mientras que está encadenada con las piernas abiertas aquí sobre la cama, tal vez con los ojos vendados para aumentar la sensación. Ya estoy planeando nuestra primera escena. Pero como la deseo mucho, me estoy adelantando otra vez. A pesar de que aún no ha salido corriendo de mi cuarto de juegos, todavía no tengo ni idea de lo que pasa por su mente. Mierda. Lo necesito saber. Desesperadamente necesito saberlo. —Di algo. — Exijo. Finalmente, ella comienza a abrirse haciendo preguntas. Me siento aliviado, significa que su respuesta no es un “no” instantáneo. Ella todavía está aquí y siente curiosidad. Hasta ahora, todo bien. Tal como lo hago en los negocios cuando estoy tratando un nuevo contrato de cualquier tipo, trato de responder a sus preguntas lo más abierta y honestamente posible: —Hago esto a las mujeres que quieren que se lo haga. Y voy a intentar todos los trucos que tenga para que tú también quieras. Quiero mucho hacerlo contigo, a pesar de que sería bastante más fácil encontrar otras 53
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin mujeres dispuestas. Es frustrante, tienes que ser tu señorita Steele. No puedo dejarte tranquila. Me atraes como una polilla a una llama. —Soy un Dominante. — Paso de lado la cuestión de ser un sádico. —Quiero que te entregues a mí en todas las cosas, por mí, por favor. Sé que realmente vas a quererlo nena, confía en mí. —Quiero que sigas mis reglas, y voy a castigarte si no lo haces. Esa es la mejor parte. Me aseguraré de que dejes de ser tan jodidamente desafiante. Voy a tener el control. Decido que tenemos que pasar por todo el papeleo detallado para clarificar los detalles involucrados con ser mi sumisa. En cualquier caso, tenemos que salir de mi cuarto de juegos, ya que es demasiado difícil para mí concentrarme y pensar con claridad con ella aquí, después de todas las veces que he fantaseado sobre ello. Pero tal vez he sido demasiado franco y brutal. Estoy decepcionado al ver que ella es renuente a tomar mi mano para salir de la habitación. Mierda. Lo he quemado. Todo esto es demasiado para ella, ella piensa que soy una especie de pervertido que la va a mantener aquí en contra de su voluntad. Tentador, pero no, yo nunca haría eso. Ella tiene que saber que puede confiar en mí. Pero nunca me he sentido tan impotente y frustrado por conseguir lo que quiero. —No voy a hacerte daño, Anastasia. — le prometo. Y lo digo en serio. Al menos, no hasta que haya obtenido su autorización por escrito. ~~~ Estoy decepcionado por su reacción cuando pasamos y le enseño la habitación que va a ser la suya si accede a nuestro acuerdo. — ¿Mi habitación? ¿Esperas que me mude? Es evidente que está horrorizada con la idea, incluso cuando le explico que sería sólo los fines de semana. Mierda. No es una buena reacción. La mayoría de las sumisas se mudarían a tiempo completo si les diera la más mínima oportunidad. Tampoco parece feliz de que no vayamos a dormir juntos en la misma cama. Le he dado la impresión equivocada con mi comportamiento hasta ahora. No debe volver a ocurrir. Estoy enviando las señales equivocadas y tengo que ser más 54
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin claro. Ella debe conocer y entender su lugar, entender cómo funcionan las cosas entre Dominante y sumisa. Vamos a bajar, ella necesita comer. Me preocupa que parezca que nunca come muy bien. Esa es otra cosa, voy a poder controlarla cuando ella sea mi sumisa, detener toda esta tontería de sólo probar un poco de su comida. Ella hace más preguntas, así que voy a mi estudio y le muestro la parte normativa del contrato. Parece tener un problema con aceptar dinero para la ropa. Ella piensa que la convertiría en una especie de prostituta. Pero yo no lo veo así. Es sólo una medida de carácter práctico para asegurarme que lleva exactamente lo que yo quiero que lleve. Desde luego, no puedo soportar verla en la clase de mierda horrible que llevaba cuando llegó a hacerme la entrevista. Quiero que lleve solo lo mejor. Ella no quiere hacer ejercicio cuatro veces a la semana. Por el amor de Dios, nunca he tenido que negociar de esta manera con ninguna sumisa antes. Supongo que te lo mereces Grey por romper con el protocolo. Ella necesita generar estamina, no quiero que se desmaye o desvanezca cuando me la folle, Dios sabe cuántas veces en Dios sabe cuántas maneras. Pero por lo menos está negociando, no corriendo hacia la puerta. — ¿Y si no quiero hacer esto? — pregunta. Siento la desesperación sobre mí. Ella va a decir que no. —Eso está bien—, le miento. La verdad es que me va a matar. Pero con calma le confirmo esta es la única manera de poder estar juntos, esto es como soy, la única forma que conozco. Pasamos a hablar de mis límites infranqueables. Creo que son perfectamente razonables, y tengo mucha curiosidad por ver si ella va a estar en línea conmigo. En gran parte gracias a Elena, he empujado todo límite, tratado cada experiencia, así que sé exactamente lo que me gusta y lo que no. — ¿Hay algo que te gustaría añadir? ¿Cualquier cosa que no quieras hacer? — Le pregunto suavemente después de que ha leído mis límites infranqueables. Ella se ve desconcertada y confundida. —No lo sé. — ¿Qué quieres decir con que no lo sabes? 55
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Ella parece tan tímida y torpe con todo esto. ¿Tal vez tuvo una mala experiencia? Tal vez fue su último novio, tal vez él era un idiota y él atemorizó de tener relaciones sexuales. Pero no hay nada que ella podría haber hecho con él, que me pudiera sorprender de todas formas. La falta de información de todas las investigaciones que he hecho, debe haber sido un tiempo atrás. Joder, odio la idea de que estuviera con alguien, de hecho me pone jodidamente furioso. —Nunca he hecho nada como esto. — Ella se ve muy incómoda cuando lo dice. —Bueno, has tenido relaciones sexuales, ¿hay algo que no te gusta hacer? — La sondeo suavemente, tratando de ser paciente y comprensivo cuando ella se sonroja furiosamente. Tal vez fue el sexo anal lo que causó el problema. Eso requiere una preparación muy cuidadosa y entrenamiento, por lo que si su novio era demasiado duro con ella supongo que podría haber sido una experiencia bastante fuerte de superar. —Me puedes decir, Anastasia. Tenemos que ser honestos o esto no va a funcionar. Cristo, ¿qué diablos está pasando aquí? ¿Por qué no acaba de escupir lo que la está molestando, en lugar de simplemente estar mirando nerviosamente hacia abajo a sus dedos? —Dime —, le digo con fuerza, frustrado con ella. Pero lo que dice a continuación es la última cosa que yo no esperaba oír. —Bueno... no he tenido relaciones sexuales antes, así que no lo sé —, susurra ella. ¡Joder! ¡Maldito, maldito infierno! — ¿Nunca? — Me las arreglo para pronunciar en la incredulidad total. Ella niega con la cabeza. ¡Mierda! Esto no puede ser verdad. ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo podía haber llegado a la edad de casi veintidós y nunca haber tenido relaciones sexuales? ¿Ella es una maldita virgen? Mierda, mierda, mierda. Quiero estar seguro que estoy en lo correcto. — ¿Tú eres virgen? — le digo. Ella asiente a modo de confirmación. 56
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin ¿Cómo pude haber sido tan estúpido? ¿Cómo pude no imaginármelo? Acabo de mostrarle a una virgen totalmente inocente toda esta mierda seriamente pesada del BDSM. He discutido con calma los límites infranqueables con ella, así que, ¿la he atemorizado mentalmente? ¿He puesto el sexo en su vida? ¿Qué he hecho? Estoy tan jodidamente furioso que me esfuerzo por mantenerme coherente. Cierro los ojos y cuento hasta diez mientras corro mis dedos por mi cabello por la frustración. — ¿Por qué diablos no me lo dijiste? — Exijo saber. Se podría pensar que ella debió haber mencionado esto, se dejó caer en la conversación en algún lugar a lo largo del camino, en lugar de dejar que me exponerle a cosas que una joven virgen inocente no tiene derecho a ver. Quiero decir, yo sabía que ella no tenía experiencia, ¿pero una virgen? Nadie es virgen después de la edad de dieciséis años - o incluso quince en mi caso - ¿o no? —No entiendo por qué no me lo dijiste. Yo vocifero más hasta el punto en el que ella me pregunta por qué estoy enojado con ella, y me doy cuenta de que tengo que calmarme, porque no es culpa suya, es mía. Debería haber imaginado esto antes, por qué ninguna de las investigaciones dio como resultado que hubiera tenido algún novio alguna vez. Yo supuse que habíamos perdido algo. Ahora resulta que nunca hemos encontrado un amante anterior por la sencilla razón de que nunca había existido. Soy tan jodido y retorcido que simplemente nunca se me ocurrió que una mujer joven y bella como Anastasia podría haber permanecido intacta durante tanto tiempo. Cristo, todos los chicos que han estado haciendo cola para acostarse con una belleza como ella, y sin embargo, nunca ha dado ninguno de ellos la oportunidad, ¿nunca ha estado tentada a experimentar? Una virgen. Una virgen de carne y hueso. Ella se debe sentir como si hubiera entrado en algún agujero del infierno. No es de extrañar que ella pensara que en mi cuarto de juegos tenía una Xbox o PlayStation. Y sin embargo... ella sigue aquí, hablando conmigo tranquilamente, tomándoselo todo tan fríamente. Wow, ella es una jovencita valiente. — ¿Te quieres ir? — Le pregunto suavemente —No, a menos que quieras que me vaya —, murmura, mientras me mira con esos hermosos ojos. Estoy sorprendido con ella. A pesar de todo, ella todavía quiere estar aquí, conmigo. Me pongo a pensar en lo que esto significa. Por 57
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin supuesto que quiero que se quede, realmente quiero que se quede. Me gusta tenerla aquí. Entonces, ¿qué pasa ahora? Reviso mi reloj y veo que se ha hecho tarde. ¿Debo rechazarla? ¿Debo dejarla ir, a sabiendas de que, inevitablemente, en algún momento, algún otro cabrón va a tener sus sucias garras en ella para reclamar su preciada dulce virginidad? ¿Algún cabrón como José, el chico fotógrafo? Siento una enorme oleada de furia y celos barriendo a través de mi cuerpo con el pensamiento de que cualquier otro hombre la pudiera tener. Anastasia ha venido aquí esta noche pensando que iba a hacer el amor con ella. Eso significa que ella lo previó, quería darme su virginidad a mí, ella me ha elegido para ser su primer amante, que yo sea el primer hombre que la tenga. Hermosa y dulce Anastasia. Ella nunca ha tenido ningún otro hombre que la tocara de esa manera. Esto significa que si la llevo a la cama esta noche, va a ser completamente mía, sólo mía. Y me encanta, me encanta ese maldito pensamiento. Ella tiene que experimentar el sexo para que pueda entender y aceptar cualquier tipo de arreglo conmigo. Tiene sentido que el primer paso en su iniciación como mi sumisa sea abarcar todos los tipos de sexo básico con ella. El sexo vainilla puede no ser lo mío, pero es bastante simple y seguro que estoy dispuesto a intentarlo con Anastasia. De alguna manera creo que puedo manejar unas pocas simples folladas básicas. Sería un placer iniciarla, y se me ocurre que si lo hago totalmente, asombrosamente increíble para ella, será mucho más probable que firme voluntariamente como mi sumisa. Buen plan, Grey. Fóllatela y hazla tu sumisa. Al contemplar todo esto, veo que Ana inconscientemente se muerde suavemente el labio inferior, de esa manera completamente sexy que me vuelve loco, y eso es todo, mi decisión está tomada. —Ven. Vamos a corregir la situación ahora mismo. Voy a hacer el amor contigo, ahora. Tal vez hay los suficientes corazones y flores en estas palabras para Anastasia, porque ella está de acuerdo. Cuando le digo que se olvide de las reglas de ahora, las palabras son tanto para mi beneficio como por el suyo. 58
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 8 P or lo general me follo a mis sumisas en mi cuarto de juegos. Pero a veces, cuando he estado trabajando en mi estudio durante un tiempo el fin de semana y ella se encuentra cerca, la llamo para aliviar mi tensión. Ella sabe que si la llamo debe venir tan sólo con las bragas puestas y arrodillarse a lado del escritorio junto a mí. Cuando me detengo en lo que estoy haciendo para sentarme y asentir con la cabeza, ella viene entre mis piernas mientras me siento en mi escritorio, desabrocha mis pantalones y me practica una felación. Me gusta llegar al fondo de su garganta, y prefiero una sumisa que esté dispuesta a tragar. Cuando acaba, vuelve a ponerme los pantalones, se levanta y vuelve a su habitación sin hablar ni mirarme. De vez en cuando, podría instruir a inclinarse sobre mi escritorio para poder pegarle y follarla duro por detrás, si me siento particularmente frustrado, si el acuerdo no va bien. Mis sumisas siempre se encargan de todos los preparativos para cocinar y comer durante el fin de semana. A veces puedo decidir de repente follarla sobre la encimera de la cocina si me da la gana, o tal vez obligarla a inclinarse o que se agarre de los tobillos para que pueda tomarla de esa manera si es lo que me apetece. Ella siempre va a hacer exactamente lo que yo le diga de inmediato y sin dudarlo, porque sabe que voy a castigarla. Aparte de eso, follarme a mis sumisas suele tener lugar en mi cuarto de juegos. Nunca en mi cama, o en cualquier otra parte de mi dormitorio. Hasta ahora. Siento un cierto grado de responsabilidad como primer amante de Anastasia, y no quiero que el recuerdo de su primera vez sea el de estar en mi cuarto de juegos. Todo el mundo recuerda la primera vez, y no me parece apropiado. Así que, aunque yo nunca he tenido sexo en mi dormitorio antes, de alguna manera, parece justo que nos dirijamos allí. Está bien, no voy a suavizarlo en mi cabeza. Es sólo que no quiero asustarla. Es sólo un medio para un fin justo, para asegurar que Ana acabe siendo mi sumisa. Para este premio, me puedo adaptar y hacer excepciones. Follar, hacer el amor, o una mezcla de ambos, todo viene a ser lo mismo que al final ¿no? Nada acerca de esta noche tiene que ver con mi rutina normal. No es sólo que Ana la que está experimentando cosas por primera vez. 59
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Nos miramos fijamente a los ojos todo el tiempo. Sus hermosos ojos azules brillan con el deseo y la excitación, y me muestran, y me dicen que ella realmente me desea. Y no tengo duda de que mis ojos le están diciendo exactamente lo mismo. —Eres una joven valiente, estoy cautivado por ti—, le susurro mientras la beso y le muerdo esos los labios deliciosos. —Por favor, Ana. Déjame hacerte el amor. —Sí —, susurra, y estoy extasiado mientras me la llevo a mi habitación, aunque no puedo dejar de notar que ella está temblando de nervios. — ¿Supongo que no estás tomando la píldora? Por la expresión de su rostro es evidente que no es así. Mierda, eso significa que voy a tener que usar condones. Odio los condones, pero nunca asumo riesgos, por lo que no hay otra alternativa aparte de enviarla lejos. Es seguro que eso no va a pasar. Lo bueno es que tengo una caja de condones aquí en mi habitación. Conservo una provisión, así que siempre tengo algunos para poder echarle un cable a Elliot. Me preocupo por él, porque él es el tipo de hombre que felizmente va a follarse a cualquier chica que se encuentre, sin molestarse en comprobar su salud sexual. Hasta ahora ha escapado de pillar nada demasiado grave, o embarazar a alguien, que sepamos, pero sé que mamá también se preocupa por él, así que trato de asegurarme siempre que puedo, de que está preparado. Ahora resulta que yo soy el que tiene que estar preparado. Me quito la chaqueta, los zapatos y los calcetines, luego me dedico a desvestir a la deliciosa señorita Steele. Le voy murmurando lo que hago, tratando de relajarla. Todo el tiempo buscándonos el uno al otro, mirándonos a los ojos del otro. La beso en los labios, y luego suavemente empiezo a besarla al otro lado de la mandíbula, la barbilla, luego su deliciosa boca suave de nuevo. Le quito la chaqueta, luego le desabrocho y le quito la camisa. A medida que cae al suelo, veo que ella lleva el sujetador de encaje azul Agent Provocateur que le pedí a Taylor que comprara. Me complace ver que tiene un ajuste perfecto para sus hermosos pechos. Su pálida piel perfecta es simplemente exquisita, como yo sabía que iba a ser, y lo quiero tocar y besar toda. Quiero ver su grueso cabello castaño suelto, así que lo libero y es glorioso, le cae en cascada sobre los hombros. 60
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Me encantan las morenas—, murmuro, mientras giro mis dedos a través de su cabello para mantenerle la cabeza quieta mientras la beso de nuevo. Siempre chicas de cabello castaño. Esta vez se trata de un beso profundo, exigente y ella responde, su lengua y la mía se unen en un baile apasionado, erótico. A medida que seguimos besándonos, la tiro con fuerza contra mí, para que mi erección conecte con su deseo. Ella me agarra los brazos, y luego llega hasta retorcer los dedos con fuerza en mi cabello para tirar de mí para besarla. Me sorprendo al descubrir que en realidad me gusta mucho que me esté haciendo esto. ¿Quién lo hubiera dicho? La hago avanzar hacia la cama, y luego me dejo caer de rodillas delante de ella, para que pueda lamer su ombligo y mordisquear su piel suave, dulce, de una cadera a la otra. Sé que esto la atormenta, y voy por todas, con todos los trucos que conozco para despertar su deseo y prepararla. Oigo su respiración pesada gimiendo y sé que la estoy llevando al frenesí, lo que la tendrá rogando que me la folle. Pero no he terminado todavía. Mientras me quedo de rodillas, voy desabrochando sus jeans y lentamente los deslizo hacia abajo, al mismo tiempo sin dejar de mirarle a los ojos, ninguno de los dos estamos dispuestos a mirar hacia otro lado para no romper el hechizo. Entonces deslizo mi nariz contra sus bragas para sentir su olor natural, almizcle femenino. El olor de la excitación, del sexo, de la necesidad. Un básico olor primitivo, instintivo. Me dice que me quiere, que está lista para mí. Su olor es embriagador y me vuelve totalmente un maldito salvaje. La empujo de espaldas contra la cama, le quito sus zapatos y los calcetines, y luego paso la lengua y los dientes a lo largo de la planta de los pies, sabiendo que esto le sorprenderá, porque la esencia misma de su sexo va a reaccionar fuertemente a este estímulo. Funciona, Ana es tan jodidamente sensible, está gimiendo y retorciéndose en la cama lista ya para mí. —Oh, Ana, ¿qué podría hacerte? —, le susurro en deleite. Me desabrocho los jeans mientras se encuentra de nuevo en la cama para mí, y se ve maravillosa ahí acostada con su sujetador de encaje azul pálido y las bragas. Una verdadera belleza natural, todo el paquete. —Eres muy hermosa Anastasia Steele. No puedo esperar a estar dentro de ti—, le susurro. Ahora quiero ver cómo se ve cuando ella tiene un orgasmo. —Muéstrame cómo darte placer—, le ordeno. Ella me mira desconcertada. —No seas tímida, Ana, muéstrame. —No sé lo que quieres decir—, ella niega con la cabeza. 61
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin — ¿Cómo te haces eso? Quiero verlo. —Yo no... ¡Por el amor de Dios! ¿En serio que nunca ha tenido ni siquiera un orgasmo? —Bueno, tendremos que ver qué podemos hacer al respecto—, Me río entre dientes. Voy a tener todo el placer de su despertar sexual. Voy a darle su primer orgasmo. Qué jodidamente emocionante. Oh mi pobre señorita Steele tengo mucho que enseñarte, hay mucho que puedo mostrarte. Primero tengo que ver la facilidad con que puedo hacerte venir. Pareces muy, muy sensible. Me quito los jeans, entonces extiendo sus tobillos separándolos y me arrastro entre ellos. Ella se retuerce furiosamente, así que le digo que no se mueva, pero veo le resulta difícil. Voy besando mi camino hacia arriba y le libero sus dos fantásticos pechos del sujetador, pero se lo dejo abrochado, para mantenerlos atados y empujando hacia arriba listos para que juegue con ellos. Sus pezones son deliciosamente bastante rosados y destacan con orgullo. Oh, me voy a divertir mucho con ellos. —Muy bonitos —, le susurro mientras soplo suavemente sobre un pezón mientras hago rodar las puntas de mis dedos por el otro. Por su gemido y la forma en que se está apoderando de la sábana debajo de ella, sé que esto está resonando profundamente en su esencia misma, tal y como lo pretendo. Ella es tan sensible, tan fácil de hacerla subir. A continuación, le chupo un pezón realmente duro, mientras que pellizco el otro duramente entre mis dedos. El dolor y el placer de la mano. La primera lección. Ella casi salta de la cama, por lo que ahora creo que puedo hacer que se corra sólo con hacer esto. Ella es tan sexualmente sensible que no puedo entender cómo diablos se las ha arreglado para permanecer virgen tanto tiempo, pero entonces creo que tal vez es por eso que es tan sensible. Estoy desatando todas sus necesidades sexuales reprimidas. No me importa, cualquiera que sea la razón, me encanta jodidamente eso, mientras veo su cara dulce. Sigo sin descanso trabajando en sus pezones, y puedo sentir en su cuerpo el trabajo hasta su puesta en libertad, a pesar de que ella no entiende lo que está a punto de llegarle. —Déjate ir, nena —, susurro, a continuación le corto el pezón con los dientes y tiro aún más duramente el otro con los dedos para enviarla por encima del límite de su primer orgasmo. A medida que convulsiona en éxtasis, la beso profundamente para reclamar sus gritos como mi recompensa. 62
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Poco a poco baja de las alturas, y le sonrío, mucho más que satisfecho con su respuesta. Ella me mira con asombro estupefacto mientras lucha para recuperar el aliento. Sí, nena, eso es todo el alboroto. Y hay mucho más por venir. Pero voy a tener un montón de diversión enseñándote a controlarte, solo permitiéndotelo si yo te lo digo. O voy a tener que castigarte. Sí, muy divertido. No puedo esperar mucho más para follarla, así que compruebo si está lista para mí, deslizando mi dedo dentro de sus bragas. Me quejo en voz alta cuando me doy cuenta de lo mojada que está y todo lo que quiero es estar dentro de ella. Pero primero tengo que follarla con el dedo así que estará realmente desesperada, todavía más excitada y rogando por mí. Ha llegado el momento. No puedo esperar más. Tengo que estar dentro de ella. Le quito sus bragas, y luego mis boxers para que mi erección, dura como roca, salga liberada. Empujo sus piernas para que yo pueda arrodillarme entre ellas y colocarme el condón. Veo la mirada asustada en su cara cuando ve mi longitud. Sí señorita Steele, soy un chico bien grande y te vas a tomar hasta el último centímetro de esto. Pero tengo que recordar que es virgen, así que le aseguro que ella se expandirá para tenerme. Se ve tan bien desnuda, pero diferente a como estoy acostumbrado a mis mujeres. Todavía está en todo su esplendor natural, no ha depilado o afeitado el vello púbico. Estoy sorprendido de encontrar que más bien me gusta. Hasta ahora, siempre le he insistido a mis sumisas que deben estar completamente despojadas de todo el vello corporal. Y entonces me coloco ya listo para tomarla. — ¿De verdad quieres hacer esto? — Le pregunto por última vez. —Por favor —, me pide. —Levanta las rodillas —, le instruyo y ella inmediatamente obedece sin vacilar. Coloco mi punta en su entrada húmeda, acogedora, y puedo sentir como sus pliegues suaves y dulces me piden que entre. —Te voy a follar ahora, señorita Steele —, le advierto. — Duro. 63
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Nunca me he tirado a una virgen antes, pero por supuesto sé que va a hacerle daño, así que me imagino que es mejor no tener dudas o ser poco entusiasta al respecto. Un realmente duro, decisivo empuje, y le arranco su virginidad. Ella grita, pero sigo de golpe hasta el fondo, hasta la empuñadura, mucho antes de parar y hacer una pausa. Y en algún nivel primitivo profundo, me siento triunfante. He reclamado mi recompensa. Anastasia ahora es mía. Cristo, ella esta tan jodidamente apretada. Estoy totalmente encerrado por su suavidad sedosa y aterciopelada y se aprieta con fuerza a mí alrededor. ¡Joder! —Estás muy apretada —, gimo. — ¿Estás bien? — Ella asiente con la cabeza mientras me agarra los antebrazos. Me quedo quieto, para dejarla aclimatarse, pero también para poder saborear la exquisita sensación de estar dentro de Anastasia. Después de un momento, le digo que me voy a mover. Y regreso lentamente, gimiendo en el intenso placer que siento cuando me acaricia su sedosidad en la salida. Entonces empujó de vuelta de nuevo, lo que la hace gritar de nuevo, pero puedo sentir que ella está bien, ella no quiere que pare. Me detengo enterrado profundamente dentro de ella otra vez, somos un ajuste perfecto, a la medida. Un hilo de voz desde las profundidades ocultas me susurra en algún lugar desconocido que esta mujer es para mí. Estamos destinados a estar juntos, nuestros caminos se entrelazan. Es por eso que siento que me llamaba con tanta fuerza, ¿por qué no me puedo resistir? Esto es mucho más que follar, esto es una fusión mágica, una escisión entre nosotros. Es por eso que ella me esperó para perder su virginidad, por qué me necesitaba para despertar su sexualidad. Trato de ignorar esa voz absurda y ridícula, e introducir esos pensamientos de nuevo en mi cabeza, pero me resulta muy difícil. — ¿Mas? — Me las arreglo para susurrar. —Sí. Empujo de nuevo para sentir la opresión gloriosa y exuberante. Es un jodido paraíso. Nunca me había sentido tan bien. — ¿Otra vez? —Sí —, me pide ahora, y por lo que sé veo está preparada para mucho más. Sigo empujando dentro y fuera hasta que encontramos nuestro ritmo, juntos, 64
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin sus caderas se elevan para coincidir con cada una de mis embestidas mientras comenzamos a elevarnos. Modifico mi postura un poco para asegurarme de que estoy acariciando su punto G mientras me deslizo dentro y fuera. Estoy entusiasmado al sentir que empieza a temblar... la beso y muerdo su labio... Siento su rigidez... —Córrete para mí, Ana —, le susurro, y ella, obediente, gloriosamente lo hace. Está increíblemente apretada alrededor de mi erección y entonces siento las olas y los espasmos de su orgasmo apretando y apretando alrededor de mí con fuerza. Con un último empuje duro, me envió sobre el borde en un clímax intenso hasta que me vacío en ella, llamándola por su nombre. Jodidamente alucinante. A medida que los dos poco a poco bajamos de nuestra liberación explosiva, dejo descansar mi frente en la de ella mientras recupero el aliento. La beso suavemente cuando salgo de ella, lo que la hace estremecerse. Ella parece pensar que es divertido cuando le pregunto si le he hecho daño, la ironía no se me escapa. —En serio, ¿estás bien? — pruebo, y cariñosamente le coloco un mechón de pelo detrás de la oreja. Quiero garantías de que esto ha sido una buena experiencia, la primera vez para ella. Ella sonríe, pero no me responde. Tengo que saber, tiene que decirme, de repente es muy importante para mí. —Me gustaría volver a hacerlo —, susurra tímidamente a modo de respuesta, y sonrío aliviado. Gracias a Dios. Si ella está tan a gusto, si es tan bueno para ella también lo es para mí. Ella no tiene idea de lo increíble que fue para mí. ¿Cómo nuestra conexión hace que sea mucho mejor que mi modo de follar usual? ¿Qué demonios está pasando aquí? Esto fue aburrido sexo vainilla. Siempre he creído que necesitaba mucho más que eso para sentirme satisfecho. — ¿Lo quieres ahora señorita Steele? Pides mucho ¿no? Date la vuelta. Menos mal que soy de recargado rápido. La segunda posición viene enseguida. Me encantará follarla por detrás. Le desabrocho el sujetador, paso mis manos por su piel sedosa de la espalda, y luego acaricio la curva de su precioso trasero perfecto. Me imagino lo que sentiría al ser el primero que suavemente frote su culo descarado, y de repente la azoto con fuerza. Después Grey, no está preparada para eso, no te arriesgues a asustarla ahora. 65
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Me gusta el que puedo inmovilizarla totalmente en la cama en esta posición. Esto significa que Ana no será capaz de tocarme, así que me relajo y me quito la camisa cuando ella pregunta por qué todavía la tengo puesta. — ¿Así que quieres que te folle otra vez? Bueno, esta vez te voy a tomar por detrás, Anastasia —, Me regodeo mientras espero para empezar de nuevo. Esto es muy divertido, hay muchas cosas que probar con ella. Le agarro el pelo por la nuca para mantenerla quieta mientras me posiciono, y poder llegar con mi mano para de masajear su clítoris. —Tú eres mía, sólo mía. No lo olvides —, susurro, excitado por saber que ningún otro hombre jamás ha tocado ahí, de esta manera, antes. Aspiro su olor embriagador alrededor de la línea de su cabello. Creo que me estoy convirtiendo en adicto a ella. Soy como un adicto a las drogas, y es exactamente mi marca de heroína. —Hueles divinamente —, gimo. Una vez más, es muy sensible al tacto, cuando sigo al frotar alrededor de su protuberancia en pequeños círculos. —No te muevas —, ordeno mientras trata de mover sus caderas en respuesta. Las cosas suben a otro nivel cuando uso mi pulgar para acariciar la pared frontal de la vagina, una técnica garantizada para excitarla, un hecho confirmado por su fuerte gemido. — ¿Te gusta esto? — Bromeo, le meto el pulgar dentro y fuera y continúo con los círculos con el dedo. Ella está tan mojada ya, es muy sensible, y realmente, realmente me gusta eso. Ahora voy a intentar otro truco travieso con ella. —Abre tu boca —, Le ordeno, y meto mi pulgar en su boca para que saboree su propia excitación. Esto la sorprende, pero es jodidamente sexy. —Chúpame, nena —, le digo a continuación. Quiero sentir la felación de mi dedo. Ella no me defrauda por como chupa fuertemente mi pulgar. —Quiero follarte la boca, Anastasia, y pronto lo hare —, le susurro extasiado por como lo está haciendo. 66
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Creo que mis palabras la sorprenden, y hacen que me muerda, lo que me divierte, pero no es lo que le dije que hiciera. Tiro de su pelo para advertirla y ella me suelta el pulgar. —Dulce muchacha traviesa —, susurro, mientras estoy enfundado y listo para empezar a follarla otra vez. Esta vez vamos a ir muy despacio, y le voy a dar la primera lección de cómo yo controlo su placer, yo controlo su orgasmo. Poco a poco entro en ella, hasta el fondo, muy profundamente por detrás. Ella está muy apretada y caliente y exuberante como la primera vez. Poco a poco la rodeó con mis caderas cuando estoy dentro de ella para que mi longitud estimule cada pedacito de ella, cada terminación nerviosa sensitiva, entonces salgo lentamente. Ella gime en voz alta. Poco a poco repito esto una y otra vez y la veo elevarse. Me hace sentir jodidamente increíble, y me quita considerablemente el control para impedirme que me estrelle contra ella. Muy pronto siento que comienza a temblar y temblar, así que me retiro y espero. Quiero tenerla justo en el borde de la liberación de su tormento. —Oh no, nena, todavía no —, bromeo. Una vez que se ha calmado, empiezo de nuevo. Repetimos el proceso una y otra vez. El control del orgasmo requiere una considerable habilidad. La negación es una técnica clásica dominante para la formación de una sumisa. Soy un verdadero experto en eso, y pronto ella me estará pidiendo que la deje llegar. Pero todavía no. Quiero que sufra. Quiero que piense en mí cada vez que se mueva mañana. Quiero que recuerde que es totalmente mía, porque sólo yo he estado aquí. Así que continúo, entrando lentamente, dando vueltas dentro de ella y luego saliendo. —Por favor, Christian —, Me suplica de nuevo, ahora ya está fuera de sí por la necesidad. — ¿Qué es lo que quieres, Anastasia? Dime —, Le digo. Ahora entiende que yo tengo el control, sólo yo puedo darle la libertad que ansía. Repito una vez más mis acciones, poco a poco al entrar, revolviendo dentro de ella y luego salgo. — Dímelo. —A ti, por favor —, me suplica. La próxima vez me llamará “Señor” Ella ha dicho las palabras correctas, por lo que para recompensarla poco a poco comienzo a aumentar el ritmo. 67
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Eres. Tan. Dulce. Te. Deseo. Tanto. — Gruño mientras me muevo más rápido y duro. Finalmente le permito el orgasmo. —Córrete para mí, nena. Ella tiene un orgasmo intenso, que la lleva a gritar mi nombre mientras está atrapada boca abajo en la cama donde yo estoy tumbado sobre ella. Ola tras ola de un fuerte orgasmo que me succiona, e inevitablemente me lleva a mi liberación tras un par de duras estocadas finales. Me derrumbo sobre ella sin aliento. Mierda, esto ha sido increíblemente intenso otra vez. —Joder. Ana. Esta chica es simplemente natural en el sexo. Me salgo y ruedo hasta mi lado de la cama. Ella está completamente agotada, que se acurruca en su lado y se queda abrumada y satisfecha. Echo un vistazo al reloj. Veo que es pasada la medianoche. Así que ahora puedo decir con sinceridad que me la he follado toda la noche, tal y como he querido hacer desde que la señorita Anastasia Rose Steele cayó por primera vez en mi oficina. 68
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 9 M e despierto y me estiro satisfecho, sintiéndome renovado. Miro el reloj, estoy un poco sorprendido al darme cuenta de que después de que regresé a la cama anoche con Anastasia, he dormido profundamente durante varias horas. Así que parece que no es sólo una casualidad el que duerma muy bien cuando ella está en mi cama. Frunzo el ceño cuando me doy cuenta de que ella se ha ido, pero puedo escuchar ruidos provenientes de la zona de la cocina, me relajo ya que creo que ella está haciendo algo para desayunar. En cualquier caso, he instruido a Taylor para que la intercepte y me alerta si ve a través del circuito cerrado de televisión de seguridad que ella está tratando de irse. Él tiene toda la responsabilidad de la seguridad, siempre está plenamente informado de todos los huéspedes que pasan la noche en mi casa, es un suceso muy raro en cualquier caso. Por supuesto, como le dije ayer, Ana es libre de irse cuando quiera, pero yo no quiero que se vaya sin tener la oportunidad de hablar con ella, y tratar de cambiar su decisión. Al salir de la cama y tirar las mantas, me doy cuenta de nuevo de la mancha de sangre en las sábanas. Eso trae a mi mente los viejos tiempos, la prueba de la virtud de la mujer en su noche de bodas era una preciada posesión, un trofeo, incluso. La señora Jones, sin duda, verá la mancha de sangre también, y tal vez pensará que me he rebajado a un nuevo nivel de depravación por desflorar a una joven virgen en mi cama. Pero después de haber trabajado para mí durante los últimos años, Gail sabe que todo lo que pasa en mi apartamento es siempre totalmente consensuado. No creo que ella o Taylor estuvieran dispuestos a trabajar para mí si se tratara de cualquier otra forma, por mucho que les pague, aunque sé que siempre es posible emplear personal que estará dispuesto a hacerse la vista gorda. Pero la evidencia de actividad sexual en mi cama, será un principio, y que, sin duda, le causará curiosidad. Sin embargo, ella no me va a hacer ningún comentario, es por eso que ella y Taylor han trabajado para mí durante el tiempo que lo han hecho. Discretos. Leales. Eficientes. Confiables. Buenos para mantener la boca cerrada y no hablar fuera de lugar. Estos son todos los atributos esenciales requeridos por mi sanctasanctórum del personal. Estar tan cerca como lo están, Gail y Jason, sin duda, lo discutirán entre ellos y probablemente sentirán lástima por la chica en cuestión, pero ellos me conocen 69
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin lo suficiente como para comprender que nunca la he obligado a hacer algo en contra de su voluntad. Me dirijo a la cocina, me quedo de pie en el umbral escondido, para ver a Anastasia, quedándome hipnotizado. Ella baila a través de la cocina mientras mezcla algo en un recipiente bajo el brazo. Me doy cuenta que lleva la camisa blanca que use anoche, sin nada debajo, cuando se inclina hacia arriba del armario, y veo una de sus deliciosas nalgas asomándose. Se ha recogido el cabello en dos coletas y la hacen lucir muy joven, muy linda y endemoniadamente sexy. Puedo ver que ella lleva auriculares, así que supongo que está escuchando un iPod. También está cantando con una voz muy dulce. Obviamente es una canción que ella conoce muy bien, y desde el énfasis en que dice en las letras, una que parece resonar muy fuertemente en ella. So you think you got it all worked out... You got your hot pants on, you got your arse right out... Think that you are something new and special... Me and my drab dress we don't do at all... I spent so long trying to fit the prototype... I don't care...anything you can do I can do better... All you girls, you look and flip your hair, you wonder why I'm still here... So you've got your little groups and gangs...well I don't wanna be in that game...you've got the wrong girl...coz I'll be flying higher You're superficial, I'm a misfit...so what we don't look the same... You're superficial, I'm a misfit... But that's okay... Hmm, fascinante. "Misfit" de Amy Studt si no me equivoco. ¿Es así como se ve a sí misma como alguien que no encaja? Recuerdo algunas de las intimidantes bandas de chicas en la universidad, todas superficiales, perras rubias y bronceadas. Tal vez es lo que Ana está pensando. Tengo que echar un vistazo a su lista de reproducción, a ver si puedo tener alguna pista sobre ella a partir de sus elecciones. Ella es muy tímida e independiente lo que me hace difícil intentar leerla, aunque a veces creo que puedo adivinar lo que está pensando. Ella fue muy perspicaz acerca de la pieza de música que tocaba en mi piano cuando vino y me encontró en la madrugada. Estoy contento de que la música parece ser importante para ella, también parecen gustarle las piezas que he 70
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin puesto en mi coche. La música es una parte integral de lo que soy, me refugio en ella, ayuda a calmarme cuando tengo que pensar las cosas. Aprender a tocar el piano me trajo de vuelta a la vida cuando era un niño. Creo que mi mamá tiene una teoría secreta de que tal vez mi padre biológico era una especie de músico. Lo que sea. La puta drogadicta probablemente nunca supo cuál de sus muchos clientes la dejo embarazada. Lo más probable es que él ni siquiera sabía de mi existencia. Nunca lo sabremos, y yo realmente no podría apostar una mierda por eso. Tranquilamente voy a sentarme en la barra de desayunar. Sea lo que sea lo que cocina Ana huele bien. Cuando Ana me ve, se congela y deja de bailar. —Buenos días, señorita Steele. Estás muy enérgica esta mañana —, bromeo, y se sonroja y me mira avergonzada. Comemos el desayuno que ha preparado, y parece contenta de que le pidiera a la señora Jones que consiguiera un poco de su té favorito, Twinings English Breakfast. Me enorgullezco de recordar pequeños detalles como estos, a menudo puede hacer o deshacer un trato. Es evidente que mi deseo por reclamar su cuerpo anoche ha sido todo un éxito, porque ella se estremece cuando ella se sienta. Está bien follada entonces. Encuentro divertida su respuesta concisa cuando le pregunto de qué tan dolorida esta. —Bueno, para ser sincera no tengo nada con que compararlo. ¿Deseas ofrecer tus conmiseraciones? — ella dice. En realidad, estoy tratando de evaluar dónde continuar con su formación básica. Viendo que yo he querido follar su boca desde el día en que cayó en mi oficina, le sugiero que tal vez experimentar las habilidades orales. Ella casi se atraganta en estado de shock. —Eso, si te quieres quedar —, pregunto, sin saber ahora si estoy empujándola demasiado fuerte, demasiado rápido. Yo realmente no quiero arriesgarme a perderla, prefiero frenar que asustarla. Anoche fue... sí que fue la mejor noche que recuerdo en mucho tiempo. Quiero muchas noches más como esa. Ella me dice que le gustaría quedarse, pero que tiene trabajo al día siguiente. Me comprometo a hacer que llegue a tiempo, pero realmente parece dispuesta a volver hoy, con la excusa de que necesita ropa limpia. Incluso la oferta de 71
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin comprarle un poco más de ropa no influye en nada en la decisión de quedarse otra noche más. Frustrante, ella insiste en que quiere estar en casa esta noche. Estoy más que decepcionado, pero me doy cuenta que no puedo hacer que su estancia se alargue. Ella es tan jodidamente independiente y autónoma. La mayoría de las mujeres estarían encantadas con la oferta de ropa nueva, pero no la señorita Steele. Ahora deja de comer, diciendo que no tiene hambre, después de haber comido apenas casi nada. Me pone tan jodidamente enojado ver que la comida se desperdicia. Si, como yo que he vivido cerca de la inanición, parece increíblemente egoísta y fútil cuando la gente no come la buena comida que está justo en frente de ellos. Ana ya está muy delgada y de aspecto frágil, así que no puedo soportar la idea de que ella no coma lo suficiente, privándose del alimento. Tengo que comprobar que no tiene antecedentes de anorexia o bulimia. Al limpiar, le digo que vamos a tomar un baño después del desayuno. Tanto la ducha como el baño me parecen muy agradables. Estar cálidos y limpios son los lujos más básicos que las personas dan por sentado. Luego la maldita de Katherine Kavanagh llama al teléfono móvil de Ana, quiere comprobar que ella está bien, claramente intentando obtener información sobre lo que pasó anoche. Ana dice muy poco, pero le dice que irá a verla esta noche. Está claro que se siente desgarrada por lo que ella puede decir a su amiga. Ella me dice que quiere preguntarle a Kate sobre el sexo, si eso estaría bien ahora que ha firmado el contrato de confidencialidad. Como supongo que Kate se ha visto con mi hermano de nuevo anoche, realmente no me siento cómodo con que Ana discuta nuestras actividades sexuales con su amiga. Ella me tiene como su punto de referencia, puede preguntarme cualquier cosa. Puedo decirle todo lo que necesita saber. — ¿Tu familia sabe de tu um....predilección? — ella pregunta. —No. No es asunto suyo. Y este es el quid de mi dilema. Este es el problema con mis posibles nuevas sumisas mezclándose con mi familia. Siempre he logrado mantener estos dos mundos completamente separados, pero ahora se están entrelazando y chocan de la manera más confusa. Traté de entender todo esto en mi cabeza anoche, mientras veía dormir Anastasia. 72
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Elliot sabe de Ana, y probablemente va a escuchar un montón más acerca de ella gracias a Kate. ¿Debo preocuparme por esto cuando puedo sentir que Ana es sincera cuando dice que no le dirá a nadie, ni siquiera a Kate, nada de nosotros? Mi intuición me dice que confíe en ella, y rara vez me decepciona con cosas como esta. Tal vez puedo hacer las cosas de novia con ella una parte del tiempo, así como tenerla de sumisa para mí. ¿Es esto posible? Si no es así, entonces la única alternativa es que tengo que dejarla ir, y sé que no puedo. Simplemente no puedo. Así que tal vez tengo que dejar de pensar sobre ello y ver qué pasa. Esto me asusta porque me gusta tenerlo todo planeado y controlado. No me gustan las sorpresas. Me vendría bien una sesión con el buen doctor Flynn, pero está fuera de la ciudad, así que no puedo verlo aún. Antes de hacer ninguna suposición acerca de si vamos a continuar con lo que sea esto entre nosotros, tengo que saber lo que piensa Ana acerca de anoche, ya que ella se durmió exhausta después de su tercer orgasmo, antes de que pudiera decir mucho. — ¿Cómo fue anoche para ti? — Le pregunto, ansioso por descubrir su evaluación de las cosas. Creo que ha ido muy bien, pero no debo asumir que Anastasia siente lo mismo, especialmente porque parece dispuesta a marcharse. ¿Está planeando huir? —Bien —, ella susurra tímidamente, y luego me sonríe con su sonrisa maravillosa. Estoy estúpidamente contento y también aliviado por esta respuesta. —Para mí también. Nunca había tenido sexo vainilla antes. Hay mucho que decir acerca de eso. Pero tal vez es porque es contigo —, le confieso, mientras corro mi dedo por su carnoso labio inferior. Elena siempre me decía que el sexo vainilla nunca sería suficiente para alguien como yo, y yo nunca había dudado que ella tuviera razón, ¿hasta ahora tal vez? Sacudo la cabeza para deshacerme de todos estos pensamientos y llevo a Ana hacia el baño. ~~~ Después de nuestra sesión en el baño, estoy aún más confundido por Ana, ella es una contradicción. Ella realmente parece no tener la menor idea acerca de cuán hermosa es, es muy delgada y tiene unas hermosas piernas largas y un trasero precioso y sus senos son fantásticos, los más perfectos que he visto, del tipo que los hombres sueñan y fantasean. Pero ella baja su cabeza, tan tímida y 73
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin cohibida, incómoda al pararse desnuda frente a mí. Ella casi actúa como si estuviera avergonzada cuando quiero disfrutar mirándola ¿tal vez ella tiene problemas de autoestima? Entonces, cuando estamos en el baño, ella me toma completamente por sorpresa cuando de repente toma la iniciativa y descaradamente me da el más fantástico, alucinante sexo oral. Empieza cuando le muestro exactamente cómo me gusta que mi polla sea manipulada y complacida. Lo siguiente que supe es que se ha ido abajo en mí. ¡Joder! El trabajo completo, chupar profundo, lamer a la perfección, sin reflejo de nauseas en absoluto. Ella incluso deja que me corra en su boca y luego se lo traga con apenas esfuerzo. Me dice que esta es la primera vez que ha hecho esto, y puedo decir que está diciendo la verdad. Ella es natural, y lo que es más, puedo ver que ella realmente disfrutó haciéndolo y se excitó a lo grande. No puedo creer lo increíble que es esta chica. Su boca me folló, más que yo me follara su boca, tal vez debería preocuparme, pero no es así. Ha sido genial el tener a alguien a quien le ha gustado tanto hacerlo como me ha gustado a mí que me lo hiciera, y tengo que otorgar el más merecido “10” en habilidades orales. Cristo, realmente quiero que ella diga que sí a nuestro acuerdo aún más ahora, estamos tan jodidamente bien juntos. Después de esta actuación, definitivamente creo que ella está lista para que avance a la siguiente fase con ella, a medida que caminamos de nuevo a mi dormitorio. — ¿Confías en mí? — Le pregunto. Ella me mira con sus grandes ojos azules y asiente. Me asusté un poco con ella anoche cuando trató de tocar mi pecho desnudo porque ella no entiende acerca de mis áreas prohibidas. Me sentiré más relajado cuando sepa que sus manos no pueden tocarme. Podemos no estar en mi cuarto de juegos, pero se puede improvisar. Entro en mi armario y agarro una corbata de seda tejida gris plata. Esto debería hacer el trabajo igual de bien. —Entrelaza tus manos en frente de ti —, le ordeno, y puedo sentir la emoción de estar en control total de nuevo a través de mi cuando ato sus muñecas juntas muy fuertemente. Me encanta que ella se vea tan dulce y joven con sus 74
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin coletas, y eso me excita aún más. Yo la acuesto en la cama y empujo sus manos sobre su cabeza. Ahora puedo darle la primera lección de la manera Dominante/sumisa de cómo hacer las cosas. —Mantén tus manos aquí, no las muevas, ¿entiendes? — Le instruyo con fuerza. Ella me mira con sorpresa, y creo que se siente intimidada. Está bien. —Respóndeme. —No voy a mover mis manos —, susurra. A ella todavía le es difícil mantenerse quieta cuando la beso por todo el cuerpo, pero ella tiene que aprender a controlarse, para hacer exactamente lo que le digo. Así que cuando me desobedece y mueve las manos para tratar de tocarme, le digo y poco a poco empiezo todo de nuevo, sabiendo que ella se siente frustrada por este ataque sensual lento. Estoy intentando dar a Ana su primera lección en el arte de Cunnilingus. Me encanta realizar un cunnilingus en una mujer. Se necesita tiempo para aprender las habilidades necesarias para saber exactamente el lugar adecuado para concentrarse, para saber cuánta presión hay que usar, entender y medir qué tan sólo el suave movimiento de la lengua puede dar tanto placer, placer que tan fácilmente puede ser retirado cada vez que el clímax se acerque. Esto me da un control total y absoluto sobre ella. Puedo dictar exactamente la cantidad de placer que estoy dispuesto a permitir. Anastasia está tan excitada y sensible que casi convulsiona en la cama cuando la chupo suavemente y luego rodeo su clítoris con mi lengua. Huele y sabe tan jodidamente dulce, ella es divina. Enrollo mi lengua alrededor para aumentar su placer decidido a premiar su actuación en el baño. El siguiente paso es la mariposa Venus, mi lengua sobre su clítoris, mi dedo en su vagina, y ella casi se viene ahí, pero me contengo, quiero que esto dure más tiempo para ella. Ella está tan húmeda y lista, que yo sé que ella no puede aguantar mucho más. Puedo mover mi dedo dentro de ella para que coincida con las acciones de mi lengua. Ella estalla con fuerza mientras sus sentidos se astillan y se rompen, gritando mi nombre cuando su orgasmo rasga a través de ella. Es mi turno ahora, así que después de deshacerme de la toalla rápidamente, penetro en su exuberancia, sintiendo la exquisita estrechez una vez más. Me detengo en un primer momento para comprobar que está bien, que esto no es demasiado para ella, pero ella me pide que siga adelante. Así que ahora 75
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin realmente bombeo con fuerza en ella, cada vez más rápido, llegando a su punto dulce y empujando y golpeando en ella una y otra vez, porque realmente quiero, necesito que se corra otra vez, así que continúo hasta que por fin siento su temblor de nuevo. —Córrete para mi nena —, digo en voz alta, y ella estalla en torno a mí. Puedo sentir su apretón, apretándome la longitud, así que lo he conseguido, que he obligado a su cuerpo a responderme. Necesito que todas las folladas entre nosotros sean totalmente alucinantes para que ella se sienta obligada a aceptar ser mi sumisa. —Mierda gracias —, liberarme en ella. gimo, al dar un impulso final y correrme duro para A medida que nos recuperamos y comenzamos a recobrar nuestros sentidos, ella me mira en un estado de estupor inducido por el sexo. —Ves lo bien que estamos juntos. Si te entregas a mí, será mucho mejor. Confía en mí, Anastasia, te puedo llevar muy lejos, a lugares que ni siquiera sabes que existen —, le susurro seductoramente, esperando que mi potencia sexual le ayude a entregarse a mí. Entonces los dos nos congelamos de repente cuando oímos voces fuera de la puerta de mi dormitorio. Me doy cuenta con horror que es el sonido inconfundible de mi madre, en la forma completa sobreprotectora y preocupada, decidida a entrar directamente a verme. Taylor está haciendo todo lo posible con tacto y discreción, pero ella parece estar bajo la impresión de que hay algo mal conmigo, que claramente tengo que estar enfermo o algo porque yo todavía estoy en la cama a esta hora del día. Es sólo cuando Taylor finalmente le dice que “no estoy solo”, que tengo “alguien conmigo”, mi mama cae en cuenta, y está claro que a ella le sorprende esta revelación. Obviamente, nunca se le ha ocurrido que ella podría atraparme en flagrante delito, en mi dormitorio. Hasta que conocí a Anastasia, que habría sido la suposición correcta. — ¡Mierda! Es mi madre —, le digo a una Anastasia en shock. Me apresuro a retirarme y se estremece. —Vamos, tenemos que vestirnos, eso es si quieres conocer a mi madre. Salto de la cama, rápidamente me deshago del preservativo, a continuación, me pongo mis jeans, pensando en aprovechar para bien esta oportunidad. 76
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Por supuesto, inmediatamente sospecho a quién tengo darle las gracias por esta visita no anunciada de mi mamá. Sin duda, mi querido hermano Elliot de alguna manera ha estado agitando las cosas, sólo lo suficiente para que ella se lance para aquí sin siquiera una llamada de teléfono para avisarme. Ya me ocuparé de él más tarde. Miro a Ana, que se encuentra todavía horrorizada en estado de shock. Pues bien, a falta de mantenerla escondida aquí en el dormitorio, voy a tener que presentarle a mi mamá. Y mientras la miro, me doy cuenta de que ella no es una chica de la que avergonzarse o esconderla, y no es como si tuviera que mentir o inventar alguna historia de cómo nos conocimos. Todo fue perfectamente inocente y por encima de la mesa. —Otra primera vez —, murmuro, perplejo. —Christian, no me puedo mover —, Ana está en pánico, sus muñecas siguen amarradas con la corbata. — Tal vez debería quedarme aquí. No tengo ropa limpia. —Oh no, no lo harás, puedes usar algo de la mía. Anastasia, podrías estar usando un saco y te verías preciosa. Por favor, no te preocupes. Me gustaría que conocieras a mi madre —. La tranquilizo, la suelto y le señalo dónde está mi ropa. En realidad, estoy bastante relajado y feliz por su encuentro con mi madre, Elliot tiene razón en un aspecto, mamá va a estar emocionada de saber que tengo una novia, que es lo que decidí que Ana será en cuanto a mi familia se refiere. No puedo presentarla como mi potencial sumisa después de todo. Es genial, porque estoy bastante seguro de que Ana es exactamente el tipo de chica con la que a mi mamá le gustaría verme, y siempre estoy encantado de hacer cualquier cosa que haga que mi mamá feliz. Sin embargo no puedo dejar de bromear un poco con mi mamá. Taylor en realidad no especificó el sexo de la persona que está aquí en mi dormitorio conmigo. Miro a Ana y se puede ver que ella todavía está preocupada e insegura acerca de conocer a mi madre. —Voy a esperarte en esa sala en cinco minutos, de lo contrario vendré a arrastrarte yo mismo —, le advierto en lo que me pongo una camiseta. 77
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Si mi “invitado” no hace acto de presencia, sólo va a hacer que mi madre se convenza de que estoy escondiendo a mi novio gay, o peor aún una especie de chico de alquiler del que me estoy avergonzado. Por supuesto que lo sé porque ella es una persona maravillosa y tolerante, ella siempre aceptaría con quien yo elija estar, pero lo que realmente quiero presentar a mi mamá es a la dulce, natural, hermosa señorita Steele. Entonces tal vez ella pueda relajarse un poco acerca de mí, no más “gay reprimido célibe”, no más Christian de qué preocuparse. Salgo a ver a mamá sentada en el borde del sofá, así que voy y le doy un beso en la mejilla y luego de forma casual me siento a su lado. —Hola Mamá, es un placer inesperado. Espero a que ella diga algo, sabiendo que ella debe estar ardiendo de curiosidad. — ¿Cómo estás Christian? — pregunta, mientras estudia mi cara de cerca y luego mira hacia la puerta cerrada del dormitorio. —Estoy bien, gracias. ¿Cómo está papá? — Le digo, al verla vacilar cuando ella se pregunta cómo traer a colación el tema de quién es la persona que está en mi habitación, ella sabe cómo puedo ser de hostil al hablar de algo personal. Estoy disfrutando de esta pequeña broma demasiado como para sacarla de su miseria todavía. —Él está tan ocupado como siempre, ya sabes cómo es —, responde ella distraídamente. —Mia estará pronto de vuelta ¿no? — Le digo ahora. —Sí, así es, y me preguntó si puedes recogerla en el aeropuerto, si eso está bien cariño. Creo que te ha extrañado en el tiempo que ha estado en París. —Sí, la he extrañado, y ya he dicho que voy a estar allí para recogerla, ella me escribió un mail. —Eso está bien, entonces —. Mamá sonríe, y luego vuelve a mirar hacia la puerta de mi dormitorio. La puerta se abre lentamente, y veo la cara de mamá de cerca para ver su reacción cuando Anastasia nerviosamente hace su salida. 78
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Oigo una inhalación brusca mientras sus ojos se abren en estado de shock. Es evidente que esta mujer joven y bella no era quien ella esperaba en absoluto, y veo sus hombros caer en alivio. ¡Gracias al cielo, es una joven dulce! ¡Christian no es gay después de todo! ¡Aleluya, por fin tiene una novia! Ana se ve impresionante, simplemente vestida con sus pantalones vaqueros, la blusa azul y una chaqueta. Ella se ha recogido hacia atrás su melena de cabello castaño largo en una cola de caballo, y su cara está limpia y fresca sin rastro de maquillaje. Sus preciosos ojos azules están brillantes y sus mejillas sonrosadas, sin duda debido en parte a su muy reciente orgasmo. Ella parece dulce, natural y más bien cariñosamente tímida. —Aquí está ella —, digo con cierto orgullo, me pongo de pie para hacer las presentaciones. Ves mamá, yo no soy gay, realmente no tienes que preocuparte por mí. Puedo decir que mi madre está en la luna cuando ella le ofrece a Ana una gran sonrisa cálida y se le queda mirando con asombro. Creo que incluso puede haber lágrimas en los ojos. —Es un placer conocerte. — Mamá se las arregla para sacar las palabras. Ella se ve encantada y emocionada al darse las manos. —Llámame Grace —, insiste a Ana, para mi sorpresa. Por lo general, sólo los amigos muy cercanos y la familia llegan a llamarla por su nombre de pila. Enseguida ella quiere saber cómo nos conocimos, y yo le digo acerca de la entrevista que Anastasia me hizo para el periódico estudiantil en WSU, y que voy a estar ahí en el discurso de final de carrera esta semana. Ana, por supuesto, será uno de los graduados. Entonces el teléfono móvil de Ana suena, y ella se aleja a la cocina para contestar. Estoy tratando de escuchar su llamada mientras todavía estoy hablando con mi madre. Mi buen humor se desvanece un poco cuando me doy cuenta de que está hablando con el fotógrafo. ¿Qué demonios está haciendo ella aun atendiendo su llamada después de la forma en que la trató? Espero que eso no quiera decir que ella todavía tiene sentimientos por él. Ahora deseo haber golpeado al hijo de puta la otra noche cuando tuve la oportunidad. En cuanto Ana termina su llamada y vuelve a entrar en la sala, me obligo a sintonizar de nuevo en lo que mamá dice. 79
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Y Elliot me llamó para decirme que estabas cerca. No te he visto desde hace dos semanas, querido. — ¿Ah sí? — Yo respondo secamente. Si, como yo pensaba, puto Elliot que envío a mi madre aquí, con un pretexto falso. Bastardo entrometido, él sólo debería ocuparse de sus propios asuntos. Mamá está tranquila ahora que ha visto que sus preocupaciones eran infundadas, por lo que ella se excusa y se prepara para irse. Estaba claro que no quiere interrumpir lo que ella ve como mi naciente romance con esta joven mujer perfecta por un momento más. Ella vuelve a mirar Anastasia con algo que parece asombro, y estoy muy contento de que a ella obviamente le gusta y la aprueba. —Anastasia, ha sido un placer. Espero que nos encontremos de nuevo —, le dice con entusiasmo mientras ella toma su mano y la agita. Tranquila mamá. Estoy trabajando en ello, pero ella no ha firmado todavía. Taylor le muestra la salida a mamá, sin duda, exhalando un gran suspiro de alivio porque se las arregló para evitar que ella entrara directo hacia nosotros en el dormitorio. Desastres y mi cólera han sido evitados con éxito. Luego asuntos de negocios que llegan deben ser ordenados, y nuestra burbuja se ha roto. Tenemos que tomar el largo viaje de vuelta a Portland. Le doy a Ana en mano el contrato para leerlo más tarde, y sugiero que haga un poco de investigación en Internet. Puedo ver por su cara que esto plantea algún tipo de problema. Por el amor de Dios, ¿ella ni siquiera tiene su propio ordenador? Bueno, pronto puedo arreglar eso, no hay problema. Desde luego no puede utilizar el portátil de su amiga para buscar el tipo de cosas que estoy sugiriendo. De mala gana acepto que ella pueda discutir sus preguntas sexuales generales con Kate, pero insisto en que no quiero que comente nada con mi curioso hermano. Cuando voy a mi habitación para alistarme para salir, tomo mi BlackBerry y llamo a Elliot. — ¿Qué demonios le dijiste a mamá para que corriera deprisa aquí esta mañana? — Le pido sin preámbulos. —Buenos días hermanito, ¿cómo estás este buen día? — Elliot responde en su relajada forma habitual, y puedo escuchar el tono burlón en su voz. Está claro 80
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin que no está sorprendido en lo más mínimo por saber de mí, él va a querer saber si toda su agitación de mierda ha tenido el efecto deseado. —Elliot, deja de mear alrededor. ¿Qué le dijiste? —Comente que estabas en Seattle. — ¿Y? ¿Qué más, qué le dijiste para lograr que subiera aquí de la nada tan brillante y temprano esta mañana? —Puede que mencionara que estoy preocupado por ti, cuan recluido estabas, que esperaba que no te estuvieras deprimiendo. Justo el tipo de cosas que un hermano debe confiar a su madre —, me dice con risa disimulada. —Entonces, ¿qué conoció a Ana? ¿Sabe que es tu novia? —Oh sí, la ha conocido, y gracias a ti creo que se podría decir que ella no duda que sea mi novia —, le contesto secamente. — ¿Qué?... que no quieres decir... ella no cogió a los dos... en la cama... ¿verdad? Él toma mi silencio como una afirmación. — ¡De ninguna manera! ¡Oh Christian, que no tiene precio! Mejor de lo que podíamos haber esperado —, ruge de risa. —Así que conseguiste tener sexo. Ya era hora de follar si me permites decirlo. Yo no estaba seguro de lo que estaba pasando entre ustedes, y Kate no me dijo nada, ni siquiera cuando le dije que por lo general nunca sales con nadie. Así se hace hermanito. —Vete a la mierda Elliot. Y no más intromisiones en las cosas que no te conciernen, ¿de acuerdo? —Pero mamá estaba feliz ¿no? ¿Quiero decir Ana es una chica dulce realmente, apuesto a que le gustó? —Sí, creo que mamá estaba muy feliz en realidad. ¿Qué no podría gustarle de Ana? — Concuerdo de mala gana, sonriendo para mis adentros mientras recuerdo la expresión de la cara de mamá. —Mira, tu hermano mayor sabe mejor —, se jacta. —Y si necesitas algún consejo sobre cómo hacer gritar y rogar en la cama a una chica, solo pregunta. —Ya te lo he dicho. Vete a la mierda Elliot. 81
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Termino la llamada, seguro de que mi hermano no será capaz de resistir la tentación de entrometerse de nuevo a la menor oportunidad. Capítulo 10 -C hristian, ¡finalmente tienes novia! — Mia da gritos por el teléfono. — ¿Por qué he tenido que saberlo por mamá? Por Elliot, pero por supuesto no le creí y sólo pensé que era una de sus bromas estúpidas, así que llamé a mamá y ella me dijo que era verdad, por lo que a continuación lo creí. El jodido de Elliot interfiriendo de nuevo. ¿Es que simplemente no puede ocuparse de sus cosas? ¿O sí? —Hola Mia, ¿Qué tal París? — suspiro, pero no puedo evitar sonreír ante la exuberancia de mi hermana pequeña. Sé que no tengo ninguna oportunidad de desviar el infierno de la inquisición. —Oh no, no trates de cambiar el tema. Vamos, quiero saberlo todo sobre ella. Mamá dice que se llama Anastasia. Es un nombre muy bonito. Entonces, ¿cómo se conocieron? ¿Fue amor a primera vista? ¿Sus ojos se encontraron desde el otro lado de una habitación llena de gente y zas sucedió? —No seas tan melodramática Mia. La vida no es como la que lees en la estúpida basura de Chick Lit. —Christian, qué humor. Nadie te ha visto nunca con una chica, así que debe ser muy especial si Elliot y mamá ya la conocen. Estoy muy cabreada, esto sucede justamente cuando estoy fuera del país. Podrías haberte esperado, ya sabes, yo podría haberte dado mi visto bueno. Aparentemente Elliot dijo que papá no le creía a mamá al principio, cuando le contó que tenías novia, dijo que seguramente esta chica era un nuevo miembro de tu personal, pero mamá insistió y le susurró algo al oído sobre que ustedes estaban en la cama cuando llegó a tu casa. Entonces, ¿realmente se gustan el uno al otro? —Mia, nos estamos conociendo. Aún es pronto —. Me estremezco al pensar en mi familia hablado de mi vida sexual. Elliot debe sentirse jodidamente orgulloso de sí mismo. 82
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Sí, quiero decir, que todos estamos acostumbrados a Elliot y su flujo constante de novias, pero esta es la primera vez que cualquiera de nosotros te ha visto con una chica, así que debe ser especial. —Anastasia es muy especial, supongo. Bien, ahora podemos cambiar de tema por favor, Mia —. La corto. No me está ayudando en absoluto sobre mi dilema con Ana. La verdad es que después de los últimos días no sé muy bien cómo están las cosas entre Ana y yo. En un momento creo que casi la tengo al alcance de mis manos, pero al rato creo que ella se me está escapando a través de los dedos. —Oh, no me sueltes tu mal humor, Christian. No me puedes culpar por ser curiosa. Mamá dice que es muy bonita, tímida y dulce. Realmente le gusta de todas las maneras, así que eso es bueno —. Mia siempre ignora y pasa como nadie de mis estados de ánimo. Siempre se sale con la suya. Pero es mi hermanita después de todo. —Sí, creo a que mamá le gustó —, estoy de acuerdo. —Y Elliot dice que ella es una chica increíblemente hermosa, pero por supuesto eso ya me lo imaginaba ya que ha llamado la atención de mi guapo y encantador hermano —, Mia se burla de mí. —Las apariencias no lo son todo, Mia. La verdadera belleza está más allá de la piel. Puedes ser tan superficial a veces. —Pero apuesto a que lo es, ¿no? ¿Hermosa, quiero decir? —Sí, lo es. Muy bonita. Una persona bella por dentro también —, le confirmo en voz baja. Pero entonces, ¿qué está haciendo conmigo? Estoy podrido hasta la médula a pesar de esta cara bonita. — ¿Así que cuando la conoceré? —No sé, vamos a esperar y ver cómo van las cosas ¿eh? — Ana puede muy bien haber huido, antes de que Mia toque tierra. —Me recogerás en él Sea-Tac el sábado, ¿no? —Sí, voy a estar allí. Así qué, ¿has disfrutado de tu estancia en Francia? París es genial, ¿no? —Supongo, pero Francia, en general, estaría mucho mejor si no estuviera tan llena de cabrones arrogantes franceses. Se creen que son mejor que nadie. 83
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Me río a carcajadas por su observación. —Bueno, si alguien puede arreglar eso, estoy seguro de que eres tú Mia. De todos modos, estarás de vuelta a la madre patria en tan sólo un par de días. Pero ahora tengo cosas que hacer y lugares a los que ir. Hasta la madrugada del sábado. Tengo todos los detalles de tu vuelo. —Está bien, pero no te voy a permitir que esta conversación quede aquí. Quiero más detalles sobre Anastasia, así que hasta cuando te vea. Bye Christian. —Bye Mia. ~~~ Entonces, ¿dónde están exactamente las cosas entre Anastasia y yo? En primer lugar, cuando regresamos a Portland y deje a Anastasia en su casa rechace la invitación a entrar, aunque se me hizo muy duro porque cuando sale del coche, me sonríe con picardía y me dice “Ah, por cierto, llevo tu ropa interior”, se levanta la blusa por la cintura y puedo ver asomar el elástico de mis boxers sobresaliendo de los jeans. Eso fue mucho más que sexy. Y me hizo falta toda mi determinación para no salir disparado detrás de ella. Pero tengo que poner las cosas en equilibrio, de vuelta a la normalidad, en control. Todos estos sentimientos confusos están jugando con mi cabeza. Yo sé lo que funciona para mí, lo que se ajusta a mi vida. Soy un Dominante, ella puede convertirse en sumisa para mí. Nada más podría puede funcionar, ¿o sí? Volvamos a los aspectos prácticos. Le he dicho a Ana que investigue, por lo que necesita un ordenador. Llamo a Barney, mi técnico. Le digo que no me importa cómo lo haga, pero necesito de sus contactos en Apple para conseguir la mejor MacBook Pro de la gama y que se entregue mañana a primera hora a la señorita Steele, y me importa una mierda cuanto cueste. Quiero que lo último de IOS, red inalámbrica y con dirección de correo electrónico instalada, además de todo lo demás que pueda necesitar. Doy instrucciones para que unos de nuestros mejores programadores vaya a entregarlo y lo deje instalado y configurado, y que no se vaya sin que Ana esté totalmente familiarizada con el funcionamiento. Como siempre, Barney se pasa, es por eso que vale el sueldo ridículamente enorme que le pago. La tarde del domingo, se las ha arreglado para hacer conseguir el último MacBook Pro, que ni siquiera está disponible aún en las tiendas, sin embargo, todo preparado y listo para funcionar. Será entregado a la señorita Steele a las ocho en punto de la mañana siguiente por uno de sus mejores técnicos. 84
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Le envió un correo electrónico listo para que lo reciba a la mañana siguiente y le explicó que este portátil es para ella, para que pueda para hacer la investigación necesaria antes de que nos reunamos el miércoles para cenar. ~~~ A la mañana siguiente, a las ocho en punto, sigo revisando mi bandeja de entrada para ver si hay alguna respuesta de Anastasia. Es tan jodidamente molesto. No me gusta esperar. Finalmente a las ocho y veinte de la mañana, recibo un email de respuesta de ella. Ya me está desafiando de nuevo, diciendo que considera el ordenador como un préstamo, que no es de ella. ¿Qué problema tiene en aceptar regalos? Pero tengo que admitir que bromear con ella por correo electrónico me resulta estimulante y divertido. Incluso le pongo el irritante “Adiosito Nena'” del estúpido de Elliot en mi último correo. Pienso en ella todo el día otra vez, y estoy frustrado por tener que jugar al maldito golf esta mañana. No me gusta el golf, pero es en cada hoyo donde se hacen los negocios, así que tengo que jugar. Pero no hay verdadero desafío físico en él, es tan lento y aburrido, y mi mente sigue a la deriva pensando en Ana. No estoy seguro de qué hora va a regresar del trabajo, así que le envió un correo electrónico en torno a las cinco y veinte, preguntándole cómo fue su día. Ana me contesta poco después, y así que nuestro cruce de bromas electrónicas comienza de nuevo. Pero la razón principal por la que he le dado el portátil es para fines de investigación, así que le pido que deje de tergiversar nuestras conversaciones y siga adelante con ella. Quiero que nuestro acuerdo se lleve a cabo y así abandonar tanta incertidumbre. Le sugiero que comience con Wikipedia, y me siento a esperar a ver qué preguntas que se le ocurren. Pasan más de dos horas y no sé nada de ella. Empiezo a sentirme ansioso. ¿Qué está pasando? Sin duda, ella tiene que tener algunas preguntas. Suelo recibir un enrome volumen de correos electrónicos, mayoritariamente de negocios. Así que le he asignado a sus mensajes prioridad alta para que salten a la parte superior de mi bandeja de entrada. Aun así, estoy cabreado conmigo mismo porque no puedo parar de revisar constantemente la bandeja de entrada para ver si ella me ha contestado. Entonces, justo después de las ocho y media cuando estoy repasando con Taylor el calendario para los próximos días aquí en Portland, recibo por fin una respuesta de ella 85
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Bueno, he visto suficiente. Ha sido agradable conocerte. Ana. — ¿Qué DEMONIOS...? — ¿Qué problema hay señor? — Taylor indaga por mi arrebato al ver mi expresión horrorizada. Lo miro furioso por lo que se calla. Ella no puede escaparse de esta manera. ¿Ha sido un placer conocerte? ¿Qué mierda significa eso? ¿No está dispuesta a discutir absolutamente nada? Pensé que estábamos bastante cerca de llegar a un acuerdo, así que, ¿qué la ha asustado? Estoy tan jodidamente furioso que no puedo pensar con claridad me siento y empiezo a pasarme mis manos por el cabello con incredulidad. ¿Cómo puede hacerme esto después de un grandioso fin de semana juntos? Pensé que había disfrutado del tiempo que hemos pasado juntos, al menos tanto como yo lo disfruté. Ella me entregó su virginidad, por el amor de Dios, ¿es que no significa nada para ella? ¿El sexo no ha sido lo suficientemente bueno para convencerla después de todo? Tal vez necesito persuadirla un poco más. Decido que lo mejor es que pase a verla para saber qué coño quiere decir, así que agarro las llaves del coche. — ¿Quiere que lo lleve a algún lugar señor? — Se ofrece Taylor, mientras levanta las cejas inquisitivamente. Ve que no estoy exactamente ni tranquilo ni sereno. —Voy a conducir yo mismo —. Contesto furioso y respiro profundamente. Es lo justo para mantener a Taylor en la imagen si espero que pueda cumplir sus funciones de seguridad. — Voy a ver a la señorita Steele. No sé cuánto tiempo voy a estar allí. En el coche me pongo algo de música y la canción de Muse “Supermassive black hole”. “Pensé que no me volvería loco con nadie, pero oh nena me he vuelto loco por ti.” Las notas profundas de fondo satisfacen mi estado de ánimo y lo subo a todo volumen mientras conduzco la corta distancia que nos separa. No estoy de humor para charlar amablemente al llegar, así que por suerte Kate está al teléfono mientras abre la puerta. Ella simplemente me deja entrar y me indica la dirección hacia la habitación de Ana. La encuentro sentada en su 86
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin escritorio escuchando su iPod. Supongo que por eso no ha abierto ella la puerta. Miro alrededor de la habitación. No es muy grande, tiene muebles de mimbre blanco, una cama doble blanca, una colcha de Patckwork, todo azul pálido y crema. Me gusta bastante, es tranquila, no todo en tonos rosas y molestamente femenina como la habitación de Mia en nuestra casa. Me siento en el borde de la cama, junto a ella. Parece que ha salido a correr ya que lleva pantalones deportivos y su cabello recogido en coletas. Es obvio que está totalmente sorprendida al verme. Pero no me pide que me vaya ni me dice que las cosas se han acabado entre nosotros. Eso es buen un comienzo. — ¿Así que fue un placer conocerme? — Le digo con frialdad. —Pensé que contestarías por correo electrónico —, susurra. —Y yo pensé que debía venir y recordarte el placer que es conocerme. La tensión sexual se empieza a elevar de nuevo entre nosotros. Le suelto el pelo de sus coletas y luego le acaricio suavemente la oreja. De repente ella me besa, la agarro y terminamos en la cama. Ahora hago lo que mejor sé hacer. Voy a jugar a juegos sensuales con ella, una vez que la haya atado bien por las muñecas a la cabecera de hierro de la cama con mi corbata de seda gris favorita que está en mi bolsillo. Le tapo los ojos. La dejo esperando. Le doy a beber vino de mi boca. Le suelto algo de vino helado en el ombligo. La controlo. Sin parar de tomarle el pelo, la dejo llegar al borde de la liberación, y luego se lo niego. Una y otra vez. Ella me dice que su correo electrónico era una broma. Ahora el que bromea soy yo con ella al retrasarle el placer. Ella todavía está atada a la cabecera de la cama, así que cuando le doy la vuelta, su fantástico culo bonito queda al aire, pidiendo ser abofeteado, así que lo hago, fuerte y la follo. Duro. Ella se está corriendo pero no me detengo, la voy a estar castigando hasta que vuelva a correrse para mi otra vez. — ¿Así que fue un placer conocerme? — Gruño. Voy a enseñarle a no meterse conmigo. Yo no lo hago ”agradable”. 87
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Así que ella sólo estaba bromeando en su correo electrónico. No es gracioso. Resulta que ella todavía está dándole vueltas y teniendo en cuenta mi propuesta. Tiene algunas preguntas para mí. — ¿Por qué no te gusta que te toquen? —Simplemente no me gusta —. No vamos a hablar de eso. Ella me pregunta si voy a ponerle una correa en el cuello. Le digo que nunca he agarrado a nadie antes por el cuello. Pero ahora que lo ha dicho, me gusta mucho la idea de tener a la desobediente señorita Steele agarrada del cuello para levantarla por los talones. Esa podría otra primera vez. — ¿Tú has estado alguna vez atado por el cuello? — pregunta. —Sí. — ¿Por la Sra. Robinson? — ¿Sra. Robinson? Este apodo que le ha puesto a Elena realmente me divierte. Ana tiene un cerebro agudo e ingenioso. A Elena le va a encantar también, se lo contaré la próxima vez que cenemos juntos. Estas preguntas me hacen darme cuenta de que lo que estoy ofreciendo a Ana es un mundo nuevo del que ella no sabe nada. Así que para ayudarle a entender sobre sumisión le sugiero que tal vez debería hablar con una de mis sumisas anteriores. Sé que mi última, Susannah, se reunió con Leila, otra sumisa anterior, y que le resultó muy útil. Anastasia me mira como si estuviera totalmente loco. — ¿Esa es tu idea de una broma? Voy a hacer esto por mi cuenta, muchas gracias —, me corta. Estoy perplejo por su respuesta. Ella está claramente molesta y me dice que está consternada por mi sugerencia. No entiendo por qué, hasta que creo que la razón es que se ha puesto celosa. ¿Celosa? ¿De un acuerdo contractual? — ¿Te quedas? — exige saber. No puedo porque así no es cómo funciona entre una dominante y su sumisa. Ya he roto muchas reglas hasta ahora. Tengo que volver todo a como debe ser, para poder mantener la cabeza clara. Así que le digo que no me quedo esta 88
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin noche o ninguna otra noche en el futuro. Estoy intentando que tenga sentido para mí. Así que ahora Ana prácticamente me echa, no quiere hablar de nada más, actuando como una niña mimada. Esto nunca me había pasado antes. —Dios me gustaría darte una buena paliza. Te sentirías mucho mejor, lo mismo que yo —. Ese azote que le di en el culo esta noche me hizo sentir jodidamente bien, realmente me gustaría terminar lo que empecé. Realmente es muy difícil alejarme de ella esta noche. Una parte de mí, una parte muy importante de mí, sólo quiere pasar la noche durmiendo a su lado. ¿Qué está haciendo conmigo? Pero me las arreglo para controlarme. Salgo hacia mi coche y me alejo. Más tarde esa noche, ella me envía por correo electrónico una larga lista de sus inquietudes para hablar durante la cena del miércoles. Estoy un poco sorprendido, pero al menos parece que le está dando a mi propuesta una seria consideración. Sin embargo tengo que aclarar algo, así que le envío de vuelta la definición de sumisa, ya que parece que es ahí donde reside su principal problema. No puedo dejar de divertirme con su respuesta esta noche. Me muestra la definición de compromiso cuando me responde. Estamos combatiendo por correo electrónico, y la encuentro ingeniosa, divertida, desafiante y frustrante a la vez. Pero no aburrida. Nunca, jamás aburrida. ~~~ Así que para nuestra cita para cenar la noche del miércoles, Anastasia aceptó de mala gana venir a mi encuentro en The Heathman, ya que ha insistido en que quiere conducir en lugar de que la recoja. Creo que tal vez ella tiene problemas de autocontrol. Sospecho que es para poder huir si se ve en la necesidad. Si está conduciendo, no voy a poder ofrecerle vino para hacer que se abra. Por supuesto que si acabara borracha le pediría a Taylor que la devolviera a su casa o incluso la dejaría que pasara la noche conmigo. Eso podría funcionar. No duermes con tus sumisas, ¿recuerdas Grey? ¿Cuántas veces vamos a tener que pasar por esto? La espero en el bar, esperando que ella no llegue tarde. De hecho, me siento bastante nervioso, y estoy muy preocupado porque puede que ni siquiera aparezca. 89
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Así que cuando miro hacia arriba y la veo en la puerta me siento aliviado y asombrado. Ella lleva un vestido. Un vestido morado ajustado muy sexy, que muestra su figura hermosa a la perfección, junto con unos tacones muy altos. ¡Guau!, qué un cambio de sus habituales vaqueros y zapatillas deportivas. Me ha dejado literalmente sin aliento. Su brillante pelo marrón largo se curva suavemente hacia sus pechos, y ella lleva el maquillaje justo para realzar su belleza en lugar de enmascararla. Se ve tan hermosa. Madre mía, se ve tan sexy, abrasadoramente atractiva. Todos los hombres del bar la están mirando y la desean. Pero ella es mía. Sólo mía. Ella camina hacia mí, y me inclino para besarla en la mejilla, su olor es embriagador, y la electricidad entre nosotros está aquí de nuevo, fuerte y dominante. Tengo que jugar bien mis cartas esta noche para asegurar que funcione. Tengo que saber que tenemos un acuerdo en vigor. Ana quiere ir al grano de inmediato para discutir el contrato, pero tengo otros planes. Planes seductores. He reservado un comedor privado para nosotros, ya que no quiero que nadie oiga lo que vamos a estar discutiendo. Le ofrezco la opción de cenar en mi suite, pero ella se niega. No importa. El comedor privado será más que suficiente para lo que tengo en mente. He elegido un menú muy especial para establecer el tono de nuestras negociaciones. Ostras de primer plato. Casanova supuestamente consumía cincuenta ostras cada día para mantener su libido en plena forma. Mientras que las ostras se encuentran allí, crudas, húmedas, suaves y brillantes, en su media concha, a la espera de ser devoradas, es fácil evocar asociaciones eróticas. Espero con cierto regocijo a ver la reacción de Ana con ellas. Quiero que el sexo esté en su mente durante toda la cena y la negociación. Quiero que recuerde constantemente lo buenos que fueron cada uno de nuestros polvos. Y luego tengo previsto follarla de una manera alucinante aquí mismo sobre la mesa en este salón privado. Y espero que ya no tenga dudas, que se sienta obligada a aceptar ser mi sumisa. Ese es el plan. —Espero que te gusten las ostras. 90
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Nunca las he probado —, murmura mientras me mira con esos seductores ojos azules. —Todo lo que hay que hacer es chupar y tragar. Creo que podrás manejarlo. Ella se sonroja, sabiendo que me estoy refiriendo a la fantástica felación que me hizo en el baño el otro día. He pasado mucho tiempo pensando en esa experiencia. Demasiado tiempo, si soy sincero. Fue jodidamente increíble. Y su primera vez también. Tanto potencial... Me como una yo primero para enseñarle cómo se hace. —Mmm, deliciosas. Saben a mar. Vamos, prueba una —. Le insto. — ¿Así que no se mastica? —No, Anastasia, no hay que masticarla —, confirmo. Cuando ella inclina la ostra entre sus carnosos labios suaves y sin esfuerzo permite que se deslice por su garganta, me excito. — ¿Y bien? Espero que les guste tanto como a mí. Espero que se esté tan excitada como yo. —Me tomaré otra —. Prometedor. —Buena chica. Esa es Ana, abierta a nuevas experiencias y dispuesta a intentarlo. Ves, esto es lo que encuentro fascinante en esta chica que parece tan tímida a la primera impresión. — ¿Las has elegido a propósito? ¿No son conocidas por sus cualidades afrodisíacas? — Empieza a entenderlo. —No necesito ningún afrodisíaco teniéndote cerca. Creo que ya lo sabes, y creo que te causo la misma reacción —, le digo. La electricidad es cada vez más fuerte entre nosotros ahora mismo. Lo siente tanto como yo, lo sé. Pero también hay que ponerse a trabajar para volver a negociar su contrato para que firme como mi nueva sumisa. Su lista de “preguntas” es tan larga que la he impreso, así que ahora me pongo a trabajar a mi manera a través de ellas con ella. 91
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Está preocupada por resultar herida. Se va quedando pálida conforme empezamos a hablar de la suspensión. No es un buen comienzo, por lo que acaba siendo un límite infranqueable para ella. Follarme la boca de una sumisa que está atada y suspendida del techo es una de mis escenas favoritas. Pasamos a discutir la obediencia. Este es un componente clave de la sumisión, por lo que realmente necesita entenderlo y asumirlo. Después de alentarla, Ana está de acuerdo algo vacilante, puede intentarlo. Pronto la podré poner en la línea de la obediencia con algunos castigos cuidadosamente seleccionados. Va a ser muy divertido. Ninguna de mis anteriores sumisas ha sugerido pasar menos tiempo conmigo, pero Ana no quiere comprometerse con cada fin de semana. Me las arreglo para mantener la calma y recordar su sugerencia acerca del compromiso. Puedo negociar un día más entre semana si insiste en que quiere un fin de semana lejos de mí, pero yo insisto en que al menos deberíamos probar tres meses, ya que el mes de prueba que sugiere es muy poco tiempo. Le explico a fondo que todo gira en torno a la confianza. Espero haberle demostrado que puede confiar en mí, por lo increíbles que han sido nuestros encuentros hasta ahora. Así que ahora sólo necesito su consentimiento para dominarla, de modo que ella pueda experimentar un placer sexual aún mayor. Le explico que como su dominante, voy a follarla en cualquier momento, de todos modos, en cualquier lugar que desee. Y ella va a querer eso. Sé que es lo que quiero más de lo que he deseado nunca antes, así que tengo que convencerla. Ella no dice mucho. Voy a explicarme sobre el dolor y la disciplina. —Te puedo mostrar que el dolor puede ser placentero. Ahora no me crees, pero esto es lo que quiero decir con confianza. Habrá dolor, pero nada que no puedas soportar. Todo se reduce a la confianza. ¿Confías en mí, Ana? — Ponte en mis manos el resto vendrá solo. Todo irá perfecto entre nosotros. La estoy arrinconando. Esto tiene que llevarla a aceptar ser mi sumisa. Esto es en lo que soy bueno, la negociación y la manipulación, encontrar el punto débil en una discusión. —Sí, creo que sí —. ¡Sí! Creo que por fin la tengo con esta respuesta. —Bueno, el resto son detalles. 92
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Los entrantes llegan; bacalao negro, espárragos y puré de papas con salsa holandesa. Seguimos repasando las reglas, no estoy contento con su negativa a no comprometerse con la comida, pero ella insiste en que no va a ceder, así que a regañadientes se lo concedo, así como la regla del sueño. Sin embargo, voy a intentar todo lo posible para mantenernos dentro de las reglas tanto como sea posible mientras está conmigo, para garantizar su bienestar y buena salud. Todavía no estoy convencido de que no tiene algunas tendencias anoréxicas, come muy poco, y parece tener problemas de baja autoestima. Tal vez voy a hablar de esto con el doctor Flynn cuando lo vea la próxima semana, cuando vuelva. A medida que seguimos discutiendo el resto de reglas, puedo ver que Ana se ha quedado en silencio. Le he dado mucho que pensar ya, así que estamos de acuerdo en dejar de hablar límites blandos por ahora. Tanta información sobrecarga. Así que dirijo la conversación a comenzar su seducción, le digo cuanto me gustaría arrancarle ese vestido. Y parece que funciona, ella se da cuenta que está pasando, yo juego y ella se resiste. —Christian, utilizas el sexo como un arma. Realmente no es justo —, susurra mientras me mira a los ojos. Y puedo ver la balanza de poder que empieza a cambiar, así que intento otra táctica; le explico cómo al ser mi sumisa, yo como su dominante le quitaría todas preocupaciones de sus hombros. Le digo que debería dejar que me encargue de todo. Yo sé que ella me desea, puedo leer su lenguaje corporal, todas las señales sutiles. Esto es lo que quiere, por lo que sólo debe seguir mi ejemplo, haz lo que digo, trato de convencerla. —Christian. Simplemente no es una lucha justa —, insiste, y luego empieza a jugar su propio juego. Espárragos, fálicos y eróticos. Ella coge uno como si fuera una lanza, luego, lentamente, se pone la punta en la boca y lo chupa. ¿Ahora quién no juega limpio? Pierdo mi concentración mientras lentamente se lame los labios y luego muerde la punta. Dios mío es una aprendiz avanzada. Siempre sacando su ingenio. Pero el hechizo se rompe de repente cuando el maldito y estúpido camarero entra a recoger los platos, y en ese momento Ana parece tomar una decisión, porque ella se niega a comer postre. 93
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Creo que debería irme —, anuncia. Estoy a punto de perder el equilibrio por esto. ¿Cómo ha sucedido? ¿Cómo he perdido el control? Estaba a punto de entrar a matar y dejarla KO. — ¿Irte? — Esto no es para nada como me esperaba que las cosas irían, y estoy desconcertado, y sin palabras. —Sí. Los dos tenemos la ceremonia de graduación de mañana —, ella insiste y se levanta para irse. ¿Es que ella no tiene ni un hueso de sumisa en el cuerpo? Yo realmente no quiero que se vaya. Estoy tan desesperado por conseguir que se quede, que estoy dispuesto incluso a romper mis reglas otra vez pidiéndole que pase la noche conmigo, pero eso no es suficiente para ella. Ella sigue diciendo que no, porque admito que ella no podría tocarme. Esa es una regla que no hay posibilidad de negociar. —Yo no sé de otra manera, Anastasia. Esto es lo que soy. Tengo la sensación que me hundo terriblemente mientras me dice adiós. He jugado lo que yo creía que era mi mejor mano esta noche y he perdido. —Christian, tengo que pensar en esto. No sé si puedo tener el tipo de relación que deseas —. Eso suena como un “no”. No tengo más remedio que dejarla ir. Mi mente empieza a pensar en lo que esto significa. ¿Qué voy a hacer? ¿Qué otra cosa puedo hacer? —Este fin de semana te mudas a Seattle, si tomas la decisión correcta, ¿puedo verte el domingo? — Me siento como un adolescente pidiendo una cita. —Vamos a ver. Tal vez. Su respuesta vacilante no me tranquiliza en absoluto. Pero no me daré por vencido sin luchar. Sin embargo, esas preocupaciones son empujadas a un lado cuando veo que el valet trae su coche afuera del hotel cuando ella se va a ir. ¿Qué es ese pedazo de mierda? ¿Un escarabajo ancestral? Dudo que tenga ni una pizca de seguridad. No puedo permitirlo, no voy a permitir que arriesgue su vida cada vez que se suba a este cacharro. 94
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Aunque, como me informa, su padrastro se lo compro, yo puedo hacerlo mejor. Ella va a tener un coche nuevo con todas las características de seguridad disponibles tan pronto como pueda conseguir arreglarlo. Esto es demasiado importante para que su estúpido orgullo se ponga en el camino. Su padrastro desea lo mejor para ella también, estoy seguro, y fácilmente me lo puedo permitir, incluso si él no puede. Acaricio la idea de prohibirle conducirlo y hacer que Taylor la lleve de vuelta, pero sé que ella lo va a rechazar. Si fuera mi sumisa, esto no sería un problema, acabaría haciendo lo que le digo. Si hubiera sabido antes lo de esta trampa mortal que conduce, le habría pedido a Taylor que lo desactivara de alguna manera para garantizar que no pudiera ir a ninguna parte. Tomo nota de que en el futuro todas las investigaciones de antecedentes deben incluir detalles del coche del sujeto. Estoy totalmente molesto por no haberlo sabido antes y por no ser consciente de que ella ha estado arriesgando su vida de esta manera. —Conduce con cuidado —, es todo lo que puedo decir. —Adiós, Christian. Y ella se marcha, posiblemente fuera de mi vida. Simplemente no lo entiendo. Estoy perplejo por como transcurrió esta noche. Vuelvo a mi habitación y le envió un correo. Trato de razonar con calma y lógicamente con ella. Le pido que piense realmente de nuevo acerca de mi propuesta. Quiero hacer que funcione, y le digo que vamos a tomarlo con calma. Para mí, esto es prácticamente mendigar. No tengo una respuesta. Tampoco responde a los mensajes de texto que le envío. Trato de no entrar en pánico. Nada malo puede haberle pasado en el camino de regreso. Le pido a Taylor que compruebe que no ha habido accidentes. No ha habido. Así que lo más probable es que ella me esté ignorando. O su portátil no está funcionando. Es poco probable. No, ella me está ignorando, lo cual no es una buena señal en absoluto. No duermo mucho. Tengo que hablar con ella mañana, no puedo seguir así, necesito una respuesta, me estoy volviendo loco. Por lo menos yo sé que ella estará en la ceremonia de graduación. Mientras ella no haya muerto en esa trampa mortal que tiene por coche. 95
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 11 M ientras que el Rector se pone de pie para dar su discurso de apertura al iniciar la ceremonia de graduación, exploro con la mirada las filas de caras buscando la que estoy desesperado por encontrar. El auditorio está lleno, así que me toma algo de tiempo encontrarla. Pero ahí está, sentada en la segunda fila, vestida con toga y birrete como todo el mundo, hundiéndose en su asiento para evitar mi mirada. La Srta. Anastasia Rose Steele. La mujer en la que me pasé toda la noche pensando, preocupado, deliberando acerca de ella. Ella está aquí, y al menos ahora que sé con certeza es que está a salvo. Ella me está volviendo loco. Ojala nunca la hubiera conocido. Eso es mentira, por supuesto. Mi vida era sólo un vacío, una inútil masa de nada, hasta que se tropezó y entro en mi oficina, en mi vida. Y la razón por la que estaba allí era la misma razón que yo estoy hoy aquí. Mi participación en WSU. Ciencias ambientales, la agricultura de los países del tercer mundo para encontrar la manera de erradicar el hambre y la pobreza. Es una causa muy cercana a mi corazón, así sería si tuviera uno. Pero una buena causa o no, esta mañana va a ser interminable. Discursos, más discursos, y luego cientos de malditos diplomas que entregar. Tengo que sentarme y aguantar toda esta mierda antes de tener la oportunidad de hablar con Ana. Y lo haré, porque esta situación entre nosotros tiene que quedar resuelta de una manera o de otra. A no ser que acepte voy a tener que esforzarme para olvidarme de alguna manera de ella y seguir adelante. El discurso del rector es aburrido, así que por supuesto me encuentro mirando a Ana. Me complace ver que ella se sonroja cuando ella se da cuenta qué corbata llevo puesta. Inconscientemente toca sus muñecas, sin duda recordando como la utilicé para atarla a la cabecera de la cama en su habitación antes de que le diera una buena follada dura. Dios, fue tan bueno, sin embargo no me puedo sentarme aquí las próximas horas con una erección, así que inspiro profundamente para ordenar mis pensamientos y contemplo el emblema WSU que está sobre la entrada. 96
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin No voy dejar que me ignore por más tiempo. Este no soy yo. Esta no es la forma en que hago las cosas. Tengo que volver a enfocarme. Necesito una nueva sumisa, y si no es la señorita Steele, entonces no me costará encontrar otra chica de cabello castaño que estará más que dispuesta a firmar para ser follada de cualquier manera que decida. ¿A quién estoy engañando? Por más que lo intento, no puedo disipar todas estas imágenes evocadoras y pensamientos que se están repitiendo en mi mente. Mirando esos hermosos ojos azules de Ana. Estar enterrado en lo profundo de su exquisita aterciopelada y apretada exuberancia. Sentir sus dedos en mi cabello mientras me empuja hacia ella. Oírla decir mi nombre cuando se corre. Como me siento conectado con ella. Qué dulce y suave que se siente cuando me envuelvo alrededor de ella en mi cama. Cuan a gusto me siento al dormir con ella. Como me mantengo alejado de las pesadillas cuando estoy con ella. Ninguno de estos pensamientos son los de un dominante con su sumisa. Son pensamientos de hacer el amor, los corazones y las flores casi. Este no soy yo. Esta no es la forma en que hacemos las cosas. Yo no hago el amor. Yo follo, duro. El Decano ha terminado con su monotonía, así que ahora es el turno de la señorita Kavanagh para decir su discurso de despedida "¿Y después de la universidad?" Para mi sorpresa, ella es muy buena oradora y estoy realmente impresionado con ella. He hecho negocios con su padre, él es un hombre muy exitoso y carismático. Así que parece que ella es la hija de su padre y la manzana no ha caído lejos del árbol. Me pregunto si realmente Elliot está tan enamorado de ella como él dice ¿o es sólo otra en su larga lista de conquistas? Al menos Kate tiene un cerebro, a diferencia de algunas de sus novias anteriores, y me imagino que papá estaría impresionado por una mente aguda como la de Kate. El tiempo lo dirá, no es asunto mío realmente. Así que ahora estoy siendo presentado. El Decano continúa acerca de cómo soy “un hombre hecho a sí mismo, bla, bla, bla”, y luego explica la razón principal por la que me quiere aquí: “un benefactor importante para nuestra universidad”. Dinero, No me hago ilusiones no hay otra razón para tolerar mi participación en el departamento de ciencias del medio ambiente. Siempre empiezo mi discurso habitual con confianza. Mi gancho, lo que llama la atención del público, es cuando digo que yo personalmente he sabido lo que es pasar profundamente hambre. Es algo que nunca te abandona. Si a través de mi éxito en los negocios puedo de alguna manera evitar que alguien más en el mundo pase por eso, entonces estoy feliz de hacerlo posible. 97
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Concluidos los discursos, comienza el asunto extremadamente largo y tedioso de la entrega de 400 diplomas y 400 sacudidas de manos. Hago una nota mental de decirle a mis chicos RP nunca más aceptaré hacer esto de nuevo, no importa qué. Sólo hay una persona que estoy deseando ver, y se requiere toda una maldita hora para que llegue su turno. A pesar de todo, todavía estoy estúpidamente contento de ver a Ana. Pero tengo que saber. —Felicidades, señorita Steele —. Sacudiendo la mano, siento la chispa habitual entre nosotros, como siempre. — ¿Tienes un problema con tu ordenador portátil? — ¿Por qué diablos no me contestas? Ella frunce el ceño hacia mí. —No. — ¿Entonces estas ignorando mis e-mails? —Yo sólo vi uno de fusiones y adquisiciones. ¿Qué? ¿Está diciendo que no le gusto el tono de mi correo electrónico o algo así? Era perfectamente claro y lógico. ¿Qué esperaba de mí? Pero, por supuesto, todavía hay una gran cola larga de estudiantes detrás de ella esperando su turno, así que tengo que dejarla ir. —Más tarde —, le susurro, así que ella sabe que yo no he terminado con ella. Ella me mira perpleja cuando ella se aleja y regresa a su lugar. Finalmente, después de otra hora, hemos terminado. Gracias a Dios por eso. Tan pronto como estemos fuera del escenario, quiero ir a buscar a Anastasia, pero me agarra el exasperante Rector y dos miembros del personal docente, adulándome afanosamente y queriendo obtener algo más de mí. Tomo todo mi autocontrol para ser cortés, y tengo que recordarme a mí mismo de las razones de relaciones públicas por las que estoy aquí. Por suerte me las arreglo para llamar la atención de Kate cuando ella pasa por ahí. No quiero que Ana se me escape antes de que tener la oportunidad de hablar con ella, antes de que tenga que salir para mi próxima reunión. — ¿Serías tan amable de buscar a Anastasia y pedirle que venga aquí inmediatamente, antes de que haga cualquier otra cosa? — le instruyo con urgencia. — ¿No la vas a ver después de todos modos? — ella responde más bien cortante. 98
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Necesito verla ahora. ¿Podrías ir a buscarla por mí, por una vez? — Insisto en mi tono más dominante, No se te olvide que soy un gerente general. Yo la miro hacia abajo, y murmura "bien" mientras se dirige de nuevo hacia el auditorio. Un par de minutos más tarde me siento aliviado al ver que Kate regresa con Ana, así que me disculpo con los hombres, y le sonrío agradeciéndole a Kate la gestión. Después de una larga y prolongada espera, mi temperamento y la frustración están apenas bajo control, y realmente necesito hablar con Ana en privado. Veo lo que parece ser un vestuario, así que me la llevo por el codo y la dirijo allí. Gracias a Dios que está vacío, así que cierro la puerta y luego giro para mirarla. Ella no va a ir ninguna parte hasta que consiga algo de ella. Quiero respuestas y las quiero ahora. — ¿Por qué no me has contestado el correo electrónico? ¿O contestaste a mis SMS? —No he mirado en mi ordenador o mi teléfono hoy en todo el día. Me parece increíble, ¿que ella no los revise por horas, horas y horas? Cuan irresponsable es. —Fue un gran discurso. Me explicó tus problemas alimenticios. Sé que esto es sólo una estratagema para distraerme. Eso no es de lo que quiero hablar con ella. —He estado preocupado por ti —, le digo, exasperado. —Preocupado, ¿por qué? —Porque te fuiste a tu casa en esa trampa mortal que tu llamas coche. — ¿Qué? No es una trampa mortal. Está bien. José le hace regularmente los servicios. El escarabajo había pertenecido a su madre. ¿Qué carajo? ¿Otro vínculo con el chico fotógrafo? Sin embargo, es otra razón para deshacerse de ese coche. —Sí, y probablemente la madre de su madre antes que ella. No es seguro. 99
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —He estado conduciéndolo durante más de tres años. Lamento que estuvieras preocupado. Decido no discutir sobre ello por más tiempo. Taylor tiene la situación del coche de Ana bajo control. Lo de siempre el Audi A3 estará listo mañana. Es hora de ir al grano. —Anastasia, necesito una respuesta de tu parte. Esta espera me está volviendo loco. Veo una mirada de pánico cruzar su rostro. —Christian, yo... mira, he dejado a mi padrastro por su cuenta. Ella está tratando de retrasar, para evitar el problema. —Mañana. Quiero una respuesta para mañana —.No puedo seguir así. Suficiente. Ella me mira y parpadea. —Está bien. Mañana, te diré algo entonces. Me encuentro a mí mismo relajándome un poco ahora, sabiendo que hay una fecha límite, el fin a mi tormento está a la vista. O el comienzo de un tormento algo peor, tal vez. Pero sin duda tiene que ser mejor saber lo peor en lugar de vivir con esta incertidumbre que se cierne sobre mí todo el tiempo. — ¿Te quedas para tomar una copa? —No sé lo que Ray quiere hacer. — ¿Tu padrastro? Me gustaría conocerlo. En realidad tengo curiosidad acerca de Ray Steele. Ana eligió vivir con él en lugar de su madre y su nuevo marido, por lo que da que mucho que pensar. Supongo que es el único padre que conoce, ya que, según la investigación de antecedentes, su padre biológico murió cuando ella sólo tenía un día de edad. Y Ray debe ser un buen tipo para criar a la hija adolescente de su ex esposa por su cuenta. ¿Por qué Ana se sentía incómoda acerca de vivir con su madre y su tercer marido? Me parece un poco misterioso. Por lo que recuerdo del archivo, el matrimonio duró menos de seis meses, mientras que la mamá de Ana y Ray estuvieron casados unos dieciséis años. Creo que voy a pedir que se investigue un poco más afondo sobre el tercer marido, Stephen Morton, así como de Ray. Tengo el presentimiento de que esto ha afectado a Ana, que tal vez podría 100
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin hacerme una idea del porqué de algunos de sus problemas de baja autoestima. Mi intuición rara vez se equivoca. —No estoy segura de que sea una buena idea. ¿Qué? La mayoría de las mujeres se mueren por mostrar que habían llamado la atención de un multimillonario por el amor de Cristo. — ¿Estás avergonzada de mí? — ¡No! ¿Pero presentarte a mi padre como qué? “Este es el hombre que me desfloro y quiere iniciarme en una relación BDSM”. No llevas zapatillas para correr. Al principio estoy un poco ofendido, pero luego me sorprende la ingenua honestidad de Ana. Es una adulta, ella puede tomar sus propias decisiones. Ella sólo tiene que decirle a su padre lo que necesita saber. Eso es lo que hago con mi familia. Me divierte la imagen de su padre viniendo a perseguirme. Nunca he estado en esta situación antes. Otra primera vez. —Para que lo sepas, puedo correr muy rápido. Sólo dile que soy tu amigo, Anastasia. Abro la puerta y nos abrimos camino fuera de los vestuarios, y Ana rápidamente camina en busca de su padrastro. Tengo que excusarme con el rector y el resto de los profesores que ahora están mirándome. —Sólo aclaraba algunos detalles sobre la entrevista que la señorita Steele me hizo para la revista estudiantil. Les digo impasible, desafiándolos a interrogarme. Entonces rápidamente termino todo con ellos, así que puedo ir a la carpa a buscar Ana y su padre antes de que tengan la oportunidad de salir. La carpa es enorme y está llena, por lo que me toma un tiempo para tomar una copa y luego tratar de encontrar Ana. El champán es un vino barato por supuesto, desagradable espumoso de la peor clase, ni siquiera lo sirven frío. Qué desagradable. Entonces la veo caminar con un hombre que presumo que puede ser su padrastro al otro lado de la carpa, y fijo mi mirada en ella mientras me dirijo hacia allí. Pero no me gusta ni un pelo lo que veo. Un tipo alto, rubio llega y toma a Ana entre sus brazos y luego la gira al rededor cuando ella sonríe hacia él. Ella ya 101
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin no llevaba su toga y birrete, y me doy cuenta de que lleva puesto un vaporoso vestido gris de cuello halter que muestra su espalda desnuda. La idea de que este tipo de hecho pueda tocar la piel desnuda de su espalda me está volviendo jodidamente loco, y tengo que mantener el control sobre mis emociones, así que no pierdo mucho el tiempo. ¿Quién carajo es este? ¿Cómo es que yo no sé nada de él? Él tiene que apartar sus sucias garras de ella de una vez. Ella es mía. Toda mía y voy a demostrar que lo tengo para él si no retrocede. No me gusta el hecho de que realmente se ven muy bien juntos, y tengo la sensación de que hay una amenaza real aquí. La rabia y los celos que surgen a través de mí se burlan totalmente de mis pensamientos anteriores que si Ana no firma conmigo, no puedo pasar de ellos sin mirar atrás. Al llegar a ellos, el hombre todavía tiene su brazo posesivamente alrededor de la cintura de Ana. Quiero arrancarle el brazo, pero me puedo controlar para mirarlo sólo a él. Pero en mi cabeza, ya lo he destrozado en pequeños trozos. Kate también se une a nosotros, y la admiración que antes sentí por ella pronto se evapora cuando se pone en marcha con su intromisión e interferencia. Ella y Elliot hacen una gran pareja con su mierda de mover las cosas. —Hola Ray —, dice ella, cuando le besa las dos mejillas. Es obvio que se conocen desde antes. Ray está de pie allí con su traje mal ajustado, viéndose decididamente inquieto e incómodo. Es claramente el tipo de hombre que odia los eventos sociales de este tipo. Es de mediana estatura, con el pelo oscuro y rizado y ojos profundos, marrón claro, que tengo la sensación de que no se pierden de mucho. Kate luego casualmente deja caer la bomba, y puedo ver por la mirada en sus ojos que ella sabe muy bien lo que está haciendo. — ¿Conociste al novio de Ana? Christian Grey. Ana la mira horrorizada por haber marginado a su padre de esa manera, pero yo no voy a darle a la señorita Kavanagh la satisfacción de reaccionar. Así que le sigo el juego. —Señor Steele, es un placer conocerlo —, le digo mientras le ofrezco mi mano para estrecharla. El padre hace lo que le corresponde, simplemente con calma me da la mano con firmeza, aunque lo veo echarle a su hija una mirada burlona. —Y éste es mi hermano, Ethan Kavanagh —, dice Kate. 102
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Eso explica quién es este hijo de puta, y ahora puedo ver el parecido con su hermana. Me las arreglo para parecer civilizado y estrechar su mano, pero mi siguiente paso es alejarla de él y mostrarle que ella es mía. Como ahora he sido etiquetado como el novio de Ana, así es como voy a actuar. De hecho, me sorprende descubrir que más bien me gusta. —Ana, nena —, murmuro cariñosamente sosteniendo mi mano hacia ella, pero la verdad es que estoy ordenando que ella se aleje de él y venga aquí a mi lado inmediatamente. Puedo fingir una sonrisa en mi cara mientras Ana se mueve fuera de sus sucios brazos y se acerca a mí, donde debe estar. Con su misión completa, Kate ahora sonríe con suficiencia mientras se lleva a su hermano fuera a reunirse con sus padres. Sí, es como Elliot en muchos sentidos. Ana aún no ha dicho nada, pero ahora su padrastro quiere saber lo que está pasando. Ray podría ser un hombre tranquilo, pero puedo decir que no tiene un pelo de tonto. —Así que ¿Hace cuánto tiempo se conocen chicos? — pregunta en voz baja. —Un par de semanas más o menos — ¿Eso es todo? — Nos conocimos cuando Anastasia vino a entrevistarme para la revista estudiantil. El poder ser abierto y honesto acerca de cómo nos conocimos es un cambio muy refrescante y placentero. No necesito mentir ni encubrir. Paso mi brazo alrededor de Ana, pasando mi dedo pulgar sobre la sedosa piel perfecta de su espalda, y mientras lo hago posesivamente agarro su hombro. Estoy enviando un mensaje fuerte y claro. Este es mi territorio. Ella es mía, no se equivoquen sobre esto, a cualquier cabrón que haya por ahí. —No sabía que trabajabas en la revista estudiantil, Ana —.Ray parece molesto por no saber nada de esto. Así que ella tampoco le dice todo lo que tiene entre manos. Interesante. Ella murmura algo acerca de que Kate estaba enferma como excusa. —Buen discurso el que dio Sr. Grey —, Ray vuelve su mirada hacia mí, claramente midiéndome como el recién descubierto novio de su hija. Y de repente parece muy importante que él no me encuentre deseoso. Me doy cuenta de que él no es el tipo de hombre que va a estar impresionado porque soy rico, 103
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin él no es del tipo servil o adulador. Está claro que no tiene ni idea de quién soy yo de todos modos, y eso me gusta. —Gracias, señor. Tengo entendido que usted es un pescador entusiasta —. Recuerdo que Ana me dijo esto en nuestra primera cita en la cafetería. Detalles como este son muy a menudo el polvo de oro, así que hago un punto de referencia en mi memoria para futuras consultas. Y ahora mi atención a los detalles vale la pena, porque puedo ver que he dado en el clavo con Ray. Su cara se ilumina cuando me sonríe de nuevo. Ahora habla como un pescador a otro. Me alegra pensar que a sus ojos no puedo ser tan malo si se de pesca, y puedo sostener la conversación hablando de los tipos diferentes de pesca con mosca. Esto es claramente un tema que no tiene ningún interés para Ana, por lo que se va a hablar con Kate, pero no la pierdo de vista. No quiero que el chico Kavanagh piense que puede meterse con ella otra vez. Sonrío para mis adentros mientras la veo ir con Kate, mientras Ray y yo la observamos. —Hay otra cosa que quería preguntarle, Sr. Steele —. Aprovecho la oportunidad para hablar con él antes de que Ana regrese. — ¿Que sería entonces, Sr. Grey? —Por favor, es Christian. Pues bien, tengo la intención de darle un regalo de graduación especial a Anastasia, pero antes de hacerlo quisiera tener su opinión —. Es un hecho que lo voy a hacer, pero bueno, estoy creando la ilusión de que él está dando su permiso. —Ya veo. Dispara entonces, hijo, ¿qué es? —Espero que no crea que es exagerado, pero estoy en la afortunada posición de poderle facilitar un coche nuevo que tiene todas las últimas características de seguridad —, me pongo a explicar, observando su reacción. No dice nada, no da mucha distancia, pero sus ojos están mirando directamente hacia mí. —Adelante. —Mire, no creo que esté siendo sexista aquí, pero creo que las mujeres conductoras necesitan toda la ayuda que puedan conseguir. La mayoría simplemente no son conductores naturales, ¿o sí? — Sabiendo cuan torpe parece ser Ana, no puedo imaginar cómo conduce. Ray se ríe. 104
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Estás en lo correcto, Christian. Te juro que tardé diez años de mi vida en enseñarle a Ana a conducir. Estoy sorprendido de que hiciera la prueba y la pasase, la verdad sea dicha. Ahora es mi turno de reír. — ¿Así que por usted está bien que quiera regalarle a Anastasia un coche nuevo? ¿Incluso las probabilidades de un poco de ayuda en el “departamento de no meterse en problemas”? —Yo diría que ella es una chica muy afortunada si puedes hacer eso por ella. No puedo garantizar que el coche siga brillante como nuevo por mucho tiempo tal y como estaciona Ana —, bromea Ray, y ambos nos reímos ahora. Ana se acerca y se nos une. Parece sorprendida de ver a Ray tan relajado, y frunce el ceño, ella puede darse cuenta de una especie de broma privada entre nosotros dos. Ray ahora nos deja para dirigirse hacia los lavabos, y luego un fotógrafo salta sobre Ana y yo. Sin embargo, como estoy en un acto oficial, no me opongo a que nos tomen la foto. Soy consciente de que esta imagen probablemente se venderá muy bien, ya que será la primera vez que aparezca con una mujer. Otra primera vez. — ¿Así que también has cautivado mi padre? — ¿También? Ana se sonroja, y me siento obligado a tocar su mejilla, y luego le levanto la barbilla para poder mirarla a los ojos. —Oh, me gustaría saber lo que estás pensando, Anastasia. Y ahí está otra vez, esa tensión, la electricidad, esa conexión entre nosotros. El resto del mundo desaparece cuando nos contemplamos el uno al otro. —En este momento, estoy pensando en tu bonita corbata —, susurra. Sonrío cuando pienso otra vez en cómo lo usé para sujetarla cuando me la follé en su dormitorio. Mmm, felices recuerdos, felices. —Recientemente se ha convertido en mi favorita. Te ves preciosa, Anastasia. Este vestido de cuello halter te sienta muy bien, y puedo acariciar tu espalda, sentir tu hermosa piel. 105
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Mientras recorro con mis dedos su espalda desnuda, siento su aliento agitado y su respiración se vuelve irregular. Ella está tan excitada como yo. —Sabes que va a estar bien, ¿verdad nena? — Murmuro. Ella cierra los ojos y parece estar librando algún tipo de batalla interna antes de que finalmente habla. —Pero yo quiero más —, susurra. — ¿Más? Ella quiere más. Una parte de mí está muy emocionada por esta palabra. Ella no me está rechazando, ella quiere más de mí. Pero otra parte de mí está horrorizada. No puedo darle más. No hay más de lo que puedo dar. No es que ella no lo merezca de todos modos, es que soy un hombre muy jodido. —Más. Quieres corazones y flores —. Deslizo mi dedo sobre todo su carnoso labio inferior, ella asiente con la cabeza, con los ojos tensos mientras espera mi reacción. —Anastasia, no es algo que yo conozca —, trato de explicarle con cuidado. ¿No se merece corazones y flores, Grey? —Yo tampoco —. Pobre chica, esta es su primera experiencia, no es de extrañar que ella quiera más. Ella se merece algo mejor que tú. —No conoces mucho. —Tú conoces todas las cosas malas. — ¿Malas? No lo son para mí. Inténtalo —. La quiero convencer, porque no sólo sé, estoy seguro de que las cosas estarían muy bien entre nosotros, si sólo estuviera de acuerdo. Me aseguraré de que lo esté. Mi mente está dispuesta a ver las cosas a mi manera, sin vergüenza uso mi más deslumbrante sonrisa ganadora para tratar de convencerla. Estoy usando hasta la última gota de mi encanto para seducirla y atraparla. Como un cazador fascinado por capturar a su presa. —Está bien —, susurra. — ¿Qué? — ¿Funcionó? ¡A la mierda! ¿Qué? ¿Acaba de aceptar ser mi sumisa? ¿Ella dijo que sí? ¿Estoy en lo correcto? 106
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Está bien. Voy a intentarlo. — ¿Estás de acuerdo? — Esto casi parece demasiado fácil ahora de alguna manera. Ella finalmente acepta, sin más. Siento que el alivio me inunda. —Sin perjuicio de los límites blandos, sí. Voy a intentarlo —. No parece muy confiada, pero eso está bien, voy a tomarlo con calma con ella. Una voz interior me advierte que la tengo bajo pretensiones falsas. No soy tan encantador como mi sonrisa ganadora le ha hecho creer. Empujo la voz a la parte trasera de mi mente y la ignoro. Estoy extasiado mientras cierro mis ojos y tiro de ella hacia mis brazos. —Dios, Ana, esto es tan inesperado. Me dejas sin aliento —. Esta misma mañana había sentido que las cosas fueron más o menos inútiles, y ahora... Ana acaba de acceder a ser mi sumisa. Yo ni siquiera recuerdo sentirme tan eufórico. Ray regresa, así que suelto a Ana. Creo que los dos estamos en un estado de shock. Ray me invita a unirme a ellos para el almuerzo, pero me niego porque tengo otra cita. Voy a ver al doctor Flynn, que volvió brevemente. —Gracias, señor Steele, pero tengo planes. Ha sido un gusto conocerlo, señor. Una vez hecho esto, veo al tranquilo, discreto y taciturno Ray. Está cortado en el mismo patrón que Taylor. ¿Es posible que también sea ex militar? En cualquier caso, me cae muy bien Ray Steele. —Lo mismo digo. Cuida de mi niña. —Oh, tengo toda la intención, señor Steele —. Ella no va a desear nada más. Sólo lo mejor para Anastasia a partir de ahora. Nos damos la mano y me despido. 107
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 12 D ejo la ceremonia de graduación para acudir a mi cita con el doctor Flynn. Me hubiera gustado haberme quedado más tiempo para unirme a Anastasia y Ray para el almuerzo, sólo para ver un poco más de la forma en que interactúan uno con el otro. Tal vez en otra ocasión. No, si ella es tu sumisa Grey, por el amor de Dios, no se juega a las familias felices con tus sumisas, ¿verdad? En el camino de vuelta, el track de Hinder 'Better tan me' se enciende. “Creo que se puede hacer mucho mejor que yo, después de todas las mentiras que te han hecho creer”. La letra parece burlarse de mí, así que adelanto a la siguiente pista. Escucha las palabras Grey. ¿No merece Anastasia un hombre que pueda darle todos los corazones y flores que ella desea? John Flynn está sentado en su escritorio en el otro extremo de su consultorio verde pálido cuando entro. Supongo que se ha decidido por la decoración verde para ayudar a promover un ambiente de calma. Sólo Cristo sabe la cantidad de mierda enferma que escucha aquí. Tiene una reputación de hacer frente a los bastardos más retorcidos y jodidos con los que nadie más puede, por supuesto que él puede, así es como es que he terminado con él. No sé si es su manera fresca, tranquila a lo británico lo que ayuda, pero he estado viéndolo durante unos dos años, que es mucho más de lo que he durado con cualquier otro psiquiatra. Lleva su atuendo habitual casual, sin corbata ni trajes formales. Creo que él realmente disfruta de los retos que se le lanzan, y él nunca muestra ningún tipo de opinión o de horror, a lo que le digo. Así que confío en él como a alguien con quién puedo volcar toda mi mierda y mi angustia. Como de costumbre, voy y me siento en uno de sus sofás de cuero verde oscuro para la sesión de hoy, mientras él se acerca y se sienta en su silla con alas, de costumbre con su bloc de notas de cuero. Después de la semana inquietante que acabamos de experimentar, me resulta tranquilizador estar de vuelta aquí, pasando por nuestra rutina normal. — ¿Cómo fue tu viaje de regreso de Londres? — Le pregunto. 108
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Es por eso que por lo que no he tenido consulta desde hace un tiempo, él ha estado en Inglaterra durante un par de semanas. Dice que siempre se puede tener una consulta por teléfono, si lo necesito, pero no es lo mismo. —Bien, gracias. Fue un buen cambio para mí volver a estar con otros británicos que comparten mi sentido del humor. Creo que los yanquis me encuentran un poco raro, ¿sabes? Sus ojos brillan con humor al pensar que él es el raro de aquí. —Bueno, te aseguro que no tengo ni idea de lo que estás hablando cuando comienzas a hablar de cricket, con el béisbol dame cualquier día de la semana —. Le digo. Así es como solemos empezar una sesión, con un poco de maña amable. —Así que, ¿cómo estás, Christian? ¿Pasó algo mientras estaba lejos que deba saber, o se trata simplemente de una sesión de mantenimiento? No respondo de inmediato. Por dónde empezar, cómo explicarlo. Saco un pedazo de pelusa imaginaria en mis pantalones cuando me dispongo a empezar. —Ha habido algunos avances... — empiezo vacilante. Mierda, esto es difícil, incluso con Flynn. Se despierta su interés inmediatamente. —Adelante. ¿Qué tipo de avance? — Me alienta gentilmente. Lanzo un gran suspiro. —Hay una chica. Un poco lo usual de pelo castaño. Ella cayó en la puerta de mi oficina cuando vino hacerme una entrevista, y luego... Flynn espera un minuto, antes de preguntar. — ¿Y entonces qué, Christian? —Y entonces ya no he podido dejar de pensar en ella. Tengo fantasías interminables de ella en mi cuarto de juegos, follándomela de todas las formas posibles. Así que ordené una revisión de antecedentes sobre ella, luego la seguí de vuelta a Portland y encontré una excusa para ir a verla. Pensé que me ayudaría a sacarla de mi cabeza, ¿sabes? Pero no lo hizo. 109
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —No tienes una relación contractual con una sumisa en este momento, ¿verdad? —No, así que pensé que tal vez esta podría ser mi chica nueva. Ya sé que no es mi método habitual para la contratación de una sumisa, pero mi primera impresión de Anastasia era que podía ser algo natural para el papel. —Anastasia, ¿ese es el nombre de esta chica? —Sí, correcto. Así que la llevé a tomar un café y empecé a revisar las cosas sobre ella, y me pareció que podría ser posible. — ¿Ella sabía acerca de tu estilo de vida BDSM en este momento? — ¡Mierda, no! Así que por supuesto ella pensó que yo estaba llevando a cabo una cita normal. Porque ella es muy dulce, una chica encantadora, me di cuenta que no era justo, así que para poner fin a esta situación, le dije que yo no era el hombre indicado para ella. — ¿Ese fue el fin entonces? —No, porque yo estúpidamente no podía dejarlo allí. Se veía tan molesta cuando la mande a volar. Así que le envié un regalo a modo de disculpa, para tratar de explicar que para ella era mucho mejor no involucrarse con un hombre como yo. —Muy noble de tu parte. ¿Qué le enviaste? —Unos libros viejos que pensé que podrían gustarle. Ella es estudiante de Literatura Inglesa, los libros clásicos y todo eso. Pero lo único que hice fue empeorar las cosas. Lo siguiente que sé, es que ella estaba borracha y me llamó, preguntando por qué se los mandé. Ella había bebido demasiado alcohol barato y estaba prácticamente en estado de coma, poniéndose en riesgo. Así que como me sentía un poco responsable, tuve que ir a buscarla, asegurarme de que no resultara herida y menos mal que lo hice porque cuando la encontré, un hijo de puta estaba encima de ella, cuando no podía mover ni un dedo para detenerlo. Dios sabe lo que habría pasado si yo no hubiera aparecido. Así que cuando ella se desmayó, no tuve más remedio que llevarla de vuelta a mi hotel para mantenerla a salvo. — ¿Así que fuiste su caballero de brillante armadura, entonces? Resoplo con escarnio a esta sugerencia. 110
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —No lo creo. Pero lo extraño fue... — ¿Sí? —Bueno, sabes mejor que nadie sobre mi sueño y mis problemas con las pesadillas, cómo no soporto que nadie duerma conmigo en mi cama. —Tu parasomnia, sí. ¿Qué es lo raro? ¿Qué pasó? —Nada. Ese es el punto. Puse a Anastasia dormir en mi cama en mi habitación en el Heathman, y luego me acosté a su lado, así podía estar seguro que no iba a ahogarse en su vómito o cualquier otra cosa. Y no la toqué, yo nunca haría eso sin su consentimiento, eso no es lo mío, sin embargo resultaba embriagadora allí acostada. Finalmente me dormí a su lado, y sorprendentemente dormí muy, muy bien. Un sueño reparador, profundo, sin pesadillas. —Oh, ya veo. Qué fascinante. —Sí, bueno, me asusté un poco porque la única vez que yo puedo recordar a alguien durmiendo conmigo y que me calmara cuando tenía pesadillas de niño era mi madre. Y estoy seguro que en ese momento no pensaba en Anastasia como ningún tipo de figura materna sustituta, sino en todas las maneras en las que me gustaría follarla. —No, creo que Anastasia es sólo alguien que te relaja, alguien que te hace sentir a gusto, eso es todo. —Supongo que sí, tiene ese increíble olor natural, su pelo, su piel. Así que parece que puede ponerse en contacto conmigo de alguna manera que no puedo explicar. —Sucede a veces. Parte de la interacción compleja de las feromonas humanas. Tal vez porque ella se había desmayado, no suponía ningún tipo de amenaza para ti, así que por eso dormiste tan bien. Tal vez no sea lo mismo la próxima vez. —No, no fue solo esa vez. He dormido con ella un par de veces más, y cada vez, lo mismo, duermo muy bien. Pero, por supuesto, he decidido que no va a suceder otra vez. — ¿Por qué no? 111
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Debido a que un Dominante no se acuesta con su sumisa, es por eso. Las follas y las dejas. Aparte de todo el quid del asunto, dormir juntos no es la forma en que hago las cosas. — ¿Incluso si realmente te gusta? Sólo porque eso es lo que siempre has hecho no quiere decir que no pueda cambiar, Christian. —Es lo que siempre ha funcionado para mí, así que ¿por qué cambiar una fórmula de éxito? —Tal vez necesitas replantearte algunos parámetros, pero podemos llegar a eso más tarde. ¿Y qué pasó con Anastasia cuando se despertó por la mañana? —Después de que ella se asustara un poco, me dijo que todavía quería verme. Y aunque sabía que debería olvidarme de ella, que sería mejor para ella si lo hacía, no pude. Desde el primer día que la conocí, no he podido olvidarme de ella o sacarla de mi cabeza, no puedo permanecer lejos de ella, aunque sé que debo hacerlo. » Así que esa noche la llevé a Seattle, la primera vez que he volado con una chica en mi helicóptero. Le mostré mi cuarto de juegos para que ella no pudiera tener ninguna duda en absoluto sobre exactamente del tipo de relación en la que estoy interesado, quiero ser su dominante, y que ella sea mi sumisa, y le expliqué detalladamente lo que eso implica. — ¿Y cómo se lo tomó? Supongo que no sabía nada de BDSM, ¿que todo esto era nuevo para ella? —Ella se lo tomó todo muy tranquilamente en realidad. Sobre todo teniendo en cuenta que resulta que ella nunca había tenido relaciones sexuales antes, a pesar de que tiene casi veintidós. Sólo he ido y me he encontrado con una jodida virgen. Una virgen por amor a Cristo. Nunca me había quedado tan sorprendido por algo antes en toda mi vida, te lo aseguro. Creo que en este punto hasta Flynn se sorprende, aunque se recupera rápidamente y lo esconde bien. — ¿Una virgen? Pues sí, no puedo imaginar lo que debe haber sido para ti, todo un giro inesperado de los acontecimientos para alguien acostumbrado a un estilo de vida como el tuyo. ¿Así que qué, se fue entonces? —No, mira, y aquí está la cosa. Hasta que le mostré mi cuarto de juegos, ella había supuesto que iba a venir a mi casa para que hiciéramos el amor. Había decidido que quería dormir conmigo y perder su virginidad. Incluso después de que le mostrara todos mis látigos y cadenas, ella aún me deseaba, a pesar de 112
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin que he dejado claro que solo estoy interesado en follar, no hacer el amor. Así que estoy pensando que tal vez el estilo de vida puede ser de interés para ella si poco a poco la introduzco a él lentamente. Pero ella tiene que tener al menos relaciones sexuales con experiencia para poder tomar una decisión informada, así que me dije que iba a tener el sexo vainilla básico con ella primero, para darle una idea. Y ella estuvo de acuerdo con esto. — ¿De manera que lo hiciste en el cuarto de juegos? —No, por supuesto que no, no estoy tan enfermo y ni soy tan depravado como para tomar a una joven virgen en ese lugar. Así que a cambio tuvimos sexo en mi cama. Varias veces. — ¿Christian, me estás diciendo que en realidad tuviste sexo vainilla con Anastasia, en tu propia cama? Esto es realmente un giro inusual de los acontecimientos y el primero para ti. Entonces, ¿Qué te pareció la experiencia? —Veras, aquí hay otra cosa extraña e inesperada. Fue jodidamente increíble. Siempre había creído que la vainilla no me satisfacería, que sería aburrido, pero que no podía estar más lejos de la realidad. Al menos con Anastasia. — ¿Y cómo fue para Anastasia, ya que ella era virgen? —Resulta que para ella el sexo es algo totalmente natural, ella estuvo increíble. Desde luego, con toda mi maldita experiencia me aseguré de que su iniciación fuera bastante alucinante, ya que soy el primer hombre que la tiene. Nunca había experimentado tomar virginidad de nadie antes, y ¿sabes qué? realmente me gustó muchísimo, sabiendo que ningún otro hombre ni siquiera la había tocado antes. Ella nunca se había dar placer a sí misma, por lo que su primer orgasmo y cada orgasmo que ha tenido después es mío. Me hace sentir que me pertenece solo a mí, a nadie más. —Puedo ver cómo eso podría atraer a un hombre como tu Christian, con tu necesidad de controlar. —Y Dios mío, todo fue increíblemente bueno entre nosotros. Pero, por supuesto, ella no entiende de toda la mierda que viene conmigo, así que ella me quiere tocar, y eso complica las cosas. Así que realmente necesitaba lograr que firmara su contrato como mi sumisa, para entonces poder comenzar su entrenamiento adecuado bajo contrato, de acuerdo con mis límites infranqueables y todas las reglas. Así que esta semana pasada he estado en vilo tratando de convencerla de aceptar. » He sido totalmente honesto con ella sobre lo que estoy ofreciendo. Pero ha sido una jodida pesadilla vivir con la duda por su indecisión, y he roto todas 113
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin mis reglas para tratar de conseguir el acuerdo, lo que realmente me confunde y se mete en mi cabeza. —Christian son tus reglas, así que puedes cambiarlas si es necesario, para conseguir lo que quieres, lo que esta chica quiere. —No, no es posible. Sé que no funciona para mí. Las reglas me ayudan a tenerlo todo controlado y enfocado. —Entonces, ¿no sería más fácil de encontrar a una mujer que ya está en la escena BDSM? ¿Una que estaría dispuesta a firmar un acuerdo y en seguir las reglas contigo? —Cristo, sí lo haría. Pero no puedo. Anastasia es a quien quiero. Nadie más. Y hoy... — ¿Qué ha pasado hoy? —De repente, justo cuando pensaba que iba a tener que seguir adelante, ella estuvo de acuerdo con que va a firmar el acuerdo para estar conmigo, dentro de los límites blandos que aún tenemos que repasar. Después de todos mis intentos de convencerla, hoy solo le sonreí, le pregunté y ella dijo que sí. —Cuando dices que trataste de “convencerla” antes, ¿cómo lo ves realmente? —Supongo que se podría decir que estaba tratando que aceptara ser mi sumisa seduciéndola y luego teniendo sexo totalmente irresistible y adictivo. — ¿Pero en realidad todo lo que tenías que hacer era pedírselo bien? —No es como yo suelo hacer las cosas, ya lo sabes John. Tiendo a estar en el rol de dominante/sumisa. No pido, ordeno, y ella obedece. Especialmente estoy preocupado por lo que ella me dijo luego, dijo que quiere “más”, y no puedo darle eso, no puedo darle todos los corazones y las flores y ese tipo de cosas. —Así que a pesar de que estás preparado para tratar de satisfacer sus necesidades, al aceptar un arreglo al que ella está claramente insegura, ¿no sientes que te estás comprometiendo de alguna manera? —Esa es una palabra que ella usa demasiado, el compromiso. —Bueno, ¿no podrías al menos darle vueltas a esto, en lugar de descartarlo y apegarse estrictamente a las cosas como siempre las has hecho? ¿Qué reglas se han roto ya por ella? 114
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —He pasado la noche con ella varias veces. Ella me mira. La he visto durante la semana. Ella ha conocido a algunos de mis familiares. La lista es interminable, y eso me pone nervioso, no es cómo hago las cosas. — ¿En serio? No es como has hecho las cosas hasta ahora, pero tal vez puedes cambiar la hoja de tu propio libro. ¿No has hecho un montón de dinero mediante la adquisición de empresas que no han evolucionado con los tiempos o, que no se han adaptado a los cambios y se han estancado simplemente? ¿No es lo mismo? —No, no estoy de acuerdo, no es lo mismo en absoluto. Y otra cosa. Me doy cuenta de que estar con Anastasia está provocando algunas emociones muy fuertes en mí. Igual que cuando veo a otro hombre que la mira de una manera determinada, o la toca, yo literalmente quiero destrozarlo, y tengo que esforzarme mucho para no perder la cabeza, no he tenido este tipo de sentimientos desde que era un adolescente, y me da miedo que vaya a perder el control como solía hacerlo. —Ya veo. Pero de lo que has dicho, que en realidad no has reaccionado exageradamente o perdido el control, por lo que a mí me parece es que estás aprovechando la experiencia adquirida en tu juventud para hacer frente a estos sentimientos. —Supongo. Pero en aquellos días en los que tenía a Elena, ella fue quien canalizó mi enojo de manera que tuviera sentido para mí ser capaz de hacerle frente. —Hemos hablado de esto antes, y no estoy convencido de que no hubieras encontrado otro método más convencional de hacer frente a tus emociones si hubieras tenido el terapeuta adecuado en ese momento. Pero todo eso es agua pasada ahora, y estamos de acuerdo que no es útil rememorar el pasado. Así que dime, ¿cómo te sientes acerca de que Anastasia conociera a tu familia? —Incómodo al principio, en realidad no fue mi elección. Me vi obligado porque Elliot estaba conmigo cuando fui a buscar Anastasia cuando estaba borracha, y así se enteró de ella, y por supuesto que le gusta agitar las cosas. Pero, en realidad, al final no me importo su encuentro con mi madre, porque la hice feliz al verme con una chica muy agradable. Para mi familia es mi novia, pero en realidad yo voy a ser su dominante y ella va a ser mi sumisa, algo que, por supuesto, no puedo decirles. » Y entonces hoy nos tomaron una foto juntos para la prensa, por lo que no cabe duda de que va a salir a publicado, y luego me presentó a su padrastro como su novio. Lo extraño es, que de hecho me gustó bastante eso, y no tuve 115
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin ningún problema, ahora sólo estoy tratando de entender esta situación tan confusa. ¿Cómo diablos puedo equilibrar toda esta mierda? Me siento atrás para ver lo que Flynn tiene que decir, aunque sé que no va a tener alguna solución mágica, porque la vida no es así. —Creo que todo es muy sencillo, Christian. Sólo tienes que hablar de todo esto con Anastasia. Pueden solucionar esto juntos. Realmente suena bastante que es joven para estar preparada para asimilarlo todo sola. —Ella es, ella es realmente otra cosa. Me estoy dando cuenta de que su aspecto es un poco engañoso porque parece pequeña y delicada, pero ella es una chica valiente, tengo que decir y, a veces sufro por ella. Pero ella realmente no me querría si supiera de toda mi basura. —No tiene por qué ser así, ya lo sabes Christian. Puedes concentrarte en poner las malas experiencias atrás y ver lo que sucede. —Lo sé, toda la mierda de tu terapia de focalizar. Bueno, lo siento, pero estoy demasiado jodido para navegar justo al lado de la puesta de sol con el “felices para siempre”. —Entonces, ¿qué va a pasar si Anastasia acepta ser tu sumisa pero al final decide que esto no va con ella? ¿Vas a seguir siendo inflexible e insistir en que ella tiene que ajustarse al compartimiento designado en tu vida como la “Mujer para satisfacer las necesidades sexuales”, como una preciada posesión u objeto? ¿Has considerado incluso otras posibilidades? —Para un hombre como yo no existen otras posibilidades, no hay ninguna otra manera. —Así que ya has tomado una decisión sobre esto, ¿qué quieres de mí? ¿Qué estás esperando que te diga? —Diablos, no sé John. ¿Estoy haciendo lo correcto con Anastasia? Quiero decir que puedo cuidar de ella, si deja de desafiarme, pero ella ni siquiera acepta que le compre regalos, dice que eso la hace sentir como una puta. — ¿Se siente como si le estuvieras pagando por favores sexuales? —Sí, creo que sí, pero no es así como yo lo veo. Aunque es refrescante el que ella no parece interesada en mí por mi dinero. Pero yo quiero que tenga lo mejor, para que esté a salvo, para que me deje cuidar de ella. Pero ella es tan independiente, sigue desafiándome, y discutiendo y respondiéndome nuevo. 116
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Confía en mí Christian, que ese es un comportamiento bastante normal para una mujer joven y sana. —No, para mí no lo es. Mis mujeres siempre han hecho exactamente lo que digo, siempre hacen lo que les digo sin preguntas. —Y sin embargo te encuentras atraído por Anastasia. ¿Puedo sugerir que tal vez tus mujeres normales parecen algo aburrido en comparación? Suspiro, sé que ha puesto el dedo en la llaga. —Exactamente. Anastasia puede ser frustrante y difícil, pero ella no es nunca, nunca aburrida. Ella es divertida e ingeniosa y estimulante. Pero me preocupo por ella, por su seguridad y su salud. Ella no come muy bien, y parece no tener ni idea de lo hermosa que es, parece tener algunos problemas de autoestima. —Así que, en cierto modo, además de estar sexualmente atraído por ella, ella también te atrae porque necesita de ti, ¿es así? ¿Te sientes protector con ella? —Exactamente, si acepta ser mi sumisa puedo asegurarme que ella se ocupe de sí misma con una dieta adecuada, que haga ejercicio, que duerma lo suficiente, todo ese tipo de cosas. — ¿Y cómo crees que se encargará de los aspectos más extremos de tu contrato? ¿Los castigos que son una parte inevitable de tu estilo de vida? —Ella está comprensiblemente nerviosa, por supuesto, y le he prometido que vamos a tomar las cosas con calma al principio. Pero tal vez esto es exactamente lo que necesita, un poco de disciplina para que ella deje de tomar riesgos con su salud y seguridad. Un timbre suena ahora, y sé que es para decirle a Flynn que su próximo paciente ha llegado. —Hemos llegado al final de nuestra sesión Christian, así que vamos a tener que dejar las cosas por el momento. Has planteado un montón de cuestiones hoy que hoy necesitan una discusión más a fondo, por lo que puedo sugerir que pidas otra cita conmigo para la próxima semana, cuando haya vuelto de mi conferencia. —Estás demasiado ocupado y popular estos días, John. Me gustaría que reconsideraras mi oferta. Le he pedido varias veces ser de mi psiquiatra personal exclusivo, pero siempre me rechaza. 117
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Ah, ahí estás otra vez Christian, con tu necesidad de tener el control. Lo siento, pero lo más interesante y complejo en mi profesión es que una amplia lista de pacientes para mantenerme en la cima de mi juego. —Bueno, si alguna vez cambias de opinión... —Tú serás el primero en saberlo. Entre tanto, te insto a tratar de ser un poco más flexible en tu trato con esta notable dama joven que has conocido. Mantén la mente abierta y está dispuesto a comprometerte para probar algo ligeramente diferente. Después de todo, ya has roto algunas de tus preciosas reglas y estás vivo para contarlo. —No puedo prometer nada, pero voy a pensar en lo que has dicho. —Bueno, bueno, eso es un paso en la dirección correcta, de todos modos, Christian. Hasta la próxima Salgo de esta consulta no del todo seguro si estoy mejor o peor que al entrar. Me sigo sintiendo confundido. 118
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 13 E n el camino de vuelta del apartamento de Anastasia esta noche, me siento muy, muy bien acerca de cómo han ido las cosas el día de hoy. Ana ha accedido a ser mi sumisa, y ahora puedo concentrarme en el restablecimiento de algo de orden en mi vida. Con sólo unas pocas modificaciones menores que creo que puedo manejar, estoy en el buen camino para conseguir que mi adicción a ella esté bajo control y sea manejable. De nuevo seré quien soy. Tengo la esperanza de que podamos hacer funcionar este arreglo entre nosotros, incluso si eso significa romper algunas de las reglas. La esencia de la comprensión entre Dominante y su sumisa todavía permanecerá, incluso si es una especie de novia, tal vez un día a la semana. Seguí el consejo de Flynn, me comprometí y este es el resultado. Tengo lo que quería. Así que bien, en contra de las reglas, la he venido a ver durante la semana, era necesario aclarar los límites blandos. Y si bien, no tenía la intención de permanecer tanto tiempo. Taylor ha estado esperando por mí desde las nueve y ahora nos hemos ido a las 10:30. Pero mierda, valió la pena. Ha valido la pena quedarme para darle a Ana su primera azotaina y una segunda follada. Ya bastante de nuestra primera escena está planeada para que podamos empezar a trabajar en la formación de Ana cuando ella vaya a verme el domingo, sobre todo ahora que ella me contó su sueño erótico. Estoy encantado de saber que ella soñaba conmigo utilizando una fusta de cuero trenzado en ella, y es seguro que estoy haciendo mi mejor esfuerzo para asegurarle que sus sueños se hagan realidad. Ella tiene que comenzar a tomar anticonceptivos, así que una vez que ella tenga su período, que me parece que es la próxima semana, espero que pueda empezar a tomar la píldora, que es el método que prefiero para mis sumisas. No voy a dejar esto al azar, voy a conseguir al mejor ginecólogo para que venga a revisarla. Entonces podré dejar de usar los jodidos condones, que odio. Sí, todo ha ido más o menos con el plan de hoy, y ahora mi dulce niña está dispuesta a cumplir con todo lo necesario para encajar en mi vida. 119
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Yo sabía que iba a disfrutar de la botella de Bollinger que traje conmigo, y que después de unas copas o tazas de té, en este caso, ella se relajaría y se abriría un poco más. Es una pena que todavía esté un poco reticente y desafiante sobre aceptar de los libros de primera edición, pero por supuesto que me salgo con la mía acerca de ellos, porque al final, ella no tiene el coraje para devolvérmelos. La cita que les puso fue muy divertida e inteligente tengo que admitir Acepto las condiciones, Angel, puesto que tu sabes mejor que yo el castigo que merezco; solamente - solamente - no lo hagas mas duro de lo que puedo soportar. Me gusta mucho que ella tenga una mente aguda e ingeniosa. Pero fracasó al final, porque como le digo. Voy a ser más suave con ella si sólo acepta los malditos libros. Pensando que ella está pensando en donarlos a la caridad, lo que no es mi intención, y sabe ahora que me va a desagradar, por lo que eso no va a suceder. Estoy bastante enfadado al descubrir que tenía un par de entrevistas en espera de las que no me había hablado. No me gusta el tono insolente que utiliza con su renuencia a decirme que editoriales son, en caso de que utilice una influencia indebida o interfiera. Ella tendrá que aprender que necesito saber sobre este tipo de cosas tan pronto como pasen, para poder hacer las investigaciones necesarias y los controles en vigor para garantizar que no se pone en peligro a sí misma de cualquier forma. No importa, lo dejo pasar por el momento, porque no me costará saber dónde tiene sus entrevistas, no hay problema. Ella seguirá sin enterarse, y voy a tomar las medidas que considere necesarias. Prácticamente estamos de acuerdo en los límites blandos sin grandes problemas. Ella dice “no” a cualquier tipo de fisting, eso está bien, puedo vivir con eso, ya que no es algo que particularmente me encante. Ella está muy indecisa sobre cualquier tipo de sexo anal, así que le aseguro que realmente puede ser inmensamente placentero si se introducen con un cuidadoso entrenamiento y preparación, con la misma naturalidad que yo lo haría. Ella realmente debería al menos intentar la parte anal, pero creo que podemos trabajar en eso. Algo que espero con interés. 120
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin No estoy acostumbrado a hablar de todos los detalles de cosas como juguetes sexuales, mis sumisas anteriores han estado siempre totalmente familiarizadas con estas cosas. Pero es un poco divertido en realidad, y aparte del hecho de que voy a ser su iniciador y su controlador en todas las cosas sexuales, exactamente de la manera que elija. Y esto me encanta jodidamente. Ya hemos acordado que la suspensión es un límite infranqueable para ella, pero el resto de los actos de servidumbre no parecen presentar tantos problemas para ella. Creo que incluso hay un brillo de emoción en sus ojos a medida que avanzamos a través de ellos para aclarar algunos detalles, así que estoy pensando que esto muestra potencial, tal vez esto sea lo suyo, que mierda, me emociona demasiado. Y voy a tomar bajo consideración su nerviosismo por el amordazamiento. Pero estoy seguro de que una vez que haya recibido su formación, va a ganar más confianza en mí, lo suficiente como para amordazarla. Atada y amordazada, todo parte de la escena, nena. Ana se pone muy nerviosa otra vez, cuando hablamos del castigo y el dolor. Ella nunca fue castigada de esta manera cuando era una niña, así que no tiene una idea real acerca de lo que la puede lastimar, porque se trata de hacerse la renuente. Lo está pensando demasiado y deja que se salga de proporción en su cabeza. Pero eso está bien, voy a tomar las cosas con calma y vamos a comenzar poco a poco. Vamos a llegar al final, voy a asegurarme de eso. A continuación, traigo a colación el tema que ella había mencionado antes. “Más”. Le explico lo que ha pasado por mi mente, lo que podría ser posible. Todavía no estoy muy seguro acerca de nada de esto, pero ya que mi familia y la prensa ya saben acerca de Ana, voy a tener que ir con eso de todos modos. De hecho, me sorprende que no me preocupe tanto como yo pensaba. Así que le digo, —Fuera de las veces en la que seas mi sumisa, tal vez podríamos intentarlo. Yo no sé si funcionará. No sé cómo separarlo todo. Puede que no funcione. Pero estoy dispuesto a intentarlo. Tal vez uno noche a la semana. No lo sé. Puedo ver que mi oferta realmente la ha sorprendido, y que está bastante feliz por eso. Soy tan jodidamente buen negociador, que lo use a mi favor para que ella aceptara mi regalo de graduación. Voy a tratar de darle “más” si ella acepta graciosamente el coche. Porque de otra forma sé que iba a ser difícil. Genio. 121
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Estoy tranquilo con ella cuando dice que sólo lo aceptará en préstamo, pero por supuesto que no lo será. Mis sumisas siempre se quedan con el coche, a pesar de todo. Taylor se llevará su maldito pedazo viejo Beetle lejos mañana. Eso es después de que él subrepticiamente sustituyera el brazo del rotor del distribuidor que quitó ayer por la noche después de que le diera instrucciones para desactivar temporalmente su coche. Taylor es todo un mono grasiento, resulta que es experto en toda esa mierda con los coches viejos y los motores de las motos, me enteré hace un tiempo. Si Ana hubiera tratado de usar su viejo coche hoy, habría encendido pero no habría arrancado, pero no habría sabido lo que estaba mal, aunque ella hubiera mirado bajo el capó. Supe que su padrastro la llevaba a la ceremonia de graduación de todos modos. Y me alegré de poder hablar con Ray durante unos minutos a solas el día de hoy. Esto significa que había por lo menos un elemento de verdad en mi afirmación de haber discutido la compra de su nuevo coche con él. Me alegro de haber visto cara a cara su opinión sobre las mujeres conductoras. Ana tiene que tener un coche nuevo más seguro por la paz de mi alma, no tengo el tiempo para preocuparme por esa mierda. Darle el coche nuevo como un regalo de graduación acaba de proporcionarme una excusa conveniente para reemplazar su coche viejo. Después de todas las discusiones, y tanto hablar de los límites blandos, estoy casi listo para follarla aquí mismo, en el capó del coche, así que es hora de seguir al dormitorio. Quiero asegurarme de que he marcado todas las casillas con su formación sexual básica, listo para comenzar la siguiente etapa. Realmente no puedo esperar a que empecemos a jugar. Así que para completar el conjunto completo de vainillas, le pegue un polvo Ana bastante bueno con ella encima. Tengo que decir que yo no había previsto cuán gratificante sería esa posición, no sólo es muy profunda y estimulante, puedo verla montándome también. Al verla gimiendo y retorciéndose y echando la cabeza hacia atrás mientras me folla, es excitante, muy excitante. Por supuesto, la complicación con esta posición es que, inevitablemente, sus manos van a tocar mi pecho. Puedo tener puesta mi camiseta, pero aun así todavía tengo que moverle la mano. Ella no entiende por qué, así que simplemente le explico un poco acerca de mi difícil introducción en la vida, y que he acabado siendo cincuenta jodidas sombras y que por ello no me gusta que me toquen. Eso es todo lo que necesita saber, y más de lo que he dicho antes a una sumisa. 122
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Me he quedado más tiempo de lo que debería, por lo que a pesar de estar realmente tentado, me niego a la petición de Ana de usar el segundo condón que había traído conmigo para otra follada. No tiene la última palabra de todos modos. Entonces, cuando estoy a punto de salir, de alguna manera nos quedamos hablando de intercambio total de energía 24/7. Esta es una fantasía mía desde hace mucho tiempo que no he tenido la oportunidad de llevar a cabo. Sería ideal hacerlo con ella, y realmente me excita a lo grande. Así que en ese estado altamente peligroso y excitado, cuando ella groseramente me pone los ojos en blanco, cuando ya la había sido advertida de que la pondría sobre mi rodilla si lo hacía de nuevo, decidí seguir adelante con mi amenaza. —Soy un hombre de palabra, y te voy a azotar y luego te voy a follar muy rápido y duro. Parece que vamos a necesitar ese segundo condón después de todo. Ella se resiste y vacila al venir a mí, pero sé que esto es un punto de inflexión crucial en nuestra relación, y voy a hacerlo a mi manera. Así que le ordeno con mi voz dominante fría: —Estoy esperando. No soy un hombre paciente. Poco a poco se acerca, y luego la agarro. Antes de que ella tenga tiempo para pensar en ello, rápidamente la pongo en mi regazo, apoyando su torso en la cama junto a mí. Mi pierna derecha tiene sus dos piernas de forma segura, mientras que mi brazo izquierdo la sostiene en la parte baja de su espalda. Ahora no puede moverse o salirse. Perfecto. A continuación, le ordeno que se lleve las manos a ambos lados de su cabeza, y en esta ocasión me complace ver que ella me obedece inmediatamente. Ahora voy a hacerle entender por qué estoy haciendo esto, para demostrarle que yo tengo el control y ella me va a obedecer en el futuro, porque siempre cumplo mis amenazas. Le pregunto: — ¿Por qué estoy haciendo esto, Anastasia? —Porque puse los ojos en blanco —, susurra. — ¿Crees que es de buena educación? —No. — ¿Quieres hacerlo de nuevo? 123
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —No. —Voy a azotarte cada vez que lo hagas, ¿entiendes? Poco a poco tiro de sus pantalones hacia abajo y luego me tomo mi tiempo antes de que comience la paliza. Yo acaricio y acaricio su trasero para calentar mis manos y su piel, me tomo mi tiempo anticipando lo que está a punto de pasar. Cuando le doy el primer azote, ella trata de escapar, pero la tengo la sujeta firme y segura. Su forcejeo realmente me emociona y me impulsa. —No te muevas o te voy a azotar más —, gruño, increíblemente excitado. —Sólo estoy entrando en calor. Me encanta el sonido que mi mano hace cada vez que la golpeo, y me encanta ver cómo su suave piel pálida se torna en la más jodidamente hermosa sombra rosa. Cuando llora, yo le digo. —Nadie te va a oír, nena, solo yo. Estoy entusiasmado cuando por fin tengo control total sobre ella, y estoy seguro que vamos a disfrutar de esto y hacer que dure. Originalmente, había planeado darle unos doce azotes, pero ahora me he decidido por dieciocho. Ella me ha desafiado tantas veces después de todo. Hay un arte en dar una buena paliza. Anastasia tiene mucha suerte de que su primera paliza venga de alguien tan excepcionalmente hábil como yo. Se trata de un azote de castigo, así que uso la palma abierta y los dedos extendidos porque así pica mucho. Si hubiera sido sólo un azote erótico, habría utilizado una palma ligeramente ahuecada con los dedos cerrados, ya que hace un buen chasquido y enrojece la piel, pero es menos doloroso. Despacio, con un ritmo irregular, es la mejor técnica, como los momentos de expectación entre cada golpe agregan tensión. Al acariciar y acariciar su trasero, Ana no puede decir cuándo o dónde el próximo golpe caerá y no la golpeo en el mismo lugar dos veces. Su sentimiento de entrega y sumisión es una parte importante de su respuesta. Ella tiene que aprender a cederme el control, que me permita tomar el control de su excitación sexual. La respuesta de su cuerpo al escozor de la piel de la 124
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin paliza hace que la sangre se acumule en esa zona, lo que también aumenta su excitación. Por supuesto estoy muy excitado al tiempo que he completado las dieciocho palmadas, ahora es tiempo de tomarla. —Basta ya —, me las arreglo para decir, ronco de deseo. —Bien hecho, Anastasia. Ahora te voy a follar. Cuando me siento entre sus piernas, estoy muy contento de descubrir que ella esta mojada. —Siente esto. Ve que a tu cuerpo le gusta esto, Anastasia, estás empapada sólo para mí —. Moviendo mis dedos dentro y fuera, puedo sentir que ella está tan lista para mí. He oído sus gemidos a mi tacto, y le informo de que le permito correrse, esta es su recompensa por complacerme y tomar su castigo tan bien. La muevo de mi regazo y la levanto sobre la cama, boca abajo. Me desabrocho los pantalones, rápidamente bajo la bragueta y luego me pongo de rodillas donde puedo ver su hermoso culo que está brillante por el azote. Y entonces estoy dentro de ella, sintiendo la fantástica humedad que es toda para mí, debido a la paliza que le he dado. Es un ritmo voraz en cuanto me pongo dentro de ella, pero es exactamente el tipo de follada que sigue después de una paliza, y no se necesita mucho tiempo para que Ana llegue a su orgasmo. A medida que se contrae y se acelera a mí alrededor, yo también alcanzo mi clímax, exaltado más allá del júbilo al ver como las cosas han funcionado con esta mujer a la que deseo tanto. Finalmente culminamos juntos. Puedo ver que Ana está totalmente agotada, y parte de mí piensa lo maravilloso que sería meterme en la cama con ella aquí, y dormir. Pero descarto ese pensamiento. No puede suceder. No es como hago las cosas. No empecemos otra vez con esa mierda, Grey. Compórtate como debes para seguir adelante con este acuerdo. —Oh nena, bienvenida a mi mundo. Bien hecho. Estoy muy feliz y orgulloso de Ana. Mi mano está bastante dolorida de darle una dura paliza de castigo, pero ella se lo ha tomado bien y aún no ha llorado. Tenía que ser tan duro para ajustar el tono. Ella tiene que saber cuál su lugar. Ahora ya ha aprendido su primera lección. No me gusta que sea descortés poniéndome los ojos en blanco. 125
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Miro la camiseta cutre que lleva puesta, y no puedo esperar para comprarle a mi dulce chica algo de agradable seda y satín, porque es con lo que se merece estar vestida y quiero que tenga lo mejor de todo, quiero consentirla realmente. Voy a llevarla de compras y gastar una cantidad obscena de dinero en ella. —Me tengo que ir —, digo finalmente. — ¿Estás bien? —Sí —, susurra, de manera tenue. Encuentro un poco de aceite de bebé en su baño, y sin hacer caso de sus protestas le froto un poco sobre su trasero. Me gusta hacer esto, me gusta sentir la piel suave de su trasero, ahora bien rosa por la paliza. Ella está muy tranquila y no me mira a los ojos cuando salgo. Hago a un lado la inquietud que siento por esto, porque así es exactamente como una sumisa debe actuar. Después de haberlo hecho tan bien para que las cosas vuelvan a mi camino, decididamente ignoro las ganas que siento de pasar la noche con ella. Eso es simplemente deshacer todo lo que he conseguido esta noche para demostrar a Ana la dinámica de una relación Dominante/sumisa. Así que camino con decisión hacia el coche y no miro hacia atrás. En el camino de vuelta, creo que tal vez he sido un poco duro con ella, quiero hacer algo para hacerle saber cuán satisfecho estoy con ella. Así que cuando regreso al hotel, le envió un correo electrónico. --------------------------------------------------------------------------------------------De: Christian Grey Asunto: Tu Fecha: 26 de mayo de 2011, 23:14 Para: Anastasia Steele Querida señorita Steele: Eres sencillamente exquisita. La mujer más bella, inteligente, ingeniosa y valiente que he conocido. Toma un poco de Advil, esto no es una petición. Y no conduzcas de nuevo tu Beetle. Lo sabré. Christian Grey CEO, Gray Enterprises Holdings Inc. --------------------------------------------------------------------------------------------126
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Por supuesto que sé que Ana no puede simplemente tomar un cumplido, ¿o sí? Me alegra recibir su respuesta. ---------------------------------------------------------------- De: Anastasia Steele Asunto: Adulación Fecha: 26 de mayo de 2011 23:20 Para: Christian Grey Estimado Sr. Grey: Los halagos no te llevarán a ninguna parte, pero ya que he estado en todas partes, el punto es discutible. Voy a tener que conducir mi Beetle a un garaje para poderlo vender, por lo que no tendré la amabilidad de aceptar ninguna de tus tonterías sobre eso. El vino tinto es siempre preferible a Advil. Ana PS: Los azotes con bastón son un límite infranqueable para mí. ---------------------------------------------------------------Ella no va a conducir ese coche y eso es el puto final de esto. En cualquier caso, no se arrancará hasta que Taylor se lo arregle, y será por supuesto para llevárselo. Es evidente que le asustan los azotes, como debería, y por ahora lo acepto. Lo agrego a los límites infranqueables. Pero no me gusta la idea de que ella se quede hasta tarde y bebiendo vino tinto barato como parece ser. ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Christian Grey Asunto: Mujeres frustrantes que no pueden aceptar cumplidos Fecha: 26 de mayo de 2011 23:26 Para: Anastasia Steele Estimada señora Steele: 127
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin No te estoy adulando. Deberías irte a la cama. Acepto tu adición a los límites infranqueables. No bebas demasiado. Taylor se deshará de tu coche y conseguirá un buen precio por él, también. Christian Grey CEO, Gray Enterprises Holdings Inc. -----------------------------------------------------------------------------------------------Pero ella no puede dejarlo pasar, ¿o sí? -----------------------------------------------------------------------------------------------De: Anastasia Steele Asunto: Taylor, ¿es el hombre adecuado para el trabajo? Fecha: 26 de mayo de 2011 23:40 Para: Christian Grey Querido señor: Me intriga que estés dispuesto a arriesgar a tu mano derecha dejándolo conducir mi coche, por una mujer que te follas de vez en cuando. ¿Cómo puedes estar seguro de que Taylor es el hombre ideal para obtener la mejor oferta por el coche? He sido conocida en el pasado, probablemente antes de conocerte, por ser una buena negociadora. Ana ---------------------------------------------------------------------------------------------Me pongo furioso cuando leo esto. ¿Una mujer a la que me follo de vez en cuando? ¿Al igual que una prostituta? Le he dicho tantas veces que yo no la veo así en absoluto, así que ¿por qué ella es así? ¿Es porque ella se está emborrachando con el vino tinto? Yo sé que ella no tiene una tolerancia muy alta para el alcohol. ---------------------------------------------------------------------------------------------De: Christian Grey Asunto: ¡Cuidado! Fecha: 26 de mayo de 2011 23:44 Para: Anastasia Steele Estimada señorita Steele: 128
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Asumo que es el VINO TINTO el que habla, y que has tenido un día muy largo. Aunque me siento tentado a conducir de vuelta para asegurarme de que no te puedas sentar durante una semana, en vez de una noche. Taylor es un ex militar y capaz de manejar cualquier cosa, desde una motocicleta a un tanque Sherman. Tu coche no representa ningún peligro para él. Ahora, por favor no te refieras a ti misma como “una mujer a la que follo de vez en cuando” porque francamente, me enoja, y realmente te gustaría verme tan enojado. Christian Grey CEO, Gray Enterprises Holdings Inc. ---------------------------------------------------------------------------------------------Taylor era un Fuerzas Especiales, un boina verde que estuvo en servicio activo en lugares como Irak, Afganistán y América del Sur, por lo que puede asegurarse de cualquier cosa que le caiga, a diferencia de una chica un poco frágil como Ana. En cuanto a hacer un buen negocio, ese pedazo de mierda se dirige directamente al desguace, el mejor lugar para él, y voy a compensar a Ana yo mismo. Será una buena oportunidad para conseguir poner algo de dinero en su cuenta bancaria, yo sé que ella tiene menos de $700 ahí, eso ni siquiera cuenta como dinero de bolsillo por lo que a mí respecta. ----------------------------------------------------------------------------------------------De: Anastasia Steele Tema: Tu ten cuidado Fecha: 26 de mayo de 2011 23:57 Para: Christian Grey Estimado Sr. Grey No estoy segura de que me gustes de todos modos, sobre todo en este momento. Srta. Steele -----------------------------------------------------------------------------------------------Mierda. ¿Qué está pasando aquí? Esto comenzó conmigo diciéndole lo maravillosa que es ¿y ahora está diciendo que no le gusto? ¿Qué me he perdido? -----------------------------------------------------------------------------------------------De: Christian Grey 129
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Tema: Tu ten cuidado Fecha: 26 de mayo de 2011 00:03 A: Anastasia Steele ¿Por qué no te gusto? Christian Grey CEO, Gray Enterprises Holdings Inc. ----------------------------------------------------------------------------------------------¿Qué he hecho yo para provocar ese cambio de actitud? Luego recuerdo como estaba inusualmente suave y tranquila cuando me fui. Poco a poco me doy cuenta de que quizá de alguna manera he leído mal las cosas esta noche. Su respuesta no hace nada para tranquilizarme. ----------------------------------------------------------------------------------------------De: Anastasia Steele Tema: Tu ten cuidado Fecha: 26 de mayo de 2011 00:09 Para: Christian Grey Porque nunca te quedas conmigo. ----------------------------------------------------------------------------------------------Mierda, ¿esto es de lo que se trata todo? Tal vez he sido negligente en olvidar que todo esto es nuevo para ella. Se supone que debo cuidar de ella. Dijo que estaba bien, pero no fue muy convincente. Ella es siempre más honesta en sus mensajes de correo electrónico que en persona. Recuerdo que ella en realidad no ha firmado nada todavía, así que todavía podía fácilmente decir que no. Decido que no vale la pena correr el riesgo de que eso ocurra. Esto no es romper las reglas, esto es una parte importante de la negociación de su contrato. Tengo que volver y ver de lo que se trata todo esto. No voy a poder dormir de todos modos. Creo que Taylor se queda un tanto perplejo cuando le informo de que voy a volver al apartamento de la señorita Steele y, posiblemente, vaya a pasar el resto de la noche, regresaré a tiempo para mi desayuno de trabajo. Sé que él está deseando que me termine de decidir sobre si voy o vengo. Ya le tuve esperando más de una hora y media fuera de su apartamento antes. 130
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Esto realmente no es como soy, no soy indeciso. Este es el precio que estoy pagando por enfrentar a una chica joven y sin experiencia, supongo, y es por eso que no suelo hacer las cosas de esta manera. Pero Ana vale la pena, no tengo ninguna duda de que, de lo contrario no valdría ponerme a todos estos problemas de mierda. Al llegar al apartamento, rápidamente se hace evidente que algo está muy mal. Kate está de vuelta, y dolorosamente recuerdo la advertencia de Elliot sobre que ella puede ser muy protectora con Ana, por su reacción cuando ella abre la puerta y me ve allí de parado. — ¿Qué demonios crees que estás haciendo aquí? — ella me gruñe, y bloquea la puerta. —He venido a ver a Anastasia —, afirmo, apenas conteniendo mi temperamento ante sus palabras. No hagas un maldito lío conmigo señorita Kavanagh. —Bueno, no puedes —, me dice. —Tengo que asegurarme de que está bien —. Me mantengo firme e insisto. No me voy a ninguna parte hasta que haya visto a Anastasia. — ¿Qué demonios le hiciste ahora? — ella grita de nuevo. —Nada de tu incumbencia —. ¿Qué diablos sabe ella? ¿Qué le dijo Ana? —Desde que ella te conoció llora todo el tiempo —, me acusa. ¿Qué? —Sólo déjame verla, entonces podré aclarar toda esta mierda —. Me abro paso por delante de ella y me dirijo al dormitorio de Ana, estoy enfermo de aprensión por no saber qué diablos me voy a encontrar. — ¡No puedes entrar ahí! — Kate grita desde detrás de mí, pero la ignoro y entro en la habitación de Ana, que está en la oscuridad. Enciendo la luz principal. Estoy horrorizado y sorprendido por lo que encuentro 131
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 14 A l entrar en su habitación, veo que Ana está llorando incontrolablemente sobre su almohada, completa y absolutamente fuera de sí. —Jesús, Ana. Siento que la sangre abandona mi rostro, porque estoy conmocionado al verla así. Tengo que saber exactamente lo que la ha llevado a estar tan molesta, aunque no tengo ninguna duda de que está de alguna manera relacionado con la forma que la he tratado esta noche. Me siento como una mierda total. Tu Grey bastardo sin corazón. Mira lo que has hecho a esta chica dulce. Pero ella parecía estar bien cuando me fui, sólo un poco de silenciosa. ¿Por qué coño no me dijo nada? Ella había consentido como adulta. Podría haber dicho “no” cuando le dije que viniera a mí a por sus azotes, pero no lo hizo. Incluso podría haberme pedido que parara, pero no lo hizo. Así que supuse que estaba bien. Es evidente que lo asumí erróneamente. Ella levanta la vista hacia mí y luego mira de reojo a la cruda luz, así que la apago de nuevo, y rápidamente me voy a su lado. — ¿Qué... estás... haciendo... aquí? — Ella está en un estado tal que apenas puede pronunciar las palabras entre sollozos. Enciendo la luz de la mesita de noche para poder verla mejor, pero antes de que pueda hablar con ella, Kate entra de nuevo. — ¿Quieres que saque a este imbécil? — le pregunta a Ana, ferozmente hostil mientras me mira. No me gusta ser tratado de esta manera, sobre todo por una mujer, pero ahora veo lo mal que está Ana, supongo que puedo entender a la protectora de Kate. 132
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Pero necesito que salga de la habitación para poder resolverlo, en privado. Estoy agradecido de que Ana niegue con la cabeza para despedir a su amiga, quien pone los ojos en blanco por la derrota. Realmente no me gusta nada, pero no puedo culparla. No me gustó mucho por el momento tampoco. —Sólo grita si me necesitas —, le dice a Ana suavemente. Entonces ella me mira de nuevo. — Grey, tus cartas están marcadas. Ella nos deja solos, pero no cierra la puerta completamente. Miro a Anastasia, y le paso un pañuelo del bolsillo para que se seque los ojos. Hermosa, dulce, Ana, reducida a este estado por mí, aunque no sé muy bien por qué. Tan diferente de la otra noche cuando tuvimos nuestro primer polvo vainilla, cuando ella me sonrió y estaba tan feliz. Y ahora esto. ¿Por qué? — ¿Qué está pasando? — Le pregunto en voz baja. — ¿Por qué... estás... aquí? — me pregunta. Sus lágrimas parecen haberse secado, pero su cuerpo todavía palpita con sollozos secos. —Parte de mi trabajo es cuidar de tus necesidades. Me dijiste que querías que me quedara, así que aquí estoy. Y sin embargo te encuentro en este estado. Estoy convencido de que soy el responsable, pero no tengo ni idea de por qué. ¿Es porque yo te pegué? Mientras se levanta para sentarse y hacerme frente, se estremece, es evidente que aún siente el dolor por la paliza. — ¿Te has tomado un Advil? Ella niega con la cabeza. Me resisto a regañarla por no seguir mis instrucciones cuando me fui, pero en su lugar me levanto para ir a buscar algo. Por supuesto, Kate está rondando cerca, y si las miradas mataran estaría tres metros bajo tierra ahora. —Anastasia tiene dolor de cabeza. ¿Tienes un Advil? —Grey mira, yo no sé lo que has hecho para molestar a Ana de este modo, pero tal vez deberías largarte y la dejarla en paz. Quiero decir, basta con ver su estado, no eres bueno para ella. Sólo porque seas obscenamente rico y estés acostumbrado a conseguir todo lo que quieres siempre, no significa que puedas intimidarla y pisotear sus sentimientos sólo para echar un polvo cuando te convenga. 133
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Bueno, al menos parece que Ana no le ha contado nada sobre los azotes de esta noche. Creo que Kate realmente me hubiera cortado las pelotas si lo hubiera sabido. — ¿Qué quisiste decir cuando dijiste que llora todo el tiempo desde que me conoció? — Nunca la he visto llorar, ¿por qué iba a estar llorando? —Exactamente eso. Desde que ella te conoció, ella ha estado arriba y abajo, nunca la había visto así antes. Es sólo una niña dulce, ingenua, una joven que no ha tenido ningún novio antes, y aquí estás, el Sr. Mega millonario removiéndola y abrumándola. Está preocupada porque que son demasiado diferentes, y creo que tal vez tiene razón. — Bien Srta. Kavanagh, no estoy seguro de que sea de tu incumbencia, pero supongo que puedo apreciar que estás siendo una amiga leal, tratando de cuidar de ella. Te puedo asegurar que nunca ha sido mi intención molestar a Anastasia, y todo lo que quiero hacer ahora es resolver este malentendido. —Hmm. Elliot no me cuenta mucho de ti, todo lo que dice es que eres un gran tipo, y que por lo general nunca has tenido citas. Pero hay algo en ti Grey, algo oscuro, no puedo poner la mano en el fuego aún, pero voy a investigarlo. Por Dios, los instintos de Kate son muy acertados. Va a hacer carrera como una muy buena periodista de investigación a este paso. —Mira, ¿tienes algo de Advil que pueda darle a Ana, o ya los has empacado? Puedo ir por algunos, si es necesario. Kate suspira y hurga en una caja en la cocina para encontrar algunos analgésicos, llena una taza de té con un poco de agua y luego me lo pasa. —Sólo un aviso Grey. Por muy rico y poderoso que seas, no me quedaré de brazos cruzados, ni me mantendré al margen si veo que lastimas a Ana de alguna manera. Ella me mira directamente a los ojos mientras me dice esto, y no tengo ninguna duda de que ella cree exactamente en lo que está diciendo. —Tomo nota señorita Kavanagh. Y por favor, créeme cuando digo que sólo quiero lo mejor para Ana. Regreso a la habitación de Ana, y me siento a su lado en la cama le paso las píldoras y el agua. 134
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Toma esto —, le digo suavemente, y me aseguro de que lo hace. Ahora tengo que llegar al fondo de lo que está pasando aquí. —Habla conmigo. Me dijiste que estabas bien. Nunca te habría dejado si hubiera pensado que estabas así. Ana no dice nada. Ella no me mira, sino que mira hacia abajo a sus manos. Esto es malo. Realmente malo si ni siquiera quiere hablar conmigo, y ahora estoy aún más preocupado. —Supongo que cuando me dijiste que estabas bien, en realidad no era así. Ana se sonroja y parece que se esfuerza por poner sus pensamientos en palabras. —Pensé que estaba bien —, susurra. Ella estaba intentando de ser valiente. Fingiendo que estaba bien, adormeciéndome en una falsa sensación de seguridad. Qué idiota soy, yo sabía en el fondo que no estaba bien en absoluto. Ella no podía mirarme a los ojos, así como no puede ahora. Me he apresurado con ella en mi afán de conseguir lo que quiero. Si sólo hubiéramos hablado, hubiera vuelto a tomar perspectiva. Este es el problema de tratar con alguien tan inexperto. De una manera divertida, estoy fuera de mi alcance, tanto como ella lo está. —Anastasia, no puedes decirme lo que crees que quiero escuchar. Eso no es muy honesto. ¿Cómo puedo confiar en algo de lo que me has dicho? Si, lo he entendido todo mal, ¿hay realmente alguna esperanza para nosotros? Tal vez lo que deseo es simplemente demasiado para ella. Tengo que averiguar cómo realmente se siente acerca de esta experiencia real. Estaba muy excitada y encendida, y se corrió casi de inmediato, así que sé que no lo odia completamente. — ¿Cómo te sentiste mientras y después de azotarte? —No me gustó. Prefiero que no lo vuelvas a hacer. —No estaba destinado a que te gustara —. Es un castigo. Ese es el punto. — ¿Por qué te gusta? — Porque simplemente soy así, así es como yo lo hago. Su pregunta me toma por sorpresa. Disfrutar de ello forma parte de mí, de lo que soy, desde hace tanto tiempo que no estoy muy seguro de cómo lo puedo explicar. 135
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin — ¿De verdad quieres saberlo? —Oh, créeme, me encantaría —, responde ella con sarcasmo. No me gusta el sarcasmo en una mujer, y me resulta desagradable que me hable de esta manera. —Ten cuidado —, le advierto. — ¿Vas a pegarme otra vez? — me desafía. Así que la señorita Steele todavía tiene la boca desafiante. —No, no esta noche —. Hasta donde yo sé que sería una muy mala idea. — ¿Entonces? —Me gusta el control que me proporciona, Anastasia. Quiero que te comportes de una determinada manera y si no lo haces, te castigaré y aprenderás a comportarte de la manera que yo deseo. He querido castigarte desde el momento que me preguntaste si era gay —. Y yo no voy a pedir disculpas por ello, porque esa era una azotaina bien merecida. Esa fue una pregunta increíblemente grosera y entrometida cuando apenas me conocía. Por amor de Dios, nadie podría ser menos gay que yo. —Así que no te gusta como soy. Anastasia me lo suelta como una afirmación. No podría estar más equivocada. ¿Es así como interpreta mis acciones? ¿Que yo la quiero cambiar? ¿No se da cuenta de que lo estoy haciendo para controlarla y así protegerla de cuán perfecta es? Ni me molestaría si ese no fuera el caso. Sólo tiene que aprender a ser cortés y dejar de desafiarme. —Creo que eres hermosa tal como eres. — La verdad es que lo creo, creo que eres perfecta, si tan solo dejaras de ser tan desafiante… — ¿Entonces por qué estás intentando cambiarme? — No estoy intentándolo, sólo quiero cuidar de ti, porque tú eres mía. —No te quiero cambiar. Sólo quiero que seas más cortés y que sigas las reglas que te he dado y no me desafíes. Así de simple. Asegurarme que sigue las reglas significa que ella se mantiene en forma, saludable y segura. Si se rompen las reglas, tiene que ser castigada porque se ha puesto en riesgo. Por lo tanto, es para su propio bien, para que sepa que cada acción tiene una consecuencia, que se verá a través de la conclusión. 136
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin — ¿Pero quieres castigarme? —Sí, lo quiero —. Y sí, me gusta. Simple verdad. —Eso es lo que no entiendo. Por el amor de Dios, estamos dando vueltas en círculos. —Así es como soy Anastasia, tengo que tener el control, necesito que te comportes de una determinada manera, y si no lo haces. Me encanta ver tu hermosa piel sonrojándose y calentarse en mis manos. Me excita. — ¿Así que no es el dolor lo que te excita? Bueno, en realidad sí, el aspecto del dolor realmente me excita bastante, pero ¿Cómo puedo expresarlo con palabras? ¿Cómo puedo explicárselo sin que realmente se asuste? —Un poco, me gusta saber hasta dónde puedes llegar, pero esa no es la única razón, es más el hecho de saber que eres mía para hacer contigo lo que me parezca. Tener todo el control sobre una persona es lo que realmente me enciende, Anastasia. Mira no me estoy explicando muy bien... nunca he tenido que hacerlo antes, realmente no he pensado en esto profundamente, siempre había estado con personas de ideas afines. Desde que Elena se hizo cargo de mí cuando era un adolescente y logró canalizar mi rabia y mi ira, nunca me he preguntado el por qué esta forma de vida me funciona, sólo sé que así es. —Todavía no has contestado a mi pregunta ¿cómo te sentiste después? —Confundida. —Estabas sexualmente muy excitada, Anastasia. Cierro los ojos y me acuerdo lo mojada que estaba cuando la toqué, lo lista y preparada que estaba para mí, lo perfecto que fue follarla... Anastasia lo recuerda claramente también, porque ahora ella me miraba con unos ojos que están ardiendo de deseo, y allí está de nuevo entre nosotros, la electricidad, esa conexión innegable, y en otras circunstancias, estaríamos de nuevo echando un polvo antes de darnos cuenta de lo que estaba sucediendo. 137
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —No me mires así —, le digo, excitado, pero sabiendo que no puedo responderle por muchas razones. Se ve herida y desconcertada. —No tengo ningún preservativo, Anastasia, y ya sabes, estás molesta. Contrariamente a lo que cree que tu compañera de apartamento, yo no soy un monstruo priápico. ¿Así que te sientes confundida? Ana se retuerce y me parece reacia a contestar. —Tengo la impresión que no tienes problemas para ser honesta conmigo en tus correos electrónicos siempre me dices exactamente cómo te sientes. ¿Por qué no puedes hacer lo mismo en una conversación? ¿Tanto te intimido? Ana mira hacia abajo, hacia la colcha, mientras piensa en su respuesta. —Me seduces, Christian. Me abrumas completamente. Me siento como Ícaro volando demasiado cerca del sol —, susurra, y se vuelve para mirarme con esos ojos azules hipnotizantes. Pero así es como yo me siento, exactamente como me siento. Ella me ha seducido. Me ha encantado, me ha cautivado, como quiera expresarlo, estoy bajo su hechizo. Soy yo el que está a punto de quemarse aquí. —Bueno, yo creo que es más bien al revés —, le susurro de nuevo. — ¿Qué? Parece ser totalmente inconsciente del efecto que tiene sobre mi ¿es que no lo ve? —Oh Anastasia, me has embrujado. ¿No es obvio? Y sigues sin contestar a mi pregunta. Escríbelo en un mail, pero ahora, en este mismo momento, me gustaría poder dormir. ¿Puedo quedarme? Es tarde, y creo que hemos llegado todo lo lejos que podíamos llegar en esta discusión por esta noche, y no quiero entrar a discutir mis sentimientos ahora. — ¿Quieres quedarte? — Suena tan dulce y llena de esperanza. —Querías que me quedara. Y por lo menos si me quedo puedo asegurarme que no vuelves a llorar en cuanto me vaya —. Mis explicaciones no pueden ir más lejos, pero ella no se da por vencida. 138
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —No has contestado a mi pregunta —, persiste. —Te voy a escribir un correo electrónico —, le digo con irritación. Todo lo que quiero hacer ahora es acurrucarme con ella en la cama, y así poder aspirar ese olor dulce a ella y sentir su cuerpo cálido y suave al lado del mío. Así que vacío mis bolsillos, y me desvisto para quedarme en camiseta y boxers y me dirijo hacía el lado vacío de la cama. —Acuéstate —, le insto cuando me deslizo junto a ella. Mientras me mira con incredulidad. Me apoyo en un codo. —Si vas a llorar, llora delante de mí, necesito saber. Si hubiera estallado en lágrimas antes de salir esta noche, hubiera sabido que ella estaba mal y nunca habríamos llegado a esto. — ¿Quieres que llore? —No. Sólo quiero saber cómo te sientes. Yo no quiero que te escapes a través de mis dedos. Apaga la luz. Es tarde, y ambos tenemos trabajo de mañana. Una vez que se ha apagado la luz, y estamos en la oscuridad le digo, —Acuéstate de lado, de espaldas a mí. Sólo puede ser así, para que no pueda tocarme, y creo que esto va a funcionar. Una vez que lo ha hecho me muevo con cuidado por encima de sus caderas para poner mis brazos a su alrededor y estrecharla contra mi pecho. Ah, la ciento tan deseable, me excita tanto que no entiendo cómo por qué diablos me resisto a pasar la noche con ella. —Duerme nena —, susurro, aprieto mi nariz contra su pelo para inhalar y tiene un aroma que es mi droga favorita en el mundo, Anastasia. ~~~ Poco a poco me despierto y me doy cuenta de dónde estoy. Estoy firmemente envuelto alrededor de Anastasia, mi cabeza en su pecho, mi brazo apoyado sobre ella, una de mis piernas enganchadas alrededor de las suyas. Es como si estuviera reteniéndola para que no se escape. Aspiro y saboreo su olor, qué gran manera de despertar. Me doy cuenta que hay una ligera luz, por lo que debe ser ya de madrugada. Evidentemente, he dormido toda la noche, y parece que el estar con Ana es lo mismo que tener mi propia pastilla personal para dormir. 139
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Buenos días —, murmuro cuando veo que ella está despierta. —Jesús, incluso en mis sueños me siento atraído por ti —. Qué magia tan fuerte teje. Tengo una gran erección, como una roca, por supuesto. Parece una lástima desperdiciarla pero estoy sin preservativos, aunque podríamos probar algo oral… —Mmm... Esto tiene posibilidades, pero creo que deberíamos esperar hasta el domingo —, le susurro, acariciándole suavemente el oído. Guardarlo todo hasta entonces, porque sé que va a ser increíblemente maravilloso. —Estás muy caliente —, murmura. Creo que se está refiriendo probablemente a mi temperatura real, pero prefiero malinterpretarlo. —Tú tampoco estás nada mal —, le susurro mientras presiono mi erección contra ella para confirmarlo. Entonces me apoyo sobre mi codo para mirarla. Esta es una buena manera de despertar por la mañana, y me inclino para besarla suavemente. — ¿Has dormido bien? — Pregunto, y cuando ella me sonríe y asiente con la cabeza alegremente, juro que siento que no hay nada que pueda hacerme sentir mejor, lo que es simplemente estúpido. Espabila Grey, ¿te estás ablandando o qué? —Yo también. Sí, muy bien —. ¿De qué va todo esto? — ¿Qué hora es? —Son las siete y media. ¡Qué Mierda! ¡Me he quedado dormido! ¡Nunca me quedo dormido! —Las siete treinta... mierda. Salto de la cama y empiezo a vestirme, Anastasia se sienta y me mira bastante divertida. —Eres una mala influencia para mí, tengo una reunión a la que asistir. Tengo que estar a las ocho en Portland ¿Te estás riendo de mí? —Sí —. Ella me sonríe, y es un espectáculo tan hermoso que decido no reprochárselo. En lugar de eso le sonrío a su vez. —Voy a llegar tarde. Yo nunca lo hago. Otra primera vez, señorita Steele. Antes de irme, me agacho y le agarro la cabeza entre las manos. 140
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Domingo —, le digo, y nos miramos en los ojos el uno al otro, tan excitados por la anticipación. La beso y a continuación empiezo a recoger el resto de mis cosas. —Taylor vendrá y se llevará tu Beetle. Te hablaba en serio. No lo conduzcas. Te veré en mi casa el domingo. Te enviaré un correo electrónico. Y me voy. Taylor sabe que nunca llego tarde, así que no estoy sorprendido cuando mi móvil suena a las ocho y 1 minuto mientras estoy conduciendo a gran velocidad para llegar a mi reunión. — ¿Está todo bien, señor? — Me pregunta, cuando contesto por el manos libres. Por supuesto, Taylor sabe exactamente dónde he estado toda la noche, y estoy seguro de que cree que sabe exactamente por qué llego tarde. Probablemente no podría creer que me haya dormido, porque ni yo puedo creer algo así de mí. —Sí, llegaré en cinco minutos. —Muy bien, señor. Me importa una mierda que cuando entro a mi desayuno de trabajo, todos los demás están elegantemente vestidos, mientras que yo llevo los jeans y la camiseta con la que salí anoche. Y veo como una sonrisa cruza el rostro de Taylor. Hoy ha sido un día de muchas primeras veces. 141
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 15 M i reputación me precede, y nadie en la reunión de mercados de futuro a la que estoy asistiendo pregunta por mi retraso, o se atreve a hacer ningún comentario sobre mi inusual atuendo informal. Normalmente voy inmaculadamente vestido con mi uniforme de gerente general con un traje a medida, de buen corte, camisa blanca y corbata de seda, en lugar de mis jeans y camiseta actuales. Sin duda, cuando me ven concentrado en la pantalla de mi MacBook, dan por sentado que estoy estudiando todos los últimos hechos y cifras. Pero no es así. Estoy leyendo el correo electrónico que Ana me ha enviado hace unos minutos. Como de costumbre, ella es mucho más abierta y honesta por escrito que en persona. ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Anastasia Steele Asunto: Asalto y Agresión: Las secuelas Fecha: 27 de mayo de 2011 08:05 Para: Christian Grey Querido señor Grey: Querías saber por qué me sentía confundida después de que tu ¿Qué eufemismo podríamos utilizar? Me azotaras, me castigaras, me golpearas, me agredieras. Bueno, durante todo el alarmante proceso, me sentí rebajada, degradada y abusada. Y para mi mortificación, tienes razón, me excitó, y eso fue inesperado. Como bien sabes todo lo sexual es nuevo para mí, desearía tener más experiencia y por lo tanto más preparada. Me sorprendió sentirme excitada. Lo que realmente me preocupo fue como me sentí después. Y eso fue más difícil de expresar. Me hacía feliz que tú fueras feliz. Me sentí aliviada de que no fuera porque no fue tan doloroso como pensé que sería. Y cuando estaba en tus brazos, me sentí…. Saciada. Me siento incómoda, incluso culpable, sintiéndome de esta manera. No me siento bien y como resultado, estoy confundida. ¿eso responde tu pregunta? 142
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Espero que el mundo de las fusiones y adquisiciones sea tan estimulante como siempre… y que no llegaras muy tarde. Gracias por quedarte conmigo. Ana ------------------------------------------------------------------------------------------------Bueno, al menos esto me da algo con qué trabajar, alguna idea de lo que pasa por su mente. Creo que puedo trabajar con esto. Esto es demasiado importante como para dejarlo para más tarde, por lo que debo responder de inmediato y volver a la reunión. Sigo teniendo un oído puesto en el procedimiento, y no es nada en lo que esté particularmente interesado de todos modos. ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Christian Grey Asunto: Libera tu mente Fecha: 27 de mayo de 2011 08:24 Para: Anastasia Steele Interesante… aunque ligeramente exagerado el título, señorita Stelee. Para responder a tus puntos.  Iré con azotes, ya que fue lo que fueron.  Así que te sentiste rebajada, degradada y abusada, muy Tess D’Urbervilles para ti. Creo que fuiste tú quien decidió sobre la degradación, si recuerdo correctamente. ¿Realmente te sientes así o crees que deberías sentirte así? Dos cosas muy diferentes. Si así es como te sientes, ¿Crees que podrías tratar de abrazar estos sentimientos, tratar de enfrentarlos por mí? Eso es lo que una sumisa haría.  Estoy muy agradecido por tu inexperiencia. Y la valoro. En pocas palabras… significa que eres mía en todos los sentidos.  Sí, estabas excitada, que a su vez fue muy excitante. No hay nada malo en ello.  Feliz ni siquiera comenzaría a abarcar como me sentía. Gozo extático se acerca.  Los azotes por castigo duelen mucho más que el azote sensual, así que jamás dolerá más que eso, a menos por supuesto, que cometas otra transgresión importante, en cuyo caso utilizare algunos implementos para castigarte. Mi mano está muy dolorida. Pero me gusta eso.  También me sentí excitado, más de lo que puedes imaginarte.  No pierdas tu tiempo en la culpabilidad, sentimientos confusos, etc. Somos adultos que hacemos esto en mutuo consentimiento, entre nosotros y a puertas cerradas. Es necesario que liberes tu mente y escuches a tu cuerpo.  El mundo de las F&A, es casi tan estimulante como tú lo eres, señorita Stelee. 143
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Christian Grey CEO, Grey Enterprises Holdings Inc. ------------------------------------------------------------------------------------------------Ana necesita relajarse y perder sus inhibiciones para disfrutar del placer sexual que puedo darle, entonces sé que vamos a estar jodidamente increíbles juntos. Ser sumisa, confiar en mí y entregarme esa responsabilidad la liberaría de toda esta preocupación y tensión, por lo que realmente deseo que ella pueda ver lo que es. ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Anastasia Steele Asunto: ¡Adultos con consentimiento! Fecha: 27 de mayo de 2011 08:26 Para: Christian Grey ¿No estás en una reunión? Estoy muy contenta de que tu mano esté dolorida. Y si escuchara a mi cuerpo, estaría en Alaska ahora. Ana PD: Voy a pensar en abrazar estos sentimientos. ------------------------------------------------------------------------------------------------Bueno, esto suena un poco más prometedor. Y también me alegro que mi mano este dolorida ¿pero Alaska? ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Christian Grey Asunto: No llamaste a la policía Fecha: 27 de mayo de 2011 08:35 Para: Anastasia Steele Señorita Steele Estoy en una reunión discutiendo el mercado de futuros, si realmente te interesa. Para el registro: que estabas a mi lado sabiendo lo que iba a hacer. En ningún momento me pediste que me detuviera, no usaste la palabra de seguridad. Eres una adulta, tienes opciones. Francamente, yo estoy deseando que llegue la próxima vez que mi mano este latiendo de dolor. No estás 144
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin escuchando a la parte correcta de tu cuerpo. Alaska es muy fría y no hay lugar para correr. Y te encontraría. Puedo rastrear tu teléfono móvil ¿recuerdas? Anda a trabajar. Christian Grey CEO, Grey Enterprises Holdings Inc. ------------------------------------------------------------------------------------------------Si, señorita Steele, te rastrearé si es necesario. De hecho ya lo he hecho varias veces. Solo que tú no lo sabes. ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Anastasia Steele Asunto: Acosador Fecha: 27 de mayo de 2011 08:36 Para: Christian Grey ¿Has buscado terapia para las tendencias de acosador? Ana ------------------------------------------------------------------------------------------------Oh nena, si supieras toda la terapia que he tenido que pasar. ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Christian Grey Asunto: ¿Acosador? ¿Yo? Fecha: 27 de mayo de 2011 08:38 Para: Anastasia Steele Yo pago al eminente Dr. Flynn una pequeña fortuna para tratar mis tendencias, entre ellas, la de acosador. Ve a trabajar. Christian Grey CEO, Grey Enterprises Holdings Inc. ------------------------------------------------------------------------------------------------- 145
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Tengo otra sesión con Flynn el martes. Todavía hay mucho que discutir y hablar sobre Anastasia, porque todavía estoy muy confundido acerca de cómo manejarlo todo. ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Anastasia Steele Asunto: Charlatanes caros Fecha: 27 de mayo de 2011 08:40 Para: Christian Grey ¿Puedo humildemente sugerir que busques una segunda opinión? No estoy segura de que el Dr. Flynn sea muy eficaz. Señorita Steele ------------------------------------------------------------------------------------------------Resoplo de risa ante la descripción del Dr. Flynn de Ana “charlatán caro”, y me gano algunas miradas extrañadas de algunos de los hombres en la habitación, pero me importa una mierda. ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Christian Grey Asunto: Segundas opiniones Fecha: 27 de mayo de 2011 08:43 Para: Anastasia Steele No es que sea de tu incumbencia, humilde o no, pero el Dr. Flynn es la segunda opinión. Tendrás que acelerar en tu nuevo coche, poniéndote en riesgo innecesario Creo que eso va contra las reglas. VE A TRABAJAR. Christian Grey CEO, Grey Enterprises Holdings Inc. ------------------------------------------------------------------------------------------------¿Segunda opinión? Más bien como el sexto o séptimo al menos, si tengo que ser totalmente honesto. Pero si admito eso ella va a tener una idea de la cantidad de mierda que hay en mi alma, y bien podría verdaderamente asustarla para siempre. 146
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin ------------------------------------------------------------------------------------------------- De: Anastasia Steele Asunto: MAYÚSCULAS GRITONAS Fecha: 27 de mayo de 2011 08:47 Para: Christian Grey Siendo el objeto de tus tendencias acosadoras. Creo que es mi asunto, en realidad. No he firmado todavía. Así que las reglas, Schmules. Y no empiezo a trabajar hasta las 09:30. Señorita Steele ------------------------------------------------------------------------------------------------Una vez más me encuentro riendo con su respuesta. ¿Schmules? ¿De dónde saca ella esas cosas, por amor de Dios? Estas bromas ingeniosas entre nosotros se están volviendo bastante adictivas. Por supuesto, ella en realidad no ha firmado todavía. Pero en verdad, ¿qué diferencia marcará? Hay un montón de cláusulas en el contrato después de todo. Sin embargo, hasta ahora, han estado más en mi beneficio que el de mis sumisas. Todo parece tan distinto con Anastasia. ¿Qué diablos me está haciendo? ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Christian Grey Asunto: Lingüística descriptiva Fecha: 27 de mayo de 2011 08:49 Para: Anastasia Steele ¿Schmules? ¿Eso aparece en el Diccionario de Webster? Christian Grey CEO, Grey Enterprises Holdings Inc. ------------------------------------------------------------------------------------------------Espero a ver lo que se le ocurre ahora. ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Anastasia Steele 147
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Asunto: Lingüística descriptiva Fecha: 27 de mayo de 2011 08:52 Para: Christian Grey Es entre fanático del control y acosador. Y la lingüística descriptiva es un límite infranqueable para mí. ¿Quieres dejar de molestarme ahora? Me gustaría ir a trabajar en mi coche nuevo. Ana ------------------------------------------------------------------------------------------------Ella no me decepciona, me hace sonreír de nuevo y realmente es buena, es hora de que se vaya a trabajar. Todas estas sonrisas y risitas mientras leo no le hacen ningún bien a mi reputación de hombre duro y frío. Pero me quedo triste porque por el momento ha llegado a su fin. ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Christian Grey Asunto: Mujeres jóvenes desafiantes pero divertidas Fecha: 27 de mayo de 2011 08:49 Para: Anastasia Steele Me empieza a picar la palma de la mano. Conduce con cuidado, señorita Steele. Christian Grey CEO, Grey Enterprises Holdings Inc. ------------------------------------------------------------------------------------------------Estoy mucho más feliz ahora que sé que está conduciendo un coche nuevo, sobre todo para el largo viaje a Seattle cuando se muden mañana. Cierro mi MacBook y vuelco toda mi atención a la reunión, y en pocos minutos corto por lo sano para terminar. Cristo, como alguna gente viene llena de tanta mierda a veces, y tengo que asistir a dos aburridas reuniones más como esta en la mañana, así como una mortalmente aburrida recaudación de fondos en Seattle esta noche cuando regrese. No es de extrañar que encuentre Anastasia un soplo de aire fresco en mi mundo de los negocios a veces asfixiante. 148
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Al salir de la reunión, llamo Taylor para tener unas palabras con él. Quiero tener todos los canales de comunicación posibles disponibles con Anastasia, sobre todo porque no voy a verla desde ahora hasta el domingo. Parece una eternidad. Sé que su teléfono móvil es sólo un modelo barato básico, sin capacidad de correo electrónico, así que decido que necesita una actualización. —Quiero el mejor BlackBerry de la gama, configurado y enviado con un mensajero a la señorita Steele a su lugar de trabajo lo antes posible esta mañana, los detalles de la dirección están en el registro —, le instruyo. —Sí, señor. ¿Con MySpy instalado? — Me pregunta impasible. Él me conoce muy bien, por supuesto. No hace falta decir que su nuevo coche tiene un dispositivo de rastreo, una medida estándar de seguridad preventiva para todos nuestros vehículos. —Sí. —Muy bien, señor. ¿Algo más? —Asegúrate de recoger el coche viejo de la señorita Steele hoy y luego dispón de él. —Sí, por supuesto. ¿Si puedo preguntar...? — ¿Qué pasa, Taylor? —Bueno, señor, lo crea o no, ese escarabajo viejo de la señorita Steele, es en realidad ahora una pieza de colección. ¿Estaría bien si lo llevo a un contacto que conozco para venderlo? Estaría entusiasmado detenerlo en sus manos uno en tan buen estado. — ¿En serio? ¿Ese viejo pedazo de mierda? Haz lo que quieras con él, Taylor. En cualquier caso, voy a garantizar que la señorita Steele sea debidamente recompensada. —Gracias, señor, y debo decir, si la señorita Steele ha estado conduciendo ese coche por un rato, construido como un tanque, sin dirección hidráulica, caja de cambios manual, embrague pesado, ella debe encontrar conducir su nuevo Audi como el viento. —Sí, supongo que debería. Me iré a Seattle a la hora del almuerzo después de mi última reunión aquí. Puedes informarme de todo cuando llegue de nuevo más tarde. 149
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Sí, señor. ~~~ ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Christian Grey Asunto: BlackBerry EN PRESTAMO Fecha: 27 de mayo de 2011 11:15 Para: Anastasia Steele Tengo que poder comunicarme contigo en todo momento, y dado que esta es tu forma más honesta de comunicación, me di cuenta que necesitabas un BlackBerry. Christian Grey CEO, Grey Enterprises Holdings Inc. ------------------------------------------------------------------------------------------------Espero haberme adelantado al afirmar que el BlackBerry es un préstamo, y no me lo ponga difícil. ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Anastasia Steele Asunto: El consumismo se vuelve loco Fecha: 27 de mayo de 2011 13:22 Para: Christian Grey Creo que es necesario llamar al Dr. Flynn en estos momentos. Tus tendencias de acosador se están volviendo salvajes. Estoy en el trabajo. Te enviaré un correo electrónico cuando llegue a casa. Gracias por un nuevo gadget. No me equivoqué cuando dije que eras un consumidor extremo ¿Por qué haces esto? Ana ------------------------------------------------------------------------------------------------Supongo que está en su hora de almuerzo ahora. Al menos estoy seguro de que el BlackBerry ha llegado a sus manos y que sabe cómo usarlo. ¿Consumidor extremo? Claro que sí nena, ¿a la mierda, por qué no? 150
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Christian Grey Asunto: La sagacidad de alguien tan joven Fecha: 27 de mayo de 2011 13:24 Para: Anastasia Steele Como siempre, pones el dedo en la llaga, buen punto señorita Steele. Dr. Flynn no está. Lo hago porque puedo. Christian Grey CEO, Grey Enterprises Holdings Inc. ------------------------------------------------------------------------------------------------El correo electrónico ha demostrado ser un medio muy eficaz de comunicación entre nosotros. Pero esta vez estoy decepcionado, no obtengo una respuesta, así que supongo que ha tenido que volver al trabajo. Espero que podamos continuar esta tarde. ~~~ Lo primero de esta mañana fue pedirle a Andrea que me consiga el número de la mejor mujer medico ginecóloga en Seattle. En un principio, pensé en mi médico de cabecera para ver a Anastasia y solucionar lo de los anticonceptivos. Pero pensándolo bien, decido que ya que yo quiero que tenga sólo lo mejor, ella debe ver a la mejor especialista en ginecología de Seattle. Y decido que quiero que sea examinada por un doctor del sexo femenino. Aunque supongo que Ana probablemente lo prefiera así de todos modos, y yo realmente no quiero que ningún otro hombre la toque ni para examinarla, sea quien sea. Me encanta ser el único hombre que la ha tocado allí, y así quiero que siga siendo. Así, una vez Welch ha hecho las investigaciones habituales sobre la Dra. Greene que Andrea me ha encontrado, hago la llamada. He sido puntualmente informado de que ella no hace visitas a domicilio, por lo que tendré que convencerla. En mi experiencia, por lo general se reduce a dinero, que tendrá un precio alto que porque va a interrumpir su fin de semana, y yo estoy dispuesto a pagar lo que sea. —Lo siento, pero está perdiendo el tiempo señor Grey. No hago visitas a domicilio —, ella me informa bruscamente cuando le explico lo que quiero de ella, como se esperaba. —Oh, realmente esperaba que usted podría hacer una excepción Dra. Greene. Después de todo, entiendo que es la mejor ginecóloga en Seattle, y yo estaría 151
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin dispuesto a pagar cualquier tarifa que cobrara por una visita a domicilio de fin de semana —. La adulación a veces hace su magia, pero yo no creo que vaya con ella. Ella no es del tipo. —Como ya he dicho. No hago visitas a domicilio —, insiste. Intento otra táctica. Welch ha investigado a fondo y me informa que tiene una fundación que apadrina niños. — ¿Tal vez si me ofrezco a hacer una generosa donación a la “Alianza para la Infancia”, además de sus honorarios? ¿Podría ser que aceptara? ¿Digamos $20.000? Oigo su gemido por la gran suma de dinero que estoy dispuesto a donar. Me parece bien, sé que es una organización benéfica de buena reputación a la que me hace feliz apoyar en todo caso. Y, por supuesto, sé que no se va a negar y privar a la caridad de una suma tan grande de dinero. Ves, yo siempre consigo lo que quiero al final. Justo antes de salir de Portland, rápidamente envío un correo electrónico a Ana. ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Christian Grey Asunto: Domingo Fecha: 27 de mayo de 2011 13:40 Para: Anastasia Steele ¿Te veo el domingo a la una de la tarde? El médico estará en el Escala para verte a las 1:30. Me voy a Seattle ahora. Espero que tu mudanza vaya bien, y espero con ansias el domingo. Christian Grey CEO, Grey Enterprises Holdings Inc. ------------------------------------------------------------------------------------------------De nuevo no tengo una respuesta, pero supongo que Ana está trabajando, y ahora estoy regresando a Seattle, en cualquier caso. ~~~ 152
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Es bueno estar de vuelta en el Escala. La señora Jones anda por ahí, a pesar de ser viernes por la noche, y oficialmente sus funciones durante la semana se han terminado. Creo que está esperando a ver a Taylor, quien ha estado en Portland conmigo toda la semana. Él se quedó para arreglar lo del viejo coche de Ana, por lo que llegara más tarde. Son muy discretos acerca de su relación, así que no tengo nada que objetar. Si eso significa que puedo mantenerlos en mi equipo, mejor que mejor, ya que son excelentes y no me gustaría tener que reemplazar a ninguno de ellos. —Buenas noches, señor Grey. ¿Puedo ofrecerle algo de comer, tal vez un aperitivo antes de salir más tarde? — Me pregunta la señora Jones. Estoy bastante distraído, y realmente no la escucho cuando estoy revisando mi teléfono. De nuevo. —Er... no, voy a cenar en una gala para recaudar fondos —. Mierda. Todavía nada de Ana. —Muy bien, señor. Le he dejado fuera su esmoquin. —Gracias. —Para este fin de semana, usted pidió algo ligero para usted y su invitada para el almuerzo del domingo. Así que lo he dejado todo listo para que tengan una ensalada César con pollo, si le parece bien. Y la habitación normal está lista también. —Gracias, Gail. —No voy a casa de mi hermana este fin de semana, así que voy a estar en las habitaciones del personal. Si necesita algo más, dígamelo, realmente no me importa. Dicho eso se va. Sin duda, Taylor le ha hablado acerca de mi huésped, esta chica a la que he estado dando vueltas, y sin duda siente curiosidad, pero sé que no será intrusiva o indiscreta. Todavía no hay ningún correo electrónico de Ana, pero intento no preocuparme, diciéndome que ella puede ser que llegue tarde a casa si sus compañeros de trabajo la han llevado a tomar una copa de despedida, ya que es su último día con ellos en Clayton's. Pero eso no me anima, cuando pienso en el tipo ese, Paul, que vi en la tienda, que estaba claramente loco por ella. Trato de contactarla tanto a su viejo teléfono móvil y también a su BlackBerry de nuevo, pero ella no responde tampoco. Esperaba que me enviara un correo electrónico desde su BlackBerry, pero no hay nada. Me estoy cabreado en serio ahora. 153
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin No me gusta estar tan lejos de Ana, odio que no puedo encontrar una excusa para ir y ver donde está, como lo haría si estuviera ya aquí en Seattle. Yo sé que Elliot va para su apartamento esta noche, sin duda para pasar la noche con la señorita Kavanagh y a ayudar a las chicas a que se muden mañana. Pero realmente no lo quiero usar para espiar a Ana si puedo evitarlo, ya que sólo le dará una excusa para ser aún más ruidoso de lo habitual, así que es mejor no darle ánimos. No estoy de muy buen humor cuando voy a mi gala, y por supuesto que es tan aburrido como me imaginaba. Sigo revisando mi BlackBerry, ya que todavía no he oído nada de Ana, y ella sigue sin responder a su teléfono móvil. Le dejo un mensaje de voz de mierda. —Creo que necesitas aprender a manejar mis expectativas. No soy un hombre paciente. Si me dices que vas a ponerte en contacto conmigo cuando hayas terminado el trabajo, entonces debes tener la decencia de hacerlo. De lo contrario, me preocupo, y no es una emoción con la que estoy familiarizado, y no lo tolero muy bien. Llámame. Todavía nada. Realmente me empiezo a preocupar ahora. ¿Ella simplemente me está ignorando o es que se le ha olvidado algo? Sé que no hay ninguna actividad en su nuevo BlackBerry gracias al MySpy, y que está en la zona cercana a su apartamento. Entonces, ¿por qué diablos no me contacta? Pongo una excusa para salirme de la gala tan pronto como me es posible. Cuando vuelvo al Escala, le envío otro correo electrónico. ------------------------------------------------------------------------------------------------De: Christian Grey Asunto: ¿Dónde estás? Fecha: 27 de mayo de 2011 22:14 Para: Anastasia Steele “Estoy en el trabajo. Te enviare un e-mail cuando llegue a casa.” ¿Todavía estás en el trabajo o has empacado tu teléfono, la BlackBerry y el MacBook? Llámame, o me voy a ver obligado a llamar Elliot. Christian Grey CEO, Grey Enterprises Holdings Inc. ------------------------------------------------------------------------------------------------154
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Finalmente recibo una llamada en mi móvil, y siento el alivio arrastrarse sobre mí. Vaya, ya estaba fuera de mí. —Hola —, le digo, simplemente agradecido de saber de ella. —Hola —, murmura en respuesta. Me gusta oír su voz. —Estaba preocupado por ti —. Quiero gritarle por ser tan egoísta, y hacerme sentir tan horrible toda la noche, pero estoy feliz de estar hablando con ella de nuevo. —Lo sé. Siento no haber respondido, pero estoy bien. — ¿Tuviste una noche agradable? — Me obligo a preguntarle cortésmente cuando no me da voluntariamente ninguna información, pero en realidad lo único que quiero saber es qué coño ha estado haciendo para que se haya olvidado de mí. Me pregunto si Kate ha estado tratando de distraerla, ya que sé que ella me desaprueba, pero estoy bastante seguro de que ella y Elliot han estado demasiado ocupados con su propia agenda privada para eso. —Sí. Hemos terminado de empacar y luego Kate y yo compartimos una comida china con José —. Puedo decir que está nerviosa por decirme esto. Y con razón. ¡Qué demonios! No ese delincuente de nuevo. Estuve a punto de perderla, pero después del estado angustia en el que estaba ayer, realmente no quiero tener una pelea con ella esta noche, no cuando está tan lejos de mí. Me acuerdo de que ella se va lejos del fotógrafo, y mucho más cerca de mí mañana, gracias a Dios. Y no es como si ella estuviera sola con él, Kate estaba allí también. — ¿Y tú? — Me pregunta después de un minuto más o menos. —Fui a una cena de recaudación de fondos. Estaba mortalmente aburrido. Me fui tan pronto como pude —, suspiro. Todo parece aburrido sin Ana alrededor. —Me gustaría que estuvieras aquí —, susurra. — ¿En serio? — ¿Cómo puede decir eso cuando claramente no pasó la noche pensando en mí como yo estaba pensando en ella? —Sí —, susurra de nuevo. — ¿Te veré el domingo? —Sí, el domingo. 155
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Buenas noches. —Buenas noches, señor —. Joder, eso suena sexy. —Buena suerte con tu mudanza mañana, Anastasia. Espero que ella cuelgue primero. Ella no lo hace, y yo no quiero tampoco hacerlo. —Cuelga —, susurra, y puedo escuchar que ella está sonriendo, y no puedo evitar sonreír también. —No, cuelga tú —. Sólo haz lo que te digo mujer. —Yo no quiero. —Yo tampoco. — ¿Estabas muy enojado conmigo? — Sí, por supuesto que estaba jodido. —Sí. — ¿Todavía lo estás? —No —. Algo así, pero se está poniendo mejor al escuchar tu voz. — ¿Así que no me vas a castigar? —No. Soy más bien del tipo de en-el-momento —. Pero te prometo que no me olvidaré de esto. —Me he dado cuenta. —Puedes colgar ahora, señorita Steele. — ¿De verdad quieres que lo haga, señor? — No, en realidad no. Sin embargo, necesitas dormir. —Ve a la cama, Anastasia. —Sí, señor. Los dos permanecemos en la línea. 156
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin — ¿Crees que alguna vez serás capaz de hacer lo que te dicen? — Le pregunto con exasperación. Pero tengo una estúpida sonrisa en mi cara también. —Tal vez. Ya veremos después del domingo. Esta vez, ella cuelga. ~~~ Yo trabajo hasta la madrugada, pero incluso entonces no duermo bien cuando por fin me voy a la cama. Me levanto y paseo por el piano y toco “Clair de Lune” de Debussy. Es una pieza tan exquisitamente hermosa, la música por lo general me calma, y sí ayuda esta noche, pienso en todo lo que ha ocurrido recientemente con Anastasia. Pienso en lo mucho que me gustó dormir con ella ayer en la noche, y cómo esta noche mi cama parece demasiado grande, fría y vacía sin ella. Me sentía tan bien, tan natural con ella, debe ser por eso dormí tan bien. Y despertar con ella allí mismo, a mi lado, con su olor divino y su encantadora piel suave, fue maravilloso. Se veía tan dulce también cuando se acababa de despertar, sus grandes ojos azules somnolientos y el cabello revuelto. Pero también recuerdo cómo me sentía cuando la vi angustiada, su corazón sollozando por la forma en que la había tratado. Eso no fue un buen sentimiento en lo absoluto. Y cuando me dijo “Así que no te gusta como soy”. Me sentí como sacudiéndola. Por supuesto, me gusta su forma de ser, ¿no puede ella ver cuánto me cautiva? Ella parece tener muy baja autoestima, cuando es una mujer verdaderamente hermosa, inteligente e ingeniosa. Todos estos problemas no significan que me sienta de manera diferente acerca de todas las cosas que quiero hacer con ella y para ella, sino sólo significa que tengo, de alguna, manera convencerla para que se sienta cómoda en todo ello. Esperemos que ahora este comenzando a entender porque ella estaba tan excitada por los azotes y la follada increíble que le di y que sea una experiencia positiva para nosotros, no sólo para mí. En preparación para nuestra primera escena, he reabastecido completamente mi cuarto de juegos con un nuevo conjunto de juguetes sexuales de todo tipo posible. Pero me digo que tengo que tomar las cosas muy lentamente, y asegurarme de mantener a raya mis deseos más extremos, hasta que esté seguro de Ana está lista para manejarlo. He decidido que tengo que poner una gran cantidad de pensamiento en la planificación de nuestra primera escena juntos, para darle un gran placer y asegurarle que su miedo por lo que mi estilo de vida implica carece de fundamento. ~~~ 157
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin El sábado, organizo una botella de champán para enviarlo al apartamento nuevo, cuando las chicas se hayan instalado, junto con un globo helicóptero que espero que hará las delicias de Anastasia. Escribo la tarjeta que les envío con tono formal, ya que está dirigida a las dos, y Kate y yo no estamos exactamente en el más amable de los términos. Recojo a Mia en Sea-Tac a primera hora de la mañana. Solo Dios sabe lo que debe haber pagado por exceso de equipaje, de la cantidad de mierda que ha traído de París con ella. Pero es genial ver a mi hermanita. Por supuesto que ella ya es una adulta, ella es una mujer hermosa, pero ella siempre va a ser la bebé de la familia en lo que a mí respecta. Mia es más o menos de la misma edad que Anastasia, y me alegro de que no parece tener un novio en este momento, ya que realmente no me gusta la idea de que tenga ningún tipo de relación íntima. Hipócrita lo sé, pero eso es lo que hay, supongo, cuando eres un sobre protector hermano mayor como yo. Lo bueno que Ana no tiene un hermano mayor, pero Kate no está haciendo un mal trabajo en su lugar. Cuando Mia me ve en la terminal de llegadas, viene saltando sobre mí. Ella siempre ha sido muy abierta, cariñosa y lo demuestra, y no puedes dejar de amarla. También puede ser muy exagerada, como lo es ahora. — ¡CHRISTIAN! — grita, mientras se lanza hacia mí, casi me saca volando. —Bienvenue, ma chère soeur —, la saludo, mientras la beso en ambas mejillas a la francesa. —Oh porfissss, Inglés solamente a partir de ahora, mi querido hermano —, suspira. —No tienes idea de lo bueno que es estar de vuelta. Ella enlaza su brazo con el mío mientras nos dirigimos de nuevo al coche. Taylor está haciendo un trabajo excelente encargándose de todo su equipaje en la camioneta Audi. Qué bueno que trajo la grande. Ella no comienza hasta que estamos en el coche. —Así que tú y Elliot tienen ambos novias ahora. No es que sea raro en él, por supuesto, pero contigo... bueno había perdido la esperanza —, afirma dramáticamente. —Entonces, ¿cuándo puedo conocer a Anastasia? ¿Tienes una foto de ella? ¿Va a vivir contigo? —Eiiiii, tranquila Mia. Como te dije antes, todavía es pronto. 158
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Por supuesto que todas mis amigas van a ser totalmente devastadas, ya sabes, especialmente Lily. Todas piensan que eres súper atractivo, pero siempre me han dicho que... bueno, que tú no estás interesado en citas con chicas. Así que Anastasia debe ser muy especial por haber logrado... ya sabes... convencerte de lo contrario. Al levantar la vista, creo que puedo ver los hombros de Taylor temblando mientras está conduciendo, porque está tratando de no reírse de mi ‘”conversión” de gay a un hombre heterosexual. Sin duda, él es muy consciente de la asunción de mi familia hasta ahora que soy gay, pero es tan discreto que jamás ha dado ninguna pista en cuanto a mis inclinaciones reales. —Por lo tanto, Elliot irá más tarde para la cena familiar obligatoria que mamá tiene lista para nosotros esta noche. Entonces él te contará todo sobre su nueva novia —. Trato de cambiar de tema a la vida amorosa de su otro hermano, y por ahora funciona, ya que me pregunta todo sobre Kate. En la cena de esta noche, Elliot me asegura que la mudanza fue bien para Kate y Anastasia, y que su nuevo apartamento parece ser bastante bueno. —Ana te mando “saludos” —, sonríe. —Así que supongo que tú vas a ir pronto allí para revisar su habitación, ¿eh hermanito? Ignoro su pregunta burlona, pero Mia comienza de nuevo. —Así que Kate y Anastasia son como mejores amigas, y ahora van a salir con los hermanos Grey. Eso es genial, pueden tener citas dobles —, chilla Mia. Acabo de mirar para que se callara, cuando Elliot se ríe. —Yo estoy listo si tú lo estás, Christian —, dice. Mia no se da por vencida, esa noche ella convence a mi mamá para organizar una cena para la noche del domingo, tanto Kate y Anastasia son invitadas, por lo que ellas se conocerán. Y le pide que sea ella quien me lo comente e insiste en que Ana tiene que venir, sabiendo que voy a estar mucho menos propenso a rechazar si mamá insiste. Mia es una verdadera Grey con sus formas de manipulación. Bueno, supongo que por lo menos ser visto fuera de casa con Anastasia finalmente debe poner fuera a los rumores de “Christian es gay” que siempre me siguen a todas partes. Así que ahora Anastasia y yo tendremos el placer de asistir a una comida familiar en Bellevue, pero no hasta después de que hayamos tenido nuestra primera sesión de mañana en mi cuarto de juegos. 159
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 16 S algo a correr temprano por la mañana del domingo, después de haber tenido otra noche agitada, en gran medida, en parte, porque ha sido duro intentar no pensar constantemente en mi primera escena con Anastasia en mi sala de juegos para hoy. He estado planeando cada detalle de como quiero jugar con ella. Con todas mis sumisas anteriores, sólo he planeado lo que yo quería hacer, mi sumisa siempre ha tenido el placer de saber que ella era mi placer. Ese era el trato establecido con una sumisa, es para lo que ella había firmado, eso es lo que se esperaba. Pero con Anastasia es diferente ya que ella todavía tiene dudas y necesita convencerse de que este estilo de vida es para ella, o podría dejarme. Y yo no quiero que eso suceda, de hecho no puedo permitirme que siga teniendo dudas. Así que estoy planeando nuestra primera escena para asegurarme que sea lo más jodidamente excitante para ella. Caray, estoy disfrutando demasiado, así que salgo ganando si o si, por el amor de Dios, entonces ¿por qué sigue el miedo persistiendo en mí? Porque no es como un Dominante hace las cosas ¿verdad? Cuando vuelvo de correr, me ducho y desayuno, y entonces le mando un mail a Anastasia con los códigos de acceso y toda la información que necesitará más adelante. Le digo que no llegue tarde, odio que me tengan esperando, pero hasta ahora ella ha sido puntual, y por supuesto, espero que siga siendo así. Después intento de quitármelo todo de la cabeza y seguir trabajando en mi estudio. De otra manera voy a estar ocupado después del mediodía, así que prefiero concentrarme y llegar a un buen negocio. Como de costumbre, tengo varias ofertas en diversas etapas de negociación, así como información sobre posibles nuevas áreas en las que entrar. Como el área editorial. No es un área que había considerado antes, pero desde que Anastasia me dijo en lo que ella quiere trabajar — y que tiene entrevistas en dos de las editoriales de Seattle — se ha convertido en parte de mis intereses. Ros ha completado la investigación y Seattle. Podría comprar los cuatro si buen negocio. Desde que empecé con derecha, ella tiene más cojones que la sé que hay cuatro casas editoriales en quisiera, pero en realidad no sería un Empresas Grey, Ros ha sido mi mano mayoría de los hombres, así que me es 160
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin imposible pensar en ella como mujer. Supongo que es porque ella y Gwen tiene una relación lésbica, pero nunca lo he confirmado. Siempre y cuando no interfiera con su trabajo, no es de mi incumbencia con lo que Ros se acueste a puerta cerrada, y Gwen es una gran dama que nunca se queja de las largas horas que se le exigen a Ros. Su especialidad es la averiguar todos los hechos, cifras y lo más importante, la basura escondida en las posibles adquisiciones, y luego me redacta un informe. En cuanto a las editoriales se refiere, resulta que la que ofrece el mayor potencial es la más pequeña, Seattle Independent Publishing o SIP. Rentable pero estancada; complaciente, gestión mediocre que no se ha reinventado con el tiempo, sin buscar nuevas vías de expansión. Exactamente el tipo de compañía con un potencial oculto que me gustaría comprar. Como parte de nuestra investigación estándar, Barney intentó hackear sus sistemas, y lo consiguió fácilmente, su seguridad era terriblemente baja y eso es algo que tendría que solucionarse con urgencia si llegara a comprarla. Pero esta debilidad me ha permitido descubrir que Anastasia tiene una entrevista con el Sr. J. Hyde en SIP el lunes por la tarde. Voy a intentar no interferir, ya que no me interesa que se me vea relacionado con la empresa que pienso adquirir, y también tengo curiosidad por ver si Anastasia tendrá éxito por ella misma en la entrevista. Pero como sabré antes que ella si le dan el puesto, entonces será el momento de decidirme por la compra. Diablos, probablemente la compraré de todos modos, ya que realmente es una excelente oportunidad de inversión. La otra empresa en la que he descubierto que Anastasia tiene una entrevista no despierta el menor interés para mí. Barney lo pasó bastante mal intentando entrar en su sistema, pero se las arregló por supuesto, el tipo es un puto genio. Es un gran conglomerado con oficinas por todo el país, y no es tan atractivo como la adquisición de SIP. Pero si Anastasia consigue un trabajo ahí, seguiré adelante y la compraré de todos modos aunque sea algo más complicado. Mi instinto me dice que SIP será de mayor interés para ella, ya que es pequeña, peculiar y poco convencional. También aboga por autores locales que me imagino que le gustan. Así que si ella recibe una oferta de trabajo de ellos, creo que la cogerá y me ajustaré bien de todas maneras. Pero no puedo hacer nada más por ahora, lo tengo todo preparado para actuar en cuando sepa cuál es el vencedor. Así que ahora es casi la una, y estoy listo e impaciente por la llegada de Anastasia. Me siento a leer el Seattle Times mientras espero, pero no puedo concentrarme estoy impaciente porque aparezca. Y ahí está. Me pregunto un tanto divertido cuánto le han pagado al fotógrafo por la primera fotografía de Christian Grey con una mujer en público, en la ceremonia de graduación de WSU. Lo felicito, vio una oportunidad de oro y la aprovechó. Yo estaba en un 161
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin evento público y me pidió mi permiso, así que no tengo ningún problema con eso. Anastasia sale un poco asustada en la foto porque fue tomada por sorpresa, pero tengo que decir que hacemos una gran pareja. Y exactamente a la una llega Anastasia y Taylor la recibe y la acompaña hasta mi encuentro, y desaparece. Lleva el vestido morado de nuevo, el vestido que para mí frustración no tuve la oportunidad de arrancarle. Está impresionante y literalmente me quita el aliento. Se queda parada en la entrada de la sala de estar, más bien tímida e insegura de sí misma, así que voy hacia ella. —Mmm... Ese vestido —, le susurro. —Bienvenida de nuevo, señorita Steele. Me inclino para besar gentilmente sus labios suaves, y oigo como su respiración se acelera con nuestro contacto. La tensión ya está ahí, construyéndose entre nosotros, y una gran parte de mí quiere llevarla directamente a mi cuarto de juegos para arrancarle la ropa, atarla y follarla. Pero me contengo. Todo a su tiempo, Grey. —Hola —,susurra, mientras se sonroja. —Llegas justo a tiempo. Me gusta que seas puntual. Ven —. Tomo su mano y la llevó hasta el sofá para que se siente a mi lado. —Quiero enseñarte algo. Le entrego el Seattle Times, abierto por la página ocho donde aparece nuestra fotografía. —Así que ahora yo soy tu “amiga” —, dice riendo cuando acaba de leer el artículo. —Eso es lo que parece. Y si sale en el periódico, debe ser cierto —. Le sonrío. Esperemos que vea que no me avergüenzo porque me vean con ella. Orgullo más bien es lo que siento. Me vuelvo para mirarla ahora que por fin está aquí. Uso la excusa de meterle un mechón de pelo detrás de la oreja para tocarla, y siento esa chispa inevitable entre nosotros. Siempre está ahí. —Así que, Anastasia, te has hecho ya una idea de lo que quiero desde la última vez que estuviste aquí —. A pesar de que todavía no sabes la historia al completo. —Sí. 162
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Y sin embargo has vuelto —. Incluso después de que te azotara fuertemente. Chica valiente. Ella asiente con la cabeza tímidamente. Todavía no parece muy segura, entonces ¿por qué sigue sin salir corriendo cuando aún tiene la oportunidad? — ¿Has almorzado? — Con lo que tengo paneado para ti necesitas un buen montón de energía. —No —. Esto me molesta porque se supone que tiene que comer con regularidad, pero realmente no quiero empezar a regañarla. — ¿Tienes hambre? —No de comida —, susurra, sus ojos brillan llameantes. Mi polla se excita con esas simples palabras. —Tan impaciente como siempre señorita Steele, déjame contarte un pequeño secreto, igual que yo —, le susurró al oído. Respiro su esencia, que es tan celestial como siempre. —Pero la doctora Greene llegará en cualquier momento. — ¿Qué me puedes decir sobre la Dra. Greene? — me pregunta algo nerviosa. —Es la mejor ginecóloga en Seattle. ¿Qué más puedo decirte? — Sólo lo mejor para ti, nena. Cueste lo que cueste. —Pensé me visitaría tu médico, y no me digas que realmente es una mujer porque no te creo —. ¿Qué? —Creo que es más adecuado que te vea una especialista ¿No? — Y mujer. Soy el único hombre que la puede a tocar allí. Eso es sólo mío. Entonces me acuerdo de la invitación de mi madre para cenar esta noche. Pensando en Mia y su entusiasmo sin límites, me pregunto si Anastasia podría encontrar a mi familia abrumadora. Pero mi madre insistió tanto que le pregunto, y por lo menos si Ana sabe que Kate estará allí, eso podría darle seguridad, el tener a alguien más que conoce a la familia tanto como ella. —Anastasia, a mi madre le gustaría que vinieras a cenar a su casa esta noche. Creo que Elliot se lo pedirá a Kate también. No sé cómo te sientes acerca de eso. Será extraño presentarte a mi familia —. Para mi familia seguro como el infierno que será de lo más extraño. Una extraña mirada pasa por su carita dulce. 163
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin — ¿Estás avergonzado de mí? — pregunta. Ahí está otra vez, la baja auto-estima. Avergonzado de ella, demonios NO. —Por supuesto que no. — ¿Por qué es extraño? —Porque yo nunca lo he hecho antes —. Nunca. Otra primera vez señorita Steele. — ¿Por qué tu puedes poner los ojos en blanco, pero yo no puedo? — ¿Lo hice? Su pregunta me toma por sorpresa. Tengo derecho a hacer lo que quiera nena, así son las cosas. Y nadie puede azotarme. —No era consciente de que estuviera haciéndolo. —Ni yo tampoco, por lo general —, me replica. Mierda, Anastasia. Todo lo que tienes que hacer es aprender a no poner los ojos en blanco y ser respetuosa conmigo. No es mucho pedir, ¿verdad? En ese momento aparece Taylor en la puerta para interrumpirnos. —La Dra. Greene está aquí, señor. —Llévala a la habitación de la señorita Steele —. Le ordeno. — ¿Lista para los anticonceptivos? Me pongo de pie y tomo la mano de Anastasia, pero ella me mira con horror. —Vas a venir también, ¿verdad? Una imagen de Anastasia haciendo una escena con otra mujer aparece de repente espontáneamente en mi cabeza. Mmm, qué interesante, no me importaría en absoluto de verdad. De hecho, me doy cuenta de lo increíblemente erótico que me resulta. Pero lo guardo en el cajón de las posibilidades. De momento es demasiado pronto para ella. —Pagaría lo que fuera por ver Anastasia, pero no creo que la Dra. Greene lo aprobara —, me río de ella. No, la impresión que me dio por teléfono la doctora Greene es que sinceramente me desaprueba, y sólo está aquí por la paga exorbitante y la donación generosa con las que la he sobornado. 164
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Me coge la mano, y yo la tomo en mis brazos. La beso profundamente, transmitiéndole mi profundo deseo por ella. Queda poco. —Estoy tan contento de que estés aquí. No puedo esperar para desnudarte —, susurro, mientras descanso mi frente contra la de ella, y deslizo mis dedos por su pelo. Mi necesidad de ella es prácticamente insoportable, pero me las arreglo para alejarme, y nos dirigimos a la habitación de Anastasia. La Dra. Greene está esperando allí, y es más o menos como yo la imaginaba. Una mujer fría, rubia, esbelta, elegante, probablemente de unos cuarenta años. —Señor Grey —. Nos damos la mano. —Gracias por venir con tan poco tiempo. —Gracias por hacer que valga la pena, Sr. Grey. Señorita Steele —. Ella sonríe, pero en realidad la sonrisa no le llega a los ojos cuando me mira, sólo cuando mira a Anastasia. Así que la Dra. Greene es una de esas pocas mujeres a las que mi aspecto no les afecta lo más mínimo. De hecho, está claro que me odia, eso es obvio. Pero no importa, ella es una profesional, está aquí para hacer un trabajo, no para unirse a mi club de fans. Ella se me queda mirando fijamente, así que a regañadientes me despido. —Estaré abajo —, murmuro. Bajo y trato de concentrarme leyendo unos documentos. Pongo un poco de música, Villa Lobos, un aria de Bachatas Brasileiras, una de mis favoritos. Parecen tardar una eternidad allí arriba, y me pregunto qué diablos puede tomar tanto tiempo. Supongo que significa que la médico es minuciosa y apruebo eso. Esperemos que Anastasia no tenga problemas médicos que le impidan tomar la píldora. El sexo será aún mejor cuando no tenga que usar un maldito condón. Una vez que la barrera se retire, sé que voy a encontrar el placer de follarme a Anastasia aún más elevado e intenso, si eso es posible. Finalmente llegan a la planta baja. — ¿Ya terminaron? — Le pregunto, mientras bajo la música y me acerco a ellas. La Dra. Greene me mira directamente a los ojos. —Sí, señor Grey. Cuide de ella, es una joven hermosa y brillante —, me sermonea. 165
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin ¿Qué carajo? ¿Me está advirtiendo? ¿Ella cree que estoy abusando o coaccionando a Anastasia o algo así? Bueno, ¿No lo estás haciendo, Grey? —Tengo esa intención —, murmuro. —Le enviaré la factura —, me informa bruscamente. Me da un apretón de mano muy firme, y luego se vuelve a Anastasia. —Buenos días y buena suerte para ti, Anastasia —, ella sonríe, y se va acompañada por Taylor. — ¿Cómo ha ido? — Le pregunto a Anastasia. —Ha ido bien, gracias. Me ha dicho que tengo que abstenerme de toda actividad sexual durante las próximas cuatro semanas. ¡Qué! ¿Qué demonios...? Entonces veo que Anastasia me sonríe como una idiota. — ¡Te pillé! ¿Oh, así qué te gusta bromear? A ese juego podemos jugar dos. La miro con mi mirada fría de Dominante, así que ella cree que estoy seriamente disgustado con ella. Veo su arrepentimiento, y estoy satisfecho por el poder que tengo sobre ella, si sólo una mirada puede afectarla de esta manera — ¡Te pillé! — le digo, mientras la miro y tiro de ella para rodearla con mis brazos y besarla con fuerza. —Eres incorregible, señorita Steele. Una vez más, todo lo que quiero hacer es desnudarla y estoy listo para echarle el polvo de su vida, pero sé que todavía tengo que esperar un poco más. —Por mucho que me gustaría seguir desde aquí, ahora tienes que comer y yo no quiero que se retrase más —. Créeme, te sentirás mareada por lo que tengo planeado. —Eso es todo lo que quieres de mí ¿mi cuerpo? — me susurra. —Eso y tu boca inteligente —, le susurro y la beso de nuevo. Puedo sentir como vuelve a deslizarse el control, y este no es el plan, no quiero echar a perder mi escena cuidadosamente planeada. Así que me separo y nos dirigimos a la cocina mientras puedo. Cristo, su poder sobre mí es tan fuerte. Nos comemos nuestro almuerzo, ella parece disfrutar de la ensalada César con pollo que la señora Jones nos ha dejado preparada, estoy encantado de ver que 166
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin ella come deprisa para acabar antes que yo, lo que nunca había sucedido antes. Tan ansiosa. Me gusta esto. Me agrada. —Dime ¿Por qué método te has decidido? — Necesito saber estas cosas, obviamente. —Mini píldora. — ¿Y te acordarás de tomarla regularmente, en el momento adecuado, todos los días? — Ella realmente tiene que ser organizada con la mini píldora, no podemos darnos el lujo de correr riesgos, y esto es nuevo para ella. —Estoy segura de que me lo recordarás —, se sonroja. —Voy a poner una alarma en mi calendario —, le respondo, sólo medio en broma. Tendré que mantener un control sobre esto, tal vez una inyección habría sido mejor, menos posibilidades para un desliz. Realmente deseo haber estado en la consulta para dar mi punto de vista, pero no había manera de que la Dra. Greene hubiera aprobado eso. Anastasia era su paciente y su única preocupación quedó claro para mí por su actitud y sus comentarios. Terminamos nuestra comida, y el ambiente entre nosotros ha cambiado. Ha llegado el momento. ¡Al Fin! Estoy más allá que excitado. Pero tengo que estar seguro. — ¿Quieres hacer esto? — Todavía puede decir que no. Va a matarme, pero tiene que estarlo “seguro, sensato y consensuado”, como dicen. —No he firmado nada. —Ya lo sé, pero estos días estoy rompiendo todas las reglas —. Me he dado cuenta de que eso no me impide seguir para adelante de todos modos. Es sólo un pedazo de papel. — ¿Vas a pegarme? — Sondea el terreno. El placer y el dolor, cogidos de la mano. Pero vas a ser capaz de soportarlo. —Sí, pero no va a ser para lastimarte. No te quiero castigar en estos momentos. Si te hubiera tenido ayer por la tarde, bueno, esa habría sido una historia diferente —. Quería sacarte la mierda a golpes... Veo una expresión de horror en su rostro. Tengo que explicarle, ser honesto, o esto no va a funcionar. 167
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —No dejes que nadie trate de convencerte de lo contrario, Anastasia. Una de las razones de que a la gente como yo le guste hacer esto es porque les gusta dar o recibir dolor. Es muy simple. A ti no, así que pasé mucho tiempo ayer pensando en eso. — ¿Y llegaste a alguna conclusión? — susurra. La respuesta no es fácil, así que me doy por vencido y dejó de pensar de más las cosas. —No, y ahora mismo, sólo quiero atarte y follarte sin sentido. ¿Estás lista para esto? —Sí. —Bien. Ven. Tomo su mano y nos dirigimos hasta mi cuarto de juegos. Esto es todo. Al fin. 168
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 17 C ierro la puerta del cuarto de juegos detrás de nosotros. —Cuando estás aquí, eres completamente mía. Para hacer lo que me parezca. ¿Entiendes? Anastasia asiente. Estoy más allá de la euforia, más allá del éxtasis, más allá del júbilo. Estoy en mi zona de confort. Yo soy el dominante. Ana es mi sumisa. Este es mi mundo. Aquí es donde pertenezco. Soy el control. Sé quién soy. No hay confusión. Sé cómo funcionan las cosas en este mundo. Y ahora Anastasia ha entrado en mi mundo, en mis términos. Yo soy su dominante. Ella es mi sumisa. Ella será complaciente para mí, sólo para mí, por propia voluntad. Ella confía en mí. Ella es mía para hacer lo que yo quiera. Ella me va a servir. Ella existe sólo para darme placer. Pero, por supuesto, tengo que recordar que está en formación, que todavía está en transición hacia una sumisa, así que tengo que ir con suavidad con ella. Debo asegurar su placer también, porque me gustaría que continuara como mi sumisa en el futuro próximo. —Quítate los zapatos —, ordeno. Torpemente lo hace, y los coloca junto a la puerta. —Bien. No dudes cuando te pida que hagas algo. Ahora te voy a quitar el vestido. Algo que he querido hacer desde hace unos días, si no recuerdo mal. Quiero que te sientas cómoda con tu cuerpo Anastasia. Tienes un cuerpo hermoso y me gusta mirarlo. Es una alegría para la vista. De hecho, te podría 169
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin contemplar todo el día, y quiero que estés desinhibida y sin vergüenza de tu desnudez. ¿Entiendes? —Sí —. Oh, esto no va a ser todo. Ya me está desagradando. —Sí, ¿qué? —Sí, señor. — ¿Lo dices en serio? — Exijo. Las palabras deben venir al instante de ella, no debería tener que pensar en ello. Ella tiene mucho que aprender. —Sí, señor. —Bien. Levanta los brazos por encima de tu cabeza —. Quiero que ella esté desnuda. Ahora. Esto es lo que quería hacer con este vestido en el comedor privado en The Heathman la otra noche, antes de que ella saliera corriendo. Ahora tengo lo que había deseado. Paso el vestido lentamente a lo largo de sus muslos, caderas, aún más lentamente sobre el vientre, su pecho y los hombros, finalmente, sobre su cabeza. Le doy la vuelta para examinarla. Muy bonito. Me gusta lo que veo. Muy bonito. Pero ella está mordiéndose el labio. Tiro de su barbilla para detener esto porque me hace sentir cosas, y yo no necesito esa distracción en estos momentos. Le ordeno que se dé la vuelta y me alegro cuando lo cumple inmediatamente. Bien. Puedo desabrochar su sujetador. Poco a poco paso los tirantes por sus brazos, saboreando la sensación de su hermosa piel de satén. Toda mía, toda para mí. Me paro detrás de ella y agarro su precioso cabello castaño largo para exponer su cuello. Mmm, ese olor especial a Anastasia es único. Sólo para que yo lo huela. Nadie más. —Hueles divinamente como siempre Anastasia —, le susurro, cuando beso esa parte blanda debajo de su oreja. Nadie más puede hacer esto, sólo yo. Ella gime. — ¡Silencio! No hagas ruido —, le ordeno. No le he dado permiso para hacer ruido. Ella debe aprender a controlarse. Voy a enseñarle. Trenzo su cabello en la forma que quiero que lo tenga cuando ella este aquí. Ahora puedo usarlo para controlarla, como demuestro tirando la trenza para 170
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin forzar su espalda contra mí. Perfecto. Una sumisa siempre debe tener el pelo largo. —Date la vuelta —, ordeno. Lo hace, pero su respiración superficial delata el hecho de que ella está muy nerviosa. Comprensible, dado que esta es su primera escena. —Cuando te diga que vengas aquí así es como te vestirás. Solo con tus bragas. ¿Entiendes? —Sí. —Sí, ¿qué?" Gruño. Por el amor de Dios, siempre tengo que recordarle que debe mostrarme respeto cuando se dirige a mí. —Sí, señor —. Eso está mejor. —Buena chica. Cuando te diga que vengas aquí espero que te arrodilles allí. Hazlo ahora —. Señalo un lugar cerca de la puerta. Ella parpadea y duda, y tengo que recordarme a mí mismo que no tiene experiencia y debo ser paciente. Pero finalmente hace lo que yo le pido. —Puedes sentarte sobre los talones. Ella lo hace. —Pon las manos y los antebrazos apoyados en los muslos. Bien. Ahora aparta tus rodillas. Mas. Mas. Perfecto. Mira hacia el suelo. Me acerco a ella, y luego tiro bruscamente de su trenza, moviendo su cabeza hacia atrás, así tiene que mirarme. — ¿Recordarás esta posición, Anastasia? —Sí, señor —. Se acordó de cómo dirigirse a mí esta vez. —Bien. Quédate aquí, no te muevas. Ahora la dejo en la habitación. Una lección de obediencia para ella. Voy a dejarla esperar en esta posición durante todo el tiempo que yo elija, y ella debe permanecer completamente inmóvil en esa posición, porque esa es mi voluntad. La hago esperar diez minutos. Diez minutos más atroces que largos. La anticipación de lo que va a pasar todo el rato dando vueltas en su cabeza 171
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin intensificará sus reacciones. Cuando vuelvo a entrar en la habitación, me alegro de que se acuerde de mantener los ojos hacia abajo. Ahora sólo llevo mis jeans rotos especiales, los que siempre llevo aquí. Me ponen en el estado mental que quiero, el estado de ánimo adecuado. Dejo el primer botón sin abrochar. Estoy descalzo y con el torso desnudo, sin nada más que pueda ser un obstáculo para follar, pero nunca aparezco completamente desnudo delante de mi sumisa. Todo lo que tengo que hacer ahora cuando quiera follarla es soltar un par de botones. —Anastasia buena chica. Te ves hermosa así. Bien hecho. Ponte de pie. Ella cumple, manteniendo la cara hacia abajo. Buena chica. —Me puedes mirar. Vacilante mira hacia arriba y ve que me he cambiado la ropa. Su rostro es tan fácil de leer, y es evidente que le gusta lo que ve cuando mira fijamente mi torso. Pero yo tengo el control, ella no me va a tocar hoy, y esto me relaja. —Voy a encadenarte ahora, Anastasia. Dame tu mano derecha —. Así que ahora empezamos de verdad. Ahora realmente empezaremos a jugar. Ella me da la mano. Dirijo la palma hacia arriba y luego aplasto el centro de la mano con una fusta. Ella se sorprende, ya que no se había dado cuenta de lo que tenía en mi mano antes. — ¿Cómo lo has sentido? — Le pregunto. Ella no responde, sólo parpadea en estado de shock. —Respóndeme —, le ordeno. —Está bien —, ella frunce el ceño. —No frunzas el ceño —. Eso me desagrada. Vuelve a organiza su expresión impasible y trata de mantenerla en su lugar. Lo dejo pasar. Paciencia, Grey. Todo esto es nuevo para ella. Ella es tu pupila, y tú eres su amo. Con Ana tienes que tomar las cosas con calma. Ella se lo merece. — ¿Eso te ha dolido? —No —. Ella no parece muy convencida. —Esto no va a doler. ¿Entiendes? — Ella tiene que aprender a confiar en mí. 172
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Sí —. Todavía suena insegura, y sus nervios están haciendo su respiración entrecortada. —Lo digo en serio. Tengo una pequeña sorpresa para ella, para facilitarle su primera sesión. Yo soy un Dominante del tipo amable, cuidando de ella en la forma en que lo necesite. Le muestro la fusta que voy a usar. Es marrón de cuero trenzado, como la que me describió en su húmedo sueño erótico. Sus ojos se sacuden cuando se da cuenta, y me alegro de que le guste mi sorpresa. Esto va a ser muy divertido. —Nuestro objetivo es complacer, señorita Steele. Ven. La muevo hasta mi red, y bajo algunos grilletes con puños de cuero negro. La voy a iniciar con una primera restricción suave, estos son blandos para sus muñecas. —Esta red está diseñada para que los grilletes se muevan a través de ella —. Ella mira hacia arriba. —Vamos a empezar aquí, pero quiero follarte de pie. Así que vamos a terminar en el muro allí —, le explico, cuando señalo mi cruz de madera. Sus ojos se abren cuando ella escucha todo lo que estoy diciendo, y creo que ella está casi en estado de shock. Me he imaginado esta escena en mi cabeza muchas veces, y ahora por fin se hará realidad. —Pon tus manos sobre tu cabeza. Ella inmediatamente lo hace. Buena chica. Esto me agrada. Aseguro las esposas. Camino lentamente alrededor de ella, inspeccionando mi poder sobre mi sumisa. Estoy muy contento por lo que veo. Al verla aquí, en mi cuarto de juegos, encadenada, indefensa y completamente a mi merced es aún mejor que en muchas de mis fantasías. Excelente. Toda esa luminosa piel pálida para que yo la contemple. Sus magníficos pechos llenos, coquetos y suaves. Sus pezones rosados orgullosamente parados para que juegue con ellos. Eso me gusta. Su delicioso culo perfecto, todo mío para colorearlo de nuevo si lo deseo. Tiene las manos firmemente esposadas fuera de peligro. Su cuerpo entero es mío para que yo haga lo que quiera con él. Toda mía. Adorable. —Te ves muy bien atada, señorita Steele. Y tu boca inteligente callada por ahora. Me gusta eso. 173
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Pero la quiero totalmente desnuda. Meto mis dedos en sus bragas, y poco a poco las deslizo por sus piernas. Me arrodillo delante de ella para quitárselas, luego las tomo en mi mano y meto la nariz en ellas para inhalar profundamente. Joder, huelen tan jodidamente bien. Oh, sí, llevan el olor carnal de una mujer atractiva, una mujer sexy que ya está húmeda, húmeda porque ella está excitada, encendida y necesitada. Necesitada de mí. Pero todavía no. Meto las bragas en mi bolsillo de los jeans y sonrío maliciosamente al ver su expresión sorprendida. Tengo planes para esas bragas. Es hora de avanzar las cosas. Me pongo de pie y apunto el final de la fusta en su ombligo, pausadamente dando vueltas para atormentarla. Funciona instantáneamente porque ella se estremece y jadea con anticipación. Camino alrededor de ella otra vez, llevando la fusta alrededor de la mitad de su cuerpo. En mi segundo circuito, de repente le doy un chasquido con la fusta y el golpe bajo detrás de ella, contra su sexo. Sé que esto la sorprende, pero también sé que estimulará todas sus terminaciones nerviosas mientras le doy dulces golpes con la punta de la fusta. Pero la hace gritar y ya he dado instrucciones para que esté tranquila y no haga el menor ruido. Decepcionante. — ¡Silencio! Camino alrededor de su cuerpo restringido, de nuevo rodeo con la fusta su cuerpo, pero un poco más fuerte esta vez. Muevo la fusta contra el mismo lugar de nuevo, pero esta vez lo está esperando, y su cuerpo se convulsiona. Sí, ella es muy sensible, Ana siempre lo es. Hago mi ronda otra vez, agitando la fusta para golpear primero un pezón y luego el otro. La azoto de nuevo con la fusta lo suficientemente fuerte para que pique. El dulce éxtasis de dolor, esa es la lección que le estoy dando hoy, y estoy recompensado al ver sus pezones endurecerse y agrandarse. Bonito, muy bonito. Echa la cabeza hacia atrás y gime tirando de las esposas de cuero. — ¿Te sientes bien? —Sí —, se lamenta. Oh nena. Ella de nuevo necesita recordar. Esta vez la golpeó duro en las nalgas con la fusta para que realmente le pique. — ¿Sí qué? — Me burlo de ella. —Sí, señor —, ella gime y cierra los ojos. Empiezo despacio lloviendo pequeños mordiscos picadores con la fusta por su vientre, en dirección a su parte más sensible. Se necesita habilidad para saber lo difícil que es golpear ahí, así que Ana es realmente afortunada de contar con un Dominante tan experimentado. 174
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin — ¡Oh... por favor! — ella gime, cuando con experiencia empiezo a picarle contra el clítoris. — ¡Silencio! — Ordeno, mientras golpeo con fuerza en su trasero otra vez. Arrastro la punta de la fusta a través de su vello, hasta su entrada, y se moja al explorar un poco. Sí, ella ya se está excitando, tal como yo pensaba. —Ves lo mojada que estás por esto, Anastasia. Abre tus ojos y abre la boca —. Empujo la punta de la fusta en su boca. —Mira como sabes. Chupa. Chupa duro, nena. Quiero que todos sus sentidos estén implicados. Observo mientras ella chupa obedientemente la punta de la fusta, y estoy satisfecho cuando veo que sus ojos se abren en estado de shock ante el sabor combinado de la piel y su excitación. Es muy erótico, y quiero participar, así que saco la fusta de su boca y luego la beso muy duro y muy profundo. Ella tiene un sabor increíble, y envuelvo mis brazos alrededor de ella y la estrello contra mí, con la certeza de que todo está bajo mi control, que está encadenada para que no me pueda tocar. —Oh, Anastasia, tú sabes tan bien. ¿Hago que te corras? Lo ha hecho bien hasta ahora, pero estoy muy impaciente por follarla. Ha pasado mucho tiempo desde que tuve una sumisa en mi cuarto de juegos. —Por favor —, ella pide. La golpeo con fuerza en las nalgas, de nuevo. —Por favor, ¿qué? —Por favor, señor —, ella gime. Ella está aprendiendo. — ¿Con esto? — Levanto la fusta para que pueda verla. —Sí, señor. — ¿Estás segura? — Le pregunto severamente. —Sí, por favor, señor. —Cierra los ojos. Empiezo con pequeños golpecitos picadores con la fusta contra su vientre, bajando con pequeñas picaduras suaves contra su clítoris, una y otra vez, 175
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin hasta que finalmente ella no puede aguantar más, y se corre, en voz alta y gloriosamente. La sostengo mientras ella se hunde, lloriqueando y gimiendo en mi pecho a través de los espasmos de su orgasmo. La levanto y me muevo hacia ella, todavía atada, a través de la red para terminar en mi cruz de madera. Estoy desesperado por estar dentro de ella ahora. He estado esperando esto durante mucho tiempo y ahora estoy tan jodidamente duro que duele. Hago estallar el par de botones restantes de mis jeans, y luego envuelvo mis manos alrededor de sus muslos para levantarla. —Levanta tus piernas, nena, y envuélvelas alrededor de mí —, le instruyo, y ella cumple lo que le ordeno Empujo duro de forma rápida hasta sumergirme en ella hasta la empuñadura, y ella grita porque es muy profundo de esta manera. Se siente jodidamente increíble porque ella es tan apretada, tan caliente, tan húmeda, tan resbaladiza. Ahora me alegro de que hiciera del fisting un límite infranqueable. Me encanta como es de apretada, así que no quiero que ella se estire. Me pierdo en ella mientras sigo más profundo y más duro, gimiendo mientras entierro mi cara en su cuello. Mis bolas están apretando, y puedo sentir mi liberación edificándose. Siento su tensión y como tiembla así que sé que está cerca otra vez. Mantengo el ritmo implacable, hasta que se deja ir y siento los espasmos con fuerza alrededor de mí, y eso me lleva hasta el borde. Encuentro mi liberación dentro de ella, aprieto los dientes y la agarro con fuerza contra mí. Es tan jodidamente bueno que creo que veo estrellas ante mis ojos. Una vez que recupero el aliento, tiro de ella, y la dejo frente a la cruz, la apoyo contra ella para desabrocharle las esposas, luego nos hundimos en el suelo juntos. La tiro en mi regazo, acunándola mientras ella apoya la cabeza contra mi pecho. Ella está completamente destrozada. —Bien nena —, murmuro. — ¿Eso dolió? —No —, ella susurra, apenas capaz de mantener los ojos abiertos. Definitivamente vamos a tener que trabajar en su resistencia, por lo general espero que mis sumisas puedan seguir adelante mucho más tiempo que esto, yo puedo seguir durante horas. Pero podemos trabajar en esto, y sin duda su debilidad se debe también a los efectos posteriores de la adrenalina que se corría por su cuerpo. — ¿Lo esperabas? — Le pregunto gentilmente, tiernamente al apartar algunos mechones de pelo de su cara. Mi hermosa chica lo hizo tan bien, estoy tan orgulloso de ella. 176
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Sí —, admite. —Ves, la mayor parte de tu miedo está en tu cabeza, Anastasia —. Esto es lo que he estado tratando de explicarle, y tal vez ahora me creas y confíes en mí para empujar más tus límites. — ¿Lo harías de nuevo? —Sí —, ella finalmente acepta suavemente. Me siento muy contento de oír esto, las cosas han ido tan bien. La abrazo y le beso la parte superior de la cabeza. —Bien. También yo —, murmuro. Pero todavía no voy a empujar sus límites más allá. —Y no he terminado contigo todavía. Todavía estamos sentados en el suelo juntos, y tengo mis brazos envueltos alrededor de ella mientras ella descansa para recuperarse. Sin pensarlo, ella comienza a acariciar contra mi pecho desnudo, y de inmediato me tenso con su toque. Ella me mira. —No —, le advierto, el hechizo se rompió. —Arrodíllate junto a la puerta. Me siento y la libero. Tropieza al ponerse de pie, y luego se escabulle hacia la puerta para arrodillarse como le he indicado. Veo que está muy cansada y débil, pero tengo un servicio más que exigirle. Cuando se arrodilla, voy a buscar lo que necesito. Cuando me acerco a ella, puedo ver que sus ojos están caídos. Por eso insisto en un número determinado de horas de sueño, ejercicio regular y una dieta adecuada para mis sumisas. Tal vez ahora ella será más razonable acerca de esto. — ¿Te estoy aburriendo, señorita Steele? Ella se despierta de golpe mientras estoy frente a ella con los brazos cruzados. —Levántate. Se levanta temblorosa. —Estás agotada, ¿verdad? Ella asiente con la cabeza, ruborizada. 177
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Tranquila, señorita Steele. No he tenido mi ración de ti todavía. Extiende tus manos en frente como si estuvieras rezando. Ella parpadea hacia mí con perplejidad. Tomo la brida y aprieto con fuerza alrededor de sus muñecas. Ahora ella me mira con asombro. — ¿Te resulta familiar? — Bromeo, satisfecho con su reacción a mi pequeña broma. Estas son las bridas que le compré en Clayton's. Ahora entiende que todo el tiempo tenía previsto utilizarlas en una escena con ella. Todavía tengo la cuerda de filamento natural y la cinta adhesiva ancha para jugar en otro momento también. Atada y amordazada, maldita perfección. —Tengo aquí unas tijeras, puedo cortarla en cualquier momento —. La tranquilizo mostrándole las tijeras. Ella pone a prueba la brida tratando de liberar sus muñecas, y pronto descubre que es muy cortante y áspera a menos que ella mantenga sus muñecas quietas. Un dispositivo de retención perfecto. —Ven —. La llevo a mi cama con dosel. —Quiero más, mucho, mucho más —, le susurro al oído. —Pero voy a hacer esto rápido. Estas cansada. Agárrate al poste —, le ordeno. Me gusta terminar una escena tomando a mi sumisa desde atrás con una follada dura. Ella aceptará esto porque sabe que me agrada mucho. Ella agarra el poste de madera tallada de la cama. —Más abajo —, le ordeno. —Bien. No lo sueltes. Si lo haces, te voy a azotar. ¿Entiendes? — Todo lo que tiene que hacer es aguantar. —Sí, señor. —Bien. Agarro sus caderas hacia atrás y la levanto de manera que ella se inclina hacia delante, todavía se aferra al poste. —No te sueltes, Anastasia —. Le advierto. —Te voy a follar duro por detrás. Sujeta el poste para apoyar tu peso. ¿Entendido? —Sí. Le doy una palmada con fuerza de nuevo. Aunque ella este cansada, tiene que mostrarme respeto. —Sí, señor. 178
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Abre tus piernas —. Las empujo más separadas con mi pierna. —Eso está mejor. Después de esto voy a dejarte dormir. —Tienes la piel tan hermosa, Anastasia —, murmuro mientras acaricio y beso a lo largo de su espina dorsal, al mismo tiempo que agarro sus pechos. Atrapo sus pezones entre mis dedos para tirar de ellos suavemente. Ahora está despierta y receptiva de nuevo, gimiendo al sentir la sensación justo dentro de ella. Le muerdo y chupo suavemente la piel de su cintura, y ella sabe jodidamente dulce. Tiro de sus pezones otra vez, y veo sus manos apretar el poste que está sosteniendo. Cuando me quito los jeans y me pongo el preservativo, listo para tomarla, doy un paso atrás para admirarla ahora que está totalmente expuesta para mí. Puedo ver sus hermosos pliegues húmedos que están pidiendo mi atención. También tengo la intención de reclamar su culo virginal con el tiempo, eso también será todo mío, aunque creo que tendré que persuadirla y convencerla considerablemente antes de que ella esté de acuerdo con eso. Pero voy a disfrutar de ese desafío, entre otros muchos trucos que tengo guardados para Ana. Hay tantas cosas en las que puedo entrenarla para hacer y aceptar. Armarios enteros de juguetes encantadores para probar en ella. Látigos. Fustas. Luego ya la mierda más pesada, los azotes, y por supuesto mi favorito absoluto, la vara, si puedo convencerla de que me deje usarla con ella. —Tienes un cautivador y sexy culo, Anastasia Steele. Lo que me gustaría hacerle —, le susurro mientras corro mis manos sobre cada uno de sus suaves nalgas color de rosa. Deslizo dos dedos dentro de ella para comprobar su estado de preparación. Ella está mojada. Perfecto. Lista para montarla muy duro. —Tan mojada. Nunca me defraudas, señorita Steele. Sostente fuerte... esto va a ser rápido, nena. Tomo sus caderas para situarme y ella se agarra firmemente al poste de la cama. Agarro el final de la trenza del pelo y lo enrollo alrededor de mi muñeca para mantener la cabeza firmemente en su lugar por lo que no se puede alejar. Con la otra mano, sostengo la cadera, así que está en la posición perfecta para servirme. Tiro de su cabello bruscamente para traerla de vuelta hacia a mí y luego poco a poco entro en ella, derecho en ella, todo el camino en pleno hasta que está completamente llena con mi polla. Ajuste perfecto. Estoy envuelto una vez más en su sedosa opresión. Sostengo firmemente su cuerpo en esta posición para usarla para mi placer. Ella no puede moverse, sólo puede tener lo que yo quiera darle. Poco a poco me salgo. Entonces entro de nuevo en ella tan 179
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin duro como puedo. Ella se sacude hacia adelante, y yo le grito a través de mis dientes apretados. —Aguanta, Anastasia —. Le he dicho que la azotaré si se suelta, y lo haré. Ella tiene que aprender. Debe acostumbrarse a eso porque así es como me encanta follar. Duro. Muy duro. Ella agarra el poste más firme, así que ahora descansa su peso en él. Ella puede aguantarlo, será rápido. Con el tiempo con el ritmo de cada embestida profunda, tiro de su cabello hacia atrás y tiro de sus caderas para mí. Follando fantásticamente. Puedo sentir mi liberación acercarse ahora, así que aumento el ritmo, y puedo sentir sus músculos temblando y apretados de nuevo a mi alrededor también. —Vamos, Ana dámelo —. Le gimo a ella, y lo hace. A medida que se contrae alrededor de mí, los dos vamos por el borde, volamos juntos y luego caemos en mil pedazos. Silbo fuerte como chupando aire a través de mis dientes apretados, mientras ella grita y gime y luego se derrumba. La abrazo apretado hasta que nos recuperamos y nuestra respiración vuelve a la normalidad, luego la pongo tranquilamente encima de mí, mientras terminamos en el suelo juntos. Eso fue jodidamente alucinante, pero ahora está total y absolutamente agotada. Y sólo he tenido dos folladas. Poco a poco vuelve a la vida mientras nos acostamos en el suelo. Le acaricio suavemente la oreja, y corto el lazo de plástico para ponerla en libertad. —Declaro esta Ana inaugurada —, bromeo con ella, y ella se ríe. Esto me trae bruscamente de vuelta a la realidad. Me siento casi como si tuviera una sed que no puede ser saciada dentro de mí, a veces, esta necesidad de follar muy duro. Por supuesto que no ayuda el tiempo que ha pasado desde que he tenido a una sumisa en el cuarto de juegos. Al menos por ahora esa bestia ha sido domesticada, y me siento mal por no hacer reír y sonreír a Ana más a menudo. Como su dominante, yo soy el responsable de eso. —Es un sonido tan hermoso —, le digo mientras me incorporo y tiro de ella hacia mi regazo. Suspiro. Voy a regresar de mi viaje ahora, de vuelta al mundo real. —Eso es mi culpa. Le masajeo suavemente los hombros y incomodidad, y Ana me mira, desconcertada. —Que no te rías más a menudo —. Elaboro. 180 brazos para aliviar cualquier
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Yo no soy muy buena riendo —, murmura adormilada. —Ah, pero cuando sucede, señorita Steele, es una maravilla y una alegría para la vista. —Muy halagador Sr. Grey —, murmura, apenas es capaz de mantener los ojos abiertos. Se ve tan dulce, y no puedo evitar sonreírle. —Yo diría que estás bien follada y que necesitas dormir. —Eso no suena halagador en absoluto —, refunfuña. Ella realmente necesita descansar ahora, así que gentilmente la muevo de mi regazo para ponerla de pie. Me pongo mis jeans de nuevo, como estaba antes. —No quiero asustar a Taylor y la señora Jones con este asunto —, murmuro, según recuerdo ambos están todavía en el apartamento este fin de semana. Ayudo a Anastasia a levantarse, y deslizarse la bata gris que traje para ella. Ella está tan cansada que la visto como a un niño pequeño. Mi Ana. Me inclino hacia abajo para besarla gentilmente. Lo ha hecho muy bien hoy, y estoy muy orgulloso de mi nena. —A la cama —, le digo mientras le doy una pequeña sonrisa. Una mirada de sorpresa se cruza por su cara mientras ella piensa que yo quiero más. —Para dormir —. Demonios, sí lo hago nena, pero aun así, no soy un bastardo sin corazón. Ella está agotada, así que la cargo y ella se acurruca contra mi pecho mientras yo la llevo por el pasillo hasta su habitación, donde tiro hacia atrás el edredón y la cuesto. Me quedo con ella, porque después de su primera experiencia en mi cuarto de juegos, debo asegurarme de que está bien. Es mi responsabilidad cuidar de ella y asegurarme de que está bien, sobre todo después de lo que pasó la otra noche, cuando no me quedé después de que le acabara de dar una azotaina dura de castigo. No puedo arriesgarme a eso si ella está ocultando el hecho de que está molesta así de nuevo. Así como su dominante, puedo justificar por qué estoy acostado a su lado. Pero en el fondo, sé que es también es porque me gusta mucho estar en la cama junto a ella. —Duérmete, niña hermosa —, le susurro, mientras beso su cabello y aspiro su aroma. Ella ya está dormida. Va a tener que trabajar en la mejora de su resistencia, eso es seguro. 181
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Hoy sólo he tenido dos polvos. Por lo general, yo tendría al menos tres durante una sesión en mi cuarto de juegos, a veces cuatro. Siempre he tenido un deseo sexual muy alto, por lo que fue una tortura para mí cuando era un adolescente hormonado y frustrado, uno que odiaba ser tocado, así que no podía follar en la forma habitual. Gracias a Dios me tomó Elena, de lo contrario realmente creo que podría haber terminado como un criminal violento que hubiera tenido que ser encerrado, lejos del resto de la sociedad. Es por eso que no puedo arriesgarme a desviarme de la forma de vida que sé que funciona para mí. ¿Qué otra cosa podía legalmente canalizar mis excesos? Sólo grandes cantidades de ejercicio físico pueden ayudar, y corro y hago ejercicio todos los días, con sesiones de kickboxing adicionales con Claude si me siento particularmente estresado o frustrado. Por lo menos ahora todo lo depravado y perverso que hago es siempre con una compañera con pleno consenso y voluntad. Veo a Anastasia respirar mientras duerme, su rostro angelical en paz, con sus muy suaves labios ligeramente entreabiertos. Paso suavemente un dedo por su mejilla, maravillándome de nuevo de su pálida piel perfecta. Mía. Aparto algunos mechones de su pelo suave de su rostro. Mía. Vamos a encontrar la manera de hacer esto. Tenemos que encontrar una manera, porque sé que no podría dejarla ir. Hoy es un día de muchas “primeras veces” contradictorias. Su primera vez como mi sumisa. Su primera escena en mi cuarto de juegos. La primera foto de nosotros juntos en un periódico. La primera vez que voy a llevar a una chica a cenar a casa de mis padres. ¿Cómo funciona todo esto junto? ¿Ana mi sumisa o Ana mi novia? ¿Es posible una transición entre las dos? ¿Ana la novia sumisa? Sé que es un estado mental cuando me convierto en el dominante. Una vez que entro en mi cuarto de juegos, echo fuera todo lo demás, o al menos lo he hecho siempre con mis sumisas anteriores. Todas eran buenas chicas que fueron contratadas para atender mis necesidades sexuales. Pero nunca sentí la necesidad de dar a ninguna de ellas más que eso, y cuando decían que era lo que querían era siempre el momento de terminar su contrato. Pero es diferente con Anastasia. Voy a hablar de esto un poco más la semana que viene con Flynn, para conocer su opinión sobre todo, porque no tengo las respuestas. Por ahora nos limitaremos a pasar cada día y ver qué pasa. Y para llegar al final de este día, vamos a ir a cenar a casa de mis padres. Voy a dejar a la Bella Durmiente dormir durante todo el tiempo que pueda, antes de tener que despertarla para arreglarse. 182
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 18 M ientras Anastasia duerme, me ducho y me visto, estoy listo para ir a casa de mis padres para la cena. Me parece una lástima despertarla porque se ve tan dulce y apacible, pero cuando sólo queda media hora para que tengamos que salir, no tengo más remedio que despertarla. Gentilmente la beso en la sien, pero ella no se despierta, entonces la lleno de besos suaves sobre su cara hasta que ella se mueve, pero gime y vuelve a hundirse de nuevo en la almohada. —Anastasia, despierta —, Trato de convencerla suavemente. —No —, gime. —Tenemos que salir en media hora para la cena en casa mis padres —, le recuerdo. No puedo evitar sonreír porque se ve tan molesta y de mal humor es simplemente adorable. De mala gana ella abre los ojos. —Vamos dormilona. Levántate —. Me inclino para besarla de nuevo. Ella es absolutamente irresistible con esos grandes ojos soñolientos azules. —Te he traído algo para beber. Estaré abajo. No te vuelvas a dormir, o estarás en problemas. Le dejo el vaso de jugo de arándano y agua mineral, y la dejo para que se levante y se prepare. Mia ya ha estado llamándome para asegurarse que voy a ir y que llevaré a Anastasia conmigo. Y otra llamada de Elliot —Hey colega, ¿cómo estás? ¿Vas a llevar a Ana a la cena en casa de mamá esta noche, verdad? ¿Sabes que voy a llevar a Kate? —Sí, y sí —, le respondo brevemente. Por supuesto que sé que tiene otra razón para llamar. —Genial. ¿Así que... umm... todo va bien, ya sabes, entre tú y Ana? 183
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Todo bien, gracias —. Sonrío para mis adentros mientras estoy pensando en nuestra primera vez en mi cuarto de juegos de hoy, y de algún modo mi hermano se da cuenta. Dicen que se puede oír una sonrisa en la voz de alguien. —Ah, bien, me alegro de oírlo. Porque... ya sabes... Bromas aparte, Ana es tu primera novia y tú eres su primer novio, así que... —Elliot, simplemente no... — Rápidamente trato de cortar, horrorizado por donde creo que va con esto. — ¿No, escúchame quieres? Mira, sé que por lo general no te gusta hablar con ninguno de nosotros sobre tu vida personal, pero como tu hermano mayor, quiero que sepas, con toda seriedad, que siempre puedes venir a mí para cualquier tipo de ayuda o asesoramiento sobre las cuestiones del sexo. Quiero decir, obviamente sabes cómo va, pero como estás empezando una relación, déjame decirte hermanito, que hay mucho más que eso. Con toda la experiencia que he tenido, te puedo dar todo tipo de sugerencias y consejos sobre cosas como las mejores posiciones para una buena follada y pequeños trucos que te ayudarán a compensar tu falta de experiencia con las mujeres. —Elliot, ¡cállate de una puta vez! —Está bien, Christian, no hay necesidad de estar avergonzado. No es más que un arranque tardío, supongo, pero estoy seguro de que pronto vas a recuperar el tiempo perdido, ahora que has encontrado a una gran chica como Ana. Me alegro de verdad que finalmente te dieras cuenta que hay más en la vida que el trabajo y la construcción de tu imperio. — ¿Eso es todo? — Yo suspiro, sabiendo que es inútil discutir con él, sólo prolonga la agonía. —En realidad no. Quería informarte de que después de pasar el día ayudando a las chicas en su mudanza ayer, papá me ha estado acribillando queriendo saber más acerca de ellas. Por supuesto que está familiarizado con los antecedentes familiares de Kate y el negocio de su padre, pero con Ana... — ¿Que, que pasa con Ana? —Mira no te enojes, pero le preocupaba que Ana pueda ser una especie de caza fortunas, que ha logrado convencerte... quiero decir seducirte, porque no estás acostumbrado a las “armas de mujer”, como dijo. — ¿EL QUE? ¿Cómo carajo se atreve...? 184
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Cálmate, Christian. Pronto lo puse derecho, le conté la verdad de las cosas, de verdad te digo, Ana es una buena chica, y estoy seguro que tan pronto como la conozca, se dará cuenta por sí mismo. Fue el abogado el que hablaba, tratando de protegerte y cuidar de ti. Mamá le dijo que no fuera tan cínico, ella también le aseguro que Ana es una chica encantadora. —Por el amor de Dios, ¿verdad cree que tengo quince años o algo así? — Trato de mantener mi temperamento bajo control. Este es el problema con mi familia que no tienen ni la más mínima idea acerca de mi verdadero estilo de vida. Y las cosas entre mi padre y yo sin duda han sido un poco tensas por momentos, porque no creo que jamás me ha perdonado por abandonar Harvard. A pesar de que ahora soy un millonario, el todavía piensa que debería haber aguantado hasta el final de mi curso antes de la crear mi empresa. Pero no me arrepiento en absoluto, esa decisión fue una de las mejores que he tomado. —Mira, no dejes que te afecte, pero yo solo pensé que debía advertirte, en caso de que él diga algo esta noche... algo que podría hacerte perder los estribos y perder ese famoso temperamento tuyo. ¿Cómo está el buen doctor Flynn en estos días, por cierto? ¿Supongo que sigues teniendo sus sesiones con él? Elliot trata con su manera menos sutil de preguntarme si todavía estoy tan jodido como siempre. —Sí, aun lo veo. Mira, tengo que irme, ¿nos vemos más tarde en casa de mamá? —Está bien, nos vemos allí. Y no te olvides, siempre estoy aquí para ti, hermano. ~~~ Supongo que el corazón de Elliot está en el lugar correcto. Y probablemente tenga razón en advertirme acerca de papá. Le hubiera, prácticamente arrancado la cabeza si no me hubiera advertido previamente. Ahora lo sé, voy a estar preparado. Pero sé que sus temores son infundados. Estoy de pie mirando hacia Seattle a través de la pared de cristal de mi sala cuando Ana entra. Me sorprende que se las haya arreglado para estar lista en tan sólo quince minutos. Es evidente que ella no es el tipo de chica que tiene que pasar horas en maquillaje. Me gusta eso, me gusta que ella sea una belleza natural. Dios, ella está fantástica con ese vestido morado. 185
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Hola —, dice en voz baja, con una sonrisa asomando en sus labios. Me pregunto cuanto tiempo habrá dedicado a buscar su ropa interior antes de darse cuenta de que aún la tenía. —Hola, ¿cómo te sientes? — Le pregunto, sonriendo mientras espero a que ella me la pida. Como su Dominante, probablemente le permitiré tener ropa interior de nuevo, siempre que me lo pida de una manera cortés y respetuosa. —Bien, gracias. ¿Y tú? —Me siento muy bien, señorita Steele —. ¿Por qué no me la pide, entonces? —Frank. Nunca me imaginé que fueras un fan de Sinatra —, comenta sobre la música que estoy escuchando. Soy muy aficionado a él desde pequeño, mi madre siempre ha sido una fan de él, y nunca pasa de moda. Él está cantando 'Brujería'. Esos dedos en el pelo Esa astuta mirada Eso quita mi conciencia desnuda Es brujería Y no tengo ninguna defensa para que El calor es demasiado intenso para ella ¿De qué sentido tendría común para hacerlo? Porque es la brujería, la hechicería malo Y aunque sé que es estrictamente tabú Al despertar en mí la necesidad de El corazón me dice: "Sí, por supuesto en mí" Continuar con lo que está haciéndome Es muy apropiado, porque a veces juro que Anastasia ha lanzado un hechizo sobre mí, para que yo actúe rompiendo las reglas sucesivamente. —Gusto ecléctico, señorita Steele —, murmuro, ya me doy cuenta de que la pequeña zorra sexy no me va a pedir sus bragas. Parece que ella está planeando ir a casa de mis padres sin su ropa interior. Eso es tan jodidamente excitante que me pongo duro de inmediato. —Baila conmigo —, susurro, mientras tomo el control remoto de mi bolsillo para subir el volumen y luego alargo mi mano hacia ella. Cuando estoy de humor, me gusta bailar. Elena me enseñó porque le encantaba bailar, y ella fue una muy buena maestra 186
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Así que ahora tiro de Ana hacia mis brazos, pongo mi mano alrededor de su cintura y empezamos a mecernos. Ella me sonríe, y empezamos a movernos. Damos vueltas por toda la sala, desde la ventana, por la cocina, la mesa del comedor, hacia el piano, y luego hacia atrás y hacia delante en frente de la pared de cristal con las luces parpadeantes de Seattle lejos por debajo de nosotros. Con el baile, se trata de dejar que el hombre tome la iniciativa, confiando en el para guiar a su pareja. Ana se relaja en mis brazos y me permite llevarla, así que nos movemos muy bien juntos, sin esfuerzo deslizándonos. Es tremendamente divertido, y ella se ríe alegremente. Me gusta oír su risa, es un sonido tan hermoso y me gustaría hacerla reír así mucho más. A medida que la canción llega a su fin, la beso y murmuro, —No hay una bruja más agradable que tu... Bueno, eso ha traído el color a tus mejillas, señorita Steele. Gracias por el baile. ¿Vamos a reunirnos con mis padres? —De nada, y sí, no puedo esperar más para conocerlos —, responde ella sin aliento. ¿En serio? ¿Sin tus bragas? ¿Realmente vas a hacer esto? Y yo que pensaba que eras tímida. — ¿Tienes todo lo que necesitas? —Oh, sí —, dice con dulzura. Joder. Ella va a estar sentada a mi lado toda la noche sin ropa interior. Con toda mi familia allí. — ¿Estas segura? Ella asiente con la cabeza hacia mí con indiferencia. Bueno, creo que esto podría ser divertido. Es tan jodidamente sexy y deliciosamente juguetona. Ella realmente nunca deja de sorprenderme. —Está bien. Si esa es la manera que en la que deseas jugar, señorita Steele —, le digo, y meneo la cabeza incrédulo. Le agarro la mano, recojo mi chaqueta, y luego la llevo a través del vestíbulo hasta el ascensor. A medida que avanzamos hacia abajo, mi mente está muy agradablemente ocupada imaginando la manera en la que voy a aprovecharme de su falta de ropa interior. Pero primero vamos a conocer a mi familia, por el amor de Cristo, así que por ahora tengo que mantener mis pensamientos bajo control. 187
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Taylor nos lleva a Bellevue en el Audi, vuelvo a pensar de lo grandioso que fue escuchar a Ana riendo el día de hoy. ¿De verdad estoy haciendo lo correcto al hacer de esta dulce niña mi sumisa? Reírse no es parte de la descripción del trabajo de una sumisa. Es muy egoísta por mi parte. Pero yo soy un hombre egoísta, y no puedo renunciar a ella. Pero tal vez si de alguna manera puedo dar “más” lo suficiente como para hacerla sonreír y reír más a menudo, ¿tal vez eso sea suficiente? Pero, ¿cuánto “más” soy capaz de dar? Llevándola a cenar con mis padres es definitivamente “más”. Así que es un buen comienzo. Mis pensamientos son interrumpidos por Ana hablándome, — ¿Dónde aprendiste a bailar? — ¿De verdad quieres saberlo? — No te va a gustar la respuesta. —Sí. —A la Sra. Robinson le gustaba bailar —. Intenté advertirte que no le gustaría. —Debe haber sido una buena maestra. —Lo fue —. De muchas maneras. Ana voltea hacia otro lado y luego mira sin ver por la ventana a medida que aceleramos por la I5. Puedo ver que ella está con el ceño fruncido, sumida en sus pensamientos, y me preocupa que sus pensamientos estén en marcha. —No —, le digo en voz baja. No cambies de opinión sobre ser mi sumisa. — ¿No qué? — Pregunta, perpleja. —No le des tantas vueltas a las cosas, Anastasia —. Tomo su mano y suavemente beso sus nudillos. —He tenido una tarde maravillosa. Gracias. Y es verdad. Ella estuvo maravillosa antes en mi cuarto de juegos, realmente maravillosa. En realidad jodidamente increíble y no puedo esperar para la próxima vez. Yo simplemente no puedo tener suficiente de ella. De hecho, no creo que vaya a ser capaz de esperar hasta el viernes para volver a verla. Ahora ella vive en Seattle, es fácil organizar una reunión a mitad de semana, mucho mejor que cuando tenía que recorrer todo el camino desde Portland. Es muy bueno que ella se haya mudado aquí, más cerca de mí. Como dice Flynn, que depende de mí fijar las reglas sobre la frecuencia de las citas. Esto puede ser parte del “más” para mantenerla feliz. Tal vez podríamos tener vainilla un miércoles, miércoles vainilla. Eso podría funcionar. Y tal vez ella podría quedarse las noches de domingo e irse el lunes. Oh Cristo, podría incluso 188
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin conseguir que me hiciera una visita a mi oficina en Grey House. Podría follarla en mi escritorio, tal vez uno rapidito a la hora de comer para poder seguir adelante hasta que la vuelva a ver. Joder, esto es una idea brillante. — ¿Por qué utilizaste una brida como sujeción? — Tímidamente me pregunta. —Es rápido, es fácil, y es algo diferente para que se me sientas y experimentes. Sé que son bastante brutales, y me gusta porque es en un dispositivo de retención muy eficaz para mantenerte en tu lugar. Todo es parte de mi mundo Anastasia —. Aprieto su mano para tratar de tranquilizarla. La expresión de su cara cuando vio por primera vez el lazo para cables no tenía precio. Sí, yo fui un hijo de puta pervertido BDSM y compré suministros en la tienda donde trabajabas. Y sí, yo quería que fueras mi sumisa para que yo pudiera follarte sin sentido desde el principio. Veo a Ana mirar nerviosamente hacia Taylor, obviamente preocupada porque él nos escuche, pero yo no tengo esas preocupaciones. Él es la esencia misma de la discreción, y confío en él implícitamente. Por supuesto que él y la señora Jones están muy familiarizados con el contenido de mi cuarto de juegos, parte de los deberes de Gail es limpiar ese cuarto, y Taylor lo revisa regularmente como parte de sus barridos de seguridad. Así que por supuesto que ambos están al tanto de mis gustos más que singulares. Ambos también saben que sólo llevo a una mujer allí si ella consiente completamente. Yo no pregunto qué tipo de sexo tienen él y Gail, por lo que sé podrían disfrutar de su propia versión de perversión a puerta cerrada. Cada uno a lo suyo. Ana está mirando por la ventana, pensativa otra vez. Me pregunto qué pasa por su mente. ¿Está teniendo dudas? — ¿Un centavo por tus pensamientos? — Le pregunto. Estoy seguro de que le van a gustar mis ideas de “más”. Eso espero de todos modos. Ella suspira y frunce el ceño. —Eso está mal, ¿eh? —Me gustaría saber lo que estabas pensando." Mejor no saber más a veces. Cincuenta sombras nena. La mierda de mi cabeza puede hacerte escapar hacia las colinas. —Lo mismo digo, nena —, le sonrío. ~~~ Mientras nos acercamos a la casa de mis padres, me dirijo a Anastasia. 189
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin — ¿Estás lista para esto? Ella asiente con la cabeza nerviosamente y le doy otro pequeño apretón tranquilizador. —Es primera vez para mí también —, le susurro. —Apuesto a que desearías llevar tu ropa interior en estos momentos —. No estoy seguro de que esté realmente pensado en eso. Creo que puede ser un poco impulsiva a veces, y luego arrepentirse de sus acciones. Ana me lanza una mirada asesina mientras se sonroja. Deberías haberme preguntado amablemente por tus bragas. Es tu elección. Bienvenida al juego. Mamá nos está esperando en la puerta, y papá está justo detrás de ella, así que entramos y les presento a Anastasia. Veo que la miran con gran interés, y recuerdo la advertencia de Elliot de antes sobre la curiosidad de papá. Pero me relajo cuando veo los ojos de papá suavizarse mientras mira a esta dulce chica que he llevado a casa. No creo que vaya a decir nada demasiado penetrante, y no cabe duda de que mamá le ha advertido de tuviera su mejor comportamiento. Mamá envuelve a Ana en un cálido abrazo grande como bienvenida. Sí, sin lugar a dudas, a mamá realmente le gusta Ana, y está claramente encantada de volver a verla. Luego hay un fuerte ruido chirriante que sólo puede significar una cosa. Mia está a punto de descender sobre nosotros. Ana me mira nerviosamente. — ¿Ha llegado? — grita, y viene a toda velocidad hacia nosotros. —Esa sería Mia, mi hermana pequeña —, explico secamente. No puedo dejar de quererla, pero es siempre tan dramática y exagerada. — ¡Anastasia! He oído hablar mucho de ti —. Mia prácticamente la atropella cuando se lanza con entusiasmo a sus abrazos. Anastasia parece bastante perpleja y abrumada cuando Mia le coge la mano y luego la arrastra hacia la casa. —Nunca ha traído a una chica a casa antes. Pongo los ojos en blanco. Nunca voy a dejar de escuchar lo mismo. Nos dirigimos a la sala de estar, donde Kate y Elliot ya están abrazados juntos en sofá. Con un poco de suerte tal vez van a sacarnos de ser el centro de atención. 190
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Kate se levanta y se acerca a abrazar a Ana, pero ella apenas puede evitar ponerme mala cara cuando me mira. Es evidente que todavía piensa que soy un idiota. Elliot luego le da un gran abrazo a Anastasia también, y tengo que luchar con mis celos. Es mi hermano por el amor de Dios. Todavía no me gusta que ningún otro hombre la toque. Así que una vez que él la deja ir, tiro de ella hacía mi lado y pongo mi brazo alrededor de ella. Mía. Eso me hace sentir mejor. Pongo mi mano en su cadera y extiendo mis dedos. Mmm, eso me pone jodidamente excitado porque no hay línea de ropa interior debajo del vestido. Muy bonito. Ahora me siento caliente y duro como el infierno, y solo acabamos de llegar aquí. De repente me doy cuenta de que todo el mundo nos está mirando mientras estamos allí juntos, como si fuéramos una especie de pareja de celebridades en la alfombra roja. Todo el mundo observando a la estrella, con asombro, como si ellos no pudieran creer lo que están viendo. Vaya, estaban todos obviamente convencidos de que yo era gay. Es bastante desconcertante. Finalmente papá se las arregla para recuperarse. — ¿Las bebidas? — Comenta. —Prosecco? —Por favor —, Anastasia y yo respondemos al unísono. Todo el mundo nos mira de nuevo. Mia da gritos y aplausos. —Están diciendo incluso las mismas cosas. Yo los traeré —, dice, mientras sale de la habitación. Ana está mirando a Kate y Elliot, y una mirada extraña triste pasa por su cara que no puedo comprender. Esta es una de esas ocasiones en las que me gustaría saber lo que está pasando por su cabeza, porque es evidente que algo le preocupa, pero no tengo ni idea de lo que es. Al ir a sentarme en el sofá, me doy cuenta de que Anastasia cuidadosamente cruza las piernas, sin duda consciente de no hacer pública su falta de ropa interior. Me siento y me relajo, mientras mamá ha dicho la cena está casi lista. Se habla de las vacaciones, y parece que Elliot está tan enamorado que va a unirse a la señorita Kavanagh en su viaje a Barbados. Realmente no estoy prestando mucha atención, porque todavía estoy pensando en cómo puedo follarme a Ana. Está claro que es lo que está pidiendo al no pedirme las bragas, y no la quiero decepcionar, sobre todo porque sólo lo hemos hecho dos veces en mi cuarto de juegos esta tarde. 191
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Vagamente oigo papá preguntándole a Ana si ella va a tomar un descanso ahora que ha terminado la carrera, y justo cuando estoy pensando que Kate va a estar lejos y eso es bueno porque francamente es demasiado entrometida para mi gusto, dejo mis pensamientos para escuchar la respuesta de Ana. —Estoy pensando en ir a Georgia unos pocos días —, casualmente deja caer. ¿QUÉ CARAJO? ¿Cómo es que yo no sé nada acerca de esto? ¿Cómo mierda se atreve a hacer planes sin siquiera decirme una palabra? — ¿Georgia? — le pregunto, casi logrando mantener un control total sobre mi temperamento, teniendo en cuenta que estoy rodeado de mi familia. No puedo sacar la tarjeta Dom/sum aquí ¿o sí puedo? —Mi madre vive allí, y no la he visto desde hace mucho tiempo —, explica Ana. Me acuerdo de la verificación de antecedentes y de que su madre en efecto, vive en Georgia. Las investigaciones también mostraron que no había volado a ningún sitio en los últimos seis meses, así que a regañadientes admito que ella está, probablemente, diciendo la verdad. Pero todavía no me gusta. Todavía estoy jodidamente enojado con ella. Y me preocupa que ella este huyendo. — ¿Cuando estás pensando ir? — Pregunto tranquilamente. Respiro hondo para tratar de calmar la furia que puedo sentir en cada orificio de mi cuerpo. Georgia está muy lejos, así que me imagino que no va a ser sólo un viaje de una noche. Odio esto. Quiero prohibirle que se vaya. —No lo sé todavía. Dependerá de cómo vayan mis entrevistas de mañana. ¿Qué quiere decir esto? ¿Que si ella no consigue un trabajo se quedará con su madre durante más tiempo? No puede, no puedo consentirlo. La necesito aquí para que yo pueda verla cuando quiera. Miro hacia arriba para ver a Kate mirándome fijamente, mientras ella me lanza una sonrisa de suficiencia. —Ana se merece unas vacaciones —, dice enfáticamente. En otras palabras, Kate piensa que debe alejarse de mí. Dejó muy claro su punto de vista la otra noche. “Tal vez deberías irte y dejarla en paz. Quiero decir, basta con ver su estado, no eres bueno para ella. Sólo porque seas obscenamente rico y acostumbrado a conseguir lo que quieres siempre, no significa que puedas intimidarla y pisotear sus sentimientos, sólo para follártela cada vez que le convenga.” Al menos me alivia ver que papá está siendo perfectamente agradable y educado con a Ana y le pregunta acerca de sus entrevistas. Lo que me recuerda, tengo que asegurarme de que estoy al día con cualquier comentario 192
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin acerca de sus entrevistas tan pronto como esté disponible. Entonces voy a poner en marcha el plan de acción adecuado. Todo está listo para comprar a cualquiera de las empresas que le haga una oferta, Ros se ha encargado de ello. Mamá anuncia que la cena está lista, por lo que todos empezamos a salir de la sala. A medida que todos van saliendo, agarro del brazo de Ana para tener unas palabras con ella. — ¿Cuándo ibas a decirme que te vas? — Me las arreglo para hablar razonablemente civilizado, a pesar de mi ira. Deberías haber hablado conmigo primero, antes de tomar cualquier tipo de jodida decisión de dejarme. —Yo no me voy, me voy a ver a mi madre, y sólo estaba pensando en eso. — ¿Qué pasa con nuestro acuerdo? — Tengo planes para verte más, nena. No retrocedas ahora. —No tenemos un acuerdo todavía —. Por favor, no me dejes. Ahora no. Pensé que teníamos algún tipo de acuerdo. Me doy cuenta de que difícilmente podemos hablar de nuestro acuerdo en la mesa de comedor con mis padres, así que lo dejo caer mientras nos dirigimos hacia el comedor. —Esta conversación no ha terminado todavía —, le digo mientras ella me mira. Nos las arreglamos para unirnos al grupo y tener una conversación educada en la mesa, hasta que me doy cuenta de que Ana me mira a escondidas. — ¿Qué? — Pregunto. —Por favor no te enfades conmigo —, susurra, mirándome con esos hermosos y grandes ojos azules… —No estoy enojado contigo —, le miento. Ella continúa mirándome a los ojos, y sé que ella puede ver a través de mí. —Sí, estoy enojado contigo —, Suspiro y cierro los ojos en derrota. — ¿Te pica la palma de la mano? — me pregunta nerviosamente. Y luego la jodida Kate Kavanagh mete la nariz e interfiere de nuevo. 193
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin — ¿Qué están susurrando? — Nos interrumpe groseramente. Su mensaje es claro otra vez. “Sólo un aviso Grey. Por muy rico y poderoso que seas, no me quedaré de brazos cruzados y mantenerme al margen si lastimas a Ana”. Estoy empezando a odiarla y la encuentro excepcionalmente irritante. La miro directamente para decirle que he sido advertido. Si estuviéramos otro lugar en vez de en casa de mis padres le habría dejado más que claros mis sentimientos hacia ella, por muy novia de mi hermano que sea. Sin duda ella lo ve como recuperar a Anastasia de mí, que soy su maltratador. Lo bueno es que no tiene idea de toda la verdad entonces. Ana intenta desviar la atención de Kate diciendo que estábamos hablando de su viaje a Georgia, pero todavía hay un brillo perverso en sus ojos cuando ella deja caer la bomba siguiente. — ¿Cómo estaba José cuando fuiste al bar con él el viernes? Puedo ver a Anastasia se horroriza de que Kate haya dejado este pedazo jugoso de información sobre la mesa. Y con razón. Si yo estaba enfadado antes, ahora estoy jodidamente cabreado. No me gustaba mucho como estaban las cosas antes, pero casi logro dejarlo pasar cuando pensaba que José se había unido a las dos chicas en el apartamento para compartir una comida de despedida final. Ahora resulta que ella se fue a cenar sola con José Mierda Rodríguez. El hijo de puta que igual se hizo pasar por su amigo, pero entonces prácticamente la violó cuando estaba borracha e indefensa. El mismo amigo que supone que un extraño - yo - la llevará a su casa a pesar de que no tenía idea cuales eran mis motivos. Buen amigo. Anastasia se está asustada, mientras murmura de nuevo a Kate. —Él estaba muy bien. Me inclino y le susurro en voz baja al oído. —Me pica mucho la palma de la mano. Sobre todo ahora. La veo retorcerse en su asiento. Sí, ella debe estar jodidamente asustada. A la primera oportunidad que tenga, le voy a dar el castigo apropiado que se ha ganado con toda esta mierda que estoy descubriendo. Ella no va a ser capaz de sentarse durante una semana. Ese pensamiento, combinado con su falta de ropa interior, es jodidamente excitante, pero tiene que esperar hasta más tarde. Así que, mientras tanto, decido a tener un poco de diversión, diversión en mis términos. 194
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Por dentro todavía estoy furioso, pero me las arreglo para mantener la apariencia de estar tranquilo y relajado. Mia habla de su tiempo en París, de lo hermosa que es la ciudad, y que Ana debería ir allí. —Creo que Anastasia preferiría Londres —, le digo mientras la miro, recordando lo que dijo sobre los autores de los libros clásicos que ama, cuando tuvimos nuestra primera cita en la cafetería. Debajo de la mesa, pongo mi mano en su rodilla, y luego, lentamente muevo mis dedos por su muslo. Ciento que se le despierta todo el cuerpo en respuesta al darse cuenta hacía donde se dirige mi mano y lo que mis dedos van a hacer con ella. Eso es lo que pasa cuando no te pones tu ropa interior para cenar. Es una invitación abierta para que acceda a lo que es mío. Y yo la estoy aceptando la invitación. Aquí mismo. Ahora mismo. Pero ella se aleja de mí. Joder, ¿me está rechazando? ¿Ella dice “no” a algún maldito dedo por debajo de la mesa? Pues bien, el castigo es ahora aún más duro señorita Steele. Vamos por ello, porque ahora realmente no puedo esperar para estar a solas. — ¿Así que no lo pasaste bien con los parisinos? ¿No se cruzaron sus encantadores caminos? — Le pregunta Elliot a Mia. —Uf, no, no fue así. Y el señor Floubert, el ogro para el que estaba trabajando, era un tirano prepotente. Anastasia se atraganta y balbucea con el vino. Ella sabe que tiene su propio tirano dominante aquí sentado junto a ella. Aquel al que le pica la palma de la mano en este momento. La ironía no se me escapa. —Anastasia, ¿estás bien? — Le pregunto solícito, tomando mi mano de su mano, y le acaricio la espalda, por ahora. Pero voy a tenérmela con ella a mi manera, tan pronto como me sea posible. Mia está burbujeante como de costumbre, y nos mantiene a todos entretenidos con sus hazañas en París. Ella tiene un talento natural para los idiomas, y empieza a hablar en francés con fluidez, sin siquiera darse cuenta de que lo está haciendo, hasta que le contesto en francés para señalárselo. Es muy difícil estar de mal humor cuando Mia está cerca, ella es una chica burbujeante, además de ser muy brillante. No se puede simplemente dejar de amar a mi hermanita. Miro a Elliot y Kate y veo que las miradas entre ellos son muy picaras y cargadas de tensión sexual. No sé cómo Elliot puede soportar a esta chica, realmente no lo sé, pero esa es su elección, supongo. 195
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Finalmente la comida ha terminado, y como no pretendo ser absorbido en una discusión sobre el tema de los paneles solares en el estado de Washington, pongo mi mano sobre la rodilla de Anastasia de nuevo, y luego, lentamente, subo mis dedos por su muslo para reanudar mi plan. Pero ella aprieta sus muslos. Me dice “no” otra vez. Eso es todo. Es hora de poner fin a todas estas tonterías y darle el castigo que se ha buscado con tanta rebeldía y falta de respeto hacia mí. El pensamiento de su culo desnudo debajo de ese vestido, junto con los sexys zapatos de tacón altos me está volviendo loco de deseo. Me encanta coger a una mujer en tacones, por lo que no quiero que se los quite. — ¿Quieres que te dé un recorrido por el patio? — Le pregunto inocentemente. He decidido no sancionarla y follármela en cualquier parte de la casa, porque ella podría hacer mucho ruido con lo que tengo en mente. Ella duda, pero lo ignoro y me levanto y le doy la mano para que venga conmigo. Me duelen las pelotas de tanta excitación esta noche, así que soy un hombre con una misión, y la voy a llevar a cabo. —Voy a mostrarle a Anastasia el patio trasero —, le digo a mi madre cuando pasamos por la cocina, y la veo sonreír alegremente mientras ella se despide de nosotros. Sin duda, ella piensa que sólo vamos a dar un paseo inocente. Sí casi correcto. Mamá lo sentimos, pero lo que no sabes no te hará daño. Estoy prácticamente arrastrando a Ana por el césped, y tropieza. —Basta, por favor —, ella dice. —Mis tacones. Tengo que quitarme los zapatos. Oh no, mierda no. Tú los vas a tener puestos mientras te azoto y te follo. —No te molestes —, le digo, mientras la tomo y me la pongo al hombro. Cuando chilla de sorpresa, le estoy dando una idea de lo que ella pasará, mientras le doy una buena palmada dura en el trasero. —Baja la voz —, gruño. Me encanta cuando ella lucha. Encuentro muy excitante su resistencia, así que ahora estoy aún más desesperado por seguir adelante con la sanción y su castigo. — ¿A dónde vamos? —Al cobertizo. Está lo suficientemente lejos de la casa, así que no podrán oírnos 196
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin — ¿Por qué? —Necesito estar a solas contigo —. Realmente tienes que venir, que es eso de salir sola con el fotógrafo. — ¿Para qué? — Y pensar en dejarme sin consultarme tus planes primero. —Porque voy a pegarte y luego a follarte —. Y diciéndome que “no” en la mesa del comedor. — ¿Por qué? — Ella gime. —Sabes por qué —, siseo a su vez. — ¿Pensé que eras un hombre de “en el momento”? —Anastasia, estoy en el momento, confía en mí. Entramos en el cobertizo, y rápidamente me dirijo a la habitación del ático para hacer frente a la señorita Steele de la manera que ella lo merece. 197
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 19 U na vez que estamos en cobertizo, enciendo las luces y subo por las escaleras hasta el ático, todavía con Anastasia encima de mi hombro como un prehistórico hombre de las cavernas. Estamos tan lejos como podemos de la casa. Bueno. Tenemos que estarlo. Estoy tan jodidamente excitado, tan jodidamente enojado, y tan jodidamente frustrado con Ana que lo mejor es que estemos a cierta distancia de mi familia, así puedo lidiar con ella. Por lo menos sé que una vez que le haya dado la paliza y me la haya follado como se ha ganado, me sentiré más tranquilo. Mientras la cargo, he estado pensando cuántos golpes le daré. La última vez le di dieciocho azotes como castigo, y ella merece por lo menos esa cantidad de nuevo. Pero los va a tener suavemente, porque sé que no podemos estar lejos de la casa por mucho tiempo, y tenemos que volver y poder mirar a todo mundo a la cara. Así que supongo que voy a tener que conformarme con sólo darle seis en este momento, seguidos de una buena follada dura. Entonces voy a poder pensar con mayor claridad. Pongo a Anastasia en el suelo. Justo cuando estoy a punto de llevarla al sofá listo para comenzar a azotarla, le miro a la cara. Ella tiene los ojos muy abiertos mientras me mira, como un ciervo que está siendo acosado por un lobo. —Por favor, no me golpees —, susurra. Me paro en seco por su súplica. —No quiero que me pegues, no aquí, no ahora. Por favor, no lo hagas. Estoy sorprendido, sin habla. Ninguna mujer me había dicho que no antes. Ninguna sumisa se ha negado a ser azotada, nunca. Y lo que hace a continuación me deja fuera de juego por completo. Ella timidamente alza y pasa los dedos por mi mejilla, a lo largo del borde de la patilla, y luego sigue por el mentón. Me quedo sin aliento, porque su tacto es tan suave, tan tierno y amoroso. Llega al fondo en mi propio ser, y estoy perdido cuando cierro los ojos para apoyarme en su dulce toque. Luego con la otra mano enreda sus dedos en mi cabello, y no puedo evitarlo, estoy gimiendo suavemente. Es, literalmente, como si su caricia estuviera 198
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin lanzando un hechizo sobre mí, y me siento impotente para resistirme. Estoy hechizado. Avanza y se pone contra mí, y luego suavemente tira de mi pelo para atraer mi boca a la suya. Cuando me besa, ella pone su lengua entre mis labios y se introduce en mi boca. Gimo y tiro de ella hacia mis brazos, dejando que la pasión que ha desatado se afiance, respondo a su beso con una ferocidad alimentada por mi frustración y mi ira. Entonces vuelvo a mis sentidos para retirarme de su embrujo. —¿Qué estás haciendo? — Le susurro, sintiéndome confuso y fuera de control. Esto no era lo que estaba destinado a pasar, para nada. —Besándote —, murmura, en sus ojos se reflejan su deseo y necesidad. —Pero dijiste que no —. Me negaste lo que es mío. — ¿Qué? —En la mesa, con las piernas —. Cerraste tus piernas. Dijiste que “no”. Eso es negarme. —Pero estábamos en la mesa del comedor de tus padres —. Quería verte luchando para mantener el control. Hubiera sido una buena práctica para ti. Nunca nadie lo hubiera sospechado. Piensan que somos un par de inocentes. Bueno, supongo que tú lo eres, y te estoy corrompiendo. —Nadie me había dicho que no antes. Y es, sexy. No lo entiendo bien, porque nunca me ha pasado antes. Ninguna mujer me ha rechazado. Sólo Anastasia. Y ella me está volviendo loco con estos sentimientos que yo no entiendo. Todo lo que sé es que estoy tan excitado, que tengo que tomarla. Muevo mi mano hasta su trasero, y luego tiro de ella contra mí, contra mi dolorosa erección. — ¿Estás enojado y excitado porque he dicho que no? — pregunta con asombro. Parece que eso es lo que funciona para mí, nena. Ve a saber. —Estoy enojado porque no me habías mencionado nada de irte a Georgia. Estoy enojado porque estuviste bebiendo con ese tipo que trató de seducirte cuando estabas borracha y que te dejó cuando estabas enferma con un completo extraño. ¿Qué clase de amigo hace eso? Y estoy enojado y excitado porque cerraste las piernas. 199
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Voy subiendo el borde de su vestido, respirando con dificultad, porque sé que ella está completamente desnuda por debajo. No hay obstáculos que me detengan. —Te deseo y te deseo ahora. Y si no vas a dejar que te azote, lo que mereces, te voy a follar en el sofá en este mismo instante, rápido, para mi placer, no el tuyo. Muy bien, como no puedo pegarle en contra de su voluntad, voy tener de nuevo algún tipo de control aquí. Ella va a tener una follada de castigo y voy a asegurarme de que quede frustrada. Entonces tal vez le haré entender como me hace sentir. La sostengo con fuerza por la cintura para mantenerla quieta. Le he enganchado el vestido por encima de su trasero, así que muevo mi mano entre sus piernas y la acuno, y luego, lentamente, hundo mi dedo dentro de ella. Cristo, ella es tan húmeda y apretada. Ella gime y jadea un poco a medida que continúo a follándola con el dedo. —Esto es mío. Todo mio. ¿Entiendes? —Sí, tuyo —, ella gime, mientras se inclina hacia mí. Así es exactamente como la quiero, encendida, excitada y desesperada por mí. Bueno, ella puede estar segura como el infierno que así me tiene, pero seguro como el infierno que no la voy a dejar correrse. No habrá orgasmo para esta criatura frustrante. Ella se sentirá excitada y frustrada, para enseñarle una lección. De repente retiro mi mano, dejándola ardiendo de deseo. Me bajo la bragueta, y la empujo hacia abajo en el sofá hasta que queda sentada. —Las manos en la cabeza —. No está permitido que me toques tampoco. Me arrodillo y forzó a sus piernas para que se abran más, meto la mano en el bolsillo de mi chaqueta para sacar un preservativo. Me quito la chaqueta, luego extraigo el paquete abierto y rápidamente me lo pongo. Miro hacia ella, se ve magnífica acostada, su vestido por encima de su culo, todavía con los atractivos tacones púrpuras, las piernas muy separadas, completamente abierta y expuesta para mí. Jodida hermosa vista. Mía. Solo para mis ojos. —No tenemos mucho tiempo. Esto será rápido, y es para mí, no para ti. ¿Lo entiendes? No te corras, no sea que te azote —, me las arreglo para decirle entre dientes. A continuación, sin preámbulo, me meto dentro de ella, duro, brutal, todo derecho, tan duro como puedo.]¡Ah, siiiiii! Ella está tan jodidamente apretada, 200
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin tan caliente, tan jodidamente mojada. Ella gime en voz alta, y mueve su cadera para mí. Le estoy sosteniendo las manos sobre su cabeza, atrapándola, sin darle más opción que tomar lo que estoy dando. Una dura, cruda follada de castigo. Me libero en su interior, rápido y furioso, perdiéndome en el simple ritmo de mi necesidad, mi placer. No se necesita mucho tiempo. Pronto alcanzo mi libertad y me derramo en ella, entonces me quedo quieto cuando llego al límite. Una vez que he exprimido el último segundo de placer orgásmico, me derrumbo sobre ella, con todo mi peso, sabiendo que ella se ha quedado dolorida y con ganas de más. Eso es lo que sucede con un polvo de castigo. Luego me retiro con rapidez, antes de que incluso pueda pensar en moverse contra mí para cualquier tipo de alivio. —No te toques. Quiero que estés frustrada. Eso es lo que me haces por no hablar conmigo, negándome lo que es mío —, le instruyo. Parte de mi tensión se ha ido, aliviada por nuestro encuentro sexual, pero todavía estoy enojado con ella. Ella asiente con la cabeza, aparentemente sorprendida por la velocidad de mi ataque contra ella mientras se queda en el sofá, su respiración es errática mientras aprieta sus muslos por la frustración. Bueno. Esa era la intención. Miro hacia ella cuando me pongo de pie para quitarme el condón y subirme la bragueta. Se la ve tan desconcertada y perdida. ¿Por qué me hace esto, cómo hace para cabrearme tanto? —Será mejor que volvamos a la casa —, le digo. Ugh, otro maldito condón para desechar. No puedo esperar a dejar de usarlos. Ella se sienta y comienza a ponerse bien el vestido. Decido a hacer una concesión, porque ella se ha tomado el polvo de castigo como una buena chica. —Toma. Puedes ponerte esto —. Le entrego sus bragas de nuevo. Saber que las tenía en el bolsillo toda la noche ha sido demasiado excitante, sabiendo que olía a ella, a su excitación. Pero ahora le estoy permitiendo el privilegio de volver a usarlas, ya que sin duda fue una follada bien poderosa. Ella tranquilamente toma sus bragas sin comentarios. Pero me parece ver la sombra de una sonrisa secreta, porque ella que no le ha hecho falta pedírmelas. Justo cuando ella está poniéndose sus bragas, nos interrumpen. Mierda. — ¡CHRISTIAN! 201
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Es Mia por supuesto, viene para llevarnos de vuelta. Bueno, podría haber sido peor. Ella podría haber aparecido cinco minutos antes, y nos hubiera descubierto mientras yo estaba ocupado con enterrarme en el interior de la señorita Steele. —Justo a tiempo. Dios, puede ser muy irritante —, murmuro. Anastasia apresuradamente trata de restaurar su dignidad y su apariencia. —Aquí, Mia —, la llamo. —Bueno, señorita Steele, me siento mejor por esto, pero todavía quiero azotarte —, murmuro. —No creo que me lo merezca, señor Grey, sobre todo después de tolerar tu ataque no provocado. — ¿No provocado? Tú me besaste —. Y fue muy agradable, así como inesperado y confuso. —Un ataque es la mejor defensa. — ¿Defensa contra qué? —Tú y tu mano nerviosa. Como siempre, sus bromas ingeniosas me hacen sonreír. — ¿Pero ha sido tolerable? — Le pregunto en voz baja para asegurarme de que no lo he leído mal. Estoy bastante seguro de que ella ha disfrutado del polvo áspero y duro casi tanto como yo lo he hecho, sólo que ella no ha conseguido llegar. Pero trabajaremos en eso más adelante, para entonces ella estará desesperada por alguna liberación. Le explico a Mia que estaba enseñando a Anastasia mis trofeos de remo a modo de excusa para explicarle por qué estamos en el cobertizo, y luego nos dirigimos a la parte posterior de la casa, Mia se queja con nosotros sobre Kate y Elliot, de que no pueden mantener las manos apartadas el uno del otro. Toda la familia se ha reunido en la sala cuando Kate y Elliot se despiden. Me doy cuenta que Ana le está susurrando al oído de Kate con furia, sin duda censurándola por ponerse en mi contra. Tal vez esto ayudará a ver a Kate lo que es, entrometida y mandona. Nos despedimos, porque Ana tiene sus entrevistas mañana, y tenemos que regresar. 202
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Mia casi tumba a Ana de nuevo con otro abrazo. —Nunca pensé que iba a encontrar a nadie —, dice con excesiva efusión. Sí, Mia, creo que todos lo imaginan. Nunca pensé que iba a encontrar a una chica porque estaban todos tan convencidos de que era gay. ¿En serio? ¿Honestamente, me veo gay? No lo creo. —Cuídate mucho, Ana querida —, dice mamá, y creo que una vez más podría haber una lágrima en sus ojos. Sé que mi querida madre la habría hecho sentirse igualmente bienvenida a una posible pareja gay pero puedo decir que está muy feliz por Anastasia. Lo cual es genial, porque si vamos a intentar este arreglo novia/sumisa, no puede funcionar si no se lleva bien con mi familia. Pero yo sabía que iban a estar a gusto ¿cómo no iban a hacerlo? Aun así, puedo ver que Ana está un poco abrumada por mi exuberante familia, y recuerdo que ella es hija única, que vivía sola con su padrastro desde hace varios años. Menos mal que los abuelos no están aquí hoy también, porque estarían todos sobre ella también. —No hay que asustarla o echarla a perder con demasiado afecto —, protesto. —Christian, deja de molestar —, me regaña mamá, cuando le doy un beso de despedida. Estoy muy contento de ver que la he hecho feliz al traer a Ana esta noche. Tal vez esto ayude a compensar algunas de las cosas malas que le he hecho pasar a través de los años. Ha habido mucho de eso, demasiado, y ella no se lo merece, ella realmente no es así. Tengo una colección de dieciséis pinturas de Madonnas con el niño en mi casa que he elegido en su honor, porque eso ha sido mi madre para mí. Mi salvadora. Incluso papá parece aprobar a Anastasia, a pesar de sus recelos anteriores aparentes de los que Elliot me advirtió. —Sr. Grey, adiós y gracias —, le dice tímidamente mientras sostiene su mano. —Por favor, llámame Carrick. Espero que nos veamos de nuevo, muy pronto, Ana —, le dice, y entonces él la abraza también, y es la mayor deferencia de mi padre. Parece que se los ha ganado a todos con su tímido encanto, y estoy orgulloso de ella. Sí, realmente orgulloso de ella en realidad. ~~~ En el recorrido de veinte minutos de regreso al Escala, le pregunto a Ana que pasa, porque puedo sentir que está meditando acerca de algo, y descubro por qué Ana se sentía triste al principio de la noche. 203
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Creo que te sentiste atrapado para traerme a conocer a tus padres. Si Elliot no se lo hubiese pedido a Kate, nunca me lo hubieras pedido. Así que eso es de lo que se trata todo esto. ¿Por qué iba a pensar eso? —Anastasia, estoy encantado de que hayas conocido a mis padres. ¿Por qué estás tan llena de dudas sobre ti misma? Nunca dejas de sorprenderme. Eres tan fuerte, una jovencita muy valiente, pero tienes esos pensamientos negativos sobre ti misma. Si yo no hubiera querido que ellos te conocieran, no estarías aquí. ¿Es así como te sentiste todo el tiempo que estuvimos allí? Después de haber hablado con tantos psiquiatras en los últimos años, no puedo dejar de pensar que muchos de estos pensamientos negativos de Ana se deben a su infancia inestable. Pienso en los resultados de la verificación de antecedentes que hizo Welch y me acuerdo de ese tipo Stephen Morton con el que su madre se casó por un corto tiempo cuando Ana era una adolescente. Nada concreto del hombre, pero había rumores y susurros que abusaba de su madre, no tanto físicamente, sino también emocional y verbalmente. Y si era así con su mamá, lo más probable es que hubiera actuado de forma similar con su hijastra, cuando ella estaba en una edad muy vulnerable en sus años cruciales de la adolescencia. Tal vez ella también tiene cicatrices y un pesado equipaje, pero se las arregla para esconderlo bastante bien la mayor parte del tiempo. Por lo menos Ana tenía a Ray, alguien de confianza a quien recurrir. Y por lo menos su madre tuvo la sensatez de deshacerse de este tipo Morton después de sólo unos meses. Suena como un pedazo de mierda. Quiero entenderla mejor. Quiero que se abra conmigo. Tomo su mano en la mía. Veo su mirada nerviosa hacia Taylor, claramente sintiéndose incómoda en abrirse delante de él. —No te preocupes por Taylor. Habla conmigo —. Tengo la sensación de que si no tomo esta oportunidad única, va a cerrarse otra vez. Se encoge de hombros y suspira. —Sí. Pensé eso. Y otra cosa, yo solo mencioné Georgia porque Kate estaba hablando de Barbados. No he tomado ninguna decisión. Tengo la sensación de que en este momento, probablemente podría presionarla para que no vaya. Que podría hacer exactamente lo que Kate me acusa de ser. Podría manipularla para quedarse porque eso es lo que quiero. Pero todo lo que está planeando hacer es ir a ver a su madre, y mi conciencia me pica. Por supuesto que debe poder ir a ver a su mamá si ella quiere. — ¿Quieres ir a ver a tu madre? 204
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Sí. Odio, jodidamente odio la idea de su viaje y de estar a miles de kilómetros de distancia, al otro lado del continente. Y me doy cuenta que no es sólo porque no voy a poder follarla. Es mucho más que eso. No voy a poder verla o tocarla, o sentir su olor. Yo no sabré dónde está o qué está haciendo, o con quién. Tal vez podría ir con ella. Estoy seguro de que podría encontrar algunas oportunidades de negocio para desarrollar en esa parte del país. De esa manera estaría combinando negocios y placer, por lo que aún sería poner mi tiempo en buen uso. — ¿Puedo ir contigo? — Pregunto. Ella me mira sorprendida, incluso horrorizada. No está nada entusiasmada entonces. —Er... no creo que sea una buena idea. — ¿Por qué no? ¿No te gusta estar conmigo? —Tenía la esperanza de un descanso de toda esta intensidad... para tratar de pensar las cosas —, Un descanso. Ella quiere un descanso. No me gusta esa palabra. Fijo la mirada en ella. ¿De qué está hablando? — ¿Soy demasiado intenso? — ¿Moi? Ana se echa a reír. — ¡Eso es decir poco! Me encanta escuchar su risa. Si ella se va, voy a extrañar eso también. Echaré de menos su ingenio y las bromas divertidas que tenemos entre nosotros. Nadie me habla la forma en que ella lo hace. Son sólo “sí señor, no señor, tres bolsas llenas de mierda señor”. Pensé que era lo que me gustaba. Pero resulta que estaba equivocado. Ella se ríe de mí. Nadie más se atreve hacer eso. — ¿Te estás riendo de mí, señorita Steele? —No me atrevería, señor Grey. 205
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Creo que te atreves, y creo que tú te ríes de mí, con frecuencia. —Eres muy divertido. — ¿Divertido? — No creo que nadie me haya llamado antes divertido. Enfermo y retorcido tal vez. —Oh, sí. — ¿Divertido peculiar o divertido ja ja? —Oh... un montón de uno y otro tanto de otro. — ¿Cual prefieres? —Voy a dejar que te des cuenta tu solo de eso. —No estoy seguro de que puedo descifrar nada de ti, Anastasia. ¿Qué es lo que necesitas pensar en Georgia? —En nosotros —, susurra. No, no, no, por favor no digas que se acabó. —Dijiste que ibas a intentarlo —, le susurro. Tengo una extraña sensación de dolor en el pecho. Duele. —Lo sé. — ¿Tienes dudas? —Es posible —. Yo sabía que estabas siendo impulsiva cuando acordaste intentar ser mi sumisa. Ahora que has tenido la oportunidad de reflexionar, no estás tan segura. — ¿Por qué? Ella mira fijamente a través de la ventana del coche, pensativa por lo que parece una eternidad. — ¿Por qué, Anastasia? — La presiono por una respuesta. Si ella no me dice nada, ¿cómo puedo tratar de arreglar las cosas? Se encoge de hombros y cierra los ojos. Tomo su mano y la aprieto. 206
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Háblame, Anastasia. No quiero perderte. Esta última semana… — ha sido la mejor semana de toda mi existencia. Finalmente, parece tomar una decisión. Ella se vuelve y mira directamente a los ojos. —Todavía quiero más —, susurra. Sus ojos están llenos de lágrimas no derramadas. Ella quiere más de mí. De mis cincuenta sombras de mierda. Tiene miedo porque le he dicho que algunas sumisas anteriores que querían más siempre les he mostrado la puerta, inmediatamente y sin vacilar. Ella cree que yo voy a hacer lo mismo con ella. Ella lo cree en serio, me gustaría tirar todo lo que he descubierto con ella la última semana. Ella no entiende que ella es diferente. Tal vez es porque no se lo he dicho. Realmente no estoy seguro de qué más tengo que pueda ofrecerle. Pero al menos ella no me está rechazando, ella quiere estar contigo. Así que coge esta oportunidad Grey, agárrala con las dos manos. —Lo sé —, le digo. —Voy a intentarlo. Ella parpadea con incredulidad. Es evidente que pensaba que una vez que ella hubiera confesado que quería más, sería el adiós por mi parte. Para cualquier otra persona lo sería. Para ella no. —Por ti, Anastasia, voy a intentarlo —, le prometo, lo digo en serio con cada hueso de mi cuerpo. Nunca he deseado nada tanto antes en mi vida. El problema es que realmente no sé cómo hacer lo de “más”, pero creo que vamos a tener que averiguarlo sobre la marcha. Lo siguiente que sé es que ella se ha desabrochado el cinturón de seguridad y se ha subido a mi regazo. Ella envuelve sus brazos alrededor de mi cuello y me besa exultante. La beso de vuelta, aliviado de que le he dado la respuesta que quería de mí. —Quédate conmigo esta noche. Si te vas, no te veré en toda la semana. Por favor—. Necesito tener una dosis extra-grande de ella para que me dure mientras que ella esté fuera, pero sé que todavía no va a ser suficiente. —Sí —, ella está de acuerdo. —Y voy a intentarlo también. Voy a firmar tu contrato. La miro acurrucada en mi regazo. Estoy bien con este contacto, de hecho me encanta tenerla en mi regazo como ahora. Ella es agradable y cercana, y su cabello está justo debajo de mi nariz para que pueda oler su dulce aroma. 207
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Y aunque yo quiero que firme el contrato, sé que este es uno de sus momentos impulsivos, provocado por el alivio de mi respuesta a su petición de “más”. Pero yo no me voy a aprovechar, yo no voy a ser un bastardo manipulador otra vez. Y en realidad, ¿cuál es el punto del contrato? No puedo llevarla a los tribunales por incumplimiento si ella se va, ¿no? Ya sea que se quede conmigo o no. Un trozo de papel no resultará ninguna diferencia. Pero es un símbolo, por lo que todavía me gustaría que lo firmara. —Firma después de Georgia. Piensa en ello. Piénsalo mucho, nena —. Debido a que tendrás que ser valiente porque me tendrás con toda mi mierda. Pero en realidad es lo que necesitas para tomar la decisión correcta. Por tu propia voluntad. Lo cual es jodidamente difícil para mí de aceptar. —Lo haré —, ella susurra mientras se acaricia contra mi cuello, y porque no está directamente en mi pecho está bien. Más que bien, jodidamente bien en realidad, y aprieto mis manos para tirar de ella aún más. No quiero dejarla ir, pero muy pronto estamos en casa. Taylor nos abre la puerta del coche, y Ana tímidamente le da las gracias y luego se sonroja profusamente mientras recuerda que él ha estado al tanto de toda la conversación. Él le devuelve una sonrisa tranquilizadora, como si dijera “No te preocupes, tus secretos están a salvo conmigo” ella no está acostumbrada a esto, pero la verdad del asunto es que, la comitiva es algo que viene como parte del paquete, se pierde algo de privacidad cuando te conviertes en un millonario, o la novia de un multimillonario. Así que ella va a tener que acostumbrarse a ello. Porque lo he decidido. Eso es lo que Anastasia es de ahora en adelante. Mi novia. Esperemos que mi sumisa también, pero ella es definitivamente mi novia de ahora en adelante. 208
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 20 -A nastasia, ya te lo he dicho. Cincuenta sombras. Tuve un mal comienzo en la vida, no quiero esa mierda en tu cabeza. ¿Por qué lo haría? Ella quiere que hagamos el amor y en lugar de follar. Así que quiere tocarme. Y le he dicho que no. Así que ella quiere saber por qué. Ella no va a ceder. —Porque quiero conocerte mejor —, dice. —Me conoces lo suficientemente bien —, le respondo. Confía en mí, realmente no quieres conocer mi verdadero yo. — ¿Cómo puedes decir eso? — Me pregunta con seriedad. Ella se arrodilla en la cama para sentarse y ponerse frente a mí. Pongo los ojos en blanco en señal de frustración. Simplemente no me gusta hablar de toda esta mierda. Paso la mayor parte de mi tiempo tratando de no pensar en ello. —Estás poniendo los ojos en blanco. La última vez que lo hice, acabé encima de tus rodillas —, se queja. Bueno, yo puedo hacer lo que quiera, nena. Esa es justo la manera en que funciona. —Oh, me gustaría de nuevo tenerte así —. Especialmente si no te das por vencida en esto. —Cuéntame más y podrás. — ¿Qué? — ¿Te estás ofreciendo? Pero pensé que.... ¿no me dijiste que no esta noche? —Ya me escuchaste. — ¿Estás negociando conmigo? — Le pregunto con incredulidad. —Negociemos. 209
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —No funciona así, Anastasia —. Volvemos al principio. —Está bien. Cuéntamelo y te pondré los ojos en blanco. Esto me hace reír. —Siempre tan entusiasta y ávida de información —. Bueno, ¿quién soy yo para negarme? Pienso a donde podemos llegar con esto. Esto bien podría ser una oportunidad de oro para empujar un poco más sus límites. Claro que sí, un poco de intercambio. Es lo que me va. Y entonces ella estará tan completamente jodida y demasiado cansada para hacer más preguntas estúpidas. —No te vayas. Desaparezco y me dirijo a mi cuarto de juegos. Estoy pensando en cuál es el juguete sexual más apropiado para mejorar la azotaina erótica que he planeado. Algo que le muestre lo jodidamente increíble que pueden ser unos buenos azotes. Algo apropiado para una principiante. No creo que ella esté preparada para una cadena de sujeción en los pezones, sin embargo, a pesar de que los suaves tirones de la cadena con cada azote son extremadamente excitantes para una mujer. Puede que encuentre las bolas anales muy agradables, pero sé que aún está indecisa sobre el tema anal. Y de pronto ya lo tengo, sé lo que va a ser perfecto. Son muy bonitas, así que estoy seguro que va a estar intrigada, y dudo que tenga idea de lo que son. Puedo ver que Anastasia tiene mucha curiosidad cuando vuelvo, pero no le dejo ver lo que he traído conmigo. — ¿A qué hora es tu primera entrevista mañana? — Pregunto inocentemente, porque se supone que no debo saberlo, ¿no? Pero, por supuesto que sí lo sé. Sólo estoy comprobando que no ha habido cambio de planes para su primera entrevista a las dos. No quiero tenerla despierta hasta tarde si se haya cambiado a primera hora. Estaré muy cabreado si ese es el caso y no he sido informado. —A las dos. Sin cambios. Perfecto. Así que podemos jugar esta noche y tiene tiempo de descansar. —Bien. 210
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Puedo ser su Dominante en cualquier lugar que yo elija. Así que vamos a hacer una escena aquí, en mi dormitorio. ¿Por qué no? Hora de los azotes de papá. —Sal de la cama. Y espérate aquí —. Le ordeno, mientras señalo al lado de la cama. Me complace ver que ella se apresura a salir de la cama y rápidamente se pone en su lugar. Es muy entusiasta. Muy perspicaz. Ella tiene tensión sexual no resuelta que necesita de mi atención. Pero tengo que estar seguro de que está preparada para jugar una pequeña escena. — ¿Confías en mí? — Pregunto. Ella tiene que confiar en que sé lo que estoy haciendo. Y lo hago. Soy un experto en lo que hago. Tengo mucha experiencia y soy un dominante altamente cualificado. Ella asiente con la cabeza. Extiendo mi mano para mostrarle las bolas chinas de plata que he seleccionado. Un centenario diseño ideado para aumentar la excitación de la mujer. No hay dolor, sólo estimulación. En su estado de frustración, las encontrará alucinantes, sobre todo porque son jodidamente cómodas y se ajustan perfectamente dónde se las voy a poner. Este pensamiento me provoca una erección prácticamente instantánea. —Son nuevas —, subrayo. Teniendo en cuenta donde pienso ponerlas, creo que ella necesita saberlo. Ana me mira desconcertada. No tiene ni idea de lo que son. Esto va a ser muy divertido. Mi pequeña alumna entusiasta. —Voy a poner esto en tu interior, y luego te voy a azotar, no para castigarte, sino para tu placer y el mío. Sí, tengo una erección dura como una roca ahora mismo. Trago saliva y espero para ver cuál es su reacción. Ella me mira con los ojos abiertos y conmocionados, pero creo que emocionados también. —Después te voy a follar, y si todavía estás despierta, te daré algo de información sobre mis años de formación. ¿De acuerdo? — Mi plan es que no estarás despierta. Ella asiente con la cabeza con entusiasmo. Esa es mi chica, siempre dispuesta a probar algo nuevo. Y le va a encantar este juego sexy. —Buena chica. Abre la boca... bien grande. 211
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Se ve desconcertada otra vez, pero hace lo que le digo. Suavemente le meto las bolas en la boca. —Necesitan lubricación. Chupa —. Ordeno. La observo detenidamente y me satisface ver que está encontrando esta nueva experiencia emocionante, no le da miedo. De hecho, ella comienza a retorcerse, por supuesto ella todavía se siente frustrada por no haberle permitido correrse cuando lo hicimos en el cobertizo. —No te muevas, Anastasia —, le advierto. Todavía tengo el control, y ella tiene que hacer lo que se le dice. —Para —. Le quito las bolas de su boca, y luego retiro la manta a un lado para sentarme en el borde de la cama. —Ven aquí —, le ordeno. Ella se pone de pie delante de mí. —Ahora date la vuelta, agáchate y agárrate los tobillos —. Ana sólo me mira parpadeando, y no se mueve. No es suficiente, señorita Steele. —No dudes —, le advierto, introduzco las bolas en mi boca para mantenerlas calientes. Ella se inclina siguiendo mis instrucciones. Su fantástico culo está perfectamente situado justo en frente de mí, y esta es una vista muy agradable con sus diminutas bragas de encaje azul pálido que escasamente cubren la extensión carnosa de su trasero. Sedoso. Sexy. Totalmente follable. Acaricio su pálida piel suave y tersa. Mmm... Se verá aún mejor cuando tenga una sombra brillante de color rosa. Dios, me encanta su culo delicioso, follármelo me va a encantar. Aparto sus bragas, y le paso el dedo hacia arriba y hacia abajo, luego empiezo a deslizarlo en su interior. Ella está mojada. Muy mojada. Luego hago girar mi dedo dentro de ella, una vez y luego dos veces. Ella gime y aprieta los músculos alrededor de mí, y es todo lo que puedo hacer para no tomarla en ese momento. Pero no es así como quiero jugar, por lo que respiro para relajarme. Control, Grey. Luego inserto suavemente las bolas, deslizándoselas, una tras otra, empujándolas dentro de ella. Vuelvo a poner sus braguitas en su sitio, y me inclino hacia adelante para besar su bonito trasero, resistiendo el impulso de mordérselo. Joder, las cosas que quiero hacer con ella... —Levántate. 212
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Se mantiene algo inestable cuando se levanta, así que tengo que abrazarla para aguantarla. — ¿Estás bien? —Sí —, susurra con un hilo de voz. Tómalo con calma, Grey. Ella ya te ha servido muy bien hoy. Bueno, sólo sexualmente. Es su tono desafiante en lo que vamos a tener que trabajar. —Date la vuelta. Ella está de pie allí, mirándome más bien desconcertada cuando empieza a darse cuenta de la sensación de tener las bolas en su interior. — ¿Cómo te sientes? —Rara. — ¿De un modo bueno o malo? —Extrañamente satisfactorio —, se sonroja. —Bien —. Pensé que te gustarían. Están haciendo un buen trabajo en ti. Ahora ella necesita sentir el efecto completo de las bolas. Necesita moverse. —Quiero un vaso de agua. Ve y trae uno para mí, por favor. Me mira como si me hubiera vuelto loco. —Y cuando vuelvas, voy a ponerte en mi rodilla. Piensa en eso, Anastasia —. La anticipación. Sin apresurar las cosas. Saboreando cada nueva sensación. Cuando vuelve con mi vaso de agua, ella está muy sonrojada y casi sin aliento. Las bolas están haciendo su trabajo. La están masajeando en su interior. Acelerando la necesidad. Haciéndola desear tener de mi polla dentro de ella. Pero todavía no. —Ven. Túmbate en mis rodillas. Como la última vez. Me mira furtivamente, y puedo ver que está temblando de emoción. —Pídemelo —, le instruyo. 213
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Me mira desconcertada. No entiende lo que quiero. Quiero oírle decir esas palabras. —Pídemelo —, repito. Después de que ella se negara a dejarme azotarla antes, ahora tiene que pedírmelo. —Pídemelo, Anastasia. No voy a decirlo de nuevo —. Vas a tener que mendigar jovencita si quieres que te folle. Veo que por fin entiende lo que tiene que decirme. —Azótame, por favor... señor —, susurra. ¡Sí! Por fin. Cierro los ojos mientras me emociono con sus palabras. Las palabras que necesitaba oír. Me está entregando el control, a su Dominante. No pierdo más tiempo. La alcanzo y le agarro la mano izquierda para tirar de ella sobre mis rodillas, estabilizándola mientras literalmente aterriza en mi regazo. Y me posiciono de manera que su torso descanse sobre la cama. Suavemente empiezo a acariciar su trasero para calentarle la piel. Dios, se siente tan jodidamente bien. Luego recojo su pelo suelto detrás de la oreja sin trenzar. Pero igualmente puedo tirar de su cabeza hacia atrás. —Quiero ver tu cara mientras te azoto, Anastasia —, susurro, mientras sigo acariciándole su trasero. Sigo bajando hasta acariciar la parte entre sus dos nalgas, y presiono suavemente para que aumente la sensación de las bolas en su interior. Ella gime en voz alta. Sí, definitivamente están funcionando. —Esto es por placer, Anastasia, el tuyo y el mío —, le susurro. Entonces le doy el primer azote, justo en la unión de sus muslos, el trasero y su coño. Es el sonido más jodidamente maravilloso del planeta. Esto empuja las bolas hacía su interior, lo que combinado con el aguijón de mi azote es intensamente excitante para ella. El hecho de que ella no pueda hacer nada y estar bajo mi control hace que sea aún más intenso para ella. Puedo ver como ella intenta asimilar todas las sensaciones contradictorias. Acaricio su trasero otra vez, por encima de sus bragas. Son una barrera que suaviza mi nalgada. Cuando se las quito, la bofetada que viene es mucho más dulce en su piel, así que estamos trabajando en eso. Esa es la clave para aumentar poco a poco el dolor. Esto es sólo el principio, pero así es como una sumisa está capacitada para llegar a aguantar una buena paliza. Medidas simples, cada una aumentando un poquito más. Estimular su 214
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin cuerpo para producir una embriagadora combinación de adrenalina y endorfina que le dará un subidón increíble. Pero esta noche estoy solo voy a darle una azotaina erótica a Anastasia. Mi enojo se ha disipado, por lo que este azote no es un castigo. Una suave introducción al BDSM. La golpeo de nuevo, y ella gime de placer. Yo alterno donde le doy cada golpe. A la izquierda, a la derecha y luego hacia abajo. Acariciando y amasando su suave culo carnoso entre cada nalgada. Ella gime más fuerte cuando le doy el siguiente azote en la parte baja ya que provoca que se muevan las bolas en su interior, al igual que si tuviera mi miembro dentro de ella. Luego lentamente le voy bajando las bragas, y ella se retuerce, no porque quiera que me detenga, sino porque ella quiere más, ella necesita más. Esta lección va muy bien, ella es la alumna perfecta. Vuelvo a golpearla sobre la piel sensible, hasta llegar a hacerlo insoportable, y empieza a gemir en voz muy en alta por lo que sé que está casi lista. Esa es mi responsabilidad, observo sus respuestas y juzgo lo mucho que necesita mis nalgadas y por cuánto tiempo puede aguantarlo. Ese es mi papel como Dominante, y después de todos mis años de experiencia y práctica, sé exactamente que ella necesita más. Estoy eufórico y extasiado de tener el control de Anastasia de esta manera. Así es como debe ser. Como disfruta de mi control, sin luchar. Entender cuanto placer le doy mientras la golpeo. Comprender el inmenso placer que me proporciona. —Buena chica, Anastasia —, gimo sobre ella, sabiendo que no puede aguantar mucho más tiempo. Le propino dos duros azotes más y entonces de repente agarro el hilo de las bolas y se las saco de un tirón. Ella grita de placer. Ves lo increíblemente que te puedo hacer sentir. Rápidamente me levanto y me giro sobre ella en la cama, le agarro las manos sobre su cabeza y luego fácilmente la penetro lentamente. Oh nena, te sientes tan jodidamente bien. Mi polla llena ahora el lugar donde estaban las bolas de plata, y ella gime de nuevo en voz al alta. Me pidió que le hiciera el amor esta noche, así que eso es lo que hago. Imprimo un ritmo lento y sensual en lugar de lo habitualmente duro de siempre. Y se siente jodidamente maravilloso. Siento cada pedacito de su opresión sedosa y aterciopelada, y luego otra vez cuando me salgo. Hacia atrás y hacia adelante. Dentro y fuera. Poco a poco, sensualmente. Ella está tan lista que su orgasmo comienza a llegar casi de inmediato. Puedo sentir su temblor y como se tensa y se aprieta hasta llegar al borde de un orgasmo intenso. Mientras ella se abraza firmemente a mí alrededor, doy un último empuje fuerte, y entonces llego a mi orgasmo al mismo tiempo que ella. 215
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Ana —, gruño mientras me corro con ella, los dedos aún entrelazados sobre su cabeza. Nos quedamos allí aturdidos, jadeando y recuperando juntos nuestro aliento. —Me ha gustado mucho —, le susurro, mientras la beso tiernamente. Y así es. Realmente me ha gustado mucho. Así que creo que podemos intentar este arreglo peculiar entre nosotros, porque todo es jodidamente increíble entre nosotros, incluso si no estamos en mi cuarto de juegos todo el tiempo. No podemos perder de vista el hecho de que todavía la quiero realmente allí, haciendo toda mi mierda dura favorita, pero creo que podemos encontrar un camino a seguir, un compromiso. Follarme a Ana es simplemente increíble, así que voy a hacerlo en cualquier lugar, en cualquier momento y a la mínima oportunidad que se me presente. Y puedo, porque ella es mi novia. Pero por ahora, como su Dominante, es mi responsabilidad de atender a sus necesidades. Voy a buscar un poco de crema para ponérsela en el culo. Francamente, es más beneficioso para mí que para ella, porque es un placer, un honor, darle un masaje a sus hermosas nalgas, que ahora están de un color rosado glorioso. Mientras ella yace tumbada boca abajo, puedo ver que está muy somnolienta y cansada. Bueno, tal vez se dará por vencida con las preguntas. —Empieza a soltar, Grey —, Me dice mientras bosteza. No hubo suerte. —Srta. Steele, sabes cómo arruinar el momento. —Teníamos un trato. — ¿Cómo te sientes? — Le pido, mientras a regañadientes termino de masajear su trasero. —Estafada —. ¿Ella no va a renunciar, verdad? Me deslizo en la cama junto a ella, y tiro de ella hacia mis brazos, con cuidado de no tocar su trasero dolorido. Estará bien por la mañana, y desde luego no parece estar molesta esta vez por los azotes. Nos acurrucamos juntos y le beso el hoyuelo detrás de su oreja que me resulta tremendamente atractivo. Huele tan divino como siempre. —La mujer que me trajo a este mundo era una puta adicta al crack, Anastasia. Hora de irse a dormir —. He cumplido mi parte del trato. Ahora espero que se dé por vencida y podamos dormir un poco. 216
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin — ¿Era? —Ella está muerta. — ¿Cuánto hace? Suspiro, me doy cuenta de que ella no va a rendirse sin más, sin tener algo más de información. —Ella murió cuando yo tenía cuatro años. Realmente no me acuerdo de ella. Carrick me ha dado algunos detalles. Sólo recuerdo algunas cosas. Por favor, vamos a dormir —. Y eso es todo lo que le doy. Es más de lo que le he contado a nadie, aparte de todos los psiquiatras. —Buenas noches, Christian. —Buenas noches, Ana. 217
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 21 C omo viene siendo habitual cuando duermo con Anastasia, no tengo ninguna pesadilla y duermo muy bien, aunque cuando me despierto por la mañana todavía es muy temprano. Eso es sólo mi patrón natural del sueño, supongo. Mi pierna esta enganchada alrededor de la de ella, mi brazo está alrededor de su cintura, y mi cabeza está al lado de la suya. Le beso suavemente la parte superior de la cabeza, pero ella no se despierta. Por supuesto tengo una erección, y considero aprovecharla y despertarla de la mejor manera conocida por el hombre, pero a regañadientes decido no hacerlo porque ella necesita descansar. Anoche era muy tarde cuando finalmente la dejé descansar un poco. No la desgastes Grey. Ella no es sólo un juguete nuevo. Murmura cuando me desenredo de ella, y empieza a mascullar. Oigo algunas palabras. Creo entender “Christian”, y “bolas de plata”, lo que me hace sonreír, pero cuando escucho “puta drogadicta” y “mamá muerta”, no soy feliz. Esto es precisamente lo que no quería, mi mierda enferma dando vueltas en su cabeza. Me inclino para besarla en la mejilla, y ella sonríe en su sueño. Mejor. Llamo a Taylor y le digo que me dirijo al gimnasio para una sesión rápida, así que quiero que se quede para vigilar el apartamento porque Ana estará allí sola mientras estoy fuera. Es porque me siento muy protector con ella, por eso instruyo a Taylor a reunirse conmigo en mi estudio una vez que he vuelto y tomado una ducha rápida. Quiero una actualización de las instrucciones que le di anoche. Anastasia sigue durmiendo profundamente después de haber regresado y de que me duchara. Claramente, ella no es muy madrugadora. Me siento en el borde de la cama para estudiarla, observando el constante movimiento de subida y bajada de su pecho cuando respira. Se ve tan joven e inocente ahí tendida, con el pelo castaño extendido sobre la almohada. Las apariencias pueden ser engañosas, sin embargo, porque ahora que le he quitado la virginidad y despertado su sexualidad, rápidamente se está volviendo cada vez más audaz y aventurera. Me da la esperanza de que mis planes para entrenarla para ser mi sumisa muy bien puedan llegar a ser una realidad, y no puedo esperar para entrar en mi cuarto de juegos de nuevo. La escena de anoche en mi habitación no fue como yo normalmente jugaba con una sumisa, pero tengo que decir que me gustó mucho “hacer el amor” con Anastasia después ese pervertido juego. Compromiso. Sí, puedo hacer eso. Por supuesto, no se puede negar que siempre he disfrutado realmente follando a todas y cada una de mis últimas quince sumisas. En general, siempre he 218
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin estado satisfecho con mis selecciones, todas eran chicas muy buenas, pero Ana no es sólo eso, hay esta conexión adicional entre nosotros que me lleva a follar a un nivel superior, más intenso. Las quince anteriores hacían absolutamente todo lo que quería, dentro de los límites acordados por estricto en el contrato, y no puedo negar que sigue siendo lo que realmente quiero de Ana. Es sólo una necesidad profundamente arraigada en mí, parte de lo que soy, los azotes, los golpes con el bastón. La flagelación, la mierda dura que me encanta repartir, para castigarlas. Pero puedo esperar. Por ella debo hacerlo. Me dirijo a mi estudio, donde veo a Taylor esperándome. — ¿Cuál es la situación de la vigilancia encubierta de protección que pedí para la señorita Steele? ¿Y qué ha puesto en marcha Welch hasta ahora? —Bueno, señor, la cobertura sobre la marca, Srta. Steele, ya estaba en vigor materialmente en Seattle, por lo que se mantiene activa hasta hoy. Para la nueva ubicación en Georgia, hemos completado la evaluación de reconocimiento y se han medido las amenazas posibles que hemos podido evaluar dentro del escaso tiempo que hemos tenido, y se ha evaluado que los riesgos para ella son muy bajos. Su madre y su padrastro se han establecido en un vecindario limpio, agradable, nada que plantee inquietudes. Así que una presencia de seguridad encubierta que consista en un Operativo de Protección Cercana debe ser suficiente mientras que ella esté allí. —No, yo quiero dos operativos, veinticuatro/siete —. Insisto, y veo una expresión de dolida molestia en la cara de Taylor. Me doy cuenta de lo que significa el empleo de cuatro CPO en total, y sé que hay poco tiempo, pero me importa una mierda. —No quiero que el operativo acabe perdiendo algo cuando se enfrente a una fuga o algo así. Y quiero completos reportajes fotográficos sobre todas las actividades actualizadas cada hora para mí. —Muy bien, señor. —Quiero saber exactamente donde está, y con quien está, desde el momento en que salga de este apartamento en el día de hoy, ¿entendido? —Sí, señor. —Y la señorita Steele no debe ser consciente de la vigilancia a menos que sea necesario para su seguridad y protección. ¿Queda claro? No quiero que se preocupe innecesariamente. —Sí, por supuesto, señor. Sin embargo, debo señalar que un mayor nivel de protección podría ser proporcionado si esto no fuera una operación encubierta. 219
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin El CPO naturalmente tiene que mantener una cierta distancia para no ser detectado. —Lo entiendo, pero eso es lo que tienen para trabajar. Anastasia no tiene idea acerca de los riesgos asociados con ser mi novia. La prensa va a estar al acecho una vez que nos vean por ahí juntos, y hay que decir que va a estar en riesgo de secuestradores y otros bichos raros enfermos. Así que no quiero correr ningún riesgo. Esa es la razón oficial para ordenar la vigilancia de todos modos. Fanático del control, acosador más bien. — ¿Tiene usted alguna información del vuelo ahora, señor? —Le voy a ofrecer a la señorita Steele el uso de mi jet privado, así que voy a informarles de los detalles de su itinerario una vez que se concrete. —Muy bien, señor. ¿Eso es todo? —Por ahora, Taylor —. Se apresura para poner en marcha mis demandas. He decidido pasar la mañana con Anastasia antes de que ella se vaya, así que llamo a Andrea y le pido que reorganice mi agenda. Entonces pido que me transfiera con Ros, para que pueda explicarle todo en lo que quiero que me cubra. No hay nada que no pueda manejar. Mientras le pido que me pase de nuevo a Andrea para un par de cosas más, miro hacia arriba para encontrarme con una hermosa vista. Anastasia está de pie en la puerta, vestida con una de mis camisetas, que es sólo lo suficientemente larga para ser decente. Ella se ve tan natural y hermosa, y cuando ella me sonríe hermosamente, me encuentro impotente sonriendo a su vez. Así que los dos estamos de pie allí como un par de idiotas con grandes sonrisas en nuestros rostros, cuando finalizo mi conversación telefónica. —Limpia mi agenda de esta mañana, pero que Bill me llame. Voy a estar a las dos. Tengo que hablar con Marco esta tarde, y necesitaré por lo menos media hora... programa a Barney y su equipo después de Marco o tal vez mañana, y encuentra tiempo para ver a Claude cada día de esta semana... Dile que espere... Oh... No, no quiero publicidad para Darfur... dile a Sam que trate con eso... No... ¿Qué evento? ... ¿Eso es el próximo sábado? ... Espera. » ¿Cuándo vas a regresar de Georgia? — Le pregunto a Anastasia. Voy a tener que patearle el culo a Claude cada día para aliviar un poco mi tensión. —Viernes. 220
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Voy a necesitar una entrada extra porque tengo una cita —. Creo que Andrea casi deja caer el teléfono en estado de shock, y me pregunta con incredulidad si le dije que tenía una cita. —Sí Andrea, eso es lo que he dicho, una cita, la Srta. Anastasia Steele me acompañará. Eso es todo —. Cuelgo. Sí, he decidido que voy a hacer público todo este asunto de la “novia”. —Buenos días, señorita Steele. —Señor Grey. Camino al rededor para estar de pie frente a ella. Su rostro se ve tan dulce y fresco que no puedo dejar de tocarla, acariciar su suave mejilla con el dorso de los dedos, porque se me antoja algún tipo de contacto con ella. —Yo no quería despertarte, te veías tan tranquila. ¿Has dormido bien? —Me siento muy descansada, gracias. Sólo vine a saludar antes de darme una ducha. Ella me mira con esos grandes y hermosos ojos azules claros, y me siento impotente. Estoy totalmente bajo su hechizo, incapaz de alejarme. Al inclinarme para besarla suavemente, algo se enciende en ella. Lanza sus brazos alrededor de mi cuello, retuerce los dedos en mi cabello y tira de mí para besarme de nuevo con una pasión feroz. Esto me coge por sorpresa, pero pronto me encuentro respondiendo con la misma pasión. Mis manos se extienden hasta acariciar su magnífico trasero desnudo, y todo lo que quiero hacer es tomarla. Pero me las arreglo para controlarme y retroceder. —Bueno, el sueño parece caerte bien, te sugiero que vayas a tomar tu ducha, o voy a tener que poseerte en mi escritorio ahora —. Digo tentándola. —Elijo el escritorio —, susurra, con los ojos llenos de promesas seductoras. Joder, lo dice en serio también. — ¿Realmente le has encontrado el gusto a esto, o no, señorita Steele? Te estás volviendo insaciable —. Mi propia pequeña ninfómana personal. Qué pensamiento tan encantador. —Sólo tengo hambre de ti —. Su voz es profunda por el deseo. Deseo por mí. Ella es mía. Ella me pertenece. —Maldita sea, sólo yo —, le gruño, limpio todos los papeles mi escritorio, la levanto y ella se extiende rápidamente a través de él. ¿Ella quiere que la folle 221
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin aquí? Bien por mí. Estoy muy feliz de darle exactamente lo que quiere. Estoy muy exaltado en este momento. —Lo quieres, lo tienes, nena —, le prometo. Hasta que ella esté tomando la píldora, me estoy asegurando siempre de tener un condón en el bolsillo. Así que ahora lo saco, desabrocho mis pantalones y me pongo el preservativo. Diablos, estoy feliz de darle una espontánea follada “tómame ahora”. —Por supuesto, espero que estés lista —, con mucho gusto sonrío. No hay juego previo, sin preámbulos, esto va a ser una simple follada dura. Y toda idea suya. Le agarro las muñecas a su lado, empujo sus rodillas y las separo con mis piernas, y luego sigo derecho dentro de ella, gime en voz alta por el placer. Y no hay duda, ella realmente me desea. —Jesús, Ana. Estas muy lista —, le susurro con asombro. Esta conexión, esta atracción entre nosotros es tan fuerte, parece que sólo tenemos que estar en la misma habitación, basta con mirarnos el uno al otro, y ambos estamos instantáneamente listos para follar. Nos necesitamos tanto el uno al otro, que sólo hay una solución posible para satisfacer este deseo loco. Ella envuelve sus piernas alrededor de mi cintura para atraparme, casi tan desesperada por esto como yo. Eso me prende para llevarla de manera simple, cruda, hasta un acoplamiento primitivo. Estamos perfectamente adaptados a medida que subimos juntos hacia nuestro clímax, acaricio, meto, empujo, más rápido, más fuerte. Y puedo sentir su temblor vivificante... —Vamos, nena, dámelo —, le ruego, cuando sé que no puedo aguantar más. Ella grita y siento sus mágicos espasmos que se aprietan alrededor de mi polla. Así que eso es todo. Una estocada final dura y estoy volando alto sin ruido sobre el borde para unirme a ella, antes de derrumbarme, jadeando como si hubiera completado una carrera 6k en un tiempo récord. Joder. Tan jodidamente bueno, inesperadamente, de la nada. — ¿Qué demonios me estás haciendo? — Murmuro mientras recupero el aliento, acariciando su cuello y respirando su aroma delicioso. —Me seduces completamente, Ana. Tienes una magia poderosa. Cuando le suelto las muñecas, comienza a pasar los dedos por mi cabello. Parece que le gusta jugar con mi pelo, y me parece que me gusta cuando ella lo hace. ¿Quién iba a pensarlo? Ella aprieta sus piernas alrededor de mi cintura para que no me retire de ella. 222
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Yo soy la seducida —, susurra. Estoy asustado por la intensidad de mis sentimientos cuando la miro. ¿Qué carajo está pasándome? Sostengo su cabeza y miro fijamente a sus ojos, tratando de lanzar mi propio hechizo sobre ella, para atarla a mí. —Tu. Eres. Mía. ¿Entiendes? — Trato de ordenarle que se quede conmigo. —Sí, tuya —, susurra, mirándome fijamente a los ojos. — ¿Estás segura de que tienes que ir a Georgia? — Quédate conmigo, por favor, no te vayas. Pero ella asiente con la cabeza. Mi hechizo no tiene efecto sobre ella. Estoy perdiendo. Ella no puede sentir con tanta fuerza como yo o ella no se iría. Tomo una respiración profunda para recobrarme a mí mismo mientras me retiro de ella, lo que la hace estremecerse. — ¿Estás dolorida? —Un poco. —Me gustas dolorida. Recuerda dónde he estado, y sólo yo —. Le agarro la barbilla y la beso fuertemente antes de ayudarla a ponerse de pie y luego extendiendo mi mano hacia arriba. Cada vez que te sientes mañana, vas a pensar en mí follándote. Me gusta esa idea. —Siempre preparado —, murmura, al ver el envoltorio del condón mientras estoy rehaciendo mi bragueta. —Un hombre puede esperar, Anastasia, soñar incluso, a veces, sus sueños se hacen realidad —. Pero todavía te vas a Georgia. No debería sentir o actuar de esta manera. Prácticamente le ruego que no se vaya. Yo soy el que está a cargo. Tengo que tomar el control de mí mismo. Poner las cosas de nuevo en equilibrio. ¿Recuerdas la definición de dominante, Grey? — ¿Así que, en tu escritorio, ha sido un sueño? — Me pregunta con una sonrisa pícara. Oh créeme señorita Steele, me encanta el sexo en el escritorio. Siempre me ha gustado. Siempre me gustará. He hecho realidad ese sueño muchas veces. No hay nada mejor que un polvo rápido y duro en el escritorio para aliviar la tensión cuando he estado trabajando duro. 223
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Puedo ver que Anastasia lo ha entendido por sí misma. Esa podría haber sido su primera vez en un escritorio, pero desde luego no ha sido la mía. Frunce el ceño y se levanta para irse. —Será mejor que vaya a tomar una ducha. Sí, y será mejor que deje de actuar como un completo adolescente y acabe de organizar mi calendario para hoy. —Tengo un par de llamadas que hacer. Me reuniré contigo para el desayuno una vez que acabes de ducharte. Creo que la señora Jones ha lavado tu ropa de ayer. Está en el armario. Ella parece sorprendida, y me doy cuenta de que no está acostumbrada a tener personal que haga este tipo de cosas para ella. Si se lo dejara a ella, su ropa probablemente todavía estaría en un montón en el suelo desde la noche anterior. Pero todo eso es parte del trabajo de Gail, y por supuesto es muy eficiente. Ana frunce el ceño. — ¿Qué? — ¿Qué pasa? — Me pregunta — ¿Qué quieres decir? —Bueno... estás siendo más raro de lo habitual. — ¿Me encuentras raro? — Esto me hace sonreír. Confía en mí, ni siquiera me has empezado a ver raro todavía. —A veces —, se sonroja. —Como siempre, estoy sorprendido contigo, señorita Steele —. Así tímida y sin embargo... tan audaz. — ¿Cómo te he sorprendido? —Digamos que fue un placer inesperado. —Nuestro objetivo es complacer, Sr. Grey. 224
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Y así lo haces —, le digo. Pero no creo que ella pueda seguir tomando el control de esa manera. Así no es como hago las cosas. — ¿Pensé que ibas a tomar una ducha? —Sí... um, te veo en un momento —. Ella se apresura a salir de mi despacho. Hago varias llamadas más antes de dirigirme hacia la cocina para el desayuno. Llego justo a tiempo para oír a Anastasia diciéndole a la señora Jones que ella no quiere desayunar. Esto me enoja. Claro que si va a desayunar. —Por supuesto que vas a comer algo. A ella le gustaría panqueques, tocino y huevos, señora Jones —. Recuerdo que fue lo que comió la otra vez. —Sí, señor Grey. ¿Qué le gustaría, señor? —Tortilla, por favor, y algo de fruta —. Le señalo a Ana el taburete. —Siéntate —. No vas a ninguna parte hasta que hayas comido un buen desayuno. Mientras la señora Jones se entretiene a sí misma con la preparación de la comida, me siento al lado de Ana y le pregunto acerca de sus planes de viaje. — ¿Has comprado tu boleto de avión? —No, lo voy a comprar cuando llegue a casa, a través de Internet. — ¿Tienes el dinero? — Sé que va a estar corta con la cantidad lamentable que tiene en su cuenta bancaria. —Sí —, dice de una manera muy poco condescendiente y grosera, que me parece ruda y no me gusta ni un poco. —Sí, lo tengo, gracias —. Rápidamente corrige su tono de voz cuando ve mi mirada de pegarle un tiro. Eso me gusta más. —Tengo un jet. No tengo previsto usarlo en los próximos tres días, está a tu disposición —. Entonces puedo controlar cuánto tiempo vas a estar fuera. Volverás el miércoles en lugar de viernes. No estoy seguro de que resista no verte durante más tiempo que eso. Ella sólo me mira con incredulidad. —Ya hemos hecho un serio mal uso de la flota de aviación de tu empresa. No me gustaría volver a hacerlo. —Es mi empresa, es mi jet —. Eso es para lo que sirve. Y así sabré donde estás y que estás a salvo. Fanático del control, puedes apostarlo. 225
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Gracias por la oferta. Pero voy a estar más que feliz de tomar un vuelo regular —, afirma. Yo sopeso si puedo insistir, qué más puedo hacer para convencerla de que acepte mi oferta. Lamentablemente, me doy cuenta de que no hay nada. —Como quieras. ¿Tienes mucho que preparar para la entrevista? —No. —Bien. ¿Vas a decirme en qué editoriales? —No. —Soy un hombre de recursos, señorita Steele —. Realmente no tienes idea de exactamente lo que quiere decir, todo lo que tengo a mi disposición. —Soy plenamente consciente de ello, Sr. Grey. ¿Vas a rastrear mi teléfono? — No seas estúpida, por supuesto que lo voy a hacer. Bueno, Welch lo hará y me informará. —En realidad, voy a estar muy ocupado esta tarde, así que voy a tener que conseguir que alguien lo haga —. Estoy sonriendo, porque en realidad estoy diciendo aquí toda la verdad. —Si puedes prescindir de alguien para hacer eso, obviamente tienes demasiado personal —. Oh no hay nada más importante para mí que conocer tu paradero, señorita Steele. Es mi prioridad principal. —Voy a enviar un correo electrónico al director de recursos humanos para que haga un recuento del personal —. Si, y le pediré que contrate más si es necesario. La señora Jones nos sirve el desayuno. Me complace ver que Anastasia come todo su desayuno, a pesar de que haber afirmado no quería nada. Espero que su madre se asegure de que coma bien, mientras que ella la visita. Eso es lo que una mamá hace, ¿no? Después de haber terminado sus deberes, la señora Jones discretamente nos deja solos, y puedo ver que Anastasia visiblemente se relaja. Estoy tan acostumbrado a tener personal a mí alrededor, apenas noto su presencia alguna vez, pero creo que Ana se siente intimidada por momentos. Ya te acostumbrarás a eso. Si se queda el tiempo suficiente. Ella me está mirando. 226
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin — ¿Qué pasa Anastasia? —Sabes, aún no me has dicho por qué no te gusta que te toquen. No esta vez. No puedo decirle más de lo que ya he dicho. No puedo hablar sobre... esa mierda. Que puta.... Ella no tiene derecho a preguntarme eso. —Te he dicho más de lo que he dicho a nadie —. ¡Sólo deja esto por amor de Dios! Puedo ver a Ana digerir esto. Ella niega con la cabeza un poco, y que creo que tal vez se da cuenta de que se está pasando de la raya aquí. Puedo cambiar el tema. — ¿Pensarás en nuestro acuerdo, mientras estás ausente? — Pregunto. ¿Y tomarás la decisión correcta? —Sí. — ¿Me extrañarás? — Yo quiero que me eches tanto de menos que vuelvas más rápido. Sí, que vengas arrastrándose de vuelta, desesperada y pidiendo verme. Eso quiero. —Sí. —Yo también te extrañaré. Más de lo que piensas —, le confieso, acaricio su mejilla y luego la beso suavemente. ¿Cómo voy a manejar esto sin tener una dosis de Ana cuando lo necesite? No entiendo por qué, pero parece que me calma y me hace sentir más completo de alguna manera. Cuando es hora de que se vaya a casa y a prepararse para sus entrevistas, la acompaño todo el camino hasta el estacionamiento, queriendo no dejarla ir. Odio sentirme así, pero no tengo otra opción. Ella insiste en que Kate la llevará al aeropuerto. Insisto en que ella lleve su Blackberry y su MacBook con ella, y me aseguro de que tiene los cargadores también. Es esencial para mí tener tantas formas de comunicación abiertas con ella como sea posible. La veo mientras se va, entonces me repongo, sabiendo que tengo una tarde muy ocupada por delante, después de haber jugado a los noviecitos esta mañana. Pero antes de dirigirme a la oficina, debo ponerme al día con Taylor. —Miss Steele se negó a usar el jet de la compañía, por lo que ella está tomando un vuelo regular. Coordina con Welch, cualquier vuelo que ella tome, quiero que sea ascendida a primera clase. 227
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Muy bien, señor. —Y también reserva asiento junto a ella, no quiero que la moleste algún cabrón borracho que se siente junto a ella —. O algún polla de mierda venga sobre ella, o intente tocarla. —Como usted quiera, señor. Y una vez que tengamos la hora de aterrizaje, voy a coordinar con los operativos en Georgia, y lo van a tomar a partir de ahí —, me asegura. — ¿Y lo has arreglado para que haya dos operativos en todo momento, como he especificado? —Sí, tuvimos suerte y conseguí una agente mujer de uno de los extras CPO. Tiene más sentido, una pareja encubierta va a ser menos visible, y la mujer puede controlar a la señorita Steele más eficazmente en lo que respecta a los baños, vestuarios, ese tipo de situaciones. —Sí, siempre y cuando la mujer este a la altura del reto —.Las mujeres pueden ser tan jodidamente hormonales e impredecibles, así como son físicamente más débiles. —No me han informado otra cosa, señor. Ella es ex-marine, es muy recomendable —. Taylor responde bruscamente. Está claro que lo he ofendido al cuestionar su criterio profesional. Buen punto. ¿Pero aun así, una mujer? Me dirijo a la oficina por la tarde. ¿Qué pasa con todos hoy? Están todos tan jodidamente ineficientes e irritantes. Andrea me pide una vez más que le confirme lo que dije, de que tengo una cita con la Srta. Anastasia Steele para el evento del sábado. ¿Cuál es su problema? ¿Está sorda o sencillamente es estúpida? Olivia como es habitual es molesta y torpe, ya que casi tropieza en su afán por traerme algunos archivos que necesito. ¿Recuérdame otra vez por qué la emplee? Y cuando no recibo una actualización del equipo de vigilancia Seattle del paradero de Anastasia, me enojo tanto con Taylor como con Welch, porque es su trabajo asegurarse de que mis instrucciones se siguen al pie de la letra. Dije actualizaciones cada hora, no sólo cuando al CPO le da la gana. Incluso si no hay cambio, o no hay nada que informar, necesito saberlo. Barney no es mejor, por la tarde aún no me ha dado ninguna respuesta de las entrevistas de Anastasia todavía. Parece que estoy rodeado de idiotas sin una mierda de cerebro hoy. La única cosa que alegra mí tarde es una llamada de Elena. —Hola, Christian querido. Cuanto tiempo sin hablar. ¿Cómo van las cosas? — No confundiría esa voz sensual. 228
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Una parte de mí es inmediatamente devuelto a ser su sumiso amarrado al cuello, obedeciendo cada orden, sintiendo el aguijón de su bastón en la espalda si me atrevo a desobedecerla en lo más mínimo. —Elena. Oh ya sabes, la mierda de costumbre. ¿A qué debo este placer? —Tengo todas las cuentas más recientes y las cifras de la cadena de salones a partir de las reformas y expansiones. Sé que podría pasárselas a tu chico de contabilidad, pero yo realmente apreciaría si pudieras poner tu ojo experto sobre ellos y darme tu opinión, a ver si te parece que estamos yendo en la dirección correcta. ¿Así que me pregunto si podíamos cenar en algún momento pronto y ponernos al día? —Sí, en realidad Elena, que sería útil verte. Estoy libre mañana por la noche. ¿Eso estaría bien para ti? Al menos en esto usaremos una de mis noches vacías, me mantendré ocupado y pararé de darle demasiadas vueltas. —Dios Christian, generalmente confirmas por lo menos con tres semanas de antelación. Sí, mañana por la noche me parece bien. —Está bien. Voy a reservar una mesa en mi club, a las ocho de la forma habitual. Nos vemos entonces —. Un comedor privado en mi club significa que podemos hablar y no ser escuchados. Este es un buen momento. Puedo hablar con ella acerca de toda esta mierda confusa en mi cabeza, obtener su opinión. Realmente no hay nadie más que pueda discutir los problemas y conflictos relacionados con la capacitación de Anastasia para ser mi nueva sumisa. Nadie entiende realmente la cruda realidad de mis necesidades en la forma en que Elena hace. Colgamos, ninguno de los dos interesados en una pequeña charla posterior. Elena está bien así. En lugar de regresar al apartamento vacío, trabajo hasta altas horas de la noche, repasando los detalles para la adquisición de cualquier editorial que vaya a comprar en cuanto tenga noticias sobre las ofertas de trabajo para Anastasia. Eso significa que todos los demás permanecen trabajando hasta muy tarde. Y no, no me siento culpable cuando escucho a Andrea por teléfono cancelar su cita para el teatro, o a Taylor dejándole saber a la Sra. Jones que él va a pedir que la cena sea enviada a la oficina para que podamos seguir trabajando. Todo esto es parte de su trabajo. Eso es para lo que les pago. Nunca prometí a nadie de nueve a cinco, ¿o si lo hice? 229
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Por lo tanto, mañana tengo una sesión con Claude por la mañana, Flynn en la tarde, y luego la cena con Elena por la noche. Esperemos que todo esto ayude a mantenerme en el lado correcto de la cordura mientras que Ana está tan lejos de mí. Porque estoy luchando. Realmente luchando, y es sólo el primer día, y ella ni siquiera ha volado todavía. ¿Qué diablos está mal conmigo? 230
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 22 F inalmente el equipo de seguridad trabaja en conjunto, así que ahora tengo fotos de Ana dirigiéndose a cada una de sus entrevistas, y de más tarde cuando vuelve a su apartamento. Welch ha conseguido alguna información sobre sus entrevistas, en SIP quedaron impresionados con ella, por lo que parece probable que vayan a hacerle una oferta, lo que más me agrada que es la compañía que yo preferiría adquirir. Aunque todavía estoy en la oficina por la tarde, Anastasia me cuenta por correo electrónico que sus entrevistas han ido bien, aunque por supuesto ya estoy enterado, pero estoy contento de que ella parece feliz por ello. A continuación tenemos algunas de nuestras bromas ingeniosas habituales de correo electrónico, que mejoran un poco mi estado de ánimo. Por alguna razón, piensa que la señora Jones es una ex sumisa mía, claramente no entiende que nunca follo con mi personal. Por supuesto, la única excepción a esta regla sería si Ana viniera a trabajar para mí, pero ella está firmemente convencida de que nunca lo haría. “Ni por todo el té de China”, son sus palabras exactas. Y lamentablemente se ha ido de nuevo, prometiendo ponerse en contacto conmigo una vez que esté en Georgia. Tengo fotos de vigilancia de Ana cuando Kate la dejó en Sea-Tac. Ella claramente viaja ligera de equipaje ya que ella sólo lleva una mochila, y realmente me dan ganas de llevarla de compras para comprarle el tipo de cosas que mi novia debe tener. Por lo menos la tengo viajando en primera clase. Sin embargo, estoy cabreado cuando me envía un correo electrónico diciéndome que le han dado un masaje de espalda en el salón de primera clase en el aeropuerto. Sólo espero que se tratara de una mujer masajista. Esa fue una de las razones para pasarla a primera clase, y tener un asiento vacío junto a ella, de ese modo no tendría a ningún hijo de puta con sus sucias manos sobre ella. Tengo que saber quién es el masajista, pero tarda mucho en contestarme. Y no me gusta la respuesta que recibo, aunque sé me está vacilando cuando ella me informa del buen masaje que un tal Jean-Paul le ha dado. La próxima vez que vaya de viaje, será en mi jet privado, sin discusión. La regaño por usar su BlackBerry en el avión, y cuando el avión despega a eso de las diez y media de la noche, es el último contacto que tengo con ella. Me siento aún más despojado ahora, sabiendo que en realidad se ha ido, ha salido volando al otro lado del continente. Tengo este sentimiento de vacío horrible en mi pecho. Es sólo indigestión, Grey. Así que ahora vuelvo a mi casa, pensando que no voy a saber nada de Ana hasta que aterrice en Savannah. No necesito decirlo, no duermo bien, y vuelven 231
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin las pesadillas. Las pesadillas sobre ser abandonado, por estar totalmente solo en el mundo, sobre el dolor y la tortura. Me levanto y me dirijo a mi piano, con la esperanza de que tocar algo tranquilo y conmovedor ayudará a mi estado de ánimo. Por último, alrededor de las cinco de la mañana estoy contento de recibir un mensaje de Ana para decirme que ha llegado bien a Savannah, y luego veo que ella me escribió durante su escala anterior en Atlanta. Me empeño en leer el largo correo electrónico para descubrir que por fin ella se abre conmigo, ella expresa sus temores y preocupaciones. También confiesa que el masajista Jean Paul era gay, lo que supongo que hace que no sea tan malo. Ella dice que me echa de menos. Dice que se siente como una puta cuando me gasto el dinero en ella. Dice que tiene miedo de ser lastimada emocional y físicamente. Ella dice que necesita un poco de espacio para averiguar lo que “más” significa para ella. Me paso horas leyendo y releyendo, y no respondo inmediatamente tengo que pensar muy en serio mi respuesta, pero al menos ahora tengo algo con que trabajar. A continuación miro algunas fotos a través del equipo de seguridad en Georgia, como si fuera un baile. Muestran que Ana es recibida en el aeropuerto por un hombre y una mujer, que supongo son su madre y su padrastro. Ana parece un poco emocionada cuando la abraza, y espero que sea sólo el cansancio y no que le haya pasado algo que le haya molestado. Luego se dirigen hacia una camioneta Tahoe, que al menos parece un coche razonable. Me imagino que va ir directamente a descansar y dormir, pero una hora después recibo unas fotos de ella en algún lugar llamado Tybee Island beach. Ella lleva un diminuto traje de baño azul de dos piezas que se ve jodidamente provocativo. Preferiría que estuviera encerrada en el interior. Otros hombres la están viendo casi desnuda, mientras yo estoy atrapado aquí, a cientos de kilómetros de distancia. Por lo menos ella está en la playa con su madre, así que es una especie de chaperona, ¿verdad? Pero eso no detiene a otros hombres que no pueden apartar los ojos de lo que es mío, lo que debería ser solo para mis ojos. Mi humor da un giro hacia lo peor, y me desahogo con Claude durante nuestra sesión de la mañana. Creo que se queda un tanto desconcertado por mi ferocidad. Cuando vuelvo, me siento y respondo al correo electrónico de Ana. Dejo de ir por las ramas y realmente me abro con ella. Le digo que a los novios ricos les gusta gastar dinero en sus parejas, y eso no la convierte en una puta. Simplemente me da placer, y debe entenderlo como una redistribución de la riqueza. La amenazo con concertarle una cita con el Dr. Flynn debido a sus problemas de baja autoestima. Le explico que ella no debe tener miedo del tipo de relación que quiero, porque es la sumisa la que tiene todo el poder. Puede decir que no, al igual que lo hizo en cobertizo, y entonces no puedo tocarla. Le 232
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin digo lo mucho que quiero compartir mi estilo de vida con ella, que me tiene bajo su hechizo, lo preocupado que estoy de que ella haya volado tres mil millas para alejarse de mí. Le ofrezco extender la duración de nuestro contrato de seis meses, a un año, lo que ella quiera. Le digo que tenemos que ser honestos el uno con el otro. Le digo que sólo tiene que ser mi sumisa en el cuarto de juegos, y que ha sido ejemplar ahí hasta ahora. Le digo que no quiero cambiarla por otra, porque la encuentro estimulante y refrescante. Le digo que me deje saber lo que quiere de mí, lo que “más” significa para ella, y que voy a tratar de mantener una mente abierta. Le digo que estoy tratando de respetar su necesidad de espacio, que se divierta en Georgia. Pero no tanto. Nunca había escrito un correo electrónico como este antes, y mi dedo duda sobre el botón enviar. Entonces pienso a la mierda, y le doy a enviar. Luego me dirijo a mi cita con el Dr. Flynn. ~~~ — ¿Cómo estuvo el congreso, John? — le pregunto, mientras me siento en el sofá de cuero verde oscuro como de costumbre. —Aburrida como el agua estancada en realidad. No es tan fascinante como tú, Christian —, me sonríe desde su silla con brazos, y deja el caso que ha estado leyendo. —O por lo menos rentable, con la exorbitante suma que me cobras para escuchar mi mierda, supongo que es eso lo que encuentras especialmente tan divertido —, se la devuelvo. Por supuesto, no podría importarme menos lo que me cobra, es sólo parte de nuestra réplica de calentamiento. Me gusta que no se lo tome demasiado en serio. Pero también sé que se trata de una cubierta, debajo es muy perspicaz y astuto, y no se pierde ni un truco. —Así que, la última vez estuvimos hablando sobre esta chica que has conocido, Anastasia, es así. ¿Cómo has ido progresando con esta relación? Me gusta la forma en la que suena el nombre de Anastasia con su acento británico. Me gusta mucho su nombre. Lo único que realmente me gusta es ella. Basta, Grey. Madura. —Todavía sigo bastante confuso para ser honesto. Seguí tu consejo acerca de comprometerme, y le he dicho que voy a tratar de darle más, que quiero que sea mi novia y mi sumisa, algo que nunca he ofrecido a ninguna mujer. 233
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Ya veo. Bueno, eso suena prometedor —, dice sonriendo. — ¿Qué pasa con su adaptación a tus necesidades BDSM? —Hemos jugado una vez en mi cuarto de juegos, y estuvo muy bien, aunque, naturalmente, se lo puse fácil. —Sí, eso fue una sabia decisión dadas las circunstancias, dada su falta de experiencia sexual. —Pero ella todavía dice que soy demasiado intenso, por lo que ahora se ha trasladado a cientos de kilómetros al otro lado del país para visitar a su madre, porque ella dice que necesita un poco de espacio para pensar en nosotros. —Eso no me parece descabellado. Probablemente sensible por su parte, significa que de todos modos se está tomando las cosas en serio. — ¿Eso crees? Pero, ¿Dónde quedo yo? Odio estar lejos de ella, me siento como una mierda porque ya la extraño como un loco y no puedo dejar de pensar en ella. ¿Por qué necesita irse lejos para pensar? Sin duda, ella acaba de huir de mí. Cuando estamos juntos, hay un vínculo sorprendente entre nosotros, al menos yo lo siento y estoy bastante seguro de que ella también lo hace, así que ¿por qué me abandona? Y no es sólo el sexo, a pesar de que es el mejor que he experimentado jamás, sin excepción. Incluso le pregunté si podía acompañarla, pero ella me rechazó. Estoy jodidamente molesto por sentirme así, no estoy acostumbrado a estar así de atolondrado y a todo esto que le está pasando por mi cabeza. Soy un Dominante por amor a Cristo, soy yo el que está destinado a tener el control. —Espera un minuto Christian. El hecho de que ella haya decidido tener un poco de tiempo para visitar a su madre no quiere decir que te esté abandonando. —Bueno, eso es lo que siento. — ¿Porque a diferencia de todas tus compañeras sumisas anteriores, se ha atrevido a seguir adelante y hacer algo en contra de tu voluntad? —Sí. — ¿Y no te has sentido así por nadie antes? —No, nunca, y yo no lo entiendo. Estoy obsesionado ¿Qué diablos está pasando conmigo? 234
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Así que realmente la echas de menos, quieres estar con ella todo el tiempo, no puedes dejar de pensar en ella, y sientes que hay algo especial entre ustedes, ¿y aun no te has dado cuenta de lo que significa todo esto? — ¿Darme cuenta de qué? — ¡Oh, vamos Christian, es tan claro como la nariz en tu cara! —Por el amor de Dios John, ¿De qué demonios estás hablando? — ¡Christian, te estás enamorando! Estás cayendo de cabeza sobre los talones de Anastasia por amor —, declara John, con una amplia sonrisa en su rostro. — ¡Mierda! ¡No seas tan jodidamente ridículo! Yo no creo en toda esa mierda del “amor”. Bueno, tal vez para otras personas, pero no para alguien como yo. Mi corazón fue destruido hace muchos años y yo no soy capaz de “enamorarme”, tal y como lo planteas. Creo que he desarrollado simplemente una obsesión enfermiza, y eso es para lo que necesito tu ayuda, para superarlo y controlarlo. John me mira con aire de suficiencia. —Cupido ha disparado su flecha directamente a tu supuesto corazón de piedra, y ha hecho diana a la primera. No es bueno luchar contra esto Christian —, afirma. —Creo que te estás equivocando, y mucho, creo que no es por eso por lo que te pago —. Lo amenazo. El amor es sólo para la gente buena, de corazón puro, que lo merecen. Al igual que mi madre y padre. —Mira sin duda, tuviste una adolescencia muy turbulenta y poco convencional, donde básicamente diste de lado a las experiencias normales de la adolescencia, como por ejemplo enamorarte, por lo que no es de extrañar que esto te esté resultando sorprendente. Nunca has afirmado haber estado enamorado de Elena, a pesar de tu larga relación con ella, ¿verdad? —No, el amor es algo que nunca se menciona ni se discute entre nosotros. No era ese tipo de relación. Pero si sé que era exactamente lo que necesitaba en ese momento, porque fue claro y controlado. Comprendí las reglas, lo que me devolvió al camino cuando estaba en peligro de perder totalmente el control. Y es precisamente por eso por lo que siempre he tenido un tipo similar de relación con mis sumisas desde entonces. Sé que las cosas funcionan para mí, cuando todo el mundo sigue las reglas. —Ah, sí tus reglas. ¿Cómo se siente Anastasia con ellas? 235
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Las encuentra difíciles de aceptar. Tiene miedo de ser castigada, a ser herida, y yo estoy tratando de demostrarle que tiene que confiar en mí para saber sus límites, el dolor realmente se convierte en placer. Pero creo que con el tiempo, verá que las reglas están ahí para su beneficio. — ¿De verdad lo crees? ¿No crees que tal vez son más para tu beneficio que el de ella, porque tienes problemas de control? ¿Y el hecho de que estar enamorado te está asustando, porque es ajeno a ti, por lo que te hace sentir fuera de control? —Deja toda esta mierda del amor. Si Anastasia supiera la realidad, el porqué de mi necesidad de azotar a chicas de melena marrón como ella, saldría corriendo a un millón de kilómetros. Así que no hay razón para pensar en cosas como el amor. Sólo tenemos que encontrar una manera de hacer que esta relación funcione para satisfacer mis necesidades sádicas de una manera que ella pueda aceptar. Yo sé lo que pasa si no tengo un válvula, una salida, lo salvaje y fuera de control que me convertiría si lo intento y reprimo esa necesidad que tengo de castigarla si rompe las reglas. —Christian, ¿cuántas veces te he dicho que no uses el término sádico? Puedes adaptarte y cambiar si realmente lo quieres. El sadismo sexual es una elección en la vida, no una enfermedad. Es posible que puedas mirar hacia el futuro y desarrollar nuevas formas de canalizar tus sentimientos, si tienes una compañera que te ama, pero que no quiere someterse a las tendencias más extremas de tu estilo de vida. Al menos Ana ha estado dispuesta a entrar en tu cuarto de juegos para experimentar contigo, eso es una buena base desde la que trabajar ¿no te parece? Es evidente que ella debe tener fuertes sentimientos por ti también —, John insiste. —Yo soy lo que soy, John. Tengo que ser honesto y pensar por adelantado acerca de lo que eventualmente quiero de nuestra relación, incluso si estoy dispuesto a tomar las cosas con calma. Esa necesidad siempre va a estar ahí en mí, estés de acuerdo con la etiqueta sádico o no. —Ok Christian. Creo que vamos a tener que dejarlo ahí por ahora. Pero te pido que reflexiones seriamente la posibilidad de adaptarte a sus necesidades con el fin de estar con alguien a quien amas y que te amé a cambio. Es una cosa verdaderamente maravillosa, encontrar a alguien con quien compartir tu vida. Créeme, sé de lo que estoy hablando. Soy un verdadero británico, que estaba muy felizmente asentado en Londres, con una muy exitosa carrera, y mi futuro planeado. Entonces conocí a Rhian. Nos enamoramos profundamente el uno del otro, y ella no podía ser feliz en cualquier lugar más que aquí en Estados Unidos. Entonces, eso fue todo. Con el fin de estar con ella, tuve que claudicar y empezar todo de nuevo aquí en Seattle. No fue fácil al principio, pero no hay absolutamente nada de lo que me lamente. 236
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Escucho lo que dices John. Pero tú eres uno de los buenos, que no tienes un alma oscura y depravada como yo. Sólo sé lo que funciona para mí —, insisto. —No, Christian. Sabes lo que ha funcionado en el pasado. Sólo tienes que abrir tu mente para ver lo que podría funcionar en el futuro, y decidir dejar todo esto atrás, y creo que podrías, por una mujer así, por Anastasia. Sólo prométeme que al menos pensarás sobre ello. Esta es la tarea para la semana —, dice sonriendo, mientras me levanto para irme. —Está bien, voy a darle unas vueltas a ese pensamiento —, le prometo, pero no tengo grandes esperanzas de un gran cambio en mi actitud. ~~~ Por lo menos ahora el informe del equipo de vigilancia muestra que Ana está sana y salva en casa de su madre, probablemente para descansar. Me pregunto cuál ha sido su reacción a mi largo correo electrónico. Al final recibo una respuesta a las cuatro de la tarde. Y estoy feliz, porque me dice que le ha encantado mi largo y locuaz email. Me dice que va a salir a cenar al club de golf de su padrastro, y que contestará a mi correo electrónico más tarde. Y dice que me echa de menos. Así que debo follar bien, eso espero. Seguimos durante un rato con nuestro intercambio de correos ingeniosos y luego se pone realmente interesante cuando empieza a hablarme de azotes, preguntándome quién me azota a mí cuando pongo los ojos en blanco. Me hace pensar en los dos momentos deliciosos en los que la azoté, y me pongo duro inmediatamente. Cuando ella dice que tiene que estar lista para salir, me encuentro a mí mismo imaginando su cuerpo sexy y hermoso, y me ofrezco a cerrarle la cremallera de su vestido. Cuando ella responde que preferiría que lo desabrochase, me encuentro con una erección dura como una roca que realmente va a necesitar algún tipo de atención, lo cual es difícil, ya que estoy en la oficina. Se pone peor cuando me dice que quiere que le desabroche el vestido lentamente, y estoy literalmente jadeando sobre mi teclado mientras me visualizo haciendo exactamente eso. Como puede tener este efecto sobre mí a más de tres mil kilómetros de distancia, maldita sea, es impresionante. —Ojalá estuviera allí —. Estoy literalmente gimiendo mientras le escribo. ¿Cómo coño se me ha ocurrido dejar que se vaya? —Yo también —, responde ella 237
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Cuando estoy considerando seriamente por primera cerrar la puerta de mi oficina para disfrutar de sesión completa de ciber-sexo con ella, me deja colgado y frustrado cuando me envía un correo electrónico de nuevo, diciendo: —Me tengo que ir. Adiosito, nene. Estoy un poco más tranquilo después de haber tomado el asunto en mis manos en mi sala de descanso ejecutiva para aliviar la tensión que este encuentro con Ana me ha dejado. ~~~ Me estoy preparando para ir a mi encuentro con Elena, cuando recibo un correo electrónico de vuelta de Anastasia, ya que acaba de regresar de su tarde en el club de golf. Y estamos de nuevo, luchando con palabras, y creo que puedo ganar esta vez cuando utilizo la palabra concupiscente. Me encanta el hecho de que ella sea una joven inteligente y estimulante. Me disgusta ver en las imágenes de vigilancia que llevaba el vestido gris de cuello halter al club de golf. Me gusta ese vestido porque su espalda desnuda queda al descubierto, pero por supuesto no estoy allí para apreciarlo. Por lo menos, parece como que el club de golf estaba lleno de hombres mayores en su mayoría, como su padrastro, pero ojalá hubiera estado allí para asegurarme de que todos se mantuvieran a distancia y nadie la tocara. Su espalda sedosa es sólo para que la toque yo. Sin embargo, estoy contento de que ella esté ahora de vuelta a salvo en casa de su madre. Esta vez soy yo el que rompe el contacto con Ana, para poder ir al encuentro de Elena. Conduzco yo mismo, porque le dado la noche libre a Taylor. Sé que he sido un hijo de puta de malgeniado con él estos días, pero supongo que es lo que le toca aguantar en estos momentos. ~~~ Elena llega justo después de mí a mi club. Ninguno de los dos llega tarde, otra de las cosas que me gusta de ella. La miro con confianza mientras nos dirigimos a nuestra mesa. Ella lleva un vestido ajustado negro que muestra su esbelta figura a la perfección, con medias negras y altos tacones negros a juego. No recuerdo haberla visto nunca vestida con colores, el negro es su firma. Ella es más alta que Anastasia, y en general de constitución mayor de todos los aspectos, como corresponde a una Dominatrix como ella. Sus pechos grandes se ven bien para una mujer de unos cuarenta años, y así debe ser, teniendo en cuenta que sé que el año pasado se operó. Como propietaria de la cadena de salones de belleza “Esclava”, ella está, por supuesto, arreglada a la perfección, ni un solo pelo de su melena rubio platino está fuera de lugar. Su piel es de un color café 238
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin claro, que en Seattle no puede ser por otra que por el uso de baños de color o por cabina de UVA. Creo que elige los baños de color, ya que es menos perjudicial para la piel a largo plazo. Está impecablemente maquillada, lápiz labial rosa brillante, y sus helados ojos azules acentuados por las pestañas postizas. Cuando me pongo de pie para saludarla, ella se acerca y pone su mano en mi brazo, y veo sus largas uñas rojas brillantes que me recuerdan a las garras. Ella solía usarlas con gran efecto sobre mí en mi espalda. Cuando ella besa mis dos mejillas para saludarme, puedo reconocer su inconfundible, Chanel Nº 5. —Christian, cariño, es tan bueno verte —, dice sonriendo, mostrando sus dientes blancos y brillantes. Saco la silla para que se siente, y ella casualmente coloca su bolso de diseñador en la mesa. Recuerdo que ella tiene una impresionante colección de bolsos de diseñador. También está adornada con joyería cara de diamantes, aretes, collar, y varios pedruscos enormes en los dedos. No tengo ninguna duda de que todos son genuinos, a Elena nunca se le ocurriría usar cualquier cosa excepto diamantes reales. Cuando yo era un adolescente impresionable de quince años, todo lo relacionado con Elena gritaba SEXO en mí. Cuando ella me besó y me abofeteó, me sorprendió, pero quedé totalmente cautivado al mismo tiempo. Cuando la vi en su traje de cuero negro de dominatrix, le entregué el mando tal y como ella planeaba que sucediera. Y ella me enseñó todo lo que necesitaba saber acerca del sexo. Era dura, incluso cruel, pero yo la entendía, le di la bienvenida, incluso. Yo sabía que me merecía cada azote del látigo, cada bocado duro de su bastón. Cuando ella me llevó hasta mis límites, y más allá, lo acepté, porque el dolor me sentaba bien, me sentaba muy bien. Ella me ordenaba, me decía todo lo que tenía que hacer, no me permitía correrme hasta que ella me daba su permiso, a sabiendas de que sería imposible para un joven como yo tener ese tipo de auto-control. Pero pronto aprendí. He aprendido a controlar ese y todos los otros sentimientos salvajes que amenazaban con enviarme a un camino de autodestrucción, al igual que mi madre, la puta drogadicta. Ella me salvó de mí mismo. Sé que Anastasia no entiende esto, pero así es como yo lo veo. Anastasia. Siento una punzada de nostalgia cuando pienso en ella. Ella es tan diferente a Elena, de todas las formas posibles, todas las formas imaginables. Ella es natural, dulce, suave y amable. Ninguna de estas palabras podrían usarse para describir Elena. — ¿Qué te gustaría comer? — Pregunto, pasándole a Elena en el menú. —Oh, por favor, pide por mí, ya sabes lo que me gusta —, afirma, sin molestarse en mirar el menú. Miro hacia arriba y el camarero inmediatamente 239
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin viene a tomar nuestra orden. Eso es lo que espero cuando voy a comer, personal bien entrenado. El camarero no molesta flotando en el codo, pero discretamente atento para ver cuándo es apropiado acercarse a la mesa. —Los dos tomaremos el plato de la nueva temporada espárragos con huevo de pato escalfado, parmesano, balsámico y salsa holandesa para empezar, seguido de la trucha de mar con puré de coliflor, salsa de frijol y arveja. Y lo acompañaremos de una botella de Chassagne-Montrachet, del 2007 si lo tiene. Sin postre —. Elena nunca come postre, pero ambos disfrutamos de un buen vino francés. —Muy bien, señor. —Entonces, ¿por qué no me dejas mirar por encima las cifras de la cadena Esclava mientras esperamos la comida? — le sugiero. No me llevará mucho tiempo, puedo ver de un simple vistazo lo que necesito saber, después de años de experiencia dedicado a las empresas. Es lo que hago. —Gracias Christian. Te lo agradecería —, me dice, mientras me los entrega. Miro el P&L, y la hoja de balance. Todo parece muy saludable y en buen estado. —Sólo ten cuidado que no tengas mucho dinero invertido en acciones antiguas —, sugiero. —Y la salida de caja para la nueva sucursal del Centro Bravern parece haber igualado la provisión hecha para ello, así que todo está bien. Va a ser reconfortante ver como las inversiones vuelven al inicio, veo que te las has arreglado pata ampliar la base de clientes. —Sí, por supuesto, la reputación lo es todo en nuestro negocio; las recomendaciones verbales entre nuestros clientes exclusivos valen mucho más que cualquier campaña publicitaria. Tu madre y tu hermana han sido de gran ayuda en la difusión entre su círculo de amigos. —Mmm. Bueno, como tu socio silencioso, no tengo preocupaciones. Llega el primer plato, junto con el vino. Lo pruebo, está bien. Una vez que el camarero se va, Elena empieza a hacerme preguntas. — ¿Así que todavía no has encontrado a una nueva sumisa? ¿Deben haber pasado dos meses desde que terminó el contrato de Susannah? Es una lástima que no funcionara para ti, parecía prometer. Pero un hombre con tus necesidades y exigencias extremas no debe pasar demasiado tiempo sin una forma adecuada de alivio. Te lo he dicho antes, no es bueno para ti. 240
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin No me atrevo, no sé cómo explicarle lo de Anastasia. Al menos no tengo que explicarle a Elena mi necesidad de castigar la desobediencia, mi necesidad de azotar a una sumisa si no sigue mis reglas. Sólo ella me entiende muy bien. —Bueno, estoy entrenando a una nueva sumisa, más o menos. — ¿Qué quieres decir, más o menos? —Conocí a una chica que no sabía nada de BSMD, y estoy introduciéndola, entrenándola poco a poco para convertirla en mi nueva sumisa. — ¡Dios mío, Christian! Le estás dando una oportunidad ¿no? Por lo general, contratas a una sumisa muy experimentada que sea capaz de manejar tu tipo de necesidades. —Lo sé, pero la quiero solamente a ella. Anastasia. No quiero a nadie más. Sé que sería mucho más fácil reclutar a otra sumisa nueva de la manera habitual, pero no estoy interesado. Al principio pensé que parecía un sumisa natural, ¿así que por qué diablos no? Todo el mundo tiene que empezar en alguna parte ¿no? Y pensé que moldearla a mi propia manera de hacer las cosas podrían ser estimulante y divertido, algo diferente, un nuevo desafío. —Ya veo. Entonces, ¿cómo lleva esta Anastasia tuya adaptándose para serlo? ¿Es natural en ella? ¿Te ha aceptado como su dominante? ¿Puede darte lo que necesitas? — Puedo ver una mirada de duda en el rostro de Elena. —Para ser honesto, yo estaba equivocado acerca de su naturalidad como sumisa. Ella no es nada de eso, aunque me ha dicho que lo va a intentar. Y, sin embargo, no puedo hacer nada por mí mismo, yo realmente la deseo. — ¿Cómo es ella? — ¿Anastasia? Ella es una belleza natural, es dulce y encantadora, pero difícil e ingeniosa, y sexy como el infierno. Una contradicción real —. Trato de explicar, viendo la mirada más bien escéptica de Elena. — ¿Qué edad tiene? ¿Qué quiere hacer? —Veintiuno, casi veintidós. Se acaba de graduar de WSU. Hacemos una pausa mientras retiran los platos, y nos sirven el plato principal. Una vez que el camarero se ha retirado de nuevo, continuamos nuestra conversación. 241
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Christian, está seguro de que... bueno odio decirlo, pero eres un joven muy rico. Esto... vamos a llamarlo, obsesión tuya con esta joven. Un ser tan dulce e inocente podría ser una actriz intentando atraparte, te das cuenta. ¿Ella dice ser virgen? Eso puede ser parte de la actuación ya sabes. — ¡Que me caguen la puta Elena! ¡No soy tonto! Ella era virgen cuando sucedió, y no, no fue una actuación. Te lo puedo asegurar. Ella no está interesada en el dinero, y ni siquiera le gustan los regalos que le compro. Ella es sólo una niña naturalmente hermosa. No menciono la afirmación del Dr. Flynn “que me he enamorado de Anastasia”. Sé cuál sería la opinión de Elena sobre esto. Todavía no estoy seguro de lo que hago conmigo mismo. Ella no es una fan de Flynn, en cualquier caso, ella piensa que él no entiende la verdadera naturaleza de un dominante BDSM, ya que nunca ha estado involucrado en la escena por sí mismo. —Hmm. Si tú lo dices Christian —. Puedo ver que ella no está convencida. — Entonces, ¿Cómo va la formación como sumisa? ¿La has azotado ya? ¿Cómo se lo ha tomado? —Me estoy tomando las cosas con calma por el momento. Empezamos con un poco de vainilla básico —. Recuerdo muy bien que Elena no se tomó las cosas con calma conmigo… Ella me ataba y azotaba desde el principio, pero era diferente, realmente lo necesitaba. — ¿Vainilla? ¿Para un hombre como tú? Christian, tú eres su dominante por el amor de Dios, no puedes seguir así. Ella tiene que cumplir con tus necesidades, sabes que tienes que establecer las reglas del juego desde el principio. Hay que ser honesto con ella, y si eso la asusta, entonces no es para ti, y tienes que saberlo más temprano que tarde, sin embargo, puede ser halagador que te persiga. Todo esto es sólo una novedad para ti. —Escucho lo que dices Elena, de verdad, y normalmente así es exactamente como funcionaria. Pero es diferente con Anastasia, y de hecho la vainilla fue realmente genial tengo que admitir. Dio resultado, porque ella fue ejemplar en nuestra escena por primera vez en mi cuarto de juegos. Y yo soy el que la persigue, tratando de convencerla de que podemos hacer que esto funcione. Está lejos por el momento, se ha ido a visitar a su madre a Georgia, para que ella pueda reflexionar sobre todo, sobre nosotros. — ¿Es porque le has hablado acerca de sus necesidades? ¿Tiene que salir corriendo asustada a los brazos de su mamá? —No lo sé, para ser honesto. Me da miedo que sienta la necesidad de escapar. La extraño como un loco, y sólo quiero ir y estar con ella. Pero creo que podría 242
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin asustarla si la sigo a Georgia, por lo que estoy haciendo mi mejor esfuerzo para darle un poco de espacio. — ¡Tonterías Christian! Si lo sientes con todas tus fuerzas, y ella es todo lo que dices que es, entonces ve y sorprenderla con una visita. Pero hay que ser totalmente honesto e ir de frente con ella acerca de todas tus necesidades. Sabes lo que pasa si tratas de reprimirte, y eso no sería justo para ninguno de los dos. Tienes que hacerle entender, no te guardes nada, se totalmente honesto y enséñale, demuéstrale lo extremas que son sus necesidades. Confía en mí, eso es lo que tienes que hacer, si vas a tener alguna posibilidad de seguir adelante con ella, si eso es lo que realmente quieres. Si ella es la chica que creo que es, lo aceptará y lo hará por ti. —Lo sé, sé lo que soy, y que ella tiene que entenderlo todo acerca de mí —, suspiro. —Vuela directo a verla. Pasa algún tiempo con ella. Muéstrale tu verdadero yo. Si piensas que podría ayudar, puedo hablar con ella, tal vez incluso ayudarte a entrenarla cuando vuelvas. Yo podría enseñarle como ser una sumisa realmente buena para ti. Si realmente estás seguro de que es lo que quieres, te voy a dar todo mi apoyo. Miro a la dura cara de Elena. Tan diferente a la de Ana. —Gracias por la oferta, lo voy a tener en cuenta, pero creo que tengo las cosas en la mano. Y tal vez voy a sorprenderla con una visita. ¿Crees que realmente le gustaría eso? Ella me dijo que me extrañaba y deseaba que estuviera allí. — ¿Ves? ¿Qué te dije? Simplemente hazlo Christian —, me urge. Así que cuando vuelvo de mi cita para cenar, saco a Taylor de su noche libre, ya que lo necesito con urgencia. Porque he tomado mi decisión. Me he decidido. Voy a Georgia para ver Anastasia, tan pronto como pueda lograr arreglarlo todo. 243
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 23 E stoy tranquilamente escondido en el rincón más alejado de la barra, tomando mi bebida. Fue un golpe de suerte que la CPO femenina del equipo de seguridad siguiera a Anastasia y a su madre hasta el baño cuando salieron de compras hoy, y las escuchara discutiendo dónde ir para tomar algo esta noche. Al final, su madre se comprometió a traer a Ana a tomar unos cócteles al bar "Rocks on the Roof" de uno de los hoteles más exclusivos de Savannah, ‘The Bohemian’. Así que, por supuesto, este es el hotel en el que he reservado. Ya he cenado, y luego me dirijo a la barra una vez que sé por los elementos de seguridad que Ana y su madre están en camino. Después de haber volado a través del continente con el fin de estar con Ana, ahora quiero estar en el mismo lugar, para estar tan cerca de ella tanto como me sea posible, a pesar de que he decidido que debo darle el tiempo con su madre que ella quiere. Acosador extraordinario. Sólo tengo que verla en persona, incluso en la distancia, pero el plan no es hacerle saber que estoy aquí hasta que le haga una visita sorpresa mañana por la mañana. Aunque si la sorpresa que he enviado a organizar Taylor sale, voy a tener que cambiar estos planes. Me pasé un montón de tiempo en el vuelo de hoy pensando en lo que puedo hacer para demostrarle a Ana que le digo en serio lo de querer “más” de ella, y se me ocurrió algo que espero que podemos compartir y disfrutar juntos, algo que no esté sexualmente motivado. En secreto, veo como Ana y su madre beben sus cosmopolitans y hablan animadamente. Realmente espero que Elena tenga razón, y que Anastasia vaya a estar contenta de que yo esté aquí. Como mujer, supongo que Elena sabe más de estas cosas que yo, así que estoy poniendo mi fe en su juicio. No mucho tiempo después de mi llegada a Georgia, respondo al más reciente correo electrónico que Ana me ha enviado, mientras estaba volando hasta aquí, interrogándome acerca de mi cena de anoche. En mi respuesta, confirmo que efectivamente tenía la cena con Elena, la señora Robinson, como ella la llama. Cuando su madre desaparece hacia el tocador, veo Ana rápidamente sacar su BlackBerry del bolso, y estoy esperando mi ansiada respuesta. Miro a ver la expresión de su rostro mientras ella lee mi correo electrónico, y me pregunto si ella se dará cuenta de que ha sido enviado desde la misma zona horaria en la que ella está, EST. Su reacción facial a mi correo electrónico no es buena, probablemente no ayuda el hecho de que ella ya está tomando su segundo Cosmopolitan. Yo suspiro de 244
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin frustración. ¿Cuándo aprenderá que ella debe cuidar de su consumo de alcohol, ya que su nivel de tolerancia es muy bajo? Eso sí, su madre ya se encuentra en su tercero, por lo que no le está dando un buen ejemplo. Veo su furia al escribir una respuesta en su BlackBerry, y estoy sorprendido por el tono amargo cuando lo recibo en mi BlackBerry. “Una VIEJA compañera para cenar”, ha puesto en el asunto. Bueno, supongo que para ser justos, Elena tiene la misma edad que la madre de Ana, que tiene cuarenta y dos, como revelaron las verificaciones de antecedentes. Lo que significa que tuvo a Ana joven, cuando tenía la misma edad que Ana tiene ahora. Es probable que fuera un embarazo no planeado. ¡Que estúpido fue eso! No hay ninguna razón para un embarazo no planeado para cualquiera que tenga la más mínima inteligencia. Lo que me recuerda a comprobar si Ana tiene su período esta semana, ya que sé que le toca. Nosotros no hemos corrido ningún riesgo, pero quiero estar seguro mientras aún esté a tiempo para tratarlo, si sufriéramos una desafortunada rotura del preservativo. Nunca dejo al azar algo tan importante, esa es mi filosofía. He leído las palabras cáusticas sobre Elena en su correo electrónico de nuevo: - Ella es más que una vieja amiga. -¿Ha encontrado otro chico adolescente al que hincarle el diente? -¿Estás demasiado viejo para ella? -¿Es esa la razón por que su relación terminó? No estoy del todo contento con esta reacción. Tengo que hablar con ella. Está claro que realmente no entiende nada en absoluto de mi relación con Elena, y no quiero dejarla pensando sobre esto toda la noche. Por supuesto, el hecho de que estoy ansioso por verla, sólo para tocarla, puede estar influyendo en mi proceso de pensamiento, porque sé que estoy buscando una excusa para verla ahora mismo, en este instante. Ya me siento mejor, más tranquilo, sabiendo que ella está al alcance. Cuando veo a las damas ordenar otra ronda de bebidas, decido que es hora de enviarle un nuevo correo electrónico en respuesta. ¿Cuantos Cosmopolitans vas a beber? Observo con cierto regocijo como gira su cabeza y echa un vistazo nerviosamente alrededor de la barra, después de haberse dado cuenta de que eso significa que en realidad estoy aquí. Pero estoy tan bien escondido, que ella no me ve hasta que me dirijo a su mesa. Sólo espero que no haya estropeado las cosas siguiéndola hasta aquí. Ella se negó de primeras cuando le pregunté si podía venir con ella, y sin embargo, aquí estoy. Pero me aferro al hecho de que ella dijo que me extrañaba y que deseaba que yo estuviera aquí. 245
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Hola —, dice ella, claramente muy sorprendida de verme. ¿Pero contenta? —Hola —, le respondo, mientras me inclino para besarla en la mejilla dulce y suavemente. Sí, ella todavía huele tan bien como siempre, a pesar de que ha estado bebiendo. —Christian, esta es mi madre, Carla —, nos presenta Ana cortésmente. Me gusta esto. Aprecio los buenos modales, me educaron para conservar siempre las buenas formas. Dirijo mi atención a su madre. Veo que es una mujer atractiva, que parece mucho más joven de la edad que tiene. Ana ha heredado de su madre su construcción delgada, pero el pelo de su madre es más claro, y sus ojos son de color avellana. Ana debe haber heredado su cabello más oscuro y castaño, y sus impresionantes ojos azules de su fallecido padre, supongo. Como parece que Ana tiene una relación estrecha con su madre, decido que sería prudente conseguir ponerla de mi lado, tal como lo hice con su padrastro, Ray. Así que utilizo al completo el encanto de Christian Grey que por lo general tiene a la mayoría de las mujeres comiendo de mi mano y desvaneciéndose a mis pies. Hay algunas ventajas de ser considerado buen mozo, aunque sé que es sólo una reacción estúpida y superficial a mis características físicas, no a la persona real en su interior. Pronto se daría cuenta de que esta persona es horriblemente fea y deforme, si de verdad pudieran ver en mi interior. —Sra. Adams, encantado de conocerla —, le sonrío, mientras le tiendo la mano. Funciona a las mil maravillas, observo con cierta satisfacción como su mandíbula cae abierta. —Christian —, responde ella sin aliento mientras me estrecha la mano, y veo una mirada de irritación de Ana ante esta reacción. — ¿Qué estás haciendo aquí? — me dice. No es la respuesta que estaba esperando. Parece enojada conmigo. —He venido a verte, por supuesto. Me hospedo en este hotel —, le respondo con toda la calma que puedo. — ¿Te hospedas aquí? — Me pregunta con incredulidad. —Bueno, ayer dijiste que deseabas que estuviera aquí —.Lo hiciste, de verdad. Ella me mira con la cara petrificada. 246
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Estamos para complacerte, señorita Steele —. Por favor, no seas así. Deberías estar contenta de verme. — ¿No te gustaría unirte a nosotras para tomar una copa, Christian? — Me pregunta la madre de Ana mientras llama al camarero. —Voy a tomar un gin-tonic. Hendricks si lo tiene, o Bombay Sapphire. Pepino con el Hendricks, o lima con el Bombay —. Veo que Ana me mira extrañada. Soy muy específico sobre cómo me gusta el Gin Tónic. ¿Qué hay de malo en eso? Esa es la ventaja de llegar a un buen hotel como este, saben la manera correcta de servir cada marca. —Y dos Cosmos más, por favor —, añade Ana desafiante. Yo frunzo el ceño, pero lo dejó pasar. No quiero que empecemos con una pelea. —Por favor, trae una silla, Christian —, su madre me invita con una sonrisa. —Gracias, señora Adams —. Recuerdo su último apellido de casada, después de haber refrescado mi memoria hoy al volver a leer los detalles de la verificación de antecedentes. Tomo una silla y me siento al lado de Ana, estúpidamente emocionado sólo por estar cerca de ella otra vez. Y puedo sentir ese tirón, ese zumbido eléctrico entre nosotros. Siempre está ahí. — ¿Así que te estas hospedando en el hotel donde estamos bebiendo? — Ana me pregunta con recelo. —O bien, ustedes están bebiendo en el hotel en el que me yo me hospedo —, respondo. Bueno, es una especie de verdad, ¿no es así? —Acabo de terminar de cenar, vine aquí, y te vi. Estaba distraído pensando en tu reciente correo electrónico, y levanto la vista y ahí estabas. Toda una coincidencia, ¿no? — Le ofrezco una pequeña sonrisa para convencerla de que mi historia de mierda es plausible. Bueno, podría ser verdad. No es más que una pequeña mentira piadosa. Ella sabe lo básico. Ella no tiene por qué saber que la tengo bajo vigilancia. Todo por su propio bien, por supuesto. —Mi madre y yo fuimos de compras esta mañana y a la playa por la tarde. Nos decidimos por unos cócteles esta noche —, murmura. Y, por supuesto, sé que me está diciendo la verdad, porque el equipo de seguridad me ha mantenido informado. Lo primero que hice cuando aterrizamos fue ponerme al día en sus informes. Taylor tenía razón, él operativo femenino es muy eficaz e impresionante. Estoy satisfecho con sus informes muy detallados, por lo que creo que puede haber conseguido hacerse de un bono por su excelente trabajo. 247
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin — ¿Compraste esa blusa? — Le pregunto a Ana inocentemente, sabiendo muy bien que lo hizo, después de haber visto la foto de vigilancia con la camisola de seda verde en la tienda. Pensé que le sentaría bien, y así es. —El color te favorece. Y has cogido algo de sol. Estás preciosa —. Siempre te ves preciosa. Estoy contento al ver que se sonroja. A ella le importa lo que pienso. Bien. —Bueno, iba a pasar a visitarte mañana. Pero aquí estás —. Tomo su mano y la aprieto suavemente, pasando la mano por los nudillos. Ya han pasado casi tres largos días desde que tuve contacto con ella, y es todo lo que puedo hacer para controlar el impulso de agarrar su mano y tirar de ella a mis brazos. La necesito. Desesperadamente. —Yo pensé que te iba a sorprender. Pero como siempre, Anastasia, tú me sorprendes al estar aquí. La madre de Ana me está mirando. Recuerdo que Ana no ha tenido un novio antes, así que todo esto debe ser una experiencia nueva para ella. Estaba decidido a darles tiempo juntas. ¿Qué hay de malo en que una chica pase tiempo con su mamá? Tiene suerte de tener una madre cariñosa después de todo, incluso si parece un poco loca. —Yo no quiero interrumpir el tiempo que estás pasando con tu madre. Voy a tomar una copa rápida, y luego me retiro. Tengo trabajo que hacer —, le prometo a Ana. Y eso es verdad, tengo trabajo para poner al día. He justificado este viaje a mí mismo sobre la base de las oportunidades de varios negocios que he encontrado que vale la pena investigar en esta región. Y como siempre, tengo numerosas llamadas y correos electrónicos para responder. —Christian, es un placer conocerte, finalmente —, dice la madre de Ana. —Ana ha hablado con mucho cariño de ti —. Espero que esto sea cierto. Y está claro que ella ya le ha hablado de mí, así que eso es bueno. — ¿En serio? — le sonrío. Me pregunto exactamente qué es lo que ella le ha dicho. De alguna manera, no creo que le haya dicho a su mamá que te gusta golpear y azotar a chicas como ella, Grey. El camarero trae las bebidas, satisfecho de sí mismo porque tiene la Hendricks. Es tu trabajo, idiota. — ¿Cuánto tiempo estarás en Georgia, Christian? — Me pregunta la madre de Ana. —Hasta el viernes, señora Adams. 248
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Mi plan es que Ana vuele de vuelta conmigo en mi jet privado. Entonces el fin de semana lo pasará conmigo según lo acordado, y me acompañará a la gala del sábado por la noche. Espero que le guste el regalo sorpresa de los pendientes de diamantes que mande a hacer en Cartier para ella con mi diseño, ella no tiene ninguna joya de calidad, y quiero rectificar eso. Este será el primero de muchos regalos espero, si acepta este graciosamente. — ¿Quieres cenar con nosotros mañana por la noche? Y por favor, llámame Carla. —Me encantaría, Carla —. Esto me dará la oportunidad de conocer a Robbin, conocido como Bob, otro de sus padrastros, ya que ya he conocido a Ray. —Excelente. Si ustedes me disculpan, tengo que visitar el tocador —. Me doy cuenta de que ella nos está dando un poco de espacio, porque sé que acaba de estar en el tocador. Buen movimiento, Carla, te lo agradezco. —Entonces, ¿estás enojada conmigo por cenar con una vieja amiga? — Levanto su mano hasta mis labios y le beso suavemente los nudillos. —Sí —, Ana murmura, y puedo decir por su respiración errática que está deseando que la toque tanto como yo estoy anhelando el contacto entre nosotros. —Nuestra relación sexual terminó hace mucho tiempo, Anastasia. No quiero a nadie más que a ti. ¿No te has dado cuenta de eso todavía? — Ni siquiera puedo pensar estar con nadie más. Eres tú nena. Sólo tú. Ella parpadea. —Pienso en ella como una pederasta, Christian—, me dice tímidamente. ¡Ey! Esa es una reacción extrema. —Eso es muy crítico. No fue así —, le susurro, y le suelto la mano ante la sorpresa de sus palabras. — ¿Oh, como fue entonces? Ella se aprovechó de un vulnerable niño de quince años. Si hubiera sido una chica de quince años de edad, y la señora Robinson un señor Robinson, tentándole a un estilo de vida BDSM, ¿habría estado bien, si se tratara de Mia, por ejemplo? Estoy conmocionado por la esencia misma de ese pensamiento. Si alguien hubiera puesto alguna vez un dedo en mi hermanita, lo habría matado. En serio, lo habría descuartizado. Pero eso es diferente. Ella nunca ha hecho nada para merecer ser tratada de esa manera. 249
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Ella tiene un corazón perfecto, es tan dulce y pura e inocente. A diferencia de mí. Tenía que ser controlado y merecía ser castigado. —Ana, no fue así —. Protesto. Ella me mira. Supongo que no puedo discutir sobre cómo lo ve ella. —Está bien, no pienso que fuera así. Ella era una fuerza para el bien. Era necesaria —.Ana me mira desconcertada. —No lo entiendo —. No, porque no sabes las sórdidas profundidades de mi retorcida alma negra. Si esto se va a convertir en una discusión, tal vez ha sido un error haber venido. —Anastasia, tu madre estará de regreso en breve. No me siento cómodo hablando de esto ahora. Más tarde, tal vez. Si no me quieres aquí, tengo un avión en stand-by en Hilton Head, me puedo ir —. Se está yendo todo al garete. Mierda. —No, no te vayas. Por favor. Estoy encantada de que estés aquí. Sólo estoy tratando de hacerte entender. Estoy enfadada porque tan pronto como me fui, saliste a cenar con ella. Piensa en cómo te sientes cuando estoy en alguna parte cerca de José. José es un buen amigo. Nunca he tenido una relación sexual con él. Mientras que tú y ella... — ¿Estás celosa? — Momento brillante. Su reacción de repente tiene sentido. Finalmente lo entiendo. Esto lo puedo entender y relacionar. Yo realmente no creo que pudiera ni siquiera pensar si Anastasia tuviera una historia anterior. Sólo el pensamiento de José sosteniéndola en sus brazos es suficiente para enviarme a una furia ciega si me dejo llevar por ello. Pero si ella está celosa, muestra que le importo, que ella es posesiva conmigo. Esto me gusta. ¡Claro que sí! —Sí, y enfadada por lo que te hizo. —Anastasia, ella me ayudó. Eso es todo lo que diré al respecto. Y en cuanto a tus celos, ponte en mi lugar. No he tenido que justificar mis acciones a nadie en los últimos siete años. No desde que rompí con Elena. Ni a una sola persona. Hago lo que quiero, Anastasia. Me gusta mi autonomía. No fui a ver a la señora Robinson para molestarte. Fui porque de vez en cuando vamos a cenar. Ella es una amiga y una socia de negocios. Miro a ver cómo reacciona ante esta información. Me doy cuenta de que ella necesita cierta seguridad de que no estoy teniendo una aventura, no estoy acostándome con otra mujer. 250
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Sí, somos socios. El sexo ha terminado entre nosotros. Hace años. — ¿Por qué termino su relación? — Carajo. Esto no va a sonar muy bien. —Su marido se enteró. Y le dio una paliza a Elena por ello. Lo extraño fue que Elena no presentara cargos en su contra, a pesar de las terribles heridas que le infligió. Era casi como si se congratulara de que finalmente le prestara algún tipo de atención, que se hubiera dado cuenta de que existía. Quería matarlo, pero Elena insistió en que tenía que alejarme de él, que había otras maneras de conseguirlo. Así que todavía estoy esperando mi momento, y si alguna vez surge la oportunidad no dudaré en cortarle las pelotas, lenta y dolorosamente. Pero no es así como yo preveía pasar mí encuentro con Ana, recordando todo aquella mierda de siempre. — ¿Podemos hablar de esto en otro momento, en algún lugar más privado? —No creo que alguna vez me convenzas de que ella no es algún tipo de pedófila —, insiste tercamente. —Yo no pienso en ella de esa manera. Nunca lo he hecho. ¡Eso es suficiente! — Le digo bruscamente. Esto no es lo que yo había planeado para esta noche. ¿Por qué no acaba de dejar la mierda en paz? — ¿La amabas? — ¿Qué? — ¿Cómo les va a ustedes dos? — Somos interrumpidos por el regreso de la madre de Ana, así que nos sentamos de vuelta en nuestras sillas, tratando de actuar como si todo fuera perfectamente normal entre nosotros. —Bien, mamá —, le asegura Ana. Tal vez esto ha sido una mala idea, llegar cuando ella estaba un poco bebida. Decido cortar por lo sano e irme tan pronto como termine mi bebida. Miro a Ana, y puedo ver que ella sigue pensando en todo esto, Elena otra vez en su mente. El exceso de pensamiento otra vez. Quizás nunca debí haberle dicho nada de esto, pero en mi corazón sé que lo mejor es ser franco y abierto sobre el tema. Excepto por la parte muy oscura. No puedo decirle eso. Este soy yo. Cincuenta sombras consumiéndome. —Bueno, señoras, las voy a dejar por esta noche —. Estoy contento de ver que Ana se decepciona con mi declaración. —Por favor pongan estas bebidas en mi cuenta, habitación número 612. Te llamaré por la mañana, Anastasia. Hasta 251
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin mañana, Carla —. Dejo caer una pequeña pista para Ana, por si acaso se siente inclinada a venir a buscarme después, pero estoy bastante seguro de que le he dado cosas para pensar esta noche. Y ella está con su madre, por el amor de Dios. No tienes ni una esperanza en el infierno, Grey. —Oh, es tan bueno saber que alguien use su nombre completo —, su madre sonríe. —Un nombre precioso para una chica hermosa —, Estoy de acuerdo, con obvio gran placer de su madre cuando nos damos la mano. Me levanto y Ana me mira. Me inclino hacia abajo y gentilmente la beso en la mejilla. —Hasta pronto nena —, le susurró al oído. ¿Por favor? Entonces me voy, decididamente sin mirar atrás. ~~~ De vuelta en mi habitación, me obligo a concentrarme en el trabajo. Configuro mi MacBook, reviso el estado de algunos contratos, a continuación respondo a todos los correos electrónicos urgentes. Luego me llama Ros para obtener una actualización en varios de los acuerdos más importantes de los que se está encargando. Parte de la razón de mi éxito es el hecho de que he formado un equipo fuerte y de confianza a mí alrededor, pero aun así, no importa lo que esté pasando en mi vida privada, siempre tengo mi dedo en la llaga. Fanático del control en todas las áreas de mi vida. Tal vez fue un error seguir a Ana aquí, a Georgia, si lo único que vamos a hacer es hablar de Elena. Pero al final, simplemente no pude evitarlo, me iba a volver loco en Seattle. No me siento bien cuando está tan lejos de mí. Tal vez mañana podamos empezar de nuevo, sobre todo si Taylor ha conseguido hacer los arreglos que le pedí. Me perturba un golpe suave en la puerta, así que me acerco a abrirla mientras sigo hablando con Ros. Para mi gran sorpresa, es Anastasia. Una vez que consigo superar el shock inicial, le hago señas apresuradamente para que entre mientras sigo al teléfono. Lo mejor es tener todos estos asuntos ordenados en primer lugar, para que yo pueda concentrarme totalmente en Anastasia. Estoy más allá de emocionado por este giro de los acontecimientos. Ella está aquí. Conmigo. Sola en esta suite. 252
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Rápidamente decido adelantar los planes y preparativos que tenía en mente para nosotros mañana, con la esperanza anticipada de que Ana estará receptiva a mi presencia aquí. Pero necesito unos minutos primero. Mientras continúo discutiendo asuntos de trabajo con Ros, le muestro Ana el mini bar, indicándole que ella puede servirse lo que quiera. Ella está segura aquí conmigo, no me importa si está un poco borracha, va a estar más relajada. Entonces me dirijo hacia el baño, dejo correr el agua para llenar la bañera, y enciendo las velas que había pedido que colocaran alrededor. Me encanta la luz de velas, es tan suave y seductora. Deambulo de nuevo por la sala principal, a la vez que sigo en el teléfono móvil, mientras arreglo las últimas cosas con Ros. Veo que Ana se ha servido jugo de naranja, así que le entrego un vaso y el cubo de hielo. —Hay una parcela de tierra aquí que me interesa... Quiero ver lo que Georgia ofrece si nos movemos aquí... Si los incentivos son lo suficientemente atractivos. Creo que deberíamos considerarlo, aunque no estoy seguro sobre el maldito calor aquí... Estoy de acuerdo en que Detroit tiene sus ventajas también, y su clima es más fresco... ¿Por qué? Haz que Bill me llame mañana... No demasiado temprano —. Cuelgo, y vuelvo mi atención a Anastasia. Estamos de pie y nos miramos, un tanto inseguros de cómo están las cosas entre nosotros. —No has respondido a mi pregunta—, finalmente murmura, mientras me mira fijamente a los ojos, al parecer en busca de algo. —No, no lo hice —, le respondo en voz baja. Mierda, ella sigue insistiendo en lo de Elena. — ¿No, tu no has contestado mi pregunta o no, que no la amabas? — Ella persiste. ¿Amor? ¿Elena? Eso nunca fue parte de nuestro acuerdo. Ella piensa que el amor es para los tontos estúpidos, idiotas, románticos e idealistas. Ella cree en lo que escucha de sus necesidades físicas, que sólo los aspectos físicos del deseo humano son reales y no imaginarios. Follar. No hacer el amor. Nada más para confundir o contaminar los placeres físicos de la carne. Y ella sabe todas las formas imaginables para maximizar los placeres, y ella me enseñó todos y cada uno en detalles. Al ver la mirada inconfundible del deseo en los ojos de Ana, se me ocurre que tal vez toda esta mierda de Elena es sólo una excusa, una razón para que 253
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin viniera a buscarme. Eso me agrada. Joder, lo sabía, ella siente el mismo tirón que yo, el magnetismo puro entre nosotros. — ¿Qué estás haciendo aquí, Anastasia? — Le pregunto, sintiéndome mucho más feliz ahora que he entendido las cosas. —Lo acabo de decir —. Ella es terca. Ella quiere un pedazo de carne. Ella quiere oírme decirlo. Así que tomo una respiración profunda y salen las palabras. —No. No la amaba. — ¿Qué es todo este alboroto acerca de la palabra “A” de todos modos? De hecho, ¿qué es todo el alboroto sobre el amor en general, como toda esa mierda con la que Flynn salió del enamoramiento? Hombres jodidos como yo no nos enamoramos. Fin de la historia. Sólo he desarrollado una obsesión, una obsesión que me ha llevado a dejarlo todo y volar cientos de kilómetros con la remota posibilidad de que esta joven estuviera encantada de verme. Pero al menos puedo ver que Ana por fin se ha relajado ahora que le he dicho que yo no amaba a Elena. Así que a ella le importa. Realmente le importa. Siento una sensación de calor, que se difunde en mí. Debe ser el calor miserable de Georgia que llega, incluso a la habitación con aire acondicionado del hotel. —Eres toda una diosa de ojos verdes, Anastasia. ¿Quién lo hubiera pensado? — Le tomo el pelo. Pero me gusta. Me gusta que ella esté celosa. — ¿Te estas burlando de mí, señor Grey? —Yo no me atrevería —, Niego con la cabeza hacia ella. Oh, esto va a ser divertido, señorita Steele. Me deseas tanto como yo te deseo. Estamos iguales. Es hora de seguir adelante con las cosas. Follar un poco mucho es lo que necesitamos. Mi BlackBerry zumba de nuevo, pero yo lo apago. Sé que he tratado con las cosas importantes, por lo que el resto puede esperar. ~~~ Creo que voy a hacer que se instalen unos espejos en mi cuarto de juegos. No puedo creer que esto no se me haya ocurrido antes. Es tan erótico mirarnos en los grandes espejos en el cuarto de baño. Es como si yo fuera voyeur, así como participante. Veo a Ana en todo su esplendor completamente desnuda desde varios ángulos, cuando la toco, cuando veo sus reacciones a mi tacto, a su propio toque. 254
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin No me importa que ella esté sangrando. No marca ninguna diferencia para mí, no soy aprensivo, es sólo otro fluido corporal. Elena me enseñó todo sobre el sexo anal, y si has experimentado y puedes manejar el anal y todo lo que ello conlleva, todo lo demás es fácil en comparación. Y me alegro de que Ana tenga su período. Eso significa que no está embarazada. Esto significa que puede empezar a tomar la píldora. Y lo mejor de todo, eso significa que no tengo que usar un condón de mierda, por fin. Pero dadas las circunstancias, follar en el baño va a ser mejor que en la cama. No me gustan las sábanas sucias, y prefiero no tener que llamar a servicio de habitación para hacer que vengan a cambiarlas. Rápidamente desnudo a Ana, y mientras me arrodillo detrás de ella para quitarle los jeans y las bragas, la hago jadear cuando soy incapaz de resistirme a morder suavemente su delicioso trasero, perfecto. —Mírate. Eres tan hermosa —, le susurro mientras me pongo de pie y hago uso de sus manos entrelazadas con las mías para acariciar su cuerpo. —Siente la suavidad de tu piel. Siente cuan llenos están tus pechos —. Todo el tiempo, nos vemos juntos en el espejo humeante. Es tan increíblemente sexy, y veo como gime mientras la toco y juego con sus pezones sensibles. Trato de conseguir que ella se siga acariciando y jugando mientras miro, pero ella se tambalea, claramente inquieta y carente de confianza sobre su cuerpo. No entiendo por qué no se da cuenta de lo verdaderamente hermosa que es. Pero está más que feliz de dejar que yo siga, de buen gusto lo hago. Rápidamente me quito mi ropa y empujo mi erección contra ella, y arrastro mis labios a través de la suave piel de sus hombros y el cuello, mordiéndola y chupándola suavemente. Dios, se siente tan fantástico. ¿Cómo voy a tener suficiente de ella? Arrastro mi mano más abajo suavemente tentándola, pero mi necesidad de ella es tan urgente que no me detengo, en lugar de eso giro alrededor de ella para besarla profunda y apasionadamente. La parte sensible, lógica de mi cerebro todavía está funcionando, así que no olvido confirmar los datos antes de llevar las cosas más lejos. Pero todo está bien, ella comenzó su período de ayer, ha tomado la píldora, y no tiene cólicos. —Apóyate en el lavabo —, le ordeno. Empujando sus caderas hacia atrás, y luego tiro de la cuerda del tampón. Un tirón rápido, entonces lo arrojo en el inodoro. Y ahora, por fin llego a disfrutar de follarla correctamente, sin condón. Me aferro a las caderas de Ana cuando se agacha para agarrar el lavamanos, a continuación, entro en ella, disfrutando de la sensación de su estiramiento para 255
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin dar cabida a todo lo que soy, todo el camino, muy dentro de ella, mientras ambos gemimos a causa el inmenso placer que sentimos. Casi no lo habría creído posible, pero sin condón como barrera, se sintiera aún más jodidamente increíble. Encajamos perfectamente. Puedo apreciar cada pequeño roce y pequeña ondulación de su tersura bien caliente acariciándome y chupando mi polla. Esto es el cielo puro. El cielo para mi polla. Me muevo lentamente hasta que estoy seguro de que está bien con esto, pero cuando siento que se está empujando contra mí con avidez me entierro aún más profundamente dentro de ella, sé que me puedo dejar ir. Mi necesidad es tan desesperada, tan urgente, que no tenemos mucho tiempo, así que hago círculos para masajearla. Yo acelero el ritmo para machacar en su interior, estableciendo un ritmo que le da la bienvenida al castigo cuando se trata de moler aún más fuerte contra mí. Inclino las caderas para satisfacerla, y eso es suficiente para enviar a Ana a su clímax. Siento sus entrañas mágicamente apretadas y apretando alrededor de mi polla, mi recompensa por su clímax, mi señal para dejarme ir, mientras la estrecho con fuerza contra mí en medio de mi orgasmo. — ¡Oh, Ana! Oh, nena, voy a conseguir lo suficiente de ti —, gimo cuando me libero dentro de ella. La intensidad de mi necesidad de ella me consume, me abruma, me asusta, me emociona. Nos hundimos lentamente en el suelo, y yo la sostengo en mi regazo mientras hundo mis brazos alrededor de ella. Ella es mía. Sólo mía. Ella me pertenece. Después de tomar unos minutos para recuperarme, le sugiero que tomemos un baño. Ahora que nos levantamos, la veo mirando fijamente las cicatrices en mi pecho. Me siento incómodo con su escrutinio, y sabiendo lo inquisitiva es su mente, no me sorprende cuando empieza a preguntarme acerca de ellos. —Tus cicatrices, no son de la varicela —, susurra. —No, no lo son —, le contesto bruscamente. —No me mires así. Yo realmente no quiero hablar de esto, no aquí, no ahora, de hecho nunca. — ¿Te lo hizo ella? — susurra. — ¿Ella? ¿La señora Robinson? Ella no es un animal, Anastasia. Por supuesto que no. No entiendo por qué sientes que tienes que demonizarla. Por el amor de Dios ¿no pensara seriamente en que Elena haría algo como eso? Está bien, quizás ella me azotara y lo hizo duro, pero ella nunca hizo nada para dejarme cicatrices permanentes. Ana realmente ha generado un resentimiento irracional contra Elena. Típico comportamiento femenino ilógico. ¿Tal vez 256
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin porque es su época del mes? Me doy cuenta de que tengo pruebas de ese hecho en toda mi polla. Momento para el baño. Ana pasa por delante y se sumerge en el agua espumosa de la bañera, y luego me mira. —Me pregunto cómo serías si no la hubieras conocido. Si no te hubiera presentado a su... um, estilo de vida. Mientras me deslizo hacia abajo en la estimulante agua caliente para unirme a Anastasia en el baño, suspiro cuando me doy cuenta de que Ana no va a darse por vencida. Dejo que mi mente evoque aquellos días cuando era el sumiso de Elena... 257
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 24 N os sentamos en las profundidades de un baño caliente y relajante, simplemente mirándonos el uno al otro. Mi relación pasada con Elena no es un tema que realmente quiero discutir con Anastasia, pero parece que ella puede ser tan tenaz como su amiga, la señorita Kavanagh. Me doy cuenta de que ella no va a renunciar a esto hasta que le dé algo más de información. Vuelvo a pensar en cuando yo era un enojado joven de quince años. Yo era una persona solitaria, inaccesible, sin amigos. Mi cuerpo estaba lleno de hormonas, así como de ira, de frustración, de resentimiento y de confusión. Tuve muy fuertes deseos y necesidades, pero no podía soportar que nadie me tocara, así que el sexo era algo impensable. Mis padres insistieron en tuviera algún tipo de asesoramiento con algún terapeuta idiota, pero eso no me ayudó en absoluto, y sólo iba para que estuvieran contentos. Encontré que el consumo de alcohol contribuyó a adormecer las cosas, pero también significó que había perdido el poco control que tenía, así que me metí en un montón de peleas. Peleas muy graves. Incluso jugué con la idea de las drogas como vía de escape a mi confusión. Estaba sólo a un paso o dos de descender en el mismo camino al infierno que mi madre biológica. Y entonces Elena tomó el control de mí ~~~ Cuando Elena me abofeteó y me besó por primera vez, no sabía qué esperar cuando volví a su casa al día siguiente para continuar con el trabajo en su jardín. Cuando llegué allí, no la veía por ningún lado, pero me había dejado una nota. Christian. Tienes cinco minutos. Sube. La primera puerta a la derecha. Quítate toda la ropa y la dejas en un montón ordenado delante de la puerta. Llama a la puerta, entra en la habitacion y arrodíllate delante de mí. No hables a menos que así te lo indique. Mistress Elena. 258
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Leí la nota varias veces, mi pulso acelerado, mi mano temblaba. ¿Qué debo hacer? ¿Dejarlo, salir corriendo colina arriba para no volver? Por supuesto que no, esto era lo más emocionante que alguna vez me habría pasado, así que rápidamente hice lo que se me ordenaba. Mis ojos casi se salieron de mi cara cuando entré en la habitación, completamente desnudo, y vi a Elena llevando un corsé de cuero negro, una falda corta de cuero negro con medias de red negras, liguero y botas de piel negras de tacón de aguja. Estaba acariciando cariñosamente un bastón que tenía en la mano. Corrí entusiasmado a arrodillarme frente a ella. Ella daba vueltas, me inspeccionaba, y entonces me colocó un collar de cuero negro tachonado alrededor de mi cuello. Tenía una cadena, que tiró para que mi cabeza se echara hacia atrás. —Ojos al suelo—. Me espetó. —Er... sí, por supuesto... — murmuré. Sentí una fuerte bofetada en la mejilla. —No hables a menos que te dé permiso. ¿Entendido? — Me instruyó con frialdad. Esta vez me quedé callado. No tenía su permiso. —Puedes hablar. —Sí, lo entiendo. Otra bofetada en la mejilla. —Te dirigirás a mí como Mistress Elena. Puedes hablar, pero sólo para responder a mis preguntas. —Sí, Mistress Elena. Lo entiendo. —Mejor. Ahora, ¿te gusta lo que ves? Puedes mirarme. —Sí, Mistress Elena. Me gusta mucho lo que veo. Ella esbozó una fría sonrisa hacía mí. —Sí, pensé que así sería. Dime, ¿qué te gustaría hacer? Bueno, la respuesta era obvia, ¿no? —Por favor, señora Elena, me gustaría follar —, le dije. 259
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Eso es de lo que se trataba todo esto ¿no? Era evidente que no lo estaba recibiendo de su marido, así que ella quería que yo la golpeara. Otra bofetada en la mejilla. —Querido, querido, la próxima vez voy a tener que usar mi bastón si sigues haciendo las cosas mal, Christian. Piensa con cuidado y vuelve a intentarlo. ¿Qué te gustaría hacer? Me estrujé el cerebro. Entonces caí en cuenta. —Lo que sea que le complazca, Mistress Elena. —Eres un buen aprendiz, Christian. Sí, eso es exactamente. Harás lo que yo diga. Te comportarás de la manera que considere apropiada en todo momento. Si me lo pides por favor, tendrás un premio. Si me parece mal, te ganarás un castigo. Caminó detrás de mí, y de repente, sentí el golpe seco de una vara en mi espalda. Grité y me estremecí. ¡Mierda! Eso me habia dolido. —Esto es sólo una pequeña muestra de la pena que sufrirás si me entero de que has estado tomando drogas de cualquier tipo, consumiendo alcohol, o te has metido en cualquier tipo de problema. Y créeme, lo sabré. Te convertirás en mi cabeza de turco. ¿Entiendes? —S... Sí, Mistress Elena —, jadeé. Entonces de repente sentí sus dedos alrededor de mi polla, que estaba erecta desde que había entrado en la habitación. Ella me apretó, y luego, lentamente y seductoramente me la masajeó en toda su longitud. Gemí en voz alta, y casi me corro allí mismo, al instante, me sentía tan bien. —Pero si eres un buen chico y me obedeces, entonces tu recompensa será un placer inimaginable. Un placer que no has ni siquiera soñado que fuera posible —, ella se inclinó y me susurró al oído. —Por favor, Mistress Elena. Lo necesito por favor —, le rogué, mientras seguía acariciando mi pulsátil y dolorida polla. Luego, de pronto retiró la mano. —Eso es suficiente. No te has ganado el derecho todavía de correrte. Y sólo puedes hacerlo si te doy permiso —, dijo ella con frialdad, mientras yo gemía frustración. 260
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Pero... pero realmente lo necesito... — Comencé a protestar, luego me sacudí en estado de shock cuando su vara se recortó de nuevo en mi espalda. —No te atrevas a discutirme o desafiarme, Christian. Eres un instrumento de mi voluntad. Empezaré con instrucciones en cómo me gustaría que me des placer, solo puedes ganarte el derecho a terminar si yo decido que te lo has ganado y te dejo. ~~~ Y así fue como empezó todo con Elena. Ella me salvó. Ella me hizo volver al camino. No bebí más, me mantuve alejado de las drogas, e hinqué duro los codos con los estudios, porque eso era lo que la Mistress Elena me dijo que tenía que hacer. Elena sabía por mi madre los problemas que tenía por ser tocado, así que sólo me ha tocado de manera sexual, lo cual me parecía bien. No era una historia de amor. Sin embargo, para conseguir las recompensas carnales increíbles tenía que conseguir complacerla, tenía que hacer lo que ella me dijera, nada más. Perdí todas mis inhibiciones, cuando Elena me enseñó lo que mi cuerpo era capaz de hacer, así como lo que el cuerpo de una mujer era capaz de hacer. Y en cuanto a los castigos muy severos que frecuentemente me dio para las faltas más leves - aunque me gustaban bastante - me enseñaron autocontrol. Descubrí que el dolor aumentaba mi placer sexual, llevando las cosas a un nivel superior, mucho más intenso para mí. Y comprendí que me merecía el castigo, y de alguna manera ayudó a equilibrar la mierda mala en mi cabeza. ~~~ Vuelvo al momento presente, y me doy cuenta de que Anastasia está sentada frente a mí en el baño, a la espera de que yo diga algo. Entonces, ¿cómo explicárselo todo? Ella no necesita saber todos los detalles sangrientos. Ahora que me he dado cuenta de que ella tiene el pequeño monstruo de ojos verdes en su interior, sé que sólo se incrementarían rápidamente sus celos. Ella se ve muy linda con ese monstruo de ojos verdes tengo que admitir, y me parece sexy como el infierno que ella sienta lo mismo por mí. Ella quiere que yo sea su hombre, y solo de ella. Eso es lo que quiere conseguir. Y me gusta mucho. Es posesiva de mí. Nadie ha sido así conmigo. Debido a que siempre he mantenido a los demás a una distancia, nunca dejas que nadie sea posesivo contigo, Grey. Sólo Elena, y que sólo estaba ejerciendo su control sobre mi como mi Ama Dominatrix. —Yo probablemente hubiera seguido el camino de mi madre biológica, si no hubiera sido por la Sra. Robinson —, le explico. Ana parpadea con 261
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin incredulidad. —Ella me amaba de una manera que me pareció... Aceptable —. No es realmente el amor como tal, sin embargo, ¿no? — ¿Aceptable? — Susurra de nuevo Ana. —Sí. Ella me sacó del camino destructivo que estaba siguiendo. Es muy difícil crecer en una familia perfecta cuando no eres perfecto —, Intento explicarle. En mi familia todos tienen corazones puros y buenos. No malo, infestado de gusanos como el mío. Mi querida, madre maravillosa hizo todo lo posible para curarme, pero sólo eso no era suficiente. — ¿Todavía te ama? —No lo creo, no así —. Frunzo el ceño mientras intento hacerle entender que en realidad Elena nunca me ha ‘amado’. Era sólo una cuestión física, sexual entre nosotros. —Sigo diciendo que fue hace mucho tiempo. Está en el pasado. No podría cambiarlo aunque quisiera, que no lo hago. Ella me salvó de mí mismo. Nunca he hablado de esto con nadie. Salvo con el Dr. Flynn, por supuesto. Y la única razón por la que estoy hablando de esto ahora, contigo, es porque quiero que confíes en mí. Jesús, esto es difícil. No se lo contaría nunca a nadie, solo a Anastasia, espero que ella se dé cuenta. —Confío en ti, pero quiero conocerte mejor, y cada vez que intento hablar contigo, haces que me distraiga. — Con todo tipo de artimañas sexuales. Las mejores que conozco. — Hay tantas cosas que quiero saber. ¡Nunca renunciará a escarbar en toda esta mierda! Me he abierto con ella más de lo que he hecho con nadie jamás, y todavía no es suficiente. No puedo abrir más mi corazón. No es mi estilo. —Oh, por el amor de Dios, Anastasia. ¿Qué más quieres saber? ¿Qué tengo que hacer? Estoy tratando de no perder los estribos, pero no estoy muy acostumbrado a este tipo de inquisición. —Sólo estoy tratando de entenderte, eres un enigma. A diferencia de cualquier persona que he conocido antes. Me alegro de que me estés contando lo que quiero saber —, Ana me ruega, y entonces me desarma completamente cuando ella se acerca y me abraza tímidamente. —Por favor no te enfades conmigo. ¿Cómo puedo estar enfadado con ella? Nunca he conocido a nadie como ella tampoco. Pero no estoy acostumbrado a abrirme con nadie, excepto con el Dr. 262
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Flynn, y por supuesto con Elena. A Ana no le gusta eso. Pero es cierto, Elena ha sido parte de mi vida durante tanto tiempo que puedo hablar con ella sobre cualquier cosa. Incluyendo sobre Anastasia. Necesitaba su consejo sobre este terreno desconocido, porque sólo ella entiende totalmente mis necesidades, me conoce mejor que nadie, incluyendo a mis padres, que estaban, por supuesto, felizmente inconscientes de nuestra relación. Sólo necesito que Ana entienda que ya no hay ninguna relación sexual o romántica entre Elena y yo, pero me estoy cansando de intentar convencerla, y siento que empiezo a perder el control. — ¿Has acabado? — Le pregunto. Porque seguro que por mi parte así es. —Por ahora —, finalmente acepta. Así que me puedo relajar. Creo que he sido más que complaciente con sus peticiones. Pero ya que hemos estado sacando gran parte de la mierda más oscura, creo que es justo que ella me muestre sus pensamientos ocultos. —No has respondido a mi correo electrónico —, señalo. Ella empieza a moverse y retorcerse. ¿Ves, no es tan divertido tener a alguien indagando en tu cabeza, verdad señorita Steele? Me inclino para besarla, y sé que fácilmente podría distraerme, y así no conseguir respuesta a mi pregunta. Pero lo que realmente necesito saber es cómo se siente. Odio toda esta incertidumbre, así no es como suelo funcionar. — ¿Qué quieres saber? — Suspira, claramente incómoda con convertirse en el centro de atención. Touché, señorita Steele. —Bueno, ¿cómo te sientes acerca de nuestro acuerdo, para empezar? Y es entonces cuando ella me confiesa que piensa que no va poder enfrentar por ser mi sumisa durante cualquier periodo de tiempo. —No puedo pasar un fin de semana siendo alguien que no soy —, admite. Me río. Ya me he dado cuenta de esto por mí mismo, y sabes qué. Creo que me aburriría si encaja en el papel perfecto de sumisa, todo el tiempo. He estado allí, lo he hecho muchas veces. Es hora de algo nuevo. —Tú no eres una gran sumisa —, le reconozco, mientras la beso suavemente. 263
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Quizás no tengo un buen maestro —, responde, mientras vuelve a reírse de mí. Y su risa es un sonido tan grandioso, que no puedo enfadarme con ella por su respuesta. —Tal vez. Tal vez debería ser más estricto contigo. ¿Tan malo fue lo que te enseñé la primera vez? — Recuerdo que estaba angustiada después, y sin embargo, lo excitada sexualmente que estuvo en ese momento. ¿Se ha dado cuenta de esto? ¿Está de acuerdo con el hecho de que en realidad fue una experiencia increíble la que compartimos? —No, realmente no —, susurra. ¡Sí! Se ha dado cuenta de que no fue tan malo. Ella lo está aceptando. — ¿Es más la idea de ello? — Sugiero, con la esperanza de que estamos avanzando. —Sentir placer cuando no se supone que debes? Para eso necesitas un tiempo, para lograr encajarlo en tu cabeza. Siempre puedes usar la palabra de seguridad, Anastasia, no lo olvides. Y siempre y cuando sigas las reglas, las cuales cumplen con una profunda necesidad personal sobre el control y para mantenerte a salvo, entonces tal vez podamos encontrar un camino a seguir. Tú satisfaces en mí una necesidad desconocida en todos mis años de formación —. La culpa la tiene la puta drogadicta. Y su proxeneta. — ¿Así que es una forma de terapia? — Sugiere. —No había pensado en ello de esa manera, pero sí, supongo que sí —. A ella esto parece encajarle. —Pero ahí está la cosa, en un momento me dices ‘no me desafíes’, y al siguiente quieres ser desafiado. Es una línea muy fina por la que pasar y tener éxito y me siento atada —, argumenta. —Me gustas atada —, digo. Y lo hago. Me la imagino en mi cuarto de juegos, bien atada, amordazada y preferentemente a mi merced, confiando en mí para tomar el control. Perfecto. No puedo esperar para estar de vuelta follando en mi cuarto de juegos. —Eso no es lo que quería decir —, exclama, mientras me salpica. Y eso es todo. Basta de hablar. La agarro y tiro de ella hacía mi regazo, sosteniendo su cabeza con ambas manos para poder besarla profundamente. Ana gime, y enreda firmemente sus dedos en mi pelo, eso me dice demasiado. Como siempre, parece que estamos muy bien adaptados a nuestro deseo. La muevo para que tentadoramente se ponga a caballo, cogiéndole las manos y sosteniéndoselas con fuerza detrás de su espalda, por si acaso siente la 264
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin necesidad de tocarme. Puedo sentir sus pechos maravillosos rozando mi pecho, y eso me parece muy excitante también. —Voy a tomarte ahora. ¿Lista? — Le susurro, mientras la coloco justo por encima de mi polla erecta. —Sí —, susurra en respuesta, mirándome fijamente. Así que poco a poco y con facilidad la bajo sobre mí, observando su reacción con los ojos abiertos mientras la lleno totalmente. Ella me toma en profundidad, por lo que puedo seguir. Esto puede ser vainilla, pero es maravilloso, un vainilla jodida y sorprendentemente bueno. Sin condón de nuevo, saboreado cada sensación de su exuberancia aterciopelada, mientras doblo mis caderas para empujar hasta el límite de lo que ella puede tomar de mí. Hacemos una pausa, total y completamente fusionados en uno. Estoy enterrado tan profundamente dentro de ella que no podría estar más cerca de lo que estamos en estos momentos. Encajamos tan bien juntos, que parece que estamos hechos el uno para el otro. Ella jadea y se inclina para apoyar la cabeza contra la mía. Yo sé que ella siente lo mismo que yo. Confío en que ella no me va a tocar cuando suplica para que le suelte las manos. Ella utiliza el borde de la bañera lentamente para ayudarse a moverse con facilidad arriba y abajo encima de mí mientras la observo. Es muy erótico verla obteniendo placer de mí, cabalgándome, nuestros cuerpos mojados y resbaladizos moviéndose el uno contra el otro. Ella se inclina para besarme, y yo cierro los ojos mientras me pasa los dedos por el pelo, inclinando la cabeza hacia atrás para que pueda profundizar el beso, nuestras lenguas se enredan cuando empieza a montarme más rápido. Le agarro las caderas para ayudarla a aumentar el ritmo, trabajando juntos para maximizar nuestro placer, besándonos, montándonos, disfrutándonos, saboreándonos juntos. Nuestra pasión explota a nuestro alrededor, el agua chapotea, el clímax orgásmico empieza a formarse, hasta que finalmente ella grita mientras vuela por encima del borde de su liberación. —Eso es, nena —, gimo, mientras la sigo en mi liberación, apretándola con fuerza hacía mí. — ¡Ana, nena! Y siento la conexión directa en lo más profundo de mi ser, lo que nunca he experimentado con nadie. ~~~ Cuando nos metemos juntos en la cama después, me siento en paz. Hablamos. Acerca de cosas tontas como las películas favoritas. Ella se ve hermosa, bella y 265
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin dulce. Estoy tan contento haber volado hasta aquí para verla. Era algo que totalmente debía hacer. Y ella está claramente feliz de verme. Entonces ella empieza a indagar en mi pasado, y empezamos a pisar el terreno peligroso de con cuantas mujeres he tenido relaciones sexuales. Por supuesto que es mucho en comparación con ella, mi pequeña virgen. Pero sin lugar a dudas, absolutamente, es la mejor mujer con la que he tenido relaciones sexuales. —Así que yo soy la número diecisiete —, afirma. — ¿Diecisiete? Entonces me doy cuenta. Ella piensa que sólo me he follado a diecisiete mujeres en total, incluyéndola ella. ¡No mierda! Vamos ¿Sólo diecisiete? —No exactamente —. Le borro la sonrisa en su expresión de sorpresa. ¿Qué esperaba? No se consigue mi nivel de experiencia a menos que hayas follado a un montón de mujeres diferentes de muchas maneras diferentes. He intentado casi de todo, ya que hay que experimentar para averiguar lo que te gusta, y lo que no. Así es como se trabaja en tus límites infranqueables, así como en los blandos. Siempre sexo seguro, sin embargo. Pero Anastasia fue la primera virgen que he tomado, y ella fue mi primera conquista vainilla. Lo que supongo es lo que sucede al principio a la mayoría de la gente, antes de todas las cosas fuertes. Así que lo he hecho todo al revés. Eso está bien. No me arrepiento. Pero ahora ella quiere saber exactamente cuántas mujeres he tenido, al infierno si lo sé, yo no llevo la cuenta. Bueno, aparte de las fotos, pero había una buena razón para ello. —Decenas. Estamos en decenas, por el amor de Dios —.Yo protesto, cuando empieza a hablar de «miles». No puedo evitar sonreír ante la idea de coger miles de mujeres. Su reacción es tan divertida y dulce e inocente, así que decido darle una nueva sacudida eléctrica mientras le beso la punta de la nariz. —Todas eran sumisas. Sumisas en formación, cuando me estaba entrenando. Hay lugares en los alrededores de Seattle, a los que uno puede ir y practicar. A aprender a hacer lo que hago. Ella parpadea en estado de shock. —Sí, he pagado por sexo, Anastasia —. No he pagado por sexo en largo tiempo sin embargo. 266
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Pero en aquellos primeros días, antes de que mi negocio despegara con éxito, yo solía ir a los clubes de BDSM, los que Elena me recomendada, cuando ella me ayudó en mi camino en convertirme en un dominante y no en su esclavo, su chico malo, su mascota, su sumiso. Me superé en esa etapa cuando trabajaba fuera de mi verdadera naturaleza. Pero pronto me puso a formarme con verdaderas expertas, para convertirme en un codiciado Dominante entre las aprendices a sumisa. Naturalmente, siempre trato de sobresalir en todo lo que hago. Así que ahora, puedo tener prácticamente cualquier sumisa que quiera. Pero, por supuesto, sólo quiero a Anastasia. Quien irónicamente, como acabamos de acordar, no es una gran sumisa en absoluto. Veo que he sorprendido Ana, cuando murmura que pagar por sexo no es algo de lo que enorgullecerse. Y ella está enojada porque piensa que ella no me puede sorprender. Así que le cuento todo lo que ha hecho que me han sorprendido.  Llevaba mi ropa interior, cosa que nadie había hecho antes, y la hizo ser descarada y sexy, me encantó. Y debido a eso, no pude resistirme a poner un par de calzoncillos a su alcance para que se lo ponga hoy, cuando me he dado cuenta de que no ha traído consigo otras bragas limpias. Me encanta la idea de su trasero perfecto enfundado en mi ropa interior.  No llevaba bragas cuando fuimos a conocer a mis padres. Nunca hubiera soñado que ella hiciera algo así cuando la vi por primera vez. Mierda tuve una erección toda la noche debido a eso, traviesa y descarada cachonda. Maldición, me encantó, porque sólo yo sabía de su falta de ropa interior. Ella lo hizo por mí.  La mayor sorpresa de mi vida fue cuando me dijo que era virgen. Nunca lo hubiera imaginado. Y ella me dio el don precioso de su virginidad a mí. Ningún otro hombre ha estado donde yo he estado, esa única experiencia la tengo yo con ella. Y nunca lo harán. Y eso hace que sea mía total y absolutamente. Yo creo que por eso estoy tan cautivado y seducido por ella, porque lo que tenemos entre nosotros es totalmente único y especial.  Entonces no mucho tiempo después, ella me dejó trabajar de nuevo con una fusta. No me extraña que me confunda, sobre todo porque resulta que a ella realmente le gustó esa experiencia, y tímidamente me sugiere que es posible que me deje hacerle otra sesión en el salón rojo del dolor, como ella lo llama, este fin de semana. Oh, sí, por favor señorita Steele. No puedo esperar a estar allí de nuevo.  Me sorprende que me encanta cuando ella pronuncia mi nombre, después de años de insistir a mis sumisas deben dirigirse a mí como Señor, o, eventualmente, Maestro, si me complacían lo suficiente para ganarse ese derecho. Pero ninguna de ellas ha utilizado mi nombre de pila. Jamás. 267
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin De hecho me encuentro que toda esta charla la estamos llevando muy bien. Me siento relajado y a gusto con ella. Así que no puedo resistirme a dejar caer una pista acerca de mis planes de más con ella. —Quiero hacer algo mañana. — ¿Qué? —Una sorpresa. Para ti —. Murmuro en voz baja, porque puedo ver que ella tiene mucho sueño mientras sofoca un bostezo. La beso suavemente en los labios. —Duerme —, le digo, pero ella ya está a la deriva, con una sonrisa en su rostro. Y estoy feliz, porque la he hecho feliz. Me siento muy bien, así que espero que mañana mi sorpresa la haga aún más feliz. ~~~ Creo que hoy ha sido el mejor día de toda mi existencia. Llevé a Anastasia a planear. Nunca lo he hecho antes con nadie, ese siempre ha sido mi propio mundo privado en el que puedo escapar totalmente de todo por un rato, para volar libre como un pájaro en el cielo abierto. Quería compartir este mundo con Ana, porque yo sabía que a ella le gustaría. Y así fue. Todo tuvo que ser organizado con la Asociación de planeadores de Brunswick en el último minuto, por lo que Taylor hizo bien organizándolo todo. Benson, el piloto británico de arrastre, parecía un hombre competente. Lo contrataría de nuevo, sobre todo porque él es de la misma opinión que yo acerca del Blanik L23 es mejor máquina que el L-13. Debo decir que Taylor parecía contento de ver a Anastasia en el aeropuerto esta mañana. De hecho, le vi esbozar una sonrisa y susurrarle algo a ella. ¿Qué ha sido eso? Él siempre ha rehuido cualquier tipo de contacto personal con mis sumisas anteriores, a menos que fuera inevitable por razones tales como hacer arreglos prácticos. ¿Se está haciendo mayor, o algo así? Debe ser el calor de mierda de Georgia que ha podido con él. Estoy tan orgulloso de cómo Ana lo ha manejado todo. Ella no ha resultado ser del todo femenina y sensiblera y ni se asustó al volar en el planeador, como la mayoría de las mujeres lo harían. Ella estaba totalmente preparada. Esa es mi chica. Esa es mi novia, en realidad. Por supuesto, yo no estaría feliz que Ana 268
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin fuera volando con alguien más, pero yo soy un piloto experto, por lo que está buenas manos. La luz era tan extraordinaria como yo esperaba. El amanecer es realmente un momento mágico del día, porque la luz es difusa, fundiéndose con matices muy diferentes de colores suaves. Fue totalmente increíble, y valió la pena despertar a Anastasia aun con el mal humor en el que se encontraba. Me encantó cómo Ana chilló cuando giré el avión, y luego se echó a reír a carcajadas con la rareza de verse al revés. El mejor sonido en el mundo entero. Me encanta escuchar su risa, y me gusta hacerla feliz. La dejé tomar el control del planeador, sabía que no podía hacer ningún daño ya que todavía tenía la palanca de mando en la mano. Pero al menos estaba dispuesta a dar una vuelta. Eso es lo que admiro en ella, en la primera impresión, parece una niña débil, pero definitivamente no lo es. Es valiente y aventurera, y supongo que a ella le encantaría navegar también, al igual que yo, así que quiero hacer esto con ella también, tan pronto como pueda organizarlo. Ves Grey, hay mucho más que puedes darle. Y es realmente divertido compartirlo con ella. Es divertido si lo comparto con Ana de todos modos. Muy pronto llega el momento de aterrizar, y estamos de vuelta a tierra firme. Pero me sentí eufórico, totalmente en lo más alto, y vi que Ana sentía lo mismo. Y no pude remediarlo una vez que estuvimos fuera del avión, tuve que tomarla en mis brazos y besarla para mostrarle lo feliz que era porque ella estaba conmigo, que hubiera compartido mi amor por las alturas en esta hermosa mañana. — ¿Esto ha sido más? — Le pregunto sin aliento. Porque si eso no era más, no puedo imaginar lo que puede ser. —Mucho más —, susurra ella, con una sonrisa extasiada y enorme en la cara. Así que sabía que ella lo amaría tanto como yo lo hago. La llevo al IHOP para el desayuno en el camino de vuelta, y creo que esto la sorprende, ya que no es un lugar muy típico para mí. Pero nos gustaba ir allí con mi padre cuando mi madre no estaba, era un secreto familiar culpable, y todavía tengo buenos recuerdos asociados a ello. Y hacen los mejores panqueques en el mundo. 269
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Cuando nos sentamos juntos, un fuerte magnetismo sexual zumba entre nosotros, más fuerte que nunca, y ambos realmente queremos tomarnos el uno al otro, no sólo yo. Pero eso tiene que esperar, hay que conformarse con los panqueques, que tuve el placer de ver que ella devoró rápidamente porque tenía un gran apetito, para los alimentos, así como para el sexo. Hablamos de nuestra relación. Le digo que yo todavía quiero que sea mi sumisa en mi cuarto de juegos, y que todavía la castigaré si ella se aparta de las reglas. Pero por lo demás, le dije que estoy feliz de hablar de lo que sea que ella quiera de mí, y que yo estoy tratando comprometerme con ella. Ana me dijo que ella quiere dormir conmigo en mi cama. Lo extraño es que resulta que yo duermo muy bien cuando ella está en mi cama, y la echo realmente de menos cuando ella no está allí. Así que al infierno sí, estoy más que felizmente de acuerdo con esto, de hecho creo que voy a ser el que insista en que de ahora en adelante forme parte de nuestro acuerdo. —Tenía miedo de que me dejaras si no estaba de acuerdo con todo esto —, susurra, mientras vuelve sus increíbles ojos hacía mí. Me derriten ¿Cómo puede pensar que podría alejarme de ella cuando me mira así? —Yo no voy a ninguna parte, Anastasia —, le aseguro. —Me encanta que quieras más —, murmura con timidez. Ella es tan dulce. Tan jodidamente dulce y encantadora. —Lo sé —, le sonrío. Me encanta que ella hable en sueños. Es como tener una línea telefónica secreta con su subconsciente. — ¿Cómo lo sabes? — exige. —Confía en mí. Simplemente lo sé —. Me niego a decirle nada más, porque ella podría negarlo todo y lo estropearía. Quiero que sea lo suficientemente valiente para decirme lo que dijo en su sueño a la cara, cuando este despierta. "Más, Christian, quiero más de ti. Quédate, por favor, no me dejes, por favor, quédate conmigo Christian. Quiero más. No voy a dejarte, no me dejes nunca. Más." Sus palabras se confundían todas anoche, pero el significado era claro. Ella siente por mí lo mismo que yo siento por ella. Ella está tan comprometida como yo. Mi hechizo para atarla a mí debe haber funcionado después de todo. Estaba jodidamente emocionado por sus palabras, porque en los sueños no puedes mentir. Este fue un discurso de su verdadero yo. 270
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Pero ahora que estamos de vuelta a la tierra, el mundo real nos golpea de nuevo. Tengo reuniones a las que asistir. Y he sido informado de que el SIP está a punto de hacerle una oferta de trabajo a Ana, así que mi adquisición de esa empresa sigue adelante. Ros lo tiene más o menos bajo control, pero quiero supervisar personalmente todos los detalles, no quiero ningún fallo de última en este importante negocio. Así que dejo a Ana en casa de su madre, con la promesa de verla esa noche. Entonces mi burbuja feliz se revienta, como una mierda de inestabilidad. Mi pasado asoma su fea cabeza y vuelve para morderme en el culo. Duramente. Una ex sumisa mía, Leila, la que puso de Britney 'Toxic' en mi iPod, de alguna manera logró entrar en mi apartamento del Escala, y exigió verme. Cuando la señora Jones le informó que yo no estaba allí, intentó cortarse las muñecas. Aunque Gail tuvo la fortaleza mental para llevarla al hospital, Leila se fugó antes de que pudiera ser evaluada adecuadamente. Así que ahora está en libertad. No tengo más remedio que dejarlo todo y volver a Seattle. 271
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 25 S é que Taylor nunca interrumpiría una reunión sin una muy buena razón. — ¿Si pudiéramos tener unas palabras, Sr. Grey? —, pregunta en voz baja al entrar en la sala de conferencias en el hotel donde estoy en una reunión para discutir diferentes oportunidades de negocio aquí en Georgia. Cuando veo la mirada en sus ojos, puedo decir inmediatamente que no son buenas noticias. Su mandíbula está tensa, sus puños están apretados, y todo su cuerpo está irradiando tensión. Así que me disculpo, y nos dirigimos hacia el pasillo para un poco de intimidad. — ¿Qué está pasando? ¿Le ha ocurrido algo a la señorita Steele? — Mi primer pensamiento es que el equipo de vigilancia ha informado de algún tipo de problema. —No, señor. He recibido una llamada de Gail... de la señora Jones. Llamaba desde el Centro Médico Harborview después de un incidente. — ¿Qué significa un incidente? ¿Qué clase de jodido incidente? ¿Ha tenido un accidente o algo así? —No, está bien... pero tuvo una visitante. Una ex conocida suya, señor. ¿Recuerda a una mujer llamada Leila Williams? —Sí. ¿Qué pasa con ella? —Bueno, al parecer se las arregló para acceder a su apartamento el día de hoy, y apareció sin anunciarse. Gail era la única que se encontraba allí en ese momento —. Veo la expresión de Taylor endurecerse. — La señorita Williams quería verlo, insistió en que tenía que hablar con usted. Gail trató de explicarle que usted no estaba allí, pero ella no le creía. Entonces la señorita Williams comenzó a gritar y gritar, queriendo saber por qué su Maestro había encontrado a otra persona, que ella haría cualquier cosa por él... —Me hago una idea —. Interrumpo. —Así que sacó una navaja y empezó a cortarse las muñecas. Gail logró retenerla y quitarle la hoja, a pesar de que podría haberse jodidamente herido a sí misma —. Puedo ver que Taylor está realmente luchando por controlar sus sentimientos, y entiendo totalmente que se sienta protector hacia Gail. —Lo siento señor, es sólo que... bueno yo me culpo. Esta mujer no debería haber 272
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin podido acceder al apartamento, y Gail no debería haber sido puesta en ningún tipo de peligro. —No, es cierto, pero vamos a llegar al fondo de toda esta mierda más tarde. ¿Qué pasó después de que Gail le quitara la navaja? —Ella primero hizo una llamada rápida de ayuda a emergencias y luego la llevó al hospital. Parece que los cortes no eran en realidad tan profundos como parecían, por suerte. Están organizando que un psiquiatra la vea ahora. Pero ella sigue preguntando por usted, señor. — ¿Qué demonios le pasa a esta mujer? No la he visto desde que... por lo menos desde hace tres años, ¿Qué diablos la ha llevado a esto? Pero eso no importa, ¿cómo está Gail? ¿Seguro que está bien? ¿Definitivamente no está herida en absoluto? —Ella está bien, sólo un poco magullada creo. Ella se queda en el hospital para tratar de mantener calmada a la chica, pero ella dice que sigue actuando de una manera muy rara. —Llama a Hilton Head. Nos dirigiremos hacia allá tan pronto como les sea posible preparar el avión—, le digo a Taylor, y puedo ver que está aliviado de que regresemos inmediatamente. Por supuesto que él quiere ver a Gail. Quiero asegurarme de que realmente está bien también. Así que este día que comenzó como uno de los mejores de mi vida cuando me desperté con Ana, se ha convertido en uno de los peores. ~~~ La señorita Leila Williams. La recuerdo muy claramente. Ella comenzó como más o menos la sumisa perfecta para mí. Naturalmente, ella era como costumbre bonita, menuda y de piel pálida, de cabello castaño, del tipo de mujer joven que siempre seleccionaba para mi sumisa, pero ella tenía estas enormes ojos de color marrón bourbon que la hacían destacar entre la multitud. Y recuerdo cuando la interrogué en la entrevista de selección. —No parece haber marcado nada, ya sea como un límite blando o infranqueable ¿es un descuido por su parte? — Si lo fuera, entonces ella misma se habría descartado. No me gusta la dejadez, o que me hagan perder el tiempo. 273
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —No, señor. Haré lo que sea, cualquier cosa que quiera, Señor —, susurró, mirando hacia abajo al suelo y no a mí, como era de esperar en una buena sumisa. La miré fijamente, todo el mundo tiene un límite, ¿verdad? — ¿Cuánto tiempo llevas como sumisa? — Le pregunté. Sólo tenía veintiuno y tal vez ella no entendía realmente en lo que se estaba potencialmente metiendo, aunque Elena la había comprobado antes de haber establecido la entrevista, y me aseguré que ella fuera sumamente recomendada por su anterior Dominante. —Tres años, señor. A mí me gusta... me gusta ser presionada duramente, muy duro, para descubrir los límites hasta los que puedo llegar. Y me han dicho que... bueno, usted es el tipo de maestro dominante que es capaz de eso. Si a usted le complace, Señor. Bueno, bueno. Esto sin duda podría ser un arreglo interesante. Y así comenzaron los tres primeros meses de nuestro acuerdo de contrato. Y en el principio, todo salió excelente. Leila seguía las reglas a rajatabla. Y como había prometido, ella hacía cualquier cosa que le pedía. Así que tuve unos momentos muy interesantes y agradables representando todo tipo de nuevos escenarios exigentes con una sumisa totalmente compatible. Yo estaba particularmente entusiasmado con la suspensión con cuerda, lo que a su vez exige paciencia de la sumisa porque se necesita tiempo para prepararlo todo, pero ella voluntariamente aceptó. Yo realmente disfruté de tenerla completamente indefensa, atada y suspendida boca abajo para que pudiera coger su boca a voluntad. Y ella disfrutó de una buena azotaina dura con una paleta. Y ella disfrutaba realmente del sexo anal, ella se preparaba durante días para estar lista para mí, para tomar mi placer en su pequeño culo apretado. La lista era interminable, al parecer. Todo lo que le daba, ella lo tomaba. Cualquiera que sea la mierda perversa que soñara, ella jugaba con eso. Se mantenía muy flexible y en forma, así que tenía un montón de energía para mantenerse al día con mis demandas que, inevitablemente, sucedían todo el fin de semana. Ella parecía perfecta en todos los sentidos, y rápidamente se ganó el privilegio de llamarme Maestro. Su primer contrato de tres meses fue prorrogado por otros tres meses. Pero aquí está la cosa, me gusta castigar a mis sumisas, y para eso tenía que romper las reglas o desobedecerme de vez en cuando, al menos en cierto modo menor, cosa que nunca hizo. Y para mí, lo único que realmente me gustaba era dar un auténtico castigo azotando o dando latigazos que según mi criterio se haya merecido. 274
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Tuve que buscar excusas con Leila, y lo que me llevó al borde mi placer. Ella me suplicaba que le diera con mi látigo de todos modos, pero no es así como funciona para mí. Entonces es sólo básicamente ‘azotar sin sentido’ ya que la sumisa ‘desdibuja los roles’, y así no es cómo hago las cosas. Comencé a sospechar que Leila estaba siendo manipuladora, intentando seducirme a su manera en mi vida. Pensé que su plan era empezar haciendo todo lo que el señor exigía sin dudarlo, con lo que se haría indispensable en la atención a mis gustos muy singulares, para a continuación, pasar a involucrarse más en mí vida. Le encantaba estar en mi casa, y decoró su habitación completamente para hacerla suya. Lo que estaba bien. Yo siempre les digo a mis sumisas que pueden hacerlo si lo desean. Es bastante fácil volver a pintar de un blanco neutro cuando se van. Pero fue más allá con Leila. En retrospectiva, las señales estaban allí, pequeños cambios insidiosos que instigaron y que de por sí no era demasiado alarmantes. Descubrí que había descargado un poco de su selección de música en mi iPod, lo que dejé pasar por el momento, ya que parecía inofensivo. Leila re-organizó los armarios de la cocina, y no era parte de sus funciones, y fue bastante molesto para la señora Jones. Durante la semana, le gustaba dedicar su tiempo a la pintura, ella era una artista talentosa. Entonces ella trajo un par de piezas de su trabajo que quería que pasaran a formar parte de mi colección de arte del apartamento, a pesar de que su trabajo no era de mi gusto, ya que era bastante chillón y de colores brillantes. Y un par de veces me llamó la atención encontrarla espiando alrededor de mi apartamento en lugares en los que ella no tenía por qué estar, como mi estudio, y hasta en mi dormitorio. Ella era muy descarada y traviesa cuando se deshizo en excusas, acerca de que se estaba arreglando, o que quería hacer algo especial para mí, pero eso no era parte de nuestro acuerdo. A pesar de que me dio motivos para castigarla, me sentí incómodo. Y luego Leila comenzó a ofrecerse a venir durante la semana, sólo a veces, diciendo que me echaba de menos, y que le gustaría simplemente que la azotara y la follara ahora que estaba aquí. Era evidente que se estaba volviendo demasiado apegada y se estaba pasando de la raya. Ella quería más. Yo no quería. Así que termine nuestro contrato. Leila no se lo tomó bien, tuve unas cuantas llamadas telefónicas llenas de lágrimas, rogándome que le diera otra oportunidad, pero me negué, y finalmente aceptó mi decisión después de bloquear sus llamadas. Entonces oí a través de Elena que ella había conocido a otro hombre y se había casado no 275
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin mucho tiempo después, así que supuse que eso era todo, y que estaba fuera de mi vida para siempre. Y ahora, casi tres años después. ¿Qué mierda está pasando? ¿Por qué tiene que pasar esto, justo cuando las cosas están bien entre Anastasia y yo? ~~~ Cuando estamos a punto de salir para el aeropuerto, Taylor recibe otra llamada de Gail. — ¡Mierda! ¿Qué ha hecho qué? ¿Cómo iban a dejarla ... no, no es tu culpa... sí, estamos a punto de dirigirnos hacia el aeropuerto ... yo te haré saber cuándo aterricemos... Taylor cierra los ojos y respira profundamente mientras me mira expectante. —Miss Williams se ha dado de alta del Harborview, antes de que el psiquiatra pudiera completar su valoración. Le pidió a Gail ir a buscar algunas cosas para ella, y cuando volvió, se había ido. Ella acababa de salir y desapareció. Nadie sabe dónde se ha ido, y ahora Gail se siente culpable. — ¡Dios santo, esto se está convirtiendo en una pesadilla de mierda! Quiero a Welch en el caso, que averigüe todo lo que pueda acerca de la señorita Williams y su posible paradero. Dile que esta es su principal prioridad, y que yo quiero que la encuentre para que pueda obtener alguna ayuda adecuada antes de que ella haga otro intento de suicidio, tal vez con más éxito la próxima vez. Ella ha perdido claramente la razón de alguna manera. Y no puedo tenerla apareciendo y haciendo escenas fuera de lugar —, le grito, pasando las manos por mi cabello de pura frustración. Es que no entiendo por qué Leila aparece de la nada ahora, después de todo este tiempo. ¿Qué coño la ha llevado a esto? Trato de llamar a Anastasia para hacerle saber que no puedo ir a cenar esta noche a casa de su madre, pero su teléfono está ocupado. ¿Con quién coño habla? Por suerte, ella me devuelve la llamada, y yo respondo de inmediato. —Anastasia. —Hola. 276
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Tengo que volver a Seattle. Ha surgido algo. Estoy de camino a Hilton Head ahora. Por favor, discúlpame con tu madre. No puedo ir a cenar. —Nada serio, ¿verdad? —Tengo una situación con la que tengo que lidiar. Nos vemos el viernes. Voy a enviar a Taylor a que te recoja en el aeropuerto si no puedo ir. —Está bien. Espero que resuelvas tu situación. Que tengas un buen viaje. —Tú también nena. ~~~ El vuelo de ocho horas de vuelta a Seattle parece interminable. Trato de averiguar por qué diablos Leila me está buscando y luego trató de cortarse las muñecas. Si hubiera sido realmente seria acerca de suicidarse, habría hecho un mejor esfuerzo. No, me parece mucho más como un grito de ayuda, una llamada de atención por alguna razón. Quizás si esto hubiera ocurrido poco después de que se terminara el contrato, entonces tal vez podría haberlo entendido, ¿pero después de casi tres años? ¿Por qué ahora? ¿Qué ha cambiado? Y no puedo dejar de tener una horrible sospecha furtiva que esto tiene algo que ver con Anastasia, y la foto de nosotros juntos en el periódico. Por supuesto que no le digo nada a Ana acerca de lo que ha pasado con Leila cuando la llamó por teléfono. No quiero que ella esté preocupada o molesta. No quiero la terrible mierda de mi pasado ensuciando lo que tenemos ahora. Tengo la esperanza de conseguir que esta situación se resuelva rápidamente, antes de que Ana vuelva, una vez que hayamos hecho un seguimiento de Leila. Odio volar lejos de ella, poniendo distancia entre nosotros así, pero sé que es lo mejor. Una vez que tenga la situación bajo control, me sentiré más tranquilo, entonces podemos continuar donde lo dejamos antes de que toda esta mierda comenzara. A pesar del tiempo que ha transcurrido desde que tenía dominio sobre Leila, no puedo dejar de sentirme culpable si mis acciones pasadas han contribuido de alguna manera a este comportamiento desequilibrado. La salud y el bienestar de una sumisa es la principal responsabilidad de un Dominante, y siempre he tomado esa responsabilidad muy en serio. Así que si Leila está enferma y necesita ayuda, todavía siento el deber de asegurarme que reciba la ayuda que necesita. Tan pronto como aterrizamos, Welch me hace una actualización sobre la situación de Leila. No son buenas noticias. Su última dirección conocida ha 277
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin sido un callejón sin salida, no ha estado allí durante algún tiempo. Se las ha arreglado para obtener imágenes de CCTV de su salida del hospital, y en un par de calles de la zona, pero luego la pierde. Él está usando todos los trucos que tiene para encontrarla, pero hasta ahora, no conduce a nada. Mierda. Al parecer, el psiquiatra en Harborview que hizo la evaluación inicial de Leila ha dicho que sus acciones constituyen un típico grito de ayuda, y que no creía que ella fuera realmente un riesgo, por eso no había prohibición de darse de alta ella misma. La ha categorizado como a un paso hacia las tendencias suicidas, y dijo que la mayoría de las personas en esta categoría en realidad no van a cometer suicidio. Supongo que esto es algo tranquilizador para escuchar, pero todavía me sentiría mucho más feliz una vez que la hayamos localizado y conseguido la ayuda que claramente necesita. Estoy tan atrapado en todo esto que no es hasta que me aparece un texto de preocupación de Ana preguntándome si he llegado bien que me doy cuenta de que he sido negligente al no dejarle saber que llegué bien, así que rápidamente le envió un correo y le pido disculpas. No estoy acostumbrado a que la gente se preocupe por mí así, pero creo que me gusta. Resulta reconfortante que Ana esté pensando en mí y que se preocupe por mí. Jesús, no puedo esperar a tener a esta situación solucionada para cuando Ana vuelva a casa mañana. Siento un dolor sordo en el pecho cuando pienso en ella. Joder, la extraño mucho, sobre todo después del gran momento que tuvimos juntos en Georgia. Y me encanta lo que dijo en su sueño. Me hace sentir más seguro, sabiendo que ella dijo que no me dejaría. Pero todavía no se lo voy a decir, por mucho que ella trate de engatusarme en sus correos electrónicos. Y cuando ella me gruñe en su correo electrónico, me hace pensar en mi propio gato, mi gato de nueve colas, en mi cuarto de juegos. Hmm tiene posibilidades. Intrigante la idea que Ana ha puesto inocentemente en marcha allí. ~~~ Por mucho que quiera estar en el aeropuerto para recoger a Anastasia yo mismo, estoy esperando una llamada importante de Welch sobre un enlace que está consiguiendo del psiquiatra anterior que Leila ha consultado. No quiero estar discutiendo esto mientras estoy en el coche con Ana, por lo que tengo la intención de enviar a Taylor a recogerla, sabiendo que una vez que ella regrese aquí al Escala, voy a tenerla toda para mí. 278
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Estoy tan desesperado por verla. Estoy emocionado porque la necesito tanto, y como siempre, no puedo esperar a follarla. Pero también sé que su presencia aquí me ayudará a calmarme, porque he estado al límite desde que recibí la noticia sobre Leila. Taylor ha hecho un barrido completo y la revaluación de todas las medidas de seguridad en el apartamento, y ha cambiado todos los números de entrada como medida de precaución. Él está averiguando como Leila podría haber hecho su entrada, cuando los números de entrada siempre se cambian cada vez que un miembro del personal, incluyendo una sumisa se va. Estoy preocupado por la señora Jones, pero ella parece estar bien, a pesar de la mala experiencia, y yo le aseguro que no debe culparse por dejar que Leila saliera. Ella llevó una situación difícil muy profesionalmente y estoy agradecido por mantener la cabeza en calma en una crisis. —La pobre chica, parecía extrañamente sin vida de alguna manera. Tenía los ojos vidriosos, y seguía repitiendo como una especie de mantra que tenía de verlo, que ella haría cualquier cosa por su Maestro, y luego de repente se perdió y empezó a gritar y gritar... — explica , mientras estamos sentados en la cocina del Escala, Taylor con su brazo protector sobre sus hombros. Aunque ellos saben que yo soy consciente de su relación, como verdaderos profesionales nunca suelen presentar ningún tipo de demostración de afecto en mi presencia, pero entiendo que esto no es normal, no todos los días pasa uno por una situación como la que Gail atravesó. Veo miradas entre ella y Taylor. Por supuesto, sé que ambos son muy conscientes de lo que pasa en mi cuarto de juegos, pero aun así, más bien no es un tema que hayamos discutido abiertamente. —Tuviste suerte de no haber sido herida por esa maldita hoja de afeitar que le arrebataste —, Jason prácticamente le gruñe, mientras aprieta su puño en el hombro. —Oh, Jason, deja de quejarte —, insiste. —Yo sabía lo que estaba haciendo, y sabía que no tenía realmente la intención de hacerme algún daño. Fue un grito de ayuda, estoy segura. Pero estoy con Taylor. No sé cómo me sentiría si hubiese sido Ana la que tratara con una loca sola en el apartamento. —Cuanto más pronto la encontremos, más pronto recibirá esa ayuda. Esperemos que Welch tenga resultados un poco más prometedores pronto —. Les digo sombríamente. ~~~ 279
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —No queda ni rastro... bien... Sí —. Mierda, esperaba que esta situación se hubiera resuelto para el momento en que Ana regresara, pero parece que seguimos sin acercarnos a localizarla. Callejón sin salida, después de callejón sin salida, es todo lo que Welch ha encontrado hasta el momento. ¿Cómo puede Leila simplemente desaparecer de esta manera? Anastasia. Siento su presencia antes de verla, como una descarga eléctrica a través de mí. Me doy la vuelta, y ahí está. Y de repente, mi mundo es un lugar mucho mejor. Ella se ve hermosa, de pie con una sexy minifalda, mostrando sus grandiosas piernas y el bronceado recién adquirido del sol de Georgia. —Quiero ser informado —, le grito a Welch, cuando termino la llamada. No puedo llegar a Ana lo suficientemente rápido, me quito la chaqueta de mi traje gris y deshago mi corbata. La rodeo con mis brazos y tiro de ella con fuerza contra mí. Joder, ella se siente tan bien. Tiro de su cola de caballo para que incline la cabeza hacia arriba para que yo pueda darle un beso, un beso muy a fondo y profundo. No hay ninguna delicadeza, solo cruda, desesperada necesidad, pero ella me corresponde. Es evidente que ella necesita esto tanto como yo, ella gime y anuda firmemente sus dedos en mi cabello de la manera que me encanta, porque demuestra que me quiere poseer también. Nuestras lenguas promulgan una danza erótica juntas, y ambos entendemos que tenemos que dejar que nuestros cuerpos continúen con este baile demasiado apasionado, sin demora, ahora. —Estoy tan contento de que hayas vuelto. Dúchate conmigo, ahora —, le ordeno sin aliento. Vamos a empezar de nuevo, quitarme toda esta mierda, relajarnos juntos en un poco de agua para calmarnos. La agarro de la mano y la llevo a mi baño. —Me gusta tu falda. Es muy corta. Tienes unas hermosas piernas —, le digo con admiración. No puedo quitar mis ojos de ella mientras me quito los zapatos y los calcetines. Estoy bebiéndola, mis ojos festejan después de haber sido privados de su compañía durante demasiado tiempo, por lo que me parece una eternidad. Ella se quita sus zapatos también, y entonces no puedo esperar más. Tengo que tenerla ahora, aquí, en este mismo instante. La empujo de espaldas contra la pared y la beso por todas partes en un frenesí de necesidad. Subo la falda hasta la cintura, y luego paso mis manos por sus muslos para sentir su piel suave como la seda. — ¿Todavía estás sangrando? — me las arreglo para preguntar. 280
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —No — confirma. —Bien. Caigo de rodillas delante de ella para quitarle las sencillas bragas, por lo que está desnuda de cintura para abajo. Dios, ella se ve y huele jodidamente increíble, y verla sin aliento y jadeando de necesidad por mí me vuelve cada vez más loco. Aparto sus piernas para tener acceso a su clítoris con la lengua y la boca, dando vueltas y mordisqueando, chupando y atormentándola sin descanso, porque esto va a ser muy rápido una vez que la tome, por lo que necesito que esté lista. Ella ladea la cabeza hacia atrás y gime de placer mientras sus dedos tiran de mi cabello. Mi lengua sigue trabajando en ella, rodando y girando hasta sentir que su cuerpo empieza a temblar y se acelera. Mi trabajo está hecho, la suelto y le agarro la cara con ambas manos, sujetándola firmemente para besarla, metiendo mi lengua en su boca para que ella pueda probar su propia excitación. Ahora es el momento. Deshago mi bragueta y dejo libre a mi erección dura como roca. La agarro por la parte posterior de las piernas y la levanto. —Envuelve tus piernas alrededor de mí, nena —. Le ordeno, desesperado por estar dentro de ella ahora. Rápidamente lo hace, ella envuelve sus brazos alrededor de mi cuello para sujetarse. Así que ahora la penetro fuerte, duro y profundo. Toma todo lo que soy mientras ella gime en voz alta. Esto es lo que tanto anhelaba. La inmersión total uno en el otro. Yo en ella, ella en mí. Su apretada, húmeda y sexy tibieza envolviendo mi pene, con avidez por tragar hasta la última gota, hasta la empuñadura. Somos uno de nuevo, lo que estábamos destinados a ser, como debe ser. Juntos. No existe nadie más en el planeta en este momento. La agarro de las nalgas para que poder empezar a moverme. Dentro y fuera, tratando de mantener las cosas con calma al principio, tratando de saborear cada trazo exquisito de su exuberancia. Poco a poco dentro... y luego hacia fuera, su suavidad de deslizamiento sobre mí. En este lugar y luego de nuevo... besos suaves de terciopelo para mi polla. Dentro y fuera, de nuevo... Pero es imposible permanecer a un ritmo tan lento. Es demasiado tentador. Ha pasado mucho tiempo, y ella se siente jodidamente bien. No puedo aguantar 281
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin más. Pierdo el control y acelero, empujando, empujando, golpeando, pero necesito más, aún más, tengo que llegar más profundo, cada vez más profundo, más duro.... Ana estalla a mi alrededor cuando llega al orgasmo, y entonces me suelto con un final duro satisfactoriamente hundido en ella, lanzando con fuerza, gimiendo de éxtasis. Joder, eso estuvo bien. Joder, necesitaba eso. Joder, lo necesitaba demasiado. A medida que descendemos de nuestro increíble vuelo, me retiro lentamente de ella y la ayudo a ponerse de pie de nuevo. —Pareces complacido de verme —, murmura con una sonrisa dulce. —Sí, señorita Steele, creo que mi placer es bastante evidente. Ven, déjame llevarte a la ducha. Los dos estamos un poco más tranquilos, y mientras me desnudo, hablamos. — ¿Cómo estuvo tu viaje? —Bien, gracias. Gracias una vez más por la primera clase. Realmente es una forma mucho más agradable para viajar —, ella me sonríe, y luego añade algo nerviosamente: —Tengo algunas noticias. — ¿Ah? —Tengo trabajo. Le sonrío. Por supuesto que ya lo sé todo sobre esto, pero me gusta escuchar que me dé la noticia. —Felicidades, señorita Steele. ¿Ahora me vas a decir dónde? — He de seguir el juego, ¿no? — ¿No lo sabes? — ¿Por qué iba yo a saberlo? — Niego con la cabeza, frunciendo el ceño para ser convincente. —Con tus capacidades de acecho, pensé que podrías saberlo... — Mierda, ella ya está empezando a entenderlo. Tengo que cuidar mis pasos aquí, porque puede ser ingenua, pero no es estúpida. Ella no va a entender que todo es por su propio bien, para su protección. 282
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Anastasia, no se me ocurriría interferir en tu carrera, a menos que tú lo me pidas, por supuesto —. Trato de sonar herido. Yo no he interferido con su carrera, ella consiguió el trabajo por su cuenta. Sólo estoy comprando la empresa, eso es todo. Acosador, fanático del control, sí que soy yo. Pero la dejaré hacer todo el trabajo por su cuenta. — ¿Así que no tienes idea de que compañía? —No. Sé que hay cuatro empresas editoriales en Seattle, así que estoy asumiendo que es una de ellas —. Sólo una pequeña mentira piadosa... No te hará daño. Y en realidad, no sabía una mierda de las editoriales en Seattle hasta la semana pasada. Resulta que SIP resultó ser un buen negocio. Gracias Ana. —SIP. —Oh, la pequeña, bien. Bien hecho —. La beso en la frente. —Chica lista. ¿Cuándo empiezas? — Comienza el lunes. ¿Tal vez se preguntará cómo sé que es la pequeña? Cuidado, Grey. —El Lunes. — ¿Qué pronto eh? Será mejor que me aproveche de ti mientras pueda. Date la vuelta. La desnudo, luego entierro mi nariz en su cabello, para poder respirar su aroma maravilloso, su habitual mezcla maravillosa embriagadora de inocencia y de sexo que no puedo explicar. Es sólo el aroma de Anastasia, y me tomo una dosis larga y profunda. Eso me tranquiliza como ninguna otra cosa, y me imagino que esto debe ser como un adicto a la heroína se siente cuando le llega una dosis. Soy totalmente adicto a Anastasia. Tengo el agua de la ducha muy caliente para nosotros, para borrar los restos de los últimos acontecimientos. Cuando empiezo a lavar cuidadosamente a fondo su cuerpo encantador, siento su tensión. —Tengo algo que decirte —, murmura, cuando masajeo sus hombros. — ¿Ah, sí? —La exposición de mi amigo José de fotografía se abre el jueves en Portland —. No es tu amigo, maldita sea. Él quiere meterse en tus bragas. Él quiere lo que es mío. 283
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Sí, ¿y qué? — Me las arreglo para parecer civilizado, mientras detengo mis deberes de lavado. —Le dije que iría. ¿Quieres venir conmigo? — No, joder, no quiero ir, y ciertamente no quiero que Ana vaya. No la quiero cerca de él. Pero espera un minuto Grey, piensa en ello. Si tratas de prohibírselo, ella va a ir de todos modos. Sola. Así que es mejor si la llevas, y así te aseguras de que el hijo de puta, sucio canalla no llegara a ninguna parte cerca con ella, ni siquiera a tocarla. — ¿A qué hora? —La apertura es a las 7:30 p.m. Le beso suavemente la oreja, y ejerzo un gran dominio de mí mismo cuando tranquilamente le respondo. —Está bien —. Ves, no fue tan difícil, ¿verdad? —¿Estabas nerviosa por decírmelo? —Sí. ¿Cómo lo sabes? —Anastasia, todo tu cuerpo se acaba de relajar —. Pero al menos te lo ha dicho. Eso es una buena cosa. Está siendo honesta contigo. —Bueno, solo pareces ser, eh... un poco celoso —. Oh nena, realmente no tienes idea de que tan “celoso” que soy. En una escala de 1 a 10, probablemente alrededor de 1.000, estimación conservadora. —Sí, lo soy. Y harías bien en recordarlo. Pero gracias por preguntar. Iremos en el Charlie Tango —. Eso va a hacer la noche un poco más agradable de todos modos. No la dejo que me lave cuando ella me pregunta si puede, pero suavemente beso su cuello a modo de disculpa, siento la agitación de otra erección que tendremos que atender. —Pon tus manos en la pared, Anastasia. Te voy a tomar de nuevo —, murmuro, habiendo ya decidido hacerlo por detrás en este momento. Parece que nunca podré tener suficiente de ella. 284
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 26 -Q uiero que estés lista y esperándome en mi cuarto de juegos en quince minutos. Puedes prepararte en tu habitación. Por cierto, el vestidor está lleno de ropa para ti. No quiero ningún argumento acerca de esto. Dicho eso, me dirijo hacia mi estudio. Le he dado muchas vueltas a la planificación de nuestra segunda escena en mi cuarto de juegos. Elena me aconsejó que no me contuviera, que sea honesto y le demuestre a Ana toda la extensión de mis necesidades, castigando severamente correctamente desde el principio, como ella lo hizo conmigo, pero mi instinto me dice que debo seguir con mi introducción gradual, que siga seduciéndola con lo más suave, con los aspectos más placenteros de BDSM para empezar el camino correcto a seguir. Seducir, engañando más bien. Elena tiene razón, ella necesita conocer a Grey, ella necesita saber lo que es ser el hijo de puta depravado que realmente eres. A ti te gusta golpear a las pequeñas niñas de cabello castaño como ella ¿te acuerdas? Siempre he querido hacerlo con Spem en Alium, también conocido como el ‘Motete para cuarenta’ por Thomas Tallis. Así que mi pensamiento es darle a Ana una experiencia intensamente placentera donde yo esté totalmente al mando, no dejarla verme ni oírme, mientras la música suena directamente para ella. Quiero que ella se sienta totalmente impotente, esposada y con las piernas abiertas sobre la cama, porque así es como la he imaginado desde que cayó en mi oficina. Y ahora creo que ella está preparada para disfrutarlo. Esto significa que tendrá que confiar en mí totalmente. Voy a utilizar diferentes juguetes con ella, para saborearla como a un instrumento sexual, como parte de la música. El placer que yo le daré estará más allá de cualquier cosa que haya experimentado jamás. Luego, una vez que entienda que puede confiar completamente en mí de esta manera, puedo avanzar con ella, para que confíe en mí siempre que lo considere oportuno, para castigarla, confiar en mí lo encontrará una experiencia positiva. Estoy seguro de que este es el camino a seguir con Anastasia. Y va a ser muy impresionante para mí también. Porque ya he aliviado un poco de mi tensión sexual con las dos veces de la ducha, voy a ser capaz de ejercer un mayor control sobre mí mismo, podré follármela lentamente al ritmo de la música. Le doy quince minutos para prepararse y estar esperándome. Lo tengo todo listo y ya me he puesto mis jeans rasgados azules en sólo un par de minutos, 285
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin así que tengo que esperar mucho, pero todavía la hago esperar cinco minutos más, incrementando la tensión, haciendo que mi deseo crezca. Entro, entonces mientras me paseo por mi sala de juegos, y me gusta muchísimo lo que veo. Anastasia se ha colocado perfectamente, de rodillas como le había indicado, las piernas separadas a la distancia correcta, las palmas colocadas en sus muslos. Recuerda no levantar la vista al entrar, a pesar de que se lame los labios nerviosamente. Está más que hermosa allí arrodillada, con sus apenas pequeñas bragas blancas de encaje, mientras poco a poco voy dando la vuelta alrededor de ella para inspeccionar a mi Anastasia sumisa. Liberada de cualquier restricción, sus pechos redondos, llenos están muy bien. Ella tiene unos pechos realmente hermosos. No hay duda. Y son sólo míos. No son ni demasiado grandes, ni demasiado pequeños. Me gusta mirarlos de perfil, para poder ver sus pezones erguidos, orgullosos, listos para que juegue con ellos. Poco a poco me encamino a los cajones y escojo los elementos que voy a utilizar esta noche, dejándolos en la parte superior fuera de su vista. Ella no tiene ni idea de lo que son, por supuesto. Entonces vuelvo a estar delante de ella. Por un breve momento, considero ordenarle que bese mis pies descalzos, al igual que Elena solía hacerme para que besara sus zapatos de tacón alto, pero descarto rápidamente ese pensamiento de mi mente ya que no quiero esa imagen rondando por mi cabeza y que eche a perder este momento. —Te ves fantástica —, le murmuro suavemente. Creo que necesita que se lo diga constantemente, ya que nunca parece entender lo hermosa que es. Tengo que trabajar en la mejora de su autoestima. Para reforzar el mensaje, le agarro la barbilla y la obligo a mirarme. —Eres una mujer hermosa, Anastasia. Y eres toda mía. Ponte de pie. Obedece con nerviosismo. Tiene razón en ponerse nerviosa conmigo, su Dominante. Me gusta el poder que siento aquí, en mi cuarto de juegos. Este es mi mundo, y ella está bajo mi control. —Mírame. No tenemos un contrato firmado, Anastasia. Pero hemos discutido límites. Y quiero recordarte que tenemos palabras de seguridad, ¿de acuerdo? — normalmente es una chica valiente, pero siempre existe el peligro de que le entre el pánico con lo que tengo planeado para ella. — ¿Cuáles son las palabras de seguridad, Anastasia? —Amarillo —, murmura. — ¿Y? 286
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Rojo. —Acuérdate. ¿Está totalmente desconcertada, o es excitación lo que veo? Ella levanta las cejas, a punto de replicarme descaradamente, pero se corta al ver mí mirada dura de Dominante. —No empieces con tus comentarios irónicos aquí, señorita Steele. O te la follare mientras estas de rodillas. ¿Entiendes? No es lo que tengo planeado, pero me encantaría volver a llevar a cabo mi amenaza. Es otra de las cosas que he querido hacer desde que la vi por primera vez. Hacerla arrodillarse delante de mí, con las manos fuertemente atadas a la espalda, para que pueda mantener la cabeza alta y follarme su boca. Esto es diferente de cuando ella me lo hace a mí, porque de esta forma estoy totalmente al control, ella sólo se arrodilla allí indefensa, lista para darme placer, sin embargo me gustaría. Es algo que siempre he querido. Y lo voy a hacer con ella pronto. Quiero demostrarle que su boca inteligente puede estar bajo mi control. Pero por ahora puedo ver que está afligida mientras traga y parpadea nerviosamente. — ¿Y bien? —Sí, señor —, murmura. —Buena chica —. Me gusta ver que la estoy intimidando, así es como debe ser. Pero también necesito que se tranquilice, ella tiene que confiar en mí. —Mi intención no es que uses las palabras de seguridad porque sientes dolor, pero lo que voy a hacerte será intenso, muy intenso, y necesito que me guíes, lo ¿entiendes? La veo mirándome confundida. Tengo que recordar que ella es inexperta. Esta es sólo su segunda vez en mi cuarto de juegos. —Se trata del tacto, Anastasia. No serás capaz de verme ni oírme, pero serás capaz de sentirme. Ella frunce el ceño. Realmente no tiene ni idea del regalo que he planeado para ella. Sonrío para mis adentros mientras empiezo a subir la música. Ella es una chica con suerte. Aún no he follado con nadie de esta manera. 287
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Voy a atarte a la cama, Anastasia. Pero te voy a vendar los ojos primero y no serás capaz de escucharme. Todo lo que oirás es la música que voy a poner para ti —.Levanto el IPod para que lo vea. —Ven. La llevo a la cama, encima de las sábanas de satén rojas. Me encanta la sensación de raso, porque es muy sensual. El rojo es el tema de mi cuarto de juegos, porque es un color extremadamente erótico. Hmm, podría introducir una norma de llevar pantys rojos en mi cuarto de juegos. Pero reconozco que me gustan las bragas negras y las bragas blancas, cualquier cosa que sea sexy, sedosa y con encaje. —Quédate aquí —. Me inclino y le susurró al oído. —Espera aquí. Mantén tus ojos en la cama. Imagínate yaciendo aquí atada y totalmente a mi merced. Después de haber preparado el terreno, voy a buscar una goma de pelo y el flagelador que he seleccionado para usarlo esta noche. Ella todavía está de pie mirando a la cama mientras le indico que se dé la vuelta. Bien. Me paro detrás de ella para trenzar su precioso cabello largo. Todas las sumisas deben tener el pelo largo, cuanto más largo mejor. Me gusta más recogerlo en dos coletas, pero ahora tengo prisa, estoy impaciente por empezar a jugar, así que esto es lo que hay. Una vez que he acabado con la trenza, tiro de ella hacía atrás en contra mío, jalando su cabeza a un lado. Mmm, ahora puedo acariciarle el cuello y saborear lo suave y encantador que es. Yo murmuro contra esta área sensible mientras la delineo suavemente con los dientes y mi lengua, sabiendo que ese sonido resonará en su interior. Funciona, porque empieza a gemir. —Calla ahora. Le muestro el flagelador que tengo en mi mano. —Tócalo —, susurro. Ana extiende la mano vacilante y siente los flecos suaves de gamuza. He elegido este instrumento con mucho cuidado, porque no es demasiado aterrador ni doloroso. ¿Pero Christian, la has azotado? La voz de Elena me viene a la cabeza, así que lo ignoro, así es mejor, mucho mejor para Ana. —Usaré esto. No te hará daño, pero hará que tu sangre suba hasta la superficie de la piel, y te sensibilizará. ¿Cuáles son las palabras de seguridad, Anastasia? —Umm ... amarillo y rojo, Señor —, susurra en voz muy baja y asustada. 288
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Buena chica. Recuerda, el mayor miedo está en tu mente —, intento tranquilizarla, mientras dejo caer el látigo en la cama para que pueda quitarle las bragas, ya que son inútiles ahora. Miro con cariño a su dulce trasero perfecto. Me inclino para besarlo, entonces no puedo resistirme a morderlo un par de veces, porque es muy delicioso y tentador. Pero todo a su tiempo, ya que se pregunta cuáles son mis intenciones. —Ahora acuéstate. Boca arriba —, le ordeno, mientras la golpeo duro en su maravilloso culo. Suena con un chasquido fantástico, pero también hace que se sobresalte. Claramente la he llevado ya al borde. Rápidamente se arrastra sobre la cama y se acuesta, mirándome. Sí, aquí es donde la he imaginado, esto es exactamente donde yo la quería. —Las manos por encima de tu cabeza —, el ordeno, y lo hace inmediatamente. Está aprendiendo. Ves Grey, aquí hay una sumisa en potencia. Voy por la máscara para los ojos y el iPod, tomándome mi tiempo, sabiendo que ella me está mirando fijamente con los ojos completamente abiertos, que, ahora mismo, parecen demasiado grandes para su cara. La anticipación es parte del plan, y sé que ella está emocionada y asustada. Buena combinación, consigue la mezcla perfecta de hormonas zumbando a través de sus venas. Le explico cómo funciona el IPod exactamente, ya que ella no había visto ninguno como este antes. Naturalmente, es el sistema más nuevo y moderno del mercado. —Puedo escuchar lo que estás oyendo, y tengo un mando a distancia para controlarlo —, le digo, antes de insertarle los auriculares suavemente en los oídos. —Levanta tu cabeza. Deslizo suavemente la máscara por su cabeza, así que ahora completamente ciega. Su respiración se vuelve superficial y errática. está Luego la cojo del brazo izquierdo y se lo extiendo hacia arriba para poder esposarla por muñeca y con los dedos le hago cosquillas tranquilizadoras por el brazo, y repito la técnica con el brazo derecho. Se ve increíblemente caliente y sexy así, y ya no puedo estar más emocionado y cachondo. —Levanta otra vez la cabeza —, le ordeno, y así pueda agarrarle los tobillos y tirar de ella hacia abajo de la cama. Sus brazos quedan totalmente estirados y de esa forma no puede moverse. Perfecto. 289
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Primero le esposo el tobillo derecho, luego el izquierdo. Me levanto y miro con asombro como está tendida sobre la cama con las piernas abiertas y extendidas, totalmente desvalida. Es mucho mejor la realidad que mi imaginación. Desnuda y natural. Me sorprende lo mucho que me gusta el hecho de que ella no se ha hecho todavía la depilación brasileña completa. Otra primera vez para mí, pero eso es Anastasia, natural y diferente de todas las demás. Pongo la música, y entonces empiezo. Para el primer nivel de su excitación erótica, he seleccionado un guante de masaje de piel de marta rusa, la piel más cara del mundo debido a su lujosa suavidad. La acaricio suavemente con él, por su garganta, su cuello, sus pechos, y atormento sus pezones. Arrastro el guante por su vientre, rodeando su ombligo, luego a través de su cuerpo de cadera a cadera, entre las piernas, hasta el muslo, la pierna, luego de vuelta a la otra pierna, por la espalda hasta que su cuerpo desea que vuelva a empezar. Ana empieza a respirar con dificultad, pero parece estar sobrellevando bien la situación, ya que la música coral en latín resuena en su cabeza, así como en el cuarto de juegos. A continuación, repito el mismo lento proceso sensual con el flagelador, con cuidado a través de su cuerpo para excitarla. Luego, al ritmo de la música, de repente azoto su vientre con el flagelador, una vez, y otra vez, en esta segunda vez más fuerte. No lo suficiente para ser doloroso, pero lo suficientemente fuerte para que su piel reaccione y aumente su respuesta. Ana clama en estado de shock, y trata de moverse, pero no puede porque la tengo atada con fuerza. Con el siguiente crescendo de la música, le azoto sus pechos, y ella grita de nuevo. Voy a flagelarla por todo su cuerpo al ritmo de la música, hasta que se detiene. Hago una pausa. A continuación se repite la música, así que empiezo a azotarla otra vez, y ella se retuerce y gime. Espero que no sea demasiado abrumador y que presa del pánico use las palabras de seguridad, porque estamos llegando a la mejor parte. La música cesa, ya que ha completado la segunda repetición. 290
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Es hora de pasar a la siguiente etapa, ya que la música se inicia por tercera y última vez. Me subo a la cama y me inclino sobre ella, en sustitución del látigo por mi cuerpo. Esta vez uso mi nariz y mis labios para excitarla. Me detengo en sus pechos mientras le chupo y atormento sus pezones, haciéndola gemir aún más fuerte, y podría pasar mucho tiempo así, pero mi horario se establece por la música, y no debo perder mi apunte cuidadosamente planeado. Me muevo por su cuerpo hasta llegar a mi meta, al meollo, la perla especial de placer. Su clítoris. Está tan excitada que a medida que lamo suavemente, ella echa la cabeza hacia atrás mientras grita y casi llega de inmediato, así que paro de golpe. Todavía no, nena. Me arrodillo entre sus piernas, y libero las ataduras de sus tobillos, masajeando suavemente las piernas para aliviar cualquier rigidez. Le levanto las caderas, arqueando la espalda para que ella descanse sobre sus hombros. Sin ningún preámbulo o advertencia, le golpeo duro al tiempo con la música, derecho hacia adentro. Joder, ella se siente bien, ella está húmeda y lista para mí. Ella grita y siento su orgasmo inminente temblando, así que paro de nuevo. Todavía no, nena. — ¡Por favor! — Me suplica. La agarro duro por sus caderas a modo de advertencia. Yo tengo el control. Ella no puede influir en lo que va a suceder. Ella debe esperar. Poco a poco comienzo a moverme, retirándome, a continuación, muy lentamente entro de nuevo, mi ritmo se guía con la música, sólo aumenta cuando el tempo de la música gloriosa lo hace. Necesito de todo mi autocontrol para no seguir mi instinto natural de follarme a Ana tan rápido y fuerte como pueda, pero me resisto. Autocontrol. Años de entrenamiento están dando sus frutos. Esta vez, cuando ella vuelve a pedírmelo, el momento es perfecto. —Por favor —, me ruega de nuevo. ¡Sí, ahora si nena! Bajo su espalda sobre la cama y me coloco encima mientras apoyo mi peso en ella. Ahora entro duro, muy duro y profundo, al igual que los clímax musicales. Y lo mismo ocurre con Anastasia. Ella grita en voz alta con la intensidad de su 291
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin orgasmo inmediato que sigue y sigue, mientras aprieta sus músculos y siento olas de espasmos de placer intenso alrededor de mi polla. Tardo sólo tres envestidas más para unirme a ella, volando sobre el borde para soltarme dentro de ella, llego a un clímax demasiado intenso. Tan intenso que veo las estrellas y luces intermitentes azules. Que polvo más jodidamente increíble. Me derrumbo encima de ella, y luego, lentamente, tiro de ella hacía mí. La música se ha detenido, y suelto las esposas de sus muñecas, a continuación, le retiro la máscara de los ojos y los auriculares. Ella parpadea cuando me mira, aturdida y abrumada. —Hola —, murmuro sonriendo, ahora puedo ver sus hermosos ojos azules mirándome de nuevo. Me inclino para besarla suavemente. —Hola, a ti también —, me saluda murmurando, deslumbrante por el post orgasmo. —Lo has hecho bien. Date la vuelta. Veo una expresión de alarma en su rostro. Es evidente que ella piensa que todavía no estoy satisfecho y quiero volver a follármela. Bueno, nada es imposible... cielos Grey, pórtate bien. —Sólo voy a masajearte los hombros —. La tranquilizo. Está destrozada. Se pone de frente, y me siento a horcajadas sobre ella para empezar a masajearle los hombros. Por su sonoro gemido, supongo que le está gustando, y con ternura me inclino para besarla en la cabeza en agradecimiento por la gran experiencia que acabamos de compartir. — ¿Cuál era esa música? — Murmura. —Se llama Spem in Alium, o el Motete para Cuarenta, de Thomas Tallis. —Ha sido…. abrumadora. —Siempre he querido follar con esta música. — ¿No es otra primera vez, Sr. Grey? —De hecho si lo es, la señorita Steele. 292
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Bueno, es la primera vez que follado con él también —, murmura. Así que debo haberlo hecho bien. Nadie más ha estado donde yo he estado, y nadie más lo hará. —Hmm... Tú y yo, estamos dándonos uno al otro muchas primeras veces —, reflexiono. ¿Es por eso por lo que estoy tan atraído por ella? — ¿Qué te dije en mi sueño, Chr - mmm, Señor? — ¿No va a darse por vencida sobre esto? Mi pequeña persistente. —Dijiste muchas cosas, Anastasia. Hablaste de jaulas y fresas... que querías más... y que me echabas de menos —. Entre otras cosas. — ¿Eso es todo? — Dice, claramente aliviada. ¿Por qué? Se me acaba de despertar el interés. ¿Qué podría haber dicho que la tiene tan preocupada? ¿Qué tiene ella que ocultar? — ¿Qué crees que dijiste? — Vamos, suéltalo. —Que pensaba que eres feo, presuntuoso y que eres imposible en la cama —, ella trata de bromear. —Bueno, por supuesto que soy todas esas cosas, y ahora me tienes muy intrigado. ¿Qué me escondes, señorita Steele? — Puedo ser persistente también. —No estoy escondiendo nada —, protesta, pero no me engaña. —Anastasia, no sabes mentir —. Y me gusta eso de ella. Me gusta que me digas la verdad. ¿Sabes cómo lo sé? Porque soy un fanático del control multimillonario/acosador, quien te ha seguido y monitoreado tus correos electrónicos y llamadas, por supuesto. —Pensé que ibas a hacerme reír después de tener sexo, cosa que de momento no estás haciendo —. Trata de cambiar de tema. Sí, definitivamente esconde algo. —No sé contar chistes —. Desperdicio total de tiempo en mi opinión, el contar chistes. — ¡Señor Grey! ¿Algo que no puedes hacer? — Me sonríe. —No, totalmente inútil con los chistes —. Y estoy orgulloso de ello. 293
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Las bromas son más de la especialidad de Elliot, desde joven. —Yo también soy un desastre como bromista —, se ríe también. —Ese es un sonido muy hermoso —, le susurro mientras la beso suavemente. —Y sigues ocultándome algo, Anastasia. Puede que tenga que torturarte para sacarlo. ~~~ Cuando me siento a tocar mi piano por la mañana temprano, mi mente vuelve de nuevo a pensar en la situación con Leila. He dejado dormir a Anastasia como un bebé en mi cama, parecía un ángel dulce e inocente con su pelo desparramado sobre la almohada. Por supuesto, Leila nunca durmió en mi cama, nunca nos acostamos a dormir juntos en absoluto, sólo follábamos juntos. Bueno, me la follaba, y ella de buena gana y con alegría me dejaba usarla de cualquier manera que yo quisiera. Porque eso es lo que eres, Grey. Un aprovechado. Ella era una de las que querían más, pero yo ni siquiera lo consideré un instante. Pero ella lo superó, encontró a alguien más e incluso se casó con ese hombre. Entonces, ¿qué diablos ha pasado ahora? No importa cuántas vueltas le dé para lograr entenderlo, simplemente no tiene ningún sentido. ¿Y por qué no puedo encontrarla, o saber algo de ella? ¿Cómo lo ha logrado? No vi lo inteligente y manipuladora que podía llegar a ser cuando Leila se convirtió en mi sumisa, ella parecía ser descarada y traviesa. Pero resultó que era entrometida y fisgona. ¿Su mente enferma está jugando a algún tipo de juego conmigo? No puedo correr el riesgo, no puedo pasar por alto la posibilidad de que en realidad podría matarse, aunque el psiquiatra dijo algo acerca de que sea poco probable. Tengo la idea rondando por la cabeza de que su estado de desequilibrio se debe al trato que le daba y ahora se siente mal por ello. Yo no era bueno para ella, y la verdad es que no soy bueno para Anastasia. Sé que estoy siendo egoísta, pero no puedo dejarla. Cuando empiezo a tocar la pieza, por segunda vez, miro hacia arriba y veo a Anastasia. Maldita sea, yo no quise molestarla, ella necesita dormir mucho más que yo. —Deberías estar durmiendo. —Al igual que tú —, replica ella al instante. Qué dulce, Anastasia me está regañando. Hacía mucho que nadie lo hacía. Elena me regañaba cuando yo era su sumiso, y luego me castigaba duramente 294
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin por cualquier pequeña indiscreción que hubiera cometido, por lo que en cierto modo fue un alivio cuando finalmente terminó nuestra aventura. Eso significaba que a la edad madura de veintiuno, podía hacer exactamente lo que yo quisiera, sin nadie a quién responder. Pero hasta la fecha, nunca llego tarde a ningún lugar, y voy siempre meticulosamente limpio y arreglado, porque eso era lo que Elena exigió de mí. — ¿Me estás regañando, señorita Steele? —Sí, Sr. Grey, así es. —Bueno, no puedo dormir —. Y estoy cabreado porque por lo general una vez que tengo a mi lado a Ana, duermo bien, pero esta mierda con Leila realmente me está jodiendo, así que me he levantado temprano. Pero Ana parece saber instintivamente como calmarme, en voz baja viene y se sienta a mi lado en el taburete del piano, y suavemente descansa su cabeza en mi hombro mientras observa y juega conmigo. Ella se relaja y disfruta de la pieza de Chopin que estoy tocando, y luego me pide que toque la pieza de Bach que toqué la primera noche que se quedó. Puedo ver que la música le llega y la toca, mientras ella cierra los ojos y se pierde en ella. Me encanta que ella aprecie una hermosa pieza. — ¿Por qué sólo tocas esa música tan triste? — Susurra ella, volviendo sus ojos hacía mí, en busca de una respuesta. Me encojo de hombros. Se adapta a mi alma, nena. No me siento cómodo cuando ella comienza a interrogarme acerca de cuando yo era más joven, por cuándo comencé a aprender a tocar el piano. Mi nueva madre tocaba el piano, así que supuse que le gustaría que yo lo hiciera. Y yo haría cualquier cosa por complacerla, mi nueva madre era maravillosa. Lo era entonces, como lo es ahora. Cambio rápidamente de tema. —¿Por qué estás despierta? ¿No necesitas recuperarse de los esfuerzos de ayer? Por supuesto, he olvidado que su cuerpo todavía está con la hora de Georgia, y Ana me recuerda que son las ocho de la mañana para ella, y que tiene que tomarse la píldora. Estoy impresionado, pero le comento que debería empezar a ajustar el horario al de Seattle, retrasándolo media hora empezando hoy. —Buen plan. Entonces, ¿qué vamos a hacer durante media hora? 295
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Pregunta aparentemente inocente, pero sé por la mirada de sus ojos lo que está insinuando. Y estoy seguro que es el tiempo más que adecuado para hacer algún juego sexy mañanero. Sí, definitivamente estaría muy bien. —Se me ocurren un par de cosas —, le sonrío. —Por otro lado, podríamos hablar —. Mierda. Basta de hablar ya. —Prefiero lo que tengo en mente —, le digo, mientras la siento en mi regazo. Ella se siente y huele divinamente, y quiero tomarla aquí mismo, ahora mismo. —Siempre prefieres tener sexo que hablar —, dice riendo. —Es verdad. Sobre todo contigo —. Le confirmo mientras entierro mi nariz en su pelo, y la beso en ese suave lugar especial detrás de la oreja que me resulta particularmente atractivo. Le susurro al oído. —Tal vez en el piano. Siento su cuerpo contraerse en respuesta, pero todavía no se dará por vencida con la mierda de hablar. Tengo que trabajar más duro para distraerla. El sexo prevalece sobre hablar. La beso suavemente hasta el fondo de su cuello, y luego por la cabeza hacia abajo, a su hombro. Ella tiene una piel maravillosa, y huele tan dulce por todo el cuerpo. —Quiero dejar algo claro —, continúa, a pesar de que su respiración es cada vez más errática, cuanto más al sur me dirijo con mis besos. —Siempre tan ávida de información, señorita Steele. ¿Qué necesitas dejar claro? —Nosotros —, susurra. Consigue toda mi atención. —Hmm. ¿Qué pasa con nosotros? —El contrato. —Bueno, creo que el contrato es discutible, ¿no? — Le toco suavemente su mejilla. ¿Qué tiene que ver ahora un pedazo de papel? Todo esto es nuevo, porque nunca he tenido novia antes. Con Ana, he ido más allá de cualquier cosa que haya hecho antes, con contrato o sin él. Está confundida. —Estabas muy interesado. 296
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Bueno, eso era antes. De todos modos, las reglas no son discutibles, ellas siguen en pie —. No creas que esto te va a salir gratis. — ¿Antes? ¿Antes de qué? —Antes de... ‘más’. Además, hemos estado en la sala de juegos dos veces, y no has salido huyendo ¿Cómo puedo poner en un contrato donde nos encontramos ahora? Todavía no estoy seguro de mí mismo, estamos haciendo nuevas reglas sobre la marcha. Pero sigo con la necesidad de seguir las normas existentes también. Tengo que saber que está a salvo. Y todavía tengo que castigarla si rompe las reglas. Y eso es lo que ella quiere que le aclare. — ¿Y si rompo una de las reglas? —Entonces te voy a castigar. — ¿Pero solo con mi permiso, no? —Sí, así es —, Admito a regañadientes, recordando cuán frustrante fue cuando se negó a dejarme azotarla en el cobertizo. — ¿Y si digo que no? — Nadie me dice que no, sólo tú. —Si dices que no, dirás que no. Voy a tener que encontrar una manera de persuadirte —. Usaré probablemente todas mis armas. Anastasia se separa de mí para ponerse de pie. Ella me mira. ¿Por qué está siendo así cuando las cosas estaban al rojo vivo entre nosotros? ¿Listos para algo de sexo del bueno sobre el piano? —Así que el tema de los castigos sigue en pie —, aclara. —Sí, pero sólo si rompes las reglas. —Voy a tener que volver a leerlas. —Las voy a buscar. Decido también que deberíamos tener este tema resuelto lo antes posible y salgo disparado hacía mi estudio en busca de la documentación. Podemos tener las cosas claras para que entienda cómo debe actuar, lo que debe hacer para asegurarse de que está a salvo y bien, y para estar por mí en todo momento. 297
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Son bastante claras y sencillas, aunque tengo que hacer rápidamente algunos ajustes en el contrato, que recuerdo que se quedaron sin encajar un par de puntos la última vez que lo discutimos. Realmente no estoy nada contento con que ella se niegue a seguir la lista de los alimentos recomendados ya que creo que realmente es algo de lo que ella se beneficiaría, pero no tengo opción, ya que ella dijo que era un punto innegociable. Por lo menos, no me montó escándalo antes, cuando le hablé de la ropa que pedí para ella en Neimans. No puedo esperar a verla con algo de ropa decente y con clase, en lugar de la basura barata que normalmente usa, aunque tengo que admitir que sin nada ya se ve increíble, sin nada en absoluto. Pero ella se merece lo mejor. Cuando vuelvo, me la encuentro en la cocina tomando la píldora. Bueno. Me siento en la barra y le pongo el contrato en la mano para que se lo lea. Lo estudia con cuidado por lo que parece una eternidad. — ¿Así que la cosa de la obediencia sigue en pie? — Me frunce el ceño. Esto es obviamente uno de sus puntos de fricción. —Oh sí —, confirmo con una sonrisa. Sí, nena, eso es lo más importante para un obseso del control como yo. Y luego me pongo a castigar si me desobedecen. Me encanta repartir un castigo bien merecido. Ella niega con la cabeza y me pone los ojos en blanco, entonces se da cuenta de lo que ha hecho. — ¿Acabas de ponerme los ojos en blanco, Anastasia? — ¡Empieza el juego! Le he explicado antes lo que iba a pasar, no puede decir que no la he advertido. —Posiblemente, depende cuál sea tu reacción. —La misma de siempre —. Te tumbo en mi regazo y te doy unos azotes en el culo, para luego follarte, Srta. Steele. Esto es incluso mejor que un polvo en el piano. — ¿Quieres pegarme ahora? —Sí. Y lo haré. — ¿Ah, sí, señor Grey? — La Srta. Steele quiere jugar al parecer, parece que me está retando. 298
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin — ¿Vas a detenerme? — Esto podría ser divertido. Me parece que me gusta un poco de resistencia, me resulta excitante. —Vas a tener que atraparme primero —, me dice. Está tan jodidamente sexy, y me pone tan jodidamente caliente cuando se muerde su tierno labio inferior que hasta aquí hemos llegado, empieza la diversión. Me pongo de pie para empezar a acosarla, ya que poco a poco empieza alejarse. Si piensa que puede conseguir escaparse de mí, está muy equivocada. Realmente pagará el precio de este juego, aunque me resulta tan excitante como el infierno. — ¿Vas a venir sin rechistar? — ¿Alguna vez lo he hecho? Me estiro para agarrarla, pero ella chilla y se las arregla para esquivarme. —Podemos hacer esto todo el día, nena, pero lo conseguiré y va a ser peor para ti cuando lo haga —, le advierto. —No, no lo harás. —Cualquiera pensaría que no quieres que te atrapen —. Nena, que te atrape será lo de menos. —No quiero. Ese es el punto. Siento por los castigos lo mismo que tu sobre que te toquen. Con estas palabras, es como si Ana me diera un puñetazo en la tripa, con fuerza. Que me toquen es un límite infranqueable, absoluto e irrefutable para mí ¿y ella dice que la estoy poniendo en el infierno cuando la castigo? Mierda, eso me pone en la misma liga que el hijo de puta que me usó como su cenicero. — ¿Así es como te sientes? —No, no me afecta tanto como eso, pero te da una idea —, murmura, retrocediendo un poco mientras me mira con una expresión cautelosa. — ¿Tanto lo odias? — le pregunto, ella viene y se para frente a mí y me mira directamente a los ojos. Sé que no está mintiendo, así es como ella realmente siente. Me doy cuenta de que esto significa que, básicamente, la estoy tratando de la misma manera que el chulo y la puta drogadicta me trataron. Y todo es puramente para mi propio placer, no el de ella. 299
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Bueno... no. Me siento ambivalente al respecto. No me gusta, pero no lo odio —, trata de aclarar. Así que ¿por qué no ha salido corriendo? ¿Por qué sigue aún aquí? — ¿Pero anoche, en la sala de juegos...? — Estoy confundido. Ella parecía disfrutar de todo lo que le hice entonces, y estoy seguro de que no era sólo una actuación. —Lo hice por ti, Christian, porque lo necesitas. Yo no. Anoche no me hiciste daño. Eso fue en un contexto diferente, y puedo racionalizarlo internamente, y confío en ti. Pero cuando quieres castigarme, me preocupa que me hagas daño. Intento digerir estas palabras en mi cabeza. Tiene razón, por supuesto. Voy a hacerle daño. Ese es el fin de un castigo. Y no puedo hacerlo pensando en 'esto me duele más a mí que a ti'. Lo disfruto. —Yo quiero hacerte daño. Pero no más allá de algo que puedas soportar —. Estoy tratando de ser honesto, pero no quiero asustarla. — ¿Por qué? —Simplemente lo necesito —. Eso es lo más lejos que puedo decirle, la verdad es demasiado impactante. —No puedo decirte más. Saldrías por la puerta en un segundo si supieras la verdad. — ¿No puedes o no quieres? —No quiero. —Así que sabes por qué. —Sí. —Pero no me lo dirás. —Si lo hago, va a salir corriendo de la habitación, y no querrás volver. No puedo arriesgarme a eso, Anastasia. — ¿Quieres que me quede? —Más de lo que imaginas. No podría soportar perderte. La agarro para rodearla con mis brazos y besarla, para transmitirle lo desesperadamente que quiero que se quede. Como me gustaría no llevar toda 300
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin esta mierda en mi cabeza, que me hace ser un jodido cincuenta sombras. No quiero que huya de mí. —No me dejes. Has dicho que no te deje y me pediste en sueños que no me fuera —, declaro, mientras beso sus labios suavemente. —Yo no me quiero ir —, murmura de nuevo. —Enséñamelo. — ¿Que te enseñe qué? —Enséñame cuánto puede doler. — ¿Qué? —Castigarme. Quiero saber lo malo que puede ser. Estoy sin palabras. Después de todo lo que acaba de decir, ¿ahora me está pidiendo que la castigue? Estoy muy confundido. — ¿Quieres probar? —Sí. Dije que lo haría. —Ana, eres tan confusa. —Estoy confundida también. Estoy intentando resolverlo. Y tú y yo sabremos, de una vez por todas, si puedo hacer esto. Si yo puedo aguantarlo, entonces tal vez... Ahora veo a dónde quiere ir a parar. Ella quiere ser capaz de tocarme. Ella piensa que si puede soportar que la castigue, voy a intentar soportar que ella me toque. No estoy seguro de si esto podría funcionar. Pero lo que acaba de decirme Ana refleja el consejo que me dio Elena. "Tienes que hacerle entender, no te guardes nada, se totalmente honesto y muéstrale con extrema exactitud cómo son tus necesidades. Si ella es la chica que creo que es, lo aceptará y lo hará por ti." Tomo una decisión. Agarro el brazo de Ana, salimos de la habitación y subimos a mi cuarto de juegos. Este día tenía que llegar, ¿así que por que posponerlo por más tiempo? Ella es una joven valiente, y como Elena me dijo, ella merece saber exactamente en lo que se está metiendo con un hombre tan jodido como yo. Soy lo que soy. 301
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Te voy a enseñar lo malo que puede ser, y así sabrás lo que hay y podrás tomar tu propia decisión. ¿Estás lista para esto? — Le pregunto cuando llegamos a la puerta de mi cuarto de juegos. Ana palidece, y sólo asiente con la cabeza. Pero no dice que no. Abro la puerta y cojo mi cinturón de cuero marrón favorito de la parrilla al lado de la puerta. Es como un viejo amigo que se siente cómodo y tranquilizador en la mano. La llevo hasta el banco de cuero rojo en la esquina más alejada, y le ordeno que se incline sobre él. Me alegra ver que ella cumple sin dudarlo. Mira, está lista para esto. Inspiro profundamente unas cuantas veces mientras me transformo en Dominante. Dejo que la parte de mi especial cerebro tome el control de mis actos. Me siento tranquilo y entusiasmado con esto. Esto es lo que hago. Esto es lo que me gusta hacer. Será para mí un placer enorme. —Estamos aquí porque has dicho que sí, Anastasia. Y te has escapado de mí, Voy a azotarte seis veces y contarás conmigo. Siempre soy un Dominante justo y razonable. Todo esto es parte de la puesta en escena. Estoy explicándole por qué este castigo está justificado, y en lo que va a consistir. Y sólo voy a golpearla seis veces. Elena nunca me pegó menos de doce veces, nunca. Pero voy a ser suave con Ana. Mientras ella sigue inclinada sobre el banco poco a poco le levanto el dobladillo de su bata de baño, por lo que ahora se siente más expuesta y vulnerable de lo que estuvo la primera vez que entro en esta habitación. Admiro y luego acaricio sus pálidas y hermosas nalgas, para calentarlas y prepararlas para lo que estoy a punto de desatar sobre ellas. Cuando terminen tendrán un aspecto jodidamente increíbles, brillarán en un bonito color rosa. —Estoy haciendo esto para que recuerdes que no debes huir de mí, y por muy emocionante que sea, no quiero que huyas de mí —, le digo en voz baja. —Y me has puesto los ojos en blanco. Sabes lo que siento por eso. Estoy en el momento. En el lugar al que voy en mi cabeza cuando le doy una paliza a las pequeñas chicas de pelo castaño. Con mucho cuidado descanso mi mano en la espalda de Ana para sostenerla en su lugar. Poco a poco levanto el brazo, y rápidamente lo bajo con toda la fuerza de la que soy capaz, por lo que el cinturón muerde fuertemente su hermoso culo en un golpe perfectamente colocado. 302
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Toma eso, jodida puta drogadicta de mierda. Anastasia grita. — ¡Cuenta, Anastasia! — ¡Uno! — Escupe la palabra. Levanto mi brazo, lo vuelvo a bajar de nuevo, puedo que con más fuerza esta vez. ¿Por qué me dejaste, maldita puta drogadicta de mierda? —Dos —. Grita Anastasia. Esto es lo que necesito. Esto me sienta bien, me sienta bien. Tengo el control y sanciono a quien merece ser castigado. Levanto el cinturón de nuevo para darle otro golpe en su culo, que ya empieza a brillar maravillosamente. Puta drogadicta de pelo castaño que me abandonó. — ¡Tres! — Ana grita, mientras el cuero de la cinta golpea con un chasquido fuerte y satisfactorio. Me encanta ese sonido. Maldita puta drogadicta. No me reservo nada en la cuarta. Ella tiene que saber, tiene que entender que esta es la manera en la que tiene que ser. — ¡Cuatro! — grita. Drogadicta de mierda. ¿Por qué no me protegiste de él? El siguiente golpe deja huella en su piel gratamente. — ¡Cinco! — Solloza. Sólo estás recibiendo lo que te mereces, pequeña puta drogadicta. El último azote con el cinturón llega a ser incluso más fuerte que el primero. Sólo han sido seis golpes, así que cada uno tiene que contar. 303
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin El castigo para la puta drogadicta que me dejó. —Seis —, susurra Ana en un sollozo ahogado, cuando el latigazo final le muerde dulcemente. Y hemos terminado. Vuelvo del momento. Miro a Anastasia, aún postrada sobre el banco. Ella lo ha hecho por mí. Ha asimilado el castigo como una buena chica. Es tan increíblemente valiente. Dejo caer la correa y tiro de ella hacía mis brazos. Pero en lugar de dejar que la calme, ella lucha y lucha por alejarse de mí. —Déjame ir... no... — Ella me empuja con fuerza mientras trato de consolarla, y se vuelve para mirarme. —No me toques —, me susurra, mientras ella me mira con lo que parece puro odio. Hay lágrimas corriendo por su rostro, que ella airadamente se quita con el dorso de sus manos. — ¿Esto es lo que realmente te gusta? ¿A mí, así? — Ana exige saber, mientras limpia su nariz que moquea con la manga de su bata de baño. Sólo la miro, porque realmente no sé qué decir, cómo responder. Ninguna sumisa había reaccionado así antes. —Bueno, eres un jodido hijo de puta —. Me escupe sus palabras como veneno puro. —Ana —, me declaro con ella, sorprendido completamente fuera de mi profundidad. por su reacción, pero —No me vengas con ¡“Ana”! ¡Necesitas poner orden en toda tu mierda, Grey! — Declara, entonces se da vuelta y sale con rigidez de mi cuarto de juegos, cerrando la puerta silenciosamente detrás de ella. ¿Qué mierda he hecho? 304
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 27 Purgatorio - Parte 1 Oscuridad eterna U na vez Anastasia ha salido de mi cuarto de juegos, me quedo ahí parado, aturdido y perdido intentando comprender lo que acaba de ocurrir entre nosotros. Fue su sugerencia el que la castigara para demostrarle lo duro que puede ser. He hablado con ella de nuevo antes de que entrara en mi cuarto de juegos, y siguió dándome su consentimiento. En ningún momento Ana me pidió que me detuviera, ni tampoco utilizó ninguna de las palabras de seguridad, ni me dio ninguna indicación de que no quisiera que completara los seis azotes con el cinturón. Y sin embargo, reaccionó tan mal después, mirándome con odio puro como si fuera la encarnación del demonio cuando traté de felicitarla por ser tan maravillosamente valiente por mí. ¿Qué está pensando ahora? ¿Dónde se ha ido? ¿Ha huido? ¿Qué le digo? Debería haberlo visto. Mi instinto era trabajar lentamente hasta este punto, y sin embargo salté precipitadamente hacia adentro con lo que ella consideraba claramente un castigo demasiado duro, aunque yo no lo hubiera clasificado como tal. Pensé que se lo tomaría bastante bien en realidad, en comparación con como Elena me trató cuando por primera vez me convertí en su sumiso. Pero, por supuesto, tengo que recordarme a mí mismo que ella es inexperta, la estoy llevando a un lado oscuro del que es totalmente ignorante. Ella sigue siendo tan inocente. Ana estaba muy molesta, llorando y sollozando, pero también muy enojada, mucho, me di cuenta. "¿Esto es lo que realmente te gusta? ¿A mí de esta manera?" Trato de averiguar cómo me siento acerca de esto. Por supuesto que no me gusta ver su malestar y su angustia. Pero la pura verdad es que disfruté inmensamente el pegarle, porque siempre me gusta dar un castigo bien merecido, me da un subidón sin igual. Así es como soy. Lo necesito. Me hubiese gustado que lo hubiera tomado mejor. Realmente pensé que podría, ya que no protestó en ningún momento. Ella obedientemente permaneció en el lugar para que terminara de castigarla, así que ¿cómo iba yo a saber? 305
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin "Bueno, eres un jodido hijo de puta." No puedo negar que tiene razón. Soy cincuenta sombras de mierda. Le advertí varias veces que aún estaba tiempo de salir corriendo, aunque quiero desesperadamente que se quede porque soy muy egoísta. Pero no lo hizo. Esta fue la tercera vez que ella, voluntariamente, entró en mi cuarto de juegos. Esto es lo que me dio la esperanza de que pudiera adaptarse a mis necesidades. "Ni se te ocurra decirme ¡'Ana'! Necesitas organizar tu mierda, Grey" Ella tiene razón de nuevo, por supuesto. Pero el problema es que la mía es la clase de mierda que no puede ser resuelta. Lo sé, porque he pasado años yendo de terapeuta en terapeuta, de psiquiatra en psiquiatra. Incluso el bueno del Dr. Flynn, que es con mucho, el mejor que he visto, no puede enderezarme, a pesar de sus mejores esfuerzos. Sé que no puedo quedarme aquí, en mi cuarto de juegos, preguntándome qué hacer. Taylor no se ha puesto en contacto conmigo, lo que significa que no se ha activado la alarma de salida. Así que estoy asumiendo que ella ha ido a su dormitorio, y tengo que ir a buscarla, asegurarme de que está bien. Esa es siempre la primera responsabilidad de un dominante. Tengo que ver si todavía hay algún camino a seguir para nosotros después de esto. ¿O es el final? No puedo ni siquiera contemplar esa idea, así que no tengo otra opción que tratar de consolarla y suavizar las cosas. Tal vez esto será como la primera vez que le pegue, y ella estaba muy molesta. Una vez que transcurrió un poco de tiempo, y ella tuvo tiempo de pensar en ello, admitió que no había sido tan malo después de todo. Luego me dejó darle una paliza erótica realmente impresionante, con las bolas chinas dentro de ella, cosa que me dijo que había disfrutado mucho. Ella es una chica valiente, tiene que haber una manera de que podamos superar esto. Tiene que haberla. ~~~ Cambio mis jeans gastados por el pantalón de mi pijama, y luego voy a buscar a Anastasia. Está en su dormitorio, donde pensé que estaría, acurrucada en el lado opuesto a la puerta. Dejo el Advil y árnica que he traído para ella, suavemente me meto en la cama detrás de ella. Ella no responde a mi presencia más que tensándose. —Shhh —, murmuro, mientras ella sólo está ahí, tiesa, silenciosamente resistiéndose a mi intento de acercarme a ella. 306
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —No pelees conmigo, Ana, por favor —, le pido. No puedo soportar que este así conmigo. Ella siempre ha sido tan cálida y cariñosa conmigo, y ahora está siendo tan fría. Me las arreglo para tirar de ella suavemente a mis brazos, y luego enterrar mi nariz en su pelo, y besar su cuello. Por supuesto, su olor es tan embriagador como siempre, y yo no puedo permitirme siquiera empezar a contemplar la idea de que esta podría ser mi última dosis, si ella huye. —No me odies —, le digo de nuevo. Esto estremece Ana con una ola de sollozos silenciosos. Todo lo que puedo hacer para tratar de consolarla es abrazarla y besarla suavemente, pero ella sigue siendo fría y distante. No sé qué más hacer o decir. No hay palabras que expliquen lo mucho que quiero arreglar esto entre nosotros, lo mucho que quiero que se quede conmigo y resolver esto. Pero a medida que transcurre el tiempo y Ana se mantiene a distancia, estoy realmente temeroso de que no voy a ser capaz de solucionar este problema. Yo no tengo las habilidades necesarias. Así que solo estamos aquí juntos, ninguno de los dos habla, ninguno de nosotros duerme, pero por lo menos ella finalmente se gira y se relaja un poco, mientras va amaneciendo. Con el tiempo, yo hablo. —Te he traído un poco de Advil y un poco de crema de árnica. Muy lentamente, Ana se da vuelta y se enfrenta a mí, y apoya su cabeza en mi brazo. No estoy seguro de que esperar, así que no digo nada. Acabo de mirarla con cautela y espero a que ella diga algo, haga algo, cualquier cosa que me dé una pista sobre su estado de ánimo. Cuando acaricia suavemente mi mejilla, y luego pasa sus dedos a través de mi barba, me relajo un poco y dejo escapar el aliento que ni siquiera sabía que estaba aguantando. —Lo siento —, susurra. ¿Cómo dice? ¿Perdón por qué? Mierda, ¿es que se está despidiendo? — ¿Por qué? —Por lo que dije. 307
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —No me dijiste nada que no supiera —. Gracias a Dios por eso, ella acaba de disculparse por sus palabras duras, sin decir adiós. —Siento mucho haberte lastimado. —Te pedí que lo hicieras —, se encoge de hombros. Luego traga e inspira profundamente, y realmente tengo miedo de lo que pueda decir después. —No creo que pueda ser todo lo que quieras que sea —, susurra. No, no, no, no hables de esa manera, no empieces a poner excusas para dejarme. —Tú eres todo lo que quiero que seas —. Y más. Y mucho, mucho más. —No lo entiendo. No soy obediente, y puedes estar tan seguro como el infierno que no voy a dejar que me hagas eso otra vez. Y eso es lo que necesitas, tú lo dijiste. Esta es mi peor pesadilla. Ella nunca será capaz de hacer frente a mis necesidades extremas. Me he estado engañando todo el tiempo. Ella se merece un hombre mucho mejor que yo. Tengo que dejar de ser egoísta y dejarla ir. No sé cómo voy a hacerlo, pero tengo que hacerlo, por su bien. Pero siento que mi mundo se acaba. —Tienes razón. Debo dejarte ir. Yo no soy bueno para ti. Veo que sus ojos se llenan de lágrimas, mientras su dulce rostro se arruga. —No me quiero ir —, susurra. —Yo no quiero que te vayas tampoco —, le susurro de vuelta, luchando por mantener el control de mis emociones, limpiando cariñosamente una lágrima que cae de su mejilla. —He vuelto a la vida desde que te conocí. Y es verdad. Al trazar suavemente el pulgar sobre su labio inferior maravilloso y suave, yo sé que ella me ha tocado de una manera que nadie más lo ha hecho, y que probablemente nunca nadie lo hará. Pero todo ha sido en vano. Yo no puedo ser el hombre que ella quiere o necesita. —Yo también —, susurra. —Me he enamorado de ti, Christian. —No —, exclamo con horror. Nadie puede amarme. Nadie debe amarme. Estoy sorprendido hasta mi mismo núcleo por sus palabras. Joder ¡No! Esto no es sólo imposible. Nadie puede amarme, ella no puede haberse enamorado de un hombre depravado y jodido como yo, es totalmente visible, sobre todo 308
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin después de esta noche. El amor sólo es para la buena gente que lo merece como mi madre y mi padre. Ellos tienen el corazón puro, por lo que pueden dar y recibir amor. Yo no, así que no puedo. Anastasia se está engañando a sí misma si piensa lo contrario. —Tú no puedes amarme, Ana. No... eso está mal —. No malgastes tu amor en mí, Anastasia. No lo merezco. — ¿Mal? ¿Qué tiene de malo? — Ella no lo entiende. Tienes que hacerle entender, Grey. —Bueno, mírate. No puedo hacerte feliz —. Esa es la verdad del asunto. —Pero tú me haces feliz —. Ella me frunce ceño. —No por el momento, no haciendo lo que quiero hacer. — ¿Nunca vamos a conseguir sobreponernos a esto, o si? —. Susurra en voz muy baja. Niego con la cabeza. Ana está en lo correcto, por supuesto. Me gustaría poder discutir eso, pero no puedo. Siempre llevaré esta necesidad de castigar. Siempre voy a querer golpearla, azotarla, usar la fusta con ella. Por mucho que me pueda arrepentir de mis acciones de esta noche, siempre volveremos a esto, ¿no es así? Elena se dio cuenta de inmediato que nunca funcionaría entre Ana y yo, porque ella entiende la profundidad de mis necesidades extremas, y ella trató de advertírmelo, ¿no lo hizo? Tienes que ser honesto con ella, y si eso la asusta, entonces no es para ti, y lo mejor es que lo sepas, entre más pronto mejor. Tienes que hacerle entender, no te guardes nada, debes ser totalmente honesto y mostrarle, demostrarle con extrema exactitud cuáles son tus necesidades. Confía en mí, eso es lo que tienes que hacer, si vas a tener alguna posibilidad de hacer las cosas con ella, si eso es lo que realmente quieres. Es por eso que a veces ella me ayuda a seleccionar a mi nueva sumisa, proyectando las candidatas potenciales para mí. Ella conoce el tipo de chica que me conviene, y esos son los que más suele invitar para una entrevista. Para mí está muy claro que no me es posible hacer feliz a Ana, a pesar de que realmente lo quiero, más que nada. 309
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Bueno, mejor me voy —, murmura Ana, incapaz de mirarme a los ojos mientras se sienta en la cama. Ella hace una mueca de dolor cuando se sienta y apoya el trasero. Por tu culpa, Grey. ¿Te sientes orgulloso de ti mismo? —No, no te vayas —. ¡Mierda! No quiero que se vaya. No puedo dejarla irse así. —No tiene sentido que me quede —, suspira cansadamente. Ella parece resignada a nuestra suerte, mientras se levanta de la cama. —Me voy a vestir. Me gustaría un poco de privacidad —, dice fríamente cuando trato de seguirla. Así que la dejo ir. ¿Qué otra opción tengo? No puedo darle lo que necesita. Quiero gritar y gritar, aullar en protesta por la injusticia de todo, pero no puedo. Me siento entumecido, y asustado. Me siento como si todo el mundo se me cerrara. La vida sin Anastasia es demasiado triste para contemplarla en este momento. ~~~ Estoy dando vueltas en el salón a la espera de que Ana vuelva, cuando mi jodido Blackberry vibra. Quiero ignorarlo, pero veo que es Welch, así que atiendo la llamada. He dado instrucciones para que me mantengan informado sobre cualquier informe sobre Leila en el momento en que lo tengan. — ¿Qué hay de nuevo? — Le digo. —Resulta que la señorita Williams, o mejor dicho, la señora West, se separó de su marido hace unos tres o cuatro meses, cosa que no nos dijo la primera vez que contacté con él, a pesar de que le informé de que había una gran posibilidad de que pudiera dañarse a sí misma. Ahora me dice que salió huyendo de él, que era una 'puta de mierda' para citar sus palabras. — ¡Qué dijo qué! Bueno, él podría haber dicho la maldita verdad. Welch, esto es realmente una mierda. Sólo encuéntrala —. Finalizo la llamada. Esto es todo lo que necesito en estos momentos. Miro hacia arriba para ver a Anastasia que ya ha vuelto al salón. Se ve aún más pálida que de costumbre, y sus párpados están hinchados, no hay duda de que ha estado llorando toda la madrugada. Se ve terrible. Esto es a lo que la has llevado, Grey. No eres bueno para ella. Haciendo caso omiso de mí, se acerca al sofá donde ella había dejado la mochila que llevó a Georgia, y empieza a hurgar en ella. Saca su MacBook, y se dirige hacia la cocina. Me pregunto lo que está haciendo, pero cuando veo que 310
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin ella está poniendo su Blackberry y las llaves del coche en la encimera junto con la Mac, me doy cuenta de que tiene la intención de devolvérmelos. Estoy horrorizado. ¿Por qué siente la necesidad de hacer esto? ¿Cómo voy a ser capaz de comunicarme con ella? Tengo que tener estos enlaces con ella, no me puede cortar de esta manera. Y quiero que tenga un coche seguro. Todavía quiero que esté protegida y segura. ¿Por qué iba a pensar de otra manera? Mis sumisas siempre se quedan con todo lo que les he dado, y ella es más que una sumisa. Ella es mi novia. O lo era. Entonces Ana se vuelve hacia mí, y fresca como una lechuga, dice: —Necesito el dinero que Taylor obtuvo por mi Beetle —. ¡Quédate el Audi por amor de Dios! —Ana, no quiero, esas cosas son tuyas. Por favor, quédatelas— ¿Por qué diablos ella siquiera cree que las quiero de vuelta? —No, Christian. Yo sólo las aceptaba como un préstamo, y no las quiero más. —Ana, sé razonable. —Yo no quiero nada que me recuerde a ti. Solo necesito el dinero que Taylor obtuvo por mi coche —. Está siendo fría e insensible. ¿Cómo puede ser así? — ¿Estas tratando de herirme? — Esta no es mi dulce Ana, ella no es así en absoluto. —No. No lo estoy. Estoy tratando de protegerme —, susurra con tristeza. —Por favor, Ana, toma esas cosas —. Por el amor de Dios, solo tómalas. —Christian, no quiero que nos peleemos. Sólo necesito el dinero —, insiste tercamente, negándose a dar marcha atrás. — ¿Aceptarías un cheque? — Bueno, voy a seguirle el juego. —Sí. Creo que eres bueno para eso —. Muy divertido, señorita Steele. Me dirijo hacia mi estudio para preparar el cheque. Sé que Ana tiene muy poco dinero en su cuenta, y he estado buscando una oportunidad para poner algunos fondos adicionales ahí para ella. Así que ahora escribo en el cheque una cantidad que creo que ella puede aceptar. Le contaré una historia encubierta diciéndole que ese pedazo de 311
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin mierda que ella llama coche es un artículo de colección. En realidad, Taylor me dijo que lo era, pero de ninguna manera por la cantidad que le voy a dar. Pero es solo dinero de bolsillo para ella, y no me gusta la idea de que pase necesidad y vaya corta, cualquiera que sea la situación entre nosotros. Pongo el cheque en un sobre para que tal vez ella no vea la cantidad y así evitarnos otra discusión. Entonces llamo Taylor a mi estudio. El está vestido, pero no lleva corbata o chaqueta a esta hora temprana. —Miss Steele necesita que la lleves de regreso a su apartamento —. Mantengo mi rostro impasible para tratar de ocultar el pánico que siento. —Muy bien, señor —. El no muestra su sorpresa ante esta petición en una hora tan temprana de la mañana, aunque sé que está tratando de estudiar clandestinamente mi cara para tratar de evaluar la situación. Me imagino que algunos de los horrores de las últimas horas se deben reflejar en mi cara para que lo vea. —Su equipo de vigilancia encubierta tendrá que ser actualizado en cuanto su paradero sea actualizado, y... un cambio de circunstancias. Ella y yo ya no... — No me atrevo a poner nada más que esto en palabras, pero Taylor se hace una idea. —Ya veo, señor. ¿Pero usted todavía desea que haya un equipo de vigilancia para supervisar a la señorita Steele? —Sí, absolutamente. Su seguridad y bienestar siguen siendo de suma importancia, no importa lo que haya ocurrido... entre nosotros —. Tengo que contenerme a mí mismo en este punto, ya que todo parece totalmente irreal. Esto no puede estar pasando. —Y Taylor, voy a decirle a la señorita Steele que te las arreglaste para conseguir $24.000 por su viejo Escarabajo como un clásico. Esa es la cantidad correcta, ¿no es cierto? —La cifra exacta se escapa en mi mente. Pero estoy seguro que tiene usted razón, señor Grey. Taylor entiende a donde quiero ir a parar, y estará de acuerdo con cualquier historia que se requiera de él. Vuelvo y le entrego el sobre a Ana. —Taylor consiguió un buen precio. Es un coche clásico. Puedes preguntarle. Él te llevará a casa. 312
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Taylor está de pie, impasible en la puerta detrás de mí, después de haberse puesto la corbata y la chaqueta, de acuerdo con mi insistencia en que el personal se adhiere a un código de vestimenta elegante en todo momento. —Está bien —. Ana toma el sobre sin mirar dentro. Bien. —Puedo llegar sola a casa, gracias—. No muy bien. — ¿Vas a desafiarme a cada momento? — Ella es tan jodidamente desesperante. Lo menos que puede hacer es dejar que me asegure de que ella regrese con seguridad, así podré saber dónde está. Y nos dará un poco de tiempo para alertar al equipo de vigilancia. —Por favor, Ana, deja que Taylor te lleve a casa. —Voy por el coche, señorita Steele —, ordena Taylor con autoridad, se va por él. Buen hombre, Jason. No tomes ninguna de esa mierda de ella. Así que eso es todo. Ana se encuentra a poca distancia de mí, y sólo quiero tocarla, abrazarla, pero en cuanto doy un paso adelante, ella da un paso atrás. Esto es un error. ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Cómo hemos llegado a este punto de no retorno tan rápido? ¿Cómo puedo dejar que se aleje de mí? ¿Cómo puedo hacer esto? Pero ¿qué otra opción tengo? —Yo no quiero que te vayas. —Yo no puedo quedarme. Yo sé lo que quiero y sé que no me lo puedes dar, y no puedo darte lo que necesitas —. Sí, sé que esto es verdad, pero... no puedo dejarte ir así. Yo simplemente no puedo. Lo intento de nuevo. Quiero tomarla en mis brazos. Tengo que detenerla. Me muevo hacia ella. —No, por favor. No puedo hacer esto —, afirma Ana brutalmente, mientras levanta sus manos para detenerme en seco. Coge la maleta y la mochila, y se dirige al vestíbulo. La sigo con recelo a distancia, ya que ella ha dejado claro que no quiere que la toque de ninguna manera. Pulso el botón del ascensor, y se abren las puertas. Ella entra. —Adiós, Christian —, susurra, mirándome con esos ojos azules maravillosos, esa mirada ahora tan triste y atormentada. —Ana, adiós. De alguna manera me las arreglo para decir las palabras. La luz en mi mundo está a punto de extinguirse, pero solo puedo ver, paralizado por el horror, el 313
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin miedo, cuando las puertas del ascensor se cierran y Anastasia desaparece, fuera de mi vista y fuera de mi vida. ~~~ El dolor es indescriptible. Mucho, mucho peor que cualquier cosa que haya experimentado jamás. Casi no puedo respirar, el dolor en el pecho es tan insoportable. Es como si alguien hubiera puesto una daga en mi corazón. Una daga muy fría. Todo lo que puedo pensar es que he perdido Anastasia. He dejado que se escurriera a través de mis dedos, después de tenerla al alcance de mi mano. Incluso pensé en algo más con ella. Ahora todo se ha convertido en polvo. ¿Qué esperaba? No merezco una hermosa chica dulce e inocente como ella. Creo que estoy en estado de shock, porque todavía estoy sentado en el salón llevando sólo mis pantalones de pijama, cuando vuelve Taylor. Ni siquiera me había dado cuenta de ello hasta que oigo que se aclara la garganta. —Yo... emm... pensé que le gustaría saber que la señorita Steele llegó segura de vuelta a su apartamento, señor —, me informa cuando levanto la vista. —Bien, sí, muy bien. Voy a dejar que te pongas en contacto con el equipo de protección, Taylor, simplemente asegúrate de que te den las actualizaciones habituales. —Por supuesto, señor. —Voy a salir a correr. No estoy seguro de cuánto tiempo voy a estar fuera —, le digo. Tengo que salir de aquí, para conseguir de alguna manera un poco de aire en mis pulmones para poder respirar correctamente. —Voy a cambiarme para ir con usted —, afirma. —No —, le repito. —Voy por mi cuenta. —Señor, realmente sería conveniente que yo… — ¡Por el amor de Dios! ¿Puedo ser más claro? He dicho que voy a ir solo. Puedo ver que Taylor está alarmado por mi estado de ánimo, pero no puedo evitarlo. Necesito estar solo. Sólo tengo que salir de aquí antes de que las paredes de mí alrededor se cierren y me ponga a gritar. Es lo mismo que hago cuando tengo una de mis pesadillas. Excepto que ahora estoy despierto. Esto no es un mal sueño del que vaya a despertar. Esta es la horrible realidad de 314
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin toda mi mierda. Mi vida entera se ha convertido en una jodida pesadilla ahora que Ana se ha ido. Toda esperanza de algo más en mi vida ha desaparecido con ella. No hay nada excepto un abismo de vacío que se extiende delante de mí. Noche eterna y oscuridad sin fin. —Muy bien, señor. ¿Puedo decir...? — Lo fulmino con la mirada, asumiendo que va tratar de nuevo de venir a correr conmigo. —La señorita Steele... ella estaba muy molesta, demasiado, ya sabe, en el coche de camino a su casa. Me mira con lo que parece preocupación. O tal vez piedad. Estoy a punto de perderlo todo. Una ola de desesperación se apodera de mí. No sé cómo manejar esto. Nunca me había querido sentir por alguien de esta manera antes, y ahora sé porque. Es una mierda. —Atiende mis llamadas —, le digo, mientras le paso mi Blackberry, y luego me dirijo a mi habitación para cambiarme y ponerme la ropa de correr. Me detengo en seco cuando veo algo en mi almohada. Una caja de cartón, con una nota en la parte superior. Es de Ana. Esto me recuerda un momento feliz. Gracias. Ana Se trata de un kit de aeromodelismo para armar un planeador Blahnik L23. Me siento en el borde de la cama mirando la imagen del planeador de la caja. Llevar a Ana a planear fue un momento feliz para mí, fue uno de los mejores momentos de mi vida. No, corrijo, fue el mejor momento de mi vida. Nos divertimos mucho juntos. Ella estaba tan feliz. Me hacía feliz y ella se reía, y eso me hizo feliz. Tenía tanta esperanza entonces. Debería haber sabido que no podía durar, porque incluso ese día, mi mierda me alcanzó, cuando Leila intentó suicidarse. Otra vida que jodiste, Grey. Es un típico regalo dulce y considerado de Ana, probablemente, solo cueste unos pocos dólares. Sin embargo, no tiene precio para mí. Puedo sentir cómo se me hace un nudo en la garganta, y estoy horrorizado al darme cuenta de que estoy a punto de llorar. Eso no puede suceder. Yo no lloro. Nunca. Ahí estás, pedazo de mierda. No vayas a llorar llamando a tu mamá, ella no va a ayudarte, ¿o sí? 315
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Pongo la caja con cuidado sobre la cómoda. No puedo lidiar con esto ahora. Tengo que salir de aquí. Rápidamente me cambio y me pongo la ropa de correr, y salgo de la habitación. Taylor está caminando interceptarme. en el vestíbulo, claramente esperando para —Sr. Grey, al menos llévese el móvil con usted, en caso de que necesite seguridad —, protesta, pero lo ignoro. Francamente, ahora mismo estaría encantado de ser atacado o asaltado, porque entonces estaría justificado patear a alguien hasta hartarme. El problema es que probablemente lo mataría. Una vez que estoy fuera, voy calentando hasta alcanzar un ritmo de castigo. Todo sigue dando vueltas en mi cabeza. No puedo huir de ello. Estoy respirando muy mal, tomando grandes bocanadas de aire para llenar mis pulmones. ¿Por qué coño fui tan imprudente y estúpido para echarlo todo a perder con Ana? Pero, ¿Por qué no me detuvo? ¿Por qué no dijo la palabra de seguridad? ¿Qué estaba tratando de probar? Yo le creí cuando me dijo en sueños que nunca me dejaría, pero ella salió por la puerta cuando las cosas se pusieron demasiado difíciles para ella. Cuando lo hiciste demasiado duro para ella, Grey. No la culpo. Pero que importa de todos modos, porque ella tenía que saberlo. Mis necesidades de siempre iban a surgir en algún momento. Ninguna persona normal y sana podría esperar hacerle frente a eso por mí. Ella dijo que me amaba. ¿Es eso lo que ella estaba tratando de probar? ¿es por eso que me dejó que la golpeara? Si ese es el caso, entonces he profanado su amor con mis necesidades depravadas. Es por eso que no me merezco el amor de alguien como ella. Es por eso que todo es inútil. No tengo manera de poder llegar a ella. Tengo que dejarla ir para que pueda encontrar el amor verdadero, no el de tipo retorcido y pervertido que podría pensar que podría darle un indigno, egoísta y jodido como yo. Pero yo la quiero. La quiero con toda mi alma, con todo mí ser. ¿Cómo puedo sentirme así si sé que debo dejarla ir? Pero eso es todo. No tiene sentido alguno. No tiene sentido para nada. La vida es ahora inútil. Sin darme cuenta, he seguido mi camino hacía la oficina del Dr. Flynn. Pero es sábado, por lo que no está allí. ¿Y qué iba a hacer de todos modos? Él no tiene una varita mágica para hacer que todo esté bien de nuevo. Él no puede convertirme en la clase de hombre del que Ana debería haberse enamorado. Nadie puede. 316
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Así que ahora me dirijo de nuevo al Escala, presionándome a mí mismo aún más duramente. No me he cronometrado, pero diría que he hecho todo el recorrido y la vuelta al apartamento en un tiempo récord. Veo la mirada de alivio en la cara de Taylor cuando ve que estoy de vuelta. El intenta interceptarme cuando paso a través de la sala de estar. —Sólo voy a tomar una ducha —, corto en seco cuando empieza a hablar, pero entonces aparece Gail. —¿Qué le gustaría para desayunar, Sr. Grey? — Pregunta alegremente. —Es fin de semana. ¿Qué está haciendo aquí? —Oh, me encontraba cerca, así que pensé que también podría ser de utilidad. Ya sabe que siempre me gusta cocinar para usted en cualquier momento —, Gail me sonríe. Ahí está esa mirada de nuevo, al igual que Taylor antes. La preocupación ¿o es lástima? Es evidente que Taylor le dijo que Ana se ha ido. —Entonces, ¿qué va a querer, lo de siempre, señor? — Gail me presiona. La comida es la última cosa que tengo en mente, pero es más fácil solo dejarme llevar por ella, supongo. —Sí, gracias. —Va a estar listo y esperándole cuando haya salido de su ducha, señor Grey. Me dirijo a mi habitación y a la ducha. Rápidamente me desnudo y estoy bajo el agua hirviendo. Al igual que Ana y yo hicimos ayer. Echo un vistazo a la pared en la que la tomé de una manera tan urgente ayer cuando llegó de vuelta de Georgia. Ella me hizo sentir tranquilo de nuevo, una vez que ella estaba de vuelta aquí conmigo. Nunca voy a sentir esa calma de nuevo. Yo nunca voy a tenerla de nuevo. Nunca voy a tocarla o sostenerla de nuevo. Yo nunca voy a enterrarme en lo profundo de ella. Nunca voy a escuchar ese sonido maravilloso que hace cuando llega al orgasmo, nunca más. Nunca voy a respirar su aroma dulce de nuevo, y nunca voy a despertar junto a ella otra vez. Repentinamente arrojo la botella de champú que estoy sosteniendo en mi mano y se estrella contra la pared de enfrente, rompiéndose en mil pedazos. Rápidamente me enjuago y salgo de la ducha, recojo los pedazos de cristal y los tiro al cubo de la basura que hay en el baño. 317
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Es tan injusto. Llámalo como quieras, follar o hacer el amor, pero estábamos tan increíblemente bien juntos, incluso con el vainilla. Y ella me deseaba tanto como yo la deseaba. Ella era virgen, ella me estaba esperando, yo fui el primer hombre que la tuvo, es lo que estaba destinado a ser. Nos atrajimos tanto el uno al otro, ese lazo, la electricidad. Nunca he experimentado algo así antes. Entonces, ¿para qué todo eso si sólo va a terminar entre nosotros así? Tú lo contaminas todo, Grey. Tú y tu necesidad de sacarle la mierda viva a quien fuera. Me visto con mi acostumbrado atuendo de fin de semana, camisa de lino blanco y jeans negros que automáticamente agarro del armario sin siquiera pensar en ello. Otra ola de desesperación se apodera de mi cuando me doy cuenta de que voy a tener que decirle a mi madre que Ana y yo hemos terminado. Ella va a estar muy decepcionada, y todo es culpa mía. La he decepcionado de nuevo. Mamá estaba delirantemente feliz de que por fin hubiera conseguido una novia, y a ella realmente le gustaba Anastasia. Bueno, por supuesto que le gustaba, porque es casi perfecta. Mi familia probablemente asumirá que hemos roto porque realmente soy gay, y simplemente intentaba negarlo. Ellos no saben que es porque soy un depravado, un malvado pervertido. A pesar de que he salido a correr, siento como si tuviera un peso de diez toneladas en el pecho y no puedo respirar adecuadamente. Abro las puertas de la terraza y paseo por ahí. Hace bastante viento, pero es un día brillante y claro. No es un lugar para visitar si no te gustan las alturas, ya que hasta la balaustrada bajo la barandilla en el borde de la terraza es de cristal para permitir una vista panorámica de Seattle. Me acerco a la barra y me inclino para mirar para abajo. Es un largo camino hacia abajo. Las personas parecen hormiguitas mientras realizan sus actividades diarias, mientras que yo estoy aquí en mi torre de marfil. ¿Así es como veían las cosas esas pobres almas perdidas atrapadas en las Torres Gemelas el once de septiembre? ¡Lo que debió haber pasado por su mente antes de tomar la decisión de saltar! Una vez que saltaron, debió ser la última experiencia de liberación, unos segundos de total libertad ante un final rápido. No es una mala manera de morir, teniendo en cuenta la alternativa de ser quemado vivo. Mejor quedar atrapado en el purgatorio. Eso es lo que siento que estoy enfrentando ahora. El purgatorio. —Señor Grey. Christian. Por favor, aléjese del borde. La voz de Taylor interrumpe la tranquilidad de mi ensoñación. 318
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Me vuelvo para mirarlo con sorpresa, pero no me muevo. ¿Qué está haciendo aquí? Poco a poco empieza a caminar hacia mí, sin apartar los ojos de mi cara, sin romper el contacto visual. —Vamos a volver adentro. Por favor, Christian —, continúa con calma, mientras llega a mí y agarra mis brazos como con una pinza gigante. Empiezo a dejar que me guíe lejos del borde del balcón, no puedo dejar de lanzar una última mirada persistente sobre el borde, pero Taylor me aleja y me guía de vuelta al dormitorio, donde Gail está de pie esperando, con su mano tapándose la boca. La veo inspirar profundamente y forzar una sonrisa en su cara. — ¿Vamos a solucionarlo, verdad, señor Grey? —, Dice, mirando mis manos. Miro hacia abajo para ver la parte delantera de la camisa blanca que está cubierta de sangre, al igual que mis manos. Debo haberme cortado con en el cristal de la botella de champú rota. Taylor no ha dejado de sostenerme, y sigue guiándome hacia la cocina. El asiente con la cabeza a Gail, y ella se acerca a la puerta del patio, lo cierra con seguro, luego guarda la llave en su bolsillo. — ¿Lo va a recibir? —, Le pregunta en voz baja. —Él está en camino. Cerca de veinte minutos —, responde ella. ¿Quién? En la cocina, Gail limpia los cortes en las manos, en realidad son de poca importancia, parecen ser peor de lo que son, porque sangran mucho. Ella me pasa una camisa de lino blanco limpia para que me cambie, entonces me sirve una tortilla de clara de huevo con tocino y un poco de jugo de naranja. Taylor se sienta en la barra a mi lado, bebiendo una taza de café mientras Gail desaparece con mi camisa manchada de sangre. Por primera vez entiendo porque Ana no siempre tiene ganas de comer, pero mi odio arraigado por el desperdicio hace que coma como un autómata, aunque realmente no lo saboreo. —Yo no sabía cómo arreglármelas cuando mi esposa me dejó —. Me dice Taylor en voz baja, mientras mira fijamente a su taza de café. Mi tenedor lleno de comida se detiene a mitad de camino de mi boca. Taylor nunca me había ofrecido ningún tipo de información personal antes. —No le gustaba el tipo de hombre en que me convertí después del trabajo que hice. 319
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Recuerdo que Taylor estaba en las Fuerzas Especiales, un Boina Verde. Fue una de las razones por las que no dudé en contratarlo. No te acerques a los más altamente capacitados boinas verdes. —Le dije que no podía cambiar, que tenía que aceptarme tal como era. Así que la perdí. Lo estúpido es que después de que me fuera de las fuerzas tuve que cambiar de todos modos para adaptarme a la vida en el mundo exterior. Pero para entonces ya había encontrado a alguien más. Ahora no puedo ser padre de Sophie todos los días, solo lo soy ocasionalmente algunos fines de semana, si su madre decide que lo permite. —Ya veo. ¿Y el punto es? —Todo lo que estoy diciendo es que me arrepiento de no haber hecho un esfuerzo por cambiar mientras todavía tenía la oportunidad de arreglar las cosas con ella. No cometa el mismo error que yo. Como le dije, la señorita Steele estaba muy molesta cuando la lleve a su casa. Así que tal vez aún hay esperanza de que ustedes dos... Los dos nos miramos mientras Gail nos interrumpe cuando vuelve a la cocina, acompañada por el Dr. Flynn. — ¿Qué demonios estás haciendo aquí, John? — Le pregunto, sorprendido de verlo. —Buenos días, Christian. Pensé que ya era hora que viniera a ver el interior de este ático de lujo tuyo. Y realmente es muy bonito, me puedes dar un tour completo más tarde. Ah, y no te preocupes, voy incluir un cargo adicional por una visita a domicilio de fin de semana en la parte superior de mi factura normal —, dice con su acento británico fresco, y calmado, mientras viene y se sienta en la barra y se sirve a una taza de café. 320
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin Capítulo 28 Purgatorio - Parte 2 Oscuridad eterna -N i una mierda. Te aseguro que no he solicitado una visita domicilio, así que no voy a pagar ningún cargo extra —, le respondo, mientras Taylor y Gail se retiran precipitadamente de la cocina para dejarnos en paz. John y yo caemos naturalmente en nuestra rutina de pequeñas bromas. Me gusta su peculiar, insolente, sentido del humor británico. —Bueno, podemos discutir los detalles de mi factura más tarde, pero ya que estoy aquí, por qué no me dices lo que ha estado pasando contigo, Christian —, responde Flynn en su forma habitual de darle la vuelta sin que lo parezca, aunque puedo decir que me está mirando muy de cerca furtivamente. —Supongo que te han llamado Taylor o Gail, pero era totalmente innecesario, ya lo sabes. —Sí, lo han hecho. Y quién puede culparlos, cuando Taylor ha visto a través del circuito cerrado de seguridad que te inclinabas en la barandilla hacía el borde de la terraza, sobre todo cuando se dio cuenta de que estabas cubierto de sangre. Dijo que nunca te había visto así antes, en todos los años que ha trabajado para ti, así que lo ha visto como una clara desviación de tu patrón de comportamiento normal. Christian, eres famoso por tu naturaleza volátil, y Taylor sabía que ya te habías estado comportando de una forma errática hoy, debido a un desarrollo no deseado en tu vida personal. Su trabajo es protegerte, incluso si se trata de ti mismo. —No es lo que parece, John. Vaya, no estaba pensando en mí mismo espachurrado, si eso es lo que estás pensando —. ¿O sí? No mierda, no estoy tan jodido. ¿O lo estoy? — ¿No? Pues bien, ¿te importaría decirme lo que pasaba por tu mente mientras estabas inclinado en la barandilla? ¿Y por qué exactamente estabas cubierto de sangre? —Me corté la mano con algunos cristales rotos, eso es todo, y no me di cuenta porque eran sólo pequeños cortes que no me dolían, pero parece que sangraban como cabrones. Y sólo salí a la terraza para disfrutar del aire libre, para despejar mi cabeza, y como no voy por ahí muy a menudo estaba simplemente contemplando la vista. 321
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Pero ¿en qué estabas pensando? ¿Qué pasaba por tu mente? — ¿Quieres saber la pura verdad? Viviendo aquí en el último piso del Escala como yo, a veces me pongo a pensar en todas esas pobres almas que quedaron atrapadas en los pisos superiores de las torres gemelas el once de septiembre. ¿No te has preguntado alguna vez lo que habrías hecho, si hubieras estado allí? ¿Hubieras saltado para experimentar una fugaz sensación de libertad mientras volabas a una muerte segura, o hubieras permanecido en el edificio, sabiendo que no había escape del purgatorio furioso de allí abajo? —Son más bien pensamientos morbosos, Christian, tengo que decirte. Entonces, ¿qué has elegido hacer? —No puedo decidirme a ciencia cierta, pero creo que probablemente me gustaría tener el control de mi destino y saltar. — ¿Y estuviste tentado de saltar, justo ahora? ¿Has sufrido alguna clase de impulso irresistible de saltar, tal vez sólo por un segundo fugaz, como una solución a la angustia que estás viviendo? — ¡Mierda, no! No soy Leila, por el amor de Cristo. —Ah, sí, la ex-sumisa que me llamó la semana pasada. ¿Alguna noticia sobre ella? —No. Parece que ha desaparecido de la faz la tierra. —Ya veo. Bueno, creo que lo mejor ahora es concentrarte en ti, así que te sugiero que me digas lo que pasó entre Anastasia y tú que llevó a la ruptura de su relación. Entiendo que es está la situación en la que te encuentras, ¿no? —Sí. Anastasia me ha dejado. El decir las palabras en voz alta lo hace parecer de alguna manera aún más doloroso. —La golpeé. Con un cinturón. Seis veces. Ella me pidió que le mostrara lo doloroso que puede llegar a ser, así que lo hice. No pudo soportarlo. No, eso no es cierto, sí lo hizo porque no usó ninguna de las palabras de seguridad, pero luego me dijo que nunca me dejaría hacerlo de nuevo. Ella me dijo que no puede darme lo que necesito, y yo no puedo darle lo que ella quiere. Así que ella me ha dejado. —Pensé que te habías planeado introducir muy poco a poco los aspectos más extremos de tu estilo de vida BDSM. ¿Qué te ha hecho cambiar de opinión? 322
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Ana lo sugirió. Ella se ofreció a dejarme castigarla, a pesar de que realmente la asustaba, con la esperanza de que tal vez entonces yo dejaría que me tocara, cosa con la que como sabes tengo grandes problemas y no he permitido nunca. Y como Elena ya me había instado a no contenerme, porque Anastasia necesitaba saber la verdad sobre mí, entre más pronto mejor, decidí que era un momento tan bueno como cualquier otro para mostrarle mi verdadero yo. —Ya veo. Por lo que entiendo tomaste el consejo de Elena literalmente y te lanzaste de cabeza, a pesar de que había una posibilidad muy real de que la experiencia podría llegar a ser demasiado para una chica sin experiencia como Anastasia. Seguramente sabías que ella no tenía ninguna idea real de en lo que se estaba metiendo, y de todas maneras lo hiciste, ¿no? —Sí, supongo que sí, y sí, estoy de acuerdo con tu razonamiento, fue una tontería por mi parte. Me dejé llevar. — ¿Así que ahora te arrepientes de tus acciones? —Sí y no. Lamento desesperadamente perder Anastasia, pero este día tenía que llegar de todas maneras, ella tenía que saber cuáles son mis necesidades reales, así que ¿por qué aplazarlo? —Entonces, ¿qué vas a hacer con el hecho de que te arrepientes de haberla perdido? — ¿Qué quieres decir? No hay nada que yo pueda hacer ¿no? Soy lo que soy. Tengo la necesidad de castigar, eso duele, y Ana no puede vivir con eso. —Déjame que te pregunte, Christian. ¿Cómo te sientes en este momento? —Cómo una jodida mierda. Es un dolor físico. Como si mi mundo se hubiera desvanecido a mí alrededor. Como si ya no hubiera nada más que esperar ni buscar. Siento que nada tiene ningún sentido y que a partir de ahora que ella se ha ido voy a estar en una noche eterna. —Así que, básicamente, estás experimentando una crisis existencial. —Supongo que sí. —Así que, si te digo que hay un camino a seguir que podría resolver esta crisis, ¿estarías dispuesto a darle una oportunidad y probarlo? ¿Si eso significara que tú y Anastasia podrían volver a estar juntos y encontrar un camino a seguir? —No vamos a empezar de nuevo con toda esa mierda TESB de nuevo ¿verdad? 323
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —De hecho así es Christian, porque la terapia enfocada en soluciones breves realmente podría funcionar contigo, si tan solo abres tu mente a ello y lo tomas más en serio, no como hasta ahora. Es posible que puedas hacerle frente a tus demonios y volver a pensar. Entonces tal vez podrías concentrarte en lo que deseas ser en el futuro, y lo que hace falta para que puedas llegar allí. —Estoy demasiado jodido para esto. Ya sé lo que funciona conmigo, porque llevo años haciéndolo así. — ¿Te refieres al estilo de vida BDSM al que Elena te introdujo cuando solo tenías quince años? Mira, voy a ser brutalmente sincero acerca de cómo veo la relación con esta antigua Dominatrix, porque me pregunto ¿si alguna vez se te ha ocurrido pensar que las cosas podrían haber sido diferentes para ti bajo una influencia más benigna que la suya? ¿si estarías en un punto diferente de donde te encuentras ahora mismo? — ¿Qué quieres decir? Yo necesitaba mano dura, y eso es exactamente lo que Elena me dio. Me dio la vuelta, me hizo parar de beber y de consumir drogas. Me salvó la vida. Ella incluso me ayudó económicamente cuando monté mi primer negocio cuando deje mi carrera en Harvard. — ¿Y si te hubiera seducido con su amor y su afecto en lugar del dolor físico extremadamente duro y el sexo sin amor, mecánico? Ella entendía todo sobre tu rechazo a ser tocado ya que tenía información a través de tu madre, por lo que no cabe duda de que podría haber encontrado una manera amorosa para hacer frente a tocarte si hubiera estado dispuesta a hacerlo. Eras un niño de quince años con las hormonas desesperadas por el sexo, estoy seguro de que podría haberte ofrecido otros incentivos para que dejaras de beber y te resistieras a tomar drogas, y sin embargo, ella decidió hacerte su esclavo sumiso BDSM, a pesar de que eras menor de edad y legalmente no podías dar tu consentimiento. Eso dice mucho más acerca de sus necesidades que de las tuyas. Déjame preguntarte algo, ¿su matrimonio era feliz? Resoplo con burla. —No lo creo. Elena es una mujer muy hermosa, y Linc, su marido, sólo la veía como una esposa trofeo. La mayoría de las veces él no le hacía caso. Eso, o la golpeaba. Cuando finalmente se enteró de lo nuestro, él la molió a golpes, le rompió la mandíbula, el brazo izquierdo y cuatro costillas. Así que no, no era un matrimonio feliz. — ¿Alguna idea de por qué se casó con él en el primer lugar? 324
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —Creo que ella era muy joven cuando se casó. Linc era rico y poderoso, por lo que para ella era una solución perfecta para escapar de su padre... — Hago una pausa, creo que veo a dónde quiere ir a parar. —Déjame adivinar. El padre de Elena abusaba ella, y tratando de escapar, se precipitó en lo que resultó ser otra relación abusiva con su marido. Y luego abusó física y mentalmente de ti, un joven de quince años extremadamente vulnerable, con dureza, azotes y latigazos desde el principio de su relación, aunque creo que esto normalmente no se considera un comportamiento aceptable en la comunidad BDSM. Durante un largo período, por lo que creo que te ha influido hasta tal punto que ahora crees para ti la única manera de poder disfrutar de una relación es con BDSM extremos. Cosa que tienes que mantener en secreto a tu familia y amigos, lo que significa que es prácticamente tu única confidente, lo que le ha permitido seguir manipulándote, incluso después de todos estos años. ¿No puedes verlo? —No lo había pensado de esa manera —, admito. ¿Pero Elena es mi única amiga de verdad, no es cierto? —Christian, seguramente se puede ver que lo que tenemos aquí es un ciclo continuo de violencia y abuso. ¿No crees que tal vez es el momento de tratar de romper ese ciclo, ahora que has conocido y te has enamorado de una chica que no está metida en ese estilo de vida? Una relación amorosa con Anastasia te ofrece un nuevo comienzo, un futuro completamente nuevo, sólo tienes que ser lo suficientemente valiente para tratar de hacer frente a tus problemas, en lugar de que ciega y obstinadamente que te niegas a considerar siquiera la posibilidad de otras opciones. —Estoy muy jodido, John, ya es demasiado tarde. Sabes por qué hago lo que hago con las pequeñas chicas de cabello castaño, la ira y la rabia que tengo requieren canalización —. Cincuenta sombras. —Eso es una mierda de excusa, Christian. Nunca es demasiado tarde para que cualquiera pueda cambiar si realmente se quiere, y tú eres joven todavía, después de todo eres un joven de veintisiete años. Realmente creo que esta es una de las áreas en la que necesitas enfocarte, por doloroso que pueda ser. Es hora de que trates de encontrar una manera de perdonar a tu madre biológica, para liberarte de la ira. Tiene que haber razones por las que ella terminó de la manera que lo hizo. Es posible que la hayas juzgando injustamente porque tan sólo tenías cuatro años cuando murió, por lo que no puedes entender ni profundizar en ello, no puedes encontrarle el sentido. —Bueno, ¿nada de eso importa, o si? Ana ha roto conmigo, así que es demasiado tarde para arreglar las cosas con ella de todos modos —, no hay vuelta atrás ¿Verdad? 325
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin —No necesariamente. ¿Cómo acabaron las cosas entre ustedes? ¿Estaba enojada, triste o decepcionada? ¿Quiere resolver las cosas? —Ella estaba de todas esas maneras. Lloró toda la noche. Ella dijo que no quería irse. Estaba dulce, tierna y amorosa al principio cuando hablábamos... y entonces se volvió fría y distante en el momento en el que se iba, ni siquiera me dejó tocarla. Mi voz se quiebra cuando pienso en esas últimas horas que pasamos juntos, como me gustaría que todo fuera diferente, pero no puedo. ¿O si puedo hacerlo? —Suena como si ella tuviera sentimientos muy profundos por ti. —Ella dijo que me amaba —, le susurro, me cuesta tragar y me cubro los ojos con las manos, tratando decir esas palabras en voz alta. Lo siento todo muy crudo y muy reciente. Repetir las palabras que hablamos mientras estábamos juntos en la cama la última vez es increíblemente doloroso. — ¿Y le dijiste que tú también la amas? — John sondea muy suavemente. — ¡No seas tan estúpido! Por supuesto que no. Ella no puede de ninguna manera quererme y estoy seguro que yo no soy capaz de amar —. El amor para el resto de la gente, no para mí. ¿O si lo es? —Oh Christian, ¿por qué te imaginas que te estás sintiendo de la forma en la que lo estás haciendo entonces, si no es porque en efecto, eres muy capaz de dar y recibir amor? ¿Puedes imaginarte por un momento que la profundidad de la angustia que sientes en estos momentos no se debe a otra cosa que al hecho de que estás profundamente enamorado de Anastasia? Tienes que olvidarte de tu morboso auto aborrecimiento y aceptar que eres capaz de dar y recibir amor. Lo miro con escepticismo. —Se merece a un hombre mejor que yo —, murmuro. —Entonces vamos a darle la vuelta a esto, ¿de acuerdo? Me has mencionado que te preocupan los problemas de baja autoestima y confianza de Anastasia, que ella no siempre sabe cuidar de sí misma ni come lo bien que ella debería. —Sí, me preocupa de verdad. Parece que prefiere cuidar de otras personas, como de su padrastro o de su madre, en lugar de a ella misma. —Bueno, puede ella te necesite para que la cuides y veas por ella, al igual que creo que ella necesita ayudarte a desarrollar una relación normal, feliz y 326
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin amorosa, para que seas el hombre que podrías ser fácilmente si la dejas intentarlo. Esto es de lo se trata en una buena relación entre un hombre y una mujer, cuidarse el uno al otro, ayudándose con sus fortalezas y sus debilidades. Ella podría ser tu salvación, igualmente tu podrías ser la suya. —Tal vez, supongo que puede ser cuando lo pintas de esa manera —. Estoy medianamente de acuerdo. ¿Es esto posible? —Y por lo que me dijiste la última vez, Anastasia y tu son muy compatibles sexualmente, pero son los aspectos más extremos de tu estilo de vida los que suponen un problema para ella. —Los castigos. Ella no puede meterse en la cabeza el hecho de que quiero hacerle daño. Así que fue muy valiente por su parte cuando accedió a dejarme que la golpeara. Ana nunca había tenido ningún tipo de castigo corporal antes, así que estaba tratando de demostrarle que el miedo hace que el dolor parezca peor en la cabeza que en la realidad, y no quería darle cualquier cosa que creyera que ella pudiera soportar por mí. —Para la mayoría de la gente, ningún dolor es en absoluto aceptable, Christian —, me recuerda John en voz baja. —Aquí es donde pongo en duda la influencia que tiene Elena sobre ti, sobre lo que es normal y aceptable. ¿Anastasia está al tanto de Elena? —Oh, sí. Ella la llama señora Robinson. Ah, y la señora Pedofi. —Cuanto más te oigo hablar de Anastasia, más me gusta lo que oigo de ella. Realmente me encantaría conocerla, así que será mejor que te pongas en ello y arreglemos este desastre —. John se ríe de mí. —Sí, realmente te encantaría. Mi familia la adora, especialmente mi madre. No tengo ningunas ganas de dar la noticia de que nos hemos separado —. Suspiro. —No se los digas todavía. No está todo perdido. Mira, de todo lo que me has dicho, lo único que se interpone en su camino para tener una relación es tu necesidad de castigar y de hacerle daño. La razón por la que ella quiere que la dejes tocarte es porque te ama y quiere tener poder de mostrarte afecto, cosa que es algo muy positivo, no negativo como tú pareces creer. Me estás diciendo que la ruptura te está causando un dolor físico y mental extremo, pero este problema se puede solucionar. Has llegado a una encrucijada muy importante en tu vida, y tienes una simple elección que tomar, la solución está enteramente en tus propias manos. Puedes negarte obstinadamente a cambiar o adaptarte de alguna manera, seguir adelante exactamente cómo eres, como has sido hasta ahora, pero sin Anastasia en tu vida y vivir con el dolor que esto causa. O bien, podrías ser realmente valiente, abrir tu mente para hacer 327
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin algunos cambios positivos en tus actitudes y estilos de vida, y tratar de recuperarla. Depende de ti, Christian. — ¿De verdad crees que es posible? Quiero decir ella ha roto toda comunicación conmigo, incluso se ha negado a llevarse esos con ella, es una mujer terca y desafiante —. Señalo el MacBook y el Blackberry que todavía están en la encimera. —Oh, vamos Christian, yo no creo que esos pequeños obstáculos representen ningún tipo de problema a un hombre con tus considerables recursos. Pero en primer lugar, tienes que decidir cuál es la opción que vas a escoger. No tiene sentido alguno tratar de abrir cualquier tipo de comunicación con Anastasia, a menos que tengas algo nuevo que ofrecerle, ella ya ha dejado bien claro que la proposición que originalmente le hiciste no es aceptable para ella. Y déjame decirte que ella no está siendo irrazonable, por mucho que Elena pueda tratar de convencerte de lo contrario. —No lo sé. No estoy seguro de que sea justo para ella. Tal vez dejarla ir es lo mejor para ella —. Suspiro, confuso, mientras me paso la mano por el pelo. — ¿Así que simplemente te sentarás y dejarás que otro hombre ocupe tu lugar? — John me reta, a sabiendas de mi carácter posesivo y celoso. Sólo la idea de que cualquier otro hombre pueda tocarla, besarla, abrazarla, tomar lo que es mío, me llena de rabia y furia. El pensamiento de otro hombre con ella es como un cuchillo retorciéndose en mi corazón. Sé que el fotógrafo, José Mierda Rodríguez, está esperando en la retaguardia, listo para meterse en las bragas de Ana a la primera oportunidad que tenga. Y ella es muy ingenua, todavía piensa que él es su amigo. Y luego está ese tío, Ethan, el hermano de Kate, me di cuenta de que estaba realmente loco por ella, por la forma en que posesivamente la abrazó en la ceremonia de graduación. Y tiene la excusa perfecta para pasar el rato a su alrededor, siendo el hermano de su mejor amiga. Y luego están todos los chicos que va a conocer cuando empiece en su nuevo trabajo, todos ellos se tiraran a conseguir algo de ella. Ella no va a estar sola por mucho tiempo, eso es obvio. —No —, le gruño a John. —No puedo permitir que eso suceda. Mataría a cualquier hijo de puta que se acerque a ella. —Entonces te sugiero que reflexiones muy en serio lo que te he sugerido como solución a tu dilema. Mira, creo que hemos llegado lo más lejos que podemos por el momento, necesitas tiempo para pensar en todo lo te que he dicho, así que voy a dejar ahora. Quiero que te tomes un tiempo para pensar realmente dónde ves tu vida de ahora en adelante, y cómo podrías adaptarte para que 328
  • Conociendo a Cincuenta Sombras G.E. Griffin puedas incluir a Anastasia en esa vida. Te llamaré otra vez mañana por la mañana, entonces podrás decirme tus progresos. —Siento haber perturbado tú fin de semana, John, y creo que realmente no es necesario que me llames mañana. Taylor reaccionó exageradamente hoy, creo que se ha excedido en sus funciones. —No, Christian, Taylor estaba haciendo su trabajo. Su responsabilidad es velar por tu seguridad en todo momento y protegerte, incluso de ti mismo. No podía permitirse el lujo de dudar o arriesgarse una vez que había evaluado lo que veía como una situación potencialmente peligrosa que amenazaba tu vida. Y en realidad me vino muy bien e incluso me he alegrado de tener una excusa para escaparme de casa, si he de ser honesto. La madre