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  • 1. C.J. Baker, K.E. Saxton, W.R. Ritchie,W.C.T. Chamen, D.C. Reicosky,M.F.S. Ribeiro, S.E. Justice y P.R. HobbsSiembraconlabranzaceroenlaagriculturadeconservación
  • 2. Siembra con labranza ceroen la agricultura de conservación
  • 3. DedicatoriaEste libro está dedicado a los investigadores y a los estudiantes que contribuyen consu trabajo y a sus pacientes familias. Esas personas fueron reunidas por el deseocomún de hacer que la labranza cero sea una actividad agrícola sostenible y libre deriesgos y para que el proceso de la producción de alimentos en sí mismo sea sosteni-ble por primera vez en la historia. Hubo dificultades importantes que fueron supera-das pero los resultados han sido significativos y es de esperar que tengan consecuen-cias a largo plazo.
  • 4. Siembra con labranza ceroen la agricultura de conservaciónAutoresC. J. Baker, K. E. Saxton, W. R. Ritchie,W. C. T. Chamen, D. C. Reicosky, M. F. S. Ribeiro,S. E. Justice y P. R. HobbsEditado porC. J. Baker y K. E. SaxtonPublicado porFood and Agriculture Organization of the United NationsyEditorial Acribia, S.A.ZARAGOZA (España)
  • 5. Título original: No-tillage Seeding in Conservation Agriculture 2ª. ed.Autores: C. J. Baker, K. E. Saxton, W. R. Ritchie, W. C. T. Chamen, D. C. Reicosky,M. F. S. Ribeiro, S. E. Justice y P. R. HobbsEditores: C. J. Baker y K. E. SaxtonEditorial: Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO)Viale delle Terme di Caracalla, 00153 Roma, ItaliaLas denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que aparecen los datos que contiene noimplican de parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación juicioalguno sobre la condición jurídica de países, territorios, ciudades o zonas o de sus autoridades, ni respectode la delimitación de sus fronteras o límites territoriales. La mención específica de empresas o productosde éstas, estén o no patentados, no implican que éstas estén autorizadas o recomendadas por laOrganización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación frente a otras de similarnaturaleza no mencionadas. Las opiniones expresadas en el libro son aquellas de los autores y nonecesariamente representan las de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y laAlimentación.Todos los derechos reservados. La reproducción y difusión del material contenido en este libro conpropósitos educativos u otros propósitos no comerciales están autorizadas sin necesidad de ningunaautorización previa por escrito por parte de los propietarios de los derechos de autor, siempre que lafuente sea debidamente reconocida. La reproducción de material del contenido de este libro para sureventa u otros propósitos comerciales está prohibida sin autorización previa de los propietarios de losderechos de autor. La solicitud para tal autorización debe ser dirigida a Chief, Electronic PublishingPolicy and Support Branch, Communication Division, FAO, Via delle Terme di Caracalla, 00153, Roma,Italia o por correo electrónico a: copyright@fao.org.© FAO, 2008 (edición en español)© FAO y CAB International, 2007 (edición en inglés)Traducción al español del original inglés porCadmo RossellIMPRESO EN ESPAÑA PRINTED IN SPAINReservados todos los derechos para los países de habla española. Este libro no podrá ser reproduci-do en forma alguna, total o parcialmente, sin el permiso de los editores.Depósito legal: Z-0000/2009 Editorial ACRIBIA, S.A.- Royo, 23 - 50006 Zaragoza (España)Imprime: TipoLínea, S. A. – Isla de Mallorca, 13 – 50014 Zaragoza, 2009ISBN: 978-92-5-305389-6 [FAO]ISBN: 978-84-200-1129-5 [ACRIBIA]www.editorialacribia.com
  • 6. Índice de contenidoVAutores .......................................................................................................................... xiiiPrólogo a la segunda edición ....................................................................................... xvShivaji Pandey y Theodor FriedrichPrólogo .......................................................................................................................... xvii1 Los «¿qué?» y los ¿por qué?» de la agricultura con labranza cero ................. 1C. John Baker y Keith E. Saxton¿Qué es la labranza cero? ....................................................................................... 3¿Por qué la labranza cero? ...................................................................................... 6Ventajas ............................................................................................................. 7Desventajas ....................................................................................................... 9Resumen de «¿qué?» y «¿por qué?» ....................................................................... 122 Los beneficios de la labranza cero....................................................................... 13Don C. Reicosky y Keith E. SaxtonIntroducción ............................................................................................................ 13Principios de la agricultura de conservación .......................................................... 14Beneficios para la producción de cultivos .............................................................. 15Incremento de la materia orgánica .................................................................... 16Incremento de la disponibilidad de agua en el suelo......................................... 18Reducción de la erosión del suelo ..................................................................... 18Fortalecimiento de la calidad del suelo ............................................................. 19Mejor reciclaje de los nutrientes ....................................................................... 20Menores requerimientos de energía .................................................................. 21Emisiones y secuestro de carbono .......................................................................... 23Resumen de los beneficios de la labranza cero ...................................................... 243 La naturaleza del riesgo en la labranza cero ..................................................... 25C. John Baker, W. (Bill) R. Ritchie y Keith E. Saxton¿Cuál es la naturaleza del riesgo en la labranza cero? ............................................ 25Riesgos biológicos ............................................................................................ 26Riesgos físicos................................................................................................... 29Riesgos químicos .............................................................................................. 32
  • 7. VIRiesgo económico ............................................................................................. 35Conclusiones ..................................................................................................... 38Resumen de la naturaleza del riesgo en la labranza cero ........................................ 394 Abresurcos y forma de las ranuras ..................................................................... 41C. John BakerRanuras verticales ................................................................................................... 42Ranuras en forma de V...................................................................................... 42Ranuras inclinadas en forma de V..................................................................... 47Ranuras en forma de U...................................................................................... 48Abresurcos vibradores ...................................................................................... 60Aberturas horizontales ............................................................................................ 60Aberturas en forma de T invertida .................................................................... 60Siembra a golpes ..................................................................................................... 66Siembra a voleo en superficie ................................................................................. 67Resumen de los abresurcos de las sembradoras y la forma de las ranuras ............. 685 La función de la cobertura de las ranuras ......................................................... 71C. John BakerLa función de la humedad del suelo ....................................................................... 74Métodos de cobertura de las ranuras ...................................................................... 77Compresión ....................................................................................................... 79Rodillos ............................................................................................................. 79Presión .............................................................................................................. 80Arrastre ............................................................................................................. 81Deflectores ........................................................................................................ 83Labranza............................................................................................................ 84Doblado............................................................................................................. 84Resumen de las funciones de la cobertura de las ranuras ....................................... 856 Siembra en suelos secos ........................................................................................ 87C. John BakerLa pérdida de humedad en el suelo......................................................................... 87La función de la fase de vapor del agua del suelo .................................................. 88Germinación ........................................................................................................... 89Sobrevivencia superficial........................................................................................ 90Emergencia de las plántulas .................................................................................... 93Efectos de la presión ............................................................................................... 97Experiencias de campo ........................................................................................... 98Resumen de siembra en suelos secos ...................................................................... 987 Siembra en suelos húmedos.................................................................................. 101C. John BakerSiembra en suelos húmedos .................................................................................... 101Abresurcos verticales de discos dobles (o triples) – ranuras en forma de V..... 102
  • 8. VIIAbresurcos dobles (o triples) inclinados – ranuras inclinadas en forma de V .. 102Abresurcos de disco vertical plano angulado – ranuras en forma de U ............ 102Abresurcos de tipo azada – ranuras en forma de U........................................... 103Abresurcos movidos por toma de fuerza – ranuras en forma de U ................... 103Abresurcos de ala – ranuras en forma de T invertida........................................ 103Suelos secos sembrados que se vuelven húmedos .................................................. 106Comportamiento de los abresurcos ................................................................... 111Resumen de la siembra en suelos húmedos ............................................................ 1168 Profundidad, colocación y distanciamiento de las semillas............................... 119C. John Baker y Keith E. SaxtonProfundidad de siembra y emergencia de las plántulas .......................................... 120Uniformidad de la profundidad del abresurcos ...................................................... 121Seguimiento de la superficie ............................................................................. 122Aparatos para medir la profundidad ................................................................. 122El valor de las ruedas semineumáticas .............................................................. 124Soporte flotante ................................................................................................. 125Semillas expulsadas por los discos ................................................................... 126Disturbio del suelo ............................................................................................ 126Apretado o clavado de los residuos .................................................................. 126Rebote de los abresurcos................................................................................... 127Rebote de las semillas ....................................................................................... 127Cierre de las ranuras.......................................................................................... 127Funciones de la sembradora y de la sembradora de precisión ................................ 128Mecanismos de penetración vertical ................................................................. 128Entrega y distanciamiento de las semillas ......................................................... 135Resumen de profundidad, colocación y distanciamiento de las semillas................ 1399 Colocación del fertilizante ................................................................................... 141C. John BakerToxicidad ................................................................................................................ 142Fertilizante en bandas........................................................................................ 144Bandas verticales comparadas con bandas horizontales ................................... 144Retención de los fertilizantes gaseosos ............................................................. 150Rendimiento de los cultivos.................................................................................... 151Opciones de la fertilización en bandas.............................................................. 153¿Cuán cerca debería estar el fertilizante de la semilla?..................................... 156Conclusión .............................................................................................................. 158Resumen de la colocación del fertilizante .............................................................. 15810 Manejo de los residuos ......................................................................................... 161C. John Baker, Fatima Ribeiro y Keith E. SaxtonFormas que pueden tener los residuos .................................................................... 161Vegetación en pie fijada al suelo con raíces cortas ........................................... 161Vegetación alta en pie con raíces profundas ..................................................... 163
  • 9. VIIIPaja sobre el suelo............................................................................................. 163Manejo de los residuos a escala de campo ............................................................. 165Labranza cero a gran escala .............................................................................. 166Labranza cero en pequeña escala ...................................................................... 169Manejo de los residuos por medio de abresurcos, sembradoras y sembradorasde precisión: micromanejo de los residuos de los cultivos ........................... 174Manejo de los residuos por los abresurcos ....................................................... 174Limpiadores de surcos ...................................................................................... 176Corte de la paja en trozos cortos ....................................................................... 177Corte de la paja en el campo ............................................................................. 178Paja húmeda comparada con paja seca ............................................................. 186El problema a favor y en contra de los raspadores ........................................... 186Distancia entre los abresurcos ........................................................................... 187Resumen de manejo de residuos ............................................................................. 18811 Comparación del disturbio superficial y de los abresurcos de discosde bajo disturbio ................................................................................................... 191C. John BakerDisturbio mínimo versus disturbio máximo de las ranuras –¿Cuánto es demasiado disturbio? .................................................................. 191Efectos del disturbio ......................................................................................... 192Comparaciones entre las características de los abresurcos de discos ............... 196Resumen de la comparación del disturbio de la superficie y de los abresurcosde discos para bajo disturbio......................................................................... 20112 Labranza cero para producción de forraje ........................................................ 203C. John Baker y W. (Bill) R. RitchieEspecies forrajeras .................................................................................................. 203Sistemas integrados ................................................................................................ 205Especies de pasturas para labranza cero ................................................................. 207Regeneración de pasturas .................................................................................. 207Regeneración de pasturas .................................................................................. 211Dosificación de las semillas .............................................................................. 221Resumen de la producción de forraje en la labranza cero ...................................... 22113 Modelos de sembradoras y de sembradoras de precisión para labranza cero –máquinas para trabajos en gran escala .............................................................. 223C. John BakerAncho de las operaciones ....................................................................................... 223Nivelación de la superficie ..................................................................................... 225Requisitos de potencia ............................................................................................ 228Fuerzas del peso y del abresurcos........................................................................... 228Restablecimiento de la fuerza de penetración......................................................... 234Configuraciones de las ruedas y el remolque ......................................................... 236
  • 10. IXRuedas traseras.................................................................................................. 236Ruedas anteriores y posteriores......................................................................... 236Adaptación de los tractores a las sembradoras y a las sembradoras de precisión .. 240Almacenamiento y entrega de los productos .......................................................... 241Resumen de modelos de sembradoras y sembradoras de precisión para labranzacero – máquinas para trabajos en gran escala ............................................... 24414 Modelos de sembradoras y de sembradoras de precisión –máquinas para pequeña escala ............................................................................ 247Fátima Ribeiro, Scott E. Justice, Peter R. Hobbs y C. John BakerCaracterísticas......................................................................................................... 247Disponibilidad de equipos ...................................................................................... 248Sembradoras mecánicas manuales (Matraca) ................................................... 248Sembradoras en línea (de tracción animal o montadas en el tractor) ................ 249Sembradoras de precisión para tracción animal ................................................ 257Sembradoras de precisión adaptadas para cultivadores a motor ...................... 257Sembradoras de precisión tiradas por tractor .................................................... 257Agricultura con labranza cero en Asia .............................................................. 258Resumen de sembradoras y sembradoras de precisión para labranza cero –máquinas en pequeña escala.......................................................................... 27215 Manejo de un sistema de siembra para labranza cero ...................................... 273W. (Bill) R. Ritchie y C. John BakerSelección y preparación del lugar ........................................................................... 273Competencia de las malezas ................................................................................... 274Control de pestes y enfermedades .......................................................................... 275Manejo de la fertilidad del suelo ............................................................................ 275Densidad de siembra y calidad de las semillas ....................................................... 276Capacidad de los operadores .................................................................................. 277Manejo post-siembra .............................................................................................. 277Planificación – la herramienta más importante para el manejo .............................. 277Comparación de costos ........................................................................................... 278Resumen del manejo de un sistema de siembra bajo labranza cero ....................... 28316 La agricultura con tráfico controlado – una práctica complementariapara la labranza cero............................................................................................ 285W. C. Tim Chamen¿Qué es la agricultura con tráfico controlado? ....................................................... 285¿Por qué adoptar un régimen de agricultura con tráfico controlado dentrode un sistema de labranza cero? .................................................................... 285Los beneficios de un sistema de tráfico controlado .......................................... 285Efectos de la agricultura de tráfico controlado sobre las condiciones del suelo 286Implementación del tráfico controlado ................................................................... 296Principios básicos ............................................................................................. 296
  • 11. XPlanificación anticipada y uniformización de la maquinaria ............................ 297Proceso de uniformización del ancho de los equipos ....................................... 297Diseño del campo y manejo del sistema ........................................................... 300Orientación de los caminos permanentes .......................................................... 301Manejo de los caminos...................................................................................... 301Sistemas de guía ................................................................................................ 303Economía ................................................................................................................ 304Costos y cronología de la planificación y transición a tráfico controlado ........ 304Costos fijos y variables ..................................................................................... 305Cambios en los resultados ................................................................................. 306Costos del manejo en el campo ......................................................................... 307Resumen de los costos y ganancias ................................................................... 307Resumen de la agricultura con tráfico controlado como una prácticacomplementaria de la labranza cero .............................................................. 30817 Reducción de las emisiones ambientales y secuestro de carbono ..................... 311Don C. Reicosky y Keith E. SaxtonIntroducción ............................................................................................................ 311Emisiones de bióxido carbono inducidas por la labranza....................................... 311Medida de las emisiones ................................................................................... 312Efectos de la labranza y de los residuos............................................................ 312Labranza en fajas y efectos de la labranza cero sobre la pérdida de CO2 .............. 314Secuestro de carbono por medio de la labranza cero ............................................. 317Emisiones de nitrógeno........................................................................................... 319Política de los créditos de carbono ......................................................................... 321Resumen de la reducción de las emisiones ambientales y el secuestro de carbono 32318 Algunas comparaciones económicas ................................................................... 325C. John BakerComparaciones en Nueva Zelandia ........................................................................ 327Suposiciones ..................................................................................................... 327Conclusiones generales ..................................................................................... 332Comparaciones europeas ........................................................................................ 333Conclusiones ..................................................................................................... 335Resumen de algunas comparaciones económicas ................................................... 33519 Procedimientos para el desarrollo y la transferencia de tecnología................. 337C. John BakerRespuesta de las plantas a los abresurcos para labranza cero en condicionescontroladas .................................................................................................... 338El microambiente de las semillas dentro y alrededor de las ranurasen la labranza cero ........................................................................................ 342Compactación y disturbio del suelo por los abresurcos para labranza cero ........... 345Resistencia del suelo ......................................................................................... 345
  • 12. XIPresión instantánea del suelo (estrés)................................................................ 347Desplazamiento instantáneo y permanente del suelo ........................................ 348Densidad del suelo ............................................................................................ 348Alisado y compactación .................................................................................... 349Localización de las semillas en el suelo ................................................................. 349Espaciamiento de las semillas ........................................................................... 349Profundidad de la siembra de las semillas ........................................................ 349Posición lateral de las semillas en relación a la línea central de la ranura ........ 350Recorrido de las semillas dentro de los abresurcos para labranza cero .................. 351Arrastre en un abresurco de disco........................................................................... 352Pruebas aceleradas de desgaste de abresurcos para labranza cero ......................... 354Efectos de la colocación del fertilizante en bandas dentro de la ranura ................. 356Prototipos de sembradoras y estrategias de manejo ............................................... 356Pruebas de sembradoras de un surco ................................................................ 357Prueba de campo simultánea de varios diseños de abresurcos ......................... 358Sembradoras y sembradoras de precisión para parcelas ................................... 360Prototipos de sembradoras a escala de campo y servicio de sembradoraspara los agricultores ...................................................................................... 362Resumen del desarrollo de sembradoras y transferencia de tecnología.................. 362Referencias .................................................................................................................... 365Índice alfabético ............................................................................................................ 381
  • 13. C. J. Baker, Centre for International No-Tillage Research and Engineering (CINTRE),Feilding, Nueva Zelandia.W. C. T. Chamen, 4 Ceasons Agriculture and Environment, Maulden, Bedfordshire, ReinoUnido.P. R. Hobbs, Department of Crops and Soil Science, Cornell University, Ithaca, New York,Estados Unidos de América.S. E. Justice, National Agriculture and Environment Forum (NAEF), Kathmandu, Nepal.D. C. Reicosky, United States Department of Agriculture, Agricultural Research Service,Morris, Minnesota, Estados Unidos de América.M. F. S. Ribeiro, Instituto Agronômico do Paraná (IAPAR), Ponta Grossa, Paraná, Brasil.W. R. Ritchie, Centre for International No-Tillage Research and Engineering (CINTRE),Feilding, Nueva Zelandia.K. E. Saxton, United States Department of Agriculture, Agricultural Research Service,Pullman, Washington, Estados Unidos de América (retirado).AutoresXIII
  • 14. XVLa Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación histórica-mente ha apoyado el desarrollo y la extensión de los sistemas agrícolas de la agricultura deconservación. La siembra con labranza cero es una de las operaciones fundamentales de laagricultura de conservación y, junto con los principios de los cultivos de cobertura y larotación de cultivos, es su principal constituyente. La disponibilidad de tecnología y equi-pos adecuados es una precondición necesaria para que la agricultura de conservación fun-cione adecuadamente. Son necesarios equipos adecuados no solo para la siembra directa yla siembra de precisión, sino también para el manejo de los residuos de los cultivos y loscultivos de cobertura.La edición anterior titulada No-tillage Seeding: Science and Practice, por Baker, Saxton yRitchie fue, en el momento de su entrega al público, una de las publicaciones más completasque cubría los aspectos de la ingeniería de la no labranza así como también los antecedentesagrónomicos y ambientales para la agricultura sin labranza. Ha sido una valiosa publicaciónde referencia para investigadores y estudiantes y también una guía para los técnicos de campo.Se conoce el caso de un agricultor que después de haber leído el libro adquirió una sembrado-ra para labranza cero y convirtió toda su finca a este sistema.Este nuevo libro, Siembra con labranza cero en la agricultura de conservación propor-ciona un enfoque más amplio del equipo usado en los sistemas agrícolas de la agricultura deconservación. Incluye capítulos sobre elementos que anteriormente no habían sido considera-dos como, por ejemplo, el manejo de los residuos de los cultivos y los cultivos de cobertura, lapreparación para las operaciones de siembra bajo labranza cero y las actividades agrícolas,con el tráfico controlado como una tecnología complementaria. También se presentan nuevoscapítulos que describen las tecnologías de siembra sin labranza para los pequeños agriculto-res. Se describen los desarrollos tecnológicos de América del Sur y del sur de Asia, que inclu-yen equipos manuales, equipos para animales de tiro y equipos para tracción mecánica. En uncapítulo de secuestro de carbono en los sistemas de labranza cero se discute el tema de losgases de invernadero como causante principal del cambio climático.Deseamos que este libro contribuya a una mejor comprensión de los componentes de inge-niería en la agricultura de conservación. También es nuestro deseo que contribuya a la intro-ducción y expansión de esta tecnología. La agricultura de conservación es un enfoque valiosoPrólogo a la segunda ediciónXV
  • 15. XVIpara la agricultura que puede conducir a sistemas agrícolas más productivos, competitivos ysostenibles con beneficios directos para el ambiente y para los agricultores y sus familias.Shivaji PandeyDirectorTheodor FriedrichOficial SuperiorDirección de Producción y Protección VegetalFAORoma, diciembre 2008
  • 16. ...y él dio su opinión que quien pudiera producir dos espigas de trigoo dos hojas de pasto en el lugar en que antes crecía solo una debería recibirel reconocimiento de la humanidad, haciendo un servicio esenciala su país más que todos los políticos juntos...Jonathan Swift, Viajes de Gulliver (1726)«A Voyage to Brobdingnag»Los autores de este libro describen y analizan las tecnologías de labranza cero, especial-mente aquellas relacionadas con la siembra con labranza cero en base a experiencias acumu-ladas en los últimos 40 años. Los autores quisieron descubrir por qué la labranza cero nosiempre funcionó y cómo vencer esos obstáculos. Cuanto más aprendimos, más atractiva fuela labranza cero; ahora se han adquirido y probado los conocimientos y la base científica en talgrado que tenemos más confianza en que la agricultura de conservación representa el futurode la agricultura.Algunas de las investigaciones presentadas se iniciaron en conocimientos de las tecnolo-gías tradicionales de las sembradoras o abresurcos disponibles usados para la siembra conlabranza que fueron un fracaso en las tierras sin labranza o en los suelos cubiertos de residuos.Inevitablemente, esto dio como resultado nuevos diseños de máquinas y evaluaciones y tecno-logías asociadas combinadas. La premisa fundamental fue que cada parte funcional de cual-quier diseño nuevo debía tener una razón científica y un comportamiento verificables; lo cual,por lo general, fue el resultado de un largo proceso evolutivo.No se hicieron suposiciones funcionales. Todas las ideas comunes acerca de los requeri-mientos de las semillas fueron confrontadas o descartadas y se hicieron nuevos experimentospara determinar sus requerimientos específicos en suelos no labrados. Estos nuevos conoci-mientos fueron combinados con otros conocimientos existentes que demostraron ser aún apli-cables. En otros casos las reglas para los suelos labrados simplemente no se aplicaron o de-mostraron ser erróneas cuando se aplicaron a suelos no labrados. Se encontró que los suelossin disturbar presentan distintos recursos y desafíos que los suelos labrados, por lo que requie-ren diferentes enfoques para sembrar las semillas.Otros autores informan acerca del proceso en el suelo cuando cesa la labranza.Actualmen-te, ahora se sabe que la labranza cero beneficia al suelo y que la labranza lo deteriora peroPrólogoXVII
  • 17. XVIII¿cuáles son los mecanismos que los causan y cómo pueden ser cuantificados los mejoramien-tos o los daños? ¿pueden las ganancias ser aún mejoradas por medio de técnicas tales como elcontrol del tráfico en la agricultura? Otros autores estudiaron los equipos disponibles y losmétodos de manejo que relacionan esos sistemas de labranza cero y sus aplicaciones en mayoro menor extensión. Solamente cuando se comprenda la capacidad de los equipos modernos delabranza cero y esta sea totalmente integrada en la producción agrícola, cuantificada adecua-damente y de forma realista, se podrán hacer recomendaciones a nivel local.Los autores, en su conjunto, han proporcionado una revisión completa de los elementosque contribuyen al funcionamiento del sistema de labranza cero. Estos elementos incluyen eldiseño de maquinaria y sus principios operativos, las interacciones de las máquinas con elsuelo, la importancia de insumos paralelos como herbicidas, pesticidas y tráfico controlado yel manejo del sistema como un todo, lo que incluye la cuantificación de la importancia delcarbono del suelo y el rastreo de las emisiones de bióxido de carbono como una función deldisturbio del suelo. También proporcionan una guía sobre procedimientos experimentales parala evaluación de las variables.Este libro no pretende ser un programa de acción sobre cómo diseñar cualquier tipo demáquinas, componentes o sistemas para labranza cero. Es un registro de comportamientoscomparativos de varias opciones de diseños de máquinas y prácticas de manejo diferentes,probadas bajo condiciones científicas y cómo éstas han llegado a integrarse en un sistemacompleto de labranza cero. Gran parte de la información está relacionada con el comporta-miento biológico de las máquinas y los suelos, dado que ambos cumplen primariamente fun-ciones biológicas, pero el comportamiento mecánico no es ignorado ya que la interfase entreambos es particularmente importante.El lector es invitado a evalular la pertinencia de los datos presentados. Algunos autoresremarcan la importancia de los datos que llevaron al diseño de la versión del abresurcos dediscos o abresurco de ala, llamado Cross Slot®. Otros apreciarán diferentes elementos en losdatos. Sin embargo, la investigación independiente y la experiencia de campo han mostradoen forma sostenida que los datos y las conclusiones extraídas de los mismos han sido suma-mente seguros y en cierto modo proféticos.La importancia del libro radica en la indicación de que ahora hay formas y medios para quela labranza cero sea más segura o menos propensa a los fracasos que la labranza convencionaly que es posible obtener rendimientos no solo iguales a aquellos obtenidos con la labranzasino que en muchos casos pueden ser superiores. Los suelos sin labrar contienen un mayorpotencial que los suelos labrados para la germinación de las semillas y para que se establezcany crezcan las plantas. Además, por supuesto, son mucho más amigables con el ambiente. Elproblema para la humanidad ha sido aprender y comprender cómo aprovechar ese potencial.Esperamos que este libro contribuya a satisfacer este objetivo.El libro amplía la primera edición titulada No-Tillage Seeding: Science and Practice (Baker,Saxton y Ritchie, ISBN 0 85199 103 3, publicado por primera vez por CAB International en1996 y reimpreso en 2002).
  • 18. 1Los «¿qué?» y los «¿por qué?»de la agricultura con labranza ceroC. John Baker y Keith E. Saxton1La humanidad aún no ha diseñado ningunatécnica agrícola tan efectiva como la labranzacero para detener la erosión del suelo y hacer quela producción de alimentos searealmente sostenible.Desde los inicios de la década de 1960 losagricultores han debido adoptar alguna for-ma de labranza de conservación para salva-guardar el suelo del planeta, para reducirla cantidad de combustible quemado para laproducción de alimentos, para reducir la con-taminación de las aguas corrientes, para redu-cir la erosión eólica y la degradación de lacalidad del aire y para sostener otras causasnobles y genuinas. Charles Little, en GreenFields Forever (1987), describió el genuinoentusiasmo que muchos conservacionistas tie-nen por esta técnica. Sin embargo, las expe-riencias anteriores de los agricultores, espe-cialmente con la labranza cero, sugerían quela adopción de tales técnicas podía acarrear elriesgo de una menor emergencia de las plán-tulas y de una pérdida de rendimiento de loscultivos o, peor aún, el fracaso de los culti-vos, algo que debían necesariamente aceptarpara llegar a obtener, a largo plazo, las ganan-cias prometidas anteriormente.Es improbable que los agricultores de hoydía aprecien los beneficios a corto plazo ensus prácticas conservacionistas. Dejar un le-gado de una tierra mejor para las generacio-nes futuras es un hecho distinto de la realidadde tener que alimentar a corto plazo a la gene-ración actual y de tener un medio de vida. Concierta razón, las decisiones expeditivas a cor-to plazo fueron prioritarias. Si bien algunospaíses ya producen el 50 por ciento o más desus alimentos por el sistema de labranza cero(por ej., Argentina, Brasil y Paraguay), se es-tima que a nivel mundial el sistema de labran-za cero cubre sólo el 5-10 por ciento de laproducción de alimentos. Hay aún un largocamino que recorrer. Sin duda, ha habido bue-nos e incluso excelentes cultivos de labranzacero pero también ha habido fracasos. Y sonestos fracasos los que toman un lugar primor-dial, colectivamente, pero no en la mente delos agricultores más avanzados o innovadores.Durante siglos la labranza ha sido fundamen-tal para la producción agrícola, para prepararla cama de semillas y para controlar las male-zas. Ahora se está cambiando la historia perono siempre se omite la labranza (si bien es unobjetivo loable); sin embargo, en forma signi-ficativa, se alternan las razones y los procesosinvolucrados. Muchas personas interpretan lalabranza como un proceso de manipulación fí-sica del suelo para llegar a controlar las male-zas, afinar la tierra, darle suavidad, aireación,porosidadartificial,friabilidadycontenidoópti-mo de humedad, para facilitar la siembra yla cobertura de las semillas. En este proceso,el suelo indisturbado es cortado, su ciclo es
  • 19. 2 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónacelerado, impactado, invertido, comprimido,abierto y desorganizado en un esfuerzo pararomperlofísicamenteyenterrarlasmalezas,ex-poner sus raíces para que se sequen o destruir-las por el corte. El objetivo de la labranza escrear material del suelo libre de malezas, blan-do y friable en el cual los abresurcos poco ela-borados de las sembradoras convencionalespuedan penetrar fácilmente.Durante las operaciones de labranza ceropocos o ninguno de esos procesos tienen lu-gar. En este proceso se aplican otras medi-das de control de malezas, por ejemplo, her-bicidas que deben sustituir el disturbio físicodel suelo para arrancar, enterrar o exponer ala atmósfera las malezas existentes. Pero par-te del objetivo de la labranza es también es-timular la germinación uniforme de otras se-millas de malezas de modo que nazcan enforma uniforme y puedan así ser fácilmentecontroladas en sus etapas juveniles por otraoperación de labranza. Por lo tanto, la labran-za cero debe encontrar otra forma de estimu-lar la germinación uniforme de las semillasde malezas, lo cual podría requerir una nue-va aplicación de herbicidas o, en primer lu-gar, evitar el estímulo a un nuevo crecimien-to de las malezas.En su alocución principal en el CongresoMundial de Ciencias del Suelo en 1994, el Pre-mio Nobel, Norman Borlaug, estimó que laproducción mundial de cereales –que signifi-ca el 69 por ciento del abastecimiento mun-dial de alimentos– debería aumentar en 24 porciento en el año 2000 y duplicarse en el 2025.Más importante aún, Borlaug estimó que losrendimientos de grano deberían incrementar-se en un 80 por ciento en el mismo período yaque la disponibilidad de nuevas tierras arablesen el mundo está severamente limitada. Hastaahora, los incrementos de rendimiento provie-nen fundamentalmente de un mayor uso de fer-tilizantes y pesticidas y del mejoramientogenético de las especies cultivadas. El desa-fío que se presenta a la labranza cero es con-tribuir al futuro incremento y al mismo tiem-po llegar a la preservación de los recursos ylas metas ambientales. Sin embargo, esto su-cederá solamente si la labranza cero se prac-tica a niveles tecnológicamente altos.La noción de sembrar semillas en suelos sinlabrar es remota. Ya los antiguos egipcios uti-lizaban este método haciendo un hoyo con unpalo en el suelo sin labrar y cerrándolo conlos pies. Fue recién en la década de 1960 quefueron entregados al uso público los herbici-das diquat y paraquat por la Imperial Chemi-cal Industries Ltd (actualmente Syngenta) enInglaterra, y paralelamente nació el conceptomoderno de labranza cero ya que las malezaspodrían ser controladas efectivamente sin lalabranza.En la década anterior se había reconocidoque, para que la labranza cero fuera viable, lasmalezas deberían ser controladas por otro mé-todo que no fuera la labranza. Sin embargo, enese momento el rango de productos agroquí-micos era limitado en razón de su efecto resi-dual en el suelo; era necesario esperar variassemanas después de asperjar antes de podersembrar en forma segura otro cultivo, lo cualen cierta medida negaba la posibilidad de aho-rro de tiempo, una de las ventajas más clarasde la labranza cero sobre la labranza conven-cional. El paraquat y el diquat son casi instan-táneamente desactivados en su contacto con elsuelo. Cuando se asperjan sobre malezas vivassusceptibles, el suelo debajo de ellas está casiinmediatamente pronto para recibir nuevas se-millas sin riesgo de daños.Este adelanto en el control químico de lasmalezas dio lugar al surgimiento de la ver-dadera labranza cero. Desde entonces ha ha-bido otros herbicidas de translocación, noresiduales, de amplio espectro, tales comoel glifosato, que fue introducido comoRoundup por Monsanto. Otros compuestosgenéricos como el trimesium glifosato(Touchdown) y el glufosinato de amonio(Buster) fueron posteriormente comerciali-zados por otras compañías que expandieronaún más el concepto.
  • 20. 3Los «¿qué?» y los «¿por qué?» de la agricultura con labranza ceroEn otras circunstancias se han usado medi-das no químicas de control de malezas, entreellas el uso de lanzallamas, quema con vapor,paso de rodillos con cuchillas y remociónmanual de las malezas. Ninguna de las medi-das alternativas ha demostrado hasta el mo-mento ser tan efectiva como la aspersión conun herbicida de traslocación, no residual. Es-tos compuestos químicos son traslocados a lasraíces de la planta con un resultado letal. Lamuerte de solo la parte aérea puede en algu-nos casos permitir la regeneración de la plan-ta a partir de las partes no afectadas.La aplicación de cualquier compuesto quí-mico dentro de la cadena productiva de ali-mentos propone correctamente la preguntade la seguridad humana y biológica. Sin dudaalguna, muchos compuestos deben ser apli-cados cuidadosamente bajo condiciones es-pecíficas para obtener resultados tambiénespecíficos, tal como ocurre con cualquier pro-ducto farmacéutico moderno para aplicar encuras y controles. Por medio de cuidadosostrabajos científicos y tal vez algo de fortuna,se ha encontrado que el glifosato no es tóxicopara los seres vivos, excepto para las plantasverdes y ha sido usado con seguridad durantemuchos años virtualmente sin efectos conoci-dos, salvo para el control de las plantas inde-seables.El desarrollo más reciente por medio de lamodificación genética de los cultivos ha pro-ducido algunas plantas seleccionadas inmu-nes a herbicidas específicos como el glifosa-to. Esta característica única permite sembrarel cultivo sin tomar en consideración el pro-blema de las malezas hasta que el cultivo estébien establecido y entonces asperjar el culti-vo y las malezas en una sola operación. Lasmalezas susceptibles son eliminadas y el cul-tivo inmune prospera produciendo un doselfoliar que compite con cualquier crecimientosubsiguiente de las malezas, por lo generalhasta el momento de la cosecha. Solamentealgunos cultivos seleccionados como el maízy la soja se cultivan actualmente con estamodalidad, pero ya se ha cubierto un impor-tante porcentaje del área cultivada en el mun-do. Sobre la base de estos éxitos, otros impor-tantes cultivos alimenticios y para fibras estánsiendo modificados en ese sentido.¿Qué es la labranza cero?Tan pronto como fue reconocido el con-cepto moderno de labranza cero basado enherbicidas no residuales (principalmente tras-locados) se inventaron innumerables nombrespara describir el proceso. «No labranza»,«siembra en surcos» o «siembra directa» sontodos términos que describen la siembra desemillas en suelo que no ha sido previamentelabrado para formar una cama de semillas. Elprimer término usado fue «siembra en surcos»,principalmente en Inglaterra, donde se origi-nó el concepto de esta técnica en la década de1960. El término «no labranza» se comenzó ausar poco después en los Estados Unidos deAmérica pero últimamente parece preferirseel término «siembra directa» ya que la pala-bra negativa «no» causa una aparente ambi-güedad cuando es usada para describir un pro-ceso positivo. Esos términos son usados comosinónimos en muchas partes del mundo, talcomo se hace en este libro.Algunos de esos nombres se citan más ade-lante junto con sus explicaciones, algunos so-lamente por interés histórico pero, en resumen,lo importante no es el nombre sino el proceso.Agricultura con residuos: describe las prácti-cas de agricultura de conservación en lascuales la retención de residuos es el obje-tivo primario, pero que puede posiblemen-te traer consigo otros beneficios de la agri-cultura de conservación mencionados an-teriormente.Agricultura sostenible: es el producto final dela aplicación de las prácticas de labranzacero en forma continuada. La producciónagrícola basada en la labranza convencio-
  • 21. 4 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónnal ahora es considerada insostenible acausa de la degradación de los recursos ysu ineficiencia, mientras que la agricultu-ra continua basada en la labranza cero esmuy probablemente sostenible a largo pla-zo y bajo la mayoría de las condicionesagrícolas. Otras discusiones sobre «soste-nibilidad» incluyen temas que van más alláde la preservación de los recursos natura-les y la producción de alimentos, talescomo la economía, la energía y la calidadde la vida.Barbecho químico: describe un campo que enel momento no está cultivado y en el quelas malezas han sido suprimidas por me-dio de herbicidas.Cama de semillas empobrecida: describe unatierra sin labranza que ha estado duranteun tiempo en barbecho; por lo general,pero no exclusivamente, se somete perió-dicamente a control químico de malezas.Labranza de conservación y agricultura deconservación: son los términos genéricoscomúnmente dados a la no labranza, a lalabranza mínima y/o a la labranza encaballones para denotar que esas prácti-cas tienen incluido un elemento con elobjetivo de la conservación. Por lo gene-ral, la cobertura del 30 por ciento de latierra con residuos después de la siembraindica el límite más bajo de la clasifica-ción de labranza conservacionista o agri-cultura de conservación; otros objetivos dela conservación incluyen el ahorro de di-nero, trabajo, tiempo, combustible, lom-brices de tierra, agua y estructura del sue-lo y sus nutrientes. Por esa razón, los ni-veles de residuos por sí solos no descri-ben adecuadamente todas las prácticas ybeneficios de la labranza conservacionis-ta o de la agricultura de conservación.Labranza en caballones: describe la prácticade formar caballones en el suelo arado enel cual se forman surcos muy espaciadospara los cultivos. Esos caballones o sur-cos se conservan durante varias estacio-nes sucesivas de cultivos sin labranza, delo contrario deben ser reconstruidos todoslos años.Labranza en fajas: se refiere a la práctica delabrar un faja estrecha con abresurcosde modo que la semilla caiga en una faja detierra labrada y la tierra entre las fajas per-manece indisturbada. También se refiere ala labranza en contorno de fajas de 100 omás metros de ancho separadas por ampliasfajas sin labrar, como una medida de con-trol de la erosión basada en la labranza.Labranza mínima, labranza reducida: descri-ben la práctica de limitar la labranza gene-ral del suelo al mínimo posible para el esta-blecimiento de un cultivo y/o controlar lasmalezas o fertilizar. Esta práctica se ubicaen cierto modo entre la labranza cero y lalabranza convencional. La práctica moder-na enfatiza la cantidad de retención de resi-duos como un objetivo importante de la la-branza mínima o reducida.Labranza química: intenta indicar que la fun-ción de control de malezas normalmenteatribuida al arado ha sido hecha por me-dio de herbicidas. Los grupos anti-agro-químicos rápidamente le quitaron popula-ridad al concepto aún tan restrictivo quees poco usado hoy día.Rastreo con discos: refleja uno de los prime-ros conceptos que entendían que la labran-za cero o el rastreado directo del suelopodía ser efectuado solamente con rastrasde discos, algo que se demostró que eraerróneo; en algunos casos esta práctica seconoció como rastreo con discos, pero esetérmino no ha persistido. Además, las ras-tras de discos también son usadas en tie-rras labradas.Siembra sobre el césped, siembra en cober-tura: hacen referencia a las prácticas desembrar semillas de especies forrajerassobre las especies forrajeras existentes,conocidas en general como renovación deespecies forrajeras. El uso correcto del tér-mino no implica la roturación del suelo
  • 22. 5Los «¿qué?» y los «¿por qué?» de la agricultura con labranza cerosino esparcir semillas a voleo sobre la su-perficie de la tierra.La característica comúnmente identificadade la labranza cero es que la superficie delsuelo permanece recubierta con residuos in-tactos del último cultivo tanto tiempo comosea posible, ya sea que estos se aplasten o seconserven en pie después de una cosecha o deuna pastura densa que ha sido asperjada. Enlos Estados Unidos de América donde, en tér-minos generales, la labranza de conservaciónes comúnmente utilizada como una medida decontroldelaerosión,lasuperficiemínimaacep-tada de tierra cubierta con residuos después delpaso del abresurcos es del 30 por ciento. Mu-chos técnicos de campo favorecen la opciónde que la labranza cero o la siembra directadeberían tener como objetivo por lo menos el70 por ciento de cobertura de la tierra.Por supuesto, algunos cultivos como algo-dón, soja y lupinos dejan escasos residuosdespués de la cosecha y es probable que nocubran un 70 por ciento del área. En esos ca-sos, de cualquier manera, es posible hacer lasiembra directa y se puede considerar comoverdadera labranza cero. Sin embargo, un ob-servador puede considerar que no es labranzacero lo que para otro observador puede serlo;ello dependerá de los términos de referenciay de las expectativas de cada observador.Elcriteriofundamentalqueenglobatodoslosenfoques de labranza cero no es la cantidad deresiduos que permanecen sobre el suelo des-pués de sembrar sino si el suelo ha sido o nodisturbado. Si bien durante la siembra, tal comose explicará más adelante, esa definición apa-rentemente poco ambigua se vuelve confusa alconsiderar la incidencia de las sembradoras ylos abresurcos en el suelo. Algunos agriculto-res literalmente aran una faja a medida quepasan mientras que otros dejan todo el suelocasi indisturbado. De esta manera el suelo sinlabrar antes de la siembra podría ser algo dife-rente después de la siembra.Este libro está enfocado al tema de la «la-branza cero» en la cual no ha ocurrido un pre-vio disturbio o manipulación del suelo, excep-to un posible disturbio mínimo causado porun control de malezas poco profundo, la ferti-lización o la rotura de capas compactadas sub-superficiales. Tales objetivos son sin dudaenteramente compatibles con una verdaderalabranza cero. Es de esperar que cualquierdisturbio antes de la siembra tenga un míni-mo efecto sobre el suelo o los residuos.Dependiendo de la historia de los cultivosy la versatilidad de la maquinaria de siembradisponible, puede ser necesario hacer una omás funciones mínimas de disturbio para ob-tener el mejor resultado de los cultivos. Lamás común de estas funciones es la fertiliza-ción cuando esta no puede ser hecha comoparte de la siembra. Los primeros ensayos delabranza cero a menudo solo esparcían fertili-zante a voleo sobre el suelo y esperaban queeste penetrara con la precipitación pluvial; sinembargo, dos hechos resultaron evidentes. Enprimerlugar,soloelfertilizantenitrogenadofuetransportado por el agua y dejó el resto del fós-foro y el potasio sobre o cerca de la superficiedel suelo. Aún así, el flujo preferencial del ni-trógeno hacia la zona de las lombrices de tierray de los canales dejados por las raíces viejas, amenudo significaba que gran parte del nitróge-no iba más allá de las raíces juveniles del nue-vo cultivo (ver Capítulo 9).En segundo lugar, las plantas de malezasemergentes entre las plantas del cultivo rápi-damente se convertían en los primeros usuariosdeestefertilizanteysuperabanensucrecimien-to al cultivo. La colocación subsuperficial delfertilizante es ahora el único procedimientorecomendado, a menudo en bandas, cerca delsurco sembrado o del cultivo emergente.Cuando hay escasa disponibilidad de her-bicidas, puede ser más económico hacer unalimpieza de malezas antes de sembrar parareducir la presión de las malezas sobre el cul-tivo emergente. Si esta operación se hace enla agricultura de conservación, debe ser muysuperficial y dejar la superficie del suelo y losresiduos casi intactos para la operación de
  • 23. 6 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónsiembra. Los implementos típicos que puedenejercer este control de malezas son los aradosde cinceles en V a poca profundidad o un tra-bajo manual con azada.La compactación que se forma después demuchos años de labranza convencional reite-rada no puede ser corregida en un breve plazopor un simple cambio a la labranza cero. Mien-tras los microorganismos del suelo reconstru-yen su número y mejoran la estructura del sue-lo en un proceso que puede insumir variosaños, incluso en condiciones climáticas favo-rables, la compactación histórica puede sub-sistir. Es posible obtener una mejoría tempo-ral usando un subsolador que raja y rompe laszonas subsuperficiales causando un disturbiomuy limitado en la superficie.Sin embargo, algunas veces los subsoladoresexcesivamente agresivos pueden causar taldisturbio de la superficie que se hace necesa-rio recurrir a la labranza completa para uni-formizar la superficie. Esta aparentemente in-terminable espiral negativa debe ser detenidasi se desea obtener beneficios de la labranzacero. Es necesario un subsolador menos agre-sivo o de acción poco profunda que permitala labranza cero después de su pasaje, sin nin-gún otro trabajo sobre la superficie del suelo.Otro método efectivo es sembrar gramí-neas o pasturas en el terreno compactado ypastorearlo con animales livianos o dejarlospastorear o dejarlo en descanso varios añosantes de comenzar un programa de labranzacero. Una regla simple para estimar cuántosaños de pasturas son necesarios para restau-rar el carbono orgánico del suelo y para quesea corregido el daño hecho por la labranzaconvencional fue establecido por Shepherdet al. (2006) en un suelo gley (Kairanga limoarcilloso sedimentario) bajo un cultivo de maízen Nueva Zelandia, como sigue:Cuando la labranza se ha llevado a cabo du-rante cuatro años consecutivos, es necesarioaproximadamente un año y medio de pasturaspara restaurar los niveles del carbono orgá-nico del suelo.Cuando la labranza se ha llevado a cabodurante más de cuatro años consecutivos, sonnecesarios hasta tres años de pasturas por cadaaño de labranza para restaurar los niveles decarbono orgánico del suelo.La tasa de recuperación de la estructura delsuelo siempre es más lenta que la tasa de re-cuperación del carbono orgánico del suelo.Cuanto más degradado está el suelo, mayores el atraso.¿Por qué la labranza cero?No es el propósito de este libro explorar endetalle las ventajas o desventajas de la labran-za cero o de la labranza de conservación. Nu-merosos autores han llevado a cabo esta tareadesde que Edward Faulkner y Alsiter Bevinpusieron en duda la sabiduría de arar en la pu-blicación Ploughman’s Folly (Faulkner, 1943)y The Awakening (Bevin, 1944). Si bien nin-guno de esos autores realmente propuso la la-branza cero, es interesante notar que Faulknerhizo observaciones que ahora son proféticas:«nadie ha presentado nunca razones científi-cas para arar». De hecho, mucho antes de laépoca de Faulkner y Bevin, los antiguos incas,los escoceces, los indígenas de América delNorte y los polinesios del Pacífico ya practica-ban diversas formas de labranza conservacio-nista (Graves, 1994).Más aún, para enfocar en forma realista losmétodos y la mecanización de las tecnologíasde labranza cero, es conveniente comparar lasventajas y desventajas de esa técnica en gene-ral con las prácticas comunes de la agricultu-ra con labranza. Los puntos más comunes seresumen líneas abajo, sin que estén presenta-dos en orden prioritario. Aquellos que estánseguidos por un asterisco * pueden ser unaventaja o una desventaja, según las distintascircunstancias.En el Capítulo 2 se encontrará en mayorextensión el tema de las ventajas (beneficios)de la labranza cero, especialmente respecto a
  • 24. 7Los «¿qué?» y los «¿por qué?» de la agricultura con labranza ceroaquellas derivadas directa o indirectamente delfortalecimiento de los niveles de carbono or-gánico del suelo y en el Capítulo 3 se exami-narán en más detalle los riesgos de la labran-za cero.VentajasAhorro de combustible. Hasta un 80 por cien-to del combustible usado para el estable-cimiento de cultivos comerciales se aho-rra al pasar de la labranza convencional ala labranza cero.Ahorro de tiempo. En la labranza cero sonnecesarias de una a tres entradas al campo(asperjado, siembra y tal vez subsolado)lo cual resulta en un gran ahorro de tiem-po para la instalación de un cultivo en com-paración con las cinco a diez entradas ne-cesarias para la labranza convencional,además de los períodos de barbecho du-rante el proceso de labranza.Ahorro de mano de obra. En la labranza ceroson necesarias hasta un 60 por ciento me-nos de horas/hombre/ha en comparacióncon la labranza convencional.Flexibilidad del tiempo. La labranza cero per-mite tomar decisiones más tardías con res-pecto a los cultivos a ser realizados en uncampo o estación dados.Incremento de la materia orgánica. Al dejarlos residuos de los cultivos anteriores so-bre la superficie del suelo para su descom-posición, se incrementa la materia orgáni-cacercadelasuperficie,lacualproporcionaalimentos para los microorganismos delsuelo que son los constructores de su es-tructura. La labranza oxida la materia or-gánica y da lugar a su progresiva reducción,a menudo mayor que lo que se gana con suincorporación.Incremento del nitrógeno del suelo. Las ope-raciones de labranza mineralizan el nitró-geno del suelo que eventualmente puedeproporcionar una ayuda al crecimiento delas plantas; ese nitrógeno es extraído de lamateria orgánica del suelo y reduce así aúnmás los niveles de materia orgánica delsuelo.Preservación de la estructura del suelo. Lalabranza destruye la estructura natural delsuelo mientras que la labranza cero mini-miza la rotura de la estructura e incremen-ta la materia orgánica y el humus para co-menzar el proceso de reconstrucción delsuelo.Preservación de las lombrices de tierra y otrafauna del suelo. Al igual que con la es-tructura del suelo, la labranza convencio-nal destruye el aliado más valioso del serhumano, como son las lombrices de tie-rra, mientras que la labranza cero favore-ce su multiplicación.Mejor aireación. Contrariamente a las prime-ras predicciones, el aumento del númerode las lombrices de tierra y el mejoramien-to de la materia orgánica y de la estructuradel suelo dan lugar a una mayor aireacióny porosidad. Los suelos no se vuelven pro-gresivamente más duros y más compac-tos, sino que ocurre lo contrario, por logeneral después de dos a cuatro años delabranza cero.Mejor infiltración. Los mismos factores queairean el suelo dan lugar a un mejoramientode la infiltración.Además, los residuos re-ducen el sellado de la superficie causadopor el impacto de las gotas de lluvia y re-ducen la velocidad del agua de escorrentía.Prevención de la erosión del suelo. La sumade la preservación de la estructura del sue-lo, de las lombrices de tierra, de la mate-ria orgánica y de los residuos para prote-ger la superficie del suelo e incrementar lainfiltración sirve para reducir la erosiónhídrica y eólica más que cualquier otra téc-nica de producción agrícola desarrolladapor el ser humano.Conservación de la humedad del suelo. Cual-quier disturbio físico del suelo lo exponea ser secado mientras que la labranza cero
  • 25. 8 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservacióny los residuos superficiales reducen el se-cado en forma sensible. Además, la acu-mulación de materia orgánica en el suelomejora claramente su capacidad de reten-ción de agua.Disminución de la necesidad de riegos. Unamejor capacidad de retención de agua yuna reducción de la evaporación del suelodisminuyen la necesidad del riego, espe-cialmente en las primeras etapas del cre-cimiento de las plantas cuando la eficien-cia del riego es menor.Moderación de las temperaturas del suelo.*Bajo la labranza cero la temperatura delsuelo en verano es menor que bajo labran-za convencional. Las temperaturas en in-vierno son más altas cuando la retenciónde la nieve por los residuos es un factorimportante, pero las temperaturas de laprimavera se pueden reducir.Reducción de la germinación de las malezas.La ausencia del disturbio físico del suelobajo la labranza cero reduce el estímulopara la germinación de nuevas malezas;sin embargo, el efecto de este factor den-tro del surco es fuertemente dependientede la cantidad del disturbio causado porlos abresurcos en la operación de labran-za cero.Mejoramiento del drenaje interno. La mejorestructura, materia orgánica, aireación yactividad de las lombrices de tierra au-mentan el drenaje natural en los sueloshúmedos.Reducción de la contaminación de las co-rrientes de agua. La disminución del aguade escorrentía del suelo y los compuestosquímicos que esta transporta reducen lacontaminación de ríos y arroyos.Mejoramiento de la traficabilidad. Los sue-los bajo labranza cero pueden resistir eltráfico animal y de vehículos con menoscompactación y daño estructural que lossuelos labrados.Menores costos. El total del capital y/o delos costos operativos de toda la maqui-naria necesaria para establecer cultivosbajo labranza se reduce hasta un 50 porciento cuando la labranza cero sustituye ala labranza convencional.Mayores intervalos para el reemplazo demaquinaria.* Dado que se reducen las ho-ras/ha/año necesarias, los tractores y lasmáquinas sembradoras son reemplazadascon menor frecuencia y reducen los cos-tos del capital a lo largo del tiempo. Sinembargo, algunas sembradoras livianaspara labranza cero se desgastan más rápi-damente que máquinas similares para la-branza en razón del mayor estrés a que sonsometidas en los suelos sin labrar.Menor capacitación del personal.* La labran-za cero es una tarea que requiere cierta ca-pacidad del personal pero el total de capa-citacióntécnicarequeridaesmenorqueparala secuencia de las múltiples operacionesnecesarias para la labranza convencional.Mezcla natural del potasio y el fósforo delsuelo. Las lombrices de tierra mezclangrandes cantidades de potasio y fósforo enla zona radical, lo que favorece la labran-za cero ya que esta incrementa el númerode lombrices y la disponibilidad de nutrien-tes para las plantas.Menor daño a las nuevas pasturas. La estruc-tura más estable de los suelos con labran-za cero permite una utilización más rápi-da de las nuevas pasturas por parte de losanimales, con menor disrupción de lasplantas durante las primeras etapas delpastoreo que cuando se ha utilizado la la-branza.Más tiempo disponible para la administracióny la recreación. El tiempo destinado a lalabranza puede ser ventajosamente dedi-cado a las actividades administrativas (oincluso para explotar más tierra) o para larecreación familiar.Incremento de los rendimientos de los culti-vos. Todos los factores citados anterior-mente pueden mejorar los rendimientosde los cultivos a niveles superiores a
  • 26. 9Los «¿qué?» y los «¿por qué?» de la agricultura con labranza ceroaquellos obtenidos por la labranza, perosolamente si el sistema y los procesos delabranza cero son ejecutados en su totali-dad, sin limitaciones o deficiencias.Expectativa de mejoramientos futuros. Los sis-temas y los equipos modernos utilizadospara la labranza cero han desmentido an-teriores suposiciones de una depresión delos rendimientos a corto plazo para tenermayores ganancias a largo plazo. Las in-vestigaciones en marcha y la experienciahan desarrollado sistemas que eliminan ladepresión de los rendimientos a corto pla-zo y que al mismo tiempo aumentan la ex-pectativa y la magnitud del incremento delos rendimientos a medio y largo plazo.DesventajasRiesgo de fracaso de los cultivos.* Cuandose usan herramientas o medidas de con-trol de plagas y malezas inadecuadas parala labranza cero habrá un mayor riesgo dereducción de rendimiento o fracaso de loscultivos que con el sistema de labranza.Pero cuando en la labranza cero se utili-zan herramientas más elaboradas y medi-das correctas de control de plagas y male-zas, los riesgos pueden ser menores quecon la labranza.Necesidad de tractores más grandes.* Si bienel total del insumo de energía se reducesensiblemente cuando se cambia a labran-za cero, la mayor parte de ese insumo seaplica en una sola operación de siembra lacual puede requerir un tractor de más po-tencia o más fuerza de tiro animal o, vice-versa, una sembradora de menor tamaño.Necesidad de nueva maquinaria. Como la la-branza cero es una técnica relativamentenueva, deben ser adquiridos o arrendadosequipos nuevos y diferentes.Nuevos problemas de plagas y enfermedades.* La ausencia de disturbio físico y la re-tención de los residuos en la superficie fa-vorece algunas plagas y enfermedades ycambia el hábitat de otras. Sin embargo,tales condiciones también favorecen a suspredadores. Hasta la fecha no se han en-contrado problemas de plagas o enferme-dades insuperables o imposibles de trataren los sistemas de labranza cero a largoplazo.Los campos no se nivelan. La ausencia dedisturbio físico previene el movimientodel suelo por las máquinas para nivelar yuniformizar el terreno. Esto pone ciertapresión sobre los diseñadores de sembra-doras para crear máquinas capaces de tra-bajar en superficies desniveladas. Algu-nas máquinas hacen un mejor trabajo queotras.La resistencia del suelo puede variar dentrode un campo. La labranza sirve para crearuna resistencia menor del suelo en todo elterreno. La labranza cero a largo plazo re-quiere máquinas capaces de ajustarse a lasvariaciones naturales de resistencia delsuelo. Dado que esta resistencia del sueloestablece cuaáles son las fuerzas de pene-tración necesarias a los abresurcos paralabranza cero, la resistencia variable delsuelo exige diseños de las sembradorasacordes con la profundidad de siembra ypara una buena cobertura de las semillas.Los fertilizantes son más difíciles de incor-porar.* En general, la incorporación defertilizantes es más dificultosa al no serenterrados por las máquinas, pero la in-corporación específica en el momento dela siembra es posible y deseable, para loque se usan diseños especiales de abresur-cos para labranza cero.La incorporación de los pesticidas es másdificultosa. Tal como ocurre con los ferti-lizantes, la incorporación de pesticidas, es-pecialmente de aquellos que requieren unaincorporación presiembra al suelo, no esposible en la labranza cero, y son necesa-rias otras estrategias y formulaciones decontrol de plagas.
  • 27. 10 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónAlteración de los sistemas radicales.* Lossistemas radicales de los cultivos en la-branza cero pueden ocupar menores vo-lúmenes de suelo que con la labranza con-vencional, pero el total de biomasa y elfuncionamiento de las raíces raramenteson diferentes y su anclaje puede, en efec-to, ser mejorado.Alteración de la disponibilidad de nitrógeno.*Hay tres factores que afectan la disponibi-lidad de nitrógeno durante el desarrollo ini-cial de las plantas en la labranza cero:• la descomposición de la materia orgá-nica por los microorganismos del sue-lo puede bloquear temporalmente elnitrógeno, de modo que haya menosdisponibilidad para las plantas;• la labranza cero reduce la mineraliza-ción del nitrógeno orgánico del sueloque en cambio es liberado por la la-branza;• el desarrollo en el suelo de biocanalescausados por las lombrices de tierra ylas raíces da lugar a un flujo preferen-cial de los fertilizantes nitrogenadosaplicados en superficie que puedensobrepasar raíces jóvenes y raíces pocoprofundas.Cada uno (o todos) de estos factores pue-den crear una deficiencia del nitrógenodisponible para las plántulas, lo cual fa-vorece la colocación del nitrógeno con lasembradora. Algunas sembradoras másavanzadas tienen la capacidad de colocarel nitrógeno en bandas, lo que solucionaeste problema.Uso de agroquímicos.* La labranza cero serespalda en herbicidas para el control demalezas lo que constituye un costo am-biental negativo; sin embargo, esto es su-perado por la reducción de la escorrentíasuperficial y de otros contaminantes quí-micos (entre ellos los fertilizantes aplica-dos en superficie) y por el hecho de que lamayoría de los productos agroquímicosusados en la labranza cero es ambiental-mente amigable. La agricultura en peque-ña escala puede requerir más limpiezamanual de malezas pero más fácilmenteque en suelos labrados.Cambio de las especies dominantes de male-zas.* El control químico de las malezastiende a ser selectivo respecto a las male-zas resistentes a varias formulaciones loque requiere un uso cabal de las rotacio-nes de cultivos y el compromiso de la in-dustria agroquímica para la búsqueda denuevas formulaciones.Distribución restringida del fósforo del sue-lo.* El fósforo del suelo relativamente in-móvil tiende a distribuirse en bandas es-trechas dentro de las capas superiores delsuelo bajo labranza cero debido a la faltade mezclado con el suelo. El incrementode las poblaciones de lombrices ayuda areducir este efecto y también recicla fuen-tes de nutrientes situadas por debajo de losniveles normales de labranza.Es necesaria nueva capacitación técnica.* Lalabranza cero es una forma más precisa deagricultura y requiere aprender y ejecutarnuevas técnicas que no siempre son com-patibles con las actitudes o conocimientosexistentes para la labranza.Mejor manejo y rendimiento de las máqui-nas. Hay una sola oportunidad en cadacultivo para «hacer las cosas bien». Dadoque la siembra bajo labranza cero es lite-ralmente una operación única, hay menosoportunidades para equivocarse en com-paración con la secuencia de operacionesinvolucradas en la siembra con labranzaconvencional. Esto enfatiza la toleranciade las sembradoras para labranza ceroajustada a los distintos niveles de capaci-dad del operador y su capacidad para fun-cionar efectivamente en condicionessubóptimas.Es fundamental la selección de la sembra-dora en la labranza cero.* Pocos agri-cultores pueden permitirse poseer varias
  • 28. 11Los «¿qué?» y los «¿por qué?» de la agricultura con labranza cerosembradoras distintas para labranza ceroen espera de las condiciones más adecua-das antes de seleccionar cuál es la reco-mendable para usar.Afortunadamente, lassembradoras para labranza cero más ade-lantadas pueden funcionar con seguridaden una amplia gama de condiciones, másque muchas de las herramientas para la-branza convencional, por los que se pue-de confiar en una sola sembradora para la-branza cero para condiciones muyvariables en forma posible y práctica.Disponibilidad de expertos. Hasta que losmúltiples requerimientos específicos parauna exitosa labranza cero sean completa-mente comprendidos por los «expertos»,la calidad del asesoramiento a los técni-cos de campo por parte de los consulto-res permanecerá siendo, por lo menos, va-riable.Apariencia descuidada del campo.* Los agri-cultores que están acostumbrados a ver uncampo «limpio» encuentran que los resi-duos sobre la superficie dejan un campo«sucio». Sin embargo, como aprecian lasventajas económicas de la labranza cero,con el tiempo muchos agricultores comien-zan a ver los residuos como un recurso im-portante y no como «basura».Eliminación de la «labranza recreativa».*Algunos agricultores encuentran que ma-nejar grandes tractores y labrar en granescala es una actividad recreativa. Paraellos es una actividad obligatoria y salu-dable. Los agricultores en los países endesarrollo consideran la labranza comoalgo gravoso o imposible.La Figura 1 muestra algunas de las tenden-cias probables a corto y largo plazo que po-drían surgir como resultado de la conversiónde la labranza convencional a labranza cero.Cada elemento o proceso identificado pro-gresa con el tiempo, desde el momento de ladetención de la labranza y a medida que losefectos de la labranza cero empiezan a tenerefecto. El resultado es que los efectos de lalabranza cero se desarrollan a medida quecambian las características físicas y biológi-cas del suelo; estos procesos combinados hansido observados y documentados en casi todoslos suelos y climas del mundo en tal formaFigura 1 Tendencias probables a corto y largo plazo que podrían surgir como resultado de laconversión de la labranza convencional a la labranza cero (de Carter, 1994).INCREMENTODESCENSONúmero de lombricesde tierraEstructura del sueloProtección de las plagasRequerimientosde fertilizantesRequerimientosde los cultivosCosto de maquinariay equiposCosto total/haHoras tractor/añoPosición actualcon labranzaTiempo (años)
  • 29. 12 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónque ya son de conocimiento común. Es en estaetapa de transición que muchos de aquellosque se convierten a la labranza cero se desilu-sionan y se vuelven escépticos sobre los be-neficios que podrían ocurrir.Resumen de «¿qué?»y «¿por qué?»La labranza cero es un cambio significativoen la metodología de la producción agrícolarespecto a las prácticas existentes en los últi-mos 100 años de mecanización agrícola. Intui-tivamente se requiere un nuevo pensamientopor parte de los productores sobre «¿qué?» y«¿por qué?» cambiar el proceso. Solamente lle-vando a cabo el objetivo pleno de «¿por qué?»deberíamos avanzar con confianza a un exito-so sistema de producción de alimentos y paradesarrollar«¿qué?»deberíaincorporarse unsis-tema moderno de labranza cero. Las ventajas acorto plazo sobrepasan las desventajas; a largoplazo significa nada menos que hacer que laproducción mundial de alimentos sea sosteni-ble por primera vez en la historia.
  • 30. 2Los beneficios de la labranza ceroDon C. Reicosky y Keith E. Saxton13La labranza intensiva reduce y degradala materia orgánica del suelo. La labranzacero fortalece la calidad del sueloy sostiene la agricultura a largo plazo.IntroducciónLa producción sostenible de alimentos y fi-bras, en cualquier finca y región, requiere quelos métodos de producción sean económica-mente competitivos y ambientalmente amis-tosos. Para obtener estos resultados es neces-sario adoptar una tecnología de producciónagrícola que no solamente beneficie a la pro-ducción sino que proporcione también un be-neficio ambiental a largo plazo al suelo y alos recursos hídricos en los cuales está basa-do. Debemos reducir la contaminación y usarlos recursos disponibles de acuerdo con lacapacidad productiva de la tierra para una pro-ducción sostenible de alimentos y fibras.La responsabilidad de la agricultura soste-nible descansa en los agricultores responsa-bles que deben mantener un delicado equili-brio entre las implicancias económicas de lasprácticas agrícolas y las consecuencias am-bientales de usar prácticas equivocadas. Estaresponsabilidad incluye la producción de ali-mentos y fibras para satisfacer las necesida-des del incremento de población y al mismotiempo mantener el ambiente para ofrecer unaalta calidad sostenible de vida. El valor socialde una comunidad agrícola no radica solo ensu producción sino en producir en armonía conla naturaleza para mejorar el suelo, el agua y lacalidad del aire y la biodiversidad biológica.La sostenibilidad agrícola es un conceptomuy amplio que requiere ser interpretado anivel regional y local. Estos principios se en-cuentran en la definición de El-Swaify (1999):«La agricultura sostenible comprende el ma-nejo exitoso de los recursos agrícolas a fin desatisfacer las cambiantes necesidades huma-nas y al mismo tiempo mantener o fortalecerla calidad del ambiente y la conservación delos recursos naturales».La agricultura de conservación, especial-mente la labranza cero (siembra directa), hademostrado que proporciona una producciónsostenible en muchos ambientes agrícolas,virtualmente en todo el mundo. Las condicio-nes de la producción agrícola y la intensidadde la misma varían desde húmedas a áridas ydesde huertas familiares a grandes empresasganaderas. Todas emplean y adaptan princi-pios muy similares pero con variedad de má-quinas, métodos y economía.Los beneficios de la producción agrícola enun sistema de labranza cero son múltiples. Losamplios temas que se discuten aquí solo co-mienzan a proporcionar las bases científicasy los resultados de las experiencias de las úl-timas décadas de investigación y desarrollo
  • 31. 14 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónde este método de producción agrícola. Ade-más del mejoramiento de la producción y dela protección del suelo y el agua, se agreganmuchos otros beneficios. Por ejemplo, ahorratiempo y dinero, aumenta las oportunidadesde las fechas de siembra y cosecha, incrementael potencial para hacer dos cultivos en el mis-mo año, conserva el agua del suelo al dismi-nuir la evaporación, reduce los requerimien-tos de combustible, mano de obra y maquinariay fortalece el ambiente en su conjunto.Principios de la agriculturade conservaciónLa agricultura de conservación requiere laimplementación de tres principios o pilares,como se ilustra en la Figura 2. A saber: i) mí-nimo disturbio del suelo por la ausencia delabranza; ii) distintas rotaciones de cultivos ycultivos de cobertura, y iii) cubierta continuade residuos vegetales. El principal beneficiodirecto de la agricultura de conservación y dela siembra directa es un incremento de la ma-teria orgánica y su impacto en los múltiplesprocesos que determinan la calidad del suelo.La base de estos tres principios es su contri-bución e interacciones con el carbono del sueloque es el primer determinante de la sostenibi-lidad de la calidad del suelo y de la produc-ción agrícola a largo plazo.La labranza de conservación incluye losconceptos de no labranza, labranza cero ysiembra directa como la forma más avanzadade la agricultura de conservación. Estos tér-minos a menudo se usan intercambiados parasignificar un mínimo disturbio del suelo. Losmétodos reducidos de labranza, algunas ve-ces citados como labranza de conservación,tales como la labranza en fajas, disturban unpequeño volumen de suelo, mezclan los resi-duos con el suelo en forma parcial y tienenun efecto intermedio en sus efectos sobre laFigura 2 Representación esquemática de los tres pilares o principios de la agricultura de conser-vación apoyados por el carbono del suelo.Los 3 pilares de la agricultura de conservaciónAgricultura de conservaciónCarbono orgánico del sueloLabranzamínimadel sueloRotaciones decultivos/cultivosde coberturaCubierta continuade residuosvegetales
  • 32. 15Los beneficios de la labranza cerocalidad del suelo. Estos términos definen elequipo de labranza y las operaciones caracte-rísticas en relación con el volumen de suelodisturbado y el grado de mezcla del suelo ylos residuos. Una inversión intensiva del sue-lo causada por la labranza, como la provoca-da por los arados de vertedera, las rastras dediscos y ciertos tipos de labranza rotativa mo-torizada, no es una forma de labranza de con-servación. La no labranza y la siembra directason los métodos primordiales de la labranzade conservación para, aplicar los tres pilaresde la agricultura de conservación y fortalecerel carbono del suelo, con los beneficios am-bientales que ello conlleva.La verdadera conservación del suelo está engran parte relacionada con la materia orgáni-ca, por ejemplo, carbono y manejo. Solo porel hecho de manejar adecuadamente el carbo-no en los recursos de los ecosistemas agríco-las es posible llegar a menos erosión, menoscontaminación, agua limpia, aire fresco, sue-lo naturalmente fértil, mayor productividad,créditos de carbono, belleza panorámica ysostenibilidad. La dinámica de la calidad delsuelo abarca aquellas propiedades que pue-den cambiar en períodos relativamente cortostales como la materia orgánica, la estructuradel suelo y la macroporosidad. Estos elemen-tos pueden ser fácilmente influenciados porlas acciones humanas de uso y manejo dentrode las prácticas agrícolas seleccionadas. Lamateria orgánica del suelo es particularmentedinámica, con insumos de materiales vegeta-les y pérdidas por descomposición.Beneficios para la producciónde cultivosProducir un cultivo y obtener un beneficioeconómico son objetivos universales de laagricultura. La producción que aplica los mé-todos de la labranza cero no difiere de esosobjetivos, pero en este caso hay beneficiosdefinidos que se discuten en este capítulo. Esosbeneficios ocurren solamente cuando la labran-za cero es exitosa. Hay ciertamente obstáculosy riesgos al abandonar la labranza tradicionalque ha sido la base de la tecnología durantesiglos, como se señala en el Capítulo 3.Una producción aceptable de cultivos re-quiere una adecuada población de plantas,buena nutrición y humedad con correcta pro-tección contra la competencia de las malezas,insectos o plagas. Obtener una adecuada po-blación de plantas en suelos con labranza ceroy cubiertos con residuos es el primer obstácu-lo importante, un desafío particular en la mo-derna agricultura mecanizada, pero que esrealmente superable, tal como se explica eneste texto. El hecho de proporcionar adecua-da nutrición y agua para explotar todo el po-tencial del cultivo es fácilmente alcanzable conlos beneficios de la labranza cero, como sediscute más adelante.Necesariamente, los métodos de control demalezas cambian a la dependencia de losherbicidas, quema de las malezas, rotura me-cánica o remoción manual, a fin de que lalabranza cero sea completa y tenga lugar conel objetivo de respetar el disturbio mínimode suelo. El desarrollo de los productos agro-químicos en las últimas décadas ha hechograndes avances en su efectividad, en serambientalmente amigables y económicamen-te viables. Pero además, técnicas suplementa-rias como el corte, el paso de rodillos y la ro-tura de las malezas sin disturbar el suelo, seestán demostrando como una significativa pro-mesa para reducir la presencia de malezas eincrementar el beneficio de los cultivos de co-bertura y de los residuos. La experiencia hademostrado que el control de insectos y en-fermedades ha sido un problema menor en elcaso de la labranza cero, aún cuando ha habi-do deplorables predicciones acerca del poten-cial impacto de los residuos para albergar pro-blemas indeseables. Como ocurre con lasmalezas, la sanidad de los cultivos y los pro-blemas de las pestes probablemente no puedanser evitados, pero pueden cambiar a nuevas
  • 33. 16 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónespecies y variedades con el cambio de am-biente de los campos.Como resultado de esta evolución y la de-dicación al tema se ha repetidamente demos-trado que la producción de cultivos puede serigualada o excedida por la labranza cero com-parada con los métodos tradicionales de la-branza. Dado que muchos suelos han sido la-brados durante muchos años, no es raroencontrar alguna reducción de los rendimien-tos en los primeros años de labranza cero,debido sobre todo a que el suelo necesita ciertotiempo para reconstruirse y mejorar su cali-dad. Este «período de transición de la reduc-ción» puede incluso ser superado con un in-cremento de la fertilidad, una fertilizaciónestratégica en bandas con abresurcos y unacuidadosa selección de los cultivos.El mayor beneficio de la labranza cero sur-ge de la disminución de los insumos. El másevidente es la reducción de las necesidadesde mano de obra y de las horas necesarias demaquinaria para establecer y mantener loscultivos. Los menores costos de la maquina-ria también son significativos dado que sepuede prescindir del equipo de labranza. Laverdadera producción con labranza cero re-quiere solo una asperjadora eficiente, una sem-bradora fertilizadora y la cosechadora.Al no ser necesaria la preparación de la camade semillas por medio de la labranza, la siem-bra de las semillas se ha convertido en la prin-cipal limitante a los esfuerzos hechos paracambiar exitosamente a la labranza cero. Lamodificación de las sembradoras usadas en elsistema de labranza no ha sido en generalexitosa dando lugar a poblaciones de plantasinadecuadas para una óptima producción.Muchas de estas máquinas no fueron equipa-das para hacer una fertilización simultánea enbandas, por lo que fue necesario proporcio-nar una máquina adicional para labranza mí-nima o, en el peor de los casos, aplicar el fer-tilizante en forma superficial, situación en laque es ineficiente y estimula el crecimientode las malezas. Afortunadamente, se han de-sarrollado nuevas sembradoras que ofrecenuna siembra aceptable pero, como se descri-be en capítulos posteriores, muchas de ellasaún no satisfacen los atributos deseables, es-pecialmente en lo que se relaciona con la can-tidad de disturbio de suelo que causan.Como resultado de los desarrollos científi-cos y técnicos de los últimos años, la produc-ción de cultivos con el sistema de labranzacero no solo es viable sino que además pre-senta numerosos beneficios económicos.Combinar y multiplicar este resultado con losbeneficios adicionales de mejora de la cali-dad del suelo y del ambiente hace que la la-branza cero sea un método altamente desea-ble de producción agrícola. Más aún, muchosagricultores están encontrando ahora benefi-cios personales y sociales originados en lareducción del insumo de mano de obra ya queliberan gran parte del tiempo y trabajo pesa-do de las actividades agrícolas tradicionales.Una opinión común de agricultores que apli-can el sistema de labranza cero es que «... laactividad agrícola ha vuelto a ser nuevamentealgo atractivo...»Incremento de la materia orgánicaEl hecho de comprender la función de lamateria orgánica del suelo y la biodiversidaden los ecosistemas agrícolas ha aclarado elvalor y la importancia de varios procesos quemantienen y satisfacen las necesidades huma-nas. La materia orgánica del suelo es valiosapor su influencia sobre los organismos delsuelo y puede ser llamada «oro negro» en ra-zón de sus funciones vitales sobre las propie-dades y los procesos físicos, químicos y bio-lógicos dentro del sistema del suelo.Los cambios de esas propiedades básicasdel suelo, o «servicios del ecosistema», sonlos procesos por los cuales el ambiente pro-duce recursos que sostienen la vida y que, porlo general, son considerados con indiferencia.Un ecosistema es una comunidad de animales
  • 34. 17Los beneficios de la labranza ceroy plantas que interactúan con el ambiente físi-co. Los ecosistemas incluyen componentesfísicos, químicos y biológicos tales como elsuelo, el agua y los nutrientes que apoyan lavida de los organismos que viven dentro delmismo, entre ellos el ser humano. Los servi-cios del ecosistema agrícola incluyen la pro-duccióndealimentos,fibrasycombustiblesbio-lógicos, la provisión de aire y agua limpios, lafertilización natural, el reciclaje de nutrientesen los suelos y muchos otros servicios funda-mentales de apoyo a la vida. Estos serviciospueden ser fortalecidos incrementando la can-tidad de carbono almacenado en los suelos.La agricultura de conservación, por mediode su impacto sobre el carbono del suelo, esla mejor forma de fortalecer los servicios delecosistema.Análisis recientes han estimado losbeneficios de la economía nacional y globalde los servicios del ecosistema sobre la for-mación de suelo, la fijación de nitrógeno, ladescomposición de la materia orgánica, elbiocontrol de las pestes, la polinización ymuchos otros. Las prácticas intensivas demanejo causan daños o pérdidas a los servi-cios del ecosistema porque cambian procesoscomo el reciclaje de los nutrientes, la produc-tividad y la biodiversidad de las especies(Smith et al., 2000). El carbono cumple unafunción básica en la armonía de los ecosiste-mas al proporcionar esos servicios.El carbono del suelo es el principal factorpara mantener un equilibrio entre los factoreseconómicos y ambientales. Su importanciapuede ser representada por el cubo central dela rueda de un vagón, un símbolo de fortale-za, unidad y progreso (Reicosky, 2001a). Losradios de esta rueda en la Figura 3 represen-tan mayores enlaces del carbono del suelo queconducen al mejoramiento del ambiente queapoya la total sostenibilidad del recurso sue-lo. Muchos radios conforman una rueda fuer-te. Cada uno de los beneficios secundarios queemanan del carbono del suelo contribuye alfortalecimiento del ambiente por medio deun mejor manejo del carbono. Soane (1990)Figura 3 Rueda de la sostenibilidad ambiental con beneficios que emanan de la función centraldel carbono del suelo.Carbonocentro de la calidadambientalLos beneficios ambientales emanande la función central del carbono en la«Rueda de la Sostenibilidad Ambiental»- incremento de la capacidad deretención de agua y eficienciade uso- incremento de la capacidadde intercambio de cationes- reducción de la erosión del suelo- mejor calidad del agua- mejor infiltración, menorescorrentía- disminución de la compactacióndel suelo- mejor labranza y estructuradel suelo- menos contaminación del aire- menor insumo de fertilizantes- mayor capacidad de amortiguacióndel suelo- incremento de la actividad biológica- incremento del reciclaje yalmacenamiento de nutrientes- mayor diversidad de la microflora- incremento de la absorciónde pesticidas- el suelo tiene atracción estética- mayor capacidad para manejarestiércol y otros residuos- más vida salvaje
  • 35. 18 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónanalizó varios aspectos prácticos del carbonodel suelo importantes para el manejo del sue-lo.Algunos de los radios de la rueda de la sos-tenibilidad ambiental se describen en los pá-rrafos siguientes.El carbono del suelo disminuye como con-secuencia de la agricultura intensiva y la re-versión de la tendencia de ese proceso de dis-minución, por medio de una menor intensidadde labranza, beneficia la agricultura sosteni-ble y la población de todo el mundo al ganarcontrol del equilibrio de carbono a nivel uni-versal. La literatura contiene numerosas evi-dencias de que la labranza intensiva reduce elcarbono del suelo y apoya una mayor adop-ción de nuevas y mejores formas de labranzacero para preservar o mejorar el almacena-miento de la materia orgánica del suelo(Paustian et al., 1997a,b; Lal et al., 1998). Losbeneficios ambientales y económicos de laagricultura de conservación y de la labranzacero demandan su consideración para el de-sarrollo de mejores prácticas de almacena-miento del carbono del suelo y para una pro-ducción agrícola sostenible.Incremento de la disponibilidadde agua en el sueloEl incremento de la materia orgánica delsuelo tiene un efecto significativo sobre elmanejo del agua del suelo en razón de un au-mento de la infiltración y de la capacidad deretención de agua. Esta mayor capacidadde retención de agua es el resultado del in-cremento de la materia orgánica del suelo elcual absorbe humedad más rápidamente y lalibera más lentamente a lo largo de la esta-ción lo que minimiza el impacto de sequíascortas. Hudson (1994) demostró que, en al-gunas texturas de suelo, por cada 1 por cientode incremento de peso de la materia orgánicadel suelo, la capacidad de retención de aguadisponible en el suelo aumentó en 3,7 porciento. Si otros factores se mantienen iguales,los suelos que contienen más materia orgáni-ca pueden retener más agua de cada eventode lluvia y ponerla a disposición de las plan-tas. Este factor, y el incremento de la infiltra-ción con mayor contenido de materia orgáni-ca y una menor evaporación con los residuosde los cultivos en la superficie, contribuyenen su conjunto a mejorar la eficiencia del usodel agua.Es sabido que el incremento de la materiaorgánica aumenta la capacidad de infiltracióny la capacidad de retención de agua del suelo,lo cual afecta significativamente el manejo delagua del suelo. Bajo esas situaciones, los re-siduos de los cultivos reducen la velocidad delagua de escorrentía e incrementan la infiltra-ción por los canales hechos por las lombricesde tierra, los macroporos y los huecos deja-dos por las raíces de las plantas (Edwards etal., 1988). La infiltración es de dos a diez ve-ces más rápida en suelos con lombrices de tie-rra que sin ellas (Lee, 1985).La materia orgánica del suelo contribuye ala agregación de sus partículas lo que facilitael movimiento del agua a través del suelo ypermitequelasplantasusenmenosenergíaparaestablecer el sistema radical (Chaney y Swift,1984). La labranza intensiva rompe la estruc-tura del suelo y da lugar a un suelo compacto y,como consecuencia, las plantas tienen un difí-cil acceso a los nutrientes y al agua necesariospara su crecimiento y producción. La agricul-tura con labranza cero o labranza mínima per-miten que el suelo se reestructure y acumulemateria orgánica para mejorar la disponibili-dad de agua y nutrientes para las plantas.Reducción de la erosión del sueloLas prácticas de manejo de los residuos delos cultivos han incluido numerosas prácticasagrícolas para reducir la erosión del suelo porescorrentía y la sedimentación en otros luga-res. Los suelos con un contenido relativamen-te alto de carbono, especialmente con residuos
  • 36. 19Los beneficios de la labranza cerode cultivos en la superficie, incrementan enforma muy efectiva la materia orgánica delsuelo y reducen la erosión. La función prima-ria de la materia orgánica para disminuir laerosionabilidad del suelo es estabilizar losagregados superficiales al reducir la forma-ción de costras y del sellado superficial, lo queda lugar así a menos escorrentía (Le Bisson-nais, 1990). La reducción o la eliminación dela escorrentía que arrastra sedimentos de loscampos a las corrientes de agua es un fortale-cimiento importante de la calidad ambiental.Bajo esas situaciones, los residuos de culti-vos actúan como minúsculas represas que re-ducen la velocidad de la escorrentía en loscampos y conceden más tiempo al agua paraembeber el suelo.Los residuos de los cultivos sobre la super-ficie no solamente retienen las partículas desuelo en el lugar sino que mantienen en el cam-po los nutrientes y pesticidas asociados. Lacapa superficial de materia orgánica minimi-za la escorrentía de los herbicidas: con la la-branza de conservación la percolación de losherbicidas puede ser reducida a la mitad(Braverman et al., 1990).Elincrementodelamateriaorgánicadelsueloy los residuos de cultivos sobre la superficiereducen significativamente la erosión eólica(Skidmore et al., 1979). Dependiendo de lacantidad de residuos que quedan sobre la su-perficie del suelo, la erosión del suelo puedeser reducida a casi nula, comparada con aque-lla de la tierra sin protección e intensamentelabrada. La erosión eólica o hídrica causan ladegradación del suelo hasta llegar a la declina-ción de la producción de los cultivos.Papendick et al. (1983) informaron de quela capa superior de suelo de la cima de muchascolinas había sido eliminada por la erosión fa-vorecidaporlalabranzaenlaregióndePalouse,en el Pacífico noroeste de los Estados Unidosde América. Los arados de vertedera fueronidentificados como los principales responsa-bles, pero todos los implementos de labranzacontribuyen a este problema (Groves et al.,1994; Lobb y Kachanoski, 1999). El despla-zamiento del suelo por medio de este tipo dearado puede ser mayor que los niveles de to-lerancia de pérdida de suelo (Lindstrom et al.,1992; Groves et al., 1994; Lobb et al., 1995,2000; Poesen et al., 1997). El suelo no se pier-de directamente del campo por el desplaza-miento causado por la labranza sino que esmovido de su posición en las partes convexasde las pendientes y depositado en posicionescóncavas entre esas colinas.Lindstrom et al. (1992) demostraron que elmovimiento del suelo en una pendiente con-vexa en el sudoeste de Minnesota, EstadosUnidos deAmérica, podía dar lugar a una pér-dida sostenida de suelo de aproximadamente30 t/ha/año a causa del uso de arado de verte-dera. Lobb et al. (1995) estimaron las pérdi-das de suelo de una ladera en el sudoeste deOntario, Canadá, en 54 t/ha/año después deuna secuencia de arado de vertedera, discosen tándem y cultivador con diente en C. Eneste caso, la erosión de la labranza, estimadapor el cesio-137 residente, llegó al 70 por cien-to de las pérdidas totales. El efecto neto deldesplazamiento del suelo a causa de los efec-tos combinados de la labranza y la erosiónhídrica es un incremento de la variabilidadespacial de rendimiento de los cultivos y unprobable descenso en el carbono del suelorelacionado con una menor productividad delsuelo (Schumacher et al., 1999).Fortalecimiento de la calidaddel sueloLa calidad del suelo es el elemento funda-mental para la calidad del ambiente. En sumayor parte es gobernada por el contenido demateria orgánica del suelo; este es dinámico yresponde efectivamente a los cambios en elmanejo del suelo, la labranza y la producciónde cultivos. El mantenimiento de la calidad delsuelo puede reducir los problemas de degrada-ción de la tierra, disminución de la fertilidad
  • 37. 20 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservacióndel suelo y niveles de producción en rápidodecenso como ocurre en muchas partes delmundo que no aplican los principios básicosde buenas prácticas agrícolas.La compactación del suelo en la labranzaconservacionista se reduce en forma sensibleal disminuir el tráfico y aumentar la materiaorgánica del suelo (Angers y Simard, 1986;Avnimelech y Cohen, 1988). Soane (1990)presentó varios mecanismos por los cuales lamateria orgánica del suelo puede afectarla compactabilidad del suelo:1. Mejor unión interna y externa de los agre-gados del suelo.2. Mayor elasticidad del suelo y capacidadde recuperación.3. Menor densidad debido a la mezcla de re-siduos orgánicos con la matriz del suelo.4. Existencia temporal o permanente de re-des de raíces.5. Cambio localizado de cargas eléctricas delas superficies de las partículas de suelo.6. Cambio en la fricción interna del suelo.Si bien la mayor parte de la compactacióndel suelo ocurre durante el primer paso de unvehículo sobre el campo labrado, los meno-res requerimientos de peso y fuerza asocia-dos con la labranza cero pueden también mi-nimizar la compactación. El tráfico adicionalrequerido por tareas intensivas de labranzaempeora la situación al romper la estructuradel suelo. El mantenimiento de la materia or-gánica del suelo contribuye a la formación yestabilización de su estructura. Los beneficiosfísicos y biológicos combinados de la materiaorgánica del suelo pueden minimizar el efec-to de la compactación causada por el tráfico ydar como resultado un mejor cultivo.Generalmente se acepta que la labranza pro-duce un suelo bien fracturado, algunas vecescon varias operaciones de labrado, pero es unerror conceptual entender que este es un sue-lo bien agregado y sano. Estos suelos nuncatienen una buena evaluación cuando son juz-gados siguiendo los conocimientos modernosde calidad del suelo. Un suelo labrado estápobremente estructurado, no contiene micro-organismos y tiene pobres característicashídricas, solo por citar algunos elementos. Amedida que los suelos son explotados sin la-branza y se les proporcionan residuos, mejo-ran naturalmente su calidad general, otra vezalbergan microorganismos y se vuelven blan-dos hasta ser fácilmente penetrados por lasraíces y las lombrices de tierra. Esta transi-ción requiere varios años pero ocurre siempreque se le ofrezca la oportunidad.Muchos agricultores tradicionales experi-mentados a menudo preguntan: «¿Cuántosaños de labranza cero son posibles antes deque el suelo se vuelva tan compacto que ne-cesite labranza?». La experiencia de la labran-za cero ha mostrado exactamente el efectoopuesto: una vez que un suelo no labrado hareadquirido su calidad continuará a resistir lacompactación y cualquier labranza subsiguien-te causará un daño indebido. Muchos sueloscontinuarán aumentando el contenido de ma-teria orgánica y mejorarán los criterios de ca-lidad durante años bajo labranza cero hastaque la secuencia no se rompa por el efectodestructivo de la labranza.Mejor reciclaje de los nutrientesEl mejor cultivo del suelo, el fortalecimientode la estructura y la estabilidad de los agrega-dos favorecen el intercambio de gases y la ai-reación necesarios para el reciclaje de los nu-trientes (Chaney y Swift, 1984). El manejocrítico del flujo de aire en el suelo, con la me-jor estructura y labranza, es necesario para elfuncionamiento óptimo de las plantas. Es lacombinación de muchos factores que dan comoresultado beneficios ambientales completos ba-sados en el manejo de la materia orgánica delsuelo. Los múltiples atributos sugieren nuevosconceptos sobre cómo se debería manejar elsuelo para la estabilidad y la sostenibilidad delos agregados a largo plazo.
  • 38. 21Los beneficios de la labranza ceroLa adsorción o intercambio de iones es unade las funciones más importantes del reciclajede nutrientes de los suelos. La capacidad deintercambio de cationes es la cantidad de si-tios de intercambio que pueden adsorber y li-berar cationes nutrientes. La materia orgánicadel suelo puede incrementar esta capacidaddel suelo del 20 al 70 por ciento más en losminerales arcillosos y los óxidos metálicospresentes. De hecho, Crovetto (1996) demos-tró que la contribución de la materia orgánicadel suelo al intercambio de cationes excedióa la del mineral arcilloso (caolinita) en los cin-co centímetros superficiales del suelo. Robert(1996),enunsueloexperimental,demostróquehubo una fuerte relación linear entre el carbo-no orgánico y la capacidad de intercambio decationes. Esta capacidad se incrementó cuatroveces, con un aumento del carbono orgánicodel 1 al 4 por ciento. La toxicidad de otros ele-mentos puede ser inhibida por la materia orgá-nica del suelo que tiene la capacidad deadsorber compuestos químicos solubles. Laadsorción de la materia orgánica del suelo porlos minerales arcillosos es un medio importan-te por el cual los nutrientes de las plantas sonretenidos en la zona radical de los cultivos.El incremento de la infiltración y los pro-blemas del uso del nitrógeno en la agriculturade conservación requieren la comprensión delos factores biológicos, físicos y químicos quecontrolan las pérdidas de nitrógeno y los im-pactos contrastantes de las prácticas de pro-ducción sobre la lixiviación de los nitratos delos agroecosistemas. Domínguez et al. (2004)evaluaron la lixiviación del agua y el nitróge-no en parcelas con varias poblaciones de lom-brices de tierra en un sistema de producciónde maíz. Encontraron que el flujo total de ni-trógeno en los lixiviados del suelo fue 2,5 ve-ces mayor en las parcelas con mayor poblaciónde lombrices de tierra que en aquellas conmenores poblaciones. Los resultados son de-pendientes de la cantidad de lluvia pero indi-can que las lombrices de tierra puedenincrementar la lixiviación del agua y del ni-trógeno inorgánico a mayores profundidadesdel perfil, e incrementar potencialmente la lixi-viación del nitrógeno del sistema. Las pérdi-das por lixiviación fueron menores en parcelascon fertilización orgánica, lo que fue atribuidoal mayor potencial de inmovilización.Menores requerimientos de energíaLa energía es necesaria para todas las ope-raciones agrícolas. La agricultura intensivamoderna requiere un mayor insumo de ener-gía que los métodos tradicionales ya que serespalda en los combustibles fósiles para lalabranza, el transporte, el secado de los gra-nos y la fabricación de fertilizantes, pestici-das y equipos usados para aplicar los insumosy para generar la electricidad usada en las fin-cas (Frye, 1984). Menores costos de mano deobra y de maquinaria son consideraciones eco-nómicas dadas frecuentemente como razonespara usar las prácticas de labranza de la agri-cultura de conservación.Las prácticas que requieren menor insumode energía tales como la labranza cero, encomparación con la labranza convencional,por lo general necesitan menor consumo decombustible y, por lo tanto, disminuyen lasemisiones de CO2 hacia la atmósfera por uni-dad de tierra cultivada. Las emisiones de CO2de la agricultura son generadas por cuatrofuentes primarias: manufactura y uso de ma-quinaria para la labranza, producción y apli-cación de fertilizantes y pesticidas, el carbo-no orgánico del suelo que es oxidado a causadel disturbio del suelo –el cual, a su vez, de-pende en gran medida de las prácticas de la-branza– y la energía necesaria para el riego yel secado de granos.Una parte dinámica del reciclaje del carbo-no en el suelo en la agricultura de conserva-ción está directamente relacionada con el ciclo«biológico del carbono» que es diferente delciclo del «carbono fósil». La captura de carbo-no fósil supone la captura y almacenamiento
  • 39. 22 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónde carbono combustible fósil antes de que sealiberado a la atmósfera. La captura del carbo-no biológico supone la captura de carbono dela atmósfera por parte de las plantas. Los com-bustibles fósiles (carbono fósil) son geológi-camente muy antiguos, cerca de 200 millonesde años. Los biocombustibles (biocarbono)son geológicamente muy jóvenes y puedenvariar de uno a 10 años de edad y, como re-sultado, pueden ser efectivamente manejadospara un mejor reciclaje del carbono. Un ejem-plo del reciclaje del carbono biológico es laproducción agrícola de biomasa para combus-tibles. La principal fortaleza de los biocom-bustibles es el potencial para reducir las emi-siones netas de CO2 hacia la atmósfera. Elmejor manejo del carbono en la agriculturade conservación hace que sea posible captu-rar CO2 liberado por el reciclaje del carbonofósil y transferirlo al ciclo del carbono bioló-gico para contribuir a la producción de ali-mentos, fibras y biocombustibles usando, porejemplo, fertilizante de gas natural para la pro-ducción agrícola.West y Maryland (2002) hicieron un análi-sis del carbono y la energía como insumo agrí-cola en base a estimaciones del flujo neto decarbono para tres tipos de cultivos en tres in-tensidades de labranza. El análisis incluyóestimaciones del uso de energía y de emisio-nes de carbono para combustibles primarios,electricidad, fertilizantes, cal, pesticidas, rie-go, producción de semillas y maquinaria agrí-cola. Estimaron que las emisiones netas deCO2 para la producción de cultivos con prác-ticas de conservación, reducidas y labranzacero fueron, respectivamente, de 72, 45 y 23kg/carbono/ha/año.Los valores totales de las emisiones de car-bono fueron usados junto con las estimacio-nes de captura de carbono para modelar el flu-jo neto de carbono hacia la atmósfera en eltiempo. En base a los promedios de losinsumos de los cultivos en los Estados Uni-dos deAmérica, las operaciones agrícolas conlabranza cero emitieron menos CO2 que la la-branza convencional, con 137 y 168 kg/car-bono/ha/año, respectivamente. El efecto de loscambios en el uso de los combustibles fósilesfue el factor dominante 40 años después de laconversión a la labranza cero.El análisis de esos datos sugiere que, en pro-medio, un cambio de la labranza convencio-nal a la labranza cero dará como resultadola captura de carbono en el suelo y un ahorrode emisiones de CO2 del uso de energía en laagricultura. Si bien el fortalecimiento dela captura de carbono tiene un límite de tiem-po hasta que se alcance un nuevo equilibrio,la reducción en el flujo neto de CO2 hacia laatmósfera, causado por la reducción en el usode combustible fósil, puede continuar indefi-nidamente siempre que se continúen las prác-ticas alternativas.Lal (2004) recientemente presentó una sín-tesis del uso de la energía en las operacionesagrícolas y su conversión en equivalentesde carbono (CE). La ventaja más importantede expresar el uso de energía en términos deemisión de carbono como kg CE se basa en surelación directa con la tasa de enriquecimien-to de la concentración de CO2 en la atmósfe-ra. Las operaciones analizadas fueron prácti-cas agrícolas de uso intensivo de carbono queincluyeron la labranza, el asperjado de pesti-cidas, la siembra, la cosecha, la fabricaciónde fertilizantes, cal, pesticidas y riego. Lasemisiones para diferentes métodos de labran-za fueron de 35,3, 7,9 y 5,8 kg/CE/ha paralabranza convencional, labranza con subsola-dores o labranza mínima y métodos sin labran-za de preparación de la cama de semillas, res-pectivamente.Las operaciones de labranza y cosechainsumen la mayor proporción de consumo decombustible dentro de los sistemas de agricul-tura intensiva. Frye (1984) encontró que losrequerimientos de combustible si se usaba lalabranza reducida o los sistemas de labranzacero eran 55 y 78 por ciento, respectivamente,de aquellos usados por los sistemas conven-cionales que incluían el uso de arados de verte-
  • 40. 23Los beneficios de la labranza cerodera. En relación con el área, la conversión dela labranza convencional a la labranza cero re-sultó en una economía de 23 kg/ha/año de car-bono como forma de energía. Esto significa,para los 186 millones de hectáreas cultivadasen los Estados Unidos de América, un poten-cial de reducción de las emisiones de carbonode 4,3 millones de toneladas métricas de car-bono equivalente (MMTCE)/año.Estosresultadosjustificanaúnmáslaeficien-cia de la energía y sus beneficios por medio dela labranza cero. La conversión de la labranzaa la labranza cero usando prácticas de manejointegrado de nutrientes y de manejo de plagasy fortaleciendo la eficiencia del uso del agua,puede ahorrar emisiones de carbono y al mis-mo tiempo incrementar el carbono del suelo.Por lo tanto, la adopción de técnicas de agri-cultura de conservación es un enfoque univer-sal del manejo del suelo y los recursos de agua.La agricultura de conservación mejora la efi-ciencia y favorece la productividad por unidadde energía en base carbono consumida y es unaestrategia sostenible.Emisiones y secuestrode carbonoLa labranza o preparación del suelo ha sidouna parte integral de la producción agrícolatradicional. Los fragmentos de la labranzainician el proceso de liberación de los nu-trientes del suelo para el crecimiento de lasplantas, matan las malezas y modifican lacirculación del agua dentro del suelo. La la-branza intensiva acelera la pérdida de car-bono del suelo y las emisiones de gases deinvernadero, lo que tiene un serio impactosobre la calidad ambiental.Minimizando la labranza del suelo y lasemisiones de CO2 asociadas, el incrementoglobal de bióxido de carbono atmosférico pue-de ser reducido mientras que al mismo tiem-po se incrementan los depósitos de carbono(captura) y se fortalece la calidad del suelo.El mejor sistema de manejo del sueloinvolucra su disturbio mínimo y se enfoca enel manejo adecuado de los residuos para eselugar geográfico, dadas las consideracioneseconómicas y ambientales. Son necesariosexperimentos y ensayos de campo para quecada región desarrolle conocimientos y méto-dos adecuados para una aplicación óptima dela agricultura de conservación.Puesto que el CO2 es el producto final de ladescomposición de la materia orgánica delsuelo, la labranza intensiva, especialmente conarado de vertedera, libera grandes cantidadesde CO2 como resultado de la disrupción físicay la intensificación de la oxidación biológica(Reicosky et al., 1995). Con la labranza deconservación, los residuos de los cultivos que-dan naturalmente sobre la superficie para pro-teger el suelo y controlar la conversión delcarbono de las plantas en materia orgánica delsuelo y humus. La labranza intensiva libera elcarbono del suelo hacia la atmósfera comoCO2 donde se puede combinar con otros ga-ses para causar el efecto de invernadero.Los suelos almacenan carbono durante lar-gos períodos como materia orgánica estable.Los sistemas naturales alcanzan un equilibriodel nivel de carbono determinado por el cli-ma, la textura del suelo y la vegetación. Cuan-do los suelos nativos son disturbados por lalabranza del suelo, grandes cantidades decarbono se oxidan y se liberan como CO2(Allmaras et al., 2000). Duxbury et al. (1993)estimaron que la agricultura ha contribuidocon el 25 por ciento de las emisiones históri-cas de CO2 generado por el hombre durantelos últimos dos siglos. Sin embargo, una partesignificativa de este carbono puede ser alma-cenado o capturado por los suelos manejadossin labranza y otras técnicas de bajo disturbiodel suelo. La captura de carbono puede favo-recer un incremento de la producción vegetalmayor que el nivel de los suelos nativos enlos que se añaden fertilizantes y riego.El carbono es un valioso recurso ambien-tal en todas las aplicaciones industriales de
  • 41. 24 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónproducción y consumo de energía fósil. La li-beración de carbono a la atmósfera por los pro-cesos energéticos puede ser superada por lacaptura de carbono con la biomasa de las plan-tas y subsecuentemente por la captura del car-bono bajo forma de materia orgánica. Losconsumidores de energía pueden al mismotiempo ser solicitados a compensar por susemisiones de carbono a la atmósfera contra-tando con aquellos que pueden capturar car-bono atmósferico. La agricultura de conser-vación puede ser capaz de proporcionar estebeneficio de la captura y así ser compensadospor su función en el mantener bajas las emi-siones netas de carbono. Si bien este meca-nismo de «negociación de carbono» está aúnen discusión, presenta un importante benefi-cio potencial.Una explicación más detallada de las emi-siones de bióxido de carbono se encuentra enel Capítulo 17, junto con comentarios sobrecómo estas interactúan con el óxido nitroso ycon las emisiones de metano y el potencialpara la negociación de carbono.Resumen de los beneficiosde la labranza ceroLa labranza de conservación y especialmen-te la labranza cero tienen una atracción uni-versal en razón de los numerosos beneficiosque presenta. El mejoramiento de la produc-ción con menos insumos y una reducción detiempo y energía son citados a menudo comolos puntos más destacados. Las técnicas deagricultura de conservación benefician a losagricultores y a la sociedad en su conjunto ypueden ser consideradas como «la alimenta-ción y el reverdecimiento del mundo» para unasostenibilidad global. Son necesarias políti-cas agrícolas para estimular a los agricultoresa mejorar la calidad del suelo almacenandocarbono como materia orgánica del suelo, locual también conducirá a mejorar la calidaddel aire y del agua y la productividad y ayu-dará a mitigar el efecto invernadero.Algunos de los beneficios más importantesde la labranza de conservación son:1. Mejoramiento económico de la produc-ción agrícola.2. Incremento de la materia orgánica delsuelo.3. Mejoramiento de la calidad del suelo.4. Reducción de los requerimientos de manode obra.5. Menores costos de maquinaria.6. Menor consumo de combustibles fósiles.7. Menor escorrentía y más disponibilidadde agua para las plantas.8. Reducción de la erosión del suelo.9. Incremento de la disponibilidad de nu-trientes para las plantas.10. Mejoramiento del ambiente a nivel global.
  • 42. 3La naturaleza del riesgo en la labranza ceroC. John Baker, W. (Bill) R. Ritchie y Keith E. Saxton25La decisión final para adoptar el sistemade labranza cero estará relacionadasobre todo con la forma en que los agricultoresperciban la alteración de los riesgosde sus actividades.Los riesgos asociados con la labranza ceroson aquellos que surgen de una reducción delos ingresos del agricultor a causa de un malrendimiento de los cultivos y/o de mayorescostos. Para ser una técnica sostenible, el ries-go de la labranza cero no debe ser mayor, ypreferiblemente menor, a aquel de la labranza(Baker, 1995).Si bien los primeros comentarios escépti-cos sobre la labranza cero indicaron muchosy variados problemas que conducirían en últi-mo grado al abandono de esa práctica, la ex-periencia ha demostrado que en muchas cir-cunstancias no existieron obstáculos insupe-rables. Sin embargo, es un hecho que muchosagricultores son aún reacios a intentar la nue-va técnica porque temen que pueda incremen-tar los riesgos de fracaso de los cultivos o deuna reducción de los rendimientos.La percepción del riesgo es probablementeel mayor factor individual que gobierna laadopción de la labranza cero y es probableque continúe siéndolo por un cierto tiempo.Solamente la educación y las experienciaspersonales pondrán fin a la perspectiva delriesgo. Los últimos resultados muestran demanera convincente que la labranza cero noes inherentemente más riesgosa que la labran-za convencional, incluso a corto plazo. Indu-dablemente, puede reducir el factor de riesgodurante el establecimiento del cultivo, si esllevada a cabo y manejada en forma correcta.Por supuesto, la labranza también está sujetaa mayores riesgos si es sometida a un malmanejo; es, por lo tanto, pertinente explorarel concepto de riesgo durante el establecimien-to y crecimiento del cultivo y explicar comoeste es afectado por buenas prácticas de la-branza cero.¿Cuál es la naturalezadel riesgo en la labranza cero?Para sembrar y obtener un cultivo con la-branza cero el agricultor asume un riesgo eco-nómico que es afectado por tres categorías fun-cionales de riesgos: i) biológico; ii) físico, yiii) químico. Estos riesgos son comparablesentre los sistemas de labranza convencional yde labranza cero porque casi todos son ries-gos cotidianos en la labor agrícola. Solo losniveles relativos y las soluciones difieren en-tre las dos técnicas. Los efectos combinadosde los riesgos funcionales dan lugar a riesgoseconómicos y los resultados e implicanciasasociadas son algunas veces sorprendentes yse analizan al final de este capítulo.
  • 43. 26 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónRiesgos biológicosLos riesgos biológicos surgen de las pestes,las toxinas, las enfermedades, el vigor de lassemillas, el vigor de las plántulas, el estrés denutrientes y, en último grado, del rendimientodel cultivo. El cambio a la agricultura con re-siduos, que es la base de la labranza cero, engeneral puede tener un marcado efecto sobrela incidencia de las plagas y enfermedades,tanto positiva como negativamente. La colo-cación de la semilla y el disturbio del suelo ylos residuos por distintos diseños de abresur-cos y sembradores puede tener influencia so-bre todos esos factores.PestesEl cambio en la población de lombrices detierra y babosas crea los problemas más co-munes de pestes en la labranza cero. Las ba-bosas en particular son muy propensas a pro-liferar en los residuos en climas húmedos ydeben ser controladas por medios químicos.Las lombrices de tierra, por su lado, puedenser benéficas o dañinas, dependiendo del tipoque se trate; por lo general proporcionan efec-tos positivos ya que ayudan a airear, drenar yreciclar los nutrientes. No todos los efectosde las lombrices son conocidos aún, pero al-gunos de sus beneficios en los suelos húme-dos se explican en detalle en el Capítulo 7.Mientras que la labranza destruye las lombri-ces de tierra, el suelo con labranza cero casisiempre tiende a incrementar en forma signi-ficativa sus poblaciones y son un organismo«indicador» del desarrollo de otra biota bené-fica. Otros gusanos dañinos tal como el gusa-no alambre no son en general muy diferentesdesde el punto de vista del riesgo del cultivo.Las babosas (Deroceras reticulatum) (Follas,1981, 1982)encuentran refugio debajo del sue-lo en muchos tipos de ranuras para las semi-llas y se alimentan de las semillas sembradasy de las plántulas que nacen. Claramente, lasbabosas aumentan los riesgos de la labranzacero pero son fácilmente controlables por me-dio de la aplicación de un molusquicida.Otras pestes pueden incrementar el riesgode daño en función del aumento de residuossuperficiales o de la menor destrucción porlas máquinas de labranza, si bien también ocu-rre lo mismo con sus predadores.Un ejemplo de la interacción peste-sem-bradora es la que se encontró con los abre-surcos en forma de T invertida (ver Capítulo4), los cuales crean ambientes subsuperficia-les en el suelo abierto por los abresurcos queson mayores en contenido de humedad delsuelo que otros suelos labrados u otras aber-turas abiertas por otros tipos de abresurcospara labranza cero. La fauna del suelo es sen-sible a la humedad del suelo y las lombricesde tierra y las babosas tienden a congregarseen esas aberturas. Pueden tener efectos posi-tivos o negativos para el cultivo (Carpenteret al., 1978; Chaudhry, 1985; Baker et al.,1987; Basker et al., 1993).EnfermedadesLa enfermedad más común del suelo queparece ser favorecida por la labranza cero esRhizoctonia. El disturbio del suelo durante lalabranza parece destruir los micelios del hon-go. Otras enfermedades causadas por hongosson llevadas por los residuos de los cereales ypor la materia orgánica en descomposicióndepositada en los canales abandonados por lasraíces, y es necesario el uso de rotaciones decultivos o la aplicación de funguicidas. Porotro lado, la enfermedad causada por Gaeu-mannomyces graminis parece estar más con-finada a la labranza cero en razón del escasomovimiento del suelo.Un concepto llamado «green bridge» fueidentificado por Cook y Veseth (1993): cier-tas bacterias de las raíces de plantas reciente-mente muertas a causa de pesticidas químicospueden transferirse fácilmente a nuevas plán-tulas si la siembra en el sistema de labranzacero se hace entre 14 y 21 días después que el
  • 44. 27La naturaleza del riesgo en la labranza cerocultivo verde comienza a morir. El patógenoespecífico no ha sido identificado pero algu-na demora después de la aspersión parece seruna ventaja donde existen esas bacterias, es-pecialmente en los casos de cultivo continuode cereales.ToxinasLos riesgos que pueden presentar las toxi-nas están relacionados principalmente con elcontacto entre las semillas y los residuos endescomposición dentro de las ranuras hechaspor los abresurcos bajo condiciones húmedaspersistentes (ver Capítulo 7). Este riesgo, quese encuentra sobre todo en la labranza cero ensuelos fríos y húmedos, es eliminado por me-dio del uso de abresurcos para labranza ceroque efectivamente separan los residuos(Chaudhry, 1985) o por el uso de agentesneutralizadores agregados con las semillas(Lynch, 1977, 1978; Lynch et al., 1980).La incidencia más común de efecto de losresiduos se ha encontrado con sembradorasde doble disco en suelos húmedos, blandos,con residuos superficiales. Los residuos tien-den a ser doblados y enterrados en la ranurapara la semilla; estas caen en el mismo lugar yda lugar a que las semillas y los residuos seansometidos a condiciones favorables para ladescomposición y, como consecuencia, se ob-tenga una baja población de plantas.Algunas explicaciones para los fracasos enlas primeras siembras con labranza cero asu-mieron la presencia de exudados alelopáticosque podían haber matado las semillas. Expli-caciones posteriores más detalladas de la causade los fracasos de la emergencia de las plán-tulas señalaron otros factores (especialmentefísicos); ha sido difícil encontrar casos con-firmados de alelopatía que hayan tenido cier-ta importancia.Estrés de nutrientesEn ausencia de labranza del suelo para re-volver y mezclar los fertilizantes, en los sue-los con labranza cero es necesario considerarcuidadosamente su lugar de colocación paraoptimizar la absorción por el cultivo y el con-secuente mejor rendimiento. La colocación delfertilizante en bandas al lado y por debajo dela semilla ha mostrado ser sumamente efecti-va; en algunos casos se usa una banda de fer-tilizantes para servir a dos surcos de semillas.Si bien es importante colocar los fertilizantesalejados de las semillas y las plántulas paraevitar problemas de toxicidad (ver Riesgosquímicos), aparentemente las distancias deseparación pueden –e indudablemente debe-rían serlo– más cercanas que aquellas común-mente aceptadas para los suelos labrados (verCapítulo 9). La colocación del fertilizante enbandas se hace en forma correcta por mediode la siembra y la fertilización simultáneas conuna combinación de sembradora-fertilizadoray es actualmente la práctica más común.En el caso de la labranza cero aumenta elriesgo si se usa equipo inadecuado. Por otrolado, hay abundante evidencia para demostrarque cuando los fertilizantes son colocadoscorrectamente los rendimientos de los culti-vos con labranza cero pueden ser mayores queen los suelos labrados (ver Capítulo 9). Por lotanto, si bien el riesgo del estrés de nutrientesbajo la labranza cero puede aumentar con eluso de equipos inadecuados, por otro ladopuede disminuir si se utilizan diseños adecua-dos de sembradoras para labranza cero.Estrés fisiológicoSe ha dicho que las camas de semillas delabranza cero son menos «benévolas» que enlas tierras labradas (Baker, 1976a). Esto fre-cuentemente es cierto porque las plántulasdeben emerger a través del material de cober-tura que es físicamente más resistente que lossuelos labrados friables. Si las semillas se siem-bran en suelos blandos que no han sido labra-dos durante varios años o si se siembran conabresurcos adecuadamente diseñados talescomo los abresurcos en forma de T invertida,
  • 45. 28 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónel microambiente de las aberturas ejercerá dehecho menos estrés fisiológico sobre las plán-tulas que en suelo labrado. Por lo tanto, elestrés fisiológico en el momento de la emer-gencia de las plántulas no debería incremen-tar el riesgo biológico. Este riesgo en realidadpuede disminuir (ver Capítulo 5). La Lámi-na 1 muestra la diferencia en crecimiento en-tre las plántulas establecidas con distintos sem-bradores en situaciones de labranza cero queda lugar a diferencias en estrés fisiológico.Calidad de la semillaLos especialistas internacionales en análi-sis de semillas en todo el mundo realizananálisis de pureza y de germinación en condi-ciones óptimas de humedad y los considerancomo los principales indicadores de calidad delas semillas. Existen sin embargo otros análisisaceptados que describen otros aspectos de lacalidad de las semillas. Uno de tales análisis esel «envejecimiento acelerado» o la prueba devigor que examina la capacidad de una semillapara germinar después de un período de estrés(por lo general alta o baja temperatura). Esposible que un lote de semillas en particularregistre un alto porcentaje de germinación peroun bajo porcentaje de vigor. En ese caso, el re-cuento final de la germinación no ofrece unaindicación real del vigor de esas semillas, sibien la información sobre germinabilidad pue-de ofrecer alguna clarificación al respecto.Hay una importante interacción entre el vi-gor de la semilla y el diseño de los abresurcossembradores, lo que puede tener un serio im-pacto sobre el riesgo biológico; es necesarioque los operadores comprendan esta interac-ción. Los abresurcos para labranza cero quecrean ranuras en forma de T invertida produ-cen el microambiente más favorable para lassemillas que se puede crear ya sea en sueloslabrados como en suelos con labranza cero.El principal atributo es la disponibilidad deagua en la fase de vapor y en la fase de agualíquida. Esto asegura que aun las semillas debajo vigor pueden germinar, casi sin tener enconsideración las condiciones del suelo.Lámina 1 Respuestas de crecimiento de plántulas de trigo como resultado de estrés fisiológico,sembradas con un abresurco de ala (izquierda) y un abresurco de doble disco para labranza cero.
  • 46. 29La naturaleza del riesgo en la labranza ceroEn contraste, es menos probable que ger-minen las semillas sembradas en suelos labra-dos o en las ranuras menos favorables en sue-los con labranza cero que solo proporcionanagua en la fase líquida para la germinación delas semillas. Los agricultores por lo generalatribuyen tales fracasos a varias razones, peroraramente analizan las semillas que han sem-brado.Varios experimentos de campo con abresur-cos para labranza cero en forma de T inverti-da, donde incluso germinan semillas con bajovigor y bajo condiciones desfavorables, handemostrado que las plántulas muchas vecesno tienen el vigor necesario para emerger y, alcontrario, están retorcidas, débiles y sin emer-ger debajo de la superficie del suelo. En unprimer momento los observadores atribuye-ron ese estado retorcido a la quema con ferti-lizante; sin embargo, ahora se sabe que estecausa marchitamiento y muerte prematura delas plántulas pero no hojas retorcidas. Cuan-do las pruebas de vigor se llevaron a cabo enun período de tres años en 40 líneas de semi-llas que habían mostrado síntomas de plántu-las retorcidas bajo la superficie sembradas conabresurcos para labranza cero en forma de Tinvertida, todas las líneas tenían bajo vigor; al-gunas llegaban a solamente al 18 por ciento.La pregunta es: ¿qué hacer acerca de esteproblema? La responsabilidad se divide entrela industria de semillas y los agricultores quepractican la labranza cero. La industria de se-millas debe mejorar la calidad de las semillasque ofrece en venta o, por lo menos, estar pre-parada para difundir información entre losagricultores sobre el vigor de las semillas.Al-gunas compañías ya lo hacen. Por su parte,los agricultores que aplican la labranza cerodeben buscar información de las compañíasde semillas acerca del vigor específico de losdistintos lotes de semillas y estar dispuestos apagar un precio más alto por las mismas. Losfabricantes de sembradoras que comercializanmodelos avanzados para labranza cero debeninformar a los compradores que la parte másdébil del sistema puede ser ahora la calidadde las semillas, si bien antes había sido la ca-lidad de las sembradoras.Riesgos físicosEl climaEl clima es probablemente el elemento másvariable e incontrolable en la agricultura y laaplicación de la labranza de conservación nocambiará esta situación. Sin embargo, la la-branza de conservación, por varios medios,algunos ya mencionados u obvios, tiene laoportunidad de modificar significativamentesu impacto. El incremento de disponibilidadde agua para las plantas es a menudo el pri-mer resultado notorio ya que los residuos y eldisturbio mínimo del suelo reducen la evapo-ración e incrementan la infiltración.La mejor traficabilidad en los suelos húme-dos es a menudo un sorpendente efecto de lalabranza cero. Solamente con uno o dos añosde labranza cero, la «fábrica» del suelo se for-talece (especialmente gracias a una mejor es-tructura del suelo) y el pisoteo animal o elpasaje de la maquinaria causan menos com-pactación y menos depresiones superficiales.Es sabido que los campos con labranza ceroson accesibles a la siembra o el asperjado va-rios días después de las lluvias pero antes quelos suelos labrados, con menor daño de com-pactación superficial. Los suelos con labran-za cero no son más densos o compactos quelos suelos labrados; solamente tienen mayorresistencia a las presiones como resultado delincremento de la materia orgánica y de lamejor estructura.La labranza cero también modera los efec-tos excesivos del clima tales como las lluviasy las temperaturas extremas. Con los residuosse protege la superficie contra el impacto delas gotas de lluvia, la escorrentía y la erosión,las zanjas y las cárcavas no se forman. Losresiduos minimizan los fuertes vientos y evi-tan su impacto sobre la superficie del suelo,
  • 47. 30 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónlo que reduce significativamente la erosióneólica.Además, una ligera disminución de lasvariaciones de la temperatura del suelo a me-nudo previene el congelamiento de las plan-tas que están invernando. La siembra, aplican-do la labranza cero sobre residuos en pie, hapermitido buenos cultivos de trigo de invier-no en zonas del hemisferio norte más al nortede lo que era anteriormente posible, con me-jores rendimientos en comparación con lostrigos de primavera.Young et al. (1994) demostraron que lasvariaciones estacionales del tiempo podíanafectar el riesgo de la labranza de conserva-ción (que incluye un componente de labran-za cero), comparado con la labranza tradi-cional (Figura 4). Los autores señalaron queel período 1986/88 fue particularmente secoen el área de Palouse, estado de Washington,Estados Unidos de América, lo cual favore-ció la rentabilidad de la labranza de conser-vación. El invierno 1990/91 fue especialmen-te frío, lo cual también favoreció la labranzade conservación. En otros años –1989 y 1990–el clima no favoreció ninguna de las dos téc-nicas. De esta manera los riesgos relativosdel cambio de rentabilidad quedan clara-mente ilustrados. Tales riesgos no puedenser predichos con seguridad pero pueden serminimizados al seleccionar técnicas de la-branza de conservación y/o máquinas conla mayor tolerancia posible a los cambiosde clima.Es obvio que las máquinas para labranzacero no pueden controlar el clima. Pero se hanotado reiteradamente que cuando se adoptala labranza cero con una apropiada manipula-ción de los residuos y de máquinas sembra-doras diseñadas con ranuras adecuadas, lassemillas y las plántulas tienen una mejor pro-tección contra las variaciones climáticas (porej., exceso de calor, frío, sequía, viento, hu-medad) que cuando el suelo es labrado o sem-brado con equipos de labranza inadecuados.Por lo tanto, los riesgos que surgen del climainclemente pueden ser reducidos con la labran-za cero, siempre que se usen los métodos yequipos adecuados.Figura 4 Rentabilidad relativa después de cinco años de dos sistemas de establecimiento decultivos en el estado de Washington, Estados Unidos de América (de Young et al., 1994).AñosLabranza de conservaciónLabranza tradicionalRetornonetosobreloscostostotales($EEUU/ha)
  • 48. 31La naturaleza del riesgo en la labranza ceroFunción de las máquinasMuchos de los riesgos físicos surgen de lacalidad del trabajo de las máquinas para la-branza cero. Los diseñadores de las máqui-nas deben entender e incorporar la capaci-dad necesaria para cumplir las funciones paralas cuales han sido planificadas en muchostipos de suelos, residuos y condiciones cli-máticas; estas condiciones pueden presentargrandes variaciones, incluso dentro de unmismo campo y de un mismo día. Hay ungran riesgo en el sistema agrícola que puedeser causado por una máquina que presentadiferentes comportamientos en diferentesdías en diferentes partes de un campo. Unasembradora exitosa en la labranza cero debetener una amplia tolerancia a condicionescambiantes, a veces hostiles.Una de las funciones físicas más importan-tes es la creación en el suelo de un microam-biente adecuado para las semillas. Los dife-rentes sembradores difieren claramente en lacapacidad para cumplir esta función (ver Ca-pítulo 4) y esto afecta el nivel de riesgo aso-ciado con diferentes máquinas. Para reducirlos riesgos asociados con las máquinas, losabresurcos de las sembradoras para labranzacero deben seguir las variaciones de la super-ficie de la tierra y moverse a través de canti-dades importantes de residuos sin bloquearse.La profundidad de siembra puede ser mante-nida solamente con un cuidadoso seguimien-to de la superficie del suelo por parte del abre-surcos.El mantenimiento de los residuos en la su-perficie del suelo es el beneficio más impor-tante a largo plazo que proporciona la labran-za cero, especialmente para reducir la erosióny las fluctuaciones de temperatura e incremen-tar la fauna del suelo y la infiltración. Los re-siduos también son un ingrediente igualmen-te importante del comportamiento biológicoa corto plazo como la emergencia y el vigorde las plántulas. La labranza cero no ofrece laopción de corregir los errores de la última es-tación, de los caminos de los vehículos o delpaso de animales, las cárcavas, la capa com-pactada, etc. Es fundamental evitar la crea-ción de superficies del campo que no sonmanejables desde el punto de vista mecánicoen la estación siguiente.Las máquinas sembradoras para labranzacero no solo deben manejar físicamente losresiduos sin bloquearse, sino que también de-ben tener la capacidad de micromanejar losresiduos cercanos a la abertura y utilizarlosen beneficio de las semillas sembradas y lasplantas (Baker y Choudhary, 1988). Al con-trario, la incapacidad de cualquier abresurcospara realizar estas operaciones incrementa elriesgo de la labranza cero dado que los resi-duos en sí mismos son un ingrediente impor-tante en la creación de un hábitat favorablepara las semillas y las plántulas. Una utiliza-ción positiva de los residuos de los cultivosen la labranza cero es considerablemente di-ferente de la labranza común ya que en la la-branza cero son considerados benéficos y noun obstáculo para el trabajo de las máquinas.Puesto que los suelos arados, casi por defini-ción, tienen una cantidad mínima de residuossobre la superficie, no se benefician, en com-paración, de la buena utilización de los resi-duos que hacen los abresurcos para labranzacero; al contrario, se pueden comparar con lalabranza cero cuando esta no utiliza los resi-duos.Del mismo modo, la capacidad para seguiren forma uniforme la superficie del suelo nolabrado para una siembra regular por parte delas sembradoras para labranza cero determi-nará en gran parte los riesgos biológicos aso-ciados con bajas poblaciones y vigor de lasplantas. Estos aspectos se analizan en detalleen el Capítulo 8 pero, en resumen, se debereconocer que es necesario que los abresur-cos para labranza cero sigan la superficie delsuelo mejor que los sembradores para labran-za convencional, de lo contrario se incremen-tará el riesgo de un cultivo pobre.Las sembradoras para labranza cero encuen-tran mayores resistencias y sus componentes
  • 49. 32 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónse desgastan más que los componentes de lassembradoras para labranza común.Algunas delas funciones fundamentales, tales como elmanejo de los residuos y la formación de ra-nuras, a menudo dependen del desgaste me-cánico en límites muy estrechos; por ello, elmantenimiento de las máquinas para labranzacero es más importante que para las sembra-doras convencionales. En otras palabras, laausencia de un adecuado mantenimiento enlas sembradoras para labranza cero puede au-mentar en forma desproporcionada el riesgode un mal trabajo.Sin embargo, ninguna de las funciones fí-sicas descritas anteriormente tiene importan-cia para el riesgo excepto cuando su imple-mentación tiene una función biológica en re-lación con las semillas sembradas y las plán-tulas emergentes. Algo sorpresivamente,muchas de las primeras «funciones desea-bles» de los abresurcos para labranza cero(por ej., Karonka, 1973) no definían en ab-soluto los objetivos biológicos. La falta dereconocimiento de estas relaciones biología-ingeniería probablemente incrementó, en unprincipio, el riesgo de la labranza cero y fueresponsable de una escasa reputación inicial.Ritchie et al. (2000) resumieron los riesgosbiológicos asociados con seis funciones im-portantes que los abresurcos para labranzacero deberían cumplir. Esos elementos modi-ficados se encuentran en el Cuadro 1. A cadacriterio le fue asignado un riesgo de 1 a 10(1 = riesgo más bajo, 10 = riesgo más alto) deacuerdo con datos científicos y a principiosde ingeniería establecidos.Varios sembradores comúnmente usadosfueron clasificados usando el criterio del Cua-dro 1; los datos se encuentran en el Cuadro 2.La evaluación de la versión de discos de losabresurcos con alas coincide estrechamentecon las encuestas hechas en campos de losusuarios en Nueva Zelandia que han recogidoun éxito del 90 al 95 por ciento en varios añosy cientos de miles de hectáreas de siembra(Baker et al., 2001). Sin embargo, el abresur-co más popular en todo el mundo, el de dobledisco vertical, tiene una clasificación pobre.Esto explica que muchas fallas asociadas conla labranza cero están relacionadas con esteabresurcos.Riesgos químicosLos riesgos químicos presentan implicanciassimilares a los riesgos físicos y están ligadosa los riesgos biológicos que los mismos gene-ran. Dos riesgos químicos son la efectividaddel control de malezas por la aplicación deherbicidas y el riesgo de toxicidad o «quemade las semillas» causado por una colocacióninapropiada de los fertilizantes, muy cerca delas semillas.Control de malezasEl control de malezas con herbicidas debeser tan efectivo como con medios mecánicos,de lo contrario aumenta el riesgo de una dis-minución del rendimiento del cultivo. Lasprincipales variables que determinan la efec-tividad de los herbicidas son las siguientes.APLICACIÓN DE INGREDIENTES ACTIVOS. La capa-cidad de los operadores para interpretar ca-balmente las instrucciones y las etiquetas delos herbicidas y pesticidas tiene gran relacióncon el resultado de las aplicaciones. Además,los operadores deben ser capaces de recono-cer las distintas especies de malezas y de cali-brar exactamente las asperjadoras. Todas laselecciones que hagan los operadores son másarriesgadas que las operaciones de labranza ytampoco los errores de aspersión se puedenconsiderar como errores de labranza que po-drían ser «reparados» al día siguiente.ELECCIÓN DE LOS COMPUESTOS QUÍMICOS ADECUA-DOS. La elección de las herramientas de labran-za puede seguir una rutina de «prueba y error»donde: i) el mal comportamiento de un im-plemento se reconoce en poco tiempo; ii) las
  • 50. 33La naturaleza del riesgo en la labranza ceroComousarestatabla:evaluarcadaunodelosseistiposdesembradora/abresurcocitadaenlacolumnadelaizquierda.Darunvaloralasbarrasdecolorqueserelacionanconlaopciónquepresentalasembradoraoelabresurco.Unvalortotalaltoindicaunnivelaltoderiesgo(ejemplo:unasembradorahipotéticapuedetenerabresurcosinvertidosenT(3),requiererastradetiro(6),notienecapacidaddefertilización(10),notieneruedascompresoras/controldeprofundi-dad(10),resorteshidráulicosajustables(6)ydiscosseparadosydientes(6)=Total41/60).Cuadro1Tablaparalaevaluaciónbiológicadelriesgodelosdiseñosdelosabresurcosdelassembradoras(segúnRitchieetal.,2000).MÉTODOPARACLASIFICARLASSEMBRADORASPARALABRANZACEROOPCIONESTIPODESEMBRADORA/ABRESURCOINCREMENTODELRIESGOBIOLÓGICORanuramicroambiente(ejemplos)RanuraparasemillasenformadeTinvertida(Ranuraencruz)(BakerBoot)RanuraparasemillasenformadeU(azada,discoenángulo)RanuraparasemillasenformadeV(doble/tripledisco)Avoleo(sinranuraparasemillas)CoberturaranuraparasemillasCoberturaintegraldelassemillas(ruedasprensadoras)Coberturaseparadadesemillas(rastrasdetiro)SincoberturadesemillasColocacióndelfertilizanteColocaciónhorizontalseparadaColocaciónverticalseparadaMezcladoconlassemillasSinfertilizanteControlprofundidaddesemillaProfundidadajustable/ruedascompresorasenpuntodesalidadesemillasProfundidadajustable/ruedascompresorasdetrásdeabresurcoRuedascompresorasconelásticosSincontrolprofundidad/sinruedascompresorasSeguimientodelasuperficieFuerzahaciaabajoautomáticaysensordecargaFuerzahidráulicahaciaabajoconamortiguadordegasysensordecargaResorteshidráulicosajustablesDienteselásticosofijosenbarraportaherramientasManejoderesiduosymicromanejoDiscointegralydientesSolodisco(s)DiscoseparadoydientesSolodientes
  • 51. 34 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónconsecuencias raramente son de gran magni-tud, y iii) la rectificación del error usando im-plementos alternativos se puede hacer rápi-damente. Sin embargo, muy pocas o ningunade estas flexibilidades existe en el caso de laelección de los compuestos químicos paracasos específicos de malezas o pestes. En al-gún caso, la elección equivocada de un com-puesto químico puede ser rectificada por laaplicación de otro compuesto, pero las opcio-nes son menores que con la labranza y los ries-gos son, por lo tanto, mayores.EL CLIMA. Algunos pesticidas requieren variashoras sin lluvia para ser realmente efectivosmientras que otros no encuentran esa limita-ción. Desde el momento que muchos pestici-das tienen un costo alto y, a diferencia de lasherramientas de labranza, no son reutilizables,el riesgo climático –lluvia y viento– es mayorque con la labranza.CALIDAD DEL AGUA.Algunos herbicidas aplica-dos sobre el follaje, especialmente aquellosque se inactivan después del contacto con elsuelo como el glifosato, pueden ver alteradasu eficacia por las impurezas contenidas en elagua. El caso más importante puede ser el aguade pozos o represas contaminadas con partí-culas de hierro o carbonatos. La efectividadde algunos pesticidas es afectada por el gradode acidez del agua. Además, las impurezasCuadro 2 Ejemplo de como algunos abresurcos para labranza cero se clasifican respecto al ries-go biológico.Versión Abresurcosde disco de Disco Disco de cincel y Doble Dienteabresurco vertical angulado de pata de disco con alade ala angulado inclinado ganso ancha vertical simpleaMicroambiente 1 4 4 3 7 2de la ranuraRanura con cobertura 1 3 2 2 7 4Colocación 1 3 3 2 7 7de fertilizanteControl profundidad 2 1 1 9 3 8de semillaSeguimiento 1 4 4 9 5 9de superficieManejo de residuos 1 3 3 7 3 10Total sobre máximo 60 7 18 17 32 32 40Posibilidad 11% 30% 28% 53% 53% 67%de comportamientobiológico negativoba Los abresurcos con ala simple son diseñados para ser usados preferentemente en pasturas. Comparandoestos abresurcos para toda labranza cero (incluida arable) se los penaliza injustamente pero aun así han sidoincluidos para ilustrar cómo el Cuadro 1 expone las limitaciones de tales abresurcos.b Las cifras representan las posibilidades de obtener un comportamiento biológico pobre al usar cualquiera deesos abresurcos. Por ejemplo, la tabla sugiere que el uso de la versión del abresurco de disco con ala dará un11 por ciento de posibilidad de cultivo pobre mientras que el uso de abresurcos de cincel dará un 53 por cientode posibilidad de cultivo pobre salvo cuando hay pocos residuos presentes y los campos son suaves y llanos.Dicho de otra manera, la tabla sugiere que con residuos pesados en tierra poco blanda habría cerca de cincoveces más la posibilidad de obtener un cultivo pobre usando abridores del tipo cincel en comparación con laversión de abresurcos de discos con ala.
  • 52. 35La naturaleza del riesgo en la labranza ceropresentes sobre las hojas a tratar, tales comobarro o polvo levantado por el ganado o losvehículos o la cal aplicada recientemente pue-den inactivar algunos herbicidas.VIGOR DE LAS MALEZAS. El vigor de las malezasa combatir en el momento de la aplicación esimportante. Algunos herbicidas como el gli-fosato son más efectivos cuando se asperjansobre plantas sanas en crecimiento activo.Otros herbicidas como el paraquat son másefectivos sobre plantas estresadas. El cono-cimiento de estos requerimientos es esencialsi se quiere hacer un control efectivo de lasmalezas.ERROR DEL OPERADOR. Durante la labranza, loserrores de conducción de un operador seaprecian inmediatamente, pero raramente sonlo suficientemente serios como para que enel siguiente cultivo esa sea un área propensaa afectar los rendimientos. Asperjando unasola vez los errores no se aprecian inmedia-tamente. Paraquat es el herbicida que mues-tra más rápidamente su efecto pero aun asíson necesarios varios días para apreciarlo.Muchos otros herbicidas necesitan por lomenos una semana para mostrar efectos visi-bles, cuando el cultivo ya ha sido sembrado;cualquier acción correctiva resulta virtual-mente imposible sin afectar adversamente elcultivo sembrado.Toxicidad de los fertilizantesExisten dos riesgos asociados con la colo-cación inadecuada de los fertilizantes en elmomento de la siembra. Si el fertilizante esesparcido a voleo sobre la superficie de la tie-rra en lugar de colocarlo en el suelo en elmomento de la siembra hay un serio riesgo dedañar el cultivo y su rendimiento como resul-tado de una limitada disponibilidad de plan-tas (ver Capítulo 9). Por otro lado, en la la-branza cero cuando el fertilizante es colocadocon la semilla existe el peligro que dañe o«queme» la semilla, salvo cuando los dos es-tán claramente separados en el suelo. Este úl-timo riesgo aumenta al aumentar la sequedaddel suelo. La separación es más difícil de ob-tener en la labranza cero que en los suelos la-brados pero se ha demostrado que es posibleobtenerla con el equipo correcto sin un incre-mento del riesgo.Riesgo económicoTodas las formas de riesgo durante la la-branza cero son en último grado medidas comoriesgo económico. Pero este riesgo no debe-ría enfocarse solamente en el ahorro de cos-tos. Indudablemente, este enfoque puede in-crementar antes que disminuir los riesgoseconómicos reales e imaginados. Esto ocurrepor dos razones:1. Donde los agricultores ya poseen su pro-pio equipo de labranza aprecian la adqui-sición de equipo para no labranza o el usode contratistas (por ej. sembradores) y sinconsiderar su costo, como una duplicaciónde los costos actuales.2. La compra de equipo de labranza cero deinferior calidad para efectuar una ciertaeconomía podría dar como resultado me-nores rendimientos de los cultivos, auncuando esto pueda ocurrir solo temporal-mente. Tal resultado puede ser indudable-mente menos rentable que la labranza oque la labranza cero llevadas a cabo conequipo más costoso –y probablemente demejor calidad– que mantiene o incluso me-jora los rendimientos de los cultivos.A continuación se analizan ambos escena-rios.El costo de la labranza comparadocon el costo de la labranza ceroLos costos de varias alternativas para adop-tar la labranza cero bajo un sistema de doscultivos anuales (por ej., trigo seguido por uncultivo forrajero para consumo animal) en
  • 53. 36 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónNueva Zelandia fueron analizados y compa-rados con los costos de la labranza conven-cional (C. J. Baker, 2001, datos sin publicar),tal como sigue:1. Contratar la labranza (sembradora) com-parado con un contratista para labranzacero.2. Compra de nuevo equipo de labranza com-parado con la compra de nuevo equipopara labranza cero.3. Conservar la propiedad del equipo usadode labranza comparado con la compra deequipo usado para labranza cero.4. Conservar la propiedad del equipo usadode labranza comparado con la compra deequipo nuevo para labranza cero.5. Conservar la propiedad del equipo usadode labranza comparado con la contrataciónde equipo para labranza cero.Se incluyeron los costos fijos tales como elinterés de la inversión, la depreciación, el se-guro y la vivienda y se expresaron como cos-to por hora del uso anual de las máquinas. Lassembradoras fueron usadas por un período máscorto para sembrar en el sistema de labranzacero que para sembrar la misma área en el sis-tema de labranza. De esta manera los costospor hora aumentan si bien los costos por hec-tárea y por año decrecen. El análisis tambiénasumió que un solo tractor grande y un con-ductor serían necesarios para la labranza cerocomparado con dos o más tractores pequeñosy conductores para la labranza convencional.Por razones de simplicidad el estudio asu-mió que la sembradora para la labranza ceroera de un diseño avanzado, lo cual asegurabaque los rendimientos de los cultivos perma-necerían sin cambios, sin considerar cuál fue-ra la opción elegida. Tal hipótesis es razona-ble cuando es aplicada a sembradoras avan-zadas para labranza cero (que de cualquiermanera son más costosas) pero no es realistapara sembradoras inferiores.El análisis del costo no consideró proble-mas impositivos, subsidios o incentivos paralas compras de cualquier naturaleza. Estos ele-mentos podían de otra manera favorecer lalabranza cero ya que muchos países tienenincentivos para estimular esta práctica en ra-zón de su valor conservacionista. De estamanera los resultados podrían ser considera-dos conservadores en lo que hace a los bene-ficios no registrados para la labranza cero.Un análisis económico más detallado seencuentra en el Capítulo 18.Los costos operativos favorecieron clara-mente la labranza cero. En todas las opcionesanteriores (1) a (5), los costos favorecieron lalabranza cero entre $EE UU 16 y 40/ha/año.La mayor ventaja ($EE UU 40/ha/año) seencontró en la opción (2): compra de nuevoequipo de labranza comparada con compra denuevo equipo para labranza cero. Esto se de-bió fundamentalmente a los menores costos detrabajo del equipo para labranza cero ya que elcapital total es muy similar en ambos casos.La menor ventaja ($EE UU 16/ha/año) seencontró en la opción (4): mantener la propie-dad del equipo usado de labranza comparadocon la compra de equipo nuevo para labranzacero. Claramente, la ventaja se incrementaríapara esta opción cuando y si se tomara even-tualmente la decisión de vender el equipo exis-tente de labranza, asumiendo que todavía exis-tiera un mercado para esos equipos. En térmi-nos reales, el costo de la compra de equipo paralabranza cero probablemente fuera adicional alos costos de mantener la propiedad del equi-po de labranza existente por un cierto período.Los agricultores por lo general consideran laretención de sus equipos existentes de labran-za como un «seguro» mientras aprenden y de-sarrollan los conocimientos y habilidades ne-cesarios para dominar las nuevas técnicas delabranza cero hasta alcanzar una etapa en laque consideran que pueden abandonar toda lalabranza común. Otros agricultores consideranque la venta del equipo de labranza al mismotiempo que compran el equipo para labranzacero puede hacer que el proceso de aprendiza-je sea más rápido y efectivo.
  • 54. 37La naturaleza del riesgo en la labranza ceroLa ventaja de la labranza cero en la opción(1) –contratar la labranza cero comparada concontratar la labranza común– fue de $EE UU36/ha/año. La ventaja para la labranza ceroen la opción (3) –retener la propiedad del equi-po usado de labranza comparada con la com-pra de equipo usado para labranza cero– fuede $EE UU 30/ha/año y para la opción (5)–mantener la propiedad del equipo usado delabranza comparada con contratar el equipode labranza cero– fue de $EE UU 34/ha/año.La ventaja del costo para la labranza cero sedebería incrementar si fuera posible la ventadel equipo existente de labranza.Impacto de las máquinassobre los rendimientos de los cultivosy riesgo económicoEl efecto de cualquier diseño de sembrado-ra para labranza cero sobre los rendimientosde los cultivos y el riesgo –por lo tanto, sobreel retorno económico– será más importanteque el costo inicial cuando se lo compara conla labranza o con alternativas menos costosasde labranza cero. Esta creencia ha generadola investigación y desarrollo de mejores má-quinas para sistemas de labranza cero comoun medio para reducir los riesgos asociadoscon la práctica, casi sin considerar el costo.El siguiente análisis de la capacidad de lasmáquinas comparado con los rendimientosesperados de los cultivos y la resultante eco-nómica clarifica esta creencia.Los precios que cobran por hectárea los con-tratistas (sembradoras) son un buen barómetrode los costos relativos asociados con diferen-tes máquinas y sistemas de labranza cero. Si seconsideran los contratistas de Nueva Zelandiacomo un ejemplo, encontramos que aquelloscon sembradoras avanzadas (costosas) para la-branza cero en 2004 costaban entre $EE UU72 y 96 por hectárea mientras que aquellos consembradoras menos costosas costaban entre$EE UU 36 y 60 por hectárea.Las diferencias entre ambos costos sonatribuibles principalmente a diferencias en elcosto inicial de las dos clases de máquinas y alos diferentes tamaños de los tractores nece-sarios para esas operaciones. Las diferenciasentre ambos rangos de costos reflejan dife-rencias en los distintos costos de las opciones(tales como la labranza) junto con diferenciasen la cantidad de trabajo y en los costos demantenimiento que conllevan los diferentestamaños, formas, topografías y tipos de sue-los de los predios (incluida la abrasión).En el punto medio de cada escala se encuen-tra que un agricultor en Nueva Zelandia en2004 tuvo que pagar cerca de $EE UU 36/hapara acceder a una sembradora avanzada. Losprecios reales de los contratistas en otros paí-ses difieren de estas cifras pero la relación en-tre los costos asociados a las máquinas avan-zadas y a las máquinas menos desarrolladasmuy probablemente sea similar.La pregunta fundamental es: ¿cuánto debeincrementar los rendimientos de los cultivosuna sembradora avanzada para labranza ceropara justificar los $EE UU 36/ha pagados poruna mejor tecnología, bajo las condiciones deprecios de 2004?EltrigovendidoenNuevaZelandiaenel2004tuvo un precio de cerca de $EE UU 170/ton. Elrendimientomediodetrigodeprimaveraen2004en Nueva Zelandia fue de 5 700 kg/ha y el pro-medio de rendimiento del trigo de otoño fue de7 400 kg/ha (N. Pyke, Foundation for ArableResearch, 2004, com. pers.). El ingreso brutopara los trigos sembrados en otoño y primave-ra fue, por lo tanto, $EE UU 969/ha y $EE UU1 258/ha, respectivamente.Para recuperar esos adicionales $EE UU36/ha en los costos de siembra para labranzacero, sería necesario obtener un incrementode rendimiento de 210 kg/ha. Esto represen-taría obtener un incremento de rendimiento del3,7 por ciento en los trigos de primavera y del2,9 por ciento en los trigos de otoño.Esos incrementos de rendimiento han sidocomunes. Por ejemplo, el Departamento deAgricultura de los Estados Unidos de Amé-rica obtuvo en promedio un incremento de
  • 55. 38 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónrendimiento del 13 por ciento en siete experi-mentos separados en un período de tres añosen el estado de Washington por el hecho decambiar un modelo más avanzado de sembra-dora para labranza cero comparado con losmodelos corrientemente usados en ese enton-ces (Saxton y Baker, 1990). Del mismo modo,el Departamento de Agricultura de NuevaGales del Sur, en Australia, usando modelosde abresurcos/sembradoras avanzados paralabranza cero, registró en un período de 11años un 27 por ciento de ganancia de los ren-dimientos de soja sembrada anualmente des-pués de avena, en comparación con los rendi-mientos con labranza (Grabski et al., 1995).La experiencia de agricultores comercialesen un período de nueve años en NuevaZelandia, Estados Unidos de América y Aus-tralia sugiere que los resultados de las parce-las de investigación han reflejado correcta-mente las expectativas en el campo. Los ren-dimientos del trigo y de otros cultivos seaproximaron al doble de las medias naciona-les y tenían en común la práctica de la labran-za cero a su nivel más avanzado.ConclusionesEs posible decir que, cuando se comparanlos riesgos económicos de la labranza y la la-branza cero, es necesaria más maquinaria ymaquinaria más avanzada para la práctica delabranza cero correcta y exitosa. Pero si seusan la maquinaria adecuada y un manejo co-rrecto se comprenden las razones de esta elec-ción y no habrá un riesgo económico mayor–muy a menudo será menor– con labranzaFigura 5 Análisis de rentabilidad y del riesgo en 12 sistemas en el área de Palouse, Washington,1986-1991 (de Young et al., 1994). NOTA: WWW = rotación trigo, trigo, trigo; WBP = rotación trigo,cebada, arveja.Incremento de las ganancias ($EE UU)Incrementodelriesgo($EEUU/ha)(Variabilidaddelaganancia)Labranza convenc.L. de conservaciónControl mín. melazaControl mod. melazaControl máx. melaza
  • 56. 39La naturaleza del riesgo en la labranza cerocero que con labranza común. Las distintasformas de riesgo se conjugan en las rotacio-nes de varios años requeridas en la agricultu-ra moderna de un sistema integrado de mane-jo. La Figura 5 ilustra los resultados de unaevaluación completa del riesgo financiero he-cha durante seis años consecutivos en experi-mentos llevados a cabo porYoung et al. (1994)en el estado de Washington, en Estados Uni-dos de América.Estos experimentos compararon los resul-tados combinados de la labranza de conser-vación, que incluyeron varios años consecuti-vos de labranza cero versus la labranza con-vencional, los efectos de controles de male-zas máximo, moderado y mínimo y rotacio-nes de cultivos, todas con un alto nivel demanejo agronómico. Considerando todos lostratamientos y seis años de factores climáticosvariables, la labranza de conservación presen-tó el menor riesgo económico debido a la hu-medad que conservó, a los buenos rendimien-tos y a los bajos insumos. Los autores llega-ron a la conclusión de que la rotación trigo deinvierno-cebada de primavera-arvejas de pri-mavera a niveles máximos o moderados decontrol de malezas (RM3 o RM2) prevalecie-ron sobre todos los otros sistemas en su renta-bilidad (ganancias de $EE UU 30-40/ha) y te-nían el menor riesgo económico o «variabili-dad de la rentabilidad».Resumen de la naturalezadel riesgo en la labranza cero1. La percepción de que la labranza ceroinvolucra un mayor riesgo que la labran-za común es uno de los mayores impedi-mentos para una adopción más extensa delsistema.2. La combinación de todos los componen-tes de riesgo se manifiesta como riesgoeconómico.3. Los componentes de riesgo en la labranzacero son biológicos, físicos y químicos.4. Los riesgos biológicos están relacionadoscon pestes, toxinas, estrés de nutrientes,vigor de las semillas, vigor de las plántu-las, enfermedades y deterioro de los ren-dimientos de los cultivos.5. Los riesgos físicos se relacionan con elclima, el microambiente de las ranuras yel comportamiento y confiabilidad de lasmáquinas.6. Los riesgos químicos están relacionadoscon el abastecimiento y disponibilidad denutrientes para las plantas, la «quema»de las semillas por los fertilizantes y laefectividad de la aplicación de herbicidasy pesticidas.7. El funcionamiento y el diseño de las sem-bradoras para labranza cero pueden tenerinfluencia sobre las toxinas, las pestes, elestrés de nutrientes, las enfermedades, la«quema» por fertilizantes, el microam-biente de las ranuras, el comportamientoy la durabilidad de las máquinas y el abas-tecimiento y disponibilidad de nutrientespara las plantas.8. Si se ejecuta correctamente y con equipoapropiado, la labranza cero no tiene másriesgos –a menudo menos– que la labran-za, incluso a corto plazo.9. Si se ejecuta incorrectamente y con equi-po inapropiado, la labranza cero tiene ma-yores riesgos asociados que la labranza.10. A menudo es una «falsa economía» cor-tar los costos de la labranza cero, espe-cialmente en la eficiencia de las máqui-nas, ya que el ahorro puede ser menor quelas posibles reducciones de rendimientode los cultivos.
  • 57. 4Abresurcos y formas de las ranurasC. John Baker41Muy pocos abresurcos para labranza cerofueron diseñados originariamentepara suelos sin labrar; la mayoría fueronadaptaciones de abresurcosconvencionales para suelos labrados.El abresurcos es el componente de la máqui-na que crea una «abertura» o «ranura» o «sur-co» en el suelo en el cual se coloca la semilla ya veces también el fertilizante y los pesticidas.Los abresurcos convencionales y los abresur-cos para labranza cero pueden crear diferentesformas de surcos o ranuras. La característicamás importante es la forma de la sección de laranura tal como se vería si se hiciera un cortetransversal después del pasaje del abresurcos.Los abresurcos son los únicos componen-tes de una sembradora para labranza cero querealmente rompen la superficie del suelo. Enla siembra para labranza cero los abresurcosdeben cumplir todas las funciones necesariaspara preparar físicamente la cama de semi-llas y al mismo tiempo sembrar y en algunoscasos fertilizar. En contraste, en la labranzaconvencional son necesarias una sucesión deherramientas y operaciones separadas parapreparar la cama de semillas y la sembradoratiene la relativamente simple tarea de implan-tar las semillas y algunas veces fertilizar enun medio ya preparado.Existe abundante evidencia científica sobreque el aspecto más importante de la mecánicade los diferentes abresurcos para labranza ceroes la forma de las ranuras que crean en el sue-lo y su interacción con la colocación de la se-milla y la emergencia y crecimiento de laplántula. Generalmente se encuentran tres for-mas básicas de ranuras creadas por los abre-surcos para labranza cero y otras dos formaspara sembrar las semillas que no involucranla creación de una ranura continua en el sue-lo: i) ranuras en forma de V; ii) ranuras enforma de U; iii) ranuras en forma de T inverti-da; iv) siembra a golpe (haciendo pequeñoshuecos en la tierra y sembrando una o mássemillas por hueco), y v) siembra superficiala voleo (semillas esparcidas al azar). Solamen-te la ranura en forma de T invertida que se usaen la labranza cero no ha sido una adaptaciónde las formas de ranuras usadas para los sue-los labrados.La Figura 6 ofrece una representacióndiagramática de las formas de ranuras i), ii) yiii) tal como se forman en un suelo franco se-dimentario a tres contenidos diferentes dehumedad (Dixon, 1972). La mecánica de cadauno de esos métodos de siembra y las caracte-rísticas resultantes serán analizadas en detalleen la secciones siguientes.Varios autores (por ej., Morrison et al.,1988; Bligh, 1991) han compilado listas ydiagramas de abresurcos y en algunos casoscompararon las observaciones del comporta-miento en el campo. Sin embargo, hay pocos
  • 58. 42 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónestudios científicos detallados en los que seanalicen todas las variables importantes y ha-yan sido controladas o hayan tenido un segui-miento cuidadoso. Tales estudios (algunos delos cuales incluyeron algunos diseños inno-vadores) se describen más adelante.Ranuras verticalesRanuras en forma de VEn los suelos no labrados, las ranuras en Vson casi invariablemente creadas por dos dis-cos que se tocan (en su base o más atrás) yque están angulados hacia afuera y arriba. Losdos discos no siempre son de igual diámetro.El ángulo de la V por lo general es de 10° sibien esta angulación no es fundamental. Lasemilla cae en el espacio entre los dos discos,preferentemente hacia atrás del centro paraprevenir que sean aplastadas por los discoscuando se juntan.Cuando los discos se colocan con el mismoángulo sobre la vertical la ranura tiene una for-ma de V vertical y se forma cuando los dosdiscos empujan cantidades casi iguales de tie-rra hacia afuera. Los bordes frontales de losdos discos sobre la superficie de la tierra es-tán separados, lo cual puede causar algún pro-blema si entran residuos en ese espacio. Paraevitar ese problema, los discos por lo generalse configuran en alguna de las siguientes for-mas:Doble disco: excéntricos (Lámina 2)En esta forma uno de los dos discos angu-lados (no hay un tercer disco delantero) seFigura 6 Perfiles típicos deranuras verticales para la-branza cero: V (izquierda); U(centro); T invertida (dere-cha) en un suelo franco se-dimentario a 15, 20 y 27 porciento de contenido de hume-dad (de Dixon, 1972).
  • 59. 43Abresurcos y formas de las ranurascoloca más adelante de modo que presentaun borde de corte delantero y deflector delos residuos. El segundo disco forma el otrolado de la V vertical pero su borde delanteroestá detrás del primer disco y evita así el blo-queo de los residuos y reduce la magnitud dela fuerza requerida para la penetración en elsuelo.Doble disco: distintos tamaños (Lámina 3)Al colocar el disco más pequeño paralelo alotro disco, el borde delantero del disco másgrande es el que realiza el trabajo de todo elconjunto en la misma forma que en los doblesdiscos excéntricos. Frecuentemente, el discomás pequeño también es excéntrico.Disco triple (Lámina 4)En este caso, un tercer disco vertical es colo-cado adelante o entre los dos discos angula-dos. Este disco adicional corta los residuos enforma suficiente para que los otros dos discoslos puedan mover hacia los lados. Sin embar-go, el tercer disco agrega un mayor requeri-miento de fuerza necesaria para la penetración.Todas las formas de abresurcos de doble ytriple disco crean ranuras verticales en formade V, ya que la forma de la ranura es creadapor los dos discos angulados sin tener en con-sideración sus tamaños o su excentricidad. Eltercer disco (delantero) en la configuración dedisco triple tiene como función principal cor-tar los residuos y tiene una influencia menorLámina 2 Típico disco excéntrico para abresurcos para labranza cero que forma surcos verticalesen V.
  • 60. 44 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónLámina 3 Típico doble disco de distinto tamaño para abresurcos para labranza cero que formasurcos verticales en V.Lámina 4 Típico disco triple para abresurcos para labranza cero que forma surcos verticales en V.
  • 61. 45Abresurcos y formas de las ranurassobre la ranura. El diseño de disco triple, conel disco delantero operando ligeramente pordebajo de las bases de los dos discos angula-dos reduce algunos efectos negativos de la for-mación de restos entretejidos (ver Capítulo 7,Siembra en suelos húmedos) y de los proble-mas de penetración comunes tanto a las con-figuraciones de dobles como de triples dis-cos. Del mismo modo, usando discos de bordeondulado (a veces llamados «turbo discos»)se obtiene un cierto aflojamiento del suelo pordelante de los dos discos angulados y esto ayu-da a superar la tendencia a la compactaciónde los discos dobles siguientes.La acción de los abresurcos verticales de do-ble disco sobre el suelo es empujar el suelo ha-cia los lados y hacia abajo en una forma en V;normalmente no levantan el suelo. En algunossuelos muy adherentes o pegajosos en los que elsuelo se adhiere al lado externo de los discos,unapartedelmismoeslevantadoy dejaunadis-continuidad en la ranura (Lámina 5).La Figura 7 muestra las zonas de compac-tación creadas por un abresurco vertical de tri-ple disco que opera en forma normal en unsuelo franco sedimentario (Mitchell, 1983).En el caso de un suelo seco, la característi-ca principal de la ranura es la nitidez del cortevertical en V, excepto cuando el suelo es fria-ble; en este caso el corte neto se puede des-truir. Sin embargo, incluso los suelos friables,a medida que se incrementan los niveles demateria orgánica y la acción microbiana, sevuelven progresivamente más estructurados ymenos friables. Por ello, con el tiempo, lamayoría de las ranuras verticales en Vse vuel-ven más claramente definidas y es menos pro-bable que se destruyan después del pasaje delabresurcos.En razón de la presión lateral de los discoshay poco o ningún material disponible paracubrir las semillas en el fondo de la ranuraen V. Este problema es más serio cuando elabresurcos es usado en un suelo húmedo noLámina 5 Ranura creada por un abresurco vertical de doble disco en un suelo húmedo pegajoso.El suelo se ha adherido a la parte exterior del disco y sale fuera de la zona de la ranura.
  • 62. 46 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónfriable. La Lámina 30 ilustra dicha situación.La plasticidad del suelo húmedo evita la for-mación de terrones que podrían caer sobre lassemillas como material de cobertura (ver Ca-pítulo 5).Por lo general se recurre a abresurcos verti-cales de doble disco con ruedas compresorasen V colocadas de tal manera que, despuésque ha sido depositada la semilla, aprietan elsuelo en dirección opuesta a los discos (Lá-mina 6). Lamentablemente, esta acción tam-bién incluye una cierta compactación, si bienen la dirección opuesta a las fuerzas origina-les. En un suelo sin labrar, la presión de losabresurcos verticales de discos dobles hacialos bordes es casi nula como para crear unambiente favorable a las semillas.Las mayores ventajas de los abresurcos ver-ticales de discos dobles son: i) construcciónrelativamente simple y sin necesidad de man-tenimiento, si bien esto depende de la calidadde los cojinetes y de las juntas de cierre, y ii)su capacidad para pasar a través de los resi-duos superficiales sin bloquearse.Las desventajas más importantes son: i) re-quieren alta fuerza de penetración; ii) com-portamiento pobre en condiciones subóptimasdel suelo; iii) tendencia a entretejer residuosdentro de la ranura, lo que en suelos secosinterfiere con el contacto semilla-suelo y en lossuelos húmedos da lugar a la fermentación delos ácidos grasos que inhiben la germinaciónde las semillas (Lynch, 1977), y iv) la incapa-cidad de los abresurcos individuales de sepa-rar la semilla del fertilizante dentro de la ranu-ra. Sin duda, debido a la forma de la ranura,los abresurcos verticales de doble disco tien-den a concentrar la semilla y el fertilizante enla base de la ranura más que otros abresurcos(Baker y Saxton, 1988; Baker, 1993a, b).A pesar de estas desventajas, los abresur-cos verticales de discos dobles han sido in-cluidos en los diseños de sembradoras paralabranza cero más que otros diseños de abre-surcos. Sin embargo, en razón de su depen-dencia de las condiciones favorables del sue-lo para obtener resultados aceptables en lasiembra (o, más correctamente, su intoleranciaFigura 7 Modelo de resistencia del suelo alrededor de una ranura vertical en forma de V paralabranza cero creada por un abresurco de disco triple en un suelo sedimentario franco húmedo (deBaker et al., 1996).ProfundidadDistancia del centro del surco (mm)
  • 63. 47Abresurcos y formas de las ranurasa las condiciones desfavorables), han sido res-ponsables en gran parte de la percepción ge-neralizada de que con las prácticas de labran-za cero se incrementa el riesgo.Es importante enfatizar la distinción entresuelos labrados y suelos sin labrar e ilustrar lospeligros inherentes al derivar diseños de má-quinas para labranza cero de aquellas que hansido exitosas en suelos labrados. Los sueloslabrados antes de la siembra son naturalmenteblandos y la acción de separación de los abre-surcos verticales de doble disco es generalmen-te beneficiosa, especialmente cuando el sueloestá seco. Esto consolida el suelo a lo largo ypor debajo de la semilla, lo cual da lugar a unincremento del movimiento capilar del agua enla zona de las semillas. La cobertura raramentees un problema en los suelos labrados ya quetoda la cama de semillas está comprimida porsuelo suelto. Por esta razón, los abresurcos ver-ticales de doble disco tienen ventajas en lossuelos labrados mientras que presentan seriosproblemas en suelos sin labrar.Otras formas mecánicas de abresurcos ver-ticales de doble disco para suelos labrados,simplemente no funcionan en suelos sin la-brar porque no penetran en el suelo en condi-ciones menos friables. Estos incluyen los abre-surcos de zapatas y los abresurcos rotativoscon aros en V (Baker, 1969b). Otras conside-raciones sobre estos diseños no se justificandado que simplemente no pueden sembrar ensuelos sin labrar.Ranuras inclinadas en forma de VPara reducir la tendencia a la compactaciónde los abresurcos verticales de doble disco,algunos diseñadores han inclinado los abre-surcos de doble o triple disco en ángulo conla vertical y, algunas veces, también en ángu-lo con respecto a la dirección de avance.Cuando están inclinados respecto a la verti-cal, la parte superior del disco empuja el sue-lo parcialmente hacia arriba y reduce así laLámina 6 Ruedas compresoras colocadas en una configuración en V para cerrar las ranuras enlabranza cero creadas por los abresurcos verticales de doble disco (de Baker, 1981a, b).
  • 64. 48 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservacióncompactación que resultaría del desplazamien-to del suelo solo hacia los costados por losabresurcos verticales de doble disco. Sin em-bargo, la parte más baja del disco en los abre-surcos de discos dobles inclinados es forzadaa desplazar el suelo más hacia abajo, lo quefavorece su tendencia a la compactación. Dadoque las raíces se desplazan hacia abajo, es dis-cutible si los abresurcos de doble o triple dis-co inclinados superan las desventajas inheren-tes a su tendencia a compactar la abertura enla zona radical. Por otro lado, la inclinaciónde las ranuras en forma de V indudablementelas hace más fáciles de cubrir dado que unarueda compresora casi vertical es más nece-saria para mover el suelo hacia abajo que ha-cia los costados.Dos dobles discos inclinados pueden sercombinados de tal manera que el par delante-ro de discos (angulados verticalmente en unadirección) entrega el fertilizante y el par tra-sero (angulado verticalmente en direcciónopuesta) siembra la semilla a una menorprofundidad. Esto efectivamente separa la se-milla y el fertilizante en el plano vertical ytambién en la zona que normalmente seríacompactada por debajo de las semillas por eldisco más bajo del abresurcos trasero, lo querechaza así parcialmente el indeseable efectode compactación del abresurco. La Lámina 7muestra un par de abresurcos de doble discoinclinados.Los discos simples que están angulados enrelación a la dirección de avance (y algunasveces también verticalmente) se analizan másadelante.Ranuras en forma de UExiste una amplia gama de diseños de abre-surcos que forman aberturas o ranuras en for-ma de U (Baker, 1981a, b): i) abresurcos an-gulados de discos; ii) abresurcos de azada; iii)abresurcos movidos por toma de fuerza, y iv)surcadores.Las aberturas hechas por estos diseños sedistinguen de las ranuras en forma de V por laforma de la base de la ranura que es más an-cha y redondeada en lugar de ser en ángulo.La acción de construcción de la ranura de cadauno de estos abresurcos es bastante diferente,si bien todos producen una ranura de formasimilar. Sin embargo, ninguno de estos abre-surcos tiene acción lateral como los abresur-cos de doble disco. Por lo tanto, hay menoscompactación del suelo en las ranuras en for-ma de U que en las de forma en V.Los abresurcos angulados de discos en ge-neral raspan el suelo en el centro de la ranura;los abresurcos de azada y los surcadores mue-ven el suelo hacia arriba y hacia afuera. Losabresurcos movidos por la toma de fuerzacortan el suelo con hojas rotatorias y losabresurcos surcadores arrastran el suelo fue-ra de la zona de la ranura. Más aún, todos losdiseños producen algo de suelo suelto en laLámina 7 Un par de discos inclinados en án-gulos opuestos. Los discos delanteros colocanel fertilizante y los discos traseros colocan lassemillas a menor profundidad (de Baker et al.,1996).
  • 65. 49Abresurcos y formas de las ranurassuperficie cerca de la ranura que puede serusado para recubrir la ranura; sin embargo, entodos los casos es necesaria una operación se-parada para recubrir la ranura (ver Capítulo5) y su efectividad depende del contenido dehumedad del suelo.Abresurcos de discos anguladosLa acción de los abresurcos de discos an-gulados produce, preponderantemente (si bienno totalmente), un rozamiento. Los discosverticales angulados están ligeramente incli-nados hacia la dirección de marcha (normal-mente de 5 a 10°). La semilla es entregada aun calzador ubicado en o debajo del nivel dela tierra, cercano al lado posterior de los dis-cos donde está protegido del bloqueo de losresiduos por el ángulo del disco. Hay dos for-mas de abresurcos de discos angulados verti-cales.DISCOS PLANOS ANGULADOS. Este tipo de abre-surcos usa discos verticales planos (sin acciónde corte inferior) angulados respecto a la di-rección de avance (Lámina 8). El disco y loscojinetes de apoyo deben tener una considera-ble resistencia ya que las fuerzas laterales sonimportantes, especialmente cuando se opera acierta velocidad y/o en suelos plásticos que re-sisten los movimientos laterales. Dado que losdiscos están continuamente sometidos a fuer-zas laterales, a menudo están configurados enpares, con cada par de discos en ángulos opues-tos de modo que las fuerzas laterales de toda lamáquina se cancelan (ver Lámina 8).Cuando los discos no están dispuestos enpares algunas veces encuentran dificultades algirar en las esquinas en una dirección de lasembradora mientras que en la otra direcciónno presentan problemas. Este es otro ejemploen el cual los requerimientos de la labranzacero son diferentes de la labranza común, yaque la resistencia del suelo en los suelos la-brados es suficientemente baja como para nocausar problemas en los giros con abresurcosde discos angulados.Lámina 8 Un par de abresurcos de discos planos angulados para labranza cero (de Baker et al.,1996).
  • 66. 50 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónLa siembra en pendientes relativamente in-clinadas favorece que la máquina tienda a «co-lear» o sea que la máquina tira en la direcciónde avance en forma angulada en razón de lafuerza de gravedad que empuja la sembrado-ra hacia el costado. Esto constituye un pro-blema para las sembradoras que tienen losdiscos angulados en distinta dirección. La par-te de la sembradora en la cual los abresurcosson obligados a avanzar sin ángulo crea ranu-ras para las semillas muy pequeñas e inútiles,mientras que los otros abresurcos redoblan suángulo y crean ranuras excesivamente gran-des difíciles de cubrir.DISCOS ANGULADOS CÓNCAVOS. Este tipo de abre-surcos usa un disco casi vertical ligeramentecóncavo colocado en forma angulada respec-to a la dirección de avance (Lámina 9). Laresistencia derivada de la curvatura del discopermite usar acero más fino en su construc-ción, lo que contribuye a su penetración. Eleje de los discos angulados puede ser hori-zontal o ligeramente inclinado de la horizon-tal, en cualquier dirección.Si el eje está inclinado hacia abajo en laparte convexa (detrás) del disco, la acción deldisco será cortar el suelo como un arado dedisco. Los beneficios de esta acción son queel suelo desplazado no es arrojado hacia unlado de donde sería difícil recuperarlo parausarlo como cobertura, sino que es levantado,enganchado e invertido. Las desventajas sonque en los suelos que están unidos por las raí-ces de las plantas (por ej., pasturas) se produ-ce un lámina de suelo que cae hacia atrás, so-bre la semilla. Dado que la semilla es colocadadebajo de la parte «colgante» de esa lámina,puede restringir la emergencia de la plántula.La Lámina 10 muestra un disco en forma deplato angulado que tiene un pequeño raspa-dor para cortar la lámina colgante.Si el eje se inclina hacia arriba en el ladoconvexo (detrás) del disco tiene el efecto deconfinar la acción del disco a un simple arras-trado con casi ningún corte. En razón de lasdesventajas del corte inferior, la opción máscomúnmente preferida es con abresurcos dediscos cóncavos para labranza cero ajustán-dolo con el disco en posición horizontal.Lámina 9 Un disco plano angulado para un abresurcos para labranza cero (de Baker et al., 1996).
  • 67. 51Abresurcos y formas de las ranurasDISCOS PLANOS INCLINADOS Y ANGULADOS.Algu-nos diseñadores han inclinado y angulado losdiscos planos de los abresurcos (Lámina 10).Esto reduce sobre todo la acción de arrojar latierra de los discos angulados de modo quehay menos disturbio del suelo; además, pro-porciona una cobertura más abundante que conlos discos verticales. La inclinación de los dis-cos también puede ayudar la penetración yreducir los problemas citados anteriormentecuando se opera en laderas. Sin embargo, noreduce la tendencia de esos abresurcos a en-tretejer los residuos en la ranura, lo cual inter-fiere con la germinación de las semillas y/o laemergencia de las plántulas. Tales abresurcostampoco solucionan el problema de la colo-cación del fertilizante ya que la única oportu-nidad que existe para separar el fertilizantede la semilla es con la configuración de dis-cos angulados.El trabajo de todos los discos angulados(planos o cóncavos, verticales o inclinados)depende en gran parte de la velocidad de laoperación. Dado que todas las variacionesdependen por lo menos de la angulación en ladirección de avance (y también de la angula-ción con la vertical) para gran parte de la crea-ción de las ranuras, la velocidad con la cualse aproximan al suelo tiene un marcado efec-to sobre la cantidad de suelo que arrojan y,por lo tanto, del ancho y la forma de la ranuraresultante.Aaltas velocidades las ranuras tien-den a ser más anchas y menos profundas quea bajas velocidades y el suelo suelto disponi-ble para la cobertura tiende a ser alejado yarrojado a un lado, de donde es más difícil derecuperar. En común con los discos que tra-bajan en forma derecha hacia adelante, la pe-netración de los discos angulados también sereduce al aumentar la velocidad, pero estopuede ser contrarrestado simplemente aumen-tando la fuerza hacia abajo para obtener me-jor penetración.Las dos ventajas principales de todos losdiscos angulados son su capacidad para ma-nejar los residuos superficiales sin bloquearseLámina 10 Un disco plano angulado para un abresurco para labranza cero con ángulo horizontaly vertical. Este abresurco también tiene un raspador para cortar y remover las láminas de suelo (deBaker et al., 1996).
  • 68. 52 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservacióny el evitar la compactación de la ranura en labase y al menos en una de las paredes latera-les. También son de relativamente bajo costo,simples y sin necesidad de mantenimiento.Las desventajas principales de los abresur-cos de discos angulados son: i) entretejen losresiduos en la ranura en forma similar a losabresurcos de discos dobles; ii) hacen ranurasen forma de U las cuales, si son anchas en laparte superior, se secan fácilmente a pesar delsuelo suelto; iii) a menudo son difíciles deregular para una operación correcta; iv) pue-den operar con dificultad en las laderas; v) nopueden separar la semilla del fertilizante den-tro de la ranura; vi) son afectados por la velo-cidad de trabajo, y vii) se desgastan rápida-mente.Abresurcos de azada o pata de gansoEl término azada o pata de ganso describecualquier cincel o punta casi vertical diseña-da para penetrar en el suelo. Las semillas sonentregadas por debajo de un hueco de la pun-ta o debajo de un tubo en la parte trasera delcincel o punta.Las formas de estos abresurcos varían des-de aladas (Lámina 24), diseñadas para sepa-rar las semillas y el fertilizante al mismo tiem-po en la ranura por medio de abridores romos(Lámina 11), hasta en puntos bajos de cortediseñados para hacer una ranura relativamen-te angosta y penetrar fácilmente en el suelo(Lámina 12). Algunas veces un par de patasde ganso angostas se coloca en forma excén-trica horizontal para colocar separadamentelas semillas y el fertilizante (Lámina 13). Unode los problemas con los abresurcos de tipoazada es que se desgastan rápidamente, por lotanto, la forma original tiene una duración li-mitada. Por esta razón, durante su trabajo vantomando nuevas formas, lo que hace que seadifícil generalizar sobre la forma de la ranura.Generalmente, todos los abresurcos de tipoazada raspan groseramente la ranura en for-ma de U y empujan el suelo hacia arriba. Encondiciones húmedas tienden a alisar la basey a veces las paredes laterales de la ranura,pero esto afecta solamente a las raíces de lasplántulas en el caso de que el suelo se seque yse forme una costra interna (ver Capítulo 5).Lámina 11 Abresurco de tipo azada con punta roma para labranza cero (de Baker et al., 1996).
  • 69. 53Abresurcos y formas de las ranurasLámina 12 Abresurco de tipo azada con punta aguda para labranza cero (de Baker et al., 1976b).Lámina 13 Par de abresurcos de cincel con deflector horizontal. El cincel delantero aplica elfertilizante mientras que el cincel trasero aplica las semillas fuera de la línea del fertilizante y algomás superficiales.
  • 70. 54 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónLa acción de empuje produce una cantidadconsiderable de suelo suelto a lo largo de laranura, lo cual puede ser útil para cubrir perotambién puede dejar lomos grandes entre lossurcos. Por esta última razón, la mayoría delos abresurcos de cincel operan a baja velo-cidad (máxima 6-9 km/h).La naturaleza y la extensión del suelo suel-to a lo largo de la ranura son también depen-dientes del contenido de humedad del suelo.A menudo, en los suelos plásticos húmedos,no se produce suelo suelto mientras que otrasveces, con unas pocas horas de secado des-pués de la siembra, se producen bordes concostras que pueden ser arrastrados hacia den-tro de las ranuras y, por lo menos, llenarlasparcialmente. La acción de cobertura másapropiada después del pasaje de los abresur-cos de tipo azada es, por lo tanto, algo que sedebe decidir en el momento, lo cual es una desus desventajas.Sin embargo, la mayor desventaja de losabresurcos de tipo azada o de cincel es el he-cho de que solo pueden manejar volúmeneslimitados de residuos sin bloquearse (ver Ca-pítulo 10), especialmente en surcos angostos.La colocación de un disco delantero en unabresurcos de tipo azada o de cincel, sin con-siderar cómo o en qué posición relativa es co-locado respecto a la azada, no significa queun grupo de tales abresurcos en surcos angos-tos pueda manejar los residuos en forma sa-tisfactoria.Las mejores configuraciones para el abre-surcos de azada o de cincel para trabajar conresiduos han sido espaciando los abresurcosen múltiples surcos en la dirección de la mar-cha. Esto se basa en la observación de que,excepto cuando los residuos son excesivamen-te pesados o húmedos, la inevitable acumula-ción de residuos en cada punta terminará ca-yendo hacia uno de los lados en función de supropio peso. Si hay suficiente espacio entrelas puntas adyacentes, la caída de los terroneso residuos no bloqueará la máquina o, por lomenos, lo hará con menor frecuencia. Estosterrones o residuos pueden causar problemaspara la emergencia de las plántulas y poste-riormente para la cosecha, por lo que cabe lapregunta de si esto es en realidad un buenmanejo de residuos. Lamentablemente, un es-paciamiento mayor requiere dimensiones in-deseables de todo el abresurcos-sembrado-ra lo cual compromete otras funciones talescomo la capacidad para seguir las ondulacio-nes de la superficie de la tierra y la entrega delas semillas. La Lámina 14 muestra un abre-surcos de cincel para labranza cero con pun-tas muy separadas.Los abresurcos de azada o de cincel presen-tan varias ventajas: i) son relativamente pococostosos; ii) pueden ser hechos sin mayor difi-cultad para colocar al mismo tiempo semillas yfertilizantes; iii) no entretejen los residuos enel suelo ya que barren los residuos hacia unlado, si bien esto es una desventaja para con-trolar el microclima dentro de la ranura, comose describe en el Capítulo 5.Las mayores desventajas son: i) se desgas-tan en forma relativamente rápida; ii) tienenpoca capacidad para manejar los residuos, yiii) no pueden separar las semillas del fertili-zante dentro de la ranura (ver Capítulo 9).Abresurcos movidos por la tomade fuerzaEstos abresurcos son considerados todavíaun enigma en la labranza cero. Dado que mu-chos agricultores estaban habituados a labrarel suelo con cultivadores rotativos en miniatu-ra antes de la siembra, parecía natural labrar elsuelo en fajas para la labranza cero. Los abre-surcos movidos por la toma de fuerza son cul-tivadores rotativos en miniatura propulsadospor una fuente de energía común y que en lapráctica labran una serie de fajas angostas paracolocar las semillas. Mientras que la labranzaasegura que las semillas quedan bien cubiertascon suelo suelto, se reconoce desde hace tiem-po que la labranza con las rotativas es una delas formas menos deseables de labrar la tie-rra. Sus principales desventajas, ya sea que se
  • 71. 55Abresurcos y formas de las ranurasapliquen a toda la superficie de la tierra o sola-mente en fajas, son que estimula la germina-ción de las semillas de malezas, es fuertementedestructiva de la estructura del suelo y tiene unalto consumo de energía (Hughes, 1975;Hughes y Baker, 1977).La colocación real de las semillas varía conel diseño. En algunos casos la semilla es espar-cida en la huella de las hojas rotatorias y asíqueda íntimamente mezclada con el suelo perola profundidad de siembra es variable. En otroscasos, los abresurcos convencionales separa-dos para suelos labrados (abresurcos de zapa-tas, de azada o de discos) operan detrás de lashojasrotatoriascomoenlasiembraenunacamade semillas completamente labrada.Las ventajas de los abresurcos movidos porla toma de fuerza son que las fuerzas requeri-das para la penetración son apenas mayoresque aquellas comúnmente requeridas para lossuelos labrados. Los abresurcos movidos porla toma de fuerza sustituyen la fuerza aplica-da por medio de la toma de fuerza del tractor(PTO) a los rotores para las fuerzas de pene-tración y a las fuerzas de tiro más comunes aotros tipos de abresurcos no rotatorios paralabranza cero. Crean aberturas en forma deU, no arrojan residuos dentro de la abertura,generalmente cubren bien la semilla y, en cli-mas fríos donde puede haber una lenta des-composición de los residuos superficiales,mezclan el material y lo incorporan al suelo.Por otro lado, al eliminar los residuos delsuelo en esta forma, los abresurcos movidospor la toma de fuerza no contribuyen al mi-cromanejo de los residuos cerca de las semi-llas, que es una de las funciones más impor-tantes de los abresurcos en la labranza cero.Más aún, en pocos casos separan la semilladel fertilizante dentro de la abertura, si bienen razón de la cantidad de tierra suelta hayuna cierta mezcla del fertilizante con el sueloque hace una separación parcial de la semilla.Los abresurcos movidos por la toma de fuer-za son máquinas relativamente complejascuando se las compara con el diseño de otrosabresurcos. Sufren particularmente el desgas-te, no siguen las ondulaciones de la superficiey sufren daños causados por las piedras y otrosobstáculos.Lámina 14 Una sembradora para labranza cero con abresurcos de cincel con separación ampliadiseñado para abrir los residuos.
  • 72. 56 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónLos primeros diseños fueron adaptacionesde cultivadores rotativos convencionales. Lashojas anchas normales en forma de L fueronmontadas sobre un eje unido a la toma de fuer-za del tractor y posteriormente reemplazadascon hojas más angostas correspondientes alancho y al espaciamiento de los surcos desea-dos. Así se crearon surcos de suelo labrado.El ancho de las fajas labradas varió entre 20 y200 mm, dependiendo de los objetivos. LaLámina 15 muestra los efectos de labrar confajas angostas y la Lámina 16 muestra la la-branza de fajas más anchas.En los primeros diseños cada juego de ho-jas fue montado sobre un eje común por loque era imposible mantener una profundidaduniforme en cada faja labrada al pasar sobrelas ondulaciones del terreno. Incluso el usode abresurcos-sembradores articulados inde-pendientemente que se instaló en los modelossiguientes no pudo compensar las áreas desuelo que no habían sido labradas si, por ejem-plo, la máquina había pasado sobre un peque-ño hueco. La Lámina 15 muestra un abresur-cos-sembrador movido por la toma de fuerzade un eje común con abresurcos montadosindependientemente para depositar la semilla.Los últimos diseños intentaron montar cadaconjunto de hojas rotatorias en forma inde-pendiente de modo que pudieran seguir la su-perficie del suelo. Sin embargo, resultó suma-mente costoso porque cada conjunto de hojasrequería su propio conjunto flexible de tiro ynecesitaba cierta protección contra el daño delas piedras; en esos casos la transmisión porcorreas podía patinar.Algunos diseños montaron los juegos dehojas en pares. La Lámina 17 muestra el ca-bezal de un modelo de rotor doble en el cuallos rotores se articulan hacia arriba y abajo.Otros diseños intentaron transmitir la fuerzade cada rotor en forma individual por mediode una cadena en un disco ondulado delantedel rotor para que el disco resbalara sobre elsuelo cuando encontrase una piedra. La Lá-mina 18 muestra este equipo.Lámina 15 Fajas angostas labradas por un abresurcos movido por toma de fuerza para labranzacero (de Baker et al., 1996).
  • 73. 57Abresurcos y formas de las ranurasSi bien los abresurcos movidos por la tomade fuerza han sido un diseño preferido pormuchos ingenieros que han producido diver-sos modelos para todo el mundo, pocos deellos han sido comercialmente exitosos debidoa las desventajas mencionadas anteriormente.Lámina 16 Fajas anchas labradas por una máquina de labranza en fajas (de Baker et al., 1996).Lámina 17 Abresurcos movidos por toma de fuerza para labranza cero ordenados en pares (deBaker, 1981a, b).
  • 74. 58 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónTal vez el mayor uso se encuentra en las si-tuaciones en las que otros abresurcos no fun-cionan. Un ejemplo es la revegetación de pas-turas a grandes altitudes donde la temperaturaambiental permanece baja y no permite unatotal descomposición de la materia orgánica.Como resultado, a lo largo de los siglos, seforma un tapiz de vegetación sin descompo-ner que puede llegar a tener varios centíme-tros de espesor (Lámina 19) y que simplementeresiste la operación de otros abresurcos paralabranza cero, excepto los diseños que física-mente trituran esos restos y los mezclan conel suelo. En estas condiciones el objetivo essembrar especies forrajeras por medio de lalabranza cero para aumentar la capacidad decarga en tierras que de otro modo serían frá-giles y de baja productividad.Los abresurcos movidos por la toma de fuer-za, en general, crean más aireación mecánicaa corto plazo dentro del surco que cualquierotro tipo de abresurco; sin embargo, los bene-ficios son por lo general temporales en com-paración con los abresurcos que favorecen laaireación natural por medio de las lombricesde tierra (ver Capítulo 9). Tienen tendencia acompactar la base de la abertura pero, diver-samente de los abresurcos de discos dobles,no parecen causar dificultades a las raíces delas plántulas.SurcadoresEs un abresurcos diseñado en Inglaterra es-pecialmente para la renovación de praderas;está formado por dos discos verticales separa-dos lateralmente varios centímetros que hacendos cortes. Los discos son seguidos por un ara-dodevertederaenminiaturaqueahuecaelsueloentre esos cortes y al mismo tiempo crea unapequeña huella en la base de una ranura anchaen forma de U donde se deposita la semilla(Haggar, 1977; Choudhary et al., 1985). Lafunción del ahuecado del suelo es eliminar lacompetencia de las malezas en la zona de lassemillas sin necesidad de aspersiones y permi-tir un desarrollo precoz de las plántulas en unaLámina 18 Abresurcos para labranza cero movido por la toma de fuerza por medio de un discodentado (de Baker et al., 1996).
  • 75. 59Abresurcos y formas de las ranuraszona hundida y físicamente protegida del piso-teo del ganado (Lámina 20). La cobertura delas semillas en el húmedo clima inglés no esuna alta prioridad, pero esos abresurcos sonLámina 20 Abresurcos surcador para labranza cero (de Choudhary et al., 1985).Lámina 19 Tapiz de hierba sin descomponer en Scottish Highlands (de Baker et al., 1981a, b).
  • 76. 60 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónconsiderados como herramientas especializa-das diseñadas solamente con ese propósito.Abresurcos vibradoresVarios diseñadores han intentado reducir lasfuerzas necesarias para empujar hacia abajo yhacia adentro de la tierra los discos y otroscomponentes de los abresurcos para labranzacero por medio de la vibración de los abresur-cos. Tal función es particularmente exigentecuando se aplica a un disco, ya que el meca-nismo de vibración debe operar sobre el cen-tro del disco a medida que este rota y ademásmoverse hacia arriba y abajo en respuesta alas ondulaciones naturales de la superficie delsuelo. Se han usado motores hidráulicosvibradores en abresurcos individuales que, sinembargo, incrementan considerablemente elcosto, la complejidad y la potencia necesaria.La baja velocidad de operación y la dificultadde mantener todos los tornillos y las tuercasapretados a causa de las vibraciones de lamáquina es también otra desventaja.La fuerza y la acción de los componentescontra el suelo es lo que determina o no eléxito biológico de los abresurcos para labran-za cero, más que las fuerzas necesarias parala penetración o el tiro. Los abresurcos vibra-torios no mejoran la confiabilidad biológica.Muchos diseñadores han encontrado que esmás económico agregar pesos y/o usar un trac-tor de mayor potencia para vencer las fuerzasde penetración y de tiro que fabricar comple-jos aparatos vibratorios.Aberturas horizontalesAberturas en forma de T invertidaTodos los abresurcos discutidos hasta aho-ra han sido adaptaciones de abresurcos dise-ñados originalmente para suelos labrados, conla excepción de los abresurcos especializados,surcadores y vibradores. Las modificacionesa tales abresurcos, cuando se emplean en ope-raciones para labranza cero, han sido sobretodo para hacer equipos más robustos con solocambios mínimos en sus funciones.Las ranuras en forma de T invertida son laúnica forma de ranura horizontal para labran-za cero y es una de las pocas formas que hansido desarrolladas específicamente para ob-jetivos de labranza cero, con pocas funcionesposibles en suelos labrados.Las ranuras en forma de T invertida fuerondesarrolladas cuando los investigadores explo-raron alternativas geométricas a las formasmás comunes en V y U para superar varias desus desventajas (Baker, 1976a). Los investi-gadores entendieron que una forma radical-mente diferente sería invertir la forma en Vcon una parte superior ancha y una base an-gosta y crear en su lugar una parte superiorangosta y una base ancha. En términos prácti-cos, la forma más simple para obtener esteresultado fue construir un abresurcos con uncincel vertical y alas subsuperficiales horizon-tales inclinadas hacia abajo y hacia el frenteen el plano longitudinal.La otra razón que apoya el concepto fue quela máquina era capaz de doblar el suelo cu-bierto de residuos sobre la ranura para la con-servación de la humedad y la protección delas plántulas. Dado que las alas tenían la ten-dencia a cortar la capa superficial del suelocon una acción horizontal, esto permitiría laformación de pisos horizontales en ambos la-dos del corte vertical. En la mayoría de lascondiciones la acción de las alas también creasolapas horizontales de suelo cubierto conresiduos con los cuales se recubre el piso delas ranuras. Este fue uno de los principalesobjetivos del concepto de la T invertida paracrear ranuras horizontales con un alto gradode control y predecibilidad.También se desarrolló el concepto de abre-surcos de dos alas, las cuales también crearonesencialmente las mismas ranuras en forma deT invertida.
  • 77. 61Abresurcos y formas de las ranurasAbresurcos de un alaEl primer abresurcos con diseño de solo unala consistía de un cincel vertical que tenía ensu base una punta hueca (Baker, 1976a, b).La Figura 8 muestra el diseño original delabresurco con ala. El abresurco era hueco parapermitir el paso de la semilla y abierto en laparte posterior. El cincel se curvaba hacia atrásy en la base en ambos lados para formar unpar de alas simétricas inclinadas 10° haciaabajo y hacia el frente y proyectadas lateral-mente 20 mm en cada lado.Delante del cincel se colocaba un disco pla-no vertical para dar un corte vertical neto através de la pastura. El disco delantero no pres-taba la función de limpiar los residuos de lasuperficie delante del abresurco (ver Capítu-lo 10), sino de asegurar el pasaje del abresur-co a través del tapiz de la pastura con un mí-nimo de rotura de la hierba y disrupción de lasuperficie.Una compañía comercial en Nueva Zelandiaadaptó exitosamente el concepto de abresurcocon ala para la renovación de pasturas. Estaoportunidad comercial estaba basada en quela existencia de tierras de pastoreo en el mun-do es seis veces mayor que la tierra arablecultivada (Kim, 1971; Brougham y Hodgson,1992), si bien no todas las tierras de pastoreodel mundo son accesibles a los tractores.El diseño fue simplificado haciendo el cin-cel con una lámina de acero y soldando undisco plano vertical en su borde posterior parahacer un corte de suelo delante de esta zona.La entrega de las semillas fue alterada desdeel mismo abresurcos hueco a un tubo perma-nente colocado detrás del disco plano verticalFigura 8 Abresurcosoriginal en forma de Tinvertida para labranzacero (de Baker, 1976b).Vista frontal Vista trasera Vista superiorDirecciónde avancePrediscoNivelde la tierraDirecciónde avanceCaída desemillas
  • 78. 62 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónporque a medida que el abresurcos se des-gastaba, debía ser eventualmente reemplaza-do; el diseño modificado permitiría conser-var el tubo de semillas y solo una mínimaparte del componente debería ser descarta-do, lo que reducía así su costo. También sepensó que el corte del suelo delante del dis-co plano reduciría el gasto del abresurcos enesa zona. Más adelante, otros diseños pro-porcionaron bordes delanteros reversibles yreemplazables, con revestimiento de tungs-teno en el abresurco, para intentar reducir losefectos del desgaste de esos elementos. LaLámina 21 ilustra varios tipos del mismoabresurcos modificado, los cuales se cono-cieron genéricamente como «Baker boot»,según el nombre del creador del principio deT invertida.Lamentablemente, algunos de esos benefi-cios en los diseños modificados se lograron acosta de mantener el control de la forma exactade la abertura. El espesor del corte del sueloque es retenido por el disco plano vertical esfunción del tipo de suelo, su adherencia y elcontenido de humedad. Como resultado, ensuelos adherentes es común que este corte seamás ancho que las alas y que la función parala cual se diseñaron las alas de corte debajode la capa superficial del suelo se pierda y elabresurcos a veces funcione como un corte quecrea una ranura en forma de U.Si bien varios fabricantes produjeron ver-siones casi idénticas del abresurcos modifica-do, no todos incluyeron el disco delantero talcomo se planificó originariamente; como con-secuencia, los bordes de las ranuras a menu-do se interrumpían o eran inconsistentes porlo que el control del cierre de la ranura eradifícil o imposible. Dado que el objetivo pri-mario de un abresurcos simple era el bajo cos-to, muchos modelos adjuntaron el abresurcosa sembradoras simples que tenían un limitadocontrol de la profundidad (Lámina 22). Unmodelo presentaba un eje vertical delante decada abresurco para ayudar a tomar las cur-vas (Lámina 23).A pesar de estos problemas, la versión modi-ficada del abresurcos simple con forma de Tinvertida tuvo éxito para el objetivo de renova-ción de pasturas. Su principal ventaja era quela ranura en T invertida, si bien poco elabora-da, demostró ser más tolerante a condicionessecas o húmedas del suelo (ver Capítulos 6 y7) que casi todos los otros tipos de abresurcos;como resultado, los procesos de renovación depasturas mejoraron notablemente.Las mayores desventajas de estos abresur-cos han sido que al tener un cincel rígidoLámina 21 Varias versiones del abresurcos «Baker boot» en forma de T invertida para labranzacero (de Baker et al., 1996).
  • 79. 63Abresurcos y formas de las ranurastienen escasas condiciones para manejar losresiduos y su velocidad de operación es baja.Además, cuando se adjunta a sembradorassimples, su capacidad para seguir las ondula-ciones de la superficie es limitada.Otros modelos utilizan el concepto de abre-surcos con alas para separar la descarga de lasemilla y el fertilizante en dos o más bandashorizontales (doble o triple vástago). La Lá-mina 24 muestra un abresurcos con alas y do-ble vástago.Abresurco de alas basadoen un disco centralDados los buenos resultados biológicosobtenidos en numerosos experimentos con elconcepto de ranuras en forma de T invertidallevados a cabo en Australia, Canadá, Esta-dos Unidos de América, Nueva Zelandia yPerú, fue evidente que los problemas del abre-surcos simple podían ser superados por me-dio de una versión que se demostrara adecua-da tanto para el trabajo en tierras arables comoLámina 22 Sembradora simple con el «Bakerboot» en forma de T invertida para abresurcospara labranza cero (de Baker et al., 1996).Lámina 23 Sembradora simple con la versión auto-dirigida del «Baker boot» en forma de T inver-tida para abresurcos para labranza cero.
  • 80. 64 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónpara la renovación de pasturas. En resumidascuentas, la labranza reiterada de las tierrasarables es la que ha perjudicado los suelos másproductivos del mundo. El potencial de la la-branza cero para revertir este proceso es fun-damental para la sostenibilidad a largo plazode la producción mundial de alimentos.Varios principios funcionales fueron consi-derados esenciales para la construcción de unabresurcos que reuniera las característicasanteriores:1. El aspecto más importante fue mantener laforma de T invertida de la ranura aun a altasvelocidades y en siembras poco profundas.2. La habilidad para reponer los residuos suel-tos sobre el suelo suelto y cubrir la ranurahorizontal, así como recubrir con materialsin estructura, previamente no labrado, talcomo partes del tapiz de hierbas.3. Separación efectiva de las semillas y elfertilizante dentro de la ranura con un soloabresurco y cumplir esta función en for-ma confiable en un amplio rango de tiposde suelos, contenido de humedad y velo-cidades.4. Manejo sin bloqueo de los residuos su-perficiales, incluso en surcos angostos(150 mm), en condiciones difíciles que vandesde restos secos o húmedos hasta restosentretejidos, restos de tapiz enraizado y ensuelos variables, de blandos y húmedos aduros y secos.5. Cierre automático de la ranura, sin unacompactación indebida del suelo para laemergencia de las plántulas.6. Capacidad de mantener constante la pro-fundidad de siembra siguiendo consisten-temente la superficie del suelo.7. Repuestos económicos y piezas fácilmen-te reemplazables en el campo.El modelo resultante mostrado en la Lámi-na 25 tiene principios de trabajo bastante dis-tintos de cualquier otro abresurcos diseñadopara suelos labrados o no labrados (Bakeret al., 1979c). Esencialmente, la versión condisco del abresurcos con alas surgió de la di-visión en forma vertical y horizontal del abre-surcos con un ala y adosando el interior de losLámina 24 Dos versiones de los abresurcoscon ala de doble vástago.Lámina 25 Una versión de discos del abresur-co de ala para crear ranuras en T invertida.BANDA LATERAL SURCOS APAREADOS
  • 81. 65Abresurcos y formas de las ranurasbordes delanteros de los dos lados contra undisco central. Está centrado en un solo discovertical central (liso o dentado) que corre alfrente para cortar los residuos y la parte verti-cal de la apertura en el suelo. Las hojas condos alas laterales están colocadas en el inte-rior de los bordes delanteros en ambos ladosdel disco central. Este principio patentadomueve efectivamente los residuos de las ho-jas laterales sin bloquearse.Las hojas laterales aladas cortan ranurashorizontales en cada lado del disco a la pro-fundidad de siembra, y levantan el suelo. Lasemilla y el fertilizante fluyen por un canalespecial entre los lados de las hojas y el discoy son colocados en la parte horizontal de laranura. Para obtener este resultado las hojaslaterales son mantenidas suficientemente dis-tantes del disco a fin de formar un pasaje paralas semillas y el fertilizante. Tal pasaje es an-gosto en comparación con los diseños de otrosabresurcos pero el movimiento de las semi-llas grandes es facilitado por el hecho de queun lado del pasaje comprime el lado móvil deldisco giratorio.La hoja para el fertilizante puede ser ligera-mente más larga que la hoja para las semillas,de modo que el fertilizante pueda ser separa-do de las semillas tanto vertical como hori-zontalmente e incluso diagonalmente, si bienen muchas circunstancias se ha demostradoque la separación horizontal es suficiente y,en algunos casos, preferible (Fick, 2000).Dos ruedas semineumáticas, anguladas, si-guen las hojas para restablecer el suelo levan-tado y los residuos, y cierran efectivamente laranura.Tambiénregulanlaprofundidaddecadaabresurco en forma independiente para seguirde la mejor forma la superficie del suelo y ejer-cer un cuidadoso control de la profundidad.Cada abresurco es montado en brazos parale-los necesarios para mantener el ángulo pocoprofundo del ala a la profundidad de siembra ycontrolar la superficie del terreno.La Lámina 26 muestra un diagrama con larepresentación horizontal de las semillas sepa-radas del fertilizante (doble vástago) con laversión de disco del abresurco con alas. La se-paración de la semilla y el fertilizante y la siem-bra de ambos con el mismo abresurcos simpli-fica enormemente el diseño de las sembradoraspara labranza cero y reduce la demanda de po-tencia. La colocación del fertilizante en ban-das se ha convertido en una función esencialpara una siembra exitosa de labranza cero demuchos cultivos (ver Capítulo 9). Pocos o nin-gún abresurcos para labranza cero cumplenefectiva y simultáneamente estas importantesfunciones en una amplia gama de suelos y auna velocidad razonable.El abresurcos es diseñado especialmentepara la labranza cero en superficies con abun-dantes residuos y tapiz herbáceo en los que lasiembra y la fertilización simultáneas son unaprioridad. Dado que la inclinación de las alases de solo 5° con la horizontal (comparadacon 10° de la versión en T invertida), es posi-ble sembrar a profundidades de solo 15 mm.También funciona bien, sin modificaciones,donde hay abundantes residuos, en pasturas oen campos deportivos (Ritchie, 1988) y pue-de ser usado sin modificar para sembrar todotipo de cultivos y pasturas así como la siembraLámina 26 Separación horizontal de la semi-lla y el fertilizante en la versión con disco de unabresurco con alas.
  • 82. 66 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservacióndeprecisióndehortalizas(RitchieyCox,1981),otros cultivos de huerta y maíz. Por lo generalretiene 70-95 por ciento de los residuos intac-tos. La Lámina 27 muestra un 95 por ciento deretención de residuos después del pasaje de unabresurcos en forma de T invertida con la ver-sión de disco.La principal ventaja de la versión con discodel abresurco de forma de T invertida son quesatisface todos los requerimientos de los ob-jetivos del diseño citados anteriormente. Elmismo abresurcos puede ser usado sin modi-ficaciones para las sembradoras de precisiónasí como en la siembra de granos y renova-ción de pasturas en la agricultura con labran-za o en los casos de labranza cero.Sus desventajas radican en que tiene un li-geramente mayor requerimiento de potenciade tiro, es relativamente costoso y requiere unbastidor muy fuerte de la sembradora para ase-gurar su buen funcionamiento. El costo relati-vamente alto puede ser contrabalanceado porsu capacidad para maximizar y aun mejorarlos rendimientos de los cultivos, más que losbeneficios comunes obtenidos con otros abre-surcos para labranza cero o incluso para la-branza común (Saxton y Baker, 1990). Laaparente desventaja económica cuando se con-sidera en el conjunto del contexto se transfor-ma en rentable.Siembra a golpesLas sembradoras a golpes hacen pequeñoshuecos en el suelo en los cuales se colocan unao más semillas antes de pasar al próximo hue-co.Losprimerosagricultoresusabanpalosagu-zados para hacer los huecos ya que la energíadisponible era insuficiente para hacer ranurascontinuasyaprovecharlaconvenienciadelflujocontinuo de semillas y ferilizantes.La ingeniería moderna ha intentado mecani-zar la siembra a golpes de modo que pueda serhecha con menos trabajo humano y con mayorseguridad y velocidad. Los equipos creados ensu mayoría tienen ruedas de acero con puntasabiertas insertadas en sus aros. Esas puntas es-tán unidas en su base de modo que se puedeforzar su apertura, tal como el pico de un pája-ro. La Lámina 28 muestra un ejemplo de unprototipo de sembradora a golpes mecanizada.En su operación, las funciones de abertura ycierre son hechas por una excéntrica sincroni-zada con un distribuidor de semillas. Despuésque cada punta ha penetrado en el suelo, unasemilla o grupo de semillas cae por un tubolocalizado en el centro de la rueda, pasa a tra-vés de un hueco hecho en el aro, entra en lapunta abierta y deposita la semilla en el suelo auna profundidad y distancia controladas.Las sembradoras a golpes mecanizadas fue-ron consideradas como una solución positivapara mecanizar una práctica muy antigua. Sinembargo, su relativa complejidad mecánicaha impedido una difusión más amplia. LaLámina 27 Reposición casi completa de los re-siduos sobre la ranura creada por la versión condisco de un abresurco en forma de T invertida(cobertura clase IV).
  • 83. 67Abresurcos y formas de las ranurascreación de agujeros en forma de V tiene to-das las desventajas de las ranuras continuasen forma de V. Esto incluye el entretejido delos residuos en los agujeros, dificultades paracerrar los huecos y las puntas que ejercen cier-ta fricción que compacta el suelo debajo y alo largo de la zona de las semillas.Siembra a voleo en superficieNo es necesario explicar esta técnica quetambién tiene orígenes muy antiguos y es uti-lizada en razón de la ausencia de fuentes deenergía para soluciones con un mayor gradode mecanización. Existe maquinaria modernacapaz de mecanizar el proceso de esparcimien-to de las semillas a voleo con mayor veloci-dad y seguridad; sin embargo, la ausencia dela certeza de la colocación de las semillas de-bajo del suelo aumenta significativamente losriesgos biológicos, entre ellos la desecación,el ataque de pájaros, insectos o roedores yotros.La siembra a voleo no es una práctica reco-mendada excepto en casos de baja disponibi-lidad de energía y solamente cuando la lluviay la humedad son tan predecibles y confiablesque se puede asegurar la germinación y elenraizamiento de las plántulas. En favor de lalabranza cero se encuentra la retención de losresiduos muertos sobre la superficie que for-man un dosel protector debajo del cual, muyprobablemente, la humedad es mayor que enel aire ambiental (ver Capítulo 6). Durante mu-chos años la investigación ha demostrado quela colocación efectiva de las semillas y el fer-tilizante debajo del suelo produce mejoresrendimientos, que no se pueden repetir con lasiembra a voleo.Una solución para la siembra a voleo, quereduce el riesgo, es la siembra durante la co-secha y desde la cosechadora con el objetivode que la semilla sea cubierta por la paja quecae desde la misma. Esto asegura un ciertogrado de cobertura de las semillas a pesar deque el éxito con este sistema depende en granmedida del clima y no hay oportunidad deLámina 28 Prototipo de una sembradora a golpe mecanizada (de Baker, 1981a, b).
  • 84. 68 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservacióncolocar los fertilizantes en un lugar estratégi-co en el momento de la siembra. Un períodoseco después de la cosecha aumenta las posi-bilidades de fracaso. La Lámina 29 muestraun sistema colocado en la parte posterior dela mesa de corte de la cosechadora.Resumen de los abresurcosde las sembradoras y la formade las ranurasLas importantes funciones de los abresur-cos se resumen en su capacidad para:1. Crear un microambiente adecuado para lassemillas y las plántulas.2. Evitar la compactación y el alisado de lasparedes de las ranuras.3. Manejar los residuos superficiales sin blo-quearse.4. Micromanejar los residuos superficiales demodo que queden en una posición venta-josa para las semillas y las plántulas y parael suelo en general.5. Colocar semillas y fertilizantes en bandasy en forma simultánea pero separados paraevitar que se «quemen» las semillas.6. Evitar que los residuos se entretejan o queafecten la germinación de las semillas.7. Cerrar la ranura por sí solo.8. Controlar de forma segura la profundidadde siembra.9. Seguir cuidadosamente las irregularidadesde la superficie del terreno que se encuen-tran naturalmente en la labranza cero.Las distintas formas de ranuras hechas porlos abresurcos para labranza cero se puedenresumir como sigue:1. Verticales u horizontales.2. Las ranuras verticales son en forma de Vo de U.3. Las ranuras horizontales por lo generalson en forma de T invertida.4. Las ranuras en V y en U también puedenser inclinadas o verticales.5. En comparación con las ranuras conti-nuas, las semillas pueden ser sembradasen huecos (siembra a golpes) o a voleosuperficial, sobre todo cuando hay limi-taciones de energía.6. La mayoría de las ranuras verticales en Vy algunas inclinadas en V son adaptacio-nes de ranuras originariamente diseñadaspara suelos labrados.Lámina 29 Sembradora a voleo colocada detrás de la mesa de corte de la cosechadora.
  • 85. 69Abresurcos y formas de las ranuras7. La mayoría de las ranuras horizontales enforma de T invertida fueron específica-mente diseñadas para la siembra en la-branza cero.8. Las ranuras en forma de V son hechasprincipalmente por abresurcos de dobleo triple disco.9. Las ranuras en forma de U pueden ser he-chas por abresurcos de azada, disco pla-no angulado, disco cóncavo angulado,movidos por la toma de fuerza o porsurcadores.10. Las ranuras en forma de T invertida sonhechas por abresurcos con alas.11. Las prácticas de siembra en huecos o avoleo son muy antiguas pero también hansido mecanizadas.12. Hay más riesgo de un mal establecimien-to de las plantas con la siembra a voleoque cuando la semilla se coloca debajodel suelo con abresurcos.La acción de los abresurcos en el suelo va-ría según su diseño:1. Los abresurcos verticales de doble discoen el suelo predominantemente cortan,entretejen y compactan.2. Los abresurcos de doble disco inclinadoscortan y levantan la parte superior y com-pactan la parte inferior.3. Las sembradoras a golpe entretejen y com-pactan.4. Los abresurcos de azada levantan e hin-chan y además cortan si son precedidospor un disco.5. Los abresurcos movidos por toma de fuer-za cortan, mezclan y pulverizan.6. Los abresurcos con discos verticales pla-nos angulados, cortan, raspan y arrojan elsuelo.7. Los abresurcos con discos planos angula-dos y los abresurcos con discos inclina-dos planos angulados inclinados cortan,raspan, doblan y/o arrojan el suelo.8. Los abresurcos con alas levantan y doblany, si tienen disco, cortan.Las ventajas y desventajas de los distintosmodelos de abresurcos son:1. Los abresurcos de doble y triple disco sonde bajo mantenimiento y tienen buen ma-nejo de los residuos. Sus desventajas sonlas ranuras en forma de V, especialmentelas verticales; necesidad de alta fuerza depenetración; compactación y alisado delsuelo; dificultad de la cobertura: no sepa-ran la semilla del fertilizante (excepto encasos específicos); implantación de lassemillas en residuos entretejidos.2. Los abresurcos sembradores a golpe re-quieren baja energía y mantenimiento. Susdesventajas son la complejidad mecánica,la lentitud, la compactación de los huecos,dificultad en la cobertura y falta de sepa-ración de la semilla y el fertilizante.3. Los abresurcos de azada son de bajo cos-to, no entretejen los residuos y requierenuna fuerza razonable de penetración. Susdesventajas incluyen un escaso manejo delos residuos, alto desgaste del equipo, ali-sado en los suelos húmedos y falta de se-paración de la semilla y el fertilizante, ex-cepto en casos específicos.4. Los abresurcos movidos por la toma defuerza mezclan la materia orgánica nodescompuesta con el suelo, no entretejenlos residuos, tienen baja fuerza de pene-tración, entierran las semillas y diluyenel fertilizante con el suelo. Sus desventa-jas son un pobre manejo, destrucción delos residuos, labranza, compactación dela base de las ranuras, dificultad paramanejar las piedras y los suelos adheren-tes, costo, complejidad mecánica, estímu-lo para las semillas de malezas, alto costode mantenimiento y falta de separación dela semilla y el fertilizante.5. Los abresurcos verticales con discos pla-nos angulados tienen razonable fuerza depenetración, revuelven el suelo, buen ma-nejo de los residuos y no hay alisado ocompactación. Sus desventajas son lasiembra sobre residuos entretejidos, falta
  • 86. 70 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónde separación de las semillas y los fertili-zantes (excepto en casos específicos) y sonafectados por la velocidad de marcha.6. Los abresurcos con discos planos angu-lados y abresurcos inclinados con discosplanos mezclan el suelo, tienen buen ma-nejo de los residuos y no alisan o compac-tan. Sus desventajas son la necesidad deuna alta fuerza de penetración, la implan-tación de semillas en residuos entretejidos,falta de separación de la semilla y el ferti-lizante (excepto en casos específicos) y sonafectados por la velocidad de marcha.7. Los abresurcos simples de ala producenranuras en forma de T invertida que se cie-rran fácilmente, emergencia de las plántu-las confiable y no entretejen los residuos.Sus desventajas son un escaso manejo delos residuos, alto desgaste y falta de sepa-ración de la semilla y el fertilizante.8. Los abresurcos de ala con discos (sobreun disco vertical) producen ranuras enforma de T invertida, cubren las ranu-ras, la emergencia de las plántulas esconfiable, separación horizontal o dia-gonal de la semilla y el fertilizante, buenmanejo de los residuos y micromanejo,no implantan semillas en residuos entre-tejidos, trabajan a alta velocidad, bajacompactación, bajo estímulo de las se-millas de malezas y bajo costo de man-tenimiento. Sus desventajas son el altocosto inicial y el requerimiento de altafuerza de penetración.
  • 87. 5La función de la cobertura de las ranurasC. John Baker71En la labranza de conservación el elementoque tiene más influenciasobre la emergencia de las plántulases la naturaleza de la cobertura de las ranuras.Observando las ranuras (surcos o aperturas)del suelo sembrado después del pasaje de lassembradoras para labranza cero se verán va-rios tipos de cobertura de las semillas y deranuras que a continuación se describen en lascinco clases siguientes (Baker et al., 1996):1. Clase I: semillas visibles (Lámina 30).Poco o ningún suelo cubre la semilla.2. Clase II: suelo suelto (Lámina 31). Suelosuelto o una pequeña cantidad de residuossuperficiales (menos del 30 por ciento) queha sido recolocado sobre el surco paracubrir las semillas.3. Clase IIIa: residuos y suelo intermitentes(Lámina 32). Hay una cantidad variablede residuos (30 por ciento o más) sobre elsuelo que cubre las semillas.Clase IIIb: mezcla parcial de residuos ysuelo (Lámina 33). Esta mezcla (más del30 por ciento) está dentro del suelo y nosobre este; el suelo suelto cubre la ranura.4. Clase IV: mezcla completa de residuos ysuelo (Láminas 34 y 35). El suelo y unacubierta de hasta un 70 por ciento de resi-duos han sido llevados sobre la ranura encasi la misma posición en que estaban an-tes de la siembra; la mayor parte del suelocubre los residuos que a su vez cubren lassemillas.La base de estas clasificaciones fue descritapor Baker (1976a, b, c) y Baker et al. (1996)Lámina 30 Semillas visibles en la cobertura deuna ranura Clase I en labranza cero (de Bakeret al., 1996).
  • 88. 72 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónquienes observaron que cuando las semillasestabanbajounacoberturaintermitentedesueloy residuos (Clase IIIa), en condiciones secas,emergían a través de una capa de hierba muer-ta o de residuos y suelo, pero no habían emergi-do donde la cobertura era solo de suelo o dondeLámina 31 Un ejemplo de cobertura de una ranura Clase II en labranza cero (de Baker et al.,1996).Lámina 32. Un ejemplo de cobertura de ranura Clase IIIa en labranza cero (de Baker et al., 1996).
  • 89. 73La función de la cobertura de las ranurasLámina 33 Un ejemplo de cobertura de ranura Clase IV en labranza cero sobre abundantes resi-duos en pie de trigo y paja desparramada (de Baker et al., 1996).Lámina 34 Un ejemplo de cobertura de ranura Clase IV en labranza cero sobre malezas pocodensas. Notar el movimiento y recolocación de los residuos disponibles en su posición original y laausencia de inversión del suelo después del pasaje de la sembradora (de Baker et al., 1996).
  • 90. 74 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónno había cobertura. Esto sugirió que la cober-tura con suelo podría no ser la mejor, tal comopreviamente se había asumido.De hecho, algunos ingenieros y agrónomoscontinúan, en forma equivocada aún hoy día,a suponer que la mejor cobertura para las se-millas es un suelo suelto (Calse II). Esta su-posición tiene su origen en las camas de se-millas que se han preparado para la labranzatradicional durante siglos. En los suelos muylabrados no existen residuos de ningún tipo.Generalmente, han sido enterrados o quema-dos antes de la labranza.El único otro recurso disponible para la co-bertura además de suelo limpio y suelto, es talvez el efecto de la presión de las ruedas quecausan una ligera compactación, si bien esebeneficio es dudoso. Por esta razón, el suelosuelto ha sido considerado como la mejor co-bertura, por lo menos en los suelos labrados.Enbasealasuposicióndeque«elsuelosueltoes lo mejor» algunos ingenieros postularon quepara la labranza cero era necesario labrar elsuelo en una serie de fajas y sembrar en esasfajas labradas tal como se haría en un suelocompletamente labrado; en este caso se dejaríaentre las fajas el resto de la cama de semillassin labrar. Esta forma de labranza en fajas hasido descrita anteriormente en el Capítulo 4.Lamentablemente, esta visión simple no tie-ne bases científicas y se sabe ahora que des-truye varios recursos muy especiales cerca-nos a la semilla que presentan muchos suelossin labrar: la cobertura de residuos, un siste-ma de macroporos sin romper dentro de lazona de las semillas y la humedad en equili-brio en el suelo, cercana al 100 por ciento.La función de la humedaddel sueloLa atmósfera de los macroporos dentro deun suelo cubierto de residuos y sin labrar tie-ne un punto de equilibrio de humedad cerca-no al 100 por ciento (Scotter, 1976) hasta el«punto permanente de marchitez» que es aquelen que el suelo está demasiado seco para per-mitir la sobrevivencia de las plantas. De he-cho, esta es del 99,8 por ciento, incluso en elpunto de marchitez (tensión kPa 1 500). En lasiembra de labranza cero, el suelo es roto so-lamente por las ranuras en la superficie dondehan pasado los abresurcos de la sembradora.La mayor pérdida de humedad del suelo ha-cia la atmósfera ocurre en esas ranuras. Elobjetivo, por lo tanto, de sembrar en suelossecos debería ser el de crear ranuras que nofavorezcan la pérdida de humedad de esaszonas ya que es el lugar en que son colocadaslas semillas; estas requieren humedad parainiciar el proceso de crecimiento de la planta.La clasificación de las coberturas citada an-teriormente está ordenada en orden ascendentede retención de humedad. Una cobertura«completa» (70 por ciento o más) de suelo y/o residuos (Clase IV) retiene más humedadque una cobertura intermitente de suelo y re-siduos (30 al 70 por ciento de residuos, ClaseIII) que es mejor que el suelo suelto (menosdel 30 por ciento, Clase II), el cual a su vez esmejor que sin cobertura (Clase I).Choudhary (1979) y Choudhary y Baker(1981b) midieron la pérdida diaria de hume-dad relativa (HR) de varias formas diferentesde ranuras de suelo bajo condiciones contro-ladas de sequedad con temperaturas constan-tes. Usaron la pérdida promedio diaria de hu-medad relativa (HR) para los primeros tresdías después de la siembra y computar un va-lor índice de la capacidad de una ranura pararetener la humedad, o sea el potencial de hu-medad de vapor cautivo (MVPC).MVPC =1(promedio de tres días de pérdida de HR %)El Cuadro 3 presenta los resultados de dosexperimentos separados en los cuales Choudha-ry colocó un pequeño medidor de humedad enposicionesqueseríannormalmenteocupadaspor
  • 91. 75La función de la cobertura de las ranuraslas semillas dentro de las ranuras abiertas enun suelo seco. Recipientes de suelo sin distur-bar (de peso de 0,5 cada uno) fueron coloca-dos en ambientes controlados a temperaturaambiente y HR constante del 60 por ciento.La humedad relativa es una medida de lacantidad de vapor de agua contenida en la at-mósfera del suelo a cualquier temperatura. Lafuente de abastecimiento de vapor de agua enlas ranuras sembradas es el ambiente que lasrodea ya que el equilibrio de la humedad rela-tiva está siempre cerca del 100 por ciento (porlo general es menos del 100 por ciento de hu-medad relativa salvo cuando llueve o hay nie-blas densas); la tasa de escape de vapor de aguahacia la atmósfera del suelo está controlada porla resistencia a la difusión de los gases que pa-san a través del medio de cobertura en o sobrela ranura. Al menos por unos pocos días des-pués de la siembra, las temperaturas del suelo(e incluso dentro de la ranura) pueden perma-neceranivelesrelativamenteconstantes(Baker,1976a). Por lo tanto, las mediciones de la hu-medad relativa en las aberturas a esas tempera-turas constantes reflejan con precisión la canti-dad de vapor de agua (o de la presión de vaporde agua) en la ranura en ese momento.Los valores más altos de MVPC (o los va-lores más bajos de pérdidas de humedad rela-tiva en porcentaje) para las coberturas de ClaseIV indican que esa ranura tuvo, por ejemplo,un mayor potencial de retención de vapor deagua dentro de la ranura que la cobertura dela Clase II, la cual a su vez tuvo una mayorretención de vapor de agua y menor pérdidadiaria (en porcentaje) de humedad relativa quela cobertura de Clase I. En estos experimen-tos, la cobertura de Clase IV fue, de hecho,65 por ciento mejor que la clase II y un 154por ciento mejor que la Clase I, respecto a laretención de humedad dentro de la ranura. LaClase III no fue incluida en el experimento.También fueron estudiados los efectos de latransferencia de humedad del microambientede la ranura variando la humedad del aire a unatemperatura constante (Choudhary, 1979;Choudhary y Baker, 1980, 1981b). La hume-dad dentro de las ranuras se incrementó a me-dida que la humedad relativa del ambiente au-mentó del 60 al 90 por ciento. Las formas deranura en las cuales la humedad se incrementómás rápidamente con el aumento de la hume-dad ambiental obviamente disminuirán (se se-carán) más rápidamente después de la siembray serán menos favorables para la germinaciónde las semillas y el establecimiento de las plan-tas. El cambio más rápido se encontró en lasranuras abiertas en forma de V (cobertura Cla-se I) en las que la humedad relativa se incre-mentó a razón de un 8 por ciento diario segui-das por las ranuras en forma de U (coberturaClase II), seguida a su vez por las ranuras enforma de T invertida (cobertura Clase IV) conun incremento de solo un 1 por ciento diario.Cuadro 3 Efecto de la forma de la ranura y la cobertura sobre la tasa de secado de la ranura y elpotencial de vapor cautivo (MVPC).Ranura en V Ranura en U Ranura en T invertida(cobertura Clase I) (cobertura Clase II) (cobertura Clase IV)Pérdida diaria Pérdida diaria Pérdida diariade HR (%) MVPC de HR (%) MVPC de HR (%) MVPCExperimento 1 4,23 0,24 2,78 0,36 2,34 0,43Experimento 2 3,13 0,32 2,03 0,49 1,02 0,98Promedio 3,68 0,28 2,41 0,43 1,68 0,71MVPC = 1/(promedio de tres días de pérdida de HR).
  • 92. 76 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónPara las ranuras en forma de Tinvertida (co-bertura Clase IV), la tasa de rehumedecimientofue casi la misma que la tasa de secado (aproxi-madamente un 1 por ciento diario), pero parala ranura en forma de V (cobertura Clase I) latasa de rehumedecimiento fue de cerca deldoble de su secado. Esto confirmó que la co-bertura de la Clase I contribuyó escasamentea aislar el microambiente de la ranura de lascondiciones ambientales cambiantes, mientrasque la cobertura de Clase IV había efectiva-mente aislado la ranura de los cambiosclimáticos y retuvo una alta humedad atmos-férica en la misma.Desde un punto de vista práctico, si se siem-bra en un suelo favorable y la semana siguientees dominada por vientos calientes y secos, laranuradeberíahaberpresentadounhábitatidealpara las semillas en el momento de la siembra;sin embargo, se podría transformar en un am-biente hostil, salvo cuando la ranura está pro-tegida para esos cambios climáticos por mediode una cobertura adecuada. Choudhary y Baker(1982) mostraron que la labranza cero con ra-nuras de cobertura de Clase IV permitía la ger-minación de las semillas y la emergencia de lasplántulas en suelos que eran demasiado secospara permitir la germinación de las semillastanto en labranza convencional como con otrosabresurcos para labranza cero.Un experimento de campo en Manawatu,Nueva Zelandia, antes de que fuera evaluadala cobertura de Clase IV (Baker, 1976a, c),indicó que el suelo suelto (coberturas Clase IIy III) es mejor que ninguna cobertura (cober-tura Clase I). En este experimento, se sembrócebada (Hordeum vulgare) a fines de la pri-mavera usando abresurcos de azada (ranurasen forma de U) en un suelo arcilloso sedimen-tario con humedad adecuada. La mitad de lossurcos sembrados fueron cubiertos pasandouna rastra de barras (cobertura Clase IIIa) yen la otra mitad las ranuras quedaron tal comofueron dejadas por la sembradora (esencial-mente sin cubrir, cobertura Clase I). El perío-do después de la siembra fue cálido, seco yventoso. Ocho días después de la siembra, lacobertura de Clase IIIa tenía 205 plantas/m2,comparadas con el otro tratamiento que teníasolamente 22 plantas/m2.Un experimento ejecutado simultáneamen-te y en el mismo suelo mostró que un mayortamaño de la semilla no compensó una cober-tura deficiente. Cuando se esperaba que lassemillas más grandes tuvieran más vigor yfueran, por lo tanto, capaces de compensar lasdificultades en la emergencia, bajo la labran-za cero pareció haber sucedido lo contrario. Eneste experimento, una especie de semilla pe-queña como la alfalfa (Medicago sativa) y unaespecie de semilla grande como el maíz (Zeamays) fueron sustituidas por cebada y bajo la-branza cero exactamente con el mismo trata-miento. Después de 10 días la alfalfa tenía 118plantas/m2 bajo la labranza con cobertura Cla-se IIIa y 87 plantas/m2 bajo la cobertura ClaseI. Después un período similar el maíz tenía4,6 y 0,3 plantas/m2, para las dos clases decobertura, respectivamente.Mientras que la cobertura Clase IIIa incre-mentó la emergencia de las plántulas, tanto conlas semillas pequeñas como con las grandes, elincremento fue menor con la alfalfa que con elmaíz y la cebada. Las semillas pequeñas de laalfalfa aparentemente tuvieron la posibilidadde encontrarse mejor cubiertas con suelo o re-siduos, lo cual produjo un microambiente fa-vorable, incluso en la situación de la Clase I,que el ambiente que encontraron las semillasmás grandes de cebada, las cuales de cualquiermanera quedaron mejor colocadas al respectoque las semillas más grandes del maíz.Unos pocos días después de las medicionesde este experimento, la lluvia aseguró la ger-minación de todas las semillas en los tres ex-perimentos y las diferencias entre los trata-mientos desaparecieron. Por esta razón, losefectos de la cobertura fueron importantes solocuando el suelo estaba seco o secándose, sibien, tal como se describe en el Capítulo 7, lacobertura también es importante, por otrasrazones, en condiciones húmedas.
  • 93. 77La función de la cobertura de las ranurasComo evidencia adicional de la importan-cia de la cobertura en los suelos húmedos ysecos, el Cuadro 4 resume los «mejores»y «peores» tratamientos de 30 experimentosllevados a cabo en Nueva Zelandia entre 1971y 1985. Cada experimento comparó, entreotras cosas, los efectos de diferentes abresur-cos y clases de coberturas bajo diferentes con-diciones de humedad del suelo, sobre la emer-gencia de las plántulas de varios cultivos(Baker, 1979, 1994).Hay varias tendencias claras que surgen delCuadro 4 y los experimentos están agrupadosen ese sentido. El primer grupo es la tenden-cia a mejorar la emergencia de las plántulasen las coberturas de las Clases III y IV, dondehabía residuos superficiales y los suelos eranmuy secos (experimentos 1-12) o muy húme-dos (experimentos 25-30). A medida que lascondiciones de humedad se acercaron al pun-to óptimo (experimentos 13-18) y/o cuandono había residuos en la superficie (experimen-tos 19-24), las diferencias entre las clases decobertura generalmente fueron menores oinexistentes.Tal vez es más importante señalar la magni-tud de las diferencias encontradas en los resul-tados. El hecho de que diferencias de dos a 14veces no son comunes en la experimentaciónagrícola sugirió que la forma de las ranuras yla cobertura tenían una gran influencia en laconfiabilidad del éxito de las prácticas de la-branza cero, algo que no había sido reconoci-do o de lo que no se había informado anterior-mente; incluso una relación de 1,2:1 significauna ventaja del 20 por ciento para el mejor tra-tamiento.Otro hecho a destacar es que, cuando lascoberturas de Clase I y II fueron incluidas enlas comparaciones, fueron casi invariablemen-te clasificadas como el «peor» tratamiento o«no mejor que» los otros tratamientos. Rara-mente superaron a cualquier otro tratamiento,con las excepciones en dos suelos húmedossin residuos, donde la emergencia de las plán-tulas fue baja en todos los abresurcos compa-rados. Por otro lado, las coberturas de las Cla-ses III y IV nunca fueron superadas por nin-gún otro tratamiento con residuos superficia-les en suelos óptimos húmedos o secos.El Cuadro 4, por razones de simplicidad,incluye solo los «mejores» y «peores» trata-mientos. Las comparaciones de otros trata-mientos intermedios entre esos extremos noestán incluidos. Sin embargo, casi invariable-mente, la cobertura de Clase IV produjo unamayor emergencia de plántulas que la cober-tura de la Clase III, la cual a su vez superó a lacobertura de la Clase II, especialmente en con-diciones secas. Descripciones más detalladasde estas comparaciones se presentan en losCapítulos 6 y 7.Métodos de coberturade las ranurasHay varios principios involucrados en lacobertura de las ranuras después del pasajede los abresurcos para labranza cero los cua-les a menudo están combinados con un siste-ma de compresión para obtener un mejor con-tacto suelo-semillas. Estos métodos son:1. Compresión: mueve el suelo hacia los la-dos dentro de la ranura raspando los bor-des para cubrir y obtener el contacto suelo-semilla.2. Rodillo: presionando verticalmente sobreel suelo a lo largo de la ranura con unrodillo.3. Presión: presionando selectivamente sobreo dentro de la ranura, mediante un rodillono vertical o presionando principalmentepara obtener un contacto suelo-semilla,con sólo un elemento de cobertura.4. Arrastre: raspado de material de la super-ficie suelta desde la zona de la ranura yhaciéndolo caer en la ranura con el únicopropósito de formar una cobertura.5. Deflectores: desvían suavemente el sue-lo desde una parte específica de la ranura
  • 94. 78 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónCuadro 4 Efectos de la cobertura de las ranuras sobre la emergencia de las plántulas en 30experimentos.Estado de la Relación dehumedad del Mejor y peor tratamiento la emergenciasuelo y los y clases de cobertura de las plántulasAño Sueloa Cultivo residuos (mejor):(peor)b (mejor):(peor)1 1979 S/L Trigo Muy seco (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) 14:12 1971 S/L Maíz Seco (R) az. U/C (III) : az. U (I) 14:13 1971 S/L Cebada Muy seco (R) az. U/C (III) : az. U(I) 9,5:14 1972 S/L Cebada Muy seco (R) inv. T/C (IV) : az. U/C (II) 6:15 1979 FS/L Trigo Muy seco (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) 5,5:16 1976 FS/L Trigo Seco (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) 3:17 1971 S/L Rábano Seco (R) az. U/C (III): az. U (I) 2:18 1979 S/L Trigo Muy seco (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) 1,7:19 1979 FS/L Trigo Adecuado (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) 1,6:110 1979 S/L Alfalfa Muy seco (R) az. U/C (III): az. U (I) 1,4:111 1979 S/L Trigo Muy seco (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) 1,3:112 1979 S/L Trigo Seco (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) 1,2:113 1978 S/L Trigo Adecuado (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) S.D.14 1978 S/L Lupino Adecuado (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) S.D.15 1979 S/L Trigo Muy seco (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) S.D.16 1979 S/L Trigo Seco (R) inv. T/C(IV) : t.d. V/C (I) S.D.17 1979 S/L Trigo Adecuado (R) inv. T/C(IV) : t.d. V/C (I) S.D.18 1979 S/L Trigo Adecuado (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) S.D.19 1985 S/L Cebada Adecuado (NR) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) S.D.20 1985 S/L Cebada Adecuado (NR) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) S.D.21 1985 S/L Cebada Muy húmedo (NR) inv. U/C (III) : p.p. U/C(I) 4,2:122 1985 S/L Cebada Muy húmedo (NR) inv. T/C (IV) : t.d. V/C(I) 1,7:123 1985 S/L Cebada Muy húmedo (NR) inv. T/C (I) : inv. T/C (IV) 1,6:124 1985 S/L Cebada Muy húmedo (NR) t.d. V/C (I) : inv. T/C (IV) 1,2:125 1985 S/L Cebada Muy húmedo (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) 4,4:126 1985 S/L Cebada Muy húmedo (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) 2,9:127 1985 S/L Cebada Muy húmedo (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) 2,7:128 1985 S/L Cebada Muy húmedo (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) 2,5:129 1985 S/L Cebada Muy húmedo (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) 1,5:130 1985 S/L Cebada Muy húmedo (R) inv. T/C (IV) : t.d. V/C (I) 1,4:1a Tipos de suelos: S/L = arcilla sedimentaria; FS/L = arcilla arenosa fina.b (R) = residuos en superficie.(NR) = sin residuos; (I), (II), (III), (IV) = clases de cobertura en cada experimento. Tratamientos de siembra ycobertura: az. U = abresurco de azada, ranura en forma de U, sin cobertura; az. U/C = abresurco de azada,ranura en forma de U, con cobertura; inv. T = abresurco con alas, ranura en forma de T invertida, sin cobertura;inv. T/C = abresurco con alas, ranura en forma de T invertida, con cobertura; p.p. U = sembradora a golpessimulada, huecos en U, sin cobertura; p.p. U/C = sembradora a golpes simulada, huecos en U, con cobertura; p.t.U = abresurco movido por toma de fuerza, ranura en forma de U, sin cobertura; p.t. U/C = abresurco movido portoma de fuerza, ranura en forma de U, con cobertura; S. D. = sin diferencias; t.d. V = abresurco de triple disco,ranura en V vertical, sin cobertura; t.d. V/C = abresurco de triple disco, ranura en V vertical, con cobertura.Nota: en todos los experimentos donde las ranuras fueron cubiertas, el material de cobertura fue el mejordisponible proporcionado por la acción del abresurco y la forma de la ranura.Fuentes: Experimentos 1, 5, 8, 9, 11, 12, 15, 16, 17, y 18 (Choudhary, 1979). Experimentos 2, 3, 4 y 10 (Baker,1976a). Experimento 6 (Baker, 1976b). Experimento 7 (Baker, 1971). Experimentos 13 y 14 (Mai, 1978). Expe-rimentos 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29 y 30 (Chaudhry, 1985).
  • 95. 79La función de la cobertura de las ranurascon el único propósito de formar una co-bertura.6. Labranza: para aflojar la tierra detrás delabresurcos de modo que pueda ser fácil-mente manipulada por uno de los méto-dos anteriores.7. Doblado: del suelo y/o de los residuos paradevolverlos a su lugar original, solamentecon el objeto de cobertura.A menudo dos o más métodos se combinanen un aparato o sistema para cobertura/pre-sión simultánea.Un observador casual podría no encontrarmayores diferencias entre los varios métodosdescritos anteriormente. Sin embargo, unadescripción de las ventajas y desventajas decada principio podrá ilustrar la necesidad de lacobertura y, en menor medida, de la presiónque son factores importantes para reducir losriesgos asociados con la labranza cero.CompresiónEs el principio aplicado por muchos fabri-cantes de abresurcos verticales de doble dis-co (ver Capítulo 4). Por lo general, involucrala compresión con una rueda en forma de V alo largo de la ranura después que esta ha sidoformada y de tal modo que la masa de sueloes empujada hacia los lados sin que se afloje.El objetivo es comprimir la ranura cerradamoviendo el suelo hacia el lugar de origen.La Lámina 6 muestra las ruedas compresorasde un abresurcos de doble disco. Presenta lasventajas de que las ruedas son simples, requie-ren escasos ajustes y no están inclinadas, porlo que no bloquean los residuos.Las desventajas son la necesidad de fuerzade empuje vertical casi similar a la fuerza ne-cesaria para que el abresurcos abra las ranuras,lo que agrega requerimientos de peso a la sem-bradora;además,laaccióndecompresióncom-pacta el suelo alrededor de la semilla, su capa-cidad para cerrar la ranura es altamentedependiente de la plasticidad y del contenidode humedad del suelo y su efecto útil puedeperderse rápidamente si el suelo se seca y en-coge después de la compresión. Las ranuras he-chas en suelos que no se comprimen puedenno ser adecuadamente cerradas si bien los sue-los de este tipo presentan pocas oportunidadespara otras soluciones. En los suelos en los cua-les la ranura puede ser comprimida completa-mente hay un riesgo de un exceso de presiónque puede encerrar las semillas por compacta-ción, y limitar la emergencia de las plántulas.RodillosEl pasaje de rodillos en un campo despuésde la siembra a menudo es un intento de pro-ducir una acción compresora como la descri-ta anteriormente pero al azar, sin dirigir laacción a una zona específica. Funciona mejorcuando la formación de las ranuras da lugar aun considerable levantamiento del suelo comoen el caso del abresurcos de azadas y algunosabresurcos simples en forma de T invertida.La fuerza vertical del rodillo tiende a apretarlos surcos levantados del suelo, hacia abajo yen algunos casos hacia los lados. Dado que lamayoría de las partes levantadas del suelo es-tán a lo largo de las ranuras, siempre hay uncierto grado de cobertura tal como ocurre conla compresión; sin embargo, el resultado finaldepende en gran parte del contenido de hu-medad y de la plasticidad del suelo.Se usan rodillos lisos y con aros («Cambrid-ge»). El problema de los rodillos con aros esque el centro de los aros aplica más presiónque su parte externa. Si el centro del aro coin-cide con el centro del surco puede ayudar aenterrar las semillas demasiado profundamen-te o, al menos, puede sellar la zona de salida yrestringir la emergencia de las plántulas. Poresta razón se prefieren los rodillos lisos a losrodillos «Cambridge».Las principales ventajas de los rodillos ra-dican en que son implementos generalmentedisponibles y fáciles de usar y que su fuerza
  • 96. 80 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónhacia abajo deriva de su propio peso y no dela sembradora. También dejan el campo rela-tivamente liso, lo cual puede ser favorable parala cosecha.Las desventajas radican en que la coberturadebe ser hecha como una operación separada yque gran parte de la tierra suelta y los residuosno se mueven hacia la zona de la ranura sinoque simplemente son enterrados, en cuyo casono contribuyen en absoluto a la cobertura. Estaúltima desventaja se encuentra sobre todo conlos abresurcos de azada y no con los abresur-cos simples de T invertida, ya que éstos levan-tan una lámina de suelo en lugar de expanderlahacia los lados como los abresurcos de azada.PresiónLa presión consiste realmente en pasar unrodillo solo sobre una parte del terreno y talvez en cierto ángulo o sobre la ranura. Laranura puede ser sometida a presión tantodespués si ha sido cubierta por otro medio(por ej., arrastre) como antes de la acción decobertura. El objetivo de poner solo presiónes efectuar la acción de cobertura; es parti-cularmente útil en el caso de los abresurcoscon dobles discos inclinados. La presión, jun-to con otros métodos de cobertura, mejora elcontacto suelo-semilla, pero, sin embargo,hay escasa evidencia científica de que esteprocedimiento provoque un mejoramiento dela emergencia de las plántulas, pero ofreceuna mejor consistencia de la profundidad desiembra (Choudhary, 1979; Choudhary yBaker, 1981a).Por otro lado, se ha demostrado que la pre-sión antes de la cobertura es sumamente útilcon algunos abresurcos como el de azada ylos de dobles discos verticales. Sin embargo,pocos fabricantes ofrecen aparatos para pre-sión que actúen sobre la semilla antes de cu-brir la ranura. La Lámina 35 muestra una rue-da de presión en forma de V diseñada parapresionar en la base de la ranura y al mismotiempo pasar a los lados como un rodillo so-bre el suelo sin disturbar. La Lámina 36 mues-Lámina 35 Una rueda para presión con el centro en forma de V diseñada para presionar en labase de la ranura y al mismo tiempo sobre la superficie del suelo (Baker et al., 1996).
  • 97. 81La función de la cobertura de las ranurastra un aparato para comprimir diseñado paraafirmar las semillas en la base de la ranura almismo tiempo que las cubre.La ventaja de la presión es que, por lo ge-neral, comprende una rueda (o un par de rue-das) que puede tener además la doble funciónde control de profundidad. Sin embargo, noes simple cumplir esta doble función si la rue-da que presiona opera en la base de la ranura,ya que la rueda trabaja sobre una superficiedel suelo que ya ha sido creada por el abre-surcos; de este modo tiene poca referencia delas verdaderas características de la superficiedel suelo. Por otro lado, la presión antes de lacobertura es más eficiente para contrastar lasdesventajas de las ranuras en U y verticales enV que cualquier otro método conocido (Choud-hary, 1979; Choudhary y Baker, 1981a). Elefecto parece ser la presión de las semillassobre el suelo sin disturbar en la base de laranura, de modo que las raíces emergentes nonecesitan romper la pared de la ranura paratener acceso al agua del suelo.Las desventajas son que la presión por sí solano es siempre una acción de cobertura. Por logeneral se hace después o antes de hacer lacobertura por otros medios, por lo que son ne-cesarios dos mecanismos separados. Dado quela presión después de la cobertura es más sim-ple de realizar y que las ruedas de presión soncapaces de rodar sobre el suelo sin disturbar alo largo de la ranura haciendo al mismo tiempoun control de profundidad, en muchos casos hapasado a ser el método preferido. Sin embar-go, desde el punto de vista biológico no produ-ce tanta presión como el paso antes de la co-bertura (ver también Capítulo 6).ArrastreEl arrastre es probablemente la opción decobertura más fácil y efectiva que puede serhecha por otra máquina después de la siem-bra, sin considerar el tipo de abresurcos usa-do. Por lo general, es necesaria una rastra pe-sada, ancha y flexible que se pasa sobre elterreno preferiblemente en forma paralela alos surcos de siembra. La rastra arrastra elsuelo por lo general suelto y otros residuosque han quedado al lado de las ranuras y em-puja este material al acaso sobre las ranuras.Su acción depende de la tierra sin labrar entrelos surcos que es capaz de sostener el peso dela máquina, de modo que esta no corte el sue-lo y, por lo tanto, acumule un exceso de sueloy residuos.Se han usado varios tipos de rastras, desderastras de cadenas con las puntas hacia arribapara evitar sacar las semillas de las ranuras,neumáticos de vehículos cortados longitudi-nalmente con la superficie cortada hacia aba-jo, redes tipo ostra, cadenas pesadas y trozosde rieles encadenados. La Lámina 37 muestrauna rastra de barras hecha de un trozo de rieloperando en un suelo friable después de lasiembra con abresurcos de azada (Baker,1970). La Figura 9 muestra un plano para unarastra de este tipo adecuada para un ancho desembradora de 2,4 m.Las ventajas de las rastras es que su ope-ración es virtualmente a prueba de errores,son simples y económicas. En el caso de sur-Lámina 36 Un abresurcos de cincel con unaparato para comprimir, para afirmar las semi-llas en la base de la ranura al mismo tiempo quelas cubre.
  • 98. 82 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónLámina 37 Rastra simple de barras para cubrir ranuras de labranza cero (de Baker et al., 1996).Figura 9 Plano para una rastrasimple de barras para coberturas(de Baker, 1970).Lámina de arrastreespaciadortubovarilla
  • 99. 83La función de la cobertura de las ranurascos hechos en suelos húmedos, el rastreo espreferible que se demore unas horas para per-mitir la formación de terrones secos que pue-dan ser arrastrados como material friable. Enestos casos es ideal una rastra separada.Las desventajas surgen cuando no se hanformado terrones durante la siembra, por ejem-plo con abresurcos verticales de doble discoen un suelo húmedo; en este caso las rastrasno pueden hacer una cobertura efectiva. Suuso constituye otra operación, aunque si eltiempo de espera no es el apropiado, puedenengancharse detrás de la sembradora; y conmuchos residuos pueden bloquearse.Una variación del arrastre y los rodillos seobtiene con los rodillos en espiral, tal comose aprecia en la Lámina 38. Este equipo com-bina el efecto de la presión de un rodillo conel efecto de arrastre de una rastra gracias a laforma en espiral de los rodillos y a medidaque estos giran. Son fáciles y convenientes deusar y no mueven tantos residuos y suelo comouna rastra verdadera.DeflectoresEn algunos abresurcos de azada se colocanpequeños aparatos en la parte posterior delabresurcos para cortar una pequeña faja de tie-rra de la pared de la ranura y permitir que estacaiga sobre la semilla y/o el fertilizante. Unode los objetivos de esta operación es obteneruna cobertura de suelo sobre el depósito defertilizante en la ranura antes que la semillase deposite sobre el suelo; de ese modo am-bos se separan verticalmente dentro de la ra-nura (Hyde et al., 1987).Lamentablemente, la función de cualquieraparato fijo, tal como un raspador interno deesta naturaleza, depende en gran medida de laposición del raspador en relación a las paredesde las ranuras. Dado que las paredes de las ra-nuras nunca están exactamente en la mismaposición en dos suelos diferentes o incluso en elmismo suelo con diferentes contenidos de hu-medad o a distintas velocidades de trabajo, losraspadores deben ser ajustados manualmenteLámina 38 Rodillo en espiral para cubrir ranuras de labranza cero.
  • 100. 84 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónpara cada condición de suelo; de lo contrariolacapacidaddefuncionamientodelaparatoserámuy variable según las condiciones de trabajo.Mientras los deflectores verticales facilitan laseparación de las semillas y el fertilizante en laranura, los raspadores fijos a menudo recogenlos residuos y causan bloqueos.LabranzaEn razón de la dificultad de mover el sueloque ha sido apretado hacia los lados en direc-ción opuesta, algunos abresurcos tratan deaflojar el suelo a lo largo de la ranura con laayuda de ruedas con puntas o discos.Amenu-do, las ruedas con puntas están ordenadas a lolargo de ruedas compresoras anguladas demodo que acciones opuestas de apretado yaflojado se combinan en una sola operacióncomo se aprecia en la Lámina 39.Las ventajas de esta operación son que elsuelosemueveconmásfacilidadyalestarsuel-Lámina 39 Un par de discos con puntas combinados con ruedas compresoras anguladas paracubrir ranuras de labranza cero (de Baker et al., 1996).to el riesgo de compactación, especialmente enla zona de emergencia de las plántulas, es másreducido. La desventaja es que cualquier dis-turbio de esta naturaleza destruye la integridadde los residuos y de las capas de suelo y, en elmejor de los casos, coloca una mezcla al acasode suelo y residuos como cobertura.DobladoEl doblado del material sobre la ranura pre-supone que se ha formado una ranura hori-zontal de modo tal que esta primeramente le-vanta el material de cobertura original. Comouna alternativa, la ranura puede haber sidocreada de modo que el material original hayasido desplazado hacia los lados sin ser inver-tido ni mezclado, de modo que puede ser re-cuperado y recolocado como si no se hubieramovido de su posición original.En realidad esto se aplica solamente a lasranuras horizontales en forma de T invertida
  • 101. 85La función de la cobertura de las ranurasinclinadas de abresurcos de doble disco y talvez con abresurcos de discos planos anguladoscon un ángulo de inclinación positivo. Aun enel caso de abresurcos de T invertida, el dobla-do es más una función de cómo se ha creado laranura y no de la acción del aparato de cober-tura. Por ejemplo, las láminas levantadas de lamayoría de las ranuras en T invertida, cuandoson creadas en las pasturas, pueden ser dobla-das con una rastra de arrastre o con ruedascompresoras. Las ruedas compresoras son mástolerantes a las condiciones variables de dife-rentes suelos y pasturas y son más confiablesque las rastras de arrastre, pero deben seranguladas para combinar las funciones de do-blado y compresión.En los suelos arables con residuos suel-tos la función del doblado puede ser hechaen realidad solo por las ruedas compreso-ras. Sin embargo, es posible refinar suficien-temente la función del doblado para permitircapas estratificadas de suelo; por ejemplo,una capa fina de polvo sobre suelo húmedopara ser reemplazada aproximadamente enel mismo orden encontrado antes del pesodel abresurcos. Las Láminas 25 y 27 mues-tran un par de ruedas plegables que funcio-nan también como ruedas medidoras de laprofundidad en una versión de discos delabresurcos con alas.Las ventajas del doblado son que la funciónes predecible y confiable y que, por lo gene-ral, no requiere ajustes de los componentesdel abresurcos para trabajar en diferentes con-diciones de suelos o residuos. También puedeproducir una cobertura completa del suelo(Clase IV), siempre que haya abundantes ma-teriales para ello.Las desventajas son que un exceso de pre-sión de las ruedas compresoras sobre una lá-mina de pastura húmeda puede cerrar la ranu-ra tan herméticamente que pueda resultardifícil la emergencia de las plántulas. Comoesta es función de las fuerzas de penetraciónaplicadas por los abresurcos, es fácilmenteajustada en el curso de la regulación normalde una sembradora para labranza cero.Resumen de las funcionesde la cobertura de las ranuras1. Hay cuatro clases distinguibles de cober-tura de las ranuras que varían desde sincobertura (Clase I), suelo suelto (Clase II),suelo y una pequeña cantidad de residuos(Clase III) hasta una cobertura completa(mayor del 70 por ciento) de suelo y resi-duos (Clase IV).2. En la Clase III, la pequeña cantidad deresiduos de la cobertura puede ser in-termitente (Clase IIIa) o una mezclacuidadosa de suelo y residuos (ClaseIIIb).3. Las coberturas de Clase I a IV están cla-sificadas en orden ascendente de su ca-pacidad para retener el vapor de agua dela ranura.4. Los beneficios de la cobertura respectoa la emergencia de las plántulas están cla-sificados en orden ascendente de Clase Ia IV.5. Los principios de la cobertura de las ra-nuras y/u obtención del contacto suelo-semilla se obtienen por compresión, ro-dillos, presión, arrastre, deflectores,labranza o doblado del suelo y/o los re-siduos.6. Algunos métodos de cobertura involu-cran operaciones y máquinas separadasusadas después de la siembra, en cuyocaso el clima y la plasticidad del suelodespués de la siembra son importantes.7. Otros métodos de cobertura comprendenlas funciones simultáneas de los abresur-cos por sí mismos, en cuyo caso la natu-raleza y la velocidad de formación de lasranuras es importante.8. Los abresurcos de discos verticales do-bles y triples y las sembradoras a golpespor lo general producen coberturas deClase I o II.9. Los abresurcos de discos angulados do-bles y triples son capaces de producir co-berturas de Clase IV.
  • 102. 86 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservación10. Los abresurcos de azada, de discos pla-nos verticales y discos de plato verticaltienden a producir coberturas de ClaseII o IIIa, dependiendo de la velocidadde trabajo.11. Los abresurcos movidos por la toma defuerza tienden a producir coberturasde Clase IIIb, sin tener en consideraciónla velocidad.12. Los abresurcos de discos de plato angu-lados algunas veces producen cobertu-ras de Clase IV a bajas velocidades.13. Las versiones de disco de los abresur-cos de ala son diseñadas para producircoberturas de Clase IV sin tener enconsideración la velocidad, la hume-dad del suelo o las condiciones de losresiduos.
  • 103. 6Siembra en suelos secosC. John Baker87Un suelo seco sin labrar tiene más potencialpara la germinación de las semillasy permite que emerjan más plántulasque un suelo seco labrado; sin embargo,pocos abresurcos para labranza ceroson capaces de aprovechar ese potencial.La mayor parte de la agricultura del mundoimplica cultivar en suelos que en algún mo-mento del ciclo de crecimiento de los cultivosestán muy secos. Si los agricultores pudieranpredecir exactamente el momento en que elsuelo se seca, podrían planificar sus trabajosde acuerdo a ello. En muchos climas, una ideaaproximada del inicio de las lluvias permiteque los agricultores hagan coincidir la siem-bra con el modelo esperado de lluvias. Sinembargo, estas coincidencias difícilmente sonseguras y solo se aproximan en plazos de al-gunas semanas.Cuando se siembra en un suelo sin labrar,unos pocos días pueden hacer la diferencia en-tre un cultivo exitoso o un fracaso. Muchossuelos sin labrar tienen el potencial para sermás tolerantes que los suelos labrados, peroel problema es que muchos agricultores no hanaprendido aún como aprovechar esa toleran-cia en su favor.Cuando existe una escasa garantía de quelloverá en un día determinado después de lasiembra es improbable que los agricultoresintenten sembrar en un suelo seco. Por otrolado, si un agricultor siembra en un suelo quetiene aparentemente la humedad adecuadapero la semana siguiente es dominada porvientos secos y cálidos, aquel que había sidoun óptimo ambiente para las semillas se trans-forma en un lugar hostil para el cultivo.De cualquier manera, mientras el peso de lamaquinaria sea suficiente para la penetraciónde los abresurcos de la sembradora y hayasuficiente energía para hacer funcionar lamáquina en el suelo, es posible sembrar en elsistema de labranza cero en un suelo seco. Estocontrasta con los suelos mojados (ver Capítu-lo 7), donde la operación de las máquinas es amenudo simplemente imposible.La pérdida de humedaden el sueloPara comprender la tolerancia a la seque-dad de los suelos sin labrar es necesario dis-tinguir entre un suelo sin labrar con coberturay un suelo sin labrar con la superficie desnu-da. También es importante comparar la formaen que los suelos labrados y los suelos no la-brados transportan el agua hacia la superficiepara su evaporación.Un suelo labrado perderá la humedad másrápidamente que un suelo sin labrar, al menosen las etapas iniciales. Pero dada la mayor po-rosidad de los suelos labrados, la pérdida de
  • 104. 88 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónhumedad de las zonas superiores no será rápi-damente repuesta desde las zonas más profun-das: la ascensión capilar del agua es pobre através de los grandes vacíos y poros que pro-duce la labranza.Por esta razón, en la parte superior de lossuelos labrados se puede formar una capa seca.En algunos climas se provoca deliberadamenteuna capa de cobertura seca repitiendo la la-branza de la capa superficial, hasta que se con-vierte en un polvo muy seco con humedad yconductividad térmica bajas. La razón que sus-tenta esa práctica es que en ausencia de cual-quier otro tipo de cobertura superficial hay unahorro neto de pérdida de humedad si se sa-crifica una pequeña cantidad de agua para for-mar una «cobertura de polvo» con el objetivode conservar una cantidad mayor de agua de-bajo de esa capa.Por otro lado, un suelo sin labrar tendrá porlo general un sistema capilar bien desarrolla-do, desde la superficie hasta una cierta pro-fundidad, lo cual actúa como una mecha ab-sorbente continua que hace subir agua durantelos períodos en que la superficie se seca. Estesistema de transporte interno, con el pasar deltiempo, se vuelve más eficiente al mejorar laestructura del suelo. La pérdida inicial de hu-medad es más lenta desde la superficie de unsuelo desnudo sin labrar que desde un suelolabrado en razón de que la superficie es mássuave y no crea turbulencia del aire o no per-mite que el aire entre tan fácilmente; por ello,gracias a la evaporación puede continuar abas-teciendo agua a la superficie durante más tiem-po que un suelo labrado con una cobertura depolvo.Aquí son importantes, por tanto, la ma-teria orgánica de los residuos en cobertura yla acción de los abresurcos de las sembrado-ras en un suelo sin labrar.La función de la fase de vapordel agua del sueloTodos los suelos contienen agua en fase lí-quida y agua en fase de vapor como formasde humedad. El equilibrio de la humedad re-lativa de los espacios de poros entre las partí-culas de suelo sin disturbar, a todos los nive-les de humedad, va virtualmente desde 100por ciento hasta el punto permanente de mar-chitez (Scotter, 1976). El punto permanentede marchitez es el punto en el cual el suelo esconsiderado demasiado seco para sostener lavida de las plantas. El estado del agua líquidadel suelo a menudo se expresa como la ten-sión por la cual las películas de agua son rete-nidas por las partículas de suelo. En el puntopermanente de marchitez la tensión equivalea 15 bar. El hecho importante es que las plan-tas se marchitan y mueren en el punto perma-nente de marchitez y no se recuperan aunquereciban agua nuevamente. Sin embargo, es im-portante recordar que, incluso a ese conteni-do de humedad, los macroporos contienen99,8 por ciento de humedad relativa.Al igual que el pelo sobre la piel de un ani-mal, la cobertura orgánica encierra una capade aire inmóvil cerca de la superficie del sue-lo que demora el intercambio de vapor de aguaentre el suelo y la atmósfera. Más importanteaún, la humedad dentro de la capa de esa co-bertura permanecerá mucho más alta que laatmósfera debajo de la misma salvo, por su-puesto, que llueva o que la atmósfera tengaun alto contenido de humedad.Por ejemplo, si en un día seco y cálido setoma un medidor rápido de humedad y se co-loca cuidadosamente debajo de una hoja gran-de sin moverla y sobre el suelo desnudo sinlabrar, habrá un notable aumento de la hume-dad cuando el medidor se coloca debajo de lahoja y habrá una disminución notoria cuandose lo retira. Lo mismo podría ocurrir debajode una lámina de plástico o de un papel. Estodemuestra que una zona localizada de altahumedad se encuentra debajo de la coberturasobre la superficie del suelo. Esta zona decobertura puede ser de un área muy reduciday no afectada por otra zona cercana sin cober-tura y con una humedad mucho menor. Estees un fenómeno muy importante y constituye
  • 105. 89Siembra en suelos secosuna de las mayores diferencias entre los abre-surcos para labranza cero.Todos los agricultores del mundo puedenreconocer si un suelo labrado tiene o no sufi-ciente agua en fase líquida para la germinaciónde las semillas. El juicio es hecho generalmen-te en base al color del suelo –un color oscurosignifica más humedad– o la temperatura delsuelo; con temperatura baja hay más humedad.La humedad del suelo raramente es conside-rada en un suelo labrado, si bien no debería serasí. Excepto cuando la humedad del suelo essuperior al 90 por ciento, la germinación pue-de ocurrir por medio de la absorción (imbibi-ción) del agua de la fase líquida del suelo porparte de la semilla (Marin y Thrailkill, 1993;Wuest, 2002). La humedad en las capas super-ficiales de un suelo labrado es probable que seaproxime al 90 por ciento solamente en un díamuy húmedo o inmediatamente después de unalluvia. Como se explicará más adelante, la hu-medad en la ranura sembrada de un suelo sinlabrar es aún más importante que en la matrizgeneral del suelo (Choudhary, 1979; Choud-hary y Baker, 1981a, b).El Cuadro 5 ilustra lo que ocurre general-mente cuando las semillas son sembradas ensuelos sin labrar con abresurcos con dobles dis-cos verticales (ranura en forma de V, coberturaClase I); abresurcos de azada (ranura en U,cobertura Clase II o III); y abresurcos de ala(ranura enTinvertida, cobertura Clase IV). Lassiguientes explicaciones hacen referencia a lalínea correspondiente en el Cuadro 5.GerminaciónLa germinación de las semillas puede ocu-rrir mediante absorción de agua de la fase lí-quida o de la fase de vapor (humedad) o deambas. Para que ocurra la absorción en la faselíquida las semillas deben tener contacto físi-co con el suelo que contiene el agua por me-dio de un contacto suelo-semillas adecuado.Cuando la semilla es colocada en la base deuna ranura en V (vertical o inclinada) en unsuelo seco, la transferencia de agua del sueloa la semilla es generalmente adecuada, auncuando las zonas de contacto con cada paredde la ranura pueden ser relativamente limita-das (Figura 10). Las paredes de la ranura, sua-ves y por lo general compactas, son una fuen-te rápida de agua en fase líquida, que por otrolado es escasa en el suelo. De este modo, lagerminación dentro de una ranura en V en unsuelo seco (cobertura Clase I) puede ser con-siderada «buena».En las ranuras en forma de U hay por logeneral más suelo suelto dentro de la ranura ytambién tienen una base más amplia sobre lacual yace la semilla (Figura 11); estos dos fac-tores causan una pobre transferencia de hu-medad de la escasa agua de la fase líquida a lasemilla. Aun cuando una cobertura liviana desuelo cubre la ranura y la semilla, dada su na-turaleza suelta del medio de cobertura, haypoca humedad en la fase líquida en el sueloque permanece seco y que actúa en una formaCuadro 5 Resumen de las respues-tas de las formas de ranuras de la-branza cero a las condiciones secasdel suelo.Triple (doble)DiscoRespuestaAbresurcosAzada Abresurcocon alaSobrevivencia sub-superficial de la plántulaPérdida de humedadde la ranuraAlta Media BajaGerminación Buena Mala BuenaMuy pobre Buena Muy buenaEmergen. de la plántula Buena/muy mala Buena/mala ExcelenteCobertura de la semilla Buena/mala Muy buena BuenaPresión sobre la cobert. Mala Mala MalaPresión sobre la semillaantes de cubrirla Buena Muy buena Mala
  • 106. 90 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónsimilar a la cobertura de polvo, como se des-cribió anteriormente. Por esta razón, la ger-minación en una ranura en U es a menudo«pobre».Con las ranuras en forma de T invertida, elabastecimiento de la fase líquida de agua esapenas diferente de las ranuras en forma de U(Figura 12). Sin embargo, la cobertura de Cla-se IV da lugar a que la semilla sea rodeadapor agua en la fase de vapor con un 90-100por ciento de humedad (ver Capítulo 4). Lassemillas necesitan algún tiempo más para ger-minar que cuando hay agua disponible en lafase líquida, pero también resulta en una altagerminación. Por esta razón, la germinaciónen las ranuras en T invertida en un suelo seco(cobertura IV) es generalmente «buena».Sobrevivencia superficialUno de los aspectos más descuidados ymenos considerados de las etapas del desa-rrollo de las plántulas en la labranza cero es eltiempo que trascurre entre la germinación yel momento en que esas plantas juvenilesemergen del suelo. Todo este período se cum-ple debajo del suelo. Las plántulas, para per-manecer vivas, obtienen los nutrientes de susreservas y de la humedad por medio de lasraíces embrionarias que aparecen en el mo-mento de la germinación.Las plantas antes de la emergencia no soncapaces de fotosintetizar alimentos y energíaFigura 11 Posición que toma la semilla en unaranura en forma de U en labranza cero.Figura 10 Posición que toma la semilla en unaranura vertical en forma de V en labranza cero.Figura 12 Posición de la semilla en un ranuraen forma de T invertida.
  • 107. 91Siembra en suelos secosa partir de los rayos solares. Tienen solo unanecesidad limitada de extraer agua del sueloseco porque en ese momento están bajo lasuperficie del suelo ya que es fundamental-mente la acción solar la que estimula la trans-piración de las plantas. Sin embargo, las plán-tulas subsuperficiales respiran consumiendohumedad; puede haber una pérdida de aguasubsuperficial donde la humedad del suelo y,por lo tanto, la presión de vapor, es menor quela correspondiente presión de vapor dentro delas plantas embriónicas. Esto da como resul-tado una pérdida de difusión a través de lascélulas de las plantas.Además de la respiración, el resultado finales una tendencia de las plántulas subsuperfi-ciales a desecarse, excepto cuando tienen dis-ponible una fuente de agua del suelo. Dentrode las ranuras verticales en V (cobertura Cla-se I) muchas de las nuevas plántulas se dese-can y mueren. A menudo llegan a la luz delsol muy pronto después de la germinación acausa de la ausencia de material de coberturasobre la ranura. Pero también pueden moriraun bajo cobertura de Clase II (suelo suelto).Frecuentemente, la razón es que las raícesembrionarias tienen que penetrar las paredescompactas antes de poder acceder a la fase deagua líquida en el suelo que las rodea.Desde el momento que las paredes de lasranuras son casi verticales y hay poca resis-tencia sobre la cual puedan desarrollar lasfuerzas de penetración, aparte del peso de lasemilla, las raíces tienen dificultades para pe-netrar en las ranuras; en ese caso se difundenhacia los lados dentro de la ranura. Como re-sultado, las plántulas después de la germina-ción reciben un escaso aporte de agua. Lasplántulas no pueden soportar una fuerte dese-cación cuando requieren humedad del suelo,que en el caso de las ranuras en forma de V esdel 60 al 80 por ciento. Por lo tanto, muchasplántulas subsuperficiales mueren antes de laemergencia en estas ranuras en suelos secos.Es útil confrontar esta situación con un sue-lo completamente labrado. En este las semi-llas son colocadas en un medio suelto y fria-ble. Este medio no transporta suficiente aguaen la fase líquida para que la semilla germine;pero, aun para aquellas semillas que germi-nan, no hay paredes de ranuras para penetrar.Por esta razón, son raras las plántulas subsu-perficiales muertas en los suelos labrados, si-milar a lo que ocurre en las ranuras en formade U en labranza cero.Con las ranuras en forma de U (coberturaClase II o III), si bien en general la germina-ción es pobre, las raíces de las plántulas quegerminan tienen menos dificultades para per-forar las bases sin compactar y que son másanchas de las ranuras. Si las ranuras puedenser cubiertas a nivel de la Clase II o III, por lomenos con suelo suelto o una mezcla de sueloy residuos, la posibilidad de desecación de lasplántulas subsuperficiales es reducida. Es pro-bable que la humedad permanezca en el ran-go del 70 al 90 por ciento. El resultado en lasranuras en forma de U en un suelo seco es quesobrevive un porcentaje razonable de las plán-tulas subsuperficiales aunque puede habermuchas que no germinan hasta la llegada delas lluvias (o incluso de rocío). Esto significaque la emergencia de las plántulas puede es-tar esparcida en un largo período.Las Láminas 40 y 41 muestran cuatro plan-tas de trigo arrancadas de parcelas de labran-za cero en un suelo seco, en Australia. En laLámina 40 las plantas están orientadas enla dirección del alambrado (cruzando la vi-sión del campo). Las dos plantas en la iz-quierda fueron sembradas con un abresurcosde doble disco vertical (ranura en forma deV) y las dos plantas en la derecha fueron sem-bradas con un abresurcos de tipo azada, an-cho, (ranura en forma de U). El desarrollode las raíces a lo largo de los surcos es casiigual para las cuatro plantas (o sea para am-bos tipos de ranuras).En la Lámina 41 las cuatro plantas han sidorotadas 90° y están orientadas según los sur-cos de las sembradoras que corren hacia lacámara fotográfica. Claramente, las raíces de
  • 108. 92 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónlas plantas en la izquierda (ranura en formade V, vertical) casi no se han movido hacialos lados de la ranura pero han quedado den-tro de las paredes de la ranura. Por otro lado,las raíces de las plantas en la derecha (ranu-ras en forma de U, anchas) se han desplazadoLámina 40 Plantas de trigo de un cultivo en labranza cero en Nueva Gales del Sur, Australia. Ladirección de la ranura es paralela al alambrado (de Baker et al., 1996).Lámina 41 Plantas de trigo de un cultivo en labranza cero en Nueva Gales del Sur, Australia. Ladirección de la ranura es hacia la cámara fotográfica (de Baker et al., 1996).
  • 109. 93Siembra en suelos secostanto en sentido longitudinal como lateral (Lá-mina 40). Esto muestra la dificultad que tie-nen las raíces jóvenes (y, en este caso, tam-bién las maduras) para penetrar las paredesde algunas ranuras verticales en forma de V,comparadas con las ranuras en forma de U.Con las ranuras en forma de T invertida (co-bertura de Clase IV), la humedad por lo gene-ral permanece en el rango del 90 al 100 porciento a causa de la ranura cubierta con resi-duos. Esto da como resultado una alta germi-nación (aunque a veces lenta) pero su funciónmás importante es que elimina la mayor partedel estrés de la desecación o transpiración delas plántulas subsuperficiales y así su tasa desobrevivencia es alta.La exploración fuera de la zona de la ranurapor parte de las raíces embrionarias no es máslimitada en las ranuras en forma de T invertidaque en las ranuras en forma de U. El resultadocombinado es que con la ranuras en forma de Tinvertida en un suelo seco, la mayoría de lasplántulas subsuperficiales sobreviven con unarápida y consistente emergencia.La Figura 13 ilustra la tasa relativa de pér-dida de humedad de las tres formas diferentesde ranuras (Choudhary y Baker, 1994).Los investigadores en Nueva Zelandia trata-ron de cubrir ranuras verticales en forma de V,con fajas de plástico para capturar artificial-mente el vapor de agua en las ranuras abiertasy crear una cobertura de Clase IV (Choudhary,1979). La humedad aumentó dentro de las ra-nurasperotambiénfueimportanteelcrecimien-to de hongos, lo que indica probablemente quese había reducido la circulación del aire. Porlo tanto, la naturaleza tiene el medio de co-bertura perfecto bajo forma de residuos orgá-nicos: estos residuos respiran y capturan hu-medad. El plástico no respira, si bien capturahumedad y es un trabajo poco práctico cubrirlas ranuras con fajas de plástico.En la naturaleza la situación es tal que lassemillas son normalmente cubiertas con resi-duos.Emergencia de las plántulasCuantas más veces aparezcan conceptosnegativos («muy pobre», «mala», «muymala», «baja») para un tipo de ranura en elCuadro 5, menos efectiva será la ranura parapromover la emergencia de la plántula en unFigura 13 Tasa de pérdida de hume-dad relativa del suelo en ranuras en V, Uy T invertida para labranza cero (deCarter, 1994).Pérdida media de vaporPérdida importante de vaporPérdida muy bajade vapor
  • 110. 94 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónsuelo seco. Viceversa, cuantas más veces apa-rezcan conceptos positivos («buena», «muybuena») mejor será la ranura.En resumen, el orden de clasificación conrespecto a los suelos secos es:1. Ranuras en forma de T invertida, cobertu-ra Clase IV: excelente germinación, exce-lente sobrevivencia y, por lo tanto, exce-lente emergencia.2. Ranuras en forma de U, cobertura ClasesII o III: germinación pobre, sobrevivenciaadecuada y emergencia por debajo de losestándares.3. Ranuras verticales en forma de V, cober-tura Clase I o II: excelente germinación,sobrevivencia pobre y, por lo tanto, emer-gencia pobre.El Cuadro 6 (Choudhary, 1979) lista mode-los típicos de las respuestas de semillas de tri-go (Triticum aestivum) a tres formas de ranu-ras en suelos secos. Estos resultados ilustranlos distintos mecanismos de las fallas de lasranuras verticales en V y de las ranuras en U,o sea, mortalidad subsuperficial de las plán-tulas y fracaso de la germinación, respectiva-mente.En las ranuras verticales en forma de V laemergencia de las plántulas fue pobre (27 porciento) si bien la germinación había sido ra-zonablemente buena. Solo el 9 por ciento delas semillas no germinaron, al igual que en laranura en forma de Tinvertida. Opuesto a ello,un alto porcentaje (64 por ciento) de las plán-tulas germinadas permanecieron debajo delsuelo en las ranuras verticales en forma de Vy muchas de ellas murieron.En las ranuras en forma de U, si bien emer-gió un porcentaje mayor (51 por ciento) queen las ranuras en forma de V, 23 por ciento delas semillas no germinaron lo que muestra elmayor valor de este elemento. Sólo el 26 porciento de las plántulas permanecieron sinemerger debajo del suelo, similar a las ranu-ras en forma de T invertida (27 por ciento).El carácter más distintivo de las ranuras enforma de T invertida fue que el 64 por cientode las semillas germinaron y emergieron.Ade-más, el 27 por ciento germinaron y permane-cieron vivas debajo de la tierra esperando lalluvia. Sólo el 9 por ciento no germinó.La Figura 14 muestra modelos típicos deemergencia de plántulas de trigo en labranzacero en un suelo seco bajo condiciones contro-ladas de sequía (Baker, 1976b). Claramente,las semillas sembradas en las ranuras en formade T invertida emergieron en mayor cantidad(78 por ciento) que en las ranuras en forma deU (28 por ciento) o ranuras verticales en formade V (26 por ciento). En las ranuras en formade T invertida hubo unos pocos días de demo-ra antes de que se iniciara la germinación, po-Cuadro 6 Respuestas de las semillas y de las plántulas de trigo a abresurcos para labranza ceroy formas de las ranuras en un suelo seco.Abresurco de disco doble Abresurco de alaRanura vertical Ranura en formaenforma de V Abresurco de azada de T invertidaCobertura Ranura en forma de U CoberturaClase I (%) Cobertura Clase II (%) Clase IV (%)Emergencia de las plántulas 27 51 64Semillas germinadas 64 26 27que no emergenSemillas no germinadas 9 23 9Total semillas 100 100 100
  • 111. 95Siembra en suelos secossiblemente porque las semillas estaban absor-biendo agua de la fase de vapor y no de la faselíquida como ocurría en las otras dos ranuras;sin embargo, de aquí en adelante la tasa deemergencia fue muy rápida comparada con lasotras dos formas.Figura 14 Emergencia delas plántulas de trigo en ra-nuras en forma de V (——),en forma de U (- - - -) y enforma de T invertida (......)para labranza cero en unsuelo seco (Baker, 1976b).Días de la siembraemergenciaFigura 15 Modelos de emer-gencia de plántulas de arvejaen ranuras en forma de V, enforma de U y en forma de T in-vertida para labranza cero enun suelo seco (Wilkins et al.,1992).labranza en fajasranuras cruzadasdoble discoemergenciaUnidades de calor – grados días
  • 112. 96 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónEste fenómeno también está ilustrado en laFigura 15 que muestra los modelos de emer-gencia de las plántulas de arveja en un sueloseco en Oregon, Estados Unidos de América(Wilkins et al., 1992). Las ranuras usadas en V,en U y en forma forma de T invertida fueronrepresentadas por «doble disco», «labranza enfajas» y «ranuras cruzadas», respectivamente.La emergencia en las ranuras en U se distri-buyó en un período de dos o tres días y alcanzóun máximo de 65 por ciento, un 5 por cientomejor que las ranuras en forma de V, las cualesdistribuyeron la emergencia en el mismo tiem-po. Las plántulas en las ranuras en forma de Tinvertida comenzaron a emerger solo uno o dosdías después de las otras dos ranuras pero casitodas las plantas nacieron en un solo día y lle-garon a un 90 por ciento de emergencia. Launiformidad y consistencia de la emergenciamostrada por las ranuras en forma de T inverti-da tiene consecuencias importantes para laeventual madurez del cultivo y su rendimiento;por supuesto que un 90 por ciento de emergen-cia contribuye a mayores rendimientos que un50-65 por ciento de emergencia.Otro experimento llevado a cabo por Choud-hary (1979), presentado en el Cuadro 7, mues-tra la efectividad de las tres formas de ranurasen un suelo seco comparadas con el mismosuelo cuando fue mojado. El efecto más mar-cado fue que tanto las ranuras verticales en Vcomo en U respondieron positivamente cuan-do mejoró el contenido de humedad. La emer-gencia de las plántulas se multiplicó por cua-tro y por dos, respectivamente. En las ranurasen forma de T invertida el incremento fue desolamente un 9 por ciento ya que el recuentoen el suelo seco fue inicialmente alto.Como en el Cuadro 6, las ranuras verticalesen forma de V presentaron un recuento alto(72 por ciento) de plántulas no emergidas enel suelo seco y que decreció ligeramente al 58por ciento en condiciones húmedas, lo queindica que muchas plántulas habían muerto ya.Las ranuras en forma de U tuvieron un recuen-to relativamente alto de semillas no germina-das (47 por ciento) en el suelo seco, lo queposteriormente se eliminó (0 por ciento) cuan-do aumentó el nivel de humedad del suelo, loque indica que todas las semillas no germina-das habían permanecido viables. Esto mues-tra una vez más que las causas de fracaso enun suelo seco para las ranuras verticales en Vy en U son bastante diferentes entre sí. En elcaso de las ranuras en V vertical es el fracasode las plántulas para sobrevivir debajo delsuelo mientras que en las ranuras en forma deU es en primer lugar la incapacidad de germi-Cuadro 7 Respuestas de las semillas y las plántulas de trigo a los abresurcos para labranza ceroen un suelo seco y en un suelo con humedad adecuada.Abresurcode doble disco Abresurco de azada Abresurco de alaRanura Ranura Ranura en formavertical en V en forma de U de T invertidaCobertura Cobertura CoberturaClase I (%) Clase II (%) Clase IV (%)Húmedo Seco Húmedo Seco Húmedo SecoEmergencia de plántulas 42 10 70 31 68 59Semillas germinadas incapacesde emerger 58 72 30 22 32 23Semillas sin germinar 0 18 0 47 0 18Total semillas 100 100 100 100 100 100
  • 113. 97Siembra en suelos secosnar. En el caso de las ranuras en forma de Tinvertida, la mayoría de las semillas germinó,incluso en el suelo seco, y también casi el mis-mo número de semillas que para la ranura en Upermanecieron sin germinar debajo del suelo.Surge la pregunta de qué les sucede a lasplántulas subsuperficiales que no emergen deun suelo seco en condiciones de campo. Eldesarrollo de esas plántulas depende de doscosas: i) cuán rápidamente llueve después dela siembra y, ii) cuán efectivamente la ranuramantiene las plántulas subsuperficiales en es-tado viable mientras se espera la llegada de lalluvia. La alta humedad de las ranuras en for-ma de T invertida mantendrá las plántulas enestado viable durante un período más largoque las ranuras en forma de U, las que a suvez son mejores que las ranuras en forma deV. En el laboratorio, las plántulas de trigo ger-minadas permanecieron viables durante tressemanas debajo de un suelo seco con una co-bertura clase IV. Sin embargo, en el campo,en un suelo muy liviano de origen de cenizasvolcánicas, las plántulas de raigrás (Loliumperenne) sobrevivieron debajo de la superfi-cie de cobertura Clase IV en ranuras en formade T invertida por un período de ocho sema-nas hasta la llegada de las lluvias; en ese mo-mento emergieron, aparentemente normales,a pesar del tiempo transcurrido bajo tierra(S. J. Barr, 1990, datos sin publicar).Siempre que la lluvia ocurra antes de quelas plántulas subsuperficiales hayan muerto acausa de la desecación, podría ser posible ob-tener una respuesta positiva al riego despuésde la siembra, tanto en ranuras verticales en Vcomo en ranuras en forma de U. Regando 22días después de la siembra en un suelo secobajo labranza cero, Baker (1976a) obtuvo unincremento del 21 al 75 por ciento en la emer-gencia con ranuras en forma de V y del 38 al92 por ciento con ranuras en forma de U. Conlas ranuras en forma de T invertida el incre-mento fue más modesto, del 78 al 86 por cien-to, pero aquí también la emergencia inicial delas plántulas había sido alta cuando el sueloestaba seco antes del riego.Efectos de la presiónUna de las prácticas más comunes en la pre-paración de camas para la siembra por mediode la labranza es ejercer presión sobre los sur-cos después de haberlos cubierto. Esta prácti-ca busca mejorar el contacto suelo-semilla yatraer agua a la semilla por medio de la capi-laridad. Sin duda, esta práctica mejora el con-tacto suelo-semilla pero su función de atraeragua es dudosa. Cross (1959) demostró queen un suelo seco la consolidación debajo dela semilla fue más importante que la consoli-dación encima de esta; de cualquier manera,siempre hubo dudas acerca los beneficios rea-les de la presión sobre los suelos labrados.Aparentemente, la presión después de la co-bertura en un suelo sin labrar es aún menosbeneficiosa. Choudhary (1979) y Choudharyy Baker (1981b) condujeron experimentos quecomparaban la presión sobre el suelo despuésde colocar la cobertura y la presión sobre lassemillas antes de la cobertura. No encontra-ron ninguna ventaja para el tratamiento depresión sobre las ranuras cubiertas en un sue-lo seco. Más importante aún, encontraron ven-tajas substanciales de la presión sobre las se-millas en la ranura antes de colocar lacobertura, pero solo en las formas verticalesde ranuras en V y en U. En el caso de las ranu-ras en forma de T invertida, la emergencia delas plántulas fue inicialmente alta en el trata-miento sin presión, por lo que hubo relativa-mente un escaso mejoramiento con respecto acualquier otro tratamiento.En las ranuras en forma de U, presionandolas semillas hacia la base de la ranura, se ase-gura que las semillas tengan buen contacto conel suelo que contiene agua. Dado que el vaporde agua retenido en las ranuras en U es insufi-ciente para que las semillas germinen y el con-tacto suelo-semilla es en general pobre parapermitir la absorción del agua líquida, el he-cho de empujar las semillas en el suelo sindisturbar asegura que al menos el agua líqui-da está disponible para ser absorbida, casi en
  • 114. 98 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónla misma forma que en el caso de las ranurasen V ilustrada en la Figura 17.En las ranuras verticales en forma de V, lapresión de las semillas hacia la base de la ranu-ra tiene un efecto diferente. La introducción delas semillas directamente en el sueloindisturbado asegura que la radícula emerjadirectamente en el suelo, a partir de la cual éstaderiva la función fundamental de absorción deagua (Figura 17) y de esa manera supera el pe-ríodo de estrés que sufren cuando deben pene-trar en las paredes de las ranuras. La presiónsobre las semillas antes de la cobertura en lasranuras en U y verticales en V tiene una acciónpositiva importante para mejorar la emergen-cia de las plántulas en un suelo seco.Experiencias de campoUn experimento de campo llevado a caboen Nueva Zelandia intentó sembrar con tresabresurcos diferentes para labranza cero elsegundo lunes de cada uno de los seis mesesde verano, sin considerar las condiciones delsuelo o climáticas, de modo que se estimarácon cuánta frecuencia ocurrían las condicio-nes limitantes en esa región (Choudhary yBaker, 1982). Por casualidad, en una ocasiónel nivel de humedad del suelo era cercano alpunto permanente de marchitez. En este caso,las ranuras en forma de T invertida obtuvie-ron un 50 por ciento de emergencia del trigomientras que las ranuras en U y en V en elmismo suelo no tuvieron prácticamente emer-gencia. También es dudoso que una semillahubiera germinado en un suelo labrado en, ocerca, del punto permanente de marchitez.Es por esta razón que, en Nueva Zelandia,repetidas encuestas de operadores de sembra-doras con abresurcos en forma de T invertidaque cubren cerca de 40 000 hectáreas por año,tanto en las siembras de primavera como deotoño (Baker y col., 2001), revelaron un éxitodel 99 por ciento para este proceso de siem-bra y tecnología.Resumen de siembraen suelos secos1. La clasificación descendente del compor-tamiento biológico de las formas de lasFigura 17 Posición de las semillas después dela presión en la base de una ranura en V paralabranza cero.Figura 16 Posición de las semillas después dela presión en la base de una ranura en U paralabranza cero.
  • 115. 99Siembra en suelos secosranuras en los suelos secos es: en T inver-tida, seguida por U y ranuras verticalesen V.2. Los valores descendentes de efectividaden los suelos secos es Clase IV a Clase I.3. Las ranuras en forma de T invertida cap-turan más vapor dentro de la ranura, locual favorece la germinación de las semi-llas y el crecimiento y desarrollo de lasplántulas bajo tierra.4. La mayor causa de fracaso en las ranurasverticales en V es la desecación subsu-perficial de las plántulas y no el fracasode la germinación.5. La causa predominante de los fracasosen las ranuras en U es la falla en la ger-minación.6. La presión sobre el suelo después de lacobertura de la semilla tiene un efectoinsignificante en cualquier tipo de ra-nura.7. La presión sobre las semillas en las ranu-ras en V y en U antes de la cobertura me-jora notablemente sus resultados.8. Los residuos sobre la superficie son unrecurso importante para promover laemergencia de las plántulas en un sueloseco, siempre que los abresurcos los uti-licen correctamente para capturar hume-dad. Las ranuras de los abresurcos en Tinvertida e inclinados en V (pero no losverticales en V) son más efectivos.9. Es posible obtener una mejor emergenciade plántulas en un suelo seco usando lalabranza cero que con labranza conven-cional siempre que se usen la técnica ylos equipos adecuados.10. Con las ranuras en forma de T invertidaes posible obtener una emergencia deplántulas de suelos en labranza cero queson demasiado secos para sostener un cre-cimiento efectivo del cultivo.
  • 116. 7Siembra en suelos húmedosC. John Baker101La clasificación biológica de los abresurcospara labranza cero para los suelos húmedoses casi idéntica a la de los suelos secos,pero por diferentes razones.A diferencia de los suelos secos, por lo ge-neral es imposible sembrar físicamente en lossuelos muy húmedos en razón del comporta-miento de las sembradoras, de la fuerza detracción limitada o de la excesiva compacta-ción. Por lo tanto, considerando los proble-mas de los suelos húmedos, es importante dis-tinguir dos situaciones diferentes:1. Siembra en suelos lo suficientemente hú-medos, naturalmente pegajosos y/o plás-ticos en los que aún sea posible sembrar.2. Siembra en suelos que no están excesiva-mente húmedos pero que se vuelven muyhúmedos enseguida después de la siembra.Siembra en suelos húmedosLos problemas más importantes para sem-brar en suelos húmedos sin atascarse (situación1 arriba), desde un punto de vista operativo,están relacionados con la capacidad física delos abresurcos. En este aspecto hay pocos prin-cipios para distinguir un abresurcos de otro. Engeneral, todos los abresurcos con componen-tes rotatorios tienen limitaciones en los sueloshúmedos,especialmenteensueloshúmedosqueademás son pegajosos. El uso de raspadoressubsuperficiales en algunos abresurcos de dis-cos extiende su tolerancia a otros suelos.Cuando un abresurcos emplea ruedas depresión del tipo semineumático («presióncero»), el límite operativo de todo el abresur-co en suelos húmedos y/o pegajosos es el lí-mite en el cual esas ruedas pueden continuartrabajando sin atascarse. Las ruedas semineu-máticas son particularmente aptas para dejarcaer el barro (ver Capítulo 10) por lo que noes lógico esperar que un abresurco trabaje enun suelo mejor que sus ruedas.Aparte de la capacidad de los distintos abre-surcos para operar sin atascarse, hay impor-tantes efectos biológicos que ocurren comoresultado de la acción física de los distintosabresurcos en los suelos húmedos. Los facto-res biológicos más importantes son la com-pactación, el alisado y el encostrado creadospor los distintos abresurcos. El alisado es unacompactación muy localizada dentro de la ra-nura (tal vez de un espesor de 1-2 mm) y elencostrado es por lo general un alisado que seha secado y endurecido.Dixon (1972) ilustró el efecto de los abre-surcos verticales de doble disco (ranura en V),de los abresurcos simples de azada (ranura enU) y de los abresurcos de ala simple (ranura enT invertida) a diferentes contenidos de hume-dad del suelo, uno de los cuales fue bastantehúmedo (27 por ciento) (Figura 6). Otros auto-res estudiaron las tendencias de los distintos
  • 117. 102 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónabresurcos para compactar la base y las pare-des de la ranura (Dixon, 1972; Baker y Mai,1982b; Mitchell, 1983). A partir de estos estu-dios y de numerosas observaciones en el cam-po, se resumen a continuación las tendenciasde los distintos abresurcos a la compactación,al alisado y al encostramiento.Abresurcos verticales de discosdobles (o triples) –ranuras en forma de VEstos abresurcos tienen la mayor tendenciaa la compactación de todos los abresurcos paralabranza cero. La compactación ocurre tantoen la base como en las paredes de la ranura.También tienen una fuerte tendencia al alisa-do, acentuado en el caso de la ranura abierta.Dado que el alisado queda expuesto a la at-mósfera, a menudo se seca después del pasajedel abresurcos y forma costras internas querestringen la penetración de las raíces.En los suelos húmedos pegajosos el suelo seadhiere a la parte exterior de los discos con locual levanta suelo y semillas de dentro de lasranuras y las deposita fuera de las mismas; deesta forma se anula el trabajo de la verdaderaforma en V de la ranuras. La Lámina 5 muestrauna ranura hecha por un abresurco de discodoble vertical en un suelo australiano pegajo-so. La ranura ha sido severamente interrumpi-da por el suelo que se adhiere al disco.Los abresurcos de discos verticales dobleso triples tienen una fuerte tendencia a intro-ducir los residuos en la ranura, como se des-cribe en detalle más adelante. La cobertura dela ranura es típicamente Clase I.Abresurcos dobles (o triples)inclinados – ranuras inclinadasen forma de VEs probable que este tipo de abresurcoscompacte menos la zona de las semillas, perosolo cuando el abresurco es precedido por otroabresurco fertilizador de doble o triple discoinclinado en la dirección opuesta. A causa dela inclinación, la parte superior de la pared dela ranura creada por el primer abresurco enrealidad levanta el suelo y en cierta medida loafloja. Si bien el segundo abresurco inclinadocompacta el suelo más que si hubiera estadotrabajando en una posición vertical, el pre-aflojamiento del suelo por el primer abresur-cos, que por lo general trabaja algo más pro-fundamente que el segundo, contrarresta lamayoría de los efectos negativos.Cuando un abresurcos de doble o triple dis-co inclinado no es precedido por un abresur-co similar inclinado en la dirección opuesta,la compactación por debajo del abresurco serámayor que si hubiera estado operando verti-calmente. La compactación encima del abre-surco será menor pero el aflojamiento del sue-lo tendrá poco efecto sobre la penetración delas raíces de las plántulas; sin embargo, podrámejorar las propiedades de retención de hu-medad de la ranura lo cual a su vez reduce elriesgo de que las superficies internas de la ra-nura se sequen y formen costras.Los abresurcos de doble o triple disco incli-nados tienen todos los mismos problemas, re-lacionados con sus contrapartes verticales,como la introducción de residuos en la zona dela ranura y la tendencia en los suelos pegajososa adherirse al exterior del disco y destruir lacontinuidad de la forma de la ranura. La cober-tura de las ranuras varía de Clase II a Clase IV.Abresurcos de disco vertical planoangulado – ranuras en forma de UEstos abresurcos tienen poca o ninguna ten-dencia a la compactación y tampoco a levan-tar el suelo en condiciones pegajosas. Sinembargo, la cobertura de las ranuras puede serdifícil en tiempo húmedo continuo, por lasmismas razones señaladas más adelante paralos abresurcos tipo azada. Los abresurcosangulados también tienden a introducir resi-
  • 118. 103Siembra en suelos húmedosduos en la ranura. La cobertura de las ranurases típicamente Clase I o Clase II.Abresurcos de tipo azada – ranurasen forma de UEstos abresurcos por lo general dan lugar apoca compactación salvo cuando son diseña-dos con una base plana grande; en este casopueden compactar la base de la ranura perono sus paredes. En los suelos húmedos inva-riablemente alisan la base y las paredes de lasranuras. Esto es importante si la ranura per-manece sin cobertura después de la siembra ylas partes lisas se secan formando costras.La cobertura es un problema particular. Losabresurcos de tipo azada funcionan en base aun aparato para cubrir que junta el materialque está sobre el suelo a lo largo de la ranuray lo vuelve a colocar sobre la ranura comocobertura. En un suelo húmedo, es improba-ble que esos materiales de cobertura se vuel-van friables, por lo que la ranura es difícil decubrir y se favorece el encostramiento.Si la cobertura es una operación separada,su efectividad depende de permitir un secadosuficiente para la formación de terrones en losresiduos a lo largo de la ranura; sin embargo,el secado insuficiente permitirá algún alisadoen la ranura que se transformará en costra. Porello, si bien los abresurcos de azada puedenser usados con éxito en los suelos húmedos esnecesario tener una buena capacidad de ma-nejo para superar varios problemas. Los abre-surcos de azada pueden encontrar problemasen suelos pegajosos cuando el suelo se acu-mula en los lados del abresurco y cambia suforma y dimensiones. La cobertura de la ra-nura es típicamente Clase I.Abresurcos movidos por tomade fuerza – ranuras en forma de UEstos tipos de abresurcos por lo generalcompactan la base de la ranura y también pue-den alisar esa zona. El alisado y la compacta-ción raramente son severos y dado que el sue-lo no sale a menudo completamente fuera dela ranura, el alisado no constituye por lo ge-neral un riesgo de encostramiento, exceptocuando la siembra es seguida por un fuerteperíodo de sequía.Los abresurcos movidos por la toma defuerza ventilan el suelo en forma mecánicamás que cualquier otro tipo de abresurco; estopuede ser un beneficio para los suelos húme-dos con un bajo nivel de contenido de resi-duos y poblaciones reducidas de lombricesde tierra. Por otro lado, algunos abresurcosmovidos por la toma de fuerza pueden sercompletamente inútiles en suelos húmedospegajosos debido al embarrado de las hojasde corte. La cobertura de la ranura es típica-mente de Clase IIIb.Abresurcos de ala – ranuras en formade T invertidaEstos abresurcos alisan la base de la ranuracasi tanto como los abresurcos de azada perodan lugar a una compactación mínima.Al igualque los abresurcos movidos por la toma defuerza, los abresurcos de ala tienen la ventajade que cierran la ranura por sí mismos o quecierran la ranura por medio de un aparato sim-ple y que no dependen de la humedad o delclima. Por ello, el alisamiento no se transfor-ma en encostramiento y, por lo tanto, no res-tringen el crecimiento de las raíces.Los abresurcos de ala trabajan razonable-mente bien en suelos pegajosos. La versiónde discos de este abresurcos usa raspadoressubsuperficiales para superar la tendencia delos suelos pegajosos a adherirse a los discos.La Lámina 42 muestra la utilidad de los ras-padores usados en los abresucos de ala en elmismo suelo pegajoso australiano de la Lá-mina 5. La integridad de la ranura y los resi-duos permanecen intactos. La cobertura de laranura es típicamente de Clase IV.
  • 119. 104 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónLas Láminas 43 y 44 muestran seccionesde suelo en las paredes de dos ranuras paralabranza cero fotografiadas con un microsco-pio electrónico (Mai, 1978). Las áreas en co-lor gris claro en el suelo sin compactar de laLámina 43 son huecos y macroporos natura-les. Además, se pueden ver materia orgánicaen forma de raíces y residuos enterrados. Encontraste, el suelo compactado en la Lámina44 casi no tiene macroporos y muy poca ma-teria orgánica visible. En su lugar, se aprecianunas pocas rajaduras en las cuales puede cir-cular el oxígeno del suelo. Es por esta razónque las lombrices de tierra prefieren el sueloalrededor de las ranuras en forma de T inver-tida al suelo alrededor de las ranuras en for-ma de V.El tipo de suelo también es importante enlas siembras en suelos húmedos. Si el suelotoma la forma de una cinta al frotarlo entre elpulgar y el índice, muy probablemente seráalisado por los abresurcos con tendencia a esaacción. En general, los suelos arenosos y lossuelos arcillosos bien estructurados y con ra-zonablemente altos niveles de materia orgá-nica, raramente se alisan o quedan perma-nentemente compactados por el pasaje deabresurcos para labranza cero. Muchos sue-los arcillosos se alisan rápidamente cuandoestán húmedos. Por otro lado, las arcillasmontmorilloníticas pueden volverse pegajo-sas. Los suelos sedimentarios se encuentranen una posición intermedia entre los suelosarcillosos y los arenosos.Muchas de las arcillas montmorilloníticasproducen buenos cultivos por su alta capaci-dad de retención de agua, pero también tie-nen tendencia a encoger cuando se secan. Estoproduce rajaduras internas que forman gran-des fisuras en el suelo. Durante las primerasetapas de secado y rajado, la masa del suelose rompe en partículas más pequeñas, casiLámina 42 Cobertura de ranura de Clase IV que permanece intacta después del pasaje de unabresurco de ala equipado con raspadores (ranura en forma de T invertida), en suelo húmedopegajoso (comparar con la Lámina 5).
  • 120. 105Siembra en suelos húmedoscomo si hubiera sido labrado. Tales suelos sonconocidos como de autocobertura. En reali-dad son un dilema para las prácticas de la-branza porque cuando están húmedos son tanpegajosos que son difíciles de trabajar con elequipo de labranza y cuando se secan son másLámina 43 Fotografía electrónica de una sección de suelo de la pared de una ranura en forma deT invertida (de Baker y Mai, 1982b).Lámina 44 Fotografía electrónica de una sección de suelo de la pared de una ranura en forma deV (de Baker y Mai, 1982b).
  • 121. 106 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónfáciles de trabajar pero se arriesga el sacrifi-cio de la valiosa agua del suelo durante el se-cado y la labranza.La labranza cero ofrece una opción valiosapara tales suelos ya que permite la siembradirecta de los suelos no labrados con un dis-turbio mínimo; esto se hace mejor cuando seha secado solo una pequeña parte de la super-ficie de la tierra.Una función importante de los abresurcosparalabranzaceroesevitarquedurantelasiem-bra ocurra una inversión de las capas más pro-fundas y húmedas, por dos razones: porque talinversión sube suelo húmedo que se adhiere atodo el equipo y porque da lugar a una pérdidainnecesaria de humedad del suelo. Esto con-trasta con la labranza continua en la cual la re-sistencia de los suelos a la compactación y alalisado declina con el tiempo y el trabajo con-tinuo. El tráfico de vehículos exacerba la situa-ción y conduce a una menor utilidad de esossuelos cuando son trabajados en estado húme-do. Dado que la práctica de labranza cero gra-dualmente incrementa los niveles de materiaorgánica del suelo y su estructura, es probableque con el tiempo muchos suelos sean menospropensos al alisado o a la compactación y, porlo tanto, más aptos para ser sembrados cuandoestán húmedos.Suelos secos sembradosque se vuelven húmedosLa siembra en suelos secos o húmedos quetodavía tienen que humedecerse no crea pro-blemas importantes de alisado o compactacióncon ninguno de los diseños de abresurcos.Así,las diferencias entre los abresurcos reflejan lacapacidad de las distintas formas de ranuraspara crear microambientes favorables para lassemillas, las plántulas y las plantas en creci-miento aun cuando los suelos posteriormentese hayan vuelto húmedos. El criterio más im-portante es su efecto sobre el oxígeno del sueloya que las raíces respiran y la saturación conagua podría ahogar las raíces y la fauna bené-fica del suelo.Los suelos húmedos, especialmente cuan-do no han sido labrados, mantienen una rela-ción compleja con las semillas. Por ejemplo,si el suelo no ha sido labrado durante algúntiempo y tiene una población razonable delombrices de tierra, estas tienen un importanteefecto sobre la difusión del oxígeno en la zonade las semillas y sobre el drenaje del agua. Lostúneles construidos por las lombrices sirvencomo canales para la entrada del aire y la sa-lida del agua.Las lombrices de tierra también necesitanalimentos y responden rápidamente a la pre-sencia o ausencia de los mismos. Existen va-rias especies de lombrices de tierra y cada es-pecie prefiere ocupar el suelo a una ciertaprofundidad. Las que se alimentan en los resi-duos superficiales (por ej., Lumbricus rubellusHoff y Allolobophora caliginosa Sav) vivencerca de la superficie y son las primeras enreaccionar al exceso de agua en la superficiedel suelo. También reaccionan a la presenciao ausencia de residuos, que son su abasteci-miento de alimentos, hasta el punto que sustúneles y deyecciones reflejan la presencia deresiduos superficiales a pocos centímetros dedistancia.En experimentos con abresurcos para la-branza cero en suelos que aún debían hume-decerse, Chaudhry (1985) probó los efectosde la presencia o ausencia de residuos super-ficiales. Las parcelas «con residuos» habíantenido durante largo tiempo raigrás perenne(Lolium perenne) tratado con herbicidas. Enlas parcelas «sin residuos» el pasto se cortóa nivel del suelo y fue removido de la parce-la inmediatamente antes de la siembra. Enestas parcelas, 24 horas después de habercortado el pasto, las poblaciones de lombri-ces de tierra se habían reducido a la mitad,probablemente como respuesta a la remociónde su principal fuente de alimentos.También se ha observado que las lombricesde tierra parecen tener preferencia por la zona
  • 122. 107Siembra en suelos húmedosde la ranura disturbada después de la siem-bra, en contraposición con las zonas sindisturbar, pero solamente en el caso en queesté recubierta con una fuente de alimentos(residuos) y si estos no están compactados.Probablemente el suelo suelto sea más favo-rable para la construcción de sus túneles y losresiduos proporcionan un ambiente mejoradoy una fuente conveniente de alimentos.El Cuadro 8 muestra los efectos sobre laemergencia de plántulas de cebada (Hordeumvulgare) en un suelo húmedo, con tres formascomunes de ranuras con y sin residuos en lasuperficie (Chaudhry, 1985; Chaudhry y Baker,1988). El Cuadro 8 también muestra el núme-ro de lombrices de tierra recuperadas en zonasde muestreo de 120 mm de diámetro y 100 mmde profundad centradas en las ranuras sembra-das. El índice de actividad de las lombrices,medido como el porcentaje del área de tierracubierta por sus deyecciones, mostró tenden-cias similares con el número de lombrices con-tadas en los lugares de muestreo. En este expe-rimento, para crear condiciones muy húmedasdespués de la siembra, el suelo fue regado con20 mm diarios de lluvia simulada en un perío-do de cuatro horas durante 20 días (en total 400mm en 20 días). En la situación de campo, talintensidad de lluvia repetida produciría condi-ciones supersaturadas y el embarrado de la su-perficie en un breve plazo. En los recipientesde drenaje libre usados en este experimento noocurrió la supersaturacón pero, de cualquiermanera, el suelo permaneció por encima de lacapacidad de campo la mayoría del tiempo.Hubo tres claras tendencias en los datos delCuadro 8. En primer lugar la mayor emergen-cia de plántulas fue promovida por el trata-miento de siembra a voleo sobre la superficie(87 por ciento) y las ranuras en T invertidacreadas por abresurcos de ala (76 por ciento,sin diferencia estadística). A continuación seencontraron las ranuras creadas por los abre-surcos de azada (65 por ciento) y los abresur-cos movidos por la toma de fuerza (63 porciento). Las ranuras verticales en forma de Vcreadas por los abresurcos de disco doble ylos huecos en forma de U creados por unasiembra a golpe simulada tuvieron un com-portamiento pobre (24 y 17 por ciento de emer-gencia de las plántulas, respectivamente).En segundo lugar, el número de lombricesencontradas en las muestras de suelo centra-das en las ranuras sembradas reflejaron muyestrechamente el recuento de las plántulas. Lamayoría de las lombrices fueron encontradasen la zona de las ranuras creadas por los abre-surcos de ala (25), de azada (22) y movidospor la toma de fuerza (23) junto con la siem-bra a voleo (22) y tal vez la siembra a golpe(18); sin embargo, el abresurco vertical dedoble disco tuvo un resultado menor, de solo9 lombrices.En tercer lugar, la presencia o ausencia deresiduos tuvo un efecto muy positivo, tantosobre la emergencia de las plántulas comosobre el número de lombrices de tierra, con elabresurcos en T invertida y con algunas de lasranuras y los huecos en U, pero no con lasranuras en V o con la siembra a voleo sobre lasuperficie. Los residuos mejoraron la emer-gencia de las plántulas en el caso de las ranu-ras en T invertida, del 48 al 76 por ciento y elnúmero de lombrices de 13 a 25. El efecto delas ranuras en U no fue tan marcado pero, decualquier manera, con el abresurco de azadalos residuos mejoraron la emergencia de lasplántulas del 40 al 65 por ciento y el númerode lombrices de 13 a 22.En contraste, los residuos redujeron la emer-gencia de las plántulas con los abresurcos ver-ticales de doble disco (25 al 17 por ciento) ycon sembradora a golpes (del 17 al 14 por cien-to), pero no tuvieron efectos sobre la siembraa voleo o los abresurcos movidos por la tomade fuerza. El último caso no es sorprendenteya que el abresurco movido por la toma defuerza tritura los residuos superficiales (y pro-bablemente también un cierto número de lom-brices) y los incorpora al suelo. En el caso dela siembra superficial a voleo, las semillasquedaron sobre la superficie del terreno, con
  • 123. 108 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónCuadro8Efectosdelosabresurcosparalabranzacerosobrelaemergenciadelasplántulasdecebadayelnúmerodelombricesdetierraenunsuelohúmedodespuésdelasiembra.AbresurcoverticaAbresurcodealaAbresurcomovidoSembradoraSiembraavoleodedoblediscoAbresurcodeazadaRanuraportomadefuerzaagolpesuperficialRanuraenVRanuraenUenTinvertidaRanuraenUHuecosenUSinranuraCoberturaClaseICoberturaClaseICoberturaClaseIVCoberturaClaseIIIbCoberturaClaseICoberturaClaseIRNRRNRRNRRNRRNRRNREmergenciaplántulas,172565407648636217158487conlombrices(%)Númerolombrices9822132513231418102214(pormuestra)Emergenciaplántulas,151924232022434114168989sinlombrices(%)Nota:R:parcelasconresiduossuperficiales,antesydespuésdelasiembra.NR:parcelassinresiduossuperficiales,antesydespuésdelasiembra.
  • 124. 109Siembra en suelos húmedoslo que era menos probable que fueran afecta-das por la actividad de las lombrices debajode la superficie. Más aún, dado que la hume-dad no era un factor limitante, no sorprendeque los residuos en la superficie del suelo notuvieran un efecto directo sobre la emergen-cia con el tratamiento de siembra a voleo.Estos resultados sugieren que las tres ten-dencias observadas en el suelo húmedo estánrelacionadas entre sí. La tercera línea del Cua-dro 8 ilustra la emergencia cuando las lombri-ces fueron eliminadas del suelo por envene-namiento, en otro experimento idéntico.En todos los casos, la ausencia de lombri-ces disminuyó la emergencia de las plántulas.La mayoría de las ventajas de los residuos conranuras en T invertida y en U desaparecieronen ausencia de lombrices, lo que indica unfuerte nexo entre los tres factores cuando es-taban presentes conjuntamente. Esto tambiéndemuestra uno de los beneficios a largo plazode la labranza cero, o sea el aumento del nú-mero de lombrices y la materia orgánica; estofavorece este sistema de producción, siempreque se use el equipo adecuado para mantenery capitalizar esos beneficios.Los datos del Cuadro 8 también muestranque la aireación mecánica, en alguna medida,puede sustituir la ausencia de aireación natu-ral causada por las lombrices y otra fauna delsuelo. El tratamiento químico para matar laslombrices también mata alguna otra fauna delsuelo que también forma canales. Si bien eluso de abresurcos movidos por la toma de fuer-za puede ser beneficioso a corto plazo cuan-do se siembra en suelos que posteriormentese humedecerán, este fue el único abresurcosque promovió más del 24 por ciento de emer-gencia de plántulas en el suelo «esterilizado».Incluso en este caso, el 43 por ciento de emer-gencia obtenido con este abresurcos con resi-duos y el 41 por ciento sin residuos no pue-den ser considerados como satisfactorios y nose pueden comparar con el 76 por ciento ob-tenido con el abresurco de ala en presenciatanto de lombrices como de residuos.La siembra superficial a voleo promovió lamayor emergencia de plántulas en la ausenciade lombrices (89 por ejemplo, tanto con comosin residuos), presumiblemente porque las se-millas en la superficie no fueron afectadas porla actividad de las lombrices debajo de la tie-rra. Pero este tratamiento difícilmente será re-comendado como una práctica de campo, sal-vo si se pudieran asegurar 400 mm de lluviaen los primeros 20 días después de la siem-bra; en este experimento fue usado solamentecon el propósito de comparar las necesidadesde oxígeno y agua de las semillas.La Figura 18 ilustra respuestas similares alas recién presentadas para ranuras en T in-vertida, abresurcos de azada con ranuras en Uy abresurcos verticales de doble disco con ra-nuras en V. Los efectos más claros son que laemergencia de las plántulas sigue la tenden-cia del número de lombrices con todos los ti-pos de abresurcos. Además, los residuos in-crementaron tanto la emergencia como elnúmero de lombrices con los abresurcos en Tinvertida y los abresurcos de azada pero nocon los abresurcos verticales de doble disco.Para entender mejor las interacciones entrelos tipos de abresurcos, el nivel de humedaddel suelo y la cantidad de residuos presentes,Chaudhry (1985) ejecutó un experimento enel cual esos factores fueron variados en formaindependiente. Los resultados se presentan enel Cuadro 9.Los datos muestran que la mayoría de losabresurcos se comportaron razonablementebien en condiciones favorables del suelo, sinconsiderar el nivel de residuos (variación del65 al 90 por ciento en la emergencia de lasplántulas). Sin embargo, cuando las condicio-nes del suelo pasaron a ser húmedas, los pro-blemas de los abresurcos verticales de dobledisco con ranura en V fueron progresivamen-te más aparentes a medida que aumentaba ellargo de los residuos. En el suelo húmedo, laemergencia de las ranuras en V cayó del 38por ciento sin residuos al 35 por ciento con re-siduos cortos y al 30 por ciento con residuoslargos. Por otro lado, los abresurcos de ala y
  • 125. 110 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónlos de azada se comportaron mejor cuando losresiduos largos cubrieron el suelo húmedo, locual fue atribuido al incremento de la activi-dad de las lombrices debida a los residuos lar-gos. Cuando con esos dos abresurcos se redu-jo el largo de los residuos, sus ventajas sobreel abresurcos de doble disco vertical fueronreducidas o eliminadas.Si bien el abresurco de azada respondió po-sitivamente a los residuos largos, en realidades difícil que un abresurco de azada funcionebien en el campo con residuos largos. Un he-cho distinto es realizar este tratamiento en par-celas experimentales ya que en el campo losabresurcos se bloquean rápidamente porquerastrillan los residuos. Por lo tanto, en la prác-tica, de los dos abresurcos de buen comporta-miento en los suelos húmedos con residuoslargos, solo el abresurcos de ala con ranura enT invertida fue capaz de manejar los residuosen su configuración con discos, lo que es con-siderado una opción práctica.Figura 18 Respuestas de la emergencia de plántulas y número de lombrices a tres formas deranuras para labranza cero y a residuos superficiales en un suelo húmedo (de Baker et al., 1996).Cuadro 9 Efecto de los abresurcos, niveles de residuos y estado de la humedad del suelo sobrela emergencia de las plántulas de cebada en un suelo con lombrices de tierra.Emergencia de las plántulasAbresurcos vertical de doble Abresurcos de azada Abresurco de ala condisco con ranura en V con ranura en U ranura en T invertidaCobertura Clase I Cobertura Clase I y IIIa Cobertura Clase IVLR SR NR LR SR NR LR SR NRHumedad adecuada 65 84 82 86 70 76 90 76 82Suelo húmedo 30 35 38 68 36 42 75 43 47Nota: LR: residuos largos. SR: residuos cortos. NR: sin residuos.con residuos sin residuos con residuos con residuossin residuos sin residuosABRESURCO DE ALA DOBLE DISCOABRESURCODE AZADAEMERGENCIAPLÁNTULASNº DE LOMBRICES
  • 126. 111Siembra en suelos húmedosComportamiento de los abresurcosEl comportamiento de los distintos abresur-cos para siembra en el suelo (humedecidodespués de la siembra) puede ser resumidocomo sigue.Abresurcos movidos por la toma defuerza – ranuras en forma de VEstos abresurcos, en ausencia de lombricesde tierra, proporcionan una aireación mecáni-ca compensatoria. Sin embargo, la presenciade lombrices no resultará necesariamente enun mejoramiento de la emergencia de las plán-tulas porque las ganancias de la aireaciónmecánica de un suelo poblado por lombricesson superadas por el enterrado de las fuentesde alimentos para las lombrices que se alimen-tan en la superficie. También habrá una des-trucción de las lombrices en la zona de lasranuras pero, dado que el ancho de labranzade esos abresurcos es normalmente angosto,es probable que la zona de las ranuras sea rá-pidamente recolonizada por las lombrices delas zonas vecinas sin disturbar.Siembra a golpes – huecos en V o UEsta siembra probablemente no produzcabuenos resultados, con o sin lombrices, si bienes necesario proseguir con las investigacionesde estas sembradoras. Los malos resultados deestas sembradoras en estos experimentos fuealgo sorprendente ya que el método usado parahacer los huecos no causó ninguna compacta-ción. En la práctica, las sembradoras a golpescasi siempre producen huecos en V, los cualespodrían comportarse de la misma forma quelas ranuras en V. Sin embargo, en este caso, seusó un pequeño aparato para extraer muestrasde suelo sin compactación.Abresurcos verticales de doble disco– ranuras en VEn general, este tipo de abresurcos tiene uncomportamiento mediocre en los suelos húme-dos por dos razones. En primer lugar, la com-pactación y el alisado y, en segundo lugar, elencostramiento, lo que da lugar a que las lom-brices eviten el área de la ranura. Esto no solopone en desventaja a las semillas sino que tam-bién se opone a los procesos naturales –las lom-brices de tierra– que pueden reparar el daño.Para examinar la tolerancia de las lombri-ces de tierra al alisado, Chaudhry (1985) co-locó un número de lombrices sobre la super-ficie húmeda de un suelo blando contenido endos macetas altas (para prevenir el escape delas lombrices). Antes de colocar las lombri-ces en las macetas, encostró ligeramente lasuperficie de una de las parcelas con sus de-dos. Durante la noche, todas las lombrices enla maceta sin encostrar habían construido tú-neles en el suelo mientras que solamente lamitad de las lombrices lo habían hecho en elotro tratamiento; esto fue una indicación de ladificultad que tienen las lombrices para cons-truir túneles a través de las costras.Chaudhry (1985) también probó la toleran-cia de las lombrices a la compactación y en-contró casi el mismo resultado que para elencostramiento. Dado que los suelos húme-dos son más blandos que los suelos secos, laacción de los abresurcos de discos dobles ver-ticales a través de los residuos superficialesen los suelos húmedos es más de presión quede corte. Esto acentúa su tendencia a la com-pactación. Las ranuras que están encostradaso compactadas son evitadas por las lombricesy no se benefician de sus túneles o del reciclajede nutrientes (Baker et al., 1987, 1988).En segundo lugar, los abresurcos de dobledisco introducen los residuos en las ranuras.En los suelos húmedos, Lynch (1977, 1978) yLynch et al. (1980) mostraron que la descom-posición de estos residuos produce ácidosgrasos, especialmente ácido acético, los cua-les tienden a matar las semillas y las plántulasgerminadas. Buscaron formas para combatireste problema, desde la aplicación de cal conlas semillas para neutralizar el ácido hasta se-parar las semillas de los residuos.
  • 127. 112 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónAparentemente, la separación aun a una pe-queña distancia podría evitar el problemadado que el ácido acético es rápidamente des-compuesto por las bacterias del suelo. El pro-blema del atascamiento con residuos se re-fleja en la respuesta negativa a la presenciade residuos por el abresurco vertical de do-ble disco y por el hecho de que esta respues-ta negativa se incrementó a medida que au-mentaba el largo de los residuos y de sustrozos.Si bien los abresurcos de discos dobles in-clinados y de discos angulados no fueron in-cluidos en el experimento, es sabido que am-bos tipos de abresurcos introducen losresiduos en la zona de las semillas, casi de lamisma forma que los abresurcos verticalesde doble disco. Por lo tanto, puede esperarseque ocurra la fermentación acética con suefecto deletéreo sobre las semillas, pero ha-bría menos problemas con el alisado y lacompactación.Abresurcos en ala – ranurasen T invertidaEstos abresurcos retornan la mayoría delos residuos encima –y no dentro– de la ra-nura. Esto estimula a las lombrices a colo-nizar la zona de las ranuras ya que cuandose remueve el residuo, el número de lom-brices declina claramente. El disco centralde la versión con discos del abresurco conala introduce los residuos tal como ocurrecon todos otros tipos de abresurcos de dis-co. Pero las hojas laterales en ala colocanla semilla en un lado de la ranura central y,por lo tanto, alejan las semillas del contac-to con los residuos comprimidos. Este esprobablemente el único tipo de abresurcode disco que previene efectivamente que lassemillas caigan sobre los residuos; por estarazón se benefician de la presencia de losresiduos aún húmedos. Cuando se coloca-ron residuos largos sobre la ranura, la ranu-ra en T invertida produjo más emergenciade plántulas que cualquier otro diseño.Abresurcos de azada – ranuras en UEstos abresurcos se comportan en forma si-milar a los abresurcos de ala, excepto que enlugar de colocar el residuo sobre la ranura tien-den a empujarlo hacia los lados. Como con-secuencia, si bien los abresurcos de azada pro-ducirán una respuesta positiva a la presenciade residuos (en lo que se refiere a la emergen-cia de plántulas y al número de lombrices), larespuesta probablemente no sea tan positivacomo en el caso de los abresurcos de ala.Las respuestas a la emergencia de las plán-tulas de los distintos tipos de abresurcos y a lasiembra a voleo también se reflejan en el pesode las raíces y los tallos de las plántulas, comose aprecia en las Figuras 19 y 20 (con y sinlombrices de tierra, respectivamente).Sin lombrices hubo pocas diferencias entrelos abresurcos. Solamente la aireación mecá-nica de los abresurcos movidos por la tomade fuerza tuvo un efecto positivo. Sin embar-go, con lombrices, el crecimiento de las plán-tulas fue similar a las tendencias de la emer-gencia de las plántulas y del número delombrices.La Figura 21 muestra las tasas típicas dedifusión de oxígeno en el suelo con lombricesasociado con abresurcos de ala y de doble dis-co (Chaudhry, 1985; Baker et al., 1987, 1988).La tasa de difusión de oxígeno se mide por elpaso de una corriente a través de electrodosde platino sobre una malla alrededor de lasranuras sembradas y midiendo la tasa de con-sumo y reemplazo de oxígeno alrededor delos electrodos (ver Capítulo 19).La Figura 21 muestra que el abresurco deala no tuvo un efecto negativo sobre el estadodel oxígeno en el suelo. El estado del oxígenoque rodea los abresurcos de azada, movidospor la toma de fuerza y de golpe (no mostra-do) fue muy similar al del abresurco de ala.De hecho, todos los abresurcos tenían mode-los similares de comportamiento al del suelosin disturbar, lo que indica que ninguno deellos tenía efectos negativos sobre la tasa dedifusión del oxígeno en el suelo. Sin embargo,
  • 128. 113Siembra en suelos húmedosFigura 19 Peso de las raíces ylos tallos de plántulas de cebadaen labranza cero en respuesta adistintos tipos de abresurcos y re-siduos y en la presencia de lom-brices de tierra (de Baker et al.,1988).Figura 20 Peso de las raíces y lostallos de plántulas de cebada en la-branza cero en respuesta a los ti-pos de abresurcos y residuos y enla ausencia de lombrices (de Bakeret al., 1988).PESO DE LAS RAÍCES Y TALLOS DE CEBADA(con lombrices)Sin residuosResiduosTallosRaícesRanuracruzadaDiscotripleAzada Cobertura Distribu-ciónsuperficialAbresurcomovidopor tomade fuerzaPESO DE LAS RAÍCES Y TALLOS DE CEBADA(sin lombrices)Sin residuosResiduosTallosRaícesmg/plantaRanuracruzadaDiscotripleAzada Abresurcomovidopor tomade fuerzaCobertura Distribu-ciónsuperficialmg/planta
  • 129. 114 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónen todos los casos, la presencia de residuosmovió las zonas de alto contenido de oxígenomás cerca de las semillas, probablementecomo resultado de una mayor actividad de laslombrices de tierra.En contraste, el abresurco de doble discotuvo un marcado efecto negativo sobre la si-tuación del oxígeno en el suelo, sin tener enconsideración la presencia o ausencia de resi-duos. Esencialmente, este abresurcos, en fun-ción de su acción de cuña, empuja las zonasde alto contenido de oxígeno lejos de las se-millas y las reemplaza con zonas compactadaso bajas o, en el mejor de los casos, con unadifusión media de oxígeno.También se debe hacer notar que los efec-tos de la humedad sobre el suelo, con o sinlombrices, no parecen estar relacionados conla forma en que se humedece el suelo. Porejemplo, Chaudry (1985) realizó dos experi-mentos con lombrices y residuos, idénticos entodos sus aspectos, excepto que en uno de ellosusó lluvia simulada para humedecer el suelodespués de la siembra y en el otro usó unacapa freática en ascenso. Estuvo particular-mente interesado en saber si la lluvia persis-tente tenía algún efecto de sellado sobre lascaras internas de la cobertura o, por el contra-rio, arrastró las semillas. No encontró dife-rencias en el comportamiento de las plántulasde cebada en el humedecimiento del suelodesde el lado de arriba o de abajo, pero am-bos experimentos confirmaron las diferenciasentre los abresurcos y los residuos.Más tarde, Giles (1994), en Nueva Zelandia,cuantificó la tasa de acumulación de biomasade lombrices en los 100 mm superiores delsuelo como función de los distintos nivelesde paja de cebada sobre la superficie de latierra. Encontró una relación casi linear en lacual la biomasa total de dos especies delombrices que se alimentan en superficie(Lumbricus rubellus Hoff y Allolobophoracaliginosa Sav) habían acumulado hasta 9t/ha bajo 11 t/ha de paja y 5,1 t de lombricesbajo 6,4 t/ha de paja. Durante este período labiomasa recuperable de la paja había decreci-do de 11 t/ha a 3,2 t/ha y de 6,4 t/ha a 1,2 t/ha,respectivamente. En los primeros seis meses,la mayor cantidad de residuos permaneció másFigura 21 Perfiles de la tasa de difusión de oxígeno alrededor de abresurcos de ala y de dobledisco en labranza cero que operan en un suelo húmedo sedimentario-arcilloso, en presencia yausencia de residuos superficiales (de Baker et al., 1988).Abresurco de alaAltoBajoMedioAbresurco de triple discoResiduos Residuos Sin residuosSin residuosDistancia del centro del surco (mm)La tasa media de difusión del oxígenoalrededor de los surcos de los abresurcosde ala y de triple disco para la labranza cero(días 9-21) (g × 10–8/cm2/minDistancia del centro del surco (mm)
  • 130. 115Siembra en suelos húmedosFigura 22 Tasas de infiltra-ción de ranuras en labranzacero en un suelo sedimenta-rio arcilloso (de Baker et al.,1987).Tasasdeinfiltración(mm/h)Tiempo (min)Abresurco de alaAbresurco de triple discoAbresurco tipo azadaAbresurco movido por la toma de fuerzaAbresurco centralSuelo sin disturbios/desnudohúmeda que la cantidad más liviana, lo cualpodría tener influencia sobre la descomposi-ción más rápida de la primera. Al final delexperimento, una parte de los residuos pare-cía haberse descompuesto mientras que la otraparte había simplemente sido enterrada conlas deyecciones de las lombrices.Se debe tener en consideración que estosniveles de paja de cereales fueron deliberada-mente establecidos a niveles altos para pro-bar la capacidad de las lombrices para enfren-tar condiciones de «sobrecarga» en labranzacero. En términos generales, tales niveles depaja se igualan con los rendimientos de losgranos en proporción similar.Finalmente, los experimentos relacionadoscon suelos húmedos no serían completos sinmedir la infiltración del agua en las zonas delas ranuras en el campo. La Figura 22 mues-tra los resultados de un experimento de cam-po que compara las tasas de infiltración devarios abresurcos en un suelo sedimentarioarcilloso cubierto de residuos y con lombri-ces (Baker et al., 1987). El resultado reflejalas tendencias de las lombrices y la emergen-cia de las plántulas. El abresurco de ala conranura en T invertida produjo la infiltraciónmás rápida (110 mm/h después de dos horas),lo que no es sorprendente ya que había pro-movido la mayor actividad de las lombrices y
  • 131. 116 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónla emergencia de plántulas. El siguiente fue elgrupo de abresurcos que incluye azada, mo-vidos por la toma de fuerza (ranuras en U) ysembradoras a golpe (huecos en U), junto conel suelo sin disturbar, todos los cuales prome-diaron 70 mm/h después de dos horas. La peorinfiltración ocurrió con el abresurco de dobledisco (ranura en V), con solo 20 mm/h de in-filtración después de dos horas. El agua per-maneció encharcada en las ranuras en V va-rias horas después del experimento.Resumen de la siembraen suelos húmedos1. La clasificación de las tres formas bási-cas de ranuras, de las más pobres a lasmejores (en V, U y T invertida), en sueloshúmedos que contienen lombrices de tie-rra y residuos es exactamente la mismaque para los suelos húmedos, si bien esdiferente en ciertos aspectos.2. Las semillas deben tener un acceso rápi-do al oxígeno en los suelos húmedos; losdistintos abresurcos crean diferentes am-bientes de oxígeno alrededor de las semi-llas en suelos húmedos.3. Los abresurcos de doble disco tienen unefecto contrario sobre la tasa de difusióndel oxígeno alrededor de la semilla en laranura.4. Los abresurcos en T invertida, azada ymovidos por la toma de fuerza, junto consembradoras a golpe, tienen un efectopositivo o neutro, sobre la difusión deloxígeno alrededor de la ranura.5. Las lombrices y los residuos sobre la su-perficie dan claras ventajas si se manejancorrectamente.Ambos se incrementan conel tiempo bajo labranza cero y tienen unefecto creciente sobre la aireación, el dre-naje y la infiltración.6. Los abresurcos de ala y azada favorecenla actividad de las lombrices en la zonade las ranuras.7. Los residuos superficiales favorecen la ac-tividad de las lombrices; la actividad esproporcional a la cantidad de residuos.8. La capacidad de las ranuras en T inverti-da de los abresurcos de ala para retenerlos residuos sobre la ranura es importan-te tanto en los suelos húmedos como enlos suelos secos porque estimula la acti-vidad de las lombrices dentro y alrededorde la ranura sembrada.9. Los abresurcos de discos dobles, triplesy angulados junto con las sembradoras agolpe tienden a introducir residuos en lazona de las semillas con un efecto negati-vo sobre la germinación. Esto ocurre so-bre todo en el caso de residuos largos,filiformes y húmedos.10. Los abresurcos de ala, azada, movidospor la toma de fuerza y los surcadoresseparan efectivamente los residuos endescomposición del contacto directo conlas semillas.11. En ausencia de lombrices de tierra, la ai-reación mecánica de las ranuras por me-dio de abresurcos movidos por la tomade fuerza pueden ofrecer un beneficio acorto plazo.12. La siembra superficial a voleo puede te-ner un buen comportamiento en caso delluvias cotidianas uniformes durante tressemanas después de la siembra; obvia-mente esta no puede ser considerada unaopción práctica.13. Las ranuras en forma de V y los huecosde las sembradoras a golpe tienden a com-pactar o alisar. La cobertura Clase I (o lafalta de cobertura) favorece que ese ali-sado se transforme en encostramiento.14. El alisado y/o el encostramiento desalien-tan la actividad de las lombrices en la zonade las ranuras.15. Las ranuras en U creadas por los abresur-cos en azada, movidos por la toma de fuer-za y los surcadores pueden ser alisadaspero solo mínimamente compactadas. Sies posible tener coberturas de Clase II o
  • 132. 117Siembra en suelos húmedossuperior a esta, el alisado no formará cos-tras al secarse.16. Las ranuras en U creadas por los abresur-cos con discos angulados no se alisan nise compactan.17. Las ranuras en T invertida creadas por losabresurcos de ala pueden ser alisadas perono compactadas. La cobertura Clase IVpreviene el secado de la parte alisada.18. Es posible tener una excelente infiltraciónde agua con las ranuras en Tinvertida peroes probable que esta sea pobre con ranu-ras en V creadas por los abresurcos dedoble o triple disco. Sin embargo, es po-sible que la infiltración entre los surcossea mayor con labranza cero que con la-branza tradicional, especialmente con unamayor población de lombrices y más ma-teria orgánica.19. Es posible obtener una excelente emer-gencia con las ranuras en T invertida enlos suelos húmedos; una emergencia sa-tisfactoria se puede obtener con la mayo-ría de los abresurcos que crean ranurasen U.20. Una emergencia pobre de las plántulaspuede ocurrir en las ranuras o los huecosen V en los suelos húmedos.
  • 133. 8Profundidad, colocacióny distanciamiento de las semillasC. John Baker y Keith E. Saxton119La colocación precisa de las semillases más importante en la labranza ceroque en la labranza común.Cuando un abresurcos en una sembradorapara labranza cero deposita la semilla y, a ve-ces, el fertilizante en el suelo, su capacidadpara controlar la ubicación final de la semillay el ambiente en que la coloca depende de uncierto número de funciones, a veces contra-dictorias. La capacidad combinada requeridade la sembradora y del abresurcos incluyenlas siguientes funciones:1. Seguir en forma continua la superficie delsuelo de cada surco y mantener una pro-fundidad de siembra precisa.2. Colocar las semillas debajo del suelo, enmovimiento, en una banda uniforme rela-tiva al abresurcos mismo.3. Cubrir las semillas y, a veces, el fertilizan-te, o por lo menos favorecer una coberturaefectiva, después que pasó el abresurcos.4. Separar las semillas del fertilizante si am-bos se colocan simultáneamente en la mis-ma operación y optimizar la posición deuno respecto al otro para maximizar la res-puesta biológica.5. Distanciar y colocar las semillas con el es-paciamiento y en la forma deseadas a lolargo del surco.6. Transferir las semillas de los mecanismosde distanciamiento a los abresurcos sincambiar el modelo o el distanciamiento re-queridos.Las funciones 1 a 3 son importantes parauna colocación correcta de la semilla. La fun-ción 4 es importante para la colocación delfertilizante tal como se describe en el Capítu-lo 9. Las funciones 5 y 6 –y en cierta medidala función 1– dependen del diseño de la sem-bradora, especialmente de la configuración delbrazo de arrastre y del mecanismo de empujevertical así como de los abresurcos.La colocación de la semilla en el suelo esfunción del diseño del abresurco. Para obte-ner óptimos resultados, los abresurcos debentener capacidad para:• ignorar o controlar el disturbio del suelodebajo de la superficie del suelo (o faltade disturbio en los suelos húmedos);• ignorar la adhesividad del suelo;• superar las obstrucciones debajo de la su-perficie, tales como piedras o similares;• evitar colocar las semillas sobre residuoserectos;• prevenir el rebote de las semillas;• cubrir la ranura a una profundidad adecuada.La cobertura puede ser una operación sepa-rada hecha por otra máquina (por ej., rastra),en cuyo caso los abresurcos deberían crear lasranuras de tal forma que la operación de co-bertura se haga a una profundidad uniforme(ver Capítulo 5).
  • 134. 120 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónEl distanciamiento de las semillas es fun-ción del mecanismo de la sembradora y noes exclusivo de la labranza cero. En general,una sembradora de precisión es diferente deuna sembradora común por el hecho de queentrega las semillas en forma individual conla intención de que queden separadas a unadistancia predeterminada. Una sembradora co-mún entrega las semillas en forma masiva demodo que un cierto número (o peso) de semi-llas es depositado en una cierta longitud desurco (o área determinada), con una distribu-ción aproximadamente uniforme y sin inten-tar obtener un espaciamiento regular entre lasmismas.La transferencia de las semillas del meca-nismo distanciador al abresurcos debería seruna función común pero, especialmente conel distanciamiento de la siembra de precisión,esta transferencia debe mantener continuidaden la distancia entre las semillas y colocarlascon un espaciamiento constante en el surco.Los agrónomos discuten acerca de los efectosde las variaciones en el distanciamiento de lassemillas sobre el rendimiento de los cultivos,especialmente cuando este se contrapone a lavariación natural entre las plantas y a su capa-cidad para compensar un espaciamiento im-perfecto. Sin embargo, la mayoría de los ex-pertos convienen en que hay pocas desventajasagronómicas en el caso de las semillas orde-nadas a intervalos precisos en el surco. En elcaso del maíz, las últimas evidencias sugierenque la profundidad uniforme de la siembra yla emergencia son probablemente más impor-tantes que el espaciamiento entre las plantas.Profundidad de siembray emergencia de las plántulasHay un consenso casi general de que la pro-fundidad de siembra debería ser tan uniformecomo fuera posible. Sorprendentemente, ha ha-bido pocos estudios para cuantificar la profun-didad de siembra de las semillas sembradas enel sistema de labranza cero (a diferencia de lossistemas corrientes de labranza) respecto alefecto de la variación de la profundidad idealsobre el comportamiento de los cultivos. Ob-viamente, la importancia de este factor variarácon el potencial de compensación del creci-miento de cualquier cultivo o especie.Para cuantificar los efectos de la emergen-cia de las plántulas desde una profundidad desiembra imperfecta bajo condiciones de la-branza cero, Hadfield (1993) midió las varia-ciones de la germinación y la emergencia detrigo (Triticum aestivum) y lupino (Lupinusangustifolius) sembrados a varias profundida-des en ranuras en forma de T invertida paralabranza cero. Los resultados se presentan enel Cuadro 10.Hadfield concluyó que la variedad de trigousada (cv. Otane) era menos sensible a la pro-fundidad de siembra que el lupino a lasprofundidades de 20 a 50 mm, pero ambosfueron seriamente afectados a profundidadesmayores de 50 mm. En general, la emergen-cia de las plántulas de esta variedad de trigodecreció un 4 por ciento o por cada 10 mm deincremento de la profundidad de siembra, en-tre 20 y 70 mm. Sin embargo, se han observadootras tolerancias muy diferentes a la profun-didad de siembra en otras variedades de trigo.En comparación, en estos experimentos, laemergencia del lupino decreció un 17 por cien-to por cada 10 mm de incremento de laprofundidad entre los 20 y los 70 mm. Enambos casos, la reducción de la emergenciade las plántulas no fue causada por la falta degerminación de las semillas sino por la mor-talidad subsuperficial de las plántulas quehabían germinado. Esto confirmó observacio-nes anteriores de Heywood (1977).Campbell (1981, 1985) estudió las profun-didades de siembra de semillas pequeñas deleguminosas forrajeras, como el trébol rojo(Trifolium pratense), sembradas en ranuras enforma de T invertida para labranza cero. Lle-gó a la conclusión de que la emergencia de lasplántulas de las leguminosas forrajeras fue
  • 135. 121Profundidad, colocación y distanciamiento de las semillasespecialmente sensible a las profundidades desiembra por debajo de una profundidad me-dia de 13 mm. Los resultados se encuentranen el Cuadro 11.Salmon (2005) examinó los efectos de lasprofundidades de siembra (de 0 a 50 mm) so-bre la emergencia de plántulas de Brassica sp.cuando se sembraron en varios suelos de Nue-va Zelandia usando la versión de abresurcosde ala para labranza cero. También buscó lasinteracciones con los tratamientos de semillasque comprendieron revestimiento de la semi-lla (Superstrike), tratados con insecticidas(Gaucho®) o semillas desnudas sin tratar.Salmon llegó a la conclusión que con esteabresurcos específico –del cual se sabe quecrea un ambiente favorable para las semillasy las plántulas– las profundidades de siembrade 10 a 25 mm no tuvieron un efecto signifi-cativo sobre el recuento final de la emergen-cia de plántulas, pero redujeron sensiblemen-te la emergencia a profundidad cero y 50 mm.No hubo interacciones entre la profundidadde siembra y el tratamiento de semillas.En sus experimentos Salmon no pudo pro-bar los efectos del bajo vigor de las semillas,otras especies de Brassica y otros tipos deabresurcos para labranza cero. Es dudoso, sinembargo, que alguno de esos factores hubieramejorado el rango de profundidades posibles,el cual ya fue considerado muy amplio en esosexperimentos.Uniformidad de la profundidaddel abresurcosMantener una profundidad uniforme desiembra es una de las tareas más difíciles que,por varias razones, debe cumplir cualquiermáquina para labranza cero, a saber:• las superficies de los suelos sin labrar nose vuelven uniformes tan fácilmente comolas de los suelos labrados;Cuadro 10 Efectos de la profundidad de siembra sobre la emergencia de las plántulas de trigo ylupino en labranza cero.Emergencia de plántulas (plantas/m2 en paréntesis)Profundidad nominal de siembra Trigo Lupino20 mm 79% (209) a 93% (66) a30 mm 80% (210) a 87% (62) b50 mm 73% (192) a 60% (43) c70 mm 61% (169) b 24% (17) dFuente: Hadfield (1993) .Notas: Las cifras seguidas de letras diferentes denotan diferencias significativas, P < 0,05.Porcentaje de emergencia de plántulas = porcentaje del número estimado de semillas sembradas de los pesosconocidos de las semillas sembradas.Cuadro 11 Efectos de la profundidad de siem-bra sobre la emergencia de las plántulas de tré-bol rojo en labranza cero.Profundidad nominal Emergenciade siembra de plántulas (%)0 mm 53 (b)13 mm 89 (b)38 mm 56 (b)Fuente: Campbell (1985).Notas: Las cifras seguidas de letras diferentes deno-tan diferencias significativas, P < 0,05.Porcentaje de emergencia de plántulas = porcentajedel número estimado de semillas sembradas de lospesos conocidos de las semillas sembradas.
  • 136. 122 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservación• los suelos sin labrar a menudo son másduros que los suelos labrados y, por lo tan-to, tienen un menor efecto de «colchón»,especialmente a altas velocidades;• los suelos más duros requieren una mayorfuerza de penetración para empujar losabresurcos dentro de la tierra y, por lo tan-to, las variaciones de resistencia de la tie-rra dan lugar a mayores variaciones en laprofundidad de siembra que los suelosblandos en los que se usan menores fuer-zas de penetración;• la dureza o resistencia de un suelo sin la-brar por lo general varía a través de uncampo como resultado de la formación na-tural de los suelos y la pulverización pe-riódica de los mismos por medio de lalabranza elimina esas diferencias de resis-tencia del suelo;• los suelos en el sistema de labranza ceropor lo general están cubiertos con residuossuperficiales que pueden interferir con lacapacidad del abresurcos para manejar elsuelo debajo de los mismos y así acentuarla rugosidad de la superficie.Cada uno de estos aspectos se consideraráseparadamente.Seguimiento de la superficieEl control de la profundidad del abresurcoses parcialmente función del abresurcos y par-cialmente función del soporte de la sembrado-ra. En la labranza cero hay pocas oportunida-des de nivelar el suelo antes de la siembra. Losabresurcos para labranza cero deben, por lotanto, tener una mejor capacidad para seguir lasuperficie que los abresurcos para suelos la-brados. Solamente la extensión del movimien-to mecánico vertical se debería incrementar enaproximadamente ± 75 mm (total 150 mm) ensuelos labrados hasta ± 250 mm (total 500 mm)en suelos sin labrar.Aparatos para medir la profundidadUna de las contribuciones importantes quehacen de los abresurcos para controlar la pro-fundidad de siembra es la presencia o ausen-cia de aparatos para regular la profundidad(ruedas, deslizadores o bandas) que siguen lasvariaciones de la superficie del suelo. Las fuer-zas de penetración requeridas son generalmen-te más altas en suelos sin labrar que en sueloslabrados. Más aún, la resistencia del suelo esen general bastante uniforme a través de todoel campo como resultado del proceso de la-branza mientras que la resistencia de los sue-los en labranza cero varía metro a metro.El resultado es que si un abresurcos confíasolamente en la fuerza vertical de penetraciónalcanzando el equilibrio con la resistencia delsuelo a la misma para mantener una profundi-dad de siembra constante, como ocurre co-múnmente en los suelos labrados, la profun-didad de siembra en los suelos sin labrarvariará según la resistencia del suelo. Por lotanto, cualquier abresurcos diseñado para ope-rar a una profundidad constante en un suelosin labrar necesitará un aparato para contro-lar la profundidad. Con un aparato de ese tipo,la fuerza de penetración puede ser aplicadaen exceso, solo para llegar a la profundidaddeseada en esa porción de suelo. La fuerzaadicional es ejercida por el aparato reguladorsin alterar materialmente la profundidad desiembra.Los aparatos para regular la profundidad delos suelos sin labrar deben tener la capacidadde absorber variaciones bastante grandes delas fuerzas aplicadas para operar satisfacto-riamente dentro de la variabilidad inherentede tales suelos. Afortunadamente, los suelossin labrar también tienen una alta capacidadinherente para soportar cargas superficiales yevitar la formación de surcos.Hay diferencias en la precisión de los apara-tos para regular la profundidad según la cerca-nía del punto de entrega de la semilla del apa-rato medidor. Obviamente, cuanto más cercana
  • 137. 123Profundidad, colocación y distanciamiento de las semillases esta posición, hay un control de profundi-dad más efectivo. La efectividad de este apara-to puede ser afectada si está muy alejado de lazona de deposición de la semilla; por ejemplo,puede haber una pequeña prominencia cuandola semilla es liberada en un pequeño hueco.A menudo hay limitaciones mecánicas parala ubicación del aparato regulador en un abre-surcos en relación con el punto en que la se-milla es finalmente depositada en el suelo.Probablemente, el modelo más cercano decualquier diseño de abresurcos con el aparatoregulador de profundidad, es aquel con lospuntos de salida de las semillas en los cualesel aparato regulador opera (toca) junto a unarueda semineumática a lo largo de la base deun disco en el punto en que es liberada la se-milla. La Lámina 45 muestra ese diseño.Siempre que sea posible, es deseable com-binar la función de regulación de la profundi-dad de las ruedas con la función adicional decobertura y/o cierre de la ranura, pero sin queninguna de ambas funciones se vea compro-metida por los requerimientos de la otra. Lasruedas del aparato regulador en la versión dediscos de los abresurcos de alas están locali-zadas muy cerca pero algo hacia atrás de lazona de eyección de las semillas de modo quepueden cumplir las dos funciones sin compro-meter mutuamente su resultado (ver Lámina25). Las ruedas en la Lámina 45 no cumplenla función de cierre de la ranura.En casi todos los casos, los aparatos regu-ladores preferidos por los diseñadores son lasruedas, si bien los deslizadores y las bandastambién son usadas en abresurcos más econó-micos. Los problemas con los deslizadores enla labranza cero surgen cuando recogen resi-duos y se bloquean y la mayor fuerza de pe-netración necesaria causa un alto desgaste amedida que se deslizan sobre la tierra.Las bandas de profundidad algunas vecesestán unidas a discos para limitar su penetra-ción; sin embargo, la profundidad de siem-bra no puede ser convenientemente ajustadapara los distintos cultivos sin quitar la bandaLámina 45 Ruedas para regular la profundidad colocadas a lo largo del punto de depósito de lassemillas en un abresurcos para labranza cero.
  • 138. 124 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservacióny reemplazarla por una banda de distinto diá-metro. También tienden a acumular suelo enel punto de contacto entre la banda y el disco,lo que incrementa así efectivamente el diáme-tro de la banda y reduce la profundidad desiembra.Las ruedas de los aparatos reguladores tam-bién tienen problemas. Dado que las ruedaspueden ser sostenidas solo por sus ejes, losdiseñadores tienen que optar entre las desven-tajas de unirlas detrás del abresurcos y lasdesventajas de colocarlas a sus lados dondepodrían interferir con la separación de los re-siduos; además, es improbable que funcionenbien para cerrar las ranuras.Dado que muchos abresurcos para labranzacero tienen como componente central un dis-co de algún tipo para manejar los residuos, ladesventaja de colocar una rueda reguladorade la profundidad detrás del abresurco tam-bién puede causar un nuevo problema adicio-nal ya que la distancia de la zona de la semillaaumenta al menos en la medida del radio deldisco. Consecuentemente, a pesar de sus ven-tajas para controlar la profundidad de siem-bra, muchos diseños de abresurcos para la-branza cero no usan ningún tipo de ruedareguladora de profundidad. En el caso de losabresurcos que la utilizan, la mayoría estánubicadas a los lados del abresurco o en parteal lado y en parte detrás del mismo.Una complicación adicional surge cuandolas ruedas reguladoras deben cumplir ademásla función de cubrir la ranura. Las ruedas quetienen solo la función de cubrir son llamadas«ruedas compresoras», aquellas que solo sir-ven para regular son las «ruedas reguladoras»y aquellas que cumplen ambas funciones son«ruedas reguladoras/compresoras».Pocos abresurcos tienen ruedas regulado-ras/compresoras. Una razón es que para uncontrol preciso de la profundidad la ruedadebería operar a lo largo de la zona de depó-sito de las semillas, mientras que para unacompresión efectiva debería pasar detrás delabresurcos. Más aún, la rueda debe girar sindificultad en el suelo sin disturbar para man-tener el control de profundidad mientras que,para una presión eficiente sobre la ranura, larueda debería estar sobre suelo suelto sobrela ranura o en la ranura misma (ver Capítulo5). Estos requerimientos aparentemente con-tradictorios a menudo llevan a colocar dosruedas separadas o a relegar una de las fun-ciones a fin de reducir el costo y favorecer laabertura de los residuos. En general, si las rue-das de los abresurcos son ayudadas por elás-ticos, muy probablemente sean compresorasy no reguladoras.La rueda en el abresurco de la Lámina 45 essolamente una rueda reguladora. Una ruedacompresora más pequeña se aprecia operan-do en ángulo detrás del disco.Un ejemplo de ruedas combinadas compre-soras/reguladoras se encuentra en la Lámina25 donde se aprecian dos ruedas en cada ladodel disco central y ligeramente detrás de lazona de las semillas. Las ruedas son lo sufi-cientemente anchas como para trabajar en unsuelo sin disturbar a lo largo del abresurco(función de rueda reguladora) pero tambiénestán anguladas, de modo que doblan residuosy suelo sobre la ranura en forma de T inverti-da en forma ligera (función de rueda compre-sora). Las ranuras en forma de T invertida norequieren compresión de la semilla dentro dela ranura de modo que no hay desventajas alcomprimir desde la parte superior de la ranu-ra cubierta (ver Capítulo 6). La función de con-trol de profundidad de este abresurco es lige-ramente afectada porque las ruedas no estánubicadas exactamente en el punto de entregade las semillas; con este abresurcos se empleanotros sistemas que compensan esta dificultad.El valor de las ruedas semineumáticasEs necesario reconocer el valor de las rue-das semineumáticas que se usan en las ruedascompresoras y en las ruedas reguladoras másmodernas. Este invento, a menudo poco apre-
  • 139. 125Profundidad, colocación y distanciamiento de las semillasciado, es uno de los agregados más exitosos ala maquinaria agrícola.Antes de su invención,todas las ruedas reguladoras/compresoras eranrigídas, o al menos de goma maciza, plásticoo gomas completamente infladas.Dado que la presión de las ruedas sobre lassembradoras se ejerce, casi invariablementey por lo menos en parte, sobre una zona desuelo sin disturbar; incluso en el caso de la-branza cero, están muy propensas a acumularbarro en condiciones húmedas. Las ruedasinfladas a presión normal y las ruedas rígidasno se flexionan suficientemente para provo-car el desprendimiento del barro. Algunas si-tuaciones de labranza cero pueden requerirconsiderable presión hacia abajo para quehaya una flexión limitada de las gomas com-pletamente infladas.Fue necesario encontrar un método paracombinar la flexibilidad y al mismo tiempomantener la precisión del aparato reguladordel radio de la rueda: tenía que ser flexiblepero aun así retener un radio predecible decarga, sin considerar la carga en el mismo. Esen este caso es en el que sobresalen las ruedassemineumáticas. Si bien estas son huecas (ensecciones de numerosas formas) no hay pre-sión de aire en su interior. Es más, muchastienen una pequeña válvula de purga de modoque el aire no quede encerrado permanente-mente. La distancia entre la pared externa y lapared interna (contra el aro) es relativamentepequeña. Cuando está trabajando, la rueda tocael suelo, la pared externa cede temporalmentey se comprime contra la pared interna y, porlo tanto, contra el aro. A medida que la ruedaabandona el suelo, su resiliencia causa que lapared externa vuelva a su posición original.En este movimiento, la pared externa conti-nuamente se flexiona hacia adentro y haciaafuera, lo cual hace caer el barro adherido. Elradio de operación sigue siendo predeciblesiempre que haya suficiente fuerza aplicadapara hacer ceder la pared externa contra lapared interna y el aro en la zona de contactocon el suelo.Soporte flotanteOtro elemento que se puede agregar a losabresurcos para labranza cero es un soporteflotante para montar las ruedas reguladoras;consiste de un par de ruedas que pueden mo-verse independientemente en forma verticalmientras continúan ejerciendo conjuntamen-te la presión. Son sistemas de palancas mecá-nicas simples con al menos dos ruedasmedidoras. Una unión simple con un eje cen-tral une la horquilla que sostiene las dos rue-das en forma pivotante. Las dos ruedas en-cuentran su posición de trabajo al igualar lasfuerzas de contacto con el suelo alrededor delsoporte flotante. La posición de las dos rue-das reguladoras cambia constantemente amedida que cada rueda en su giro encuentracambios en la superficie del suelo: cuando unarueda se mueve hacia arriba la otra rueda semueve hacia abajo.Esta solución se basa en que cada rueda,cuando encuentra una pequeña elevación o unpequeño hueco, fuerza a todo el abresurco acaer o subir solamente la mitad del desnivel.De esta manera, la rugosidad de una superfi-cie es reducida a la mitad; este es un elementoimportante para la labranza cero ya que estesistema de labranza no prevé la uniformizacióno nivelación del terreno.La Lámina 46 muestra un soporte flotantepara un par de ruedas reguladoras.Semillas expulsadas por los discosLa tendencia de los dobles discos a hacer sal-tar las semillas fuera de la tierra ocurre cuandolas semillas quedan atrapadas entre los dos dis-cos o cerca del punto en que estos tocan la tie-rra. A cierta velocidad, los discos se alejan deeste punto y atrapan semillas, lo que es seguidopor una violenta liberación de las mismas, haciaarriba y hacia atrás, fuera de la ranura.El problema se supera dejando caer las se-millas detrás de la zona de contacto y/o inser-
  • 140. 126 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservacióntando platos de cobertura en la zona entre losdos discos y sus bordes posteriores.En todos los abresurcos de discos y en lossuelos adherentes, por lo menos una de las su-perficiesdeldiscotendrámaterialadherido.Lassemillas pueden adherirse al disco y ser levan-tadas de la ranura o el suelo o se pueden adhe-rir al disco que arrastra consigo las semillas.Con los abresurcos de doble disco, la semi-lla es liberada contra las superficies internasde los discos que no están en contacto con elsuelo. De esta manera, las semillas raramentese adhieren a los discos pero la adherencia delsuelo en la parte exterior de los discos puedecortar la integridad de la ranura y arrastrarfuera de la misma semillas que ya han sidodepositadas en ella (ver Lámina 47).Con los discos angulados, el lado del discojunto a la semilla está bastante protegido delcontacto con el suelo, lo cual ayuda a que lassemillas se adhieran directamente al disco.El abresurco de ala con discos tiene unosraspadores especiales subsuperficiales diseña-dos para despegar debajo de la tierra las se-millas adheridas al disco (Thompson, 1993;Lámina 25).Disturbio del sueloCon la mayoría de los abridores de discos,incluso cuando operan en suelos no adheren-tes, ocurre un cierto disturbio del suelo a medi-da que el disco abandona la parte más baja desu rotación. Esto también ocurre con los abre-surcos de tipo azada a medida que el vástagorígido avanza en el suelo. Si bien las semillaspueden no saltar con este movimiento, es posi-ble que las mismas se redistribuyan de modoque ocupen dentro del perfil del suelo posicio-nes verticales más al azar de lo esperado.Con algunos de los abresurcos movidos porla toma de fuerza, el suelo es deliberadamen-te disturbado y la semilla depositada en el áreadel rotor mientras se forma la ranura y se mez-cla groseramente la semilla con el suelo. Estaoperación indudablemente satisface los obje-tivos establecidos, pero la variación en la pro-fundidad de colocación de cada semilla nocontribuye a la uniformidad de la germinación,la emergencia y la madurez del cultivo.Apretado o clavado de los residuosLa tendencia de los discos de cualquier con-figuración a envolver los residuos en la ranu-ra sin realmente cortarlos a menudo deja lassemillas encastradas en ellos en lugar de co-locarlas en el suelo. Muchas poblaciones po-bres de plantas en labranza cero se deben a sucolocación en un ambiente hostil creado porlos residuos apretados dentro de la ranura paralas semillas. Esto ocurre tanto con residuoshúmedos como secos, si bien las causas delproblema son diferentes en ambos casos.Lámina 46 Soporte flotante para igualar la car-ga de dos ruedas reguladoras independientes.
  • 141. 127Profundidad, colocación y distanciamiento de las semillasLámina 47 Una semilla de soja (centro) que ha saltado completamente fuera de la ranura paralabranza cero en un ranura hecha por un abresurco de doble disco (de Baker, 1981a, b).Con residuos duros y resilientes como lapaja de maíz, el residuo puede rápidamentevolver a la posición vertical después del pasodel disco en cuyo caso puede hacer saltar se-millas fuera de la ranura. La Lámina 47 mues-tra una semilla de soja (Glycine max) que hasalido completamente de la ranura hecha sal-tar por un tallo de maíz después del pasaje deun abresurco vertical de doble disco.Pero aun en el caso de que las semillas nosalten cuando están apretadas con los resi-duos secos, no habrá un efectivo contactosemilla-suelo; esto afecta la imbibición de lasemilla y su germinación. En los suelos hú-medos, los ácidos grasos, que son productode la descomposición de los residuos, causanla muerte de las semillas y las plántulas (verCapítulos 6 y 7).Rebote de los abresurcosLos abresurcos de tipo azada y los de alasimple que operan bajo considerable fuerzavertical de penetración a menudo rebotan, enrespuesta a las variaciones de la resistenciadel suelo, especialmente a altas velocidades,lo que afecta a la precisión de la eyección delas semillas al suelo.Los abresurcos de disco también son afec-tados por este problema. Cualquier abresur-cos puede dejar las semillas en la superficiedespués de encontrar piedras en el suelo. Losabresurcos de tipo azada tienden a empujarlas piedras a un lado o a hacerlas saltar fuerade la tierra mientras que los abresurcos de dis-co tienden a levantarse por encima de las pie-dras, y depositan las semillas sobre la superfi-cie de la tierra.Rebote de las semillasComo resultado de las altas velocidades deoperación y de la siembra en suelos secos conterrones, las semillas grandes a menudo rebo-tan al contacto con el suelo. En los casos másseveros las semillas salen fuera de la ranura.
  • 142. 128 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónEl problema se acentúa con algunos siste-mas neumáticos de entrega de las semillascuando su velocidad es excesiva, la cual, com-binada con una alta velocidad de avance delabresurco, puede causar importantes proble-mas de rebote de las semillas.Cierre de las ranurasLos problemas como el rebote de las semi-llas pueden ser superados si el abresurcos cie-rra el surco automática e inmediatamente des-pués de que este ha sido abierto para recibirla semilla. Algunos abresurcos de ala, abre-surcos de doble disco inclinados y abresurcosmovidos por la toma de fuerza son ejemplosde abresurcos con buena capacidad de cierreautomático.Funciones de la sembradora yde la sembradora de precisiónMecanismos de penetración verticalLos mecanismos más comunes de penetra-ción vertical para las sembradoras convencio-nales y las sembradoras de precisión son losresortes o muelles. Sin embargo, presentan elinconveniente de que los resortes cambian susfuerzas de carga según una relación linear consu largo (o sea, cambian su fuerza en la mismaproporción que cambia su largo). Esto podríaser aceptable para suelos labrados porque: i)las cargas aplicadas a los resortes son relativa-mente pequeñas y los resortes no están com-pletamente comprimidos; ii) las variaciones enla superficie del suelo y, por lo tanto, en el lar-go de los resortes, son relativamente pequeñas,y iii) los resortes son relativamente económi-cos y no presentan mayores problemas.Para las camas de semillas en el sistema delabranza cero, los casos son opuestos: i) la car-ga de los resortes es alta; ii) los cambios en launiformidad de la superficie del suelo puedenser importantes, y iii) las sembradoras paralabranza cero por lo general son más robustasy costosas. Dado que las cargas de los resor-tes son altas, las sembradoras para labranzacero por lo general tienden a usar resortes fuer-tes, de poca respuesta y de una sección me-nor, o resortes más largos pero comprimidosa distancias más cortas. Como los cambios enlas fuerzas de los resortes están relacionadoscon el largo del resorte comprimido en ese mo-mento, el hecho de tener un resorte compri-mido a una corta distancia para obtener la pe-netración del abresurcos magnifica loscambios de fuerzas relacionados con los cam-bios en el largo. Por esta razón, algunas sem-bradoras y sembradoras de precisión para la-branza cero son diseñadas con resortes muylargos (Lámina 48) o, como alternativa, losresortes son colocados cerca de los puntospivotantes de los brazos de modo que mini-micen los cambios de dimensión.La relación de fuerzas con el largo de losresortes se aplica igualmente si los resortesestán colocados para trabajar en tensión o encompresión. Por razones de compactación,unas pocas sembradoras y sembradoras deprecisión usan resortes que actúan en tensión.De cualquier manera, con el sistema de re-sortes es virtualmente imposible mantener unafuerza vertical constante. Se han hecho variosdiseños innovadores con el objetivo de redu-cir los problemas de los resortes. Algunos deestos se ilustran en las Láminas 49 y 50. En laLámina 49 los resortes mecánicos han sido re-emplazados con amortiguadores de goma queactúan muy cerca del pivote (fulcro) de losbrazos para reducir el recorrido necesario delos resortes en cualquier cambio de posición.Los amortiguadores de goma actúan en la mis-ma forma que los resortes de acero en rela-ción con la fuerza que estos ejercen en rela-ción a los cambios de su longitud comprimida.Sin embargo, los problemas de la goma ex-puesta en forma continuada a la luz ultravio-leta y su retención de «memoria» después deun largo período de compresión no favorecenesta elección.
  • 143. 129Profundidad, colocación y distanciamiento de las semillasLámina 48 Resortes de compresión larga en una sembradora para labranza cero.Lámina 49 Abresurcos para labranza cero comprimidos contra el suelo con amortiguadores degoma que actúan cerca del fulcro del brazo.En la Lámina 50, los diseñadores han inten-tado igualar las fuerzas de los resortes a lolargo de la sembradora, para acomodar, porejemplo, el paso de una prominencia en un
  • 144. 130 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónlado de la sembradora, dividiendo la barra quecomprime los resortes en piezas articuladasmás cortas. El efecto es similar a los soportesflotantes descritos anteriormente para las rue-das compresoras.Otra forma de superar las desventajas de losresortes para la aplicación de la fuerza verticales por medio de ruedas compresoras muy an-chas y aplicar una fuerza vertical grande a finde asegurar que la fuerza del resorte sea sufi-cientemente grande para permitir el estirado delos resortes en los huecos más profundos quepuedan encontrar los abresurcos.La Lámina 22 ilustra un diseño opuesto. Eneste caso, el recorrido vertical total del abre-surcos ha sido limitado por medio de dienteselásticos que se mueven sobre todo horizon-talmente (hacia atrás) en respuesta a las fuer-zas de carga. La capacidad de seguir la formade la superficie de la tierra de estas sembra-doras es pobre y su uso se limita a camposrelativamente nivelados y/o a semillas muytolerantes a la profundidad.Sin considerar los puntos señalados ante-riormente, los resortes son generalmente unaforma insatisfactoria pero común de aplicarfuerzas verticales a los abresurcos para labran-za cero. Los problemas característicos pue-den ser vistos regularmente en el campo comouna siembra excesivamente superficial a tra-vés de los huecos y demasiado profunda enlas elevaciones del terreno, lo cual conduce auna emergencia pobre en ambos casos. LaLámina 51 muestra el recorrido de un abre-surco para labranza cero con buena capaci-dad para seguir la superficie del terreno. La-mentablemente, no todas las sembradoras paralabranza cero pueden obtener este resultadode seguimiento de la superficie.Aire comprimidoAfortunadamente existen alternativas a losresortes. Los dos métodos más útiles hasta elmomento han sido la presión de aire y la pre-sión de aceite (o hidráulica) que actúa por me-dio de émbolos o cilindros (Morrison, 1988a,b). La opción con presión de aire usa grandesvolúmenes de aire que actúan sobre cilindrosde gran diámetro adjuntos a los brazos. DadoLámina 50 Sembradora para labranza cero con un arreglo para «igualar» los resortes.
  • 145. 131Profundidad, colocación y distanciamiento de las semillasque es difícil comprimir aire a presiones sufi-cientemente altas como para permitir el usode cilindros de diámetro pequeño, hay límitespara la fuerza que es posible obtener con airecomprimido.Por otro lado, el aire no tiene costo y pue-de ser comprimido en grandes volúmenes conel resultado que los cambios en volumen queresultan del movimiento hacia arriba y abajopueden ser diseñados para que tengan unefecto mínimo sobre la magnitud de las fuer-zas de penetración. Se debe recordar quecualquier gas bajo presión tiene las mismascaracterísticas de los resortes mecánicos. Acualquier temperatura dada, un cambio en elvolumen del gas comprimido será proporcio-nalmente linear a la presión. Sin embargo,en el caso del aire, el volumen puede ser tangrande que los cambios de presión con elmovimiento de los abresurcos pueden serminimizados.Las mayores desventajas del uso directo delaire comprimido son la cantidad limitada depresión que se puede obtener prácticamente yaque el oxígeno del aire sometido a alta presiónpuede ser explosivo y que los cilindros de altapresión necesitan una lubrificación indepen-diente, lo cual es un problema en un sistemasemiestático como este. La lubrificación es másfácil en el caso de que se use un flujo continuode aire comprimido, tal como ocurre con otrasherramientas. En este caso el aire comprimidoestá contenido en un sistema cerrado y, por lotanto, la lubrificación es dificultosa.Sistemas gas-aceiteUna opción más práctica ha sido el uso deaceite en el sistema hidráulico en equilibrio conun gas inerte (no explosivo), por lo general ni-trógeno contenido en uno o más acumulado-res. Esto se conoce como «gas sobre aceite»,«aceite sobre gas» o sistema «hidráulico amor-Lámina 51 Ejemplo de un excelente seguimiento de la superficie a través de un hueco por unabresurco para labranza cero (fuerza de penetración gas-aceite).
  • 146. 132 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservacióntiguado por aceite». El volumen del gas enel(los) acumulador(es), cuando el sistema estáen su(s) presión(ones) de operación, debe serlo suficientemente grande como para reduciral mínimo los cambios de presión que resultande los cambios en la posición del abresurcos.En realidad, si los cilindros hidráulicos entodos los abresurcos están conectados en co-mún (en paralelo) al sistema hidráulico, cuan-do un abresurcos se levanta en respuesta a unlevantamiento en la superficie del terreno, esposible que otro abresurcos esté cayendo enrespuesta a un hundimiento del terreno en otrolado de la barra de la sembradora. De esta ma-nera, los dos abresurcos simplemente inter-cambian el aceite entre ellos sin afectar ma-yormente el volumen total de aceite o presióndel sistema.Por esta razón es muy reducida la necesidadde grandes cambios volumétricos en el sistemahidráulico en su conjunto. En contraste, los re-sortes mecánicos trabajan solo sobre los abre-surcos individuales excepto cuando se utilizaun enlace complejo para obtener una accióncombinada, como se ilustra en la Lámina 50.Otra ventaja del sistema gas-aceite es quesi los cilindros hidráulicos son del tipo dedoble acción (o sea que pueden trabajar enambas direcciones), estos cilindros con acciónde penetración vertical también pueden serusados para levantar los abresurcos para eltransporte. Esto elimina la necesidad de unaparato separado para levantar la sembradorao la sembradora de precisión.La mayor ventaja de cualquier sistema gas-aceite o de cilindros de aire es que puede serajustado de tal modo que la fuerza de pene-tración vertical permanece virtualmente sincambio en todo el recorrido del abresurcohacia arriba y hacia abajo ya que la fuerza ejer-cida por los cilindros permanece constantedurante todo el recorrido del émbolo. Esto, asu vez, permite diseñar un mayor recorridovertical de los abresurcos para seguir la su-perficie y el control de profundidad.La Lámina 52 muestra una sembradora paralabranza cero con un sistema gas-aceite defuerzas de penetración que siembra a la mis-ma profundidad sobre el dique de una represapara riego o en una superficie plana a su ladoLámina 52 Ilustración de la extraordinaria capacidad para seguir la superficie de un abresurcoscon sistema gas-aceite para penetración vertical en una siembra para labranza cero.
  • 147. 133Profundidad, colocación y distanciamiento de las semillase incluso en parte sobre la ladera. Las sem-bradoras para labranza convencional nuncadeben cumplir el trabajo de estos abresurcosy muchas máquinas sembradoras simples sonincapaces de hacerlo.Control automático de la fuerzade penetraciónOtro mejoramiento del sistema gas-aceitees equipar la sembradora o la sembradora deprecisión con un sensor que mide la durezadel suelo a medida que avanza el abresurcos.Esta señal es transmitida a las válvulas hidráu-licas de modo que a medida que cambia ladureza del suelo –que altera la profundidadde penetración del abresurcos– la presión delaceite es automáticamente ajustada para ase-gurar que el abresurcos tenga fuerza de pene-tración para mantener correctamente la pro-fundidad de siembra en cada metro del terreno.Este mejoramiento proporciona una capaci-dad de control de profundidad de siembra su-perior a cualquier otra tecnología disponible.PesasUna interpretación del problema sugiere queagregar pesas a los abresurcos individualessería una forma efectiva para asegurar quecada abresurco ejerciera la misma fuerza depenetración en todos sus movimientos. Sinembargo, la adición o remoción de pesas in-dividuales a múltiples abresurcos de una sem-bradora no es una operación práctica y reque-riría que un operador llevara pesas en el campopara cambiar las fuerzas de penetración yadaptarlas a las nuevas condiciones. Además,el cambio de la fuerza de penetración con lamáquina en movimiento no es práctico y, unavez más, el sistema más evolucionado gas-aceite con control automático de la fuerza depenetración realiza esta operación en formamás eficiente.Otro inconveniente del uso de pesas es quecuando un abresurcos se levanta o se baja, lainercia de las pesas altera la fuerza efectivade penetración; esta inercia es altamente de-pendiente de la velocidad de avance de lamáquina, la cual a su vez determina la veloci-dad de levante y caída. Es necesario recordarque la inercia es proporcional al cuadrado dela velocidad en la direción del movimiento.Las pesas se usan más en las sembradoraspara un solo surco ya que muchas de las des-ventajas citadas líneas arriba se aplican sobretodo a los abresurcos múltiples en las sem-bradoras grandes y las pesas a menudo son debajo costo y más efectivas cuando hay esca-sez de fondos (ver Capítulo 14).Diseño de la barra de arrastreEl diseño y la configuración de la barra dearrastre que une el abresurcos al marco de lamáquina son elementos importantes de lassembradoras de precisión en las cuales es másimportante la colocación de las semillas. Seha diseñado una sembradora que tiene unabarra de arrastre pivotante unida al marco dela sembradora o de la sembradora de preci-sión para mover los abresurcos hacia arribao abajo y ajustarse a los cambios de la super-ficie del suelo. Este movimiento es propor-cionado por una bisagra unida al marco de lasembradora o por la flexión de los brazos dela barra.En el caso de los brazos flexibles, todo elbrazo de arrastre debe ser construido de ace-ro elástico. Las ventajas consisten en que estesistema elimina el desgaste de las juntas, lascuales, bajo las fuertes fuerzas necesarias parala labranza cero, pueden convertirse en unproblema de mantenimiento. En primer lugar,tal tipo de máquina debe estar para enfrentarlas desventajas de usar resortes mecánicos enel sistema de las fuerzas de penetración y, ensegundo lugar, existe la dificultad de prevenirque el abresurcos se flexione hacia los lados,lo que interfiere con un preciso espaciamien-to de los surcos.Con los brazos totalmente articulados (conbisagras),lapresentaciónmáscomúndelassem-bradoras convencionales es usar un solo brazo
  • 148. 134 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónpivotante en una junta simple sin lubricar comose aprecia en la Figura 23. Dada la fuerza nece-saria para arrastrar los abresurcos y para la pe-netración en el suelo, hay grandes fuerzas queactúan sobre el pivote, especialmente si el ori-gendelafuerzadepenetraciónseencuentracer-ca del mismo pivote. Como resultado, hay unconsiderabledesgastedentrodelosmecanismospivotantes.Este es un problema importante que se en-cuentra en muchas máquinas para labranzacero técnicamente avanzadas. Las nuevas má-quinas son aparentemente de un diseño per-fecto. Sin embargo, a medida que la junta delpivote se desgasta, tales máquinas ofrecenescasa precisión para la siembra y se debenreparar, lo cual implica costos imprevistos paratoda la actividad.Las máquinas para labranza cero más avan-zadas tienen pivotes lubricados y cojinetes se-llados o con forros de metal para trabajo pesa-do.Estoaumentaelprecioinicialdelamáquinapero puede alargar la vida del equipo casi alnivel de los tractores que las arrastran.Uniones paralelasPara asegurar un funcionamiento correctoalgunos abresurcos para labranza cero debenser mantenidos a un ángulo establecido con lahorizontal en la dirección de avance. Los abre-surcos de alas son un caso especial; estos abre-surcos a menudo emplean dos brazos de arras-tre (superior e inferior) colocados en posiciónde paralelogramo de tal manera que el ángulohorizontal del abresurcos permanece sin cam-bios durante todo el movimiento vertical.Las desventajas de tal sistema son el costode los brazos y los pivotes y el hecho de quecuatro pivotes tienen un mayor potencial paracrear inestabilidad diagonal, si uno o dospivotes se desgastan. Para compensar, los bra-zos de arrastre en posición de paralelogramoson normalmente más anchos y robustos quelos brazos de arrastre simples y utilizan fo-rros de metal o cojinetes de mejor calidad enlos pivotes. Indudablemente, son una evolu-ción en el perfeccionamiento de la colocaciónde la semilla en la siembra de precisión paralabranza cero, pero hasta la fecha han sido in-cluidos solamente en diseños avanzados desembradoras y de sembradoras de precisión.La Lámina 53 muestra un abresurcos paralabranza cero montado en brazos de arrastreen posición de paralelogramo y el excelenterango de movimiento proporcionado por elsistema de penetración vertical de gas-aceite.Es difícil ver el cilindro hidráulico pero pue-de ser ubicado desde la posición de los tubosde descarga (arriba, derecha).Una variación en los brazos de arrastre enposición de paralelogramo ha sido delibera-damente diseñada en forma imperfecta (porej., un trapecio). Este diseño se aplica a losabresurcos de ala que son empujados dentrode la tierra por medio de resortes mecánicos(Lámina 54). El objetivo es invertir los cam-bios geométricos que ocurren con los brazosde arrastre de un solo pivote en los cuales elángulo de las alas normalmente se reduce enlos huecos y aumenta en las irregularidadesdel terreno. Por lo general, el efecto es que seacentúa el cambio en las fuerzas de los resor-Figura 23 Brazo de arrastrede un solo pivote (ligeramen-te modificado de Baumer etal., 1994).
  • 149. 135Profundidad, colocación y distanciamiento de las semillasmientas de labranza para causar las irregula-ridades de la superficie en un suelo nivelado,sin labrar, que había sido sometido a barbe-cho químico. Los tratamientos de rugosidadfueron: i) arado de cincel a distancia de 380mm y profundidad de 200 mm, que dejó laterminación más gruesa; ii) cultivado con abre-surcos de pata de ganso a 250 mm de distan-cia y 100 mm de profundidad (segundo gro-sor de terminación); iii) un paso de discos conuna rastra pesada de doble disco (la siguienteterminación), y iv) ningún tipo de labranza,que presentó una superficie lisa. Las sembra-doras usadas en los diagramas se conocencomo «Cross Slot» (abresurcos de ala con dis-co que crean ranuras en forma de T invertida)y «Double Disc» (abresurcos verticales de do-ble disco que crean ranuras en forma de V).Las poblaciones de plantas de las dos sem-bradoras y los cuatro tratamientos de superfi-cie se encuentran en la Figura 24 y los rendi-mientos resultantes de trigo de invierno seencuentran en la Figura 25. La sembradora«CrossSlot»produjounmayornúmerodeplan-tas y rendimiento que la sembradora «Doubledisc» para todas las superficies, pero significa-tivamente mayor en las superficies más rugo-sas. La sembradora más pesada «Double Disc»tuvo dificultades para mantener el control deprofundidad en las superficies labradas mássueltas y rugosas. La superficie con labranzacero fue fácilmente penetrada por las dos sem-bradoras, pero los abresurcos de doble discoapretaron considerablemente los residuos en laranura de las semillas lo cual probablementecontribuyó a los estándares más bajos con esasembradora en las condiciones de siembra muysecas (ver Capítulos 6 y 10).Entrega y distanciamientode las semillasEn el caso de las semillas pequeñas sem-bradas sobre la base de su masa, como las gra-míneas y leguminosas forrajeras, los rábanosLámina 53 Abresurcos de ala para labranzacero montado en brazos en forma de paralelo-gramo y empujado hacia abajo con un sistemagas-aceite, que muestra su excelente rango demovimiento vertical, importante en la labranzacero.tes mecánicos, que hacen entrar más las alasen las prominencias de la tierra que en los hue-cos. Sin embargo, en este diseño el ángulo delala se incrementa cuando los abresurcos es-tán en los huecos y decrece cuando pasan so-bre las prominencias. Dado que el ángulo másagudo ayuda al abresurcos a entrar en la tie-rra, este sistema contrarresta en parte las des-ventajas de las fuerzas de penetración varia-bles de los resortes mecánicos.ComparacionesLos autores compararon la capacidad de dosabresurcos diferentes para labranza cero (am-bos con sistemas de penetración vertical gas-aceite) respecto a su capacidad para ignorarirregularidades de la superficie (Baker ySaxton, 1988). Se usaron tres tipos de herra-
  • 150. 136 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónLámina 54 Abresurcos para labranza cero en el cual se usa una unión «paralela» deliberadamen-te imperfecta (trapecio).y los granos finos, los aparatos para contar lassemillas son diseñados para distribuirlas enun chorro continuo y en ningún caso sembrar-las en forma individual o separadamente.Como resultado, esa masa de semillas no esmayormente afectada por la longitud o la for-ma de los tubos de entrega que transportanlas semillas desde el cajón sembrador hasta elFigura 24 Efectos de la rugo-sidad superficial sobre la emer-gencia de las plántulas de trigo,usando dos sembradoras dife-rentes (Baker y Saxton, 1988).Población(plantas/m2)Abresurcosde cuchillaabresurcos, siempre y cuando haya suficientependiente en los tubos a fin de que la grave-dad mantenga el chorro de semillas en movi-miento o que sean movidas por una corrientede aire. La entrega por gravedad puede ser unproblema cuando se siembra en laderas haciaarriba y abajo de la pendiente o cuando lostubos para las semillas se achatan para permi-Doble discoRanura cruzadaDisco Cultivador NingunaLabranza presiembra
  • 151. 137Profundidad, colocación y distanciamiento de las semillastir el pasaje fluido de las semillas. Con lossembradores por aire forzado que sustituyenel flujo por gravedad, el flujo de aire trans-porta las semillas en forma constante a losabresurcos y la gravedad tiene una función se-cundaria.El distanciamiento y la entrega de las semi-llas son, por lo general, similares en las sem-bradoras para labranza cero que en las sem-bradoras para labranza común, con muy pocasdiferencias. Los mecanismos de distancia-miento de las semillas y los tubos de entregapueden ser comunes a ambos; sin embargo, losabresurcos de las sembradoras para labranzacero a menudo están más separados para apar-tar los residuos y su recorrido vertical puedeser mayor que para los suelos labrados. Comoresultado, los tubos de entrega de las semillaspueden ser más largos y tener un recorridomayor desde las cajas medidoras a los abresur-cos por lo cual pueden quedar a un ángulo másllano. La compensación por esta pérdida decaída puede ser hecha alzando las tolvas parasemillas en la sembradora o por el uso de va-rios conjuntos de tolvas para semillas. La en-trega con aire forzado es una opción atractivadado que la caída gravitacional es así ayudadapor el flujo del aire (ver Capítulo 13). Un ejem-plo de una sembradora avanzada para labranzacero con entrega por aire de semillas y fertili-zantes se encuentra en la Lámina 55.Las sembradoras de precisión que toman lassemillas individualmente a intervalos regula-res, tales como maíz, algodón, remolacha y lassembradoras de precisión para hortalizas en-frentan una situación diferente. Ritchie (1982)y Carter (1986) mostraron que una vez queuna sola semilla es liberada en el tubo por elmecanismo de entrega, su movimiento enel tubo puede ser algo al azar: tendrá tenden-cia a rebotar de una pared a otra y en cadarebote perderá una parte impredecible de suvelocidad de caída. Por lo tanto, las semillasraramente llegan a su destino a exactamentelos mismos intervalos a los que fueron libera-das por el mecanismo regulador.Aun en el caso de que un mecanismo regula-dor de precisión tome las semillas a intervalosprecisos, la precisión de los intervalos a los cua-les las semillas llegan consecutivamente al sue-lo depende del recorrido que cada una de ellassigue después de dejar el mecanismo regulador.Incluso, es posible que una semilla siga una rutamás directa que la que la antecede y llegue antesque la precedente porque esta entró en una seriede rebotes dentro del mismo tubo.Por esta razón, los mecanismos de regula-ción en los suelos labrados están colocadosFigura 25 Efectos de la ru-gosidad superficial sobre losrendimientos de trigo, usan-do dos sembradoras diferen-tes (Baker y Saxton, 1988).Rendimientodeltrigo(kg/ha) Doble discoRanura cruzadaAbresurcosde cuchillaDisco Cultivador NingunaLabranza presiembra
  • 152. 138 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservacióntan cerca del suelo como sea posible de modoque las semillas tengan solo una pequeña caí-da, a menudo sin tocar las paredes de los tu-bos. Por lo general la distancia de caída es decerca de 50 mm y a menudo es aun menor.Este enfoque de caída libre es posible sola-mente en los suelos labrados ya que no tienenresiduos superficiales, están nivelados y la tie-rra está refinada lo que permite que los meca-nismos masivos de siembra pasen cerca de lasuperficie de la tierra sin el riesgo de bloquear-se o de daños.Sin embargo, en la labranza cero, los residuossuperficiales a menudo sobresalen 300-500 mmsobre la superficie de la tierra, son variables ensu naturaleza y extensión y, en algunos casos,son algo leñosos. En estos casos es necesariauna cierta separación vertical para evitar el blo-queo. Más aun, hay poca o ninguna oportuni-dad para nivelar la superficie del suelo. Por estarazón, los abresurcos para labranza cero sonmás grandes y más fuertes que los abresurcospara labranza común y los mecanismos regula-dores operan a una mayor altura sobre el niveldel suelo. En estos casos, algún tipo de semi-llas es entregado por el mecanismo regulador a600 mm de distancia.En esas distancias, la caída libre de las se-millas no es una opción para la labranza ceroa causa de los efectos del viento, la pendientey los movimientos de la máquina.El resultado es que, si bien se usan los mis-mos mecanismos de regulación para las sem-bradoras de precisión de labranza convencio-nal y de labranza cero, y en ambos casos elmismo número de semillas debe llegar a la tie-rra en una determinada longitud de surco, elespaciamiento preciso entre las semillas indi-viduales es más difícil de obtener bajo labran-za cero que en la labranza convencional.El rebote del abresurco es probable que seamayor en la labranza cero. En el año 2004 seinformó de algunos intentos para calificar losefectos de los rebotes del abresurcos (Anóni-mo, 2004). Con las pruebas se encontró quecuatro sembradoras convencionales de preci-Lámina 55 Diseño avanzado de sembradora por aire para labranza cero.
  • 153. 139Profundidad, colocación y distanciamiento de las semillassión al vacío con aparatos reguladores de ori-gen europeo fueron afectadas adversamentepor el cambio de una superficie labrada a unasuperficie para labranza cero y que los efec-tos adversos se incrementaron al aumentar lavelocidad de avance.El problema principal es si continuará el de-bate para aclarar si esas fuentes de impreci-sión tienen un efecto mensurable en elrendimiento final en el caso de plantas gran-des de crecimiento compensatorio tales comoel maíz (por ej., hay una creciente evidenciade que la profundidad de la siembra de pre-cisión puede ser más importante que la pre-cisión del espaciamiento debido a lacompetencia entre plantas); sin embargo, elespaciamiento de precisión es un elementoimportante para la comercialización de lasmáquinas diseñadas para labranza común.Desde el momento que no existen inconve-nientes de tipo agronómico para el espa-ciamiento preciso, es razonable que losdiseñadores de sembradoras de precisión in-tenten duplicar esos niveles de precisión en elespaciamiento si desean persuadir a los agri-cultores del cambio de labranza convencio-nal a labranza cero.Resumen de profundidad,colocación y distanciamientode las semillas1. La emergencia de las plántulas de trigoen la labranza cero puede declinar aproxi-madamente un 4 por ciento por cada 10mm de incremento de la profundidad desiembra por debajo de 20 mm y aún másdespués de 50 mm.2. La emergencia de las plántulas de lupinoen la labranza cero puede disminuiraproximadamente un 17 por ciento para10 mm de incremento de la profundidadde siembra por debajo de 20 mm.3. La emergencia de las plántulas de trébolrojo declina sensiblemente a profundida-des de siembra por encima y debajo de10-15 mm.4. La capacidad de los abresurcos para la-branza cero para mantener una profundi-dad de siembra constante es muy impor-tante pero requiere un alto aporte deenergía.5. La tierra más dura, las superficies más ru-gosas y la presencia de residuos superfi-ciales acentúan el desafío del control deprofundidad para labranza cero.6. Dadas las grandes fuerzas de penetraciónde los abresurcos requeridas para la la-branza cero, el control de la profundidadde siembra a menudo usa una o más rue-das reguladoras en cada abresurcos.7. Las ruedas compresoras a menudo sonusadas en cada abresurcos para cubrir laranura.8. Pocos abresurcos para labranza cero tie-nen a la vez ruedas reguladoras y ruedascompresoras y aún menos tienen ruedascombinadas reguladoras/compresoras.9. Las ruedas de presión cero son un útil ele-mento adjunto a las ruedas reguladoras.10. Los soportes flotantes también son unelemento útil adjunto a las ruedas regu-ladoras.11. Los resortes mecánicos son un medio po-bre para proporcionar fuerza de penetra-ción a los abresurcos para labranza ceroporque sus fuerzas cambian con la lon-gitud.12. Los cilindros de aire comprimido algu-nas veces son usados para proporcionarfuerza de penetración, pero raramente sonuna opción práctica.13. Las pesas intercambiables son útiles ensembradoras para labranza cero para unsolo surco pero no son prácticas para má-quinas multisurcos.14. Los sistemas gas-aceite ofrecen ventajasmediante el uso de cilindros hidráulicostanto para aplicar la fuerza de penetra-ción como para levantar los abresurcospara el transporte.
  • 154. 140 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservación15. Los sistemas de control automático de lasfuerzas de penetración mejoran los siste-mas gas-aceite cambiando las fuerzas depenetración en movimiento, en respuestalos cambios en la dureza del suelo.16. Los abresurcos para labranza cero debe-rían proporcionar hasta 500 mm de mo-vimiento vertical comparados con 150mm para los sistemas de suelos labrados.17. Los brazos de arrastre de un solo pivoteen las sembradoras y las sembradoras deprecisión son menos útiles en la labranzacero que en la labranza común.18. Los brazos de arrastre en paralelogramomantienen el ángulo del abresurcos peromecánicamente exigen más energía.19. Cojinetes lubricados o pernos para lospivotes en los abresurcos para labranzacero contribuyen a la duración de la vidade las máquinas que operan bajo condi-ciones difíciles.20. Es importante la función de los abresur-cos para labranza cero que deposita lassemillas en forma uniforme e ininterrum-pida en una banda horizontal en el suelo.21. Es importante la función de los abresur-cos para labranza cero que coloca el fer-tilizante en bandas separadas, tal como sediscute en el Capítulo 9.22. La entrega de las semillas por medio delregulador a los abresurcos para labran-za cero es más compleja en virtud delgran espacio horizontal y vertical reque-rido.23. La entrega de las semillas por aire paralos abresurcos para labranza cero ofreceventajas.24. La separación de las semillas individua-les a lo largo del surco para la siembra deprecisión puede ser una operación ries-gosa en la labranza cero porque las semi-llas rebotan durante el recorrido dentrodel tubo.25. Los abresurcos para labranza cero pue-den tener problemas especiales tales comoel salto de las semillas, adherencia de lassemillas a los discos, turbulencia del sue-lo, entretejido de los residuos, rebote delabresurcos, rebote de las semillas y cie-rre de la ranura.
  • 155. 9Colocación del fertilizanteC. John Baker141La colocación en bandas de las semillasy el fertilizante por medio de los abresurcosen forma simultánea, es más importanteen la labranza cero que en la labranzaconvencional y sigue principios diferentes.En la labranza cero es especialmente impor-tante sembrar y agregar fertilizantes al mismotiempo, pero solo si el fertilizante puede sercolocado separado de la semilla, en bandas.Las últimas experiencias han documentado lasventajas en el crecimiento y en el rendimientoobtenidas con la colocación de los fertilizan-tes en bandas, en el momento de la siembra,cerca pero separados de las semillas. Para lassiembras de otoño se coloca una dosis de fer-tilizante de iniciación, mientras que en lassiembras de primavera se coloca la dosis com-pleta de fertilizante.Las respuestas de los cultivos a la coloca-ción de los fertilizantes en bandas en el mo-mento de la siembra son, casi siempre, mayo-res en la labranza cero que en la labranzaconvencional. Hay varias razones para ello.• La labranza mineraliza la materia orgá-nica para liberar nitrógeno y este quedafácilmente disponible para las plantas re-cién establecidas. El aspecto negativo esque dado que no se agrega fertilizante alsistema, el nitrógeno es extraído de lamateria orgánica mineralizada, lo cualagota progresivamente este valioso recur-so. Dado que la mineralización y la libe-ración del nitrógeno son mínimas bajolabranza cero, las plantas jóvenes pue-den aparecer como deficitarias en esteelemento, especialmente en las primerasetapas del crecimiento. La colocacióndel nitrógeno en bandas a lo largo de lassemillas durante la siembra para labran-za cero soluciona este problema.• Los residuos superficiales a menudo se des-componen al mismo tiempo de la siembraen la labranza cero. Los microorganismosresponsables por la descomposición de losresiduos utilizan temporalmente el nitróge-no (lo bloquean) durante este proceso. Sibien el nitrógeno que requieren las plan-tas puede estar disponible más tarde en elciclo de crecimiento y a medida que losmicroorganismos mueren, en el sistema delabranza cero no está disponible por uncierto tiempo para las plantas jóvenes.• Los nutrientes solubles, especialmente elnitrógeno esparcido a voleo sobre la su-perficie del suelo tal como ocurre gene-ralmente en los suelos labrados, son amenudo lavados por el flujo de agua quepenetra en la tierra por los canales he-chos por las lombrices de tierra y porotros biocanales (por ej., canales de raí-ces muertas) que, por lo general, pasanfuera del alcance de las raíces de lasplantas jóvenes. En los suelos labrados,
  • 156. 142 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónestos biocanales son destruidos y reem-plazados por un sistema más disperso deporos que proporciona una infiltración másuniforme del agua y de los fertilizantesagregados a voleo.• Bajo repetidas operaciones de labranzacero, los nutrientes aplicados en la super-ficie que fácilmente se adhieren a las par-tículas de suelo, tales como el fósforo, seacumulan en una capa fina cerca de la su-perficie de la tierra y pueden no estar dis-ponibles para las plantas jóvenes.Muchos de estos factores a menudo se com-binan bajo los regímenes de labranza cero demodo que los nutrientes pueden estar menosfácilmente disponibles para las plántulas y paralos cultivos en crecimiento. Por esta razón, lacolocación de los fertilizantes en bandas, si-multáneamente con la siembra, es una opera-ción muy importante.Numerosos experimentos y observacionesde campo han confirmado que esparcir losfertilizantes a voleo durante las operacionesde labranza cero a menudo obtiene respuestaspobres del cultivo. La Lámina 56 ilustra unatípica respuesta del campo. Un contratistasembró especies forrajeras en Nueva Zelandiacon abresurcos de ala en un campo fértil y si-multáneamente colocó en bandas 300 kg/hade una mezcla fertilizante N:P:K cerca de lassemillas, pero sin tocarlas. Cerca del final deltrabajo la máquina quedó sin fertilizante peroel agricultor continuó, agregando el fertilizantea voleo. Sin embargo, el cálculo se había ba-sado en la comparación del fertilizante en ban-das con la fertilización a voleo. La Lámina 56muestra claramente la diferencia en la respues-ta de las plantas ocho semanas después de lasiembra.Este tipo de respuestas no están limitadas alas gramíneas. De hecho, las respuestas a lacolocación del fertilizante en la labranza cerofueron reconocidas por la primera vez en ladécada de 1980 en los Estados Unidos deAmérica en un cultivo de trigo (Hyde et al.,1979). Casi todos los cultivos y los suelos tie-nen el potencial para mostrar una respuestasimilar a la ilustrada en la Lámina 56. Tantolas monocotiledóneas como las dicotiledóneasmuestran regularmente respuestas similares.La Lámina 57 muestra una marcada respues-ta en Francia a la fertilización en bandas delmaíz. Los cuatro surcos en el centro y a laizquierda en la lámina fueron fertilizados avoleo a la misma dosis del fertilizante coloca-do en todos los otros surcos. Las diferenciasfueron notorias.Hay dos consideraciones importantes quedeben ser hechas cuando se aplican fertilizan-tes en bandas:1. La posible toxicidad del fertilizante paralas semillas y las plántulas, conocida como«quemado de las semillas».2. Respuestas al fertilizante expresadas porel rendimiento de las plantas.Estos dos puntos se examinan separadamen-te a continuación.ToxicidadHay tres opciones para aplicar fertilizantebajo el sistema de labranza cero: i) superfi-cial a voleo; ii) mezclado con la semilla, o iii)en bandas, simultáneamente a la siembra, se-parando la semilla del fertilizante.Dado que la fertilización a voleo es unaoperación separada que se ejecuta antes o des-pués de la siembra y no una función de la siem-bra para labranza cero no será analizada.La mezcla del fertilizante con la semilla esuna operación riesgosa en razón del potencialdaño tóxico de los compuestos químicos a lassemillas y a las plántulas. En los suelos labra-dos, la mezcla del fertilizante con el suelo suel-to a menudo reduce el riesgo de «quemar lassemillas». Pero en los suelos sin labrar, espe-cialmente en los suelos húmedos, la dilucióndel fertilizante en el suelo por medio de sumezclado es mínima.
  • 157. 143Colocación del fertilizanteEn términos generales, la toxicidad fertili-zante-semillas es afectada por los siguientesfactores:• la formulación del fertilizante. La mayo-ría de las fórmulas de fertilizantes nitro-genados y potásicos muy probablemente«quemen» las semillas, así como algunasfórmulas de fertilización fosfatada. Los fer-tilizantes secundarios como el boro y elazufre pueden ser especialmente tóxicos;• la textura del fertilizante. Los fertilizantessecos granulados muy a menudo son colo-cados directamente con la semilla lo queraramente sucede con los fertilizantes lí-quidos. Si bien es más fácil la colocacióndel fertilizante líquido que la del fertili-zante granular alejado de las semillas, cual-quiera de esas formas causa toxicidad;• la antigüedad del fertilizante. El superfos-fato fresco puede contener ácido sulfúricolibre si bien se disipa después de un tiem-po en almacenamiento;• el contenido de humedad del suelo. Lossuelos secos concentran las sales fertili-Lámina 56 Pasturas establecidas en el sistema de labranza cero (con fertilizante a voleo en elfrente de la lámina). Nueva Zelandia.Lámina 57 Diferencia entre fertilización a voleo(cuatro surcos a la izquierda de la lámina) y fer-tilizante en bandas en un maíz en sistema delabranza cero. Francia.
  • 158. 144 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónzantes en una solución limitada de suelolo cual puede dañar o matar las semillaspor efecto de la ósmosis contraria.La mezcla de las semillas y el fertilizante ysu siembra conjunta o, como alternativa, per-mitir su mezcla en el abresurcos o en el sueloes,porlotanto,unasolucióninsatisfactoriaparaproveer nutrientes a las plántulas en el sistemade labranza cero. En el mejor de los casos, poreste medio sólo se podrían aplicar las dosis ini-ciales de fertilizantes. El límite máximo estáconsiderado alrededor de 15-20 kg/ha de ni-trógeno. Un nivel más alto de riesgo puede serconsiderado con la colocación en bandas sepa-radas de la semilla y el fertilizante.Fertilizante en bandasPara que el fertilizante y las semillas que-den en bandas separadas deben ser colocadosen diferentes posiciones en el suelo y perma-necer en las mismas después que ha pasado elabresurcos y la ranura ha sido cerrada.Hay tres opciones geométricas válidas. Elfertilizante puede ser colocado directamentedebajo, a un lado o diagonalmente por debajoy a un lado de la semilla. La colocación delfertilizante sobre la semilla no es una opciónlógica porque sería muy similar a la coloca-ción a voleo.La capacidad de las sembradoras y de lassembradoras de precisión para labranza ceropara colocar simultáneamente las semillas yel fertilizante sin que entren en contacto esreconocida como una de sus funciones esen-ciales. Una encuesta informal sobre labranzacero, hecha por expertos en Estados Unidosde América en la década de 1980, reveló quela colocación de las semillas y el fertilizanteen bandas separadas fue unáninemente consi-derada como el mejoramiento más importan-te y necesario del diseño de la maquinaria enlos abresurcos para labranza cero. Lamenta-blemente, esta función ha escapado a la capa-cidad de muchos fabricantes de maquinaria.Algunas sembradoras y las sembradoras deprecisión emplean dos abresurcos separados,uno para las semillas y otro para el fertilizan-te. Otras combinan ambos abresurcos en unsolo abresurco «híbrido» (a menudo muy com-plejos) y otros aún usan un abresurco para losfertilizantes entre cada par de abresurcos paralas semillas. Hay algunos abresurcos moder-nos diseñados específicamente para operacio-nes de labranza cero que colocan la semilla yel fertilizante en bandas dentro de la mismaranura sin comprometer la seguridad de lassemillas, la separación de los surcos o el ma-nejo de los residuos para distintas velocida-des de avance, suelos y condiciones de losresiduos.Bandas verticales comparadascon bandas horizontalesLa ausencia de suelos friables hace que laseparación de las semillas y el fertilizante seamás difícil en la labranza cero que en los sue-los labrados, incluso con abresurcos sucesi-vos o componentes duplicados.Algunas sembradoras y la mayoría de lassembradoras de precisión en suelos sueltoso labrados usan un abresurcos delantero paracolocar el fertilizante a una profundidad de-terminada, que es seguido por un raspadorque llena la ranura con suelo suelto. Este asu vez es seguido por el abresurco sembra-dor que abre una nueva ranura que puede sermás profunda o estar a un lado de la ranuradel fertilizante. Por lo general no es posibleo deseable esta manipulación reiterada delsuelo suelto en la labranza cero, por lo quela opción es la colocación a voleo o la inyec-ción del fertilizante como una operación se-parada antes de la siembra o, simultáneamen-te sembrar y colocar en banda el fertilizantea un lado de la semilla por medio de un abre-surco separado.La experiencia con los suelos labrados su-giere que la separación vertical de la semilla
  • 159. 145Colocación del fertilizantey el fertilizante debería ser de por lo menos50 mm (o «bandas profundas»). Sin embargo,la experiencia con la labranza cero muestraque la extrapolación de los resultados obteni-dos en los suelos labrados requiere ajustessegún la naturaleza del suelo y el comporta-miento de la máquina.La versión de discos de los abresurcos deala proporciona una barrera física entre los doslados de una ranura horizontal en el suelo, loque permite que la semilla sea depositada enun lado y el fertilizante en el otro y ofrece asíuna separación horizontal o banda adecuada.A medida que el disco sale del suelo tiende ahacerlo subir, y resulta en una distancia de se-paración horizontal final de 10-20 mm. LaLámina 58 muestra la separación horizontalde la semilla y el fertilizante en una ranura enforma de T invertida creada por un abresurcode ala.Con este abresurco también es posible se-parar verticalmente la semilla y el fertilizan-te, colocando una lámina larga y una láminacorta en el mismo lado del disco. La Lámina59 muestra un prototipo de abresurco de alacon esas láminas para proporcionar la separa-ción vertical de la semilla y el fertilizante.Existe además otra versión con este abre-surco, que usa una lámina corta y una láminalarga en lados opuestos del disco, y crea asíuna separación diagonal (o sea, vertical y ho-rizontal). La Lámina 60 muestra una ranuraexcavada por un abresurco de ala en la cualhay una diferencia de nivel clara entre el ni-vel de la semilla y el nivel del fertilizante (osea, banda en diagonal). La Figura 26 es unarepresentación diagramática de una bandadiagonal cuando se usan separadamente dosabresurcos de discos. Modelos similares decolocación se han obtenido recientementeLámina 58 Corte de una ranura en forma de T invertida que muestra la banda horizontal desemillas (izquierda) y de fertilizante (derecha) (de Baker y Afzal, 1986).
  • 160. 146 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónLámina 59 Prototipo de abresurco de ala con láminas cortas y largas para la separación verticalde la semilla y el fertilizante (de Baker y Afzal, 1986).Lámina 60 Separación diagonal de la semilla y el fertilizante en el suelo (fertilizante debajo de lasemilla hacia la parte de abajo de la lámina) si se usa un abresurco de ala para labranza cero conuna hoja más larga en un lado.
  • 161. 147Colocación del fertilizantecon abresurcos de azada modificados usan-do configuraciones que permiten introducirla semilla y fertilizar a distintas profundida-des de penetración.Baker yAfzal (1986) compararon los efectosde las distancias de separación horizontal y ver-tical de sulfato de amonio (21 : 0 : 0 : 24) sobrelasemilladerábano(Brassicanapus)enunsuelode limo sedimentario usando un abresurco deala. La semilla del rábano es particularmentesensible a la presencia del sulfato de amonio. LaFigura 27 muestra el daño a las semillas deter-minado por el recuento de la emergencia de lasplántulas y el Cuadro 12 muestra el crecimientode las plántulas.La Figura 27 muestra que una separaciónhorizontal de solo 10 mm fue equivalente auna separación vertical de 20 mm para unareducción de la germinación y la emergencia.ElCuadro12muestraquenosolamentehubomenos daño en el caso de la separación hori-zontal de 20 mm sino que, además, hubo unasignificativa ventaja de crecimiento con la se-paración horizontal de 20 mm comparada conFigura 27 Efectos de la posición de la colocación del fertilizante en relación a la semilla, sobre laemergencia de las plántulas de rábano en labranza cero (de Baker y Afzal, 1986).Figura 26 Representación diagramáticade una banda de fertilizante en diagonal condos abresurcos angulados de disco.Fertilizante SemillaSuperficie con residuosZona de suelofracturadaDías desde la siembra%emergenciaSin fertilizanteHoriz. 20 mmHoriz. 10 mmVert. 20 mmVert. 10 mmMezcla
  • 162. 148 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónla mezcla de la semilla y el fertilizante o sepa-randoambos10mm,tantohorizontalcomover-ticalmente. Ni la separación horizontal ni lavertical de 20 mm fueron significativamentediferentes del tratamiento donde no se habíaaplicado fertilizante, lo que confirmó que nohabía habido daño a la semilla.Afzal (1981) también comparó la efectivi-dad de la separación horizontal de un abre-surco de ala en suelos labrados y en sueloscon labranza cero de modo de medir la dis-tancia a la cual los resultados de los sueloslabrados podían ser extrapolados con seguri-dad a suelos con labranza cero. El Cuadro 13muestra los resultados. En las tres fechas demuestreo (10, 15 y 20 días después de la siem-bra), el suelo con labranza cero tuvo más plan-tas que el suelo labrado lo que indica que al-gunas semillas en el suelo labrado habíanmuerto a causa del fertilizante o no habían ger-minado por otras razones.En el Cuadro 13 parece encontrarse una ex-plicación para esos efectos en el diseño parti-cular del abresurco donde el disco central cor-ta una ranura vertical fina en el suelo, 50 a 75mm más profunda que el nivel horizontal al quese colocan las semillas y el fertilizante. En unsuelo sin labrar, la integridad del corte de estedisco es más neta que en un suelo labrado don-de la naturaleza friable del suelo permite queel suelo caiga en la zona del corte del disco amedida que el disco se retira del suelo.Se considera que el corte de este disco, enun suelo sin labrar, interrumpe efectivamenteel movimiento de los solutos del fertilizante,los cuales podrían de otra manera llegar a laCuadro 12 Efectos del método de colocación del fertilizante sobre el comportamiento de la siem-bra de rábano en el sistema de labranza cero.Número de hojas Altura de la planta Peso de la plantaverdaderas (mm) (g)Sin fertilizar 4,1 ab 63 ab 46 abMezcla de semilla y fertilizante 3,3 b 36 b 22 bSeparación horizontal10 mm 3,3 b 34 b 19 b20 mm 4,3 a 71 a 80 aSeparación vertical10 mm 3,3 b 38 b 25 b20 mm 4,2 ab 60 ab 54 abNota: Las cifras seguidas de letras distintas dentro de una columna denotan diferencias significativas (P < 0,05).Cuadro 13 Efectos de la labranza y la labranza cero en la separación horizontal de la semilla decanola y del fertilizante en la ranura.Días después de la siembraMétodo de establecimiento 10 15 20Labranza cero (plantas/m2) 25,1 a 50,7 a 55,2 aLabranza convencional (plantas/m2) 19,4 b 41,6 b 44,8 bIncremento de labranza cero sobrelabranza convencional (%) 29 22 23Nota: Las cifras seguidas de letras distintas dentro de una columna denotan diferencias significativas (P < 0,05).
  • 163. 149Colocación del fertilizantesemilla o a las raíces de las plántulas y causardaño. También es posible que la alta hume-dad de la ranura en T invertida en un suelo sinlabrar ayude a prevenir la inversión de laósmosis; este es uno de los mecanismos porlos cuales las semillas son dañadas debido ala alta concentración de sales en los suelossecos labrados (ver Capítulos 5 y 6). La hu-medad general de un suelo labrado es más bajaque la de un suelo sin labrar debido a la altaporosidad artificial y a la ausencia de residuossuperficiales; en este caso, incluso la ranuraenTinvertida es incapaz de mantener una zonade alta humedad alrededor de la semilla.Otro punto importante en la comparaciónde suelos labrados con suelos no labrados esque los efectos de separar las semillas del fer-tilizante son más evidentes a medida que elsuelo se seca. Collis-George y Lloyd (1979)ya habían notado que, en suelos labrados, elambiente seco tendía a causar un mayor dañoa las semillas por parte de los fertilizantes.Baker y Afzal (1986), usando un abresurcode ala, examinaron si esta tendencia se exten-día a los suelos sin labrar.Los resultados que se encuentran en el Cua-dro 14 indican que las plantas sufrieron conla separación vertical y la mezcla de separa-ciones cuando el suelo se secó, pero que eranequivalentes a los otros tratamientos en el sue-lo húmedo. El único tratamiento que casi ig-noró el contenido de humedad del suelo fuela separación horizontal dentro de la ranuraen T invertida. Esto podría haber sido debidoen parte al alto contenido de humedad quemantiene esta ranura y en parte al resultadodel corte del disco. El resultado es que la dis-tancia óptima de separación horizontal den-tro de una ranura en forma de T invertida fuemenor que la distancia comúnmente recomen-dada para la separación vertical para otrosabresurcos y para suelos labrados.La experiencia de campo ha demostrado queesta versión particular de disco del abresurcode ala usada en estos experimentos es igual-mente adecuada para separar las semillas delos fertilizantes líquidos o gaseosos y de losfertilizantes en polvo o granulados.En dos experimentos separados (C. J. Baker,datos sin publicar) el autor encontró que ellímite superior de aplicación de urea seca(46 : 0 : 0) con este abresurcos, en la siembrade maíz a 750 mm de distancia entre surcos,fue de cerca 200 kg/ha de urea (92 kg/ha/N),equivalentes a 15 g de urea por cada metrode surco sembrado antes de detectar algúndaño a las semillas. La aplicación de 780kg/ha de superfosfato de potasio al 30 porciento (0 : 6 : 15 : 8) a arvejas sembradas a150 mm entre surcos (117 kg/ha/K), con esteabresurcos para labranza cero, no tuvo unatoxicidad mensurable sobre la germinación delas semillas cuando se comparó con el trata-miento sin fertilizante.En los Estados Unidos de América, K. E.Saxton (datos sin publicar) también probó lacapacidad del mismo abresurco de ala paraseparar efectivamente la semilla de trigo deldaño de la toxicidad resultante de varias con-centraciones y dos formas de fertilizantes ni-trogenados sembrados en surcos de 250 mmy no encontró ningún efecto deletéreo sobreCuadro 14 Efecto de la posición del fertilizante y el estado de humedad del suelo sobre la germi-nación (%) de rábano sin labranza.Separación horizontal 20 mm Separación vertical 20 mm Separaciones combinadasSuelo seco Suelo húmedo Suelo seco Suelo húmedo Suelo seco Suelo húmedo89 81 64 90 58 85
  • 164. 150 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónlas semillas aplicando urea seca (46 : 0 : 0) olíquida (solución en agua de hidróxido deamonio 40 : 0 : 0 : 0) a concentraciones dehasta 140 kg/ha de nitrógeno.Los agricultores en Nueva Zelandia por logeneral aplican con este abresurcos hasta 400kg/ha de mezclas fertilizantes complejas (mu-chas veces incluyen boro y/o azufre elemen-tal) sin un efecto mensurable sobre el «que-mado» de las semillas pero con una respuestapositiva en el crecimiento y los rendimientosde los cultivos (Baker et al., 2001).Si bien en muchos casos la separación hori-zontal parece ser algo mejor que la separaciónvertical, se han diseñado varios sistemas deseparación vertical. Hyde et al. (1979, 1987)informaron sobre varios intentos para separarverticalmente la semilla y el fertilizante con unsolo abresurcos, modificando un abresurco deazada de modo que arrojaba el suelo sobre elfertilizante antes de que la semilla saliera delabresurcos. Sin embargo, la acción de arrojarel suelo dependía de la velocidad de avance yde la humedad del suelo, especialmente de suplasticidad. En condiciones favorables, el ren-dimiento de los cultivos fue comparable a laseparación horizontal con los abresurcos de ala.Una solución que permite la separación ver-tical de la semilla y el fertilizante en la labranzacero y que es independiente del contenido dehumedad del suelo es el uso de abresurcos dedobles discos inclinados. El abresurco delan-tero (fertilizante) corta una ranura inclinada ycoloca el fertilizante a la profundidad adecua-da. A continuación, el abresurco de la semillaes colocado verticalmente o con la inclinaciónopuesta y más superficialmente, y pone la se-milla en suelo sin disturbar, arriba del fertili-zante. Esta opción parece ser efectiva pero lasfuerzas de penetración necesarias para que losdobles discos penetren en el suelo en cadasurco limitan esta operación a suelos razona-blemente blandos. La Lámina 8 muestra dosabresurcos de doble disco inclinados.Otro método más laborioso pero efectivoes la colocación previa del fertilizante comouna operación separada a la siembra de la se-milla a una menor profundidad, lo que se pue-de obtener con virtualmente cualquier diseñode abresurco.Retención de los fertilizantesgaseososLas ranuras en forma de T invertida retie-nen el vapor de agua dentro de la ranura (verCapítulos 5 y 6). Es posible que este tipo deranura también retenga gases volátiles de losfertilizantes nitrogenados (especialmente elamoníaco) dentro de la ranura tal como ocu-rre con el vapor de agua. Es sabido que la in-yección al suelo de residuos orgánicos (resi-duos animales) y formas inorgánicas denitrógeno, en forma de gases o líquidos, cau-san problemas con la volatilización de los ga-ses amoniacales que escapan a la atmósfera.A menudo se resuelve el problema de los resi-duos animales líquidos inyectándolos a 50 cmde profundidad con el uso de abresurcos detipo cincel (ranuras en forma de U). Las ranu-ras en forma de T invertida también ofrecenla opción de inyectar estos materiales en for-ma superficial (Choudhary et al., 1988b).La inyección simultánea de nitrógeno inor-gánico durante la siembra en la labranza ceroes poco práctica en razón de las limitacionesde la colocación en profundidad y la fuerzanecesaria de los tractores. El resultado de lacolocación simultánea superficial ha sido ge-neralmente un fuerte olor de amoníaco queescapa de las ranuras a medida que avanza lasiembra.Con el abresurco de ala, el olor de amonía-co es menos evidente, lo que indica que hasido retenido en mayor cantidad dentro de lasranuras. Esto fue notado por primera vez enel campo en los Estados Unidos de Américapor agricultores que usaban el abresurco deala, quienes observaron que los perros corríandetrás de la sembradora; esto aparentementeno ocurría con las otras sembradoras ya que
  • 165. 151Colocación del fertilizanteel escape de amoníaco detrás del surco crea-ba un ambiente desagradable para los perros.Rendimiento de los cultivosComo se señaló anteriormente, la fertiliza-ción a voleo en la labranza cero a menudoocurre en campos infiltrados por el agua quese mueve por pasajes preferenciales de flujopasando por debajo de las primeras raíces delas plantas o de aquellos elementos que se li-gan al suelo en su superficie. En contraste, lossuelos labrados tienen otros pasajes diversosdel flujo gracias a su microporosidad y mez-clan los elementos ligantes dentro de la zonalabrada. Como resultado, si bien el esparcidode fertilizantes a voleo ha sido aplicado exi-tosamente durante muchos años en cultivos encamas de semillas en campos labrados, bajolas condiciones de labranza cero, el mismocultivo responde a la fertilización a voleo enforma errática. Hyde et al. (1979) señalaronel problema en el Pacífico Noroeste de losEstados Unidos de América y en un experi-mento de larga duración conducido por losautores en Nueva Zelandia también señalaronel problema (Baker y Afzal, 1981).En el experimento en Nueva Zelandia fue-ron comparados el crecimiento estival conti-nuado del maíz sembrado con un abresurcode ala en un suelo con labranza cero y en unacama de semillas preparada en forma conven-cional. Esto también coincidió con algunosdesarrollos tecnológicos importantes en losabresurcos de ala que tuvieron un cierto im-pacto sobre el experimento.La Figura 28 ilustra los primeros cinco añosde los rendimientos del maíz. Para eliminarlas variaciones estacionales de rendimiento,la labranza convencional recibió cada año elvalor arbitrario del 100 por ciento y la labran-za cero fue comparada en base al porcentaje.En todos los casos la semilla fue sembrada enranuras en forma de T invertida con coberturade Clase IV.En el año 1 no se aplicó fertilizante ni en elmomento de la siembra ni durante el desarro-llo del cultivo. El cultivo se desarrolló sola-mente en base a la alta fertilidad del suelo quehabía estado bajo uso intensivo de pasturasdurante 20 años. El rendimiento del maíz bajoFigura 28 Rendimiento relativo de materia seca (MS) en el sistema de labranza cero comparadocon la labranza convencional, con aplicación de fertilizante, sobre los rendimientos de maíz duranteun período de cinco años (de Baker y Afzal, 1981).Año agrícolaLabranza convencionalSiembra directaRendimientorelativodemateriaseca(%)
  • 166. 152 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónlabranza cero no fue significativamente dife-rente al del maíz bajo labranza convencional.En el año 2 tampoco se aplicó fertilización.Sin embargo, en este momento se advirtió laventaja de la mineralización, favorecida porel proceso de labranza y que fue entonces evi-dente. Ocurren bajas tasas de mineralizaciónbajo labranza cero porque no hay disturbiodel suelo. Como resultado, la labranza cerode maíz rindió solamente un 35 por ciento deaquella bajo labranza convencional.En el año 3, en el momento de la siembra seaplicó en todas las parcelas, superficialmen-te, a voleo, 300 kg/ha de fertilizante NPK(10 : 18 : 8 : 0). En esta oportunidad no fueposible la colocación simultánea de la semi-lla y el fertilizante por los abresurcos de alasin causar riesgos a las semillas. La semillafue sembrada con el abresurco simple origi-nal y la mezcla de la semilla con el fertilizan-te no fue considerada una opción válida.La versión de disco del abresurco de ala quepermite la colocación simultánea en bandas nohabía sido inventada aún. De cualquier manerael fertilizante aplicado en superficie aumentóel rendimiento bajo labranza cero en un 60 porciento sobre aquel de labranza convencional.En el año 4 se decidió aplicar una mayor can-tidad de fertilizante NPK a voleo que en el año3 (400 kg/ha) a ambos tratamientos para tratarde elevar más aún el rendimiento bajo labran-za cero. Sin embargo, tuvo el efecto contrarioy el rendimiento de labranza cero del maíz cayóal punto más bajo de toda la serie, a solo el 30por ciento del rendimiento con labranza.El año 5 coincidió con el desarrollo del con-cepto de la versión de discos del abresurco deala, el cual, entre otras cosas, permitió que lasemilla y el fertilizante fueran colocados si-multáneamente en bandas con una separaciónde 20 mm en ranuras en forma de T invertida.El efecto sobre el rendimiento del maíz enlabranza cero fue inmediato y espectacular.Aumentó los rendimientos si bien no fue sig-nificativamente diferente del rendimiento bajolabranza convencional.En el año 6 el experimento fue alterado afin de comparar directamente la aplicación defertilizante en bandas y a voleo bajo labranzacero y bajo labranza convencional y controlarsi los resultados del año 5 eran repetibles. Sinduda, lo fueron.El Cuadro 15 presenta los resultados parael año 6. Claramente, el suelo en la labranzacero se benefició más de la aplicación del fer-tilizante en bandas que el suelo labrado. Losrendimientos finales de los dos métodos confertilizante en bandas no fueron significativa-mente diferentes.También fueron importantes los rendimien-tos de maíz obtenidos en las parcelas que nohabían recibido ningún tipo de fertilización enel período de seis años. Si bien los rendimien-tos de las parcelas sin fertilizar en los sueloslabrados o en los suelos con labranza cero fue-ron pobres en comparación con las parcelasfertilizadas, el favorecimiento de la minerali-zación que había ocurrido en el suelo labradocada año produjo plantas casi tres veces másgrandes que aquellas bajo labranza cero. EstaCuadro 15 Efecto de la colocación del fertilizante sobre el rendi-miento del maíz (rendimiento de MS kg/ha) en el último año de unexperimento de seis años.Fertilizante Fertilizante Sinen surco a voleo fertilizanteLabranza cero 10 914 4 523 1 199Labranza convencional 10 163 5 877 2 999
  • 167. 153Colocación del fertilizantemineralización representa, sin embargo, una«quema» de la materia orgánica del suelo, locual conduce a una pérdida de calidad del sue-lo y es la razón por la cual la labranza conven-cional no sustituye a la labranza cero cuandolos fertilizantes se aplican correctamente, tan-to en lo que se refiere a la sostenibilidad comoa los rendimientos de los cultivos.En el año 2004 un agricultor neozelandéshizo una comparación en su finca. Eligió 11campos y sembró una crucífera forrajera enuna selección de campos elegidos al azar en unperíodo de 17 días con dos sembradoras dife-rentes para labranza cero (M. Hamilton-Manns, 2004, datos sin publicar).Una sembradora fue equipada con abresur-cos verticales de triple disco. Estos abresurcostenían los discos delanteros con los bordes on-dulados, lo cual reducía los efectos de com-pactación normalmente asociados con ese tipode abresurcos. Sin embargo, estos abresurcosno podían colocar el fertilizante en bandas porlo que el difosfato diamónico fue esparcido avoleo a razón de 300 kg/ha. El otro abresurcosestaba equipado con la versión de disco delabresurcos de ala, el cual colocó en bandas lamisma cantidad de fertilizante, a 20 mm al ladode la semilla en el momento de la siembra. Lascondiciones de humedad del suelo no fueronun factor limitante y la germinación de las se-millas fue adecuada con ambos abresurcos.Los campos sembrados con el abresurcosde triple disco y fertilizante a voleo rindieronen promedio 7 069 kg/ha de materia seca. Loscampos sembrados con los abresurcos de alasy fertilizante en bandas rindieron en prome-dio 10 672 kg/ha de materia seca.Si bien no es posible aseverar que el 51 porciento de diferencia fue el resultado solamen-te del fertilizante en bandas (puede haber ha-bido diferencias en el abresurcos), hay pocasdudas, sin embargo, de que la mayor parte dela diferencia fue debida a esa fertilización enbandas y que los mejores cultivos produjeronen promedio $EE UU 468/ha más que los cul-tivos pobres.Opciones de la fertilizaciónen bandasAnteriormente se ha mencionado la necesi-dad de colocar el fertilizante en bandas deba-jo del suelo sin «quemar» las semillas, lo quees más importante en la labranza cero que enlos suelos labrados. En la mezcla de las semi-llas con el fertilizante se corre el riesgo de«quemar» las semillas.El recurso de «saltar» un surco en la siem-bra para que en cada tercer abresurcos se co-loque solo fertilizante a fin de fertilizar losdos surcos a cada lado (Little, 1987) no hasido una alternativa posible, si bien es supe-rior a la fertilización a voleo. Choudhary et al.(1988a) encontraron resultados variables conesa práctica, incluso cuando se sembró en sur-cos angostos a 150 mm. El Cuadro 16 mues-tra sus resultados.El tratamiento de «saltar» un surco produjoel rendimiento de cebada fertilizada más bajo(2 072 kg/ha de materia seca) pero fue igual atodos los otros tratamientos cuando se sem-bró rábano forrajero. En el último caso lamezcla de la semilla con el fertilizante dio elrendimiento más bajo (2 809 kg/ha de mate-ria seca). Todos los otros tratamientos no fue-ron significativamente diferentes.En el Cuadro 16 hay otros dos puntos evi-dentes: los resultados son el promedio de dossuelos, uno de los cuales era una arena fina enla cual había pocos o ningún canal de flujopreferencial debido a la naturaleza friable delsuelo. Por esta razón, aun en el caso de suelosin labranza, el fertilizante nitrogenado apli-cado en superficie habría escurrido más omenos uniformemente a través de ese perfilcomo si este hubiera sido labrado y mostrómenos diferencia en favor de la aplicación enbandas que los suelos con mejor estructura.El segundo punto importante es que una delas combinaciones fertilizante/semilla usadasen este experimento (fosfato diamónico y ce-bada) no fue particularmente perjudicial parala semilla de cebada. Consecuentemente, la
  • 168. 154 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónmezcla de semilla de cebada y fertilizante nopresentó desventajas. Por otro lado, la mez-cla del fosfato diamónico con el cultivo derábano mostró resultados similares a aquellosde Afzal (1981) y Baker y Afzal (1986) quie-nes habían usado una mezcla menos compati-ble (rape y sulfato de amonio).Ninguno de los experimentos hechos por losautores presenta evidencia de que sean necesa-rias mayores cantidades de fertilizante bajo elsistema de labranza cero. En realidad, el ferti-lizante aplicado debe solamente ser usado enforma más efectiva colocándolo en bandas a lolargo de la semilla. De hecho, los datos de sieteexperimentos con trigo sembrado con abresur-cos de doble disco en una configuración de«saltar» un surco (cada tercer surco recibió solofertilizante a 100 mm de profundidad), compa-rado con una separación horizontal de 20 mmcon una sembradora equipada con un abresur-co de ala, mostraron que las dosis de fertilizan-tepodíanserreducidasusandoesteúltimoabre-surcos (Saxton y Baker, 1990). La Figura 29muestra esos resultados.Cuadro 16 Efectos del método de aplicación de fertilizante sobre el rendimiento de dos cultivosen labranza cero.Rábano forrajeroRendimiento (Brassica napus)de materia seca, rendimiento de materia secagrano de cebada (kg/ha) de toda la planta (kg/ha)Sin fertilizante 1 889 b 3 240 abSeparación horizontal 20 mm 2 580 a 3 763 aMezcla de semilla y fertilizante 2 538 a 2 809 bFertilización a voleo 2 432 a 3 543 aSeparación «saltando» un surco 2 072 b 3 526 aNota: Las cifras seguidas de letras distintas dentro de una columna denotan diferencias significativas (P < 0,05).Figura 29 Comparación de los rendimientos del trigo en labranza cero usando dos opciones dife-rentes de colocación de fertilizante en bandas (de Saxton y Baker, 1990).Número del experimentoDoble discoRanura cruzadaRendimientodeltrigo(kg/ha)PROMEDIOTODOS
  • 169. 155Colocación del fertilizanteLos abresurcos de ala, en promedio, mos-traron un incremento del 13 por ciento en elrendimiento del trigo, en comparación con lasiembra que «salta» el tercer surco, con abre-surco de doble disco. Hasta entonces, la con-figuración de «saltar» un surco, en los Esta-dos Unidos de América, había sobrepasado atodos los otros métodos con los que había sidocomparada.No solamente las plantas sembradas bajo elsistema de bandas horizontales rindieron másque aquellas sembradas con el método de «sal-tar» un surco, sino que mediciones posterio-res mostraron que las plantas habían sido des-de el inicio más vigorosas. Ese mejor vigor esprobablemente debido en parte a la posicióndel fertilizante y en parte al ambiente de altahumedad en el cual se desarrollaron las plán-tulas debajo de la tierra en las ranuras (en for-ma de T invertida) horizontales.El Cuadro 17 muestra los análisis del con-tenido de carbono y nitrógeno de las plántu-las cultivadas en esos dos métodos de coloca-ción de fertilizantes en bandas. La Lámina 1había mostrado anteriormente en forma clarael contraste del desarrollo de las plántulas dela naturaleza más fuerte y fibrosa de los siste-mas radicales (más raicillas) según la coloca-ción del fertilizante en bandas y las ranurasen forma de T invertida. Aparentemente, losniveles tanto del carbono como del nitrógenofueron mayores en las plantas sembradas conlos abresurcos en ala con la colocación delfertilizante en bandas, comparados con aque-llos sembrados con el abresurcos de doble dis-co y con aplicación de fertilizante «saltando»un surco.Aun cuando la colocación en bandas verti-cales de la semilla y el fertilizante se haga conun solo abresurcos, no se ha encontrado unaventaja clara para esta opción.Más aun, la dificultad técnica de obtener unacolocación vertical satisfactoria de las bandasen diversas condiciones con un solo abresur-cos hace que esta operación a nivel de camposea poco fiable. El problema es que para ob-tener la separación vertical, el fertilizante espor lo general colocado primero a una pro-fundidad mayor que la profundidad estimadapara la semilla. En los suelos labrados es rela-tivamente fácil conseguir que el suelo caigasobre el fertilizante antes de que caiga la se-milla. Pero en los suelos sin labrar esta opera-ción es mucho más difícil, especialmente cuan-do el suelo está húmedo y es más plástico. Poresta razón, la separación horizontal es consi-derada una alternativa más segura ya que laseparación efectiva no es afectada por el sue-lo suelto, la cobertura superficial o la veloci-dad de operación.Una comparación de la colocación en ban-das horizontales (abresurcos de ala) y de co-locación en bandas verticales (prototipo deabresurcos de azada con un deflector paraarrojar el suelo sobre el fertilizante antes decolocar la semilla) fue hecha durante variosCuadro 17 Contenido de carbono y nitrógeno en labranza cero de plántulas de trigo sembradascon dos abresurcos diferentes.Campo Carbono NitrógenoTipo de abresurco número (% materia seca) (% materia seca)Abresurco de ala (ranura en T invertida, 1 38,00 4,16bandas horizontales) 2 38,60 4,70Media 38,30 4,43Abresurco de doble disco (ranura en V, 1 36,50 4,00aplicación «saltando» un disco) 2 34,69 3,83Media 35,60 3,92
  • 170. 156 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónaños por los autores. Los resultados se encuen-tran en la Figura 30.Esta Figura muestra que el abresurco de alaen bandas horizontales produjo un mayor rendi-miento en el primer año de trigo de primavera(SW 87) y tal vez en el último año de trigo deinvierno (WW 89), pero que no hubo diferen-cias en rendimiento en las otras tres estaciones.Un experimento a largo plazo de doble cul-tivo en Australia comparó durante 14 años losrendimientos de soja sembrada bajo los siste-mas de labranza cero y de labranza convencio-nal usando abresurcos de ala (Grabski et al.,1995). En los primeros dos años (1981/82 y1982/83) los rendimientos bajo labranza con-vencional fueron superiores en razón de la his-toria anterior de labranza del campo. Sin em-bargo, en los 12 años siguientes el tratamientode labranza cero nunca fue superado y prome-dió rendimientos 30 por ciento más altos quela soja bajo labranza convencional.¿Cuán cerca debería estarel fertilizante de la semilla?Ferrie intentó responder a esta pregunta enIllinois, Estados Unidos de América, en elaño 2000. Sus resultados fueron presentadospor Fick (2000). Ferrie comparó varias dis-tancias de separación en diagonal de fertili-zación inicial en maíz sembrado con abre-surcos de doble disco que variaba desde 90mm los más profundos y 50 mm hacia un ladode la semilla hasta 15 mm más profundos y20 mm hacia un lado de la semilla. Llegó ala conclusión, según las respuestas del culti-vo, que «cuanto más cercana fuera la fertili-zación inicial, mejor sería el cultivo», siem-pre que el fertilizante no estuviera mezcladocon la semilla y que la colocación del fertili-zante en bandas no afectara a la colocaciónprecisa de las semillas. El tratamiento con lamayor distancia de separación no produjo unarespuesta mensurable de los rendimientos confertilizante inicial.Ferrie también indicó que la compactaciónde la pared de las ranuras podía tener un cier-to efecto sobre la capacidad de las raíces jó-venes para llegar al fertilizante, especialmen-te en los suelos arcillosos. Incluso entendióque en esos suelos hasta un abresurco de cin-cel podía causar problemas.Dianxion Cai (1992, datos sin publicar) pro-bó dos opciones de colocación de fertilizan-tes nitrogenados secos y fluidos en dosis cre-cientes de nitrógeno, usando abresurcos de alay sembrando semillas de trigo a 25 mm de pro-fundidad. Las dos opciones eran: i) coloca-ción en bandas estándar horizontales a 20 mma un lado de la semilla (el fertilizante tambiénfue colocado a 25 mm de profundidad), y ii)bandas diagonales en las cuales el fertilizantefue colocado 20 mm al lado y 13 mm más pro-fundamente que la semilla (o sea, el fertili-zante fue colocado a 38 mm de profundidad).La Figura 31 muestra el efecto sobre la po-blación de plantas y la Figura 32 muestra losresultados de los rendimientos de los cultivos.Figura 30 Rendimientos de trigo en labranzacero con colocación del fertilizante en bandasverticales con un abresurcos tipo azada y enbandas horizontales con un abresurcos en ala.SW: trigo de primavera; WW: trigo de inviernoAbresurco tipo azadaAbresur. para ranura cruzadaRendimiento(kg/ha)
  • 171. 157Colocación del fertilizanteFigura 31 Respuestas de la población de plantas de trigo a la fertilización en bandas horizontalesy diagonales de dos formulaciones de nitrógeno en ranuras en forma de T invertida.Figura 32 Respuestas del rendimiento del trigo a la fertilización en bandas horizontales y diagonalesde dos formulaciones de nitrógeno separadas en ranuras en forma de T invertida.Dosis de fertilizante (kg N/ha)Poblacióndeplantas(plantas/m2)Urea 2,5 cmUrea 3,8 cmAgua 2,5 cmAgua 3,8 cmDosis de fertilizante (kg N/ha)Urea 2,5 cmUrea 3,8 cmAgua 2,5 cmAgua 3,8 cmRendimiento(kg/ha)
  • 172. 158 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónSegún indican esas figuras los efectos so-bre la emergencia de las plántulas fueron si-milares a los efectos sobre el rendimiento, loque demuestra la importancia de la poblacióninicial de plantas para el rendimiento final. Enambos experimentos las bandas horizontales(25 mm) produjeron más plantas y cultivos másfuertes que las bandas en diagonal (38 mm) conurea en polvo y urea líquida. Estas diferen-cias fueron más pronunciadas a una dosis de120 kg/ha de nitrógeno. A dosis más altas,mientras las diferencias permanecieron gene-ralmente inalteradas, las poblaciones de plan-tas y los rendimientos comenzaron a declinar,probablemente a causa de la toxicidad del fer-tilizante. La declinación de la población deplantas y de los rendimientos a la dosis másalta de aplicación (160 kg/ha de nitrógeno)usada en estos experimentos no fue conside-rada importante porque estas dosis son muysuperiores a las dosis de nitrógeno en cual-quier formulación corrientemente aplicada(160 kg/ha de nitrógeno, equivalentes a 350 kgde urea o 400 kg de nitrógeno líquido).ConclusiónUno de los avances más notables en la tec-nología de labranza cero ha sido el desarrollode máquinas con la capacidad de separar elfertilizante de la semilla en bandas horizonta-les y efectivamente atrapar formas volátilesde nitrógeno dentro de la ranura. Al mismotiempo estos abresurcos mantienen la efecti-vidad de la función de separación sin ser alte-rada por la velocidad de avance de la máqui-na, el tipo de suelo, el contenido de humedaddel suelo o la presencia o ausencia de resi-duos superficiales. Desde una perspectiva decampo, los agricultores encuentran que es másfácil la identificación de este factor único,entre todos los otros, cuando evalúan el com-portamiento de la labranza cero con la labranzaconvencional y también cuando evalúan losméritos de la competencia de los sistemas delabranza cero y las máquinas.Sería interesante especular sobre cuántosexperimentos y observaciones de campo en-contraron rendimientos pobres en los cultivosde labranza cero que han sido debidos a laincapacidad del abresurcos de colocar los fer-tilizantes en bandas en forma adecuada.Resumen de la colocacióndel fertilizante1. Hay menos nitrógeno disponible a causade la mineralización de la materia orgá-nica en labranza cero que en la labranzaconvencional; esto hace que la aplicaciónde nitrógeno sea importante en la siem-bra con labranza cero.2. Puede ocurrir algún bloqueo temporal delnitrógeno en la labranza cero mientras lasbacterias del suelo descomponen los re-siduos orgánicos.3. La fertilización a voleo es menos efecti-va en la labranza cero que en la labranzaconvencional porque los nutrientes solu-bles a menudo pasan más abajo de las raí-ces por la infiltración que ocurre en loscanales preferenciales creados por laslombrices y las raíces en descomposición.4. La colocación de los fertilizantes en ban-das profundas en el momento de la siem-bra es menos efectiva o necesaria en lossuelos sin labrar que en los suelos labra-dos.5. Es mejor que los fertilizantes estén cercade las semillas, siempre y cuando no semezclen.6. La separación horizontal entre las semi-llas y el fertilizante a distancias de solo20 mm ha sido más efectiva en la labran-za cero que la separación vertical a cual-quier distancia.7. Relativamente pocos abresurcos para la-branza cero proporcionan una colocaciónefectiva de las semillas y los fertilizantesen bandas con una distancia o direcciónadecuadas.
  • 173. 159Colocación del fertilizante8. Entre los abresurcos para labranza ceroque proporcionan una separación efecti-va, la separación horizontal es preferiblea la separación vertical.9. Cuando los abresurcos para labranza cerono pueden separar la semilla del fertili-zante, otras opciones podrían incluir:• siembra alternada, colocando en cadatercer surco solo fertilizante («saltar»un surco);• mezcla de la semilla y el fertilizanteen la ranura;• duplicar el número de abresurcos en lasembradora de modo de ofrecer abre-surcos exclusivamente para la fertili-zación además de los abresurcos ex-clusivos para las semillas;• aplicación superficial a voleo del fer-tilizante;• colocar las semillas y el fertilizante endos operaciones separadas y a distin-tas profundidades;10. La mayoría de los abresurcos de dobledisco con un solo abresurco son incapa-ces de colocar las semillas y los fertili-zantes separados;11. Algunos abresurcos de disco anguladostienen capacidad para colocar el fertili-zante en bandas;12. Una versión de los abresurcos de ala condisco simple separa efectivamente la se-milla del fertilizante, tanto horizontalcomo verticalmente;13. El rendimiento de los cultivos con losabresurcos de ala han sido mejores cuan-do se usa la separación horizontal de lasemilla y el fertilizante debido a un mejo-ramiento del microambiente semilla/plántula y a la respuesta al fertilizante;14. Los abresurcos de azada recientementediseñados separan la semilla del fertili-zante en cualquier dirección;15. Dos abresurcos de discos (dobles o angu-lados) inclinados en direcciones opues-tas pueden proporcionar una separaciónvertical de la semilla y el fertilizante.
  • 174. 10Manejo de los residuosC. John Baker, Fátima Ribeiro y Keith E. Saxton161Los abresurcos exitosos para la labranza cerono solo manejan los residuossuperficiales sin bloquearse sino que tambiénmicromanejan esos residuos de modo talque benefician los procesos de germinacióny emergencia de las plántulas.El segundo recurso más valioso en la labran-za cero son los residuos que permanecen so-bre la superficie del suelo después de la cose-cha del cultivo anterior. El único recurso másvalioso que los residuos es el suelo en su esta-do sin labrar.Lamentablemente, en la historia de la la-branza existen innúmeras descripciones de losmétodos para eliminar los residuos de modoque no interfieran con las operaciones de lamaquinaria. En la labranza, los residuos su-perficiales han sido considerados como unobstáculo importante y, por lo tanto, común-mente se hace referencia a los mismos como«basura». Aquellos que no consideran seria-mente la labranza cero igualan el término «ba-sura» con residuo, pero se debe tener en cuentaque «basura» es algo indeseable. Los residuosson un sobrante de la cosecha, pero en estecaso, deseados y útiles.Antes de discutir cuán bien los distintosabresurcos y máquinas manejan los residuos,es necesario identificar las distintas formas quepueden tener los residuos (Baker et al., 1979a).Después será apropiado considerar cómo pue-den ser macromanejados a escala de campo(Saxton, 1988; Saxton et al., 1988a; Vesethet al., 1993) y finalmente las opciones para elmicromanejo de los residuos en, alrededor ysobre la zona de la ranura (Baker y Choudha-ry, 1988; Baker, 1995).Formas que pueden tenerlos residuosVegetación en pie fijada al suelocon raíces cortasPasturas (en crecimientoo recientemente eliminadascon herbicida)Las pasturas en pie que están fijas al suelocon raíces cortas se encuentran comúnmenteen las siembras para labranza cero, especial-mente en las que se planea la renovación dela pastura en sistemas intensivos de pastoreoy para el establecimiento de cultivos en sis-temas integrados de explotación agrícola yganadera. En tales sistemas, el manejo de losanimales es, por lo general, suficientementecontrolado para permitir deliberadamente unpastoreo intensivo del campo antes de lasiembra, reduciendo de esa manera la alturadel pasto y, por lo tanto, hay una menor de-manda de manejo de residuos por parte de
  • 175. 162 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónlas máquinas. Esto permite el uso de sembra-doras relativamente económicas adaptadas adichas condiciones.Las pasturas cortas, en pie, por lo generalpresentan pocos problemas de manejo de re-siduos ya que el vigoroso sistema radical defijación y el suelo firme debajo de las plantaspermiten que un cincel rígido, sin pre-disco,pase en forma razonablemente limpia. Si lapastura ha muerto recientemente, el tiempopasado entre la aspersión y la siembra puedetener un efecto importante sobre las propie-dades del manejo de este residuo. A medidaque comienza la descomposisción, enseguidade la muerte de la planta, el material se vuel-ve progresivamente más débil y es más pro-bable que se libere del anclaje de las raíces.En una etapa avanzada de la descomposición,se puede soltar del anclaje del suelo y comen-zar a comportarse como un residuo suelto yno como un residuo fijo y, por lo tanto, sermás propenso a causar el bloqueo de las má-quinas. Algunas veces es arrancado en trozosgrandes.Las plantas forrajeras estoloníferas o rizo-matosas (o sea, con tallos superficiales o sub-terráneos entretejidos) pueden ser pastoreadasmuy bajas por los animales pero presentanproblemas diferentes ya que su hábito rastre-ro puede causar la obstrucción de los abresur-cos de los tipos sin discos. En estos casos, paraun manejo satisfactorio de los residuos es esen-cial contar con abresurcos con dientes o decincel.Residuos cortos limpios despuésde la cosecha directa con unacosechadora y el enfardado de la pajaLos rastrojos limpios de los cultivos que tie-nen poca paja sobre el suelo o entre los mis-mos presentan escasos problemas para sumanejo porque las plantas altas, por lo gene-ral, pueden ser fácilmente desplazadas a unlado por equipos simples para labranza cero.Estos rastrojos tienen en común con los resi-duos de pasturas el anclaje ejercido por lasraíces. El tiempo que pasa entre la cosecha yla siembra y las condiciones climáticas en eseperíodo también tienen influencia sobre el ni-vel de descomposición que ocurre antes de lasiembra. En el caso de los rastrojos de culti-vos y dado que la cosecha por lo general ocu-rre en un período seco, la iniciación de la des-composición puede ser más lenta que con laspasturas.Los rastrojos en pie tienen otras funcionesadicionales en los sistemas de labranza ceroen climas invernales con nieve o con el suelohelado y en los cuales el cultivo es hileradoantes de la cosecha. Cuando se procede alhilerado, los residuos largos, especialmente enlos sembrados en surcos angostos, ayudan amantener la paja distante del suelo lo que fa-vorece su secado y la cosecha ya que contri-buye a facilitar los mecanismos de levantadode las cosechadoras, en comparación con lapaja que queda cerca del suelo.Cuando se esperan nevadas, el rastrojo re-tiene la nieve y evita que el viento la arrastre.Esta, a su vez, proporciona un aislamiento tér-mico efectivo del suelo y puede ser responsa-ble del mantenimiento de las temperaturasentre 10 y 15°C más altas que en los suelossin cubierta nevosa que se pueden congelar(Flerchinger y Saxton, 1989a). Para ello, elrastrojo largo es superior al rastrojo corto.En cualquier caso, al final del invierno,cuando se siembra, el rastrojo aún sobrevivea los fríos del invierno, está quebradizo perono ha sufrido un proceso importante de des-composición. Es posible que se rompa a nivelde la tierra, pero dado que es corto raramentees un problema para el manejo de los residuosen la siembra para labranza cero. Por otro lado,en esos climas los sistemas de labranza cerorequieren cada vez más que todos los residuosdescargados por la cosechadora (entre elloslos residuos trillados y aquellos que perma-necen en el suelo) permanezcan sobre el sue-lo durante todo el invierno. Esta combinaciónpresenta otro problema en lo que refiere a losresiduos; será discutida más adelante.
  • 176. 163Manejo de los residuosLos rastrojos en pie también cumplen unafunción importante en los climas secos al re-ducir la velocidad del viento sobre la superfi-cie de la tierra, lo que disminuye significati-vamente el movimiento del suelo y su secado.En condiciones ventosas el rastrojo en pie pro-tege las plántulas del cultivo entre las filas deresiduos del efecto abrasivo de la arena y otraspartículas arrastradas por el viento. Por ejem-plo, en Australia, la siembra entre los surcosdel rastrojo en pie ofrece protección del vien-to a las plantas jóvenes, mientras que en In-glaterra el rastrojo en pie tiene un valor dife-rente, tal como esconder los animales salvajescomo los faisanes. Dado que en esas regioneslos agricultores cazan los faisanes con finescomerciales, la labranza cero ofrece una opor-tunidad, por medio del rastrojo largo, de ex-tender el período de caza, lo que no sería po-sible con la labranza convencional.En los climas tropicales, el rastrojo en piepuede causar el ahilamiento de las nuevasplántulas. Pero los rastrojos cortos en pie pue-den llevar a que entre más material vegetativoen la cosechadora, lo cual causa un mayor re-querimiento de energía, más consumo de com-bustible o una menor capacidad de trabajo.Por estas razones, en sembrados bajo labran-za cero recientemente ha habido interés en eluso de trilladoras que solo arrancan la espiga,ya que este procedimiento maximiza el largodel rastrojo que permanece en pie.Vegetación alta en piecon raíces profundasEl pasto alto sobre los cultivos de coberturay el rastrojo limpio alto (300 mm o más), jun-to a malezas arbustivas, presentan algunosproblemas más importantes que la vegetacióncorta, incluso anclada con las raíces, pero me-nos que con la paja extendida sobre el suelo.Existe una altura crítica por encima de la cualcada una de esas plantas cae sobre el paso delos abresurcos para labranza cero, o simple-mente un cierto tiempo, en el cual el residuose comporta más como paja sobre el suelo quecomo rastrojo en pie. Los materiales altos tam-bién crean un microambiente más húmedo quepuede dar lugar a que la descomposición dela base de la paja se inicie más rápidamenteque con el rastrojo corto; además, es más pro-bable que facilite su rotura.La Lámina 61 muestra el efecto de la siem-bra con la versión de disco del abresurco deala a través de un cultivo de leguminosade 0,75 m de alto, parcialmente acostada y queha sido asperjada. No es común sembrar so-bre rastrojos tan altos no solo a causa de laslimitaciones de espacio sino porque es difícilque las plántulas tengan suficiente luz duran-te las primeras etapas del desarrollo para emer-ger satisfactoriamente.Paja sobre el sueloEl material desprendido de los tallos, de di-ferentes medidas, presenta las mayores dificul-tades para el manejo de residuos en las sem-bradoras para labranza cero pero, al mismotiempo, es un recurso biológico único para esetipo de labranza. Cuando tales residuos yacenen el suelo sobre tierra firme (o sea, despuésque un cultivo de labranza cero ha sido cose-chado o aun cuando el heno haya sido consu-mido directamente o una pastura sembrada nohaya sido totalmente pastoreada por los ani-males), habrá menos tendencia a bloquear losabresurcos para labranza cero que cuandolos residuos quedan sobre una tierra más blan-da. Del mismo modo, si los residuos permane-cen secos y quebradizos, su manejo y corte se-rán más fáciles que cuando se han humedecido.Amenudolahumedadesunafuncióndelacan-tidad de paja (rendimiento del cultivo) y delclima. Los residuos más pesados pueden gene-rar su propia humedad e incrementar la tempe-ratura a causa de la acción bacteriana.También es importante la historia inmedia-tamente anterior del campo. Por ejemplo, si
  • 177. 164 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónel cultivo anual anterior fue establecido sobreun suelo labrado, el suelo en el cual los discoscomponentes de las abresurcos para labranzacero deberán trabajar para cortar la paja serámás blando que si el suelo anterior hubieraestado bajo labranza cero. Este efecto del «tra-bajo anterior», por supuesto, estará influen-ciado por el tipo de suelo ya que tiene unainfluencia importante sobre la efectividad dealgunos mecanismos de manejo de residuos;esto presenta dificultades para los agriculto-res que deben tomar algunas decisiones com-plejas cuando se cambia de la labranza con-vencional a la labranza cero.Por ejemplo, una máquina para labranzacero que siembra sobre residuos de un cam-po de labranza convencional (durante elperíodo de cambio al segundo sistema) puedeno ser la máquina mejor adaptada para sem-brar sobre residuos de un cultivo en campo delabranza cero. Más aún, algunos agricultoresconsideran (por lo general erróneamente) quetodavía necesitan labrar ocasionalmente susuelo, incluso bajo un sistema predominante-mente de labranza cero. Puede haber pocasbases lógicas para estas consideraciones, perode cualquier manera tendrán influencia sobrela elección de la máquina por parte del agri-cultor, tal vez en detrimento de la verdaderafase de labranza cero. El problema raramenteexiste cuando se siembra sobre pasturas por-que no es común que las pasturas hayan sidoestablecidas por períodos menores de 12 me-ses, tiempo durante el cual un campo previa-mente labrado se habrá consolidado nueva-mente.Afortunadamente, algunos abresurcos paralabranza cero son adecuados para sembrar tan-to sobre suelo blando como sobre suelo firme(o incluso sobre suelos duros). Las funcionesde la mayoría de los abresurcos de dientes ocincel, de los movidos por la toma de fuerza yde los de ala son relativamente poco afecta-das por el grado de dureza del suelo (exceptopara los requerimientos de la fuerza de pene-tración); sin embargo, aquellos que tienden aLámina 61 Efectos de la siembra con la versión de disco del abresurco de ala sobre residuosparcialmente en pie.
  • 178. 165Manejo de los residuosentretejer los residuos en la ranura (de dobledisco, de disco plano angulado y de disco cón-cavo angulado) tienen una tendencia más acen-tuadas al entretejido en los suelos blandos. Enlos suelos firmes es más probable que cortenla paja (lo cual es deseable) y no que la empu-jen o la doblen dentro de la ranura (lo que esindeseable). Sin embargo, en los suelos fir-mes, es probable que algunos abresurcoscompacten el suelo en la zona de la ranura.Los residuos sobre la superficie de la tierrano están adheridos al terreno y son, por lo tan-to, recogidos fácilmente y se queda enredadoen las partes rígidas de las máquinas. La tierramásfirmeproporcionaunamayorfricción(trac-ción) de los discos que operan conjuntamentecon los componentes rígidos, lo que aseguraque continúen su acción de revolver cuando en-cuentran residuos sobre la tierra. Algunos dis-cos tienen formas especiales para ayudar a latracción como por ejemplo los discos con losbordes ondulados o con muescas.Aun así, si laaltura de la paja sobre el suelo está por encimadel eje del disco, es probable que lo frene, ycause que se deslice o se bloquee. Esto se acen-túa por la humedad debajo de la paja, especial-mente si esa humedad da lugar a una descom-posición parcial cerca de la tierra. La paja endescomposición puede volverse resbaladizasobre la tierra, a menudo se deslizará delantedel disco en lugar de permitir que el disco sebloquee y pase sobre la misma o que la corte.La paja que permanece como rastrojo en pie esmenos probable que resbale tanto como la pajaen el suelo desnudo.Esta tendencia al deslizamiento depende encierta medida de las especies cultivadas. Tam-bién depende del suelo y obviamente de lascondiciones climáticas. Por ejemplo, la pajade arveja se vuelve particularmente resbala-diza cuando está parcialmente descompuesta,especialmente en un suelo firme sin labrar,mientras que esto no ocurre con la paja decereales. En los casos en que la paja es esca-sa, como la soja, el rape, el algodón o el lupi-no, es menos probable que permanezca hú-meda el tiempo suficiente para promover ladescomposición cerca del suelo como ocurrecon los cultivos que tienen un fuerte crecimien-to vegetativo. Más aún, la rigidez del rastrojocortado de esos cultivos algo leñosos contri-buye a prevenir que resbalen los residuos so-bre el suelo.Se han desarrollado numerosos métodospara manejar la paja sobre la tierra, algunosde los cuales se resumen más adelante. Losmétodos más exitosos invariablemente presen-tan abresurcos con discos, simplemente comoabresurco o donde los discos ayudan a la ope-ración de otros componentes rígidos talescomo hojas en ala, cinceles o dientes. En esoscasos, los discos son un componente común,pero no exclusivo, de los abresurcos para la-branza cero diseñados para el manejo de losresiduos.Manejo de los residuosa escala de campoEl macromanejo se refiere a la forma en quese manejan los residuos a escala de campo.Su manejo se discute separadamente en: i) la-branza cero en gran escala; ii) labranza ceroen pequeña escala. Sin embargo, en cualquiercaso, la biomasa superficial, ya sea de culti-vos de cobertura muertos o de residuos de co-secha, cumple una función fundamental en lossistemas de labranza cero. Para cualquier sis-tema de labranza cero (grande o pequeño) elmanejo de los residuos debería:1. Ayudar (o por lo menos no entorpecer) elpasaje de los abresurcos para labranza cero.2. Si es posible, contribuir a las funcionesbiológicas de los abresurcos.3. Asegurar que los residuos se descompon-gan y agreguen carbono al suelo pero almismo tiempo permanezcan sobre la super-ficie el tiempo suficiente para proteger elsuelodelaerosión,mantenganelsuelofres-co en los climas tropicales, retengan la hu-medad del suelo y supriman las malezas.
  • 179. 166 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservación4. Asegurar que los residuos de los cultivosno compitan con el cultivo sembrado.Estos son requerimientos exigentes y algu-nas veces competitivos y compromisos que amenudo es necesario cumplir. Por ejemplo, losabresurcos de dientes o cincel o de tipo decuchillo no manejan bien los residuos por loque algunas veces los agricultores decidenquemarlos o sacarlos del campo para evitar elbloqueo durante la siembra. Sin embargo, estocompromete algunas de las otras funcionesenumeradas. Por esta y otras razones, en al-gunos países la quema de residuos está prohi-bida, si bien hasta el 45 por ciento de labiomasa está en las raíces que quedan en elsuelo, incluso después de la quema.Al respecto, es interesante hacer notar quehay escasa diferencia si los residuos son en-fardados o enterrados en lo que se refiere a lacantidad de carbono que aportan al suelo (verCapítulo 2). Excepto cuando los residuos sedejan descomponer en la superficie del suelo,gran parte del contenido de carbono de losresiduos vegetales sobre la tierra se pierdendel sistema (oxidados y perdidos como bióxi-do de carbono en la atmósfera). Por lo tanto,para obtener el máximo de un sistema de la-branza cero, el desafío para los diseñadoresde maquinaria es proporcionar abresurcos paralabranza cero que puedan trabajar con cual-quier cantidad y tipo de residuos superficia-les sin bloquearse. Más aún, como se explicaen el Capítulo 5, existe la oportunidad de quelos abresurcos manejen los residuos superfi-ciales como un recurso importante para ayu-dar a la germinación y emergencia del nuevocultivo.Labranza cero a gran escalaControl de las malezas y manejo de losresiduos de los cultivos de coberturaEn la labranza cero en grandes predios, lasmalezas y los cultivos de cobertura por logeneral se controlan corrientemente con her-bicidas. Sin duda, la factibilidad del conceptomoderno de labranza cero debe su existenciaal desarrollo de herbicidas no residuales enlas décadas de 1960 y 1970. Esto contrastacon la agricultura en pequeña escala que de-pende sobre todo de medios mecánicos parael control de las malezas.Aquí no se intentan analizar los puntos favo-rables o contrarios de la maquinaria especiali-zada para las aspersiones o de diferentes herbi-cidas. Es suficiente decir que el control de lacompetencia existente es la primera etapa encualquier programa de labranza cero y que, siesta no se realiza eficientemente, todas las otrasetapas quedarán comprometidas negativamen-te. El control químico efectivo es función de lacomprensión de la biología de las plantas quedeben ser combatidas, de la eficacia de los her-bicidas a ser usados y del comportamientomecánico de los asperjadores. Algunos herbi-cidas (por ej., glifosato) actúan mejor en plan-tas sin estrés y en crecimiento activo, mientrasque otros (por ej., paraquat) son más efectivoscuandolasplantasestánestresadas.Porsupues-to, además hay diferencias entre las especies(incluso, en algunos casos, diferenciasvarietales) en la resistencia de las plantas a losdiferentes herbicidas.Manejo de los residuos cosechados¿TRITURADOS O LARGOS? La primera oportu-nidad y la más importante para manejar co-rrectamente los residuos a escala de campoocurre en el momento de la cosecha. Una vezque los cultivos han sido trillados y los resi-duos arrojados de la cosechadora en monto-nes alineados, son muy difíciles de esparcirnuevamente.Las cosechadoras modernas recogen el ma-terial a cortar de un ancho entre 5 y 10 m y loprocesan de tal forma que, si la máquina notiene desparramador de paja, los residuos sonarrojados amontonados en una línea poco den-sa de paja de 2 a 3 m de ancho. Debajo deestos montones se encuentran los restos del
  • 180. 167Manejo de los residuosproceso de separación, a saber, trozos peque-ños, aristas, material de las hojas, glumas va-cías, polvo y semillas de malezas. La paja for-ma una cobertura densa, algo más angosta quela hilera de residuos que la cubre.En contraste con estas zonas con concentra-ción de residuos, una buena labranza cero re-quiere que los residuos sean distribuidos uni-formemente sobre todo el terreno. No existenabresurcos para labranza cero que puedan físi-camente manejar las hileras concentradas y losrestos de la cosecha, pero este problema es algoacadémico si se considera que el efecto de losresiduos superficiales sobre la germinación, laemergencia y el crecimiento del cultivo es tanimportante que, muy probablemente, un culti-vo no uniforme tendrá origen en una distribu-ción no uniforme de la paja y los residuos. Estadistribución no uniforme de los residuos tam-bién puede afectar negativamente la eficacia delas aplicaciones de herbicidas.La mayoría de las cosechadoras tienen laopción de los distribuidores de paja. Estosdistribuidores de paja son diferentes de los tri-turadores de paja ya que no trituran el materialsino que lo difunden con paletas en lugar deactuar por corriente de aire (Lámina 63); sinembargo, la mayoría de los trituradores de pajatambién la distribuyen. Los distribuidores depaja no tienen un alto consumo de energía yson de fácil colocación y operación; son unequipo estándar esencial para todas las cose-chadoras usadas en los sistemas de labranzacero y se encuentran como dotación en la ma-yoría de los equipos comerciales.La necesidad de una trituradora depende delas posibilidades de manejo de los residuos quetengan la sembradora o la sembradora de pre-cisión que se usarán. Los trituradores de pajaen cierto modo son poco apreciados porqueconsumen hasta el 20 por ciento del requeri-miento total de potencia de la cosechadora(Green y Eliason, 1999). La trituración de lapaja húmeda requiere más potencia que la tri-turación de la paja seca, si bien la distribuciónde la paja húmeda sobre la superficie del suelopuede ser más uniforme que la de la paja seca.Por lo general, si la paja debe ser trituradapara evitar el bloqueo de los abresurcos paralabranza cero, esto puede denotar un mal com-portamiento de los abresurcos.PAJA. Otro elemento importante son los restosfinos de la paja. Con algunos abresurcos, estacubierta de material fino es más difícil demanejar que la paja gruesa. Afortunadamen-te, reconociendo este problema, muchas co-sechadoras ahora ofrecen distribuidores paraeste material fino (distribuidores de materialfino y también trituradores o distribuidores depaja) (Lámina 62).Muchos trituradores/distribuidores de pajapueden ser ajustados para producir cortes lar-gos o cortos y para distribuir los residuos adiferentes distancias por medio de ajustes deldeflector, la posición vertical de los cuchillosy la velocidad de la trituradora (Siqueira yCasão, 2004).Algunas trituradoras de paja modernas usanprincipios mejorados de corte, apoyados poruna corriente de aire para su distribución. Porejemplo, algunos tipos de tornillos sin fin pue-den ser aplicados tanto a la paja como a lapaja fina con un ancho de distribución de 10m en cualquier dirección y sin una separaciónevidente de las distintas fracciones (Lücke yvon Hörsten, 2004).DISTRIBUCIÓN DESPUÉS DE LA COSECHA. Cuan-do no es posible distribuir los residuos con lacosechadora existen pocas opciones de ma-nejo de los residuos. La redistribución de losresiduos en forma uniforme ha sido solo par-cialmente exitosa porque mucha de la paja esliviana y esponjosa, por lo que es difícil arro-jarla o soplarla a cierta distancia. Una formade manejar la situación después de la cosechaes pasar los materiales a través de un ventila-dor grande o una cosechadora de forraje ysoplarlos tan alto como sea posible en un díaalgo ventoso. De esta manera, el viento losdistribuirá en forma bastante uniforme; estorequiere un tractor con cabina y un buen sis-
  • 181. 168 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservacióntema de filtro de polvo y un operador que pue-da soportar esas condiciones de trabajo. Sehan ideado algunas variaciones para agregara las cosechadoras y crear «tormentas de paja».Lámina 63 Un par de distribuidores de paja a golpe en la parte posterior de una cosechadora.Este equipo no distribuye la paja fina.Lámina 62 Distribuidora de paja y de paja fina en una cosechadora. Notar el polvo que provoca ladistribución de la paja.
  • 182. 169Manejo de los residuosOtra forma de manejar estos residuos es conuna rastra para paja que consiste de una ruedade dientes de rotación libre, angulada, que esarrastrada en ángulo y arroja los residuos másuniformemente sobre el campo. Esta máqui-na también es una forma conveniente de dis-turbar las malezas e inducirlas a germinar demodo que puedan ser combatidas con un her-bicida antes de sembrar el próximo cultivo(conocido en Europa como «trampear»).Labranza cero en pequeña escalaEn las fincas en pequeña escala los cultivosde cobertura no se controlan con herbicidascomo en el caso de las fincas en gran escala.En estos casos se usa frecuentemente la des-trucción mecánica o su combinación con mé-todos químicos. La destrucción mecánica espreferida porque resulta en menores gastos yuna menor exposición del agricultor y sus fa-milias a los compuestos químicos, si bien algu-noscompuestoscomoelglifosatotienenunaltonivel de seguridad. Sin embargo, otros herbici-das (por ej., paraquat) son menos seguros y másdifíciles de manejar para los agricultores quetrabajan en fincas pequeñas, lo que requiere to-mar medidas protectoras más estrictas que enlas operaciones en gran escala en las que losvehículosdetrabajotienencabinascerradasconfiltro del aire. Los métodos mecánicos para elmanejo de los cultivos de cobertura en la agri-cultura en pequeña escala son, por lo tanto,activamente promocionados.La destrucción mecánica de las plantas encrecimiento es hecha por cortes, triturado,aplastado o doblado de las plantas. Cada unode estos métodos es adecuado para diferentescondiciones y da como resultado diferentescantidades de material vegetal que queda so-bre la superficie del suelo.Corte manualEl corte manual es una operación que re-quiere un trabajo intenso. Schimitz et al.(1991) informaron que se midieron requeri-mientos de 70 días/hombre/ha para el cortemanual de un campo con residuos de pastosde tres años y con un rendimiento de 10 t/ha demateria seca.Cuchillos rotativosLos cuchillos rotativos están entre las he-rramientas más útiles para el manejo de resi-duos distribuidos uniformemente sobre la su-perficie del suelo. La Figura 33 y las LáminasFigura 33 Vista lateral de un cuchillo rotativo: (1) bastidor; (2) cojinetes; (3) rueda para transporte;(4) estructura de protección; (5) barra de tiro (de Araújo, 1993).
  • 183. 170 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservación64 y 65 muestran ejemplos de cuchillos rota-tivos típicos. Tienen la ventaja de permitir laproducción orgánica sin compuestos quími-cos y combinada con labranza cero. Por ejem-plo, estos implementos son comúnmente usa-dos para la producción orgánica de soja sinlabranza en el sur de Brasil (Bernardi yLazaretti, 2004) y están disponibles para trac-ción animal o con tractor.Los cuchillos rotativos tienen hojas de me-tal plano montadas en un rodillo en un basti-dor, ruedas para su transporte y una estructu-ra de protección. Los cuchillos están montadosen el rodillo en varias formas, generalmenteen forma perpendicular a la dirección de avan-ce. El efecto de los cuchillos es doblar, aplas-tar y cortar el material vegetal. Su efectividaddepende del ancho, del diámetro y del pesoLámina 65 Cuchillo rotativo tirado por un tractor que trabaja sobre avena.Lámina 64 Cuchillos rotativos para tracción animal: con cuchillos en todo su ancho (izquierda) ycon cuchillos cortos (derecha).
  • 184. 171Manejo de los residuosdel rodillo, del número, del peso, del ángulode inserción y del afilado de las hojas, de lavelocidad de operación y de las fibras y decontenido de humedad de las plantas (Scimitzet al., 1991; Araújo et al., 1993).Los rodillos se construyen de acero o demadera. Los rodillos de acero a menudo se lle-nan con arena para poder ajustar su peso a lascondiciones de las plantas y al resultado de-seado del corte, aplastado o doblado. Sin em-bargo, cuando se trabaja en laderas la arena sepuede inclinar hacia un lado y afectar la uni-formidad del trabajo y su estabilidad. Monegat(1991) recomendó rodillos de un ancho de 1 a1,2 m a fin de tener estabilidad en las laderas ymantener la capacidad de estar en contacto conlas superficies irregulares.Los cuchillos pueden ser del mismo anchodel rodillo (Lámina 64, izquierda) o en sec-ciones cortas (Lámina 64, derecha). Las sec-ciones más cortas aumentan la presión ejerci-da por cada cuchillo en su impacto con el sue-lo y distribuye el impacto en forma másuniforme, lo cual es importante especialmen-te cuando se opera con animales de tiro. Paraun determinado diámetro del rodillo, la efi-ciencia decrece a medida que aumenta el nú-mero de cuchillos porque la presión de cadacuchillo es menor (Schimitz et al., 1991). Paraun mejor corte los cuchillos deberían estar per-pendiculares o angulados respecto a la super-ficie (Siqueira y Araújo, 1999).Los Cuadros 18 y 19 muestran las recomen-daciones para la construcción de los rodillosde cuchillos para animales de tiro y para trac-tores, respectivamente (Araújo, 1993).El diseño, construcción y operación de losrodillos de cuchillos también debe tener enCuadro 18 Recomendaciones para la construcción de rodillos de cuchillos para tracción animal(1 m ancho) que operen a 1 m/s (3,6 km/h) (de Araújo, 1993).RodilloDiámetro Altura de los NúmeroMateria Densidad (kgf/m3) (cm) cuchillos (cm) de cuchillosMadera 1 040 60 5 5de eucalipto 10 615 6Acero + arena 2 000 40 10 460 5 1010 10Cuadro 19 Recomendaciones para la construcción de rodillos de cuchillos para tracción mecáni-ca (de Araújo, 1993).RodilloVelocidad Diámetro Altura de los NúmeroMaterial Densidad (kgf/m3) m/s (km/h) (cm) cuchillos (cm) de cuchillosMadera de eucalipto 1 040 2 (7,2) 40 5 410 415 6Acero + arena 1 500 2 (7,2) 30 15 123 (10,8) 25 8 4
  • 185. 172 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservacióncuenta los problemas de seguridad. Cuandose trabaja en laderas, es aconsejable usar unabarra de tiro fija en lugar de cadenas de modoque la barra pueda actuar como freno del ro-dillo. Otras condiciones son la maniobrabili-dad, que incluye el retroceso (Schimitz et al.,1991) y el uso de protecciones. La Lámina 66muestra una protección importante tanto parael operador como para el animal de tiro.La fuerza requerida para tirar un rodillo decuchillos en avena negra en estado lechoso(sembrada a 100 kg/ha) fue de aproximada-mente 3 430 N (350 kgf) por metro de ancho(Araújo, 1993).El tiempo necesario para manejar la avenanegra con un rodillo de cuchillos fue de cerca3 h/ha con tracción animal y de 0,9 h/ha contractor (Fundação ABC, 1993; Ribeiro et al.,1993) si bien Schimitz et al. (1991) informa-ron de requerimientos de hasta 6 días/ha conanimales de tiro.La acción de aplastado de los rodillos decuchillos interrumpe el flujo de savia de laplanta, lo cual mata muchas de las plantasanuales, si es aplicado en el momento oportu-no (ver Lámina 67).Al respecto, la mejor ope-ración ocurre cuando el cultivo es uniforme yse pasa el rodillo al inicio de la etapa repro-ductiva cuando las semillas aún no son via-bles; esto ocurre en el momento de la flora-ción completa de las leguminosas y en elestado lechoso de los granos de las gramíneas(Calegari, 1990). En algunos ambientes talescomo el África subsahariana es deseable queel cultivo de cobertura permanezca verde elmayor tiempo posible para evitar los incen-dios en la estación seca. En esta situación, unrodillo de cuchillos debería ser pasado al ini-cio de la estación de las lluvias, antes de lasiembra.Los diferentes métodos de manejo de losresiduos de los cultivos de cobertura resulta-rán en diferentes tasas de descomposición dela biomasa. Araújo y Rodrigues (2000) com-pararon las tasas de descomposición de avenanegra (Avena strigosa) en función del trata-miento mecánico; encontraron que después de68 días los residuos remanentes en relaciónLámina 66 Estructura protectora para el operador y los animales de tiro.
  • 186. 173Manejo de los residuoscon la cantidad fue del 59 por ciento para elrodillo de cuchillos, del 48 por ciento para unapicadora de forraje y del 39 por ciento para laaplicación de herbicida. Un estudio similar,llevado a cabo por Gamero et al. (1997), in-dicó que, 75 días después, la cantidad de ma-teria seca de avena negra fue un 68 por cientopara el rodillo de cuchillos y un 48 por cientopara la picadora de forraje. Los autores tam-bién encontraron una menor población demalezas cuando se usó el rodillo de cuchillosen comparación con la picadora de forraje.Yano y Mello (2000) evaluaron la distribu-ción de varios largos de corte de guandul(Cajanus cajan) como resultado de diferen-tes tratamientos mecánicos de los residuos delos cultivos de cobertura. La cortadora de pas-to produjo un 70 por ciento de cortes de 100mm comparado con un 45 por ciento de unapastera rotativa y un 22 por ciento del rodillode cuchillos.Otra desventaja del tratamiento mecánicode residuos de cultivos de cobertura muy den-sos es que si el cultivo es asperjado con herbi-cida antes del tratamiento mecánico, el doselfoliar principal puede prevenir que el herbici-da llegue a las malezas que crecen debajo.Como alternativa, el cultivo de cobertura pue-de ser tratado con un rodillo de cuchillos yentonces asperjado, siempre que se propor-cione suficiente tiempo a las malezas paraaparecer a través del dosel foliar doblado afin de asperjarlas debidamente. Esta opciónes adecuada para los cultivos de coberturadensos, pero se debe tener en cuenta que elasperjado es más efectivo cuando el cultivode cobertura no es denso.¿Puede un rodillo de cuchillos sustituira los herbicidas?Los rodillos de cuchillos no están diseñadospara el control de las malezas si bien el mate-rial cortado que producen puede contribuir a lasupresión de las mismas. Uno de los objetivosde los cultivos de cobertura es presuprimir lasmalezasconunamonoculturadominantelacualLámina 67 Avena negra matada con un rodillo de cuchillos.
  • 187. 174 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservacióna su vez puede matarse con un rodillo de cu-chillos en el momento apropiado antes de lasiembra del cultivo principal. Si el cultivo decobertura es vigoroso y la incidencia de lasmalezas es baja, un rodillo de cuchillos puedeser suficiente para preparar el campo. Por ejem-plo, en Tanzanía, Schimitz et al. (1991) infor-maron que un rodillo de cuchillos había sidoefectivo para el control de malezas en pastoshasta tres metros de altos, después del barbe-cho. Los factores que hacen que esta opciónmecánica sea viable son:1. Sembrar tan pronto como sea posible des-pués de la destrucción del cultivo de co-bertura.2. Usar sembradores de precisión con el mí-nimo disturbio de la ranura.3. Para las sembradoras de precisión quecrean un cierto disturbio de la ranura, sem-brar antes que el cultivo de cobertura seatratado de modo que los residuos cubranla ranura abierta por la sembradora.Manejo de los residuospor medio de abresurcos,sembradoras y sembradorasde precisión: micromanejode los residuos de los cultivosEl micromanejo hace referencia a la formaenquesonmanejadoslosresiduosdirectamentepor los abresurcos y la función que tienen losresiduos en la operación de la ranura. Existe elinconveniente de que los diseñadores de equi-pos de muchos abresurcos para labranza cerotodavía continúan considerando los residuoscomo un obstáculo indeseable. Si bien recono-cen el macrovalor de los residuos para la la-branza cero, los diseñadores a menudo no re-conocen el microvalor de los residuos para lasfunciones del abresurcos y los resultados de lasiembra. Como se explicó en el Capítulo 5, laaltamente deseable Clase IV de cobertura delas ranuras es posible solamente si, en primerlugar, el suelo está cubierto por residuos y losabresurcos son diseñados de tal forma que re-tengan esos residuos sobre la ranura.Manejo de los residuospor los abresurcosLabranza en fajasTodos los abresurcos cortan los residuossuperficiales con el suelo. No hay forma deevitar esto. En los climas fríos, donde los re-siduos superficiales consisten de materia or-gánica acumulada sin descomponer, tal incor-poración puede ser beneficiosa, pero en todaslas otras circunstancias, algunos de los valo-res de la labranza cero se pierden cuando losresiduos son incorporados, aun a escala de unasimple faja. Además, la labranza en fajas seopone a alguno de los objetivos de la verda-dera labranza cero en la zona de siembra.Remoción hacia un ladoTodos los abresurcos de azada, cuchillas,dientes, discos planos angulados y discos cón-cavos angulados empujan hacia un lado elsuelo y algunos de los residuos superficialesa medida que avanzan sobre el terreno. Losabresurcos de discos también empujan algu-nos residuos dentro del suelo y los entretejenen las ranuras de siembra. Con los abresurcosde azada y de cincel, si el residuo es algo grue-so y de cierta longitud, se acumula en la barrade tiro del abresurcos y no es movido haciaun lado, lo que causa el bloqueo del abresur-cos. Los abresurcos de tipo de disco anguladono tienen este problema pero, en cualquiercaso, el residuo que es empujado hacia un ladotendráunainfluenciainsignificantesobreelmi-croambiente que se crea dentro de la ranura.Por otro lado, dado que por lo general losresiduos están amontonados en uno o los doslados de la ranura (Lámina 68) es necesaria unacuidadosa elección y operación del elementousado para que recolecte algunos de los resi-duos y los devuelva a la zona de las ranuras
  • 188. 175Manejo de los residuos(cobertura Clase III), si bien es probable quese mezclen con el suelo. Este proceso ocurre siel suelo permanece seco y friable; si el sueloestuviera húmedo, se crea un efecto adhesivo yel valor del residuo se pierde al ser arrastradoen el suelo pero no a la ranura.Empuje hacia abajo o a travésde la tierraTodos los discos, en mayor o menor medi-da, empujan los residuos superficiales haciaabajo. Los abresurcos de triple disco general-mente empujan hacia abajo mientras que losde discos angulados empujan hacia el costa-do y a través de la tierra. Dado que es imposi-ble cortar todos los residuos en el mismo mo-mento, el problema del empuje hacia abajo esque una parte de los residuos se dobla y entraen la ranura, y queda en cierto modo «clava-da» en esta.Las tendencias de los diferentes discos a«clavar» dependen de varios factores:1. Afilado del disco: los discos más afiladoses más probable que corten y que no «cla-ven», pero es imposible mantener los dis-cos afilados en todo momento.2. Fragilidad de la paja: la paja quebradizaes probable que se rompa más que la pajafibrosa; la fragilidad en sí misma es fun-ción de la especie, la humedad y el estadode descomposición.3. Firmeza del suelo: un suelo firme ayuda ala adhesividad del disco (efecto de marti-llo) más que en el suelo blando; en los sue-los blandos hay más «clavado».4. Velocidad: la mayor velocidad de opera-ción por lo general reduce el «clavado»;la paja tiene menos tiempo para doblarseen razón de la inercia y es, por lo tanto,más probable que se corte o se rompa.5. Presencia de paja o restos pequeños:cuando la paja queda sobre una capa derestos finos, como sucede corrientemen-te, esos restos proporcionan una capablanda debajo de la paja la cual actúacomo un suelo blando y favorece el «cla-vado»; peor aún, una parte de los restospequeños puede ser empujada hacia aba-jo dentro de la ranura donde el problemaLámina 68 Residuos acumulados a un costado en una ranura para labranza cero.
  • 189. 176 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservacióndel «clavado» es más grave al entrar encontacto con la semilla.6. Diámetro del disco: los discos de diáme-tros menores, en razón de su menor áreade contacto, pondrán más presión sobre losresiduos que los discos grandes y, por lotanto, es más probable que corten el resi-duo en lugar de «clavarlo»; pero es másprobable que los discos pequeños arras-tren, ya que los discos grandes tienen unángulo de corte más plano sobre la super-ficie del suelo.7. Diseño de los discos: los discos de bordesondulados, en razón de su tendencia alautoafilado, cortan mejor que los discosplanos; los discos con muescas no perma-necen más afilados que los discos planospero cortan más residuos en razón de sufunción de cortar en tajadas con las pun-tas de las muescas y la mayor presión dela huella de las mismas.Doblado desde abajoLa versión de discos de los abresurcos deala manipula los residuos superficiales, pri-meramente empujando un disco con muescasa través de los residuos y después usando lasalas laterales del lado de las láminas para do-blar el residuo y el suelo hacia arriba y haciaafuera, mientras la semilla y el fertilizanteson depositados en la ranura. Son seguidospor un par de ruedas para regular la profun-didad y la compresión que doblan el mate-rial por detrás de la ranura ya sembrada. Elresultado final es una ranura horizontal cu-bierta con suelo y residuos (cobertura ClaseIV) en casi el mismo nivel en que fueron co-locados el suelo y los residuos antes de lasiembra.La cantidad limitada de «clavado» verticalcausado por los discos con muescas tiene es-casas consecuencias porque, a diferencia deotros abresurcos para labranza cero, la semi-lla es colocada a un lado de la ranura del dis-co central y separada de la paja «clavada».De esta forma la semilla es efectivamente se-parada de cualquier material «clavado» y, encambio, se beneficia de la presencia de losresiduos sobre la ranura (ver Capítulo 5).Limpiadores de surcosUn método para ayudar a los abresurcos paralabranza cero a operar en los residuos es lim-piar el surco inmediatamente antes de su paso.Los aparatos diseñados para ello son conoci-dos como limpiadores de surcos o para mane-jar los residuos.En la labranza cero en pequeña escala amenudo no es posible usar abridores de dis-cos por el peso necesario para empujarlos enla tierra, comparado con los abresurcos dedientes o de cincel. Los limpiadores de sur-cos requieren un pequeño peso adicional yaque la mayoría trabajan solo sobre la superfi-cie de la tierra. En estas situaciones puedenhacer posible la labranza cero o tener que de-sistir de ella.Con el equipo para labranza cero en granescala, donde el peso no es un problema, loslimpiadores de surcos a menudo son usadosen primavera para remover los residuos delárea inmediata al surco y permitir que la luz delsol caliente la tierra rápidamente despuésdel frío del invierno (a menudo helada).La mayoría de los limpiadores de surcostienen ruedas rotatorias con dientes, discoscon muescas o rastrillos colocados en ángu-lo con la dirección de avance de la máquinapor delante de los abresurcos. Los dientesapenas tocan el suelo lo cual provoca queroten como un rastrillo volcador de heno. Eneste proceso, barren los residuos a uno o aambos lados moviendo la menor cantidad desuelo posible.Con residuos más gruesos, se pueden co-locar dos ruedas en ángulos opuestos y losdientes sincronizados al frente para reducirla fuerza lateral de todo el aparato, barrien-do los residuos a ambos lados del surco y noa un solo lado. La Lámina 69 muestra un
  • 190. 177Manejo de los residuoslimpiador de surcos que consiste en un parde ruedas dentadas sincronizadas. La Lámi-na 70 muestra una rueda con muescas sin sin-cronizar diseñada para colocar los residuosa un lado.Corte de la paja en trozos cortosHay una longitud crítica para la mayoría delas pajas por encima de la cual se doblan y seenvuelve en la máquina, lo que da rigidez aLámina 69 Un par de ruedas en estrella sincronizadas (limpiadores de surcos) para empujar losresiduos hacia un lado.Lámina 70 Un par de limpiadores de discos, con muescas, angulados, diseñados para empujarlos residuos a los dos lados y delante del abresurcos.
  • 191. 178 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservacióntodo el equipo (por ej., los dientes). El cortarla paja en trozos relativamente cortos permiteque esta se aleje del equipo y no lo envuelva.Otros objetivos de cortar la paja se remiten alorigen de la labranza que facilita la incorpo-ración al suelo y facilita el proceso de des-composición.Para sembrar sobre residuos de maíz con losabresurcos de cincel, Green y Eliason (1999)recomendaron que el largo de los cortes nodebería ser mayor que el espacio entre los cin-celes de los abresurcos.La paja cortada también puede quedar so-bre la tierra más fácilmente y más cerca de lamisma que la paja larga y puede, por lo tanto,proporcionar una cobertura más efectiva. Porotro lado, un abresurcos efectivo para labran-za cero deberá asegurar que aun la paja largase se coloque de nuevo sobre la tierra despuésque el mismo haya pasado (ver Lámina 61).Una de las formas más efectivas para ob-tener paja cortada es colocar un cortador depaja en la parte trasera de la cosechadora.Tal aparato no es bien aceptado por los ope-radores porque consume considerable poten-cia y es otro componente que debe ser ajus-tado correctamente en una máquina que essin duda compleja. En cualquier caso, rara-mente cortan toda la paja, con el resultadoque las pajas más largas pueden eventualmen-te acumularse en los abresurcos no equipa-dos para su manejo.Otros métodos producen paja cortada conun cortador separado.Algunas de esas máqui-nas incorporan la paja al suelo a medida quela cortan lo cual se aleja de la verdadera la-branza cero porque causa un cierto disturbiodel suelo.Un tercer enfoque son los residuos vertica-les donde la paja es cortada y soplada en unaranura vertical creada simultáneamente por unabresurcos grande instalado en la máquina(Hyde et al., 1989; Saxton, 1990). El resulta-do es una serie de ranuras verticales llenas depaja que solucionan el problema de disponerde los residuos y al mismo tiempo proporcio-nan una zona de entrada para la infiltracióndel agua.Dado que no hay una labranza general, losresiduos verticales complementan la labranzacero pero la ausencia de una cobertura hori-zontal de superficie reduce las opciones paramaximizar los beneficios de la verdadera la-branza cero. La Lámina 71 muestra un proto-tipo de una máquina para residuos verticalesen los Estados Unidos de América.Corte de la paja en el campoLa forma más obvia de manejar los residuossuperficiales largos en el lugar es cortar unpasaje a través de los mismos con alguna he-rramienta afilada. Por lo general, los discosson la herramienta más usada pero hay otrostipos como los cuchillos rígidos y las rotati-vas a motor.Cuchillos rígidosEstos cuchillos trabajan por un corto perío-do solamente si los bordes cortantes perma-necen suaves y muy afilados pero su uso du-rante un largo tiempo es imposible porque elcorte de residuos causa varios tipos de dañosy especialmente la abrasión de las piedras y elsuelo. La Lámina 72 muestra un abresurcoscon borde de cuchillo con acción de separadorcombinada con un borde afilado en un intentode romper o cortar los residuos. La rotura noha sido exitosa a causa de imperfecciones quese desarrollaron rápidamente en el borde encontacto con piedras lo que resultó en el arras-tre de la paja. Esto llevó al deterioro del efec-to de corte y al bloqueo de la máquina.Hojas rotativas a motorEstas hojas, tales como los abresurcos mo-vidos por la toma de fuerza, no siempre sonexitosas. Para ser más efectivas como un pul-verizador de suelo, las hojas para labrar a mo-tor son por general en forma de L. La parte
  • 192. 179Manejo de los residuosLámina 72 Prototipo de abresurco con borde de cuchillo diseñado para separar y cortar los resi-duos (de Baker et al., 1979a).Lámina 71 Prototipo de una máquina para residuos verticales.horizontal de la L es importante porque le-vanta, da velocidad al suelo y lo arroja contrala protección que lo rodea, rompiéndolo enpartículas más pequeñas. Lamentablemente,la L horizontal también es un excelente lugarpara que se enganchen y envuelvan los resi-duos. Como consecuencia, las hojas en formade C colocadas hacia atrás son usadas a me-nudo en las situaciones en que se encuentranresiduos porque permiten que estos se separen
  • 193. 180 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservacióna medida que las hojas rotan. Sin embargo,las hojas en C no tienen una parte realmentehorizontal y como resultado son menos efica-ces que la pulverizadora de suelo.DiscosPueden ser más eficaces para romper o cor-tar la paja pero, como se explicó previamen-te, su acción es altamente dependiente de lafirmeza del suelo contra el cual deben cortarla paja y de la fragilidad de la misma paja. Almargen del diseño del disco, ningún disco serácapaz de cortar todos los residuos en una solapasada.El corte de la paja húmeda fibrosa es parti-cularmente difícil y el corte contra el suelohúmedo es más difícil aún. Una variación quese ha estudiado es anexar un motor al disco afin de que gire más rápidamente que la velo-cidad periférica de avance. El objetivo es crearuna acción de corte a medida que el discoaprieta el residuo contra el suelo. La Lámina73 muestra un prototipo de disco motorizado.Otra variación incluye la vibración del discoa medida que gira por medio de una toma defuerza en el centro del disco.Ambas opcionesde discos a motor tienen, sin embargo, el in-conveniente de su costo y de su complejidadal requerir tomas de fuerza individuales enmúltiples abresurcos junto con la interrupcióndel flujo de residuos entre los abresurcos ad-yacentes debido al gran volumen de esos mo-tores en el centro de los discos. Por otra parte,otros diseños no motorizados obtienen resul-tados similares a un costo menor.El diámetro más apropiado de los discospara manejar los residuos agrícolas ha sidosiempre un tema de discusión. Los discosde diámetro pequeño tienen una superficie decontacto menor y, por lo tanto, entran mejoren el suelo que los discos más grandes. Poresta razón, también cortan los residuos mejorque los discos grandes. Sin embargo, cuantomás cerca al suelo esté el eje del disco, másfácil será detener su rotación, cuando el espe-sor de los residuos sobre el suelo excede laLámina 73 Abresurcos de disco movido por toma de fuerza diseñado para girar más rápido que lavelocidad de avance en el suelo.
  • 194. 181Manejo de los residuosaltura del eje del disco. Además, un disco dediámetro grande tiene un ángulo más llanode acercamiento entre el borde delantero deldisco y la tierra, por lo que será menos proba-ble que empuje los residuos hacia delante ymás probable que los atrape en la zona de con-tacto y después pase por encima o los corte.La medida más apropiada del disco es aque-lla que tiene suficiente penetración pero almismo tiempo evita la detención del disco. Losdiámetros más apropiados de discos usadosen agricultura parecen estar entre 450 mm (18pulgadas) y 560 mm (22 pulgadas) y son am-pliamente usados en los abresurcos para la-branza cero.DISEÑO DE LOS DISCOS. Otro punto de debatees el diseño de los discos. Los discos puedenser esencialmente de cinco diseños.DISCOS CHATOS PLANOS (LÁMINA 74). Sonlosdis-cos más usados en los abresurcos para labran-za cero. Son la opción más económica para fa-bricar y tienen un borde afilado si bien losexperimentos han mostrado que el borde afila-do no siempre es necesario. Requieren la me-nor fuerza de tracción de todos los diseños paraasegurar el rodado, lo cual no es una desventa-ja cuando se usa en residuos cortos en pie, peropuede ser una desventaja en los residuos altosen pie. Cuando son afilados, se intentan usarpara cortar los residuos pero, a medida que elborde pierde filo, tiende a enterrarse en lugarde cortar. En este caso, tienen una fuerte ten-dencia a «clavar» cuando son configuradoscomo doble discos, discos planos anguladoso como un predisco simple vertical.Una característica favorable de los discosplanos es que pueden manejar materiales le-ñosos en mejor forma que muchos otros dis-cos. El borde suave tiende a empujar haciaafuera el material leñoso mientras que otrostipos de discos pueden cortar y enredar losmateriales leñosos sin realmente cortarlos, locual previene la rotación del disco.DISCOS PLANOS DE BORDE ONDULADO (LÁMINA 75).Estos discos están diseñados para obtener unaLámina 74 Disco chato plano.
  • 195. 182 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónmáxima tracción mediante la interrumpción delos bordes de los discos con una serie de ondu-laciones. Estas ondulaciones, diseñadas paraforzar el disco en el suelo, aseguran su rota-ción incluso cuando hay residuos gruesos. Porrazones aún no comprendidas, los discos on-dulados se autoafilan. Como tales, su acción esprincipalmente de corte, a diferencia de los dis-cos planos, y además son algo menos propen-sos a «clavar». Las fuerzas de penetración sonsimilares a las de los discos planos chatos. Sibien los discos de borde ondulado son más afi-lados que los discos planos, lo que hace quepenetren más fácilmente, su ondulación real-mente aumenta su área de contacto y las fuer-zas de penetración necesarias aumentan en lu-gar de disminuir.Su tendencia al autoafilado también da lugaraunatasadedesgasterelativamentemayor.Lasondulaciones también son zonas propicias paraque se adhieran los suelos pegajosos, lo queinterrumpe así su función. Su uso más comúnes como un solo pre-disco delante de los com-ponentes rígidos tales como los abresurcos deazada.Tambiénpuedentenerlafuncióndeaflo-jar el suelo delante de los abresurcos de dobledisco para contrarrestar la tendencia a la com-pactación. Por esta razón, algunas veces sonconocidos como turbodiscos.DISCOS PLANOS, CON MUESCAS O FESTONEADOS(LÁMINAS 25 Y 53). Estos discos tienenmuescas semicirculares cortadas en su peri-feria, dejan cerca del 50 por ciento de la mis-ma como «puntos», o sea una parte del discosin alterar el y el 50 por ciento como incisio-nes. El objetivo es reducir el área de contac-to sobre la tierra, lo cual ayuda a la penetra-ción cuando se lo compara con los discosplanos y empuja el disco hacia el suelo paraayudar a la tracción. Los «puntos» del discopenetran en el suelo en primer lugar y pre-sentan aproximadamente la mitad del área decontacto de un disco plano de la misma di-mensión, si bien las zonas de las incisionesde las muescas también penetran eventual-mente en el suelo a una menor profundidad.El efecto final, por lo tanto, es una penetra-ción más fácil que con los discos planos ocon los discos de borde ondulado.Más aún, a medida que los «puntos» pene-tran en el suelo, cambian ligeramente su án-gulo de ataque a medida que progresan alre-dedor del círculo rotatorio. Esto tiene el efectoimportante de que los bordes casi verticalesde los «puntos» en las incisiones resbalan den-tro del suelo a varios ángulos y producen unaacción de cortado contra una parte del resi-duo; esto corta esa porción del residuo másefectivamente que cuando es presionada solodesde arriba, como ocurre con los otros tiposde discos.DISCOS CÓNCAVOS O EN FORMA DE PLATO (LÁMI-NAS 9 Y 10). Estos discos están casi siempreangulados respecto a la posición de avancede la máquina. Como tales, la fricción contralos mismos se incrementa, en comparación conlos discos planos que se mueven en forma di-recta hacia delante. Por lo tanto, tienen buenatracción y es menos probable que se frenen enresiduos planos y pesados como los discosplanos; sin embargo, tienen todos los otrosLámina 75 Disco plano con borde ondulado.
  • 196. 183Manejo de los residuosatributos de los discos planos, entre ellos losrequerimientos de potencia y la tendencia a«clavar» residuos.Una de las dificultades que se encuentra contodos los discos angulados es la entrega delas semillas en las ranuras en forma de U crea-das detrás del disco. Por lo general, se colocaun cincel cerca del disco debajo de la tierrapero el espacio entre este cincel y el disco esun punto de recolección de residuos cuandose usa en la labranza cero. Es necesario ajus-tar continuamente este espacio, de lo contra-rio se bloquea con frecuencia.Una forma de solucionar el problema esponer un resorte en el cincel de modo que estefrote el disco en ese punto. Una ventaja de losdiscos en forma de plato es que su curvaturales concede considerable resistencia, lo quepermite que sean hechos de un acero más finoque el que habitualmente se usa para los dis-cos planos de cualquier tipo. Esto a su veztiene claras ventajas respecto a la penetracióny al afilado. Por ejemplo, un disco de 3 mmde espesor requerirá solamente un 60 por cien-to de la fuerza de penetración requerida porun disco de 5 mm, si bien en los discos enforma de plato esta ventaja es superada por laresistencia a la penetración de la parte con-vexa del disco.DISCOS EN FORMA DE PLATO CON MUESCAS. Estosdiscos combinan los atributos de los discos enforma de plato con aquellos de discos conmuescas. Si bien tales diseños han sido usadossobre todo para residuos fuertes cuando se cul-tivan tierras nuevas con arbustos nativos caí-dos o achaparrados, no se conocen abresurcospara labranza cero que usen este principio enuna mejor forma. Del mismo modo, no se co-nocen abresurcos para labranza cero que usenlos discos con borde ondulado.Realineamiento de los residuossobre la tierraUn enfoque actual para evitar el «clavado»con los discos planos es el uso de dedos pararealinear los residuos delante de los discos.Una sembradora de origen estadounidensetenía dientes elásticos verticales diseñadospara agitar y empujar la paja sobre el suelo demodo que cada trozo de paja quedaba parale-lo al disco que se acerca. Se suponía que estoevitaba la tendencia de los discos a pasar porencima de la paja, o sea el primer paso para el«clavado». Sin embargo, la naturaleza enma-rañada de muchos residuos de paja hizo queeste enfoque nunca fuera satisfactorio.GolpeadoOtro enfoque nuevo para para la operaciónde discos planos o con borde ondulado delan-te de dientes rígidos ha sido el intento de gol-pear cualquier residuo que se junta en la partedelantera de los dientes; un solo disco ope-rando delante del diente rígido no permite queel diente pase limpiamente y en todo momen-to a través de los residuos sobre el suelo. Al-gunas veces puede hacerse un corte nítidodelante de un diente si hay paja corta pero amenudo con residuos enraizados largos pue-de ser otro problema. Sin considerar si el dis-co corta bien los residuos, siempre habrá res-tos sin cortar y al pasar el disco los arrastraráo envolverá en el diente. Aun cuando el discoesté cercano o incluso tocando el lado frontaldel diente, los residuos se juntarán en esa par-te frontal. Además, es más difícil segurar queel disco permanezca permanentemente tocan-do el diente cuando ambos están sujetos a undesgaste normal.Diseñadores escoceses crearon un aparatoautogolpeador (Lámina 76). Dos dedos empu-jados por elásticos se adjuntaron al centro deldisco de tal manera que a medida que el discorota los dedos entran en tensión contra la tie-rra. En un cierto momento de la rotación, cadauno de los dedos salta y golpea hacia arriba aalta velocidad delante del borde del diente, loque remueve los residuos recolectados. Otrosaparatos similares han sido usados por los au-tores pero estos fueron agregados a ruedas se-paradas que corren a lo largo del diente.
  • 197. 184 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónLos aparatos golpeadores trabajan bien conresiduos secos y livianos pero cuando los re-siduos son pesados y especialmente cuandoestán húmedos tienden a interferir con la ac-ción de golpeado. El hecho de no remover lapaja del diente con cualquier tipo de golpea-dor se convierte en un problema acumulativoque eventualmente conduce al bloqueo deldiente.Aplastado de los residuosPara sobreponerse a la naturaleza del gol-peado se ha recurrido al más predecible aplas-tado de los residuos con resultados variables.Para este aplastado, las ruedas están ubicadasa lo largo de los dientes de modo que conti-nuamente pasan sobre un lado de los residuosenvueltos alrededor de los dientes. La inten-ción es que el residuo sea removido hacia unlado. Aun cuando esto pueda ocurrir, la pre-sencia de las ruedas generalmente interfierecon el libre paso de otros residuos entre losabresurcos.Autolimpieza por la caídade los residuos fuera de los dientesSiempre que haya suficiente espacio alre-dedor de cada diente, la mayoría de los resi-duos acumulados en la parte frontal de estossimplemente caerá en razón del propio pesoacumulado. Pero, esto no siempre ocurre, es-pecialmente con los residuos húmedos, y esnecesario detener la máquina a intervalos irre-gulares para su limpieza. Estos residuos acu-mulados interfieren con las operaciones si-guientes y son una molestia en el momento dela siembra.La desventaja más importante de este prin-cipio es, sin embargo, la necesidad de espacioen la sembradora para la separación de losdientes individuales. Las sembradoras de estetipo están limitadas a un espaciamento relati-vamente grande (250 mm o mayor) y el áreaocupada por los dientes interfiere con la su-perficie detrás de los mismos y con la entregade las semillas.Lámina 76 Aparato para golpear diseñado para la autolimpieza de los dientes fijos.
  • 198. 185Manejo de los residuosLamentablemente, algunos diseñadores yoperadores desean un mayor espacio entre lossurcos de las sembradoras, más de lo que esagronómicamente deseable, expresamentepara tener más espacio para los residuos; enla labranza cero, para conservar la humedaddel suelo, se debería permitir un espacio másreducido entre surcos que el usado en la la-branza convencional, lo que resultaría así enun mayor potencial de rendimiento de los cul-tivos. Un ejemplo de sembradora con amplioespacio entre surcos se encuentra en la Lámi-na 14.Combinación de componentes rotatoriosy no rotatoriosUn nuevo e importante principio para elmanejo de los residuos fue diseñado en 1979(Baker et al., 1979b). Consiste en frotar elborde delantero de un componente rígidocomo el diente, el cincel o la lámina contra lacara vertical en movimiento de un disco pla-no. Para que la acción del frotado sea autoajus-table al desgaste, los componentes fijos de-ben ser afilados de modo que presenten unborde agudo contra el disco pero que dismi-nuye gradualmente hacia afuera en la parteposterior. De esta manera, es sostenido contrael disco por las fuerzas laterales a medida quepasa por el suelo. Si dos de estos componen-tes de frotación se colocan uno a cada ladodel disco todas las fuerzas del suelo serán si-métricas lo que evitará una carga lateral inde-seable de los discos y sus cojinetes.El diseño se encuentra en las Láminas 25 y46. En el diseño de la versión de discos de unabresurco de ala, se ha aprovechado la oportu-nidad de colocar la semilla en la base de la ra-nura dirigiendo su caída entre una lámina fija yla cara correspondiente del disco. Al dirigir elfertilizante en manera idéntica en la otra caradel disco se obtiene un método efectivo de se-paración horizontal de la semilla y el fertili-zante dentro de la ranura (ver Capítulo 9).En esta acción de frotación están involucra-dos cuatro principios importantes:1. El contacto íntimo entre las láminas fijasy los discos móviles permite que cualquierresiduo que pase el disco pase tambiéntodo el conjunto, de tal modo que los abre-surcos con un diente rígido o una láminapuedan manejar los residuos como un abre-surco de sólo discos. La combinación deun disco y un componente rígido ha lleva-do a una notable capacidad de manejarlos residuos. Esto es importante porque losabresurcos de solo discos pierden algunade sus funciones para abrir ranuras en fa-vor del manejo de los residuos. Los mejo-res microambientes en la labranza cero ge-neralmente son creados por las ranurashorizontales formadas por un diente rígi-do (ver Capítulo 4).2. El contacto entre el componente rígido yel disco giratorio es lubricado por una finacapa de suelo (Brown, 1982). Esto signi-fica que el componente rígido puede sermanufacturado de un material más duro (y,por lo tanto, más resistente al desgaste) queel disco, sin cortar en la cara del disco enmedida apreciable.3. Debe haber una pequeña cantidad de pre-carga entre el componente rígido y el dis-co, si bien en la operación el suelo losaprieta continuamente en forma conjunta.A medida que entra en el suelo y antes quelas fuerzas hayan apretado los dos com-ponentes conjuntamente, un solo trozo depaja puede ocasionalmente quedar inser-tado entre los componentes si no hay unaprecarga entre ellos. Este residuo los man-tendrá separados por un instante; enton-ces es probable que otro trozo de paja en-tre en el hueco, eventualmente con elresultado de bloquear el sistema.4. Hay un efecto de frenado del disco causa-do por la frotación en los componentes rí-gidos. Por esta razón, la tracción del discodebe ser maximizada. Los discos planoscon muescas son los más comúnmente usa-dos para este tipo de abresurcos si bientambién se han usado discos planos chatos.
  • 199. 186 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónLos discos de borde ondulado son inade-cuados porque es necesaria una superficiecontinua para que el contacto entre el dis-co y la lámina sea efectivo.Paja húmeda comparadacon paja secaLa acción de la mayoría de los abresurcoses afectada por la fragilidad de la paja, la cuala su vez es función de la humedad o la seque-dad así como de otros atributos físicos talescomo el contenido de fibra. Después de la apli-cación de herbicidas o de matar físicamente elmaterial en crecimiento, los residuos pierdenagua y se vuelven particularmente correosos.En algunos casos, los mejores resultados seobtienen esperando 10-15 días de modo quelos residuos se secan completamente y son másfácilmente cortados por los discos. Esto tam-bién permite que el material de las raíces secomience a descomponer, lo cual hace que elsuelo tenga más terrones y resulta en una me-jor formación de las ranuras. En otras situacio-nes, la siembra podría ser hecha antes o inme-diatamente después que los residuos mueren,siempre que la competencia por el agua delsuelo no ocurra entre el cultivo y el cultivo decobertura antes de matar esta última.Por otro lado, la paja normalmente es másquebradiza inmediatamente después de la co-secha. Los discos son más efectivos cuandotrabajan sobre paja quebradiza en tiempo cá-lido y cuando la superficie del suelo es firme.Los residuos a menudo se vuelven más que-bradizos a medida que pasan el invierno en elcampo, lo que facilita la siembre con labran-za cero en primavera.El problema a favor y en contrade los raspadoresUna reacción natural a los problemas deacumulación de suelos y/o residuos adheren-tes sobre los componentes rotatorios de losabresurcos es colocar estratégicamente ras-padores y deflectores para remover el mate-rial indeseado. Tales raspadores y deflectorespueden variar desde aquellos diseñados paraseparar los residuos que llegan cerca del abre-surco (por ej., Lámina 77) a aquellos diseña-dos para proteger una parte específica delabresurcos. La Lámina 78 muestra un raspa-dor circular diseñado en Canadá para remo-ver el suelo del interior de los abresurcos dedoble disco.Sin embargo, muchos raspadores crean másproblemas de los que solucionan. A menudosimplemente presentan otro punto en el quese puede acumular el material indeseado. Sibien pueden eliminar el problema original dela interferencia con una parte crítica del abre-surcos, raramente solucionan el problema dela acumulación de los residuos. Con la ver-sión de discos de los abresurcos de ala, lasláminas laterales y los raspadores para lim-piar los discos (Lámina 79) operan por de-bajo de la tierra y son, por lo tanto, de auto-limpieza.Distancia entre los abresurcosSi bien los abresurcos individuales son di-señados para manejar libremente los residuossuperficiales sin bloquearse, la ordenación demúltiples abresurcos para manejar residuosen surcos estrechos es por lo general un pro-blema de difícil solución. Los principios másimportantes generalmente involucran el es-paciamiento lateral. Para ofrecer suficienteespacio lateral entre los abresurcos adyacen-tes de modo que pasen los residuos es nece-saria una distancia mínima de 250 mm. Aunasí, las acciones de los distintos abresurcospueden interferir con los abresurcos vecinosy, por lo tanto, necesitar una mayor distan-cia. Aun en esos casos, el trabajo de los dife-rentes abresurcos puede interferir con los
  • 200. 187Manejo de los residuosabresurcos vecinos y, por lo tanto, requerirun mayor distanciamiento.Por ejemplo, una distancia de 250 mm po-dría ser suficiente para abresurcos que creanun disturbio mínimo del suelo (por ej., dobledisco) pero pueden ser necesarias distanciasmayores para los abresurcos que tiran la tie-rra (por ej., discos angulados y discos planosangulados), de azada o de ala. En estos casos,los abresurcos deben ser alternados colocan-do uno detrás y el siguiente más adelante paratener una distancia diagonal y una distancialateral. Una alternativa a estas posiciones escrear distancias laterales mayores entre losabresurcos, pero esto significa incrementar ladistancia entre los surcos, lo que puede seragronómicamente indeseable.El problema se complica más aún por lasmayores fuerzas de penetración necesarias enla labranza cero que se aplican a la barra detiro que conecta el abresurco al marco de lasembradora. La fuerza requerida por la ba-rra de tiro para transmitir esas grandes fuer-Lámina 77 Deflectores de residuos en una sembradora de maíz.Lámina 78 Raspadores circulares para abre-surcos de doble disco.
  • 201. 188 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónzas de penetración desalienta el uso de ba-rras de tiro alternativamente largas y cortaspara crear la distancia lateral y diagonal, es-pecialmente si tales barras también son detipo paralelogramo con pivotes múltiples. Encontraste, las barras largas y cortas son co-munes en sembradoras diseñadas para labran-za convencional porque, en comparación, lasfuerzas son menores.Una forma de superar este problema ha sidocolocar los abresurcos en barras de tiro sepa-radas, una en frente de la otra. Esto permiteque los abresurcos en cada barra de herramien-tas estén espaciados el doble de la distanciade separación de los surcos. En este caso, per-mite que se usen brazos largos para un arre-glo en diagonal y lateral, de construcción fuer-te y sin interferir indebidamente con el espacioentre los abresurcos.El problema del espaciamiento lateral seencuentra principalmente en las sembradorasy no en las sembradoras de precisión ya quelas sembradoras pueden tener espacios de has-ta solo 75 mm mientras que las sembradorasde precisión raramente requieren espaciosentre surcos menores de 375 mm.Resumen de manejode residuos1. El problema físico más importante rela-cionado con el manejo de los residuos su-perficiales es el bloqueo mecánico.2. El problema biológico más importante re-lacionado con el manejo de los residuossuperficiales es el «clavado» de los resi-duos en la ranura para las semillas.3. El macromanejo (en todo el campo) delos residuos superficiales se inicia con lacosechadora y es importante para el sue-lo y el manejo de los recursos de la la-branza cero en general.4. El macromanejo debería estar dirigido auna distribución uniforme de la paja y losrestos menores sobre todo el campo. Latrituración de los residuos es opcional.5. El micromanejo de los residuos superfi-ciales es una función de los abresurcospara labranza cero y es importante paracontrolar el microambiente de las ranu-ras para las semillas.6. El micromanejo debería tratar de retor-nar los residuos sobre, pero no dentro,Lámina 79 Raspadores subterráneos en la versión de disco de un abresurco para labranza cero.
  • 202. 189Manejo de los residuosde la ranura de las semillas (coberturaClase IV).7. La labranza cero en gran escala casi inva-riablemente involucra el uso de herbicidaspara matar la vegetación existente.8. La labranza cero en pequeña escala con-fía predominantemente en el manejo ma-nual o mecánico de los residuos.9. Los rodillos de cuchillos son una herra-mienta útil para el manejo de residuos enla labranza cero en pequeña escala.10. Los residuos pueden ser clasificados comode «raíces cortas-anclados», «raíces pro-fundas-anclados», «cortos chatos» o «lar-gos chatos».11. Los residuos «largos chatos» son los másdifíciles de manejar.12. Raramente es efectivo confiar solamen-te en el corte de los residuos. Ningún sis-tema corta todos los residuos al mismotiempo.13. Los abresurcos de discos más típicosmanejan los residuos bien pero tambiéntienden a «clavar» la paja en la ranura, locual no es deseable.14. Los abresurcos con componentes más rí-gidos (de azada o de cincel) manejan po-bremente los residuos en lo que respectaal bloqueo pero no los «clavan».15. La mayoría de los abresurcos que operancon la toma de fuerza manejan pobremen-te los residuos excepto cuando las hojasson en forma de C.16. Los discos con los bordes con muescas uondulados manejan los residuos mejor quelos discos lisos.17. Los discos de diámetro pequeño penetranen el suelo y en los residuos más fácil-mente que los discos grandes pero es másprobable que se bloqueen con residuos pe-sados.18. Los suelos firmes proporcionan un me-jor medio para el manejo y corte de losresiduos por parte de los abresurcos quelos suelos blandos, lo que reduce el «cla-vado».19. Las pequeñas máquinas para labranzacero con abresurcos de diente (debido alcosto) a menudo tienen un comportamien-to pobre pero se favorece con la atenciónmanual que prestan los operadores parael manejo de los residuos.20. El suelo y/o los residuos húmedos son másdifíciles de manejar que el suelo y/o losresiduos secos.21. Los raspadores, excepto cuando operanbajo tierra, son de valor limitado porqueacumulan sobre sí mismos los residuosque recogen en otro lado.22. La cobertura vertical con residuos con-siste en colocar la paja en ranuras verti-cales profundas dentro del suelo.23. Cualquier componente rígido del abresur-cos tal como un diente o un cincel acu-mularán residuos, cualquiera que sea sudiseño o de la colocación de un disco de-lante del mismo.24. Solamente cuando el borde delantero deun diente rígido es forzado a rozar en ín-timo contacto la cara lateral de un discoplano giratorio, la combinación diente/disco maneja los residuos tan bien comoun disco solo.25. La distancia mínima entre los abresurcosadyacentes para la autolimpieza de los re-siduos es de aproximadamente 250 mm,lateralmente, diagonalmente o en ambossentidos.
  • 203. 11Comparación del disturbio superficialy de los abresurcos de discos de bajo disturbioC. John Baker191El disturbio de la superficie del suelo y losresiduos a menudo representan la diferencia másvisible entre los abresurcos para labranza cero;aún así los efectos más importantes pueden sercausados bajo la tierra.El pasaje de una sembradora sobre un campopara labranza cero causa una variedad de per-turbaciones en el suelo y en los residuos, quedependen sobre todo del diseño del abresurcos,de la condición del suelo y de la velocidad de laoperación.Estosdisturbiossonbastantevisiblespero los impactos sobre el establecimiento delos cultivos y sus rendimientos pueden ser evi-dentes solamente en condiciones de estrés.En la primera parte de este capítulo se revi-san los principios de la siembra de los capítu-los anteriores para relacionar los efectos deldisturbio del suelo con la efectividad de lasdistintas formas de ranuras comunes en la la-branza cero. En la segunda parte se comparanlas características del diseño de los abresur-cos comunes de tipo de discos ya que son prin-cipalmente estos discos los que crean las ra-nuras con menores disturbios.Disturbio mínimo versusdisturbio máximo de las ranuras– ¿Cuánto es demasiadodisturbio?La mayor preocupación está referida a losabresurcos que crean niveles de disturbiosignificativamente diferentes tales como losdiscos simples comparados con un abresur-cos de azada ancha o de cincel. Estos resulta-dos se conocen como disturbio mínimo ver-sus disturbio máximo de los abresurcos. Eldisturbio mínimo crea el movimiento impres-cindible para la inserción de la semilla con unsolo corte por encima del residuo superficialmientras que el disturbio máximo mueve unimportante volumen de tierra para crear la ra-nura para la semilla y permite que el suelocaiga o se mueva encima de la ranura y que elresiduo se mueva fuera del surco.Los residuos de los cultivos son vitales parala labranza cero. En realidad, son vitales parala agricultura sostenible. En el pasado, losdebates acerca de los residuos superficialesse han centrado sobre todo en su macromane-jo: el porcentaje de tierra cubierta por los re-siduos en relación al control de la erosión, se-llado de la superficie, sombreo y la capacidadde las máquinas para su manejo físico. Ac-tualmente se enfatiza la reducción del distur-bio de los residuos durante la siembra para laprotección contra la erosión gracias a las ma-yores cantidades de cobertura disponible.El micromanejo de los residuos se centraen la influencia que los residuos tienen sobrelas plántulas y el comportamiento de las plan-tas en los surcos individuales, todo lo cualredunda sobre el rendimiento de los cultivos.Un aspecto se relaciona con la erosión delsuelo; otro aspecto se relaciona con el rendi-
  • 204. 192 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónmiento del cultivo. ¿Cuál de ellos es el másimportante?Pocos agricultores utilizarán la labranza cerosi los rendimientos de los cultivos no se man-tienen: la erosión del suelo y los beneficios se-rán considerados irrelevantes. Por lo tanto, sepodría decir que el micromanejo de los resi-duos superficiales debería ser el primer objeti-vo en cualquier sistema de labranza cero. La-mentablemente, la historia enseña que estoraramente ha sido lo que ha ocurrido.El disturbio mínimo de las ranuras tiene unsignificado diferente para distintas personas.Por ejemplo, un límite permisible del 30 porciento de disturbio de la ranura significa quela zona alterada en surcos espaciados 150 mmpuede ser de solamente 45 mm de ancho, unaexpectativa difícilmente obtenible con muchosabresurcos para labranza cero. Pero un 30 porciento de disturbio en los surcos de maíz oalgodón sembrados en surcos a 750-1 000 mmrepresenta 225-300 mm de disturbio, un ob-jetivo mucho más generoso.Por esta razón, el desarrollo de abresurcospara labranza cero para trigo y otros cultivosen surcos angostos puede ser muy diferentede aquel de los cultivos en surcos anchos. Sinembargo, considerando que el trigo es el cul-tivo que cubre la mayor área en el mundo, laslimitaciones de los abresurcos para cultivosen surcos angostos presentan el mayor desa-fío para los diseñadores de maquinaria.El disturbio mínimo para labranza cero es elque causan los abresurcos que disturban la su-perficie de la tierra lo menos posible, y retie-nen intactos al menos el 70 por ciento de losresiduos después de su paso y distribuidos uni-formemente sobre la superficie de la tierra. Losabresurcos para disturbio mínimo incluyen losdobles y triples discos, utilizados siempre queel suelo no esté pegajoso; también incluyen laversión de los abresurcos de ala, algunos abre-surcos de cuchillas para operar en condicionesde pocos residuos y algunos abresurcos angu-lados de discos para operar a baja velocidad entierras planas y en suelos no friables.El mayor disturbio en la labranza cero escreado por los abresurcos que levantan el sue-lo a un lado o que deliberadamente aran unafaja de por lo menos 50 mm de ancho. Losabresurcos que causan disturbio máximo in-cluyen la mayoría de los tipos de azada, decincel y de arrastre, los discos angulados queoperan a alta velocidad y/o en laderas, losabresurcos de doble y triple disco en suelospegajosos y los abresurcos movidos por latoma de fuerza.Efectos del disturbioEl diseño del abresurco para labranza ceroes de gran importancia en la entidad del dis-turbio de la ranura la cual a su vez tiene unainfluencia directa sobre múltiples factores di-rectamente relacionados con la efectividad delas siembras en el sistema de labranza cero.Cada diseño será discutido usando muchos delos principios mencionados anteriormentepero, más específicamente, relacionados conla cantidad de suelo visible y con el disturbiode los residuos una vez que se ha realizado lasiembra.Cobertura de la ranuraEn las tierras aradas es relativamente fácilcubrir las semillas con suelo suelto. Por lo tan-to, la creación de fajas labradas localizadasen la labranza cero ha sido un objetivo obviode algunos diseñadores de maquinaria para esetipo de labranza. Sin embargo, no se ha dadouna buena razón biológica para labrar regu-larmente o disturbar el suelo en la zona de laranura que no sea compensar el mal trabajode los abresurcos que colocan la semilla.Muchos abresurcos para labranza cero ybajo disturbio cortan una ranura vertical en elsuelo. Si bien esto crea un disturbio mínimode la superficie (lo cual es deseable), salvocuando el suelo está al mismo tiempo seco ycon terrones, el cierre de las ranuras es difi-cultoso y es aún peor en suelos húmedos y
  • 205. 193Comparación del disturbio superficial y de los abresurcos de discos de bajo disturbioplásticos. Las ranuras para labranza cero quepermanecen abiertas se secan y atraen aves,insectos y babosas que pueden hacer fracasarel cultivo incluso cuando las plantas hayanemergido del suelo. Este problema probable-mente ha sido responsable de más fracasos decultivos en la labranza cero que cualquier otrofactor individual.Los problemas de la cobertura pueden engran parte ser solucionados, incluso cuandohay un disturbio mínimo de los residuos, alcrear ranuras horizontales o en forma de Tinvertida (abresurcos de ala). La semilla escolocada en el plano horizontal del suelo acada lado de esas ranuras y en el caso de losdiseños avanzados el fertilizante es colocadoen un plano idéntico en el otro lado de la ra-nura. Las partes horizontales con residuos quecubren el suelo se doblan hacia atrás para cu-brir a ambos. Incluso si la abertura central seseca y se rompe, como es inevitable en algu-nos suelos sin labrar, ni la semilla ni el fertili-zante quedan expuestos.Mirando desde la superficie, las ranuras enforma de T invertida pueden parecen simila-res a las ranuras verticales en forma de V.Ambos tipos de ranuras son generalmente cla-sificados como de disturbio mínimo pero ladiferencia está debajo de la superficie. Lasranuras en forma de V vertical pueden crearparedes laterales compactadas casi verticalesy más angostas hacia la base; a menudo es di-fícil pasar un dedo entre ellas. Por lo generalproporcionan coberturas de Clase I o, en elmejor de los casos, de Clase II. Por otro lado,las ranuras en forma de T invertida son másflojas debajo de la superficie, son más anchasa medida que son más profundas y por lo ge-neral es muy fácil pasar un dedo a través delas mismas, lo que proporciona una coberturade Clase IV.Microambiente dentro de la ranuraEl mínimo disturbio de la ranura no siem-pre equivale a crear un microambiente favo-rable en la ranura, pero tampoco lo es un dis-turbio máximo de la ranura. De hecho, el me-jor microambiente en la ranura que puedeproporcionar el disturbio máximo de las ra-nuras, raramente es mejor que un suelo la-brado, pero puede ser mejor que las ranurasen forma de V mal hechas y cubiertas (co-bertura Clase I).Dentro de las varias ranuras mínimamentedisturbadas, las ranuras horizontales (ranurasen forma de T invertida con cobertura ClaseIV) crean un microambiente muy favorableencerrando el vapor de agua dentro de la ra-nura (ver Capítulo 5). Las semillas germinandentro del equilibrio de la humedad relativacontenida dentro del aire del suelo siempreque esta humedad permanezca por encima del90 por ciento. Los suelos labrados raramentecontienen un punto de equilibrio de humedadrelativa mayor del 90 por ciento debido al in-tercambio de aire con la atmósfera, mientrasque los suelos sin labrar siempre tienen unequilibrio entre el 99 y el 100 por ciento. Elproblema radica en que la ranura para las se-millas creada en un suelo sin labrar tenga lasuficiente cobertura para encerrar el aire; locual generalmente significa residuos sobre elsuelo; el potencialmente mejor microambien-te en un suelo sin labrar se pierde y las semi-llas deben entonces contar solo con el micro-ambiente de la ranura que no es mejor que eldel suelo labrado.Las ranuras verticales en forma de V (co-bertura de Clase I o II) no encierran la hu-medad relativa dentro de la ranura y, por lotanto, son las menos tolerantes de todas paralabranza cero en condiciones secas.Todas las ranuras que requieren algún tipode labranza en fajas (cobertura de Clase IV)pertenecen a la categoría de disturbio máxi-mo. Es probable que sean más tolerantes alas condiciones adversas que las ranuras enforma de V vertical, simplemente como fun-ción del suelo friable dentro de la ranura, peroson inferiores a las ranuras horizontales enforma de T invertida, las cuales también con-tienen agua en la fase líquida.
  • 206. 194 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónLas ranuras creadas por los discos angula-dos están entre los extremos. Como regla ge-neral, una ranura hecha por un disco anguladoda lugar a un disturbio mínimo del suelo y con-tendrá un mejor microambiente dentro de laranura que las ranuras con un disturbio mayor.Pérdida de bióxido de carbonoLa forma de la ranura y la retención de losresiduos pueden afectar la capacidad de lasranuras para labranza cero para retener elbióxido de carbono. No hay duda que todaslas ranuras para labranza cero ofrecen mayo-res ventajas que la labranza (Reicosky, 1996;Reicosky et al., 1996). Pero las diferencias enel disturbio de las ranuras para labranza cerotambién pueden afectar la cantidad de dióxidode carbono que se pierde desde la zona de lasranuras.Temperatura y humedaddentro de las ranurasAlgunos estudios han mostrado que la for-ma de las ranuras y la retención de residuostienen solo efectos mínimos a corto plazo so-bre el contenido de la fase líquida del agua yla temperatura del suelo, si bien ambas sonafectadas en macroescala por la retención delos residuos (Baker, 1976a, b, c). Por otro lado,la práctica de remover los residuos de la su-perficie del suelo aumenta la temperatura enla zona de las ranuras y tiene un efecto consi-derable en primavera.El objetivo de este proceso es exponer lazona de las ranuras a luz solar directa cuandoel suelo se comienza a calentar –como sucedeen primavera– lo cual a su vez causa su seca-do y, por lo tanto, aumenta la temperatura delsuelo en la ranura. Esto genera la pregunta desi las semillas sembradas superficialmentedebajo de una capa de residuos (coberturaClase IV) sufren temperaturas más bajas quelas semillas sembradas a mayor profundidaden ranuras sin cobertura, ya que la primeraopción proporciona agua para la germinacióna menor profundidad e involucra un menordisturbio de los residuos.Germinación de las semillasEn los Capítulos 5 y 6 se mostró que mien-tras las ranuras con disturbio mínimo promue-ven la germinación en los suelos secos, notodas las ranuras tienen un buen comporta-miento en los suelos húmedos, aun cuandoocurre en algunos casos, tales como las ranu-ras en forma de T invertida. Tampoco unabuena germinación concluye en una buenaemergencia en los suelos secos.Las ranuras con disturbio máximo no son nimejores ni peores para promover la germina-ción; intentan emular los suelos labrados ycomo resultado, por lo general, tienen un com-portamiento similar a los mismos.Emergencia y sobrevivenciade las plántulasEn la labranza cero el momento crítico paralas plántulas ocurre entre la germinación y laemergencia, tal como se ha discutido en elCapítulo 5. La retención de residuos superfi-ciales sobre la ranura (ranuras en forma de Tinvertida, cobertura Clase IV) sostiene lasplántulas debajo de la superficie del suelohasta el momento de la emergencia mejor queun suelo suelto (cobertura Clase II-III), que asu vez es mejor que ninguna cobertura (co-bertura Clase I). Además, los residuos reteni-dos en el suelo son deseables desde el puntode vista de la erosión. No todas las ranurascon disturbio mínimo crean coberturas de Cla-se IV, depende de la cantidad y condición delos residuos. La mayoría de las ranuras quecrean un disturbio máximo son de coberturaClase II-III.Contacto semilla-suelo, frotacióny compactaciónLa entidad del disturbio de la ranura visibledesde la superficie de la tierra no siempre es
  • 207. 195Comparación del disturbio superficial y de los abresurcos de discos de bajo disturbioun buen indicador de lo que ocurre debajo delsuelo respecto al contacto entre el suelo y lasemilla. Por ejemplo, las ranuras en forma deV en los suelos pesados (disturbio mínimo)pueden crear cortes netos, frotación (si estáhúmedo) o aun compactación de las paredesde las ranuras pero, de cualquier manera, tie-nen un adecuado contacto suelo-semilla, in-cluso en los suelos secos, porque las semillasquedan apretadas entre las paredes verticalesen forma de cuña. Sin embargo, esas semillaspueden germinar y morir (ver Capítulo 6), auncon un adecuado contacto suelo-semilla. Enotros casos, las semillas sembradas en ranu-ras secas muy disturbadas pueden tener unbuen contacto con el suelo pero pueden nogerminar porque el suelo suelto conduce enmala forma el agua en la fase líquida.En las ranuras en forma de T invertida (condisturbio mínimo), sin paredes verticales delas ranuras, el contacto semilla-suelo puedeser algo diferente del que se encuentra en lasranuras en U altamente disturbadas, pero, dadoque las ranuras en forma de T invertida estáncubiertas con residuos (cobertura Clase IV),la presencia de vapor de agua asegura la ger-minación y la emergencia.Desarrollo de las raícesLas ranuras en forma de V vertical crean undisturbio mínimo de la superficie pero pue-den limitar el crecimiento de las raíces másque otros abresurcos, especialmente en lossuelos pesados húmedos. El uso de prediscosde borde ondulado con esos abresurcos redu-ce las limitaciones de las raíces pero aumentael disturbio del suelo.Muchos de los abresurcos que causan unmáximo disturbio, junto con los abresurcos deala, presentan poca o ninguna limitación parael crecimiento de las raíces.Infiltración en la zona de la ranuraEl disturbio de la ranura tiene un efecto di-recto sobre la infiltración. Las lombrices detierra y otra fauna del suelo que se alimentande los residuos superficiales crean canales quefavorecen la infiltración. Las lombrices de tie-rra, a su vez, responden a la forma de coloca-ción de los residuos. Los abresurcos que cau-san disturbio mínimo y que dejan o recolocanlos residuos sobre la ranura favorecen la co-lonización por parte de las lombrices en lazona de la ranura, lo cual incrementa la infil-tración.Los abresurcos que causan el máximo dis-turbio pueden matar las lombrices que se en-cuentran en las inmediaciones. Cuanto másancho y severo es el disturbio –especialmentesi está involucrado algún mecanismo de abre-surcos movidos por la toma de fuerza– mayorserá la mortalidad de lombrices, pero las co-lonias cercanas de lombrices rápidamente re-colonizarán las zonas afectadas.Otros factores también contribuyen al pro-blema. Por ejemplo, las ranuras con disturbiomínimo creadas por los abresurcos verticalesde doble o triple disco compactan las paredesverticales de la ranura. Esto tiene un efectonegativo directo sobre la infiltración y el se-llado así como también un efecto negativoindirecto porque las lombrices evitan las zo-nas compactadas.Entretejido de los residuosEl efecto negativo más importante causadopor los residuos cercanos a la zona de la ranu-ra es el apelmazamiento dentro de la ranura(ver Capítulo 6). Los residuos descompues-tos en un ambiente de suelos húmedos –y es-pecialmente anaeróbico– producen ácido acé-tico que puede matar las semillas y lasplántulas que están en contacto con los resi-duos. En los suelos secos las semillas suspen-didas en los residuos entretejidos tienen difi-cultades para llegar al agua en la fase líquida.Todos los abresurcos para labranza cero detipo de discos, por lo menos en algún momen-to, entretejen los residuos. Aún no ha sido di-señado un abresurcos que pueda manejar físi-camente los residuos superficiales en surcos
  • 208. 196 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónestrechos sin la ayuda de los discos; la ver-sión de discos del abresurco de ala separa fí-sicamente las semillas del contacto directo conlos residuos entretejidos y así evita el proble-ma. El ácido acético es rápidamente descom-puesto en el suelo por las bacterias por lo quepequeñas distancias de separación son efecti-vas; sin embargo, todos los abresurcos de do-ble disco y de discos angulados, tanto inclina-dos como verticales, tienen problemas deentretejido y las semillas quedan atrapadas enlos residuos.Colocación del fertilizante en bandasLa colocación del fertilizante en bandas,cerca de las semillas pero sin tocarlas, es fun-damental para maximizar los rendimientos delos cultivos (Baker et al., 1996; Fick, 2000).Algunos diseñadores obtienen este resultadocombinando dos abresurcos en forma conjun-ta, lo cual incrementa el espacio entre surcosy el disturbio superficial o usan la siembra ensurcos alternados; un surco de fertilizante en-tre dos surcos de semillas. Otros usan al mis-mo tiempo abresurcos separados para el ferti-lizante lo cual aumenta aún más el disturbiode la ranura. Existen otros abresurcos dobles(por ej., versión de discos de abresurcos deala) que han sido diseñados a propósito sinsacrificar el espacio entre surcos o el distur-bio superficial (Baker et al., 1979b).Erosión del sueloDado que la retención de los residuos su-perficiales es el mecanismo más efectivo paracontrolar la erosión del suelo, la abundanciade residuos que cubren la superficie despuésde la siembra ayudarán a controlar la erosión.Pestes, enfermedades y alelopatíaLas predicciones hechas anteriormente so-bre los posibles problemas incontrolablesrelacionados con las pestes y enfermedades yatribuibles a la labranza cero y a la retenciónde residuos han sido exagerados y, en muchoscasos, sin fundamento. En los primeros ensa-yos con labranza cero, los malos resultadosfueron atribuidos a los exudados tóxicos de losresiduos en descomposición (alelopatía). Perolas investigaciones científicas indican que ver-daderos ejemplos de alelopatía que realmenteafectenlagerminacióndelassemillasylaemer-gencia de las plántulas en la labranza cero (es-pecialmente la función de los residuos en elmejoramiento del microambiente de la ranura)han sido difíciles de identificar.En cualquier caso, las ventajas de la reten-ción de residuos son tan importantes que so-brepasan cualquier problema menor causa-do por enfermedades asociadas a los residuoso problemas que pudieran eventualmenteocurrir.Comparacionesentre las característicasde los abresurcos de discosLa comparación no será completa sin exa-minar el proceso de selección de los diseñosde los abresurcos y/o las máquinas. En estecaso, se han comparado tres tipos diferentesde abresurcos de discos: la versión del abre-surco de ala, los discos verticales angulados ylos dobles discos.Las comparaciones en el Cuadro 2 mostra-ban el riesgo de un comportamiento biológi-co negativo del cultivo con la versión de dis-cos de un 11 por ciento, mientras que con elabresurco vertical angulado fue del 30 porciento y con el doble disco del 53 por ciento.El Cuadro 20 lista las causas de estas diferen-cias. Los abresurcos de cincel, azada y dien-tes no fueron comparados porque los diseñosy el comportamiento de tales abresurcos esmuy variable y son afectados por las condi-ciones del suelo y la velocidad de operación;por lo tanto, es difícil generalizar esas difi-cultades.
  • 209. 197Comparación del disturbio superficial y de los abresurcos de discos de bajo disturbioCuadro20Comparacióndecaracterísticasseleccionadasdetresabresurcosdetipodediscoparalabranzacero.CaracterísticasVersióndediscosAbresurcodediscodelosabresurcosdelabresurcosdealaverticalanguladoAbresurcodedoblediscoRiesgode11%30%53%comportamientoinadecuadoDescripciónElabresurcocomprendeundiscoElabresurcodeunsolosembradortieneElabresurcodeunsolosembradordelabresurcoverticalconmuescascondoshojasundiscoverticalenánguloconladireccióntienedosdiscosacercade10°conalashorizontalesyraspadoresdeavance.Unaopcióndedoblesembradorenlaverticalentrelosdiscos.Laeníntimocontactoconambostieneademásabresurcossoloversióndedoblesalidatieneademásladosdelosdiscos.parafertilizantes.surcossoloparafertilizantes.EfectoLasfuncionesnosonmayormenteLasfuncionessonafectadasporlavelocidadAlgunasfuncionespuedenserdelavelocidadafectadasporlavelocidaddeavance.deavanceenrazóndelángulo(7°)delosafectadasporaltasvelocidadesdedeavancediscosenladireccióndeavance.avance(porej.,saltodelassemillas).VelocidadmáximaPuedeoperaravelocidadesdehastaLavelocidaddeavanceeslimitadaporlasCondeflectoresadecuadosparaevitar16km/h(10mph).condiciones,perolavelocidadmáximaelsaltodelassemillaspuedenllegaraesmenorde16km/h(10mph).velocidadesdehasta16km/h(10mph).CoberturaLacoberturadelassemillasLacoberturadelassemillasseobtieneAmenudolacoberturaesdifícilodelassemillas(ClaseIV)esconresiduossobresobretodoconsuelosuelto,perolafunciónimposibledeobteneracausadelaelsuelo;losexperimentoscientíficosdecoberturaesmuydependientedelaformadecuñadelaranuraenformahandemostradoqueessuperiorvelocidad(ClasesI-III).deV.Puedenserdeayudaprediscosatodaslasotrasformasdecobertura.ondulados(ClasesI-III).CompactaciónNohaycompactacióndelasranuras.LacompactacióndelasranurasocurresoloFuertecompactacióndelasranurasdelasranurasdeunlado.enamboslados.FricciónCualquierfricciónenlaranuraLamayorpartedelafricciónpermaneceLafricciónenlaranuraescomúndelasranuraspermanecehúmeday,porlotanto,húmeday,porlotanto,notieneysusecadoesdifícildeprevenir;notieneconsecuencias.consecuencias.puedeformarunacostraenlaranura,locualespeor.ResiduosRetieneel70-90%delosresiduosTiendeaempujarlosresiduoshaciaunladoPuederetenerel70%delacoberturasuperficialessuperficiales.enlugardevolverlosacolocar.Lasaltassuperficialderesiduosexceptoenlossobrelaranuravelocidadesempujanlosresiduossuelospegajosos,cuandolaretenciónaúnmáslejos.deresiduosdisminuye.(continúa)
  • 210. 198 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónCuadro20Comparacióndecaracterísticasseleccionadasdetresabresurcosdetipodediscoparalabranzacero.(Continuación).CaracterísticasVersióndediscosAbresurcodediscodelosabresurcosdelabresurcosdealaverticalanguladoAbresurcodedoblediscoHumedaddevaporRetieneelmáximodelahumedadRetenciónmedianadelvaporsilacoberturaEscasaretencióndehumedaddeldelvaporenlazonadelassemillas.delaranuraesconsuelosuelto(ClaseIII).vapor.EntretejidoCrearesiduosentretejidosperoCreaentretejidosy,dadoquelassemillasCreaentretejidosy,dadoquelasdelosresiduoslassemillasestánefectivamentequedanatrapadasenlosmismos,afectasemillasquedanatrapadasenlosseparadasdelosmismoslagerminaciónensuelossecosyhúmedos.mismos,afectalagerminaciónporloquenotienenconsecuencias.ensuelossecosyhúmedos.EmergenciaAltaemergenciadeplántulas,casiLaemergenciadelasplántulasdependeLaemergenciadelasplántulasesdelasplántulassinrelaciónconlascondicionesdecondicionesfavorablesdeclimaysuelos.altamentedependientedecondicionesclimáticasodesuelo.favorablesdeclimaysuelos.FracasoBajasprobabilidadesdefracasoPosibilidadesmediasdefracasoAltaprobabilidaddefracasodeloscultivosdeloscultivos.deloscultivos.deloscultivos.RendimientoSiempreproducerendimientosRequiereversióndedoblesembradorparaProducecultivosaceptablesencondi-deloscultivossuperioresalalabranzayaotrosproducirlosmejoresrendimientosperoloscionesfavorablesperolosrendimientosabresurcosparalabranzacero.agricultoresnoconfíanenlamisma.estánlimitadosporlaincapacidaddetenerfertilizaciónenbandas.DemoradeLaemergenciadelasplántulasLaemergenciadelasplántulasnoesLaemergenciadelasplántulasnoeslaemergencianoesdemoradaporlarecoberturaafectadaporelrecubrimientodesuelo,restringidaperoladesecaciónyeldañoconsueloenlossuelosplásticosperolaexposicióndelassemillaspuededelasavesalasplántulasexpuestashúmedosyaquelasplántulasserunproblema.puedeserunproblema.emergenporelsurcodejadoporeldiscovertical.FertilizaciónUnabresurcoscompactoesEldobletubodedescargadesemillaNoexistenabresurcosdedobletubo.enbandasutilizadoparacolocarlassemillasyfertilizanterequiereunabresurcosPorlotanto,losabresurcosduplicadosyelfertilizante.complejooduplicarelabresurcos.Aumentasonlaúnicaopción,conlosmismoslacomplejidadyespacioocupadoporcadaproblemasquelosabresurcosdeabresurcoscompuestoyestimulaalosdiscosangulados.agricultoresahacersololamitaddeltrabajocomprandolaopciónmáseconómicadeunsolotubodedescarga.
  • 211. 199Comparación del disturbio superficial y de los abresurcos de discos de bajo disturbioEspaciamientoPuedeserorganizadoensurcosLadistanciamínimadelaversióndedobleNoexistelaopcióndedobletubo.enelsurcodesolo140mm(5pulgadas).tuboes190mm(7,5pulgadas).Elespaciomínimodeltuboesde120mm(4,72pulgadas).OperaciónEficienteenladeras.IneficienteenladerasdebidoalánguloEficienteenladeras.enladerasdeldisco.LabranzapreviaEficienteensueloslabradosNoesmuyefectivoensueloslabradosEficienteensueloslabradosyconlabranzamínima.yconlabranzamínima.yconlabranzamínima.ReparacionesTodoslospivotesmóvilesusanLamayoríadelasversionesusanmuchosLamayoríadelasversionesusanydesgastecojinetesselladosconuntiempopivotessimplesquetienenvidalimitada.muchospivotessimplesconunadeserviciosinproblemas.vidalimitada.FuerzaLosémboloshidráulicosindividualesLamayoríatienenresortesparafuerzaLamayoríatienenresortesparafuerzadepenetraciónencadaabresurcosaseguranunadepenetraciónconregulación;cadadepenetraciónconregulación;cadafuerzadepenetraciónconsistenteregulacióncambiasufuerzadepenetraciónregulacióncambiasufuerzaquesepuedevariaralinfinitoporelongaciónocontracción.depenetraciónporelongacióndurantelamarchadesdeelpuestoocontracción.deloperadoryserautomatizadaparaajustaraladurezadelsuelo.ProfundidadLasruedascompresoras-medidorasEnalgunosmodeloslasruedasreguladorasLasruedasreguladorasalgunasvecesdelmedidorestáncolocadascercadelazonaestáncolocadasalolargodelazonaestáncolocadasdetrásdelazonadedelassemillas.delassemillas.lassemillasperoenotrasversionesestánalolargodelazonadelassemillas.ControlExcelentecontroldeprofundidadLosresorteslimitanelcontroldeprofundidadControllimitadodeprofundidaddeldeprofundidaddelabresurco;eficientesiembradelabresurcos,especialmenteenlasiembraabresurcoespecialmenteenlasiembraencontornoyensuelosvariables.encontornoyenloscambiosdesuperficie;encontornoyencambiosdesuperficie.unabuenaubicacióndelasruedasreguladorasfavorecesutrabajo.ControldelafuerzaElcontrolelectrónicodelaruedaLafuerzadepenetraciónnopuedeserLafuerzadepenetraciónnopuedeserdepenetracióndecompactacióndelahuellapermitecambiadaenmovimiento.cambiadaenmovimiento.quelafuerzapenetraciónseaalteradadurantelamarchaenrespuestaacambiosenladurezadelsuelo.(continúa)
  • 212. 200 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónCuadro20Comparacióndecaracterísticasseleccionadasdetresabresurcosdetipodediscoparalabranzacero.(Continuación).CaracterísticasVersióndediscosAbresurcodediscodelosabresurcosdelabresurcosdealaverticalanguladoAbresurcodedoblediscoRangodelafuerzaElrangonormalesde0-500kg.LamayoríadelosdiseñostienenunrangoLamayoríadelosdiseñostienendepenetracióndefuerzadepenetraciónde0-250kg.unrangodefuerzadepenetraciónde0-250kg.FuerzaHayémbolosdealtafuerzadepene-NoexistenabresurcosconaltafuerzaNoexistenabresurcosconaltafuerzadepenetracióntraciónhasta1100kgparaabresur-depenetración.depenetración.máximacosqueoperanenlashuellasdelasruedasdelossueloscompactables.AjustesdelosHaysolodosajustesoperativosenSonnecesariosajustesoperativos,muchosLosprincipalescambiosoperativossonabresurcoscadaabresurcos,ningunodelosdeloscualessonafectadosporeldesgasteelcerradodelasruedasylafuerzacualesessujetoadesgasteyunoyrequierendesmontarlosdeltractor.depenetración.deellosenlacabinadeltractor.AjustedelosElejedelosdiscospuedeestarEl(los)disco(s)estánubicado(s)Losdiscosestánubicadosdiscosparaubicadoentresposicionesdiferentesenunaposiciónfija.enunaposiciónfija.penetraciónloqueminimizalafuerzadepenetraciónnecesariaespecialmenteensuelosdurosypedregosos.CapacidadSerequierencapacidadpersonalElniveldecompetenciadependedequeRequiereunacapacidadmediadedeoperaciónyniveldecapacitaciónmedios.losoperadoresadquieranexperienciaenoperación.EldiseñosimplerequiereLasupervisiónquehaceelsistematodaslascondicionesquepuedanmenosajustesquelosdiscoselectrónicoprotegeeltrabajopresentarse,afindequeadoptenanguladosperoreducesuadaptabilidaddeloserroresdelosoperadoreslosajustescorrectos.Porlotanto,untrabajocomparadoconcualquierotrosinexperiencia.bienterminadoesaltamentedependienteabresurcos.delashabilidadesadquiridasporeloperador.EvaluaciónLosfabricantesaducenabundanteLosfabricantesaducenpocaoningunaLaspruebascientíficasdeestecientíficavalidacióncientífica.validacióncientífica.abresurcoshansidoensumayoríanegativas.
  • 213. 201Comparación del disturbio superficial y de los abresurcos de discos de bajo disturbioResumen de la comparacióndel disturbio de la superficiey de los abresurcos de discospara bajo disturbio1. Es posible satisfacer el doble objetivo deminimizar el disturbio de los residuos su-perficiales y al mismo tiempo maximi-zar el comportamiento de las semillas,las plantas y el cultivo con las técnicas ylos equipos modernos para labranza cero.2. No todos los abresurcos que causan undisturbio mínimo crean condiciones óp-timas para los rendimientos de los culti-vos pero todos los abresurcos que cau-san el máximo disturbio reducen laefectividad del control de la erosión y elmejoramiento del suelo ofrecido por lalabranza cero.3. El disturbio mínimo de la ranura es unobjetivo de la labranza cero pero dandotambién amplia consideración a otros va-rios requisitos para el establecimiento delcultivo.4. Las ranuras horizontales en forma de Tinvertida proporcionan una buena cober-tura de la ranura con un disturbio míni-mo de los residuos (Clase IV); las ranu-ras en forma de V proporcionan unacobertura pobre de las ranuras y un po-bre manejo de los residuos (Clase I).5. Las ranuras de disturbio mínimo no ne-cesariamente crean microambientes fa-vorables en las ranuras, salvo cuando sonadecuadamente cubiertas con suelo y re-siduos; las ranuras horizontales de dis-turbio mínimo deben crear rápidamentemicroambientes favorables en la ranuramientras que las ranuras verticales paradisturbio mínimo no lo hacen y las ranu-ras con máximo disturbio crean micro-ambientes en la ranura similares a las delsuelo labrado.6. Es probable que las ranuras para distur-bio mínimo pierdan algo menos de dióxi-do de carbono que las ranuras para dis-turbio máximo.7. La cantidad de residuos de cobertura so-bre la ranura tiene un efecto mínimo alargo plazo sobre el contenido de hume-dad líquida; las ranuras de menor distur-bio atrapan vapor de agua mientras quelas ranuras libres de residuos se calien-tan más rápido en primavera.8. Es posible tener un mínimo disturbio delos residuos y la máxima germinaciónde las semillas.9. No siempre es deseable o necesario sa-crificar el disturbio de los residuos parafavorecer la emergencia de las plántulas;dependiendo del diseño del abresurcosy de las condiciones climáticas pueden,en realidad, tener el efecto contrario.10. El disturbio de la ranura en sí mismo noes necesariamente un buen indicador delcontacto suelo-semilla; la entidad del dis-turbio de los residuos tiene poco efectosobre el contacto suelo-semilla.11. Algunos, pero no todos, los abresurcosque disturban los residuos pueden favo-recer un crecimiento precoz de las raí-ces; las restricciones de algunos abresur-cos de disturbio mínimo pueden ocurrircon condiciones desfavorables.12. Siempre que la compactación no sea unproblema importante, la mayoría de lasranuras de disturbio mínimo favorecenla actividad de las lombrices de tierra yasí incrementan la infiltración en com-paración con las ranuras de disturbiomáximo; en ausencia de lombrices, lasranuras con disturbio máximo pueden te-ner una mayor infiltración que las mejo-res ranuras de disturbio mínimo.13. Todos los abresurcos sin discos, especial-mente aquellos asociados con el mayordisturbio de residuos, evitan los proble-mas del entretejido en el manejo de losresiduos; la mayoría de los abresurcos
  • 214. 202 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónde discos, excepto aquellos que crean ra-nuras horizontales, presentan problemasde entretejido de los residuos.14. Algunos sembradores para labranza ceroque colocan el fertilizante en bandas sonmenos capaces de reducir al mínimo losresiduos que provoca el disturbio de latierra, o de sembrar en surcos estrechos,o ambas cosas; pero hay excepciones im-portantes tales como la versión de discosde los abresurcos de ala.15. En el sistema de labranza se debe asegu-rar que los residuos superficiales esténbien distribuidos y sean mínimamentedisturbados.16. El menor disturbio de los residuos super-ficiales en la zona de las ranuras tendráun efecto positivo mayor sobre las semi-llas, las plántulas y el comportamiento delcultivo que los efectos negativos de lospatógenos y la alelopatía.17. Los abresurcos de tipo de discos varíanampliamente en sus diseños específicos,los cuales a su vez afectan sus funcionesbiológicas, incluyendo el disturbio de lasranuras.
  • 215. 12Labranza cero para producción de forrajeC. John Baker y W. (Bill) R. Ritchie203El establecimiento y/o renovaciónde las especies forrajeras es un casoespecial de labranza cero que requieretécnicas y manejo adicionales.Las pasturas y otros cultivos forrajeros pro-porcionan alimentos para los animales en paí-ses, regiones o épocas en las cuales la pro-ducción animal es rentable. En algunos casoslos animales pastan libremente, a menudo du-rante todo el año. En otros casos, los cultivosforrajeros son cosechados para almacenar opara ser dados a animales estabulados, al me-nos durante una parte del año. Muchas de lasespecies forrajeras del mundo son especiesnativas que se resiembran por sí solas en zo-nas de pastoreo extensivo y han sobrevividoen los ecosistemas a los que están adaptadas.Sin embargo, la mayoría de esas especies tie-nen una producción pobre de alimentos, tantoen calidad como en cantidad.En las pasturas mejoradas de los países tem-plados se han sembrado especies genéticamen-te superiores y, junto con el uso razonable delos fertilizantes y el manejo del pastoreo rota-tivo, han llevado a un mejoramiento signifi-cativo de la productividad animal. Sin embar-go, al pasar el tiempo, algunas de esas pasturasmejoradas han retrogradado lentamente a lasespecies originales menos productivas lo queha requerido, por lo tanto, una renovación in-termitente con especies mejoradas. En otroscasos, el continuo mejoramiento genético delas especies forrajeras ha llevado a su intro-ducción en sistemas permanentes de pastoreopara mejorar el rendimiento animal, regularla producción estacional y reparar los dañosde las pestes, las inundaciones, las sequías yla mortalidad natural.Se expondrá separadamente la siembra deespecies forrajeras y de especies para pasto-reo ya que, si bien a menudo están integradasen un solo sistema, se manejan en forma se-parada.Especies forrajerasLos cultivos forrajeros son similares a loscultivos de cereales en lo que se refiere a susrequisitos para la labranza cero, excepto quelas especies forrajeras, por lo general, tienensemillas pequeñas que requieren un precisocontrol de profundidad de los abresurcos.Muchas especies de Brassica son usadas comoforrajes junto con gramíneas, leguminosas yotras especies herbáceas, todas las cuales re-quieren una siembra poco profunda. Pero tam-bién son usados para ensilaje varios cerealesque tienen una mayor tolerancia a la profun-didad de siembra.Un problema común es que los agricultoresgeneralmente aprecian sus cultivos forrajerosen menor grado que otros cultivos, como los
  • 216. 204 Siembra con labranza cero en la agricultura de conservaciónde cereales, presumiblemente porque el retor-no comercial de los cultivos forrajeros es deri-vado indirectamente de la producción animal yno directamente de la cosecha inmediata degranos o fibras. Cuando un cultivo forrajerofracasa, a menudo hay una alternativa forrajeracercana que puede ser usada para compensarla alimentación de los animales o, en el peor delos casos, es posible vender los animales parareducir la demanda de forraje. En constrastecon esto, cuando un cultivo de cereales fraca-sa, esta fuente de ingresos está irremediable-mente perdida y no puede ser reemplazada. Poresta razón, parece que los ganaderos aceptande mejor grado los cultivos forrajeros en el sis-tema de labranza cero, en oposición a los agri-cultores. Incluso aquellos que integran la pro-ducción animal y los cultivos de cereales ponenmenos valor en los cultivos forrajeros que enlos otros cultivos, probablemente porque losúltimos, por lo general, generan la mayor partede los ingresos de la finca.Más aún, dado que las pasturas son corta-das o pastoreadas regularmente, las diferen-cias entre las plantas son más difíciles de iden-tificar a simple vista. Como consecuencia, elestablecimiento de pasturas es menos precisoen la etapa de la siembra, cuando debería seral contrario.Sin embargo, esta situación está cambian-do. Por ejemplo, los ganaderos en NuevaZelandia encuentran que es posible intensifi-car la producción animal usando la labranzacero «que no falla» y que compite con los cul-tivos de cereales, tanto en el retorno por hec-tárea como en los riesgos.Los animales a menudo son criados en basea especies forrajeras permanentes, por lo ge-neral de pasturas caracterizadas por ciclos nouniformes de crecimiento anual. La produc-ción y calidad máximas del forraje ocurren enlos meses cálidos y húmedos mientras que laproducción y calidad mínimas ocurren en losmeses fríos y/o secos. El manejo de los siste-mas de producción animal que confían en eseabastecimiento de alimentos está constante-mente limitado por los meses de menor pro-ductividad. A m