• Like
  • Save
 Estudios metricos (impacto cientifico)
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×
 

Estudios metricos (impacto cientifico)

on

  • 5,215 views

Estudios métricos

Estudios métricos

Statistics

Views

Total Views
5,215
Views on SlideShare
5,215
Embed Views
0

Actions

Likes
0
Downloads
77
Comments
0

0 Embeds 0

No embeds

Accessibility

Categories

Upload Details

Uploaded via as Adobe PDF

Usage Rights

© All Rights Reserved

Report content

Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
  • Full Name Full Name Comment goes here.
    Are you sure you want to
    Your message goes here
    Processing…
Post Comment
Edit your comment

     Estudios metricos (impacto cientifico) Estudios metricos (impacto cientifico) Document Transcript

    • SELECCIÓN DE LECTURAS DE ESTUDIOS METRICOS DE LA INFORMACIÓNCompiladora: Lic. Ailín Martínez Rodríguez La Habana 2004 1
    • Síntesis curricularLic. Ailín Martínez RodríguezGraduada de Bibliotecología y Ciencia de la Información en el año 2001 en laFacultad de Comunicación de la Universidad de la Habana. En la actualidadse desempeña como profesora del departamento de la misma carrera en lapropia Facultad. Posee la categoría docente de Profesor Instructor. Haimpartido docencia en asignaturas relacionadas con el tema de la gestión deinformación en las organizaciones. Actualmente imparte la asignaturaEstudios Métricos de la Información. 2
    • Tabla de Contenido Artículo Autor PáginaIntroducción 1I. Modelación matemática de la Salvador Gorbea 3actividad bibliotecaria: una revisión.II. Conceptos Métricos en las Salvador Gorbea 22disciplinas biblioteca – informativas. Emilio SetiénIII. Bibliometría y Ciencias Sociales Ma. Cruz Liniers 33IV. Indicadores de la actividad científica Judith Licea de 45 ArenasV. La Cienciometría y sus aplicaciones P. Escorsa 52 R. MasponsVI. El análisis de citas en trabajos de Cristóbal Urbano 65investigadores como método para el Salidoestudio del uso de información enbibliotecasVII. El usuario de la información : unidad Salvador Gorbea 91de observación mensurable yconvergente en los Estudios Métricos dela InformaciónVIII. Aplicación de técnicas Elíaz Sanz Casado 94bibliométricas a la gestión bibliotecaria Carmen MartínIX. Bibliometría Alice Miranda 110X. Método de análisis univariable versus Ana María Morales 117multivariable. Aplicación práctica enrevistas de economía.XI. Los métodos Bibliométricos. Estado Evaristo Jiménez 143de la cuestión y aplicaciones. 3
    • INTRODUCCIÓNEl constante crecimiento de la información y de los conocimientos reflejadosen publicaciones le impone a sus usuarios nuevos requerimientos marcadospor la impronta de las nuevas tecnologías de la información y lacomunicación. Estas tecnologías complementan a otras técnicas ymetodologías brindando la oportunidad de hacerle frente a tales desafíos.Los fenómenos de integración y diferenciación en las ciencias se dan cadavez con más frecuencia en el desarrollo científico contemporáneo, ratificandola condición de los mismos como regularidades de su desarrollo.La matematización de las ciencias, como expresión particular de estasregularidades tuvo sus primeras manifestaciones y el mayor auge en lasCiencias Naturales y Técnicas. En cambio, este proceso ha sido más lento enel terreno de las Ciencias Sociales, debido a la complejidad para la mediciónde los fenómenos que se analizan.La Bibliometría se inserta en este marco como una disciplina relativamentenueva, cuya actual definición tiene apenas treinta años. Aún cuando sugestación se inició a comienzos del siglo XX, su auge es reciente. La mismaha influido sobremanera en otra especialidad vinculada a la organización dela ciencia, llamada Cienciometría. Ambas han dado lugar a otra disciplina unpoco más reciente llamada Informetría.El desarrollo bibliométrico de los últimos cuarenta años ha estado signadopor la impronta de las nuevas tecnologías de la información. Lugarpreponderante lo ocupa el desarrollo de la computación, más concretamenteel de la microcomputación al que pronto se le unió el desarrollo de las basesde datos (fundamentalmente bibliográficas). Toda esta riqueza informativa yde nuevas tecnologías para su acceso y tratamiento ha estado disponiblepara los especialistas en información.Uno de los temas controversiales de las disciplinas métricas los constituyensus definiciones. Desde la primera utilización del término hasta nuestros díasinfinidad de definiciones han sido propuestas sin que exista un acuerdo sobreellas.En su desarrollo los estudios métricos han devenido en disciplinas teóricas einstrumentales. Esto último lo facilitan las herramientas a ellos asociadas. Sinembargo aún hoy en día este tipo de estudios no se utiliza en toda sumagnitud, probablemente debido al desconocimiento que se tiene sobretodas sus posibilidades. Reducir estas a la modelación bibliográfica como esel análisis de la dispersión de las fuentes, la productividad de los autores o laobsolescencia de la literatura es condenarla a una especie de limitacióndisciplinar. Los límites de estas disciplinas son aún desconocidos.En la praxis de los estudios métricos, la gestión de información en lasorganizaciones es uno de los modelos de ejecutoría. Baste señalar a modo 4
    • de ejemplo el valor agregado de que es posible dotar a los servicios yproductos informativos de un sistema enfocado al monitoreo y análisis de lainformación.El estudio profundo de este tema, y de la asignatura que lleva estadenominación es vital.La Selección de Lecturas que ponemos a su disposición constituirá una guíapara adentrarse en el mundo de los Estudios Métricos de la Información yservirá por tanto de apoyo a los conocimientos que deben ser adquiridos enla asignatura Informetría. Es un intento por reunir algunos de los artículossobre la temática que se encuentran dispersos en la literatura. Compiladora: Lic. Ailín Martínez Rodríguez 5
    • MODELACIÓN MATEMÁTICA DE LA ACTIVIDAD BIBLIOTECARIA: UNA REVISIÓN SALVADOR GORBEA PORTAL portal@servidor.unam.mxMatematización del conocimiento científicoUno de los factores que ha caracterizado el desarrollo de la cienciacontemporánea, sin lugar a dudas, es la penetración de métodos y modelosmatemáticos, en forma reproductora, en todas las esferas del conocimiento,incluyendo por supuesto el de las ciencias sociales.Esta práctica, en ocasiones, ha estado dirigida a dar cientificidad al discursointelectual de esta rama del conocimiento y, en otras, a formalizar leyes queidentifiquen el comportamiento de fenómenos y procesos sociales, que sin laayuda de las matemáticas no hubiera sido posible identificar.Este proceso que cada vez toma mayor fuerza en las ciencias en general ylas sociales en particular se conoce como la matematización delconocimiento científico, el cual, a nuestro criterio, en las ciencias sociales semanifiesta por medio de dos tendencias fundamentales: la primera, referida ala representación o simulación matemática de fenómenos y procesos socialesreales, lo que presupone el diseño y creación de modelos matemáticosespecíficos que los representen y, la segunda, a la utilización de modeloscuantitativos ya establecidos y generalizados en las matemáticas en lamedición, análisis, interpretación y regulación de tales fenómenos y procesos.La primera tendencia ha propiciado el surgimiento de leyes y teorías,señaladas por Puchet, pertenecientes a las matemáticas aplicadas, pero quese han desarrollado en función de las ciencias sociales, tales como: • Teoría de la optimación • Teoría de la elección social • Teoría de los juegos y de las decisiones • Teorías de las series temporales • Teorías estadísticas del análisis de datos y del muestreo • Teoría de la inferencia econométricaEn este sentido, el autor destaca que, aunque algunas de estas teorías tienenun origen matemático clásico, han encontrado su verdadero desarrollo ycomprobación en ciencias sociales como por ejemplo la economía (Puchet,1993, pp.114- 117).La segunda tendencia ha posibilitado la aplicación de métodos matemáticosespeciales tales como la investigación de operaciones, mediante ecuacionesalgebraicas o métodos de programación lineal, o no lineal, estocásticos, entre 6
    • otros, así como métodos y análisis estadísticos, muy importantes en lasciencias sociales,especialmente en la sociología, entre los que se pueden mencionar los deregresión, correlación, factorial, discriminantes, etcétera.La matematización del conocimiento científico implica la reproducción de sulenguaje en otro, de tipo simbólico, que lo lleva a un mayor nivel deabstracción. Este planteamiento, aportado por Redondo Botella (1990, p. 51)en su libro, entraña que este proceso no está presente cuando lasmatemáticas se aplican como simples herramientas cuantitativas, sinocuando a partir de métodos y modelos matemáticos se puede enriquecer ellenguaje formal de las ciencias sociales, es decir, cuando existe unaverdadera traducción de leyes, procesos o fenómenos sociales al lenguajematemático, que coadyuve a identificar comportamientos y regularidadesantes no identificadas sin la ayuda de las matemáticas, de ahí que diversosautores sostienen que sólo se alcanza el estatuto de ciencia cuando se hanmatematizado los enunciados de su discurso.Pero este proceso de matematización requiere determinados postulados yrelaciones filosóficas y matemáticas, así como la necesaria relación entre ladialéctica objetiva y la subjetiva y entre lo cuantitativo y lo cualitativo, por loque el mismo requiere que se manifieste a la luz de los vínculosinterdisciplinarios que se establecen entre las matemáticas y las cienciassociales y que constituye un indiscutible método para la aproximación yenriquecimiento mutuo.También debe entenderse en este proceso que el conocimiento matemático,a diferencia del estadístico que conlleva la medición y confrontación deargumentos empíricos, debe estar dirigido hacia la formulación deargumentos teóricos y en esta medida, según Puchet:[...]deben ser forma representativa por excelencia de los enunciados de tododiscurso científico, sin que esto conduzca a la interpretación de que lacientificidad de una ciencia particular, dependa de manera decisiva y 7
    • determinante del grado de matematización que en ella se alcance (Puchet,1993, p.118).La producción de información/conocimiento es un fenómeno social que noescapa al proceso de aplicación de las matemáticas, se evidencia conabsoluta claridad, a través de las relaciones interdisciplinarias entre ésta y lasdisciplinas científicas dedicadas al estudio de tal fenómeno.Todo lo anterior no implica que el proceso de matematización de las cienciasy la aplicación de métodos y modelos matemáticos a las actividades ypráctica sociales, como el que acabamos de describir, sea privativo dematemáticos; todo lo contrario, constituye un nivel de profundización yespecialización de los estudiosos vinculados a los temas de análisis de estasdisciplinas, actividades y fenómenos, entre los que se pueden mencionar, enla esfera ciencia/información, a los especialistas en información,bibliotecólogos, bibliógrafos, cienciólogos y filósofos e historiadores de laciencia, entre otros.Si observamos el comportamiento de la información/conocimiento, comoobjeto de estudio, a través de un fenómeno social como lo es la generación yuso de la información, así como de las actividades que están presentes en elciclo social de la información, podemos identificar que la matematización delas ciencias sociales (que son las que estudian este fenómeno) haenriquecido el lenguaje formal de estas disciplinas, lo cual ha dado lugar auna nueva línea de investigación conocida como la metría de lainformación/conocimiento, así como el surgimiento de nuevas especialidadesmétricas, vinculadas a las disciplinas bibliológico/informativa. 8
    • Proceso de matematización del sistema de conocimientos bibliológico/ informativos en relación con los fenómenos que estudia y las especialidades métricas que se han derivado de éste.La observación anterior echa por tierra criterios de algunos especialistas, quelimitan todo el proceso de matematización que se viene operando en lossistemas de conocimientos, a la simple utilización de los métodos y modelosmatemáticos como una herramienta más de las actividades científica,bibliológico/informativa y otras de la esfera social.Ese enfoque reducido, el cual niega el carácter reproductivo que el procesode matematización alcanza en las relaciones interdisciplinarias que se danentre las matemáticas y las ciencias sociales, no llega a percibir la posibilidadde que el comportamiento de las regularidades de la información científicotécnica (crecimiento, concentración/dispersión, obsolescencia, uso), comofenómeno social, pueda ser reproducido mediante un modelo matemático quecaracterice e interprete también el sistema de leyes que lo rige.El proceso de matematización de las disciplinas que estudian los fenómenossociales no sólo se manifiesta a través del enriquecimiento del lenguajeformal de estas disciplinas y del surgimiento de nuevas especialidadesmétricas vinculadas atales fenómenos, sino que se aprecia también en la aplicación de métodos ymodelos matemáticos a soluciones prácticas, llamadas a resolver eldesarrollo de las actividades de cada una de ellas. Con ello se demuestra,por una parte, la capacidad que tienen las matemáticas de inducir yestructurar nuevas especialidades métricas con sustento empírico y, por la 9
    • otra, la de las disciplinas científicas, entre éstas las bibliológico/informativas,por asimilar tales conocimientos y enriquecer los enunciados de su discurso.En tal sentido se observa la utilización de métodos y modelos matemáticospara el análisis de indicadores científicos que caracterizan el comportamientode los sistemas científicos, por medio de sus indicadores de entrada y saliday, el obligado análisis de costo/beneficio que apunta a la eficiencia de lossistemas científicos, además de la evaluación de investigadores einstituciones científicas.Conocidos en nuestro medio son también, por un lado, aquellos modelos quehan resultado de la observación del comportamiento de regularidades sobreel crecimiento, concentración/dispersión, entre otras, de los flujos deinformación compilados en los diversos repertorios bibliográficos ocolecciones de bibliotecas, y, por otro, el utilizado para evaluar elcomportamiento de bibliotecas en desarrollo y otros que facilitan el análisis,mantenimiento y uso de colecciones de bibliotecas con el afán de ayudar a latoma de decisiones en la gestión de las actividades bibliotecaria y deinformación. En ambos sentidos se obtienen resultados diferentes como losque se observan a continuación:Es precisamente a esta última práctica que se dedicó un Seminario- Taller, esdecir, a la aplicación de métodos y modelos matemáticos y estadísticos a laactividad bibliotecaria, centrada por supuesto, en el entorno de lamatematización de la información/conocimiento, como fenómeno social, ydentro de éste, a la acumulación, sistematización, preservación y difusión dela información, columna vertebral de nuestra actividad profesional. Elpresente trabajo y los subsiguientes fueron presentados y debatidos en esteSeminario/Taller.En la actualidad, el bibliotecólogo, al igual que cualquier científico, requierede información y datos métricos mensurables para poderse enfrentar a latoma de decisiones en la gestión de muy diversos procesos y operacionesunitarias que se desarrollan cotidianamente en la actividad bibliotecaria, peropara ello deberá contar con la formación matemática que se lo permita, sinembargo, es oportuno señalar que no siempre la matemática está presente 10
    • en la dimensión necesaria en los mapas curriculares cursados por losegresados en bibliotecología. De aquí la idea de agregar al contenido de estenúmero monográfico de Investigación Bibliotecológica un artículo en el que sepresentan algunas reflexiones sobre la importancia de las matemáticas en loscontenidos curriculares de la carrera de Bibliotecología y Ciencia de laInformación.En este sentido, Gómez y Peralta (1995, p. 40) destacan la unidad entre lasmatemáticas y la ciencia, así como su vinculación con los nuevos programasde estudio. Estas autoras señalan, con muy atinada razón, la importancia dela enseñanza de las matemáticas en la formación científica, y ejemplificancómo un experimento científico de tipo dicotómico puede ser diseñado con laposibilidad de obtener datos métricos mensurables que permitan elconocimiento de relaciones y regularidades de fenómenos gracias a lasmatemáticas.El bibliotecólogo al utilizar el método científico realiza observaciones a suobjeto de estudio, que le aportan información también de carácter dicotómico,o sea de todo o nada, sí o no, que lo ponen en la misma disyuntiva que la deun científico. Si se establece una analogía con el ejemplo de las autorasantes citadas, podemos analizar en nuestra actividad las interrogantessiguientes: ¿se compra o no de terminado documento?; ¿se aumenta elnúmero de asientos en el área de consulta?; ¿se amplía el horario deservicios? entre otras preguntas que también pueden ser formuladas en labúsqueda de información para la toma de decisiones referente a estosaspectos. Todos ellos determinados en última instancia por el factorfinanciero, que en ocasiones se convierte en otra pregunta dicotómica en unasegunda etapa de la decisión ¿se cuenta o no con los recursos financierospara tomar la decisión?Mediante la información obtenida a partir de una interrogante de tipodicotómico se puede determinar si es necesaria o no cada una de estasobservaciones, pero no podrá conocer en qué medida o dimensión se debemanifestar tal decisión.De ahí que si el bibliotecólogo del sistema bibliotecario necesita informaciónsobre el comportamiento de las necesidades identificadas, deberá analizar elconjunto de variables que intervienen en cada decisión que ha de tomarse,de manera que pueda obtener datos métricos que contribuyan a conocer laestructura y dimensión de cada fenómeno analizado.Por esto se tendrá que recurrir a las matemáticas para obtener unconocimiento más completo del fenómeno que quiere analizar, es decir, parapoder decidir no sólo si aumenta el número de asientos, sino también encuántos los aumenta; si amplía el horario de servicio, pero en cuánto y enqué sesiones.Esta práctica, sobre el conocimiento de los fenómenos, procesos y tareas dela actividad bibliotecaria, requiere cada vez, con mayor urgencia, de lautilización de conocimiento originado en las matemáticas, para poder formular 11
    • cada uno de ellos en términos cuantitativos, así como conocer elcomportamiento de sus variables y las relaciones que se establecen entreéstas.Resulta comprensible entonces, entender la definición que los matemáticosdan a su disciplina, cuando afirman que la matemática: “es la ciencia de losmodelos, considerada como un ente que de cuyo comportamiento se puedederivar el comportamiento de un fenómeno o sistema” (Herrera, 1997).De esta definición de las matemáticas, como la ciencia de los modelos,emerge la interrogante ¿qué es un modelo matemático? Según LuisaRedondo, “un modelo matemático es el prototipo de forma idealizada, por lotanto es un objeto abstracto, que por analogía y síntesis representa elfenómeno o proceso y para conseguirlo toma las características que seconsideren más importantes de una realidad objetiva, entre las que debenestar presentes, directa o indirectamente, las esenciales del caso concreto”(Redondo Botella, 1990, p. 97).Un acercamiento y entendimiento de los bibliotecólogos y especialistas de lainformación a estos conceptos abre ante sí un campo infinito en laevaluación, análisis, sistematización y difusión de la información en lasbibliotecas y otras instituciones de información. De incursionar elbibliotecólogo en la práctica y sistematización de las matemáticas a la gestiónbibliotecaria, contribuiría con ello a enriquecer el lenguaje formal de sudisciplina y alcanzaría mayores niveles de eficiencia en la institución en quese desempeña como profesional.LA MODELACIÓN MATEMÁTICA DE LA ACTIVIDAD BIBLIOTECARIASi revisamos toda la literatura disponible y especializada en la utilización demétodos cuantitativos a los procesos y tareas que se realizan en unainstitución bibliotecaria o de información, podemos inferir, con extremaclaridad, que la modelación matemática ofrece al bibliotecólogo o especialistaen información una herramienta adicional para identificar comportamientos enuna biblioteca.Sin embargo, sería limitado entender que estos comportamientos pudieranreferirse a comportamientos puramente matemáticos, debido a que enocasiones, por medio de esta valiosa herramienta se pueden llegar aidentificar elementos de pronóstico y simulación de todos y cada uno de losprocesos y tareas que se realizan en la actividad bibliotecaria y con ello alsurgimiento de una ley o postulado teórico, que sin el uso de la matemáticano se hubiera resuelto.Uno de los primeros modelos que se identificó en la actividad bibliotecaria fueel comportamiento matemático sobre la distribución de artículos por títulos derevistas, es decir, el modelo matemático de Bradford, en 1934. Con estemodelo, Bradford expresó cuantitativamente la relación de proporcionalidadque se daba en la distribución de títulos entre las clases o zonas en quedividió las muestras seleccionadas por él, sobre lubricación y geofísica 12
    • aplicada, proporcionalidad que formuló matemáticamente con el modelosiguiente: 1 : n : n2 (Bradford, 1948 p.116) (véase también Gorbea, 1996, pp.13 - 31).Este modelo matemático, aunque hoy representa uno de los modelosclásicos de la bibliometría, puesto que se emplea la mayoría de las vecespara identificar la regularidad de la concentración/dispersión que se observaen los flujos de información documental, tuvo su origen en el interior de unabiblioteca y las causas que lo motivaron estaban asociadas a la toma dedecisiones en materia de adquisición, pronóstico, planificación de indización ycompilación de información bibliográfica.En este modelo y en otros clásicos de la bibliometría se conjugan los doscomportamientos identificados, anteriormente, en el proceso de lamodelación matemática, es decir, el que va dirigido a identificarcomportamiento matemático que se traduce en leyes o teorías y el que seorienta a analizar elementos de pronóstico y simulación de determinadosprocesos y tareas dentro de una biblioteca.Cabe destacar que la mayoría de las formulaciones matemáticas que se hanutilizado en la actividad bibliotecaria han estado orientadas, en sentidogeneral, al pronóstico y planificación de la gestión bibliotecaria y, en particulara la evaluación y pronóstico de la circulación o préstamo de documentos, delas colecciones o fondos de información o al de la eficiencia del sistemabibliotecario, destacándose significativamente los procesos de circulación opréstamo y el de evaluación de colecciones, con el propósito de medir sucrecimiento y la intensidad con que éstos se usan.El creciente interés que ha alcanzado el análisis cuantitativo de lascolecciones y la circulación de documentos se debe a que las colecciones, enel sentido más amplio, constituyen la base y el medio fundamental de losservicios bibliotecarios y de información, es el principal recurso que alimentael resto de los procesos y tareas bibliotecarias y la correspondencia entre lacolección y las solicitudes de los usuarios constituye la vía principal paracomprobar la efectividad de las colecciones, en función del serviciobibliotecario.Esta relación o correspondencia que se manifiesta entre la dinámica de lascolecciones y el uso que los usuarios hacen de ella ha constituido el centrode preocupación para los que se han adentrado en la modelación matemáticade la actividad bibliotecaria.Sin embargo, las representaciones matemáticas relacionadas con el estudiode las colecciones y su uso son sólo un tenue ejemplo de todo lo quematemáticos y bibliotecólogos han hecho y pueden seguir haciendo en esteámbito, con el interésde obtener una aproximación cuantitativa a la actividad bibliotecaria, queayude a la comprensión y pronóstico de todo lo que sucede en el interior dela biblioteca y de su relación con el entorno social al cual pertenece. 13
    • Fue precisamente un bibliotecólogo con formación matemática quien alobservar el desarrollo que había alcanzado la aplicación de métodos ymodelos matemáticos a la actividad bibliotecaria, propuso el nombre de unaespecialidad que se distinguía dentro del cuerpo de conocimientos de labibliotecología.Librametry (Bibliotecometría)En 1948 Ranganathan, al comentar una ponencia de Bernal en laConferencia Anual de la ASLIB en Leamington, Inglaterra, empleó, porprimera vez, el término Li brametry (Ranganathan, 1969, p. 286).Este término traducido al español como bibliotecometría ha sido empleadopor Morales en 1988 y por Setién y Gorbea en 1990, aunque con objetivosdiferentes en cada trabajo; en este último se define como:[...]la aplicación de métodos y modelos matemáticos al estudio de losfenómenos propios de la actividad bibliotecaria con el fin de caracterizar elcomportamiento de los componentes que integra la actividad y las tendenciasque se presentan en el uso de las bibliotecas y sus fondos.Este término olvidado en medio de la pirotecnia semántica surgida en losúltimos tiempos, en los estudios métricos de la información, es tambiénreivindicado en otro trabajo de Gorbea en 1990, en el que se diferencia deotras especialidades métricas como la Bibliometría, la Informetría, laCienciometría, pero de forma no hegemónica, al contraponerse al criterioplanteado por algunos autores que han pretendido atribuirle a cada uno deestos términos un enfoque absolutista (Gorbea, 1994, p. 24).En el trabajo antes referido tal diferenciación y definición se sustenta sobre labase de los aspectos señalados por Ranganathan, aunque cabe destacarque él no hizo una definición exacta sobre el término, sin embargo en elanálisis e interpretación de sus aplicaciones se puede observar que estaespecialidad métrica se refiere a los estudios cuyos resultados contribuyen aldesarrollo de la actividad bibliotecaria, en tanto caracterizan elcomportamiento de los componentes que integran esta actividad y lastendencias que se presentan en el uso de las bibliotecas y sus colecciones.Ranganathan identificó que el análisis matemático y estadístico constituíauna tecnología clave en el desarrollo y pronóstico de la actividad bibliotecaria,al igual que otras disciplinas científicas que habían desarrolladoespecialidades tales como la biometría, la econometría, la psicometría, lasociometría, entre otras.En 1969, en el Seminario Anual del Centro de Documentación para laInvestigación y Entrenamiento (DRTC), en Bangalore, India, Ranganathanpresentó una discusión sobre cómo había aplicado las técnicasbibliotecométricas en el diseño y organización de diferentes procesos yservicios de la actividad bibliotecaria en la Universidad de Madras. 14
    • Su problema inicial consistía en diseñar la construcción de la biblioteca deesta universidad, para lo cual utilizó un enfoque modular, a través del cualcuantificó información referida a los libros, los lectores y el espacio necesariopara las funciones de la biblioteca.En este estudio cuantificó información antropométrica sobre lascaracterísticas de los usuarios, el espacio entre los estantes y el ancho de losmismos, a fin de considerar aspectos tales como la comodidad y postura delos lectores en el diseño de las sillas y las mesas para la sala de lectura, asícomo la circulación entre los estantes, debido a que consideró el tipo deestantería abierta y los flujos de circulación de documentos y usuarios en loshorarios pico. De esta manera, Ranganathan cuantificó todas y cada una delas variables seleccionadas en su estudio de acuerdo con los requerimientosdel sistema de servicio esperado.No obstante a que Ranganathan acuñó y discutió consistentemente eltérmino Librametry, como ya se señaló anteriormente, no precisó unadefinición exacta del mismo. En 1985 Sengupta definió Librametry como “Elanálisis cuantitativo de los procesos o facetas de la actividad bibliotecaria yde los documentos de la biblioteca, mediante la aplicación del cálculomatemático y estadístico para solucionar los problemas de la biblioteca”(Sengupta, 1992, p.87).Esta definición apoyada por supuesto en los aspectos que Ranganathanhabía formulado bajo este término denota que esta especialidad métrica nosólo hace referencia a la actividad bibliotecaria en su conjunto, sino que seocupa del análisis cuantitativo de todos los procesos y tareas en los queintervienen los documentos en una biblioteca.Lo anterior se puede constatar a partir del inventario de procesos y tareas, yaque Ranganathan (y relacionadas por el propio Sengupta en el documento dereferencia) sostiene que las técnicas bibliotecométricas pueden ser muyprovechosas, por que:1. Determinan la plantilla óptima del personal de la biblioteca y su adecuadadistribución en las diferentes secciones.2. Despliegan al personal de la biblioteca de manera tal que pueda resolverlas preguntas de referencia durante los diferentes horarios de la biblioteca.3. Sistematizan la circulación de los documentos de la biblioteca.4. Desarrollan y organizan los sistemas de las bibliotecas locales, estatales,regionales y nacionales.5. Determinan el tamaño óptimo de un servicio de biblioteca.6. Diseñan la construcción del edificio de la biblioteca de acuerdo con eltamaño requerido y el mobiliario adecuado.7. Distinguen los ser vicios de las bibliotecas de internados.8. Analizan las preguntas de los lectores.9. Modernizan el sistema de adquisición mediante el análisis de los tipos dedocumentos requeridos en la biblioteca.10. Determinan la secuencia más satisfactoria para la clasificación de macroy micro documentos. 15
    • 11. Prueban la exactitud de los registros de los catálogos por las técnicas demuestreo.12. Aseguran la selección adecuada de los documentos en la biblioteca.De la observación de estas aplicaciones se puede deducir que los estudiosbibliotecométricos ayudan a la generación de nuevos conocimientos sobre laorganización y sistematización de los sistemas bibliotecarios, en tanto queconstituyen una valiosa herramienta en la medición cuantitativa del costo, laefectividad y el conocido análisis de costo/beneficio en la inversión que serealiza en la actividad bibliotecaria.Las aplicaciones métricas de Ranganathan al diseño de los sistemasbibliotecarios demuestran también que la bibliotecometría no sólo se refiere ala evaluación de procesos y tareas de la actividad bibliotecaria, con el interésde identificar el comportamiento económico en el funcionamiento de lamisma, sino también que es una importante herramienta en el diseño yarquitectura de edificios y servicios bibliotecarios, en el desarrollo de lascolecciones e inclusive del modo en que se organizan los espacios y sedistribuyen los muebles para un mejor funcionamiento del sistema.Pero es bueno reconocer que en la actividad bibliotecaria han quedado unpoco olvidadas aquellas aplicaciones métricas que Ranganathan, tanintensivamente, empleó en la biblioteca de la Universidad de Madras, aexcepción de un trabajo publicado por Booth en 1969, quien utilizó en unestudio sobre la geometría de las bibliotecas los elementos espacialespropuestos por Ranganathan, pero esta vez considerando la frecuencia deuso de cada libro en la biblioteca (Booth, 1969, p. 28). Para ello, este autordispuso los libros más prestados a menor distancia del mostrador depréstamo y viceversa, con estos arreglos de distribución espacial y deacuerdo con la frecuencia de uso pudo incrementar la eficiencia en el accesoen diez veces a la existente.En la actualidad, la tendencia de la modelación matemática a la actividadbibliotecaria se centra en la preocupación por la eficiencia y rentabilidad delos sistemas bibliotecarios, de ahí que la orientación fundamental de este tipode estudios vaya dirigida a conocer y pronosticar la circulación y uso de losdocumentos, evaluación y optimación de las colecciones y, por supuesto, elya mencionado análisis costo/beneficio entre la inversión de recursos y lasatisfacción del usuario en términos de relevancia o pertinencia de lainformación suministrada, mediante determinado servicio.Lo anterior se debe a que en la biblioteca, al igual que en otras esferas de laeconomía, el almacén, o depósito en este caso, resulta un recurso clave en lagestión de todo servicio, y una de sus principales inversiones. Como ya seseñaló anteriormente es la base y el medio para satisfacer las necesidadesde los usuarios, por lo que del comportamiento que presente su uso seconstituirá la base que pronosticará en cierta medida la eficiencia en lainversión de este recurso, es decir, de la colección y por consiguiente de sucorrespondencia con las necesidades del lector o usuario. 16
    • En este sentido Fussler y Simon en 1969, citados por Burrell y Fenton (1994,p.101) señalan que “la mejor y única forma de pronosticar el uso futuro de loslibros es a través del análisis del uso previo que se ha hecho de ellos”. Esevidenteque para que esto se cumpla, la biblioteca deberá contar con un adecuado yeficiente sistema de información y control sobre el uso de los documentos,así como disponer de estadísticas confiables que garanticen un reflejoobjetivo del uso que se hace de los documentos.La variación en el uso que presentan los libros en una biblioteca, así comolos usuarios que los solicitan y usan, hace que los modelos más utilizados enesta evaluación sean los de tipo probabilístico o estocástico, y son aquellosmodelos que presentan la peculiaridad de que tanto las variables que formanparte de las ecuaciones, como las de la función objetivo sean variablesaleatorias.Uno de los primeros modelos desarrollados para el estudio delcomportamiento del préstamo de documento fue el modelo Markov-Poissonutilizado por Morse en 1968.En este trabajo, Morse describe con detalle un modelo matemático simplepara los procesos de préstamo a partir de supuestos que señalan: • El número de veces que es usado un documento (en un año) de una de terminada clase temática siga una distribución de tipo Poisson. • El uso que reciben los documentos año por año tienen una ocurrencia acorde con una cadena de Markov (Burrell, 1986, p.115).A partir de estos supuestos, Morse formula su modelo conocido como elmodelo mezclado de Markov-Piosson, mismo que más tarde es desarrolladopor Chen y el propio Morse, en 1976, con el propósito de modificarlo yhacerlo más sencillo, y cuya referencia más cercana, en español, laencontramos en la aplicación que Heshmatallah hizo de este modelo, a labiblioteca del ITAM (Heshmatallah, 1988 p. xiii).Uno de los autores contemporáneos que más ha estudiado los problemas enla circulación, préstamo y uso de las colecciones es, sin lugar a dudas,Quentin Burrell, quien en uno de sus primeros trabajos propone un modeloestocástico simple para los préstamos de documentos en la biblioteca.Este modelo lo sugiere el autor a partir de la observación que hace sobre lahistoria del préstamo externo de un libro en un período dado, las variablesobservadas en su modelo son: a) fecha de su adquisición b) fecha en que esprestado por primera vez c) veces que ha sido prestado d) veces que ha sidodevuelto e) veces que ha sido solicitado por otros lectores, a los que no seles ha prestado; todas ellas correlacionadas con la variable tiempo sonvariables en cantidades imprevisibles.Los resultados de la aplicación de este modelo le ayudan a plantear a Burrellque la distribución de la circulación observada en una biblioteca es de tipo 17
    • geométrica simple, es decir, según Firthorne, citado por Setién (1991, p. 26)“que la variable independiente crece en forma geométrica y la dependiente enforma aritmética.”Ello se debe a que los documentos de una colección tienen diferentes nivelesde popularidad y que la distribución de esa popularidad es un exponentenegativo.Esta variación negativa de la popularidad conlleva a que la mayoría de loslibros lleguen a alcanzar el cero uso, categoría ésta definida por el propioautor, debido al nivel de obsolescencia que pueden alcanzar los documentos.La formulación matemática de este modelo puede ser consultada en laversión original del artículo de Burrell (1980, p.119), en el de Hindle andWorthington (1980, p.210), en éste con una propuesta de modelo alternativoal de Burrell, y en el de Setién (1991, p.26), que incluye su aplicación alcomportamiento de bibliotecas públicas cubanas y lo presenta como:Al trabajo de Burrell le sucedieron varios del mismo autor, Burrell (1982),(1985), (1986), (1987), (1988), Brawnsey and Burrell (1986) y Burrell (1990),(1994). Todos dirigidos a conocer el pronóstico sobre la circulación de losdocumentos en una biblioteca. En cada uno se observan modificaciones almodelo que le antecede, así como la introducción de nuevos conceptos parala medición de este fenómeno, entre los que se pueden mencionar: • El comportamiento de las distribuciones de frecuencia de la circulación de documentos varía en función del tamaño de éstas y del período utilizado (Burrell, 1982). • La influencia que ejerce el envejecimiento de los documentos en el comportamiento de la circulación (Burrell 1985, 1986, 1987).Pero no todo lo publicado por Burrell acerca de sus modelos y variaciones harecibido aceptación entre los especialistas en estos temas; una de lasprimeras críticas que se hizo sobre su trabajo, la publicaron Hindle yWorthington (1980), en un artículo donde señalan las deficiencias del modelo,mientras que Bagust (1983), en una aplicación que hace de los modelos deBurrell a las bibliotecas públicas de Gran Bretaña, resume que los modelosde Burrell, sobre la circulación 18
    • de documentos en una biblioteca, soportan tres proposiciones: • Que la frecuencia de préstamo de un libro en una colección es un proceso de tipo Poisson. • Que el comportamiento “deseable” de los libros en una colección está gobernado por determinada distribución probabilística (originalmente exponencial negativa). • Que cualquier colección puede contener una clase de libros, los cuales pueden ser considerados como muertos, en términos de su circulación (denominada como la clase cero).Más adelante este autor señala que: “los postulados de Burrell involucranhipótesis que derivaron en conclusiones engañosas, debido a que contrastainformación “conveniente” en la construcción de su modelo, lo que le hacecaer en su propia trampa” (Bagust, 1983, p.24).Por su parte, Setién, en el trabajo antes citado (1991, p. 28), demuestra queel modelo matemático de Burrell no se ajusta a los datos de las bibliotecaspúblicas cubanas, debido a que Burrell considera relativamente estables lastasas de préstamo por volúmenes, similar situación presentan los modelospropuestos por Leimkuhler y Cooper (1971) sobre el crecimiento de losfondos bibliotecarios y las tasas de desuso del fondo por obsolescencia,aspectos éstos que no se presentan en las muestras estudiadas por Setién.Desde 1971, Leimkuhler y Cooper proponen un conjunto de modelosanalíticos para la toma de decisiones en materia de planificación debibliotecas, mediante el análisis de los aspectos relacionados con el costo, elcrecimiento exponencial y la obsolescencia de un fondo bibliotecario y susefectos sobre su adquisición, almacenamiento y circulación, además deformalizar uno general para el análisis costo/beneficio de la biblioteca.En este trabajo, estos autores presentan un modelo (uno de los más citadosen materia de modelación matemática de biblioteca) de costo para unsistema de almacenamiento de información, cuya fórmula se representacomo:Donde:K(T) = al costo total de almacenamiento de un documento por un período texpresado en años.k1 = al costo inicial de adquisición del documentok2 t = al costo de almacenamiento, el cual se relaciona linealmente con elperíodode retención del documento, sin ser prestado.K3 u( t) = al costo de uso, el cual es proporcional al número de veces que hasido usado el documento durante el período t. 19
    • Este modelo, al igual que el de Burrell, representa una distribucióngeométrica simple, en la que la variable independiente, es decir, el costo delalmacenamiento, crece geométricamente y la dependiente, el uso, crecearitméticamente. El costo de adquisición y el volumen del fondo almacenado,por lo general, presentan un crecimiento exponencial que encarece el costode almacenamiento si su uso no se manifiesta en la misma dimensión.Ese crecimiento exponencial de la colección le sugiere a los autores unmodelo simple que puede ser representado como:Estos análisis de costo sobre la base del crecimiento y el uso o circulación delos documentos en un fondo bibliotecario los induce a la presentación de unmodelo generalizado de análisis costo/beneficio sobre la operación de toda labiblioteca, en función de la adquisición, el almacenamiento y el uso de losdocumentos en la misma (véanse más detalles al respecto en Leimkuhler andCooper, 1971, pp. 390- 397).Un señalamiento general que han recibido estos modelos, además de los yaindicados, sobre el ajuste y generalización de estos modelos, es elrelacionado con el nivel de complejidad matemática que presentan, en elsentido de que difícilmente un bibliotecario puede utilizar estas herramientas,si no cuenta con una adecuada preparación en el dominio de lasmatemáticas.En ocasiones, la biblioteca y la actividad bibliotecaria en su conjunto han sidoobjeto de analogías con procesos industriales, empresas de servicios yalmacenesinventariados, con una dinámica de entrada y salida similar a la de unacolección de biblioteca. Estas observaciones han dado lugar a queespecialistas en la modelación matemática, de la economía o la industria,hayan aplicado leyes y modelos estadísticos a la gestión bibliotecaria.Un ejemplo de lo anterior es el de Trueswell, quien destacó que la conocidaRegla o Ley de distribución estadística 80/20, utilizada inicialmente paraidentificar una regularidad estadística existente en los almacenes deproductos industriales, podía ser aplicada también con muy buenosresultados al almacén de biblioteca (todo el fon do de información o una desus colecciones). En este sentido postuló que: 20
    • El 80% de los movimientos del total de libros que circulan en una bibliotecaes satisfecha aproximadamente con el 20% del total de libros inventariadosen esa biblioteca, que aparecen disponibles para su circulación (Trueswell,1969, p. 458) (véase también Burrell, 1985, p. 24).Este método que en ocasiones ha sido denominado también como 75/25, conla misma interpretación, fue aplicado posteriormente por este autor a losartículos de revistas, para medir aspectos relacionados con laconcentración/dispersión de artículos de re vistas.Asociadas con la analogía entre la biblioteca y la gestión empresarial eindustrial, así como al desarrollo alcanzado por los controles económicos y lamercadotecnia, muchas de las interpretaciones y aplicaciones matemáticas alos procesos bibliotecarios, han estado dirigidas hacia la evaluación de laeficiencia, la calidad y el análisis costo/beneficio que caracterizan elfuncionamiento de la actividad bibliotecaria.El comportamiento de la modelación matemática a la biblioteca ha cubiertouna gama muy diversa de métodos y modelos matemáticos y estadísticos,con énfasis en los modelos probabilísticos y estocásticos, así como casitodos los procesos y tareas que se realizan en una biblioteca. Han surgidomodelos muy específicos para medir un determinado proceso y otros muygenerales para medir la actividad en su conjunto, como el modelo generalpropuesto por Leimkuhler y Cooper en el trabajo antes citado, sobre elanálisis costo/beneficio de la operación de toda la biblioteca.Una sustentada crítica, fundamentada en el no ajuste de las muestrasutilizadas, sobre el comportamiento de las bibliotecas públicas cubanas,induce a Setién (1995), a proponer un nuevo modelo que se ajuste a esarealidad, muy diferente de las evidencias empíricas observadas, por autorescomo Burrell y Leimkuhler, en bibliotecas inglesas y que sirvieron para lacomprobación de sus modelos.El modelo propuesto por Setién constituye la referencia más actual ennuestra región sobre la modelación integral de la operación de una bibliotecaen desarrollo, en el que se “integran los elementos esenciales de la actividadbibliotecaria, en términos de promedio por bibliotecario” (Setién, 1995, p.14).Para la argumentación teórica de este modelo de comportamiento de lasbibliotecas públicas cubanas y de su índice representativo (IC), Setién sebasó en propuestas anteriores como las de Rubakin y Medinski, Balika,Stoljarov y la de Rzasa y Baker. Mientras que su justificación matemática lasustenta en lo factible de utilizar los números índices en el análisis delcomportamiento de una biblioteca, mediante la comparación de las variablesesenciales que describen sus funciones y recursos principales, y de acuerdocon la definición de Spiegel, citado por Setién (1991, p. 29), en tanto quedefine a los números índices como “una medida estadística que tiene porobjeto mostrar los cambios en una variable o grupo de variables relacionadasentre sí , con respecto a tiempo, lugares y otras características.” 21
    • Para más información sobre el origen, desarrollo y formulación matemáticade este modelo consultar Setién, 1995 pp. 12- 16, véase también el trabajopresentado por el autor en el Seminario-Taller de referencia y publicado eneste mismo número.Entre otras aplicaciones matemáticas, además de la que acabamos dedescribir, orientadas a evaluar bibliotecas de acuerdo con su tipo, es decir,públicas se puede enmarcar el trabajo ya citado de Bagust (1983) (un modelopara la circulación) y académicas como el de Mitchel et al. de 1994, sobre laevaluación de la biblioteca académica.CONSIDERACIONES FINALESLa aplicación de las matemáticas a las actividades bibliotecaria y deinformación constituye un nivel de profundización y especialización de losprofesionales vinculados a estas actividades, muestra de ello es elsurgimiento de especialidades métricas en las ciencias bibliotecológica y dela información como por ejemplo: la bibliometría, la bibliotecometría y lainformetría.La matematización de los fenómenos sociales estudiados por labibliotecología, como por ejemplo el uso de la información, así como laaplicación de métodos y modelos matemáticos a las actividades bibliotecariay de información no deberá convertirse en el fin primordial de éstas, al igualque ocurre con la tecnología de cómputo u otra herramienta, sin embargo, elbibliotecólogo o especialista en información que pueda contar conherramientas matemáticas y estadísticas en el estudio o desempeño de susfunciones, ya sea como gestor, docente o investigador en esta rama delconocimiento, tendrá ante sí un mundo infinito y casiinexplorado, que de llegar a dominarlo no sólo podrá contar con unainformación más objetiva para la toma de decisiones, sino que con ello estarácontribuyendo también al desarrollo del cuerpo teórico de la disciplina.REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICASBagust, A. (1983). “A circulation model for busy public libraries”. – Journal ofDocumentation (London)39(1): 24 - 37, March.Booth, A.D. (1969). “On the geometry of libraries”.—Journal of Documentation(London)25(1): 28 - 42, March.Bradford, S.C. – “The Documentary Chaos”, Chapter IX, pp.106-121 In:Documentation.— London: Cros by Lockwood and son, Ltd., 1948. —196 p.Brownsey, K.W.R. (1986). “Library circulation distributions: some observationson the PLR sample”.—Journal of Documentation (Lon don)42(1): 22 - 45,March.Burrell, Quentin (1980). “A simple stochastic model for library loans”.—Journalof Documentation (London)36(3): 115 - 132,June. 22
    • – –. (1982). “Alternative models for library circulation data.” –Journal ofDocumentation (London)38(1): 1 - 13, March.– –. (1985). “A note on ageing in a library circulation model”.—Journal ofDocumentation (London)41(2): 100 - 115, June.– –. (1985b). “The 80 / 20 rule: Library lore or statistical law?”—Journal ofDocumentation (London)41(1): 24 - 39, March.– –. (1986). “A second note on ageing in a library circulation model: Thecorrelation structure”.—Journal of Documentation (London)42(2): 114- 128,June.– –. (1987). “A third note on ageing in library circulation model: Aplication tofuture use and relegation”.—Journal of Documentation (London)43(1): 24 -45, March.– – and Michael R. Fenton (1994). “A model for library book circulation incorporating loan periods”.—Journal of the American Society for InformationScience (Washington)45(2): 101 - 116, March.Gómez, Mireya y Dulce Mª Peralta (1995). “Las matemáticas y las ciencias:Su vinculación con los nuevos programas de estudio”.—Desde el Sur:Humanismo y Ciencia (México)1(3):37 - 42, diciembre.Gorbea Portal, Salvador (1994). “Principios teóricos y metodológicos de losestudios métricos de la información”.—Investigación Bibliotecológica(México)8(17): 23 - 32, julio - diciembre.Gorbea Portal, Salvador. (1996). El modelo matemático de Bradford: Suaplicación a las revistas latinoamericanas de las ciencias bibliotecológica y dela información.—México: UNAM, Centro Universitario de InvestigacionesBibliotecológicas.—152 p. (Monografías 21).Herrera Revilla, Ismael (1996). Modelación matemática de los sistemas.—México:UNAM, Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias yHumanidades. (Conferencia)Hindle, A. and D. Worthington (1980). Journal of Documentation(London)36(3): 209 - 213, September.Khorramzadeh, Heshmatallah (1988). Modelos matemáticos Morse- Markov.Su aplicación en bibliotecas: Evaluación de uso de obras monográficas.—México: UNAM, Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas.—xvi, 124 p. (Monografías 4). 23
    • Leimkuhler, Ferdinand F. and Michael D. Cooper (1971). “Analytical modelsfor library planning”.—Journal of the American Society for Information Science(Washington)22(6): 390 - 398, November - December.Puchet Anyul, Martín (1993). “Aspectos discursivos y didácticos de lasrelaciones entre matemáticas y Ciencias Sociales”.—Revista Mexicana deSociología (México)55(4): 101 - 120, octubre - diciembre.Ranganathan, S.R. (1969). “Librametry and its scope, pp. 285 - 301”. 7thDocumentation Research Training Centre Annual Seminar 1.—Bangalore:DTRC,1969.Redon do Botella, Luisa (1990). La matematización del conocimiento de latotalidad social .—La Habana: Ciencias Sociales.—210 h. (No impreso).Sengupta, I.N. (1992). “Bibliometrics, Informetrics, Scientometrics andLibrametrics: An overview”.—Libri (Copenhagen, Denmark)42(2): 75 - 98.Setién Quesada, Emilio (1991). “Estado de desarrollo de las bibliotecaspúblicas cubanas: Condiciones para la modelación matemática de suactividad”.—Investigación Bibliotecológica (México)5(11):24 - 32, julio -diciembre.– –. (1995). “Modelo de comportamiento de las bibliotecas públicas cubanas ysu índice representativo”.—Investigación Bibliotecológica (México)9(19):12 -16, julio - diciembre.Trueswell, Richard L. (1969). “Some behavorial patterns of library users: The80 / 20 rule”.—Wilson Library Bulletin (New York) 43(43): 458 - 451, January. 24
    • CONCEPTOS MÉTRICOS EN LAS DISCIPLINAS BIBLIOTECO- INFORMATIVAS EMILIO SETIÉN QUESADA SALVADOR GORBEA PORTALIntroducciónLos conceptos métricos en disciplinas biblioteco-informativas tienen una largahistoria en la literatura de la especialidad. Han sido tratados y definidos, entreotros, por S. R. Ranganathan (1). A. Pritchard (2), O. Nacke (3) y M. Morales(4), en esta y otras obras se reconoce que los conceptos métricosbiblioteco-informativos surgen como resultado de la matematización de lasdisciplinas biblioteco-informativas, mediante la aplicación de métodos ymodelos matemáticos en forma reproductiva a los objetos de estudio de esasdisciplinas. Sin embargo, en las obras mencionadas no se hacen explícitoslos rasgos esenciales que diferencian a dichos objetos de estudio; no seaclaran, por tanto, los límites y puntos tangenciales de las disciplinas que losestudian y, consecuentemente, no se puede inferir las vías del proceso dematematización en cada una de ellas.Este trabajo se propone exponer algunos criterios que permitan interpretarmetodológicamente los conceptos “bibliometría”, “informetría” y“bibliotecometría”, como conceptos relacionados con los aspectos métricosde las actividades biblioteco-informativas estudiados por la Bibliografología, laCiencia de la Información y la Bibliotecología.Disciplinas Biblioteco-informativas (5)La Bibliografología, la Ciencia de la Información y la Bibliotecología sedefinen como disciplinas particulares de las ciencias sociales, eminentementeclasistas y partidistas, en tanto aplican el método materialista dialéctico alestudio de las propiedades, la esencia, las leyes, los principios, la estructura,el contenido, la forma, los objetivos y el carácter de las actividadesbibliográfica, científico informativa y bibliotecaria respectivamente.La conformación de las disciplinas biblioteco-informativas, concebidas en lostérminos precedentes, sólo fue posible después del triunfo de la GranRevolución Socialista de Octubre, cuando surgió la necesidad de nuevosenfoques teóricos acordes con las funciones destinadas a satisfacer lasdemandas informativas de la sociedad naciente. Tienen su fundamento en elpensamiento leninista. A la definición casi general ofrecida en el párrafoanterior deben añadirse algunas particularidades.La Bibliografía es la rama del conocimiento que elabora los métodos ymedios del trabajo bibliográfico, la ciencia social que trata sobre la estructuray propiedades de la información bibliográfica, las regularidades de losprocesos de su creación, difusión y utilización. Aunque la palabra"bibliografía" se utiliza con frecuencia para designar esta rama del saber, en 25
    • la mayoría de los casos se comprende bajo este término el resultado del trabajo bibliográfico. Este fenómeno polisémico es contrario a las exigencias del lenguaje científico. Para resolverlo, algunos autores designan a la disciplina que estudia la actividad bibliográfica como Teoría de la Bibliografía o Ciencia Bibliográfica. Otros prefieren denominarla Bibliografología, aunque existen quienes se oponen a esta práctica, porque no es generalizada. No obstante, en este trabajo se utiliza esa última denominación porque evita la polisemia, permite una formulación sintética de la disciplina (un solo vocablo) y responde etimológicamente al sentido que esta tiene: ciencia (logos) de la descripción (graphein) de los libros (biblion). La estructura de la Bibliografología incluye especialidades tales como las siguientes: Teoría de la Bibliografía Bibliografía general Historia de la actividad bibliográfica Organización de la actividad bibliográfica Bibliografía especializada Bibliografía recomendada Fuentes bibliográficas Metódica de la compilación bibliográfica Bibliometría.La Ciencia de la Información es la disciplina que estudia la estructura y cualidadesgenerales (no el contenido) de la información conocimiento. Investiga las leyesobjetivas y regularidades del sistema de comunicación social que tiene porcontenido esa información (la actividad científico-informática), así como los procesosde su generación, registro, trasmisión, obtención, transformación lógica y utilización,con el objetivo de crear sistemas capaces de proporcionar a cada etapa del trabajocreador la información necesaria en la forma y cantidades adecuadas. Es la másjoven de las tres disciplinas estudiadas. Su proceso de formación y desarrollo, y lasmúltiples relaciones que se establecen entre ella y otras disciplinas científicas,especialmente las disciplinas tecnológicas, conducen a la identificación de unaorganización basada, hasta el presente, en especialidades que surgen de los puntosde contacto con otras disciplinas: Problemas generales y Teoría de la Ciencia de la Información; Tecnología de la información; Psicología de la información; Lingüística documentaria; Dirección y economía de la información; Sociología de la información; Servicios de información; Pedagogía de la información. Formación profesional y formación y educación de usuarios; Informetría. La Bibliotecología socialista elabora las bases teóricas del uso social del fondo bibliotecario. Su problema teórico fundamental es la investigación de 26
    • las leyes de la actividad bibliotecaria como campo de la actividad ideológica, cultural-educativa y científico-informativa, que satisface las demandas de documentos por parte de la población, a través de las bibliotecas. Su estructura comprende las especialidades siguientes: - Bibliotecología general; - Fondos bibliotecarios; - Catálogos bibliotecarios; - Trabajo con los lectores; - Biblioteconomía; - Bibliotecografía; - Tecnología bibliotecaria; - Pedagogía bibliotecaria; - Psicología bibliotecaria; - Sociología de la lectura; - Bibliotecometría.Las especialidades métricas biblioteco-informativasLa Bibliometría, definida en 1969 por Alan Pritchard (2), consiste, según laconcepción que ahora se sustenta, en la aplicación de métodos y modelosmatemáticos al estudio de los fenómenos propios de la actividad bibliográfica con elfin de determinar el comportamiento de los componentes que integran esa actividad.Comprende, asimismo, el análisis de los registros que se producen en ella y de lasrelaciones existentes entre las partes de esos registros, con el objetivo de reflejar laestructura de los repertorios bibliográficos y las tendencias que se producen en lasesferas del conocimiento reflejados en tales repertorios.Los métodos bibliométricos relacionados con el análisis de los registrosbibliográficos son de dos clases: la que corresponde al estudio de las referenciasbibliográficas como tales y la que se destina al análisis de las referencias utilizadascomo citas.En el primer caso se estudian las referencias propiamente a partir de sus variables yapoyado fundamentalmente en los tipos de análisis cuantitativo y cualitativo,propuestos por G. P. Zacutina y V. K. Priyenikova en su metodología para el análisisde los flujos de información documentaria (6). Estos tipos de análisis revelan elcomportamiento de las características del flujo de información documentaria en unatemática determinada, según las variables seleccionadas.En el segundo caso, han de relacionarse las referencias con los autores y fuentedonde aparecen citados y, metodológicamente, se utiliza el tipo de análisis de lacomunicación científica, el tercer tipo propuesto por las autoras antes señaladas ensu obra. Con este análisis se obtienen resultados que corresponden al puntotangencial de la Bibliografología con la Ciencia de la Información, puesto que losestudios sobre comunicación científica pertenecen a esta última.Las variables bibliométricas se dividen en dos grupos las que se refieren a laactividad bibliográfica en general y las que se refieren a sus productos. 27
    • Estas últimas son las de uso más generalizado. Se emplean comúnmente comopunto de partida de los estudios de las tendencias presente en los flujos deinformación documentaria. En esos estudios se emplean como variables la mayoríade los elementos que integran el asiento bibliográfico: autores, lugar y fecha depublicación, editor, temática. Se emplean también otros elementos que puedeninferirse de los registros: tipo y cantidad de autores, tipo de documento, idioma depublicación. Estas variables se utilizan para determinar tendencias en la producciónde documentos sobre una rama dada del conocimiento, mediante la identificación deautores, entidades, lugares y temáticas más productivos en distintos períodos;tipología de los documentos, nexos informativos. Todo componente del asientobibliográfico puede ser utilizado como variable bibliométrica. Su empleo estádeterminado por las características del repertorio que se utiliza y por los objetivos dela investigación.Entre las variables bibliométricas que se refieren a la actividad bibliográfica como untodo, se encuentran las que permiten describir la esencia de esa actividad y querepresentan a los elementos que se identifican mediante el análisis de lacontradicción fundamental que determina su desarrollo.La contradicción fundamental de la actividad bibliográfica se presenta entre losrepertorios bibliográficos y la demanda de información sobre documentos. Losrepertorios bibliográficos constituyen la expresión de los criterios que tienen losbibliográficos sobre el contenido y la estructura que deben adoptar esos repertorios.La demanda de información sobre documentos expresa los intereses informativosde los usuarios. La información bibliográfica que se ofrece contribuye a la definiciónmás precisa de esos intereses. Es, precisamente, a través de la informaciónbibliográfica que se establecen los nexos entre los criterios de los bibliógrafos y losintereses de los usuarios. Los criterios de los bibliógrafos y los intereses deinformación bibliográfica de los usuarios están influidos por las características delciclo de circulación social de los documentos. En ellos influyen especialmente lascaracterísticas de la etapa correspondiente a la creación de documentos de eseciclo, puesto que la actividad bibliográfica, en sentido amplio, comprende tambiénlos documentos que no han sido publicados ni difundidos, como son los de archivo.Por tanto, las etapas de producción y difusión del ciclo de circulación social deldocumento sólo determinan parcialmente en esta actividad, aunque con muchopeso, puesto que la mayoría de las bibliografías se compilan a partir de documentospublicados. El comportamiento de la contradicción fundamental de la actividadbibliográfica está determinado, en última instancia, por las condiciones económicas,políticas, históricas y culturales que prevalecen en la sociedad.La descripción presentada anteriormente permite identificar, como elementosesenciales, los que se designan por las variables siguientes: - Bibliógrafos - Repertorios bibliográficos - Información bibliográfica - Usuarios de la información bibliográfica. Todos esos elementos son susceptibles de medición (cantidades de bibliógrafos, de registro que integran los repertorios bibliográficos, de 28
    • referencias bibliográficas ofrecidas, de usuarios que reciben esasreferencias). A partir de ellas pueden estimarse promedios, o sea, valoresrepresentativos del conjunto de datos que expresan la utilidad de losrepertorios bibliográficos, los hábitos de los usuarios de la informaciónbibliográfica, la productividad de los bibliógrafos en relación con lainformación que se brinda, con los usuarios que la obtienen y con el volumende registros bibliográficos que se generan (5).La Informetría, definida por O. Nake en 1979 (3), consiste, de acuerdo con lametodología utilizada en este trabajo, en la aplicación de métodos y modelosmatemáticos al estudio de los fenómenos propios de la actividadcientífico-informativa con el fin de determinar la estructura y propiedades (noel contenido) de la información-conocimiento, mediante la definición de lasregularidades de los procesos de comunicación de esa información.Al estudio de tal comunicación está asociado el método de análisis de citas,universalmente conocido y utilizado. Constituye la herramienta fundamentaldel mayor sistema de citación de las ciencias cuyos productos, el ScienceCitation Index y el Social Science Citation Index, entre ellos, son, con susventajas y desventajas, repertorios muy utilizados en este tipo de estudios.Sirven para obtener resultados sobre los nexos y relaciones que se dan entreautores, instituciones, países, temáticas, entidades editoras, etc., en eltiempo y en el espacio, así como la intensidad de esas relaciones. Unido aotros métodos y modelos matemáticos y estadísticos permite determinar losllamados colegios invisibles y la mapificación de la ciencia en una rama dadadel conocimiento.S. D. Khaitun, citado por Morales y otros (7), aboga por la integración de lasdos clases de métodos bibliométricos descritos en este trabajo, así como delos tipos de análisis del flujo de información documentaria propuesto por G. P.Zacutina y V. K. Priyenikova, mencionados en la sección anterior. Denominaa esa integración análisis sistémico estructural del flujo de informacióndocumentario. Este análisis permite el estudio integral del flujo de informacióndocumentaria, así como de la intensidad en el tiempo y el espacio de lasinterrelaciones de los elementos estructurales que integran el flujo. Laconcepción de Khaitun corrobora la idea expuesta en párrafos anterioressobre el punto tangencial de la bibliografología y la ciencia de la información,en la esfera de los estudios métricos.Son informétricos también los métodos que se emplean en la medición de lasvariables que se utilizan en la aplicación de las categorías propias del análisisde contenido. Dada la coincidencia del análisis de contenido con laspeculiaridades del procesamiento analítico-sintético que llevan a cabo losinformadores, los métodos informétricos de este tipo son de interés comúnpara las Ciencias de la Información y para cualquier otra disciplina queemplee el análisis de contenido.Entre las variables que emplean los métodos informétricos deberíanconsiderarse aquellos que representan a los elementos esenciales de la 29
    • actividad científico-informativa y que se identifican en el desarrollo sujeto aley de esta actividad.La contradicción fundamental de la actividad científico-informativa es la quese produce entre la información lógica obtenida por los informadores(investigadores) durante el procesamiento analítico sintético de losdocumentos y las demandas de información no contenida en ellos, ni en suorganización. Esa demanda la presentan los investigadores teóricos,experimentales y de campo, los creadores, dirigentes y profesores. Ambospolos de la contradicción están condicionados por las necesidades delproceso científico investigativo y por el carácter del problema a solucionar porese proceso, de acuerdo con las exigencias del desarrollo económico ysocial.En la descripción anterior se ponen de manifiesto, como elementosesenciales, los que se pueden presentar por las variables:- Informadores- Información lógica- Usuarios de la información lógica (5).La Bibliotecometría, es definida por Morales (4) en 1988, como unaalternativa del concepto de Bibliometría. Este autor reúne en estaespecialidad los estudios métricos sobre las leyes específicas de los libros engeneral y de la actividad bibliotecaria, con lo que se solapan los contenidosde distintas disciplinas biblioteco-informativas. La bibliotecometría consiste,según el análisis que ahora se presenta, en la aplicación de métodos ymodelos matemáticos al estudio de los fenómenos propios de la actividadbibliotecaria, con el fin de caracterizar el comportamiento de los componentesque integran esa actividad y las tendencias que se presentan en el uso de lasbibliotecas y sus fondos. Las variables de la bibliotecometría se dividen endos grupos.El primero de ellos incluye las variables destinadas a caracterizar elcomportamiento de los componentes que integran la actividad bibliotecaria.Entre esas variables se encuentran las que permiten describir la esencia dedicha actividad y que representan a los elementos esenciales que seidentifican mediante el análisis de la contradicción fundamental quedetermina su desarrollo.En el caso de la actividad bibliotecaria, la contradicción fundamental es la quese establece entre el fondo bibliotecario y la demanda, por parte de loslectores, de documentos propios del fondo bibliotecario. Esos elementos sonla expresión de los criterios en que se basan los bibliotecarios para formarfondos, y para orientar su uso, y de los criterios en que se basan los lectorespara seleccionar los documentos del fondo que utilizan. Ambos criterios seponen de manifiesto en las bibliotecas y se relacionan a través del préstamode los documentos. Se conforman de acuerdo con las característicasconcretas del ciclo de circulación social de los documentos propios de laactividad (creación-producción-distribución-uso), bajo la acción del complejo 30
    • de factores sociales que motivan ese uso: vida familiar, sistema de educación; vida laboral; actuación de las organizaciones políticas, sociales y de masas y de las instituciones culturales; influencia de los medios de información masiva. Todos estos factores actúan en consonancia con las condiciones económicas, políticas, históricas y culturales que prevalecen en la sociedad. En esa descripción se identifican como variables: - Los bibliotecarios - El fondo bibliotecario - Los préstamos - Los lectores de las bibliotecasQue pueden ser: - Lectores que utilizan el fondo - Lectores que están inscritos en las bibliotecas - Lectores potenciales.Todos esos elementos son susceptibles de medición. A partir de ellos puedenestimarse promedios, o sea, valores representativos del conjunto de datos queexpresan la utilidad del fondo bibliotecario, los hábitos de los lectores en el uso deese fondo y la disponibilidad social de éste; permiten estimar, asimismo, frecuenciasrelativas, proporciones, que indican el grado de participación de la comunidad en laactividad bibliotecaria (8).El segundo grupo de variables propias de los métodos bibliométricos corresponde alas que permiten caracterizar tendencias en el uso de las bibliotecas y sus fondos.Estas variables comprenden las que corresponden a la descripción de documentos,esto es, las que reflejan las existencias del fondo bibliotecario, los préstamos y ladesiderata en términos de uno o varios de los elementos del asiento bibliográfico(autor, lugar y fecha de publicación, editor, temática) y aquellas que reflejan lacomposición de los lectores según los datos socio demográficos de sexo, edad,escolaridad, ocupación. Comprende, asimismo, variables que permiten representarla composición de los lectores según los objetivos que se proponen con la lectura:docencia, investigación, producción o servicios, dirección estudio o superación,recreación, información general, y las que permiten reflejar esa composición segúnlas relaciones que se mantienen con lo leído: pasivas, activas, creadoras. Permitenestudiar las tendencias en la composición de las obras que se leen, la de loslectores y la de los fines de lectura, así como el entrelazamiento de esas tendencias.Permiten identificar, asimismo, el grado de correlación entre el fondo bibliotecario yla demanda satisfecha con los préstamos y la correlación entre los lectores reales ylos lectores potenciales de las bibliotecas.Consideraciones finalesDe lo expuesto en las páginas anteriores, se infiere que el estudio de los fenómenosbiblioteco-informativos puede enfocarse desde dos puntos de vista. El que se refierea los documentos como objeto común de trabajo de las actividades biblioteco- 31
    • informativas, el que se refiere al comportamiento de cada una de esas actividades,específicamente.El primero se basa en variables que se relacionan con la descripción de losdocumentos. Son variables de uso común por las disciplinas biblioteco-informativas,pero que se emplean por ellas con fines distintos. El segundo se basa en lasvariables que representan a los elementos esenciales de cada actividad, según seidentifican en el comportamiento de la contradicción fundamental que determina sudesarrollo.Las variables que se relacionan con la descripción de los documentos se empleanpor la Bibliografología para el estudio de las regularidades que se presentan en laproducción de documentos, según se refleja en los repertorios bibliográficos. LaCiencia de la Información emplea esas variables para estudiar las regularidades dela información-conocimiento contenida en los documentos que se recogen en dichosrepertorios. La Bibliotecología las emplea para estudiar las regularidades que sepresentan en el uso del fondo bibliotecario.La última relación que existe entre el producto de la actividad bibliográfica (losrepertorios) y las generalizaciones de la Ciencia de la Información sobre lasregularidades de la información-conocimiento, así como la incidencia de esasgeneralizaciones en el perfeccionamiento de los repertorios bibliográficos, uno delos objetivos de la Bibliografología, constituye para algunos una interrogantemetodológica. Se cuestionan si los estudios sobre los flujos de informacióndocumentaria constituyen contenidos de la Ciencia de la Información y de suespecialidad, la Informetría o si lo son de la Bibliografología y su especialidad, laBibliometría. A la luz del proceso de desarrollo de las ciencias, definido por FedericoEngels en Dialéctica de la Naturaleza, donde este autor señala la importancia de lospuntos tangenciales entre disciplinas científicas como puntos de los que se puedenesperar los mejores resultados del desarrollo científico, es posible pensar que lainclusión de los estudios sobre flujos de información documentaria en una u otra delas disciplinas mencionadas, de forma absoluta, puede constituir un freno para eldesarrollo de las ciencias biblioteco-informativas. Es aconsejable situarlos,entonces, en el punto tangencial de la Bibliografología y las Ciencias de laInformación. Consecuentemente, los estudios métricos sobre los flujos deinformación documentaria integran componentes de la Bibliometría y de laInformetría.Las variables que representan a los elementos esenciales de cada actividadbilioteco-informativa, según se identifican en el desarrollo de su contradicciónfundamental, permiten identificar las tendencias y regularidades que se presentanen el comportamiento de cada una de esas actividades.Los estudios bibliotecométricos se caracterizan porque en ellos se empleanvariables que reflejan peculiaridades de los documentos y de los lectores de esosdocumentos. Este último aspecto no se contempla en los estudios bibliométricos einformétricos.El cuadro que se presenta a continuación sintetiza las ideas expuestas en estetrabajo y refleja la unidad y la diversidad de los conceptos métricos aplicados en lasdisciplinas biblioteco-informativas. 32
    • Esquema estructural de los conceptos métricos en disciplinas biblioteco-informativas Bibliografología Ciencia de la Bibliotecología (BIBLIOMETRÍA) Información (BIBLIOMETRÍA) (INFORMETRÍA)1 Variables autores, lugar, editor, fuente, tipo de autor, tipo de documento, idioma, fecha USO relaciones con el documento Identifican Nexos informativos <-> Comunicación científica = Correspondencia Obsolescencia fondo - demanda Correspondencia lector real - lector potencial Producción Crecimiento PRODUCCIÓN Productividad exponencial Tipología Concentración - dispersión Distribución FLUJO DE INFORMACIÓN DOCUMENTARIA2 Variable Bibliógrafo Informador Bibliotecario relacionadas Repertorio bibliográfico Información lógica Fondo bibliotecario con Información bibliográfica Préstamo elementos Usuario de información Usuario de la esenciales bibliográfica información lógica Lectores Identifican Comportamiento de la Comportamiento de la Comportamiento actividad bibliográfica actividad científico- de la actividad informativa bibliotecaria 33
    • 3 Otras Propias del análisis de variables contenido Identifican Información lógica 34
    • Referencias bibliográficas1) Ranganathan, S.R. Librametry and its Scape. En: Subject Analysis for document of Translation Service. IndianStatistical Institute (Bangalore, India)/ Documentation Research and Training Centre Bongalore: Indian Statistical Institute, 1969 (DRTC Annual Seminar, 7, vol.1: papers) Apud. Nacke, O. (Ref.3).2) Pritchard, A. Statistical Bibliography or Bibliometrics. Journal of Documentation. (London) 25(4): 348, dic, 1969.3) Nacke, O. Informetría. Un nuevo nombre para una nueva disciplina. Definición, estado de la ciencia y principios de desarrollo (Madrid). Revista Española de Documentación Científica. 6(3): 183-203, 1983.4) Morales Morejón, M. La Informetría y su importancia. En: Seminario Introducción a la Informetría: Análisis de los flujos informacionales y evolución de las fuentes de información (Compilación). La Habana; IDICT/SOCICT-CI, 1988. 1-24p.5) Setién Quesada, E. Teoría, Biblioteco-informativa, La Habana, 1990. 25h....(preparación)6) Zacutina, G.P. y V.K. Prigenikova. Características y Análisis del flujo de los documentos primarios.--La Habana: IDICT-ACC, 1983.--83p.7) Morales Morejón, M. et. al.. Enfoque sistémico e integral para el análisis informétrico de los flujos informacionales. En: Seminario: Introducción a la Informetría: Análisis de los flujos informacionales y evolución de las fuentes de información (Compilación).-- La Habana; IDICT/SOCICT-CI, 1988.--37-51 p.8) Setién Quesada, E. Modelación matemática del comportamiento de las bibliotecas públicas cubanas: Resumen.-- Ciudad de La Habana, 1989.-- 27 p. Tesis de Grado Científico. 35
    • BIBLIOMETRÍA Y CIENCIAS SOCIALES Mª CRUZ RUBIO LINIERS.En 1969 Alan Pritchard1 fué el primero que definió el término Bibliometría como laaplicación de los métodos estadísticos y matemáticos dispuestos para definir losprocesos de la comunicación escrita y la naturaleza y el desarrollo de lasdisciplinas científicas mediante técnicas de recuento y análisis de dichacomunicación. El tratamiento y manejo de la literatura científica por medioscuantitativos de recuento y análisis sirve no solo para analizar el volumen depublicaciones, la productividad de autores, revistas ó materias, sino también en unsentido más amplio, para el conocimiento de los procesos y la naturaleza de lasCiencias, para el que a partir de 1960 comienza a acuñarse el términoCienciometría ó Ciencia de la Ciencia. A través de la Bibliometría es posible ver la actividad, estructura y evoluciónde una ciencia, cuantificar sus resultados y aplicarlos en campos como laBiblioteconomía, la Historia de las disciplinas, la sociología de las ciencias o lapolítica científica. La bibliometría puede dividirse en dos áreas: descriptiva, que trata deaspectos puramente cuantitativos, como distribución geográfica, documental,temática y su productividad y evaluativa, que añade a la primera estudios deevaluación de la actividad científica. Esta segunda implica técnicas estadísticas yprogramas informáticos de mayor complejidad, teniendo que manejarse susresultados con cuidado, sobre todo en las Ciencias Sociales, donde factoressociales, económicos y políticos actúan sobre los indicadores bibliométricos,desviando sus resultados.Los indicadores bibliométricos Un indicador es un parámetro que se utiliza para evaluar cualquier actividad.Los resultados de las investigaciones de cualquier disciplina se transmiten enforma de publicaciones: libros, revistas, tesis doctorales, Actas de Congresos,informes etc. El tipo de publicaciones utilizadas para la comunicación entreespecialistas, varía en las distintas ciencias. Mientras que en las llamadasCiencias Puras el 80% se transmite a través de revistas, en las Ciencias Socialesy Humanas, predominan las monografías y compilaciones (del 50% al 80% segúnlas áreas). Las posibilidades de aplicación de los indicadores bibliométricos están enrelación directa con la informatización de los documentos y las ventajas ofrecidaspor las Bases de Datos. Es necesario que dichas bases recojan adecuadamente lainformación, una de las razones por las que dichas técnicas han sido muy pocoutilizadas en las Ciencias Sociales. Dadas las características más universales delas Ciencias "duras", su literatura se encuentra mucho mejor controlada en Basesde Datos internacionales de fácil acceso actualmente. El carácter menos 36
    • internacional y más localista de los estudios sociales han contribuido a ladispersión de sus publicaciones, lo que dificulta cualquier análisis e impideconseguir óptimos resultados. Otro problema reside en la falta de formación de los especialistas en CienciasSociales en matemáticas o estadística, lo que les ha hecho dar la espalda a estastécnicas, aduciendo los problemas de su aplicación e incluso manteniendo laimposibilidad de su uso en razón a las peculiaridades epistemológicas ometodológicas de determinadas ciencias como la Historia. Sin embargo están claros los avances conseguidos a partir de métodoscuantitativos en el ámbito de las investigaciones históricas. La demografíahistórica, la historia económica o la prosopografía son claro ejemplo de ello. Noparece coherente excluir del tratamiento estadístico una disciplina social, tan"cualitativa" o "cuantitativa" en el ámbito de sus publicaciones como la economía,la educación o la sociología. El problema está en la forma de utilización de dichastécnicas bibliométricas, cuyas deficiencias, ya denunciadas desde áreas como lamedicina ó la física para realizar análisis "cualitativos" están siendo en muchoscasos, si no superados totalmente, sí mejorados por nuevas técnicas de análisis ynuevos indicadores gracias a las bases de datos relacionales. Incluso un tema tan "cualitativo" e individual como el suicidio fue tratado porDurkheim a partir de técnicas estadísticas. La falta de control de las variables o lamala aplicación de los indicadores no es razón para invalidar un métodoreconocido y aplicado universalmente. Además la cuantificación no excluye otrotipo de análisis y una correcta interpretación de los resultados. El objeto de estudio de la Bibliometría, ya lo hemos dicho, es similar paracualquier ciencia: los productos del pensamiento representados físicamente en losdocumentos, es decir, el conocimiento intelectual apoyado en soporte material(libros, revistas etc.). La posibilidad o no de contabilizar su producción, de evaluarla actividad investigadora o de realizar el "mapa" de una disciplina, es similar paratodas las Ciencias. Los indicadores sociales, políticos o económicos que afectan su valor estánmás allá de la simple productividad en todas ellas, siendo necesario un tipo deanálisis ponderativo. La calidad científica es difícilmente objetivable, siendo lospropios "colegas" o expertos los más idóneos para valorarla. Por supuesto, con losinconvenientes de parcialidad (simpatías, relaciones personales etc.)Las bases de datos y el análisis bibliométrico Las Bases de datos bibliográficas, tanto en línea como en CD-ROM,constituyen una de las principales fuentes de información sobre las publicaciones.Las ventajas que aportan dichas Bases de Datos para la elaboración de estudiosbibliométricos son las siguientes: • Su gran capacidad de almacenamiento lo que permite actuar sobre grandes unidades de datos en cantidad suficiente para una evaluación correcta. 37
    • • La estructura y organización de los datos en campos normalizados posibilita la presentación homogénea de las referencias bibliográficas. El gran número de campos posibles: autores, titulo, editorial, nombre de revista, año de publicación, lugar de trabajo del autor, clasificación, descriptores o resumen, permite una gran variedad de elementos de recuperación e índices sobre los que aplicar los parámetros o indicadores con suficientes garantías de fiabilidad. Antes de utilizar una Base de Datos para realizar un estudio bibliométrico hayque analizar su cobertura temática, geográfica y documental, sus criterios deindización etc. Cuanto mayor homogenenidad tenga mejores serán los resultados.Podemos encontrarnos con falta de uniformidad en los siguientes aspectos: • Variedad documental (libros y revistas) • Lagunas en determinados campos .Por ejemplo, lugar de trabajo del autor • Errores o distintos niveles de especificidad en clasificación y análisis Las dificultades se acentúan cuando debemos manejar varias Bases de Datoscon distinto nivel de tratamiento formal y de contenido. Además hay disciplinascomo la Historia que por su carácter interdisciplinar requiere la consulta a muchasy variadas Bases, ya que existe un gran número de trabajos diseminados enpublicaciones periódicas no específicas o de ámbito local. Los indicadores, afirman algunos autores, solo son aplicables a aquellasfuentes que sean un buen reflejo de la actividad del área. Hay revistas de CienciasSociales de tipo divulgativo y trabajos coyunturales, de escaso nivel científico, quepodrían tergiversar, de no ser contrastados, la realidad de una disciplina. Veamos cuales son los principales indicadores bibliométricos para medir laliteratura científica:Productividad de las publicaciones Los tipos básicos de publicaciones son: 1. No periódicas. Libros: Monografías, compilaciones y folletos 2. Periódicas : Revistas y series 3. Literatura "gris": Trabajos no publicados o de circulación limitada como tesis doctorales, actas de Congresos, informes etc. La publicación de la literatura científica en unos y otros depende, como yahemos dicho, de las disciplinas. En Ciencias Sociales el libro, y sobre todo laliteratura gris, como Actas de Congresos, tienen aún mayor importancia que lasrevistas, y esto se acentúa en la Historia. Las razones fundamentales pueden ser: • Baja obsolescencia de dicha disciplina, es decir, un alto período de tiempo en que las publicaciones históricas son consultadas y citadas, por lo que no es necesario el uso de vías de comunicación más ágiles y puntuales como las revistas. 38
    • • La tradición historiográfica valora científicamente en mayor medida el libro, considerando el artículo de revista como una aproximación o introducción a temas que serán desarrollados y profundizados en publicaciones monográficas. No olvidemos sin embargo el caracter social de este tipo de documentos, la posibilidad de muchos historiadores no "consagrados" de publicar sus investigaciones, fuera de las vías editoriales tan inaccesibles para aquellos que empiezan. • Es cierto que muchas de las revistas donde publican los historiadores ennuestro país, son de baja calidad, tanto por su falta de normalización internacional,como por la escasa difusión y el carácter divulgativo de muchas de ellas. Sinembargo conviene recordar el importante papel que grandes y buenas revistashan jugado en la historiografía contemporánea. Sólo dos ejemplos :Annales parala historiografía francesa o Quaderni Storici para la italiana. Uno de los indicadores más utlizados en el análisis bibliométrico de revistases el de la distribución de revistas por temas, a partir de la aplicación de la ley dela dispersión de Bradford2 ,que permite además planificar racionalmente laspolíticas de adquisiciones. Los artículos sobre un tema se concentran en unnúmero reducido de revistas y el resto en un serie más amplia de ellas, muchassin conexión directa con la disciplina. Esta realidad está suficientementedemostrada en las Ciencias Sociales y sobre todo en Historia Contemporánea (Lainvestigación sobre el franqusismo). Bradford distribuyó las revistas en zonasconcéntricas descendentes en producción sobre una materia,a partir de unpequeño núcleo de revistas muy productivas. Se observaría que cada zona ogrupo incluiría el mismo número de artículos que el núcleo, distribuídos en mayornúmero de revistas. Respecto al aumento de la producción científica, Price3 formuló una ley segúnla cual el crecimiento de la ciencia es exponencial, siendo su ritmo más rápido quela mayoría de los fenómenos sociales. Mientras que la población se duplica cada50 años, la literatura científica se convierte en el doble en 10 años. Comoconsecuencia de este crecimiento Price habla de la "contemporaneidad" de laCiencia, lo que significa que el 87% de los científicos de todos los tiempos estánvivos. Las críticas a Price postulan la existencia de un límite de saturación porrazones socioeconomicas, políticas o culturales, que por otra parte aún no sevislumbra. Han cambiado muchos hábitos de publicación como la tendencia a lamultidisciplinariedad o el aumento de colaboraciones, pero el crecimientodesmesurado de las publicaciones lleva a los responsables en política cientifica arealizar inversiones para "evaluar" y seleccionar toda esta litaratura. El aumento de publicaciones es claro en cualquiera de las Ciencias Sociales,pero a la hora de evaluar una línea ascendente o descendente por años hay quetener en cuenta factores puntuales tales como modas historiógraficas ocelebración de centenarios y conmemoraciones. La aparición y desaparición detítulos de revistas, tan sujetas en Ciencias Sociales a problemas económicos,desvirtúan en años el volumen de la producción científica. 39
    • Productividad de los autores Se mide a través del número de publicaciones producidas por un investigador,grupo de investigación, institución editora o país en un período de tiempo. Los estudios de productividad por autores han sido investigados por Lotka4 ydan como resultado la existencia de un pequeño grupo de personas muyproductivas al lado de un gran número que apenas publican.Respecto a esto convendría hacer algunas matizaciones:Entre los autores más productivos no todos tienen la misma consideracióncientífica. Está claro que productividad no significa calidad. Es significativo inclusoel hecho de que especialistas de renombre tengan muy escasa producción.Entrarían aquí factores de reconocimiento docente o profesional, ajenos a laBibliometría. Y conviene seguir relativizando, pues el "silencio" se debe en muchos casos afactores sociales y políticos externos a la valía intelectual. La existencia de gruposeditoriales, revistas con una determinada línea historiográfica, consejos deredacción o grupos profesionales y universitarios vetan o acaparan el acceso adeterminados medios de publicación. Existe por otra parte en la sociedad actual una carrera desenfrenada por el"curriculum" que obliga a publicar sin tener que decir, a publicar oportunamente(centenarios, modas), a "publicar o morir" Un estudio elaborado por Zuckerman5 sobre los premios Nobel dice que el5.9% de sus trabajos fueron realizados antes de recibir el Nobel y el 2,9 seis añosdespués. A través de las Bases de datos se puede comprobar la "vida productiva"de un autor, así como su "consideración" en la comunidad científica desde suspublicaciones en revistas de tipo local a su "consagración" en monografías deamplia tirada. A través de la co-autoría de las publicaciones es posible también analizar elgrado de colaboración de los autores. La tendencia general es el aumento depublicaciones de varios autores en revistas, aunque el porcentaje para CienciasSociales es muy inferior que en Ciencia y tecnología. Un trabajo referido a seisaños de publicaciones en el ámbito universitario6 español da una tasa global deco-autoría en Ciencias Sociales del 0,39%, mientras que para las revistasespañolas y en una temática concreta, el franquismo7, obtuvimos un porcentajedel 0,05%. Además el índice de firmas/trabajo está en relación con cifras de apoyoestatal o privado y trabajos experimentales.Incluso se ha detectado mayor índicede colaboración entre los autores más productivos. El trabajo en colaboración esun indicador para detectar los llamados "colegios invisibles", grupos profesionalesunidos por líneas de investigación, relaciones personales, de docencia etc. 40
    • Productividad por instituciones editoras y lugares de edición El estudio de las instituciones públicas o privadas responsables y su tipología(comerciales, gubernamentales, academicas etc.) permite obtener un panoramasobre los "circuitos" de edición en los que se mueve una disciplina, pudiéndose verqué instituciones y en qué medida son las de mayor productividad. Este tipo deanálisis han sido utilizados por los responsables de la política científica de nuestropaís para considerar subvenciones a Universidades y Centros de Investigación8 Los lugares de publicación, además de mostrar áreas geográficas másprolíficas, ayudan en la observación de tendencias "centralistas" o de"regionalización" en la investigación de un país. Respecto a tesinas y tesis el análisis de los datos nos aportan no sóloaquellas Universidades, Facultades o Departamentos más productivos, sinotambién las líneas de investigación de cada una de ellas. Universidades,Facultades y Departamentos más productivos, así como la observación de laslíneas de investigaciónAnálisis de la producción por su temática Uno de los aspectos más interesantes y al mismo tiempo de mayor dificultaden los análisis bibliométricos es el estudio de los temas y materias más o menosestudiadas en las distintas disciplinas. Ello permite descubrir la evolución de lascorrientes investigadoras, y los aspectos de cada Ciencia que más o menosinteresan a los especialistas. Tres son los sistemas más utilizados para analizar las materias a través de lasBases de Datos: 1. A través de las palabras significativas de los títulos y el texto (resumen) 2. A partir de los descriptores 3. A partir de las clasificaciones 4. A partir de los resúmenes Las Bases de Datos permiten realizar recuentos de palabras, eliminando lostérminos vacíos de contenido (artículos, preposiciones, conjunciones etc.) yanalizar su frecuencia de aparición en títulos o incluso, cuando la Base de Datoslos recoge, en los resúmenes. Técnicas más avanzadas, algunas en estudio,permiten análisis de co-ocurrencias, es decir, la frecuencia de aparición de unostérminos junto a otros e incluso su valoración sintáctica o semántica. En Ciencias Sociales los títulos en muchos casos no tienen correspondenciacon el contenido, utilizándose a veces títulos sugestivos o impactantes, porrazones generalmente comerciales. Esto produce gran cantidad de información vacía de contenido o errónea, quedesvirtúa las conclusiones. 41
    • La utilización de los descriptores,-conceptos que responden al contenido,-como indicador de temática, es a veces criticada por la carga de subjetividad quepuede acarrear al ser consecuencia de la interpretación del indizador. No es tantasi se cuenta con un vocabulario controlado o tesauro y desde luego con la mismasubjetividad se enfrenta un historiador ante un texto histórico. En cualquier casolos resultados del análisis de los descriptores nos dan una posibilidades deprofundización temática que no es posible a través únicamente del título. El carácter más genérico y jerárquico de las clasificaciones son también uninconveniente para la citada profundización. Una clasificación debe además tenerhomogeneidad, especialidad y probada eficacia en recoger todos los temas quepretendemos analizar. Una clasificación establecida a priori del análisis debe serrevisada o modificada una vez introducida la información, por no ajustarse a lasnuevas tendencias o líneas de investigación que puedan ir surgiendo y que porotra parte son tan interesantes de detectar. En el recuento de descriptores se está también utilizando el "co-wordanalysis" o "analisis de co-palabras", consistente en la observación de aquellostérminos de indización que aparecen juntos en los documentos y que establecenentre sí "clusters" o relaciones temáticas mutuas. El Centre de Sociologie deLInnovation de París ha desarrollado un programa LEXINET, de indizaciónautomática por ordenador sobre el texto completo de los documentos. Lautilización de estos sistemas "expertos" en análisis terminológico permite elaborar"mapas de la ciencia" y conocer a través de los términos la estructura y dinámicade las diversas disciplinas. Los aspectos temáticos más estudiados por la Bibliometría son: • Número de trabajos publicados sobre un tema • Evolución cronológica de una disciplina o subdisciplina • así como las "lagunas" (falta de información) o "riadas" (superabundancia temàtica) • Tendencias y modas historiográficas detectables a partir de la aparición o desaparición de determinados términos. • Interrelaciones de unas disciplinas con otras a través del uso de conceptos comunes y "clusters" • La existencia de sinónimos de distinta aplicación segun la temática o la designación de idénticos fenómenos con distintos términos según el área geográfica, la escuela historiográfica, o el paso del tiempo.Análisis de citas, índices de impacto y "colegios invisibles" El análisis de las citas que una publicación recibe de otras posteriores o delas referencias que una publicación hace de otras anteriores es otro de losindicadores más utlizados en Bibliometría a partir de los años 60. Los análisis de citas suelen realizarse para medir la repercusión o impacto deuna revista o de un autor. También ha sido utilizado para estudiar el grado deobsolescencia o envejecimento de la literatura científica, o través de las redes de 42
    • citas conocer los llamados "colegios invisibles", grupos de profesionales oespecialistas que se citan entre sí. Un problema inseparable al crecimiento de la ciencia es el de laobsolescencia o envejecimiento de la literatura científica. Burton y Kebbler9elaboraron el concepto de "vida media" o "semiperiodo", tiempo durante el cual fuepublicada la mitad de la literatura activa circulante. La vida media puedeinterpretarse como la velocidad en que los documentos se vuelven obsoletos, esdecir, dejan de tener impacto y difusión dientífica. Por ello, su medición se realizaa través de los años de publicación de la bibliografía citada en un momento dado.Se ha comprobado las diferencias tan acusadas que existen entre unas Ciencias yotras, desde 3,9 años de "vida media" para la Física, hasta 10 años en algunasCiencias Sociales y Humanas, p.ej. la Historia, siendo tambien diferente esteíndice según las subáreas temáticas. Hay disciplinas con un gran número de citasde tipo "clásico" y otras muy actuales. Price elaboró un índice consistente en elporcentaje de referencias de menos de 5 años, que llegan al 50% en Cienciasduras y desciende al 20% o menos en las llamadas Ciencias del Espíritu. Aunque Terradas y Lopez Piñeiro10 mantienen la misma obsolescencia enlibros que en revistas (para Medicina), está por comprobar si esto sucede enCiencias Sociales como la Historia, donde las citas de revistas suelen constituir unnúcleo más actual o puntero, frente al carácter "clásico" de las monografías. Loque no es posible es la comparación entre disciplinas dada su variableobsolescencia. Los análisis de impacto de revistas se miden hoy mediante el cociente decitas que recibe una publicación y las referencias que emite en un período detiempo11 . La longitud del período de tiempo varía según las disciplinas, siendomás valorable en general un impacto a largo plazo que significa más que unamoda o la apertura de una línea de investigación, un reconocimiento permanentede la sociedad cientifica. En los inicios Cole12 sugirió que el número de citas recibidas por un trabajoimplicaba la "calidad" del documento. Esto está hoy en entredicho desde el puntode vista de la sociología de la Ciencia, pues aunque la cita puede representar unreconocimiento al valor profesional existen una serie de condicionantes sociales,políticos y económicos que distorsionan y subjetivizan dichos índices. La obtención del indicador de impacto a través de las revistas llevó a Garfielda crear en 1972 el Science Citation Abstracts, repertorio que se viene utilizandointernacionalmente como baremo de la repercusión y difusión de la literaturacientífica. La escasa presencia de revistas no anglosajonas y en concretoespañolas en el área de Ciencias Sociales hace arbitraria su aplicaciónindiscriminada en la evaluación de los especialistas de nuestro país. Solo a partir de índices de citas que contemplen la realidad de cada país ycada disciplina, así como la totalidad de publicaciones periódicas se puede haceruna valoración fiable de su impacto y difusión. 43
    • El mayor o menor número de citas por trabajo varía también enormementesegún las Ciencias. En el estudio elaborado para Medicina13 se da como media 15referencias por artículo de revista, mientras que en un reciente análisis realizadosobre la revista Trabajos de Prehistoria dicho porcentaje asciende a 38 citas porartículo. En cualquier caso, la dispersión es grande y de un 10% de los artículos(en Medicina) a un 7% (para Prehistoria) no tienen cita ninguna. Dos factores que inciden de forma muy importante en los estudios de citasson la vida media de las publicaciones según las disciplinas y la tipologíadocumental citada. En cuanto a lo primero conviene resaltar la peculiaridad de lostrabajos históricos con un gran número de referencias muy antiguas, aquellas quese refieren a las propias fuentes primarias de investigación, lo cual se acentúa enHistoria moderna y contemporanea, y otro bloque que representan las citas aespecialistas o "colegas",cuya obsolescencia es por supuesto menor y similar alresto de las Ciencias Sociales. Aunque existen muy pocos estudios de referenciasen Historia, un trabajo publicado en 197214 sobre 7.000 articulos de HistoriaInglesa daban un 25% de citas anteriores a 1800 para la Edad Moderna (fuentesprimarias) y un 22% de trabajos publicados entre 1960 y 1970, último añorecogido. Para Historia Contemporánea en cambio las publicaciones del XIXrepresentaban el 48%, mientras que para 1960-70 las citas eran el 13,8%. Estemismo trabajo daba un 34% de monografías citadas frente a un 21% de revistas.En Química por el contrario se citan un 92,7% de artículos frente a un 5,2% demonografías. Aunque no hay duda de que cualquier trabajo con citas se revaloriza, y queuna publicación muy citada implica un impacto, hay factores y variables, aparte lasdiferencias disciplinares reseñadas, que pueden ser entre otros: • La mayoría de los trabajos no suelen ser citados nunca o casi nunca. • Existe un fenómeno de "rebote" que hace que un trabajo citado, lo sea cada vez con mayor frecuencia y un autor puede ser citado "de segunda mano" • Existen errores técnicos en el análisis de citas derivados de la Bases de Datos: como la confusión de nombres de autores o formas diversas de presentación de un mismo autor, homónimias, obras en colaboración en las que se recoge un solo autor etc. • El fenómeno de la auto-cita, aceptada como práctica habitual, no afecta según Garfield15 en gran medida los resultados. • En cuanto a la tipología de las citas existe un núcleo que podemos considerar absolutamente relativas al tema, en las que más se advierten los "colegios científicos" y otro de citas "extrañas" al tema tratado y que suelen utilizarse en aspectos metodológicos o teóricos e incluso implican el desconocimiento o la ausencia de trabajos más pertinentes. Por último, es posible descubrir "redes de citas" entre revistas que se citanentre sí, así como el análisis de co-citas: dos documentos que son citadosconjuntamente por un tercero. Ello nos permite analizar los llamados "colegiosinvisibles", término anglosajón recogido del primer Colegio Invisible histórico, la 44
    • Royal Society de Londres a mediados del S.XVII. Las redes de citas han sidoestudiadas por Price16 , interesando sobre todo a los sociólogos. Kaplan17 yMorton18 publicaron trabajos sobre citas para ver el comportamiento de lacomunidad científica. Crane19 realizó un interesante trabajo analizando los diferentes tipos derelaciones entre los especialistas de un tema concreto: la sociología rural. Llegó aun modelo de "colegio invisible" que suponía una estrecha relación entre loscientíficos de la red y su productividad ocupando las posiciones centrales o"cabezas" del colegio los autores de más alta producción y "visibilidad", queactúan de receptores y difusores de la información. Las relaciones establecidasentre los componentes de un "colegio" implican además de una misma línea deinvestigación, relaciones jerárquicas maestro-discípulo (direccion de tesis oproyectos), institucionales, e incluso ideoólogicas o personales. Los defensores del análisis de co-citas mantienen que estos "clusters"representarían la infraestructura intelectual y social de la ciencia, ofreciendoinformación sobre un campo o especialidad científica y el estado de la cuestión ydel desarrollo actual e histórico de las Ciencias, con más eficacia que las fronterasdisciplinares tradicionales. En cualquier caso, al no existir una metodología clara y estando las técnicasen proceso de elaboración, la interpretación de los datos debe realizarse consumo cuidado y siempre con conocimientos suficientes del área que se deseaanalizar, de sus grupos de expresión y de las carácterísticas de colaboración ydifusión de esa Ciencia.Bibliografía general ALCAIN, M.D. y SAN MILLAN, M.J. "Uso y tendencias de las técnicas bilbiométricas en Ciencias Sociales y Humanas a nivel internacional" en Revista Española de Documentación Cientifica,1993, vol.16, nº1, pp.30- 41. ALMUIÑA FERNANDEZ, C. "Hispania. Revista de Historia (1940- 1989).Análisis y evolución de contenidos" en Hispania, L/2,175, (1990), pp.393-416 CARBONELL, Ch.O."Lanalyse de contenu dune revue hsitorique: lanalyse cuantitative" en Storia della Storiographie, 3 (1983) pp.96-112 COZZENS, S.E. "Literature-based data in research evaluation: A managers guide to Bibliometrics". SPSG Concept Paper ,1990, nº 11 GARFIELD, E. "How ISI select journals for coverage:quantitative and cualitative considetrations" en Currents Contents, 1990, nº22, pp.5-13 Handbook on quantitative studies on Sicence and Technology. Holanda: Ed. Van Raan, 1988 JULIA, S. "La historia social y la historiografía española" en Ayer,1993, nº 10, pp. 28-46 45
    • LOPEZ PIÑERO, J.M. Y TERRADA, M.L. La informacion científica en Medicina y sus fuentes, Valencia: Inst. de Estudios Documentales e Históricos sobre la Ciencia, 1993 LOPEZ PIÑERO, J.M. EL Analisis estadístico y sociométrico de la literatura científica. Valencia: Centro de Documentación e Informática Médica, 1972 NARIN, F. y MOLL, J.K. "Bibliometrics" en Annual Review of Information Science and technology, 1977, nº 12, pp.35-58 ROMAN ROMAN, A. Las revistas de ciencias sociales para el estudio de la Historia: la transición (1975-1985), una perspectiva historiografica y documental SANCHO, R. "Indicadores bilbiométricos utilizados en la evaluacion de la Ciencia y la Tecnología. Revisión bibliográfica" en Revista española de Documentación Cientifica, 1990, Vol.13, nº 3-4, pp.842-865 SIMPSON, I.S. Basic statistics for Librarians Library Association Publishing Ltd. 1988Notas1 Pritchard, Alan." Statiscal bibliography or Bibliometrics" en Journal ofDocumentation, 1969, vol.25, nº4, pp. 348-3692 Bradford, S. Documentation. London: Crosby Lockwood, 19483 Price, D.S. Little Science, Big Science. New York:Columbia University Press,19634 Lotka, A.J."The frecuency Distribution of Scientific Productivity" en Journal of theWashington Academy of Sciences 1926,vol.26, nº3175 Zuckerman, H. Scientific elite. Nobel laureates in the United States.London: FreePress, 19776 Villagrá Rubio, Angel."Scientific production of Spanish universities in the fields ofSocial Sciences and Language" en Scientometrics, 1992, vol.24, nº1, pp.3-197 Rubio Liniers, María Cruz y Ruiz Franco, Rosario. "La investigacion históricasobre el franquismo: un análisis bibliométrico de las revistas españolas (1976-1992) (En prensa)8 La produccion cientifica de la Universidad española en Ciencias Sociales yHumanidades. Madrid: Instituto de Información y Documentación en CienciasSociales. 1986-19879 Burton, R.E. y Kebler, R.W."The "half-life" of Some Scientific and TechnicalLiteratures" en American Documentation 1960, Vol.11, pp. 18-22 46
    • 10 Terrada, M.L. y Lopez-Piñero,J.M.et al.,Indice de Citas e indicadoresBibliométricos de las Revistas Españolas de Medicina interna y susespecialidades. Barcelona:Inst.de Estudios Documentales e Históricos sobre laCiencia, 199211 Este índice fué estudiado por Raising, L.M. "Mathematical evaluation of theScientific serial" en Science, 1960, vol.131, pp.1417-1419 yWestbrook,J.H."Identifying significant Research" en Science, 1960, vol.132,pp.1229-123412 Cole, J.R. "Scientific output and recognition" en13 Rerrada,M.L. y Lopez-Piñero, J.M. et alt. Op.cit.14 JONES, Clyve, CHAPMAN, Michael y CARR, Pamela "The Characteristic of theliterature used by Historians" en Journal Librarianship, 1972, Vol.4, nº 3,pp.137-15615 GARFIELD, E. "Is citation Analysis a legitimitate evaluation tool? enScientometrics, 1979, Vol.1, nº 4, pp.359-37516 PRICE, D.J. "Networks of Sicentific Papers" en Science, 1965, nº 149,pp. 510-51517 KAPLAN, N."The norms of citation behavior" en American Documantation,1965, nº 16 pp. 179-18418 MERTON, R.K. "Behavior Patterns of Scientifics" en The American Scholar,1969, nº 38, pp.197-22519 CRANE,D. "Social structure in a group of Scientits.A test of the "invisibleCollege" hypotesis" en American Sociological Review, 1969, nº 34, pp. 335.352 47
    • INDICADORES DE LA ACTIVIDAD CIENTÍFICA JUDITH LICEA DE ARENAS¿Debe medirse la actividad científica si es un producto del ingenio humano? Enciencia, así como en muchas otras actividades humanas, las presioneseconómicas están forzando a repensar las formas como se distribuyen lasasignaciones presupuestales. La comunidad de políticas científicas, que incluyeplanificadores, investigadores en políticas para la ciencia y la tecnología, así comoanalistas ha enfocado su atención hacia el uso de indicadores del quehacercientífico, entendiéndose por indicadores de la actividad científica las series dedatos que dan respuesta a preguntas específicas sobre las condiciones o cambiosdel trabajo científico tanto en su estructura interna como en sus relacionesexternas (1).En el pasado, los criterios utilizados para la asignación de fondos para lainvestigación se generaban al interior de cada disciplina y eran complementadoscon la evaluación por pares, pero cuando la selectividad en la distribución delpresupuesto para la investigación se hizo más urgente debido a lastransformaciones ocurridas al interior del propio sistema científico, el surgimientode nuevas áreas de investigación y, especialmente, por los recortes y ajustespresupuestales de los últimos años es que otros métodos, además de laevaluación por pares, han tenido que buscarse. De esta manera, el interés por losindicadores de la actividad científica se basa en la idea de que los recursos tienenque utilizarse eficientemente.El movimiento de los indicadores se originó en la década de los treinta en lospaíses del Primer Mundo, y se orientó hacia la construcción de indicadoreseconómicos. Más tarde, la investigación científica, considerada una actividadsocial, comenzó a ser cuantificada, es decir, comenzaron a desarrollarseindicadores sociales.En México, por ejemplo, antes de 1982 la asignación de recursos para lainvestigación estaba basada, generalmente, en criterios internos, sujeta a unproceso de revisión por los pares, pero a partir de ese año, debido a la situacióneconómica por la que ha atravesado el país, a menudo se ha tenido que recurrir ala selección de los protocolos o de los proyectos de investigación que deben serapoyados. Hoy día, en que los fondos para la investigación todavía son escasos,deben establecerse normas para examinar periódica y sistemáticamente aquellasáreas de la investigación científica para determinar objetivamente qué proyectosjustifican una inversión. Los errores de distribución presupuestal o atribuibles al“efecto Mateo” (2) apoyo a científicos, grupos de investigación o instituciones yaeminentes se reducirían a un mínimo si las anécdotas son reemplazadas portécnicas de medición y de evaluación confiables. Los indicadores de la actividadcientífica incluyen la medición de insumos para la investigación tales como 48
    • recursos, investigadores, personal de apoyo, equipo, instalaciones, por un lado, y,por el otro, los productos del quehacer científico o las actividades educativas o deinnovación tecnológica, es decir, se trata de indicadores de entrada y deindicadores de salida (3). En otras palabras, se pretende que los indicadorescientíficos señalen el “estado de salud” de la ciencia, aun cuando no existan datossobre la proporción de la comunidad científica que debe estar involucrada en untipo específico de investigación, número de artículos científicos que debenpublicarse anualmente o las tasas de citas que deben esperarse.Los indicadores se han agrupado en las siguientes categorías (3)− Evaluación por pares.− Bibliométricos: • Cuantificación de publicaciones • Análisis de citas • Impacto o “influencia” de revistas • Análisis de cocitas • Enlace bibliográfico− Análisis de patentes: • Análisis de citas a patentes- Medidas de estima: • Participación en reuniones científicas • Migración • Financiamiento externo • Distinciones- Entrada-salida.Dado que el número de indicadores para evaluar la actividad científica de un país,institución, disciplina, grupo o individuo puede presentar sesgos, se hacenecesario medir la actividad científica por medio de indicadores convergentes.Martin e Irvine (4) señalan los riesgos de los indicadores parciales y losprocedimientos para reducirlos.Indicadores bibliométricosEl término bibliometría, acuñado en 1969 para describir aquellos estudios quecuantifican el proceso de la comunicación escrita, fue definido como la “aplicaciónde las matemáticas y los métodos estadísticos a los libros y a otras formas decomunicación” (5). Los primeros estudios de carácter bibliométricos tuvieron comopropósito cuantificar la producción científica con fines de comparación a nivel 49
    • internacional (6). Hoy día estos tienen como fin el de servir de base para laelaboración de políticas científicas y estudios de la ciencia, incluyen análisis dedeterminada área, o el sistema de comunicación científica. La mayoría de losestudios tiene la característica de la reproductibilidad, es decir, permiten sueventual repetición. Las técnicas bibliométricas se han utilizado para exploraráreas tales como las siguientes:1) La estructura social de una comunidad y su relación con los individuos que la componen. Por ejemplo, criterios de promoción o de productividad.2) Evaluación institucional; patrocinio de la investigación, políticas gubernamentales y su relación con la actividad científica.3) Evaluación de la actividad científica en un país, es decir, estudios de política científica, al interior del país, o al exterior.4) Examen de la evolución de la estructura social en una disciplina.5) Evaluación de una o varias revistas.6) Utilización de los datos para su empleo en la investigación de operaciones y en el diseño de modelos matemáticos.7) Las distribuciones bibliométricas.Los elementos cuantificables en los cuales se basan los estudios bibliométricosprovienen de dos fuentes: las referencias y las citas, vocablos con significado ypapel específicos. El primero se usa para designar a la unidad fuente o documentode origen, mientras que la cita corresponde al documento citado. En sentidometafórico, las citas son el edificio sobre el cual descansan las investigaciones,una muestra del pedigree de ideas, la red de interacción académica, la genealogíade los logros alcanzado en una área del conocimiento, o el inventario de eseconocimiento (8). La práctica de incluir en los trabajos científicos una serie dereferencias, ha permitido el desarrollo de la bibliometría.Los indicadores bibliométricos están basados en (9):− Número y distribución de publicaciones.− Número y distribución de autores.− Número y distribución de referencias.− Número y distribución de citas.La mayor actividad de la bibliometría moderna, sin embargo, está concentrada enlas citas, favorecida por la industria de la información, o sea, la que estáencargada de procesarlas y “empacarlas”. Puede decirse que los análisis de citasse han multiplicado debido a la existencia de los índices de citas producidos por elInstitute for Scientific Information, o porque su director constantemente presentanuevos productos, quizá buscando que sus ventas aumenten.Las citas, no obstante, han representado cambios sociales e históricos en lasactividades académicas de un gran número de países. Hoy día, es requisito que 50
    • las solicitudes de ingreso, promoción o definitividad de investigadores deban iracompañadas de las citas recibidas por el trabajo académico.Fuentes para el acopio de datos empíricosAun cuando algunos de los primeros estudios bibliométricos estuvieron basadosen la cuantificación de los libros, tesis, artículos de revistas, patentes y registrosdel uso de los materiales de bibliotecas (10), en la actualidad, las fuentessecundarias y las terciarias son ampliamente utilizadas con fines bibliométricos.Sin embargo, las fuentes terciarias han acelerado, en los últimos 20 años, eldesarrollo de esta actividad, principalmente por la disponibilidad internacional delas bases de datos en línea y la utilización, relativamente sencilla, de los datosalmacenados en ellas.Los problemas más frecuentes, tratándose de la utilización de las bases de datosen línea con fines bibliométricos, son las siguientes (11):1) Imposibilidad de distinguir a autores con nombres idénticos.2) La exclusión de los coautores.3) Calidad de la revista indizada.4) Diferencias en el patrón de citas.5) Variación de criterios en cuanto a afiliación institucional.6) Inconsistencias en la cobertura de títulos de revistas.En virtud de que el primer paso en cualquier análisis bibliométrico es la correctaselección de las fuentes para el acopio de datos empíricos, es necesario conocerlas disciplinas o áreas que cubren las fuentes o el tipo de documento que estáindizado, las características de las bases de datos, bondades y deficiencias, ycostos.La elección de una o varias bases de datos con fines bibliométricos la determinanlos objetivos del estudio. Algunos análisis pueden requerir únicamente el acceso abases de datos en línea, mientras que otros pueden requerir el acceso a laliteratura publicada en la llamada vertiente internacional o literatura publicada en lallamada vertiente internacional o “central”. La decisión sobre qué tipo dedocumento incluir en el análisis puede tener efecto en los resultados, es decir,tienen que distinguirse, previamente, los productos de la investigación que van aestudiarse.Anderson et al. (12) han llamado la atención sobre la utilización de datos sinprocesar para ser utilizados más tarde como indicadores, por ejemplo, el no tomaren consideración los cambios en la cobertura de títulos, la cuantificación total envez de fracción, cuando se trata de trabajos en colaboración, tipos depublicaciones incluidas, omisiones, errores en nombres, abreviaturas yhomonimia. 51
    • Dado que la construcción de indicadores significa el conocimiento de técnicasbibliométricas, existen algunas reglas que podrían parecer superfluas para elexperto, pero el principiante no debe ignorarlas:− La comparación de científicos, grupos de disciplinas, o grupos de instituciones tiene que hacerse entre semejantes (13).− No es correcto hacer comparaciones entre citas obtenidas en diferentes campos del conocimiento debido a que el “potencial de citas” puede variar significativamente de un campo a otro (14, 15).Cuantificación de publicacionesLos indicadores basados en la cuantificación de publicaciones ofrecen unaaproximación a la actividad y productividad científicas, dado que si bien miden elvolumen total de publicaciones, no revelan la calidad del trabajo publicado. Lossesgos que presentan estos indicadores se dan en seguida:1) 1) Las deficiencias en el control bibliográfico de la producción científica nacional impiden su cuantificación. Los bancos de información foráneos constituyen el recurso más importante para esta, aun cuando su cobertura está limitada a los artículos publicados en revistas, la mayoría de ellas publicadas en el Primer Mundo.2) 2) Las prácticas de publicación varían de disciplina a disciplina, de institución a institución y de grupo a grupo de trabajadores científicos.3) 3) La selección de la fuente o fuentes para el acopio de datos se dificulta debido a su cobertura y acceso.4) 4) La fragmentación de los productos de la investigación puede indicar una mayor actividad científica de la que en realidad hay.Análisis de citasLos análisis de citas como indicadores sirven para determinar el uso (16) o laimportancia (17) de los trabajos científicos. Consisten en la cuantificación de lascitas registradas por el Institute for Scientific Information a trabajos científicos,después de su publicación.El tiempo que transcurre entre la publicación y la obtención de la primera cita, eltiempo que tarda una publicación en obtener el máximo de citas y la vida “útil” deldocumento, es decir, el número de años que será citado son preguntas a las quehay que buscar respuesta tratándose de la investigación que se realiza en México,tomando en cuenta que la cantidad de citas que se espera recibir por artículodependerá, entre otros, de la disciplina o del objeto de estudio. Habrápublicaciones que comiencen a ser citadas dos años después de publicadas, quereciban en promedio un total de 10 citas y otras que nunca serán citadas.Los análisis de citas, no obstante, suscitan controversias (18) principalmente porlos sesgos de la fuente en que se basan, tales como la política de indizar solo 52
    • aquellas que se encuentran en el llamado mainstream de la ciencia. Se trata,principalmente, de publicaciones norteamericanas aparecidas en idioma inglés.También es de notar las variaciones en cuanto a cobertura debidas a la exclusiónperiódica de títulos de revistas para dar cabida a otros nuevos y los errorestipográficos y en los asientos de los autores.La frecuencia de los análisis de citas para medir la actividad científica de autores,grupos, instituciones, países, disciplinas, aumenta, sin embargo, todavía nodistinguen, sobre bases objetivas, la investigación sobresaliente de la aceptable yla trivial de la significativa. De esta manera, los indicadores convergentes parecenser la solución, puesto que la mejor medida válida de calidad seguirá siendo eljuicio humano (19) si se combina con otra medida.Referencias1) Braun, T. W. Glanzel y A. Schubert. Scientometric indicators; a 32-country comparative evaluation of publishing perfomance and citation impact. Singapore: World Scientific, 1985, p. 26.2) Merton, R. K. The Matthew effect in science. Sciencie, v. 159, 1968, pp. 56-63.3) King, J. A review of bibliometric and other science indicators and their role in research evaluation. Journal of Information Science, 13:261-276, 1987.4) Martin, B. R. y J. Irvine. Assessing basic research: some partial indicators of science progress in radio-astronomy. Research Policy, 12: 61-90, 1983.5) Pritchard, A. Statistical bibliography or bibliometrics? Journal of Documentation, 25:348-349, 1969.6) Cole, F. J. y N. B. Eales. The history of comparative anatomy. Science Progress, 11:576-596, 1917.7) Pritchard, A. Bibliometrics: a bibliography and index. Watford, Hertfordshire: ALLM Books, 1981. v. 1, pp. 3-8.8) Cronin. B. The citation process; the role and significance of citations in scientific communication. London: Taylor Graham, 1984, p. 26.9) Schubert, A., Glanzel W. y T. Braun. Against absolute methods: relative scientometric indicators and relational charts as evaluation tools. En Hadbook of quantitaive studies of science and technology, ed. by A. F. J. Van Raan. Amsterdam: North-Holland, 1988, pp. 137-176.10) Broadus, R. N. Early approaches to bibliometrics. Journal of the American Society for Information Science, 38:127-129, 1987.11) Frame, J. D. Problems in the use of literature-based S&T indicators in development, edited by H. Morita-Lou. Boulder: Westview, 1985, pp. 117-122.12) Anderson, J. Collins, P. M. D., Irvine, J., Isard, P. A., Martin, B. R., Narin, F. y K. Stevens. On-line approaches to measureing national scientific output: a cautionary tale. Science and Public Policy, 15:153-161, 1988.13) Garfield, E. How to use citation analysis for faculty evaluations, and when is it relevant? En Essays of an information scientist, ed. by E. Garfield. Philadelphia: ISI, v. 6, pp. 354-362. 53
    • 14) __________. Citation indexing; its theory and application in science, technology, and humanities. New York: Wiley, 1979.15) Moed, H. F. y Van Raan, A. F. J. Indicators of research performance: applications in university research policy. En Handbook of quantitative studies of science and technology, ed. by A. F. J. Van Raan. Amsterdam: North-Holland, 1988, pp. 177-192.16) Garfield, E. Citation indexes in sociological and historical research. American Documentation, v. 14, 1963, pp. 289-291.17) Price, D. de S. Networks of scientific papers. Science, 149:510-515, 1965.18) Garfield, E. Is citation analysis a legitimate evaluation tool? Scientometrics, 1:359-375, 1979.19) Lindsay, D. Using citation counts as a measure of quality in science; measuring whats measurable rather than whats valid. Scientometrics, 15:189-203, 1989. 54
    • LA CIENCIOMETRÍA Y SUS APLICACIONES P. ESCORSA; R. MASPONSLa moderna inteligencia utiliza de forma creciente las aportaciones de laBibliometría y la Cienciometría, que permiten tratar, con ayuda de la Informática,grandes cantidades de datos. En particular, estas herramientas sonimprescindibles para la elaboración de los mapas tecnológicos, que secomentarán más adelante.A menudo, los términos bibliometría y cienciometría se utilizan indistintamente --como sucedía con los vocablos vigilancia e inteligencia-, aunque esta vez lasdiferencias son algo más claras.La Bibliometría se interesa principalmente por los problemas de gestión de lasbibliotecas y los centros de documentación, lo que incluye el recuento de artículosy publicaciones así como estudios más detallados sobre una disciplinadeterminada (Callon y otros, 1993). Interesan las clasificaciones por temas, laspublicaciones de cada autor, etc. La Bibliometría es respecto a las publicacioneslo que la demografía respecto a las poblaciones (White y McCain, 1989).Algunas definiciones de Bibliometría son: La Bibliometría es la ciencia que estudia la naturaleza y el curso de una disciplina (en tanto en cuanto da lugar a publicaciones) mediante la estadística y el análisis de las diversas facetas de la comunicación escrita (Pritchard, 1969). La Bibliometría es la explotación estadística de las publicaciones (Quoniam, 1992). La Bibliometría es una herramienta de medida basada en la aplicación de métodos estadísticos y matemáticos que tiene por objeto facilitar la comparación y la comprensión de conjuntos de referencias bibliográficas (Rostaing, 1993). Se considera Bibliometría al conjunto de estudios que tratan de cuantificar el proceso de la comunicación escrita y la naturaleza y evolución de las disciplinas científicas (tal y como se reflejan en la literatura) mediante el recuento y análisis de diversas características de dicha comunicación (Amat,1994).La Cienciometría, por su parte, designa aquellos trabajos dedicados al análisiscuantitativo de la actividad científica y técnica {Callon y otros, 1993). Estadisciplina se ha dedicado exclusivamente al análisis de los documentos 55
    • redactados por los investigadores y los técnicos {artículos técnicos y patentes,respectivamente).De alguna manera, intenta identificar las leyes que rigen la actividad científica."Mientras que la Bibliometría tiene por objeto estudiar los libros y las revistascientíficas y por objetivo comprender las actividades de comunicación de lainformación, la Cienciometría tiene por objeto el estudio de los aspectoscuantitativos de la creación, difusión y utilización de la información científica ytécnica y por objetivo la comprensión de los mecanismos de la investigación comoactividad social" (Brookes, 1987). La Bibliometría se ocupa de los métodos quesirven para la gestión de las bibliotecas mientras que la cienciometría busca lasleyes que rigen la ciencia, de ahí su denominación de ciencia de las ciencias porDe Solla Price (1963).Se exponen a continuación algunas definiciones de la Cienciometría: La Cienciometría comprende el conjunto de trabajos dedicados al análisis cuantitativo de la investigación científica y técnica {Callon y otros, 1993). La Cienciometría incluye ala Bibliometría, como una herramienta entre otras, para analizar los sistemas de investigación {Rostaing, 1993 ). Las herramientas cienciométricas ayudan a hacer emerger, con mayor o menor éxito o precisión, las fronteras de un campo de investigación, los límites de una disciplina, las variaciones que afectan a estas disciplinas, las relaciones de influencia que tienen lugar en el curso de la elaboración de una información. Estas herramientas ayudan a hacer emerger a partir de huellas, de indicios dejados por los actores en el curso de sus prácticas, las redes que constituyen los campos de la ciencia {Noyer, 1998).La Cienciometría ( el término bibliometría se utiliza pues, a menudo, comosinónimo) parte de la premisa de que los resultados de las investigaciones (tantobásicas como aplicadas) se plasman en forma escrita a través de artículos derevistas, memorias de patentes, actas de congresos y otras comunicacionespúblicas en el ámbito de la ciencia y la tecnología. El progreso científico y técnicoqueda registrado en escritos. El análisis de esta documentación escrita permitirá,pues, descubrir sus características y su evolución. En tecnología, además de laspublicaciones seriadas, las patentes, los libros, los informes (literatura gris) y elsoftware son también importantes canales de difusión de los avances.Algunos autores, como Noyer (1998), proponen el concepto de Infometría paraintegrar la Bibliometría y la Cienciometría. Este concepto debería incluir también eltratamiento de los flujos numéricos, de los nuevos mecanismos socio-cognitivos(como Internet), etc.La terminología, pues, sigue siendo un tanto confusa, sin que los especialistas sepongan totalmente de acuerdo. No obstante, en los últimos años estas técnicas 56
    • son objeto de un interés creciente entre la comunidad científica así como en elmundo industrial. La creciente práctica de la inteligencia en las empresas hahecho de la Bibliometría, en sentido amplio, una herramienta perfectamenteadaptada al análisis de la competencia o del entorno científico.La Cienciometría se basa en el análisis y cómputo de determinados indicadoresbibliométricos: autores de artículos, citas que aparecen en la bibliografía de cadaartículo, palabras contenidas en los títulos de los artículos o en los resúmenes(abstracts...).BREVE HISTORIALas primeras nociones del concepto de Bibliometría se remontan al inicio del sigloXIX. El primer estudio sobre los problemática de esta disciplina se atribuye a Coley Eales (1917). Gross y Gross (1927), fueron los primeros en contabilizar, ademásde los documentos científicos, las citaciones que los investigadores hacían en suspropios documentos de trabajos publicados anteriormente.Años más tarde, surge la palabra "Bibliometría", término atribuido a Pritchard(aunque algunos autores franceses lo asignan a Otlet) para referirse aun métodode análisis de información escrita basado en el recuento estadístico de indicadoresbibliográficos. La Cienciometría es el resultado de la convergencia de dosmovimientos: uno americano, centrado en el estudio de la ciencia de las ciencias;y el otro de los países del Este, especialmente la Unión Soviética, corrientedenominada como Naukovodemia. En el primer caso, los estudios inicialesdesarrollados están asociados al nombre de Derek de Solla Price, gracias a suslibros publicados en los años sesenta, en especial Little Science, Big Science. Enestos se describen toda una serie de trabajos bibliométricos de comienzos delsiglo XX, referentes al análisis de la ciencia, entre ellos los citados en el párrafoanterior. El movimiento de la Naukovodemia tiene un objetivo similar al de losamericanos, es decir, estudiar científicamente la actividad de la investigación parafavorecer su desarrollo. Su primera publicación tuvo lugar en 1926 con un artículode Borichevski en el que se anuncia la constitución de un nuevo campo deinvestigación enfocado hacia el estudio de la naturaleza intrínseca de la ciencia{Callon y otros, 1993).De Solla Price (1963) afirmó que la actividad científica estaba regida por ciertasreglas o leyes. Por ejemplo:a) que la proliferación del conocimiento científico en un área determinada sigueuna curva en forma de S1.1 Una etapa de crecimiento lento al principio, seguida de otra de rápido crecimiento, cuando se han resueltolos principales problemas, para llegar finalmente a una etapa de estancamiento, al alcanzarse los límites delárea de conocimiento. 57
    • b) que la colaboración entre investigadores depende de una serie de reglassociológicas tales como la aparición de colegios invisibles2c) que las distribuciones bibliométricas se ajustan a distribuciones hiperbólicas deventaja acumulativa, según la cual el éxito genera éxito (esto significa que cuantosmás trabajos ha producido un autor más facilidad parece tener para producir otros,o que cuantas más citas recibe, más posibilidad tendrá de ser citado).En 1934, Bradford había expuesto su teoría -denominada más adelante ley deBradford- según la cual un pequeño número de revistas sobre una determinadaespecialidad reúne la mayor parte de artículos sobre el tema, lo que permite a lasbibliotecas ahorros considerables en suscripciones. Es decir, unas pocaspublicaciones, que son las de mayor prestigio, concentran la mayoría de lostrabajos mientras que los restantes están dispersos en gran número de revistasque tratan, cada una, de varios temas. Bradford analizó 1.332 artículos sobregeofísica aplicada, encontrando que en nueve revistas aparecían ya 429 artículos,mientras que para obtener 499 artículos más se requerían 59 revistas y para los404 artículos restantes hacían falta 258 revistas adicionales (Amat, 1994).Se formularon también nuevas leyes. Por ejemplo, la ley de Lotka (1926) sobre laproductividad de los autores, que indica que en una determinada especialidadunos pocos autores publican un gran número de artículos mientras que el grannúmero de autores restante publica muy poco. Es habitual que el 50% de lostrabajos sobre una especialidad sean efectuados, aproximadamente, por sóloe110% de los autores totales, un 25% por un 15% de los autores, y el restante25% de los artículos corresponde a175% de los autores. Resultados parecidos seobtienen con las citaciones: unos pocos autores concentran las citas que seencuentran en los artículos sobre una temática determinada. No obstante, seachaca a estas leyes que representan los fenómenos bibliométricos pero no losexplican .La Informática ha facilitado decisivamente el desarrollo de la Cienciometría. Sinella sería imposible el tratamiento manual de la ingente cantidad de informacióncontenida en la documentación escrita. Un acontecimiento importante para sudesarrollo fue la aparición, en 1963, del Science Citation lndex (SCI), elaboradopor el lnstitute for Scientific lnformation (ISI), creado a principios de la década delos sesenta por Eugene Garfield, discípulo de De Solla Price, en Filadelfia. El ISItiene como principal actividad el almacenaje de artículos publicados en las revistasmás prestigiosas del mundo de todas las ramas de la ciencia. Science Citationlndex contiene actualmente información procedente de unas 4.200 revistas sobretemas de ciencia y tecnología, entre las que, lamentablemente, se encuentranpocas escritas en español o portugués. El SCI incluye las citaciones que figuranen cada artículo. En 1973 el SSCI {Social Science Citation Index), que recoge2 Grupos de investigadores que, aunque pueden trabajar en diferentes instituciones, colaboran entre sí,intercambian informaciones y suelen citarse mutuamente. 58
    • 1400 publicaciones sobre ciencias sociales, vino a añadirse al SCI, y en 1978 lohizo también A&HCI {Arts&Humanities Citation Index).Otro paso importante fue la fundación, en 1978, de la revista Scientometrics, querecoge las aportaciones y los progresos que se van produciendo en esta área.El SCI estaba formado inicialmente por: el Citation lndex (repertorio de citacionespor nombres de autores), el Source lndex (repertorio de publicaciones pornombres de autores) y el Permuterm Subject lndex (repertorio de palabras deltitulo de publicaciones). A partir de 1976 se añadió elJournal Citation Reports(JCR), que contiene información relacionada con evaluaciones de citas de revistascientíficas y tecnológicas. Es la única fuente de citación de revistas periódicas queexiste a nivel mundial. Una amplia exposición sobre los índices que maneja sepuede encontrar en sus publicaciones anuales. Además de estas publicaciones, elISI es el responsable del Current Contents, una base de datos que agrupaartículos resumidos de las principales revistas del área de ciencias exactas,ciencias sociales, ciencias humanas y arte.A principios de la década de los setenta, la National Science Foundation de losEstados Unidos pidió a la empresa CHI ( Computer Horizon Incorporated) deFiladelfia, dirigida por Francis Narin, ordenar los documentos del ISI de maneraque fueran utilizables para que los recuentos fueran más rigurosos, lo que exigiónormalizar los nombres de los países, verificar la ortografía de los autores,clasificar los tipos de documentos por especialidades, tratar artículos publicadospor varios autores, etc. Posteriormente, el CHI constituyó su propio bancobibliométrico de patentes, no accesible al público, a partir de las patentesregistradas en la US Patent Office. La última etapa de la evolución de laBibliometría ha sido protagonizada por la mejora de las tecnologías de la gestiónde la información. Estas tecnologías han permitido un almacenamiento y unareexplotación rápida de la información gracias a la informática, y una difusióninternacional e inmediata de estas informaciones por la red detelecomunicaciones. Los CD-ROM han supuesto un nuevo medio de difusión de lainformación a un precio accesible.INDICADORES CIENCIOMÉTRICOS DE ACTIVIDADEl objetivo general de la Cienciometría consiste en analizar elevados volúmenesde información (que es imposible leer con detalle), principalmente artículos ypatentes, procedentes de bases de datos, a partir de la selección de indicadoresbibliográficos. Se pueden definir como indicadores los parámetros que , utilizan enel proceso evaluativo de cualquier actividad {Sancho, 1990) Estos indicadoresestán presentes en los formatos que las bases de datos registran cadadocumento. Pueden ser: nombres de los autores, palabras contenidas en lostítulos o resúmenes, descriptores e identificadores, años, citas que hace cadaartículo, códigos de clasificación de patentes, etc. En la Cienciometría estosindicadores se someten a un tratamiento estadístico para que, a través de su 59
    • recuento o cómputo, se desarrolle una estructura analítica que permita representarla esencia del tema que abordan los documentos que los contienen.La principal ambición de este método consiste en que la reducción de datosmediante el empleo de indicadores no incida en la precisión que se conseguiríaleyendo cada documento.Existen pues tres grupos principales de indicadores, que muestranrespectivamente:a) el tamaño y las características de la producción científica y tecnológica,b) el impacto de las publicaciones (medido a través de las citas que reciben) 60
    • c) los aspectos estructurales de la ciencia (indicadores relaciona les de primera ysegunda generación). Mientras que este último grupo sirve para la elaboración delos mapas tecnológicos, los dos primeros, denominados indicadores de actividad,constituyen el núcleo alrededor del cual se evalúa la investigación.El indicador bibliométrico básico más sencillo es el cómputo del número depublicaciones de determinados grupos, instituciones o países y su distribución,estudiada a partir de distintos ratios. El simple recuento de elementosbibliográficos (autores, organismos, revistas, artículos, empresas, patentes, temas,fechas de publicación...) es generalmente considerado como una medida de laproductividad de este elemento. En cifras absolutas estos indicadores pueden serinteresantes, pero las evoluciones temporales de estas medidas son siempremucho más significativas. Conocer la velocidad o la aceleración que experimentanciertos indicadores puede ser de capital importancia en la toma de decisiones.Mediante el análisis de estos tres tipos de indicadores bibliométricos es posibledeterminar aspectos útiles para la sociología y la historia de la Ciencia y laTécnica, la evaluación de la investigación y los sistemas de inteligencia.Mediante el recuento de los indicadores de actividad se puede determinar, porejemplo {Sancho, 1990): El crecimiento de cualquier campo de la ciencia, según la variación cronológica del número de trabajos que se publican en él. El envejecimiento de los campos científicos, según la vida media3 de las referencias de sus publicaciones La evaluación cronológica de la producción científica, según el año de la publicación de los documentos La productividad de los autores o instituciones, medida por el número de sus trabajos. La colaboración entre científicos o instituciones, medida por el número de autores por trabajo o centros de investigación que colaboran. Esta colaboración se estudia a través de la cosignatura de documentos, que ocurre cuando un mismo documento es firmado por varios autores que colaboran, tal vez de distintas instituciones o países. El impacto4 o visibilidad de las publicaciones dentro de la comunidad científica internacional, medida por el número de citaciones que estos reciben en trabajos posteriores.3 El concepto de vida media se explica en el apartado Las Citaciones de este mismo capítulo.4 El factor de impacto se explica con detalle en el apartado Las Citaciones de este mismo capítulo. 61
    • El análisis y evaluación de las fuentes difusoras de los trabajos, a través de indicadores de impacto de las fuentes. Las trayectorias tecnológicas seguidas por empresas o países en un período determinado, de acuerdo con su actividad patentadora. La relación entre diferentes campos de especialización en una misma área, así como la relación entre los componentes de un mismo campo, en función de estudios de clusters que muestran el agrupamiento de indicadores basados en palabras procedentes de revistas o patentes.Las relaciones entre organizaciones en un área determinada, de acuerdo con laprocedencia de los autores de las publicaciones.Para ello es necesario asumir las siguientes premisas básicas {Sancho, 1990): Los resultados de la mayoría de las investigaciones en ciencia y tecnología se transmiten a través de un proceso de comunicación escrita {artículos de revistas, libros, actas de congresos, patentes, etc.). Por tanto, los trabajos publicados componen uno de los productos finales de toda actividad científica y tecnológica, y representan un indicador del volumen de investigación producido. Los trabajos publicados en las fuentes primarias se recopilan en forma abreviada en las bases de datos. Entonces, la consulta alas bases de datos apropiadas es un método adecuado para obtener información sobre las publicaciones de cualquier campo científico. El número de citas que recibe un trabajo por parte del resto de la comunidad científica cuantifica el impacto logrado por dicho trabajo. El prestigio de las fuentes bibliográficas donde se publican los resultados de las investigaciones representa una medida de la influencia que pueden ejercer los trabajos publicados en ellas.LAS CITACIONES DE ARTÍCULOS Y DE AUTORESLas citas efectuadas por los autores de artículos suponen un reconocimientoformal (o deuda intelectual) respecto a la investigación previa publicada ya queindican aquellos trabajos anteriores que se han considerado relevantes en el temay que han influido en el artículo. Conocer los artículos más citados tendrá graninterés, ya que se trata, probablemente, de los documentos más influyentes en elárea considerada.La propuesta fundamental del ISI {Institute for Scientific Information), mencionadomás arriba, consiste en que el análisis de las citas que se hacen en las revistas 62
    • proporciona una visión fundamental, cuantitativa y objetiva del desarrollo de lainvestigación en un determinado campo. El JCR (Journal Citation Reports) del ISIes una guía única para el estudio de las citaciones. Incluye más de seis milpublicaciones de sesenta países sobre todas las especialidades en ciencia,tecnología y ciencias sociales. El JCR ofrece una perspectiva para evaluacionesde revistas, autores y temas, mediante la tabulación y agregación de citaciones,proporcionando informaciones tales como: • El número de citaciones recibidas por una revista (citaciones de artículos publicados en la revista) durante un año determinado. Este indicador muestra el uso que los investigadores hacen de cada revista. Como sabemos, un pequeño porcentaje de las publicaciones recibirá la mayoría de las citas. • El Factor de Impacto de las Revistas (Impact Factor), ideado por Garfield, mide la frecuencia en que un artículo promedio (average article) de una revista ha sido citado en un año determinado. El Factor de Impacto de una Revista X se calcula dividiendo el número de todas las citas de los artículos publicados en la Revista X durante los dos años precedentes recibidas en un año determinado por el número de artículos publicados en la Revista X durante estos dos años precedentes. Es evidente que el Factor de Impacto indica la categoría científica de una revista. De ahí la importancia que tiene para un autor publicar sus artículos en revistas con un elevado Factor de Impacto, ya que conseguirán una gran visibilidad. El impacto de un artículo se puede estimar por el impacto de la revista donde se publica (van Raan, 1988). No obstante, en la actualidad existe un consenso sobre que la citación no mide la calidad de la investigación sino más exactamente el impacto de las publicaclones. • El Índice de Inmediatez (Immediacy Index) recoge las citaciones hechas durante el año en el cual las revistas a las que se cita fueron publicadas, lo que da una idea de la rapidez con que son consultadas. Indica las revistas que publican la información más reciente (the "hottest" journals) sobre especialidades en rápida evolución. El índice de Inmediatez de la Publicación Z se calcula dividiendo el número de todas las citas de los artículos publicados en la Publicación Z por el número total de artículos publicados en Z durante este año. • Las publicaciones que cada revista cita, así como las publicaciones que más frecuentemente citan a esta revista. Se detectan así redes de publica ciones sobre determinados temas. Se conocen las 15 revistas más citadas por cada revista así como las 15 revistas que citan más a cada revista. • La Vida Media (Half-Life) analiza los años de publicación de los trabajos referenciados, con objeto de averiguar el envejecimiento de la bibliografía utilizada en un determinado campo. Se calcula a partir del número de años 63
    • transcurridos desde su publicación hasta el año actual del grupo de citas que representen el 50% del total de citaciones hechas por la revista en el año actual. Las publicaciones científicas caen en desuso rápidamente, es decir, se vuelven pronto obsoletas, en general reemplazadas por otras más modernas.LIMITACIONES DE LOS INDICADORES DE ACTIVIDADComo hemos visto, el uso de estos indicadores puede ser muy útil; sin embargono es posible ocultar ciertas prácticas, algunas de ellas bastante frecuentes, quepueden introducir determinados sesgos en los resultados obtenidos.Por ejemplo: • A menudo los autores de los artículos tienden a citar sus propios artículos (autocitas) más allá de la que sería razonable. Se detecta aquí, probablemente, un cierto comportamiento vanidoso (muy corriente en estos ambientes). Por determinados motivos se puede estar obligado a citar a determinados colegas que forman parte del mismo colegio invisible, aunque 64
    • sus trabajos no estén relacionados con el contenido del artículo. O se citan trabajos no leídos, para demostrar erudición. • Puede haber errores en el número de publicaciones o citaciones correspondientes a autores que tengan el mismo apellido. Pueden detectarse también errores ortográficos (un mismo apellido escrito de diferentes formas). Por ejemplo, un autor destacado en el ámbito que nos ocupa, Derek de Solla Price, puede ser referenciado como Solla, de Solla o Price, lo que falsea los recuentos. • Las revistas de los países de habla española están muy poco representadas en las publicaciones del ISI, que son la base para los análisis de citas. El predominio del inglés es enorme. Tampoco están bien representadas las revistas de países con alfabetos distintos (Rusia, japón...). • El repertorio de publicaciones del ISI muestra determinados sesgos; por ejemplo las publicaciones sobre biomedicina están mucho más representadas que las de tecnología, ingeniería o informática (Sancho, 1990). • Existe una clara resistencia a citar autores de países subdesarrollados (a pesar de que sus aportaciones pueden ser muy valiosas). • El número de artículos escritos por varios autores a la vez ha ido aumentando a lo largo del siglo XX. Hoy, la media de firmas por trabajo, en el campo de las ciencias, se sitúa entre 2,5 y 3,5 (Sancho, 1990). No obstante, en el Science Citation lndex, sólo figura el autor citado en primer lugar. • Con objeto de no dejar rastros, el título de una patente puede ocultar o disimular el contenido de la misma. O su titularidad puede atribuirse a alguna persona u entidad ajena a la empresa.LAS CITACIONES EN LAS PATENTESComo se indicó en el capítulo anterior, en las patentes aparecen tanto lasreferencias que el solicitante hace de artículos científicos o de patentes anteriores-para precisar mejor en qué se diferencia de ellas- como las que añade elexaminador. Una patente muy citada es, probablemente, más importante que unapatente aislada.A partir de estas citas, la sociedad norteamericana Battelle, que realizainvestigaciones bajo contrato, propone tres indicadores: 65
    • 1. Indicador de actividad: simple recuento de patentes por período, empresa, inventor. 2. Indicador de inmediatez, que mide el período de tiempo que media entre las patentes citantes y las citadas. Si las patentes citan patentes recientes, la evolución de la técnica es muy rápida. 3. Indicador de dominio, que mide las citas entre los principales organismos que actúan en el área estudiada. Se estudia mediante una matriz que cruza los organismos citantes y los citados.La Tabla 2 presenta una tipología las empresas según los indicadores anteriores.TABLA 2. Tipología de las empresas de Battelle, según su actuación en materiade patentes:El cuadro 26 muestra las patentes efectuadas por distintas empresas en el área delas baterías de autonómicas. Las más productivas en el período han sido Ford,con 45 patentes y General Electric, con 38. Sin embargo, las dos patentes deYuasa Battery presentan especial interés ya que el ratio Citas/Patente (15,5) es elmás elevado.LOS INDICADORES RELACIONALESMientras los indicadores de actividad proporcionan datos sobre el volumen y elimpacto de las actividades de investigación, los indicadores relacionales seproponen conocer las relaciones y las interacciones entre los diferentes elementosbibliográficos: investigadores, campos, sectores..., intentando describir elcontenido de las actividades y su evolución, y siguiendo fronteras movedizas(Callon y otros, 1993). 66
    • Muchos autores distinguen entre técnicas escalares o unidimensionales (queutilizan indicadores de actividad), por un lado, y bidimensionales o relacionales,por otro. Las primeras consisten en simples recuentos (ocurrencias) de elementosbibliográficos tales como autores, artículos, palabras clave, patentes, citaciones y,en principio, se representan por listas de números, mientras que evidentemente,es indispensable considerar los alcances que tienen estas herramientas y tratar dedisminuir en la medida de lo posible las irregularidades que se pueden presentardurante el tratamiento de la información.Es importante considerar que la IT no implica necesariamente el empleo demétodos cienciométricos; existen otras técnicas complementarias de análisis:pronósticos, Delphi, matrices de atractivo tecnológico, etc. El aplicar herramientascienciométricas no es un fin en sí mismo. Un sistema de inteligencia está formadopor una serie de etapas que incluyen desde la planificación y el acopio de lainformación hasta la presentación e interpretación de resultados, es decir, nosolamente se trata de una etapa de análisis.Las técnicas de la Cienciometría, junto con el uso de computadoras cada vez máspotentes, permiten tratar gran cantidad de información contenida en las bases dedatos. Entre estas técnicas destacan, además del recuento, las co-citaciones y laco-ocurrencia de palabras. 67
    • EL ANÁLISIS DE CITAS EN TRABAJOS DE INVESTIGADORES COMO MÉTODO PARA EL ESTUDIO DEL USO DE INFORMACIÓN EN BIBLIOTECAS CRISTÓBAL URBANO SALIDO urbano@fbd.ub.es 1. INTRODUCCIÓNLa utilidad de los estudios de uso de información en el ámbito de las bibliotecasuniversitarias y de investigación está fuera de toda duda, sin embargo, no resultafácil generalizar sobre el método, o métodos, a utilizar en cada situación. Quizás elproblema no está en decidir cuál es el mejor, sino en tener la capacidad de decidiren cada momento y situación, qué método, o combinación de ellos, es el mejor.Para tener dicha capacidad es necesario conocer todas las opciones disponibles,saber cuáles son sus puntos fuertes y sus puntos débiles, así como lascondiciones sobre los detalles metodológicos de su aplicación. En la línea defacilitar el conocimiento de uno de ellos, el análisis de citas5 en trabajos de losusuarios, se ha de enmarcar el objetivo de la presente revisión bibliográfica.Todo trabajo académico o científico plasmado en un documento (artículo,comunicación, libro, informe…) forma parte, en mayor o menor medida, de unconjunto definido por la bibliografía sobre la materia tratada y, por tanto, mantienerelaciones con el resto de documentos, ya sea de similitud, contraste, o menciónexpresa de ideas, datos o argumentos previamente publicados. La manifestaciónexplícita de esas relaciones se pone en evidencia por el uso de citas a pie depágina o listas de referencias de documentos citados, tal y como marcan lasbuenas prácticas de redacción y la tradición científica.Así, cuando un documento es mencionado en una lista de referencias sepresupone que en la mente del autor existe una relación entre una parte o latotalidad del documento citado, y una parte o la totalidad del documento queredacta, al tiempo que desde el punto de vista de los estudios de uso y usuarios elhecho de citar un documento invita a suponer que el autor que cita ha utilizado dealguna manera el documento citado. El análisis de citas es el área de labibliometría que estudia esas relaciones.Sobre la validez y utilidad del análisis de citas en los estudios de uso deinformación de usuarios de bibliotecas se pueden distinguir tres posiciones. Paraalgunos autores los datos de citación de colectivos nacionales, o que afectan atoda la bibliografía circulante sobre una materia, son mucho más fáciles de5 A lo largo de todo el texto se hará mención al “análisis de citas” como término generalmente utilizado paraincluir tanto el “análisis de referencias” como el “análisis de citas” en sentido estricto. 68
    • obtener y normalmente igual, o más, significativos que los de los propios usuariospara establecer sus necesidades de información (Broadus 1985a y 1985b;Lancaster 1996). Sin embargo, las objeciones a la validez de datos externos frentea los de los usuarios locales son numerosas (Line 1977 y 1985a; Joswick yStierman 1997), por lo que se explica que, para muchos autores, el uso depublicaciones de los usuarios en combinación, o no, con otras fuentes de citasexternas al colectivo estudiado sea imprescindible para la aplicación del métododel análisis de citas en estudios locales de necesidades y uso de fuentes deinformación bibliográficas (entre otros: McCain y Bobick 1981; Buchanan y Herubel1994; Jiménez Contreras et al. 1994; Hughes 1995; Sylvia y Lesher 1995; Zipp1996; Hurd, Blecic y Vishwanathan 1999). Finalmente, otros autores destacan queel análisis de citas, especialmente el que se basa en datos generales y no endocumentos fuente de los usuarios, mantiene un bajo nivel de correlación con eluso real medido directamente en las bibliotecas (Scales 1976; Satariano 1978;Line 1985a) por lo que, comparativamente, defienden la medición directa del usoen sala o por medio de las estadísticas de circulación, o incluso el “juicio experto”de los bibliotecarios (Pan 1978).Ante la diversidad de opiniones observadas, y dado el potencial que ofrecen lostrabajos de los usuarios por su gran disponibilidad en estudios de uso deinformación de alcance local, a lo largo del presente trabajo se intentará revisar labibliografía sobre estudios de uso de la información con la finalidad de defender,desde una postura ecléctica, que mediante el análisis de las publicaciones de losusuarios y de las referencias bibliográficas que documentan las citas se puedenobtener datos muy detallados de aspectos difícilmente medibles con otrastécnicas. Si bien el análisis de citas como área de la bibliometría está sujeto amúltiples controversias y limitaciones - especialmente en el terreno de laevaluación y la planificación de las políticas y de la producción científica - lasconclusiones a las que se puede llegar a partir de la revisión de la bibliografíasobre su aplicación en el terreno de la evaluación bibliotecaria (Broadus 1977; L.C.Smith 1981; Frame 1996) permiten afirmar que se trata de un método válido paraevaluar el desarrollo de servicios y colecciones siempre que se use desde elconocimiento de sus limitaciones. Por ello, el objetivo del presente trabajo consisteen revisar las contribuciones y experiencias que se han dedicado a estudiar lasrelaciones entre citación y uso en sus dos vertientes: la citación de un documentocomo factor de promoción de su uso y la citación como indicador del uso. 2. ANTECEDENTES EN ESPAÑAEl análisis de citas cuenta con una más que abundante bibliografía6 especialmentedesarrollada en el terreno del análisis de la ciencia, la comunicación científica y laevaluación de las políticas de investigación. Sin embargo, no se puede ocultar quese trata de un método controvertido, especialmente en razón de las consecuenciasque tiene para la evaluación del trabajo de los investigadores. Su estudio y6 Spinak (1996) recoge en su Diccionario enciclopédico de bibliometría.... el dato de que en los últimos 30años se han publicado más de 3.000 artículos sobre análisis de citas con críticas y apoyos diversos al método. 69
    • aplicación en el marco de las bibliotecas y de los estudios de usuarios cuenta connumerosos trabajos en el ámbito anglosajón, pero con un reducido número deaportaciones en la bibliografía española especializada en biblioteconomía ydocumentación.En efecto, si bien el volumen y la calidad de los trabajos bibliométricos basados enel análisis de citas en España es más que destacable, el método se hadesarrollado especialmente en la línea de evaluación de la producción científicaespañola y más bien poco en el campo bibliotecario7. El estudio de lascaracterísticas de los investigadores españoles de una disciplina8 , o dedicados aun tema concreto de investigación, a partir de documentos fuente delimitados porcolecciones de revistas, o por extracciones de bases de datos, ha sidoprácticamente la norma en la aplicación del análisis de citas en España, si bienalgunos de los mencionados estudios ofrecen datos segregados por instituciones.A pesar del interés que sin duda tienen los estudios con enfoque local, el volumende trabajos realizados, ya sea con orientación bibliotecaria o de política científica,es mucho menor. Algunos de los ejemplos de esta orientación “local” se puedenobservar en los siguientes trabajos: Catalán (1984) sobre tesis doctorales engeotecnia; Fernández Frial, Fernández Muñoz y López Aguado (1985) sobreinvestigadores del CSIC; López Aguado y Román (1987 y 1988) sobre laUniversidad de Sevilla; Jiménez Contreras et al. (1994) sobre investigadores de laFacultad de Farmacia de la Universidad de Granada para evaluar la colección derevistas; Boza y Olmedo (1998) sobre citas del personal investigador del Institutode Microelectrónica de Sevilla de CSIC con el fin evaluar los fondos de revistas ycongresos de la biblioteca; o Campanario, Cabos e Hidalgo (1998) sobre lavisibilidad de los investigadores de la Universidad de Alcalá de Henares.Dentro de la línea de estudios sobre la producción científica española y suevaluación, se han de destacar las aportaciones de unidades de investigaciónvinculadas al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)9. En estesentido, hay que señalar el importante volumen de trabajos bibliométricos y deanálisis de consumo de información realizados en torno a los institutos del CSICrelacionados con la documentación - CINDOC, antes ICYT e ISOC - y a la Revistaespañola de documentación científica10, así como el papel fundamental delInstituto de Estudios Históricos y Documentales sobre la Ciencia (IEDHC) de la7 Así se puede constatar en diversos trabajos de revisión bibliográfica sobre investigación en el área debiblioteconomía y documentación (Román y Sorli 1990; Frías 1996; C.B. Amat y Castillo 1997), sobre estudiosde usuarios de bibliotecas españolas (Sanz 1994; Sanz y Martín 1997).8 Un porcentaje muy mayoritario de los estudios cubre el área de la medicina, las ciencias de la salud o laPsicología (Reyes, Aleixandre y Valderrama 1996).9 En 1992 la revista Scientometrics dedicó un número monográfico a la investigación en cienciometría ybibliometría en España (Méndez y Gómez 1992). La mayoría de autores que publicaron los artículos teníanvinculación con el CSIC.10 Un repaso por los índices acumulativos de la revista 1977/1985 y 1986/1996, muestran el importantevolumen de trabajos bibliométricos publicados, si bien en el conjunto no se han encontrado estudios basadosen el análisis de citas en tesis doctorales si exceptuamos el trabajo de Catalán (1984). La orientación de lostrabajos es fundamentalmente de evaluación de la producción científica. 70
    • Universidad de Valencia, especializado en documentación biomédica, que hagenerado una muy numerosa bibliografía y que ha sido el motor del interés de lamedicina española por los estudios bibliométricos11.Aunque sin lugar a dudas los métodos básicos de trabajo son paralelos en los doscampos de aplicación - las bibliotecas, y el estudio de la producción científica - laaportación que se quiere realizar en el presente trabajo de revisión radica en elestudio de la metodología de aplicación en bibliotecas y en la sistematización de lainterpretación de datos en el ámbito de bibliotecas universitarias. 3. LAS CITAS COMO FORMA DE USO DE BIBLIOTECAS Y FUENTES DE INFORMACIÓNSi bien parece lógico inferir que existe una cierta correlación entre uso dedocumentos primarios y la posterior aparición de una referencia bibliográfica dedichos documentos en los trabajos de los usuarios que los han consultado, se hade tener en consideración que se trata de una afirmación que se encuentra sujetaa múltiples condicionantes.Es por ello necesario comenzar acotando la cuestión sobre su validez al terrenode los estudios de usuarios de bibliotecas, por lo que puede ser muy pertinentecomenzar con la cita de un fragmento de Linda C. Smith, en el que se presentanlas principales virtudes del método dentro del contexto de incertidumbre quecaracteriza las relaciones que se establecen entre autores y documentos pormedio de las citas:In spite of the uncertainties associated with the nature of the citation relationship,citations are attractive subjects of study because they are both unobtrusive andreadily available. Unlike data obtained by interview and questionnaire, citations areunobtrusive measures that do not require the cooperation of a respondent and thatdo not themselves contaminate the response (i.e., they are no reactive). Citationsare signposts left behind after information has been utilized and as such providedata by wich one may build pictures of user behaviour without ever confronting theuser himself. Any set of documents containing reference lists can provide the rawmaterial for citation analysis, and citation counts based on a given set ofdocuments are precise and objective. (Linda C. Smith 1981, 84)11 Esta vinculación de la bibliometría a la medicina en España queda bien de manifiesto en el análisis de lastesis doctorales españolas que trabajan la bibliometría. Una consulta a la base de datos Teseo que recoge lastesis españolas presentadas entre 1976 y 1998 - dado el retraso de más de un año en su cobertura - hapermitido identificar 30 tesis doctorales en bibliometría, de las que un 95% tenían relación con el estudio dedisciplinas biomédicas. El enfoque en ningún caso parece ser el de los estudios de usuarios de bibliotecas,sino el estudio de las diversas disciplinas biomédicas en el ámbito español. En este sentido es interesantecomentar que Alcaín y Ruiz-Gálvez (1997) tras analizar las noticias de la base de datos Dissertation Abstractspara el periodo 1981-1995, observaron que la universidad en la que más tesis doctorales de bibliometría sehabían presentado era la Universidad de Valencia. 71
    • En definitiva, como dice Broadus (1977: 309), existe una opinión general queconsidera que siempre que se trabaje con grandes cantidades de citas128, surecuento y análisis con finalidades bibliotecarias tiene un considerable valor yfiabilidad. Esta afirmación resulta más discutible en relación con la evaluación delos científicos y su producción intelectual.Una última consideración respecto a la medición del uso de información tiene quever con la naturaleza misma de lo que es usado: la información y los problemaslógicos asociados al carácter intangible de la misma. La dificultad de medición delo producido en términos de servicios y usos representa uno de los principaleshándicaps en la evaluación cuantitativa de la provisión de servicios bibliotecarios:con frecuencia, los servicios prestados por las bibliotecas se observan comointangibles. Esto es sólo cierto en parte.Las decisiones en la gestión de servicios identificados como intangibles se han detomar de una manera u otra, por lo que la cuantificación del uso entendido como laforma que adopta el rendimiento de lo producido en una biblioteca, incluso si tieneun carácter de aproximación a la realidad, puede ser muy valiosa si se quierentomar decisiones racionales.Esta es otra de las razones por las que se considera de gran interés el análisis decitas como un método complementario de otras medidas del uso, como son lasestadísticas de préstamo y de consulta en sala, o las encuestas: los problemas devalidez en la interpretación de los datos se encontrarían tanto en unos métodoscomo en los otros (Schlichter y Pemberton 1992), por lo que una ciertacombinación de los mismos a lo largo del tiempo puede ser una buena opción.Como dice Broadus:The library profession is not close to discovering any truly valid measure forpredicting requests in a given library. The question here is how well the validity ofcitation analysis stacks up against the validity of other predictors. (Broadus 1977:315)Para dar respuesta a la pregunta planteada en la cita anterior, Broadus revisa labibliografía que estudia la correlación entre citación y uso, y viceversa. A pesar delas precauciones que toma al realizar la síntesis, concluye:This review is quite brief and the evidence inconsistent, but there do seem to beparallels between use of materials as indicated by citation patterns and as shownby studies of requests in libraries, especially in relation to the needs of peopleengaged in research. Citation analysis may, in some libraries, provide help inpredicting which materials actually will be asked for by these users. (Broadus 1977:315)12 Así, por ejemplo, se puede diluir algunos de los sesgos y distorsiones. Nederhof y Van Raan (1987) en estesentido afirman que si se consideran grandes cantidades de documentos fuente de forma agregada, lasinfluencias omitidas y las citadas pero no reales tiende a diluirse y a contrarrestarse. 72
    • La respuesta es pues claramente favorable al análisis de citas, si los usuarios quese toman como referencia son investigadores. Sin embargo, Broadus plantea eltema en general, sin distinguir entre las citas en la bibliografía circulante y las citasen los trabajos de los usuarios localmente delimitados. Por ello, a continuación seprocede a enfocar el tema desde ambos ángulos: uso bibliotecario en función delas citas en la bibliografía potencialmente consultada y uso en función de las citasen la bibliografía producida por los usuarios.3.1. Las citas en la bibliografía circulante como sistema de predicción delusoUno de los primeros trabajos basados en el análisis de citas fue realizado con unenfoque bibliotecario: lo realizaron Gross y Gross (1927) para determinar quépublicaciones eran las más adecuadas para una biblioteca de química de losEstados Unidos. Para tener una información objetiva en el proceso de selecciónde las adquisiciones, realizaron el recuento de las referencias bibliográficas quefiguraban en los artículos publicados en una revista paradigmática en la que serecogía habitualmente la investigación sobre química más representativa delmomento y de mayor prestigio en Estados Unidos. Este método se fundamenta enel principio según el cual las fuentes que son citadas con mayor frecuencia en labibliografía de una disciplina son las de mayor interés para el usuario y, por tanto,son fuentes a considerar esenciales en el desarrollo de la colección.Lo acertado del planteamiento de Gross y Gross ha sido avalado por estudiosposteriores, según los cuales se ha demostrado que los investigadores utilizan lasreferencias que encuentran en sus lecturas como un sistema eficaz de búsquedabibliográfica, tan utilizado, o más, que las bases de datos bibliográficas (Broadus1977; Howard 1991; Kelland y Young 1994). En definitiva, al jugar un papel muyimportante en los hábitos de búsqueda e identificación bibliográfica, las citas hande ser consideradas como indicadores válidos y su recuento tiene un valor en lapredicción del uso de documentos en las bibliotecas, pese a que un buen númerode citas cumplen funciones espurias.La sistematización de este método de búsqueda y control bibliográfico por mediode un repertorio de amplia cobertura que anticipe dichas prácticas, es una de lasbases operativas de índices de citas como el Science citation index. Con laaparición de los índices de citas del ISI (Institute for Scientific Information, deFiladelfia, Estados Unidos), trabajos como los de Gross y Gross dejan de tenerpleno sentido, siempre que se dé por buena la selección de publicaciones fuenteen la que se basan los índices: tanto los datos respecto a los documentosconcretos citados, como los agregados por revistas en el Journal citation reports,son de fácil obtención y posibilitan que la fase de recogida de datos se limite a unaimportación desde dichas bases de datos13. De todas formas, la cobertura de las13 Un ejemplo de evaluación de una colección a partir de su comparación con el Journal citation reports sepuede encontrar en Pérez (1985). 73
    • bases de datos del ISI es uno de los puntos que mayor discusión suscita en elmundo de la bibliometría y de la evaluación de colecciones bibliotecarias, por loque, en muchos casos, hoy en día se han de seguir haciendo trabajos a partir deuna selección de publicaciones fuente establecidas ad hoc14.Por otra parte, hay una cierta división de opiniones sobre la correlación entre losdatos de citas en la bibliografía circulante y los relacionados con el uso local. Así,Line (1978) comparó las estadísticas de la división de préstamo de la BritishLibrary, actualmente British Library Document Supply Center (BLDSC), con losdatos de factor de impacto del ISI, y llegó a la conclusión de que no existe unacorrelación fuerte entre factor de impacto y la solicitud de fotocopias de revistas.Line argumenta que la mayoría de las personas leen revistas, pero son pocos loslectores que publican, por lo que el uso de las revistas no se puede predecir apartir del factor de impacto. Sin embargo, las afirmaciones de Line se tendrían quematizar a la vista de la vía utilizada por los usuarios finales para cursar laspeticiones de fotocopias a la BLDSC: en el momento en el que se realizó elanálisis, y quizás hoy en día también15, las peticiones llegaban mayoritariamente através de otras bibliotecas, o redes de bibliotecas, que justamente disponían delas revistas más usadas localmente, por lo que recurrían a la BLDSC parasatisfacer demandas de artículos publicados en títulos no localizables ni en lapropia biblioteca, ni en un entorno bibliotecario cercano.En la misma línea argumental de 1978, Line (1985a y 1985b) polemizó conBroadus (1985b) sobre un sistema para la cancelación de subscripciones basadoen el ISI Journal citation reports. Dicha propuesta generó un amplio debate sobrela validez de los índices de citas de cobertura internacional como método parapronosticar el uso futuro de una colección.Al margen de la extracción de datos de los índices del ISI, otros autores proponenel aprovechamiento de los estudios de producción y consumo de bibliografíacientífica que habitualmente se realizan en los países con baja cobertura enaquellos índices. Las citas en trabajos publicados por autores con característicassimilares a las de los usuarios de la biblioteca que se quiere estudiar pueden serun buen referente. Así, por ejemplo, en áreas como biomedicina, psicología,farmacia, física y química, en las que la producción científica española ha sidomuy estudiada (López Piñero y Terrada 1994; Alcaín y Ruíz- Gálvez 1997; Reyes,Aleixandre y Valderrama 1996) se cuenta con unos datos que pueden ser14 La selección de publicaciones fuente para el análisis de citas cuando se quiere estudiar el uso deinformación de los usuarios se trata en el epígrafe 4. Respecto a la selección de fuentes entre la bibliografíacirculante existe una amplia bibliografía: los trabajos de Nisonger (1983) y de López (1983) son dos ejemplosdestacables en los que se analizan diversas posibilidades para seleccionar los documentos.15 En la actualidad los usuarios individuales pueden acceder cómodamente vía web y por medio dedistribuidores de bases de datos a los fondos de la BLDSC. Aún así, las revistas que habitualmente acumulanmayor demandada son las que coleccionan las bibliotecas, por lo que los usuarios acuden a servicios desuministro de documentos como la BLDSC para aquellos documentos que previamente no localizan en subiblioteca local, o cuando los fondos de la misma no son accesibles por algún motivo. 74
    • realmente útiles para su extrapolación en España a un determinado colectivo deusuarios locales.La disponibilidad de tales trabajos extrapolables a un determinado grupo deusuarios de una biblioteca condicionará la oportunidad de realizar un estudio conenfoque local.Así, en el área de la medicina española se dispone del Índice de citas eindicadores bibliométricos de revistas españolas de medicina interna y susespecialidades (López Piñero y Terrada 1994). Esta situación no se da en muchasotras disciplinas, al tiempo que en algunas del ámbito de las humanidades, porejemplo, los temas objeto de estudio tienen un importante componente local quedificultarían la extrapolación.En definitiva, se han de tomar en consideración los datos generales de citación,pues es evidente que la búsqueda bibliográfica basada en las citas es la máspracticada. Sin embargo, se ha de considerar que la correlación entre datosgenerales de citación y datos de uso locales dista de ser intensa, pues lascoincidencias no se encuentran uniformemente repartidas sobre toda labibliografía utilizada por los usuarios, sino que se concentran con frecuencia enunos cuantos títulos. Así, Vickery (1969) comparó citas en el Science citation indexcon las referencias en trabajos de una muestra de científicos británicos y observóuna baja correlación, aunque esta era mayor si se consideraban en los conjuntos acomparar los títulos menos citados en uno y otro caso. Stankus y Rice (1982)encontraron que existía correlación entre datos locales de uso y datos nacionalessobre citas, pero sólo cuando las revistas seleccionadas eran muy similares enmateria, tipología, propósito y lengua, así como para aquellos títulos quepresentaban un mayor uso.Un último problema que caracteriza los estudios de citas de alcance nacional ointernacional como fuente para pronosticar el uso bibliotecario es la atención casimonográfica que prestan a las revistas científicas: el resto de publicacionesseriadas, entre las cuales están los congresos, las series de monografías y laliteratura gris en general, se encuentran prácticamente ausentes de los recuentos.3.2. Las citas en trabajos propios como indicador de uso personal y dedemanda bibliotecariaSin negar la utilidad de los datos sobre citas en la bibliografía circulante general, latesis que se defiende en el presente trabajo consiste en afirmar que cuando setiene en cuenta lo publicado por los usuarios locales, los resultados son másfiables y detallados para la biblioteca.Ahora bien, se ha de tener muy presente que una cosa es estudiar el uso deinformación por parte de los usuarios potenciales y otra, bien diferente, es evaluarel uso efectivo de la colección. Así, si un usuario de una biblioteca cita undocumento se podría inferir que existe una alta probabilidad de que lo haya 75
    • utilizado - dentro de los límites de incertidumbre que marcan respecto al uso losdiversos tipos de citas -, pero por contra, no se puede decir lo mismo respecto aluso de la colección, pues éste no se puede establecer únicamente a partir de loque se cita: un número significativo de usuarios de las bibliotecas universitarias noreúne la condición de autor de trabajos de investigación, al tiempo quedeterminadas publicaciones que figuran en las colecciones particulares de losinvestigadores pueden ser muy citadas y proporcionalmente poco usadas en lasala de lectura.En este sentido, en el presente trabajo se asume que tanto el estudio del usoefectivo de la colección como el análisis de lo que citan los usuarios sonprocedimientos complementarios en el proceso continuo de caracterización de lapoblación de usuarios potenciales y de evaluación de la colección. Se ha de teneren cuenta que ofrecen un tipo de información diferente: si bien no todo el usomedido mediante las citas es uso real, sí representa mejor la demanda potencialdel tipo concreto de usuarios que se ha escogido para el presente estudio, losinvestigadores.En esta línea argumental se encuentran los trabajos de numerosos autores quepese a reconocer la facilidad de utilización directa de los datos que ofrece elJournal citation reports del ISI proponen la realización de estudios con enfoquelocal, ya sea a partir de los datos suministrados por el ISI para los autores locales,ya sea partiendo de una selección de publicaciones fuente diferente.Se pueden citar algunos de los argumentos recurrentes en este sentido. Así, porejemplo, Sylvia y Lesher (1995) reconocen la tentación de usar estudios previos ylos datos generales de las grandes bases de datos de citas, pero advierten de suslimitaciones:Citation analysis has been done throught nationally collected citation statistics, andproposals have been made to use these analyses for library collection andevaluation. The easiest approach is to simply look at previous studies and use thefindings to govern ones own collection development strategies. There are,however, some very strong arguments for doing a local study. Maurice B. Lineargued that every library has a differing clientele, and that clients have differentinformation requirements so that national surveys may have little relevance forindividual libraries. (Sylvia y Lesher 1995: 314)Por su parte, Zipp (1996), en un trabajo sobre la validez de las tesis doctoralescomo fuente para estudiar el uso de información del conjunto de los investigadoresde una universidad, afirma al comparar los estudios de uso real por medio deestadísticas de préstamo o similares con el análisis de citas:Studies of circulation data and in-library use contribute to our understanding ofwhat parts of a library collection are being used. The link between demand forresearch materials and use is most easily achieved by direct analysis of thescholarly communication process. Evaluation of the titles used in the process of 76
    • discovery or problem identification yields valuable information. The titles in whichresearchers publish and those that they cite in their works also serve to elucidatereal and potential demand on library collections. (Zipp 1996: 335)De todas formas, los resultados de estudios de citas de alcance local se han deleer con cautela y a la luz de sus puntos débiles. Lancaster (1996) los resumealertando fundamentalmente sobre tres aspectos: no todas las tipologíasdocumentales son igualmente citables, las colecciones personales puedendistorsionar la imagen del uso real de la colección, y la mayor accesibilidad de lacolección de la biblioteca respecto a publicaciones no localizadas en ella puedegenerar un sesgo de las citas hacia la colección.La primera objeción se basa en que no todos los títulos de una misma tipologíadocumental son citados por igual: por su propia naturaleza, un buen número dedocumentos muy utilizados en las bibliotecas son muy poco citados. Este es elcaso de las publicaciones secundarias, de las revistas y boletines especializadosen noticias, o de las obras de referencia en general. Por tanto, cuando se utiliza elanálisis de citas, la lectura de los resultados se ha de realizar a la luz del potencialde citación que tiene una fuente en función de su tipología y sus características.Así, en el caso de las revistas y de otras publicaciones seriadas como loscongresos, se tendrá que considerar su frecuencia de aparición y el volumen deunidades citables. La aplicación del análisis de citas ha de tener en consideraciónque su utilidad queda limitada, en buena medida, a la revista científica estándar,en la que el cuerpo de la publicación está dominado básicamente por artículos deinvestigación.La segunda objeción subraya el sesgo que las colecciones personales puedenintroducir en los resultados de un análisis de citas, de forma que algunos títulospueden utilizarse muy poco en la biblioteca porque los investigadores disponen decopias al margen de la colección de la biblioteca. Establecido el análisis de citascomo un estudio de la demanda potencial, y no únicamente como una evaluacióndetallada del uso real, esta consideración deja de tener importancia.Por contra, la tercera objeción tiene que ver con el sesgo que la propia colecciónde la biblioteca puede introducir en lo que se cita, pues a la luz del principio de quela accesibilidad es uno de los principales condicionantes del uso, resulta claro quelos usuarios tenderán a citar más los documentos que tienen más a su alcance. Enefecto, todos los datos obtenidos en estudios de citas en publicaciones deusuarios han de ser considerados a la luz del “principio del mínimo esfuerzo”(Gerstberger y Allen 1968), según el cual cuanto más fácil sea el acceso a unafuente de información, más probabilidades existen de que sea utilizada. Soper(1976) trasladó este principio al estudio del comportamiento a la hora de citar,estableciendo que, cuanto más accesible es una fuente, más probable es que secite. Por esta razón el análisis de referencias de las tesis producidas por unauniversidad puede dar un sesgo claro a favor de la biblioteca; en este sentido 77
    • Lancaster (1996: 53) afirma con gran contundencia que para la evaluación de unacolección “este método es de dudosa validez”.En cualquier caso, actuando desde el conocimiento de dichas condiciones deaplicación y combinando los resultados obtenidos con otras fuentes de informaciónsobre el uso real o sobre la demanda potencial establecida a partir de datosnacionales o internacionales, las publicaciones de los usuarios son una fuenteúnica para conocer el uso de información del público potencial de una biblioteca,uso que se puede concebir como simulación de la demanda de los usuarios.Como en buena medida lo que se cita está parcialmente condicionado por lacolección, se puede considerar un método de muestreo para el recuento del usoreal, complementario de otros métodos de medición del uso en sala o en elpréstamo. Es decir, como no descansa en la colección misma permite descubrirlagunas en la colección, pero como sí está condicionada por ella permitejerarquizar las fuentes según su nivel de citación como indicador de uso real.4. SELECCIÓN DE DOCUMENTOS FUENTE EN ESTUDIOS DE ENFOQUELOCALLas características de los documentos seleccionados para realizar el análisis decitas pueden condicionar claramente los resultados. Esto no se ha de considerarun elemento negativo en sí, sino que, por contra, permite el contraste de loscolectivos de autores o publicaciones analizadas en función del criterio deselección empleado. Todo dependerá del objetivo que se persiga en el estudio.En la selección de fuentes para estudios de citas de propósito local, uno de losaspectos que puede ser objeto de decisión metodológica es si únicamente se hande considerar publicaciones de usuarios, o si éstas se han de contemplar dentrode un conjunto más amplio para poder establecer contrastes y matizaciones a lastendencias excesivamente locales. Así, por ejemplo, en la evaluación de lacolección de una biblioteca realizada desde el análisis de los títulos y no de suuso, el análisis de citas se ha de realizar a partir de colecciones de documentosfuente estratégicamente seleccionadas y de un mayor alcance que el conjuntodefinido por los usuarios locales16.Por tanto, en cada una de las clases de fuentes que se consideran en el presenteepígrafe se podrían mencionar también ejemplos en los que se opta por la mezclade fuentes de diversas instituciones o áreas geográficas. Este es el caso deWalcott (1991) que estudia las tesis doctorales en geología presentadas en todaslas universidades de los Estados Unidos en el periodo 1981-1991, para saber enqué medida las características de las bibliotecas a disposición de los doctorandosy el nivel del departamento en la que se lee, condicionan las citas que se realizan.16 La cuestión de la selección de fuentes sobre las que aplicar el análisis de citas en procesos de evaluaciónde la colección centrados en los fondos ha sido especialmente estudiado por López (1969 y 1983) ysintetizado por Lancaster (1996: 51-53) y por Baker y Lancaster (1991: 49-54). 78
    • Por último, algunas de las clases de fuentes que se comentan a continuaciónestán limitadas a una sola tipología documental, o bien tesis, o bien artículos, obien informes.Otras pueden contemplar diversos tipos de documentos, incluidos los libros o loscapítulos de libros, manuscritos de conferencias, etc. Esta cuestión es tambiénuna opción metodológica de relieve, ya que el tipo de referencias que se puedenencontrar en un libro es bien diferente de las que se incluyen en un artículo derevista o en una comunicación de congreso. En este sentido, Line (1979), en unode los estudios más detallados sobre la influencia de la selección de fuentes sobrelos resultados del análisis de citas, concluye:Most citation analyses are based on references taken from two or three sourcejournals. There are good theoretical reasons for believing that these may not berepresentative of all references. In the social science citation analyses carried outas part of the DISISS programme, references were collected from 140 journals,including forty-seven drawn at random from a comprehensive list, and also from148 monographs. Analyses of references drawn from high ranking and randomlyselected journals showed differences in date distribution, forms of material citedand rank order of journals cited. Analyses of references drawn from journals andmonographs showed differences, some of them large, in date distributions, formsof material cited, subject selfcitation and citations beyond the social sciences, andcountries of publication. (Line 1979: 265)Por tanto, cuando se proceda al análisis de citas para estudiar los usuarios de unabiblioteca habrá que decidir si se tienen en consideración todos los tipos defuentes presentados en este apartado, si se contemplan todos pero se explotan deforma estratificada, o si se prioriza únicamente aquellos documentos que mejorreflejen las tareas de investigación. Así, las monografías suelen reflejar mejor lasnecesidades de información de los estudiantes de pregrado. Si éste fuera elámbito en el que se desea trabajar, no cabe duda que se podría primar esatipología documental entre las publicaciones del profesorado, juntamente con losprogramas de las asignaturas y algunos trabajos de curso.Las conclusiones de Line (1979) en su trabajo sobre la influencia de la selecciónde fuentes en los resultados del análisis de citas son realmente clarificadoras. Laselección de fuentes a utilizar se ha de decidir una vez los objetivos del estudioestén claramente identificados:What is surprising is that citation analyses have paid virtually no attention toreferences in monographs and non-core journals. The reason is presumably that itis much easier to gather references from a few core journals, but this is hardlysatisfactory if the results are unrepresentative, as it seems clear that they are, atany rate in the social sciences. For some purposes, references in core journalsmay be not only adequate but better than references from a wider collection ofsources; such purposes, as suggested earlier, might include a study of uses at the 79
    • frontiers of research. It must, however, be noted that although references inmonographs and non-core journals seem to represent somewhat different kinds ofuse frome core journals references, they nevertheless represent uses. Whatsources should be used should be decided only when the purposes of the studyhave been clearly indentified. (Line 1979: 283)Por último, otros autores ponen en relación las fuentes citadas y las publicacionesen las que los investigadores colocan sus trabajos. En esta línea se encuentra lostrabajos de Hughes (1995) y de Jiménez Contreras et al. (1994) que proponen unmétodo para caracterizar las demandas de publicaciones seriadas de los usuariosbasado tanto en las citas que efectúan, como en los títulos de las revistas en lasque publican. Si bien desde un punto de vista de conocimiento general de losusuarios dicha información puede ser muy interesante, no es muy clara la utilidadde realizar el recuento conjunto con las citas, pues esta práctica equivale a otorgaruna sobrepeso a las autocitas que los autores hayan podido realizar. Sin embargo,Hughes lo consideró como el mejor indicador en su estudio para evaluar unacolección de biología molecular por considerar que el acto de publicar en unadeterminada revista implica que ésta es consultada y que además tiene unreconocimiento por parte de los usuarios en tanto que autores.En este apartado, pues, se revisan los conjuntos de fuentes17 sobre los que sepuede aplicar la técnica del análisis de citas y los métodos de extracción de lasreferencias cuando se trata de estudiar investigadores - postgraduados yprofesionales - en su calidad de usuarios de bibliotecas.4.1. Tesis doctorales, trabajos final de carrera y similaresEl análisis de las tesis doctorales se justifica en la mayoría de trabajos revisadosdesde un enfoque centrado en conocer los usos y necesidades del colectivoconcreto de los estudiantes de doctorado de una determinada institución, siendo laevaluación de la colección desde la perspectiva del uso el objetivo habitualmenteperseguido. En esta línea se podría clasificar buena parte de la bibliografía querefleja la práctica de este tipo de estudios: Chambers y Healy (1973), LaBoire yHalpein (1976), Buzzard y New (1983), Griscom (1983), Catalán (1984), Peritz ySor (1990), Herubel (1991), Thomas (1993), Buchanan y Herubel (1994), Sylvia yLesher (1995), Bandyopadhyay (1996), Mubeen (1996), Zipp (1996), Deshpande yRajyalakshmi (1997), (Urbano 1997), Sylvia (1998), Kuyper-Rushing (1999), yUrbano (2000).La anterior relación de trabajos pone de manifiesto que el análisis de citas en tesisdoctorales representa una opción bastante minoritaria en el conjunto de labibliografía sobre evaluación de colecciones y de su uso. Los trabajosidentificados se concentran principalmente en dos países, Estados Unidos y la17 Hay que insistir que se analizan de forma independiente para destacar las características y lasposibilidades de cada tipología de documentos fuente, pese a que la alternativa de la realización de mezclasconstituye una opción más. 80
    • India, y afectan fundamentalmente las ciencias humanas y sociales si se exceptúael caso de la biología y la geología para Estados Unidos, la geotecnia y lainformática para España, y la química y las matemáticas para la India18. La falta dedatos representativos de los usuarios locales en los índices de citasinternacionales - en el caso de la India por la falta de cobertura de su bibliografía yen el de las ciencias humanas y sociales por las más que previsiblesparticularidades de la investigación realizada localmente - explica la distribución detrabajos observados.En este sentido, y teniendo en consideración la pobre representación de loscongresos en los índices de citas, sorprende que una disciplina altamentedependiente de dicha tipología documental como es la informática (Urbano 2000)no haya sido objeto anteriormente de estudios locales de citas en tesis doctorales.Buena parte de los estudios de citas en tesis anteriormente mencionados otorganun gran valor a los datos obtenidos para el análisis de las necesidades de losinvestigadores en general. En este sentido, otros autores consideranexplícitamente que el análisis de las tesis puede ser una fuente idónea paraobtener datos del consumo de información del conjunto de investigadores de undepartamento, estudiantes de tercer ciclo, becarios de investigación y profesoradoayudante incluido. Así lo establecen autores como McCain y Bobick 1981, Zipp1996 y Barry 1999, quienes bien por métodos estadísticos, bien por medio desólidas argumentaciones, afirman que el consumo de los estudiantes de doctoradoes muy representativo de las necesidades y uso de información del conjunto depersonal docente e investigador en un entorno universitario. En la misma líneaWalcott (1994) observó que los estudiantes de tercer ciclo eran los que utilizabanmás intensamente las publicaciones seriadas en la biblioteca de biología de laState University of New York.Al margen de las posibles pruebas estadísticas que se podrían plantear paravalidar dicha afirmación, existen argumentos que ofrecen una cierta base para suverosimilitud (Barry 1999: 243): la necesidad de exhaustividad en la revisión de la bibliografía nunca es tan grande, quizás, como en el momento de la realización de la tesis doctoral; los estudiantes de posgrado, en su calidad de investigadores jóvenes, no acostumbran a tener a su disposición las mismas reservas de información que los investigadores consolidados: ricas colecciones personales, y una red de contactos personales con colegas expertos; y18 En la encuesta realizada por Halpin (1983) entre bibliotecas universitarias de los Estados Unidos se puedeobservar que el 78,5% de los encuestados no utilizaban el análisis de citas en la gestión de colecciones,considerando bajo tal denominación tanto los estudios locales como la explotación de los datos disponibles enestudios o bases de datos de alcance nacional o internacional. El volumen de trabajos identificados para elanálisis a partir de tesis doctorales demuestra que se trata de una opción aún más minoritaria y que está muycondicionada por la calidad de los datos disponibles en estudios de alcance nacional o internacional, o enbases de datos como las del ISI. 81
    • las pautas editoriales que se marcan por parte de revistas y organizadores de congresos, acostumbran a señalar una extensión máxima tanto en texto como en referencias bibliográficas, por lo que en las publicaciones de docentes e investigadores profesionales se suele otorgar una sobrerrepresentación a las fuentes más influyentes desde una perspectiva internacional.Cunningham y Connaway (1996) al describir el uso de información de losinvestigadores del área de informática a lo largo de su carrera, ofrecen unargumento de gran interés para reforzar la oportunidad de estudiar a losestudiantes de doctorado como investigadores usuarios de bibliotecas y fuentesde información:Since they [i.e. investigadores en informática] tend to work in long term projects,they maintain personal document collections that grow gradually with time, and asshort-term goals are achieved. Comprensive literature surveys, involving a varietyof resources, are conducted primarily when entering a field (such as when beginning doctoral work). (Cunningham y Connaway 1996: 297)Por otra parte, a diferencia de lo que ocurre con los artículos de revista, lascaracterísticas de las tesis como tipología documental permiten una mayor libertada la hora de incluir un número significativo y variado de referencias. El hecho deque una gran fracción de la bibliografía científica permanezca sin ser citada en lasrevistas que cubren los índices de citas del ISI no significa necesariamente que nosea leída, sino que por las limitaciones de número de páginas y de referencias quemarcan las pautas de publicación de las revistas científicas, no son efectivamentecitadas.De todas formas, pese al interés que presenta el estudio de las tesis doctorales ysus bibliografías para conocer las necesidades de información de los doctorandos- bien sea para estudiar las necesidades de información de este colectivo, o biencomo muestra significativa de las necesidades informativas de los investigadoresque utilizan una biblioteca universitaria -, el número de estudios basados en elanálisis de citas en tesis doctorales es más bien escaso en el campo de la cienciabásica y en el de la tecnología.Walcott (1991) califica de sorprendente este hecho, sobre todo si se tiene enconsideración que se realizan numerosos estudios de características equivalentessobre la base de las citas en artículos de profesores tomados a partir de unreducido número de revistas fuente.La tendencia a evaluar la colección en relación a bibliografías modelo y no enrelación al uso explica esta situación. En este sentido las influyentes críticas deBaker y Lancaster (1991) a las tesis como publicación fuente para el análisis decitas pueden explicar esta situación. En esta línea de objetar el sesgo de las tesishacia la propia colección que se evalúa estaría el trabajo de Oliveira (1991) quientras comparar como publicaciones fuente tesis, monografías y revistas, comprobó 82
    • que las citas con origen en las tesis eran las que mejor representadas seencontraban en la colección. Esta crítica olvida la necesidad de evaluar el uso dela colección y el uso en general practicado por los usuarios.Todo lo que se ha comentado en relación con las tesis se puede extrapolar enmayor o menor medida a otros trabajos académicos de trascendencia similar paralos alumnos.Así, al considerar los trabajos académicos para la obtención de una titulaciónuniversitaria se ha de tener presente que el grado de doctor no es la únicatitulación que comporta la realización de un trabajo original. Son bastantes lastitulaciones, en España sin ir más lejos, en las que se exige la realización de algúntipo de proyecto o trabajo después de haber superado todos los cursosacadémicos. Este es el caso de arquitectos e ingenieros, así como el dedeterminadas titulaciones de postgrado y maestría.Si bien dichos trabajos no se pueden considerar de forma indiscriminadaproyectos de investigación, en muchos casos, el nivel y exigencia de los proyectosde final de carrera es equivalente a las memorias de doctorado de otros estudios.De todas formas, como fuentes para el análisis de citas presentarán grandesdiferencias con las tesis. La tipología de fuentes citadas y cantidad de referenciasbibliográficas por trabajo serán sensiblemente diferentes, pues se trata de trabajosorientados al desarrollo de prototipos, proyectos y soluciones, con una menornecesidad de fundamentación en aspectos teóricos y, por tanto, con una menorpresencia de la bibliografía científica tradicional y un mayor uso de normas,patentes y directrices.4.2. Publicaciones del personal docente e investigadorLa alternativa más directa para estudiar el uso de información por parte de losinvestigadores de una universidad es la explotación bibliométrica de suspublicaciones. En este caso se plantean varias cuestiones: qué tipo depublicaciones se han considerar, y cuál será el método para la identificación de lasmismas y para la obtención de copias sobre las que trabajar.En función de la solución considerada, el conjunto de publicaciones fuente puedepresentar variaciones sustanciales. Así, por ejemplo, no es lo mismo trabajar conlos artículos de los investigadores que figuran en la base de datos del Sciencecitation index, que hacerlo sobre los artículos que puedan figurar en una base dedatos de resúmenes, ya que la cobertura en el primer caso acostumbra a ser másselectiva. Si se persigue trabajar con una muestra más representativa de todas laspublicaciones, independientemente de su presencia en una base de datos comolas mencionadas, habrá que explotar las memorias de los departamentos y lasbases de datos de investigación del personal docente e investigador quemantienen en la actualidad numerosas universidades. 83
    • a) Artículos de revista indizados en las bases de datos del ISIEsta es la solución más asequible en términos del esfuerzo a realizar, pues unaconsulta en el source index de los índices de citas del ISI por el nombre de laentidad que se pretende estudiar - contemplando las diversas formas del nombre -permite obtener tanto los datos fundamentales de los documentos fuente como losdatos de las referencias presentes en ellos.En efecto, el bajo número de trabajos que toman como fuente las tesis, tal y comoapunta Walcott (1991) se explica en buena medida por la facilidad de obtención delas citas de los artículos de profesores que han sido indizados por alguna de lasbases de datos del ISI. Sin embargo, la idoneidad del conjunto tomado a partir dedichas bases de datos para usuarios que no forman parte de la elite definida por elconjunto de revistas que vacía el ISI es más que discutible.De todas formas, se ha de subrayar que el tratamiento masivo de un gran volumende datos con un esfuerzo de compilación limitado, sólo es posible partiendo deíndices de citas automatizados como los del ISI, o de otros índices automatizadosque en estos momentos comienzan a aparecer. Así, por ejemplo Loughner (1996)realizó un trabajo sobre 35.000 referencias en artículos de investigadores de laUniversidad de Georgia, algo impensable sin la contribución del Science citationindex, mientras que Glänzel y Schoepflin (1999) manejaron 10.000.000 dereferencias procesando los 600.000 documentos fuentes indizados en 1993 en lasbases de datos del Science citation index y del Social sciences citation index paraestudiar la distribución de las citas entre series y monografías en diversos camposdel conocimiento.En cualquier caso, hay que recodar que para bibliotecas de universidades con unabaja representación de sus usuarios en las bases de datos del ISI, los resultadosno serían en absoluto significativos. En este sentido, es normal observar que laopinión de bibliotecarios de áreas no anglófonas respecto a las virtudes de losdatos del ISI en el proceso de evaluación de colecciones es bien diferente. Así,por ejemplo, desde la perspectiva francesa, Lapèlerie (1999) destaca lasinsuficiencias de esta fuente, pese a que, a buen seguro, Francia cuenta con unapresencia en los índices de citas del ISI mucho mayor que países como España.En definitiva, se necesita un número suficiente de documentos fuente paraconsiderar válido un trabajo con enfoque local basado en el análisis de citas.Considerar únicamente los artículos publicados en un selecto club de revistaspuede ser útil para observar la visión que un acotado número de autores tienerespecto a las fuentes de más calidad de su disciplina, pero es muy pocosignificativo para estudiar el uso y la demanda potencial respecto a la biblioteca. 84
    • b) Publicaciones indizadas en alguna base de datos con información deafiliaciónSi se parte de las bases de datos de indización y resumen más reconocidas en elámbito internacional en una determinada especialidad, se dispondrá de una mayorcobertura19 que en las bases de datos del ISI, pero se mantendrá una ciertaselección de las fuentes. Se ha de tener presente que uno de los indicadoresalternativos para evaluar a los investigadores es la presencia de sus publicacionesen la bibliografía circulante en las bases de datos de la especialidad, por lo queuna selección basada en estas fuentes puede ser pertinente en estudios quepersigan una doble aplicación bibliotecaria y de política científica.Al tratarse de una selección de las publicaciones del personal docente einvestigador, habrá que plantearse, al igual que en el caso del ISI, si la selecciónes pertinente y representativa.Es decir, si se ajusta a los objetivos perseguidos en el estudio. Se ha de recordarque, en muchos casos, trabajar con la selección puede ser una opciónmetodológica, no un inconveniente. Por otra parte, una biblioteca podría decidirutilizar los artículos recogidos en bases de datos clásicas de indización y resumen,completando los datos en los casos que fuera posible con las noticias del Sciencecitation index, ya que éstas aportan los datos de referencias en los artículos; deesta forma se reduce el número de referencias a contabilizar de forma manual.En cualquier caso, el problema principal que presenta el uso de las bases de datosbibliográficas tradicionales es la obtención del original de los documentos paraproceder a analizar las referencias en ellos contenidas. En ocasiones la soluciónmás rápida, y la más apropiada si se quiere hacer algún tipo de encuesta asociadacon el consumo de información detectado por medio de las citas, es proceder a lapetición directa de una copia al autor.c) Bases de datos internas e inventarios de las actividades del profesorado ydel personal investigadorCasi todas las universidades mantienen algún tipo de sistema para inventariar,evaluar y difundir las actividades de investigación y publicación del personaldocente e investigador, en las que se recoge noticia de todo tipo de publicaciones,incluidas las patentes y la dirección de trabajos como las tesis. Por tanto, estasbases de datos pueden servir como punto de partida para la selección de fuentesen función de los objetivos que se persigan, siempre que su grado deactualización y de cobertura sea total. En su defecto se pueden utilizar lasmemorias de los departamentos, o el catálogo de la biblioteca de forma conjuntacon un directorio del personal docente e investigador.19 Tanto en número de documentos como en tipologías, ya que no es inusual que se contemplen en estasbases de datos, además de artículos de revista, comunicaciones de congresos, informes y otraspublicaciones. 85
    • De todas formas, se ha de tener presente que la realización de tales inventarios nosiempre comporta el depósito de copias de las publicaciones en la biblioteca de launiversidad, por lo que, o bien se localizan los documentos por la vía de los fondosdisponibles en la biblioteca o mediante su solicitud al servicio de préstamointerbibliotecario, o bien se requieren a sus autores.Los estudios realizados en base a las publicaciones recogidas en este tipo deinventarios permiten una mezcla de diferentes tipos de publicaciones fuente que,como ya se ha comentado, posibilita una representación del uso de informaciónmás fidedigna que si el estudio se realiza únicamente en base a artículos derevista. Así por ejemplo Boza y Olmedo (1998) contemplan monografías,comunicaciones a congresos y artículos de revista al realizar el estudio de las citasen publicaciones de investigadores del Instituto de Microelectrónica de Sevilla(CSIC).d) Encuesta y petición de copias de las publicaciones o de las bibliografíasCuando la cobertura de alguno de los inventarios mencionados sea pococonvincente se puede recurrir a la petición expresa al personal investigador deaquellas publicaciones que ha realizado en el período objeto de estudio, ya sea ensu totalidad, o bien solicitando a cada investigador las publicaciones que hayarealizado que mejor reflejen su línea de investigación y que presenten una mejorselección de las fuentes que habitualmente utiliza. Se trata de una opción legítima,especialmente si se vincula a procesos de selección en las adquisiciones en losque se quiera comprometer al profesorado y a los investigadores.Esta alternativa, puede ir acompañada de algún tipo de cuestionario sobre lossistemas utilizados en la identificación de los documentos citados (Hallmark 1994). 4. A MODO DE CONCLUSIÓNEl análisis de citas en publicaciones de usuarios aparece en la bibliografíaanalizada como un método muy interesante a considerar en estudios de uso deinformación por parte de investigadores en su calidad de usuarios de bibliotecas:se ha de tener en consideración que los métodos habitualmente utilizados en lamedición del uso de colecciones de investigación están excesivamente limitadospor la condición del acceso físico.Esta situación, gracias al rápido avance de la edición electrónica, se verámodificada en un breve plazo de tiempo, por lo que conocer qué usan realmentelos investigadores de una determinada área de conocimiento en una universidadpuede ser un dato de gran interés en el proceso de volver a definir las políticas deadquisiciones a la vista del nuevo entorno digital.El análisis de las referencias bibliográficas citadas en trabajos de losinvestigadores ofrece una imagen del uso que realiza el usuario y no 86
    • necesariamente del uso realizado a partir de la colección, pues puede haberseobtenido el recurso por otras vías. Ambos datos son importantes, pero el primeropuede ser de especial interés para detectar qué necesitan los usuarios, en unmomento en el que se camina de forma decidida hacia las colecciones de revistaselectrónicas, ya que si determinados usos no son, hoy por hoy, observadosfísicamente en la biblioteca, en un futuro próximo, con un acceso remoto en redbajo una suscripción que la biblioteca realice para todo el campus, pueden deveniruso bibliotecario efectivo.En definitiva, el tratamiento bibliométrico de las referencias en trabajos ypublicaciones de los usuarios de una biblioteca, independientemente de ladificultad de automatización de las referencias cara a su tratamiento - su puntomás débil, sin duda - es un método a considerar en el estudio de losinvestigadores como usuarios de la biblioteca, ya que se trata de un método queno interfiere en el comportamiento de los usuarios mientras se toman los datos yque permite una disponibilidad relativamente sencilla de los mismos: no serequiere la cooperación de un entrevistado o encuestado, la respuesta no aparececontaminada por el proceso de estudio y permite matizar y ajustar los datosbibliométricos internacionales o nacionales a las particularidades del colectivoconcreto al que se dirigen los servicios del centro.6. REFERENCIASAlcaín Partearroyo, Mª Dolores; Ruiz-Gálvez Papí, María (1997). “Los estudiosbibliométricos a través de la base de datos ‘Dissertation abstract ondisc’.” Revistageneral de información y documentación, 7 (2): 167-179.Amat, C.B.; Castillo, L. (1997). "¿De qué trata la documentación española?: unanálisis temático de los trabajos incluidos en la base de datos ReID." Métodos deinformación, 20: 24-28.Baker, Sharon L.; Lancaster, F.W. (1991). The measurement and evaluation oflibrary services. 2nd ed. Arlington, Virginia: Information Resources Press. xviii, 411p.Bandyopadhyay, A.K. (1996). “Citation analysis of doctoral dissertations inmathematics using dBase 3 plus” Annals of library science and documentation,43(3): 81-107.Barry, Christine A. (1999). “Las habilidades de información en un mundoelectrónico: la formación investigadora de los estudiantes de doctorado.” Analesde documentación, 1999, nº 2, 237-258.Boza Puerta, Mariano; Olmedo Granados, Gaspar (1998). “¿Se adaptan losfondos de mi biblioteca a las necesidades de los usuarios?: un método objetivo deevaluación de colecciones en una biblioteca científica.” En: VI Jornadas Españolasde Documentación. Valencia: Fesabid. 193-196. 87
    • Broadus, Robert N. (1977). “The applications of citation analyses to librarycollection building.” Advances in librarinship, 7: 299-335.________ (1985a). “A proposed method for eliminating titles from periodicalsubscription lists.” College & research libraries, 46 (1): 30-35.________ (1985b). “On citations, uses, and informed guesswork: a response toLine.” College & research libraries, 46 (1): 38-39.Buchanan, Anne L.; Herubel, Jean Pierre V.M. (1994). “Profiling PhD dissertationbibliographies: serials collection development in political science.” Behavioral andsocial sciences librarian, 13 (1): 1-10.Budd, John (1986). “A citation study of American literature: implications forcollection management.” Collection management, 8 (2): 49-62.Buzzard, Marion L.; New, Doris E. (1983). “An investigation of collection support fordoctoral research.” College & research libraries, 44 (6): 469-475.Campanario, Juan Miguel; Cabos, William; Hidalgo, Miguel Angel (1998). “Elimpacto de la producción científica de la Universidad de Alcalá de Henares.”Revista española de documentación científica, 21 (4): 402-415.Catalán Pastrana, L. (1984). “Estudio bibliométrico de las publicacionesconsultadas para la elaboración de tesis doctorales en geotecnia ycimientos.”Revista española de documentación científica, 7 (4): 263-283.Chambers, G.R.; Healy, J.S. (1973) “Journal citation in master’s theses: onemeasurement of a journal collection.” Journal of the American Society forInformation Science, 24 (5): 397-401.Cunningham, S.J.; Connaway, L.S. (1996). “Information searching preferences andpractices of computer science researchers.” En: Sixth Australian Conference onComputer-Human Interaction. [Australia]: IEEE. 294-299.Deshpande, M.; Rajyalakshmi, D. (1997) “Citation study of dissertations in libraryand information science.” Annals of library science and documentation, 44 (2): 41-53.Fernández Frial, M.J.; Fernández Muñoz, M.T.; López Aguado, G. (1985).“Utilización de las revistas internacionales por los científicos de CSIC para ladifusión de sus trabajos.” Revista española de documentación científica, 8 (3):215-240.Frame, Barbara (1996). "The citation maze: a beginners guide." Library resourcesand technical services, 40 (4): 370-374. 88
    • Frías, José Antonio (1996). "La investigación en biblioteconomía y documentaciónen España a debate." Educación y biblioteca, 73: 17-19.Galceran, Ma Antònia; Morer, Juan (1997). “Avaluació del fons de publicacionsperiòdiques de la Biblioteca de Ciències de la Comunicació UAB.” Item: revista debiblioteconomia i documentació, 20: 124-140.Gerstberger, Peter G.; Allen, Thomas J. (1968). “Criteria used by research anddevelopment engineers in the selection of an information source.” Journal ofapplied psychology, 52 (4): 272-279.Glänzel, Wolfgang; Schoephflin, Urs (1999). “A bibliometric study of referenceliterature in the sciences and social sciences.” Information processing &management, 35: 31-44.Griscom, Richard (1983). “Periodical use in a university music library: a citationstudy of theses and dissertations submitted to the Indiana University School ofMusic from 1975-1980.” Serials librarian, 7 (3): 35-52.Gross, P.L.K,; Gross, E.M. (1927). "College libraries and chemical education."Science, 66: 1229-1234. [Citado por Sanz y Martín (1997)].Hallmark, Julie (1994). “Scientists’ access and retrieval of references cited in theirrecent journal articles.” College & research libraries, 55 (3): 199-210.Halpin, Jerome Henry (1983). “Citation analysis as the basis for journal collectionmanagement by academic libraries.” DLA dissertation, Southern CaliforniaUniversity. 312 p. [Citado por John Budd (1986)] [Resumen consultado enDissertation abstracts international]Herubel, Jean-Pierre V.M. (1991). “Philosophy dissertation bibliographies andcitations in serials evaluation.” Serials librarian, 20 (2/3): 65-73.Howard, Dara Lee (1991). “What the eye sees while predicting a document’spertinence from its citation.” En: ASIS’91: 54th American Society for InformationScience Annual Meeting. Medford, NJ: Learned Information. 87-101.Hughes, Janet (1995). “Use of faculty publication lists and ISI citation data toidentify a core list of journals with local importance.” Library acquisitions: practiceand theory, 19 (4): 403-413.Hurd, Julie M.; Blecic, Deborah D.; Vishwanatham, Rama (1999). “Information useby molecular biologist: implications for library collections and services.” College &research libraries, 60 (1): 31-43. 89
    • Jiménez Contreras, E.; et al. (1994). “Determinación de las colecciones básicas depublicaciones periódicas en hemerotecas científicas.” En: IV Jornadas españolasde documentación automatizada. Oviedo: Universidad de Oviedo. 216-221.Joswick, Kathleen E.; Stierman, Jeanne K. (1997). "The core list mirage: acomparison of the journals frequently consulted by faculty and students." College &research libraries, 58 (1): 48-55.Kelland, John; Young, Arthur (1994). “Citation as form of library use.” Collectionmanagement, 19 (1/2): 81-100.Kuyper-Rushing, Lois (1999). “Identifying uniforn core journal titles for musiclibraries: a dissertation citation study.” College & research libraries, 60 (2): 153-163.LaBorie, T.; Halperin, M. (1976). “Citation patterns in library science dissertations.”Journal of education for librarianship, 16 (4): 271-283.Lancaster, F.W (1996). Evaluación de la biblioteca. Traducción por Ramón Abad yBelén Altuna. Madrid: ANABAD, 1996. 374 p. [Traducción de: If you want toevaluate your library… 2nd ed. (Londres: The Library Association, 1993)].Lapèlerie, François (1999). “Les choix des périodiques scientifiques dans le cadred’une politique documentaire.” Bulletin des bibliothèques de France, 44 (2): 64-72.Line, Maurice B (1977). “On the irrelevance of citation analyses to practicallibrarianship.”En: EURIM II: an European conference on the application of researchin information services in libraries. London: Aslib. 51-53.________ (1978). “Rank lists based on citations and library use as indicators ofjournal use in individual libraries.” Collection management, 2 (4): 313-316.________ (1979). “The influence of the type of sources used on the results ofcitation analyses.” Journal of documentation, 35 (4): 265-284.________ (1985a). “Use of citation data for periodicals control in libraries: aresponse to Broadus.” College & research libraries, 46 (1): 36-37.________ (1985b). “Changes in rank lists of serials over time: interlending versuscitation data.” College & research libraries, 46 (1): 77-79.López Aguado, G.; Román Román, A. (1987). “Publicaciones de la Universidad deSevilla en 1983 y 1984: Parte I.” Revista española de documentación científica, 10(3): 297-325.________ (1988). “Publicaciones de la Universidad de Sevilla en 1983 y 1984:Parte II.” Revista española de documentación científica, 11 (3-4): 315-331. 90
    • López Piñero, José Mª; Terrada, M.L. (1994). “El consumo de informacióncientífica nacional y extranjera en las revistas médicas españolas: un nuevorepertorio destinado a su estudio.” Medicina clínica, 102 (3): 104-112.Loughner, W. (1996). “Scientific journal usage in a large university library: a localcitation analysis.” Serials librarian, 29 (3-4): 79-88.McCain, Katherine W.; Bobick, James E. (1981). “Patterns of journal use in adepartamental library: a citation analysis.” Journal of the American Society forInformation Science, 32 (4): 257-267.Méndez, A. (1986); Gómez, Isabel (ed.) (1992). “Scientometrics research in Spain(invited papers).” Scientometrics, 24 (1): 1-179. [Número monográfico de la revistadedicado a la investigación en cienciometría en España. Contiene un total de 10artículos].Mubeen, M. A. (1996). “Citation analysis of doctoral dissertations inchemistry.”Annals of library science and documentation, 43 (2): 48-58.Nederhof, A. J.; Van Raan, A.J. (1987). "Citation theory and the OrtegaHypothesis." Scientometrics, 12 (5-6): 325-328.Nisonger, Thomas E. (1983). “A test of two citation checking techniques forevaluating political science collections in university libraries.” Library resources andtechnical services, 27 (2): 163-176.Oliveira, S. M. de (1991). “Collection evaluation through citation checking: acomparison of three sources.” Doctoral dissertation. Urbana, University of Illinois,Graduate School of Library and Information Science. 126 p. [Resumen consultadoen Dissertation abstracts international].Pan, E. (1978). “Journal citation as a predictor of journal usage in libraries.”Collection management, 2 (1): 29-38.Pérez Álvarez-Ossorio, J.R. (1985). “Estudio de los fondos del ICYT y su relacióncon los de otras bibliotecas del CSIC en Madrid por comparación con el ‘Journalcitation report’.” Revista española de documentación científica, 8 (2): 139-155.Peritz, Bluma C.; Sor, Dina (1990). "The use of libraries by graduate students inpsychology as indicated by citations." Collection management, 12 (3-4): 11-23.Reyes, M.B.; Aleixandre, R.; Valderrama, J.C. (1996). “Análsis de la producción yconsumo de información en los artículos españoles sobre bibliometría.” Revistaespañola de documentación científica, 19 (3): 314-325. 91
    • Román, A.; Sorli, A. (1990). "La documentación en los años 90: ¿podemospredecir el futuro rastreando el pasado reciente de la investigación documental?"En: 3as Jornadas Españolas de Documentación Automatizada. Palma deMallorca: Universitat de les Illes Balears, 1990. vol 2: 1171-1185.Rostaing, Hervé (1996). La bibliométrie et ses techniques. Toulouse: Sciences dela Societé. 131 p.Sanz Casado, Elías (1994). Manual de estudios de usuarios. Madrid: Pirámide.288 p.________; Martín Moreno, Carmen 1997). “Tecnicas bibliométricas aplicadas a losestudios de usuarios” Revista general de información y documentación, 7 (2): 41-68.Satariano, W. A. (1978). “Journal use in sociology: citation analysis versusreadership patterns.” Library quarterly, 48 (3): 293-300.Scales, P.A. (1976). “Citation analyses as indicators of the use of serials: acomparison of ranked title lists produced by citation counting and from use data.”Journal of documentation, 32 (1): 17-25.Schlichter, Doris; Pemberton, Michael (1992). “The emperor’s new clothes?:problems of the user survey as planning tool in academic libraries.” College &research libraries, 53 (3): 257-265.Smith, Linda C. (1981). “Citation analysis.” Library trends, 30 (1): 83-106.Soper, Mary E. (1976). “Characteristics and use of personal collections.” Libraryquarterly, 46 (4): 397-415.Spinak, Ernesto (1996). Diccionario enciclopédico de bibliometría, cienciometría einformetría. Caracas: Unesco. 245 p.Stankus, Tony; Rice, Barbara (1982). “Handle with care: use and citation data forscience journal management.” Collection management, 4 (1/2): 95-110.Sylvia, Margaret (1998). "Citation analysis as an unobtrusive method for journalcollection evaluation using psychology student research bibliographies." Collectionbuilding, 17 (1): 20-28.________; Lesher, Marcella (1995). “What journals do psychology graduatestudents need?: a citation analysis of thesis references.” College & researchlibraries, 56 (4): 313-318.Thomas, Joy Ellen (1993). "Graduate student use of journals: a bibliometric studyof psychology theses." Behavioural and social sciences librarian, 12 (1): 1-7. 92
    • Urbano, Cristóbal (1997). “Information seeking behaviour of doctoral students inBarcelona since the Internet explosion: groundwork for a project of research.” En:5th International Symposium BOBCATSSS 1997, Budapest. Amsterdam:Hogeschool van Amsterdam.________ (2000). El Análisis de citas en publicaciones de usuarios de bibliotecasuniversitarias [en línea]: estudio de las tesis doctorales en informática de laUniversidad Politécnica de Cataluña, 1996-1998. Director: Ernest Abadal iFalgueras. 529 p.Tesi doctoral, Universitat de Barcelona, 2000. <http://www.tdcat.cesca.es/TDCat-0706100-091717> [consulta: 11 nov. 2000].Vickery, B.C. (1969). "Indicators of the use of periodicals." Journal of librarianship,1 (3): 170-182.Walcott, Rosalind (1991). "Characteristics of citations in geoscience doctoraldissertations accepted at United States academic institutions 1981-1985." Scienceand technology libraries, 12 (2): 5-16.________ (1994). “Local citation studies: a shortcut to local knowledge.” Scienceand technology libraries, 14 (3): 1-14.Zipp, Louise S. (1996). "Thesis and dissertation citations as indicators of facultyresearch use of university library journal collections." Library resources andtechnical services, 40 (4): 335-342. 93
    • EL USUARIO DE LA INFORMACIÓN: UNIDAD DE OBSERVACIÓNMENSURABLE Y CONVERGENTE EN LOS ESTUDIOS MÉTRICOS DE LA INFORMACIÓN. SALVADOR GORBEA-PORTALCriterios generalizados enmarcan a los estudios de usuarios de la información endos grandes rubros: uno orientado a identificar sus necesidades de información ysus características socio- psicológicas, es decir las objetivas y subjetivas, y otro asu formación en el conocimiento sobre los sistemas y servicios a los que éstos sevinculan, mediante el diseño de programas con un enfoque didáctico y con finesinstructivos.En ambas orientaciones se pueden emplear, según sus propósitos, el análisis devariables cuantitativas y cualitativas, aunque es de señalar que en estos estudiosen la práctica se observa un predominio del análisis de las últimas apoyadas encuerpos teóricos propios de disciplinas tales como la Psicología, la Sociología, laPedagogía, entre otras.Sin embargo donde el usuario alcanza su verdadera dimensión mensurable esprecisamente cuando éste se analiza como unidad de observación que participaen el ciclo social sobre la generación y uso de la información, aquí parecería quelo mensurable rebasa lo cualitativo, debido a que el peso de las variables queintervienen en este tipo de orientación es predominantemente de caráctercuantitativo, sin descartar el obligado análisis cualitativo que subyace en laexplicación e interpretación de los resultados numéricos que se obtienen.En esta última orientación la objetividad del estudio se centra en los resultadosque emanan de su activa y real intervención en el acceso y uso de los fondos,colecciones y servicios de información de determinado sistema, así como en laforma que la utiliza en el proceso de generación de nueva información, a través delos canales formales e informales del sistema de comunicación científica. Aquí nosólo la orientación del estudio del usuario es diferente, sino que la base teórica –conceptual que sustentan estas investigaciones pertenece a las denominadasespecializaciones métricas de la información, tales como la Bibliotecometría, laBibliometría, la Informetría y la Archivometría, las cuales pueden ser agrupadas enuna especialidad o campo disciplinar más amplio, definido como los EstudiosMétricos de la Información.Entronizar al usuario como la unidad de análisis de un sistema de informaciónconlleva a tener en cuenta en su estudio variables relacionadas con susdemandas, solicitudes y el uso que hace del fondo, colecciones y otros recursosde información del sistema con el cual se relaciona para su estudio, de aquí quelos resultados obtenidos en este sentido no solo contribuyen a evaluar elmovimiento de colecciones y recursos disponibles en el sistema, sino que tambiénrevelan resultados sobre los niveles de satisfacción de esas demandas ysolicitudes y de sus hábitos o preferencias en la explotación de los recursos del 94
    • sistema. Esta forma de analizar al usuario presupone la observación de variablespropias de la actividad bibliotecaria o archivística según el tipo de sistema orecursos tratados, su manifestación es eminentemente cuantitativa y los métodosy modelos matemáticos o estadísticos pertenecen según sea el caso a laBibliotecometría (Librametry, según Ranganathan) o, por qué no, a laArchivometría, cuando los resultados del análisis enriquecen la solución deproblemas en los fondos y usuarios de archivos.Otra forma, sin lugar a dudas, de analizar ese mismo usuario del sistema deinformación resulta de su observación a partir de las variables presentes en elentorno tridimensional que lo asocian a un sistema de comunicación científica, enel cual se observa una primera dimensión cuando se analizan variables presentesen las descripciones bibliográficas de los documentos que produce o genera, unasegunda cuando el análisis recae en estas mismas variables pero que estánpresentes en aquellos documentos que utiliza como referencias para sustentar loque publica y una tercera cuando las variables que se estudian pertenecen a lascitas que recibe de otros autores o documentos como resultado del impacto ovisibilidad de su obra. Aquí intervienen métodos y modelos matemáticos yestadísticos de carácter bibliométricos si consideramos como Bibliometría lodefinido por Prichard como la aplicación de los métodos matemáticos yestadísticos a los libros y otros medios de comunicación. En tal sentido seidentifica la participación del usuario de la información en el ciclo social de lainformación, a través de la revelación de regularidades presentes en el flujo deinformación documental, tales como de productividad, concentración – dispersión,impacto, visibilidad, uso, entre otras.A las dimensiones anteriores pudiera añadirse una cuarta si las variables que seseleccionan para el estudio del usuario están asociadas al contenido de lainformación que genera, en este sentido las variables cuantificadas van más alláde la descripción de forma y contenido de lo que produce, reseña o se le cita ydonde se le cita, sino que apuntan a la representación de sus contenidos. Este tipode estudio, convergente con el análisis de contenido, pudiera identificarestructuras y mapas conceptuales que propicien su ubicación en determinadaescuela o línea de pensamiento, además de otros asociados con los lenguajes derepresentación de contenidos y la lingüística documental. Este tipo de estudioaunque pretende identificar regularidades estadísticas presentes también en elsistema de la comunicación científica, Nacke, con toda razón, lo identifica como elcontenido de una especialización métrica que denominó como Informetría, almismo tiempo que lo diferencia de la Bibliometría, quizás porque en su nivel deanálisis las variables que intervienen no apuntan hacia lo cuantitativo de la formade los documentos sino hacia lo temático y semántico del contenido. Un ejemplofehaciente de modelo matemático que identifica este tipo de comportamiento es elepónimo modelo de Zipf.Resulta oportuno señalar que este mismo usuario puede ser también estudiadocomo una unidad de observación de un Sistema de Investigación entonces no sololos propósitos y resultados del análisis varían sino que su base teórica también,debido a que este tipo de estudio utiliza las bases teóricas de la Cienciometría, 95
    • otra especialidad métrica perteneciente a la Cienciología (conocida también comoOrganización de la Ciencia o Ciencia de la Ciencia) que aunque no pertenece alos denominados Estudios Métricos de la Información si está muy vinculada aéstos.Esta vinculación se sustenta en el hecho de que en los estudios cienciométricospor lo general se pueden incluir resultados obtenidos por métodos bibliométricos,al ser considerado el análisis de la producción y comunicación científica una parteimportante que interviene en la evaluación de los resultados de los SistemasCientíficos.Todas estas dimensiones a partir de las cuales el usuario de la información puedeser analizado alcanzan niveles de complejidad insospechadas cuando algunas deellas se asocian y correlacionan, como por ejemplo, las vinculadas con el uso y elimpacto junto a las de la demanda y la solicitud, y estas a su vez con las del hábitoo preferencia sobre determinadas fuentes, recursos o servicios, estudios en losque intervienen o pudieran intervenir métodos tan sofisticados y actuales en estemedio como el de análisis multivariado o el de redes neuronales.Este tipo de enfoque, sistémico e interdisciplinario, aplicado a objetos de estudiostan complejos y dinámicos como lo es el usuario de la información, o pudiera serloel cerebro humano, constituye una tendencia de la ciencia actual que propicia laintegración del conocimiento en donde el análisis de lo multidimensional prevalecesobre lo plano o lineal, apoyado por lo cuantitativo como una insoslayable vía parala interpretación de lo cualitativo.Es precisamente en este contexto que pudiera tomar vigencia una teoría queamplíe el estudio de usuarios a otros planos no relacionados con muchafrecuencia por los estudiosos de los usuarios de la información. Un plano en el queel usuario de la información con sus necesidades, sus características, su perfil ysu formación en el conocimiento de sistemas y servicios no se vea solo como lacausa que determina el funcionamiento de los sistemas de información, sino quese pueda analizar también esta causa a su vez como una consecuencia de supapel o función dentro del ciclo social de la información en el que no sólo participacomo usuario sino que también participa como generador de información, lo que lolleva a ser un ente activo en el comportamiento de las regularidades de laproducción y comunicación científica.En este último enfoque el usuario de la información puede ser estudiado como unaunidad de observación, dinámica, altamente mensurable y convergente de losEstudios Métricos de la Información, en el que prevalece el análisis multivariado ymultidimensional sobre el plano, lineal y univariado. 96
    • APLICACIÓN DE TÉCNICAS BIBLIOMÉTRICAS A LA GESTIÓN BIBLIOTECARIA ELÍAS SANZ CASADO CARMEN MARTÍN MORENOINTRODUCCIÓNHoy en día la mayoría de las bibliotecas está sujeta a enormes presiones respectoa la gestión de sus recursos de información, debido, en muchos casos, a ladisminución de las inversiones económicas frente al constante aumento delvolumen de publicaciones, de nuevos recursos tecnológicos, así como a lasnecesidades cada vez más sofisticadas de la comunidad de usuarios.Evidentemente, estas presiones se están traduciendo, en muchos centros, en unanueva forma de gestionar los recursos existentes, con el fin de aumentar sueficiencia. En este sentido, conocer las necesidades de información de losusuarios, así como determinar los hábitos en la búsqueda y en el uso de lainformación que demandan, es una tarea fundamental para poder desarrollar demodo adecuado gran parte de los procesos de evaluación que se realizan a diarioen cualquier biblioteca. Por ello, tanto el diseño, la planificación, como la gestiónde las bibliotecas deberán tener en cuenta aquellos criterios que permitan realizarcorrectamente las tareas que se acaban de comentar.Es conveniente insistir en que la correcta gestión de las bibliotecas pasa demanera obligada por una atención adecuada a sus usuarios, mediante laelaboración de productos y servicios de información útiles para el desarrollo desus actividades. Para ello, será preciso partir de un buen conocimiento de sushábitos de información y de sus necesidades específicas, dejando de ladocualquier otro tipo de razones subjetivas que, a veces, responden a deficienciasprofesionales que no sólo perjudican al usuario, al no poder satisfacer sus demandas, sino a los propios profesionales de la biblioteca al hacer menos eficientessus tareas. Por la misma razón, la gestión del centro se deberá de dotar de unasherramientas que le permitan conocer las características de sus usuarios, como: eltipo de in formación que necesitan, la tipología documental que utilizan, lacapacidad idiomática que de muestran, etcétera.En la gestión bibliotecaria es imprescindible el uso de un gran número de técnicasde análisis, entre ellas las bibliométricas, que complementen las quetradicionalmente usan los bibliotecarios, para conocer la utilización de los recursosde información de sus centros o, para determinar aquellas necesidades nosatisfechas de sus usuarios. En este sentido, la Bibliometría ha desarrollado unacantidad considerable de herramientas que ayudan a la gestión, ya que permitemedir distintas características de utilización de los diversos recursos que contienela biblioteca, así como de las necesidades que manifiestan los usuarios queacuden a ella. En general, la aplicación de estas técnicas ha proporcionado una 97
    • enorme ayuda a la hora de definir los sistemas y servicios más adecuados deinformación de la biblioteca.MÉTODOS DE EVALUACIÓNHay varias técnicas bibliométricas que se pueden aplicar a la gestión bibliotecaria.En este sentido, quizá sean los indicadores las herramientas de estudio que másse han desarrollado para cumplir este objetivo. Concretamente, fue en la décadadel 80 cuando se fomentó la investigación sobre la utilización de indicadores parala gestión de este tipo de centros.A partir de estas herramientas se pueden evaluar muchas de las actividades quese realizan en las bibliotecas, en especial aquellas que están vinculadas conaspectos de tipo cuantitativo. Así mismo, se recomienda la utilización deindicadores cuando se quiere conocer la evolución de las actividades que se hanestado desarrollando en la biblioteca o cuando se quieren conocer los cambiosque se han producido en los hábitos de información de sus usuarios durante un determinado período.En general, hay que tener en cuenta algunas consideraciones respecto a losindicadores, como: la parcialidad, es decir, cada indicador describe un aspectoconcreto del estudio que se está realizando; la convergencia, el uso de un grannúmero de indicadores permite tener un buen conocimiento de las característicasde la Biblioteca, de los usuarios que está atendiendo, o de los recursos deinformación que se están utilizando. Estos indicadores son relativos, es decir, serefieren sólo al tipo de biblioteca donde están siendo aplicados o al colectivo deusuarios estudiados, puesto que cada uno de ellos tiene características distintas,y, por tanto, la información que proveen hay que relacionarla exclusivamente conaquellos de su misma tipología.INDICADORES BIBLIOMÉTRICOSDentro de los indicadores están aquellos de tipo bibliométrico, que son datosnuméricos extraídos de los documentos que publican los investigadores o de losque son solicitados a la biblioteca, y que permiten analizar distintas característicasde las necesidades y demandas de información existentes dentro de la comunidadde usuarios que la visitan. En este sentido, los indicadores bibliométricos sepueden aplicar, tanto a los recursos documentales de los centros de información,como a los documentos publicados por sus usuarios. En el primer caso, lainformación obtenida permitirá evaluar el uso que se está haciendo de lacolección; mientras que en el segundo, se podrán conocer las características quepresentan esos usuarios como productores y consumidores de in formación.Por tanto, para la biblioteca será posible conocer y valorar diferentes aspectosreferentes a la utilización que se está haciendo de sus recursos, y de su capacidadpara atender las necesidades planteadas por sus usuarios, mediante el uso de losindicadores bibliométricos adecuados. Por su propia definición, éstos se podrán 98
    • obtener utilizando métodos indirectos (estudio de peticiones de documentos,análisis de citas, análisis de referencias, etcétera), es decir, sin tener quepreguntar ni consultar a los usuarios, ya que si se estudian los documentos quepublican, que utilizan o los hábitos de información que manifiestan ante diferentessituaciones, se pueden inferir dichas características. Hay que tener en cuenta queaunque los métodos directos (encuestas por correo, entrevistas, etcétera)permiten conocer más a fondo las necesidades reales del usuario, tienen unmayor costo y requieren un mayor tiempo que los indirectos, que se realizan másrápido y ofrecen resultados fiables (Sanz, 1994). En cuanto a los indicadores, hayque señalar que su importancia no estriba sólo en sus valores puntuales, sino enlos cambios que se pueden observar en ellos a lo largo del tiempo, pues estasvariaciones informarán de las modificaciones que se han ido produciendo en lautilización de los materiales de la biblioteca o en la dinámica de los hábitos deinformación de su comunidad de usuarios.Indicadores bibliométricos unidimensionalesLos indicadores bibliométricos unidimensionales estudian una sola característicade los documentos consultados, sin tener en cuenta ningún tipo de vínculo comúnque pueda existir entre ellos. De estos indicadores destacaremos aquellos quetienen especial relevancia para la gestión bibliotecaria, como son los que secomentan a continuación.Actualidad de los documentosEsta característica se refiere a la tendencia de la colección a caer en desuso, y losindicadores que la valoran, vida media, e índice de Price permiten conocer laactualidad de los documentos utilizados, y por tanto su obsolescencia. Para unabiblioteca es importante conocer el período durante el cual los documentos van aser utilizados y en consecuencia las posibilidades de que sean transformados ennuevo conocimiento. Ahora bien, al ser una información directamente relacionadacon el tipo de material que utilizan los investigadores de los distintos campos delconocimiento, los bibliotecarios pueden ir retirando aquellos documentos quetengan menor vigencia a zonas menos accesibles.El envejecimiento que muestra la literatura en cualquier campo del conocimientose puede determinar mediante el análisis de los años en que se han publicado losdocumentos utilizados. Esto se calcula por medio de distintos métodos, como porejemplo: el análisis de las referencias bibliográficas que aparecen en losdocumentos, el análisis de las citaciones que reciben los documentos, y, a partirde la consulta de los documentos que se realiza en una biblioteca.La obsolescencia de los documentos se puede determinar mediante distintosindicadores. En este sentido, uno de los más utilizados es el de vida media, estetérmino fue establecido por Burton y Kebler (1960), quienes lo definieron como “eltiempo durante el cual fue publicada la mitad de la literatura activa circulante sobre 99
    • un tema determinado,” entendiéndose por literatura activa, aquella que se cita enuna bibliografía o es solicitada a una biblioteca.La obsolescencia se puede medir mediante estudios diacrónicos y sincrónicos. Enel primer caso, el análisis indica el tiempo durante el cual podrán ser utilizadasdeterminadas publicaciones. Para conocer su valor, se selecciona una muestra dedocumentos publicados en un momento dado, y mediante un análisis de citas, seobtiene la cantidad que han recibido año con año. La vida media así calculadaindica el período en el que el con junto de documentos analizados ha recibido lamitad del total de las citas y, según Wallace (1986), este valor permite estimar eltiempo durante el que puede ser utilizada una publicación de un área científicaespecífica.El estudio sin crónico del envejecimiento de la literatura tiene como objetivodeterminar el tiempo que ha pasado desde que se publicó la mitad de la literaturaactiva más reciente. En este caso, la vida media de los documentos se calcula apartir de su bibliografía, y el valor viene dado por la mediana de los años deantigüedad de los documentos citados en las referencias bibliográficas. Laantigüedad así calculada permite conocer los años que han pasado desde que losdocumentos fueron publicados hasta su utilización.Desde el punto de vista bibliométrico, es más interesante calcular la tasa deobsolescencia mediante estudios sincrónicos, accediendo a los documentos quehan sido publicados. Esta forma de determinar el envejecimiento permite medir ladiferente actualidad de los documentos utilizados por los investigadores de losdistintos campos científicos, que presenta grandes variaciones de unas áreas aotras, y cuyo conocimiento es fundamental para determinar la política que hay queseguir en los procesos bibliotecarios.La aplicación de este indicador ha permitido agrupar diferentes disciplinas enfunción de su envejecimiento más o menos lento. Así, mientras la genética o lafísica tienen una vida media muy baja, y envejecen rápido (entre 3 y 5 años segúnlos trabajos de Stinson y Lancaster, 1987; Gupta, 1990; Martín y Sanz, 1996),otras disciplinas como la botánica, las matemáticas o la geología la tienen muyalta y envejecen más lentamente, y llegan a tener una vigencia de casi 12 años(Burton y Kebler, 1960). Entre ambos tipos se encuentran las disciplinas decarácter intermedio, como la química, cuyos documentos tienen una vida media deunos 8 años (Burton y Kebler, 1960).El otro indicador citado utilizado para conocer la obsolescencia de laspublicaciones es el índice de Price, que mide el porcentaje de documentosreferenciados en la bibliografía, que tienen 5 años o menos de antigüedad. Paracalcularlo, hay que contar el número de documentos contenidos en la bibliografíaque tengan 5 años o menos de antigüedad (se considera como año cero el depublicación del documento), y dividirlo entre el número total de referencias. Elvalor hallado se multiplicará por 100 para dar los resultados en forma porcentual. 100
    • El resultado informa sobre el mayor o menor porcentaje de documentos recientesque utiliza el usuario para generar nuevo conocimiento.Se pueden citar múltiples trabajos en los que se ha puesto de manifiesto el interésde este indicador, como los de Moed (1989) en las ciencias de la vida; Wouters yLeydesdorff (1994) estudiaron las diferencias que se dan en distintos campos delconocimiento, ya sea que pertenezcan a las humanidades, ciencias sociales oexperimentales, o a las tecnologías. López-Piñero y Terrada (1992a) encontraronque los valores de este indicador para seis revistas biomédicas españolas,oscilaba entre un 20.9% y un 39.6%, lo que su pone una cierta antigüedad en lascitas.Temática de los documentosÉste es un aspecto de gran interés para cualquier biblioteca, pues permite conocerla temática de los documentos que son utilizados, así como aquellas otrastemáticas que están relacionadas, con el fin de elaborar los productos específicosde información para los distintos colectivos de usuarios que atiende, y dirigir lapolítica de adquisiciones hacia las temáticas más demandadas.Para estudiar esta característica se utiliza el indicador de nominado Temáticadocumental, y su cálculo se realiza a partir de las referencias bibliográficas de losdocumentos publicados por los usuarios o de mandados en la biblioteca, puespermite analizar la frecuencia de los temas más citados o de los más consultados,y por tanto de aquellos que han sido más utilizados por los usuarios paraintroducirlos en las distintas actividades que realiza. A partir de ahí, se obtienenlos títulos de las revistas citadas, así como la frecuencia con que aparecen. Estostítulos se agrupan por temáticas, para lo cual se puede utilizar la clasificación quehace el Institute for Scientific Information (ISI) con las revistas que recogen susbases de datos, o bien emplear códigos UNESCO para agruparlas, tal y comohacen varias instituciones españolas.Entre los trabajos relacionados con este indicador, cabe citar el llevado a cabo porMéndez et al. (1987) en el que al estudiar las re vistas utilizadas por losinmunólogos españoles para dar a conocer sus trabajos, observaron quepertenecían a una gran cantidad de temas diferentes, pero que de alguna maneraestaban relacionados con dicha disciplina. Berger y De vine (1990) proponen ensu artículo un nuevo método para analizar las colecciones de publicacionesperiódicas en el que se combinan distintos criterios de evaluación, entre los que seencuentra la clasificación temática de las mismas. En el estudio que realizaronGómez et al. (1990) sobre investigación española en neurociencia, observaronque había un amplio espectro de disciplinas relacionadas con el sistema nervioso,dado que numerosos grupos de investigación en esta disciplina publicaban susresultados en revistas de medicina clínica, fisiología, anatomía, etcétera. 101
    • Tipología de los documentosPara una biblioteca también es importante conocer el tipo de documentos queconsultan y utilizan sus usuarios, pues este dato permite de determinar lasnecesidades de información que tienen, con el propósito de ir elaborando susperfiles de acuerdo con dichas necesidades. Por todo ello, no hay duda de laimportancia de su conocimiento a la hora de elaborar productos de informaciónadecuados a cada tipo de usuario, y por supuesto para definir o redefinir unapolítica de adquisiciones que atienda eficazmente el mayor número posible dedemandas.Mediante el indicador denominado Tipología Documental se puede conocer quétipo de documentos son más utilizados por los usuarios para dar a conocer losresultados de su investigación, o los que consultan para obtener la informaciónque necesitan. El valor de este indicador se determina mediante las frecuenciasobtenidas para los distintos tipos de fuentes, a partir de las referenciasbibliográficas de los documentos producidos por los investigadores, o de lossolicitados a la biblioteca.Son muchos los trabajos que han estudiado la tipología documental utilizada porlos autores de los distintos campos del conocimiento, observándose que el canalformal que mayoritariamente utilizan los de ciencias experimentales para dar aconocer sus contribuciones al conocimiento global, son los artículos en revistasespecializadas (Bordóns y Barrigón, 1992; López-Piñero y Terrada, 1992b;Luukkonen, 1992). En un reciente trabajo llevado a cabo sobre la produccióncientífica de los investigadores españoles en genética (Martín y Sanz, 1996) seencontró que dicho medio de trasmisión de conocimientos fue utilizado por losautores en porcentajes superiores al 90%. Ésta es una característica quediferencia a los científicos de otros campos; así Skelton (1971) señala que lasprincipales fuentes de información de los científicos sociales son las monografías,seguidas de las publicaciones periódicas. Los trabajos llevados a cabo por Cullars(1992) que estudian las características de citación de los humanistas indicaban supreferencia por las monografías frente a otros tipos de publicaciones.Por todo lo comentado anteriormente, cuanto mayor sea la frecuencia de apariciónde las publicaciones periódicas o actas de congresos en sus bibliografías, o ensus consultas a la biblioteca, más efímera será la información que utilicen; por loque se puede inferir que su campo de trabajo la requiere actualizada y de bajavida media. Mientras que cuando trabajen en temas de mayor obsolescencia, losdocumentos más citados o demandados serán los correspondientes a unaliteratura más clásica, como corresponde a la contenida principalmente en lasmonografías.En general, el tipo de documento que se utiliza en las disciplinas de vida mediabaja es eminentemente efímero, y los artículos de publicaciones periódicas suelenconstituir el mayor porcentaje de documentos consultados y utilizados. 102
    • También suele ser éste el material más utilizado cuando la disciplina tiene unavigencia intermedia, si bien aparece junto a un cierto porcentaje de materialclásico. Sin embargo, aquellos campos en que la literatura de consulta presentaun lento envejecimiento, se caracterizan por utilizar preferentemente la monografíacomo fuente de información.La biblioteca al conocer este indicador también puede estimar el grado deespecialización en las líneas de trabajo de sus usuarios, pues no es lo mismo queciten o de manden tesis e informes (característico de usuarios especializados),que congresos, patentes o normas (propio de usuarios que trabajan en cienciasaplicadas y tecnológicas), como han indicado en sus estudios autores como PérezÁlvarez-Ossorio et al., 1991; Miller, 1992; Luukko nen, 1992.Visibilidad de los documentosÉsta es otra característica que tiene un gran interés para las bibliotecas, dado quepermite determinar la importancia de los documentos que poseen, en función desu mayor o menor utilización por los distintos usuarios. De esta forma se puededeterminar en cierta medida la calidad de las revistas u otro tipo de publicación, yclasificar las según su interés científico, es decir, por el impacto que sus trabajosproducen en la investigación que se lleva a cabo en su campo específico deconocimiento. Esto permite tener un criterio relativamente objetivo de las mismas yuna clasificación que puede utilizarse en el momento de renovar, descartar osuscribirse a nuevos títulos; decisiones de gran importancia para los centros, dadoel alto costo que representa la adquisición de estos materiales.Para conocer la visibilidad de los documentos, se utiliza el indicador Factor deimpacto de las revistas, cuyo valor permite conocer la frecuencia conque lainformación contenida en las publicaciones periódicas es utilizada por los usuarios,para introducirla en su actividad científica y transformarla en nuevo conocimiento.El valor de este indicador se mide a través del número de citas recibidas por larevista que se esté evaluando en un determinado período, suponiendo que lasmás visibles para los usuarios son las que mayor número de citas reciben, y portanto las que mayor impacto tienen en la comunidad investigadora.Para calcular el Factor de impacto de una publicación periódica determinada en unaño concreto, se divide el número de citas que han recibido los artículospublicados por ella a lo largo de los dos años anteriores, entre el total de artículospublicados en esos dos años.Esta forma de calcular el indicador provoca una cierta distorsión en la ordenaciónque se hace de las revistas, pues se benefician aquellas que publican pocosartículos de gran extensión; es decir, las que contienen preferentementerevisiones, pues aun con cifras similares de citas, al tener menos artículos, elcociente que resulta es mayor, y por tanto muestran mayor Factor de impacto. Eneste grupo de publicaciones periódicas se pueden incluir las conocidas como 103
    • Review, Progress, Advances, etcétera, que pese a no ser publicaciones primarias,por no aportar nuevos conocimientos, suelen ocupar los primeros lugares en lasclasificaciones temáticas que se hacen de las revistas, dado que este orden vienedeterminado por el Factor de impacto de cada una de ellas.A la hora de interpretar este indicador hay que tener cuidado, pues el Factor deimpacto varía de unas disciplinas a otras a causa de las diferencias que existenentre las distintas materias, debido fundamentalmente a los variados hábitos decitación de los científicos de los diferentes campos del conocimiento (Garfield,1976), por lo que sólo se pueden establecer comparaciones entre las revistas quepertenezcan a las mismas temáticas, es decir, las comparaciones deben serintradisciplinarias.En la actualidad, el valor del Factor de impacto sólo se calcula de una 6,000revistas incluidas en las bases de datos del ISI, y aparece publicado en el JournalCitation Reports. Por este motivo, las bibliotecas especializadas no puedencalcularlo para el resto de su colección, pues aquéllas no son más que unapequeña parte de las más de 75,000 revistas científicas y tecnológicas que seestima que hoy se publican en el mundo.En los trabajos llevados a cabo que utilizan este indicador, se observan muyvariados objetivos. Subramanyan (1975), lo utilizó como criterio de selección derevistas en las bibliotecas. Méndez et al. (1987) estudiaron, a través de su factorde impacto, la calidad de las revistas de inmunología en las que publicabaninvestigadores españoles. Baños et al. (1992) lo utilizaron para valorar laspublicaciones biomédicas españolas y su contribución a la ciencia española. Camíet al. (1993) lo emplearon en un estudio llevado a cabo sobre la produccióncientífica española en biomedicina y salud.El índice de inmediatez es otro indicador de gran interés para las bibliotecas yaque permite conocer el impacto o visibilidad de las publicaciones que utilizan sususuarios, así como para determinar aquellas que recogen la información másactualizada de un campo científico, y por tanto estimar el mayor o menor interéspara las demandas que atienden. El Índice de inmediatez mide el tiempotranscurrido entre la publicación de un documento y su utilización por otros autoresen sus trabajos, o lo que es lo mismo, el momento en que es citado.Como es lógico, cuanto menor sea el tiempo transcurrido entre la publicación deun documento y su citación, o sea su utilización en otro, mayor será el valor delmismo en el sentido de que la comunidad científica lo ha incluido de manera muyrápida en otras líneas de investigación para transformarlo en nuevo conocimiento.El Índice de inmediatez de una publicación periódica determinada se calculadividiendo el total de citas que han recibido los artículos publicados en dicharevista durante el último año, entre el número total de artículos publicados por ellaen ese mismo año. El mayor valor de este indicador permite determinar cuáles son 104
    • las fuentes que recogen la información más actual de una especialidad o disciplinaconcreta.El problema que plantea este indicador es que si en un año se publican variosartículos que tienen relación con un mismo tema de investigación, tendrán unamayor probabilidad de ser citados los que se publiquen en los números que salgana principios de cada año; mientras que aquellos otros que tarden más en serpublicados tendrán menor probabilidad de ser citados durante ese año.Al depender de las citas recibidas tampoco el Índice de inmediatez tiene igualvalor para todas las disciplinas. Como indicamos líneas arriba, en cada una deellas la obsolescencia de la información utilizada es distinta. Incluso dentro de unamisma disciplina, dependiendo del tipo de investigación que se realice, básica oaplicada, también habrá que hablar de diferentes valores para el Índice deinmediatez. Como en el caso del Factor de impacto, los valores anuales de estosíndices son publicados anualmente por el Journal Citation Reports, si bien yahemos indicado que las bases del ISI recogen sólo una pequeña parte de lasmuchas revistas que se publican.Para evitar este inconveniente, algunas bibliotecas cubanas calculan el Índice deinmediatez de sus documentos teniendo en cuenta el lapso transcurrido desde suingreso en la colección hasta que son solicitados por los usuarios. Subramanyan(1975) considera que este indicador tiene un gran interés en los procesos deselección de documentos en las bibliotecas.Dispersión de las publicacionesLa ley enunciada por Bradford (1934) ha tenido un gran interés para la gestiónbibliotecaria, pues permite conocer las revistas más utilizadas por los autores paradar a conocer sus investigaciones, y que son, en la mayoría de los casos, las másdemandadas en las bibliotecas. Si se estudian los títulos donde más artículos sepublican, se pueden establecer grupos de revistas, con el fin de atender de modoadecuado las necesidades documentales de los usuarios del centro, elaborandoproductos específicos para ellos, como alertas informativas o difusión selectiva deinformación.El indicador de dispersión también permite conocer la frecuencia con la que sonconsultadas las distintas fuentes documentales. Para calcular su valor hay quehacer un análisis de las referencias bibliográficas, o del número de consultas quehan tenido las revistas de la biblioteca, y establecer las frecuencias de los distintostítulos, en función del número de artículos citados o de las demandas realizadasde las revistas. La tabla de frecuencias indica cuántos artículos ha recogido cadauno de los títulos, y aquellas más productivas o más consultadas; las que recojanaproximadamente el 50% de los artículos, formarán lo que se denomina el“núcleo,” cuyos títulos deberán pertenecer a la colección. 105
    • Otra forma de calcular el núcleo de revistas más productivas es de modo gráfico,representando en una escala semilogarítmica el número acumulado de revistas,frente al número acumulado de artículos recogidos por ellas. Si en la gráficaresultante se traza la recta tangente en el punto de inflexión de la curva, seobtiene el núcleo, el cual estará formado por aquellas re vistas que se encuentransituadas a la izquierda del punto de tangencia.Mediante un estudio de las citas recibidas por una serie de revistas biomédicas,Sengupta (1990) determinó el núcleo de revistas de 8 temáticas, a las quedeberían estar suscritas las bibliotecas especializadas en dichas disciplinas.Gómez et al. (1990) encontraron un núcleo de revistas en neurociencia que estabacompuesto por un número pequeño de revistas que eran utilizadas con frecuencia.En el trabajo de Rashid (1991) se propone una pequeña modificación de la ley deBradford para establecer relaciones entre el número de documentos que publicauna revista, y el lugar que ésta podría ocupar en una clasificación temática,teniendo en cuenta su posible interdisciplinariedad.Barrera idiomáticaEn muchas ocasiones se ha indicado que las barreras impuestas por el lenguajees un problema que tienen los usuarios de ciencias experimentales y tecnológicas;mientras que en ciencias sociales y humanidades, este problema se manifiestacon menor intensidad. Este hecho es relevante, dado que dentro de las cienciasexperimentales y tecnológicas, el inglés ha sustituido al francés y al alemán, en loque se refiere a transferencia de información científica, independientemente de lalengua materna del investigador (Villar, 1988). De tal manera que otros idiomasque antes tuvieron cierta importancia en esta difusión, como son alemán, francés oruso, hoy día prácticamente no se utilizan. De hecho, en la actualidad muchas delas revistas que publican países como Suecia, Dinamarca, Japón, etcétera, tienencomo idioma de publicación el inglés. No hay que olvidar que a esta situación noestán ajenos los productores de bases de datos, preferentemente de hablainglesa, y que abundan los títulos de las revistas que recogen documentos escritosen este idioma (King, 1987). Ante esta situación algunas revistas españolastambién han decidido publicar sus artículos en inglés para aumentar su visibilidady tener más posibilidades de entrar en las bases de datos internacionales (López-Piñero y Terrada, 1992b).El indicador que permite estudiar las posibles barreras que los científicos tienenante la información es el conocido como Capacidad idiomática. Para determinarlose calcula la frecuencia conque los distintos idiomas aparecen en las referenciasbibliográficas de las publicaciones, o de los documentos de la biblioteca que hansido consultados. Como es lógico, la aparición de porcentajes muy altos de citas oconsultas en el idioma materno, frente a bajos porcentajes en idiomas extranjeros,implicará una baja capacidad idiomática de los usuarios que redundará, enmuchos casos, en el desconocimiento de gran parte de la información científicaque se está llevando a cabo fuera del país. 106
    • Por todo lo anterior, el conocer los idiomas que pueden entender los usuarios esde vital interés para una biblioteca a la hora de suministrarles la información quedemandan, elaborar los productos de información más adecuados para susnecesidades, así como para adecuar la política de adquisiciones de losdocumentos escritos en los idiomas que les son comprensibles.Bibliografía nacional utilizadaEstudiar esta característica permite a una biblioteca conocer en qué medida, lainvestigación llevada a cabo en un país es utilizada por los usuarios para generarnuevo conocimiento. Por tanto, también permite conocer la permeabilidad quepresenta un país a los flujos de información generada fuera de sus fronteras. Suuso es importante en bibliotecas especializadas a la hora de la selección yadquisición de los documentos.Para conocer qué proporción de bibliografía nacional es utilizada por loscientíficos, se usa el Índice de aislamiento, indicador cuyo valor viene dado por elporcentaje de bibliografía del propio país que utilizan los científicos, del total de lasreferencias bibliográficas de sus trabajos. También se puede calcular a partir delos documentos consultados en la biblioteca y que han sido editados por el propiopaís. Cuanto mayor sea el valor obtenido para este indicador, menor influenciatendrá el conocimiento extranjero en las distintas actividades que se esténrealizando en el país. Como es lógico, países con un desarrollo científico mediodependerán en gran medida del conocimiento que se genere en el exterior, por loque en las bibliografías o en las consultas, aparecerá un gran porcentaje dedocumentos extranjeros. Sin embargo, aquellos países con un alto nivel dedesarrollo no tendrán que recurrir de manera excesiva a fuentes de informaciónexterna, si bien en algunos países como Estados Unidos, se han encontradoíndices de aislamiento superiores al 50%, lo que sugiere un cierto desinterés porparte de sus científicos hacia la investigación que otros colegas llevan a cabo enotros países, aspecto que pusieron de manifiesto López-Piñero y Terrada en1992(c).A la hora de interpretar el resultado obtenido para este indicador, nuevamentehemos de tener en cuenta que los valores no pueden ser los mismos para todaslas disciplinas científicas, por lo que no pueden compararse. Otro hecho quehabría de valorarse es la calidad de las revistas, pues si un país no tiene revistasvisibles y de buena calidad, los autores tenderán a citar fuentes extranjeras, comosucede en los países del tercer mundo (Gibbs, 1995).López Piñero y Terrada (1992a) observaron que en 1982, el valor de esteindicador presentaba una gran variación entre las revistas médicas españolasnucleares, pues se encontraban títulos como Endocrinología o Revista deDiagnóstico Biológico, que presentaban valores mínimos del orden de 4.14% y4.95%, otras como Medicina Clínica y Revista Clínica Española mostraban unosvalores intermedios, entre el 9 y 10%, y un grupo cuyos valores máximos estaban 107
    • cerca del 15%, entre las que citaban Actas Urológicas Españolas y RevistaEspañola de Enfermedades del Aparato Digestivo.Indicadores multidimensionales (mapas)Los indicadores multidimensionales permiten tener en cuenta, de modo simultáneolas distintas variables o las múltiples interrelaciones que pueden ser observadasen los documentos, o en los hábitos y necesidades de información de los usuarios.La elaboración de estos indicadores requiere la utilización de técnicas de análisismultivariante. A partir de estas técnicas se pueden elaborar mapas que permitenrepresentar gráficamente diversas características de los usuarios; por ejemplo, lostemas en los que están trabajando, las relaciones que mantienen entre ellos o, laspublicaciones periódicas que utilizan para actualizar sus conocimientos o paradifundir sus resultados de investigación.Hay muchos tipos de representaciones gráficas que se pueden obtener a partir delanálisis multivariante, probablemente las dos de mayor interés para la gestiónbibliotecaria sean el análisis de cluster y el escalado multidimensional. En amboscasos, se pueden representar individuos o variables cuya situación en el mapadependerá de las similitudes que presenten. Para ello, antes de iniciarse elanálisis se deben establecer los criterios que se van a aplicar en el estudio, comoson: la selección de las variables que se utilizarán para identificar a los grupos y laselección de la medida de proximidad entre los individuos.El análisis de cluster tiene por objeto la búsqueda de grupos similares de variableso individuos que se van agrupando en clusters o conglomerados, de tal maneraque se pueden crear grupos homogéneos en función de las característicasobservadas. Por su parte, el escalado multidimensional es una técnica que estádiseñada para la elaboración de mapas con el propósito de mostrar las relacionesexistentes entre individuos o variables en función de las distancias existentes entreellas. Los mapas obtenidos a partir de esta técnica se pueden representar en una,dos o tres dimensiones, dependiendo de que las variables se sitúen en una línea,en un plano, o mediante puntos en el espacio. Las representaciones obtenidas apartir de un gran número de dimensiones son sumamente complicadas; por estemotivo, los dos tipos más utilizados de representación son los de dos y tresdimensiones. De las variables comunes que se analicen con estas técnicasdepende que se puedan realizar varios tipos de estudios.Mapas obtenidos a partir del análisis de las citacionesEn este tipo de mapas se utiliza como vínculo común las citaciones que recibenlos autores, los documentos o las publicaciones periódicas, de tal manera que sepueden representar gráficamente redes cognitivas y observar su evolución a lolargo del tiempo. 108
    • Los primeros mapas que se realizaron tuvieron como objetivo el estudio de lasrelaciones establecidas por los autores. Para lo cual, se utilizó como elementoclave de conexión entre ellos, las cocitaciones que recibían los documentos quepublicaban, es decir, las citas conjuntas que recibían los autores en publicacionesposteriores (Small, 1976). Este tipo de mapas ha sido analizado en numerosostrabajos, y permite representar gráficamente las líneas de investigación en las queestán trabajando los autores. El análisis de las citas conjuntas permite iragrupando a los autores por temáticas, de tal manera que aquellos que trabajenen campos similares recibirán un elevado número de co-citaciones, y por tanto, sesituarán muy cerca unos de otros formando grupos homogéneos.Algunos trabajos, como los de Small y Garfield (1986), han dirigido sus objetivos aldesarrollo de mapas, con el fin de determinar las relaciones existentes entre lasdistintas disciplinas científicas, a partir de las co-citaciones como vínculo de uniónentre ellas. Para la realización de estos mapas se ha utilizado la informaciónproveniente de los registros de las bases de datos del Institute for ScientificInformation (ISI). En este sentido, es conveniente señalar la dificultad que tiene larealización de los mapas de co-citación sin consultar estas bases de datos, puestoque son las únicas que incluyen las referencias bibliográficas en sus registros. Portanto, este tipo de estudios se ve limitado, en la mayoría de los casos, a aquellosautores que publican sus trabajos en fuentes recogidas por las bases de datos delcitado instituto, el que presenta una fuerte inclinación hacia las publicaciones depaíses anglosajones.Del mismo modo que con los autores o con los documentos, se pueden realizarmapas con las publicaciones periódicas, con lo cual se puede identificar y evaluarel núcleo de revistas científicas dedicadas a una determinada disciplina, o de lasmás consultadas por los usuarios de una biblioteca. En las representaciones deeste tipo de mapas, la distancia entre las publicaciones periódicas dependerá delnúmero de citas conjuntas que reciban o del número de veces que hayan sidoconsultadas conjuntamente en una biblioteca; de tal manera que aquellas quetengan una frecuencia similar se situarán cerca unas de otras, formando grupos.McCain (1991) ha contribuido de manera importante al desarrollo de mapas apartir de las co-citaciones que recibían las publicaciones periódicas. Sus trabajoshan permitido definir y representar gráficamente el núcleo de revistas de mayorinterés en determinadas disciplinas científicas.Mapas obtenidos a partir del análisis de las co-palabrasOtros estudios que han sido analizados recientemente, por el gran interés quetienen para la elaboración de mapas temáticos, son los realizados a partir de co-palabras, es decir, a partir de la aparición conjunta en los documentos de losmismos descriptores, palabras clave, términos de los resúmenes o, incluso,determinadas palabras del título de los trabajos publicados (Callon et al., 1995). 109
    • Es conveniente señalar que, aunque este tipo de mapas se puede realizar a partirde las características de los documentos que se acaban de comentar, los mapasrealizados a través de descriptores han mostrado tener una mayor precisión pararepresentar los temas de los que tratan los documentos, puesto que a diferenciade las palabras clave, que son asignadas por los autores, y, por tanto, la mismapalabra puede no describir siempre los mismos contenidos; los descriptores tienenuna asignación más objetiva, ya que provienen de un vocabulario controlado, y,por ello, cada descriptor siempre estará asociado a los mismos conceptos.En estos mapas, como en el caso anterior, los descriptores se situarán cerca unosde otros en función del número de veces que aparezcan juntos en losdocumentos. En este sentido, el número de co- currencias de los descriptores,palabras clave, etcétera, en los trabajos científicos permitirá que se formen grupostemáticos que se van a ir situando en distintos niveles de agregación,dependiendo del grado de similitud que presenten.Evidentemente, la realización de este tipo de mapas representa una enormeventaja respecto a los de co-citación, puesto que su realización no estará limitadapor la utilización de las bases de datos del Institute for Scientific Information (ISI),sino que se puede utilizar un gran número de bases de datos específicas omultidisciplinarias.BIBLIOGRAFÍABAÑOS, J. E.; I. Casanovas; E. Guardiola; F. Bosch. “Análisis de las revistasbiomédicas españolas mediante el factor de impacto.” Medicina clínica (Barc),1992, 99: 96- 99.BERGER, M.; J. Devine. “Serials evaluation: An innovative approach.” SpecialLibraries, 1990 Summer: 183- 188.BORDÓNS, M.; S. Barrigón. “Bibliometric analysis of publicationsos Spanishpharmacologists in the SCI (1984- 89). Part. II. ” Scienciometrics, 25 ( ): 425- 446.BRADFORD, S.C. “Sources of information on specific subjects”. Engineering,1934, vol. 137: 85- 86.BURTON, R.; R. W. Kebler. “The “half-life” of some scientific and technicalliteratures.” American Documentation, 1960, 11:18- 22.CALLON, M.; J.P. Courtial; H. Penan. Cienciometría. Gijón, ediciones TREA, 1995.CAMÍ, J.; M. T. Fernández; Y. Gómez. “La producción científica española enbiomedicina y salud. Un estudio a través del Science Citation Index (1986-1989).”Medicina Clínica (Barc), 1993, 101 (19): 721- 731. 110
    • CULLARS, J. “Citation characteristics of monographs in the fine arts.” LibraryQuarterly, 1992, 62(3): 325- 342.GARFIELD, E. “Significant journals of science.” Nature, 1976, 264: 609- 615.GIBBS, W.W. “Ciencia del tercer mundo.” Investigación y Ciencia. 1995, 231:70-79.GÓMEZ, I.; E. Sanz; A. Méndez. “Utility of bibliometric analysis for research policy:a case study of Spanish research in neuroscience,” Research Policy, 1990, 19:457- 466.GUPTA, U. “Obsolescence of physics literature: exponential de crease of thedensity of citations to Phusical Review articles with age,” Journal of the AmericanSociety of Information Science, 1990, 41 (4): 282- 287.KING, J. “A review of bibliometric and other science indicators and their role inresearch evaluation.” Journal of Information Science, 1987, 13: 261- 276.LÓPEZ PIÑERO J. M.; M. L. Terrada. “Los indicadores bibliométricos y laevaluación de la actividad médico-científica.(IV). La aplicación de losindicadores.”Medicina Clínica (Barc), 1992 (a), 98: 384- 388.— —-. “Los indicadores bibliométricos y la evaluación de la actividad médico-científica.(II). La comunicación científica en las distintas áreas de las cienciasmédicas.” Medicina Clínica (Barc), 1992 (b), 98: 101- 106.— —-. “Los indicadores bibliométricos y la evaluación de la actividad médico- ientífica. (III). Los indicadores de producción, circulación y dispersión, consumo de lainformación y repercusión.” Medicina Clínica (Barc), 1992 (c), 98: 142- 148.LUUKKONEN, T. “Is scientists’ publishing behaviour reward seeking?”Scientometrics, 1992, 24( ) 297- 319.MARTÍN MORENO, C.; E. Sanz Casado. “Producción científica española en elárea de genética,” Revista Española de Documentación Científica, 1996, 19 (4):377- 391.McCAIN, K.W. “Core journal networks and cocitation maps: New bibliometric toolsfor serials research and management.” Library Quarterly, 1991, 61(3): 311- 336.MÉNDEZ, A.; I. Gómez; E. Sanz; E. Morales. “La inmunología española a travésde sus publicaciones.” Inmunología, 1987, 6(3): 122- 133.MILLER, R. “The influence of primary task on R&D laboratory evaluation: acomparative bibliometric analysis.” R&D Management, 1992, 22: 3-19. 111
    • MOED, H. F. “Bibliometric measurement of research performance and Price’stheory of difference among sciences.” Scienciometrics, 1989, 15 (1): 473- 483.PÉREZ ÁLVAREZ- OSSORIO, J.R.; M. Y. Gómez Caridad; M. J. Martin Sempere;C. Galban Ferrus; M. C. Urdín Caminos; A. Y. Sobrado Presa. “La producción dela Universidad española en física, reflejada en las publicaciones españolas yextranjeras.” Revista española de Documentación Científica, 1991, 14: 428-444.RADISH, F.F. “Bibliometric analysis as a tool in journal evaluation.” SerialsLibrarian, 1991, 20 (2/3): 55- 64.SANZ CASADO, E. Manual de estudios de usuarios, 1994, Madrid, FundaciónGermán Sánchez Ruipérez.SENGUPTA, Y. N. “Bibliometrics and identification of core periodicals.” Herald ofLibrary Science, 1990, 29 (3/4): 226- 247.SKELTON, B. Comparison of results of science studies with investigation intoinformation requirements of the social science, Bath University, Bath UniversityLibrary, 1971.SMALL, H.G.; E. Garfield. “The geography of science: disciplinary and nationalmappings.” Journal of Information Science, 1986, 11: 147- 159.STINSON, E.R.; F. W. Lancaster. “Synchronous versus diachronous methods inmeasurement of obsolescence by citation studies,” Journal of Information Science,1987, 13: 136- 145.SUBRAMANYAN, K. “Criteria for journal selection.” Special Li braries, 1975, 66 (8):367- 371.VILLAR, J. “El inglés, idioma internacional en medicina.” Med Clin(Barc), 1988, 91:23- 24.WALLACE, D. “The relationship between journal productivity and obsolescence.”Journal of the American Society for Information Science, 1986, 37(3): 136- 145.WOUTERS, P.; L. Leydesdorff. “Has Price’s dream come true: Is scientometrics ahard science?” Scientometrics, 1994, 31 (2): 193-222. 112
    • BIBLIOMETRÍA ALICE MIRANDA ARGUEDASA principios de 1990, los documentalistas comienzan a interesarse en haceraplicaciones matemáticas y estadísticas en las unidades bibliográficas. F. J. Colesy Nellie B. Eales en 1917 hicieron el primer estudio con un grupo de títulos dedocumentos cuyo análisis consideraba el país de origen (White, p. 35). En 1923,E. Wyndham Hulme fue la primera persona en usar el término "estadísticasbibliográficas".Y propuso la utilización de métodos estadísticos para tener parámetros que sirvanpara conocer el proceso de la comunicación escrita y, la naturaleza y curso deldesarrollo de una disciplina. Para lograr ese aspecto empezó contando unnúmero de documentos y analizando varias facetas de la comunicación escritaempleada en ellos (Ferrante, p. 201). En un documento escrito en 1969, AlanPritchard propuso el término bibliometría para reemplazar el término "estadísticasbibliográficas" empleado por Hulme, argumentando que el, término es ambiguo, nomuy descriptivo y que puede ser confundido con las estadísticas puras oestadísticas de bibliografías. El definió el término bibliometría como la aplicaciónde la matemática y métodos estadísticos a los libros y otros documentos (p. 348-349). Y desde ese momento se ha utilizado este término.Muchas personas empiezan a interesarse en el estudio estadístico de losdocumentos, los patrones que se observan y se formulan leyes empíricas basadasen la observación. En 1926, Lotka desarrolla una ley relacionada con ladistribución productiva de los autores. Zipf formuló, en 1933, una nueva leyrelacionada con la frecuencia con que es usada una palabra dentro de un texto.En 1934, Bradford desarrolla una nueva ley para descubrir los patrones que seobservan en la distribución de documentos (especialmente publicacionesperiódicas) en una disciplina específica o un área problema (White, p. 36). Lasleyes citadas son las tres leyes básicas de la bibliometría. Hay casos especialesde distribuciones hiperbólicas donde un incremento geométrico provoca undescenso aritmético en la producción. Como las leyes han sido desarrolladasempíricamente, describen eventos pero no explican comportamientos. Lastécnicas bibliométricas son usadas para analizar un tipo de literatura y asícontrolar ésta y entender el tema. A lo que B.C. Brookes dice ...parece ofrecer elúnico medio disponible en este momento para reducir la presente incertidumbreque nos indique qué cantidad de documentación científica, sistemas deinformación y servicios bibliotecológicos están funcionando de una maneraordenada que permita establecer criterios capaces de ser racional yeconómicamente planeados y organizados. (Saracevie, p. 121).Esta confusión ha aumentado en la literatura sobre bibliometría porque hay queconsiderar dos dimensiones en este campo: análisis cuantitativos y cualitativos dela literatura sobre una disciplina que involucro leyes empíricas para parámetros no 113
    • cubiertos y, además, describir regularidades en la literatura (Ferrante, p. 199). B.C. Brookes describe cinco objetivos del análisis cuantitativo de una literatura: 1. Diseñar sistemas y redes de información mas economices. 2. Aumentar las cuotas de eficiencia de los procesos relacionados con la información. 3. Identificar y medir las deficiencias de las fuentes bibliográficas presentes. 4. Establecer predicciones sobre la tendencia publicitaria. 5. Descubrir y dilucidar las leyes empíricas que pueden proveer una base para el desarrollo de una teoría de la información científica (White, p. 36).Este tipo de análisis únicamente puede predecir y describir situaciones, pero nopuede puntualizar causas.El análisis cuantitativo de la literatura de una disciplina permite la utilizaciónpráctica de encuentros investigativos y provee comparaciones criticas. E. Whiteseñala cinco usos del análisis cualitativo en bibliotecas: 1. Identificar la esencia de la literatura. 2. Tener un número mayor de publicaciones en zonas de importante desprovisión. 3. Establecer un punto de equilibrio entre zonas de mayor y menor utilización de la información. 4. Establecer una lluvia de ideas como un estudio epidérmico. 5. Clasificar segmentos de una literatura a través de una interconexión de citas (P. 38).Saracevic y Perk advierten que el análisis cualitativo es subjetivo y puedepresentar un cuadro incompleto (p. 120). Sin embargo, White indica que aplicarleyes empíricas ha dado como resultado una combinación de dimensionescualitativas y cuantitativas que han satisfecho necesidades investigativas en losdos aspectos anotados (p. 36). Parece indicar que cada dimensión del estudiobibliométrico ilumina algunas propiedades de una literatura.Las tres leyes sobre bibliometría: Lotka, Zipf y Bradford, han sido examinadas ymodificadas muchas veces y por muchas personas. White apunta un problemainvestigativo que existe con las leyes y es que son matemáticamente convincentespero en la práctica son problemáticas (p. 35). Como las leyes son evaluadas endiferentes situaciones, luce como que los resultados observados no siempre seajustan a la distribución esperada. Los investigadores han modificado las leyespara contar con diferentes variables que permitan analizar diferentes situaciones,pero todavía no existe una teoría general basada en la observación de las leyesempíricas que nos permitan indicar por qué diferentes aspectos de la literaturasiguen patrones establecidos. O`connor y Voos sostienen que la diversidad de 114
    • aplicaciones de los métodos prácticos de la bibliometría estarán limitados hastaque sea desarrollada una teoría única (p. 11).Ley de LotkaEn 1926, Alfred J. Lotka concluyó un estudio sobre la productividad de los autoresutilizando dos poblaciones de químicos. De los datos observados, formuló una leyempírica describiendo la productividad de los autores en una población dada: elnúmero de químicos (N) que publican publicaciones químicas es proporcional a1/n2 de esos químicos. Derek de Solla Price reescribió la ley así: la mitad de losdocumentos científicos son contribución de la raíz cuadrada del total del númerode autores científicos (p. 36).En una discusión sobre la ley de Lotka, William Gray Potter dijo que el artículo enel cual Lotka da a conocer su ley no fue publicado sino hasta 1941, su distribuciónno fue llamada ley de Lotka hasta 1949 y ningún intento fue hecho para evaluar laaplicabilidad de la ley de Lotka en otras disciplinas hasta 1973 (p. 21).Ninguno de los trabajos hechos para replicar la ley de Lotka ha sido comparado altrabajo original, quizá por la época y la comunidad de autores involucrados (Potter,p. 36). Potter enfatiza que la ley de Lotka no es una distribución estadísticaprecisa,al contrario, es una generalización basada en dos muestras (p. 23). La ley pareceque trabaja mejor con un amplio y representativo subconjunto del universo de lacomunidad de autores; cuanto más pequeño y más definido el subconjunto dedocumentos, se observan mejor los datos derivados de esta ley (Potter, p. 36).Ley de ZipfLa segunda ley empírica desarrollada en el campo de la bibliometría es la ley deZipf. George Kingsley Zipf formuló la ley en 1933 para describir la relación entre elrango de las palabras y la frecuencia dada en una porción de la literatura. rf = cdonde r = rango de la palabra. f = frecuencia de la palabra y c es una constante para la porción dada(usualmente 1/10 del total del tamaño de la porción de la literatura) (Wyllys, p. 54).La versión generalizada de la ley es rB f = c, donde B es la pendiente de la líneade los datos (puntos). 115
    • El estudio original mostraba una mejor relación entre los rangos centrales que losdel final y el corpus debería ser al menos de 5000 palabras para que rf seaconstante (Wyllys, p. 55).En estudios sobre lenguaje natural, rf muestra un consistente crecimiento ligerosegún aumente r, en lugar de permanecer constante.Benoit Mandelbrot propuso una modificación de la ley de Zipf la cual incluye otraconstante que tiene el. más grande efecto cuando r es pequeña (r + M)Bf = C.Este refinamiento de la ley de Zipf, provee un mejor ajuste a los datos típicos,especialmente en las categorías bajas y palabras de alta frecuencia (Wyllys, p.59). La ley de Zipf es aplicable a un diverso rango de fenómenos, pero su uso ensistemas de información está muy limitado, porque en el presente no da másinformación que los conteos de frecuencia de cada palabra (Wyllys, p. 63).Ley de BradfordLa mayor parte de la literatura sobre leyes empíricas bibliométricas estárelacionada con la ley de dispersión de Bradford. S. C. Bradford fue un bibliógrafobritánico, quien estableció a inicios de 1930 que menos de la mitad de losdocumentos científicos útiles publicados están reunidos en las publicacionesperiódicas sobre resúmenes. Esta afirmación fue más tarde verificada por Derekde Solla Price en 1965: en cualquier año, el 35% de todos los documentosexistentes no son citados del todo y 49% soncitados sólo una vez, por diferentes razones, tales como: inadecuada indización yresumen y no disponibilidad. La deficiencia en el control bibliográfico en esaépoca permitió a Bradford examinar la extensión que verdaderamente se le da alos artículos en las publicaciones periódicas dedicadas a diversos temas. Susobservaciones le permitieron su formulación de la ley de dispersión. Si las revistascientíficas están hechas de manera que disminuye la productividad del artículo enuna disciplina determinada, pueden ser divididos en un núcleo de publicacionesperiódicas más particularmente dedicadas a la materia y varios grupos o zonasque contengan el mismo número de artículos como el núcleo, cuando los númerosde publicaciones periódicas en el núcleo y zonas exitosas sean como n : n2...(White, p. 37).Desde que la ley fue publicada en 1948, se ha hecho una gran cantidad de trabajotratando de verificarla y probar su estabilidad; no hay dos de estos estudiossubsiguientes que interpreten la ley en los mismos términos matemáticos.En su articulo “La ambigüedad de la ley de Bradford”, Elizabeth Wilkinsonseñalaba que Bradford formuló su ley gráfica y verbalmente, y las dosformulaciones no son matemáticamente equivalentes. La formulación verbalexpresaba la teoría de Bradford mientras que la formulación gráfica describía susdatos observados (p. 125). B. C. Vickey demostró que la fórmula algebraica de laley de Bradford sólo predice la porción superior de la línea recta de las curvasobservadas (White, p. 37). Las dos formulaciones de la ley no convergen donde 116
    • es más grande el número de documentos aportados por un publicista. Brookesdesarrolló la formulación gráfica y encontró que sus datos seguían una formalogarítmica lineal (Wilkinson, p. 125). La porción inicial de la curva representaba elnúcleo en la porción lineal, las presiones restrictivas que afectan el núcleo nooperaron por más tiempo (Salton, p. 176). Leimkuhler ha publicado evidenciaspara la formulación verbal de la ley de Bradford; otros no han hecho mucho poresta ley porque el núcleo es difícil de definir. El encontró un acuerdorelativamente cercano entre las distribuciones observadas y las teóricas(Wilkinson, p. 125). Además, Wilkinson señalaba que para que la distribución deBradford fuera válida todos los documentos que son relevantes deben estarincluidos en los datos, y los criterios para reconocer un documento relevantedeberían ser consistentes y sintió que la ambigüedad de las conclusiones relativasa las dos formulaciones de la ley de Bradford han sido responsables de granconfusión e incertidumbre respecto a ella (p. 126).Leyes teóricasPocos trabajos han sido hechos para encontrar las causas de los patronesdescritos en las tres leyes, previamente analizadas sobre bibliometría. Se hanhecho mayores esfuerzos para relacionar las leyes entre sí y aplicarlas.Mandelbrot desarrolló una ley teórica basada en un modelo de palabrasalmacenadas en la mente del ser humano. Este modelo establece que f(r), elnúmero de ocurrencias del r(s) (rango de la palabra, es proporcional a 1/(1 + Br)y,donde B y Y son constantes (Brookstein, p. 420).Brookstein usó un modelo simple de población para desarrollar la ley que podríaser aplicada en cualquier época, texto, etc. (Brookstein, p. 420). Su distribuciónteórica tomó la forma siguiente: el número de palabras que ocurre n veces espropor-cional a 1/n para la misma constante. Si ? puede tomar cualquier valor, la fórmulade Brookstein es equivalente a la de Mandelbrot. Para ? = 1 ó ? =2, estasdistribuciones son equivalentes a la suma de las leyes de Bradford-Zipf-Lotka(Brookstein, p. 421). Es más, las derivaciones empíricas de las leyes de Bradford,Zipf y Lotka son casos especiales de las leyes teóricas desarrolladas porMandelbrot y Brookstein.Aplicaciones PrácticasComo se anotó con anterioridad, mucha de la literatura sobre bibliometría estárelacionada con las aplicaciones técnicas a situaciones reales. Según White elanálisis de citas hechas en índices, producto de sistemas automatizados, podríanser realmente los más exitosos para hacer uso de la bibliometría (p. 35). Elconcepto de citar una fuente es casi tan antiguo como la imprenta. La primera citaa pie de página fue encontrada en "A Dictionary of the Art of Printing" por WilliamSavage en 1841 (White, p. 38). El primer “citation index” conocido fue elShepherds Citation en 1873. Hoy día, el análisis y la indización de citas son losaspectos básicos para investigaciones sobre bibliometría. 117
    • Los índices de citas ilustran el uso e impacto de las publicaciones periódicas,colecciones organizadas que muestran la frecuencia de documentos citados ypueden ser usados para plantear estudios históricos y sociológicos (White, p. 39).La autora Emile White resume los conceptos básicos de análisis de citas en:1. Cita directa: relación entre los documentos y el investigador que los usa.2. Acoplamiento bibliográfico: la relación de dos documentos en virtud de sudescenso a un tercer documento.3. Co-cita: dos citas que son citadas juntas. (p. 39).El tesauro de ERIC define el acoplamiento bibliográfico como la separación de unaporción de literatura en pequeños grupos a través de correlaciones de conjuntossimilares de referencia o citas bibliográficas. (Ferrante, p. 202). Estos subgruposforman redes de publicaciones relacionadas. Esta relación en el desarrollo decolecciones bibliotecológicas, es una relación fija, donde la co-cita puede cambiardependiendo de los autores citados. La ley de Bradford puede ser usada paratales aplicaciones prácticas como estadísticas de circulación, composición deusuarios, la relacion publicador-monografia para el desarrollo de una materiadeterminada. El número de citas puede ser usado para evaluar autoresindividuales y unidades académicas.En 1973, Saracevie y Perk analizaron la literatura en bibliotecología utilizando laley de Bradford, usando citas de la acumulación de 1967 del Library Literature,ellos realizaron una serie de pruebas estadísticas sobre la selección de materialesde diversas fuentes. Ni el total ni la selección de la literatura siguió la distribuciónde Bradford; la distribución observada era demasiadofuerte en la cima de la curva y se desvanecía al final. Los autores concluyeronque la literatura sobre bibliotecología tiene un comportamiento fuertementeinesperado, está autocontenida y no es interactiva. (p. 121).ConclusionesLa bibliometria está basada en tres leyes que se derivan como resultado deobservaciones empíricas. Todas estas leyes son distribuciones que describensituaciones complejas, las distribuciones persisten en toda clase de circunstanciaprobada, y son casi equivalentes. Se han hecho muchos estudios sobre el uso delas leyes en aplicaciones prácticas en bibliotecología y ciencias de la información,aunque se ha dedicado atención en explicar las causas fundamentales de losmodelos. Los investigadores todavía están examinando las leyes en nuevassituaciones; todos ellos están de acuerdo con que las distribuciones estánpresentes y son válidas en muchos y casi todos los casos, pero no saben por quéexisten y trabajan. 118
    • Literatura ConsultadaBookstein, Abraham. The bibliometries distributions / Abraham Bookstein. -- P.416-423. -- En Library Quaterly. -- Vol. 46(Oct. 1976)Buckland, Michael K. Library services in tiieory and context / Michael K. Buckland.-- New York : Pergamon Press, 1983.Ferrante, Barbara Kopelock. Bibliometries : access in the library literatura / B. K.Ferrante. -- P. 199-204. -- En Collection management. -- Vol. 2(Fall 1978)Oconnor, Daniel 0. Empirical laws, theory construction, and bibliometrics / Daniel0. Oconnor and Henry Voos. -- P. 9-20. -- En Library Trends. -- Vol. 30(Summer1981)Potter, William Gray. Lotkals law revisited / William Gray Potter. -- P.21-39. -- EnLibrary Trends. -- Vol. 30(Summer 1981)Pritchard, Alan. Statistical bibliography of bibliometries? / Alan Pritchard. -- P. 348-349- En Journal of Documentation. -- Vol. 25(Dec. 1969)Saracevie, Tefko. Ascertaining activities in a subject area through bibliometricanalysis / Tefko Saracevie and Lawrence J. Perk. -- P. 120-134. -- En Journal ofthe American Society for Information Science. -- Vol. 24(Mar.-Apr. 1973)White, Emilie C. Bibliometries : from curiosity to convention / Emilie C. White. -- P.35-42. -- En Special Libraries. -- Vol. 76(Winter 1985)Wilkinson, Elizabeth A. The ambiguity of Bradfords law / E. A. Wilkinson. -- P. 122-130. -- En Journal of Documentation. -- Vol. 34(June 1972)Witting, Glenn R. Statistical bibliography-A historical footnote / Glenn R. Witting. --P. 240-241. -- En Journal of Documentation. -- Vol. 34(Sept. 1978)Wyllys, Ronald. Zipfs law / Ronald Wyllys. -- P. 53-64. -- En Library Trends. -- Vol.30(Summer 1981) 119
    • MÉTODO DE ANÁLISIS UNIVARIABLE VERSUS MULTIVARIABLE. APLICACIÓN PRÁCTICA EN REVISTAS DE ECONOMÍA ANA MARÍA MORALES GARCÍA amorales@bib.uc3m.esIntroducciónLas publicaciones periódicas constituyen una parte fundamental de lascolecciones de cualquier biblioteca universitaria, y la fuente de información másactualizada en los diferentes campos científicos, por lo que su conocimiento esesencial para la investigación. En la actualidad, los presupuestos de que disponenlas bibliotecas no han crecido proporcionalmente al incremento de laspublicaciones, y se hace más necesaria la utilización de instrumentos quepermitan evaluar las colecciones.En 1984, Mosher definió la evaluación de la colección como “la valoración de lautilidad y de la pertinencia de las colecciones de una biblioteca con relación a sususuarios o programas”, con los fines de: Ayudar a la biblioteca a enfocar los gastos de adquisiciones en aquellos materiales más necesarios para los usuarios. Conocer y gestionar las colecciones de la biblioteca de una manera más efectiva. Proporcionar una base para los planes y políticas de desarrollo de colecciones a niveles local y cooperativo.Pero, realmente, ¿cómo se viene realizando esta evaluación?. Los criteriosunivariantes utilizados más frecuentemente para la evaluación de publicacionesperiódicas, son los planteados por autores como Lancaster (1988) en su libro “Ifyou want to evaluate your library”, en el que se recogen una serie de variables quepermiten determinar cuáles son las revistas más importantes: uso de la colecciónen la biblioteca, opinión de usuarios, factor de impacto, productividad de la revista,etc.Sin embargo, la evaluación de la colección de revistas de una biblioteca, no puedebasarse sólo en un análisis univariable cuantitativo o cualitativo, y siempre que sepueda, sería conveniente basar las decisiones en más de un criterio.Siguiendo esta teoría, se ha elaborado un estudio utilizando el métodomultivariable denominado Rango Selectivo Multidimensional (RSM), análisis quese ha escogido, no sólo por la posibilidad que ofrece de combinar varias variablesen su evaluación, sino porque además permite dar un mayor peso a la primeravariable (uso de la colección) que es la que se ha definido como la másimportante. 120
    • Por otra parte, dos o más de estas variables consideradas simultáneamente,mediante un procedimiento multivariante, como es el caso del RSM, permitemayor confiabilidad sobre la idoneidad de las revistas para un servicio deinformación dado. De hecho, después de calculado el RSM, se puede observar yconstatar la influencia de los cambios que han introducido estos nuevos valoresrespecto a los obtenidos en cada uno de los análisis univariables.MetodologíaLa colección de las revistas de economía que se encuentra en la biblioteca de laUniversidad Carlos III Madrid se ha evaluado mediante distintos métodos.Por un lado, se utilizaron métodos de análisis estadístico univariable, con objetode estudiar de forma independiente las distintas variables de interés para loseconomistas.Posteriormente se aplicó un método multivariable, el denominado Rango SelectivoMultidimensional, no sólo por las posibilidades que ofrece, sino por los resultadosobtenidos en otros campos, ya que permite comparar conjuntamente las variablesestudiadas previamente de forma individual. De hecho, este modelo, puedeconvertirse en una herramienta útil en manos de los evaluadores, no sólo a la horade trazar una política de adquisición o descarte, sino como método de evaluaciónaplicable a cualquier tipo de fuente de información: software, bases de datos,recursos en Internet, etc.El Rango Selectivo Multidimensional, o RSM (como más se conoce), se basa en elmétodo que aplicó originalmente Ivanovich20 para determinar el grado dedesarrollo económico de las regiones de la anteriormente denominada RepúblicaSocialista Federativa de Yugoslavia. Ya en 1990, como resultado de un trabajo detesis doctoral realizado por Morales-Morejón21, se comenzó a aplicar con éxito enCuba, como un nuevo método multivariable que permite evaluar de una forma másobjetiva la idoneidad de las publicaciones periódicas en varias temáticas. Sinembargo, su total utilización se vio limitada por la complejidad y laboriosidad desus procedimientos y cálculos matemáticos, hasta que en 1992, Morales-García22y García-Díaz, lograron automatizar todos sus cálculos, con la creación delprograma EVASOFT, diseñado específicamente para calcular los valores delRSM.20 Ivanovich, investigador y matemático, desarrolló el método denominado la I-Distancia de Ivanovich para determinar ladistancia entre universos estadísticos multidimensionales.21 MORALES MOREJÓN, M. Aplicación del Análisis Informétrico para la evaluación de los flujos informacionales en elcampo de las plagas y enfermedades de los cítricos (Tesis Doctoral). Academia de Ciencias de Bulgaria, Centro de InformaciónCientífica, 1990, 193p.22 Ana María Morales-García, investigadora del IDICT de Cuba, en 1992 publicó la descripción del método del RSM(creado por Ivanovich y aplicado a la evaluación de las publicaciones seriadas por Melvyn Morales-Morejón), y delsoftware, en el artículo "Evasoft 1.0: Sistema automatizado que permite determinar la idoneidad de las publicacionesseriadas sobre la base del Rango Selectivo Multidimensional (RSM)", en la revista Ciencias de la Información, publicadaen La Habana, en 1992, vol 23 ,nº 4 , páginas 273-277. 121
    • Este software puso en manos de los bibliotecarios y documentalistas, unaherramienta fiable, rápida y precisa, que como resultado final ofrece una listaordenada, en forma ascendente, de las publicaciones seriadas y los valoresobtenidos al calcular el RSM. La revista que obtenga un valor del RSM, máspróximo a 0, mostrará un mayor grado de idoneidad respecto a otra, lo que nospermite una toma de decisión acertada.Para llegar a los resultados del Rango Selectivo Multidimensional, es necesariopreviamente:• Calcular los coeficientes de correlación lineal entre las variables.• Definir los valores de la revista patrón (modelo ideal de revista, confeccionado con los valores más altos de acuerdo a las variables seleccionadas).• Determinar la desviación típica muestral.Con la elección del método multivariable, denominado Rango SelectivoMultidimensional, los títulos de las revistas más idóneas serán los que más seaproximen a los valores establecidos en la revista patrón, es decir los que seacerquen más a cero en sus resultados.Las variables a considerar tendrán un peso en la evaluación dependiendo delorden que ha decidido el investigador, y esta selección estará sujeta a laimportancia que tengan dichas variables. Por ejemplo, se debe introducir comoprimera la variable aquella cuya información sea la más veraz y objetiva. En esteestudio, se seleccionó, como primera variable el uso de la colección por losusuarios. Los datos obtenidos estuvieron compuestos por el uso de las revistas enla sala de lectura y la cantidad de fotocopias realizadas.Antes de pasar a un análisis más profundo del método multivariable, es necesariouna breve descripción de cada una de las variables que intervienen en el estudio.Para la realización de este trabajo se seleccionó una muestra de 153 revistas deeconomía que forman parte de la colección de la Biblioteca de la UniversidadCarlos III de Madrid, y se definieron las siguientes variables, que se utilizaron parala selección de la muestra:1. Capacidad idiomática.2. País de publicación de las revistas.3. Uso de la colección de revistas, determinado a partir de: a) consultas en la sala de lectura b) fotocopias4. Número de Servicios de Indización y Resumen (SIR) que procesan las revistas. 122
    • 5. Opinión de los expertos. Basado en los criterios utilizados por el Departamento de Economía a la hora de establecer: a) el orden de prioridad en la adquisición de revistas científicas b) las revistas científicas propuestas por el Departamento de Economía donde deben publicar los profesores y que aparecen en el Boletín de Sumarios.6. Productividad de las revistas.7. Factor de impacto y visibilidad en la base de datos del SSCI.Resultados1. Capacidad idiomáticaLos idiomas más utilizados han sido el inglés y el español. A pesar de laslimitaciones que impone otra lengua, en el 56% de los casos las revistas deeconomía están escritas en inglés, en un 33,9% en español y en un 3,9% enfrancés. El resto, 6,2%, corresponden al búlgaro, finlandés, portugués, polaco yalgunas ediciones bilingües (figura 1).2. País de publicación de las revistas.El país más representativo, en cuanto a lugar de publicación de las revistas deeconomía de la Universidad Carlos III de Madrid, fue España con un 26,8%,seguido de Estados Unidos (24,8%), Reino Unido (17%), Holanda (7,2%), Francia(5,9%), Argentina (2,6%), y Alemania (2,6%). Por otro lado, Suiza, NacionesUnidas, Cuba, Italia, México, Australia, Bulgaria, Chile, Perú, Canadá, Finlandia,Polonia y Portugal, presentaron un porcentaje por debajo de 2% (figura 2). 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% Inglés/Italiano Inglés/Alemán Inglés/Francés/Alemán Español Polaco Finlandés Inglés Inglés/Francés Portugués Búlgaro Francés 123
    • Figura 1: Idioma de publicación de las revistas de economíaDe lo anteriormente expresado es importante destacar que, la suma de lasrevistas publicadas por los tres primeros países: España, Estados Unidos y ReinoUnido, representa casi el 70% del total de las revistas almacenadas en los fondosde la biblioteca universitaria. Figura 2: Porcentaje de revistas por país de publicación3.Uso de la colección de revistasEl uso de la colección, formado por el uso en sala de las revistas y el número defotocopias, alcanzó la cifra de 3089 usos totales, y un promedio de 20,1 usos porrevista.En la figura 3 se muestra una relación directa entre el uso total de la colección y elnúmero de préstamos en sala, y una menor relación respecto al número defotocopias, debido al bajo número de revistas que fueron fotocopiadas. 124
    • 450 Nº de préstamos en sala 400 Nº de fotocopias 350 Uso de la colección 300 Uso total de la colección 250 200 150 100 50 0 1 7 13 19 25 31 37 43 49 55 61 67 73 79 85 Revistas de economía 91 97 Figura 3: Préstamos, fotocopias y uso total de la colecciónEl estudio demostró que, de 153 revistas analizadas, el 65,4% eran consultadas,al menos, una vez y que el 36,6% no reportaban ningún uso. El valor más alto encuanto a uso en sala de lectura, alcanzó la cifra de 396 y el promedio del uso porrevistas estuvo por debajo de 30.En cuanto a número de fotocopias, se puede decir que en este análisis, sólofueron fotocopiadas 70 revistas, es decir el 45,75% del total. El valor más alto encuanto a número de fotocopias realizadas fue de 61 y el promedio de fotocopiaspor revistas estuvo por debajo de 3.La tabla I muestra los valores alcanzados en cuanto a uso total de la colección,uso en sala de lectura y cantidad de fotocopias. Los 10 valores más altos de cadacolumna están destacados con un marco y van a estar ubicados en las primeras22 revistas.Las revistas que alcanzaron las cifras más altas, en cuanto a cantidad defotocopias y a consultas en sala de lectura fueron: 1. Información Comercial Española. Boletín Económico 2. Información Comercial Española. Revista de Economía. 3. Econometrica 4. American Economic Review 5. The Economist 6. Papeles de Economía Española 7. Journal of Economic Literature 8. Rand Journal of Economics 125
    • 9. Quarterly Journal of Economics 10.Journal of Economic TheoryLas que alcanzaron tres de los valores más altos en cuanto a fotocopiasrealizadas, pero que no coincidieron con los valores más significativos alcanzadosen las consultadas en sala fueron:1. The Review of Economics and Statistics2. Journal of Mathematical Economics3. Journal of Economic Perspectives3.1 Análisis del uso de la colección utilizando la Ley de BradfordEn su trabajo clásico de 1934, Bradford23 enunció la ley de la dispersión de laliteratura científica. Según esta ley la distribución de los trabajos sobre un temadeterminado en revistas científicas puede exponerse como sigue: “Si las revistas científicas se ordenan en secuencia decreciente de productividad de artículos sobre un tema dado, éstas pueden dividirse en un núcleo de revistas dedicadas más en particular al tema y en varios grupos o zonas, que contienen cada una de ellas el mismo número de artículos que el núcleo, en tanto que las cantidades de revistas de éste y de las zonas sucesivas presenta la relación 1: n: n2...” (Bradford, 1934)24Bradford divide la lista de revistas ordenadas por frecuencia descendente en tresgrupos (clusters) o zonas, donde cada una produce una cantidad similar deartículos, y relaciona numéricamente cada zona mediante un multiplicador que enocasiones no es constante.23 Samuel C. Bradford (1878-1948), químico y bibliotecario del Museo de Londres, propuso su ley en 1934. Bradfordpostuló que cada literatura tendría un núcleo de revistas, rodeado por zonas de revistas cada vez más amplias, pero menosproductivas. Las zonas marginales estarían relacionadas con el núcleo mediante el factor de multiplicación.24 Spinak, Ernesto. Diccionario enciclopédico de bibliometría, cienciometría e informetría. [Paris, UNESCO]1996. 126
    • Tabla I. Uso de la colección Préstamos en Nº de Uso total Títulos de las revistas de Economía la Sala de fotocopi de la Lectura as colección Información Comercial Española. 396 11 407 Boletín Económico Información Comercial Española. 196 20 216 Revista de Economía. Econometrica 137 61 198 American Economic Review 112 57 169 The Economist 163 2 165 Papeles de Economía Española 147 8 155 Journal of Economic Literature 91 17 108 Rand Journal of Economics 80 18 98 Quarterly Journal of Economics 63 31 94 Journal of Economic Theory 62 19 81 Investigaciones Económicas. Revista 54 8 62 Economistas 52 5 57 The Review of Economics and 32 19 51 Statistics Review of Economic Studies 44 7 51 Revista de Economía y Sociología Del 43 5 48 Trabajo Economic Journal 30 13 43 Revista Española de Economía 35 8 43 Información Comercial Española. 39 4 43 Cuadernos Económicos Economics Letters 25 15 40 Revista de Trabajo y Seguridad Social 40 0 40 Journal of Economic Perspectives 20 18 38 Journal of Mathematical Economics 15 19 34En este caso, para aplicar la ley o distribución de Bradford, se ordenaron los datosen secuencia decreciente de uso de la colección, en lugar de la cantidad deartículos, y se dividieron en tres partes según dicho uso, para determinar ladispersión encontrada entre los títulos de las revistas. La muestra se dividió entres partes, donde cada una agruparía aproximadamente 1029 usos.El análisis de los datos se realizó con las 97 revistas que fueron consultadas almenos 1 vez, y mostró los siguientes resultados:• La primera zona es la más importante, al concentrarse en ella las revistas que fueron más usadas en este período (990 veces, y un promedio de 247,5 veces). Esta zona se ha definido como el núcleo teórico mínimo de Bradford. Los títulos de estas revistas fueron: 127
    • 1. Información Comercial Española. Boletín Económico 2. Información Comercial Española. Revista de Economía 3. Econometrica 4. American Economics Review• La segunda zona se encuentra formada por 11 revistas que fueron usadas 970 veces, con un promedio de 88,2.• La tercera y última zona está compuesta por 82 revistas que fueron consultadas 1129 veces. El promedio de uso alcanzado fue de 13,77 veces por revistas.De lo anteriormente expuesto se puede deducir que, aunque la ley no se cumplaexactamente en cuanto a proyección geométrica, se denota un núcleo biendefinido de 4 revistas que alcanzan los niveles de préstamos más altos (de 169 a407), mientras que los menos significativos, ubicados en los 9 últimos lugares vandesde 0 a 8 usos por revistas.De todo esto se puede inferir que las revistas que se prestan con mayor frecuenciaaparecen en un núcleo bastante reducido.4. Número de Servicios de Indización y Resumen (SIR) que procesan las revistasLos Servicios de Indización y Resumen (SIR) que procesan las revistas, leconfieren a la revista una mayor visibilidad e importancia en la medida que lasrecogen y las tienen en cuenta un número mayor de bases de datos.Para conocer la cantidad de Servicios de Indización y Resumen que procesabancada una de las revistas, se consultó el repertorio Ulrich´s y se obtuvo comoresultado que, las 153 revistas analizadas eran procesadas por 144 bases dedatos, pudiéndose comprobar que las revistas eran recogidas por dichas bases dedatos de forma desigual, debido a que seguían criterios muy particulares a la horade considerarlas en sus registros para su análisis y procesamiento.Las bases de datos que más revistas procesaron fueron:• EconLit• Social Sciences Citation Index (SSCI)• ABI/INFORMSi dividimos, en tres grupos los resultados obtenidos, en cuanto a SIR tendríamos:• Revistas de economía no procesadas por ningún SIR• Revistas que aparecen procesadas de 1 a 19 veces• Revistas con alto número de servicios que las procesan (más de 20 SIR) 128
    • Revistas de economía no procesadas por ningún SIR: Los Servicios de Indización y Resumen que analizan las 153 revistas de economía no procesaron el 28,7 % de la muestra. De las 44 revistas no procesadas, 29 pertenecían a España y las restantes 15 a Cuba, Bulgaria, Argentina, Portugal, Francia, Holanda, Estados Unidos y Reino Unido.Revistas que aparecen procesadas de 1 a 19 veces: Un segundo grupo de revistas, conformado por el 54,2%, es decir más de la mitad de la muestra, fue procesado entre 1 a 19 veces por las bases de datos de economía.Revistas con alto número de servicios que las procesan (más de 20 SIR): Porúltimo, un tercer grupo de revistas (17,1 %) fue analizado por más de 20 Serviciosde Indización y Resumen (SIR). Estas revistas procedían en su mayoría deEstados Unidos, Reino Unido y Holanda y, como caso Reino Unido y Holanda y,como caso excepcional, incluían una revista canadiense.Las revistas más significativas por tener los valores más altos, en cuanto a basesde datos que las procesan, son fundamentalmente de Estados Unidos y fueron lassiguientes:• Economic Development and Cultural Change (USA)• American Economic Review (USA)• American Journal of Agricultural Economics (USA)• Journal of Political Economy (USA)• The Review of Economics and Statistics (USA)• Journal of Economic Literature (USA)• The Economist (Reino Unido)• Quarterly Journal of Economics (USA)• Rand Journal of Economics (USA)• Economic Journal (Reino Unido)5. Opinión de expertosEn un área temática determinada, se pueden evaluar los fondos de una bibliotecaa través del examen de la colección por parte de uno o varios especialistas.La opinión de los expertos en este estudio se ha expresado a través de dosvariables: 1. Número de revistas extranjeras donde publican los profesores y que aparecen reflejadas en el Boletín de Sumarios. 2. Número de prioridad que establece el Departamento de Economía para la compra de las revistas. 129
    • 5.1. Número de revistas extranjeras donde publican los profesores y que aparecen reflejadas en el Boletín de SumariosLas revistas extranjeras donde publican los profesores y que aparecen reflejadasen el Boletín de Sumarios, es la primera variable que se tiene en cuenta paraevaluar la colección a través de la opinión de los expertos.El análisis de los datos mostró la presencia de sólo 18 revistas donde publican losprofesores de economía y que forman parte del fondo de la biblioteca, lo querepresenta un 11,7% del total.La tabla II indica el título, el país donde fueron publicadas y la cantidad deServicios de Indización y Resumen que las procesan, como punto de comparaciónentre estas dos primeras variables (opinión de expertos y SIR). Tabla II: Revistas donde publican los profesores y que aparecen en el Boletín de Sumarios Títulos de las revistas de Economía País de SIR publicación The Economist Reino Unido 32 Economic Journal Reino Unido 29 Canadian Journal of Economics Canadá 23 Journal of Industrial Economics Reino Unido 22 Oxford Bulletin of Economics & Statistics Reino Unido 22 European Economic Review Holanda 21 Applied Economics Reino Unido 20 Brookings Papers on Economic Activity USA 19 Journal of Financial Economics Holanda 19 Journal of Public Economics Holanda 18 Journal of Monetary Economics Holanda 17 Review of Income and Wealth USA 12 International Journal of Industrial Holanda 9 Organization Boletín de Estudios Económicos; Revista de España 5 Investigación Económica The Review of Income and Wealth USA 5 Economics Letters Suiza 5 Travail et Emploi Francia 1 Revista de Economía y Sociología del España 0 TrabajoSi analizamos el país de edición de las revistas donde publican los profesores yque aparecen en el Boletín de Sumarios, podremos observar que, a la hora de 130
    • publicar un artículo, se han seleccionado las revistas extranjeras que aparecenescritas en inglés (tabla II).Resumiendo los datos aportados, se puede decir que, cinco revistas eranpublicadas en Reino Unido, cinco en Holanda, tres en Estados Unidos, una enFrancia, una en Suiza y una en España.Si comparamos los datos de la variable “número de revistas donde publican losprofesores y que aparecen en el Boletín de Sumarios” con la variable anterior"número de SIR", nos dará como resultado una gran disparidad entre ambasvariables (tabla II). En algunos casos, aparecen en el Boletín de Sumarios revistasque presentan valores relativamente altos al ser procesadas por más de 20 basesde datos, mientras en otras ocasiones, se encuentran presentes en el Boletín deSumarios revistas que muestran valores muy bajos, en cuanto a SIR que lasprocesan.Las revistas que recibieron resultados satisfactorios en cuanto a número de SIRque las procesan y que aparecen en el Boletín de Sumarios fueron:1. The Economist2. Economic Journal3. Canadian Journal of Economics/Revue Canadienne d’Economie4. Journal of Industrial Economics5. Oxford Bulletin of Economics and Statistics6. European Economic Review7. Applied EconomicsContrariamente, aparecen en el Boletín de Sumarios otros títulos que estánprocesados por pocas o ninguna base de datos y que pese a ello, no dejan de serrevistas importantes. Estos títulos fueron:1. Economics Letters2. Travail et Emploi3.Revista de Economía y Sociología del Trabajo5.2. Prioridad para la compraEl establecimiento de una lista de revistas de Economía, definida por elDepartamento de Economía con un orden de prioridad para la compra, constituyela segunda variable que se ha tomado en consideración como opinión de losexpertos.Esta segunda variable se ha definido teniendo en cuenta la calidad de las revistas,y ésta ha sido determinada por la Dirección del Departamento de Economía. Paraello, los criterios han radicado fundamentalmente, en el caso de revistasextranjeras, en la aparición en el Social Science Citation Index (SSCI), repertorio 131
    • de gran prestigio que no incluye muchas revistas españolas y tiene más en cuentalas de habla inglesa.Según el documento del Departamento de Economía25, el SSCI proporciona unaexcelente guía para evaluar la calidad de las revistas. Para ello consideraron lasrevistas con un Factor de Impacto mayor de 2 y una Vida Media a partir de 7 años.Pese a todo, reconocen que el SSCI tiende a desvalorar revistas que son muybuenas, y que ocupan un nicho muy restringido.Para mostrar los diferentes grados de calidad de las revistas internacionales y suprioridad para la compra, el Departamento de Economía creó varias categorías,ordenadas de modo tal que las publicaciones más importantes se agruparan enlos primeros niveles: revistas básicas y nivel A (figura 4):Revistas básicas: En este nivel se agrupan las revistas más importantes,incluyendo en él las imprescindibles a efecto de la compra.Nivel A: En él se agrupan las mejores revistas, después de las básicas.Nivel B: En el que se agrupan las revistas que siguen en orden de importancia alNivel A.Nivel C: Agrupa las revistas que le siguen en orden de importancia al Nivel B.Nivel D: Agrupa las revistas que le siguen en orden de importancia al Nivel C.Nivel E: En el que se agrupan las revistas menos importantes.Las revistas españolas han sido catalogadas en otra lista aparte por carecer deimpacto mundial y de difusión internacional, proponiéndose la siguienteequivalencia con las revistas internacionales (figura 4):25 Documento aprobado por el Consejo del Departamento de Economía el día 14 de febrero de 1996: Relación de revistasdel Departamento de Economía de la Empresa. 132
    • REVISTAS BÁSICAS (extremo representando las mejores revistas) Nivel A Relación de revistas internacionales Nivel B Nivel C Nivel I Nivel D Revistas españolas equivalentes al nivel D Nivel E Relación de revistas Nivel II internacionales Revistas españolas(extremo representando las equivalentes al nivel E menos importantes) Nivel III Revistas españolas sin homologación con la lista internacional Figura 4: Representación de los niveles de prioridad establecidos por el Departamento de Economía para la compra de revistas internacionales y españolasRevistas básicasNivel I (Homologado con el Nivel D de las revistas internacionales) 133
    • Nivel II (Homologado con el Nivel E de las revistas internacionales)Nivel III (Último nivel, sin homologar)Para determinar el nivel de prioridad de las revistas incluidas, se consideraron lossiguientes factores: 1. Edad de la revista. Las revistas con menos de cuatro años fueron consideradas como poco establecidas. 2. Número de revisiones requeridas antes de publicar y el período de tiempo que pasa desde que se recibe un artículo hasta que se publica. 3. Calidad de los artículos que publica. 4. Calidad del “Editorial Board”. 5. Valoración de resultados de investigaciones básicas o, al contrario, divulgación/reciclaje de artículos sobre estudios que ya han aparecido en otras revistas.Estos factores fueron analizados teniendo en consideración los criteriospropuestos por la mayoría de los miembros del departamento y aprobadosfinalmente por la dirección.Los resultados indicaron que, de 153 revistas de economía estudiadas, sólo 22eran consideradas como prioritarias en la compra, lo que significaba el 14,3% deltotal.En este caso las revistas más importantes, consideradas como revistas claves obásicas dentro de la disciplina fueron: Econometrica, Journal of Political Economy,American Economic Review, Journal of Economic Theory. Dentro de lasclasificadas como Categoría A, estaba el Journal of Financial Economics y entrelas agrupadas en la Categoría B: Journal of Financial and Quantitative Analysis,Journal of Economic Behavior and Organization, International Journal of IndustrialOrganization, Journal of Economics and Business (tabla III). 134
    • Tabla III: Revistas de economía ordenadas por nivel de prioridad según el Departamento. Título Nivel de Boletín de Factor de País prioridad Sumarios ImpactoEconometrica Reino Básica 3,226 UnidoJournal of Political USA Básica 1,929EconomyAmerican Economic USA Básica 1,726ReviewJournal of Economic USA Básica 0,847TheoryJournal of Financial Holanda A 2,138EconomicsJournal of Financial and USA B 0,537Quantitative AnalysisJournal of Econ. Behavior Holanda B 0,349and OrganizationIntern. Journal of Industrial Holanda B 0,344OrganizationJournal of Economics and USA BBusinessEconomics Letters Suiza C 0,18Quarterly Review of USA C 0,047Economics and FinanceInvestigaciones España IEconómicas. RevistaMoneda de Crédito; Revista España Ide EconomíaRevista Española de España IEconomíaInformación Com. España IIEspañola. Boletín Econ.Inform. Com. Española. España IICuadernos Econ.Papeles de Economía España IIEspañolaRevista de Economía España IIAplicadaBol. de Estudios España IIIEconómicos. Rev. deInvestigación EconómicaEconomía.Bol. del Colegio Nacional España IIIde Doctores de Lic. enCiencias Econ. yComerciales (Madrid)Bol. del Ilustre Colegio España IIINacional de Econ.Economistas España III 135
    • De las cuatro primeras revistas que componen la categoría Básica, tres habíansido publicadas en Estados Unidos y sólo una en el Reino Unido. En lo querespecta a la siguiente categoría, denominada A, incluyó una sola revista deHolanda. Las categorías B y C presentaron una situación similar; tres revistaspertenecían a Estados Unidos, una a Suiza y dos a Holanda, quedando oncerevistas españolas ubicadas en las prioridades menos importantes, I, II y III.6. Productividad de las revistasPara poder determinar la productividad de las revistas de economía, se procedió alocalizar en el Ulrich´s las bases de datos que las procesaban, observándose queel 60% estaban recogidas por las siguientes bases de datos: • ECONLIT • Social Sciences Citation Index (SSCI) • ABI/INFORM • ISOCAl comprobar que había una diferencia de hasta el 65% en el número de artículosrecopilados por cada una de estas bases, se tuvieron en cuenta los siguientescriterios para analizar la productividad: en primer lugar se consideraron los datoscomprobados manualmente; en segundo lugar, los aportados por el SSCI; entercer lugar, los de la base de datos de ABI/INFORM y por último los de EconLit.Para las revistas españolas, siempre se tomó como criterio la base de datos delISOC.La productividad de las revistas se encuentra determinada por la cantidad detrabajos científicos publicados, en todos los formatos posibles, durante un períodode tiempo editorial determinado.El presente estudio muestra un promedio de 36 artículos por revista y unaproductividad máxima de 295 artículos, pero se pudo comprobar que, en algunoscasos, esta productividad tan alta era producto de la inclusión de otro tipo dematerial: revisiones, traducciones, resúmenes, etc., y de un mal procesamiento porparte de las diferentes bases de datos.De acuerdo con la formulación verbal de la Ley de Bradford, la primera zona,llamada también zona núcleo, queda constituida por las revistas más productivas,cuyo número es relativamente pequeño en relación con el conjunto total del títulode revistas que conforman el flujo de información. En la segunda zona su númeroaumenta considerablemente en relación con el número de revistas del núcleo. Ypor último la tercera zona es la que contiene un mayor número de títulos derevistas, y por tanto, en la que existe una mayor dispersión.En otras palabras, la productividad de artículos por revistas, se puede agrupar entres zonas concéntricas, una primera zona o núcleo compuesta de sólo 9 revistas, 136
    • una segunda zona con 37, y una tercera zona con un número muy amplio de 107revistas con baja productividad.La tabla IV muestra en orden decreciente las revistas más productivas o núcleosegún Bradford y el país de publicación.Según se indica en la tabla IV, los países más representativos en cuanto aproductividad fueron España, Estados Unidos y Reino Unido. Tabla IV: Revistas más productivas Acumulado Título País Productivi del Nº Zon dad artículos aInformación Comercial España 295 295Española. Boletín EconómicoJournal of Economic Literature USA 246 541 NEconomic Journal Reino 231 772 Ú Unido CEconomics Letters Suiza 204 976 LDevelopment And Change Reino 191 1167 E Unido OAmerican Economic Review USA 174 1341American Journal of USA 151 1492Agricultural EconomicsEconomistas España 147 1639Applied Economics Reino 144 1783 Unido7. Factor de impacto (FI)El Factor de Impacto es una medida que proporciona el Journal Citation Reports,obtenida al relacionar el número de citas que recibe una revista con el número deartículos que se publican en ella, adoptando un período de dos años como basepara su cálculo. En este estudio se demostró que sólo 65, de 153 revistas de economía analizadas, aparecían reflejadas en el SSCI, es decir el 42,4% del total de revistas. Si con la nacionalidad de dichas revistas realizamos una lista en orden decreciente obtendremos la tabla V, en la que se puede observar que los países con mayor representación, por encima de 2 revistas, en SSCI fueron: Estados Unidos (25 revistas), Reino Unido (18 revistas), Holanda (11 revistas) y España (2 revistas). 137
    • Tabla V: Número de revistas por países recogidas por el SSCI Países Nº de revistas por países USA 25 Reino Unido 18 Holanda 11 España 2 Alemania 2 Argentina 2 Suiza 2 Canadá 1 Francia 1 Australia 1 Total 65En la tabla VI se pueden observar las 10 revistas con mayor Factor de Impacto.Por otro lado, los 5 valores más altos alcanzados en cuanto a Factor de Impacto,pertenecen a revistas del Reino Unido (10,302 y 3,226) que ocupan el primero ytercer puesto, Estados Unidos (4,795 y 2,902) en el segundo y cuarto puesto, y enquinto lugar Holanda (2,138). Es importante también destacar que sólo 15 revistasalcanzaron un FI por encima de 1,0 de lo que se puede destacar un bajo factor deimpacto para todas las revistas de economía estudiadas. Tabla VI: Factor de Impacto Título País Factor de impacto The Economist Reino Unido 10,302 Journal of Economic USA 4,795 Literature Econometrica Reino Unido 3,226 Journal of Economic USA 2,902 Perspectives Journal of Financial Holanda 2,138 Economics Quarterly Journal of USA 2,132 Economics Brookings Papers on USA 1,976 Economic Activity Journal of Political USA 1,929 Economy American Economic USA 1,726 Review Review of Economic Reino Unido 1,635 Studies 138
    • 8. Descripción del método del Rango Selectivo MultidimensionalComo se planteó al principio del trabajo, con objeto de seleccionar las revistasmás idóneas de la colección de revistas de economía, la evaluación también serealizó mediante el método matemático denominado Rango SelectivoMultidimensional (RSM), al suponer que la selección que se obtendría sería máspromisoria, que utilizando cualquier otro criterio univariable. Este supuesto se basaen que al tratarse de un método multivariante, se pueden combinar todos los datosofrecidos por las diferentes variables incluidas en el estudio.Este método pone a disposición de bibliotecarios y documentalistas un sistemaque, define y determina la idoneidad de las publicaciones seriadas en unatemática dada, además de ofrecerles mayor número de elementos objetivos paraello. Pero además, a partir de los resultados obtenidos, permite que las unidadesde información tracen una política de adquisición o descarte de este tipo de fuentede información.8.1 Requerimientos y metodología para trabajar con el RSM26a) Definición de las variables previamente establecidas por el investigador para la evaluaciónb) Establecimiento del orden de incorporación de las variables (en este paso, el investigador debe tener en cuenta que la primera variable que introduce representa el indicador de mayor peso en la evaluación)c) Cálculo del coeficiente de correlación: En este punto, es necesario destacar, la importancia que tiene una correcta selección de la variable que se va a definir como la más importante, pues de ello dependen los resultados totales obtenidos, ya que el mayor peso se le otorga a ella. A partir de ese momento el investigador no controla el orden del resto de las variables. Este orden se determina a partir del cálculo del coeficiente de correlación de cada una de ellas, con respecto a la variable principal, es decir se coloca en segundo lugar la variable que posea el valor más alto de coeficiente de correlación, y así sucesivamente para cuantas variables se consideren. Las variables definidas fueron ordenadas del siguiente modo: 1. Uso de la colección 2. Prioridades que establece el departamento para realizar la adquisición 3. Aparición en el Boletín de Sumarios26 Para la realización de todos estos cálculos se utilizó el software EVASOF, diseñado y creado por Ana María Morales-Garcíay Alberto Díaz-García. 139
    • 4. Factor de Impacto 5. Número de Servicios de Indización y Resumen que procesan las revistas 6. Productividad de las revistasd) Determinación de la Publicación Patrón (P+) Esta entidad se formará con los valores más favorables de cada una de las variables: P+ = max X1, max X2, ...., max Xne) Cálculo de la desviación típica muestral de cada variable.f) Cálculo del RSM. n | X ij - X *j | RSM( Pi , P* ) = ∑ .α jk j=1 σ j-1Donde: P* : revista patrón; X*j : valor correspondiente de la variable j en la revista patrón; Xij : valor de la variable j en la revista i. σj-1 : desviación típica muestral de la variable j. αjk : constante de la productoriaEs importante destacar que los valores del Rango Selectivo Multidimensionalserán más satisfactorios en la medida que sus resultados se aproximen más acero.8.2 Resultados del RSMLos países que se clasificaron dentro de los primeros lugares según valores delRango Selectivo Multidimensional, y por tanto los más representativos fueron:España, Estados Unidos, Reino Unido, Suiza y Holanda, y las cinco primerasrevistas fueron: 1. Información Comercial Española. Boletín Económico 2. American Economic Review 3. The Economist 4. Econometrica 5. Journal of Economic Literature 140
    • De estos resultados se deduce que el estudio multivariante provocó undesplazamiento en cuanto a posiciones, respecto a los datos aportados por cadaanálisis univariable realizado en la evaluación, y que ya se han comentado, y quejunto a los del multivariable, se recogen en la tabla VII. 141
    • Tabla VII: Posición que ocupan las revistas de acuerdo a los 10 valores másaltos obtenidos en cada una de las variables estudiadas y en el análisis delRango Selectivo Multidimensional Opinión de Prod Fact Lugar de RS Uso Nº Título expertos publicaci de la SIR uc- or M Priori Boletín tivid Impa ón colecc ión dad * de ad cto sumari os** Información España 1 1 1 Comercial Española. Boletin Económico American Economic USA 2 4 2 1 6 9 Review The Economist Reino 3 5 7 1 1 Unido Econométrica Reino 4 3 1 3 Unido Journal of Economic USA 5 7 6 2 2 Literature Economic Journal Reino 6 10 1 3 Unido Economics Letters Suiza 7 4 1 4 Información España 8 2 10 Comercial Española. Rev de Economía Journal of Financial Holanda 9 2 1 5 Economics Journal of Economic USA 10 10 1 Theory European Economic Holanda 11 1 Review Papeles de España 12 6 Economía Española Applied Economics Reino 13 1 9 Unido Quarterly Journal of USA 14 9 8 6 Economics Journal of Political USA 15 4 1 8 Economy Rand Journal of USA 16 8 9 Economics Oxford Bulletin of USA 17 1 Economics and Statistics 142
    • Economic USA 18 1 Development and Cultural Change Journal of Monetary Holanda 19 1 Economics Development and Reino 20 5 Change Unido The Review of USA 21 5 Economics and Statistics American Journal of USA 23 3 7 Agricultural Economics Boletín de Estudios España 24 1 Económicos Journal of Public Holanda 25 1 Economic Review of Income USA 26 1 and Wealth Revista de España 27 1 Economía y Sociología del Trabajo Economistas España 28 8 Review of Economic Reino 30 10 Studies Unido Journal of Economic Holanda 32 3 Behavior and Organization Journal of USA 34 3 Economics and Business Journal of Economic USA 36 4 Perspectives International Journal Holanda 38 3 of Industrial Organization Journal of Financial USA 54 and Quantitative Analysis Brookings Papers USA 62 7 on Economic Activity* El nivel de prioridad se estableció con la siguiente clasificación: 1-revistasbásicas, 2-revistas comprendidas en el nivel A, 3-revistas comprendidas en el nivelB y 4-revistas comprendidas en el nivel B 143
    • ** El número 1 corresponde al máximo valor que en este caso fue alcanzado portodas las revistas que aparecían incluidas en el Boletín de Sumario.La revista más significativa fue "Información Comercial Española. BoletínEconómico", publicación española que también alcanzó el primer lugar en cuantoa productividad de las revistas y uso de la colección (variable considerada como lamás importante y cuyo peso en la evaluación fue significativo).En segundo lugar aparece "American Economic Review", revista de EstadosUnidos que ubicó casi todos sus resultados dentro de los 10 primeros lugares decada una de las variables estudiadas. Esta revista obtuvo el primer lugar encuanto a orden de prioridad establecido por el Departamento de Economía para lacompra, un segundo lugar en cantidad de SIR que procesan las revistas, un cuartolugar en uso de la colección, un sexto lugar en productividad y un noveno lugar enFactor de Impacto. Esta segunda publicación no se pudo clasificar en primer lugar,según valores del RSM, por tener un uso mucho menor que el de la primerarevista.La tercera, "The Economics", pertenece al Reino Unido. Esta revista obtuvo elprimer lugar en cuanto al valor obtenido del Factor de Impacto, un quinto lugar enuso de la colección, un séptimo en cuanto a número de Servicios de Indización yResumen que procesan las revistas, y aparece en el Boletín de Sumarios comorevista recomendada para que publiquen los profesores del Departamento deEconomía.El cuarto lugar correspondió a "Econometrica", también del Reino Unido, y queocupa el primer lugar en la lista que establece el departamento con las prioridadesa tener en cuenta a la hora de la adquisición. Por otra parte ocupa un tercer lugaren uso de la colección y Factor de Impacto.La quinta posición fue ocupada por otra revista de Estados Unidos, “Journal ofEconomic Literature”, que a su vez obtuvo el segundo lugar en cuanto a valorobtenido del Factor de Impacto y productividad de las revistas, un sexto lugar encantidad de SIR que procesan las revistas, y un séptimo en uso de la colección.ConclusionesEl análisis univariante llevado a cabo para evaluar las revistas de economía de laBiblioteca de la Universidad Carlos III de Madrid aportó resultados diferentes, loque dificultaba una selección objetiva de las revistas más importantes. Por estarazón, se decidió aplicar un análisis multivariable de evaluación, y para ello seescogió el método denominado Rango Selectivo Multidimensional (RSM).A partir de los resultados obtenidos, se puede concluir que mediante la aplicaciónde este tipo de análisis, además de que se puede determinar claramente laidoneidad de las publicaciones en una temática dada, se dispone de un mayornúmero de elementos objetivos para realizar la evaluación, pues permite combinartodos los datos aportados por las diferentes variables estudiadas de manera 144
    • individualizada (uso de la colección, cantidad de SIR que procesan las revistas,Factor de Impacto, productividad de las revistas, opinión de expertos), mediantesu integración y ponderación. 145
    • LOS MÉTODOS BIBLIOMÉTRICOS. ESTADO DE LA CUESTIÓN Y APLICACIONES. EVARISTO JIMÉNEZ-CONTRERASIntroducciónLa Bibliometría ha estado históricamente vinculada a la idea de que es posiblerepresentar el conocimiento humano a través de la cuantificación de losdocumentos en los que éste se expresa y de los elementos que componen aéstos; su contrario, es decir, la imposibilidad de reducir el conocimiento acantidades numéricas representa a la corriente que podríamos llamarantibibliométrica y que de una forma u otra la ha acompañado siempre.Sin ánimo de hacer una presentación histórica podemos aceptar, de acuerdo conla idea anterior, que la inmensidad de las cifras de volúmenes acumulados en lasbibliotecas de Alejandría o Córdoba, serían un reflejo de la potencia cultural de lossistemas socio-políticos que las habían engendrado; mientras que la modestia, porno decir miseria, de las bibliotecas monásticas altomedievales, son reflejo, a suvez, de los tiempos difíciles que les tocó vivir. Es importante señalar que lo queconvierte en bibliométricas estas primitivas cuantificaciones no es tanto elrecuento en sí mismo, que no pasaría de ser estadística bibliotecaria, cuanto laidea de que existe una relación sustancial entre cantidad de libros y cantidad deconocimiento. Incluso antes de plantearnos definiciones y matices podríamos decirque éste es el punto de partida de la idea bibliométrica.El segundo pilar que sustenta a la Bibliometría es que ha puesto de manifiestoque, en la producción, circulación y consumo de ese conocimiento, la humanidadsigue ciertas pautas específicas puestas de manifiesto gracias a la investigación ymétodos desarrollados por esta disciplina.Actualmente la Bibliometría aparece como una disciplina bien engarzada en elámbito de la IS. Distintos autores han señalado su papel central en lafundamentación científica de la misma, desde el punto de vista de su actividad yproducción genera una abundante corriente de investigación, y dispone de canalesde difusión consolidados y acreditados. En los entornos más insospechados se lamenciona como un repertorio de métodos y técnicas a tener en cuenta. Laevaluación de la Ciencia a duras penas se concibe ya sin el recurso de losmétodos bibliométricos; de hecho los análisis de citas son una de las contadastécnicas surgidas del campo de la documentación que se conoce y utiliza fuera delentorno de la propia disciplina (Cronin, 90). Su estilo se ha depurado ymatematizado hasta el extremo de que algún autor ha llegado a decir que se haconvertido en una hard science (Wouters, 1994). 146
    • Sin embargo, aspectos tan elementales como su concepto o su denominaciónestán sometidos a un perpetuo proceso de re-elaboración en el que losespecialistas parecen incapaces de ponerse de acuerdo.La Bibliometría, sigamos utilizando el término por ahora para entendernos, es unadisciplina cuya configuración histórica ha sido lo bastante peculiar como paraexplicar parte de estas dificultades de conceptualización. Si hubiese que resumirlade alguna manera, las palabras más apropiadas podrían ser inarticulación y origenplural.Más allá de la cronología de las aportaciones de los distintos autores de las leyeso métodos que constituyen hoy la base de esta especialidad, lo más relevante,históricamente hablando, son una serie de coincidencias que se dan en todos loscasos: la procedencia anglosajona la mayor parte de ellos, desde Hulme hastaGarfield, la perspectiva científica y no directamente práctica desde la que seplantean los trabajos y su escasa relación con el mundo bibliotecario (excepciónhecha de Samuel C. Bradford, aunque no hay que olvidar que era químico deformación y que la profesión bibliotecaria recibió con la más absoluta indiferenciasus investigaciones). Probablemente, si en 1926 le hubiesen preguntado a AlfredJ. Lotka donde podría ubicar sus observaciones sobre la productividad de losautores científicos, hubiera contestado que en la Historia de la Ciencia o en unplano más amplio en relación con la Sociología, en lo que desde luego no es fácilque hubiese pensado es en el mundo de las bibliotecas.El origen plural de las observaciones y propuestas realizadas durante la primeramitad del siglo XX tuvo como característica no sólo su alejamiento del mundobibliotecario sino también su carácter inarticulado. Por una parte investigadoresaislados (Gross, Cole, Lotka, Zipf) hacían observaciones, descubríanregularidades que afectaban a los procesos científico-documentales, por otra,algunos historiadores, filósofos y bibliotecarios (Bernal, Ortega y Gasset, Hulme)proclamaban la necesidad de una disciplina que se ocupara de la Estadística delas ideas, por utilizar el término de la Ortega que me parece muy afortunado, de laBibliografía estadística (Hulme) o de la Ciencia de la Ciencia. Denominacionestodas ellas que, al margen de los matices y de su trayectoria posterior, tienen unclaro fondo en común.Paralelamente, y con algún conocimiento de los trabajos de Hulme pero pocomás,Paul Otlet proclamaba la necesidad de una disciplina que denominabaBibliometría que se ocupase de aplicar los principios derivados del positivismocientífico a los impresos, incorporada a su magno proyecto de la Documentación.Hoy día vemos estos hechos como parte de una historia común pero en buenamedida es un falseamiento de la perspectiva resultado de analizar las cosas aposteriori; digamos que ha sido su evolución histórica la que ha determinado queahora se puedan percibir todos estos sucesos como parte de una sola historia.pero sus protagonistas a duras penas pudieron tener conciencia de semejante“unidad”. 147
    • Por otro lado, el que todos estos hechos hayan terminando convergiendo en uncampo de conocimiento común explica la variedad de procedencias de suscultivadores, de los pioneros y de los actuales y en cierta medida la coexistenciade diferencias de enfoque, de definiciones e incluso de denominaciones en esta“casa común”.Incluso podríamos afirmar que la inserción de la Bibliometría en el ámbito de losInformation Science Studies es un hecho relativamente reciente, hasta cierto puntoaccidental y en el que los propios bibliotecarios y documentalistas han jugado unpapel de espectadores. De hecho, si no fuese porque E.Garfield se declara a símismo information scientist podría decirse que los profesionales de la informaciónhan sido meros comparsas en esta historia, incluso resulta necesario defenderante terceros la idea de que la evaluación de la Ciencia que pasa por ser una delas principales aplicaciones de la Bibliometría también es cosa nuestra y no sólode los especialistas de las respectivas disciplinas. Esta relativa novedad semanifiesta también en la escasa presencia que las “-metrías” como materia tienentodavía en los planes de estudio (Jiménez, 98)Definiciones y denominacionesLas definiciones y las denominaciones que este ámbito de investigación harecibido en los últimos 30 años han sido tan numerosas como aparentementeinsatisfactorias dada su reiteración; son literalmente decenas los intentos dedefinición y existen largos artículos específicamente dedicados al tema, aenumerar las dificultades y a señalar las discrepancias entre unas y otras(Broadus, 87; Hertzel, 87; Boyce, 85). Renunciando desde el principio a laposibilidad de hacer una nueva aportación en este apartado; resulta quizá másinteresante concretar los elementos que son comúnmente aceptados en lasdefiniciones y resumir brevemente las discrepancias.De la misma manera, aunque el término Bibliometría es moneda de uso comúnentre científicos, lo cierto es que tampoco en los que a las denominaciones serefiere las cosas están mucho mejor. Actualmente circulan media docena detérminos que presentan un considerable nivel de solapamiento aunque suscreadores encuentren bastantes matices como para justificar su existencia.Tampoco aquí parece recomendable hacer nuevas propuestas sino, en todo caso,reflexionar sobre esta inestabilidad terminológica.Como decía anteriormente sería poco útil ni siquiera enumerar las múltiplesdefiniciones puestas en circulación hasta ahora y aún menos acuñar otra más.Haciendo una especie de meta-análisis de las existentes se puede llegar adetectar el núcleo duro de lo que los especialistas consideran bibliométrico ytambién las zonas problemáticas. 148
    • Lo que sí está claro es que los investigadores de la Bibliometría han sentido demodo continuado que la definición de su disciplina era un asunto de interés, entanto en cuanto la corriente es continua, aunque más intensa en períodos quecoinciden con la aparición del término o de términos alternativos. No parecentomárselo como una cuestión nominalista sino como algo que afecta al fondomismo de su trabajo.Existe un alto grado de consenso en torno a dos ideas que están presentes enprácticamente todas las definiciones: los métodos estadístico-matemáticos, o másgenéricamente cuantitativos, que se han de emplear y el objetivo: analizarconjuntos documentales, sus productores y consumidores. Hemos empleadoconscientemente un término tan vago como el de conjuntos documentales porquesi especificamos más algunas de estas definiciones empezarían a tener problemaspara reconocerse dentro de estas dos ideas que, por ahora las incluyen a todas.Las divergencias se centran en torno a ciertos aspectos: los límites de la misma,alguno de los objetivos que pretende alcanzar y sobre la naturaleza y pertinenciade algunos los datos sobre los que trabaja, Vamos a repasar someramente ahoraestas cuestiones que suscitan más dudas; para empezar la procedencia de losdatos. No son pocos los autores que han defendido que la fuente natural de laBibliometría es la Bibliografía (amparándose en la propia raíz del término),(Hawkins, 77; Nicholas y Ritchie, 1978; White y McCain, 1989) porque es la queproduce los repertorios o bases de datos, que contienen cantidades deinformación lo suficientemente masivas como para que las conclusiones tenganrelevancia estadística. De este planteamiento se deriva en parte la dificultad deconsiderar la ley de Zipf, que estudia el uso de las palabras en los textosoriginales, como realmente bibliométrica o no. Este problema es, sin embargo,relativamente sencillo de resolver. No hay evidentemente ninguna razón objetivaque nos obligue a estudiar la información a través de determinados canales que laresumen. Si se ha hecho así ha sido por razones de comodidad (en estrictaaplicación de la ley del mínimo esfuerzo formulada por Zipf precisamente).La derivación de la Bibliometría de un tronco materno bibliográfico del que surgiríacomo una especialidad dedicada a su cuantificación, idea con la que en algúnmomento se ha jugado, carece absolutamente de fundamento. Por otra parte,teniendo en cuenta la evolución de la tecnología y la posibilidad de accederdirectamente a fuentes originales, vía electrónica, para manipular la informacióncontenida en ellas; en definitiva, la posibilidad de eliminar intermediaciones yconstruir nuestras propias bases de datos ad hoc, abreviadas o full-text, ha dejadoobsoleta esta discusión, en los años noventa la aplicación de metodologías deanálisis de co-ocurrencias de palabras ha sido uno de los temas estrella de lainvestigación y ha estado en el centro de numerosas polémicas, que, desde luego,no se referían a la pertinencia de los estudios en el seno de la Bibliometría.Podemos decir que la procedencia de los datos, sea de los textos originales o seresúmenes de los mismos es irrelevante en términos bibliométricos, lo sustancialson los objetivos. 149
    • En otro orden de cosas algunos autores elevan a la categoría de la definición elhecho de que la Bibliometría se ocupa sólo de la documentación que genera laCiencia y de los científicos, tanto como productores como usuarios (Pritchard, 69;White y McCain, 89; en otros autores se insinúa la idea aunque no se manifiestede forma patente, Broadus, 87).Obligado es reconocer que esto es rigurosamente cierto en la práctica, miles deartículos de Bibliometría están ahí para confirmarlo y a fuerza de ser cierto loslímites entre la Cienciometría y la Bibliometría desde el punto de vista del objetoestudiado son inexistentes en la práctica. Sin embargo, sería un error elevar a lacategoría de definición lo que no es sino una práctica. Eventualmente otroscampos de la actividad intelectual que son objeto de publicación, consumo, etc.son posibles temas de análisis bibliométrico, otra cosa es que por falta de interésno se explote esta posibilidad. Por este camino las definiciones acabaríanrestringiendo el tema de análisis a unas cuantas especialidades científicas enunos cuantos países.En tercer lugar, también se detectan discrepancias en la relación de esascaracterísticas y comportamientos que son objeto de estudio, en definitiva, sobrecuáles son los contenidos u objetos de análisis que se pueden considerargenuinamente bibliométricos.Realmente, en este punto, podríamos parafrasear el famoso epigrama de Price ydecir que Bibliometría es lo que se publica en los trabajos bibliométricos. Pareceuna solución acomodaticia pero el hecho es que el catálogo de los temas queconforman una disciplina científica suelen ser el resultado del interés quemuestran sobre ellos los investigadores integrantes de la especialidad; existe unaespecie de sanción democrática que justifica su inclusión en la misma.Desde este punto de vista, los que se han considerado tradicionalmente asuntosconstitutivos de la Bibliometría han sido: - Selección y evaluación de documentos, (apoyo a la gestión bibliotecaria) - Descripción, análisis y evaluación de la actividad científica y sus actores (apoyon a la Política Científica) - Apoyo a la recuperación de Información - Prospectiva científica - Modelización de la actividad documentalOtra forma de verlo depende del enfoque de los análisis. Desde este punto devista la Bibibliometría podría clasificarse así: - Teorización y modelos - Aplicaciones - Estudios sociales y descriptivos - Estudios interdisciplinares 150
    • Ignorando la limitaciones que las definiciones a veces pretender imponer, laBibliometría aparece sistemáticamente mencionada como metodología o comotema en todos los casos anteriores.Pero, en realidad, decimos Bibliometría y quizá deberíamos hablar de estudiosmétricos, pues la denominaciones también se superponen incesantemente.Como es sabido, en los años 80 el término Bibliometría ha intentado ser sustituidopor el de Informetría a partir de la propuesta de O. Nacke (Nacke, 83), mientrasque, en un ámbito más reducido, también se ha propuesto en el de Cienciometría(Nalimov, 69). Estas nuevas denominaciones no han desplazado a la tradicionalpero conviven con ella, lo que no ayuda a la claridad terminológica.En una comunicación casi póstuma Bertram Brookes (Brookes, 1990) titulaba sutrabajo “Biblio-, Cienci-, Informetría, ¿de qué estamos hablando?” La inestabilidadterminológica, en una disciplina muy preocupada por el rigor metodológico, ha sidono por paradójica menos duradera.Casi simultáneamente a Brookes el investigador hindú I. Sengupta escribía:“Los términos bibliometría, informetría, cienciometría y librametry derivan de lafusión del sufijo -metría con bibliografía, información, ciencia y library,respectivamente. Estos términos son análogos o bastante sinónimos en sunaturaleza, objetivos y aplicaciones e involucran distintas facetas de la B. y D.Todos ellos están relacionados con la medida del conocimiento, que depende dela generación de nuevas ideas desarrolladas a través de canales de comunicaciónde la información, cuyo principal objetivo es asegurar la rápida identificación ydiseminación de la información más relevante para los generadores deconocimiento...” (Sengupta, 1992)Excepto la librametry que se menciona en este texto por razones más o menospatrióticas las demás denominaciones se utilizan de forma prácticamenteintercambiable y la única novedad es que en los últimos años nuevos términos sehan añadido a esta lista.La Informetría ha venido esencialmente a ampliar el scope de la Bibliometría y hareforzar, al menos en teoría, su atención a I.R. y R. Por otro lado la Cienciometríaademás de su obvia vinculación al análisis exclusivo de la ciencia añadiría elestudio de todos aquellos aspectos que influyen en ella, el ejemplo más claro seríael considerar la variable económica, objeto de atención de la Cienciometría y cuyanaturaleza no es documental.A la vista de esta superposición o convivencia de términos algunos autores hanoptado por hablar de BIS, y es significativo que el diccionarios de E. Spinak sedenomine Diccionario enciclopédico de Bibliometría, Informetría y Cienciometría(Spinak, 97). Gráficamente estas relaciones podrían representarse así: 151
    • Es decir la BIS aparecería en el punto de confluencia entre distintas disciplinascaracterizada por sus métodos y los fenómenos que ha desvelado, y cuyasvariaciones en los objetivos planteados la acercarían respectivamente a laBiblioteconomía, a la Documentación o a la Ciencia de la Ciencia, y eventualmentea otras áreas no contempladas en el gráfico.En realidad, podría decirse que éste era el panorama hasta la irrupción deInternet, a la sombra de la cual se ha producido un nuevo florecimiento dedenominaciones más o menos acertadas como Netometría, Cibermetría oWebmetría (y alguna otra) (Shiri, 98); cuya razón de ser fundamental es laintención de estudiar este nuevo universo virtual, en sus distintos aspectos y conel arsenal metodológico que suministra la Bibliometría. Los objetivos propuestospor los creadores de los nuevos términos son similares en todos los casos ycoherentes con algunos de los objetivos tradicionales de la Bibliometría descritospreviamente:• Descripción (cuantificación) del sistema: tamaño, organización, distribución, etc.• Evaluación no tecnológica del mismo.• Aplicación de indicadores o procedimientos bibliométricos para comprobar sucumplimiento en la red; (desde un punto de vista más tradicional o documentalcontrol de los recursos informativos).A este respecto se han realizado las primeras reconversiones, se han establecidola primeras equivalencias entre las unidades de análisis empleadastradicionalmente en Bibliometría y las que pudieran jugar este papel en Internet y 152
    • se han empezado a aplicar las metodología cuantitativas y a comprobar elcumplimiento de la leyes o regularidades bibliométricas (Rousseau, 98).En realidad, la Netmetría parece haberse asociado especialmente al estudio de lacomunicación electrónica, vía correo, la cibermetría a las redes y la Webmetría ala W3.Personalmente dudo que estos matices justifiquen por si sólos su existencia ysupongo que alguna de ellas terminará por desplazar a las demás, de hecho, lanetmetría ya se percibe como una propuesta fallida.Finalmente parece imponerse la evidencia de que, aunque los soportes parecenun elemento muy mudable en el tandem contenido-continente de los documentos,son los más determinantes a la hora de establecer las mutaciones en ladenominación de la disciplina, ya que excepto en el caso de la Cienciometría, sonlos soportes los que parecen determinar la necesidad de proponer nuevostérminos.Me ha parecido interesante señalar para acabar de presentar este tema de lasdenominaciones el grado de penetración de estos términos en la comunidadcientífica. En la siguiente tabla (tabla1) podemos observar la cantidad de vecesque estos términos han sido empleados en la bases de datos del ISI en los últimosaños (1995-2000).Las consecuencias que se derivan de esta tabla son fáciles de extraer: los únicostérminos que gozan de una circulación generalizada son los de Bibliometría yCienciometría, pero el primero lo hace en una proporción de 3 a 1 respecto alsegundo y, por otra parte, si nos restringimos a las áreas de ciencias socialesdistintas de la ByD la proporción es de 6 a 1. Sin considerar el hecho de que enuna elevada proporción de casos el uso de los términos Informetría yCienciometría es simultáneo al de Bibliometría (pero no a la inversa).Esta claro que los esfuerzos realizados para afinar las denominaciones han tenidoescaso eco dentro de la disciplina y aún menos fuera si tenemos en cuenta que ladiferencia de uso entre Bibliometría y Cienciometría se acentúan cuando seelimina la revista métrica por excelencia de la especialidad y cuya denominacióntiende a reforzar el uso del término Cienciometría por razones obvias. No pareceexagerado derivar, pues que, cualesquiera que sean las limitaciones del términoBibliometría, éste sigue siendo la denominación que la mayoría y especialmentequienes la emplean fuera de nuestro entorno documental, identifican y reconocenmás fácilmente. Me parece que este es un aspecto de la cuestión que se debetener en cuenta antes de proponer jubilaciones anticipadas. 153
    • A otro nivel debemos considerar por último también la propuesta de Hjorland yAlbrechtsen (Hjorland y Albretchsen, 95). Estos autores presentan una propuestarenovadora en un doble sentido, por una parte proponen un nuevo paradigmadisciplinar, al que denominan “Análisis de dominios”, basado en la idea de que laorganización y recuperación del conocimiento debe realizarse a partir delconocimiento de las prácticas sociales de las disciplinas, por otro, la Bibliometríapasa a tener un papel fundamental en el núcleo de la IS al ser uno de losinstrumentos básicos de tal estudio de las prácticas sociales. Algunos autores sehan sumado a esta propuesta como White y McCain, (White y McCain, 98) perorestringiendo el campo de aplicación de este nuevo Análisis de dominios al ámbitobibliométrico, como algo distinto de la IS tradicional. En la práctica el domainAnálisis términaría siendo una nueva denominación de la Bibliométrica, ya quecomo idea, el estudio de la prácticas disciplinarias coincide mucho con los ámbitostradicionales de la Bibliometría.A pesar de que H. y A. explícitamente desechaban esta posibilidad al considerarque la Bibliometría per se era incapaz de explicar los fenómenos que describe.En definitiva, la supervivencia de estos, u otros términos que pudieran seguirapareciendo, es, en realidad, un problema de los contenidos semánticosasignados a cada uno pero será sobre todo un problema relacionado con ladifusión de los mismos, en este sentido podemos decir que, pese a todo, Otletsigue triunfando 70 años después y como podemos observar el términoBibliometría actualmente sigue siendo el más utilizado y conocido en la cienciainternacional. 154
    • Bibliometría e Information scienceSin embargo, el trabajo de H. y A. abre otra puerta, quizá más interesante inclusoque la del término, en el sentido de que avanzan decididamente por una sendaque ya algunos autores habían iniciado (Brookes, 1980; Ingwersen, 92) pero a laque ellos dan un nuevo rigor conceptual, subrayando la idea de que elconocimiento de las prácticas de los distintos campos es esencial en Ciencia de laInformación. En realidad, lo que hacen H. y A. es recordarnos algo de lo queestamos tan imbuidos en nuestra actividad cotidiana que con frecuencia pasamospor alto. Tanto las formas básicas de producción, difusión y consumo deinformación, como las más específicas, propias de cada disciplina, son afrontadaspor nosotros bajo una perspectiva bibliométrica sin que con frecuencia seamosmuy conscientes de ello. Es decir, sabemos de forma tácita, por ejemplo, que losusuarios no utilizan los fondos de manera normal, sino sesgada, sabemos que ladisminución del uso es una función del tiempo, o que en las humanidades el usode las monografías es mayor que el de las revistas. Estas ideas tienen su origenen la investigación bibliométrica y adaptamos nuestra acción a ellas de forma casiincosciente.White y McCain han señalado que el objetivo de la IS es establecer interfacesentre la literatura y las personas, el bibliométrico es uno de ellos, pero además, deun modo u otro impregna a los demás.Como resultado de lo anterior la frontera entre IR y la Bibliometría se estadeshaciendo gradualmente y se intercambian paradigmas, así por ejemplo, lasleyes o las técnicas bibliométricas pasa a formar parte de los instrumentos derecuperación de la IS, mientras que la teoría Matemática de la Información deShannon se ha introducido en la Bibliometría (Brookes, 80).Este nuevo status puede representarse gráficamente de acuerdo con la figura 2. 155
    • La idea es que existe una continuidad entre los fundamentos, las metodologías ylos conocimientos resultantes y que la frontera entre la IR y la Bibliometría, las dosgrandes áreas tradicionalmente detectadas en los análisis disciplinarios deberíaser y, de hecho, se está haciendo cada vez más difusa. Por otro lado, los límitescon otros ámbitos del conocimiento como ya se ha señalado antes son tambiénbastante porosos.En parte al menos, la diferenciación entre la IR y la Bibliometría dependería de lasformas de esquematización y presentación de los fenómenos que, en últimainstancia, dependen a su vez de los objetivos de los eventuales análisis.La estructura y relaciones de la disciplinaA la pregunta de qué significa la Bibliometría en el conjunto de los estudios de ByDy como se estructura resulta relativamente más fácil contestar, desde hace unosaños abundantes trabajos han intentado caracterizar de forma empírica tanto loscontenidos de la Bibliometría como el peso de ésta en el conjunto de la ByD. Esteestudio se ha afrontado tanto desde el análisis de algunas revistas concretascomo desde el de un conjunto relevante de ellas.El primero en afrontar el tema con una metodología multivariante fue Oleg Persson(Persson, 1994) que realizó un análisis de co-citas aplicado a los artículospublicados por Jasis entre 1986-90 (209 genuine articles) para encontrar la baseintelectual de los mismos.Un mapa de los autores más citados y cocitados muestra considerables parecidoscon los generados por otros procedimientos. Las cocitas entre autores fueron 156
    • empleadas para definir la estructura intelectual de la disciplina y relaciones entrelos investigadores más relevantes de la disciplina. Por otra parte, se obtuvotambién un mapa de los frentes de investigación que mostraba una claracorrespondencia con el anterior.Según este trabajo, la Ciencia de la Información tiene dos ramas mayores:Bibliometrics e Information Retrieval. La Bibliometría tiene a su vez sendoscampos mayores: estudios de citas (cocitación, citación de revistas) ydistribuciones bibliométricas; estas últimas más reconocibles cuando son referidasa los autores que cuando lo son a los temas.Es especialmente llamativo señalar que del conjunto de la Ciencia de laInformación la Bibliometría representa un tercio de la producción total. En 1989Howard White había estimado, un tanto generosamente, que la Bibliometríarepresentaba la mitad de toda la investigación en la Ciencia de la Información.La importancia de este trabajo es proporcional al peso que otorguemos a la revistaJournal of the American Society for Information Science como portavoz o ejemplode las tendencias en la investigación dentro de la Ciencia de la Información.Desde este punto de vista podemos asumir razonablemente que Jasis es unexponente cualificado de tal investigación y en consecuencia que las leyes y losanálisis de citas (por sí mismos o como medio para otros análisis) constituíandurante el período estudiado el nodo central de la investigación bibliométrica.Más recientemente se ha seguido alimentando esta corriente de estudios y haaparecido un trabajo mucho más ambicioso firmado por White y McCain (White yMcCain, 98) (Fig. 3) donde se amplia el campo de investigación a un conjuntomucho más numeroso de revistas y también en un período más amplio ypróximamente aparecerá otro producido en la Facultad de ByD de Granada quecontinúa en esta línea incrementando y actualizando el conjunto de revistasanalizado y las metodologías empleadas incorporando la redes neuronales.Las conclusiones vienen a ratificar y afinar en buena medida las impresiones dePersson en el sentido que avanzabamos; la Bibliometría aparece como un sectorclaramente diferenciado dentro de la IS, desligado en buena medida del mismo,con sus propios referentes intelectuales nucleados en torno a figuras como Price oGarfield (es interesante señalar, que en las últimas versiones de estos mapas, lasfiguras clásicas de Bradford, Lotka o Zipf, desparecen por primera vez de lasrepresentaciones, indicando una “superación” o una obliteración de los mismos).La representación de las revistas nos permite confirmar otra hipótesis presentadapreviamente, la apertura multidisplinar de la Bibliometría, podemos ver así comoen la “zona bibliométrica” identificada a través de Scientometrics, aperecenigualmente revistas multidisciplinares o de otras disciplinas: New England J.M.,American Psycol., Cell, etc.Otros estudios nos permiten aproximarnos a los contenidos básicos de laBibliometría; son los comentarios a la bibliografía que Jan Vlachy alimenta y 157
    • publica en las páginas de Scientometrics. En 1985, Vlachy señalaba queaproximadamente un tercio de lo que se publicaba tenía que ver con lascaracterísticas y hábitos de publicación, otro tercio con los análisis de citas, conestudios sobre revistas un 17 % y con los procesos de la Información y laComunicación un 8 %.Como en el caso de la revista Jasis, también disponemos de un estudio sobre loscontenidos y frentes de investigación de la revista Scientometrics que podríaconsiderarse el órgano oficial (o al menos oficioso) de la comunidad internacionalde investigadores en esta especialidad (Courtial, 1994). 158
    • 159
    • Los frentes de investigación más activos, presentes en los dos períodos en queestá dividido el estudio, son:– Evaluación de la investigación. (Este tema aparece como el más central y densode todos, constituye un actor-red, utilizando la terminología de los autores)– Productividad de los autores– Bases de datos. Esencialmente asociado a las del ISI.– Análisis de la citación de las revistas y factores de impacto de las revistas.En general en esta subespecialidad el mayor énfasis se sitúa en la evaluacióncientífica y en los procedimientos e indicadores desarrollados para conseguirla. Enlíneas generales la evaluación de la Ciencia se ha ido convirtiendo gradualmente,por su implicaciones estratégicas, en el gran tema de la Bibliometría, que sedesgaja en cierto modo de su tronco documental para convertirse en uninstrumento vinculado a la política científica. Es sintomático a este respecto queentre los temas pendientes, desafíos, etc. Que distintos autores señalan, noaparezcan más de pasada la cuestiones de tipo documental, ubicándose en primertérmino, la relación con la Ciencia y la Tecnología, y la necesidad de crearindicadores cada vez más sólidos para la Política Científica (Van Raan, 96;Wouters y Leyesdorff, 97).La Cienciometría, como alter ego de la Bibliometría, representada por la revistaScientometrics, aparecería en la zona de intersección entre las revistas deBiblioteconomía y la Documentación, Política científica, las dedicadas a lainteracción entre Ciencia y Tecnología y las de Ciencia de la Ciencia (coninclusiones importantes de revistas multidisciplinares), de acuerdo con el trabajode (Van Raan, 97). Traducido a una representación su ubicación sería la querecoge la siguiente figura (fig. 4). 160
    • A este respecto es interesante anotar que la aportación de las Facultades de ByDal conjunto de la Bibliometría es muy modesta, en torno al 15 % en Scientometricsy en torno al 5 % en Jasis, lo que nuevamente acredita la fuerte proyección deesta especialidad fuera de nuestro ámbito.La coyuntura actualHace 6 años, unos de los padres de la disciplina (Glanzel, 94) exponían cualeseran a su juicio los peligros que la amenazaban, de entre ellos yo destacaría lossiguientes:• Caos terminológico• Tendencia a la dispersión de la disciplina* Uso acrítico de los indicadores bibliométricos fuera de las fronteras de laespecialidad• Ausencia de un cuerpo sólido de doctrina• Escasa implantación de la Bibliometría en los curricula• Predominio de las aplicaciones sobre la investigación básicaLas reflexiones de Glanzel, pintan quizá un cuadro excesivamente oscuro de ladisciplina pero interesante sobre el que merece la pena detenerse un momento.Sobre la falta de rigor terminológico hay poco que añadir es un problema crónicoen la disciplin, parte relacionado con la cantidad de investigadores transeúntesque la componen.La dispersión de la disciplina es un característica ab initio y no un hecho recienteaunque si es cierto que no hay signos claros de integración entre las distintascorrientes métricas.La preocupación por la propensión hacia las aplicaciones es una reflexiónsorprendente viniendo de uno de los productores de los famosos “Scientometricsdatafiles” que aparecían regularmente en la revista del mismo nombre; pero, encualquier caso, la vertiente aplicada e incluso comercial de una ciencia no es nibuena ni mala en si misma y puede ser una garantía de su supervivencia. El usode los indicadores fuera de nuestra especialidad es justamente el resultado de suéxito y difícilmente se puede imputar en el debe de la Bibliometría. En cuanto a lafalta de progresos en investigación básica, no es exagerado decir, y lo hanseñalado otros autores (Boyce, 1985), que en el ámbito de la Bibliometría es unode los puntos donde la ByD (o LIS) más cerca se encuentra del concepto estrictode Ciencia, y esta es desde luego una de las especialidades que más se hapreocupado de teorizar sobre los fenómenos subyacentes que rigen el flujo de laInformación, de entre ellos es de destacar el notable esfuerzo que en los ultimosaños se ha hecho por teorizar de forma más sólida la llamada teoría de la citacióno como algunas autores empiezan a proponer las teorías de la citación (Wouters,99; Leyesdorff y Wouters, 98). 161
    • En resumen, se podría terminar diciendo que si bien la salud de la Bibliometría esbuena en conjunto no está igual de claro cuál es el papel que los documentalistasy las facultades de ByD están llamados a jugar en ella y que, a pesar del papelestratégico que en la definición de las prioridades científicas está llamada a jugarla Bibliometría, da la sensación de que las Facultades de Biblioteconomía yDocumentación aún no han decidido tan siquiera si quieren participar en esteproceso.BibliografíaBOYCE, B. R. y KRAFT, D. H. (1985). Principles and theories in InformationScience. Annual Review of Information Science and Technology, 20, 153-78.BROADUS, R. N. (1987). Toward a definition of “Bibliometrics”. Scientometrics, 12(5-6), 373-79.BROOKES, B. C. (1980). The foundations of information science, part 1:philosophical aspects. Journal of Information Science, 2 (3-4), 125-33.BROOKES, B. C. (1990). Biblio-, Sciento-, Informetrics? What are we talkingabout? L.Egghe y R. Rousseau (ed.) Informetrics 89-90 (pp. 31-43). Amsterdam:Elsevier Science Publishers.COURTIAL, J. P. (1994). A coword analysis of Scientometrics. Scientometrics,31(3), 251-60.CRONIN, B. y PEARSON, S. (1990). The export of ideas from InformationScience. Journal of Information Science, 16 , 381-91.GLANZEL, W. S. U. (1994). Little Scientometrics, big Scientometrics... andbeyond. Scientometrics, 30(2-3), 375-384.HAWKINS, D. T. (1977). Unconventional uses of on-line information retrievalsystem: On-line bibliometric studies. Journal of the American Society forInformation Science, 28(1), 13-18.HERTZEL, D. (1987). History of the development of ideas in Bibliometrics.Encyclopedia of Library and Information Science (Vol. 42 (suplemento 7)pp. 144-218). Nueva York: Dekker.HJORLAND, B. y ALBRECHTSEN, H. (1995). Toward a New Horizon inInformation-Science - Domain-Analysis. Journal of the American Society forInformation Science, 46 (6), 400 -25INWERSEN, P. (1992). Information and Information Science in context. Libri,42(2), 99-135 162
    • JIMÉNEZ-CONTRERAS, E.; PULGARÍN GUERRERO, A. Bibliometrics-Informetrics and other quantitative subject in Library and Information-Sciencecurricula. Education for Information, 16, 351-55.NACKE, O. (1983). Informetría: un nuevo nombre para una nueva disciplina.definición, estado de la Ciencia y principios de desarrollo. Revista Española DeDocumentación Científica, 6(3), 183-203NALIMOV, VV. (1969). Naukometriya: Izuhechinie nauki kak informatsinnogoprotessa. Moscú, Nauka editores.NICHOLAS, D., y RITCHIE, M. (1978). Literature and bibliometrics. London: CliveBingley y Hamdem (Conn); Linnet books.PERSSON, O. (1994). The intellectual base and research fronts of Jasis 1986-1990. Journal of the American Society for Information Science, 45(1), 31-8PRITCHARD, A. (1969). Statistical Bibliography or Bibliometrics? Journal ofDocumentation, 25, 348-49ROUSSEAU, R. (1998). Sitations an exploratory study. Cybermetrics, 1 (1). http://www.cindoc.csic.es/cybermetrics/articles/v1i1p1.htmlSENGUPTA, I. N. (1992). Bibliometrics, informetrics, scientometrics andlibrametrics; an overview. Libri, 42 (2), 75-98SHIRI, A.A. (1998) Cybermetrics: A new horizon in information research. FID(International Federation for Information and Documentation, papers presented atthe 49th FID conference and congress’1998, New Delhi, India.SPINAK, E. (1996). Diccionario enciclopédico de Bibliometría, Cienciometría eInformetría. Caracas; UnescoVAN RAAN, A.F.J. (1996). Introductions to the proceedings of the 4th ICSyTI.Scientometrics, 37 (2), 191-93VAN RAAN, A.F.J. (1997). Scientometrics State-of-the-Art. Scientometrics, 38 (1),205-18WHITE, H. D., y MCCAIN, K. W. (1989). Bibliometrics. In: Annual Review ofInformation Science and Technology, 24, 119-186WHITE, H. D., y MCCAIN, K. W. (1998). Visualizing a Discipline. An AuthorCocitation Analysis of Information-Science, 1972-1995. Journal of the AmericanSociety for Information Science, 49(4), 327-55WOUTERS, P. y LEYESDORFF, L. Introduction . Scientometrics, 38 (1), 3-5 163
    • WOUTERS, P. L. L. (1994). Has Price’s dream come true? Is scientometrics ahard science? Scientometrics, 31(2), 193-222 164
    • Bibliografía1. MOSHER, PAUL H. (1984).Quality and library collections: new directions inresearch and practice in collection evaluation. Advances in Librarianship,New York, 13 (1): 211-238.2. LANCASTER, F.W. (1988). If you want to evaluate your library. London: TheLibrary Association.3. MORALES GARCÍA, A.M. (1992). EVASOFT 1.0: Sistema automatizado quepermite determinar la idoneidad de las publicaciones seriadas sobre la basedel Rango Selectivo Multidemensional (RSM). Ciencias de la Información. LaHabana, 23 (4): 273-277.4. MORALES MOREJÓN, M. (1990). Aplicación del Análisis Informétrico parala evaluación de los flujos informacionales en el campo de las plagas yenfermedades de los cítricos. Tesis Doctoral. Academia de Ciencias deBulgaria, Centro de Información Científica, 193p. 165