Trabajo Final de Master - Vulnerabilidad frente a incendios forestales

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Trabajo Final de Master - Vulnerabilidad frente a incendios forestales

  1. 1. William Hernández Ramos. Licenciado en Geografía por la Universidad de La Laguna, Tenerife (Islas Canarias) Factores de vulnerabilidad de los incendios forestales
  2. 2. 2 INDICE 1. Introducción.................................................................................................. 5 2. Objetivos e hipótesis del trabajo................................................................... 7 3. Metodología.................................................................................................. 8 4. Estado de la cuestión ................................................................................... 10 5. Desarrollo de la investigación....................................................................... 14 5.1 El concepto de núcleo rural............................................................. 14 5.2 Factor local...................................................................................... 16 5.2.1 El medio físico ........................................................................ 16 5.2.1.1 La altitud ..................................................................... 16 5.2.1.2 La pendiente ............................................................... 23 5.2.2 El marco humano: la población rural ...................................... 26 5.3 Factor meteorológico....................................................................... 31 5.3.1 Elementos del clima ............................................................... 32 5.3.1.1 Las masas de aire y los rayos......................................... 32 5.3.1.2 La temperatura................................................................ 40 5.3.1.3 La radiación solar............................................................ 45 5.3.1.4 La nieve........................................................................... 47 5.4 Factor antrópico .............................................................................. 48 5.4.1 Evolución de las causas ......................................................... 51 5.4.2 Origen desconocido................................................................ 53 5.4.3 Duración del incendio............................................................. 54 5.5 Factor socioeconómico.................................................................... 55 5.5.1 Estado actual de los usos....................................................... 55 5.5.2 Estructura de la propiedad...................................................... 60 5.5.3 Sociedad y demografía........................................................... 61 5.5.4 Historia de los incendios forestales ........................................ 66 5.5.5 La vulnerabilidad y la exposición............................................ 68 5.6 Factor legal...................................................................................... 70 5.6.1 Estrategia Territorial de la Comunidad Valenciana................. 70 5.6.2 Ley 3/1993, de 9 de diciembre, Forestal de la Comunidad Valenciana....................................................................................... 72 5.6.2 Plan Especial frente al Riesgo de Incendios Forestales......... 75 5.6.3 Plan Territorial Forestal .......................................................... 81 5.6.3.1 Importancia del plan........................................................ 81 5.6.3.2 El campesinado y rédito económico del bosque ............. 81 5.6.3.3 Los incendios según el PATFOR .................................... 82 5.6.3.4 Otros aspectos legales del PATFOR............................... 97 5.6.3 Ley de Montes........................................................................ 97 5.7 Factor comunitario......................................................................... 101 5.7.1 Gonzalo Cots. Representante en la Montaña del Sindicato Agrario Unió de Llauradors i Ramaders ........................................ 101
  3. 3. 3 5.7.2 Miquel Pla. Bombero, especialista en incendios forestales y miembro del grupo ecologista Colla Ecologista La Carrasca (Ecologistas en Acción)................................................................. 103 5.7.3 Agrupació Contra Incendis Forestals (ACIF) ........................ 106 6. Conclusiones.............................................................................................. 110 6.1. Propuesta..................................................................................... 115 6.1.1. Alicante................................................................................ 115 6.1.2. Valencia............................................................................... 118 7. Bibliografía ................................................................................................. 121 7.1. Otras fuentes ................................................................................ 126 8. Índice de tablas y figuras............................................................................ 127
  4. 4. 4 Palabras clave: incendios forestales, factores de vulnerabilidad, exposición, peligro, Alicante, Valencia Resumen: Los incendios forestales son cada año motivo de preocupación y alerta en la sociedad. Desde múltiples disciplinas se ha intentado arrojar luz a los motivos que explican este riesgo natural inducido por el hombre. Sin embargo, pocas veces se ha profundizado desde una perspectiva geográfica que integre los factores que provoca la vulnerabilidad de las poblaciones afectadas. La Comunidad Valenciana, y en concreto las provincias de Valencia y Alicante, comparten rasgos que los distinguen como zonas poderosamente expuestas a este riesgo. Las diferencias entre ambos territorios son notorias, así que ni la exposición será la misma, ni la vulnerabilidad será igual. Son las similitudes y las diferencias entre ambas lo que ha impulsado a realizar un exhaustivo análisis de la vulnerabilidad en cada provincia con la intención de conocer dónde está la población es más vulnerable. Keywords: forest fires, vulnerabilities, exposing, hazard, Alicante, Valencia Abstract: Forest fires each year are cause for concern and alert society. From multiple disciplines have attempted to shed light on the reasons for this natural hazard induced by man. However, seldom has deepened from a geographic perspective that integrates the factors causing vulnerability of affected populations. The Valencian Community, and in particular the provinces of Valencia and Alicante, share traits that distinguish them as powerfully areas exposed to this risk. The differences between the two territories are notorious, so neither the exhibition will be the same, nor will equal vulnerability. They are the similarities and differences between what has prompted a thorough analysis of the vulnerability in each province with the intention of knowing where the population is most vulnerable.
  5. 5. 5 1.- INTRODUCCIÓN Los incendios forestales son uno de los fenómenos más recurrentes en el planeta. Obviar la importancia de estos sucesos sería un ejercicio de futilidad por parte de los investigadores. No obstante, pese a los grandes avances tecnológicos, existe un factor que escapa al control de la tecnología de este riesgo como es la clara componente antrópica de su génesis. El Ministerio de Medio Ambiente cifra la vinculación de las igniciones con el hombre en algo más del 70%. Sin embargo, el gran problema que existe en esta cuestión es la imposibilidad de controlar dos elementos como son, por una parte, la acción del mismo hombre sobre el medio, y por otra, la mitigación o control absoluto a estos recurrentes fenómenos. Ahondando más en ambos factores, gracias al pensamiento geográfico se sabe que el ser humano ha modificado el sistema natural global a conveniencia, ha desestabilizado ecosistemas vírgenes para obtener así, su propio beneficio. Desde que Paul Vidal de la Blache postulase las tesis de su geografía regional, se ha aceptado de común acuerdo la teoría posibilista en la que el hombre ya no es un agente pasivo dominado por el medio, sino que el mismo ser humano será capaz de modificar el medio. Este hecho nos viene a explicar infinitas actuaciones del ser humano a diferentes escalas sobre la naturaleza. Se puede aceptar, pues, que tal y como se concibe la postura vidaliana de finales de siglo XIX y principios del siglo XX, el hombre ha modificado a su antojo el medio. Este es un factor de importancia capital para explicar el contexto de este proyecto. Sin las actuaciones del hombre, la superficie quemada sería irrisoria cuantitativamente. Ahora bien, en este instante se hace necesario vincular las actuaciones del hombre con su exposición a este peligro. Otrora la actividad agrícola era la que dominaba en el mundo occidental. Hoy día una sociedad que aún mantenga su economía a través de la agricultura no se acepta como una sociedad desarrollada. Baste un ejemplo: Burkina Faso, en donde, según las Naciones Unidas, en 2010 el 79,6% de su población era rural, es decir, se vive fundamentalmente de la tierra. Con la entrada del sistema económico neoliberal se produjo el tan hablado y escrito éxodo rural, es decir, una marcha masiva del campo a la ciudad, provocando el consecuente abandono de las tierras de cultivo. Este ejemplo es perfectamente visible, por ejemplo, en la isla de La Gomera. En el siglo XIX y principios del XX esta isla se encontraba totalmente abancalada, llena de cultivos activos. En la actualidad de todo aquello sólo queda un paisaje escalonado y abandonado debido a la emigración en busca de otras oportunidades. No se puede pasar por el alto el agresivo incremento de los espacios verdes. Debido a la deforestación practicada sobre todo en centurias previas al siglo XX, muchos espacios se quedaron sin el ‘verde’ natural. Por esto, desde
  6. 6. 6 principios y mediados del siglo pasado se proyectaron repoblaciones forestales a diferentes niveles según las Comunidades Autónomas. Esto provocó el paulatino incremento de las zonas forestales. En algunos casos, como el de la Comunidad Valenciana, las repoblaciones se hicieron con una sola especie, en este caso, el pino carrasco (pinus halepensis), perdiendo así biodiversidad. Claro que, no todo en esto es blanco o negro. Si bien es cierto que mucho del espacio forestal actual es fruto de repoblaciones, no podemos obviar que otra parte importante ha rebrotado de forma natural. En la mayoría de los casos estos espacios forestales están muy cerca de poblaciones rurales e incluso cerca de polos urbanos y/o turísticos, como en el caso de Tenerife, en el que el Parque Natural de la Corona Forestal se sitúa relativamente cerca de núcleos como el Puerto de la Cruz, Adeje o La Orotava. Al hecho anterior hay que unirle el solape en muchos casos con espacios agrícolas, bien en uso, bien abandonados. Por último, no se puede olvidar el clima, con veranos secos y en muchos casos con calores sofocantes fruto de la entrada en territorio nacional de una masa de aire tropical continental, es decir, de advecciones de aire sahariano. Los proyectos que se han realizado en algunas comunidades autónomas vienen a diseñar tácticas de conocimiento del territorio, de establecer una estadística de los incendios, de las especies más proclives a atraer o propagar el comienzo del fuego, incluso a estudiar la orografía y los asentamientos agrícolas, como por ejemplo el Plan de las Zonas de Altos Riesgo de Incendios, elaborado por la empresa Tragsa para el Cabildo Insular de Tenerife. Desde la administración local y regional se han realizado esfuerzos para intentar controlar algo que, cuando está en ebullición, es imparable. Algunos ecólogos afirman que el control del fuego es algo quimérico e incluso nocivo para el equilibrio natural. Desde la ecología se opta por conocer los espacios y saber el estado de la vegetación e incluso la realización de quemas prescritas y controladas para intentar disminuir el peligro de incendio. A tenor de lo sucedido en los últimos años con la aparición de diversos planes de emergencia, no parece que sea factible el control o supresión de los incendios forestales, pero sí se pueden proyectar prácticas territoriales de mitigación. El Doctor en Geografía de la Universidad de Valencia Artemi Cerdá apunta a una cualitativa mejora del ordenamiento agroforestal como la mejor solución para minimizar el peligro de incendios forestales. Establecidos los criterios anteriormente mencionados, es evidente que existen claros espacios de gran peligro de incendios que pueden afectar a la población. Sabiendo y conociendo el territorio actual, su configuración y la actividades que se llevan a cabo en el mismo, la justificación de este proyecto está fuera de toda duda posible, pues se trata de un campo poco estudiado: los factores que
  7. 7. 7 convierten en vulnerable el territorio donde se puede producir los incendios forestales que en muchos casos es donde se asienta el ser humano y que, por tanto, puede llegar a condicionar su estancia y vínculo con el espacio donde se establece. 2.- OBJETIVOS E HIPÓTESIS DE TRABAJO Este trabajo parte siendo muy ambicioso por cuanto pretendemos responder muchas cuestiones vinculadas a la vulnerabilidad de la población debida a los incendios forestales. La primera pregunta que planteamos fue cuáles eran los factores que provocaban vulnerabilidad. Factores que iniciaban o propagaban los incendios dentro de un marco geográfico que a priori desconocíamos. El fin de todo era no apartarnos de la visión geográfica integradora y no caer sólo en una especialidad. En este trabajo pretendemos aunar las tres ramas de la Geografía para abordar el estudio de los incendios forestales y la población. Partimos de la base de que no queríamos un enfoque meramente ecológico o meteorológico o meramente físico. Nos hicimos una serie de preguntas al realizar la criba de los factores de mayor importancia. La más simple de todas las preguntas es, ¿Cuáles son las causas que provocan el comienzo de un incendio? Dentro de la geografía física y, en concreto, en lo referente a variables orográficas, climáticas, nos cuestionamos dónde se encontraban las máximas pendientes, dónde estaban los puntos calientes de temperatura máxima absoluta y temperatura máxima media; dónde existía más radiación solar y qué características tendría en ese territorio. Nos preguntamos hasta qué punto la temperatura influye en los espacios forestales interiores. Qué elementos del clima favorecen a la ignición de los incendios forestales. Si hablamos de biogeografía nos cuestionamos cuál es el modelo ideal para prevenir o minimizar el daño de los incendios. Queremos saber en función de los factores de vulnerabilidad qué espacios habitados o potencialmente antrópicos están más expuestos. Como trabajo geográfico integrador no podemos dejar de lado la geografía humana. Pretendemos saber qué cambios se han operado en el territorio de Valencia y Alicante, cómo han evolucionado los usos del suelo y su interrelación con los incendios que es realmente lo que nos interesa. Nos preguntamos si antes había más incendios o si la superficie quemada era mayor y sobre todo cómo afectaba a la población antes en relación con la actualidad. Otro objetivo es saber y conocer la evolución demográfica que explique el porqué del abandono agrícola actual y su relación con estos riesgos inducidos. Cómo se inserta la actual sociedad en el territorio. Para nosotros es importante tener como fin la comparación entre las actuaciones de la sociedad ante un incendio hace un siglo con respecto a la actualidad, si existía o no mentalidad de ayuda mutua entre vecinos.
  8. 8. 8 Gran parte de este trabajo versará sobre el aspecto legal. Inquirimos hasta qué punto los incendios están controlados por la ley, si existe normativa específica, qué dice, si se cumple con rigor o si, por el contrario, no es así. Queremos examinar si existe cartografía que pueda arrojar luz al riesgo de incendios forestales y su vinculación con la población. Pretendemos estudiar cómo la diferente normativa trata elementos como la vulnerabilidad, la peligrosidad y la exposición. Dentro de este trabajo también queremos plantear o realizar propuestas alternativas. Un estudio entre el dogma y la creación de nuevas ideas para examinar los espacios de riesgo de incendio y su estrecha vinculación con la exposición y la vulnerabilidad. Nuestra hipótesis de partida ha de suponer que en Alicante y Valencia la vulnerabilidad no es igual en ninguno de los aspectos que estudiaremos. Creemos que existe independencia y que tanto los asentamientos humanos como la disposición de los espacios agrícolas y forestales es distinta, ergo, la peligrosidad también será distinta y la vulnerabilidad de la población expuesta al riesgo de incendios también será distinta. 3.- METODOLOGÍA Difícilmente podríamos llevar a efecto un trabajo de estas proporciones sin un método de trabajo que incluya una mentalidad aperturista para atisbar a llegar a una cierta profundización de cada factor. El primer paso fue saber qué orientación queríamos para nuestro trabajo. Desechamos de partida una perspectiva ecológica o meramente física y escogimos la visión geográfica. Sin embargo, dentro de la Geografía podríamos habernos centrado en alguna de sus profusas ramas, pero escogimos realizar un trabajo con una perspectiva que lograra integrar la geografía física, la geografía humana y la geografía regional para poder enriquecer más nuestro estudio. Supimos escoger la orientación de este trabajo pues hasta hoy pocos son los estudios que se han hecho con tal visión integradora y a la vez crítica sobre el riesgo de incendios forestales. Hecho esto, comenzamos a plantear el estudio. Establecimos de partida los elementos más relevantes antes, durante y después de un incendio forestal. Hicimos una lista y posteriormente una criba para poder realizar un análisis pragmático y a la vez clarificador. Desde el inicio y hasta el final el principal objeto fue no dejar de cuestionar lo que hacíamos, siendo críticos al máximo con el trabajo. Con cada factor escogido nos preguntábamos qué podía ser importante para la exposición o vulnerabilidad de la población. Una vez puestos a resolver esas primeras cuestiones pasamos a intentar profundizar y saber si podíamos plantear más preguntas, ya que de innumerables fases previas podríamos inferir posteriores fases de investigación. Así sucedió con la estadística o la cartografía, que,
  9. 9. 9 según sean utilizadas, pueden resultar aparentemente frías y superficiales, pero a las que intentamos sacar el máximo partido. Después de establecer los factores que creíamos más importantes y de fijar las preguntas previas a contestar pasamos a pensar en cuáles serían las fuentes de información y las herramientas para lograr tal fin. Las fuentes que nos generaron información fueron muchas y diversas. En principio resultaron ser las varias decenas de artículos leídos para buscar concretar en nuestro ámbito de estudio: Valencia y Alicante. Con bastante poco éxito en este sentido pasamos a una amplia gama de libros incluso de otras ramas como la Administración de Empresas o la Ecología. Éstos nos reportaron más y mejor información para nuestro fin. La bibliografía fue desde pequeños manuales para rescatar algún párrafo suelo hasta grandes tesis doctorales pasando por atlas sobre el clima de la comunidad autónoma valenciana y, por último, manuales del aspecto físico valenciano. Antes de encontrar la información matemática y cartográfica hubo otras fuentes intangibles que, si bien no están materializadas en este TFM, fueron claves para llegar hasta ellas. Se trata de aquellas personas que orientaron los senderos por los que discurrir. En este sentido tenemos que nombrar a los profesores del máster y a varios funcionarios de la Diputación de Alicante gracias a los cuáles pudimos encontrar las vías de acceso a la información. Las fuentes de información oficial procedieron de las consellerías de Gobernació y de Territori i Medi Ambent. Del ente autonómico obtuvimos abundante información estadística y sobre todo cartográfica para poder manejarla con criterio y sobre todo de forma crítica para saber su valía para nuestro trabajo. No podríamos pasar por alto a todas aquellas personas que se ofrecieron a completar nuestro TFM con las entrevistas sobre el factor comunitario de los incendios forestales. Estas personas nos ofrecieron su tiempo para poder cuestionarles en entrevistas sobre todo aquello que nos inquietaba. Sin duda para la elaboración de este trabajo fue básico conocer y manejar los Sistemas de Información Geográfico, tanto el software libre (GvSIG, QSIG, Sextante) como el oficial (Arc Gis 10.1). Como nuevas tecnologías de información tuvimos que recurrir a las páginas webs para actualizar el contenido de las leyes y conocer las situaciones por las que han atravesado los planes y leyes que hemos estudiado. Dentro del gran mundo de Internet trabajamos con fuentes estadísticas puntuales procedentes del Instituto Nacional de Estadística (INE) y todo tipo de visores SIG, desde las de la Comunidad Autónoma valenciana (Terrasit, ICV) hasta las generales del
  10. 10. 10 Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente (SIGpac) y por último la Infraestructura Espacial de Datos (IDEE). Con todas estas fuentes y herramientas elaboramos un Trabajo Final de Máster ambicioso que, si bien es cierto que le falta poder profundizar en numerosas cuestiones, no es menos cierto que el grado de trabajo y de información contenida es variado y sobre todo muy valioso cualitativa y cuantitativamente. 4.- ESTADO DE LA CUESTIÓN Para empezar a contextualizar este trabajo analizamos el estado de la cuestión no sin antes realizar una pregunta previa: ¿Qué factores provocan mayor vulnerabilidad entre la población? Se han enumerado las variables que se consideran que inciden más a la población. En este apartado tenemos el objetivo previo de saber si existe bibliografía que no sólo hable de estos agentes a considerar, sino de la comparación entre dos mundos como son los espacios agroforestales de Alicante y Valencia. -Factores locales En este apartado se concretarán las diferencias entre ambos ámbitos de estudio (Alicante y Valencia), analizando las vías de comunicación, la pendiente, la cuantía de sierras y sus altitudes, el número de efectivos en los núcleos considerados como rurales. Existe una amplia gama de bibliografía sobre las características físicas de la Comunidad Valenciana de forma general, no obstante, debido al detalle que queremos aplicar en este trabajo, no es fácil encontrar fuentes que nos proporcionen estos detalles. En este sentido, fue importante el “Atles Comunitat Valenciana, Espanya i el Món” que nos dio un grado de detalle para Alicante y Valencia adecuado para lo que estábamos buscando. Evidentemente, para la consulta de temas relacionados con la población en núcleos rurales hemos acudido al Instituto Nacional de Estadística. -Factor meteorológico Para casi todos los autores es el factor capital para entender y engarzar la vulnerabilidad con los incendios forestales. Se refiere a aquellos fenómenos que, unidos con otros, pueden comenzar la ignición. Se trata del calor (temperaturas altas), los vientos (direccionalidad de las masas de aire), insolación y nieve. En todos los artículos se menciona en mayor o medida éste factor como causa principal junto con la vegetación. Este factor se nombra en casi todos los libros y artículos pero siempre se hace de forma genérica. Hemos realizado las pertinentes consultas de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), pero también otros libros como el “Atlas Climático de la Comunidad Valenciana” (Sancho Ávila, J.M. et all., 2012)
  11. 11. 11 -Factor antrópico Se refiere a la voluntariedad del hombre para comenzar un fuego. No sólo eso, además se pretende profundizar aún más para conocer cuán dañino puede ser el hombre como causante del comienzo de un incendio forestal. Se trata, pues, de una variable con un amplio espectro. Acerca de este aspecto a considerar se han encontrado varias citas de diversos artículos en el que se trata el tema, a veces de forma más profunda, otras de forma más somera. Uno de los artículos donde mejor se expone la voluntariedad del hombre para provocar los incendios es “Generación de un modelo de peligro de incendios forestales mediante teledetección y SIG” (Chuvieco, et all. 2007). Este interesante artículo se centra en la descripción, principalmente, de los factores humanos, los cuáles cuantifica aludiendo a las estadísticas oficiales vinculadas con la voluntariedad y negligencia de esta componente antrópica. Aunque el artículo no ahonda en demasía en los motivos, sí que realiza una enumeración y explicación sucinta. Los autores de este documento añaden dentro de este apartado cuestiones como las infraestructuras tales como vías de comunicación o líneas de alta tensión como variables a tener en cuenta para la realización de la cartografía de Sistemas de Información Geográfica. Cuestión ésta nada baladí si tenemos en cuenta que el trágico incendio de Torremanzanas en Alicante, en verano de 2012 y que se cobró dos víctimas, comenzó tras un problema en el motor de un coche en una vía de comunicación rural. Acerca de la ignición en las carreteras, el artículo “Los incendios forestales en la vertiente peninsular mediterránea” (Álvarez Rogel, 2001), afirma que en la Región de Murcia el 34% de los incendios entre 1985 y 1998 se produjeron cerca de este tipo de vías o de sendas, algo que viene a reflejar la incidencia del factor antrópico en el comienzo de los fuegos. Otros artículos hablan de forma mucho más superficial sobre este factor, como en el artículo “Análisis del régimen de incendios forestales en los montes de Portaceli durante el Siglo XX”, (Urios Moliner, 2004) en el que tan sólo menciona que en el sector mediterráneo los incendios forestales han tenido que ver principalmente con aspectos sociales y de aprovechamiento de la vegetación. Otros títulos tan sólo aluden a influencias y modificaciones del hombre sobre la naturaleza para provocar mayor vulnerabilidad pero en el estudio de casos específicos y muy localizados. En líneas generales en todas las publicaciones se habla del factor antrópico, pero no se ha observado que específicamente se relate una crítica sobre la concienciación o el pensamiento ecológico o de conservación como un punto de partida. Tampoco se detecta una comparación de acciones llevadas a cabo por el hombre en las provincias de Alicante y Valencia, en cuanto a que
  12. 12. 12 provoquen los incendios, o de investigaciones a este respecto, sin que se observe, según la bibliografía consultada, un patrón específico. -Factor socioeconómico Pretende acudir a la evolución histórica de las costumbres de la población principalmente rural de Alicante y Valencia. Este punto se refiere a los modos de vida de la población, la forma en que se proveían de los montes para obtener combustible, luz o comida para el ganado. En el artículo de Matarredona (1996): “Los incendios forestales. Un riesgo candente en La Montaña alicantina”. Investigaciones geográficas, nº 16, pp 157-170 se encuentran referencias de La Montaña alicantina y a la forma en la que en los siglos XIX y XX la población explotaba el monte de forma que es fácil aducir que la montaña alicantina está sobreexplotada debido al intenso uso que se le ha dado, cuestión ésta que vino a cambiar a partir de mediados del siglo XX. Por otra parte, en el libro “Incendios históricos, una aproximación multidisciplinar” (Araque Jiménez), se añade algo más de información. En uno de sus apartados se habla de la práctica habitual que suponía prender fuego a los bosques por conflictos en usos o intereses para el uso de estos montes. Por otra consideraremos relevante saber la evolución poblacional, los usos del suelo, el tipo de propiedad y el cambio que se ha ido operando en este territorio desde el siglo XIX. A lo anterior le añadiremos la importancia o no que tuvieran entonces los incendios forestales, si antes existían, cuánta superficie se quemaba antes con respecto a ahora entroncándolo todo y resolviendo el cómo y el porqué de la sociedad y la economía de antes con respecto a la actualidad. Junto con lo anterior también hablaremos del aspecto económico. El modo de ganarse la vida de las poblaciones ha cambiado mucho en dos siglos, de tal manera que se ha pasado de una economía basada en el sector primario a otra economía basada en el sector terciario. Una cuestión que se ha dado con mayor o menor fuerza en todo el territorio español. Pero en este apartado también se explica los intereses que pueden surgir antes y sobre todo después de un incendio forestal. En lo referente al cambio del sistema socioeconómico, al ser genérico, en muchos artículos y bibliografía se nombra de forma somera sin que sus citas, muy puntuales, puedan ser aprovechadas para arrojar luz a este factor de vulnerabilidad. En muchos casos el factor económico está “disfrazado” en otros textos por el factor social debido a que se asocia los usos y costumbres de aprovechamientos con la economía local que, aunque está relacionado, en este trabajo se considera por separado. Probablemente lo más importante referido a los intereses económicos se haya encontrado en el artículo “Un sistema de cuentas para la valoración de los efectos comerciales y ambientales del gasto público en la mitigación del fuego en el bosque mediterráneo” (Campos
  13. 13. 13 Palacín, et all, 2005) en el que se aduce que en el año 2003 el cambio de uso por hectárea de alcornocal a matorral tras un incendio provoca una disminución del precio de la tierra de hasta 1.500 euros. -Factor legal Para nosotros el más importante. La normativa que gestiona y planifica el riesgo por incendios forestales, así como la vulnerabilidad, peligrosidad y exposición no es muy abundante en la Comunidad Valenciana. Se pueden citar la Ley de Montes de 1974; la Estrategia Territorial de la Comunidad Valenciana que, si bien menciona dicho riesgo, no profundiza en ello y ni tan siquiera había desarrollado un Plan de Acción Territorial hasta el pasado mes de mayo de 2013. Lo que dice la Estrategia Territorial de la Comunidad Valenciana sobre incendios, en comparación, dista mucho de lo que dice sobre el riesgo de inundaciones, cuestión ésta última bien desarrollada en dicho documento. Por otra parte está el Plan de Emergencia de Protección Civil, probablemente otro de los documentos más importante para la planificación y gestión. También se puede citar el Plan Forestal de la Comunidad Valenciana. Todo este sistema lo iremos viendo en el resultado de la investigación. -Factor comunitario La histórica participación vecinal en los trabajos de extinción de incendios. Esta variable intentará saber si ha habido carencia o no, a día de hoy, de una sociedad conectada intrínsecamente con el medio, con una idea de comunidad y ayuda que bien podría suponer una mejora ante el riesgo de incendios. Otrora, eran los propios campesinos los que apagaban los incendios que, en la mayoría de los casos, ellos mismos provocaban. De este tema poco o más bien nada hemos encontrado en el estado previo a la cuestión, de ahí la importancia que le queremos dar por el hecho de la actuación activa de la población en la extinción de incendios. El conocimiento del medio y la ayuda que se proporcionaban como comunidad cohesionada les hacía más fuertes. Sin embargo, hoy no existe esa figura quizás cargada de espontaneidad. Hoy día lo que existe es una ley que prohíbe que todo aquel que no sea técnico o un voluntario preparado pueda participar en labores de extinción de incendios. Este factor está estrechamente ligado al factor histórico y social, así como el cambio del régimen económico en la sociedad, no sólo de la Comunidad Valenciana, sino en general de toda España. En los artículos y libros consultados no hay nada escrito. En este sentido, no se evalúa el hecho de que la población autóctona de una zona o región por conocimiento del territorio estuviera en el pasado o esté en la actualidad más capacitada para apagar los conatos de incendios.
  14. 14. 14 5.- RESULTADO DE LA INVESTIGACIÓN 5.1.- El concepto de núcleo rural Es necesario contextualizar etimológicamente el concepto de núcleo rural. Este TFM tratará la vinculación de los factores naturales y antrópicos. Dentro de los humanos establecemos sobre todo aquellos que tienen que ver con el con el emplazamiento de los núcleos rurales. Hay una cantidad ingente de definiciones y conceptos acerca de lo que es o no rural. Desde la Geografía se ha divagado mucho sobre este aspecto, pero también ha habido grandes luces acerca de lo que es rural o no. Obviamente el mundo rural no es igual hoy que hace cincuenta años. El sociólogo B. Kayser define el espacio rural como “un conjunto territorial cuyas decisiones se le escapan y en el que existe un modo particular de utilización del espacio y de vida social, caracterizado por una densidad relativamente débil de habitantes y de construcciones, lo que determina un predominio de los paisajes vegetales, uso económico del suelo de predominio agro-silvo-pastoril y un modo de vida de sus habitantes marcado por su pertenencia a colectividades de tamaño limitado, en las que existe un estrecho conocimiento personal y fuertes lazos sociales, y por su relación particular con el espacio, que favorece un entendimiento directo y vivencial del medio ecológico” (Kayser, B.,1990. La renaissance rurale, sociologie de campagnes du monde occidental, en: Estrategias de desarrollo rural en la Unión Euroea, definición de espacio rural, ruralidad y desarrollo rural). El Plan de Acción Territorial Forestal (PATFOR) estima que los municipios rurales valencianos son el 61,85% del territorio según el Programa de Desarrollo Rural 2007-2013 que realiza el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente. Tres años más tarde se realizó un nuevo informe del período 2010- 2014 y que el PATFOR actual no tuvo en cuenta. En este nuevo documento la superficie rural de la Comunidad Valenciana ascendía al 68,5%. El Programa de Desarrollo Rural 2010-2014 recuerda la ley 45/2007 de 13 de diciembre para definir el medio rural, el cual estima como “el espacio geográfico formado por la agregación de municipios o entidades locales menores definidos por las administraciones competentes que posean una población inferior a 30.000 habitantes y una densidad inferior a 100 habitantes por km2 ” CCAA Sup.Rural % Sup.Tot Km2 C.León 96,5 93.813,48 Aragón 95,2 47.839,64 C.Mancha 91,1 79.409,09 Navarra 90,6 9.800,76 La Rioja 89,4 5.027,91 Asturias 85,9 10.603,53
  15. 15. 15 Extremadura 85,9 41.634,43 Galicia 84,5 29.574,42 Cantabria 83,5 5.252,58 Andalucía 79,6 87.590,68 Cataluña 78,4 32.090,52 C. Valenciana 68,5 23.258,05 País Vasco 62,4 7.089,08 Canarias 51,9 7.442,64 Murcia 48,1 11.313,11 Madrid 47,7 8.021,80 Baleares 38,6 4.991,67 TOTAL 84,5 504.753,39 Tabla 1. Porcentaje de superficie rural y superficie total por Comunidades Autónomas. Fuente: www.magrama.gob.es. Programa de Desarrollo Rural 2010-2014. Elaboración propia. Existe una clara tendencia de realizar una definición cuantitativa de núcleo rural, sin embargo esto sería un craso error, pues hay otras cuestiones a tener en cuenta (servicios que poseen, comunicaciones, posibilidades de expansión territorial, entre otras). Hay quien asevera que desde 1950 ha disminuido la población en municipios de menos de 2.000 habitantes. Esta afirmación, que bien puede ser cierta, al menos en el siglo XXI no ha correspondido con dicha tendencia. Hemos realizado escogido dos núcleos poblacionales al azar de cada provincia, con la condición de que no superaran los 1.000 habitantes, y hemos realizado una comparación para conocer su evolución en los últimos doce años. Figura 1. Gráfico de la evolución de la población rural en Algar de Palancia y Agres. Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE). Elaboración propia 400 420 440 460 480 500 520 540 560 580 600 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 Evolución de población rural en núcleos de Alicante y Valencia Algar de Palancia (Valencia) Agres (Alicante)
  16. 16. 16 Según el gráfico anterior en Algar de Palancia la población se ha visto incrementada desde el año 2002 con alguna fluctuación ocurrida en 2009 ó 2011 pero con un moderado y notorio ascenso. En el caso de Agres llegó a aumentar el número de efectivos en tal núcleo hasta 2004, pero desde entonces ha ido disminuyendo la población. Dicho esto es aventurado pensar que en todos los núcleos rurales ha habido despoblación, ya que hay casos en el que se producen fluctuaciones e incluso moderados ascensos en la cuantía. 5.2.- El factor local A Alicante y a Valencia les separan muchas cuestiones que iremos viendo poco a poco en este TFM. Comparten comunidad autónoma y son fronterizas una con la otra pero existen matices importantes entre ambas. Dentro de la misma provincia hay múltiples diferencia que pueden hacer un territorio más o menos vulnerable o expuesto al peligro de incendio. Esas diferencias las hemos denominado “locales”. En concreto, y con una visión lo más geográfica posible, estudiaremos algunos factores físicos y humanos que inciden en la ignición y extinción de un incendio forestal, pero también las facilidades o dificultades que ocurren al llevar a cabo las labores de extinción, como pueden ser la inaccesibilidad por falta de infraestructuras terrestres que inciden negativamente en la evacuación de los espacios rurales. 5.2.1.- El medio físico En este punto hablaremos de los elementos físicos y visibles que incidirán, no sólo en el comienzo de un incendio forestal, sino en su avance o retroceso. Están estrechamente ligados al apartado de la climatología, ya que estos factores físicos modificarán más o menos los elementos del clima que también son importantes para establecer las diferencias entre provincias. Valencia y Alicante tienen físicamente cosas en común. Ambas tienen un amplio espacio costero que tiene su espacio dedicado a la huerta y usos terciarios como manda el sistema socioeconómico actual. Los dos territorios son montañosos pero no son iguales, ni mucho menos. 5.2.1.1.- La altitud En Valencia, salvo en sus extremos norte y sur, la altitud hacia el interior se gana progresivamente, de tal forma que tiene un gran espacio llano que vendría a ocupar más o menos las comarcas de la Ribera Baja, Huerta Oeste, Huerta Sur, Huerta Norte y la capital. Sin embargo, pese a ser prácticamente llano, en dichas comarcas ya comienzan a aparecer las primeras elevaciones. Se trata de montañas realmente bajas como la Sierra de Corbera en la Ribera Baja que alcanza apenas los 370 metros. Cada espacio dentro de la provincia tiene su particularidad. Por ejemplo, el Camp de Morvedre y La Safor tienen
  17. 17. 17 terminaciones de algunos pequeños sistemas o valles. En el caso del Camp de Morvedre, está el valle del Palancia, perteneciente a la provincia de Castellón. En el caso de La Safor es la terminación del Vall d’Albaida que se encuentra a su vez flanqueado por varias sierras, como la Sierra de Ontinyent de 956 metros o la Serra Grossa con 900 metros, entre otras. Pero lo más destacado sin duda es el interior de Valencia, que está a caballo entre las estribaciones de la meseta manchega y del Sistema Ibérico que finaliza en el norte de la provincia. Esto le confiere una marcada heterogeneidad. En el centro- interior las altitudes varían pero están en consonancia con una tipología mesetaria, esto es, una o varias altiplanicies que se encuentran más o menos basculadas, como la Plana de Utiel, de entre 600 y 900 metros de altitud o incluso el Macizo del Caroig, que, si bien tiene varias elevaciones, actúa más bien como un meseta alta. Igualmente no podemos olvidarnos de los valles interiores. Al sur de Requena tenemos el valle del río Cabriel, en Cofrentes el valle que da nombre a la comarca, el Vall d’Albaida, entre otros que complica mucho la adjetivación única de la provincia de Valencia que, como veremos más adelante, influirá a nivel vegetal, climático y, claro está, en la mejor actuación frente a los incendios forestales o lo que es peor, en la mayor peligrosidad de estos. Como mencionamos anteriormente, hay tres zonas paisajísticas. Las llanuras costeras, la meseta interior, las estribaciones montañosas del norte que proceden del Sistema Ibérico y también las estribaciones del Sistema Prebético que ya entran en contacto con la montaña alicantina. Ahora bien, de cara a la entrada de las masas de aire que pueden complicar o incluso iniciar un incendio forestal (unido a otras variantes, claro está), tenemos que adentrarnos más en las montañas y conocer sus direcciones predominantes. En el norte, como hemos apuntado, se encuentra el Sistema Ibérico que tiene orientación NW-SE. En esta zona tendremos una sucesión de montañas que están paralelas a la costa. Esto provoca a su vez que la altitud se vaya ganando o perdiendo por escalonamiento, no de forma brusca. Hemos hecho un recuento personal de todas o la mayoría de las sierras que se encuentran en la provincia de Valencia para estudiar además sus directrices predominantes. Si tenemos en cuenta de donde procedería la orientación del Sistema Ibérico, lo más común sería encontrar sierras con orientaciones NW- SW. Cuantitativamente así es. En el recuento de elevaciones la mayor parte de las mismas siguen una orientación NW-SE o NNW-SSE. Por tanto, es difícilmente definible el espacio valenciano. Esto además se complica aún más por los espacios protegidos. En esta ocasión nosotros sólo
  18. 18. 18 hemos recurrido a dos figuras de protección: los Espacios Naturales Protegidos y Lugares de Interés Comunitario. DIRECTRIZ NOMBRE ALT. MX. COMARCA PROTECCIÓN W-E S. Tortajada 1515 R. Ademuz S. Dos Aguas 838 Hoya Buñol S. Boquerón 981 V. Cofrentes LIC NW-SE S. El Tejo 1260 Requena LIC S. Morterilla 969 Requena S. La Noria 540 Requena S. Calderona 907 Camp. Turia P. NT. PROT S. Los Bosques 1044 Hoya Buñol S. de Cabrera 798 Hoya Buñol S. Caballón 827 Hoya Buñol S. Castellet 342 Ribera Alta S. Falguera 361 Ribera Alta S. Murtra 626 Ribera Alta S. les Agulles 563 Ribera Alta S. Serratilla 824 Requena S. Corbera 824 Ribera Baja NNW-SSE S. Enmedio 921 Los Serranos S. Negrete 1292 Requena LIC S. de Utiel 1110 Requena LIC S. Juan Navarro 1164 Requena S. del Brugal 1138 Requena S. de Rubial 1041 Requena S. Bicuerca 1118 Requena S. Buixcarro 676 Vall d’Albaida WSW-ENE S. de Martés 1086 Requena LIC S. la Ceja 840 Requena SW-NE S. del Sabinar 1551 Los Serranos S. Andilla 1581 Los Serranos S. Azagadores 1060 Los Serranos S. los Pinares 860 Los Serranos S. Tarragón 750 Los Serranos S. del Asno 692 Requena S. Mugrón 1209 V. Cofrentes S. Enguera 764 C. Navarrés S. Plana 631 La Costera S. Ontinyent 956 Vall d’Albaida S. Grossa 900 Vall d’Albaida S. de la Creu 437 Vall d’Albaida S. Requena 490 Vall d’Albaida S-N S. Malacara 1118 Hoya Buñol S. las Cabrillas 908 Requena Tabla 2. Sierras de la provincia de Valencia. Fuente: Atles Comunitat Valenciana, Espanya i el Món; Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, visor SIGPAC. Elaboración propia. A menudo nos encontraremos en el futuro de este TFM, planes que aducen el carácter excesivamente proteccionista en demasía de los espacios forestales de la comunidad valenciana. De las elevaciones que hemos descrito encontramos un parque natural, la Sierra Calderona que limita con Castellón. En esta lista aún falta el Parque Natural del Turia que comprende las comarcas de la Huerta, Camp de Turia y Los Serranos. Se trata de un bosque de pinos
  19. 19. 19 carrascos y matorral mediterráneo. Una zona más o menos homogénea de vegetación. Figura 2. Relieve de la provincia de Valencia. Fuente: Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG), www.cnig.es. Elaboración propia. Uno de los parques naturales de la provincia es Hoces del Cabriel, un espacio sinuoso en el límite de la provincia que marca el río Cabriel. El último de los parques naturales es el de Chera-Sot de Chera, ubicado entre las comarcas Requena y Los Serranos. La existencia de espacios protegidos puede ser favorable para que no haya peligro de incendios ya que en teoría están “protegidos”, sin embargo, esto no es así y en muchas ocasiones los parques naturales o incluso parques nacionales en el resto de España han sido pasto de las llamas con las consecuentes pérdidas ecológicas y económicas. En el caso de Valencia estos espacios naturales protegidos deberían ser seguros para la conservación y la pervivencia ecológica y la seguridad de los pueblos anexos, pero tampoco es así. Un buen ejemplo fue el del pasado mes de julio del presente año, en el que un incendio en los municipios de
  20. 20. 20 Benaguacil, Vilamarxant y Pedralba afectó al perímetro del parque natural del Turia en pleno centro de la provincia. Si en Valencia destacábamos la heterogeneidad de paisajes en el territorio, en cambio, Alicante se define por su fisiografía extraordinariamente montañosa. Se trata de una de las provincias más montañosa de toda España, por el gran número de sierras que la jalonan a lo largo y ancho de su territorio. Existen muy pocas zonas realmente llanas y allí donde existen siempre hay una elevación en el horizonte por pequeña que sea. Las comarcas del Bajo Segura y Bajo Vinalopó podrían definirse llanas, además de prácticamente deforestadas y con dominio de la huerta. Sin embargo, incluso allí donde dominan las planicies se elevan montañas como las sierras de Callosa, de Orihuela y otras menores. Las comarcas de Hoya de Alcoy y Comtat son prácticamente una montaña continua con valles interiores como el de Barxell, situado entre la Sierra de la Font Roja y Mariola. Si existen altiplanicies, éstas no son exactamente definibles como tal. En el Alto Vinalopó, topográficamente se podría considerar así, pero cuenta con innumerables cadenas montañosas a su alrededor, que superan en ocasiones los mil metros. Los valles son agrestes y suceden escalonadamente a otras montañas que siempre están presentes incluso a pie de costa como la Sierra Helada en la Marina Baja o el Montgó en la Marina Alta. El centro-norte de la provincia es la zona más accidental y forestal, sin embargo, la mayor elevación se sitúa en muy cerca del litoral, en la Sierra de Aitana que culmina en los 1558 metros y a muy pocos kilómetros de la costa en línea recta. Así pues, podemos definir tres ámbitos paisajísticos: la costa o litoral y su llanura anexa al menos en el sur; el falso altiplano del Alto Vinalopó y la montaña pura que, a diferencia de otras caracterizaciones montañosas en España, tiene unos escalonamientos que es donde se sitúan los núcleos poblaciones y las infraestructuras terrestres que sirven para salvar el escarpado relieve, además de ser espacio de cultivo tanto pasado como presente. Debemos tener en cuenta que Alicante es el punto final del Sistema Bético, que arranca desde el sureste de Andalucía. La directriz básica de sus montañas es SW-NE. Se trata de relieves plegados de la orogenia alpina. En la provincia alicantina existen más sierras y elevaciones que en Valencia, al menos en número, pero en éstas hay mayor cantidad de montañas que superan los mil metros. En el recuento de sierras la gran mayoría de las mismas siguen una directriz SW-NE ó SSW-NNE, en concordancia con el sistema montañoso del que proviene. DIREc NOMBRE ALT. MX. COMARCA PROTECC. S. de Almudaina 983 Comtat S.C Font Roja 1352 Hoya de Alcoy P.Nat. Protegido y LIC S. de Filosa 692 Comtat
  21. 21. 21 W-E S. de Foradada 700 Marina Alta S. del Penyó 824 Marina Alta S. del Castellar Marina Alta S. de Aitana 1558 Marina Baja LIC S. de la Taja 1000 Vinalopó Med. S. de Algaiat 1099 Vinalopó Med. S de la Tabaia 405 Vinalopó Med. S. de la Madera 365 Vinalopó Med-Bajo Vin. S. Grossa 233 Bajo Vinalopó S. del Cristo 266 Bajo Segura S. de Orihuela 634 Bajo Segura LIC S. del Almirante 758 Marina Alta S. de Seldetes 435 Marina Alta SW-NE S. de Mariola 1389 Hoya de Alcoy P.Nat. Protegido y LIC S. de la Solana 996 Alto Vinalopó S. de Ballestera 38 C. Alacant S. de Alfaro 1186 Comtat-Marina Alta S. de la Villa 505 Alto Vinalopó S.C. de Parcent 975 Marina Alta-Marina Baj. S. Fontanelles 1120 Alto Vinalopó S. del Rencono 1210 Alto Vinalopó S. de Onil 1193 Alto Vinal.-Hoya Alcoy S. del Fraile 1040 Alto Vinalopó S. de Enmedio 765 Alto Vinalopó S. de les Salines 1237 Alto Vinalopó S. de la Cabrera 873 Alto Vinalopó S. de Castalla Hoya de Alcoy S. d’Arguenya 1228 Alto Vinal.-Hoya Alcoy S. de la Real Hoya de Alcoy S. de Benicadell 1022 Comtat S. de l’Albureca 761 Comtat-Marina Alta S. La Serrella 1380 Comtat S. de la Carrasca 945 Marina Alta S. de Segária 505 Marina Alta S. de Migdia 705 Marina Alta S. de la Mostalla 368 Marina Alta S.Castell Solana 610 Marina Alta S. de la Venta 603 Marina Alta S. de la Grana 1095 Marina Baja-C. Alacant S. Galiana 1020 C. Alacant S. de los Ventós 899 C. Alacant S. de Fontealent 425 C. Alacant S. de las Águilas 520 Vinal. Med-C.Alacant S. de Reclot 1055 Vinalopó Med. S. Escalona 345 Bajo Segura S. de Abanilla 731 Bajo Segura S. de Crevillente 815 Bajo Segura LIC S. Carrasqueta 1205 C.Alacant-Hoya Alcoy SSW-NNE S. Lloma Llarga 725 Marina Alta S. Gelada 400 Marina Baja LIC S. de Relleu 560 Marina Baja S. la Bonalba 300 C. Alacant S. de los Tajo 340 C. Alacant S. Mediana 386 C. Alacant S. del Cid 1152 Vinalopó Med. S. de la Umbría 847 Vinalopó Med. S. de la Sima 870 Alto Vinalopó-M. Vinal. NW-SE S. del Montgó 753 Marina Alta P.Nat. Protegido y LIC
  22. 22. 22 S. de Bernia 1129 Marina Alta LIC S. de l’Alforna 515 Vinalopó Med-B. Vinal. S. las Pedrizas 852 Vinalopó Med. S. del Castellar 750 Marina Alta S. del Maigmó 1296 Hoya de Alcoy S. de l’Aguilar 890 Comtat-Marina Baja S. de la Xorta 1200 Marina Baja LIC S. de Orxeta 680 Marina Baja. S. de Callosa 567 Bajo Segura LIC NNW-SSE S. d’Olta 590 Marina Alta S. del Sancho 200 C. Alacant S. Negra Alto Vinalopó-M. Vinal S. de la Safor 1012 Marina Alta Cabeçó d’Or 1210 C. de Alacant S. de Pujálvarez 341 Bajo Segura S-N S. de Ferrer 860 Marina Alta LIC S. del Morrón 910 Alto Vinalopó S. Penya Roja Hoya Alcoy-C. Alacant Tabla 3. Sierras de la provincia de Alicante. Fuente: Atles Comunitat Valenciana, Espanya i el Món; Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, visor SIGPAC. Elaboración propia. En Alicante existen tres Parques Naturales Protegidos: Sierra del Montgó; Sierra de Mariola y Sierra de la Font Roja. Además de estos espacios forestados, existen numerosos Lugares de Importancia comunitaria (LIC). Asimismo, una de las características que podemos resaltar es que prácticamente todas las sierras del listado que hemos enumerado están provistas de vegetación en mayor o menor medida. Así pues, aunque las características físicas de Alicante hagan ver que el territorio no tiene una continuidad forestal, sí tiene espacios forestales aunque muchos de éstos formen islas o ‘parques’ urbanos de planta arbórea. No está tan expuesto como Valencia, pero tiene muchos espacios que con pocas hectáreas pueden provocar gran daño debido a la fuerte ruptura del territorio alicantino a causa de la actividad antrópica. De esta forma no es que Alicante sea menos vulnerable que Valencia por el hecho de no tener un continuo vegetal, sino que es otro modelo de vulnerabilidad en el que con pocas hectáreas de incendio se ocasiona un problema importante. De hecho, así sucedió el pasado verano 2012 en el tristemente famoso incendio de Torremanzanas en el que, si bien la superficie afectada no fue grandiosa, las pérdidas sí que fueron importantes, en especial en lo que se refiere a la pérdida de vidas humanas.
  23. 23. 23 Figura 3. Relieve de la provincia de Alicante. Fuente: Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG), www.cnig.es. Elaboración propia. 5.2.1.2.- La pendiente En este punto hablaremos sólo de las pendientes máximas, ya que en las labores de extinción de incendios la pendiente supone un mayor peligro y riesgo para el avance de las llamas. El mapa de pendientes máximas es un buen indicador para saber dónde se sitúan los lugares de mayor peligro coincidiendo con el espacio forestal. En Valencia las mayores pendientes se alcanzan en puntos donde hay una continuidad importante de masa boscosa. La comarca de Los Serranos es donde se encuentra una de las zonas con mayor peligro. Las máximas pendientes en zona forestal se sitúan en torno al río Turia en su paso por el sur de dicha comarca, cerca del pantano de Benaixeve, siguiendo hacia el sureste, en dirección la Hoya de Buñol. Al norte de Los Serranos, también hay una amplia zona de máximas pendientes en el entorno de la Sierra del Sabinar y hacia el noroeste. Podemos decir que, atendiendo a este factor local, que la comarca de Los Serranos es la más peligrosa de producirse un incendio.
  24. 24. 24 Otra zona importante a destacar es aquella que se sitúa en el límite de las comarcas de Canal de Navarrés, Hoya de Buñol y Valle de Cofrentes, una zona que comprende las Sierras de Martés, Dos Aguas y Caballó. Esas pendientes máximas penetran hacia la comarca del Valle de Cofrentes, en el entorno de Cortes de Pallás, justo en el norte del macizo del Caroig. También conviene reseñar la vulnerabilidad por la inclinación del relieve en la sierra del Boquerón. Caso paradigmático o extraño cuanto menos es lo que sucede al sur en la comarca de La Safor siendo un lugar costero y con escasa altitud, sin embargo existen reseñables pendientes a causa de la presencia de las sierras que acaban en dicho emplazamiento como son la Sierra de Corbera, Agulles, Buixcarró y, sobre todo, al sur con la sierra de La Safor y Gallinera. En el resto del territorio podemos mencionar lugares puntuales como la Vall de Contesa en la comarca de La Costera. Todos estos emplazamientos coinciden con marcadas zonas forestales que confieren una grandísima vulnerabilidad en el caso de producirse un incendio forestal, debido a que las labores de extinción serán más problemáticas, no sólo por el avance del fuego, en función de la entrada de la masa de aire, sino, sobre todo, por la dificultosa orografía, que es lo que realmente queremos plasmas en este apartado. Figura 4. Pendientes de la provincia de Valencia. Fuente: Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG), www.cnig.es. Elaboración propia.
  25. 25. 25 En Alicante la pendiente es un factor tremendamente importante por lo que existen muchos espacios de gran inclinación que aumentan la vulnerabilidad. La Marina Baja y sus límites con el Comtat y la Marina Alta son zonas muy críticas. Las pendientes más altas de toda la provincia prácticamente se concentran allí y en especial en el Puigcampana, la sierra de Orxeta, toda la Sierra de Aitana, la Sierra La Real en el centro y sur de la comarca. Además, en sus fronteras existe una concatenación de sierras en las que se aprecian grandes escarpes. Podemos mencionar entre las zonas más vulnerables por la pendiente las sierras de la Serella, Malla Llop y la Xorta, que es todo un eje que comprende Marina Baja-Comtat-Marina Alta. Asimismo tampoco podemos olvidarnos espacios pequeños como las sierras de Ferrer y Bernia. Todo ello en un pequeño espacio y que pasa por ser además uno de los más continuos desde el punto de vista forestal, aunque en muchos de esos territorios existen espacios agrarios que bien podrían disminuir la vulnerabilidad. Figura 5. Pendientes de la provincia de Alicante. Fuente: Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG), www.cnig.es. Elaboración propia.
  26. 26. 26 Aparte de este espacio crítico, el resto de pendientes en la provincia tienen una relevancia más puntual pero igualmente destacada, de tal manera que no podemos obviar que si se produjera un incendio cerca del Cabezó d’Or o en la Sierra de Mariola, además de otros factores de vulnerabilidad que iremos viendo, la pendiente sería un factor más que dificultaría las labores de extinción del incendio. En este punto no debemos tampoco olvidar que la pendiente per se no es un problema. Para que exista vulnerabilidad la condición sine qua non es que además de pendiente, debe haber combustible. 5.2.2.- El marco humano: la población rural Dentro de los localismos de las dos provincias analizamos el factor humano. Sin embargo, no podemos operar sin tener en cuenta la forma en la que debemos relacionarlo con los incendios forestales y por ello debemos hablar del factor humano que en este caso será la población rural. Hemos establecido unos parámetros previos de los que hablamos en la introducción de este TFM. Considerando que la población rural debe tener un marco de déficits de servicios, de número de población y de infraestructuras, hemos realizado varias cribas, primero, en función del número de habitantes. En este TFM propusimos una cantidad igual o inferior a 1.000 habitantes. El segundo corte dependía de si estaba en suelo forestal o muy cerca del mismo. Eran estos los dos requisitos que pusimos para empezar analizar los caseríos, pueblos y capitales municipales. En este tramo vamos a analizar los emplazamientos que están expuestos debido a su aislamiento y al número de habitantes. A más población, más dificultad para realizar una eventual evacuación con motivo de un incendio, pero un número nimio de habitantes implica también más dificultades para llegar a dicho emplazamiento y, por tanto, la evacuación será también complicada. Dicho esto, creemos que a medida que la población llegue al umbral de 1.000 habitantes la vulnerabilidad será mayor, y a medida que disminuya el número de habitantes el aislamiento del núcleo poblacional, en teoría, irá en aumento. Ha sido difícil hacer el estudio en la provincia de Valencia ya que, realizando los cortes especificados, hay más de un centenar de pueblos que cumplen los requisitos. En esta provincia encontramos caseríos prácticamente despoblados como Ahillas con 6 habitantes, en la comarca de Los Serranos, o Arroyo Cerezo con 12 habitantes en el Rincón de Ademuz. Para exponer un estudio del caso hemos escogido la comarca que más casos tiene y que puede suponer el mejor ejemplo. Se trata de la comarca de Los Serranos. Los emplazamientos más habitados coinciden con pueblos que son capitales municipales como el caso de Bugarra (831), Alpuente (754) y Gestalgar (737); mientras que los menos habitados son los que presentan peores comunicaciones: Ahillas (6), Artaj (15) u Oset (74).
  27. 27. 27 Escogiendo el caso de Los Serranos establecemos dos niveles de vulnerabilidad: por colapso y por aislamiento. De esta forma tenemos una población de entre 500 y 1000 habitantes que pueden ser vulnerables por colapso debido a que, siendo núcleo rural su afección antes o durante un incendio forestal será alta debido a que su evacuación puede llegar a ser muy dificultosa, llegando al colapso si las comunicaciones terrestres no son adecuadas. La vulnerabilidad por aislamiento complicará la evacuación por encontrarse incluso peor comunicados y, por tanto, toda acción que se lleve en dichos emplazamientos conllevará un mayor tiempo de desplazamiento. En la distinción no sólo interviene el número de habitantes, sino también el mayor o menor aislamiento de la entidad poblacional, marcada por las carreteras de acceso y, claro está, por la componente orográfica. En algunos casos el núcleo rural tiene tan sólo una misma vía de entrada y salida al mismo, mientras que en otros casos hay más de una vía de comunicación. El número de la población, unido a las carreteras y el factor orográfico nos hace establecer una diferencia entre poblaciones en un modelo que bien se puede exportar a otras comarcas con marcado acento rural de ambas provincias. Pueblo Hab Comarca Vulnerabilidadporcolapso Bugarra 831 Los Serranos Alpuente 754 Los Serranos Gestalgar 737 Los Serranos Domeño 723 Los Serranos Chulilla 718 Los Serranos Losa del Obispo 574 Los Serranos Higueruelas 509 Los Serranos Titaguas 508 Los Serranos Calles 464 Los Serranos Andilla 405 Los Serranos Sot de Chera 405 Los Serranos Vulnerabilidadporaislamiento Benagéber 217 Los Serranos La Pobleta (Andilla) 155 Los Serranos Baldovar (Alpuente) 76 Los Serranos Oset (Andilla) 74 Los Serranos Obispo Hdez (Alpuente) 63 Los Serranos El Collado (Alpuente) 61 Los Serranos La Cuevarruz (Alpuente) 57 Los Serranos Corcolilla (Alpuente) 53 Los Serranos Artaj (Andilla) 15 Los Serranos Villar de Tejas (Chelva) 14 Los Serranos Pantano de Gener (Benagéber) 13 Los Serranos Caserío de Alcotas 8 Los Serranos La Torre (Alpuente) 7 Los Serranos Ahillas (Chelva) 6 Los Serranos Balneario de Fuencaliente (Chulilla) 2 Los Serranos Tabla 4. Tipos de vulnerabilidades en la comarca de Los Serranos, Valencia. Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE), www.ine.es; Ministerio de agricultura y Medio Ambiente, www.magrama.es, Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG), www.cnig.es. Elaboración propia.
  28. 28. 28 El mapa es esclarecedor y nos advierte de la gran cantidad de espacios habitados en el interior y en presencia de territorio forestado. Ello se puede observar en el Rincón de Ademuz, el ya comentado caso de Los Serranos, Requena, Valle de Cofrentes y Vall d’Albaida. Figura 6. Núcleos rurales de mil o menos habitantes de la provincia de Valencia. Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE), www.ine.es; Ministerio de agricultura y Medio Ambiente, www.magrama.es, Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG), www.cnig.es, Consellería de Gobernació de la Comunitat Valenciana. Elaboración propia. El Análisis de estas características en Alicante es mucho más simple debido a que los criterios que escogimos nos ha reportado un número aceptable de núcleos poblacionales, que permiten realizar un mejor análisis. Aún así existen caseríos que el Instituto Nacional de Estadística no contempla singularizados sino como parte de varios núcleos diseminados en el municipio.
  29. 29. 29 PUEBLO HABS MUNICIPIO COMARCA Catamarruch 831 Planes Comtat Tárbena 809 Tárbena Marina Baja Sella 626 Sella Marina Alta Agres 598 Agres Comtat Bolulla 450 Bolulla Marina Baja Campo de Mirra 444 Campo de mirra Alto vinalopó Benimantell 364 Benimantell Marina Baja Penáguila 318 Penáguila Hoya de Alcoy Benimaurrell 261 Vall de laguar Marina Alta Beniarda 248 Beniardá Marina Baja Alcoleja 204 Alcoleja Comtat Fleix 194 Vall de laguar Marina Alta Benasau 174 Benasau Comtat Bodegueta 154 Benimantell Marina Baja Fontiles 133 Vall de laguar Marina Alta Confrides 129 Confrides Marina Baja Alcalá de la Jovada 128 Vall d'alcalá Comtat Befallim 110 Benifallim Campo de Alicante Quatretondeta 109 Quatretondeta Comtat Benillup 106 Benillup Comtat Facheca 104 Facheca Comtat Teix de Abajo 90 Torremanzanas Campo de Alicante Teix de Arriba 90 Torremanzanas Campo de Alicante Abdet 72 Confrides Marina Baja Famorca 59 Famorca Comtat Tollos 45 Tollos Comtat Beniaya 30 Vall d'alcalá Comtat Tabla 5. Núcleos poblacionales de menos de 1000 habitantes de la provincia de Alicante. Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE), www.ine.es; Ministerio de agricultura y Medio Ambiente, www.magrama.es. Elaboración propia. En Alicante encontramos seis pueblos con la que hemos definido como vulnerabilidad por colapso: Catamarruch; Tárbena, Sella y Agres. Son entidades de población con entre 500 y 1000 habitantes. Estar en zona montañosa y forestal podría provocar problemas en evacuación. El resto de emplazamientos estarán tanto más aislado cuanta menos población tenga. En resumen, podemos decir que hay mayores espacios vulnerables en Valencia que en Alicante porque hay más núcleos habitados y están más disperso. En la provincia de Alicante el Comtat y la Marina Baja son las dos comarcas donde hay un mayor número de núcleos rurales con 1.000 o menos habitantes que están, además, en suelo forestal.
  30. 30. 30 Figura 7. Vías de comunicación hacia los núcleos rurales de Alicante. Fuente: Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG), www.cnig.es; Consellería de Infraestructuras, Territori y Medio Ambiente www.cit.gva.es/cast/carreteras/mapas-car/carreteras-cv-car/. Elaboración propia. Ahora bien, para realizar las pertinentes evacuaciones éstas serán más complejas allí donde existan mayor proporción de personas de la tercera edad debido a su escasa movilidad. Haciendo esta suposición hemos hecho un sucinto análisis para saber localmente qué emplazamientos rurales tendrían este problema. Para ello hemos recurrido a la tasa de envejecimiento que da la proporción de la población de 65 o más años con la siguiente formulación: P = Población de 65 y más años / Población total * 100 En Alicante encontramos un núcleo, Tollos, en la comarca del Comtat, con 45 habitantes y una tasa de envejecimiento del 49%, por una tasa de adultez del 44,9%. Se trata del único caso en el que la tercera edad supera a la población de edad adulta en Alicante, y, además, siguiendo el criterio de vulnerabilidad en función de la población que aplicamos anteriormente estaría dentro de una situación de aislamiento.
  31. 31. 31 En Valencia encontramos dos casos. El primero el de la población de Castielfabib, capital del municipio homónimo en la comarca del Rincón de Ademuz. Su tasa de envejecimiento es de 46,8% frente al 42,4% de la población adulta. El segundo caso no es tan claro pero creemos pertinente exponerlo, se trata de Vallanca, también capital municipal y también en el Rincón de Ademuz. Sus tasas de adultez y envejecimiento prácticamente son iguales, 46,8% y 45,5%, respectivamente. Ambos pueblos, al igual que lo que ocurría en el caso alicantino están en lo que venimos a considerar vulnerabilidad por aislamiento. 5.3.- Factor meteorológico Aunque para muchos el clima es el factor más importante a tener en cuenta en la ignición de un incendio forestal, en este TFM le damos un valor igual a otros debido a que per se puede ser más o menos importante pero no definitivo si otros factores como la planificación y gestión, o la idiosincrasia del territorio están en el lugar adecuado. Desde un punto de vista geográfico e integrador, en este TFM intentamos desarrollar una Geografía capaz de mirar el aspecto físico, humano y regional para explicar un riesgo natural que además en muchos casos es inducido. Por esto mismo creemos que el clima es tan importante como la disposición de los núcleos poblacionales, la planificación o la ordenación territorial. Podemos distinguir entre factores y elementos del clima. Los factores son aquellas influencias que conforman las manifestaciones atmosféricas y que provocan como resultado los diferentes climas. Existen factores generales o más particulares, desde los factores astronómicos hasta los geográficos. Por otra parte, los elementos son cada una de las magnitudes físicas cuantificables. Son precisamente los elementos los que estudiaremos en este apartado: temperatura, la insolación, y, sobre todo, el viento. También incidiremos en la orientación de las cadenas montañosas como un elemento que hace variar los elementos del clima. El Mediterráneo da nombre al clima característico de las dos provincias que estamos estudiando en este TFM. Más allá de estos territorios, el clima mediterráneo se extiende por otros territorios no sólo de la propia península ibérica, sino de todo el Planeta. Científicamente denominado templado-cálido de fachada oriental, se da en regiones como el centro de Chile, suroeste de Sudáfrica, una parte de Australia, el estado de California en Estados Unidos y entre los paralelos 32º y 38º latitud norte dentro de Europa y una parte del territorio marroquí. Sin embargo, ni tan siquiera nos hace falta irnos tan lejos para singularizar este clima en la zona objeto de nuestro estudio. La propia península ibérica en su mayor parte tiene rasgos de mediterraneidad. Las diferentes variantes se
  32. 32. 32 pueden ver en la propia Comunidad Valenciana. Los inviernos en general son moderadamente suaves, con temperaturas en torno a los 10 ºC por ejemplo en Valencia, y veranos caracterizados por el intenso calor, con una media aproximadamente de 25º C en la provincia valenciana, pero con máximas que perfectamente pueden superar los 40º C en numerosas zonas del interior. Hay variantes de este clima, ya que no es igual en el noroeste de Valencia, en el Rincón de Ademuz, que en Guardamar del Segura en Alicante. Las variantes de la mediterraneidad del clima ya las destaca uno de los más importantes geógrafos españoles de todos los tiempos, Javier Martín Vide, quien distingue hasta seis tipos: submediterráneo, continental, de fachada oriental, meridional, árido o del sureste y, de montaña (Climas y tiempos de España, Matín Vide y Olcina Cantos, 2001). Hay una serie de factores que hace variar este clima regionalmente. Uno de los rasgos que hace diferente con respecto al resto de las otras variantes es que es el único que está bañado por un mar, el Mediterráneo, el de mayor superficie del mundo, sino contamos los océanos. Es además un mar sumamente cálido lo que le confiere mayor singularidad a este clima con respecto a otras variantes. Provoca que las oscilaciones térmicas sean más acusadas en el interior que en la costa y ocasiona diferencias costa-interior con respecto a la humedad, obviamente mayor en las zonas litorales. No podemos olvidar la orografía. Más adelante hablaremos de las diferencias locales que existen entre ambas provincias en este sentido. Podemos decir que la provincia de Alicante es más montañosa que Valencia pero que ésta última tiene un relieve algo más diverso. Las precipitaciones son tremendamente irregulares y diferentes según estemos, por ejemplo, en el norte en el Rincón de Ademuz (Valencia) o la Vega Baja del Segura (Alicante). Depende de factores como la presencia de montañas más o menos altas, su disposición u orientación, la cercanía al mar, y el flujo a los vientos dominantes del interior (Ponientes) o de la costa (Levante). 5.3.1.- Elementos del clima Para este TFM estudiaremos la las tormentas eléctricas que ocasionan los rayos, las temperaturas, la radiación solar, las masas de aire y la nieve. Todos estos elementos no tienen la misma relevancia. Los rayos son, estadísticamente, el principal motivo de ignición de un incendio, mientras, otros elementos como las masas de aire pueden propagar las llamas. 5.3.1.1.- Las masas de aire y los rayos como origen de la ignición Los rayos son debido al cambio de polaridad positiva-negativa entre las nubes y la tierra. Normalmente estas nubes son grandes cumulonimbos y como no, son debido a un crecimiento vertical que nos indica que existe o se está
  33. 33. 33 formando una tormenta que tendrá como resultado precipitación, relámpagos, truenos y rayos. Dependiendo de la cantidad de lluvia, si hay aparato eléctrico, pueden generar incendios forestales que pueden ser apagados por la propia lluvia o no. En las estadísticas que ya veremos más adelante ya podemos adelantar que estas tormentas con aparato eléctrico y generadoras de incendios sólo se han dado en la provincia de Valencia. Las tormentas pueden tener diferentes génesis y pueden no ser exactamente iguales, éstas dependen de un elemento del clima: las masas de aire. Según su procedencia tendremos un tipo de tormenta con rayos. Podemos diferenciar tres tipos de masas de aire que llegan y afectan a las dos provincias estudiadas para el caso que nos ocupa: Tropical Continental, Tropical Marítima y Polar Marítima. -Masa de aire Tropical Continental Es una de las más importantes no en cuanto a persistencia a lo largo del año sino en lo que ocasionan cuando llegan. Se trata de vientos que entran de S- SE proveniente del continente africano, más concretamente de la baja térmica de Argelia, y al entrar en contacto en el mar Mediterráneo gana en humedad. Tenemos, pues, una masa de aire muy cálida y húmeda, dos condiciones para que una masa de aire se inestabilice. El último factor que falta es el obstáculo montañoso. Esto último degenera la masa de aire del estado en el que nació, ya no es igual y el contacto con las montañas da origen a tormentas de rayos con cierta importancia del aparato eléctrico y poca precipitación en comparación con lo que habitualmente precipita de forma torrencial en la Comunidad Valenciana. Esta advección sahariana pese a la entrada en contacto con un cuerpo de agua como el Mediterráneo sigue siendo seca en comparación con otras. La importancia de esta masa de aire es que va cargada con polvo en suspensión. Estas tormentas secas son las que pueden ocasionar incendios forestales. Figura 8. Mapas de 850 y 500 hPa. Advección de polvo sahariano y viento del suroeste en la Comunidad Valenciana el 28 de junio de 2012. Fuente: www.wetterzentrale.de
  34. 34. 34 -Masa de aire Polar Marítima Las borrascas del Atlántico que cruzan toda la península van dejando importantes chubascos en el noroeste, pero a medida que entran en territorio ibérico van perdiendo humedad y ganando en temperatura. Esta masa de aire entra en la Comunidad Valenciana produciendo un efecto foëhn al contactar con las sierras valencianas. Pueden entrar en dirección W-NW o incluso SW lo que unido a las orientaciones de las montañas alicantinas y valencianas tendrán mayor o menor incidencia. Esta masa de aire deja débiles precipitaciones que ocasionalmente pueden dar lugar a tormentas con aparato eléctrico especialmente en territorio valenciano. Si no se disuelve esta masa de aire, eventualmente se puede volver a cargar de humedad cuando llega al Mediterráneo y reactivarse con cierta fuerza, sin embargo, esto no es lo habitual. Lo procedente es que esta masa de aire llegue totalmente desecada y entre en la comunidad siendo el llamado Terral o Poniente. En verano sólo ocasiona bajada de temperaturas si se da alguna esporádica tormenta de granizo, pero lo más frecuente es que haya subidas por el efecto foëhn. En las épocas de mayor precipitación en el Mediterráneo, esto es, Primavera-Otoño, deja chubascos y tormentas de importancia relativa. -Masa de aire Tropical Marítima Esta masa de aire entra por el suroeste peninsular y puede llegar a territorio valenciano como Terral o Poniente. Se trata de una masa de aire de viento muy cálido que por el efecto foëhn gana incluso más temperatura. No ocasiona tormentas eléctricas sensu stricto pero puede dar lugar, combinado con otros factores, a la propagación de un incendio forestal. -Los rayos Desde el año 1.968 hasta el año 2.010 la Comunidad Valenciana, a través de la Consellería de Gobernació registró por esta causa un total de 33 incendios forestales de más de 100 hectáreas. Esa cifra supone un 20,4% del total de igniciones de esta extensión, además de ser, como ya dijimos, el elemento natural por excelencia que per se puede provocarlos. Hemos divididos los 33 incendios provocados por rayos en intervalos. El período más nefasto ocurrió entre 1.991 y 1.995, con doce incendios. Tras este le sigue el quinquenio 1.981-1.985 con ocho igniciones de más de 100 hectáreas. Por la otra parte, debemos mencionar que la entrada en el nuevo siglo ha provocado una significativa disminución de este causante natural. Incendios de más de 100 has Años Nº de incendios 68-70 1 71-75 3
  35. 35. 35 76-80 4 81-85 8 86-90 2 91-95 12 96-2000 2 2000-2005 1 2005-2010 0 Tabla 6. Incendios de más de 100 has. en la Comunidad Valenciana debido a los rayos (1968- 2010). Fuente: Consellería de Gobernació. Elaboración propia. Ahora bien, si hablamos de incendios de menos de 100 hectáreas, los llamados conatos, el número se ve especialmente incrementado en todos los intervalos. Es más, analizando los datos estadísticos de Valencia y Alicante se advierte un aumento de los mismos en este mismo período de tiempo. En los 90 se experimentó un significativo número de conatos. Ya entrados en el nuevo siglo, las pequeñas igniciones siguen incrementándose hasta llegar a las 371 en el período 2.000-2.005, para volver a disminuir en el quinquenio 2.005- 2.010, pero aún siguen siendo en comparación con la década de los 70 y 80. Conatos de incendios Años Nº conatos 68-70 19 71-75 73 76-80 65 81-85 115 86-90 118 91-95 223 96-2000 253 2000-2005 371 2005-2010 219 Tabla 7. Conatos de incendios en Alicante y Valencia (1968-2010). Fuente: Consellería de Gobernació. Elaboración propia. Si realizamos el análisis estadístico de los incendios de menos de 100 hectáreas por provincias, en Valencia siempre el número de estos pequeños fuegos es mucho mayor que en Alicante, debido sin duda a una mayor superficie forestal. Encontramos una diferencia estadística en ambas provincias y es que desde 1968 hasta 2010 el número de conatos ha ido creciendo siempre hasta alcanzar el récord en el período 2005-2010, con 47 conatos. Sin embargo, en Valencia el máximo número de conatos se sucedió en el quinquenio 2000-
  36. 36. 36 2005, con 371 conatos. Posteriormente, en el último intervalo las pequeñas igniciones volvieron a disminuir hasta niveles de la década de los años 90. Alicante Valencia Años Nº conatos Años Nº conatos 68-70 2 68-70 17 71-75 3 71-75 70 76-80 3 76-80 62 81-85 4 81-85 111 86-90 7 86-90 111 91-95 13 91-95 210 96-2000 36 96-2000 217 2000-2005 40 2000-2005 331 2005-2010 47 2005-2010 172 Tabla 8. Conatos de incendios forestales en Alicante y Valencia (1968-2010). Fuente: Consellería de Gobernació. Elaboración propia. Una vez analizada toda la estadística, podemos aseverar que todos los incendios importantes conocidos por esta causa se han producido en la provincia de Valencia. Un total de 23 incendios se han producido en este territorio. Incluso dos emplazamientos se han repetido incendios en diferentes años por la misma causa. Son los casos de Millares en dos ocasiones, en la comarca del Valle de Cofrentes; y Requena en cuatro ocasiones en la comarca homónima. En este último caso en 1.984 se produjeron dos incendios sin solución de continuidad, el primero el 19 de julio de ese año, y semanas después, el 13 de agosto, volvía a producirse otra ignición por la misma causa. Es lógico que en Valencia se hayan producido los grandes incendios, ya que en esta provincia el espacio forestal es mayor. La fragmentación boscosa y la roturación agrícola en Alicante hace complicado que se produzcan incendios forestales de gran extensión. Sin embargo, a la hora de estudiar zonal o geográficamente el mayor problema es la falta de identificación del emplazamiento. En el período estudiado se produjeron hasta diez incendios que la consellería no ha ubicado en lugar alguno, aunque sí se poseen los datos de la extensión quemada y la causa, en este caso, los rayos.
  37. 37. 37 A partir de 500 hectáreas podemos hablar de un gran incendio. Como tal y por esta causa el número se reduce un tercio, pasando de 33 a 11 incendios. El peor tuvo lugar en el nefasto año 1994. La ignición comenzó el 4 de julio de ese año en Millares, en la comarca del Valle de Cofrentes afectó a más de 25.000 hectáreas de suelo forestal y 500 hectáreas más de suelo no forestal. Nueve años antes, en 1985 en el pueblo de Tous, unos años después de la terrible y tristemente conocida pantanada de Tous tuvo lugar otra gran catástrofe por culpa de un rayo que provocó la ignición que devastó casi 19.000 hectáreas de suelo forestal en el que es el segundo más importante y de mayor extensión por esta causa. Y no menos importante fue el del año 1991 en Yátova, en el interior de la provincia valenciana que afectó a más de 15.000 hectáreas de terreno forestal y hasta 2.000 hectáreas de terreno no forestal. Figura 9. Mapa de frecuencia de rayos en la provincia de Valencia. Fuente: Consellería de Gobernació. Elaboración propia.
  38. 38. 38 Fecha de Inicio TM de Origen Arbolada No Arbolada Veg.Herb Total Forestal Total no Forestal Causa 04/07/1994 MILLARES 11.835,00 13.545,00 50,00 25.430,00 500,00 Rayo 27/07/1985 TOUS 16.085,00 2.801,00 0,00 18.886,00 0,00 Rayo 28/07/1991 YÁTOVA 6.330,00 9.070,00 0,00 15.400,00 2.015,00 Rayo 13/07/1991 LUTXENT 855,00 2.215,00 0,00 3.070,00 0,00 Rayo 05/08/1990 MILLARES 2.600,00 0,00 0,00 2.600,00 0,00 Rayo 01/09/1978 INDETERMINADO 2.240,00 190,00 0,00 2.430,00 0,00 Rayo 07/08/1993 ANDILLA 1.545,00 432,00 110,00 2.087,00 0,00 Rayo 31/07/1994 REQUENA 1.650,00 0,00 0,00 1.650,00 0,00 Rayo 19/07/1984 REQUENA 900,00 200,00 0,00 1.100,00 0,00 Rayo 24/07/1984 GUADASSUAR 355,00 745,00 0,00 1.100,00 0,00 Rayo 17/07/1975 INDETERMINADO 290,00 510,00 0,00 800,00 0,00 Rayo Tabla 9. Incendios forestales por causa de rayos en la provincia de Valencia. Fuente: Consellería de Gobernació. Elaboración propia. -Las masas de aire y orientación de las laderas Porcentualmente los orígenes de las masas de aire en la Comunidad Valenciana son del oeste, es decir, masa de aire Tropical y Polar Marítimas que pierden tal condición al entrar en la península. En función de la disposición montañosa de la provincia de Valencia y Alicante entrarán principalmente del NW (en Alicante) o SW (en Valencia). Figura 10. Tipos de tiempo y masas de aire en la Comunidad Valenciana. Fuente: Atlas Climático de la Comunidad Valenciana, Sancho Ávila, J.M., et all., 2012. Elaboración propia. Como se observa en los mapas, en Alicante las masas de aire entrantes principalmente vienen del oeste. Sin embargo, la orientación de sus montañas siguen una directriz igual al del Sistema Bético, esto es, SW-NW, por tanto los vientos terrales para poder ser más efectivos tienen que entrar de justo de Porcentaje de los tipos de tiempo y masas de aire asociadas a lo largo del año Subsidencia anticiclónica,advección anticiclónica y pantano barométrico Advección del levante con baja en altura y ascendencia ciclónica Advecciones septentrionales y continentales Advecciones zonales y subzonales (W,SW,NW)
  39. 39. 39 frente y en este caso la masa de aire que afectaría más sería aquella que entrase del cuarto cuadrante. Los vientos del SW también vienen a ser representados en el mencionado mapa de entrada de masas de aire. Existen más corredores de entrada de flujos de aire del Sur-Sureste. En el sur de la provincia tenemos la Penya Grossa y la Sierra de Crevillente en la comarca del Vinalopó Medio donde entran sobre todo flujos del S-SE, sin embargo en el centro de la Sierra de Crevillente, en el Picatxo de San Gabriel entra un flujo del W-NW. En el Alto Vinalopó están las sierras de Salinas, de les Fontanelles y Onil con una clara orientación de cara a la entrada de flujos de viento de S-SE. En esta misma comarca un corredor como el valle de Biar tiene entradas de masas de aire del tercer y cuarto cuadrante. En la comarca del Bajo Segura está la sierra de Orihuela que posee ambas orientaciones, S- SE y W-NO-NE. La sierra de Carrasqueta en su parte más occidental tiene un claro flujo del W-NO-NE con pequeños corredores exteriores de entrada de S- SE. En la comarca del Campo de Alicante se sitúan las sierras de La Grana y del Cabeçó d’Or que como bien se marca en el mapa tienen orientación que permite sobre todo la entrada de masas de aire del oeste. Figura 11. Mapas de entrada de masas de aire. Fuente: Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG), www.cnig.es; Atlas Climático de la Comunidad Valenciana, Sancho Ávila, J.M., et all., 2012. Elaboración propia.
  40. 40. 40 A medida que vamos yendo hacia el norte el mapa de las orientaciones y la entrada de los flujos teóricos de entrada de masas de aire se complica. Aún así nos queda claro que en la Marina Baja está la sierra Gelada con clara entrada del W-NW. En la misma comarca tenemos las sierras de Almudaina, Xorta y Aitana con más espacios entre sí pero con predominio de manchas rojas que nos indican que probablemente entren vientos del segundo cuadrante, mientras que en sus interfluvios entran flujos del oeste. No podemos obviar que estos vientos occidentales pueden entrar por las sierras de Beneixada, Fontadella, Arguenya, Castalla y Maigmó. En Valencia es más complicado dirimir las entradas de las masas de aire según la orientación de sus montañas. Muchas de sus sierras siguen la directriz del Sistema Ibérico, esto es, NW-SE. Es sobre todo el Valle de Cofrentes donde se puede apreciar una mayor mancha amarilla que nos indica que en esa zona fluyen o entran vientos del W-SW. También tiene cierta importancia el conjunto de las sierras de El Negrete y de Utiel, en la comarca de Requena. Podríamos afirmar que al norte de la provincia existen trazas de elementos del relieve por donde fluyen vientos del tercer y cuarto cuadrante aunque siempre con entradas del S-SE, se tratan de la estribación más suroriental del Sistema Ibérico que entra hacia la comarca de Los Serranos donde existen sierras como El Sabinar y más hacia el este, las laderas de la Sierra Calderona abiertas al oeste. La entrada de masas de aire es fundamental para entender el peligro o riesgo de incendio forestales. Si existe tormenta seca, en función del origen de la masa de aire, vendrá con la misma la aparición de rayos y por tanto habrá muchas posibilidades de que se produzca la ignición, pero depende también de la orientación de la cadena montañosa, pero sobre todo del efecto foëhn. Aún así, estos dos factores no pueden actuar por si mismos para producir un incendio de gran magnitud. 5.3.1.2.- La temperatura Nos interesa como una variable que puede generar vulnerabilidad o riesgo de incendio. Las temperaturas entran en juego en la ignición de los incendios por las temperaturas. Las olas de calor de forma continuada a lo largo del estío puede ser el motor de un gran incendio forestal. El pasado verano fue especialmente virulento en cuanto a incendios, siendo el de Cofrentes el mejor ejemplo. El verano de 2012 se caracterizó por la repetición de olas de calor de más o menos intensidad durante los tres meses del verano. Las temperaturas son moderadas tanto en verano como en invierno pero esta generalización no nos sirve. Hay muchas y notorias diferencias de temperatura entre el norte y el sur, la costa y el interior y, desde luego, debe quedar claro,
  41. 41. 41 que dependerá sobre todo de la existencia o no de combustible el que un fuego comience. En el caso de Valencia y Alicante, las temperaturas máximas siempre se alcanzan en el interior de ambas provincias. Si el emplazamiento está en una “hoya”, esto es, entre dos sistemas montañosos, la temperatura será mayor por la falta de flujos de masas de aire. En general en zonas de cierta altitud son más proclives a sufrir un estimado aumento térmico, que será más significativo en los valles. Esto se verá reflejado principalmente en verano en el caso que nos interesa. Figura 12. Mapa de temperaturas máximas absolutas en Alicante y Valencia (1961-1990). Fuente: Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG), www.cnig.es; Atlas Climático de la Comunidad Valenciana, Sancho Ávila, J.M., et all., 2012. Elaboración propia.
  42. 42. 42 Los mapas de temperatura que hemos elaborado han sido hechos a partir de interpolaciones de algoritmos del Sistema de Información Geográfica Arc Gis. Tenemos unos valores de un período de tiempo de 30 años, sacados del Atlas Climático de la Comunidad Valenciana, y posteriormente se aplica una fórmula matemática para estimar cómo será la temperatura en el resto del territorio donde no hay una serie climática con datos. Así elaboramos, por ejemplo, el mapa de temperaturas máximas alcanzadas en las dos provincias estudiadas. Pese a los valores apreciados en el mencionado atlas, tenemos que poner en entredicho dichas temperaturas, pues, al realizar la comparación con las cifras oficiales de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) sobre los extremos térmicos, encontramos incoherencias que conviene advertir en este trabajo. En Valencia, según el Atlas Climático de la Comunidad Valenciana encontramos tres estaciones que superan ampliamente los 40ºC, se trata de Bugarra en la comarca de Los Serranos que llegó a los 49 ºC de temperatura máxima absoluta en los meses de junio y julio desde 1961 a 1990. Les siguen dos estaciones, la de Cofrentes en la comarca del Vall de Cofrentes, y Xativa en la comarca del Canal de Navarrés, ambos emplazamientos con 47 ºC. Sin embargo, las cifras oficiales de AEMET nos dicen que el hito térmico está en la estación el aeropuerto de Valencia, con 43,4 ºC, que data del 6 de julio de 1986. Por tanto, el dato aportado por el libro es poco fiable. Las tres estaciones mencionadas con anterioridad cumplirían alguno de los requisitos que previamente teorizamos, es decir, lugares interiores y además están en zonas forestales, lo cual les confiere cierto grado de exposición al riesgo de incendios forestales. En Alicante tenemos dos entidades de población con temperaturas máximas absolutas de más de 40 ºC, se trata de Villena, en el Alto Vinalopó con 44 ºC y sobre todo El Pinós, en el Vinalopó Medio con 46 ºC. Según fuentes oficiales de AEMET, la temperatura máxima absoluta se produjo en la ciudad de Alicante el 5 de julio de 1994 con 41,4 ºC, por tanto, tenemos que volver a poner en entredicho los valores del libro consultado. Para el estudio que estamos realizando, en el caso alicantino, sólo cumple una premisa: estar en el interior. No se tratan de emplazamientos montañosos ni que destaquen por estar cerca de una masa forestal. Estas características deberían cumplirse en la montaña de Alicante que comprendería las comarcas del Comtat, Hoya de Alcoy, Marina Alta y Marina Baja, sin embargo, la interpolación hecha no nos ofrece un mapa de más detalle porque carecemos de datos oficiales de las estaciones secundarias que nos podría proporcionar AEMET, y a las que no hemos podido tener acceso, para dichas comarcas. No tenemos dudas de que en el interior de Alicante, en la Montaña se llegan a temperaturas iguales, parecidas o superiores a las estaciones de Villena y El Pinós. Aún así las temperaturas máximas absolutas no sólo rondan los 40 ºC
  43. 43. 43 sino que en numerosas estaciones en el verano se alcanzan valores de 40 ºC, 41 ºC ó 42 ºC. VALENCIA EMPLAZAMIENTO COMARCA TEMP.MX. ABS. Bugarra Los Serranos 49 ºC Cofrentes V.Cofrentes 47 ºC Xátiva C.Navarrés 47 ºC Tabla 10. Temperaturas máximas absolutas en Valencia y Alicante (1961-1990). Fuente: Atlas Climático de la Comunidad Valenciana, Sancho Ávila, J.M., et all., 2012.. Elaboración propia. En el mapa de temperatura media de las máximas absolutas los valores se matizan bastante, sin embargo, se repiten varios de los emplazamientos que antes comentamos. En Valencia de nuevo Bugarra, Cofrentes y Xátiva ofrecen los valores más altos además del mismo orden. La población situada en Los Serranos, Bugarra, tiene una temperatura media de las máximas absolutas de 27 ºC, mientras que con dos grados menos se sitúan Cofrentes y Xátiva. Tabla 11. Temperaturas máximas medias en Valencia y Alicante (1961-1990). Fuente: Atlas Climático de la Comunidad Valenciana, Sancho Ávila, J.M., et all., 2012. Elaboración propia. En la provincia de Alicante Monforte del Cid, en el Vinalopó Medio ostenta la mayor temperatura con 26 ºC, seguido de Elche y Catral con 25 ºC. Estas temperaturas no nos dicen demasiado para confirmar nuestra hipótesis. Esto puede deberse incluso a que no hace falta que se alcancen grandes temperaturas para que se favorezca la ignición allí donde la orientación, las masas de aire y sobre todo la existencia de combustible sean lo suficientemente importantes como para que la temperatura actúe como precursor indirecto del inicio de un fuego. ALICANTE EMPLAZAMIENTO COMARCA TEMP.MX.ABS. El Pinós Vinalopó Med. 46 ºC Villena Alto Vinalopó 44 ºC VALENCIA EMPLAZAMIENTO COMARCA T. MD MX. ABS. Bugarra Los Serranos 27 ºC Cofrentes V.Cofrentes 25 ºC Xátiva C.Navarrés 25 ºC ALICANTE EMPLAZAMIENTO COMARCA T. MD MX. ABS. Monforte del Cid Vinalopó Med. 26 ºC Elche Bajo Vinalopó 25 ºC Catral Bajo Segura 25 ºC
  44. 44. 44 Definitivamente las temperaturas máximas absolutas no operan o no juegan un papel excesivamente relevante. En Alicante “las temperaturas máximas medias más altas se registran en las comarcas del Sur y en zonas de baja altitud (…). Los 40 ºC se han superado en la mayor parte de los observatorios de las provincias de Valencia y Alicante excepto en las zonas más altas”. Sin embargo, más adelante el autor afirma que “Las máximas absolutas en las zonas interiores están asociados a invasiones de aire cálido sahariano con gran estabilidad atmosférica en los meses de julio y agosto”. (Pérez Cuevas, A.J, Atlas Climático de la Comunidad Valenciana, 1994, p.79) Figura 13. Mapa de las temperaturas máximas medias en Alicante y Valencia (1961-1990). Fuente: Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG), www.cnig.es; Atlas Climático de la Comunidad Valenciana, Sancho Ávila, J.M., et all., 2012. Elaboración propia.
  45. 45. 45 5.3.1.3.- La radiación solar La radiación solar es otro elemento del clima que nos puede aportar información acerca de si es o no importante en los incendios forestales. Dentro de la radiación solar distinguiremos la directa y la radiación difusa. Según la Agencia Estatal de Meteorología la primera es “la irradiancia que alcanza la superficie en un plano horizontal procedente únicamente del disco solar”. La radiación difusa, por otra parte es “la que incide igualmente en un plano horizontal procedente del resto del cielo debido a los procesos de dispersión que se producen en la atmósfera” (Sancho Ávila, J.M., et all. “Atlas de radiación solar en España”, 2012, p. 6). Por razones obvias la radiación global sería la suma de ambas. La continua radiación unida a las horas de sol a lo largo del año provoca que la evapotranspiración llegue a ser muy efectiva. Si el año se presenta lluvioso la radiación puede provocar la desecación rápida de los lugares que han sido bañados por la precipitación. Sin embargo, si el año no ha sido prolífico en lluvias esta radiación puede provocar aridez y puede llegar a secar la biomasa. Si el sustrato sigue muy seco la radiación da un ingrediente extra para que un terreno agroforestal esté expuesto al peligro de incendios. Figura 14. Irradiancia global media diaria (1983-2005). Fuente: Atlas de radiación solar en España, Sancho Ávila, J.M., et all., 2012. Elaboración propia. Como vemos en el anterior gráfico de la radiación global media diaria entre 1983 y 2005, en la provincia de Alicante hay más radiación media diaria, 5,05 kilowatios por metro cuadrado al día por 4,92 Kw/m2 día, de Valencia. La provincia sureña tiene una mayor radiación directa que en Valencia y su radiación difusa también es mayor que la provincia capitalina. En el siguiente gráfico vemos la evolución de la radiación por meses. Lo más importante a destacar es que los meses de verano, junio y julio, en Alicante el valor de radiación directa es muy similar a diferencia que en Valencia en donde en el mes de julio se alcanza el máximo de radiación directa. En general en Alicante
  46. 46. 46 todos los meses hay una mayor radiación global que en Valencia, lo cual le confiere ser una provincia mucho más expuesta. En este punto no debemos olvidar la disposición de la biomasa que es más continua en Valencia y más roturada en Alicante, por tanto, aunque en la capital haya menos radiación, ésta sigue teniendo unos guarismos parecidos a los de Alicante, así que lo que diferenciará una y otra será el uso agroforestal de su espacio. Como ya hemos comentado, el espacio agroforestal está mejor definido y planificado en Alicante, mientras que en Valencia la masa forestal es un gran continuo. Hay diferencias tanto en el espacio como en el tiempo. La radiación será diferente en función del mes del verano del que hablemos pero también de la zona de Alicante y Valencia en la que estemos. En el mes de junio los mayores índices de radiación están en las comarcas del Valle de Cofrentes y Requena- Utiel con aproximadamente 7.60 Kw/m2 día. También existen grandes zonas en la Huerta de Alicante, la propia ciudad hasta las comarcas de la Ribera. En Alicante los mayores índices se encuentran en las comarcas del Vinalopó y el Bajo Segura con 7.80 Kw/m2 día. Algo menos de radiación existe en la Marina Alta, concretamente entre Denia y Calpe, con 7.60 Kw/m2 día. Figura 15. Irradiancia directa y difusa mensual en Alicante y Valencia (1983-2005). Fuente: Atlas de radiación solar en España, Sancho Ávila, J.M., et all, 2012 En el mes de julio se alcanza el cénit de radiación en la Comunidad Valenciana. El extremo oeste de la comarca de Requena-Utiel es donde mayor llega la radiación, concretamente 8.00 Kw/m2 día. En este sector dominan espacios agrícolas y agroforestales. Con 7.80 también es un valor alto para el resto de la provincia donde además se concentra la mayor parte de los espacios forestales valencianos. En Alicante de nuevo el Bajo Segura y el Alto Vinalopó son los dos sectores donde mayor radiación existe. No es el lugar donde se concentra la mayor parte de espacios forestales a diferencia de
  47. 47. 47 Valencia. En general en ambas provincias se alcanzan valores altos de radiación solar. Figura 16. Mapas de irradiancia global media de junio, julio y agosto en Alicante y Valencia (1983-2005). Fuente: Atlas de radiación solar en España, Sancho Ávila, J.M., et all., 2012. Elaboración propia. En Agosto los índices de radiación solar ya comienzan a disminuir. El mapa que se muestra es ciertamente parecido al del mes de junio con algunas diferencias. El centro de la comarca de Requena en Valencia obtiene un índice medio de 6.80 Kw/m2 día. Es la mayor radiación solar alcanzada en este mes junto al sur del Bajo Segura y el centro de las comarcas del Vinalopó en Alicante Podemos decir que este factor es más peligroso para Valencia ya que los mayores índices coinciden espacios agroforestales o de dominio absoluto de la biomasa. Esto no sucede en Alicante, donde la mayor radiación se da en la huerta alicantina del Bajo Segura y Vinalopó pero allí los espacios forestales son más bien muy escasos, y por tanto el riesgo de incendio también es ínfimo. Inferimos de todo lo anterior que la importancia de este hecho radica en que una cantidad similar de kilowatios por metro cuadrado provocará, en teoría, más desecación, evapotranspiración y por tanto, riesgo en Valencia frente a Alicante. Este elemento por sí solo no es peligroso si la radiación no es alta, pero unido al calor, el viento, la biomasa, la falta de oxígeno y la sequía pueden ser necesarias para que favorezca la ignición. 5.3.1.4.- La nieve Las precipitaciones en forma de cristales de hielo evidentemente no pueden provocar incendios forestales, sin embargo, puede inducir a los mismos de forma indirecta si el hombre no entra en juego. Al producirse una nevada con un espesor importante de aproximadamente medio metro de tal forma que afecta a la parte más baja de la vegetación arbórea de la biomasa. Cuando se quita o se derrite la nieve los troncos de esos árboles pueden quedar inclinados

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