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Racismo Y Xenofobia Ensayo Diversidad Cultural Xavier

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  • 1. -682625-417830-682144-372574Universidad Veracruzana
    UNIVERSIDAD VERACRUZANA
    FACULTAD DE SISTEMAS COMPUTACIONALES ADMINISTRAVOS
    CAMPUS VERACRUZ
    CATEDRATICO:
    Manuel Sol
    EXPERIENCIA EDUCATIVA:
    DIVERSIDAD CULTURAL
    uvENSAYO: RACISMO Y XENOFOBIA: SITUACIÓN DE MÉXICO EN EL CONTEXTO INTERNACIONAL
    ALUMNO:
    Cruz Pérez José Javier.
    H. Veracruz, 19 de JUNIO de 2009.
    RACISMO Y XENOFOBIA: SITUACIÓN DE MÉXICO EN EL CONTEXTO INTERNACIONAL
    " El racismo ha sido históricamente una bandera para justificar las empresas de expansión, conquista, colonización y dominación y ha marchado de la mano de la intolerancia, la injusticia y la violencia" .
    Rigoberta Menchú Tum, Dirigente indígena
    guatemalteca, laureada con el Premio Nobel de la
    Paz, en el simposio " El problema del racismo en
    El umbral del siglo XXI"
    Estas palabras de Rigoberta Menchú ejemplifican la magnitud del problema del racismo como causa de conflictos sociales. El Premio Nobel de la Paz hace un llamado a la conciencia mundial, a entender que el racismo ha sido una herramienta usada por los grandes conquistadores en su afán de obtener el poder.
    El racismo se ha convertido en la bandera de imperios y pueblos, que justifican su ira en contra de los que son " diferentes" . Los cambios que últimamente hemos vivido a nivel mundial, esta nueva Era de la globalización, ha hecho que los pueblos enteros revivan los sentimientos de nacionalismo desgraciadamente de manera errónea. A causa de líderes ambicionados con el poder, estos sentimientos de nacionalismo han sido conducidos a través de la ira, el odio, la intolerancia y la violencia. Este ensayo tiene como propósito ejemplificar como el racismo ha sido causa de diferentes conflictos sociales en México y el mundo y quienes han sido los principales afectados.
    Para poder entrar al contexto de este gravísimo problema social, primero debemos saber cuáles son las causas de tanta intolerancia en nuestra sociedad.
    ¿Qué es el racismo? El racismo es una teoría fundamentada en el prejuicio según el cual hay razas humanas que presentan diferencias biológicas que justifican relaciones de dominio entre ellas, así como comportamientos de rechazo o agresión. El término " racismo" se aplica tanto a esta doctrina como al comportamiento inspirado en ella y se relaciona frecuentemente con la xenofobia y la segregación social, que son sus manifestaciones más evidentes.
    Sobre este tema personas reconocidas en el ámbito mundial opinan:
    El racismo es una tragedia, pero el mundo puede encontrar una cura contra él, aseguró el expresidente sudafricano Nelson Mandela a los delegados de la III Conferencia Mundial contra el Racismo, que realizó en la ciudad sudafricana de Durban.
    " El racismo ha sido descrito a menudo como una enfermedad, y es un problema para todos nosotros. El racismo es una enfermedad de la mente y del alma. Mata a muchos más que cualquier infección" , afirmó Mandela.
    " Deshumaniza a cualquiera que lo toca" , continuó diciendo el político sudafricano en un mensaje audiovisual enviado a los participantes en la conferencia. " La tragedia es que tenemos la cura a nuestro alcance, pero todavía no la hemos aprovechado" , agregó.
    Mandela, que pasó 27 años en prisión por su oposición al régimen racista de Sudáfrica, dijo que la derrota del " apartheid" es una victoria. " El apartheid era sólo un síntoma de la enfermedad. Para ganar al racismo, tenemos que administrar un tratamiento que sea completo y holístico" .
    " El racismo es un pecado que constituye una grave ofensa contra Dios" . Estas fueron las palabras que pronunció Juan Pablo II.
    Gilberto Rincón Gallardo, ha destacado que en México existe una cultura de la discriminación, abiertamente reconocida por las autoridades y que, sobre todo, había disposición, a partir de la sociedad, de combatirla.
    Fidel Castro opina con respecto al racismo: " El problema de la discriminación racial es, desgraciadamente, uno de los problemas más complejos y más difíciles de los que la Revolución tiene que abordar. El problema de la discriminación racial no es el problema del alquiler, no es el problema de las medicinas caras, no es el problema de la Compañía de Teléfonos. No es ni siquiera el problema del latifundio, que es uno de los problemas serios que nosotros tenemos que encarar.
    Quizás el más difícil de todos los problemas que tenemos delante, quizás la más difícil de todas las injusticias de las que han existido en nuestro medio ambiente, sea el problema que implica para nosotros el poner fin a esa injusticia que es la discriminación racial, aunque parezca increíble.
    Hay problemas de orden mental que para una revolución constituyen valladares tan difíciles como que pueden constituir los más poderosos intereses creados. Nosotros no tenemos que luchar solamente contra una serie de intereses y privilegios que han estado gravitando sobre la nación y sobre el pueblo; tenemos que luchar contra nosotros mismos, tenemos que luchar muy fuerte contra nosotros mismo.
    Y yo me pregunto qué diferencia hay entre una injusticia y otra injusticia, qué diferencia hay entre el campesino sin tierra y el negro al que no se le daoportunidad de trabajar. ¿Es que no se muere igualmente de hambre el negro que no trabaja como el campesino que no tiene tierra?
    ¿Y por qué la Revolución ha de tener la obligación de resolver las injusticias, y no va a estar en la obligación de resolver esa?
    Sin embargo, hay gente que va a la iglesia y es racista, hay gente que se llama revolucionaria y es racista, hay gente que se llama buena y es racista, hay gente que se llama culta y es racista.
    Y acaso he venido a tratar esta injusticia, que la traté con todo el cuidado con que un gobernante debe tratar los problemas de su país, porque dije bien claramente que no debiera ser necesaria una ley para que se pusiera fin a una injusticia semejante que nacía de un prejuicio absurdo, y yo soy de los que creen que los prejuicios no se combaten con leyes; se combaten con argumentos, se combaten con razones, se combaten con persuasión, se combaten con la educación" .
    ¿Qué es la xenofobia? La xenofobia es el odio u horror a los extranjeros, mientras que la segregación social se refiere a la separación de los individuos que integran una comunidad, por entenderse heterogéneos o no asimilables en función de criterios ideológicos, étnicos, religiosos o de otra naturaleza.
    ¿Qué son los prejuicios raciales? También dentro de este contexto es importante señalar que es un prejuicio racial. Se puede decir que el prejuicio racial es el producto de un estado afectivo-activo el cual nunca es resultado de una reflexión, el prejuicio racial es un estado influido por las circunstancias políticas y económicas. Los factores que fomentan los prejuicios raciales son:
    Heterogeneidad de la población conviviendo y compitiendo.
    Ignorancia, falta de información y comunicación.
    Crecimiento demográfico del grupo discriminado.
    Rivalidades y conflictos por el trabajo.
    Propaganda tendenciosa.
    Se puede definir al racismo como un modo de dominación social que se funda en identificar diferencias entre la gente, diferencias que son integradas en una jerarquía que va de lo superior hasta lo inferior, esto es hablando de color de piel y clases sociales. En el racismo, a diferencia de otros modos de jerarquización social, las diferencias son naturalizadas, es decir son vistas y postuladas como importantes e inmejorables. En alguna medida, toda sociedad humana tiende hacia el racismo. Los que son semejantes entre sí producen una imagen del otro, del diferente, como inferior: sus rasgos son feos, su lenguaje es ridículo y sus costumbres no son las normales. En definitiva los semejantes son superiores. Esta tendencia puede variar mucho pero es un hecho que despreciar al otro vigoriza la propia autoestima. Frente al foráneo las afinidades resaltan de modo que los miembros de una comunidad se sienten más cercanos y próximos.El extraño es quien no participa en la " cosa" o " esencia" que nos define como miembros de una población. Esa esencia (que nadie sabe, exactamente, qué es, pero que todos tenemos que presumir conocer muy bien) nos debe brindar un sentimiento de orgullo, una satisfacción que nos tendría que inclinar hacia la tradición. Por tanto, para no traicionar al grupo, debemos casarnos con gente como nosotros. No obstante, cuando el extranjero es nuestro vecino el otro deja de ser una presencia dudosa y lejana. Entonces el racismo es una realidad inmediata. Digamos que hay poblaciones invadidas y colonizadas cuyas particularidades más entrañables son estigmatizadas como inferiores de modo que se justifica, se hace natural, la dominación sobre ellas. En un mismo espacio conviven grupos entre los que reina una repulsión que acentúa la unidad interior de cada uno. Esto se da muy comúnmente en nuestras sociedades y en nuestros propios círculos de amistades.
    ¿Qué es el etnocentrismo? Por otra parte el etnocentrismo se refiere a una actitud en que las culturas creen que sus modelos raciales son óptimos para todos y que los que son inferiores a ellos tienen que aplicarlos.
    Tanto el racismo, los sentimientos etnocentristas, la xenofobia y los prejuicios raciales son los que constituyen este ambiente de la intolerancia y odio que existen entre los seres de una misma raza, la raza humana. Pero todo esto gira alrededor de cuatro creencias acerca del racismo ejemplificadas porCarlos Caballero en su artículo " El racismo. Génesis y desarrollo de una ideología de la Modernidad" .
    La palabra " racismo" designa una creencia cuyos rasgos fundamentales serían los siguientes:
    Creer que los seres humanos se dividen, fundamentalmente, en razas. Y, en consecuencia, atribuir al factor raza una importancia antropológica decisiva.
    Asignar a las razas características inmutables, y creer que los caracteres transmitidos hereditariamente no son sólo los rasgos físicos, sino también ciertas aptitudes y actitudes psicológicas, que son las que generan las diferencias culturales que se pueden apreciar.
    Creer que existe una jerarquía entre razas, siendo alguna, o alguna de ellas, superiores a las otras.
    Entender la mezcla de razas como un proceso de degeneración de las razas " superiores" .
    Lo más curioso del caso es que con los avances científicos y tecnológicos que hemos desarrollado en esta última parte de nuestra historia, el racismo no tiene ningún fundamento para su existencia. Varios científicos muy reconocidos en la actualidad niegan que exista una base científica del racismo. A través de técnicas desarrolladas por la Genética de Poblaciones, estos científicos han llegado a la innegable conclusión de que no existe fundamento científico que permita clasificar a los seres humanos en razas. Se ha demostrado que la diversidad bioquímica, genética y sanguínea entre individuos que se suponen de una misma " raza" es incluso mayor que la que existe entre " razas" diferentes. Los factores biológicos en los que está basado nuestro concepto de raza son sólo externos, los datos aportados por nuevas técnicas como: el análisis de los árboles y mapas genéticos y del ADN mitocondrial, proponen un nuevo escenario en donde el concepto de raza es irrelevante e incluso inexistente
    Con esta reflexión entendemos que el problema racial en superficie puede estar fundamentado por la diferencia de razas, pero en ningún momento podemos decir que es un conflicto de carácter genético. Los hombres han aprendido a clasificarse en razas, nadie de nosotros nacemos con tal conocimiento de jerarquía. El racismo es un estado mental inducido por los que están tras el poder.
    La primera teoría racista fue escrita por el francés Joseph Arthur conde de Gobineau en el año de 1853. Los puntos más importantes que plasmo en su célebre Ensayo sobre la Desigualdad de las Razas Humanas son:
    Existen ramas superiores, dominantes, que no son sino ramas de una misma familia, la aria, y que han dado vida a las formas culturales más brillantes y a las naciones más poderosas.
    La decadencia de esas naciones y esas culturas se ha producido por degeneración biológica de las razas, por el mestizaje.
    La historia no es otra cosa que el campo de batalla donde se libran luchas entre razas.
    Quienes son los participantes del Racismo
    Sin duda, uno de los principales participantes del racismo es el Estado. En cualquier estrategia que se adopte frente al racismo, el Estado tiene un papel central. Como ejemplo tenemos los peores casos de racismo genocida e institucional del siglo XX: el nazismo en Alemania, el apartheid de Sudáfrica, el conflicto de Ruanda en 1994. En todos ellos los gobiernos tuvieron un papel importante tanto en la promulgación de leyes discriminatorias como en la promoción de valores racistas. No hay que perder de vista que el Estado tiene en sus facultades responsabilidades fundamentales como la educación, la promulgación de leyes justas, la administración imparcial de justicia, y el mantenimiento de normas y valores en la sociedad.
    Además, los Estados tienen el deber de proteger los derechos de los ciudadanos de otros países que vivan dentro de su territorio. El Estado tiene la obligación de:
    Promulgar leyes que prohíban la discriminación racial.
    Establecer los mecanismos propicios que estimulen la vigilancia sobre la incidencia del racismo y la discriminación racial dentro de  HYPERLINK " http://www.monografias.com/trabajos13/trainsti/trainsti.shtml" institucionesy sociedades.
    Condenar públicamente a las instituciones que incurran en dicho delito.
    Asegurar que se sancionen a las instituciones públicas y a los funcionarios de Estado que niegan por motivos raciales la impartición de justicia.
    El conflicto intra e interestatal está estrechamente asociado con la manipulación política de ideas raciales y con las diferencias sociales.
    El racismo puede desatar conflictos que afectan de varias formas la identidad nacional: se afectan a otras naciones o grupos; aceleran la separación tanto física como social de comunidades; y hace imposible la identificación con metas de los grupos sociales e identidades alternativas.
    El lenguaje del odio tiene más posibilidad de provocar conflicto violento cuando las instituciones del gobierno monopolizan la fuente de información y cuando existen pocos foros públicos que promuevan el libre intercambio de ideas. El discurso racista, a menudo a través de una mitología histórica, crea una cultura victimal. Una persona que se siente víctima se convierte en agresor con mayor facilidad. Son muchos los tipos de difusión del odio que permiten crear una cultura victimal, pero el discurso racista es particularmente efectivo.
    El panorama de México
    La discriminación en México dio inicio con la llegada de los españoles a tierras mexicanas, ya que la raza blanca siempre se ha sentido superior al raza que su color de piel es moreno o negro (en la mayoría de los casos) como son llamados comúnmente.
    Entre los primero tipos de racismo y discriminación cultural era considerar a los indígenas como unos seres incapaces de llegar a ser como lo blancos y de esta manera fueron sometidos por los españoles obligándolos a hacer tareas pesadas, a trabajar solamente por la comida y por lógica nos indica que no recibían ni un peso por aquellas pesadas labores, característica que poseían los indígenas en aquel tiempo ere la herencia de las deudas de los familiares. Unido a esta se encontraba la discriminación entre los mismos españoles. Los españoles eran divididos en dos clases los criollos y los peninsulares, la diferencia que había entre uno y otro era simplemente el lugar de nacimiento. El que nacía en España era considerado como peninsular, precisamente eran estos quienes ocupaban los puestos de mas alto rango, y le seguían los criollos quienes eran españoles nacidos en América o en la nueva España (antes México)los criollos ocupaba buenos puestos en relación a los indígenas y mestizos pero inferiores comparados con los peninsulares.
    Hoy en día no es muy tomado en cuenta el color de la piel y las diferencias físicas en México mas bien te discriminan por su forma de vestir, en donde vives,(aclaro que no todos lo hacen sino en su mayoría aquellos grupos de personas que creen ser del grupo de los privilegiados) así a grandes rasgos eres aceptado si tienes una posición social elevada o media pero sino cuentas con apoyo trataran de hacerte a un lado.
    En el caso mexicano, el tipo de racismo que mejor se puede identificar son las conductas de discriminación y la víctima son los 62 grupos indígenas que comparten el territorio nacional con nosotros.
    Ser indígena hoy significa ser parte de una comunidad culturalmente diferenciada. Tiene, por eso, una connotación de identidad, de cultura y también, hoy por hoy, de proyecto político, porque tras cinco siglos de colonialismo, los pueblos indígenas reivindican en nuestra época su identidad como una bandera de lucha, como una forma de resistencia y como una demanda por su reconocimiento, por sus derechos, por su futuro.
    ¿Quiénes son hoy los indígenas? La población indígena de nuestra nación está formada por 62 grupos étnicos herederos de los primeros pobladores de estas tierras. Lo que los distingue del resto de la sociedad nacional son una serie de rasgos culturales que se expresan en forma particular: el uso de lenguas y de vestimentas tradicionales, que son muy exóticas y coloridas, comúnmente llamadas folklóricas la pertenencia a una comunidad ubicada en un espacio territorial determinado, la integración a redes sociales de correspondencia y retribución, el conocimiento y manejo del medio natural, la utilización de técnicas y tecnologías tradicionales para la producción, la fabricación de artículos para el autoconsumo doméstico y el mercado, y la idea de un pasado común que llega a manifestarse, en algunos casos, como un proyecto compartido de futuro.
    En la época colonial, ser indígena significaba estar en una posición en que se ponía en duda incluso la capacidad de razonamiento de las personas. En el siglo pasado, el siglo XX, ser indígena implicaba una asociación casi automática con la pobreza, el atraso y la miseria, como su la identidad respondiera a las condiciones de subordinación y explotación en que se ha mantenido a los pueblos indígenas.
    Históricamente, la relación entre sociedad nacional y los pueblos indígenas ha estado mediada por la desigualdad en sus distintas variantes, desde la explotación colonial y la explotación criolla, hasta la discriminación y la marginación que se heredaron incluso de los sistemas revolucionarios. El crecimiento y desarrollo de México se basó, en gran parte, en la marginación y pobreza de los pueblos indígenas.
    Las poblaciones indígenas pertenecen a una clase socioeconómica baja. Algunos indígenas pasan toda su vida en medio de la pobreza, para que después de tanto esfuerzo les quiten sus tierras. Muchos de ellos han sido marginados a tal punto que cambiaron sus vestimentas, su idioma y hasta su identidad por temor al fracaso social, discriminación y malos tratos.
    La exterminación de indígenas comenzó cuando los colonizadores llegaron a nuevas tierras. Entre 1500 y 1600 el número de indígenas en América Central y del Sur descendió de 80 millones a 3.5 millones. Se realizaron asesinatos en masas, tomas de territorios y de pertenencias. Los indígenas demostraron ser realmente fuertes por soportar situaciones límites, es por eso que se ganaron un importante lugar en los temas que conciernen al mundo.
    Existe un fondo de contribuciones voluntarias para las poblaciones indígenas. Actualmente, las poblaciones indígenas cuentan con 300 millones de habitantes repartidos en 70 países. La mayoría habita Asia. 30 millones aproximadamente viven en América del Sur. Más del 60% de la población de Bolivia es indígena, y estos constituyen también más de la mitad de las poblaciones de Guatemala y Perú. Solamente 2.5 millones viven en América del Norte, que es territorio perteneciente al primer mundo.
    En reiteradas oportunidades quienes están convencidos que defienden y protegen al indígena, partiendo de una política de integración y de asimilación, sólo consiguen ahondar más la marginación y la discriminación hacia estos pueblos. No es acertada la actitud de quienes pretenden integrar y asimilar a los aborígenes a nuestra cultura y nuestra forma de vida. Esto es tan violatorio a la libre autodeterminación de sus antiguas naciones, como lo es la actitud del más fanático de los racistas y xenófobos. Ellos han tenido y tienen su propia identidad y estilo de vida que debemos respetar. El hecho de que grandes sectores de nuestra población vivan en la marginación y en la pobreza total empeora la situación de los indígenas, quienes soportan los más elevados índices de desnutrición, carecen de escuelas y toda forma de enseñanza, de planes de salud e higiene, carecen viviendas que tengan los servicios básicos como el agua, alcantarillado y electricidad, además de que su falta absoluta de trabajo.
    La discriminación y la intolerancia se acentúa, aún más, cuando se trata de mujeres y niños, por lo que se hace imprescindible la inmediata aplicación de normas regulatorias y protectoras para el problema. Que se respeten sus derechos colectivos a la tierra y territorio, su idioma, su manejo tradicional racional y sostenible de los recursos naturales y la biodiversidad, que siempre los ha distinguido. Habremos dado entonces, un gran paso hacia la radicación definitiva de la discriminación, el racismo, la intolerancia y la xenofobia, hacia los pueblos originarios.
    Se deben de crear y cumplir los planes educativos, de asistencia médica y sanitaria, de atención bucodental; de jubilaciones y pensiones, de construcción de viviendas, entre otros, siempre teniendo en cuenta el respeto al espíritu, cultura y tradiciones de estos pueblos.
    Los pueblos indígenas tienen el derecho a sobrevivir como pueblos separados con sus propias culturas y tradiciones, destacando la necesidad de medidas especiales que tiendan a proteger a éstos. Debe reconocerse el derecho a su identidad, a sus valores y a su libre autodeterminación como Nación (hay que recordar que el término Nación no es sinónimo de Estado, sino que Nación es una entidad cultural y pueden coexistir varias naciones dentro de un mismo Estado), y apegarse al conocimiento y propagación, entre sus integrantes, del idioma madre (Entre tres mil y seis mil lenguas vivas están seriamente amenazadas de desaparición, según el último informe de la UNESCO).
    Estos pueblos, víctimas de pasadas y presentes injusticias, iguales en dignidad y derechos al resto de la sociedad con la cual les toca convivir, no han tenido oportunidad de ejercer el derecho a la libre democracia y libre ejecución de sus derechos humanos. Por lo que, nuestro Estado debe implementar, con verdadera voluntad, una eficaz política de acción afirmativa, sustentada en el cumplimiento cabal y real de la legislación vigente, que sirva de neutralizante contra políticas agresivas provenientes de determinados sectores e intereses, que no contemplan las características especiales de estas minorías que aún hoy siguen siendo sumamente vulnerables.
    Dentro del contexto de la globalización, la supervivencia de los grupos indígenas como colectivos culturalmente diferenciados, es un reto para los proyectos indígenas del futuro, pero también para el Estado y la sociedad en general, en este caso la nuestra, la sociedad mexicana.
    Si por globalización moderna y contemporánea, entendemos hoy los procesos acelerados de integración económica, casi nunca equitativa sino más bien desigual y poco menos que inevitable, de vinculación inmediata por medios de comunicación cada vez más sofisticados y rápidos como Internet, telefonía y televisión y de construcción de una cultura de consumo que se expande incontrolablemente a través de las fronteras políticas, sociales y culturales, estamos hablando entonces de otro de los retos más importantes para la sobrevivencia cultural de los pueblos indígenas, estamos en la era de la información y es necesario vincular todo lo que sea representativo de nuestro país y nuestras raíces a este tipo de medios para que el mundo pueda verlo, conocerlo y sobre todo ayudar a que no se queden en el olvido.
    La propuesta de la globalización es que todos queremos comer lo mismo, vestir lo mismo, comprar lo mismo, hacer lo mismo y “triunfar” de la misma manera. Esta propuesta atenta contra la tradición indígena, contra las demandas presentes por el reconocimiento de proyectos alternativos. Las movilizaciones indígenas ante la globalización plantean: ¿Y por qué no hemos de tener nosotros el derecho a discutir? ¿Y qué tal que no queremos acumular sino distribuir? ¿Y qué tal que no queremos talar el bosque, aprovecharlo, sino pasear por él? ¿Y qué tal que, en vez de trabajar como peones de las carreteras, como quesadilleras junto a los albañiles, los y las indígenas queremos que no pase ningún camino por nuestras selvas? Estas interrogantes tendrían que ser válidas en una sociedad multiétnica y pluricultural como la nuestra, la mexicana.
    Hablando de movimientos indígenas, qué mejor ejemplo que el realizado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, tan comentado, rechazado, glorificado y polémico. Este levantamiento contaba con el apoyo de las comunidades indígenas de las sierras, específicamente de las chiapanecas, porque lo encubrieron, protegieron o ayudaron a lo largo de años y sería ilusorio creer que los indios lo apoyaron por su inocencia y analfabetismo, o porque alguien les hubiera leído en voz alta un breviario ideológico o los hubieran amenazado o reclutado a centenares como en la época porfirista. La disposición de comunidades enteras para apoyar un movimiento así, al menos con el silencio, la provocan y explican agitadores sociales muy evidentes en Chiapas: el hambre, el despojo, la represión, la cerrazón de autoridades políticas y judiciales, la presión de ganaderos y terratenientes. Casi 80% de la población de las zonas en conflicto no tiene drenaje, agua entubada y potable, luz eléctrica, sistemas hospitalarios, comida. Debíamos comprender ya que la extrema pobreza puede alguna vez marcar la disposición a la violencia.
    La lucha del EZLN es la lucha de todas la minorías por alcanzar el reconocimiento que como seres humanos merecen”.
    Pero hay otra dimensión mayor que engloba este conflicto y que lo ilumina desde otros ángulos de la realidad nacional e incluso continental: el racismo. Chiapas es solamente el punto extremo de la discriminación racial que padece el indígena en México. Sólo un prejuicio racista tan arraigado como el que prevalece en la mayoría de los ganaderos, empresarios y políticos chiapanecos, y aun en gran parte de la población mestiza de clase media, puede explicar la falta absoluta de respeto por el patrimonio, la vida, la salud, la educación, la alimentación, la cultura y las tierras, los bosques y las selvas de las comunidades indígenas.
    El Senado mexicano aprobó por unanimidad un proyecto de ley, de carácter histórico, que prohíbe la discriminación de los diez millones de indígenas mexicanos, míseros entre los 40 millones de compatriotas pobres; reconoce constitucionalmente sus derechos y culturas, y obliga al Gobierno a otorgarles recursos y promover políticas de desarrollo. El texto, no obstante, se prestará a dobles interpretaciones y delimita el alcance de la autonomía establecida en el proyecto redactado en 1996 por la comisión parlamentaria, que resumió los acuerdos de San Andrés Larrainzar.
    Nadie rechaza en México hacer justicia con los indígenas, despojados, humillados y tratados como animales durante siglos, víctimas de la ausencia de políticas integradoras y de un racismo todavía vigente. Las divergencias sobre el alcance de la autonomía son manifiestas, y los defensores del proyecto de ley original argumentaron que, en su conjunto, vindicaba y abona las cuantiosas deudas pendientes. Sus adversarios, acusan, esconden un rencor hacia el indígena detrás de los reproches legales.
    .
    Hablando del racismo hago un apartado para mencionar los sucesos recientes que se han suscitado en nuestro país debido al reciente surgimiento del virus de influenza humana AH1N1 que han dejado marcas profundas en aquellas personas que han perdido a sus seres queridos y a las que viven en otras partes del mundo, es este caso tengo el caso de un mesero proveniente de Veracruz en un restaurante a una hora de Nueva York comenta que a su esposa, estadunidense, le preguntan si no está preocupada por estar casada con un mexicano. La gente, dice, enterada de que podría ser mexicano, se aparta, o se lo queda viendo con sospecha. Nuevo argumento contra indocumentados. Esto se repite en todas partes. Y las fuerzas anti-migrantes ahora utilizan la influenza como un argumento más para acusar a los migrantes de los males de Estados Unidos.
    Hace unos días en su programa de radio nacionalmente sindicada, Michael Savage dijo que ojala no se equivoquen: los extranjeros ilegales son los portadores de la nueva cepa de influenza humana-porcina-aviar de México y pidió el cierre de la frontera. Agregó: ¿cómo te proteges, qué puedes hacer? Te diré lo que yo voy hacer y me vale si no te gusta lo que voy a decir. No voy a tener ningún contacto en ningún lugar con extranjeros ilegales, y eso empieza en los restaurantes, y añadió que uno no sabe si se limpian sus traseros con las manos. Sugirió que tal vez esto podría ser parte de un atentado bioterrorista contra Estados Unidos a través de los mexicanos. Otro conductor de un programa de radio nacional, Neal Boortz, expresó que tal vez era parte de un complot para llevar la enfermedad a Estados Unidos. ¿Qué mejor manera de que ingrese un virus a este país que dárselo a mexicanos, verdad? Digo, una de cada diez personas nacidas en México ya están viviendo aquí, y el resto intenta venir. La columnista sindicada y colaboradora de Fox News, Michelle Malkin, escribió en su blog sobre la dispersión de enfermedades contagiosas de todas partes del mundo a Estados Unidos como resultado de la migración incontrolada, y cómo ahora con este brote, los promotores de fronteras abiertas verán por fin la realidad, con la amenaza que llega desde el sur de la frontera. Algunos comentarios cibernéticos son aún más repugnantes, como uno en el que se asegura que esta plaga es resultado de que los mexicanos son cochinos, reportó MSNBC.
    Esto ha provocado denuncias de organizaciones de defensa de inmigrantes en varias entidades. Janet Murguía, presidenta de la organización latina más grande del país, el Consejo Nacional de la Raza, emitió una declaración en la cual critica que algunos sinvergüenzas explotan una emergencia de salud pública para sus propios propósitos. No es sorprendente que algunos insinúen que todo inmigrante es una amenaza a nuestra salud; eso es lo esperado en el circuito de los grupos de odio.
    Algunos ya se refieren a este brote como el de la influenza mexicana. No es la primera vez, y todos recuerdan en tiempos recientes cómo casi toda epidemia llegaba desde afuera por el nombre, fuera la asiática o la africana.
    Laurie Garrett, experta en políticas de salud global del Council on Foreign Relations, relata que esto de acusar a otro país de ser el origen le recuerda a la epidemia de influenza de 1918 cuando la gente empezó a llamarla la influenza española, pero España era sólo como está documentado un recipiente de la influenza, la cual se había propagado en alguna otra parte y de hecho había pasado a través de Kansas antes de asumir su forma súper-virulenta y golpeando a Europa con los movimientos de tropas en la Primera Guerra Mundial. Por cierto, cada día hay más indicios de que el origen la influenza AH1N1 de este año tuvo su precursor en Estados Unidos hace 10 años, en Carolina del Norte, y que su actual mutación podría haberse expresado primero en Texas y/o California antes de ser detectado en México. O sea, según la lógica de los que aquí están acusando a los inmigrantes mexicanos de propagarla y abogan por cerrar la frontera, tendrían que argumentar justo lo opuesto con la nueva evidencia: cerrar la frontera del lado mexicano contra Estados Unidos y detener el flujo de estadunidenses hacia el sur.
    Respuestas por parte de los afectados
    Las personas que sufren racismo responden de diversas maneras. Algunas comunidades internalizan los valores del sistema que las oprime. Muchos hindúes de castas inferiores aceptan su condición por creer que han sido moralmente culpables en una existencia anterior. Hasta cierto punto, estas percepciones fatalistas se encuentran también entre las comunidades indígenas de Guatemala, México y Perú. A otro nivel, los niños o mujeres tienden muy particularmente a creer que si sufren discriminación o abusos es porque son responsables o parcialmente responsables del comportamiento de que son objeto.
    Otra forma de respuesta de las comunidades oprimidas consiste en aislarse del conjunto de la sociedad que las oprime. A veces se apoyan en una cultura diferenciada, y pueden hacerlo de una forma introspectiva negativa. Esta respuesta también internaliza, aunque de manera distinta, las expectativas del conjunto de la sociedad. Otro ejemplo, es la división de las comunidades minoritarias en las ciudades estadounidenses.
    Las culturas minoritarias pueden hacerse opresivas. Una respuesta muy diferente a la discriminación racial es la de contenerse. Es decir, las personas optan, a menudo por vivir dentro de los límites y expectativas de la sociedad que los circunda. Un ejemplo de esta respuesta puede verse en la manera en que el deporte se ha convertido en el campo en el que los negros destacan. Muchos grupos que sufren discriminación practican la autocensura, limitan sus propias aspiraciones y permiten que miembros menos capaces de otros grupos se les adelanten, porque reconocen los riesgos que conlleva el competir. El sentimiento semi-consciente, o admitido en privado, de temor e intimidación, que puede no tener causa explícita, rara vez se discute, ni siquiera en el seno de las propias comunidades oprimidas. Es una de las cuestiones que deberían abordar los responsables de formular políticas que deseen atacar de raíz el racismo y la discriminación.
    Otra respuesta de las víctimas es adoptar el comportamiento estereotipado que el prejuicio espera de ellas. En la práctica, esta respuesta puede hacerse realidad y atrapar a las víctimas en el estereotipo que han asumido conscientemente. Algunas víctimas de la opresión racial oprimen a su vez a las personas que consideran inferiores. Las víctimas del racismo tampoco son inmunes a las actitudes racistas. En muchos casos, las personas a las que se trata como inferiores parecen sentir la necesidad de encontrar otros sobres las que declararse superiores. Las sociedades en las que esto ocurre no solo se " racializan" sino que desarrollan jerarquías raciales. El racismo y la discriminación caen en forma vertical por todo el sistema, infligiéndose con aun mayor dureza a los más pobres y los más vulnerables. El apartheid fue claramente un sistema de este tipo. Los grupos oprimidos también contribuyen a mantener el equilibrio. Con frecuencia resulta difícil que los grupos oprimidos cooperen los unos con los otros en pro de un interés común y superior. Un ejemplo extremo lo ofrecen algunas sociedades del Caribe en las que la estratificación racial es muy compleja y marcada, y en la que los miembros de piel relativamente más blanca se consideran superiores a los de piel más oscura de la misma sociedad. Una cosa es atribuir culpa, que puede hacerse con razón, pero no se hallará solución a estos problemas mientras las comunidades en cuestión reproduzcan y contribuyan a mantener complicadas distinciones de color y de condición social.
    Las transformaciones que ha sufrido la economía mundial se están traduciendo en una marginación de los que son pobres y menos capaces de aprovechar las nuevas oportunidades. Al retirarse el Estado de toda una serie de responsabilidades sociales, estas mismas personas quedan en muchos casos en una posición de vulnerabilidad aun mayor. Al mismo tiempo, la porción de la población mundial que se ha beneficiado inesperadamente de estos mismos cambios en la economía mundial, está quedando cada día más aislada de los pobres y de los que más padecen discriminaciones de todo tipo sea en sus países o internacionalmente.
    Para cambiar las actitudes es necesario educar y concienciar al público, pero es evidente que esto tampoco será suficiente. En muchos casos, el racismo es una respuesta racional para defender privilegios. La educación por sí misma no cambiará el conflicto de intereses que lo hace funcionar y reproducirse. En algunos casos, no puede producirse un cambio positivo sin reformas económicas y sin contar con nuevos recursos económicos. En otros, se requerirán estrategias distintas y más imaginativas para destruir los estratos de negación que causan que unos grupos hostiguen a otros o ignoren sus necesidades.
    En el caso especial de nuestra sociedad, México es un país con gran cantidad de emigrantes casi ocho millones de mexicanos viven en Estados Unidos, es una nación racista y discriminadora, principalmente con los inmigrantes centroamericanos, en los últimos años, México se ha convertido en un país de cruce de migrantes, que en su deseo por llegar a Estados Unidos se ven obligados a permanecer en nuestro país donde, la mayoría de las veces, reciben un trato injusto. Aquí llegan personas provenientes de países tan diversos como India, China, Irán, pero, principalmente de Guatemala y de El Salvador.
    Muchos de ellos son víctimas del racismo y la ignorancia de las autoridades, quienes, en desconocimiento de los derechos humanos, al detectar que no cuentan con documentos migratorios en regla, los obligan a permanecer hacinados en albergues, donde constantemente son violados sus derechos. Los indocumentados son llevados a esos lugares por las autoridades mexicanas mientras se les consigue un pasaje de regreso a su país de origen, sin embargo, antes de eso pueden ocurrir varios. Además de ser tratados como presos, sufren abusos como, por mencionar algunos, si quieren beber un refresco, tienen que pagar 50 pesos o más por él, y un chocolate les cuesta alrededor de 20 pesos.
    Luego de comentar que en el mundo más de 125 millones de personas viven fuera de su país de origen, es decir, una de cada 46 personas, dijo que en México hace falta una cultura de trato al migrante, porque, incluso las autoridades desconocen cómo se les debe tratar o a qué tienen derecho.
    Los migrantes indocumentados en la condición que fuere, requieren una atención especial que les permita integrarse y hacer, de algún modo, más llevadera su estancia. Requieren orientación y apoyo.
    El flujo de los indocumentados que en busca de mejores oportunidades de vida emigran de distintos países sin la adecuada documentación para el fácilacceso al vecino país, genera grandes problemas de discriminación, en México es muy notoria ya que es el país, más cercano a estados unidos y sirve de puente para los indocumentados que provienen del resto del mundo lo cual implica un gran número de diferentes razas y culturas y de aquí se deriva la discriminación que mas que racial es cultural. Muchas de las veces la discriminación es practicada en este caso por las mismas autoridades como lo policías que maltratan a los indocumentados sin haber necesidad y les dan un trato infrahumano. Esta corriente de flujo de migrantes hacia los estados unidos va desde los los años de 1900 con la ampliación de las vial férreas las cuales facilitaron el paso de gente. Antes eran conocidos como braceros y hoy en día se les conoce como mojados.
    Bibliografía
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