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  • 1. El Fin de la Historia en Chile y las preocupaciones económicasDurante los ochenta, muchos fueron los esfuerzos para recuperar la democracia; prevaleció latesis de la política pragmática frente a los idealismos, pragmatismo que finalmente es intrínseco ala acción política desde la construcción de Roma –o antes- pragmatismo que también enseña a lasclases gobernantes en cómo acceder al poder y cómo retenerlo.Este proceso de restauración democrática, la Transición, se inicia aceptando y legitimando lanueva institucionalidad que estableció la Constitución hoy vigente y cuyos pilares siguen siendodefendidos a ultranza por un importante sector de la sociedad.Luego de la caída del muro de Berlín (09/11/1989) y constatado que finalmente las estructuraspolíticas y económicas de los países comunistas han fracasado o se encuentran en procesos más omenos lentos de conversión hacia sistemas democráticos-liberales, no podemos sino hacer unareflexión acerca de qué dirección deben tomar las políticas públicas por las cuales estamosdispuestos a abanderizarnos.En efecto, nuestra institucionalidad en lo formal nos reconoce como un País en el último estadiode la historia, hemos alcanzado en gloria y majestad la democracia-liberal (utilizando la tesis deFukuyama sobre el fin de la Historia, basada en la dialéctica Hegeliana y cruzando la de Marx), yaque sin duda tenemos una economía de mercado que se basa en la libertad, un gobiernorepresentativo y hemos logrado garantizar el imperio del derecho, aspectos que nos permiten serun país respetable, escuchado y aceptado por la comunidad internacional.No obstante lo anterior, existe hoy un alto grado de insatisfacción de la población, una debilidadque es más propia y general de los Estados fuertes (nuestro sistema aparentemente no esautoritario). Esta debilidad debe ser corregida rápidamente para que nuestro sistema político nocaiga o siga cayendo preso de su propia autoridad o fuerza represiva y pueda promover elbienestar y progreso general en paz.No es el caso ahondar aquí los motivos del descontento social, aunque no desaprovecharemos elmomento para señalar como probables causas dos aspectos, que paradójicamente serían las bases
  • 2. de la democracia-liberal, primero, un conjunto de elementos político/representativo y otro deescala económica.Por un lado tenemos el marcado presidencialismo de nuestra institucionalidad, la cuestionadarepresentatividad parlamentaria y la poca competitividad en los cargos de elección popular localesy regionales. Por otro lado, en lo relativo a la economía, la hegemonía sobre el control delcirculante por parte del sistema bancario, mediante una economía orientada al endeudamientopara el consumo familiar y no en la justa remuneración y la tan conocida y estudiada altaconcentración del capital y/o de los medios de producción que deriva en la desigualdad o nofuncionamiento del “chorreo”.En la actualidad, no existe partido político en Chile que se contraponga a los valores democráticos,se valora el modelo de democracia representativa y en menor medida, alguno podrá sostenerposturas enfocadas hacia mayores espacios para la democracia directa.Como sea, existe un consenso mayoritario en Chile sobre la primacía de la democraciaparticipativa como sistema político y como es sabido, existen muchas herramientas normativasque permiten abrir espacios cada vez mayores para acercar al ciudadano a una más plenaparticipación, existiendo además tecnologías que ayudan en esta dirección.Pero ¿es realmente el origen del descontento social la poca participación política directa? o quizás¿es la falta de oferta y mala calidad de la representatividad?La democracia estaría coja, pero cual mesa de comedor, hemos podido convivir con este problemaingeniando alianzas electorales y jugando al empate.En lo económico, el liberalismo podemos entenderlo como la conjunción de la libertad personal, lalibertad económica y una doctrina de gobierno limitado y restringido que permita a lo sumootorgar y garantizar a los ciudadanos libertades, seguridad y justicia.En nuestro país, la constitución establece en las bases de la institucionalidad el principio desubsidiaridad del Estado, la doctrina madre del liberalismo extremo-neoliberalismo- que ha sido elhueso santo más bien cuidado por los colaboradores económicos de la dictadura, además, nuestra
  • 3. carta fundamental sustenta las bases de las libertades personales y civiles, también establece lalibertad económica para desarrollar cualquier actividad lucrativa legal, poniendo si, algunosparámetros conservadores o moralistas que paradójicamente, no son propios del liberalismo.En qué medida estas libertades económicas y el reconocimiento de la primacía individual sobre elquehacer económico genera tanta insatisfacción en Chile, si como se ha visto, en el resto de lospaíses desarrollados esta situación significa progreso y bienestar social en casi todas sus capassociales.¿Existe plena libertad para emprender y realizar la actividad económica que se desee?, larespuesta, nuevamente será que en apariencia sí, pero en la práctica, no existe libre acceso alcapital (que ya se encuentra concentrado) y además, en caso de acceder a él, se hace mediantealtas tasas de endeudamiento.En Chile la concentración del capital (la riqueza) y de los medios para la producción en general,hace inviable materializar la idea de libertad económica para la creación de riqueza de maneraespontánea para el emprendimiento, quedando para la población mayoritaria una alternativarestringida del trabajo remunerado con bajas tasas de retorno y sueldos matemáticamentecalculados que no distribuyen la abundancia económica y utilidades que exhiben las empresas,siendo además trabajos vulnerables y poco estables.Con poco capital para emprender, tenemos a grandes rasgos cuatro grupos o clases: los que tienenconcentrado el capital, los emprendedores que buscan tener y generar riqueza – que de pasogeneran el 80% de los puestos de trabajo-, la gran masa asalariada o trabajadora y finalmente ymenor medida, los outsiders que no les interesa tener o ser parte del sistema.¿En qué grupo o clase se encuentra el descontento social?En principio, será la gran masa descontenta, es la que se endeuda y no tiene posibilidades de crearriqueza, es el grupo de trabajadores y asalariados, a ellos no les llegan los beneficios económicos yven cómo quienes “tienen” siguen concentrando riquezas y cómo sólo unos pocos acceden a tenermás y disfrutar de las bondades económicas del consumo.
  • 4. En este caso, nuestra economía está mal distribuida, nuestro comedor cojo en lo político, ademásposee dietas muy diferentes para los pocos que alcanzan a sentarse a comer, la gran mayoríacome a crédito y muchos se quedan bajo la mesa.Si tenemos que poner en la balanza qué es lo que tiene más insatisfechos a las personas, qué lashace manifestarse, claramente el derecho de elegir y participar en los procesos democráticos ypolíticos sería una categoría secundaria, pero en general, la ciudadanía está intentando decir enlas calles que es necesario un cambio profundo, estructural, reformar los sistemas económicoburocráticos que finamente se encuentran amarrados desde los años ochenta.El reclamo generalizado es por corregir el sistema impositivo para redistribuir las riquezas enaquellos gastos e inversiones sociales necesarias para nivelar la cancha de la educación, la salud, lajusticia, la seguridad, la infraestructura, el aseo de las ciudades, etc., y descartar aquellas políticasy cláusulas que favorecen la evasión y escamoteo de las arcas fiscales, ergo del bolsillo de losciudadanos-que son los que más aportarían en el actual sistema tributario- tales como pago depatentes, impuestos, etc.; fiscalizar enérgicamente el acceso al crédito y priorizar el uso de losfondos de pensión por parte de los individuos para su propio emprendimiento, defender losderechos de los trabajadores, fiscalizar y endurecer multas a las empresas que prestan serviciosconcesionados, el aprovechamiento legal de los más pobres que se quedan sin protección eindefensos ante financista inescrupulosos, fiscalizar, fiscalizar y fiscalizar, etc., etc.Entonces la ciudadanía se dará cuenta pronto, que mejorar el mecanismo de elección yrepresentación política, permitiría viabilizar de manera natural y civilizada, la obtención de estoscambios al sistema económico que es el que asfixia.¿Queremos mantener un gobierno presidencial o queremos uno semi-presidencial?, ¿queremosque los Ministros sean designados entre los parlamentarios electos o sigan siendo tecnócratas omiembros del equipo financista de las campañas presidenciales?, ¿queremos que la jefatura delEstado pueda disolver el parlamento y convocar nuevas elecciones si hay controversia entre elgobierno y los representantes de una o ambas cámaras?¿Necesitamos un parlamento representativo que permita a los gobiernos piso político para llevar acabo las reformas que promete en campaña, o un parlamento que entregue estabilidad y defensade la institucionalidad ochentera?
  • 5. El modelo de desarrollo occidental, nuestro modelo político y económico, se encontraría en suetapa máxime según Fukuyama, pero nuestra democracia liberal, que se sustentó en ideologíasneoliberales impuestas a fuego, mentiras y sangre, requiere profundamente cambios quepermitan devolver la paz social.Chile es una democracia-liberal desde hace muchos años, pero el descontento social está presentey materialmente tangible, lo que indica que una parte importante de la ciudadanía no estápercibiendo el progreso y sus supuestas bondades.La democracia liberal como idea habría triunfado, por eso Chile habría llegado también al fin de lahistoria, pero no hay que olvidar que los factores sicológicos ligados al descontento, son causaprofunda de los movimientos revolucionarios, descontento que debe ser abordado para que lapoblación, en su conjunto, pueda permitirse progresar en todas las áreas de desarrollo artístico,cultural, deportivo, científico, tecnológico y económico.Como señalara Alexandre Kòjeve al retirarse del estudio filosófico (Kòjeve fue un filósofo fiel a lasideas hegelianas sobre el fin de la historia –tesis anterior a la de Fukuyama- centrada en laRevolución Francesa), luego del fin de la historia, ya no habría objetivos políticos por los queluchar, “las preocupaciones serán sólo económicas”.Convengo así con algunos académicos que el profundo problema de hoy es la desigualdadeconómica, pero la solución no se lograría con más liberalismo extremo –políticas neoliberales-,mas tiendo a pensar que el camino profundo de recuperación de la paz social pasa por unaconcreta reforma al sistema político que se encamine a sincerar las posturas ideológicas –socialdemocracia o neoliberalismo- y la real correlación de fuerzas políticas que la ciudadaníaestime conveniente, para configurar futuros gobiernos que permitan transformar legítimamente elorden tributario, financiero y establecer las prioridades estratégicas que otorguen libertades,seguridad y protección de los derechos civiles y de los consumidores.Con las actuales reglas del juego político, el avance sobre materia de distribución y economíaseguirá siendo “en la medida de lo posible” y primará la disputa cortoplacista y pragmática porcargos, escaños y sillones.
  • 6. Si las transformaciones políticas son vistas como meras válvulas de escape para un momentocomplejo de mal gobierno y son orientadas por conservadores quienes creen profundamente en elliberalismo, estas serán maquillaje para no perder cuotas de poder y no permitirán modificar elcomplejo burocrático económico y legal establecido.Si las transformaciones políticas son visualizadas como necesarias para el progreso de la nación yson lideradas por las fuerzas progresistas que entienden que la solidaridad o fraternidad sonnecesarias para equilibrar una ecuación inversamente proporcional (libertad con igualdad) existiráesperanza para retomar un camino de legitimidad y crecimiento integral de nuestra sociedad.