Tema 16. LA GUERRA CIVIL.
(ÍNDICE)
16.1 La guerra civil: la sublevación militar y el estallido de la guerra. El desarrollo...
16.1 La guerra civil: la sublevación militar y el estallido de la guerra. El
desarrollo del conflicto: etapas y evolución ...
militar, todavía no muy perfilada. Para ello, se pretendía una rápida conquista de las
principales ciudades.
Hubo varias i...
b. Fue una contienda religiosa puesto que los católicos tomaron las armas
para mantener la influencia de la iglesia y sus ...
Barcelona, Valencia, Bilbao, San Sebastián y Gijón) y las regiones más
industriales y mineras. Por otra parte, el gobierno...
alemanes e italianos (puesto que la flota era republicana) para unirse a los sublevados
en Andalucía, que estaban dirigido...
por el general José Miaja. Y, dicha Junta para frenar a las tropas franquistas
contó con la llegada decisiva de los primer...
se tomaba. No obstante, el ejército franquista, sin embargo, recuperó la ciudad
en febrero de 1938.
A partir de esta toma ...
sin presentar combate. El 1 de abril de 1939, la Guerra Civil española había
terminado.
- La evolución política en la zona...
Surgieron incluso colectivizaciones mixtas, en las que se involucraron las dos
organizaciones sindicales.
Dos aspectos a d...
c.1. La centralización del poder
Muy pronto se vio que el gobierno de Giral, compuesto sólo por miembros de
los partidos r...
especial el PCE. De hecho, el PCE había ido incrementando poco a poco su
influencia situando a sus hombres de confianza en...
más operativa. Así, sobre las ruinas del anterior ejército se creó el Ejército Popular
que fue un pilar fundamental en la ...
E) El papel de la mujer en la contienda y en la retaguardia
Las mujeres también colaboraron de forma muy activa en el esfu...
Hay que destacar que varios factores hicieron posible que el bando franquista
lograra su unidad sin grandes dificultades:
...
- La ausencia de posibles rivales, ya que otros generales de prestigio como
Sanjurjo, Manuel Goded o Joaquín Fanjul habían...
Hay que añadir, además, que la iglesia católica condenó y satanizó al bando
republicano presentándolo como una “encarnació...
No obstante, los primeros que se vieron afectados por las medidas represivas
fueron los miembros del ejército y de las fue...
- Anulación de la libertad de expresión y establecimiento de una estricta censura
con el propósito de controlar el conteni...
16.2. La guerra civil: La dimensión política e internacional del conflicto.
Las consecuencias de la Guerra Civil
- La dime...
di Truppe Volontaire y lucharon contra las fuerzas leales a la República. Las
dos razones de la ayuda italiana al bando fr...
potencia impulsora de la revolución proletaria a escala mundial, que quedaría
probada si los soviéticos iban al auxilio de...
todavía en la actualidad continúan las investigaciones por parte de destacados
historiadores Sin embargo, puede decirse, d...
B) La depuración
El régimen franquista inició en 1939 una exhaustiva “purificación” del sector
público para descubrir y ex...
- La Hacienda Pública al terminar la guerra ofrecía un panorama desastroso
debido a dos hechos:
Gran parte del oro del Ban...
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×

Tema 16. la guerra civil.

384

Published on

Tema de 2º de Bachillerato elaborado por profesores del Departamento de Geografía e Historia del IES Dionisio Aguado.

Published in: Education
0 Comments
1 Like
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

No Downloads
Views
Total Views
384
On Slideshare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
2
Actions
Shares
0
Downloads
5
Comments
0
Likes
1
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

Tema 16. la guerra civil.

  1. 1. Tema 16. LA GUERRA CIVIL. (ÍNDICE) 16.1 La guerra civil: la sublevación militar y el estallido de la guerra. El desarrollo del conflicto: etapas y evolución de las dos zonas. - La conspiración antirrepublicana y la sublevación militar - Las dos Españas a) La zona republicana b) La zona “nacional” - El desarrollo militar del conflicto a) La lucha por Madrid (julio de 1936-marzo de 1937) b) El frente norte (abril-octubre de 1937) c) El frente este (octubre 1937-abril 1939) - La evolución política de la zona republicana a) La represión popular b) La colectivización c) La reconstrucción del Estado c.1) La centralización del poder c.2) El Ejército Popular d) Educación y cultura e) El papel de la mujer en la contienda y en la retaguardia f) La vida cotidiana en la retaguardia republicana: hambre, miseria, racionamiento y bombardeos. - La España “nacional”: la génesis de la dictadura franquista a) El “Nuevo Estado” a.1) La concentración del poder a.2) El apoyo de la iglesia católica a.3) La hegemonía del ejército b) La represión de los sublevados c) La contrarrevolución d) Educación y cultura 16.2. La guerra civil: la dimensión política e internacional del conflicto. Las consecuencias de la guerra. - La dimensión internacional del conflicto a) El Comité de No Intervención. La actitud de Gran Bretaña y Francia b) La ayuda al bando rebelde o sublevado de Alemania, Italia y Portugal c) La ayuda al bando republicano de la URSS, de México y de las Brigadas Internacionales - Las consecuencias de la Guerra Civil a) Consecuencias demográficas b) La depuración c) La represión económica d) Los efectos económicos e) La difícil reconciliación f) La excepcionalidad de España en la Europa occidental
  2. 2. 16.1 La guerra civil: la sublevación militar y el estallido de la guerra. El desarrollo del conflicto: etapas y evolución de las dos zonas. La crisis de poder que arrastraba la Segunda República acabó en una contienda armada que se prolongó desde el 17 de julio de 1936 hasta el 1 de abril de 1939. No fue, sin embargo, una salida inevitable. La Guerra Civil fue la consecuencia directa de una sublevación militar o un golpe de Estado fracasado en una sociedad profundamente dividida. - La conspiración antirrepublicana y la sublevación militar Aunque las reuniones conspirativas ya habían comenzado a finales de 1935, el triunfo electoral del Frente Popular en febrero de 1936 precipitó en los cuarteles militares los preparativos de un golpe de Estado antirrepublicano. A estas alturas, un amplio sector del Ejército sentía que estaban amenazados sus intereses corporativos, sus intereses de clase y su concepción tradicional de España y del orden social. Ya conocidos los resultados electorales del 36 algunos líderes de la derecha como Gil Robles o Calvo Sotelo y altos mandos militares como Franco, Emilio Mola, Fanjul y Goded pretendieron que el gobierno de Portela Valladares impidiera el traspaso de poderes a las fuerzas del Frente Popular. Fracasadas estas gestiones, algunos militares de alta graduación decidieron derribar por la fuerza al nuevo gobierno frente populista. El futuro pronunciamiento o golpe de Estado lo dirigía una Junta Militar presidida por Sanjurjo y de la que formaban parte Franco, Mola, Saliquet, Goded, Fanjul, Ponte, Orgaz y Varela. Por su parte, los gobiernos de Azaña y Casares Quiroga tenían sospechas, pero sólo disponían de informaciones parciales y rumores acerca de las intenciones e identidad de los golpistas. Asimismo, no prestaron demasiada atención a la preparación de la sublevación, aunque tomaron algunas medidas (no siempre acertadas) para contrarrestarla: - Establecieron una cierta vigilancia sobre algunos militares sospechosos. - Colocaron en puestos clave del Ejército a mandos leales a la República. - Desplazaron a destinos que no suponían un peligro en caso de sublevación a generales de cuya lealtad se desconfiaba. Concretamente, Mola, fue trasladado a Pamplona, Franco a Canarias y Goded a Baleares. Así, el ejército se impuso como columna vertebral de la conspiración y del futuro golpe de fuerza, siendo muy limitada en la trama la participación de elementos civiles. Las fuerzas políticas civiles que también pretendían acabar con la República (tradicionalistas, falangistas y alfonsinos) quedaron subordinadas al protagonismo de los mandos militares. La CEDA como organización no se involucró, aunque Gil Robles estuvo informado. Como táctica a seguir, se pretendía aprovechar el factor sorpresa, la rapidez y la violencia para derribar el régimen republicano democrático y establecer una dictadura
  3. 3. militar, todavía no muy perfilada. Para ello, se pretendía una rápida conquista de las principales ciudades. Hubo varias indecisiones y varios aplazamientos en la fecha del levantamiento militar, aunque un hecho, finalmente, acabó con las últimas vacilaciones: el asesinato del líder de la extrema derecha Calvo Sotelo el 13 de julio por guardias de asalto, como respuesta a la de un teniente del mismo cuerpo (José Castillo) cometido horas antes por la extrema derecha. Así, el 17 de julio de 1936 se inició la rebelión militar en Melilla, Ceuta y el Protectorado español en Marruecos y el 18 de julio la sublevación militar se produjo en la Península. Sin embargo, ese alzamiento militar no triunfó en amplias zonas del territorio nacional (por ejemplo, Madrid, Barcelona, Barcelona y Bilbao) porque los golpistas no consiguieron el respaldo de la totalidad del ejército o fuerzas del orden (algunos guardias civiles, guardias de asalto, carabineros y militares permanecieron fieles a la Constitución de 1931) o porque encontraron una enorme resistencia de las organizaciones sindicales y de los partidos de izquierda. Con lo cual, fue decisivo en ese fracaso del golpe la división del ejército y de las fuerzas del orden. Sin embargo, la incapacidad gubernamental para derrotar a los rebeldes durante las primeras horas y la indecisión de las autoridades republicanas (fundamentalmente de los gobernadores civiles y alcaldes) de repartir armas entre las organizaciones sindicales (accediendo así a las reclamaciones de socialistas, comunistas y anarquistas) fueron decisivas para no controlar la sublevación en las zonas donde triunfó. El día 19 de julio, Franco, aterrizó en Tetuán, procedente de Canarias, y se puso al frente de las tropas africanas. Desde el primer momento, asumió un poder inmenso porque las unidades de Marruecos (alrededor de 45 mil hombres, en su mayoría profesionales). La situación, por ende, quedó del siguiente modo: - Los sublevados dominaban el norte de Marruecos, Canarias, Baleares (salvo Menorca), Galicia, Álava, la parte occidental de Aragón con sus tres capitales, Castilla la Vieja-León, Extremadura noroccidental y núcleos dispersos de Andalucía occidental, como las ciudades de Sevilla, Cádiz, Córdoba y Granada. - Por su parte, el golpe de Estado fracasó, en cambio, en Asturias (salvo Oviedo), Santander, Vizcaya, Guipúzcoa, Cataluña y la mayor parte de Castilla la Nueva y Andalucía. - El fallido pronunciamiento militar o golpe de Estado dividió a España en dos zonas irreconciliables dando lugar a una atroz guerra civil en la que se combatió por imponer una dictadura militar o por defender la República democrática. - Sin embargo, esa guerra tuvo muchos matices complejos y variados: a. Fue una lucha de clases con una innegable dimensión socioeconómica. La mayoría de los propietarios apoyaron al bando sublevado con el interés de defender sus intereses materiales y modos de vida. Por su parte, los trabajadores asalariados urbanos y campesinos se movilizaron a favor de la República con la esperanza de hacer una revolución social igualitaria que acabara con las diferencias sociales.
  4. 4. b. Fue una contienda religiosa puesto que los católicos tomaron las armas para mantener la influencia de la iglesia y sus convicciones frente a los que querían lo contrario y abogaban por el laicismo o, incluso, por el anticlericalismo. c. Fue un choque entre nacionalismos periféricos que se sumaron, por lo general aunque con no mucho entusiasmo (fundamentalmente, por parte del PNV), a la causa republicana y un nacionalismo centralista de corte tradicional que apoyó al bando sublevado. d. Fue un enfrentamiento entre el fascismo por un lado y la democracia y el comunismo por otro derivado del contexto internacional. - Las dos Españas. En julio, ninguno de los dos bandos aparecía en condiciones de especial debilidad con relación al otro. a) La zona republicana - En esta zona la sublevación militar produjo la quiebra del Estado y una situación bastante caótica y revolucionaria aunque algunas instituciones continuaron formalmente funcionando. En este sentido, a pesar de que el 19 de julio se formó un nuevo gobierno presidido por José Giral (el cual pertenecía a Izquierda Republicana) en el que participaban sólo los partidos republicanos, dicho gobierno fue siempre muy débil porque apenas disponía de mecanismos para imponer su poder. Por su parte, las organizaciones obreras, que habían conseguido que el gobierno les entregara armas, eran, en realidad, las dueñas de la calle. Decidían y actuaban sobre cuestiones económicas, políticas y militares con enorme autoridad e independencia a través de una serie de juntas, comités y consejos de carácter revolucionario recién constituidos y que estuvieron dirigidos en algunos casos por anarquistas y en otras ocasiones por socialistas o comunistas. - Asimismo, del lado de la República, habían permanecido unos 8500 militares y 160.000 soldados, la mayor parte de la Aviación y casi toda la Marina (buques de guerra y submarinos pero con escasos mandos porque los marineros se insubordinaron contra ellos y desaprovecharían su efectividad). Asimismo, los militares más destacados fueron los generales Vicente Rojo (como Jefe del Estado Mayor) y José Miaja (que se encargó de organizar la defensa de Madrid). No obstante, la organización militar quedó prácticamente desmantelada puesto que su poder fue reemplazado por el de las milicias populares, creadas por los partidos de izquierda (el V Regimiento del PCE) y por los sindicatos (columna Durruti de la CNT / FAI). - En cuanto a superficie y población, la zona republicana, ocupaba una superficie de 270.000 km2 y estaba habitada por 14 millones de personas. Además, en esta zona se localizaban un buen número de las grandes ciudades del país (Madrid,
  5. 5. Barcelona, Valencia, Bilbao, San Sebastián y Gijón) y las regiones más industriales y mineras. Por otra parte, el gobierno controlaba los recursos financieros, destacando por su valor el oro del Banco de España. Sin embargo, la situación agrícola era mucho más precaria que en la zona controlada por los sublevados. b) La zona “nacional” - En la España que los sublevados denominaron “nacional”, no existió inmediatamente después del golpe un poder supremo y único. Cada general (Francisco Franco, Emilio Mola, Gonzalo Queipo de Llano, Alfredo Kindelán, Fidel Dávila, Miguel Cabanellas, Luis Orgaz y Juan Yagüe) ejerció su autoridad con plena autonomía en el espacio en que operaba. Se produjo, pues, en un inicio, una pluralidad de centros de poder militar, que no afectó al funcionamiento interno de las distintas unidades militares. Unos 14.000 oficiales del ejército de Tierra (junto con los de las fuerzas de seguridad, aunque fundamentalmente la Guardia Civil), que tenía a sus órdenes alrededor de 150.000 soldados, fueron el componente militar básico de los rebeldes. Es decir, un componente militar que superaba en organización, disciplina y material al ejército republicano. - Sin embargo, a pesar de esta inicial pluralidad de centros de poder militar pronto se caminó hacia la unificación de mandos para coordinar y unificar la acción, de manera que todo el poder quedara acumulado en un único jefe para garantizar así una dirección estratégica más eficaz de las operaciones bélicas. Por este motivo, tras la muerte de Sanjurjo el 20 de julio en un accidente aéreo, un primer paso fue la constitución el 20 de julio en Burgos de la Junta de Defensa Nacional presidida por José Cabanellas. - La zona “nacional” contaba con una extensión aproximada de 230.000 km2 y en ella se asentaban algo más de 10 millones de habitantes. Apenas disponía del 20% de la producción industrial del país, pero contaba con el 70% de la producción agrícola y ganadera. - En el aspecto monetario, cada uno de los bandos emitió sus propios billetes y prohibió la circulación del adversario. - La desarrollo militar del conflicto a) La lucha por Madrid (julio de 1936-marzo de 1937) El general Franco, que desempeñaba la comandancia general de Canarias, se trasladó en un avión costeado por el millonario mallorquín Juan March desde Las Palmas hasta Marruecos. Allí, se puso al frente del ejército de África, que era el cuerpo militar mejor preparado y entrenado de toda España y cuyos efectivos sumaban unos 50.000 hombres entre legionarios y mercenarios marroquíes. Durante los primeros días de la guerra, estas tropas lograron cruzar el estrecho de Gibraltar en aviones
  6. 6. alemanes e italianos (puesto que la flota era republicana) para unirse a los sublevados en Andalucía, que estaban dirigidos por el general Gonzalo Queipo de Llano. Así, el objetivo prioritario de los sublevados a partir de este momento fue tomar Madrid. De ahí que los ataques contra la capital se debiesen llevar de forma simultánea por el ejército del norte dirigido por Mola y por el ejército del sur dirigido por Franco. El ejército de Mola fue detenido en los alrededores de la capital y en la sierra del Guadarrama por cerca de 20.000 soldados republicanos pertenecientes a las milicias, a tropas leales y al V Regimiento. Esto supuso un importante revés para los sublevados porque consideraban esencial la conquista de la ciudad por razones políticas, económicas, diplomáticas, simbólicas y propagandísticas. Sin embargo, en contrapartida, Mola ocupó en septiembre de 1936 Irún y San Sebastián dejando la zona norte republicana aislada y separada de Francia. El avance hacia Madrid desde el sur también se demoró. Aunque para evitar la flota republicana, los insurgentes habían contado con aviones alemanes e italianos para pasar el estrecho de Gibraltar, esto ya había supuesto una demora en su avance. Así, una vez en la península, las tropas marroquíes llegaron a las proximidades de Madrid a finales de octubre tras haber subido por Extremadura, tras haber tomado Talavera y Toledo y tras haberse unido a Mola a través de la sierra de Gredos. Simultáneamente, se produjeron cambios en cada bando siendo decisivo para el desarrollo de la contienda: 1) En el bando republicano, el gobierno de Giral fue sustituido en septiembre por el otro presidido por el socialista Largo Caballero. 2) En el bando sublevado, en septiembre, Franco concentró todo el poder político y militar por acuerdo de la Junta de Defensa Nacional estableciendo su cuartel general en Burgos. De este modo, Franco (un gallego de 44 años de edad que poseía un carácter frío y reservado) se convirtió en el máximo dirigente con poderes ilimitados y absolutos, puesto que se reservaba en exclusiva la capacidad para imponer disposiciones con rango de ley. Hay que destacar que entre los factores que favorecieron su ascensión a la dictadura unipersonal y al mando supremo indiscutido de los sublevados estaban sus éxitos militares al frente del Ejército de África durante las primeras semanas de combate, su habilidad para obtener la ayuda material de alemanes e italianos y la ausencia de posibles rivales, ya que otros generales de prestigio como Sanjurjo, Goded o Fanjul habían muerto al principio de la guerra. Así, el gran asalto a Madrid de las tropas franquistas se produjo en noviembre, pero fracasó. Aunque por seguridad el Presidente de la República, Azaña, había sido trasladado a Barcelona y el gobierno de Largo Caballero a Valencia, la defensa de Madrid corrió a cargo de la Junta de Defensa de Madrid presidida
  7. 7. por el general José Miaja. Y, dicha Junta para frenar a las tropas franquistas contó con la llegada decisiva de los primeros voluntarios de las Brigadas Internacionales y de tanques y aviones soviéticos. Un posterior intento también fracasado de Franco para tomar la ciudad se produjo con un ataque sobre el Jarama en febrero de 1937. Y, del mismo modo, también fracasó en una operación sobre Guadalajara en marzo de 1937. Sin embargo, las tropas franquistas conquistaron Málaga. b) El frente norte (abril-octubre 1937) En vista de las dificultades que ofrecía la entrada en Madrid, Franco se propuso conquistar en frente norte. En este sentido, el 31 de marzo de 1937, Mola inició la ofensiva en la que participaron legionarios, requetés, efectivos italianos y la Legión Condor (que el 26 de abril bombardeó y destruyó la ciudad vasca de Guernica). Así, el 19 de junio cayó Bilbao y Franco derogó el concierto económico con Guipúzcoa y Vizcaya y el Estatuto de Autonomía (que había sido aprobado por las Cortes el 1 de octubre de 1936). Por otra parte, los italianos tomaron Santander el 26 de agosto y en octubre Franco tomo Asturias. De esta manera, el bando republicano perdió importantes recursos económicos y el ejército franquista pudo disponer de las valiosas factorías industriales bilbaínas. Además, con el objetivo de quebrar la moral y la capacidad de resistencia de los republicanos, la aviación franquista (formada por aviones alemanes, italianos y españoles) efectuó intensos bombardeos aéreos contra la población civil en Valencia, Madrid y Barcelona. Para aligerar la presión del ejército franquista sobre el frente norte, los republicanos contraatacaron, pero con escaso éxito y con muchas perdidas humanas y materiales, en Brunete (cerca de Madrid) el 5 de julio y en Belchite (Aragón) el 3 de septiembre. Tras la caída del norte, la relación de fuerzas entre los bandos se alteró: la República perdió un área con abundantes recursos industriales y mineros, redujo su espacio a un tercio del territorio nacional y su población disminuyó a la mitad de la total. Por otra parte, un nuevo gobierno republicano ahora presidido por Juan Negrín (sustituto de Largo Caballero) intentaría superar la situación. c) El frente este (octubre 1937-abril 1939) De nuevo, la idea de atacar Madrid volvió a estar presente en la estrategia militar de Franco, pero el ejército republicano se adelantó y a finales de 1937 se apoderó de Teruel en una dura batalla. Esta toma de Teruel supuso un notable éxito propagandístico para la República al ser la primera capital de provincia que
  8. 8. se tomaba. No obstante, el ejército franquista, sin embargo, recuperó la ciudad en febrero de 1938. A partir de esta toma de Teruel, las tropas franquistas avanzaron por el valle del Ebro hacia levante y alcanzaron el Mediterráneo por Vinaroz. En consecuencia el territorio catalán quedó parcialmente ocupado y separado del resto de la zona republicana con el gobierno instalado en Barcelona desde hacía unos meses. El 3 de abril de 1938 cayó Lérida y Franco derogó el Estatuto de Autonomía de Cataluña. Desde mayo de 1938, las tropas franquistas se dirigieron a Valencia. Pero a finales de julio el general republicano Vicente Rojo planeó una audaz ofensiva en la zona del Ebro con el objetivo de forzar una retirada del ejército franquista y disminuir así la presión enemiga sobre Valencia y Cataluña. Así, el 25 de julio las fuerzas republicanas se lanzaron sobre la retaguardia franquista cruzando el Ebro. Al mando del Ejército Popular de la República (80.000 soldados y más de 350 piezas de artillería) se encontraba el joven coronel comunista Juan Modesto. Por su parte, el ejército franquista empleó 200 aviones y cerca de 500 cañones. No obstante, la ofensiva republicana no prosperó y dio lugar a la batalla del Ebro, la más cruenta de toda la guerra, de la que las fuerzas republicanas salieron derrotadas (la ayuda soviética llegaba cada vez con más dificultades). En medio del intenso calor veraniego, los combatientes pelearon en las proximidades del río Ebro durante casi cuatro meses. En esta batalla murieron 6500 soldados franquistas y los republicanos perdieron entre muertos, heridos y prisioneros a 20.000 hombres. Sin duda, el fracaso de la acción ofensiva en el frente del Ebro dejó a la República prácticamente derrotada. Asimismo, las Brigadas Internacionales abandonaron España a finales de Octubre como un último intento desesperado por parte del gobierno republicano de que también lo hiciesen en el bando franquista alemanes e italianos. Sin embargo, la ayuda de Alemania e Italia continuó y el ejército franquista tomó Barcelona el 26 de enero de 1939 y Menorca en febrero al mismo tiempo que Azaña presentaba su dimisión como Presidente de la República y partía hacia el exilio atravesando los Pirineos. Por su parte, dentro del bando republicano, se acentuaron las diferencias internas entre los partidarios de la resistencia a ultranza (postura defendida por el presidente Negrín y por los comunistas) y aquellos que se mostraban favorables a intentar una negociación de paz (como el dirigente socialista Julián Besteiro, el general Miaja y el coronel Segismundo Casado), aunque esta posibilidad fue rechazada categóricamente por Franco quien quería una rendición incondicional. Estas posturas contrarias dentro del bando republicano provocaron que el 4 de marzo de 1939, el coronel Segismundo Casado se sublevase en Madrid contra el gobierno de Negrín para lograr una capitulación pactada, que Franco rechazó. Así, el 28 de marzo (al mismo tiempo que Hitler consumaba la invasión de Checoslovaquia en el extremo opuesto del continente europeo) Madrid se rindió
  9. 9. sin presentar combate. El 1 de abril de 1939, la Guerra Civil española había terminado. - La evolución política en la zona republicana El golpe militar provocó en los territorios leales a la República un proceso de revolución social sin dirección centralizada. Sin embargo, poco a poco lograron incrementar su debilitado poder con el objetivo el objetivo de ganar la contienda, por lo que chocaron con las fuerzas revolucionarias. a) La represión popular En la zona republicana, el Estado se desarticuló y emergieron múltiples y dispersos poderes revolucionarios que pusieron en marcha una dura represión contra los simpatizantes del otro bando. Así, las principales víctimas de los grupos de milicianos fueron aristócratas, burgueses, militares, afiliados a partidos de derechas y religiosos. En este sentido, la iglesia española con unos 7000 muertos y muchos lugares de culto saqueados, sufrió la mayor persecución de su historia (con la excepción de Vizcaya y Guipúzcoa, donde los católicos peneuvistas dominaban la situación) a manos de milicianos anarquistas, comunistas y socialistas, que actuaron de manera incontrolada y con una impunidad absoluta. Asimismo, asaltos a prisiones, “paseos” y “sacas” fueron las manifestaciones del terror más frecuentes. En este sentido, resultaron especialmente graves los asesinatos en Paracuellos del Jarama y en Torrejón de Ardoz de más de 2000 presos sacados de las cárceles de Madrid en noviembre de 1936. Destacar que durante los primeros meses de la guerra se produjeron las mayores matanzas. Después, disminuyeron sensiblemente puesto que el gobierno fue terminando con las acciones de los incontrolados. b) La colectivización En algunos lugares de la España republicana, durante los primeros meses de guerra, las principales centrales sindicales, la CNT y la UGT, desarrollaron un proceso de colectivización para acabar con el capitalismo. Es decir, donde estos sindicatos tenían fuerza al desarrollar esa colectivización modificaron los presupuestos en los que se asentaba la actividad económica. Así, dicho proceso de colectivización supuso la abolición de la propiedad privada de los medios de producción y la implantación de la propiedad colectiva. No obstante, en algunos lugares se respetó la pequeña propiedad. Las colectivizaciones, dirigidas por un comité elegido en su asamblea general, tomaron formas diversas en función del sindicato que las había promovido.
  10. 10. Surgieron incluso colectivizaciones mixtas, en las que se involucraron las dos organizaciones sindicales. Dos aspectos a destacar: 1º La revolución social en el campo se extendió por buena parte del territorio republicano y fundamentalmente la realizaron los milicianos anarquistas de la CNT. De hecho, entendían que vencer la guerra y realizar la revolución social (o socioeconómica) debían ser procesos paralelos e inseparables. Así, participaron en esta revolución social en el campo en torno a 3.000.000 millones de campesinos, los cuales expropiaron cerca de 5.500.000 millones y medio de hectáreas y se crearon alrededor de 1600 colectividades. En Cataluña y Valencia, con muchos pequeños propietarios, la colectivización agraria tuvo escasa incidencia. Por el contrario, en La Mancha, Aragón, Murcia, Andalucía y Extremadura alcanzó una extraordinaria importancia. En Aragón los cenetistas se apresuraron a quemar registros de propiedad, ocuparon por la fuerza las fincas y llegaron a colectivizar el 70% de la superficie cultivada. En la provincia de Jaén hicieron lo mismo con el 80% de las tierras, mientras que el 60% de las parcelas de Ciudad Real (cuyos anteriores propietarios habían huido o habían sido asesinados durante el verano del 36) también fueron expropiadas y colectivizadas. 2º Por otra parte, los sindicatos constituyeron igualmente colectivizaciones en grandes empresas industriales y comerciales y ejercieron el control obrero en las pequeñas fábricas. En este sentido, estas colectividades proliferaron, sobre todo, en Cataluña, impulsadas por la CNT. Asimismo, los sindicatos (CNT, UGT) y algún partido obrero (POUM o PCE) gestionaron o socializaron numerosas empresas de servicios públicos, ferrocarriles y transportes urbanos (tranvía, autobuses, taxis), cines, teatros, hoteles, bares, compañías de electricidad, gas y agua. 3 º Hay que destacar, a su vez, que si en Cataluña este tipo de acciones fueron realizadas por la CNT principalmente, en Madrid, en los primeros días de la guerra, fueron la UGT y el PCE los principales protagonistas. No obstante, socialistas y comunistas pronto comenzaron a considerar frente a los anarquistas que el desarrollo de la revolución social era un obstáculo que podía restar eficacia al esfuerzo militar y por ello preferían aplazarla hasta derrotar al enemigo. Es decir, un aspecto que provocó divisiones internas y enfrentamientos entre los distintos partidos y organizaciones sindicales. c) La reconstrucción del Estado La falta de un mando único en la dirección política y militar de la guerra debido a la fragmentación del Estado y al desorden y a la división reinante entre partidos y sindicatos, fue negativa para la evolución de la España republicana. En este sentido, tardó en corregirse la situación pero siempre tropezó con esas profundas divisiones. Varios aspectos a destacar en la evolución de esa situación:
  11. 11. c.1. La centralización del poder Muy pronto se vio que el gobierno de Giral, compuesto sólo por miembros de los partidos republicanos, era impotente ante la revolución proletaria, y que las milicias populares no podían combatir con eficacia al ejército sublevado constituido por militares profesionales. Así, se formó un nuevo gobierno el 4 de septiembre de 1936 presidido por Largo Caballero e integrado por las distintas fuerzas políticas (había ministros socialistas, comunistas, republicanos, nacionalistas vascos y catalanes y, poco después, anarquistas). Los objetivos principales de este gobierno eran reforzar la disciplina militar, frenar en cierto grado la colectivización de los medios de producción concentrando mayores esfuerzos en vencer la guerra y, sobre todo, recuperar la fuerza del Estado. De ahí que este gobierno realizase las siguientes medidas: - Decretó la disolución de las juntas y de los comités. - Reguló los consejos que regían los ayuntamientos y las diputaciones. - Potenció los tribunales populares creados por el gobierno anterior. - Impuso un fuerte control sobre el Banco de España. - Militarizó las milicias. La centralización, sin embargo, avanzó muy lentamente. El País Vasco y Cataluña, que disponían de sus propias instituciones, apenas tenían relación con el gobierno. Además, no todas las milicias aceptaban la militarización (sobre todo las pertenecientes a la CNT y al POUM) y muchos comités continuaban actuando por su cuenta. Tras la caída de Málaga en febrero de 1937, los partidos políticos lanzaron una ofensiva a favor del afianzamiento de la autoridad estatal. En este sentido, el PCE planteó la estrategia más clara: para ganar la guerra era necesario congelar la revolución social y defender la posición la posición de las clases medias y de los pequeños propietarios. Su postura chocó inevitablemente con los sindicatos y en particular con la CNT. Y un ejemplo en este sentido fue un enfrentamiento armado en Barcelona en mayo de 1937 entre la CNT y el POUM por un lado, frente al PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña que controlaba las fuerzas de seguridad en Cataluña) y la Generalitat por otro. Enfrentamiento en el que murieron entre 400 y 500 personas. Debido a la inestabilidad que provocaron estos sucesos, Largo Caballero perdió el apoyo de los comunistas, de un sector del PSOE y de algunos republicanos. Así, en mayo de 1937, se formó un nuevo gobierno presidido por el socialista Juan Negrín, un catedrático de medicina canario. Dicho gobierno, supuso la pérdida de poder de los sindicatos puesto que se prescindieron de los ministros anarquistas mientras los partidos políticos recuperaban su predominio, en
  12. 12. especial el PCE. De hecho, el PCE había ido incrementando poco a poco su influencia situando a sus hombres de confianza en puestos claves militares y políticos debido al respaldo que la URSS daba al bando republicano. Y, asimismo, el PCE compartía con Negrín la necesidad de ir a la centralización estatal. Así, el gobierno de Negrín representó el triunfo de la centralización y de la política frentepopulista por varios hechos: - Se impuso sobre los comités. - Recuperó poder en Cataluña. - Liquidó las colectividades y el Consejo de Aragón. - Dedicó sus mayores esfuerzos a tareas bélicas. Hay que destacar también que estos intentos de centralización también produjeron numerosos conflictos entre las autoridades del gobierno republicano y los dirigentes nacionalistas catalanes y vascos. Y en repetidas ocasiones, Azaña, Prieto y Negrín reprocharon al presidente de la Generalitat (Lluís Companys) su escasa contribución al esfuerzo bélico y al presidente del gobierno autónomo vasco (José Antonio Aguirre) por su intento de conseguir la independencia del País Vasco y por su negativa a coordinar las acciones de los batallones de gudaris peneuvistas con el resto de las tropas republicanas. Desde que en abril de 1938 las tropas sublevadas llegaron al Mediterráneo, en el bando republicano se planteó, cada vez con más insistencia, el dilema de entablar negociaciones con Franco o proseguir la guerra. Sólo Negrín y los comunistas defendieron hasta el final esta última opción, con la esperanza de que la tensa situación internacional evolucionara a favor de la República. Como sabemos, este enfrentamiento provocó el golpe de Estado del coronel Segismundo Casado contra el gobierno de Negrín provocando un enfrentamiento armado en Madrid entre el sector casadista y los partidarios comunistas de Negrín mientras las tropas franquistas que sitiaban la capital permanecían a la expectativa. En dicho enfrentamiento en el que venció el sector casadista hubo más de 1000 muertos. Poco después el ejército franquista tomó Madrid sin ninguna resistencia. Como conclusión, puede destacarse cómo la quiebra del poder gubernamental y la fragmentación política debilitaron al bando republicano y fueron dos de los factores que más contribuyeron a su derrota final. c.2. El Ejército Popular Ya el gobierno de Giral pretendió integrar en el ejército a los milicianos mediante la creación de batallones voluntarios, con el objeto de incrementar la eficacia militar de los primeros momentos de guerra. Su frustrado intento dejó pendiente el asunto hasta que el gobierno de Largo Caballero comenzó a articular una estructura militar
  13. 13. más operativa. Así, sobre las ruinas del anterior ejército se creó el Ejército Popular que fue un pilar fundamental en la reconstrucción del Estado republicano. En este sentido, el 28 de septiembre de 1936 se decretó la militarización de las milicias: - El ejército se organizó en torno a las brigadas mixtas que se configuraron con unos 4000 combatientes de distintos cuerpos y armas. - En las unidades militares se estableció un comisario político, cargo que desempeñaron miembros comunistas y que obligaba a las milicias a guardar una mayor disciplina. - Se sustituyeron las estrellas como distintivos de mando por los galones y se adoptó el saludo con el puño en alto. - Muchos mandos que dirigieron el Ejército Popular no tenían una trayectoria de militares profesionales sino que procedían del pueblo. Así, destacaron, entre otros, Enrique Lister, Juan Modesto, Cipriano Mera, Manuel Tagüeña o El Campesino. Además el gobierno de Negrín fusionó los anteriores ministerios de Guerra y de Marina y Aire en el ministerio de Defensa Nacional , a fin de centralizar y jerarquizar más toda la organización militar, e intentó una mayor profesionalización y una menor politización del ejército. d) Educación y cultura Durante la guerra, el ministerio de Instrucción Pública potenció la expansión de la educación, aunque con un alto componente de adoctrinamiento político. Así, se realizaron las siguientes medidas: 1) Se construyeron cerca de 5500 nuevas escuelas (a las que hay que añadir las 2100 que levantó la Generalitat de Cataluña). 2) Se aprobó el Plan de Estudios de la Escuela Primaria, se intentó que el bachillerato perdiera su carácter elitista y se preparó una modalidad del mismo para obreros. Sin embargo, la universidad apenas funcionó. Por otra parte, en el campo de la difusión cultural, abundaron las iniciativas a cargo de partidos, sindicatos y otro tipo de organizaciones de diverso tipo. Así, adquirió una especial relevancia la alfabetización y la educación política llevada a cabo entre los soldados por las Milicias de la Cultura, que eran organizaciones de voluntarios promovidas por las autoridades ministeriales. Hay que destacar también que la mayoría de intelectuales españoles se movilizó a favor de la República como, entre otros, Antonio Machado, Miguel Hernández, Rafael Albertí, María Zambrano y Federico García Lorca (asesinado por los sublevados al inicio de la guerra en Granada). Y, de hecho, muchos de ellos escribieron en las revistas El Mono Azul y Hora de España. Asimismo, en 1937, se organizó en Valencia el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas que contó con la asistencia de numerosos escritores e intelectuales extranjeros.
  14. 14. E) El papel de la mujer en la contienda y en la retaguardia Las mujeres también colaboraron de forma muy activa en el esfuerzo bélico, realizaron todo tipo de tareas en servicios hospitalarios y en las fábricas, y también se encargaron de la asistencia a los refugiados y de la confección de ropa a los soldados. Por otra parte, hay que destacar como dato importante durante los inicios de la guerra la participación en los combates de algunas jóvenes milicianas republicanas (vestidas con monos y portando fusiles y correajes). Sin embargo, el gobierno a finales de 1936 ordenó su retirada de todos los frentes justificando la medida por la supuesta falta capacidad femenina para la lucha y por la propagación de enfermedades venéreas. A su vez, dos mujeres destacaron en puestos de gran importancia: Dolores Ibarruri La Pasionaria (fue Vicepresidenta en las Cortes republicanas destacó en intensas labores de propaganda) y Federica Montseny (Ministra de Sanidad y Asistencia Social en el gobierno de Largo Caballero). F) La vida cotidiana en la retaguardia republicana: hambre, miseria, racionamiento y bombardeos Estuvo marcada por el hambre, el desbarajuste económico, los ataques aéreos y las continuas evacuaciones. Los alimentos básicos y los productos de primera necesidad pronto escasearon en las ciudades y fue necesario organizar un sistema de racionamiento de comestibles (en Madrid se llegó a fijar una mínima ración de 100 gramos de pan por persona y día en 1937) que no pudo impedir la extensión de la desnutrición entre la población civil. La falta de carbón en invierno agravó los problemas y muchas personas se vieron forzadas a comer cáscaras de naranja y animales domésticos para sobrevivir. Además, las alarmas aéreas obligaron a la gente a refugiarse y permanecer largas horas dentro de los sótanos de los grandes edificios o en el interior de los túneles del metro en Barcelona y Madrid (donde paradójicamente continuaron funcionando los teatros y los cines). Por otra parte, podemos destacar que las autoridades republicanas optaron por evacuar a 38000 niños y enviarlos a Francia, Bélgica, Gran Bretaña, Holanda, México y la URSS para que pudieran escapar de los horrores de la guerra. - La España “nacional”: la génesis de la dictadura franquista La evolución general de la España “nacional” transcurrió por derroteros sustancialmente diferentes a los que siguió la zona republicana. De forma general decir que en ella se constituyó un férreo poder dictatorial, que impuso una lógica orientada preferentemente a ganar la guerra e impulsar la contrarrevolución.
  15. 15. Hay que destacar que varios factores hicieron posible que el bando franquista lograra su unidad sin grandes dificultades: - El sentimiento católico y antirrevolucionario que aglutinó a los distintos partidos y opiniones. - El papel hegemónico que desempeñó el ejército también en el terreno político. Por otra parte, a nivel internacional, Alemania e Italia reconocieron a Franco en 1936 y Francia e Inglaterra lo hicieron a comienzos de 1939, después de que en 1938 hubieran aceptado la ocupación de los Sudetes por la Alemania de Hitler en la Conferencia de Munich. Un hecho que supuso una auténtica claudicación de las democracias francesa y británica ante el dictador nazi. a) El “Nuevo Estado” A.1. La concentración del poder En principio, los sublevados carecían de un proyecto político definido para reemplazar a las instituciones republicanas en caso de un rápido triunfo. No obstante, la mayoría de los generales consideraba inevitable algún tipo de dictadura y la necesidad de unificar el mando de las tropas, de manera que todo que todo el poder quedara acumulado en un único jefe para garantizar así una dirección estratégica más eficaz de las operaciones bélicas. Varios fueron los pasos seguidos para lograr ese objetivo: 1) Tras la muerte de Sanjurjo el 20 de julio en un accidente aéreo, un primer paso fue la constitución el 20 de julio en Burgos de la Junta de Defensa Nacional presidida por José Cabanellas y de la cual formaban parte, por ejemplo, los generales Francisco Franco, Emilio Mola, Gonzalo Queipo de Llano, Alfredo Kindelán, Fidel Dávila, Luis Orgaz y Juan Yagüe. 2) En septiembre de 1936, esta Junta de Defensa eligió a Franco como jefe de todos los ejércitos con el título de “Generalísimo” y “jefe del Gobierno del Estado” (transformado enseguida en Jefe del Estado), al tiempo que se le otorgó plenos poderes. De este modo, Franco se convirtió en el máximo dirigente con poderes ilimitados y absolutos tanto militares como políticos, puesto que se reservaba en exclusiva la capacidad para imponer disposiciones con rango de ley. Y, de hecho, Franco expresó a principios de 1937 su negativa a reponer en el trono a Alfonso XIII. Entre los factores que favorecieron la rápida ascensión de Franco (un gallego de 44 años de edad que poseía un carácter frío y reservado) a la dictadura unipersonal y al mando supremo indiscutido de los sublevados estaban: - Sus éxitos militares al frente del Ejército de África durante las primeas semanas de combate. - Su habilidad para entablar contactos y obtener ayuda material de la Alemania de Hitler y de la Italia de Mussolini.
  16. 16. - La ausencia de posibles rivales, ya que otros generales de prestigio como Sanjurjo, Manuel Goded o Joaquín Fanjul habían muerto al principio de la guerra. 3) De inmediato, Franco formó una Junta Técnica hasta que, por la Ley de Administración General del Estado en enero de 1938, creó el gobierno de la nación. Por otra parte, el Jefe del Estado asumía el poder legislativo (ya que en él recaía “la suprema potestad de dictar normas jurídicas de carácter general”) y era también el presidente del Consejo de Ministros. 4) En un decreto de abril de 1937, se produjo un proceso de concentración de todas las fuerzas políticas que habían apoyado el golpe militar. En este proceso de concentración y unificación tuvo un protagonismo especial Ramón Serrano Suñer (un abogado que había sido diputado de la CEDA y que era cuñado de Franco). Así, se unificó a falangistas, carlistas, antiguos cedistas y monárquicos ultraderechistas en un único partido o Movimiento llamado FET de las JONS (Falange Española Tradicionalista de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista). La jefatura de esta organización pasó a Franco quien, con esta maniobra, logró poner bajo su control personal a todos los diferentes grupos políticos y miembros destacados que conformaban el bando sublevados. Asimismo, esta nueva fuerza política aspiraba a establecer un modelo estatal de corte fascista y tuvo una particular influencia en la política sociolaboral. En este sentido, se aprobó en marzo de 1938 el Fuero del Trabajo, texto en el que aparecían los principios doctrinales falangistas y que nueve años después adquirió el rango de Ley Fundamental. Por otra parte, hay que destacar que falange aportó al recién nacido Estado franquista sus símbolos (el escudo con el yugo y las flechas), canciones (el “Cara al sol”), vestuario (boina roja y camisa azul) y saludos (con el brazo alzado y la mano abierta y extendida). A.2. El apoyo de la Iglesia católica La mayoría del clero católico español prestó un decidido apoyo ideológico y propagandístico a los militares sublevados cuando estos justificaron el levantamiento en defensa del orden, de la unidad de la patria y como respuesta a una posible revolución comunista. Así, con la intención de contribuir al triunfo del bando franquista, la jerarquía eclesiástica se encargó de la elaboración y difusión de un conjunto de argumentos teóricos que fueron utilizados para legitimar el golpe antirrepublicano. En este sentido, los obispos justificaron el levantamiento militar (que fue calificado de rebelión necesaria “contra la tiranía de los sin Dios”) definiendo la guerra como una “Cruzada para salvar la civilización cristiana”. Idea que impregnó la carta colectiva que el episcopado español dirigió en el verano de 1937 al Vaticano y a los obispos del mundo.
  17. 17. Hay que añadir, además, que la iglesia católica condenó y satanizó al bando republicano presentándolo como una “encarnación de las fuerzas del Mal” compuesta por “bárbaros, antipatriotas e hijos de Cain”. Al mismo tiempo, los clérigos bendijeron al bando antirrepublicano y realizaron una auténtica apología doctrinal de los sublevados (que recibieron la denominación de “hijos de Dios”) exaltando a Franco como “Caudillo providencial e instrumento de los planes divinos.” Este apoyo, hizo que al finalizar la guerra el régimen franquista recompensase a la iglesia con una situación privilegiada anulándose todas las leyes religiosas aprobadas durante la República y dándole un completo control de la educación pública en todos los niveles. A.3. La hegemonía del ejército El ejército fue el pilar fundamental sobre el que se edificó el nuevo Estado dictatorial de Franco. La declaración del estado de guerra por parte de la Junta de Defensa Nacional supuso la atribución al ejército de toda una serie de funciones de las que no pudo gozar el del bando republicano (en la zona republicana, la declaración del Estado de guerra se produjo en la fase final). Hay que destacar que en los momentos iniciales de la guerra, el ejército “nacional” presentaba dimensiones relativamente pequeñas, pero su estructura interna no sufrió alteraciones ni su disciplina quedó resquebrajada. Además, en esta disciplina, fue muy importante que las tropas coloniales, compuestas por legionarios y regulares marroquíes, salieran intactas del golpe militar. Así, la ampliación posterior del ejército se hizo sobre la base de la organización que ya existía. En este sentido, no se hicieron reformas de gran calado, pero para hacer frente a la escasez de mandos intermedios se habilitaron los alféreces provisionales los cuales resultaron muy disciplinados. Por otra parte, las milicias civiles de requetés y falangistas se vieron obligados a integrarse en el ejército y a las órdenes de los mandos militares. b)La represión de los sublevados Los militares rebeldes y los partidos políticos que apoyaron el golpe de Estado (falangistas, monárquicos, carlistas,...) practicaron desde un principio de la guerra una implacable y sistemática represión. Represión que se dirigió fundamentalmente contra las organizaciones vinculadas al Frente Popular. Es decir, trabajadores miembros de sindicatos y partidos obreros y clases medias liberales pertenecientes a los partidos republicanos.
  18. 18. No obstante, los primeros que se vieron afectados por las medidas represivas fueron los miembros del ejército y de las fuerzas de seguridad se mantuvieron fieles a la legalidad republicana y no apoyaron la sublevación. Abundaron las ejecuciones masivas a medida que avanzaban las tropas (por ejemplo, en Badajoz, en agosto de 1936, hubo entre 2000 y 4000 fusilados cuando la ciudad fue tomada por las tropas del general Yagüe), siendo las más violentas las realizadas por las tropas de África. Asimismo, en la retaguardia proliferaron los “paseos”, las “sacas” y los fusilamientos en las cunetas de las carreteras o ante las tapias de los cementerios. Hay que destacar que se actuaba sin contemplaciones para aniquilar o exterminar cualquier forma de resistencia que pudiera entorpecer la construcción del “Nuevo Estado” y para que el terror, la venganza y el miedo sirviesen como métodos para cimentar la dictadura. A partir de octubre de 1936, la represión fue algo menos indiscriminada y no tan amplia aunque continuaron produciéndose numerosas ejecuciones a medida que los sublevados conquistaban nuevos territorios. Además, los juicios sumarísimos no ofrecieron nunca ningún tipo de garantías procesales. Como resultado, las víctimas de la represión probablemente llegaron probablemente a las 100.000 personas. Asimismo, a lo largo de la guerra, las cifras de encarcelados y depurados llegaron a ser muy altas. C) La contrarrevolución El poder que se instauró en la zona “nacional” impulsó una honda contrarrevolución social y política que se basaba en los principios de la propiedad, la religión y el orden. Los ideólogos del régimen naciente estimaron que eran valores enraizados en la historia de España y que habían sido cuestionados erróneamente por el liberalismo, la democracia y el socialismo. Así, desmontar el sistema parlamentario democrático y constitucional, derogar la legislación reformista republicana, defender los intereses socioeconómicos de los grupos que apoyaban el alzamiento y construir las bases de un nuevo Estado autoritario tomando como modelo el régimen fascista italiano, fueron los objetivos inmediatos de las primeras disposiciones adoptadas por los sublevados. Dichas disposiciones fueron las siguientes: - Anulación de la Ley de Reforma Agraria, devolviendo las fincas expropiadas a sus antiguos propietarios y expulsando a todos los campesinos asentados en esas tierras. De igual manera, se devolvieron fábricas a sus antiguos propietarios. - Prohibición de todos los partidos políticos y agrupaciones sindicales, es decir, algo que significaba el final de la libertad de asociación. - Supresión del derecho de huelga y declaración de la misma como un delito grave. - Anulación de la legislación laica de la República.
  19. 19. - Anulación de la libertad de expresión y establecimiento de una estricta censura con el propósito de controlar el contenido y la difusión pública de todo tipo de textos escritos dentro y fuera de España. - Abolición de los Estatutos de autonomía regionales. - Control de la educación y de la cultura y depuración de los cuerpos de profesores y funcionarios. Los grupos sociales que mostraron gran entusiasmo con estas medidas fueron la oligarquía terrateniente, la burguesía financiera, pequeños y medianos campesinos de arraigadas convicciones católicas y diversos sectores de las clases medias urbanas. Es decir, con el triunfo franquista en la guerra, estos grupos vieron cerrada en su beneficio la crisis social y política que se había abierto al final de la Restauración. D) Educación y cultura El bando franquista se propuso como objetivo prioritario desde el principio de la contienda desmontar la obra renovadora que en materia educativa se había llevado a cabo durante la Segunda República. Así, todos los elementos ideológicos del sistema educativo fueron depurados (docentes, libros de texto, bibliotecas, etc. ) La educación que se impuso en la España “nacional” obedeció a dos principios básicos: confesionalidad y politización. Los contenidos católicos y patrióticos impregnaron el conjunto de la enseñanza y la Iglesia desempeñó un papel central en su desarrollo. La educación debía conformar un “hombre nuevo”, que sería la base del Nuevo Estado. Y, de acuerdo con esta idea, la ley de 20 de septiembre de 1938 reformó el bachillerato. La España “nacional” contó con la colaboración de intelectuales que provenían de las distintas corrientes ideológicas-políticas que se habían unido al alzamiento militar. Así, destacaron Eugenio d’Ors, Laín Entralgo, Tovar, Ridruejo, Agustín de Foxá, Torrente Ballester y Maravall. El escritor Miguel de Unamuno, que al principio fue partidario de la sublevación, acabó decepcionado con ésta después de un sonado incidente en la Universidad de Salamanca con Millán Astray. Hay que destacar también que aparecieron publicaciones importantes como las revistas Vértice, ¡Arriba España! y Jerarquía.
  20. 20. 16.2. La guerra civil: La dimensión política e internacional del conflicto. Las consecuencias de la Guerra Civil - La dimensión internacional del conflicto - La Guerra Civil hizo que España emergiera al primer plano del escenario mundial. Así, provocó una honda división en la opinión pública internacional y posiciones encontradas entre los gobiernos. Los dos bandos recibieron ayuda (fundamentalmente en armamento y soldados) muy estimable. Sin embargo, la ayuda destinada a los sublevados fue más regular y más cuantiosa. Con lo cual, la intervención de las potencias extranjeras condicionó de forma decisiva la duración, la evolución y el resultado del conflicto español, que se desarrolló en un contexto internacional marcado por la conflictiva convivencia entre los países democráticos, los paises fascistas y la URSS comunista en el continente europeo. - Ambos bandos buscaron pronto suministros y armamento exterior. Sin embargo, en septiembre de 1936 y a iniciativa de los gobiernos de Francia y de Gran Bretaña, se alcanzó un compromiso internacional para aislar el conflicto español, no intervenir en el mismo, impedir su expansión al resto del continente y prohibir la venta de material bélico a cualquiera de los bandos en lucha. Para ello, se creó en Londres un Comité de No Intervención al que se sumaron Alemania, Italia, Portugal, Bélgica, la URSS y otros países. No obstante, este Comité fue completamente inoperante, fue una farsa y perjudicó al gobierno republicano por los siguientes hechos: 1) El bando rebelde o sublevado Este bando recibió el apoyo incondicional de Alemania, Italia y Portugal. Las dos primeras realizaron un aporte ingente, sin que los “nacionales” se vieran obligados a pagarlo de forma inmediata. Hitler respondió inmediatamente a la petición de Franco y envió material bélico y aviones Junker 52 que resultaron indispensables para el transporte del ejército de África desde Marruecos hasta la península. Esta maniobra fue decisiva para la suerte de los sublevados durante las primeras horas del alzamiento. Posteriormente, y a lo largo de los tres años de guerra, los alemanes mandaron un pequeño cuerpo de tropas de combate llamada la Legión Cóndor formado por unos 4500 soldados y más de 600 excelentes aviones Junker 86 (Stukas), Heinkel 111 y Messerschmitt 109. Los motivos que impulsaron a Hitler a intervenir fueron económicos (obtener minerales y materias primas españolas) y estratégicos (debilitar a Francia, su principal adversario desde la I Guerra Mundial, pues el gobierno republicano era profrancés). Por otro lado, la Italia fascista de Mussolini también colaboró con 1000 tanques, 2000 cañones, 700 aeroplanos (Fiat y Saboia), munición, combustible y unos 50.000 mil hombres que fueron encuadrados en el Corpo
  21. 21. di Truppe Volontaire y lucharon contra las fuerzas leales a la República. Las dos razones de la ayuda italiana al bando franquista fueron la simpatía ideológica y la posibilidad de ganar un aliado en el área mediterránea manteniendo su preponderancia. Del mismo modo, el gobierno dictatorial portugués facilitó la llegada a España de unos 1000 combatientes voluntarios derechistas, que fueron conocidos con el nombre de “viriatos”. Al terminar la guerra, el bando franquista pagó los envíos alemanes recibidos a crédito con divisas, materias primas y minerales (hierro y wolframio fundamentalmente). Por el contrario, Mussolini perdonó gran parte de la elevada deuda contraída por Franco. Hay que destacar también que el bando rebelde también recibió ayuda de compañías estadounidenses con abundante petróleo abastecido por la TEXACO o con los camiones vendidos por la Ford y la General Motors. 2) El bando republicano Este bando, en un principio, solicitó ayuda a las dos democracias principales europeas, Francia y Gran Bretaña, sin embargo, estos dos países decidieron mantenerse neutrales. Como el gobierno conservador británico estaba convencido de que en España se enfrentaban los comunistas frente a los contrarrevolucionarios, se negó a exportar armamento al bando republicano por temor al triunfo de una revolución bolchevique en la Península Ibérica (algo que era imposible dada la debilidad del PCE en España aunque significaba el argumento principal de los grupos financieros y empresariales británicos para presionar a favor de la no colaboración) y para evitar un aumento de las tensiones con Hitler y Mussolini. Mientras tanto, el gobierno francés, que durante los primeros días de guerra había vendido material aéreo y algunas armas de forma clandestina al gobierno de la República, decidió suspender las entregas presionado por Gran Bretaña y por temor a provocar un enfrentamiento de consecuencias imprevisibles con Alemanes e Italianos. Por lo tanto, después de que concluyeran sin éxito todos los desesperados esfuerzos por encontrar auxilio entre las potencias democráticas, el gobierno republicano se puso en contacto con el gobierno de Stalin e intentó comprar armas a la URSS. Así, Stalin, aprobó el envío a España de unos 2000 asesores militares y de cientos de excelentes aviones cazas Polikarpov I-16 (conocidos popularmente por su forma como los “Chatos”) y bombardeos Tupolev SB-2, así como numerosos carros de combate T-26. Los tres motivos principales que le impulsaron a tomar esta decisión fueron: el intento de contrarrestar el apoyo armado de Alemania e Italia al bando antirrepublicano, el esfuerzo por desviar la atención de las potencias fascistas desde el área centro-oriental del continente europeo hacia la región mediterránea y el afán por mantener la credibilidad de la URSS como
  22. 22. potencia impulsora de la revolución proletaria a escala mundial, que quedaría probada si los soviéticos iban al auxilio de los camaradas españoles del PCE. Al mismo tiempo, los soviéticos se encargaron de movilizar a la opinión pública de Europa y América e impulsaron la creación de las Brigadas Internacionales. Este cuerpo militar de voluntarios extranjeros estaba formado por voluntarios izquierdistas y comunistas con el propósito de detener el avance del fascismo. Llegaron a España desde 52 países (franceses, ingleses, norteamericanos, polacos, alemanes, checos,...) para combatir en defensa de la República y se calcula que fueron unos 40.000 mil brigadistas. Por otra parte, México envió ayuda humanitaria y algunas armas. El gobierno republicano pagó (al contado y a precios muy elevados) los suministros enviados por los soviéticos con las importantes reservas de oro y plata depositadas en el Banco de España, que se agotaron muy pronto. No obstante, la llegada del material militar soviético, tuvo consecuencias trascendentales. En primer lugar, evitó el hundimiento del ejército republicano y contribuyó así a la prolongación de los combates; y, en segundo lugar, la ayuda de la URSS reforzó la posición de poder e influencia de los comunistas españoles dentro del gobierno republicano. De cualquier manera, a finales de 1938, los gobiernos de Gran Bretaña y Francia (y, antes, sus principales grupos financieros y empresariales) ya habían iniciado una decisiva aproximación a Franco, cuyo gobierno terminó por ser reconocido como el único legal en España y por británicos y franceses en febrero de 1939. Por otra parte, un gran número de conocidos y prestigiosos intelectuales, artistas y literatos extranjeros se solidarizaron con la causa republicana. Entre ellos se encontraban el científico Albert Einstein, el escritor alemán Thomas Mann, los novelistas ingleses George Orwell y Aldous Huxley, los literatos norteamericanos Ernest Hemingway, William Faulkner y John Dos Passos, el intelectual francés André Malraux (que llegó a combatir en las Brigadas Internacionales), los artistas franceses Louis Aragon , Tristan Tzara y André Gidé, el dramaturgo a alemán Bertolt Brecht, los poetas hispanoamericanos Pablo Neruda y Octavio Paz y el fotógrafo húngaro Robert Capa. - Las Consecuencias de la Guerra Civil A)Consecuencias demográficas Varias consecuencias demográficas a destacar: 1ª El desarrollo de la contienda causó estragos inmensos y una sangría demográfica difícil de evaluar con exactitud. Es decir, en cuanto a número de muertos, la historiografía ha barajado una serie de cifras que no coinciden y
  23. 23. todavía en la actualidad continúan las investigaciones por parte de destacados historiadores Sin embargo, puede decirse, de forma global entre los dos bandos, que murieron aproximadamente unas 450.000 personas víctimas de los frentes de combate, de los bombardeos, del hambre y de la represión durante la guerra y en la inmediata posguerra (1939-1945). En este sentido, dentro de esa cifra global, estudios rigurosos pormenorizan algunas cifras: 145.000 víctimas en los frentes; 135.000 en las represiones de ambas zonas; y entre 40.000 y 50.000 en las ejecuciones y fusilamientos realizados por parte del régimen franquista entre 1939 y 1945. 2ª Aproximadamente medio millón de personas partió hacia el exilio cruzando la frontera pirenaica (entre los que se encontraban 170.000 ancianos, mujeres y niños). Desde Francia algunos volvieron, pero todos fueron recibidos con evidente hostilidad por parte del gobierno francés que decidió instalar a los refugiados en inhóspitos campos de concentración a la intemperie sin mantas, ni alimentos, ni asistencia médica. Asimismo, llegaron a México (cuyas autoridades sólo admitieron la llegada de intelectuales, médicos y profesores) otros 22.000 refugiados. Por su parte, el gobierno británico se negó acoger a refugiados. Hay que destacar también que muchos excombatientes republicanos combatieron dentro del ejército francés contra el ejército alemán, trabajaron en regimientos de trabajo para realizar fortificaciones o en la resistencia francesa una vez comenzada la II Guerra Mundial. Muchos de ellos murieron y cerca de 15.000 (junto a refugiados civiles que no habían vuelto a España) fueron enviados a los campos de exterminio nazis (por ejemplo, el campo de Mauthausen en Austria). 3ª Se marcharon gran parte de los mejores intelectuales y científicos del país, quedando el panorama cultural español muy empobrecido. Por ejemplo, partieron Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez, Manuel de Falla, Gregorio Marañón... Es decir, se produjo la interrupción de todos los programas educativos y de la actividad de todas las instituciones científicas produciéndose, asimismo y de forma global, el final de la denominada Edad de Plata. 4ª Dentro de nuestro país, los vencedores se dejaron llevar por al ansia de revancha. En consecuencia, los vencidos fueron silenciados, humillados, expulsados de sus empleos y encarcelados. Ni siquiera las mujeres se libraron de esta persecución, pues aquellas que fueron identificadas como simpatizantes de izquierdas sufrieron crueles castigos y fueron obligadas por los falangistas a raparse el pelo al cero. 5ª Hubo 400.000 heridos y mutilados y unos 300.000 prisioneros de guerra o acusados de delitos políticos en las cárceles franquistas hasta 1945. La gran mayoría fueron juzgados sin garantías legales y condenados a muerte por inflexibles tribunales militares. En 1943, la cifra de prisioneros que se hacinaban hambrientos, maltratados y enfermos en las celdas todavía superaba los 100.000. Mientras que otros 25.000 cumplían penas de trabajos forzados y participaban como mano de obra en la reparación de caminos, canales, o bien en la construcción de edificios públicos (como los Nuevos Ministerios de Madrid) y monumentos (como el Valle de los Caídos).
  24. 24. B) La depuración El régimen franquista inició en 1939 una exhaustiva “purificación” del sector público para descubrir y expulsar a cualquier persona que hubiera estado afiliada a algún partido del Frente Popular, que hubiera desempeñado un cargo durante la República o que hubiera combatido dentro del ejército derrotado. Así, miles de excombatientes republicanos, izquierdistas, demócratas, sindicalistas y otros individuos acusados de ateísmo o de pertenencia a la masonería fueron multados, castigados con la expropiación de sus bienes y despedidos de sus empleos en cualquiera de los sectores de la administración pública o del funcionariado (burocracia, ejército, policía, profesorado, judicatura). Los puestos que dejaron vacantes pasaron a ser ocupados por adictos al bando franquista, por excombatientes antirrepublicanos y por afiliados de Falange. Pero la depuración alcanzó también a otros grupos profesionales como periodistas, abogados, médicos, profesores, etc. Más de 300.000 españoles fueron investigados, el 75% de los profesores universitarios fue sancionado y miles de maestros de escuela y secundaria fueron encarcelados, inhabilitados definitivamente o suspendidos de empleo y sueldo. C) La represión económica Los vencidos y sus familiares también sufrieron una severa represión económica, ya que muchos perdieron sus propiedades (pisos, tiendas, fincas) que fueron incautadas y subastadas por las autoridades franquistas. E incluso de este tipo de sanciones y de las confiscaciones no se libraron ni siquiera los familiares de ejecutados y muertos que fueron multados póstumamente. D) Los efectos económicos En el terreno económico, de forma global, la guerra civil supuso unas pérdidas económicas para España por valor de 35.000 millones de pesetas. Y, de forma pormenorizada, la guerra tuvo efectos muy desastrosos como: - España perdió más de medio millón de hombres y mujeres laboralmente activos. - Se destruyeron aproximadamente medio millón de viviendas. - Quedaron inservibles algo más de un tercio de la marina mercante, en torno al 60% de las locomotoras y vagones de los trenes, y una parte considerable del tendido ferroviario y de la red de carreteras. - Desapareció dos terceras parte de la ganadería. La agricultura y la industria, que en algunas zonas de la península sufrieron devastaciones muy apreciables, redujeron su producción aproximadamente el 25%.
  25. 25. - La Hacienda Pública al terminar la guerra ofrecía un panorama desastroso debido a dos hechos: Gran parte del oro del Banco de España se había utilizado para pagar la ayuda que la URSS había enviado a la República. El Gobierno de Franco se había endeudado con Alemania e Italia en casi mil millones de dólares por los suministros que estos países le habían facilitado. E) La difícil reconciliación Todo el drama humano de la guerra marcó moralmente a la sociedad española de la posguerra y dificultó considerablemente la reconciliación entre vencedores y vencidos. Desde el punto de vista bélico, la guerra había finalizado el 1 de abril de 1939, pero la paz no terminó de llegar. Durante el largo periodo de casi cuarenta años, los franquistas aplicaron lo que estimaban su victoria y más que la paz, se implantó un estricto orden policial. Siempre hubo una clara distinción hasta el final de la dictadura de vencedores y vencidos La guerra continuó estando muy presente en la memoria colectiva de los españoles, a pesar de que el transcurso del tiempo diluyó poco a poco su influencia. En cualquier caso, las autoridades franquistas bien se encargaron de recordarla, ya que para ellas era la fuente de legitimidad. En este sentido, sólo la aprobación de la Constitución democrática de 1978, una vez muerto Franco, cerró el capítulo de la guerra civil aunque en la actualidad continúa el debate tanto por parte de los historiadores como por parte de los políticos. F) La excepcionalidad de España en la Europa occidental España retrocedió en su nivel de desarrollo durante la dictadura franquista. Pero Franco, permaneció en el poder cerca de cuarenta años, uno de los periodos de gobierno autoritario más extensos de la historia contemporánea de Europa occidental. En este sentido, España siguió un camino completamente apartado de la orientación democrática que habrían de tomar los países europeos después de la II Guerra Mundial tras ser vencidos los regímenes autoritarios de Hitler y Mussolini. Por otra parte, España quedó inhabilitada durante mucho tiempo para desarrollar una política exterior plenamente normalizada. Sus aspiraciones a formar parte de la Comunidad Europea y foros de carácter internacional no se vieron colmadas a corto plazo.

×