Your SlideShare is downloading. ×
  • Like
Libro MINIMO
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×

Thanks for flagging this SlideShare!

Oops! An error has occurred.

×

Now you can save presentations on your phone or tablet

Available for both IPhone and Android

Text the download link to your phone

Standard text messaging rates apply
Published

Libro de Diseño MINIMO, Centro de Innovación Un techo para Chile.

Libro de Diseño MINIMO, Centro de Innovación Un techo para Chile.

Published in Business , Technology
  • Full Name Full Name Comment goes here.
    Are you sure you want to
    Your message goes here
    Be the first to comment
No Downloads

Views

Total Views
5,565
On SlideShare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
0

Actions

Shares
Downloads
335
Comments
0
Likes
3

Embeds 0

No embeds

Report content

Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
    No notes for slide

Transcript

  • 1. UN PROGRAMA DE
  • 2. EDITORIAL Publicación Programa MINIMO Área de Vivienda Definitiva Fundación Un Techo para Chile Edición y Coordinación General Margarita Troncoso Equipo Editor Jorge Atria Carolina Mosso Julián Ugarte Fotografias MINIMO 2005 Álvaro Benítez Diseño Gráfico e Ilustraciones Alejandra Sánchez
  • 3. UN “MÍNIMO” COMIENZO PARA UN GRAN CAMBIO M uchos piensan que la existencia de los campamentos en Chile se debe al déficit habitacional. Pero la falta de viviendas que obliga a la creación de campamentos y allegados es sólo la parte visible de un problema mayor. Un país integrado es aquel donde los ciudadanos que lo componen son parte de un sueño común que llamamos nación. Conciudadanos que se sienten responsables unos de otros y, por lo mismo, forman instituciones que protegen a los más débiles. Al mismo tiempo, dan igualdad de oportunidades. Por el contrario, los países disgregados podrían ser aquellos en los que los ciudadanos dejan de serlo, y se transforman en consumidores; individualistas y anónimos. Ciudadanos a los que sólo les interesa desarrollar sus sueños personales, que conseguirán a toda costa sin importarles cuáles son las necesidades de los otros. Así, la sociedad y su tejido social se descomponen, se pierde la participación ciudadana y se instala la desconfianza hacia el otro. La gente se parapeta en los espacios privados, fuertemente protegidos, y los espacios públicos y los ciudadanos de menos ingresos, quedan relegados a merced de la delincuencia y de la ley del más fuerte. Se crean en los extremos de las ciudades, polos opuestos y distantes de riqueza y pobreza, y el resto de la ciudad es “tierra de nadie” o se transforma en un pasadizo. De esta forma, van quedando ciudadanos excluidos del desarrollo que, obligadamente por las circunstancias, se van a vivir a espacios marginales que llamamos campamentos. Revertir esto no es sólo cuestión de construir más casas. Más bien se trata de usar el deseo de la casa propia como una carnada para atraer distintos sectores que están disgregados, para involucrarlos en un sueño común.
  • 4. 6 La mediagua se transforma en la carnada perfecta que atrae a quienes han tenido muy pocas oportunidades en la vida y viven en los campamentos, y a quienes han tenido toda clase de oportunidades y viven en sectores acomodados. Ambos -que viven en mundos distintos cercados de prejuicios mutuos-, descubren que se necesitan y juntos comienzan a recorrer un camino común que los enriquecerá. En el caso de uno, el camino lo llevará a una vivienda definitiva inserta en la ciudad y en un barrio sustentable. En el caso del otro, el camino lo llevará a opciones de vida que le darán sentido a su profesión y a su vida. Todo lo que se hace en este camino de enriquecimiento mutuo es lo que llamamos Habilitación Social. Dentro de esto se inserta el trabajo que como fundación venimos realizando desde el año 2005, y que está resumido en este libro testimonial. Con este trabajo, hemos podido acercar al mundo marginal a la belleza, a lo funcional y las comodidades básicas que necesita cada ser humano para desarrollarse como persona, y que a muchos -por diversas circunstancias- los hemos privado de ellas. También hemos llevado a las aulas universitarias, no problemas y desafíos imaginarios, sino que problemas y desafíos reales. De alguna manera, les hemos hecho tomar conciencia a quienes más han tenido posibilidades, que ser universitario es una responsabilidad, y que deben formarse bien para servir mejor a los demás. Formarse bien no es sólo sacarse buenas calificaciones, sino que, por sobre todo, significa vincularse con la realidad para que ella los llene de preguntas y les incentive la creatividad. Sólo así, más tarde, pueden ser profesionales que no parezcan extranjeros en su propio país, sino que hablen el lenguaje de todos y respondan a las necesidades de su pueblo. En estos años hemos sido testigos de cómo en los diversos trabajos se ha podido democratizar el diseño, la belleza y los espacios que nos regalan calidad de vida. Estoy seguro de que el P. Hurtado estará orgulloso de este esfuerzo, que sabemos cómo y cuándo comenzó pero que nunca sabremos qué cosas buenas producirá en el futuro. Y es que todos los grandes sueños que han movido sociedades y culturas tienen un comienzo, que más de alguien displicentemente calificó de “Mínimo”… P. FELIPE BERRIOS S.J. Capellán UTPCH y UTPMP
  • 5. 9 Prólogo 14 2005: Primera iniciativa de diseño social chileno 15 Definiciones formales concepto gráfico 19 Diseño 21 Arte 27 Foros 29 Papers 33 “Historia de un sueño que parecía imposible” / Alejandra Barrera 41 Categoría Universidades e Institutos 42 10 Lugar / Bodega Colgante 44 20 Lugar / Tabique Modular 46 30 Lugar / Sistema Modular 48 Mención Honrosa / Tabique Multifuncional 50 Mención Honrosa / Mueble CEC 53 “¿Cuáles son los mínimos para los pobladores?” / Ricardo Tapia 57 Parque Forestal s/n / Alicia Villarreal 61 Nuevas y viejas variantes en la localización de la vivienda social de la periferia de la ciudad de Santiago (1906-2006) / Rodrigo Hidalgo 75 Diseño Minimo / Albert Tidy 79 Categoría Estudiantes 80 10 Lugar / Multicapas 82 20 Lugar / Cama Madriguera INDICE 7
  • 6. 8 84 30 Lugar / Módulo Multifuncional 86 Mención Honrosa / 15cm 88 Equipamiento para una vivienda / Hernán Garfias 89 Puertas / Mauricio Pezo & Sofia Von Ellrichshausen 95 “La Habilitación Social: un desafío para los programas de vivienda social” / Claudia Ayala 97 “Matriz temporo-espacial del desarrollo y socialización de los niños” / Alejandra Rasse, Francisco Sabatini 117 La Industria y las viviendas mínimas / Italo Rosi 119 CategoríaProfesionales 120 10 Lugar / Vestidor 122 20 Lugar / T.E.S., Tercio Espacial Superior 124 Mención Honrosa / Puerta Repisa 126 Pensamientos sobre el mobiliario pertinente para la vivienda social / Mauricio Leniz 129 “La condición popular en nuestras ciudades” / Francisco Sabatini 131 “Por un lugar en la ciudad” / Francisca Márquez 141 Ropavejero / Jenyferth Becerra 147 “Cooperativa de Renca - Los negocios inclusivos abren un amplio mercado hacia donde crecer” / Rodrigo Torres 153 Proyectos de Diseño / electo-box • tapagoteras • iluminacion LED • lavaplatos • conectividad • repisa pack • mochila omenta • silla pallet 163 Agradecimientos 164 Colaboraciones Publicación 165 Colaboraciones MINIMO
  • 7. 9 Para presentar este libro, quisiéramos entregar dos conceptos que permiten no sólo entender su estructura y contenido, sino acercarse a lo que ha sido la experiencia de MÍNIMO: Asociatividad y Emergencia. El proyecto nace el 2005 desde un grupo de estudiantes universitarios, que se plantearon una pregunta simple pero ambiciosa, ¿Qué puede hacer el mundo del arte y el diseño, usualmente relacionado con el glamour y las modas, por la extrema pobreza? Pero no bastó con hacer la pregunta, si no que se planteó la necesidad de invitar a todos quienes pudieran cuestionársela y ayudar a responderla. Quizás prólogo. la ingenuidad de la pregunta, junto a la convicción de su importancia, fue la génesis de la convocatoria y el catalizador de la Asociatividad. Los primeros en sumarse fueron Raúl Menjibar y Cristián Sanhueza, quienes tuvieron la genialidad de plasmar todas las ideas en un concepto gráfico, claro y potente, que ahorraba todo discurso y potenciaba la idea. Así nace MÍNIMO como tal. Después, se sumaron quienes se transformarían en el cerebro de la iniciativa, primero como asesores y después como jurado: Hernán Garfias, Albert Tidy, Alejandro Aravena, Felipe Berríos SJ, Mauricio Léniz e Italo Rossi, le dieron coherencia y contundencia a la propuesta, velando siempre por la excelencia del proceso investigativo y sus resultados. Pronto se sumaron Milan Ivelic y Carlos Navarrete, como anfitrión y curador, quienes junto a Mauricio Pezo, Yennifert Becerra y Alicia Villareal permitieron ampliar el debate e involucrar a la producción artística contemporánea en este diálogo. Otro aliado fundamental fue Masisa, que con su experiencia y recursos, permitió que esta intención se materializara en
  • 8. 10 una invitación nacional, en un sueño concreto y ambicioso. A partir de esto se convocó a decenas de universidades y profesores, y tras ellos, cientos de estudiantes que desde Iquique hasta Valdivia desarrollaron, quizás sin saberlo, una investigación colectiva sin precedentes, amplia y diversa, pero centrada siempre en la dura realidad que presentaban las familias de campamentos. La complejidad del encargo (que asumía proyectos de arquitectura y diseño que debían entenderse bajo la lógica “Hágalo usted mismo” para ser montados por cualquier persona), logró no sólo aprovechar al máximo la creatividad y compromiso de los estudiantes y académicos, sino también poner de manifiesto el alto nivel de tecnologías instaladas en nuestro país, probando una vez más que la pobreza existente en Chile no es un problema de falta de recursos, sino de prioridades. Otra de las constantes de este proceso, que parte como un sueño y se transforma en un evento nacional, es la Emergencia, palabra entendida no sólo como la urgencia de un evento catastrófico, sino como la voluntad permanente de emerger. Esa voluntad que sostiene a miles de chilenos en la precariedad habitacional, que les permite creer y avanzar, que los hace pedir oportunidades y exigir sus derechos, no regalos ni limosnas. Ese espíritu, fue el que nos permitió no perder el foco, ya que todo esto no se hacía “para”, sino “junto” a las familias de campamentos, quienes participaron activamente de cada proceso, debate, curatoría, y del proyecto en general. Después del debate generado en el país por el Programa MÍNIMO el año 2005, y de las soluciones concretas proyectadas en el CONCURSO NACIONAL DE DISEÑO, la aplicación de las mejores ideas en terreno era el paso lógico a seguir. Sin embargo, el equipamiento mobiliario de la nueva vivienda para familias derivadas de campamentos, responde a una dinámica más compleja que la de optimizar recursos y espacios. Tal como se vio, hay que combatir contra un círculo de exclusión social que ha logrado abarcar más aristas de las presupuestadas.
  • 9. 11 Lejos de ser sujetos de crédito de algún banco o una multitienda, las familias de extrema pobreza suelen no tener dinero para equipar su sueño, “la casa propia”. Respuesta a esta necesidad, vs. la falta de dinero para hacerlo, nace un grupo de emprendedores llamados “semaneros”. Estos personajes adquieren un mueble de alguna tienda, para luego vendérselos en cuotas a los integrantes del nuevo barrio, obteniendo utilidades del 200% por sobre el valor original del producto. Así, las familias más pobres, por ser pobres, no solamente tienen más dificultades y menos opciones para equipar sus hogares, sino que también son quienes pagan más dinero en el país para acceder al mismo beneficio. Lamentablemente son muchos los productos y servicios que se alinean bajo el mismo raciocinio. Más acostumbrados a recibir dinero día a día por el pago de algún “pololito” que a contar con ingresos fijos para poder planificarse, un shampoo, por ejemplo, suele comprarse en formato de “caluga”, en vez de familiar. Así se paga el centímetro cúbico de shampoo más caro del país, integrando en la misma lógica a las comidas, detergentes, cigarros sueltos y telefonía celular, entre otros. En Latinoamérica la cosa no cambia. En Perú, voluntarios de Un Techo para mi País (proyecto que toma como ejemplo a Un Techo para Chile y que está actualmente presente en 14 países del continente), constatan situaciones transversales al tema en muchos asentamientos, que sin acceso a agua potable, se enclavan en las laderas de las ciudades peruanas. Estos jóvenes han visto cómo grupos de “emprendedores locales” acercan en camiones aljibe u otros, agua potable para las familias que no tienen. La vulnerabilidad de no contar con lo mínimo, ha significado para los vecinos pagar hasta el triple del valor por cada litro de agua. La misma agua que un “emprendedor local”, por menos dinero, consigue abriendo una llave del interior de su vivienda, emplazada en la misma ciudad. Para reducir el impacto de estos acontecimientos, y generar soluciones innovadoras que respondan formalmente a las necesidades de una mayoría olvidada, creemos que el
  • 10. 12 diseño de una nueva tipología de productos inclusivos, tiene una potencialidad enorme para convocar a distintos actores de la sociedad Es así como el Programa MÍNIMO de Un Techo para Chile, ha logrado catalizar desde el diseño de productos a la academia, a miles de estudiantes chilenos, a empresas y pobladores de campamentos o barrios, en un proyecto de reflexión y aplicación común. Ha sido un ejercicio aplicado de democratizar el diseño, y con este el comercio y la globalización. Un atrevimiento para generar productos de calidad mundial a precios asequibles. Soluciones a la medida del “nuevo” consumidor. Objetos que acerquen el agua a quien no tiene. Estudiantes que diseñen en cada producto dignidad humana. Universitarios que reconocen la universalidad. Empresas que crecen distribuyendo calidad de vida a sus clientes. Pobladores de campamentos en el foco de la innovación. Inclusión. En las páginas que siguen, revisaremos los emprendimientos que se han llevado a cabo durante los últimos años, fruto del trabajo asociado con pobladores , jóvenes universitarios, investigadores y empresas, quienes enmarcados en un contexto de extrema pobreza y emergencia, han demostrado que la globalización puede ser buena para todos. Para ellos, especialmente a las familias que han participado de la iniciativa, son nuestras felicitaciones por lo logrado, y nuestra profunda esperanza de que todo este esfuerzo repercuta de alguna manera, en mejorar su calidad de vida. EQUIPO MINIMO Mirko Salfate Yutronic, Coordinador Programa MINIMO 2005-2007 Julián Ugarte Fuentes, Coordinador Programa MINIMO 2007-2008 Margarita Troncoso Montégu, Coordinadora Programa MINIMO 2007
  • 11. 13
  • 12. 14 2005 : PRIMERA INICIATIVA DE DISEÑO SOCIAL CHILENO Durante el primer semestre de 2005, Un Techo para Chile realizó la iniciativa “Optimización del espacio Mínimo”, que pretendió debatir, investigar y proponer acerca del Espacio Mínimo y las condiciones básicas de habitabilidad. La interrogante que motivó la iniciativa fue: ¿Cómo pueden aportar la política, el arte, la industria y la tecnología para mejorar la calidad de vida de los destinatarios de políticas habitacionales, mediante diseños y lógicas productivas eficientes y contemporáneas, que sean capaces de potenciar las capacidades instaladas en el medio local? El lugar que albergó la muestra fue el Museo Nacional de Bellas Artes, uno de los escenarios oficiales del arte nacional. Milan Ivelic, director del MNBA, plantea que “la premisa no es partir del espacio mínimo como si fuera el fundamento de la habitabilidad de los pobres. Es preciso revertirla, colocando la dignidad humana como el vector ético de una acción constructiva de viviendas para los más desposeídos.” Y agrega “Cuando el arte es reflexivo y crítico, cuando se vincula intensamente con la vida, hace un llamado a repensar si lo que se hace no es más que la reiteración de una matriz diseñada abstractamente, omitiendo a las personas quienes son, en verdad, los protagonistas del hecho de habitar, con todas las implicancias que conlleva: seres con identidad, con familias, con esperanzas, que anhelan una vida digna. El arte subvierte los lugares comunes, las convenciones sociales y, en el caso que nos ocupa, la vivienda estandarizada, incapaz de acoger a quienes las ocuparán”. Es así que la iniciativa Mínimo de Un Techo para Chile se dio a conocer en una muestra dividida en tres instancias: DISEÑO (la exposición de 24 prototipos de mobiliarios desarrollados por Universidades e Institutos en una investigación colectiva y de los proyectos ganadores del Concurso Nacional); ARTE (la instalación de tres obras artísticas en el frontis del Museo); y FOROS (la realización de 4 foros multidisciplinarios).
  • 13. 15 DEFINICIONES FORMALES CONCEPTO GRÁFICO ESTRUCTURA Al desarrollar la estructura del libro debieron tomarse en cuenta una serie de factores determinantes para lograr darle un orden adecuado. El hecho de ser una publicación de contenido diverso llevó a la necesidad de dividirlo en cuatro secciones: Diseño Arte Foros Paper Para darle un orden a esta estructura se le dio un especial énfasis al índice. En él se indican las páginas en el orden natural del libro con sus respectivos contenidos, utilizando el color como elemento referencial. SIMBOLOGÍA 11x25,5cm 24 páginas 17,5x25,5cm diseño 17,5x25,5cm arte 17,5x25,5cm 141 páginas foro 17,5x25,5cm paper 17,5x25,5cm índice dato duro 17,5x25,5cm 6 páginas
  • 14. 16 COLOR Para diferenciar y darle identidad a cada sección del libro se determinó un tipo de color diferenciador para cada sección del libro. En esta ocasión se consideró la correcta combinación de el color de fondo con el color de la tipografía, para así obtener contrastes adecuados para una buena legibilidad. Pit, consend iamconsequis acip ex eui bla conulla at. Il eros dolor aute estis ad tet prat. Bortio od miniam diam ipsum augait iriure con vel il dolor iniamet iustie diam veliqui C=0 M=95 Y=100 K=0 C=0 M=15 Y=20 K=40 C=0 M=15 Y=20 K=40 C=0 M=40 Y=95 K=0 C=0 M=0 Y=0 K=80
  • 15. 17 NUMERACIÓN Se acompañó al número con las herramientas del logo de MINIMO, como íconos diferenciadores de las distintas secciones correspondientes al Programa MINIMO. Los paper no llevaban herramientas por ser artículos complementarios proyecto. diseño a r t e foros papers diseño a r t e foros papers
  • 16. 18
  • 17. 19 diseño diseño. CONCURSONACIONALDEOPTIMIZACIÓNDE ESPACIOS MÍNIMOS Objetivo Luego de investigaciones y experiencias estudiadas por el Programa MÍNIMO de Un Techo para Chile, se demostró que las viviendas entregadas por subsidios presentan graves problemas en su habitabilidad, debido principalmente a la falta de equipamiento en su interior. El desarrollo de muebles siempre aparece como el primer nicho de investigación para mejorar dicha situación, es por eso que el Programa MINIMO en el año 2005, propuso desarrollar prototipos de mobiliario industrializables y multifuncionales que, construidos bajo una lógica de “Hágalo usted mismo”, permitan equipar y ampliar las viviendas sociales definitivas. Contexto Elemental Elemental ha trabajado desde el año 2004 con Un Techo para Chile. A partir de esto, se han inaugurado dos proyectos
  • 18. 20 diseño en la Región Metropolitana y se están de cada categoría: construyendo cinco proyectos a lo largo • Categoría Universidades: del país. La configuración arquitectónica 1er lugar – Bodega Colgante –Universidad de estos diseños, definió unidades iniciales Diego Portales de viviendas progresivas que controlan 2º lugar – Tabique Modular – Universidad o enmarcan el crecimiento, asegurando Católica del Norte un desarrollo armónico del conjunto y 3er lugar – Sistema Modular – Pontificia disminuyendo el esfuerzo por parte de los Universidad Católica del Norte usuarios para completar sus viviendas. Es Mención Honrosa – Tabique Multifuncional – así que los diseños Elemental aportan en la Universidad Diego Portales unidad inicial de la vivienda, abriendo un nuevo Mención Honrosa – Mueble CEC – campo de estudio y desarrollo, con respeto a los Universidad de Concepción sistemas de ampliación y equipamiento de los nuevos hogares1 . • Categoría Estudiantes: Para el concurso se trabajó con la tipología 1er lugar – Multicapas de vivienda construida en Quinta Monroy 2º lugar – Cama Madriguera el año 2004. El montaje dispuso el trazado 3er lugar – Módulo Multifuncional de las plantas de estas viviendas en el Mención Honrosa – 15 cm. hall central del Museo, sobre las que se dispusieron los prototipos de mobiliario . • Categoría Profesionales: 1er lugar – Vestidor Convocatoria 2º lugar – T.E.S. Tercio Espacial Superior La convocatoria se extendió a dos formatos. Mención Honrosa – Puerta Repisa Por un lado se trabajó con universidades e institutos, los que desarrollaron un curso o taller dentro de su maya curricular para analizar y trabajar el tema propuesto. Por otro ECUACIÓN PLANTEAMIENTO CONCURSO lado, se lanzó un concurso abierto al público en general, dividido en dos categorías: + m2 = multifuncionalidad estudiantes y profesionales. -$ = kit de partes Como resultado se trabajó con 14 instituciones educacionales, y se recepcionaron 460 proyectos en la modalidad de concurso. La muestra en el MNBA expuso 24 prototipos de mobiliarios mínimos, de los cuales se observan temáticas como: muebles generadores de espacios temporales, el uso de espacios inutilizados, muebles o sistemas multifuncionales y el mueble tabique. Dentro del libro se presentan los ganadores 1 Alejandro Aravena, Arquitecto fundador oficina Elemental.
  • 19. 21 a r t e arte. “MINIMAL, MÍNIMO, MINIMALISMO A LA CHILENA” 1.- Génesis y situación global. Hablar de Arte Minimal es indagar en una extensa saga de realizaciones y ejecutores que a lo largo y ancho de los últimos cuarenta años han extendido este concepto desde la arena visual, hacia lo arquitectónico e incluso el diseño en su más amplia acepción. Llegando este concepto hasta nuestros días como sinónimo de cierto tipo de comida, decoración o prenda de vestir; pero pocas veces nos detenemos en saber en qué consiste el llamado término “Mínimal”. Según el estudioso español Simón Marchán Fiz, “Minimal Art es un estilo escultórico en el que las diferentes formas están reducidas a estados mínimos de orden y complejidad desde una perspectiva morfológica, perceptiva y significativa.”1 Agreguemos a lo anterior que su nombre deviene de la idea de “mínimo”, expresado en las formas o colores primarios con que sus cultores -mayoritariamente artistas norteamericanos-, se dieron a conocer en 1965. De hecho, el período de mayor apogeo de esta tendencia fue entre 1965 a 1968, siendo la ciudad Nueva York el epicentro de esta corriente y el pintor- escultor Donald Judd, su primer teórico y pensador de este ejercicio. En este orden de análisis algunos de los nombres que ha recibido esta tendencia ha sido el de: “cool art”, “ABC art” y “formas primarias”, debido a esta cercanía que sus creadores establecieron con la arquitectura de rascacielos en Estados Unidos (ya que el arte Mínimal 1 Simón Marchán Fiz, “El Minimal Art o Estructuras Primarias“, en Del Arte Objetual al Arte de Concepto . Editorial Akal, Madrid, 1997, p.99.
  • 20. 22 a r t e tuvo su mejor correspondencia en los espacios abiertos de la ciudad y sus edificios, más que en los museos o galerías de arte, debido a la monumentalidad de los trabajos y la actitud pulcra y severa con que se trataban los aceros, maderas o aluminios, para realizar las obras). Impactando fuertemente a las audiencias de ese momento por la radical contraposición al Pop Art; de hecho, la belleza “Mínimal” para muchos es la decantada estética elitista del “Menos es más”. 2.- Génesis y situación local. Hace ya tres años recibí la invitación del Programa MÍNIMO para proponer desde el territorio del arte local, una curatoría que indagase en las preocupaciones de algunos artistas chilenos contemporáneos, sobre el debate que le concierne al problema de la vivienda mínima. Tal invitación trajo, a mi juicio, el agudo debate que desde el arte podía tener la realización estética de un tipo de obra mínima en sus gestos, pulcra y desprovista de toda narrativa en su visualidad, como una ética de trabajo que reflejase la pureza de un hacer en virtud del rechazo de toda opulencia visual (debido a que precisamente la vivienda social en el Chile de hoy, es pulcra y severa por una cuestión de las políticas estatales que le atañen). Un ejemplo de lo que sostengo son las llamadas “Casas Chubi” en la comuna de Peñalolén, que recibieron tal designación de parte de sus pobladores por el uso de colores puros ,-rojos, amarillos, violetas, etc.- en las fachadas de las casas, y se asemejaban a las populares golosinas que vienen en los mentados colores. Sin embargo, a poco andar este síntoma estatal de una modernidad exterior reflejada en los colores de las fachadas de esos pequeños hogares, se vio simplemente como una sospechosa cosmética habitacional al descubrir sus habitantes que las casas no resistieron la primera lluvia que el invierno traía, amén de la falta de espacio interior para desarrollar condiciones mínimas de habitabilidad en la urbe. Haciéndonos recordar que, “como la mayoría de las capitales latinoamericanas, Santiago es una ciudad donde la segmentación humana, social, se hace fácil y dramáticamente visible a la vista del espectador. Hay en ellas, no una sino varias ciudades segregadas, desagregadas.”2 En otras palabras, en Chile el Minimalismo no es reflejo de la opulencia en el hacer por la vía de la calidad de los materiales invertidos en la obra, sino más bien, es sinónimo de una desidia social frente a los necesitados. Por ende no me parece 2 Gonzalo Contreras, “Irrealidad Eterna, claves para el futuro“, en Jorge Tacla, Irrealidad Eterna. Catálogo Sala Tacla, Santiago, 2001.
  • 21. 23 a r t e desaventurado indicar que el “Minimalismo a la Chilena” es simplemente la supervivencia bajo una vivienda precaria y mínima en todo lo básico que le atañe al concepto de “hogar”, por parte de quienes se han visto obligados a desarrollarse en la estética del campamento como un acto capaz de capear esa constante adversidad en la que Chile se ha debatido. Vistos y atendidos de manera somera, este contexto en que el juego de palabras Mínimo y Mínimal se debaten, me pareció provocativo hacer visible desde la formulación de la curatoría el binomio de conceptos Espacio&Contradicción, para hacer efectiva la invitación del Programa MÍNIMO. Esto, porque en cierto sentido, existía una abertura de mirada desde la arquitectura hacia el mundo de las artes plásticas como un espacio válido para ofrecer ideas a un tipo de vivienda social, que pudiese integrar desde la arquitectura el diseño industrial y también la vertiente plástica en un grado de realización y concepción óptima, desde una economía de medios que fuese más allá de la estética minimalista. Lo anterior, expresado desde una restricción de materiales y formas, que pudiesen hacerse partícipe en ese cotidiano hostil. También como una primera mirada en torno a pensar la ciudad, “no como una ciudad de fragmentos sino como un cuerpo político, una entidad que tiene un carácter, un papel, que desempeñar en la división internacional del trabajo”3, citando al geógrafo David Harvey a quien debo esta reflexión sobre mi propuesta de trabajo a través de sus lecturas. Si extrapolamos esta invitación de la Fundación Un Techo para Chile a la muestra realizada en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago, hay un aspecto de la convocatoria que bien explica la selección de obras cuando expuse lo siguiente: “el debate de los problemas de la vivienda mínima en el espacio del arte chileno, supone trabajar la noción de que en la necesidad del habitar mínimo ésta se construye como una suma de contradicciones y paradojas, más que de soluciones”4. Porque cada uno de los expositores trató desde el emplazamiento de sus trabajos, reflejar esas contradicciones de la habitabilidad de los desposeídos desde la poética de una tridimensionalidad, capaz de hacernos ver un cierto estado de las cosas en aquello que denominamos morar. 3MarianaCanavese,“LaCiudadcomounCuerpoPolítico”enRevistaÑ.Buenos Aires. Octubre 21, 2006, pp.12-13. 4 Para una mejor comprensión de lo expuesto véase el folleto de la convocatoria de este proyecto, “MINIMO, Investigaciones sobre el Espacio Mínimo”. Editado por Fundación Un Techo para Chile, Santiago, 2005.
  • 22. 24 a r t e 3.- La “Toma” y el “Site Specific”. Uno de los grandes conceptos que el arte Minimal ha logrado acuñar en la macro realidad en donde es posible admirarlo es el del “Site Specific” o “Sitio Específico” que la obra requiere. Vale decir, el trabajo propuesto por muchos de los adherentes al movimiento en cuestión, ha sido creado para sitios o lugares previamente estudiados y en donde la obra establece un diálogo recíproco con el entorno y sus personas. Por ejemplo, el Museo Municipal de la Haya, en Holanda, tiene en el artista Sol Le Witt una serie de diseños escultóricos, arquitectónicos y objetuales pensados para el espacio exterior en sí mismo, donde el entrelazamiento de arte y arquitectura queda de manera clara y evidente por cómo el artista ubica y piensa su trabajo sólo para ser mostrado en ese y no en otro lugar. En nuestro micro escenario, el gesto de una toma de terreno está dado por la oportunidad de cumplir con el sueño de la casa propia, en el marco de las carencias estatales para dar viabilidad a tal necesidad. Muchas de las actuales villas o poblaciones en la periferia de Santiago son producto de ese acto colectivo de sentar propiedad en un terreno baldío, instalando el emblema patrio y luego demarcar el sito en que se emplazará la futura propiedad; la que en la mayoría de las veces está hecha con la precariedad del cartón y las maderas en desuso. Tal proceder, desde el mundo del arte contemporáneo, se articula a partir del siguiente diagrama de obra desarrollado por el artista visual Víctor Hugo Codocedo -fallecido un 27 de agosto de 1988- cuando el crítico y curador de arte Justo Pastor Mellado señala “vivió la dignidad de ser artista, en la periferia. En un país de la periferia del arte. Sabiéndolo, tomó el arte como su bandera; la bandera chilena como abrigo, como tela, y la tensó sobre un bastidor, como si por ese solo acto la convirtiera en pintura de caballete, en tapiz sin decoro.”5 Indico estas referencias para exponer el sentido de invitar a los artistas Yeniferth Becerra y su trabajo “Ropaverejo”, Mauricio Pezo y Sofía Von Ellrichshausen con su obra “Puertas”, y Alicia Villarreal con “Parque Forestal s/n”, quienes se dieron la tarea de investigar, desde sus propias poéticas de obra, las relaciones entre arte y arquitectura, habitabilidad y sustentabilidad, en sus acepciones más amplias. 5 Justo Pastor Mellado, “Han pisado con demasiada fuerza, la tierra sobre mi cabeza“, en Textos Residuales. Ediciones de la Cortina de Humo. Santiago, 1988.
  • 23. 25 a r t e Por ejemplo, la obra de Y. Becerra consistió en la instalación de un módulo de madera de 2x3x3mts. que, asumiendo el espacio metral de la mediagua, propone desde su interior la recreación de una casa chilena desde sus utensilios y mobiliario; todos son puestos en trueque con el público, bajo la condición de que la audiencia se lleve un objeto nuevo proveniente de la obra de la artista, dejando uno usado traído de su casa. En esos términos, la artista juega con el público desde el gesto primitivo del intercambio de utensilios, para reformular la noción de la vivienda nueva sin carácter, producto de su construcción pareada, en franca alusión a las villas que circundan nuestra ciudad. Ellas, desde la estética de los colores pasteles, intentan vender una habitabilidad ideal, buscando en el objeto usado una identidad de lo que habitar significa en la ciudad de hoy. Si en el trabajo de Y. Becerra el concepto minimalista de la materia severa y altamente tecnologizada ha sido reemplazado por la precariedad de la madera para construir este habitáculo del intercambio, la obra de Mauricio Pezo y Sofía Von Ellrichshausen ve en las barras de acero ensamblado la posibilidad de jugar con el espectador desde el concepto de abertura y cerradura, al transformar el recinto cúbico en un verdadero laberinto lleno de puertas que abren indistintamente hacia un dentro o fuera, dependiendo de la capacidad del espectador en términos de dejarse llevar por esta sugerente retícula de metal entramado. Sin embargo, al estar esta obra en el mismo frontis de la institución museal y muy cercana a la de Y. Becerra, se genera un contrapunto entre lo que podríamos llamar el efecto de la habitabilidad como necesidad de intercambio y la dimensión de la misma desde una frágil frontera llamada público/privado; Teniendo ambas la monumental arquitectura neoclásica del Museo Nacional de Bellas Artes como telón de fondo, para hacernos meditar en las proporciones de la vivienda moderna desde el territorio de la plástica. En ese sentido Alicia Villarreal fue la que mejor asumió la relación obra y entorno, al proponer un revestimiento de una serie de bancas de madera, que están junto a una pequeña área verde junto al museo. De modo sutil, la artista revistió estas bancas verdes con lanas, trapos y diversos revestimientos de color rojo para, desde ese gesto cromático, repensar que muchos de esos escaños en Santiago y el mundo son utilizados como vivienda por los mendigos al caer la noche. El rojo entonces cumple por una parte la función plástica de ser el complementario del verde como origen del objeto a revestir, y por otra parte, es una metáfora para sentar presencia
  • 24. 26 a r t e y alarma del uso que tiene ese equipamiento urbano al final del día. Tal como la artista definió su obra, “cada banco se convirtió en un cuerpo texturado, blando, personalizado,”6 a fin de hacernos partícipes de que esas relaciones entre el hombre y vivienda, también se hacen parte de la ciudad como un organismo vivo. Una de las preguntas y reflexiones que me surgieron en el lluvioso día en que esta exposición se inauguró, fue la de saber qué habría pasado con estas obras en el frontis de un museo dedicado al arte de nuestro tiempo en un ciudad norteamericana. También, ¿Habríansidocapacesdeconfrontarlasesculturasminimalistasque habitualmente dan la bienvenida a ese tipo de recintos, este tipo de emplazamientos?. Por otra parte, ¿Tenemos conciencia de lo que la palabra habitabilidad es realmente en las personas desposeídas?, ¿Puede el arte contemporáneo de Latinoamérica, acercarse al ideal Minimalista desde la precariedad material en su puesta en escena? Aún cuando no tengo respuestas a estas inquietudes, me parece oportuno indicar que el sólo gesto de tomarse un par de semanas el frontis del Museo Nacional de Bellas Artes por medio de estos tres emplazamientos (lo que aparentemente consideraba como dimensiones propias e inmutables de la vivienda Mínima y le son fundamentales a ciertos aspectos del arte de nuestro tiempo) es un asunto no menor; sobre todo si pensamos que el propio arte local por años ha vivido en una precaria condición de sustentabilidad y habitabilidad, dificultando su lectura y estudio. CARLOS NAVARRETE Curador obras de arte, MINIMO 2005 Mauricio Pezo, Sofía Von Ellrichshausen “Parque Forestal s/n” / Yennyferth Becerra “Ropavejero” / Alicia Villarreal “Puertas” / 6 Ibid. Nota 4.
  • 25. 27 foros foros. Ciclo de conversaciones multidisciplinarias con representantes de distintos sectores de la sociedad. E n paralelo a la exposición, el Centro de Investigación Social de Un Techo para Chile organizó cuatro foros que buscaron debatir, analizar y proponer acerca del espacio Mínimo, desde distintos puntos de vista, abarcando variadas temáticas y convocando a actores validados en distintas esferas disciplinarias. Foro Nº 1: “Vida comunitaria y organización en conjuntos de espacio mínimo”: Moderador: • Iván Valenzuela, periodista. Panelistas: • Francisca Márquez – Academia de Humanismo Cristiano. • Susana Aravena – Sur profesionales. • Claudia Ayala – Un Barrio para mi Familia. • Karen Monarde – Dirigente Comité campamento Los Aromos •BenjamínDíaz–EncargadoRegiónMetropolitana
  • 26. 28 foros Un Techo Para Chile Los textos que se incluyen continuación pertenecen a: Foro Nº 2: Ricardo Tapia, quien describe cuáles son los “Historia e Identidad en la vivienda social” mínimos que debemos considerar como Moderador: profesionales para los pobladores; • Mónica Pérez Claudia Ayala, quien explica el desarrollo Panelistas: de la Habilitación Social, enfocada desde la • Rodrigo Hidalgo – Geógrafo PUC experiencia del Programa Chile Barrio; • Mario Garcés – ECO Francisco Sabatini quien describe el valor que • Francisco Sabatini – Sociólogo PUC tiene la condición de “ser popular” en el contexto • José Bengoa – Rector sociología Academia de actual de nuestro país. Humanismo Cristiano Foro Nº 3: “Cultura y recursos mínimos” Moderador: • Margarita Hantke, periodista Panelistas: • Ricardo Carrasco – Documentalista Patiperros y al Sur del Mundo • La Legua York – Gestor cultural de la población La Legua Foro Nº 4: “Cuáles son los mínimos que queremos para la política habitacional del país” Moderador: • Matías del Río, periodista Panelistas: • Ricardo Tapia – Sub-Director INVI Universidad de Chile • Alejandro Aravena – Arquitecto Elemental • Mirko Salfate – Director Vivienda Definitiva, Un Techo para Chile • Alejandra Barrera – Dirigente Campamento Villa esperanza – habitante Proyecto de vivienda Antumalal, Renca. Dentro del libro, se incorporaron tres textos elaborados por quienes fueron panelistas de los foros. Estos se realizaron el año 2007 a partir de la revisión de las transcripciones de los expositores realizadas el año 2005.
  • 27. 29 papers papers. E l Programa MINIMO de Un Techo para Chile nace como una iniciativa multidisciplinaria. Ella parte por posicionar un tema social en la discusión académica; unir disciplinas en una sola experiencia y también formular y replantear el rol de las profesiones en pro del crecimiento integral del país. Así como el año 2005 se generó un resultado de índole académico, actualmente se sigue trabajando para profundizar, acercar y ampliar el espectro de investigación, tanto a los estudiantes y profesionales, como a los pobladores de nuestro país. Es por eso que se invitó a los participantes de la iniciativa a desarrollar o incluir textos inéditos, que abran el espectro de investigación y potencien académicamente las bases de los planteamientos del Programa MINIMO. Dentro de estos textos se presenta la experiencia deAlejandra Barrera, pobladora del ex-campamento Lo Boza, quien narra su vivencia en el proceso de cambio de vida del campamento al barrio; Rodrigo Hidalgo, geógrafo de la Pontificia Universidad Católica, quien desarrolla una investigación que nos permite adentrarnos en las consecuencias que ha generado la Ley de Habitaciones Obreras de 1906, la que inició el desarrollo de proyectos de vivienda social en la periferia de Santiago; Alejandra Rasse y Francisco Sabatini presentan una matriz conceptual sobre la relación de los niños con el espacio en nuestro contexto cultural, tomando como caso de estudio distintas barrios de vivienda social; Francisca Márquez,Antropóloga y Doctora en Sociología, revisa la historia de los pobladores chilenos
  • 28. 30 papers en la búsqueda de identidad y de un lugar digno para ellos en la ciudad; y, finalmente, Rodrigo Torres, Ingeniero y Gerente de Marketing en Chile de la empresa Masisa, nos relata la experiencia de la empresa en el desarrollo de diseño para la base de la pirámide, como nuevo nicho de investigación para empresarios y diseñadores del país.
  • 29. 28.578 En Chile aún existen 533 Campamentos, familias habitándolos
  • 30. 1 Caleta Vitor 134 El Bosque 267 Palomares 400 Viento del Sur 2 Catastro campamentos 2007 CIS • Fuente UTPCH 2 Mirador II 135 Alto San Roque 268 La Cata 401 Población Santiago buena 3 Areneros 136 Los Aromos 269 Vista Hermosa 402 Sector Antena 4 Sica-Sica 137 Viña Fundo el Bosque 270 Libertad 403 Septimo de línea al final 5 Villa vista Hermosa 138 Final Calle 5 271 Los Guerreros 404 Camino Cementerio 450 6 Alto Vicuña Mackena 139 Comité Esperanza 272 El Estero 405 Los Mallines 7 Trabajadores por la Vivienda 140 Los almendros 273 Los Pescadores 406 Prolongación Rubén Darío 8 Ex Vertedero 141 Villa los olivos 274 Reposo 407 Los Pitufos 9 Caleta Chipana 142 El Boco 275 Gajardo Sur interior 408 Villa Cruz Roja 10 Circunvalación s/n 143 Mar azul 276 El Tunel 409 Villa Dorotea 11 Santa Barbara 144 lo tetero 277 Villa Alto los Padres 410 Los Paltos 12 Bajo de Soga 145 Sector Navia 278 Calle nueva norte 411 Rivera Azul 13 Sector Camping 146 Población Hidraulico 279 Paradero la Victora 412 Villaseca 14 Casa Futura 147 Población Emergencia 280 Av. Estación 413 Escuela vieja 15 Caleta San Marcos 148 los Colonos 281 El Estero 414 La esperanza II 16 Villa Municipal 149 Ramaditas 282 Chacra Alicia 415 Mujeres Unidas 17 Villa Padre Javier 150 Los Carrera 283 Pilmaiquen 416 Ongolmo 18 Por fin mi casa 151 Villa hermosa 284 Población El Esfuerzo 417 Javiera Carrera Nº 1100 19 Los Arenales 152 los Molinos Quemados 285 La Obra 418 Estancilla 20 Victor Jara 153 Trapiche Cancha 286 Libertad II 419 Muga 21 Chile Nuevo I 154 Villa la Gomboina 287 Pta. Astorga 420 Don Enrique 22 Corazon de Maria 155 Santa Lucia 288 Matta al Cerro 421 Bienes Comunes 23 Emanuel 156 callejon los Laureles 289 Toam el Pinar 422 Parcela 52 24 18 de Septiembre 157 Trapiche Mocino Viejo 290 Loncono Bajo 423 Ex Fundo San José 25 Juanita Cruchaga 158 El Litoral 291 La Esperanza 424 Lo Pinto 26 Alto Mendoza 159 Fundo el Bosque 292 Cerro Monte Redondo 425 Los Aromos 27 Familias Puente 160 los Peumos 293 Población Vista al Mar nº 9 426 Rivera Sur 28 Nueva Vista Hermosa 161 Puntilla san Pedro 294 Coliuma alta 427 Simon Ojeda 29 Humilde Esperanza 162 Puente las Truchas 295 Coliuma bajo 428 Yábar 30 paquica 163 Prats - sin nombe 296 Huillinco bajo 429 El Jordan0 31 Caleta Buena 164 Puntilla de Panquehue 297 Recoleta Bajo 430 Picton 32 La Chimba 165 al lado iglesia 298 Polcuro 431 La Red 33 Los Pinares 166 Puente Limahue 299 Antino Bajo 432 Libertadore el Bajo 34 Aurora Esperanza 167 Ayuntamiento 300 Cerro Bagnano 433 Las Palmeras 35 Padre Alberto Hurtado 168 Pedro Segundo Estrada 301 Fundo Lengce 434 Pedro de Valdivia 36 Urco 169 Clodomiro Vargas 302 Campo Deportivo 435 Lo Errazuriz 37 Portal del Inca 170 Orombello 303 Graneros 436 Errazuriz 52 38 Jaime Sierra Castillo 171 Galvamino al llegar al rio 304 Andrés Lama 437 Condomino Buzeta 39 Vista al Valle 172 el corte de Requegua 305 Temistocles Rojas 438 Padre Vicente 40 Cerro Mirador la Negrita 173 sector sur estación 306 Nueva Ilusión 439 Maestranza San Eugenio 41 Candelaria 174 Fundo Limague 307 Caleta Antena 440 Los Tilos 42 Villa el cerro 175 Callejon carta propia 308 Caleta Pesquera Tumbes 441 El Guerrillero 43 Carlos Villalobos 176 los olivos 309 Villa Araucaria 442 Esperan y Fe 44 Quebrada Isabel Riquelme 177 callejón independencia 310 Villa El Estanque 443 Jorge Inostroza 45 Padre negro 178 Santa Clarisa 311 Villa El Trebol 444 La Estación 46 Pasaje Jose Cisterna 179 Poblacion emergencia 312 Nuevo Amanecer 445 La Quebrada 47 Piedra Colgada 180 poblacion lo Conti 313 El Triangulo 446 Planta Hidroelectrica 48 Hacienda San Pedro 181 Cabreria 314 los cordones 447 La Higuera 49 Hacienda Chamonete 182 Rio Seco 315 Los Gitanos 448 La esperanza 50 Hacienda Toldo 183 Cerro El Manzano 316 La línea Férrea 449 El Bosquecito 51 Sector Vizcachas 184 Las torres 317 Vírgen de los Pinos 450 Nueva Oriente 52 Sector las Higueras 185 Callejones al entrar 318 Nueva Esperanza 451 El Molino 53 Cardenal Silva Enriquez 186 Ex Matadero 319 Sector Estación 452 Padre Hurtado 54 Saturno 187 El Nogal 320 Villa Puesco 453 Villa el Sol 55 Barrio Nuevo Latarea 188 Cancha el Ferro 321 Línea Férrea I 454 La Copa 56 Pabellón Bajo 189 Ex Matadero 322 Santa Elena 455 Central lo Vargas 57 Sergio Soto 190 Ribera del río 323 Rivera Imperial 456 Villa El Estero 58 Los Bronces 191 Esperanza Norte 324 Cruzada al norte 457 Nuevo Transitorio 59 Tatara 192 Ampliación 11 de septiembre 325 Pullehue 458 Lomas I 60 Villa San Pedro 193 Zona Carretoneros 326 Flor Donguil 459 La Herradura 61 Picachos Negro 194 Población Lo Contí 327 La Construcción 460 Esfuerzo II 62 Quebradita 195 Calle Julio Montt 328 Los Áridos 461 Juan Pablo II 63 Perales Viejos 196 Recinto Estación 329 Callejón Essar 462 Los Litres 64 Callejón Martínez 197 Sector de Pichiguao 330 Campamento Lynch 463 Las Lomas II 65 Villa Jilguero 198 Codao Cerro 331 Padre Hurtado 464 dos en uno 66 Labrar 199 La Gloria 332 Rauwsen 465 Los Aromos 67 Quebrada Las Rosas 200 El Porvenir 333 Pasaje San Francisco 466 Joaquin Rodriguez 68 Vista al Mar 201 Villa Napoli 334 Las Heras 467 Las Tinajas 69 Lautaro Norte 202 Bajo Llollinco 335 Villa Portales 468 Portales 70 La Batea 203 Villa los Copihues 336 Villa Esperanza 469 La Isla 71 El Triángulo 204 El Membrillo 337 Población Diego Portales 470 Pueblito la Farfana 72 Cruz de Caña 205 Ajial Manzana 338 9 Oriente 471 Camino la Palma 73 Camarones 206 Sector Los Pozos de Quillaimo 339 Angostura 472 San Benito 74 El Molle 207 Triángulo 340 Pasaje Lynch 473 Unión y Esfuerzo 75 Maitencillo 208 Lo Garcés 341 Vista Hermosa 474 Todos juntos por un techo 76 El Toro 475 3 de septiembre 209 Esperanza 342 Campamento Smith 476 Recinto Estación 77 Subida Mina Hermosa 210 El Paso 343 Cancha Las Rocas 477 Las Hortensias II 78 Curque Alto 211 Villa Nueva Mar 344 Luz de Esperanza 478 Belen Guilda Diaz 79 Villa Esperanza 212 Reyes Sur 345 La línea Férrea 479 Juan Pablo II 80 Sector Ribera del Río 213 Loncomilla Sur 346 Laraquete 480 Pelvin 81 Quebrada el Milagro 214 Villa El Estero 347 Campamento Barros Arana 481 Cuatro Canchas 82 Recinto Estación 215 La Mina 348 Recabarren 482 San Pablo 83 El Consuelo Alto 216 Multicancha 349 Piedra Blanca 483 Fundo el Porvenir 84 Santa Rosa Alta 217 Oñederra 90 350 Vista Hermosa 484 Campamento rural peralito 85 Las Majaditas 218 Quiliquina 351 10 de mayo 485 Cerro la Ballena 86 El Peumo 219 La Poza 352 Pastahue Final 486 Los Areneros 87 Margenes del Río 220 Gabriela Mistral 353 El Matadero 487 El Peñoncito 88 San Antonio de los Caliches. 221 Villa Los Troncos 354 Campamento Arica 488 Cordillera 89 Camino al Mar 222 Pangalillo 355 Campamento 18 de Septiembre 489 Adonays 90 Nuevo Amanecer del Elqui 223 La Poza 356 Los Canelos 490 Las Totoras 91 El Escorial 224 Sector Maule Sur 357 El Cobre 491 Lo Echevers 92 Diagonal Los Castaños 225 La Guardia 358 Villa el Esfuerzo 492 Nueva Andres Bello 93 Media Hacienda 226 Los Boldos 359 Los Pinos 493 Nucleo Montenegro 94 Pasaje Eben ezer 227 Punta Riel 360 Esperanza del mañana 494 Las Rocas 95 Rivadavia Parte Alta 228 Colmenares 361 Monseñor René Rebolledo 495 Mapumahuida 96 Cerro chico 229 Pangalillo-Vueltas Cortas 362 Porvenir II 496 Juan Alsina 97 La Cantera 230 Población La Villa 363 Litz 497 Parcela 4 98 El Bronce Sin Numero 231 La Quebrada 364 Derrumbe del cerro 498 Villa Esperanza 99 Fuerza y Esperanza 232 Puico Alto y Bajo 365 Villa Olímpica 499 Lo Boza 100 Ebenezer 233 Cerrillo Caiván 366 Las Camelias 500 Nadie nos conoce 101 Pueblo Hundido 234 Las Huachas 367 Comité del trabajo transatlántico 501 Parcela 10 102 El Vergel 235 Picazo Alto 368 11 de septiembre 502 San Francisco 103 Tiro al Blanco 236 Santo domingo 369 Bernardo Ohiggins Bajo 503 Ochagavia 104 Mesana 237 Fundo las Garzas 370 Pasaje Colón 504 Antonio Varas 105 Vista al Mar 238 Monte Patria 371 Pablo Neruda 505 Parcela 12 106 Pasaje Edmundo Frei 239 Ilusiones 372 Ricardo Lagos 506 Parcela 13 107 Colo Colo 240 Ortuzar 373 El Trébol 507 El Sauce 108 Final de Bernardo con U de Seima 241 Las Lilas 374 Vicente Pérez Rosales 508 San Joaquin 109 Población de emergencia 242 Guaico Uno 375 Torino 509 Mateo de Toro y Zambrano 110 Obispo Valdés 243 Peumal 376 Rivera Norte 510 Las Araucarias 111 Arturo Prat 244 Tres Puentes 377 Pasaje Jerusalén 511 Luxemburgo 112 Monte Sinaí 245 Litral 378 Cruz Roja 512 El Manzano 113 Campanilla 246 Puente Ñuble 379 San Francisco 513 Emergencia 114 Ampliación puerto Williams 247 Vista Bella 380 La Esperanza 514 Nueva Esperanza 115 Ampliación Lago Cóndor 248 Las Pataguas 381 Río Cruces 515 El Arenal 116 Parcela 15 249 Fernando May 382 Lomas de la Barra 516 Villa Dr. Ernesto Bencke 117 Parcela 11 250 Fresia 383 Santa Mónica Alto 517 El Bollenar 118 Peumo 251 Toma Villa la Fabrica 384 Rio Leufucade 518 Ex retén viejo 119 Caminando Hacia mi Casa 252 Av. La Costa 385 El Esfuerzo 519 El Cementerio 120 Puyehue 253 Monte los olivos 386 Las Vertientes 520 La Plaza 121 Los Aromos 254 Villa democracia 387 Sector Equil Villa 2000 521 El Ferrocarril 122 Villa Kaplan 255 Morro Bajo 388 Pampa Muñoz 522 Loteo San Enrique 123 Villa La Pradera 256 Tunel 2 los aromos colcura 389 Barros Arana 523 Santa Mariana 124 Villa La Cumbre 257 Nuevo Amares 390 Campamento Municipal Malvinos 524 Calixto Nuñez 125 Villa Oriente 258 Villa los Aromos 391 Pueblo Hundido 525 Rivera del rio 126 Villa La Cruz 259 Puerto Nuevo 392 Pampa Río 526 Santa Lucia 127 Manuel Bustos 260 La Vega 393 La Estrella 527 Litre I 128 Bienvenidos 261 Ilusión 2 394 Los Jazmines 528 Los Algarrobos 129 Tranque Las Vacas 262 Ricardo Lagos 395 Callejón lan 529 Rivera del rio 130 Lomas de Bellavista 263 Cardena 396 Juan Pablo II 530 E taco de Polpaico 131 Todos Juntos 264 Comité Esperanza 397 Campamento Amor y Esfuerzo 531 La Isla 132 Pan de vida 265 Junta de Vecinos Nº5 Sector Costanera 398 Los Girasoles 532 Campamento alegría 133 Comité Esperanza 266 Collao 1900 399 Campamento 2000 533 El Ferroviario
  • 31. 33 papers Historia de un sueño que parecía imposible. por Alejandra Barrera Ex Pobladora Campamento Villa Esperanza, Renca Panelista Foro “Cuáles son los mínimos que queremos para la política habitacional del país”, MINIMO 2005
  • 32. Celebración de Navidad Campamento Villa Esperanza • Fuente Alejandra Barrera 34
  • 33. 35 papers E sto comienza hace ya 8 años atrás, en el año 2000. Arrendaba casa como muchas otras familias en mi comuna (Renca). Mi esposo tenía un trabajo y todo iba bien, hasta que a él lo despidieron y nos vimos en la necesidad de buscar otro lugar para vivir porque se nos juntaron deudas de arriendo, luz, agua y no pudimos pagar. El dueño de la casa nos pidió que nos fuéramos y, como pudimos, pagamos lo que debíamos. Nos fuimos a un terreno muy cerca, donde se nos pedía pagar sólo $15.000 por los metros que ocupáramos. Trasladamos nuestras cosas de a poco y junto a nosotros también se fueron algunos familiares que se encontraban en la misma situación. En este lugar cada familia empezó a hacer pozos negros para el baño, a cerrar el sitio donde estarían sus nuevas casas, confiados en que esto solucionaría en parte nuestra vida… pero no nos imaginábamos que lo peor estaba por venir. Una vez estando ahí logramos parar una pieza de 3 x 6 mts.; para esto compramos los materiales con harto esfuerzo y nosotros mismos la construimos. Por otra parte, mi esposo aún no encontraba trabajo estable, sólo hacía trabajos esporádicos, y lo que ganaba alcanzaba sólo para comida, medicamentos y pasaje de locomoción. Mis hijos, que en ese momento tenían 7 años el mayor y 2 meses el menor, no alcanzaban a comprender lo que nos pasaba, pero ellos eran nuestra fuerza para seguir doblándole la mano al destino. Así continuamos por algunos meses sin agua ni luz propia, ya que teníamos que conseguirla con el dueño del terreno que vivía a media cuadra de allí. Era complicado lavar la ropa con poca agua; tuvimos que usar velas muchas veces; la humedad y el barro en invierno eran crueles. Siempre que nos poníamos a conversar con mi esposo, nuestro tema era cuándo sería el día en que estaríamos en lo propio, refiriéndonos a nuestro gran sueño de la casa definitiva. La veíamos tan lejana e inalcanzable, y pensábamos que si no éramos capaces de subsistir con
  • 34. 36 papers lo poco que teníamos, cómo íbamos a poder ahorrar para postular a la vivienda. Cada vez sentíamos que íbamos de mal en peor en nuestra situación, pero nos refugiamos en nuestra fe: Dios nos iba a ayudar a salir adelante de alguna manera. Nos organizamos como comunidad, porque ya éramos ocho familias las que vivíamos en el terreno; formamos una directiva para mayor organización y así gestionar o tramitar algo en la municipalidad para que nos pudiesen orientar en el tema de la vivienda. Pero en ese momento no pudimos hacer nada, y nos quedamos así por 1 año más, viviendo y pensando si nuestro sueño se realizaría algún día. Así transcurrían los días, sorteando inconvenientes, incomodidades y molestias, pero no puedo dejar de mencionar que también pasamos momentos lindos: nos uníamos más como familia, nos acercábamos al Señor y sentíamos el consuelo que esto pasaría pronto. Así fue como en el transcurso de otro año se llenó el terreno con alrededor de 40 familias, todas conocidas o familiares de las más antiguas del lugar. Queríamos formar un lugar para vivir que fuese tranquilo, sano y limpio para nuestros hijos y así se dio. Le pusimos un nombre a nuestra comunidad: “Villa Esperanza”, porque quisimos recalcar el deseo de mostrar que éramos una comunidad con toda la fuerza de surgir y darles algo digno a nuestras familias. No queríamos que nuestros vecinos nos estigmatizaran, como en general se hace con los campamentos. Para organizarnos en el terreno, planificamos los espacios que pertenecerían a cada familia, nos preocupamos de que nuestras casas tuviesen espacio suficiente y que, además, hubiesen pasajes para los vehículos de emergencia en caso de necesitarlos; emergencia que no ha sucedido hasta el día de hoy, gracias a Dios. En el campamento continuamos nuestras vidas sin sobresaltos, hasta que conocimos a Un Techo para Chile e INFOCAP en Campamentos, quienes implementaron una sede que ha servido para hacer nuestras reuniones y para realizar talleres de capacitación en oficios; cursos de recuperación de estudios (tanto en niños como en adultos), entre otras actividades. Pasados unos meses, llegaron a nuestro campamento unas dirigentes del Campamento Lo Boza1 a ofrecernos que nos uniéramos a ellos en un proyecto de vivienda que ya tenían algo avanzado, porque necesitaban a más personas para que tuviera más peso ante quienes debíamos presentarlo. Sin lugar a dudas este proyecto era diferente, porque se estaba formando con personas de distintos campamentos de la comuna: Lo Boza, Mapu-Mahuida, Villa Esperanza y algunos allegados que también vivían en condiciones de extrema pobreza. Nos presentamos con nuestras ideas muy claras. La principal era quedarnos en la comuna donde teníamos todas nuestras raíces (como el colegio de nuestros hijos, consultorio, hospital y trabajo, que es lo principal para ahorrar para la vivienda). Comenzar en otro lugar sería para nosotros algo imposible, y siempre objetamos la idea de enviar a las familias a lugares de la periferia, pasando a llevar la dignidad de las personas y sin siquiera darles la oportunidad de decir lo que ellos pensaban o les gustaría hacer. Pensábamos “nosotros somos quienes vamos 1 Campamento que estaba ubicado a cinco cuadras del nuestro y conformado por alrededor de treinta familias.
  • 35. 37 papers a vivir acá toda la vida, y no los que asignan las futuras viviendas”. Por ello, nos presentamos a las autoridades con nuestra propuesta bien clara, para que nos pudiesen entender y escuchar. A partir de esta propuesta, la directiva tuvo que dirigirse a los organismos pertinentes (el SERVIU y la Municipalidad) para empezar a reunir los papeles de las familias, ver si todos podían postular, y si existía algún problema que debíamos solucionarlo junto a ellos. Siempre se les dijo a las familias que este proyecto debía ser con la mayor participación y compromiso para que nos resultara todo bien, y así las autoridades nos tomarián en cuenta. Cuando logramos ser oídos ya éramos alrededor de 300 familias inscritas para comenzar a funcionar como comité, pero se nos presentó un problema: en la comuna no había terrenos para viviendas sociales, y nos dijeron que era imposible, que debíamos buscar en otro lugar. Esto no nos gustó porque nuestro propósito era quedarnos en la comuna; así nos vimos en la necesidad de empezar a buscar terrenos lo más cerca de nuestras casas. Al frente de Lo Boza encontramos uno, pero tenía un gran problema: en él no podía construirse, porque era un terreno solamente de relleno; era inestable para hacer casas y necesitaba demasiado dinero para arreglarlo. Esto nos entristeció mucho, ya que nos habíamos hecho a la idea de que fuera nuestro, y además quedaba casi al lado de nuestros campamentos… Por eso nos dieron más ganas de obtenerlo, y se empezaron a negociar precios, buscando el menor valor. Paralelamente, se comenzó a trabajar con las familias para avanzar más rápido, para que se sintieran parte de este proyecto y pudiesen tomarle más valor a lo que sería nuestro nuevo barrio. También se escogió de cada campamento a delegados para que llevasen información de cómo avanzaba todo el proyecto, lo que se conversaba en una mesa de trabajo una vez a la semana a la que asistía la directiva, voluntarios de Un Techo para Chile y, a veces, uno que otro invitado para que nos conociera o nos pudiese ayudar a solucionar problemas que se nos presentaran en el camino. Fue así como conocimos a muchas personas, sin dejar de mencionar el gran trabajo en conjunto de las familias, siempre pensando que debíamos ahorrar cada vez más por conseguir lo que nos habíamos propuesto. Cada familia debía ahorrar 20 UF y eso significaba un gran esfuerzo, porque algunos trabajaban por un sueldo mínimo y otros esporádicamente. También significaba postergar otros sueños, porque la prioridad tenía nombre: ¨Nuevo Barrio¨. Esto empezó a tener forma, como comunidad sustentable, cuando los protagonistas principales fueron la gente y sus necesidades, lo que se produjo gracias a todos los que escucharon y creyeron en nuestro proyecto. Al comienzo costó motivar a las familias y a las entidades, pero se logró; estando conformada la mesa de trabajo, nos dimos cuenta de que la mejor forma de que el proyecto saliera adelante era proyectarnos y aterrizarlo de alguna manera. Para esto los dirigentes definieron distintos roles para realizar diferentes tareas en paralelo: gestionar lo que era la postulación en el SERVIU y buscar una Entidad Organizadora, una constructora, arquitectos y recursos. Asimismo, los delegados asumieron distintas funciones que se realizaron como comisiones tales como: educación, salud, deporte y cultura, biblioteca, sala cuna y jardín infantil, centro comunitario, equipamiento y áreas verdes. Cada una de estas
  • 36. 38 papers comisiones tenía un representante, que entregaba toda la información en la mesa de trabajo, siempre velando por las necesidades propuestas por la gente. Gracias a todo el trabajo de la comunidad, nos ganamos el subsidio dos años después de conformado el comité, en septiembre de 2004. Este fue un gran hito para nuestra comunidad, y lo celebramos cada año, sin dejar de mencionar “La Primera Piedra”, donde las 170 familias celebramos en el terreno mismo el inicio de la construcción de nuestras casas. Nos dijeron que estarían a lo menos en 1 año, todos calculábamos para diciembre del mismo año, como regalo de navidad y eso nos daba las fuerzas para seguir juntando más plata, para los cierres de cada pasaje, las divisiones, protecciones y también las terminaciones. La presidenta del comité propuso en conjunto con unos voluntarios que se formara un directorio conformado por empresarios, voluntarios y la directiva, para gestionar y conseguir recursos que fueran en beneficio de las familias y así entregar la casa terminada. Veíamos en la TV que a muchas familias en nuestra misma situación se les entregaban casas no terminadas, y tenían que amontonarse en una sola pieza y estar igual o peor que cuando estaban en el campamento, con hacinamiento y por unos buenos años más, hasta tener los recursos para las divisiones de sus casas y así poder verla terminada y habitarla como corresponde. Se les propuso a los empresarios que ellos se consiguieran una parte en plata, a los voluntarios de Un Techo para Chile otra parte, y a las 170 familias que ahorraran 15 UF en un plazo prudente, para que las casas se puedieran habitar desde el día uno sin pasar incomodidades. Mientras tanto, se fueron presentando nuevas situaciones e ideas para mantener a las familias trabajando en pro de su casa; se buscaba la forma de que la constructora iniciara lo antes posible el centro comunitario ya que existían donaciones para su construcción. Así, luego de un tiempo, se vio movimiento en el centro comunitario; nuestros ojos veían cómo avanzaba y empezaba a tener forma… nos conseguimos donaciones para la biblioteca, el trabajo de Integra para administrar el Jardín Infantil con trabajadoras de la comunidad (gracias a lo cual funciona diariamente hace dos años). El Centro Comunitario se inauguró el 3 de octubre de 2006, día en el que veíamos también avanzar la construcción de nuestras casas. Finalmente, el día 1º de junio de 2008, tuvimos la inauguración del Proyecto; evento que organizamos junto a todos nuestros vecinos y voluntarios, quienes siempre nos han acompañado en este hermoso sueño: habitar nuestras viviendas. Espero que este Barrio Sustentable sea un ejemplo, y se tome como modelo en todo el país para otros proyectos de vivienda de familias de escasos recursos. Hoy les puedo contar la inmensa alegría que tengo de estar viviendo y disfrutando de mi casa junto a los seres que más quiero. Nos cambiamos al siguiente día de la inauguración, igual que muchas otras familias. Es una casa de 3 pisos con living, comedor, cocina, 3 dormitorios, 1 baño, ante- jardin y patio, donde nos hemos acomodado muy bien. Esto es digno para vivir y también digno de contar para que todos sepan que cuando hay un
  • 37. 39 papers sueño en común, donde nos unimos, se puede hacer realidad con gran orgullo. Lo digo: se puede y aprovecho de dar las gracias a quienes creyeron en nosotros: departamentos de gobierno, instituciones, organizaciones, empresarios, voluntarios y hermosas personas de gran corazón. A ellos los invito a que sigan creyendo en los sueños de las familias de campamento, para que juntos, los podamos cumplir. 1 Vecina con Ex Ministra de Vivienda y Urbanismo Sonia Tschorne 3 - 4 Construcción Viviendas proyecto “Antumalal”. 2 Vecinos - Entrega subsidios habitacionales Diseño oficina ELEMENTAL 1 Fuente • UTPCH 2 3 4
  • 38. papers Inauguración vivienda proyecto “Antumalal”. Fuente UTPCH 40
  • 39. 41 diseño CATEGORÍA UNIVERSIDADES E INSTITUTOS 4 3 5 1 2 1 Bodega Colgante - UDP arquitectura 2 Tabique modular - UCN arquitectura 3 Sistema modular - PUCV arquitectura 4 Tabique multifuncional - UDP diseño industrial 5 Mueble CEC - UDEC arquitectura
  • 40. 42 PROTOTIPOS diseño • Nombre Proyecto: Bodega Colgante 1 • Categoría Universidades e Institutos • Alumnos: Marco Lepe + Sergio Pizarro • Profesores: Nicole Labbé + Patricio Mardones lugar • Universidad: UDP Arquitectura
  • 41. 43 armado diseño 1 materiales 4 1 2 32 10 2 5 3 4
  • 42. 44 PROTOTIPOS diseño • Nombre Proyecto: Tabique Modular • Categoría Universidades e Institutos 2 • Alumnos: Claudio Castillo + Cristián Cisternas + Francisco Carrasco + Jiny Jiménez (alumno Ingeniería Civil UCN) • Profesor: Sergio Alfaro lugar • Universidad: UCN Arquitectura
  • 43. 45 armado diseño 1 materiales 100 2 10 Planchas MDF 18mm 1 MDF Ranurado 20mm 2 Listón Pino Acerrado 2x2” 4 3 4
  • 44. 46 PROTOTIPOS diseño • Nombre Proyecto: Sistema Modular • Categoría Universidades e Institutos 3 • Alumnos: Vanesa Siviero + Hermann Rosenthal + Ingrid Lizana + Luis Camano + Felipe Cardemil + Gonzalo Zahr • Profesores: Juan Carlos Jeldes + Ricardo Lang lugar • Universidad: PUCV Arquitectura
  • 45. 47 armado diseño 1 materiales 12 2 200 1k Planchas Terciado estr. 18mm 1 Terciado estr. 15mm 1 Masisa Melamina 15mm 1 3 4
  • 46. 48 PROTOTIPOS diseño • Nombre Proyecto: Tabique Multifuncional M • Categoría Universidades e Institutos • Alumnos: Macarena Pola + Francisco Ortega + Sin Ae Song + honrosa Pamela Reyes + Daniela Lalane • Profesores: Janio Thomas + Carlos Villalobos • Universidad: UDP Diseño
  • 47. 49 armado diseño A B materiales C D 200 2 2 200m Planchas Masisa Melamina 15mm 3 Masisa OSB 15mm 4 Terciado estr. 15mm 3 Otros Piola acero 2mm 12m Tensor 20 Plástico PVC 1 E Pino Acepillado 2x2” x 3.2m 8 F vista posterior vista anterior A + B + C + D + E = F
  • 48. 50 PROTOTIPOS diseño • Nombre Proyecto: Mueble CEC • Categoría Universidades e Institutos M • Alumnos: Tammy Albornoz + Natalia Labial + Jorge Canalis + Javier Farfán + Mª José Rosenberg honrosa • Profesor: Claudia García-Lima • Universidad: UDEC
  • 49. 51 armado diseño A B C D E materiales 15 200 12 2 1 50cm F G 1k Planchas MDF 15mm 6 H A + B + C + D + E + F + G = H
  • 50. 53 foros “¿Cuálessonlosmínimospara los pobladores?” por Ricardo Tapia Panelista Foro “Cuáles son los mínimos que queremos para la política habitacional del país” Q uiero transmitir varios aspectos relativos al tema “Mínimos de una política habitacional”. Primero, presentar algunos enfoques implícitos en la historia habitacional chilena: Cercano al año 1900, aparece la “cuestión social” chilena y dentro de ello, el problema de la vivienda. Este problema venía ligado al éxodo campo-ciudad de mucha gente que venía al histórico Santiago; polo fuerte de atracción en busca de mejores condiciones de vida. El proceso de industrialización fue un factor importante que desencadenó la cuestión social y dentro de aquél, el problema de la vivienda. Es así como en una primera etapa hay especialistas que muestran que hubo un enfoque de tipo higienista, es decir, cómo mejorar las cuestiones higiénicas y de salubridad de la población que vivía en la extrema pobreza en ranchos, conventillos
  • 51. 54 foros y cités. También hay iniciativas de parte protección, afecto, entendimiento, de la Iglesia Católica y otras entidades participación, ocio, creación, identidad, filantrópicas. Luego vino un enfoque libertad. sectorialista, (abordar los problemas sociales por separado: vivienda, salud, educación, La vivienda es también un bien económico que etc) cuando en Chile se empiezan a crear permite afectar la eficiencia de un satisfactor. los primeros organismos gubernamentales Dentro del esquema de los satisfactores preocupados del tema de la vivienda junto están las necesidades, los satisfactores y con las influencias del movimiento moderno los bienes económicos. Estos tres planos se en arquitectura. Hay también, primeras interrelacionan, son dinámicos (cambian en iniciativas en este sentido desde algunas el tiempo); y son parte y están en función industrias que empiezan a darle vivienda de una cultura. Por lo tanto, una primera a sus trabajadores y posteriormente ya lo consideración al respecto, es pasar de un hacen los gobiernos de la época. enfoque sectorial a un enfoque con ese valor agregado ya señalado: y apuntar a un Diseño Después de ese enfoque sectorialista Residencial, ya que una política habitacional aparece el estructuralista, que proponía en donde se definan los “mínimos” debería ser cambiar las condiciones políticas, luego, parte de una política social. las transformaciones de la vivienda, que respondían a los sistemas políticos; es decir, Creo que esto último es lo que ha pretendido cambiar las condiciones de la sociedad para lograr el programa gubernamental Chile Barrio. tener una mejor habitabilidad. Se puede Esa iniciativa y sus ideas basales habría que decir que es fundamentalmente el enfoque llevarlas a los componentes de una política del gobierno de Allende entre el ’70 y el ’73. mayor. Después y para continuar con ese En el gobierno militar, y en adelante, vuelve valor agregado a la política habitacional y su nuevamente el enfoque sectorialista. perspectiva, habría que ampliar la comprensión del modelo habitacional. A nuestro juicio Para hablar de mínimos para una vivienda hay dos grandes ejes que tienen que ver con habitacional habría que, a mi juicio en este modelo: En una dirección horizontal, estos momentos y en adelante, revisar el están los componentes del hábitat residencial enfoque con el cual hemos desarrollado y, en otra, vertical, las fases y ámbitos del la política habitacional; es decir, terminar proceso habitacional. Se pueden distinguir el enfoque sectorialista (donde los tres componentes: la dimensión territorial, la ministerios entran a operar por separado) dimensión sociocultural y la dimensión político- y mejorar la condiciones de vida de las económica, como tres aspectos fundamentales; personas de más bajos recursos con un y en el otro eje, una serie de fases, etapas o enfoque integral, lo que puede significar ámbitos de los procesos habitacionales tales muchas cosas. Yo hablaría de pasar de como: prospección, planificación, diseño, un enfoque sectorialista a otro con un construcción, provisión, uso y administración. “valor agregado”, porque a nuestro juicio el problema del hábitat es un problema Por otra parte, creo que con lo que ha de tipo social y la vivienda es en esencia, ocurrido (un modelo incompleto) deberíamos un satisfactor sinérgico de necesidades intentar completar en el modelo de provisión existenciales que, a juicio de Mc Neef, habitacional en el que tenemos tres grandes están muy bien definidas: subsistencia, esferas:
  • 52. 55 foros 1. Demandas. Por ejemplo, una toma de de viviendas en donde hay un equipamiento terreno es una demanda explícita, sin complementario como almacenes, escuelas, embargo, hay otras que no son expresadas bibliotecas, jardines infantiles, equipamiento para en un territorio con fuerza, como los allegados actividadesjuveniles,etc.Yyaenesaépoca(1950) (demanda latente). Una familia que vive dentro se pasó de 10 mts2 por habitante a un mínimo de de la vivienda los acoge y eso es también una 45 mts2 por habitante. demanda latente. Para el caso chileno, en el año 1985 el promedio de superficie de la vivienda era de 32,5 mts2, 2. Necesidades, es una esfera que necesita ser lo que significaba 7,2 mts2 por habitante. En cuantificada, los censos y diagnósticos son 1998 se subió de 32, 5 a 42 mts2. Y el Ministerio buenos instrumentos. de Vivienda considera un ideal de 10 a 12 mts2 por habitante. Con esto no quiero decir 3. Las expectativas de la gente. que tenemos que tomar en consideración el A mi juicio, hasta el momento en Chile, en modelo sueco; simplemente soy un convencido las políticas sociales, y en ellas las políticas de que los estándares de calidad residencial habitacionales, se han tomado en cuenta las (dentro de los cuales uno de ellos podría ser demandas y las necesidades del habitante, pero los metros cuadrados por habitante), hay que no se ha tomado muy en cuenta una esfera muy consensuarlos, al menos, con el Estado, los importante: cuáles son las expectativas de la habitantes y los especialistas. Sino ¿qué estamos gente para construir mejoras representativas y entendiendo todos los implicados por estándares satisfactorias en este satisfactor. Tiene que ver de calidad residencial? con la participación efectiva del habitante. Hay que redefinir el rol de los ministerios Hay que avanzar en la comprensión del concepto sociales, incluido el Ministerio de Vivienda, de vivienda y hablar mejor de “alojamiento bajo un nuevo enfoque para el logro de humano” y, dentro de esta definición, entender una mejor y efectiva calidad de vida; habitabilidad, funcionalidad y uso. El uso en su descentralizar la acción del Estado en forma estética, significativa y en su materialidad. política habitacional, mejorar y monitorear Pasar del objeto vivienda al objeto satisfactor constantemente los instrumentos de sinérgico (entendiendo la vivienda como un evaluación social y pobreza, analizar la proceso que se comprende en su totalidad en constitución de tipologías de hogares y el tiempo y como un problema de escala: micro, tendencias futuras de los mismos. Por meso y macro). ejemplo, avanzamos rápidamente a ser un país de tercera edad, los jóvenes que Respecto de la vivienda para familias de menores quieren formar sus propios hogares, las ingresos1 , avanzar en la definición de estándares mujeres jefas de hogar, etc. Por eso en de calidad residencial implica investigar en el vivienda se hace necesario considerar los concepto de calidad de vida y sus implicancias. ciclos de vida de las familias. Tiene que Cito un ejemplo sueco: En el año 1900 la cantidad haber flexibilidad dado a que las familias se de mts2 por habitante era de 10 mts2 por persona. van transformando en el tiempo. Hay que En 1950 surge el concepto de unidades vecinales, considerar el aspecto de los equipamientos entendiendo por esto pequeñas agrupaciones y habitabilidad: vivienda-trabajo, jardines 1 Según el último informe de las Naciones Unidas, en Chile el 20% más rico posee 18,6 veces más ingresos que el 20% más pobre, lo que pone a Chile en el mismo nivel de desigualdad que Honduras, Suazilandia y Zambia.
  • 53. 56 foros infantiles, microempresas, vivienda- taller, etc. Mecanismos operacionales que se orienten a la búsqueda de la equidad territorializada en cuanto a que las inversiones también beneficien a los sectores más pobres. Otra medida a tomar es formar cuadros profesionales que puedan trabajar interdisciplinariamente en el problema, dada su transversalidad.
  • 54. 57 a r t e PARQUE FORESTAL S/N • Alicia Villarreal
  • 55. 58 a r t e Expositora Curatoría de Arte ALICIA VILLARREAL Artista Visual A l registrar el frontis del Museo de Bellas Artes, donde serían emplazados nuestros trabajos, advierto la ocupación que hacen del lugar los vendedores ambulantes, desplegando una verdadera toma con sus mínimas construcciones. Estos precarios dispositivos rodantes se apropian no sólo del espacio físico, sino que, logran habitar el lugar con toda propiedad. Es curioso que todos ellos utilicen el color rojo para distinguirse, señalando involuntariamente, la urgencia del problema de la subsistencia. A partir de este hecho, tomo la estructura del banco que “el sin casa” ocupa a veces como catre, mesa, techo o closet, improvisando un hábitat transitorio. El trabajo se ancla en la plazoleta del lado sur del frente del Museo, donde se ubican tres bancos de madera dispuestos en torno a una circunferencia cuyo trazado ornamental se asemeja al plano de un poblado. Los bancos son enfundados y tensados con ropas usadas de color rojo, señalando así la falta no solo de techo sino de espacio ciudadano, asociado a la carencia de domicilio.
  • 56. 59 a r t e Imágenes Exposición MNBA
  • 57. Imágenes Exposición MNBA
  • 58. 61 papers Nuevas y viejas variantes en la localización de la vivienda social de la periferia de la ciudad de Santiago (1906-2006). por Rodrigo Hidalgo Panelista Foro “Historia e Identidad en la Vivienda Social”, MINIMO 2005
  • 59. papers 62 Figura Nº1 Conventillo de María Bravo, Mapocho esquina Miraflores (demolido por orden del Consejo) Fuente: Rodrigo Hidalgo
  • 60. 63 papers E l nacimiento de la política de vivienda en Chile está asociado a la respuesta que tuvo que dar el Estado ante las deplorables condiciones en que vivían las clases proletarias hacia finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Ante esta cruda realidad y la creciente importancia que comenzó a tomar la “cuestión social”, que se relacionó con la preocupación de los círculos intelectuales y políticos por la pobreza y las condiciones de vida de los obreros, es que se promulga la Ley de Habitaciones Obreras de 1906 (Espinoza, 1988; Garcés, 2002). Dicha Ley es reconocida como la primera normativa social chilena y es una de las primeras que se promulgan en la materia en el continente americano, es más es contemporánea a iniciativas del mismo tipo que se llevan a cabo en Europa (Hidalgo, 2005). Teniendo como referencia el caso de la ciudad de Santiago, el presente trabajo intenta adentrarse en el modo en que las consecuencias de la aplicación de la citada Ley se siguen reproduciendo en la actualidad. Dicha normativa provocó, sin construir un número significativo de viviendas y atendiendo un margen reducido de la demanda, la expulsión de los pobres a la periferia de la ciudad. Después de un siglo, en un escenario constructivo caracterizado por la masificación de la construcción de viviendas sociales estamos ante la misma situación. Es precisamente teniendo en consideración esta paradoja es que pretendemos en este capítulo adentrarnos en describir, analizar y otorgar posibles explicaciones a la situación señalada. Ley de Habitaciones Obreras de 1906: características y consecuencias En los aproximadamente diecinueve años de vigencia de la Ley de Habitaciones Obreras promulgada en 1906, resalta el significativo empuje que se le dio a aquellos aspectos vinculados a la labor higiénica que tuvo el Consejo y sus reparticiones provinciales. En efecto, un informe efectuado por el gobierno chileno en 1926 a través del Ministerio de Higiene, Asistencia, Previsión Social y Trabajo, para ser enviado a la Oficina Internacional del Trabajo, permite conocer la acción higienizadora que cumplieron los mencionados entes públicos entre los años 1906 y 1924 (Córdova, 1926). En dicho informe, se señala que en la ciudad de Santiago se demolieron 1.626 “conventillos” (Figura Nº1), conformados por 16.713 piezas y habitados por 46.794 personas, habitaciones que en contraste no fueron repuestas por la labor constructiva del Consejo. Otra de las funciones que le otorgó la ley de 1906 a los consejos fue la de incentivar la
  • 61. 64 papers construcción de habitaciones higiénicas y baratas, mediante la construcción directa o el fomento a las sociedades y empresas. La periferia fue para los promotores inmobiliarios vinculados a las operaciones de viviendas para obreros y para el Estado el sitio más buscado para materializar las edificaciones baratas; ello principalmente estuvo motivado por los bajos costos del suelo asociados a esos lugares. La Ley dejó un amplio margen a la acción de los agentes privados, quienes impusieron un particular diseño en sus intervenciones que privilegiaron el rendimiento del suelo por unidad construida, dando a lugar una tipología residencial característica del área central de la ciudad de Santiago que fue el “cité”, que se define como un “conjunto de viviendas, generalmente de edificación continua, que enfrentan un espacio común, privado, el que tiene relación con la vía pública a través de uno o varios accesos. Su denominación tiene como origen esta forma especial de relacionarse con el espacio público que recuerda la ciudadela medieval amurallada” (Arteaga, 1985). Respecto de los efectos en la conformación de espacio residencial de la ciudad queda preguntarse por las consecuencias de estas intervenciones en la geografía social de la ciudad. Si analizamos la Figura No2, nos percatamos que los grupos más pobres fueron expulsados hacia la periferia de la ciudad. Es decir la demolición de conventillos y construcción de “cités” llevaron a los grupos sin poder de pago a localizaciones situadas en los márgenes de la ciudad, incrementando en dichos lugares el arriendo de sitios y otras formas de habitación precaria (De Ramón, 1992). Dicho en otras palabras luego de la demolición de conventillos los analfabetos son expulsados hacia a la periferia luego de la acción “higienizadora” o demoledora de conventillos que llevó adelante la Ley de 1906. Al mismo tiempo en aquellas áreas saneadas se construyeron “cités” que fueron habitados por población “alfabeta”. La política de vivienda social hacia el año 2006: características y consecuencias Cien años han transcurrido desde la promulgación de la Ley de 1906 hasta el 2006, período en el cual se han ensayado las más diversas soluciones al problema de la vivienda. Ellas han involucrado diseños arquitectónicos, que demuestran los desvelos de los profesionales encargados de ellos y las necesidades tanto de los beneficiarios como de los recursos económicos comprometidos en la materialización de los proyectos. En esta lapso las soluciones al problema de la vivienda en lo urbanístico van desde la ciudad jardín hasta la el racionalismo “lecorcubuseriano”, que dejó su impronta inconfundible en la ciudad de Santiago, con conjuntos que fueron diseñados por discípulos directos de Le Corbusier, ejemplo de ello es la Villa Portales ideada por Eduardo Castillo Velasco, que se edificó a inicios de la década de 1960. También en ese lapso ocurrieron acontecimientos que marcaron en su momento la política de vivienda y que fueron producto de su incapacidad por cubrir el cien por ciento de la demanda a través de unidades terminadas. Este último aspecto estuvo representado por la emergencia de los movimientos sociales que presionaron por alternativas de vivienda de rápida solución. La repuesta desde el Estado estuvo dada por la autoconstrucción a través de la erradicación, traslado paulatino de la población hacia nuevas viviendas, o el saneamiento in situ, es decir otorgando conexiones a los servicios de urbanización, como agua potable, alcantarillado y luz
  • 62. 65 papers eléctrica (Haramoto, 1983). Con el advenimiento de la democracia (1990) el problema de la vivienda social estuvo centrado entonces en como abordar el ingente déficit de viviendas y el principio de acción estuvo centrado en construir el mayor número de viviendas que fuera posible. Entre 1990 y 2002 se construyeron más de 1 millón 270 mil, reduciendo el déficit a algo más de 242.000 viviendas (Ravinet, 2004). Si bien es cierto que los logros cuantitativos de la política de vivienda en la citada década están a la vista -muchos chilenos salen de la marginalidad habitacional, lo que redunda en una mejoría de las condiciones de salubridad de la población de bajos ingresos- es precisamente sobre los principios que ella descansó donde se observan también las principales debilidades y por consiguiente los flancos que sustentan las substanciales criticas realizadas (Ducci, 1997; Rodríguez y Sugraneys, 2004). En este sentido, la edificación masiva de viviendas sociales trajo aparejada una serie de dificultades que repercuten tanto en la administración de los programas como en la población beneficiaria. Al respecto, cabe resaltar la pérdida del “sentido del lugar” de un contingente importante de la población beneficiada, generando ghettos urbanos periféricos estandarizados que caracteriza, hoy en día, el espacio urbano de la periferia pobre de Santiago: un espacio normalizado, carente de vitalidad y con bajos niveles de interacción social. Pese a que el retorno de la democracia significo nuevas posibilidades para cambiar el rumbo de las políticas habitacionales, durante la década de 1990 se continuó con el patrón de localización ya iniciado en las décadas anteriores. En el caso de Santiago se continuaron acumulando las viviendas sociales en contados lugares de la ciudad y para hacer rendir el “recurso suelo” se construyeron conjuntos que en algunos casos superaban las 1000 viviendas (Hidalgo, 2007). A fines de la citada década se entra a un nuevo estadio en lo que a localización de estos conjuntos se refiere y tiene relación con su construcción casi exclusiva de viviendas sociales en comunas situadas en espacios periurbanos o rurubanos. Dicho en otras palabras, en las áreas metropolitanas de Chile las viviendas sociales prácticamente ya no tienen posibilidades de construirse en el límite de la mancha urbana, sino que se levantan en espacios distantes de la frontera edificada de la ciudad, tanto en el medio rural como en las ciudades menores existentes en los confines de las grandes conurbaciones (Hidalgo, 2007). Las formas de la segregación y de la separación de los pobres respecto del universo urbano el cual tradicionalmente se han ubicado los conjuntos de vivienda social son ahora diferentes, si antes lo hacían en barrios ya asentados o cercanos a ellos, ahora se materializan alrededor de los núcleos poblados menores del anillo exterior del área metropolitana. Pese a las esperanza que trajo consigo el advenimiento de la democracia, la mayoría de los problemas que se denunciaron e las décadas pasadas como el aumento de las distancias respecto de los lugares de servicio y el rompimiento de la matriz de las relaciones sociales primarias y secundarias como consecuencia de la inadecuada localización en los límites de la gran ciudad, ahora se potencian con mayor fuerza, en vez de corregir se reproducen contrariedades estructurales como consecuencia de una supuesta escasez de suelo.
  • 63. 66 papers En el caso del área metropolitana de Santiago desde la segunda mitad de la década de los noventa nos encontramos con un importante crecimiento de las viviendas sociales en las comunas de su periferia, principalmente debido al avance y consolidación de una política de libre mercado que repercute, con fuerza, en todas las iniciativas sectoriales impulsadas por el Estado de Chile. Si tomamos un marco temporal de referencia mayor, entre 1984 y 2002, se puede acotar que la cantidad de viviendas sociales progresivamente ha disminuido, para el conjunto de comunas que conforman la mancha urbana continua (Figura Nº3). En este sentido, según el análisis de la estadística de edificación de las viviendas sociales (Cuadro Nº1), se puede señalar que la disminución aparente de las viviendas construidas en el área metropolitana del Gran Santiago es en realidad el desborde de la vivienda social a las comunas periféricas de la gran conurbación santiaguina. Los datos aludidos muestran, en primer lugar, que en el período 1978-1983 se edificaron en dichas comunas 3.467 viviendas, entre 1984- 1989 5.575, en el lapso 1990-1995 10.628 y entre 1996-2002 9.076 unidades. Aunque muchas de estas viviendas son para población que efectivamente reside en las localidades asociadas a esas comunas, las cifras señaladas no dejan duda que la vivienda social ya no se localiza preferentemente en la periferia inmediata de la ciudad, sino que se comienza a ubicar en aquellas comunas que limitan con el área metropolitana propiamente tal. La pregunta que aparece luego de esta breve descripción del comportamiento de la construcción de las viviendas sociales en la periferia metropolitana es ¿cuáles son las consecuencias socio espaciales de esta nueva localización?. Al analizar la información de la aplicación del Índice de Desarrollo Socioeconómico (IDS) para el período 1992-2002, podemos afirmar que ahí donde se construyeron conjunto de viviendas social el IDS descendió, se mantuvo o subió levemente, cuestión que nos lleva a afirmar que estos conjuntos residenciales Cuadro Nº1. 1978-1983 1984-1989 1990-1995 1996-2002 Total Viviendas sociales construidas en comunas del interior y exterior del área metropolitana del Gran Santiago. 3467 3575 10628 9076 26746 1978-2003 (1) Viviendas sociales construidas en comunas externas al Área Metropolitana del Gran Santiago, 1978-2003 (2) 37908 68804 55268 37369 199349 (1) Estas comunas son: Colina, Peñaflor, Padre Hurtado, Melipilla, Talagante, Buin, Paine, El Monte, Lampa, Isla de Maipú, Curacaví, Til-Til, San José de Maipú, María Pinto, Calera de Tango, Pirque, San José de Maipo y Alhué. (2) Puente Alto, La Pintana, San Bernardo, La Florida, Maipú, Pudahuel, Renca, El Bosque, Peñalolén, Quilicura, La Granja, Lo Prado, Macul, Cerrillos, Cerro Navia, Lo Barnechea, San Ramón, Conchalí, Lo Espejo, Estación Central, Las Condes, Pedro Aguirre Cerda, Huechuraba, Santiago, La Reina, San Joaquín, La Cisterna, Ñuñoa, Providencia, Recoleta, San Miguel y Quinta Normal.
  • 64. 67 papers son motores de un cambio regresivo de los espacios donde se ubican. La política mercantilista de uso del suelo urbano impuestas desde los mediados de los ochenta en adelante expulso a las viviendas sociales cada vez más lejos de la ciudad. De esta manera comunas periurbanas comenzaron a recibir nuevos habitantes que, debido a su condición de pobreza, disminuyen la condición socioeconómica de la comuna y específicamente de las zonas censales que habitan. Este proceso se observa al comparar los valores del IDS de las zonas con viviendas sociales para los años 1992 y 2002. Se ve que en el año 92 las zonas con presencia de conjuntos de viviendas sociales tenían un mayor IDS que el resto, mientras que después de una década esta situación se invierte y la influencia de la vivienda social en las zonas censales se hace latente. La evidencia empírica muestra una relación entre la generación de focos pobreza y las políticas habitacionales del Estado. Hay que considerar, también, que en muchos distritos censales se construyeron condominios cerrados y vigilados, reduciendo la segregación espacial pero manteniendo la segregación social. En estos casos, las cifras pueden denotar un aumento del IDS, pero éste no es consecuencia de un proceso actuando a nivel de distrito censal, sino consecuencia del emplazamiento de sectores medio y medio-alto que se auto-excluyen, física y simbólicamente de la población más pobre. Entonces estamos en presencia de la construcción de una verdadera precariopolis estatal, que además de presentar bajos indicadores objetivos de calidad de vida –medidos a través de los componentes del IDS- ella presenta otros problemas que se ven reflejados en la Figura Nº4, que muestran la asociación de los lugares donde se construye la vivienda social con aspectos de la base económica y de la dependencia funcional de actividades de estudio y trabajo. En concreto, los conjuntos de vivienda social se localizan en distritos censales con una alta proporción de población en cesante o en paro. A su vez son lugares “sometidos” a los servicios y fuentes de trabajo que se dan al interior del área metropolitana o en la ciudad consolidada, debiendo muchos de sus habitantes recorrer grandes distancias para satisfacer sus necesidades laborales y de educación. Consideraciones finales y alternativas propuestas El contrapunto pretendido hacer en este trabajo es poner el relieve la forma en que se han reproducido las consecuencias socio espaciales provocadas por la política de vivienda social en Santiago de Chile, teniendo como referencia los efectos provocados en la geografía social de la ciudad tanto por la Ley de Habitaciones Obreras de 1906 como por la actual política de vivienda. La aplicación de esta última normativa provocó la demolición casi irrestricta de los “conventillos” insalubres y construyó escasas viviendas por iniciativa directa, por cada 1,5 piezas o habitaciones derribadas se levantó sólo una durante 1906 y 1925. Esto provocó una expulsión de estos habitantes a la periferia de la ciudad y los espacios que ellos dejaron en su interior fueron ocupados por una población diferente, alfabeta, que es muy probable que haya ido a dar a los “cités”, que fueron viviendas fomentadas la Ley de 1906, pero que para acceder a ellas se necesitaba de un determinado poder adquisitivo.
  • 65. 68 papers A pesar de que las políticas habitacionales en las primeras décadas del siglo XX no alcanzaron a solucionar en su integridad la carencia de viviendas de las clases sociales más pobres del país; desde la perspectiva del presente trabajo, creemos que en el período analizado se dieron importantes pasos para ir generando una institucionalidad pública y social en torno al problema habitacional, que estuvieron representados por el reconocimiento de las demandas de los movimientos de arrendatarios y por la puesta en marcha de iniciativas de intervención directa por parte del Estado en la construcción de casas baratas. Después de un siglo la operatoria del mercado de suelo asociado a las viviendas sociales sigue teniendo similares consecuencias, pero en dimensiones y escalas espaciales muy diferentes. Los pobres de comienzos del siglo XX se trasladaron a la periferia de una ciudad que en 1930 bordeaba el medio millón de habitantes y su superficie las 11.000 hectáreas. Podríamos señalar que esa es una ciudad de una dimensión casi comunal. Hoy la situación es bastante diferente, nos encontramos con una ciudad de dimensiones metropolitanas, donde la superficie de la mancha urbana continua es cercana a las 65.000 hectáreas y su población aproximadamente los seis millones de habitantes. Trasladarse justamente a los confines de esta gran urbe tiene connotaciones muy diferentes, tanto por la distancia como por el tipo de solución y espacio residencial resultante de dichas intervenciones. Este último es de carácter monofuncional, segregado y fragmentado, que podríamos denominar “precariopolis estatal”, definida por la presencia de los servicios de urbanización, electricidad, agua potable, luz eléctrica y en algunos casos calles pavimentadas. En estos lugares, la población habita en residencias con tamaños cuyo promedio no supera los 45 m2 edificados y por la ausencia del resto de clases sociales, equipamientos y algunos servicios básicos y no básicos, como colegios, centros de salud, áreas de esparcimiento y centros de comercio, entre otros. En base a lo anterior podamos señalar que la construcción de viviendas sociales en las comunas de la periferia del área metropolitana de Santiago es un nuevo estadio que no sabemos a donde nos conducirá, no solo términos del tipo físico de ciudad –sus edificaciones, servicios y equipamientos- sino que también en el ámbito social, serán los nuevos guetos de acumulación de pobres que ahora estarán aún más distantes de la ciudad tradicional. Tal vez esta tendencia no pueda ser revertida, pero por otro lado tampoco se debería cerrar el paso a la localización de viviendas sociales al interior de la ciudad de Santiago, bajo principios de equidad socio espacial, teniendo como elemento de unión de la política habitacional no solo el derecho a la vivienda sino también a la ciudad.
  • 66. 69 papers Capadilla El Salto Arenal Figura Nº2. Las Condes Tasa de alfabetismo Capuchinos San Rafael por subdelegaciones y Recoleta Mercado San Pablo construcción de “cités” en Teatro Municipal Santa Lucía El Comercio Santiago. Santa Ana Cajitas de Moneda Negrete agua Yungai Escuela Militar Quinta Normal Mercado San Diego Ejército Libertad Gasómetro San Francisco Ollería Arturo Prat San Ignacio Padura Ugarte Escuela María Santa Rosa Matadero Tasa de Alfabetismo Chuchunco Parque Cousiño por subdelegaciones Santiago - Censo 1920 Porcentaje de Alfabetismo 37,47-51,25 51,28-68,81 68,82-80,67 80,68-89,41 Capadilla El Salto Arenal Las Condes Capuchinos San Rafael Recoleta Mercado San Pablo Teatro Municipal Santa Lucía El Comercio Santa Ana Cajitas de Moneda Negrete agua Yungai Escuela Militar Quinta Normal Mercado San Diego Ejército Libertad Gasómetro San Francisco Ollería Arturo Prat San Ignacio Padura Ugarte Escuela María Santa Rosa Matadero Chuchunco Parque Cousiño Simbología Cités
  • 67. 70 papers Figura Nº3. Comunas de la periferia metropolitana de Santiago de Chile. Comunas áreas de estudio RM - Censo 1920 Área urbana de Stgo. Área de estudio Límite comunal Figura Nº4. Localización de vivienda sociales en la periferia metropolitana de Santiago _ población cesante o en paro distrito censal, 2002. Porcentaje de Cesantía RM - Censo 1920 243-8,18 9,19-12,12 12,12-24,78 24,78 y más Viviendas Sociales Área urbana de Stgo. Límite comunal
  • 68. 71 papers Referencias bibliográficas ARTEAGA, O. El cité en el origen de la vivienda chilena. CA, Revista Oficial del Colegio de Arquitectos de Chile, 1985, nº41, p. 18-21. BARROS BORGOÑO, L. Discurso pronunciado en la ceremonia de inauguración de la Población Huemul por la Caja de Crédito Hipotecario, señor Luis Barros Borgoño. Boletín de la Oficina del Trabajo, 1911, nº3, año I, p. 116-117. CORDOVA, L. El problema de la Habitación Barata en Chile. Estudio Enviado a la Oficina Internacional del Trabajo. Santiago: Ministerio de Higiene, Asistencia, Previsión Social y Trabajo, 1926. DE RAMÓN, A. Santiago de Chile (1541-1991). Historia de una sociedad urbana. Madrid: Mapfre, 1992. DUCCI, María Elena. Chile: El lado oscuro de una política de vivienda exitosa. Eure, 1997, nº69, p. 99-115. ESPINOZA, Vicente. Para una historia de los pobres en la ciudad. Santiago: Ediciones SUR, 1988. 359 p. GARCÉS, M. Tomando su sitio. El movimiento de pobladores de Santiago, 1957 – 1970. Santiago: Lom, 2002. HARAMOTO, Edwin. Políticas de Vivienda Social: experiencia chilena de las tres últimas décadas. In MAC DONALD, Joan. Vivienda Social. Reflexiones y Experiencias. Santiago: CPU, 1983, p 75-152. HIDALGO, R. la vivienda social en Chile y la construcción del espacio urbano en el Santiago del siglo XX. Santiago: DIBAM, 2005. HIDALGO, R. ¿Se acabó el suelo en la gran ciudad? Las nuevas periferias metropolitanas de la vivienda social en Santiago de Chile. Eure, 2007, Vol. 33, Nº98, p. 57–75. PUGA BORNE, F. Elementos de higiene. Santiago: Imprenta Gutemberg, 1891. NECOECHEA, Andrés. Los allegados: una estrategia de supervivencia solidaria en vivienda. Eure, 1987, nº39-40, p. 85-99. MAC DONALD, Joan. ¿Cuántas casas faltan?. El déficit a nivel nacional y regional. Santiago: Corporación de Promoción Universitaria, Documento de Trabajo nº16/94, 1994. 14 p. MONTANER, E. Algunas consideraciones sobre el problema de la vivienda. Santiago: Memoria de prueba para optar al grado de licenciado en la Facultad de Leyes y Ciencias Políticas, Universidad de Chile, 1925. RAVINET, J. La política habitacional chilena: alternativas de acceso a la vivienda para las familias más pobres. Revista INVI, 2004, Vol. XIX, Nº50, p.130-145. RODRÍGUEZ, A.; SUGRANYES, A. El problema de vivienda de los “con techo”. Eure, 2004, Vol. XXX, Nº 91, p.53-65.
  • 69. papers Demolición Villa El Volcán • Fuente: www.lanacion.cl 72
  • 70. energía eléctrica agua potable alcantarillado servicios Acceso a básicos en campamentos 2,3% 66,6% 40,9%
  • 71. “...Uno llega del trabajo todo sediento, con pescar los ganas de bañarse y hay que tarros e ir a bañarse en el baño de pozo negro que tenemos en la casa. Pescar el jabón y el shampoo y pegarse una refregá. Ansío una ducha como corresponde ,con llegar del trabajo y sentir que el agua corre. Pienso que tiene que ser digno ducharse…” PEDRO PASTEN, poblador de campamento
  • 72. 75 diseño Diseño Mínimo ALBERT TIDY Jurado Concurso, MINIMO 2005 E ntre noviembre del 2002 y enero del 2003, veintiséis artistas y arquitectos de todo el mundo fueron invitados por la curatoría de Hans Ulrich Obrist, para intervenir temporalmente la casa del arquitecto Luis Barragán en ciudad de México. Las diversas intervenciones que se situaban tanto en el interior como el exterior de la vivienda ícono de la arquitectura contemporánea latinoamericana, exploraban los territorios yuxtapuestos del arte y la arquitectura. Entre nombres connotados como Gilbert and George, Kazuyo Sejima, y Hani Rashid, había una discreta intervención de una joven artista mexicana llamada Carla Fernández, que se ubicaba en el “cuarto blanco” de la paradigmática casa. Su propuesta consistía en la disposición de telas indígenas cuidadosamente ordenadas sobre la cama existente, para ser utilizadas con el doble propósito de manta y ropaje para el visitante. La intervención se denominó “Ropa de Cama” y pretendía reflexionar en torno a la belleza de lo precario: “Los indígenas mexicanos
  • 73. 76 diseño piensan en cuadrados y en rectángulos. Si tomas cualquier pieza de su indumentaria y la deconstruyes, es un paralelepípedo” afirma la artista. La razón de esto es porque el trabajoso tejido del telar define formatos ortogonales que son aprovechados íntegramente, ya que la incorporación de curvas o diagonales implicaría cortes y despuntes que constituirían una pérdida innecesaria del valioso material. Recuerdo haber leído en una entrevista que le hicieran a Kazuyo Sejima donde le preguntaban la razón del porqué su trabajo era predominantemente basado en geometrías ortogonales. Ella respondió que el resultado formal tenía que ver con el origen geométrico de los insumos, ya que silla favela / hermanos Campana generalmente los materiales de construcción vienen dimensionados en formatos rectangulares. Además agregaba que los encuentros ortogonales eran más fáciles y baratos de resolver, comparados a soluciones de geometrías más complejas. Estos detalles determinan la calidad de la obra de Sejima que se caracteriza predominantemente por su belleza reductiva y ligereza formal1. La respuesta de Sejima hoy me parece coincidente con el comentario de la intervención de Fernández ya que ambas observaciones apuntan hacia lo mismo: la belleza que habita en lo simple. La belleza como definición, poco tiene que ver con la superficie de las cosas que definen su apariencia, de hecho Auguste Rodin la define como “la verdad que trasparece bajo la forma”, es decir, en la honestidad y la lógica que se refleja en el resultado formal de un objeto como respuesta a un proceso constructivo. Pienso en consecuencia que es más probable encontrar la belleza en el 1 Revista El Croquis. Monografía SANAA. Kasuyo Sejima + Ruye Nishisawa
  • 74. 77 diseño concepto de mínimo con mayor frecuencia definía como patrones comunes la utilización de que en el concepto de lo máximo, lo cual formas reductivas, la repetición de elementos, resulta extraordinariamente esperanzador el uso de nuevos materiales y la aplicación de en el sentido de que la belleza no sólo está procesos industriales de producción2. En ese reservada para la pequeña minoría que habita sentido, el arte minimalista se asociaba a ideas de en el concepto de lo máximo. igualdad, bajo costo y producción seriada. Treinta años más tarde, el concepto de Hacia finales de la década del sesenta los minimalismo se alejó de su origen masivo, para artistas plásticos (generalmente provenientes situarse en el extremo opuesto del lujo y la de la Europa de la post guerra), irrumpieron en exclusividad. Diseñadores como GiorgioArmani, la escena del arte neoyorkino con propuestas Calvin Klein y Helmut Lang fueron los autores de que se validaban por sí mismas, alejándose del la contradicción plástica que permitió edificar agotado discurso del expresionismo abstracto y imperios de la alta costura y el pret á porter. el pop art que hasta ese momento dominaban la escena intelectual, ya que para ellos el valor Lo máximo se relaciona generalmente con la de la obra radicaba en la experiencia visual abundancia y el exceso, en cambio lo mínimo del observador. “Lo que ves es lo que ves” se tiene que ver con una operación de sustracción, transformó en la consigna de un grupo de que en sí misma puede constituir un acto de artistas. Por ejemplo, Carl André basó su trabajo elegancia. No es necesario ejemplificar casos en el cuidadoso ordenamiento de elementos arquitectónicos de opulencia que constituyen ordinarios y repetitivos como piedra y madera aberraciones plásticas y manifestaciones de dentro de un recinto especialmente escogido. abierto analfabetismo estético, ya que la historia De este modo, la obra trascendía a su propia de la arquitectura está plagada de ellos. En configuración para convertirse en un elemento cambio es frecuente encontrar belleza en lugares modificador del espacio que lo contenía. Del donde la economía y la eficiencia han sido mismo modo, Dan Flavin inundó de color las las únicas directrices que han determinado el salas de exhibición descontextualizando tubos resultado estético de objetos y construcciones fluorescentes de uso doméstico e industrial, vernáculas, que alejadas de la academia son en perfectas configuraciones geométricas. manifestaciones de belleza inigualable. No Donald Judd, en tanto, provocó con sus puedo dejar de pensar por ejemplo en la estética misteriosos paralelepípedos seriados, repetidos de la Silla “Favela” de los hermanos Campana, ó aislados, tanto en espacios interiores como en desarrollada para la empresa italiana Edra, donde contraposición con el paisaje. la estética del caos se reinterpreta en un objeto de alto diseño celebrado por la escena Europea. En un principio la crítica especializada subestimó el incipiente movimiento (al cual consideró Nuestro extenso territorio, desde el altiplano a la vacuo, pobre y carente de propuesta), llegando patagonia, es testigo de asentamientos humanos incluso a bautizarlo como el “abc art” en un tono modestos y hermosos al mismo tiempo. Es abiertamente irónico y despectivo. No fue hasta más frecuente encontrar falta de belleza en las 1965 cuando por primera vez el filósofo de arte periferias urbanas, donde la desigualdad extrema Richard Wollheim acuñara el término de “Minimal transforma lo modesto en indigno y donde la Art” como título de uno de sus ensayos, donde pobreza eclipsa cualquier manifestación de belleza. Es aquí donde aparece la iniciativa de un grupo de jóvenes entusiastas que intentan 2 Arte Minimalista, Daniel Marzona. Editorisal Taschen, 2004 conectar el alejado mundo de las aulas con el
  • 75. 78 diseño bien común de los más necesitados. El Programa Mínimo es un esfuerzo colectivo para pensar en los cinco millones de chilenos que habitan viviendas sociales, marginados del concepto de lo máximo, para descubrir una forma de poner en valor la dignidad de la vida sencilla y modesta. El Programa Mínimo no es una acción de caridad, sino un ambicioso proyecto que busca elevar la calidad de vida de compatriotas que no conciben como posibilidad presupuestaria la compra de equipamiento básico como una silla, una cama o una mesa, y que solucionan de manera precaria el problema de falta de espacio con elementos de desecho e improvisación. Si ponemos atención a la tipografía escogida para la iniciativa MINIMO3, observamos que ella descarta la complejidad de la curva y la fuerza de la diagonal en sus caracteres, recurriendo exclusivamente a la geometría del ángulo recto para construir cada una de sus seis letras. Incluso la configuración es capaz de omitir la mitad de ellas, reemplazándolas por el vacío intersticial que adquiere significado tipográfico. El resultado lejos de ser precario, es bello y sofisticado en su simpleza reductiva. Del mismo modo que la artista Carla Fernández agrupa con habilidad las mantas sobre una cama para que éstas puedan ser utilizadas como vestimenta de las más diversas configuraciones, MINIMO es una invitación a repensar el equipamiento de viviendas básicas, no desde el punto de vista estético, sino más bien desde el punto de vista ético del diseño. 3 Proyecto tipográfico, Cristian Sanhueza PORTA 4
  • 76. 79 diseño CATEGORÍA ESTUDIANTES 8 6 7 9 6 Multicapas - Matteucci + Reyes 7 Cama Madriguera - Ruiz 8 Módulo Multifuncional - Aranguiz 9 15 cm - Gajardo
  • 77. 80 PROTOTIPOS 1 diseño • Nombre Proyecto: Multicapas • Categoría: Estudiantes lugar • Autores: Manuel Matteucci + Rodrigo Reyes
  • 78. 81 armado diseño A materiales B C 38 48 12 42 42 Planchas MDF Ranurado 18mm 2 D E Masisa Melamina 15mm 2 Perfiles Perfil ángulo 600x5cmx3mm 1 Perfil ángulo 600x2,5cmx3mm 4 Perfil ángulo 600x3cmx3mm 4 Perfil ángulo 600x2cmx3mm 2 Perfiles vista anterior vista anterior Fonola 120x65cm 4 Ventana Aluminio 120x100cm 1 Malla Acma 100x200cm 2 Plancha de Hojalata 1 Sistema corredera Ducasse 100 2 Zincalum 1 F vista exterior vista interior A + B + C + D + E = F
  • 79. 82 PROTOTIPOS 2 diseño • Nombre Proyecto: Cama Madriguera • Categoría: Estudiantes lugar • Autor: Marcia Ruiz
  • 80. 83 armado diseño 1 materiales 10m 2 Planchas MDF 20mm 1/2 Cholguán 3mm 1 Cholguán perf. 3mm 1 3 4
  • 81. 84 PROTOTIPOS 3 diseño • Nombre Proyecto: Módulo Multifuncional • Categoría: Estudiantes lugar • Autor: Felipe Aranguiz
  • 82. 85 armado diseño 1 2 materiales 70 35 Planchas Masisa Melamina bl. 15mm 2 3 4
  • 83. 86 PROTOTIPOS M diseño • Nombre Proyecto: 15cm honrosa • Categoría: Estudiantes • Autor: Rodrigo Gajardo
  • 84. 87 armado diseño B A B1 materiales A1 128 44 23 6 B2 Planchas Masisa Melamina 15mm 2 OSB 15mm 2 A2 B3 C A3 A3 + B3 = C
  • 85. 88 diseño Equipamiento para una Vivienda HERNÁN GARFIAS Jurado Concurso, MINIMO 2005 L a carrera de Diseño Industrial va una calidad y sensibilidad que llegue a tocar a tendiendo cada vez más a desarrollar, sus usuarios. en sus programas académicos, la natural tendencia del diseño El diseño dejó de ser un lujo para algunos, y ya de equipamiento; esto debido a que el gran en la segunda mitad del siglo XX se transformó mercado de proyectos en nuestro medio nacional en parte del diario vivir de toda la gente. Allí está abarca mayoritariamente este segmento. el lápiz Bic, el clip para papeles, el perrito para la ropa, el auto Escarabajo y la vivienda Elemental. Es por ello que el concurso MÍNIMO para Las lecciones de la escuela alemana Bauhaus estudiantes universitarios de diseño sirve para pretendieron encontrarse con la revolución valerse del conocimiento en la aplicación de industrial y enseñar que se podía hacer diseño nuevas tecnologías y materiales, que con democrático, a partir de los nuevos materiales mucho ingenio, puedan ser capaces de lograr de fabricación masiva. Los metales de formas productos de bajo costo y de sencilla belleza. tubulares, las maderas laminadas, los cueros económicos, la cerámica y el vidrio, pasaron a Si uno se detiene en la silla Red and Blue de reemplazarlascaobas,losmármoles,lastapicerías, Gerrit Rietveld, puede allí descubrir la esencia los cristales tallados y las finas porcelanas. del diseño de mobiliario más resumido en sus condiciones mínimas, a partir de un ensamblaje Hoy día por mil pesos chilenos encuentras de piezas de madera, que dibujan un asiento muchos diseños muy bellos, desechables y que muy simple, pintado con los colores básicos permiten la constante renovación de los objetos, y llegando a tener una austera comodidad. el mobiliario, el automóvil, el vestuario y sus Hoy puede tener un precio alto como pieza de accesorios, lo que hace que la vida fluya con colección, pero la idea de su autor era lograr más energía. un mueble sencillo, de bajo costo, que pudiera fabricarse masivamente. El problema es que el La belleza de esa Bodega Colgante, que fuera mercado, que suele ser muy cruel, la instituyó el equipamiento ganador y que realizaron los cómo pieza de museo y terminó momificándola. alumnos de la UDP, concentra toda esa lección del diseño actual y que tiene como herencia la Pero a partir de esa elección de austeridad de democratización de esta capacidad creativa que Rietveld, podemos pensar que la creación de llevan los diseñadores de esta época. mobiliario simple y de bajo costo puede tener
  • 86. 89 PUERTAS • Mauricio Pezo & Sofia Von Ellrichshausen
  • 87. 90 a r t e Expositores Curatoría de Arte MAURICIO PEZO & SOFÍA VON ELLRICHSHAUSEN Arquitectos 120 MÁS 36 L a obra es una estructura espacial uniforme de perfiles tubulares de acero (de sección cuadrada de 50mm) y 120 puertas estándar de madera (de 75 x 200cm). Las puertas se ordenan en cinco perímetros continuos y consecutivos; el primero con cuatro frentes de diez puertas cada uno y, hacia adentro, de ocho, seis, cuatro y dos. Estos cinco perímetros operan como cercos que confinan una secuencia progresiva de profundidad e interioridad del espacio. Desde afuera el perímetro mayor, conforma un bloque compacto horizontal. En el interior el espacio se cierra lateralmente y queda abierto al cielo y al suelo natural. Esto establece una serie de recorridos por estrechos espacios (verticales en sección), que se disuelven en un espacio cúbico central, dentro del perímetro menor. Con todo, lo que en realidad buscábamos era una manera de dar cuenta de lo relativo y artificioso que resultan las distinciones limítrofes en una obra de arquitectura y, por extensión, en una de arte. Nos rondaban esos sencillos dibujos que Van der Laan usaba para explicar las distancias que circundan el cuerpo. También ese célebre ciclo de pinturas negras de Stella. En el fondo,
  • 88. 91 a r t e Imágen Exposición MNBA
  • 89. 92 a r t e nos preocupa descubrir esos puntos de transmisión, o de fricción, entre un lugar y otro. Vemos las puertas como un punto de inflexión que subvierte temporalmente la definición del espacio, incorporando una dimensión dinámica en la construcción de los muros de una obra de arquitectura. Algo así como una llave que regula la fluctuación de fuerzas. El proyecto contemplaba un programa: el primer día dejábamos todas las posibilidades abiertas, luego íbamos bloqueando cuatro puertas por día. Para ello, dispusimos una serie de circuitos según un esquema aleatorio de clausura. Así, se encontraban puertas con los cerrojos echados, otras abiertas de par en par. Los umbrales parecían multiplicarse sin una dirección predominante ni un lugar geométrico preciso que sirviera de referencia. Sólo se arribaba al fondo, a un centro vacío, para entender que el único destino cierto de entrar en la obra era comenzar a salir de ella. Aquí la obra cobraba un sentido circular. Es el vidrio o el paisaje, decía Ortega y Gasset. Esto es una delicada voluntad de lectura. Al parecer, quien concibe una obra de arte establece el grado de hermeticidad de su espacio contenido. Pero la realidad es más firme y nos demuestra que la apertura de cualquier obra depende, finalmente, del interés de quien decide entrar en ella. En definitiva, luego de un breve montaje, todas las puertas fueron donadas para ser usadas en viviendas sociales. La estructura metálica fue lo único que permaneció en el parque, aparentemente indestructible por su desnudez o, como decía Breuer de sus sillas, 120P • Furente: Mauricio Pezo & Sofía Ellrichhausen porque su volumen no ocupa ningún espacio. 036P Una estructura regular de acero de 320x320x210cm (con barras tubulares de sección cuadrada de 50/50/2) y 36 puertas de 60x200cm (con marcos de doble ángulo de 25/25/3 y malla electrosoldada 5/15). Las puertas se disponen en tres perímetros sucesivos, con 20 puertas el exterior, 12 puertas el intermedio y 4 puertas el interior. Cada puerta tiene su propio candado, cuyo cerramiento multiplica los posibles recorridos a través de la obra. Al igual que en 120P, exploramos las líneas limítrofes del espacio; los puntos de contacto y separación entre público y privado, entre propio y ajeno. A diferencia de 120P, cuyas puertas ocultaban el interior, en esta versión el espacio interior se cierra y se expone simultáneamente.
  • 90. 93 a r t e La transparencia visual de las mallas de alambre establecen un confinamiento relativo: son divisores, cerramientos, pero a la vez son rejas que hacen del interior una celda, una prisión. Esto, cubrir la intimidad con sucesivas rejas, es habitual en las viviendas de sectores deprimidos, donde la violencia, el peligro, está asociado con el exterior, con el espacio público. Cuando la violencia, los crímenes o los asaltos pasan a ser condiciones frecuentes del espacio público, la ciudad deja de ser un bien común. Esto muchas veces se da en sectores sociales vulnerables; las calles y plazas se convierten en un lugar hostil, en un espacio asociado al peligro, a la inseguridad, frente al cual es necesario protegerse. Así, las casas comienzan a estar cubiertas de una serie de dispositivos de control penal, entre rejas y cercos, que comienzan a hacer del espacio privado unas celdas cada vez más confinadas. Las líneas difusas del bienintencionado plan colectivo de la modernidad, pasan a ser unos límites categóricos de la propiedad interior, o más bien unos cerramientos defensivos, que sólo pueden ser vulnerados por quien posea la llave que clausura cada puerta.
  • 91. 036P • Imágenes Exposición MNBA
  • 92. 95 foros “La Habilitación Social: un desafío para los programas de vivienda social” por Claudia Ayala Panelista Foro “Vida comunitaria y organización de espacio mínimo” L as familias beneficiarias de vivienda de la red social -y particularmente un apoyo a la social enfrentan usualmente una inserción laboral-, concurran a ese propósito. serie de dificultades, derivadas de su historia de pobreza y precariedad La mayoría de las familias de asentamientos habitacional. Tienen problemas de acceso precarios y campamentos están acostumbradas a a los servicios básicos, desconocimiento de vivir en una situación de informalidad; el cambio las redes sociales de apoyo y de la oferta en la condición habitacional de la población pública y privada de bienes y servicios a los representa o implica cambios profundos en el que tienen acceso. Adicionalmente, una vez sistema de vida, en los patrones de socialización obtenida la vivienda, presentan problemas y de convivencia social, que no son asimilados para asumir los nuevos gastos que demanda automáticamente y que de no ser oportuna y la casa propia, carecen muchas veces de positivamente internalizados pueden significar los conocimientos prácticos y técnicos que un empeoramiento de la calidad de vida y de las permiten mejorar y mantener adecuadamente mismas condiciones que se buscaba mejorar. la vivienda, considerando que no poseen los recursos económicos para contratarlo, En esta lógica, el Asentamiento Precario como al tiempo que desconocen las formas de Unidad de Intervención, representa una opción utilización y gestión de los espacios comunes. estratégica para trabajar con las comunidades, hecho que faculta abordar problemáticas Asimismo, las familias que viven en sociales asociadas a la pobreza y al hábitat, asentamientos precarios se encuentran en que son relevantes desde el punto de vista una condición de pobreza compleja, en la del mejoramiento de la calidad de vida y de que se superponen una serie de carencias las oportunidades de integración social de materiales con la fragilidad de las estrategias los sectores más desposeídos. Problemáticas de sobrevivencia basadas en la informalidad, como la convivencia social en los barrios, la la inestabilidad y la marginación de las participación de la población en los problemas oportunidades reales que puede ofrecer la locales, o la seguridad ciudadana, entre otros sociedad. Esta condición exige que se desarrolle tantos que afloran fruto del propio proceso una labor integral de habilitación y, por eso, se de intervención en el ámbito habitacional, hace imprescindible que diversos mecanismos son elementos clave para la consolidación de
  • 93. 96 foros comunidades sustentables que aporten una la experiencia de trabajo en los ámbitos de mejor base o punto de partida para las nuevas focalización territorial, intersectorialidad y generaciones que allí se desarrollan, además participación comunitaria. El Servicio de de contribuir a la creación de capital social y Apoyo al Desarrollo del Barrio, fundamental de ciudadanía. en esta tarea, corresponde a una línea de apoyo técnico en terreno que tiene De esta manera, los procesos de habilitación por objetivo central promover y facilitar social son relevantes para apoyar esta la participación activa de la población del transformación (que significa transitar de asentamiento y de las otras instancias una situación de irregularidad a convertirse locales pertinentes, especialmente de los en propietarios), de tal forma que las familias Municipios, en la definición y realización puedan contar con los elementos necesarios de los proyectos de intervención en cada para asumir las adecuaciones y nuevas prácticas localidad. Este servicio busca potenciar que surgen del nuevo contexto habitacional, las capacidades sociales de los habitantes y aprovechar también el mismo proceso para de los asentamientos, para que se generar instancias de aprendizaje comunitario. constituyan en participantes activos del proceso de mejoramiento de su situación La política de vivienda social ha cubierto residencial, de la calidad de su hábitat y tradicionalmente el proceso habitacional de sus oportunidades de inserción social; orientado a la construcción material de la ampliando su protagonismo, mejorando su vivienda, en desmedro de la construcción de vinculación e interlocución con su entorno. barrio y comunidad. Esta situación, que en los últimos años ha estado presente en la discusión Por su parte, el Programa un Barrio para y análisis de los actores públicos involucrados, mi Familia2 , entrega un aporte fundamental ha generado una nueva política habitacional desde el punto de vista metodológico para que se plantea como objetivos disminuir el enfrentar los temas de habilitación social. déficit habitacional (focalizando en las familias Este programa se centra en cuatro ámbitos que viven en pobreza); garantizar la calidad de trabajo: vinculación a las redes sociales, de las viviendas (mejorando su estándar y los fortalecimiento de la organización social, procesos de diseño y construcción); y promover habitabilidad y deberes y derechos. A través la integración social, procurando soluciones de ellos, se espera contribuir a generar habitacionales insertas en barrios y ciudades. comunidades protagonistas de su propio cambio y con las herramientas necesarias La experiencia desarrollada por el Programa para afrontar los desafíos que implica el logro Chile Barrio1 ha sido un importante insumo de la casa nueva. en el desafío de incorporar la habilitación social en los programas de vivienda dirigidos a la población pobre, aportando 1 Programa interministerial compuesto por: Ministerio de la Vivienda y Urbanismo, Subsecretaría de Desarrollo Regional, Ministerio de Planificación, Ministerio de Bienes Nacionales, Dirección de Presupuestos, FOSIS, SENCE y PRODEMU. Trabajó entre 1998- 2007 con 972 asentamientos precarios en todo el país con más de 105 mil familias. 2 Programa desarrollado por Fosis en convenio con el Ministerio de la Vivienda, en el marco del Programa Chile Barrio. A la fecha ha trabajado con alrededor de 90 mil familias en todo el país.
  • 94. 97 papers Matriz temporo-espacial del desarrolloysocialización de niños y niñas1. por Alejandra Rasse Francisco Sabatini Panelista Foro “Historia e Identidad en la Vivienda Social”, MINIMO 2005 1 Los autores agradecen a Gloria Maureira y Francisca Márquez por sus comentarios y aportes al presente trabajo. Asimismo, se las desliga de toda responsabilidad respecto a los dichos y conclusiones de este artículo.
  • 95. 98 Gráficos etarios Fuente: Francisco Sabatini, Alejandra Rasse papers Cuadrante 1 - 1950 Pirámides de edad 80 y + años Población chilena Cuadrante 2 - 1960 80 y + años -600000 -400000 -200000 0 años 200000 400000 600000 Cuadrante 3 - 1970 80 y + años -800000 -600000 -400000 -200000 0 años 200000 400000 600000 800000 Cuadrante 4 - 1980 80 y + años -800000 -600000 -400000 -200000 0 años 200000 400000 600000 800000 Cuadrante 5 - 1990 80 y + años -800000 -600000 -400000 -200000 0 años 200000 400000 600000 800000 -1000000 -500000 0 años 500000 1000000 Simbología Cuadrante 6 - 2000 80 y + años mujeres hombres 750000 500000 250000 0 años 250000 500000 750000
  • 96. 99 papers I ntroducción Existe un acuerdo generalizado en relación a que las características del entorno en que los niños se desenvuelven son cruciales en su desarrollo. La capacidad de su medio ambiente de volverse un estímulo, una fuente de seguridad, un refuerzo de la identidad, y un espacio de socialización, afectará en gran medida el modo en que cada niño se irá volviendo un adulto. Dentro de este entorno no sólo se encuentran los factores biológicos, emocionales o psicológicos, sino que también actúan en él elementos espaciales que delinean restricciones o posibilidades a las actividades, relaciones y significados que se pueden dar en cada lugar particular. El siguiente trabajo da cuenta de una serie de reflexiones teóricas emanadas de los resultados de un estudio empírico2 que observó de modo sistemático las condiciones de los espacios cotidianos (viviendas, espacios públicos, escuelas, jardines infantiles y centros de salud) de niños y niñas de distintas edades, pertenecientes a familias de estratos populares y medios, y con residencia en diferentes zonas del país. La recurrencia de ciertos comportamientos en la organización temporal y espacial de las actividades y la existencia de patrones físico-espaciales relacionados con aquéllos, fueron tal vez los hechos que más llamaron la atención de quienes estuvieron envueltos en el trabajo de campo. Esas regularidades confirman la preeminencia de una reconocida condición de nuestra sociedad: su apreciable homogeneidad cultural por encima de diferencias geográficas, urbanas y sociales. Todas estas reflexiones quedaron formalizadas en un modelo o matriz conceptual, que se expone a continuación en este artículo, sobre la relación entre niños y espacio en nuestro medio cultural. Se trata de un conjunto de hipótesis que se han organizado a modo de un “tipo ideal” weberiano3. Los “tipos ideales” de Weber describen situaciones puras o ideales integradas coherentemente en un marco explicativo general. Su utilidad es la de ser comparados con situaciones empíricas para ver en qué grado éstas se ajustan o alejan del caso puro o ideal. De esta forma, el tipo ideal está en mitad de camino entre lo empírico y lo teórico, y demuestra ser un poderoso instrumento en la construcción de un conocimiento general (teórico) sobre el tema, prestándose, además, muy bien para propósitos de exposición, que es lo que en gran medida nos anima en estas páginas. 2 “Estudio Espacio de Uso Cotidiano de Niños y Niñas”, marzo 2006. Realizado por el Programa de Políticas Públicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile por encargo de FOSIS. 3 Weber, M.; 1922.
  • 97. 100 papers a. Recurrencias empíricas “Aquí no hay espacio, es muy chico po’, imagínese que todo esto es living-comedor, en la pieza me cabe sólo una cama de una plaza, si quiero tener una silla, una como un closet, no, no cabe, entonces quiero un espacio grande con patio donde los niños jueguen griten salten y no molesten a nadie. Aquí tienen que salir a la calle, la vecina no le gusta se enoja… al patio donde nadie les va a decir na’, porque yo no soy partidaria de que el niño salga a la calle, porque la calle es la madre de todo los vicios.” (Dueña de casa) De entre todos los aspectos observados, llama poderosamente la atención el que los espacios que utilizan los niños y niñas no se diferencian en absoluto de los espacios que utilizan los demás habitantes de la vivienda. En este sentido, los niños y niñas viven en espacios pensados por y para adultos4 , sin incluir en ellos criterios de adecuación a las necesidades y características infantiles, lo cual se contrapone a lo planteado por Erikson5, que señala que el niño requiere formas específicas de estímulos para su desarrollo y congruentemente con esto, espacios que sirvan de apoyo para ello 6 7. Tampoco existe una preocupación especial para adaptar los espacios y objetos existentes a los niños y niñas, salvo en lo que respecta al caso de los niños más grandes. Este déficit en la adopción de una perspectiva que incorpore las características y necesidades de niños y niñas en el diseño de los espacios se da en todos los ámbitos: en la vivienda, en lo que refiere a espacio doméstico; y en consultorios, en lo relativo a espacios públicos. Incluso áreas como plazas y patios de escuelas, están pensadas con un criterio distinto al de los niños: se destinan áreas residuales a estos fines, y en ellas se intenta maximizar las posibilidades de supervisar y observar a los niños y niñas, en lugar de pensar en maximizar las posibilidades de juego y desarrollo de ellos8 9. No se consideran las necesidades que tiene el niño ni se busca adaptar estos espacios para que, con la ayuda del adulto ocupado en estimularlo, pueda superar de manera exitosa cada una de las etapas de su desarrollo10. Estosespaciosdeadultosenlosquevivenniñosyniñastienentambiénotrasdoscaracterísticasdistintivas, transversales a todos los casos: quedan comprendidos en viviendas muy pequeñas, con poco espacio (en relación al número de moradores), y atiborradas de objetos de todo tipo. Parece claro que los espacios no estén pensados para los niños y niñas: demasiadas cosas y personas dentro de la vivienda dificultan el poder adaptar un espacio especialmente para ellos. La prioridad principal es hacer que todo quepa en el espacio limitado de la vivienda, y que sea funcional a los adultos. Niños y niñas pasan desapercibidos en un pequeño espacio que combina múltiples objetos, personas y actividades. Estas habitaciones llenas de objetos, la carencia de espacios exclusivos y la imposibilidad de tomar como propio algún lugar de la vivienda, mantienen a los niños y niñas en un continuo deambular, siguiendo las actividades que desarrolla la madre o el adulto a cargo, de modo de permanecer observables o audibles para ellos. 4 Martínez, N.; 2005. 5 Erikson, E.; 1968. 6 Bedregal, P.; Pardo, M.; 2004. 7 Martínez, N.; 2005. 8 Martínez, op.cit. 9 Masalán, P., González, R.; 2003. 10 Bedregal, Pardo, op. cit.
  • 98. 101 papers Sólo algunos de los niños y niñas más grandes tienden a personalizar su espacio, con rayados, afiches y stickers. Esto coincide con la etapa en que buscan definir y afirmar su identidad, en que la necesidad de hacerse de un espacio propio se vuelve apremiante11 12. Esta pobreza en materia de diseño de los espacios es, hasta cierto punto, contrarrestada por la constante preocupación del adulto a cargo, generalmente la madre, respecto de las actividades de niños y niñas. Ellos están siendo siempre observados en su quehacer, o al menos, están en algún lugar desde el que pueden ser oídos por la madre o adulto responsable: no habiendo espacio propio, ni espacios despejados al interior del hogar, el lugar donde el niño o niña se instale a jugar no hace la diferencia. Lo que hace la diferencia es la posibilidad de mantenerlo a la vista. El espacio de los niños queda, entonces, constituido a partir de los recorridos de los adultos por el hogar. Esta vigilancia no se da de igual modo en todas las edades. Mientras los más pequeños deben estar permanentemente al lado de la madre, basta con que los más grandes puedan ser vistos por la ventana u oídos desde lejos. De este modo, es posible destacar que, si bien los espacios no están en absoluto dedicados a los niños y niñas, si lo están los tiempos. La supervisión sobre los niños es constante, y los permisos, por ende, reducidos al mínimo, incluso en el caso de los niños y niñas más grandes. Esta relación entre tiempos y espacios puede ordenarse a través de una matriz, que permita graficar la organización espacio temporal de las actividades y lugares ocupados por los niños. b. Matriz temporo-espacial: enunciado general “Para desarrollarse en forma óptima, el niño necesita recibir cuidado. Es decir, el proceso que resulta en la creación de un ‘ambiente habilitante’, para apoyar su óptimo desarrollo” (Bedregal, Pardo, op. cit., pág. 30) La Matriz está construida en el cruce de dos tensiones o continuums relativos a la organización temporal y espacial de las actividades de los niños y niñas, por una parte, y a su autonomía, por otra. Así, el primero de los continuum representa el tránsito desde una situación temporo-espacial de desarrollo secuencial de actividades por niños más pequeños en espacios mezclados con otras personas y otras actividades, a una situación en que los niños mayores realizan actividades simultáneas a las de otras personas en el hogar, pero cada persona en un espacio propio o segregado. El otro continuum presenta dos versiones: una positiva, como es el paso de la supervisión de los niños más pequeños a su creciente autonomía cuando crecen; y una segunda de carácter negativo, consistente en el reemplazo de la vigilancia de los pequeños por el simple abandono de los mayores. De esta forma podemos marcar diferencias entre situaciones temporo-espaciales y de relación entre niños y adultos que reconocemos como positivas, y aquellas que evaluaríamos como restrictivas del desarrollo de niños y niñas. 11Erikson, op. cit. 12Havighurst, R. En: Potter, P.; 2002.
  • 99. 102 papers La flecha que une las situaciones representadas en dos de los cuadrantes de la Matriz intenta representar el necesario cambio en la organización temporal y espacial de las actividades de los niños de acuerdo a su proceso de desarrollo, desde su más corta edad, incluso durante el embarazo, hasta aproximadamente los 12 años de edad. Diagrama 1 Supervisión / Vigilancia NIÑOS DE LA CÁRCEL CORTA EDAD DE Espacios Mezclados SA Espacios Privados / Segregados RR Tiempos Secuenciales OL Tiempos Simultáneos LO LA OFICINA DE NIÑOS DE PLANTA LIBRE MAYOR EDAD Autonomía / Abandono En un comienzo parece adecuado a las necesidades de los niños y niñas la supervisión por la madre y la organización del tiempo en actividades claramente definidas, todo en el marco de un espacio, la casa, que alberga diversidad de personas y objetos (Cuadrante 1 o superior izquierdo del Diagrama 1). En edades más avanzadas resulta positivo y necesario que la supervisión de lugar a mayores cuotas de autonomía y libertad de niños y niñas. También parece importante que ellos puedan contar con espacios propios o privados, en parte porque así sus tiempos pueden desplegarse en forma simultánea con los de otros, incluidos los adultos y sus padres, sin ver mermada su autonomía; en este sentido, no se trata sólo de una autonomía que permita el uso y apropiación por parte del niño de algunos espacios de la vivienda a determinadas horas, sino del desarrollo de actividades con una supervisión más laxa, en que el niño no necesariamente se encuentra realizando la misma actividad que el adulto a cargo, sino que ambos actúan de forma independiente al interior de la vivienda, en distintos espacios (Cuadrante 4 o inferior derecho). Los otros dos cuadrantes de la Matriz (Diagrama 1) corresponden a situaciones puras que, tal vez, quedan mejor representadas por la cárcel y la oficina de planta libre, dos instituciones que tanta importancia están cobrando en la sociedad contemporánea. La cárcel representa el extremo de vigilancia estricta de todas las actividades realizadas por una persona en un espacio segregado; y la oficina de planta libre, la mezcla espacial de actividades y personas con gran autonomía. La nueva economía y la vida urbana parecen favorecer, en los hechos, la
  • 100. 103 papers masificación de la planta libre y el crecimiento de la población penitenciaria, especialmente en las grandes ciudades. c. Matriz y problemas críticos “A mí me gustaría que cerraran la villa, que cerraran la villa completa, porque eso está en proyecto, pero todavía no sale el proyecto, y cerrarla y ponernos de acuerdo todos los vecinos que nos vigile un guardia de noche, que de día vigilen a los niños.” (Dueña de casa) Tal vez los dos problemas críticos de la relación entre niños y niñas chilenos y espacio vital sean, por una parte, la prolongación del esquema de supervisión propio de las primeras etapas de vida del niño o niña (Cuadrante 1) a etapas posteriores y, por otra parte, la preeminencia que presentan entre los padres o adultos las tareas (espaciales) de vigilancia de los niños, por sobre las (temporales) de contribuir a la organización de actividades y proyectos propios por parte de los niños y niñas. En lugar de irse diferenciando espacios seguros y confiables en donde los niños y niñas puedan actuar autónomamente, disminuyendo de forma progresiva los niveles de supervisión, se mantiene la dinámica de espacios comunes y mezclados, pensados desde y para el adulto, en donde el niño no obtiene privacidad ni independencia, sino que permanece en continua vigilancia, realizando sus actividades en relación de dependencia de las actividades de los adultos a cargo. Los niños y niñas requieren, más que nunca, de adultos concientes de las etapas que necesitan superar, para que puedan disponer de espacios adecuados física y psicológicamente, y así culminar con éxito cada etapa de su desarrollo13 14. Esta preponderancia del espacio sobre el tiempo, que ocurre en un marco de comportamiento sesgado hacia la vigilancia antes que a la más neutra “supervisión”, nos habla de una estructura de relaciones sociales que podríamos reconocer como el “espacio vigilado” en que crecen y se socializan niños y niñas chilenos. d. Machismo y Matriz “Bueno si tengo que hacer las cosas de mi casa, lavar (no lavo en lavadora automática, tengo que lavar y enjuagar en la lavadora redonda porque también mi marido me dice), de repente tengo todo lleno de ropa colgado todo, y anda ordenadita, en la noche después que hago todo esto me voy para arriba y empiezo a ordenar, dejar los niños pal colegio, ver sus zapatos ordenados, y preocuparme que tareas hicieron, todo… porque tengo una de 7 años, otro 12, y la guagua que va a cumplir 3 en julio… es harto ya po, hartas cosas, el marido cree que uno se queda en la casa y no hace nada, yo le digo a mi marido, yo trabajo más que tú…” (Dueña de casa) El machismo, rasgo cultural que tiene manifestaciones concretas en los hogares, consistentes tanto en el dominio que se ejerce al interior del hogar como en el que ejerce el barrio y el cuerpo social sobre cada mujer, es probablemente el factor que más contribuye a la persistencia de este patrón de “espacio vigilado”. 13 Erikson; op. cit. 14 Havighurst, R. En: Potter; op. cit.
  • 101. 104 papers Mujeres dueñas de casa confinadas por el machismo a la vigilancia de sus hijos e hijas en la vivienda y los espacios cercanos a ésta –confinamiento que se hace más tenaz cuando hay restricciones materiales y económicas— tienden a “profesionalizarse” en esas labores de supervisión. Además del trabajo no remunerado del hogar, la vigilancia de los menores integra el conjunto de tareas que la sociedad les asigna como su responsabilidad. La vigilancia consume gran parte de las energías, y los recintos de la casa se aprecian caóticos y descuidados. En el extremo, más que lo que estén haciendo los niños y niñas importa el hecho que estén dentro del campo visual de la madre. Que los cuartos sean caóticos u ordenados no hace mayor diferencia cuando esa es la tarea prioritaria. e. El miedo a la calle “Generalmente paso aquí con los niños. Yo prefiero que jueguen aquí y que ninguno salga a la calle. Prefiero que jueguen aquí adentro, porque me van a hacer caso…que hagan lo que quieran aquí adentro.” (Dueña de Casa) Especialmente en los hogares populares las opciones que tiene una madre en relación con sus hijos e hijas menores tienden a ser sólo dos: vigilancia o pérdida de control. El miedo a la calle, generalizado entre madres dueñas de casa o jefas de hogar -es recurrente la idea, manifestada casi siempre con transparencia, de que a mis hijos e hijas se los puede “robar la calle”-, es en buena medida el temor de esa mujer a perder su poder. En buena medida ella no ha tenido oportunidades de desarrollo personal mucho más allá de su rol de guardiana de sus hijos e hijas. Insistir en ese rol parece lógico cuando no se tienen otras posibilidades. Se parece al arraigo territorial y al sentimiento de orgullo por el propio “terruño” que ostentan quienes, por precariedad económica, bajo nivel de educación y aislamiento geográfico, no tienen posibilidades de emigrar de su lugar de nacimiento. El trabajo remunerado fuera del hogar de mujeres solas o emparejadas, esto es, independientemente de si son o no jefas de hogar, suele dar lugar a estrategias más sofisticadas de vigilancia de los menores como, por ejemplo, la que consiste en delegar ese rol en una hija u otra mujer integrante del hogar. La pérdida de control (espacial) sobre los niños y niñas, en un esquema de responsabilidad parental débil en lo que se refiere a la educación de los niños y niñas en la organización de su tiempo y el diseño de estrategias personales de desarrollo, puede terminar en una profecía autocumplida: los niños y niñas sucumben con facilidad a las lógicas y redes de la calle, que van desde el grupo de pares en las esquinas, en principio inofensivo, hasta las actividades ilícitas. La supervisión cesa y la mayor libertad de esos niños y niñas tiene el sello del abandono. El modelo del “espacio vigilado” muestra toda su debilidad como marco para el desarrollo de niños y niñas en dos de sus resultados más comunes: los hijos hombres que se los “roba” la calle, y las hijas mujeres “robadas” por un nuevo hogar en formación donde reproducirán el modelo. f. Entre la extrema confianza y la absoluta desconfianza “Por mi hijo yo no puedo trabajar, porque es muy inquieto. Mucho… Muy inquieto. Yo pienso que nadie tendría la paciencia que tengo yo para atenderlo. Igual me gustaría trabajar”. (Dueña de casa)
  • 102. 105 papers El acondicionamiento del espacio de acuerdo con las necesidades y características de niños y niñas, pierde importancia cuando el afán de los adultos respecto de sus niños y niñas es la vigilancia permanente. Después de todo, si se está siempre mirando al niño, ¿qué le puede pasar? Esta confianza extrema de las madres respecto a su capacidad de vigilancia lleva a subvalorar todas las posibles fuentes de peligros en el hogar: no importa que haya elementos peligrosos, porque hay alguien mirando al niño. Como consecuencia, en lugar de constituir un espacio seguro en que niños y niñas puedan desempeñarse autónomamente, el hogar se vuelve efectivamente peligroso, y la necesidad de la vigilancia se exacerba, dado que no se hacen esfuerzos por disminuir las fuentes de riesgo. No se puede tener o dejar solos a los niños y niñas en un lugar riesgoso. De esta forma, es la propia confianza en la vigilancia la que genera la necesidad de ella. De modo inverso, la calle y, en general el barrio, al ser espacios que dificultan la vigilancia de los niños, son percibidos como extremadamente peligrosos, más allá de sus características objetivas: son peligrosos porque son difíciles de vigilar15 . Si no es posible que el adulto lo observe (ya sea desde una ventana o acompañándolo), el niño debe permanecer entre la profusión de objetos al interior de la vivienda16 , y desarrollar en esos espacios sus juegos o mantenerse confinados a la televisión, lo que mina aún más sus posibilidades de imaginación y ciertamente que obstaculiza aún más la superación con éxito de su etapa del desarrollo17. De esta forma, desde el punto de vista de los padres, es la vigilancia la que hace que los lugares sean adecuados para los niños y niñas, no sus características. Lo anterior denota una incapacidad de los adultos de permitir a sus hijos e hijas lograr sus etapas de desarrollo en forma exitosa, lo que demuestra también un fracaso en sus propias etapas del desarrollo18. g. Escasean los niños “Porque no quisiera yo que por tener una mejor casa, mis hijos anden metidos en la droga, anden robando…si es por mí, encantada trabajaría pero no se puede porque tengo 3 niños que cuidar todavía.” (Dueña de casa) La creciente incorporación de la mujer al mundo del trabajo remunerado y, con ello, a los espacios públicos de la ciudad o de su localidad sin duda podría ayudar a superar el modelo del “espacio vigilado”. No parece compatible la persistencia de éste con el trabajo femenino. No se puede estar en dos lugares al mismo tiempo. Sin embargo, el modelo parece tener tanta fuerza cultural como para que, en los hechos, se les plantee a las mujeres una disyuntiva: o son madres o perseveran en su propio desarrollo personal y profesional. Así se puede colegir de la caída de las tasas de natalidad en los tiempos que corren, un fenómeno 15 De acuerdo a Belmonte, esta aversión a la calle se amplía a todos los espacios abiertos, confinando a los niños sólo a los espacios cerrados de la vivienda, y otros espacios cerrados, como el mall, donde el niño puede ir, nuevamente, sólo acompañado de un adulto que lo vigile. Belmonte, C.; 2005. 16 Belmonte, op. cit. 17 Ashburn, S., En: Potter; op. cit. 18 Erikson, E; op. cit.
  • 103. 106 papers internacional que adquiere ribetes dramáticos en Chile, donde en el último período intercensal (1992- 2002) se redujo en 410 mil la cantidad de niños y niñas en el país, lo que equivale a una disminución de un 9.5% por ciento de la población infantil (hasta 14 años de edad). Por su parte, la cantidad de niños y niñas de hasta 5 años de edad disminuyó en términos absolutos en aproximadamente 200 mil19. Los “hogares unipersonales”, formados por un adulto sin pareja ni hijos, y los “hogares nucleares sin hijos”, formados por una pareja sin hijos, aumentaron desde un 15,5 por ciento del total de los hogares chilenos en 1992 a un 20,6 por ciento el 2002. Esas cifras representan un aumento de los hogares sin niños o niñas igual a 5 puntos porcentuales en tan sólo 10 años, lo que equivale a un aumento de 33% por ciento de los hogares sin niños o niñas existentes en 199220. Se va construyendo así, siempre en el plano weberiano de los tipos ideales, una dicotomía entre hogares vigilados que limitan las posibilidades de desarrollo tanto de niños y niñas como de mujeres, y calles que reciben a niños y niñas sin madres lo mismo que a mujeres sin hijos e hijas. Es posible que la disyuntiva que enfrentan las mujeres hoy entre desarrollarse profesionalmente o ser madres no sea la primera vez que se presenta en la historia. La ciudad europea de la Baja Edad Media (desde el siglo XI) combinó las estructuras del machismo con nuevas posibilidades de emancipación de la mujer. El resultado fue una caída en las tasas de natalidad, un descuido de los niños y niñas, mayor mortalidad infantil y tasas más altas de celibato entre las mujeres. Éstas encontraron espacios de desarrollo en actividades tan variadas como el artesanado, las órdenes religiosas, la prostitución y la mendicidad, o los movimientos de protesta heréticos, como el catarismo, o para-heréticos, como las beguinas. Como señala el historiador Jacques Le Goff, “no hay niños en la Edad Media”21. ¿Hasta qué punto el debilitamiento de la familia y, especialmente, la reducción absoluta o relativa de la población infantil, está radicado en este dilema que enfrentan las mujeres entre la crianza y el trabajo remunerado fuera del hogar (sea por motivaciones de desarrollo profesional o por necesidad económica)? ¿En qué medida la disyuntiva se ofrece dicotómica o polarizada, excluyendo soluciones intermedias, debido a la influencia de patrones culturales, como el modelo del “espacio vigilado”? El dilema entre desarrollo individual e inserción de las personas en ámbitos de solidaridad y apoyo mutuo existe en Occidente con claridad ya en la ciudad cristiana del Medioevo. Según Sennett, se instaló desde entonces una gran tensión entre la religión y la economía, una dualidad que caracteriza a la ciudad hasta hoy: por un lado, el deseo de liberarse de los vínculos comunitarios en nombre de la libertad individual; y por otro, el deseo de hallar un lugar en el que las personas cuiden las unas de las otras22. h. Niños sin transición “Yo nunca los he dejado solos –a los hijos- . Tengo miedo de que se me descarrilen y por salir a buscar trabajo, voy a perder mucho más, que es llevarlos por buen camino” (Dueña de casa) 19 Fuente: Elaboración propia en base a datos de los Censos 1992 y 2002. 20 Fuente: Elaboración propia en base a datos de los Censos 1992 y 2002. 21 Le Goff, J.; 1999. 22 Sennett, R.; 1994. Págs. 170-1.
  • 104. 107 papers Muchos niños y niñas chilenos parecen condenados a la disyuntiva entre el espacio vigilado y espacialmente caótico de sus casas y el espacio libre de la calle donde pueden desplegar actividades y estrategias más autónomamente decididas. Hasta cierto punto, la escuela, como institución, los enfrenta al mismo dilema, especialmente la escuela particular subvencionada y la escuela pública, de reconocido menor logro en materia de aprendizaje y rendimiento escolar. La pobreza de los procesos de educación en los espacios supervisados (vigilados) de la casa y la escuela contrastaría, así, con la “universidad de la vida” que predomina en los espacios autónomos de la calle. El más o menos rápido avance de los ghettos de pobreza en los barrios populares de nuestras ciudades podría tener una de sus causas en la ausencia de procesos sólidos de educación y socialización de niños y niñas. En el hogar, cruzado por el afán de la vigilancia (espacial) no se logran instalar tiempo-espacios de desarrollo de los niños y niñas. La mezcla o mixité spatial en la vivienda deviene en caos antes que en una base de diversidad y complejidad para el despliegue de procesos de creatividad y desarrollo personal. Así, el hogar no provee de recursos inmunitarios para defender a sus miembros, incluidos los niños y niñas, de la ghettización de los barrios, un proceso contemporáneo de nivel internacional cuyas causas no es del caso discutir aquí. La situación de niños y niñas en comunidades indígenas suele ofrecer un contraste decidor: el trabajo infantil, el mismo que constituye un anatema para las quizás demasiado universalistas y formalistas orientaciones de las Naciones Unidas, es un ámbito de socialización y educación en esas culturas originarias que parece en buena medida libre de las cortapisas que les impone el modelo del “espacio vigilado”. Más allá de la pobreza material, esas experiencias parecen mostrar una riqueza a tener en cuenta en materia de desarrollo y socialización de los niños y niñas. i. Tipos de niños y niñas “Es que son pocos salidores los niños estos… y además ellos, yo le digo, el Jonathan, Bárbara, ellos son más felices adentro que afuera, porque afuera está la envidia. Entonces los niños se van a la cama, se acuestan ven tele, escuchan la música…” (Dueña de casa) El predominio del modelo cultural del “espacio vigilado” se expresa en tipos diferenciados de niños. En línea con Eric Fromm y sus “caracteres sociales”23 , y siempre en el marco metodológico de los tipos ideales weberianos, podríamos perfilar tres tipos de niños y niñas relevantes para nuestra reflexión: El niño o niña creativo que ama, el niño o niña melancólico y conservador, tan común en Chile, y el niño o niña contestatario. Los niños y niñas de carne y hueso combinarán estas características en distinta proporción. El niño o niña creativo que ama representa la situación ideal de desarrollo. Emerge de ámbitos de socialización en que nuestra Matriz temporo-espacial funciona adecuadamente. Al crecer en edad los niños y niñas, la secuencia entre los Cuadrantes 1 y 4 no es interrumpida ni retrasada. La combinación entre supervisión y autonomía va variando a favor de esta última, lo mismo que aquella entre tiempos secuenciales en espacios comunes y tiempos simultáneos en espacios propios. El tipo-ideal de carácter social que prevalecería en nuestro medio cultural parece ser, en cambio, la del niño o niña melancólico y conservador. Dicho sea de paso, la melancolía, que resta energía 23 Fromm, E.; 1947.
  • 105. 108 papers a las personas al ser elevada a trazo cultural, puede ser objeto de una apología –de igual forma cómo la tuberculosis fuera objeto de alabanzas durante el romanticismo decimonónico. De hecho, en los diccionarios es posible encontrar que se equipare a la melancolía con “la alegría de estar triste”. De tal forma, se revisten positivamente rasgos desventajosos de personalidad por el hecho de ser comunes. La “personalidad dependiente” de Eric Fromm, aquella que se erige sobre el supuesto de que el desarrollo personal depende de las oportunidades sociales y materiales que existen en el entorno, antes que depender de la movilización de las propias energías y capacidades, está ciertamente emparentada con el surgimiento de este tipo de niños y niñas. La humildad, la aquiescencia a estilos autoritarios de relaciones, la tendencia a provocar lástima, la personalidad congraciativa y aparentemente pasiva pueden ser todas entendidas como formas de integración con el entorno y de explotación de las posibilidades que éste ofrece24. La creatividad es débil, ya que el progreso depende de los otros y del entorno. La envidia, la práctica del chisme y el carácter amistoso e interesado en la vida de los otros, son también elementos constitutivos de este patrón cultural de personalidad. ¿En qué medida el predominio del modelo del “espacio vigilado” en los hogares chilenos ayuda a producir niños y niñas melancólicos y taciturnos faltos de creatividad y capacidad de amar? El niño o niña vigilado no significa niño o niña querido y afectivamente seguro. Su madre carga con una cuota importante de frustración. La violencia intra-familiar puede ser parte del cuadro. Por lo mismo, el niño o niña que encuentra autonomía en la calle, o que es simplemente abandonado en ella, es parte de los mismos patrones culturales. Estará culturalmente inclinado a la dependencia y a la explotación utilitaria de las ventajas que le ofrecen su entorno social y material. Por tener una baja auto-estima organiza relaciones utilitarias con su ambiente, erigiendo obstáculos a su capacidad de amar, bloqueando su acción desinteresada en favor de los otros, y creando estímulos a la desconfianza inter-personal. También existe el niño o niña contestario, entendida la contestación como una dimensión en la personalidad de todo menor: a saber, el despliegue de prácticas subalternas tendientes a procurarse, solo o en compañía, los ámbitos de autonomía y libertad que el modelo del “espacio vigilado” le tienden a negar. Los espacios y tiempos intersticiales que estos niños y niñas construyen en la práctica de la subalternidad deben ser parte importante de nuestro foco de atención. Es el núcleo sano que podemos reconocer en todo ser humano, aún cuando esté sometido a una vida de precariedad y limitaciones, sean éstas materiales o culturales. Conclusión La reestructuración espacial y temporal de los procesos de desarrollo y socialización de niños y niñas, así como la modificación de los estilos de supervisión parental, tienen a nuestro juicio una doble prioridad para la política pública: por una parte, por lo que esa acción pueda significar para mejorar la 24 Más sobre el carácter social dependiente de los chilenos en Montt, M.E.; Toloza, C.; 1984.
  • 106. 109 papers calidad de vida y el desarrollo de los niños y niñas; y por otra parte, por su contribución a la remoción de patrones culturales que, en tanto tales, tienden a persistir más allá de las condiciones de dominio machista o precariedad económica que posiblemente estuvieron en su origen. Comocriterioderealidad,esnecesarioreconocerelescasoespaciodisponibledentrodelasviviendas,ya sea por su metraje como por su número de moradores. Sin embargo, aún considerando esta limitante, es posible dar espacio a los niños y niñas en sus viviendas, para permitirles un desarrollo mejor que el que hoy sobrellevan. Mientras lo usual es pensar en tiempos para los niños y niñas a partir de espacios configurados por y para adultos, la invitación es a pensar espacios para niños, compatibles temporalmente con los espacios para adultos. Mientras la primera alternativa da mayor importancia a un espacio que se toma como dado e invariable, confinando a niños y niñas en espacios que no se adecuan a sus necesidades y características, la segunda conduce a dar preponderancia a los tiempos por sobre los espacios, de modo tal que un mismo espacio pueda servir para distintos usos y personas en distintos momentos del día25. En este sentido, el espacio de niños y niñas no es fijo, sino que va cambiando durante el día de acuerdo a las disponibilidades en la vivienda y considerando las necesidades que tenga el niño según su etapa del desarrollo. En edades tempranas los niños y niñas requerirán de adultos que pueda cambiar y adaptar el espacio a sus necesidades; mientras que en el caso de los de mayor edad podremos ser testigos de cómo modifican el espacio según sus opiniones y necesidades. El que los niños y niñas posean su espacio, a pesar de que éste no sea evidente todo el día, no sólo contribuye a mejorar la calidad de vida y el desarrollo de niños y niñas, sino que, a la vez, hace a los niños y niñas visibles para los demás miembros de la familia, y mejora las condiciones de convivencia y tolerancia entre generaciones . Sin embargo, superar el modelo del “espacio vigilado” no parece un logro posible de alcanzar tan sólo haciendo transformaciones en los espacios cotidianos de los niños y niñas, y ni siquiera identificando y reforzando los arreglos espontáneos y “subalternos” que estos últimos hacen en pos de su autonomía y desarrollo. Se requerirían acciones en varios frentes, particularmente en aquellos que impactan en las posibilidades de desarrollo de la mujer en los ámbitos de lo público (como distinto al ámbito privado del hogar) y del trabajo remunerado. Las limitaciones al desarrollo de la mujer que provienen de la ideología machista, específicamente de la pauta de responsabilidades que se asigna a la mujer y de su correlato espacial, el confinamiento a la casa y la vigilancia de los hijos e hijas, constituye tal vez el principal obstáculo social y cultural a superar. Dejar atrás el modelo del “espacio vigilado” es una tarea de gran calibre. Otra dimensión de esta enorme tarea se relaciona con la ciudad y su baja capacidad de acoger las necesidades que tenemos los seres humanos de cuidarnos los unos a los otros, en palabras de Sennett. 25 Esta idea se extiende más allá de la vivienda al espacio urbano en general en: Belmonte; op. cit.
  • 107. 110 papers La competencia y la eficiencia, atributos en buena medida construidos con base al despliegue de capacidades y racionalidades individuales, ha tendido a eclipsar la potencia de la ciudad en términos de solidaridad, apoyo mutuo e integración social. Una manifestación clara de este sesgo, que parece hacerse más fuerte cuanto más competitiva es la ciudad, es el dilema que enfrentan las mujeres contemporáneas entre la familia, la crianza y la educación de los hijos e hijas, por una parte, y su desarrollo profesional o personal, por otra. La persistencia del modelo del “espacio vigilado” en el medio chileno, y más allá de cuáles sean sus orígenes en la pobreza y un machismo ojalá cada vez más pretérito, encuentra apoyo en ciudades poco acogedoras y refractarias a los afanes de emancipación y desarrollo de las mujeres.
  • 108. 111 papers Bibliografía - Ashburn, S.; “Selected Theories of Development”. En: Potter, P. (2002); “Fundamentos de Enfermería”. Harcourt, Barcelona. - Puga, E.; Rasse, A.; Sabatini, F.; Ubilla, M.; Cox, P.; Gracés, M.P.; Marquez, F. (2006); “Estudio Espacio de Uso Cotidiano de Niños y Niñas”; FOSIS, Gobierno de Chile; Políticas Publicas, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile. - Bedregal, P.; Pardo, M. (2004); “Desarrollo Infantil Temprano y Derechos del Niño”. Universidad de Castilla La Mancha, Save the Children. Disponible en: http://www.unicef.cl - Belmonte, C. (2005); “Una Ciudad para los Niños: Políticas Locales de Infancia”. Disponible en: http://www.ciudadesamigas.org - Erikson, E.; “Ocho Edades del Hombre”. En: Erikson, E. (1968); “Identidad, Juventud y Crisis”. Buenos Aires, Paidós. - Fromm, E. (1947); “Man for Himself”. Rinehart and Company, New York. - Havighurst, R.; “The Process of Human Development: an holistic approach”. En: Potter, P. (2002); “Fundamentos de Enfermería”. Harcourt, Barcelona. - INE (1992); Censo de Población y Vivienda. Datos disponibles en: http://www.ine.cl - INE (2002); Censo de Población y Vivienda. Datos disponibles en: http://www.ine.cl - Le Goff, J. (1999); “La Civilización del Occidente Medieval”. Barcelona, Piadós. - Martínez, N. (2005); “Reflexión sobre los Espacios de los Niños en la Ciudad”. Disponible en: Revista Arquitectura y Humanidades: http://architecthum.edu.mx/Architecthumtemp/ensayos/norma-martinez.htm - Masalán, P.; González, R. (2003); “Autocuidado en el Ciclo Vital”. Disponible en: http://www.uc.cl/sw_educ/enferm/ciclo/index.html - Montt, M.E.; Toloza, C. (1984); “Análisis e Interpretación Psicológica sobre el Carácter Chileno”. Memoria de Título, Escuela de Psicología, Pontificia Universidad Católica de Chile. - Sennett, R. (1994);
  • 109. 112 papers “Carne y Piedra; El Cuerpo y la Ciudad en la Civilización Occidental”. Madrid. Alianza. - UNICEF (2005); “El Desarrollo Infantil y el Aprendizaje Temprano”. Disponible en: http://www.unicef.org - Weber, M. (1922); “Economía y Sociedad”. Fondo de Cultura Económica, México. - WHO (2005); “Convención de los Derechos del Niño”. Disponible en: www.who.int/child-adolescent-helth/right.htm
  • 110. 2 1 3 1 - 3. Niños de Campamento • Fuente: UTPCH 2. Interior de Vivienda Social • Fuente: Alejandra Rasse 113 papers
  • 111. papers Niños de Campamento. Fuente: UTPCH 114
  • 112. Hasta el año 2005 las organizaciones comunitarias que se reconocían en los campamentos, eran en su centros de madres mayoría y ollas comunes; sin embargo el creciente movimiento social por conseguir Vivienda Definitiva, ha generado que más de el 70% de los campamentos presentes hoy en Chile esté conformando un Comité de Vivienda, lo que significa que casa los pobladores están concientes que un trabajo organizado los ayudará a obtener propia. su
  • 113. ORGANIZACIONES PRESENTES EN CAMPAMENTOS 6,0% Ollas comunes 3,2% 6,0% Centro de adulto mayor 3,4% 8,0% Centro de madres 3,8% 7,0% Centro juvenil 4,7% 17,0% Comité de adelanto 9,2% 9,0% Otra organización 9,9% 30,0% Comité de allegados 13,7% 20,0% Club deportivo 15,6% 23,1% Ninguna organización 22,5% 11,0% Comité de vivienda 37,9% 35,0% Junta de vecinos o directiva 41,7% 2005 2007 Catastro campamentos 2007 CIS • Fuente UTPCH
  • 114. 117 diseño La industria y las viviendas mínimas ITALO ROSSI Jurado Concurso, MINIMO 2005 L a vivienda ha sido por siempre la mayor aspiración de toda familia. Poseer una vivienda propia es un sentimiento de seguridad, bajo el cual se forma la familia, pilar de la sociedad. Distintos estudios relacionan la calidad de vida y valores de la familia, al hecho de poseer una vivienda digna. Y es que el impacto que la vivienda y su entorno urbanístico tienen en la sociedad, es tan grande que siempre será un tema de debate y preocupación de todo gobierno. Distintas políticas habitacionales en Chile, han privilegiado la cantidad más que la calidad, al momento de elaborar planes dirigidos a los segmentos más necesitados a través de la planificación de las viviendas sociales. El confort, el entorno y la calidad en las especificaciones, han sido postergados en beneficio de aumentar el número de viviendas construidas. Las cifras de déficit habitacional, su evolución en el tiempo y números de viviendas o “soluciones” -como se les denominó en algún momento-, se han manejado
  • 115. 118 diseño políticamente, olvidándose de la importancia una interesante investigación, en 17 Comités social que el problema reviste. Prima, en muchos de allegados que recibirían sus anheladas casos, el mostrar cifras y números, más que la viviendas sociales en la comuna de Puente calidad y confort. Los espacios se reducen, la Alto. En ese proyecto, no sólo diseñamos el materialidad se afecta. Cada Gobierno desea mobiliario después de un estudio hecho con mostrar que lo ha hecho mejor que otros, con el los comités, sino también amoblamos 30 sólo argumento estadístico. casas de un total de cerca de 300, como una manera de demostrar la ventaja de contar Desde mi punto de vista y durante el con una planificación previa y solución de desarrollo de mi vida profesional, este ha mobiliario acorde con las características sido un desafío interesante y una necesidad de las viviendas. También desarrollamos de influir -en el ambiente que uno puede-, un didáctico manual de cada mueble a fin para elevar los estándares de calidad y que el morador pudiera copiar los pilotos y confort de las viviendas sociales. La pobre replicarlos fácil y económicamente en sus calidad, reducido espacio y urbanización propias viviendas. del entorno, es una forma de inequidad que muestra nuestra sociedad. A este hecho, se Frente a estos proyectos (y otros que han une el carácter discrecional de la ubicación desarrollado prestigiosas instituciones cercanas de las viviendas sociales: lugares alejados, al problema), aún la autoridad no resuelve. distintos a los progresos que muestra de Parece sencillo, económico, y de justicia que las gran ciudad, convirtiendo, muchas veces, viviendas sociales incorporen estos elementos. las poblaciones en ghetos aislados y Porqué la exclusión o diferencia en a vivienda marginados, con los consecuentes aumentos social ¿si la oferta de viviendas para el resto de la de gastos de tiempo y dinero en los sociedad incluye el mobiliario básico, en algunos traslados hacia las fuentes de trabajo. casos muchísimo más que ello? Es una pregunta que aún no tiene respuesta. ¿Por qué no mejorar el confort interior de la vivienda, como ha ocurrido en el resto de nuestro país? Si los espacios son reducidos ¿por qué no diseñar mobiliario funcional que pueda integrarse armónicamente? Que la vivienda social sea ofrecida o “entregada” con mobiliario en las zonas de cocina, clóset y baño, como ocurre con el resto de la oferta habitacional en Chile. Ese ha sido un objetivo que he planteado en distintas oportunidades. Ya en el año 1999, y en conjunto con el Ministerio de Vivienda, a través del SERVIU, inauguramos una población en la comuna de Curacaví, con casas pilotos amobladas. Una experiencia interesante que fue muy bien recibida en su época, pero desgraciadamente no continuada por las autoridades. Durante el año 2004/2005, integrados en un proyecto de Fundación Chile, realizamos
  • 116. 119 diseño CATEGORÍA PROFESIONALES 12 11 10 10 Vestior - Lorca 11 TES - Spichiger + Azócar 12 Puerta-repisa - Olivos
  • 117. 120 PROTOTIPOS 1 diseño • Nombre Proyecto: Vestidor • Categoría: Profesionales lugar • Autor: Francisco Lorca
  • 118. 121 armado diseño A B materiales A1 B1 100 50 100 1 4 1k A1 + B1 = C C Planchas MDF 15mm 1 MDF Recubierto bl. 2 MDF Recubierto ng. 1 D vestidor cerrado vestidor abierto
  • 119. 122 PROTOTIPOS 2 diseño • Nombre Proyecto: T.E.S. Tercio Espacial Superior • Categoría: Profesionales lugar • Autores: José Spichiger + Paola Azócar
  • 120. 123 armado diseño 1 2 materiales 3 105 4 2 4 12 100 4 3 3 20m 1k Planchas Terciado 15mm 1 MDF Recubierto ng. 1 5
  • 121. 124 PROTOTIPOS M diseño • Nombre Proyecto: Puerta repisa honrosa • Categoría: Profesionales • Autor: Cristián Olivos
  • 122. 125 armado diseño 1 2 materiales 81 1k Planchas MDF 15mm 1 3 4
  • 123. 126 diseño Pensamientos sobre el mobiliario pertinente para la vivienda social MAURICIO LENIZ Jurado Concurso, MINIMO 2005 L a vivienda social básica en Chile considera un espacio de proporciones tan reducidas que el mobiliario tradicional no funciona. Es muy difícil encontrar espacio para un closet e incluso es posible que haya que cortar alguna cama para adaptarla al recinto llamado dormitorio. En esta realidad, la estética no parece ser la puerta de entrada para desarrollar muebles que operen correctamente. Si hay verdad, habrá también belleza. En este escenario las restricciones económicas son sólo una parte del problema frente a las limitantes del espacio. Diseñar muebles para estas viviendas debería contemplar temas genéricos como la multifunción, la producción en serie y probablemente una nueva mirada sobre materiales que quizás hoy no parezcan apropiados. Con el resultado del concurso Mínimo, se pudieron observar algunos caminos posibles orientados desde el aprovechamiento
  • 124. 127 diseño del espacio en relación al espesor funcional de • Un sistema de componentes que a la muros, vanos y puertas; los mubles compactos, manera de un “Lego” se acoplan o articulan la modulación progresiva y el uso de espacios para responder a una determinada función. residuales en altura. El éxito de este tipo de propuesta está directamente relacionado con la facilidad y Otra entrada a la habilitación del espacio naturalidad de la interfaz de la operación; de la vivienda social, puede ser a través vale decir, si armar una mesa toma más de situaciones o funciones genéricas de 60 segundos y requiere de más de tres como cocinar o ver televisión. La cocina operaciones, es posible que el sistema no sea es en esencia el centro de estas casas. apropiado para el usuario al que está dirigido. Generalmente integradas al estar, el Un ejemplo de hace ya bastantes años son mobiliario típicamente fijo podría cualificar los clásicos muebles de Matta. de alguna manera el espacio, integrando el comedor y definiendo algunos rasgos Por otra parte, la problemática de la vivienda tipológicos y constructivos. social y su mobiliario, podría abordarse desde otro punto de vista, a nivel de país, creando Otro caso es el de la televisión como objeto. empresas dedicadas al rubro tal como las La tecnología ha democratizado el uso de este constructoras e inmobiliarias; apelando al medio a tal medida que se transformó en un gigantesco nicho de necesidad que aparece con índice estadístico. La relevancia de esta especie los nuevos metros cuadrados construidos. En de catalizador social le da gran protagonismo este escenario, los conceptos de sustentabilidad al electrodoméstico, orientando la ubicación y de reciclaje, pueden ser políticamente correctos de muebles y objetos según se ubique la “tele”. y establecer beneficios tributarios a las empresas No hay que olvidarse que en sus orígenes la que se enmarquen en esta producción. televisión reemplazó a la radio y tal como ésta, se le podía encontrar disfrazada de mueble Tengo en la mente el ejercicio que hizo Enzo entre sillones, mesas, chimeneas y alfombras. La Mari con una serie de muebles ejecutados desde aparición de la “pantalla plana“, no sólo mejora los sobrantes de madera que se ocupan en la la estética del objeto, sino que permite habilitar construcción. No hay que olvidarse que desde espacios estrechos como los de la vivienda social. la extrema necesidad (e incluso la precariedad), surgen grandes ideas que bien aplicadas nos El concepto de multifunción aparece también podrían orientar a diseñar con verdad y construir como una posibilidad concreta para la con belleza. habilitación eficiente de estos espacios, entendida desde dos puntos de vista: • Un mueble u objeto que reúna más de una función, por ejemplo: un sillón que al mismo tiempo es contenedor de objetos, una silla que mediante alguna operación simple se transforma en mesa, una cama que es al mismo tiempo closet. Este tipo de objetos nacen cumpliendo las funciones requeridas y desarrollan su forma en base a este acoplamiento.
  • 125. 129 foros “La condición popular en nuestras ciudades” por Francisco Sabatini Panelista Foro “Historia e identidad en la vivienda social” Q uien construye la vivienda es la representar más de la mitad de la población. propia familia, y esa es parte de El “cuentapropista” es un pequeño empresario la clave de la identidad popular con raigambre obrera, pero no es ni una cosa urbana en América Latina. Sin ni la otra. Los “pobladores” no son parte del embargo, es una identidad social cargada ejército industrial de reserva cuando están de ambigüedades. No es lo mismo que la cesantes, porque no cumplen claramente ni pobreza, especialmente en Chile. Los hogares la función salarial ni la de reserva que Marx le pobres son aproximadamente un 15% de asignaba a la milicia de los parados. Y cuando los hogares urbanos chilenos, mientras que tienen empleo, la inseguridad nunca deja los grupos populares abarcan hasta un 45%. de entreverarse en lo que hacen, en cómo Por otra parte, la relación de estos hogares lo hacen y, en general, en sus vidas y sus populares con los mercados de trabajo y con estrategias. La propiedad de su vivienda o de la actividad económica no es unívoca ni clara. su lote es parte de los expedientes a los que No son ni obreros ni empresarios, sino que recurren para confrontar la inseguridad y crear trabajadores por cuenta propia o se trata, un capital que traspasar a sus hijos. simplemente, de “informales”. Las favelas de Río de Janeiro están entre los En las ambigüedades que cruzan a lo popular barrios populares más simbólicos de América existe riqueza cultural, hay peculiaridad. Se trata Latina. Pero es una gran mentira que estén de la identidad que las políticas “cuantitativas” marginadas de la “ciudad formal”, como sostienen de vivienda, específicamente la del Subsidio quienes recurren a la manida noción de que Habitacional, tienden a ahogar en la repetición de nuestras ciudades son “duales”. Las favelas están espacios residenciales mezquinos y predecibles. insertas en la ciudad, en los mercados de vivienda, de suelo y laborales. Exhiben fuerte la marca de En contraposición, y como argumenta lo popular, pero ésta debe entenderse, más bien, Alejandro Portes, el sello de las estructuras como su peculiar forma de integración a la ciudad sociales de América Latina es justamente y a la sociedad. este “proletariado informal”, el estrato que usualmente denominamos sector popular. Desde Hay, además, ambigüedad en “lo popular” por sus la industrialización hemos tenido básicamente límites difusos con los grupos medios, ya sea en los mismos grupos sociales que el capitalismo términos de ingreso, de la actividad económica europeo industrial, pero con un agregado: realizada o de su relación con la propiedad. La el proletariado informal que puede llegar a sociologíalatinoamericanasiempretuvodificultad
  • 126. 130 foros para interpretar al campesinado y a los sectores Hoy podríamos argumentar que la ambigüedad populares rurales, y no sólo a los grupos urbanos de la condición popular es una suerte de de menor categoría social. Se llegó a hablar, capital social antes que una desventaja, y incluso, de que había rémoras de feudalismo en que parte importante de los problemas que nuestros campos. tenemos, que estamos viendo florecer en las “poblaciones”, obedecen a que se está Lo que organiza la ambigüedad de la gente reduciendo la rica imprecisión que hace a que vive en las “poblaciones” de nuestras lo popular. Paralelo a la modernización de ciudades, es el hábitat popular. La vivienda nuestras “poblaciones”, al despliegue de un autoconstruida o ampliada con las propias paisaje de casas repetidas hasta el horizonte, manos y recursos, es parte de esa identidad, están fortaleciéndose las sociedades secretas, es parte de la cultura material. las mafias del delito y la desafección subjetiva respecto del sistema social que es propia Pero lo popular no es tan sólo la ambigüedad, la de los ghetos urbanos de desesperanza y integración “en el borde” con los otros grupos y crimen. La política de vivienda social devino, con el sistema económico, sino que también es la en medida importante y lamentablemente diversidad. En las encuestas sobre “marginalidad” por cierto, en detonadora de procesos de de los años ’60, las “poblaciones” de Santiago “ghetización” de barrios populares. y otros barrios populares de Latinoamérica mostraban una inocultable cohabitación entre En contraste, lo que históricamente sucedía quienes, según las teorías, eran marginales” y con los barrios populares, y especialmente con quienes eran “integrados”. Vivían allí personas aquellos originados en forma espontánea, era una desempleadas e “informales”, pero asimismo combinación entre su creciente heterogeneidad obreros de grandes empresas. social interna y su mimetización urbanística con la ciudad. La ciudad crecía y las “poblaciones”, antes La realidad no calzaba con los marcos teóricos, periféricas, dejaban de serlo. El progreso de las y entonces se solía adaptar aquella a éstos, familias,comoesrazonableesperar,noeraparejo, señalando que esas “impurezas” empíricas iban convirtiéndose en un generador de diversidad. a desaparecer porque, finalmente, el avance del capitalismo mundial iría relegando a los grupos Las encuestas nos dicen hoy que no pocas de populares a la inutilidad total. En el fondo, no las familias beneficiadas por los programas de aceptaban la rica ambigüedad que subyace a vivienda social, especialmente las que viven en lo popular. Y estos discursos aún existen. Se ha blocks, hubieran preferido quedarse en el viejo cambiado el análisis de la Dependencia por el campamento.Tenemos que repensar las políticas del Capitalismo Global, pero se reitera el antiguo de vivienda, y las viviendas mismas, así como las discurso acerca de la marginalidad sin vuelta ni formas de segregación social del espacio para remedio. Es cierto que hay numerosos campos de conseguir que la energía que las familias ponen refugiados y ghetos urbanos donde se refugian en la construcción de su hábitat se aproveche y ingentes “residuos humanos”, como argumenta redunde en el rescate y fortalecimiento de esta Zygmunt Bauman en su “Vidas desperdiciadas”, cultura de lo popular. pero también lo es que el grueso de los grupos popularesurbanosdenuestrasciudades,chilenas y latinoamericanas, siguen formando parte de la ciudad, aunque su integración no excluya las desigualdades, la discriminación y la explotación.
  • 127. 131 papers Por un lugar en la ciudad1. por Francisca Márquez Panelista Foro “Vida comunitaria y organización en conjuntos de espacio mínimo”, MINIMO 2005 1 Parte de este artículo fue expuesto en el Coloquio Las consecuencias de a globalización sobre el contrato social en las sociedades modernas, AISLF, U. de Concepción, enero 2007.
  • 128. papers Pobladores • Fuente: Corporación Sur 132
  • 129. 133 papers L a aspiración y reivindicación de una mejor vida, de un “lugar” en la sociedad y la ciudad, es y ha sido históricamente una reivindicación a la base del movimiento de pobladores en Chile. Durante casi todo el siglo XX, la participación del mundo poblacional, entendida como expresión de soberanía ciudadana, contribuyó a controlar y a limitar el poder del Estado en la definición del contrato social. La participación del movimiento de pobladores urbanos estimuló el desarrollo de una cultura de gran actoría y justicia social, pero sobre todo de inventiva en la lucha por ganar espacios en la ciudad. El contrato social y los términos sobre los cuales se levantaba, no se construía ni se legitimaba sin la participación de los pobladores. En esta aspiración por un lugar en la ciudad, los pobladores de este siglo XXI parecieran no diferenciarse de sus antecesores. Sin embargo, sus relatos dejan entrever tres elementos distintivos de lo que fueron los viejos actores populares de mediados del siglo XX. Uno, la debilidad de su adscripción de clase (obrera, popular) y la consecuente fragmentación de sus identidades; dos, la percepción generalizada de vivir en una sociedad estamental, en la que la desigualdad y la intolerancia tienden a imponerse; y, tres, estrechamente ligado a los dos anteriores, una acción fragmentada que se debate entre la resistencia, la sumisión, y progresivamente, el estallido contra un Estado que los niega en el reconocimiento a sus derechos.
  • 130. 134 papers Tal vez en estos tres grandes rasgos residan algunas de las características más importantes considerando la tradición comunitaria y de lucha social del mundo poblacional en el Chile actual. Estas tres dimensiones colocan, por tanto, la pregunta por los términos sobre los cuales se deberá construir y redefinir un pacto o un contrato social acorde a las aspiraciones de los más excluidos de nuestra sociedad. La identidad fragmentada2 La pérdida y debilitamiento de los viejos referentes identitarios que daban vida y cuerpo a la clase obrera parecieran ser una evidencia que se impone en nuestras sociedades neoliberales. Junto a los viejos referentes identitarios, el relato de las luchas obreras y poblacionales pareciera ir quedando relegado a la nostalgia de unos y en el olvido de otros… En contextos de desigualdad como el nuestro y de frágil integración social respecto de los modelos de modernidad, los actores poblacionales no sólo están ausentes del escenario y el debate público, sino también enfrentan dificultades para definir principios identitarios y sentidos que los unifiquen en su accionar. La vida en las villas y poblaciones de este siglo XXI nos muestra que las identidades, la pertenencia, la sociabilidad y la convivencia ciudadana no siempre resisten a la fragmentación que imponen la experiencia del ghetto (que en su sentido etimológico viene de getare, arrojar a los extramuros) y del estigma que en ellos deja esta sociedad estamental (marcas con hierro candente sobre la piel del esclavo). Pero no siempre fue así, la historia del siglo XX está plagada de ejemplos de pobladores donde el sentido de la identidad se construía justamente al calor de la lucha por un espacio en la ciudad y la sociedad, de la lucha por torcerle la mano a un Estado reticente, de la lucha contra los poderes ocultos de la sociedad; era ahí donde el orgullo de ser poblador nacía. Hoy, sin embargo, nos enfrentamos a una identidad poblacional fragmentada no sólo en términos de la continuidad y unidad de su relato, sino también de la posibilidad de su reconocimiento. Cuando hablamos de identidades fragmentadas, lo que estamos diciendo es que los quiebres y los vacíos del discurso identitarios en el mundo poblacional parecieran ser profundos: entre padres e hijos, entre vecinos y vecinas, entre obreros y estudiantes, entre el viejo trabajador y la joven vendedora del mall… el relato poblacional contiene trizaduras, de olvidos y silencios, a veces profundos. Un discurso fragmentado, deshilado, nos advierte Levi Strauss3, es un discurso que pierde su fuerza de larga duración y con ello también la fuerza de penetrar y de imponerse al discurso de un poder y un Estado que domina desde su invisible presencia. “Los hombres son más los hijos de su tiempo que de sus padres” decía el historiador Marc Bloch. Esto ha sido siempre cierto, pero tal vez hoy lo sea más que nunca, en tiempos de transformaciones vertiginosas y desigualdades crecientes entre los mismos hombres. Hay una memoria que ha quedado rezagada, perdida en el vacío de los espacios poblacionales, doblemente desheredados: del legado de sus ancestros, y de las promesas de la modernidad contemporánea. 2 Ver proyecto de investigación de la autora, Identidad y Comunidad: Historias de barrios del Gran Santiago 1950 -2000. Fondecyt 1050031.
  • 131. 135 papers Un relato fragmentado es también un relato que pierde unidad. En contextos de fuerte segregación, ghettización y desigualdad, la diversidad de elementos identitarios, más que constituir un recurso, un capital social, simbólico, económico, pareciera ser un impedimento para que este relato pueda constituirse como tal. Los fragmentos prevalecen por sobre la unidad. El desconcierto de las identidades es el desconcierto de la cultura y el accionar poblacional: “Antes sabíamos por qué luchar”, decía una pobladora para referirse a tiempos pasados. Hoy pareciera ser que lo que se pone en juego, es justamente la capacidad de historicidad de estas identidades poblacionales. Y cuando los fragmentos son más que la totalidad, el mosaico tendrá dificultades para componerse; y por cierto para ser re-conocido en toda su magnitud. Des-calificación, des-conocimiento se han transformado en componentes centrales a la experiencia de la alteridad de estas identidades des- concertadas del mundo poblacional. Distancia subjetiva y social profunda, con un Estado y una sociedad que los fija en su condición de excluidos y asistidos, de parias4 de los extramuros de la ciudad. No hay disciplina más eficaz dice Michel Foucault, que aquella que distribuye y ordena a los individuos en el espacio. Y así ha sido y así continúa siendo desde el nacimiento de la República, desde el camino de cintura que separa el Santiago propio del Santiago impío y plebeyo; esfuerzo civilizatorio del espacio popular urbano que se reactualiza una y otra vez en las fronteras de la ciudad. Extramuros de la sobrevivencia, la descalificación y negación de los derechos, a los que por décadas el movimiento poblacional resistió. En este universo social de la descalificación y vulnerabilidad, el campo de lo posible, de lo imaginable, ciertamente se estrecha. El pensamiento y las posibilidades de sí mismo, pueden reducirse –como ocurre entre los más marginales apostados en las salas de espera de cada municipio– simplemente a su más mínima expresión, a la banalidad de la sobrevivencia del día a día. Sobre este fondo de déficit identitario, no puede sino instaurarse entonces un proyecto pragmático y defensivo para preservar y asegurar lo que de sí mismo persiste y resiste. La sumisión voluntaria a este Estado omnipresente e impenetrable de la que nos hablaba Etienne de La Boetie5 surge para algunos como la única salida posible; para otros la rabia y el estallido contra lo que más duele, los iguales. Una sociedad estamental y desigual En la última década, Chile experimentó un crecimiento económico sostenido , con avances sustantivos en la reducción de la pobreza. La primera parte de la década de los noventa, muestra cifras positivas en cuanto a crecimiento económico, empleo y en especial, al ritmo de reducción de la pobreza. En la actualidad, Chile es uno de los cuatro países latinoamericanos con menor incidencia de la pobreza. Hoy, sin embargo, los grandes problemas que afectan a los más pobres no son la falta de techo, el hambre, el abandono institucional o el analfabetismo, sino la fuerte vulnerabilidad en sus trayectorias de movilidad. La única encuesta panel realizada en Chile entre los años 1996-20016 para un conjunto de familias pobres e indigentes, nos confirma que la vulnerabilidad se ha vuelto un rasgo sustancial a la 3 L´Identité, PUF, Paris, 1998. 4 Wacquant, L. 2001, Parias Urbanos, Manantial, Buenos Aires. 5 Le discours de la servitude volontaire, 2002, Payot, Paris. 6 Ministerio de Planificación y Cooperación en Chile, 2002.
  • 132. 136 papers comprensión de la pobreza en nuestro país. Desde la perspectiva de esta encuesta, la vulnerabilidad se entiende como el riesgo que tiene un hogar hoy de caer en la pobreza mañana. En efecto, la encuesta panel nos entrega claras evidencias del fenómeno de rotación de la pobreza que, lejos de constituir una situación estable y que afecte a los mismos hogares y personas, presenta un alto dinamismo7. Junto a la mayor vulnerabilidad de las familias chilenas, estudios cualitativos sugieren que una buena parte de las certezas se han vuelto obsoletas8 . En esta década, el viejo imaginario mesocrático y equitativo da paso a uno donde la desigualdad toma fuerza9. El origen socioeconómico de las familias sigue siendo definitorio en el destino social de las personas; estudiar en escuelas públicas y vivir en comunas pobres es por cierto un factor de discriminación en términos de los ingresos a alcanzar. La acción fragmentada Si la acción y la lucha concertada frente a la desigualdad y la marginalidad constituían el principal capital del mundo poblacional, hoy la precariedad de los referentes colectivos y las evidencias de una sociedad estamental y desigual han pasado a ser evidencias fuertes. La acción poblacional se debate entre una diversidad de principios que nos hablan de la creciente individualización y desapego de los vínculos y hábitos que “contenían” y, a la vez, protegían al mundo poblacional. Fragmentación identitaria y fragmentación de su accionar que probablemente se encuentra a la base de los enfrentamientos y el malestar que vemos (y tal vez seguiremos viendo surgir) al interior del mismo mundo poblacional. La resistencia nostálgica, la sumisión y el reclamo, la lucha individual o el estallido enrabiado amenazan hoy por eclipsar toda acción concertada. La vieja lucha por el derecho por un lugar en la ciudad se ha transformado progresivamente en la lucha interna a un lugar en los estrechos márgenes del propio ghetto. Es en esta trastienda poblacional que la disputa, como en el juego de espejos, termina por volverse sobre sí mismos; el poblador que obtuvo su vivienda (tal vez en un juego de sumisiones y pragmatismo) se vuelve a menudo en el único adversario visible y posible, en el enemigo interno contra el que estallará la rabia contenida de sus iguales. Hechos como los ajustes de cuentas entre pandillas de jóvenes y bandas de micrográfico, pueden terminar por socavar los cimientos que décadas de historia y lucha común le valieron a punta de convicción y también de sangre, el 7 Concretamente así como un 11% de los hogares chilenos salieron de la indigencia y de la pobreza entre 1996 y el 2001, un 9% cayó en la indigencia y la pobreza en el mismo período. Es evidente, entonces, que a pesar de que el nivel de pobreza en Chile ha disminuido, la vulnerabilidad es muy alta; y que las políticas sociales enfrentan dificultades para enfrentar esta realidad. 8 Un estudio de la Universidad de Chile (2004) demuestra que el origen socioeconómico continúa siendo determinante en el monto de los ingresos. El desempeño académico no tiene ingerencia en el logro de movilidad social, por el contrario el origen familiar, la escuela y la comuna parecen ser determinantes al momento de definirse los ingresos. Núñez J. y C.Risco, Movilidad intergeneracional el ingreso en un país en desarrollo: El caso de Chile, Doc. Trabajo 210, U. de Chile, 2004. 9 En un estudio realizado por Mideplan (2000) sobre las percepciones culturales de la desigualdad se señala: Un 63% de los encuestados piensa que la desigualdad es un mal inherente a las relaciones sociales, que afecta a toda la sociedad y que tenderá a existir siempre; siendo su efecto principal la destrucción de la solidaridad. Provoca consecuencias en el plano colectivo, genera la desunión del país o crisis de comunidad; y en el plano individual, provoca pobreza espiritual, frustración y angustia. Respecto del futuro, solo un 13% de los encuestados cree que el crecimiento económico eliminará la pobreza en veinte años, en tanto 60% cree que la distancia entre pobres y ricos se agranda de modo que habrá más pobres en veinte años más.
  • 133. 137 papers reconocimiento y el respeto al mundo poblacional. Ciudadanía y las formas del contrato social En la construcción y génesis de estas múltiples identidades, no sólo se conjuga una cierta idea de lo que es la pobreza, la vida del pobre, sino también de aquello que se espera del Estado, de la sociedad y de sí mismo, en tanto poblador. Esto es, de la figura del contrato social, en su más amplia acepción. El contrato social como expresión de un pacto entre ciudadanos que asegure la convivencia social. En Chile han convivido históricamente concepciones diversas de ciudadanía y de concebir e imaginar las formas del contrato social. a) El contrato de la caridad Como aquella mujer que imploraba la ayuda pública frente a las cámaras, muchos pobladores ven aún en el Estado la posibilidad de protección que en los sistemas hacendales y semifeudales les otorgaba el patrón; y que desde el populismo latinoamericano tanto se ha reivindicado. La apelación a la beneficencia y la caridad, esto es, a la bondad solidaria y compasiva, nos remite a una imagen premoderna y precapitalista de un Estado que protegía a los más desvalidos y estos, a través de un acto de reciprocidad, le entregaban su voto y aplauso incondicional. Noción del Estado caritativo que se incuba en las historias de reproducción de la pobreza y en lo que la antropología ha llamado “la desesperanza aprendida”; es decir, la certeza de que nada cambiará en sus vidas, hagan lo que hagan, “porque siempre ha sido así”. De lo que se trata entonces es de sobrevivir, en lo posible, con la ayuda caritativa del Estado y la sociedad. Se reclama la ayuda, no en términos de derechos y deberes, sino simplemente como un gesto de compasión hacia su miseria. Ellos sabrán agradecer y expresar su buena voluntad hacia quien se compadezca. Trabajar el estigma, la discriminación, la mirada invalidante, despertar la compasión se transforma así en un esfuerzo permanente. La espera paciente y silenciosa en los pasillos del consultorio, en las salas de la municipalidad, en la puerta de la parroquia ocupan sus días, porque así es como se aprendió que debía ser. Más que la igualdad de derechos, más que la autonomía y el control cultural sobre lo propio y lo ajeno, como diría Bonfil10, lo que se reclama es simplemente, el cuidado de un padre todopoderoso, benévolo y caritativo. b) El contrato de los derechos Frente a la ausencia de ciudadanía y a la naturalización de la pobreza sin embargo, históricamente los pobladores se han organizado también en sociedades de resistencia. En Chile, desde comienzos del siglo veinte hasta hoy en día, existe una larga tradición donde la solidaridad es el valor central que organiza a la comunidad de pobladores. Se presiona al Estado que reconozca los derechos de los pobres, a la vivienda, a la tierra, a la salud, a la educación… Es el ejemplo de la toma de La Victoria, paradigma de la lucha y la resistencia poblacional mancomunada. O Villa La Reina, autogestión de resistencia tutelada y de alianza 10 Bonfil Batalla, G. Lo propio y lo ajeno: una aproximación al problema del control cultural. En: Stavenhagen, Rodolfo. La cultura popular, FCE, México, 1998, pp. 79-86.
  • 134. 138 papers con el Estado, pero donde los principios identitarios se compartían y orientaban la lucha por un espacio digno en la ciudad. Eran los tiempos de construcción de identidades territoriales entendidas como el ejercicio del poder de habitar. Las comunidades de resistencia y soberanía tienen una larga tradición en Chile. Es el grupo el que se constituye en demandante de derechos. Frente a la marginalidad y la ausencia de ciudadanía efectiva, el grupo se cohesiona en torno a valores comunitarios y la solidaridad mutua que da sentido a la acción y a la vida. Aquí, es la comunidad de los desheredados la que apela a la solución y al reconocimiento de derechos. Son aquellos pobres que sabiéndose parte de una categoría social excluida, echan mano a una memoria para romper con su condición de desafiliados. De la experiencia de trabajo comunitario y/o un pasado rural de fuerte organización y solidaridad, se extraerán los principios identitarios y de acción para resistir. Experiencia que habla de una gran capacidad de control cultural sobre sus propios destinos. El recuerdo de “batallas ganadas” con y contra el Estado y el relato épico que de allí se levanta, son la señal de la capacidad de muchos pobladores de maniobrar aún en condiciones y contextos sociales adversos. Al Estado se lo invoca sólo en cuanto contribuye al reencuentro con la sociabilidad y la comunidad de pobladores. c) El contrato del silencio Las evidencias empíricas en Chile, sin embargo, nos indican que en la medida que se disuelven los sistemas tradicionalmente asistenciales o de beneficencia, o se debilitan y erosionan los mecanismos de resistencia comunitaria, tenderán a imponerse nuevas y más complejas formas de expresión de ciudadanía poblacional. Formas tan diversas como la participación asistida y clientelar (cooptada) que nace justamente al alero de las políticas sociales y sus recursos; o las expresiones individuales de una ciudadanía incompleta que apela a un Estado que les asegure la igualdad de oportunidades de la participación en el mercado; o simplemente, la revuelta de los desheredados, de las identidades negadas. Solitarios y desprovistos de los vínculos de protección y resistencia poblacional, los pobladores transitan entre la nostalgia de la comunidad, el reclamo por un padre protector, el deseo de integración a las promesas emancipatorias del mercado y la rabia que silenciosamente se va encubando, agazapada en cada uno. La convivencia social y la posibilidad de definir un nuevo contrato social con y desde el mundo poblacional se debate, así, entre la privatización y el comunitarismo; entre el mercado y el Estado; entre la cooptación y la autonomía, entre la sumisión silenciosa y el estallido. Sin embargo, más allá de las diferencias, los relatos de estos pobladores, advierten que la desigualdad y su superación siguen siendo un imperativo ético irrenunciable, porque ellas destruyen la solidaridad de la sociedad y sus comunidades; pero también el escepticismo respecto de la capacidad del Estado, de la sociedad y de cada uno para acordar y pactar una forma de convivencia social. Es precisamente la tensión entre el imperativo ético de la igualdad y el escepticismo hacia el Estado y los actores sociales –incluido los propios-, que explica una buena parte del ambiguo pragmatismo que persiste entre estos pobladores. Sumisión, repliegue, silencio y pragmatismo
  • 135. 139 papers forman parte de la misma cara de la dominación moderna. “Rascarse con las propias uñas”, valerse por siímismo, surgen como mecanismos defensivos de una desesperanza aprendida. La experiencia chilena nos muestra con gran claridad que toda relación de ayuda y asistencia, es siempre una relación problemática que transita de manera ambigua entre el discurso por los derechos y las evidencias de su dominación. Los efectos paradojales de este Estado moderno y sus políticas sociales están a la vista. La idea de que la pobreza es un mal inevitable al modelo económico tiende a asentarse, y con ello la naturalización de la pobreza a la manera como ocurría desde la Colonia hasta fines del siglo XIX. Pobres laboriosos y pobres peligrosos, dos formas antiguas de clasificarlos y determinar las acciones hacia ellos. A los primeros se los educa y cuida, a los segundos, a los peligrosos, se los castiga y encierra…”Orden censurante” que da cuenta no sólo de un ordenamiento económico, sino que también de una cultura pro-civilizamiento en los términos de la historiadora Maria Angélica Illanes11. Una vuelta a la caridad o al control sancionador, sin embargo, – a la piedad o a la horca en los términos de Bronislaw Geremek12- como formas del contrato social deben ser descartadas. Ellas atentan a la dignidad e igualdad, a la historicidad del mundo poblacional. Prestar atención a las identidades fragmentadas y a las luchas poblacionales es abrir la pregunta sobre su participación e implicación en la definición de los términos bajo los cuales quisieran ejercer su ciudadanía, no una ciudadanía residual, sino plena. Levantarse como sujetos de derechos y no como sujetos de asistencia, puede no sólo hacer una gran diferencia en términos identitarios, sino también del reposicionamiento del viejo ideario popular de un contrato de la igualdad. 11 Cuerpo y sangre de la política: La construcción histórica de las Visitadoras Sociales Chile, 1887-1940, Lom, 2007. 12 La Piedad y la Horca: Historia de la caridad y la miseria en Europa. 1989. Alianza Universitaria. Madrid.
  • 136. papers Conjunto Habitacional • Fuente: Corporación Sur 140
  • 137. 141 ROPAVEJERO • Yennyferth Becerra
  • 138. 142 a r t e Expositora Curatoría de Arte YENNYFERTH BECERRA Artista Visual P aulatinamente, dentro de mi trabajo, he ido desarrollando el cuestionamiento por la necesidad y el deseo de habitar en el individuo. Las carencias e insuficiencias del contexto social cotidiano gestan en el hombre una inventiva constructiva, que da respuesta o que trata de resolver la interrogante de cómo sobrevivir o vivir dentro de un espacio. Un buen ejemplo de esto lo constituyen las construcciones de viviendas precarias, que a través de sus distintas soluciones, buscan resolver en menor o mayor medida no sólo un problema espacial arquitectónico de resguardo, sino que también se transforman en alternativas que complacen gustos, deseos, aspiraciones y necesidades. La solución final que se construye carga con una inventiva e ingenio que constituye una estética particular, estética donde la calidad y cualidad del material es fundamental para relacionar esa fragilidad temporal de los modelos. Estas insuficiencias materiales las he representado en la propia materialidad constructiva de los trabajos y en el proceso de gestión para conseguir el material: así he utilizado la recolección como sistema de acumulación de material y el trueque, como recurso de intercambio. Por lo tanto, la invitación a participar de la exposición “MÍNIMO” de Un Techo
  • 139. 143 a r t e Imágen Exposición MNBA
  • 140. para Chile representaba, por una parte, una oportunidad para insertar e inscribir mi trabajo bajo el alero de un nombre Institucional que aporta y fundamenta gran parte de los referentes que comúnmente utilizo, y por otro, significaba una instancia real de acercamiento a estos propios referentes. Así surge “ROPAVEJERO”, una propuesta que inicialmente se articuló dentro de un recurso de intercambio bastante sistemático, pero que sin embargo, durante el transcurso de la muestra se enriqueció bajo cada situación generada in situ. La obra propuso realizar cambios materiales en el lugar, los que se realizaron mediante un sistema de trueque, método que permitió entablar un diálogo directo con el público-espectador y construir la obra con la participación activa y circunstancial durante el tiempo de exhibición. Durante una semana en el frontis del Museo Nacional de Bellas Artes, se instaló un módulo habitacional articulado con ruedas de 2 x 3 x 3 mts., que a manera de caja desmontable, se abría y cerraba con candado diariamente. El interior de éste, fue habilitado con objetos básicos de un hogar, todos adquiridos desde el valor total y real que tiene una mediagua. Mediante previa difusión a travéz de panfletos se informó sobre los objetos que estarían a disposición para ser cambiados en la instalación: 1 florero, 1 mantel, flores plásticas, 1 panera, 2 visillo cortina, 1 calendario, 1 reloj muro, 1 radio, 6 vasos, 1 juego de sábanas de 1 plaza, 2 frazadas, 1 chal,1 peluche,1 termo de 2 litros, 1 juego de té, 1 vela candelabro San Expedito, 3 tazones,1 espejo, 1 anafre de 2 platos, 1 choapino, 1 fuente, 1 olla,1 tetera, 1 azucarero,1 lámpara, 2 sillas,1 mesa, 1 cama, 2 colchones 1 plaza, 1 plancha, 1 lechero,1 vianda, 1 cuchara de madera, 1 cucharón,1 tostador, 1 estufa, 1 juegos de servicios 24 piezas, 1 juego paños de cocina, 1 juego de 2 toallas, 1 cojín, 2 almohadas y 1 alfombra. De esta forma, el visitante trajo un Imágenes intercambio de objetos objeto usado y se llevó el mismo pero nuevo. Diariamente se abrió este mínimo espacio para compartir y exponer sus nuevas condiciones. Paulatinamente, el interior transformó su condición de vivienda precaria, estandarizada y depurada, en una situación con objetos usados y desgastados, que involucraban a un usuario, a un tiempo y a una habitabilidad que se opone a lo puro y formateado de estas construcciones seriadas y moduladas. Se articularon imágenes a manera de pequeñas escenas determinando diferentes condiciones de lugar
  • 141. 145 a r t e que iban cambiando en el tiempo. Un lugar que se entrega como una supuesta y momentánea solución se vio cargado en su interior con un imaginario personal, que tiñe y maquilla de la forma más conveniente y particular cada hogar, para transformarlo así, en lo más estable y duradero que se pueda. Los objetos intercambiados que ingresaban cada día cargaban con la huella de los usuarios, exponían la historia personal y particular de cada visitante y, sumados al resto, construían una nueva situación particular. El total de los objetos se cambió rápidamente: dentro de los tres o cuatro primeros días ya no quedaban cosas nuevas, todas eran viejas. Unas más codiciadas que otras, más necesarias o más preciadas, pero sin duda, todas eran necesarias para construir el interior de un hogar. Se cambió desde lo más útil hasta lo más decorativo. Desde los campamentos, los pobladores se organizaron y trajeron en grupo lo más grande y difícil de cargar. A cada familia se le permitió cambiar una cosa, para dar oportunidad Imágenes intercambio de objetos a todos los que querían participar. Llegó gente que vivía bajo el puente. Los días de lluvia ayudaron para generar la necesidad de una frazada o un colchón nuevo. La estufa era una de las más apetecidas, los objetos no dieron abasto frente a la demanda o a las simples ganas de tener algo nuevo “sin tener que pagar”. “Ropavejero” fue una obra generada desde un trueque, articulada desde un recurso que permitió intercambiar objetos y experiencias bajo una noción de un valor no lógico al cambio habitual (lo nuevo por lo usado). La experiencia real superó cualquier expectativa personal frente a la obra, donde uno de los grandes desafíos era evidenciar y tensionar un gasto público, un gasto que surge para satisfacer una necesidad y falencia de la comunidad versus un gasto innecesario, que evidenciara o expusiera en cierta forma las categorías del valor, sus condiciones, lo difuso y deslimitado de estas. El conflicto entre dónde destinar los gastos; entre la necesidad y la utilidad; entre lo bien y mal gastado, significaba para muchos “malgastar dinero” de una vivienda momentánea (una solución imperante para algunos) en una “obra de arte”: una inutilidad que puede esperar para otros. Esta obra fue una instancia que permitió valorar la temporalidad de los objetos, las condiciones que los circundan como tal, y poner en circulación cotidiana lo destinado a la obra. El antes y el después que se generó en este pequeño hito arquitectónico exterior, evidenció no sólo la participación imperante de la gente, sino también dejó al descubierto la necesidad de toda persona por construir un hogar.
  • 142. Imágen de objetos de la vivienda Secuencia de armado de la mediagua
  • 143. 147 papers COOPERATIVA DE RENCA Los Negocios Inclusivos abren un amplio mercado hacia donde crecer por Rodrigo Torres Gerente de Marketing y Comunicaciones de Masisa Chile
  • 144. papers 148 Cooperativa de Renca conformada por: Renata González • Fernando Marín • María Zabala • Margarita Martínez • Rosa Brito • Yasna Álvarez • Jessica Osandón • Cecilia Castro / Profesor: José Astroza Fuente: UTPCH
  • 145. 149 papers A medida que las sociedades se van desarrollando, se hace más urgente buscar oportunidades para integrar al sistema social y económico a los sectores de menores ingresos, de manera que éstos no queden fuera del progreso y podamos construir una sociedad exitosa, por lo tanto, sostenible en el tiempo. Como empresa, creemos que este es el ecosistema ideal no sólo para los ciudadanos, sino también para desarrollar negocios. En ese sentido Masisa ha decidido tomar un rol activo para la superación de esta problemática social. Bajo esta visión, hemos identificado como un nicho de alto interés los negocios inclusivos o que integran a los sectores de bajos ingresos a la cadena de valor, por su potencial de rendimiento no sólo financiero sino también social. En América Latina el segmento de la base de la pirámide es más del 50% de la población, es decir, un amplio e inexplorado mercado hacia dónde crecer y que a la vez nos permitirá contribuir con soluciones para enfrentar la pobreza y la desigualdad. Considerando que el negocio central de nuestra empresa es la producción de tableros de madera para la mueblería y arquitectura de interiores, en los últimos años Masisa ha enfocado el desarrollo de esta línea de proyectos a generar y/o patrocinar el microemprendimiento en el sector de la mueblería,. Esto, con el objeto de mejorar el acceso a oportunidades en esta industria, profesionalizando el sector y obteniendo a la vez una ganancia debido a la generación de una mayor demanda de productos.
  • 146. 150 papers Con este objetivo hemos desarrollado varias iniciativas de la mano de distintos socios estratégicos, entre las que podemos mencionar: capacitaciones a mueblistas en gestión de negocios; apoyo para la formación de microempresas en la fabricación y comercialización de mobiliario; además del fomento al desarrollo de equipamiento para la vivienda social, a través de nuestro Concurso de Diseño para Estudiantes. En la versión 2007 de este tradicional certamen, retomamos contacto con Un Techo para Chile (UTPCH), el año 2005 fuimos uno de los auspiciadores del concurso Minimo, el cual va en línea con nuestro concurso Masisa. El año 2007, el que se abocó a la creación de mobiliario para mejorar la calidad de vida de la vivienda social. Para dicha oportunidad, Masisa solicitó la asesoría de la Fundación, de manera de conocer realmente cuáles eran las necesidades de los habitantes de estas residencias. Además, el capellán de la institución, Padre Felipe Berríos SJ, participó como jurado del concurso, que tuvo una amplia y estimulante participación de los jóvenes. Gracias a esta positiva experiencia, la alianza entre Masisa y UTPCH continuó con otra iniciativa que está hoy en curso y que nos enorgullece ya que nos permite contribuir al Programa Mínimo, el que gracias al esfuerzo y entusiasmo de sus gestores, ha sido pionero en la detección de una necesidad y en el desarrollo de equipamiento digno y adecuado para estas viviendas. Además, ha trasmitido a nuestro equipo empresarial importantes conocimientos para cualquier proyecto futuro que abordemos en este nicho. Se trata de la Cooperativa de Renca, formada por mujeres de del Condominio Antumalal ubicado en la comuna. Ellas han sido capacitadas por Un Techo para Chile e Infocap para el diseño, fabricación y comercialización de muebles para las viviendas sociales de su comuna; de acuerdo a diseños elaborados en torno a las conclusiones que arrojó el Programa Minimo el año 2005. Jóvenes diseñadores, arquitectos e ingenieros, las han asesorado y ayudado a transformarse en pequeñas emprendedoras, actualmente en vías de pagar su capital semilla, gracias al equipamiento de más de 15 hogares. Masisa, ha aportado asesoría técnica y facilitado el acceso a la Red Placacentros Masisa, la cual se encuentra a lo largo del país y cuenta con un mix de productos y servicios orientados a la especialidad de mueblería, para que la cooperativa compre los materiales con facilidades de pago. Esta experiencia, liderada por UTPCH, es un muy buen ejemplo de cómo las empresas, organizaciones sin fines de lucro y en general toda la sociedad civil, pueden colaborar y lograr desarrollar ideas rentables que a la vez ,satisfagan las necesidades de este segmento. En el caso de estas mujeres emprendedoras de Renca, hemos sido testigos de cómo han sabido sacarle partido a esta oportunidad, desarrollando competencias y autonomía para llevar adelante su negocio, al cual ven como una fuente de progreso para toda su familia, mientras que la empresa asegura nuevos clientes con un alto nivel de lealtad. En definitiva, este es el tipo de iniciativas que queremos replicar y seguir creando, ya que estamos convencidos del potencial de crecimiento, innovación y progresos para la empresa
  • 147. 151 papers a nivel global, además de aportar a mejorar la calidad de vida de aquellos que han tenido menos oportunidades. Por esta razón, esperamos seguir reforzando nuestra alianza con UTPCH, ya que como empresa sabemos que es vital la colaboración y el aporte de instituciones como ésta, con competencias distintas a las nuestras, para poder llevar a cabo este tipo de negocios que generan un bienestar integral. Por eso, quiero también aprovechar esta instancia, para invitar a otros actores de la sociedad a que se sumen a este propósito y piensen de qué manera podemos generar alianzas para el desarrollo de nuevos proyectos.
  • 148. papers Cooperativa de Renca armando muebles en Condominio Antumalal 152
  • 149. 153 diseño 1000 Alumnos, 30 comunidades, más de 20 docentes, pensando en el “Otro Chile”. PROYECTOS DE DISEÑO Resultados de talleres universitarios
  • 150. 154 PROTOTIPOS diseño • Nombre Proyecto: Electrobox • Alumnos: Maria Serrano + Nikolas Julio + Martín Bruna + Diego Gómez + Maximiliano Cortes + Manuel Bravo + Ignacia Galaz + Fabián Guerra + Juan Pablo Silva + Tomas Duran • Profesor: Claudio Fernández • Universidad: Pontificia Universidad Católica de Chile • Curso: Desafíos de la Ingeniería 1er año - Ingeniería Civil • Año: 2008 • Comunidad: Campamento Transitorio lo Espejo
  • 151. PROTOTIPOS 155 diseño • Nombre Proyecto: Tapagotera • Alumnos: Ignacio Cortés + José Luis Dominguez + Daniel Heinsohn + Camila Herrera + Federico Huneeus + Pedro Hurtado + Paula Ochsenius + Sebastián Ramírez + Camilo Vargas (tutor) • Profesor: Rosita Jünemann • Universidad: Pontificia Universidad Católica de Chile • Curso: Desafíos de la Ingeniería 1er año - Ingeniería Civil • Año: 2008 • Comunidad: Esperanza y Fe, RM
  • 152. 156 PROTOTIPOS diseño • Nombre Proyecto: Iluminación LED • Alumnos: Sebastián Becerra + Victoria Martínez + Constanza Olea + Patricia Campos + Esperanza Martínez + Betsabé Ortiz • Profesor: Felipe Aballay + Rebeca Silva • Universidad: Universidad de Chile • Curso: Taller 2o año - Diseño Industrial • Año: 2007 • Comunidad: Campamento Fundo El Provenir - Pudahuel
  • 153. PROTOTIPOS 157 diseño • Nombre Proyecto: Lavaplatos • Alumnos: Gonzalo Márquez + Flavia Arredondo + Javiera Montes de Oca • Profesor: Felipe Moreno • Instituto: Duoc UC Viña del Mar • Curso: Taller 3er año - Diseño Industrial • Año: 2007 • Comunidad: Campamento Mar Azul - Quintero - V Región.
  • 154. 158 PROTOTIPOS diseño • Nombre Proyecto: Conectividad • Alumnos: Askan Straume • Profesor: Jaime Galleguillos • Instituto: DuocUC – Viña dC • Curso: Taller de Titulación, Diseño Industrial • Año: 2008 • Comunidad: Villa Don Vicente - Puente Alto
  • 155. PROTOTIPOS 159 diseño • Nombre Proyecto: Repisa Pack • Alumno: Maite Otondo • Profesores: Constanza Miranda + Julián Ugarte • Universidad: Pontificia Universidad Católica de Chile • Curso: Taller de Mercado 4to año - Diseño • Año: 2007 • Comunidad: Villa Padre Hurtado - Pudahuel
  • 156. 160 PROTOTIPOS diseño • Nombre Proyecto: Mochila Omenta • Alumno: Marten Brëgstom • Profesores: Constanza Miranda + Julián Ugarte • Universidad: Pontificia Universidad Católica de Chile • Curso: Taller de Mercado 4to año - Diseño • Año: 2007 • Comunidad: Villa Padre Hurtado - Pudahuel
  • 157. PROTOTIPOS 161 diseño • Nombre Proyecto: Silla Pallet • Alumno: Cristóbal Contreras • Profesores: Mauricio Léniz+Claudia Paublo+Rodrigo Ebner • Universidad: Universidad Diego Portales • Curso: Diseño Inustrial II • Año: 2007 • Comunidad: Parcela 4 - Proyecto Las Margaritas - Renca
  • 158. 162 diseño "Un Techo para Chile ha exportado su modelo solidario a otros países de Latinoamérica bajo el nombre de Un Techo para mi País; ONG que tiene la misión de implementar el modelo de trabajo de la fundación chilena en todos los países de Latinoamérica, con más de 180 mil voluntarios trabajando por los más pobres del continente."
  • 159. 163 agradecimientos. La mejor manera de dar cierre a este libro es agradeciendo a todos quienes han hecho posible generar una nueva línea de investigación dentro de Un Techo para Chile, la cual nos permite conectarnos a diversas redes académicas y productivas. Nos hemos dado cuenta que el buen desarrollo de objetos de diseño permiten mejorar radicalmente la calidad de vida tanto en viviendas temporales de campamentos como en viviendas definitivas. Así mismo, hemos constatado que la participación de las nuevas generaciones de diseñadores, arquitectos, constructores e ingenieros con las familias más desprotegidas del país, permiten involucrarlas para realizar investigaciones concretas que atacan problemas reales y generan ideas de diseño para mejorarlos. han abierto las puertas para conocer los problemas que queremos atacar y han pasado a ser parte integral de cada proyecto que se presenta en esta publicación, luego, a todos los voluntarios que hicieron posible poner en marcha el programa el año 2005, grupo al cual se sumaron los miles de estudiantes que están trabajando con nosotros desde el año 2007 hasta ahora, a todos los profesores que se han involucrado y forman parte del equipo MINIMO y a todos los que aportaron con sus escritos para dar forma a este libro. La invitación es a seguir estudiando e involucrando disciplinas en esta nueva línea de investigación, es a otorgar nuevas herramientas y posibilidades a los pobladores para que superen su condición y vivan bajo condiciones de buena calidad, en que sus viviendas respondan con excelencia en el tiempo. Aprovechamos de dedicarle el libro a Tomás Lillo, voluntario de Un Techo para Chile que nos dejó a principios de este año y que, sumado a su participación activa en el Programa MINIMO, estuvo a cargo de las instalaciones iniciales del proyecto de vivienda definitiva en Juan Fernández.
  • 160. 164 Albert Tidy Arquitecto U.Chile / Docente FAU, U.Chile Alejandra Barrera Directora Condominio “Antumalal”, Ex Dirigenta Campamento “Villa Esperanza” Alejandra Rasse Socióloga PUC, Magíster en Sociología PUC (2005) / Docente IEU, FADEU, PUC Carlos Navarrete Lic. en Artes Visuales, PUC / Docente Escuela de Arte UFT, docente Escuela de Arte UDP PUBLICACIÓN COLABORACIONES Claudia Ayala Asistente Social, PUC / Encargada Área Social del Programa Chile Barrio, MINVU Francisca Márquez Antropóloga, UCH / Master en Desarrollo UC Lovaina; Dra. Sociología, UC Lovaina / Docente e Investigadora, U. Academia de Humanismo Cristiano Francisco Sabatini Sociólogo y Ph.D. en Planificación Urbana, PUC / Docente IEU, FADEU, PUC Hernán Garfias Diseñador Gráfico, PUC Valparaíso / Director Escuela de Arte, UDP Italo Rossi Ing. Forestal, U.Chile / Gerente Comercial Corp., MASISA (2004–2005); Gerente Gral. Masisa Brasil (1999-2004); Gerente Comercial Masisa (1989-1999) Mauricio Léniz Arquitecto, PUC / Docente FADEU, PUC; docente Escuela de Diseño, UDP Milan Ivelic Director MNBA Mirko Salfate Arquitecto PUC / Magister en Arquitectura PUC / Director Área Vivienda Definitiva UTPCH ( 2004 - 2007 ) Ricardo Tapia Arquitecto, U.Chile / Docente INVI, FAU, U.Chile Rodrigo Torres Ingeniero Comercial, UAI / Executive MBA, UI / AGerente de Marketing y Comunicaciones Masisa Chile Rodrigo Hidalgo Geógrafo, PUC Sofía Von Ellrrichshausen Arquitecto, U. del Bío-Bío Yennyferth Becerra Artista Visual Pontificia Universidad Católica de Chile Mauricio Pezo Arquitecto Universidad del Bío Bío / Magister en arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile
  • 161. COLABORACIONES 165 MINIMO Albert Tidy Diego Córdova Manuel Matteuci Alejandra Barrera Don Paul Marcela Letelier Alejandra Rasse Fabián Todorovic Marcela Ramírez Alejandra Sánchez Felipe Aballay Marcia Ruiz Alejandro Aravena Felipe Aranguiz Marcos García Alicia Villarreal Felipe Moreno Margarita Hantke Alvaro Benítez Fernando Marín Margarita Martínez Álvaro Rojas Francisca Márquez Margarita Ruiz Tagle Ana Caro Francisco Lorca Mari Carmen Galmez Andrea Cifuentes Francisco Sabatini María Jesús Zañartú Andrea Díaz Gabriel Lagos María José González Andrea Herrera Gabriela Manzi María Paz Izquierdo Andrés Pardo Gabriela Matta María Zavala Andrés Villela Gonzalo Cáceres Mariana Young Ángeles Gajaní Héctor Torres Mario Antonio Oviedo Angélica Pérez Hernán Garfias Mario Durán Antonia Peón Hugo Pohl Mario Garcés Askan Straume Italo Rossi Mario Ubilla Asunción Duke Iván Valenzuela Martin Ros Benjamín Díaz Jaime Galleguillos Mauricio Léniz Carlos Cartes Janio Thomas Mauricio Pezo Carlos Navarrete Javiera Bonich Miguel Ángel Muñoz Carmen Bordeau Jessica Osandón Milan Ivelic Carmen Gloria Troncoso Jonathan Holmes Mirko Salfate Carolina Carrasco Jorge Atria Mónica Pérez Carolina Ipinza José Astroza Orlando Martínez Carolina Mosso José Bengoa Oscar Sandoval Cecilia Castro José Manuel Ahumada Pablo Fuentes Christian Alcota José Manuel Allard Pablo Ivelic Claudia Ayala José Spichiger Pablo Martínez Claudia de Paublo Josefa García Pablo Moreira Claudio Fernández Josefina Valdés Pablo Vidal Constanza Miranda Juan Carlos Jeldes Paola Azócar Consuelo Fuentes Juan Ignacio Eyzaguirre Patricio Araya Cristián Briones Juan Pablo Bascur Patricio Domínguez Cristián Olivos Juan Pablo Luarte Francisco Papas Fritas Cristián Rojas Katherine Rahal Paula Meneses Cristián Sanhueza Legua York Pilar Abiuso Cristóbal Noguera Luis Arturo Hevia Pilar del Real Daniel García Macarena Letelier Rainaldo Escobar Daniel Guerrero Macarena Moral Raúl Menibar
  • 162. 166 Rebeca Silva Renata González Ricardo Baeza Ricardo Carrasco Ricardo Lang Ricardo Tapia Ricardo Viveros Roberto Delpiano Rodrigo Beríos Rodrigo Cofré Rodrigo Ebner Rodrigo Fajardo Rodrigo Hidalgo Rodrigo Reyes Rodrigo Torres Rosa Brito Rosita Fuenzalida Rosita Jünemann Sergio Alfaro Sergio Díaz García Sergio Espinoza Sofía Von Ellrrichshausen Soledad de la Fuente Susana Aravena Tomás Cárdenas Tomás Lillo Verónica Miquén Víctor Oddó Victoria Paz Virimary Cepeda Ximena Schnaidt Yasna Álvarez Yenniferth Becerra Zaire Todos los pobladores y alumnos que han participado desde el 2005 en el Programa MÍNIMO
  • 163. auspicia 167
  • 164. ®