Derecho Espacial: Temas De Futuro En El Derecho Espacial
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Derecho Espacial: Temas De Futuro En El Derecho Espacial Derecho Espacial: Temas De Futuro En El Derecho Espacial Document Transcript

  • Temas de futuro en el Derecho Espacial María de las Mercedes Esquivel (Argentina) 1. Introducción Una de las características fundamentales del Derecho del Espacio, ha sido la previsibi-lidad. Dicha peculiaridad, le permitió sobre todo en los primeros tiempos avanzar más rápi-do que el plano de facto y preparar con antelación, el marco jurídico para las actividadesque mucho después comenzarían a llevarse adelante en el espacio ultraterrestre. Es así co-mo en 1967 entró en vigencia el primer tratado internacional para la regulación de las acti-vidades del hombre en el espacio, la Luna y otros cuerpos celestes dos años antes de que elhombre llegase a la Luna. Este Tratado, es una obra maestra del Derecho. Alguna vez dije que era como la sacratúnica sin costuras. Podemos ver que la violación de uno de los principios que establece,supone automáticamente la violación de otros. En el momento de aprobárselo, el hombreaspiraba a explorar el espacio y los cuerpos celestes y, como meta de futuro, utilizar susrecursos. El tiempo pasó y las posibilidades de actividad humana en el espacio se ampliaron, latecnología abrió los caminos y el ser humano comenzó a soñar y continúa haciéndolo hastaconcebir lo que ya es posible: crear asentamientos humanos en el espacio y en algún cuerpoceleste. El primer ensayo es la estación espacial internacional, con tripulación permanente. Otros sueños se convirtieron en realidad. La utilización del espacio electromagnéticodesde el espacio, a través de satélites de comunicaciones y de tele-observación ha permitidola transformación cultural mayor que ha experimentado la humanidad desde la invención dela imprenta. Este recurso transformó el concepto que el hombre tenía de la cultura en la quenació. Desaparecieron los compartimentos estancos. Surgió la temida globalización y conella, la desaparición del concepto de frontera. De pronto el hombre encontró su individuali-dad inseparable del contexto global. Comenzó a conocer y comprender otras culturas. Em-pezó a relacionarse con personas ubicadas en lugares distantes y pertenecientes a culturasdisímiles. Con el tiempo, la comunicación masiva estuvo al alcance de cualquiera que qui-siera poner sus ideas en un blog o en twitter. De este modo, sin darse cuenta, el concepto depertenencia a un género llamado humanidad anidó en los corazones y en las mentes de to-dos nosotros. Este sentimiento es precisamente, el espíritu que anima al Derecho del Espacio. Conse-cuencia natural y necesaria de ello, es que la utilización pacífica, el beneficio para toda lahumanidad, la cooperación internacional como condición sine qua non de legitimación de 1
  • toda actividad, la exclusión de toda discriminación y, por sobre todas las cosas, la consa-gración del principio de patrimonio común de la humanidad.Por ende, el reconocimiento dela humanidad como sujeto de derecho, surgieron como efecto natural y lógicamente necesa-rio. Con el correr de los años, aquella previsibilidad que iluminó el principio creador delcorpus iuris spatialis, fue relegándose hasta que hoy en día, ha desaparecido. Hoy vemoscon preocupación que hay numerosos temas que carecen de marco legal. Hay problemasque no encuentran solución en el derecho positivo vigente Las razones que explican dicha parálisis son diversas: la aceleración de los logros espa-ciales, un criterio diferente a los comienzos de su historia marca la integración de laCOPUOS, condicionamientos económicos y políticos que han abierto y cerrado posibilida-des y metas de manera abrupta, en fin, podríamos enumerar muchas causas para describirun solo efecto: el Derecho del Espacio ha perdido su previsibilidad. Muchos son los temas que requieren de marco legal: la basura espacial, el abandonocomo institución, el salvamento en el espacio, los seguros y los asentamientos humanos enel espacio o los cuerpos celestes. Respecto de la búsqueda de inteligencia extraterrestre,debemos aclarar que no es un tema jurídico. Sí lo es, en cambio, la posibilidad de encuen-tros o comunicación con otras inteligencias, ya sea en la Tierra, en el espacio o en un cuer-po celeste. Es un aspecto importante y de graves consecuencias si no existieran, al momen-to de producirse, principios claros y aceptados por las naciones espaciales. No ahondaremosen esta cuestión, pues significaría prolongar demasiado una exposición que no intenta ago-tar los temas que se plantean, aunque sí enunciarlos y proponer soluciones al respecto. 2. Basura espacial Uno de los grandes temas, aun no resueltos en el derecho positivo, es el régimen aplica-ble a los daños producidos por los desechos espaciales. Entendemos por basura, chatarra o desechos espaciales a todo objeto o parte de objetoartificial, abandonado o inutilizable en la órbita de la Tierra, el espacio o en un cuerpo ce-leste. El concepto dado en un reciente informe de las Naciones Unidas, dice que restos es-paciales son todos los objetos no operativos hechos por el hombre, incluyendo sus fragmen-tos y elementos, en órbita terrestre o reentrando en la atmósfera. 1 La descripción, tomadade la elaborada por el Comité de Coordinación Inter-Agencias sobre Desechos Espaciales(IADC).Sin embargo, no toma en cuenta aquella basura espacial que no se encuentre enórbita terrestre ni reentrando a la atmósfera. En el caso de que la proliferación continúe ycomiencen a lanzarse en el futuro objetos al espacio desde cuerpos celestes o estacionesespaciales en el espacio, la basura ya no estará en órbita terrestre sino en la de otro cuerpo1 A/AC.105/C.1/2011/CRP.14, p. 11. 2
  • celeste. Sería mejor que el enfoque fuese más amplio y previese un problema que ha de-plantearse en el futuro no tan lejano. Dice este informe que aproximadamente el 60 por ciento de los desechos registradosson generados por desintegraciones de los vehículos espaciales o de los cohetes. A menudola fragmentación se produce como resultado de las explosiones de combustible remanente uotro reactivo químico contenido en las máquinas de los cohetes. 2 En el mismo Informe seaclara que una fuente significativa de fragmentos lo dan aquellas partes de los satélitespuestos en órbita que pueden separarse y comenzar a orbitar en forma descontrolada. El citado Informe sostiene que el marco legal para las actividades espaciales debe con-siderar las obligaciones y derechos de tomar las medidas preventivas dirigidas a los riesgospor daños provocados por restos espaciales, así como a las consecuencias legales que talesriesgos pueden derivar. Se señalan luego una serie de consideraciones jurídicas: 3 a. La ilegalidad de generar basura espacial; b. Las obligaciones de mitigar los desechos y de remediar el ambiente donde éstos se encuentran; c. Las obligaciones de participar en evitar situaciones de colisión e intercambiar in- formación; d. Remoción activa y posible reciclado de desechos, y; e. La ubicación de la carga financiera y la transferencia de tecnología. Esta última plantea los temas de la responsabilidad e imputabilidad delos restos espacia-les y la determinación de los riesgos. El Informe que mencionamos continúa analizando en qué consiste la ilegalidad en laproducción de desechos. Interrogante al que responde diciendo que la producción de restosespaciales no puede considerarse per se ilegal. Recuerda que el artículo I del Tratado delEspacio de 1967 reconoce a todos los Estados el derecho de acceder al espacio ultraterres-tre, utilizarlo pacíficamente y explorarlo. Independientemente de esto, la producción debasura espacial puede considerarse ilegal en algunos casos, por ejemplo: modificacionesambientales extremas, producción intencionada de basura para interferir con la exploracióny utilización pacífica del espacio. Más aun, si las prácticas de los Estados y la opinio iuristendieran a medidas legales de mitigación, podría llegarse a estándares más restrictivos. En cuanto a si existe una obligación legal de mitigar los riesgos asociados con los dese-chos espaciales, hay que tener presente que no existe una obligación explícita, pero existeun principio de tener en cuenta el ambiente que establecido el artículo IX del Tratado delEspacio, en el que se prohíbe a los Estados a desarrollar actividades en el espacio que pue-dan producir una contaminación nociva del espacio ultraterrestre y de adoptar las apropia-das consultas internacionales cuando exista razón para creer que la actividad planeada pue-da causar potencialmente una interferencia dañosa a otro Estado. Las naciones espacialestienen la obligación de adoptar las medidas apropiadas para prevenir todo daño a otros Es-2 A/AC.105/C.1/2011/CRP.14, p. 12.3 A/AC.105/C.1/2011/CRP.14, p. 22 y ss. 3
  • tados y áreas más allá de su jurisdicción y control, o al menos, minimizar ese riesgo. Endefinitiva, estamos aludiendo a la debida diligencia. Por otra parte, sin duda debe calificarse de culpa con representación la conducta deaquellos Estados que no solamente producen, sino que abandonan su basura en el espacio.La generación de daños como consecuencia de tales conductas, es un hecho que no ha deser soslayado por la legislación internacional. Entiendo que el régimen de responsabilidad internacional de los Estados de lanzamien-to, debe modificarse, condenando a aquellos Estados que incurren en la generación y aban-dono de basura, por cuanto esta actitud contamina un ambiente que pertenece a toda lahumanidad presente, y afecta a las futuras generaciones en una dimensión que aun no puedeapreciarse plenamente. Con respecto a la obligación de intercambiar información para evitar las colisiones,concluye dicho Informe que no hay una clara obligación legal de hacerlo. Sin duda no lahay, pero jurídicamente, debe entenderse que sí la hay, a pesar de que no esté establecidaexpresamente. El artículo IX del Tratado del Espacio, establece la obligación para los Esta-dos Partes de realizar consultas internacionales por los riesgos que el uso pacífico podríaacarrear a los Estados consultados. El punto de conflicto en los temas planteados en el Informe es el referido a la cargafinanciera por los daños causados por los restos espaciales. Señala, con acierto la responsa-bilidad internacional que cabe a los Estados por los daños causados por objetos espaciales.Las tareas preventivas en orden a evitar daños, tienen un costo. Se recuerda el viejo axioma“el que contamina, paga”. Huelga decir que aceptar sin más que podemos asumir el riesgocierto de daño, si estamos dispuestos a pagar por los perjuicios causados, es de una inmora-lidad irredimible. Sin embargo, debemos reconocer que se ha convertido en uno de los pila-res del derecho ambiental de nuestros días. Siempre he cuestionado que, en temas ambien-tales y, particularmente en lo que hace a la basura espacial, se haga mención a los costosque supone evitar todo riesgo de daño o, en todo caso, remover en el tiempo oportuno, losobjetos que han terminado su vida útil. La calificación de costo alto o bajo, es una evaluación que deriva, necesariamente,de aquello que queremos conseguir o evitar. ¿Qué valor se asigna a la vida y salud humanay animal, para que digamos que es caro no dañarlas o ponerlas en riesgo? Todos los Esta-dos tienen derecho a acceder al espacio, explorarlo y utilizarlo. El tema de la basura espa-cial, ha iniciado un proceso sofista en el derecho internacional, en el que por primera vez,se considera de qué manera puede torcerse el principio jurídico por antonomasia de que elbien particular debe ceder ante el bien general. Es asumir que puede dañarse, no solamentea las posibles víctimas del presente, sino en un número indeterminado a las generacionesfuturas4. Esta conducta es mucho más grave y no puede sostenerse, sin cinismo, que no hayen ella una culpa gravísima, o dolo eventual. Con criterios como los que se están manejan-do en el presente, se ha llegado a una contaminación del planeta que hace que encontremosresiduos químicos hasta en los hielos antárticos. Lo mismo que llevó a pensar en asenta-mientos humanos en otros cuerpos celestes, una vez que nuestra Tierra sea inviable, se pre-tende hacer en aquellos parajes donde la humanidad sueña refugiarse.4 Conf. Art-. 4 del Acuerdo sobre la Luna: “Se tendrán debidamente en cuenta los intereses de las generaciones actuales y venideras” 4
  • Por otro lado, sigue presente el problema de las partículas inidentificables pues, alser tan pequeñas no puede identificarse el Estado de lanzamiento y, por ende, al responsa-ble internacionalmente por los daños que éstas causen. La peligrosa cercanía de basura espacial, que finalmente pasó a apenas 250 metrosde la Estación Espacial Internacional (EEI), recientemente, obligó hoy a sus seis tripulantesa evacuar la plataforma y buscar refugio en las naves Soyuz acopladas a ella.La emergenciase declaró sobre las 16.00 hora de Moscú (12.00 GMT), cuando los radares detectaron ba-sura espacial de origen desconocido que se acercaba a la plataforma orbital, dijo una fuentedel sector aeroespacial ruso citada por la agencia Interfax."La basura espacial fue detectadamuy tarde y no dio tiempo a que la estación hiciera una maniobra para eludirla", agregó. A los tripulantes de la EEI, que integran la vigésimo octava misión permanente, seles ordenó refugiarse en las dos naves Soyuz que se encuentran amarradas a la plataformaorbital y que son utilizadas por los cosmonautas para regresar a la Tierra.5 Tanto la NASA cuanto la ESA han elaborado protocolos para la reducción de basu-ra en el espacio y su eliminación. 6 Los Estados Unidos tienen prácticas estándar para la mitigación de los desechos enórbita. Dichas normas incluyen la obligación de construir los objetos espaciales de maneratal, que se minimicen las posibilidades de desechos, al mínimo. El objetivo de los paráme-tros que se dan, es evitar las explosiones accidentales que pudieran suceder durante y des-pués del cumplimiento de la misión. La NASA ha elaborado asimismo, un sistema de iden-tificación métrica para medir la posible chatarra que se arroje al espacio. La misma NASAreconoce que aun cuando no hubiese más lanzamientos, la posibilidad de incremento de losrestos espaciales, continuará como consecuencia de la fragmentación por la colisión entrelos fragmentos de restos objetos espaciales ya existentes. Señala la agencia que, una vezque comienzan las colisiones, es difícil detener el proceso, por ende la fragmentación de losobjetos. La basura puede golpear contra otros objetos, así se explica que un resto espacialde menos de 1 mm de diámetro, típicamente de alrededor de 1 mg de masa, puede penetrarun objeto sin escudo y dañar superficies sensibles, tales como ópticas o radiadores térmi-cos. Por otro lado, restos de 1 cm (de 1 gramo de masa) pueden penetrar incluso un objetofuertemente protegido por un escudo y restos de 10 cm de diámetro (1 kg de masa) puedencausar severos daños a un objeto espacial. 7 Los Estados espaciales han seguido el principio de la cooperación internacional es-tablecido en el Tratado del Espacio de 1967 y la declaración respectiva, en el sentido deiniciar consultas internacionales bilaterales entre la NASA y la Agencia Espacial Europea(ESA), la Federación rusa y Japón. Como consecuencia de ello, en 1993 se creó el Comité5 http://mx.noticias.yahoo.com/basura-espacial-obliga-tripulantes-eei-refugiarse-soyuz-154300358.html.6 NASA Procedural Requirements for Limiting Orbital Debris (w/ Change 1 - 5/14/09); NASA-STD-8719.14 (with Change 4)¸ U.S.Government Orbital Debris Mitigation Standard Practices7 NASA-STD-8719.14 (withChange 4) 5
  • Coordinador de la Agencia de Restos espaciales (IADC), integrada por las más importantesagencias espaciales del mundo. Hoy integran este Comité once miembros que incluyen lasagencias espaciales de diez países y la Agencia Espacial Europea. 8 Estos miembros adopta-ros los lineamientos de la NASA al respecto, por consenso y en 1993, la Academia Interna-cional de Astronáutica elaboró su posición sobre los debris orbitales luego de varios añosde esfuerzo. En el 2001 este trabajo fue actualizado y relanzado. La Agencia Espacial Europea elaboró en 1999 un proyecto de manual sobre mitiga-ción de restos espaciales, el cual fue revisado en 2002. Lo establecido en este proyecto esmuy similar a las normas estadounidenses sobre el tema. Por su lado, la Subcomisión Científico Técnica de la COPUOS ha incluido el temaen su agenda desde 1993. El Informe de las Naciones Unidas sobre debris espaciales de1999 resumió el conocimiento a la fecha de las medidas de mitigación de la basura espacialorbital. En febrero de 2003, dicha subcomisión comenzó las deliberaciones sobre las medi-das de mitigación fundadas en los lineamientos del Comité Coordinador, citado. Los linea-mientos fueron finalmente adoptados por consenso en la COPUOS en 2007. En cuanto a la ubicación de las partículas, se tiene entendido que es mucho menor, oinofensiva en la órbita geoestacionaria que en órbita baja. Entre ambas, la mayor parte delos restos sonobjetos espaciales abandonados. Los de órbita baja se deben, en general, a losdesechos de refrigerantes de los reactores nucleares utilizados por la antigua Unión Soviéti-ca. Debe tenerse que, independientemente de costos, condicionamientos tecnológicos yel deseo que proseguir con las actividades espaciales, lo cual está fuera de toda discusión,los restos de objetos espaciales suponen ciertamente, poner en riesgo a otros. Sea en la su-perficie, espacio aéreo o acuático. Un viejo axioma jurídico nos enseña que nuestro derechotermina donde comienza el del otro. ¿Cómo conciliar necesidades y aspiraciones, con losadecuados límites al propio derecho? La respuesta es difícil de dar. La multiplicación de restos espaciales se debe a numerosos factores que la mismaNASA enuncia como:Explosiones en órbita que producen un gran número de fragmentos capaces de causar da-ños a un objeto espacial, al igual que fragmentos de menor tamaño que pueden ocasionardegradación del rendimiento de un objeto espacial. Su velocidad entraña riesgo aun paraobjetos espaciales ubicados a cientos de kilómetros por encima o por debajo de de ellos,más aun si se tiene en cuenta que la vida en órbita de dichos fragmentos es muy prolonga-da.8 Estados Unidos, Rusia, China, Japón, India, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Ucrania. 6
  • Colisiones con fragmentos durante las operaciones en una misión con consecuenciasdañosas que generalmente producen pequeños fragmentos, que pueden conducir a la pérdi-da de control de un objeto espacialy por lo tanto a una destrucción catastrófica.Falla en la remoción de órbita de una estructura en tiempo adecuado al finalizar suvida útil. La vida útil estimada de un objeto espacial es de veinticinco años. Una vez finali-zada y dejada la estructura en órbita, puede conducir a colisiones con objetos de mayor ta-maño y así comenzar la multiplicación de fragmentos.Abandono de restos operacionales en órbita. Estos fragmentos son generalmente no ma-yores de 1 cm, pero representan un riesgo para los objetos espaciales en operación. Talesfragmentos pueden permanecer en el espacio meses o años, pero si se dejan en órbita bajapueden permanecer entre decenas o cientos de años.Impacto en la superficie terrestre esto sólo ocurre cuando las estructuras o sus fragmen-tos, sobreviven a la reentrada a la atmósfera. El Acuerdo de Responsabilidad por los daños causados por objetos espaciales con-templa la responsabilidad absoluta del Estado de lanzamiento por los daños causados en elespacio, los cuerpos celestes, el espacio aéreo o acuático y la superficie por objetos espacia-les. Dentro del concepto de objeto espacial se encuentran incluidas sus partes componentes.Lo que no queda claro en este acuerdo, así como en el convenio de registro de objetos espa-ciales, es la naturaleza jurídica de aquellas partes del objeto espacial que resultan inidentifi-cables y que resultan de la fragmentación, en progresión geométrica, de los objetos aban-donados en el espacio, sumado a la acción de los meteoritos, que contribuyen a la mencio-nada fragmentación. El hecho de que los objetos espaciales sean obra del hombre y que su abandono re-sulte de un acto voluntario, encuadra las consecuencias dañosas que éstos puedan ocasionaren un marco culpable (ya sea por culpa grave o dolo eventual) que agrava la conducta con-templada en el convenio de responsabilidad, que no entra a discriminar si el daño se debe aculpa, dolo o accidente. Si bien la responsabilidad espacial es absoluta, entiendo que nocorresponde omitir en el análisis la circunstancia de que hay una voluntad: la de abandonarel objeto; hay además, un deber de diligencia que se ha omitido cumplir: prever que el obje-to sin control constituirá en el mejor de los casos un obstáculo para la actividad espacial delos demás estados espaciales. Dado que, por el momento, los daños se producen en el espa-cio ultraterrestre, ha de tenerse en cuenta que el Convenio de Responsabilidad, hace al Es-tado de lanzamiento responsable cuando ha habido culpa. De manera, que la circunstanciade abandonar un objeto pueda considerarse una acción culpable, no es una cuestión menor.De todos modos, el alcance de la responsabilidad es el mismo, cualquiera sea el ámbito enel que produzcan daños: siempre será absoluta. 7
  • Hay una iniciativa rusa para la remoción de objetos abandonados en el espacio yotras propuestas que tienden al recupero de objetos y partes componentes para su reutiliza-ción en misiones o proyectos futuros. Pero en la realidad, los Estados han sido siempre re-misos a poner en práctica estas iniciativas. Por su parte, las Naciones Unidas publicó el Informe del Congreso Internacional In-terdisciplinario sobre los Próximos Desafíos en Debris espaciales.9Abandono: Parece improbable que se emprenda la tarea de recuperar aquellos aparatos que sehan tornado obsoletos o inoperables; las naciones espaciales los han abandonado y dejadosin control como naves al garete, debido al costo del recupero. Otro interrogante ineludible es si realmente todas las partes que integran los objetosespaciales son reutilizables, o no. En caso afirmativo, podemos entender que algún Estadode lanzamiento no tenga interés de reusar las piezas rescatadas, en cuyo caso es perfecta-mente aceptable pensar que otros Estados podrían tener interés en hacerlo, por lo que esnecesario establecer un régimen de abandono que permitiera que un objeto abandonadopudiera ser recuperado por un Estado diferente al de su registro. Igual o similar criterio seaplicaría a las bases espaciales en cuerpos celestes que sean abandonadas luego de que elEstado de lanzamiento decida finalizar la misión. El Tratado del Espacio de 1967 permiteque éstas sean utilizadas por misiones de otros Estados. ¿Es legalmente posible que un Estado se "apropie" de un objeto abandonado en elespacio ultraterrestre? ¿Resulta necesario contar con el asentimiento del Estado de registrode dicho objeto, para que este acto sea jurídico? Las respuestas a estos interrogantes requie-ren aclarar en primer término, si el Derecho del Espacio puede contemplar el abandono. Encaso afirmativo, debe determinarse en favor de quién o quienes es admisible que se consi-dere hecho el abandono de un objeto espacial. Partimos del presupuesto de que quien se constituye en Estado de registro de un ob-jeto, es generalmente, su propietario. Por otro lado, el hecho de que un objeto se emplace enel espacio ultraterrestre o en un cuerpo celeste, no genera derecho alguno en beneficio delestado de registro sobre el lugar donde se ubica el objeto, dado que es imposible ejercerderecho de ocupación o ejercer soberanía sobre el espacio ultraterrestre o cuerpos celestes.No obstante, queda claro que aun cuando el objeto se ubique en un ámbito que es patrimo-nio común de la humanidad, sigue siendo de propiedad de su Estado de registro. Por ende, apesar de que se trate de un medio en el cual dicho Estado de registro no puede ejercer dere-9 Committee on the Peaceful Uses of Outer Space, Scientific and Technical Subcommittee, Forty-eighth session. Vienna, 7-18 February2011,Item 7 of the draft provisional agenda*,Space debris Towards Long-term Sustainability of Space Activities: Overcoming the Chal-lenges of Space Debris, A Report of the International Interdisciplinary Congress on SpaceDebris.__________________ 8
  • cho alguno, puede disponer libremente del objeto de su propiedad. Esto tiene particularimportancia respecto de aquellos objetos que se encuentran en el espacio ultraterrestre, pre-cisamente, aquellos que generan el gravísimo problema de la basura espacial. Debemos tener en cuenta lo dispuesto en el artículo 9 primer apartado del Acuerdosobre la Luna de 1979 que obliga a los Estados a notificar al Secretario General de las Na-ciones Unidas el emplazamiento y misión de sus estaciones en la Luna y de que cada añoinformen si la estación se sigue utilizando y/o se ha modificado su objeto. ¿Significa estadisposición que si el Estado de lanzamiento decidiera no utilizar más esa estación, cualquie-ra de los otros Estados podría usarla? ¿Es aplicable la norma a las estaciones ubicadas enotros cuerpos celestes del sistema solar? Más aún, ¿pueden aplicarse estos principios a ob-jetos espaciales ubicados en el espacio? Si el Estado de lanzamiento decide no utilizar más una estación, puede disponer li-bremente de ella. Debiera establecerse un régimen, canalizado a través del Secretario Gene-ral de las Naciones Unidas o de otro organismo creado al efecto –que a pesar de estar pre-visto, aun no se ha creado- que coordine la utilización de los objetos abandonados, al modoen que la Unión Internacional de Comunicaciones reserva las posiciones para el emplaza-miento de los satélites de telecomunicaciones. En cuanto a si la estación puede estar situadaen otros cuerpos celestes, sin duda la respuesta es, sí. El Acuerdo sobre la Luna se aplica aotros cuerpos celestes del sistema solar y a sus órbitas y trayectorias hacia o desde ellos. De esta manera, cabe esclarecer en favor de quién puede el Estado de registro hacerabandono de un objeto espacial. Los beneficiarios de dicho abandono pueden ser: cualquierEstado espacial; los aseguradores; cualquier Estado de lanzamiento de ese objeto; el opera-dor del objeto espacial; los que han contratado la señal del objeto –en el caso de un satélite.Resulta, sin embargo, de toda evidencia el hecho de que antes de que el Estado de registropueda ejercer el derecho de abandono, debe haber cumplido con todas sus responsabilida-des emanadas de la utilización del objeto, particularmente las responsabilidades por losdaños causados por éste. Creo que está demás decir, que el abandono debe ser explícito porparte del Estado de registro, por cuanto la no-utilización del objeto o estación, no convierteen res nullius a tales objetos, sino en res derelictae. Es menester, por ende, un acto expresopor parte del Estado de registro que permita tener la certeza acerca de su voluntad de aban-dono. Esto, salvo que se establezca una norma expresa que autorice a presumir abandonadoun objeto luego de un lapso determinado en la disposición. Si un objeto espacial abandonado se convierte en una res derelictae, por ende, cual-quiera debería poder apropiarse de él ya sea para su recupero, para continuar las operacio-nes de dicho objeto conforme su naturaleza propia, desviarlo de la posición en que pudiereresultar dañoso para otro objeto o apropiarse de las partes que pudieren resultarle útiles. Noobstante, pueden tomarse los principios que rigen el abandono en derecho marítimo o ae- 9
  • ronáutico, para un destino más previsible desde el punto de vista jurídico del objeto des-echado por el Estado de registro. Hasta el momento en que se produce el abandono, el Es-tado de registro puede ejercer cualquier acto de disposición o administración derivado deldominio que ejerce sobre el objeto espacial. Es por ello que resulta fundamental poder de-terminar de manera cierta el momento en que se realiza el abandono. Antes de ese instante,el Estado de registro puede, incluso, enajenar el objeto. Otro aspecto a considerar es que si el objeto es abandonado sin manifestar a favorde quién, -transcurrido un plazo a fijarse legalmente- el Estado que comience a explotar elobjeto o decida su reingreso a Tierra, deberá asumir las obligaciones del Estado de registrooriginal, debiendo para ello, registrarlo en su registro de objetos espaciales local. Igualobligación debiera pesar sobre el Estado en favor de quien el Estado de registro originalhaya abandonadoexpresamente. Caso contrario, entiendo que lo que jurídicamente corres-ponde interpretar, es que no queda desligado de las obligaciones atinentes a la responsabili-dad y, en la eventualidad de producirse daños, ambos serán internacionalmente responsa-bles de éstos. Por lo que venimos razonando podemos concluir que, además de ser necesario manifes-tar en forma fehaciente la voluntad de abandono del Estado de registro, podemos distinguirdos posibilidades en esta figura: a) un abandono que, podríamos denominar, erga omnes, yotro; b) con beneficiario determinado al menos genéricamente, en este supuesto el abando-no sería análogo a una donación. Queda al margen, la situación del abandono en favor delos aseguradores o de acreedores que tiene una connotación de pago diferente. 3. Salvamento en el espacio Hasta el presente siempre hemos pensado que el Acuerdo de Salvamento era sólo apli-cable a aquellos “aterrizajes no voluntarios hechos en la superficie o espacios acuáticosbajo la jurisdicción de algún Estado Parte. Sin embargo, una cuidadosa lectura de su textonos lleva a pensar que sus disposiciones son perfectamente aplicables a aquellos salvamen-tos realizados en el espacio ultraterrestre o en un cuerpo celeste. En este sentido, el primerpárrafo de su artículo 1, establece claramente que los Estados Partes deben intervenir cuan-do se realice un aterrizaje no voluntario o llegue a su conocimiento que una tripulación seencuentra en peligro en cualquier territorio bajo su jurisdicción o bajo la jurisdicción deningún Estado. Es evidente que una nave espacial, una base o un objeto espacial cualquie-ra, está bajo la jurisdicción y control de su Estado de lanzamiento. 10 De igual modo, es cla-ro que si un objeto espacial se posa involuntariamente sobre la superficie de un cuerpo ce-leste, lo hace en un territorio que se encuentra bajo la jurisdicción de ningún Estado. El Acuerdo sobre Salvamento y restitución de objetos espaciales establece el marco le-10 Confr. Art. VIII del Tratado del Espacio de 1967. 10
  • gal del salvamento de astronautas llegados a tierra con un aterrizaje no voluntario. Allí seestablece que los astronautas deben ser devueltos al Estado de lanzamiento con celeridad ysin demora, en la medida que su salud lo permita -agregamos nosotros. Nada se ha previsto en el Acuerdo que comentamos acerca del salvamento que debeefectuarse en el espacio o en un cuerpo celeste. Pero, podemos sostener que, en formaimplícita sí lo hace, como decíamos más arriba. La mención a espacios acuáticos o “territo-rios” estimo que debe entenderse como enumeración enunciativa y no taxativa. Por otraparte, dado el carácter de los principios allí establecidos, nada impide su aplicación poranalogía, eventualmente, al espacio ultraterrestre o al salvamento ocurrido en un cuerpoceleste. Porotra parte, en el artículo 10, apartado 2 del Acuerdo sobre la Luna se establecela obligación de socorro cuando dispone que Los Estados Partes ofrecerán refugio en susestaciones, instalaciones, vehículos o equipo a las personas que se encuentren en peligro enla Luna. Como, asimismo, dicho Acuerdo se aplica a los demás cuerpos celestes del sistemasolar y a sus órbitas, podemos sostener que ésta y la establecida en el artículo 12 apartados2 y 3 11 es el único marco jurídico que puede aplicarse al socorro fuera de la Tierra. Por suparte, el artículo 13 del mismo Acuerdo, determina el procedimiento a seguir cuando unEstado Parte tome conocimiento de que un objeto, o sus partes componentes, lanzado porotro Estado haya arribado averiado a la superficie lunar (o de otro cuerpo celeste), impo-niendo a ese Estado la obligación de notificar al Estado de lanzamiento correspondiente y alSecretario General de las Naciones Unidas. Las misiones extra-vehiculares (EVA) son de riesgo muy elevado para los astronautas ylas limitaciones motrices que se agregan al actuar en el vacío espacial, obligan a brindarmarco jurídico para el salvamento que deba efectuarse en ese ámbito. Menos dificultadespresenta el perfilar un marco jurídico para los que deban efectuarse en un cuerpo celeste. El Acuerdo de salvamento regula expresamente, el salvamento prestado a raíz de acci-dentes producidos en tierra. Interpretando los principios de cooperación y asistencia recí-proca entre las misiones espaciales, podemos concluir que todo miembro de tripulaciónespacial o habitante de estación espacial, se encuentra obligado a prestar asistencia o sal-vamento a quien lo precise. Los interrogantes que se plantean al respecto surgen de lo que conocemos se ha estable-cido en derecho marítimo y en el aeronáutico. ¿Cómo se determinan los costos del salva-mento? ¿Quién debe pagar estos costos? En el supuesto de un salvamento en el espacio, prestado por una tripulación contratada11 Art. 12 Acuerdo sobre la Luna de 1979: Artículo 12… 2. Cuando esos vehículos, instalaciones y equipo o sus partes componentessean hallados fuera del lugar para el que estaban destinados, se les aplicará el artículo 5 del Acuerdo sobre el salvamento y la devoluciónde astronautas y la restitución de objetos lanzados al espacio ultraterrestre. 3. En caso de emergencia con peligro para la vida huma-na, los Estados Partes podrán utilizar el equipo, los vehículos, las instalaciones, el material o los suministros de otros Estados Partes en laLuna. Se notificará prontamente tal utilización al Secretario General de las Naciones Unidas o al Estado Parte interesado. 11
  • por un estado de registro diferente al que pertenece el astronauta u objeto salvado, creo queno hay dudas de que el salvamento debe ser pagado por el o los estados de lanzamiento dela misión del astronauta u objeto salvado. Lo mismo resulta aplicable si se trata de un sal-vamento en un cuerpo celeste, a excepción del caso de que se trate de un salvamento brin-dado por una tripulación a miembros u objetos de un asentamiento permanente autónomo.Aun no existe una normativa positiva que regule los asentamientos humanos en el espacio,aunque sí, doctrinariamente se han establecido en la Carta para la Humanidad en el Espacioaprobada por aclamación en el Congreso Mundial de la Federación Internacional de As-tronáutica en Washington (agosto de 1992). En cuanto a la autoridad que deberá determinar si hubo realmente necesidad de salva-mento y los alcances económicos que éste debe tener: salario e indemnización para la tripu-lación salvadora, estimo que podría ser el mismo organismo coordinador de creación pen-diente, que desde el seno de las Naciones Unidas evalúe la verdadera necesidad de salva-mento, el valor de los bienes salvados, los riesgos corridos por la tripulación de rescate y lapericia puesta de manifiesto en la operación. El resultado de esta apreciación dará la posibi-lidad de determinar el salario de salvamento y la indemnización por los daños sufridos porlos rescatistas. Cabe agregar que entiendo que no ha de pagarse salario de salvamento por elsocorro que permite salvar vidas humanas, aunque, como en la actividad aeronáutica, esjusto que quienes sólo hayan salvado vidas, participen del salario de quienes salvaron bie-nes. 4. Seguros Nada dispone el corpus iuris spatialis acerca de la obligatoriedad de la contratación deseguro por los posibles daños que pudiera ocasionar un objeto lanzado al espacio: durantesu lanzamiento, mientras opera en el espacio o un cuerpo celeste o en su reingreso a la Tie-rra. Los Estados espaciales disponen en alguno casos la obligatoriedad de la contratación deseguros, como una manera de resguardarse de la responsabilidad absoluta que necesaria-mente deberían asumir en caso de daño, pero si aquellos omiten establecer expresamente taldeber, nada hay en la legislación internacional que la imponga. Al respecto cabe recordar que cuando la EEI era un proyecto, sus socios originarioseran los Estados Unidos, Canadá, Japón y la Unión Europea. Japón, teniendo en cuenta queestaba Estados Unidos como partícipe mayoritario en el proyecto, omitió contratar seguropor sus aportes a la Estación. Pocos años después, durante el gobierno de Ronald Reagan, elgobierno estadounidense decidió recortar el presupuesto para este proyecto y derivar losfondos hacia otro más novedoso, la alerta temprana instrumentada a través del sistemaMAD (mutual assureddestruction). La aflicción del gobierno japonés, halló respiro cuando 12
  • Rusia se integró al proyecto aportando su Soyuz y salvando el plan de lanzar al espacio laprimera estación internacional espacial con tripulación permanente que se ubicó en órbitabaja. Puede sostenerse que no hay interés legal por parte de la comunidad internacional ensalvaguardar los intereses de Estados particulares, pero también es cierto que, como el ac-ceso al espacio o los cuerpos celestes está abierto a todos los Estados, y no todos los quepodrían desarrollar misiones espaciales cuentan con un grado de progreso económico quepueda garantizar que eventualmente asuman una responsabilidad absoluta, creo que deberíaconsiderarse la posibilidad de establecer en forma global tal obligación, que, por otra parte,no puede considerarse cortapisa o limitación alguna a su derecho, sino una regulación delejercicio del derecho en beneficio de la comunidad de naciones. 5. Asentamientos humanos Los proyectos de establecer asentamientos humanos permanentes en cuerpos celestes oen el espacio, tuvieron principio de concreción con la estación espacial internacional. Esteemprendimiento es un logro de una serie de naciones encabezada por los Estados Unidos,Canadá, Japón, la Unión Europea, Rusia y Brasil (que coparticipa de la cuota de los EstadosUnidos). La experiencia de convivir en el espacio por parte de astronautas de los países parte enel proyecto, ha arrojado logros de convivencia, experimentos científicos, posibilidades deactividades comerciales, entre otros aspectos. En una palabra, ha demostrado que las perso-nas pueden convivir, construir y disfrutar de la convivencia, sin perjuicio de su origen na-cional, étnico, religioso o económico. La iniciativa de establecer asentamientos humanos permanentes en cuerpos celestessurgió de un grupo de estudiantes que asistían a los congresos organizados por la Federa-ción Internacional de Astronáutica. El motor de la iniciativa fue tener la casi certeza de quenuestro planeta llegará con el tiempo a ser inhabitable para los seres humanos y que resul-tará, al menos desde su visión, imprescindible buscar un refugio para algunos hombres ymujeres que pudieran prolongar la estirpe humana, más allá de su planeta de origen. Losjóvenes acudieron a los juristas que comparten habitualmente espacios y sesiones en dichoscongresos, para pedirles que trabajaran sobre este tema con el fin de dar un encuadre jurídi-co a la vida de estas comunidades lejos de su lugar de origen, en un ámbito donde ningúnEstado ejerce su soberanía y las condiciones de vida pueden ser hostiles para los humanos. Nos pedían que formuláramos un derecho para el hombre en el espacio que abarcara to-dos los aspectos de la vida humana: civil, comercial, laboral, penal, constitucional, adminis-trativo… En una palabra, todo el espectro jurídico aplicable al abanico de instituciones yrelaciones jurídicas que crea el hombre. 13
  • El trabajo requirió investigar antiguas civilizaciones: griega, maya, azteca, inca, egip-cia, entre otras, para determinar aquellos aspectos que necesariamente había que tener encuenta y adecuarlos a ambientes en donde los factores naturales de tiempo, luz, aire, agua ydistancia, influirían en las personas de modo diferente a la Tierra. Así surgió la Carta parala Humanidad en el Espacio. Una suerte de diez mandamientos del hombre en otro planeta.Se consideraron también, las mutaciones que a lo largo de las generaciones se produciríanen los hombres y un hecho, fundamental en toda sociedad: estructurar la vida comunitariasobre la base de ausencia de soberanía. 6. Conclusiones 1. Es menester que el Derecho del Espacio recupere la plena vigencia del carácter de previsibilidad que ha permitido tener antes de la llegada del hombre a la Luna, el primer tratado espacial con dos años de anterioridad. 2. El abandono de basura espacial no removida en el espacio, debe ser regulada inter- nacionalmente, como asimismo considerar la responsabilidad por crear las condi- ciones de que se produzcan daños. La actitud de los Estados que abandonan sus ob- jetos espaciales en el espacio, debe ser calificada como actos de culpa con represen- tación. 3. Debe ampliarse el régimen de responsabilidad internacional de los Estados de lan- zamiento, comprendiendo conductas jurídicamente reprochables y fácticamente evi- tables de contaminación ambiental que afecta a la humanidad del presente y, en mayor grado, a las generaciones futuras. 4. Resulta necesario regular internacionalmente la figura del abandono, que permita a los Estados interesados utilizar o reciclar piezas de objetos espaciales cuya utiliza- ción por parte de sus Estados de lanzamiento, ha cesado. 5. El salvamento en el espacio y los cuerpos celestes debe ser regulado específicamen- te, para lo cual puede recurrirse a protocolo del Acuerdo de Salvamento actualmente en vigencia. 6. Debe instrumentarse la obligación legal internacional de contratar seguros que ga- ranticen la plana cobertura en casos de daños en la superficie terrestre, en el espacio o los cuerpos celestes por parte de los Estados de lanzamiento. 7. El marco jurídico que corresponde a los asentamientos humanos en el espacio debe comenzar a elaborarse para tener el tiempo necesario para alcanzar consenso antes de que éstos sean una realidad. 14
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