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Política vs científica

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  • 1. 

 Política
vs.
Científica
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 Ignacio
del
Arco
Herrera
 Málaga.

27
de
noviembre
de
2012
 

  • 2. 
De
forma
intuitiva,
todo
el
mundo
puede
entender
que
una
ciudadanía
culta
y
educada
es
la
base
de
una
sociedad
avanzada.

La
educación
nos
permite
desarrollarnos
como
personas
y
alcanzar
habilidades
que
facilitan
el
avance
de
las
ciencias
y
su
aplicación
en
beneficio
de
una
sociedad
mas
justa,
más
equitativa
y
comprometida
con
el
bienestar
de
las
personas
y
la
sostenibilidad
del
medio
en
el
que
viven.
Muy
pocas
personas
viven
hoy
al
margen
de
estos
avances.

Todos
disfrutamos
de
los
beneficios
de
la
ciencia
y

las
tecnologías
en
nuestro
día
a
día,
muchas
veces
sin
darnos
cuenta,
ya
que
hemos
interiorizado
que
encender
o
apagar
un
pequeño
interruptor
hace
lo
que
se
supone
que
tiene
que
hacer,
o
que
cuando
estoy
enfermo
voy
al
médico,
que
sabe
lo
que
tengo
y
como
tratarlo;
o
que
si
pulso
un
par
de
botones
en
mi
móvil
puedo
hablar
con
quien
quiera
en
cualquier
parte
del
mundo
(o
mandarle
una
foto,
o
un
documento,
o….).
Pero
en
España
pocos
saben
que
son
o
como
funciona
las
cosas.

Ni
tan
siquiera
nociones
básicas
de
anatomía
y
fisiología
humana
(como
es
y
como
funciona
nuestro
propio
cuerpo).

Para
todo
esto
hay
muy
poca
curiosidad,
probablemente
determinada
por
la
escasa
educación
en
ciencias
y
tecnologías.

Quizás
será
eso
lo
que
la
sabiduría
popular
refleja
en
la
máxima
“la
ignorancia
da
la
felicidad”
y
que
remata
con
“el
conocimiento
lleva
al
sufrimiento”.
Como
siempre,
el
refranero
tiene
carga
de
profundidad.

Aunque
no
nos
gusta
la
idea
de
ser
unos
ignorantes,
todos
queremos
ser
felices.
Por
eso
cada
vez
soy
menos
optimista
(o
quizás
más
realista)
sobre
la
ciencia
y
la
tecnología
en
España;
y
menos
todavía
sobre
el
porvenir
de
las
carreras
profesionales
asociadas
a
estas
disciplinas;
que
se
suponían
el
elemento
primordial
del
cambio
en
el
modelo
económico
y
social
que
nos
llevaría
a
adelantar
la
salida
de
esta
crisis
y
salir
fortalecidos
en
la
reconstrucción
de
la
Europa
moderna.
Seguramente,
gran
parte
de
la
culpa
es
de
los
propios
científicos.
No
hemos
sabido
explicar
bien
lo
que
hacemos.

O
lo
hacemos
de
forma
aburrida
y
no
conseguimos
despertar
el
interés
del
gran
público,
ni
tampoco
del
público
especializado
como
las
fuerzas
económicas
o
políticas.


Y
no
será
porque
no
se
ha
intentado.
En
diferentes
ocasiones
a
lo
largo
de
la
historia,
diferentes
iniciativas
impulsadas
por
científicos
han
querido
poner
de
manifiesto
ante
la
sociedad
y
los
poderes
públicos
la
necesidad
de
invertir
en
el
futuro
del
país
a
través
de
la
educación
en
ciencias
y
tecnologías
del
desarrollo
y
de
la
mejora
del
sistema
de
ciencia‐tecnología‐empresa.

La
más
antigua
de
la
que
tengo
referencia,
se
remonta
más
de
125
años
atrás
en
el
tiempo.
Una
nutrida
representación
de
la
élite
científica
de
la
época
acordó
insertar
en
las
Actas
de
la
Sociedad
Española
de
Historia
Natural
una
exposición
dirigida
al
Gobierno(1):
 • Exposición
al
Ministro
de
Fomento
sobre
reformas
que
deben
hacerse
 en
la
Enseñanza
de
las
Ciencias
Naturales
en
España.
1886.
 

  • 3. 

“Excmo.
Sr.:

Los
que
suscriben,
amantes
de
las
ciencias
naturales
é
interesados
en
su
progreso
y
desarrollo,
a
V.E.,
con
el
más
profundo
respeto,
elevan
las
siguientes
consideraciones:”......
......“
1º
el
constituir
el
Museo
de
Ciencias
Naturales
en
un
centro
independiente
con
personal
propio
y
dedicado
tan
sólo
á
la
investigación
científica”.......
“2º
la
ampliación
hasta
la
licenciatura
o
la
creación
en
las
que
faltare
de
las
enseñanzas
que
se
dan
en
varias,
ya
que
no
en
todas
las
universidades
de
provincia,
y
lograr
igualmente
que
en
los
institutos
domine
el
carácter
práctico
y
experimental
sobre
el
teórico
y
expositivo”......
3º
la
fundación
de
estaciones
zoológicas
en
diferentes
puntos
de
nuestras
costas....”
y
“4º
la
creación
de
misiones
y
viajes
científicos
encaminados
a
la
exploración......”
“Las
consideraciones
al
principio
expuestas,
y
la
no
menos
importante
de
que
tal
vez
no
sea
hoy
posible
aumentar
de
un
modo
considerable
las
cantidades
consignadas
en
el
presupuesto
para
la
enseñanza
de
las
ciencias
naturales,
precisan
a
concretar
por
ahora
las
aspiraciones
a
la
satisfacción
de
las
necesidades
más
urgentes
y
perentorias,
que
por
no
parecer
muchas
de
ellas
de
escasa
significación
dejarán
de
ser
a
los
ojos
de
las
personas
peritas
de
trascendentales
y
fecundos
resultados
para
el
porvenir.”


Pedro
García
Barreno
(2)
recopiló
en
2004
otros
ejemplos
de
este
tipo
de
iniciativas
incluyendo
en
la
publicación
los
textos
completos
de
las
cartas
y
manifiestos
y
otros
materiales
relacionados:

 • Manifiesto
de
los
científicos
españoles
ante
la
situación
de
la
 investigación
en
el
País.
Octubre
de
1980.
Alrededor
de
cien
personas
(incluyendo
un
Premio
Nobel)
suscriben
una
breve
carta
publicada
en
los
diarios
de
mayor
tirada
nacional;
que
comienza
con:
“La
situación
de
la
ciencia
en
España
es
indigna
de
un
país
desarrollado
y
celoso
de
su
independencia.

La
política
científica,
uno
de
los
grandes
descubrimientos
institucionales
de
los
estados
modernos,
es
parte
esencial
de
la
política
general,
tan
importante
como
la
económica,
la
educativa,
la
internacional
o
de
defensa.
Por
ello,
es
desalentadora
la
falta
de
atención
del
gobierno
y
de
las
fuerzas
políticas
y
económicas
del
país
a
esta
realidad”.



 • Informe
sobre
Política
de
la
Ciencia
y
la
Tecnología.

Septiembre
de
 1983
.
Tras
diferentes
sesiones
y
talleres
de
trabajo
con
especialistas
y
representantes
de
la
industria,
la
Comisión
de
Política
Científica
redacta
un
informe
que
es
presentando
por
la
Real
Academia
de
Ciencias
Exactas,
Físicas
y
Materiales
como
“el
punto
de
vista
de
la
Corporación
sobre
los
aspectos
fundamentales
de
una
política
 

  • 4. 
global
y
sostenida
sobre
Ciencia
y
Tecnología….con
ello
la
Academia
desea
colaborar
a
la
resolución
de
este
problema
de
reconocida
importancia
para
el
País….”
El
informe
de
estos
expertos
incluye
detallados
capítulos
para
cada
uno
de
esos
elementos
fundamentales:
Objetivos,
Estructura,
Planificación,
Financiación,
Personal
Investigador,
Cooperación
Internacional,
Innovación
Tecnológica.

Al
leerlos
con
detenimiento,
sorprende
la
vigencia
y
actualidad
del
texto
(casi
30
años
después).

Los
primeros
párrafos
del
capítulo
de
Innovación
son
un
ejemplo
interesante
de
esto:
“1.
La
actual
crisis
económica
internacional
contiene
factores
estructurales
que
asignan
a
la
innovación
tecnológica
una
relevancia
especial
entre
los
esfuerzos
necesarios
para
superarla.

Por
ello
la
innovación
tecnológica
constituye
hoy
un
aspecto
fundamental
de
la
política
científica
y
tecnológica
que
recibe
especial
atención
por
parte
de
los
gobiernos
de
los
países
industrializados
así
como
en
los
organismos
internacionales
que
se
ocupan
de
estas
cuestiones.

2.
La
situación
española
es
particularmente
grave
en
esta
materia,
como
lo
acreditan,
entre
otros
datos,
el
exagerado
déficit
de
la
balanza
de
transferencia
tecnológica
y
el
reducido
esfuerzo
de
innovación
de
nuestro
sistema
productivo.”

 • Manifiesto
de
El
Escorial
sobre
la
Ciencia
en
España,
6
de
agosto
1996.

Los
16
científicos
participantes
en
un
ciclo
de
Conversaciones
Científicas,
suscriben
este
manifiesto
que
envían
al
Rey,
al
Presidente
del
Gobierno,

y
también
dirigen
a
las
Autoridades
Científicas
y
Académicas
de
la
Nación
y
a
la
Opinión
Pública.
El
primer
punto
tras
“Manifestamos”,
explicita
una
visión
clara:
“1.
El
problema
de
la
ciencia
en
España
debe
ser
considerado
como
una
cuestión
de
Estado.
También
como
un
grave
problema
cultural,
ya
que
ni
la
opinión
pública
ni
muchos
dirigentes
políticos
o
económicos
son
conscientes
de
esta
raíz
de
muchos
de
nuestros
males.
Es
preciso
abrir
un
debate
nacional
en
el
que
los
medios
de
comunicación
deben
jugar
un
papel
muy
importante.
“

 • Pacto
de
Estado
para
la
Ciencia,
febrero
de
2004.
Un
grupo
de
11
científicos
con
gran
prestigio
internacional
impulsan
esta
iniciativa
que
se
presentó
en
la
Universidad
Autónoma
de
Madrid.

Estos
investigadores,
vinculados
a
través
de
la
Sociedad
Española
de
Bioquímica
y
Biología
Molecular,
consiguen
rápidamente
la
adhesión
al
Pacto
de
muchos
otros

agentes
sociales
y
científicos
de
otras
disciplinas.

El
documento
refuerza
el
concepto
básico
que
se
defiende
en
los
anteriores,
y
pasa
a
concretar

los
objetivos
para
conseguir
ese
Pacto
de
Estado
a
través
de
diferentes
áreas
de
compromiso:
“Los
hechos
demuestran
que
los
países
que
ejercen
hoy
liderazgo
económico,
político
y
social
son
aquellos
que,
en
su
día,
decidieron
apostar
claramente
por
la
innovación
surgida
de
la
investigación
científica
en
las
más
diversas
ramas.

La
innovación
se
ha
 

  • 5. 
traducido
en
conceptos
y,
con
el
tiempo,
en
tecnologías
e
industrias
capaces
de
marcar
la
pauta.

Los
países
líderes
supieron
ver,
y
todavía
lo
entienden
del
mismo
modo,
que
invertir
en
ciencia
es
invertir
en

futuro”

A
lo
largo
de
mi
carrera
profesional,
he
tenido
la
oportunidad
de
participar
también
en
la
organización
y
desarrollo
de
algunas
iniciativas
que
tenían
como
objetivo
contribuir
con
aportaciones
prácticas
para
el
cambio
de
la
difícil
situación
en
la
que
se
desarrollan
las
actividades
científicas
en
nuestro
país:
 • Tormenta
de
Ideas
para
la
Promoción
Científica
en
España,
noviembre
 de
2004.
Motivado
en
gran
medida
por
el
eco
del
Pacto
de
Estado
para
la
Ciencia,
y
a
la
vista
de
que
de
nuevo
no
se
consigue
el
impacto
que
se
buscaba
en
las
políticas
científicas,
se
pone
en
marcha
esta
iniciativa
dirigida
principalmente
a
“dar
los
primeros
pasos
hacia
fórmulas
de
cooperación
mutua
entre
las
instituciones
y
organizaciones
de
investigación,
orientados
a
la
puesta
en
marcha
de
mecanismos
activos
de
colaboración

en
base
a
la
confianza
y
el
beneficio
mutuo”.
El
objetivo
era
recabar
de
forma
participativa
ideas
prácticas
para
poner
en
marcha
entre
los
propios
investigadores
y
sus
centros,
en
un
intento
de
superar
las
limitaciones
institucionales,
políticas
y
de
financiación
a
través
de
soluciones
imaginativas.
Se
inició
una
campaña
de
difusión
(3),
y
se
distribuyó
una
encuesta
a
más
de
900
contactos
directos
por
correo
electrónico,
cuyos
resultados
sirvieron
de
base
a
una
jornada
de
Tormenta
de
Ideas
en
la
que
participaron
11
científicos
y
responsables
de
instituciones
de
investigación.
Todas
las
propuestas
resultantes
se
organizaron
en
tres
líneas
de
solución
principales:
Pacto
de
Estado
y
apoyo
político,
Recursos
Humanos,
y
Transferencia
y
Empresa.


 • Efectividad
Tecnológica
y
Social
de
las
inversiones
públicas
en
I+D+i.

 El
valor
de
la
innovación
de
abajo­arriba
(Bottom­up
innovation).
 2010.

Aunque
fue
publicado
unos
meses
después
(4),
el
documento
original
fue
remitido
a
un
miembro
de
la
Comisión
de
Innovación
del
Congreso
de
los
Diputados,
buen
conocedor
del
impacto
y
actualidad
en
Europa
de
los
trabajos
que
se
estaban
desarrollando
en
el
campo
de
la
Innovación
Liderada
por
las
Personas
.
Él

lo
hizo
llegar
a
su
vez
a
los
titulares
por
aquél
entonces
del
Ministerio
de
Industria,
Turismo
y
Comercio
y
del
Ministerio
de
Innovación
y
Ciencia.

El
informe
se
enfoca
hacia
un
incremento
en
la
eficiencia
del
sistema
de
gestión
y
financiación
pública
para
proyectos
de
investigación,
desarrollo
tecnológico
e
innovación,
incluyendo
además
una
serie
de
propuestas
que
habían
sido
obtenidas
desde
el
consenso
a
través
de
un
potente
ecosistema
de
innovación
en
red.
 

  • 6. 
“A
través
de
las
diferentes
políticas
y
planes
de
impulso
público,
se
distribuyen
hoy
cantidades
importantes
de
recursos
entre
los
diferentes
subsistemas
de
I+D+i,
procurando
el
adecuado
equilibrio
entre
la
búsqueda
de
nuevo
conocimiento,
y
el
desarrollo
económico­empresarial.
Nadie
discute
la
necesaria
tutela
de
la
investigación
básica,
como
escrutador
permanente
en
las
fronteras
del
saber,
pero
se
apuesta
por
minimizar
el
coste
de
oportunidad
de
los
recursos
destinados
a
la
última
parte
de
la
ecuación:
D+i.
Se
debe
exigir
el
mayor
esfuerzo
posible
en
garantizar
el
retorno
de
lo
invertido,
no
sólo
en
lo
económico,
sino
también
en
lo
social:
Es
lo
que
llamamos
efectividad
tecnológica
y
social
de
la
innovación”
“Ya
no
será
suficiente
con
apelar
a
la
creatividad.
De
forma
global,
solo
una
de
cada
tres
mil
ideas
que
se
introducen
en
los
procesos
de
I+D+i
acaban
generando
algún
tipo
de
valor
económico
o
social.
Tampoco
la
generación
de
nuevas
patentes
e
inventos
es
suficiente
si
luego
no
se
usan.
De
cada
cuatro
euros
invertidos,
solamente
uno
genera
algún
tipo
de
retorno.
Estos
resultados
son
inaceptables,
sobre
todo
cuando
la
inversión
procede
mayoritariamente
de
fondos
públicos,
como
ocurre
en
nuestro
país.”

Hoy
todavía
se
puede
firmar
en
apoyo
de
la
“penúltima”
de
este
tipo
de
iniciativas
(5),
en
la
que
las
principales
organizaciones
científicas
y
de
investigadores
del
país
acuerdan
el
texto
de
un
documento
que
hacen
circular
a
través
de
Internet
entre
la
comunidad
científica
y
la
opinión
pública
para
conseguir
apoyos.
En
los
días
previos
a
la
aprobación
de
los
Presupuestos
Generales
del
Estado
para
el
2012,

la
carta
tiene
entrada
en
los
registros
de
Presidencia
del
Gobierno
y
del
Congreso
de
España,
junto
con
un
listado
con
más
de
40.000
firmas
de
apoyo,
de
ellas
mas
de
26.000
de
investigadores
en
80
países
(incluyendo
6
Premios
Nobel,
varios
Premios
Príncipe
de
Asturias
y
Premios
Nacionales
de
Investigación,
Académicos
de
las
Reales
Academias
y
una
larga
lista
de
las
principales
instituciones
científicas
en
España
y
Europa)
que
suman
casi
50.000
adhesiones:
 • Carta
Abierta
por
la
Ciencia
en
España,
marzo
de
2012.
“El
motivo
de
la
Carta
no
es
otro
que
nuestra
preocupación
por
España
y
el
convencimiento
de
que
sólo
a
través
de
la
I+D+i,
haciendo
de
la
Investigación,
el
Desarrollo
y
la
Innovación
uno
de
los
motores
de
nuestra
economía,
podremos
salir
con
perspectivas
de
futuro
y
fortalecidos
de
la
presente
crisis
económica.”
“El
modelo
productivo
español
(...)
se
ha
agotado,
con
lo
que
es
necesario
impulsar
un
cambio
a
través
de
la
apuesta
por
la
investigación
y
la
innovación
como
medios
para
conseguir
una
economía
basada
en
el
conocimiento
que
permita
garantizar
un
crecimiento
más
equilibrado,
diversificado
y
sostenible.
Estas
palabras,
extraídas
del
Preámbulo
de
la
Ley
de
la
Ciencia,
la
Tecnología
y
la
Innovación,
fueron
aprobadas
en
Mayo
del
2011
por
el
99%
de
los
miembros
del
Congreso
y
Senado
español,
constituyendo
un
Pacto
de
Estado
tácito
sobre
la
necesidad
de
priorizar
la
I+D.
El
diagnóstico
es
inequívoco
y
la
solución
ha
sido
identificada.
Ahora
sólo
falta
que
los
líderes
políticos
estén
a
la
altura
de
sus
responsabilidades
y
cumplan
con
su
palabra.
La
aprobación
de
los
Presupuestos
Generales
del
Estado
por
las
Cortes
Generales
y
el
 

  • 7. 
Gobierno
español
en
las
próximas
semanas
es
el
momento
de
demostrar
ese
compromiso.”
La
carta
gira
en
torno
a
dos
reivindicaciones
principales:
evitar
que
se
lleve
a
cabo
una
nueva
reducción
de
la
inversión
en
I+D+i
y
que
se
incluya
la
I+D
entre
los
sectores
prioritarios
permitiendo
la
contratación
en
organismos
y
centros
de
investigación.
Pero
a
la
vista
de
la
situación
actual
de
la
Ciencia
en
España,
ninguna
de
estas
iniciativas
parece
haber
surtido
un
gran
efecto.

Como
prueba
de
ello,
y
en
“respuesta”
a
la
Carta
Abierta
por
la
Ciencia,
y
en
uno
de
los
momentos
sociales
más
críticos
en
España,
los
Presupuestos
Generales
del
Estado
que
se
aprobaron
para
el
2012
superaron
todas
las
previsiones,
al
situar
el
recorte
en
la
inversión
total
para
la
I+D+i
en
un
25%
con
respecto
al
año
anterior
o
un
35%
menos
que
en
2009.
Las
consecuencias
inmediatas
son
la
extinción
de
contratos
de
investigadores
o
especialistas
y
la
paralización
o
ralentización
de
la
actividad
investigadora
y
de
la
producción
de
los
centros
científicos
y
tecnológicos.

Pero
en
términos
prácticos,
supone
dejar
fuera
a
España
del
modelo
de
las
sociedades
modernas.
A
lo
largo
de
este
año
ya
han
empezado
a
notarse
los
efectos,
y
solo
tomando
como
referencia
la
mayor
y
más
prestigiosa
institución
investigadora
en
España,
el
Consejo
Superior
de
Investigaciones
Científicas
(CSIC),
acaba
de
anunciar
un
plan
de
urgencia
para
intentar
paliar
el
recorte
presupuestario
sufrido
este
año
y
poder
evitar
el
inicio
de
un
expediente
de
regulación
de
empleo.

Entre
las
medidas
barajadas
se
estudia
la
venta
y
explotación
de
bienes
inmuebles,
la
reducción
de
gastos
de
personal
y
la
eliminación
de
convocatorias
de
plazas
de
investigación
y
contratos
de
obra
y
servicio.
 • Sin
I+D+i
no
hay
futuro,

noviembre
de
2012
Precisamente
en
el
salón
de
actos
de
la
sede
del
CSIC
en
Madrid,
los
principales
promotores
de
la
Carta
Abierta
por
la
Ciencia
en
España,
en
un
evento
enmarcado
en
la
Semana
de
la
Ciencia

difunden
un
nuevo
comunicado
para:
“..señalar
la
crudeza
de
la
situación
actual
de
la
I+D+i
en
España
para
conocimiento
de
todos
los
ciudadanos
y
requerir
a
nuestros
gobernantes
y
representantes
políticos
que
actúen
con
visión
estratégica
y
perspectiva
de
futuro.

Pedimos
que
actúen
en
consecuencia
más
allá
de
las
palabras
y
las
declaraciones
grandilocuentes.

Los
hechos,
hasta
el
momento,
nos
abocan
a
la
relegación,
pero
todavía
hay
margen
de
actuación.

Es
urgente.

Porque
la
Investigación
y
la
Innovación
no
son
un
lujo:

sin
I+D+i
no
hay
futuro.”
Este
comunicado
(6)
coincide
casi
en
el
tiempo
con
el
debate
de
los
Presupuestos
Generales
del
Estado
para
el
2013
y
también
hace
un
análisis
sobre
algunas
de
las
realidades
que
se
esconden
detrás
de
las
cifras:
“Los
Presupuestos
del
Estado
para
I+D+i
presentan,
por
quinto
año
consecutivo,
un
importante
descenso…se
prevé
una
reducción
del
23%
de
los
fondos
no
financieros
(subvenciones)
del
Programa
de
Fomento
y
Coordinación
de
la
Investigación.

El
Fondo
Nacional,
que
integra
las
convocatorias
de
proyectos
de
Investigación
y
las
de
 

  • 8. 
Recursos
Humanos,
pierde
casi
70
millones
de
Euros;
y
el
Fondo
de
Investigaciones
Sanitarias,
que
financia
una
parte
importante
de
los
proyectos
y
los
recursos
humanos
dedicados
a
investigación
del
Sistema
Nacional
de
Salud,
acumula
caídas
cercanas
al
50%
desde
el
2008.”

“…el
número
de
ayudas
doctorales…en
2013
se
estima
que
serán
unas
400
menos
que
en
2011.

La
convocatoria
de
contratos
post­doctorales
en
el
extranjero
ha
sido
anulada.

El
programa
JAE
(pre­,
post­doctoral,
técnicos
y
gestión)
del
CSIC
ha
quedado
en
suspenso
y
las
convocatorias
Ramón
y
Cajal
y
Juan
de
la
Cierva
acaban
de
ser
convocadas,
con
importantes
restricciones
en
su
número
y
meses
de
retraso….”
Y
además
ofrece
unas
pinceladas
sobre
los
efectos
derivados
en
los
centros
públicos
y
privados
en
los
que
se
desarrolla
la
investigación:
“Los
Organismos
Públicos
de
Investigación
sufren
una
asfixia
presupuestaria….que
ya
afecta
a
aspectos
básicos
como
la
compra
de
reactivos
y
de
material
esencial…unido
a
las
reformas
laborales
impuestas
por
el
Gobierno,
ponen
en
serio
riesgo
muchos
de
sus
puestos
de
trabajo.
Una
situación
similar
viven
las
universidades…se
han
visto
obligadas
a
reducir
drásticamente
sus
fondos
propios
de
investigación,
a
la
vez
que
muchas
de
ellas
empiezan
a
tener
serias
dificultades
de
liquidez
para
la
ejecución
y
la
gestión
de
los
proyectos
nacionales
y
europeos.
La
inversión
en
I+D
por
parte
de
las
empresas
descendió
en
2011
por
primera
vez

desde
que
se
tienen
estadísticas
y
el
número
de
empresas
innovadoras
ha
disminuido
en
los
últimos
años.”
Pero
parece
que
habrá
que
seguir
esperando
para
constatar
lo
que
ya
se
sabe.

Es
parte
del
propio
método
científico,
necesita
de
pruebas
tangibles
para
cualquier
demostración.
Pero
la
tendencia
está
clara.

El
Instituto
Nacional
de
Estadística
acaba
de
publicar
los
resultados
definitivos
de
la
estadística
anual
sobre
Actividades
de
I+D
en
el
2011
(7):

 • el
gasto
anual
de
España
en
I+D
se
vio
reducido
un
2,8%
con
respecto
al
 2010,
que
supone
un
1,33%
del
Producto
Interior
Bruto
muy
lejos
del
2%
 de
la
media
en
Europa

y
a
años
luz
del
3%
que
se
fijó
como
objetivo
a
 cumplir
en
el
2010
por
la
Unión
Europea

en
la
ya
olvidada
cumbre
del
año
 2000
en
Lisboa.

 • las
empresas
ejecutaron
más
de
la
mitad
de
ese
gasto,
registrando
sin
 embargo
un
descenso
del
1,5%
con
respecto
al
año
2010.

Le
sigue
en
 importancia
por
volumen
de
ejecución
la
Educación
Superior,
que
también
 descendió
un
2,9%
y
por
último
la
Administración
Pública
que
no
llega
al
 20%
(
o
un
0,26%
del
PIB)
del
volumen
de
gasto
total
y
que
además
se
ha
 visto
reducido
en
un
5,7%
con
respecto
al
año
anterior.
 • el
número
de
personas
dedicadas
a
actividades
de
I+D
descendió
en
un
 3,1%
con
respecto
al
año
anterior
y
el
colectivo
de
investigadores

(pocos
 más
de
130.000
personas
en
equivalencia
a
dedicación
completa)
fue
un
 3,3%
menos
que
en
el
2010.

 

  • 9. 
Y
todo
apunta
a
que
2012
ha
sido
peor,
con
más
limitaciones
que
impiden
que
el
sistema
de
ciencia‐tecnología‐empresa

contribuya
como
debería
a
fortalecer
la
economía
y
la
creación
de
empleo.
Aunque
pueda
sonar
derrotista,
parece
que
ya
es
demasiado
tarde.

La
Política
Científica
en
España
solo
se
puede
entender
como
Política
versus
Científica.

La
Política
contra
la
Ciencia.

Parecen
dos
conceptos
antagónicos,
condenados
solo
a
entenderse
en
el
vacío
discurso
políticamente
correcto
“de
lo
necesaria
que
es
la
Ciencia
para
un
Estado
de
Bienestar,
desarrollado
y
moderno”.

Así
que
nos
queda
seguir
siendo
felices.

Ignorantes,
eso
si,
pero
felices.




 

  • 10. 
Referencias:
(1.)
Exposición
al
Ministro
de
Fomento
sobre
reformas
que
deben
hacerse
en
la
Enseñanza
de
las
Ciencias
Naturales
en
España.

Actas
de
la
Sociedad
Española
de
Historia
Natural,
1886,
tomo
XV,
págs
3‐13.


(2.)
Pedro
García
Barreno.

Informes,
Manifiestos
y
Pactos
de
Estado
por
la
Ciencia.
Revista
Arbor
2004
Vol
177,
Nº
698,
págs
9‐43.
http://arbor.revistas.csic.es/index.php/arbor/article/view/606/608


(3)
TIPCE
Tormenta
de
Ideas
para
la
Promoción
Científica
en
España.

Congreso
Internacional
de
Profesionales
TI.
Madrid,
noviembre
de
2004.
(4)
Efectividad
Tecnológica
y
Social
de
las
inversiones
públicas
en
I+D+i.

El
valor
de
la
innovación
de
abajo‐arriba
(Bottom‐up
innovation).
Revista
eSalud
vol
6,
nº
24,
2010.
http://revistaesalud.com/index.php/revistaesalud/article/view/24/40

(5)
Carta
Abierta
por
la
Ciencia
en
España.
http://www.investigaciondigna.es/wordpress/firma

(6)
Sin
I+D+i
no
hay
futuro.

Comunicado
de
los
Promotores
de
la
Carta
Abierta
por
la
Ciencia
en
España.
http://www.cosce.org/pdf/comunicado_lectura_61112.pdf

(7)
Estadística
sobre
actividades
de
I+D.

Resultados
definitivos
año
2011.

Instituto
Nacional
de
Estadística.

http://www.ine.es/jaxi/menu.do?type=pcaxis&path=%2Ft14%2Fp057&file=inebase&L=0