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Mutualidad, una experiencia de amor práctico

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El presente estudio tiene por objeto un análisis sobre mutualidad en la Biblia. Dada la extrema importancia del tema y el lugar de preeminencia que ocupa en la Biblia, este trabajo no tiene la pretensión de agotar su tratamiento, sino que solamente intentará exponer algunos de sus aspectos fundamentales en un intento de presentar a creyentes y no creyentes un esbozo de lo que, sin dudas, es un aspecto medular del cristianismo.

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  1. 1. IC IGLESIA DE LAS CASAS Jn 3:30 “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” Página |1Enlace: Iglesias de las casasContacto: De_gracia_recibisteis@yahoo.com.ar ________________________________________ MUTUALIDAD: una experiencia de amor prácticoNOTA: este estudio ha sido realizado tomando la Biblia como base y único fundamento sobre el que se apoyan los conceptos aquí desarrollados. 1Co 13:13 Ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.IntroducciónEl presente estudio tiene por objeto un análisis sobre mutualidad en la Biblia. Dada la extremaimportancia del tema y el lugar de preeminencia que ocupa en la Biblia, este trabajo no tiene lapretensión de agotar su tratamiento, sino que solamente intentará exponer algunos de sus aspectosfundamentales en un intento de presentar a creyentes y no creyentes un esbozo de lo que, sin dudas,es un aspecto medular del cristianismo.La mutualidad cristiana se expresa en la recíproca relación de “los unos con los otros”, relaciónesta que no se limita al simple trato entre hermanos, sino que está perfectamente definida e indicadaen numerosos pasajes bíblicos. Sin embargo, para lograr un enfoque profundo sobre este tema tanamplio como decisivo, es necesario que previamente abordemos el concepto fundante que da origena lo que se entiende por Deberes Cristianos, tal como se cita en: Rom 12:10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.Hablamos de amor y sobre él y sus características comenzaremos nuestro estudio, que culminarácon algunos versículos referidos al mutualismo para su análisis.Como veremos más adelante, ser cristianos no es simplemente definirnos como tales, sinocomprometernos en Cristo como Él hizo con nosotros. Está claro que este compromiso parte de unapremisa básica que implica un acto de fe y reconocimiento de nuestro Señor Jesucristo como nuestroSalvador, quien vino al mundo como Hijo de Dios y murió por nosotros para hacernos salvos.Hablamos de “acto de fe” porque no bastaría con enunciarla solamente. La fe de un verdaderocristiano es un hecho concreto, sin medias tintas, que marca un antes y un después en su vida y quesupone una experiencia vívida:
  2. 2. IC IGLESIA DE LAS CASAS Jn 3:30 “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” Página |2 Heb. 11:1. Es pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.Certeza y convicción -la firmeza de la fe-, son aspectos claves en la vida del creyente en su relacióncon Dios. A partir de allí, si aceptamos al Señor y la gracia por la cual somos salvos, nuestra vida,gradualmente, habrá de transformarse plenamente: el viejo hombre dará lugar al hombre nuevo.¡Alabado sea el Señor que obra estas transformaciones en nosotros, seres imperfectos, que al recibiral Espíritu Santo por la gracia de Dios, experimentamos un progresivo crecimiento yperfeccionamiento en nuestras vidas: Proverbios 4:18 Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto.Cristo es El Camino hacia la Gloria de Nuestro Padre. Y ese, estrecho pero pleno en Gracia yrecompensas para quienes permanezcan firmes en la fe, está hecho, palmo a palmo, de enseñanzasque nos ha dejado Nuestro Salvador. Todas y cada una de ellas son invalorables en sí mismas.Todas, sin excepción, han sido inspiradas por el Espíritu Santo como Palabra de Dios en la Biblia.No son abstracciones, ni teorías, ni siquiera opiniones… Las enseñanzas son La Palabra de Diospara su puesta en acto.Es por eso que la vida del creyente no puede ni debe limitarse a la lectura de los textos bíblicos o a laprédica sistematizada, sino que debe crecer en acción tal y como El Señor Jesucristo hizo. Susacrificio es la prueba más contundente: como predicó, vivió y murió. Y venciendo a la muerte, comohabía anunciado, resucitó para confirmar Su Palabra y darnos esperanza: Jesús dijo, “yo soy laresurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Jn. 11.25). Suprédica y su vida eran una sola cosa. Así debemos hacer nosotros: creer, sí, pero obrando enconsecuencia. En este sentido, bien nos ilustra Santiago: Santiago 2:17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.El Señor ha dejado su vida por nosotros y un semillero de enseñanzas como uno de sus tantoslegados. Corresponde a nosotros, creyentes, cultivar Su Palabra y ser, de hecho, esa tierra fértil en laque florezcan y prosperen sus obras para edificación de Su Iglesia.  EL AMOR, MOTOR DEL PLAN DIVINOQuizás pensamos que al leer la Biblia y orar todos los días cumplimos con El Señor. Lo hacemos, sí,pero solo en parte. Dios, por su parte, no cabe duda que siempre cumple sus promesas, se agrada con
  3. 3. IC IGLESIA DE LAS CASAS Jn 3:30 “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” Página |3nuestras alabanzas, nuestra adoración, nuestro reconocimiento hacia Él y también escucha nuestrosruegos. Para poder cumplir con Dios, sería bueno que practiquemos un autoexamen y nospreguntemos si realmente hacemos todo lo que Dios espera y pide de nosotros como cristianos.Muchos pensarán que basta con llevar una buena conducta; otros dirán que son fervientes creyentes.Habrá quienes consideren, incluso, que no hacen mal a nadie o que no todos están llamados a lasgrandes obras. Ninguna de estas explicaciones es suficiente. Hemos sido adoptados por Dios como sushijos y, en consecuencia, somos hermanos en la fe, integrando como miembros un solo cuerpo cuyacabeza es Cristo. Col 1:18 y Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia; el que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia, Col 1:19 por cuanto agradó al Padre que en Él habitase toda plenitud, Col 1:20 y por medio de Él reconciliar todas las cosas consigo; así las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.Y si nosotros aceptamos a Cristo, estamos integrando ese cuerpo que es la iglesia. Por consiguiente,somos partícipes en Cristo del Amor con que Dios ama a Su hijo y que como miembros de Su cuerpo,indefectiblemente, nos brinda. 1Co 12:27 Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros en particular.Es este amor un vínculo indestructible, una fuerza integradora, cuya máxima expresión es Cristo. Tangrande amor no puede tener como fin último nuestra persona. Al contrario, recibir el amor de Dios ySu Palabra es poner en marcha nuestra obra como creyentes: Rom 2:13 Porque no son los oidores de la ley los justos para con Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.Se hace más que evidente que sería egoísta de nuestra parte aceptar el amor de Dios sin plantearnoslos deberes que como cristianos nos esperan. Y nada concerniente a Dios y a Su Hijo admitemezquindades.Al contrario, Dios nos hace depositarios de Su amor y espera y manda que nosotros seamos elvehículo, el medio por el cual Ese amor se derrame en todos los hombres, para que llenos del amor de
  4. 4. IC IGLESIA DE LAS CASAS Jn 3:30 “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” Página |4Dios, vuelvan su amor al prójimo y a Dios mismo. ¡Es maravilloso y conmovedor asomarse acontemplar, aunque sea mínimamente, la grandiosidad del Plan Divino que a todos nos incluye! Efe 4:6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todo, y por todo, y en todos vosotros.Veamos qué sencillo y conmovedor resulta este concepto: si Dios, amando infinitamente a Su HijoJesús, lo envió para entregar Su vida en sacrificio para nuestra salvación, este hecho, sin lugar a dudas,demuestra el amor infinito de Dios Padre hacia nosotros. Porque solo con un amor de esta magnitud -que escapa por completo a nuestro raciocinio- es posible concebir la infinita generosidad del Padrehacia nosotros, Sus hijos.Tanto amor, tanta generosidad harán que muchos se pregunten… ¿Es que acaso Dios ha visto ennosotros algún mérito para darnos a Su Hijo en sacrificio para nuestra salvación? ¡Absolutamente no!No hay mérito capaz de hacernos merecedores del amor de Dios ni de la gracia de la salvación.¿Cuál es, entonces, el motivo por el cual Dios nos ama? Queridos hermanos, Dios nos ama porquela esencia misma de Dios es amor. Tan simple, grandioso y misterioso como esto. Por eso, ¡nuncaserá suficiente nuestro agradecimiento para con el Padre!Pero aquí conviene poner las cosas en su lugar. No es que amamos a Dios y por eso Él nos ama. ¡No!Esta podría ser una idea errónea e irreverente en algunos creyentes que han confundido los términos.Con toda humildad, intentaremos aclarar este asunto que es de vital importancia. 1. Es Dios quién nos ha amado primero… 2. y por amor es que envió a Su hijo a morir en la cruz para nuestra salvación. 3. El Cristo encarnado es la expresión por excelencia del amor de Dios Padre para con nosotros. Rom 5:5 y la esperanza no nos defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.[6]Como se ve, el orden de los términos es fundamental y decisivo. Primero Dios nos ha amado y, siendocreyentes en Cristo, participamos de Su amor. Recién entonces, podemos decir que nosotros amamosa Dios. Una vez más repetimos que no amamos a Dios para que nos ame, sino que Dios nos ha amadoprimero simplemente porque Su esencia es amor.Es por esto que resulta vital para los cristianos el ejercicio del amor, porque amando cumplimossu mandamiento y es solo por medio del amor que somos capaces de conocer al Padre:
  5. 5. IC IGLESIA DE LAS CASAS Jn 3:30 “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” Página |5 1Jn 4:8 El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.Es interesante que reparemos en este magnífico versículo de Juan. El apóstol utiliza dos verbos queechan luz sobre el tema. Juan usa el verbo conocer. Según el diccionario de la Real Academia Españolaen su 23° edición, entre las múltiples acepciones que se presentan, encontramos que algunos de lossignificados posibles de este verbo son: Entender, advertir, saber, tener trato y comunicación conalguien. De modo que podríamos decir, en primer lugar, que conocer a Dios es advertir Su naturalezadivina y entrar en comunicación con Él. ¡Nada más ni nada menos!En segundo lugar, es importante advertir que Juan no dice que Dios tiene amor… sino que Dios ESamor. Pensémoslo así: cuando alguien tiene algo, esto que tiene es exterior a su persona o bien es unacualidad.Pero en el caso de Dios Padre, Juan no deja lugar a dudas: Dios ES amor. El verbo “ser” estádiciéndonos, indudablemente, que Su esencia increada es el amor mismo por siempre ydesde siempre, eternamente.En conclusión, una interpretación posible de este versículo de Juan sería que quien no sea capaz deexperimentar el amor no llegará a agradar a Dios, ni a estar en comunicación(comunión) con Él, porque la esencia divina de Dios es el amor y es el amor el que noscapacita para llegar a su conocimiento.¡Gracias a Dios! que en nuestro camino como creyentes, el Espíritu Santo será nuestra guía y Supoder nos asistirá para que abandonemos lo que en nosotros hay de carnales, perfeccionándonos ycreciendo en una vida espiritual plena. Estos son los frutos del Espíritu, los que abundarán en nosotrossiempre que dócil y humildemente, reconozcamos nuestra imperfección humana y aceptemos lascorrecciones que Dios señala por medio de Su Palabra para vivir en armonía con Ella. Jua 14:26 Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho.Salvos por gracia, amados por el Hijo, adoptados en amor por el Padre, nuestra vida cristiana rebosade amor. Pero este es un amor distinto al que como hombres y mujeres conocemos, tanto en sunaturaleza como en su finalidad. Es este un amor de dos vías, dos direcciones que convergen en elCentro Divino, en el misterio de la fe, en el llamado a la vida del hombre nuevo. ¡Un círculo perfecto einclusivo, que se realimenta incesantemente y cuyo combustible y motor es el amor!  DOS VÍAS, UN SOLO AMOR
  6. 6. IC IGLESIA DE LAS CASAS Jn 3:30 “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” Página |61. La vía del amor de Dios y hacia Dios. El amor de Dios por nosotros ha sido tan inmenso que mandó a su Hijo Unigénito para que vivamos por Él. 1Jn 4:9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por Él. Como ya hemos dicho, queda claro, entonces, que fue primero Dios quien nos amó y no al revés: 1Jn 4:10 En esto consiste el amor; no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Si nos detenemos en ambos versículos, notaremos que ellos ponen de manifiesto en qué y en cuánto consiste el amor que Dios tiene para nosotros. Por tanto, podemos afirmar como Juan que “Dios es amor” (1Jn. 4:8). Resumiendo, la esencia de Dios es el amor y, por consiguiente, El Creador resulta es la única fuente de amor verdadero. Y en tanto Dios es amor, “…el que permanece en amor, permanece en Dios y Dios en él”. (1Jn.4:16). ¡Alabado sea Dios por su amor hacia nosotros! Ahora bien, agraciados por el amor divino que recibimos como sus hijos adoptivos, salvados en el sacrificio de Cristo, un primer mandamiento hemos de cumplir, tal y como Su Hijo había anunciado frente a un fariseo, experto en la ley, quién vanamente intentó ponerle a prueba preguntándole por el primer mandamiento. Cristo no dudó en contestarle: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento”. (Mat.22:37-38). Claramente vemos que el amor que recibimos de Dios debe volver hacia el Padre en gratitud y para Su Gloria, conforme al primer mandamiento. No obstante, hemos sido instados a cumplir un segundo mandamiento, tan importante como el primero: Mar 12:31 “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Podríamos ilustrarlo así: imaginémonos a nosotros, creyentes, como a un árbol. Si este árbol está bien plantado crecerá y echará raíces. Del mismo modo ha de suceder con nosotros: plantados en la fe, nuestras raíces estarán en Dios y, nacidos por Su Espíritu, el fruto que de Él provenga será el amor de Dios en Cristo y hacia el prójimo.2. La vía del amor hacia el prójimo. Decíamos antes que ningún creyente puede jactarse de serlo en la medida en que no observe una conducta apropiada. En este sentido, el amor es el puntal que debe sostener y liderar nuestra vida en la fe. Es la marca del cristiano. Un amor que es tan distinto del que conocemos como hombres, que no se cierra en nuestra relación con Dios, sino que desde Dios y a través de nosotros debe irradiarse hacia los hombres . Un amor que tiene su brújula con el norte hacia Dios, pero que no descuida a nadie. Porque este es el segundo mandamiento que Jesucristo exhorta a cumplir. Dice el Señor: “Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. (Mat.22:39). No podemos hacernos los distraídos frente a Dios. Este amor encierra un compromiso que nos exige cumplirlo en los hechos. El imperativo cristiano de amor mutuo no es un mero enunciado, sino que hay que llevarlo a la práctica del diario vivir: “…porque este es el
  7. 7. IC IGLESIA DE LAS CASAS Jn 3:30 “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” Página |7 mensaje que habéis escuchado desde el principio: Que nos amemos unos a otros”. (1Jn.3:11)La claridad con que Dios nos habla en La Palabra no deja lugar a dudas. El amor es perfecto en símismo, como perfecto es Dios y todo lo que de Él venga. Pero el mandamiento que Dios nos impartede amarnos los unos a los otros, no implica, en modo alguno, que perdamos la valoración de nosotrosmismos. Al contrario, Dios nos enseña la medida y cariz de nuestro amor para con Dios y para con losotros: Mar 12:30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas. Éste es el principal mandamiento. Mar 12:31 Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.Nadie que escudriñe las Sagradas Escrituras a conciencia podrá dejar de maravillarse frente a laperfección divina que de ellas se desprende. Dios nos ama y nosotros cumplimos el primermandamiento amándolo. Pero el círculo de amor divino no estará completo si ese amor queexperimentamos no lo volcamos hacia nuestro prójimo.¿En qué medida hemos de amar al prójimo? Jesús ha sido contundente en Mar 12.31 al decirnos que:Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay forma de equivocarse porque resulta claro que lamedida de nuestro amor hacia los demás será la misma que tengamos para nosotros mismos.¡Qué maravilloso aprendizaje es este! Nadie es mezquino consigo mismo… ¿por qué serlo entonces conel prójimo? Todos queremos lo mejor para nosotros mismos… ¿por qué no quererlo para nuestroshermanos? En pocas palabras, Dios quiere lo mejor para nosotros y su mandamiento de amar alprójimo no implica que nos olvidemos de nuestras personas. Al contrario, a medida queexperimentemos la llenura del Espíritu Santo, -uno de los mayores dones con que Dios nos dota-tendremos una guía inestimable que permitirá nuestro crecimiento espiritual. En este sentido,aprenderemos a autovalorarnos y apreciarnos sanamente a nosotros mismos y amar a Dios como Élnos ama y nos valora. Entendamos que el sacrificio del Señor Jesucristo implica, entre otras cosas, elinmenso valor que Dios le ha concedido a cada una vida humana. De otro modo, nada de esto tendríasentido.Pero estos dos aspectos capitales de nuestro crecimiento espiritual (amarnos a nosotros mismos yamar a Dios) solo hallarán completitud en la medida en que estemos dispuestos a compartir nuestroamor con el prójimo. Brindarnos los unos a los otros será la manifestación más evidente del obrar deDios en nosotros. Por ende, el amor entre unos y otros es la señal más contundente de la presencia deDios en nosotros, los cristianos. Una vez más, el apóstol Juan nos esclarece al respecto:
  8. 8. IC IGLESIA DE LAS CASAS Jn 3:30 “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” Página |8 1Jn 4:11 Amados, si Dios así nos ha amado, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 1Jn 4:12 A Dios nadie le vio jamás. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se perfecciona en nosotros.El amor de Dios nos nutre, nos plenifica y en tanto seamos capaces de brindarnos en mutualidad, Diosestará en nosotros y su amor irá perfeccionándose…¿Hemos acaso tomado consciencia de la gracia que esto significa en nuestras vidas y de latransformación que ello implica? ¡Lo único que Dios pide por este amor que nos brinda es queamemos al prójimo y con ello sabemos –porque así El Padre lo dice- que Él ha de permanecer ennosotros! ¡Gracias a Dios por tanta generosidad y plenitud!¿Puede haber gozo más grande para un creyente que experimentar el amor y la presencia de Dios en suvida?...Amar al prójimo como a nosotros mismos es la confirmación de que vivimos en elEspíritu y su expresión más justa es prodigarlo a todos los hombres, sirviéndonos unosa otros.  EL ÁGAPE DIVINOHemos dicho que Dios es amor. Pero ¿qué clase de amor es este? Las diferentes traducciones que nosllegan de la Biblia usan la palabra amor como única expresión o como sinónimo de sí mismo cada vezque lo emplean. Sin embargo, el idioma en el que se escribió el Antiguo Testamento, el griego, usadiferentes vocablos para definir el amor, pues cada uno de ellos posee un matiz peculiar. En verdad,expresan distintas cosas o, por decir mejor, se refieren a diferentes tipos de amor.Como seres humanos sentimos eros cuando nos enamoramos. El término philia, en cambio, es elsentimiento que experimentamos por padres, hijos y amigos. Se trata de un amor afectivo, fraternal.Sin embargo, a partir del Nuevo Testamento, la venida de Cristo y su sacrificio introduce un cambiotrascendente en las dimensiones del amor. Sin extendernos demasiado en la semántica, lo que sí esnecesario establecer es que cuando nos referimos al amor de Dios, el término griego que lecorresponde es ágape. Dios es ágape, porque se trata de un amor sublime, único, divino, que soloviene de Él, que es parte de Su esencia y que va más allá de las emociones o sentimientos naturales delos seres terrenales.Ágape es el verdadero amor cristiano, inabarcable, en un punto, para nuestro entendimiento porqueproviene de Dios, pero al que debemos aspirar como creyentes. Este es el ágape que tuvo comomanifestación máxima el sacrificio de Cristo en la cruz, y nuestro intento de entenderlo debe basarseen la comprensión y en la experiencia de Su Obra Salvadora. Es en el ágape divino donde Jesús esuno solo con el Padre y es por ágape que el Padre nos envió a Su Hijo y al Espíritu Santoposteriormente. Pero mejor aún: como hijos de Dios y viviendo por fe en el Hijo, Dios en su infinitamisericordia y generosidad nos hace partícipe del ágape. Es decir que el amor de Dios nos
  9. 9. IC IGLESIA DE LAS CASAS Jn 3:30 “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” Página |9integra simultáneamente al Padre, a la vez que al Hijo y al Espíritu Santo en una solaunidad, como las tres manifestaciones de la Trinidad Divina.¡Aceptemos humildemente como creyentes la inmensidad del misterio al que nos enfrentamos!Convidados al amor divino -por gracia y no por mérito- nuestra vida debe ser la fiel expresión de Eseamor, su puesta en acto y el signo que nos distinga como cristianos. A este último punto se refería Juanal decir: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos conlos otros” (Jn.13:35). Porque ya por mandamiento, ya por don del Espíritu Santo, es este tipo deamor el que pone a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo en nuestras vidas y por el cual ha de ser juzgadanuestra fe.  QUIEN AMA, CUMPLEAprehender y comprender este concepto llevará su tiempo porque –insistimos- el ágape es EL amorde Dios mismo. Como tal, es una experiencia profunda y muy lejana a nuestro sentir como hombres.De hecho, este amar no es un impulso ni un sentimiento, sino un acto que implica un fin, unpropósito como el que tuvo el Padre en salvar al mundo, aunque no fuéramos dignos de ello. Por eso, siqueremos vivir como verdaderos cristianos, nuestro propósito será hacer la voluntad de Dios y poneren práctica el ágape amándonos “los unos a los otros”.En este sentido, es necesario recalcar, que el amor del creyente no debe interpretarse como unsentimiento humano, sino como una actitud de vida, muy lejana al sentimentalismo o la utopía, ya quedebe expresarse como una ayuda práctica para quienes la necesiten. El episodio del buen samaritano,narrado por Lucas, nos ilustra muy claramente sobre este aspecto: Luc 10:30 Y respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Luc 10:31 Y aconteció, que descendió un sacerdote por aquel camino, y cuando le vio, pasó por el otro lado. Luc 10:32 Y asimismo un levita, cuando llegó cerca de aquel lugar y lo vio, pasó por el otro lado. Luc 10:33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino adonde él estaba, y cuando lo vio, tuvo compasión de él; Luc 10:34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole sobre su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Luc 10:35 Y otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuida de él; y todo lo que de más gastares, yo cuando vuelva te lo pagaré. Luc 10:36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Luc 10:37 Y él dijo: El que mostró con él misericordia. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.
  10. 10. IC IGLESIA DE LAS CASAS Jn 3:30 “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” Página | 10Como creyentes, no es necesario que conozcamos al prójimo, ni que tengamos relación estrecha con él.El amor que Dios nos enseña es el que exige de nosotros un compromiso y una respuesta activa,concreta y misericordiosa. No es producto de un sentimiento, sino que es una actitud en nosotros,que es la más clara evidencia del fruto del Espíritu Santo para los que viven en la fe.De esta manera, participando en amor (ágape) con Dios y del amor (ágape) de Dios sería inadmisibleque no amáramos a nuestros hermanos. Porque si el amor del Padre se derrama generosamente y sinexcepciones, ¿qué soberbia habría en nosotros para creernos capaces de excluir a un hermano? ¿Quéegoísmo sería capaz de desatenderlo o simplemente ignorarlo? ¿Qué nos haría a unos másmerecedores de amor que a otros?Todos somos objeto del amor de Dios pero también debemos recordar que este amor se expresa haciaDios en una obediencia hacia sus mandamientos. Como vimos, el ágape es un amor práctico,conocido por su acción, que nos coloca, por lo tanto, como sujetos de amor para con nuestrossemejantes. En este amor de buena voluntad –porque hay una voluntad puesta al servicio delamor al prójimo- es que recobramos la vida como cristianos. Por supuesto que la voluntad tendráque fortalecerse a fin de que pueda pasar airosa los escollos que se irán presentando; por ejemplo:aprender a tolerar malas actitudes de hermanos carnales; mantener la unidad aún cuando haya fuertesdiscrepancias o aprender a relacionarnos con aquellos con los que no congeniamos. Como bien diceJuan: “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano permanece en muerte”. (1Ju.3:14)Amar al prójimo, amarnos los unos a los otros, es amar (ágape) a Dios. No es posible amarLo sinamarnos unos a otros, porque así nos fue dicho: “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor”. (Rom.13:10).¡Por el contrario, el amor que brindamos al prójimo siempre será un bien para él!Una buena obra: imaginemos que usted recibe un llamado telefónico y le comunican que unhermano en la fe se encuentra enfermo. Es muy probable, que al colgar el teléfono usted se sientapreocupado por él. Está bien, es lógico… pero no es suficiente. No lo es.Como hemos dicho repetidamente en estas líneas, Dios espera que nuestro amor sea puesto en obras.Un creyente edificado en el amor de Dios, deseará brindarse a su hermano y no se conformará conmenos que eso. El hermano enfermo, por su parte, necesita de usted concretamente. Jesús mejor quenadie nos ha enseñado lo que son las buenas obras, porque Jesús es la expresión más perfecta delamor, y entre muchas otras cosas, Él visitaba a los enfermos.
  11. 11. IC IGLESIA DE LAS CASAS Jn 3:30 “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” Página | 11Ante una enfermedad de un creyente, recuerde que ese que está enfermo es su prójimo. Puede que seauna persona con la que usted se congregaba, con la que usted compartía lecturas de la Biblia y oraba. Oquizás se trate de un hermano en la fe que tal vez no conozca personalmente porque pertenece a unaIglesia de otra localidad. De un modo u otro, hay un mandato que cumplir y éste no estará cumplidohasta que usted no se brinde plenamente en amor al prójimo. ¡Esa –y no otra- es la voluntad de Dios!Por eso, no nos quedemos en intenciones. Hagamos una buena obra y visitemos a nuestro hermano,dediquémosle un tiempo, acompañémoslo y ayudemos en aquello en que pueda necesitarnos.Este es el amor que concretamente llevado a la práctica cumple la voluntad de Dios Padre. En esteejemplo, que es muy frecuente en nuestra vida cotidiana, no podemos ser indiferentes ante lanecesidad ajena, porque al tratarse de un hermano, nada de él nos es ajeno.¡Pongamos nuestra su voluntad en hechos: El ocuparnos de nuestros hermanos en sus necesidades esun acto de amor y el amor no puede producir otra cosa que buenas obras. 1Co 10:24 Nadie busque su propio bien, sino el del otro.En síntesis, hemos intentado exponer en este breve estudio la preeminencia del amor en la vida delcreyente. Innumerables son los versículos que dan cuenta y fundamento sobre este tema. Es, sindudas, en el Nuevo Testamento, donde el amor por los hermanos en la fe se manifiesta muyclaramente.Simplemente y a modo de ejemplificar brevemente lo que venimos exponiendo, lo invitamos a que leaestos versículos detenidamente y reflexione acerca del mensaje que Dios nos ha dejado en ellos: Jua 15:12 "Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Jua 15:13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Jua 15:14 Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Jua 15:15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre os las he dado a conocer. Jua 15:16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Jua 15:17 Esto os mando: Que os améis unos a otros 1Pe 3:8 En fin, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables. 1Pe 4:8 Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor, porque el amor cubrirá multitud de pecados. 1Jn 2:10 El que ama a su hermano, permanece en la luz y en él no hay tropiezo.
  12. 12. IC IGLESIA DE LAS CASAS Jn 3:30 “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” Página | 12 1Jn 3:14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, porque amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano permanece en muerte.¡Gracias Padre porque tu Palabra edifica nuestro espíritu!Para concluir, hemos de decir que un hecho remarcable es que la Biblia nos ha dejado como enseñanzaque este amor debe llegar también a aquellos que no son hermanos en la fe. Es que Dios está deseosode ganar más hijos y brindarles su amor ilimitado. Para ello, la prédica del evangelio será el modo dellegar a quienes aún no conocen al Señor: Rom 1:15 Así que, en cuanto a mí, presto estoy a predicar el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.En este versículo del Libro de Romanos, el apóstol Pablo estaba deseoso de llegar a Roma parallevarles la Palabra de Dios. Su deseo habría de cumplirse más tarde cuando fuera llevado preso adicha ciudad. Pero lo prioritario para destacar, es que Pablo nos hace ver que Dios no se olvida denadie y quiere brindarnos a todos la oportunidad de escuchar Su palabra, conocerlo, aceptarlo y sersalvos por su gracia. ¡¿Qué mayor evidencia del amor de Dios necesitamos para darnos cuenta de queDios Padre quiere que todos participemos de su amor?!Efectivamente, la prédica del Evangelio es la manera de acercar La Palabra de Dios a quienes no laconocen y hacer partícipes del amor de Dios a quienes aún están lejos del Padre.Pero… ¿Por qué Dios querría que prediquemos Su Palabra?... Porque predicar el Evangelio también esun acto de amor para quienes aún no tiene la gracia de la salvación.En Su amor ilimitado, Dios quiere que todos sepamos de Su amor y de Su gracia. Solo es necesarioaceptar a Dios y reconocer su propósito salvífico, llevado a cabo por Su Hijo Jesús.Creer en Dios es saber, por fe, que somos salvos por el amor de Dios puesto en acto a través delsacrificio de nuestro Señor Jesucristo. Tener fe implica, también, la obediencia que le debemos comoSus hijos, toda vez que actuemos conforme con Su Palabra. Por tanto, si seguimos Sus mandamientos,la fe no puede ser indiferente ni inerte. ¡La fe es activa! y la actividad de esa fe tiene por frutoel amor de los unos por los otros. -Un buen cristiano es aquel que ama a Dios como Dios lo ama a él: Mat 22:37 Jesús le dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente". -Un creyente obediente, estará deseoso de cumplir el mandamiento de amar al prójimo, porque encuentra en este acto una forma práctica de imitar el amor de Dios y crecer en él. Efe 5:1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.
  13. 13. IC IGLESIA DE LAS CASAS Jn 3:30 “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” Página | 13 -Pero el cristiano cuya fe ha encontrado madurez, además de todo lo anterior, seguramente verá en el prójimo el valor de un ser humano que Cristo amó, por el que murió en la Cruz: Rom 14:15 Pero si por causa de la comida tu hermano es entristecido, ya no andas conforme al amor. No hagas que por causa de tu comida se pierda aquel por quien Cristo murió, y en el que está el Cristo mismo: Mat 25:40 Respondiendo el Rey, les dirá: "De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis".Así pues, es la voluntad de Dios que conozcamos su amor y que lo irradiemos al mundo entero,creyentes o no, soportándonos en amor, custodiando la unidad del Espíritu, siendo unánimes ennuestro sentir, para que ese amor sea nuestra forma de distinguirnos como humildes discípulos deCristo: Efe 4:2 con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportándoos los unos a los otros en amor, Efe 4:3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Flp 2:1 Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún estímulo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable y misericordias, Flp 2:2 completad mi gozo, que sintáis lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Jua 13:35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros.En conclusión, el amor mutuo, de unos a otros, es el sello de unidad de la comunidadcristiana, la señal distintiva e innegable que tiene el mundo de nuestro discipuladocristiano.Dijo el apóstol Pablo sobre el amor: 1Co 13:1 Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe. 1Co 13:2 Y si tuviera profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe, de tal manera que trasladara los montes, y no tengo amor, nada soy.
  14. 14. IC IGLESIA DE LAS CASAS Jn 3:30 “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” Página | 14 1Co 13:3 Y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. 1Co 13:4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no se envanece, 1Co 13:5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 1Co 13:6 no se goza de la injusticia, sino que se goza de la verdad. 1Co 13:7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 1Co 13:8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, cesarán las lenguas y el conocimiento se acabará.¡Qué el Espíritu Santo obre en nuestro crecimiento espiritual para que conozcamos la bendición deleste amor! ¡Amén!

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