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Cri-Crí, el grillito cantor
 

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    Cri-Crí, el grillito cantor Cri-Crí, el grillito cantor Document Transcript

    • Cri-Crí, el grillito cantor1Hilda Mercedes Morán Quiroz- I ragazzi perbene vanno volontieri alla scuola...- E a me la scuola mi fa venire i dolori di corpo. Ma da oggi inpoi voglio mutar vita. [...]Se tu sapesi, che dolore e che serratura alla gola che provai,quando lessi qui giace...- ...La sincerità del tuo dolore mi fece conoscere che tu avevi ilcuore buono: e dai ragazzi buoni di cuore, anche se sono un pomonelli e avvezzati male, cè sempre da sperar qualcosa...Carlo CollodiPinocchioEn una amplia revisión de los textos de todo tipo (notas periodísticas, semblanzas, estudios, etc.)que se han escrito acerca de Francisco Gabilondo Soler y el personaje creado por él y al cual se lesuele asimilar –Cri-Crí, “el grillito cantor”– encontramos que la gran mayoría son posteriores a loque podríamos considerar sin lugar a dudas como su “obra magna” –la colección Cuentos ycanciones de Cri-Crí, publicada por Selecciones del Reader’s Digest en 1963. Varios de estostextos, que podemos considerar instancias del epitexto de la obra de Gabilondo, incluso sonpóstumas: es precisamente la muerte de este compositor o “cantautor” lo que las justifica y las“produce”, aunque agreguen poco o nada a lo que ya se había dicho sobre su vida, y parecen sermás bien resúmenes de entrevistas y comentarios publicados anteriormente.La película Cri-Crí, el grillito cantor, en cambio, es contemporánea de la colección delReaders Digest. Ambas se producen el mismo año, y las referencias a la colección de cuentos ycanciones son notorias en la película, por ejemplo:• desde la mención “Cri-Crí”, en el título, reconocemos los mismos caracteres y colores quelos utilizados en el estuche y en el álbum que acompañan los discos;• junto con los créditos, aparecen algunos de los dibujos contenidos en el álbum comoilustración de los cuentos;• ciertas escenas son evidentemente representaciones de estos mismos dibujos: por ejemplo,cuando Gabilondo niño monta un caballo del carrusel mecánico en la feria, su pose es la1Texto tomado de parte del capítulo IV de Culture, Éducation et Pouvoir. Les chansons dans l’éducation préscolaireau Mexique de 1934 à 1963, de mi autoría, Thèse à la carte, Septentrion Presses Universitaires, Villeneuve d’Ascq,Francia, 1997, ISBN 2-284-01975-7.
    • misma que la de Cri-Crí en el dibujo que se encuentra en el álbum, al final del cuento “Cri-Crí, físico” (A.462).1. Producción de la películaEl carácter comercial de la película, al igual que sus vínculos con la colección del Readers Digest,es evidente más claramente poco antes del final, cuando somos transportados al interior de unatienda de discos, en la que se ve en primer plano una gran cantidad de ejemplares de esta colección,presentados a la manera de los Best Sellers en las librerías. La cámara nos muestra la tienda entera,y regresa inmediatamente en gran plano a la colección de Cuentos y Canciones de Cri-Crí, dondepermanece por un buen rato. Por lo tanto, no sólo la película constituye una parte del epitexto de lacolección del Readers Digest, sino que ésta se convierte así a la vez, en uno de sus intertextos, y,evidentemente, en una de las instancias del epitexto de la película.Los vínculos con organismos gubernamentales son también evidentes desde los créditos, porlos cuales nos enteramos de que la música de fondo es interpretada por la orquesta de Bellas Artes,“Por cortesía del INBA” (Instituto Nacional de Bellas Artes), así como por el coro de niños deMorelia y la orquesta de la “Sección de Filarmónicos del STPC de la RM”3.Cuenta también con la participación de organismos no gubernamentales y de sociedadesparticulares, entre los que destacan las aportaciones del Holiday on Ice y de Walt Disney. Esteúltimo realiza una secuencia de dibujos animados para la canción “Cochinitos dormilones” (B.24),en la cual reconocemos los dibujos de la película “The three little pigs”, producida en 1933 (WaltDisney Records, 1992, p .10 del álbum incluido con los tres discos compactos). Por su lado, elHoliday on Ice presenta una buena parte de un espectáculo en el que coinciden los personajes deWalt Disney con los de Gabilondo Soler, Cri-Crí. Este espectáculo es presentado en la películacomo un homenaje a Gabilondo, poco después de que se retira de la radio.Por otro lado, los vínculos entre los organismos gubernamentales y las sociedadesparticulares no están ausentes: es el Instituto Nacional de Protección a la Infancia quien “agradecela valiosa participación” del Holiday on Ice y del “genial Walt Disney”, así como la de MargaLópez, Lori Martin y Joey Scott. Sin embargo, no parece notorio que esta película se hayarealizado, por lo menos en parte, en beneficio de una institución pública.2Nos referimos aquí a la citada obra Cuentos y canciones de Cri-Crí; la numeración indica el orden que ocupan unos yotras dentro del conjunto, precedidos los cuentos por la letra “A” y las canciones por la “B”. Incluyo al final la listacompleta de los títulos numerados.3Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica de la República Mexicana.
    • La participación, y por lo tanto la aprobación, de Gabilondo es evidente. FranciscoGabilondo en persona aparece al final de la película, como lo veremos más abajo, y su hijo mayor,Jorge Gabilondo, figura como productor asociado.Sin embargo, había dejado de lado la película hasta ahora, porque ésta nos muestra a unGabilondo totalmente distinto de la idea que nos dan de él las otras fuentes ya comentadas. En unavisión por demás romántica, nos presenta al músico-compositor incomprendido, de “buen corazóny mala suerte”, en un mundo en que la guerra es más importante que la creación artística, en que seconfunde la calidad artística de una obra con su explotación comercial, y la importancia del artistacon su imagen pública, por lo que aquél debe estar rodeado de riquezas materiales de todo tipo, yen el que la violencia y el uso que de ella hace el comercio son mucho más dignos de atención quela preservación de la inocencia infantil. Un mundo que no está preparado aún, pues, paracomprender a alguien tan genial y “humano” como Francisco Gabilondo Soler, el Grillito Cantor, yéste se retira de la vida pública.Sin embargo, la bondad, la sencillez, la sinceridad y el amor del compositor y de su obra porlos niños y por la humanidad triunfan sobre la maldad del mundo y de la sociedad moderna, quereencuentra así los valores perdidos. El verdadero Cri-Crí, es decir el verdadero grillo –en unacajita que pasa de la bolsa del saco del actor a la del compositor–, y el verdadero Gabilondo, sepresentan al final de la película en un acto de reconocimiento general en que se ven tresgeneraciones reunidas que se regocijan y se identifican con las canciones de su héroe.Producida entre el 24 de junio y el 3 de agosto de 1963, la película constituye sin duda elmejor ejemplo de la manipulación comercial de la imagen y la popularidad de Cri-Crí, pero a la vezviene ciertamente a reforzarlas. Parece ser también la versión más alejada de la vida real deGabilondo.2. La infanciaGabilondo niño (más o menos de seis años de edad) es presentado como pastor en la hacienda enque podemos suponer que nació. Toca la flauta mientras las ovejas pastan, pero no produce másque dos o tres sonidos antes de quedarse dormido. En el campo, y sin que él se dé cuenta, un grillolo acompaña siempre. Este grillo, que el niño no ve nunca, ayuda a la cámara en su papel denarrador. En la voz del grillo reconocemos la del grillo de Walt Disney, en la primera versión enespañol de Pinocho (la versión original en inglés data de 1940) (Walt Disney Records, 1992, p .10).Por su parte, un perro, “Micán” (o “mi can”), le sigue por doquier.
    • Francisco Gabilondo vive solo con su “pobre” abuela, doña Amelia (y no Emilia), en unagran casa, bien cuidada, limpia e iluminada. Su abuela le llama por su apellido, y hace lo más quepuede por instruirlo, reconociendo que “bastante es cuidar borregos durante el día y estudiar por lanoche”. Se nos presenta a un niño inteligente, curioso, trabajador y constante, pero tambiénsoñador, idealista y genial. Compone sus propias melodías en la mente, las chifla y hasta es capazde tocarlas en el piano de la casa (tema de Cri-Crí), pero de hecho nunca queda claro en la películasi Gabilondo imagina el piano o si realmente hay uno en la casa.Un maestro de escuela, don Cosme, trata de convencer a la abuela de que se vayan a lacapital (D.F.) para que Gabilondo pueda tener contacto con otros niños y estudiar música. Ella noquiere irse, y contesta que “ni cuando los señores dueños se fueron, quise irme de estas tierras”,pero acepta que Gabilondo sea conducido allá por don Cosme, ya que Gabilondo está muy solo enla hacienda y que nunca está contento en compañía de otros niños; no pertenece pues, a ese mundo:“sus intereses son otros”.Para comunicarle esta decisión, la abuela lleva a Gabilondo a la feria del pueblo (“folkloreinevitable”, comenta Emilio García Riera, 1976, tomo VII). En la lotería, Gabilondo gana unaflauta de barro que se rompe poco después, cuando salta asustado del caballo del carrusel, al ver aotros niños que se pelean cerca de él: “¿Por qué los niños pelean y se sacan sangre?” Según larespuesta de la abuela, estas son cosas que él todavía no puede entender. Le promete reparar laflauta y le anuncia la separación: “Mañana don Cosme te lleva a la capital [...] yo ya cumplí con mideber en la vida, ahora tú tienes que cumplir con el tuyo”. El niño acepta con tristeza pero tambiéncon docilidad y valor, sin llorar, ya que “no hay que llorar en las grandes ocasiones”. Al díasiguiente, los viajeros se ponen en marcha, en un carro tirado por dos caballos. El grillo nos confíaque él sigue siempre a Gabilondo, sin que éste se dé cuenta, y agrega: “Gabilondo luchaba en lagran ciudad, y solamente para que yo cantara... para que yo cantara”.3. Intertextualidad: Benito JuárezEs interesante notar el gran parecido entre la caracterización de Gabilondo niño y la que se haceoficialmente de la infancia de Benito Juárez4, sobre todo cuando se trata de contar la vida de estehéroe nacional a los niños:4Benito Juárez nació en 1806, un siglo antes que Gabilondo, en San Pablo Guelatao, Oaxaca, y murió en 1872, enMéxico. Ocupó diversos puestos públicos (gobernador de Oaxaca en varios períodos cortos, ministro de Justicia y de laInstrucción Pública, presidente de la Suprema Corte de Justicia –vice-presidente de la república–, etc.), antes de serpresidente de México, de 1858 a 1872.
    • Cuando Benito tenía apenas tres años, falleció su padre y pocos meses después, su madre.Entonces él y sus hermanas quedaron por algún tiempo al cuidado de sus abuelos paternos.(Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 1986, p 6)5.Gabilondo tampoco vive con sus padres, y es evidente que también es huérfano. No se sabe si setrata de la abuela paterna o materna con quien vive, pero ella habla sobre todo del padre deGabilondo.Durante algún tiempo, Juárez fue pastor: “Benito vivió como cualquier otro niño de lasierra. Muy temprano llevaba a los borregos a pastar y a que tomaran agua en el arroyo...” (Idem.).Pero no es únicamente el hecho de que Gabilondo sea presentado como huérfano y pastor,que se le atribuya una flauta (no hay pastor sin flauta), y que se insista en ello de manera casiforzada, haciéndole ganar otra flauta en la lotería: esto último podría significar un esfuerzo porrecordarnos la vocación de músico de Gabilondo, quien se pone a tocarla inmediatamente. El hechode que sea pastor puede ser tomado del comentario ya citado de Gabilondo en la CS bajo la fechade 1962, en que dice que “estudia la flauta, entre ovejas (que es como debe ser)”.Los dos factores anotados adquieren tanta más importancia en relación con lacaracterización de Juárez, cuanto que no son los únicos que nos remiten a ella: el sentido de lajusticia de Gabilondo y su evidente desaprobación de la violencia ante los niños que se pelean en laferia, son tal vez los vínculos más significativos entre estas dos caracterizaciones.Pero las coincidencias no terminan ahí. Mientras que Bernardino Juárez, tío de Benito,“enseñó a su sobrino el idioma español y las primeras letras”, esta función es cumplida en lapelícula por la abuela y por don Cosme. Éste va más lejos que Bernardino, comprendiendo lavocación del pequeño Francisco; don Cosme valora la inteligencia del niño y lo ayuda a partir haciala gran ciudad, único lugar en que éste tendrá la oportunidad de recibir una buena educación y losmedios culturales para construirse su porvenir al servicio de los otros, lo que le valdrá un día elreconocimiento de la sociedad entera, a pesar de las dificultades que tenía que vencer. En el caso deBenito Juárez, no se trata de la ciudad de México, sino de Oaxaca, y es él mismo quien decide irse,un poco obligado por las circunstancias:A los 12 años Benito empezó a sentir curiosidad y deseo, aunque también cierto temor, porir a la ciudad de Oaxaca. [...] Arreando sus borregos siguió a los cirqueros por el camino;pero alguien que aprovechó su distracción, le robó un animal. Entre la tunda que le esperabay probar suerte en la ciudad que tanto le atraía, no dudó... (Ibid, pp 7-8)5Tomo esta versión a manera de ejemplo, pero evidentemente no es ni la única ni la primera biografía de Benito Juárezescrita para niños. Hacia 1970, por ejemplo, se distribuyó en las escuelas una edición preparada especialmente para lacelebración del año dedicado a Juárez (1972), en la que las coincidencias con la biografía de Gabilondo presentada porla película eran, según mis recuerdos, mucho más claras que en la versión que utilizo aquí. Sin embargo, no pudeencontrar la de 1970: en la Secretaría de Educación Pública, me informaron que no contaban con archivos, y no fueposible tampoco localizarla en las escuelas primarias.
    • Hasta aquí, las coincidencias entre la biografía de Gabilondo presentada en la película y lade Juárez podrían remitirnos a un modelo más general, utilizado para narrar la vida de otrosdiversos personajes, frecuentemente relacionados con la religión católica: Gabriel Taborín,fundador de los Hermanos de la Santa Familia (Moscatelli, 1992) y Julián Gayarre, cantante que,según la película realizada sobre su vida6, tuvo estrechos vínculos con la Iglesia, por ejemplo.Sin embargo, la historia de Gabilondo que nos presenta la película vuelve a la historia deJuárez en el momento en que propone matrimonio a la señora de la casa de asistencia en que élvive. El nombre de esta mujer es el mismo que el de la mujer de Juárez (Margarita), quien era lahija de Dn. Antonio Maza, en cuya casa vivió y trabajó Juárez, en Oaxaca. Pero la Margarita deGabilondo no es tan joven como lo era Margarita Maza (ésta tenía quince años menos que Juárez);y no es tampoco la hija de la casa, sino la dueña, viuda y ella misma madre de una hija.4. El amor y las mujeresA partir de aquí, el desarrollo de la película se aparta definitivamente de la biografía oficial deJuárez: precisamente porque es viuda, la Margarita de Gabilondo no puede aceptar la proposiciónde matrimonio de un hombre tan bueno y quien, por consiguiente, merece casarse con una mujerque no lleve “la sombra de otro amor”.Así, según la película, no sólo Gabilondo no se casa nunca, sino que además permanece fiela este amor “imposible”. Y sin embargo, cuando García le pregunta a Gabilondo: “¿Es cierto que laastronomía y la navegación le quitaron mucho tiempo a Cri-Crí?”, él confiesa con orgullo:¡Y las muchachas!... También fui pecador... es muy difícil zafarse de eso pero, pues la vida,¿no?... y la gente decía: pero cómo ¿Cri-Crí de Don Juan?... ¡Pues sí!, aunque es una imagenque no se lleva pero... me decía Sordo Noriega: “Yo no sé cómo haces canciones para elsector ingenuo teniendo tú esa cara de bandido” (pp 14-15).Mientras que la película nos presenta a un Gabilondo que pasa todo su tiempo trabajando,ayudando a otros y observando el cielo, en la realidad no sólo no permaneció fiel a ningún amorimposible, que aparentemente no existió, sino que se casó tres veces, y las casas de mujeres no leeran desconocidas. Fue precisamente en una de estas casas donde conoció a Agustín Lara, cuandoél tenía apenas dieciséis años: “por el año de 1923, conocí a Agustín Lara, que tocaba en una casade “turismo” -así les decían entonces...” (p 51).5. La Revolución Mexicana6Romanza Final, dirigida por José María Forqué, con José Carreras.
    • De acuerdo con la fecha de nacimiento de Francisco Gabilondo Soler, cuando él tenía seis o sieteaños como nos lo presenta la película, la Revolución Mexicana era un suceso que no podía serignorado por nadie, y que afectó al país entero. ¿Habrá podido la familia Gabilondo-Soler escaparpor completo a la realidad del momento, como lo sugiere la película? ¿No cambió nada para ellaentre 1910 y 1917, durante la lucha armada que se extendía por todo el país? La película no nosmuestra absolutamente nada. La CS menciona solamente que “La patria se estremece con disparosrevolucionarios”, bajo la fecha de 1910, después de haber dicho que Gabilondo “Trae en elsombrero una cinta que dice: No me besen“. Ninguna mención de la revolución bajo el año de1915 ni en el de 1917.No obstante, Gabilondo dice a García que “como estaba tan fuerte la cosa de la revolución,nos vinimos a la capital, porque vivir en la provincia era terrible. [...] Yendo al colegio se pasaronlos años” (p 51). Así pues, efectivamente estuvo en la escuela en la ciudad de México, pero nollegó ahí con el único fin de estudiar, y no estaba solo, contrariamente a lo que nos dice la película.Además, no permaneció en el D. F. desde la infancia, puesto que él mismo dice también a García:“Regresamos a Orizaba cuando las cosas ya estaban calmadas...” (p 51). Como lo hemos visto másarriba, no se instaló definitivamente en la ciudad de México sino una vez ya casado, y entoncesbuscaba oportunidades de trabajo y no de estudio.6. La escuelaPor otro lado, Gabilondo parece haber buscado siempre las oportunidades para abandonar laescuela, más que para entrar a ella. Es cierto que en la película no vemos nunca al niño Gabilondoen la escuela, pero la presencia intertextual de la biografía de Juárez tiene muchas másimplicaciones de las imaginadas al principio: una de las características más notorias de Juárez,durante toda su vida, es precisamente su confianza en la educación formal y el respeto que muestrapor ésta y por las instituciones educativas, en donde pasó muchos años, hasta completar la carrerade Derecho, pasando por el seminario, como podemos ver sobre todo en las versiones para niños desu biografía. El caso de Gabilondo es completamente diferente, si no contrario. Ya en la CS, bajo lafecha de 1922, encontramos una confesión a este respecto: “No le ha sido grato el claustro colegial.A menudo escapa de él y en la soledad devora todos los libros que puede. Los ríos y las montañasson sus sitios preferidos”.Su tía Carmela habla a García de la educación de Francisco Gabilondo: “Estudió en laescuela de don Manuel Oropeza, luego se vino a México y volvió de nuevo a Orizaba. En realidad,estudios no tuvo. Sin embargo, sabe mucho” (p 43). Por su parte, su hijo Tiburcio Gabilondo
    • Gallegos7afirma que a partir de la Revolución y sobre todo del divorcio de sus abuelos, su padreestuvo en varios internados, de los que se escapa constantemente para ir con su padre, a Veracruz.Las declaraciones del propio Francisco Gabilondo sobre su educación a García ilustran biensu rechazo a la educación formal, o por lo menos a las escuelas existentes:Yo nomás fui hasta sexto año y no quise volver porque me fastidiaba la escuela; perorecuerdo algunos amiguitos que eran muy listos, aprendían las cosas así de rápido y seaburrían, ya no tenían qué hacer. Por eso digo que deben hacer escuelas para niñosinteligentes, así como hay para niños tontos; a nadie se le ha ocurrido pensar en los niñosinteligentes, y éstos se pegan una aburrida horrorosa... (p 160).Esta declaración nos remite también a los cuentos y canciones. Hemos visto ya lasdificultades a las que se enfrenta Cri-Crí ante las exigencias de una educación formal, cuandointenta convertirse en poeta gracias a un curso por correspondencia (A.12: “Poeta fracasado”). Peroen general, en los cuentos y canciones, Cri-Crí rara vez está de acuerdo con las escuelas, en dondesiempre tiene problemas con el director o con el profesor. No citaré más que un solo ejemplo deentre los cuentos:Una vez, en el colegio, estaba Cri-Crí arrodillado frente a una pared con toda su atenciónconcentrada en un pequeño agujero. En esa posición fue sorprendido por el director delplantel. Los lentes del profesor despidieron severos destellos.Con voz tan encogida como su postura, Cri-Crí dijo: “Estoy espiando para ver si sale unaaraña”. [...] “Si no sale una araña, tal vez se asome otro animalito”.Con manos a la espalda, el profesor era la personificación del mutismo. Su actitud inmóvilalarmaba. Cierto es que nada podía decir: era la hora de recreo. Pero en ese selecto plantel,cuyo lema es: “moderación y dientes limpios”, se supone que, fuera de la clase, los niños seocupen en juegos usuales en vez de atisbar agujeros para ver si salen insectos. El director delcolegio no pudo contener un comentario despectivo: “¡Conque naturalista en cierne! ¡Hum!Uno de esos don nadie8que colecciona artrópodos. ¡Valiente ocupación comparada con latoga, la industria y la banca!” Y dando un resoplido se alejó.Mucho más habría despreciado a Cri-Crí de haber sabido que éste no tenía ningún interéscientífico en los animalitos. ¡Espiaba a las arañas porque, cuando caminan despacio, pareceque bailan tango! (A.22: “Soñador en gira”)Según Cri-Crí pues, la escuela no sirve nunca para experimentar, descubrir o pensar. Por elcontrario, la escuela es el lugar de la represión y de los castigos: “Un castigo es otra cosa; bien losabe Cri-Crí al recordar sus días de colegio” (Final de “¿Quién dijo aburrirse?”, A.08). De entre lascanciones citaré también sólo una, la precedida por la frase anterior, y que me parece la másrepresentativa de la posición de Cri-Crí frente a la educación formal y de las constantes burlas queésta le merece:En la mitad de la claseme reprendió el profesorcuando dije que la jotaes un bailable español.7Varias entrevistas telefónicas no grabadas, entre enero y marzo de 1996.8Subrayado en el original.
    • “¡Valiente maleta!”, gritó hacia mí,“la J es la letra después de la I.”“¡Qué noticia, tiene gracia,pues a poco no voy a saberque mi abuela la bailabay por cierto mi abuelo también!”Trajo un gran diccionario,muy enojado lo abrióy señalando una letra,el profesor exclamó:“¡Estúpido niño, vergüenza me da,la J es la letra antes de la K!”“No me diga, ¡ay qué raro!,sí señor pues muy claro lo séque la jota es un bailedonde truenan los dedos y olé”.Todos los niños salieron,yo castigado quedéy con rigor me pusierona escribir en papel:llenarlo de Js, qué rabia me dio,pero yo les puse jo jo jo jo jo.Ay qué cosa, lo celebroy me alegro que así sucedió;Zaragoza, junto al Ebro,es en donde la jota nació.(A.08: “Jota de la jota”)7. Ideas sobre los niñosLas ideas de Gabilondo sobre la educación y la escuela están naturalmente ligadas a sus ideasacerca de los niños. A este respecto, encontramos también versiones diferentes entre la película, porun lado, y las entrevistas de García y los cuentos y canciones del Readers Digest, por el otro. Élmismo dice a García, a propósito del año internacional del niño:me parece una perogrullada, porque todos los años son del niño, ¿cuál no va a ser del niño?Todos son años del niño, ¡mientras sean niños! ...desgraciadamente, eso se olvida y para míque es pérdida. [...] Además, hay una cosa en la que no se fijan: el niño no sabe que es niño,igual que tú no sabes que estás sana hasta que te enfermas. Así el niño es una definición deladulto, el pequeño tiene su vida propia pero no sabe que es niño... y además no le importa...él tiene su vida propia (pp 157, 160).Lo que habría que pedir para los niños seríaque durante un buen tiempo no vayan al colegio y que puedan entrar a las paleterías y a laspastelerías9y a las jugueterías a agarrar todo lo que les guste; porque si va a ser el AñoInternacional del Niño, ¡hay que comer y disfrutar algo!, ¿no cree? No que ahí los tienenmandándolos a las ocho de la mañana, a aburrirse a la escuela (p 160).Insiste en su rechazo a la escuela, que denomina “jaula”, al hablar de su propia relación con losniños, y de sus (inexistentes) relaciones con el sistema escolar: “no soy una maravilla con ellospero... no me molestan, quizá me molesta más un adulto que un niño. Mi trato con los chiquillos esbueno, agradable, y hasta ahí, pero, eso sí: no me meto a la jaula, ni de broma” (p 161).En cuanto a Cri-Crí, su preferencia por los niños, en relación con los adultos, es expresadanumerosas veces en los cuentos. Desde el principio se nos informa que para Cri-Crí: “La genteadulta, las personas ya crecidas, son incomprensibles, y sus juegos habituales carecen de sentido”9Recordemos que en la canción “Cochinitos dormilones” (B.24), “uno soñaba que era rey / y de momento quiso unpastel, / su gran ministro mandó traer / quinientos pasteles nomás para él”.
    • (“Desacuerdo de Cri-Crí”, A.02). Es sobre todo su seriedad lo que Cri-Crí desaprueba de losadultos:Cri-Crí no puede comprender tanta seriedad: él prefiere los juegos de los pequeños en losque sí hay carcajadas y se corre, se salta, se grita y nadie queda quieto. Cuando un niñoinconforme asegura que ya quiere ser grande, Cri-Crí emplea toda su elocuencia parademostrarle que eso de crecer es una pérdida de tiempo. (A.02: “Desacuerdo de Cri-Crí”)“Vivir dichoso es algo muy sencillo”, aseguró Cri-Crí a su auditorio, “basta con sentirsepequeño [...] Según los mayores, los niños se maravillan con las cosas más simples. Es tristedejar de ser niño y suponer tontas las cosas que antes nos gustaban”. (A.55: “Receta de laFelicidad”)Cri-Crí intenta constantemente jugar con los niños y divertirlos o entretenerlos:Y para demostrar qué lindamente se puede gozar entre cuatro paredes, tomó unas tijeras,algunas hojas de papel y se puso a recortar bonitas figuras blancas. (A.08: “¿Quién dijoaburrirse?”)Roco, Tico, Maco y Paco reconocieron el rimbombar de tambores selváticos. [...] A puntoestuvieron de huir [...], mas una voz alegre los contuvo. Era Cri-Crí [...]: ...Soy el jefeQuimbongó. ¿Desean pertenecer a mi tribu? (A.10: “Cuatro barbajanes en acción”).Roco, Tico, Maco y Paco tenían el gesto más triste que un calendario a fin de año. [...] Paraconsolarlos, Cri-Crí inventó otro juego... (A.11: “Aventura chinesca, interrumpida”)Incluso comparte con los niños los castigos:El retorno inesperado de la tía Ripia dio al traste con el concierto de música chinesca. Laemprendió a escobazos contra sus sobrinos, sin que de ello se librara Cri-Crí. [...] Cri-Crípensó: “[...] esas tías han olvidado por completo que alguna vez fueron pequeñas”. Sin esteolvido lamentable de los mayores, carecería de importancia el envejecer; todos los seresserían tan alegres, como en el momento de llegar a la vida (Idem).Pero a pesar de su desaprobación de los castigos inflingidos a los niños, después de haberaceptado introducir a los Cuatro Invencibles al País de los Cuentos (“Más barrabasadas de losCuatro Invencibles”, A.25), Cri-Crí mismo se ve obligado a castigarlos enviándolos a casa, con latía Ripia, y delega a ella el castigo corporal:medirles las costillas con la vara del violín salía sobrando, porque esos niños estánhabituados a recibir palizas con garrotes más gordos. Sólo quedaba un recurso: despedirlosdel País de los Cuentos [...]. Por arte de sonido mágico Los Cuatro Invencibles seencontraron de repente ante la puerta de su propia casa y de narices ante su tía Ripia que,automáticamente, les dio una tunda por llegar tarde. (A.27: “Expulsión musical de ingratos”)Reconoce pues, que los niños no siempre son “buenos”, aún cuando parece comprenderlos, ya que:“Es sabido, por muchos sabedores, que, desde tiempo antiguo, los pequeños aceptan condicionescon la misma facilidad con que las olvidan” (A.10: “Cuatro barbajanes en acción”).Hasta aquí, se trata de niños; el caso de las niñas es diferente: cuando Cri-Crí se encuentraen presencia de Teté, le cuesta comprenderla, y no consigue divertirla ni entretenerla. Pero se tratade una adolescente, y no ya de una niña pequeña:
    • Esther, una linda niña que aún ignora cuán linda es, encontró enfadosa toda esa teoría ópticade las sombras... (A.08: “¿Quién dijo aburrirse?”)Cri-Crí había usado todos sus recursos de entretenimiento: figuritas de papel, sombraschinescas, cuentos cien veces repetidos; pero Teté seguía mal encarada. [...] A esa niñagrande ya no le gustan los juegos ni los cuentos; tiene tendencia a permanecer en el balcón,en actitud de otra edad, acechando muy distintos goces (A.09: “Una damita difícil”).Es importante señalar que aún cuando sólo hay dos niñas –o muchachas– en los cuentos,Esther, o Teté, es uno de los personajes más conocidos de Cri-Crí. “Teté” es una de las más viejascanciones de Gabilondo, y constituye una de las raras excepciones en que el carácter atribuido a unpersonaje de una canción sea recuperado en los cuentos con precisión y exitosamente.En la película, Gabilondo aparece como amigo de Chachita, la hija de Margarita; unaamistad con complicidad, como en el caso de los niños de los cuentos. Compone canciones paraella, se burlan juntos del anciano que vive en la misma casa y que está siempre de mal humor(“como el chorrito”, observa Chachita) y se queja continuamente. Gabilondo se va precisamenteantes de la adolescencia de Chachita, cuando su madre rehúsa casarse con él. Éste dice entonces aChachita que debe hacer un largo viaje hacia el interior de sí mismo, y le aconseja ser buena.Aunque el único personaje infantil con quien Gabilondo tiene relación directa es Chachita,las relaciones de Cri-Crí con todos los niños, es decir con su público, son evidentes: recibenumerosas cartas de niños en la radio, y él las comenta. Está el niño que lo invita a comer a casa desus padres, o aquél que no quiere tomar su medicina: “Cri-Crí no cantará si Miguelito no se tomasu jarabe”. En ese momento, la cámara pasa a la recámara de Miguelito y vemos a una niñapequeña que da una cucharada al niño, un poco más chico que ella, y “como premio, el GrillitoCantor les va a relatar la historia de unos cochinitos”.8. El país de los cuentosSomos entonces transportados al interior del cuadro enmarcado que se encuentra en una de lasparedes de la recámara, en el que vemos a los tres cochinitos de Walt Disney. Evidentemente, es lacanción “Cochinitos dormilones” la que canta Cri-Crí, acompañada por la secuencia de dibujosanimados de Disney: “Los tres cochinitos en una fantasía musical de América Latina”. La canciónde Gabilondo es mezclada entonces no sólo con los personajes de Disney –los tres cochinitos, ellobo y, además, los tres caballeros en México–, sino también con la música de las dos películas alas cuales pertenecen estos personajes: la famosa “Whos afraid of the big bad wolf”, por ejemplo.Así, igual que en los cuentos del Readers Digest, Cri-Crí da a los niños la posibilidad de entrar alPaís de los Cuentos, aunque aquí sea a través de Disney.
    • También en los cuentos de los discos los niños que escuchan son frecuentementeimplicados, y Cri-Crí supone que éstos no son sólo los niños mexicanos: “En muchas de miscanciones hablo con modismos mexicanos. Temo que en lejanas tierras los niños no comprendan loque traté de decir” (“Mexicanismos y preocupaciones”, A.21).Es claro que la intención de Cri-Crí en los cuentos y canciones no es la de educar, sino la dedivertir. Es sólo al final de los discos, cuando los niños deben regresar al mundo real, que él lesaconseja por primera vez obedecer, olvidarse pues de que los adultos son incomprensibles, o hastairracionales, como él mismo lo había hecho notar a lo largo de los cuentos. Esta aparentecontradicción es explicada por Gabilondo a García, al hablar de las intenciones de su obra engeneral:Son intenciones intuidas, nunca improvisadas. Hay algo de inconsciente porque uno alhacerlas no se da cuenta de todo el sentido que guardan para la gente; después le dicen auno: “Oiga, qué buena lección da usted [...]” [...] pos hombre: ¡pos sí!... ¿eh? mhija, escomo... el burro que tocó la flauta, ¿no? (pp 59, 64).Como ya vimos, Gabilondo afirmaba que sus canciones no habían sido hechas para sercantadas por los niños. Además, dice que no se trata de canciones, sino de cuentos musicales; segúnél, su éxito se debía precisamente a este carácter fantástico:sobre todo junté el cuento con la música, y eso fue lo que más pegó porque, fíjese usted quesiempre hay o buenos músicos o buenos cuentos, pero falta el enlace... porque realmente miscanciones son fantasías, no son canciones infantiles, porque vamos a decir que cancióninfantil es una como las que enseñan en los jardines de niños; son canciones que tienen pocoalcance, que son muy fáciles para pasar de una nota a otra, ¡esas sí son canciones infantiles!Lo mío son ¡canciones para divertir!... y eso es muy distinto, y que para los chicos sondifíciles, inclusive para la gente que sabe cantar (pp 15-16).Sin embargo, no habla de sus cuentos propiamente dichos, ni de los que precedían a lascanciones en la radio, ni de los grabados, es decir, de la colección del Readers Digest, que es laúnica grabación en que se incluyen cuentos de Cri-Crí. A pesar de que las entrevistas de Garcíadatan de 1980-1982, casi veinte años después de la aparición de esta colección y de la película,Gabilondo ignora estas dos producciones y asegura que:mis canciones no son para ser plasmadas ni en cine ni en radio (sic10); es como si quisierallevar al cine un poema de López Velarde, por ejemplo [...]. Eso se ve, pero sin verlo; así esCri-Crí. A mí ¡cómo me han hecho la lucha de que haga películas! Pero yo he dicho que no,porque eso sería matar a Cri-Crí. […] A pesar de tantos años no he pasado de ocho discos.Tal vez el próximo año grabe el noveno, porque me han estado insistiendo mucho. Y sí,todavía hay algunas canciones que valen la pena grabarse... Pero no... siempre les he dado aCri-Crí con cuentagotas, porque es el modo de defender mi obra y de evitar el hastío...(p 28).10Según el contexto, se refería a la televisión y no a la radio.
    • 9. La película y la colección del Readers Digest¿Tendría Gabilondo alguna razón para negar la existencia de estas dos producciones? ¿Estánrealmente relacionadas una con la otra de alguna manera? Su hijo Tiburcio respondió a estaspreguntas. En principio, se mostró asombrado frente a una pregunta que suponía la existencia devínculos entre dos producciones que, para él –igual que para su padre, según dice recordar–representan una especie de “tesis y antítesis” de la obra de Gabilondo.Tiburcio Gabilondo se muestra seguro de la gran importancia que su padre concedía a laobra presentada por el Readers Digest. Según él, ésta es la obra maestra de su padre, quien larealizó cuidadosamente, dedicando mucho tiempo y concentración a la escritura de los cuentos(éstos fueron escritos, pues, especialmente, y no son los mismos que los de los programas de laradio) y a encontrar la estructura que uniría a las canciones entre sí. La única explicación queTiburcio puede dar a la ausencia de esta colección en los comentarios de su padre sobre su obra, esque no la creía tan conocida y difundida como los ocho discos anteriores.En cambio, según Tiburcio, la película no hace más que deformar la realidad de la vida y laobra de su padre, como ya lo hemos observado arriba. Fue un error, entonces, aceptar la filmaciónde la película, pero –nos informa Tiburcio–, Francisco Gabilondo se dedicaba por entero a laproducción de la colección del Readers Digest y no se ocupó de la película. También según su hijo,Gabilondo, al igual que Walt Disney y muchos otros, aceptaron participar en la película porque erarealizada en beneficio del Instituto Nacional de Protección a la Infancia (INPI)11. Agrega que,además, esta institución no recibió lo que se le había prometido. Así pues, quienes contribuyeron ala producción de la película no serían más que víctimas del productor, de las que “Gabilondo fue laprimera”.Asimismo, la utilización de las ilustraciones del álbum de Selecciones del Readers Digest,así como la evidente publicidad para la colección de cuentos y canciones, no sería más que una“inserción pagada”. Esta sería pues, la razón por la que Gabilondo prefería olvidarse de la película.“Ya no me hable de la película”, me rogó Tiburcio, asegurando resumir con esto la posición de lafamilia entera frente a ella. Y, sin embargo, Jorge Gabilondo, como ya dijimos, figura comoproductor…10. Comercio y publicidadA pesar de que la actividad productiva predominante entre los Gabilondo-Soler parece ser elcomercio, esta actitud por parte de Gabilondo frente a una película claramente comercial, no es por11Convertido en Programa de Desarrollo Integral de la Familia, DIF, en 1980.
    • completo incongruente con lo que él dice del comercio y de la publicidad, tanto en las entrevistascomo en los cuentos. Empieza a criticar el comercio desde el segundo cuento, utilizándolo comoejemplo de las actividades absurdas de los adultos:El comercio se juega así: dentro de la tienda hay un largo mostrador detrás del cual hay unaseñorita o un joven que se pasan el día mirando hacia la calle. Entran otras personas acambiar dinero por objetos poco interesantes, que rara vez son dulces o juguetes. El queentró vuelve a salir con su paquete y el vendedor guarda el dinero en un cajón. ¿Para qué loguarda? ¡Con lo bonito que es arrojar las monedas al riachuelo para verlas brillar en el fondocomo peces redondos! (A.02: “Desacuerdo de Cri-Crí”)A través de sus comentarios, es evidente que lo que Gabilondo no aprueba en el comercio esel hecho de guardar el dinero, de la acumulación. Cuando ofrece queso a García para desayunar, ocuando habla de la protección legal del nombre de Cri-Crí, o aún cuando habla de Disney,distingue dos tipos de comercio: el “buen” comercio y el comercio que engaña o que sirvesolamente para enriquecerse:este queso es de por aquí, del pueblo, lo puede tomar con confianza, está hecho limpiamente,no es queso comercial... bueno, sí es comercial porque lo venden [...], pero me refiero a queno es comercial porque está hecho con mucha limpieza, porque hay quien come queso y seva a visitar a San Pedro (p 14).–Ciertas cosas sí las tengo protegidas; por ejemplo, marcas de zapatos o ropa de niños,dulces o juguetes... yo no los hago, ni quiero hacerlos porque no soy comerciante, pero debotener la marca registrada en Industria... y eso cuesta dinero, pero es un seguro; así me librode que los Matusalén Yejuda, o como se llamen esos tipos, se pongan a hacer algo con elnombre de Cri-Crí y lo registren... Con los de Canadá12tuve una vez un problema [...] Siusted permitiera que se utilizara el nombre de Cri-Crí para zapatos, dulces, etcétera […] No,¡sería un choteo! como ha pasado con la obra de Disney, en los Estados Unidos. [...] Es unacosa ya deshumanizada: producen todo comercialmente y han fundado su Disneylandia, yotro en Florida, y quería hacer otro aquí en México (pp 19-20).Y yo siempre fui muy parco: ¡para qué tanto dinero! ¿qué hace luego uno con él? ¡Purastonterías!” (p 28).En el cuento “Encuentro con un publicista” (A.04), Cri-Crí da una interesante definición de lo quesignifica ser rico: “Yo soy rico –aseguró Cri-Crí– gasto menos de lo que gano y siempre me sobra.Este rasgo es recuperado y explotado por la película, utilizándolo para redondear la imagendel músico idealista y poco interesado en las cuestiones materiales: una vez que Gabilondo esaceptado en la radio y que se hace famoso, aparece en el restaurante de la XEW un personaje,Gonzalito, que nos recuerda al Ditirambo Farfulla de los cuentos (ver más abajo) y que trata devender terrenos, autos, o cualquier cosa por el estilo. El lugar está repleto de cantantes famosos dela época (Agustín Lara y Pedro Vargas, por ejemplo) entre los cuales se encuentra Gabilondo, peroevidentemente el vendedor no tiene éxito. Uno de los amigos de Gabilondo, un músico que vivíatambién en la casa de Margarita y que había ayudado a Gabilondo a entrar a la radio, advierte al12Industria mexicana de calzado.
    • vendedor: “Pierde su tiempo, Gonzalito. Los grillos, cuando son honrados, no necesitan darse tonocon grandes casas, duermen bajo cualquier hoja”. El comentario “crítico” de Gabilondo no estádesprovisto de amargura: “¡Qué curioso! Todo mundo conoce a Cri-Crí y nadie me conoce a mí.Muchos creen que la fama es la felicidad y forzosamente la riqueza”.En cuanto a la colección del Readers Digest, los tres cuentos de la segunda parte (A.04-A.06) están dedicados a la publicidad. Cri-Crí facilita la entrada de un publicista, DitiramboFarfulla, al País de los Cuentos. Por este medio, nos descubre lo absurdo del culto profesado a lapublicidad y a la riqueza en “nuestro mundo”, al mismo tiempo que hace una analogía entre elmundo fantástico –en donde no hay lugar para el comercio y la publicidad– y el paraíso.Última cita a este respecto, tomada de la canción “El fantasma” (B.42):Hay un castillo en Españaal cual sólo ruinas le queda en piey se cuenta que ronda por élun fantasma más grande que un buey.[...] a media noche de un viernes yo fui.Apareció en un rincón [...]Era bailarín de lo más chambón,pero sin volumen para horrorizar,¡resultó fantasma de publicida!