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El decaimiento del abeto en los Pirineos

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  1. 1. ■ M E D I O N AT U R A L A b e t o El decaimiento del abeto en los Pirineos (*) Jesús Julio Camarero Martínez mediados de los años 70 y comien- A zos de los 80 se describió en Euro- pa Central y el Este de Norteamérica una serie de proce- sos diferentes, caracterizados por un menor crecimiento y una elevada mortalidad de ár- boles de distintas especies, sobre todo coní- feras, que se englobaron en una denominación común: “el decaimiento del bosque” (Waldsterben, forest decline o fo- rest dieback). Este fenómeno, en principio aparente- rar al decaimiento como un conjunto de di- mosférica- y bióticos -patógenos en gene- mente insólito, causó la preocupación de la versas patologías vegetales, conocidas desde ral: hongos, insectos, etc.-). ciudadanía, incluyendo ecologistas, científi- hacía tiempo, que se describían de forma si- Se había sugerido que el decaimiento del cos y políticos. Las imágenes catastrofistas multánea y en lugares próximos? Dicho de bosque descrito en los años 70 y 80 no te- de árboles muertos ocuparon portadas en otro modo: ¿fue el episodio de decaimiento nía precedente en el pasado. Sin embargo, revistas de países donde el bosque forma de estas décadas realmente excepcional en su existen numerosos informes de decaimien- parte de la cultura y la conciencia naciona- incidencia y severidad? Quizás si los índices to del abeto (Tannensterben) en Europa les (Alemania, Estados Unidos). Tras mu- de vitalidad del bosque empleados entonces Central al menos durante el siglo XX (Fi- chos años de investigación, la opinión (p. ej. la transparencia de la copa) hubieran gura 1). Dichos episodios de daños, a veces pública, con la insistente colaboración de sido crítica y cuidadosamente caracterizados descritos en regiones separadas por cientos los medios de comunicación y a falta de y si la literatura previa sobre el tema se hu- de kilómetros, solían coincidir en el tiem- otras explicaciones convincentes, consideró biese revisado a fondo, la respuesta a la pre- po con períodos de sequía regional. Sin a la polución atmosférica (lluvia ácida) co- gunta anterior habría sido: “no”. duda, esta segunda visión surgió de la esca- mo el principal agente causal de este con- sez de estudios con una escala espacial y junto heterogéneo de procesos (Schütt y Defoliadores temporal amplia que consideraran a los ár- Cowling, 1985). boles como especies de gran longevidad Queda también claro que no se puede que nacen, crecen, se reproducen y mueren Causalidad agrupar en una tabla bajo el mismo epígrafe en ecosistemas complejos. Hacía falta una un caso de “insectos defoliadores” junto a aproximación histórica en la que, a los in- Esta filosofía de causalidad directa atribuía otro de “seca de encina” causada por la es- formes escritos describiendo decaimien- a un único agente la enfermedad y muerte, casa precipitación. El único consenso alcan- tos, se unieran estudios objetivos que en un intervalo concreto de tiempo, de ma- zado sobre el decaimiento o debilitamiento permitieran datar y cuantificar de forma sas forestales diversas y localizadas en dife- actual del bosque lo considera un problema precisa estos episodios de gran mortalidad rentes áreas geográficas. Sin embargo, años complejo en el que intervienen e interaccio- y crecimiento reducido. Por todo ello, después se replanteó esta aproximación nan una serie de factores de estrés (abióticos una aproximación dendroecológica, basa- (Skelly y Innes, 1994). ¿Por qué no conside- -el clima principalmente, la polución at- da en la datación de los anillos anuales de 18 GOBIERNO DE ARAGÓN
  2. 2. A b e t o crecimiento que forman las especies leño- distribución sudoccidental (Figura 1). La abeto está bien descrita (Cramer, 1984). La sas en zonas de clima estacional, es ade- larga historia de talas y explotaciones ha afectación es más progresiva que súbita. Los cuada para estudiar el decaimiento ya que conformado una distribución espacial daños suelen aparecer de forma más clara y nos dice si los árboles están muriendo o muy fragmentada, escaseando los abetares rápida en los árboles más viejos. Las acícu- crecen más o menos que hace 100 o 200 extensos. Esto podría favorecer la extin- las amarillean (clorosis), se tornan rojizas, años. Y sobre todo nos indica si el debili- ción de la especie por no alcanzar algunas se secan y caen. Hay una defoliación pre- tamiento o la mortalidad del bosque están poblaciones un área mínima para ser esta- matura: los individuos enfermos muestran relacionados con causas abióticas que lo bles. También podría fomentar la diversi- acículas de hasta 6 años de edad máxima induzcan, sea el clima (p. ej. sequías), o se- dad genética, que parece influir de forma frente a los sanos que conservan acículas de an otras características ambientales con- negativa sobre el nivel de incidencia del hasta 8-10 años. La copa se va aclarando de cretas (p. ej. suelos pedregosos secos). decaimiento. Un bosque con mucha hete- abajo hacia arriba debido a esta defoliación rogeneidad genética estará compuesto por prematura. Sólo las acículas de la parte más Bosques centroeuropeos árboles con más o menos resistencia al es- alta de la copa (0,5 - 1 m) permanecen más trés. Un bosque homogéneo (p. ej. una re- tiempo. El crecimiento en altura disminuye El caso del abeto (Abies alba Mill.) es población) estará compuesto por mucho. Esto conlleva la formación de una ilustrativo ya que es una especie emblemá- individuos con similar susceptibilidad al copa rara, que no es cónica ni amplia como tica de los bosques centroeuropeos y fue daño, sea alta o baja. Como puede verse, el en los árboles adultos sanos. Las ramas ex- una de las más afectadas en el episodio de número y complejidad de las interaccio- teriores crecen más que la guía terminal y se decaimiento de los 70-80. Ha de tenerse nes es tan grande que determinar la causa forma una copa en "nido de cigüeña". La en cuenta que nuestros bosques han expe- del decaimiento no puede reducirse a un guía terminal puede llegar a secarse. A la rimentado una intervención humana in- simple experimento de laboratorio. vez, se forman muchas ramillas secundarias tensa desde hace siglos, por lo que ésta es La sintomatología del decaimiento del o rebrotes epicórmicos que pueden cubrir un factor más de predisposición del bos- el tronco densamente. que frente al decaimiento. El abeto siem- pre ha tenido gran interés económico por Resquebrajamiento su madera, siendo ya muy apreciado des- de los tiempos en que la Marina lo emple- de la copa aba para mástiles. Uno puede imaginar La corteza puede resquebrajarse en la que un abetar excesivamente abierto debi- parte alta de la copa. Además, se forma la do a talas intensas o muy frecuentes ve “médula húmeda” en el duramen (parte muy alterado su microambiente (radia- más interna de la madera del tronco que no ción, humedad relativa, temperatura, so- conduce savia, frente a la parte conductora tobosque, suelo, etc.), siendo fácilmente más externa o albura). Dicha “médula hú- colonizable por haya o pino silvestre. Es meda” (wetwood) consiste en el oscureci- como si una umbría se hiciera más solana miento del duramen en la parte basal del sin moverse del sitio. En el Pirineo arago- tronco cercana a la raíz. Además el dura- nés, esto ha sucedido en algunos "Pacos" men aparece húmedo mientras la albura es- (umbrías) donde, por su mayor humedad, tá más seca. En este estadio final, pueden el abeto suele ser dominante. aparecer escolítidos (insectos barrenado- res) y hongos patógenos. Quizás también Hábitat el muérdago comience a dominar en la co- pa del árbol afectado durante este estadio El hábitat natural del abeto es muy limi- final. Estos agentes bióticos secundarios no tado por ser esta especie vulnerable al frío matan al árbol, posiblemente lo rematan. extremo en invierno (heladas tardías) y a Después de tan penosa sucesión de sín- prolongadas sequías en verano. Un año tomas, ¿qué se puede hacer por el abeto? desfavorable para su crecimiento se carac- Lo primero consiste en leer y buscar posi- terizaría por tener un verano seco y fre- bles causas de este proceso. Esta son algu- cuentes heladas invernales. Es destacable nas de las apuntadas: que la frecuencia de años climáticamente 1. La homogeneidad genética parece extremos está aumentando recientemente. favorecer el decaimiento. En este sentido (Figura 1). Porción radial de una rodaja toma- Es decir que los años de clima excepcio- da de un abeto talado en el Paco Sánchez García los abetares pirenaicos pueden considerar- nal, muy seco o muy húmedo, muy frío o (Aragüés del Puerto, 26 de abril del 2000). Se se- se históricamente aislados de las poblacio- muy cálido, son ahora más habituales que ñala un haustorio de muérdago próximo a la cor- nes centroeuropeas. Faltan estudios que durante la primera mitad de este siglo. Es- teza (M) y un período de escaso crecimiento relacionen variabilidad genética y nivel de radial (C). Nótese que muchos anillos tienen una te hecho perjudicaría el crecimiento y su- gran parte del anillo de color oscuro y elevada decaimiento. pervivencia del abeto que, en nuestras densidad (madera de reacción), lo que indica que 2. Organismos patógenos: insectos de- latitudes, es aún más vulnerable a la varia- el árbol estaba inclinado en esa dirección. Del foliadores, hongos que suelen atacar a la bilidad climática por alcanzar su límite de centro a la corteza hay unos 15 cm y 145 anillos. raíz (Heterobasidion annosum) y quizás MEDIO AMBIENTE ARAGÓN 19
  3. 3. ■ M E D I O N AT U R A L A b e t o miento radial (anillos más Central, se han descrito procesos de decai- estrechos). No queda claro miento del abeto desde el siglo XVI y no si es un factor único y que sólo en los límites del hábitat de la especie predispone al decaimiento (Cramer, 1984). o si ha actuado en asocia- El presente estudio considera decaimiento ción con la lluvia ácida. a un conjunto de síntomas que aparecen a Queda también por estu- nivel de individuo y de población (Manion diar el papel de los cambios and Lachance, 1992): climáticos prolongados so- (a) elevada mortalidad de individuos adultos bre el decaimiento del abeto (b) menor crecimiento (radial o longitudinal) en el Pirineo. La aproxima- (c) crecimiento anómalo (producción exce- ción a este factor debe sin siva de ramas secundarias y piñas, pérdida duda partir de estudios den- de dominancia apical - “nido de cigüeña”-) droecológicos. (d) síntomas aparentes en la copa (defolia- A todas estas posibles ción prematura, decoloración de acículas). causas debe añadirse una La hipótesis de partida de este trabajo es la gestión silvícola inadecua- siguiente: el episodio de decaimiento estu- da y los tremendos cam- diado es, en parte, consecuencia del recien- bios que ha experimentado te aumento de variabilidad climática. Los el paisaje pirenaico a lo lar- datos climáticos preliminares muestran ya go de este siglo, desde un tendencias hacia primaveras más secas en al- territorio muy explotado guna de las estaciones consideradas en la postguerra hasta un territorio "pseudo-aban- Muestreo donado" en la actualidad. Estos cambios en el uso Hemos muestreado 30 poblaciones de A. del terreno pueden predis- alba en las que se seleccionaron 10-15 indivi- poner al decaimiento si duos sanos o enfermos por población. Para han afectado a la disponi- cada individuo, se han tomado al menos dos bilidad de agua y nutrien- muestras cilíndricas radiales de madera (co- tes de los abetos. res) a la altura del pecho y se describió su: Este complejo conjunto (a) ambiente (latitud, longitud, altitud, orien- de factores causantes pue- tación, pendiente, litología, suelo, diversidad Distribución del abeto (Abies alba Mill.) en Europa (A), en los Pirineos den actuar interaccionan- del sotobosque, especies arbóreas acompa- (B) y en Aragón (C). La población aislada de Guara constituye el límite sudoccidental absoluto de distribución mundial de la especie. do o uno de ellos puede ñantes, regeneración de A. alba) predominar sobre los de- (b) tamaño y estadio reproductivo (altura to- más. Además, el papel de tal y de la primera rama viva, diámetro a la al- otros aún no claramente detectados (ne- cada uno y su importancia pueden variar en tura del pecho, producción de piñas de 1999) mátodos, microorganismos). Los abetares el espacio y en el tiempo. Así, la sequía po- (c) grado de dominancia y de competencia; y hasta ahora muestreados no muestran que dría considerarse un factor importante en (d) estado visual de daños (grado de defolia- los insectos puedan ser un factor desenca- el límite SW-W de la especie (Aragón-Na- ción, color de las acículas, presencia de denante del decaimiento, sino que, sólo en varra) y/o durante períodos de escasas pre- muérdago, descripción de la guía terminal). caso concretos, afectan a algún individuo cipitaciones en primavera y verano. Los cores se datarán (un anillo = un año) (Martín y Cobos, 1986). y sincronizarán para construir cronologías 3. Polución atmosférica (lluvia ácida): DGA o series de crecimiento radial para cada po- el factor causante favorito de los investiga- blación. Estas cronologías serán correla- dores centroeuropeos para los episodios Desde la Dirección General del Medio cionadas con datos climáticos de de los años 70-80. Aquí se incluía la depo- Natural (Consejería de Medio Ambiente, estaciones meteorológicas próximas o con sición de óxidos de nitrógeno y azufre y, D.G.A.) se ha considerado necesario estu- los datos ambientales para caracterizar las recientemente, se ha añadido al ozono co- diar el posible decaimiento del abeto en el relaciones clima-crecimiento o ambiente- mo agente nocivo dado su elevado poder Pirineo aragonés para determinar sus cau- crecimiento. oxidativo. No parece que este grupo de sas. Este episodio tuvo una intensidad má- Es deseo del autor, y espero que de la agentes pueda explicar de forma clara los xima durante la década de los 80 en algunas lectora o lector, que estudios de este tipo episodios de decaimiento descritos en el zonas (Ansó, Jasa). Por otro lado, este posi- prosigan en el futuro para conocer más Sur de Europa. ble deterioro del abetar debería enmarcarse nuestros bosques y así salvaguardarlos 4. El clima: ya se ha comentado la suscepti- dentro de un proceso paleoecológico de re- mejor. bilidad del abeto frente a sequías prolonga- tirada del abeto y expansión del haya en los das durante primavera y verano. Estas Pirineos aragoneses, en parte fomentado (*) Dpto. de Ecología, Fac. Biología, sequías provocarían una reducción del creci- por talas y gestiones silvícolas. En Europa Universidad de Barcelona 20 GOBIERNO DE ARAGÓN

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