Historia de la Infantería de Marina Española

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Historia de la Infantería de Marina Española

  1. 1. ANTIGUEDAD DEL CUERPO REAL DECRETO 1.888/1978 de 10 de julio El Cuerpo de Infantería de Marina tiene su origen en la disposición de la Secretaría de Guerra de Felipe II, por la que se vinculaban permanentemente a la Real Armada algunos Tercios de Infantería Española que, con el nombre genérico de Infantería de la Armada, combatieron por tierra y mar basados en las Escuadras de Galeras y Galeones. Su antigüedad corresponde a la del más antiguo de los citados Tercios, el Tercio Nuevo de la Mar de Nápoles, que se remonta al año mil quinientos treinta y siete. En mil setecientos diecisiete, Su Majestad Felipe V reorganizó y asignó de forma definitiva las antigüedades de las diferentes Unidades del Ejército y La Armada, concediendo la de mil quinientos treinta y siete a la Infantería de Marina por Real Orden de catorce de febrero de mil setecientos veintidós. Con posteridad, y por sucesivas Reales Ordenes y Ordenanzas de mil setecientos cuarenta y seis, mil setecientos cuarenta y ocho, mil setecientos cuarenta y nueve, mil setecientos sesenta y mil ochocientos setenta y uno, fue reiterada dicha antigüedad. No obstante, a lo largo de los años, el Cuerpo de Infantería de Marina ha experimentado diversas vicisitudes en su estructura, por lo que, en alguna ocasión, su antigüedad se ha visto temporalmente discutida e incluso modificada hasta llegar a la situación actual. Por tanto, considerando suficientemente acreditada la primitiva antigüedad del Cuerpo y que este hecho constituye un legítimo orgullo nacional, por haber sido España la primera en haber tomado la decisión orgánica de crear una Infantería de Marina, a propuesta del Ministro de Defensa, y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día ocho de julio de mil novecientos setenta y ocho. DISPONGO Artículo único.- Se fija el año mil quinientos treinta y siete como antigüedad del Cuerpo de Infantería de Marina. Dado en Madrid , a diez de julio de mil novecientos setenta y ocho. El Ministro de Defensa. Manuel Gutiérrez Mellado JUAN CARLOS
  2. 2. ORIGEN DE LA INFANTERÍA DE MARINA Y DE LOS TERCIOS. En 1530 la cristiandad se sentía amenazada, no en vano el turco Solimán sitió Viena en 1529, mientras dominaba el Mediterráneo oriental. El emperador Carlos - mientras prestaba, también, atención a la marina de las Indias - decidió detener el avance otomano tanto por mar como por tierra. Por mar era preciso disponer de una marina de galeras. Se desarrollaron pues dos tipos de marinas: La marina de galeras del Mediterráneo y la marina de galeones del Atlántico. La galera, en aguas calmas, era muy maniobrera y apta para el combate. Disponía de rudimentarios cañones a proa, se movía principalmente mediante remeros y la potencia de combate (fuego y choque) era proporcionada por los arcabuces de la infantería embarcada. Había, pues, en cada galera un “jefe de guarnición” – capitán cuando estaba embarcada toda la compañía - y el capitán de la galera. Carlos I, en 1535, toma Túnez al frente de un ejército de 30.000 hombres y mas de 300 navíos. En esa época era normal que la infantería embarcada fuese insuficiente y su contrato, cuando era necesaria, se hacía directamente por el capitán de la galera – o escuadra de galeras - , pero no proporcionaba un personal de calidad. Era preciso asegurar al menos 30 arcabuceros adiestrados por galera para que fuese operativa. Para cubrir esa laguna, Carlos I asignó, en 1537, algunas compañías, las Compañías Viejas del Mar de Nápoles, a las tres escuadras de galeras del Mediterráneo. Esta asignación permanente dio vida oficial a la infantería embarcada que, al combatir en exclusividad desde las galeras, constituyó la primera unidad de infantería de marina y, de ella, el Cuerpo de Infantería de Marina recibe su antigüedad. Un paréntesis. En el Atlántico operaban tres escuadras de galeones. La Casa de Contratación sevillana pronto organiza – para atender las necesidades defensivas de las flotas de las Indias - lo que se podría asemejar a un ejército privado si no estuviesen defendiendo intereses del estado. Surge así lo que pronto se conocerá como Tercio de Galeones – en 1528 (4) - y que presenta la novedad de que no se recluta para cada ocasión, sino que permanece de forma estable en los buques y desembarca para invernar en los cuarteles que se le asignen... Paralelamente el rey sigue aprestando escuadras... y adquiere carácter permanente la escuadra del Mar Océano, para cuyo servicio se crea el Tercio del Mar Océano, conocido también como Tercio de Armada, que es tan militar como cualquier otro del ejército y cuenta con mandos permanentes a diferencia del anterior.(3) Pero... sigamos nuestro itinerario histórico. La presión otomana continuaba en Europa - en 1538 en los Balcanes y en 1540 en Budapest - y en el Mediterráneo donde los piratas
  3. 3. berberiscos y Barbarroja “campan por sus respetos”. En 1551 cae Trípoli y las tropas españolas, cuando Felipe II decide recuperarlo, sufren un verdadero desastre. En 1565 los turcos desembarcan en la estratégica isla de Malta y cuando se pretende ayudar a los defensores, se comprueba la carencia de fuerzas disponibles y adecuadas para hacerlo. De manera que la escuadra de galeras, que mandaba D. Alvaro de Bazán, sale el 7 de mayo y embarca en Barcelona 4.000 hombres; en Palmaos se le unen 16 galeras al mando de D. Gil de Andrade; en Génova 1.500 hombres del Maestre de Campo D. Sancho Lodroño y, al fin, el 5 de agosto las fuerzas que han de auxiliar a Malta, se reúnen en Mesina. Cuando desembarcan en la isla era el 7 de septiembre ( a los 4 meses de haberlo decidido). Parece que esta experiencia, constituyó un factor decisivo para que Felipe II reconociese, que era necesario organizar fuerzas disponibles y capaces de combatir a bordo y en tierra. La mayor potencia del mundo no podía, ante un conflicto, empezar a reunir – como en el caso de Malta - una fuerza para emplearla, a veces, en unas condiciones de ambiente y combate que no eran las suyas habituales. En consecuencia el rey decide potenciar las veteranas Compañías Viejas del Mar de Nápoles, en todo momento vinculadas a acciones navales, y ordenó que se creasen tercios que fuesen, desde el primer momento, incorporadas a la Armada. Se crearon Tercios que eran fuerzas reclutadas por Maestres de Campo – incluso, a veces, se conocían por los nombres de sus jefes - que tenían autorización del rey para hacerlo y que eran sostenidos, a veces, por la Corona. Los Tercios que se vincularon a la Real Armada recibieron, desde el primer momento, denominación naval (Mar de Nápoles y del Mar Océano, Armada ...) y en sus escudos llevaban dos anclas cruzadas (escudo de la infantería de marina hasta 1931).Se fundaron los siguientes: · El Tercio Nuevo de la Mar de Nápoles (Tercio de Galeras de Nápoles). · El Tercio de la Armada del Mar Océano. · El Tercio de Galeras de Sicilia. · Tercio Viejo del Mar Océano y de Infantería Napolitana. El Tercio Nuevo de la Mar de Nápoles se creó el 27 de febrero de1566. Fue su primer Maestre de Campo, y fundador, D. Pedro Padilla que se trasladó rápidamente a Nápoles, donde el Virrey Marqués de Mondéjar, le incorporó las Compañías Viejas del Mar de Nápoles, por lo que este Tercio adquirió la antigüedad de estas unidades, es decir 1537, y es por tanto el Tercio cuna de la Infantería de Marina. Llevaba en su escudo dos anclas cruzadas, que fueron el emblema de la Infantería de Marina hasta 1931.
  4. 4. El Tercio de Armada del Mar Océano se organizó en Cartagena el 27 de Febrero de 1566. Fue su primer Maestre de Campo, y fundador, D. Lope de Figueroa que embarcó seguidamente para Nápoles, la principal base española en el Mediterráneo. Este Tercio era el único que no estaba asignado a ninguna escuadra de galeras y se empleaba (cuando se juntaba Armada) para reforzar los Tercios de galeras y desembarcar, en fuerza, sobre la costa enemiga. Podemos decir que es el ascendiente del actual Tercio de Armada y fue la primera FD de la historia. “ El tercio de don Lope de Figueroa, considerado como el mejor de las tropas españolas tuvo una organización marítima. Equipado, armado y un tanto instruido en las maniobras navales y terrestres... tomó en 1567 la denominación de Tercio de la Armada del Mar Océano. Constaba de 40 Compañías y 6.697 hombres, fuerza considerable que no tuvo ningún otro Tercio. Se distinguió, también, de los demás en tener siete capitanes excedentes denominados pláticos, cuya misión se reducía a cuidar del embarque y acomodo de las tropas a bordo – el actual oficial de carga y combate - , y cubría las guarniciones de la armada y de las plazas de Nápoles y Sicília. En una relación oficial de este Tercio, fechada en 1573, aparece que diez compañías se hallaban a bordo de la escuadra del Océano, bajo las inmediatas órdenes de Figueroa; 18 guarnecían Túnez, 4 a Malta y 10 a la provincia de la Pulla”(refª: 4. Capítulo III) El Tercio de Galeras de Sicilia (Viejo del Mar Océano y de Infantería Napolitana) se creó más tarde, el 1 de septiembre de 1571, a un mes de la batalla de Lepanto. · · De manera que se asignó, a cada escuadra, un Tercio de Galeras y a cada galera una unidad de infantería de entidad acorde con la misión asignada. Le cabe el honor al rey Felipe de concebir el concepto de fuerza de desembarco, es decir, proyección del poder naval sobre la costa. Y ” Los Tercios no dejaron de combatir durante los siglos XVI y XVII. A partir de 1704, la nueva ordenación militar los convirtió en regimientos de Bajeles, Armada, Mar de Nápoles y Marina de Sicilia; parte de los cuales pasó al ejército de tierra y el resto siguió en la Armada con el nombre de Cuerpo de Batallones de Marina” (5). Referencias (1) .-Síntesis Histórica y Evolución Orgánica. EAIM. Cap.(E.S) Barrera de Segura. (2) .-Historia de la Infantería de Marina. Rivas Fabal. (3) .- La Infantería de Marina. Historia y Fuentes. Hugo de O’Donnel y Duque de Estrada. (4) .-Historia de la IM. R. Rodríguez Delgado. Andujar. 1927 (Capítulo III). (5) .- Tercios de España. La infantería legendaria. Martínez Lainez y Sánchez de Toca y Catalá. EDAF.
  5. 5. LA INFANTERIA DE MARINA (Desde 1537 – hasta nuestros días) La Infantería de Marina desde el año 1537, hasta nuestros días, se nutre de mandos de distintas procedencias y, en consecuencia, sus grados reciben distintas denominaciones según las distintas épocas por las que ha pasado el Cuerpo y que - de manera muy sucinta y con el riesgo de alguna laguna - se pueden resumir en tres : Primera.- (Desde 1537 hasta 1717). Segunda .- (Desde 1717 hasta 1827) . Tercera .- (Desde 1827 hasta nuestros días). Desde 1537 hasta 1717. Durante este período no había oficiales de la Armada, los marinos se hacían “sobre la cubierta de los buques” por medio de la tradición y la experiencia. El mando militar, de los buques o escuadras, se les encomendaban a personas civiles o a oficiales del ejército, mientras que el mando “marinero” recaía en los pilotos y pilotones formados, en su mayoría, en el Colegio de San Telmo (Sevilla). El combate naval consistía, fundamentalmente, en abordar al contrario y luchar en las cubiertas que se transformaban en el campo de batalla y de ahí la importancia de la infantería. Referencias: 1.- Historia de la Infantería de Marina. José Enrique Rivas Fabal. Editorial Naval. Madrid 1967 2.- Crónica de las Promociones del Cuerpo de Infantería de Marina.(1537 – 1990). A. Sánchez Pastor. Editorial Naval. Madrid. 1991. Segunda Epoca .- (1717 hasta 1827). El desarrollo de la artillería impone el combate a distancia y, por tanto, las escuadras necesitan adoptar formaciones y maniobras adecuadas para la batalla. Fue necesario aunar los mandos militar y marinero y surge el oficial de mar y guerra y - en el año 1717 - el Cuerpo General de la Armada. Mientras tanto, y desde tiempo inmemorial, en los buques “ de la corona” embarcaban tropas procedentes de los Tercios de Infantería con sus mandos propios. Este embarque era temporal, solo para acciones determinadas o como guarnición, y finalizado el cometido asignado se incorporaban a sus unidades de origen. Tanto la tropa como sus oficiales eran del ejército y no navales… Pero algunos Tercios de la Infantería española se van vinculando, ya de modo permanente, a la Armada y toman el nombre genérico de <<Infantería de Armada>>. Estas unidades combaten en la mar pero, también, desembarcan para hacerlo en tierra. La antigüedad de la Infantería de Marina como tal Cuerpo de Tropas - el Cuerpo de Oficiales se crea más tarde - es del año 1537. Su antigüedad corresponde a la del Tercio más antiguo de los integrados en la “Infantería de Armada” - el Tercio Nuevo de la Mar de Nápoles –. (Las Compañías viejas de la Mar de Nápoles son consideradas las primeras fuerzas de Infantería de
  6. 6. Marina propiamente dichas porque el Tercio de Galeones, aunque es más antiguo, solía renovar sus unidades en cada viaje a las Indias, mientras que las Compañías Viejas estaban asignadas de forma permanente a la armada de galeras, del reino napolitano, y a la disposición inmediata del virrey o, más tarde, del capitán general del Mar como mando operativo de todas las fuerzas navales del ámbito) (3). En el año 1717 se crea el Cuerpo de Batallones de Marina y como carecía de Cuerpo de Oficiales propio :”La oficialidad del Cuerpo se cubre con individuos ya plenamente integrados en el Cuerpo General, para las categorías superiores, y directamente procedentes de la Real Compañía como primer destino para las inferiores; por ello las Ordenanza de 1748 disponen que todos los oficiales de la Armada pueden tener destino en Batallones y, a la vez, los oficiales de éstos pueden ser promovidos al Cuerpo General, debiendo considerarse uno mismo ambos cuerpos militares, aunque los destinos sean tan diferentes”. Es decir durante este período (1717 -1827) la Tropa de Marina (Infantería de Marina) fue mandada por oficiales del Cuerpo General que no eran fijos, sino que cumplían comisiones periódicas, por lo que conservaban, en todo momento, las divisas y denominaciones de sus empleos. Los primeros mandos, de los doce batallones del Cuerpo de Batallones, fueron los capitanes de fragata siguientes (5) : de la Veleta, Villavicencio, Iturriaga, de Landa, del Postigo, Fongión, Barrientos, Smit, Serrano Valdenebro, Herrera, de Bentendona y Ristori (Año 1787). Las actividades de estas unidades – y de unidades superiores cuando se formaron - fue siempre brillantísima y reconocida. Valga como ejemplo la comunicación que, sobre el 6º regimiento, remite a sus superiores el general don Joaquín Blakle (Capitán General de Galicia) :”No debo detenerme un momento en asegurar a V.E. que los tres batallones de marina que estuvieron al cargo del dignísimo brigadier don Francisco Riquelme, cuya pérdida es sin duda de las más irreparables desgracias de la campaña, se han distinguido constantemente, acreditando, en general, todos sus oficiales ardiente patriotismo, bizarría en las acciones y mucho celo por el establecimiento y conservación de la disciplina y orden de los cuerpos. Y… no puedo menos de indicar a VE que casualmente conservo en la memoria los nombres de algunos oficiales que se han hecho más beneméritos en la campaña, y así comprendo que, además de los que por verter su sangre en servicio de la patria, son dignos de consideración y, sin perjuicio de los que recomiende el actual general en jefe, merecen de justicia ser atendidos el capitán de navío, y actual comandante de los batallones, don José Meneses; los tenientes de navío y sargentos mayores de artillería e infantería don Francisco Ozcari y don Juan Donesteve; los tenientes de navío don Ramón Romay y don José Leis; el teniente de Fragata don Francisco Saavedra; los alféreces de navío don José Toledo, don José Mazarredo y don Antonio Doral y los de fragata don Juan Valdés, don José Apodaca y don Nicolás Chacón”. Consecuencia de esta comunicación, y de los informes del marqués de la Romana, fue el ascenso, en 9 de marzo de 1809, de un jefe de escuadra, un capitán de navío, cinco tenientes de navío... En un informe se incluye esta alabanza : “Si todo el ejército hubiera sido mandado por marinos, estaríamos paseando por el Prado”.
  7. 7. REFERENCIAS 1.- Historia de la Infantería de Marina. José Enrique Rivas Fabal. Editorial Naval. Madrid 1967 2.- Crónica de las Promociones del Cuerpo de Infantería de Marina.(1537 – 1990). A. Sánchez Pastor. Editorial Naval. Madrid. 1991. 3.- La Infantería de Marina española. Historia y Fuentes. Hugo O’ Donnell y Duque de Estrada. Comandante de IM (EC). EN Bazán 1999. 4.- Compendio Historial del Cuerpo de IM. Comandante de IM R. Rodríguez Delgado. Andujar. 1927. 5- Hasta donde he podido “averiguar” al menos diez, de los doce capitanes de fragata, eran oficiales del Cuerpo General : (D. Ramón de Bertentona, D. Pedro Ristori, D. Antonio García de Postigo, D. José de Veleta, D. Marcos Fonguión, D. Juan M. de Villavicencio, D. Ignacio de Iturriaga, D. Juan de Villavicencio, D. Antonio Fernandez de Landa y D. Tomás Smith) . Don José Serrano Valdenebro procedía del Ejército e ingresó en la Armada en 1777, como teniente de navío. Fue designado para mandar una brigada en 1809, toda ella de infantes de marina, denominada “ Legión Real”. Tercera Epoca .- Desde 1827 hasta nuestros días. “Por RD de 7 de enero de 1827 Fernando VII sanciona el proyecto de su Ministro de Marina por el que se crea la Brigada Real de Marina … La reforma partía de la base de que en la guerra naval del momento el cañón era la principal o incluso la única arma definitiva, y de que no tenía porqué haber ninguna incompatibilidad entre el uso del cañón y el del fusil o en el ejercicio y profesión del soldado de artillería y el de infantería… En la nueva organización todos sus componentes debían ser instruidos en ambas antiguas especialidades… La Brigada formaba un cuerpo enteramente separado del General de oficiales de la Armada; sus grados y denominaciones, así como el uniforme diferían. Por ello bien puede decirse, que es este momento cuando por primera vez se cuenta con oficialidad propia… una RO, de 5 de octubre de 1828 se encargó de recordar la prohibición del pase de los oficiales del Cuerpo General a la Brigada Real y viceversa…”(3). En la segunda época se había producido otra fase en el desarrollo histórico de la infantería de marina, pero aún no alcanza su madurez, pues sus oficiales y jefes, nervio y cerebro de la corporación, eran elegidos ya entre los del ejército que servían en el Cuerpo, ya entre los de marina, pudiendo volver a sus respectivas procedencias sin poder sentir ese “espíritu de cuerpo”, tan preciso para cimentar las virtudes militares, de las que tanto necesita este cuerpo militar, por tener que adaptarse a las incomodidades, privaciones y grandes dificultades que ofrece tanto la vida como la lucha el mar, unidas a las que puedan originarse en la tierra, al desembarcar en costa, muchas veces hostil, y seguir tierra adentro, sin más medios que los que ella misma haya podido procurarse, si ello le fue posible, y realizar la misión de conquista en un medio tan opuesto del que ya había conseguido habituarse. Y así se llega hasta el siglo XIX en el cual el Cuerpo ya tiene oficiales propios.(1)
  8. 8. En efecto en el mes de enero de 1827 se crea la Brigada Real de Marina, por fusión del Cuerpo de Batallones de Marina (Infantería de Marina) y del Real de Artillería de Marina que pronto se separan de manera definitiva. E inmediatamente, también, se vio la necesidad de que el Cuerpo de Infantería de Marina contase con Oficiales propios y nace el primer centro de formación de oficiales, con la denominación de Academia de la Brigada Real de Marina, con sede en San Fernando (1830), que luego, en 1845 se integraría en el Colegio Naval. Allí se formaron los oficiales de Infantería de Marina hasta la promoción 124 en que pasaron a la Escuela Naval Militar. Los jefes y oficiales, de esta tercera época, son dignos sucesores de sus compañeros de la época anterior. Son abundantes los hechos de guerra llevados a cabo por los infantes de marina, tanto en las guerras carlistas como en ultramar. Fue muy corriente, en aquellos años, que numerosos jefes y oficiales del Cuerpo ostentasen empleos o grados superiores concedidos por el Ejército en campaña, y ello es testimonio, no solo del valor con el que combatieron, sino de la permanencia de los mismos en operaciones, que fue en proporción muy superior a la de los oficiales del Ejército. (6) REFERENCIAS 1.- Historia de la IM. Rivas Fabal. Editorial Naval. Madrid .1967. 3.- La infantería de Marina española. Historia y Fuentes. Hugo O’Donnell y duque de Estrada. Comandante de IM(EC) . EN Bazán.1999. 6.-La Infantería de Marina durante la Restauración. 1875-1893. María del Carmen Cózar. Universidad de Cádiz 1993. (Páginas 39/40) : “ El Decreto-Ley de 31 de Agosto de 1869 establecía – para la IM – los ascensos por antigüedad absoluta con dos excepciones: el de Brigadier a Mariscal de Campo… y el de jefes y oficiales por méritos de guerra. Sin embargo no parece que este precepto tuviese aplicación real… pues en contra de lo prevenido para la IM, se le aplicó lo establecido para los Cuerpos Facultativos del Ejército, donde estaban vedados los ascensos por méritos de guerra, aunque no en los Generales de Infantería y Caballería… cuando un oficial perteneciente a aquellos se hacía acreedor a esta recompensa (ascenso por méritos de guerra), se le concedía el grado o empleo superior en el Ejército, pero no en el Cuerpo al que pertenecía, pudiendo, en su caso, elegir entre desempeñar destino en el citado Cuerpo, con el empleo hasta entonces ostentado, o hacerlo en Infantería o Caballería con el Empleo superior concedido”. EL 6ª REGIMIENTO DE INFANTERÍA DE MARINA año 1814, en la Batalla de Tolosa contra los franceses, el 6º regimiento de infantería de marina pasa a Francia, persiguiendo a las tropas napoleónicas, siendo la primera unidad española que cruza los Pirineos, valiéndose por su heroísmo y lealtad, la corbata azul de Tolosa y el lema Valor y Disciplina”. (1)
  9. 9. A principios del año 1808 el Cuerpo contaba con cuatro batallones, de seis compañías cada uno, pero la Marina no podía – ni quería - permanecer ajena al combate, originado con la epopeya del 2 de mayo contra las tropas napoleónicas, así que determina que se auxilie a los ejércitos en campaña con la tropa de batallones de infantería de marina y con las brigadas de artillería. Se nombra al brigadier don José Serrano Valdenebro para que pase a la Isla de León a organizar los batallones de Marina y brigadas de artillería. El esfuerzo de la Armada es formidable pues formó y pertrechó los siguientes regimientos : 1º, 2º y 3º en Cádiz; 4º y 5ª en Cartagena y el 6º en Ferrol. (Cada regimiento debía constar de dos batallones y cada uno de estos de ocho compañías : una de granaderos, otra de cazadores y seis de fusileros). Todos estos regimientos se iban a cubrir de gloria en la campaña contra las fuerzas francesas El 6º regimiento, que salió de Ferrol , tomó parte en los combates de Balmaceda y Orrantía, en las Vascongadas, y después en la batalla de Espinosa de los Monteros, ya en tierras de Burgos (noviembre de 1808). El regimiento se batió, también, en las tres acciones de guerra de Lugo. Un batallón, mandado por el capitán de fragata Romay (2) tomó la difícil y dominante posición de la cumbre de La Puebla de Sanabria, haciendo al enemigo más de 700 prisioneros y tomándole muchas armas y municiones que tenía almacenadas en la iglesia y en el castillo; hoy puede uno subir allí y considerar la hazaña. También se batió el 6º Regimiento de Infantería de Marina en la victoriosa batalla de Arapiles y en la tentativa de tomar al enemigo el castillo de Burgos. Volvieron algunas compañías a El Ferrol y quedó en campaña un batallón de siete compañías, al mando de Romay ya ascendido a capitán de navío por sus méritos de guerra. Avanzó el batallón sobre San Sebastián en la fuerte columna que mandaba el general británico Graham. Para bloquear la plaza por mar, se armó una flotilla de lanchas de 10 cañoneras y obuseras así como una goleta y un bergantín. Las embarcaciones fueron tripuladas con alguna marinería de la zona y tropa del 6º Regimiento y mandadas por sus oficiales naturales. La flotilla actuó a las órdenes del almirante inglés Collier, que mandaba las fuerzas conjuntas del Cantábrico. El resto del regimiento se batió, a las órdenes del general Wellington en la batalla de San Marcial, la última que se desarrolló en territorio español. Se atribuye a Wellington una alocución enfática al estilo militar de la época: ORDEN DEL DIA : “ ¡¡Guerreros del mundo civilizado! !: Aprended a serlo del 4º Ejército Español formado por soldados gallegos que tengo la dicha de mandar; cada soldado de él merece con más justo motivo que yo el bastón que empuño... Dos divisiones inglesas fueron testigo de este original y singularísimo combate, sin ayudarles en cosa alguna para que llevasen ellos solos una gloria que no tiene compañera en los anales de la historia.
  10. 10. ¡¡ Españoles!! : Dedicaos todos a imitar a los inimitables gallegos. Distinguidos sean hasta el fin de los siglos por haber llevado su denuedo y bizarría a donde solo ellos mismos se podrán exceder, si acaso es posible. ¡¡Nación española!! : premia a la sangre vertida por tantos Cides victoriosos . Dieciocho mil enemigos, con numerosa artillería, desaparecieron como el humo para que no os ofendan jamás. ¡¡Franceses!! Huid pues, o pedir que os dictemos las leyes, porque el 4º Ejército va detrás de vuestros caudillo. Lord Wellington“ (5). Y entre las unidades del 4º Ejército estaba operando en vanguardia el 6º Regimiento de Infantería Real de Marina, antepasado directo de nuestro actual Tercio del Norte. Lasso de la Vega en su “Marina Real de España”, relata sucintamente la conquista de un objetivo en un terreno elevado, por las fuerzas del 6º Regimiento – una altura, con dos cañones, bien defendida por los franceses - . “ Fue atacada por nuestros marinos con el mayor denuedo y tomado a pesar de la tenaz resistencia que hubieron de vencer”. Se retiraron los franceses a la Peña de Onzin y “ de allí los nuestros los desalojaron de nuevo, apoderándose de sus objetivos... no sin sellar con su sangre la victoria”. Los nuestros seguían a su jefe capitán de fragata Mosquera “que les dio ejemplo de valor y bizarría “. Su anterior jefe Romay había pasado a mandar toda la segunda brigada de la que formaba parte nuestro 6º Regimiento. Se pasó el Bidasoa, se tomó Bayona, Pau, se cruzó el Nivelle... “Derrotado el ejército francés es perseguido más allá de sus fronteras y hacia él van las fuerzas españolas llevando en extrema vanguardia el 6º Regimiento de infantería de marina que fue, por ello, el primero que, al atravesar la frontera de Irún, pisa tierra francesa, llegando a media legua de Bayona". (4) Y así alcanzamos la gloriosa batalla de Tolosa (10 de abril de 1814). Manda el ejército enemigo el general Soult, que había quedado como jefe supremo de las fuerzas napoleónicas en España y que se había hecho fuerte, en su retirada, en la plaza de Tolosa. Sigamos de nuevo a Lasso de la Vega : “ El batallón de marina (6º regimiento) despreciando el formidable fuego de artillería y fusilería se arrojó con los demás cuerpos de la división a la bayoneta sobre los enemigo, cargándoles y obligándoles a encerrarse en la ciudad. Allí acosados y copados les obligaron a capitular”. “El 9 de abril se inicia el ataque que es encarnizado y la defensa valiente, pero el ejército aliado todo lo arrolla. Termina el combate hacia las 14.00 horas del día 11, abandonando el campo el francés y entrando en ella el aliado el día 12”. (4)
  11. 11. De este modo el 6º Regimiento ganó el escudo de distinción de Tolosa – Valor y Disciplina - y, para su bandera, la corbata azul que hoy luce con orgullo nuestro Tercio del Norte de Infantería de Marina, descendiente de aquel 6º regimiento, cuyas hazañas se han relatado sucintamente. Referencias : 1.- Efemérides del Cuerpo de Infantería de Marina. EIM. D. José Gonzalez Barba. 2.-Don Ramón Romay Jiménez es quizá la figura más señera de nuestra infantería de Marina en la Guerra de la Independencia. Sirvió, desde teniente de navío hasta alcanzar el grado de brigadier, en los batallones de marina, mandando el 6º Regimiento de IM y unidades superiores. Llegó a capitán general de la Armada (1843) y fue vicepresidente del Almirantazgo. 3.- CA Martinez – Valverde. RGM Agosto – septiembre 1995. 4.- Rivas Fabal. Historia de la IM española. 5.- El Tercio del Norte. Los Infantes de Marina del Cuartel de Dolores. Varios autores. Editorial Diputación Provincial. A Coruña. EL DESEMBARCO EN LAS TERCERAS (AZORES) El desembarco en las Azores fue una operación de “gran estilo”, en la que participó una entidad de fuerzas muy importante y constituye una de las páginas mas sobresalientes de la Infantería de Marina. Felipe II fue reconocido rey de Portugal el 16 de abril de 1581. El pretendiente al trono portugués Prior de Crato se había refugiado en la Tercera (Azores) y, desde la isla - con la ayuda de Francia e Inglaterra - esperaba recobrar su pretendido reino. El archipiélago de las Terceras estaba constituido por las islas : Tercera (la mayor), otras de menor tamaño y las de San Miguel y Santa María que habían reconocido al rey de España. Felipe decidió asegurar todo el archipiélago por dos razones. Por una parte quería anular el foco rebelde y, por otra, deseaba dominar las islas Terceras que ocupaban una posición estratégica privilegiada en medio del Atlántico. En el siglo XVI su importancia era mayor, que en la actualidad, pues constituía una excelente base para el estacionamiento, el abastecimiento y apoyo de las flotas de Indias. Para cumplir la decisión del rey se realizaron tres campañas en los años 1581,1582 y 1583. En la última campaña se desembarcó en fuerza, se conquistó la isla Tercera y se redujo definitivamente el foco rebelde de las Azores. En mayo de 1583 una escuadra francesa de 15 naves (dos de ellas inglesas) - con 100 piezas de artillería para fortalecer las defensas de la isla y 1.200 hombres para guarnecerla - puso rumbo a la Tercera para contribuir a la defensa contra previsibles ataques españoles. La guarnición
  12. 12. quedó constituida por una fuerza de unos 5.000 hombres agregados los franceses e ingleses a los portugueses. La isla ofrecía buenas condiciones para la defensa y, después de tres años de rebeldía, estaba fuertemente defendida, pues disponía de zonas fortificadas – entre ellas las dos ciudades más importantes de la isla -, trincheras y emplazamientos de artillería. El plan de defensa contemplaba una reserva móvil, una unidad de “reconocimiento a caballo” para recorrer la costa y dar pronto aviso de la presencia enemiga y la flota se mantuvo fondeada – y preparada para colaborar en el plan de defensa -. Jornada memorable fue la de la Tercera. El 25 de junio D. Alvaro de Bazán (Marqués de Santa Cruz ) sale para las Azores con una flota de 91 naves (1) , llevando a remolque 7 barcazas de desembarco a las que posteriormente se agregaron otras 22. Doce galeras tenían la misión de batir la playa, con su artillería proel, y remolcar las barcazas de desembarco. La artillería de la flota se calcula en unas 700 piezas de diferente calibre. La Fuerza de Desembarco, al mando del Maestre de Campo D. Lope de Figueroa (2), estaba constituida por 8841 hombres a los que se añadieron los 2.600 del Tercio de Iñiguez de Zárate de guarnición en la isla de San Miguel (3) y las coronelías alemanas mandadas por D. Juan de Sandoval. (Ya el Tercio de Armada era una unidad con gran experiencia de combate. “El tercio de Figueroa inauguró su existencia participando en la batalla de Lepanto. Combate después en Túnez y en Malta ...”).La Fuerza Anfibia, en definitiva, estaba constituida por unos 15.000 hombres que incluía una Fuerza de Desembarco de más de 11.000 hombres Una vez en la zona de desembarco, y tras un exhaustivo reconocimiento, se elige la playa de “Das Molas” para el asalto, pues disponía de condiciones adecuadas para la varada y capacidad para el desembarco de la 1ª ola de 4.000 hombres. La playa estaba defendida por unos 250 franceses y portugueses en trincheras, un fortín que dominaba la playa y tres cañones. En la madrugada del día 26, diez galeras aproaron la playa de desembarco, mientras dos galeras hicieron una maniobra de diversión en otra zona. La playa fue tomada en media hora por los veteranos infantes de marina y se fue ganando terreno donde se reorganizaron las compañías. Se guarnecieron rápidamente las colinas que flanqueaban las playas y se ocupó una fuerte posición al sur para interceptar posibles refuerzos. Cuando estos se presentaron ya la vanguardia de la FD estaba organizada y en orden de combate, mientras desembarcaba la 2ª ola con la artillería de campaña. · “Los franceses se hicieron fuertes en una colina pero su enconada resistencia no sirvió para contener la irresistible máquina militar española. Los soldados españoles permanecieron en posición toda la noche y al romper el alba se continuó el ataque . La rendición de la Tercera fue el 2 de agosto y a ella siguieron la de las islas menores... Tanto el planeamiento como la ejecución de la operación fueron irreprochables . La elección de la playa, la organización del barqueo, el fuego naval de apoyo, la rapidez del asalto, la consolidación de la cabeza de playa, la penetración hacia el interior, la explotación del éxito y la maniobra de fijación en Agra entran dentro de los cánones doctrinales en que se han basado las más brillantes operaciones anfibias registradas en la Historia “ (3)
  13. 13. · “La materialización del desembarco es un brillante ejemplo de lo que hoy llamaríamos guerra de maniobra. El enemigo guarnece en fuerza las probables playas de desembarco y cuenta con una fuerte reserva. El CFD , después de un concienzudo reconocimiento descubre una playa menos idónea para un desembarco y por ello menos guarnecida. Al objeto de desviar la atención del defensor se efectúa una demostración, apoyado por el fuego de cañón de las galeras, sobre una playa más adecuada para el desembarco y hacia allí el enemigo orienta su defensa, mientras la fuerza de desembarco desembarca en la playa considerada poco idónea para el asalto. Una vez en tierra , eliminada una débil resistencia, la FD cierra sobre el enemigo al que vence” (4) Dice el poeta que con esta victoria el Marqués de Santa Cruz podía decir : “ el fiero turco en Lepanto - y en la Tercera el francés - y en todo el mar el inglés - tuvieron al verme espanto – Rey servido y patria honrada – dirán mejor quien he sido – por la Cruz de mi apellido – y por la cruz de mi espada.” (5) La campaña de la Tercera en 1583 fue una de las más brillantes de la Infantería de Marina española. Con esta victoria el Tercio de D. Lope de Figueroa recibe el nombre de “Tercio de la Tercera”. Referencias: (1).- Curiosidad : Cervantes iba embarcado en la galera San Mateo. (2).- El Maestre de Campo D. Lope de Figueroa es considerado, por razones históricas, el primer Jefe del actual Tercio de Armada y sucesor del Tercio de Armada del Mar Océano (3).- Las Operaciones Anfibias. Alte Alvarez-Maldonado y Gral de Infantería de Marina Gamundi. E. N. Bazán (4).-Síntesis Histórica y Evolución Orgánica. EAIM. Cap.(E.S) Barrera de Segura. (5).-Historia de la Infantería de Marina. Rivas Fabal (6).-Historia de la IM. R. Rodríguez Delgado. Andujar. 1927 (Capítulo III) BAJAS EN COMBATE El Cuerpo de Infantería de Marina, por estas fechas del año 1865, tenía una Fuerza muy importante destacada en Cuba y Santo Domingo. Eran éstas, zonas de combate donde nuestros antecesores se batían, con gran heroismo, cumpliendo los cometidos que su Patria les había asignado.
  14. 14. La "Gaceta de Madrid", de este día del año 1865, publica las bajas de los Batallones de Infantería de Marina en esas zonas de combate habidas durante el segundo semestre de 1.864 y que se distribuían así : correspondientes al Primer Batallón : 68 bajas; 79 al Segundo: 4 al TLA ASOMBROSA HOJA DE SERVICIOS DE UN INFANTE DE MARINA CURIOSIDADES. EL CORTE DE PELO Una Real Orden del 26 de febrero de 1806 dispuso que se obligase a cortar el pelo a los Soldados de Marina, a pesar de la "petición de gracia en razón de poder ser agarrado por el cabello aquel que se caía al agua, salvándose de la muerte".El uso de bigote se autorizó en el año 1815, y la barba corrida se generalizó en su uso a los jefes, oficiales y tropa a partir de 1869.(Sr Glez Barba) ¿Sabeis por qué el aniversario del Cuerpo se celebra el 27 de febrero? Pues porque tal día como hoy - 22 de abril - de 1981 (orden Ministerial 415/129/81) se fijó a efectos conmemorativos, el 27 de febrero de 1537, como el día de la creación del Cuerpo de Infantería de Marina. “... para recordar y honrar a todos los infantes de marina que dieron su vida por España, es conveniente fijar la fecha concreta. Dado que el 27 de febrero de 1566 se constituyeron el Tercio de la Armada del Mar Océano, el Tercio de galeras de Sicilia y el Tercio Nuevo de Nápoles, parece lógico el combinar el año de antigüedad del Tercio de Nápoles, con el día del mes de constitución de los Tercios citados para elegir la fecha completa...” · El Tercio Nuevo de la Mar de Nápoles se creó el 27 de febrero de1566. Fue su primer Maestre de Campo, y fundador, D. Pedro Padilla que se trasladó rápidamente a Nápoles, donde el Virrey Marqués de Mondéjar, le incorporó las Compañías Viejas del Mar de Nápoles, por lo que este Tercio adquirió la antigüedad de estas unidades, es decir 1537, y es por tanto el Tercio cuna de la Infantería de Marina. Llevaba en su escudo dos anclas cruzadas, que fueron el emblema de la Infantería de Marina hasta 1931. · El Tercio de Armada del Mar Océano se organizó en Cartagena el 27 de Febrero de 1566. Fue su primer Maestre de Campo, y fundador, D. Lope de Figueroa .... Podemos decir que es el ascendiente del actual Tercio de Armada y fue la primera FD de la historia. Clases de Marcha para la Infantería de Marina. Siempre supe que la Legión tenía el merecido privilegio – como tiene otros – de desfilar a 160 pasos por minuto. Y siempre me preguntaba por qué la Infantería de Marina no tenía una regulación semejante. Pues resulta que el Cuerpo por una Real Orden - muy estudiada y detallada - disfruta de una cadencia superior aunque, hay que reconocer, solo en cortas distancias. En efecto :
  15. 15. El 13 de julio del año 1861, una Real Orden determinaba que :”... luego de los estudios teóricos de los conocimientos del cuerpo humano y los datos prácticos referentes a diversos ejércitos europeos, se adopta para la infantería de Marina las siguientes clases de marchas : Marcha ordinaria, de 116 pasos por minuto y cada paso de 55 cm. Marcha lenta de 76 pasos por minuto y cada paso de 55 cm., a emplear solo en procesiones y en otros actos solemnes. Marcha ligera, al paso gimnástico de 180 pasos por minuto, no debiéndose recorrer de este modo sino distancias menores de 500 metros”. EL RECLUTAMIENTO DE LOS ANTIGUOS INFANTES DE MARINA Un buque de la Armada tenía una dotación que estaba constituida por la tripulación y la guarnición; ambos grupos se mantenían distintos y, por eso, comían y dormían separados. La tripulación era la “gente de mar”, responsable de la maniobra marinera – aunque colaborasen, cuando era necesario, “gente de la guarnición” - . La guarnición era la unidad de infantería de marina que realizaban los servicios de armas y constituían la fuerza de desembarco. También era la fuerza en la que se apoyaban los oficiales del buque para mantener la disciplina. Quizás por esta razón, el soldado gozaba a bordo de más consideración que el marinero, ya que es ... “criado del rey” y profesional de la más noble de las actividades... “incluso los que carecen de graduación o ventaja alguna reciben el tratamiento de “señor soldado” por parte del vulgo”. “La táctica naval de entonces exigía una fuerza numerosa de infantería de marina en los buques, siendo por lo general, en los navíos, como en las galeras, superior a la marinería. Había, además, otra razón poderosa, y es que siendo la tripulación un conjunto abigarrado de vagos y delincuentes, fruto del consorcio de los enganchados por despótica leva y de los condenados a galeras, se hacía más necesario el soldado, que era el representante genuino del orden, la subordinación y la disciplina". (8) Ya en 1568 Don Juan de Austria informaba a Felipe II sobre la necesidad de contar con tropa acostumbrada a la navegación continuada, a desplazarse con desenvoltura a bordo, que supiese nadar y añadía :” Así como el soldado de mar se ha de ejercitar diferentemente del de tierra, tiene necesidad de muchas cosas que el otro puede carecer y al contrario. Porque la vida a bordo es totalmente distinta a la vida en compañía y el soldado de Marina tiene uso de las viandas que se acostumbran sobre el mar porque la diferencia que hay de ellas a las de tierra no le cause enfermedad, como es muy ordinario...” Cuando en una escuadra había escasez de tropa era preciso su recluta. Había varios sistemas : La leva de voluntarios – que era la normal y preferida -, la leva forzosa, y la recluta de vagos “levas para la tierra de ociosos” – que era menos empleada -. Las escuadras recibían, además,
  16. 16. personal condenado a servir como soldados “sin sueldo en la tropa de armadas y escuadras, que chancillerías y tribunales imponían, debiendo el reo costearse su propia ración a no ser pobre declarado”. El número de tropa alcanzado por el método de recluta forzada no fue despreciable especialmente en las galeras, pero precisó un rígido control que evitara los abusos; por ello instruye Felipe II a don Juan de Austria en vísperas de Lepanto : “han de tener cuidado nuestros Oficiales de asentar en sus libros el día que se presentaren con sus sentencias y del tiempo que sirvieren, que ha de ser todo aquel porque fueren condenados y no permitir que se ausenten y dejen de servir conforme a lo contenido en sus sentencias”. Las movilizaciones forzosas de vagabundos parece que se pusieron en práctica a partir de 1620 “Destinándose los alguaciles... a recoger a los bagantes para aplicarlos a las dichas levas”. El procedimiento de recluta normal era sencillo y el número a captar fácil de prever, pues los efectivos de tropas de las escuadras eran relativamente fijas, variando solo con motivo de la creación de nuevas agrupaciones navales... por tanto las necesidades de personal se reducía a cubrir las vacantes que se producían. “Cada escuadra realiza su propia recluta siendo normalmente las propias bases el banderín de enganche y la zona de procedencia de los mozos, el litoral próximo, ya que con frecuencia eran familiares, amigos o paisanos de otros soldados. Las tropas para las flotas atlánticas se reclutaban en zonas litorales, especialmente del norte de España, donde las entidades regionales se comprometían a proporcionar un número determinado de soldados... El soldado de marina se obtiene, pues en medios ya habituados al mar, en familias de marineros y pescadores. La Carrera de Indias parece tener más aliciente para los andaluces no solo costeros sino de poblaciones del interior... la flota de Galeones se nutre de gente del Sur; las Galeras de España del litoral mediterráneo y las escuadras italianas de sus poblaciones marítimas. Sin embargo en algunas ocasiones la leva se hacía en cualquier parte”. El criterio del momento para el soldado ideal eran las siguientes: “ Ojos vivos y despiertos, cabeza derecha, pecho alto, espaldas anchas, brazos largos, dedos fuertes, vientre pequeño, muslos gruesos, piernas delgadas y pies enjutos... No debían ser asentados sin ser probados primero en la carrera, el salto y la lucha” (1) Toda nueva leva venía precedida por una orden del rey, o consejos competentes de su orden, que informaba a las autoridades de la campaña a emprender. Se nombraban capitanes con el cometido de reclutar y comisarios con los de proponer los lugares concretos, itinerarios de marcha de cada compañía de reclutamiento - para evitar interferencias entre los diferentes reclutadores -, lugares de alojamiento... Se emitían ordenes de asistencia a las autoridades locales. Los oficiales reclutadores recibían una “patente” - despacho real de capitán con mando mientras durase la comisión – que venía acompañado de la “conducta” para recibir un sueldo proporcional al número de gente a reclutar. También en la propia conducta, o documento aparte, se daba toda clase de información como itinerarios, ciudades a visitar... y el plazo exacto de presentación en el puerto base. Llegado el reclutador a un lugar, y después de presentar sus ordenes a las autoridades locales, elegía un lugar destacado (plaza o iglesia mayor) y allí en el mejor lugar enarbolaba la bandera de leva, escogida por el propio capitán pero con las características propias de las unidades
  17. 17. marítimas.:”Hecha la necesaria publicidad de abrirse el enganche con el tremolar de la bandera sujeta por el alférez con una sola mano... y redoblando los tambores “a furia”, se iban presentando los voluntarios y manifestando su deseo de enrolarse....”. No se podían asentar ni mozos menores de 20 años, ni “viejos” sin especificar edad (2), ni frailes y clérigos, ni criados sin permiso de sus amos, tampoco los que se sospechase pretendían quedarse en las Indias, ni enfermos contagiosos especialmente los aquejados de lepra y epilepsia, aunque “no se alegaban razones de efectividad sino económicos” : “porque se han visto algunos que solo las asientan para curarse a costa de mi Hazienda”. Como cosa curiosa había prohibición de admitir para soldados de Mar “ a los que no fuesen naturales destos reinos” (1) Tras el alistamiento se le proporcionaba normalmente, a cada soldado, 10 días de paga. En el libro de la compañía se asentaban nombres, características físicas, edad, vecindad y nombres de los padres. En el libro se incluía el concepto de pago : arcabucero, piquero... Realizada la recluta, la compañía se dirigía hacia el lugar de reunión o hacia el puerto de embarque donde se le dotaba de armamento y vestuario. Y un detalle curioso para evitar la “pillería” : >>> “El banderín de enganche para las tropas del Mar Océano no se abría cuando las compañías estaban desembarcadas y alojadas en el presidio de Cádiz, por temor a que gentes del vecindario se alistasen para luego desaparecer y ocultarse cuando correspondiese embarcar”. Referencias y Notas : 1.-La Infantería de Marina Española. Historia y Fuentes. Hugo O’Donnell y Duque de Estrada. 2.- La Instrucción para la Armada de Galeones de 1573 imponía que sus soldados no fuesen menores de 20 años ni mayores de 50. Las Ordenanzas del Océano de 1633 exigían 18 años y “fuerza necesaria para manejar un arcabuz”. Sin embargo, en esto de la edad debía haber excepciones, pues ya conocemos a Morillo que ingresó a edad muy temprana. 3.- Tercios de España. La Infantería Legendaria. Martínez Lainez y Sánchez de Toca. EDAF 4.- Historia de la Infantería de Marina .Rivas Fabal. Editorial Naval.1967. 5.- Las necesidades de tropa de infantería de marina eran muy importantes. El general Alaez (Historia de la Infantería de Marina. Editorial Naval. Tomo I) dice : El Reglamento de Guarnición de Navíos de 1808 efectúa la siguiente correspondencia entre cañones y guarnición de infantería de Marina : Buque de 80/130 cañones : 200 hombres;74 cañones : 170 h; 60/64 cañones : 150 h;54 cañones : 112 h; 42 cañones : 84 h; 40 cañones: 64 y 34 cañones : 56 h. 6.- En el mismo sentido se expresa Don Miguel Alía Plana.(Tesis sobre : La Armada y la Enseñanza Naval (1700/1840) en sus Documentos...) “... En un navío de 74 cañones y en tiempo de paz solían embarcar de 100 a 120 soldados de marina (una compañía), subiendo a unos 200 en un tres puentes, aunque en tiempo de guerra se aumentaba a casi el doble su número. En los buques menores también había guarnición, consistiendo por ejemplo en medio centenar de soldados de infantería, en tiempo de guerra, para una fragata de 36 cañones. Por ejemplo en la de la fragata de S.M. Astrea de 36 cañones, mandada en 1771 por don José de Córdova encontramos un total de 232 plazas divididas en tripulación: 22 oficiales de mar, 40 artilleros, 46 marineros, 32 grumetes, 9 pajes y 15 criados, que hacían un total de 164 plazas. Y como guarnición 2 sargentos, 1 tambor, 2 cabos y 42 soldados de infantería de batallones de marina más 1 condestable, 1 cabo y 6 artilleros de las brigadas de artillería de marina, que hacían un total de 55 hombres”.
  18. 18. 7.- En la época de su mayor apogeo, en 1786, la Armada llegó a tener 12 batallones de marina con más de 12.000 hombres, a los que se añadieron unidades del Ejército, para ser utilizados como infantería de marina, ya que la cantidad de infantes requeridos, en tiempo de guerra, para guarnecer tantísimos buques de la Armada hicieron recurrir al Ejército para este cometido. Algo que por otra parte era normal en todas las marinas de la época, incluida la Royal Navy. Hoy en día varios regimientos del Ejército de tierra lucen símbolos - como anclas en sus escudos - como muestra de este pasado marino. Los Artículos 12.º y 13.º, título II tratado V de las Ordenanzas Navales de 1748 incluían esta posibilidad:“Si se destinare regimiento o batallón entero del Ejército a servir en la Armada, en sus bajeles o arsenales, desde el día en que tome posesión de este destino hasta en el que cese, dependerá de la Jurisdicción de Marina, del mismo modo que depende de la del Ejército la tropa de Marina empleada fuera de las capitales de los Departamentos”(6) 8.- Historia de la Infantería de Marina. R. Rodríguez Delgado. Comandante de IM. Andujar. 1927 El día 18 de julio del año 1769, se trasladaron los Batallones de Marina de Cádiz a San Fernando. Estas Fuerzas, en un principio, debieron alojarse en las Dependencias del puente Zuazo y Castillo de San Romualdo, toda vez que los terrenos para alzar la población de San Carlos, donde se ubicaría el Cuartel de su nombre, se adquirieron en 1775. La primera de las obras emprendidas en tal ambicioso proyecto, fue precisamente la del Cuartel de Batallones, y debió dar comienzo en 1783. Su costo fue de 4.876.000 reales, de los cuales 1.727.000 se aplicaron a jornales. Su capacidad era para 2.000 hombres. Tenía 108 m. de frente y 17 de altura". Infantes de Marina a bordo de galeones. ¡¡Qué duros eran aquellos antiguos infantes de marina!! La verdad es que causa admiración comprobar como vivían y como combatían por su Patria, en todos las mares del globo, llevando una existencia tan difícil y siempre alejados de sus seres queridos. Porque, a bordo de los buques, un infante de marina soportaba una existencia mucho más dura que en tierra. En las galeras – embarcaciones de vela y remo de gran eslora pero estrecha manga - la vida era sumamente penosa, los soldados vivían y dormían a la intemperie en el reducido espacio que dejaban los remeros, que ocupaban bancadas a ambas bandas. Solo quedaba un banco longitudinal, en el centro de la nave, destinado a los soldados y hacia el centro del mismo un espacio para los hornillos en los que se cocinaba. En los galeones no es que los soldados gozasen de grandes comodidades pero, al menos, podían dormir bajo cubierta al socaire de las inclemencias del tiempo. Los infantes de marina comprendían fusileros y granaderos. Los fusileros eran los más numerosos y contribuían al poder de fuego del buque con sus mosquetes en los combates navales durante el abordaje. Los granaderos eran la fuerza de "élite" y solían reclutarse con los hombres más altos y decididos, ya que su misión era lanzar granadas – de ahí su nombre - contra el buque enemigo, lo que tenían que realizar exponiéndose, inicialmente, más que el resto. “El típico gorro de piel de los granaderos es debido a este tipo de misión, ya que para lanzar sus proyectiles era mejor tener un gorro sin "alas" como los tricornios, bicornios o chisteras de los fusileros, que no entorpecieran el cometido ”. (2) Todos estos infantes portaban, además de su reglamentario mosquete, un sable más corto que el que utilizaban sus colegas de tierra.
  19. 19. La figura del mosquetero aparece en la infantería a partir de 1567 pero, en la mar se venía utilizando antes, ya que la misión del soldado era barrer con su fuego la cubierta del buque enemigo. Los soldados aprovechaban parapetos y empavesadas para apoyar su pesada arma y hacer buena puntería; cuando se lanzaban al abordaje no solían desprenderse del mosquete, pues empleado como maza era un arma contundente en el combate cuerpo a cuerpo. “… Al arriar los ingleses la bandera del “San Nicolás”, encuentran a Martín de centinela junto a la bandera que, después de ensartar al oficial como una mariposa con un alfiler, sin poder desprender el sable del mamparo en el que estaba clavado, coge su fusil a modo de maza, tumbó a los que le rodeaban, hizo huir al resto, a los que persigue a mazazos…” (1). El mosquete es el arma preferida, a bordo, estableciéndose por las Ordenanzas del Mar Océano que la mitad de la infantería de la Armada estuviese dotada de mosquetes … “porque este arma es útil para los navíos y el modo de pelear que tienen y el resto de arcabuces y picas por mitad ”. En los buques gozaban de gran predicamento las “naranjeras” y los mosquetes de posta que permitían disparar una verdadera lluvia de proyectiles y clavos sobre la cubierta del buque adversario. “Para la campaña de las Azores se reunieron 1.240 mosqueteros, y fue allí donde se descubrió su utilidad que determinaría su preponderancia durante el siglo XVII”. (3) La vida a bordo era muy, pero que muy dura. Los hombres dormían y comían en las cubiertas inferiores atestadas, con las portañolas como las únicas ventanas por las que penetraba la luz y el aire, por lo que el hedor merecería el nombre de "olor a tigre” que, quizá se empezó a usar entonces y se emplea actualmente. Y aun había más “habitantes” en el buque – especialmente en presencia de largas singladuras -eran animales vivos para proporcionar carne fresca; los más grandes estaban encerrados, pero los pollos, patos y algún que otro cerdo a menudo lograban escapar del guarda-agujas y pululaban por la cubierta, contribuyendo a la suciedad y al “nivel del olor a tigre”… El soldado embarcado tenía derecho a comer a cuenta de Hacienda aunque después el importe se le descontaba de su sueldo… La tropa a bordo recibía una ración consistente en unos alimentos constantes para toda la semana : bizcocho, vino, “minestra”, aceite, sal y otros variables : tocino para cuatro días, pescado salado para otros dos y el día restante queso… El adiestramiento profesional era competencia del sargento, auxiliado por los cabos de escuadra, pero la verdadera escuela la constituían los veteranos, muchos con más de veinte años de servicio, en cuyos grupos, o camaradas, se integraban los bisoños, de manera que en poco tiempo adquirían la técnica, las virtudes y los resabios de la “infantería vieja”. Cervantes en recuerdo de su experiencia como soldado en la galera “Marquesa” escribe : ”Es escuela la soldadesca donde el mezquino se hace franco, y el franco pródigo, y si algunos soldados se hallan miserables son como monstruos que raramente se ven”.
  20. 20. Los infantes de marina no solo se dedicaban a bordo a mantener su nivel de adiestramiento y realizar las guardias, en los lugares asignados, sino que podían ser requeridos también para trabajos más acordes con la gente de mar. La ordenanza decía al respecto: "Ayudará la tropa a la pronta ejecución de las maniobras con el trabajo material de halar, sobre cubiertas por los cabos de labor que fuere menester y virar por los cabrestantes... se empleará también en las bombas de achique y generalmente en desarbolos y otras urgencias, deberá trabajar en todo aquello que pueda ser útil a la mayor seguridad y presteza de las maniobras, sin exigirse por esto que se ocupen en lo peculiar del oficio marinero". (2) La disciplina era muy estricta. Tanto en tierra como a bordo las órdenes se transmitían y se hacían cumplir con dureza y rigor, acompañándolas de golpes y voces severas, según costumbre en una época en la que el pegar a un inferior, al alumno o al criado se consideraba educativo y eficaz. …“Sancho de Londoño pone el tope máximo del castigo corporal en no inhabilitar a nadie para su función de soldado…subrayando que no se deje llevar el mando por la cólera y especialmente el Sargento “porque no exceda los límites, que a ningún Sargento ha de ser lícito matar, ni mancar soldado alguno” .Se permite, pues, golpear e incluso herir y pinchar, pero sin causar heridas serias; para ello la jinetilla tenía un tope a poca distancia de la punta que evitaba causar heridas profundas… En combate, a bordo, o en casos de flagrante delito el capitán, o cualquier oficial, podían castigar físicamente cualquier acto de desobediencia, no solo hiriendo, sino dando muerte.(3) Hoy el infante de marina es un soldado duro donde los haya, y esa dureza - fruto de un riguroso adiestramiento y del legado transmitido por aquellos infatigables infantes de mar - es necesaria para hacer frente con éxito a las misiones que se le exigen. Pero, los que hemos embarcado alguna vez y soportado las incomodidades que se sufren a bordo, debemos reconocer que afortunadamente, y de acuerdo con los tiempos que vivimos, cualquier buque actual – Galicia, Castilla o Pizarro – es un hotel de cinco estrellas comparado con los que disfrutaron nuestros sufridos y duros antecesores. Tan duros que uno de ellos escribió El Quijote “con una pluma de pájaro, a la luz de una vela, en prisión y con la única mano que le quedaba” (5). Y por eso, en la actualidad, cuando un infante de marina embarca, debe echar la vista atrás y recordar, con admiración, a aquellos valientes soldados : Sobrios, incansables, intrépidos, firmes, duros en la fatiga y bravos al combatir… Referencias : La Armada y la Enseñanza Naval. : Don Miguel Alía Plana. La Infantería de Marina Española. Historia y Fuentes. Hugo O`Donnell y Duque de Estrada. Historia de la IM. Rivas Fabal. Paula. Isabel Allende Quartel de Nuestra Señora de los Dolores.
  21. 21. El día 16 de Octubre del año 1771 se dieron por terminadas las obras del Cuartel de Batallones de Infantería de Marina - Nuestra Señora de los Dolores de Ferrol - que duraron casi 12 años. Sobre su puerta, adornada con balaustrada amplia, tiene un letrero de bronce, en la que aparece la palabra QUARTEL - con “Q” -. Los trabajos comenzaron en 1760, por iniciativa y bajo el reinado de Carlos III. Dirigió las obras el ingeniero naval D. Julián Sánchez Bort en unos terrenos ganados al mar y otros que fueron cedidos por el Cabildo de Mondoñedo. Los trabajos concluyeron el 16 de octubre de 1771. Se cree que el edificio fue donado por la casa de Andrade y Lemos para ser ocupado por infantes de marina y, también, que el motivo de esta cesión se debió a perpetuar la memoria de un hijo del Conde de Andrade, infante de marina embarcado y muerto en combate contra los ingleses. El nombre del cuartel se debe al gran fervor que se tenía a la Virgen de Nuestra Señora de los Dolores, cuya imagen se veneraba en la iglesia castrense de San Fernando, sita entonces en el Cuadro de Esteiro. Según un dicho popular el edificio cuenta con tantas ventanas como días tiene el año. En la parte este existe una artística y desgastada escalera de piedra que lleva a la monumental puerta, que fue del mar, llamada “Fontelonga”. En el cuartel de Batallones se alojaron Fuerzas que participaron, entre otras, en las siguientes guerras/campañas: Tolosa (Francia). Año 1808. El 6º regimiento encuadrado en el IV Ejército .(3) San Marcial. Año 1813. Fuerzas encuadradas en el Sexto Real de Infantería (Lord Wellington elogió a estas fuerzas) Expedición española a Italia. Año 1849. Cuba. Año 1869. Fuerzas el 2º regimiento que llevan a cabo una campaña de toda una década. Guerras Carlistas. Año 1869. Alfonso XII entra triunfante en Madrid con escolta de honor de Infantería de Marina. Ferrol. Año 1936. Fuerzas del Tercio contribuyeron a conquistar el Arsenal y decidir el “rescate” de varios buques. Orgullosos pueden mostrarse los infantes del TERNOR de su cuartel, no solo el más vello de los que ocupan fuerzas de infantería de marina, sino por haber servido de alojamiento de muchos de los héroes del Cuerpo.
  22. 22. Referencias : (1).-Resumen Histórico del Cuartel de Nuestra Señora de los Dolores (Cuartel de Batallones ) (2).- Efemérides Señor González Barba. Escuela de Infantería de Marina. El 29 de octubre de 1.879, el Rey D. Alfonso XII inauguró la Academia General Central de Infantería de Marina, que ocupó los mismos locales de la antigua Escuela de Aplicación (San Fernando) y estuvo funcionando hasta el año 1898. Durante el período 1924 al 1931 se denominó Escuela de Infantería de Marina y a partir de 1945 tomó la denominación de Escuela de Aplicación del Cuerpo. Hoy, el Centro está ubicado en Cartagena con el nombre de Escuela de Infantería de Marina “General Albacete y Fuster”. El general Albacete fue Director, de la Academia General Central, en el año 1880 y el primero que ostentó el grado y la denominación actual. Batallones de Marina Muchos autores consideran la historia de la infantería de marina dividida en cinco épocas. Hasta aquí hemos tratado temas de la primera época; es decir la comprendida entre los años 1537 y 1717. De ese período poco sabemos de los nombres y apellidos de los bizarros oficiales – aquí hemos presentado, entre otros, a Pío de los Ríos, Pablo Morillo y Lope de Figueroa - que durante el transcurso de 180 años condujeron a tan valerosa Infantería de Armada al combate en la mar y desembarcando para luchar en tierra. (1) La segunda época transcurre desde 1717 a 1827 y en ese período pretendo hacer hoy una “inmersión”. Es esta una época muy importante porque, en ella, se constituyen los Batallones de Marina que son mandados por oficiales de “mar y guerra”. Estos oficiales son los únicos oficiales en la Armada que, procedentes de la Real Compañía de Guardiamarinas, constituyen los mandos de los buques y de las tropas de marina. Esta segunda época comienza con el fin de la Guerra de Sucesión (1701-1713) librada por la disputa de la corona de España. La paz de Utrech da fin al conflicto y Felipe V se reconoce como rey de España. La marina española, que había sido potente y formidable en todos los mares, quedó reducida en tiempos de Carlos II a menos de 16 bajeles (5) y era tan grande el desconcierto que reinaba en la Armada que con razón pudo decir un ilustre intendente : “Ni se quiere tener marina, ni quien la profese, ni quien la sepa manejar, sino solo el consumo de los intereses de la Real Hacienda, llegando a no tener un solo mediano bajel de cuenta de dicha hacienda para despachar a las Indias …” España, en esas condiciones, ante la falta de un Poder Naval que sirviese a los intereses del reino, acometió la reorganización de los escasos medios existentes. Felipe V, secundado por Alberoni, decidió la tarea que recayó en el Secretario de Marina
  23. 23. Patiño a partir de 1717. La obra exigía no solo la renovación del material, es decir el impulso de la construcción naval, sino la formación y encuadramiento del elemento humano. Patiño se encontró en la Armada con oficiales de mar y oficiales de guerra y los refundió en uno solo anteponiendo la función de guerra a la de mar : “Es mejor enseñar al hombre de armas a navegar que no al hombre de mar a guerrear ”. Creó la Real Compañía de Guardias Marinas y nace el Cuerpo General, constituido por oficiales “graduados de mar y guerra” y que constituirán los cuadros de mando de buques y del Cuerpo de Batallones. Hacia 1704, con Felipe V, los Tercios se convirtieron en Regimientos que en 1717 se desglosaron pasando una parte al ET y otra siguió en la Armada constituyendo el Cuerpo de Batallones de Marina. En realidad fueron los Tercios de Infantería de Armada los que dieron vida al Cuerpo de Batallones de Marina que fue organizado, fundamentalmente, sobre el antiguo Tercio de la Mar de Nápoles con agregaciones de algunas unidades de Infantería de Armada. El resto, como se dijo, pasó al Ejército de Tierra y, por eso, aún perduran las anclas cruzadas en los emblemas de algunas de sus unidades. En 1717 se crean los Batallones de Marina (Decreto de 28 de abril de 1717) que al principio fueron cuatro: “Armada”, “Marina”, “Bajeles” y “Océano”, añadiéndose al poco el “Mediterráneo” – compuesto por soldados procedentes de galeras - y en 1776 aumentaron hasta doce y recibieron designación numérica (4). Los oficiales, como se ha dicho, eran únicos (de mar y guerra) - y así fue durante 110 años - y para ellos “Batallones” era un destino más de plantilla de la Armada y, como es natural, las denominaciones de sus empleos eran las correspondientes a las del Cuerpo General de la Armada. Por eso veremos, en esta época, los mandos de batallones o regimientos con los empleos de capitanes de fragata o navío, o tenientes de navío como abanderados de las unidades. Las instrucciones de don Jose Patiño, fechadas en Cádiz en 4 de marzo de 1717, decían en su artículo primero que “siendo indispensable el que para el perfecto armamento de los navíos haya gente de guerra que los guarnezca, se ha formado el Cuerpo de Tropas con el nombre de Batallones de Marina, los cuales han de hacer el servicio de mar y tierra en los bajeles puertos y plazas donde fuesen destinados”. El organizador de los batallones, por encargo de Patiño, el mariscal de campo Don José de Vicaría es elegido para mandarlos como Comandante – Inspector. Y nuestros soldados, para estrenar nueva organización, fueron equipados “elegantemente”. En efecto: El vestuario del soldado consistía en casaca, chupa y calzones de paño azul, con vueltas y forro colorado y botones de cobre dorado. Las medias eran coloradas y el sombrero bordado el canto con seda de color de oro. Tenían, además, barrelina de granadero de paño azul, con cartón al frente, no muy levantado, vestido de piel de oso negro. Para la mar y países ardientes usaban un casacón de lienzo crudo, con su cuello y tres ojales de lienzo azul a cada lado de la cintura; otro debajo del cuello y tres en cada vuelta de la manga”.
  24. 24. Necesaria y muy importante fue la reforma de las tropas pues, iniciada la de la marina, era indispensable la disponibilidad de una fuerza esencialmente militar que dependiese de la jurisdicción de la Armada, a fin de evitar los riesgos e inconvenientes del antiguo sistema de embarcar, a veces y en caso necesario, tropas de distintas procedencias…La misión de los Batallones se centró en la guarnición de buques - empleaban los fuegos de fusilería (6) durante los abordajes -, formar parte de las dotaciones de las piezas de artillería, y de realizar desembarcos formando “Columnas de Desembarco - constituidas por la suma de las guarniciones de los buques que intervenían en la acción - . El inconveniente de este tipo de desembarcos es que, por un lado, los buques quedaban desguarnecidos y, por otro, las “columnas de desembarco” carecían de la organización táctica necesaria para un eficaz combate en tierra. En realidad su actuación estaba ligada al buque que servían y en modo alguno se pretendían desarrollar técnicas o tácticas anfibias. Hay quien considera que la fecha de 1717 divide en un antes y un después la historia de la infantería de Marina española. En ese momento se crea una fuerza unificada nacional conocida como “Cuerpo de Batallones” y se le dota de una estructura moderna. La plana mayor del Cuerpo tiene su base en Cádiz, aunque hay unidades destacadas en otros departamentos. A partir de 1748 el Cuerpo de Batallones, cuando Ferrol y Cartagena incrementan su importancia, se reparte en tres contingentes importantes, que cuentan con su propia organización. La Plana Mayor originaria pasa a ser una Plana Mayor departamental, pero dos de sus órganos la Comandancia General y la Inspección conservarán su condición de generales y superiores de mando. Se consagra así un sistema de larga duración… (7) El Cuerpo de Batallones tuvo vigencia desde 1717 hasta 1827, es decir durante 110 años y, durante ese período, su actuación fue decisiva en múltiples ocasiones entre las cuales se pueden destacar : Conquista de Cerdeña (1717) Conquista de Nápoles y Sicilia (1732) Expedición a Pensacola , Florida.(1770) Defensa de la Habana(1762) Expedición a Argel (1775) Expedición a la isla Catalina y Colonia Sacramento(1776). Desembarco de Tolón (1793) Defensa de Ferrol(1800) etc
  25. 25. Referencias: 1.- Crónica de las promociones de Oficiales del Cuerpo de IM.- Antonio Sánchez Pastor. Editorial Naval. 2.- La Infantería de Marina durante la restauración. María del Carmen Cózar. Universidad de Cádiz. 3.- Historia de la IM. Rivas Fabal 4.-Al decir del general Gómez de Arteche, en su Historia Militar de España (1868) cada uno con 6 compañías de 168 de tropa y cuatro oficiales por compañía con un total de 5237 hombres y bajo la dirección de un comandante general.(ref.3 tomo II página 54) 5.- Historia de la IM. R. Rodríguez Delgado. Andujar 1927. 6.- Las posibilidades del abordaje disminuían, dada la mayor potencia de la artillería de los buques y, en consecuencia, disminuían los soldados fusileros y aumentaba la necesidad de “artilleros” con los que se desnaturalizaba la infantería de marina. 7.- La Infantería de Marina Española. Historia y Fuentes. Hugo O’Donnell. Sardinetas y uniformes. El general Rivas (1) dice:"Las "sardinetas" son una variedad de "alamar o alamarón" en la bocamanga que distinguía a "las compañías de preferencia" en la infantería; los granaderos las llevaba en la bocamanga y los cazadores, pequeños triángulos encima... y parece que las usó la infantería de marina a partir de 1725..".(página 328) y lámina II de(4). Por su parte el duque de Estrada (referencia 2. página 53) cuando trata de prerrogativas dice :"Otras peculiaridades que se han venido atribuyendo tradicionalmente a dicha condición - se refiere a tropas de Casa Real - no tienen un origen tan claro. Tal es el caso de las sardinetas, comunes a todos los granaderos y cuya misión original era la de proporcionar una superficie dura y rugosa en la que poder rascar el fósforo con el que prender la granada en el caso de fallar el chisquero o en ausencia de él. El autor Almirante (3), sin embargo, las identifica como distintivo especial definiéndolas como " variedad de alamar o alamares en la bocamanga que distinguía las compañías de preferencia en la infantería". En cualquiera de ambas posibilidades o a las dos puede deberse su origen, pero de lo que no cabe duda es que acabarían convirtiéndose en una peculiaridad más del Cuerpo, porque aunque para granaderos solo se escogían de cada compañía seis soldados y solo formaban unidad ocasionalmente, las "Instrucciones" de Patiño habían establecido que: " Todos los soldados de estos batallones deben ser instruidos como granaderos". (Instrucciones para la formación y establecimiento de los batallones de marina de 28 abril 1717. art.30). Las sardinetas pasaron a ser casi un emblema que perduraría aun cuando ya no existiesen granaderos. Realmente, hasta principios del siglo XVIII no puede hablarse propiamente de uniformidad aun cuando no faltan disposiciones aisladas destinadas a uniformar a la tropa desde tiempos de Felipe II. Por lo que respeta a la Infantería de Marina se disponen de datos concretos desde 1717 y es a partir de esa fecha - Reforma de Patiño - donde aparece una extensa ordenanza
  26. 26. regulando los datos referentes al vestuario de los Batallones de Marina. Por ejemplo. Artículo 36 :"Este vestuario se ha de dar generalmente a los batallones de dos en dos años y debe consistir en : una casaca, chupa y calzón de paño azul con vuelta y aforro colorado, y botones de cobre dorados; los calzones aforrados de lienzo, un par de medias coloradas, un sombrero bordado al canto de un galón de seda color oro, dos camisas, dos corbatas y un par de zapatos". El capítulo XXII (Del Uniforme) de la obra del general Rivas está dedicado a describir los uniformes de los infantes de marina y señala en el año 1857 (Reforma de Lersundi) como uniforme de gala : casaca azul..., pantalón azul con galón de oro flordelisado en invierno y blanco el verano... y como uniforme de diario: levita azul con vivos encarnados, cuello recto azul con ojal. Fuera de servicio, se podía llevar la levita abierta; pantalón azul con franja encarnada...(páginas 332 y 333). La obra (4) incluye la descripción de la uniformidad desde los primeros tiempos hasta 1931. Algunos uniformes están basados en el "Album del Marqués de la Victoria" - antiguo infante de marina tratado en este tema donde se destaca, entre sus muchas cualidades, el de ser un excelente dibujante - . La descripción de los uniformes va acompañada de unas magníficas láminas a todo color. Referencias : 1.-Historia de la Infantería de Marina española. José Enrique Rivas Fabal . Editorial Naval. Madrid. 2.-La infantería de marina española..Historia y Fuentes. Hugo O'Donnel y Duque de Estrada. E.N.B 1999. 3.- Almirante.J. "Diccionario Militar. Ed. Fac.Ministerio de Defensa 1989. página 939.. 3.-. Uniformes militares españoles. La Infantería y la Artillería de Mariana 1537- 1931. Jose Maráia Bueno,. Paseo de miramar 30.29016. Málaga 4.- Uniformes Militares españoles.La Infantería y la Artillería de Marina 1537-1931. Jose María Bueno. Paseo de Miramar 30. 29016. Málaga Una fuerza de desembarco moderna Felipe II, que superó en tantas cosas a su padre, también lo hizo en ésta. Como explican los expertos de la Armada: Fue Felipe II en 1566 el que desarrolló el concepto actual de Fuerza de Desembarco, es decir, la proyección del poder naval sobre la costa, creando en ese mismo año el Tercio Nuevo de la Mar de Nápoles, el Tercio de la Armada del Mar Océano y el Tercio de Galeras de Sicilia, y más adelante, en 1571, el Tercio Viejo del Mar Océano y de Infantería Napolitana.
  27. 27. El Tercio de la Armada del Mar Océano era el único que no estaba asignado a las Escuadras de Galeras y se empleaba cuando se "juntaba Armada" para reforzar a los demás y desembarcar completos en la costa enemiga. Este Tercio se considera el ascendente del actual Tercio de Armada. ¿Cuál fue la innovación de Felipe II?: A cada galera se le asignaba su infantería, con lo cual podía dosificarse su entidad según la misión asignada a la escuadra, pero lo más importante no era esto, sino la creación del concepto de Fuerza de Desembarco, ya que las guarniciones podían desembarcar en un momento dado e integrarse en unidades tácticas, puesto que poseían el adiestramiento y los cuadros de mando para ello. A partir de este momento, España contaba con una herramienta que podía pasearse por todo el Mediterráneo y aplicarse en cualquier momento y punto de la costa. Hasta entonces, las operaciones navales, incluso las desarrolladas por los berberiscos y los turcos, se limitaban a atacar por sorpresa un puerto o una ciudad, saquearlo y abandonarlo. Sus dotaciones (la dotación de un barco la forman la tripulación, es decir, la marinería, y la guarnición, la tropa) no estaban preparadas para ocupar un territorio de manera permanente y enfrentarse a unidades de infantería y caballería enemigas. Un desembarco que fuese una invasión consistía en un complejo y arriesgado traslado de tropas de tierra de una costa otra. Muchos de esos soldados no habían visto el mar hasta entonces. Hoja de servicios a España Encontramos a estos Tercios y sus continuadores en todas las campañas con componente naval en las que participó España, tanto en el Mediterráneo y el Atlántico como en el Pacífico: la conquista de la isla Tercera (1583), el desembarco en Inglaterra (1599), la recuperación de Salvador de Bahía (1625), la reconquista de Cerdeña (1717), la defensa de Cartagena de Indias (1741), la toma de Pensacola (1781), la batalla de Buenos Aires (1806), la expedición a la Cochinchina (1858-1862), la expedición a México (1862), el desembarco de Alhucemas (1925)... Los infantes de marina se han batido en todos los campos de batalla que los demás militares españoles, por lejanos que estuvieran del mar. En la guerra de la Independencia se organizó una Legión Real de Marina que peleó en Bailén, Talavera, Espinosa de los Monteros, Tolosa, Zaragoza... En la batalla de San Pedro de Abanto
  28. 28. (Vizcaya), en 1874, un batallón tomó un monte en el que se habían hecho atrincherado fuerzas carlistas y ganó así la Cruz Laureada. También estuvieron desplegados en Cuba y África. Debido a las guerras coloniales, el cuerpo creció tanto que dispuso hasta de unidades de caballería de marina, que desaparecieron después de la guerra de 1898.

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