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Una europa alemana_un_contrato_social_para_europa
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Una Europa Alemana ( Un contrato social para Europa)

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  • 1. UNA EUROPA ALEMANA INCUPLIMIENTO Un contrato social para Europa ¿HAY QUE FIARSE DE LOS POLITICOS?• ¿Avanzamos hacia una era posteuropea, hacia un paradójico resurgimiento de la política de campanario en la era de la globalización? ¿Son tan grandes la inseguridad y la sensación de peligro que la gente se siente atraída por la «antigua simplicidad» y emprende un viaje de huida hacia el futuro del siglo XIX? ¿O con la conmoción que nos causa tomar conciencia de que la Unión Europea podría sucumbir comienza el viraje histórico de una Europa dominada por el Estado-nación hacia una Europa presidida por la política y la sociedad transnacional?• Imaginemos que tuviéramos los medios para construir la Europa más grandiosa bella y maravillosa que somos capaces de soñar. ¿De qué serviría si los ciudadanos no la quieren? ¿Qué forma política debe adoptar una Europa que dejara de ser un espectro a ojos de los ciudadanos para convertirse en un compromiso personal? ¿La Europa con cuya muerte perderíamos un pedazo de nosotros mismos, por la que merece la pena vivir y luchar, y por la que votaríamos en unas elecciones?
  • 2. UNA EUROPA ALEMANA Un contrato social para EuropaSe ha analizado la posible catástrofe europea desde laperspectiva de las instituciones políticas la economía, lasélites, los Gobiernos, el derecho pero no desde laperspectiva de los individuos. ¿Qué significa Europa paralas personas particulares y qué principios cabe extraerse deello para la elaboración de un nuevo contrato socialeuropeo? Esta es la cuestión que deseo abordar en esteúltimo capítulo. Es necesario complementar y romper conla habitual perspectiva institucional sobre Europa medianteuna óptica que incluya el punto de vista del individuo. Enella sigue siendo importante el juego de piezas de laconstrucción política de la nueva Europa (pactofiscal, eurobonos, unión bancaria, etcétera); sinembargo, lo que aquí me interesa no es tanto el edificioinstitucional abstracto como las consecuencias quesemejante construcción tiene para los individuos y quésignifica desde su punto de vista, lo cual está tambiénligado a la pregunta: ¿qué significado tiene el concepto«sociedad europea de individuos»?
  • 3. INCUPLIMIENTO UNA EUROPA ALEMANA ¿HAY QUE FIARSE DE LOS POLITICOS? Un contrato social para Europa• ¿Qué grado de aprobación cosecha la estructura política de Europa entre los ciudadanos, esto es, entre los verdaderos depositarios de la soberanía? ¿Saben los individuos en lo profundo de su ser que para salir del lío en el que se ha metido Europa se necesitan nuevas instituciones? ¿Y que no es posible crearlas sin un gran esfuerzo común, sin cooperación a través de las fronteras? ¿Acaso no nace la disposición a renunciar frívolamente a Europa de la inquebrantable certeza de tenerla y de la consiguiente incapacidad para imaginarse cómo sería tener que echar de menos la «posesión» de cotidiana Europa? ¿No es en este momento de gran peligro cuando la disposición a dejarse la piel para superar los obstáculos —como Helmut Schmidt lo formuló en una ocasión— ha de ser mucho mayor de lo que los escépticos y la nostalgia del Estado nacional sobredimensionada por los medios de comunicación quieren hacer creer? ¿No puede erigirse sobre Europa una política que aspire a algo completamente distinto a la visión de Merkiavelo de una Europa alemana?
  • 4. INCUPLIMIENTO UNA EUROPA ALEMANA ¿HAY QUE FIARSE DE LOS POLITICOS? Un contrato social para Europa• Encontramos un punto de partida para una respuesta posible a estas y otras preguntas en la obra de Jean-Jascques Rousseau El contrato social, aparecida hace doscientos cincuenta años. En su fascinante ensayo, Rousseau explica cómo los hombres, si quieren superar el estado de naturaleza (l’etat de nature), pueden alcanzar libertad e identidad en la sociedad mediante un contrato social. A comienzos del siglo XXI afrontamos el desafío de superar el estado nacional y alcanzar un contrato social europeo. En lo que sigue, me gustaría exponer — partiendo de las reflexiones de Rousseau—, lo que debería recoger este contrato social y cómo puede imponerse.
  • 5. UNA EUROPA ALEMANA Un contrato social para Europa• MÁS LIBERTAD MEDIANTE MÁS EUROPA• Europa no es una sociedad nacional y tampoco puede convertirse en una sociedad nacional, porque se compone de sociedades nacionales democráticamente constituidas. Y en sentido estado-nacional, Europa tampoco es una sociedad. La «sociedad europea» debe comprenderse más bien como una «sociedad posnacional de las sociedades nacionales». La tarea que se nos plantea es por tanto la siguiente: encontrar una forma de asociación europea que con su fuerza común proteja legalmente a cada individuo en su sociedad nacional y simultáneamente enriquezca a todos —mediante la reunión de individuos que hablan otras lenguas y tienen otra cultura política— y los haga más libres.• El sociólogo francés Vincenzo Cicchelli ha estudiado a los jóvenes europeos, y en su libro más reciente, titulado El espíritu cosmopolita. Viajes de formación de los jóvenes por Europa, pone de manifiesto por qué Europa, entendida como un ámbito de experiencia social, aporta a la joven generación un plus en libertad y riqueza cultural.• Los jóvenes de toda Europa han tomado conciencia de que la cultura de su patria natal, con ser sin duda importante y constitutiva de su identidad o es suficiente para comprender el mundo. Los jóvenes tienen que conocer las otras culturas porque adivinan que las preguntas culturales, políticas y económicas están íntimamente relacionadas con la globalización. De ahí que deban familiarizarse con lo diferente, con el pluralismo cultural. Se trata de un largo proceso de aprendizaje a través de viajes turísticos, humanitarios, de estudios, pero también interesándose en casa por los productos culturales de otros: cine, series de televisión, novelas, cocina, ropa.
  • 6. UNA EUROPA ALEMANA Un contrato social para Europa• Según esto, la generación actual de jóvenes vive la sociedad europea como una «doble soberanía»: como la suma de oportunidades de desarrollo nacionales y europeas. Los jóvenes no describen sin embargo su identidad, tal y como a menudo se espera, como exclusivamente europea. Nadie es solo europeo. Los jóvenes europeos se definen primero por su nacionalidad y después como europeos. En la Europa sin fronteras y con una moneda común disfrutan de una movilidad que nunca antes había existido, y ello en un ámbito social de enorme riqueza cultural, con multitud de lenguas, historias museos, culturas culinarias, etcétera.
  • 7. UNA EUROPA ALEMANA Un contrato social para Europa• El estudio de Cicchelli muestra también que esa experiencia europea es en el presente algo más frágil a consecuencia de la actual crisis. Es cada vez más frecuente que la reaparición de antiguas rivalidades y prejuicios (por ejemplo, entre el sur y el norte de Europa) imposibilite el reconocimiento mutuo. Amén de esto, llama la atención que los jóvenes perciben y sienten el mundo de las instituciones de Bruselas como una realidad lejana, abstracta e impenetrable. Tienen una experiencia de Europa —pero sin Bruselas—. Daniel Brössler escribe al respecto en el Süddeutsche Zeitung:• El problema no es la falta de un sentimiento europeo, sino el hecho de que hay al menos dos. Está el sentimiento positivo de esa inmensa mayoría que no quiere volver a echar de menos ninguna de las grandes libertades europeas. Y está, por otra parte, el sentimiento negativo, que a menudo albergan las mismas personas, de que allá lejos, en Bruselas, existe un universo paralelo alejado de la propia vida.• A pesar de esta ambivalencia se constata que cada vez hay más individuos, sobre todo jóvenes, que viven Europa, basta con pensar en los innumerables estudiantes Erasmus que están en Barcelona, Berlín o Cracovia.
  • 8. UNA EUROPA ALEMANA Un contrato social para Europa• ¿No es profundamente sorprendente que esa experiencia de la Europa vivida no aparezca por ninguna parte en los actuales debates sobre la crisis del euro y de Europa? Esto se debe sobre todo en mi opinión a que los políticos, pero también los politólogos que se ocupan de Europa, suelen pensar la integración europea de un modo unidimensional y centrado en las instituciones; se concibe la unificación como un proceso que se impone verticalmente: las instituciones europeas (el Consejo o la Comisión) prescriben algo que ha de ser trasladado a las sociedades nacionales. Integración vertical equivale a integración de los Estados nacionales en el plano de las instituciones. Como muestra el estudio de Cicchelli, la vertiente institucional de la Unión Europea resulta impenetrable y alejada para una generación Erasmus que tiene una experiencia de Europa por encima de las fronteras —aquí la integración discurre, por así decir, en el plano horizontal—. El olvido de la sociedad europea de los individuos se explica pues por el hecho de que la Europa vivida no aparece en la integración vertical centrada en las instituciones, mientras que, a la inversa, la integración vertical no está presente en el horizonte de experiencia de los individuos.
  • 9. UNA EUROPA ALEMANA Un contrato social para EuropaEn resumen: tenemos, por un lado, la casaabstracta de las instituciones europeas, pero sushabitaciones están vacías, y por el otro lado, estánlos individuos jóvenes que viven Europa, pero queno quieren mudarse a la casa que se construye enBruselas para ellos. Y lo absurdo de todo esto esque nadie se percata de esta contradicción.
  • 10. UNA EUROPA ALEMANA Un contrato social para EuropaDesde hace más de ciento cincuenta añosestamos acostumbrados a pensar la sociedaden términos de sociedad nacional, ligada a undeterminado territorio con fronterasgeográficas claramente delimitadas a unordenamiento jurídico válido para todos losciudadanos, a una cultura relativamentehomogénea, a un sistema educativo común,una jerga administrativa, etcétera. Los jóvenesque se mueven horizontalmente con todanaturalidad entre Lisboa y Helsinki, Dublín yTesalónica, y cruzan todas las fronteras tienenun concepto muy diferente de la sociedadeuropea: la conciben preponderantementecomo una sociedad móvil de individuos,aprecian la permeabilidad de las fronterasnacionales la variedad de culturas, lenguas,sistemas legales, formas de vida, etcétera. Y eneste sentido hay que afirmar: más libertadmediante más Europa.
  • 11. UNA EUROPA ALEMANA Un contrato social para Europa• MÁS SEGURIDAD SOCIAL MEDIANTE MÁS EUROPA• El nuevo contrato social ha de proteger esta gran libertad cosmopolita de los asaltos de los ortodoxos del Estado- nación, que desean ardientemente nueva simplicidad, trazar nuevas fronteras. Pero en absoluto basta con defender el actual estado de cosas. La sociedad europea de los individuos está al fin y al cabo amenazada por el capitalismo del riesgo mundial que mina el medio moral humano, la solidaridad y la seguridad, engendra nuevos riesgos y los deposita en los hombros de los individuos. La política de ahorro con la Europa responde a la crisis financiera desencadenada por los bancos es percibida por los ciudadanos como una monstruosa injusticia: ellos tiene que pagar ahora en metálico, con la moneda de su existencia, por la frivolidad con la que los banqueros han malgastado inmensas sumas de dinero. Ha llegado de veras la hora de dar la vuelta a la tortilla: ya no necesitamos más bail-outs para los bancos, sino un fondo de seguridad social para la Europa de los individuos. Esta Europa solidaria (uno está tentado a recurrir en este punto al antiguo concepto de «comunidad» europea) sería mucho más justa y creíble a ojos de los individuos. Hasta ahora la libertad vivida y la maximización del riesgo individual iban de la mano. Si ahora la gente ha de vivir Europa como una realidad con sentido, la divisa debe rezar: ¡más seguridad social mediante más Europa!
  • 12. UNA EUROPA ALEMANA Un contrato social para EuropaA comienzos de la década de 1980, RalfDahrendorf profetizó «el fin de lasocialdemocracia». Puede que su diagnósticosea acertado en el plano estado-nacional; dehecho, la visión de una democracia social yecológica ha quedado aletargada en las rutinasdel estado del bienestar, que, a la vista de lafuerza destructiva del capitalismo global, haperdido anclaje en la realidad. La gente sesiente desamparada ante los nuevos riesgos, eltifón de la crisis financiera y del euro arrasa elcontinente y agudiza dramáticamente lasdesigualdades sociales en todas las sociedades.La cuestión social también se ha convertido enuna cuestión global para la que no existeninguna respuesta a escala nacional. Y esto seaproxima o coincide plenamente con lo queantiguamente se llamaba situaciónprerrevolucionaria. La anticipación de lacatástrofe despliega aquí también su fuerzamovilizadora.
  • 13. UNA EUROPA ALEMANA Un contrato social para Europa• El nuevo contrato social que quiera ganar a los individuos para Europa debe anunciar el comienzo de una era socialdemócrata a escala transnacional, y también responder a la pregunta: ¿cómo hay que rediseñar la utopía realista de la seguridad social para que no vuelva a desembocar en uno de estos dos callejones sin salida: la nostalgia del estado del bienestar nacional o el celo reformista de la renuncia neoliberal a uno mismo? ¿Cómo podemos despertar la conciencia social y ecológica de Europa y del mundo y encauzarla en un movimiento de protesta política global? ¿Cómo reunir a airados griegos, españoles desempleados, alemanes asustados… esto es, a los integrantes de la atomizada clase media europea o hasta mundial que ven el abismo a sus pies, en un sujeto político que haga prevalecer el nuevo contrato social?• Los partidos políticos establecidos tendrían que lograr aquí algo así como la cuadratura del círculo: dar el salto, desde el punto vista organizativo y programático, a la transnacionalidad de la política europea y, simultáneamente, ganar elecciones nacionales.
  • 14. UNA EUROPA ALEMANA Un contrato social para EuropaEste texto es la transcripción del capitulo” UNCONTRATO SOCIAL PARA EUROPA” del libroUNA EUROPA ALEMANA de Ulrich Beck.Pontevedra, 2 de Abril de 2013
  • 15. INCUPLIMIENTO¿HAY QUE FIARSE DE LOS POLITICOS?