Your SlideShare is downloading. ×
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Comprendiendo a los políticos
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×

Thanks for flagging this SlideShare!

Oops! An error has occurred.

×
Saving this for later? Get the SlideShare app to save on your phone or tablet. Read anywhere, anytime – even offline.
Text the download link to your phone
Standard text messaging rates apply

Comprendiendo a los políticos

37

Published on

Published in: Education
0 Comments
0 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total Views
37
On Slideshare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
0
Actions
Shares
0
Downloads
0
Comments
0
Likes
0
Embeds 0
No embeds

Report content
Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
No notes for slide

Transcript

  • 1. INDICE INTRODUCCIÓN CAPITULO I CAPITULO II CAPITULO III CAPITULO IV CAPITULO V CAPITULO VI CAPITULO VII CAPITULO VIII CAPITULO IX CAPITULO X CAPITULO XI CONCLUSIÓN BIBLIOGRAFÍA NOTICIAS BIOGRÁFICAS DE PSICÓLOGOS, PSICOFÍSICOS Y PSICOFISIÓLOGOS MENCIONADOS EN ESTE LIBRO
  • 2. Edición Digital Construcción y diseño a cargo de Libronauta © 2001 by Javier D. Cánepa © 2001 by Ethos Perú 267 - 1406 -Buenos Aires, Argentina Queda hecho el depósito de Ley 11.723 Reservados todos los derechos. Queda rigurosamente prohibida sin la autorización por escrito de Javier D. Cánepa y Libronauta Argentina S.A., la reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio o procedimiento incluidos la reprografía y el tratamiento informático.
  • 3. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS JAVIER CÁNEPA
  • 4. Introducción Desde hace siglos todas las ciencias, y por encima de todas la filosofía, se orientan hacia un tema común: el estudio del hombre que tiene por actividad la política. Sin embargo, este libro no trata de una antropología filosófica sino de un estudio novedoso del hombre público, en su unidad psicofísica, en cuanto esta lo distingue de todos los demás seres vivientes. Nuestro propósito es el de acometer, limitándonos a un aspecto concreto de la cuestión, dentro de una vasta visión del problema, el examen de las condiciones en virtud de las cuales el político se desarrolla, desde el nacimiento, con un caudal de factores "potenciales", que se manifiestan pasada apenas la primera infancia, como cualidades temperamentales. Este temperamento congénito, templado luego, modificado y enriquecido por las adquisiciones de la educación familiar, de la pedagogía, de la convivencia y de la cultura, se transforma en "carácter". El activista político nace con un temperamento; no nace con un carácter. Esta es la tesis. Mas tarde, las cir-
  • 5. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS cunstancias, mas o menos dominadas por la inteligencia y por la voluntad, otorgarán a la persona, dotada de un carácter, los valores y los signos de una "personalidad". Las bases biológicas del Político Temperamento, carácter y personalidad representan, por tanto, fases sucesivas –sin solución de continuidad de la formación y evolución del ser humano durante su breve historia vital. No es ciertamente nuestra intención reducir a sus bases biológicas el origen de todas las actividades del ser humano, en cuanto la "persona" del político dependa de los factores temperamentales congénitos, corregidos y dominados por el carácter. No obstante, es preciso conocer con suficiente exactitud esas bases biológicas. Munido de ese conocimiento, podrá comprender el ciudadano más profundamente las motivaciones y razones del accionar de los hombres públicos, potenciando al mismo tiempo su capacidad para prever lo que estos puedan realizar en el futuro. 4
  • 6. JAVIER D. CANEPA Los métodos de la psicología aplicada a la comprensión del accionar político La idea de Galileo Galilei de lograr un mundo escrito en caracteres matemáticos, reduciendo a formulismos matemáticos lo mensurable y convirtiendo en mensurable lo que así no fuera en su fisonomía original, sienta las bases de una ciencia moderna, mecanicista y causalista, sobre la que se desarrollaron los grandes sistemas de los siglos XVII y XVIII. Los procesos naturales determinan numéricamente sus relaciones y el mundo de los objetos reales, es expresado por fórmulas ideales. Ahora bien, dentro de este mundo de los objetos reales, es posible caracterizar otra esfera de objetos, los psíquicos, igualmente reales por ser objetos de experiencia, pero que poseen una cualidad específica: la inexestensión, que exige un nuevo apartado con métodos propios y una consideración atenta a la esencia peculiar de sus procesos. Un intento de reducción matemática extendido al ámbito de la realidad psíquica, debe encontrar dificultades insalvables o caer en la arbitrariedad, debidas a la aplicación de métodos que respondían a una interpretación e- 5
  • 7. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS rrónea acerca de la naturaleza del psiquismo del ser humano dedicado a la actividad política. Los errores surgen cuando se pretende conformar el objeto de estudio –los políticos– a un método preestablecido, recortando o despreciando sus características peculiares. El logro del fin que se persigue requiere un procedimiento inverso: la previa consideración de las características esenciales del político y luego una labor metódica que no diluya su complejidad. El medir exige que los actos sometidos a medición sean comparables en su magnitud, pero al proceder con los fenómenos psíquicos advertimos su ausencia total de magnitud, su inespacialidad, y además la variabilidad de un objeto que rechaza todo intento de reducción comparativa. No obstante, tan halagadores eran los éxitos obtenidos en los dominios de la física y de las ciencias naturales en general, que resultaba penoso sustraer de la estructuración matemática al activista político como ente natural. Así, la psicología en su faz experimental, ha debido sufrir múltiples crisis motivadas por la falsa visión de 6
  • 8. JAVIER D. CANEPA su objeto, por las perturbadoras influencias del movimiento naturalista, o por un afán de explicación prematura. De manera tal que, prima fascíe, debemos dejar de lado toda simplificación estadística acerca del accionar de los políticos. Sin embargo, un método que debe ser destacado por cuanto se ajusta al desarrollo de la experimentación psicológica propiamente dicha, es el llamado método psicoanalítico entre cuyos representantes capitales figuran Freud, Adler y Jung. Una aproximación al método psicoanalítico Operando en el terreno de lo patológico, elabora Freud una doctrina según la cual la poderosa gravitación de lo inconsciente que actúa desde el fondo del alma, determinaría, en pugna con lo consciente, serios conflictos, los cuales dan razón no solo de los trastornos de la personalidad, sino también de las más diversas actividades de los hombres dedicados a la política. Lo inconsciente constituye el factor primordial de todo acto, la base vital y plástica, confundida con lo orgánico y que actúa dinámicamente sobre el psiquismo, de- 7
  • 9. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS terminando su desarrollo e interviniendo en la elaboración de nuestra vida psíquica consciente. Freud destaca la perduración de nuestras experiencias, de todo contenido anímico, latente y en acecho en los pliegues más disimulados del psiquismo, en íntima conexión con el acontecer sexual del político, dispuesto a irrumpir bajo formas simbólicas (sueños, actos fallidos), cuando la censura que ejerce la conciencia trata de frenar el poderoso influjo. Libido (diversidad de tendencias que el yo vincula con el objeto sexual) y represión, están en lucha constante y ese factor sexual llegaría a explicar desde la perturbación de índole neurótica, hasta la más sutil sublimación. Según hemos señalado, se pueden tomar como bases de dirección los actos fallidos, las asociaciones y los sueños; vale decir, indagar en todos aquellos aspectos en que pueda disminuirse la censura consciente, posibilitando la intromisión en zonas que trascienden la simple inspección. Tengamos en cuenta los fraseos discursivos de los políticos permaneciendo atentos a aparentes "errores" 8
  • 10. JAVIER D. CANEPA que no hacen sino mostrarnos su verdadera opinión sobre el tema tratado. Resulta obvio el caso del gobernador de una provincia que trato de "mi querida manada" a los asistentes a un acto electoral. Los actos fallidos, que constituyen los olvidos, equivocaciones, torpezas al escribir o en el trato con los objetos, deben ser tenidos especialmente en cuenta. En su "Psicopatología de la vida Cotidiana", Freud señala la honda significación de los contrarios y de una serie de comportamientos que disfrazan el oculto conflicto de identidad sexual existente. Al respecto, resulta paradójico el caso de un funcionario europeo que llamó "mi hogar" a un barrio caracterizado por la existencia de oferta sexual pedófila, siendo luego acusado de haber mantenido relaciones con jovencitos. Por otra parte, las asociaciones libres y la imagen onírica expresan para Freud un deseo reprimido por el principio de realidad que en el curso de la vigilia ha ahogado al principio del placer. 9
  • 11. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS El "sueño de una provincia sin muertos de hambre" expresado por un dirigente sindical durante el transcurso de un acto partidario fue llamativamente declamado el día posterior de haber sufrido un violento atraco por una persona que le explicó la precaria situación en que él y su familia se hallaban. Como vemos, el método freudiano tiene por fin hacer consciente el oscuro trauma, de tal manera de hacerlo comprensible para el interlocutor. 10
  • 12. Capítulo I Parte I El estudio de los primeros años del político Adler, enfoca el problema de diferente manera. El pansexualismo de Freud es superado; la sexualidad pasa a un plano totalmente secundario. Lo importante es ahora la estructuración del estilo de vida de los hombres públicos que se configura en los primeros años. El activista político busca la compensación; tiende a un fin que instituye como meta la afirmación de su Yo. El sentirse valer menos trae aparejado el querer ser más. Por otra parte, el mimo y el odio estructuran una modalidad psíquica que habrá de proyectarse en el futuro en la profesión, en el amor y en la posición que el adulto adopte frente a la comunidad. La Memoria en Adler Por otra parte los sueños tienen ahora una significación afectiva; están conectados con el estilo de vida, ad-
  • 13. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS virtiéndose en sus desarrollos los momentos dominantes del sentimiento dé inferioridad e impulsos de protesta viril. Un presidente norteamericano habló del "gran sueño americano de unidad sin discriminación", habiendo sido en su infancia vituperado por pertenecer a una minoría religiosa. Parte II En Jung lo inconsciente, verbalizado al descuido en aparentes "sinceramientos", del hombre público reserva caracteres especiales. Posee una riqueza energética extraordinaria, tanto como inconsciente personal dónde se resume todo lo vivido y aún pensado por el político, como el inconsciente colectivo, constituyendo el archivo e historia de todas las series de antepasados. Es a todas luces sugestiva la afirmación de un dirigente municipal quien, en una distendida reunión partidaria, señalo que la militancia de su distrito era su "quinta"... casualmente su familia, desde dos generaciones anteriores a la suya, se había dedicado al cultivo de hortalizas en un campo ubicado en el gran Buenos Aires. 12
  • 14. JAVIER D. CANEPA Huelga decir que a estas extensiones de tierra o pequeños fundos suele denominárselos... "quintas" Ahora bien, debemos pasar revista a algunas de las grandes concepciones en torno de lo psíquico. 13
  • 15. Capítulo II Reconstruyendo al político por asociación Parte I La psicología sensualista y asociacionista se propone construir una ciencia del espíritu basada en una relación de elementos primigenios y simples para obtener, por sumatoria, una unidad que es a su vez unidad de multiplicidad. En otras palabras, partiendo de las partes pretende alcanzar el todo y esas partes más simples son las sensaciones de los políticos, especie de elementos fundamentales capaces de elaborar merced a múltiples combinaciones, el intrincado psiquismo del hombre público. Las observaciones realizadas en el mundo físico donde el análisis descubría unidades últimas o átomos cuyas diversas disposiciones explicaban la constitución de los cuerpos, indujo aun grupo de psicólogos a sustentar el mismo criterio para los procesos del psiquismo, sosteniendo que en virtud de ciertas leyes llamadas de asocia-
  • 16. JAVIER D. CANEPA ción, las sensaciones y representaciones se agrupan dando lugar a todos más amplios. Esta idea adquiere gran desarrollo en Inglaterra en la época de Locke y particularmente de Hume, para quien todas las representaciones del mundo externo derivan de las sensaciones sentidas por el hombre dedicado a la función pública y, continuando la línea del empirismo inglés, llegamos hasta John Stuart Mill quien ya se aventura hasta una "química espiritual". Podría así en parte explicarse la actitud de un intendente comunal latinoamericano quien fundó su proyecto de recortes presupuestarios para el ejercicio fiscal en curso basado en las sensaciones y percepciones captadas durante su traslado desde su residencia y hasta su lugar de desempeño, en un vehículo no identificable. También David Hartley trata de explicar todos los fenómenos psíquicos complejos del activista político, aún los más elevados, como una asociación de sensaciones y representaciones simples y Bain, por su parte, reduce a una forma atomista y sensualista los impulsos y las voliciones que, en última instancia, vendrían a ser una especie de sensaciones cenestésicas. 15
  • 17. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS Parte II Condillac, a través de su obra "Traite des sensations", llega a sostener que todos los fenómenos conscientes se pueden reducir a la unión de sensaciones frente a las cuales el sujeto se comporta asivamente. Su célebre comparación de la estatua, que llega a ser animada merced a la sumación paulatina de sensaciones, expresa claramente el sensualismo de Condillac y constituye una exageración de las ideas originales de Locke y Hume. A su concepción se unen hombres como Holbach, Helvetius, Diderot y La Metrie, autor del "hombre máquina", quien aplica al psiquismo humano el automatismo que Descartes había relegado al mundo animal. Las ideas de Condillac se extienden y adquieren nuevos representantes en Jorge Cabannis, Maine de Biran, Ampere y Taine, quienes sintetizan y concretan las ideas del sensualismo anterior. También la influencia de la orientación atomista llega hasta Alemania, donde Ebbinghaus en sus investigaciones sobre la memoria, establece enlaces con la psicolo- 16
  • 18. JAVIER D. CANEPA gía asociacionista ya que esta explica satisfactoriamente su íntimo mecanismo asociacionista. En suma, el asociacionismo concibe lo psíquico como un agregado de partes. Los supuestos vienen de las hipótesis atomistas y, mediante la caracterización del último elemento, la sensación, se trata de elaborar una psicología constructiva. 17
  • 19. Capítulo III Spencer nos explica el comportamiento de los políticos Parte I Otra orientación que aporta nuevas ideas y que se desenvuelve dentro de la corriente evolucionista de la época, es la representada por Herbert Spencer. Si bien las ideas de este son precursoras, es Darwin quien en el año 1859 transforma completamente las ideas biológicas, caracterizando la fijación de los rasgos individuales mediante la herencia y la incesante adaptación del individuo a un medio variable, lo cual origina una continua lucha para sobrevivir a todas las contingencias. Si bien en su doctrina general este proceso evolutivo significa un tránsito de lo homogéneo a lo heterogéneo, o de un estado homogéneo o otro menos homogéneo, en los dominios de la conciencia comienza afir-
  • 20. JAVIER D. CANEPA mando que las funciones psíquicas proceden sólo de movimientos reflejos. Las excitaciones elementales del sistema nervioso (reflejos simples) se relacionan con estados de conciencia también elementales (sentimientos). Toda la vida espiritual se reduce a una integración y diferenciación de los elementos primordiales; la integración es entendida como el paso de un estado incoherente a otro más coherente: la diferenciación como el paso de un estado homogéneo a otro heterogéneo. De este modo, lo que comienza siendo indiferenciado en el dominio de la conciencia, se eleva gradualmente por una progresiva asimilación del mundo exterior, hasta lo múltiple y complejo. El organismo psico–físico del político está, pues, en total armonía con el medio ambiente, lo que justificaría la intención de Spencer de considerar al individuo como una entidad sujeta a las leyes orgánicas de adaptación al medio. 19
  • 21. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS Parte II La traducción y divulgación de las obras de Spencer realizada por Ribot, dan lugar a la elaboración de una psicología en la cual las transformaciones progresivas y el paso de lo estable a lo inestable en las formas psíquicas, recuerda las concepciones de Spencer y su mecanismo evolucionista. Ribot considera en la vida mental del político diferentes grados de evolución que se podrían esquematizar a la manera de capas. Las inferiores serán las más inconscientes pero las más estables; las superiores las más conscientes pero las más inestables. Así, a medida que el proceso se realiza hacia la superficie, adquiere mayor conciencia pero menor estabilidad. Y es precisamente el método patológico quien pone en evidencia esta diferenciación estratificada. El estudio de las amnesias progresivas nos informa acerca de la evolución de la memoria y suministra a Ribot la base necesaria para constituir esa ley de regresión mediante la cuál pierden primeramente los recuerdos más 20
  • 22. JAVIER D. CANEPA recientes, luego las ideas adquiridas anteriormente, a continuación los sentimientos y afectos y finalmente los hábitos que serían las formas más estables y arraigadas en la profundidad de los afectos determinados por múltiples reacciones de orden humoral y fisiológico, reacciones que determinan en combinación con la inteligencia –cuya función es de síntesis y abstracción–, las características individuales y la compleja estructura de la personalidad del político. 21
  • 23. Capítulo IV La Percepción Parte I Debemos reconocer en el hombre político una fuente dinámica, interna, capaz de originar autoactividad para crear las condiciones internas, necesarias para la autoconservación y el desarrollo. Además, posee una capacidad de autoactividad, destinada a establecer la comunicación y la interacción igualmente necesarias con el mundo circundante, a fin de reunir las condiciones externas de su conservación y desarrollo. Finalmente, existe la necesidad de que su fuente dinámica, interna, reciba estimulación del contorno, capaz de generar energías suficientes para desarrollar sus actividades. Así, la vida del hombre requiere, además del plan de construcción y del sistema dinámico, interno, para efectuarlo, actividad en el mundo circundante y
  • 24. JAVIER D. CANEPA con el, como también acción del contorno sobre su propio organismo. Ahora bien, la comunicación con el mundo circundante suele iniciarse con los impulsos inquisitivos que se originan en la fuente dinámica, interna, por la necesidad del momento. Ellos impelen a una actividad sensorial, para averiguar si lo que se necesita entonces del ambiente, se halla en él. Los impulsos inquisitivos desatan y en cierta manera orientan la actividad perceptiva del individuo dedicado a la política. El organismo posee muchas antenas sensibles en la periferia del cuerpo, para averiguar lo que hay en el ambiente con significación para la necesidad o el deseo que posee el individuo en ese momento. Son las células nerviosas, sensibles, receptoras, ellas reciben impresiones de diferentes estímulos específicos. Traducen las impresiones recibidas en impulsos nerviosos, que son conducidos a un centro cerebral. Aquí se produce una modificación cerebral. El Yo adquiere conciencia de lo que esa modificación cerebral manifiesta. 23
  • 25. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS La percepción implica una compleja actividad física, fisiológica y psíquica, que lleva al Yo a adquirir conciencia de la presencia de un objeto o de una situación objetiva que actualmente impresiona a uno o más de sus sentidos. Comúnmente, el político no percibe un solo objeto, sino un campo perceptivo, una porción del espacio que lo rodea, en la cual se distinguen y reconocen diferentes objetos y sucesos. La formación de la percepción tiene su comienzo en una experiencia sensible, actual. Esta desata una compleja actividad psicofisiológica, que va a desembocar en la percepción. Parte II Por ella se seleccionan y se evocan datos adquiridos en experiencias anteriores del mismo objeto o de objetos similares que fueron conservados en la subconciencia, y que ahora pueden ser asociados a los datos de la experiencia sensible, actual. Además, los datos provenientes de la experiencia sensible, actual, y los que son evocados de la subconcien- 24
  • 26. JAVIER D. CANEPA cia, son organizados y estructurados por un sistema configurados, interno, que elabora el todo que habrá de aparecer en la conciencia dotado de forma y de significación determinadas. El Yo del político trata de averiguar que objeto o que situación objetiva es percibida y que significación tiene lo percibido en la situación actual, localizándolo en el espacio y en el tiempo. Parte III El carácter estructural de la percepción deviene de los componentes de la percepción que, además de recibir cierta distribución u organización en el todo, alcanzan una compenetración muy íntima, que hace que el todo que se presenta en la conciencia, tenga fuerte unidad. No es mera yuxtaposición de partes, sino la construcción de una estructura. Por otra parte, la estructura de la percepción del hombre público no se da aislada de la vida psíquica. Mas bien es como un brote en ella. 25
  • 27. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS Asimismo, la experiencia sensible, actual, tiene mucha influencia en que la percepción sea como es; pero la experiencia pasada, cuya huella se conserva en la totalidad psíquica, contribuye también notablemente a que sea como es. De esta manera, en la percepción del activista político pueden distinguirse la figura –lo que se destaca en ella con precisión– y el fondo –lo que es percibido al mismo tiempo pero con menos claridad y distinción. Parte IV Dos teorías se disputan el enmarcamiento conceptual de la percepción. Por un lado, la teoría asociacionista, que pretende describir toda la percepción por la combinación o la asociación de los elementos que la constituyen, y nada más. Por otro lado, la teoría de la forma sostiene que para explicar la percepción, hay que partir del estudio de las leyes que rigen la organización y estructuración de los componentes y formas que aparecen en el todo que se presenta en la conciencia. En la percepción puede apare- 26
  • 28. JAVIER D. CANEPA cer una forma que no se halla ni en los estímulos, ni en los componentes. La organización y estructura que aparece en el todo que se presenta en la conciencia, se debe a la acción de un sistema dinámico, configurador, que ellos sitúan en el sistema nerviosos central. Los psicólogos de la forma señalan algunos factores que tienen innegable influencia en la organización de la percepción de los objetos por parte del político: 1) la cercanía; 2) la semejanza; 3) una condición común; 4) la inclusión de muchos estímulos; 5) el contraste; 6) la actividad del tacto; 7) las diferencias de las imágenes de cada ojo; 8) las perspectivas, la superposición, las sombras y la intensidad y complejidad tonal de los sentidos. Parte V Los fenómenos de movimientos aparentes y de la constancia de la forma en las percepciones, revelan que 27
  • 29. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS hay casos en que no se da correspondencia perfecta entre lo percibido y lo que los estímulos manifiestan. La percepción puede adquirir una forma que no proviene de los elementos de ella. El político padece ilusiones cuando, al tener una experiencia sensible, actual, causada por un objeto realmente presente a nuestros sentidos; la actividad psicofisiológica que sigue a la sensación, aporta datos de la subconciencia que no corresponden al objeto real de que proviene la impresión sensorial. Se estructura una percepción errónea. Hay alucinación, cuando experimentamos un acto imaginativo con tal viveza y nitidez de detalles, que se tiene la impresión firme de la percepción de un objeto presente a los sentidos. En la ilusión hay algún objeto que esta impresionando actualmente a algún sentido. Pero en la alucinación, el objeto percibido no está presente, ni realiza ninguna estimulación de los sentidos. Todo es pura imaginación. 28
  • 30. JAVIER D. CANEPA Parte VI: Datos experimentales que apoyan la teoría de la percepción de los políticos Podemos percibir un todo, un objeto, antes de saber lo que es. Ejemplo: A lo lejos, o en medio de una neblina, vemos algo. No sabemos que es, pero lo percibimos como una unidad distinta; es decir, como un todo. Esto significa que desde un principio lo percibido es un todo. A continuación veremos algunos factores que influyen en la estructuración de la percepción: 1) La cercanía: Los estímulos cercanos se perciben como si éstos formaran grupos. Ejemplo: ///// ///// ///// Estas quince líneas no se perciben espontáneamente como un grupo, sino como tres grupos de cinco líneas cada uno. Así se explica cómo muchos vieron constelaciones en las estrellas del firmamento. 2) La semejanza: La semejanza en las figuras nos induce a agruparlas. Ejemplo: En la figura siguiente; espontáneamente vemos cuatro líneas verticales integradas por cruces, y tres líneas formadas por ceros. 29
  • 31. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS X O X O X O X X O X O X O X X O X O X O X X O X O X O X X O X O X O X No vemos cinco líneas horizontales de cruces y ceros alternados; y esto es así porque la semejanza de las figuras que integran las columnas, nos mueve a reunirlos en siete grupos bien diferenciados. 3) Una condición común: Cuando varios objetos poseen una condición común, naturalmente lo percibimos como un grupo. Ejemplo: Varios aviones que vuelan en la misma dirección y a igual velocidad, se ven naturalmente como un grupo. En este ejemplo hay una combinación de cercanía en el espacio, y de semejanza en el movimiento. 4) La continuidad: Cuanto más se acercan los elementos de un campo visivo a partes de contornos familiares para nosotros, tanto más probable es que se organicen en percepciones singulares unificadas. 5) El cierre: Cuanto más forman todos continuados los elementos de un campo visivo, tanto más fácil- 30
  • 32. JAVIER D. CANEPA mente se organizan en percepciones singulares. Esto se comprueba claramente en la figura anterior. 6) Una buena continuación de líneas. una buena curvatura, nos lleva a ver un todo 7) La inclusión de muchos estímulos suele ser percibida más claramente. Este principio se usa mucho en el recurso llamado camuflage, que trata de reducir al mínimo la claridad de percepción de un objeto. 8) El contraste: Los estímulos que son muy diferentes de aquellos que los rodean, se organizan juntos y se ven juntos como una configuración. 31
  • 33. Capítulo V Como piensa el Hombre Público Parte I Frente a las concepciones que tratan de explicar con premura la vida psíquica sin haberse detenido en un análisis atento de las primeras nociones, podemos presentar la psicología de Brentano, donde hay ya una tendencia a comprender el espíritu mediante un procedimiento intuitivo y librarlo de las falsas analogías con las ciencias naturales rectificando los supuestos que han gravitado sobre la investigación psicológica. La psicología del político pasa así a ser la ciencia de los fenómenos psíquicos que a él suceden, fenómenos que trata de diferenciar físicos con quienes presentan una marcada distinción y cuyas notas capitales son: la intencionalidad y el ser representaciones o basarse en ellas. En efecto, todo fenómeno psíquico se orienta, en primer lugar, hacia un objeto u objetividad inmanente y,
  • 34. JAVIER D. CANEPA en segundo lugar, es representación o reposa sobre representaciones que son como su fundamento. Parte ll Otra obra de singulares características es la de Henri Bergson, quien procura aprehender la realidad anímica emancipada de las formas conceptuales, de los esquemas que la inmovilizan y de los métodos inspirados en el naturalismo. Su esencia sólo podemos captarla en lo interior y profundo del ser político, única manera de poder descubrir el ritmo de su fluir incesante y de pulsar esa realidad de índole particular que encierra tres caracteres esenciales: cualidad, duración y libertad. Bergson es un antiintelectualista en cuanto la inteligencia signifique la creación de abstracciones, de resolver la realidad en nociones generales. El concepto es una fórmula interesada hecha con miras a la economía y a la utilidad, que atenta contra la esencia de lo real que es el devenir y que incapacita para comprender la constante evolución, perduración y enri- 33
  • 35. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS quecimiento que rige en los dominios de la vida psíquica del hombre público. La psicología de Bergson esta considerada como una de las grandes concepciones a favor del espíritu–, explicando su naturaleza como una corriente ascendente de tendencias, de explosiones: los exabruptos que suelen tener los hombres públicos, calculados o no, son material prolífico para entender el pensamiento de los activistas políticos. En oposición a la serie de investigadores que preconizan el empleo de la introspección, existe un núcleo de experimentadores que operan con métodos totalmente opuestos, acordes, sin duda, con la tendencia a negar o desconocer la importancia de la vida interior. Parte III En este camino, Pavlov ya nos brinda consideraciones de otro tipo que tratan de eludir la reducción mecanicista de Betcherew, mediante la intervención de ciertos factores como la atención y la presencia de la imagen, en virtud de lo cual el ser vivo, provisto ahora de una ca- 34
  • 36. JAVIER D. CANEPA pacidad mnemónica y de una conciencia de relaciones, si bien rudimentaria, conquista nuestros privilegios. Resulta interesante observar los reflejos de los políticos cuando intentan ocupar rápidamente la palestra de los medios de comunicación ante el surgimiento de un tema de interés público. 35
  • 37. Capítulo VI Apliquemos la comprensión... para comprender al político Ahora bien, un interesante giro de tuerca nos lo proporciona la psicología de la Forma (Gestaltheorie) representada por Wertheimer, Koffka y Kohler, para cerrar con ella la faz experimental, conjuntamente con la llamada psicología científico–espiritual o del comprender, ya que ambas ofrecen puntos de contacto al interpretar el complejo psíquico del hombre dedicado a la política mediante las nociones de forma y estructura. En primer lugar, la teoría del comprender atiende principalmente al estudio de los actos espirituales superiores del hombre público, subordinando la psicología a las ciencias del espíritu y de la cultura. Mientras tanto, la psicología de la gestalt estudia los procesos anímicos del sujeto y, en particular, los más elementales, concibiendo la psicología como cien-
  • 38. JAVIER D. CANEPA cia natural, aunque se le reconoce un dominio propio del experimento. En segundo lugar, la psicología científico espiritual estudia al ser ya como adulto, culto, de Occidente. Incorpora más tarde el pensamiento de evolución, entendida en un sentido histórico y espiritual. En cambio, la teoría de la gestalt concibe en forma amplia el sujeto a estudiar, cultivando de preferencia la psicología de la evolución. Ambas teorías coinciden en la noción general de estructura psicológica, para las cuales es un complejo de disposiciones cuyas partes son solidarias y se implican mutuamente. Partiendo de la coincidencia en este concepto, las dos teorías evolucionan luego en sentidos diversos. Para la psicología del comprender la estructura es el proceso continuo, articulado, de toda la vida psíquica del hombre público. La estructura equivale a totalidad. Las estructuras que podemos descubrir en los sistemas culturales provienen de la proyección de las es- 37
  • 39. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS tructuras psíquicas, asequibles por la comprensión, método peculiar de las ciencias del espíritu. Para la psicología de la gestalt, las estructuras son los complejos parciales ópticos, acústicos, espaciales, empíricos, cuyas partes están condicionadas por la disposición del todo, posibles de capturar por el análisis del accionar y el discurso del hombre público. El Hombre Político como animal Simbólico El esquema que propone J. von Uexkull para la investigación biológica esta concentrado en una interpretación de la vida en sí misma. Cada político debe ser considerado en función de sus peculiaridades intrínsecas. Las transferencias entre las especies son hipótesis gratuitas; la vida es perfecta en cualquiera de sus manifestaciones, y se consolida en el continuo intercambio con el medio circundante. El equilibrio entre el sistema "receptor" y el "efector", sin el cual no puede subsistir, certifica esa adaptación indispensable del político a su medio. Cassirer acepta el esquema de von Uexkull a título de planteamiento general de la cuestión biológica; más, cuando ingresamos en loas dominios humanos caemos en 38
  • 40. JAVIER D. CANEPA la cuenta, como ya por otra parte nos lo advierte Max Scheler, de que estamos frente no a meras diferencias de grado, sino a diferencias de naturaleza. El hombre político, según Cassirer, ha descubierto un nuevo método para adaptarse a su ambiente. Entre el sistema y el efector, que se encuentra en todas las especies animales, hallamos en el hombre político como eslabón intermedio algo que podemos señalar como sistema "simbólico". Esta nueva adquisición transforma la totalidad de la vida humana. Comparado con los demás animales, vive en una nueva dimensión de la realidad. Max Scheller puntualiza, en un prolijo examen, de los diversos grados del ser psico–físico, la naturaleza peculiar del hombre publico: "Del estado fisiológico–psíquico parte siempre el primer acto en el drama de toda conducta animal en relación con su medio... Todo lo que el animal puede aprender y retener de su medio, se halla dentro de los seguros límites e hitos que rodean la estructura de su medio. El segundo acto en el drama de la conducta animal consiste en producir una modificación real en el medio por virtud de la reacción del animal, dirigida hacia el fin objeto de su impulso". 39
  • 41. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS Ahora bien, continua Scheller, "el hombre es capaz de una conducta cuyo curso tiene una forma exactamente opuesta". El primer acto en el drama del activista político estaría motivado, no por la visión de algo que obraría como un centro de resistencia de sus apetitos, sino por algo "elevado a la dignidad de objeto" y ajeno a toda influencia fisiológica, apetitiva y sensorial. El segundo acto del drama consiste en reprimir libremente un impulso, o en dar rienda suelta a un impulso reprimido en un principio. Y el tercer acto es una modificación de la objetividad de una cosa, modificación que el hombre vive como valiosa en sí y definitiva. En suma, el hombre publico posee la capacidad de elevarlo todo a la categoría de objeto. Al darse por tercera vez a sí mismo en la conciencia de sí, puede objetivar hasta su propio pensamiento en la singular situación de llegar a pensar sobre su pensar. Por consiguiente, el hombre debe acatar esta nueva condición de su vida: ya no vive solamente en un puro universo físico sino en un universo simbólico. El lenguaje, el mito, el arte y la religión forman parte de ese universo. 40
  • 42. JAVIER D. CANEPA Puede afirmarse que el proceso de objetivación y la actividad simbólica marchan de la mano. Se va cumpliendo una gradación en la cual un ser primigenio se va inclinando cada vez más sobre sí mismo, en la arquitectura del universo, e intimando consigo mismo por grados cada vez mas altos y dimensiones siempre nuevas, hasta comprenderse y poseerse íntegramente en el hombre. El hombre político es, por tanto, razón, pero es también algo más. Su reserva irracional es tan compleja y tanto gravita sobre el que no es posible omitirla. El mito, el lenguaje, la religión y la ciencia, resumen en su seno un gran caudal de hechos que escapan a la mera razón. "Por l o tanto, dice Cassirer, en lugar de definir al hombre como un animal racional lo definiremos como un animal simbólico". 41
  • 43. Capítulo VII La Inteligencia. Sus objetivos y motivaciones. Parte I La inteligencia, en sentido amplio, es la capacidad de adaptar la conducta a las circunstancias, y aprender por experiencia. La adaptación requiere que se resuelvan los problemas que las circunstancias presentan. En sentido estricto, es la capacidad de 1) elaborar pensamientos universales y estrictos; 2) de descubrir las relaciones entre los conceptos, y emitir juicios; 3) de descubrir las inferencias que permiten las premisas, o sea razonar; 4) de hallar medios aptos para resolver los problemas, y poder evaluar su eficiencia en las circunstancias concretas y, finalmente, 5) de adquirir conciencia del Yo sujeto y agente.
  • 44. JAVIER D. CANEPA La inteligencia, en este sentido estricto, solo se halla en el hombre. En lo que hace a la estructura de la inteligencia, hay tres opiniones: a) Es una sola facultad, con una función única; b) Está integrada por cierto número de aptitudes diferentes, e independientes entre sí; c) Está integrada por cierto número de aptitudes diferentes, con algún vínculo entre ellas. Las aptitudes intelectuales más diferenciadas, son la habilidad numérica, la fluidez del lenguaje, la comprensión verbal, la memoria, el razonamiento, la imaginación espacial, la velocidad perceptiva, el poder de análisis y síntesis y el pensamiento divergente. Parte II Debemos tratar ahora sobre la conducta instintiva, que nace y es sostenida por un impulso fisiológico, o proviene de una excitación externa. Lleva al activista político a obrar indefectiblemente, a no ser que alguna inhibición impida la acción. 43
  • 45. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS Debe diferenciarse de la conducta inteligente del hombre público, que puede ser originada por un fin conocido y deseado, donde el sujeto sabe lo que hace y para que lo realiza, puede ordenar los medios para darles mayor eficiencia, adaptar la acción a las circunstancias, hay variación en la repetición, a causa de los requisitos de la situación actual y tiene capacidad de abstracción y de generalización, y la capacidad de comprender las relaciones. Parte III El pensamiento del político es todo producto de su actividad intelectual, y sus elementos son la existencia de un sujeto y agente, una acción, un contenido, un objeto, una estructura, una expresión verbal. Su naturaleza es, para los materialistas, el pensamiento como mera elaboración de las imágenes realizada por procesos orgánicos; y para los espiritualistas, los pensamientos como poseedores de cualidades tan superiores a las imágenes, que debe juzgarse que son actividades de facultades no materiales, sino espirituales. 44
  • 46. JAVIER D. CANEPA Parte IV En la génesis del concepto se distinguen dos fases: 1) El análisis: la inteligencia distingue cuales son las cualidades comunes, constantes, esenciales 2) La abstracción: la inteligencia considera solamente las cualidades esenciales; prescinde de las demás. 3) La aprehensión intelectual: la inteligencia se forma su representación de la síntesis de las cualidades esenciales. 4) La generalización: la inteligencia, por reflexión sobre la comprensión del concepto, advierte que puede ser aplicado idénticamente a todos los objetos de la especie, pues es universal. Parte V Sigue el tratamiento de las fases del raciocinio del activista político. La primera fase es la preparación, en que todo lo aprendido hasta el momento, puede considerarse como preparación para la solución del problema que se presenta. La segunda fase es la organización de datos, que a veces se efectúa por esfuerzo voluntario dirigido, otras es 45
  • 47. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS incubada por actividad infraconsciente, espontánea o, finalmente por medio de la inspiración, es decir el acto de advertir que una organización de datos que se presenta en la conciencia, puede utilizarse para construir las premisas de las cuales pueda inferirse la solución buscada. La tercera fase es la inferencia, en que la inteligencia descubre el nexo lógico entre las premisas y otro conocimiento nuevo, de suerte que es imposible que las premisas sean verdaderas, sin que lo sea este conocimiento nuevo. De las sucesivas etapas del raciocinio surgen las actividades abstractiva –cuando la inteligencia del activista político considera aparte una o más cualidades, y prescinde de las otras que las acompañan en los objetos concretos– y sintética cuando se organizan los componentes para construir un todo. Parte VI El lenguaje del hombre público es el conjunto de signos intencionales, naturales y convencionales con que 46
  • 48. JAVIER D. CANEPA los hombres políticos manifiestan a sus semejantes, con alguna eficacia, lo que piensan, sienten y quieren. 1) Los signos del lenguaje pueden ser acciones, sonidos emitidos por la voz humana, o por medios mecánicos; figuras gráficas. 2) La finalidad inmediata del lenguaje es comunicar a otros nuestras actividades psíquicas. Un idioma es un conjunto de voces y signos escritos que deben unirse conforme a determinadas reglas gramaticales y sintácticas, y es usado por los habitantes de una nación para comunicarse unos con otros. El concepto de lenguaje es más amplio que el de idioma, porque abarca además, los gestos, la mímica y la conducta exterior. El lenguaje es un medio excelente para expresar, fijar, aclarar, catalizar y simplificar los pensamientos, sentimientos y deseos, si bien no es un medio cabalmente adecuado, pues a veces no alcanza a expresar lo que se experimenta en el nivel psíquico. 47
  • 49. Capítulo VIII Temperamento y carácter Parte 1 Ahora bien, el analista, munido de las herramientas conceptuales antedichas, puede querer penetrar el alma de los hombres políticos con el objeto de adquirir un saber interesado que posibilite el precaverse de verse engañado por aquel; pero puede también querer comprender al otro, movido por un afán moral, cuyo interés se dirige primordialmente a la determinación de la esencia y estructura fundamentales del político para luego operar sobre el mediante el voto, la presión, la presentación de demandas. Sin duda la penetración de las vivencias ajenas ofrece escollos insalvables, ya que el complejo que mueve todo comportamiento se agota en cada ser individual. No obstante el hombre político exterioriza en sus realizaciones ciertas fases de su acontecer íntimo, de tal modo, que en el mundo de las objetividades pueden llegar a perfilarse
  • 50. JAVIER D. CANEPA aquellos momentos de su estructura que han excedido, sin deformarse, los límites de la inferioridad. Sobre ese cúmulo concreto que exhibe ciertos modos del ser psíquico–espiritual del hombre público, deben operar las categorías del conocimiento supracitadas y, si bien nos está vedada la participación inmediata en el núcleo de una vivencia ajena, podemos en cambio, aprender su sentido a través de la efectiva realización y del discurso del sujeto analizado. Un intento de esta índole debe rebasar necesariamente los límites de la psicología tradicional y de toda supuesta ciencia psicológica que, en virtud de métodos inadecuados o a consecuencia de una errónea visión de la naturaleza de su objeto, parte de la desarticulación arbitraria de los miembros para luego pretender reconstruir con los despojos, la totalidad original. Por consiguiente y de acuerdo a una concepción estructural del hombre político, debemos recurrir al método propio de las ciencias del espíritu, la comprensión, merced a la cual se intenta penetrar el sentido del comportamiento individual. 49
  • 51. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS Ahora bien, la comprensión sólo podrá ser ejercida limpiamente sí se cumplen ciertas exigencias preliminares. Existe, por una parte, el peligro de detenernos en el ámbito de las valoraciones en lugar de incidir en la esfera del conocimiento y de prescindir en este de toda teoría idealista que nos permita delinear, a través de rasgos empíricos, una construcción teórica del carácter fundamental. Además, no es posible constituir una ciencia caracterológica sin descartar previamente nuestros prejuicios y presupuestos como investigadores, partiendo de una consideración objetiva que elimine aquellos influjos que durante el examen hacen ver los caracteres ajenos a través del propio. Más, si debemos precavernos del influjo personal, ello no significa renunciar totalmente a las relaciones de semejanza que deben establecerse entre nosotros y la persona analizada quienes, por el contrario, posibilitan la comprensión de las vivencias ajenas. Es precisamente en virtud de éstas semejanzas y de la incursión que realizamos dentro de nosotros mismos, que podemos contar con una riqueza de material suficiente para estudiar. 50
  • 52. JAVIER D. CANEPA Es con esta intención que Adler nos dice "que el verdadero conocimiento humano solo puede desarrollarlo realmente, dados los defectos de nuestra conducta actual, un tipo de hombre: el pecador arrepentido, aquel que estuvo envuelto en todos los errores de la vida del alma humana y logro salvarse, o el que por lo menos haya pasado al borde de ellos". Parte II En tal sentido, y al igual que acontece con muchos términos del léxico filosófico, existe una gran imprecisión con respecto al sentido de la palabra "carácter". El psicólogo McDougall señala los diversos significados unificados que encierra el vocablo con el que se quiere expresar, ya las peculiaridades de un ser humano, ya la buena organización o solidez de alguien que posee tal o cuál carácter, o finalmente, "el aspecto del desarrollo personal, es decir, lo que en un hombre constituye su base fundamental, su consistencia, firmeza, auto–control, poder de auto dirección o autonomía". 51
  • 53. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS Concebido el término de acuerdo con esta última definición, expresa un proceso de crecimiento gradual del político que paulatinamente se va desenvolviendo en la infancia y la juventud y en cuya integración la convivencia humana es un factor de influjo preponderante. De este modo el carácter, lejos de ser una disposición o modalidad del temperamento, de naturaleza innata, se va constituyendo en el curso de la existencia como algo que el activista político elabora para sí y por sí mismo. Si bien McDougall acepta el recio influjo de la "batalla de la vida", destaca empero, el papel de la voluntad, elemento capital que opera una incesante autoorganización en el curso de las acciones humanas. Parte III Si hubiéramos de establecer un punto de partida en el desarrollo del problema que nos ocupa, sería preciso comenzar por el riguroso jalonamiento del territorio que es patrimonio exclusivo del carácter frente a las disposiciones anímico–corporales y al temperamento, y esto solo 52
  • 54. JAVIER D. CANEPA puede verificarse si admitimos desde un principio la dualidad psíquico–espiritual del hombre público. De modo, pues, que una posible fundamentación de los caracteres sólo debe partir de la manifiesta oposición entre la vida y el espíritu. Aceptadas estas nítidas afirmaciones intentaremos aportar algunos elementos que justifiquen una ciencia de los caracteres, solo capaz de ser instituida partiendo de esa bifurcación primordial. El hombre político y con él todo ente vivo, es a la vez cuerpo y alma, y la exaltación de uno de los términos con el aniquilamiento del otro, violenta la estructura del complejo y disuelve su unidad original. Librados a una tarea descriptiva nos sería dable comprobar que el ser vivo denuncia el privilegio de operar desde sí mismo, en cuya virtud trasciende la categoría de cosa, constituyéndose como una entidad inconsciente. Este inconsciente se identifica con lo fisiológico y la necesidad del organismo de velar por su propia integración, perfeccionamiento y evolución. 53
  • 55. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS La psicología de Ribot se mueve sobre un soporte de base orgánica, el inconsciente, sustrato primordial que dará origen a toda la estructura mental. Ese inconsciente provoca primero los estados afectivos determinados por múltiples reacciones de orden humoral y fisiológico, reacciones que determinan en combinación con la inteligencia –cuya función es de síntesis y abstracción–, las características individuales y la compleja estructura de la personalidad del político. Parte IV Si hubiéramos de establecer un punto de partida en el desarrollo del problema que nos ocupa, sería preciso comenzar por el riguroso jalonamiento del territorio que es patrimonio exclusivo del carácter frente a las disposiciones anímico–corporales y al temperamento, y esto solo puede verificarse si admitimos desde un principio la dualidad psíquico–espiritual del hombre público. De modo, pues, que una posible fundamentación de los caracteres solo debe partir de la manifiesta oposición entre la vida y el espíritu. 54
  • 56. JAVIER D. CANEPA Aceptadas estas nítidas afirmaciones intentaremos aportar algunos elementos que justifiquen una ciencia de los caracteres, solo capaz de ser instituida partiendo de esa bifurcación primordial. El hombre político y con el todo ente vivo, es a la vez cuerpo y alma, y la exaltación de uno de los términos con el aniquilamiento del otro, violenta la estructura del complejo y disuelve su unidad original. Librados a una tarea descriptiva nos sería dable comprobar que el ser vivo denuncia el privilegio de operar desde sí mismo, en cuya virtud trasciende la categoría de cosa, constituyéndose como una entidad psíquica susceptible de padecer y obrar. Alma y vida coinciden en la unidad psíquica del político. No creemos posible imaginar un organismo viviente privado de aquel principio anímico que orienta y da sentido a su existir. Tal organismo vivo y por ende animado se constituye pues, desde ese instante, en una entidad psíquica. 55
  • 57. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS Parte V Desde el momento que consideramos al ser público como una entidad psíquica, es preciso concederle cierta aptitud consciente, con el privilegio de una conciencia reflexiva, poseyendo la capacidad de establecer relaciones entre sus actos y el ambiente que lo rodea. El hombre público es ante todo una entidad psíquica en el sentido que hemos enunciado. En él, esa conciencia adormecida que despierta gradualmente en la medida de los requerimientos, alcanza su máxima expresión, configurándolo como un ser que posee el privilegio de volverse sobre sí mismo y saberse actor de sus propias decisiones. Esta reflexión aunque apenas apunte y se vislumbre vagamente, adquiere una forma primaria en la conciencia del Yo del político. El Yo del hombre público puede considerarse como una centralización cumplida capaz de ofrecerse desde ese instante como posibilidad para la actualización de un nuevo principio –el espíritu– que solo puede incidir en aquel punto del psiquismo donde se ha aprehendido la peculiar manifestación del sentimiento de existencia. 56
  • 58. JAVIER D. CANEPA De modo, pues, que el Yo del hombre dedicado a la política es a la vez un hecho espiritual y un hecho vital y nunca puede ser solamente uno u otro. El Yo del político en tanto hecho espiritual, significa la causa de todos los actos; el pasado vital supone un Yo virtual, inseparable de cada acto. La conciencia del Yo que hemos caracterizado como conjunción de todos los procesos psíquicos, descubre la propia subjetividad como contrapuesta a los otros Yo y a los objetos del universo que la rodean. Pero situado en este primer peldaño de proyecciones, puede detener allí su marcha; este descubrimiento del Yo y de un contorno dentro del cuál establece contacto con las cosas y con los otros Yo, constituye en su comienzo una sólida estructura, una unidad integral y compacta. Más, esa estructura puede sufrir alteraciones según la forma en que se establece la posterior relación entre sus miembros integrantes; pues, el hombre puede estar en el mundo como unidad psíquica o como ser espiritual. 57
  • 59. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS Parte VI Ahora bien, ser hombre –en este caso dedicado al quehacer político– para Adler es sencillamente sentirse inferior. El carácter es la resultante de un juego de fuerzas que oscilan desde el ser menos al querer ser más, impulsadas por el resorte del sentimiento de comunidad. Por consiguiente, el carácter del hombre político es un concepto social de inferioridad, afán de dominio y sentimiento de comunidad que son los tres factores primordiales cuya acción se inicia en los primeros meses del niño en quién ya se diseña un "estilo de vida". Los acontecimientos de la infancia constituyen excelentes puntos de referencia para comprender la posición del adulto frente al mundo, el secreto de su comportamiento. A través de ellos se revelan los primeros enlaces que habrán de consolidar la futura estructura Yo–mundo y los momentos de un alma plástica que se ha ido configurando en un clima de hostilidad o de halagos, consciente de las anormalidades del cuerpo físico y experimentando una sensación de impotencia natural frente a la vida de 58
  • 60. JAVIER D. CANEPA los adultos. Todo político tiene una meta y los objetivos capitales que promueven su marcha son: el trabajo y poder, el amor y la comunidad. Si el sentimiento de comunidad está ausente, la consecuencia será la formación de un complejo de inferioridad, de retraimiento y la dolorosa conciencia de saberse incapaz. Pero a su vez, esta conciencia de inferioridad promueve un constante afán de sobrepasar todos los obstáculos, de imponerse ante los ojos del mundo. Si nos conformamos con la definición que Adler nos brinda, el carácter vendría a ser la resultante de una serie de factores que condicionan la vida de un hombre desde su infancia. No se trata ya de una afirmación de la banal existencia, sino del impulso interior que sobrepujando toda condición de inferioridad aspira de continuo a la plenitud de poder en el ser y en el hacer. El querer ser más y todo el cotejo que se unifica en el complejo de superioridad muestra así evidentes conexiones con la voluntad de poderío de Nietzsche, es de- 59
  • 61. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS cir en la tendencia a afirmarse en una escala ascendente de dominación y poder. El carácter es para Nietzsche patrimonio del espíritu señorial que impone normas y fines, y condiciona la vida y la conducta mediante autónomas decisiones. Esta línea vertical que denuncia una vida íntegra y cumplida podría ver amenazada su trayectoria en el trato con los semejantes si no hubiera sido solidamente cimentada. El desarrollo que se ha ido cumpliendo a través de una conciencia cada vez más tensa, corre el riesgo de inmanentizarse en el punto cumbre del psiquismo del activista político, volviéndose sobre sí mismo. Tal es el hombre político en tanto individuo, con su cotejo de temperamentos que solo en función de esa relación psico–vital pueden ser comprendidos y de cuya íntima conjunción nacen el egoísmo, la soberbia, la ambición, los celos, el menosprecio por todo cuanto no emane de sí y los complejos de recia urdimbre orgánica y afectiva. Este tipo de hombre confinado en la esfera de sus propias exigencias e incapaz de sobreponerse a sus inclina- 60
  • 62. JAVIER D. CANEPA ciones, es el hombre de temperamento, cerrado a todo rebasamiento o tentativa de proyección espiritual. El temperamento es, pues, exteriorización de modalidades psíquicas; la resultante natural del complejo anímico–corporal donde resuena el clamor incesante de la vida; el orificio desde el cual podemos atisbar el mutuo intercambio entre esos dos elementos. El hombre–político–psíquico realiza la conjunción del alma y del cuerpo en una constante regulación, en una íntima correspondencia entre el padecer y el obrar. Existe una evidente conexión e interdependencia entre lo psíquico y lo somático que Kretschmer reduce en último término, a dos tipos fundamentales, el ciclotímico y el esquizotímico. Se trata de sujetos políticos que siendo normales presentan profundas analogías con los alienados en quienes se ha observado esa correspondencia entre lo somático y la estructura psíquica. El temperamento cicloide es sociable, alegre, tranquilo, pudiendo llegar a la austeridad y la tristeza. 61
  • 63. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS El tipo esquizoide trata de ponerse a salvo de toda inspección, siendo aparentemente reservados, graves, temerosos, sensibles. Los dos tipos que Kretschmer especifica, a saber: el ciclotímico y el esquizotímico, podrían en cierto modo ser referidos a los que C. G. Jung establece en su obra "Tipos psicológicos": el extravertido y el introvertido. Se trata de dos tipos en fundamental contraste: el extravertido atento a los objetos, hacia lo exterior; el introvertido vuelto a su mundo interior. El factor inconsciente juega el papel de elemento compensador que evita, en ocasiones, la amenaza de una total absorción por el objeto. De modo que este inconsciente, que incluye todos los procesos psíquicos vividos por el sujeto estudiado, puede vigorizar la esencia de la individualidad adoptando una cierta forma de introversión que intenta liberar aquellas necesidades que han sido frenadas durante el ejercicio consciente extravertido. Estas explosiones del inconsciente expresan no solo la historia del sujeto público, sino la historia de la hu- 62
  • 64. JAVIER D. CANEPA manidad por lo cual en estos casos pueden revestir una forma egoísta, infantil y primitiva. El factor inconsciente es capaz, pues, de llegar a preponderar sobre la actividad consciente extravertida, determinando un temperamento exclusivo, que conduce a estados patológicos, en donde el sujeto público obedece a todos los requerimientos que fueron reprimidos por la conciencia o por las normas jurídicas y culturales de la sociedad en que se desenvuelve. De todo ello resulta que, en última instancia, el temperamento es patrimonio del hombre que padece. Padece las influencias del medio, pero la conciencia es capaz de superar sus limitaciones psíquicas e iniciar la búsqueda de nuevos horizontes. Esta evasión de la esfera de lo psíquico confiere al hombre político su carácter. El temperamento, que expresa la relación alma– cuerpo, agota sus límites allí donde el sujeto inicia una ruptura radical y se erige como persona. El carácter, en cambio, sería más bien una anunciación de un nuevo comportamiento, que si bien emerge 63
  • 65. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS de una conciencia individual, cobra un nuevo sentido en su franca objetividad. Diríamos que es el sello que identifica al hombre público, mas no al hombre público psíquico, sino al hombre público que actúa por sí mismo, por su voluntad y no por su instinto. 64
  • 66. Capítulo IX Del Temperamento al Carácter El recorrido del temperamento al carácter es el camino que nos lleva del individuo a la persona, quien ha impreso en sí mismo y desde ese instante una marca inconfundible que lo destaca como centro activo de una voluntad racional. Pero un rasgo de carácter no basta para postular un carácter fundamental, el cual sólo se da donde hay un Yo que participa en el ejercicio racional, que es todo la razón y conciencia de sí mismo como activista político y por tanto con la urgencia de otorgar un nuevo sentido al mundo y a la vida. Puesto el individuo en el seno de la sociedad, deberá vivir en la continua tarea de atender a su exclusivo régimen de preferencias, de procurar la conquista de sus propósitos, aun cuando para ello deba considerar a los otros hombres en la medida de sus intereses y de su propia prosperidad, en tanto se sabe miembro integrante de una comunidad que lo trasciende.
  • 67. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS El Yo psicológico está en la encrucijada del temperamento y del carácter. Al molde del temperamento, dominio del instinto, se opone –si bien no contradictoriamente sino más complementariamente– el carácter, que reconoce una voluntad sometida al imperio de la razón. Ha dicho Dostoiewski: "desde el principio del mundo lucha Dios con Satán, y el campo de batalla es el alma humana". Y permítasenos ahora que nos preguntemos si ambos términos, temperamento y carácter, vida y espíritu, deberán permanecer en la oposición, cuando más bien su síntesis operaría una plenitud que expresara la cabal realización de la existencia, la afirmación del hombre real, concreto. El modo de ser empírico del hombre público reconoce siempre una base fundamental, todo un sistema de móviles que tienen su raíz en lo más profundo del psiquismo humano. El hombre público puede adoptar un conjunto de actitudes sobreañadidas a su naturaleza fundamental y que en ciertos momentos un leve desliz bastaría para traicionar la farsa de su vida. 66
  • 68. JAVIER D. CANEPA Un gesto, el contenido de una frase o el énfasis soberbio de una respuesta, expresando su fondo íntimo, invalidarían la artificiosa postura. Valga a modo de ejemplo el caso de un ex– presidente de la República que, consultado por un periodista sobre la posibilidad de ejercer el cargo de jefe de gabinete, manifestó haber estudiado para ser presidente, echando por tierra –para el oyente avisado– su diatriba supuestamente moralista de respeto democrático por sus semejantes. A propósito del hombre público Nuestro tiempo asiste al reiterado propósito de lograr una visión mas nítida entre el cúmulo de opiniones y conjeturas, que desde Grecia hasta nuestros días se han ido formulando sobre el conocimiento del hombre público. "Una vida sin examen no vale la pena de ser vivida" Esta afirmación socrática y la posibilidad de semejante actitud crítica, caracteriza al analista como un ser capaz de observar la interioridad de los demás, que poten- 67
  • 69. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS cie su conocimiento y lo libre de las encerronas con que los políticos intentan capturarlo. Al respecto, el esquema que propone J. von Uexkull para la investigación biológica esta centrado en una interpretación de la vida por sí misma. Cada ser humano debe ser captado en su individualidad, la cual se consolida en el continuo intercambio con el medio circundante. El equilibrio entre el sistema "receptor" y el "efector" certifica esa adaptación indispensable del organismo a su medio. Acciones y reacciones están en relación al medio, pero a diferencia del animal, las cosas que lo rodean no son meros objetos de resistencia, sino objetos de estudio y conocimiento en los que se descubren cualidades esenciales. El político pasa del plano puramente empírico al abstracto o simbólico, que utiliza para diseñar su accionar en vistas a acercarse nuevamente al plano empírico. 68
  • 70. Somatipos Caracteres de la Caracteres de la endomorfia mesomorfia ectomorfia Predominio relati1. Aspecto general del cuerpo Caracteres de la Físico musculoso, Predominio relativo vo de la blanda huesudo, pesado, de longitud y delga- redondez en las duro, contorno dez en el cuerpo. distintas regiones rectangular. Musculos poco vo- del cuerpo. Concen- luminosos y más tración de la masa bien alargados. en el centro del cuerpo. Las vísceras digesti- Los huesos son En proporción con vas son volumino- grandes y promi- su masa tiene mayor sas y pesadas nentes. Hay superficie corporal, abundantes teji- y por ende, la más dos conjuntivos. amplia red de terminales nerviosas sensorias, que lo pone en más en 2. Característica principal contacto con el mundo exterior. Además relativamente a su masa, tiene el mayor cerebro y sistema nervioso central.
  • 71. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS tórax mayor que más largo que el toráxico el del abdomen. abdomen. Los antebrazos y Los antebrazos y las vo del brazo sobre las piernas son piernas son relati- el antebrazo, y de más desarrollados vamente largos. Los los muslos sobre las que los brazos y muslos y brazos piernas. los muslos. muy débiles. Son anchos, las Son angostos, las dos pero de con- caderas también. caderas también. El cuello es bas- El cuello es largo y grueso. tante largo. muy delgado. La cabeza es grande La cabeza sugiere Es pequeña; pero una y casi esférica 4. Brazos y Piernas nal mayor que el El cuello es corto y 5. Hombros Tórax relativamente Son altos, cuadra- forma cúbica protuberancia occipi- tornos suaves. tal considerable, hace 7. Cabeza 6. Cuello Volumen del Predominio relati- 3. Proporción Volumen abdomi- que la cabeza sea muy larga. Surcos frontales La superficie facial muy visibles. es muy pequeña, en Pómulos grandes comparación con la y salientes. masa craneal. La forma se acerca al 8. Cara La cara es ancha triángulo. 70
  • 72. JAVIER D. CANEPA pies son relativa- manos y los de- dedos son largos mente pequeños dos son grandes La piel es gruesa La piel es delgada y y áspera. Se pálida. Se asemeja a asemeja a la man- asemeja a la de la la de la cebolla. zana. naranja. Tendencia a la El cabello es El cabello es fino, y calvicie prematura. grueso y áspero. crece rápidamente. Esta comienza en la Cuando hay cal- La calvicie es rara. coronilla y se am- 10. Piel Las manos y los aterciopelada. Se 11. Cabello Las muñecas, las La piel es suave y 9. Manos y Pies Las manos y los vicie, esta co- plía eb forma circu- mienza en la lar perfecta. La frente. calva es lustrosa. Solo concierne al hombre político la posibilidad de concebir un espacio abstracto, de "pensar un espacio sin cosas". Sin embargo, la noción de espacio abstracto funciona de acuerdo a intereses prácticos, utilitarios. Tengamos en cuenta, entonces, que el accionar supuestamente pragmático del político avezado no es sino la puesta en práctica de un esquema intelectual pre– diseñado. 71
  • 73. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS Bien dijo un columnista de política internacional refiriéndose a un presidente centroamericano que éste "bajo el aspecto de la espontaneidad, la candidez y la razón práctica, oculta un plan de acción cuidadosamente estructurado con una estricta coherencia racional". 72
  • 74. Capítulo X La Atención en el político Parte I La atención es la actividad sicosomática que desarrolla el político y que tiende a determinar el campo focal de la conciencia, y alcanzar la mayor claridad de este. Incluye dos actividades, por un lado, la colocación de un cierto fenómeno psíquico en el campo focal de la conciencia. La colocación puede ser voluntaria, o causada por especiales condiciones del objeto. Por otro lado, como consecuencia el activista percibe con mayor claridad dicho fenómeno psíquico. Atender significa un esfuerzo por dirigir todas las capacidades de captación de la mente y del organismo sobre un objeto o un suceso, para poder observarlo con mayor claridad. Así, los efectos de la atención son varios y hasta contradictorios. En primer lugar, da lugar a la claridad: la atención pone al hombre público en las condiciones sicosomáticas
  • 75. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS más favorables para percibir mejor el objeto. No asegura la percepción cabal, pero la mejora, ciertamente. En segundo lugar, da lugar a una fijación potenciada, en que lo percibido con atención pasa a la subconciencia con buena actitud para poder ser retraído a la conciencia, y representar allí los conocimientos adquiridos en la experiencia que les dio origen. En tercer lugar, da mayor agudeza a los sentidos, adquiriendo los estímulos mayor intensidad. En cuarto lugar, achica el campo percibido por el político, pero lo percibido se capta con mayores detalles. En quinto lugar, abrevia el tiempo de percepción y el de recepción. Si el político está atento y prevenido para una percepción que va a recibir, advertirá más prontamente esa percepción y responderá mas prontamente a ese estímulo. Finalmente, favorece la mejor ejecución y el progreso en las habilidades. Parte II Sin embargo, para que estos efectos puedan darse, hay condiciones objetivas. 74
  • 76. JAVIER D. CANEPA En general, todo lo que es desusado, todo lo que contrasta mucho con lo que acontece de ordinario, cautiva fuertemente la atención. Por su parte, el movimiento, la novedad y el cambio, si tienen originalidad, cautivan la atención del político. Además, hay condiciones subjetivas que influyen en la atención del político. Son ellas, la constelación de valores de la persona, que determina los intereses de la persona, la expectación – que es un estado de preparación psicosomática por percibir bien lo que ha de acontecer–, y el estado en que se halle el organismo del individuo y la voluntad –que puede imponer que objeto recibirá la atención. La interrelación entre estas diferentes condiciones subjetivas y objetivas, dan lugar distintas clases, tipos y anormalidades de la atención del activista político. Las clases de atención pueden ser voluntarias, en que el sujeto se impone esfuerzos para dirigir su atención sobre un fenómeno que no cautiva naturalmente su atención, y la involuntaria o espontánea, en que las con- 75
  • 77. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS diciones del fenómeno son tales que arrebatan la atención del individuo. Los tipos de atención son la continua –sobre un mismo objeto todo el tiempo–, alternada –pasa de un objeto a otro– y distribuida, en que el sujeto debe mantener la atención sobre varios aspectos del ambiente, y estar dispuesto a responder correctamente a ellos. Las anormalidades en la capacidad de atención son: 1) la aprosexia (incapacidad para fijar la atención); 2) la hipoprosexia (poca capacidad de atender) y, 3) la paraprosexia (la atención se va siempre hacia un mismo lado) En lo que hace á la aprosexia y a la hiprosexia, suelen darse en proporción directa al nivel educativo de los líderes políticos, además de eventuales perturbaciones psicosomáticas. Más interesante resulta la paraprosexia, pues no hace sino demostrar un complejo temperamental y de personalidad con un perfil predeterminado, que suele conjugarse con construcciones mentales notoriamente falseables a través de la detección de actos fallidos, donde se produce una brecha entre el sentido mentado y el accionar realizado finalmente. 76
  • 78. Capítulo XI La personalidad del político Parte 1 Nuestro disentimiento frente a la mayoría de los tratadistas norteamericanos que se han ocupado de este problema consiste en que estos consideran a la personalidad como única, aunque compleja imagen objetiva de todos los factores que integran al ser humano en su desarrollo individual. Mientras tanto, nosotros estimamos que la personalidad es el resultado, en una fase tardía, de tales factores, que operan y actúan en tres fases. Primero en un substractum orgánico, sin reflejarse todavía en la mente. Luego sobre la mente, con una escasa participación de la conciencia, durante el período en que se forma el carácter. Por fin, sobre la conciencia en la plenitud de su presencia vigilante para la conducta, gracias a una activi-
  • 79. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS dad constante y una orientación definida de la atención, la memoria, la voluntad y la lógica. Desde Kempf hasta el behaviorismo y las modernas tendencias actuales de la psicología política, la gran mayoría de los estudiosos norteamericanos han renunciado, más o menos explícitamente, a una teoría psicológica de la personalidad del político, tanto explicativa como predictiva. Parte II Nosotros creemos, al contrario, que esta teoría no es solo posible sino también deseable, siendo el resultado de un progresivo predominio de factores espirituales sobre los ineludibles y persistente factores temperamentales. 1)La jerarquía de la personalidad. Hay una premisa obligada y, en mi opinión, fundamental, cual es que la personalidad es un hecho intrínseco, propio de la vida interior de la persona. La personalidad es el reflejo de la obra emprendida sobre la conciencia del sujeto, y su soporte es el temperamento nativo, templado por el carácter. 78
  • 80. JAVIER D. CANEPA 2) Los factores y los signos de la personalidad. A pesar de que la personalidad no es más que el resultado de los factores temperamentales y caracterológicos, este resultado no es una suma. Durante todo el desarrollo de la persona del político, las combinaciones de esos factores crean una configuración del ser político en todos sus aspectos, sobre todo de orden psíquico, que nos ofrece los signos de la personalidad del político. Dos signos, sin duda, merecen nuestra atención. Son estos la prestancia y la energía. En la prestancia vemos una promesa de valores morales e intelectuales y por encima de todo entrevemos una energía que podremos estimar como un indicio de firmes propósitos para la conquista de lo atinente a la prestancia. 3) La mente y la personalidad. Ha llegado el momento de enfrentarnos con el problema de la mente del político, esto es, de las facultades del pensar, de la actividad de la inteligencia en cuanto ésta, desligada en cierto modo del temperamento, ha de gobernar teóricamente la conducta 79
  • 81. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS y contribuir poderosamente a crear la figura de nuestra personalidad. Hemos dicho teóricamente, porque en ningún caso el juego lógico de la mente del activista público funciona con absoluta independencia de los factores temperamentales. Y los fines seleccionados por el político en su innumerable diversidad individual, se presentan en cierto modo circunscriptos o afiliados a dos categorías fundamentales: la de los valores y la de las verdades. Una disociación absoluta de la estimativa y de la voluntad –esto es, del querer– hacia verdades o hacia valores no existe nunca, pues el ser humano es una existencia pensante, y aunque el puro pensar aspire exclusivamente a la verdad, su obligada ligazón con el existir le constriñe con una servidumbre ineludible a las necesidades del existir. No obstante, los signos peculiares de la personalidad consisten en la intensidad del querer dirigido hacia las verdades o hacia los valores. La preponderancia del temperamento resalta entre los políticos. 80
  • 82. JAVIER D. CANEPA De todos modos, ese temperamento nativo del político funciona a través de la mente; produce y crea tan solo gracias a la inteligencia. Pero es una inteligencia "orientada" por el temperamento hacia fines vinculados con el poder, la dominación, conquista y expresión de "valores" vinculados ya sea con el bien común como con el beneficio de una casta política: ello depende de la selección mental personal que haga el político entre la verdad y los valores que tiene en sus manos. Y la selección y la utilización de verdades y valores se apoyan en dos sentimientos, cualquiera que sea su intensidad, de que se nutre la personalidad durante el proceso de su formación: el poder y el amor. El predominio de la voluntad de poder –libido de dominio– obedece más a la mente, que mide los peligros y escoge los medios. El predominio del amor nace de las fuentes más profundas del ser, del id freudiano; de resortes temperamentales. 4) La personalidad de grupo. Cuando el poderío colectivo de la obra común alcanza el grado que ha alcanzado en 81
  • 83. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS nuestro tiempo, la formación de la personalidad del político puede sufrir un entorpecimiento irremediable. Su personalidad puede perder su individualidad pasar a ser parte de un todo indiferenciado. O, peor aún, perder de vista su función de guía con respecto al resto de la comunidad. Pero surge entonces un interrogante: ¿cómo superar esta trampa de mediocridad? Pues mediante el retorno a la vida interior, que consiste esencialmente en la "reflexión". Reflexión no es sinónimo de "introspección". En un sentido propiamente psicológico, la introspección es un examen de sí mismo sobre un "estado actual" y un pasado que haya conducido a ese estado. La reflexión, que no exige quizás y no suele emplear un profundo examen del pasado, es en cambio más compleja en los elementos que remueve y utiliza para una crítica de la situación personal y de la conducta. La reflexión se acompaña siempre de un dejo de sentimientos satélites. Mezcla de imágenes evocadas, presentes a la psiquis para forjar un propósito, a veces un programa, una línea de conducta. 82
  • 84. JAVIER D. CANEPA Así y todo, no puede negarse que hay un sentimiento de orgullo colectivo, que se despierta en el grupo que ha trabajado y trabaja en una obra común. Cuando esta obra es de gran envergadura, pongamos por ejemplo la independencia, creación y construcción de un Estado moderno, entonces surge y se afianza en el espíritu de los partícipes en la faena un sentimiento que pudiéramos llamar de "personalidad de grupo", y que se refleja sin duda en la personalidad individual de los políticos que han formado parte del grupo fundacional. Nótese, a este propósito, que este es uno de los signos más demostrativos de que la personalidad se adquiere en función de la obra. 83
  • 85. Los dieciséis factores de la personalidad que distingue R.B. Catteli FACTOR A Ciclotimia A + vs. Esquizotimia A – De buen carácter, afable Desdeñoso, codicioso, criticón. Servicial Obstructivo Interesado en los demás Frío, indiferente Apacible, amable. Severo Confiado Adaptable Receloso Rígido FACTOR B Inteligencia B+ General B– Esmerado Algo laxo Perseverante Inconstante Intelectual cultivado Tosco FACTOR C Estabilidad emocional C + vs. Tendencia a la nerviosidad C – Madurez emocional Falta de tolerancia a la frustración Estable emocionalmente Versátil Tranquilo, flemático. Manifiesta emotividad general Realista Evasivo para afrontar problemas o situaciones embarazosas Ausencia de fatiga nerviosa FACTOR E Fatiga nerviosa
  • 86. JAVIER D. CANEPA Dominación E + vs. Seguro de sí mismo, quiere mostrar Sumisión E Sumiso su capacidad. De ánimo independiente. Dependiente Austero, severo. Amable, indulgente. De afectada gravedad. Natural No conformista. Conformista No se conmueve fácilmente. Fácilmente se altera. Busca la atención de los demás. Se basta a sí mismo. FACTOR F Espancividad F + vs. Apagamiento F – Locuaz Silencioso, introspectivo. Animado Deprimido Tranquilo, despreocupado. Ansioso Franco, expresivo. No comunicativo Animoso, alerto. Lánguido y lento. FACTOR G Carácter firme G + vs. Poca firmeza en los principios G – Perseverante, resuelto. Inconstante, veleidoso. Responsable Frívolo Maduro emocionalmente. Exigente, impaciente. Siempre ordenado. Flojo, indolente. Concienzudo No se puede confiar mucho en él. FACTOR H 85
  • 87. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS Audacia social H + vs. Inhibición social H – Sociable Timidez, retraimiento social. Audaz, resuelto. Prudente, reservado. Señalado interés por el sexo Mediocre interés por el sexo opuesto. opuesto. Resonancia emocional alta. Alejado, frío. Amigable Propensión a amargarse. Impulsivo y frívolo. Cuidadosos, concienzudo. Potentes intereses artísticos o Intereses restringidos. sentimentales. Descuidado: no prevé peligros. Cuidadoso; pronto ver peligros. FACTOR I Sensibilidad emocional delicada vs. Rudeza en la emocionalidad I- I+ Realista, espera poco. Exigente, impaciente. Confía en si mismo, asume Dependiente, busca ayuda. Respetabilidad. Descortés, cínico. Amable, apacible. Poco sentido artístico. Afectado artísticamente. Poco atraído por fantasías. Imaginativo en su pensar y en su conversación. Se basta a sí mismo. Busca la atención ajena. FACTOR L Receloso L + vs. Accesible L – Envidiosos Pronto en acoger. Se basta a sí mismo. Piensa en los demás. Receloso Confía en los demás. 86
  • 88. JAVIER D. CANEPA Retraído, pensativo. Abierto, pronto a correr un ries- Tiránico go. Severo Comprensivo, tolerante. Irritable Blando Alegre, animado. FACTOR M Enfoque subjetivo M+ vs Comportamiento objetivo M – No convencional, absorto en Convencional, alerto a las sí mismo. necesidades prácticas. Interesado en el arte, la teoría, las Sus intereses se reducen a las creencias básicas. necesidades inmediatas. Imaginativo, creativo. Ninguna creatividad espontá- Frívolo: inmaduro en juicio prácti- nea. co. Sólido, realista, práctico. Generalmente alegre, pero a veces Serio, preocupado, muy esta- accesos de frustración histérica. ble. FACTOR N Sofisticación N + vs Simplicidad rústica N- Refinado, alerto a las exigencias socia- Gregario por impulso natu- les. ral. Mente exacta, calculadora. Mente vaga y sentimental. Estirado: emocionalmente disciplina- Espontáneo, calor natural. do. Trato sencillo, natural Remilgado Poca intuición de sí mismo. Buena intuición de sí mismo. Escasa habilidad para analizar Buena intuición de los demás. las motivaciones. Se contenta con lo que viene. 87
  • 89. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS Ambicioso; tal vez, inseguro. FACTOR O Tendencia a sentimiento de vs. Confianza a la propia adecuación culpabilidad O+ O- Atormentado, ansioso. Deprimido Confiado en sí mismo. Alegre; torna pronto a la alegría, Sensible, tierno, fácilmente después de momentos de tensión. perturbado. Duro plácido. Fuerte sentimiento del deber. Exigente, inquieto. Expeditivo Hipocondríaco No se preocupa mucho. Algunas fobias. Rudamente vigoroso. Sin temores. FACTOR Q1 Q1 + vs. Q1 – Radicalismo Conservadorismo FACTOR Q 2 Q2 + vs. Q2 Se basta a sí mismo, rico en recur- Depende del grupo sos FACTOR Q3 Q3 + vs. Q3 – Dominio de la voluntad; estabili- Poca disciplina personal, laxo dad de carácter. FACTOR Q 4 88
  • 90. JAVIER D. CANEPA Q4 + vs. Q4 – Alta tensión en la actividad Baja tensión en la actividad Excitación excesiva de energía Suministro normal de energía 89
  • 91. Conclusión La personalidad del hombre público es de suyo la síntesis de las actividades internas, íntimas, del ser humano dedicado a la política y de sus manifestaciones exteriores, de su 'expresión'. La personalidad es como el retrato del ser. Retrato narcisista en parte; retrato objetivamente apreciable, también. Si nos fuera permitido reducir a un esquema el conjunto de elementos de juicio de orden biológico, psicológico y sociológico, habría que señalar que se nace con un temperamento en que se manifiestan con infinitas combinaciones de factores variables las condiciones heredadas del linaje y que afectan principalmente a la estructura somática. El carácter, por el contrario, se adquiere sobre la base ineludible del temperamento nativo, gracias al mimetismo infantil, al ejemplo y a la educación familiar, a la pedagogía, a la convivencia, a la madurez orgánica y espiritual que se consolida con la pubertad.
  • 92. JAVIER D. CANEPA La personalidad del político se conquista, gracias a las condiciones previas del carácter, cuando la obra a la que estamos obligados, el trabajo, el oficio, la faena revierte en la conciencia una imagen de plenitud satisfactoria que se refleja en la conducta. La personalidad del político, que es conciencia de sí mismo, es también la experiencia de su propia obra, y esto debe tenerse en cuenta al analizar el accionar del mismo. La obra puede ser modesta, secundaria, pero encarna la resultante del accionar de la voluntad. Ahora bien, los dos polos extremos entre los cuáles se debate la voluntad del activista son los sentimientos de amor y poder. Y esto equivale a decir, desde un punto de vista temperamental y caracterológico, en la formación compleja de la personalidad: querer las cosas con amor o quererlas con poder. La disociación consciente de estas dos tendencias, propias de la naturaleza humana del político, se manifiesta en los modelos humanos planteados desde el Renacimiento y uniformemente desarrollado hasta el presente. 89
  • 93. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS Pero un factor importante que contribuye a la reunificación del pensar y del sentir, factor también de despersonalización, de mengua de la personalidad individual en aras de una personalidad colectiva, es la "imitación". Aquí se nos plantea, en función de formación de la personalidad, el problema de la "memoria de una sociedad o comunidad humana". De qué elementos se nutre la "memoria de una sociedad"? Cómo los selecciona, los asimila? Dejemos a un lado, por de pronto, toda comparación con la "memoria mimética" o con los problemas psicológicos tratados por Bergson. La sociedad huye con una repulsa espontánea de las memorias depresivas para su propia historia. Lo que pasa es que la sociedad elimina de los recuerdos, o de las evocaciones conmemorativas, todo lo que puede suprimir de ingrato, desalentador, humillante o inconfesable. Por eso la sociedad no rompe su ligazón con el pasado, sino que lo retiene selectivamente. Y cuando esta continuidad seleccionada de los recuerdos se ha 90
  • 94. JAVIER D. CANEPA roto, y mientras no se reconstituya, no existe una sociedad sosegada. Ahora bien: el órgano de conservación y transmisión de la memoria de una sociedad es la "generación". Pero la sociedad está compuesta de individuos. Y la selección de los valores, aunque se refleje en una tendencia colectiva, depende sin embargo de una previa educación individual, de su consistencia como de la capacidad de resistencia del carácter de cada uno frente a las fluctuantes atracciones de la moda o a las imposiciones de una ideología sostenida por un grupo hegemónico. Es lo que distingue a la personalidad de un simple carácter formado sobre sus bases temperamentales. Este tema se enlaza con el de la "precocidad". La imitación es una forma elemental de contagio psíquico casi inconsciente. Esta inconsciencia infantil perdura, sobre todo, en la imitación de los modos y las modas durante toda la vida. La mente, además, puede operar en un ancho campo de actividades, sin que sea afectada la conciencia. En el mimetismo de los adultos esta disociación entre la mente y la conciencia es un hecho en extremo frecuente. 91
  • 95. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS Entonces hablamos mas correctamente de "contagio psíquico". Una de las formas más sutiles y elegantes para substraerse a este contagio psíquico es la ironía, cuando no llega a la condición ofensiva del sarcasmo. Sin duda, los líderes ingleses han sido maestros ejemplares de esta situación, alcanzando con la puja verbal entre Benjamín Disreali y los líderes liberales un valor demostrativo ciertamente importante. Sin embargo, estos caracteres son expresión de un drama interno; de una visión de sí mismo distinta, antagónica, respecto a la apreciación ajena de la propia personalidad, que no es sino una forma procesada por el intelecto de las experiencias pasadas. Un analista político dijo de un general del ejército devenido presidente que "plasmó en su accionar, y en las imágenes sobre los resultados de éste en la sociedad, toda una estructura mental cuya arquitectura había sido cimentada por años de cuartel y el roce con experiencias gubernamentales europeas autoritarias". No obstante, en cuanto la personalidad se ha formado sobre la base de lejanos factores temperamenta- 92
  • 96. JAVIER D. CANEPA les, pueden reconocerse en los seres humanos de edad avanzada resabios de sus tendencias nativas en la evocación de sus recuerdos y en el tipo de emoción que estos despiertan. Tengamos en cuenta, entonces, en los candidatos más longevos, cuál ha sido su perfil de vida y su accionar desde su juventud. La forma en que éstas imágenes mnemónicas son conservadas y cultivadas; la modalidad de la reacción sentimental ante algunas de ellas; la presencia persistente y como obsesionante de otras; el rencor que a veces las acompaña; o, al revés, la indiferencia o apatía con que los recuerdos se guardan inertes en la memoria, son condiciones del temperamento, que destacan a través de la personalidad, como si quisieran reaparecer con extraño resalte en los últimos años de la vida; rebelión tardía de los factores temperamentales contra las inhibiciones que el desarrollo de la personalidad había exigido durante los años de actividad, de trabajo y de lucha. Tal es el ciclo vital de la personalidad. Rendirse, hacia el final de la vida, a la naturaleza originaria; a lo que uno ha sido al nacer. 93
  • 97. Bibliografía Adler: "El sentido de la vida". Ed. Miracle. Madrid Bergson: "Matiere et Memoire" Ed Alouette. Paris Carter: "Integrity". Ed. Harper Collins. New York. Freud: "Obras completas". Ed. Biblioteca Nueva. Madrid Jung: "Tipos psicológicos". Ed. Sur. BsAs. Kant: "Antropología". Ed. Rev. de Occidente. Madrid Koffka: "Bases de la evolución psíquica". Ed. Rev. de Occidente. Kostyleff: "La crisis de la psicología experimental". Ed. Jorro. Madrid Kohler: "Psicología de la forma". Ed. Biblioteca Filosófica Argonauta. Bs. As. Linton: "Cultura y personalidad". Ed. FCE. Méjico McDougall: "Las energías del hombre". Ed. Methuen, Londres Niehuhr: "Moral Man and Inmoral Society". Ed. Scribner's. New York
  • 98. JAVIER D. CANEPA Ortega y Gasset: "Goethe desde dentro". Ed. Rev. de Occidente. Madrid Patten: "The Memory Factor in Biology". NJInc. Londres. –Pucciarelli: "La psicología de la estructura". Ed. Universidad de la Plata. La Plata Rosenthal: "Where was character?" New York Times, October 8, 1996. New York. Scheller: "El puesto del hombre en el cosmos". Ed. Losada. BsAs. 95
  • 99. Noticias Biográficas de Sicólogos, Psicofísicos y Psicofisiólogos mencionados en este libro Ach, Narciso (1817–1946). Psicólogo alemán. Profesor en Koenigsberg y en Gottinga. Alumno de Külpe, formó parte de la Escuela de Wurzburgo que estudió los procesos superiores de la conciencia por el método de la introspección sistemática. Adler, Alfredo (1870–1937). Nació en Viena (Austria). Por un tiempo fue secretario del círculo de estudios de Freud; pero en 1911 se separó ruidosamente de éste, porque no compartía sus ideas del pansexualismo. Presentó su teoría denominada Psicología del individuo. Organizó en Viena consultorios pedagógicos públicos y algunas escuelas psicopedagógicas. Para divulgar sus ideas fundó la Sociedad Internacional de Psicología del Individuo, y dirigió una revista dedicada a esa disciplina. Su obra Estudio sobre insuficiencia de los órganos contiene toda su teoría sobre el carácter, la formación de éste, y los modos de corregir sus deformaciones. Desde 1927 pasó largas temporadas
  • 100. JAVIER D. CANEPA en los Estados Unidos. En 1930, con motivo de cumplir sesenta años, su ciudad natal lo proclamó su hijo predilecto. Allport, Gordon W. (1897–1963). Psicólogo norteamericano contemporáneo, cuyos escritos sobre la personalidad están en las manos de cuantos pretenden profundizar este tema. Profesor de Harvard. Bechterev, Vladimir Mikhallovich (1857–1927). Psicofisiólogo ruso. Fue profesor de Neurología, y director de un Instituto fundado para promover los estudios de ésta. Es más conocido por su enseñanza de la reflexología, teoría que reduce la vida síquica a una cadena de actos reflejos del sistema nervioer. Binet, Alfredo (1857–191 l). Célebre psicólogo y fisiólogo francés. Dictó cátedra de Psicología y Filosofía en la Soborna. Llegó a ser director del laboratorio psicofisiológico de ésta. Publicó muchos escritos sobre psicofisiología. En colaboración con el doctor Teodoro Simón, elaboró la muy conocida escala de la inteligencia Binet – Simón, para averiguar el coeficiente intelectual. Catell, Jacobo McKeen (1860–1944). Psicólogo norteamericano contemporáneo, cuyos estudios de la 97
  • 101. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS personalidad son muy completos y gozan de gran prestigio. Una gran autoridad en tests factoriales. Autor de varios de éstos. Comte, Augusto (1798–1857). Filósofo y psicólogo francés, fundador del positivismo en su patria. Vivió siempre en condiciones precarias. Por sus ideas, no pudo obtener un cargo de docente oficial. Con la enseñanza privada no podía reunir el dinero necesario para su subsistencia. Funda todo saber valedero en la experiencia. Esta es la fuente de todo conocimiento. Sólo debe admitirse lo que se puede comprobar con la experiencia. Condillac, Esteban (1715–1780). Filósofo y psicólogo francés, jefe de la escuela sensualista. Esta enseña que la única fuente de todo conocimiento valedero son los sentidos. El pensamiento no es más que un producto de las leyes de la asociación de las imágenes. Los hábitos y los instintos no son sino movimientos orgánicos, que resultan de la impresión repetida que producen en nosotros los mismos objetos. Se transmiten por herencia. De Sanetís, Sante (1862–1935). Italiano. Se dedicó al estudio de la neuropsiquiatría. Sus obras sobre la infancia, el desarrollo de la inteligencia y la educa- 98
  • 102. JAVIER D. CANEPA ción de los disminuidos síquicos gozan de merecida fama. Dewey, Juan (1859–1952). Famoso filósofo, psicólogo y pedagogo norteamericano. Fue profesor en la Universidad de Chicago. En Filosofía es pragmatista. En Psicología pertenece a la escuela de la psicología funcionalista, que considera al hombre un organismo biológico en función de adaptación a su ambiente. Ejerció gran influencia en la pedagogía. Dilthey, Guillermo (1833–1911 ).Filósofo y psicólogo alemán. Dictó la cátedra de Historia de la Filosofía desde 1882 hasta su muerte, en la Universidad de Berlín. También fue profesor en las universidades de Basilea, Kiel y Breslau. Durante su vida no gozó de mayor renombre internacional. Sólo después de su muerte, sus ideas se propagaron y ejercieron gran influencia en los filósofos de estos tiempos. Para el estudio de las Ciencias del Espíritu propuso el método de la comprehensión, que consiste en captar en los signos exteriores las manifestaciones del espíritu. Ebbinghaus, Hermann (1850–1909). Uno de los sicólogos modernos de mayor reputación científica. Fue profesor de Psicología en varias universidades, 99
  • 103. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS como Halle y Breslau. Fundó el Laboratorio Psicológico de Berlín. Dirigió varias publicaciones de fama mundial. Ehrenfels, Chistían (Barón de) (1859–1932). Filósofo y psicólogo austriaco. Profesor en Praga. Inició la escuela de la forma para la explicación de la percepción. Fechner, Gustavo Teodoro (1801–1887). Filósofo y psicólogo alemán. Fue profesor de Física (en sentido filosófico) en la Universidad de Leipzig. Es el creador de la psicofísica, una ciencia nueva que pretende explorar los confines de la Física y de la Psicología, e investigar experimentalmente las relaciones que existen entre los fenómenos de estas dos ciencias. Al hablar de los experimentos psicofísicos, dimos ejemplos de cómo se procede en esta ciencia. Freud, Sigmundo (1856–1939). Oriundo de Moravia (Checoslovaquia). Famoso neurólogo y siquiatra. De este autor hemos hablado con bastante extensión. Gemelll, Padre Agustín (1878–1959). Religioso italiano de fama mundial, nacido en Milán. Fue por un tiempo socialista militante y director del periódico 100
  • 104. JAVIER D. CANEPA La Plebe. Después se convirtió al catolicismo, y se hizo franciscano. Durante la primera guerra mundial fue adjunto al Consejo Supremo de las Fuerzas Italianas. Su misión era la propaganda patriótica entre los soldados. Fundó una escuela de psicofisiología, para la selección de aviadores y de otros soldados especializados. En 1921 creó la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán, de la que fue director por muchos años. En 1923 fundó un Instituto Superior del Magisterio. Promovió la Sociedad Internacional para los Estudios Filosóficos y Psicológicos. Tiene varias publicaciones sobre temas psicológicos. Groos, Carlos (1861–1946). Profesor de Filosofía en Tubingen. Famoso por su psicología infantil. Su teoría del juego despertó gran interés. Grot, Nicolás J. (1852–1899). Pensador ruso. Profesor de Filosofía y de Psicología, primeramente, en Nezin; después, en Odessa, y por último, en Moscú. Helmholtz, Hermann (1821–1894). Alemán. Es uno de los cultores más renombrados de la psicofisiología. Se dedicó al estudio de la audición y de la visión. Efectuó investigaciones de tipo experimental sobre ellas. Ideó nuevos métodos de estudio. Sus teorías importantes son una notable contribución a la 101
  • 105. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS ciencia. Se dice que tenía sus facultades auditivas y visuales altamente desarrolladas. Heymans, Gerardo (1857–1930). Filósofo y psicólogo holandés. Profesor desde 1890 en Groninga. Conocemos sus trabajos serios por establecer una tipología caracterológica elaborada de los datos de la experiencia. Es también autor de cuestionarios y de tests para explorar el carácter de las personas. Ingenieros, José (1877–1926). Cursó la Garreara de medicina, Profesor de Psicología Experimental en la Universidad de Buenos Aires. Se dedicó principalmente al estudio de los problemas psiquiátricos, criminológicos y psicofisiológicos. Aunque positivista, admitió la posibilidad de la metafísica. Jaensch, Erico (1883–1940). Un psicólogo alemán de sobresalientes aptitudes. Llevó a cabo estudios muy pacientes de la percepción. Es famoso por sus descripciones del fenómeno de imágenes eidéticas. Por su colaboración prestada al régimen nazista, perdió su prestigio internacional. James, Guillermo (1842–1910). Filósofo y psicólogo norteamericano. Doctor en Medicina, fue primeramente profesor de Anatomía y Fisiología en la Universidad de Harvard. A partir de 1880 fue 102
  • 106. JAVIER D. CANEPA profesor de Psicología y de Filosofía. En 1890 publicó su obra Los principios de la Psicología, que le acarreó extraordinario renombre. Ejerció notable influencia en todos los estudios psicológicos. Janet, Pedro (1895–1947). Médico y psicólogo francés. Fue director del Laboratorio de Psicología Patológica de la Salpetriere (18891898), conferenciante sobre Psicología en la Sorbona (18981902), y profesor de Psicología Experimental Comparada en el Colegio de Francia desde 1902. Sus obras versan sobre neurosis y enfermedades síquicas. Jung, Carlos Gustavo (1875–1961). Psicoanalista suizo. Se doctoró en medicina en 1902. Fue por un tiempo discípulo y colaborador de Freud. Con éste dio conferencias en los Estados Unidos y en Inglaterra. Después se separó de Freud, y se dedicó a la atención de enfermos particulares. Desde 1924 realizó varios viajes a tierras de pobladores primitivos, para estudiar sus costumbres e instituciones. Mostró singular minuciosidad y perseverancia en sus investigaciones. Publicó obras de carácter psicoanalítico, y dictó conferencias públicas. Adquirió gran renombre mundial. Con el correr de los tiempos fue distanciándose cada vez más de Freud y de sus teorías. Al fin de la vida, su aversión a éste 103
  • 107. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS era obsesionante. Su tipología caracterológica tuvo mucha difusión. Katz, David (1884–1953). Psicólogo alemán. Profesor de Psicología y Pedagogía en Rostoch. Durante el régimen nazi pasó a Inglaterra, y después, a Suecia, donde dirigió el Instituto de Psicología de Estocolmo. Gran investigador de la percepción. Koffka, Kurt (1886–1953). Gran pedagogo y psicólogo alemán. Durante varios años fue profesor de la Universidad de Griessen. Después de la primera guerra mundial, se trasladó a los Estados Unidos para desempeñar la cátedra de Psicología en la Universidad de Cornell. Dictó también cursos especiales en otras universidades del mismo país. Es uno de los exponentes máximos de la Psicología de la Forma o de la Estructura. Es muy importante su contribución al estudio de la percepción. Ejerció gran influencia en el campo de la Pedagogía contemporánea. Su libro Base de la evolución síquica del niño, uno de los trabajos más notables sobre psicología infantil, alcanzó gran difusión. Kühler, Wolfgang (1887–1967). Psicólogo nacido en Estonia. Después se radicó en Norteamérica. Son célebres sus estudios de chimpancés, que llevó a cabo en la estación biológica de Tenerife (islas 104
  • 108. JAVIER D. CANEPA Canarias). Revelaron sorprendentes aptitudes prácticas en los antropoides. Fue un eximio expositor de la Teoría de la Forma. Korn, Alejandro (1860–1936). Uno de los más afamados filósofos argentinos. Profesor de las universidades de La Plata y de Buenos Aires. Fue defensor convencido de la libertad del hombre. Kretschmer, Ernesto (1888–1964). Siquiatra alemán muy conocido por su clasificación de los caracteres en esquizotímicos y ciclotímicos. Profesor de Siquiatría en Tubingen. Krueger, Félix (1874–1948). Filósofo y psicólogo alemán. Colaborador de Wundt por un tiempo. Profesor en Leipzig, en Buenos Aires (1906–1908), en Halle y en Nueva York. Volvió a la Universidad de Leipzig en 1917. Külpe, Osvaldo (1862–1951). Alemán. Profesor en las universidades de Wurzburgo, de Bonn y de Múnich. Fue ayudante de Wundt en su laboratorio psicológico. Es muy famoso por la serie de experiencias subjetivas, que con varios colaboradores – Ach, Bühler, Marbe, Messer– llevó a cabo para analizar la actividad de pensar y el proceso volitivo, Esta escuela se conoce como la de Wurzburgo. 105
  • 109. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS Lersch, Philipp (1898). Psicólogo alemán nacido en Munich. Por un tiempo fue psicólogo militar; después, profesor de Psicología en Breslau; más tarde, en Leipzig, y finalmente, en Múnich. Goza de gran prestigio. Le Senne, René (1882–1954). Psicólogo y filósofo francés. Profesor de la Sorbona. Decididamente espiritualista. Usando los estudios previos de Heymans, elaboró una tipología caracterológica que ha recibido muy buena acogida en los ambientes pedagógicos y psicológicos de nuestros días. McDougall, Guillermo (1871–1938). Psicólogo inglés. Profesor en Oxford y en Harvard, y desde 1927, en Duke University (Durham. Carolina del Norte). Tiene varios libros sobre temas de Psicología. Se opuso resueltamente a toda teoría de atomismo o mecanismo psicológico, y defiende en su lugar la concepción totalista y espiritualista de los fenómenos psicológicos. Es un autor muy citado en todos los tratados de Psicología. Mercante, Víctor (1870–1934). Argentino. Fue profesor en la Universidad de La Plata, en su sección de Ciencias de la Educación. Dentro de los escasos recursos a su disposición, desarrolló un loable esfuerzo para poner las técnicas psicológicas moder- 106
  • 110. JAVIER D. CANEPA nas al servicio de la pedagogía en el país. Algunos de sus tests han merecido general aceptación. Mercler, Desiderio José (1851–1926). Cardenal belga. Estudió en las universidades de París, Leipzig y Lovaina, donde adquirió una enorme cultura científica. Fue gran pensador. Es el fundador de la moderna escuela de Lovainna, que ha hecho tantos progresos en los estudios filosóficos y psicológicos. Escribió varias obras sobre Psicología. Micholfe Van den Berch, Alberto (1881). Nació en Bruselas. Estudió en Lovaina. Trabajó en Leipzig con Wundt, y después con Külpe en Wurzburgo. Profesor de Psicología Experimental en Lovaina desde 1912. En 1920 fundó allí un Instituto de Psicología aplicado al estudio de los problemas de la educación. Goza de gran renombre mundial. Sus estudios más conocidos versan sobre la percepción y la voluntad. Mira y López, Emilio (1896). Siquiatra cubano. Cursó la carrera de Medicina en Barcelona. En 1919 fue hecho jefe de la Sección de Psicología del Instituto de Orientación Profesional, y en 1926 llegó a ser su director. Por su participación en conferencias y congresos de Psicotécnica, adquirió, renombre mundial, y fue invitado a dar conferencias y cursi- 107
  • 111. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS llos en las universidades más afamadas del mundo. Fue director de la Revista de Psicología y Pedagogía, de Barcelona. Escribió varias obras sobre Psicología y Pedagogía. También tradujo del alemán algunos tratados sobre esas asignaturas. Müller, Juan (1801–1858). Fisiólogo y psicólogo alemán. Profesor en Bonn, y después en Berlín. Realizó estudios especializados sobre los sentidos. Murray, Enrique Alejandro (1893). Nació en Nueva York. Profesor de psicología en la Universidad de Harvard. Eminente estudioso e investigador. Enseña la Psicología dinámica. Autor del T.A.T., o Thematic Apperception Test. Éste es un método para explorar la personalidad por medio de la interpretación de figuras sencillas. Éstas se presentan sin título ni explicación alguna, y el examinado debe describir con detalles lo que ocurre en la escena de la figura. El experto psicólogo puede descubrir de esta manera muchos datos sobre los sentimientos, impulsos, inclinaciones y actitudes del sujeto. Pavlov, Iván Pavlovich (1849–1939). Fisiólogo y neurólogo ruso. Sus estudios de los reflejos condicionados le ganaron renombre mundial. Con Bechterev es el creador de la moderna reflexología, que pretende explicar toda la actividad síquica por 108
  • 112. JAVIER D. CANEPA tende explicar toda la actividad síquica por medio de mecanismos nerviosos. Pende, Nicolás (1880–1970). Psicólogo italiano. Creador de la biotipología, que se basa rn is correlación entre el funcionamiento de las glándulas de secreción interna y la vida síquica. Sus cuatro tipos caracterológicos fundamentales morfológico–dinámicos son –dice él– resultado de "largas y modernas investigaciones de morfología y antropometría, de fisiología diferencial, de endocrinología constitucional y de psicología diferencial". Piñero, Horacio (1866–1919). Argentino. Introdujo en el país los estudios psicofisiológicos que se originaron en Alemania y se extendieron luego en Francia. Se dedicó más bien a la psicología clínica y a la psicopatología. Quiles, Ismael (1906). Filósofo argentino. Religioso jesuita. Pensador profundo. Muy notable es su libro La persona humana . Ribot, Teódulo (1839–1916). Psicólogo francés. Profesor en la Sorbona, y después en el Colegio de Francia. Se dedicó a la psicología experimental, que quiso liberar de toda metafísica y aun de toda filosofía. Negó todo valor a la auto observación. Reconoce 109
  • 113. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS como única fuente de conocimientos psicológicos valederos la experiencia externa. Estudió más detenidamente la vida afectiva. Rorschach, Hermann (1884–1922). Siquiatra suizo que ganó renombre mundial por sus tests proyectivos. Unas manchas de tinta sobre una lámina sirven de reactivo para explorar la personalidad. Rossolimo, Gregorio (1860–1928). Psiquiatra y psicólogo ruso, creador de varios tests para examinar la personalidad, y uno de los que más han contribuido a la difusión del método de los tests en la psicología aplicada. Senet, Rodolfo (1872–1938). Argentino. Dictó cátedra en la Universidad de La Plata. Cultivó la psicología infantil y la del adolescente, además de la antropología y la psicopatología. Spearman, Carlos (1863–1945). Psicólogo inglés. Ganó renombre mundial por sus investigaciones y análisis de la inteligencia y aptitudes del hombre. Spencer, Heriberto (1820–1903). Filósofo inglés que tuvo influencia en los estudios psicológicos y pedagógicos. Pretendió descubrir la psicología basándose en su teoría general de la evolución. 110
  • 114. JAVIER D. CANEPA Spranger, Eduardo (1882–1963). Insigne filósofo y pedagogo alemán. Profesor en Leipzig, Berlín y Tubingen. Discípulo de Dilthey, abrazó su método de comprensión. Hemos expuesto sus tipos ideales caracterológicos. Stern, Guillermo (1871–1938). Filósofo y psicólogo alemán. Profesor en Breslau, Hamburgo y, a partir de 1933, en Vassar College (Estados Unidos). Dedicó gran parte de sus investigaciones a la psicología de las diferencias individuales. Sus obras El desarrollo anímico del nieto, La selección de los alumnos, etcétera, son indispensables para los educadores. Talne, Hipólito (1828–1893). Profesor de Historia del Arte itn la Escuela de Bellas Artes de París. Es conocido por su teoría del ambiente. Enseña que éste es el factor determinante de teoría proceso histórico. Terman, Lewis (1876–1956). Norteamericano. Profesor en la Universidad de Stanford. Goza de renombre por su escala de la inteligencia, que formó con. el perfeccionamiento de la de Binet. Más tarde, en colaboración con Maud Merril, revisó y completó mejor dicha escala. 111
  • 115. COMPRENDIENDO A LOS POLÍTICOS Titchner, Edmundo (1867–1927). Psicólogo inglés. Fue uno de los propulsores más ilustres de la psicología experimental. Escribió varias obras sobre psicología, que fueron traducidas a muchos idiomas. Thorndlke, Eduardo (1874–1949) Es un famoso psicopedagogo norteamericano. Estudió especialmente los hábitos. Thustone, Luis León (1887–1955). Asociado por un tiempo con Edison en tareas físicas. Después se dedicó a la Psicología. Escribió sobre los tests mentales y el análisis factorial. Watson, Juan Broadus (1878–1958). Profesor de la Universidad de Hopkins, en Baltimore (Estados Unidos). Fundador del behaviorismo o conductismo. 112

×