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Fujidatos El Cuerpo de Edecanes del Presidente de la República II
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Fujidatos El Cuerpo de Edecanes del Presidente de la República II

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  • 1. EL CUERPO DE EDECANES DEL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA - 2da Parte Boletín Interno Nº 49 Año 2009 C uando el presidente Fujimori arri- baba a algún AAHH o Comunidad campesina, se transformaba y su seriedad habitual era reemplazada por una especie de euforia por departir direc- tamente con la población. Durante el diá- logo extraía su infaltable libreta de bolsillo de hojas cuadriculadas y su lapicero Par- ker y anotaba las necesidades del lugar, tomaba decisiones sobre proyectos, hacía gráficos para explicar lo que pensaba hacer, ofrecía ayuda o la atención de re- querimientos locales, inauguraba obras o realizaba su inspección y finalmente brin- daba ayuda social directa, mediante la distribución de los artículos proporciona- dos desde Palacio de Gobierno. Al mo- mento de dirigirse a través de los megáfo- nos portátiles a la población reunida, el Edecán y el camarógrafo oficial registraban sus promesas, para - una vez en Lima - plasmarlas en hojas informativas que permitirían emitir órdenes, hacer coordinacio- nes y efectuar el control periódico de las mismas hasta confirmar su cumplimiento. Dentro de su singular estilo, estaba la forma de enfrentarse a los desastres na- turales. En los primeros días de marzo de 1994, la corriente de El Niño golpeaba al país y la furia del río Rímac se había manifestado inundando los sectores más po- bres del Callao ubicados en los márgenes de su desembocadura. Ante esta situa- ción, el presidente Fujimori había asumido personalmente la dirección de las obras de encabezamiento del río y para garantizar que el esfuerzo sostenido y permanen- te de los trabajos a cargo de jefes y trabajadores no decaiga durante la madruga- da… pernoctó dentro de una camilla a pocos metros de la zona inundada. Gran parte del segundo día se siguió lucho para encauzar el río rebelde pero con resultados insuficientes. En horas de la tarde, cuando los estómagos ya sona- ban, hizo comprar en la zona una veintena de pollos a la brasa y los repartió entre todos los involucrados para no detener el trabajo. Luego, se sentó sobre un islote formado por el río y empezó a almorzar, mirando fijamente la correntada. Repenti- namente, se puso de pie, dejó la comida e impartió nuevas órdenes y disposicio- nes... Poco después, el desborde quedó controlado. Subió a su auto y se quedó profundamente dormido... recién entonces regresó a Palacio de Gobierno, luego de dos días.
  • 2. Fiel a su estilo, actuó igual cuando se desbordaron los ríos Cañete, Vilcano- ta o Piura, cuando cayó un aluvión sobre Abancay o se produjeron las inundacio- nes en Bagua e Ica o el terremoto de Nazca. Estuvo presente en todos los puntos críticos durante los desastres causados por el Fenómeno de El Nino. También en- tonces se puso su pantalón blue Jean, sus zapatos de goma y salió a enfrentar la furia de la naturaleza permaneciendo varios días al lado de los damnificados, con- trolando personalmente que nada faltara y que todo se hiciera, alejado de las co- modidades y la burocracia de Palacio de Gobierno. En Enero de 1995, dentro de un plan elaborado en la madrugada anterior en coordinación con el INFES, realizó una jornada de 11 horas en las cuales inauguró 12 colegios en un solo día con la finalidad de “ponerse al día” en su promesa de inaugurar 3 colegios/día (Estaba retrazado). Los equipos de la Casa Militar tuvieron que trasladar, montar, desmontar, volver a trasladar y volver a montar toda la in- fraestructura necesaria en tiempo record, para que la ceremonia de entrega de ins- talaciones se cumpla con éxito dentro de un procedimiento detallado dispuesto por el Jefe de Estado. Cuando le alcanzó la hora de almorzar y aprovechando el paso cerca de un mercado de abarrotes, el presidente Fujimori detuvo la caravana ofi- cial, compró bizcochos y plátanos, los distribuyó, consumió una ración y ordenó se- guir inaugurando colegios. Caída la noche, retornó a Palacio de Gobierno por un buen aseo, un plato de comida caliente y luego de un breve descanso… ponerse al día con la documentación que era de su responsabilidad. Incluso los que deberían ser “viajes de descanso dominical” – normalmente hacia la sierra de Lima – se convertían en intensas jornadas de trabajo similares a las realizadas de Lunes a Sábado con la diferencia que estos se realizaban con la compañía de su esposa (hasta antes de la separación y divorcio) y todos o algu- nos de sus hijos. La elaboración de un almuerzo campestre familiar (parrillada) preparado personalmente por el mandatario - salvo que le ganara el tiempo por su contacto con la población – era otra característica de dichos viajes. Los viajes de retorno también tenían una característica. El presidente Fujimori aprovechaba al máximo los breves momentos de inactividad para poder dormir. Du- rante el trayecto en un helicóptero o en el automóvil presidencial caía en un profun- do y envidiable sueño que lo hacía insensible al ruido infernal de los motores del helicóptero o las maniobras bruscas del auto. En resumen, un viaje al interior del país con el presidente Fujimori o una jornada en Lima pero fuera de Palacio de Gobierno podía ser exitoso o con novedades, so- focante o glacial, con mucho o poco oxígeno, podías comer “picante de machas” en Tumbes, “de guata” en Tacna o un bizcocho con plátano en San Juan de Miraflo- res, podías dormir en una cómoda cama de Palacio de Gobierno, de algún hotel de provincias o en el asiento posterior de un automóvil oficial, podías llegar a una ciu- dad pacificada o a una Comunidad con cercanos remanentes terroristas, lo único invariable es que sería un día agotador, lleno de anécdotas… y para nada aburrido. WALTER JIBAJA ALCALDE Visite: www.fuerza2011.org.pe ………...Escuche: La Hora del Chino: Radio Miraflores 96.1 FM (Sábados 8 a 9 am)

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